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CARLOS GÓMEZ FLORENTÍN

  LA FUNDACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS y EL BIPARTIDISMO (Autor: CARLOS GÓMEZ FLORENTÍN)


LA FUNDACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS y EL BIPARTIDISMO (Autor: CARLOS GÓMEZ FLORENTÍN)

LA FUNDACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS y

LA HEGEMONÍA COLORADA Y LA NUEVA DINÁMICA DEL EMERGENTE BIPARTIDISMO

Texto de CARLOS GÓMEZ FLORENTÍN

 

LA FUNDACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
 
El origen de los partidos políticos ha sido localizado en diferentes momentos históricos por diversos autores variando fundamentalmente en función a las posiciones políticas de los autores. Una corriente dominante dentro del PARTIDO LIBERAL posicionó el origen de su partido en los actores que resistieron la carrera por el poder de JOSÉ GASPAR RODRÍGUEZ DE FRANCIA en el Paraguay postcolonial. En esta interpretación, tanto los YEGROS, ITURBE y PEDRO JUAN CABALLERO, como los fundadores de la república liberal en 1870 tienen una raíz común y comparten una misma tradición liberal.
 
Una visión colorada de la fundación de los partidos políticos ubica en la dicotomía LOPIZTAS/ANTILOPIZTAS el punto de partida para la creación de los partidos políticos, siendo los primeros COLORADOS y los segundos LIBERALES respectivamente. En esa misma línea, yendo más atrás todavía, los colorados se entroncarían en la tradición de Francia y la clase rural, mientras que los liberales serían los herederos de los porteñistas, urbanos y realistas que se opusieron a la independencia nacional. Probablemente, en ambos casos las interpretaciones simplemente estarían llevando demasiado lejos una lectura tendenciosa la cual simplemente antes que iluminar el pasado, encubre su significado. No menos polémica aunque acaso más apropiada sea la propuesta de buscar el origen de los partidos políticos en las organizaciones del exilio durante los gobiernos de los López. En esta lectura, elaborada con profundo detalle por Lewis, el origen inmediato de los partidos políticos paraguayos puede ser rastreado hasta las primeras disputas internas entre los paraguayos antilopiztas durante su exilio en Buenos Aires hacia mediados de la década de 1850.
 
Las diversas organizaciones políticas del exilio, la SOCIEDAD LIBERTADORA primero y la ASOCIACIÓN PARAGUAYA después, fueron creando dinámicas políticas entre los distintos grupos de exiliados que formaban parte de estas organizaciones. Pronto, las diferencias se irían acomodando en función a familias con autoridad suficiente para dirigir los grupos. Así, la primera línea de enfrentamiento dividiría a los dos grupos entre ITURBURISTAS y DECOUDISTAS. Estos dos grupos llegarían organizados para integrar el gobierno provisional ya una vez concretada la ocupación militar de Asunción por las fuerzas aliadas. Una vez en el Paraguay, el GRUPO ITURBURISTA iría a formar el CLUB UNIÓN REPUBLICANA, y el GRUPO DECOUDISTA se organizaría como CLUB DEL PUEBLO. Hacia 1870, los mismos grupos cambiarían de nombre y el CLUB DEL PUEBLO se convertiría en el GRAN CLUB DEL PUEBLO, siempre bajo la dirección de los miembros de la FAMILIA DECOUD; mientras tanto el CLUB UNIÓN REPUBLICANA, siempre bajo el liderazgo de la FAMILIA ITURBURU, se rebautizaría como el CLUB DEL PUEBLO, tomando el nombre abandonado por el grupo adversario. Estos dos grupos compartían la misma ideología liberal. Es por ello que aún luego de la disputa que precedió a la convención constituyente de 1870 y que despojó del poder a los miembros del GRAN CLUB DEL PUEBLO, la constitución final aprobada por una mayoría absoluta de miembros del CLUB DEL PUEBLO se basó en un borrador defendido previamente por los Decoud. Además estas militancias no eran graníticas. Todo lo contrario. Los grupos cambiaban de afiliación y los casos inclusive afectaron a los personajes más importantes de cada sector.
 
Con el retorno del extranjero de los ex-funcionarios del gobierno del último López, se agregó otra línea política al de por sí variopinto cuadro de alianzas y oposiciones vigente en los primeros años de ocupación militar extranjera. En parte, este nuevo grupo fue constituyendo un espacio desde el cual se defendía una perspectiva más nacionalista y que no renunciaba al legado de los López. Los integrantes de la línea más liberal fueron cerrando filas en torno a su ideología, si bien definida de forma inconsistente, y fundamentalmente también en función a un profundo sentimiento antilopizta basado en la mayoría de los casos en experiencias personales. Sin embargo, estos grupos no se clasificaron en líneas de enfrentamiento político claras. Al contrario, el grupo de los lopiztas rápidamente se distribuyó entre los dos grupos inicialmente conformados. En una palabra, el GRAN CLUB DEL PUEBLO sumó LOPIZTAS de la misma manera que lo hizo el Club del Pueblo. Y tampoco las incorporaciones fueron definitivas. Los grandes representantes lopiztas, CÁNDIDO BAREIRO y BERNARDINO CABALLERO participaron en alianzas políticas con sectores del Gran Club del Pueblo y del Club del Pueblo ocasionalmente y de forma oportunista con el objeto de llegar al poder. Acaso el liberal más iluminado, JOSÉ SEGUNDO DECOUD, no tuvo conflictos para hacer alianzas estratégicas con Cándido Bareiro primero, y luego, por un período mucho más largo, con Bernardino Caballero, en ambos casos lopiztas de primera hora.
 
Otra línea de enfrentamiento estuvo marcada por el conflicto entre las fuerzas de ocupación y el rol de sus representaciones diplomáticas y militares en la lucha interna por el poder. ARGENTINISTAS y BRASILERISTAS se dividieron así en distintos colectivos políticos. El largo exilio en la Argentina probablemente otorgó ventajas a los representantes argentinos para mantener buenas relaciones con los antilopiztas y los predispuso contra los intereses del gobierno del imperio del Brasil. Probablemente también fue cierto que el gobierno del Brasil, por su rol más dominante en la guerra, generó mayor resentimiento entre los actores que se seguían declarando lopiztas.
 
De la misma manera, se podría haber esperado que el gobierno del Brasil sea particularmente proclive a desconfiar de los lopiztas. Sin embargo, el gobierno del Brasil supo apoyar la llegada al poder de Bareiro y de Caballero, dos enemigos del imperio, que tampoco dudaron en aliarse con las fuerzas de ocupación del Brasil con el objetivo de llegar al poder. En fin, no fueron ideas abstractas sino las intervenciones políticas realizadas en la cotidiana lucha por el poder las que determinaron las líneas de división de la política paraguaya, que con el tiempo confluirían para generar dos partidos políticos.
 
En el plano concreto, las disputas por el poder datan de la inmediata postguerra y aunque a riesgo de caer en una narrativa de las causas finales, se puede establecer un relato de las distintas instancias conflictivas en las cuales se fueron gestando los dos partidos políticos tradicionales del Paraguay. Una línea de conflicto data de 1870 y enfrentó al sector de MACHAÍN, de claro corte liberal, con el grupo de BAREIRO, más afín al ala lopizta con convicciones nacionalistas. Si bien los dos compartían las ideas liberales, el primero era mucho más radical en sus creencias mientras que el segundo tenía una interpretación más pragmática y lo veía como una herramienta para llegar al poder antes que como un compromiso ético. La confrontación iría a ubicar en el poder a Bareiro, por detrás de la figura de Rivarola. La PRESIDENCIA DE JOVELLANOS representaría otra instancia del mismo conflicto, al enfrentar a BAREIRO siempre bajo signo nacionalista con BENIGNO FERREIRA, este último representando al ala más liberal. El breve ascenso al poder de Ferreira sería cortado en 1874 con la subida al poder de Gill, respaldado ya por Bareiro, Caballero y Escobar.
 
El ASESINATO DE GILL en 1877 realizado por liberales radicales es otro capítulo en un año particularmente conflictivo y violento. El ASESINATO DE MACHAÍN durante el mismo año constituye otra instancia, esta vez con resultados positivos para el trío nacionalista integrado por Bareiro, Caballero y Escobar. Tras estos sucesos y ya bajo el gobierno de Bareiro, José Segundo Decoud, liberal de pensamiento, se sumaría igualmente al sector más nacionalista, probablemente por razones pragmáticas. Las disputas internas en el congreso en 1883 entre los propios miembros del grupo oficialista en el congreso generarían una nueva sangría en el sector nacionalista. Finalmente, las asambleas electoralistas que impulsaron las candidaturas de Bareiro, Caballero y Escobar darían forma a un proto-partido nacionalista que estuvo vigente entre 1878 y 1886. Igualmente, la última asamblea que seleccionó a Escobar como candidato había generado disconformidad extendida en un sector que con el tiempo giraría hacia la formación de un ala reformista. En esta explicación, la venta de tierras públicas, con la subsiguiente movilización de campesinos y la exagerada corrupción rampante en el círculo del gobierno habría acelerado el proceso proveyendo con esto los dos elementos clave para la formación de un partido político: una masa de descontentos y una razón unificadora. El orden cronológico en la creación de los partidos políticos, primero el LIBERAL, y luego el COLORADO, parece confirmar esta hipótesis, al menos en la visión de Lewis. En cualquiera de los casos, éstas no fueron vías cómodas que predeterminaron el medio hacia la constitución de los dos partidos políticos. Los actores políticos se movieron a sus anchas entre ambos grupos en los distintos momentos históricos considerados. Estas alternativas múltiples sólo vendrían a coincidir en la formación de los partidos políticos en 1887. Y su origen también vendría por un conflicto para el acceso al poder.
 
ANTONIO TABOADA había pertenecido al CLUB LIBERTAD, el mismo que apoyó a Caballero y a Escobar sucesivamente en las dos elecciones previas a la formación de los partidos políticos. Taboada había llegado al congreso como miembro de la organización política oficialista. A pesar de sus relaciones partidarias, Taboada se enfrentó con el ministro Giménez a causa de un informe trimestral que reflejaba evidentes irregularidades. Aunque el ministro salió impune del congreso, Taboada no quedó satisfecho. Hacia diciembre de 1886, Taboada canalizó sus diferencias con el gobierno con la creación de un CLUB POPULAR en su distrito de Villarrica. El objetivo del club era hacer oposición al grupo caballerista. Las elecciones del congreso de febrero de 1887 le dieron una chance para enfrentar al mismísimo Caballero.
 
TABOADA y ESTEBAN GOROSTIAGA, el primero para senador y el segundo para diputado por el CLUB POPULAR DE VILLARRICA, compitieron contra BERNARDINO CABALLERO y CLAUDIO GOROSTIAGA, respectivamente. Las elecciones fueron realizadas el 13 de febrero. Aunque las elecciones de la época del caballerismo estuvieron a menudo fraguadas en corrupción, en este caso el fraude adquirió ribetes de violencia mayores de lo usual. Las tropas del gobierno, con la ayuda de civiles armados pertenecientes al grupo caballerista, no permitieron la inscripción de los electores del sector de Taboada. La elección además se tuvo que suspender debido a la ausencia del juez de paz regional en el día de la votación. Finalmente se estableció el 23 de junio como fecha de votación. A pesar de las amenazas recibidas para no participar de la jornada electoral, Taboada y Gorostiaga decidieron concurrir al local de votación para participar de las elecciones. El día de las elecciones, el gobierno puso tropas en el local de votación. Se había adelantado que el pueblo en Villarrica estaba dispuesto a combatir el fraude gubernamental.
 
Los planes de ambos sectores, oficial y de oposición, siguieron su rumbo sin que ninguno se echase atrás. Cuando el sector de Taboada se encaminó al local de votación se encontró con las fuerzas del gobierno. Pronto se encendió la llama de la violencia y el conflicto se desató entre los dos grupos. El grupo de Taboada fue dispersado a consecuencia de las balas disparadas por las fuerzas del gobierno. Al final, muchos de los miembros del grupo de Taboada fueron apresados y destinados a Asunción. Para ello fueron subidos al tren en Paraguarí. Mientras estaban en camino a la ciudad, la voz se había corrido con el relato de lo que había ocurrido. La reacción popular no se hizo esperar. Al llegar a Luque, una multitud recibió al tren con flores. Aunque el resultado electoral fue favorable al gobierno, la victoria no hizo otra cosa que espolear el resentimiento popular contra el gobierno de Escobar.
 
No pasó mucho tiempo antes de que se formara una organización política de descontentos. La represión gubernamental del 23 de junio probablemente fue el detonante final a un largo y sostenido período de abusos de poder y violaciones de las leyes electorales que terminaron por vaciar el contenido democrático de la constitución vigente. El 2 de julio unos cuarenta ciudadanos estaban debatiendo en la ciudad de Asunción sobre la creación de una nucleación política. La asamblea final fue convocada para el 10 de julio. Al final de ese día, se inauguraba el CENTRO DEMOCRÁTICO, bajo la presidencia del ex-oficialista ANTONIO TABOADA. Tampoco pasó mucho para que el gobierno responda a la creación de una nucleación política anti-oficialista. El 25 de agosto de 1887 hubo una reunión en la residencia de BERNARDINO CABALLERO en la ciudad de Paraguarí. JOSÉ SEGUNDO DECOUD y JUAN CRISÓSTOMO CENTURIÓN, ambos bien versados en la ideología liberal en boga en la época, estuvieron detrás de la redacción del acta constitucional de la ASOCIACIÓN NACIONAL REPUBLICANA. La misma se firmó en el Teatro Olimpo de Asunción el 11 de setiembre dando origen al PARTIDO COLORADO. Los dos ahora sí llamados oficialmente partidos políticos creados para dirigir la actividad política del país inauguraron su rivalidad con un enfrentamiento violento el 8 de diciembre del mismo año. El contexto de la peregrinación del día de la virgen de Caacupé proporcionó el escenario ideal para sellar una conflictividad política que seguiría por mucho tiempo.
 
Con esto se formalizó un sistema político que con el tiempo canalizaría la participación política homogeneizando los cambiantes grupos políticos que existieron con anterioridad. Poco a poco, este sistema se iría convirtiendo en un bipartidismo duro que se cuenta entre los más antiguos de América latina. Lewis definió los partidos políticos paraguayos en sus inicios como simples asociaciones de notables con una organización política que si bien era débil también era flexible como para adaptarse a situaciones cambiantes. Los notables fueron a menudo caudillos que ejercieron el poder con absoluta firmeza. Dado el clima de intolerancia política del Paraguay de 1887 resulta intrigante la decisión del GOBIERNO DE ESCOBAR de haber permitido la fundación del CENTRO DEMOCRÁTICO, luego llamado PARTIDO LIBERAL. A partir de sus antecedentes, el más inmediato del 23 de junio de 1887, y mirando más atrás el asesinato de Facundo Machaín en 1877, el fraude y la violencia fueron parte del juego político y la oposición no estaba invitada a participar formalmente de la lucha por el poder.
 
Dos hipótesis surgen para explicar este 'desliz' del gobierno de Escobar. Por un lado, parece ser que la participación de importantes empresarios en el movimiento liderado por Taboada dificultó la decisión de tomar alguna medida radical tal como eliminar directamente el movimiento. Entre los hombres importantes en el movimiento estaban ganaderos, terratenientes, y aduaneros. Por otro lado, como apunta GOMES FREIRE ESTEVES, parece ser que simplemente el movimiento era popular y la sociedad paraguaya de fines del siglo XIX estaba creciendo demográficamente. Por otro lado, según la interpretación de Warren, JOSÉ SEGUNDO DECOUD, aparentemente, entendió que el juego político tenía que ser encarado de otra manera de cara al futuro, y que el sector de los Caballero y Escobar no podía seguir con su política de no admitir la existencia de oposición política. Esto tampoco quiere decir que la sola existencia de dos agrupaciones políticas, una de oposición, significó la desaparición del fraude y de la violencia, que seguirían formando los capítulos básicos en el manual de la política paraguaya. La diferencia ahora sería que los conflictos estarían organizados de manera mucho más clara.
 
Probablemente la tesis más esclarecedora para explicar el origen de los partidos políticos en el Paraguay es la que se basa en un enfoque generacional de los actores políticos y fundadores de la ASOCIACIÓN NACIONAL REPUBLICANA y del CENTRO DEMOCRÁTICO. En esta perspectiva, defendida por Lewis, la diferencia de promociones entre los diferentes actores políticos que emergieron en el Paraguay de la postguerra tiene el mayor peso explicativo para entender la conformación de los sectores políticos que derivaron luego en la fundación de los partidos políticos en 1887. Los políticos que estaban en el gobierno en 1887 llevaban un largo tiempo ejerciendo el poder. La mayoría de ellos estaba rigiendo los destinos del país desde los comienzos del orden constitucional. José Segundo Decoud había estado detrás de la redacción de la Constitución de 1870 y se instaló definitivamente en el poder con Bareiro en 1879. Bernardino Caballero llegó al poder como ministro de Juan Bautista Gill en 1874, apenas llegado de Río de Janeiro. El mismo general Patricio Escobar, héroe de guerra como Caballero, fue un elemento clave en la creación de la "PAX CABALLERO". Del lado liberal, Antonio Taboada era ciertamente también un ex combatiente de la guerra. Sin embargo, una nueva generación llegaba a la militancia política con hombres como CECILIO BÁEZ, FABIO QUEIROLO, y JOSÉ DE LA CRUZ AYALA.
 
Esta diferencia generacional, complementada con el ejercicio del poder, puede explicar las diferencias entre los dos partidos políticos. Los fundadores del PARTIDO COLORADO, por su larga permanencia en el gobierno, se habían convertido en el oficialismo. Aunque promisorio también en el pasado, ahora se presentaba como la permanencia de un régimen que no aceptaba cambios políticos fundamentales. Una continuidad que en muchos casos estuvo manchada por el fraude electoral y la corrupción aceitada por los ingresos de la venta de las tierras públicas. El emergente PARTIDO LIBERAL en esto tuvo el camino fácil para reclutar a todos los descontentos. El grueso de ellos era joven. Aunque también había otros descontentos de generaciones anteriores que estaban desencantados con las promesas rotas de sus coetáneos ahora en el grupo en ejercicio del poder. Esto los puso en la vereda de los reformistas.
 
Esta hipótesis generacional parece más convincente que otras planteadas que no alcanzan a destacar una diferencia que además de ser significativa sea consistente. La teoría que establece que los COLORADOS eran LOPIZTAS y que los LIBERALES fueron LEGIONARIOS pierde de vista el hecho de que en realidad existían más legionarios entre los fundadores del Partido Colorado que entre los firmantes del acta fundacional del Partido Liberal.
 
El hecho de que existían legionarios en ambos bandos, de la misma manera que existían lopiztas en ambos bandos, simplemente cancela el valor explicativo de esta hipótesis. Otra línea de explicación, que va de la mano con la anterior, presenta a los COLORADOS como BRASILERISTAS y a los LIBERALES como ARGENTINISTAS. En realidad, ambos grupos usaron influencias distintas con el oportunista fin de alcanzar el poder. Y lo mismo hicieron los representantes diplomáticos de Argentina y del Brasil. Finalmente, la última hipótesis divide a los COLORADOS y LIBERALES a partir de ELEMENTOS IDEOLÓGICOS. En este caso, se asume que los COLORADOS eran NACIONALISTAS, y que los LIBERALES eran efectivamente aquello que pretendían ser. En todo caso, la ideología extendida en el Paraguay de la postguerra fue simplemente liberal para todos, y sujeto a idiosincráticas interpretaciones. José Segundo Decoud es el ejemplo más destacado entre los colorados. Además de elaborar el acta fundacional, fue el arquitecto del Partido Colorado. Lo mismo se puede decir de los liberales. Lastimosamente, la intensidad emocional con que se refiere en general a la fundación de los partidos políticos bloquea el entendimiento del por sí complejo proceso que antecedió a los sucesos de 1887. Además, como señala Abente, el último proceso dictatorial hizo un esfuerzo extraordinario para establecer conexiones que no resisten el más laxo análisis. Con ello, se dio vuelo a una mitología oficialista que fue contestada desde el otro lado del espectro político. Expresiones altisonantes con escaso poder explicativo fueron el resultado en la mayoría de los casos.
 
 
LA HEGEMONÍA COLORADA Y LA NUEVA DINÁMICA DEL EMERGENTE BIPARTIDISMO
La formalización de un sistema de partidos políticos afectó profundamente la dinámica política durante el último trecho de la PRESIDENCIA DE ESCOBAR. Aunque el eje de poder formado desde la época de CÁNDIDO BAREIRO, galvanizado luego detrás de la sociedad CABALLERO-ESCOBAR, se mantuvo en control, ahora tuvo que lidiar con una alternativa política que representaba a los sectores descontentos. La convocatoria a elecciones para renovar el congreso presentó la primera instancia para pulsar los nuevos ritmos políticos.
 
Los distritos de la capital llamaron a elecciones para dos diputados y dos senadores. El registro de inscripciones para participar de la votación fue fijado para el 23 de diciembre de 1888. Cuando el registro de inscripciones del local electoral de la iglesia de La Encarnación se abrió esa mañana, mil quinientos liberales se encontraban en los alrededores de la calle Paraguayo Independiente aguardando el inicio de la jornada. Los colorados, que se encontraban en un número mucho menor, trataron de ingresar al local de la iglesia de La Encarnación. Resistidos por los liberales, no pudieron acceder y se vieron obligados a retroceder hasta otros puntos de concentración cercanos donde se encontraron con otros correligionarios.
 
Reagrupados y ya con el apoyo de las fuerzas policiales, el grupo de colorados volvió al local electoral de La Encarnación liderados por ROLÓN TROCHE. Cuando la policía abrió fuego, generó la huída de buena parte de los liberales. Entre ellos sin embargo había un grupo de liberales encabezado por ANTONIO TABOADA que también estaba armado. Pronto se desató el conflicto. Las fuerzas policiales, encabezadas por ZACARÍAS JARA, reprimieron a los liberales con violencia inusual incluso para los estándares de la política criolla. El resultado fue un saldo de cuatro muertos, treinta y siete heridos, y sesenta y ocho detenidos.
 
La interpretación del conflicto fue agudamente contestada en la prensa escrita. Las acusaciones entre los sectores oficialistas y la oposición continuaron. Inclusive uno de los candidatos colorados, el coronel MANUEL MACIEL se retiró de la carrera electoral como protesta por la violencia del estado en contra de la oposición.
 
El análisis del conflicto había arrojado una lectura clara que fue compartida por los dos sectores en disputa. Por un lado, el sector liberal había demostrado la fuerza necesaria como para convertirse en una innecesaria molestia para el correcto funcionamiento del gobierno colorado. Por el otro lado, existía entre los principales líderes del sector liberal la conciencia de la mayor fortaleza del partido Colorado. La violencia no parecía ser el camino adecuado para resolver las diferencias. Por esas razones, OTONIEL PEÑA hizo un intento por acercar a los líderes de los dos sectores, Bernardino Caballero por el lado Colorado y Antonio Taboada por el sector Liberal.
 
Un arreglo entre los dos grupos fue encaminado con miras a la renovación de la primera magistratura en 1890. La propuesta era suficientemente amplia y abarcaba ejercer el poder compartido, siempre bajo la hegemonía del PARTIDO COLORADO aunque con el reconocimiento del rol clave que jugaba el PARTIDO LIBERAL acompañando el ejercicio del poder. Sin embargo, en el marco de las nuevas dinámicas internas de los dos partidos políticos, el acuerdo enfrentó a grupos con visiones moderadas con otros sectores más extremos. Un sector del Partido Liberal, articulado desde las páginas de la publicación EL LÁTIGO, llamó a los asociados a resistir el acuerdo que en su visión servía únicamente para legitimar la tiranía colorada. Otro tanto ocurría dentro del Partido Colorado donde los grupos internos dejados de lado por la necesidad de distribuir cargos electivos para sellar la alianza con los liberales se manifestaron contrarios a la propuesta. La tregua concluiría antes de que se vaya el año 1889.
 
El primero de enero de 1890 volvió a registrar enfrentamientos armados entre el oficialismo y la oposición. Esta vez el conflicto ocurrió cuando activistas liberales trataron de inscribirse en el local de votación de la Catedral. Soldados y empleados municipales los recibieron con machetazos. Aunque el gobierno trató de esquivar las responsabilidades por la violencia, los radicales dentro del Partido Liberal consiguieron avanzar su tesis acerca de la inviabilidad de los acuerdos políticos con el gobierno. No podía haber conciliación con el gobierno de Escobar. Para marzo, la tregua era parte del pasado. Los colorados iban a presentar su propia lista. Los liberales tenían otras ideas para llegar al poder que no contemplaban la vía electoral.
 
Probablemente forzado por los sectores más radicales del PARTIDO LIBERAL, y quizá también en razón de la imposibilidad de acceder al poder por la vía electoral, el rumor de golpe de estado volvió a surgir en el espectro político del Paraguay. En 1890 JUAN SILVANO GODOI y BENIGNO FERREIRA movilizaron sus recursos desde el territorio argentino y se pusieron en contacto con el ala radical del Partido Liberal para buscar una ruptura con el orden político vigente. Escobar detectó a tiempo detalles del plan. Como respuesta, Escobar se manifestó públicamente contra las opciones violentas. En el ámbito gubernamental, reforzó el armamento de sus fuerzas públicas de manera a dotarlas de poder bélico para enfrentar nuevos levantamientos.
 
Aunque el candidato oficialista, JUAN GUALBERTO GONZÁLEZ no despertó el favor popular, el PARTIDO COLORADO lo prefirió sobre la alternativa representada por el coronel JUAN ALBERTO MEZA, candidato de los disidentes colorados. Probablemente el peso final en la decisión estuvo sobre los hombros de BERNARDINO CABALLERO. Al fin de cuentas, González y Meza eran yernos de la figura dominante del Partido Colorado. En la carrera final entre concuñados por la presidencia, González ganó el favor de su suegro Caballero. Finalmente correría con MARCOS MORÍNIGO como compañero de fórmula. Los liberales preferirían el boicot electoral y el congreso simplemente confirmaría a la lista única presentada por los colorados. El 25 de noviembre de 1890 JUAN GUALBERTO GONZÁLEZ reemplazaba a Escobar en la primera magistratura.
 
La llegada de González al gobierno representaba un cambio en la política tradicional del Partido Colorado bajo el control de Caballero y Escobar. Con GONZÁLEZ, el ALA MÁS CIVILISTA comenzaba a desplazar al bloque de extracción militar que llevaba más de una década en control del partido. Con esto, JOSÉ SEGUNDO DECOUD ganaba poder desplazando a los caudillos con fuertes vinculaciones en el ejército. Esto también se puede ver en la inclinación de los nuevos sectores del gobierno a negociar pactos y acuerdos con la oposición liberal que puedan generar una mayor gobernabilidad. Esto puede colegirse de la decisión del gobierno de integrar la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA con hombres afines al sector liberal como CÉSAR GONDRA, FERNANDO ITURBURU, y EMILIANO GONZÁLEZ NAVERO.
 
La transformación más radical que haría el gobierno de González sería la incorporación al gabinete de JUAN EGUSQUIZA como ministro de Guerra. También miembro del ejército, aunque parte de la nueva camada que buscaba la profesionalización de la milicia y establecer un relacionamiento diferente con la clase política. Egusquiza jugaría un plan clave primero minando las bases del poder caballerista dentro de las fuerzas armadas y luego fortaleciendo su propia figura como el nuevo nexo entre el ámbito militar y la política partidaria.
 
El GOBIERNO DE GONZÁLEZ haría la primera defensa pública de la conformación de un gobierno que pueda mirar más allá de afiliaciones partidarias para nominar a los mejores servidores públicos en el aparato gubernamental. Obligado a corregir los malos manejos del Banco Nacional bajo la gestión de Escobar, González intentó reordenar el sistema financiero. Además de gestionar créditos en el mercado internacional para movilizar la economía interna, González apostó a la agricultura al otorgar premios a los productores y establecer un sistema de recaudación inmobiliaria llamado contribución directa que pretendía recaudar con eficiencia los fondos. Aunque los resultados financieros no fueron del todo favorables, el gobierno consiguió inyectar nuevos bríos a la expansión educativa a través de una gestión mejorada en la materia. En el aspecto militar, González impulsó el recambio entre los principales estamentos y envió becarios a la Argentina con el objeto de profesionalizar las fuerzas armadas.
Aun todo el impulso y el entusiasmo que González trajo al gobierno fueron insuficientes para lidiar con las crónicas crisis que sacudirían al país a principios de 1890. De la misma ma nera que los jugosos ingresos de la subasta de tierras públicas desaparecían después del empache durante las gestiones de Caballero y Escobar, la crisis crónica se instalaba en el país bajo el gobierno de González.
 
En primer lugar, las reformas económicas no funcionaron como estaba esperado. Las nuevas emisiones de billetes determinaron una inflación descontrolada con consecuencias catastróficas para el país. Los ajustes del gobierno apuntados a generar más recaudación chocaron con creciente evasión fiscal y despertaron resentimiento entre amplios sectores de la población. Como si no fuera suficiente, la naturaleza también jugó en contra de González, quien vio como los campos del país eran azotados por plagas de langostas, y castigados por prolongadas sequías. Por último, en el ámbito político González tenía que lidiar con los sectores extremos de su partido y de la oposición. Dada su política de apertura González siempre estaba en el centro de los ataques del ala dura de su partido que le reclamaban sus afinidades con la oposición supuestamente conspiradora.
El sector moderado del PARTIDO LIBERAL recibía los mismos reclamos por su participación en el gobierno de González, en este caso de parte de los liberales más radicales. Las elecciones de febrero de 1891 proveerían otra instancia conflictiva para que los sectores más extremistas de ambos partidos puedan confirmar sus prejuicios mutuos y resuelvan sus diferencias por medio de la violencia.

Fuente: EL PARAGUAY DE LA POST GUERRA (1879-1900) Autor: CARLOS GÓMEZ FLORENTÍN. COLECCIÓN LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 8 © Editorial El Lector, Asunción-Paraguay 2010.
 
 
 
 

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