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  DEL PARAGUAY PROFUNDO Nº 16 - REVISTA DIGITAL FA-RE-MI


DEL PARAGUAY PROFUNDO Nº 16 - REVISTA DIGITAL FA-RE-MI

DEL PARAGUAY PROFUNDO Nº 16

 

Fotografía de FERNANDO ALLEN

 

Plaza Uruguaya, selva aromada,
Oh pajarera de mi canción,
orgullo mío, cúpula amada,
el oratorio de la Asunción.”

 

MANUEL ORTIZ GUERRERO, quien con el maestro

JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

crearon la guarania: PARAGUAÝPE, dedicado

a la capital de la República del Paraguay, Asunción.

 

 

 

 

  LA CIUDAD EN QUE VIVIMOS

LOS LUGARES DE JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

Asunción como nombre

por: JUAN MANUEL PRIETO

(FOTÓGRAFO)

jmprietopy@yahoo.com

 

Que el verdadero nombre de JOSÉ ASUNCIÓN FLORES era JOSÉ AGUSTÍN es uno de los datos que menos  se conocen del gran compositor paraguayo. ¿En qué momento adoptó el nombre de la ciudad que lo vio nacer? No importa: lo que sí nos emociona es que lo hizo por amor a esta capital que tantas veces negó el regreso.

Flores vivió la mitad de su vida fuera de Asunción, y no por voluntad propia, sino por la intolerancia política que en más de una ocasión le condenó al exilio. La mayor parte de esa larga ausencia le pasó en Buenos Aires, donde desarrolló una parte sustancial de su obra y desde donde se proyectó al mundo musical internacional. Muy querido y respetado como músico y compositor, en las décadas vividas en la capital argentina tuvo un corazón abierto a los compatriotas residentes o simples visitantes.

A nadie sorprende que en la distancia haya llevado recuerdos muy vivos de su ciudad natal, y cuentan que estaba siempre ávido de recibir noticias de Asunción. “Hablábamos de la Chacarita. Del famoso Ycuá Cuímbae, que estaba antes en el Pasito, el Chorro..”, contaba el popular músico ALEJANDRO CUBILLA en una entrevista.

Y es que, en la misma proporción en que el ritmo por él creado, la guarania, tiene toda la cadencia de la ciudad de naranjos y jazmines, también en estas calles quedan huellas de los pasos del maestro, cuya niñez y juventud transcurrieron un tanto en el atrio de la iglesia de San Roque, otro tanto en las casas del modesto vecindario y tantas veces en la policía como precoz raterito primero, como integrante de la banda después.

LAS PARTES DE UN ROMPECABEZAS

Un libro recientemente editado bajo la coordinación de nuestro colega ANTONIO PECCI, TRIBUTO A FLORES, se nos ofrece ahora como un maravilloso mosaico para descubrir y conocer un poco más de su vida y nos lleva de paseo por los lugares que para él fueron tan entrañables en la Asunción de la primera mitad del siglo XX. Se trata de 38 entrevistas a importantes personalidades que lo conocieron, más una sinopsis biográfica y una bibliografía. Así, de los recuerdos de gente como ELVIO ROMERO, AUGUSTO ROA BASTOS, RAQUEL CHAVES, CARLOS FEDERICO ABENTE, y tantos otros grandes de la cultura, revivimos la vida del maestro y los escenarios más importantes de sus vivencias.

No hace falta nombrar que ya el tema  PARAGUAYPE, con letra de MANUEL ORTIZ GUERRERO, nos habla con emoción profunda de su amor a la ciudad y- qué ironía- esa despedida escrita por el poeta quien la enfermedad incurable arrancaba de los suyos y de los lugares amados, sería también una despedida simbólica, pero por razones políticas, de Flores.

En ese recorrido no podemos dejar de lado a Punta Karapá, el barrio donde pasó tantos momentos con Darío Gómez Serrato y al que dedicó un conocidísimo tema. Hoy allí se encuentra el museo que con justicia lleva su nombre. Y a un costado de Punta Karapá estaba el hotel Cosmos conocido después como Terraza Caballero, donde en 1925 se estrenó JEJUÍ, su primera guarania.

Muchos son los lugares de Asunción que reviven en las apasionantes entrevistas que componen TRIBUTO A FLORES, por ejemplo, el Café Polo Norte, donde Flores actuó como músico, y la Farmacia Americana (en Chile y Manduvirá), donde se reunían tantos intelectuales y artistas paraguayos. Por eso es difícil extraer un capítulo como el más representativo, pero no nos resistimos a reproducir las palabras de OSVALDO MOMPER, QUIEN cuenta que “una madrugada, José Asunción volvía de una farra, cansado y con sueño. Hacía calor. Era verano tal vez. Cerca de la Recoleta se detuvo junto al arroyo Mburicaó…y en medio de esa maravilla que su sensibilidad de artista captaba, se quedó profundamente dormido. En sueños, Flores tuvo lo que llamó una anunciación”.

Y fue así como ya al día siguiente nacía otra guarania: nada menos que MBURICAÓ.

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

22-23 de junio de 2002 (Asunción, Paraguay)

ACOTACIÓN DE FA-RE-MI: Más información sobre el libro TRIBUTO A FLORES, escribir a: vidaliasanchez@highway.com.py, y : pecciv@uhora.com.py


 

 

 

LA CIUDAD EN QUE VIVIMOS

LOS LUGARES DE JOSÉ ASUNCIÓN FLORES

Pero la música no murió (x)

por: JUAN MANUEL PRIETO

(FOTÓGRAFO)

jmprietopy@yahoo.com

 

No puede decirse si lo que JOSÉ ASUNCIÓN FLORES contaba del origen de MBURICAÓ era verdad o simple fantasía. Para componer, Flores no necesitaba mucho, aparte de una gran creatividad y disciplina…¿Quién puede decir ahora si para componer JEJUÍ el maestro visitó realmente el río que dio nombre y cadencia a la obra? Aparte de eso, aparentemente, Flores no era hombre de mucha bohemia ni mucho menos un vagabundo, aunque la vida lo llevó a lugares bien definidos, como por ejemplo Boquerón, donde participó en la famosa batalla.

El ámbito del gran creador de la guarania nunca fue el suburbio, sino el centro. Por eso, inclusive, llama la atención de que en una celebración de Semana Santa haya estado en Trinidad. En cambio, pertenecía al centro y durante sus primeros años de vida deambuló bastante por lugares no lejanos de la Chacarita. El atrio de la demolida iglesia de San Roque, Punta Karapã y el cuartel de policía, ubicado entonces al lado de lo que es hoy el Colegio de la Providencia, fueron algunos de los lugares más frecuentados por él y otros niños del barrio.

Ya su trato con la Plaza Uruguaya fue menos equilibrado. Dicen que allí, en un momento de rabia, enterró su guitarra.

De adulto vivió en la calle Amambay –hoy Rodríguez de Francia- y muchas de sus actividades se desarrollaban en las cercanías. Sobre la calle Antequera, a un paso de Teniente Fariña, se encontraba la imprenta ZURUCUÁ de MANUEL ORTIZ GUERRERO, y allí habría de nacer una de las asociaciones más fecundas de la cultura paraguaya, digamos de paso en perjuicio de otro grande, RIGOBERTO FONTAO MEZA, quien fue el primer letrista de guaranias.

UN RECORRIDO POR LA CIUDAD

Esa fuerte integración del guaireño Ortiz Guerrero con el asunceno Flores y la ciudad de Asunción daría como fruto una de las más hermosas y perfectas composiciones: PARAGUAYPE, un conmovedor recorrido por la ciudad, que, como dice OLGA BLINDER, “emociona a todo paraguayo que se encuentra lejos de su patria”. La obra es de 1929 y en ella ya nos hablan de la “cúpula amada, el oratorio de Asunción”, aun antes de que el bello templo estuviera terminado.

En la dimensión en que Flores conocía el centro, este espacio que muchos no quieren que muera le recompensó con aplausos: de niño..¿acaso soñaría Flores con que su obra JEJUÍ fuera estrenada precisamente en el Cosmos, en las puertas de PUNTA KARAPÃ, un establecimiento muy elegante y de moda en la década del 20, y que después pasó a llamarse Hotel Terraza, para convertirse en discoteca Alcatraz poco antes de su demolición.

Después vendrían otros estrenos. Así, por ejemplo, GALLITO CANTOR y otros temas del prolífico compositor serían estrenados ya en el Café Polo Norte, lugar donde Flores ya actuaba como músico. Y a propósito de este café, contemporáneo de otros como el Felsina, el Central y el de la Bolsa, aunque muchos sostienen que se encontraba en Montevideo y Palma, otros insisten en que era el que se encontraba en un bello edificio en Chile y Manduvirá. Si no, ¿cómo se llamaba este elegante café bien ubicado frente al tribunal y en diagonal con la Farmacia Americana de ARTURO ALSINA, un con mesas de mármol y sillas vienesas, donde ya a media cuadra de distancia se sentía el atractivo del café?.

La década del setenta fue demoledora en varios aspectos: moría Flores y al mismo tiempo morían varios escenarios característicos de Asunción. Se sucedieron ininterrumpidamente las demoliciones, se construyeron altos edificios, San Roque adquirió un nuevo templo, muy diferente al de la época de López. Y así murieron también varios recuerdos, no así la música de Flores, que sigue siendo uno de los más grandes patrimonios que tiene nuestra ciudad.

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

29-30 de junio de 2002 (Asunción, Paraguay).

 

 

 

"...HA ÑASAINDÝRO
ROMONGETAÁVA
CHE NOVIARÃICHA,
PARAGUAY..."

 

PARAGUAÝPE es un tributo emocionado a la capital de nuestro país y pertenece a diarios, a las inquietudes y angustias, a la actividad tesonera y a las esperanzas de la gran mayoría de los pobladores de los barrios de Asunción. Es un canto de homenaje a los barrios de esta ciudad capital".

El poema constituye una emocionante declaración de amor magistralmente llevada al pentagrama por el creador de la Guarania.

 

PARAGUAÝPE

Ajahe'óta pende apytépe
narotivéigui che vy'ay,
ahypyimíta ko pyharépe
che resaýpe, Paraguay.

Plaza Uruguaya, selva aromada,
Oh pajarera de mi canción,
orgullo mío, cúpula amada,
el oratorio de la Asunción.

Che amomorãva ku umi burrera,
ypynandi ha hesa rory,
che py'apýpe añopu héra
ha che ahogáta ko tesay.

Puerto Sajonia mi desvarío,
azul cerrito de Lambaré,
la escalinata, el mangrullo, el río,
mi canto errante te cantaré.

Purahéi pópe ko che amokãva,
jerokyha rupi che resay,
ha ñasaindýro romongetáva
che novia rãicha, Paraguay.

Es la bahía joya amatista,
Palma, Colombia, calle Amambay,
el ramillete de los turistas,
flor de las flores del Paraguay. 

 

(x) Del Calendario 2000/01 editado por la rama paraguaya de Itaipú Binacional (Asunción). Agradecemos la autorización de la Asesoría de Comunicación Social de dicha entidad. Más información en esta Página Digital: Flores

 ENLACE RECOMENDADO:

 

 

BARRIO CON NOMBRE DE POESÍA

 

CHE MANDU´ÁVO LOMA CLAVEL-RE

El poeta busca un espacio de gloria de la música paraguaya,

pero su búsqueda resulta infructuosa y lo expresa en una obra que habla de ausencias

 

por: MARIO RUBÉN ÁLVAREZ

(Poeta)

alva@uhora.com.py

 

¿Puede alguien  nacer en lugar con mayor poesía en el nombre que Loma Clavel? Casi con toda certeza, quienes hayan visto la luz de la vida en este barrio asunceno –que hoy, lastimosamete, ya no se llama así-, traían ya en la sangre el beso candente de la poesía y en los labios el agua fresca de la música.

Allí nacieron o vivieron alguna vez –según lo que consigna MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ en sus SEMBLANZAS BIOGRÁFICAS DE CREADORES E INTÉRPRETES PARAGUAYOS- ”Emilio Bigi, Fortú Barrios, Agustín Barboza, el Dúo Riveros-Echague, Juan Galeano Morel, los hermanos Cáceres (Emilio Bobadilla Cáceres y Cristóbal Duré Cáceres) y Carlos Ramírez”.

Loma Clavel. ¡Oh, Loma Clavel! ¿En qué recodo del viento estaba situado este lugar con tan poética identidad? ¿Qué permanece en pie de este pedazo capitalino ubicado casi a orillas del río Paraguay? ¿Dónde están sus emblemas y sus hijos, artistas que levantaron vuelo desde su breve territorio?

Éstas y otras preguntas tuvo que haberse hecho el poeta –también juez durante la dictadura stronista- ANTONIO ESCOBAR CANTERO para escribir CHE MANDU´ÁVO LOMA CLAVEL-RE en relación a ese barrio ubicado en las inmediaciones de lo que hoy es la Plaza Rodríguez de Francia, cerca del Hospital de Clínicas y frente al Cuerpo de Defensa Fluvial de la Marina.

AGUSTÍN BARBOZA–que, en realidad, había nacido en el barrio San Gerónimo, en las barbas de Loma Clavel- le confirmó al Dr.STILVER CARDOZO, investigador de nuestro folclore, que ése era el dominio del tan mentado Loma Clavel. Escobar Cantero plantea en su letra que busca una Loma Clavel que siempre escuchó en las canciones, pero que ya no encuentra –igual a la evidencia con la que se enfrenta el poeta español FRANCISCO DE QUEVEDO cuando dice: Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!/ y en Roma a Roma no la hallas- en su búsqueda.

En vano pretende ubicar el sitio en el que el caazapeño CARLOS TALAVERA yMANUEL ORTIZ GUERRERO compartieron una noche de canciones y el recordado BAR “JUANCHI”. Tampoco logra dar con el Bar “EL SUSPIRO”, al que el bandoneista EMILIO BIGI dedicó una obra con ese nombre. (El Dr. Stilver Cardozo asegura que la empresa de transporte colectivo La Chaqueña ocupa el local que antes era ese bar, en el ángulo oeste de la Plaza Rodríguez de Francia.)

El poeta menciona también al autor de la música de VY´A´Ÿ JAVE, CARLOS ”PECHITO” RAMÍREZ, y a EMILIO BOBADILLA CÁCERES, quien visitaba a su madreISABEL CÁCERES en ese lugar.

-Ehendumína tokájo ko poesía ajapo va´ekue. Hetáitema niko ahendu oñeñe´ërö Loma Clavel-re, pero che ndajuhúi mamópa oime(Tocayo, te pido que escuches esta obra mía. Ya mucho escuché hablar de Loma Clavel, pero no la encontré todavía) –cuenta el músico y compositor ANTONIO OVELAR, nacido el 22 de marzo de 1947 en el barrio Pinozá de Asunción, al recordar lo que Antonio Escobar Cantero le dijo al llegar a su casa del barrio San Vicente con la letra en la mano, en1983.

Ovelar escuchó los versos y prometió a su amigo componerle la música. El artista –que había integrado los conjuntos “Los Rutilantes”, “Cuatro par el Mundo” y “Los Guaireños”, así como el “Trío Asunción” y el cuarteto “Los Troveros de América”, fundando finalmente el grupo vocal “Los Cumbreños”- comenzó a trabajar inmediatamente.

“No me fue difícil hacer la música porque me gustaba la letra”, comentó Antonio Ovelar. Tras hacerle escuchar a su coautor, un tiempo después, “Los Cumbreños” grabó la composición en memoria del perdido barrio con nombre de poesía.

 

CHE MANDU´ÁVO LOMA CLAVEL-RE

Ha Loma Clavel

hetáitema purahéipe

che nde réra ahendu

ha asë akokuehe

ahekávo jahechápa rojuhu.

Aguatárö aguatave

ha maymáva ohasávape aporandu

mamoitépa opyta

oho haguépe opurahéivo

Talaverandi Manú.

Ndaiporivéima pe Bar Juanchi

opaite ára vy´a hague

mbarakapúpe vy´apavë

omanombáma ko´ë mboyve.

El suspiro oñatoï Emilio Bigi

mborayhu ha ikorasö apyterë

ahenduvaicha che képe

Carlos Ramírez violín pu ko´ë mboyve.

Hendague mante opyta Bobadilla

oho haguépe ohecha isy Isabel

che purahéi tane´añua

ko pyhare vevuimi Loma Clavel.

Letra: ANTONIO ESCOBAR CANTERO

Música: ANTONIO OVELAR

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

24-25 de agosto de 2002 (Asunción, Paraguay).

 

 

EL SUSPIRO

Es la Loma Clavel

Un barrio de mi Asunción

Que siempre olvida al dolor

Porque rie su alegría.

Sus mujeres están

Brindándonos con su amor

Suspiros hechos de luz

De canción y de armonía.

Entretanto  en “Juanchi”

Un bar alegre y feliz

Naciendo ya una canción

Para aquella a quien admiro.

Y entregarle, al pasar,

La flor de mi inspiración

Que luego en su corazón

Se abrirá con un suspiro.

Son así confidentes de nuestro cantar

La discreta mesita y el vino del bar

Y ese claro arroyuelo que lleva en su andar

Al amante susurro de nuestro soñar.

-Armonía-

Hay un suspiro que suele llevar

Ecos lejanos de nuestro cantar.

Letra: C. MARTÍNEZ y EMILIO BIGI

Música:  EMILIO BIGI

 

 

UN PUEBLO AL COBIJO DE LA CRUZ Y EL ESFUERZO (X)

por: LUIS VERÓN


Vinieron bajo el auspicio de su fe, con la esperanza en un futuro apoyado en el trabajo. Y mucha fe y mucho trabajo mediante, luego de décadas en las que la constante fue el esfuerzo y el tesón, los eslavos del Paraguay forman parte del país que ayudaron a construir.

Recorrer el sur del país nos lleva a enfrentarnos con un Paraguay tan diferente a otras regiones de la geografía nacional. De hecho que, allende el Tebicuary, uno ya se enfrenta con ese otro país. Una suerte de amortiguamiento ante una realidad tan dispar.
No sólo el paisaje cambia: las serranías y collados son sustituidos por las suaves ondulaciones de la campiña franca y casi ilimitada, y cuanto más meridional, el paisaje gana en consistencia, por la roja tierra del Paraná.
Como ninguna otra, desde siempre, toda la región recibió una continua presencia exótica. En los primeros años de la colonización fue asiento de las célebres reducciones de indígenas, dirigidos por evangelizadores europeos. En tiempos más cercanos, recibió el aporte de la inmigración masiva de diversas nacionalidades, fenómeno que le dio su impronta y acrisoló su carácter.
Entre las muchas culturas que se asentaron en esa parte del país, en la mesopotamia entre el Tebicuary y el caudaloso Paraná -aunque más cerca de éste que del otro- está la eslava, una colonia que se estableció en la zona y de donde irradió su cultura a parte de esa amplia comarca y a otros puntos del país.


La historia -o las historias- de las diversas colectividades que vinieron a hacer el Paraguay -porque gran parte de lo que somos como país, se lo debemos a nuestros compatriotas provenientes de la inmigración-, con el transcurso del tiempo se va desdibujando y diluyendo en la historia grande de toda la nación.
Pero, de tanto en tanto, aparecen "arqueólogos" que buscan y rescatan de las garras del olvido o de la ignorancia, aspectos fundamentales de la memoria de tal o cual colectividad.


ROBERTO ZUB KURYLOWICZ es uno de esos "arqueólogos". Con su obra "Tierra, trabajo y religión", minuciosamente va armando el rompecabezas, escarbando, escardando, desmenuzando los mil y un detalles que hacen a la presencia eslava en el Paraguay, especialmente en la región meridional, tomando el compromiso de llevar adelante el estudio de un tema que "aún no ha sido abordado por la historiografía paraguaya", con el propósito de visualizar las influencias del aporte eslavo en diversos aspectos de la realidad paraguaya.
El libro de Roberto Zub, es un buen instrumento para conocer las causas de la "diáspora" de aquellos pueblos que, en su momento, por las razones más disímiles, se vieron ante la alternativa de migrar o perecer.


Y muchas y variadas fueron aquellas razones: la crisis rural, los movimientos sociales, las tragedias políticas y otros factores, hicieron que en diversas épocas Europa volcara sus excedentes humanos a otras regiones menos pobladas y con recursos casi ilimitados, que acogieron a aquellos trashumantes, donde, a lo largo de más de un siglo, se fueron formando "nuevas europas".
Con respecto de la migración eslava, tema del libro de Zub, éste dice que "la voluminosa migración de eslavos está asociada a cuestiones sociales, económicas y políticas", a las que se sumaron la propaganda propiciatoria de las agencias de colonización, que incentivaban a las gentes a abandonar sus tierras de origen, en procura de una vida mejor.
Hacia nuestro país, según Zub, la presencia de inmigrantes eslavos se produjo entre los años 1925 y 1953, aunque movidos por causas diferentes. En una primera etapa, impulsados por cuestiones económicas y en la otra, huyendo de los horrores de la segunda guerra mundial y sus consecuencias.
Estos inmigrantes se establecieron en el sur del país, en los alrededores de la ciudad de Carmen del Paraná, donde con sumo esfuerzo, iniciaron su vida paraguaya:


"Es difícil explicarles todo, cuando no se tiene la menor idea de la realidad paraguaya. A primera vista, todo parece bien: el país es lindo, la gente simpática, tierra buenísima. Pero intente limpiar el área para sembrar. Usted toma una franja de bosque impenetrable, trenzado con bejucos y espinas, donde sin un hacha no puede dar un paso. Si cortas un árbol, se queda colgado sin caer (...) El bosque es húmedo y no se quema, por lo que hay que repetir la quema. Los troncos que quedan se pueden cortar con serrucho; hay que sacarlos, pero eso es como hacer un trabajo forzado, porque los árboles son duros y pesados como el hierro (...); los campesinos paraguayos, mal que bien, mueven la tierra con azada y plantan entre los troncos la mandioca y el maíz. Sus exigencias no son muchas: tener un techo y comer mandioca hervida, eso les basta. Ahora, nosotros tenemos más exigencias, y lograrlas con semejante agricultura no se puede..."
Son las expresiones de un inmigrante reproducidas en "Tierra, trabajo y religión" y que plasman cabalmente los duros inicios de un pueblo en tierra extraña, y que refleja, como dice Zub, "cómo se destiñeron los colores del paraíso prometido", además de emitir una opinión realista respecto a las diferencias étnicas entre inmigrantes y campesinos paraguayos.
En fin, "Tierra, trabajo y religión", de Roberto Zub, es una obra como pocas. Busca rescatar los aspectos más notorios de la inmigración eslava en el Paraguay, y ofrece al lector, una suma importante de informaciones sobre compatriotas que conforman la pluralidad etnocultural de nuestro país.



UN AUTOR

ROBERTO ZUB KURYLOWICZ nació en la localidad itapuense de Carmen del Paraná, en 1952. Tiene varios títulos universitarios otorgados por centros de estudios superiores del extranjero (Brasil, Nicaragua, Costa Rica). Se dedica a la cátedra universitaria, y autor de varios libros publicados en el extranjero.

UN LIBRO, UNA RADIOGRAFÍA

La obra de Roberto Zub Kurylowicz permite conocer las causas sociohistóricas que generaron la emigración eslava al Paraguay, en la primera mitad del siglo XX. A lo largo de las páginas de "Tierra, trabajo, religión" , Zub trata "el contradictorio proceso de formación de las colonias, donde se han desarrollado las más variadas formas de vida: social, económica, cultural, política y religiosa", pero, también, señalando cómo las sucesivas generaciones "van produciendo un mestizaje e identidad diferenciada" y cómo "al situarse en un modelo de producción capitalista, la tradición y religión han perdido su primacía", aunque reconociendo la existencia de "una continuidad y cambios en la construcción de las viviendas, la culinaria, la familia y la lengua, variables que expresan las relaciones sociales cotidianas y, en última instancia, la apropiación de las estructuras del ser, pensar y sentir de los individuos".

(x) Del diario ABC COLOR (Revista dominical),

29 de septiembre de 2002 (Asunción, Paraguay)

 

 

 

DESDE EL ARPA GUARANÍ (X)

 

por: LOURDES PERALTA

 


El musicólogo ALFREDO COLMÁN ha tomado como tema de tesis doctoral, el arpa paraguaya; él quiere demostrar que este instrumento nos simboliza. Una investigación sin precedentes que defiende, y pone a prueba, nuestra tradición.

Cuando el sonar de un arpa hechiza algún rincón del mundo, es casi seguro que el provocador es un paraguayo. Pero detrás de esta imagen creada para turistas que imaginan un país melómano y tropical, la verdad dice que no celebramos con el entusiasmo de antaño nuestra música, y que otros estilos conquistaron los medios y el corazón de los paraguayos. Si los grandes escenarios populares hablaran, recordarían décadas pasadas, donde las fiestas folclóricas elevaban la música paraguaya, dentro y fuera del país, convocando y resumiendo al Paraguay en un sentimiento eufórico de identificación. Dentro del contexto actual, Alfredo Colmán, musicólogo, basa su tesis doctoral en el arpa paraguaya: "He pensado en el arpa diatónica como un instrumento musical o símbolo que los paraguayos usamos y cómo nos identifica o cómo nos aglutina a segmentos de la sociedad para construir identidad. Estoy haciendo mi tesis acerca del arpa paraguaya. Me interesa nuestra arpa desde el punto de vista histórico, su desarrollo como instrumento, los géneros que se interpretan, la figura del arpa en su relación con el músico que la toca, cómo el pueblo percibe el instrumento y lo convierte en un símbolo de identidad. El enfoque de mi estudio toma el punto de vista antropológico, musical, sociológico e histórico".



RESUENA LA HISTORIA

El arpa llegó al Paraguay con los jesuitas, en la región que sería centro y norte de Argentina, sur del Brasil y Paraguay; se empleaba como instrumento de uso litúrgico. También existen arpas en otros países latinoamericanos, Perú, Venezuela, Méjico y Ecuador, donde son los indígenas quienes tocan, y el instrumento tiene una construcción, tamaño y sonido diferentes. Sin embargo, en Paraguay, los indios sólo ejecutaban el arpa en tiempo de los jesuitas, hasta la expulsión de estos últimos. "Estoy tratando de descubrir porqué se arraigó. Hasta ahora veo que hay un silencio en varias áreas de nuestra historia, entonces lo único que puedo hacer es especular". Después de la salida de los jesuitas se supone que los músicos se quedaron en las ciudades ya construidas y siguieron trabajando en su arte; el arpa siguió desarrollándose acompañando serenatas y fiestas familiares, lo aseguran pequeñas referencias en cartas o crónicas. "Luego viene la guerra del 70, donde en realidad, Paraguay desaparece y se vuelve a escribir la historia. Y es allí donde hay un espacio de tiempo donde no se sabe exactamente cuál fue el proceso por el cual el arpa se llevó a la región del Guairá, lugar donde hasta hoy, en cada casa que se llega, alguien canta, toca arpa o la guitarra".

Alfredo saca el polvo de los pocos libros existentes. La mayor fuente son las entrevistas con los músicos y con la gente que asiste a los festivales, "pero sobre todo es lo que observo, desde la construcción del arpa hasta cómo interpretan, no solo musicalmente, sino cómo explican ellos con sus palabras lo que están tocando, y del público me interesa su reacción durante un festival". El musicólogo ha recorrido los casi cien festivales folclóricos que se realizan en el país, encontrando como los más representativos los del Takuare´ê en Guarambaré; y del Ñandutí, en Itauguá. "En el interior, mi misión es escuchar la tradición local y regional de ciertos pueblos, digamos la forma en que los artistas interpretan con sus conjuntos, que es un poco distinto de lo que escuchamos en la ciudad. Para algunos, el arpa paraguaya es un símbolo urbano y no necesariamente aglutinador de todo el país". Esta afirmación del arpa como símbolo urbano nace precisamente de aquella historia que se remonta a uno de los centros principales de producción de música, la región del Guairá hacia 1910, cuando salen grupos de esa zona y vienen hacia Asunción. En este tiempo, un guaireño surge y graba su nombre en las páginas del tiempo y de la música folclórica nacional, se llamaba Félix Pérez Cardozo. "El viaja a Argentina y se radica en Bs. As. hasta su fallecimiento (1952). En ese tiempo, Bs. As. era el epicentro cultural, lo que se mantuvo hasta los años 40 e inclusive 50. Pérez Cardozo eleva el estatus del arpa a la categoría de solista; aparentemente fue el primero en hacerlo afuera, presentando al arpa en las confiterías de Bs. As., y grabando con sellos importantes. De esta manera difunde la música del arpa paraguaya en las radios porteñas. Una de sus grabaciones más famosas fue 'Pájaro Campana', acompañado de Ampelio Villalba". En aquellos años, Pérez Cardozo ya había adoptado al arpa, seguramente por una urgente y profunda necesidad de sentirse paraguayo. Después de ese tiempo de oro, otros grupos folclóricos empiezan a salir hacia Méjico, Perú, Venezuela, y más tarde a Europa. "Cuando un conjunto tenía un arpa, se sabía que era paraguayo. Y en realidad, cuando el arpa sale, el paraguayo se percata y la toma como símbolo de identidad".

HONDO FOLCLORE
El paraguayo Alfredo Colmán (33) es pianista, licenciado en música, musicólogo y actualmente hace el doctorado en etnomusicología. Todos sus estudios, salvo los de piano en Asunción, los hizo en EE.UU. En este momento está en Paraguay realizando investigaciones para su tesis doctoral. Sobre el arpa no hay antecedentes de otros estudios, por eso su labor es un importantísimo aporte cultural. "Los estudios que se han publicado no siguieron el rigor sistemático y metodológico que provee la antropología o la musicología; no por negligencia de los que los hicieron, sino por carecer de herramientas".


-¿CÓMO HA TOMADO LA GENTE TU INVESTIGACIÓN FOLCLÓRICA?
-Los músicos me recibieron con mucho entusiasmo, igual que la gente que entrevisté en los festivales; la pregunta que hice al público es sencilla: "¿por qué viniste?", y me dicen "porque es lo que siempre hacemos"; esto que parece obvio e inocente, tiene una verdad muy profunda. La tradición es algo que se crea ahora, y no algo que se creó hace años y que heredamos porque sí. Y esa creación define la identidad, la cual puede cambiar según un tiempo y espacio determinados; porque un festival folclórico del 1860, donde se escuchaban valses o música española, no es lo mismo que uno que se hace hoy.


-COMO PARAGUAYO, A MEDIDA QUE AHONDAS EN TU INVESTIGACIÓN, ¿ACUMULÁS MÁS DECEPCIÓN O SATISFACCIÓN?

-Mucha satisfacción, porque vine a buscar respuestas y encontré más preguntas que me formulo a partir de las cosas que he visto. Esta investigación no se termina con mi tesis doctoral, yo voy a esforzarme para que salga muy bien, pero creo que con el transcurso de los años voy a volver a revisar y llenar vacíos que justamente podrán ser llenados cuando el material se difunda. Creo que es necesario fomentar las investigaciones con ayuda de arriba, es decir, de un ente gubernamental o de empresas privadas. Y la decepción que tuve fue no encontrar un festival nacional anual del arpa. El único que existió fue el "Rochas", que era patrocinado por una empresa privada, lo cual está muy bien, pero no nació del pueblo. Allí entro en conflicto con mi tesis y mi tema, porque en mi mente el arpa nos representa, pero había sido que una empresa privada crea y después hace desaparecer. Hoy en día no hay nada, y quizás hasta sea más identificador ir a escuchar cachaca al complejo Veracruz.

-Si culmináramos afirmando que el arpa nos representa, tendríamos otro desafío, saber porqué no convoca a los jóvenes como lo hace el fútbol o la música tropical.

-Yo creo que sí convoca, solo que no se sabe ni se divulga, porque para conocer hay que ir al interior, donde ves familias enteras en los festivales y jóvenes muy talentosos tocando y cantando folclore. Pero en este tema, incluso para muchos músicos de ciudad, la música folclórica no está al nivel de la académica; con esto no digo que la folclórica deba estar por encima, son distintas expresiones que deben estar en un mismo plano. Solamente los que pasan por un estudio cabal de la música, son los que pueden hablar con propiedad de ella. Yo he encontrado grupos en el interior que me dejaron asombrado de las cosas que pueden hacer con solfeo y sin solfeo. El gran problema es que en Asunción se sabe poco porque las empresas que patrocinan a los medios son las que tienen que tener una política musical; pero antes que eso, hace falta educación: yo, paraguayo, tengo que educar a mis hijos, a mis amigos, educar en el sentido de hacer conocer lo nuestro a la par del rock, la música tropical o la clásica.

 

(x) Del diario ABC COLOR (Revista Dominical),

18 de agosto de 2002 (Asunción, Paraguay).

 

ACOTACIÓN DE FA-RE-MIInteresante la entrevista de la periodistaLourdes Peralta, aunque hubiéramos querido que el título sea: Desde el Arpa Paraguaya, y no; DESDE EL ARPA GUARANÍ, respetando, desde luego, el tono algo poético que le dio al mismo.

En el libro “MÚSICA Y MÚSICOS DEL PARAGUAY”, del Dr. JUAN MAX BOETTNER (3ra. Edición, 1997; reeditado por la Revista FA-RE-MI), señala lo sgte. (págs.250-251): “LOS INDÍGENAS Y EL ARPA. Nuestro nativos no han conocido nada que se asemeje a un arpa. El único cordófono usado por ellos era el arco musical, monocorde. La expresión “arpa nativa” o “arpa india” no tiene pues justificativo. Debemos hablar  del “arpa paraguaya”, pues si bien es un instrumento introducido por los españoles, ha ido adquiriendo características propias tanto en su construcción, como en la ejecución”.

 

 

PRIMERA IGLESIA DE ASUNCIÓN FUE VENDIDA Y LA SEGUNDA, SE INCENDIÓ (X)

Una investigación del historiador Alberto Duarte de Vargas revela que bajo la advocación de la Virgen de la Asunción se construyeron en nuestra capital varias iglesias. La actual Catedral, construida por Carlos A. López, es la sétima. Las anteriores han desaparecido por diversas causas: Una fue vendida y sirvió de prisión, otra se quemó y las demás, borradas por el tiempo, en nombre del progreso.

A LA MEMORIA DE PUSINERI

Fulgencio R. Moreno, sin citar su fuente, afirma que Juan de Salazar construyó la primera iglesia de la Asunción. Señala que ‘‘fue erigida en la casa fuerte por el mismo fundador de la ciudad, siendo poco después ampliada por Ruiz Galán, cuando pretendía el gobierno del Río de la Plata’’. Sin embargo, en ningún documento de la época se menciona que conozcamos que al construirse la casa fuerte se haya edificado una iglesia.

LA PRIMERA: RUIZ GALÁN (1538)
 
La primera iglesia de Asunción fue mandada construir por orden de Ruiz Galán, en 1538. En su Información de méritos y servicios, hecha en el real de Buenos Aires, el 3 de junio de 1538, afirma: ‘‘Se vino a la dicha casa (la fortaleza de Salazar), donde hizo una iglesia y dejó en ella, para que sirviesen a Dios, al padre Francisco de Andrada y al racionero Gabriel de Lazcano y a los padres fray Juan de Salazar...’’. Agrega que también ‘‘dejó en la dicha casa al dicho capitán Juan de Salazar con cincuenta hombres con el bastimento que pudo, para que se sostuviesen él, los dichos clérigos y religiosos, y dejóles asimismo fragua, rescates y hierro’’.

El capitán don Carlos Dubrín refiere como testigo: ‘‘Y al tiempo que el señor teniente de gobernador partió del dicho puerto de Corpus Christi al puerto de la Asunción, que es en el río del Paraguay, este testigo fue con su merced y estuvo presente a todo lo contenido en la dicha relación y vio que mandó hacer la dicha iglesia en el dicho puerto”
.

LA SEGUNDA: IRALA (1539)
 
La primera iglesia (de Ruiz Galán) tuvo un curioso destino. El escribano Pedro Hernández, en su relación al rey fechada en Asunción el 28 de enero de 1545, dice: ‘‘Una iglesia que hizo de madera en el río del Paraguay Francisco Ruiz Galán, Domingo de Irala la vendió a los oficiales Cabrera y García Venegas por cierto precio y otorgóles carta de venta de ella’’.

Esta venta debió ser entre junio de 1539 -cuando Irala se recibe de teniente de gobernador- y marzo de 1542, pues consta que cuando apresaron a Cabeza de Vaca esa casa (la ex iglesia vendida) le sirvió de prisión. Por lo tanto, tuvo que construirse otra, o ya estaba en ejecución, cuando llega Alvar Núñez a Asunción, en marzo de 1542. Por un bando del 5 de abril de ese mismo año, aplicó los dos tercios de las multas a quienes jugaban o deshacían armas para las ‘‘obras de la iglesia de esta ciudad’’.

DE MADERA Y BARRO
 
Según Aguirre: ‘‘La primera iglesia del Paraguay fue una casa de madera y barro que costó a Su Majestad 15 quintales de harina de mandioca, y 10 fanegas de maíz, los que se pagaron de los diezmos del puerto, el día 28 de noviembre de 1539, al capitán Domingo Martínez de Irala’’. Comprobantes de marzo de 1542 indican que Hernando de Breciaños hizo un facistol y una silleta para el altar de la iglesia, y le pagaron 500 maravedíes. Además, se pagó ‘‘por una plancha de cobre con el cual se compró un candelero para la iglesia de la Asunción, medio ducado, y por una bandera azul para el altar, un ducado y medio’’. De ahí el color azul se proyectó a la bandera municipal y al escudo rescatado recientemente.

¡FUEGO!


En 1543, Asunción sufrió un devastador incendio. Un testigo presencial describe: ‘‘A 4 días del mes de febrero del año 1543, un domingo de madrugada, tres horas antes que amaneciese, se puso fuego a una casa pajiza dentro de la ciudad de la Asunción, y de allí saltó a otras muchas casas. Como había viento fresco, andaba el fuego con tanta fuerza que era espanto de lo ver. El gobernador hizo dar alarma para que acudiesen a ella y sacasen sus armas y quedasen armados para se defender y sustentar en la tierra... quemóseles toda su ropa, y más de doscientas casas, y no les quedaron más de cincuenta casas, las cuales escaparon por estar en medio un arroyo. Quemáronseles más de cuatro mil fanegas de maíz en grano, mucha harina y muchos otros mantenimientos, gallinas y puercos en gran cantidad. Quedaron los españoles perdidos y destruidos, y tan desnudos que no les quedó con qué se cubrir las carnes. Y fue tan grande el fuego que duró cuatro días; hasta una braza debajo de la tierra se quemó, y las paredes de las casas, con la fortaleza de él se cayeron’’.

También agrega Aguirre que ‘‘se quemó la iglesia y casi todo el pueblo’’. Ante semejante desastre, solo cabía reponerse y reconstruir. El gobernador y los oficiales reales acordaron al día siguiente: ’’Se haga iglesia nueva y otros gastos’’. Esta será la tercera

LA TERCERA IGLESIA DE ASUNCIÓN OCUPÓ EL LUGAR DE LA FUNDACIÓN

Siguiendo con la investigación del historiador Alberto Duarte de Vargas, concluimos hoy el ‘‘recorrido’’ por las siete iglesias que tuvo la capital: Inmediatamente después del incendio de Asunción, que quemó su iglesia en 1543, comenzaron los trabajos de reconstrucción. Se eligió un nuevo sitio para el templo, sobre la barranca del río Paraguay, en el lugar del antiguo fuerte fundado por Juan de Salazar.

El adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca afirma que poco antes de ir de expedición al norte, en 1543: ‘‘... y día de Nuestra Señora, de setiembre, dejó hecho la iglesia, muy buena, que el gobernador trabajó con su persona en ella siempre, que se había quemado’’. Esta iglesia no estaba totalmente terminada.

El factor Pedro Dorantes se quejaba de que Juan de Camargo, teniente de contador, se entremetía en cobrar los diezmos, con el pretexto de: ‘‘gastar por su mano en la obra de la iglesia que se hace en esta ciudad, y que libra y paga de los dichos diezmos, fuera de la orden que Su Majestad manda’’.

Al regreso de la expedición, los oficiales reales le tomaron cuenta de los gastos, resultando poco más de 350 cuñas, gastadas ‘‘en la manutención de los indios y pagas de otros artífices’’. El contador Felipe de Cáceres ordenó a Dorantes, el 4 de noviembre de 1544, pagar ‘‘a maestre Miguel, carpintero, valor de quince cuñas del ayunque que se le deben por lo que trabajó en el edificio de la iglesia mayor de esta dicha ciudad’’. Esta es la mención más antigua, donde se la nombra como Iglesia mayor.

El 15 de febrero de 1547 se ordenó pagar el costo de una tribuna para la iglesia y en noviembre de ese año se ordena devolver al factor Dorantes lo que gastó en una reja y en el sagrario.

La estructura de madera del nuevo templo se inició por abril de 1543, bajo la dirección de maestre Miguel, carpintero. El padre Martín González prestó recursos para que Simón Méndez y otros indios fueran a cortar madera, pero ‘‘viniendo por el río se anegó la balsa de la madera y se perdió’’. Las paredes eran de tapias.

El techo era de paja, por lo que el capellán Lazcano solicitó al Rey, el 1º de marzo de 1545, que a la iglesia ‘‘... la cobijen de teja pues hay aquí quien la haga’’. Para que esté presentable, se la blanqueó con cal. Era pobre en ornamentos y los curas se quejaban al Rey de que no tenían capas para las procesiones. El ara del altar, una campanilla, el cáliz, la patena y un misal se adquirieron del racionero Gabriel de Lazcano. En marzo de 1546 se compró una caja para guardar los ornamentos sagrados y en noviembre del mismo año se ordenó devolver a Dorantes lo que gastó en ‘‘un candelero para las Tinieblas y en otras menudencias para el servicio de la dicha iglesia’’.

A principios de 1556, continuaba la obra. En su testamento, Irala solicitó que se le entierre en la iglesia mayor; e hizo mandar a todas las iglesias, monasterios y ermitas; especialmente una ‘‘a la fábrica de la iglesia mayor de esta ciudad’’. Poco después, en abril de 1556, en este templo tomó posesión de su obispado, fray Fernández de la Torre. Esta fue la primera Catedral.

Unos meses después, Irala ‘‘se dedicó a la fábrica de una nueva y hermosa capilla de Sagrario’’. Para ello fue en persona a dirigir el corte y labrado de la madera. Pero se enfermó mortalmente y fue traído a Asunción donde falleció en octubre de 1556. En julio del año siguiente, se pagó una suma muy elevada por unos ‘‘cañones de fierro’’, con los que se hicieron las puertas de este Sagrario.

PRIMER CURA
 
El primer cura de la iglesia de la Asunción fue Francisco de Andrada, desde el 7 de abril de 1538. Posteriormente le acompañaron Juan Gabriel de Lazcano, Luis de Miranda Villafañe, Martín Armencia, Juan López de Fonseca, Francisco González Paniagua y el bachiller Diego Martínez. Primer sacristán fue Simón de Dios y le suplantó Juan García. Francisco Rodríguez fue el primer mayordomo.

Los oficios religiosos los amenizaban los ministriles que eran músicos-cantores. Por julio de 1546, se pagó dos ‘‘cochinas’’ a un tal Torres, por apuntar un libro de canto.

(x) Del diario ABC COLOR,

15-16 de agosto de 2002 (Asunción, Paraguay).

 

 

MI PAPÁ EL CHECO

 

Herminia es la única indígena chamacoca con sangre checa.

Ésta es su apasionante historia

 

A los 97 años a Herminia la vida le ha secado el habla pero no la sonrisa, la que se enciende, desdentada y ya algo cansada, cuando se le recuerda su peculiar linaje: es la única indígena chamacoca con sangre checa. Ésta es su historia.
Una de las crecientes históricas del río Paraguay, la de 1905, encerró a un joven antropólogo y etnógrafo de la hoy República Checa, Alberto Vojtech Fric, en Bahía Negra, Alto Paraguay, Chaco.
El destino y la mala fortuna lo depositaron en medio de los indios chamacocos, sin mucho dinero para el regreso a Europa y con menos alimentos y municiones. Lo que no fue impedimento para ser partícipe de una breve historia de amor.
En sus Memorias (extracto de las cuales traemos en el recuadro) Fric relata el episodio. Dos clanes rivales de mujeres se estaban peleando con palos y espadas de madera. Fric intervino efectuando disparos con su revólver para hacer huir al grupo que estaba ganando la pelea. No solo se ganó amigos entre los que estaban perdiendo y defendió, sino también una esposa, Loray o Pato Negro. En agradecimiento a su gesto y como una muestra del respeto a su benefactor, los Chamacocos le dieron el honor de casarse con una integrante del clan.
Fric logró salvarse de la inundación y dejó con los suyos a Loray, con Herminia, en gestación, en su vientre.

NO CREÍAN


"Me contó que ella era hija de un extranjero y nunca creíamos que fuese de familia extranjera, porque le decíamos que si era extranjera, su papá tuvo que haber venido alguna vez para visitarla. Hace poco nos dimos cuenta de cuán equivocados estábamos". El incrédulo era el propio hijo de Herminia, Alberto Ferreira Fric.
Ferreira Fric pela cana desde hace años y no esconde un cierto aire mestizo occidental, del cual poco o nada sabía. Ahora no oculta el orgullo de tener parientes al otro lado "del gran pozo de agua".
Herminia sobrevive con su hijo y nietos en la comunidad chamacoca de Puerto Esperanza. Si ahora es toda una odisea llegar a esos lares, imagínese lo que habrá sido a principios del siglo pasado. Puerto Esperanza es un asentamiento "desarrollado", para los parámetros de la zona. Su acceso por tierra es imposible. Está ubicado a 900 kilómetros de Asunción y a hora y media en lancha de Bahía Negra.

VISITAS
Una travesía más larga hicieron hace tres años otros dos europeos para confirmar los parentescos tras-oceánicos de Herminia y Alberto. En 1999 vinieron desde el Mato Grosso, Brasil, antropólogos checos para encontrar la rama indígena de la familia Fric, a pedido de la descendencia europea del antropólogo. Y obviamente tuvieron éxito.
Así relata Alberto el encuentro: "Primero vinieron al Brasil y allí les dijeron que no había más chamacocos. Insistieron y vinieron al Paraguay por el Mato Grosso. Encontraron a nuestros paisanos en Puerto 14 de Mayo (hoy Karcha Bahlut) y les preguntaron si existía la familia Fric. Ellos nos encontraron en Puerto Esperanza y le tomaron foto a mamá para mostrarles a nuestros parientes europeos".

COMUNICACIÓN
Los antropólogos regresaron y contaron la buena nueva a los Fric europeos. A partir de allí las comunicaciones modernas cortaron años de distancia. Los Fric europeos enviaron un fax a la misión evangélica de Nuevas Tribus, asentada en Bahía Negra, y el jefe local de la misma, el norteamericano Jhon Pierci, hizo de nexo entre las separadas ramas familiares.
El incrédulo Alberto ahora mantiene un intercambio más fluido con sus parientes europeos. Exhibe orgulloso la foto de su numerosa familia allende los mares y muestra copia de los correos electrónicos y pequeñas encomiendas que recibe "gracias a Pierci" de los Fric checos. Por ese medio Herminia pudo confirmar su historia y peculiar linaje europeo.

ESPERA
El cuerpo enjuto y achacoso de Herminia destella algo de esperanza. Alberto habla por su madre: "Ella está muy viejecita, y antes de ir quiere conocer a sus parientes perdidos. Ellos prometieron que vendrían a nuestra comunidad en julio del año que viene. Los estamos esperando".
Acurrucada en su chabola y rodeada de sus nietos, Herminia quiere cerrar el capítulo europeo de su vida

MEMORIA - UNA HISTORIA DE AMOR

En sus Memorias, escritas en 1918, Alberto Vojtech Fric relató su historia de amor:
El río Paraguay desagua del potente río San Lorenzo. Ambos nacen en el desconocido interior del país del Mato Grosso y todos los años desbordan, pero no al mismo tiempo; la diferencia entre ellos es de dos meses. Pero regularmente, cada diez años, desbordan ambos ríos al mismo tiempo, una inundación se reúne con las otras y gigantescas masas de agua penetran en el llano del Gran Chaco. Una inundación de éstas me agarró en el año 1905 en el Fuerte Bahía Negra...
Nos quedamos cortados del mundo en medio de las aguas. Traté de percibir a la guarnición para que nos hiciéramos camino por tierra al interior del país y de esta manera salváramos propiedad y también a nosotros en lugares situados en mayor altura. Pero estaban demasiados apáticos y tenían demasiado miedo de los indios de ahí: los Chamacocos...
Cuando la superficie del río alcanzó una altitud peligrosa y las aguas comenzaban a inundar la selva, partí con dos indios y con un caballo prestado para buscar tierra seca...
Fueron dos meses bastante duros. El agua nos corrió hacia el territorio de los Chamacocos. En el territorio de los clanes que habitaban el interior del país había muchos conflictos en que debido a mi descuido fui envuelto...
Las mujeres de dos clanes se expusieron a un combate con sables de maderas. Cuando algunas mujeres que se encontraban en la minoría fueron heridas, se refugiaron en mi campamento. Amenacé a las que estaban atacando con el revólver, así que huyeron. Con esto violé la costumbre de las tribus: en casos así no debe mezclarse ningún hombre. Por la noche me quedé sorprendido al enterarme de que estaba con la única que entre ellas estaba soltera, Pato Negro.
Volviendo del fuego, encontré mi campamento barrido, la cama y la silla de montar bien arregladas y la red para los mosquitos tendida. En lugar de Quepia (Ave Alfarero) me había preparado la cena Loray (Pato Negro).
Pero menos agradable fue nuestra noche de boda. Una fuerte lluvia torrencial nos penetró a través de la lona por arriba de la red contra mosquitos e hizo subir la superficie de la laguna, de modo que el agua nos mojó para abajo. Todo quedó completamente mojado...
Me avisaron por un indio que nadó quince días que en Bahía Negra había un vapor disponible. Me decidí en el instante a partir y me acompañaron Quepia y Loray. En dieciséis días llegamos al lugar determinado, las aguas bajaban. En estado lastimoso y cansado de muerte nos echamos en la orilla. No teníamos fuerza de nada, ni de decidir. Finalmente por lo menos teníamos tierra seca donde pudimos echarnos. Tras unas horas nos embarcaríamos y volvería a moverme, primeramente a Asunción y después a Europa. Mientras yo embalaba diversas cosas pequeñas del campamento se atizó un gran fuego y resonó el canto de las reuniones. Terminó el canto y algunos caudillos vinieron a mí. Se sentaron y pasado un momento de silencio me preguntaron si partiríamos. Me pidieron que no me vaya, porque las aguas estaban bajando y podríamos regresar a la selva para disfrutar con Loray y mi nueva familia. Yo le contesté que partiría y que quizás jamás volvería, pues recibí una carta que reclamaba mi presencia en Europa. Los fuegos y cantos rítmicos resonaron de nuevo. Pato Negro no solo asistió a la reunión de los hombres, sino también a cantar su tristeza. La sirena anunció la llegada del vapor, en media hora estaría en el puerto. Fui al fuego, mi decisión de partir comenzó a vacilar; hasta ahora ese canto me resuena en los oídos: "Loray quiere a Águila Blanca, pero tiene que cantar su tristeza. Águila Blanca no puede quedarse aquí y vería solo sus ojos tristes. Loray contará su tristeza siempre para que los ojos de Aguila Blanca puedan ser alegres". El barco llegó, el canto se calló y todos se levantaron callados y fueron a embarcar mi equipaje. Los indios dijeron lacónicamente vete. Les había vuelto el semblante de piedra que no dejaba conocer nada. Desde lo lejos llegaban sones de dolor, Pato Negro estaba cantando su tristeza. En la popa disparé tres tiros de pistola como último saludo y me di cuenta de que quería a Pato Negro.


¿QUIÉN ES FRIC?

Alberto Vojtech Fric fue un importante viajero, etnógrafo, botánico y autor de varios libros sobre los indios, con grandes méritos y aportes a la ciencia mundial y al descubrimiento y el conocimiento de la raza india y su cultura, señala una biografía publicada por Radio Praga y divulgada a través de internet.
El informe habla de que Fric nació el 8 de setiembre de 1882 en la República Checa, y por su interés hacia la vida de los indios viajó varias veces al continente, y entre 1903 y 1912 visitó el Mato Grosso y el Gran Chaco. Llegó inclusive a trabajar en nuestro país con Guido Boggiani. Tenía también intenciones de hacer un mapamundi de los cactus, obra que no culminó.
Sin embargo, Fric no se limitó a hacer documentación de la cultura aborigen latinoamericana, sino también fue el primero en condenar públicamente, en el congreso de los americanistas, celebrado en 1908 en Viena, el cruel trato de los indios por parte de los colonizadores.
Fric, que en las selvas sudamericanas lograra resistir la fiebre amarilla, las serpientes, los más diferentes parásitos, la peste negra y todas las demás enfermedades típicas de esas regiones, murió de tétanos, en Praga, en 1944, a sus 62 años.

(x) De la revista VIDA,  del diario ÚLTIMA HORA,

10 de agosto de 2002 (Asunción, Parraguay).

 

 

 

HISTORIA

LOS BALBUCEOS DE LA PRENSA PARAGUAYA

UN ECO INDEPENDIENTE (X)

Un semanario que marcó el inicio

del periodismo independiente en nuestro país

 

por: MARGARITA DURÁN ESTRAGÓ

(Historiadora)

 

El periodismo paraguayo se inició en 1844 con la aparición de EL REPERTORIO NACIONAL, editado en la imprenta Nacional recién fundada. A éste le siguió EL PARAGUAYO INDEPENDIENTE, reemplazada luego por el SEMANARIO DE AVISOS y CONOCIMIENTOS ÚTILES (1853), bajo la dirección de JUAN ANDRÉS GELLY. Durante más de una década estos periódicos, de carácter oficial, fueron los únicos medios de comunicación.

Los primeros intentos de libertad de prensa los estableció don CARLOS ANTONIO LÓPEZ por decreto del 1º de agosto de 1855, aunque con ciertas limitaciones impuestas por su Gobierno paternalista, tendientes a ”mantener el respeto debido al orden público, a la moral y al honor y fama de los particulares”.

Bajo estas restricciones surgió ECO DEL PARAGUAY, “Periódico Político, Industrial, Comercial y Literario”, fundado y dirigido por ILDEFONSO ANTONIO BERMEJO. El primer ejemplar apareció el jueves 19 de abril de 1855, siendo su único redactor el citado Bermejo. La administración general del periódico se hallaba ubicada en la calle Atajo (Alberdi), y en setiembre de 1856 se trasladó a la calle Del Sol (Presidente Franco).

El SEMANARIO DE AVISOS Y CONOCIMIENTOS ÚTILES dio amplio destaque a su aparición: “Eco del Paraguay. Con este título se anuncia un nuevo periódico, cuyo prospecto se ha publicado y hemos leído con particular satisfacción; saludamos con el más sincero placer la aparición de este periódico, porque creemos que será un agente y promotor ilustrado y poderoso de los adelantamientos del país…Vemos con gusto que el redactor del ECO DEL PARAGUAY es hombre que conoce el país en que se halla: y esto hace esperar que sus trabajos serán presentados en el punto de vista, en los términos y en las proporciones convenientes a la inocente ignorancia, como diceEco, de las masas: que el ilustrado redactor del Eco sabrá ponerse al nivel de la inteligencia de sus lectores, sin hacerse pueril o demasiado familiar. Lo que a nuestro juicio hace muy recomendable al nuevo periódico es que su redactor no se presenta como hombre de ideas preconcebidas: como uno de esos reformadores atropellados, que piensan que si el mundo no se arregla y conforma a sus ideas, el mundo va mal: con tales antecedentes es de esperar que elECO DEL PARAGUAY tendrá larga vida, como sinceramente lo deseamos”. (Ejemplar No. 96 del 21 de abril de 1855).

Poco o nada ayudaron los esfuerzos de Bermejo y los augurios del SEMANARIO, porque ECO DEL PARAGUAY no pudo celebrar su segundo año de fundación. Aun con el decreto de Libertad de Imprenta sancionado el 1 de agosto de 1855, el ECO DEL PARAGUAY no ha podido aventar opiniones políticas susceptibles de discusión, aun en el caso de que ellas favorecieran a los hombres principales del régimen (EFRAÍM CARDOZO).

Poco antes de la celebración del Congreso de 1857, el ECO DEL PARAGUAY propició la candidatura presidencial de FRANCISCO SOLANO LÓPEZ, por la que el SEMANARIO le asestó una dura recriminación al señalar cuanto sigue: “Creemos un mal ejemplo en la República el anuncio y discusión de una candidatura. El Honorable Congreso Nacional no necesitará de apuntamientos de ningún periodista para hacer su elección en la persona que hallare a propósito”. El 9 de abril de 1857 se publicó el ejemplar No. 108, y tras él sobrevino el cierre forzoso.

Ildefonso Antonio Bermejo Barrientos. fundador, director y único redactor del ECO DEL PARAGUAY, nació en Cádiz el 20 de diciembre de 1820. Cursó estudios de Filosofía y Derecho en Sevilla y en 1846 se trasladó a Madrid, donde estrenó y publicó algunas piezas teatrales, entre ellas: ”La Resurrección de un hombre”, drama en cuatro actos y en verso –1846-; ”El poder de un falso amigo” –1848-y ”Cenar a tambor batiente”–1850-.

Contratado por Francisco Solano López en Europa, Ildefonso llegó al Paraguay junto con su esposa PURIFICACIÓN JIMÉNEZ, en marzo de 1855. Don Carlos le encomendó, entre otras actividades, la fundación y dirección de la Escuela Nacional, convertida luego en Aula de Filosofía; la apertura del Eco del Paraguay y la creación del Teatro Nacional, hoy Teatro Municipal. Todas estas obras lo inició al mismo año de su arribo a la capital paraguaya.

Tras el cierre del ECO DEL PARAGUAY, don Carlos le confío la dirección del SEMANARIO, reabierto en 1857; tres años después, fundó la revista La Aurora con la colaboración de NATALICIO TALAVERA, MARCELINA ALMEIDA y MATEO CUÉLLAR, entre otros.

Regresó a España en 1863, donde siguió publicando piezas literarias y libros históricos. En 1875 se desempeñaba como archivero de la Biblioteca Nacional de Madrid, hecho que explica la existencia en ella de una colección completa del ECO DEL PARAGUAY. Murió en Madrid el 18 de diciembre de 1892.

No se guarda buen recuerdo de Ildefonso Antonio Bermejo en el Paraguay debido a que años despuésde su regreso a España publicó EPISODIOS DE LA VIDA PRIVADA, POLÍTICA Y SOCIAL DE LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY, libro en el que se mofa del país, de sus costumbres y gobernantes. Sin embargo, los años que permaneció en el país –1855-1863- los dedicó por entero a la instrucción pública, al periodismo, al teatro y a la promoción de diversas actividades culturales, todo lo cual compensa ampliamente lo negativo de su actuación y arroja, al decir de RAFAEL ELADIO VELÁZQUEZ, ”un saldo a su favor”.

Con esta edición se viene a llenar un gran vacío histórico y periodístico, puesto que no existe en el Paraguay ninguna institución pública o privada, ni persona alguna que cuente con una colección completa; a lo sumo se conservan algunos ejemplares sueltos.

Esta publicación facsimilar del ECO DEL PARAGUAY se la debemos al ex primer secretario de la Embajada de España, don ALBERTO VIRELLA GOMES, y su esposa, CARMEN ARPAL, quienes tramitaron desde Asunción, la microfilmación del mismo en la Biblioteca Nacional de Madrid, a pedido de la suscrita. Agradecemos también a la dirección del Archivo Nacional de Asunción, que nos facilitó su microlectura e impresión, y muy particularmente al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fondec) y al diario ÚTIMA HORA por haber apoyado su edición, y con ella su promoción y difusión.

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 

30-31 de marzo de 2002 (Asunción, Paraguay).

 

 

CENTENARIO

 

NACIMIENTO DEL POETA CUBANO NICOLÁS GUILLÉN

TERRITORIO ENCENDIDO DE POESÍA

Uno de los más sensibles poetas en lengua española

hubiese cumplido esta semana 100 años.

Sus poemas son el testimonio de su arte y compromiso social

 

por: CÉSAR GONZÁLEZ PÁEZ

(Periodista)

cesarpaez@uhora.com.py

 

“Tráiganme todas las manos,/ los negros sus manos negras,/ los blancos sus manos blancas”. Así escribe Nicolás Guillén en su poema “La muralla”, un claro indicativo de un corazón solidario. Celebramos esta semana el centenario del nacimiento de este noble, bohemio e idealista escritor cubano.

Para hablar de este hombre se deben decir cantando las cosas comprometidas, hurgar en el eficiente instinto del que encuentra las palabras como faros en la noche, sencillas como son las verdades más importantes de cualquier ser humano. Es por eso que leer a Guillén es jugar con el pensamiento, asumir convicciones de igualdad. Es sentir un lejano sonido de tambores, es entrar en la noche de la larga injusticia de los negros. Es tener en la cabeza consonantes bailando, pero no a la ligera sino sosteniendo ideas.

Tejía urdimbres de melodías, sus versos se cantaban solos como se entonan todavía. Los escribía como si no los hubiera escrito él sino como un mensajero que trae urgente correspondencia de una raza, hacia la poesía de lo que pocos hablaban, pero que se hacía escuchar con la prepotencia de la alegría, con la insistencia que tiene la música silvestre. Se debe leer a Guillén con la pasión de un niño idealista a ese hombre atrevido que cerraba sus murallas al sable del coronel, al veneno, al puñal, al diente de la serpiente, pero las abría a la paloma, al laurel, al mirto y a la yerbabuena, al corazón del amigo. A dos de sus amigos paraguayos les escribió un poema en el que revela susganas de conocer Paraguay: a donELVIO ROMERO y a JOSÉ ASUNCIÓN FLORES.

LAS CONVICCIONES, LAS IDEAS

Nació el 10 de julio de 1902 en Camagüey, Cuba. Cursó estudios de Derecho, que abandonó en primer año de carrera. En 1930 trabaja como tipógrafo y posteriormente se dedica al periodismo y se da a conocer como escritor. Participó intensamente en la política cubana, lo que le costó el exilio en varias ocasiones. En 1937 ingresó en el Partido Comunista, y tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, desempeñó cargos y misiones diplomáticas de relieve. Su producción literaria se inició en el ámbito del posmodernismo y la afianzó en el de las experiencias vanguardistas de los años veinte, convirtiéndose en el representante más destacado de la poesía afroantillana. En MOTIVOS DE SON (1930), POEMAS MULATOS (1931), WEST INDIES LTD. (1934) y poemas dispersos en libros posteriores, quiso una expresión auténtica, propia de un país mulato como él mismo, manifestando una preucupación social que se fue acentuando con el paso de los años. Evolucionó hacia esas preocupaciones políticas y sociales en CANTOS PARA SOLDADOS Y SONES PARA TURISTAS (1937), EL SON ENTERO (1947) y LA PALOMA DE VUELO POPULAR (1958). Y estos son apenas trazos de una vida muy rica en poesía.

 

HACIA EL PARAGUAY LEJANO

A Elvio Romero, poeta, y

a José Asunción Flores, músico, paraguayos en el exilio

 

Elvio Romero, mi hermano

yo partiría en un vuelo

de avión o de ave marina,

mar a mar y cielo a cielo,

hacia el Paraguay lejano,

de lumbre sangrienta y fina.

Le llevaría mi mano

derecha y aprendería

de ti

gota a gota el guaraní.

Le llevaría mi piel

cubana y le pediría

que a mí,

ay, me fuera concedido

su corazón ver un día,

que nunca vi.

Que sí

(me respondió Elvio Romero),

que no,

hermano, será primero

que pueda ir yo.

 

Maestro José Asunción,

Flores lleva tu apellido

Y Flores tu corazón.

¿No me será permitido

volar, volar y volar

el territorio encendido

donde subiste a nacer,

volar y ver?

Verte el gran río, vestido

de selvas, volar y ver;

y verte el pueblo, teñido

de sangre, volar y ver,

y tu guitarra que besa

como una novia en la noche,

volar y ver.

Que sí, que no,

quiero, no quiero

(José Asunción respondió)

hemano. Será primero

que pueda ir yo.

NICOLÁS GUILLÉN (1958)

 

MADRUGADOR

Lo recuerda García Márquez en París:

“..Lo recuerdo en una circunstancia en que no lo he visto nunca: abanicándose en un mecedor de mimbre, a la hora de la siesta, en la terraza de uno de esos caserones de ingenio azucarero de la espléndida pintura cubana del siglo XIX. En todo caso, y aun en los tiempos más crueles del invierno, Nicolás Guillén conservaba en París la costumbre muy cubana de despertarse (sin gallo) con los primeros gallos y de leer los periódicos junto a la lumbre del café arrullado por el viento de maleza de los trapiches y el punteo de guitarras de los amaneceres fragosos de Camagüey. Luego abría la ventana de su balcón, también como en Camagüey, y despertaba la calle entera gritando las nuevas noticias de la América Latina traducidas del francés en jerga cubana.” (Extraído de la página 116 de POR LIBRE, en el capítulo titulado “NO SE ME OCURRE NINGÚN TÍTULO”, de Editorial Sudamericana.)

 

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

13-14 de julio de 2002 (Asunción, Paraguay).

 

 

MEMORIA VIVA

POLCA COLORADA (X)

El poeta Teodoro S. Mongelós desterrado por Stroessner,

escribió en Foz de Yguazú una letra en la que expresa su dolor,

pero también su esperanza


por:
MARIO RUBÉN ÁLVAREZ

(Poeta)

alva@uhora.com.py

 

No hay mayor dolor que el de soportar la injusticia del exilio. Los tiranos, en la historia de la humanidad, han des-terrado (quitarle a alguien su tierra, despojarlo de su entorno físico y social) a su enemigos. Suelen alegar que este castigo es un mal menor en comparación a la muerte en los calabozos. Olvidan los que afirman esto que vivir fuera de su patria es nada más que otra manera –acaso más cruel y sanguinaria- de morir.

TEODORO S. (SALVADOR) MONGELÓS– nacido en Ypacaraí el 9 de noviembre de 1914 y fallecido en San Pablo, Brasil, el 20 de mayo de 1966- sintió en alma propia el ardor ocasionado por el fuego maldito del ostracismo. Ferviente epifanista (colorado adscripto a la línea política de EPIFANIO MÉNDEZ FLEITAS, expulsado del país por Stroessner), sufre en 1955, como tantos otros de su idéntica manera de pensar, el ramalazo de un Gobierno que empezaba a afirmarse en el ejercicio del poder despótico y arbitrario.

Te´o–como los llamaban sus amigos- amaba encendidamente al Paraguay y a los hijos de su pueblo, sobre todo a los menos favorecidos. Muchas de sus obras testimonian este afecto entrañable hacia los desposeídos. Su verbo poderoso hallaba en el listado de palabras los adjetivos más rotundos para hablar de la causa de los pobres. Lejos de los destinatarios de sus afectos más hondos, el techaga´u le carcomía el espíritu. En Che ka´aru ndavy´ái derrama en versos vigorosos toda su angustia y su anhelo de libertad.

El poeta, que había llegado a ser diputado durante el Gobierno de Federico Chaves, con el sueño de retornar pronto junto a los suyos, se instaló en Foz de Yguazú.

La doctora GLADYS MEILINGER DE SANNEMANN –que lo cuidó hasta el último instante de su vida-, también exiliada, recuerda que ante el deseo vehemente de volver a pisar su añorada nación, su marido, RODOLFO SANNEMANN, lo acompañó a Teodoro a un viaje clandestino al Alto Paraná. De aquí el escritor llevó –como diría su colega HÉRIB CAMPOS CERVERA en su poema dedicado al Dr. Carlos FEDERICO ABENTE- un puñado de tierra paraguaya. La tendría siempre consigo como una reliquia sacrosanta.

Entre 1963 y 1964 Teodoro S. Mongelós escribió Polca Colorado. “No recuerdo exactamente la fecha, pero un día, estando los que éramos sus amigos reunidos con él en su casa de Foz de Yguazú, escribió ese poema frente a nosotros”, recuerda la Dra. Gladys.

En esa obra, tomando como punto de partida la polca de su partido, lamenta su instrumentalización por parte “de viles piratas”, aludiendo obviamente a la camarilla del dictador que se había apoderado de todos los signos vitales del coloradismo.

No se queda, sin embargo, en la orilla de un lamento sin redención posible. Por eso cree que ”en lugar de yugo, / cadena y mordaza, / tornará el lucero/ de la libertad”.

 

PARTIDO COLORADO (X)

 

Polca Colorada

de mis años mozos

bendita mil veces

tu nombre inmortal.

Gusté de tu ritmo

desde muy pequeño

y ahora me duele

sentirte llorar.

Retazos de gloria

de un pasado hermoso,

tan lleno de patria

de Justicia y Paz.

Gallarda bandera

de mi gran partido

y emblema sagrado

de la libertad.

Hoy, hecha juguete

de papel al viento,

parodia de gente

canalla y cruel.

Caballo de Troya

de viles piratas,

aborto de Judas

y de Lucifer.

Mis viejos abuelos

un día comentaron

que estaba prevista

tu inmortalidad.

Y hoy yo lamento

tu cruel destino

que nunca previeron,

oh fatalidad.

No llores más, polca,

que al pueblo entristeces

y ya llega el alba

de un amanecer.

 

La justicia avanza

sobre las trincheras

de aquellos cobardes

verdugos de ayer.

Temores, maltratos,

asaltos y robos,

y un país sin brazos

en la soledad.

Miles de sus hijos

sufriendo el destierro

por la causa santa

de la libertad.

Polca Colorado

yo te rindo culto

y lloro tus penas

al igual que tú.

Pero está presente

tu futuro cierto

en los verbos patrios

de una juventud.

Y entonces muy pronto,

como en tiempos idos…,

tú serás de nuevo

la canción de paz.

Y en lugar de yugo,

cadena y mordaza,

tornará el lucero

de la libertad.

 

Letra: TEODORO S. MONGELÓS

(x) La obra pertenece al archivo de la

     Dra. GLADYS MEILINGER DE SANNEMANN

 

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal),

27-28 de julio de 2002 (Asunción, Paraguay).

 

 

 

Fuente digital:

Para información:

PARAGUAY PROFUNDO NRO.16


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arpapu@yahoo.com

 



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