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OSCAR ALBERTO CABRERA


  MIEL DE CAÑA. MITOS, LEYENDAS, CREENCIAS, CUENTOS, RELATOS, CASOS, FÁBULAS - Compilación OSCAR ALBERTO CABRERA - Año 2010


MIEL DE CAÑA. MITOS, LEYENDAS, CREENCIAS, CUENTOS, RELATOS, CASOS, FÁBULAS - Compilación OSCAR ALBERTO CABRERA - Año 2010

 - MIEL DE CAÑA

MITOS, LEYENDAS, CREENCIAS, CUENTOS,

RELATOS, CASOS, FÁBULAS

ACUARELAS DEL FOLKLORE PARAGUAYO

Compilación OSCAR ALBERTO CABRERA

Distribución y venta LIBROFACIL

Tel.: 0981.968.557

Asunción – Paraguay

2010 (217 páginas)

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

         "Miel de caña", título sugestivo para nuestra pequeña selección de mitos, leyendas, casos, fábulas, relatos, costumbres y creencias que giran en torno a esta tierra que recibe el nombre del río coronado de plumas: Paraguay.

         Se necesitarían varios tomos para llenar el caudal inmenso de la sabiduría popular de este pueblo.

         La magia del mito, de la leyenda y de la superstición se confunden entre lo real y lo mágico.

         Algunos son originales de los guaraníes, otros tienen sabor de criollos, mestizos y españoles.

         Así podemos apreciar dioses, héroes, duendes del Paraguay, como de otros traídos de lejos. Juegan un papel muy importante las distintas parcialidades indígenas, el territorio, la religión, que trajeron los europeos, el clima, las costumbres de unos y de otros.

         "Miel de caña" quiere llegar a todas las personas interesadas en estos cuentos fantásticos que revelan los pensamientos de las diversas razas que son, fueron y se unieron con los seres de estas nuevas tierras. Podemos apreciar las aventuras de los soldados, sacerdotes y conquistadores europeos, como también la rebeldía y dureza de los valientes caciques, no faltando las virtudes y los defectos, ya sea el amor, la envidia, la pereza y la bondad.

 

 

 

 

 

         MITOLOGÍA Y LEYENDA (DIFERENCIA)

 

         TECHAPYRE'Y, MOMBE'U = MITOLOGÍA.

        

         • Creación imaginativa, trata de hechos inverosímiles; los relatos mitológicos tienen un fondo religioso.

         • La mitología guaraní es rastro de las antiguas creencias religiosas de nuestros antepasados.

         • Los personajes mitológicos son seres fantásticos, inexistentes e irreales.

         • La mitología tiene protagonistas o personajes religiosos. Se trata de los dioses, semidioses y héroes.

         • Los personajes mitológicos son seres dotados de poderes sobrenaturales, otorgados por la imaginación del hombre que los creó.

 

         MOMBE'UPY O LEYENDA

 

         • Las leyendas son relatos fantásticos basados en hechos reales, ocurridos en el pasado y luego deformados por la imaginación y la tradición oral. O sea que la leyenda tiene siempre un fondo de verdad, sobre el cual se teje lo irreal o imaginario.

         • La leyenda se puede referir a héroes, a fauna y flora, a hechos históricos y religiosos, a toponimia, etcétera.

         • A diferencia de los personajes mitológicos, los protagonistas de las leyendas no son seres dotados de poderes sobrenaturales. Pero la descripción de sus aventuras u odiseas casi siempre suele culminar con un final maravilloso, mágico, que es el aspecto dominante de las leyendas.

 

 

         KURUZU BARTOLO

 

         En los primeros tiempos de la Independencia del Paraguay, durante el gobierno del doctor Gaspar Rodríguez de Francia, vivía en la ciudad de Villarrica un sacerdote a quien los creyentes llamaban Paí Bartolo. Era un santo varón, muy virtuoso, que practicaba con devoción los principios cristianos y se entregaba a la actividad artesanal.

         Gracias a la formación que les había inculcado este sacerdote, los habitantes del Guairá vivían armónicamente y la mayoría gozaba de una envidiable posición económica.

         Pero como en su apostolado, en las enseñanzas impartidas a su comunidad y en su ejemplo de austeridad y sacrificio, Paí Bartolo se exigió demasiado, llegó un momento en que su salud mental sufrió un serio deterioro y el sacerdote perdió la razón.

         El dramático suceso conmovió a los feligreses guaireños, quienes lo amaban profundamente y se sintieron muy tristes por su desgracia. En cuanto a los familiares de Paí Bartolo, temerosos por la integridad física del enfermo, optaron por encerrarlo para que no cometiera algún acto irracional que hiciera peligrar su vida.

         Pero una noche de tormenta, cuando el cielo era sacudido por los relámpagos y la intensa lluvia, el hombre de Dios escapó de su encierro y salió a vagar sin rumbo bajo la desencadenada furia de los elementos... Fue la última vez que lo vieron con vida: arrastrado por la fuerza de la lluvia, el sacerdote cayó en una hondonada y pereció ahogado.

         Pocos días más tarde, como homenaje a este hombre que tanto hizo por sus semejantes, el pueblo de Villarrica levantó una cruz que posteriormente se convirtió en la milagrosa cruz del Paí Bartolo. Cuando la sequía azota los campos, los guaireños se reúnen alrededor de ese modesto monumento y rezan una novena a Kurusú Bartolo. Como si el cielo estuviera atento a esa plegaria, no pasa mucho tiempo para que una lluvia benéfica cubra con su manto de vida toda la superficie del Guairá, la región a la que ofrendó su vida el inolvidable Paí Bartolo.

 

 

EL "BERRADOR"

 

         Ocasionalmente, en los bosques suelen oírse gritos que, debido al eco o a cualquier otra particularidad acústica, suenan terribles e inexplicables. Gritos desesperados, roncos, multiplicados y repetidos, lamentos, alaridos. En un atardecer sereno, estos gritos pueden romper la monotonía del canto de las cigarras y de los grillos, poniendo los pelos de punta por su aterradora resonancia y significado. Y al escucharlos, los lugareños dirán: ¡ese es el "berrador"!

        

         ¿Anda el "berrador" por San Pedro?

        

         Ya anteriormente había oído algo de él. Quien lo había sentido me había dado datos harto vagos. La tesitura general era que existía..., pero ¿cómo era? ¿Qué virtudes tenía? Nadia parecía saberlo.

         Cuando entrevisté a Santiago Boni alias "Beno", un mocetón recién casado -una manera de decirlo- que hacía poco había estrenado su rancho logré entrar en alguna confianza con él y su mujer, pude saber algo más sobre el "berrador". Me habían dicho que Beno había huido una vez del monte debido al personaje nocturno y que lo había visto...

         La conversación sobre el tema fue más o menos la siguiente, ya que debo sacar en limpio una cantidad de hojarasca que no hace al caso:

         - Me dijeron que usted, en una oportunidad, tuvo un caso con el llamado "berrador"...

         - Sí, señorita..., es así..., pero de eso hace como diez años. En ese tiempo yo tenía quince, creo, y andaba con mi padre en una volteada de pinos.... ya no quedan casi.... ¿no? Todavía en ese tiempo había algo... Bueno, andábamos en el obraje él y yo, y una tardecita me puse a seguir con los perros un acutí que los judeó bastante. Se hizo noche casi ya y empecé a sentir como algo que gritaba juerte, que berraba, mismo como un tercero, así, pero juerte, enormidades de juerte. Y era como si anduviera detrás mío, y me vino como un frío por todo y empecé a correr y a gritar yo también... Y entonces, adelante, ví..., bueno... ví como que se abría un picada y de eso salía el grito, el alarido ese..., pero usté no se imagina cómo era..., era como una cosa negra, negra y como una boca nomás, sí, y berraba… Los perros se "resabiaron" (perdieron la docilidad) desde esa vez. Y yo corrí y llegué al campamento. Mi padre también escuchó, pero él no pudo verlo. Nunca más fui por aquella parte del monte.., ni iría hoy...

         - Usted no vio si tenía una forma, cuerpo, en fin....

         - No. Era como una boca grande, como una picada que se abría, así, y de ahí salía el berro..., usté no se imagina..., no..., para mí es mucho peor que cualquier lobizón ó que el caa pora...

         A partir de entonces, cada vez que la gente ve y escucha el Kará-Karaú, afirma que ese pájaro oscuro y triste es el joven de nuestra historia, a quien Dios condenó a vagar eternamente, emitiendo lastimeros gritos, corno castigo a su imperdonable pecado, ya que prefirió seguir entregado a los placeres, olvidando a la abnegada mujer que le dio la vida.

 

 

KA'APÓRA

(relato mitológico)

 

         Ka'apóra es el alma de la selva y, según los guaraníes, es un personaje que se encarga de cuidar y conservar los tesoros de la naturaleza.

         Ka'apóra vigila a los hombres, quienes tienen el derecho de disfrutar los beneficios que brinda la madre naturaleza, pero no debe destruirlos. Si infringe esta ley el castigo llegará, tarde o temprano.

         Al respecto, el famoso naturalista Bertoni relata lo sucedido a dos cazadores. Era un día de verano cuando los dos hombres que circulaban por el bosque descubrieron, deslumbrados, la impresionante variedad de aves, de todos los colores, formas y tamaños, que daba vida a la selva paraguaya.

         Al darse cuenta del gran valor que representaba el plumaje de esas aves, uno de los cazadores decidió atrapar la mayor cantidad de pájaros para extraerles sus coloridas plumas. Pero su compañero –sabiendo que existía un ser fabuloso, encargado de velar por la integridad de la naturaleza- se opuso: "¡Basta! ¡No mates más aves que nos va a castigar Ka'apóra!".

         Pero su advertencia no fue escuchada. Insaciable en su acumulación de más exóticas plumas, el otro cazador siguió matando aves sin seguir el saludable consejo...

         Fue entonces que la selva se estremeció como si hubiera caído un rayo y los dos cazadores perdieron el sentido de la ubicación, rodeados por una cerrada maraña vegetal que había convertido la selva en un laberinto. Desesperados, los hombres se encaminaron por distintas direcciones, pero siempre terminaban en el mismo lugar. Solo después de varios días -ninguno supo decir cuántos- Ka'apóra decidió que el castigo era suficiente y dejó a los sedientos, agotados y semi enloquecidos cazadores escapar de ese verdadero infierno verde.

         De esa manera, los pájaros sacrificados fueron vengados y los cazadores nunca más salieron a matar aves para arrebatarles su plumaje...

 

 

 

EL DILUVIO

(Relato de N. R. Colmán)

 

         Esta narración tiene bastante parecido con el clásico relato conocido a través de la Biblia.

         En vista de la maldad que reinaba entre los hombres, Tupá resolvió acabar con ellos por medio de un diluvio o yporú. Así se lo comunicó a Tumé por intermedio del sabio Gua'a, el guacamayo que lo acompañaba dondequiera fuese.

         Para que Tumé y sus hermanas -Tupinambá y Guasyára- se salvaran del diluvio, Tupá le ordenó construir una embarcación o ygarusú con un tronco de timbó. Mientras tanto, los fenómenos naturales previos al diluvio comenzaron a desencadenarse.

         El jaguáveve cometa se tragó al sol y éste se oscureció. Espesos nimbos avanzaron desde la fría zona del sur y el firmamento quedó en completa cerrazón. De pronto, de entre las sombrías y espesas nubes, se desprendió una lluvia tan copiosa que el horizonte desapareció tras un impenetrable velo...

         Pero Tumé, sus hermanas y el Gua'a sagrado se encontraban a salvo, navegando a la deriva sobre la rústica barcaza se desplazaba movida por el viento sobre la interminable superficie de las aguas, entre las que solo se destacaban los picos de las más elevadas cumbres de los cerros. En ellos se refugiaron las actuales especies animales que actualmente se distribuyen sobre el planeta. También trataron de salvarse muchos aborígenes que habían escapado de las inundaciones. Pero terminaron muriendo destrozados por las fieras y serpientes de gran tamaño o mordidos por las víboras y alimañas ponzoñosas.

         Cuando cesó la lluvia, bajaron las aguas y retornó la normalidad, Tumé y los suyos abandonaron la embarcación siempre rodeados por la oscuridad, ya que una niebla densa y cerrada impedía la visión.

         Por fin, un día salió el sol, más brillante que nunca, y dispersó la bruma. Entonces Tumé y sus acompañantes se toparon con dos hombres, atezados y risueños, que se presentaron como venidos del mar después de una prolongada navegación. Alegróse Tumé por el encuentro y, seguro de que se trataba de dos enviados de Tupá, unió en matrimonio a sus dos hermanas con los dos hombres. Guarasyára se casó con el llamado Paraguay. Tupinambá lo hizo con su compañero Amorusú. Posteriormente, ambas parejas se trasladaron a orillas del río que lleva el nombre de uno de los navegantes: porque Paraguay significa "río del hombre que viene del mar".

 

 

KUARARYJA

(DUEÑO DEL SOL)

 

         Cuenta la leyenda que Kuararyja tenía dos preciosos hijos, se sentía feliz y orgulloso de ellos; el hijo se dedicaba a las faenas del agro, tenía una singular virtud en las manos, todo lo que él sembraba daba frutos, tenía un don mágico en este trabajo.

         La hija, inteligente y bella, se hacía ya mujer, estaba llena de encantos. La muchacha a más que creía en belleza, ¡creía en misterio!, se había vuelto pálida, cuando llegaba su hermano ella lanzaba miradas furtivas al hermano que volvía cansado del trabajo, y se echaba en la hamaca a reposar.

         El robusto varón no podía conciliar el sueño, cosas extrañas lo molestaban, consultó con su padre, quien le dijo:

         - Mánchate las manos con la grasa de la olla y toca la cara de quien venga a molestarte. Así sabremos quién es.

         Así lo hizo. Por la noche la hermana se levantó sin saber lo que le esperaba; era ella quien visitaba la morada de su hermano, pues la enfermedad que padecía la joven no era otra sino la de un amor incestuoso que la estaba poniendo al borde del delito. Un angai o espíritu maléfico la impulsaba a buscar el lecho del hermano, quien al sentir que se acercaba en la noche le manchó la cara. Temerosa de ser descubierta, salió corriendo. Muy temprano fue a un arroyo a limpiarse la cara, pero también su hermano levantóse temprano para trabajar, y descubre a su hermano, contando al padre que ella era la culpable.

         - Tráela -dijo el padre.

         Pero la doncella, avergonzada, huyó por valles y montes, hasta ganar los espacios infinitos, siempre seguida por el hermano que no podía darle alcance.

         Cada vez la niña se ponía más pálida, pero las manchas seguían ahí para delatar su acción pecaminosa.

         Su hermano no podía evadir la orden del padre. Para seguir a su hermana se había hecho "Fuego y Luz". Por eso el sol (Kuarahy) persigue a la luna (Jasy) y cuando se encuentran sucede algo muy feo: es el eclipse que causa pavor a los nativos.

 

 

 

LA LEYENDA DE SAN BLAS

 

         Cuenta la leyenda que los indígenas de la tribu Timbú, hartos de ser maltratados por los colonizadores españoles, resolvieron acabar con ellos o expulsarlos del territorio. Ante esta situación, los europeos decidieron refugiarse en el fuerte Corpus Christi y resistir el asedio de los timbú. Pero éstos eran más numerosos y después de una larga y sangrienta batalla, los españoles ya habían empezado a resignarse a perder sus vidas a manos de los coléricos y bravos nativos...

         Pero cuando los habitantes del fuerte se preparaban a resistir la última arremetida de los indígenas, una intensa luz apareció en el cielo, iluminando la figura de un gallardo varón, vestido de blanco y con una llameante espada en su diestra.

         Enceguecidos por tan portentosa visión, los nativos abandonaron su rudimentario armamento y huyeron del lugar, lanzando alaridos de terror. En el interior del fuerte, mientras tanto, sus defensores optaron por hincar sus rodillas en tierra y agradecer al Señor tan oportuno milagro...

         Todo lo expuesto ocurrió el 3 de febrero de 1538, día de San Blas, a quien se atribuyó la intervención que permitió salvar las vidas de los colonizadores españoles. A partir de entonces, San Blas quedó consagrado patrono de la República del Paraguay.

 

 

 

POEMA SOBRE PAJE

PAJEJÁRA MEMBY

 

         Por Gregorio Gómez Centurión

 

Tejoráke pya'e imohãy. Ejoráke!

Ejoráke ha ype emombo.

Pajejára gua i ipire tojekáke.

Ejora jahecha nde paje.

Ma'emi pe hesa. Moroti ha ojere.

 

Omanóma jeko karia'y pyahuete

ha pajégui omano, mbykyetéko hasy,

ipire joveréje opyta, okaipa ijahy'o,

iñe'ẽ nosẽvei, ihu'únte vaicha,

katu ikéra ha ipáype pajejára ohecha.

 

Tanimbúpe ojahu mitãmi ajuvo'i

tataypy resaképe mandi'o ohesy

ha ojeiko pe ijerére, kundahápe ojeiko.

Ojeju ha ojeho ha ha'e ndohupíri hesa,

haimetéma hu'u, ojopy ha ojopy imandi'o.

Yvytu piro'y yvytygui ohague, ohasa,

mombyry ñahendu ikytúi pirirĩ,

hyakuã omosai yvotyju miri

Mba'eve ryapu omondyi omondo pe ñe'ẽ,

yvypóra ayvu ojuka, omoko kirirĩ.

 

Pejopy tojora ipaje. Tojoráke!

Hekoaguégui ojapo. Ihu'úgui ojapo,

tapekoi kurusúpeje oime,

karia'y omombe'u, jepevéma omano

hetepy ndohejáigui oñe'ẽ.

 

Ijurúko hyjúi ha hendy, otini pe hesa

ha hy'a'ivo ijapégui tu guy'y osyry,

ipytúko ha'o. Hanguino pajejára pochy.

Ipyahéko gua'u jepeve mba'eve noñandúi,

hogapy oheja iñe'ẽ ipypégui aña ojatypo.

 

Hendypo sapy'a tata'y apytekua

tanimbu rapati iñaka ombojegua,

isymi jyva'ári oñenóramo gua

ohechavo iképe, mitãmi ryepo

py'andyie ojecha ha vokóike opu'ã.

 

Karai, ñemondyi mitãmire opoko

ña oñanívo mo'a opyta, ojere, omaña,

ipomi ropyta mokõivépe ojaja oikytyvo

hesa opeayve, imandu' a: piko iképe ra'e

isymi jyva'ári oñenóro ohecha?

 

Tesaká, tyapu pore'yme añete

ndijavyiku heñoiva ko árapy renyhe

kirirĩ ha pytu, katu upéi sapy'a

mombyry... ipahẽ, ipyahẽ juku'a.

Takuapu ryapu ha pyahẽ ojehe'a.

 

Oguapy kuruchiko'eti oha'arõ

tatáypype jevy, ha okevyro,

isy'y oguahẽro hendápe ohecha

ha py'a ryryipópe - Tanipo okyje –

hovayva osy'yre ha ichupe oporandu...

 

"Che sy'y chepotápa?". "Ne membyrõ aikose,

ojapoima piky, ajapo monde'i

katueténe ne me che rayhu".

"Rehendúpa? Ahase nendive.

Ahase nendive mombyry".

 

"Ha nde sy?". Isy'y oporandu.

Jevepérõ váicha pe mitã ndoikuaãi

mba'eve iñe'ẽ ipyáu, osyry hesay

ha he'i: Omanóma,

Omanóma ha he'i. Omano. Opytu'ũ.

 

 

 

LEYENDAS DEL PARAGUAY

 

         CONCEPTO

 

         Las leyendas son relatos fantásticos basados en hechos reales, ocurridos en el pasado y luego deformados por la imaginación y la tradición oral. O sea que, la leyenda tiene siempre un fondo de verdad, sobre el cual se teje lo irreal o imaginario.

         Se puede referir a héroes, a fauna y flora, a hechos históricos y religiosos, a toponimia, etc.

         A diferencia de los personajes mitológicos los protagonistas de las leyendas no son seres dotados de poderes sobrenaturales. Pero la descripción de sus aventuras u odiseas casi siempre suele culminar con un final maravilloso, mágico, que es el aspecto dominante de las leyendas.

 

         CLASIFICACIÓN DE LA LEYENDA

 

         1. Leyendas de héroes civilizadores

         - Santo Tomé (o Tomás, o Pa' i Sume, cte.) enseñó religión, la siembra de la mandioca, el uso del mate o de la yerba mate.

 

         2. Leyendas de Santos

         - La Virgen de kupe, imagen de la Virgen construida por el indio José, cumpliendo su promesa mandada ante el peligro de ser muerto por sus enemigos que lo iban persiguiendo.

 

         3. Leyendas históricas

         - Kurusu Bartólo, cruz levantada en homenaje al Pa'i Bartólo, quien falleció ahogado en un arroyo próximo a Villarrica, en tiempos de Francia.

         - Kurusu Isabel, cruz levantada en las proximidades de Concepción en homenaje a Isabel, quien falleció de sed en dicho lugar, junto con su hija.

 

         4. Leyendas sobre la fauna

         - Karaú: quien fue a buscar remedio para su madre que estaba moribunda, y se distrajo en un baile, regresando luego de morir la autora de sus días. "Hay tiempo para llorar, he'i Karaú", es un decir popular.

         - También tienen leyendas Chaha, Ka'i, Urutau, Chingólo, Kururu, Aka'ẽ, Ano, Chopĩ, Kure guy, etc.

 

         5. Leyendas sobre vegetales

         - Era la hija de unos viejecitos, a quien Dios convirtió en planta de yerba mate, para premiar la generosidad de los padres.

         - Mburukuja: era una española enamorada de un indio, al cual el padre de ella hizo matar. Sobre la tumba apareció una planta rastrera.

 

         6. Leyendas toponímicas

         - Lago Ypacaraí: que fue bendecido por el Padre Bolaños para calmar las aguas embravecidas y desbordadas del Tapaikua.

         - Gruta Santo Tomás, en Paraguarí, de donde la imagen del Santo que allí estaba no quería trasladarse a la iglesia.

         - Ykua Bolaños, de Caazapá, abierto por el Pa'i Bolaños con su bastón, para evitar que los indios lo mataran junto con sus neófitos si no terminaba con la sequía.

         - Cerro Lambaré (Avambare): lugar donde habitaban indios guaraníes capitaneados por el cacique Lambaré, quien ofreció heroica resistencia a los españoles.

 

 

LEYENDA DEL PICAFLOR (MAINUMBY)

 

         Era impresionante la caída de las aguas del río Ymorotĩ, su nombre se debía a la blancura que mostraba al caer entre las piedras y así formar un paisaje maravilloso.

         Este lugar era el encuentro de niños y mujeres de la tribu "Guaraní Mbareté" en esas tardes calurosas de verano.

         El espacio era un mundo de colores, las flores silvestre cubría el extenso campo que rodeaba al río. Un día la madre de una de las niñas más hermosas ordena a una de sus hijas cuyo nombre era "Yvoty Juru" a tomar una vasija y traer agua del río "Ymorotĩ", pero la niña ordenó a unas de las criadas que realice el mandado. Al llegar cerca del agua la niña vio el reflejo de una avecilla de colores que jamás había visto, ¡quedó fuera de sí!

         Olvidando todo lo que tenía que hacer y no paraba de mirar a tan singular ave. Al tardar tanto es enviada otra criada, al llegar junto a su compañera, con ésta ocurre la misma situación, al ver al ave, queda embelesada.

         Entonces "Yvoty Juru", corriendo se dirigió al río, viendo que las dos niñas miraban fijamente entre unas flores donde el ave hechizaba movía con una rapidez impresionante sus pequeñas alas. "Yvoty Juru" quedó cautivada y quedó mirando fijamente, el ave emprendió vuelo y se acercó a ella, era tan hermosos los labios y la mejilla de la niña, que el ave la confundió con una flor, embocó su agudo pico entre los labios de la doncella con el deseo de sorber un néctar delicioso, al instante se estremeció la joven, quien agitó los brazos como si fueran alas, comenzaron a tomar un color maravilloso. "Yvoty Juru" era ahora "Mainumby", esa avecilla que al sorber el alma de las flores nos muestra toda su gracia y dulzura.

 

 

KA'A JARÝI

 

         Entre los guaraníes corre siempre la versión de que su principio protector Cele y Ciri (Celestino y Ciriaco) emprendieron su viaje hacia el Alto Paraná para buscar una mejoría en lo económico, pues corría la versión de que los "Mensú" recaudaban mucho dinero con su trabajo de "cortador de árboles".

         Los genios protectores en la cultura guaraní siempre tenían carácter femenino. Los primeros meses que estos hombres empezaron a trabajar, cumplieron su labor de una manera muy disciplinada. Eran los mejores obreros, sus patrones estaban muy satisfechos con ellos.

         Cada vez que compartían un tereré, los obreros hacían comentarios sobre Ka'a Jarýi quien era el genio protector del bosque.

         Decían que era una mujer que cautiva a quien no respeta la naturaleza, es decir, a quien en forma exagerada talaba los árboles y dañaba el medio ambiente.

         Lleva al destructor muy dentro de la selva y lo extravía para hacer temer a los otros y no se repita esta acción. Pasado el tiempo, estos dos hombres se volvieron muy ambiciosos y no creyeron de la existencia de Ka'a Jarýi, decidiendo cortar más árboles y ganar mucho dinero dañando la naturaleza.

         Celé y Ciri al realizar su mala acción, empiezan a sentir un viento que estremecía las ramas de los árboles y a lo lejos ven venir una figura: ¡La de una mujer! Era la protectora del bosque quien les decía, que por su mala acción no regresarían nunca para ver a sus familiares, ella se llevó para siempre a estos hombres y nunca se escuchó hablar de ellos por su mala acción contra la naturaleza.

 

 

LEYENDA DEL LAPACHO (TAJY)

 

         Cuenta la leyenda que el Dios de los guaraníes cuando estaba dispuesta la separación de los hermanos Tupí y Guaraní un día antes de la partida de Guaraní, les dijo: "Los dos son y serán siempre conquistadores de tierras, el símbolo de sus conquistas será, que ustedes al asentarse en una comunidad marcaran con grandes árboles de distintos colores cuyo nombre será Tajy, "las tierras conquistadas".

         Y así Tupã Tenondete les entregó la semilla de estos fornidos árboles que había traído del "Yvaga", prometiendo que si cultivaban las semillas crecerían los árboles más grandes y ellos utilizarían la madera para todos utensilios que necesitaran: canoas, cubiertos, armas, flechas, casas.

         Desde que comenzó la conquista de los guaraníes se puede disfrutar por todos los caminos los lapachos de diversos colores: blancos, amarillos y rosados. Desde ese tiempo los guaraníes afirman que los lapachos siempre trae la fortaleza de Tupã a todo el pueblo, pues, al mirarlo y tocarlo, el árbol les transmite una fuerza incomparable, marcando claramente el territorio que pertenece a esta tribu. Por esto los guaraníes lo llaman "El árbol de Yvaga", el árbol de Tupã Tenondete

 

 

LA LEYENDA DEL PÁJARO CAMPANA

 

         Cuando don Pedro de Mendoza llegó a estas nuevas tierras, lo acompañaron músicos, carpinteros, agricultores, poetas y sacerdotes para la evangelización de los indígenas.

         Al comienzo fue todo muy difícil, faltaban alimentos; no tenían pleno conocimiento del territorio; había muchos animales salvajes y nativos muy agresivos. Los sacerdotes, poniendo su fe en Dios, iniciaron la gran tarea de instruir a los nativos en la palabra santa y convertirlos al cristianismo. Los religiosos, unidos a los nuevos convertidos, soñaban con una iglesia donde podían ofrecer sus alabanzas y agradecimientos por las gracias concedidas. Empezaron a trabajar trayendo piedras, maderas, arenas, takuaras, pajas y todo aquello que hacía falta para construir el templo. El padre Nicolás se encargaría de diseñar la obra. Emprendieron la gran tarea más de 100 hombres, trabajando desde que el sol salía hasta el anochecer.

         Ya con mucha esperanza, los religiosos y las autoridades hicieron el pedido de una hermosa campana para la iglesia. Después de un breve tiempo llegó la campana, fue el canto y la esperanza de muchos cuando fue puesta en el campanario. Durante muchos años los creyentes disfrutaron de su hermoso templo. Pero un día, de la zona de los portugueses llegaron unos malos hombres y causaron mucha desolación a la comunidad y asesinaron a muchos nativos, se llevaron a niños y mujeres para esclavos; también se llevaron la hermosa campana que había sido traída de España.

         Nicolás se puso muy triste cada vez que miraba el campanario y el lugar se veía vacío. Tanta era su desdicha que pidió a Dios, que enseguida escuchó su súplica, y al momento, en el mismo lugar del campanario puso un ave bellísima de color blanco y empezó a cantar y su canto se escuchaba con el mismo sonido de la campana: "¡Tan, Tan, Tan... !", un hermoso canto que alegró al acongojado sacerdote, y desde esa vez se disfruta del canto del Pájaro Campana.

 

 

LEYENDA DE

SAN ROQUE DE SANTA CRUZ

 

         En tiempo en que se marcaba los territorios de cada uno de los que serían las naciones de América del Sur, ya los mestizos de estas tierras se compenetraban en las comunidades religiosas, aprendiendo las instrucciones santas y aplicando la bondad y la misericordia de Jesús.

         Se destacaba en este trabajo el joven Roque González, hijo de una nativa guaraní, muy inteligente y un español muy bondadoso. Roque se esmeraba en todo, ayudaba a sus padres en las tareas agrícolas cada amanecer. Por las tardes enseñaba a los niños y todo aquello que podía hacer por su prójimo, como lo manda la Santa Biblia, él lo hacía.

         Además de cumplir con todas sus tareas del convento y crecer cada día en sabiduría y disciplina que aprendía en la congregación, ya los padres se daban cuenta de la gran capacidad y virtud que acompañaba al joven sacerdote. Cuando llegó el momento de recibir su ordenación lo acompañó siempre la idea de viajar en las impenetrables selvas del Chaco paraguayo, y hacer conocer la palabra de Dios a estos hombres que él consideraba también merecedores de la salvación.

         El padre Roque González se destacó siempre en todas las actividades sociales y religiosas. Cumplió su deseo, y partió hacia el Chaco, trabajó de una manera muy sacrificada, fundó Comunidades, enseñó, evangelizó y sobre todo, se entregó de lleno a Dios. Al llegar al lugar donde estaban los "Timbu", una tribu salvaje, no quisieron escuchar la palabra de Dios. Roque González procuró de todo las formas de convencerlos y estos empezaron a asesinar uno por uno a los acompañantes del religioso, luego el mismo cacique abrió el pecho del sacerdote con un hacha, sacando el corazón de éste con las manos, pero ocurrió lo increíble, el corazón empezó a hablar y predicar la palabra de Dios, el cacique, al escuchar enloqueció y todos huyeron despavoridos.

         El corazón de Roque González sentía tanto amor por las almas que Dios permitió que al morir el sacerdote siguiera predicando su corazón de éste santo varón y actualmente fue canonizado para afirmarse que fue un Santo de Dios.

 

 

LEYENDA DEL TERERÉ

 

         Cuando los guaraníes vivían en las reducciones jesuíticas, y en las haciendas de los españoles, por mucho tiempo fueron obligados a internarse en las profundas selvas y traer las ramas de un árbol que ellos llamaban ka'a.

         Algunos eran devorados por las fieras salvajes, otros morían de sed o hambre. Un grupo fue enviado de la reducción Santísima Trinidad como 10.000 metros para traer la preciada hierba, que los terratenientes y religiosos vendían en todas las ciudades del Río de la Plata y Perú, y en esos tiempos ya lo llamaban "El oro verde", pues miles de personas lo consumían día a día como un té.

         Entre este grupo de nativos se encontraba Guasu'i, a quien le gustaba cazar serpientes y llevaba siempre en sus viajes flechas hechas de takuara, pues para él eran los más filosos. Recorrieron un largo trayecto, no sin antes cruzarse con otras tribus salvajes, y lo peor, no había ni un arroyo y por mucho tiempo azotaba una gran sequía a esa región.

         Ya cansados y sin esperanzas, después de tanto caminar decidieron sentarse bajo un árbol del Ka'a, mirando Guasu'i a su costado vio un hy'a (porongo - mate) roto en unas de sus partes y estaba llena de agua y de hojas del Ka'a. Mostró a su padre y le dijo que en el hy'a había agua, pero que si lo movían se derramaría todo el líquido que tanto necesitaban.

         Enseguida la creatividad del joven indio encontró la solución, cortó una de sus flechas en varías partes, estas tenían grietas en el centro y repartió a cada uno de sus compañeros; los finos takuára se habían convertido en bombillas, que a cada uno sirvió para saciar su sed.

         El jugo de las hojas que habían caído en el agua, le daba un sabor especial y además les hizo recobrar el ánimo. Esta experiencia lo llevaron a su tribu y estos empezaron a expandirlo, hasta llegar hasta nuestros días y nosotros lo llamamos "Terere". Símbolo de integración y comunicación.

 

 

LEYENDA DEL CÁNTARO

 

         Esta leyenda se remontó en los tiempos en que los hermanos Tupi y Guaraní vivían juntos con todas sus familias antes de separarse la tribu. Cada grupo de esta comunidad tenía un maestro para instruirlos en todas las artes y las ciencias.

         Unos tenían quien le enseñaba las propiedades y virtudes de todas las plantas y de esta forma preparar la medicina para cada enfermedad. Otros tenían un maestro que les instruía en la caza, la pesca y la guerra. Un grupo especial era enseñado para crear distintos modelos de utensilios de barro, las figuras más llamativas de animales, plantas y flores lo realizan los jóvenes.

         En un caluroso verano "Mbo'ehára guasu" (gran maestro) como lo llamaban los jóvenes artesanos, ya muy viejo entregó su vida a Tupã (Dios). Ellos hicieron una gran vasija para colocarlo dentro y después enterrarlo. La vasija tenía la forma tradicional del cántaro que todos conocemos, pero sin el cuello y el círculo perfecto que le da mucha gracia.

         Los artesanos cada vez que recibían la orden para fabricar más cántaros sin cuello para traer agua de los ríos, recordaban al apreciado maestro. Esto los ponía muy triste, pues se parecía mucho al mbotyha'i como ellos lo llamaban entonces, decidieron darle otra forma al "Ygueruha", se pasaron días y días tratando de encontrar una forma diferente a esta vasija.

         Después de mucho tiempo lograron crear la graciosa vasija y lo llamaron kambuchi; los niños, jóvenes y adultos se pusieron muy contentos con la nueva creación que no les traía tanta tristeza recordando siempre al gran maestro.

 

 

LEYENDA DEL DILUVIO

 

         Tupã había creado con Sypave la maravillosa morada de los Ava, el Kuarahy (sol), el Jasy (la luna), los Mbyja (las estrellas), para que toda la creación lo disfrute.

         El Dios de los guaraníes en su inmensa bondad entregó por completo a sus hijos amados, extensos ríos, bosques, animales, para que se enseñara a todos el pedido de Tupã, que debían amarse y respetarse sin dañarse a sí mismo ni a la naturaleza. Cuando lo tenían todo ellos se llenaron de vanidad, envidia y orgullo, cada uno peleaba por gobernar extensos territorios, se creían dueños de los ríos, las selvas y todo cuando vivía sobre el "Yvy" (la tierra).

         Empezaron a dividir y marcar su territorio, matar salvajemente a quienes venían a pasear en los ríos, ya no querían realizar las tareas domésticas, entonces atacaban a las tribus que eran sus propios hermanos, trayendo cautivos a niños, niñas y jóvenes para convertirlos en sus sirvientes.

         El paje (sacerdote) les pedía encarecidamente que cambien sus actitudes mezquinas y malvadas, porque Tupã se enojaría y ya no les daría todos los recursos que hasta ese día les había proveído.

         Todos se reían del sacerdote, siguieron cometiendo sus malas acciones. Entonces Tupã envió en forma de lluvia su ira y su tristeza sobre el pueblo de los ava. Muy triste veía que todo se hundía en el inmenso río que constituía la lluvia que duró varias lunas (días).

         Todos desaparecieron bajo las aguas, nada de lo maravilloso que les había entregado quedó a la vista. Solo quedaron vivos en un alto monte el "paje" y algunos que sí respetaron la ley de Tupã.

         De esta forma el castigo a la desobediencia llegó al pueblo de los "Ava guaraní".

 

 

LEYENDA DEL SOLDADO DESCONOCIDO

 

         En el año 1932 había comenzado la guerra del Chaco, dos países hermanos habían luchado en vano por conquistar territorios que nunca fueron utilizados por ninguna de las dos naciones. "Livu" era el cariñoso nombre de Liberto Ramírez, un joven que vivía con su madre en la ciudad de Paraguarí.

         Fue educado con mucho amor por su madre, era el único hijo de doña Petrona cuando llegó el momento de alistarse para ir a defender a la patria. Livu ni siquiera esperaba que su madre lo acompañaría. Livu reclamó a su madre para que ésta se quedara, pero doña Petrona le dijo que ella trabajaría como enfermera en la guerra y que deseaba fervientemente estar cerca de su hijo, tal es así que juntos viajaron al bravo Chaco.

         Doña Petrona fue muy útil ayudando y consolando a los soldados heridos. Mientras. Livu siempre regresaba con triunfos y largas anécdotas sobre las batallas ganadas. Pero la batalla más sangrienta llegó el día 29 de setiembre de ese año. Los bolivianos vinieron acompañado y dirigido por un ruso para asegurar la victoria.

         Livu y sus compañeros lucharon hasta entregar sus vidas. Los bolivianos habían bombardeado todo el campo de batalla, centenares de compatriotas yacían en el lugar de la batalla, casi todos los cuerpos estaban desfigurados. Doña Petrona recibió la información con mucha tristeza y se dirigió hacia el lugar donde esperaba encontrar a su hijo.

         Los compañeros habían enterrado a casi todos, solo quedaba uno, muy mal herido. Doña Petrona se acercó al joven a quien ni siquiera conocía, él solo pronunció una palabra: "¡mamá!, ¡mamá!". Y la mujer se estremeció y lo abrazó diciéndole: "¡Estoy contigo, hijo querido!"

         Doña Petrona lo enterró y se quedó siempre cerca de la cruz del soldado desconocido.

 

 

LEYENDA DEL KYHA (LA HAMACA)

 

         Cuando los guaraníes crecían en números, las familias se multiplicaban y es así como Tupi y Guaraní se apartaron para formar nuevas comunidades. Los nuevos caciques que debían partir a conquistar nuevas tierras, eran elegidos por un consejo de ancianos.

         Era muy particular elegir a sus nuevas autoridades, cada joven que tenía deseos de ser jefe de una nueva tribu, tenía que cazar un puma, subir el árbol más difícil de trepar y nadar un par de kilómetros con una enorme carga sobre su espalda. Pero lo más importante manejar con destreza el idioma guaraní, ellos hacían una gran fiesta en el "óga guasu", una enorme casa techada con paja, donde tenían un escenario, los jóvenes sobresalientes tenían que decir un gran discurso y persuadir al consejo de ancianos a través de sus palabras de que tenían suficiente valor e inteligencia para cuidar y dirigir a la tribu.

         Existía una gran situación, el anciano principal estaba muy dolorido, había caído y tenía golpeada su espalda, era éste quien daba la última palabra para saber quiénes serían los nuevos jefes.

         El paje de la tribu, muy hábil e inteligente, dijo a todos los ancianos que debían inventar la forma que el anciano esté en las elecciones. Entonces llamaron a todas las mujeres de la tribu, los que trabajaban para tejer las ropas de la tribu y ordenando a éstas a inventar una cama especial para el anciano.

         Todos trabajaban con mucho entusiasmo, inventando todo tipo de prenda, pero la que más resaltó fue la de una anciana cuyo nombre era "Panambi Morotĩ".

         Ella consiguió la fibra del Mbocaja (coco) y empezó a tejer una sábana con ambas partes con largos cordones, lo ató a dos árboles y ella misma se sentó y mostró a todos cómo se utilizaría y así Panambi Morotĩ tejió la primera hamaca.

 

 

LEYENDA DE LA TAKUARA

 

         Cuando los guaraníes danzan, cantan y bailan, es en honor al Dios Tupã, agradecen la protección de sus vidas, el buen crecimiento de sus siembras y la sanación espiritual y física de sus miembros.

         En una época en que los guaraníes eran muy atacados por otras tribus, la noche en que estaban empezando el ritual, cerca de ellos se encontraba un árbol muy alto como de 20 centímetros de espesor.

         Cuando de repente se escucha llegar a los enemigos, entonces todos juntos elevan las manos y piden un milagro a Tupã.

         La misericordia de su Dios era grande, el árbol que se encontraba cerca de ellos, se reproduce convirtiéndose en un enorme cerco de forma circular, cuyos tallos protegen a los guaraníes.

         Entonces el sacerdote se compromete a honrar a Tupã haciendo instrumentos musicales y entrega a las mujeres para que acompañen con la takuara sus cantos plañideros, estas se ponen en fila y golpean contra el suelo, haciendo un reverente y solemne canto para Tupã.

         Las takuaras, para algunas tribus, son místicos y lo usan para este culto.

 

 

LEYENDA DE LA TIERRA SIN MAL

 

         Las creencias de los guaraníes, y esto se transmitía en forma oral, que Tupã había prometido a quienes cumplían perfectamente las leyes, que para ellos había un gran lugar en la tierra y que ellos la llamaban Yvy marane'ỹ (tierra sin mal).

         Los sacerdotes tenían la visión de que este espacio se encontraba donde salía el sol, "kuarahy resẽ", hacia donde se encontraban el gran río Paraná. Diversas tribus se dirigían en busca de esta tierra, que cuando venían de Paraguay, los astros los confundían si no eran los elegidos y estos se perdían en el inmenso bosque del ka'a guasu.

         Algunos se establecieron en Canindeju, cerca de los "Saltos del Guairá", otros al lugar denominado hoy Moisés Bertoni, cerca del Salto del Monday. Muy pocos son los que encontraron el lugar que en la actualidad se llamó "Ava Renda", a kilómetros de Kuarahy Resẽ (Ciudad del Este) y estos nativos son visitados por personas estudiosas de todo el mundo. Afirmando que el agua de ese lugar está bendita y que traerá siempre prosperidad y el lugar ellos lo denominan Itaipú, que quiere decir "Piedras que suenan",

 

 

LEYENDA DEL MAÍZ

 

         Las esposas de Tupí y Guaraní habían discutido por un loro parlanchín, esto las separa. Llegó el momento que la tribu de Guaraní debía atravesar un largo sendero para llegar a lo que es hoy Paraguay.

         El cacique Guaraní consultó con todos sus compañeros cuál sería el alimento más liviano que podrían llevar, pues la travesía era muy extensa y el camino a recorrer muy sacrificado.

         Buscaron por toda la selva cuál sería el alimento que podría ser consumido por los viajantes. Nadie había dado tanta importancia a una planta que los guaraníes llamaban "Jasy Jatere tembi'u".

         Parecían unos granos de oro, y hasta ese momento solo era alimento de las aves del lugar.

         Hasta que apareció en sueños a Guaraní un gran fuego y varias mujeres tostando el bellísimo fruto de color amarillo.

         Al amanecer mandó preparar una gran fogata y dijo a toda su familia: "El duende de la selva me ha hecho soñar cuál será nuestro alimento durante el viaje".     Ordenó a todos que vayan a traer el fruto de la espigada planta.

         Lo empezaron a dorar a fuego lento y cada uno empezó a probar las crocantes semillas del "avati". Todos quedaron muy entusiasmados en conocer el sabroso alimento que solo Jasy Jatere lo comía y en ese momento el maíz se convirtió en una importante base del sustento de los guaraníes.

 

 

LEYENDA DEL CEIBO

 

         Cuenta la leyenda que en las riberas del Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Era fea, pero a las tardecitas veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus canciones inspiradas en sus dioses y el ardor a la tierra de la que eran dueños... Pero llegaron los invasores, esos valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos y su libertad.

         Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.

         El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien al rato, fue alcanzada por los conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera.

         La ataron a un árbol e iniciaron él fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena; que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.

         Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hijas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.

 

LEYENDA GUARANI: "EL SOL ROJO"

 

         Entre los indios mocoretaes había un joven aguerrido y valiente llamado Yta (hábil nadador), que amaba a la más buena y hermosa de las mujeres de su tribu. Pykasú (paloma torcaz), y quería casarse con ella.

         Los padres de Pykasú consintieron en que se realizase tal boda; pero siendo necesario para ello la aprobación de la Luna, llamaron al Tuja (adivino) de la tribu para que la consultara.

         Era una noche plácida y serena. La luz blanca, clara, brillante y hermosa de la Luna iluminaba los campos y las tolderías de los indios. Y el Tuja interpretó:

         - Esa luz que nos envía la Luna significa que ella aprueba satisfecha la boda de Yta y Pykasú.

         Entonces, el jefe de la tribu ordenó a Yta que demostrase a todos que en verdad era digno y merecedor de tomar como compañera a Pykasú. Para ello debía arrojarse a las aguas de la laguna y nadar durante largo rato. Después, ir en busca de un gran número de presas de caza.

         Yta, que era excelente nadador y había cazado mucho desde su niñez, realizó las pruebas con el mayor éxito, pues nadó ante la presencia de Tuja y trajo entre sus brazos abundante caza.

         Las ceremonias de la boda lo realizó de noche, después de tres lunas. Se encendió una gran hoguera, a cuyo rededor los indios comían, bebían, bailaban y gritaban, festejando tan grande acontecimiento.

         Pero algo faltaba para que Yta y Pykasú fueran felices: tener la seguridad de que Tupã, su Dios bueno, había aprobado también la boda. Y esperaron. ¡Cuál no sería su pena y desconsuelo, cuando llegada la noche siguiente comenzó a caer una copiosa lluvia! Eran las lágrimas de Tupã las que caían sobre la tribu que significaba el descontento y desaprobación del Dios por haberse realizado la unión de los jóvenes indios, no podían, pues, continuar unidos perteneciendo a la tribu. Debían huir y arrojarse a las aguas de la laguna. Allí había una isla donde moraban todos los que se habían casado contrariando la voluntad de Tupã. Los dos debían ir a esa isla para no volver jamás.

         Al día siguiente cesó la lluvia. Y por la tarde, a la hora en que el sol iba a ocultarse en el ocaso, Yta y Pykasú se arrojaron al agua y comenzaron a nadar. Los indios de su tribu, reunidos a orillas de la laguna, viéndolos alejarse lentamente, los injuriaban y maldecían para aplacar el enojo de Tupã y evitar sus castigos, pues ésta era su creencia.

         Yta, hábil nadador, consiguió nadar buen trecho, ayudando también a su infortunada compañera. Poco faltaba para llegar a las islas sanas y salvas cuando una nueva desgracia cayó sobre ellos: Ñuati (espina), un guerrero malvado de la tribu, les arrojó una flecha. Todos los indios lo imitaron, y entonces fue una lluvia de flechas la que llegó hasta Yta y Pykasú quienes, heridos quizás por ellas, desaparecieron de la superficie de las aguas.

         En ése preciso instante el sol, que se hundía en el horizonte, tomó un intenso color rojo; y su luz tiñó la laguna e iluminó de rojo los campos y el cielo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

-        Folklore del Paraguay, Dionisio González Torres.

-        Miel de Caña, Oscar Bejarano.

-        Memorias de un Pychäi, M. C. Cabrera.

-        Breve historia del Paraguay, Efraím Cardozo.

-        Diccionario de la Música, Luis Szarán.

-        Historia del Paraguay, Antonio Vázquez.

-        Informaciones: ABC Color, última Hora, Noticias, Prensa.

 

 

 

 

INDICE

 

Dedicatoria

Introducción

MIEL DE CAÑA

-        Mitología y leyenda (diferencia)

-        Mombe'upy o leyenda

-        Kuruzu Bartolo

-        La lengua guaraní.

-        Guavirá (mito guayakí)

-        El "berrador"

-        Adivinanzas en guaraní

-        Karaú

-        Fiestas patronales

-        Los animales de mal agüero

-        Ka'apóra (relato mitológico)

-        Ñe'ẽnga opáichagua

-        Oraciones populares

-        Casamiento okára

-        Ka'i ha Jaguarete

-        Los Estacioneros

-        El diluvio

-        Comentarios sobre la música paraguaya

-        Curiosidades mitológicas

-        El arpa paraguaya

-        Kuararyja (dueño del sol)

-        Ñe'ẽranduetee

-        La leyenda de San Blas

-        Kuruzu Isabel

-        La flor del Irupé

-        Campana guazu

-        Pajéjara memby

-        La mujer vestida de blanco

-        Relaciones

-        Instrumentos musicales de los indígenas

-        La mujer paraguaya

-        El Pombero

-        Las leyendas

-        Ndaha'éimbora'e Pláta Yvyguy (Kaso)

-        Literatura

-        Folklore     

-        Mitos

-        Mitología

-        Tipos de mitos

-        Mitología guaraní

-        Teju Jagua 

-        Kurupí

-        Ao-ao

-        Moñai

-        Jasy Jatere

-        Luisõ

-        Ñandutí

-        Pa'i Somé

-        El mito de Mba'e Vai

-        El mito del Kaa'jorgi

-        Yapeusá e Irasema

-        El mito del Angue

-        Elogio al indio guaraní

-        Ka'a

-        Origen de la Galopa

-        Leyenda de la Galopera

-        Pájaro Campana: Escudo folklórico paraguayo

-        El mate

-        Ñandejára Guazú de Piribebuy

-        La leyenda de la niña Francia

-        Curuzú Cerro (La cruz del cerro)

-        Ñande Ypycuera (Nuestros antepasados)

-        Cavure’í

-        El "Miñocao"

-        Animales en la mitología y en la superstición

-        Mboi Vusu

-        Kurupí

-        Mba'everaguasu

-        Tavaygua gueroviakuéra (creencias populares)

-        Los Mensú

-        Ykua Bolaños

-        Curuzú San Roque

-        Plata Yvyguy

-        El pesebre

-        Pichãi

-        Policarpo Almada (Niño Tranquera)

-        Muchachita campesina

-        Origen legendario del cerro de Ñaguarú, hoy Yaguarón

-        Ka'a rekovekue (reopilación de cuentos populares)

-        La'aguara ha Jaguarete

-        Serenata paraguaya

-        El lago Ypacaraí

-        Jatyta ha Panambí menda (cuento)

-        La noche de Reyes

-        Platero

-        Paso de la Virgen

-        La Crucesita

-        Medicina popular

-        Pohã ka'aguy (medicina empírica)

-        La caña en la creencia popular

-        Hachero

-        La leyenda del Dorado

-        Perú Rima

-        Chololó

-        Itá y Quiquió

-        El nombre de Paraguay

-        La leyenda de la mandioca

-        Ka'á

-        La carreta  

-        La Virgen de Caacupé

-        Malavisión

-        Pajé  

-        El alma en pena de una pecadora

-        Guyra verá.

-        Póra

-        Toropé

ACUARELAS DEL FOLKLORE PARAGUAYO

-        Folklore

-        Alimentación

-        Costumbres

-        Danzas      

-        Entretenimientos

-        Formas literarias

-        La Guarania: música del Paraguay

-        Hermanos Tupí y Guaraní (Leyenda)

-        Instrumentos musicales

-        Jopará: el guaraní

-        Karaí Vosa: el señor de la bolsa

-        Leyendas

-        Lloronas: mujeres contratadas para llorar

-        Música típica

-        Navidad en Paraguay

-        Ñanduti

-        Orfebrería típica

-        Personajes populares   

-        Riñas de gallos   

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-        Fiestas patronales

-        Pajé (Creencia)

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-        Serenata

-        Bandera Jere

-        Artesanía - Arte en barro

-        Religión

-        Plata Yvyguy

-        Artes, Nombres de folkloristas y folklorólogos.

LEYENDAS DEL PARAGUAY

Concepto

Clasificación de la leyenda

-        Leyenda del Picaflor (Maynumby)

-        Ka'a Jarýi

-        Leyenda del lapacho (tajy)

-        La leyenda del Pájaro Campana

-        Leyenda de San Roque de Santa Cruz

-        La leyenda del tereré

-        Leyenda del cántaro

-        Leyenda del diluvio

-        Leyenda del Soldado Desconocido

-        Leyenda del kyha (hamaca)

-        Leyenda de la takuara

-        Leyenda de la tierra sin mal

-        Leyenda del maíz

-        Leyenda del ceibo

-        Leyenda guaraní: "El sol rojo"

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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