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LUIS G. BENÍTEZ

  POLÍTICA EDUCACIONAL Y CULTURAL DE LA PRIMERA JUNTA DEL PARAGUAY (Por LUIS G. BENITEZ)


POLÍTICA EDUCACIONAL Y CULTURAL DE LA PRIMERA JUNTA DEL PARAGUAY (Por LUIS G. BENITEZ)
POLÍTICA EDUCACIONAL Y CULTURAL
DE LA PRIMERA JUNTA DEL PARAGUAY.
Documento de
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com  )
LA JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA
Y EL SESQUICENTENARIO DE LA PROCLAMACIÓN
DE LA REPÚBLICA
(1813 - 1963)
EL ARTE S.A.
Asunción - Paraguay
1964
 
.
III CONGRESO HISPANOAMERICANO DE HISTORIA
.
 
II DE CARTAGENA
Convocado por la Academia de
Historia de Cartagena de Indias
y la Asociación Hispanoamericana
de Historia de Madrid
.
Cartagena de Indias, 17 de noviembre de 1961
Señor
Licenciado don Luis G. Benítez
Asunción - Paraguay
De mi consideración:
En nombre del Presidente del III Congreso Hispanoamericano de Historia y II de Cartagena de Indias, Don Gabriel Porras Troconis, le agradezco el envío de su valioso trabajo: POLÍTICA EDUCACIONAL Y CULTURAL DE LA PRIMERA JUNTA DEL PARAGUAY.
Su comunicación fue estudiada en la III Comisión, y presentada al Cuarto Pleno por el Relator Dr. Pedro Santos Martínez (Argentina), siendo aprobado con Recomendación de Publicación.
Salúdole atentamente.
N. P. MARTINEZ
Secretario Adjunto
 
LA JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA
Y EL SESQUICENTENARIO DE LA PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA
Se cumple en la fecha el Sesquicentenario de la Proclamación de la República, la primera de América hispana. Los hombres de la generación de mayo, y en especial quienes integraban la Junta Superior Gubernativa, culminaban así su magna obra de gobierno. Por dos años y cuatro meses, dicha Junta alertó sin desmayos la soberanía, grandeza y dignidad de la patria. Sus realizaciones, iniciativas y actitudes deben constituir fuente de inspiración para quienes, gobernantes y gobernados, tienen el orgullo de ser paraguayos.
Tanto más admirable resulta su actuación, si se considera que le tocó actuar en un período preñado de dificultades, de crisis interna y de peligros externos. Los primeros pasos de nuestra vida independiente requerían de sus conductores una valoración cabal del momento histórico y clarividencia para otear el porvenir de la patria con medidas de certeras proyecciones; un somero examen de sus ideas, pensamientos y acciones, revelan la grandeza de aquellos próceres en función de gobernantes.
Apenas seis meses habían corrido desde que la Junta Superior Gubernativa se hiciera cargo del gobierno; muchas iniciativas y actuaciones de envergadura pregonaban ya la inteligencia lúcida, y patriótica decisión de sus componentes. Su preocupación no tuvo límites, y en su noble vocación de patria, obstáculos ni dificultades bastaron a perturbar las concresiones de su imaginación creadora.
Uno de los más bellos exponentes del pensamiento de la Junta Superior Gubernativa, constituye sin duda el Bando del 6 de enero de 1812, en el que se expone el ideario del gobierno con serena objetividad y profundidad de miras, que alienta constantemente la grandeza de la patria y la felicidad de sus habitantes. Así, al explicar los menesteres que retardaron su comunicación con la ciudadanía, señalaba: "No ha podido manifestar y explicar con anticipación los ardientes deseos que inflaman y alampan nuestro corazón por la mayor prosperidad y mejora de todos sus establecimientos, ramos y demás objetos relativos al goce de los inmanentes y augustos derechos del hombre y tranquila posesión de los naturales títulos de la Propiedad, Libertad y Seguridad, sobre cuyas firmes columnas posan y descansan los imperios y repúblicas de este globo". Y agrega luego, "Quisiéramos facilitar en un solo momento todos los alivios y prosperidades a que se puede extender el vigilante y paternal amor de los Que como nosotros hemos sido preferidos y elevados a la cumbre de la superior magistratura".
No menos admirable es el espíritu de grandeza con que exhorta a los habitantes de la nación a exponer sus inquietudes o a sugerir medidas de interés general. Pocas veces se ha escuchado manifestar a gobernante alguno: "No será menos glorioso a, vosotros haber tenido la mayor parte en el incremento y adelantamiento de la sociedad. Cualquiera podrá con entera libertad y seguridad acercarse a nosotros de palabra y por escrito, que será lo más acertado, sobre los objetos que contribuyan a la prosperidad y aumento del país; no sólo serán escuchados y oídos con benignidad, sino que recibirán de esta Junta los elogios, demostraciones y premios que merezcan las almas virtuosas".
Dos siglos y medio de vida colonial habían dejado profundas huellas en el espíritu de los habitantes. El excesivo centralismo y control impuesto por las autoridades españolas no hicieron sino alentar la rutina y adormecer la iniciativa. Ahora, el porvenir de la patria exigía la armoniosa conjunción de todas las fuerzas anímicas en una poderosa vibración creadora. Un llamado al corazón y a la conciencia de todos los paraguayos por el cumplimiento de esos anhelos, revela los afanes de la Junta Gubernativa. "Es ya tiempo -proclamaba en el comentado Bando-que nos deslicemos, que corramos y nos desnudemos de la vida monótona, disipando la apatía inherente a los que sólo viven para gravitar y vegetar sobre la esfera. Seréis unos héroes y se conservará vuestra memoria bajo la salvaguardia de la inmortalidad si trabajáis y os afanáis para el bien de nuestros conciudadanos y compatriotas".
Y recoge el eco de un pensamiento americano cuando afirma: "Será siempre detestable el cute satisfecho con la vil mecánica de tener que comer, se olvida de la noble tarea de buscar que enseñar, sepultando y malogrando el buen tesoro de los talentos por no difundir sus luces entre los demás - Así pues, confiamos que al oír el eco de nuestra voz os empeñaréis a porfía en trabajar planos, proyectos y normas que sean capaces de elevar por grados de magnificencia de nuestra madre patria a la cumbre de la prosperidad".
Y entre tan elevados pensamientos e ideas que hacen alusión a los supremos intereses nacionales, la Junta Superior Gubernativa descubre su hondura con este enunciado: "Asegurada la Independencia civil y el establecimiento de fondos para la defensa de los derechos imprescriptibles de la naturaleza, hemos meditado sobre varios proyectos benéficos que pudieran ponerse en movimiento con ventaja y opulencia de nuestros ilustres y dignos conciudadanos". El primero que ha despertado nuestra vigilancia ha sido la mejora en la educación de la juventud. Esta es la base y el manantial de las virtudes morales. Todo depende en el hombre de la instrucción: poder, valor, heroísmo y cuanto puede elevarlo en esta vida sobre el común de los demás mortales, todo está inspirado, fomentado y promovido por la buena educación. No son menester documentos de filosofía para persuadir esta verdad: hechos y progresos la autorizan demasiado. En esta parte creemos que de algún modo habremos contribuido a satisfacer los conatos del público, si como esperamos se simplifica y arregla en la Junta que ha de celebrarse el ocho del corriente, el Plan de la instrucción y enseñanza pública. Sin embargo, de que la han convocado determinados cuerpos y personas, esperamos que los ingenios felices y bien instruidos contribuirán con sus luces a perfeccionar la grande obra del aprovechamiento de los jóvenes, nuestros coterráneos. Las escuelas son el taller en que se forman los grandes prelados y magistrados civiles y militares: la instrucción no solamente es adorno, más también prenda necesaria a los que siguen la gloriosa profesión de las armas. Los Jefes políticos y militares más se sostienen con la autoridad y buen uso de los conocimientos científicos que con la fuerza y poder…"
Academia Militar, cátedra de Matemáticas, cátedra de Latinidad, constituyen ideas concretas de la Junta. Más la creación de la Sociedad Patriótica Literaria, constituyó la concreción más efectivas de esas ideas, así como la reapertura del Colegio Seminario de San Carlos con las cátedras de Gramática, Filosofía y Teología. La Sociedad Patriótica Literaria quedó constituida con las siguientes personas: Presidente: Dr. José Luis Zavala, graduado en la Universidad de San Felipe de Santiago de Chile, y como Miembros: fray Fernando Caballerro, fray Dr. Francisco Javier Bogarín, por la Junta Superior Gubernativa, y Don José Máximo Valdovinos por el Cabildo.
En fecha 4 de marzo de 1812, la Junta se dirige a la Sociedad Patriótica Literaria en un documento breve pero elocuente, destacando tres puntos resaltantes: primero: la valoración de la instrucción primaria y la redacción de un documento. Asi dice: "aunque la instrucción y arreglo de las Escuelas de primeras letras era uno de los ramos a que debía extenderse la preevencia de esa Sociedad, hemos formado un reglamento para aliviarla de este trabajo mecánico, el cual está dispuesto y ordenado para pasarlo al Yllte. Ayuntamiento por cuyo conducto recibirá ese Cuerpo oportunamente una copia para que margene, simplifique y adelante los Artículos, pues esta Junta llevará a bien cualquiera reforma o adición, pues no la domina el espíritu de preocupación y amor propio; segundo: Plan y método de estudios de Humanidades, y tercero: su preocupación de dotar a las cátedras creadas de libros adecuados. Para ello encargó al Dr. Vicente Anastacio de Echeverría, enviado de la Junta de Buenos Aires con Manuel Belgrano, "el acopio de los libros más útiles a la educación y aprovechamiento de nuestros amados compatricios … sin reparar en gastos…"
Merece una referencia muy especial un punto que define con fuerza irrebatible la grandeza y clarividencia de los integrantes de la Junta Superior Gubernativa, y es la intransigente decisión de ofrecer al pueblo los beneficios de la enseñanza gratuita. En la circular del 13 de enero del año 12, referente a la cátedra de Latinidad, señalaba "...sin que los padres, alumnos ni oyentes tengan el gravámen de costear el maestro". En una nota al Obispo expresaba: "...Con la advertencia de que los padres y oyentes no debían sufrir gravámen alguno ni contribuir al maestro con propina alguna". En una mueva nota al obispo, en fecha 5 de mayo del mismo año, entre otras cosas recalcaba dicha recomendación al hacer referencia a la cátedra de Latinidad para los seminaristas y toda clase de persona, "sin que el público tuviese que costear cosa alguna", llegando a cuestionar que el preceptor de Humanidades, Paulino Cabral, haya recibido remuneraciones de los alumnos y exigiendo su devolución.
Y por último, está la admirable "Instrucción para el Maestro de Escuela", de 73 artículos. "Para que nuestros jóvenes, decía la nota al Cabildo, logren en la carrera civil toda la instrucción que necesitan para ser buenos cristianos, y ciudadanos útiles a Dios y a la. Patria..." En la imposibilidad de comentar in extenso dicha Instrucción, por razón de espacio, nos referiremos sólo a algunos puntos por demás ilustrativos. Así, el art. segundo señala: "la educación moral tiene dos objetos; uno que mira a formar los jóvenes según las máximas que dicta la razón, y con nueva perfección enseña, la religión, y el otro, que mira a rectificar el espíritu humano según las leyes y costumbres racionales de la crianza civil y política. Jamás aprenderán esta educación si no la ven practicar; la experiencia nos enseña que la educación civil se aprende únicamente en la infancia y en la niñez, y que el ejemplo entonces es la voz viva y eficaz. Los niños imitan siempre lo que ven y hacen pocas veces lo que oyen". El cuarto: "Dependiendo la educación del buen desempeño del maestro, lo primero que ha de procurar es estudiar y profundizar el genio, inclinación, talentos y pasiones de los niños, para dirigirlos con prudencia, y sujetarlos a los límites de la razón, pues hay unos que oprimiéndolos desmayan, otros que no pueden sufrir el rigor, y otros a quienes detiene el temor y el terror del castigo". El undécimo; "Deberá ejercitar la memoria de los niños porque es el tesoro de la riqueza del entendimiento, explicándoles el sentido de las cosas con claridad y distinción, haciéndoles repetir los documentos que les diere para que se los impriman mejor". El duodécimo: "Además del preciso cuidado de sus costumbres debe tenerlo muy en particular en impedir que se junten con otros que puedan viciarlos, inspirándoles el candor, y la inocencia, que huyan de la envidia, soberbia, cólera, indocilidad, de la mentira, del juramento y blasfemia, de la impureza, y otros vicios..." El cuadragésimo octavo: "En cuanto a los castigos es menester guardar la mayor circunspección y miramiento: en ello se han de observar tres cosas para que sean útiles: el motivo de la reprensión., el tiempo, y el modo de ejecutarla. Yo desapruebo, decía Montaigne, toda violencia en la educación de un alma tierna, que se forma para la libertad, y el honor. Hay no se que de servil en el rigor y en la violencia, que me parece que lo que no se consigna por la razón y prudencia, no ha de poder jamás lograrse por la fuerza. No he visto producir otro efecto a los castigos duros que hacer cobardes a las almas y obtinarlas más en la malicia". El sexagésimo tercero: "Inspíreles con frecuencia el amor a la reputación, y al concepto, haciéndolos sensible a la vergüenza y a la deshonra: les agrada en extremo ser elogiado, particularmente del maestro; y al contrario los mortifica si los mira con frialdad y desprecio". El septuagésimo tercero: ‘El Ilustre Cavildo hará copiar en sus Libros esta Instrucción cooperando con su celo y Patriotismo, a que no se malogren nuestras intenciones, y empleando la palabra, insinuación y otros medios, cuidará de que los padres, manden sus hijos a las escuelas, supliendo la negligencia y descuido de los que faltaren a tan precisa obligación, si hubieren algunos niños huérfanos y pobres, cuyos parientes no tengan, como proporcionarles la subsistencia buscarán arbitrios para que aprendan las letras, con cuya instrucción podrán tomar el ejercicio o arte, a. que los arrastre su inclinación, o seguir la carrera de las letras, pues muchos ingenios privilegiados, por falta de medios y cultivos, se sepultan en el olvido, de que tenernos sobrados ejemplares. Asi el Paraguay será un semillero y Areópago de las ciencias, y sus naturales, que tienen las dotes más adecuadas, los adquirirán en toda perfección".
Es posible sintetizar la obra educacional de la Junta Superior Gubernativa en los siguientes términos: a) difusión de la educación primaria o de primeras letras; b) preocupación por el desarrollo de la educación superior, materializada en la reapertura del Colegio de San Carlos, con nuevas cátedras; la creación de la Sociedad Patriótica Literaria, la reforma de los Planes de Estudios y revisión de los métodos de enseñanza, la adquisición de libros adecuados, la apertura de la Academia Militar, del Aula de Matemáticas, de Latinidad, de Gramática, etc.; c) enseñanza gratuita y universal, concurso de méritos y regularidad en la regencia de las cátedras.
La educación paraguaya tiene en la Junta Superior Gubernativa su insigne propulsora, tanto más admirable al analizar los documentos que hacen referencia a su pensamiento sobre la materia.
El mismo Bando del 6 de enero del año doce, de tanto contenido, informa de las ideas de la Junta en cuestiones de gravitación económica, y ellas son de tanta importancia como aquellas de orden educacional. Bien vale meditar dichas ideas y aquilatar la envergadura de los hombres de nuestro primer gobierno.
"Así pues -dice el Bando- confiamos que al oír el eco de nuestra voz os empeñaréeis a porfía en trabajar planos, proyectos y normas que sean capaces de elevar por grados la magnificencia de nuestra amada Patria a la cumbre de la prosperidad. No os ceñimos a determinados puntos: el gobierno económico y político es una materia que debe desmenuzarse con toda proligidad ... Reducir las cosas a su tono y primitivo estado es grave y difícil empeño, pero no imposible, si al valor, fatiga y constancia, se hermana la prudencia del modo de hacer la Reforma: Vosotros sabréis proponerla y nosotros aprovecharlas.
Recorred pues el vasto campo de la agricultura y comercio que en el orden político es el quinto elemento, y el Río sobre que navegan pacíficamente todas las producciones naturales, civiles y artificiales. No son estas materias algún arcano misterio que no podemos fomentarlas sobre principios de estabilidad. Por estos canales la industria logrará toda libertad descargada de gravámenes onerosos; la emulación cobrará nuevos bríos; la concurrencia tendrá más actividad, los artesanos adquirirán más inteligencia y pericia, la población se aumentará multiplicándose la suma de las comodidades que vivifica las ocupaciones de los ciudadanos, se extenderá y acrecentará la esfera de la circulación, crecerá el consueno interior y exterior, el espíritu inventivo y analizador tendrá más carrera, y hará prodigiosos adelantamientos en una tierra tan dotada de cosas maravillosas, y de tantas materias a que puede extenderse la previsión de un genio discursivo y emprendedor.
El hacer navegables los ríos por donde se transportan los frutos de las villas y poblaciones, el aumento en la cría de ganado, el mejor método entre los labriegos en preparar la tierra y las semillas, sembrar, recoger y guardar los frutos para las carestías: el aprovechamiento de las montañas, el establecimiento de un arsenal, la conservación de los yerbales que insensiblemente se van agotando y retirando por la incuria de los beneficiadores que los dejan desmejorados y destruidos, debiendo retoñar y reproducirse a los dos o tres años, el allanamiento y apertura de caminos . . . Hé aquí amados patricios y ciudadanos, indicados algunos de los artículos que necesitan reformas y perfección. El Paraguay en otras épocas surtía a las provincias meridionales de caldos y harinas, se comunicaba con la del Perú y pueblos de los Chiquitos hasta poco; Santa Cruz de la Sierra fue fundación nuestra; nuestros mayores en medio de insuperables dificultades nos trillaron el camino: será gran mengua para nosotros si no los imitamos, o excedemos . . .".
Tales las ideas; magníficas en su sencillez, decisivas en sus proyecciones: incremento de la agricultura, la industria y el comercio, conservación de los recursos naturales, libres navegación de los ríos, desarrollo de las aptitudes naturales de los ciudadanos, como condiciones para que el Paraguay se proyecte hacia su grandeza futura.
En materia política, la Junta Superior Gubernativa culminó el proceso iniciado el 14 de mayo, con la creciente afirmación de nuestra soberanía. El primer Congreso Nacional reunido del 17 al 20 de junio de 1811, había consagrado la preeminencia de la línea nacionalista del movimiento de mayo, hasta entonces en pugna con las otras ideologías. El grupo españolista había recibido un duro revés con la destitución y el apresamiento de su líder, Bernardo de Velasco, y de otras figuras prominentes, a raíz de las revelaciones de la célebre carta de Carlos Genovés. Por su parte el grupo porteñista o unitario encabezado por el argentino Pedro Somellera y algunos paraguayos como los doctores Ventura Díaz de Bedoya y Manuel José Báez, había sido arrinconado y controlado desde el momento mismo de la llegada del Dr. Francia al Cuartel, en la mañana del 16 de mayo de 1811.
El gobierno provisorio o triunvirato: Velazco, Zeballos. Dr. Francia, reducido a dos desde la destitución de Velazco, se había orientado hacia una definida posición nacionalista, bajo la firme conducción del Dr. Francia.
El Bando del 17 de mayo publicado una hora después de la integración del Triunvirato, enuncia ya sin género de dudas la posición que en materia de política internacional había de sostener con inflexible firmeza el Dr. Francia, mentor, guía y sostén de la política nacional por más de un cuarto de siglo.
El gobierno provisorio al explicar a la nación los propósitos de la Revolución, expresaba en el mencionado Bando, entre otras cosas:" ...no Izan tenido por causa y por objeto en la presente determinación el entregar o dejar esta provincia al apando, autoridad o disposición de la de Bs. As. ni de otras alguna y mucho menos sujetarla a ninguna provincia extraña".
El mismo gobierno provisorio, entonces al cargo del Dr. Francia y el capitán Zevallos, a través de un manifiesto leído en la sesión inaugural del Congreso del 17 de junio expresa: "La Provincia del Paraguay volviendo del letargo de la esclavitud, ha reconocido y recobrado sus derechos, y se halla hoy en plena libertad, para cuidar y disponer de sí misma y de su propia felicidad".
Un mes más tarde, la Junta Superior Gubernativa dirigía a la Junta de Buenos de Aires un documento memorable: la nota del 20 de julio de 1811. En ellas, tras detallar los actos y decisiones que corrieron desde el 14 de mayo expresa: "...Este ha sido el modo como ella por sí misma y a esfuerzo de su propia resolución, se ha constituido en libertad, en el pleno goce de su derecho; pero se engañaría cualquiera que llegase a imaginar, que su intención había sido entregarse al arbitrio ajeno y hacer depender su suerte de otra voluntad. En tal caso nada más habría adelantado y reportado otro fruto de su sacrificio, que el de cambiar una cadena por otra y mudar de amo ... El pueblo del Paraguay desde ahora se muestra celoso de su naciente libertad, después que ha tenido valor para recobrarla.
"La Provincia del Paraguay, Excmo. Sr., reconoce sus derechos y no pretende perjudicar aún levemente los de ningún otro Pueblo, y tampoco se niega a todo lo que es regular y justo. Los mismos manifestarán a V. E. que su voluntad decidida es unirse con esa Ciudad, y demás confederadas, no sólo para conservar una recíproca amistad, buena armonía, comercio y correspondencia, sino también para f orinar una sociedad fundada en principios de justicia, de equidad y de igualdad".
Y cuando Buenos Aires una vez más envía emisarios al Paraguay procurando el logro de sus afanes, la Junta, en tono amistoso pero firme, exige el previo reconocimiento de la Independencia para permitir a los emisarios, siquiera el arribo a la Asunción. Y el gobierno de Buenos Aires no tiene otra alternativa que cumplir con el requisito exigido; recién entonces sus plenipotenciarios: Manuel Belgrano y Vicente Anastasio Echeverría, llegan a la Asunción y entablan negociaciones con la Junta Superior Gubernativa. El resultado fue la firma del primer acuerdo internacional: el Tratado del 12 de octubre de 1811, que consagraba un categórico triunfo de los principios que defendía el gobierno paraguayo.
Justicia, equidad, igualdad de derechos... tales las condiciones exigidas, pero Buenos Aires pretendía sumisión y acatamiento. Pretensión que se encontró con la voluntad sin claudicaciones de la Junta Superior Gubernativa, primero; del Dr. Francia luego, en el período de su gobierno unipersonal. Las ideas de "unión" o "federación", que expresa en algunos de sus documentos no menoscaban su celo patriótico. Corolario de la magnífica gestión gubernativa de la Junta, constituye el Congreso del 30 de septiembre de 1813. Las decisiones de este Congreso consagran los últimos afanes que alientan la creciente grandeza de la Patria. Ideal éste que se afirma en las siguientes decisiones trascendentales: 1°) Proclamación de la República; 2º) Adopción de los símbolos nacionales; bandera y escudo.
Todo lo expuesto refleja con diáfana claridad, la preocupación y aciertos de quienes honraron el primer gobierno nacional. Con justa razón manifestaban en el elocuente Bando del 6 de enero de 1812: "Si la gloria sólida y verdadera se debe reputar por paga digna de satisfacer a un espíritu generoso, confesamos desde luego que somos ambiciosos y aspiramos el renombre de verdaderos Padres de la Patria., siempre que la nuestra se honre y ennoblezca hasta la altura de las estrellas, si cabe este encarecimiento: el único fausto de nuestro mayorazgo, para la reputación de habernos empleado y sacrificado por el bien y felicidad común, sin consultar nuestra felicidad y provecho: cualquiera fatiga nos será llevado con tal de que puede el puedo cumplidamente servido".
La Nación paraguaya debe eterna gratitud a quienes en horas tan difíciles interpretaron con fidelidad y devoción los más altos intereses de la Patria: la educación, independencia, soberanía y economía, tienen en la Junta su insigne defensora y propulsora, tanto más admirable al analizar los documentos que hacen referencia a su pensamiento sobre estas cuestiones.
Y es deber de justicia destacar los nombres de quienes inspiraron tan admirables documentos y concretaron tan bellos ideales en medio de indecibles dificultades: Fulgencio Yegros, Dr. José Gaspar de Francia, Pedro Juan Cavallero, Fernando de la Mora y Francisco Javier Bogarín.
Asunción, 12 de octubre de 1963
 
BIBLIOGRAFÍA
*. Bando del 6 de enero de 1812.
*. Instrucción para el Maestro de Escuela, del 10 de marzo de 1812.
*. Nota del 4 de marzo de 1812, a la Sociedad Patriótica Literaria.
*. Circular del 13 de enero de 1812.
*. Bando del 17 de mayo de 1811.
*. Nota del 20 de julio de 1811, a la, Junta de Buenos Aires.
*. Tratado del 12 de octubre de 1811.
*. Resoluciones del Congreso del 30 de septiembre al 12 de octubre do 1813.
*. Nota al Obispo, del 30 de abril de 1812.
*. Mensaje leído en el Primer Congreso Nacional, el 17 de junio de 1811.
*. Blás Garay: Tres Ensayos sobre Historia del Paraguay.
*. J. C. Chaves: El Supremo Dictador.
*. M. A. Molas: Descripción Histórica de la Antigua Provincia del Paraguay.
*. Justo P. Benítez: La vida Solitaria del Dr. José Gaspar de Francia.
 
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