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CARLOS PASTORE


  RELACIÓN HISTÓRICA Y SOCIOLÓGICA DE EPISODIOS DE LA GUERRA DEL CHACO, 1987 - Por CARLOS PASTORE


RELACIÓN HISTÓRICA Y SOCIOLÓGICA DE EPISODIOS DE LA GUERRA DEL CHACO, 1987 - Por CARLOS PASTORE

RELACIÓN HISTÓRICA Y SOCIOLÓGICA

DE EPISODIOS DE LA GUERRA DEL CHACO

Por CARLOS PASTORE

CRITERIO EDICIONES

Asunción – Paraguay

1987 (122 páginas)




CARLOS PASTORE

Egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Asunción; Académico de Número de la Academia Paraguaya de la Historia; Académico Correspondiente del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay y de otras Academias de Historia americanas y europeas.

Realizó funciones de Sub-Secretario de la Presidencia de la República en funciones de confianza en la organización de la defensa nacional; durante la guerra del Chaco fue incorporado al Cuartel General de José Félix Estigarribia con la función de Jefe de la Sección Correos y Claves del Estado Mayor del Ejército en operaciones, siendo condecorado al final de la guerra con LA CRUZ DEL CHACO; Presidente del Directorio del Departamento de Tierras y Colonización (Instituto de Reforma Agraria); Miembro de la Asesoría Técnica del Ministerio de Agricultura; Presidente del Directorio del Partido Liberal, en el destierro (1959); organiza con el Coronel Rafael Franco la Unión Nacional Paraguaya, antecedente político del actual Acuerdo Nacional.

TITULOS PUBLICADOS

— Proyecto del Código de Reforma Agraria del Paraguay (Estatuto Agrario) 1940.

— El Paraguay y la Tiranía de Morínigo, 1947.

— La Lucha por la Tierra en el Paraguay, 1972. (Comprende cuatro siglos de Historia Paraguaya).

— Numerosos trabajos publicados en Revistas y Periódicos (Revista de la Universidad Católica, de la Academia Paraguaya de la Historia, del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, de Sociología de la Universidad Autónoma de México, Liberalis y otras publicaciones del exterior).

— Relación histórica y sociológica de episodios de la guerra del Chaco.



PRÓLOGO

INTRODUCCION. Por Juan Guillermo Peroni

PRIMERA PARTE

CAPITULO I

LA MOVILIZACION DE 1928

Funciones del Teniente Coronel José Félix Estigarribia después de la movilización de 1928, y antes de la campaña de Boquerón

Planes defensivos del Ejército Paraguayo de julio de 1931 en el sector central del Chaco

Ofensiva del Ejército Paraguayo iniciada en setiembre de 1932

CAPITULO II

PLAN DEFENSIVO DEL EJERCITO PARAGUAYO DE DICIEMBRE DE 1932

Composición del Cuartel General

Presentación ante el Comandante en Jefe

Nuestra Función en el Puesto de Comando (P.C.)

CAPITULO III

LA OFENSIVA BOLIVIANA

a) Presencia del General Kundt en el Comando boliviano

b) Organización defensiva paraguaya

c) Primeros efectos de la ofensiva boliviana

Efectos psicológicos en la retaguardia del cambio de la ofensiva a la defensiva

Nueva ofensiva de Kundt

Resultados de la defensiva paraguaya

Traslado del Parlamento al frente de operaciones y participación universal paraguaya en la defensa del Chaco

Desarrollo de la defensiva paraguaya

Acción de Pirizal: sus efectos

Organización del nuevo Puesto de Comando de Estigarribia

CAPITULO IV

LA OFENSIVA PARAGUAYA INICIADA EL 23 DE OCTUBBRE DE 1933,

QUE TERMINO CON LA BATALLA DE INGAVI EN JUNIO DE 1935

Ofensiva iniciada el 23 de octubre

Efectos producidos en la Dirección Superior del Ejército boliviano por los éxitos paraguayos de Pampa Grande y Pozo Favorito:

a) Conocimiento de los mensajes intercambiados entre Salamanca y Kundt

b) Labor del Servicio de Informaciones por medios técnicos

Imprudencias en el manejo de los secretos militares relacionados con el conocimiento de las claves bolivianas

Colaboración de técnicos argentinos en la organización del Servicio de Informaciones por medios técnicos

CAPITULO V

EI. ARMISTICIO DE CAMPO VIA

Antecedentes

Situación militar paraguaya a fines de diciembre de 1932

Objetivos del Ejército paraguayo en los primeros meses de 1933

Situación militar en julio de 1933

La batalla de Zenteno - Campo Vía

Situación del Ejército paraguayo en el momento de pedido del Armisticio...

CAPITULO VI

LAS OPERACIONES MILITARES DESDE EL FINAL DEL ARMISTICIO HASTA LA BATALLA DE CAÑADA TARIJA

La batalla de Cañada Tanja

La batalla y la derrota de Strongest o “Cañada Esperanza”

Batalla de Yrendagué – Picuiba

CAPITULO VII

LA GUERRA EN LA REGION DE LOS CONTRAFUERTES ANDINOS

Traslado del Cuartel General a López de Filippis (Camacho) 95

En López de Filippis (Camacho) se completa la organización del Puesto de

Comando, realizada en Villa Militar (Isla Poí)

Traslado del Cuartel General de López de Filippis a Cerro Reconquista el 2 de febrero de 1935

Breve ocupación de territorios de Santa Cruz de la Sierra

Ofensiva boliviana de “Boyuibé”, “Parapití” e “Ingavi”

Importancia de la participación del Servicio de Informaciones por medios técnicos, en las batallas de “Zenteno - Campo Vía”, “Cañada Tarija” e “Ingavi”

APENDICE DOCUMENTAL



PRÓLOGO

Durante los años 1933, 1934 y 1935 hasta el mes de julio, tuvimos el privilegio de prestar servicio al país en funciones de confianza en el Estado Mayor del Comando en Jefe del Ejército del Chaco. Desde aquella Institución, ubicada en la cúspide de la organización del Ejército en operaciones en guerra internacional, tuvimos la excepcional oportunidad de conocer las gestiones de todo orden en la conducción de las operaciones militares. En las funciones de Jefe de la Sección Correos y Claves de Comanchaco, los secretos de la guerra guardados en esa Institución eran canalizados y resguardados con nuestra intervención. Las excepcionales circunstancias anotadas nos habilitan para preparar este trabajo y nos imponen al mismo tiempo la obligación de hacerlo.

En esta oportunidad, haremos conocer un capítulo de nuestra intervención en la función pública, que como se verá, se refiere a episodios de la Guerra del Chaco, producidos hasta la terminación de las operaciones militares en 1935, y a sus antecedentes inmediatos. Al completarse los primeros cincuenta años de aquel acontecimiento, los hechos inicialmente de carácter confidencial han perdido por el transcurso del tiempo y el interés nacional su naturaleza secreta.

Esta relación de episodios de la guerra fue preparada, principalmente, sobre la base de lo que el autor ha visto, escuchado, leído y comprendido personalmente, y a la vista de la documentación de la Sección de Comanchaco organizada bajo su dirección, que le sirvió básicamente para el planteamiento y redacción de la obra.

Nos hemos apartado del estilo tradicional empleado por los historiadores militares en el análisis de los acontecimientos de esta campaña guerrera, presentando los aspectos históricos y sociológicos de los acontecimientos sin referirnos especialmente al desarrollo de los actos estrictamente militares. Para los profesionales de la guerra queda la labor de análisis de los hechos de enfrentamiento guerrero. Pensamos a ese respecto que el análisis de carácter social, de las causas y de los efectos individuales y colectivos de las batallas son igualmente importantes como la relación de las acciones con sus resultados de muertes, heridos, triunfos o derrotas. En la Guerra del Chaco se repitieron los casos en que los resultados de las operaciones militares no respondieron al número de los combatientes, ni al poderío de sus elementos materiales, sino a los factores espirituales, que no siempre son considerados en el estudio de las guerras internacionales, ni la intervención del conocimiento profesional del conductor, que frecuentemente es confundida con el genio. En esta guerra se repitieron con frecuencia errores en el campo boliviano, visibles a simple vista de un observador atento, y que fueron explotados, una y otra vez, por el conductor paraguayo con evidente dominio del tema. El caso del conocimiento del sistema de las claves del Estado Mayor boliviano usadas en sucesivas operaciones después de que su descubrimiento por los paraguayos se hizo público, es el de mayor relieve y puede servir de tema profesional-militar. Las circunstancias de que el Estado Mayor paraguayo haya dominado la técnica del descifrado de los despachos enemigos mediante la enseñanza profesional del servicio similar argentino, no modifican la importancia del mismo, pues igual conocimiento pudo haber adquirido el experto paraguayo en otra Institución civil o militar, en cursos de enseñanzas del tema, sin relación política alguna entre el alumno y el profesor. No es necesario agregar a este respecto que el conocimiento del tema no era exclusivo de los argentinos, y que en otros centros también se dominaba la técnica del descifrado de mensajes militares o civiles, públicos o privados.

Finalmente, debemos agregar que los casos de este tema fueron repetidos en el desarrollo, hasta la culminación de la batalla “Zenteno- Campo Vía”- en el planteamiento, desarrollo y culminación de la batalla “Cañada-Tarija”; y en el planteamiento, desarrollo y culminación de la batalla de “Ingavi”, que apresuró, este último, la firma del Protocolo del cese de fuego del 12 de junio de 1935. A este respecto Eusebio Ayala comunicaba a José Félix Estigarribia que el cambio de posición de Bolivia para la firma del Protocolo del 12 de junio “se produjo a raíz acción Ingavi que nos llena de alegría y orgullo”, y agregaba que “el Comando del Ejército del Chaco procederá de acuerdo con los términos principales del Proyecto del Protocolo del 12 de junio, relacionados con: cesación de hostilidades, medidas de seguridad y procedimiento para solución diferendo"(*).

Este trabajo puede contribuir con su planteamiento a la definición de los resultados, desde el punto de vista político-militar, de la Guerra del Chaco. Por la naturaleza colonial de esta guerra —lucha por los caminos y las fuentes de agua— las victorias militares no condujeron a la toma y posesión de ciudades o centros industriales, sino a la ocupación de inmensos territorios, reclamados por las partes como integrantes de sus respectivos países, con la destrucción de tres sucesivos ejércitos bolivianos, lo que igualó, al final de la campaña, el potencial humano de los combatientes de ambos países, pues es sabido que Bolivia poseía entonces una población tres veces mayor que la del Paraguay, que en esa época no llegaba al millón de habitantes. Esta circunstancia pudo haber permitido al Paraguay, teóricamente, desde junio de 1935 la conquista de Puerto Suárez, Santa Cruz de la Sierra, la zona petrolífera de Camiri y el territorio de Tarija, si las condiciones de relevo de tropas hubieran permitido mantener un mínimo de efectivo de las unidades. El permanente y crítico problema de transporte del Ejército Paraguayo, que padeció desde la iniciación de la campaña de Boquerón, no era de imposible solución después de la victoria de Ingavi, como finalmente no lo fue después de Boquerón, Zenteno-Campo Vía, Cañada Tarija, El Carmen, Picuiba-Yrendague e Ybybobo. Evidentemente, la conducción boliviana se hizo cargo de este grave riesgo a que estaba expuesto su país y aceptó finalmente, después de la batalla de Ingavi, las condiciones dadas por la Comisión de Neutrales para el cese del fuego el 14 de junio de 1935.

El Ejército boliviano no tuvo el problema de relevo de tropas después de la pérdida de tres sucesivos ejércitos, ni tampoco el de transporte, como lo tuvo el Paraguay, que había llegado al límite que le permitía su población y que fue sabiamente evaluada por el Gobierno y el Comando del Ejército nacional. Todas estas circunstancias dieron lugar a que más de un analista superficial de la Guerra del Chaco, de sus causas y desarrollo, hiciera la pregunta de si el Paraguay había ganado la guerra, entendiéndose por tal la imposición de su voluntad al enemigo o simplemente había ganado las batallas sin obtener la definición total del problema que había provocado este sangriento enfrentamiento militar entre dos pueblos hermanos. Aparentemente, tal planteamiento parece evidente cuando no se piensa que el objetivo de la guerra fue la reconquista de un territorio que llegó a realizarse más allá de los límites del mismo, con la ocupación de los contrafuertes andinos y de los territorios ubicados al norte del paralelo de Bahía Negra, al final de la contienda, y no someter a Bolivia a las condiciones de un país vencido.

Es verdad que en el Tratado Definitivo de Paz de 1938 no fueron conservados estos objetivos, pero ello ocurrió, no por los resultados militares de la contienda, sino por causa de la inconducta del sector dirigente de una parte de la población, inspirada en las ideas nazifascistas, que el 17 de febrero de 1936 inició la dispersión del Ejército triunfante en el Chaco y que abrió profundos abismos entre los sectores partidarios, que imposibilitaron conservar en este tratado los resultados de las operaciones militares en el Chaco, lo que impuso la definición de la contienda en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Juan Guillermo Peroni presenta en este mismo volumen, con carácter de introducción, un trabajo sobre “LA CRIPTOGRAFIA Y LA MARINA EN LA GUERRA DEL CHACO”; los profesores Adolfo Acosta Melgarejo y Manuel Peña Villamil han colaborado en la selección de las fotografías publicadas. El profesor Luis Lezcano tuvo a su cargo la revisión del trabajo, Feliciano Peña realizó la corrección de pruebas y Ramonita Domínguez Cabrera la copia de los originales para la impresión de la obra.

C. P.

Asunción, 19 de enero de 1987.


NOTA

(*) ESTIGARRIBIA, José Félix: “Recuerdos personales de la Campaña del Chaco”, copia de la versión castellana dictada por el autor y preparada con la colaboración de Pablo Max Insfrán, obsequio de éste a la Colección Documental “Carlos Pastore”.


 

 


INTRODUCCIÓN

 

LA CRIPTOGRAFIA Y LA MARINA EN LA GUERRA DEL CHACO

Por Juan Guillermo Peroni (*)

 

Este libro de Carlos Pastore, que se ocupa de la Guerra del Chaco, se refiere en varias oportunidades a la contribución del Servicio de Criptografía prestado por la Marina Paraguaya y por el Departamento respectivo del Estado Mayor del Ejército en Campaña, suministrada a la República durante la preparación y ejecución de la contienda chaqueña.

Ya algunos años antes, un destacado connacional, que ejercía el cargo de Director de Correos y Telégrafos, pudo interceptar un mensaje boliviano que demostraba el propósito de agredir al Paraguay, cuyo conocimiento prestó un invalorable servicio a nuestro país, que no estaba todavía bien preparado para la guerra. Nos referimos a don Aníbal García, prematuramente fallecido en el destierro.

Ya iniciada la guerra, y con fecha 1º. de noviembre de 1933, nuestro Embajador en la Argentina, Dr. Vicente Rivarola, transmitió a la Asunción el texto de un mensaje que el Presidente Salamanca remitió al General Kundt, fechado el 17 de octubre del mismo año, y la inmediata respuesta de Kundt del mismo día. En su mensaje, Salamanca expresa su preocupación por el curso de la guerra y Kundt trata de tranquilizarlo atribuyéndole la información que Salamanca poseía a “personas sin responsabilidad”. El texto de ambos mensajes puede verse en el III Tomo de las Memorias Diplomáticas, pág. 28-29, del Dr. Vicente Rivarola (Imprenta López, año 1957, Buenos Aires).

Dichos despachos habían sido traducidos por el Estado Mayor del Ejército argentino y nadie sabe —que nosotros conozcamos— cómo llegaron a las manos del diplomático paraguayo. Pero la ocasión dio lugar a que pocos días después de conocidos estos mensajes por el Comando del Ejército Paraguayo, arribaran a la Asunción tres señores vestidos de civil, pero con estampa visiblemente militar, que eran expertos en Criptografía, lo que nadie sabía, pertenecientes al Ejército argentino, cuyos nombres no se conocieron y que pensamos que aún ahora no han sido identificados.

La llegada y actuación de la delegación argentina se mantuvo en el más riguroso secreto, al punto de que dentro del Departamento de Marina se ignoraba la misión que traían y la tarea que de ellos se esperaba.

El Director del Departamento de Marina, Capitán de Corbeta Don Manuel T. Aponte, desalojó su espacioso despacho y se mudó a una habitación más reducida para que los comisionados argentinos y sus colegas paraguayos pudieran trabajar con más comodidad.

El Capitán Aponte designó a ese efecto a los siguientes oficiales: Tte. 1º. de Marina Humberto Infante Rivarola, Tte. 2º. de Marina Julio Martínez Ramella, Guardia Marina Felipe Quevedo. A ellos se agregaron más adelante el Guardia Marina Ceferino Solís y el Sub-Oficial Emilio Tenace.

Este grupo distinguido de connacionales tenía la misión de aprender el difícil arte —entonces totalmente desconocido en nuestro país— que permitiría a contribuir a proporcionar información al Comando paraguayo sobre los propósitos y movimientos del Ejército boliviano.

Militares argentinos y paraguayos, encerrados en dicha habitación, reunían centenares de despachos telegráficos y radiotelefónicos de origen boliviano, que examinaban con extrema atención durante días y noches enteras. Dormían y comían en la misma habitación. Mediante un sistema conocido, según el cual hay letras en el alfabeto que se repiten con mucha más frecuencia que las demás, después de una tarea agotadora, descubrían las claves enemigas.

El procedimiento se renovaba casi mensualmente por la razón de que el Estado boliviano sustituía las claves casi todos los meses.

Así era como durante los primeros diez días de cada mes el trabajo era ímprobo hasta aclarar los criptogramas cuyas copias se remitían por avión expreso a Comanchaco. No faltaban las exigencias del Ministro

Víctor Rojas y del propio Comanchaco que, en momentos difíciles, necesitados de información, urgían el envío de noticias para confirmar o modificar los planes que tenían a la vista o adaptarlos a las maniobras proyectadas y en ejecución.

Durante los dos últimos meses del año 1933, argentinos y paraguayos trabajaron intensamente, al cabo de los cuales los oficiales argentinos regresaron a su país y los paraguayos se encargaron de resolver solos los problemas que se creaban.

En enero del año 1935 fue enviado a Comanchaco el Tte. 2º. de Marina Felipe Quevedo para formar parte del equipo de criptografía que allí funcionaba, incorporándose al mismo tiempo el Aspirante a Oficial Manuel Peña Villamil. Y aproximadamente en la misma fecha fue destacado al Chaco, como combatiente en la Región del Pilcomayo, el Tte. de Marina Ceferino Solís.

De este conjunto valeroso de marinos paraguayos, sólo sobrevive el Tte. Solís, hoy en retiro, con el grado de Capitán de Corbeta. Infante Rivarola, con el grado de Capitán de Navío, falleció hace dos años. Martínez Ramella, que sobresalía por su inteligencia y extraordinaria capacidad, murió en plena juventud de un derrame cerebral que probablemente algo tuvo que ver con la pesada y extraordinaria labor que tuvo que desarrollar. Felipe Quevedo también murió ya hace muchos años. Tenace también falleció.

La oportunidad de la aparición de este libro es propicia para recordar, una vez más, la colaboración que la Argentina prestó al Paraguay, gracias a la buena voluntad de los Generales Agustín P. Justo y Manuel Rodríguez, y del Almirante Pedro Casal, Presidente, Ministro de Guerra y Ministro de Marina de aquel país, respectivamente, a los militares que nos enseñaron la ciencia del descifrado, que quedaron en el anonimato, y a la Marina de Guerra que prestó ese invalorable servicio a la República, que muchos desconocen.

Asunción, 1º. de abril de 1987


NOTA

Secretario General Interino y 2o Jefe de Transporte de la Marina de Guerra Paraguaya.

 

 

 

 

 

 

 


CAPITULO II

PLAN DEFENSIVO DEL EJERCITO PARAGUAYO DE DICIEMBRE DE 1932

Distinto fue el Plan Defensivo del Comando Paraguayo de fines de diciembre de 1932 al del 15 de julio de 1931 preparado por Estigarribia, treinta días después de la fecha en que se hizo cargo del Comando de la Primera División de Infantería, que cubría la defensa del sector central del Chaco.

En los primeros días de enero de 1933, el Gran Cuartel General del Comando del Ejército del Chaco (Comanchaco) se hallaba en Villa Militar (Isla Poí) y el Puesto de Comando (P.C.) instalado a un kilómetro y medio al norte del citado fortín, a corta distancia del camino a Campo Esperanza, como oculto bajo un pequeño bosque de árboles de poca altura, ubicado al costado de un improvisado campo de aviación, posteriormente convertido en base principal de la Fuerza Aérea Militar durante el tiempo en que el Ejército paraguayo pasó a la “defensiva momentánea” de acuerdo con la Orden General de su Comandante en Jefe del 23 de diciembre de 1932.

El traslado del Cuartel General, realizado el 24 de diciembre, día siguiente de la fecha de la Orden General citada, de la zona de la primera línea a Villa Militar, tuvo por objeto organizar un nuevo Comando y “atender el establecimiento, organización y equipo de tres frentes defensivos principales en la línea de Toledo, Francia y Nanawa, y la construcción de obras defensivas en Corrales, Herrera, Zenteno (Alihuatá), Km. 7 de Saavedra y Samaclay”. El plan de la ofensiva iniciada el 7 de setiembre en Boquerón se había cumplido con “exactitud matemática”.

 

Composición del Cuartel General

Integraban en enero de 1933 el Cuartel General del Comandante en Jefe, instalado en Villa Militar, el Mayor Manuel Garay, como Jefe de Estado Mayor; el Capitán de Aviación, Juan Benítez, como Jefe del Primer Departamento; el Dr. Horacio Fernández como Auditor Legal del Comando; el Dr. Julio César Chaves, como Encargado del Segundo Departamento; el Teniente de Reserva Carlos Cacavelos, como Jefe de la Escolta del P.C.; los radiooperadores Rigoberto Villalba y Mateo Pellitis. encargados de la estación radiotelegráfica ZP 1 del P.C.; el Sargento Magín Ruiz Díaz, que atendía el servicio telefónico; el Sargento Luis Baruja, que prestaba servicio en la Sección Critpográfica; el de igual jerarquía Abelardo Bertoni, quien tenía a su cargo la captación de las informaciones transmitidas en los informativos de las estaciones de radiotelefonía, comerciales privadas nacionales y del exterior relacionadas con el Paraguay, particularmente con las operaciones militares en el Chaco; en la Sección Cartográfica prestaban servicio Luis García Casartelli, el capitán ruso Goldsmidt y el mayor de la misma nacionalidad Leónidas Lesch. Los nombrados jefes, oficiales y clases incorporados al Estado Mayor del Comandante en Jefe prestaban servicio en el P.C. en improvisadas oficinas instaladas en carpas de campaña o en ranchos de techo de paja; pero los demás integrantes del Estado Mayor cumplían sus funciones en el fortín “Villa Militar”, en oficinas que administraban los servicios con limitados medios, pero con excepcional eficacia, y los encargados respectivos se presentaban en el P.C. para los informes o planteamientos de servicio cuando no lo hacían por teléfono o cuando eran citados para entrevistas personales.

Entre estos últimos se encontraban: el Mayor Oscar Rivas Ortellado. Jefe del IV Departamento; el Capitán Guillermo Gatti, Director de comunicaciones; el Mayor Eugenio Martínez, Jefe del Servicio Administrativo: el Doctor Víctor Idoyaga, Jefe del Servicio Sanitario; el Teniente Coronel Camilo Recalde, Inspector General de Armas; el Capitán Atilio Migone, Comandante del primer Grupo de Aviación.

 

Presentación ante el Comandante en Jefe

Al día siguiente de la llegada a “Isla Poí” (Villa Militar) de los integrantes del primer grupo de universitarios Aspirantes a Oficiales de Reserva, trasladados de la Escuela Militar de la Capital al Chaco, que había partido de la Asunción el 31 de diciembre de 1932 en el vapor hospital “Cuyabá”, fueron presentados al Coronel Estigarribia en su P.C. Estábamos presentes en el acto el Mayor Manuel Garay, el Doctor Horacio Fernández y los Aspirantes a Oficiales de Reserva que integraban el grupo: Alberto Rojas, Carlos Velilla, Hermógenes Rojas Silva y Carlos Pastore.

La presentación fue realizada en el despacho del P.C. instalado en un galpón de techo de paja, sin paredes, con piso de tierra, que cubría una superficie aproximada de tres por cuatro metros. Una mesa de caballetes y un par de sillas construidas con restos de madera de cajón de nafta completaban el mobiliario de la oficina del P.C. de Estigarribia. A un lado del galpón, prendido a una tabla sostenida por caballetes, un mapa del Chaco con rayas rojas y azules indicaba las posiciones ocupadas por los ejércitos en lucha, rojas eran las posiciones bolivianas y azules las paraguayas.

El Comandante del Ejército del Chaco nos recibió con actitud fraternal; movimientos suaves, palabras pausadas y voz baja. “Hemos dado término —expresó— a la primera campaña de esta guerra en forma victoriosa para nuestro Ejército, conquistando los dos objetivos fijados en el plan. El primero; la ocupación de la zona de agua del Chaco: Nanawa, Francia, Toledo; y el segundo, la destrucción del Ejército boliviano del Chaco, vale decir del Ejército chaqueño del enemigo”. Y agregó: “Nuestro Ejército se encuentra actualmente a la defensiva activa, y nos mantendremos en esta posición durante el tiempo necesario para organizar los comandos, los servicios y las unidades de guerra en el frente de operaciones y en la retaguardia; y para gastar al enemigo en su ofensiva, que, dado el método usual de la táctica alemana, al que se ajusta el Comando boliviano, y su desprecio por la vida de sus soldados, será brutal, agotador y fatal para Bolivia”.

Terminó expresando su fe en el espíritu de sacrificio y en el patriotismo y valor del pueblo y de sus soldados y en la capacidad de sus gobernantes, “que hará posible —afirmó— la victoria del Paraguay”. Nos despidió exhortándonos a dedicarnos a nuestras funciones con “patriotismo y amor a la responsabilidad”.

Este fue el estilo, el tono, la forma y el sentido invariable de sus entrevistas posteriores, en las que se afirmaba la intención docente, la invitación a pensar y el propósito de promover la participación de sus interlocutores en la conducción de los acontecimientos futuros. Fue también el sentido de sus actos y documentos anteriores en los que afirmaba en forma sistemática su fe en la victoria final.

En su mensaje a la Primera División de Infantería, del 18 de junio de 1931, en ocasión de hacerse cargo del Comando de la Gran Unidad, afirmó su propósito de preparar la victoria contra la agresión, con la abnegación y el sacrificio del pueblo y el apoyo del Gobierno nacional.

Carlos Velilla fue destinado al Comando del Primer Cuerpo de Ejército; Alberto Rojas y Hermógenes Rojas Silva al Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, y el autor de este trabajo, al Estado Mayor del Comando del Ejército del Chaco (Comanchaco) para prestar servicio en la Sección Criptográfica (1). Mi destino correspondió a los servicios prestados anteriormente en la Secretaría de la Presidencia de la República del Dr. José P. Guggiari en los años 1929, 1930 y 1931, en labores administrativas de confianza, y a la respuesta que di al pedido del Comandante de las tropas del Sector Central del Chaco, de participar de inmediato en la organización de los Comandos de los fortines del sector, reclamados entonces por el mismo Estigarribia, que me habilitaron para conocer los términos de los problemas de todo orden relacionados con la defensa nacional de la amenaza de Bolivia de conquistar por las armas el territorio del Chaco. Como en la movilización decretada el 15 de diciembre de 1928, esta vez los mandos superiores decidieron sobre el destino inmediato de la juventud.

 

Nuestra función en el Puesto de Comando (P.C.)

Desde el día de nuestra incorporación a Comanchaco, nos informamos de la documentación existente en la Sección Criptográfica, del tiempo comprendido entre junio de 1931 y enero de 1933, con el propósito de conocer el desarrollo, en ese lapso, de la función que nos correspondía desempeñar, relacionada con la conducción de las operaciones militares.

Nuestros instrumentos iniciales de trabajo fueron: la red radiotelegráfica y la red telefónica que comunicaba al P.C. con Puerto Casado, con los fortines del interior del Chaco, con los Puestos de Comando de las Grandes Unidades y con la Asunción; una máquina de escribir, una máquina de cifrar, una mesa y un par de sillas y taburetes rústicos; cuatro carpetas para archivar cifrados, telegramas y notas, y dos cuadernos de recibo y de despacho de correspondencias.

Intenso y apasionante fue para nosotros el trabajo de la Sección Correos y Claves y su servicio criptográfico desde el primer día de nuestra incorporación. Un rancho de techo de paja, sin paredes, y una carpa de campaña de reducidas dimensiones eran las oficinas donde se trabajaba desde el amanecer hasta la medianoche, aunque en las horas de descanso de la otra mitad de la noche era reclamada nuestra intervención todas las veces necesarias. Horas, días, meses y años se sucedieron para nosotros con tal velocidad al punto de escapar el tiempo a nuestro contralor. Llenaban nuestras horas los acontecimientos de la guerra que cubrían un extenso frente del Chaco, desde Bahía Negra hasta los fortines de la zona de Estero Patiño en la cuenca del río Pilcomayo, y, al mismo tiempo, la retaguardia de la Región Oriental y el exterior.

El estado espiritual y las condiciones materiales de la vida de millares de paraguayos de los diversos frentes de todo el territorio nacional eran registrados sin interrupción. Y desde noviembre del año 1933 también fueron registrados los movimientos del enemigo, mediante la labor del servicio de inteligencia por medios técnicos realizada en forma espectacular con el asesoramiento argentino para conocer el método de descifrar los despachos en clave del enemigo, del frente de operaciones militares y de la retaguardia. El espectáculo de la guerra, observado desde la atalaya de la Sección Correos y Claves del Comanchaco, era al mismo tiempo deslumbrante y aterrador cuando aparecían en escena las virtudes y las pasiones del hombre precedidas y escoltadas por dioses y monstruos. A la vista estaban presentes, minuto a minuto, los aciertos y los errores de los conductores de ambos ejércitos; la gloria y la muerte; y finalmente sólo el dolor decía presente a su paso por la carpa de campaña donde eran registradas las informaciones sobre la incesante lucha contra la naturaleza y entre los hombres lanzados unos contra otros por fuerzas de origen no identificado, con furia sistemática e incontrolable.

Este espectáculo conmovía el sentimiento de hombres de delicada emoción humana como Adriano Irala, quien diariamente, a la hora de la recepción de los partes de fin de jornada, pasaba por nuestra carpa para informarse de los resultados de los combates de ese día. En estas oportunidades, lo veíamos a nuestro profesor de Lógica en el Colegio Nacional- padecer intenso dolor por la muerte diaria de compatriotas en los campos de batalla, repitiendo todas las veces unas palabras en guaraní que expresaban su estado espiritual por el contenido de las informaciones recogidas: “Ña manombata nico”. No pasaron muchos días para ser atacado por una enfermedad que lo llevó a la tumba. Adriano Irala desempeñaba la función de Auditor Legal del Comando del Ejército del Chaco (2).



 

 

NOTAS

(1) A nuestra salida de la Asunción, el Ministro de Guerra y Marina Interino, Dr. Justo Pastor Benítez, nos entregó un salvoconducto que decía textualmente: “El Ministro de Guerra y Marina Int.: El señor Carlos Pastore, fue designado por el Ministerio para prestar servicio en el Comando en Jefe del I y II Cuerpos de Ejército, debiendo embarcarse para su destino en la semana próxima. Asunción, diciembre 29 de 1932”.


Salvoconducto entregado a Carlos Pastore para su traslado al Chaco en cumplimiento de Orden Superior).

(2) En los últimos días de la presencia de Adriano líala en el Cuartel General, hizo una de sus periódicas visitas a Estigarribia- el Presidente de la República, Eusebio Ayala, pariente de aquél. Los médicos habían aconsejado el traslado del profesor a la Asunción, y Ayala, informado del estado en que se encontraba, le ofreció un lugar en el avión que lo había conducido, para trasladarse a la Capital, ofrecimiento que Irala no aceptó queriendo seguir la misma suerte de todos los combatientes del Chaco. El profesor no pudo resistir, por su estado de salud, el viaje por camión, ferrocarril y barco, y falleció pocos días después de su llegada a la Asunción; el diagnóstico médico indicaba que pudo haber salvado la vida con el ofrecimiento del Presidente Ayala.

Un caso similar a éste se produjo al finalizar la guerra, cuando el Cuartel General de Comanchaco se encontraba en Cerro Reconquista (Fortín Carreras Saguier) sobre las primeras estribaciones andinas, cuando un oficial que prestaba servicios en la Sección Correos y Claves enfermó de gravedad y su médico y pariente, el Dr. Ramón Jiménez Gaona, comunicó al autor que el enfermo fallecería en pocos días más si no se lo trasladaba de inmediato en avión a un hospital de retaguardia que disponía de los servicios médicos requeridos para la atención del caso. En ese momento el único avión disponible para este servicio era el reservado para el Gral. Estigarribia y sólo éste podía autorizar su uso. El oficial enfermo se había distinguido en el cumplimiento de su deber y sus condiciones intelectuales permitían abrigar la esperanza de que prestaría en lo futuro servicios al país; se trataba del Tte. 2º. de Reserva Armín Seifart Centurión. Presenté el caso al Gral. Estigarribia quien autorizó el uso de su avión personal para el traslado del enfermo al lugar indicado por el médico y aquél recuperó finalmente su salud.

Los aviones destinados al uso del Presidente de la República y del Comandante en Jefe del Ejército en operaciones estaban también al servicio de la salud de los Jefes y Oficiales con peligro de muerte, fueren o no parientes del Primer Magistrado.




 

 

 


LA GUERRA EN LA REGIÓN DE LOS CONTRAFUERTES ANDINOS

 

La línea enemiga Carandayty, Capiirendá e Ybybobo, formada después de la batalla de “Yrendague-Picuiba”, pierde su base defensiva con la victoria de las tropas paraguayas en Ybybobo, bajo el mando del Coronel Alfredo Ramos. Esta línea fue la última organizada por los bolivianos en el Chaco, frente a las primeras estribaciones andinas, límite histórico reclamado por el Paraguay como parte de su territorio del oeste chaqueño. Las líneas defensivas bolivianas organizadas posteriormente se encontraban fuera del territorio del Chaco propiamente, sobre las estribaciones andinas, entre la cordillera y la zona limítrofe de Santa Cruz de la Sierra. Pero con la llegada de los paraguayos al río Parapití, el 15 y 16 de enero de 1935, se desmoronó la línea boliviana Carandayty- Capiirendá y la zona de Ybybobo, pues las tropas paraguayas avanzaron hasta el macizo andino y cortaron el camino que une Villa Montes con Santa Cruz de la Sierra, en el tramo comprendido entre el Parapití y el Tarairi. Las tropas paraguayas habían trepado a los contrafuertes andinos ajustando su acción a las condiciones de la topografía de la región, desconocida hasta entonces por los combatientes. Se inició otro período de la guerra, de características distintas de las anteriores, impuesto por la geografía de la región y conocido como “la guerra en la Cordillera”.

Las operaciones militares probaron en este período de la “guerra en la Cordillera”, que la consigna “nuestros límites llegan hasta las estribaciones andinas, ni más acá ni más allá del Parapití”, según palabras de Manuel Domínguez, se ajustaba al poderío espiritual del Paraguay en la defensa del límite oeste y de sus derechos territoriales en el Chaco.

 

Traslado del Cuartel General a López de Filippis (Camacho)

La picada abierta desde Punta Rieles (Km. 180), con dirección oeste, pasando por el Km. 220, punto de partida del proyectado camino que uniría este lugar con Pitiantuta e Ingavi, había llegado finalmente a López de Filippis (Camacho), y de inmediato fue mejorado el camino para unir con una carretera el dispositivo del ala derecha del Ejército paraguayo con el ferrocarril de Puerto Casado. En esta tarea se distinguió por su eficaz labor el Regimiento de Zapadores, comandado por Basiliano Caballero Irala, quien gozaba de la distinción y el aprecio profesional del General Estigarribia.

En estas condiciones de comunicación, Estigarribia ordenó el 31 de julio de 1934 el traslado de su Cuartel General de Villa Militar (Isla Poí) a López de Filippis (Camacho), realizado tres días después, el 2 de agosto.

El nuevo Cuartel General fue ubicado a la mano izquierda del camino que une Punta Rieles con López de Filippis a 5 Km. aproximadamente de este último lugar. La urbanización e instalación fueron realizadas, como en el caso anterior, por el Arquitecto Mayor Tomás Romero Pereira, y esta vez fueron consultados los deseos del Jefe del III Departamento de ubicar su oficina más cerca al despacho del General Estigarribia que en el caso anterior. La diferencia de criterio con que fue urbanizado y especialmente instalado este nuevo Cuartel General, del anterior de Villa Militar, correspondió al propósito de permanencia en el lugar por tiempo indefinido. Construido bajo los árboles, oculto de las incursiones de los aviones enemigos, las instalaciones llevaban el sello de la permanencia en el tiempo. Ya no se trataba de simples chozas, sino que las oficinas fueron instaladas en construcciones apropiadas para el trabajo intelectual, como se observa en las fotografías publicadas en este capítulo entre las cuales aparece el Jefe de la Sección Correos y Claves en su oficina de trabajo.

Pero la veloz ofensiva del año 1934, impresa a las operaciones después de Cañada Strongest, obligó al Comando a trasladar nuevamente su Puesto de Mando sobre las estribaciones andinas, después de haber conducido al Ejército desde López de Filippis (Camacho) a las victorias de “El Carmen” (16 de noviembre), “Yrendague-Picuiba” (del 4 al 8 de diciembre) e “Yvybobo” (30 de diciembre).

 

 

En López de Filippis (Camacho) se completa la organización del Puesto de Comando, realizada en Villa Militar (Isla Poí)

En el Puesto de Comando de López de Filippis fueron incorporados el Dr. Pedro Larán como Asesor Legal del Comando en Jefe, en reemplazo de Adriano Irala, quien había fallecido y quien tuvo a su cargo continuar la organización de la justicia en el Ejército del Chaco, iniciada por su antecesor Pedro R. Espinóla; el Dr. Salvador Villagra Maffiodo en el III Departamento, quien tuvo a su cargo la redacción del “Diario de Guerra” y de las Instrucciones y Ordenes de Operaciones generales y particulares obtenidas del cuaderno de notas de las conversaciones telefónicas del Comando; el profesor Herminio Giménez, quien recogió la emoción artística musical de los combatientes; Adolfo Acosta Melgarejo en el III Departamento (1); Víctor Morínigo en el II Departamento, escribano Benigno Ruffinelli en el I Departamento. La Sección Correos y Claves experimentó el mayor desarrollo. Roger Ayala, criptógrafo; Roberto Bogado Sabelli, encargado de correo y taquígrafo; Armín Seifart Centurión, criptógrafo; José D. Pecci, criptógrafo y encargado de correos; Basilio Torres, Carlos A. Pavón, Emilio Antonelli y Albino Samaniego, dactilógrafos; Simeón Adorno y Francisco Agüero, ordenanzas. En la estación de Comunicaciones: Rogelio Rojas, Bienvenido Rolón, Mateo Pollittis, Pascual Bernal, Juan A. Mongelós, Reinaldo Morínigo, Ovidio Scappini, Leovigildo Núñez, Julián E. González, Fulgencio Cáceres Riquelme, Teodoro Mongelós, Feliciano Giménez, Ruperto Benítez, Felipe Sienra, Lorenzo Denis, Clodomiro Sandoval, Maximiano González, Pedro P. Bogado, Tomás Cardozo, Matías Fernández, Clemente Fariña, Alfonso Esquivel, Amalio Flores, José del R. Zárate, Rosario Méndez, Bonifacio Pereira y Silvio Escobar. Grupo Electro-Dinámico (Carga-Acumuladores): Víctor M. Brítez, Encargado del Grupo Electro-Dinámico y Jaime Velázquez. Taller de Encuadernación: Clemente Cardozo Mieres, Antonio Riotorto y Ruperto Arrúa. Grupo Estafetas: Inocencio Melgarejo, Eduardo Vallejos, Enrique Chaves, Ángel Aguilera, Sotero Penayo, Maximiliano Paredes, Filomeno Cristaldo, Ricardo Portillo, Pedro Pascual Benítez, Longino Acosta.

 

Traslado del Cuartel General de López de Filippis a Cerro Reconquista el 2 de febrero de 1935

Con la conquista del camino que une Villa Montes con Santa Cruz de la Sierra, fue necesario el traslado de algunos servicios del Cuartel General organizado en López de Filippis a la zona de los contrafuertes andinos, eligiéndose a tal efecto la zona del fortín Carreras Saguier (Capiirendá) en el lugar que fue bautizado con el nombre de “Cerro Reconquista”, ubicado sobre una sierra, desde donde se dominaban los contrafuertes hasta los macizos andinos al oeste y la inmensa llanura chaqueña al este, cruzada a nuestro paso en la persecución al Ejército boliviano. Los combatientes pudieron así comprender que las consignas sobre nuestros derechos territoriales en el Chaco se ajustaban efectivamente a la topografía y que al llegar a los contrafuertes terminaba el Chaco y comenzaba la Cordillera de los Andes; y que nuestras reclamaciones se ajustaban a la naturaleza del territorio sometido a su soberanía.

La instalación del Cuartel General de Cerro Reconquista tuvo carácter provisional, realizada bajo los árboles, al costado de una pronunciada elevación del terreno, a cuyos pies se veía un lago habitado por pájaros acuáticos, y de donde se divisaban otras elevaciones del sistema de los contrafuertes, hasta percibirse más al oeste el macizo andino.

 

Las oficinas funcionaron en carpas, y se habían abierto refugios para casos de ataques de la aviación boliviana.

El servicio de la Sección Correos y Claves fue completado con la organización de una sección de informaciones por medios técnicos, donde se descifraban ciertos despachos del enemigo al mismo tiempo que en el Departamento de Marina en la Asunción, que descifró 188 mensajes enemigos, de febrero a julio de 1935. El más importante de ellos fue el que denunció la organización y el efectivo de la unidad boliviana del frente de “Ingavi”, que permitió la victoria de ese lugar y que produjo el término de la guerra. También fue organizado, en la Sección Correos y Claves del Cuartel General de Cerro Reconquista, el Servicio de Encuadernación de documentos, que permitió conservar el valioso fondo documental de la Sección, inicialmente contenido en dos carpetas, en enero de 1933 y que llegó a atesorar 40.000 documentos aproximada-mente, debidamente legalizados, entregados en julio de 1935, por el organizador y primer jefe de la Sección Correos y Claves, a su sucesor designado después del cese del fuego (2).

La organización en campaña del Servicio de Informaciones por medios técnicos en el Puesto de Comando de Cerro Reconquista fue completada con la ampliación de Servicios de Captadores de despachos enemigos al Comando superior y entre las unidades en operaciones. El Tte. de Marina Felipe Quevedo y. el Aspirante a Oficial de Reserva Manuel Peña Villamil fueron incorporados a la sección para descifrar los despachos enemigos.

 

 

Breve ocupación de territorios de Santa Cruz de la Sierra

Apenas cruzado el río Parapití, y ocupada Charagua —el 15 de abril— a corta distancia del río, los soldados bolivianos se lanzaron desde lo alto de la cordillera en la zona de Boyuibé, obligando a replegar sus líneas al Ejército paraguayo en la zona de los contrafuertes andinos y el territorio de Santa Cruz de la Sierra, que fue abandonado hasta la ribera derecha del Parapití.

Los bolivianos habían concentrado unidades de caballería montada en la zona de Camiri para lanzarse sobre Cambeity, que nuestro Servicio de Informaciones por medios técnicos los detectaba diariamente, por los partes de transportes de equipos de montar de Santa Cruz de la Sierra a Camiri, aunque quedaba sin aclarar el momento y el lugar en que serían empleados. En Cambeity —zona de Boyuibé— se puso a prueba la sabiduría de la fórmula de la victoria acuñada por Estigarribia, expresada en los términos de “Vencer y Vivir”, cuando el Comando de una Unidad, que fue cercada por el enemigo, recibió la orden de romper el cerco e incorporarse a la nueva línea defensiva, contestó que estaba dispuesto a morir en su puesto, sin duda queriendo expresar que llegaría al extremo de perder la vida en cumplimiento de la orden recibida. Pero Estigarribia no quiso dejar sin respuesta a esta contestación a su orden de romper el cerco, reiterándole al Comandante de la Unidad que debía romper el cerco, como había ordenado, y no morir en su puesto como alternativa a la misión de salvar a su unidad.

En esta oportunidad los combatientes paraguayos fraternizaron con las poblaciones nativas de origen guaraní, habitantes del lugar desde los remotos tiempos de la expedición de Alejo García al fabuloso Imperio del Rey Blanco, con penetración en territorio boliviano más profunda que la de los combatientes paraguayos de esta guerra (3).

 

Ofensiva boliviana de “Boyuibé”, “Parapití” e “Ingavi”

El descubrimiento de la clave boliviana usada entre Villa Montes y Santa Cruz de la Sierra nos hizo conocer la concentración de tropas y de equipos de montar, por vía aérea, en la zona de Camiri, noticia que puso en guardia a nuestro Comando contra una acción enemiga en Boyuibé, que fue lanzada a lomo de mulas por los desfiladeros de la cordillera de los Andes. Efectivamente, el 17 de abril, las tropas bolivianas descendieron de los Andes por una quebrada de la zona de Boyuibé, obligando a los paraguayos que habían tomado Charagua, a replegarse sobre el Parapití y abandonar los territorios ocupados en Santa Cruz de la Sierra. Pero supimos también que la ofensiva boliviana en el sector del Parapití había llegado a su límite, mediante un mensaje personal del Coronel Germán Busch a su amigo Ángel Rodríguez, Jefe del Estado Mayor boliviano, mensaje que fue interpretado por nuestro servicio.

La ofensiva boliviana también se hizo sentir en el frente de Ingavi, donde las tropas paraguayas retrocedieron hasta las posiciones establecidas a 11 kilómetros del fortín, con orden de resistir a toda costa. “Ingavi no debe caer en manos del enemigo”, fue la consigna transmitida a los 200 soldados defensores del sector. En los últimos días de la guerra, el Servicio de Informaciones por medios técnicos descifró un despacho de Puerto Suárez a Santa Cruz de la Sierra, en el que el Comando del III Cuerpo de Ejército boliviano daba un parte del efectivo y del material de la VI División, que accionaba contra nuestras tropas en el sector Ingavi. Según dicho parte (en el que se daban hasta los nombres propios de los jefes), la Unidad tenía el cuadro completo de una División en Jefes y Oficiales, pero con un reducido número de soldados y escaso material de guerra. Apenas conocido este despacho enemigo, el General Estigarribia ordenó el urgente traslado del Regimiento “Batallón 40” del frente del Parapití al frente de Ingavi, y transmitió al Teniente Coronel Casal, Comandante de las tropas paraguayas que resistían al enemigo en este fortín, las siguientes instrucciones:

“la.) A fin de evitar fáciles envolvimientos e incursiones enemigas hacia atrás de sus posiciones, Ud. se ceñirá a las siguientes instrucciones: Ocupar amplio frente, un hombre cada cinco metros mínimo. Desde las alas de su línea así establecida, abrir sendas de control hacia noreste y noroeste que deben ser recorridas constantemente con patrullas. Tener a mano una reserva aunque sea insignificante. 2a.) Apenas tenga reunido en ésa B. 40, ordenará maniobrar contra enemigo de su frente, el cual tiene apenas 1.000 hombres (4).

El cumplimiento de estas instrucciones tuvo momentos en que se puso a prueba una vez más las condiciones intelectuales de Estigarribia. Mientras el enemigo se proponía aparentar un poderío de sus fuerzas de Ingavi que no poseía para defender sus posiciones de la zona, el Comando paraguayo ganaba tiempo para dar el golpe final a las tropas bolivianas de Ravelo cuyo poderío le fue denunciado en el cifrado del propio Comando enemigo.

El Jefe paraguayo de Ingavi recibió la instrucción de alargar el frente y de controlar las alas de sus posiciones mientras esperaba la llegada a Ingavi del Batallón 40, y a la información de que los bolivianos podrían perforar su débil frente contestó Estigarribia que debía fortalecerlo estrechándolo ante la imposibilidad de concentrar más tropas antes de la llegada de las que pertenecían al “Batallón 40”, sustituyendo así la orden anterior de ocupar el frente con los combatientes ubicados cada 5 metros. Estigarribia dictó esta orden a Ingavi ante la información del peligro de la acción enemiga con esta frase: “estreche el frente”.

El 4 de junio, el “Batallón 40” inició su maniobra sobre el enemigo e interceptó a retaguardia del mismo el camino Ingavi-Ravelo, y el 8, a primera hora, se produjo la rendición del Cuadro de Jefes y Oficiales de La Sexta División boliviana y de toda la tropa con su material de guerra. Pocas horas después de publicado el sorpresivo resultado de esta acción militar, Eusebio Ayala comunicaba, en cifrado a Estigarribia, lo siguiente:

“Se ha llegado en Buenos Aires a un acuerdo sobre puntos principales de armisticio. . .Creemos cambio Bolivia se produjo a raíz acción Ingavi que nos llena de alegría y orgullo” (5).

Y en radiograma abierto, el Presidente de la República transmitió el siguiente mensaje de felicitación por la victoria conquistada en Ingavi:

“Una vez más, en el curso de la campaña del Chaco, la capacidad de dirección y el heroísmo de la tropa acaba de convertir una peligrosa amenaza enemiga en brillante victoria de nuestras fuerzas. Ruego aceptar y transmitir a los valientes de Ingavi mis cordiales felicitaciones” (6).

Este mensaje fue contestado por nuestro Comando en Jefe, en los términos que siguen:

“Hondamente emocionado recibo y transmito a los héroes de Ingavi las cordiales felicitaciones del Señor Presidente de la República. Esta victoria ha sido posible gracias a que el Gobierno de la Nación ha consagrado todas sus energías y todos sus esfuerzos en fortalecer el Ejército del Chaco. Ruego aceptar por ello la expresión de nuestra gratitud” (7).

Los combatientes que llegaron hasta frente a los macizos andinos, contemplaron desde sus primeras estribaciones la inmensa llanura chaqueña, y se hicieron cargo, no sin asombro, del esfuerzo realizado para tomar posesión del territorio patrio del Chaco, partiendo de las riberas del río Paraguay. Después de haber realizado esta proeza comprendieron mejor los extremos a que puede llegar la voluntad de una nación en la defensa de sus derechos territoriales, y tuvieron oportunidad de medir el poderío del espíritu humano para la conquista del derecho. Pues, aunque ignoraban el esfuerzo que demandaría la recuperación del territorio del Chaco, no pensaron que ese esfuerzo podía ser realizado en la magnitud observada con el sacrificio de la escasa población paraguaya de menos de 1.000.000 de habitantes y de sus limitados recursos económicos, recuperación que fue pagada con sus propios medios y cuyo costo total fue menos de 200.000.000 de dólares (8).

Al término de las operaciones militares —14 de junio de 1935— el Ejército paraguayo ocupaba todo el Chaco en la superficie reclamada en las gestiones diplomáticas como propiedad del país, de acuerdo con el uti possidetis de 1810, más la porción de los contrafuertes andinos de la costa del Pilcomayo, en la que se encuentra ubicada Villa Montes. Al oeste, la Cordillera de los Andes, al norte, el río Parapití y la línea paralela que, partiendo de la ribera del Parapití, se dirige al este, pasando hacia Ravelo más al norte de Ingavi, y termina en el río Paraguay, al norte de Bahía Negra. Es útil recordar este episodio de la formación territorial del Paraguay, para que sirva de enseñanza histórica el daño que producen a una nación los acontecimientos de la política interna de un país en estado de guerra, como es el caso de la sublevación militar del 17 de febrero de 1936, cuyo líder militar Federico Smith declaró que su movimiento había sido inspirado por circunstancias particulares que no consultaban el interés nacional: la prisión y deportación de su jefe militar y de dos oficiales que realizaban trabajos subversivos para derrocar al Presidente de la República del Gobierno de la Victoria; la tardanza en los trámites de ascenso en el Ejército combatiente, imputable precisamente a Higinio Morínigo que servía a la causa nazi; el seguro de vida votado por el Gobierno a favor de Estigarribia y la situación general del Ejército que salía de una guerra, aunque victoriosa, realizada con el máximo sacrificio a que condujo el triunfo (9).

 

 

Importancia de la participación del Servicio de Informaciones por medios técnicos, en las batallas de “Zenteno-Campo Vía” "Cañada Tanja” e “Ingavi”

Durante los cinco últimos meses de la guerra, el Servicio de Informaciones por medios técnicos trabajó en dos equipos: uno, en el Departamento de Marina en la Asunción y el otro en la Sección Correos y Claves de Comanchaco. El segundo, integrado por el Teniente de Marina Felipe Quevedo y el Aspirante a Oficial de Reserva Manuel Peña Villamil, descifró aproximadamente, desde el 13 de mayo al 22 de julio de 1935, 188 despachos enemigos.

El 12 de junio, a las 12, fue firmado en Buenos Aires el protocolo de cese de hostilidades y la reunión de la Conferencia de Paz. El 14 del mismo mes a las 8:00, la Sección Correos y Claves del Comando del Ejército del Chaco transmitió la última orden de operaciones del Comanchaco, por primera vez en radiograma abierto, en los términos siguientes:
“Radiograma Nº. 5.331, a los Comandos de los Cuerpos de Ejército y Unidades dependientes directamente del Comando en Jefe. El día de hoy, el 14 de junio de 1935, a las 12 horas, cesaran los fuegos de los frentes. Las tropas harán alto a la hora indicada en el lugar alcanzado, donde permanecerán hasta nueva orden. Estigarribia. General Comandante en Jefe del Ejército en Campaña”.

La orden de cese de fuego y de alto no alcanzó a los combatientes del Servicio de Informaciones por medios técnicos. Los equipos de captadores y de cifrados de despachos enemigos del Cuartel General continuaron su labor bajo nuestra dirección hasta el 7 de julio de 1935, fecha en que entregamos la jefatura de la Sección Correos y Claves de Comanchaco, ejercida ininterrumpidamente desde su organización hasta dicha fecha, al Capitán de Ingeniería del Ejército Permanente, Alfredo Plá.

Habíamos recibido en enero de 1933, cuando nos hicimos cargo de la Sección Criptográfica, base sobre la cual se organizó la Sección Correos y Claves de Comanchaco, sólo lo siguiente: una máquina de cifrar, una máquina de escribir, una mesa y un par de sillas y taburetes rústicos, cuatro carpetas para archivar cifrados, telegramas y notas, y dos cuadernos de recibo y despacho de correspondencias. Integraba también la Sección bajo nuestra orden, el sargento criptógrafo Luis Baruja, los sargentos radiooperadores Rigoberto Villalba y Mateo Pollitis y el sargento telefonista Magín Ruiz Díaz.

Al final de la Campaña del Chaco, entregamos la Sección Correos y Claves, cuyo desarrollo lo indica la documentación correspondiente publicada al final de este título.

Aníbal García, precursor de los criptógrafos paraguayos de la Guerra del Chaco, falleció en Buenos Aires. Julio Martínez Ramella, Felipe Quevedo y Humberto Infante Rivarola, tres de los iniciadores del Servicio de Informaciones por medios técnicos, también han fallecido. Viven en el Paraguay Ceferino Solís, uno de los oficiales del primer equipo de descubridores de claves del enemigo, Manuel Peña Villamil, integrante del equipo de Comanchaco (10).

El lector dará su opinión sobre cuál de las tres batallas, “Zenteno- Campo Vía”, “Cañada Tarija” o “Ingavi”, analizados en este trabajo, en títulos separados, a los que nos referimos, debe también ser conocida con el nombre adicional de “Batalla de los Criptógrafos”, o si, a la vista de los elementos de juicio presentados en este trabajo, en ninguna de ellas puede ser reconocida la intervención del Servicio de Informaciones por medios técnicos como factor decisivo del triunfo paraguayo. En oportunidad de rendir homenaje a Julio Martínez Ramella, muerto poco tiempo después de terminada la guerra, bajo la influencia de los recientes acontecimientos de la contienda con Bolivia, pensábamos que tal denominación correspondería a la batalla de “Cañada Tarija”.

Hoy, apagadas las emociones de entonces, y con la perspectiva histórica que da el tiempo, nos inclinamos a pensar que tanto la batalla de “Cañada Tarija” como la de “Ingavi” pueden ser llamadas con el nombre adicional de Batallas de los Criptógrafos, que una mención especial merece el Servicio de Informaciones por medios técnicos en la victoria “Zenteno-Campo Vía”, y que en las efemérides de las tres batallas deben ser citados los criptógrafos que descubrieron las claves usadas por los bolivianos que combatieron en aquellas acciones de guerra. Se rendirá así homenaje, al mismo tiempo que a los actos de heroísmo guerrero, a las expresiones de la inteligencia del hombre, cuya presencia constituye el mejor sistema de defensa de los derechos y de la libertad de los pueblos de relativo poderío por el número de sus habitantes y el volumen de sus riquezas materiales, en estos tiempos en que —como también ocurría en épocas pasadas— no son bastantes las organizaciones militares permanentes, la decisión puesta en la pelea y el valor de enfrentar a la muerte, para comprometer la suerte de los pueblos en los campos de batalla, cuando faltan la ayuda de las artes, la técnica y la ciencia. “Las mejores cualidades guerreras pueden ser suficientes para legar a la posteridad un bello ejemplo de sacrificio por una idea; pero rara vez ha asegurado su sola vigencia el éxito de una causa, cuando no se supo exaltar ante el pueblo el nivel de los más altos valores sociales colectivos, al mismo tiempo que las glorias de las armas, el valor de la inteligencia y el poderío del espíritu humano al servicio de la idea de la justicia de una causa” (11).


NOTAS

(1) Tareas que estaban a cargo del Tte. Acosta Melgarejo:

—Llevar actualizada la Carta de Situación sobre mapas proveídos por la Sección Cartográfica del Departamento y copias de mapas obtenidos del enemigo, y con datos proveídos por las grandes unidades y por el II Departamento (Informaciones del Enemigo). -Mariener actualizado el Orden de la Batalla.

—Gráficos de Transportes y Comunicaciones, cartas de la aviación en Campaña.

—Elaborar los gráficos que requerían algunas órdenes.

(2) Comando en Jefe del Ejército en el Chaco. P.C. en “Cerro Reconquista”. 20-III-35. Mi estimado Pastore: Me encarga el Cmdte. Rolón averiguar contigo si es posible usar los servicios de los encuadernadores que están a tu cargo en ésta, a fin de encuadernar las Ordenes e Instrucciones de Operaciones del Cdo. Si es que es posible, te agradecerá avisar al Tte. Acosta Melgarejo a quien se transmitirá orden para ejecutar los trabajos. Aquí se tiene la mejor impresión sobre la encuadernación de tus Carpetas. Saludos Cordiales. Francisco Sosa Jovellanos.

(3) TOYNBEE. Alnold J.: ESTUDIO DE LA HISTORIA, Volumen V, primera parte, EMECE IOTORES. S.A. BUENOS AIRES, 1957, pp. 228 y ss.

(4) PASTORE, Carlos: Los Criptógrafos en. . .ob. cit. Cifrados y Radiogramas recibidos: del 1º. de mayo al 2 de julio de 1935. Volumen de 748 hojas útiles. Cifrados y Radiogramas remitidos: del 16 de mayo al 31 de mayo de 1935. Volumen de 361 hojas útiles, del 1º. de junio al 2 de julio de 1935. Volumen de 503 hojas útiles.

(5) Junio 8, a las 19 y 18 horas. ESTIGARRIBIA, José Félix, ob. cit Idem., Idem.

(6) Cifrados y Radiogramas recibidos, Idem.

(7)Cifrados y Radiogramas remitidos. Idem.

(8) LIVIERES GUGGIARI, Lorenzo N. El Financiamiento de la defensa del Chaco - 1924 1935, un desafío del Liberalismo económico - ARTE NUEVO, Editores, 116 pp. 1983, Asunción, Paraguay.

(9)       SEIFERHELD, Alfredo M. Conversaciones Político-Militares. Volumen III - Declaraciones de Federico W. Smith, Jefe militar de la sublevación del 17 de febrero de 1936, Ed. EL GRAFICO S.R.L., 1986, pp. 16 y ss.

(10) Ceferino Solís es actualmente Capitán de Fragata en situación de Retiro y Manuel Peña Villamil, doctor en Derecho, Académico de número de la Academia Paraguaya de la Historia y actual Presidente de la misma.

(11) PASTORE. Callos: Participación de los Criptógrafos en la Guerra del Chaco. Ob. cit.


 



APENDICE DOCUMENTAL


DOCUMENTACION DE LA SECCION CORREOS Y CLAVES

 

Oficiales y Tropa que prestaron servicio en la Sección Correos y Claves de Comanchaco

Gran Cuartel General, 5 de julio de 1935

AL

JEFE DE ESTADO MAYOR DE COMANCHACO CERRO RECONQUISTA

Elevo lista nominal del personal afectado a la Sección a mi cargo:

 

OFICINA

Teniente lo. Magín Ruiz Díaz. Encargado Archivo y Criptógrafo.

Teniente lo. Luis Baraja, Criptógrafo.

Teniente 2o. Roger Ayala, Criptógrafo.

Teniente 2o. Roberto Bogado Sabelli, Encargado del Correo y Taquígrafo.

Teniente 2o. Armín Seifart Centurión, Criptógrafo.

Teniente 2o. José D. Pecci, Criptógrafo y encargado del Correo.

Teniente 2o. Basilio Torres, Dactilógrafo.

Aspirante Of. Rva. Carlos A. Paván, Dactilógrafo.

Aspirante Of. Rva. Emilio Antonelli, Dactilógrafo.

Aspirante Of. Rva. Albino Samaniego, Dactilógrafo.

Cabo Siméon Adorno, Ordenanza.

Soldado Francisco Agüero, Ordenanza.

 

ESTACION DE COMUNICACIONES

Teniente lo. Rva. Asim. Rogelio Rojas, Jefe de la Estación de Comunicaciones.

Teniente 2o. Rva. Asim. Bienvenido Rolón, Jefe Estación Captadora.

Teniente lo. Rva. Asim. Mateo Pollitis, Jefe de Estación Radiotelegráfica Central Z.P.O.

Teniente lo. Rva. Asim. Pascual Bernal, Jefe Estación Telegráfica y Telefónica.

Radio-Operador de Ira. Juan A. Mongelós, Jefe Estación Radiotelegráfica Auxiliar Z.P.O.

Reinaldo Morínigo, Radio-Operador de Ira.

Ovidio Scappini, Radio-Operador de Ira.

 

ESTACION DE COMUNICACIONES

Leovigildo Núñez, Radio-Operador de Ira.

Julián E. González, Radio-Operador de 2a.

Fulgencio Cáceres Riquelme, Aspirante Radio-Operador.

Teodoro Mongelós, Aspirante Radio-Operador.

Feliciano Giménez, Aspirante Radio-Operador.

Ruperto Benítez, Aspirante Radio-Operador.

Felipe Sienra, Telegrafista de Ira.

Lorenzo Denis, Telegrafista de 2da.

Clodomiro Sandoval, Telegrafista de 3ra.

Sargento lo. Maximiano González, Telefonista.

Sargento 2o. Pedro P. Bogado, Telefonista.

Sargento 2o. Tomás Cardozo, Telefonista.

Sargento 2o. Matías Fernández, Telefonista.

Cabo lo. Clemente Fariña, Telefonista.

Sargento lo. Alfonso Esquivel B., Legajero Estación Telegráfica y Telefónica.

Cabo lo. Amalio Flores, Ordenanza Estación Radio telegráfica Central Z.P.O.

Soldado José del R. Zárate, Ordenanza Estación Radio telegráfica Auxiliar Z.P.O.

Soldado Rosario Méndez, Ordenanza Estación Captadora.

Soldado Bonifacio Pereira, Ordenanza Estación Telegráfica y Telefónica Soldado Silvio Escobar, Ordenanza Estación Telegráfica y Telefónica.

 

GRUPO ELECTRO DINAMICO (CARGA-ACUMULADORES)

Sargento lo. Víctor M. Brítez, Encargado del Grupo Electro-Dinámico

Sargento Vice lo. Jaime Velázquez, Ayudante.

 

TALLER DE ENCUADERNACION

Teniente 2o. R. Asim. Clemente Cardozo Mieres, Jefe del Taller.

Sargento lo. Antonio Riotorto, Ayudante.

Sargento lo. Ruperto Arrúa, Ayudante.

 

GRUPO ESTAFETAS

Sargento 1o. Inocencio Melgarejo

Sargento 2o. Eduardo Vallejos.

Cabo lo. Enrique Chávez.

Cabo lo. Ángel Aguilera.

Cabo 2o. Gerónimo Martínez.

Cabo 2o. Sotero Penayo.

Cabo 2 o. Maximiliano Paredes.

Cabo 2o. Filomeno Cristaldo.

Cabo 2o. Ricardo Portillo.

Soldado Pedro Pascual Benítez.

Soldado Longino Acosta.

El Teniente 2o. de Marina Felipe Quevedo y el Teniente 2o. Rva. Manuel Peña trabajan en la Sección en el Servicio Técnico Especial.

Teniente Carlos Pastore lo. de Rev.

Jefe de la Sección Correos y Claves del Estado Mayor del General José Félix Estigarribia (Comanchaco)

NOTA: En esta lista no están nombrados los que el 5 de julio de 1935 no se encontraban en servicio en la Sección Correos y Claves de Comanchaco pero que en fechas anteriores habían formado parte de su dotación y cumplido importantes misiones, entre éstos el Dr. Germán Chaves, encargado del Correo con el grado de Teniente 2o.; el Sargento Francisco González Duarte, Jefe de Estafetas (el inolvidable González-jhú); el Dr. Emilio Pérez Ferraro encargado de Correo con el grado de Tte. 2o. de Rev. y el dactilógrafo Tte. V. Toñánez, entre otros que lamento no recordar. Asunción, Mayo de 1980.

 

 

 

 

INVENTARIO GENERAL DE LA SECCION CRIPTOGRAFICA DE COMANCHACO

 

ARCHIVO

1o - CIFRADOS Y RADIOGRAMAS REMITIDOS

8 de setiembre al 31 de diciembre de 1932, volumen de 457 hojas útiles.

1o. de enero al 31 de marzo 1933, volumen de 657 hojas útiles.

1o. de abril al 30 de junio, volumen de 633 hojas útiles.

1o. de julio al 30 de setiembre, volumen de 578 hojas útiles.

1o. de octubre al 30 de diciembre, volumen de 342 hojas útiles.

1o. de enero al 30 de marzo 1934, volumen de 446 hojas útiles.

1o. de abril al 30 de junio, volumen de 363 hojas útiles.

1o. de julio al 30 de setiembre, volumen de 468 hojas útiles.

1o. de octubre al 31 de diciembre, volumen de 595 hojas útiles.

1o. de enero al 31 de marzo 1935, volumen de 519 hojas útiles.

1o. de abril al 3 de julio, volumen de 563 hojas útiles.

TOTAL: ONCE VOLUMENES DE CIFRADOS Y RADIOGRAMAS REMITIDOS.

 

2o.- CIFRADOS Y RADIOGRAMAS RECIBIDOS

6 de setiembre al 31 de diciembre 1932, volumen de 414 hojas útiles, lo. de enero al 28 de febrero 1933, volumen de 363 hojas útiles, lo. de marzo al 31 de marzo, volumen de 441 hojas útiles.

1o. de abril al 30 de abril, volumen de 323 hojas útiles, lo. de mayo al 31 de mayo, volumen de 388 hojas útiles, lo. de junio al 30 de junio, volumen de 258 hojas útiles.

1o. de julio al 31 de julio, volumen de 310 hojas útiles.

1o. de agosto al 31 de agosto, volumen de 369 hojas útiles.

1o. de setiembre al 30 de setiembre, volumen de 273 hojas útiles.

1o. de octubre al 31 de octubre, volumen de 258 hojas útiles.

1o. de noviembre al 30 de noviembre, volumen de 289 hojas útiles.

1o. de diciembre al 31 de diciembre, volumen de 253 hojas útiles.

1o. de enero al 28 de febrero 1934, volumen de 331 hojas útiles.

1o. de marzo al 30 de abril, volumen de 337 hojas útiles.

1o. de mayo al 30 de junio, volumen de 284 hojas útiles.

1o. de julio al 31 de agosto, volumen de 442 hojas útiles.

1o. de setiembre al 30 de setiembre, volumen de 303 hojas útiles.

1o. de octubre al 31 de octubre, volumen de 338 hojas útiles.

1o. de noviembre al 30 de noviembre, volumen de 530 hojas útiles.

1o. de diciembre al 31 de diciembre, volumen de 447 hojas útiles.

1o. de enero al 28 de febrero 1935, volumen de 576 hojas útiles.

1o. de marzo al 30 de abril, volumen de 623 hojas útiles.

1o. de mayo al 2 de julio, volumen de 748 hojas útiles.

TOTAL: VEINTE Y TRES VOLUMENES DE CIFRADOS Y RADIOGRAMAS RECIBIDOS.

 

3o - TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS REMITIDOS

16 de setiembre al 31 de diciembre 1932, volumen de 262 hojas útiles.

1o. de enero al 28 de febrero 1933, volumen de 318 hojas útiles,

1o. de marzo al 30 de junio, volumen de 346 hojas útiles.

1o. de julio al 31 de agosto, volumen de 256 hojas útiles.

1o. de setiembre al 30 de octubre, volumen de 265 hojas útiles.

1o. de noviembre al 31 de diciembre, volumen de 228 hojas útiles.

1o. de enero al 28 de febrero 1934, volumen de 370 hojas útiles.

1o. de marzo al 30 de abril, volumen de 369 hojas útiles.

1o. de mayo al 30 de junio, volumen de 301 hojas útiles.

1o. de julio al 31 de agosto, volumen de 386 hojas útiles.

1o. de setiembre al 30 de setiembre, volumen de 280 hojas útiles,

1o. de octubre al 31 de octubre, volumen de 330 hojas útiles,

1o. de noviembre al 30 de noviembre, volumen de 362 hojas útiles,

1o. de diciembre al 31 de diciembre, volumen de 301 hojas útiles.

1o. de enero al 31 de enero 1935, volumen de 363 hojas útiles,

1o. de febrero al 28 de febrero, volumen de 350 hojas útiles,

1o. de marzo al 31 de marzo, volumen de 338 hojas útiles,

1o. de abril al 30 de abril, volumen de 248 hojas útiles,

1o. de mayo al 15 de mayo, volumen de 336 hojas útiles.

16 de mayo al 31 de mayo, volumen de 361 hojas útiles,

1o. de junio al 2 de julio, volumen de 503 hojas útiles.

TOTAL: VEINTE Y UN VOLUMENES DE TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS REMITIDOS.

 

4o - TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS RECIBIDOS

29 de diciembre 1932 al 28 de febrero de 1933, volumen de 537 hojas útiles.

2 de marzo al 30 de abril, volumen de 505 hojas útiles

1o. de mayo al 30 de junio, volumen de 507 hojas útiles.

1o. de julio al 31 de julio, volumen de 299 hojas útiles

1o. de agosto al 31 de agosto, volumen de 306 hojas útiles.

1o. de setiembre al 30 de setiembre, volumen de 286 hojas útiles.

1o. de octubre al 30 de noviembre, volumen de 406 hojas útiles.

1o. de diciembre al 31 de diciembre, volumen de 342 hojas útiles.

1o. de enero al 28 de febrero 1934, volumen de 509 hojas útiles.

1o. de marzo al 31 de marzo, volumen de 320 hojas útiles.

1o. de abril al 30 de abril, volumen de 419 hojas útiles.

1o. de mayo al 31 de mayo, volumen de 561 hojas útiles.

1o. de junio al 30 de junio, volumen de 594 hojas útiles.

1o. de julio al 31 de julio, volumen de 652 hojas útiles.

1o. de agosto al 31 de agosto, volumen de 593 hojas útiles.

1o. de setiembre al 20 de setiembre, volumen de 406 hojas útiles.

21 de setiembre al 30 de setiembre, volumen de 257 hojas útiles.

1o. de octubre al 15 de octubre, volumen de 357 hojas útiles.

16 de octubre al 31 de octubre, volumen de 458 hojas útiles,

1o. de noviembre al 15 de noviembre, volumen de 416 hojas útiles.

16 de noviembre al 30 de noviembre, volumen de 492 hojas útiles,

1o. de diciembre al 15 de diciembre, volumen de 358 hojas útiles.

16 de diciembre al 31 de diciembre, volumen de 363 hojas útiles,

1o. de enero al 15 de enero de 1935, volumen de 366 hojas útiles.

16 de enero al 31 de enero, volumen de 393 hojas útiles,

1o. de febrero al 28 de febrero, volumen de 656 hojas útiles,

1o. de marzo al 31 de marzo, volumen de 643 hojas útiles,

1o. de abril al 30 de abril, volumen de 541 hojas útiles,

1o. de mayo al 15 de mayo, volumen de 651 hojas útiles.

16 de mayo al 31 de mayo, volumen de 577 hojas útiles.

1o. de junio al 15 de junio, volumen de 563 hojas útiles.

16 de junio al 2 de julio, volumen de 508 hojas útiles.

TOTAL: TREINTA Y DOS VOLUMENES DE TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS RECIBIDOS.

 

5o - DESPACHOS ENEMIGOS DESCIFRADOS

Despachos enemigos descifrados en el Cuartel General: 13 de mayo de 1935 al 22 de junio de 1935, volumen de 183 hojas útiles.

 

6o - DESPACHOS VARIOS

Despachos radio telegráficos y telegráficos no fechados, volumen de 31 hojas útiles.

 

7o - SALUDOS Y FELICITACIONES RECIBIDOS POR COMANDO EN JEFE

Con motivo aniversario de Boquerón y ascenso a General de Brigada del Coronel Estigarribia, volumen de 223 hojas útiles.

Con motivo de la batalla Gondra-Zenteno y ascenso a General de División del General Estigarribia, volumen de 668 hojas útiles.

Contestaciones a felicitaciones recibidas con motivo de las batallas de El Carmen, Ballivián y Picuiba, volumen de 141 hojas útiles.

Con motivo de la batalla de Ingavi, y la firma del protocolo de paz en Buenos Aires, volumen de 515 hojas útiles.

TOTAL: CUATRO VOLUMENES.

 

8o - CIFRADOS Y RADIOGRAMAS DE LAS UNIDADES DEL EJERCITO CAPTADOS POR LA ESTACION RADIOTELEGRAFICA DEL COMANDO

Cifrados y radiogramas captados durante las batallas de Boyuibé y Parapití, 17 de abril al 16 de mayo de 1935, volumen de 150 hojas útiles.

Cifrados y radiogramas captados durante la batalla de Ingavi, 4 de junio al 11 de junio de 1935, volumen de 26 hojas útiles.

TOTAL: DOS VOLUMENES DE CIFRADOS Y RADIOGRAMAS CAPTADOS.

 

9o - CIFRADOS Y RADIOGRAMAS, TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS RECIBIDOS EN EL PUESTO DE COMANDO EN JEFE. CIFRADOS Y RADIOGRAMAS, TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS REMITIDOS DESDE EL PUESTO DE COMBATE DEL COMANDO EN JEFE

a —CIFRADOS Y RADIOGRAMAS RECIBIDOS

22 de enero al 10 de abril de 1935, volumen de 550 hojas útiles.

b.-TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS RECIBIDOS

22 de enero al 15 de marzo de 1935, volumen de 483 hojas útiles.

16 de marzo al 12 de abril de 1935, volumen de 489 hojas útiles.

c.-CIFRADOS Y RADIOGRAMAS REMITIDOS

22 de enero al 8 de abril de 1935, volumen de 136 hojas útiles.

d.-TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS REMITIDOS

23 de enero al 28 de febrero de 1935, volumen de 297 hojas útiles, lo. de marzo al 13 de abril de 1935, volumen de 491 hojas útiles.

TOTAL: SEIS VOLUMENES.

 

10o - CONFIRMACIONES DE CIFRADOS, RADIOGRAMAS Y TELEGRAMAS

a.- DE MINDEFENSA

16 de agosto al 31 de octubre de 1933, volumen de 183 hojas útiles,

lo. de noviembre al 30 de diciembre, volumen de 273 hojas útiles,

lo. de enero al 29 de abril 1934, volumen de 257 hojas útiles,

lo. de mayo al 31 de agosto, volumen de 303 hojas útiles,

lo. de setiembre al 31 de diciembre, volumen de 255 hojas útiles. 1 o. de enero al 31 de marzo de 1935, volumen de 203 hojas útiles,

lo. de abril al 26 de junio, volumen de 71 hojas útiles, con un apéndice de observaciones de Mindefensa y Comanchaco o cifrados cambiados.

b.-DEL COMANDO DEL PRIMER CUERPO DE EJERCITO

26 de agosto de 1934 al 11 de junio de 1935, volumen de 87 hojas útiles.

c.-DEL COMANDO DEL SEGUNDO CUERPO DE EJERCITO

26 de enero de 1934 al 7 de mayo de 1934, volumen de 31 hojas útiles.

d.-DEL COMANDO DEL TERCER CUERPO DE EJERCITO

29 de diciembre de 1933 al 4 de noviembre de 1934, volumen de 217 hojas útiles.

31 de diciembre de 1934 al 14 de junio de 1935, volumen de 103 hojas útiles.

e.-DE VARIOS

22 de enero de 1934 al 4 de mayo de 1935, volumen de 10 hojas útiles.

TOTAL: DOCE VOLUMENES.

 

11o.- SECCION CORREOS

Libro de Salida de la correspondencia oficial de 255 páginas útiles. Libro de entrada de la correspondencia oficial: Primer libro de 300 páginas útiles y segundo libro de 30 páginas útiles.

Lista de cartas particulares remitidas, 28 de febrero de 1934 al 18 de junio de 1935, volumen de 238 hojas útiles.

Recibos de cartas particulares remitidas, 16 de setiembre de 1933 al 25 de diciembre de 1934, volumen de 164 hojas útiles.

Recibos de cartas particulares remitidas, 2 de enero de 1935 al 29 de mayo de 1935, volumen de 231 hojas útiles.

Comisión de estafetas, 21 de mayo de 1934 al 15 de junio de 1935, volumen de 75 hojas útiles.

Libro de Salida y de Entrada del Puesto de Combate del General en Jefe, 5 de febrero de 1935 al 11 de abril de 1935 y 28 de enero de 1935 al 10 de abril de 1935, respectivamente, volumen de 58 hojas útiles.

Recibos de los Departamento de Comanchaco y otros, 27 de octubre de 1933 al 2 de julio de 1935, volumen de 169 hojas útiles.

Recibos varios, 4 de mayo de 1933 al 22 de junio de 1935, volumen de 282 hojas útiles.

Recibos del I, II y III Cuerpos de Ejército: 4 de octubre de 1933 al 22 de junio de 1935, 17 de agosto de 1933 al 22 de junio de 1935 y 4 de octubre de 1933 al 19 de junio de 1935, respectivamente, volumen de 69 hojas útiles.

Recibos de la Dirección de Aviación en Campaña, Dirección de Comunicaciones, Intendencia General en Campaña, Juzgado de Instrucción Militar, Dirección de Servicio Sanitario: 17 de noviembre de 1933 al 7 de abril de 1935, 28 de marzo de 1935 al 4 de abril de 1935 y 11 de diciembre de 1933 al 3 de marzo de 1935, volumen de 134 hojas útiles.

Recibos del Cuartel Maestre General: lo. de junio de 1933 al 23 de mayo de 1935, volumen de 95 hojas útiles.

NOTA: Recibos de la Intendencia General en Campaña a que se refiere el penúltimo apartado comprende desde el 17 de noviembre de 1933 al 3 de abril de 1935.

TOTAL TRES LIBROS Y DIEZ VOLUMENES.

 

12o.- MAQUINAS, CODIGOS, TABLILLAS Y CLAVES PARA CIFRAR

a—MAQUINAS

Máquinas cifradoras A.G.M. tipo 1: Nos. 1, 2, 13, 17 y 19.

b.—CODIGOS

Código telegráfico de Mindefensa: Ejemplares Nos. 3 y 4 Código telegráfico. Segunda Parte del Código Nacional de Señales: Ejemplares Nos. 4, 5 y 9.

Códigos confeccionados por la Sección Criptográfica de Comanchaco: Código No. 1; ejemplar No. 1. Código No. 2 Serie A: ejemplares Nos. 4 y 7. Código No. 2, Serie B: ejemplares Nos. 1, 7, 8, 9 y 12. Código No. 2, Serie C, ejemplar No. 1 y Código No. 3 Serie A: ejemplares Nos. 1 y 7.

Código en guaraní Nos. 1, 2 y 3 y “Chajhá”.

Código telegráfico Dirco: Ejemplar No. II-5.

c.- TABLILLAS

Juegos de tablillas para usar con los códigos confeccionados por la Sección Criptográfica de Comanchaco: Serie A: Ejemplares Nos. 1, 2, 3, 4, 7, 8, 9, 10, 22, 23 y 24. Serie A: Segunda Parte: Ejemplares Nos. 1, 7 y 8. Serie B: Nos. 1, 3, 4, 5, 6, 12, 13 y 14.

d.-CLAVES Clave No. 26.

e.-VARIOS

Códigos, Agregados a los Códigos y Claves usadas en las comunicaciones durante la campaña del Chaco. Incineración de Códigos, Claves y Tablillas. Recibos varios: 1932 a 1935, 1934 a 1935 y 1933 a 1935, respectivamente. Volumen de 140 hojas útiles.

 

13o.—VARIOS

a.-NOTAS RECIBIDAS, REMITIDAS Y VARIAS, volumen de 221 hojas útiles.

b.-DOS EJEMPLARES DE LA COLECCION DE “ORDENES TELEGRAFICAS Y RADIOTELEGRAFIAS”. Ejemplares Nos. 1 y 2 (Los ejemplares Nos. 2, 3 y 4 están en poder del General en Jefe, Teniente Coronel Morínigo, respectivamente).

c.-LIBROS DE NOVEDADES DE LAS ESTACIONES RADIOTELEGRAFIAS Y TELEGRAFICAS. Veinte y un cuadernos.

d.- COMUNICACIONES PASADAS POR LA SECCION CRIPTOGRAFICA A LOS DEPARTAMENTOS. 23 de abril de 1934 al 4 de julio de 1935. Siete volúmenes.

e.-UN EJEMPLAR DE “NORMAS PARA LOS SERVICIOS DE LOS ESTADOS MAYORES EN CAMPAÑA”.

f.- TRANSMISION DE INFORMATIVOS:

Radio-Prensa, 18 de julio de 1934 al 19 de enero de 1935, volumen de 291 hojas útiles.

Radio-Prensa, 28 de marzo de 1935 al 26 de junio de 1935, volumen de 127 hojas útiles.

O.I.F., 31 de marzo de 1935 al 11 de junio de 1935, volumen de 56 hojas útiles.

Noticioso para el frente, 10 de mayo de 1935 al 11 de junio de 1935, volumen de 44 hojas útiles.

“10 minutos para Santa Cruz”, lo de junio de 1935 al 11 de junio de 1935, volumen de 12 hojas útiles.

g.-INDICE DE TELEGRAMAS Y TELEFONEMAS RECIBIDOS Y TRANSMITIDOS: 6 de setiembre de 1932            al 30 de setiembre de 1934. Ejemplar No. 1 (Los ejemplares Nos.  2 y 3 en poder del General Estigarribia y del Coronel Garay, respectivamente).

h.- ORDENES EMANADAS DEL COMANDO EN JEFE EN CAMPAÑA: 6 de setiembre de 1932 al 31 de diciembre de 1932, volumen de 9 hojas.

i— JUEGOS DE TABLILLAS EN PREPARACION PARA USAR CON LOS CODIGOS CONFECCIONADOS POR LA SECCION.

j.- CARTAS.

No. 34 D, reservado No. A-4.

No. 38 D, reservado No. A-50.

No. 194, reservado No. 100.

No. 31 D, reservado No. 186.

Carta del Gran Chaco y Oriente de Bolivia: PL No. 107 preservado No. 500.

k.-HORA DE TRANSMISION DE CIFRADOS Y RADIOGRAMAS REMITIDOS DESDE EL lo. DE ENERO DE 1933 HASTA EL 2 DE OCTUBRE DE 1934.

CONTENIDO TOTAL DEL ARCHIVO: Ciento cuarenta y seis volúmenes, veinte códigos, veinte y dos tablillas y una en preparación, veinte y un cuadernos, cinco cartas y una clave.

 

 

 

MATERIAL

1o.- OFICINA

a.-MAQUINAS DE ESCRIBIR:

Z 460834 Remington modelo 16

Z 271005 Remington modelo 12

615181-14 Underwood

565533 Underwood Portátil

4-B-132544 Underwood Portátil

V-390956 Remington Portátil

V-535906 Remington Portátil.

b.—CARPAS: Una de cuatro por seis, una de cuatro por cuatro y siete carpas de dos por cuatro, oficina y vivienda de oficiales.

c.—VARIOS: Un numerador automático, un presillador, un reloj despertador, una campanilla, un tintero, papeles de copiar, formularios para telegramas, telefonemas y radiogramas y un porta-secante.

 

2o.- ESTACIONES RADIOTELEGRAFIAS Y TELEGRAFIO A-TELEFONICA

Dos estaciones transmisoras y receptoras.

Dos estaciones receptoras.

Tres centrales de diez, ocho y seis líneas.

Tres aparatos telegráficos.

Siete teléfonos Ericasons.

Dos carpas cuatro por cuatro y siete carpas de cuatro por dos.

Una moto-bomba Witte cargador de acumuladores con dos dínamos.

 

3o - TALLER DE ENCUADERNACION

Una guillotina palanca marca A. Foucher No. 493.

Un cuchillo grande.

Dos pinceles usados.

Un colero.

Una prensa de madera para dorar.

Una regla centimetrada.

Un martillo zapatero.

Una aguja para encuadernación.

Un compás chico.

Un calentador “Primus” No. 1 Una lima triangular usada.

Una cacerola con tapa.

Des agujas para calentador.

Una tijera grande.

Y materiales diversos de encuadernación.

Este inventario consta de siete páginas. En la fecha, por orden de la superioridad, hago entrega de todo lo inventareado al Capitán del Ejército don Alfredo Plá, firmando cuatro ejemplares de un mismo tenor.

ENTREGUÉ CONFORME

P.C. “Cerro Reconquista”

Julio 7 de 1935

Carlos A. Pastore Teniente de Rva.  

Alfredo Plá Capitán de Ing.

 

MAQUINAS CIFRADORAS, CODIGOS, CLAVES Y TABLILLAS EN PODER DE LOS CUERPOS Y UNIDADES DEL EJTO. EN CAMPAÑA

 

1935

 

PRIMER CUERPO DE EJERCITO

1 Máquina cifradora No. 14,

2 Códigos II Parte, ejemplares No. 3 y 18,

7 Códigos No. 2 Serie C. ejemplares 2-3-4-5-6-7-8,

5 Tablillas Serie A, ejemplares Nos. 16-17-18-19-20,

2 Tablillas Serie A. de letras ejemplares No. 26 y 27.

 

SEGUNDO CUERPO DE EJERCITO

Máquina cifradora,

1 Código II Parte ejemplar No. 2,

6 Códigos Nos. 2 Serie B, ejemplares Nos. 2-3-4-5-6,

1 Código No. 2 Serie B, ejemplar No. 10 (remitido al R.I. “14”) 4 Tablillas Serie A, ejemplares Nos. 5-6-11-12,

6 Tablillas Serie B, ejemplares Nos. 2-7-8-9-10-11,

 

TERCER CUERPO DE EJERCITO

Maquina cifradora,

1 Código II Parte ejemplar No. 1,

5 Códigos No 2 Serie A, ejemplares Nos. 2-3-4-5-6,

5 Tablillas Serie A, ejemplares Nos. 11-12-13-14-15,

Instrucciones para el uso de tablillas adjuntas al Código No. 2 Serie A.

 

DESTACAMENTO EN “INGAVI”

1 Código No. 1 ejemplar No. 12,

1 Tablilla Serie A, ejemplar No. 22.

BATALLON “40”

1 Código No. 1, ejemplar No. 25 Serie A.

1 Tablilla Serie A, ejemplar No. 25.

 

COMANPLAZA EN “PITIANTUTA”

1 Ejemplar de Claves No. 26.

INTEJERCO

5 Códigos Nos. 3 Serie A, ejemplares No. 2-3-4-5-6,

5 Tablillas Serie A, II Parte, ejemplares Nos. 2-3-4-5-6.

2 Ejemplares de claves y disco para cifrar y descifrar del II C.E. entregados al Radio Operador Antonio Pésola designado Operador de la Estación en “Pitiantuta”. Posteriormente, dichas claves fueron utilizadas por Estación de radio de la Intendencia de la D. “8” (1934).

 

 

INVENTARIO GENERAL DE LA ESTACION DE COMUNICACIONES AL SERVICIO DEL COMANDO EN JEFE DEL EJERCITO EN EL CHACO

(1) Un aparato transmitor “Hartley” de 2 válvulas con su correspondiente batería.

(1) Un aparato transmisor “Armstrong” de 4 válvulas con su correspondiente batería.

(1) Un manipulador “A.T.M.” en regular estado.

(1) Un receptor de tres válvulas (fabricación Chaco).

(3) Tres manipuladores imitación “A.T.M.”

(1) Un receptor de tres válvulas “D.M.R.C.” No. 1 (1) Un ondametro “General Radio” con cuatro bobinas.

(1) Un aparato receptor tipo “R” No. 1 en perfecto estado.

(1) Un aparato receptor de tres válvulas.

(1) Un aparato Radio Telegráfico “D.M.3” No. 58.

(1) Un aparato Radio Telegráfico “D.M.3” No. 56 en mal estado.

(1) Un conmutador de dos líneas en buen estado.

(7) Siete teléfonos auriculares en buen estado.

(3) Tres relojes despertadores en regular estado

(8) Ocho juegos antena cobres en buen estado.

(2) Dos volímetros en buen estado.

(4) Cuatro destornilladores en buen estado.

(3) Tres pinzas alicate en buen estado.

(11) Once acumuladores en buen estado.

(1) Una llave francesa en buen estado.

(1) Un martillo de bola en buen estado.

(2) Dos llaves inversoras de una vía.

(1) Una llave inversora bipolar en buen estado.

(2) Dos válvulas “201” “A”, de repuesto.

(1) Una lámpara soplete en buen estado.

(1) Un soldador en buen estado.

(3) Tres válvulas “A. 609” de repuesto.

(6) Seis aparatos telefónicos de campaña en regular estado.

(1) Una central telefónica “Siemens” de 10 líneas en buen estado.

(2) Dos centrales “Ericssons” de 6 y 8 líneas en buen estado.

(3) Tres aparatos telegráficos terminales en buen estado.

(15) Quince pararrayos en regular estado.

(1) Un motor bomba “White” con un dínamo.

(50) Cincuenta aisladores carretel en buen estado.



 

 

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