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LUIS G. BENÍTEZ


  GOBIERNO DE LA DIÓCESIS ASUNCENA - Trabajos de LUIS G. BENÍTEZ


GOBIERNO DE LA DIÓCESIS ASUNCENA - Trabajos de LUIS G. BENÍTEZ

GOBIERNO DE LA DIÓCESIS ASUNCENA

Trabajos de LUIS G. BENÍTEZ

 

En virtud de la Bula "SUPER SPECULA MILITANTIS ECCLESIAE" del 1° de julio de 1547, el Papa Paulo III creó el Obispado del Río de La Plata, elevando así al rango de catedral a la primitiva Iglesia de Asunción, sede de la nueva jerarquía eclesiástica. Y nombró en carácter de Obispo de la nueva diócesis, a fray Juan de Barrios. En enero de 1548, el Obispo Barrios hizo ". . . la canónica fundación de su Iglesia, dándole advocación titular y estableciendo el Cabildo Catedral, con las dignidades, canongías y otros beneficios eclesiásticos, para el servicio divino y ejercicio del culto público... ".

Ya del siglo XVII fueron decisiones importantes del Obispado; las reuniones en la Asunción de los Sínodos diocesanos de 1603 y 1631, respectivamente. De las cuestiones fundamentales estudiadas en el primero de ellos, fueron las referidas a la evangelización de los naturales, para lo cual fue aprobado el "Catecismo Breve" en lengua guaraní, traducción de fray Luís Bolaños; y consecuentemente, la utilización generalizada de la lengua autóctona en la evangelización de los naturales.

Al producirse la división de la extensa Gobernación, hecha efectiva a partir de 1620, se produjo también la creación del nuevo Obispado, con sede en Buenos Aires, y llamado del Río de La Plata, pues el primero había quedado como Obispado del Guaira o Paraguay, denominación del territorio tras la desmembración. Y se estableció como principio rector que las jurisdicciones políticas y eclesiásticas serían coincidentes.

Una constante en la historia del Obispado del Paraguay, fueron las repetidas ausencias de titulares, y en consecuencia, las prolongadas vigencias de los Vicarios, Provisores, Gobernadores o       Administradores de la Diócesis. Y a partir del Obispado de fray Bernardino de Cárdenas; 1642 /49, líder de la primera revolución comunera, fue también evidente la activa participación de la jerarquía eclesiástica en los agitados movimientos socio-políticos de los siglos XVII y XVIII. Y hubo memorables enfrentamientos como el del Dr. Adrian Cornejo, Gobernador Eclesiástico de la Provincia, con el gobernador Alonso Sarmiento de Sotomayor y Figueroa. Y el caso de un Obispo de Buenos Aires, frayJuan de Arregui , quien llegado a la Asunción para su consagración episcopal, se hizo líder de los comuneros y fue proclamado "Gobernador de la Provincia", en los anárquicos días postreros de la gran revolución del siglo XVIII, a la muerte del gobernador Manuel Ruyloba Calderón, en 1733.

Complementa el capítulo las semblanzas de varios sacerdotes, quienes en ejercicio de su ministerio ofrendaron su vida por la Patria.


 


PEDRO GARCÍA DE PANÉS

Español de la orden franciscana, asumió el gobierno de la Diócesis en diciembre de 1809; fue el último Obispo del período hispánico, y el primero de la era independiente. Por muchos años fue su Provisor y Vicario, el Pbro. Dr. José Baltazar de Casajuz, también foráneo. En 1815 el Dr. Francia promulgó un decreto que colocaba a la Iglesia Paraguaya bajo la exclusiva dependencia del poder político nacional. Al mismo tiempo, disponía que las comunidades (conventos) existentes en el país, quedaban "libres y absueltas de toda obediencia y enteramente independientes de la autoridad de los Provinciales, Capítulos y Visitadores generales de otros Estados, Provincias o Gobierno...". En 1816, el Obispo nombró Provisor al Pbro. Roque Antonio Céspedes, en razón, de que las exigencias del gobierno contra los extranjeros obligaba la cesantía del vicario Casajuz. El Obispo conservó su jerarquía hasta su muerte, en 1838. Fue inhumado en la Catedral.


ROQUE ANTONIO CÉSPEDES

Habría nacido alrededor de 1775, pues apenas comenzado el siglo XIX, era ya Cura de San Ignacio y Vicario foráneo de los ocho pueblos de las Misiones. Ya en tiempos de la Dictadura Temporal, fue Arcediano del Cabildo eclesiástico. En marzo de 1816, el Obispo le designó en carácter de Provisor y Vicario General, también Dean del Cabildo eclesiástico. Y en 1819, por un decreto del Gobierno ante el delicado estado de salud del Obispo Panés, el Vicario y Provisor Céspedes, subrogaba al Obispo en sus funciones específicas. Durante su actuación, en 1823, el Dictador dispuso el cierre del Colegio Carolino, que tenía un curso para Seminaristas; fueron clausurados los 4 conventos y secularizados sus bienes. Por casi 20 años, RA Céspedes fue la más alta autoridad de la Iglesia Paraguaya. A la muerte del Obispo, siguió por breve tiempo en el gobierno de la Diócesis. Falleció en San Ignacio en 1844. 


JOSÉ VICENTE ORUÉ

Oriundo de San Isidro de Curuguaty, fue designado por el clero en carácter de Vicario General interino, en enero de 1841; designación confirmada por el Papa Gregorio XVI. Durante su gobierno y por decisión de los Cónsules López y Alonso, se inició la construcción de la actual Iglesia Catedral. El Vicario Orué falleció en enero 1843. Le reemplazó el Pbro. Pedro José Moreno.


 

BASILIO ANTONIO LÓPEZ

Hermano mayor de don CA López, nació presumiblemente en 1783 ; fue alumno del Seminario franciscano; recibió su ordenación sacerdotal del Obispo Nicolás Videla

y Del Pino y profesó en Orden franciscana. Ejerció las cátedras de Filosofía, Teología, Moral, Escolástica y Dogmática, en el Seminario de la Orden, en Asunción y Buenos

Aires, y tuvo renombre como orador Sagrado. A partir de la clausura de los conventos, 1824, ejerció el curato en el pueblo de Pirayú. En febrero de 1842 los Cónsules López-Alonso solicitaron de la Santa Sede la designación del Pbro. BA López en carácter de Obispo Diocesano. Luego los cónsules procedieron a dar posesión del cargo de Vicario General al Pbro. BA López. La Santa Sede ciñéndose a sus normas, ignoró lisa y llanamente la pretensión del gobierno paraguayo de que su sola presentación fuere suficiente para la consecuente promoción del propuesto al Obispado.

El Dr. CA Heyn Schupp ha publicado los detalles del minucioso proceso que tuvo que tramitar el gobierno paraguayo, por conducto del Internuncio Apostólico y Legado Extraordinario de la Santa Sede ante la Corte Imperial del Brasil, Mons. Ambrosio Campodónico. Por fin, al cabo de dos años y seis meses, en julio de 1844, el Pontífice Gregorio XVI acordaba la designación de BA López en carácter de Obispo Diocesano; era el primer paraguayo en la titularidad de la máxima jerarquía de la Iglesia paraguaya, señalándole entre otras obligaciones la creación de un Colegio Seminario. El gobierno paraguayo aprobó la pertinente Bula, y el Obispo BA López, previa Consagración en Cuyaba, Brasil, por Mons. José Antonio de los Reyes asumió sus funciones en octubre de 1845.

El Obispo López mantuvo una larga pugna con el Presidente, su hermano, por la creación del Colegio-Seminario. Don Carlos era la personificación intransigente de la supremacía absoluta del poder civil, que la ejercía sin concesiones; el Obispo, era según el P. Maíz, "...la protesta viva contra el espíritu de opresión. Conociendo la posición ideológica de su hermano y el peligro que suponía podía significar la vigencia de una institución de enseñanza superior, con un elenco directivo y docente al margen de su autoridad, el Presidente optó por no autorizar su funcionamiento. Lo hizo recién tras la muerte del Obispo. BAL falleció el 16 de enero de 1859. Según JF Pérez Acosta, fue inhumado en la Catedral.


 

MARCO ANTONIO MAÍZ

Oriundo de Arroyos y Esteros, nació presumiblemente en 1785, estudió en el Colegio Seminario de San Carlos y fue ordenado por el Obispo Videla del Pino. En 1809 fue designado Vice Rector del Colegio Carolino y Catedrático de Latinidad. En el

Congreso de 1816, manifiesta su oposición a la instauración de la dictadura vitalicia. Ello le acarreó 14 años de Cárcel; liberado, ejerció la docencia privada enseñando latín, castellano y filosofía. En los últimos años del período francista, esas cátedras privadas eran las únicas posibilidades educativas de nivel superior a aquellas nociones de leer, escribir y contar.

Tras la muerte del Dictador, el Congreso de marzo de 1841 acordó que "las temporalidades del Colegio Seminario (Carolino) que el gobierno ha ocupado desde el año 1810, quedan a favor de este Instituto y el Gobierno con el cargo de cultivar los estudios bajo un plan que pueda formar ciudadanos útiles a la Religión y al Estado". Y los Cónsules en noviembre de ese mismo año, acuerdan la apertura de una Academia Literaria, y disponen que en las poblaciones de la República sean seleccionadas jóvenes con las mejores bases de conocimientos para su ingreso en la Academia. Esta inauguro sus cursos en febrero; de 1842, bajo la dirección y docencia del Pbro. MA Maíz, quien destacó la trascendencia del acontecimiento con estas palabras: ". . . En este día se han fijado los fundamentos, de la felicidad paraguaya. En los fastos de la historia de nuestra República, será siempre grande, siempre memorable; este día en que se inaugura la Academia Literaria y se abren sus estudios". Con motivo de su promoción a la dignidad de Obispo auxiliar, el Pbro. Maíz deja la dirección de la Academia.

En febrero de 1842, simultáneamente a la presentación para el cargo de Obispo Diocesano, los Cónsules presentaron a la Santa Sede la candidatura del Pbro. MA Maíz para Obispo Auxiliar del Diocesano: Ambas tramitaciones corrieron paralelas y al promediar el año 1844 la Santa Sede de la Iglesia Episcopal procedió a la designación solicitada; al Obispo Maíz como titular de Retimo impartibus infidelium y auxiliar del Paraguay. Al igual que el Obispo Diocesano, el Auxiliar también fue consagrado en Cuyabá en agosto de 1845 y el 30 de octubre sgte. asumió sus funciones. El Obispo Maíz recorrió la diócesis; en 1845, en Pilar, bendijo la enseña patria del Ejército expedicionario alistado con motivo de la alianza con Corrientes, y la entregó a su Comandante en Jefe, el general F.S. López. El Obispo falleció en mayo de 1848 en Villa Oliva; sus restos fueron inhumados en la Catedral.


 

JUAN GREGORIO URBIETA

Oriundo de Villeta, nació en 1785, hijo de Francisco Urbieta y Juana Valdovinos. Estudió en el Convento-Seminario de los franciscanos, y fue ordenado en 1811 por el Obispo Pedro García de Panés. En el período francista, fue privado por varios años del ejercicio de su ministerio, a raíz de un sermón que desagradó al Supremo. Cura de varios pueblos de las Misiones desempeñó idénticas funciones en las parroquias capitalinas. Era Provisor y Vicario General cuando el Gobierno solicitó su promoción.

El Pbro. Dr. CA Heyn Schupp, refiere que uno de los objetivos fundamentales de la misión diplomática del general FS López a Europa, era gestionar ante la Santa Sede el nombramiento de JG Urbieta en carácter de Obispo Auxiliar, vacante desde el fallecimiento de Mons. Maíz. A ese efecto, el plenipotenciario paraguayo viajó a Roma, portador de la carta-presentación del Presidente CA López y del pertinente proceso ordenado por el PE y realizado por el Obispo Diocesano, Mons. BA López. El gobierno paraguayo repetía el modus operandi de postulación de los Obispos López y Maíz, y otra vez la Santa Sede, ajustándose a las normas canónicas rechazó el procedimiento, no obstante las conferencias entre el general López y el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Giacomo Antonelli, ajustándose a las normas canónicas; de paso observó al obispo López por haber efectuado el proceso sin estar autorizado para ella por la Santa Sede, y ordenó la realización del proceso por la vía canónica pertinente. Finalmente, al cabo de 3 años, el Papa Pío IX expidió la Bula de nombramiento, en diciembre de 1856, Mons. Urbieta fue consagrado por el Obispo Diocesano, BA López, en mayo de 1857. Dos años más tarde y con motivo del fallecimiento del Obispo Diocesano, el Papa Pío IX promulgó la bula del nombramiento del Mons. Urbieta. Asumió funciones, en octubre de 1860.

Los principales sucesos del episcopado de Mons. Urbieta fueron la apertura del Seminario Conciliar cuya dirección fue otorgado al P. Fidel Maíz; edificación de varios templos, el de Humaitá consagrado a San Carlos Borromeo en homenaje a Don Carlos, la creación del Cabildo eclesiástico, autorizada por el Gobierno. Durante el Obispado de Monseñor Urbieta, visitó el país en 1862, Monseñor Mariano Marini, Nuncio Apostólico de la Santa Sede ante los países del Río de la Plata, con residencia en Paraná. Cuando en 1863 el presidente FS López, impuso el célebre Catecismo de San Alberto, como lectura obligatoria en las escuelas, dicho texto llevaba una especial recomendación del Obispo Urbieta; falleció en 1865.


  

MANUEL ANTONIO PALACIOS

Nació en Luque en 1824; hijo de Francisco Palacios y María Ana Pereira.

Realizó sus estudios elementales en el período francista y luego en la "Academia Literaria", integrando el primer plantel de estudiantes de esa institución; alumno distinguido, fue premiado con medalla de oro por el presidente C. A. López. Ordenado sacerdote por Mons. BA López en 1848, desempeñó la parroquia de Villeta, hasta fines de 1862, de donde pasó a ocupar el cargo de Dean de la Catedral de Asunción. La promoción de Mons. Urbieta, había dejado vacante el cargo de Obispo Auxiliar, para cuyas funciones fue propuesto MA Palacios. La visita del legado papal, Mons. Marini y sus extensas entrevistas con los principales dignatarios de la República, habían de facilitar la tramitación, realizada por su conducto. En marzo de 1863, El Papa Pío IX promulgó la Bula de su designación en carácter de Obispo titular de Mallo y Coadjutor del Paraguay, con derecho a sucesión. Muerto Mons. Urbieta, asumió la titularidad de la Diócesis Mons. Palacios, en enero de 1865. Apenas cuatro meses más tarde, acompañó al Mariscal al frente de operaciones. En Humaitá ordenó sacerdote a numerosos seminaristas. Involucrado en la supuesta conspiración y sometido a juicio con otros indiciados, fue fusilado en Potrero Mármol el 21 de diciembre de 1868.


EUGENIO BOGADO

Hijo de Juan de la Cruz Bogado y Cristina Peña, nació en Yvytymí, presumiblemente en 1825. Fue ordenado por Monseñor BA López en 1850; Cura párroco de su pueblo natal, fue llamado para asumir el Rectorado del Seminario, en sustitución del P. Fidel Maíz. Señalado por su versación, desempeñó además las funciones de Dean del Cabildo eclesiástico, y Consejero de Estado; fue galardonado con la Orden Nacional del Mérito. Con Mons. MA Palacios, el Pbro. Bogado fue Provisor y Vicario General; y con él fue fusilado.

"Cuando de las declaraciones del Dean Bogado y de otros, apareció más que sobradamente culpable el Obispo Palacios, pedimos a éste su confesión judicial en nombre de la Ley; él la dio y ha reconocido su criminalidad sin discrepar con el Dean Bogado en los puntos que pasamos a extractar... El Obispo Palacios es opuesto al sistema fundamental de la República, como que no conviene el Gobierno de un solo hombre porque siempre tiende al absolutismo, atribuyendo de aquí esta calificación al Gobierno de V. E. . . " (del dictamen de los Pbros. Maíz y Román).


 

FIDELIS MARÍA DE ABOLA

Fraile capuchino italiano, era Capellán Mayor del Ejército brasileño, cuando vacante las más altas jerarquías de la Iglesia paraguaya, el legado Pontificio en Río de Janeiro, Mons. Sanguini, le nombró Vicario Apostólico Foráneo Provisional, en setiembre de 1869. Establecida por la Constitución de 1870 la obligatoriedad de ser paraguayo el "Jefe de la iglesia...", y la llegada del P. Fidel Maíz liberado de su cautiverio, desató el conflicto de alcances políticos, conocido como Cuestión Religiosa. El clero apoyó al P. Maíz y el Gobierno envió a Roma al Sr. Gregorio Benítez. Fray Abola se encontró insostenible en el gobierno de la Iglesia paraguaya, no obstante el apoyo del Internuncio Papal y el gobierno brasileño. En setiembre de 1873 el gobierno nacional canceló el exequatur de fray Abola, quien abandonó rápidamente el país. El clero nominó una terna elevada a la Santa Sede por el Gobierno, para la elección del futuro jefe de la Iglesia paraguaya; la integraban los Pbros. MV Moreno, Blas Ignacio Duarte y Feliciano Elizeche.


MANUEL VICENTE MORENO

Hijo de Diego Félix Moreno y María Ramona Gómez, era oriundo de Limpio. Debió estudiar en la Academia Literaria y las materias eclesiásticas con preceptores-clérigos; fue ordenado sacerdote por Mons. BA López en 1849. El Pbro. S. Gaona señala que a partir de su ordenación, ejerció el curato en los pueblos de Yvytymí, San José de los Arroyos, y por último en la Recoleta y Stma. Trinidad y al término de la guerra, en Concepción. Al ser obligado fray Abola a cesar en sus funciones, MV Moreno integró la terna elegida por el Clero nacional e ínterin asumió el gobierno de la Diócesis en carácter de Administrador Apostólico, en cuyas funciones fue confirmado por el Internuncio Papal en Río de Janeiro. Ejerció sus funciones por unos meses, y falleció en mayo de 1874.

Tras el fallecimiento del Pbro. MV Moreno y en un lapso de 5 años, se sucedieron en el gobierno de la diócesis asuncena los siguientes, en carácter de Administrador Apostólico.

- Pbro. Fidel Maíz, 1874/77; designado por su antecesor. Cuestionado, renunció y marchó a Roma para justificarse.

- Pbro. Claudio Arrúa, 1877/78; designado por el Gobierno, fue sustituido por la Santa Sede.

- Pbro. Dionisio Riveros, 1878/79; designado por la Santa Sede, falleció en ejercicio de sus funciones apostólicas.


 

PEDRO JUAN APONTE

Nació en Quyquyhó en 1820; hijo de Juan   Tomás Aponte y Josefa Vargas, hizo sus estudios básicos durante el período francista, luego tuvo que estudiar en la "Academia literaria". Fue ordenado sacerdote por el Obispo Basilio López, en 1852; ejerció el curato en Ñemby, San Lorenzo e Yhacaguazú. Sobrevivió a la guerra y fue Convencional de la Magna Asamblea de 1870. Al regreso del enviado paraguayo a Roma, don JR Miranda, el gobierno había solicitado del Administrador de la Diócesis, Pbro. D. Riveros, la nominación de una terna de candidatos con vistas a la elección del futuro Obispo. Dicha terna fue integrada con los Pbros. Arrúa, Riveros y Aponte. La elección del Obispo esta vez tuvo rápida tramitación en la Santa Sede, gracias a la intervención decisiva en el proceso del Nuncio Apostólico de S.S. en el Paraguay, Mons. Ángelo Di Pietro. Este, el primero en la era independiente con residencia en la Asunción, había sido acreditado con motivo de las gestiones cumplidas en Roma por el mencionado enviado paraguayo. El Pbro. Aponte era cura párroco de Villarrica cuando el Papa León XIII produjo su Bula de institución, precisamente cuando se producía la vacancia en la jerarquía de la Iglesia paraguaya, por la muerte del Administrador Apostólico, Pbro. Dionisio Riveros.

El 19 de octubre de 1879, con la presencia del Presidente de la República don Cándido Bareiro y sus Ministros, dignatarios, el clero y pueblo, Mons. Aponte fue consagrado en la Catedral por el Delegado Apostólico de SS. Mons. Ángelo Di Pietro. Tal vez el más importante logro de su episcopado haya sido la inauguración del Seminario Conciliar, que concitó su permanente atención. Desde su primera promoción, el Seminario proveyó gravitantes figuras a la Iglesia y a la sociedad paraguaya: Juan Sinforiano Bogarín, Hermenegildo Roa, Narciso A. Palacios, Juan Bernabé Colmán, entre otros. El Obispo Aponte falleció en ejercicio de su alto ministerio, en setiembre de 1891. Durante su Obispado y mediante la decisión del Presidente Patricio Escobar, fueron refaccionados los templos de Guarambaré e Ypacaraí, y construido los nuevos de Villa Florida y Mbuyapey y especialmente el monumental templo de la Encarnación.

En uso de la facultad otorgádale por la Bula de su institución, Mons. Aponte designó al Pbro. Claudio Arrúa en carácter de Administrador Eclesiástico, quien esta vez estuvo en el ejercicio del cargo por más de 3 años; en 1894 integró una nueva terna - con Narciso Palacios y JS Bogarín- para la designación del nuevo Obispo, a quien entregó el ejercicio de la alta dignidad, en febrero de 1895.


 

JUAN SINFORIANO BOGARÍN

Nació en Mbuyapey (Ñandú Ruguá) el 21 de agosto de 1863; fueron sus padres Juan José Bogarín y Mónica de la Cruz González, quien falleció durante la Gran Epopeya. Juan Sinforiano Bogarín, huérfano des   de los 7 años de edad, tenía 16 años cuando ingresó en el recién creado Seminario, y fue ordenado sacerdote en 1886, por Mons. Aponte. Pronto fue Secretario General de la Diócesis y Cura Párroco de la  Catedral. Tenía apenas 31 años de edad cuando el Papa León XIII promulgó la Bula de su institución. Asumió tan alta dignidad en febrero de 1895, consagrado por Mons. Luís Lasagna. Bajo su episcopado, la Iglesia paraguaya recobró su antigua jerarquía, al crearse el arzobispado de Asunción, en 1928. Monseñor Bogarín fue consagrado como primer Arzobispo, el 15 de agosto de 1930. En 1937 se celebró en la Asunción el primer Congreso Eucarístico Nacional, concreción de su ya larga y fecunda labor apostólica; por más de medio siglo, JSB llevó su palabra de paz y de concordia, a todos los confines de la Patria.

"Monseñor Bogarín -escribió JP Benítez-- aplicaba a su comunidad preceptos evangélicos en consonancia con la realidad. Se acercaba al pueblo para infundir esperanza y no para alentar sus instintos. En pocos documentos oficiales se encuentran tan sabias reglas de buen gobierno campesino como en sus pastorales. Para encabezar una colectividad de fondo emocional le era menester densidad de espíritu y honda raigambre. Identificarse para dirigir. Esta acción no tiene el brillo ni el estrépito del drama, de las batallas, de las jornadas políticas; es una fluencia sin ruido. Por eso su biografía debe tener la suavidad de los cuadros de Rafael y la pureza de la música de Bach; no tiene contorsiones ni dramaticidad. Es una vida sencilla y honda; clara como una mañana de abril de las vegas paraguayas... En todas sus pastorales, desde 1895 hasta 1948, insiste sobre el problema social y en soluciones de justicia, vela por la suerte del obrero sin amparo y del campesino sin abogado... Su altura intelectual se aprecia en toda su significación al considerar su comportamiento en las polémicas sostenidas sobre el matrimonio civil, la enseñanza laica, el divorcio y la creación del Arzobispado, en las cuales hizo escuchar su palabra enérgica y serena... "Monseñor Bogarín, como Manuel Domínguez, como Eloy Fariña Núñez, alentaron los factores vitales del espíritu nacional; los escritores con su lirismo, Bogarín con el catecismo..."

J.S. Bogarín falleció en Asunción el 25 de febrero de 1949; sus restos fueron inhumados en la Iglesia Catedral.


 

ANIBAL MENA PORTA

Nació en Asunción en 1889; fueron sus padres José Rafael Mena y Carmen Porta Bruguez. Ingresó en el Seminario metropolitano en 1908 y fue ordenado en 1913.

Fue designado Cura Rector de la Catedral   metropolitana, desempeñando además funciones como las de Juez pro-Sinodal, miembro de la Comisión examinadora para la predicación y Asesor de la Federación de la Juventud Católica del Paraguay. Más tarde fue miembro de la Curia Eclesiástica, Canónico del Cabildo eclesiástico y Secretario del Arzobispado. En 1936 fue preconizado como Obispo titular de Limne y Auxiliar de Asunción. Y a partir de 1941, con derecho de sucesión a la máxima dignidad del episcopado paraguayo. Recibió el palio arzobispal en 1949, con motivo del fallecimiento de Mons. JS Bogarín.

Aunque en un segundo plano por más de una década, detrás de la extraordinaria figura de Mons. Bogarín, no es de dudar de la gravitante personalidad de Mons. Mena Porta, precisamente en uno de los períodos más críticos de la sociedad paraguaya, al influjo de acontecimientos decisivos como factores de cambio: la guerra del Chaco y la Guerra Civil de 1947. Señala Mons. AN Acha Duarte, que "El Señor hizo de él el Instrumento de la institucionalización eclesial... y con su firma pasaron a la historia; las obras más importantes de la iglesia actual". Como parámetros de esas realizaciones deben citarse las sgts.:

- multiplicación interna de la Iglesia paraguaya á través de su máximo organismo, la Conferencia Episcopal Paraguaya, de la que Mons. Mena Porta fue Secretario Ejecutivo desde su Inicio, y luego Presidente, hasta el término de su episcopado.

- creación de la Acción Católica del Paraguay en todas sus ramas; organización de la Federación de Religiosos del Paraguay, Iniciativa de la Santa Sede; las jornadas Nacionales del Clero y los Oficios diocesanos especializados;

- aparición de los voceros eclesiales: Rumbos y Comunidad.

- multiplicación de las jurisdicciones eclesiásticas.

- creación de la Universidad Católica Ntra. Sra. de la Asunción.

- creación del Seminario Mayor del Paraguay.

Ya octogenario, con más de setenta años al servicio de la Iglesia, Mons. Mena Porta renunció a la alta dignidad que desempeñaba en 1970. Falleció en 1977.


 

HERMENEGILDO ROA

Hijo de José del Rosario Roa y Simona Gámez, nació en Carayaó el 13 de abril de 1865. Perteneció al primer grupo   de alumnos del Seminario Conciliar, y tuvo por condiscípulos a Juan  Sinforiano Bogarín y Juan Bernabé Colmán, entre otros. "Siendo seminarista del 3er. curso --escribió JP Benítez-- fue enviado al Colegio Pio Latinoamericano de Roma. En el mármol de sus paredes figura su nombre, timbre de honor del estudiante paraguayo, destacado entre los mejores alumnos del ciclo 1890-1895... Ordenado sacerdote en 1889, se graduó de doctor en Filosofía en la Universidad Gregoriana; más tarde en Teología, 1890, y en Derecho Canónico en 1892.

...A su regreso al país fue designado Secretario del Obispado en 1896 y en 1897 Vicario Interino de Diócesis, en ausencia del titular. Su curriculum vitae tiene la sencillez de una parábola. Desde ese momento fue el cerebro lúcido de la iglesia paraguaya, consejero y asesor jurídico. En 1897 fundó el periódico La Patria Paraguaya para defender el pensamiento cristiano. Era un polemista de enjundia. Ese mismo año redactó; en colaboración con el padre Maíz, la Reseña Histórica de la Diócesis del Paraguay, que llevó el Obispo a la Santa Sede en el Consistorio Latinoamericano celebrado en Roma. Fue el primero, y hasta ahora el único intento de escribir una visión coherente de la Iglesia en el Paraguay, desde el punto de vista de la actuación de sus cabezas representativas, los Obispos. En 1906 fue designado Provisor y Vicario General.

Era moreno, fornido, alto, recio; cabeza plástica de abundante cabellera; con algún ceceo en la pronunciación, lo cual no le impidió ser un orador de vigorosa palabra. Era un combatiente de ideas, en la prensa, en la cátedra, en la tribuna, de fuerte vocación cívica. Durante medio siglo no se realizó un acto de cultura o una ceremonia patriótica sin la presencia de monseñor Hermenegildo A. Roa, animador del patriotismo y expositor de la doctrina de la Iglesia...

Su inmenso saber, acumulado en sesenta años de estudio, se derramaba como un fanal. La Asunción no olvidará al Obispo moreno, de cerebro nutrido y corazón sensible, que con su raída sotana viajaba todos los días en el tranvía de Villa Morra. Le saludaban con respeto, porque en torno de su rostro había la aureola de un hombre de verdad. Así fue Monseñor Hermenegildo Roa, consejero y auxiliar del Jefe de la Iglesia paraguaya, a quien profesaba en plenitud, ex abundantia cordis, aquel concepto de la amistad definido por el Rabí en el Huerto de los Olivos".

Monseñor Hermenegildo Roa falleció el 17 de julio de 1952. 


***** SACERDOCIO HEROICO *****


 

JUAN MANUEL IDOYAGA

Oriundo de Villeta, habría nacido en la última década del período francista; era hijo de Juan Antonio Idoyaga y María de la Paz Ayala. Estudió con preceptores particulares y luego en la Academia Literaria. Fue ordenado por Mons. Basilio López en 1852; acompañó al esfuerzo de la Patria toda en alocuciones desde el púlpito, y luego incorporándose al Ejército en carácter de Capellán militar. Formó parte de la fuerza expedicionaria a Matto Grosso. En junio de 1867, la guarnición de Corumbá, al mando del Tte. Coronel Hermógenes Cabral, fue sorprendida por una poderosa expedición fluvial que partió de Cuyabá. El comandante Cabral, el capellán Idoyaga y casi toda la guarnición, vencida, fueron degollados por los brasileños.


JOSÉ DEL CARMEN MORENO

Oriundo de Stma. Trinidad, habría nacido ya con posterioridad a la muerte del Dr. Francia, pues fue ordenado en 1861. Era hijo de Pedro Vicente Moreno y Anunciación Josefa Yegros; tenía en sus venas sangre prócer. Según el Pbro. Silvio Gaona, siendo aún seminarista, Moreno ejerció la cátedra de lengua latina y castellana en el Colegio Seminario. Por sus avanzados conocimientos del latín, era el traductor oficial de las Bulas pontificias. Al año sgte. de su ordenación sacerdotal, fue apresado con el P. Maíz y otros como consecuencia de la velada oposición a la candidatura del general López en el Congreso de 1862. Liberado, fue asignado al frente de operaciones y se desempeñó como capellán de la División al mando del general JM Bruguez y Secretario de éste. Después de la gran batalla de Boquerón o Sauce, fue condecorado con la Orden Nacional del Mérito. Partícipe de la sacrificada retirada de Humaitá, murió heroicamente cuando culminaba el combate de Ytororó, el 6 de diciembre de 1868, en un audaz asalto contra la línea brasileña.

Otro capellán, Bonifacio Moreno, oriundo de Piribebuy, hijo de Ramón Moreno y Teresa González, nació en 1840. Ordenado sacerdote en 1863, ejerció el curato en los pueblos de Altos y Emboscada, y la docencia en el Colegio Seminario. Se incorporó al Ejército en carácter de capellán y murió en Avay, el 11 de diciembre de 1868.


 

JUSTO CARMELO ROMÁN

Nació en la capital y fue bautizado en 1824; era hijo de Vicente Román y María Pabla Delvalle. Hizo sus estudios en la Academia Literaria y fue ordenado en 1854 por el Obispo Basilio López. Sacerdote ilustrado, fue catedrático en el Colegio Seminario, Vicario General y Provisor de dos Obispos: JG Urbieta y MA Palacios. Y fue el Pbro.

Román Vice Presidente del Congreso de 1865, que declaró la guerra a la Argentina y promovió al Presidente a la jerarquía de Mariscal. Incorporado a la capellanía militar, marchó al frente de operaciones. Fue partí      cipe de uno de los episodios más ingratos

y dolorosos de la guerra; integró uno de los Tribunales de Sangre. El Pbro. Román llegó hasta Cerro Corá; allí, acallados ya los rumores de la gran matanza el día 4 los brasileños dieron con un grupo de 200 personas; oficiales soldados, mujeres y niños hambrientos y desvalidos; todos fueron pasados a degüello, entre ellos los sacerdotes JC Román, Francisco Hermosilla y Ramón Yaharí.


FRANCISCO SOLANO ESPINOZA

Oriundo de Itauguá, era hijo de Pedro Regalado Espinoza y María Mercedes Rodríguez; habría nacido en los últimos años del período francista. Alumno de la Academia Literaria y del Colegio Seminario, fue ordenado sacerdote por Mons. Urbieta en Humaitá, en enero de 1861. Incorporado a la capellanía militar, fue uno de los redactores del Cacique Lambaré, en el frente de operaciones, y condecorado con la Orden Nacional del Mérito. Al año sgte. fue portavoz de la delegación que entregó al mariscal López el espadín de oro y el álbum, en su Cuartel General de Paso Pucú, en diciembre de 1867. Con motivo del paso de Humaitá por la escuadra brasileña, en una reunión celebrada en la Capital, el P. Espinoza fue de los que opinaron que debía oponerse resistencia al enemigo con cualquier medio disponible. Como un soldado más, completó la vía crucis del pueblo paraguayo en armas; llegó a la cumbre de Cerro Corá; en donde fue sacrificado por los brasileños.

El Pbro. Gaona anota que en el combate de Piribebuy murieron en las trincheras peleando como soldados, los capellanes Juan Galiano, de Arroyos y Esteros; Elías Aguiar, de Yvytymí y Francisco Ignacio Maíz, de Arroyos y Esteros; hermano mayor del P. Fidel Maíz.


 

TOMÁS VALDEZ VERDÚN

Oriundo de Acahay, nació en 1885; fueron sus padres Juan Valdez y María Nicasia Verdún. Realizó sus estudios en su pueblo natal y luego en el Seminario Conciliar; recibió su ordenación sacerdotal de manos de Mons. JS Bogarín, en 1912, y desempeñó el curato en las parroquias de Yaguarón, Itauguá, Pirayú, San Bernardino e Ypacaraí. Al desatarse el conflicto chaqueño, era el único capellán militar; de inmediato se incorporaron otros y el P. Valdez Verdún fue designado Director del Servicio. Durante los veinte días del memorable asedio de Boquerón, el capellán Valdez Verdún actuó incansablemente en todos los sectores del reducto, alentando con su presencia, socorriendo a los necesitados. Paraguayos y bolivianos, recordaron con gratitud al P. Valdez Verdún.

Tras la victoria de Boquerón, acompañó al desplazamiento de nuestras tropas hacia los objetivos inmediatos; Lara, Castillo, Ramírez, Arce, Alihuatá. En goce de una merecida licencia abandonó por breve tiempo el Chaco pero estuvo de regreso para los momentos culminantes de la resistencia, en Nanawa; Gondra, Pirizal, Herrera, Toledo, como en la espectacular victoria de Campo Vía. Y enseguida la sacrificada marcha por el sector Pilcomayo; Saavedra, Muñoz, Ballivian. Por su condición de Capellán-Jefe, se consideraba obligado a asistir con su presencia a los capellanes subordinados, como a todos los combatientes. La actuación del P. Valdez Verdún ha sido elogiada sin retaceos y mereció las condecoraciones Cruz del Chaco, Cruz del Defensor y Medalla de Boquerón. Falleció en 1959.


 

EGIDIO CARDOZO

Nació en 1903, hijo de Eleuterio Cardozo y Encarnación Ramírez, era oriundo de Cnel. Martínez, Guairá, en donde realizó sus estudios elementales. Ingresó en el Seminario y fue ordenado en 1927; ejerció el curato en la Catedral y la docencia en el Seminario. Siendo párroco de la Merced, advino la guerra y el P. Cardozo se incorporó como Capellán y destinado a Nanawa. Fue de los primeros en llegar al Chaco, y en el extremo más asediado de nuestra línea de fortines, atendiendo un extenso frente. Del contacto con la tropa enferma contrajo la tifoidea que lo llevó a la tumba. Falleció en el Hospital de Isla Poí en diciembre de 1932.


 

ERNESTO PÉREZ ACOSTA

Oriundo de Itauguá, nació en 1889; fueron sus padres el coronel José del Carmen Pérez, sobreviviente de la gran Epopeya, y Juana Rosa Acosta. Estudió en el Seminario Salesiano de Montevideo y recibió su ordenación sacerdotal en 1916. Regresó al país y desde entonces el joven sacerdote se convirtió en incansable abanderado de los servicios de asistencia social realizados por la Orden Salesiana. Fue el creador del Batallón de Exploradores - boy scouts - con su Banda de Música, que recogió a la poco menos que abandonada juventud del barrio y la convirtió en elementos vitales de una aguerrida y disciplinada agrupación, que recorrió triunfal apartadas regiones del país. Trasladado a la Dirección de la filial Salesiana de Concepción, el RP Pérez Acosta llevó a la ciudad norteña toda la dinámica de su espíritu emprendedor.

Incorporado a la capellanía militar, el P. Pérez Acosta sustituyó al. P. Egidio Cardozo en el frente de Nanawa, en diciembre de 1932. Le tocó vivir todas las alternativas del frente de combate; la asistencia espiritual a los heridos y enfermos, dispersos más allá de los precarios hospitales; las arengas encendidas de fervor patriótico a los combatientes; el alborozo de las victorias; el triste adiós a los que habían rendido el tributo de su vida. Así con la V División en Nanawa, con la IV División en Pirizal, con la I División en Gondra y Campo Vía. Y con el capellán Pérez Acosta, otros heroicos capellanes; Valdez Verdún, Domingo Queirolo, Joaquín Fariña, Vicente Musa, Sixto Zenón Ferreira, José D. Molas, Cayo Cabriza, Pedro J. Fariña Arce, Jovino Bogado, Vicente Arzamendia, José Domingo Samudio, Ricardo Musth, Arnaldo Lévera, Juan B. Ovelar quienes marcharon junto a la tropa, siguiendo el itinerario de sacrificio; por Ballivian, El Carmen hasta el Parapití.

Condecorado con la Cruz del Chaco y la Cruz del Defensor, el P. Pérez Acosta llegó hasta la jerarquía de Coronel; estuvo con los generales Estigarribia y Peñaranda y los miembros de la Comisión Militar Neutral, en la emotiva reunión de los Comandantes en Jefe, contendientes hasta poco antes, en Puesto Merino, el 18 de julio de 1935. Y luego en la apoteosis; el gran desfile de la victoria celebrado en la Asunción el 22 de agosto de 1935. A su regreso del Chaco se reincorporó a la orden Salesiana, ejerciendo la Dirección de los Colegios de la Orden en Villarrica y Cnel. Oviedo sin dejar sus responsabilidades de capellán militar. La calle "Paí Pérez", simboliza el homenaje del municipio capitalino al heroico capellán, quien "además, dejó su valioso testimonio bibliográfico: En la Contienda del Chaco; en 2 tomos. Falleció en 1977.

 

Fuente:

BREVE HISTORIA DE GRANDES HOMBRES

Obra de LUIS G. BENÍTEZ

Ilustraciones de LUIS MENDOZA, RAÚL BECKELMANN,

MIRIAM LEZCANO, SATURNINO SOTELO, PEDRO ARMOA.

Industrial Gráfica Comuneros,

Asunción – Paraguay. 1986 (390 páginas)

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