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  DEL PARAGUAY PROFUNDO Nº 13 - REVISTA DIGITAL FA-RE-MI


DEL PARAGUAY PROFUNDO Nº 13 - REVISTA DIGITAL FA-RE-MI

DEL PARAGUAY PROFUNDO Nº  13

Fotografía de FERNANDO ALLEN

 

 

PATRIMONIO INTANGIBLE (X)

por:  OLGA CABALLERO AQUINO

 

“…El deterioro o la desesperación de un bien del patrimonio cultural y natural constituye un empobrecimiento nefasto del patrimonio de todos los pueblos del mundo”. Convención del Patrimonio Mundial.

Identificar, conservar y valorizar nuestra forma cultural ha de permitirnos a todos los paraguayos y a todas las paraguayas revertir este sentimiento de impotencia, de inseguridad y de falta de esperanzas en un futuro, por lo demás cada día más incierto.

En este planeta globalizado preservar nuestra identidad, fruto de la rica herencia de ese tronco que creara la cultura guaraní, esa comunidad de “filósofos de la selva”, fascinados por “la tierra sin mal”, ese paraíso donde la madre Primigenia disponía siempre de miel, bananas amarillas, agua, pan, dulce de maíz verde y mazamorra.

Esa ÑANDÉ SY TENONDÉ que acogía a todos los hijos e hijas, que por su perfección lograran acceder a la tierra sin mal para bailar y cantar sin cansancio.

2001. Año de las Naciones Unidas del Diálogo entre Civilizaciones, es una acertada ocasión para que la Unesco publique un volumen de inestimable valor como “Descubrir lo intangible”, en el que se cosechan los frutos de la Jornada del Mercosur sobre Patrimonio Intangible.

Como producto de la jornada, en diciembre del 2000 los países miembros de la Comunidad Guaraní: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, propusieron a la Unesco se proclame “El Universo Cultural Guaraní como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”.

La lengua, la música, las costumbres populares orales, la alimentación y la religiosidad paraguaya, los juegos tradicionales y su valor, la etnobotánica, los refranes, adagios, máximas, sentencias, dichos célebres, losñe´ënga, son realidades que mantienen viva esa cosmovisión que ha logrado sobrevivir, a pesar de todas las agresiones que perduran por quinientos años y más, fueron objeto de análisis y estudios de especialistas que son recolectadas en la nombrada edición.

Como lo expresa con acierto el consejero de Cultura de la Unesco para el Mercosur: “Todas las manifestaciones de la vida forman parte, de cerca o de lejos, del patrimonio intangible: La manera en que nos relacionamos con la naturaleza, la forma de curarnos las enfermedades, el cómo ocupamos nuestro tiempo libre, la música que escuchamos o bailamos, los juegos que jugamos con nuestros hijos o nietos, y, en fin, los chistes, los refranes, la alquimia de las comidas, las fórmulas ocultas para curar con plantas. Lo intangible está lleno de vida. Ejercer la memoria en estos tiempos de culto a lo efímero resulta imprescindible. La pérdida de tradiciones y saberes acumulados nos conduciría a un empobrecimiento de nuestra existencia”.

Nuestra empobrecida existencia nos impone rescatar nuestro patrimonio, ese que figura en cuentas numeradas en bancos internacionales tan intangibles pero necesarios, tanto como esos bienes culturales que hacen a nuestra identidad.

(x) Diario LA NACION,

2 de setiembre de 2001 (Asunción, Paraguay).

 

CRISTO DE LA COLUMNA - Fotografía de FERNANDO ALLEN

  

 

 

TRADUCCIONES/ UN CLÁSICO DE LA LITERATURA

 

PASCUAL DUARTE EN GUARANÍ

por CAMILO JOSÉ CELA

(ESCRITOR ESPAÑOL)

 

La célebre novela de Cela La familia de Pascual Duarte es traducida al guaraní por el escritor compatriota RUDI TORGA, en un esfuerzo notable que ha merecido el elogioso comentario del premiado autor.

Quizá para probar su ciencia y paciencia, y también para tentar la suerte, ese juego de dados en el que los dioses no intervienen, a mi vapuleada criatura Pascual Duarte, el antihéroe con cuya alma todos tiraban al blanco, me le han puesto ahora en guaraní, la susurrante y melodiosa lengua general que se habla, o se hablaba y aún se sigue hablando, en la Mesopotamia que forman las remotas y próvidas fuentes del Río de la Plata, como el quechua es la entrecortada y silbante lengua general que se habla, o se hablaba y aún se sigue hablando, por los montes y las barranqueras del Cuzco, y el latín es la culta y precisa lengua general que se habla, o se hablaba, y por incuria de todos ya no se sigue hablando ni entre los sabios europeos, ni en la costa dálmata, las penínsulas Apeninas e Ibérica y las amplias Galias del buen yantar y el buen yogar.

En guaraní se dice que la rikorã ja´irrikopáma, la mboriahurã ja´imboriahupáma: los que debían ser ricos, ya son todos ricos; los que debían  ser pobres, ya son todos pobres (en jopara, la jerga que trota a caballo entre el guaraní y el español, no sé cómo se dirá este pensamiento que a lo mejor no pasa de refrán; al híbrido entre el gallego y el castellano, que es el jopara que hablamos a trancas y barrancas en el noroeste de la Piel de Toro, quienes ignoramos la frontera entre nuestras dos lenguas, los gallegos le llamamos castrapo, y digo lo que queda dicho para que el curioso lector adivine lo que quiero decir). Pascual Duarte, que nació, vivió y murió pobre, se hizo rico en lenguas en el otro mundo y también en sabidurías literarias, todas ajenas al mérito e incluso a la voluntad del autor; se conoce que estaba predestinado porquemboriahu akã´ári mante ho´a la rayo: el rayo sólo cae, para iluminarlas o incendiarlas, sobre la cabeza de los pobres.

En guaraní lo que no se dice y se oye, no existe; ni siquiera lo que se lee e incluso lo que se ve; de ahí el prestigioso rumor –la radio so´o, la radio de carne- y de la radiodifusión.

A PASCUAL DUARTE lo entienden ya en varias lenguas; esto de la poliglotía es barbechera en la que pueden crecer las yerbas más variadas y extrañas, más heterogéneas y misteriosas, sin que nadie pueda llamarse andana de lo que pudiera ser el compromiso de los correctos entendimientos de la palabra articulada, cuyo emocionado conjunto es como un nido de avispas: aníke repyvoi káva raitýre, aconsejan los Guaraníes: no pises el nido de las avispas.

Declaro que no me siento culpable de que mi pobre títere Pascual Duarte, desde su escaño del cielo, desde su banqueta de la tierra sin mal, el yvy marãne´ÿ de estos hombres y de estas mujeres sonría cuando vuelve la cabeza atrás y lee la historia en las estrellas del firmamento.

Es bueno esto de que la palabra del hombre quede flotando en el aire como el sutilísimo polvo que dibuja el rayo de luz que entra por la ventana a medio cerrar, y ya Horacio nos brinda consuelo cuando se consuela a sí mismo diciendo a media voz que gracias a su palabra no morirá jamás del todo.

Esta edición de mi novela es bilingüe, como lo fueron las de sus traducciones al latín, al romano, al tagalo y al hebreo, la única lengua gloriosa y orgullosamente resucitada por el hombre; el jesuita mallorquín BERTOMEU MELIÀ, una de las más respetadas autoridades en la cultura indígena paraguaya, dice que esta latitud está felizmente condenada al bilingüismo del castellano y el guaraní. Como no soy augur, ignoro la suerte que correrán las confesiones delPascual Duarte en esta lengua remota y bella como la sonrisa de una princesa de la selva con el corazón herido por el venenoso dardo del amor imposible; la ignoro, digo, pero no la temo porque, en comunión con el Dante, proclamo que el amor y el corazón gentil son la misma cosa.

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

15-16 de setiembre de 2001 (Asunción, Paraguay).

 

 

REPUBLICAMOS UN MAGNÍFICO TRABAJO DEL DESAPARECIDO ANTROPÓLOGO,

QUE MUESTRA SU MANEJO METODOLÓGICO Y ÉTICO

 

PRUEBAS DE LA INVESTIGACIÓN ETNOGRÁFICA (X)


por:
MIGUEL CHASE-SARDI

(ANTROPÓLOGO)

 

BRONISLAW MALINOWSKI, en LOS ARGONAUTAS DEL PACÍFICO OCCIDENTAL, enseña que, más que en la física y en la química, en la etnografía es absolutamente necesario dar todos los datos relativos a la observación científica. Nadie osaría presentar, en las ciencias naturales, un experimento sin poner en claro todas sus condiciones. Lamenta que la exactitud no haya brillado en nuestra ciencia, afirmando que “muchos autores no se ocupan de esclarecer sus métodos, sino discurren sobre datos y conclusiones que surgen ante nuestros ojos sin la menor explicación de prueba. Sería fácil citar obras de gran reputación y cuño científico, en las cuales se nos ofrecen vagas generalizaciones, sin recibir jamás ninguna información sobre qué pruebas fácticas han conducido a tales conclusiones. Ningún capítulo, ni siquiera un párrafo, se dedica expresamente a describir en qué circunstancias se efectuaron las observaciones y cómo se compiló la información. Considero que una fuente etnográfica tiene valor científico incuestionable siempre que podamos hacer una clara distinción entre (…) lo que son los resultados de la observación directa y las exposiciones e interpretaciones del indígena, y (…) las deducciones del autor basadas en su sentido común y capacidad de penetración psicológica”.

También debe citarse a los que hayan dado informaciones idénticas, semejantes o contradictorias a las que escribe el investigador. Hartas veces, sobre todo en etnografía y etnología, se presentan los datos pretendiendo que se crean originales del que escribe. Tiene algo de cierto que “nada hay nuevo bajo el Sol”. Por lo que sería interminable remitir al lector a todas las fuentes. No obstante, el sentido común nos dice que allí donde otro mentó el hecho con precedencia, debe ser expresamente reconocido. Nadie pudo haber leído toda la literatura antropológica sobre un asunto específico. Algo se puede escapar u olvidar. Esto es perdonable.

 Otra mala costumbre, entre los que cultivan las ciencias antropológicas, es el creer que sólo los académicos tienen derechos de autor o, por lo menos, de ser nombrados con gratitud. Se olvidan citar, por un mecanismo inconsciente de superioridad y, en una gran cantidad de casos, de verdadero etnocentrismo, los nombres de las personas sencillas que han proporcionados noticias. Casi una regla con referencia a los informantes indios. Criticada, con toda justicia, por el  padre BARTOMEU MELIÀ, S.J., en su magnífico libro sobre la historia de la lengua guaraní del Paraguay. No obstante, puede haber un expreso pedido del informante de no ser citado, lo que debe cumplirse.

La mayor parte de lo que un etnógrafo debe decir, tendría que ser escrupulosa traducción literaria –hasta donde puede serla una traducción- de lo que los informantes han comunicado. Tendrá que registrar todo en cuadernos de notas, discos de computación y cintas magnetofónicas. Copias, escritas y grabadas, de los documentos que contienen los mitos y relatos, las respuestas a preguntas y conversaciones, deberían quedar a la custodia de instituciones de reconocida solvencia. Con las fotos, películas cinematográficas y videos, idéntica fórmula. Tampoco debe olvidar los planos, mapas e, incluso, diseños simplificados de ciertas observaciones.

Las opiniones suyas o de otros, así como lo que aparece en la literatura etnográfica y antropológica, irán con el nombre del autor. Para que no se confundan las opiniones de los indígenas con las del etnógrafo, la de otros antropólogos, indigenistas, misioneros o cualquiera de la población de otras etnias o de la sociedad nacional.

Se encontrará con la dificultad de aquellos conceptos, implícitos en el pensar del “otro”, que no tienen palabras con las cuales expresarse en español. En esos casos se usará el léxico castellano que parezca más adecuado al concepto. Se pueden usar palabras de los idiomas clásicos que se acerquen al sentido de los términos indígenas. Además de traducir siempre con ayuda de personas bilingües, lo más literalmente posible; pero, al mismo tiempo, lo más literariamente comprensible, se darán los giros idiomáticos que expliciten aquellos conceptos ”intraducibles”.

JOSEFINA PLÁ me decía, contradiciendo la creencia popular paraguaya de que hay palabras y giros que del guaraní no podían transvasarse al español, que ello no era verdad. Para esta sabia mujer, por más alejados que estén lingüística o culturalmente, español y guaraní eran intertraducibles. Aunque aceptaba que en la traducción se perdía algo del “espíritu de la lengua”. Y sonriendo repetía el consabido refrán italiano: “Traduttore, traditore”.

Es ineludible hacer el engorroso trabajo, como obligación antes de tomar notas, grabar o fotografiar, de explicar a los interlocutores, cuya sociedad y cultura se estudia, que todo podría publicarse alguna vez con los nombres de ellos. Y que si, por la razón que fuera, quisieran mantener el anonimato, lo expresen para no identificarlos.

Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

24-25 de marzo de 2001 (Asunción, Paraguay).

 

 

 

 

MEMORIA VIVA

MA´ERÃPA REIKUAASE:

LA OBRA DE UN AUTOR IGNORADO (X)

por: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ

(Poeta y periodista)

 

Dentro de la literatura popular paraguaya, RIGOBERTO FONTAO MEZA es uno de los peor conocidos, por no decir el más ignorado. Basten dos hechos para ratificar esta afirmación: se suele confundir su lugar de nacimiento y afirmar que después del entredicho que tuvo con JOSÉ ASUNCIÓN FLORES desapareció para siempre de los ambientes que frecuentaba, sin conocerse nada más acerca de su producción literaria.

En torno a la tierra en la que vio la luz por primera vez algunos afirman que fue la sureña San Pedro del Paraná. Otros que fue la norteña San Pedro de Ycuamandyyú. Hasta hace poco la inexistencia de un documento que corroborara o desmintiera una u otra aseveración alimentaba la confusión.

El profesorTOMÁS LIBARDI, de San Pedro de Ycuamandyyú, consiguió una copia de la partida de nacimiento del poeta. En el acta correspondiente figuran los detalles de la anotación. Gracias a estos documentos es posible conocer que TOMÁS RIGOBERTO FONTAO MEZA nació el 29 de diciembre de 1900 en la compañía Tape Caaguy, perteneciente al distrito de la capital del Segundo Departamento. Su madre fue MARÍA A. MEZA y su padre BENJAMÍN P. FONTAO.

En lo que atañe a sus vínculos con José Asunción Flores nadie precisa en qué momento trabaron amistad. Tuvieron que haberse conocido en las interminables noches de bohemia que habrán compartido en la década de 1920. Lo cierto es que cuando se encontraron el joven poeta ya tenía afirmado su oficio. Por eso le pone letra a ARRIBEÑO RESAY, KA´ATY e INDIA. A ésta MANUEL ORTIZ GUERRERO le escribió otro poema –con la anuencia obviamente del creador de la guarania- por lo que Fontao Meza, invadido de enojo, se distancia de ellos definitivamente.

 “Era el que arreglaba la imprenta de Ortiz Guerrero”, recordaba DANIEL FLORES, hermano de José Asunción, en una entrevista que le hiciera ANTONIO PECCI en enero de 1992 para el CORREO SEMANAL DE ÚLTIMA HORA, dando una pista acerca de Tomás Rigoberto. Dada la cercanía espiritual con ambos –Ortiz Guerrero y Flores-, su dolor y decepción tuvieron que haber sido grandes.

Alrededor de 1920 Fontao Meza le había puesto letra a MA´ERÃPA REIKUAASE sobre música creada por ROGELIO RECALDE. El azar hace que Flores escogiese esa melodía para ensayar su teoría al realizar sus primeras búsquedas en torno a un nuevo género dentro de la música paraguaya, desembocando finalmente en la creación de la guarania.

Muchos años después, MAURICIO CARDOZO OCAMPO le puso a esa melodía otra letra. Ambas son hoy conocidas y cantadas.

La primera letra –de la Fontao Meza- alcanza a ratos un elevado vuelo poético, aunque no haya alusión al título en un texto más bien largo. En la segunda –la de Cardozo Ocampo- hay sencillez y vinculación con el tema sugerido por el título de la música.

En cuanto a la personalidad de Fontao Meza en la literatura popular –de acuerdo a datos proporcionados por CANCIO GIMÉNEZ en su libro ESCRITORES Y MÚSICOS DE LA ÉPOCA DE LA GUERRA DEL CHACO (Editorial Intento, 1987) y por RUDI TORGA en su ANTOLOGÍA DE LAS MEJORES POESÍAS EN GUARANÍ (Editorial El Lector, 1998)-, se destaca que era, además de poeta, músico, recitador, actor y autor teatral. OJEKASTIGA´ŸVA PYTAGUA CHE RETÃME, MINA VERDE y CHE TAPYÏ son sus obras para la escena. HOJAS MUSTIAS e INFIERNO Y GLORIA, así como buena parte de sus piezas teatrales, se refieren a la Guerra del Chaco.

 

MA´ERÃPA REIKUAASE

Como quien olvida en puerto lejano
el cofre encantado de su mborayhu
a cantar llorando cual mbarakapu
yo traigo de penas los ojos mojados
los labios en rictus de fatal y´uhéi
la garganta seca con llanto quebrado
y una flor marchita este purahéi

Che kéra jopy
py´a tarova
korasö rasy
che juka pota

Allá a lo lejos parajes dormidos
un rezo murmura ykua ka´aguy
y en vano a sus aguas en busca de olvido
canté las nostalgias de mi tyre´ÿ
Pedí a su corriente que lleve muy lejos
este amor de fuego, infierno rendy
ya solo me restan en mis sueños viejos
las tristezas locas y tu pore´y

Peregrino triste enfermo y sediento
Alma hecha pedazos por los vy´a´ÿ
mi dolor a cuesta, mi canción al viento
un refugio busco a mi tyre´ÿ
Unos brazos buenos llenos de consuelo
unos brazos sabios para el kunu´ü
que calmen de golpe mis hondos anhelos
y mi sed eterna de buen mborayhu

Néina tupãsy
epáy emokã
ko che resay
tachekonsola

Letra: RIGOBERTO FONTAO MEZA
Música: ROGELIO RECALDE

 

MA´ERÃPA REIKUAASE

Con profundo amor
esta canción guaraní
te canta mi corazón
que sueña ser panambi

Y a su boca en flor
llegar en vuelo gentil
libarle su miel de amor
y así yo podré vivir

Tus ojos cuando me miran
dicen: Te quiero ndéve añoite
pero tus labios responden
siempre ma´erãpa reikuaase

Así yo vivo esperando
por ti soñando che mborayhu
ese venturoso día
que tú me brindes tu kunu´ü.

Letra: MAURICIO CARDOZO OCAMPO
Música: ROGELIO RECALDE

 

 

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 1

2-13 de mayo de 2001 (Asunción, Paraguay).

 

 

 

BAJO ALERO

Detrás de la verja, hecha de tacuara
entre el jazminero, que empieza a llover
sus flores de nieve, estrellas de plata,
preñez de perfumes, altar de un querer.

Mirando el camino, que cruza atajando
la verde pradera, espera su amor.
El toque de guerra rompiendo su idilio
cuando ni esperaba también lo llevó.

Reyuva yasy rendy
che corazó reiky ti
erajha mina aveí

RIGOBERTO FONTAO MEZA

 

 

ACOTACIÓN DE FA-RE-MI: Esta poesía nos facilitó, hace más de 40 años, familiares de este recordado poeta. Esta distinguida familia, vivía en la Avda. Choferes del Chaco casi Cap. Lafranconi, en el barrio Recoleta, en Asunción. No sabemos si alguna vez fue publicado, y si  lleva música. A pesar del tiempo, no ha perdido la frescura y la hondura, saturada de ensueños, esta entrega poética del recordado Rigoberto Fontao Meza.

 

ALTAR DE LA IGLESIA DE YAGUARÓN - Fotografía de FERNANDO ALLEN





 

 

ACOTACIÓN DE FA-RE-MI:

Los siguientes tres escritos pertenecen al mismo autor

 

FIGURAS DE AYER Y DE HOY

 

FRANCISCO SAUVAGEOT DE DUPUIS
EL MÚSICO A PALOS (X)

por: CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ
(cesarpaez@uhora.com.py)

 

Hoy hablaremos de un director de banda francés que llegó al Paraguay en 1853, contratado por el Gobierno de López, con un título que aún hoy luce sugestivo: JEFE DE MÚSICA AL SERVICIO DE LA REPÚBLICA. Su misión era conformar bandas de música militar, actividad que alternaba como profesor en la Academia Literaria y como eficaz torturador de sus alumnos, según veremos más adelante. Sin embargo, este hombre está considerado como uno de los presuntos autores  del HIMNO NACIONAL paraguayo. Se llamaba FRANCISCO SAUVAGEOT DE DUPUIS (1813-1861), quien falleció en Asunción.

LUIS SZARÁN, autor del DICCIONARIO DE LA MÚSICA EN EL PARAGUAY, señala que sus honorarios eran superiores a un ministro de Estado y cuenta como anécdota que en 1856 cobraba cien pesos mientras que el ministro de Guerra y Marina, FRANCISCO  SOLANO LÓPEZ, ganaba cincuenta. Raramente se ha visto en la historia que la erudición fuera tan bien recompensada.

Tenía facilidad para enseñar a los nuevos músicos y conformar bandas militares, según se lee en un artículo de la época publicado en el periódico Democracia, donde cita en un artículo publicado el 13 de mayo de 1858 la capacidad de Dupuis: “Es digna de elogiar la prontitud con que ha enseñado a estos jóvenes militares. Ya son cuatro las bandas militares que alternan descansadamente en el servicio de la plaza.” JUAN SILVANO GODOY,  apunta Szarán, lo recuerda como un hombre de “temperamento displicente, medio neurasténico, famoso alcohólico y de carácter despótico”. Apunta que, sin carecer de talento musical, sometía a sus numerosos discípulos a rigurosa disciplina. Hasta llega a manifestar que recibían diez palos quienes no repetían sus lecciones sin un solo error. La cantidad de golpes iba aumentando si el “esforzado músico” se equivocaba otra vez.

Cuentan que solía presentarse en las retretas para escuchar de lejos el repertorio, anotando prolijamente a los músicos que notaba descuidados o remisos. Como resultado de esa pesquisa, a primera hora del día siguiente el señalado recibía cuarenta palazos.

La imagen del maestro severo, que hacía aplicar golpes a sus alumnos, nos llega desde el tiempo como la contracara de una vida dedicada al sublime y delicado arte de la música. Sin embargo, la crónica señala que fue director del Colegio Nacional y maestro de los primeros músicos profesionales y “doloridos” del país, comoINDALECIO ODRIOSOLA yCANTALICIO GUERRERO.

Dupuis no solo encargaba palos sino que era un compositor, como ya lo hemos señalado, dejando, como no podía ser de otro modo, una Marcha al Mariscal López. Ni se les ocurra desafinar.

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

16-17 de junio de 2001 (Asunción, Paraguay).

 

 

 

 

 

 

FIGURAS DE AYER Y DE HOY

 

NICOLINO PELLEGRINI

UNA NOTA MUSICAL (X)

Desde Italia vino este hombre a enriquecer la enseñanza musical en el Paraguay.
Gracias a él se formaron JOSÉ ASUNCIÓN FLORES, HERMINIO GIMÉNEZ y AGUSTÍN BARRIOS

 

Quien escuche alguna vez LA ZARZUELA GUARANÍ, se preguntará quién habrá sido el compositor de esta obra, seguramente un paraguayo. Sólo la letra pertenece a FERMÍN DOMÍNGUEZ, la música fue creada por un italiano radicado en Asunción, NICOLINO PELLEGRINI (1873-1933).

Como muchos músicos trashumantes, este violinista y director de orquesta  encontró en esta tierra su destino, pues trabajó y murió en Asunción. “Su labor en el país constituyó uno de los más valiosos aportes para la creación y consolidación de instituciones musicales, así como la formación de músicos”, reconoce el maestro LUIS SZARÁN en su libro DICCIONARIO DE LA MÚSICA EN PARAGUAY, un referente bibliográfico al que siempre recurrimos, por ser tal vez el más completo en cuanto al inventario de esa rica historia.

Allí señalan que Nicolino Pellegrini nació en Viggiano, Potenza (Italia), y que a los cuatro años ya estudiaba violín en Ginebra (Suiza), y los nueve años ya se presentó en público dando conciertos.

Aquí no se redujo su actividad. Desarrolló variadas actividades –señala Szarán- , desde profesor de violín en 1893; también fue afinador de piano en 1895, una actividad que no era menor, aclaremos, pues se fue generando después la peregrina idea de que afinar pianos era estar arruinado. Todos los oficios han tenido un esplendor. Obviamente, una persona que sabe afinar un piano sabe tocarlo, porque de lo contrario no podría probarlo. En fin, sobre estos oficios hay que recordar que eran profesores los que llegaban a las casas elegantes para afinar pianos. Muchos de ellos podrían haber brindado allí mismo un concierto.

Me disculpo por esta digresión involuntaria. Muchas veces cuando hablamos de personajes del pasado no lo ubicamos en el tiempo histórico y social en que vivieron. Es muy probable que así se comprendiera por qué hacían tal o cual cosa.

Pellegrini fue fundador de la Academia de Música Santa Cecilia, de Asunción; fue miembro fundador del Departamento de Música del Instituto Paraguayo, donde se desempeñó también como director. Fundó – y esto es importante- la Banda de Músicos de la Policía de la Capital, en 1912, agrupación que dirigió hasta su muerte. Allí se formaron dos músicos gravitantes de nuestra cultura musical: don JOSÉ ASUNCIÓN FLORES y HERMINIO GIMÉNEZ.

Este hombre venido de una lejana localidad italiana seguiría aportando al Paraguay, ya que se le debe una de las mejores reconstrucciones del HIMNO NACIONAL.

Luis Szarán apunta que su figura dominó la vida musical de la Capital a comienzos del siglo XX. Se desempeñó como director o bien como violinista o violoncelista. Fue maestro de AGUSTÍN BARRIOS (MANGORÉ) y otros destacados intérpretes como MAURICIO CARDOZO OCAMPO.

Hasta tal punto, según señalan las crónicas, interpretó el alma musical del Paraguay, que la prensa comentó lo siguiente de uno de sus conciertos: “Fue uno de los pocos que han sabido sondear el alma de la música popular paraguaya, extrayendo de los fondos de su folclorismo aquella preciosa joya Tierra Guaraní”. Esto apareció en un medio  periodístico en 1913, aunque no se precisa cuál. Éste es el resumen de una vida, que no es poco.

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

6-7 de octubre de 2001 (Asunción, Paraguay).

 

 

 

FIGURAS DE AYER Y DE HOY

JOSÉ MANUEL PERAMÁS

TIEMPO DE MISIONEROS (X)

La misión jesuítica, en los entonces inmensos territorios guaraníes,
ha dado nombres de ilustres educadores y misioneros

 

Siendo aún muy niño, dice la crónica, JOSÉ MANUEL PERAMÁS (1732) ingresó en la Compañía de Jesús. Su noviciado transcurrió en la ciudad de Tarragona en 1745 y de allí pasó a Manresa, donde cursó estudios literarios.

El DICCIONARIO BIOGRÁFICO “FORJADORES DEL PARAGUAY” –editado por Distribuidora Quevedo en Buenos Aires- lo incluye señalando que en esa época demostró tener condiciones para ser escritor y que se destacó además por su propensión a la oratoria. Sus estudios continuaron en Zaragoza, donde se abocó a la filosofía. Estos estudios los finalizó en la Universidad de Cervera, donde también se desempeñó como maestro, impartiendo clases de Ciencias Humanas y Latinidad.

Fue en 1754 cuando se sintió influenciado por noticias acerca de las Misiones del Paraguay, por las obras que éstas realizaban en un territorio poco explorado. Dicen que de inmediato solicitó su traslado.

El artículo que aparece en el citado DICCIONARIO, que firma la historiadora MARÍA GRACIELA MONTE DE LÓPEZ MOREIRA, afirma que a sus veintidós años, y según un despacho de la Casa de Contratación de Cádiz, era blanco, de poca barba, ojos y pelo negros. En el viaje que lo traería a estas tierras lo acompañaba el padre JOSÉ SOLÍS, un historiógrafo y misionero del Chaco.

Cuando se habla que vino a Paraguay en primer lugar, es muy probable que el lector se haga una relación actual del territorio guaraní. Por aquellos años la Provincia Jesuítica del Paraguay se extendía prácticamente hasta Córdoba (hoy en Argentina). Fue allí donde el misionero comenzó a perfeccionar y a ahondar sus estudios teológicos, siendo considerado el más “digno y competente” de honrar las aulas académicas. También los misioneros debían cumplir labores comunitarias, que no siempre podían ser gratas. A Peramás se le encargó la misión de asistir a los presos de la ciudad. Diariamente debía visitar a los condenados para llevarles las palabras de aliento y aliviar sus sufrimientos.

En 1758, aproximadamente, fue destinado a las Misiones Guaraníticas de San Ignacio-Miní, y durante veinticuatro meses se dedicó a convertir a los indígenas. Seguramente por su capacidad intelectual fue trasladado nuevamente a Córdoba, en cuya Universidad ejerció la catedra de Retórica.

Unos años antes el padre Peramás había llamado la atención por la redacción en las Cartas Anuas de la Provincia del Paraguay, que fueron elogiadas por el calificado historiador JULIO CORDARA, con quien matuvo una amistad.

De su obra publicada señalemos que fue una biografía para elogiar la memoria del doctor IGNACIO DUARTE Y QUIRÓS, fundador del célebre Colegio Montserrat. El libro, tituladoLAUDATINES QUINQUE, fue publicado en 1766. Su misión quedó frustrada con la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767.

Aunque escribió en su mayoría en latín, solo se conoce en castellano el libro LA REPÚBLICA DE PLATÓN Y LOS GUARANÍES, editado en Buenos Aires en 1946.

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

29-30 de diciembre de 200l (Asunción, Paraguay).

 

 

 

 

 ES VENERADA POR MILLONES DE PERSONAS

 

LA VIRGENCITA AZUL,

UNA HISTORIA DE MILAGROS Y LEYENDAS (X)


Desde que fray Luis de Bolaños calmó las aguas del Tapaicua (hoy lago Ypacaraí) –se cree que allá por el año 1603 la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción fue hallada-, los lugareños con gran devoción comenzaron a venerarla. Pero no solo aquel día hubo alborozo: aquel cuadro se repite año tras año.

por: NANCY VILLALBA

 

Según datos recopilados, las huellas de la historia de la Virgencita azul se pierden en el tiempo, entrelazadas con la leyenda sobre la ciudad de Caacupé y la del lago Ypacaraí. Los relatos señalan que un indio cristiano, desesperado por la persecución de los enemigos de la tribu mbaya (o ¿mbya?), prometió a la madre de Dios que si se salvara de la muerte, tallaría su imagen en gratitud. Y así lo hizo.

Se cuenta que la parcialidad guaraní-tupí moraba en los territorios comprendidos entre los cerros Kói y Chorori, jurisdicción de Areguá, donde poseían una fuente o ykua,con el nombre de “Tapaicuá”, de la que bebía la tribu.

Sin embargo, la bella y engreída hija del cacique había tentado a Tupä (Dios), negando el agua a un sediento peregrino que se la pidió. A consecuencia y para saciar la sed de hombres y animales, Tupä hizo que la fuente se desbordara en forma nunca vista, llegando a extenderse hasta el valle de Pirayú.

Fue entonces cuando el padre Bolaños, quien evangelizaba a los indígenas de las comarcas vecinas, levantó su cruz y conjuró las aguas embravecidas: “De este punto no pasarás”, dijo el apóstol, y las aguas se amansaron. En adelante tomó la denominación de Ypacaraí (aguas bendecidas que cesan).

Cuando las aguas se calmaron, de pronto un indio carpintero de Atyrá, cuyo nombre es José, vio flotar en las aguas un objeto de forma tubular. José se lanzó a rescatarlo y ante la curiosidad comenzó a revisar el contenido.

Separadas varias envolturas y entre blancos copos de algodón hallo la imagen de la Virgencita. Todos la identificaron, pues en la comarca sabían de la promesa de aquel indio que la talló, luego del milagro que le permitió salvar su vida.

Muchos años pasaron desde que las aguas del Ypacaraí se aquietaran. El carpintero José, quien se había quedado con la imagen de la Virgencita, comisionado por el padre doctrinario, fue a los montes de Ka´aguykupe en busca de leña.

El comisionado quedó encantado con el clima y la belleza del lugar y decidió trasladarse allí con su familia. Se ubicó en las proximidades de Sanja-hu, a unos pocos km. al suroeste del futuro templo de Caacupé. Al lado de su vivienda, construyó un modesto oratorio. Fue el primer santuario de la Virgen de los Milagros, en cuyas proximidades emanaba una surgente, que muy pronto tomó el nombre de ”Tupãsy Ykua”.

Pasó el tiempo: en 1750 un habitante de Tobatí, descendiente de José, ofreció la imagen a quien construyera un digno oratorio. Una dama española de nombre Juana Curto aceptó y cedió un predio de dos manzanas para la obra. Es el lugar actual del santuario y la plaza, en torno a los cuales pronto aumentó la población. Así nació Caacupé.

Por la fama de los milagros que obraba la Virgencita y la gran cantidad de devotos que peregrinaban hasta el valle, no tardó en convertirse en “el centro religioso” de la colonia, que se elevó a la categoría de ciudad en 1770.

(x) Del diario ABC COLOR,

30 de noviembre de 2001 (Asunción, Paraguay),

 


 

 

RINCÓN POÉTICO

CHESY-JHASY

Las historias de mi patria
Que ya nadie sabe más
Relataban que en las selvas
Hay un ave pequeñita y singular.

Que en las siestas y en las tardes
Va volando sin cesar
Y al volar de rama en rama
Va contando de los hombres la impiedad.

Es el ave que nos cuenta
Que su madre enferma está
Y pidiendo con sus ayes lastimeros
Un socorro por doquiera siempre va.

Las historias de mi patria
Relataban a la par,
Que al principio no era el ave
Sino un niño cuya madre enferma está.

Y que el hombre indiferente,
Sin dolerse de su mal
Le trocó en un pajarillo
Que recuerda su inclemencia por do va.

Y es inquieta la avecilla
Canta y vuelve sin cesar,
Porque en vez de arrepentirse al escucharla
Goza el hombre al escucharla, goza más.

Pues no piensa que en el mundo
Siempre hay niños a ese igual
Que decirle al ave pueden
Escuchando el melancólico cantar.

Calla, pájaro sencillo,
Compañero de mi mal,
no me hieras con tu eterna
siempre triste, siempre próxima orfandad.

No me cuentes, avecilla
No me cuentes ya tu mal,
Que también mi madrecita se halla enferma
Porque quiere siempre en vano darme pan.

Ignacio A. Pane (X)
(Enero de 1900)

 

(X) IGNACIO ALBERTO PANE (1880-1920)

ACOTACIÓN DE FA-RE-MI:

La expresión guaraní CHESY-JHASY quiere decir: Mi madre está enferma.

 

 

 

 

HISTORIA/ CECILIO BÁEZ, JUAN CRISÓSTOMO CENTURIÓN Y NATALICIO GONZÁLEZ

 

PARAGUAY EN MÉXICO

Anécdotas del paso de intelectuales compatriotas por tierras aztecas (x)

por: ELVIO ROMERO
(Poeta y escritor)

 

La sala abarrotada de gente. Iba a presentarse un libro de cuentos de un autor paraguayo: LA REBELIÓN DE LOS ESCARABAJOS, de EFRAÍN ENRÍQUEZ GAMÓN. Me sorprendió la curiosidad de los asistentes, de un público que desconocía la existencia del Paraguay, acerca de todo lo atinente a su cultura. Me cupo a mí explayarme más que sobre lo que se presentaba: el libro. Hablé largamente sobre nuestra historia, de modo que se supiera algo de nuestra patria. Es lo que corresponde hacer ante un auditorio que se desconoce.

Les recordé que a comienzos de siglo un joven publicista, abogado investigador, el doctor CECILIO BÁEZ, visitó México siguiendo el rastro del coronel JUAN CRISÓSTOMO CENTURIÓN, ex compañero suyo en el aula de Filosofía, que condujera don ILDEFONSO BERMEJO, durante la época de Don Carlos. Crisóstomo Centurión, repito, fue a Santiago de Cuba atraído por una hermosa morena cubana que conoció después de la Guerra en Brasil.

El coronel era un hombre ilustrado, educado en Londres y que sabía tanto el castellano como el inglés y el francés. Se vinculó con los intelectuales mexicanos de la época y les habló del drama paraguayo. Era la primera vez que un escritor nacional habló del martirio de su patria inmolada, causando onda impresión en su auditorio.

Había estado junto al Mariscal y lo acompañó hasta el final de la campaña de Amambay. FundóCABICHUÍ con NATALICIO TALAVERA, su compañero de aulas en la juventud. Cecilio Báez sintió tan viva simpatía por quien en Santiago de Cuba redactó su MEMORIA atestiguando lo ocurrido en el suelo guaraní.

Y bien, Cecilio Báez pronunció en la capital azteca tres conferencias sobre el mismo tema, aunque desde un punto de vista contrario, pues, como se sabe, hacía vibrar su antilopismo. Su elocuencia era eficaz y conmovió a los asistentes. Un hombre frágil, sentado en primera fila, observaba atentamente al expositor. Era el poeta JUAN DE DIOS PESA, autor de REÍR LLORANDO, celebrado en toda América. Esa misma noche, motivado por las palabras de Báez, escribió su célebre CANTO AL PARAGUAY, que corrió de boca en boca.

   En este siglo tuvimos un representante ilustre residiendo en México y dirigiendo “GUARANIAS”, una editorial que se tornó célebre por la seriedad de su catálogo. Y conocido su nombre en América por su vasta obra de creación. Estudioso, fue opacado por el fuego de las pasiones políticas que en nuestro medio obnubilan la crítica imparcial, aunque fuese una celebridad en el extranjero. Su nombre era NATALICIO GONZÁLEZ. Aún hoy se sienten en aquel país las huellas de su paso. No quiero en esta breve nota juzgar su obra. Su sombra seguirá pesando en las nuevas generaciones que se internen en los meandros de nuestra cultura. En México su nombre se asocia al Paraguay, y ésa es la gloria ganada por este hombre extraño cuanto esquivo, devorado por la calumnia y por su propia intransigencia,

(x) del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

20-21 de octubre de 2001 (Asunción, Paraguay)

 

 

 

  EL PRIMER PARAGUAYO EN VESTIRLO HABRÍA SIDO EL MARISCAL LÓPEZ

FRAGMENTO  

 

PONCHO DE 60 LISTAS, INSIGNIA DE PIRIBEBUY (X)

En los años 50, del siglo XIX, una inmigrante italiana de nombre Basilia Domeque se dedicó a tejer una hermosa prenda para el Mcal. Francisco Solano López, según la historia. Más tarde, ese atuendo sería conocido como poncho de 60 listas y adoptado como propio por el distrito de Piribebuy, ubicado a 74 km. al este de Asunción. Una de las pioneras de este arte es Teotista Salinas de 74 años, quien asegura que tuvo el placer de confeccionar uno para el recordado Luis Alberto del Paraná.

por: MAGDALENA BENÍTEZ

-Redacción Regional de Caacupé-

 

TEOTISTA SALINAS es una de las paraguayas pioneras en la confección del poncho para´i. Durante 52 años, esta artesana se dedicó a tejer la prenda en su domicilio ubicado en el barrio Virgen del Rosario, de Piribebuy.

El arte de confeccionar la hermosa prenda masculina se ha ido transmitiendo de generación en generación. La madre de Teotista Salinas, Eudosia Salinas, la aprendió de su abuela, Hilaria Salinas, quien lo había heredado de su bisabuela, Presentación Salinas. Pero, según los datos de Teotista, la primera de este arte fue Basilia Domeque, una inmigrante italiana, quien ya le tejía los ponchos al Mariscal Francisco Solano López.

Según cuenta, muchas mujeres aprendieron a tejer con ella, cuando aún se usaba el telar extra. “Nosotras, desde muy chiquitas, ya nos peleábamos por tejer”, recuerda sonriente la tejedora.

Luis Alberto del Paraná, el embajador de la música paraguaya, en su recorrido por el mundo, vestía la hermosa prenda, confeccionada por Teotista Salinas. La artesana recuerda que el poncho con los colores blanco y negro era el preferido del artista.

Comentó que un día Luis Alberto del Paraná le pidió un traje más novedoso, resaltante. Entonces, la artesana le hizo una combinación de colores a lápiz de color. El gran músico paraguayo quedó encantado con la composición y pidió que los transfiriera a lo que sería el primer poncho para´i de 60 listas. Con este traje, Paraná una vez  más reanudó su recorrido por el mundo.

Teotista indicó que actualmente el poncho se vende a mejor precio. La prenda se compone de la faja, el fleco y el cuerpo. Partes delicadamente elaboradas. Refirió que para terminar una prenda, en hilo se gastan 200.000 guaraníes. El mejor hilo es el peruano, al que le sigue el brasileño. Para tejer un poncho se invierten dos o tres semanas de tiempo. “Eso depende de la habilidad y del tiempo que tenga la artesana. Es un trabajo duro, que requiere de mucha paciencia”, expresó. El precio para la reventa es de 400.000 guaraníes.

La artesana enseñó los secretos de la trama a varias pobladoras del distrito. Algunas, las que tuvieron paciencia y vocación, la continúan.

Doña Teotista Salinas comenta que a pedido de su hija tuvo que dejar de urdir el maravilloso poncho. Pero confiesa que no puede dejarlo por completo.

 

(x) Del diario ABC COLOR, 22 de enero de 2002 (Asunción, Paraguay).

ACOTACIÓN DE FA-RE-MI:

A comienzos del año 1960, en Asunción (Paraguay), nuestra revista, regaló un poncho 60 listas (para´i) al PRÍNCIPE BERNARDO DE HOLANDA, cuando este realizaba una gira de buena voluntad por America Latina. La entrega lo hicimos ”en nombre de los artistas paraguayos que actúan y graban en Holanda..”. Más detalles en el libro: Luis Alberto del Paraná: Perfil de un triunfador” (3ra.edición; setiembre 1999), de Bernardo Garcete Saldívar.

 

Fuente digital:

PARAGUAY PROFUNDO NRO.13
 
Para información:


Correo electrónico (Email)

 

 

arpapu@yahoo.com

 

 



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