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ALEJANDRO AUDIBERT

  LOS LÍMITES DE LA ANTIGUA PROVINCIA DEL PARAGUAY (DOCTOR ALEJANDRO AUDIBERT)


LOS LÍMITES DE LA ANTIGUA PROVINCIA DEL PARAGUAY  (DOCTOR ALEJANDRO AUDIBERT)

LOS LÍMITES DE LA ANTIGUA PROVINCIA DEL PARAGUAY

DOCTOR ALEJANDRO AUDIBERT

Buenos Aires: LA ECONOMÍA DE IUSTONI HNOS. Y CíA.,

1892. 330 pp.

 

Edición digital

BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY

 

 

PRÓLOGO

CAPÍTULO I

Antiguos limites del Paraguay – Doctrina del Derecho Divino – Bula del Papa para la partición de los dominios de España y Portugal – Tratado de 1494 – Línea de demarcación en. las posesiones de ambos Estados – Descubrimiento del Río de la Plata por Sebastián Gaboto – Reconocimientos y posesiones tomadas por Juan Díaz de Solís y Vicente Yañez Pinzón por la corona española – Juan Díaz de Solís descubre después de Gaboto el Paraná-Guasú – Concesión a Solís – Su expedición y muerte – Río de Solís – Segunda expedición de Sebastián Gaboto a este río – Divergencia de opiniones sobre su destino. Exploración del Río de Solís – Fuerte de "Santi-Spíritu". El Río Paraguay – Combate naval con los agaces – Origen del nombre de Río de la Plata – Origen y significación del nombre de Paraguay – Diversas versiones – Capitulación del Rey con D. Pedro de Mendoza – Extensión del gobierno de éste sobre el Océano Pacífico – Ampliación del gobierno de Chile – Cuestión de límites entre éste y el Río de la Plata – Interpretación racional de las concesiones del Rey – Extensión del Paraguay sobre el Océano Atlántico – Extensión al Norte – Capitulación del Rey con Juan Ortiz de Zárate, con Diego Fernández de Zerpa y Pedro Narvaez de Silva – Límites del Paraguay con Guayanas y Venezuela – Límites con el Brasil al Oriente –Países limítrofes al Oeste – El territorio del Chaco pertenece al Paraguay o Río de la Plata.

CAPÍTULO II

Expedición del Primer Adelantado Don Pedro de Mendoza – Fuertes de Buenos Aires, Luján y Corpus Christi – Exploración de Juan Ayolas al Norte – Dificultades de la conquista – El Adelantado vuelve a España, dejando por sucesor a Juan de Ayolas – Instrucciones – Muerte del Adelantado – Ayolas traba amistad con los indios Mbocobís – Combate naval con los agaces – Combate del Valle de Guarnipitán – Fuerte de la Asunción – Origen y significación del nombre guaraní – Sometimiento de los indios de Itá, Yaguarón y Acahay – Descubrimientos y conquistas de Ayolas – Itapucú-guazú o Pan de Azúcar – Puerto de la Candelaria – Su situación – Divergencia de opiniones – Ayolas marcha al Perú e Irala queda en su espera – Juan de Salazar en la Candelaria – Su vuelta a Buenos Aires – Ruiz Galan en la Asunción – Llegada de Irala a ésta – Su prisión y libertad – El veedor Alonso Cabrera – Cédula Real del 12 de Setiembre de 1537 – Traslación de la gente de Corpus Christi a Buenos Aires – Comisión de Felipe Cáceres y Francisco Alvarado a la Corte – Traslación de Galan y demás gente a la Asunción – Vuelta de Irala – Noticia de la muerte de Ayolas – Elección de Domingo Martínez de Irala – Desocupación de Buenos Aires y Luján – Repartición de los indios en encomiendas – Expedición al Chaco – Formación de varios pueblos – Capitulación del Rey con Alvar Nuñez Cabeza de Vaca – Su expedición – Toma de posesión de la Cananea, Santa Catalina y provincia de Vera – Expedición contra los indios guaicurús – Combate – Se someten los guaicurús y demás indios del Chaco por medio de embajadores – Observaciones.

CAPÍTULO III

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca busca una vía al Perú – Reconocimiento de Irala por el río Paraguay – Expedición por el Chaco con los indios de Guarambaré, Ypané y Atirá – El Adelantado hace repetir la exploración con los indios de otros pueblos – Irala remonta el río Paraguay hasta el Puerto de los Reyes – Expedición del Adelantado – Su fracaso – Hernando de Rivera penetra en el Jaurú – Prisión de Rivera – Sublevación de los soldados – Prisión del Adelantado – Elección de Irala – Anarquía – Sublevación de los guaraníes y agaces – Expedición de Irala al Perú – Los indios mackcacies – Sus informes – Irala envía a Chaves y a otros a cumplimentar a la Gazca – Prohibición de este a Irala – Retirada a Chiquitos – Actitud de los carcacies – Recibimiento de la Gazca a los enviados de Irala – Nombramiento de Diego Centeno de gobernador del Río de la Plata – Los términos y límites de su gobernación confirman la jurisdicción del Paraguay sobre el Chaco – Irala recibe la comunicación del nombramiento de Diego Centeno y nueva prohibición de internarse al Perú – Observaciones.

CAPÍTULO IV

Capitulación del Rey con Juan de Sanabria – Muerte de éste – Su hijo Diego Sanabria continúa el contrato – Envía a Juan de Salazar con tres embarcaciones – Caducidad de la concesión – Nombramiento de Domingo Martínez de Irala de Adelantado – Pueblo de San Francisco – Su abandono – Reconocimiento del Guayrá por Irala – La Villa de Ontiveros – El Obispo don Fray Pedro Fernández de la Torre o Fray Pedro Latorre – Disposiciones administrativas de Irala – Provisión de empleos – Escuelas públicas – Construcción del Ayuntamiento de la Iglesia Catedral – Organización de la Policía – La Ciudad Real – Comisión de Nuflo de Chaves para fundar un pueblo en los Jarayes – Muerte del Adelantado – Nombramiento de Gonzalo de Mendoza – Reconocimientos de Nuflo de Chaves – Resuelve establecer el pueblo en los confines del Perú – Disidencia y división de la gente – Encuentro de Chaves con Andrés Manso – Santa Cruz de la Sierra – Repartición de los indios en encomiendas – División de la población – San Lorenzo de la Barranca y San Francisco de Alfaro – Contienda de Andrés Manso con Diego Pantoja – Santo Domingo de la Nueva Rioja – Fin trágico de Andrés Manso y de esta población – Los Llanos de Manso – Aplicación extensión de este nombre – Observaciones.

CAPÍTULO V

Expedición contra los agaces – Muerte de Gonzalo de Mendoza – Elección de Francisco Ortiz de Vergara – Expedición al Perú – El pueblo de Itati – Distinción – Prohibición de la Audiencia de Charcas – Rebelión de los indios del Guapay – Las ruinas de Santo Domingo de la Nueva Rioja – Nueva prohibición de la Audiencia de Charcas – Acusación del gobernador ante la Audiencia – Acusación ante el Virrey – Suspensión de Ortiz de Vergara – Nombramiento de Juan Ortiz de Zárate – El teniente gobernador Felipe Cáceres vuelve a la Asunción – Muerte de Chaves – Anarquía – Deposición de Felipe Cáceres – Martín Suarez Toledo – Garay funda a Santa Fe de Vera Cruz – Sus límites – Observaciones.

CAPÍTULO VI

El Adelantado llega al Río de la Plata – Encuentro de Garay con los soldados de Gerónimo Luis Cabrera – Litigio – Nuflo de Aguilar reclama el dominio de Santa Fe – Respuesta de Garay – Contienda ante la Audiencia de Chárcas – Solución del pleito – San Salvador – La Nueva Vizcaya – Desaprobación de los actos de Martín Suarez Toledo – Muerte del Adelantado – Su testamento – Gobernador interino – Coadjutor y Albacea testamentario – Tutor de la hija del Adelantado – Casamiento de Doña Juana con Don Juan de Torres de Vera y Aragón – Deposición y muerte de Diego Ortíz de Zárate y Mendieta – Villa-Rica del Espíritu Santo – Pacuyú y Carumiay – Traslación de Villa-Rica – Rebelión del Cacique Oberá y de su hijo Guiraró – Expedición de Juan Garay – Pueblos de Jejuí y Perico – Guazú – Ciudad de Santiago Jerez – Despoblación de esta ciudad – La Segunda Jerez – Exploración del Pilcomayo por Adame Olavarriega – Ciudad de Buenos Aires – Exploración del Río Bermejo – Muerte de Juan de Garay – La Ciudad de Nuestra Señora de la Concepción – Observaciones.

CAPÍTULO VII

Origen y significación del nombre de Chaco – Versiones diversas – Extensión que comprendía al principio – Su aplicación extensiva – Diferentes nombres aplicados al mismo territorio – Divisiones del territorio del Chaco – Objeto de la fundación de la Ciudad de la Concepción del Bermejo – Expediciones a Salta, Jujuy y al Perú – Destrucción de la Ciudad de la Concepción – Prisión del Adelantado – Su absolución – La Ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes – Acta de fundación – Ciudades fundadas durante el Gobierno del Adelantado Don Juan de Vera y Aragón – Su renuncia – Elección de Hernando Arias de Saavedra – Expedición contra los Guaycurús – Reducciones de San Bernardo, de Santiago de Canayá y de Nuestra Señora de los Dolores – Situación de éstas – Informaciones para acreditar las poblaciones establecidas por el Paraguay – Observaciones.

CAPÍTULO VIII

Cédula Real del 16 de Marzo de 1608 – Reducciones de los guaycurús – Carácter de estos indios y lugares que dominaban – Reducción de Yasocá o Nuestra Señora María de los Reyes – Situación de esta población – Su duración – Reducción de Guazutinguá – Su situación – Yasocá subsitía cuando se operó la división del Paraguay o Río de la Plata – Reducciones de Itatí y de Nuestra Señora de la Fe en el Chaco – Situación de estas en los mapas de Cabrer y de Arrowsmith – La Provincia del Guairá – Opiniones del Brigadier Diego de Alvear – De Félix Azara – De Pedro Lozano – Límites del Guairá con el Brasil y el Río de la Plata – Mapa de Guillaume de L’Isle – Opinión del Ministro Argentino doctor Don Manuel R. García – Reducciones del Guairá – Invasiones y devastaciones portuguesas sobre los pueblos de esta Provincia – Quejas de los misioneros ante los Tribunales de San Pablo – Denegación de justicia – La Provincia del Paraná – Espacio que comprendía esta Provincia – Reducciones del Paraná y del Uruguay – Los treinta pueblos de Misiones – Su gobierno – Jurisdicciones a que pertenecían – Modificaciones diversas – División de Misiones en Departamentos – Composición de estos – Observaciones.

CAPÍTULO IX

Ciudades de la gobernación del Paraguay – Magnitud del Río de la Plata – La Provincia Gigante de las Indias – Dificultades para atender sus poblaciones – Comisión de Manuel Frias para solicitar su división – Cédula Real del 16 de Diciembre de 1617 – El Río de la Plata y el Guairá – Ciudades que comprendían – Creación del Obispado de Buenos Aires – Extensión que abarcaba – Límites entre ambas gobernaciones – Extensión del Gobierno del Guairá al Norte, al Oriente y al Occidente –Equidad de la división de 1617 – Cuestión de límites entre los Obispados de Buenos Aires y el Paraguay sobre Misiones – Cédula Real del 11 de Febrero de 1724 – Compromiso arbitral – Fallo arbitral – Modificaciones posteriores del gobierno temporal sobre el territorio de Misiones – Límites entre el Río de la Plata y el Paraguay en el territorio del Chaco – Opiniones de geógrafos e historiadores – Ley 1ª. tít. 1º Lib. 5º. de la Recopilación de Indias – Reducciones del Paraguay entre Bermejo y el Pilcomayo aprobadas por el Rey de España – Observaciones.

CAPÍTULO X

TUCUMÁN. Su conquista por Diego Rojas, Francisco de Mendoza, Nicolás Heredia y Juan Nuñez Prado – Francisco Villagra obliga a éste a someterse al Gobierno de Chile – Separación de Tucumán de Chile – Tucumán bajo el Imperio de los Incas – Origen y significación del nombre de Tucumán – Versiones diversas – Extensión del Imperio de los Incas – Linderos de Tucumán – Límites con el Paraguay – Principales poblaciones de Tucumán – Acta de fundación de la Concepción de Bermejo – Extensión y límites de la Ciudad de Salta – Extensión y límites de Oran – Límites del Paraguay con Tucumán en el Mapa de Guillaume de L’Isle – Conquistas de Tucumán sobre el Chaco y título de sus gobernadores – Límites orientales de Tucumán en el Mapa de Cano y Olmedilla – División de la Gobernación de Tucumán – Intendencia de Salta – Límites con el Paraguay – Situación de los fuertes de Caiza, Caraparí e Itaú – Oficio del Cabildo de Oran al de Tarija sobre límites – Toma de posesión de dichos fuertes – Situación de Oran – Errores de algunos escritores sobre los derechos de Salta al Chaco situado al Norte o al Oriente del río Bermejo –Incorporación de Tarija a la Intendencia de Salta – El Obispado del Paraguay linda necesariamente con los Obispados de Buenos Aires, Salta y Santa Cruz de la Sierra – Ley 3ª. tít. 7º Lib. 1º de la Recopilación de Indias – Forma de aplicación de esta ley para establecer la divisoria de los Obispados. Observaciones.

CAPÍTULO XI

Los límites Sur de la antigua Santa Cruz de la Sierra son los Norte del Paraguay – Límites de aquella sobre el Condorillo, según el acta de su fundación – Límites entre ambas gobernaciones sobre el Río Paraguay – Extensión y linderos de Santa Cruz de la Sierra – Obispado de Santa Cruz – Reducciones de Mojos y Chiquitos – Origen de este nombre – Lugares que ocupaban dichos indios – Linderos de Chiquitos, según Juan Patricio Fernández – Límites Sur de Chiquitos, según el doctor Don Agustín Matienso – Ultima posesión de Chiquitos, según la Cédula Real de 1772 – Correspondencias de don Félix de Azara – Coimbra y Alburquerque se encuentran en la jurisdicción del Paraguay – Actos que lo demuestran – Límites entre el Paraguay y Chiquitos – Límites de la Intendencia de Cochabamba, según el Gobernador Intendente Don Francisco Viedma y el Visitador General Don Diego de la Vega – Otras autoridades – Límites de la Intendencia de Cochabamba con el Paraguay – Cuestión de límites entre la Intendencia de Cochabamba y la de la Plata – Resolución – Conclusiones – Errores del Mapa oficial de Bolivia.

CAPÍTULO XII

CHARCAS. Provincias que se comprendía antiguamente bajo este nombre – Las conquistas de los Incas – La ciudad de La Plata o Chuquisaca – La Audiencia Real de Charcas – Extensión de su jurisdicción primitiva – Cédula Real del 29 de Agosto de 1563 y del 1 de Octubre de 1566 – Demarcación y división de las Indias – Jurisdicción originaria o primitiva y Superior o de Apelación de la Audiencia de Charcas – Arzobispado de Charcas – Obispos Sufragáneos – Jurisdicción privativa – El Paraguay no linda con la jurisdicción privativa de Charcas – Jurisdicción de la Intendencia de la Plata – Observaciones.

CAPÍTULO XIII

Creación del Virreinato – Erección de Moyos y Chiquitos en gobiernos Político-militares independientes – Creación de la Audiencia Pretorial de Buenos Aires – Real Ordenanza de Intendentes de Ejercito y Provincia – División del Virreinato en ocho Intendencias – Supresión paulatina de los corregimientos y gobiernos político-militares – Excepciones – Modificaciones de 1783 – Cesación inmediata de todos los Corregidores – Subsistencia de los gobiernos de Mojos y Chiquitos – Supresión de la Intendencia de Santa Cruz y creación de la de Cochabamba – Desmembración de la Intendencia de La Plata – Supresión de las de Mendoza y Tucumán y creación de los de Córdoba y Salta – División de los treinta pueblos de Misiones entre las Intendencias del Paraguay y Buenos Aires – Creación del Gobierno Político-militar independiente de Misiones – Su agregación al Gobierno del Paraguay – Atribuciones de los Gobernadores Intendentes y de los Político-militares – Analogías y diferencias – Inviolabilidad y defensa de los territorios de unos y otros – Atribuciones de las Audiencias con relación a ellos – Cargo Accesorio del Presidente de la Audiencia de Charcas – Atribución en comisión de esta Audiencia con relación a Mojos y Chiquitos – Título del Gobernador Intendente del Paraguay Don Pedro Melo – Observaciones.

CAPÍTULO XIV

Los Guaycurús – Expediciones contra estos indios – Los mamelucos de San Pablo – Pérdida de Villa Rica – Expedición enviada a su socorro – Cobardía del jefe – Devastaciones de los mamelucos – Tentativas de desalojo de los portugueses de la antigua Jerez – Expedición contra los Guaycurús – Nuevos atentados de estos y de los payaguás – Exploración del Pilcomayo por los Padres Patiño y Niebla – Nombres diversos de este río – Sus primeros descubridores – Cédula Real del 10 de diciembre de 1563 – Acusación del Gobernador Reyes ante la Audiencia – José de Antequera y Castro – Proceso de Reyes – Reconocimiento de Antequera de Gobernador – Actitud de la Audiencia de Charcas – Resolución del Virrey – Reyes se hace reconocer Gobernador en la Candelaria – Actitud del Cabildo y de Antequera – Informaciones sobre la actitud de los indios y jesuitas de misiones – Nueva resolución del Virrey – Baltazar García Ros – Comunicación al Cabildo de la Asunción – Resolución de éste – Providencia de Antequera – Expedición de García Ros contra éste – Expulsión de los jesuitas – Derrota de García Ros – Expedición del Gobernador Zabala – Antequera se retira del Paraguay – Zabala nombra de Gobernador a Don Martín Barúa – Cédula Real del 26 de Noviembre de 1726 – Incorporación de los trece pueblos de misiones del Paraná al gobierno temporal del Río de la Plata – La jurisdicción eclesiástica no sufrió alteración entre ambos gobiernos – Memorial del Provincial Jaime Aguilar – Cédula Real del 28 de diciembre de 1743 – Carta del Obispo de Buenos Aires Don José Peralta al Rey – Observaciones.

CAPÍTULO XV

Prisión de José de Antequera y Castro – Nombramiento de Ignacio Soroeta de gobernador – Fernando Mompo – Sus doctrinas democráticas – Su influencia sobre los comuneros – Estos rechazan a Soroeta – Actitud de Barúa – Prisión de Soroeta – Este se retira de la Provincia – Renuncia de Barúa – El Presidente Luis Barreiro – Prisión de Mompo – Revolución contra Barreiro – Huida de éste – Miguel de Garay – Actitud de las Misiones Jesuíticas – Condenación y ejecución de Antequera y Mena – Impresión que causa – Nueva expulsión de los Jesuitas – Medidas defensivas del Gobernador Zabala sobre Misiones – El Gobernador Manuel Agustín de Ruiloba – El Obispo de Buenos Aires Fray Juan de Arregui – Arenga del Gobernador Ruiloba – Sublevación de los comuneros – Muerte de Ruiloba – El Obispo Arregui es elegido Gobernador – Junta General – Sus resoluciones – Actitud del Gobernador Zabala – El Paraguay es declarado Provincia rebelde – Medidas contra ella – Anarquía entre los comuneros – Invasión de los indios Mbayás – Expedición de Zabala contra los comuneros – Derrota de éstos – Invasión de los guaycurús y Mbocobis – Expedición de Espínola – Presidios sostenidos por el Gobierno del Paraguay – Expedición contra los Abipones – Decadencia del Paraguay – Petición al Virrey y a la Corte de España – Expediciones de 1758 y 1759 – Observaciones.

CAPÍTULO XVI

Nuevas reducciones en el Chaco – Nuestra Señora del Rosario del Timbó – Su situación – Su incorporación a la Real Corona – Reducción de indios Mbayás – Su situación – Cédulas Reales aprobatorias de estas y otras reducciones – Error de los que pretenden limitar al Oeste el dominio del Paraguay al río de su nombre – Fallo arbitral del Presidente de los Estados Unidos Mr. Hayes en la cuestión de límites con la República Argentina – Declaración del Ministro Argentino Dr. Don Manuel R. García – La Cancillería de Bolivia no conoce los títulos de dominio del Paraguay – Reducción de San Francisco Solano – Su situación – Su restablecimiento y duración – Nueva Reducción – Su situación – Reducción de Melodía – Su situación – Exploraciones del Padre Amancio Escobar al interior del Chaco – Duración de la reducción de Melodía – Fuerte de Borbon – Lomas de Pedro González y Fuerte de Curupayty – Litigio entre el Paraguay y Corrientes – Argumentos de una y otra parte – Resolución del Virrey – Nuevo litigio – Expulsión de los Correntinos – La Villa de Ñeembucú – Observaciones.

CAPÍTULO XVII

Usurpaciones portuguesas – Respuesta del Ministro Español Marqués de Grimaldi al Embajador de Portugal sobre ellas – Usurpación de Guyabá, Matogroso, Santa Rosa el Viejo, San Francisco de Paulo, el Guairá, Río Grande y otras regiones hasta el Marañón y el Amazonas – Reclamación reivindicatoria contra estas y otras usurpaciones portuguesas – Carta de Don Manuel a Flores al Marqués de Valdelirios sobre la misma materia – Capitanía General de Cuyabá, Matogroso y la Sierra del Paraguay – Vía de comunicación entre San Pablo y la Provincia de Matogroso – Razón de la adopción del Igurey por límite – Diferentes maneras de escribir este nombre – El Yaguary no es el Igurey – Situación del verdadero Igurey – Su contravertiente – El Igurey pretendido por los portugueses – Nombres diversos – Coimbra y Alburquerque – Exploración y protesta de Martín Boneo – Argumentos portugueses – Insubsistencia de ellos – Reclamación a la Corte de Lisboa – Promesa de demolición de Coimbra y Alburquerque – Tentativa de ocupación de Pan de Azúcar – El Fuerte Borbon contiene las usurpaciones portuguesas – Excursiones hasta Bahía Negra y al interior del Chaco – Expedición del Coronel Espínola por el río Bermejo – Expedición del Gobernador Intendente don Lázaro de Rivera contra los portugueses de Coimbra y Alburquerque – Significado de este hecho – Observaciones.

CAPÍTULO XVIII

Límites del Paraguay con las Intendencias de Salta y Buenos Aires – Modificaciones de los límites con esta sobre el territorio de Misiones – Reincorporación al Paraguay de los trece pueblos del Paraná, por la Real Ordenanza de Intendentes – Nota del Gobernador Don Pedro Melo de Portugal al Virrey – Resolución de éste – Memoria de Gonzalo de Doblas – Cédula Real del 17 de Mayo de 1803 – La Provincia de Misiones – Reunión de esta al Gobierno del Paraguay – Oficio del Virrey Sobremonte al Gobernador de Misiones Don Bernardo de Velazco – Acta de la toma de posesión del Gobierno del Paraguay, con reunión de los treinta pueblos de Misiones – Objeto de la reunión de ambos gobiernos – Dificultades para la defensa de los pueblos del Uruguay – Nombramiento de Comandante General de armas en Misiones a La Rosa – Divergencias de éste con Velazco – Queja de éste al Virrey Cisneros – Nombramiento de Tomás Rocamora como Segundo de Velazco – Nota del Virrey a éste – Examen de ella – Respuesta del Gobernador Velazco al Virrey – Ella no importa la abdicación sobre el gobierno de los treinta pueblos de Misiones – Razones – Velazco nombra Teniente gobernador de Misiones a Fulgencio Yegros – Revolución del 14 de mayo de 1811 – Jurisdicción ejercida por los "Consocios" y por la Junta Gubernativa de la Asunción – Observaciones.

CAPÍTULO XIX

Límites del Gobierno de la Asunción con el de Buenos Aires y con el de Montevideo en 1806 – Límites con el Brasil – Antecedentes históricos – Tratados de 1494, 1529, 1580 y 1680 – La Nueva Colonia del Sacramento – Su reconquista por el gobernador Garro – Tratado provisional de Lisboa de 1681 – Entrega provisoria de la Colonia del Sacramento a Portugal – Reconquista de esta Colonia por España – Tratado de Utrecht de 1715 – Nueva entrega de ella a Portugal – Fundación de la Ciudad de San Felipe de Montevideo – Tratado de límites de 1750 – Devolución de la colonia del Sacramento a España – Concesión del territorio de los siete pueblos orientales del Uruguay a Portugal – Resistencia de los Jesuitas y de los Indios – Expulsión de los Jesuitas de Portugal, España y América – Anulación del tratado de 1750 por el de 1761 – Acción reivindicatoria de España contra todas las usurpaciones portuguesas de 1776 – Tratado de Paz y límites del 1 de Octubre de 1777 – Artículos 3, 4, 5, 6, 7 y 8 – Límites del territorio de Misiones con el Brasil – Diferencias entre los comisarios del tratado de 1750 – Reconocimiento del verdadero Pequeri o Pepiri-guazú por los señores Varela y Veiga Cabral en 1759 y por Oyarvide en 1791 – Resistencia de los comisarios portugueses para reconocer el verdadero Peperi-Guazú – Guerra de 1801 – Sus efectos – Usurpación del territorio de los siete pueblos de las Misiones Orientales del Uruguay – Argumentos portugueses – Contra-argumentos – Violado o rechazado el tratado de 1777 por el Brasil renace el derecho y la acción reivindicatoria de los pueblos de origen español – Acción aislada o en común de estos contra el Brasil – Inaplicabilidad del principio del uti-possidetis en las relaciones de aquellos con éste – Consecuencia – Tendencia general de los pueblos de origen español contra el Brasil – Razón de ser ella – Conclusión.


 

 

 

PRIMERA PARTE

 

PRÓLOGO

 

Es costumbre decir dos palabras antes de empezar una obra. Por nuestra parte, no queremos prescindir de ella, para expresar el principio y en de la que ofrecemos al público, reclamando de antemano su indulgencia sobre una materia conocida, pero delicada por más de un concepto, y llena de dificultades por la escasez de las obras o fuentes a las cuales es necesario acudir para aclarar los límites de la antigua provincia del Paraguay, con los países que la circundan. Más la tarea era un deber en nosotros los hijos de aquella tierra, en presencia de la ruidosa reclamación diplomática de 1888.

En este año la Legación de Bolivia demandó al gobierno de la República la inmediata libertad de Enrique Moscoso y otros señores, aprehendidos por el comandante del Fuerte Olimpo Sr. Giménez, en el lugar que se denominó «Puerto Pacheco», que ella juzgó estaba en el territorio jurisdiccional de su gobierno.

El Ministerio de Relaciones Exteriores negó esta circunstancia, y en consecuencia, no hizo lugar a la libertad de los reos que se hallaban sujetos a la jurisdicción ordinaria de los Tribunales de la República. Algunos días después, envióse una expedición militar que se estableció en el titulado Puerto Pacheco, que, desde entonces, se llama Bahía Negra, por su cercanía a este punto lindero de las posesiones brasileras de Coimbra y Alburquerque.

El Encargado de negocios interino de Bolivia, Sr. Dr. D. Claudio Pinilla, juzgó de su deber retirarse y a la vez exponer, como expuso, los fundamentos en que se apoyan los derechos de su país al territorio del Chaco.

Con tal motivo, nos dedicamos a examinar la cuestión de límites suscitada, la cual por el derecho público vigente entre los Estados de origen español, no ofrece dificultad, en cuanto a la base que debe servir para su determinación.

El principio del uti-possidetis resuelve la causa con tal claridad que, desde luego, es permitido afirmar sin controversia, que a cada Estado corresponde el territorio que poseía lealmente al separarse de la común Madre-Patria, porque ambos países estaban sujetos a un mismo absoluto soberano, cuya voluntad expresada en cualquier forma era ley, y por cuya ley común estaban fijados sus respectivos dominios. A este respecto, puede decirse que, existe perfecta conformidad entre las cancillerías de los Estados de origen español, en sus mutuas relaciones internacionales, y la nota memorándum del 5 de octubre de 1888 de la Legación de Bolivia, lo reconoce y establece, afirmando que: "El Paraguay quedó organizado dentro de los límites de la antigua provincia de su nombre".

La nota contestación del Ministerio de Relaciones Exteriores del 3 de Noviembre del mismo año, no pretende para la República otros linderos. Por lo tanto, la ley por la cual debe resolverse la cuestión está, determinada por el expreso consentimiento de las cancillerías de los dos gobiernos sobre el citado principio, y toda la dificultad se reduce a investigar los límites de la antigua provincia o gobernación de la Asunción del Paraguay, con las provincias o gobernaciones del coloniaje español, colindantes con ella.

El asunto era y es así esencialmente histórico y práctico, no siendo posible resolverlo acertadamente, sin estudiarlo con madurez, en los documentos o títulos de los gobernadores, en las Leyes Indias, en las obras de los historiadores y geógrafos, en los juicios de los peritos, y en las discusiones que ilustran la verdad y el derecho de los Estados. Por consiguiente, antes de celebrarse un tratado de límites, debió agotarse los medios que la ciencia y la experiencia enseñan para descubrir la verdad, puesto que no se trataba de crear nuevos linderos A las naciones contratantes, sino de consignar las divisorias existentes, desde los más remotos tiempos del coloniaje. De esta consideración nace que, fueron muy ligeros e incalificables los mandatarios de la República, al arreglar los límites del Estado con Bolivia, sin exhibición de títulos, discusión ni examen de los antecedentes de la historia, en los tratados de 1879 y 1887.

Semejante procedimiento reflejó vivamente la falta de delicadeza y patriotismo reinantes en los manejos de los intereses generales, en esta época de profunda corrupción de los sentimientos morales del hombre público. ¡Hasta la integridad territorial de la Nación, no merecieron ya a nuestros gobiernos o plenipotenciarios el estudio requerido, y fácilmente renunciaron o reconocieron grandes zonas del territorio nacional a otro Estado, sin examen de títulos ni de antecedentes!

Ante esta decadencia del patriotismo, nos resolvimos hacer algunos apuntes históricos, en los cuales anotamos los límites, títulos de dominio y actos de jurisdicción ejercidos por el gobierno de la Asunción del Paraguay, desde los primeros tiempos del descubrimiento y conquista del Río de la Plata hasta el último gobernador español D. Bernardo de Velazco. Y con el mismo fin, siguiendo el curso de nuestra historia señalamos los actos ejercidos por el gobierno de la República del Paraguay relativos a las cuestiones de límites que hubieron con el ex Imperio del Brasil y la República Argentina. Por fin, concluimos por examinar la argumentación boliviana sobre el territorio del Chaco expuesta en las obras de sus publicistas y en las notas de su cancillería, ante la luz de la Historia, de las Leyes Indias y los títulos de la Nación Paraguaya.

De aquí es que dividimos la obra en tres partes distintas, de las cuales, la primera comprende el período del coloniaje, que es la que ahora publicamos, con el título de: "Los límites de la antigua Provincia del Paraguay".

La segunda abarcará, desde la revolución de 1810 hasta 1878, en que concluyó la cuestión de límites con la República Argentina.

La tercera abrazará, el examen de la cuestión de límites pendiente entre el Paraguay y Bolivia. De ellas podemos decir, que las dos primeras constituyen la exposición de los hechos dentro del Gran Proceso de la Historia, y de la última puede afirmarse que, es el estudio del derecho formulado sobre las constancias de ese Gran Proceso, y presentado al altísimo Tribunal de la Conciencia Pública, en el litigio de límites pendientes entre ambas naciones.

Tal es nuestro objeto principal; pero incidentalmente hemos tocado los hechos relativos a los demás países limítrofes con el gobierno de la antigua provincia del Paraguay, para hacer más evidente los derechos incontestables de la República sobre dicho territorio, y otros que, hoy están fuera de su dominio, por la fuerza de los acontecimientos.

En la Primera Parte, empezamos por recordar que el gobierno de la Asunción del Paraguay, que antiguamente se llamaba también, del Río de la Plata, comprendía en los tiempos primitivos, el espacio que existe desde Venezuela y las Guayanas hasta el Cabo de Hornos, y dando vuelta por este abarcaba doscientas leguas sobre el Océano Pacífico o Mar del Sur, hasta encontrar el gobierno de Diego Almagro en Chile. Sobre el Atlántico o Mar del Norte, desde el citado cabo se extendía hasta seis leguas más allá del puerto o desembocadura del río e isla de la Cananea, para de allí seguir la línea de demarcación entre las posesiones de las coronas de España y Portugal, que pasa por la isla de Buen Abrigo y el cabo de Humos o hasta dar con los límites Sur de las Guayanas e Caura por el río Amazonas, y seguir por este los límites con Guayanas y Venezuela hasta dar vuelta por los contornos del Perú, Tucumán y Chile al Oeste, y, cerrar el circuito de su extensa jurisdicción, en las doscientas leguas que tenía en el Mar del Sur, por las capitulaciones del Rey de España con los Adelantados D. Pedro de Mendoza, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, Juan Ortiz de Zárate... etc.

Tanta extensión de linderos le concilió justamente, según el historiador Guevara, el título de Gigante de las Provincias Indias; y es fuera de duda que, en aquellos primeros tiempos estaba en su jurisdicción todas las provincias del Río Grande del Sur, Santa Catalina, el Paraná, parte de San Pablo y de Goyás, toda Matogroso y parte considerable de Para y del Amazonas, que hoy pertenecen a los Estados Unidos del Brasil, así como lo estaban Mojos, 1a Capitanía General de Santa Cruz de la Sierra y Chiquitos, que hoy forman parte integrante de Bolivia; e indiscutiblemente también entraba en su dominio el territorio del Chaco situado al Norte y al Sur del Río Bermejo. –El Atlanti-Nove de Joannen Jansorium y Henricum Hondium, en 1638, presenta á la vista gráficamente, toda esta extensa jurisdicción del Río de la Plata o antigua provincia del Paraguay.

Pero de tan dilatado dominio se separó, en 1560, Santa Cruz de la Sierra, que abarcaba el espacio ocupado por el actual gobierno de este nombre, Mojos, Chiquitos y toda la parte de Matogroso situado al Occidente del Río Paraguay, desde el Lago de Xarayes hacia sus nacientes y al Norte de Mojos, por el lado del Perú, hasta los límites Sur de Venezuela sobre el Río Amazonas. De este antecedente histórico se desprende esta conclusión lógica inevitable, y es: Que siendo la antigua provincia de Santa Cruz de la Sierra, desmembración de la provincia del Paraguay, los límites Sur de aquélla son necesariamente los Norte de ésta, mientras no se justifique la existencia de una desmembración intermediaria que la historia no registra en sus anales.

Más el Paraguay que formaba un solo cuerpo y espíritu con el Río de la Plata; esto es, que bajo uno u otro nombre se comprendía indiferentemente un solo gobierno, en lo temporal y en lo eclesiástico, fue dividido en dos gobernaciones independientes, por cédula Real del 16 de Diciembre de 1617.

La una se tituló del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires y comprendía en su distrito esta ciudad, Santa Fe, Corrientes y la Concepción del Bermejo; la otra se llamó del Guairá, con capital en la Asunción y abarcaba en su distrito esta ciudad y las de Villa Real, Villa Rica del Espíritu Santo y Jerez. Más pronto decayó el nombre de Guairá, y quedó reemplazado por el histórico de Paraguay.

De esta manera, la primitiva gobernación del Adelantado D. Pedro de Mendoza quedó dividida en tres importantes secciones, que son: Santa Cruz de la Sierra, Paraguay y Río de la Plata. Cada una de las cuales fue provista de un obispado que comprendía en su distrito todo el territorio de la respectiva provincia a, que pertenecía y grandes límites naturales sirvieron de divisorias a estos dominios temporales y espirituales del coloniaje.

Sobre el Río Paraguay la gobernación de Santa Cruz de la Sierra llegaba hasta la Laguna de los Jarayes y desde esta tiraba al interior por las sierras y lomadas que dividen las aguas que caen dicha la una y al Río Paraguay al Sur de aquella, y que sirven de límites Sur a Chiquitos en los mapas oficiales de Bolivia, en la parte Norte del río San Rafael, afluente del Otuquis, hasta el Parapití o San Miguel de los Chiquitos, que divide a la gobernación actual de este nombre, de la de Cochabamba o Santa Cruz de la Sierra, a cuya jurisdicción a su vez divide del territorio que hoy se llama Chaco y que antiguamente solo se denominaba Paraguay.

Así lo enseña la historia, y así lo señalan los geógrafos antiguos; porque como bien dicen los Sres. Ulloa, en la Relación Histórica hecha por orden de S. M. en 1748: "El gobierno del Paraguay ocupa las tierras que caen a la parte Sur de Sauta Cuz de la Sierra", y esa parte Sur es lo que hoy día se conoce con el nombre de territorio del Chaco, en todos los mapas, con excepción de los oficiales de Bolivia, en que al Sur de Chiquitos se coloca la Cordillera del otro lado del Río Parapití, y debajo de la Cordillera a Tomina o Chuquisaca hasta el Río Paraguay, donde abarca al Fuerte Borbon como cosa suya. Pero la «Relación Historial de las Misiones de Chiquitos» del Padre Juan Patricio Fernández, publicada en 1726, dice que: «La provincia de Chiquitos es un espacio que, por el ponientemira a Santa Cruz de la Sierra y algo más lejos, a las Misiones de Moxos; que por el Levante baja hasta el famoso Lago de los Xarayes y por la Tramontaña la cierra una gran cadena de montes bien larga que corriendo de Levante a Poniente remata en este Lago; que por el mediodía mira al Chaco y a ese gran Lago o golfo del Río Paraguay, que desde sus principios se llamó el Puerto de los Itatines. De donde viene que el mapa de Guillaume de L’Isle, de 1703 y otros, dejen ver gráficamente que la Laguna de los Xarayes está toda ella comprendida dentro de los linderos de la provincia del Paraguay, o en otros términos, que señalen sus límites con Santa Cruz o Chiquitos al Norte de dicha Laguna, de donde tirando al occidente, van hasta pasar el Guapay y luego lo repasa, para ir a contornear por las ruinas de la vieja Santa Cruz de la Sierra, allá por el río Condorillo o Parapití, que, según el acta de fundación y el informe de 1793 del Gobernador Intendente de Cochabamba D. Francisco Viedma, al Virrey Nicolás Arredondo, separa a Santa Cruz de la Sierra de1 territorio del Gran Chaco.

Todo este territorio situado al Sur de Chiquitos y al oriente del Río Parapití, en la parte que este divide a Cochabamba o a Santa Cruz de la Sierra de dicho territorio, es, pues, de la comprensión de la antigua Provincia del Paraguay.

En cuanto a los límites de esta con la gobernación del Río de la Plata, ellos fueron al principio: Al occidente del Río Paraguay, el Río Bermejo; y al oriente, el Paraná, hasta las Misiones, donde los linderos seguían las vertientes de las aguas que caen al Paraná, y al Uruguay. Más al oriente continuaban las divisorias de ambas gobernaciones por las vertientes del Uruguay y del Iguazú o el Curitiba de los portugueses, linderos Sur del Guairá propiamente dicho o de las ciudades de Villa Real y Villa Rica del Espíritu Santo; y de esas vertientes tirando por las divisiones de la actual provincia de Santa Catalina con la provincia del Paraná del Brasil (antigua provincia del Cuairá) iban las divisorias de ambas gobernaciones hasta el Océano Atlántico.

Los lindes entre el Paraguay y la antigua provincia de Santa Cruz no sufrieron alteración alguna durante el coloniaje. Los Sur de Chiquitos continuó siendo los Norte del Paraguay; pero no así sucedió con el Río de la Plata ó el gobierno de Buenos Aires, en la parte de Misiones.

Los trece pueblos del Paraná, fueron agregados a éste por cédula real del 6 de Noviembre de 1726, y con tal motivo, los límites de dicho gobierno llegaron hasta el Tebicuary, en la parte donde las Misiones alcanzaban hasta dicho río.

Pero esta modificación fue en lo temporal; porque en lo eclesiástico no se cambiaron los límites entre ambos gobiernos, en el territorio de Misiones.

Esta anomalía produjo por parte de los gobernadores del Paraguay la reclamación de los límites de su antigua jurisdicción y la Real Ordenanza de Intendentes de Ejército y Provincia, de 1782, vino a resolver el caso, estableciendo que, a la Intendencia del Paraguay le correspondía todo el territorio de su Obispado, que lo era todo el que constituía su antigua jurisdicción, que al Norte ocupó siempre las tierras que caen a. la parte Sur de Santa Cruz de la Sierra, y que al Sur llegaba al Río Bermejo, al Río Paraná y a la divisiones de las aguas a este río y al Uruguay, etc. Aquello y esto son evidentes, si se observa que, a la Intendencia de Santa Cruz se le señaló todo el territorio de su Obispado, que lo era todo el que constituía la antigua provincia de su nombre, y a la Intendencia de Buenos Aires, se le asignó todo el territorio de su Obispado, que lo era el de su antigua jurisdicción, antes de serla agregada los trece pueblos de las Misiones del Paraná correspondientes a la antigua provincia del Paraguay.

En las modificaciones a la Real Ordenanza de Intendentes, quedaron subsistentes los gobiernos políticos militares de Mojos y Chiquitos, y la Capitanía General de Santa Cruz de la Sierra se unió a la Villa de Cochabamba para formar la Intendencia de este nombre; pero sin alterar los límites del Paraguay con el Obispado de Santa Cruz de la Sierra ó con Chiquitos y la Capitanía de Santa Cruz.

El Paraguay no sufrió, pues, más desmembración al Norte, que, la que produjo la separación de Santa Cruz de la Sierra, y las que impusieron las usurpaciones portuguesas. Entre el Paraguay y Chiquitos y Cochabamba o Santa Cruz de la Sierra, no hay concesión intermediaria; por consiguiente sus límites Norte coinciden necesariamente con los Sur de Chiquitos y los orientales de la Intendencia de Cochabamba, con los occidentales del Paraguay sobre el río Condorillo ó Parapití.

Las modificaciones de 1783, a la Real Ordenanza de Intendentes no alteraron las divisorias de los gobiernos del Paraguay y Buenos Aires, los cuales conservaron por distrito todo el territorio de sus respectivos Obispados. En su consecuencia, los trece pueblos de las misiones del Paraná, volvieron a a jurisdicción del Paraguay, quedando divididas las Intendencias de ambas provincias, al occidente del Río Paraguay, por el Bermejo, y al oriente, por el Río Paraná, hasta fas Misiones, donde los límites continuaron por las alturas que dividen las aguas que caen a dicho río y al Uruguay; pero, por real cédula del 17 de Mayo de 1803, de los treinta pueblos de Misiones del Paraná y del Uruguay, se formó la provincia de Misiones, gobernada en lo político y militar con total independencia de los gobiernos del Paraguay y Buenos Aires, entre los cuales hasta entonces estaban divididas, según la expresión de dicha cédula. En lo eclesiástico se conservó la misma antigua división de los Obispados de una y otra provincia.

En este estado, en 1806, por otra orden real, se reunió el gobierno de los treinta pueblos de Misiones al gobierno-Intendencia del Paraguay, en lo político y militar. En lo eclesiástico continuó en el mismo estado anterior a la creación de la Provincia de Misiones; esto es, el Obispado del Paraguay limitaba con la de Buenos Aires, por las divisorias de las aguas a los ríos Paraná y Uruguay, así como lo fue durante la corta existencia de la gobernación independiente de los treinta pueblos de las misiones guaraníes y tapes.

Don Bernardo de Velazco, Gobernador-Intendente del Paraguay, con reunión de los treinta pueblos de Misiones, estaba en el ejercicio de su autoridad, cuando sobrevino la revolución de 1810 y la 1811. La jurisdicción que tenía pasó a la Junta Gubernativa de la Asunción en este año, en toda su extensión; esto es, desde el Pepirí-Guazú y San Antonio Guazú hasta el Parapití, y desde el Río Bermejo hasta los límites Sur de Chiquitos.

Los actos de jurisdicción y dominio ejercidos por la Junta Gubernativa del Paraguay, los expondremos en la Segunda Parte. Por ahora, hasta acentuar el hecho de que el gobierno de la Asunción comprendía todo el territorio de su Obispado, mas el territorio de los diecisiete pueblos del Uruguay, del Obispado de Buenos Aires, de la misma manera que el Río de la Plata, a consecuencia de la cédula real de 1726, abarcaba el territorio de su Obispado, más los trece pueblos del Paraná, del Obispado del Paraguay, hasta que por la Real Ordenanza de Intendentes de 1782, estos volvieron al gobierno del Paraguay.

Los límites de esta gobernación con Buenos Aires, eran, pues, claros y precisos, con arreglo al uti possidetis de 1810 ó 1811.

Los linderos de ella con los elementos componentes de Bolivia, son más claros precisos aún, si se tiene presente que al Norte no hubo alteración de límites, de modo que es incuestionable la verdad siguiente: Que el gobierno del Paraguay ocupa las tierras que caen a la parte Sur del Obispado de Santa Cruz de la Sierra, desde el tiempo que fue este creado, y con anterioridad, desde que, en 1560, se separó Santa Cruz de la Sierra de la antigua Provincia del Paraguay hasta el 15 de Mayo de 1811, en que cayó la autoridad del último gobernador español D. Bernardo de Velazco, para levantarse sobre su extinguida autoridad, el dominio de la soberanía del pueblo paraguayo.

En cuanto a la Intendencia de La Plata ó de Charcas, encontramos que ella no lindaba con la del Paraguay, por cuanto al Norte del Río Pilcomayo, entre una y otra gobernación se interponga la de Cochabamba ó Santa Cruz de la Sierra, cuya jurisdicción llegaba al Sur, por lo menos, hasta dicho río; y entre este y el Bermejo se interponía Tucumán primero, luego, la Intendencia de Salta, entre los límites de la ciudad de Oran con Tarija, y después este partido mismo sirvió de obstáculo al ser incorporado a dicha Intendencia.

Lo uno se hace evidente teniéndose presente que la Intendencia de La Plata, con las modificaciones introducidas a la Real Ordenanza, ea 1783, quedó reducida a seis partidos que son: Amparaes, Tomina, Oruro, Pária, Carangas y Pislaya-Paspaya.

Este, el más oriental de todos ellos, en los mismos mapas oficiales de Bolivia está comprendido entre el río Paspaya y el Cachimayo en la parte más oriental; y si se mira el mapa de Cano y Olmedilla de 1775, se verá que queda al occidente de Santa Cruz de lá Sierra, de igual manera que Tomina y Amparaes.

La Cédula Real de aprobación de la fundación de la ciudad de Oran y los límites que esta tenia con Tarija, así como la extensión de esta villa o provincia, convencen desde luego de la exactitud que el Paraguay tampoco lindaba con Potosí durante el coloniaje, ni podía serlo, porque entre una y otra se interponía la Intendencia de Salta.

En cuanto a esta heredera de la gobernación de Tucumán, en la parte que lindaba con el Paraguay, puede decirse sin temor de errar, que existe entre ambas Intendencias una divisoria histórica natural que es el Río Bermejo, desde donde termina el límite con la de Buenos Aires, hasta donde concluye el llano territorio del Chaco al Norte o el oriente de dicho río, que es por donde comienzan las reducciones de Caiza, Carapari e Itaú, ubicadas en los terrenos altos o entre las serranías del antiguo reino del Perú, al cual perteneció primitivamente Tucumán, y a las cuales originariamente se llamaranChacú, Chacou oChaco.

La Intendencia del Paraguay no tenía cuestión de límites con Chiquitos, Cochabamba ni otro alguno de los elementos componentes de Bolivia. Tampoco tenía litigio con Salta ni Buenos Aires sobre el territorio del Chaco, donde existe la divisoria natural e histórica del Río Bermejo; pero durante el tiempo que la gobernación del Río de la Plata llegó sobre el Río Tebicuary, en la parte de Misiones, algunos vecinos de Corrientes se establecieron en las lomas que después se llamó de Pedro González y fuerte de Curupayty.

Los gobernadores del Paraguay tan pronto como se apercibieron del hecho reclamaron contra semejante ocupación que, no caía en el territorio de los trece pueblos de las Misiones del Paraná, que le fueron segregados por la citada cédula Real.

Corrientes pare escusar sus avances sobre la gobernación del Paraguay o por error, fundó su posesión en que, por la división de 1620, había correspondido al Río de la Plata hasta el Río Tebicuary.

Con tal motivo, se suscitó empeñado litigio hasta que el Virrey Vertiz partió administrativamente la diferencia, por providencia del 9 de Noviembre de 1779; pero, luego, reapareció el pleito con la sanción de la Real Ordenanza de Intendentes de 1782 y el Gobernador Intendente don Pedro Melo de Portugal ocupó por la fuerza a Curupayty, en 1784.

Este acto violento originó la protesta del Teniente Gobernador de Corrientes don Alonso Quesada y las disputas y violencias continuaron durante el coloniaje sobre el fuerte de Curupayty. Pero el Gobernador del Paraguay D. Bernardo de Velazco se halló en posesión hasta el Río Paraná, cuando el 15 de Mayo de 1811 depuso su autoridad española ante la soberanía popular. El gobierno del Paraguay al emanciparse de España, tenía pues, jurisdicción y dominio sobre Curupayty; esto es, hasta el Río Paraná. También tenía jurisdicción y dominio o derecho sobre el territorio de los treinta pueblos de Misiones, que hasta entonces estaban sujetos al gobernador D. Bernardo de Velazco. El teniente-gobernador de Misiones don Fulgencio Yegros, pasó a presidir los destinos de la provincia del Paraguay, en 1811.

La Junta Gubernativa conservó toda 1a extensa jurisdicción de Don Bernardo de Velazco. En tal sentido, 8u dominio sobre el territorio del Chaco situado al Norte del Río Bermejo y al Sur de Chiquitos, fue siempre quieto, pacífico y continuado, como lo fue desde el principio del coloniaje hasta entonces. En efecto. Desde Juan de Ayolas que traba amistad con los indios Mbocobis al Norte del Río Bermejo, y desembarca y conquista esa región Norte del Chaco por el título del Primer Adelantado don Pedro de Mendoza, o desde Alvar Nuñez Cabeza de Vaca que somete a los indómitos guaycurús y demás indios que habitaban la ribera derecha del Río Paraguay, hasta el último gobernador español don Bernardo de Velazco, se encuentran atestiguando la jurisdicción y dominio de la antigua provincia del Paraguay, las frecuentes expediciones de sus gobernadores y los sacrificios de sus vecinos sobre dicho territorio, en las reducciones de Yasocá o Nuestra Señora de los Reyes y Guazutinguá, de los indios guaycurús, por los años de 1609, de las cuales la primera duró hasta 1626, frente mismo a la Asunción, a una legua de distancia del Río Paraguay. Al Norte de ésta, entre el fuerte Borbon u Olimpo y Bahía Negra estuvieron las de Itatí y Nuestra Señora de la Fe, destruidas por las invasiones de los mamelucos portugueses, el año 1645. Al Sur del Pilcomayo, cerca del Río Bermejo, sobre la ribera derecha del Río Paraguay se estableció la del Timbó de indios Abipones, en 1762; mas al Norte de ésta se fundó, en 1776 la de San Francisco Solano de indios Mbocobis, y más cerca del Río Pilcomayo, pero al sur de éste, en 1782 se planteó la Nueva Reducción de indios Tobas, reducciones todas aprobadas por el Soberano Español, como realizadas en la jurisdicción de la provincia del Paraguay. Al Norte del Paraguay, pero un poco más al Norte de la reducción de Yasocá o Nuestra Señora de los Reyes, sobre el río Confuso o por sus cercanías, en 1787, se estableció la importante población de la Reducción de Melodía, que duró treinta anos desde su fundación; esto es, hasta 1817, y con anterioridad, por los años de mil setecientos sesenta y tres se estableció por la altura de Pan de Azúcar la reducción de indios mbayás o guanás o albayás, aprobadas también por el Rey, como hechas en la jurisdicción del Paraguay. Y más al Norte, en los cerros de los «Tres Hermanos» su gobernador Intendente don Joaquín de Alós y Brú, hizo construir en 1792 el Fuerte de Borbon, para contener las usurpaciones portuguesas que llegaron a radicarse por los lugares de Coimbra y Alburquerque, en la jurisdicción del Paraguay.

Con este motivo recordemos que su Gobernador Intendente don Lázaro de Rivera, en 1801, llevó en persona una expedición militar destinada a recobrarlos por la fuerza. Los atacó y si fue rechazado, queda en la historia la tentativa hecha para reincorporarlo a la jurisdicción y dominio de su mando, así como quedó la protesta que hizo Martin Boneo, por su antecesor don Joaquín Alós y Brú, contra tales avances portugueses.

Entre tanto, Chiquitos, Cochabamba ó Santa Cruz de la Sierra, Salta o la antigua provincia de Tucumán, el Río de la Plata ó la Intendencia de Buenos Aires no pueden mencionar ningún acto de posesión del coloniaje en el espacio comprendido entre el Río Bermejo, el Río Paraguay y Bahía Negra, que contradiga siquiera tales actos de jurisdicción y dominios, históricos, quietas, pacíficos y continuados durante la dependencia de la Madre Patria.

Para hacer resaltantes estas verdades hemos procedido a la manera que, en 1866, el ciudadano paraguayo Manuel Pedro de Peña decía: "He recurrido a hojear los libros que podrían instruirme y el resultado ha sido hacer un acopio de conocimientos que revelan esta propensión de apoderarme de lo ajeno".

"El fruto de este trabajo es escribir cuantos párrafos y artículos he entresacado de las obras que hasta ahora han llegado a mis manos y son conducentes al fin que me he propuesto omitiendo lo incongruente y expresando lo que concierne al caso".

"No son cosas nuevas para los que conocían las obras; pero para los que no tienen noticias de la historia y de los hechos, es de mucha utilidad que se generalicen".

En esta Primera Parte que publicamos, nada hay pues nuevo, sino el trabajo de recoger de las páginas de la Historia del Coloniaje, los títulos actos de jurisdicción del Paraguay sobre el territorio del Gran Chaco, omitiendo lo incongruente y expresando lo que concierne al caso, con el objeto de hacer resaltar el derecho incontestable de la República sobre dicho territorio ó incidentalmente nos ocupamos también sobre los demás territorios que fueron de su antigua jurisdicción.

De igual manera y con el mismo objeto expondremos en la Segunda Parte, los actos de jurisdicción y dominios realizados desde 1810 hasta 1878. En la Tercera Parte, examinaremos la "Cuestión de límites con Bolivia", dentro del Gran Proceso de la Historia, a la luz de los hechos consignados en sus páginas y bajo el imperio de las disposiciones vigentes, entre pueblos que tienen un mismo origen, leyes, lengua, costumbres y vicisitudes históricas, y que, por consiguiente, fácilmente pueden entenderse dentro de lo que es verdaderoy justo.

El arreglo de la cuestión de limites pendiente es así sobre todo una cuestión de estudio y de buena fe. En este sentido creemos que una tentativa para aclarar la materia podrá siempre ser de interés público, aún cuando no se llene el objeto que el autor ha tenido en vista. Por tal razón, no hemos vacilado en abordar una causa superior a nuestras fuerzas y lanzar juicio de la opinión general, los apuntes que contiene: Los límites de la antigua Provincia del Paraguay.

A. AUDIBERT.

Buenos Aires, Diciembre 15 de 1892.



CAPITULO I


Antiguos limites del Paraguay – Doctrina del Derecho Divino – Bula del Papa para la partición de los dominios de España y Portugal – Tratado de 1494 – Línea de demarcación en. las posesiones de ambos Estados – Descubrimiento del Río de la Plata por Sebastián Gaboto – Reconocimientos y posesiones tomadas por Juan Díaz de Solís y Vicente Yañez Pinzón por la corona española – Juan Díaz de Solís descubre después de Gaboto el Paraná-Guasú – Concesión a Solís – Su expedición y muerte – Río de Solís – Segunda expedición de Sebastián Gaboto a este río – Divergencia de opiniones sobre su destino. Exploración del Río de Solís – Fuerte de "Santi-Spíritu". El Río Paraguay – Combate naval con los agaces – Origen del nombre de Río de la Plata – Origen y significación del nombre de Paraguay – Diversas versiones – Capitulación del Rey con D. Pedro de Mendoza – Extensión del gobierno de éste sobre el Océano Pacífico – Ampliación del gobierno de Chile – Cuestión de límites entre éste y el Río de la Plata – Interpretación racional de las concesiones del Rey – Extensión del Paraguay sobre el Océano Atlántico – Extensión al Norte – Capitulación del Rey con Juan Ortiz de Zárate, con Diego Fernández de Zerpa y Pedro Narvaez de Silva – Límites del Paraguay con Guayanas y Venezuela – Límites con el Brasil al Oriente –Países limítrofes al Oeste – El territorio del Chaco pertenece al Paraguay o Río de la Plata.


Vamos a ocuparnos de los límites de la antigua provincia del Paraguay, consignando sus títulos de dominio y actos de jurisdicción sobre el territorio de su distrito, desde los primeros tiempos del descubrimiento y conquista del Río de la Plata, con el objeto especial de tratar la cuestión de límites con Bolivia, e incidentalmente, para recodar las que hubo con la República Argentina y el Brasil, a fin de señalar por los cuatro puntos cardinales los linderos de sus derechos territoriales.

En esta tarea es preciso recordar que, cuando Cristóbal Colón descubrió un mundo nuevo, creyendo que eran la India Occidentales, la Europa vivía bajo la influencia de la doctrina del Derecho Divino. Para legitimar los descubrimientos y conquista era necesario acudir al Vicario de Dios sobre la Tierra, única autoridad del mundo católico para declarar la voluntad Divina que, debía servir de Ley Fundamental para regir las relaciones internacionales de los Estados que reconocían la supremacía espiritual del Jefe de la Iglesia Católica.

De acuerdo con este Derecho Internacional Público vigente entonces en la Europa, los Reyes de Portugal habían hecho que el Papa les adjudicase los territorios del Africa y de lo mares del Sur que descubrieran y pudieran ocupar. Y de igual manera para legitimar el derecho de poseer las tierras situadas al Oeste, que Colón acababa de descubrir, los Reyes de España acudieron también al Papa para que sancionara por una Bula los derechos de posesión y dominio que ese descubrimiento les había dado.

"La cuestión no admitía vacilaciones, dice el historiador argentino Dr. Vicente F. López. El Papa, que tenía estrechísimas conexiones políticas y personales con los Reyes de España, no podía rehusarles lo que había concedido de tiempo atrás a los portugueses; y expidió la famosa Bula del 3 de Mayo de 1493, por la que "con acuerdo del Sacro colegio de los Cardenales, dio a los Reyes de Castilla y de León el Soberano imperio y principado de las Indias Occidentales y su navegación sobre todo aquel hemisferio, con todas las facultades, gracias, indulgencias y prerrogativas que se habían concedido a los Reyes de Portugal para la Guinea y las partes de Africa que habían ocupado".

"Hasta aquí nada había que decir: las cosas estaban en regla según su tiempo. Pero es que el Papa y su Sacro Colegio de Cardenales, mal servido al parecer por el Espíritu Santo en ese acto colectivo en el que, según el dogma, no hay error posible, aceptó lisa y llanamente el enorme error en que estaba Colon; y dio por sentado que lo que se había descubierto era una de las islas adyacentes a la costa Occidental del Asia. Teniendo pues que determinar la parte que en ese continente, y en sus mares, debía pertenecer a españoles, y la parte que debía pertenecer a portugueses, para que no surgieran conflictos entre ellos, el Papa mandó que se trazase una línea de polo a polo, a cien leguas al Occidente de las Islas Azores, y de Cabo Verde, y que todo lo descubierto, y lo que se descubriese al Occidente, o al medio día (Sur), fuese de la navegación y de los descubrimientos de los Reyes de Castilla y de León, con lo cual se declaraba de los portugueses todo lo que quedaba al Oriente de esa proyectoria".

"La resolución fue inmediatamente reclamada por los Reyes de Portugal, no tanto por su fondo, que aceptaban como justo, pues participaban del mismo error geográfico de Colón, sino por la distancia a que debía trazarse la línea; que le pareció poco avanzada en el Atlántico para garantir bien su navegación y sus descubrimientos probables por su lado".

"Esta contienda hubo de dirimirse en las conferencias de Tordesillas, que algunos llaman tratados. Pero Solorzano dice categóricamente que no pudieron ponerse de acuerdo las dos partes; y que defirieron el conflicto en el Papa; el cual más erróneamente inspirado ahora que antes, zanjó la dificultad haciendo avanzar la línea divisoria doscientas y setenta leguas más adelante que la anterior, es decir, trescientas setenta leguas al Occidente del Cabo Verde (1).

A este respecto, sin embargo, la categórica afirmación de Solorzano y otros autores sufren un gran error. En efecto. En las conferencias de Tordesillas de 7 de Junio de 1494, realizadas con el objeto de llegar a un acuerdo sobre el derecho de navegación, comercio, pesquería y establecimiento en la costa de Africa,(2) ambas coronas llegaron a cortar las diferencias sobre la partición del Mar y Océano, conviniendo que, la línea divisoria pasase por el meridiano que dista trescientas setenta leguas al Occidente del Cabo Verde. La prueba de esta afirmación es la capitulación aprobada el 5 de Setiembre de 1494, que en lo pertinente dice: "E luego los dichos procuradores de los dichos señores Rey e Reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Secilia, de Granada... etc., e del dicho señor Rey de Portugal de los Algardes,... etc., dijeron: Que por cuanto entre los dichos señores sus constituyentes, hay cierta diferencia sobre lo que a cada una de las dichas partes pertenece de lo fasta hoy día de la fecha desta capitulación está por descubrir en el Mar Océano; por tanto, quellos por bien de paz e concordia e por conservación del debido e amor quel dicho señor Rey de Castilla, de Aragon... etc., a sus Altezas place, a los dichos procuradores en su nombre, e por virtud de sus poderes, otorgaron e consintieron que se haga e asine por el dicho Mar Océano una rraya o línea derecha de Polo a Polo, del Polo Artico al Polo Antártico, ques de Norte a Sur; la qual rraya o línea e señal, se haya de dar o dé derecho como dicho es, a trescientas setenta leguas de la Isla de Cabo Verde para la parte del Poniente, por grados o por otra manera, como mexor e más presto se pueda, dar, de manera quenon sea más. E que todo lo que fasta aquí thenga allado e descobierto, e de aquí adelante se allare e descobriere por el dicho señor Rey de Portugal e por sus navíos, ansí yslas como tierra firme, desde la dicha rraya dada arriba en la forma susodicha, yendo por la dicha parte de Levante dentro de la dicha rraya a la parte de Levante a Norte, o de Sur della, tanto que non sea atravezando la dicha rraya, questo sea e quede e pertenezca al dicho señor Rey de Portugal e a sus subcesores para siempre xamás. E que todo lo otro, ansí yslas como tierra firme alladas e por allar, descobiertas e por descobrir que son e fuesen alladas por los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Aragon... etc., e por sus navíos, dende la dicha rraya dada en la forma susodicha, yendo por la dicha parte de Poniente dempues de pasada la dicha rraya para el Poniente o al Norte-Sur della, que todo sea e quede e pertenezca a los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Leon,... etc, e a sus subcesores para siempre xamás».

«Los dichos procuradores prometen e siguran, en virtud de los dichos poderes, que de hoy en adelante non embiarán navios algunos los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Leon... etc., por esta parte de la rraya á la parte de Levante aquende la dicha rraya que queda para el dicho Señor Rey de Portugal, á la otra parte de la dicha rraya que queda para los dichos Señores Rey é Reyna de Castilla e de Aragon... etc., á descobrir e buscar tierra nin ysla alguna, nin a contratar, nin rrescatar, nin conquistar aquende de la dicha rraya, los dichos navios de los dichos Señores Rey e Reyna de Castilla, de Leon, de Aragon... etc., allasen qualesquier ysla ó tierras en lo que ansi queda para el dicho Señor Rey de Portugal e para sus herederos para siempre xamás, que sus Altezas lo ayan de mandar luego dar y entregar. E si los navios del dicho Señor Rey de Portugal allaren qualesquier ysla e tierra en la parte de los dichos Señores Rey e Reyna de Castilla, de Leon e de Aragon... etc., que todo lo tal sea e quede para los dichos Señores Rey de Castilla, de Leon e de Aragon... etc., e para sus herederos para siempre xamás, e quel dicho Señor Rey de Portugal lo haya luego de mandar, dar y entregar... etc. ».

Y al final, la capitulación agrega: «E para mayor siguridad e firmeza de lo susodicho, xuraron á Dios e a Santa Maria e a la señal de la Cruz [cruz], en qué posieron sus manos derechas, e las palabras de los Santos Evangelios donde quiera que mas largo son escriptas, en las ánimas de los dichos sus constituyentes; quellos e cada uno dellos thendrán e guardarán e complirán todo lo susodicho, e cada una cosa e parte dello, rrealmente e con efeto, cecunde todo frabde, cabtela, engaño, ficion e simulacion; é non lo contradirán en tiempo alguno nin por alguna manera; baxo el qual dicho xuramento, xuraron de non pedir absolucion nin rrelaxacion dello á Nuestro Muy Santo Padre, nin á otro ningun Legado nin Perlado que la pueda dar, e aunque de propio motu la dén, non usarán della; antes por esta presente capitulacion, soplican en el dicho nombre a Nuestro Muy Santo Padre, que Su Santidad quiera confirmar e aprobar esta dicha Capitulacion, sigund en ella se conthiene e mandar expedir sobrello sus Bulas a las partes e qualesquier dellas que las pidiere, e incorporar en ellas el thenor de la Capitulacion; poniendo sus censuras á los que contra ella fueren o pasaren en cualquier tiempo que sea ó ser pueda».

«E ansí mesmo, los dichos procuradores en el dicho nombre, se obligaron baxo la dicha pena e xuramento, que dentro de cien dias primeros siguientes, conthados dendel dia de la fecha desta capitulacion, darán la una parte a la otra, e la otra á la otra, la aprobacion e rratificacion desta capitulacion, escripta en pergamino e firmada de los nombres de los dichos señores sus constituyentes, e sellada con sus sellos de cuño pendientes y en la escriptura que obiesen de dar los dichos Señores sus constituyentes Rey e Reyna de Castilla e Aragon... etc., aya de firmar, consentir e abtorizar el Muy Esclarecido e Ilustrisimo Señor Príncipe Don Xoan, su fixo. De lo qual todo que dicho es, otorgaron dos escripturas de un thenor, tal una como otra, las cuales firmaron de sus nombres e las otorgaron ante los secretarios e testigos abaxo escriptos, para cada una de las partes la suya, e qualesquier que paresciere valga como si ambos dos parescieren; que fueron fechas é otorgadas en la dicha Villa de Tordesillas el dia, mes e año susodicho. D. Enrique Enriquez, comendador mayor. Ruiz Sosa. Don Xoan de Sosa. El doctor Rodrigo Maldonado. Licenciado Arias. Testigos que fueron presentes que vieron aqui firmar sus nombres á los dichos procuradores y embaxadores, e otorgar lo susodicho e facer el dicho xuramento: el Comendador Pedro de Leon, el Comendador Fernando de Torres, vecinos de la Villa de Valladolid, y el comendador Fernando de Gamarra, comendador de Zagra e Zenete, continos de la casa de los dichos Señores Rey e Reyna, Nuestros Señores; Xoan Suarez de Sequeire e Ruy Leme e Duarte Pacheco, continos de la casa de dicho Señor Rey de Portugal para ello llamados».

«E yo Fernando Alvarez de Toledo, Secretario del Rey e de la Reyna Nuestros Señores e de su Consejo, e su Escribano de Cámara e Notario público en la de su Corte y en todos rreynos e Señorios, fuí presente á todo lo que dicho es, en uno con los dichos testigos, e con Esteban Baen, Secretario del dicho Señor Rey de Portugal, que por abtoridad de los dichos Rey e Reyna Nuestros Señores, le dieron para dar fée desde abto en sus rreynos, fué ansí mesmo presente á lo que dicho es; e de rruego e otorgamiento de todos los dichos procuradores y embaxadores que en mi presencia e suya aquí firmaron sus nombres, este público instrumento fice escribir, el cual va escripto en estas seis foxas de papel de pliego entero, escriptas de ambas partes, con esta en que ván los nombres de los sobredichos e mi sino, y en fin de cada plana va señalado de la señal de mi nombre e de la del dicho Esteban Baen. Y en fée de ello fice aqui esta mi señal, que es tal.

En testimonio de verdad –Fernand Alvarez- E yo el dicho Esteban Baen que por abtoridad que los dichos Señores Rey e Reyna de Castilla, de Leon... etc., me dieron para facer públicos en todos sus rreinos e Señoríos, xuntamente con el dicho Fernand Alvarez, á rruego e rrequerimiento de los dichos embaxadores e procuradores, á todo presente fui, e por fée e certeza dello aqui de mi pública señal la siné, que es tal... etc. ».

«La qual dicha escriptura de asiento e capitulacion e concordia arriba encorporada, vista y enthendida por Nos; la aprobamos, alabamos, confirmamos, otorgamos e rratificamos, e prometemos de thener, guardar e complir todo lo susodicho en ella conthenido, e cada una cosa e parte dello, rrealmente e con efeto, cesante todo frabde, cabtela, ficion e simulacion; e de no yr nin venir contra ello nin contra parte dello en tiempo alguno nin por alguna manera que sea ó ser pueda. E para mayor firmeza, xuramos á Dios e á Santa María, e á las palabras de los Santos Evangelios, donde quiera que más largamente son escriptas, y á la señal de la cruz en que corporalmente ponemos Nuestras manos derechas en presencia de Fernand Duque de Estrada Maestre-Sala del muy Ilustre Príncipe D. Xoan, que los dichos Rey e Reyna de Castilla, de Leon, de Aragon... etc., Nuestros Hermanos á Nos, para ello ymbiaron, de lo ansí thener, guardar e complir, e cada una cosa e parte de lo que á Nos, incumbe rrealmente e con efeto, e como dicho es, por Nos e por Nuestros herederos e subcesores, y por los dichos Nuestros Reynos Señorios, súbditos e naturales dellos, baxo las penas, obligaciones, vínculos e rrenunciaciones en el dicho contrato de capitulacion e concordia arriba escripto conthenidos. Por firmeza e corroboracion del qual, sinamos esta Nuestra Carta de Nuestra Señal, e Mandamos sellar de Nuestros sello de plomo, pendiente en filos de seda de colores.

Dada en la Villa de Setubal á cinco dias del mes de Setiembre – Xoan Ruis, la fizo, año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil cuatrocientos e noventa e cuatro. El Rey». (3)

Por esta capitulación o tratado entre España y Portugal, se ve que, ambas coronas llegaron a un acuerdo sobre la partición del Mar Océano. Mas como el Derecho Público vigente en aquella época, se fundaba en la doctrina del Derecho Divino, las partes solicitaron del Papa, la confirmación del pacto referido, y la línea divisoria avanzó doscientas y setenta leguas más adelante que la anterior; esto es, trescientas setenta leguas al Occidente del Cabo Verde, por convenio de partes y ratificación del Papa.

Dicha línea de demarcación, o meridiano divisorio de los derechos de ambas coronas, pasa por la isla de Buen Abrigo, seis leguas al Norte de la isla y Puerto de la Cananea donde desagua al Océano Atlántico el río de la Cananea llamado también Ubay. Comprende cuatrocientas y cincuenta leguas de Norte a Sur, contando desde dos grados de altura austral por el Cabo de Humos hasta la isla de Buen Abrigo por los veinte y cinco grados de latitud. (4)

Dos años después de la celebración del tratado de 1494; esto es, el año 1496, Sebastian Gaboto, natural de Venecia, pero que estaba al servicio de los Reyes Católicos D. Fernando y Da. Isabel, navegando por orden de estos, en los descubrimientos de América, llegó en dicho año al Paraná Guazú o Río de la Plata y se internó en él, seiscientas leguas contra sus corrientes. De esta noticia que dio a su regreso a España, resultó que se despachase a Juan Díaz de Solís y Vicente Yañez Pinzon a proseguir aquel descubrimiento y los de la costa del Brasil hacia el Sur, con orden de no detenerse, reduciéndose á reconocer los Puertos y Países, para proceder después a la población de ellos.

Partieron de Sevilla, Pinzón y Solís, el año de 1508, en dos carabelas: tomaron el cabo de San Agustín y costearon las tierras, desembarcando en los Puertos y Ensenadas, practicando todas las diligencias correspondientes á la formalidad de los actos de toma de posesión por la Corona de Castilla, en cuya forma llegaron hasta casi la altura austral de 40 grados, desde donde regresaron a España. (5)

En 1512, volvió a salir Juan Díaz de Solís de España, con licencia del Rey para hacer descubrimientos y siguiendo los pasos que habían traído con Vicente Yañez Pinzón, penetró en el río que los naturales denominaban Paraná Guazú, que significa Gran pariente del Mar, o río como Mar, porque, según Lozano, traspasando los límites del río, se reviste de la grandeza y propiedades del mar. (6)

Pensó que tanta agua debía atravesar dilatadas regiones, cuyo descubrimiento le daría gloria y riquezas; pero careciendo de elementos suficientes para tan ardua empresa, volvió a España para solicitar del Rey la privativa de la conquista y gobierno de los países regados por aquel gran río.

Obtuvo la concesión y el 8 de Octubre de 1515, del Puerto de Lepe, se hizo a la vela con tres embarcaciones, sesenta hombres y víveres para dos años y medio. Penetró en dicho río por la orilla septentrional y habiendo divisado algunos indios que le observaban, quiso hablarles y bajó a tierra con poca gente y tanto descuido, que al rato fueron víctimas de los indios Charrúas.

Impresionado por tan triste suceso, el resto de su gente volvió enseguida a España haciendo del país tan fea descripción: que, por algunos años, otros no desearon repetir la exploración del río denominado de Solís por su descubridor, según lo enseñan Charlevoix, Lozano y Guevara o de los demás que contaron su desgraciado fin, al decir de otros con Azara.

Sebastián Gaboto, experto piloto, algunos años después propuso al rey buscar un camino a las Indias Orientales, por el estrecho de Magallanes, y según Ruiz Díaz de Guzmán, (7) ofreció descubrir una fácil navegación y puerto por donde con más comodidad se pudiese entrar al rico reino del Perú y al poderoso Inca, del cual Francisco Pizarro había llevado a Castilla larga relación y noticia.

Mas cualquiera que haya sido su propuesta, el hecho fue que en el mes de Abril de 1526, salió de Sevilla con tres embarcaciones y llegó al Río de Salís al año siguiente. Sobre el Carcarañal fundó el Fuerte de Santi-Spiritus y remontando el Río Paraná reconoció la desembocadura del Río Paraguay y más adelante la del Bermejo, al cual los naturales denominaban Ypytá, por el color de sus aguas. (8).

Al llegar á la Angostura los agaces le dieron combate naval con poderosa escuadra compuesta de trescientas canoas, cayendo cautivos Juan Fuster, Héctor Acuña y Anton Rodríguez. (9).

Más adelante, en el lugar denominado La Frontera, Gaboto adquirió de los guaraníes las piezas de plata que envió al rey con sus agentes. E imaginando que el país bañado por el Río Paraguay era abundante en dicho metal, le puso, según los historiadores Ruiz de Guzmán, Charlevoix, Lozano, Guevara, los Ulloa, Raynal, Funes, Domínguez y otros, el nombre brillante del Río de la Plata, (10) que más tarde el tiempo, la gran distancia y la falta de conocimiento exacto de los lugares y de las cosas llevó al Río de Solís, quedándole a él su nombre indígena de Paragua-y, sobre cuyo origen y significación, no están conformes los peritos en el idioma guaraní.

En efecto. Unos enseñan que en la antigua lengua de los carios, Paraguay, quiere decir: Río Coronado. De Paraguá, que significa corona de plumas, y de y, que expresa agua o río. Nombre que le fue puesto, porque la laguna de los Jarayes, de la cual se creía que nacía, le formaba como una inmensa corona de plumas.

Otros dicen que viene de Pararaminguá que significa como mar; y de y, cuyo alcance acabamos de referir. Sinalefando ramin como se acostumbra en guaraní, viene a ser Paraguay y significa entonces: Agua o río como mar, denominación que según Lozano, proviene de la copia inmensa de sus aguas, de los innumerables ríos que recibe, de las muchas y famosas islas que lo forman y por las demás cualidades que le constituyen digno acreedor de tal nombre.

Otros explican diciendo: que cuando arribaron los primeros españoles habitaban toda la costa oriental del río los carios, quienes le llamaban Payaguay, o sea agua o río de los payaguás, porque estos indios lo navegaban privativamente en todo su curso. Por circunstancia inexplicada se cambió la y griega en una r y se obtuvo así la palabra Paraguay.

Por fin otra versión afirma que este nombre se tomó de un cacique llamado Paraguá, y de y, expresando entonces agua o río de Paraguá. Pero según Azara la historia ni la tradición de los indios dan noticia de tal cacique; por consiguiente, esta versión es una mera conjetura o invención. Sin embargo, el historiador Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, en su historia General y Natural de Indias, nos habla de los indios Paraguás que probablemente no son otros que los mismos Payaguás. Paraguay puede entonces significar: río de los Paraguás.

Pero sea cual fuere el origen y significación del nombre de Paraguay, el hecho es que el río dio su denominación a los países bañados por sus aguas a derecha e izquierda por mucho tiempo, como puede verse en el mapa de Guillaume de L’Isle de 1703; y en verdad no había razón para que fuera de otra manera. Mas prescindiendo del alcance o significación del nombre de Paraguay, existe el hecho indudable que, Sebastián Gaboto y sus compañeros descubrieron las comarcas de ambas márgenes del río, importando poco para la cuestión de límites con Bolivia, que se le llame Río de la Plata o Paraguay puesto que bajo una y otra denominación se designó indiferentemente durante cerca de un siglo, a todo el territorio del Gobierno del Primer Adelantado don Pedro de Mendoza y el de sus sucesores.

Gaboto con las piezas de plata que envió con sus agentes solicitó de la Corte los auxilios necesarios para continuar los descubrimientos; pero inútilmente los reclamaba cuando el erario del Rey estaba exhausto. Volvió a España y sus ponderaciones decidieron a don Pedro de Mendoza, gentil hombre de Cámara de S. M. y rico mayorazgo de Guadix a hacer una propuesta al monarca, ofreciendo terminar dichos descubrimientos bajo diversas bases que se contienen en la Capitulación del 21 de Marzo de 1534, en la cual el Rey dice:

"Por cuanto vos don Pedro de Mendoza, mi criado y gentil hombre de mi casa, me hiciste Relación que por la mucha voluntad que me tenéis de nos servir y del acrecentamiento de nuestra corona Real de Castilla os ofrecéis de ir a conquistar y poblar las tierras y provincias que hay en el Río de Solís que llaman de la Plata donde estuvo Sebastián Gaboto, y por allí calar y pasar la tierra hasta llegar a la mar del Sur, y de llevar de estos nuestros reynos a vuestra costa y mision mil hombres, los quinientos en el primer viaje en que vos habéis de ir con el mantenimiento necesario para un año y cien caballos y yeguas, y dentro de los dos años siguientes los otros quinientos, con el mismo vastimento y con las armas y artillería necesaria, y así mismo trabajaréis de descubrir todas las islas que estuviesen en paraje del dicho Río de vuestra gobernazion en la dicha mar del Sur en lo que fuere de los límites de vuestra demarcación, todo a vuestra costa y misión, sin que en ningún tiempo seamos obligados a vos pagar ni satisfacer los gastos que en ello hicieres de más de lo que en esta capitulación os será otorgado"... etc.

Después de extractadas todas las propuestas de Mendoza, el rey manda tomar la siguiente capitulación que dice así:

«Primeramente os dois licenzia y facultad para que por nos y en nuestro nombre y de la Corona Real de Castilla podais entrar en el dicho río de Solís que llaman de la Plata hasta la mar del Sur donde tengais doscientas leguas de luengo de costa de gobernacion que comienze desde donde se acaba la gobernazion que tenemos encomendada al Mariscal don Diego de Almagro hasta el Estrecho de Magallanes, y conquistar y poblar las tierras y provincias que oviese en las dichas tierras.

«Item, entendiendo ser cumplidero al servicio de Dios y nuestro y por honra nuestra persona y por vos hazer merced prometemos de vos hacer nuestro gobernador y capitan general en las dichas tierras y provincias y pueblos del Rio de la Plata y en las dichas doszcientas leguas de costa del mar del Sur que comienzan desde donde acaban los límites que como dicho es tenemos dado en gobernacion al dicho Mariscal don Diego de Almagro por todos los dias de nuestra vida con salario de dos mill ducados de oro en cada un año y dos mill de ayuda de costas»... (11)

Por la Capitulación del Rey con el Primer Adelantado don Pedro de Mendoza y por las extendidas con sus sucesores resulta que su gobernación comprendía doscientas leguas sobre el Océano Pacífico o Mar del Sur, que comienzan donde acaban los límites del Gobierno de Diego Almagro en Chile, que mas racionalmente deben contarse desde el Cabo de Hornos hacia el Gobierno de Diego Almagro y hasta encontrarlo, si estuviese a las doscientas leguas o a menos distancia; pues lo que la capitulación quiere es que, no se perjudiquen los límites de dicho gobierno. De igual manera, cuando el Rey el 15 de Octubre de 1555, amplió el gobierno de Chile a petición de Valdivia hasta ciento setenta leguas, puso la cláusula final que: "no siendo en perjuicio de los límites de otra gobernación".

Esto demuestra que el rey al extender la jurisdicción de Chile hacia el Estrecho de Magallanes, entendía que había un gran espacio entre esta gobernación y las doscientas leguas sobre el mar del Sur que había concedido al Gobierno del Río de la Plata, cuyo espacio no estaba incluido entonces, en este gobierno ni en el de Chile; espacio que debió creer que fuese de ciento setenta leguas, cuando la ampliación contiene esta extensión, pero la limita a la consideración que, no podía ella perjudicar los límites de otra gobernación, que era la del Paraguay o Río de la Plata. Por consiguiente la interpretación racional que armoniza las disposiciones encontradas del Soberano, es la de que la gobernación de don Pedro de Mendoza o la de sus sucesores se encuentra con la concedida a Diego Almagro o a sus sucesores, a las doscientas leguas contadas desde el Cabo de Hornos hacia el Norte en el Océano Pacífico (12).

En cuanto al Mar del Norte u Océano Atlántico, desde el mismo Cabo se extendía sobre la costa hasta encontrar la línea de demarcación que pasa por la isla del Buen Abrigo, seis leguas mas al norte del puerto e isla de la Cananea.

Al interior del país, no se estableció limitación alguna en la entrada por el Río de Solís o Río de la Plata. Más adelante, en 1569, en las capitulaciones del Rey con el Adelantado Juan Ortiz de Zárate, fue limitada la gobernación del Paraguay, en los límites concedidos a los capitanes Zerpa y don Pedro Silva; esto es, el Gobierno del Primer Adelantado don Pedro de Mendoza o el de sus sucesores, lindaba al Norte con las Guayanas y Venezuela, allá por las corrientes del Río Amazonas, al Poniente de la línea de demarcación entre las posesiones de las Coronas de España y Portugal.

La Capitulación del Rey con Ortiz de Zárate, en lo pertinente dice:

"Primeramente, os hacemos merced de la Gobernación del Río de la Plata, así de lo que al presente está descubierto y poblado, como de todo lo demás que de aquí adelante descubrieredes y pobláredes, ansí en las provincias del Paraguay y Paraná, como en las demás provincias comarcanas, por vos y por vuestros capitanes y tenientes que nombráredes y señaláredes, ansi por la costa del Mar del Norte como por la del Sur, con el distrito y demarcación que S. M. el Emperador mi Señor, que haya gloria la dio y concedió al gobernador Don Pedro de Mendoza, y despues del a Alvar Nuñez Cabeza de Vaca y a Domingo de Irala, con el salario y quitacion, y por la orden que ellos la tuvieron, por vuestra vida y la de un hijo varon que nombráredes en vuestra vida o al tiempo de vuestro fin y muerte, o como os pareciere; de la cual dicha gobernación se entiende que os hacemos merced sin perjuicio de las otras gobernaciones que tenemos dadas a las Capitanes Zerpa y don Pedro de Silva". (13)

Como puede observarse, las únicas limitaciones que se le pone al Gobierno del Paraguay o Río de la Plata, es que no pueda perjudicar las gobernaciones concedidas a los capitanes de Zerpa y de Silva. Veamos, pues, la extensión de estas gobernaciones.

Fray Antonio Caulin en su historia Corográfica de la Nueva Andalucía da a conocer hasta donde podía llegar al Sud la gobernación del capitán D. Diego Fernández de Zerpa. En el cap. 9º., libro 2º. pág. 159, dice:

"En este estado se mantuvo toda aquella tierra hasta el año de mil quinientos y sesenta y ocho, en que por cédula de quince de Mayo dio S. M. título y poderes de gobernador y conquistador de las provincias de la Nueva Andalucía y Guayana a D. Diego Fernández Zerpa, sujeto de mucho caudal en la ciudad de Cartajena de Levante, dándole el título de Adelantado, si daba cumplimiento a sus promesas; y facultad de sacar hasta seiscientas personas de los reynos de Castilla con seis clérigos o religiosos, para fundar las ciudades o villas que convinieren al servicio de ambas magestades y conversión de los indios en el terreno de trescientas leguas, que le fueron concedidas, comenzando desde la Punta de Pária, o Bocas de los Dragos, y siguiendo al Sur, con el nombre de Nueva Andalucía, de que le hizo S. M. merced por toda su vida, con otras muchas gracias que se concedían en aquellos tiempos a los conquistadores".

Con Caulin, concuerda la "Demarcación y división de las Indias", publicada en los "Documentos inéditos del Archivo de Indias". En el tomo 15, pág. 438, se lee lo siguiente:

"La gobernación de Zerpa, que llaman la "Nueva Andaluzia, y en lengua de indios, la Guayana, conforme a los términos que se le asignaron, es desde la isla de la Margarita hasta el río de Marañon, que hay trescientas leguas al Oriente, y otras tantas, Norte Sur la tierra adentro, en que incluyen los indios Omaguas con las provincias del Dorado a la parte del Mediodía de esta gobernación, en que cae por la costa, la provincia de Maracapaná, en los términos de Venezuela, donde estuvieron poblados, antiguamente, las Bocas de Santa Fe, en cuya comarca está el del Morro y los indios que llaman de Perito..., desde la Trinidad hasta la boca del río Amazonas, que está de allí al Oriente cerca de doscientas leguas, hasta la provincia de los Amacas; después de la Punta de Pária y Boca del Drago, junto a la Trinidad, está la Punta del Gallo o Anegada al Sur de la Trinidad y río de Pária u Orinoco, y otros ríos, puertos, cabos y puntas de la provincia de los Amacas.

"Cae en esta gobernación el caudaloso o río que llaman de las Amazonas, y por otro nombre de Orellana..., ochenta o cien leguas más al oriente del río Amazonas, está el río Maranon, casi en los términos por donde pasa la línea demarcación, también grande y caudaloso, que tiene de boca quinze leguas o más y su corriente viene de las partes de Mediodía y provincias del Brasil" (14).

En cuanto a la gobernación concedida a D. Pedro Maraver de Silva tenemos publicada su capitulación con el Rey para el descubrimiento de la "Nueva Estremadura", en los "Documentos inéditos del Archivo de Indias" (tomo 23, pág. 207), en los siguientes términos:

"El Rey – Por cuanto Nos, Mandamos tomar en quince de Mayo del año pasado de mil y quinientos y sesenta y ocho, cierto asiento y capitulacion con vos el capitan Don Pedro Maravaez de Silva, sobre el descubrimiento, poblacion y pacificacion de las provincias de Omagua, Yomeguas y Quinato y las demás provincias y tierras que entran y se incluyen en la provincia que ha de ser intitulada de "Nueva Estremadura", y que en cumplimiento de lo que por ella os obligastes, os hizistes a la vela para la dicha provincia con ciertos navíos y gente de armada, y a causa de cierto desbarate que huvo, no pudiste efectuar el dicho... etc.

"Primeramente os damos licencia y facultad para que podais descubrir, pacificar y poblar las dichas provincias que se intitulan la Nueva Estremadura, que todo se estienda hasta trescientas leguas de longitud y otras tantas de latitud, y estas se cuenten desde donde fenecen las provincias de Guayana y Caura, llamadas de Nueva Andalucía, cuyo descubrimiento, poblacion y pacificacion encomendamos al Capitan Diego Fernandez Zerpa, ya difunto, con que no sea en perjuicio de tercero, ni el descubrimiento de lo que ansí se incluye en las doscientas leguas, ni parte dello esté encomendado a otra persona y os hazemos merced de la gobernacion y Capitanía General de la dicha provincia de la Nueva Estremadura, y de todas las otras tierras que como está dicho se incluyen en ella por todos los dias de vuestra vida y de un hijo o heredero vuestro o persona que vos nombraredes, con dos mil ducados de Salario en cada año, librados en los frutos y ventas que en la dicha tierra Nos perteneciesen, con que no los habiendo no seamos obligados a os mandar pagar cosa alguna del dicho salario, para lo cual os mandaremos dar título y el despacho necesario... etc.".

Don José Oviedo y Baños en su Historia de la Conquista y población de la Provincia de Venezuela, escrita en 1723. (Lib. VI, cap. I), refiriéndose a esta capitulación dice: "Y como en el mismo día se habían dado despachos a D. Diego Fernández de Zerpa, para la conquista de la Guayana y Guairá, con otras 300 leguas de jurisdicción, que habían de correr con el nombre de Nueva Andalucía; por evitar diferencias y disturbios, que podían originarse entre estos dos capitanes, sobre los términos de sus gobernaciones, hizo declaración el Consejo para que: las trescientas leguas concedidas a Don Diego de Zerpa empezarán desde las bocas de los Dragos, subiendo por el Río Orinoco para el Sur, y donde estos terminasen, tuviesen principio las de Don Pedro Malaver de Silva".

Sí, pues, se miden las trescientas leguas laterales de estas concesiones, desde las Bocas de los Dragos se encontrarán que ellas acaban, más o menos, por la corriente del Río Amazonas.

Con esta exacta observación que hizo el Sr. Trelles, en su citada obra, concuerda el Mapa (N. n. n. n. Pars Tertia) del Atlanti Novi de los señores Joannem Jansorium y Henricum Hondium, publicado por Gerardi Mercatoris, en 1638.

En dicho mapa puede verse gráficamente el espacio que ocupaba el Brasil y el que correspondía a la gobernación primitiva del Adelantado don Pedro de Mendoza y sus sucesores. Al Norte lindaba con las gobernaciones concedidas a los capitanes don Diego Fernandez de Zerpa y don Pedro Maravez de Silva, por las corrientes del Río Amazonas; esto es, el Río de la Plata o Paraguay lindaba al Norte con las Guayanas y Venezuela al terminar las trescientas leguas contadas desde las Bocas de los Dragos. Al Oriente lindaba con el Brasil por la línea de demarcación establecida por el tratado de 1494.

Comprendía en su lindero sobre el Océano Atlántico, desde la isla de Buen Abrigo, seis leguas al Norte de la Cananea, hasta el Cabo de Hornos y todas las islas ubicadas dentro de la demarcación entre las posesiones de España y Portugal. Doblaba su extensión por dicho cabo y abarcaba doscientas leguas sobre el Océano Pacífico con las islas adyacentes hasta lindar con el gobierno de Diego Almagro en Chile. Al Oeste lindaba con este, Tucumán y el reino del Perú.

La región del Gran Chaco, al Norte del Río Bermejo y gran parte al Sur de éste se encuentra indiscutiblemente dentro de su jurisdicción. La historia de los descubrimientos y conquistas del Río de la Plata, y los actos de jurisdicción y dominio de los gobernadores del Paraguay confirmarán acabadamente esta aserción.

Pasemos, pues, a ocuparnos de la expedición del Primer Adelantado D. Pedro de Mendoza.


 

CAPITULO II


Expedición del Primer Adelantado Don Pedro de Mendoza – Fuertes de Buenos Aires, Luján y Corpus Christi – Exploración de Juan Ayolas al Norte – Dificultades de la conquista – El Adelantado vuelve a España, dejando por sucesor a Juan de Ayolas – Instrucciones – Muerte del Adelantado – Ayolas traba amistad con los indios Mbocobís – Combate naval con los agaces – Combate del Valle de Guarnipitán – Fuerte de la Asunción – Origen y significación del nombre guaraní – Sometimiento de los indios de Itá, Yaguarón y Acahay – Descubrimientos y conquistas de Ayolas – Itapucú-guazú o Pan de Azúcar – Puerto de la Candelaria – Su situación – Divergencia de opiniones – Ayolas marcha al Perú e Irala queda en su espera – Juan de Salazar en la Candelaria – Su vuelta a Buenos Aires – Ruiz Galan en la Asunción – Llegada de Irala a ésta – Su prisión y libertad – El veedor Alonso Cabrera – Cédula Real del 12 de Setiembre de 1537 – Traslación de la gente de Corpus Christi a Buenos Aires – Comisión de Felipe Cáceres y Francisco Alvarado a la Corte – Traslación de Galan y demás gente a la Asunción – Vuelta de Irala – Noticia de la muerte de Ayolas – Elección de Domingo Martínez de Irala – Desocupación de Buenos Aires y Luján – Repartición de los indios en encomiendas – Expedición al Chaco – Formación de varios pueblos – Capitulación del Rey con Alvar Nuñez Cabeza de Vaca – Su expedición – Toma de posesión de la Cananea, Santa Catalina y provincia de Vera – Expedición contra los indios guaicurús – Combate – Se someten los guaicurús y demás indios del Chaco por medio de embajadores – Observaciones.


El Adelantado del Río de la Plata don Pedro de Mendoza partió de Sevilla, el mismo año de 1534, según Ulderico Schmidels (Cap. 1º.), Pedro Lozano (Lib. II cap. III), José Guevara (Lib. II Doc. 2ª. Parte Ia. y en 1535, según Ruiz Díaz de Guzmán (Lib. I cap. X), Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (Tomo 2º. Lib. XXIII cap. IX), con una armada compuesta de doce navíos y dos mil hombres, según unos y de catorce embarcaciones con dos mil quinientos españoles y ciento cincuenta, entre alemanes, sajones y flamencos, según otros.

La verdad fue que con una sola expedición cumplió su contrato con el Rey. Y tan pronto como llegó al Río de Solis, mandó construir el fuerte que se llamó Puerto de Santa María de Buenos Aires, y luego, otros dos que se denominaron de Luján y del Corpus Christi, con los cuales quedó satisfecha la obligación de levantar tres fortalezas.

En 1536, envió a Don Juan de Ayolas, según Ruiz Díaz de Guzmán (Lib. I cap. XIII) con trescientos hombres a remontar el río para continuar los descubrimientos y a la vez para buscar la vía de comunicación con el Perú, al cual se había obligado por su contrato con el Rey. (15).

Desde la salida de Ayolas transcurrieron cuatro meses sin que hubiese noticia de él, y ante las penurias, enfermedades y contrariedades de la conquista, apoderóse de Don Pedro de Mendoza profunda melancolía.

Impaciente por saber algo de Ayolas despachó a Gonzalo de Mendoza y a Juan de Salazar en su busca, en dos bergantines, con ciento cincuenta hombres; pero al poco tiempo cayó enfermo y con tal motivo resolvió volverse a España sin esperar nueva de él; pero se nombró en su lugar, dejando a Ruiz Galan, en el mando de Buenos Aires. Permitió a aquél su título de Adelantado, con instrucciones entre las cuales, se consignan estas palabras:

"Si entraredes tan adentro que os encontraredes con Almagro o con Pizarro, procura de haceros su amigo; y si tuvieredees poder para ello, no dejeis pasar en lo vuestro a ninguno; y a mas no poder, haced vuestros requerimientos y siempre procura tenellos por amigos, y no de otra manera que se pase vuestra gente a ellos". (16).

El Adelantado dejó, pues, a su sucesor la obligación que, no consintiese que los conquistadores del Perú y Chile le usurpasen parte alguna de su gobierno, sosteniéndose con la fuerza y a no poder más, con protestas, sin permitir que sus soldados se fuesen a unir con ellos; obligación que, sus herederos están en cierto modo sujetos a cumplir estrictamente.

Don Pedro de Mendoza partió, pues, para España; pero la navegación agravó sus males, y murió durante el viaje, en 1537.

Juan de Ayolas, entretanto, había remontado el Paraná y penetrado por el río Paraguay. Descubrió el Bermejo y más adelante, en la ribera derecha de aquel trabó amistad con los indios Mbocobís, deteniéndose unos tres días con ellos. (17).

Este hecho demuestra que, Ayolas descubría los territorios de uno y otro lado del río Paraguay; por consiguiente, entraba en la concesión conferida al Adelantado Don Pedro de Mendoza, tanto por estar ya ellos descubiertos por Sebastián Gaboto, cuanto por estarlo ahora por su teniente Don Juan de Ayolas.

Conviene tener presente esto, para desvanecer el error de ciertos historiadores o escritores que pretenden que el Chaco fue primero descubierto por los conquistadores del Perú.

Ayolas siguió su marcha río arriba, hasta que en la Angostura, a los 25º 38’ 38" de latitud, los agaces repitieron el ataque que diez años antes llevaron contra Sebastián Gaboto. (18).

Más adelante, por Villeta, aparecieron en la banda oriental del río, en el valle de Guarnipitán, los indios de los caciques Lambaré y Ñanduá, con los cuales tuvo lugar, el 15 de Agosto de 1536, el combate en cuya conmemoración se llamó Asunción al fuerte construido a los 25º 16’ 40". (19).

De dichos indios, reducidos más tarde, se formó el pueblo de Itá, donde, según Azara, se conservaba todavía la tradición de la batalla y del sitio en que se dio, que desde entonces se llamó Guaraní-epitáGuaraní, que significa pelea o batalla, y epitá, del verbo detener, viene a expresar literalmente donde se detuvo la batalla o pelea, o como dice Azara, donde se dejó la pelea o batalla; pero lo que realmente quiere significar es el sitio en que tuvo lugar el combate. Adulterado la expresión guaraní-epitá, quedó al valle el nombre de Guaranipitán, y a los indios les quedó el nombre de guaraníes, que significa: los de la batalla o pelea.

Ayolas quedó algún tiempo en la Asunción y después de recoger víveres de Itá, Yaguarón y Acahay, dejó parte de su gente en el fuerte y con el resto se hizo a la vela río arriba, llevando algunos indios auxiliares.

A los 21º 22’ de latitud descubrió, en la costa oriental, un cerrito al cual los naturales denominaban: Itápucú-guazú, que significa piedra larga y grande. Se le puso el nombre de San Fernando y hoy se conoce con el nombre de Pan de Azúcar.

El dos de Febrero de 1537, a los 20º 40’, según Charlevoix y Diego Alvear, a los 21º y [borroso], según Guevara, y a los 21º 5’, según Azara, fondeó y desembarcó en un sitio que se denominó: Puerto de la Candelaria.

Algunos payaguás-sarigués le condujeron a un pueblo situado cerca de la orilla de una laguna a la cual se llamó de Ayolas y que Azara considera que es la Laguna de la Cruz. De ese punto resolvió ir al Perú, dejando a Domingo Martínez de Irala con la orden de esperarle seis meses, según Ruiz Diaz de Guzmán (Libro 1º Cap. 3º ) y Pedro Lozano (Lib. 2º Cap. 5º); cuatro meses, según Ulderico Schmidels (Cap. 24º); y hasta que le faltasen víveres, según Antonio Herrera (Doc. 5ª, Lib. 1º, Cap. 5º).

El doce del mismo mes y año, marchó con 130 españoles, según Gonzalo Oviedo y Valdés, y con 300, más otros tantos indios, según Schmidels (Cap. 25º) y Azara (tomo 2º n. 33ª). Llegó al pueblo de los guanás o Albayás [Mbayás], de donde yendo de tribu a tribu, ya en paz, ya en guerra, atravesó las provincias de Chiquitos y Santa Cruz de la Sierra, hasta llegar a las serranías del Perú.

Interin esto pasaba, Juan de Salazar llegó a la Candelaria, donde encontró a Irala, descontento de los payaguás, guanás, albayás [mbayás] y guasarapós, que le proporcionaban de mala gana los víveres necesarios o sin la docilidad y obediencia de los guaraníes.

Ambos capitanes remontaron el río sin poder encontrar rastro de Ayolas y para el caso de aparecer, dejáronle escrita en una tabla las noticias que querían hacerle saber.

Irala se situó de nuevo en la Candelaria y Salazar volvió a la Asunción, donde había quedado Gonzalo de Mendoza con sesenta hombres. Luego siguió viaje a Buenos Aires, llevando tales ponderaciones sobre la abundancia de víveres y las buenas disposiciones de los guaraníes, que Francisco Ruiz Galan resolvió venir a ver las cosas y recoger provisiones. Al tiempo que arribó éste a la Asunción también llegó Domingo Martínez de Irala, a quien hizo arrestar por haber abandonado su apostadero; pero fue puesto en libertad, por la mediación de algunos amigos y la disculpa de haber esperado más de lo ordenado, así como la necesidad en la cual se había encontrado de venir a buscar víveres.

Irala subió nuevamente en espera de Ayolas y Galan bajó con las provisiones que pudo conseguir, encontrándose al llegar a Buenos Aires con el Veedor Alonzo Cabrera, natural de Loja, quien traía un convoy, algunos oficiales y doscientos reclutas, armas, municiones, ropas, mercaderías y la Real Cédula del 12 de Setiembre de 1537 firmada en Valladolid, por la cual se confirmaba el título de Adelantado a Juan de Ayolas, ordenándose que por su muerte se procediera a reemplazarle por elección. (20).

Poco después la gente de Corpus Christi o Buena Esperanza se trasladó a Buenos Aires por no poder resistir a los ataques reiterados de los indios y todos de común acuerdo resolvieron pasar a la Asunción para la elección del nuevo gobernador. Pero antes envió a Felipe Cáceres y Francisco Alvarado a España, a dar cuenta al rey y al Consejo de Indias, de todas aquellas cosas de las conquistas que, conforme a la orden que había traído Cabrera debían comunicarse.

Cuando su gente arribó a la Asunción, también llegaba con la suya Irala. Este había subido hasta el Puerto de Candelaria, sin poder encontrar indicio alguno de Ayolas. Fondeó en una isla, en la cual se presentaron cuatro canoas de indios guasarapós con quienes nada se adelantó por falta de intérpretes.

Al otro día aparecieron un payaguá con una mujer, a quienes dióse a entender que se quería hablar con los de su pueblo. Dos canoas con pescados aparecieron al siguiente y mientras se les examinaba vinieron otras llenas de gente. Como cien bajaron a la isla dirigiéndose a los españoles; pero haciendo alto antes de llegar, indicaron que venían de paz, desnudos y sin armas, e hicieron comprender que, para acercarse sin recelo debían ellos dejar las suyas.

Con el fin de conversar con ellos, Irala mandó arrimar las armas, sin alejarse de ellas. Entonces llegaron y mientras preguntaban algunos por Ayolas, sin poderlos entender, los demás deslizábanse como si quisieran hablar de más cerca. Luego a una señal se precipitaron sobre los españoles abrazándolos estrechamente, en tanto que otros indios de las canoas marchaban apresuradamente a ultimarlos.

Felizmente Irala había conseguido empuñar la espada antes que le estrechasen y pudo libertar al alférez Vergara y a Juan Vela. Los tres con Juan Carvajal, Pedro Sebastián Maduro y otros, acabaron de librar a los que habían sido sorprendidos bien a tiempo para poder rechazar a los que llegaban a victimarlos. A la vez que esto se operaba en tierra, otra partida de indios atacaban las embarcaciones tratando de apoderarse de ellas, pero ambos ataques fueron rechazados.

De algunos heridos se llegó a comprender que ellos mataron a Juan de Ayolas. Esta sospecha fue confirmada al segundo día, por un indio que en mal castellano expuso en resumen esta relación:

"Juan de Ayolas peleando repetidas veces, atravesó por muchas naciones indias, una de las cuales la suya, de donde fue llevado de criado poniéndosele el nombre de Gonzalo. Que llegó hasta la falda de la cordillera del Perú, donde le recibieron de paz los Samacosis y Sibicosis, facilitándoles muchos metales. Entre ellos dejó Ayolas sus enfermos y heridos, regresando hasta cerca del río con pérdida de la mitad de su gente en la jornada. Los Albayás o guanás le recibieron bien los tres primeros días que se detuvo con ellos; pero después se aliaron con los payaguás y en el punto medio de la distancia de sus respectivos pueblos le armaron una emboscada en la cual murieron todos, escapándose por milagro el exponente. (21).

Tal fue el triste fin de Ayolas, fundador de la Asunción y primer descubridor y conquistador de esa parte Norte del Paraguay, llamado mucho después Gran Chaco, que hoy día pretende para sí Bolivia, bajo los especiosos argumentos de sus escritores y diplomáticos.

Con los datos traídos por Irala desapareció toda duda sobre la muerte del Adelantado. Por consiguiente, correspondía la elección de un nuevo jefe en cumplimiento de la real cédula citada.

La mayor y principal parte de los conquistadores estaban reunidos y desde luego trataron de hacer efectiva la disposición de dicha cédula, máxime cuando todos los capitanes pretendieron y tenían méritos para ser gobernador; pero tres eran los que contaban con mayores partidarios a saber: El Veedor Alonso Cabrera que daba mucha importancia a su empleo. Francisco Ruiz Galan que se apoyaba en que mandaba por el Adelantado, en ausencia de Ayolas, no solo en Buenos Aires sino también en la Asunción, como se vio cuando hizo arrestar a Irala. Juan Salazar tenía cualidades y afiliados. Mas en el momento de la elección todos conspiraron contra Ruiz Galan y nombraron a Martínez de Irala, ya porque se decía, que Ayolas le había designado para sucederle (22), o por creerse que sería manejado mas fácilmente que los demás (23).

La primera medida que adoptó Irala, fue convocar a todos a una junta donde expuso que eran reducidos para sostener puntos tan distantes como la Asunción, Buenos Aires y Luján; que en estos últimos eran escasos los indios dóciles, y además ignoraban la agricultura, ni podía ella implantarse a falta de bueyes e instrumentos de labor para los frutos europeos, únicos adecuados en aquel clima; que, por el contrario, allí abundaban los dóciles y sumisos guaraníes, cultivadores del algodón, del maíz, la mandioca, las batatas... etc., sin contar los peces del río y los frutos silvestres de los montes, abundantes por todas partes. Concluyó por conocer la desocupación de Buenos Aires y Luján, para reunir todos los elementos en la Asunción y fundar una ciudad. Fue aprobada la medida, y en consecuencia se despachó a Diego Abreu para traer a los demás compañeros. (24).

Luego, reunió a los indios sometidos de Itá, Yaguarón y Acahay, con el objeto de surtir de encomiendas a los españoles, pero viendo que eran insuficientes, determinó buscar otros. Con tal motivo  pasó a la otra banda del río Paraguay, con alguna fuerza e indios auxiliares, hasta dar con una toldería que Ruiz Díaz de Guzmán (lib. 1º cap. 18) y Pedro Lozano (lib. 2º, cap. 7º), llaman Yaperús y Azara lenguas o guaycurús (tomo 2º, núm. 43). Los acometió y venció, pero reconoció por la resistencia que oponían, que eran de distinto carácter de los guaraníes, de quienes no podría servirse como de estos. Dejó, pues, a los indios de la parte Occidental del Paraguay y se dirigió contra los Mongolas de Tapúa y los de Ibituruzú o de la Cordillera, formando con ellos los pueblos de Areguá, Altos, Yois y Tobatí. Pasó luego el río Monday y estableció los pueblos de Candelaria, Iborapariza, Terecañe y Mbaracuyú. Después pasó a la provincia de Itatí y fundó los pueblos de Atirá, Guarambaré e Ypané o Pitun, cuyos indios fueron repartidos en encomiendas de Mitayos y otros fueron llevados a la capital para trabajar en las obras públicas.

Mientras Irala fundaba pueblos y elevaba el fuerte de la Asunción a la categoría de una verdadera ciudad, Felipe Cáceres y Francisco Albarado daban cuenta a la Corte del estado de las conquistas y de la probabilidad de haber muerto Juan de Ayolas, de quien nada se había podido averiguar, no obstante el tiempo transcurrido. En la persuasión de haber muerto, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, caballero de Jerez de la Frontera, presentó al rey sus propuestas para conseguir el gobierno del Río de la Plata, que le fue conferido condicionalmente, para el caso que hubiese fallecido o no apareciese Juan de Ayolas; de lo contrario debía quedarle subordinado, conservando el gobierno particular de Santa Catalina. De todo ello, nada puede informar mejor que, la propia capitulación extendida el 18 de Marzo de 1540, que dice así:

"El Rey por cuanto nos mandamos tomar cierto asiento y capitulación con D. Pedro de Mendoza ya difunto, sobre la conquista y población de la provincia del Río de la Plata hasta el mar del Sur, con más doscientas leguas de luengo de la costa en la dicha mar del Sur que comienzan donde acabase la gobernación que teníamos encomendada al mariscal Don Diego de Almagro, hacia el Estrecho de Magallanes, el cual Don Pedro de Mendoza fue a la dicha provincia y estando en ella envió a Juan de Ayolas por su capitán general con cierta gente, la tierra adentro y después de haber enviado él, determinó de revenir a estos reinos y viniendo falleció en la mar y al tiempo de su fin y muerte por virtud de la facultad que por la dicha capitulación y de otras provisiones nuestras tenía, nombró para la dicha gobernación al dicho Juan de Ayolas al cual instituyó por su heredero, y nos visto el dicho nombramiento mandamos dar al dicho Juan de Ayolas título de la dicha gobernación, y porque ahora somos informados que el dicho Juan de Ayolas después que el dicho Don Pedro le envió con la dicha gente la tierra adentro, no ha parecido ni se sabe si es muerto o vivo, y en el nuestro Consejo de las Indias se ha platicado muchas veces en dar orden como se supiese que el dicho Juan de Ayolas es muerto y si fuese vivo él y la gente española, nuestros súbditos, que en la dicha provincia están, por la necesidad en que somos informados que están de mantenimientos y vestidos y armas y municiones y otras cosas necesarias para proseguir la dicha conquista y descubrimiento, fuesen socorridos, y vos Alvar Nuñez Cabeza de Vaca con deseo del servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro acrecentamiento de nuestra Corona Real, y porque los españoles, que en dicha gobernación están, no perezcan, os habéis ofrecido y ofrecéis de gastar ocho mil ducados en llevar caballos, mantenimientos, vestidos, armas, munición y otras cosas para proveymiento de dichos españoles y para la conquista y población de la dicha provincia, con las costas y de la forma y manera que por Nos par ello vos será dada y demás y allende de lo que costaron los cascos de los navíos que serán menester para llevar los dichos caballos y cosas, dandoos la dicha gobernación y conquista para que vos en caso que el dicho Juan de Ayolas fuese muerto cuando a la dicha tierra llegaredes, la pudieredes proseguir como el dicho Don Pedro de Mendoza y él lo podía hacer sobre lo cual mandamos tomar con vos el asiento y capitulación siguiente:...

"Primeramente: tenemos por bien que si el dicho Juan de Ayolas no fuese vivo al tiempo que llegaredes a la dicha provincia, vos en nuestro nombre y de la Corona Real de Castilla podais descubrir, conquistar y poblar las tierras y provincias que estaban dadas en gobernación al dicho Don Pedro Mendoza por la dicha su capitulación y provisiones con las dichas dozientas leguas de costa en la dicha mar del Sur por la orden, forma y manera que con él estaba capitulado, y él podía y debía hacer y de todo ello os mandamos dar las provisiones necesarias".

"Item os daremos título de nuestro gobernador y capitán general de las dichas tierras y provincias que así estaban dadas en gobernación al dicho D. Pedro de Mendoza y de las dichas dozientas leguas de costa en la dicha mar del Sur y de la Isla de Santa Catalina, por todos los días de vuestra vida con salario de dos mil ducados en cada un año, de los cuales aveis de gozar desde el día que os hizieredes a la vela... etc. (25).

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, partió de San Lúcar el 2 de Noviembre de 1540, en dos naves y una carabela, con cuatrocientos soldados y sus respectivos oficiales, entre los cuales, venían Nuflo de Chaves, Alonso Riquelme, el padre de Ruiz Díaz de Guzmán, Ruiz Díaz Melgarejo y otras notables personas. Tomó formal posesión del río de la Cananea, de Santa Catalina y de la Provincia de Vera y haciendo una costosa expedición por tierra llegó a la Asunción, el 11 de Marzo de 1542, a las 9 de la mañana, con aplauso general de la población. (26).

El adelantado dispensó a Domingo Martínez de Irala gran confianza y amistad. Nombróle por su teniente general, haciéndole jurar fraternal unión y poco después los guaicurús que habitaban la parte Occidental del Río Paraguay, frente mismo a la Asunción, por la costumbre de hacer la guerra cada año, trajeron sus atentados sobre los guaraníes que formaban el pueblo de Areguá, los cuales pusieron sus quejas a la gobernación.

Con tal motivo, el Adelantado les declaró la guerra y para castigarlos, alistó doscientos arcabuceros y ballesteros y doce de caballería, según Azara (tomo 2º, núm. 59), y según Charlevoix (lib. 2º), Lozano (lib. 2º, cap. 9º), Guevara (lib. 2º, Dec.3ª, Parte Primera), Funes (lib. 1º, cap. 7º), con quinientos españoles y diez y ocho de caballería, con buen número de guaraníes marchó el 12 de Junio de 1542, para el pueblo de Areguá o Mongolá; más habiéndose retirado los guaycurús a sus tolderías, pasó a la otra banda del río y después de algunos días consiguió sorprenderlos, al rayar el alba, alrededor de sus fuegos, entonando alegres endechas al son de pingollos y atambores, con las que provocaban a las naciones del orbe con demasiada confianza y desprecio. Música mal sonante, al decir de Guevara, que irritó a los españoles, obligándoles a presentar batalla.

Así que le vieron, a una voz gritaron: 

¿Quiénes sois vosotros que osais penetrar en nuestras tierras, sin nuestro permiso?

Héctor Acuña, que cayó cautivo, cuando vino Sebastián Gaboto, y conocedor de la lengua, les respondió:

"Héctor soy, que vengo a tomar satisfacción de los agravios hechos a los guaraníes, nuestros amigos y aliados".

"En hora mala vengas tú y los tuyos, replicaron, que presto experimentaréis, que no es lo mismo pelear con guaraníes cobardes, que vencer a valerosos guaicurús". Y así diciendo, echaron mano a los tizones tirándolos a los españoles y tomando sus armas, empezó la refriega con gritería tan infernal que pusieron en fuga a los guaraníes y en serios apuros a los conquistadores, por el vigor y la persistencia del ataque. Mas al fin fueron vencidos, dejando muchos muertos y prisioneros.

Retiróse el Adelantado trayendo a estos, a quienes trató bien con el objeto de atraerlos con la bondad. Manifestóles el deseo de ser amigo con los de su nación y a seis de ellos envió a tratar con los principales caciques.

Prendado de la clemencia de Alvar Nuñez, hablaron con tal elocuencia a los suyos, que veinte y cinco de ellos vinieron en su compañía.

Introducidos a la presencia del Adelantado, observaron la ceremonia de sus rituales, cuando celebran convenio de paz. Sentados en cuclillas contaron sus proezas y victorias, dando principio por las guerras que habían tenido con los guaraníes, yaperús, agaces, ñaperús, guataes y otras naciones del Gran Chaco, contra las cuales habían siempre salido victoriosos, creyéndose invencibles; pero, habiendo sido últimamente derrotados por guerreros más esforzados, consideraban justo rendirles vasallaje, reconociendo la superioridad de sus vencedores. (27).

Así hablaron los humillados guaicurús.

El Adelantado les ofreció la religión, la paz y sus armas, contra sus enemigos, bajo la sola condición de ser amigos de sus amigos.

Admitieron esto último, más no la religión, cuya estrechez, según Guevara, no se hermanaba con una libertad, que no conocía a Dios, ni admitía ley ni rey.

El ejemplo de los guaicurús imitaron otras naciones menos orgullosas del Chaco, y por medio de embajadores solicitaron la paz, ofreciendo en prueba de sinceridad algunas doncellas distinguidas.

Ahora bien. La expedición de Ayolas al Perú, la de Irala contra los yaperús o los lenguas y la de Alvar Nuñez contra los guaicurús, demuestran que los gobernadores del Paraguay, no solo descubrieron la parte Occidental del Río de este nombre, sino que desde los primeros tiempos del descubrimiento y conquista del Río de la Plata llevaron sus armas y sus títulos sobre el territorio que hoy día pretende para sí Bolivia, desconociendo la historia y el derecho público americano, que ha presidido la formación de pueblos que tienen un mismo origen, lengua, leyes, costumbres, tradiciones y vicisitudes históricas.



CAPITULO III

 

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca busca una vía al Perú – Reconocimiento de Irala por el río Paraguay – Expedición por el Chaco con los indios de Guarambaré, Ypané y Atirá – El Adelantado hace repetir la exploración con los indios de otros pueblos – Irala remonta el río Paraguay hasta el Puerto de los Reyes – Expedición del Adelantado – Su fracaso – Hernando de Rivera penetra en el Jaurú – Prisión de Rivera – Sublevación de los soldados – Prisión del Adelantado – Elección de Irala – Anarquía – Sublevación de los guaraníes y agaces – Expedición de Irala al Perú – Los indios mackcacies – Sus informes – Irala envía a Chaves y a otros a cumplimentar a la Gazca – Prohibición de este a Irala – Retirada a Chiquitos – Actitud de los carcacies – Recibimiento de la Gazca a los enviados de Irala – Nombramiento de Diego Centeno de gobernador del Río de la Plata – Los términos y límites de su gobernación confirman la jurisdicción del Paraguay sobre el Chaco – Irala recibe la comunicación del nombramiento de Diego Centeno y nueva prohibición de internarse al Perú – Observaciones.


Alvar Nuñez por su contrato tenía la obligación de buscar una vía al Perú, y una circunstancia le impulsaba a desearla. El Paraguay carecía de metales preciosos y la plata que Gaboto recogió había venido del Perú (28). Comunicarse con este reino, era para los conquistadores, una necesidad impuesta por una aspiración común de aquellos tiempos.

El primer Adelantado D. Pedro de Mendoza se obligó a buscar comunicación con él y en sus instrucciones a Juan de Ayolas le imponía el deber de perseguir por tierra las riquezas de dicho reino. Este sin tener el tiempo de recibirlas, falleció por llegar a él.

Con anterioridad, según Ruiz Díaz de Guzmán, Sebastián Gaboto, buscaba no el Estrecho de Magallanes o el camino de las Indias Orientales, sino fácil vía y puerto al Perú.

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca se preocupó de la misma idea, tan pronto como llegó. El 20 de Octubre de 1542 envió a Irala, con tres embarcaciones y treinta españoles, a remontar el río Paraguay todo lo que pudiese, averiguando con los indios de sus riberas lo que había al interior del país y si podría internarse al Perú por naciones que proporcionasen víveres y auxilios. Dióle, además, la orden de que mandase a los indios de Guarambaré, Ypané y Atirá que hiciesen una entrada al Occidente con el mismo objeto de descubrir un camino al Perú.

A este objeto junto Irala ochocientos indios de dichos pueblos y colocó al frente de ellos al cacique Aracaré, bajo la dirección de tres españoles lenguaraces. Los pasó a la banda del río, en el lugar denominado Piedras Partidas, situado a los 22º, 34’ de latitud.

Aracaré y su gente, siguieron al Noroeste durante cuatro días, al cabo de los cuales, los indios se volvieron a sus pueblos por el temor que tenían a los del Chaco.

Disgustado el Adelantado con la noticia de este fracaso, sin pérdida de tiempo hizo reunir mil quinientos guaraníes de los pueblos de Itá, Yaguarón, Acahay, Areguá, Altos, Yois, Tobatí y los envió con cuatro españoles, una parte por río en canoas y los demás por tierra con orden de repetir el mismo reconocimiento. De paso preguntaron a Aracaré y a sus indios, la razón por el cual se retiraron.

La respuesta les dio miedo, pero no obstante ello, continuaron hasta las Piedras Partidas, donde pasaron el Río Paraguay. Caminaron al Occidente por tierras desiertas, padeciendo grandes trabajos, de que murieron algunos, hasta que retrocedieron por falta de guías, víveres y agua.

Así terminaron estas dos primeras tentativas hechas en el Chaco, para descubrir una vía que condujera al Perú.

Entretanto de las Piedras Partidas Domingo Martínez de Irala había continuado su marcha. El 6 de Enero de 1543, llegó a un lugar que llamó Puerto de los Reyes, distante 250 leguas de la Asunción y más de 100 del Puerto de Ayolas, según Ruiz Díaz de Guzmán (cap. 2º, lib. 2º); y a los 17º 57’ de latitud, según Azara (tomo 2º, pág. 79), quien considera, que queda por la laguna de Jaibá, situada al poniente del río, allá por donde termina la Sierra que se denominó de Santa Lucía, a la cual, los demarcadores de límites de 1750 y el mapa de Juan de la Cruz, designan con el nombre de San Fernando.

Pensó Irala que por las cumbres escarpadas de dicha Sierra, no se podía penetrar fácilmente al interior del país, como lo sería por el Puerto de los Reyes. Para cerciorarse se internó al poniente cuatro jornadas, hasta dar con un pueblo de guaraníes, donde supo que hacía el occidente habían muchos indios que podrían proveer de víveres y auxilios.

Con esta noticia dio por terminada su misión y en consecuencia se volvió a la Asunción.

Alvar Nuñez confiado en los datos traídos por Irala del Puerto de los Reyes preparó lo necesario para ir por allí al Perú y encontró que habían listos: 400 arcabuceros y ballesteros, 1200 infantes y 12 de caballería.

El 1 de Septiembre de 1543, una parte de esta gente marchó costeando el río hasta el paralelo 21º 22’ de latitud; y ocho días después con el resto partió por agua el Adelantado, quedando la Asunción al mando de Juan de Salazar, según Azara (tomo 2º, pág. 84) y de Domingo Martínez de Irala, según Ruiz Díaz de Guzmán (libro 2º, cap. 3º).

Ambas partidas se reunieron en el cerro de San Fernando o Pan de Azúcar, donde todos se embarcaron. Llegaron al Puerto de la Candelaria y siguiendo viaje, a los 19º 40’ 30" hallaron la boca del río Guasarapós o Guachic. Más adelante dieron con la desembocadura del Mbotetei o Albotetes, y luego, con la del Tacuarí. A los 19º 5’ notaron que el Río Paraguay presentaba dos brazos que separados forman a los 18º 28’ una gran isla que anegada en las épocas de creciente, viene a ser la gran laguna de los Jarayes.

Una vez en el Puerto de los Reyes, se hicieron varios reconocimientos, concluidos los cuales, el 26 de Noviembre de 1543, se marchó hacia el poniente, según Azara, (tomo 2º, pág. 90) y hacia el Norte, según Ruiz Díaz de Guzmán (lib. 2º, cap. 3º).

Se atravesó el  Turuquis, e infructuosamente se buscó el cerro denominado  Itápucú-Guazú.

La escasez de víveres obligó a la retirada, pero el Adelantado mandó a Hernando de Rivera del Puerto de los Reyes a reconocer los Jarayes. En un bergantín remontó el río hasta el Jaurú, por el cual penetró y siguió hasta un pueblo de Jarayes, situado en un arrecife, donde dejó su embarcación para ir a otro pueblo de los mismos indios, en el cual hizo abundante provisión de víveres y otras cosas.

Volvió al Puerto de los Reyes y el Adelantado despojó a los soldados de las mantas y otros objetos adquiridos de dichos indios. La medida causó un disgusto general, y Alvar Nuñez se irritó hasta hacer arrestar a Rivera, por haber hablado a favor de los soldados; pero estos se sublevaron obligando al Adelantado a ponerle en libertad y a devolver las cosas que les había quitado.

Con este incidente se dio término a esta malograda expedición en busca de una vía al Perú y se volvieron todos a la Asunción, donde llegaron en momentos que se disponían los demás a marchar contra los agaces, que habían roto con las capitulaciones de la paz. Mas quedó esto sin efecto por la conjuración fraguada contra el Adelantado, a quien se arrestó a los gritos de libertad! ¡libertad! ¡libertad! ¡Viva el Rey!

Así terminó el gobierno de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, después de haber tomado formal posesión, en nombre de la Corona de España, del río de la Cananea, de Santa Catalina y de la provincia de Vera; de haber doblegado el orgullo de los guaycurús y sometido a su gobierno a estos indios y a la mayor parte de los de la occidental del Paraguay que después se llamó Chaco; de haber intentado varios reconocimientos en busca de una vía de comunicación al Perú, por este territorio que hoy quiere para sí Bolivia; de haber descubierto por medio de sus oficiales los países bañados por el Río Paraguay hasta las proximidades de su naciente, y al llegar de su última exploración, es derrocado, procesado y enviado a España, como un criminal. Mas después de largos años fue absuelto, pero, no volvió a su gobierno de América, donde le reemplazó la fraternal unión que le jurara Irala al principio de su poder.

A la caída de Alvar Nuñez sucedió la guerra intestina de 1545, que Irala no pudo evitar con su prestigio y autoridad.

Al año siguiente, los guaraníes y los agaces apercibidos de la discordia se sublevaron contra los españoles; pero Irala aprovechando el peligro común, logró aunar los esfuerzos y terminar la anarquía y la rebelión.

Pacificada así la provincia determinó ir al Perú, en Agosto de 1548, con el mismo fin que Alvar Nuñez Cabeza de Vaca; esto es, en busca de metales preciosos.

Dejó el mando de la Asunción a D. Francisco de Mendoza y al frente de 350 españoles y muchos guaraníes, salió llevando una parte de su gente por tierra y el resto por agua, en siete bergantines y doscientas canoas.

Ambas fracciones se juntaron en el cerrito de San Fernando o Pan de Azúcar, y después de pasar al lado occidental del río, despachó las embarcaciones, con excepción de dos bergantines y cincuenta españoles, los cuales quedaron para esperarle durante dos años, a fin de evitar la triste suerte de Ayolas.

Marcharon hacia el ocaso y a los nueve días llegaron a un pueblo, al cual Schmidels (cap. 44), llama Ñaperús, distante treinta y seis leguas de Pan de Azúcar, y cuatro días después, o sea a los trece, se encontraron entre los Mapais o Mbayás, distante cincuenta leguas del mismo punto, quienes salieron a recibirlos, ofreciéndoles alojamiento y cuanto necesitasen. Para inspirar más confianza entregaron a Irala tres jóvenes indias, cuatro coronas de plata y otras tantas planchas del mismo metal.

Pero sucedió que este despertó a medianoche y notó la deserción de las tres indias.

Sospechó alguna traición y ordenó que todos estuviesen prevenidos con sus armas. A poco rato, unos dos mil Mbayás atacaron creyendo encontrarlos dormidos. La sorpresa de hallarlos alerta facilitó la derrota y dispersión de ellos.

Después de ocho días, siguió la marcha al pueblo de los indios Chanás, de donde pasaron a otro, cuyos habitantes huyeron dejando abundantes provisiones. Tomando guía de toldería en toldería, ya en paz, ya en guerra, fueron por los pueblos de los indios Tobas, Peyonas, Mayegoni, Morronos, Parconios, Simanos, Barconos, Leybanos, Carconos, Sibicosis, Samacosis, Maigenos y Carcokies, hasta llegar al río Guapás o Guapay, al cual pasaron en jangadas de troncos atados con bejucos. Y andando así llegaron a las faldas de las serranías del Perú, donde dieron con los indios Mackcacies, quienes les informaron que ellos pertenecían a la encomienda del capitán Peranzures o Pedro Anzures, el cual, en 1538, había fundado la ciudad de la Plata. También le refirieron los alborotos del Perú y la muerte de Pizarro y Carbajal.

Estas noticias le hicieron comprender a Irala que se internaba a gobierno ajeno, y en consecuencia resolvió hacer alto en el pueblo de los mackcacies, que al decir de Schmidels, dista de la Asunción, según la cuenta de los astrónomos, 372 leguas.

De allí despachó a Nuflo de Chaves, Miguel Rutia, Juan Oñate y Ruiz García Mosquera, para que en su nombre cumplimentase a Pedro de la Gasca, por sus sucesos contra Pizarro y le ofreciesen sus fuerzas, concluyendo por pedirle la confirmación del gobierno que le habían confiado los pobladores del Paraguay.

Mucho antes de que llegara esta comisión La Gasca había tenido conocimiento de la aparición de Irala en el Perú, y receloso de que se le reuniesen los restos fugitivos de Pizarro y resucitase su partido, le escribió una carta llena de atención, pero en la que le prohibía bajo pena de muerte que se internase al Perú.

Irala resolvió obedecer y esperar en Chiquitos la nueva que trajesen sus enviados. Pero encontraba difícil una retirada tan contraria al espíritu de sus soldados y a fin de poderla hacer efectiva, ocultó la carta de La Gazca, fundando la marcha a Chiquitos, en la escasez de víveres y la conveniencia de esperar la vuelta de sus comisionados, más con la promesa de volver tan pronto como llegasen estos.

Según Schmidels, ignoraron la prohibición de La Gazca, porque a haberla sabido le hubiesen probablemente despachado a Irala al Perú atados de pies y manos. Tal era el espíritu que reinaba por ir a este reino.

Temeroso de que viniese de Lima alguno que le reemplazase, al retirarse dejó en el camino a un español llamado Parnauvie para que tomase y le llevase a Chiquitos las cartas que le viniesen.

En su marcha encontró que los carcacies se habían escapado con sus familias al aproximarse su gente. Les hizo decir que volviesen a sus pueblos donde serían bien tratados y la respuesta fue que, era más natural que abandonasen ellos el país evitando que los educasen a la fuerza.

Resolvióse castigar tanta arrogancia marchando contra ellos, a quienes se hallaron dispuestos a la lucha, a corta distancia en la falda de un monte. Según Schmidels, se mató a cuantos se pudo, tomándose más de mil prisioneros.

Dos meses quedaron en Chiquitos esperando la vuelta de Chaves y sus compañeros. La Gazca los recibió con agrado, tratándolos espléndidamente. Les regaló dos mil ducados, según Schmidels, y para todos los soldados, según Lozano. Y queriendo borrar de Irala la mala impresión que pudo haberle hecho su primera carta, le dirigió otra en la cual le llenaba de esperanzas, aunque siempre le prohibía que penetrase al reino del Perú. En igual sentido inducía a Chaves para que le escribiese.

Entre tanto, nombró para gobernador del Paraguay o Río de la Plata a Diego Centeno, ya por premiar a uno de los que le ayudó contra Pizarro, o porque supiese los deseos e intenciones de las tropas de Irala y desconfiase de éste.

Dio a Centeno sus instrucciones para el gobierno y le señaló por términos y límites de su jurisdicción, según Herrera (Dec. 8º, lib. 5º, cap. 1º) y Lozado (lib. 2º, capítulo 15, tomo 2º, pág. 368 a 369, colec. Lamas), los siguientes:

"Toda la tierra que se contiene del Este al Oeste, desde los confines del Cuzco y de los Chárcas hasta los términos del Brasil, entre los dos paralelos que el uno corresponde al trópico de Capricornio que por otro nombre llaman Antártico, que dista 23º y 33’ de la equinocial hacia la parte del Sur; y desde el paralelo que hacia la misma dista de la equinocial 14º, yendo de Norte a Sur derecho al meridiano; y que lo que fundase fuera de estos límites, algún pueblo o pueblos, creyendo poblar dentro de su gobernación le tuviese debajo de ella hasta que otra cosa se proveyese".

Estos linderos corroboran el título del Adelantado don Pedro de Mendoza hacia la parte del Perú, hoy Bolivia.

En efecto. "Desde el paralelo 14º, de Norte a Sur siguiendo el meridiano; y desde los confines del Cuzco y de los Chárcas hasta los términos del Brasil".

Los confines del Cuzco y de los Chárcas quedan, allá lejos, muy lejos, más allá de donde termina ese territorio o planicie de la ribera derecha del Río Paraguay, que hoy día se llama Gran Chaco; sí, allá donde corre el Guapay, o allá por donde están las cabeceras del Parapiti y del Pilcomayo; sí, por allá, muy lejos del Río Paraguay se encuentran los confines del Cuzco y de los Chárcas. Y desde esos confines viene la jurisdicción de la provincia del Paraguay.

Así lo demuestran los términos y límites del gobierno de Diego Centeno.

Parnauvie trajo a Irala las cartas que esperaba, y por ellas supo el nombramiento de Centeno, y la nueva prohibición de que se internasen sus fuerzas al Perú.

Esta vez comunicó la nueva a sus soldados, quienes la recibieron con marcado disgusto. Pero como Irala y los oficiales no quisieron desobedecer las disposiciones de La Gazca, se vieron precisados a tomar el camino que habían llevado.

Estuvieron en Pan de Azúcar a fines de 1549, o a principios de 1550, donde hallaron las embarcaciones que dejaron en dicho punto. Allí supieron las discordias suscitadas por haberse creído que les había tocado la misma suerte de Ayolas y sus compañeros.

Ahora bien: Los actos de jurisdicción y dominio ejercidos por Alvar Nuñez Cabeza de Vaca sobre el territorio del Chaco situado al Norte del Pilcomayo, el sometimiento de los indios que lo habitaban, sus exploraciones y esta expedición de Irala, que empieza en la parte Occidental del Río Paraguay, y va hasta llegar a las faldas de las serranías del Perú; que se detiene por no penetrar en jurisdicción extraña y vuelve a Chiquitos, como en tierra indudable de su gobierno; la designación de Diego Centeno para gobernador del Paraguay o Río de la Plata, con los términos que se le dio a su jurisdicción, según lo enseñan los historiadores antiguos Herrera y Lozano, todas estas circunstancias confirman, demuestran, con la luz incontestable de la historia, que toda esa vasta región que hoy día quiere Bolivia para sí, es indiscutiblemente del Paraguay, desde los primeros tiempos del descubrimiento y conquista del Río de la Plata.



CAPITULO IV


Capitulación del Rey con Juan de Sanabria – Muerte de éste – Su hijo Diego Sanabria continúa el contrato – Envía a Juan de Salazar con tres embarcaciones – Caducidad de la concesión – Nombramiento de Domingo Martínez de Irala de Adelantado – Pueblo de San Francisco – Su abandono – Reconocimiento del Guayrá por Irala – La Villa de Ontiveros – El Obispo don Fray Pedro Fernández de la Torre o Fray Pedro Latorre – Disposiciones administrativas de Irala – Provisión de empleos – Escuelas públicas – Construcción del Ayuntamiento de la Iglesia Catedral – Organización de la Policía – La Ciudad Real – Comisión de Nuflo de Chaves para fundar un pueblo en los Jarayes – Muerte del Adelantado – Nombramiento de Gonzalo de Mendoza – Reconocimientos de Nuflo de Chaves – Resuelve establecer el pueblo en los confines del Perú – Disidencia y división de la gente – Encuentro de Chaves con Andrés Manso – Santa Cruz de la Sierra – Repartición de los indios en encomiendas – División de la población – San Lorenzo de la Barranca y San Francisco de Alfaro – Contienda de Andrés Manso con Diego Pantoja – Santo Domingo de la Nueva Rioja – Fin trágico de Andrés Manso y de esta población – Los Llanos de Manso – Aplicación extensión de este nombre – Observaciones.


Mientras pasaban las cosas referidas en el anterior capítulo, Jaime Resquín que fue a España con Alvar Nuñez Cabeza de Vaca para acusarle, aspiró a su puesto y ya lo conseguía, cuando se presentó con mejores propuestas Juan de Sanabria, natural de Trujillo, el 2 de Julio de 1547, consiguiendo que el Rey se decidiese a su favor, el 22 del mismo mes, extendiéndose la capitulación en los siguientes términos:

"El Principe, por cuanto vos Juan de Sanabria, vezino de la Villa de Medellin me hicisteis relazion que bien sabiamos el asiento que habiamos mandado tomar con Alvar Nuñez Cabeza de Vaca sobre el socorro que se ofrecía de hacer a la gente que estaba en la Provincia del Río de la Plata que ally dexó Don Pedro de Mendoza, nuestro gobernador que fue della, y como por el dicho asiento le habiamos proveydo de la gobernacion de dicha Provincia... en que agora a venido a nuestra noticia que por diferencias y cosas que se ofrecieron entre dicho Alvar Nuñez Cabeza de Vaca y la gente que habia en dicha provincia; porque no conviene que vuelva a ella por lo que la gobernacion de dicha provincia queda vaca, y que vos con deseo del servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro acrecentamiento de nuestra Corona Real e porque los españoles que en dicha provincia están no padezcan querriades ir a ella y socorrer a los dichos españoles con las cosas que de estos reynos lleváredes, por la orden que por nos os fuere dada, y llevar algunos casados con sus mujeres e otra gente para la poblacion de dicha provincia, todo ello a vuestra costa y mission sin que nos ni los reyes que despues de nos vinieren seamos obligados a Vos pagar ni satisfacer los gastos que en ellos hicieredes"...

Comprometíase en sus propuestas a conducir doscientos cincuenta soldados y cien familias agricultoras, a quienes debía proveer de las semillas para el cultivo de la tierra, y de ropas, armas, herramientas... etc., a un precio señalado por el Consejo, pagaderos a plazos determinados. Además se obligaba a fundar dos pueblos, de los cuales, el uno debía establecerse al Norte de la isla de Santa Catalina y el otro a la entrada del Río de la Plata. Con estas obligaciones y otras que se enumeran en la capitulación y refieren Pedro Lozano (lib. 2º, cap. 5º) y Félix Azara (tomo 2º, núm. 94), la capitulación continúa y dice:

"Primeramente, doy licencia y facultad a vos el dicho capitan Juan de Sanabria, para que por Su Magestad y en su nombre y de la Corona Real de Castilla y Leon podais descubrir y poblar por nuestras contrataciones dozientas leguas de costa de la boca del Río de la Plata y lo del Brasil que comienzan a contarse desde treinta y un grado de altura del Sur y de allí hayan de continuarse hacia la equinocial. E ansí mismo podeis poblar un pedazo de tierra que queda desde la entrada de dicho río sobre la mano derecha hasta los dichos treinta y un grados de altura. En el qual habeis de poblar un pueblo e habeis de tener entrada por el dicho rio la qual entrada ansí mismo han de tener todos los demas con quien Su Magestad tomare asiento para descubrimiento de lo que tuviese por descubrir en los treinta y un grados como todo lo de la mano izquierda hasta llegar a lo que está contratado con el Obispo de Plascencia, las cuales dichas dozientas leguas salgan todas ansí en ancho hasta la mar del Sur, el qual dicho descubrimiento e poblacion podais hacer con tanto que si por qualquier parte que bais halláredes que alguno otro gobernador o capitan oviese descubierto e poblado algo en la dicha tierra y estuviese en ella al tiempo que vos llegaredes, que en perjuicio de lo que ansí entremeteis a entrar en cosa de lo que oviese descubierto y poblado, aunque lo halleis en los limites de vuestra gobernacion; porque se escusen los inconvenientes que de semejantes cosas han sucedido hasta aquí, escepto si fuere alguno de los pobladores de la dicha provincia del Río de la Plata que a estos tales mandamos que os tengan por nuestro gobernador de la dicha provincia conforme a las provisiones que para ello llevais, y os dexen la jurisdiccion de todo lo que hubiesen descubierto y poblado y os tengan por nuestro gobernador como dicho es, no obstante quellos lo hayan poblado. E avisarnoreis de lo que pasare en caso que halleis algun gobernador o capitan que no sea de los pobladores de la dicha provincia"... etc.

En la Villa de Aranda del Duero a 4 de Agosto de 1547, Juan de Sanabria, ante Escribano y testigos extendió las capitulaciones y firmó". (29).

Pasó, luego, Sanabria a Sevilla donde demoró algo, recibiendo orden del Rey que apurase su marcha, porque iba a salir de Lisboa Tomé Sousa con más de mil hombres para formar poblaciones en el Brasil y debía impedirse que las estableciese en el distrito de su gobierno; pero cuando se preparaba para marchar acaeció su muerte, y en su vista el Rey propuso a su hijo Diego Sanabria, el 12 de Marzo de 1549, que si quería, podía continuar la contrata de su padre. Aceptó la proposición y como urgía el envío de la expedición, despachó a Juan de Salazar con tres embarcaciones, debiendo él seguirle luego. Más según Pedro Lozano (lib. 2º, cap. 15) no lo pudo cumplir hasta dos años después en una embarcación que arribó a Cartagena de Indias y regresó a España embarcándose después para el Perú.

Viendo la Corte que no cumplía su contrata, le quitó el gobierno y se lo dio a Domingo Martínez de Irala.

El título de gobernador expedido el 4 de Octubre de 1552 a favor de este entre otras cosas dice:

..."Que Diego de Sanabria no habiendo cumplido con la capitulación que se tuvo con Juan de Sanabria para llevar socorro a la Provincia del Río de la Plata, estaba bajo su gobierno y porque al servicio de Dios Nuestro Señor y mío conviene que haya persona que tenga la dicha gobernacion y acatando a lo que vos Domingo de Irala nos habeis servido y que sois persona tal, que de vuestra fidelidad y diligencia confio el mejor servicio de Dios y mío y bien comun de dicha provincia, vecinos y moradores de ella, es mi voluntad de vos proveer por gobernador y capitan general de dicha provincia del Rio de la Plata"...

Se le facultaba para que nombrase tenientes en las poblaciones que hubiesen y se hiciesen; se le confería el nombramiento y elección de justicias, y demás atribuciones concedidas a los Adelantados, extendiéndose la jurisdicción de su provincia a los términos declarados a sus antecesores Don Pedro de Mendoza y Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. (30).

En el mismo año de 1552, poco antes de expedirse el título de Adelantado a Domingo Martínez de Irala, Juan de Salazar partió de San Lúcar conduciendo a la viuda de Juan de Sanabria, con sus hijas María y Mencia, a Cristóbal Saavedra, Hernando de Trejo y otras personas. Una de las embarcaciones naufragó al llegar al Puerto de los Patos, donde se produjo divergencia de opiniones, porque unos querían fundar allí la población a que se había obligado el Adelantado y otros no. A consecuencia de esto, Salazar y sus partidarios se fueron al pueblo portugués de San Vicente, donde permanecieron casi dos años, al cabo de los cuales pasaron por tierra hasta la Asunción.

En cuanto a Trejo y los de su opinión, fundaron a principios del año 1553, un pueblo en el puerto de San Francisco, entre la Cananea y Santa Catalina, en cumplimiento de la contrata de Sanabria, pero al año siguiente fue abandonado el lugar, embarcándose todos en los dos buques que les quedaban.

En Santa Catalina bajó la mayor parte de la gente con Trejo y marcharon por tierra a imitación de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, llegando con muchas dificultades a la Asunción, poco después que Irala había vuelto de reconocer al Guayrá, quien hizo arrestar a Trejo por haber abandonado a San Francisco, población tan necesaria para contener los progresos de usurpación de los portugueses y para escala de las comunicaciones con España. (31).

Veamos ahora lo que sucedía en la Asunción.

Por el año 1554 llegaron a ella algunos indios del Guayrá a solicitar la protección de Irala contra los portugueses, quienes cautivándolos los llevaban al Brasil y los vendían por esclavos. (32).

Irala aprovechó esta ocasión para reconocer dicha provincia y marchó con una compañía de soldados y algunos auxiliares. Llegó al Salto Grande del Río Paraná llamado entonces Canendiyú, situado a los 24º, 4’, 27" de latitud austral. Pasó el río y siguió hasta el pueblo del cacique Guayrá, de quien tomó su nombre la provincia, y según Diego de Alvear, llamábase el cacique Guayracá.

Navegó en canoas hasta la boca del río Tiete o Añemby, que caudaloso corre al occidente. Remontó por este hasta su segundo Salto llamaba Abañanambá, donde los indios del lugar le atacaron por agua y por tierra; pero fueron rechazados dejando el pueblo poco distante del suceso, en poder de Irala. Luego recorrió el país sometiendo a los indios que lo habitaban a la obediencia. Envió de allí a Juan Molinas a la costa del Brasil con pliego para la corte donde comunicaba del estado de las conquistas y él marchó con su gente al río Pequiri, de donde volvió a la Asunción.

Sin pérdida de tiempo resolvió establecer una población en el Guayrá que protegiese a sus habitantes contra las correrías portuguesas y a la vez de escala para las comunicaciones con España, sin necesidad de ir por el Río de la Plata.

A este efecto envió al capitán García Rodríguez de Vergara, con 60 españoles, quien fundó al otro lado del Salto Grande del Paraná, en el pueblo de Cacique Canendiyú la Villa de Ontiveros, en 1554.

Al siguiente año, llegó a la Asunción el Obispo Fray Pedro Fernández de la Torre o Fray Pedro Latorre, sucesor de Juan Barrios, primer Obispo del Paraguay.

Recibió Irala con la llegada de dicho Obispo, su nombramiento de Adelantado y en el acto tomó posesión del cargo con satisfacción general. Proveyó de autoridades a la ciudad, estableció dos escuelas públicas de niños, emprendió la construcción del Cabildo o casa de Ayuntamiento y la de la Iglesia Catedral. Organizó la policía y elevó a la Asunción a la categoría de una verdadera ciudad. Adoptó otras series de medidas que indicaban al hombre de Estado. (33).

El mismo año mandó a Nuflo de Chaves a someter a los indios del Guayrá, con una compañía de soldados y algunos auxiliares guaraníes, quien sin mayores dificultades los redujo hasta el caudaloso Tibajibá o Tibahibá que entra por la derecha en el Paraná-pané. Entregó a los indios reducidos cartas que les sirvieron de salvaguarda contra los portugueses, haciendo constar que eran vasallos del Rey de España. De los indios sometidos por Chaves, más tarde se formaron por los jesuitas los pueblos de Loreto, San Ignacio, San Javier, San José, Asunción, San Angel, San Antonio, San Pablo, San Tomé, Angeles, Concepción, San Pedro y Jesús María. (34).

Pronto volvió Chaves del Guayrá, y en su lugar pasó el capitán Ruiz Díaz Melgarejo, quien con la gente que llevó y los de la Villa de Ontiveros, fundó a principios de 1557 la Ciudad Real, en la confluencia de los ríos Paraná y Piquiri. (35).

Por este mismo tiempo fue enviado Nuflo de Chaves a los Jarayes a fundar un pueblo que sirviera de punto intermediario a las comunicaciones con el Perú, y según la relación del gobernador Ortiz de Vergara, le envió a descubrir y conquistar las Amazonas y el Dorado. (36).

Más poco después falleció Domingo Martínez de Irala dejando por su sucesor a D. Gonzalo de Mendoza, con satisfacción general, porque era honrado. La honradez del gobernante, es para el pueblo una causa de natural simpatía y respeto hacia él. De una y otra cosa gozó el nuevo gobernador, quien se dirigió a Nuflo de Chaves, comunicándole la muerte del Adelantado y su exaltación al poder. Al mismo tiempo le ofreció los auxilios necesarios a su empresa.

Chaves entre tanto había embarcado toda su gente en San Fernando, y navegando penetró en el río Jaurá, hasta el puerto de los Parabanzares, situado en los Jarayes, donde debía fundar el pueblo, según las instrucciones de Irala. Pero él, antes de establecerse quiso reconocer el país y sus indios. A este efecto marchó a fines de Agosto del mismo año, encontrándose con el cacique Paisuri. Luego dio con los indios que Ruiz Díaz de Guzmán llama Jaramasis o Samaracosis. Se detuvo entre ellos para hacer provisiones y después se dirigió al Occidente, hacia los Moxos, donde recibió noticias sobre la existencia de minas de oro.

En pos del codiciado metal atravesó espesos bosques, dando con los indios trabasicosis, donde le llegó la nueva de la muerte del Adelantado y el nombramiento de Gonzalo de Mendoza.

Superior a éste, en talento, servicios y ambición, quedó profundamente herido en su amor propio por esta designación de Irala. Y se apartó de sus instrucciones manifestando el propósito de establecer el pueblo en los confines del Perú; pero la mayor parte de su gente sostuvo la orden del Adelantado, decidiéndose porque se estableciese la población en los Jarayes, o en su defecto se regresase a la Asunción; pero Chaves persistió en su idea y a consecuencia de ello, más de ciento cincuenta resolvieron volver a esta previo un requerimiento escrito que hicieron los disidentes. (37).

Con los restantes que serían un poco más de sesenta, marchó Chaves hacia el Occidente. Pasó el río Guapay y hallándose en los llanos del Guelgorigotá se encontró con Andrés Manso, quien por disposición de D. Andrés García Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, Virrey del Perú, había ido a establecerse allí, con una compañía de soldados. (38).

Andrés Manso se hallaba en la frontera de Tomina y al tener noticias de la llegada de Nuflo de Chaves marchó a su encuentro. Los dos capitanes disputaron el derecho de poblar aquel territorio del otro lado del río Guapay, allá lejos, por las proximidades de las serranías del Perú, por donde estaban los indios mackcacies, que informaron a Irala que ellos pertenecían a la encomienda del capitán Pedro Anzures, o allá por las cabeceras del Piray y del Guapay.

Andrés Manso se apoyaba en la disposición del Virrey y Nuflo de Chaves en la posesión tomada por Ayolas e Irala, o en los títulos del Adelantado D. Pedro de Mendoza y sucesores. Ambos según Lozano, resolvieron someter el caso a la decisión de la Audiencia de Charcas y fue resuelta por ella, según Ruiz Díaz de Guzmán y Azara, y por el Virrey, según otros.

La verdad es que mientras duraba la resolución de la contienda, Chaves pasó a Lima dejando su gente al mando de Hernando de Salazar, su concuñado, el cual ganó la voluntad de los soldados de Andrés Manso y apresó a éste, remitiéndole a dicha ciudad. Con tal motivo, es probable que el Virrey hubiese tomado el conocimiento del asunto y resolviese el caso, puesto que Manso apoyaba su pretensión en disposición del mismo Virrey, y nadie podía resolver con más acierto que él mismo; pero, quien quiera que hubiese sido el Juez, el caso es que, la resolución debió ser favorable a Chaves, puesto que él, poco después, en 1560 fundó a este lado del Guapay, entre las cabeceras de éste, del Parapití o Condorillo y del Pilcomayo, la primitiva Santa Cruz de la Sierra, según lo señalan los mapas antiguos de Sanson Guillaume de L’isle, Cano y Olmedilla, y otros.

Nuflo de Chaves en Lima trabajó por la creación de un gobierno independiente en el país ocupado por sus soldados, y fácilmente lo obtuvo del Virrey, quien agració a su hijo, D. Francisco García Hurtado de Mendoza con la gobernación de la nueva provincia que así se desmembraba del Paraguay, por despecho o bastarda ambición de aquél, que nombrado teniente de ella pasó a fundar la citada ciudad, dándole el nombre de Santa Cruz, por haberse criado él, en el pueblo de esta denominación, distantes tres leguas de Trujillo, y de la Sierra, por estar la población sobre la falda de una pequeña sierra.

Los indios penoquis y todos los demás del lugar fueron repartidos en encomiendas a los españoles; pero algunos años después, a consecuencias de la rebelión de los indios circunvecinos, de la pobreza y miseria que sobrevino, el Virrey Toledo ordenó en 1575 su traslación a la otra banda del Río Guapay, a unos sesenta leguas al Norte. Con tal motivo su población se dividió. Una mitad de sus habitantes fueron a establecer la nueva Santa Cruz de la Sierra, con el nombre de San Lorenzo de la Barranca de la Frontera, a los 17º, 49’, 44", de latitud y los 6º, 42’, 30" de longitud, según Azara; la otra mitad se fraccionó a su vez. Una parte estableció el pueblo de San Francisco de Alfaro, donde hoy está San Francisco de Xavier de los Chiquitos y la otra construyó en Moxos una embarcación y navegando los ríos Manioré y Marañon, salió al mar con rumbo a España.

Mientras tanto Andrés Manso después de recobrar su libertad volvió con su gente por la frontera de Tomina y se estableció al pie de la sierra del Cuzcotoro, con ánimo de fijar una población; pero al saberlo el gobierno de la Plata, reclamó el lugar como suyo, y envió a Diego Pantoja para apresarle por haber entrado a su jurisdicción; pero aquél resistió con éxito en un mal paso y éste se vio obligado a volver a Chuquisaca a dar cuenta de su fracaso y de la actitud de Andrés Manso.

Este, temiendo salir mal en su nueva contienda y satisfecho con su triunfo abandonó el lugar yendo con su gente hasta un pueblo de chiriguanos llamado Sapirán y saliendo a los llanos de Taringuy, a unas doce leguas de dicho pueblo, sobre una cuesta no muy alta, se estableció bajo el nombre de Santo Domingo de la Nueva Arrioja entre los chiriguanos, quienes fingieron ser muy amigos de los españoles, ganando completamente la confianza de Andrés Manso y de su gente. Más una noche de fuerte viento, se colocaron seis indios con sus arcos y sus flechas en cada puerta de los españoles y otros prendieron fuego a la iglesia y a las casas. Al salir sus moradores eran sorprendidos por las flechas de los chiriguanos, pereciendo todos menos un portugués que logró escapar a los montes, según lo atestigua la "Relación verdadera del viaje y salida del Río de la Plata al Perú, que hizo D. Francisco Ortiz de Vergara al Ilmo. y Rmo. Don Juan Ovando, Presidente del Consejo Real de Indias. (39).

Pero, según refieren los historiadores antiguos, por el año de 1563, abandonaron los chiriguanos un pueblo situado sobre el Guapay, a cuarenta leguas de Santa Cruz de la Sierra, y matando al capitán Pedraza, Antonio Cabrera y demás del lugar, vinieron sobre la población de Andrés Manso, a la cual sitiaron de noche e incendiándola dieron fin a todos los que intentaban salir de ella.

Ambas versiones coinciden en el fondo sobre la muerte de Andrés Manso, y las diferencias de detalles se concilian perfectamente, si se tiene presente que, en el hecho tomaron parte los chiriguanos del lugar, y los que venían de la parte de la Santa Cruz de la Sierra.

Por el fin trágico de Andrés Manso, se llamó a los llanos de Taringuy "Los Llanos de Manso", nombre que con el tiempo creció en extensión, como la espresion Chaco, como la denominación de Guelgorigotá, nombres que no tienen el poder de cambiar los términos de las gobernaciones, ni sirven para decir que Andrés Manso fuese el primer conquistador del Chaco, cuando este territorio fue descubierto antes por Gaboto, luego por Ayolas, Irala y Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, que conquistaron por el poder de las armas y por los títulos emanados del Soberano esa región occidental del Paraguay, mucho antes que Manso muriera en su frontera del lado del Perú y legara el nombre conmemorativo de su trágico fin sobre ese territorio de la antigua provincia del Paraguay. La denominación de Llanos de Manso no significa, pues, que el capitán de este nombre lo hubiese conquistado con justo título o sin él, sino que en los llanos de Taringuy murió de una manera trágica, el insigne capitán que vivió disputando territorios ajenos, ora a Santa Cruz, ora a la Plata, ora al Paraguay, en cuya frontera occidental muere en manos de los indómitos chiriguanos, que recorrían esas fronteras o confines orientales del Perú, hoy Bolivia. (40).

En tanto que tenían lugar estos hechos por Caiza, Carapari e Itaú por sus cercanías, veamos lo que sucedía en la Asunción.



CAPITULO V


Expedición contra los agaces – Muerte de Gonzalo de Mendoza – Elección de Francisco Ortiz de Vergara – Expedición al Perú – El pueblo de Itati – Distinción – Prohibición de la Audiencia de Charcas – Rebelión de los indios del Guapay – Las ruinas de Santo Domingo de la Nueva Rioja – Nueva prohibición de la Audiencia de Charcas – Acusación del gobernador ante la Audiencia – Acusación ante el Virrey – Suspensión de Ortiz de Vergara – Nombramiento de Juan Ortiz de Zárate – El teniente gobernador Felipe Cáceres vuelve a la Asunción – Muerte de Chaves – Anarquía – Deposición de Felipe Cáceres – Martín Suarez Toledo – Garay funda a Santa Fe de Vera Cruz – Sus límites – Observaciones.


Hacia fines de 1557 los agaces volvieron a sus depredaciones habituales. Para reprimirlos Gonzalo de Mendoza mandó a García Mosquera con doscientos españoles, con los cuales los atacó, derrotó y persiguió hasta sus propias tolderías. Poco después, a principios del siguiente año, murió el gobernador en momentos que llegaron los que no quisieron seguir a Nuflo de Chaves.

Fue electo en su reemplazo D. Francisco Ortiz de Vergara, natural de Sevilla, yerno de Irala, a quien el Obispo dio su despacho de Gobernador y Capitán General, mostrando una real cédula que le daba tal facultad. Recibido fue de gobernador con satisfacción general del pueblo, porque también era honrado. La honradez es la base indispensable de la estimación de un gobierno por el pueblo y es el fundamento necesario de la estabilidad del orden público.

El nuevo gobernante gozó de mucho sosiego, hasta que Pablo y Nazario, hijos del cacique Curupiraty consiguieron sublevar a la mayor parte de los indios de la provincia. Y acababa de sofocar el alzamiento general de los guaraníes de esta parte, cuando en 1563 trataron de rebelarse los del Guayrá.

Para prevenirlo llevó una expedición a esta provincia y a su vuelta se encontró con Nuflo de Chaves, que recién llegaba de Santa Cruz de la Sierra en busca de su esposa y familia, acompañado de su cuñado D. Diego de Mendoza y otros.

Chaves receloso por haber traicionado los intereses de la provincia, separando de ella a Santa Cruz de la Sierra, no omitió medio para captarse la confianza del Gobernador y del Obispo. Hizo casar a su cuñado con una sobrina de éste, olvidándose fácilmente con tal motivo todo lo pasado. Persuadió a uno y a otro, que yendo ambos personalmente a Santa Cruz y de allí a Chuquisaca, se conseguiría sin dificultades la confirmación del gobierno de la provincia. Pero, según la relación de Francisco Ortiz de Vergara al Presidente del Consejo Real de Indias, el objeto de la expedición era dar cuenta al Rey, en la Audiencia de Charcas, del estado de la conquista. No fue derecho por el Río Araguay, que por la ciudad de la Plata llaman Pilcomayo, por acompañar a Nuflo de Chaves que le había sido recomendado por el Virrey del Perú, el Conde de Nieve, a fin de que le ayudase a llevar su familia a Santa Cruz de la Sierra.

Mas sea cual fuese la causa de su expedición, la verdad es que ésta fue la más grande y notable que se realizó al Perú en aquellos tiempos.

El Gobernador, el Obispo, siete clérigos y frailes, Felipe Cáceres, Pedro Dorantes, Cristóbal Saavedra, Ruiz Gómez Maldonado y otros, con sus indios de encomiendas; Nuflo de Chaves y su gente formaron tan numerosa comitiva, que parecía que se trataba de abandonar al Paraguay.

Salió de la Asunción esta expedición política-religiosa, en 1564, parte embarcada y el resto por tierra, quedando en la ciudad Juan Ortega y en el Guairá Alonso Riquelme.

De Atirá, Ypané, Guarambaré y los pueblos de Itati, se agregaron de paso gran número de indios que aumentaron las proporciones de la comitiva al juntarse en la laguna de los guatos, donde atravesaron el Río Paraguay y siguiendo por el Chaco entraron a la jurisdicción del gobierno de Santa Cruz de la Sierra. Por el camino hubo escasez de víveres para tanta gente y las murmuraciones comenzaron a oírse, máxime cuando se vio que Chaves fundó un pueblo treinta leguas antes de llegar a Santa Cruz de la Sierra con los indios de Itati que de paso se les agregaron. Lo denominó con este nombre, por los pobladores que lo constituyeron, pueblo que es necesario no confundir con el que fue formado más tarde entre el Fuerte de Borbon y Bahía Negra, sobre la proximidad del río Paraguay, juntamente con otro denominado de Nuestra Señora de la Fe, los cuales se encuentran señalados en los mapas de Cabrer y Arrowsmith, y de los cuales nos ocuparemos oportunamente.

Entre voces de disgustos y murmullos de desaprobación llegó la numerosa comitiva a Santa Cruz de la Sierra, que a la sazón se quejaba por la falta de víveres y de ver interrumpida la vía de comunicación con el Perú, por la sublevación de los indios de ambos lados del Guapay, confederados con los chiriguanos.

Según la referida Relación del Gobernador Francisco Ortiz de Vergara al Presidente del Consejo de Indias, poco después de haber llegado a Santa Cruz, le fue notificada la providencia de la Audiencia de Charcas, por la cual se le prohibía que pasase adelante bajo pena de la vida y de cien mil castellanos, a consecuencia de que habían informado a dicha Audiencia, que iba o quería ir con trescientos arcabuceros a tomar posesión de Santa Cruz de la Sierra y de Santo Domingo de la Arrioja, donde murió Andrés Manso, para luego pasar y tomar posesión de Potosí, por decir que todas estas tierras pertenecían al Río de la Plata. (41).

Estos falsos informes habían sido adelantados por Nuflo de Chaves, por temor de que supiese la Audiencia que él había sido el principal capitán que prendió al Adelantado Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Y que no contento con esto le apresó y requirió a su gente para que le prestasen obediencia y a los pocos días partió para el Perú, llevando consigo al Obispo y oficiales del rey que con él habían venido de la Asunción; pero fueron desbaratados por los Chiriguanos, quienes les mató veinte soldados, circunstancia por la cual volvieron a donde estaba el preso, el Obispo, oficiales y gente suya, arrepentidos de la traición que le habían hecho. El teniente de Chaves viendo que este no volvía se reconcilió con él y le permitió salir con la gente necesaria para su seguridad, que fueron cien hombres, dejando en el pueblo 230 con armas. Tomó el camino que va a Santo Domingo de la Nueva Rioja, con el objeto de evitar algunos inconvenientes e informarse de lo que se decía de Andrés Manso y ver el asiento del pueblo y su tierra para dar razón de ello a quien correspondía. Llegó a un río muy ancho, aunque bajo, que pasó y después de catorce jornadas o unas 50 leguas, subió una cuesta no muy alta, donde se encuentra el citado pueblo de Andrés Manso, que estaba todo quemado, con los cadáveres esparcidos por la plaza, en las puertas de las casas y dentro de ellas. Hizo hacer un pozo donde juntó los huesos y cuerpos de ellos, marchando luego por los llanos del Perú doce jornadas hasta llegar al Valle de Tomina, donde vino un capitán enviado por el Presidente y Oidores de la Audiencia de los Charcas, diciéndole que siguiese solo con veinte hombres hasta la ciudad de la Plata, debiendo el resto quedar en el valle de Tomina. Así se hizo y después acusó a Nuflo de Chaves pidiendo su comparecencia.

Libróse la orden de citación, pero no pudo llevarse adelante el juicio, porque acababa de ser muerto por los indios estando sentado en una hamaca con siete u ocho españoles más. Tal es, en resumen, la relación de Don Francisco Ortiz de Vergara al Presidente del Consejo Real de Indias.

Ruiz Díaz de Guzmán (Lib. 3º, Cap. 2º), Pedro Lozano (Lib. 3º, Cap. 4º), Gregorio Funes (Lib. 2º, Cap. 2º) y otros historiadores constatan el hecho de la detención de la gente del Gobernador y de éste por parte de Salazar, por orden de Chaves, o por su cuenta, por no exponerlos, estando interceptada la comunicación con el Perú; pero todos están conformes en que para ir á la Plata dieron la gran vuelta que refiere haber llevado Ortiz de Vergara y que solo penetraron a dicha jurisdicción, previo el permiso correspondiente, en 1565.

El Gobernador, antes de llegar a Chuquisaca, ya era intrigado por Diego Pantoja y Juan Ortiz de Zárate, empeñados en conseguir la gobernación del Río de la Plata. Sin pérdida de tiempo estos ganaron la voluntad de Cáceres, Dorantes y Ruiz Gómez Maldonado, de manera que este último, como procurador de la Provincia del Paraguay, se presentó a formular multitud de cargos contra él, de los cuales el más grave consistía en haber abandonado su gobierno, a lo cual contestó que había sido para solicitar socorros; pero recibió la réplica que no podía esperar mejor y más abundante que los empleados con el único objeto de pedir la confirmación de su autoridad, sin necesidad de abandonar su puesto, por cuanto podía haberlo hecho por medio de un apoderado.

El gobernador y el obispo, resentidos por la actitud de Cáceres y Dorantes, hicieron que Hernando de Vera y Guzmán, sobrino de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, los acusase como autores de la prisión de su tío.

La Audiencia decretó el arresto de ellos; pero fueron puestos en libertad, con la presentación de la sentencia dada por el Supremo Consejo de Indias, en la causa de Alvar Nuñez. Y como sobre el asunto principal nada resolvía la Audiencia, los contrarios de Ortiz de Vergara reprodujeron los cargos ante el Virrey, quien le suspendió en el gobierno, ordenándole que fuera a justificarse a la Corte de España.

Con tal motivo se presentó Juan Ortiz de Zárate con proposiciones consignadas en la capitulación celebrada con el Rey el 10 de Julio de 1569, en que entre otras cosas se leen las siguientes:

"Primeramente que vos el dicho Juan Ortiz de Zárate os ofreceis de meter en la gobernacion del Rio de la Plata, quinientos hombres españoles, de los cuales los doscientos dellos han de ser oficiales de todo género de oficios y labradores que cultiven y labren la tierra, y los otros trescientos hombres que sean para la guerra y conquista de la tierra y que de los que destos pudieredes hallar que sean casados, y que estos los procureis de buscar y llevar con sus mujeres y hijos, y los demás serán solteros y útiles para la conquista y poblacion, sustentacion y defensa de la dicha tierra... Item, que poblareis tres pueblos de españoles allende de los que están agora poblados, los quales hareis entre el distrito de la Ciudad de la Plata y de la Ciudad de la Asuncion donde mas convengan, segun la disposicion de la tierra, para sus aprovechamientos y entretenimientos y para la necesidad de su comercio y contratacion de una tierra a otra, y para su defensa, y otro pueblo en la entrada del río en el puerto que llaman de San Gabriel o Buenos Aires... Item, de mas de lo susodicho, os ofreceis vos el dicho capitan Juan Ortiz de Sárate de meter en la dicha gobernacion del rio de la Plata dentro de dos o tres años, despues que Dios fuese servido que llegueis a la dicha gobernacion del rio de la Plata quatro mil vacas de Castilla y quatro mil ovejas de Castilla y hasta quinientas cabras, y mas trescientas yeguas y caballos para la conquista, poblacion y defensa de la tierra, conquistadores y pobladores della, y que si pudierdes meter los dichos ganados antes deste tiempo, trabajareis de los meter porque los teneis juntos de vuestra crianza en la provincia de los Chárcas y Valle de Torijo, pero tomais este tiempo por razon que la tierra que hay desde la dicha Ciudad de la Plata hasta la Asuncion que es de las dichas provincias del rio de la Plata está al presente por conquistar y poblar por estar los indios naturales della rrebelados y alterados contra Nuestro Real servicio y obediencia y hay necesidad de pacificarlos primero y fundar en esta tierra dos pueblos despañoles para que con mas seguridad se puedan meter los dichos ganados y tratar del comercio de la una tierra a la otra, los cuales os ofreceis de poblar... Item, que en todo lo arriba dicho, demas y allende de los dichos ganados, gastareis de vuestros bienes veinte mil ducados oro por Nos Señor y poblar y sustentar aquellas provincias y tierra devaxo de Nuestro Real servicio y obediencia como leal vasallo Nuestro, como hasta aqui los habeis hecho, y remuneracion del dicho servicio, y teniendo consideracion a lo mucho y bien y lealmente que lo habeis hecho en las provincias del Perú, así en su conquista y poblacion, como despues en la defensa de tierra y en todas las demas alteraciones que en ella habia habido se os ofrecen de Nuestra parte las mercedes siguientes:

"Primeramente os hacemos merced de la gobernacion del Rio de la Plata, ansí de lo que al presente está descubierto y poblado, como de todo la demas provincias comarcanas, por vos y por vuestros capitanes y tenientes que nombraredes y señalaredes, ansí por la costa del Mar del Norte como por la del Sur, con el distrito y demarcacion que S. M. el Emperador mi Señor, que haya gloria, la dió y concedió al gobernador Don Pedro de Mendoza, y despues dél á Alvear Nuñez Cabeza de Vaca y a Domingo de Yrala, con el salario y quitacion, y por la órden que ellos la tuvieron, por vuestra vida y la de un hijo varon que nombraredes en vuestra vida ó al tiempo de vuestro fin y muerte, ó como os pareciere; de la cual dicha gobernacion se entiende que os hacemos merced sin perjuicio de las otras gobernaciones que tenemos dadas á los capitanes Zerpa y don Pedro de Silva... etc.".

Sus propuestas y la concesión del gobierno del Río de la Plata la obtuvo Juan Ortiz de Zárate del Virrey, bajo la condición de que fuera por su confirmación a la Corte de España. Así lo hizo; pero antes de partir nombró por su teniente general a Felipe Cáceres, ordenándole que volviese a la Asunción, mientras él iba por la confirmación de su gobierno.

Cáceres pasó a Chuquisaca a incorporarse con el Obispo, con quien y los que quisieron seguirles fueron a Santa Cruz de la Sierra. Chaves los agasajó y escoltó hasta Itati, donde halló el pueblo sin gente. Con tal motivo se apartó de la comitiva para buscar y tranquilizar a los itatines, a quienes encontró estacionados en un paraje cercano. Sin desconfiar nada se sentó en una hamaca entre ellos y para mejor descansar se sacó la celada; pero al poco rato un indio le dio por detrás tan fuerte garrotazo que le hizo saltar los sesos sufriendo una muerte instantánea. Acto continuo se echaron los demás sobre los soldados que le acompañaban, a quienes dieron muerte igualmente, con excepción de uno que logró escapar para llevar la triste nueva a Diego de Mendoza que iba en su busca con el resto de la fuerza.

Después de este suceso desgraciado Cáceres siguió su marcha hasta el río Paraguay, de donde se hizo a la vela llegando a la Asunción a principio de 1569.

Bien recibido, tomó al instante posesión del mando nombrando por su segundo a Martín Suarez de Toledo y Alguacil mayor a Pedro Lapuente; pero su estimación pronto decayó.

Felipe Cáceres de Chuquisaca lo mismo que en Lima, hizo todo lo posible para hacer deponer a Ortiz de Vergara, del mismo modo que el Obispo hizo todo lo posible por sostenerle. Conocida esta doble circunstancia llegó a formarse dos bandos y el más completo desorden, hasta que cayó Cáceres proclamándose en su lugar Martín Suarez Toledo con aprobación del Cabildo Secular. (42).

Remitido Cáceres a España se presentó al Supremo Consejo de Indias y obtuvo la aprobación de sus actos y la desaprobación de los de sus contrarios.

Entre tanto Juan Garay había salido de la Asunción a fundar una ciudad hacia Santi-spiritus y el 14 de Abril de 1573, en la orilla occidental del Paraná, a los 31º 9’ 20" de latitud construyó un fuerte de 150 varas cuadradas dividido en lotes para casas. Se llamó Ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz.

En el acta de fundación le dio estos límites:

"Otro así: nombró y señaló por jurisdicción de esta ciudad por la parte del camino del Paraguay hasta el cavo de los anegadizos chicos y por el rio abaxo camino de Buenos Aires veinte y cinco leguas mas abaxo de Santi-Espiritus y assia las partes de Tucuman cincuenta leguas á la tierra adentro desde las barrancas de este rio y de la otra parte del Paraná otras cinquenta". (43).

Mientras estas cosas sucedían, el Adelantado en su viaje a España fue apresado por un corsario francés que le quitó todo lo que llevaba. Sin embargo, consiguió llegar a la Corte y el 10 de Julio de 1569 obtuvo la confirmación de su gobierno en los términos de la capitulación transcripta en sus partes principales.

Ahora bien. La historia de la fundación de Santa Cruz de la Sierra por Nuflo de Chaves, expuesta en el capítulo anterior, la expedición de 1564 a 1565 de Francisco Ortíz de Vergara y el título del Adelantado Don Juan Ortíz de Zárate donde se consigna: "que la tierra que hay desde dicha Ciudad de la Plata hasta la Asuncion, que es de las dichas provincias del rrio de la Plata", confirman y prueban fehacientemente la jurisdicción y dominio del Paraguay sobre el territorio del Chaco; por consiguiente, no es y no puede ser a la vez de Chárcas, porque dos posesiones o dominios iguales sobre una misma cosa se excluyen entre sí; pero, más todavía podemos observar y es que: el título de Juan Ortíz de Zárate establece que su jurisdicción es todo el distrito y demarcación concedido a Don Pedro de Mendoza, y después de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca y a Domingo Martínez de Irala, todo lo cual significa que la separación de Santa Cruz de la Sierra aún estaba aprobada por el Rey, puesto que todavía queda virtualmente comprendido en la gobernación del Adelantado Don Juan Ortíz de Zárate.

Sin embargo, de hecho continuó independiente; pero dentro de límites naturales y precisos que la separaba de la provincia de la cual se desmembró por la ambición bastarda de su fundador, cuando salió a conquistar y descubrir las Amazonas y el Dorado, según las palabras de la citada Relación del gobernador Don Francisco Ortíz de Vergara, referencia que corrobora la jurisdicción o límites del Paraguay con las gobernaciones dadas a los capitanes Zerpa y Silva en el título del Adelantado Juan Ortiz de Zárate.



CAPITULO VI

 

El Adelantado llega al Río de la Plata – Encuentro de Garay con los soldados de Gerónimo Luis Cabrera – Litigio – Nuflo de Aguilar reclama el dominio de Santa Fe – Respuesta de Garay – Contienda ante la Audiencia de Chárcas – Solución del pleito – San Salvador – La Nueva Vizcaya – Desaprobación de los actos de Martín Suarez Toledo – Muerte del Adelantado – Su testamento – Gobernador interino – Coadjutor y Albacea testamentario – Tutor de la hija del Adelantado – Casamiento de Doña Juana con Don Juan de Torres de Vera y Aragón – Deposición y muerte de Diego Ortíz de Zárate y Mendieta – Villa-Rica del Espíritu Santo – Pacuyú y Carumiay – Traslación de Villa-Rica – Rebelión del Cacique Oberá y de su hijo Guiraró – Expedición de Juan Garay – Pueblos de Jejuí y Perico – Guazú – Ciudad de Santiago Jerez – Despoblación de esta ciudad – La Segunda Jerez – Exploración del Pilcomayo por Adame Olavarriega – Ciudad de Buenos Aires – Exploración del Río Bermejo – Muerte de Juan de Garay – La Ciudad de Nuestra Señora de la Concepción – Observaciones.


El Adelantado Juan Ortíz de Zárate recién pudo volver pudo volver de España el 17 de Octubre de 1572. Después de muchas contrariedades de la navegación llegó a San Gabriel, donde trató de fundar la población que le obligaba su contrato con el Rey; pero se disponía a abandonar el lugar por los reveses recibidos de los charrúas y las miserias que se experimentaban, cuando llegó el cacique Yamandú de las islas del Paraná comunicándole que era amigo de Juan Garay y de los españoles establecidos en Santa Fe. Con esta nueva el Adelantado le escribió a aquel inmediatamente manifestándole la precaria situación en que se hallaba, a la vez que le incluía su nombramiento de comandante de la nueva ciudad que había fundado y pasó a la isla de Martín García resuelto a fundar en él una población. (44).

Garay, entre tanto que se construían las obras de la nueva ciudad, salió con cuarenta soldados en un bergantín aguas abajo, con el objeto de conocer a los indios de los alrededores y siguió por el brazo del Paraná que pasa por la actual Santa Fe y Coronda, donde se detuvo algunos días, en cuyo punto una madrugada se le presentaron unos españoles que le dijeron que eran soldados de Gerónimo Luis Cabrera, fundador de Córdoba del Tucumán entre los indios comechigones, quien se había adelantado hasta el Paraná y tomando posesión de Santi-Spiritus le puso el nombre de San Luis de Córdoba para que le sirviese de puerto para las comunicaciones con España. Oído esto, escribió Garay a Cabrera alegando sus derechos al país y éste se le presentó el 19 de Setiembre del mismo año, sin que pudieran entenderse, según Azara y fingiendo someterse Garay, según Guevara. (45).

El caso fue que Cabrera se volvió y luego despachó a Nuflo de Aguilar con la comisión de que se hiciera cargo de Santa Fe requiriendo al efecto a Garay; pero éste respondió que hacían treinta y ocho años que los conquistadores del Río de la Plata habían tomado posesión de aquel lugar y que él estaba poblando con orden de su legítimo superior y aprobación del rey. Mientras duraba todavía la disputa o controversia llegó Yamandú con la carta del Adelantado. Leyéndola Aguilar quedó convencido de que Santa Fe pertenecía al gobierno del Río de la Plata y se retiró a Córdoba, donde fue desaprobada su conducta y el 4 de Marzo de 1574 salieron el alcalde y un regidor a requerir de nuevo a Garay la entrega de la ciudad que él fundó.

Mas éste resistió otra vez a semejante pretensión y aquellos no se convencieron de la mala causa que sostenían y acudieron a la Audiencia de Charcas, la cual resolvió el asunto a favor del Gobierno del Río de la Plata, rechazando la demanda de los cordobeses. (46).

Garay inmediatamente que recibió la carta del Adelantado le envió los auxilios necesarios, los cuales le llegaron a éste cuando se disponía a dar principio a la población de Martín García; pero reconociendo que allí no había un puerto seguro determinó buscar donde lo hubiese sobre el río Uruguay, a cuyo efecto lo comisionó a Melgarejo quien lo halló sobre el río San Salvador y volvió a dar aviso al Adelantado, el cual partió inmediatamente con toda su gente a dicho punto, donde fundó la ciudad de San Salvador ordenando que en adelante se diese a toda la extensión de su jurisdicción el nombre de Nueva Vizcaya, por ser él vizcaíno.

Nombró los alcaldes, regidores... etc. de la nueva ciudad y a Juan Garay le designó por su segundo o teniente general de todas aquellas provincias de la Nueva Vizcaya, Paraguay o Río de la Plata, desde cuyo lugar le despachó a la Asunción en busca de víveres y auxilios. (47).

Una vez recibidos estos, marchó a la capital, y despachando a Garay para Santa Fe se preocupó él de remediar los desórdenes interiores que había. Por auto del 22 de Octubre de 1575, desaprobó lo practicado contra Cáceres, dejando sin efecto todos los empleos y mercedes que Martín Suárez Toledo había conferido. (48).

La resolución perjudicó a muchos y pronto comenzaron las murmuraciones, en términos que a los pocos meses murió, según unos por enfermedad natural y según otros envenenado. (49).

Pero recibió los santos sacramentos, hizo su testamento, y murió con mucho ánimo o tranquilidad. Dejó por heredera universal a su única hija Doña Juana y por sucesor al que se casase con ella; para mandar entre tanto designó a su sobrino Don Diego Ortíz de Zárate y Mendieta; por coadjutor de éste y albacea testamentario a Don Martín Duré, y a Juan Garay por tutor de su hija.

Se recibió Mendieta del Gobierno interino y confirmó a Garay en su puesto de Teniente General. Este salió inmediatamente de recibidos sus poderes de tutor a Chuquisaca con el propósito de casar a Doña Juana. Desde luego se presentaron varios pretendientes a ésta, pero ella con aprobación de su tutor se declaró a favor del Licenciado Don Juan de Torres de Vera y Aragón, natural de Estepa y Oidor de la Audiencia de Chárcas. En este estado Garay recibió del Virrey Don Francisco de Toledo una carta en la cual le manifestaba su interés, porque Doña Juana se casase con un amigo suyo, circunstancia que precipitó la boda con el citado Oidor y el despacho de Teniente General del nuevo Gobernador a favor de Juan Garay, quien logró escapar a las iras del Virrey, pero no así los recién casados que fueron conducidos presos a Lima.

Mientras estas cosas sucedían en Chuquisaca, Mendieta se desentendió de su coadjutor y pasó a Santa Fe donde tuvo grave altercado con Francisco Sierra, a quien hizo prender en la iglesia dando lugar a un motín que le obligó a ponerle en libertad inmediata y a presentar su renuncia ante Escribano Público.

No contento con esto sus adversarios, le procesaron y remitieron a España; pero no pudo llegar porque lo mataron en el camino los indios del Mbiazá.

Poco después llegó Garay a Santa Fe y siguió viaje a la Asunción, donde fue recibido con satisfacción por teniente general del nuevo Adelantado.

Despachó enseguida a Ruiz Díaz Melgarejo al Guairá a fundar una población, con cuarenta españoles y bastantes indios. A dos leguas de la costa oriental del Río Paraná, a fines de 1576, fundó este a la ciudad de Villa Rica del Espíritu Santo, no porque allí hubiese indicios de metales, sino por capricho o antojo, como dice Azara. (50).

"Al mismo tiempo, dice este autor, los padres franciscanos Fr. Alonso de San Buenaventura y fray Luis Volaños corrían la comarca de dicha Villa-Rica al Occidente del Paraná, y con los guaraníes que doctrinaron se fundaron dos pueblos el año de 1580, que fueron asolados por los portugueses en 1632. El del P. Volaños se llamó Pacuiú y estaba en el pago de Itaanguá al Norte del río Amambai, en el mismo camino por donde los años posteriores iban a Jerez; el otro pueblo del padre Alonso estaba al Oriente del de Volaños antes de llegar al Paraná en la orilla de la laguna Carumiai. Estas fundaciones hechas por disposición de Garay constan de los papeles del archivo de la Asunción; y también que Villarrica pasó poco después a Curahiberá junto al río Huibai distante 80 leguas de Ciudad Real, y que muy poco después se trasladó diez leguas más al Oriente y 30 del Paraná a donde confluye o se junta dicho Huibai con el Curubati. En la descripción particular de esta Villa se hace mención de otros emplazamientos que tuvo en lo sucesivo".

Poco después que Melgarejo partió al Guairá a fundar a Villarrica, un indio del pueblo de Guarambaré tomó el nombre de Oberá, que significa en guaraní resplandor y su hijo el de Guiraró o Guirairó, que quiere decir Pájaro amargo, de Guirá, pájaro; iró, amargo.

Ambos embaucaron a los indios dándoles nombres guaraníes o induciéndolos a que los adoptasen, abandonando los de origen español y les prestasen obediencia. Eran actos preparatorios de rebelión contra los españoles, a los cuales Garay dio poca o ninguna importancia; pero a pretexto de cortar los progresos de Oberá, subió el río Paraguay con 130 soldados. Siguió por el río Jejuí todo lo que pudo navegar, y luego tomó rumbo norte, haciendo caso omiso de Oberá. Andando en esta dirección llegó al dominio del cacique Yacaré, entre los indios Curupaitú, donde fundó el pueblo de Jejuí, repartiéndolos en encomiendas a los españoles que en él quedaron, pueblo que subsistió hasta 1676, en que los mamelucos portugueses lo asolaron llevando a sus habitantes a los mercados del Brasil.

Esos indios guiaron a Garay hasta el Monici, Yaguary o Ibinheima, que Azara creyó fuese el Igurey del tratado de límites por el caudal del río y la semejanza de nombre cuando más al Norte de este se encuentra el Igueyri de Cabrera y el Iguegri de Arrowsmith, que en su pronunciación se confunde con el Igurey de dicho tratado, y que a estar a la razón por la cual la Corona española cedió a la de Portugal el dominio de los ríos Pardo y Tacuari, adoptándose por límite el río más inmediato a aquél, hacen que no pueda ser otro que el Igurey de dicho tratado; pero dejando el examen o la demostración de este punto para la estación oportuna de la materia, sigamos el curso de la expedición de Garay.

Pasó éste el Yaguary y penetró en los campos de Jerez, y con 500 indios ñuaras que tomó de cuatro tolderías fundó en la latitud de 23º 13’ 30" el pueblo de Perico-guazú, repartiendo los indios en encomiendas.

En 1632 asolaron a esta población los portugueses. "Esto se deduce, dice Azara, de los papeles que hay antiguos en el archivo de la Asunción". (51).

Luego volvió sobre el río Jejuí, donde se embarcó para la Asunción, en 1579.

A consecuencia de esta excursión, Garay resolvió fundar un pueblo entre los ñuarás, y encargó la empresa a Ruiz Díaz Melgarejo, dándole 60 soldados y demás auxilios. Con esta gente se estableció en 1580 la ciudad de Santiago Jerez, sobre una loma suave que domina el río Mbotetey, a los 19º 25’ 20" de latitud. Los indios cercanos como los ñuarás y los guasarapós, intentaron impedirlo, según Azara, y también los guatos, según Lozano. (52).

"Consta en el archivo de la Asunción, dice el Sr. Don Félix de Azara, que esta ciudad, careciendo de minas y comercio se fue insensiblemente abandonando, hasta no quedar ni un poblador". Y agrega: "No debe confundirse este pueblo con otro del mismo nombre fundado a principio de 1593 sobre unas vertientes que iban al Paraná y creo que eran del río Pardo hacia Camuapuán, según el historiador Ruiz Díaz de Guzmán. Este, según consta de los papeles del archivo, fundó la segunda Jerez con gente sacadas de Ciudad Real y de Villarrica a fuerza y a pesar de los requerimientos y protestas que se le hicieron por estos pueblos que entonces mandaba, y por el de la Asunción y por el gobernador de la provincia. Esta Jerez se transfirió después más al Poniente sobre el río Albotetei, de donde hizo una salida contra los ñuarás, llevándose muchas mujeres y niños: a pesar de eso en 1605 solo tenía quince hombres de armas, careciendo de párroco y en el de 1632 se fueron todos con los mamelucos portugueses". (53).

El mismo año en que preparó y envió Garay a Ruiz Díaz Melgarejo a fundar la ciudad Jerez, también mandó a Adame Olavarriega con 90 soldados para que reconociese las costas del río Pilcomayo con la idea de fundar en el Chaco la ciudad que el Adelantado estaba obligado a establecer entre la Asunción y la Ciudad de La Plata. Olavarriega realizó la exploración de los terrenos adyacentes al Paraguay y los encontró bajos e inundados por las lluvias, de modo que los consideró inadecuados para el establecimiento de una población. (54).

Mientras esto sucedía despachó Garay a su hijo natural Don Juan, al frente de 60 soldados, con bastantes caballos y ganados vacunos, con orden de reunírsele en Santa Fe. Por su parte se embarcó con otros vecinos de la Asunción y fueron aguas abajo. El día de la Trinidad de 1580 Garay fundó una ciudad en el lugar del antiguo fuerte de Buenos Aires. La llamó de la Trinidad y puerto de Santa María de Buenos Aires, para conservar la memoria del día de la fundación y el nombre que le puso el primer Adelantado del Río de la Plata. Le dio por patrón a San Martín y por armas una fragata a la vela con dos anclas. Repartió sitios para casas y salió a reconocer los alrededores. Redujo a los indios de San Fernando o del Monte Grande a los de las Conchas o del Valle de Santiago y a los de las islas inferiores del Paraná, quedando afianzada la estabilidad de la nueva ciudad. (55).

Juan Garay con las noticias que trajo Adame Olavarriega del río Pilcomayo, dispuso con el mismo objeto referido que Alonso de Vera y Aragón partiese a reconocer las orillas del río Ipyta o Bermejo. Salió este de la Asunción el 23 de Febrero de 1583 con 200 soldados, y aunque se opusieron los indios lenguas, pitilagas, tobas y mbocobis logró explorar gran parte de las costas de dicho río, encontrándolas a propósito para fundar la población que se proyectaba. (56).

Garay entre tanto que llegaban estas nuevas marchó a buscar a los pobladores de San Salvador para reunirlos a los de Buenos Aires; pero a su vuelta, estando a los 32º 41’ de latitud en el paraje conocido con el nombre de Matanza, fue víctima de la sorpresa que les dieron los minuanes, donde pereció el insigne capitán. (57).

Nombrado en su reemplazo Alonso de Vera y Aragón, realizó éste la fundación de la ciudad que el finado proyectaba en el territorio del Chaco, entre la Plata y la Asunción.

El nuevo teniente general de la provincia, el 15 de Marzo de 1585 salió de la Asunción al efecto, con 135 soldados y algunos auxiliares indios, con bastantes caballos, 50 yuntas de bueyes y 300 vacas a fundar la ciudad de la Concepción de Buena Esperanza.

Los lenguas, pitilagas, tobas y mbocobis se opusieron en el tránsito y sobre el río Bermejo atacaron con furia estos últimos. Pero vencidos nuevamente ofrecieron obediencia y vasallaje.

El 15 de Abril, antes de elegir el sitio para la población nombró alcaldes, regidores... etc., y repartió los indios en encomiendas y al siguiente día, en la parte Sur del río Bermejo, a treinta leguas de distancia del río Paraguay, eligió y fundó la nueva ciudad, cuya acta de fundación enseña que: "Ella linda con todos los confines que son de su comarca, que son de todo el río Bermejo, y por confines y términos por la una parte los de la ciudad de la Asunción y Santa Fe y Santiago del Estero y ciudad de Talavera, y por la otra con la Ciudad de la Plata y todos los demás términos que estén y estuviesen en su comarca y redondez para agora y siempre jamás y en el entretanto que su Majestad otra cosa mandase". etc. (58).

Así se estableció la "Concepción de Nuestra Señora" por el gobierno del Paraguay, con los sacrificios de sus habitantes, antes de que se conociese la expresión Chacú, Chacou o Chaco; sí, cuando todavía toda esa región del Gran Chaco se llamaba simplemente Paraguay o Río de la Plata.



CAPITULO VII


Origen y significación del nombre de Chaco – Versiones diversas – Extensión que comprendía al principio – Su aplicación extensiva – Diferentes nombres aplicados al mismo territorio – Divisiones del territorio del Chaco – Objeto de la fundación de la Ciudad de la Concepción del Bermejo – Expediciones a Salta, Jujuy y al Perú – Destrucción de la Ciudad de la Concepción – Prisión del Adelantado – Su absolución – La Ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes – Acta de fundación – Ciudades fundadas durante el Gobierno del Adelantado Don Juan de Vera y Aragón – Su renuncia – Elección de Hernando Arias de Saavedra – Expedición contra los Guaycurús – Reducciones de San Bernardo, de Santiago de Canayá y de Nuestra Señora de los Dolores – Situación de éstas – Informaciones para acreditar las poblaciones establecidas por el Paraguay – Observaciones.


Chaco– Al fundarse en 1585 la ciudad de la Concepción de Bermejo, aún se conocía aquel nombre. El origen y significación de la expresión Chaco en los primeros tiempos, es un poderoso auxiliar para la buena inteligencia de la cuestión de límites pendiente. Por esta razón vamos a ocuparnos de dicho nombre.

El historiador Pedro Lozano, en su obra titulada: Descripcion Chorográfica de las Provincias del Gran Chaco Gualamba, Parágrafo Primero página I, dice:

"Aunque algunos quieren que el territorio que rigorosamente se llama Chaco, sea un Valle situado en el centro de las Provincias de Tucuman, Paraguay, Rio de la Plata y Santa Cruz de la Sierra, donde antiguamente el Capitan Andrés Manso, uno de los conquistadores del Perú, fundó por los años 1556, una ciudad de orden del Marqués de Cañete, Virrey de estos Reinos: la cual por su descuydo asaltaron y destruyeron los Chiriguanos al tiempo que todos sus vezinos, y su fundador dormian sin rezelo, por cuya causa llamaron comunmente a aquel parage, y se llama hasta hoy los Llanos de Manso. No obstante la comun acepcion en estos tiempos comprehende debajo de este nombre Chaco varias Provincias pobladas de Naciones Infieles, que se continúan, y comunican unas con otras, por centenares de leguas en la vanda del Poniente, entre las Provincias del Paraguay, Rio de la Plata, Tucuman, Chichas, Charcas y Santa Crus de la Sierra".

"La Etymolojía de este nombre Chaco indica multitud de las Naciones, que pueblan esta rejion. Cuando salen a cazar los Indios, y juntan de varias partes las vicuñas y guanacos, aquella muchedumbre junta se llama Chacú en lengua Quichoa, que es la general del Perú y por ser multitud de Naciones las que habitan las tierras referidas, les llamaron a semejanza de aquella junta Chacú, que los Españoles han corrompido en Chaco".

"Ignoraban este nombre los Españoles, aún en el Perú por muchos años, hasta que se supo en la Provincia de Tucuman bien casualmente. Poco despues de la fundacion de la Ciudad de San Salvador de Xuxuy, vino a ella Juan de Baños natural de Chuquisaca, a quien se encomendó el cuidado del Pueblo de Yala, dos leguas distante de la Ciudad. Este segun la obligacion de su cargo reparó, que de entre sus Indios, se perdia uno a tiempos, y, cada vez se mantenia ausente por casi dos meses. La repeticion de estas ausencias, obligó a Baños, a que le hiciese cargo rezelando de su fidelidad. Satisfizo el Indio con decir que se iba al Chacú, a comerciar con aquellas gentes entre quienes tenia muchos conocidos, y amigos. Estrañó Baños el nombre, y replicóle, qué entendía por Chacú?

Respondió que una grande Provincia, donde vivía infinidad de Indios, que unos eran los que antiguamente solían por allí recojer los tributos para el Inga, a quienes cojiéndoles de improviso por aquellos parajes, la funeste é impensada noticia de haber los Españoles degollado a su Emperador en Caxmarca, suspendiendo su jornada ázia el Cuzco se avian quedado entre las serranías, que dividen al Chaco de el Perú, por no experimentar de la gente Española semejante infortunio al de su Dueño: y que otros eran de varias Naciones del Perú, y labraban algunas alhajas de plata, al modo de los plateros sacándola de minerales, cuyo conocimiento, recataban de él, quando entraba, porque no llegase por su medio a noticia del Español, y le sirviese de cebo para entrar a robarle, la joya mas preciosa de la libertad; y que por estar aquellas gentes juntas con otras Naciones, desde aquellos parajes, llamaban ellos Chacú a todas aquellas tierras. Divulgóse esta relación entre los Españoles, y desde entonces empezaron, alterando la última letra del nombre propio, a llamar Chaco, no solo a aquellas poblaciones de la serranía, sino a los llanos contiguos, que se le siguen extendiéndose por muchas leguas entre los ríos Salado y Pilcomayo hasta las costas del gran río Paraná. Y les quadra admirablemente la semejanza, pues a ninguna junta mejor que a la de brutos se pudo comparar la de estas Naciones, que lo general se distinguen poco de los irracionales en sus costumbres, siendo casi solas las facciones las que los diferencian. Este pues es el orijen de este nombre Chaco, que así se llama y no Cacho como le intitula nuestra V. Padre Juan Eusebio en el tomo 4º de los Varones Ilustres, vida del V. P. Gaspar Ossorio".

Por esta relación hecha por el historiador Lozano se ve que la expresión Chaco se aplicó primeramente a las poblaciones de las serranías comprendidas entre el Perú y lo que hoy se llama Chaco, entre el Bermejo y el Pilcomayo, por allá donde se encuentran las reducciones de Caiza. Caraparí, Itaú, allá en los confines Orientales de Tarija y Pislaya–Paspaya y después recién se aplicó también dicho nombre a los llanos contiguos a esas poblaciones de las serranías del antiguo reino del Perú, hoy Bolivia.

La versión del Padre Lozano, es también la de Charlevoix, el cual dice:

"El nombre de Chaco no parece ser tan antiguo y no se ha hecho mencion de él, bajo este nombre en la vida de San Francisco Solano, relijioso de la órden de San Francisco, quien reconoció este país de un estremo a otro, para estender a él, la luz del evangelio. Pero en la lengua quíchua, que es la natural del Perú, se llama Chacú, a las grandes reuniones de tribus salvajes, que los pueblos de esta parte de América juntan en sus cacerias, por medio de batidas, habiéndose dado el mismo nombre al país del cual hablamos, porque cuando Francisco Pizarro se constituyó en Soberano de una gran parte del Imperio del Perú, un gran número de sus habitantes se refujiaron a él. De Chacú que los españoles pronunciaron Chacou, el uso hizo Chaco. Parece que no se ha comprendido, desde luego, bajo este nombre sino el país que está encerrado entre las montañas de la cordillera, el Pilcomayo y el río Bermejo y que despues se ha ido estendiendo mas léjos a medida que otras naciones se juntaron a los peruanos que se reunieron allí para defender su libertad contra los españoles. (59).

La versión expuesta por Lozano y Charlevoix, es la corriente entre los historiadores para explicar el origen y significación de la palabra Chaco.

Este nombre fue pues creciendo, en extensión con el tiempo. En el Mapa de Guillaume de L’Isle de 1703, el territorio del Chaco no llega todavía al Río Paraná, al río Paraguay, ni a Chiquitos. Estaba confinado entre la Concepción de Nuestra Señora del Bermejo y las ruinas de la vieja Santa Cruz de la Sierra, por donde doblaba al Oriente y se aproximaba hasta unos tres grados de longitud del Río Paraguay, para ir a pasar al Oeste de la nueva Ciudad del Bermejo, y llegar hasta las proximidades del Río Salado, para girar al Norte por Tarija, Paspaya y las ruinas de Santa Cruz, por donde cerraba el circuito de la comprensión del Chaco. Y con razón dice el Dr. D. Santiago Vaca–Guzmán que:

"Lo que precede viene en apoyo de nuestra opinion demostrando que la designacion de Chaco, cuando mas y eso antojadizamente, comprenderia la rejion situada entre el Bermejo y el Pilcomayo, segun la opinion del P. Lozano, que es la consignada por Charlevoix. Por lo demas, la denominacion que venimos observando no pudo ser, a nuestro juicio, otra cosa que una aplicación extensiva de la palabra con la cual se designaba el territorio que D. Martin de Ledesma se encargó de conquistar en 1628, al Sur del río Bermejo, por orden del Virrey de Lima D. Diego Fernandez de Córdoba, marqués de Guadalcazar, en honor del cual fundó la ciudad de Santiago Guadalcazar, en la márjen occidental de dicho rio, la que fué poco despues destruida por los indios". (60).

El doctor Vaca–Guzmán, después de negar que la palabra Chaco signifique junta o reunión en el idioma quichua y de impugnar las versiones de los historiadores antiguos, alegando que no hubo las emigraciones de los indios del Perú a dicho territorio, da esta explicación conjetural en la página 62:

"Estas bréves consideraciones nos inducen a sostener nuestro enunciado aserto, esto es, que la denominacion de Chaco era comprensiva de una parcialidad, una tribú, una nacion autúctona de los muchos que poblaban las orillas occidentales del Bermejo y que la extension del nombre a las rejiones orientales de Yapislaga y Güelgorigotá, posterior a 1586, ha sido una mera ampliacion emerjente de los escasos conocimientos jeográficos de aquellos tiempos, o bien el resultado de la analojía en la constitucion del suelo que abraza esta vasta circunscripcion".

Pero cualquiera que sea el origen y significación de la expresión Chaco, la verdad es que esta palabra no existía en una ni en otra versión o no era conocida todavía cuando el Paraguay fundó en 1585 la Concepción del Bermejo.

La expresión Yapislaga era usada por el reino del Perú, hoy Bolivia, allá por Tarija o Paspaya o por los llanos de Taringuy, donde murió Andrés Manso, y el nombre de Güelgorigota se aplicaba por esos mismos llanos del Guapay y del Piray, con la abreviatura del Grigotá; pero, por la analogía de constitución del suelo o por escasos conocimientos geográficos de aquellos lugares, algunos extienden el nombre de Yapizlaga al territorio comprendido entre el río Bermejo y el Pilcomayo, y los llanos de Güelgorigotá o Taringuy al Norte del Pilcomayo hasta más allá del Guapay y los límites Sur de Chiquitos con la antigua provincia del Paraguay hasta el río de este nombre.

Más cualquiera que sea de alcance de Yapizlaga y de los llanos de Güelgorigotá, la verdad es que con el tiempo el uso ha consagrado el nombre de Chaco para señalar ese gran territorio de extensa llanura, que se encuentra comprendido entre el Río Salado al Sur, los ríos Paraná y Paraguay al Este, Chiquitos al Norte y al Oeste las cordilleras del Perú y la antigua provincia de Tucumán.

Esta inmensa zona lo dividen algunos autores modernos en tres secciones tituladas: Chaco Austral a la situada al Sur del río Bermejo; Chaco Central a la comprendida entre este río y el Pilcomayo, al cual, generalmente se llama también Llanos de Manso y Chaco Gualamba; pero así se llama también al situado al Sur o al occidente del río Bermejo, como se nota o notaremos al ocuparnos de la fundación de la ciudad de Oran, donde se hace constar que esta se encuentra en el Gran Chaco Gualamba, en el valle de Zenta, el cual se encuentra situado al Oeste de dicho río. Por fin, la tercera sección se llama Chaco Boreal o Septentrional y está situada al Norte del río Pilcomayo (61).

La nueva ciudad de la Concepción de Nuestra Señora del Río Bermejo fue establecida en el Chaco Austral, como lo hemos visto. Se fundó ella para que sirviera de escala a las comunicaciones con el Perú, y para traer de Tarija y Chuquisaca los ganados del Adelantado, razón por la cual no perdió tiempo Vera y Aragón en destacar ochenta soldados que llegaron a las faldas de las serranías del Perú, término de la gobernación del Río de la Plata.

Después marchó él mismo con sesenta soldados y llegó a los términos de la provincia de Tucumán, en Salta y Jujuy; y por algunos años sirvió la ciudad para facilitar el tránsito del Paraguay con Salta; pero rodeada de indios indomables, incapaces de reducirse a la servidumbre, por la gran soberbia y valor que los animaban contra los españoles, nada adelantó.

En 1592 mataron al hermano del fundador Don Francisco de Vera y Aragón y a varios otros, que dio lugar a la guerra que con intervalo duró hasta 1632, en que, no pudiendo sostenerse sus pobladores, se fueron a la Asunción y a Corrientes. (62).

Mientras la provincia se gobernaba por los tenientes del Adelantado, este sufría la pérdida de su libertad en Lima, por haberse casado con doña Juana contra la voluntad del Virrey. Para cohonestar su injusta prisión se formularon algunos cargos contra él, hasta que calmado un tanto el enojo de Don Francisco de Toledo se le permitió volviese a ser oidor en Chuquisaca, sin que pidera ir al Río de la Plata. Así continuó dos o tres años, hasta que fue nuevamente arrestado, pero, por fin quedó libre de cargos y pasó en 1587 a la Asunción.

Al año siguiente despachó a su teniente y sobrino Alonso de Vera con ochenta soldados y los auxilios necesarios para que estableciese otra población sobre la barranca oriental del río Paraná, donde levantó un fuerte al cual llamó San Juan de Vera, en honor de su tío. Pero, como el lugar era ya conocido con el nombre de las Siete Corrientes, por las que resultaban de otras tantas puntas de la costa, ha prevalecido esta última denominación.

En el acta de fundación del 3 de Abril de 1588, se dice que: "fundó y asentó y puebló la Ciudad de Vera en el sitio que llaman de las Siete Corrientes, provincia del Paraná y Tape con los límites y términos de los de las Ciudades de la Concepcion de la Esperanza, Santa Fé y San Salvador, Ciudad Rica, Villa Rica del Espíritu Santo, San Francisco y Veasa, en la costa del mar del Norte por agora y para siempre...". (63).

De esta manera, bajo el gobierno del Adelantado Don Juan de Vera y Aragón, se fundaron cinco ciudades importantes, que son: Villa Rica del Espíritu Santo, Jerez, Buenos Aires, Concepción del Bermejo y Corrientes.

Gobernó con acierto la provincia por medio de sus tenientes y por sí mismo. Estimado y honrado en su adelantazgo pudo llevar una existencia tranquila el resto de su vida, pero el recuerdo de Estepa ejerció mayor influencia en él, y renunció al gobierno para volverse a su pueblo nativo.

En su lugar fue electo Hernando Arias de Saavedra, natural de la Asunción, hijo de Martín Suarez de Toledo y de Doña Ana de Sanabria; y a Saavedra sucedió Don Fernando de Sárate, durante cuyo gobierno, en 1595, se declaró la guerra a los guaycurús contra quienes se llevó una expedición al Chaco.

En la ribera izquierda del río Bermejo, no muy distante de la ciudad de Buena Esperanza se establecieron después de esta, por los mismos vecinos de la Asunción, algunas reducciones de indios, tales como la de San Bernardo, la de Santiago de Canayá y la de Nuestra Señora de los Dolores.

En 1605 el procurador de la Asunción don Bernardo de Espínola, con el objeto de constatar y perpetuar la memoria de la creación de la Concepción del Bermejo y otros pueblos, solicitó vertir por sí y en nombre del Cabildo una información de testigos fidedignos, verdaderos testimonios ad perpetuam, de la fundación de la Concepción del Bermejo y de los méritos y servicios que a su propia costa hicieron los vecinos y moradores del Paraguay en las conquistas y poblaciones que se habían hecho.

La admitió el gobernador don Fernando Arias de Saavedra, por decreto del 5 de Noviembre del mismo año, notificado por el escribano de gobierno don Juan Robles. En su consecuencia, Juan Espínola, Juan Bautista Oroño, Bartolomé de Lescano, Juan Manuel Quiõnes de Insauralde, el clérigo Presbítero Luis de Molina, administrador y Vicario general de esta provincia, y Diego Vañuelos, vecinos de la Asunción, pobladores y conquistadores de la gobernación, prestaron sus declaraciones juradas, uniformes y contestes, por las cuales se acreditan los hechos referidos. (64).

La expedición exploradora por el río Pilcomayo por Adame Olavarriega, la de Alonso de Vera y Aragón por el río Bermejo, la fundación de la Concepción de Nuestra Señora, sus reducciones y sus luchas, realizadas con los esfuerzos y sacrificios del Paraguay y la excursión contra los guaicurús, constituyen otras tantas circunstancias que acreditan con la sanción de los hechos históricos la existencia de una jurisdicción positiva, quieta y pacífica a favor del Paraguay, hechos continuados que con razón llevó al padre Chome a decir: "que el Chaco es como el centro de la Provincia del Paraguay, y al mismo tiempo el asilo y baluarte de la infidelidad". (65).



CAPITULO VIII

 

Cédula Real del 16 de Marzo de 1608 – Reducciones de los guaycurús – Carácter de estos indios y lugares que dominaban – Reducción de Yasocá o Nuestra Señora María de los Reyes – Situación de esta población – Su duración – Reducción de Guazutinguá – Su situación – Yasocá subsitía cuando se operó la división del Paraguay o Río de la Plata – Reducciones de Itatí y de Nuestra Señora de la Fe en el Chaco – Situación de estas en los mapas de Cabrer y de Arrowsmith – La Provincia del Guairá – Opiniones del Brigadier Diego de Alvear – De Félix Azara – De Pedro Lozano – Límites del Guairá con el Brasil y el Río de la Plata – Mapa de Guillaume de L’Isle – Opinión del Ministro Argentino doctor Don Manuel R. García – Reducciones del Guairá – Invasiones y devastaciones portuguesas sobre los pueblos de esta Provincia – Quejas de los misioneros ante los Tribunales de San Pablo – Denegación de justicia – La Provincia del Paraná – Espacio que comprendía esta Provincia – Reducciones del Paraná y del Uruguay – Los treinta pueblos de Misiones – Su gobierno – Jurisdicciones a que pertenecían – Modificaciones diversas – División de Misiones en Departamentos – Composición de estos – Observaciones.


Por cédula Real del 16 de Marzo de 1608 se ordenó al Gobernador Don Hernando Arias de Saavedra o Hernandarias, que los misioneros de la Compañía de Jesús fuesen al Paraná, al Guayrá y a los Guaycurús, proveyéndoseles de lo necesario de la Real Hacienda. En su consecuencia Hernandarias solicitó del Padre Provincial Don Diego de Torres, el cumplimiento del real mandato, según se justifica por el certificado expedido, el 2 de Febrero de 1614, (66) por dicho Gobernador, o conocedor del hecho el Padre Provincial se apresuró a darle debida satisfacción, enviando a fines de 1609, misioneros a dichos tres puntos, de cuyas reducciones pasamos a ocuparnos ligeramente.

Reducciones de los Guaycurús. Estos indios soberbios, vengativos, indomables, fuertes, aventajados en valor, estatura y número, vivían, según Azara, de la caza al Occidente del Río Paraguay, cerca de él, casi frente a la Asunción. Vencido por Alvar Nuñez Cabeza de Vaca y sometido al Gobernador del Paraguay en los primeros tiempos del coloniaje, no pudieron perder la costumbre de hacer la guerra cada año, ora a los indios circunvecinos o lejanos, ora a los propios españoles a quienes profesaban odio mortal, por lo mismo que vencían constantemente a los invictos guaycurús.

La misión de reducirlos era en el concepto general una temeridad que solo podía confiarse en la fe y abnegación de los jesuitas de aquellos tiempos. Los Padres Vicente Grifi y Roque González de Santa Cruz fueron los designados para penetrar hasta los guaycurús y tratar de dominarlos por la religión, ya que no se sometían de una manera duradera al poder de las armas españolas, y mantenían en constante alarma a los pueblos vecinos.

Provisto de lo necesario por el Gobernador de la Provincia Don Diego Negron atravesaron el río en medio de una grande e imponente solemnidad en busca de los indios Guaycurús, que a la sazón vivían entre el Río Confuso o Yabebyry y el Pilcomayo, en tres grandes parcialidades, que eran: La de Epiguayí o Guaycurú-Guazú, la de Taquiyiguy, o Cadollate, y la de Ñupinyiguy o Guaycuruty. (67).

Los citados Padres tres días marcharon al interior para hallar en Guazutinguá a los indios del cacique Don Martín. En gran peligro estuvieron sus vidas durante un mes, pero en presencia de hombres que no llevaban más armas que el crucifijo, concluyeron los guaycurús por admitirlos, y al fin por convertirse a los preceptos de la religión de Cristo. Reducido Don Martin y con él la mayor parte de sus parciales, consiguieron dichos padres que se trasladasen frente a la Asunción, a una legua de distancia del Río Paraguay, en un punto denominado Yasocá, donde se levantó la iglesia que se tituló de Nuestra Señora María de los Reyes, razón por la cual la reducción llevaba también este nombre. (68).

En 1611, el Padre Grifi pasó a Guazutinguá con el Cacique Don Martin, a donde habían regresado parte de los guaycurús de Yasocá; pero tuvieron que volverse por la gran creciente del Río Pilcomayo que inundó a dicho lugar.

Al siguiente año Don Martin pasó con parte de su gente a Guazutinguá con pretextos engañosos, siendo el verdadero objeto llevar sobre el Río Bermejo una invasión con su vecino el Cacique Don Juan Guaycuruty y los Ñaperús. El hecho fue sabido por los Padres, y viendo el Provincial que los guaycurús volvían a sus costumbres depravadas, y temiendo que corrieran peligro la vida de ellos los envió a Guarambaré y Pitun, quedando sin misioneros Yasocá. (69).

Sin embargo de los temores del Provincial los misioneros eran respetados y queridos por Don Martín, Don Juan y sus parciales, culpándose estos entre sí, por la excursión que había dado lugar al retiro de los Padres.

En 1613 estos caciques se aproximaron al río y solicitaron arrepentidos, o fingiendo estarlo, sacerdotes que se encargasen de la reducción de sus gentes, con cuyo motivo fueron enviados los padres Romero y Antonio Moranta, con los elementos necesarios. Al poco tiempo Nuestra Señora de los Reyes contaba más de mil almas con los indios de don Martín, que asistían puntuales a la explicación del catecismo.

El padre Romero marchó al interior con este cacique y estando sobre el río Guazutinguá (Pilcomayo) vino a visitarlos don Juan Guaycuruty. Pidió al Padre que fuese a su tierra y les estableciera doctrina. Una vez en ella don Juan y su gente le agasajaron pidiéndole se quedase con ellos desde ya, pero no siendo esto posible, le acompañaron hasta la Iglesia de Yasocá. (70).

Esta reducción duró, según el historiador Lozano, diez y siete años (71). Por consiguiente, bajo la jurisdicción y dominio del gobierno de la Asunción del Paraguay subsistió ella hasta 1626.

A estas reducciones de indios guaycurús situada la una frente a la Asunción, a una legua de distancia del río Paraguay, y la otra sobre el río Pilcomayo, que dichos indios denominaban Guazutinguá y cuyo nombre pusieron al núcleo más importante de su población, hay que agregar en el territorio del Chaco otras dos importantes reducciones situadas al Noroeste del Fuerte Borbon y al Suroeste de Bahía Negra, que se llamaron los pueblos de Itati y Nuestra Señora de la Fe.

Los padres Saloni y Lorenzana fueron enviados a esas regiones, quienes después de estar en Atirá, Pitú y Guarambaré, pasaron el río Paraguay para llevar sus excursiones fervorosas por la conversión de los indios hacia los confines de Santa Cruz de la Sierra, para volver a establecerse en las proximidades del río Paraguay. La "Historia de la Compañía de Jesús" citada, del Padre Pedro Lozano (72), y José Guevara (73), hacen ligeras menciones de las excursiones de dichos abnegados padres por esa parte Norte del Paraguay.

Charlevoix da a saber la existencia de los pueblos denominados de Itati y Nuestra Señora de la Fe, devastados por las invasiones de los mamelucos portugueses, en 1645 (74).

El Mapa de don José María Cabrer, comisario e ingeniero geógrafo de la segunda subdivisión española al mando de los señores José Varela y Ulloa y don Diego Alvear, que comprende los reconocimientos practicados con el teniente general Lucitano Sebastián Xavier da Vega Cabral de Cámara y el coronel Francisco Juan Roseio, en cumplimiento del tratado preliminar de límites de Octubre de 1777, y el Mapa de una parte del Virreynato de Buenos Aires, publicado por Arrowsmith en 1806, traen las ubicaciones de dichos pueblos destruidos de Itati y Nuestra Señora de la Fe, en las proximidades del río Paraguay, entre la altura del Fuerte Borbon y la Bahía Negra.

Estos pueblos y las reducciones de Yasocá o Nuestra Señora de los Reyes y Guazutinguá constituyen a través de las vicisitudes de los tiempos del coloniaje, lugares imperecederos de la jurisdicción y dominio de la antigua provincia del Paraguay sobre el territorio situado al Norte del río Pilcomayo.

Mas a la vez que se establecieron estas poblaciones cristianas en la parte occidental del Paraguay, que después se llamó Chaco, pasemos a recordar las reducciones que se fundaron al oriente de su jurisdicción, en el territorio que se llamó: Provincia del Guayrá.

Esta importante sección "yace al oriente del Paraná, según el brigadier Diego Alvear (75), y determina sus límites meridionales en el Iguazú, o Río Grande de Curitibá, los septentrionales en el Paraná-Guazú o gran pariente del mar y lo cruzan el Pequiry, Huybay, Paraná-pané, Añemby y otros de menos consideración, tributarios del mismo Paraná. Su clima es de los más benignos y templados, entre los paralelos de 19 a 26 grados de latitud austral, y se extiende como unas 100 leguas al Levante, confinando con la Capitanía de San Vicente del Brasil".

Concuerda con Alvear don Félix de Azara cuando dice que: "Esta provincia comprendía el gran espacio que hay entre los ríos caudalosos Tiete e Iguazú desde el Paraná, donde desaguan hasta el mar". (76).

El historiador Pedro Lozano enseña que: "la dilatada Provincia del Uruguay, que empezando desde esta isla de Martín García se dilata trescientas leguas a lo largo y a lo ancho doscientas. Confina al Norte con la Provincia del Guayrá; al Poniente con la del Paraguay y Paraná, y al Sur con la del Río de la Plata". (77).

En el Mapa citado de Guillaume de L’Isle, de 1703, hecho sobre la Historia del Padre Nicolás Techo, la provincia del Uruguay linda al Norte con la del Guairá en las vertientes de las aguas al río Uruguay y al Iguazú. Por consiguiente, puede decirse que el límite natural e histórico entre el Paraguay y el Río de la Plata, al oriente del territorio de Misiones, es la divisoria de las aguas a dichos ríos, y de esas vertientes tirando por las del río de San Francisco hasta el mar del Norte se tiene las divisorias de ambas gobernaciones hasta el dicho mar u Océano Atlántico.

En cuanto a los límites del Guairá con el Brasil, ellos van por el meridiano que pasa por la isla Buen Abrigo, seis leguas al Norte del río, puerto e isla de la Cananea. (78).

Comprendía el Guairá en sus linderos toda la actual provincia del Paraná del Brasil y una gran parte de la de S. Pablo. La población de San Francisco, de 1555 (79), situada entre Santa Catalina y la Cananea, hallábase comprendida en su jurisdicción.

La memoria del ministro argentino doctor don Manuel R. García, presentada ante el Presidente de los Estados Unidos, Mr. Hayes, en la cuestión de límites con el Paraguay, dice:

"Límites del Guayrá. Hacia el Norte el río Añemby; por el Sur el río Iguazú; al Este la línea divisoria del Portugal Americano o Brasil, conforme a las estipulaciones de Tordesillas".

En otra parte agrega:

"Si el Rey de España no hubiese cedido el Guayrá al Portugal nadie hoy podría disputarlo al Paraguay". (80).

La exactitud de esta afirmación y las referencias de los historiadores sobre la provincia del Guayrá, sirven para determinar los límites del gobierno de la Asunción del Paraguay con el Brasil y con el Río de la Plata. Mas si se echa una rápida ojeada a las reducciones formadas por la gobernación del Paraguay, por medio de los jesuitas de la Provincia de su nombre, ellos quedarán confirmados por el ejercicio de actos de jurisdicción incontestables.

Ocupémonos, pues, de las poblaciones o reducciones del Guayrá.

En cumplimiento de la citada real cédula, el 8 de Diciembre de 1609, los jesuitas José Cataldino y Simón Maceta partieron de la Asunción a la provincia del Guairá.

En 1610, después de recorrer los ríos Huybay, Tibajiba, Pirapó y Paraná-pané, fundaron las reducciones de Loreto y San Ignacio–Mini, que el Mapa de Guillaume de L’Isle coloca sobre este último y que el brigadier Diego de Alvear refiere se fundó sobre el río Pirapó (81).

En ellas se reunieron los indios de los caciques Atiguayé, Araraá, Yacaré, Mbazoby, Aracanás, Aroyró, Tayasuagí, Güirapuruá, Tabocuy, Tanbiey, Aviñurá y otros, de modo que pronto contaron con más de 12.000 almas.

Año y medio después fueron los padres Antonioi Ruiz de Montoya y Antonio Moranta, regresando pronto este por causa de enfermedad, pero en cambio llegó a las citadas reducciones el padre Martín Xavier Urtamer. Más tarde se les agregaron Diego Zalazar, Cristóbal de Mendoza, Francisco Díaz Taño, Justo Mansilla, Juan Suarez y otros de la misma Compañía de Jesús. Poco después, en lugar de Cataldino fue nombrado de superior el padre Montoya y con él toma aumento la formación de nuevas reducciones. En efecto, en 1622, con Salazar entraron por el río Tibajiba a la provincia de Ibitirimbetá, que significa cerro con barbas de rostro humano y que es conocido por otro nombre, por Tayati, y fundaron la tercera reducción del Guayrá llamada San Francisco Xavier, en el territorio del cacique Candicé. En 1625, con el padre Cristóbal Mendoza, al oriente de San Xavier, en Ñutinguy establecieron la reducción de la Encarnación con los indios del famoso cacique Pindobiyú o Dobiyú.

El padre Montoya con otros de la Compañía formaron sucesivamente los siguientes pueblos:

En 1625, en Ibitirimbetá, cerca de los ríos Huybay y Tibaxiba o Tibajiba, la de San José; en 1626, la del Apóstol San Pablo; en 1627, la de San Miguel en Ibianguy, la de San Antonio en Ibiticoy, la de Siete Arcángeles en Tayaobás, donde se reunieron los indios de Guarayrú y los Cabellados; la de Purísima Concepción en el pueblo de Sohi o Zoé, cacique de los Guayanás, indios de singular hermosura y buena talla, oriundo de unos españoles que naufragaron en aquellas costas, y en el mismo año se fundaron los pueblos de San Pablo y de los Angeles de Tayaobás; en 1628 se estableció la reducción de Jesús María sobre las altas y escabrosas serranías del cantón de Güiraverá, cacique de gran prestigio; pero invadido por los paulistas el mismo año, fue reedificada al siguiente y nuevamente destruida por las invasiones mamelucos de 1632.

En los años de 1628 y 1630, los mamelucos portugueses se lanzaron sobre las reducciones más avanzadas de San Antonio, San Miguel, San Francisco Xavier, Jesús María y otras, y según la expresión del brigadier Diego de Alvear, como zánganos hambrientos sobre dulces panales o a la manera de Atila, lo llevaron todo a sangre y fuego, matando a los infantes, ancianos y enfermos, reservándose para esclavos a subidos precios los que podían venderse. Destrozaron las casas, saquearon las iglesias y prendieron fuego a los restos de aquellos pueblos de la corona española en la provincia del Guayrá.

Perseguidos por todas partes por estas invasiones mamelucas, los habitantes de aquellas reducciones fueron recostándose hacia las orillas del Paraná, buscando el amparo de Loreto y San Ignacio. Los padres Maceta y Mansilla fueron a exponer sus quejas, en nombre de Dios y del Rey de España, a los tribunales de San Pablo del Brasil; pero inútilmente porque estos ampararon a los raptores de los súbditos del Rey de España en el Guayrá.

En vista de esta injusticia y la inseguridad en que quedaban las reducciones de Loreto y San Ignacio, el padre Provincial don Francisco Vasquez Trujillo ordenó la traslación de ellas a Yabebyry, que se llevó a efecto en Diciembre de 1631 en número de 12.000 almas. Pero al llegar aquí, nos toca ocuparnos de las reducciones del Paraná y del Uruguay.

Reducciones del Paraná y del Uruguay. Ocho días después de los PP. Cataldino y Maceta marcharon al Guayrá, salieron los jesuitas Marcier Lorenzana y Francisco de San Martín de la Asunción a la reducción de los indios de la provincia del Paraná. De esta habla el nombramiento del Adelantado don Ortiz de Zárate, de 1569:

"Primeramente os hacemos merced de la gobernacion del Río de la Plata, así de lo que al presente está descubierto y poblado, como de todo lo demás que de aquí adelante descubriéredes y pobláredes, así en las provincias del Paraguay y Paraná, como en las demás provincias comarcanas...". etc.

La provincia del Paraná es en el Mapa de Guillaume de L’Isle de 1703, el territorio bañado por el río Paraná y sus vertientes a derecha e izquierda, desde su confluencia con el río Paraguay, más o menos hasta el Salto del Guayrá. Los indios que habitaban esta sección del gobierno del Río de la Plata o del Paraguay, se llamaban comúnmente canoeros, según el brigadier Diego de Alvear (82).

Antes de llegar al río Tebicuary, el padre Bolaños formó las reducciones de Yuty y Caazapá, y cuando fue convertido el cacique Arapisandú que dominaba esa parte del Paraná, vino éste a la Asunción a solicitar reducción. Con tal motivo, y en cumplimiento de la citada cédula, fueron enviados los citados misioneros, el 16 de Diciembre de 1609, al encuentro de los cuales salieron los caciques Abacatú y Tabacamby, pretendiendo cada cual que se estableciese en sus respectivas tierras la población, a fin de no cambiar de lugar, pero el padre Lorenzana, después de algunos días de haber recorrido el país, eligió un terreno alto, de linda vista, con buenas aguas, llamado Yaguaramigtá, donde se estableció a principios de 1610, la primera reducción denominada San Ignacio-Guazú (La Mayor). Según Azara, a los 18 años se mudó a donde está la capilla de San Angel, y 40 años después, donde subsiste.

Poco después los PP. Diego de Boroa y Gonzáez de Santa Cruz, arribaron el río Paraná y a las seis leguas de Yaguaraamigtá establecieron la reducción de Encarnación de Tapúa, a la cual se agregaron los indios del cacique de este nombre, los de Apupen o laguna de Iberá, llamada también de Santa Ana. Según Azara, se mudó en 1703, sobre la ribera del Paraná donde se halla.

El mismo padre González, según Diego de Alvear (83), fundó a principios de 1616, en el sitio de Yaguá-pochá, a seis leguas de Itapúa, el pueblo de la Candelaria. Según Azara, este se estableció por primera vez en 1627 en Caazapá-mini, al otro lado del Uruguay, entre las vertientes de los ríos Iguy y Pirayú. Después, en 1637, pasó al septentrión del Paraná, cerca de Itapúa, de donde se mudó sobre el Igarupá, y de aquí, en 1665, a donde subsistió últimamente, sirviendo de cabeza al gobierno militar de Misiones.

Reducción de la Concepción. La tradición de los Yarós, Charrúas, guenoas, Ibirayarás y guaranís, que ocupaban la región de la Cananea y Santa Catalina durante los primeros tiempos de las conquistas, enseña que estos indios huyendo de las invasiones de los mamelucos portugueses se fueron internando hasta recostarse sobre el río Uruguay, en número como de sesenta mil. El 25 de Octubre de 1618, partió el citado González de Santa Cruz, por disposición del padre Provincial don Pedro de Oñate a la misión de reducir a los indios del Uruguay. La primera que fundó sobre este río fue La Concepción, compuesta de los indios de los caciques Neza y Quaraápucú y otros, en el lugar de Ibitiraguá.

El padre Boroa, desde Itapúa, el año 1613, hizo su excursión a los ríos Acaray e Iguazú y fundó la reducción de Navidad de Acaray, en el territorio del cacique Arerará, cuya población transmigró con las de Loreto y San Ignacio del Guayrá a principios de 1632, agregándose a Itapúa y Corpus Christi.

Esta última fue la tercera reducción del Paraná, según la relación del P. Ruiz de Montoya, y se formó después de Itapúa, por los padres Boroa y González. Según Azara lo fue por el padre Pedro Romero. Se llamó Corpus Christi en festejo de la entrada en aquel territorio, en el día de esta festividad. Primero se estableció sobre el arroyo Itembey, al occidente de Navidad. El 12 de Mayo de 1701 se pasó al oriente sobre el arroyo Ihanguy, tres leguas al Norte de San Ignacio-Mini.

Después de Corpus Christi, en el paraje denominado Yapeyú, se fundó la reducción de Nuestra Señora de los Reyes Magos, por el padre Diego Zalazar.

Más arriba de Yapeyú, sobre la orilla derecha del Uruguay, se mudó la reducción de la Asunción del Acaraguá y otra del mismo nombre que había sobre el río Iguy, fue destruida por los mamelucos. En 1623, sobre el río Acaraguá tributario del Uruguay, al Norte de San Xavier, se fundó el pueblo de La Cruz, de donde se trasladó al río Mboreré, y en 1657, se incorporó a Yapeyú.

Santa María la Mayor. Establecida al oriente del Paraná el año 1626, sobre el ángulo formado con el Iguazú, fue trasladada sobre la orilla derecha del Uruguay, a consecuencia de las invasiones de los mamelucos.

San Nicolás. Fundada en 1626, por los padres Roque González y Ampuero, estaba sobre el arroyo Piratiní, al oriente del Uruguay. Huyendo de los portugueses mamelucos, en 1632, sus habitantes pasaron al otro lado del Uruguay y se establecieron entre Santa María y San Xavier. En 1652 se agregaron al pueblo de los Apóstoles, y en 1687 volvieron sobre el Piratiní.

San Luis Gonzaga. Fue fundada sobre el Igay, una de las primeras vertientes del Río Grande de San Pedro, en 1632. Amenazada la reducción por los paulistas mamelucos se incorporó a la de Concepción, de la cual se separó en 1687, para situarse en Caazapá-Mini y luego donde se encontró después. Sus pobladores son los restos de los pueblos de San Pedro y San Pablo de Caaguazú en los Itatines, de Jesús María de Ibiticaray, y de la Visitación de la Virgen del Caápy, destruidas por los mismos mamelucos portugueses.

San Francisco Xavier. Fue fundada por el P. José Ordonés, en 1629, sobre el río Tabytihú, al occidente del Uruguay.

San Carlos Borromeo. Según el padre Montoya, formó esta reducción el P. Pablo Palermo y según Azara el P. Pedro Mola, en 1631, en el paraje de Caápy, que fue destruida por los portugueses mamelucos; pero de cuyos restos y otros fue restablecida en 1639.

Santos Apóstoles y Navidad. En la Sierra del Tape, en el Monte Grande, sobre el río Arrarica, el padre Alfaro fundó el pueblo de los Santos Apóstoles, con el título de Navidad, según Azara, mudándose al occidente del Uruguay en 1638. El padre Montoya habla de Apóstoles y Navidad como de dos reducciones distintas.

San José. En la misma Sierra del Tape, en el lugar denominado Itacuatiá, el padre José Cataldino estableció el pueblo de San José con su compañero Manuel Bertot, en 1633. Cuatro años después fue trasladado entre Corpus y San Ignacio. En 1660 se mudó al lado de Apóstoles y San Carlos.

San Miguel. Se formó sobre la Sierra del Tape por el padre Cristóbal de Mendoza, en 1632. Se mudó al occidente del Uruguay, cerca de la Concepción por las invasiones de los mamelucos y en 1687 pasó al oriente de dicho río, donde se hallaba después.

San Cosme. El padre Montoya, en su obra titulada: "Conquista Espiritual", (cap. 65), habla de la reducción de San Cosme. Por el año 1698 se agregó a la de la Candelaria, de la que se separó y se estableció una legua al Este, sobre el Guapey, en 1718. En 1740 pasó al Paraná y se estableció sobre otro Guapey, de donde se mudó en 1760, una legua más al Sur.

Santo Tomé. Por los comarcanos se le llamaba Tapé, que significa en guaraní: camino. Se le dio este nombre por su extensión o grandeza, o porque estaba en el tránsito de los pueblos vecinos. De aquí derivó el nombre de la provincia o nación de los indios que lo habitaban. El padre Luis Arnot fue uno de sus fundadores. Transmigró sobre la ribera occidental del Uruguay por los años de 1637 a 1638.

Santa Ana. En 1633 fue formada por los PP. Pedro Romero y Cristóbal de Mendoza. En 1637 pasó a la margen oriental del Paraná, sobre el cerro Peyuré y de allí se trasladó un poco más abajo en el paraje donde se hallaba en 1660.

San Francisco de Borja. Al oriente del Uruguay fue establecida y aumentada con los indios de Jesús María, en 1637. En este año fue destruida por los mamelucos juntamente que con la de San Cristóbal.

Santos Mártires. Formada esta de los restos de indios de San Joaquín, San Cristóbal, Jesús María y los Santos Apóstoles del Igay, destruida por los mamelucos en 1638, se estableció entre el Paraná y el Uruguay.

Reducción de Jesús. Situada cerca del Paraná, sobre el río Monday, fue fundada en 1685, por el padre Gerónimo Delfín. De allí se internó al río Ibaroty, luego al Mandioby y por último sobre el Capibary, al occidente del Paraná.

San Lorenzo. Colonia separada en 1691 de Santa María la Mayor y establecida donde se conservó.

San Juan. Colonia de San Miguel, separada en 1698.

La Trinidad. Colonia separada de San Carlos, en 1706. Estaba situada entre los Mártires y San José hasta 1712, en que pasó al Sur del Capibarí, cerca de Jesús.

San Angel. Colonia del pueblo de la Concepción, se trasladó en 1707, al otro lado del Uruguay, situándose sobre el Yguy, de donde se mudó a su última residencia.

Santa María de Fe. De 1592 a 1593, se establecieron por las cercanías de la ciudad de Jerez las reducciones de Caaguazú, Taré y Bomboy, con los indios de los caciques Amandaiby, Juan de Cabuzú, Parayty y otros. En 1632 fueron asoladas estas reducciones por los mamelucos y de sus indios dispersos por los montes se formaron los pueblos de San Benito con los de Bomboy, de Santa María de Fe con los de Taré, y San Ignacio con los de Caaguazú. Pero estas reducciones fueron nuevamente asoladas, en 1649; mas fueron restablecidas sobre el Ipané en el paraje denominado Aguaranamby, que significa orejas de zorro. Siete años después pasaron a sus primitivas tierras, donde fueron hostilizadas esta vez por los guaycurús y los Mbayás, en vista de cuyos males e inseguridades, fueron trasladadas, en 1659, por los jesuitas a las tierras del Paraná, donde se estableció San Ignacio de Caaguazú y para no confundirse con San Ignacio-Guazú, tomó el título de Santiago con el cual se le conoce.

Santa Rosa. Fue colonia de los de Santa María de Fe establecida en 1698.

San Francisco de Paula. Fundada por los años 1770 por Fray Bonifacio Ortíz, con los indios guayanás y caiguás, en el paraje de Tembey, en la costa occidental sobre el Ibirai, para quedar al abrigo de Corpus Christi.

De estas reducciones del Paraná y del Uruguay, en 1715, solo subsistían treinta de ellas, de las cuales, diez y siete sobre el Uruguay, en la jurisdicción de la Provincia y Obispado del Río de la Plata, y trece de ellas sobre el río Paraná, en la gobernación y Obispado del Paraguay; pero por Cédula Real del 6 de Noviembre de 1726, éstas pasaron a aquella jurisdicción civil, pues en la eclesiástica no se hizo alteración alguna.

"Los treinta pueblos de Misiones de indios guaraníes, dice Diego de Alvear, se agregaron poco después al Río de la Plata, por cédulas de Felipe III, expedidas por los años de 1625 y 26: mas esto fue por lo tocante a la jurisdicción civil; pues en la eclesiástica no parece se hizo novedad, subsistiendo siempre en los mismos términos. Los gobernadores y los obispos tenían cedidos en lo total de su dirección estos pueblos a los jesuitas; y en esta virtud, al Provincial del Paraguay se le permitía nombrar curas y compañeros, que en rigor debían ser presentados a los primeros en calidad de vice-patronos, y habilitados por los segundos para el ejercicio de su ministerio".

"Cuando la expulsión de la Compañía, el año 1767, se incorporaron los pueblos a Buenos Aires, y el Capitán General del Río de la Plata, don Francisco de Paulo Bucareli, tomando norma del régimen de los jesuitas e informe del ilustrísimo don Antonio de la Torre, proveyó a su gobierno, dictando una ordenanza que, aprobada después por S. M., es la que se sigue alterada no obstante en algunos puntos concernientes a la real hacienda, con arreglo a la nueva y real Ordenanza de Intendentes de 1783, por la cual recibieron también las Misiones su última división, según los obispados".

"Creó, pues, el señor Bucareli un gobernador político y militar de todos los treinta pueblos, que debe residir en Candelaria; y como la distancia de unos a otros sea algo considerable, para el mejor expediente de los negocios, los dividió en cuatro departamentos, con atención a sus pagos, y encargando los tres más distantes, el del Tevicuary y los dos del Uruguay, cada uno a su respectivo teniente, para que los gobernase con entera dependencia del gobernador. Dejó al cuidado de este el cuarto de Candelaria, que era el mayor, y se componía de quince pueblos, aunque después, por disposición del Excmo. Sr. D. Juan José Vertiz, gobernador de Buenos Aires, se les segregaron las siete doctrinas de la Concepción, formando el quinto departamento, con su teniente gobernador particular".

Después de la Real Ordenanza de Intendentes, los pueblos del Paraná entraron de nuevo en la autoridad del Gobernador Intendente del Paraguay, que es a quien pertenecían en lo antiguo. Y los tenientes gobernadores de Misiones entendieron únicamente en las causas de guerra y justicia con sujeción al Virrey, en las de policía y hacienda, dependían de los Intendentes de quienes son subdelegados.

"Como los límites de esta autoridad así dividida no son fáciles de discernir, y como la Real Ordenanza prescriba que los dos gobiernos de Montevideo y Misiones deben quedar sobre su antigua forma hasta nueva resolución de S. M., se han originado varias competencias en estos últimos años entre el gobernador y sus tenientes, que la misma superioridad no ha podido decidir. Han sido forzosos los recursos a la Corte; a estos siguieron los informes, y tardando aun las resultas, subsiste todo en el estado que hemos dicho de confusión y de debilidad, instando una pronta y acertada deliberación de los asuntos de Misiones". (84).

Tal era el complicado mecanismo del gobierno de Misiones, que conviene uno tener presente para explicarse más adelante ciertos hechos históricos en la cuestión de límites que hubo sobre dicho territorio. Y para la mejor inteligencia es bueno también tener presente la composición de los cinco departamentos, en que estaba dividido el territorio de los treinta pueblos de Misiones.

Departamento de Candelaria. Se componía este departamento de ocho pueblos, que son: Candelaria (la capital), Santa Ana, Loreto, San Ignacio-Mini y Corpus, situados sobre la ribera izquierda del río Paraná; y sobre la derecha: Itapúa, Trinidad y Jesús.

Departamento de Santiago. Compuesto de cinco pueblos que son: Santiago, lugar de residencia común del teniente gobernador, San Cosme, Santa Rosa, San Ignacio Guazú y Santa María de Fe.

Estos dos departamentos constituyen los trece pueblos del Obispado del Paraguay.

Departamento de Yapeyú. Este se hallaba formado de cuatro pueblos, que son: Yapeyú, residencia del teniente gobernador de Buenos Aires, La Cruz, Santo Tomé y San Borja.

Departamento de San Miguel. Este comprende los siguientes pueblos: San Miguel, San Lorenzo, San Luis, San Nicolás, San Juan y San Angel.

Departamento de Concepción. Este se encuentra formado de los siete restantes, que son: Concepción, Apóstoles, San Carlos, San José, Santa María la Mayor, Mártires y San Xavier, situados sobre el occidente del Uruguay, entre el Guazupisoró, que los divide del de Candelaria y las primeras vertientes del Guapey, que los separa del de Yapeyú. (85).

Estos tres departamentos pertenecen al Obispado del Río de la Plata. De los límites entre este y el del Paraguay, que constituían las divisorias entre ambas gobernaciones, pasamos a tratar sucintamente en el siguiente capítulo.



NOTAS


1) Véase Historia de la República Argentina por Vicente F. López, tomo 1º cap. IV. – Historia Universal por César Canti (Lib. XIV, cap. III) – El Límite Oriental del territorio de Misiones, por Meliton González, tomo 1º pág. 12. – Historia de los Reyes Católicos D. Fernando y Da. Isabel por Guillermo Prescot. Parte Primera, cap. XVIII. – Historia General de España por Modesto Lafuente. Parte Segunda, libro 4º cap. IX.

2) Véase: Documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo 30, pág. 228 a 258.

3) Véase: Documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo 30, pág. 258 a 285 Capitulación entre los Reyes de España y Portugal para la partición del Mar Océano.

4) Véase: Documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo 15º. La demarcación y división de las Indias. Provincias del Río de la Plata, pág. 523 a 526 y Brasil, pág. 526 a 528. Requena – Carta de la América Meridional.

5) Véase: Respuesta del Ministro Español Marqués de Grimaldi al Embajador de Portugal Sr. D. Francisco Inocencio de Souza Coutiño, núm. 6.

6) Con anterioridad ya el cosmógrafo Ricciolo, había referido que Sebastián Gaboto exploró, en 1496, al Paraná-Guazú o Río de la Plata, en nombre de los Reyes Católicos; pero el Marqués de Grimaldi nos enseña que fue hasta la distancia de seiscientas leguas; esto es, hasta el Paraguay. Véase Pedro Lozano – Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, Lib. I, cap. VI.

7) V. La Argentina libro 1º cap. 6º.

8) Ypytá viene del y que significa en guaraní: agua y pytá, colorado. El Bermejo al desaguar al Río Paraguay tiene el color de su nombre guaraní y se llama también Río Colorado.

9) Véase Ruiz de Guzmán. Obra citada, libro 1º, cap. 6º, Pedro Lozano. Historia de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, libro 2º, cap. 1º.

10) Francisco López de Gomera y Martín del Barco Centenera dicen que Solís impuso al Paraná-Guazú el nombre del Río de la Plata, por las muestras que vio en él de este metal; Fernández de Oviedo y Valdez, dice simplemente que el Paraná-Guazú es llamado por otro nombre Río de la Plata, sin explicar desde cuándo y cómo; Azara enseña que se dio este nombre al Río de Solís, porque Gaboto adornó los indios que envió a España con planchuelas y otras bagatelas de plata en las orejas, cuello y brazaletes, dando a entender eran adornos usados en su país. Estas versiones que enseñan, que desde un principio el Paraná-Guazú o el Río de Solís, recibió la denominación de Río de la Plata, es de menos aceptación de los historiadores antiguos que la otra expuesta por los otros citados.

Los escritores bolivianos siguen la referencia de Montalvo, quien en el "Sol del Nuevo Mundo" (lib. 1º, cap. 2º) dice:

"Sobre las riberas del Río Tarapaya se encuentran los ingenios donde se benefician las piedras de plata de Potosí. La cantidad de metal que arrastra al tributar al Río Pilcomayo es tal que personas inteligentes aseguran que, desde el año 1546 en que se descubrió, hasta 1611 en que se hizo el cómputo, se había llevado el Tarapaya cuarenta millones (40.000.000). Por esta plata que entra en El Pilcomayo, unos dicen que se le dio el especioso nombre de Río de la Plata, en cuya madre entra finalmente; y otros cuentan que al pasar el Pilcomayo por Chuquisaca, muda su nombre por ser más bien visto, habiendo nacido arroyo y dilatádose río, muere de hidrpesía en el Océano".

Pero esta versión que puede llamarse boliviana, es bien inverosímil, porque, como dice Lozano, habiendo empezado a oírse el nombre de Río de la Plata de 1527 a 1528 mal podía la ciudad de la Plata, fundada en 1538, dar su nombre al Río, diez años antes de existir. V. Pedro Lozano, Historia de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, Colección de Lamas, tomo 1º, pág. 123.

El mapa del geógrafo nº. Sanson d’Abbeville hecho en 1656, con las relaciones más recientes de aquellos tiempos se llama al Río Paraguay o Río de la Plata, era significar una misma cosa. Lo uno es el nombre indígena en la lengua guaraní y lo otro es en el idioma de los conquistadores españoles.

11) Véase Documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo 22º, pág. 350 – Capitulación del Adelantado don Pedro de Mendoza con el Rey – La Patagonia y las tierras australes del Continente Americano por Vicente Quesada, pág. 54.

12) Véase Félix de Azara – Historia del Paraguay y Río de la Plata, tomo 2º, pág. 221.

13) Véase Documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo 23º, pág. 148 a 165. Capitulación con el Capitán Juan Ortiz de Zárate sobre la conquista del Río de la Plata – Manuel Ricardo Trelles – Cuestión de límites entre la República Argentina y Bolivia, pág. 19 al 22. La Patagonia y las tierras Australes del Continente Americano, por Vicente Quezada.

14) Véase Documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo 4º., pág. 462. Capitulación entre el Rey Felipe II y Diego Fernández de Zerpa sobre la gobernación y población de las Provincias de Guayanas y Caura.

15) Véase Feliz de Azara, Tomo 2º, nº. 25 y 29.

16) Véase Documentos inéditos del Archivo de Indias – Tomo 10º, pág. 536 a 540 – Pedro Lozano – Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, lib. 2º, cap. 4º.

17) Véase – Azara, tomo 2º, num. 30.

18) Véase – Ruiz Díaz de Guzmán, lib. 1º, cap. 13º. – Azara, tomo 2º nº. 31.

19) Schmidels cap. 21º, Ruiz Díaz de Guzmán, lib. y cap. arriba citados y Pedro Lozano, lib. 1º, cap. 5º, dicen equivocadamente que fue el año de 1539.

20) Véase Ruiz Díaz de Guzmán. Libro 1º, cap. 16º, donde está copiada dicha Cédula.

21) Véase Azara tomo 2º, nº. 40. Schmidels cap. 25. Ruiz Díaz de Guzmán libro 1º, cap. 15. Alvar Nuñez, cap. 49.

22) Ruiz Díaz, lib. I, cap. 16.

23) Alvar Nuñez, cap. 75.

24) Véase Azara, tomo 2º, núm. 42.

25) Véase Documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo, 23, pág. 8 – La Patagonia y las tierras australes del Continente Americano, por Vicente Quesada, pág. 59.

26) Véase Ulderico Schmidels, cap. 21 – Ruiz Díaz de Guzmán, lib. 2º, cap. 1º – Alvar Nuñez, cap. 2º y siguientes – Pedro Lozano, lib. 2º, cap. 8º – Félix de Azara, tomo 2º, núm. 52, 53, 54, 55 y 56.

27) Véase: Lozano, lib. 2º, cap. 10 – Funes, lib. 1º, cap. 8º – Guevara, lib. 2º, Dec. 8ª, parte 1ª.

28) El año de 1526 por orden de Martín Alfonso de Sosa, partieron de San Vicente, cuatro portugueses a explorar el interior del país, con algunos indios auxiliares. El principal de ellos llamábase Alejo García. En su marcha hacia el Occidente después de pasar el Río Paraná llegaron al Río Paraguay, donde fueron bien recibidos.

Atrajeron las simpatías de los guaraníes, a quienes decidieron como en número de dos mil a seguirles a las tierras del Occidente en busca de un rico botín que se proponían realizar. Unos dicen que abandonaron el Río Paraguay en el Puerto de San Fernando y otros refieren que penetraron al Chaco un poco más arriba de la Asunción por un río que llamaban Paray.

Alcanzó la expedición por los términos de Mizque y Tomina, donde robaron y mataron a cuantos pudieron. Siguieron unas cuarenta leguas más al Oeste y habiendo sido detenidos por indios Charcas, se retiraron cargados de ricos despojos. Ropas y muchos vasos, vajillas y coronas de plata trajeron a las orillas del río Paraguay.

Alejo García quedó entre los guaraníes y despachó a sus compañeros a dar cuenta al capitán Martín Alfonso de Sosa de lo que había descubierto en aquella jornada, con parte de las muestras de metales que habían traído; pero los guaraníes no tardaron en darle muerte.

El mismo año de 1526, Sebastián Gaboto partía de España para el Río de la Plata y a principios de 1527 remontaba el Río Paraguay hallando buena cantidad de plata de la que habían traído los guaranies hacia este reino, constituyendo la gran familia de los indios Chiriguanos – Véase, Ruiz Díaz de Guzmán, lib. 1º, cap. 5º.

29) Véase. La Patagonia y las tierras Australes del Continente Americano por Vicente Quesada.

30) Véase. La Nueva Revista de Buenos Aires – Historia Colonial Argentina, pág. 352 a 354.

31) Véase. Ruiz Díaz de Guzmán, (lib. 2º, cap. 15). Azara, tomo 2º, núm. 97.

32) Véase – Ruiz Díaz de Guzmán, (lib. 2º, cap. 13). Lozano (libro 3º, capítulo 1º).

33) Véase: Ruíz Díaz de Guzmán, lib. 3º, cap. 1º – Gregorio Funes, lib. 1º, cap. 13.

34) Véase: Azara, tomo 2º, núm 103, pág. 150 a 151.

35) Véase: Ruiz Díaz de Guzmán, lib. 3º, cap. 3º. Pedro Lozano, lib. 3º, cap. 2º. Félix Azara, tomo 2º, núm. 105. Gregorio Funes, libro 1º, cap. 13.

36) Véase: Documentos inéditos del Archivo de Indias, (tomo 4º, página 378).

37) Véase Ruiz Díaz de Guzmán (lib. 3º, cap. 5º) – Pedro Lozano, (lib. 3º, cap. 2º), donde están transcriptos la petición suscrita por más de sesenta firmas.

38) Véase: Ruiz Díaz de Guzmán, libro 3º, cap. 6º – Pedro Lozano, lib. 3º, cap. 2º – José Guevara, lib. 2º, Dec. 4ª. part. 1ª. – Azara, tomo 2º, núm. 111 – Gregorio Funes, lib. 1º, cap. 3º.

39) Véase: Documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo 4º, página 378.

40) Véase: Ruiz Díaz de Guzmán (lib. 3º, cap. 6º, citados) – Charlevoix, (tomo 1º, lib. 3º, pág. 262 a 263).

41) La existencia de tales informes está comprobada por la siguiente Cédula Real de 1566, publicada entre "Los Documentos inéditos del Archivo de Indias", (tomo 18, pág. 65 a 71).

"El Rey Presidente y oydores de la Nuestra Audiencia Real que reside en la ciudad de la Plata de los Charcas de las Provincias del Perú: Ví vuestra letra de 24 de Diciembre del año pasado de mil y quinientos y sesenta y tres... etc.

"Cuanto a lo que decís, que habiendo tenido por nueva cierta que venían trescientos hombres del río del Paraguay del Plata, sin saver cossa cierta si venian a proseguir la conquista de los moros que tenía a su cargo Nuflo de Chaves, o a essa tierra que pretendían ser en derecha conquista, bien armados y sin esperanza de volver donde salían, procurasteis que cesase su venida, y que ansí por agora a cesado, y el Obispo y otros vecinos del Paraguay os an escrito pidiendoos justicia porque no la tienen, y que a caussa de se os haver acortado el distrito, que no llega alla con ducientas leguas, no haveis proveido nada hasta que por Nos se os mando lo que deveis hacer; y porque como habreis visto por la provision que se os a ymbiado a aquellas provincias las havemos mandado poner debajo del distrito de esa Audiencia, vosotros de aqui adelante podreis proveer lo que os pareciese y viéredes que mas conbenga a Nuestro servicio y bien de aquella tierra"...

Del Bosque de Segovia a principio de Octubre de mil y quinientos y sesenta y seis años – Yo el Rey – Por mandato de su Majestad: Francisco de Herasso: Correjido con su orijinal – Joan Baptista de la Gasca".

42) Véase Azara, tomo 2º, núm. 124 a 127 – Gregorio Funes, libro 2º, cap. 3º.

43) Véase La Patagonia y las Tierras Australes del Continente Americano por Vicente Quesada, pág. 112.

44) Véase Azara, tomo 2º, nº. 131 a 134.

45) Azara, tomo 2º, nº. 129 – Guevara, lib. 2º, Dec. 6ª. Parte 1ª. – Lozano, lib. 3º, cap. 6º.

46) Véase Azara, tomo 2º, nº. 130. Ruiz Díaz de Guzmán. Lib. 3º, cap. 19º. Guevara. Lib. Dec. y Part. arriba citadas – Lozano – Lib. y Cap. citados – Vicente F. López, tomo 1º, pág. 158.

47) Véase: Azara, tomo 2º, nº. 136 – Gregorio Funez, lib. 2, cap. 8º. Lozano, lib. 3º., cap. 8º.

48) Véase Ruiz Díaz de Guzmán, lib. 3º, cap. 18º, donde está transcripto el auto.

49) Véase Azara, tomo 2º, nº. 138.

50) Véase tomo 2º, nº. 142.

51) Véase tomo 2º, nº. 144.

52) Véase libro 3º, cap. 10º.

53) Véase Azara, tomo 2º, nº. 145.

54) Véase Azara, tomo 2º, nº. 149.

55) Véase Azara, tomo 2º, 446 – Lozano, lib. 3º, cap. 11 y 12.

56) Véase Azara, tomo 2º, nº. 149.

57) Véase Azara, tomo 2º, nº. 148.

58) Véase Zinny – Historia de los Gobernantes del Paraguay, pág. 42, trae el acta de fundación.

59) Véase Charlevoix, lib. 3º.

60) Véase "El Chaco Oriental", cap. 3º, pág. 60.

61) Véase "Noticias históricas y descriptivas sobre el gran país del Chaco y Río Bermejo", por José Arenales, Secc. 1ª. pág. 1 y 2.

62) Véase Azara, tomo 2º, nº. 149.

63) Véase "La Patagonia y las Tierras Australes del Continente Americano", por Vicente G. Quesada, pág. 112. Colección de datos y documentos referentes a Misiones como parte integrante del territorio de la Provincia de Corrientes, hecha por una Comisión nombrada por el Gobierno de ella, 1ª. parte, tít. 1ª serie, pág. 1 a 2.

64) Véase Apéndice y documentos anexos a la Memoria presentada por el Ministro del Paraguay en la cuestión sometida a arbitramento, pág. 213 a 215.

65) El jesuita Choine, en su carta del 21 de junio de 1732, ocupándose de los Chiriguanos y del Chaco, dice:

"El Padre Provincial a instancia del Virrey de Lima y del Presidente de la Audiencia Real de Chuquisaca, me sacó de la misión de los guaraníes, para enviarme a las de los Chiriguanos. Tengo la ventaja de saber su lengua, porque es la misma que la de los guaraníes; y así desde luego podré trabajar en su conversión. Si se hacen dóciles a la verdad del evangelio su conversión abrirá la puerta a un gran país llamado Chaco, que es como el centro de la provincia del Paraguay, y al mismo tiempo el asilo y baluarte de la infidelidad. Tiene al Norte los Chiriguanos, al mediodía las Corrientes, Salta al poniente y al oriente el gran Río Paraguay. (V. Cartas edificantes por algunos misioneros de la Compañía de Jesús – tomo 13º, pág. 313, edición de Madrid de 1755).

66) Véase: Historia de la Compañía de Jesús de la Provincia del Paraguay, por Pedro Lozano, tomo 2º, apéndice, pág. 817. Certificación de Hernandarias de Saavedra, sobre las misiones del Guairá, Guaycurús y Paraná.

"Hernando Arias de Saavedra... etc. Por la presente certifico a todas las personas, a quien esta se mostrare, como por fin del año de seiscientos y nueve, siendo Gobernador de estas Provincias, por su Majestad: estando en la Ciudad de la Asunción pedí y requerí al Padre Diego de Torres, Provincial de la Compañía de Jesús, enviase algunos religiosos a las Provincias del Guayrá, que predicasen a los Indios de ellas, y los reduxessen a nuestra Santa Fe Cathólica, para la cual tuve particular orden de su Majestad, por cuya orden el dicho Provincial embió dos sacerdotes de la dicha Compañía a los dichos Indios, y no embió más por no los tener entonces, a causa de ver embiado otros quatro a mi instancia, y del Señor Obispo Fray Reginaldo, difunto, a los Indios Guaycurues, y al Paraná, dándonos palabra al dicho Señor Obispo, con quien se comunicó, y a mi, de que en teniendo mas sacerdotes Lenguas, los embiaría a las dichas Provincias del Guayrá, de lo cual al principio del año de 1612, embió otros dos Padres, llamados Antonio Ruiz y Martín Xavier, y yo mismo los ví subir para el dicho Ministerio; y estoy informado, por personas de mucha fee, y crédito, vecino de las dichas Provincias de Guayrá, como los dichos Padres acuden al Ministerio de los dichos Naturales, y procuran saber la lengua de ellos y que han reducido gran número de ellos a quatro Pueblos, que tienen hechos, y fundados en el Parapané, Provincia del Guayrá, junto a Tibaxiva, a donde es público y notorio, hacen grande fruto entre los Naturales, y padecen muchos trabajos por la pobreza, e incomodidad de la tierra, ser la pobreza de ella tanta, que ninguna puede ser mas; y asi, cualquiera limosna, que se les haga es de gran servicio a Dios Nuestro Señor, y bien a los dichos Naturales; sin embargo de las vexaciones, que reciben de los Portugueses del Brasil, que entran por San Pablo, y llevan indios engañados a las Minas. Y para que conste de lo dicho di esta certificación, firmada de mi nombre, ante el presente Escribano, que es fecha en esta Ciudad de Santa Fe a 2 de Febrero de 1614 años. Hernando Arias de Saavedra – Ante mi – García Torrejon, Escribano Público, y del Cabildo.

67) Véase: "Relación Geográfica e Histórica de la Provincia de Misiones", del Brigadier General Don Diego de Alvear – Colección de obras sobre Historia de las Provincias del Río de la Plata, por Pedro de Angelis, tomo 4º – Descripción Chorográfica del Chaco por Lozano. Parágrafo VI, pág. 62.

68) Véase: Historia de la Compañía de Jesús de la Provincia del Paraguay por Pedro Lozano, tomo 2º, lib. 5º, cap. 24, pág. 232 a 245.

69) Véase: La misma obra de Lozano, lib. VI, cap. XX, pág. 409.

70) Véase misma obra y tomo, lib. VII, cap.XXI y XXIV.

71) Véase misma obra y tomo, al final del lib. V, cap. XXIV, pág. 245.

72) Tomo 1º, lib. 2º, cap. 14º, pág. 221 a 226.

73) Lib. II, Dec. 8ª. Parte 4ª, pág. 380 a 382 – Colección Lamas.

74) Véase "Historia du Paraguay", lib. XI.

75) Obra y colección citada, pág. 37.

76) Véase "Historia del Paraguay y Río de la Plata", tomo 2º, nº. 103.

77) Véase "Historia de las conquistas del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán", Lib. 1º, Cap. 2º.

78) Véase "Documentos inéditos del Archivo de Indias", tomo 15º, pág. 526 a 528 – Demarcación y división de las Indias.

79) Véase Ruiz Díaz de Guzmán, Lib. 2º, Cap. 15º – Pedro Lozano y Félix de Azara, Lib. Cap. y número arriba citados – José Guevara, Lib. 2º, Dec. 4ª, Parte 1ª, pág. 214, Colección Lamas – Gregorio Funes, Cap. 12º.

80) Véase "Memoria de Relaciones Exteriores de la República Argentina de 1879", pág. 624 a 638.

81) Obra y Colección citada, pág. 37.

82) Obra y Colección citadas, pág. 49.

83) Obra y Colección citadas, pág. 57.

84) Véase Colección y Obra citada de Diego Alvear, Cap. 6º, p. 88 y 89.

85) La obra escrita en las Misiones y concluida en Buenos Aires, en 1761, por el padre don Bernardo Ibañez de Echavarry, con el título de: "Historie du Paraguay sous les Jesuites", nos enseña la existencia de treinta y dos reducciones en 1751; esto es, dos reducciones más, que son: San Joaquín y San Estanislao – Véase tomo 1º, Lib. II Cap. 1º, pág. 34 y 35.

 

 

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