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ALONSO IBARRA


  CIEN AÑOS DE VIDA POLÍTICA PARAGUAYA - POSTERIOR A LA EPOPEYA DE 1865 AL 70 - Por ALONSO IBARRA


CIEN AÑOS DE VIDA POLÍTICA PARAGUAYA - POSTERIOR A LA EPOPEYA DE 1865 AL 70 - Por ALONSO IBARRA

CIEN AÑOS DE VIDA POLÍTICA PARAGUAYA

POSTERIOR A LA EPOPEYA DE 1865 AL 70

Por ALONSO IBARRA

Editado en Abril de 1973

Asunción - Paraguay

 

 

CONTENIDO:

 

Propósitos

 

I

Triunvirato. Legionarismo. Controversias. Nacionalismo.

Partidismo. Desplazamientos.

 

II

Renovación. Liberalismo. Caudillismo. Revueltas. Personalismo. Anarquía.

 

III

Reorganización. Coloradismo. Reconstrucción. Estabilidad.

Prosperidad. Pacifismo.

 

Cronología.

Apéndice.

 

 

PROPÓSITOS

 

         La Política, que es la ciencia y el arte del gobierno de los pueblos creada por Aristóteles discípulo del idealista Platón en el siglo IV antes de la era cristiana, con el albur de los tiempos fue modificándose su objetivo sustancial de gobernar y dictar leyes y reglamentos destinados a mantener la tranquilidad y seguridad pública y las buenas costumbres, a través de diversas instituciones sociales, regímenes gubernamentales, doctrinas raciales, concepciones nacionalistas, criterios sectaristas orientados por caminos ajenos a su propio designio.

         La política - nacida y criada exclusivamente para el gobierno de los pueblos - dividió a los hombres dentro de la convivencia social en dos grupos con facetas diferentes, opuestos, en perenne lucha de atribuciones y predominios; gobernante y gobernado, mandatario y mandante, autoridad y pueblo, elegido y elector, o sea que el cumplimiento del derecho y la justicia en las relaciones pacificas de la vida requiere un poder público mayoritario.

         De este modo, la política llegó al nuevo mundo con su moderno ropaje de la autoridad del mandatario por encima de la ficción democrática de la soberanía popular del mandante dando lugar a las controversias que atizan las aspiraciones de uno y otro, para mantenerse en el mando sine die o para oponerse a su exclusión hecho sistema.

         Nunca mejor ni más acertada la crítica del padre de la lengua castellana. "Serás gobernador, amigo Sancho", frase cervantina que ofrece ínsulas de Barataria a todos los Sancho que en el mundo han sido. Doctrina política eminentemente revolucionaria que supera a esta que otorga soberanías sin ínsulas que gobernar, llevando además a cuestas la pesada cruz de las oligarquías, y nepotismos gubernamentales. A la ficción institucional de la soberanía popular, la Constitución Nacional añade la incongruencia de su democrática representación en conflicto con la acepción académica del vocablo y el enorme "cápitis diminutio" del soberano arrinconado en la vereda de enfrente. El pueblo no gobierna sino por intermedio de sus representantes. Soberanía republicana democrática popular representativa. Entrevero político impuesto por el nepotismo oligárquico. La cuestión no es conmigo diría Manuel Domínguez, vayan a discutir con Leopoldo Lugones su filosófica "Democracia pobre" latinoamericana.

         Surge así nuestro propósito. Ofrecer la sucesión cronológica cualitativa y cuantitativa de los gobernantes a través de la centuria cumplida con posterioridad a la Epopeya de 1870, porque el conocimiento del pasado facilita la explicación del presente orientado al futuro, como un cartabón que mide a los hombres y sus obras en relación con la prosperidad del país y el bienestar ciudadano. José Gaspar de Francia primer gobernante del Paraguay independiente, fundador de la República y defensor vitalicio de la nacionalidad paraguaya llegó a destino sin ayuda de allegados ni parientes. Con el Dictador Francia el nepotismo no pudo ser. Su ascendiente terminó sus días como fabricante de tabaco en Yaguarón y una hija "la niña Francia" vendía flores en los mercados de Asunción. Petrona Regalada Francia confeccionaba cigarros para uso del hermano. Escapado de la política de Aristóteles, del origen divino de los reyes sustentado por la Liga de los Príncipes hasta 1815 en Moscú y de esta soberana democracia pobre de Lugones el dictador Francia dio lugar al tema libresco más gastado de nuestra historiografía nacional repetido como relleno en todas las épocas por los mismos publicistas con oficio y beneficio en la política paraguaya.

         Con este opúsculo, dando un paso adelante - los primeros si es que no los únicos hasta la fecha - ofrecemos de preferencia a los diletantes del derecho político el desfile de los gobernantes del Paraguay desde fines del siglo pasado hasta la actualidad entre quiénes conocimos a más de una treintena. ¡Quiénes y cuántos eran "Cómo trujeron, qué se ficieron", en dicción del origen del habla castellana.

 

 

FACUNDO MACHAIN

Presidente de la República

Agosto 31 - Setiembre 1º 1870

 

 

 

CAPÍTULO I

 

TRIUNVIRATO. LEGIONARISMO. INSURRECCIONES. NACIONALISMO.

PARTIDISMO. DESPLAZAMIENTOS.

 

CIRILO ANTONIO RIVAROLA

Presidente de la República

1º de Setiembre de 1870 - Diciembre de 1871

 

         Imitando al procesalista italiano Pacheco, diríamos nosotros: apenas la Asamblea Nacional reunida el 31 de agosto de 1870 designó a Facundo Machaín Presidente del Paraguay con motivo de la desintegración del feble y efímero Triunvirato gubernativo establecido el año anterior, cuando ya uno de los triunviros cesantes Cirilo Antonio Rivarola - con el apoyo de las fuerzas brasileras de ocupación - lo depone al día siguiente, ofreciendo a la historiografía paraguaya el espectáculo de un jefe de Estado con un solo día en el cargo.

         La misma Asamblea reunida de nuevo el 1° de setiembre reconsidera la designación de Machaín, volviendo así Rivarola en el gobierno. Entretanto, los Convencionales sancionan en noviembre de 1870 la Constitución que señala el período Presidencial de cuatro años, siendo también elegido Rivarola para iniciarlo el 25 de noviembre, pero otra maniobra política de sus mismos allegados le declara cesante en diciembre del 71 aceptándosele su renuncia al solicitar un breve permiso para trasladarse a su establecimiento familiar de Barrero Grande. El vice-presidente Salvador Jovellanos terminó dicho primer periodo en 1874.

         El provisoriato de Jovellanos soporta tres insurrecciones del sector adverso a los que entonces predominaban en el oficialismo gubernamental, considerados en jerga nativista "legionarios" por su actuación en la Legión paraguaya durante la pasada contienda al servicio de la triple alianza pero las fuerzas brasileras de ocupación hasta el tratado definitivo de paz impidieron su separación, suscribiéndose además un acuerdo con la candidatura de Juan Bautista Gill para el segundo período de 1874 al 78.

         Jovellanos se limitó entonces a negociar los dos empréstitos en Londres - ya autorizados - por un total de 28 mil libras equivalentes a dos millones 640 pesos con un resultado catastrófico para el erario público adonde no llegaron las cajas de libras sustraídas en la Aduana de la Capital, en tanto que el presidente Gill dio inicio a las emisiones de papel-moneda inconvertible sin encaje metálico, emitiendo billetes por un millón de pesos oro; el otro expediente favorito del ensayismo político del Paraguay Contemporáneo junto con las subversiones armadas, conspiraciones y golpes cuarteleros del nuevo orden de cosas de post-guerra.

         Otra insurrección campal encabezada por el General Germán Serrano que las fuerzas de Gill y la intervención brasilera logran vencer, perdiendo en ella la vida Serrano en diciembre del 75, crea en el país un clima impropicio de trágicas consecuencias. Los insurgentes aprovechando el retiro de las fuerzas extranjeras constituyen un "comité ejecutivo" entre los allegados del extinto general Serrano dirigido por el ex-convencional Juan Silvano Godoy - ciudadano de recia y destacada actuación intelectual y política - "con el propósito de modificar el curso de los sucesos mediante esfuerzos populares y la eliminación de Gill".

 

JUAN BAUTISTA GILL

Presidente del Paraguay

Noviembre 1874 - 12 de Abril de 1877

 

         El 12 de abril de 1877, el comité se reúne en la planta baja del edificio esquinero de Pte. Franco e Independencia y a las 10 de la mañana dan muerte a Gill con disparos a quema-ropa de una escopeta de dos caños a su paso hacia su despacho gubernativo con dos edecanes, huyendo los autores hacia la estación del Ferrocarril en camino a Luque y ultimando de paso por Manorá al general Emilio Gill hermano del presidente. Los complotados en este doble crimen son perseguidos y ultimados uno tras otro, entre ellos el ex-presidente Rivarola, que anduvo prófugo por los montes de Barrero, acribillado a balas siete días después de su regreso a Asunción, en la noche del 31 de diciembre de 1878. "Cosas veredes, amigo Sancho". El criollismo guaraní comenzaba la "democracia pobre" de Lugones.

         Ejerce la presidencia provisoria el vice Higinio Uriarte, hombre de cortas aptitudes colocado frente a grandes dificultades, al decir del publicista Freire Esteves, que lleva el mando a los cuarteles comandados por los Generales Bernardino Caballero y Patricio Escobar quienes proponen la candidatura de Cándido Barreiro a modo de transición del legionarismo al nacionalismo. Avezado en lides políticas, Bareiro había colaborado con el Mariscal López como su representante en Europa haciéndose cargo del gobierno por el término de 1878 al 82, pero fallece inesperadamente el 4 de setiembre del 80, novedad que da lugar el mismo día al ministro de guerra General Pedro Duarte - de brillante actuación en la batalla de Yatai - para disponer la candidatura de Caballero, previa renuncia exigida al vice-presidente Adolfo Saguier.

         Jefe militar de gran prestigio, Caballero ocupa el provisoriato hasta el 82, siendo su primer empeño encausar de nuevo el sentimiento patrio republicano inconciliable con el predominio legionarista impuesto por la alianza vencedora. Diríamos, que el vocablo "legionario" era sinónimo de traición. De manera que el ingrato estigma, en nuestro entender, no corresponde revivir posteriormente ni siquiera como agravio en relación con la ciudadanía o entidad política de ningún género porque la Legión primigenia ha caído hace rato en la fría soledad de la nada.

         Al iniciarse el año 1882, se constituye el Club Libertad propiciado por un diario "La Democracia" del periodista Ignacio Ibarra - padre de este autor- para la elección del General Caballero por el período del 82 al 86 y ya en el cargo logra terminar su mandato, sucediéndole del General Patricio Escobar, ex-combatiente prisionero en Cerro Corá que también puede cumplir su gobierno del 86 al 90.

 

CANDIDO BAREIRO

Presidente de la República

Noviembre de 1878 - Setiembre de 1880

 

         Alejadas del país las fuerzas aliadas, surgen las opiniones sectaristas en pugna entre los que se sentían de nuevo dueños de la propia patria después de participar en la larga resistencia paraguaya al lado del Mariscal López y los adherentes a la invasión enemiga. De ahí las controversias durante la primera década de 1870 al 80; las rebeldías ciudadanas que dieron por último el triunfo a la causa nacionalista sostenida por el "caballerismo" en contraposición del "legionarismo" ya en retirada. Se forman núcleos o bandos políticos al amparo de la libertad constitucional de reunión, que pronto culminan con la fundación de los dos partidos tradicionales. El 2 de julio de 1887 se crea el Centro Democrático y el 11 de setiembre del mismo año la Asociación Nacional Republicana con los mismos principios democráticos, separados solamente por la eventualidad de estar o no en el poder, iniciándose las luchas electorales para mantenerse o apoderarse del gobierno. Casi siempre tales jornadas democráticas, entre comillas, degeneran en verdaderas batallas campales. Pero, ¡qué es Democracia!.

         Ya hemos visto que Lugones solo se refiere a las "democracias pobres latinoamericanas". En buen romance castellano es la doctrina que favorece la intervención o predominio del pueblo en el gobierno de un país. Etimológicamente, es autoridad o soberanía popular. Su Santidad Pío XII afirma que puede existir en todos los regímenes políticos, siendo su fin esencial al que todos deben responder el respecto a la dignidad humana.

         El 25 de noviembre de 1890, toma el gobierno Juan Gualberto González, cuando las rencillas partidarias iban cobrando impulso hacia la violencia. Los democráticos ensayan una subversión armada el 18 de octubre del 91, sin ningún éxito, en un programado asalto a los cuarteles militares. No fue sino una corazonada para asustar al mundo, o mejor el subversionismo político en boga.

         Se atiza el rencor ciudadano y para que nada faltara en la encrucijada hasta donde había llegado el presidente González, también el legionarismo recluido en sus cuarteles de invierno vuelve al país con el sorprendente cambio de nombre del Centro Democrático por el de Partido Liberal. Una digresión.

         Benigno Ferreira, solicita desde Buenos Aires su inclusión en el flamante Centro, fundado en Asunción por Antonio Taboada, alegando que en 1870, había fundado en Buenos Aires el Partido Liberal a Petición de Mitre, resucitándose con otro nombre en 1887, por lo que era necesario restablecer su anterior apelativo. El soldado del General Paunero regresa al Paraguay trayendo en su mochila todo el "mitrismo" de su aludido Partido, con el cual el Centro Democrático no tenía vinculación según su acta original.

         Entretanto, el presidente González renuncia el 8 de junio del 94, sucediéndole el Vice Marcos Morínigo que entrega el gobierno al General Juan Bautista Eguzquiza por el siguiente período de 1894 al 98. De gran prestigio castrense y sobre todo buen sicólogo de las aspiraciones políticas, Eguzquiza logra fácilmente una tregua de las interminables reyertas caseras por el sencillo sistema de las "componendas y combinaciones personales", atrayendo a su gobierno a los principales dirigentes seleccionados a su arbitrio y conveniencia. El sistema acallo a todo el mundo, pero los Democráticos, con Ferreira a cuesta, reaccionan dividiéndose en Cívicos y Radicales, o sea el sector no-nato del Ferreirismo y el Radicalismo del binomio tradicional del Paraguay Contemporáneo subsistente hasta la fecha.

 

Gral. de Div. BERNARDINO CABALLERO

Presidente del Paraguay (1880/1886)

 

         Eguzquiza, después de organizar la Guardia Nacional como primer ensayo del servicio militar obligatorio, realizando un brillante desfile con tropas de las tres armas por las calles de Asunción, pudo terminar su mandato - el tercero entre diez de la abigarrada cronología presidencial desde 1870, sucediéndole por el término de 1898 a 1902. Emilio Aceval, figura de singular relieve social asunceno ajena a la práctica del caudillismo mandón y personalista. A Don Emilio, así conocido por su respetable nobleza familiar, se debe el envío al exterior de numerosos jefes militares en estudio castrense, que luego aportaron sus conocimientos para la formación del actual Ejército Nacional. Aquí otra digresión.

         Hemos dicho que la política, desde los tiempos de Aristóteles, es el gobierno de los pueblos. El que escribe esta reseña de la política paraguaya, puede avalar su relato por el conocimiento personal de los hombres y sus obras en todo el transcurso que va desde fines del siglo pasado hasta la actualidad. En este sentido, conocimos a más de una treintena de Presidentes de la República y concurrimos al óbito funerario de los Generales Caballero y Escobar en el salón Independencia del Palacio de López en 1912. Nuestra presencia solo se esfuma frente a los primeros gobernantes de la era contemporánea. A todos los demás pudimos apreciar con nuestro exclusivo criterio ciudadano, diríamos desde la platea, fuera de las canonjías oligárquicas, parentesco o allegado que dan jugo y prestigio sin merecerlos, pero contando en cambio con la valiosa jerarquía estudiantil -secundaria y superior o universitaria - factores de la cultura intelectual de los pueblos, Y aún, a riesgo de caer en el feo vicio del auto elogio o en el más feo del plagio, queremos traer a cuento haber editado en 1949 un opúsculo titulado Las revoluciones Paraguayas en Letras de Molde, como otros también publicados, ofreciendo el desfile presidencial de cuantos cruzaran nuestro criollismo gubernamental con el solo y funesto recurso de "las revoluciones para derrocar gobiernos" hecho sistema durante muchas décadas, recién ahora superadas. Con esta intercalación explicativa, seguimos nuestra narración.

         El presidente Aceval afronta de pronto el inesperado problema de un nuevo sector partidarista que se insinúa con el nombre de "Eguzquicismo", novedad que apareja su renuncia el 9 de enero de 1902 seguida de otra terminada trágicamente.

 

BENIGNO FERREIRA

Presidente de la República

Noviembre de 1906 - Julio de 1908

 

 

         El viejo Cabildo con todos sus cabildantes reunidos para designar el sucesor presidencial, es cañoneado desde el cercano Parque-í -ya demolído-, drástica medida que no pudo impedir que en el interior del colonial edificio los "Eguzquicistas" ultimaran con una lluvia de balas al candidato Facundo Insfrán propuesto por el entonces Senador General Caballero. Lo recuerda este autor que presenció la tragedia desde sus aledaños con salvoconducto estudiantil. Fue a principio del siglo presente cuando el alumnado del Colegio Nacional no pasaba de algunos centenares, con maestros tan eminentes como Benjamín Aceval, Manuel Domínguez, Arsenio López Decoud, Juan E. O'Leary, Modesto Guggiari, Manuel Franco, Cancio Flecha, Andrés Barbero, Eusebio Ayala.

         Terminada la refriega, queda en el gobierno el Vice Héctor Carvallo y asegurada la presidencia del Coronel Juan Antonio Escurra, de 1902 a 1906. Bondadoso y sencillo, Escurra inicia su mandato en un medio plagado de desinteligencia ciudadana que solo presagiaba una profunda y larga anarquía institucional, como así ocurrió poco después. Los cívicos y democráticos, unificados para una acción conjunta, se mueven por todos lados en busca del bellocino de oro de sus aspiraciones de mando y ya no paran hasta dar comienzo a la insurrección campal el 8 de agosto de 1904.

         El carguero "Sajonia" adquirido en Buenos Aires para la reorganización de la marina mercante penetra en el río Paraguay como barco de los insurrectos equipados con armas y gentes en la Argentina. Su conductor Ildefonso Benegas funcionario Aduanero del gobierno de Escurra les había hecho entrega por propia defección. La lucha que siguió desde su encuentro con las fuerzas legales salidas de Asunción a bordo del "Villarrica" en la que estas resultaron perdidosas, fue cruenta, paralizando durante cuatro largos meses toda la vida institucional y económica del país. Los insurrectos comandados por Benigno Ferreira avanzan hacia la Capital, dividiéndose para remontar una parte por el Norte.

         Por fin, el mismo Escurra invitado por Ferreira a trasladarse al puerto argentino Pilcomayo suscribió la entrega del gobierno paraguayo a los que vinieron a buscarlo con "pólvora extranjera", dando así término a la espectacular jornada democrática, entre comillas con el "Pacto del Pilcomayo" del 12 de diciembre de 1.904".

         Las fuerzas triunfantes de la coalición cívico-democrática hacen su entrada a la Capital con su jefe Benigno Ferreira, corona de laurel en el pecho, ovacionadas a su paso como ejército libertador, también entre comillas, Mero relator, podemos consignar esta información por haberlo presenciado entre los curiosos que bordeaban la calle España esquinera con Brasil. El 19 del mismo mes de diciembre se reúnen las Cámaras Legislativas para aceptar la renuncia del presidente Escurra designando en su reemplazo a Juan Bautista Gaona, de honorable y acomodado hogar asunceno colocado en el provisoriato al solo efecto de prepararse la candidatura presidencial de Ferreira, a quien correspondía como principio y fin de todas las "revoluciones para derrocar gobiernos" ocurridas en hispanoamérica.

         Gaona olvidando la tradición continental del que el mando corresponde a los jefes de las insurrecciones triunfantes, como el caso del sargento dactilógrafo Batista que "desmachadizo" Cuba derribando al presidente Machado, ascendido por ello a general y presidente de la "perla de las Antillas" - Gaona, repetimos disuelve la Asamblea Legislativa en perjuicio de la candidatura de Ferreira, siendo destituido el 9 de diciembre de 1905 para ser reemplazado por Cecilio Báez que se allana entregar el gobierno a Ferreira el 25 de noviembre de 1906. Juan B. Gaona, primer presidente del radicalismo liberal, merece en nuestro concepto un homenaje partidarista por su primigenia condenación del ferreirismo legionarista.

         Aquel que con vanagloria lombrosiana del delito, dijo que si la historia se repitiera, volvería a estar en el mismo lugar o sea bajo las carpas del General Paunero al servicio de la triple alianza el entonces Mayor Benigno Ferreira, llegado al gobierno del Paraguay como jefe victorioso de la revolución de 1904, no tardó en ser derribado espectacularmente por el terrible golpe militar del 2 de julio de 1908, que terminó en nuestro país con el binomio de la democracia Rioplatense Mitre y Ferreira.

 

MANUEL GONDRA 

Presidente de la República en 1910

 

 

CAPÍTULO II

 

RENOVACIÓN. LIBERALISMO. REVUELTAS. ANARQUÍA. INESTABILIDAD,

CAUDILLISMO.

 

         La Asociación Nacional Republicana -Colorado- a cuyos hombres, correspondió la tarea de la reconstrucción del país desde el retiro de las fuerzas de la triple alianza el 22 de junio de 1876, viose de pronto desplazada de las funciones gubernativas por el sector adverso Partido Liberal -azul- bajo cuyo predominio pasó el gobierno desde fines de diciembre de 1904. La renovación comienza de este modo con Gaona conforme al pacto del Pilcomayo firmado a bordo de un barco argentino entre el Coronel Escurra a nombre del gobierno paraguayo y el legionarísimo Ferreira a nombre de la "revolución de 1904".

         Ofrecemos este detallismo conservado en la memoria a más de cincuenta años de distancia. Aún también con el singular mérito -sin auto elogio- que podemos ostentar desde fines del siglo pasado hasta lo que va del presente de no haber pasado la raya impuesta por el sistema democrático representativo indo hispano dividiendo a los pueblos en dos grupos, elector o masa popular con jerarquía de "soberano" - entre los que se maneja el que escribe.

         El Vice presidente Emiliano González Navero se hace cargo del provisoriato para entregar el mando al presidente electo Manuel Gondra el 25 de noviembre de 1910. Pero el relevamiento gubernativo seguía a todo andar.

         El Coronel Albino jara, factor del terrible golpe militar del 2 de julio, soluciona la nueva pugna entre radicales y jaristas derribando al presidente Gondra el 17 de febrero de 1911 para auto designarse en su reemplazo. Los radicales con ayuda de las guarniciones militares de Concepción y Misiones promueven otra revuelta que el presidente Jara logra sofocar trágicamente en Bonete, Rosario, fusilándose a los principales dirigentes. Otra subversión de los mismos allegados de Jara el 5 de julio del 911 destituye al inquieto jefe militar que todo lo solucionaba por la violencia en cualquier evento, con la sola excepción de postrarse en el duro suelo frente a los encantos femeninos para rogar sus favores; episodio conocido por nosotros desde la edad juvenil, aprobado hasta ahora entrado en años conforme a la magnífica sentencia del poeta Amado Nervo.

         A Jara le sucede Liberato M. Rojas, culto ciudadano de excelente dicción castellana que parecía surgir exprofeso frente a la caótica situación predominante, sin compromisos partidistas, militarismo absorbente ni caudillismo personalista, cuando un nuevo Triunvirato a imagen y semejanza del impuesto por la triple alianza en 1869 se apodera del mando dando lugar para que fuerzas militares acantonadas en la costa norteña del río Paraguay se arrimen a la Capital, reponiendo a Rojas que continúa en el gobierno.

 

CORONEL ALBINO JARA

Presidente del Paraguay - 1910

 

         Entretanto, los radicales preparan su tercera revuelta esta vez con las alforjas bien provistas. Un portugués Rodríguez había derramado su dinero entre los insurrectos con cargo de resarcirse luego del triunfo - en capital e intereses, costas y "demás accesorios legales" con los fondos el erario fiscal. Yo quiero apoderarme del gobierno -diría el doctor Domínguez siempre incisivo como una zaeta y cáustico y mordaz-. No tengo plata, pero puedo encontrar otro portugués. El primer portugués fue descubierto con singular éxito por Eduardo Schaerer, en tanto que ningún otro pudo hallarlo el maestro de la juventud paraguaya Manuel Domínguez, de quien este relator fue su amanuense y casi casi vinculado con un honroso parentesco.

         El presidente Rojas renuncia el 29 de febrero de 1912 y la Cámara Legislativa designa en su reemplazo a Pedro Pablo Peña con el apoyo de la Asociación Nacional Republicana –Colorado- mientras las fuerzas militares de la Capital abandonan sus cuarteles durante la noche del 8 de marzo para ir a plegarse en Humaitá a las del Coronel Jara, también en "revolución" por cuerda separada. La política de Aristóteles en el Paraguay producía "revoluciones" hasta la coronilla, con tres gobiernos en la Capital, en Paraguarí y en Humaitá. Los de Paraguarí avanzan hacia Luque y de aquí como un bólido sobre Asunción. El gobierno de Peña intenta contenerlo pero retrocede después de un sangriento encontronazo de varios días por los suburbios de la Ciudad, embarcándose el 22 de marzo hacia el exterior. El mismo día los revolucionarios con registro de patentes, Schaerer y Gondra, reconquistan la Capital, estableciendo el segundo provisoriato de González Navero, Este gran Emiliano me inquieta, diría don Ramón del Valle Inclán. De poco hablar González Navero firmó el pago del préstamo con intereses, riesgos, y todo cuanto pidió el portugués Rodríguez. En un tercer provisoríato le guardó la presidencia a José P. Guggiari, mientras era sometido a juicio político por los sucesos del 23 de octubre de 1931.

         El tercero en discordia Coronel Jara, busca ocupar la zona militar de Paraguarí saliendo perdidoso en combates del 10 al 12 de mayo con fuerzas enviadas de Asunción. Herido y prisionero, muere allá donde un enhiesto obelisco recuerda batallas gloriosas de la independencia nacional. Fue el final del jarismo totalitario con bellezas femeninas y fusilamientos políticos.

         Adelantada la fecha de la trasmisión de mando al 15 de agosto de 1912, ocupa la presidencia Eduardo Schaerer siendo el cuarto que pudo cumplir el período legal de cuatro años. Si la aritmética no falla desde 1870, con Eligio Ayala en 1928 y en la actualidad Alfredo Stroessner, entre más de cuarenta gobernantes, suman a seis los que no fueron derribados por revoluciones ni golpes cuarteleros.

 

EDUARDO SCHAERER

Presidente del Paraguay

(15 de agosto 1912 al 15 de agosto 1916)

 

         A diferencia de Gondra, político de gabinete y leserferista enragés, Schaerer se hace rodear de un estrecho círculo de adeptos que crea el caudillismo hasta el grado superlativo de sátrapa, portaestandartes de las oligarquías democráticas con ribetes de nepotismo. De intención dejamos en el tintero a todos estos líderes que en nuestro entender no hacen buenas migas con el nacionalismo.

         En agosto de 1916, Schaerer entrega el mando a Manuel Franco. Gran señor de la cultura paraguaya por su ilustración y honestidad, Franco inicia su gobierno en un medio perturbado por la ambición y la prepotencia hecho sistema. El erario fiscal "sin albardas ni doblones" como el rúcio de Sancho desvalijado por Ginés de Pasamonte, sufría cada vez más los reclamos del "enriquecimiento injusto" condenado por la legislación romana desde los tiempos de Justiniano. El presidente Franco contaba con la confianza del país entero. Todos esperan -llegó a decir- una prosperidad nacional por encima del caudillismo político. Manifiesta decepción que pudo motivar su inesperada muerte en setiembre de 1919.

         Le sucede el vice presidente José P. Montero. No queremos olvidar un gran mérito de este culto, distinguido y elegante médico de la alta sociedad asuncena de la época. El presidente Montero fue el fundador del Hospital de Clínicas como institución del Estado, en reemplazo de un decorativo Hospital de Caridad repleto de damas de beneficencias pero sin atenciones médicas. Los galenos brillaban por su ausencia en tanto que la caridad femenina visitaba los comercios capitalinos y los enfermos reposaban en el abandono. Montero fue abucheado en el viejo Cabildo por las hospitalarias damas cuando buscaba establecer que el deber primordial de los gobiernos era la salud del pueblo.

         Gondra vuelve a ser elegido diez años después de su efímera presidencia en 1910. Considerado como el abanderado partidista, todo lo deja a merced de sus allegados en perjuicio de los intereses nacionales. Sistema poco propicio aplicado a nuestra política vernácula que requiere orientación y emprendimiento. Factor de descomposición social ahondada por las divergencias caudillistas que puso frente a frente a los hombres que se complementan en la dirección política -Gondra y Schaerer-según el publicista nacional Policarpo Artaza a quién seguimos en estas informaciones-, descomplementados para formar dos bandos en lucha. Y estalló el golpe del 29 de octubre de 1921 que dio lugar a la segunda renuncia de Gondra. El otro "descomplementado" Schaerer propicia el provisoriato de Eusebio Ayala y resistido éste se pasa al otro bando con el provisoriato a cuestas. Nunca lo hubiera hecho por lo que costó al país la rebelión campal de los años 1922 y 23 qué duró catorce meses, convirtiendo la Capital paraguaya en un nuevo campamento "Cerro León" de movilización y reclutamiento. En la cruenta y larga lucha y contra todo cálculo vencieron los ayalistas, perdiendo la vida el infortunado Chirife, como en 1912 el inquieto Jara.

 

ELIGIO AYALA

1924 - 1928

 

         Ayala, reemplazante de Gondra en su segunda renuncia de su segunda presidencia de 1920, es también reemplazado por el otro Ayala -nuestro gran Eligio- y éste por Luis Alberto Riart que le devolvió el mando al ser elegido por el período constitucional de 1924 al 28. Un caso de malabarismo político en el que el presidente Riart tuvo el ojo clínico de frenar la pavorosa cosecha de presidentes in crescendo y a corto plazo.

         Eligio Ayala, exclusivista, mordaz y autoritario frenó en primer lugar el turbulento tren impuesto por la trasnochada doctrina del liberalismo económico de trastienda, cerrando además las arcas fiscales '"con siete llaves". De este modo pudo hacer construir en el viejo mundo los dos cañoneros Paraguay y Humaitá destinados a la defensa de la integridad y soberanía Nacional. Algo más, como José Gaspar de Francia "felizmente soltero" rechazó de plano el régimen político del nepotismo que concede preferencia o favor desmedido a los parientes para gracias, prebendas, canonjías o sinecuras, según la academia castellana. Para Eligio y cien años antes para Francia el solo parentesco -"ascendiente o descendiente"- debía ganarse la vida con el bíblico mandato y el fórum honorem de los romanos. Ubalda García, hija de José Gaspar de Francia según el naturalista suizo Rengger y él pensador escocés Carlyle vendía flores en los mercados asuncenos con el nombre de "la niña Francia". Un hermano recorría los cuarteles por cuenta propia dando lugar a sanciones castrenses y Petrona Regalada Francia en servicio doméstico de su hermano mereció por indicación del Dictador se le entregara un baúl de ropas y cuatro cientos pesos de su sueldo no percibido durante algunos años. En cuanto a Eligio, nunca llovieron herederos, "entre comillas", resultantes de la multiplicación de su nombre a capa y espada.

         Diríase para matizar este elogio, porque no todos son harinas del mismo costal, llegó la presidencia de José Patricio Guggiari de 1928 al 32, dándose rienda suelta al incidentismo caudillista que Guggiari no logra reprimir. Por el contrario lo llevan a un callejón sin salida: el 23 de octubre de 1931. Episodio luctuoso. Lección penosa con tableteo de metralla. Lamentable tragedia estudiantil. Delegación de mando. Juicio político. Tercer y último provisoriato de González Navero. Absolución de Guggiari por el tribunal legislativo el 27 de enero de 1932. Regreso al gobierno hasta el 15 de agosto.

         Estas consideraciones las ofrecemos de preferencia a los estudiosos del derecho político, conforme a la filosofía del pensador alemán Goethe: para comprender el porvenir, es necesario explicarse lo pasado. Y es en el pasado cercano que el Paraguay pudo resurgir por encima de los infortunios señalados por Teodosio González.

         A Guggiari le reemplazo Eusebio Ayala, el mismo que durante su anterior provisoriato venció espectacularmente a la subversión armada de los años 22 y 23, siendo también vencedor de la guerra chaqueña. En este respecto, Ayala nunca pudo haber designado un soldado mejor que José Félix Estigarribia en el comando militar, reuniendo así los dos factores sustanciales de la victoriosa contienda chaqueña: ilustración gubernamental y capacidad castrense con Ayala y Estigarribia. Dos símbolos de la historiografía paraguaya, como cien años antes el doctrinario de la independencia nacional y su ejecutor afortunado, Francia y Caballero.

 

Cañonero "Paraguay" adquirido por el Gobierno de Eligio Ayala

 

         Intelectual de jerarquía como Domínguez, Moreno, Pane, O'Leary, López Decoud, constitucionalmente el presidente Ayala fue el comandante en jefe del ejército victorioso del Chaco, de manera que Estigarribia y la ciudadanía paraguaya solo pudieron llegar -al decir de Domínguez- ni más allá ni más acá del Parapití bajo el Comando en jefe ex presidente Ayala. Pero, la historia se repite. Victoriosos los nativos en Paraguarí y Tacuarí durante la invasión de Belgrano en 1811, el gobernador Velasco dispone la desmovilización de los excombatientes, del "alma de la raza", hasta otro evento y vino la independencia del Paraguay. Eusebio Ayala dispone lo mismo en 1935. Se proclama un nuevo orden de cosas más conforme con la jornada victoriosa cumplida con el sacrificio de miles de paraguayos.

         Los excombatientes del Chaco se reúnen en las primeras horas del 17 de febrero de 1936 en la plaza Uruguaya convertida en cuartel general. El presidente Ayala es detenido y obligado a renunciar. En la misma hora el que escribe esta relación -periodista por vocación hereditaria- se informa en el mismo lugar de cuánto ocurría. Con razón ejercemos el cuarto poder del Estado.

         Del exterior llega el Coronel Rafael Franco, prestigioso jefe de la defensa del Chaco, tomando a su cargo el movimiento para ser designado sucesor de la finiquitada presidencia de Ayala y apoyado por los excombatientes Franco restablece el nacionalismo del soldado máximo, de la República Mariscal Francisco Solano López, cuyas cenizas allá en Cerro Corá permanecían aun en el hoyo cristianamente cavado por su compañera la bella irlandesa Elisa Lynch, disponiendo su traslado a la Capital del Paraguay en la cripta de honor del Panteón Nacional de los Héroes, - en construcción desde 1863, y terminado exprofeso por el presidente Franco en 1936, donde se guardan desde entonces en la inmortalidad histórica del alma guaraní, ya materializada con la broncínea figura ecuestre del escultor paraguayo Báez Rolón, Con todo ello queremos añadir una ausencia en el Panteón que debe enmendarse, y es la del "presidente de la victoria" Eusebio Ayala, a quien le corresponde a justo título.

         Otro golpe militar -siempre el mismo disco- depone a Franco para ser reemplazado por el profesor de derecho constitucional Félix Paiva, que dicho sea "sin ofender la corona" de la cátedra universitaria llega al gobierno con la extraña doctrina de un jurista francés para quién las leyes nacionales debían seguir las sinuosidades de la política del país. Con este criterio Paiva dispone "la vuelta a la normalidad" con la sola vuelta al mismo redil de pasadas sinuosidades partidistas proponiendo además la Candidatura presidencial de Estigarribia. Cosas veredes, amigo Sancho.

         A Simón Bolívar le bastó el titulo de Libertador de América concedídole por el pueblo venezolano. A Estigarribia le sobraba su campaña victoriosa del Chaco. Se hace cargo de la presidencia el 15 de agosto de 1939, dando lugar a una polémica periodística por falta de afiliación partidaria liberal. El mal no viene solo. A raíz de una comprometedora maniobra de auto-disolución del Poder Legislativo, el mismo Estigarribia se atribuye la suma del poder público el 18 de febrero de 1940 "al amparo de Dios Todopoderoso", jerarquía política que no existe ni en Mozambique como diría Domínguez.

 

EUSEBIO AYALA

Presidente de la Victoria

1936 - 1936

 

         Para salvar el intríngulis, sus colaboradores redactan a vuela pluma fuera de toda legalidad una nueva Constitución de uso doméstico que el presidente Estigarribia sanciona sotto vocee desde la terraza del Palacio de López el 10 de julio. Fue la Constitución de 1940.

         Llamando nuestra atención, una mañana presenciamos el paso por la avenida Mcal. López y Perú del coche que conducía al Pte. Estigarribia anunciado por estridente sirena policial, en dirección a la aviación militar de Campo Grande. Pasado el mediodía llegan los primeros informes de la anonadadora novedad. Estigarribia había muerto en un lamentable accidente aéreo cerca de San Bernardino, donde pretendía estar de asueto por fin de semana. Fue el sábado 7 de setiembre de 1940.

         Se cierra la segunda etapa de la azarosa vida política nacional iniciada con el modus vivendi de las subversiones armadas y reyertas sectaristas por la sucesión presidencial como único objetivo. Sin pretender hacer cátedra en la ciencia y arte del gobierno de los pueblos, solo condenamos los desplazamientos personalistas que entorpecen la vida ciudadana desvinculada de sus ajetreos y rebuscadas prebendas.

         No quisiéramos caer en la vulgaridad de una manifiesta predilección partidarista al solo efecto de justificar aspiraciones demasiados ostensibles a las canonjías que pudieran lograrse a través de nuestro criollismo tradicional haciendo mayoría o perorando cada quídam a todo volumen de altoparlantes en favor de candidaturas que se llevan en las faltriqueras. Más valdría producir "una línea cada día" conforme a la conocida sentencia de Séneca, qué al final de cuentas sumarían por centenares con los emprendimientos de hombres y épocas.         

         Con esta admonición queremos ofrecer la tercera etapa de la abigarrada cadena de gobernantes que se sucedieron desde 1870 a 1970 y cuyo elogio o censura en letras de molde consignamos ser de nuestra exclusiva cosecha.

 

Cnel. RAFAEL FRANCO

1936 - 1937 

 

CAPÍTULO III

 

COLORADISMO. PREDOMINIO. INESTABILIDAD. REORGANIZACIÓN. PAZ.

PROSPERIDAD.

 

 

General JOSÉ FÉLIX ESTIGARRIBIA,

toma posesión del mando el 15 de Agosto de 1939,

jurando la Constitución del Paraguay de 1940

 

         El lamentable accidente que motivó la muerte del soldado de tan descollante jerarquía José Félix Estigarribia, dio lugar a la presidencia del General Higinio Morínigo el 7 de setiembre de 1940.

         Sin actuación en ninguno de los sectores tradicionales de opinión ciudadana, Morínigo llega al gobierno como sucesor de Estigarribia, se apoya en las fuerzas armadas de la nación y se radica en "Mburúvicha roga" - residencia presidencial que llamó en guaraní contrariando el idioma oficial castellano- arrimado así al Palacio de López por espacio de 8 largos años cribados de contratiempos. Con ideología propia en función de gobierno disuelve por decreto entidades políticas, Morínigo pudo mantenerse tantos años con su exótica democracia castrense traído exprofeso en su faltriquera con el sencillo sistema militar de la destitución de los comprometidos en decenas de insurrecciones armadas y el ascenso de los que apuntalaron su discutido y zarandeado gobierno. Auto asignado nacionalista a todo trance, prosiguió la construcción de las rutas camineras al interior del país ya comenzadas por su antecesor Estigarribia. Para mejorar la desvalorizada moneda paraguaya estableció el peso "guaraní" con un porcentaje de cambio mucho mayor. Reemplazó los locales escolares de tres tapias de barro y caranday típico de la época por modernos edificios que nosotros podemos referirlos por propio conocimiento y que junto con el desaparecido Mercado Único de las "burreras con cigarros poguazú" ubicado desde 1912 frente al actual Banco del Paraguay y, el Hotel Guaraní, como la mejor atracción de los turistas llegados del exterior con el único propósito de llevar fotos de los "guaicurús" vendedores de plumeros y flechas confeccionados en Chaco’í.

         Fuera del gastado tema de la dictadura de Francia, del viejo López y del caído en Cerro Corá, alguien debía ocuparse también de los cuarenta y cinco cambios gubernamentales ocurridos desde el 31 de agosto de 1870 con el presidente Facundo Machaín de efímera vida de un día como las libélulas, ñajhatí, hasta el actual de veinte años de Alfredo Stroessner, con mejores cosechas productores de riquezas y bienestar ciudadano.

         Después de la revuelta armada de 1947 organizada en Concepción por la triple alianza liberal, febrerista y comunista, vencida por los Pynandí -pie descalzo- del partido Colorado al que el presidente Morínigo pidió ayuda en defensa de su gobierno, el mismo Morínigo pretendió continuar en el mando sine díe, pero una madrugada cualquiera un líder republicano, Felipe Molas López, llegó a Mburuvichá roga y le hizo firmar su renuncia, dos meses antes de terminar el período legal del 15 de agosto de 1948. A falta de vice-presidencia, ejerce el provisoriato el presidente del Superior Tribunal de justicia Juan Manuel Frutos antiguo y expectable exponente de la Asociación Nacional Republicana. Vanagloriándonos de nuestra amistad con Frutos queremos recordar algunos episodios de su eminente figura ciudadana. Siendo ya presidente provisorio de la República, no pudiendo olvidar a los "sinalcos" como así llamaba a la policía liberal de entonces, al ser rodeado por la guardia presidencial a su llegada a pie al Palacio de López no resiste en formularles este interrogatorio: ustedes qué hacen aquí. -Custodiar a su Excelencia. -Yo no tengo enemigo, fuera de ustedes. Durante mucho tiempo Frutos acostumbraba apostarse con su predilecto amigo Domingo Montanaro frente al Oratorio de la Virgen de la Asunción. Este autor buscaba el privilegio de hacerles compañía que no pudimos lograr "por carecer de pasta para combatir con snalcos".

 

FEDERICO CHAVES

Presidente de la República

1949 - 1954

 

         Consiguiente a la transición gubernativa que reintegró en el mando a la Asociación Nacional Republicana fue la inestabilidad política ofrecida por un grupo desprendido del partido Colorado que logró de malos modos ubicar en el gobierno a Juan Natalicio González el 15 de agosto de 1948, motivando el retiro de las figuras principales que propiciaban la candidatura de Molas López por el mismo período. En esta adversa situación Natalicio se hace sentir con mano férrea entre sus mismos allegados sin advertir que la solución estaba en la unificación y entendimiento de la entidad Republicana vuelta al gobierno después de cuarenta años, creando además en su apoyo el nuevo sector natalicista del "Guión Rojo".

         Las fuerzas armadas en defensa y mantenimiento del orden institucional de la República disponen un cambio gubernativo previa, renuncia de González el 30 de enero de 1949, designándose al General Raimundo Rolón para solucionar el conflicto político con intervención de todos los sectores disidentes reunidos y unificados al efecto. Cumplido este propósito se da por terminado el provisoriato de Rolón -prestigioso excombatiente y jefe de operaciones del comando del Chaco- para dar lugar el 26 de febrero del mismo año a la presidencia de Molas López, autor material del "moriniguicidio" que terminó su largo y escabroso militarismo respirado hasta la coronilla, inclusive en las autonomías universitarias lo mismo que en las intimidades  hogareñas sin escapar este autor, periodista, hijo del último Ayudante del Mcal. López Alférez Ignacio Ibarra hasta el Aquidabán, de las acometidas castrenses a las que era afecto Morínigo apoyado exclusivamente en los cuarteles.

         A Molas López le reemplaza el mismo año 1949 Federico Chávez "el patriarca "del coloradismo" por el período que va hasta 1954. Don Federico, de sobrada ilustración intelectual y posición económica ya entrado en años, no resiste tampoco a la sucesión gubernamental otra vez en boga desde 1906 al 12, repetida ahora con el ingreso de la entidad republicana en el gobierna de la República, siendo reemplazado dos meses antes de terminar su período por Tomás Romero Pereira, figura típica del coloradismo a quién se debe, en nuestro entender, el histórico hallazgo del candidato al que Romero Pereira con inmensa satisfacción pudo entregar el mando gubernativo el 15 de agosto de 1954. Nos referimos desde luego al Gral. Alfredo Stroessner.

         Nuestra semblanza política desde hace cien años a la fecha termina con el desfile de más de cuarenta jefes de Estado, entre los cuales las subversiones políticas de abigarrado matiz y género, a corto plazo, sin otro objetivo que el mando, el erario fiscal, las oligarquías caudillistas y el nepotismo familiar eran el pan de cada día de la democracia pobre del Paraguay contemporáneo. Agréguese a ello el crepitar de las metrallas y el retumbar de los cañones cuyos raspnel explotaban en abanico sobre el centro de Asunción igual que en 1908 con el "jarismo", recordado todavía por las abuelas con la frase usual de los tiempos tormentosos, "ára pa tera pá jara".

         Nosotros creemos que en nuestro país la libertad y prosperidad nacional no dependen de los cambios gubernamentales con o sin violencia, sino de la tranquilidad ciudadana y la paz productiva que desde 1954 vive el Paraguay con la presidencia del General Stroessner. Y tanto es así que la voluntad popular en su reconocimiento a favorecido una y más veces su permanencia en el gobierno de la República por la vía legal de las reelecciones en bien de la continuada estabilidad nacional y progreso del Paraguay moderno.

 

General de Ejército ALFREDO STROESSNER

Presidente de la República 

 

CRONOLOGÍA

 

         Consiguiente a la Independencia paraguaya en 1811 quedó establecido un gobierno Consular integrado por José Gaspar de Francia y Fulgencio Yegros, reemplazado luego por la Dictadura de Francia que duró hasta su muerte, el domingo 20 de setiembre de 1840. Después de un breve ensayo de juntas militares se llega a un segundo Consulado con Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso en 1841 y con la aprobación de la Ley que establece la Administración Política del Paraguay, conocida con el nombre de Constitución del 44, se inicia la presidencia de la República de Carlos Antonio López desde 1844 al 62, siendo reemplazado a su muerte por su hijo Francisco Solano, caído heroicamente en Cerro Cora el 1° de marzo de 1870.

         Desde entonces, se sucedieron en nuestro país en forma abigarrada y espectacular 45 presidentes, de cuya cronología biográfica no han querido ocuparse, ni por pienso, nuestros historiógrafos "en sus lanzamientos librescos" prefiriendo siempre él herrumbrado tema de las dictaduras de Francia y los López antes que exhumar de la fría soledad de la nada a quienes llegaron y volvieron a irse sin registrar "una línea" en el ejercicio de las funciones gubernamentales. Resulta de este modo mucho más cómodo plagiar a Rengger, los Robertson y el inefable pensador escocés Carlyle, para quien Francia fue "la única luz, aunque azulada, que alumbró las selvas americanas pobladas de gauchos sentados en cabezas de vacuno".

         Nosotros, por propio conocimiento, haremos con todos ellos un desfile calidoscópico con curriculum vitae suficiente para empujarlos hacia el futuro, fuera del anonimato de los gobernantes que en el mundo han sido. Desde 1870 surgieron los que siguen: Facundo Machaín, primer presidente con un día en el cargo, 31 de agosto-1° de setiembre. Cirilo Antonio Rivarola, cabo ascendido a sargento en Lomas Valentina por el Mariscal López y pasado entre los invasores enemigos en Piribebuy. Su afán de mando le persiguió desde los tiempos de su profesionalismo judicial en el lugar de su nacimiento, Barrero Grande. Presidente del Paraguay del 14 de setiembre del 70 a diciembre del 71.

         Salvador Jovellanos, designado exprofeso vicepresidente para suceder a Rivarola, dedicóse exclusivamente a gestionar dos empréstitos de libras esterlinas negociados en Londres y saqueados en la Aduana de Asunción a su llegada en forma pública y violenta. Sostenido en el gobierno por las fuerzas brasileras de ocupación hasta 1874, Jovellanos no pudo ser removido del cargo por tres subversiones políticas. Con el fabuloso negociado de los empréstitos del país haciendo desde entonces imposible su desarrollo económico.

         Le siguió Juan Bautista Gill, el hombre de las contingencias ciudadanas que no pudo contener la pugna adversa a sus objetivos personalistas. Emitiendo papel-moneda inconvertible, sin encajé metálico, mientras vencía la insurrección del general Germán Serrano con la ayuda brasilera, se creó una situación política que solo terminó trágicamente con su muerte violenta el 12 de abril de 1877. Surgió Higinio Uriarte solo para entregar el mando a Cándido Bareiro a propuesta de los generales Bernardino Caballero y Patricio Escobar, Bareiro, después de sostener con los legionarios de 1870 una grave y larga polémica de orden político en defensa del nacionalismo, pues había sido representante del Mcal. López en el viejo mundo, tomó a su cargo la presidencia de la República por el período de 1878 a 1882, pero falleció inesperadamente el 4 de setiembre del 80. El vice-presidente Adolfo Saguier renuncia para dar lugar a la designación del general Caballero hasta el 82 y de aquí por elección popular a 1886.

         El general Caballero goza de una brillante biografía como héroe de la defensa paraguaya contra la triple alianza y caído prisionero, a su regreso de Río de Janeiro adonde fuera llevado como uno de los principales jefes militares al servicio del Mariscal López, preocupóse de la reconstrucción nacional y de la recuperación del sentimiento patrio republicano. Le reemplaza en el gobierno el general Patricio Escobar también ex-prisionero que hizo posible el libre ejercicio del criterio ciudadano con la fundación de los dos partidos políticos tradicionales, Democrático y Republicano. Como Caballero, pudo terminar en 1890 su mandato presidencial.

         Ocupa el gobierno Juan Gualberto González cuando las rencillas partidarístas tomaban impulso hacia la violencia. El Centro Democrático ensaya un asalto a los cuarteles que no pasó del lamentable sacrificio de varios jefes asaltantes y asaltados. Fue el 18 de octubre de 1891. Para enmendar la falla política, el soldado del general Paunero y legionario máximo Benigno Ferreira, ofrece sus servicios al Centro Democrático cambiando su nombre por el de Partido Liberal, fundado por él en Buenos Aires en 1870, para una insurrección formal a su cargo. Fue la "revolución triunfal de 1904".

         Entretanto, el presidente González renuncia y Marcos Morínigo, su vice-presidente se encarga de entregar el gobierno al general Juan Bautista Eguzquiza por el término de 1894 al 98. El presidente Eguzquiza recurre a la coalición con los líderes de los dos partidos políticos y él mismo ese vuelve líder de un nuevo sector "Eguzquicista". Después de organizar la Guardia Nacional con singular éxito, entrega el mandó a Emilio Aceval figura meritoria de la Alta sociedad asuncena, renunciando el 9 de enero de 1902 para desligarse del predominio cada vez mayor del Eguzquicismo, siendo reemplazado en forma trágica, por el vice Héctor Carvallo que hizo lo mejor que pudo en aquel caótico momento, esperar la llegada del nuevo presidente Coronel Juan Antonio Escurra por el período de 1902 a 1906.    

         Benigno Ferreira cumpliendo lo prometido a los Democráticos organizó la revolución liberal del 8 de agosto de 1904, que dio acceso desde entonces a 1940 a una veintena de presidentes con el mismo curriculum, "se hizo cargo del gobierno, entregando el mando a su sucesor el día, mes o año después", Nada más. Son ellos Juan B. Gaona en 1905; Cecilio Báez en 1906; Benigno Ferreira, 1906; Emiliano González Navero, 1908; Manuel Gondra, 1910; Albino Jara, 1910; Emiliano Rojas, 1911; Pedro Pablo Peña; 1912; González Navero, 1912; Eduardo Schaerer, 1912; Manuel Franco, 1916; José P. Montero, 1919; Manuel Gondra, 1920; Eusebio Ayala, 1921; Eligio Ayala, 1922; Luis Alberto Riart, 1923; Eligio Ayala, 1924-28; José Patricio Guggiari, 1928-32; Eusebio Ayala, 1932-36; Rafael Franco 1936-37; Félix Paiva, 1937-39; José Félix Estigarribia, 1939-40.

         Con motivo del accidente aéreo que causó la muerte de Estigarribia, llegó Higinio Morínigo -sin ningún criterio político - afectando hasta a la democracia pobre de Lugones. Convertido en Nacionalista a todo trance, se entendió con la Asociación Nacional Republicana hasta qué un líder de esta entidad le sacó la renuncia dos meses antes de la terminación de su mandato presidencial, encargándose por ello al Presidente del Poder Judicial Juan Manuel Frutos que entrega el mando el 15 de agosto de 1948 a Juan Natalicio González y éste al General Raimundo Rolón el 30 de enero de 1949, al que a su vez le sucede Felipe Molas López el 26 de febrero, también reemplazado por Federico Chávez por el período presidencial terminado el 15 de agosto de 1954.

         Los desplazamientos políticos en auge en casi todo el curso de la centuria posterior a la epopeya del 70, pudo haber motivado la renuncia del presidente Chávez a solo dos meses de la terminación de su mandato dando lugar al último provisoriato de Tomás Romero Pereira y el inicio del actual gobierno del Gral. de Ejército Alfredo Stroessner, desde agosto de 1954, para ser reelegido desde entonces hasta la fecha, diríamos por su singular y exclusiva preocupación y emprendimiento en beneficio de la prosperidad nacional.

 

 

 

APÉNDICE

 

         La historia política del Paraguay independiente se registra en dos etapas gubernamentales. Desde la revolución emancipadora de 1811 hasta la Epopeya Nacional de 1865 a 1870 y desde esta fecha hasta la actualidad. En la primera etapa se recuerda, se investiga y se conmemora a las figuras próceres y heroicas de la nacionalidad ofrecidas como el tema favorito de los "lanzamientos históricos" de la bibliografía paraguaya.

         En la segunda etapa, los gobernantes se multiplican y se confunden los unos con los otros fuera de todo procerato o heroísmo. Aquí todo se reduce a un desfile presidencial a breve plazo y con olvido de los intereses nacionales. En este sentido puede señalarse a sus integrantes con la honrosa excepción de los que algo aportaron por el camino y la honrosísima del gobierno actual. Abordar como tema libresco esta cosecha gubernamental - la más abundante - no es pan comido ni merienda de negros. Se hace necesario haber conocido y oído a varias decenas de mandatarios durante cien años, más de cuarentas bien contados, atribuyéndoles los elogios y las censuras que consignamos. Cómo y porqué! Alu está el quid de la cuestión.

         Con la lectura de este opúsculo, los estudiosos del derecho político podrán disponer de la doctrina constitucional establecida en nuestro país, a través de las leyes fundamentales sancionadas en 1844, 1870, 1940 y 1967 y aún podrán imponerse del gobierno de los pueblos conforme a la Política de Aristóteles, al origen divino de los reyes sustentado por la Liga de los Príncipes en Moscú y la actual democracia indoamericana de Leopoldo Lugones.

 




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