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ANGE-FRANÇOIS CASABIANCA


  UNA GUERRA DESCONOCIDA: LA CAMPAÑA DEL CHACO BOREAL (1932-1935) - TOMO III - ANGE-FRANÇOIS CASABIANCA / LA GUERRA POR LAS FRONTERAS


UNA GUERRA DESCONOCIDA: LA CAMPAÑA DEL CHACO BOREAL (1932-1935)  - TOMO III - ANGE-FRANÇOIS CASABIANCA / LA GUERRA POR LAS FRONTERAS

UNA GUERRA DESCONOCIDA:

LA CAMPAÑA DEL CHACO BOREAL

(1932-1935) - TOMO III

ANGE-FRANÇOIS CASABIANCA

Traducción para este volumen

MARÍA EDY JUVINEL DE EGEA

(Bajo la coordinación de CRISTINA BOSELLI)

 

ANGE-FRANÇOIS CASABIANCA 1999,

Editorial El Lector

Telefax: 498 384 (Asunción)

Diseño de Tapa: Ca'avo-Goiriz

Compaginación y Armado de Página: Fátima Benítez

Tirada: 1.000 ejemplares

ISBN 99925-51-24-0

Hecho el Depósito que marca la Ley 94

Impreso en el Paraguay - Printed in Paraguay

Asunción, 1999 (316 páginas)

 

 

PRÓLOGO

 

Anteriormente se dijo que la Guerra del Chaco no aportaría ninguna innovación verdadera en el campo militar, ni desde el punto de vista de la estrategia ni desde el punto de vista de la táctica, aunque algunos hubiesen creído ver allí un banco de pruebas para nuevos materiales o nuevas formas de combate. Por otra parte, si los efectivos que ella reclutará, alrededor de doscientos cincuenta mil hombres en total para los dos campos, no son desdeñables a escala de los países involucrados, conviene agregar que los combates más importantes de la guerra jamás opondrán globalmente más de la cuarta parte de sus participantes. Por último, los combatientes del Chaco no tendrán la posibilidad, como sería el caso de los de la primera guerra mundial, de disponer sobre el terreno de redes continuas de defensa, extendidas a veces por centenares de kilómetros, y siempre apoyándose en poderosas obras fortificadas de carácter permanente.

Estos tres aspectos característicos de la guerra del Chaco, tomados entre tantos otros, demuestran que, militarmente hablando, ésta no será una guerra tradicional, sino más bien un abanico de operaciones que van desde el simple combate de tipo colonial en su inicio, para terminar en el compromiso planificado, y ya no improvisado, de masas relativamente importantes, en el cual la aviación coopera activamente con las tropas de tierra.

Nos conducen a pensar que, para tener una mejor visión y una mejor comprensión de los hechos, conviene en primer lugar delimitar el marco y las condiciones en los que estos hechos se desarrollarán, para luego sacar un plan de presentación de los acontecimientos que en lo posible sea el más coherente y el que más se acerque a la realidad.

 

INDICE

VOLUMEN III

LA GUERRA POR LAS FRONTERAS

 

(Desde Laguna Chuquisaca/ Pitiantuta hasta el segundo combate de Nanawa/

Pte. Eligio Ayala) (15 de junio de 1932 - 4 de julio de 1933)

 Año 1932

PRÓLOGO

 

Capítulo X: LA GUERRA POR LAS FRONTERAS (1ª. fase)

-           Descubrimiento boliviano del «Gran Lago»

-           Ocupación boliviana del fortín C.A. López (15/6/1932)

-           Derrota paraguaya en Laguna Chuquisaca/Pitiantuta (29/6)

-           El Paraguay recupera la Laguna (15-16/7)

-           Repercusiones de los incidentes de Laguna Chuquisaca/ Pitiantuta

-           Represalias bolivianas (27, 28 y 31/7)

-           La «Doctrina del 3 de agosto « y sus consecuencias

-           Batalla de Boquerón  (7-29 septiembre)

-           Examen crítico de la batalla de Boquerón

 

Capítulo XI: LA GUERRA POR LAS FRONTERAS (2a fase)

-           Batalla de Arce/Gaspar Rodríguez de Francia o

«combate por el agua» (7-23 octubre)

-           Limpieza del hexágono de Yucra/Cap. Rivas Ortellado (4-12/10)

-           Caída de Arce/Gaspar Rodríguez de Francia (23 octubre)

-           Caída de Alihuatá/Mayor Ruperto Zenteno (26/10) y del fortín Fernández/Luis Alberto de Herrera

-           Combates de los teatros de operaciones secundarias

-           Defensa boliviana del km 7   (noviembre)

-           Ataque paraguayo a Alihuatá/Mayor Ruperto Zenteno (2-9/11)

-           Contraataque boliviano en Alihuatá/My. R. Zenteno (10/11).

-           Operación del km. 7 de Saavedra/Mayor Ramón Avalos Sánchez 

-           Formación de nuevas Grandes Unidades

-           Acciones ofensivas bolivianas (diciembre 1932 - enero 1933)

-           Batalla del Campo Jordán-Candía/Ranulfo del Valle (27/12) 

-           Ocupación Murillo/Gral. Duarte y Mcal. López (28/12/32 - 8/1/33) 

-           Primera batalla del fortín Corrales (24/12/32 -1/1/33)

 

 *************************

TEATRO DE LA GUERRA

 

La guerra del Chaco tendrá como marco la vasta extensión de tierra árida y salitrosa, que por su naturaleza está cerrada al paso de los hombres y que se extiende desde la rivera occidental del río Paraguay hasta los últimos contrafuertes orientales de la Cordillera de los Andes. El frente que implicará tendrá una extensión más bien teórica por estar sin solución de continuidad, pero alcanzará sin embargo seiscientos kilómetros, desde el Fortín Vanguardia hasta la aglomeración de Villa Hayes de norte a sur, al igual que desde Concepción hasta Villa Montes en dirección este/oeste.

Los tres años que durará esta guerra la verán desarrollarse, por turno en los primeros tiempos, luego seguidamente en simultaneidad, en cada una de las cuatro zonas que forman geográficamente el Chaco "Boreal", que conviene no confundir con el "Central" ni con el "Austral", que forman parte de la Argentina. Las características principales de estas cuatro zonas, abordadas en el primer capítulo de nuestro estudio, fueron definidas de manera muy precisa por el mayor paraguayo Antonio E. González. (1)

La primera zona, teatro de los primeros combates, parte de la orilla occidental del río Paraguay para penetrar en dirección al oeste, en una profundidad aproximada de doscientos cincuenta kilómetros. Se trata de un campo sembrado de grupos de matorrales espinosos que el combatiente llamará "islas", entrecortadas de bosques de  escasa superficie y de vastos palmerales, donde abundan arroyos, lagunas y pantanos que se originan en el río limítrofe. Esta zona es rica en campos de pastoreo abiertos o "cañadones" y en maderas apreciadas como el "quebracho" y el algarrobó que hacen de ella una región importante para la ganadería y para la producción de tanino. El clima allí es subtropical, con un promedio anual de lluvias que varía entre mil y dos mil milímetros y una temperatura de alrededor de veinticinco grados centígrados. Su subsuelo produce permanentemente un agua fresca y sabrosa, tal vez no tan agradable al gusto pero sin embargo bebible en la parte occidental, donde el agua se concentra en lagunas recubiertas de cañas. Se sabe que esta primera zona estaba dotada de vías férreas de separación reducida y de una red de rutas de tierra apisonada, realizadas, en las primeras, por empresas extranjeras, y por las empresas o por el ejército, en las segundas. En el momento del conflicto, se encontraba allí, junto a tribus de indios que vivían en estado salvaje, una población no indígena relativamente importante, formada por los militares paraguayos instalados en el Chaco, por ganaderos y cuidadores de ganado, el personal de las empresas industriales o comerciales con sede en Chaco, algunos misioneros católicos o anglicanos que vivían en misiones permanentes, y casi cuatro mil colonos menonitas establecidos en colonias agrícolas, en el límite nor-occidental de la región. En la época, esta zona estaba poco preparada para la guerra, aunque, a partir de 1930, el Paraguay haya concentrado allí cerca de 3000 hombres, es decir, lo esencial de su ejército.

En la zona que sigue en dirección hacia el oeste y que tiene una profundidad de alrededor de ciento cincuenta kilómetros, la naturaleza cambia totalmente pues da lugar a un "bosque", y se convierte en una vasta extensión de vegetación espinosa baja y muy densa, de madera de mala calidad. El suelo salitroso está recubierto de una capa en escamas que se rompe bajo el menor peso y se transforma durante semanas, según la estación, ya sea en polvo que con el viento se vuelve enceguecedor, o en fangos fétidos. El agua proveniente del suelo es tan amarga y salada que no se puede beber, aun en caso de sed extrema, esto provocará numerosos casos de deshidratación durante la campaña. Por este motivo el agua potable es extremadamente rara y sólo se encuentra en la estación de las lluvias en escasos recipientes que, además, conservan el agua de lluvia por muy poco tiempo.

La tercera zona, que comienza a más de cuatrocientos kilómetros del río Paraguay y se extiende de cien a ciento cincuenta kilómetros de profundidad y cien a doscientos de ancho, es una zona desértica. Está formada de una sucesión de colinas separadas entre sí, con suelo recubierto de una espesa capa de arena, prácticamente impermeable, donde vivían indios salvajes que sólo podían sobrevivir gracias a la caza de una fauna particularmente rica y variada. Allí también el paisaje se compone de una vegetación muy espinosa y densa, entrecortada de "islas" de poca altura y de arbustos espinosos de hojas débiles. El clima es riguroso, con temperatura variables, según la estación, entre cuarenta y tres grados y menos cinco grados centígrados, y un promedio anual de lluvias que oscila entre novecientos y seiscientos milímetros. El subsuelo produce un agua muy salada y amarga, parecida a la de la zona precedente, pero tal vez menos difícil de absorber, una vez habituado a ella. La capa de arena que recubre el suelo tiene tal grado de impermeabilidad que, en la estación de las lluvias, estas se disuelven sin penetrar en el suelo y la transforman en un lodazal impenetrable mientras que en la estación de sequía, el agua se evapora y la zona se vuelve totalmente árida. Esto le valió haber sido bautizada como “el Infierno verde", y ser para aquellos que se aventuraran en ella el reino del barró, del calor y de la sed.

La cuarta última zona del Chaco Boreal es la occidental, que va desde el Desierto central hasta la pre Cordillera andina. Aquí el terreno está formado de canteras arenosas, pero su subsuelo impermeable posee la suficiente humedad que la vuelve apta para la agricultura y la ganadería, además porque está atravesada por los ríos Parapití al norte, y Pilcomayo en su parte central y sur. A partir del límite occidental de la parte desértica, una serie de colinas armoniosas de vegetación cada vez más espinosa y abundante, se eleva gradualmente en una serie de ondulaciones hacia el oeste, hasta mil metros de altitud. Entonces alcanza los últimos contrafuertes andinos o "serranías", pequeñas cadenas montañosas que dominan valles cerrados o "quebradas", que son también puntos de paso obligatorio de una vertiente a la otra. La presencia, en la parte central de esta zona, de un cierto número de aglomeraciones rurales, otorga al paisaje una nota de vida que la diferencia netamente del de las otras tres zonas.

Estos eran, a fines de la primavera de 1932, los principales aspectos del entorno en el Chaco Boreal donde, además de la ausencia de toda vida humana en la mayor parte de su territorio, llueve continuamente de diciembre a mayo mientras que el suelo no recibe la menor gota de agua entre junio y noviembre. El combatiente sólo encontrará una tierra calcinada, matorrales espinosos y arbustos retorcidos, muy poca agua, pero gran cantidad de barro, sequía y sed, reptiles y mosquitos.

 

(1) Mayor Antonio E. González: "La guerra del Chaco - Contribución a la Historia", San Paulo 1941, sin indicación de editor, p. 22-24.

 

CONDICIONES DEL COMBATE

 

Considerando lo que acabamos de exponer, se comprenderá fácilmente que el territorio del Chaco no estaba absolutamente preparado para acoger un conflicto que comprometería elementos relativamente numerosos. Desértico en su mayor parte y no contando con instalaciones logísticas necesarias, estaba además desprovisto de pozos de agua importantes y de carácter permanente, como también de una verdadera infraestructura vial, fuera de sus dos extremos, en las regiones costeras de los dos ríos que lo limitan.

Por otra parte, al entrar en guerra, ninguno de los dos beligerantes tenía la menor idea de lo que se encontraría adelante, una vez pasada la línea de separación teórica que lo separaba de su adversario.

En consecuencia, en los primeros tiempos de las hostilidades cuando la organización de la retaguardia y la implementación de la logística todavía eran rudimentarias, toda concentración importante de tropas, al igual que todo avance de una cierta amplitud sería, tanto de un lado como de otro, prácticamente irrealizable y hasta inconcebible, a defecto de poder disponer en el lugar de reabastecimiento en agua, víveres y municiones, servicios sanitarios y evacuación de heridos, de estar además en la incapacidad de asegurar la pronta renovación. Esta incapacidad de reaprovisionamiento será aún más sensible en los bolivianos, que estaban mucho más alejados de sus bases que sus adversarios. Esto explica en parte, la facilidad del éxito de los paraguayos en los primeros tiempos y, por otra parte, será una de las razones por las que, por una parte y por otra, al comando siempre le será difícil organizar una operación ofensiva susceptible de abrir la vía hacia una solución decisiva.

Por todas estas razones, la guerra del Chaco será esencialmente una guerra de maniobras por líneas internas y de ayudas, lo que hace difícil su presentación de una manera que sea a la vez sintética y lógica. La maniobra por líneas internas tratará de apoderarse de las vías de comunicación del adversario o, al menos, de cerrarlas para luego poder eliminarlas para avanzar ulteriormente. Cortar las comunicaciones en parte de la retaguardia del adversario conducirá generalmente al atacante a tener que avanzar a pie durante horas por montes impenetrables, orientándose con brújula, cuidando de no dejarse ver, sin poder abrir camino con "machete" para evitar cualquier ruido sospechoso, llegando así con más seguridad a sorprender al adversario. En tales condiciones, el combatiente aún no familiarizado con la naturaleza y el clima, se encontrará simultáneamente delante de un doble adversario, el hombre mismo y el terreno.

Esta forma de combate será patrimonio de la infantería, ayudada a su vez por la artillería, con el consiguiente apoyo de la aviación. La infantería, sobre todo la boliviana cuyo regimiento no pasaba del medio millar de hombres, actuará por Destacamentos o Unidades Tácticas que pueden llegar a comprender muchos regimientos, que operarán de forma autónoma y procederán sobre todo por ataques frontales. Pero el absoluto desconocimiento del terreno por falta de mapas geográficos válidos y las dificultades encontradas en el reconocimiento, aun aéreo, con frecuencia conducirá a la vaguedad en la elección de objetivos y a fallas de orientación que en muchos casos conducirán al fracaso. Además, agregando a la naturaleza del terreno y a su configuración la falta de mapas geográficos, esto hará a veces que una unidad, aunque estuviera instalada en líneas defensivas que presentan cierto carácter de continuidad, podrá encontrarse separada de aquella con la que debe combatir por un espacio vacío o un "claro" que puede alcanzar una extensión de varios kilómetros.

Se adoptará cierto número de disposiciones comunes a los dos campos, por el hecho de que los movimientos se realizarán generalmente de noche, siendo por ello de difícil ejecución. Estas disposiciones concernirán en especial a las medidas a ser tomadas en materia de reconocimiento de la ruta a seguir para moverse, a la evaluación de la distancia y del tiempo requeridos, a los recursos necesarios para la ejecución de la maniobra, la marcación del recorrido, la selección estricta de guías, exploradores y emisarios que colaborarán con los elementos encargados de ataque. Por lo demás, dado que las posibilidades de observación y de fuego se verán disminuidas por la altura y por la densidad de la maleza, el arma más comúnmente utilizada tanto por unos como por otros será la de corto alcance, de traslado y reemplazo fáciles, como es la individual, o las transportadas a lomo de mula, como la pistola-metralla, la granada de mano o el "machete". En las operaciones de movimiento, el mortero de 60 mm y la ametralladora ligera presentarán el problema de su abastecimiento en municiones y quedarán como armamento primario de uso menos frecuente, mientras que el mortero de 81 mm y la ametralladora pesada sólo serán utilizados cuando puedan ser transportados por mulas. En cuanto a la artillería, ésta tendrá un uso forzosamente limitado en razón de las dificultades que presenta su transporte, su reabastecimiento y la definición de sus sucesivas ubicaciones, lo que hace de ella un arma de uso relativamente reducido en las operaciones de maniobra. Por último, en las mismas operaciones, la aviación jugará más bien un rol de observación y de abastecimiento, antes que un rol de apoyo de bombardeo y ametrallamiento.

Los fortines, bolivianos o paraguayos, que estaban esparcidos en la parte oriental del Chaco y, en menor número, en la central, serán los objetivos importantes durante la guerra. Vimos que antes de que se declarara la guerra, salvo raras excepciones, estos fortines sólo eran pequeños grupos de construcciones con techo de ramas y hojas de árboles, sin obras de carácter fijo. Generalmente instalados a poca distancia de los pozos de agua, tenían como fin principal proteger del calor tropical y de las lluvias torrenciales a las pequeñas agrupaciones de soldados que sólo disponían de su arma personal y de una ametralladora ligera, aislados en la naturaleza durante meses y cuya importancia numérica variará según su localización geográfica, la estación o las circunstancias del momento.

A partir de los últimos meses de 1930, algunos de estos fortines, Camacho, Arce, Muñoz o Ballivián del lado boliviano, Isla Potĩ, Boquerón o Nanawa, del lado paraguayo, comenzaron a organizarse en previsión de un conflicto que se dejaba entrever a corto plazo. Las edificaciones que conformaban estos fortines serán reconstruidas o ampliadas, se construirán pozos y depósitos para agua potable, para víveres y municiones, al igual que instalaciones y emplazamientos fijos para ametralladoras y artillería ligera. Estos fortines se pondrán en relación telefónica y telegráfica con los otros fortines, con la retaguardia y con el comando local. Además, en estos fortines se procederá a la instalación de puntos de apoyo avanzados, de trincheras circulares rodeadas de alambradas, y de bases para ametralladoras pesadas montadas sobre cuatro estacas como para permitir la observación y la vigilancia de los alrededores.

Estos puestos de observación podían también estar instalados en chozas con techo de paja y paredes de palisandro que los soldados bolivianos llamaban "chapapas" o "pahuichis", términos utilizados en el dialecto "chaqueño". Por último, en las cercanías de los principales fortines se instalan pistas de aterrizaje y hangares para aviones. Con la guerra, el esfuerzo de militarización se extenderá a otros fortines ya existentes y a los que serían creados durante las hostilidades, haciendo de ellos verdaderos puestos fortificados.

Durante la guerra muchos de estos fortines cambiarán de manos, algunos en muchas ocasiones, y la primera acción del ocupante será rebautizar el fortín conquistado dándole un nuevo nombre, generalmente el del camarada muerto en combate o el de un personaje de la reciente historia nacional. Para evitar al lector las dificultades que se derivan de estas modificaciones de nombres, sistemáticamente en nuestro estudio daremos los dos nombres que eventualmente podrá tener un fortín, haciendo que figure el boliviano en primer lugar para respetar el orden alfabético. Así, el fortín creado en 1931 por los bolivianos y rebautizado Tte. Roberto Jara Troche luego de su captura por los paraguayos a fines de 1932, figurará como "Fortín Bolívar/ Tte. Roberto Jara Troche".

 

 PLAN DE PRESENTACIÓN

 

Por "Orden del Ejército" n° 1-38 del 5 de Enero de 1938, el Estado Mayor boliviano estableció un cuadro de acontecimientos de la guerra del Chaco, que la subdivide en tres grandes partes. La primera va desde el ataque de la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta por sus tropas (15 junio 1932), que desencadenará la guerra, hasta el del Fortín Alihuatá/Tte. Ruperto Zenteno (11 marzo 1933), y tiene una duración de 11 meses. La segunda cubre el período entre la acción del km. 7 de Alihuatá (12 marzo 1933) y la terminación de la defensa de la cañada del Carmen por los bolivianos (22 noviembre 1934), que se extiende durante diecisiete meses. El tercer y último período corre desde el 23 de noviembre de 1934 hasta el "cese del fuego" del 14 de junio de 1935, que entonces resulta inferior a siete meses. En cada período, las acciones correspondientes se dividen en "pequeñas acciones" u operaciones de carácter secundario, y "grandes acciones" u operaciones principales. Esta diferenciación tiene por finalidad, como lo precisa el artículo 2 de la "Orden", determinar para cada acción el número de puntos de retiro a ser atribuido a los oficiales de carrera que tomaron parte de ella. Este plan, que tiene el mérito de haber visto la luz en una época donde nada estaba aún determinado, corresponde en grandes líneas a la realidad de los hechos. Se le reprochará sin embargo no distinguir, en lo que considera como la segunda parte de la guerra, entre marzo de 1933 y noviembre de 1934, una primera parte que va hasta diciembre de 1933 y en la cual la guerra puede ser considerada como de posición, y otra que termina en noviembre de 1934 que será de maniobras. Por lo demás, el documento oficial boliviano no da ninguna explicación sobre los criterios de apreciación de las acciones, de suerte que la calificación de algunas resulta difícil comprender.

Ignoramos si el Estado Mayor paraguayo realizó un trabajo parecido pues no encontramos rastros en los autores. Por lo que sabemos, únicamente el Coronel de caballería Pedro P. Medina, (2) presenta en su obra un plan que divide la guerra en cuatro campañas que, en grandes líneas, coincide con los cuatro años en los que se extenderá el conflicto. Medina ve una primera campaña, que culmina con la batalla de Boquerón y que va hasta la retirada boliviana del fortín Saavedra/ My. Ramón Avalos Sánchez, a fines de 1932. La segunda parte del período en que los paraguayos se dedican a la defensiva y que termina con la victoria de Campo Vía, corresponde a 1933. La tercera, bautizada por el autor como "Campaña de Ballivián" cubre los 11 primeros meses de 1934. Finalmente, la última campaña es la de los combates en las cercanías de los Andes, entre diciembre de 1934 y junio de 1935.

El norteamericano Zook, el único no sudamericano que estudió la guerra (3) la repartió en cinco fases correspondiendo cada una de ellas a la predominancia momentánea de uno u otro adversario. Lo que da como cabeza de los sucesivos capítulos, la primera ofensiva paraguaya de junio a diciembre de 1932, la ofensiva boliviana de enero hasta el verano de 1933, la segunda ofensiva paraguaya entre octubre de 1933 y mayo de 1934, la tercera ofensiva paraguaya de julio a diciembre del mismo año, y la contraofensiva con la que se producirá el cese de las hostilidades.

De entre estas tres clasificaciones nuestra preferencia va hacia la del paraguayo Medina. Aunque ella no corresponda exactamente al encadenamiento estratégico de las operaciones, al menos tiene el mérito, con sus cuatro fases, que además no hace sino esbozar, de corresponder, aunque con una cierta diferencia de tiempo, a las cuatro etapas del ejército boliviano que será destruido y reconstruido por tres veces durante la campaña.

La elegimos entonces para nuestra presentación modificando sin embargo, en función de la fisonomía propia de cada una de las fases, los períodos de tiempo que el autor atribuye a cada una de ellas.

La que consideramos como la primera etapa de la guerra y a la que llamaremos "LA GUERRA POR LAS FRONTERAS", va desde el inicio del conflicto a mediados de junio de 1932, hasta los primeros días de 1933. Aquí se verá a los paraguayos, después de haber retomado a precio de grandes pérdidas la posición estratégica de Fortín Boquerón, sacar provecho hábilmente de las dificultades para reabastecerse y fortalecerse, siendo corridos por sus adversarios, para penetrar en las posiciones bolivianas y llegar a las cercanías del Fortín Saavedra/My. Ramón Ávalos Sánchez, antes de ser a su vez contenidos y luego repelidos por los bolivianos.

La segunda fase se extiende desde enero de 1933 hasta mediados de diciembre del mismo año y será la de "LA GUERRA DE POSICIONES". En efecto, al mismo tiempo que se desarrollaban los duros combates a cielo abierto los seis meses del primer trimestre, los dos campos se dotaban de materiales diversos suficientes y procedían en simultáneo a la realización de una cierta estructura logística y vial, lo que les permitirá una relativa seguridad enterrándose en trincheras permanentes, sin renunciar por ello a las ayudas y a la acción contra las comunicaciones adversas.

Al encontrarse, por esta situación, a mucho menos contacto visual del adversario, los dos campos podrán consagrar una parte más importante de sus acciones al ametrallamiento y al bombardeo, terrestre o aéreo de las posiciones enemigas o al de los puntos que podían parecerles sospechosos. Este segundo período conocerá más operaciones ofensivas de importancia, como los ataques estériles de los bolivianos contra el fortín Nanawa/Pte. Eligio Ayala de enero y de julio de 1933, o el de los paraguayos del mes de diciembre, que culminará en su victoria de Campo Vía. Pero estas diferentes operaciones, muy costosas en vidas humanas, prácticamente no traerán modificaciones de posiciones recíprocas sobre el terreno, lo que nos conduce a considerar esta segunda fase como un período esencialmente de guerra de posiciones.

Después de una corta tregua impuesta a los beligerantes por la Comisión de los Neutrales de Washington a fines de 1933, las operaciones entrarán en una tercera fase que se podría definir como la de "LA REDUCCIÓN DEL ESPACIO DE LUCHA POR LOS PARAGUAYOS" que, después de haber sacado las amarras representadas por el Fortín Ballivián/My. Alberto Gardel, gracias a una serie de ofensivas eficaces, lograrán atravesar el río Parapití al norte, alcanzar las cercanías de la zona petrolífera andina en el centro, y amenazar la plaza fortificada de Villa Montes sobre el ala izquierda. La guerra toma entonces un aspecto nuevo porque, al realizar en el extranjero adquisiciones de materiales más importantes que antes, los dos ejércitos adversarios dispondrán de una fuerza de penetración y de una capacidad defensiva sensiblemente acrecentada. Algunas de estas compras resultarán inútiles, por así decirlo, como será el caso del ejército boliviano, dotado a la vez de tanques cuyo manejo resulta prácticamente imposible en terreno de breñas y zarzas, y del lanzallamas dejado pronto de lado, pues al provocar un incendio en los fondos de los bosques, eran en definitiva tan peligroso para sus propios soldados como para los del enemigo. Por otra parte y por ambos ejércitos, la aviación se reforzará y a su tarea tradicional de caza, bombardeo y reconocimiento se agregará la fotografía aérea, para así asegurar una mejor detección de las posiciones, de los medios y de los objetivos del adversario, y la realización de mapas geográficos más precisos que los anteriores, en la medida en que esos mapas existiesen. Finalmente, la interrupción prácticamente incesante de las comunicaciones telefónicas por la acción de las patrullas, conducirá a los dos comandos a tener que recurrir siempre más a la telegrafía sin hilos para sus comunicaciones con las unidades en acción en la retaguardia y en la zona interna. En un frente que ciertamente no será continuo pero que llegará a tener hasta doscientos kilómetros de extensión, las operaciones se basarán esencialmente en la maniobra, y se efectuarán con fuerzas más importantes que en los dos períodos anteriores, comprometiendo simultáneamente divisiones y hasta Cuerpos de Ejército. La operación más larga de esta tercera fase será el ataque de los paraguayos a la poderosa base fortificada de Fortín Ballivián/My. Alberto Gardel, posición clave del sector meridional, que comienza en febrero de 1934 y termina con el abandono de los bolivianos de la posición, nueve meses más tarde. Después de su fracaso ante Ballivián los paraguayos avanzarán hacia el oeste gracias a una sucesión de maniobras eficaces y de combates de diversa suerte que, después de la caída del punto estratégico de Ybybobo a fines de diciembre, los llevarán a las "Serranías" que forman el límite natural del Chaco.

La cuarta y última fase que va de enero de 1935 al cese del fuego del 14 de junio siguiente, será la de "LA GUERRA DE MANIOBRAS" que también se puede llamar "LA REACCIÓN BOLIVIANA". Esta se iniciará en un momento en que la situación sobre el terreno ha sido totalmente modificada respecto de lo que era durante los meses anteriores, tras la transformación del espacio de la lucha a consecuencia del avance de los paraguayos. La solución de los problemas de comunicación con la retaguardia y del reabastecimiento en hombres, armamentos y víveres, resulta de ahí en adelante mucho más fácil para un ejército boliviano que opera mucho más cerca de sus bases y, por otra parte, reformado por tercera vez en la guerra, lo que le permitía disponer de tropas renovadas y bien armadas. Al contrario, el ejército paraguayo había extendido sus líneas de comunicación por más de setecientos kilómetros, lo que hacía difícil su reabastecimiento y prácticamente imposible los relevos de sus tropas, por lo demás ya en los límites del agotamiento físico. Este ejército se lanzará sin embargo, con la valentía que demuestra a todo lo largo de la campaña, contra el poderoso conjunto fortificado que cercaba Villa Montes en los primeros meses de 1935, después logrará, y cada vez al precio de grandes sacrificios, infiltrarse en las "Serranías" y atravesar, más al norte, el río Parapití, creando una amenaza contra los yacimientos petrolíferos de los Andes orientales y contra la ciudad de Santa Cruz. Pero los esfuerzos de los paraguayos serán contenidos por la tenacidad de los bolivianos quienes, a partir de abril, tomarán la ofensiva en las partes septentrional y central de su dispositivo. Esta contraofensiva será sin embargo, llevada muy tímidamente para poder conducir a un viraje total de la situación militar. Esta bastará, por otra parte, para alarmar a las autoridades argentinas sobre el futuro de sus intereses económicos en el Chaco, y para incitarles a intervenir en favor de un paro inmediato de las hostilidades.

El plan que presentaremos al lector y que seguiremos, de ninguna manera pretende innovar respecto a lo brevemente expuesto anteriormente. Tiene como fin principal ser adecuado para permitir una exposición coherente de las fases y de las características principales de una guerra tan diferente de las tradicionales como lo será ésta del Chaco.

 

(2) Coronel Pedro P. Medina "La guerra del Chaco", Imprenta de las FF.AA. de la Nación, Asunción 1985, tomo I, p. 31-35.

(3) David H. Zook Jr.: "The conduct of the Chaco War", Bookman Associates, New York 1960.

 

 

 

CAPÍTULO X

 

LA GUERRA POR LAS FRONTERAS

DE PITIANTUTA A BOQUERÓN

(15 DE JUNIO - 29 DE SEPTIEMBRE 1932)

 

DESCUBRIMIENTO BOLIVIANO DEL "GRAN LAGO"

 

Ya se sabe que en la primavera de 1932, el 25 de abril, un aparato Vespa piloteado por el Mayor boliviano Jorge Jordán, con el Mayor Oscar Moscoso como observador, al volver de un vuelo de reconocimiento en la parte central del Chaco entre el fortín Camacho/ Mcal. José F. Estigarribia y el fortín Ingavi/ Cap. Pablo Lagerenza, descubre en la zona desértica del Campo de la Desolación, un vasto plano de agua de seis kilómetros de Oeste a Este y dos y medio de Sur a Norte, habitado por aves acuáticas rodeado de vegetación, a una distancia, a vuelo de pájaro, de cien kilómetros de Camacho y doscientos de Ingavi. Observan, en la orilla oriental del plano de agua, la existencia de construcciones de paja y de barro seco, diferentes de las de los indios salvajes de la zona, que parecían abandonadas, y que el Mayor Moscoso estima ser barracas que entonces eran paraguayas. Al volver a su base de Fortín Muñóz/Gral. José Eduvigis Díaz, los dos oficiales informan enseguida al comandante de la IV DIB a la que pertenecía Moscoso, sobre su descubrimiento de esta gran extensión de agua que tenía que ser permanente dada la presencia de aves acuáticas, a la que bautizarán como  "Gran Lago" o "Laguna Grande", antes de llamarse "laguna Chuquisaca" para los bolivianos y de ser ya conocida por los paraguayos bajo el nombre de "Pitiantuta".

Es probable, o tal vez cierto que, hasta el 25 de abril de 1932, dado que el secreto había sido bien guardado, tanto Jordán como Moscoso ignoraban, no sólo la existencia del "Gran Lago", sino también que éste ya había sido descubierto por el ejército paraguayo el 13 de marzo del año anterior. Este descubrimiento había sido realizado por una misión exploradora dirigida por el célebre General paraguayo de origen ruso Yuri Belaïeff, a quien asistían el Capitán de ingeniería Basile Serebriakof y el Teniente Aleksander von Eckstein, ambos igualmente rusos blancos, un oficial paraguayo y cuatro aborígenes chamacocos que les servían de guías y de portavoces. Cuatro meses después del descubrimiento de lo que Belaïeff había bautizado "Laguna Pitiantuta", por el nombre otorgado a esta agua por los indígenas de la zona, el ejército paraguayo edifica sobre la orilla oriental, un fortín que recibe el nombre de Carlos Antonio López y que era justamente aquél que fue descubierto por el Mayor Moscoso.

En cambio, es lícito pensar que el Presidente Salamanca, al igual que el Estado Mayor General boliviano, estaban perfectamente enterados de la presencia paraguaya en las orillas de la "Laguna Pitiantuta". Para Bolivia, acceder a ese lugar era la solución al problema del enlace entre sus tropas instaladas en la parte norte del Chaco y las de la IV DIB que tenían en la parte sur. Además, el 8 de marzo de 1932, Salamanca, en su calidad de Capitán General de las fuerzas armadas en virtud de la Constitución, y tal vez sin haberlo informado previamente a su Estado Mayor general, ordenará avanzar hacia el norte desde el fortín Camacho/Mcal. Estigarribia, en dirección al fortín paraguayo Galpón y hacia la Laguna Bautista. En la intención del Presidente boliviano, este avance debería permitir eliminar el "claro" de alrededor de ciento setenta kilómetros que separaban la IV DIB de la III DIB instalada al norte, e implicaría entonces la penetración de la primera de estas divisiones en el "Campo de la Desolación". El descubrimiento del "Gran Lago" y de la presencia paraguaya otorgaba un carácter de urgencia al cumplimiento de la orden presidencial, porque intervenía en el momento justo en que el Comité de los neutrales, reunido en Washington para buscar una solución el problema del Chaco, se proponía pedir a las dos partes interesadas que le entregaran el estado exacto de sus posiciones avanzadas y el de las posiciones más recientes logradas en el territorio en disputa. Entonces para Bolivia era primordial incluir, en bien de su posición estratégica y de sus reservas de agua potable, al "Gran Lago" en el estado pedido por la Comisión, siendo así que por el telegrama del 3 de mayo el Estado Mayor General dará a la IV DIB la orden formal de tomar posesión con toda urgencia del "Gran Lago". Orden terminante dada por mandato del Presidente Salamanca, pero que acarreará reticencias de su parte, pues él la complementa con la prohibición de todo compromiso armado con las fuerzas paraguayas y con la instrucción de limitar la ocupación ordenada solamente a la orilla occidental del "Gran Lago". En efecto, Salamanca pensaba, con cierta ingenuidad, que el Paraguay aceptaría la repartición territorial que él le imponía sin reaccionar y que luego el Comité de los Neutrales confirmaría. La realidad será muy diferente de lo que él esperaba.

Antes de abordar el examen de los combates cuyo teatro sería la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta, nos conviene volver sobre lo que era, a mediados de junio de 1932, la entidad y la ubicación en el Chaco tanto de las fuerzas bolivianas como de las paraguayas.

En el papel, Bolivia disponía en el Chaco de 3 divisiones de infantería (DIB) con un total de 3.500 hombres, de los cuales 2.700 eran combatientes. Al Norte, en la zona Puerto Suárez-Roboré-Ingavi-Bogado-Madrejón, con cuartel general en Roboré, la III DIB (General José Lanza) con alrededor de 1.000 hombres.

Estos últimos estaban distribuidos entre el 12° RIB "Florida" (Teniente Coronel Luis Gamarra) con 18 oficiales y 235 soldados esparcidos entre Roboré, y los fortines: Ravelo a ciento treinta kilómetros al sudoeste de Roboré; Ingavi/Cap. Pablo Lagerenza a ochenta kilómetros al sur, sudoeste de Ravelo, y Junin/Asp. José María Troche, a cuarenta y cinco kilómetros al sudeste de Ingavi; el 4° RCB "Ingavi" (Mayor Raúl Barrientos luego Tte. Coronel Ángel Ayoroa) con 13 oficiales y 221 jinetes, la mayoría a pie, manteniendo el fortín Ingavi y, a cincuenta kilómetros al sudeste de este último, el fortín Aroma/Tte. 1° Herminio Mendoza, la 8º batería de artillería autónoma en Ingavi, y una parte del 3er Batallón de Ingeniería "Paucarpata", que no tenía destino fijo. También al norte, pero más en dirección hacia el este, la V DIB de 500 oficiales y soldados, con su cuartel general en Puerto Suárez y limitada solamente por el 13° RIB "Quijarro" (Tte. Coronel Zacarías Murillo), escalonado entre Puerto Suárez y el Fortín Vitriones en un rol puramente defensivo porque principalmente se dedicaba a abrir vías de penetración hacia el sur. Pero el núcleo principal de las fuerzas bolivianas del Chaco era la IV DIB (Coronel Francisco Peña), que de 1.200 llegó a tener 2.016 hombres (4), siendo la mayoría indígenas del Chaco, en vista a tener un sector que se extendiera desde el fortín Tinfunqué/- en las cercanías del río Pilcomayo, hasta el fortín Camacho/Mcal. José F. Estigarribia, en el límite meridional de la zona árida. Este núcleo estaba constituido por tres regimientos de infantería, el 4° RIB "Loa" (Tte. Coronel Enrique Peñaranda Castillo) que tenían los fortines Ballivián/My. Alberto Gardel y Alihuatá/My. Ruperto Zenteno, con 540 hombres y una batería autónoma de 2 piezas, el 6º RIB "Campos" (Tte. Coronel Manuel Marzana Oroza) con el fortín Pte. Arce/Gaspar Rodríguez de Francia vigilando estrechamente el fortín paraguayo Boquerón con 316 oficiales y soldados, y el 8° RIB "Ayacucho" (Tte. Coronel José Galleguillos) de 96 hombres distribuidos solamente entre los fortines Saavedra/My.Ramón Avalos Sánchez, Cuatro Vientos/-, Tinfunqué, y el Sorpresa /Tte. Coronel Adolfo Rojas Silva, al que se agregaba el 5° RCB "Gral. Lanza" (Tte. Coronel Antonio Suárez) con 89 hombres, con batería de 2 piezas y la otra parte del batallón de ingeniería "Paucarpata". La IV DIB comprendía hombres generalmente bien adaptados a la vida en la selva y bien comandados, que generalmente contaban ya con muchos años de presencia en el Chaco, pero que se encontraban dotados de armamentos y de medios notoriamente insuficientes para el territorio que debían mantener y para las tareas que el alto mando pensaba confiarles.

El Paraguay había reagrupado en el Chaco lo esencial de sus fuerzas terrestres al organizar, a partir de mayo de 1932, su 1º División de Infantería (DIP), que se dijo que estaría comandada por el Teniente Coronel José Félix Estigarribia, con el Mayor Carlos J. Fernández como jefe de Estado Mayor. La 1º DIP, concentrada primeramente alrededor de Puerto Casado, estaría formada por 2 regimientos de infantería, los 2° RIP "Ytororó" (Mayor José Rosa Vera) y el 4° RIP "Curupayty" (Mayor José A. Ortiz), dos regimientos de caballería, o RCP, los 2° RCP "Cnel. Toledo" (Mayor Tranquilino Ortiz Cabral) y 3° RCP "Cnel. Mongelós" /Mayor Federico W. Smith), el 2º Grupo de Artillería o GPA (Capitán Raimundo Rolón), el 1er. Batallón de ingeniería (Capitán Basiliano Caballero Irala), y la 1ª. unidad sanitaria. En junio de 1932, estas diferentes unidades eran todavía efectivos de paz, 750 hombres para el regimiento de infantería, 350 para el de caballería y 75 para el batallón de zapadores, lo que hacía para la 1º DIP, junto con los elementos afectados al servicio, un total de alrededor de 3.000 hombres, equivalente al que Bolivia mantenía en el Chaco. La 1º DIP se extenderá progresivamente desde Puerto Casado hasta el centro de la agrupación que sería creada ante las amenazas de guerra en Isla Poi, que se convertirá en Villa militar y enviará  destacamentos para mantener los puestos más alejados de los fortines Boquerón y Nanawa/Pte. Eligio Ayala, y además, participará en la extensión de la vía férrea de Puerto Casado desde el Km 145 hasta el Km 160, más cercano de su eje de defensa. A la 1º DIP que constituía la punta de lanza del ejército paraguayo en el Chaco, se agregaban en la misma región dos unidades que no dependían de ella, al sur la guarnición de Villa Hayes y al norte, el 5° RIP "Gral. José Eduvigis Díaz" (Tte. Coronel Félix Cabrera) con base en Bahía Negra, sobre el Alto-Paraguay, donde también estacionarán, en junio de 1932, el cañonero "Tacuarí" y el aviso "Tte. Herreros" (5).

(4)  Coronel Edmundo Paz-Soldán Pol: "Guerra del Chaco - Planes y Conducción de operaciones militares", Impresiones POLIGRAF, Cochamba 1989,p.36 y siguientes.

(5) Luís Benítez: "Guerra del Chaco: antecedentes - protagonistas - hasta la campaña defensiva", Industria Gráfica Comuneros S.A., Asunción 1983, p.30-31.

 

LA LUCHA POR LA LAGUNA PITIANTUTA

 

Los combates en los que luchaban bolivianos y paraguayos por la posesión de la reserva de agua que constituía el Gran Lago/Laguna Pitiantuta, no se diferencian, en el plano militar, de los compromisos en los que anteriormente lucharon, salvo el hecho de comprometer efectivos numéricamente más importantes, que durarán más tiempo. En los otros campos la situación será muy diferente porque, en lugar de terminar en las habituales protestas diplomáticas emitidas por las respectivas cancillerías, conducirán a una guerra larga, sangrienta y costosa, que tendrá posteriormente una incidencia muy considerable sobre la estructura política, económica y social, y sobre la posición diplomática de los ex adversarios.

 

 

OCUPACIÓN POR LOS BOLIVIANOS DEL

FORTÍN CARLOS A. LÓPEZ

(15 DE JUNIO DE 1932)

 

Para ejecutar una orden telegráfica del 3 de mayo de 1932 del Estado Mayor de La Paz de ocupar con urgencia el "Gran Lago", la IV DIB enviará una primera expedición de 2 oficiales y 6 hombres del 4° RIB "Loa", dirigida por el Teniente Eduardo. Esta expedición sale el 11 de mayo del fortín Camacho/Mcal. Estigarribia, se alista en camino y regresa dos semanas más tarde.

Una nueva expedición, más nutrida porque cuenta con 4 oficiales y 25 hombres del 5° RCB "Gral. Lanza", saldrá a su vez de Camacho el 25 de mayo, en dirección al "Campo de la Desolación", a 170 km en dirección del nordeste. Estaba conducida por el Mayor Oscar Moscoso, buen conocedor del Chaco donde estaba sirviendo desde hacía muchos años, que hizo el relato de su expedición en una recopilación de recuerdos (6).

Avanzando en una zona espinosa y baja, abriéndose camino con "machete" y gracias al pecho de las mulas de la escolta, Moscoso y sus hombres avanzan primeramente hacia el norte unos treinta kilómetros, antes de cruzar oblicuamente hacia el este por 80 km, para retomar el camino del norte por 55 km y, después de haber atravesado una amplia zona de terreno arenoso y espesa vegetación llegan al fin de una marcha que se hizo muy sufrida por el fuerte calor, a las cercanías de la orilla occidental del "Gran Lago", hacia las últimas horas de la mañana del 14 de junio.

La ocupación del "Gran Lago" ordenada por La Paz era, evidentemente, la condición "sine qua non" para poder asegurar la fusión de las fuerzas bolivianas del norte del Chaco con las del sur. Pero para Moscoso, esto implicaba además tener que tomar las medidas necesarias para el mantenimiento del objetivo que le había sido asignado. Lógicamente esto implicaba para él en primer lugar tener que eliminar el obstáculo representado por la guarnición del fortín Carlos Antonio López, establecido sobre la orilla opuesta del "Gran Lago", y proceder en eso con bastante rapidez para que el comandante paraguayo no sea informado del hecho antes de un cierto plazo de tiempo, que Moscoso aprovecharía para organizarse y para recibir refuerzos.

Por estas razones, Moscoso abandonará su campamento provisorio en esta parte de la margen alrededor la medianoche, con 3 oficiales y 18 soldados cuya consigna será no abrir fuego sino bajo su orden, porque él ignoraba toda la importancia de la guarnición paraguaya. Progresando lentamente y en un silencio total, arrastrándose a todo lo largo de la vertiente oeste de la Laguna, los bolivianos alcanzarán el fortín antes del alba del miércoles 15 de junio, y Moscoso se dará cuenta de que el fortín se encontraba a escasa distancia del extremo nordeste de la margen oriental de la Laguna y sólo contaba con tres pequeñas construcciones. El envía al interior patrulleros que sólo encontrarán allí algunos soldados profundamente dormidos a quienes despertarán con el ruido. Al regreso de los patrulleros, que habían podido retirarse sin ser vistos por los paraguayos, Moscoso dará la señal de ataque. Este se hará en el vacío y sin pérdidas de sus hombres, porque los paraguayos, a excepción del cabo que muere, habían desaparecido en los matorrales con el fin de llegar hasta Campo Esperanza donde estaba acantonado su escuadrón del 2° RCP "Cnel. Toledo".

Más adelante se sabrá que dos meses antes, el 2º RCP "Cnel. Toledo" tenía el fortín Carlos Antonio López con 45 hombres, entonces con un efectivo superior en número al de Moscoso. Mientras tanto, después de tres jornadas de marcha, los sobrevivientes de la guarnición paraguaya, al borde del agotamiento físico, llegan a la terminal de la vía férrea de Puerto Casado e informan a sus superiores sobre el ataque boliviano. Un poco más tarde, el Teniente Coronel Estigarribia se desplazará personalmente desde su P.C. de Casanillo para interrogarlos y, a la vista de las indicaciones que recibirá, decidirá la reconquista inmediata del fortín perdido.

En los días siguientes a su conquista, Moscoso procederá a la destrucción del fortín paraguayo y a la instalación, a 5 km al oeste, de un nuevo fortín que recibirá el nombre de Mariscal Santa Cruz y rebautizará como Laguna Chuquisaca el plano de Agua de Pitiantuta. El gobierno de La Paz, a través de la IV DIB recibe el informe de estos acontecimientos el 17 de junio. Muy preocupados por el alerta dado a los paraguayos, Moscoso solicitará de la IV DIB refuerzos en hombres, en víveres y en municiones y comenzará a instalar sus defensas en el terreno conquistado. Con este fin, enviará a explorar en 20 km el sendero o "senda" que llevaba al puesto paraguayo de Cnel. Martínez, buscará otras vías de penetración hacia el nordeste y hacia la Laguna Obieta u Olimpo, e instalará una pista de aviación en un gran campo de pastoreo con vegetación acuática, a dos kilómetros al sudoeste de la Laguna. Recibirá un primer refuerzo con la primera compañía de fusileros formada por elementos sacados de los regimientos, V RIB "Loa" y 8° RIB "Ayacucho", y del 5° RCB "Gral. Lanza", después recibirá una segunda compañía de fusileros y de ametralladoras ligeras pertenecientes al 5° RIB "Campero", muy recientemente llegado al Chaco. De tal modo que a fines de junio, el "Destacamento Moscoso" dispondría de 7 oficiales, 143 hombres, 1 batería de artillería, 1 sección de ametralladoras de 2 piezas, 16 ametralladoras ligeras, 1 sección sanitaria y de una dotación de 23.000 cartuchos.

Para prevenir cualquier sorpresa, Moscoso ordenará rodear el fortín Mariscal Santa Cruz de trincheras en óvalo, cavar al nordeste una triple línea de defensa, destacará un oficial y 15 hombres con una ametralladora ligera a mil quinientos metros del fortín para vigilar la "senda" de Coronel Martínez, y establecerá otro puesto de vigilancia en el camino de la Laguna Obieta.

 

(6) General Oscar Moscoso: "Recuerdos de la guerra del Chaco", Ediciones Canelas, Cochabamba 1976, tomo I p. 69 y sgt.

 

 

 

LA DERROTA PARAGUAYA EN LAGUNA

CHUQUISACA/PITIANTUTA

(29 DE JUNIO)

 

Decidido a retomar por la fuerza la Laguna Chuquisaca/ Pitiantuta, Estigarribia hará preparar un Grupo táctico en Casanillo, entre la terminal ferroviaria de Punta Rieles e Isla Poi. A las órdenes del Teniente Ernesto Scarone, este grupo comprenderá la 1ª. compañía del 2º RIP "Ytororó" con 1 oficial, 50 soldados y 2 morteros Stokes-Brandt, un pelotón del 2° RCP "Cnel. Toledo" de 1 oficial y 32 jinetes desmontados, 1 sección de mulas de carga y de 10 hombres y una sección sanitaria con 1 oficial y 3 enfermeros-camilleros, en un total de 98 hombres, inferior al del Destacamento Moscoso.

Este último esperaba, día tras día, una reacción paraguaya y para ello se había preparado. Instala al Subteniente Arévalo con 8 hombres, sacados de un refuerzo de treinta hombres del 4° RIB "Loa", recientemente llegados, 1 ametralladora ligera en tres pequeñas trincheras abiertas de ambos lados de la vía de Cnel. Martínez, y ubica un escalón de igual fuerza a mil metros antes del fortín, en el camino de la Laguna Obieta. El fortín mismo y la excelente plataforma de tiro formada por el islote de árboles que daba acceso al fortín, quedan al cuidado de 4 oficiales y 56 hombres. Otros 37 hombres son afectados a los trabajos de refuerzo y a los servicios auxiliares.

Después de haber enviado patrullas para reconocer las posiciones adversarias, Scarone comenzará su avance en dos columnas, una siguiendo la margen de la Laguna y la otra avanzando a través del "monte" para tomar por sorpresa a los bolivianos y cercarlos, en la mañana del 29 de junio. Primeramente chocará, hacia las once horas, con la sección Arévalo que sucumbe por el número y es capturada después de un breve combate donde Arévalo cae mortalmente herido. Los fusiles alertarán a Moscoso, que enviará desde el fortín Mcal. Santa Cruz dos destacamentos, uno a sus órdenes y el otro bajo el mando del Teniente Eduardo. El primer destacamento rechazará a la columna paraguaya que bordeaba la Laguna, obligándola a replegarse hacia el "monte" donde será atacada por el destacamento Eduardo. Ante su inferioridad numérica, Scarone cesará el combate y replegará sus tropas sobre más o menos treinta kilómetros por el sendero de Cnel. Martínez, antes de detenerse definitivamente en el "cañadón" de Anta, donde recibirá un mensaje telegráfico de Estigarribia ordenándole "resistir hasta el último hombre sin retroceder ni una pulgada. (8) El enfrentamiento del 29 de junio costará a los bolivianos 1 oficial y 3 soldados muertos, 3 soldados heridos y otros 4 desaparecidos, todos pertenecientes al 4º RIB "Loa" a excepción de un jinete del 5º RCB "Gral. Lanza". Las pérdidas paraguayas serán de 1 muerto, 1 con heridas ligeras y 1 desaparecido, todos hombres de tropa, según el paraguayo Vittone (8), 2 soldados muertos y 1 herido según el boliviano Antezana Villagrán (9).

La misma noche del combate, Moscoso recibirá como refuerzo al Capitán Urcullo del 4° RIB "Loa" con 40 hombres y dos ametralladoras ligeras y luego, en los días siguientes, al Capitán Rodríguez con 59 hombres del 5° RIB "Gral. Campero", estos últimos recién llegados al Chaco sin haber recibido previamente la menor instrucción militar ni haber efectuado ejercicios de tiro, estando para colmo, la mayoría de ellos atacados de paludismo. Estos refuerzos permitirán a Moscoso disponer de 150 hombres, articulados en dos compañías comandadas respectivamente por los capitanes Urcullo y Rodríguez. Estas compañías tomarán posición en las trincheras ovales de 700 m de radio y de 100 a 150 m de fondo, que habían sido instaladas alrededor del fortín Mcal. Santa Cruz, mientras que otros puestos avanzados de vigilancia se ubicarán en los caminos que llevan a Cnel. Martínez y a la Laguna Obieta.

 

(8) Coronel Luis Vittone. "La guerra del Chaco", sin indicaciones de fecha ni editor, tomo I p.5056.

(9) Coronel Jorge Antezana Villagrán: "La guerra del Chaco hasta Campo Vía", Litografías e Imprentas Unidas, La Paz 1979, p. 119-120.

 

EL PARAGUAY RETOMA LA LAGUNA

(15-16 DE JULIO)

 

La derrota del Destacamento Scarone de ninguna manera influirá en la decisión de Estigarribia, decisión que por lo demás él había tomado sin consultar previamente con su gobierno, dividido también en cuanto a la conducta política que debía seguirse en el Chaco.

Apenas llega la noticia al P.C. de Casanillo, decidirá formar un nuevo destacamento más importante. Éste englobará el de Scarone y a las órdenes del Capitán Abdón Palacios, comprenderá también 2 compañías y media del 2° RIP "Ytororó" con 2 ametralladoras pesadas, 11 fusiles metralla y 1 mortero Stokes-Brandt, 2 pelotones del 2° RCP "Cnel. Toledo" y secciones de intendencia, sanitaria y de transporte, formando en total un conjunto de 17 oficiales y 338 hombres para la infantería, y 3 oficiales con 56 hombres para la caballería; el total era de 414 oficiales y soldados, dotados de 250 cartuchos por cada infante y de 150 por jinete.

El Destacamento Palacios saldrá del km 152 de la vía férrea de Puerto Casado el 5 de julio a las 17 horas, su caballería llegará al "cañadón" de Anta dos días después y el resto de la tropa otros dos días más tarde esperados por la que comandaba Scarone. Una vez realizada la agrupación de sus fuerzas con las de Scarone, Palacios hará efectuar un profundo reconocimiento del terreno y de las posiciones defensivas bolivianas, antes de elaborar un plan de ataque que en grandes líneas retomaba el de Scarone. El ataque se realizaría en dos columnas, la primera formada de una compañía de infantería con 2 ametralladoras pesadas, la segunda con 1 compañía y un escuadrón de caballería, mientras que una tercera compañía, 2 ametralladoras pesadas y la sección de morteros se ubicaría en la reserva. Después de haberse dividido, las dos compañías encargadas del ataque se internarán en las pistas seguidas por Scarone el 29 de junio y atropellarán las posiciones avanzadas bolivianas, antes de seguir su avance hacia la posición principal. El ataque recibe el apoyo de la sección de morteros, encargada en particular de efectuar un bombardeo intensivo hacia las posiciones avanzadas y después, con la llegada de los asaltantes en las cercanías de la Laguna, neutralizarlos con el fuego de las ametralladoras instaladas en la posición principal de resistencia de los bolivianos.

Dos compañías encargadas de atacar se dirigirán, el 13 de julio, a 15 kilómetros más allá de Anta y, en la noche del 14 al 15, se acercarán al fortín Mcal. Santa Cruz y en el "monte" que lo rodeaba, abrirán una cierta cantidad de brechas sin ser vistos por los centinelas de los puestos de combate de los bolivianos. (10)

En el momento de la aproximación paraguaya, Moscoso tenía 1 oficial y 14 hombres de 14° RIB "Loa" ocupados en abrir un camino hacia el norte, 12 hombres del 5° RIB "Campero" en el borde occidental de la Laguna para limpiar la parte de terreno destinado a la futura pista de aterrizaje, 5 hombres vigilando un pozo a 15 kilómetros, en la ruta de Camacho y otros 6 en la "cañada" que llevaba hacia allí esperando el reabastecimiento anunciado, es decir casi 40 hombres ocupados en tareas que no eran la defensa. Sobre los 110 hombres que quedaban disponibles, en todo momento, 15 de ellos estaban afectados a los puestos de vigilancia de los senderos de Cnel. Martínez y de la Laguna Obieta, y otros 10 estaban permanentemente establecidos con 2 ametralladoras ligeras en los puestos de la orilla oriental de la Laguna. El conjunto de las fuerzas bolivianas disponía de 2 ametralladoras pesadas Colt, 7 ametralladoras livianas Vickers y de 4 ametralladoras livianas Madsen, con 100 cartuchos por cada hombre y 8.000 cartuchos para ametralladora. Los primeros golpes de fuego provocaron la huida de los animales, del ganado y de las aves de la zona, sus abastecimientos en víveres eran insuficientes y sólo cubrirían algunos días, además el transporte de víveres desde el fortín Camacho se hacía en un mínimo de 7 a 8 días.

Los paraguayos abrirán fuego cerca de 500 m al sur del puesto boliviano que vigilaba el sendero de Cnel. Martínez, el 15 de julio a las diez y media. Luego la compañía Scarone y el pelotón de caballería, apoyados por el fuego de las ametralladoras, se lanzarán al asalto, obligando a los bolivianos a abandonar sus dos nidos de armas automáticas avanzadas y a replegarse progresivamente sobre su posición principal. Al término de violentos combates, los asaltantes rodearán enseguida la Laguna por su orilla occidental y atravesarán el "Campo de los Galleguillos", cortando a los bolivianos el camino de Fortín Camacho/ Mcal. José F. Estigarribia. En las primeras horas de la tarde, los paraguayos pondrán en acción su sección de morteros, arma totalmente desconocida para los bolivianos que los tomarán por cañones de campaña y que les causará pérdidas relativamente importantes. El tiroteo continuará hasta bien entrada la noche, pero las patrullas paraguayas de reconocimiento se darán por derrotadas ante las posiciones adversarias. Después que el resto de la noche la pasaran en calma, apenas llegada el alba del 16 los paraguayos retomarán la actividad de sus patrullas y sus tiros de mortero, antes de lanzarse entre los matorrales buscando acercarse a las posiciones bolivianas. Un primer asalto, apoyado por las ametralladoras pesadas, contra el sector a cargo de la compañía Rodríguez, será rechazado. Entonces la situación parecía tornarse favorable a los bolivianos cuando, súbitamente y sin razón aparente, los soldados de la compañía Rodríguez abandonaron sus posiciones de combate para huir hacia la pista de Camacho, que mientras tanto los bolivianos habían

vuelto a abrir. El pánico cunde en la sección del 5° RIB "Campero" que sin embargo no estaba en el enfrentamiento, luego el Capitán Urcullo abandonará a sus soldados a su suerte. De tal manera que Moscoso, que quedó solo con el Teniente Eduardo y 14 hombres del 4° RIB "Loa", deberá decidirse a abandonar el fortín Mcal. Santa Cruz después de haberlo incendiado, y en la noche será reemplazado por la 2º compañía (Teniente Atilio Téllez) del 2° RIP "Ytororó", que al día siguiente se reunirá con la totalidad del Destacamento Palacios.

La recuperación por los paraguayos de la Laguna Chuquisaca/ Pitiantuta costará a los bolivianos, según fuentes paraguayas, 1 oficial y 10 soldados muertos y 3 suboficiales o soldados heridos, y a los paraguayos, 1 suboficial promovido póstumo a subteniente, 2 soldados muertos, 3 oficiales y 5 soldados heridos. Después de haber bautizado Carlos Antonio López al fortín Mcal. Santa Cruz y enviado una estafeta que llegará el 18 al cuartel general de Estigarribia, después de haber recorrido 160 kilómetros en dos noches y una noche, para informar la recuperación de la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta, Palacios volverá a Casanillo con el grueso de su Destacamento, habiendo dejado en el lugar sólo 1 teniente y 40 hombres armados con fusiles metralla. (11)

Moscoso, que se dirigía hacia el sur con su puñado de sobrevivientes, recuperará durante el camino a los convalecientes del combate del 29 de junio, casi la totalidad de la compañía Rodríguez, los elementos del 5° RCB "Gral. Lanza", y dos ametralladoras livianas. Logrando eludir la persecución de las patrullas paraguayas, volverá a Camacho con su grupo el 22 de julio.

Los hechos de Laguna Chuquisaca/Pitiantuta tendrán como consecuencia, del lado boliviano, un proceso en Tribunal Militar, que se pronunciará sobre las condiciones de ocupación de la Laguna, el incumplimiento de la orden dada por Salamanca al Estado Mayor General de abandonar el fortín paraguayo y de erigir otro en la orilla occidental de la Laguna, y mantener el fuego sobre la guarnición.

Moscoso no tendrá dificultades para probar que la única orden que él había, recibido y ejecutado era la de apoderarse de la Laguna, y que las acusaciones llevadas al alto mando contra las tropas que estaban bajo su mando sólo eran puras calumnias, desmentidas por las innumerables dificultades halladas en el cumplimiento de una misión de las más delicadas, de forma que la indagación terminará en un sobreseimiento después de algunas semanas de instrucción. (12)

 

(10) Vittone, op cit., p. 56-58

(11) Alejandro Mazacotte: "Ensayo sobre la Guerra del Chaco", Ediciones NAPA, Asunción 1983, tomo 1, p. 63-65.

(12) Moscoso, op. cit., p. 93-126.

 

 

REPERCUSIONES DE LOS INCIDENTES DE LAGUNA CHUQUISACA/PITIANTUTA

 

Si los combates por la posesión de la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta sólo representan, como acabamos de ver, poca cosa en el plano militar, muy diferentes serán sin embargo las repercusiones que acarrearán a los dos participantes en otros campos. Estas conciernen particularmente a la política interna, a la internacional y al campo militar con los esfuerzos en todo orden que de allí resultarán.

 

REPERCUSIÓN EN POLÍTICA INTERNA

 

La noticia de que los paraguayos recuperaron la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta comenzará a circular el domingo 17 de julio en La Paz, que ese día festejaba su aniversario cívico, y pronto se extenderá a las principales ciudades del interior. En cada centro se organizarán espontáneamente manifestaciones patrióticas y desfiles masivos, que se intensificarán en los días siguientes, para reclamar la guerra. Las masas tendían más a pedir y a gritar venganza, en tanto que corría un rumor, que resultará sin el menor fundamento, según el cual los soldados paraguayos abrían además procedido a la masacre de ochenta prisioneros bolivianos.

El Presidente Salamanca reunirá, al siguiente día 18 a todos sus ministros, a los que se unirán el General Filiberto Osorio, Jefe del Estado Mayor general, y el Coronel Francisco Peña, Comandante del 4° RIB, de paso por La Paz por motivos de salud. El Consejo de Ministros sesionará sin descansar todo el día y decidirá proclamar el estado de sitio en todo el territorio nacional, tomará además ciertas medidas de orden militar de las cuales hablaremos más adelante.

Recién al terminar la mañana del martes 19, arengando al pueblo desde lo alto del balcón del Palacio presidencial, Salamanca decidirá hacer frente a la masa humana, que cada vez más numerosa, convergía hacia la Plaza Murillo, donde siempre se decidió la suerte de Bolivia. Evocando, con la voz quebrada por la emoción, "....la nueva agresión al honor del país...", invita a la muchedumbre a unirse al gobierno y a comprometerse con él "...en la senda que exige la dignidad de la patria..", le pide estar dispuesta a aceptar "...todos los sacrificios necesarios, no solamente de dinero, sino hasta de las mismas vidas...." y le invita "...a jurar que todos nos sacrificaremos en la defensa de la patria y sabremos ser dignos y capaces de defender su honor y su territorio, de llevar a Bolivia a la gloria, y de conservar una fe inquebrantable en el porvenir...", luego de lo cual la multitud jurará estar dispuesta al sacrificio supremo. (13) La suerte de Bolivia estaba entonces decidida, ella iría a la guerra. Se puede criticar a Salamanca en este punto, pero es legítimo pensar que si el 19 de julio de 1932 él hubiese seguido el ejemplo de su predecesor Siles, que en 1928, en ocasión del incidente del fortín Vanguardia, había rechazado recurrir a ello, inmediatamente habría sido derrocado por las masas que poco antes lo aplaudían. (14)

Por lo que hemos podido saber, la pérdida y luego la recuperación de la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta acarrearía también reacciones por parte de las masas en el Paraguay, pero éstas serían menos emotivas que en Bolivia. Hay que decir que el país vivía en sus altas esferas un momento de total confusión por el reemplazo en la Presidencia de la República del Dr. José P. Guggiari por el Dr. Eusebio Ayala, que asumiría el 15 de agosto siguiente. Además, se puede explicar la relativa moderación de la masa en esta circunstancia, por el hecho de que desde siempre se le había enseñado que el Chaco Boreal era parte integrante del territorio nacional. De tal forma que, en su espíritu y a pesar de los muertos que hubiera podido causar, la recuperación de la laguna del poder de los bolivianos era una cosa totalmente justa y que no motivaba entonces ninguna movilización de masas.

 

(13) Roberto Querejazu Calvo: "MASAMACLAY, historia política, diplomática y militar de la guerra del Chaco", Editorial Los Amigos del Libro, La Paz 1965, p.53-55.

(14) Guillermo Céspedes Rivera: "La Guerra del Chaco y un enigma del Dr. Salamanca" , artículo aparecido en el número del 4° trimestre de la revista "KOLLASUYO", La Paz 1970, p.9 y sgts.

 

 

 

REPERCUSIÓN EN POLÍTICA INTERNACIONAL

 

Anteriormente se habló de la Comisión Interamericana de Conciliación y de Arbitraje que en 1929 había intervenido para arreglar los problemas originados en el ataque de los paraguayos al fortín boliviano Vanguardia. Instalada en Washington y reuniendo junto a Estados Unidos, a Colombia, Cuba, México y Uruguay, ante los cuales sesionarían Bolivia y Paraguay, esta comisión deliberará en permanencia, pero sin éxito, en torno al problema del Chaco, para buscar una solución satisfactoria para ambas partes.

En la cuestión de la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta, tanto Bolivia como Paraguay se ingeniarán ante esta Comisión para desnaturalizar los hechos, presentándolos, tanto un lado como de otro, bajo la luz que le era favorable; esto, desde el mismo inicio, hacía imposible todo diálogo y por lo mismo, cualquier acuerdo. El 6 de julio el Paraguay abrirá el debate ante la Comisión informándole que, el 15 de junio pasado, sus tropas habían sido atacadas, sin provocación de su parte, por las fuerzas bolivianas que les habían desalojado de su fortín Carlos Antonio López a mano armada y que, en consecuencia, el Paraguay se negaba a cualquier investigación en el Chaco por parte de la comisión, de la cual retiraba su delegación. Por su parte, Bolivia afirmará que una de sus unidades enviada en busca de agua potable, había descubierto por el camino, en la cercana orilla oriental de la Laguna, un puesto militar paraguayo abandonado, y que se había instalado en la orilla occidental donde, el 29 de junio, había sido atacada por los paraguayos y sufrido pérdidas humanas. Una vez que retoma la Laguna, el Paraguay modificará su posición ante la Comisión, manteniendo en ella su delegación y ofreciendo, para no agravar la situación en el Chaco, "no realizar más acciones hostiles en contra de las fuerzas bolivianas"  (15). Contrariamente, Bolivia retirará su delegación de la Comisión el 22 de julio.

La negativa de ambas partes de aceptar cualquier investigación por parte de la Comisión en el Chaco, paralizaba la acción de esta última. La Comisión tendrá entonces que recurrir a los 19 países del continente americano representados en Washington, que el 3 de agosto suscribirán, bajo el impulso del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, que por su parte encontrará allí un excelente medio para acrecentar su prestigio personal, una Declaración solemne según la cual los países firmantes, prácticamente todo el continente, no reconocerían ninguna conquista obtenida por la fuerza y que en consecuencia, Bolivia y Paraguay debían someter inmediatamente su diferendo al arbitraje o a cualquier otro medio de mutuo consentimiento, y retirar sus tropas de las posiciones que ocupaban en fecha del 1° de junio. Las dos partes aceptarán esta conminación oficialmente, pero no harán nada para someterse a ella porque las operaciones de movilización de una y de otra parte estaban desde ya en marcha. Tanto es así que una nueva propuesta de la Comisión en fecha del 29 de agosto, de una tregua incondicional de sesenta días, será aceptada por Bolivia a condición de que sea remitida a treinta días, mientras que el Paraguay la rechazará simplemente "por su seguridad que consideraba seriamente amenazada" (16).

Se pondrá de relieve a todo lo largo de nuestra exposición la evolución de las intervenciones de terceros países durante el conflicto, evolución en la cual Saavedra Lamas, muy ligado a los intereses de su país en la parte del Chaco en posesión del Paraguay, jugará un rol importante pero estará lejos de observar la posición de estricta neutralidad declarada por su país desde el inicio de las hostilidades.

 

(15) Miguel Mercado Moreira: "Historia diplomática de la Guerra del Chaco", Talleres Gráficos Bolivianos, La Paz 1966 p. 106.

(16) Querejazu Calvo, op. Cit., p. 70.

 

 

REPERCUSIONES EN EL CAMPO MILITAR

 

En el campo militar es donde, tanto en Bolivia como en el Paraguay, las repercusiones inmediatas de los hechos de la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta adquirirán mayor importancia.

 

 

EN BOLIVIA

 

El Consejo de Ministros del 18 de julio declarara que están "en campaña" las 1ª. DIB de Oruro, II de La Paz, III de Roboré, IV de Fortín Muñoz y V de Puerto Suárez, medida que concernía a la totalidad del ejército boliviano de tiempo de paz y significaba que en breve plazo estas divisiones serían pasadas a sus efectivos de guerra por medio de la movilización. Sin embargo esta movilización, decidida al siguiente día 19, sólo será parcial, contrariamente al Paraguay, que decretará la movilización general, pero que inmediatamente sólo concerniría a los reservistas con instrucción de las clases 1930/ 31/32 luego, en agosto, a los que no recibieron instrucción de las clases 1928 a 1931.

Estos llamados permitirán "poner en campaña" de forma parcial a las divisiones existentes y crear, aunque con efectivos reducidos, nuevas unidades de regimientos. Estos serán, en julio, los RIB 14° "Florida" en Potosí, el 15° sin denominación, con elementos pertenecientes a la policía, el 16° "Castillo" en La Paz por incorporación de carabineros, el 17° también sin denominación, el 18° "Junín", el 19° "Tupiza" en Tupiza y los RCB 6º "Castrillo" en Oruro y 7° "Chichas" en Tupiza. En agosto se crearán los RIB 20° en Santa Cruz, 21° "Illimani" en La Paz, el 22° "Iruya" y el 23° en Challapata. El número de todas estas unidades generalmente no superaba a 500 hombres, lo que estaba lejos de corresponder a los efectivos de guerra.

El primer contingente de reservistas enviado al Chaco comprenderá 500 hombres del 7° RIB "Azurduy" quienes, bajo la dirección de teniente coronel Emilio Aguirre, la última semana de julio saldrán de La Paz, ovacionados en la estación por cincuenta mil personas. Se sabe que, al menos en los primeros tiempos, los envíos de contingentes al Chaco se harán esencialmente por vía férrea desde La Paz a Villazón, en camiones de Villazón a Tarija y, pasando Tarija, a pie hasta Villa Montes, y hasta la línea de combate, pero esta forma de proceder requería alrededor de noventa días para llegar al frente, plazo tres veces superior al del promedio del soldado paraguayo. Además, y siempre durante los primeros tiempos, los desplazamientos de las tropas bolivianas serán lentos y de difícil ejecución, tanto a raíz de la insuficiencia en medios de transporte pasando Villazón, como en razón de la inexistencia durante el trayecto de la menor estructura de apoyo y de abastecimiento. Todas estas cosas harán que en julio de 1932 sólo ingresen al Chaco 1826 oficiales y soldados bolivianos, pertenecientes al 7° RIB "Azurduy", al 1er. batallón del 14° RIB "Florida y al 16° RIB "Castillo".

El Consejo de Ministros reunido por Salamanca el 18 de julio decidirá también, a ejemplo de lo que sus predecesores habían hecho en ocasión de la cuestión del fortín Vanguardia en 1928, ejercer represalias contra el Paraguay ocupando tres de sus fortines, decisión que no despertará ninguna objeción del General Filiberto Osorio Téllez que, como Jefe del Estado Mayor general, debía sin embargo estar muy al tanto del estado de preparación del ejército. Salamanca, en uso de sus funciones de "Capitán general" del ejército que le otorgaba la Constitución, designará como objetivos de las represalias los fortines Boquerón. Corrales y Toledo, instalados en el límite septentrional del sector sur, y a la IV DIB para su ejecución inmediata, lo que provocará, entre el Presidente y su Jefe de Estado Mayor el primero de los numerosos choques entre el Ejecutivo y el Ejército que desluciría la campaña. El General Osorio que no había reaccionado ante la decisión de las represalias, se sublevará con vehemencia contra su realización inmediata, pues él sabía con certeza que la IV DIB designada por Salamanca para la acción, en ese tiempo sólo disponía de alrededor de 1200 combatientes recientemente formados, sobre un efectivo global que entonces era de 1457 hombres, distribuidos entre 10 fortines en un extenso territorio y sin disponer de medios de transporte, lo que sólo podía conducir a un desastre. Osorio recordará que el plan que había establecido en el Estado Mayor el Teniente coronel Ángel Rodríguez, Jefe de la Oficina de Operaciones, exponía que el objetivo que se buscaba en el Chaco era llegar lo más rápidamente posible a la orilla del río Paraguay, y que el medio más eficaz para llegar allí era actuar al norte con una fuerza operacional formada por la III DIB la que se dirigiría contra Fuerte Olimpo, y después avanzaría hacia e sur para tomar por detrás Puerto Casado. Decidido a la ejecución de represalias, pero indeciso en cuanto a hacer la guerra, Salamanca, cuyo sueño era entrar en Asunción, frenará las objeciones suscitadas por 0sorio y aceptará su oferta de renuncia, reemplazándolo por el General Carlos Quintanilla a quien traerá desde Oruro, donde éste comandaba la 1ª. DIB, Dos días más tarde, Salamanca, a instancias del viejo General Montes, cambiaría su decisión sobre la renuncia, Osorio retomará sus funciones en el Estado Mayor general y Quintanilla será enviado al Chaco para estar a la cabeza de un hipotético 1er. Cuerpo del Ejército (CAB). Cuando Quintanilla se despide de Salamanca, cuando se separan, éste le dirá: "Ejecute la orden, si hay en ello algún mérito será suyo, si surgen responsabilidades serán mías" (16).

El norteamericano Zook destaca un decreto del 20 de julio destinado a mantenerse en secreto, según el cual las 1ª. y IV DIB estaban declaradas "en campaña", se ordenó a la IV DIB prevenirse contra un posible ataque de los paraguayos y prepararse para tomar su fuerte Nanawa/Pte. Eligio Ayala, y por último preconizaba a la III DIB, de solamente 700 hombres, conservar una actitud defensiva, pues el hecho de que el adversario estuviese en posesión de la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta le sacaba toda esperanza de asegurar un enlace con la IV DIB. (17) Citamos este decreto simplemente a título de información, pues ningún historiador boliviano lo toma en cuenta.

 

(16) Querejazu Calvo, op. Cit., p. 55.

(17) Zook, op, cit., p. 75.

 

CHACORE - GUERRA DEL CHACO (Fuente: Internet)

 

 EN EL PARAGUAY

 

El Teniente coronel Estigarribia, en la época Comandante en el Chaco paraguayo, escribió en un complemento a sus "Memorias", de reciente aparición (18), que el anuncio de los hechos de Laguna Chuquisaca/Pitiantuta provocará en las altas esferas de Asunción un pánico en los ánimos que comprometía toda posibilidad de realizar una organización seria en el territorio en pugna. El nerviosismo que los hechos traían consigo hacía que todo el mundo diese órdenes a respecto del Chaco, tanto el Presidente de la República José P Guggiari, como el Ministro de Guerra y Marina Luis Escobar, el Teniente coronel Juan B. Ayala, jefe del Estado Mayor general, o el mismo Estigarribia. La primera medida que debía decidirse de toda urgencia, era entonces designar un Comandante en jefe, que tendría la plena responsabilidad del problema.

Un decreto presidencial del 23 de julio designará para este puesto al General de brigada en situación de retiro Manuel Rojas Acosta que, además, formará parte con los generales Manlio Schenoni y Patricio Escobar, también en retiro, de un "Consejo de Defensa", creado por Guggiari para asistirle en su puesto de "Capitán General" pero cuyo rol sería ignorado.

La designación de Rojas al puesto de Comandante en jefe no fue de las más inteligentes, porque se trataba de una persona de edad avanzada, de mala salud y que nunca había puesto los pies en el Chaco. Por otra parte, él pertenecía a la corriente que preconizaba para la defensa del territorio nacional, adolptar una actitud defensiva basada a los largo de la orilla occidental del río Paraguay y que implicaba entonces abandonar prácticamente al adversario toda la parte ocupada del Chaco, para atacarlo a fondo solamente una vez que éste hubiese extendido de manera exagerada sus líneas de comunicaciones, forma de operar que había sido adoptada contra Napoleón I por Kutusof. Tanto Estigarribia como Juan B. Ayala se oponían formalmente a esta concepción de la defensa del Chaco la que, además, privaría al ejército de su principal fuente de abastecimiento de alimentos que era la colonia menonita. Uno y otro estimaba que el adversario avanzaría en varias columnas desplegándose sobre una amplia superficie y que, en consecuencia, la defensa del Chaco consistía en impedir la reunión de estas columnas, lo que sólo era posible hacer lejos de la margen del río Paraguay. Esta concepción de la defensa nacional será cada vez más del agrado de las altas autoridades civiles, y muy particularmente del nuevo Presidente de la República Eusebio Ayala. De esta manera, aún siendo nominalmente Comandante en jefe, Rojas será progresivamente confinado a tareas de creación de nuevas unidades o a tareas puramente administrativas, sin repercusiones en la conducción de la guerra, la que asumirá y conducirá hasta el fin de las hostilidades Estigarribia, puesto a la cabeza de las operaciones conservando al mismo tiempo el mando de la 1ª. DIP Sin embargo, Rojas dividirá el territorio del Chaco en dos zonas militares, la del Norte o "COMANOR" con sede en Bahía Negra y comandada por el Teniente coronel José Julián Sánchez con jurisdicción en Puerto Guaraní, en el extremo norte hasta la ruta de Puerto Suárez, y la del Sur o "COMANSUR" que englobaba todo el resto del Chaco paraguayo. Estigarribia tenía sin embargo autoridad sobre el COMANOR (19). Estas diversas medidas tendrán como efecto frenar la anarquía en las diferentes tomas de decisión relacionadas con el Chaco, y permitir a la organización de la Defensa Nacional tomar verdaderamente cuerpo bajo la orientación del Teniente coronel Juan B. Ayala.

Desde los primeros choques en Laguna Chuquisaca/Pitiantuta, el Paraguay procederá a la movilización general de todos los hombres de 19 a 50 años aptos para el servicio. Ya se vio cómo ésta estaría perfectamente organizada por Juan Bautista Ayala y su equipo del Estado Mayor, y que permitirá reagrupar en el Chaco antes de terminar septiembre, en 36 días, a 16.000 soldados armados y equipados, lo que no se había visto desde la guerra de la Triple Alianza. Se sabe que la duración del traslado desde los centros de movilización hasta las agrupaciones en el Chaco, será variable según el caso y las circunstancias y que podrá llegar hasta 30 días. Pero se puede citar el caso de un contingente de 1.800 hombres que saldrá del embarcadero del Jardín Botánico de Asunción el 30 de julio, desembarcará en Puerto Casado después de siete días de navegación, seguirá por vía férrea hasta el km. 145 de Punta Rieles después a pie hasta Isla Poi, llamada Villa Militar, adonde llegarán el 12 de agosto, trece días después de haber salido de la Capital.

La movilización general permitiría, en primer lugar, llevar los 5 regimientos de infantería (RIP), los 2 regimientos de caballería (RCB) y los 2 Grupos de artillería (GAP) que existían en junio de 1932, al efectivo de guerra. La RIP pasará así a 50 oficiales y 1605 hombres, distribuidos entre la sección de Comando, 3 Batallones de fusileros y 3 compañías cada uno, dotados en total de 54 fusiles metralla, 1 Compañía de ametralladora pesada de 4 piezas, 1 Sección de Morteros de 3 piezas, 1 Sección de ingeniería y 1 Sección de transmisiones. El RCP se elevará a 35 oficiales y 900 hombres, distribuidos entre la Sección de Comando, 4 Escuadrones de fusileros y 4 pelotones cada uno, dotados en total de 16 fusiles metralla, 1 Escuadrón de ametralladora pesada de 4 piezas, l Sección de morteros de 1 pieza, y la Sección de transmisiones. El GAP a partir de allí comprenderá 15 oficiales y 350 hombres, 3 baterías de 4 piezas cada una, dos de cañones de 7,5 m/m y una de cañones de 10,5 m/m. Los otros Cuerpo de Aviación, Ingeniería y Marina, como los Servicios Auxiliares, sólo serán organizados posteriormente, a medida que las circunstancias lo demandasen. (20)

Esta permitirá, en segundo lugar, la creación a partir de julio, de la II DIP, organizada en Concepción por el mayor Clemente Britos, con los 1er. RIP "Dos de Mayo" (Mayor Paulino Antola), 3er RIP "Corrales" (Mayor José D. Melgarejo), el 3er RCP "Cnel. Mongelós" (Mayor Federico Smith) y el 1er. GAP (Mayor Luis Vera). Esta DIP estará confiada al Teniente coronel Gaudioso Núñez, con pasantía en el ejército francés, con quien llegará al Chaco a fines de agosto. En julio se realizará también la reconstitución de antiguos regimientos y la creación de nuevas unidades, como el 5° RIP "Gral. José E. Díaz" (Teniente coronel Félix Cabrera) instalado en Bahía Negra, el 4° RCP "Acá Carayá" (Mayor Tomás Mendoza) formado en Asunción a partir de la escolta presidencial, la que se embarcará en Concepción el 10 de agosto, para llegar a caballo hasta fortín Nanawa/Pte. Eligio Ayala, el 5° RCP "Acá Verá" (Capitán Casimiro Flores) del mismo origen que el anterior con el que se reunirá en Nanawa. Además, un decreto nº 44406 del 25 de julio reunirá en una III DIP encargada de mantener el sector Fuerte Olimpo/Fortín Galpón bajo el mando de Teniente coronel Julio Sánchez, las tropas del COMANOR que comprenderán en un primer momento el 5º RIP "Gral. José E. Díaz", el 8° RIP "Piribebuy" (Mayor Mario López Decoud), y un destacamento de infantería de marina que se convertirá en el 1er. Regimiento de Infantería de Marina "Riachuelo", que irá a reforzar el 3er GAP "Cnel. Hermosa" (Capitán Andrés Aguilera). La afluencia de los movilizados permitirá reconstituir, entre otros, el 30 de julio, el 6° RIP "Boquerón", de 1.800 hombres que comandará el Mayor Arturo Bray, ex voluntario en el ejército inglés en la primera guerra mundial. Esta unidad presentará la particularidad de estar basada en el cuadro y en los alumnos del "Colegio Militar", cuyo Director era precisamente el mismo Mayor Bray, que logrará integrar a todos sus alumnos, a excepción de un menor que no pudo obtener la autorización de sus padres para alistarse. Además, sujeto al Alto Mando, el "Boquerón" tendrá una organización ligeramente diferente de la de los otros RIP, porque incluirá, respecto de estos últimos, 1 Escuadrón de regimiento, 1 batería de acompañamiento de 2 piezas Krupp 1906, 1 Sección de ametralladoras pesadas llevada con 6 piezas, 1 Unidad de Transporte y 1 Ambulancia de Campaña. Previsto primitivamente para operar en el sector meridional del río Paraguay, se agrupará en un primer momento entre Villa Hayes, Benjamín Aceval y Cerrito, pero el transcurso de los acontecimientos hará modificar su destino primitivo. Embarcado los días 3 y 4 de septiembre en el cañonero "Humaitá" y en el  transporte "San Francisco", desembarcará el 9 en Puerto Casado, para estar el día siguiente en Punta Rieles, el 11 en Casanillo, el 12 en campo Esperanza y el 14 en Villa Militar.

El envío al Chaco de la II DIP conducirá al General Rojas a crear, el 24 de agosto, el 1er. Cuerpo del Ejército agrupando las I y II DIP, una artillería comandada por el Mayor Camilo Recalde y formada por los GAP 1° "Gral. Bruguez" (Mayor José Luis Vera) y 2° "Gral. Roa" (Capitán Raimundo Rolón), y el 1er. Batallón de Zapadores "Gral. Aquino" (Capitán Basiliano Caballero Irala). El comando del 1er. GAP estará confiado al Teniente coronel Estigarribia, que unirá al Mayor Juan Manuel Garay como jefe de estado mayor y será reemplazado a la cabeza de la I DIP por el Mayor Carlos J. Fernández.

En el estudio de la preparación de Bolivia para la guerra, se destacó sobre las dificultades encontradas para su movilización, una vez apaciguado el entusiasmo de los primeros tiempos por la guerra. Se dijo que su ejército contaría con 21.576 "emboscados” en los servicios de la retaguardia, que estaría privado de 15.000 nacionales refugiados en el extranjero para escapar a la conscripción y de desertores cuyo número se evaluaría en 9659 al fin de la guerra, y que la búsqueda de los prófugos en ocasiones sería verdaderas expediciones policiales.

Considerando a Bray, (21) el ejército paraguayo habría tenido, aunque las fuentes oficiales no lo revelan, puntos en común con la movilización boliviana, a nuestro parecer en un grado muy inferior, pues sólo informan sobre casos de deserción o de prófugos en los últimos meses del conflicto. Pero, según él "..en aquella guerra fue el pobre quien dio su sangre y su altruismo sin tasa ni medidas"..", mientras que la clase pudiente, por lo demás muy reducida, evitará, salvo raras excepciones, entregar su sangre y su oro, y las más de las veces se esforzará en ubicar en puestos poco peligrosos a aquellos de los suyos a quienes tocará ser movilizados e incorporados. Cita además el

caso de un agente consular paraguayo de la ciudad argentina de Formosa que, asociado con un notorio traficante local, realizará una gran fortuna asegurando, a precio de oro el abastecimiento continuo al ejército boliviano en campaña, de azúcar producido en Paraguay. Bray se toma también contra las empresas extranjeras instaladas en el Chaco o que comerciaban con él, cuya única contribución al esfuerzo de guerra nacional será aceptar, bajo fuerza y presión, la deducción por el Control de Cambios, de una modesta parte de la divisas extranjeras producidas por sus actividades, y contra los agentes locales de bancos extranjeros, que invocarán la "neutralidad" de sus países de origen en el conflicto para justificar su rechazo general de participación.

La movilización llevará al Paraguay a la requisición de medios de transporte y de producción. La primera se hará ante todo con la requisición de 62 vehículos pertenecientes a particulares y de otros al Estado, los que desde septiembre serán reforzados por 50 camiones procedentes de la Argentina. La requisición concernirá también a las vías férreas, las del Chaco, pertenecientes a compañías extranjeras y a las de la zona oriental pertenecientes al Estado, y a la marina mercante extranjera que reforzará a la nacional poniendo a disposición del Estado bajo forma de préstamo simbólico, navíos con bandera extranjera.

 

(18) "Memorias del Mariscal José Félix Estigarribia", prólogo del Dr. Rafael Eladio Velázquez, Intercontinental Editora, Asunción 1989, p. 36.

 (19) Capitán de corbeta Juan Speratti: "Historia de la Armada Nacional, Talleres gráficos de la Escuela Técnica Salesiana, Asunción 1972, p. 71.

(20) Antonio E. González, op. cit. P. 45.

(21) Coronel Arturo Bray. "Armas y Letras (Memorias), Ediciones NAPA, Asunción 1981, tomo 11, p. 133-140.

 

 

CAPÍTULO XI

 

LA GUERRA POR LAS FRONTERAS

DE BOQUERÓN A FORTÍN MARISCAL LÓPEZ

(1º DE OCTUBRE DE 1932 - 8 DE ENERO DE 1933)

 

La resistencia de los bolivianos había sido rota en Boquerón mucho más por el hambre y la sed que trajo a los defensores el cerco total de su posición que por el exceso de artillería de los paraguayos que, en veinte días de lucha, lanzarán alrededor de 30.000 obuses de cañones y 20.000 obuses de mortero sobre Marzana y sus hombres. El comunicado paraguayo n° 33 del 14 de octubre anunciará la recuperación del fortín Toledo tras un violento combate que obligaba a su guarnición boliviana a replegarse hacia el fortín Bolívar/Tte. Roberto Jara Troche, que estaba frente al fortín Corrales. El n° 32 del día anterior había señalado la recuperación más al norte, del fortín Carlos Antonio López por elementos de la caballería que, además habían superado sus conquistas en unos 20 kilómetros hacia diferentes direcciones. Carlos Antonio López era el fortín erigido por los paraguayos en las cercanías de la Laguna Chuquisaca/Pitiantuta que Moscoso había conquistado en el pasado mes de junio y rebautizado Mariscal Santa Cruz, y que los paraguayos habían retomado en julio para luego abandonarlo. Al volver a poner el pie en el corazón de la zona desértica del "Campo de la Desolación", Estigarribia probablemente creía precaverse cerrando el Chaco Central con cerrojo contra cualquier operación proveniente del norte y que la III DIB lanzaría desde los fortines Ravelo e Ingavi/Cap. Pablo Lagerenza para ir en ayuda de la IV DIB, aunque los dos fortines estaban a una distancia de casi 200 kilómetros de la Laguna.

Por el contrario, en el sector central, el 1er. Cuerpo de Ejército Boliviano realizará una pausa en los días siguiente a la caída de Boquerón. Esta pausa a corto plazo le causará un perjuicio, aunque se la justificase por la necesidad que tenía la tropa de recuperarse de los duros combates en los que se enfrentó y, para el comando, por la necesidad de conocer las intenciones de los 2.400 bolivianos que, después de haber defendido el círculo externo de Boquerón, se habían reagrupado en un frente de diez kilómetros, desde Ramírez /Tte. Fernando Velázquez hasta Yucra/Cap. Rivas Ortellado. También se puede atribuir la pausa paraguaya a la preocupación por abrir camino a una negociación que algunos todavía creían posible porque, el 6 de octubre, Asunción había informado a la Comisión de los Neutrales su acuerdo incondicional para un arbitraje, en la medida en que conservase lo que consideraba como sus fronteras naturales al oeste, en consecuencia sus derechos a los ríos Jaurú, Parapití y Pilcomayo, lo que Bolivia rechazará.

Conviene volver a la pausa del 1er. Cuerpo de Ejército Paraguayo impuesta, después de la toma de Boquerón, por la cautela de la que hará gala Estigarribia, al menos en los inicios de la campaña, y de la que se puede adelantar que salvará a la IV DIB del más completo desastre. Por cierto, es mucho más fácil hacer estrategia en el papel y a posteriori, antes que hacerla en el terreno y en el momento de la acción. Pero con toda lógica se puede estimar, a la manera del historiador chileno Aquiles Vergara Vicuña, (1) que la prudencia del comandante paraguayo en el Chaco le impedirá arrebatar a un ejército boliviano en vías de desintegración, inmediatamente después de Boquerón, los fortines enemigos Saavedra/My. Ramón Avalos Sánchez y Muñóz/Gral. José E. Díaz al atacar desde Nanawa/Pte.Eligio Ayala, y los fortines Gral. Camacho/Mcal. José F. Estigarribia y Platanillos/Tte.Acosta por una acción que habría sido lanzada a partir del fortín Toledo. Este conjunto de acciones habría sellado ipso facto la suerte del sector Boquerón-Arce/Gaspar Rodríguez de Francia y obligado al resto de las tropas bolivianas del Chaco Central a replegarse sobre una línea de defensa que, en el mejor de los casos, estaría situada en la zona del fortín Ballivián/My. Alberto Gardel, en dirección general de Picuiba/Nueva Asunción y 27 de Noviembre/Asp. Gabino Mendoza. Es decir, en un sector que distaba a más de 200 kilómetros de Boquerón, que los paraguayos no alcanzarán sino más de dos años después, y al precio de grandes sufrimientos y pesadas pérdidas.

El 4 de octubre el Presidente Eusebio Ayala irá al Chaco para entregar a Estigarribia, en gran ceremonia, habiendo sido promovido tres días antes, la insignias del grado de coronel. En esta ocasión estaba especialmente acompañado por el coronel argentino Abraham Schweitzer, ex jefe de la Misión Militar argentina enviado al Paraguay en 1931, para crear allí una Escuela de Guerra y ayudar al desarrollo de la Aviación. Como estas dos instituciones estaban cerradas a la movilización, Schweitzer se volverá Agregado Militar en Asunción al mismo tiempo que Consejero Militar del gobierno paraguayo, lo que le valdrá convertirse en el instrumento de observación y de transmisión del Estado Mayor argentino que, a pesar de la neutralidad oficial de su país en el conflicto, será un valioso apoyo para el ejército paraguayo durante toda la guerra.

 

(1) Coronel Aquiles Vergara Vicuña, "La guerra del Chaco", tomo 1, p. 335.

 

 

BATALLA ARCE/GASPAR RODRÍGUEZ DE FRANCIA

O EL "COMBATE POR EL AGUA"

(7-23 OCTUBRE)

 

A fines de la semana que siguió a su primera victoria, Estigarribia se decidirá a una nueva ofensiva, con la cual podrá abandonar definitivamente la árida zona de Boquerón, que después de todo era sólo un simple peón sobre el tablero que era el dispositivo estratégico boliviano, y trasladarse a una zona, donde tendrá la certeza de disponer permanentemente de agua potable, como era Arce/Gaspar Rodríguez de Francia, por lo demás punto central del andamiaje de la IV DIB. Por esta razón, llamaremos "combate por el agua" la batalla realizada el 7 de octubre y concluida el 23 con la toma de Arce/Gaspar Rodríguez de Francia por los paraguayos, batalla que será más larga de lo que se previó al inicio. Hay que encontrar las causas en el desconocimiento total del terreno y los problemas logísticos de los paraguayos, en la prudencia de Estigarribia que sobrestimará la capacidad de resistencia de una IV DIB numéricamente inferior y desmoralizada por su derrota en Boquerón y, finalmente, por el hecho de que el Coronel Francisco Peña, que inicialmente era partidario de una resistencia elástica, terminó por ejecutar las órdenes de Quintanilla para quien "... la menor franja de terreno entre Yucra y Arce deberá ser duramente defendida..." (2). Algunos días más tarde, como se vio, Quintanilla será relevado de su comando y reemplazado en el 1er. Cuerpo de Ejército Boliviano por Peña.

Al día siguiente de Boquerón, la IV. DIB todavía contaba con 1.687 hombres. (3) Ellos provenían de los 3° RIB "Pérez", recién llegado al Chaco, 4° RIB "Loa", 5° RIB "Campero", 14º RIB "Florida", 15° RIB, 16° RIB "Castillo", 45° RIB también recién llegado, 7° zapadores "Padilla ", 5° RCB "Gral. Lanza", 6° RCB "Castrillo" y de 1 batería de artillería, es decir once unidades diferentes, lo que indica la debilidad numérica de cada una de ellas. La IV DIB se reagrupará, después de la caída de Boquerón, en una suerte de hexágono que tenía como base Yucra/Cap. Rivas Ortellado y como lados los fortines o puestos fortificados de Cabo Castillo/Tte. Guillermo Arias, Lara/ Tte. Luis Camperchioli, Ramírez /Tte. Fernando Velázquez y los más alejados de Corrales al noroeste y Tejerina/Tte. Rodolfo Zotti al sur. Luego de tres semanas de lucha prácticamente continua, la IV DIB estaba agotada y cerca de la descomposición, a pesar de estar formada por militares de carrera y habituados al Chaco. Es así como un mensaje del 1° de octubre de su comandante al del 1er Cuerpo de Ejército Boliviano le anunciará que, el mismo día, 25 hombres del 15° RIB formado sin embargo por elementos de la policía nacional, habían dejado sus posiciones y abandonado sus armas. Al sur del sector a cargo de la IV DIB se encontraba la VII DIB con casi 2.000 hombres, que tenían el fortín Saavedra/My. Ramón Avalos Sánchez, Aguarrica o Masamaclay/Cdte. Giménez, Murguia y Cuatro Vientos (3). Por otra parte, 2.000 hombres de refuerzo se encontraban entre Villamontes y Ballivián/My. Alberto Gardel, esperando los medios de transporte que debían conducirlos a las primeras líneas.

Frente a las IV y VII DIB cuyo total no alcanzaba 6.000 hombres, los paraguayos alineaban cerca de 10.000. Su fuerza de ataque seguía siendo el 1er Cuerpo de Ejército Paraguayo, cuyo comando conservaba Estigarribia y que estaba instalado en el triángulo de Boquerón-Toledo-Casanillo. A la 1° DIP (2° RIP "Ytororó", 4° RIP "Curupayty", 2° RCP "Cnel. Toledo", 2° GAP "Gral. Roa" y el 1er batallón de zapadores "Gral. Aquino") de 3.200 hombres y II DIP (1er RIP "Dos de mayo", 3° RIP "Corrales" y el 1er GAP "Gral. Bruguez") de 2.800 hombres, siempre comandados respectivamente por el Mayor Carlos J. Fernández y el Teniente coronel Gaudioso Núñez, el 1er Cuerpo de Ejército había agregado la IV DIP (6° RIP "Boquerón", Batallón de infantería "29 de septiembre" de 600 hombres que originariamente eran del 7° RIP "24 de Mayo", 3° RCP "Cnel. Mongelós" y 6° RCP "Gral. Bernardino Caballero") de 3.000 hombres que había sido confiada al Teniente coronel Nicolás Delgado, otro ex estudiante de la Escuela de Guerra de París. A esta masa principal de 9.000 hombres, se agregaban el 1er RCP "Valois Rivarola" de 700 hombres instalado en el fortín Toledo, y cubriendo las colonias menonitas, los 750 hombres del Mayor Francisco Caballero Álvarez que tenían el fortín Nanawa-Pte. Eligio Ayala de donde saldrá la V DIP, 200 hombres de los servicios del cuartel general, 60 de la Escuela de Aviación en Palo Santo, y 1 compañía de peones de 100 hombres en Casanillo. Además, los refuerzos se encaminaban hacia Bahía Negra y Nanawa-Pte. Eligio Ayala, para apurar la constitución de las III y V DIP.

El 7 de octubre Estigarribia reunirá a sus comandantes de divisiones para anunciarles su decisión de retomar el avance y designar Arce/Gaspar Rodríguez de Francia como objetivo. Precisará que, previamente al avance fijado, convenía eliminar el obstáculo que formaba el hexágono enemigo con base en Yucra/Cap. Rivas Ortellado. Su Orden de Operaciones n° 1 del mismo día expondrá que el 1er Cuerpo de Ejército debía retomar inmediatamente sus posiciones de partida y, con excepción de 2 batallones de la 1a DIP que eran la reserva, atacar con sus 3 divisiones. La 1° DIP, menos 2 batallones, se dirigirían hacia la derecha en dirección al camino que unía los fortines Ramírez /Tte. Fernando Velázquez y Cabo Castillo/Tte. Guillermo Arias y efectuaría su desplazamiento táctico entre este camino y Puesto Lara/Tte. Luis Camperchioli el cual ocuparían, cortando así las comunicaciones del enemigo y aislando los dos fortines, antes de tomar el punto de unión de los caminos que ligaban Yucra/Cap. Rivas Ortellado por una parte, Cabo Castillo/Tte. Guillermo Arias por la otra, a Arce/Gaspar Rodríguez de Francia. La II DIP, que operaba entre la izquierda de la 1ª. DIP y el camino Yucra/Cap. Rivas Ortellado-Boquerón, tendría como tarea limpiar el centro de Yucra y ocupar la posición. La IV DIP, escalonada en profundidad a lo largo del camino que unía Boquerón-Ramírez /Tte. Fernando Velázquez, ocuparía ese fortín. En una segunda fase, se escalonaría en el camino Ramírez /Tte. Fernando Velázquez-Cabo Castillo/Tte. Guillermo Arias donde quedaría como reserva del 1er Cuerpo de Ejército Paraguayo. La 1ª. DIP atacaría con firmeza el fortín Cabo Castillo/Tte. Guillermo Arias e intentaría desbordarla por la derecha, para interceptar el camino que llevaba al fortín Fernández/Luis Alberto de Herrera, a 35 kilómetros al noroeste de Arce/Gaspar Rodríguez de Francia. La II DIP destinaría un elemento en el camino de Yucra/Cap. Rivas Ortellado-Arce/Gaspar Rodríguez de Francia, y atacaría con el grueso de sus fuerzas las posiciones enemigas a lo largo del camino lateral Yucra/Cap. Rivas Ortellado Cabo Castillo/Tte. Guillermo Arias. Basado en informaciones obtenidas de las patrullas y de los prisioneros, este plan bien concebido encontrará en su aplicación algunos errores, como algunas indicaciones de camino que no existían o una interpenetración de zonas sin señalización. Pero estos errores poco impedirán, según el paraguayo Vittone (4) a lo que el norteamericano Zook calificará de "...increíblemente lento avance por el bosque hacia Arce del reorganizado 1er Cuerpo Paraguayo de 9.200 hombres...'. (5)

El Coronel Francisco Peña había previsto, en un primer momento, organizar sus líneas de defensa de fondo con puntos de apoyo escalonados en los que se instalarían las diferentes unidades de la IV DIB, cuya consigna era contener el avance paraguayo en la línea Ramírez /Tte. Fernando Velázquez- Lara/Tte. Luis Camperchioli -Yucra/Cap. Rivas Ortellado, y asegurar el tránsito libre de la vía de aprovisionamiento Yucra/Cap. Rivas Ortellado- Arce/Gaspar Rodríguez de Francia. Sin embargo, al darse cuenta de que los efectivos de los que disponía no le permitirían lanzar una ofensiva decisiva, el 7 de octubre decidirá llevar su dispositivo a una línea Cabo Castillo/Tte. Guillermo Arias- Yucra/Cap. Rivas Ortellado en la que las posiciones avanzadas, más débiles, estarían reforzadas por un robusto dispositivo de fondo de fuegos, que permitiría volver la posición defensiva inevitable e inabordables sus líneas de retaguardia.

Además, Peña disminuirá aún más su frente al replegar sobre la retaguardia una parte de sus tropas, y las repartirá en dos sectores principales al norte. El de la derecha, cuyo comando tomará Peñaranda, con 742 hombres de los 14° RIB "Florida", 15° RIB, 16° RIB "Castillo" y de la batería Rivera instalada alrededor de Yucra/Cap. Rivas Ortellado, el de la izquierda comandado por el Teniente coronel Ramos que tenía la zona de Lara/Tte. Luis Camperchioli con 1.088 hombres de los 4° RIB "Loa", 5° RIB "Campero" y 7° RCB "Chichas".

Estos dos sectores recibirán luego el refuerzo de 3 compañías de fusileros y una compañía de ametralladoras pesadas del 15° RIB enviados de Tejerina/Tte. Rodolfo Zotti, y de 3 compañías del 20° RIB que llegó como refuerzo, comandadas por el Mayor Juan de Dios Cárdenas. Los sectores secundarios de la IV DIB Rojas eran el de Rojas Silva/Falcón y Puesto Tejerina/Tte. Rodolfo Zotti, al este y al sudeste de Arce/Gaspar Rodríguez de Francia, defendido por el Teniente coronel Ariñez con 500 hombres del 3° RIB "Pérez" recientemente llegado al Chaco y, al noroeste y al oeste de Boquerón, el de Camacho/Mcal. José F. Estigarribia y Platanillos/Tte. Acosta, defendido por 121 hombres del 1er RIB "Colorados" a las órdenes del Teniente coronel Ortiz. El Coronel Francisco Peña pondrá en la reserva el 35° RIB que instalará en Yucra/Cap. Rivas Ortellado, con una compañía en posición adelantada en el camino que llevaba a Arce/Gaspar Rodríguez de Francia. Dos días después de haber puesto en funcionamiento este dispositivo, Peña deberá dejar la IV DIB al Teniente coronel Peñaranda, por razones de salud.

 

(2) David H. Zook Jr.: "The conduct of the Chaco War", Bookman Associates, New York 1960, p. 105-106.

(4) Coronel Luis Vittone: "La guerra del Chaco", tomo I, op. cit., p.187-188.

(5) Zook, op. cit., p. 105.


 

 

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UNA GUERRA DESCONOCIDA:

LA CAMPAÑA DEL CHACO BOREAL

(1932-1935) - TOMO IV y V

ANGE-FRANÇOIS CASABIANCA

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CRISTINA BOSELLI - ANGELA FERREIRA -

JUANA DE EGEA

(Bajo la coordinación de CRISTINA BOSELLI)

 

 




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LA GUERRA DEL CHACO (PARAGUAY - BOLIVIA) AÑOS 1932 - 1935

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