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ROBERTO SIENRA ZAVALA


  SÍNTESIS DE LA GUERRA DEL CHACO - Por ROBERTO SIENRA ZAVALA - Año 2010


SÍNTESIS DE LA GUERRA DEL CHACO - Por ROBERTO SIENRA ZAVALA - Año 2010

SÍNTESIS DE LA GUERRA DEL CHACO

ROBERTO SIENRA ZAVALA

Edición al cuidado de

FRANCISCO AQUINO ZAVALA

CONCEPCIÓN - PARAGUAY

Setiembre, 2010 (296 páginas)

 

 

 

 

PRÓLOGO

 

            Es probable que existan tres formas de escribir historia; una basada en la tradición, que conduce fácilmente a la deturpación, a la creación de mitos y si bien exista quizá un basamento histórico inicial, ella será transformada por la imaginación, los intereses o la ideología del autor.

            Otro estilo es basarla en documentos, textos, proclamas, etc. que conduce directamente al descubrimiento de la verdad objetiva, que es la forma de salvar lo verdadero de lo falso, lo original de la fabulación. Paradójicamente existe un cierto temor de asumir la verdad, desnudar las lacras, desde que hay cuestiones que comprometen honras falsificadas, dentro de una sociedad que no se caracteriza precisamente por honrar la inteligencia ni la probidad.

            Una tercera forma de escribirla es cuando los propios protagonistas o actores describen los hechos en que tuvieron directa participación, sea como gobernantes, inventores, viajeros o protagonistas de guerras y revoluciones. Estos relatos tienen el verdadero valor de los documentos, e incluso más por        que describen con absoluta fidelidad los sentimientos,     las pasiones y temores que existen detrás de cada hecho narrado.

            En nuestro medio Juan Crisóstomo Centurión es el único actor y sobreviviente de la Guerra Grande que la describe y es una fuente de certidumbre y consulta de los paraguayos interesados en conocer y profundizar los sucesos bélicos de la primera guerra internacional en que el Paraguay defendió su propia existencia como nación. Existen unos pocos cronistas menores de sucesos específicos, sobrevivientes que relatan un aspecto de su experiencia de guerra.

            En el caso de los sucesos de la Guerra del Chaco, existe una rica historia contada por bolivianos y paraguayos, actores de batallas, triunfos y victorias, peripecias y sufrimientos, coincidentes sobre los mismos sucesos, las mismas batallas, cuya historia debiera ser ensamblada de conjunto, codificada si se quiere en un trabajo de investigación bibliográfica, que después de tantos años debiera iniciarse como iniciativa de los descendientes de aquellos héroes que dejaron sus restos o parte de su existencia en la afirmación de su amor a la patria.

            Esto que pareciera una expresión de inquietud platónica, es precisamente lo que inicia Roberto Sienra con esta obra, en la que se da la versión de cada lado - paraguaya y boliviana - sobre los fenómenos propios de una guerra cruel, donde además de los riesgos propios, estaba latente y fue real la tortura de la sed, que segó tantas vidas como la acción del cañón y la metralla. Si la historia es parte de una ciencia social, como lo es, sería una buena noticia, iniciar con los pares bolivianos, una corriente de acercamiento e intercambio de información y fuente histórica.

            El autor de la presenta obra, que es una síntesis y un mensaje, tiene derecho a hacerlo, porque esta honrando a su padre y una serie de parientes sanguíneos, que se han presentado a ofrendarse a la patria, con la suprema generosidad de ofrecer su cuerpo, sus miembros y su vida misma a la metralla sorpresiva o al bombardeo aéreo incesante.

            Tiene el autor la fortuna de haber convivido con su padre veterano y los hermanos de su padre, héroes del Chaco, porque realmente todos fueron héroes, en mayor o menor medida, unos citados en el parte oficial, y condecorado en el frente y otros anónimos, todos portadores de una grandeza espiritual y de mil anécdotas, que a veces lo transmitían a hijos y nietos, rota la parquedad con la que se referían a esa experiencia tan dura, tan grande de haber combatido en el Chaco.

            Muchos de los conductores gloriosos de la guerra han dejado sus memorias escritas, donde transmiten sus experiencias, sus sueños y muy levemente sus temores. Desde la Memoria de Estigarribia la espada brillante del Chaco y el cerebro privilegiado para la guerra, o las obras de Carlos Fernández, o Rafael Franco, Ceferino Vega Gaona, Barreto, Florentín, Sienra, y un largo etcétera, que suman más de cien obras fácilmente, puede elaborarse par a par, con los textos bolivianos, un trabajo de conjunción temática, en este caso, sería de batalla a batalla, para que las generaciones futuras tengan a la vista los sacrificios de sus ascendientes, y eso será el monumento a la paz, al panamericanismo, al desarrollo que ambos países deben abordar en este Siglo XXI.

            Que ambas generaciones documenten el horror y la tragedia de la guerra ocurrida entre 1932/1935, es fuente segura de sostenimiento de una paz verdadera y fructífera para el futuro. Y con toda intención este prologuista usa la expresión “paz fructífera” entendida ésta como una renuncia al armamentismo, que en el caso de Bolivia actualmente, es un fenómeno que debe mencionarse porque es un caso que está en la prensa, y en el presupuesto oficial del Estado boliviano. Es difícil entender como lo manifiestan las máximas autoridades bolivianas que el armamento se adquiera a los efectos de la política interna.

            El autor de la presente obra aborda en un estilo muy adecuado para la crónica de la guerra, anécdotas a veces jocosas de pasajes y hechos que ha recibido como relato de su padre y parientes, o tomada de otros actores, que muchas veces se pierden en el tiempo. La guerra pese a su dureza y dramatismo, está llena de pasajes humanos, alegres, a veces de solidaridad, y de fortuna, que solo sus actores saben relatarlo. La obra también se luce con el material fotográfico presentado, proveniente de un médico voluntario de nacionalidad argentina que con gran sentido humanitario convivió más de un año en el campo de batalla. Alguna ilustración que se publica en la obra, presenta la labor del "escribiente ", el personaje más buscado en los momentos de sosiego, que sabiendo escribir palabras bellas a la novia, lo hacía como un favor al compañero quien no poseía la virtud de la grafía. Otras varias ilustraciones también exhiben a los soldados caminar por la calcinante tierra chaqueña con los pies descalzos, que delata el acostumbramiento del soldado al terreno en que se desenvolvía.

            El autor de la obra cita entre los antecedentes de la guerra los Convenios que generosamente regalaban la mitad del Chaco, conocidos como el de Decoud-Quijarro, (1879), Aceval-Tamayo(1887) y Benítez-Ichaso (1894). Sobre esta cuestión es necesario hacer dos comentarios breves.

            En el caso de la Guerra del Chaco se pueden mencionar dos errores de bulto cometidos por los gobiernos respectivos:

            1. El primero de Bolivia cuando por orden del presidente José Ballivián se elabora un mapa corográfico de Bolivia que incluye la mitad del Chaco, con una línea oblicua que partiendo de Bahía Negra sobre Río Paraguay llega al Río Pilcomayo a la altura del paralelo 23°. El mapa fue elaborado por el coronel ingeniero Bertres, Director de la Mesa Topográfica, lo que le daba carácter oficial. Ese mapa lo vieron en sus libros de texto escolar varias generaciones de bolivianos. La elaboración del mapa obedecía a la fusión de varios mapas supuestos revisados para su elaboración, de allí la denominación de "corográfico ".

            2. El segundo Convenio Decoud - Quijarro, (1879) suscrito ad referedum del Congreso, regalaba la mitad del Chaco a Bolivia. El proyecto de Convenio se suscribió "sin discusión de títulos ni antecedentes" significaba donar un terreno a Bolivia sin tener éste ocupación, derecho ni título que exhibir.

            El Paraguay, por el contrario, hacía once meses había sido beneficiado por el fallo del Presidente Hayes, afirmando `que ese gran Chaco pertenecía a la soberanía del Paraguay.' De qué sirvió entonces el gran sacrificio de la Guerra Grande ? En los demás tratados se puede hacer extensivo el mismo comentario: increíble generosidad que solo sirvió para despertar ilusiones entre los bolivianos. Es de mencionar, que si no hubiera sido por los ilustres Senadores que dejaron perimir el tiempo de aprobación, sin ponerlo siquiera en el Orden del Día. Aquellos si fueron senadores, padres de la patria.!

            Por supuesto, ante ese reconocimiento provisorio del poder ejecutivo, sujeto como se sabe a la aprobación del Congreso, en Bolivia ya se aceptaba como un hecho que el Paraguay estaba dispuesto a ceder o negociar una gran parte del Chaco, por lo menos.

            Se menciona estos dos casos de políticas erráticas de ambos gobiernos, uno en 1843 y el paraguayo en 1879, para demostrar una vez más que la política internacional y la diplomacia, debe ser manejada con prudencia, sabiduría y patriotismo. 

            Finalmente es de justicia poner énfasis en el estilo original de poner en el tapete un hecho histórico, con la doble versión de uno y otro lado, en la búsqueda de la verdad. El hecho, desde la atalaya del prologuista, es la primera vez que se percibe y es de desear que se reproduzca en otros aspectos la consideración de la opinión del otro, del tercero, o sea, que uno no es el único dueño de la verdad, que la propia existencia del intelectual, el escritor de historia en especial, debe tener la amplitud y la sencillez de Diógenes, que en la búsqueda de la verdad caminaba por la vida llevando como vestido un tonel y una lámpara y nada más.

            La obra de Roberto Sienra, una revista de la Guerra del Chaco en síntesis, en versión paraguaya y boliviana, o boliviana y paraguaya, aparece en un momento oportuno, en que la presencia de las ciencias sociales en general y la historia en particular ocupa un magro y disminuido sitio en las planes y textos de estudio de la juventud.

            El esfuerzo y la decisión de incluir además un valioso material digital, lo ubica como una obra valiosa desde el punto de vista de la modernidad y la cultura.

 

                                                                       JULIO CÉSAR FRUTOS

 

 

 

 

CONTENIDO

 

DEDICATORIA. PRÓLOGO. AGRADECIMIENTOS. INTRODUCCIÓN.

 

CAPÍTULO PRIMERO: Breve historia de Bolivia. Orígenes. Independencia. Pérdida de su costa marina. Bolivia-Perú. Daniel Salamanca. Breve historia de Paraguay. Los guaraníes. La Conquista. La Colonia. Los comuneros. La independencia. La Triple Alianza. La anarquía. El Chaco.

 

CAPÍTULO SEGUNDO. Tesis paraguaya sobre el Chaco. Las expediciones. Siete Reyes y diez virreyes. Tratado con la Argentina. El Laudo Hayes. Tesis boliviana sobre el Chaco. Audiencia de Charcas. Juan Baños. Suárez Aranda. Los Tratados: Decoud - Quijarro. Aceval - Tamayo. Benítez - Ichazo. Soler - Pinilla. Fortines bolivianos. Statu Quo. La penetración militar boliviana. Fortines paraguayos. Adolfo Rojas Silva y Aparicio Figari. Plan boliviano. En lo político. En lo militar. Plan paraguayo. En lo político. En lo militar. La indefensión. El soldado boliviano. El soldado paraguayo. Masamaklay. Cuadro comparativo de los respectivos estados de preparación militar de Bolivia y Paraguay a mediados de 1932. Bolivia. Instituciones Militares. Efectivos. Armamentos. Paraguay. Instituciones Militares. Efectivos. Armamentos. Anécdota. Despliegue de los Ejércitos boliviano y paraguayo del tiempo de paz al 1° de enero de 1932. Ejército Boliviano. Sector Sudeste. Sector Septentrional. Ejército Paraguayo. Sector Sudeste. Sector Septentrional. Las cañoneras. Pitiantuta. El inicio. La retoma. El oasis. Belhaieff. Fruto de la imprudencia.

 

CAPÍTULO TERCERO. La guerra. Año 1932. Principales batallas. La guerra. Paraguay se retira de la Conferencia de Washington. Principales batallas de 1932. Boquerón. (Síntesis de la versión paraguaya). Víctor Ustares. Augusto Roa Bastos. Boquerón (Síntesis de la versión boliviana). Carlos Quintanilla. Deber cumplido. Orgullo boliviano. Cómputo de fuerzas. Bolivia - Paraguay, Arce- Alihuatá (Síntesis de la versión boliviana). Lázaro, levántate y anda. Anécdota. Arce - Alihuatá (Síntesis de la versión paraguaya). Avanzar. El episodio desconocido. Cultivos microbianos. Ramírez. Tiempo y espacio. Convicción Cristiana. Saavedra. Murgía. El enigma de Platanilos. Hans Kundt.

 

CAPÍTULO CUARTO. Nanawa - Gondra - Campo Vía. Principales batallas. Corrales. Primer año de guerra. Nanawa (20 de enero), (Síntesis de la versión boliviana). Nanawa. (20 de enero) (Síntesis de la versión paraguaya). Anécdota. Alihuatá. Gondra, el juramento y el túnel. Duelo de artillería. Herrero Bueno. Declaración de guerra. El mensaje de Hans Kundt. Nanawa (4 de julio) (Síntesis de la versión boliviana). Masacre. Nanawa (4 de julio) (Síntesis de la versión paraguaya). La muralla viva. El avión "Nanawa". Toledo. Irala Fernández. Campo Vía (Síntesis de la versión paraguaya). El cerco. Grande e histórica. El paí Pérez. ¡Qué dirán en La Paz! Campo Vía (Resumen de la versión boliviana). Momentos dramáticos. General Ángel Rodríguez. General Hans Kundt.

 

CAPÍTULO QUINTO. Antes y después. Llamamiento de Salamanca. El Armisticio. Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores. Von Clausewitz y Napoleón. La aviación boliviana. La aviación paraguaya. La opinión de Zook. El Alto Mando. El escenario (Opinión boliviana). Fracasa el Armisticio. Principales batallas de 1934. Toro y Rodríguez. La China. Fortín Jordán. La destrucción del "18 Montes". Salamanca en Ballivián. STRONGEST. Strongest (Síntesis de la versión boliviana). Strongest (Síntesis de la versión paraguaya). Unidades paraguayas en Strongest. Largo y sostenido trueno. "El héroe respetado por los héroes". Oficiales chilenos. El capricho de Salamanca. El nuevo escenario. Puesto Larrosa. Algodonal. Combate aéreo. Escasez de medios de transportes. Picuiva. Ofensiva fulminante. La aviación. Loma Vistosa. Algodonal. Casa Alta. 27 de Noviembre. Picuiva cae en completo silencio. El curso de la guerra. Yrendagüé. Elecciones bolivianas. El corralito de Villamontes. Laguna Loa. EL CARMEN. La prensa de Buenos Aires. ¡Pilas en la retaguardia! Felicitaciones de Garay. BALLIVIÁN. YRENDAGÜÉ. El todo por el todo. Un sol inmisericorde. Del genio a la locura. En completo silencio, el primer día. Pe aña memby, el segundo día. Iporambá co ojhovo, el tercer día. Che mboy ú mina mamita. Una loca y afiebrada fantasía. Suprema y soberbia voluntad. La artera maña. El combate, el cuarto día. Se inicia el ataque. Sin boleto de vuelta. Día de la Virgen de Caacupé. El silencio de Garay. El desastre total boliviano. El camino de la desesperación. Burla sarcástica. El factor imponderable. Ocaso melancólico. Máxima audacia.

 

CAPÍTULO SEXTO. EN TERRITORIO BOLIVIANO. Ybybobó. Los "Diablos Verdes en Ybybobó. Año Nuevo, Chaco Paraguayo. Año Nuevo, La Paz, Bolivia. Los prisioneros. Objetivo Central. El río Parapití. La diplomacia. Movilización total. 1935. Principales batallas. La llegada al Parapití. Capiírendá. Santa Fe. Palo Marcado. Entre Carandayty y el Parapití. Carandayty. Villamontes. Su organización defensiva. Línea principal de resistencia Zona de seguridad. Velo de puestos avanzados. La fuerza total. Despliegue estratégico paraguayo para la ofensiva a Villamontes. (Opinión de Zook). Villamontes (Síntesis de la versión boliviana). La distancia. Tropas renovadas. Ola tras ola. Derrota definitiva. Absolutamente agotados. Aplastarlos. Villamontes (Síntesis de la versión paraguaya). Gran capacidad. Boyuibe. Entre Aguaragüé y Charagua. El ataque. Garay ataca Charagua. Charagua-Boyuibe. Copere. Charagua. Rafael Franco. Eugenio A. Garay. En Charagua. Lorenzo Medina. Ingavi, la última batalla. Proporciones exageradas. José M. Cazal. Después de la guerra. EL ARMISTICIO.

 

CAPÍTULO SÉPTIMO. EL ARMISTICIO. La paz. Estigarribia - Peñaranda. La primera entrevista. La segunda entrevista. Muertos en la guerra. Algunos datos interesantes. Astucia financiera. El vencedor. Números bolivianos. Digno como ayer.

 

ANEXOS : El Protocolo de Paz. La Sanidad Militar Paraguaya. Madrinas de Guerra. ¿Cuánto costó la guerra? El General José Félix Estigarribia. General Bernardino Bilbao Rioja. El regreso. ¿Ganamos la guerra?

Notas recibidas. Agradecimientos. Bibliografía consultada.

 

 

INTRODUCCIÓN

 

            Hace más de 70 años que finalizó la guerra del Chaco, intentamos describir una síntesis de aquella guerra, de aquel encuentro bélico entre dos pueblos que muy poco se conocían, de dos pueblos extremadamente pobres que nunca debieron enfrentarse en una guerra tan estremecedoramente dolorosa. Bolivia que aliada con Perú había perdido ante Chile sus costas del Pacífico buscaba afanosamente a comienzos del siglo XX una salida al Atlántico. El Paraguay que había quedado más que destruido después de la guerra del 65 al 70 no tenía población y mucho menos capacidad para ocupar el Chaco. Algunos establecimientos ganaderos en la región del Pilcomayo y algunas misiones evangelizadoras eran sus únicos pobladores junto a gran cantidad de parcialidades de nativos de la tierra a comienzos del siglo XX.

            Por el Tratado Secreto de la Triple Alianza (l° de mayo de 1865), firmado por los representantes de Argentina, Uruguay y Brasil, se estableció de manera precisa que el Chaco, entre el río Pilcomayo y Bahía Negra, pertenecía al Paraguay. Bolivia nunca protestó, ni siquiera pidió explicaciones como aceptando esos límites. Desde 1879 a 1907 los gobiernos de Paraguay y Bolivia firmaron Tratados, Protocolos y Ajustes que, al foral, de nada sirvieron para evitar la guerra.

            Bolivia, aunque con una población paupérrima pero con garantía crediticia por su enorme riqueza minera y petrolera, sus gobernantes iniciaron la militarización del país fanatizando a su pueblo. En la primera década del siglo XX, con las misiones militares extranjeras contratadas Bolivia da inicio a una carrera armamentista, en la que ocurrentemente, corría sola, y para 1926 realiza unas maniobras militares que asombraron a América. Los pormenores de estas maniobras fueron publicados en un folleto en cuya tapa aparecía todo el Chaco cubierto con una gran bandera boliviana, sobre la bandera, la figura de un soldado de Caballería que al galope clavaba su lanza en el corazón de la ciudad de Concepción. En marzo de 1931, Bolivia alcanzó el punto más alto en sus ambiciones territoriales al asumir la presidencia de la República el Dr. Daniel Salamanca que fue la persona que más impulsó y luego desató la guerra contra el Paraguay.

            En el Paraguay, desde setiembre de 1870 hasta 1922/23 se dieron cruentos enfrentamientos que asolaron al país. Tal es así, como veremos, solo cuando el advenimiento a la presidencia del Dr. Eligio Ayala, la presencia boliviana en el Chaco fue tomada en serio, sin más, podemos afirmar que el Ejército Paraguayo en gran parte fue armado gracias a la captura de los ricos parques bolivianos. Las firmas extranjeras tanineras instaladas en la región Occidental sobre el río Paraguay no contribuyeron absolutamente en nada en la defensa del país, tal es así que Carlos Casado S. A. ha cobrado, centavo sobre centavo, el flete por el trasporte en sus trenes de materiales bélicos, provistas y soldados que irónicamente muchos defenderían y muchos morirían luchando en las tierras de la firma, LO QUE CONSTITUYE UNA VERGÜENZA. Existió una excepción, en el lado Oriental, la firma de don Carlos Pffanel, "Fonciere du Paraguay" que contribuyó activamente a la causa nacional.

            En 1853, el presidente boliviano Manuel Isidoro Belzú (1808/1865), decretó la instalación de puertos bolivianos en territorio paraguayo, en Puerto Magariños sobre el Pilcomayo, en Bahía Negra y sobre el Bermejo, desde ese momento Bolivia realizó numerosos intentos en abrir puertos en territorio que eran de la antigua provincia española del Paraguay; "en las siguientes lagunas sobre el río Paraguay; Bahía Negra, Cáceres, Mandioré, Gaiba y Uberaba, para llevar desde uno de ellos una línea férrea, a través del Chaco hasta Santa Cruz de la Sierra. El Paraguay, en todo ese tiempo solo ha podido conservar siempre el trayecto entre el río Pilcomayo y el río Negro. La legalidad del principio del Utis Possidetis de 1810 está reconocida entre ambos Estados; y en el Congreso de Lima de 1848 se reconoció que cada una de las dos naciones de América tenía como límite territorial el Utis Possidetis que le correspondía como colonia, al emanciparse de España. (Sudamerikanische Rundschau. "El Chaco entre el Paraguay y Bolivia". Berlín, 1904).

            La historia de la guerra del Chaco está delineada en cientos de obras, de paraguayos, bolivianos, la mayoría veteranos. Lamentamos que todas estas obras por ser muy profesionales, " hacen que los curiosos, como el autor, no podamos comprender o interpretar totalmente el desarrollo militar, político, económico y diplomático de la guerra. Intentamos realizar un somero análisis de ese desarrollo para que sea satisfactoriamente comprendida por el lector. Tratamos solo las principales batallas y de manera escueta, así mismo analizamos brevemente la historia de Bolivia y Paraguay, no hacerlo sería como intentar analizar la Segunda Guerra Mundial sin tener en cuenta el Tratado de Versalles de 1919. En lo posible intentamos dar las versiones bolivianas y paraguayas de cada batalla, ambos países tienen opiniones totalmente distintas y encontradas del desarrollo de la guerra.

            Consideramos que no existe ya nada que agregar a esa enorme bibliografía, algunas contradictorias y enfrentadas a otras, intentamos sí, realizar una síntesis de su desarrollo militar, político, económico y diplomático. Para ello, para la presentación de esta obra hemos recurrido a opiniones bolivianas, paraguayas y extranjeras respetando e indicando todas las fuentes. Cada una de ellas lleva entre paréntesis su fuente, las opiniones o aportes del autor llevan (R.S.Z.). Aclaramos que este trabajo contiene solo las principales batallas. Deseamos que la presente obra constituya un pequeño apoyo para comprender como se dieron las principales batallas y de alguna manera podamos seguir los pasos de nuestros padres, de nuestros abuelos.

 

                                                                                   EL AUTOR.

 

 

 

CAPÍTULO QUINTO

 

ÁNTES Y DESPUÉS

 

            Las consecuencias de Campo Vía fueron verdaderamente catastróficos para Bolivia: "A fines de 1933 Bolivia tenía en campaña un ejército no mayor de 7000 hombres. Puesto que al principio de la guerra movilizó y envió al Chaco 77.000 hombres, de este número impresionante para un país pequeño, 10.000 eran ahora prisioneros del Paraguay, 14.000 perecieron en acciones de armas o desaparecidos, 32.000 fueron evacuados a la retaguardia por heridas, enfermedades, etc. 8000 servían en las etapas de la zona de comunicaciones y 6000 desertaron a la Argentina". (Zook."La conducción... ". Pág. 176).

            La historia de la guerra del Chaco está dividida en antes y después de esta victoria y del Armisticio de diciembre de 1933. Siempre existirá un antes y un después de este hecho. Algunos historiadores afirman que en diciembre de 1933 el Paraguay estaba agotado y que era necesario el armisticio, otros, sostienen refutando enérgicamente ese argumento, que si el Paraguay estaba agotado, más lo estaba Bolivia que no solo estaba agotada, sino desmoralizada y derrotada.

            El ideólogo del armisticio fue el Presidente de la República, Dr. Eusebio Ayala, que fue un gran pacifista e impuso su voluntad al general José F. Estigarribia que se negó en todo momento y que al final tuvo que acatar la orden. Después de Campo Vía, Estigarribia estaba en condiciones de liquidar definitivamente la guerra pues, el enemigo, reducido ya a su mínima expresión huía desordenadamente en todos los frentes. El Estado Mayor Boliviano (ESMAYORAL) por su parte, lo aceptó en el primer ofrecimiento. Se pueden discutir los dos argumentos, 1° si era necesario el armisticio y 2° si había llegado el momento de liquidar la guerra, que es lo más creíble, pero, en definitiva, el resultado del armisticio fue la prolongación de 18 meses más de guerra con toda su carga de muerte y miseria. (R.S.Z.)

            "El Presidente Ayala, atenido a la estrategia defensiva, por confiar en una solución diplomática, repitió que, en vista de las brillantes perspectivas de orden diplomático se debían evitar innecesarias pérdidas de vidas. El general Estigarribia, por lo tanto se vio obligado a detener la promisoria ofensiva de Franco". (David. H. Zook. "La guerra del Chaco").

            ¿Interesaba acaso a Bolivia los muertos paraguayos si ni siquiera le interesaban sus propias bajas? ¿Por qué ese interés tan humanitario del Dr. Eusebio Ayala con un enemigo que nunca demostró el mínimo atisbo de humanidad para con nosotros? (R.S.Z)

            "Bolivia acababa de perder en Campo Vía el núcleo mejor de una brillante plana de jefes y oficiales, la mayoría de sus tropas veteranas y elementos de todo género en proporciones enormes. También se producía el cambio de Comando, medida que siempre acarrea complicaciones en el curso de una guerra. Y como última secuela, venía la repercusión moral y económica de aquella humillación militar, que dejaba la mayor parte del Chaco en poder del Paraguay, país al que no se suponía capaz de oponer a la invasión boliviana una valla de contención". (Estigarribia. Memorias. Pág. 200).

 

LLAMAMIENTO DE SALAMANCA: "Producido el desastre de Campo Vía el Presidente Salamanca el 12 de diciembre de 1933 (al día siguiente) completó el llamamiento de la reserva de los años 1921-1922 y la conscripción de 1933 (...) agregándoles los conscriptos de 1934 y la reserva de los años 1921 - 1920 - 1919. - 1918 -1917, total: los nacidos el año 1892 a 1904, los hombres de 30 a 42 años de edad". (Antezana Villagrán. "La guerra del Chaco" Pág. 301). Este llamamiento de Salamanca indica simplemente que Bolivia no tenía ninguna intención de llegar a un acuerdo de paz con el Paraguay. En la obra de Atilano Carísimo "En la 1º División de Infantería  “se percibe claramente que dentro del Ejército Paraguayo nadie creía en el fin de las hostilidades. Varias obras, de autores militares de distintos grados, relatan en los días del armisticio el incesante trajín en el frente boliviano, el permanente ruido de cientos y cientos de camiones que trajinaban de día y de noche trayendo hombres, armas, equipos en una actividad pocas veces vista en el frente que los soldados paraguayos escuchaban y observaban impotentes por no poder intervenir. Indudablemente después de Campo Vía el Paraguay estaba en condiciones de ganar militarmente la guerra y de imponer sus condiciones, pero, la historia no se escribe con suposiciones. (R.S.Z.).

            "Yo era un joven Teniente de la Reserva, pero con mis compañeros percibíamos, durante días y semanas, que los bolivianos se estaban preparando con todo mientras a nosotros, increíblemente, se nos obligaba a cruzarnos de brazos". (Entrevista del autor al Tte. 1° Aniano Cabrera, oficial del Regimiento "Batallón 40").

 

EL ARMISTICIO

COMUNICADO DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES.

 

            La Comisión de la Liga dirigió al Presidente de la República dos comunicados fechados en La Paz por la que proponía el Arbitraje de la Corte de Justicia Internacional de La Haya para resolver el litigio y varias medidas tendientes a crear un régimen de seguridad en el Chaco. Agregaba que Bolivia estaría conforme con la propuesta.

            El Presidente contestó en los términos que se expresan en el siguiente telegrama.

"ASUNCIÓN, DICIEMBRE 18 DE 1933. Señor Presidente de la Comisión de la Liga de las Naciones, don Julio Álvarez del Vayo, La Paz. Bolivia. El Gobierno paraguayo desearía obtener esclarecimiento y suministrar sus puntos de vistas mediante el privilegio de una comunicación directa con la Comisión en un lugar neutral. El Gobierno está animado del propósito de terminar en el más breve plazo la lucha del Chaco para salvar vidas y ahorrar sufrimientos.

            La cantidad de prisioneros bolivianos se aproxima a 14.000, los que no pueden ser atendidos debidamente mientras prosigue la guerra, por dificultades materiales insalvables. Igualmente deben preocupar los heridos y enfermos prisioneros. Centenares, quizás millares de soldados bolivianos extraviados u ocultos en los bosques necesitan socorro, que el ejército Paraguayo prestará con toda voluntad. Las condiciones de seguridad y de paz tienen que ser convenidas de modo tal que haya la certeza de obtener la ratificación de los congresos respectivos. En consecuencia el Gobierno paraguayo propone:

            1°). UN ARMISTICIO GENERAL QUE SE HARÁ EFECTIVO A PARTIR DE LAS HORAS VEINTICUATRO DEL DÍA DIECINUEVE DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS TREINTA Y TRES Y SERA MANTENIDO HASTA LAS HORA VEINTICUATRO DEL DÍA TREINTA SIGUIENTE;

            2°). LA COMISIÓN DE LA LIGA SE CONSTITUIRÁ EN UNA CAPITAL DEL RÍO DE LA PLATA EN EL MÁS BREVE PLAZO CITANDO INMEDIATAMENTE A LOS BELIGERANTES A COMPARECER ANTE ELLA A FIN DE NEGOCIAR LAS CONDICIONES DE SEGURIDAD Y DE PAZ. DADAS LAS CIRCUNSTANCIAS CON LA URGENCIA DEL CASO CON EL OBJETO DE DAR LAS ORDENES DE SUSPENSIÓN DE LAS HOSTILIDADES. EUSEBIO AYALA

            La Comisión acaba de responder en la siguiente forma:

"LA PAZ, DICIEMBRE 18 DE 1933 - SU EXCELENCIA DOCTOR EUSEBIO AYALA, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA - ASUNCIÓN - LA COMISIÓN HA COMUNICADO EL TELEGRAMA DE VUESTRA EXCELENCIA AL GOBIERNO BOLIVIANO. TENGO EL HONOR DE INFORMARLE A VUESTRA EXCELENCIA QUE EL GOBIERNO DE BOLIVIA ACEPTA EL ARMISTICIO PROPUESTO POR VUESTRA EXCELENCIA. LA COMISION SALE MAÑANA MONTEVIDEO DONDE ESPERA LLEGAR EL SÁBADO VEINTICUATRO A PARTICIPAR DE ESA FECHA LA COMISIÓN ESTARÁ EN MONTEVIDEO A LA DISPOSICIÓN DE LOS PLENIPOTENCIARIOS DE LOS DOS PAISES A QUIENES SE HONRA DESDE AHORA EN CONVOCAR. JULIO ÁLVAREZ DEL VAYO". (Libro Blanco (Parte IV) Ministerio de Relaciones Exteriores. Imprenta Nacional 1934. Páginas 64 y 65).

            Nota del autor: El Dr. Ayala, a nuestro juicio, parece nunca entendió que mientras exista estado de guerra no pueden existir contemplaciones con el enemigo. Negritas del autor VON CLAUSEWITZ Y NAPOLEÓN: "Mientras el enemigo no esté totalmente vencido y sometido a mi voluntad, puede derrotarme". (Carl von Clausewitz). "Las oportunidades no se repiten". (Napoleón).

 

LA AVIACIÓN BOLIVIANA: "Después de Campo Vía, en ese panorama de pesadumbre, Bolivia tenía un pequeño aliento, la superioridad aérea fue permanente durante todo el transcurso de la guerra. Nombres como el de Bernardino Bilbao Rioja, Hermán Jordán y, por supuesto el mayor héroe de nuestra aviación, Rafael Pabón, demostrando una seguridad aérea incontrastable". (T.V. Estatal Boliviana). "Pero es que esos aviones nos sorprendieron a nosotros, y al ver nosotros los aviones corrimos todo el personal técnico a descargar las bombas para que los aviones puedan sin bombas salir, a batallar. Salieron los aviones y los otros empezaron a huir porque nunca los paraguayos han presentado una batalla de frente, siempre han huido. Los perseguidores éramos aviadores bolivianos". (Alfredo del Río, entrevistado por la T.V. Estatal Boliviana).

"El capitán Rafael Pabón mató en vuelo en una batalla encima de Km. 7 a un enemigo paraguayo. Fue una batalla espectacular, vieron ambos ejércitos desde tierra. Pabón moriría en acción de combate meses después. Como muchos otros bolivianos demostró valentía a pesar de una conducción discutible de la guerra, nuestros hombres de la base, nuestros hombres como oficiales que estuvieron en el frente de batalla, no se arredran ante los desafíos. Todo honor para la Fuerza Aérea de Bolivia que cumplió un papel complementario esencial, muy importante, los vemos con el paso de la historia. (T.V Estatal Boliviana).

 

LA AVIACIÓN PARAGUAYA. La Fuerza Aérea Paraguaya fue numéricamente inferior a la boliviana durante todo el transcurso de la guerra. No por ello menguó su disciplina y su espíritu de sacrificio. Realizó una labor importante en la observación aérea, fotografiando rutas, cominos y posiciones enemigas. Cuando sus cazas combatieron, sus pilotos jamás esquivaron el encuentro. Nos remitimos solo al siguiente informe en que lucharon sobre Isla Poí tres Fiat paraguayos contra once aviones enemigos. (R.S.Z.). "Fecha 121/06/33. Tte. 1° Walter Gwing (Cmdte). Tte. 1°. Tomás A. Rufinelli. Tte. lº. Román García, Observador. Aviones de caza 11l/1; 11/3; 11/5. Avión Fiat CR20. Misión: repeler ataque general Isla Poí. Objetivo: Defensa del Cuartel General. Resultado: Combate con 11 Curtis. Perece en acción Tte. lº. Walter Gwing": (Cap. P.A.M. Félix Zárate Mongelós, Miembro de la Academia Militar de la Historia. "60 Años Después. Año XXXI. N° 367. Julio 1997. Págs. 18/19).

 

LA OPINIÓN DE ZOOK. "A pesar de su empleo deficiente, el arma aérea boliviana, excelentemente equipada, dominó el cielo durante la guerra. Su papel era cuádruple. Se la consagraba principalmente al reconocimiento, pero en tal servicio tropezaba con dos inconvenientes: los observadores no estaban bien entrenados en el acopio de informaciones aéreas y por eso daban a veces partes inexactos; y, peor aún, los jefes del ejército de tierra hacían caso omiso, con demasiada frecuencia de las informaciones aéreas. Otra función primaria de la aviación consistía en el reabastecimiento aéreo, que habitualmente se realizaba con el grupo de transportes trimotores Junker. La falta de paracaídas y la ignorancia de la técnica de embalar los suministros que debían arrojar desde el aire, privaban por lo común de toda eficacia a esta misión. Un tercer papel era la guerra psicológica - arrojar hojas volantes sobre las tropas enemigas. Por último la Fuerza Aérea era empleada como apoyo, pobremente coordinado, de las operaciones terrestres. Fueron raras las victorias aéreas, sobre todo por la cautela del Grupo Aéreo paraguayo, en razón de su equipo inferior.

            La Fuerza Aérea boliviana volaba casi siempre, por lo general en formación de cuatro a seis aparatos y recorría todo el frente, haciendo sus reconocimientos virtualmente sin ningún estorbo. Esto salvó a Bolivia de uno de los más atrevidos planes paraguayos: un envolvimiento estratégico del ejército boliviano contra el Pilcomayo. El plan que buscaba una decisiva victoria de aniquilamiento, quedó malogrado cuando desde el aire se descubrió el camino necesario para la maniobra, todavía a medio construir. El Grupo Aéreo paraguayo hizo su primera aparición con dos escuadrillas, una de caza y otra de reconocimiento y bombardeo. Los aparatos eran Potez "25" y Wibaults comprados en la segunda mitad del decenio de 1920. Los Wibaults resultaron un fracaso mecánico debido al enfriamiento del agua; los Potez eran demasiado lentos y de difícil maniobra para trabarse con los Curtis Hawks y Ospreys de Bolivia, que en aquella época figuraban entre los mejores aparatos del mundo. Se pidieron rápidamente cinco aviones de caza Fiat, obtenidos para hacer frente a los Curtis. Por locuaz, y si bien se emprendieron algunos vuelos en misiones de apoyo a las fuerzas de tierra, el arma aérea paraguaya quedó confinada a misiones de reconocimiento de una sola máquina". (David Zook. "La conducción de la guerra del Chaco". Págs. 294 y 295).

            David Zook entrevistó al coronel Carlos José Fernández en Bs. As, en junio de 1960. Fernández dijo refiriéndose al arma aérea boliviana: "En realidad nos causaban grandes molestias pero sin producirnos grandes daños. Este resultado mediocre de la aviación boliviana se explica perfectamente por la enorme dificultad que presenta el Chaco para localizar objetivos militares... dispersados y escondidos en los... montes".

 

EL ALTO MANDO. EL ESCENARIO: (Opinión boliviana). "Han pasado las dos primeras etapas de la guerra. La primera que va entre junio de 1932 y diciembre de ese año. La segunda cuando Hans Kundt se convierte en el hombre todopoderoso para conducir las operaciones y que culmina con el despido de Kundt en diciembre de 1933. El escenario de la guerra va a pasar del Centro del Chaco donde los soldados bolivianos enfrentan un sinfín de dificultades, comenzando por la distancia, a una segunda etapa de la que Paraguay con una estrategia admirable de José Félix Estigarribia comienza un proceso de ofensiva militar para ir haciendo retroceder al Ejército Boliviano que tendrá que parapetarse en los contrafuertes de la Cordillera del Aguará ragüé". (T.V Estatal Boliviana)

            "Lo que falló en la guerra del Chaco fueron los conductores, pero, de ninguna manera la masa combatiente, desde comandantes de regimientos, oficiales y tropas combatientes". (Roberto Querajazu Calvo. Entrevista de T.V. Estatal B).

            "Bolivia encontró en el Chaco muchas terribles verdades, falta de organización, desencuentro entre el Alto Mando y el Presidente de la República. El Comando tuvo primero a Filiberto Osorio, luego a José L. Lanza, después a Hans Kundt y finalmente a Enrique Peñaranda. En el otro lado estaba un solo hombre, José Félix Estigarribia, con plena confianza, con un dominio total de poder y con resultados. Bolivia no solo enfrentó a los paraguayos, enfrentó la sed, la terrible falta de agua sobre todo cuando cambió el frente de batalla a una zona desértica, implacable. Las circunstancias establecieron un cerco de fuego que se llamó "Distancia con los Centros". La Paz en éste caso estaba a más de 2000 kilómetros de Boquerón, mientras Boquerón estaba a 350 kilómetros de Asunción. Los paraguayos tenían un dominio perfecto sobre el medio en que combatían. Los bolivianos, quechuas y aimaras sobre todo se encontraban con los tunales, el calor y la sed cuando nunca habían tenido experiencias similares. Descolgados de alturas de 4000 metros y de montañas en la que terminarían finalmente combatiendo". (T.V Estatal Boliviana).

 

FRACASA EL ARMISTICIO: "No se concertó prórroga armisticio. Plenipotenciario informa hay buena esperanza solución satisfactoria. Parece bolivianos aceptan ya desocupar Chaco, dejando policía nuestro cargo; solo hacen cuestión sobre puerto. En vista marcha favorable negociación diplomática ese Comando podrá contemplar esta circunstancia en la ejecución de su plan de operaciones. Si fuese menester alguna presión fuerte, se avisará a Ud. Eusebio Ayala. Presidente de la República. 6 de enero 1934. 18:30 horas.". (Estigarribia, "Memorias", Pág. 214).

            "Estaban los bolivianos abrumados por una derrota inmensa, que había materialmente barrido a todo su ejército del Chaco. Pero el Paraguay triunfante consentía en volver a salir de este territorio recuperado al precio de sacrificios inverosímiles, para dar a Bolivia la oportunidad de poner término a la lucha en condiciones honorables. Bolivia, sin embargo, rehusaba corresponder a nuestra caballerosidad al promover una exigencia absurda. Bolivia vencida intentaba dictar imposiciones al Paraguay victorioso. Extraña inversión de los papeles en que fácilmente se rastrea a la influencia del temperamento del Presidente Salamanaca. La comunicación presidencial colocaba a mi Comando en situación hasta cierto punto embarazosa, porque subordinaba la marcha de las operaciones militares, entonces en plena fructificación, a gestiones diplomáticas de cuyo éxito ya había motivo para dudar ante la exigencia boliviana" (Estigarribia. "Memorias" Pág. 215). Quedó así frustrada la gran esperanza de poner fin a la guerra a comienzos de 1934. En realidad muy pocos creyeron en el éxito del armisticio, se brindó sí, a Bolivia el oxígeno necesario para recuperarse militarmente y continuar alentando sus ambiciones territoriales mientras que para el pueblo paraguayo continuaba peligrando su propia existencia. Estigarribia afirma en sus "Memorias" que la lección más importante recogida por el Paraguay con el fracaso del armisticio, fue la comprobación de que Bolivia ocupaba en el campo diplomático una posición mucho más elevada que el Paraguay. (R.S.Z.).

 

PRINCIPALES BATALLAS DE 1934

 

7 enero al 24 de marzo: El ejército Paraguayo reinicia ofensiva, capturando fortines y puestos.

22 al 27 de marzo: La División 6 de Infantería paraguaya destruye al R. I. 18.boliviano en Cañada Tarija. 900 prisioneros.

Abril: El Ejército Paraguayo estrecha contactos con líneas principales bolivianas desde Ballivián a El Carmen.

18 al 25 de mayo: Batalla de Cañada Esperanza (Strongest), donde son tomados prisioneros 1500 paraguayos.

Junio y julio: Alternativos ataques y contraataques entre Ballivián y El Carmen.

14 al 26 de julio: El II. C. E. Paraguayo realiza temerario y veloz avance de 160 Km. por dos caminos desde Picuiba a Huiraitindy e Ybamirante capturando 700 boliv.

5 de setiembre: Bolivia encierra a la D.I. 6 en Puerto Burro.

9 de setiembre: La D. 6 escapa del cerco y se repliega.

23 de setiembre: La D. 6 escapa de otro cerco en Algodonal y el R.I. 14 escapa de otro cerco en Huirapitindy.

5 de octubre: El ejército Paraguayo captura Ingavi desde el sur.

23 de octubre: El Cuerpo de Cab. y el II. C.E. boliviano, 20.000 tropas al mando de David Toro, inician gran ofensiva contra el II. C.E., 4500 hombres al mando de Rafael Franco, hacia Yrendagüé - Picuiba.

9/ 10 de noviembre: El II.C.E. boliviano encierra al II C.E. en Yrendagüé.

11 de noviembre: II C.E. paraguayo se escabulle del cerco, caen 300 paraguayos prisioneros.

11 de noviembre: Se inicia ofensiva paraguaya en El Carmen.

16 de noviembre: Culmina ofensiva en El Carmen, son capturados 5000 bolivianos. El ejército Boliviano se repliega en amplio frente y profundidad.

5 diciembre: Batalla de Picuiba - Yrendagüé. Total destrucción del Cuerpo de Caballería de Toro. 2500 prisioneros y miles de muertos de sed; el resto para salvarse se repliega hacia el Parapití y la Cordillera de Aguaragüé.

20/30 diciembre: En Ybybobó paraguayos toman unos 2000 prisioneros y nuevo repliegue boliviano.

 

TORO Y RODRÍGUEZ. Con la ida de Kundt, asume el Comando el general Enrique Peñaranda que había ayudado a salir a un Destacamento del cerco de Campo Vía. Tuvo a su lado a dos hombres de mucho protagonismo en el desarrollo de la guerra, Ángel Rodríguez y David Toro, "ambos tercos en su propias ideas, Rodríguez sobre todo con cierta visión mesiánica fue negativo a la postre. Las decisiones militares tenían más fuerza entre estos tenientes coroneles que en el propio general Peñaranda. Entre mayo y abril se debate si se debe o no dejar Ballivián. Las posiciones son encontradas y mientras tanto el avance paraguayo continúa. Sin embargo comienza el año con éxitos importantes bolivianos en La China, Campo Jurado y sobre todo en Conchitas". (T.V Estatal Boliviana).

LA CHINA. En enero de 1934 empezó a llover torrencialmente en todo el teatro de operaciones lo que dificultaba enormemente el desplazamiento. El día 8 las fuerzas paraguayas tomaron el fortín Esteros y el 9 se ocupó Camacho. El 23 en un feroz contraataque quedó destruido todo un batallón en el sector Magariños por fuerzas del III. C.E. mandadas por el coronel Francisco Brizuela. Los bolivianos se retiraban en todo el frente y las fuerzas paraguayas no podían perseguirlas por la falta total de medios de transporte. El 29 tropas del I C.E. destruyeron las posiciones adelantadas bolivianas de La China, victoria que no se pudo aprovechar por falta de camiones. Aún así, se inició en La China al día siguiente, 31 de enero, una maniobra sobre las tropas en retirada de Bolivia, mientras que el II C.E. paraguayo tenía fuertes encuentros de patrullas y tomaba enérgico contactos con el enemigo. Para el 3 de febrero a las cuatro de la tarde, la II D. I. del III C. E. ocupó el camino de La China, saliendo a 12 kilómetros al oeste del fortín del mismo nombre. Otras fuerzas del mismo C. E. avanzaron lentamente debido a las dificultades del camino y el cerco no se pudo cerrar, zafándose los bolivianos por caminos abiertos en el monte hacia el sudoeste. La China cayó en nuestro poder definitivamente ese mismo día. En aquel momento ni siquiera teléfonos teníamos lo que dificultaba enormemente conocer en detalles las operaciones. Podíamos tomar Ballivián, pero por falta de medios de transporte no tuvimos oportunidad. Los enemigos tomaron posición en La China Nueva que también tornamos después de muchos sacrificios el día 5 de febrero. (De las "Memorias" de Estigarribia).

 

FORTÍN JORDÁN. "En el Fortín Jordán, situado al suroeste de La China, por donde pasaron las tropas derrotadas de La China, recogimos algunas armas automáticas, pesadlas y livianas, 445 cajones de proyectiles de artillería, gran cantidad de granadas de mortero, un inmenso parque sanitario e infinidad de elementos de toda clase. Numerosos soldados continúan presentándose, resto de las unidades dispersas en los bosques. Declaran que gran número de sus compañeros han perecido principalmente de sed. Todo el camino recorrido por el enemigo en su retirada está sembrado de cadáveres, y algunos de ellos quemados, muertos por los oficiales por negarse a continuar la marcha. Socorrimos a varios soldados que quedaron aún con vida". (Parte abierto del general Estigarribia al Ministerio de Defensa. "Memorias". Pág. 230)

 

LA DESTRUCCIÓN DEL "18. MONTES". "En la reorganización de las fuerzas bolivianas en el sector Picuiba fue creada nuevamente la D.I. 9. sobre la base del R. I. 18. "Montes", más el R.I. 17. una compañía de Zapadores, otra de Transmisiones y los elementos logísticos necesarios bajo el comando del coronel Francisco Peña que como era habitual en éste jefe, instaló su P.C. en Carandayty a 260 kilómetros y dando un absurdo despliegue a esta División: en Garrapatal todos los elementos y el R. I. 17 y adelantado en Cañada Tarija el R. I. 18. "Montes" de tres batallones bajo el mando del Tte. Cnel. Ángel Babía, formando el Destacamento Babía con el R.I. 18. un escuadrón de Caballería (Sbtte Carlos Tabera), una Batería de Acompañamiento y la Cía. de Zapadores. (...) La D.I.6. paraguaya formada por el R.I.5. "Gral. Díaz", R.I.8. "Piribebuy", R.I. 11. "Abay" reforzado por el R.C. 1. "Valois Rivarola", al mando del Tcnl. Federico W. Smith, tomó contacto frontal el 14.3.34; el 26 sondeó sobre la línea principal y el 27 corte a la retaguardia de los I y II Batallones. La tropa inconducible desmoralizada desde el principio de la presencia enemiga, solo dispuesta a entregarse, aleccionada por el comunismo, el comandante Babía se suicidó y cayeron prisioneros 950 hombres, 1 jefe, 8 oficiales, entre la tropa 107 suboficiales y clases. El comandante de la Novena División (Francisco Peña) apenas destituido del cargo. Por haber quedado fuera del cerco se libraron el Tte. Ricardo Suárez con su III Batallón llegando a Ciracua el 29.3.34. En ese día se hizo cargo de la situación el mayor Luis Pinto T. brillante jefe que organizó nuevamente el R.I.18 y la defensa de aquel sector, colocando sus elementos adelantados en Lafaye, mientras que el enemigo se detuvo en Ciracua, cavando trincheras demostrando inamovilidad por carecer de recursos, agua o traslado de tropas a otro sector. Pero estaba haciendo un juego mental, creando confianza. (Antezana, "La guerra del Chaco". 313/314).

Aclaración del autor: Algunos escriben Ciracua y otros Siracuas.

            "Pero el 25 de marzo de 1934 se produce el desastre boliviano de Cañada Tarija, una nueva emboscada paraguaya y una nueva derrota de las armas bolivianas al punto que el TCnl. Babía se suicida antes que entregarse al enemigo". (T.V. Estatal Boliviana).

Aclaración del autor: El Tcnel. Ángel Babía fue encontrado aún con vida por tropas paraguayas unas horas después bajo una carpa de la Sanidad boliviana, herido en su intento de quitarse la vida, fue atendido por la Sanidad paraguaya, falleciendo horas después.

 

SALAMANCA EN BALLIVIÁN. El Fortín Ballivián llegó a ser como una especie de idea fija de Salamanca, para insuflar optimismo a sus hombres, en el mes de marzo llegó hasta ese lugar donde tuvo reuniones con sus comandos, que dicho sea de paso, con la mayoría de ellos no se llevaba nada bien. (R. S. Z.) "El 25 de marzo el Presidente Salamanca llega por primera vez al campo de batalla, es en Ballivián, el punto Clave de la defensa boliviana". (T.V Estatal Boliviana).

            "La noticia de que nuestras fuerzas estaban amagando la zona petrolífera conmovió a toda Bolivia, Salamanca, desesperado, viajó al Chaco. En una reunión celebrada con los Comandos, les manifestó sus temores: "Señores, considero que nuestra situación se halla al borde de la ruina. El enemigo se encuentra solo a 4 kilómetros de Carandayty. De las fuerzas que por el norte defendían ese sector, solo queda un batallón y también cercado. Consideraba que las fuerzas enemigas prontamente entrarían en Cárandayty, y de allí, el camino les queda expedito hasta Villamontes, lo que acarrearía el absoluto embotellamiento de todo el Ejército sobre la banda izquierda del Pilcomayo y por consiguiente, el definitivo desastre. No se podía pensar, tan siquiera, en un nuevo repliegue. De todos los informes obtenidos, se deduce que la situación es apremiante". Los distintos Jefes del Comando Boliviano, pidieron al Presidente que se tramitara la paz en cualquier condición. En Carandayty se habían adoptado medidas para su defensa, no obstante muchos creían que había llegado la hora de la capitulación". (Rafael Franco. "Memorias...". Pág. 70. Segundo Tomo)

 

STRONGEST

           

            Relato dedicado en memoria del Tte. 1° Carlos M. Sienra Bonzi. Comandante de Compañía de Ametralladora Pesada del Segundo Batallón del R. I. 16. Mcal. López" en Strongest, específicamente en Campo Jurado.

 

STRONGEST. Explicaba el mayor Lorenzo Medina que Strongest fue una batalla de encuentro, que raras veces ocurre y es cuando los adversarios se atacan al mismo tiempo y en el mismo lugar. Lorenzo Medina participó de dicha batalla como comandante del R.I. 16. "Mcal. López" y, fue el I.B. (Primer Batallón) al mando del capitán Joel Estigarribia de la nombrada Unidad el que aguantó firme el principal empuje enemigo. Strongest fue una batalla dirigida por el mejor estratega boliviano, Bernardino Bilbao Rioja y fue el único gran revés que tuvo el Ejército Paraguayo. En dicha batalla estuvieron al límite de ser copadas o destruidas dos divisiones del I. C.E. pero que gracias a la decisión de unos pocos jóvenes oficiales que evitaron, en definitiva la derrota total y que merecieron al final las felicitaciones de los propios bolivianos. (R.S.Z.).

 

STRONGEST. (Síntesis de la versión boliviana). "Entre el 23 y el 25 de mayo, se da un gran triunfo. La batalla de Cañada Strongest dirigida estratégicamente por Ángel Rodríguez desde Ballivián. La IX División boliviana comienza usando las mismas armas que los paraguayos, a hacer un cerco a las compañías paraguayas que se estaban acercando para intentar la ofensiva sobre Ballivián. El cerco se va cerrando a través de una estrategia bien delineada. Finalmente los paraguayos quedan embolsados, se producen enfrentamientos de grupos que pretenden romper lanzas, pero no logran abrir el cerco. Finalmente, un grupo importante de una División Paraguaya, escapa, pero las armas bolivianas dejan un resultado positivo, más de 500 muertos paraguayos, más de un millar de heridos quedan en el campo después de este enfrentamiento. (T.V Estatal Boliviana)

            "El II. C.E. Cnel. Bernardino Bilbao Rioja con dos divisiones. D.I.8. Tcnel. César Penacho. J.E.M. Emilio Medina. Fuerza combatiente 4200 hombres. D.H. Tcnel. Enrique Frías, J.E.M. Tcnel. Froilán Calleja, fuerza combatiente 4200 hombres. D.I. 9. División de Reserva General, Cnel. Francisco Barros, J.E.M. mayor Desiderio Rocha, fuerza combatiente 14.000 hombres. (...) en definitiva la misión de la D.I. 9. se encontraba confiada los Destacamentos Rivas y Rocha. Pero, la maniobra trazada por el Comando en Jefe determina el doble envolvimiento, un abrazo al enemigo: el abrazo izquierdo o el del Sur mediante 2 Destacamentos del mayor Rocha con frente S.E. siendo que este debe progresar dirección N. hasta encontrar o enlazarse con la D.I.3.

            Fue el resultado de ésta batalla: 1°. Bajo el concepto estratégico, la iniciativa ya no se encontraba exclusivamente en manos del comando paraguayo. 2°. La recuperación de la moral del soldado boliviano, volviendo a lo que había sido en Boquerón –Nanawa-Km. 7 - Toledo - Gondra - y ahora Strongest.  3°. El resultado tangible: A) Desmontada la gran maniobra paraguaya momentáneamente pero con plena posibilidad de articular nuevas operaciones en el vasto escenario chaqueño. B) 1300 prisioneros, 70 oficiales, 500 muertos y heridos, 80 ametralladoras pesadas y livianas, 1500 fusiles, 10 camiones. C) La excelente conducta de las tropas combatientes, clases, suboficiales, oficiales y jefes, sin excepción todos lucharon como bolivianos. Las unidades rendidas han sido: un batallón del R.I. l., un batallón del R.I. 10. y el R.C.9. y en el pequeño cerco sobre el camino Lóbrego el I/R.I.16. "Mariscal López" al mando de su capitán Joel Estigarribia. 4°. Llamará siempre la atención a los lectores dedicados a la Guerra del Chaco, por qué razón los comandos superiores de ambos ejércitos, paraguayo y boliviano, conservaron en fanales a sus III. C.E. y I.C.E. respectivamente, sin darles participación en esta batalla de Strongest. La participación de más una División reforzada paraguaya, junto a la D.12  del Tcnel. Rosa Vera, o la participación de más una División boliviana también reforzada sobre el punto "H", hubiera dado mayor efecto a las maniobras en curso de uno u otro adversario., 5°. (...) esta omisión constituye una gran falta cometida por ambos Comandos en jefe de los Ejércitos en Campaña del Chaco. La participación de estos dos cuerpos, con una División integrada en el área misma de la batalla, habría dado la derrota de los dos Cuerpos III y I bolivianos, I y II paraguayos acelerando la terminación de la guerra.

            En la contraofensiva boliviana de la batalla de Strongest, el esfuerzo principal se encontraba repartido en el envolvimiento por ambas alas, cada una dirigida a las espaldas de una División. Era necesario, pues, haber reforzado a la D.I. 3., dándole mínimo más un regimiento con tres batallones PARA ACELERAR EL CIERRE Y AJUSTE DE LA TENAZA POR AMBAS ALAS. En las operaciones a la retaguardia a más de la "sorpresa" debe contarse con la celeridad de la maniobra". (Antezana Villagrán. "La guerra del Chaco". Págs. 333/334).

 

STRONGEST. (Síntesis de la versión paraguaya). "Avanzar, aguantar, retroceder, de nuevo avanzar, aguantar, retroceder, así podíamos definir la batalla de Strongest. (Carlos Sienra en "Memorias de un concepcionero"). "El empeño de una operación cuya base sustancial, la sorpresa, había desaparecido con el descubrimiento de la senda Camacho - Florida por el enemigo. El renunciamiento al esencial principio de LA LIBERTAD DE ACCIÓN Y LA INICIATIVA en el trance decisivo de la batalla y a consecuencia del contra - ataque enemigo, disponiendo de todos los recursos para mantenerlas, fueron los factores negativos más concluyentes que provocaron el contraste de Strongest y las operaciones posteriores hasta la consumación de la Campaña de El Carmen". (Rafael Franco. "Campo Vía y Strongest").

 

            "Parecería paradójico denominar Gran Batalla a una acción en que la desproporción de las fuerzas en pugna fuera tan grande. Porque la realidad fue que todo el poderío de la fuerza atacante se concentró sobre la D.8 reducida a dos Regimientos y sus servicios auxiliares, con el centro de gravedad de su esfuerzo principal sobre el pequeño núcleo del Batallón Estigarribia que se había replegado sobre el Km. 58. Es este lugar, junto con la fracción Báez Acosta y algunos hombres de otras unidades que habían quedado aislados de sus bases formó el reducto que pasaría a la historia con el nombre de "Reducto Cabo 1° Lisandro Cabral", cuya dotación total no pasaría de 150 hombres, acorralados y atacados por más de 4000 enemigos, con una potencia de fuego infernal". (Lorenzo Medina. "Algunas batallas memorables de la guerra del Chaco").

            Unos días antes de la batalla, el Tcnel. Restituto Bogado, comandante del R.I. 17. informó al coronel Ortiz de la presencia de fuerzas enemigas en su sector a lo que Ortiz "respondió con todo desparpajo: "Mbaé enemigo picó. Pe kiyhyye catú". (¿De qué enemigos me habla? Lo que pasa es que tienen miedo). (Instrucción del Sumario realizado después de la batalla. Heriberto Florentín. "La batalla de Strongest").

            "Alarmado el coronel Félix Cabrera, comandante de la D.I.8. por el informe traído por la patrulla Benítez Arriola, en mi presencia, llama por teléfono al Cnel. Ortiz, comandante de la D.I 2., para comunicarle dicha novedad. Al término de la conversación que no fue nada cordial, lo veo a mi jefe, demudado y nervioso, víctima de gran indignación. ¿Qué sucedió mi coronel? Le pregunté con ánimo de calmarle. "Pero qué notable co Ortiz siempre i porte pe". Dice que no ha de ser cierto. Que han de ser fantasmas que la Octava acostumbra a ver en todas partes., (Arturo Rahi Martíni. "Joel Estigarribia". Pág. 17).

 

UNIDADES PARAGUAYAS EN STRONGEST.

 

            I.C.E. (Coronel Gaudioso Núñez). Batallón de Zapadores N° 1. ( Tte. 1°. Felipe Nery Velilla). II. D.I. (Tcnel. José Rosa Vera). R.10. "Sauce" (Mayor César López Riveros). R.I.3. "Corrales". (Capitán Heriberto Florentín). R.I. 1. "2 de Mayo" (Capitán Rufino Pampliega). VII.D.I. (Tcnel. José A. Ortiz). R.I. 9. "Itá Ybaté" (Tcnel. José M. Canal). R.I.12. "Rubio Ñú" (Capitán Oscar Echeguren). R.I. 17. "Yatayty Corá" (Mayor Restituto Bogado). Grupo de Artillería N° 1. (Capitán Enrique Godoy Cáceres). VIII.D.I. (Coronel Félix Cabrera). R.I. 16. "Mcal López" (Mayor Lorenzo Medina). R.I. 18. "Pitiantuta" (Capitán Ernesto Scarone). R.C.9. "Capitán Bado" (Capitán Casimiro Flores). SANIDAD (Capitán Dr. Manuel Morales). COMUNICACIONES (Tte. 1°. Ciriacco Zappatini). INTENDENCIA (Oficial Administrador 1º Tomás García de Zúñiga). (Florentín. "La batalla de Strongest).

            El 18 de mayo, el mayor Lorenzo Medina envió una patrulla reforzada al mando del Tte. Carlos Sienra (Comandante de la 1ª. Cía de A. P.) quien, a la madrugada siguiente pudo observar en el sector del R.I. 16. "Mcal. López" el avance de todo un regimiento enemigo. A su regreso confirmó gran movimiento de tropas enemigas muy bien pertrechadas en todo el sector, informó al mayor Medina quien le dijo: "Jha riré Carlitos, ñande corapama, ayepa? Sienra le contestó: Jha mbaevé, oimé osyry pe Aquidabán". Muy nervioso Medina expresó: "Déjate de bromas, ñande corapa jhina jha la ñande Comando Divisionario jheí que ya jhechajhá pompero. (Después Carlitos, estamos rodeados, verdad? - Y nada, allá sigue corriendo el Aquidabán. - Déjate de bromas que estamos por ser cercados y nuestro Comando Divisionario dice que nosotros los del "Mcal" estamos acostumbrados a ver fantasmas). (Sienra. "Memorias de un concepcionero").

            "El día 18 de mayo, el comandante del "Mcal", mayor Lorenzo Medina resolvió que el Primer Batallón a cargo del capitán Joel Estigarribia enviase una de sus compañías hasta la aguada denominada "Digna", con el fin de relevar al personal de vigilancia de la D7 allí destacada y al mismo tiempo mantener el enlace con las posiciones adelantadas. (Arturo Rahi. "Joel..."). El 19, a la madrugada los paraguayos atacaron y fueron detenidos de inmediato por una fuerza boliviana superior y muy bien organizada. Todo ese día los paraguayos atacaron de manera continuada hasta que fueron frenados totalmente. Al saberse rodeadas las fuerzas paraguayas, los comandos de divisiones y regimientos enviaron patrullas y todas regresaban informando la presencia abrumadora del enemigo. La aviación boliviana, de destacada actuación en la batalla, orientaba a las tropas mientras bombardeaba y ametrallaba a los paraguayos. Para el segundo día, las fuerzas paraguayas perdieron toda cohesión (enlace) entre sí. El Ejército Paraguayo perdió la iniciativa, las Unidades quedaron incomunicadas unas de otras, mientras las bolivianas maniobran de acuerdo a un plan establecido. La falta de enlace originó gran confusión en filas paraguayas, el caos fue tan grande que incluso el comandante Rosa Vera en un momento llegó a dudar de su brújula (R.S.Z.). "Al final del día 19 llegó el resto del Batallón de Estigarribia que de inmediato fueron instalados en la prolongación de las posiciones en forma de herradura con un frente O -SO. Durante la noche de ese día los bolivianos hostigaron sin cesar a los defensores paraguayos, en especial a aquellos instalados sobre el pique Frizzola, insinuando alguna operación de ruptura pero sin intentarlo seriamente. Al día siguiente, 20 de mayo, siendo aproximadamente las 8 horas, los bolivianos en gran número conseguían cortar el único camino de abastecimiento con que contaba el Batallón Estigarribia ya que el camino que los comunicaba con el pique Frizzola ya había sido interceptado con anterioridad. "Desde ese momento - dice el coronel Heriberto Florentín - el capitán Estigarribia, aquel joven oficial de 23 años, se enfrentaba solo con la adversidad, luchando a brazo partido contra la inclemencia de la naturaleza hostil y especialmente contra un enemigo inmensamente superior en número y materiales. Estigarribia, un modesto oficial acostumbrado a cumplir órdenes, de pronto se ve llevado a asumir una de las más serias responsabilidades que podía depararle su condición de militar en tiempo de guerra". (Arturo Rahi. "Joel Estigarribia").

 

LARGO Y SOSTENIDO TRUENO. "Con una patrulla reforzada salí con la orden de ubicar a Joel y levantar un croquis en relación al P.C. del Regimiento. Sería muy largo de contar todo lo que anduvimos y sobre todo, lo que vimos. Nunca pensé que la desorganización sería tal como para producir un caos general como el que vimos y vivimos. Llegamos hasta un lugar muy cerca donde estaba ya muy comprometido Joel. Nos echamos al suelo tratando de ubicar exactamente el lugar. Como el ruido era general tratábamos de escuchar solo el que provenía del lugar donde se aseguraba que estaba Joel. Por un momento el ruido proveniente de otro sector pareció apagarse y escuchamos nítidamente el ruido infernal que producía la defensa de Joel. Al principio los disparos eran esporádicos aumentando rápidamente hasta convertirse en un largo y sostenido trueno. No sé cómo explicar, era algo espantoso y hermoso al mismo tiempo, no pretendo que me entiendan, pues solo estando allí uno dimensionaría la grandeza de ese espectáculo infernal. En un momento que amainó la batalla pudimos llegar hasta un monte muy sucio y al ver que éramos tropas amigos vinieron a nuestro encuentro un sargento y tres soldados a quienes dimos varias cantimploras llenas de agua. Le pregunté al sargento si no podían venir con nosotros. Me contestó que el enemigo era muy numeroso que de intentar desprenderse arrollarían todo el sector. (...) "Existe un lugar aun no descubierto por el enemigo, por allí intentaremos desprendernos" me dijo. Para ese breve encuentro los patrulleros tuvimos que hacer una especie de semicírculo y quedamos por unos momentos dando frente al reducto de Joel y la espalda al enemigo. Los bolivianos sabían de nuestra presencia y aunque no nos veían nos disparaban y nos insultaban. Entregué las dos mulas con la carga y regresamos muy apurados y muy atentos pues había bolivianos por todos lados haciendo un ruido infernal. (Sienra "Memorias de...)

            Del 21 al 23 el "Reducto Estigarribia", como ya se lo conocía compuesto de solo 173 hombres, oficiales y soldados, rechazó repetidos ataques enemigos.

            Se calcula entre 4000 y más hombres bolivianos que combatieron frente al reducto. Las fuerzas bolivianas quedaron amarradas, tal vez por capricho de sus comandantes que insistían una y otra vez en capturar el "Reducto Estigarribia", mientras las dos divisiones paraguayas iniciaban la retirada. En otros sectores se desarrollaban furibundos ataques bolivianos. En el famoso camino Lóbrego se detuvo momentáneamente al enemigo con fuego cruzado de Ametralladoras Pesadas. Ignorando los paraguayos que los bolivianos habían puesto un triple cerco a las fuerzas cercadas, Joel Estigarribia, al frente de sus hombres, en un intento por salir, rompió dos cercos, pero en el tercero fueron rechazados con un saldo 20 muertos que fueron amontonados por los bolivianos en una macabra pirámide con un letrero que decía "Aquí yacen 20 pilas que tuvieron la osadía de pretender romper el cerco", letrero que después de la batalla, el mayor Lorenzo Medina envió, junto con un informe, al Comando Divisionario. (Acciones mencionadas en obras de Medina, Florentín y Franco).

            "La noche es bastante fresca y agradable. Recibimos un furioso ataque por el norte y el oeste, y bien ahora nos toca a nosotros pelear acostados. El reducto es un verdadero infierno, pues recibimos proyectiles de los cuatro vientos" (Diario de guerra de Joel Estigarribia trascripto por Florentín). "Amanece el 23 de mayo y los bolivianos nos atacaron furiosamente y llegaron hasta las barbas del reducto que no cedió y repelió el asalto gracias a un esfuerzo tenaz y a increíble resistencia. Los enflaquecidos componentes del Batallón (5 días sin comer) usaron de todas sus energías para aplastar el ataque y lo consiguieron. Joel Estigarribia recorría a cuerpo gentil la línea de batalla, alentando y conversando con sus soldados y oficiales y dicen quienes lo han sobrevivido que expresaba claramente que ellos podían ser aniquilados, pero que la destrucción del Batallón significará la salvación de dos divisiones, y eso era lo que buscaban combatiendo como lo hacían". (Rahi. "Joel Estigarribia").

            Los días 23 y 24 se sucedieron continuos ataques bolivianos que estaban solo a 50 y 100 metros de las trincheras paraguayas, las granadas de 12 morteros S.B. causaron algunas bajas. Una granada hizo volar la olla donde se cocinaba para los heridos, aun así, a las 11 de la noche, la guarnición pudo comer la última y famélica mula. (Las dos mulas entregadas por el Tte. Carlos Sienra fue el único alimento que tuvieron los cercados. Los cercados decían en guaraní, "después de comer ésta mula vamos a patear mejor". La aviación paraguaya volando a menos de cien metros de altura, arrojaba barras de hielo y municiones a los cercados. (R.S.Z.) "Al amanecer el 25 de mayo, se cumplió el sexto día del sitio y séptimo de ayuno, si exceptuamos la mula del día anterior, y el Batallón seguía inconmovible ante el ataque de toda una División". (Rahi. "Joel Estigarribia"). "Considerando el estado exhausto de las tropas y en vista del silencio existente desde ayer en la línea exterior, síntoma evidente de haber sido abandonados a nuestra propia suerte, y ante la esterilidad de nuevas resistencias, creó llegado el momento de recurrir a un subterfugio para intentar la salida". (Diario de guerra de Joel Estigarribia ". Mencionado en obras de Florentín y Rahi.

            Después de la guerra y por relato del propio Joel al mayor Medina, éste rememoró en qué consistía "recurrir a un subterfugio". "Joel, solicitó de sus oficiales alguna idea para salir del reducto, el Tte. José Mujica, comandante de pelotón, propuso que como el enemigo durante los dos últimos días a la mañana temprano, a viva voz, exigía a los cercados la rendición, y cuando lo vuelvan a hacer, mostrar algunos mosquiteros y trapos blancos como signo de capitulación. Esto produciría el contento del enemigo, momento en que sería aprovechado de la siguiente manera: todos los que podian caminar formarían una sola fila armados con "Smeiser" (piripipí) y granadas de mano, asaltar a la carrera disparando intercaladamente unos a la derecha y otros a la izquierda, modo de ataque casi imposible de detener más aún teniendo en cuenta que los bolivianos en ese momento bajarían la guardia. Para este audaz plan era necesario abandonar a heridos y enfermos. La idea fue aceptada, en realidad no tenían otra alternativa. Cuando se escuchó la intimación, se mostraron los trapos blancos y el enemigo no dio tiempo para nada pues se introdujo en el reducto sin disparar un solo tiro". (Relato del mayor Lorenzo Medina a Carlos Sienra).

 

"EL HÉROE RESPETADO POR LOS HÉROES". "La capitulación se produjo de un modo imprevisto e inconsciente, con manos suaves, casi diríamos convencional. Nadie osó tocar a nadie; era tan grande el sentimiento de respeto como el de admiración hacia los rivales vencidos que aún los más agresivos, se tornaron amables y conciliadores. Estando Joel con algunos oficiales paraguayos y el comandante del Regimiento de Caballería 5 "Lanza" (mayor Pacieri), llegaba el Tcnel. Rivas, comandante del sector, y con ese motivo tuvo lugar el siguiente diálogo que merece nuestra acotación:

Tcnel. Rivas. ¿Quién es el capitán Estigarribia? preguntó airado

Capitán Estigarribia: "Firme mi coronel" contestó tranquilo el aludido.

Tcnel. Rivas: "¿Qué ha estado esperando usted caballerito caprichoso para rendirse. Usted sabía que su situación era irremediable y seguía produciéndome bajas hasta hace un momento, pudiendo haber evitado este inútil derramamiento de sangre. Le he ofrecido muchas veces, parlamento y ni siquiera me ha contestado", increpó a su rival en actitud amenazante.

Capitán Estigarribia: "Mi coronel, sabía que luchaba con enemigos aguerridos y como tal había que pelearlos en forma, para ser dignos de ellos" le respondió con natural soltura.

            Estas últimas palabras del joven héroe del reducto Cabral, produjeron el efecto esperado. El comandante boliviano dominado por una intensa emoción, despojándose de su investidura de vencedor, se adelantó a abrazar con frenesí a su impávido ex enemigo, diciéndole estas sugestivas palabras; "Abrazo a un León paraguayo". (Heriberto Florentín. "La Batalla de Strongest").

            "Momentos después, el Tcnel. Rivas ordenó rendir honores, presentando armas, a los prisioneros mientras se encaminaban a subir a los camiones que los conducirían al cautiverio. Así se hizo y fue el único caso en toda la guerra en que se rindió honores al enemigo caído con honor". (Sienra. "Memorias...").

            "La titánica resistencia de aquel centenar de valientes, sirvió para detener y paralizar la acción de los siete mil hombres del Destacamento Bandos. En resumen: a aquellos 170 bravos de Estigarribia debe su salvación el  I. C. E. y la pureza inmaculada de la bandera tricolor". (Florentín. "La batalla de...).

            Existe ésta otra versión: "... dada la desproporción de las fuerzas, el cansancio, la sed, etc. ... completa seguridad de sus vidas, atención de heridos, etc. y firmó a secas "Estigarribia". El Comandante boliviano sorprendido por esta firma creyó habérsele con el propio Coronel Estigarribia, y pidió hablar con él. El Jefe boliviano, le preguntó: un poco sorprendido por la juventud del interlocutor:

            -Hablo con el Coronel Estigarribia? a lo que el otro con su olímpica serenidad le contestó: "más o menos mi Comandante"

            Y quedó desde entonces un ñe’engá (un decir) : "más o menos jheí Joel". (Da Costa. Pág. 49)

            Herib Campos Cervera llamó a Joel: "El héroe respetado por los héroes".

            Para fines de mayo, la ofensiva boliviana se detuvo por completo. (R. S. Z.).

            Las pérdidas en oficiales, clases y soldados en Strongest fueron:

            D.2:                 952

            D.7:                 109

            D.8:                 762

            A.1                  9

            Z.1                  10

            TOTAL           1842

 

            Se perdieron seis A.P. 33 F.A. 1 mortero S:B: 156 granadas de mano, 13 camiones y 120.000 proyectiles. (Florentín "La Batalla de Strongest).

 

Nota del autor: Todos los aportes del autor sobre esta batalla fueron obtenidas, en su oportunidad, del mayor Lorenzo Medina y de su padre, Carlos Sienra.

 

            "Los prisioneros paraguayos muestran un semblante alegre, casi jovial. Apenas se ve alguna cara triste. Conversan con sus conductores con toda naturalidad; ríen; parecen satisfechos de su situación, a pesar que traen las manos amarradas con cuerdas. (.. . ) ... un prisionero delgado, muy moreno, me dice: - La guerra ha concluido. Ya no tenemos gente. Estamos cansados.

Yo lo miro con una sonrisa de ironía. Pero no dejan de sorprenderme semejantes frases. ¿Sarcasmo? ¿Afán de captarse simpatías? ¿Miedo a la represalia? Los prisioneros paraguayos se han caracterizado siempre por su hinchada altivez y ante todo por su fe absoluta en el triunfo de su ejército de esta guerra. (....) Nosotros somos del "2 de Mayo" - me informa un prisionero, blanco barbudo que debe frisar en los 40 años. "Éramos los mejores del ejército, gente escogida". ( ... )

            ¿Dónde ha quedado el odio de la guerra? Nosotros no sentimos más que compasión por todos estos hombres que han matado a tantos amigos nuestros, a tantos muchachos que constituían lo más positivo y lo más útil de la juventud de nuestra patria. (Jesús Lara. "Repete". (Pág. 52)

 

OFICIALES CHILENOS. Recuerda en sus "Memorias" el general Estigarribia que el 12 de junio autorizó al comandante del II. C. E. (Franco) que el día siguiente, 13, inicie una acción con la I.D.1. (Barrios) sobre el ala norte del enemigo en Ballivián. Con el objeto de contrarrestar el ataque de nuestra 1ª. D. el enemigo de Cañada El Carmen "cuya presencia en esta región fue señalada varios días antes por nuestra aviación", un contingente de 3000 hombres enfrentó a la 1ª. D. El enemigo sufrió más de 400 bajas y se comprobó que la mayoría de ellos estaban alcoholizados "lo que explica", dice Estigarribia, "por que se expusieron a tan terrible matanza. En ésta acción recibieron su bautismo de fuego los oficiales chilenos recién incorporados al ejército enemigo, y algunos, según los prisioneros, figuraban entre los muertos. (...) "A fines de junio se incorporaron 300 oficiales chilenos al ejército enemigo". (Estigarribia. "Memorias". Pág. 275/276).

            Después de Strongest, escribe Zook, "el general Estigarribia no dejó de contemplar operaciones ofensivas". En Asunción y todo el país, el revés sufrido en Strongest tuvo sus consecuencias negativas en el ánimo general de los ciudadanos. Bolivia por su parte, exageraba y difundía noticias falsas sobre supuestos grandes desastres militares paraguayos. El revés lo había sufrido la Segunda División del Primer Cuerpo, logrando zafarse todo el Ejército Nacional de la gran trampa concebida por él mejor estratega enemigo, Bernardino Bilbao Rioja. En su obra el Capitán David Zook, página 295, dice de Bilbao Rioja:" ...Bilbao dejó el Arma Aérea y pasó a comandar primeramente un cuerpo y después todo un sector de guerra terrestre, distinguiéndose como el mejor general en campaña de su país".

            El general Estigarribia lanzó el siguiente Parte Abierto: "Junio, 25, 1934. Minidefensa, Asunción. El comando enemigo vuelve a inventar una batalla y atribuirse una victoria inexistente. Después de la derrota sufrida por el II Cuerpo de Ejército boliviano en el sector de Cañada El Carmen, cuerpo formado orgánicamente por las divisiones III y VIII, bajo el comando en jefe del Coronel Bernardino Bilbao Rioja, y reforzado posteriormente con los regimientos Sucre y Pérez, pertenecientes a la IV División, traídos del sector Ballivián, con los regimientos Chuquisaca, Montes, Cochabamba y Castrillo de la IX División, traídos del sector Picuiba, y regimiento Azurduy, Corocoro y Lanza, de la Reserva General del Ejército, el enemigo continua hasta hoy su repliegue en varios sectores, dejando en nuestras tropas tres formidables posiciones sucesivas. Una tentativa de reacción local del enemigo ha sido castigada con la destrucción del regimiento Castrillo 6 Caballería, comandada por el Teniente Coronel Walter Méndez, traído apresuradamente del sector Picuiba. Es enteramente falso que ningún movimiento del ejército boliviano haya puesto en peligro en ningún momento a las tropas paraguayas, las cuales prosiguen su avance victorioso. Fdo: General Estigarribia". (Estigarribia. "Memorias").

 

EL CAPRICHO DE SALAMANCA: "Al año siguiente, en una de mis entrevistas con el general Peñaranda, le pregunté por qué el ejército boliviano se mantuvo en Ballivián en situación tan peligrosa, bajo la amenaza de un envolvimiento. El general Peñaranda me explicó que aquella obstinación se debía al Presidente Salamanca; quien hacía cuestión de amor propio nacional de la conservación de Ballivián, y que tal fue una de las causas de su desavenencia con el ejército, origen de su derrocamiento". (Estigarribia. "Memorias". Pág. 273). "Ballivián se convierte para el general Estigarribia en algo parecido a lo que fue Nanawa para Kundt. Allí hay 18.000 soldados, 20 cañones, 600 ametralladoras pesadas, 1500 livianas, 19.000 fusiles, 3000 granadas de mano, 200 camiones, 5.000.000 proyectiles y 5000 proyectiles de artillería. Bolivia ha acumulado demasiada fuerza allí. La retirada sería compleja y difícil sino se tomaban decisiones a tiempo. En julio se produce un ataque masivo paraguayo, hay una exitosa defensa de Ballivián, una batalla aérea logra ser exitosa para los bolivianos. Es un momento en que Estigarribia quiere hacer la ofensiva final y fracasa". (T.V Estatal Boliviana)

 

EL NUEVO ESCENARIO. "Cambia la estrategia y cambia el escenario geográfico de la guerra. La segunda parte de esta se desarrolla muy al Norte, prácticamente en territorio boliviano, mucho más cerca del Este que del Oeste, mucho más cerca del Paraguay que del Pilcomayo, el lugar Picuiba. (T.V Estatal Boliviana). "Y en forma sorpresiva se lanzó (Estigarribia) sobre Picuiba, tomó Picuiba, ese fue el primer campanazo que recibió nuestro Alto Mando que jamás pensaba que un lugar ya del Chaco Central, ocurra eso. Pero Estigarribia no se paró en Picuiba, habiendo tomado Picuiba se acercó nada menos que a la serranía de Carandayty que ya está sobre la línea de serranías bajas, cerca ya de Boyuibe y cerca ya a Camiri y al Parepetí". (Juan Lechín S. Historiador militar boliviano).

            "Entre julio y noviembre de 1934 las acciones se alternan entre ofensivas paraguayas y defensa boliviana, algunas exitosas para nuestras armas como la dirigida por David Toro en la batalla de Carandayty, Algodonal y Larrosa. Tropas bolivianas arrinconan y cercan a los paraguayos, pero estos logran huir del cerco. Bolivia avanza en Villazón e Yrendagüe. (T.V Estatal Boliviana).

 

PUESTO LARROSA. El 29 de setiembre de 1934 las Unidades de la División General de Reserva del II. C.E. ocuparon sus sectores cerca de "Puesto Larrosa". Aproximadamente a las cuatro de la tarde una avanzada boliviana chocó con los escalones adelantados paraguayos, lo que fue una sorpresa para el enemigo que avanzaba en gran número. A las 9 de la noche se convocó a una reunión de comandos de divisiones con Franco en Villazón para el día siguiente a las 7 de la mañana. En la que se plantea una retirada. A las 16 y 30 horas se realiza otra reunión con los comandos de regimientos donde se impartió la orden para el repliegue. El II. C.E. fue permanentemente perseguido y cerca en Villazón e Yrendagüé. Se retardó todo el tiempo posible el avance enemigo causando bajas. Esta acción tuvo por efecto el desgaste y el retardo de su avance. (Datos extraídos de las "Memorias" de Franco).

            "En Villazón tuvimos permanentemente contacto con el enemigo, pero un día, éste no dio muestras de reiniciar la persecución. Más tarde se comprobó que las tropas del Cuerpo de Caballería se le había dado descanso, ocupando una formación escalonada, mientras Toro discutía que se le reforzara con más Regimientos su Cuerpo de Caballería; hasta que pudo completar en el sector Carandayty - Villazón, 14.000 hombres, mientras que en nuestro sector apenas llegábamos a los 3500 hombres, contando la dotación de las dos divisiones (D.6. y D.R.G) Como podrá apreciarse, nuestra situación no era de lo más envidiable que digamos considerando que ni remotamente contábamos con contingentes de reemplazo. (Franco. "Memorias").

 

ALGODONAL. Fue un fortín ocupado por primera vez, por esforzadas tropas, del II.C.E. el día 23 de agosto de 1934. Fue el escenario de duras batallas, actualmente pertenece a la República de Bolivia. "El 22 destruimos un destacamento enemigo de mil hombres en algodonal y nos apoderaos de éste fortín, donde encontramos un inmenso material de guerra. Con la toma de algodonal, cumplíase enteramente la misión asignada a las tropas del Segundo Cuerpo. Todas estas operaciones sorprendieron al enemigo, que la rapidez fulminante de su ejecución no le dio tiempo para tomar ninguna contramedida". (Estigarribia. "Memorias". Pág. 299)

 

COMBATE  AÉREO. "La abnegada y valerosa D. 6. (Sexta División) del II C. E. que en incursión relámpago, venciendo la resistencia sucesiva del enemigo había llegado a fines de agosto del 34 a los portales de Carandayty, postrada y exhausta de tanto esfuerzo realizado y fuertemente presionado por el Cuerpo de Ejército de Caballería del Cnel. Toro, en una proporción de 5 a 1, se vio obligado abatirse en retirada en brillante acción retardataria, entretanto el Comanchaco pudiera terminar de montar la magistral maniobra de El Carmen.

            "Aquel día primaveral del 29 de setiembre de 1934, el cielo y las tropas del II. C. E. fueron testigos de la lucha a muerte de dos voluntades; el entonces Cap. Tomás A. Rufinelli y el Tte. Abelardo Bertoni tripulando dos aviones Fiat CR 20, escoltaban a un Potez 25 piloteado por el capitán Carmelo Peralta y de observador, el Tte. 1° Rogelio Echeverri cuya misión se circunscribía a reconocer y bombardear las posiciones enemigas de Algodonal.

            En la ocasión, recordaba Rufinelli, fuimos atacados por tres escuadrillas de aviones "Curtís", unas quince máquinas del Altiplano que en carrusel, como buitres hambrientos se lanzaron sobre lo que consideraban fácil presa. Sin embargo, el cansino pero noble Potez conducido por uno de los más expertos pilotos de entonces, el capitán Peralta, supo aprovechar el momento propicio del laberinto para escabullirse y ganar la protección de las armas automáticas de nuestra propia infantería, volando a baja altura.      Entre tanto los aviones de caza Fiat ante la marcada desigualdad cuantitativa y cualitativa (perfomance), ya no buscaron librar combate alguno sino estrellarse contra las máquinas adversarias que, finalmente persuadidos los pilotos bolivianos de nuestras siniestras intenciones - decía el mayor Rufinelli - optaron por reagruparse y seguidamente, en perfecta formación desaparecer en el horizonte.

            Seguidamente el temerario mayor Rufinelli, acotaba: "Rindo mi homenaje de admiración a la bravura del piloto boliviano, a su alta técnica de combate y a la precisión de sus disparos al arrancarme a tiros desde la cola de mi avión, mis gafas de vuelo y de haber causado más de 20 perforaciones a la base del parabrisas de mi máquina, en circunstancias tal vez en que yo perseguía con la cabeza inclinada a alguna otra máquina enemiga y sin advertir que en medio de la barahúnda tenía prendido a la parte trasera de mi Fiat otro excitado "cóndor" que buscaba afanosamente endosarme el pasaporte... rumbo al camino de San Pedro". Finalmente el Comandante del II. C. E. coronel Rafael Franco, que había observado entonces las incidencias de aquella desigual brega aérea, en nota dirigida al Comanchazo expresó: "Estimo de mi deber llevar a conocimiento de ese Comando la actuación de nuestra escuadrilla de aviación comandadas por los capitanes PAM Tomás A. Rufinelli y Carmelo Peralta, como la eficaz cooperación prestadas por dichas unidades del II. C. E. en las acciones de guerra realizadas en este frente. En estos hechos, en cada vuelo, nuestros aviadores pusieron de manifiesto su gran corazón de patriotas y dieron pruebas de gran valor que la historia inmortalizará en sus páginas para honra de nuestra aviación militar.

Fdo. R. Franco. Cmdte. en Jefe II. C. E.". (Capitán PAM. Félix Zárate Monges. Artículo de "60 Años Después". Año XXXI. N° 299. Setiembre 1996. Págs. 14 y 15)

 

ESCASEZ DE MEDIOS DE TRANSPORTES. El Fortín Algodonal fue abandonado en setiembre de 1934. "Por aquellos mismos días nuestra aviación descubrió un nuevo camino enemigo que venía del oeste, dirigiéndose en línea recta a Siracuas y cuya cabecera ya estaba muy próxima a ese lugar. Todos estos incidentes retrasaban considerablemente el desarrollo de nuestro plan. Y hay que añadir que el servicio de transportes pasaba por uno de sus peores momentos de escasez, precisamente cuando más falta hacían abundante elementos de movilidad, para trasladar nuestras tropas y abastecerlas en los puntos más esparcidos y remotos y conjugar el peligro que volvía a amenazar a Siracusa. El enemigo de los sectores de Carandayty y Huipitindy, entregado por breve intervalo a una relativa pasividad, volvió a reanudar febrilmente sus actividades, con numerosas fuerzas. Después de cortar nuevamente de su base a muestras tropas defensoras de Algodonal, nos forzó a abandonar este punto el día 22 y a emprender una retirada, tras la ruptura de un cerco que nos había tendido. (Estigarribia. "Memorias". Pág. 315).

 

PICUIBA: "Al decir Picuiba me refiero al fortín Paucarpata situado a orillas de la laguna llamada Picuiba por los bolivianos. En todo el curso de la guerra no se usó sino la denominación Picuiba para mencionar al fortín boliviano de la laguna del mismo nombre. Nosotros lo bautizamos después con el nombre de Nueva Asunción, por haber caído en nuestras manos el 15 de agosto de aquel mismo año, aniversario de la fundación de nuestra capital". (Estigarribia. "Memorias. Pág. 225).           

 

OFENSIVA  FULMINANTE. "La 6º División de Infantería estaba constituida por los siguientes regimientos: R. I. 8. "Piribebuy", R. I. 5. "Gral. Díaz", R. I. 14. "Cerro Corá", fuerza a la que se sumó el R. C. "Valois Rivarola", un total de 1600 hombres que en los primeros días de agosto de 1934 se trasladó a las proximidades del Fortín Picuiba, flanco N. O. del Ejército en campaña. Inicia esta Gran Unidad su ataque el 15 de agosto, en vanguardia el glorioso R. I. 5. "Gral. Díaz" con elevada moral y tomando por sorpresa al enemigo. Debe tenerse en cuenta que el terreno de aquel sector, es pobre y arenoso. Su elevada temperatura, secaban los arbustos denominados por nuestras tropas "Guãigui piré". Todo allí parecía calcinado en la inconmensurable distancia. Los 850 hombres que guarnecían Picuiba, huyeron desbandados por los montes y caían prisioneros.

 

LA AVIACIÓN. "Nuestra aviación con sus pocos y viejos Potez, hicieron proezas (...) en esos días descubrieron picadas abiertas recientemente por el enemigo. El as de la aviación boliviana, mayor Pabón y su observador con flamante aparato "Curtis" fue derribado por el intrépido Piloto Capitán Carmelo Peralta y el observador Tte. Rogelio Echeverri (12 de agosto)".

 

LOMA VISTOSA. "La División paraguaya para llegar a aquel lugar desde Cañada El Carmen lo hizo a pie y en camiones, recorriendo más de 150 kilómetros y en memorable acción con el enemigo enfrente, llegó a las inmediaciones del Fortín CARANDAYTY, capturando en su larga trayectoria los fortines LOMA VISTOSA, (hoy Mr. Long) VILLAZÓN, YRENDAGÜÉ (hoy Gral. Garay), PUESTO LA ROSA, PUESTO BURRO, YSOPERENDÁ, HOYOS, PUESTO VICTORIA, YBAMIRANTE. Lo hacía estas jornadas arrollando al enemigo sin agua, salvándole el gran "Yby’á (...) Los abnegados choferes traían agua de Cañada La Paz y Garrapatal, distante nada menos que 240 kilómetros, haciendo un recorrido de 8 kilómetros por hora.

 

ALGODONAL. En la acción de Algodonal se tomó por sorpresa a un Destacamento boliviano de 1000 hombres al mando del capitán René Pol, destruyéndola totalmente, cayendo en nuestro poder cajones de granadas, de morteros, de artillería y de armamentos intactos. El II Escuadrón del R. C.1. "Valois Rivarola" transportado en camiones penetró a través de las líneas enemigas hasta 35 kilómetros, siendo detenido a cañonazos. La 6º  D. I. paraliza su acción ofensiva fulminante ya en las proximidades de CARANDAYTY por falta de apoyo como por el problema grave de agua, después de haberse infiltrado profundamente en el dispositivo enemigo; hallándose su retaguardia sin reserva.

 

CASA  ALTA. En cuanto a la División de Reserva General (después 9º D. I.), recibió en Cañada El Carmen, la orden de desplazarse hacia la región de PICUIBA haciéndolo a pie y en camiones, debiendo recorrer 240 kilómetros, su misión era llegar hasta HUIRAPYTYNDY, lugar donde se encontraba el 3er. Batallón del R. I. 14. "Cerro Corá", comandado por el capitán Rogelio Benítez, para desde ahí iniciar sus operaciones, consistentes en atacar hacia el Oeste, llegar al Parapití para después dirigirse al sur por CASA ALTA -CAIMBITI y atentar en la retaguardia al enemigo que impedía el avance de la 6° D. en las cumbres de CARANDAYTY.

 

27 DE NOVIEMBRE. Esta ofensiva lanzada sorpresivamente por el II. C. E. era con el objeto de cortar 27 de Noviembre, el camino de abastecimiento principal más corto usado por las tropas del general Lanza. La idea del general Estigarribia era, entre otros, que si resultare la maniobra, permitiría al Ejército Paraguayo aproximarse a las Regiones del río Parapití y Carandayty, amenazando en ésta forma a CHARAGUA, BOYUIBE y CAMIRI, obligando al enemigo a disminuir la concentración de las tropas en el frente del Pilcomayo, para emprender los nuestros operaciones en dicha zona". (Coronel Ricardo Benza Carreras. Resumen de su artículo "Picuiba y su repercusión". "40 Años Después" Año XII. N° 75. Agosto 1976. Págs. 2 al 5).

 

PICUIBA, CAE EN COMPLETO SILENCIO. Para agosto de 1934 la situación del ejército Paraguayo era en realidad bien difícil. De alguna manera ambos ejércitos habían llegado a un punto muerto. Ballivián, con todo lo que representaba, aparecía como inexpugnable, inalcanzable para las armas paraguayas. Los sangrientos ataques paraguayos no habían tenido éxito. El frente boliviano se mantenía compacto y sobre todo optimista. Estigarribia había sentenciado: "Ballivián caerá en su hora", concibe un audaz plan que antes que audaz nos resulta temerario. La VI D.I. con el Destacamento del mayor Atilio J. Benítez son desprendidos del II. C. E. se dirigen en completo silencio a Picuiba que capturan el 15 de agosto. Como dice el historiador boliviano Juan Lechín S. "Estigarribia golpeó allí donde menos pensaba el Alto Mando Boliviano". Esta acción desconcertante hace que todo el teatro de operaciones se traslade 200 kilómetros al Norte. Muy nerviosos los comandos bolivianos retiran precipitadamente varias divisiones de El Carmen y Ballivián. Se gesta así la posibilidad de ataques demoledores en El Carmen y Ballivián, además de quedar expeditos los caminos para tomar Santa Cruz de la Sierra y Carandayty que fue tomada el 23 de enero de 1935 y que hoy es territorio boliviano. A Picuiba se la llamó, en homenaje al día 15 de agosto "Nueva Asunción" y meses después fue testigo de la muerte por sed de miles de bolivianos (R.S.Z.).

 

EL CURSO DE LA GUERRA. "De modo que la maniobra adversaria sobre Picuiba, cambió totalmente el curso que hasta entonces estaba siguiendo la guerra. Y se puede decir que a partir de ella, y originada por ella, el Teatro de Operaciones adquirió la configuración estratégica que prevaleció hasta su conclusión. Mientras el alto mando boliviano actuaba sobre la suposición que las tropas paraguayas y sus mandos se encontraban absorbidos en la contención del avance del Cuerpo de Caballería (que no tenía un solo caballo) en la región de Carandaiti, el general Estigarribia concentraba cuatro de sus ocho divisiones frente a las trincheras de El Carmen y el día 10 de noviembre iniciaba una vigorosa maniobra de envolvimiento y aferramiento frontal", (General Juan Lechín Suárez. "El síndrome de la responsabilidad política en el Chaco". La Paz, Bolivia. 1980).          

 

YRENDAGÜÉ: "En Yrendagüé en la noche del 9 de octubre de 1934 un Batallón del R.I. 8 "Piribebuy" (Bat. Aranda) fue relevado por un Batallón comandado por el Tte. 1º J.S. Da Costa en el frente Sur del cañadón que llegan a los pozos de Yrendagüé, con sus alas flotantes, a la derecha de otra Unidad del R.I. 5. donde comienza un terreno boscoso y a la izquierda, a menos distancia del R. I. 8. "Piribebuy" en un terreno similar. A las cinco de la mañana aproximadamente, en forma sorpresiva, el enemigo desencadenó un fuerte ataque con fuerzas muy superiores en número, consiguiendo romper el centro del dispositivo del citado Batallón que tuvo que retroceder sin dejar de combatir, hasta que finalmente se tuvo que dividir en dos grupos: uno se retiró al N.O. donde ocupaba posiciones el "Gral. Díaz" y el otro hacia el N.E. donde combatía el R.I.8. "Piribebuy". En esos momentos el Batallón Da Costa recibe el refuerzo de dos compañías y dos pelotones. Es muy posible que el enemigo no haya notado la ejecución de relevo efectuado, o quizá estaba ya previsto su ataque para esa hora de la mañana. En esos momentos álgidos de la defensa, llama el Cmdte. de la VI. D. Tcnel. Paulino Ántola para informarnos de la crítica situación creada al Batallón Da Costa y pedirnos el inmediato envío de alguna Unidad disponible como refuerzo para intentar parar el avance enemigo. Se le manifestó que en quince minutos más o menos, tendría 100 hombres a su disposición para colaborar con el R.I. 8. y el R.I. 5. a fin de que pueda solucionar la situación creada en ese sector. Pero, a retaguardia, hacia el Oeste, las consecuencias del ataque enemigo eran mucho más grave, pues se perdieron nada menos que los pozos de agua que quedaron en el campo de nadie y con los motores funcionando. Por otra parte, se tuvo que rectificar la línea del R. I. 8. "Piribebuy" ordenándoles replegarse más al Oeste debido a que el fuego enemigo lo recibía por la retaguardia". (Franco. "Memorias") Págs. 102/103).

 

ELECCIONES BOLIVIANAS: "Simultáneamente Bolivia está viviendo un proceso político importante, convocatoria a elecciones y el 14 de noviembre gana Franz Tamayo en medio de la zozobra y de la incertidumbre". (T.V E. B.)

 

LAGUNA LOA: "Entonces en Laguna Loa se encontraron la flor y nata de las fuerzas de Bolivia y Paraguay, los Segundos Cuerpos de Ejército de Bilbao Rioja y Rafael Franco, los máximos conductores tácticos del Chaco, ambos grandes jefes cubiertos de gloria. En ese instante supremo ambos jefes habían agotado sus últimas reservas. Franco empleando las estafetas, saldo de zapadores y enfermeros para resistir la arremetida de los bolivianos y estos apenas unas dos secciones de infantería. (...) los dos titanes se retiraron a sus bases de partida. Para Franco no había la posibilidad ni de un batallón, para Bilbao Rioja, sí, una División de las tres que dormían en Ballivián; y no habría habido el desastre de El Carmen ni el de Yrendagüé".(Anterzana Villagrán. "La guerra... Tomo 2 Pág. 423)

 

EL CORRALITO DE VILLAMONTES. "En un día aciago, el 27 de noviembre de 1934, se produce un célebre "corralito", pero no es contra el Ejército Paraguayo es contra el Presidente de Bolivia. En Villamontes, en pleno trance de batalla, el general Peñaranda y sus colaboradores, Ángel Rodríguez, David Toro, Oscar Moscoso, Germán Busch, deciden destituir al mandatario. Cercan la casa donde éste reside, lo amenazan y le obligan a firmar su renuncia, en un momento amargo, Salamanca, cercado lo hace. Solo lo acompaña el general José L. Lanza que cuando se dirige al avión que va a llevar a Salamanca fuera del centro de operaciones, dice: "Me avergüenzo de ser general de Bolivia" El 28 de noviembre asume, también bajo presión, el vicepresidente para guardar las formas constitucionales, es José Luís Tejada Sorzano. (T.V Estatal B.).

            Anécdota: Historiadores bolivianos recuerdan que una vez detenido Salamanca, dijo en son de burla a los generales: "Es el primer "corralito" que les sale bien".

            "El 28, cuando todavía me hallaba en Puerto Casado, recibí la noticia de la deposición del Presidente Salamanca, a quien entraba a reemplazar el Vicepresidente, Sr. Tejada Sorzano. Como comentario de información sensacional, anoté en mi diario: "Desaparece el gran obstáculo para el advenimiento de la paz. La guerra del Chaco, con que el presidente Salamanca pensaba triturar al Paraguay, acabó por arruinarlo a él". (Estigarribia "Memorias, Pág. 332).

 

EL CARMEN (11 al 16 de noviembre). El Carmen había sido la batalla victoriosa más barata de la guerra del Chaco por su ejecución podría considerarse como un modelo. (General Raimundo Rolón. Guerra del Chaco. Campaña de 1934. Pág. 143).

            A fines de octubre de 1934 patrullas paraguayas fueron enviadas a la retaguardia enemiga para buscar un claro por donde las fuerzas paraguayas podían atacar a El Carmen. Una de ellas tuvo dirección S - O y fue comandada por el Teniente Gerónimo A. Vidal que para el día 5 de noviembre regresó a su base totalmente extenuada con los datos precisos. La otra patrulla tuvo dirección N -O y fue comandada por el Teniente Ramiro Escobar que enlazó con la VIII  D. I. comandada por Garay. El 11 de noviembre el comandante del  I. C. E. coronel Carlos J. Fernández inició el memorable ataque que sería una de las victorias más contundentes para el Ejército Paraguayo y de consecuencias devastadoras para el Ejército Boliviano.

            Estigarribia había dado órdenes a Fernández, comandante del I. C. E. y a Garay, comandante de la VIII. D. I. para destruir en El Carmen a la D. R. G. de Toro. La operación se debía al descubrimiento de abundante agua en Yrendagüé la que tendría mucha importancia para el desarrollo de futuras acciones. Hasta ese momento se hacía difícil la provisión de agua en especial a las fuerzas del II. C. E. de Franco que se realizaba desde La Faye con los escasos camiones que tenía el Ejército Paraguayo. Había alertado también a Franco sobre la posibilidad de intervenir si fuese necesario. Durante meses se preparó la batalla. "Estigarribia estaba listo para jugarse el destino del Paraguay en un solo y bien calculado golpe de dados". (David Zook). Es importante recordar, como lo afirman varios actores de obras, que el Comanchaco creyó que las fuerzas bolivianas a enfrentar eran dos veces superiores a las que en realidad eran.

            Las fuerzas del coronel David Toro, fueron reforzadas con la poderosa División de Bilbao Rioja, intentando dar un duro y definitivo golpe al Ejército Paraguayo realizando un doble envolvimiento en Villazón. La columna del norte compuesta por la 3ª.  D.I. y la D. C. 2. iban a converger en Yrendagüé. Pero fuertes lluvias lo demoraron y lo detuvieron hasta el 6 de noviembre, aún así con débiles fuerzas, empezó su ataque. Tres días después, el día 9, cercó a las fuerzas paraguayas que empezaron a salir del cerco por el sureste, el día 10 abrieron una brecha en las líneas bolivianas y las dos divisiones paraguayas se escurrieron hacia Picuiba. Caballero Irala atacó desde Yrendagüé para cubrir la retirada, aún así los bolivianos hicieron 400 prisioneros y tomaron 50 camiones nuevos. Con 12.000 hombres no pudo capturar (Toro) a 5000 paraguayos, y lo que pintó como una batalla decisiva, se convirtió en una acción de poca monta". (David Zook).

            Toro, culpando del mal resultado a la demora en la aprobación de la superioridad y a la falta de reservas adecuadas, ordenó la persecución hacia El Cruce y el día 13 se enlazaron sus fuerzas con los elementos motorizados de la VII D. I. que venía avanzando, sin impedimentos, desde Santa Fe por 27 de Noviembre. "Si el Segundo Cuerpo hubiese conservado la masa principal (como deseaba Bilbao), Picuiba pudo haber sido tomada y la probabilidad de capturar las fuerzas adelantadas de Franco se habría acrecentado. Pero, significativamente, Toro, inculcó en el comando boliviano todo entero su falta creencia personal de que Estigarribia, afanoso de conservar Villazón, comprometía fuerzas decisivas. Esta falacia desvió la atención boliviana, y ayudó perfectamente a la realización de la maniobra paraguaya de más envergadura que se desarrollara en El Carmen". (David Zook).

 

LA PRENSA DE BUENOS AIRES. "El Carmen estaba defendido por el Cuerpo de Reserva al mando del Teniente Coronel Oscar Moscoso y contaba con dos divisiones incompletas. La ejecución de la maniobra, por parte paraguaya, estuvo plagada de errores tácticos y técnicos y de grandes deficiencias logísticas y de transportes. Por su parte, las Unidades del Cuerpo de Reserva cumplieron su misión de resistir el ataque paraguayo con denuedo y eficacia. En este caso la tarea de las tropas bolivianas no consistía en rechazar el ataque enemigo sino en resistir el tiempo necesario para que nuestro Primer Cuerpo de Ejército, que había quedado encargado de sostener todo el atrincheramiento de 100 kilómetros, pudiera desprenderse del enemigo y retirarse, después, a su vez, de haber protegido la evacuación de enormes cantidades de víveres, municiones y equipos que se habían acumulado en Ballivian. Esta condición llegó a cumplirse".

            "Esta acción fue calificada entonces como un revés mayúsculo sufrido por nuestras armas debido a la confusión y falta de información eternas en las que vivía el Estado Mayor General. Y también debido a la aplastante influencia de la propaganda paraguaya que tuvo en el gobierno y la prensa de Buenos Aires una caja de resonancia y ampliación de gran eficacia. El pueblo fue nuevamente sacudido por los acontecimientos, y como una práctica ya rutinaria, el Presidente de la República, Dr. Daniel Salamanca, viajó a Villa Montes con la firme intención de destituir al Comandante en Jefe, General Enrique Peñaranda. Pero en lugar de destituir resultó destituido. (Diciembre de 1934). Con ello terminó el proceso de pugna por el poder de estos personajes". (Gral. Juan Lechín S. "El síndrome de la responsabilidad...")

            Por su importancia, esta batalla, dejamos su relato (resumen) a David Zook.

 

¡PILAS EN LA RETAGUARDIA! "Aquí la D. R. boliviana (coronel Zacarías) estuvo mal situada por largo tiempo, con ambos flancos descubiertos. En los primeros días de noviembre los paraguayos localizaron su flanco izquierdo y descubrieron una brecha en el derecho. El Primer Cuerpo del coronel Carlos Fernández (Primera, Segunda y Séptima Divisiones), reforzada con la Octava División de Garay, abrió piques a toda prisa por una proyectada penetración y un doble envolvimiento. Durante seis días una patrulla exploró la retaguardia boliviana, tomando notas de todos los caminos y picadas.

            Las intenciones de Fernández eran infiltrar la Segunda División dando una vuelta por el sur, a fin de caer sobre el cruce de caminos de la retaguardia enemiga, mientras por el norte avanzaba la Octava División para encontrar la principal columna de envolvimiento. Las Divisiones Primera y Séptima mantendrían la presión frontal. El 11 de noviembre inició su marcha la Segunda División, compuesta de regimientos que tenían un promedio de 550 hombres cada uno y acrecentados con reclutas inexpertos. El mismo día Peñaranda creó un Cuerpo de Reserva de 9000 hombres bajo el comando de Moscoso.

            Si bien la Segunda División llegó a la retaguardia boliviana en la tarde del día 13 y tomó el fortín El Carmen, no pudo cerrar inmediatamente el camino al fortín Oruro. De donde resultó que la Segunda División de Reserva del coronel Walter Méndez, que venía en camiones para intentar un envolvimiento de la Segunda División paraguaya, logró unirse a Murillo, a tiempo para caer también en la trampa.

            Las dos columnas paraguayas por último se encontraron el 15 de noviembre. Estigarribia creyó haber fracasado; no sabía si las tropas enemigas seguían aun dentro del cerco. Pero esa noche, la verdad empezó a revelarse. Se tomaron importantes grupos de prisioneros, uno de los cuales refirió que en el campo boliviano, "al oír el grito de ¡Pilas en la retaguardia! todos perdieron la cabeza". A la mañana siguiente se desbarató un débil esfuerzo para romper las delgadas líneas paraguayas y (aunque había raciones para siete días) el total de los prisioneros subió a 4000. Perecieron más de 2500 bolivianos, el resto se fugó. En una rápida maniobra con 4500 hombres Estigarribia y Fernández conquistaron un brillante triunfo. No solamente fueron destruidas considerables fuerzas enemigas y se tomo un equipo valiosísimo - para el empobrecido Paraguay - , sino también se alcanzó el tan buscado objetivo de Estigarribia de romper el frente del Pilcomayo. Por fin el camino estaba abierto. Pero el pesado fardo de tantos prisioneros embarazó la persecución, pues absorbió el transporte con la necesidad de llevar a aquellos a la retaguardia a toda carrera. Ya el 15 de noviembre Frías empezó a retirar su flaqueado Primer Cuerpo, y el día 17 los paraguayos entraron en Ballivián.             Desplomóse el sistema defensivo boliviano y dislocóse el frente, pero lo más trascendental eran las repercusiones morales. Tanto en los dos países beligerantes como en el extranjero, Ballivián simbolizaba la resistencia boliviana; representaba la capacidad de reanudar operaciones ofensivas y retornar al original teatro de la guerra, a lo largo de la viejo línea de fortines. Su pérdida significaba la derrota de Bolivia, su expulsión de la Zona Hayes y el desposeimiento del Chaco Boreal". (Todos los datos fueron extraídos textualmente de la obra del capitán David Zook "La conducción de la guerra del Chaco". Resumen)

 

CONSECUENCIAS. En lo material. La destrucción total de dos divisiones enemigas, con un efectivo aproximado de 10.000 hombres - incluyendo muertos, heridos y prisioneros - con todo su material bélico consistente en: 12 cañones, 26 morteros S. B., 60 A. P. 300 F. A. 180 pistolas ametralladoras, más de 6000 fusiles; 4000 granadas de artillería, 3000 granadas de mortero, 150.000 proyectiles para pistolas ametralladoras y más de 1.000.000 proyectiles para fusiles y armas automáticas, además de 60 camiones en uso, radios, aparatos telegráficos y teléfonos y documentación completa de dichas Unidades, de importante valor.

 

En lo moral: Levantamiento automático del espíritu y moral algo quebrantada de nuestras tropas, al mismo tiempo que producía un completo decaimiento de la moral del ejército enemigo que recién pudo restablecerse de nuevo en las formidables posiciones de Villa Montes y Parapití. Además produjo la pérdida de confianza del pueblo boliviano en su Ejército y en sus mandatarios de la Nación, trayendo como corolario la destitución de su Presidente Salamanca y su Gabinete completo. Por otra parte conseguíamos la atracción de la simpatía de los países extranjeros a favor de nuestra causa, desechando la propaganda boliviana de mentiras y calumnias.

 

En lo táctico: El Cuerpo de Caballería boliviano al mando del coronel David Toro perdió toda iniciativa trayendo como consecuencia lógica la suspensión de su ofensiva sobre nuestro II C. E, bastante debilitado por cierto. (Gerónimo A. Vidal. Misión de la patrulla Teniente Vidal para la Maniobra de El Carmen, Págs. 91 y 92).

            La victoria de El Carmen tuvo excelentes resultados económicos para el país pues al hacerse con ingentes cantidades de materiales bélicos, camiones incluidos, le permitió al gobierno el ahorro de millones de pesos. En El Carmen quedó destruido el segundo ejército Boliviano. (R. S. Z.)

 

FELICITACIONES DE GARAY.

"II CUERPO DE EJERCITO VIII DIVISIÓN

COMANDANCIA

            P. C. en Camino V, 17 de noviembre de 1934

ORDEN GENERAL N° 205

 

            La División 8 ha cumplido fielmente las ordenes del Comando Supremo, colaborando a una gran victoria. A todos los hombres de la Gran Unidad -Jefes, Oficiales, sargentos, cabos, soldados - debo decir que han servido bien a la Patria. Han desarrollado un esfuerzo magnífico. Estoy orgulloso de comandarlos. La Nación no ha de olvidar la jornada de ayer.

            Hijos míos, de la División 8: si os veis en una oportunidad análoga, superaos. Recordad que no éramos numerosos, porque la mayoría de nuestros hermanos de División se ocupaba en los penosos trabajos de reaprovisionamiento y otros.

            Tened la seguridad de que ocupáis un lugar muy grande en mi corazón, y tomad conocimiento de estos dos despachos, que contienen juicios definitivos acerca de vuestra victoria: "17-IX-34.- N° 4045.- Comando D. 8. - Hago llegar a ese Comando y por su intermedio a los señores Jefes, Oficiales y tropas de esa Gran Unidad mis felicitaciones calurosas por la brillante victoria alcanzada en cañada El Carmen. General Estigarribia.- Cmdte. en Jefe del E. en el Chaco". "17- XI-34.- N° 4046.- Comando D. 8. transmito a ese Comando las felicitaciones que el señor Presidente de la República y Minidefensa han dirigido a los señores Jefes; Oficiales y tropas de esa Gran Unidad con motivo de la victoria de El Carmen.- Comanchaco".

Fdo. E. A. Garay

Tte. Cnel. Cmdte. D. 8. BALLIVIÁN

 

BALLIVIÁN, "Mi resolución era destruir al enemigo que, fuerte de una división, se reunía en Cañada Tarija, al suroeste de Garrapatal, para distraer hacia allá nuevas tropas enemigas, distracción que yo esperaba sería en detrimento del sector de Aluarral de; librar batalla seguidamente con nuestros cuerpos de ejército Primero y Tercero en el frente Campo Jurado - Ballivián, donde, como suponíamos, el enemigo probablemente se haría fuerte, y por último, lanzar nuestro Segundo Cuerpo de Ejército sobre Alurralde y aún hasta Curururendá, si fuese posible, en coordinación con los demás cuerpos. (Estigarribia. "Memorias". Pág. 246).

            Esta resolución del general Estigarribia no sufrió cambios, Ballivián cayó a las 7:30 horas del día 17. Los bolivianos prendieron fuego a los depósitos de municiones y armas, pero las fuerzas paraguayas lograron salvar de las llamas muchos materiales bélicos. Compañías enteras enemigas, cruzan el Pilcomayo, donde arrojan sus armas, y se refugian en territorio argentino. Al día siguiente, 18, los bolivianos se desprenden en Cañada Esperanza dando así inicio al derrumbe de todo el sistema defensivo boliviano sobre el Pilcomayo. (Datos extraídos de las "Memorias" de Estigarribia).

            "En noviembre se produce la retirada de Ballivián como una batalla permanente, el avance paraguayo genera el desastre de El Carmen parecido al de Campo Vía, caen las Divisiones Murillo y Méndez con más de 4000 presos y 2000 muertos, finalmente Ballivián se incendia y se produce la retirada. SI CAMPO VIA SIGNIFICÓ LA CAÍDA DE KUNDT, BALLIVIÁN SIGNIFICÓ LA CAÍDA DE SALAMANCA. (T.V Estatal Boliviana). -

 

YRENDAGÜÉ

            Relato dedicado al Tte. 1° Aniano Cabrera Gill, oficial del Regimiento Batallón 40 que a sus 17 años fue a la guerra. Obtuvo la Cruz del Chaco y la Cruz del Defensor. Hoy, 2010, único oficial sobreviviente de la gloriosa Octava División.

            "Los griegos, viajaban bajo la protección de sus mitos y leyendas para aplacar las tribulaciones del viaje. El general Garay, impartía ánimo a sus subordinados mediante rasgos de un varón mitológico. El señor Garay habrá bebido algo en la fuente de la cultura helénica". (Teófilo Domínguez. Parte  de su comentario sobre la obra del mayor Lorenzo Medina. Archivo R.S.Z.).

 

YRENDAGÜÉ. Fue un fortín en el Chaco que actualmente se denomina General Eugenio Alejandrino Garay. Fue ocupado por primera vez por fuerzas paraguayas el 18 de agosto de 1934 de donde luego fueron desalojados por fuerzas enemigas muy superiores. Fue el centro de abastecimientos y de operaciones de Unidades importantes enemigas y luego del orgulloso Cuerpo de Caballería del coronel David Toro Ruiloba compuesto por 14.000 soldados y que castigaban permanente y duramente a las raleadas fuerzas del II. C. E. paraguayo de apenas 3500 hombres. A comienzos de diciembre de aquel año, la situación es fácil de comprender. Los bolivianos eran tan abrumadoramente superiores que podía aniquilar al II. C. E. haciendo una cuña dividiría en dos al Ejército Nacional, situación que produciría un cambio total en la situación de las operaciones militares y dando un vuelco total a favor de las arreas bolivianas. Resultaba urgentísimo desbaratar el inicio mismo del ataque enemigo, impedir que Toro ataque sorprendiéndolo con un ataque fulminante y tomar sus pozos donde bebían toda aquella cantidad enorme de gente. Sin dudas, fue una de las batallas más importantes de la guerra por sus resultados catastróficos para el Ejército Boliviano. Sus principales actores fueron el general José Félix Estigarribia, el comandante del II. C. E coronel Rafael Franco y el comandante de la VIII D. I. Teniente Coronel Eugenio A. Garay. (R. S. Z. ).

            "El día 21 partí para Siracusa, donde deseaba entrevistarme con los comandantes del Segundo Cuerpo de Ejército y el comandante de la VIII. D. I., a fin de darles personalmente instrucciones precisas sobre el plan que yo había resultado poner en ejecución. Me encontré con ellos en un punto situado a nadie distancia entre Siracusa y La Faye. Después de imponerles, en una sencilla ceremonia, la Cruz del Chaco, en mérito de los grandes esfuerzos ultimadamente realizados, ordené que la Octava División marchara sobre Yrendagüé con la intención de privar al enemigo de la única fuente de agua con que contaba. Fuera del Parapití y de Carandayty quedaría igualmente descartada el agua de Carandayty, ya que habríamos cerrado el camino que lleva a dicho lugar. (Estigarribia. "Memorias". Págs.330/331).

            Rafael Franco en sus memorias afirma que efectivamente la conferencia tuvo lugar en aquel lugar donde Estigarribia expuso detalladamente el operativo, solo faltaban las últimas órdenes. El Coronel después general en 1938, Juan B. Ayala en su obra ya citada, dice: "La presión de la Caballería de Toro continuaba implacable. El II. C. E. de Franco se retiraba combatiendo paso a paso (...) En el norte sobre el camino Parapití. 27 de Noviembre, el R. I. 14 "Cerro Corá", (Juan Martincich) de 700 hombres se retiraba hacia el este, esquivando maniobras y rompiendo cercos a granada de mano acosado por el Segundo Cuerpo de Ejército boliviano. El ejército Boliviano asumía en setiembre y octubre de 1934 una actitud ofensiva en todo el teatro de operaciones. El Segundo Cuerpo se retiraba hacia el este combatiendo contra sus poderosos enemigos: el Primer Cuerpo era también atacado por el Cuerpo de Reserva Boliviano. La intención boliviana era una ofensiva de basta envergadura, cuyos lineamientos generales eran: Destruir nuestro Primer y Segundo Cuerpos y reunir los Cuerpos de Reserva y Caballería de Toro en una potente masa de 20.000 hombres en la zona de Garrapatal para accionar con todo su peso sobre Camacho, en combinación con el Segundo Cuerpo, que debía accionar partiendo de Ravelo- Ingavi por Pitiantuta al kilómetros 160 del Ferrocarril Casado. Se esperaba la destrucción del Primer Cuerpo Paraguayo en Cañada El Carmen a breve plazo. Del lado paraguayo la situación general era apremiante en grado sumo: En el Norte el Regimiento "Cerro Corá", extenuado y semideshecho se replegaba a Ingavi en penosa marcha, sin agua, sin nafta para sus camiones en busca del río Timané. El Segundo Cuerpo al mando de Franco hacía frente con sus 3000 hombres en último estado de agotamiento a los 14.0000 hombres de Caballería del coronel Toro, y después de esquivar nuevo cerco en Yrendagüé, se retiraba penosamente abandonando sucesivamente Yrendagüé, Loma Vistosa y Picuiba con pérdida de bastante material. El 12 de noviembre defendía ya sus pozos de agua salda de La Faye". (Juan B. Ayala. "Las batallas...").

            El Primer Cuerpo aprovechando una situación favorable, pasa a la ofensiva y destruye totalmente el Cuerpo de Reserva enemigo en El Carmen cayendo prisionero su Comandante, su Estado Mayor, toda la oficialidad y más de 7000 hombres con todo el material. El Tercer Cuerpo en esos mismos días tomó el fortín Ballivián con 400 prisioneros. Despejado el peligro en el lado oeste, el Segundo Cuerpo fue reforzado con la VIII, D. I. y con un Regimiento de Zapadores. (Sobre estos datos: Félix Estigarribia, Juan B. Ayala, Rafael Franco y Lorenzo Medina).

 

Aclaración del autor: La Octava División de Infantería pertenecía al Segundo Cuerpo de Ejército. Fue solicitado a fin de reforzar la maniobra de El Carmen, al final de ésta batalla, fue reintegrada al Segundo Cuerpo.

           

            En estas circunstancias y a pesar del agotamiento de sus tropas, Franco decide pasar  a la ofensiva con sus ahora, 6000 hombres.             La idea de Franco era que el orgulloso Cuerpo de Caballería de Toro se le podía aplicar otro golpe similar al de El Carmen. La operación consistía en llevar un ataque sorpresivo y fulminante sobre los pozos de Yrendagüé, cuya posesión por nuestras tropas significaría el desmoronamiento inmediato de todo el dispositivo enemigo. Pero, de adelantarse Toro en su ofensiva qué se esperaba de un momento a otro, sería casi imposible de frenarlo, avanzaría con grandes riesgos para las fuerzas paraguayas sobre puntos neurálgicos de nuestra retaguardia creando enormes dificultades, impredecibles y quizás irreparables. En todos los sectores paraguayos se palpitaba y se esperaba una inminente gran ofensiva boliviana, que de tener éxito, encerraría a las tres cuartas partes del Ejército Paraguayo pues, después de liquidar al Segundo Cuerpo, Toro se lanzaría sobre la retaguardia del I y III C.E.. Plan perfectamente realizable con 14.000 hombres, bien equipados, alimentados y sobre todo con una alta moral. Tal era la situación del Ejército Nacional en aquellos meses. El 4 de diciembre de diciembre de 1934, con los primeros rayos del sol, Rafael Franco visitó en su carpa al comandante de la VIII. D. I., su antiguo amigo el Teniente Coronel Eugenio A. Garay. Franco no viajó en su automóvil Ford, modelo 1928, para hacer una visita de cortesía, estaba decidido a adelantarse a Toro que quizás en días u horas lanzaría su gran ofensiva. Deseamos dejar el relato, bien detallado, de esta crucial batalla a uno de sus principales protagonistas, el mayor Lorenzo Medina. Su relato está al alcance de los que somos neófitos en la ciencia militar, está al alcance de nuestra capacidad receptiva, nos satisface plenamente y al concluir su lectura nos impresionamos con la vibración de haber sido partícipes de una de las hazañas más renombradas de la guerra del Chaco. (R. S. Z.).

            Pero, el inicio de aquella entrevista memorable, lo encontramos en las "Memorias Militares" de Franco: "Visité al Comandante de la VIII. D. I. en su carpa en consideración de su edad, por eso no lo hice venir a la reunión de Comandos que tuvimos en Siracusa. No lo consulté como dijeron algunos "historiadores", conferencistas de retaguardia o estrategas de café que pululaban en la post guerra (...) Por consiguiente, como Comandante del II C. E. nada tenía que consultarle, pues era mi subordinado. En consecuencia le entregué en propias manos la Orden de Operaciones N° 97 dictada el día anterior y que correspondía a su División, ya para el ataque y que reza lo siguiente (...) Por ser netamente profesional esta Orden, omitimos su inclusión. Sintetizando dicha Orden la VIII. D. I. partiría el 5 de diciembre a las 1 horas y llegaría a Yrendagüé el día 7 después de cubrir 60 kilómetros en un camino inhóspito bajo un sol implacable. Leyendo entre líneas la Orden N° 97 tenía ésta terrible realidad: LLEGAR CON LAS ÚLTIMAS GOTAS DE AGUA A YRENDAGÜÉ, TOMAR EL FORTÍN O MORIR EN EL EMPEÑO, PUES NO HABRÍA AGUA PARA RETORNAR".

 

EL TODO POR EL TODO. "Garay, luego de leer la Orden de ataque que correspondía a su División, me preguntó si el general Estigarribia tenía conocimiento de la operación proyectada; le manifesté que dicha operación encuadraba en sus planes ocultándole que me estaba jugando el todo por el todo en dicha maniobra, haciendo que entrara en razón por la imperiosa necesidad de adelantarnos a los bolivianos que su ofensiva en nuestro frente era inminente y que estaba a punto de desencadenarse, agregándole para dar por terminada nuestra entrevista: "Mire Garay, su División está descansada y con muy alta moral. Súmele a ella las dos Divisiones, la VI y la D. R. G (División de Reserva General) con excelentes comandantes como Atilio J. Benítez y Vicente Machuca que accionaran sobre el frente de las posiciones enemigas amarrando el Cuerpo de Caballería Boliviano, le dará lugar a su División a que se apodere sorpresivamente de Yrendagüé, para luego operar enérgicamente sobre las espaldas del enemigo en Picuiba.

 

UN SOL INMISERICORDE. Dicho esto quedo un rato pensativo para volver a la carga sobre si estaba enterado de este plan de maniobra el Comanchaco. Le respondí, ya impaciente, que con ésta idea no nos apartábamos de la Orden de Operaciones del Comanchaco, que implícitamente se desprendía de ella (...) Es más pondrá a su disposición un grupo de baqueanos, al mando de un sargento del R. I. 8, "Piribebuy" que, el 9 de noviembre último lograron zafarse de Yrendagüé y salieron precipitadamente en "Puerto Estrella". Finalmente, llegamos a un acuerdo que la misión que cumplir entrañaba muchos riesgos y que, el desiderátum era vencer o morir. LLEGAR CON LAS ÚLTIMAS GOTAS DE AGUA PARA CAPTURAR YRENDAGÜÉ O PERECER DE SED SIN AUXILIO POSIBLE. Le advertí para que no haya mal entendido alguno, que tendrían que recorrer más de 60 kilómetros, desbrozando malezas, bajo un sol inmisericordemente abrasador, en una región árida donde los pies se hunden en la arena hasta los tobillos. "Le digo esto - Garay - porque lo he recorrido personalmente en la campaña anterior de persecución al enemigo".

            "Indudablemente el plan era riesgoso y no cualquiera que fuera el coronel Garay estaba capacitado para cumplir al pie de la letra y el espíritu, la orden encomendadale. ¿O ES QUE NO SE ANIMA GARAY? SI ES ASÍ VAMOS A DEJARNOS NOMÁS. Fue un desafío bien empleado y la reacción del viejo guerrero sexagenario no se hizo esperar. "MIRÁ HERMANO, NO VOY A PERMITIR QUE ME HABLES DE ESE MODO. PORQUE ME ANIMO ES QUE ESTOY EN ESTA GUERRA, LO QUE HUBIERA QUERIDO ES QUE ESTÉ ENTERADO NUESTRO JEFE MÁXIMO LO QUE ESTAMOS TRAMANDO. TENGO MÁS DE 60 AÑOS, Y SI NO HUBIERA QUERIDO VENIR, ME HUBIERA QUEDADO EN MI CASA. NO PERDAMOS TIEMPO, Y ENTRÉGUEME LA ORDEN PARA REALIZAR LO QUE USTED QUIERE, MI CORONEL". (Franco "Memorias Militares").

 

Nota del autor: ¿Cómo Franco no iba a convencer a su antiguo amigo después de relatar que había recorrido personalmente el mismo desierto? Franco fue el único Comandante de Cuerpo que se puso al frente de sus hombres como otro soldado más.

 

DEL GENIO A LA LOCURA. El mayor Lorenzo Medina, recuerda en su obra "Algunas batallas memorables de la guerra del Chaco": "Yo estaba en mi carpa a escasos 10 metros donde se desarrollaba la entrevista. Estaba aquejado de un profundo estado febril. Salían los dos jefes, apoyado el coronel Franco del brazo de Garay camino al vehículo del Comandante del II. C. E. que lo estaba aguardando a 50 metros de distancia. Escuchaba claramente la potente voz de Franco. Garay se dirigió directamente a mi carpa para decirme lo siguiente: "Mire Medina, dicen que del genio a la locura hay un solo paso. Y este nuestro Jefe tiene ciertas chispas fuera de lo común. Sus argumentos son serios, irrebatibles y se ajustan a la realidad. Para más Medina ya me convenció y le prometí mi más decidida colaboración. Mi deseo era nomás que sea del conocimiento de Estigarribia todo esto que nos proponemos realizar. Realmente el tiempo apremia y no se puede esperar un solo día más. Puede ser que éste chico tenga razón". "Luego Garay se volvió cabizbajo y pensativo, entonces le pregunté: "¿Cuando se da comienzo a la maniobra mi Coronel?". Me contestó ahora mismo Medina. "EN ESTA MANIOBRA NOS VAMOS A JUGAR LA VIDA Y TAL VEZ LA SUERTE DE NUESTRAS ARMAS. Usted no va a poder ir Medina, pero no se preocupe, yo me voy a hacer cargo de su regimiento", Me puse de pie y le dije: "Yo no puedo faltar a ésta cita de honor mi coronel, marcharé con mi regimiento y estaré a su lado hasta las últimas consecuencias. Ya estoy sano, completamente sano". El coronel Garay selló con un abrazo mi espontáneo gesto y de inmediato dictó la Orden de marcha". (Mayor Lorenzo Medina. "Algunas batallas...).

            Así se inició uno de los hechos de armas más importantes de la guerra, y que en absoluto se apartó de la Orden de Operaciones del general Estigarribia. Es importante señalar que si bien Franco no tuvo estudios superiores de Estado Mayor, tenía, según vemos en sus batallas, ese instinto, ese olfato reservado para los genios militares. Pudo adivinar, olfatear, el ataque enemigo, se adelantó y lo destruyó totalmente. Después de meses en que Toro lo había castigado permanentemente para Franco había llegado su hora de desquite. (R. S. Z). "Afortunadamente mi decisión fue tomada a tiempo cuando faltaban apenas horas, quizás minutos para cerrarse el plazo de nuestra total destrucción". (Franco. "Memorias Militares").

            Con una ración de hierro (carne conservada) para dos días y una caramañola de agua por soldado, los regimientos "Batallón 40" (Cap. Ceferino Vega Gaona); R. I. 18 "Pitiantuta" (Cap. Ireneo Díaz) y el R.I. 16. "Mcal. López" (mayor Lorenzo Medina), se inició la marcha el 5 de diciembre de 1934 para atacar después, agotados hasta lo increíble, sorprendiendo y asombrando al comando enemigo. Los bolivianos no podían creer que los paraguayos hayan caminado 60 kilómetros prácticamente sin agua para combatir en el momento y lugar menos esperado por ellos. (R. S. Z).

 

EN COMPLETO SILENCIO. "Tal era la precariedad de transportes que el "Mcal" no pudo completar su ración de agua, recibiendo la mayoría de sus soldados solo media caramañola. EL PRIMER DÍA. Se marchó sin inconvenientes porque el camino estaba bajo el control de patrullas paraguayas, pero la orden era marchar en total y absoluto silencio, el "40" que iba en punta tenía que abrirse paso a puro pecho entre las espinosas malezas sin poder usar ninguna herramienta para no delatar su presencia. EL SEGUNDO DÍA. El 6 de diciembre se inició temprano la marcha después de haber pernoctado en columna india sin haberse agrupado la tropa y con la orden categórica de no fumar y guardar el más absoluto silencio. El coronel Garay establece su PC. a la cabeza del "Mcal" que marchaba atrás del Pitiantuta. A media mañana equipos aguadores del "40" que transportaban bidones sostenidos por palancas llegaron desde la retaguardia entusiasmó a todos porque daba la idea que el servicio de aprovisionamiento se realizaba normalmente. Pero al mediodía la velocidad de la marcha empezó a decrecer, el "Pitiantuta" ya tenía rezagados por falta de agua, en estas circunstancias el coronel Garay decide suspender la marcha para comunicarse por radio con el coronel Franco y con la Intendencia de la VIII. D. I. responsable del suministro de agua".

 

PE AÑA MEMBY. EL SEGUNDO DÍA. "En éste menester, de recibir y enviar cifrados, se perdió todo el día. Al atardecer el coronel Garay, muy preocupado me dijo: "Peina co, pe aña memby oñentendema Ñandeyara ndive. Dice que si Dios quiere vamos a tomar suficiente agua en Yrendagüé, yajha catu aiporo pico cierto la jheiva". (Parece que Franco ya se entiende con Dios, dice que si El quiere vamos a tomar abundante agua en Yrendagüé, vamos entonces, puede ser que sea verdad lo que dice). Ordenó Garay seguir la marcha, pero en el lugar donde estaba la punta del "Batallón 40" se escuchó el ruido de camiones bolivianos. El comandante del "40", Ceferino Vega Gaona, sugirió hacer un alto toda la noche y reiniciar la marcha al día siguiente. Garay accedió y los tres regimientos pasaron toda la noche en estado de alerta... y esperando la presencia de los transportadores de agua".

 

IPORAMBA CO OJHOVO. EL TERCER DÍA. "El 7 de diciembre, a la madrugada se reinició la marcha, pero la falta de agua hace estragos, especialmente en el "Pitiantuta". El fogueado y experto regimiento "Batallón 40" marcha disciplinadamente con sus soldados haciendo una economía increíble de agua. Con gran cantidad de soldados tendidos en la arena totalmente insolados, el coronel Garay no perdió la serenidad y alentaba con palabras cariñosas e insultos a sus tropas. Garay no perdía la calma aún cuando le llegaron antes del medio día dos noticias importantes y preocupantes: desde la punta del "40" se informó que encontraron una ruta camionable de Este a Oeste, muy transitada y con huellas frescas de camiones, también se informó la captura de un camión que venía del Oeste siendo capturados cuatro soldados y que un oficial de apellido Loizaga pudo escapar, presumiblemente herido. A ésta novedad que podría entorpecer el factor sorpresa, con que se esperaba contar, se sumó otra aún peor, se informó que se escucharon tiros desde la retaguardia. Si algo grave ocurría allí, el abastecimiento de agua no se podría realizar, como también estaría descartada toda ayuda posible. En estas muy difíciles circunstancias el coronel Garay, me dijo: "Iporambá co ojhovo Medina". (Todo da va muy bien Medina).

CHE MBOY - U MINA MAMITA. Alcanzamos un puesto que los bolivianos habían abandonado con algunas provisiones, en ese lugar, estaba el teniente Aniano Cabrera con 8 hombres esperando a los aguateros de su Batallón. (Aniano Cabrera de 17 años entonces, relató al autor que Lorenzo Medina le dijo. "Cuídese Cabrera, le está empezando a salir la lengua por falta de agua y usted no se da cuenta). "Todo el día se marchó prácticamente sin agua y llegada la noche, la columna se dispuso a descansar. Al mando del teniente Manuel Galindo habían quedado en la retaguardia 100 bidones de agua, fuertes patrullas enemigas hacían imposible el suministro de urgente necesidad, en especial para los del "Pitiantuta" que se desintegraba por los efectos de la sed. La noche de ese tercer día de marcha fue de impaciencia y ansiedad por la falla en el suministro de agua.

            "Serían más o menos las 11 de la noche cuando nos encontrábamos con el coronel Garay en la orilla del camino en un breve descanso, cuando se me presenta el teniente Bazzano de mi regimiento, con éste desesperado parte: "Johá pa nico la che gente cuera mi mayor, mbaé pico ayapota". (Desfallecen todos mis soldados mi mayor, qué puedo hacer?). Ni bien escuchó el parte el coronel Garay cuando se puso de pie como movido por un resorte y encarándole le dijo violentamente: "Terejhó êmopu á unmi nde soldado cuera, che ryvy, maérá añá pico catu revalé". (Vaya a levantar a sus soldados mi hermano, o para qué diablos sirve usted?), y seguidamente como un sonámbulo se dirigió al lugar donde se encontraba esa tropa. Lo seguí de cerca porque me tenía preocupado su pronunciado estado de nerviosidad en gran parte por la falla del servicio de aguadores".

 

UNA LOCA Y AFIEBRADA FANTASÍA. "Cuando llegamos se nos presenta un cuadro desconcertante. Hombres tendidos en el suelo revolcándose desesperadamente, arañando el suelo con las manos crispadas, como queriendo arrancar de sus entrañas tan siquiera un poco de humedad para refrescar el ardiente calor que sentían en el plexo por efecto de la deshidratación. Contrariaba el alma ver a esos bravos soldados que en memorables entreveros se enfrentaban con el enemigo con singular bravura, sentirse postrados e impotentes por efectos de la sed implacable. Animosos mocetones que ignoraban el peligro, que despreciaban a la muerte cuando se lanzaban al ataque al son del terrible "sapucai" (grito) que causaba tanto pavor al enemigo. Algunos en su desesperado y en su delirio, clamaban la presencia imposible de su madrecita lejana, pidiendo suplicante un poco de agua: "Mamá... mamita ... . chemboy ú mina". (Dame de beber por favor). Ah! Los avatares de la vida. Para los que no han presenciado estos trances, para los que no los han vivido, parecería la exaltación de una loca y afiebrada fantasía, de una mente trastornada".

 

SUPREMA Y SOBERBIA VOLUNTAD. "Cuando llegó el coronel, cuya sola presencia infundía un poderoso poder, con una voz que parecía venir de muy lejos, se dirigió al tendal de sombras que se revolcaban en impresionantes contorciones, con éstas palabras: "Ani rahe na pe manó che ra'y cuera . Yarecó nico peteí misión ñacumplí váera. Ñaguajhena la Yrendagüé pe yahy-ú ñande gustope osino-yramo ñamanombá oñondivé upepe". (No se me vayan a morir ahora mis hijos que tenemos una misión que cumplir. Vamos a llegar a Yrendagüé todos juntos, allí saciaremos nuestra sed a nuestro gusto, o de lo contrario vamos a morir todos juntos allí). Palabras mágicas que tuvieron un efecto increíble. Esos hombres que parecían encontrarse en los dinteles de la muerte se levantaron al conjuro de un misterioso poder para responder en una voz "Ya jhá catú mi coronel" (vamos entonces mi coronel). Y ajustándose los equipos, empuñando las armas, tambaleantes, desorientados, se dispusieron a responder al llamado del Jefe en un rapto de suprema y soberbia manifestación de voluntad".

 

LA ARTERA MAÑA. El mayor Medina nos relata que cuando estaba presenciando el episodio histórico protagonizado por Garay, un grupo de soldados del "Mcal" creyendo escuchar el característico canto de ranas que es señal inequívoca de agua, fueron a investigar y en lugar de agua encontraron un hilo telefónico tendido al ras del suelo. Inmediatamente Medina hizo conectar un teléfono a la línea y así pudo escuchar la conversación entre el coronel David Toro desde Carandayty y el capitán Villarreal desde Yrendagüé. Este último informaba que fuerzas enemigas, presumiblemente un Batallón aparecieron en las proximidades de la retaguardia boliviana. Enojado Toro con los mandos encargados de la vigilancia "y más aún conociendo la audacia y la artera maña de los pilas". Ordenó Toro a Villarreal comunique la novedad a los mandos responsables pero sin alarmar demasiado porque a la mañana siguiente muy temprano, el regimiento "Jordán" ya tendría sus órdenes para salir y dar solución al problema. Tranquilizó a Villarreal diciéndole que probablemente la aparición del Batallón enemigo era para crear confusión en la retaguardia mientras otras fuerzas atacaban sobre Picuiba. Por la conversación de estos dos Jefes bolivianos se dedujo que la VIII. D. I. contaba aún con el factor sorpresa. El orgulloso y valiente coronel David Toro, desconocía la realidad de las fuerzas paraguayas. La VIII. D. I. estaba por realizar un acontecimiento asombroso e increíble dando un terrible golpe a la elite del Ejército Boliviano.

 

EL COMBATE. EL CUARTO DÍA. El 8 de diciembre a las dos y media de la mañana se reanudó la marcha, dos horas después la punta del "Batallón 40" capturó un puesto sanitario completo, y lo más importante, dos camiones de agua. Este hecho elevó la ansiedad en el P.C. de Garay sobre todo cuando se escucharon las ráfagas de ametralladoras y las explosiones de granadas de mano, se creyó que el "40" había alcanzado su objetivo, pero el estruendo de la pelea duró solo unos minutos. Se ordenó que una Compañía avanzara a marcha forzada para ayudar. Y toda la columna del "Mcal" y del "Pitiantuta", haciendo un supremo esfuerzo aceleraron la marcha. Al rato llegó un camión aguatero enviado por el Cmdte. del "40". Cap. Ceferino Vega Gaona. La alegría fue enorme. Indescriptible, se volvía a la vida, la pesadilla de una muerte horrorosa por la sed, pasó a ser un feliz despertar. Pero la marcha no se podía detener. Los soldados recibieron mientras caminaban con pasos apresurados, dos jarros de agua en sus caramañolas con orden estricta de no beber de golpe, sino previo enjuague de la boca y luego en pequeños sorbos. Algunos no pudieron cumplir esta orden y les llegó la muerte entre espasmos de dolor.

            Hacia las cinco de la mañana Garay llegó al puesto sanitario capturado donde el Tte. Trinidad Dayan informó que se había capturado todo el personal sanitario, escapando solo un cura que hasta segundos antes de los primeros disparos estaba trenzado en una apasionante partida de pócker. Dayan dijo que por informe de prisioneros el fortín Yrendagüé distaba solo 1500 metros defendido por 500 hombres muy bien armados y que en dicho fortín se encontraba el Parque de Guerra del Cuerpo de Caballería del coronel Toro.

 

SE INICIA EL ATAQUE. A las siete y media de la mañana el "40" inició su ataque al fortín mientras el "Mcal" se aprestaba a entrar en ataque, llegaban oficiales y soldados del "Pitiantuta" muy castigados por la sed, su comandante, capitán Ireneo Díaz llegó semi inconsciente, la mayoría de soldados y oficiales llegaron totalmente agotados. En el puesto sanitario el "Dr." Jorge Ritter salvó a muchos de una muerte segura por agotamiento. No olvidaré en el resto de mi vida la ardua labor desarrollada por el joven médico del "Batallón 40" Dr. Jorge Ritter, para librar de las garras de la muerte a muchos delirantes de sed, sin reparar en jerarquías ni nacionalidad sino en el noble impulso de su deber profesional. La doctrina hipocrática jamás pudo haber estado mejor representada y aplicada. La resistencia del fortín era seria, dos horas de combate y aún resistía. A las nueve y media apareció por el sur el regimiento "Jordán" totalmente desplegado en línea de tiradores y el "Mcal" tomó posición para enfrentarlo.

 

SIN BOLETO DE VUELTA "Al medio día se realizó una reunión en la carpa de Garay. El ambiente no podía ser más tenso; la VIII. D. I. había llegado hasta Yrendagüé sorteando tantos inconvenientes, con sus tres regimientos en el más absoluto silencio, cruzando bajo las narices mismas y por entre su red de caminos. El fortín resistía y aparecía el "Jordán" que parecía estar aguardando a otras fuerzas para iniciar el ataque al "Mcal". La VIII. D. I. no tenía boleto de vuelta, parecía cumplirse lo dicho por Franco a Garay: "LLEGAR CON LAS ÚLTIMAS GOTAS DE AGUA PARA CAPTURAR YRENDAGGÉ O PERECER DE SED SIN AUXILIO POSIBLE". En la carpa de Garay no se podía decir otra cosa que no fuera eso: tomar el fortín o perecer de sed, morir peleando o caer prisionero, otra posibilidad simplemente no existía. Tratar de volver sin agua era suicidarse".

 

DÍA DE LA VIRGEN DE CAACUPÉ. "Dentro del dramatismo de la reunión, un joven oficial del "Pitiantuta", expresó: "No se preocupe usted mi coronel, no olvide que hoy es el 8 de diciembre y la Virgen de Caacupé está con nosotros". Garay lo miró duramente y le dijo: "En esta vida cualquier cosa puede pasar mi hijo". En ese mismo instante hizo su aparición un estafeta que agitadamente me dijo: "Mi mayor, mi mayor, oñe entregá ñepyruma los bolí mi mayor" (están empezando a entregarse los bolivianos) y me hizo entrega de un parte del Tte. Trinidad Dayán que decía: "Mi mayor, con los primeros disparos de mortero, la vanguardia enemiga, arroja sus armas, empiezan a entregarse en masa. Todos están con mucha sed. Son del regimiento "Jordán" que desde el día anterior no habían recibido ni agua ni víveres, dicen que todos están en situación desesperante".

 

EL SILENCIO DE GARAY "Dentro de fortín se escucharon fuertes explosiones, Garay recibe otro parte, esta vez del capitán Vega Gaona:"Mi Tcnel. El enemigo empieza a retirarse en franca derrota, trató de prender fuego a sus grandes depósitos y parques de guerra que no tuvo tiempo de realizarse, los tanques de agua están íntegramente en manos de mis tropas". El coronel Garay profundamente impresionado, abandonó la reunión y fue a sentarse sobre una silla de campaña, y con la cabeza entre las manos se quedó quieto como meditando, profundamente. El desastre más grande para el Ejército de Bolivia superior inclusive al de Campo Vía, estaba concluido. La VIII. D. I. al mando del sexagenario Comandante, cumplió estrictamente con su deber", concluye el relato del mayor Lorenzo Medina.

 

EL DESASTRE TOTAL BOLIVIANO. Tropas de la VI. D. I. cierran la pinza y al gran número de bolivianos que se repliegan de La Faye no les quedó otro camino de retirada que el de Mr. Long - Gabino Mendoza de 57 kilómetros. Los días 8, 9 y 10 son para el Ejército Boliviano el desastre total. En el camino Loma Vistosa - 27 de Noviembre se llegaron a contar más de 6000 cadáveres. Los paraguayos ayudan como pueden La cantidad de armas tomadas es muy superior al de Campo Vía. El coronel Toro planea un contraataque con tres regimientos para retomar Yrendagüé, promete municiones, transporte y agua. "Es aún tiempo para corregir los errores de Comandantes de Divisiones y Regimientos y tapar la vergüenza que caerá sobre el Cuerpo de Caballería". (Medina. "Algunas batallas memorables de la guerra del Chaco").

            El tercer ejército boliviano estaba destruido, un Cuerpo de Ejército... (R.S.Z.)

 

EL CAMINO DE LA DESESPERACION. "Con el siguiente informe el mayor boliviano Tavera hizo ver la realidad a Toro: "... 15 kilómetros al norte de El Cruce, hora 8.15 parte recién llegado informa que el enemigo ocupa El Cruce con fuertes fracciones. Han caído en poder del enemigo fracciones nuestras por cansancio. Primera y Segunda Divisiones hace tres días que no toman agua ni comida. Es absolutamente imposible cooperar acción Yrendagüé. Si se resolvió colocar las Divisiones sobre el camino 27 de Noviembre es porque cualquier esfuerzo que se pide, la tropa no da y además carecen de armamentos y municiones que fueron dejados por el camino de la desesperación". (Franco. "Memorias Militares").

 

BURLA SARCÁSTICA. "Los soldados y oficiales que hacían el camino El Cruce - 27 de Noviembre y que eran de los regimientos Chichas, Lanza, Castrillo, Cochabamba, Ingavi y Albarda fueron cubriendo con sus esqueletos los 57 kilómetros de distancia. La mayoría caía por cansancio e insolación. Otros se recostaban a la vera del camino a esperar la muerte, algunos con el fusil se pegaban un tiro en la garganta ante la mirada indiferente de sus camaradas. Casi a la media noche cayó en todo el sector una lluvia torrencial, para todos los que quedaron en el camino, en los 57 kilómetros, con los ojos abiertos y la lengua afuera por la sed, el agua, caída del cielo fue como una burla sarcástica que inútilmente refrescaba los cuerpos ya sin vida", recuerda Franco en sus Memorias.

            De los casi 15.000 hombres que componían el Cuerpo de Caballería se salvaron unos 4000, unos 3300 cayeron prisioneros y se calcula que más de 7000 murieron de sed en "el camino de la desesperación". Aquel formidable y orgulloso Cuerpo de Caballería que durante meses acosó a las fatigadas fuerzas del II. C. E. paraguayo quedó definitivamente roto después del zarpazo terrible que la VIII. D. I. le aplicó en la garganta. Los guarismos que manejan los historiadores paraguayos no son aceptados por sus pares bolivianos. Pero, en definitiva así fue destruido el tercer ejército boliviano. Dos años después, 1937, miembros extranjeros que componían las comisiones de demarcación de límites sobrevolaron "el camino de la desesperación" y pudieron ver la

hilera blanca de los esqueletos de los soldados bolivianos que tuvieron una terrible muerte. (R. S. Z).

 

EL FACTOR IMPONDERABLE. La batalla tuvo un factor imponderable, la actitud de un hombre que nunca había dudado. Garay era un viejo guerrero que nunca había vacilado; ni en las contiendas civiles ni en las batallas del Chaco. Pero, cuando camino a Yrendagüé, al ver a sus "hijos", como él llamaba a sus soldados, caer de sed, ordenó la suspensión de la marcha sin saber que con ese retardo estaba salvando toda la operación. Si la VIII. D. I. continuaba la marcha aquel día chocaría indefectiblemente con la también VIII división boliviana que iniciaba ese mismo día la marcha desde el sur de Yrendagüé, el ataque esperado por Franco, la ruta de ambas fuerzas, necesariamente tendrían que encontrarse. Ocurriría que en lugar de sorprender las fuerzas paraguayas serían sorprendidas en pleno bosque, sin agua y sin auxilio posible. De ocurrir esto hubiera sido el final para las tropas de Garay. Después de la demora de casi un día y al continuar el desplazamiento, las fuerzas paraguayas y bolivianas se cruzaron por diferencia de minutos, tal es así que la punta del "40" rozó la cola de la fuerza enemiga. De no haber ordenado Garay el alto y de continuar la marcha, indefectiblemente las tropas paraguayas serían descubiertas y atacadas por la retaguardia, perdiéndose así el factor sorpresa. En lugar de sorprender, serían sorprendidos. Por muchos años este hecho fue desconocido, los oficiales que tuvieron participación directa y que escribieron sobre la batalla no lo relataron en sus obras, lo hizo Rafael Franco en sus "Memorias Militares" escrita en 1957 y publicada en 1988 (R. S. Z).

 

OCASO MELANCÓLICO. "!De que pequeños accidentes dependen a veces, la suerte de los Ejércitos y de las Naciones! ... ) Era el Coronel Eugenio Alejandrino Garay un recio ejemplar de guerrero paraguayo. No puedo recordar sin emoción a aquel fuerte anciano que resurgía de su ocaso melancólico, casi al fin de su vida para llenarse de gloria en defensa de su patria, batiéndose de un confín al otro del Chaco como el más bravo entre los bravos. Su actitud en el cumplimiento de órdenes, eran estrictamente militar. La suspensión de su marcha al frente de la VIII D. I. era en él una cosa insólita, podíamos decir, inaudita. Cuando nuestra victoria parecía depender enteramente como nunca de la ejecución matemática de las órdenes de operaciones, la firmeza del coronel Garay que no conocía de vacilaciones, ese día vaciló. La Orden N° 97 del Cuerpo fue cumplida con una sincronización admirable fuera de algunos detalles que casi ya no importaban. Puede decirse que fue la maniobra táctica más audaz de la guerra". (Rafael Franco. "Memorias

 

MÁXIMA AUDACIA. "Hay tropas paraguayas en movimiento hacia Yrendagüé - decía el comandante de la VII. D. I. boliviana, muy alarmado.

            - No puede ser - contestaba el coronel Toro - debe tratarse de alguna patrullas, tendrían que ser brujos esos paraguayos para atacar Yrendagüé.

            A lo que replicó el comandante de la VII D. I. sin poder contener su inquietud - Mi coronel, no olvide que los paraguayos son capaces de hacer cosas inconcebibles". (Conversación telefónica escuchada por el mayor Lorenzo Medina y relatada en "Algunas batallas memorables de la guerra del Chaco").

 

EL MEJOR HOMENAJE. El mejor y más significativo homenaje al heroísmo del II. C. E. fue expresado en la directiva suscrita por el comandante David Toro a su Cuerpo de Ejército y que fue lanzado en boletines por aviones. Esta orden entre otras disposiciones muy acertadas, pero ya totalmente inútiles, pues ya se había consumado la catástrofe, decía así:

            "LAS TROPAS ENEMIGAS NOS HAN DEMOSTRADO QUE SE PUEDE VIVIR MESES CARECIENDO CASI DE ELEMENTOS. HAN EFECTUADO AYER MAS DE 40 KILÓMETROS POR SENDAS Y A PIE PARA ATACAR YRENDAGÜE CON MÁXIMA AUDACIA Y ENERGÍA". (Lorenzo Medina. "Algunas batallas...").

 

 

 

 

CAPÍTULO SEXTO

EN TERRITORIO BOLIVIANO

 

YBYBOBÓ. "Tras la desastrosa retirada del Cuerpo de Caballería, la Séptima División, que se replegó intacta, formó una línea defensiva que se extendía transversalmente al camino a Carandayty. La Primera División de Caballería "un reducido contingente de tropas que llegó al Parapití sin armas y en extremo grado de agotamiento", fue reorganizado bajo el mando del mayor Busch. Perdido ya el Chaco, Peñaranda renunció al Comando, a fin de dar libertad de acción al presidente Tejada. El presidente decretó la movilización general y se preparó a desplegar todo el esfuerzo posible para salvar la integridad territorial de Bolivia. De hecho comenzaba una nueva guerra. Ganado el Chaco, el Paraguay se alistó a invadir los departamentos bolivianos, apoderarse de los pozos de petróleo y/o tomar Villa Montes. Al compás del repliegue enemigo, el ejército paraguayo se aproximaba a las estribaciones de los Andes, donde siglos antes habían ido a detenerse las campañas precolombinas de los guaraníes contra los quechuas y aymaras.

            "Desde mediados de diciembre, el Comando boliviano intentó estabilizar una línea de defensa que, partiendo del Pilcomayo, en Ybybobó, se dirigía hacia el norte a lo largo de las elevaciones de Carandayty. Cuando el Tercer Cuerpo de ejército (Nicolás Delgado) se acercó a Ybybobó, inició activas exploraciones y patrullajes. Las tropas bolivianas colocaron nidos de ametralladoras entre las escabrosas colinas y establecieron fuertes defensas sobre el camino Oruro-Ybybobó. Pero desgraciadamente confiaron con exceso en la fragosidad del terreno para cerrar el paso al enemigo de la llanura. Bien percatado de los excelentes resultados que daba la incursión de pequeñas fuerzas en la retaguardia boliviana, Delgado concentró sus fuerzas para una maniobra en la noche, en la noche del 27 de diciembre, al amparo de una copiosa lluvia. A la mañana siguiente, un ataque sorpresivo a 8 kilómetros al norte de Ybybobó abrió una amplia brecha, por la cual se precipitó el Regimiento 4 de Caballería. Ya entrada la tarde, con el cierre del camino a Palo Marcado, unos 2000 bolivianos quedaron acorralados sobre el Pilcomayo. Los andinos intentaron escapar cruzando la rápida correntada de 50 metros de ancho y a la sazón muy crecida, y se ahogaron 200. Después de tardíos y débiles esfuerzos por romper el cerco, empezó la rendición de las unidades. Con solamente 2389 hombres, Delgado alcanzó un importante triunfo gracias a su audacia, pericia y sorpresa en la maniobra, capturando más de 1200 hombres y abundante botín, a costa de 46 heridos. Una vez más, un inadecuado servicio de seguridad y el desmoronamiento de la disciplina al verse rodeados costaron a Bolivia una batalla. (... ) Bolivia fue definitivamente expulsada de las planicies del Chaco y sus departamentos quedaron expuestos a la invasión de los paraguayos. Reabierto el camino a Villa Montes, se reanudó el repliegue boliviano hasta una línea que iba al norte desde Palo Marcado hasta Capirendá. Al concluir el año 1934, el Comando boliviano consideró el abandono de Villa Montes, último apoyo en el Chaco, mientras los paraguayos, al parecer impertérritos ante los imponentes repechos de la Cordillera, proseguían su avance". (David Zook "La conducción...").

            El general Estigarribia calcula en 17.000 hombres las bajas, prisioneros, heridos y muertos, sufridas por Bolivia en estas últimas batallas del año 1934. (R.S.Z.).

            "El 24 de diciembre nuestro Segundo Cuerpo llegó por segunda vez delante de Carandayty. En la misma fecha el Primer Cuerpo estaba delante de Capirendá y el Tercer Cuerpo sobre Ybybobó. El día 30 después de una penosa maniobra, tropas del Tercer Cuerpo (D. C. 2. mayor Alfredo Ramos) consiguieron rodear en Ybybobó a los regimientos bolivianos Sucre y Aroma que defendían el lugar y cayeron en nuestro poder. Tomamos allí unos 30 oficiales enemigos (entre ellos algunos chilenos) y 1500 individuos de tropa, con todos sus elementos". (Estigarribia. "Memorias". Pág. 340)

Las fuerzas bolivianas tomadas fueron: el R.C.8. "Aroma", el R.I.2. "Sucre" y el Grupo 9 de Artillería, componentes de la IX. D. I. (R.S.Z.).

 

"LOS DIABLOS VERDES" EN YBYBOBÓ. El forjador de glorias del "Valois" (los Diablos Verdes), recuerda: "Fue en la noche del 27 de diciembre de 1934 y al amparo de una torrencial lluvia, el día siguiente 28 a las 5 A. M. la División de Caballería de mi mando chapaleando en medio de lodazales y de pronunciadas pendientes y crestas a veces impresionantes, con audacia, pericia y decisión atacaron e irrumpieron en forma violenta y sorpresiva las posesiones enemigas a unos 10 kilómetros de Ybybobó, quedando sitiados de esta manera, unos dos mil hombres y varios centenares de soldados adversarios que perecieron ahogados al pretender cruzar a nado la torrentosa corriente de agua del río Pilcomayo que a raíz de la crecida salía de madre. En tal emergencia, la Novena División boliviana, comandada por el coronel Blacut, quedaba prácticamente destruida precisamente cuando expiraba el Año Viejo y asomaba el Año Nuevo con las alforjas repletas de ilusiones. (Coronel Alfredo Ramos. Parte del artículo de "60 Años Después". Año XXXI. N" 311. 1997).

 

Nota del autor: El Regimiento de Caballería Valois Rivarola acostumbraba a romper cercos atacando a con el famoso carumbé í, (granada de mano) y machete, según varios autores.

 

AÑO NUEVO. CHACO PARAGUAYO.

 

"COMANCHACO, 31 de Diciembre de 1934. 21:00 horas. En el postrer día del año, me dirijo a los Señores Jefes, Oficiales y Soldados del Ejército en Campaña, para trasmitirles mis felicitaciones por la eficiente labor cumplida con abnegación y sacrificio, en persecución del ideal nacional de la reintegración del territorio de la República y formular votos porque el año venidero nos encuentre en la línea del patrio límite, mediante la fuerza y la voluntad indeclinable de la Nación entera, ya que fue imposible la realización de esa finalidad con los serenos procedimientos de la razón, supremo ideal de nuestro pueblo en consonancia con la cultura y civilización continental.

            Al inclinar la cabeza ante la sagrada memoria de los que nos precedieron en la gloria y la gratitud de la Patria, vuestro General Comandante en Jefe os saluda y reafirma su fe en Dios y la Patria seguirán alumbrándonos el camino de la victoria.

Fdo. General Estigarribia.

 

AÑO NUEVO. LA PAZ, BOLIVIA

 

            "Declaro que la Patria está en peligro, llamando a todos los ciudadanos a alistarse bajo bandera, mientras el invasor, embriagado de orgullo, profana los territorios de los Departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz.

Fdo. José Luís Tejada Sorzano

 

 

1934. EL BALANCE BOLIVIANO

 

LOS PRISIONEROS: "Mientras tanto en ambos países, las multitudes, primero enardecidas que esperan a los prisioneros, luego azoradas y compadecidas se encontraron en un lado con los "bolis" en el otro con los "pilas" que bajaban famélicos y silenciosos por las calles de la sede del gobierno para lo cual será una larga prisión. Los prisioneros paraguayos establecen una relación distinta con un enemigo al que pocas veces se había visto, es el costo de la guerra, es el precio de un pueblo que se encuentra a otro en circunstancias terribles".

 

OBJETIVO CENTRAL. En el Chaco nuestros soldados siguen enfrentándose al desierto y a la falta de agua. Allí en el sur - oeste Bolivia no puede cumplir un anhelo fundamental, tomar un puerto sobre el río Paraguay que era el objetivo central del país.

 

EL RIO PARAPITÍ. En cambio, el 14 de enero de 1935, Estigarribia logra un anhelo histórico del Paraguay, la toma de una de las orillas del río Parapití, bien adentro en territorio boliviano.

 

LA DIPLOMACIA. Pero, por si las armas, los resultados fueron negativos en la diplomacia del 34 fue un año de éxitos para el país. Hombres como David Davéstegui, Alberto Ostaia, Enrique Finot, Casto Rojas y Adolfo Costa logran hacer ver al Paraguay como país agresor que no atiende las llamadas de paz, a tal punto que a Bolivia se ratifica el libre tránsito de armas de las naciones vecinas, salvo Argentina y se produce oficialmente, el embargo de todo tipo de armamento al Paraguay, una decisión de la Liga de las Naciones que obliga al Paraguay á retirarse de esa Organización que establece una tensión muy fuerte en la postura de Saavedra Lamas que está buscando el premio Nobel de la Paz que consigue, inmerecidamente, en 1936.

 

MOVILIZACIÓN TOTAL: Bolivia se ve obligada a un último esfuerzo, Tejado Sorzano cambia de estrategia, se termina el dar tropas y el dar armas como cuenta gotas. Se hace un llamamiento general en todo el país, movilización absoluta de los soldados bolivianos para levantar el tercer ejercito. Bolivia demostró que independientemente a una mala conducción militar está dispuesta al sacrificio definitivo para salvar el honor nacional. El pueblo, tanto el que combate como el que está en retaguardia tiene fuerza moral y espíritu para llevar adelante el último esfuerzo en defensa de la heredad nacional. (Todo lo relatado, T.V. Estatal Boliviana).

 

1935. PRINCIPALES BATALLAS

 

1 de enero - Tropas paraguayas capturan unos 10.000 prisioneros y llegan al Parapití y al Aguaragüé.

16 de febrero - Tropas paraguayas atacan en Villamontes

23 de marzo - Nuevo ataque paraguayo en Villamontes

5 de abril - El Ejército Paraguayo vadea el Parapití a viva fuerza.

15 de abril - El Ejército Paraguayo captura Charagua

16 de abril - Ofensiva boliviana intenta destruir a nuestras tropas más avanzadas.

21 de abril - La VIII. D. I. paraguaya rodeada desde el 23, rompe el cerco y escapa.

16 al 22 de mayo - Paraguayos capturan Mandeyupecuá y ofensiva boliviana queda desbaratada.

8 de junio - Bolivianos que habían envuelto a paraguayos en Ingavi son cercados a su vez y caen 300 prisioneros.

12 de junio - Firma del Protocolo de Paz en Buenos Aires.

14 de junio - Cese del fuego en todo el frente.

 

LA LLEGADA AL PARAPITÍ. El Regimiento de Infantería N° 14. "Cerro Corá" fue la primera Unidad que llegó al río Parapití. "Al anochecer del 15 de enero de 1935 siendo aproximadamente las 18 horas, la VI Cía. del Segundo Batallón del R. I. 14. "Cerro Corá", comandada por el Tte. Domingo Bañuelos, coronaba una tenaz persecución de los restos del Regimiento boliviano N° 19 "Junín", destruido esa misma mañana en el cruce del Huirapitindy, ocupando Puesto Amboró Nuevo y sus hombres pisaban, victoriosos las márgenes del legendario río Parapití. Transcribimos el parte de Bañuelos: "Al Comando del Segundo Batallón. E.S.P.C. (En Su Puesto de Combate). Comunico a ese Comando que después de un breve choque el enemigo se replegó. En su huída el enemigo abandonó fusiles, caramañolas y diversos enseres. Sigo la persecución. Bañuelos. I-15-35. Increíble sencillez, laconismo espartano. Son partes de guerra modelos donde las palabras traducen directamente HECHOS y solo hechos. No traduce una emoción, ni siquiera la natural emoción del triunfo. Así eran esos hombres de quebracho que hicieron nuestra historia. (Revista de Información Histórica. Año XXVII. N° 252. 1992. Pág. 19).

            "Asunción, enero 16 de 1963. Sr. Director de "La Tribuna". Presente. Nos dirigimos a usted con el propósito de rectificar la información equivocada que su diario trae en cuanto a la fecha de llegada del Ejército paraguayo a la margen derecha del río

Parapití, en el escrito dedicado al calendario histórico titulado "Hoy en nuestra Historia, 16 de enero de 1935" y con el subtítulo de "Prosigue el avance en el N. del Chaco y se llega al histórico río Parapití". En uno de los párrafos del relato dice: "Mientras tanto ese mismo día, 16 de enero de 1935, al atardecer la VI Compañía del II. B. comandada por el Tte. Domingo Bañuelos cruzaba el histórico río Parapití. Casi simultáneamente las demás Cías. del Batallón comandadas por el Tte. José V. González, llegaban a la misma meta". Hay aquí varios errores en la información del comentarista o glosador de estos hechos de la guerra del Chaco que conviene esclarecerlos a fin de saber la verdad de cuanto a lo ocurrido. No fue el 16 de tardecita que se llegó al río Parapití en el lugar llamado Amboró, ni en esa ocasión se cruzó aquella tradicional corriente de agua.

            El II Batallón del 14 de Infantería con la VI Cía. a su frente, llegó a la costa del río Parapití el día 15 de enero a las 18 horas aproximadamente, por cuyo hecho resaltante el día del aniversario del R.I. 14. "Cerro Corá" es la fecha mencionada. Por otra parte, ni ese día ni los inmediatos siguientes, el Regimiento pasó el ancho cause arenoso del curso que fuera límite arcifinio entre nuestro país y Bolivia. Más tarde y muy al norte de Amboró, el R.I. 14. cumplió esa hazaña, siendo uno de los protagonistas principales del evento de armas el inolvidable y querido camarada Tte. 1°. Carlos Schaerer, muerto prematuramente después de la guerra. Aunque borrosamente tengamos en la memoria los detalles memorables vividos ese día 15 de enero de 1935, podemos recordar que nuestro II Batallón luego de la exitosa maniobra realizada por el Destacamento "Caballero Irala" en días anteriores cerca del Parapití, recibió la orden de presionar a la tropa boliviana que se encontraba en el camino Amboró. Los Tte. 1°Anacleto Rodríguez  y Américo Cáceres, tomaron primero la punta de este avance, quebrando la débil resistencia boliviana en sucesivas posiciones; a siete kilómetros de Amboró, el Tte. 1° Domingo Bañuelos reemplazó a la V Cía. en el ataque persecutorio, quien con su Unidad desbandó en dos o tres ocasiones a las fracciones desmoralizadas del Escuadrón Parada que tenía la misión de retardar nuestro avance. Y ya casi a la puesta del sol, entramos en Amboró, aldehuela situada en la margen derecha del río Parapití; de aquí no se veía el río, que nosotros suponíamos angosto y caudaloso. Sorpresa fue para todos observar desde su costa, festón de altas dunas de arena limpia y ondulada, el ancho cause de más de mil metros; es imposible expresar la alegría y la emoción que nos embargara a todos nosotros ese hermoso atardecer estival del 15 de enero de 1935.

            Parecida rectificación a la nuestra ya lo hizo la Asociación de Excombatientes del R.I. 14. "Cerro Corá" de la guerra del Chaco a la Unión Paraguaya de Excombatientes a fin de corregir el calendario de las FF. AA. que también traía equivocada esta fecha de la llegada de nuestro Ejército a la costa del río Parapití. Nos es grato saludarle Atte. Domingo Bañuelos. Tte. 1° de Rva.". (Feliciano González. "30 Años Después". Año 4. N° 21, Mayo 1968).

            "La noticia de que mis tropas han llegado al Parapití me llena de orgullo y satisfacción. Se cumple uno de los objetivos de mi vida militar". (Estigarribia. Memorias. Pág. 343)

 

CAPIÍRENDÁ. SANTA FE "El 17 (enero) la penetración de nuestro Primer Cuerpo de Ejército en el sistema defensivo del enemigo se hizo más profunda, y obligó a éste a emprender un nuevo repliegue en el frente de Capiírendá. Nuestras tropas del Parapití, entre tanto, lograron destruir otras fracciones bolivianas que se oponían a su avance y les tomaron dos piezas de artillería. Tras un recio combate se apoderaron de Santa Fe en la noche del 17. (Ídem)

 

PALO MARCADO. El Tercer Cuerpo de Ejército, por su parte, rompió también la resistencia enemiga el día 18 y se apoderó de Palo Marcado. El enemigo realizó un amplio repliegue. (Ídem)

 

ENTRE CARANDAYTY Y EL PARAPITÍ: "Hoy entré en Carandayty, mañana sigo al Parapití. Cnel. R. Franco. 23. Enero 935". Este lacónico telegrama de Franco a Estigarribia demuestra que las fuerzas paraguayas no estaban tan agotadas como afirman los bolivianos. (R.S.Z).

            "Carandayty cayó en poder del Segundo Cuerpo de Ejército el 23, a las 10:30 de la mañana, y con ésta acción se derrumbó el nuevo sistema defensivo boliviano. Desde aquel día avanzamos en todos los sectores hacia nuestro objetivo: la ruptura del camino Villa Montes - Santa Cruz, para dividir en dos fracciones al ejército enemigo. Las lluvias y la precariedad de nuestros elementos, sin embargo, dificultaron poderosamente nuestro avance, y el enemigo tuvo tiempo de organizarse y hacerse fuerte en Villa Montes." (Estigarribia. "Memorias". Págs. 344/345).

 

Aclaración del autor: algunos escriben "Villamontes" y otros, como Estigarribia, Antezana y Zook, " Villa Montes". Algunos bolivianos escriben Villamontes, el nombre de la población es "San Francisco de Villamontes".

 

VILLAMONTES. "En el curso del mes de diciembre de 1934, comenzó la preparación del sistema defensivo de Villa Montes, con las Unidades del I C. E. del coronel Enrique Frías Yangua bajo los lineamientos trazados por la Sec. III Operaciones del Comando en Jefe. Siendo el recorrido de la línea principal de resistencia: al S. de IRUA; en dirección N. 31 Kms. haciendo inflexión dirección O. a 2 Kms. al E. de IGUIRARU y acostándose a las serranías de CHIMEO y CAIGUA, en extensión total 40 Kms.".

 

SU ORGANIZACIÓN DEFENSIVA.

Cmdte. del sector Sur: Cnel. Bernardino Bilbao Rioja Jefe de E. M. Tcnel. Oscar Moscoso Gutiérrez. Cmdte. del I. C. E. Cnel. Enrique Frías Yanguas. .

 

LÍNEA PRINCIPAL DE RESISTENCIA

D. I. 1. Cnel. Julio Quiroga. Jefe de E. M. My. Roberto Ayoroa.

R. I. 2. "Sucre" 1220 hombres.

R. I. 4. "Loa". 1172 hombres

R. C. 8. 1188 hombres.

Bat. Am, Pesa. 445; Escuadrón Divisionario 194. TOTAL. 4229 hombres; 10 piezas de artillería. Sector: desde orilla N. del río Pilcomayo hasta 2 Kms. al S. de Picada Tunari. D.I.3. Cnel. Ovidio Quiroga. J.E.M. Tcnel. Froilán Calleja; Esc. Div. 181 hombres; R. I. 16. "Beni" 961; R. I. 33 "Chorolque" 1431; R.I. 41 "Colorado de Bolivia" 119; total 3762 hombres; 8 piezas de artillería. Sector: ala izquierda de la anterior hasta apoyar su extremo de ala en la serranía Caigua.

 

ZONA DE SEGURIDAD. VELO DE PUESTOS AVANZADOS.

D. I.1. Sector Iruya.

D. I. 8. Cnel. Ángel Ayoroa. J. E.M. My. Daniel Sossa. Esc. Div. 202 hombres. R. I. 8. "Ayacucho", 1247; R. I. 9. 1674; R. I. 31. 1247; total: 4292 hombres; 10 piezas de artillería. Sector Velo: 5 kms. al S. de picada Oriente.

D. I. 2. Cnel. Secundino Olmos - J. E. M. Div. Tcnel. Ricardo Contreras. Esc. Div. 81 hombres. Grupo Arteaga 560 hombres; R.C. 1. "Abaroa" 1197: y R.C. 20. "Cochabamba" 1199 hombres. Y 4 piezas de artilleria: total: 3037 hombres. Sector: desde el contacto al N. de la anterior hasta la serranía de Caigua. El R. I. 6. "Campos" de la D. I. 4. (900 hombres) concentrado en Iguiraru a directa dependencia del Comando del Sector.

D. I. 4. Cnel. Alfredo Ameller. J. E. M. Emilio Medina: R. I. 3. "Pérez", 1100 hombres; R. C. "La Paz" 700 hombres y 12 piezas de artillería. Sector: margen S. del río Pilcomayo hasta D'Orbigny.

 

LA FUERZA TOTAL del sector S. 18.374 hombres, 64 cañones (Cal. 0.65, 75 y 105) 1200 ametralladoras pesadas y livianas y 43 morteros.

 

EL DESPLIEGUE ESTRATÉGICO PARAGUAYO PARA LA OFENSIVA A VILLA MONTES.

 

SECTOR DEL PARAPITI: Destacamento Tcnel. Basiliano Caballero Irala, R. I. 14. "Cerro Corá" y R. Z. 2. "Gral. Genes", 1500 hombres.

 

SECTOR CENTRAL: Carandayty - Boyuibe, Cuervo. II. C. E. Cnel. Rafael Franco. D.I.6. R. I. 15. "Lomas Valentinas". R. I. 5. "Gral. Díaz" y R. C. 7. San Martín"; Esc. Div. Grp. Art. Total: 2700 hombres. D. I. 8: R. I. 15. "Mcal López", R. I. 17. Yatayty Corá", R. I. 18. "Pitiantuta" y R. I. "Batallón 40"; Esc. Div. y Grp. de Art. Total: 1400 hombres. Total efectivo del Cuerpo: 7200 hombres.

 

SECTOR SUR. III. C. E. Cnel. Nicolás Delgado. D. I. 5. Tcnel. Abdón Palacios. Esc. Div. R. I. 13. R. C. 6. Crep. Art. Total 2520 hombres. D. C. 2. My. José González. Esc. Div. R. C. 4. y R. C. 5. Total: 1520 hombres. D. I. 4., R. I. 6. R.I. 10.; Grp. Art. Total 2180 hombres. Total efectivo del III. C. E. 6220 hombres.

I.C. E. Cnel. Carlos José Fernández: D. I. 2. My. Clemente Britos: Esc. Div. Grp. de Art. ; R I. 10.; R I. 5.; R. I. 3.; R. Z. 1. Total: 3400 hombres. D. I. 7. Cnel. Ortiz: Esc. Div. ; R. I. 9; R. I. 12; R. I. 17; Grp. Art. Total: 3300 hombres. D.I  1.; R. C. 2. , R. I. 2; R. I. 4; Grp. Art. Esc. Div. Total 2990 hombres. Total efectivo I. C. E. 9690 hombres. Total fuerza paraguaya del Sector sur 15.910 hombres combatientes. Calculada por los historiadores 17.740. La fuerza combatiente paraguaya en febrero de 1935: 25.000 hombres. (Jorge Antezana Villagrán. "La guerra del Chaco..." Págs. 468/469).

 

VILLAMONTES. "Tras la confirmación del Comando, establecióse una nueva línea basada en la defensa de Villa Montes. Con sus arsenales, depósitos y red de comunicaciones, esta población era el último sostén de consideración que Bolivia tenía en el Chaco. Su pérdida habría abierto el camino a Tarija y, en razón del deficiente sistema de comunicación de Bolivia, dejaría las tierras bajas a merced de los paraguayos. Luego que otros jefes rehusaron asumir la responsabilidad, se confió a Bilbao y Moscoso la defensa de Villa Montes. Se hizo una concentración de artillería sin precedentes; fueron empleaos 25.000 hombres; se levantaron extensas fortificaciones de campaña; se usaron abrojos. Elevóse la moral como consecuencia de una conducta mejor. La Cuarta División extendida a lo largo de la ribera meridional del Pilcomayo que quedó incluido en el Comando, del Sector Sur, de Bilbao, vedó al enemigo el paso de este rio. (D. Zook. "La conducción de la guerra del Chacó, Pág. 233)

            "Las fuerzas paraguayas del Segundo Cuerpo (Franco), ligeramente dotadas, se retiraron hacia Carandayty, pero contuvieron a sus perseguidores en los pasos de la sierra; de ahí que Peñaranda decidiera seguir con la defensa en el Sector Central, mientras intensificaba el ataque a lo largo del Parapití. Para oponerse a Guillén, Franco ordenó que la VIII D.I. viniera al Sur, desde Charagua. Solo quedó la pequeña Segunda División, y el 21 de abril, a los cinco días de duración, terminó la ocupación paraguaya de la localidad. Se evacuó Carandayty  Moza, y el día 23 la Octava División fue rodeada cerca de Cambeyti. La Tercera División paraguaya (Regimientos 21 de Infantería y 8 de Caballería) fue traída apresuradamente de Bahía Negra, pues no había otras fuerzas disponibles. Fracasó un ataque del Destacamento González para liberar a la Octava División, pero el 28 de abril rompió el extenso perímetro sostenido por la Segunda División boliviana y escapó hacia Santa Fe, sobre el Parapití. Una vez más los bolivianos hicieron caso omiso del principio de economía de fuerzas y perdieron una oportunidad promisoria.

            La guerra se volvía, al menos momentáneamente, favorable a Bolivia. El terreno escabroso impidió la ejecución de las brillantes maniobras paraguayas de la llanura. El frío redujo la efectividad de las tropas. Adolescentes de dieciséis años, viejos y hombres inhábiles reclasificados, constituyeron los últimos 6000 reclutas. Cuando la Tercera División fue traída de Bahía Negra al frente de Villa Montes, la reemplazaron muchachos imberbes de la Marina. Bolivia, con su población mayor pudo reunir un nuevo ejército de 50.000 hombres, aún después de sus derrotas de 1934. El Paraguay, cada uno de cuyos orgullosos regimientos tenía 1600 hombres en Boquerón, ahora ponía en campaña diminutas unidades de 250 a 400 hombres, bien que veteranos en su mayoría, sumando un total de 15.000 hombres. (David Zook. "La conducción..." Pág. 237).

 

Aclaración del autor: Miles de paraguayos, por influencias políticas o padrinazgos, pudiendo ir al frente quedaron en retaguardia en cargos administrativos, muchas veces innecesarios. Eran llamados "emboscados" o "Sandía yby by". Bolivia también los tuvo:

 

"Los que vivieron felices en etapas,

los que nunca conocieron un fusil,

esos no saben los que es luchar con pilas

allá en el monte o en el pajonal.

Andan felices por retaguardia

y se hacen héroes de Boquerón.

Han combatido allá en Nanawa

o han roto el cerco de Alihuatá

para pedirle más a la suerte

que al emboscarlos ya mucho les dio..." (J. Lara "Repetse" Pág. 121)

 

VILLAMONTES: (Síntesis de la versión boliviana). "Villamontes es el lugar del encuentro decisivo. Villamontes un poco simboliza la esperanza paraguaya de terminar la guerra exterminando a los bolivianos, y por otra parte también significa para nosotros esa grandísima esperanza de que ahí iba a ser el lugar de la definición". (Juan Lechín S. Entrevista de la T.V. Estatal Boliviana).

 

LA DISTANCIA. "Bernardino Bilbao Rioja va ser el encargado de la defensa de Villamontes, la organización de la estrategia y el enfrentamiento a Estigarribia. El general paraguayo está demasiado lejos de Asunción. A los paraguayos comienza a pasarle lo mismo que a los bolivianos al comienzo de la guerra, lejos de sus fuentes de abastecimiento. Ya no combaten en el llano, están en los contrafuertes de la cordillera, en el propio Aguáragüé, en el corazón del Departamento de Tarija, es otra historia. (T.V Estatal Boliviana).

 

TROPAS RENOVADAS. "Y se le dio al general Bilbao Rioja el más grande patrimonio que jamás tuvo el ejército para defender un punto. El general Bilbao Rioja con excelente criterio, con tropas renovadas. Todos querían de una vez enfrentar al enemigo, era una especie de resurrección espiritual de las tropas, de los oficiales. Se preparó un frente exquisitamente ordenado el bastión, el campo atrincherado de Villamontes. (Juan Lechín S.).

            "El 16 de febrero, comienza el ataque paraguayo". (T.V Estatal Boliviana).

 

OLA TRAS OLA. "Los paraguayos atacaron con una furia endemoniada y el regimiento "Abaroa" se defendió como estaba previsto, desatando todo el fuego que podía, ametralladoras y a pocos minutos nuestra artillería que estaba preparadísima con toda su fuerza en ese pequeño sector, y, sucedió que los paraguayos, olas tras olas, empujaban y empujaban hasta que finalmente en forma, heroica es decir poco, penetraron, pasaron nuestras defensas también sobre los cadáveres de nuestros soldados e ingresaron en territorio boliviano en una extensión de 500 á 800 metros. Eso es lo que se llama el "Bolsón de Cayuiba". (Juan Lechín S. Entrevista de la T. V Estatal Boliviana).

 

DERROTA DEFINITIVA. "El 23 de febrero se produce la derrota definitiva del Ejército Paraguayo en Villamontes que se da cuenta que la plaza es inexpugnable. Estigarribia intenta entonces algunos ataques aislados. El objetivo central es, ahora sí, el petróleo boliviano. Los paraguayos intentan la toma del pozo petrolero "Ñacoraiza", hacen también una ofensiva por el Abra de Ururigua para hacerse de los pozos petrolíferos, pero en la montaña los bolivianos son irreductibles. Sucesivamente se van rechazando esas ofensivas. Más grave es la toma de Charagua, Santa Cruz recibe la noticia con temor, se piensa que Estigarribia quiere llegar a la capital oriental, pero ya el Paraguay está agotado y no tiene fuerza para hacerlo. Mientras tanto Bolivia desata la contraofensiva de Villamontes adelante. Varios ataques bolivianos que no tienen la contundencia que podrían haber desarrollado, van a hacer retroceder a los paraguayos. El desalojo del Parapití es muy importante al punto que Paraguay retrocede más de 100 kilómetros, es el momento en que llega la hora de la paz. Bolivia tiene un tercer ejército en pie, Paraguay está en las últimas posibilidades de su agotamiento militar. ¿Podría Bolivia antes de la paz o en vez de la paz, iniciar una contraofensiva con posibilidades de éxito?". (T.V Estatal Boliviana).

 

ABSOLUTAMENTE AGOTADO. "Se dice que Bolivia podía todavía reaccionar y quien sabe reconquistar parte del territorio y llegar a mejores condiciones de paz. Yo no creo eso, si se hubiese ejecutado ese plan, habría demorado, quien sabe, un año, seis meses, ¿estaba Bolivia en condiciones de soportar seis meses más de guerra? No creo. Paraguay estaba completamente agotado, Paraguay estaba absolutamente agotado". (Roberto Querajazu Calvo. Entrevista de la Televisión Estatal Boliviana).

 

APLASTARLOS. "Inmediatamente después de rechazar el ataque paraguayo, nosotros deberíamos saltar de nuestras trincheras y aplastarlos, aplastar a ese Ejército Paraguayo que estaba exhausto y examine delante de nosotros, este es el más grande pecado que yo atribuyo a nuestro comando, en esas circunstancias, no se hizo por complacencia". (Juan Lechín S. Entrevista...").

            "Pero ya la reflexión es innecesaria. En junio de 1935 se va a fumarse la paz en Buenos Aires a tumbos con una postura muy fuerte de Saavedra Lamas". ( T.V. Estatal Boliviana) Comentario del autor: ¿Estaba realmente agotado el Ejército Paraguayo? Los bolivianos ni al comienzo ni al final de la guerra tuvieron en cuenta la capacidad de resistencia, de recuperación del paraguayo y sobre todo su estoicismo. Podemos decir que el Ejército Paraguayo estaba fatigado de tanto andar y pelear, pero de manera alguna estaba "absolutamente agotado" (R.S.Z.)

 

VILLAMONTES. "Malograda la aproximación indirecta, el día 13 Comanchaco atacó Villa Montes con 5000 hombres. La única escuadrilla aérea de Bilbao los hostigó e informó sobre el centro de gravedad del ataque, que era el camino de Capirendá. Las fortificaciones y la artillería hicieron frente a los asaltantes, los que carecían de proyectiles para sus propios cañones. El ataque, por consiguiente, progresó poco, hasta que el 16 de febrero se creó una saliente de 3 kilómetros en las montañas bolivianas. El uso de reserva, un estrecho apoyo aéreo y el bombardeo de la artillería, detuvieron el avance. Cuatro días más tarde, en sucesivas olas de asalto, los paraguayos no lograron otro resultado que sufrir cuantiosas bajas. En marzo, la saliente fue cerrada por los bolivianos. Estigarribia deseó tomar Villa Montes para despejar el Chaco definitivamente y abrir el camino a una invasión a Tarija. Pero el intento paraguayo de apoderarse de la plaza era desaconsejado, puesto que Bilbao tenía una fuerza dos veces superior detrás de poderosas posiciones defensivas; Estigarribia, pues, violó desgraciadamente una enseñanza elemental de la guerra y recibió un duro castigo". (David Zook. "La conducción...").

 

VILLAMONTES. (Versión paraguaya). "El 28 de enero las tropas de nuestro Segundo Cuerpo se apoderaron de Boyuibe y de Machareti. El día 29 cayeron así mismo en nuestro poder Tigüioa y Tarairí. Y así alcanzamos nuestro objetivo de controlar el camino de Villa Montes a Santa Cruz, desde el Parapití hasta Tarairí. Un tramo considerable del único camino que une al departamento boliviano de Santa Cruz con el resto de Bolivia estaba en nuestro poder. El ejército enemigo quedaba dividido en dos partes. Ahora correspondería decidir a cuál de ellas intentaríamos batir primeramente". (...)

 

GRAN CAPACIDAD DE MANIOBRA. "Me vi, forzado a abandonar, pues, la idea de accionar con Villa Montes, en aquella forma, y resolví intentar la destrucción de la fracción enemiga que cubría la orilla izquierda del Parapití, con el propósito de tomar Charagua y seguir rápidamente por Lagunillas a Monteagudo para interceptar el único camino de abastecimiento del lado de Sucre y de Oruro con que contaba el enemigo, es decir, la única conexión entre dicha zona y el altiplano. Esta operación ofrecía las siguientes ventajas para nosotros: En primer lugar, las tropas enemigas estaban todavía en la planicie, y nuestras fuerzas habían adquirido una gran capacidad de maniobra en esta clase de terreno, en el curso de su marcha a través de todo el Chaco; en segundo lugar, con la destrucción de ese núcleo enemigo, el Departamento boliviano de Santa Cruz quedaría enteramente a nuestra merced. Y en Santa Cruz podríamos explotar la animadversión que allí existe contra el resto de Bolivia y sustraer del enemigo una importante fuente de recursos de todo género; por último, caería en nuestras manos Camiri, refinería de petróleo que surtía buena parte del combustible consumido por el ejército enemigo. Hecho lo cual, ya sería fácil la invasión de Tarija. (…)

 

Anécdota: Al retirarse las fuerzas paraguayas, las bolivianas ocuparon las posiciones adversarias y encontraron varios carteles en primera línea, uno de ellos decía: " BOLIVIANOS: Por circunstancias especiales y necesarias para el cumplimiento de ciertos planes, hoy nos alejamos; seguramente por corto tiempo, para luego encontrarnos frente a frente, esto es fácil.

Al retirarnos de aquí voy contento, pues tuve la oportunidad de conocer el nombre de un mercenario chileno, el teniente Santiváñez, quien tuvo la gentileza de obsequiarnos con una vitrola y unos discos; lástima grande que haya tenido muy poco de estos elementos. (...)

Bolivianos: Deben recomendar a vuestros compañeros, que si bien la guerra es brutal, no hay porque hacerla más cruel; vuestros compañeros del "Castrillo" han mutilado a un soldado pila, que por pila y por valiente debe y merece respeto; matadlo, más no deis lugar a represalia. Adversarios del "Jordán", ya nos veremos como en "Puesto Burro" en esta guerra, y luego, en el trajín sin fin del mundanal bullicio, no ya como tales, sino como amigos, y muy buenos tal vez.

Un pilita". (Jesús Lara. "Repete" Pág. 309)

 

BOYUIBE. "Yo no desconocía el grave riesgo de extender el frente (...) porque el enemigo de Villa Montes era fuerte. Pero me proponía desde luego ceder terreno gradualmente si el enemigo pasaba al ataque, con tal de realizar en buena forma nuestra acción hacia el norte, acción que yo juzgaba imperiosa en vista que el enemigo acumulaba más y más tropas en dicha región, desde varias semanas antes. El 24 me dirigí al Cuartel General del Segundo Cuerpo (Cnel. Rafael Franco) situado en las proximidades de Boyuibe. Expliqué al Comandante del Cuerpo las resoluciones tomadas últimamente y ordené que su Unidad realizara con la mayor rapidez la acción prevista sobre Boyuibe. Regresé a mi Cuartel General el 25. (General José Félix Estigarribia. "La Epopeya del Chaco", obra conocida como "Memorias de Estigarribia" Resumen de las Págs. 351 al 353).

 

ENTRE AGUARAGÜÉ Y CHARAGUA. EL ATAQUE. "El 8 de marzo, en el angosto valle situado entre las sierra de Aguaragüé y Charagua, Franco se lanzó sobre la Séptima División enemiga. Después de cinco días, los ataques fracasaron definitivamente quedando numerosos muertos en el campo. El día 9 un batallón del Regimiento 15 de Infantería fue rodeado por fuerzas bolivianas y compelido a rendirse. Esto levantó la moral boliviana y confirmó el hecho de que la adición de una tercera dimensión a la guerra, la altura, desconcertaba las diestras maniobras que los paraguayos habían perfeccionado en la planicie chaqueña". (Zook)

 

GARAY ATACA CHARAGUA. "El coronel Rafael Franco, formó entonces un destacamento bajo el mando del coronel Eugenio Garay (Segunda División y Destacamento González. 2600 hombres) para atacar Charagua. Ante la amenaza paraguaya a lo largo del Parapití, el Comando de Peñaranda resucitó el Segundo Cuerpo (Segunda División de Infantería y Tercera de Caballería: unos 5 000 hombres), al mando del coronel José E. Anze. A pesar de su inferioridad numérica, Garay vadeó el Parapití, entró en territorio propiamente boliviano contra una defensa inepta, y ocupó Coperé (5 de abril), después que el bombardeo destruyó las líneas bolivianas de comunicación. Empujado a la Tercera División que se le oponía, Garay avanzó hacia la carretera Charagua - Santa Cruz. El 12 de abril envolvió el flanco enemigo en Carandayty Moza y marchó por el paso hacia Charagua. A la vuelta de tres días, en cooperación con la Octava División que presionaba desde el sur, fue ocupada la localidad. Peñaranda entonces volvió a crear el Cuerpo de Caballería en Boyuibe, y reemplazó a Quintanillas con el general Guillén en el comandando del Sector Central. (Zook. La conducción...". Resumen de las Págs. 234 al 236).

 

CHARAGUA. "La intervención de nuestras tropas de la Octava División despejó de enemigos para el día 14 toda la margen izquierda del río Parapití, desde Copere al sur. La unidad enemiga de frente a nuestra División se replegó sobre Charagua, a cuyas proximidades nuestras tropas llegaron el 15, y antes de media noche ocuparon la localidad. Las fuerzas enemigas que se oponían en la región de Carandayty - Moza al avance de las nuestras que operaban por el lado de Copere, quedaron seriamente amenazadas". (Estigarribia. "Memorias").

 

BOYUIBÉ: "Pero el mismo día 15 el enemigo de Boyuibé atacó furiosamente nuestra línea defensiva, aunque sin mayores resultados. Y el 17 a las 3 horas, el Comandante del Segundo Cuerpo, Rafael Franco, me dio el parte por teléfono, desde Carandayty, que el enemigo por el lado sur, descendiendo por una de las quebradas entre Carandayty y Bouibé, marchaba sobre este último punto, después de arrollar a nuestras tropas de vigilancia. Para las 4:30 el enemigo lograba interceptar el camino entre Carandayaty y Boyuibé, en las proximidades de Boyuibé. Este incidente nos obligó a modificar nuestro dispositivo e introducir un cambio rápido en nuestras disposiciones de carácter general". (Estigarribia. "Memorias. Pág. 357).

 

RAFAEL FRANCO: "En Carandayty, asiento del comando del II. C. E. me presenté al coronel Rafael Franco. Recibí la orden de presentarme al Cnel. Eugenio A. Garay en un punto sobre el Parapití. Franco agregó a su orden la siguiente recomendación: "Capitán Sienra, esta guerra la debernos ganar o por lo menos empatarla, si hay necesidad deberá caer luchando frente a su Unidad". "(Mayor Alejandro Sienra. Pág. 277").

 

EUGENIO A. GARAY. "El Comandante de nuestra División el 4 de abril de 1935, reunió a todos sus Comandantes de Regimientos y Batallones. Explicó en detalles la forma en que se iba a realizar el cruce del río y enfilamos en dirección a un islote, donde aproximadamente a las tres de la madrugada, las patrullas bolivianas de enlace se encontraban. A la cabeza de la columna marchaba el Cuerpo de Ingenieros Zapadores; inmediatamente el Regimiento "Corrales". Después de trasponer los límites del islote, los zapadores llegaron hasta los barrancos de la parte occidental. El "Corrales" hizo un pasaje de línea en el punto de referencia y penetró profundamente detrás del primer núcleo enemigo. A las 5 de la madrugada se oyó un: Viva el Paraguay! Dando comienzo a la acción. A las siete Copere estaba en nuestras manos.

 

COPERE - CHARAGUA. En la acción fueron tomados prisioneros Oficiales, Cadetes e individuos de tropas, la sorpresa fue completa. El coronel Garay me hizo llegar una felicitación que decía: "Capitán Sienra, felicito al Comandante del Regimiento "Corrales", Oficiales, Clases y Soldados. La Nación paraguaya ha obtenido una nueva victoria que no la olvidará. E. A. Garay". "Sienra Pág. 280".

            "Pocos días después tomamos Carandayty, Mosa, Charagua y para el día 17 de abril la defensa de Charagua quedó a cargo del "Corrales" en razón de que la VIII. D. I. tuvo que regresar con carácter urgente al sector de Boyuibé. El "Corrales" organizó la defensa (...) porque no teníamos duda que el enemigo buscaría salir sobre la recta Charagua - Carandayty Mosa, establecimos dos Batallones, a caballo sobre el mismo camino, de ellos al Este del primer camino y el otro Batallón al oeste del otro": ("A caballo", significa desplegar a las tropas a ambos costados de un camino. R. S. Z ).

 

EN CHARAGUA. "El día 20, a las 6 de la mañana, tomamos entre dos fuegos a las fuerzas del Altiplano. La sorpresa fue completa, hasta que una tercera columna se infiltró entre mi Batallón de reserva y los otros Batallones. En ese momento, dirigiendo personalmente el contraataque, fui herido. Era el 20 de abril de 1935. Esa mañana a las 8 horas terminaba físicamente la guerra para el suscrito. (Mayor Alejandro Sienra. "La guerra del Chaco". Pág. 281)

 

LORENZO MEDINA: "La VIII D. I. Paraguaya marchaba de Machareti a Camabaity penetró en Casa Alta hacia el norte y conquista Charagua el 17 de marzo de 1935. La acción de esta División dependía directamente de Rafael Franco. Y vale la pena recordar que fue el R.I. 16. Mcal. López al mando del compañero febrerista Lorenzo Medina el que conquistó éstas victorias y entró en Charagua". (Dr. Arturo Rahi. El Pueblo Pág. 5. Marzo 2010).

 

Aclaración del autor: El R.I. 16 fue el primer regimiento que entró en Charagua, como punta de lanza de la VIII D. I., División comandada por Lorenzo Medina pues en ese momento era Comandante de División y no de Regimiento. "...ordené el 18 que la Octava División volviera sin tardanza de Charagua, autorizando a las demás tropas que se replegaran lentamente, a medida de la presión enemiga, sobre el Parapití". (Estigarribia. "Memorias". Pág. 358).

 

INGAVI. LA ÚLTIMA BATALLA.

 

PROPORCIONES EXAGERADAS. "En Ingavi las fuerzas paraguayas, se habían expandido hasta formar un regimentó de 800 hombres. El 1° de junio, con el impasse de las negociaciones de paz, atacaron a la Sexta División enemiga; los bolivianos comenzaron un movimiento envolvente, pero cuatro días después fueron ellos los envueltos. Como el Tercer Cuerpo fue siempre débil, no había en Roboré reservas disponibles para ayudar a quebrar el cerco. El Regimiento 14 de Infantería intentó una ruptura, pero los paraguayos variaron la presión y dejaron que los bolivianos se extenuaran en la selva. Cuando entró en juego el agua, estos últimos se rindieron el 8 de junio. Los paraguayos entonces obligaron a retirarse a los que habían escapado y al resto de la Sexta División. Estigarribia dio partes abiertos exagerados sobre las proporciones de esta derrota boliviana, prestando oportuno y fuerte apoyo a los diplomáticos en Buenos Aires. Elio, en consecuencia aceptó la paz a horas 2 el día 9". (David Zook. "La conducción...". Pág. 244)

 

JOSÉ M. CAZAL. "El jueves 30, el enemigo atacó furiosamente nuestra posición adelantada de Ingavi, sector donde éramos bastante débiles; por cuya razón decidí enviar inmediatamente más tropas a dicho teatro de operaciones y ordené que se opusiera al enemigo la más enérgica resistencia, sin reparar en sacrificios. Dije textualmente al comandante de las tropas (Tte. Cnel. José M. Cazal): "Ingavi no debe caer en manos del enemigo". Los refuerzos para éste sector fueron enviados a expensas de las fuerzas del Parapití, donde nos vimos, por consiguiente, obligados a suspender nuestra proyectada acción. El enemigo continuó atacando en Ingavi en los días subsiguientes, pero los nuestros, un puñado de 200 hombres escasos, resistieron con espléndida tenacidad. (...) El ataque enemigo ya había sido detenido, pero la lucha continuaba y nosotros deseábamos consumar las destrucción de esa columna boliviana como un medio de decidir a Bolivia a concertar la paz. El día 4 nuestras tropas de maniobra interceptaron el camino de Ingavi a Ravelo, detrás de las posiciones enemigas. Para el día 6, las fuerzas enemigas luchaban en condiciones muy difíciles, y el 8 se produjo el desenlace. A las 11:30 horas envié al Ministro de Defensa el siguiente parte abierto:

 

"EN EL SECTOR INGAVI DESTRUIMOS TOTALMENTE A LA VI DIVISION DEL TERCER CUERPO DE EJÉRCITO BOLIVIANO, CAPTURANDO PRISIONEROS A SU COMANDANTE, EL CORONEL JULIO BRETEL, EL COMANDANTE DEL REGIMIENTO "FLORIDA", MAYOR MARCIAL MENACHO PAZ, EL COMANDANTE DEL REGIMIENTO "BALLIVIÁN", MAYOR HUMBERTO BERNTZ VIVANCO (chileno) Y TODO EL MATERIAL DE GUERRA DE DICHA GRAN UNIDAD". Fdo. Estigarribia

            "Todo lleva a suponer que esta acción produjo un efecto instantáneo en el ánimo del enemigo pues a las 18 el Presidente me informó:

 

"SE ESTÁ LLEGANDO EN BUENOS AIRES A UN ACUERDO SOBRE PUNTOS PRINCIPALES DE ARMISTICIO, CESACIÓN DE HOSTILIDADES, MEDIDAS DE SEGURIDAD Y PROCEDIMIENTO PARA SOLUCIÓN DIFERENDO. BAJO FORMA DISCRETA NUESTRA TESIS TRIUNFA. CONVENIO CONTEMPLA ARMISTICO OCHO DÍAS A CONTAR DESDE QUE MILITARES NEUTRALES ESTÉN EN CAMPO DE OPERACIONES LISTOS PARA DEFINIR LÍNEA DE SEPARACIÓN DE LOS EJÉRCITOS. CREEMOS CAMBIO BOLIVIA SE PRODUJO A RAÍZ ACCIÓN INGAVI, QUE NOS LLENA DE ALEGRÍA Y ORGULLO. ESE COMANDO PROCEDERÁ DE ACUERDO CON ESTA INFORMACIÓN. Fdo. Eusebio Ayala. (Estigarribia "Memorias").

 

            La guerra que se había iniciado en Pitiantuta había llegado después de tres años, menos un día, a su fin, increíblemente, para resumir, las fuerzas paraguayas realizaron una verdadera epopeya, venciendo a un enemigo que en arrojo y temeridad no tenía nada que envidiar. Consideramos como caso único en la historia de la humanidad, un pueblo pobre que a duras penas pudo adquirir un poco de armas, batallando en el Chaco el Ejército Nacional se armó, vale el término, en los ricos parques bolivianos para destruir tres ejércitos enemigos, uno detrás de otro, en increíbles batallas. A excepción de las firmas tanineras, el apoyo económico fue total, la movilización, a excepción de los llamados emboscados, realizada por el gobierno nacional fue total. El país entero se vio envuelto y participó animadamente de la defensa. Los estudiosos de las guerras afirman que un país en estado de guerra debe movilizar todos sus recursos para su defensa. No hacerlo es la peor equivocación que pueden cometer sus dirigentes. De 1932 a 1935 ninguna de las grandes firmas extranjeras contribuyeron a la defensa nacional. Ninguna de ellas ayudaron en algo, al contrario, Pinasco y Sastre se sirvieron de la situación arrendando sus embarcaciones y la firma Carlos Casado S. A. cobró centavo sobre centavo el transporte de hasta el último soldadito que iba o volvía del frente.

            Lo afirmado por Juan Lechín S., que en Villamontes el Ejército Paraguayo estaba exhausto, y que lo único que ellos tenían que hacer era "saltar de sus trincheras para aplastar a los paraguayos" es una falacia, una mentira, de ser verdad, cómo encajamos en la historia de la guerra del Chaco la toma de Charagua y la batalla de Ingavi donde el Ejército Boliviano fue severamente castigado y que en definitiva obligó al gobierno boliviano a aceptar la paz? Existe un pensamiento universal tenido en cuenta al final de todas las contiendas, de la cual la guerra del Chaco no escapa: En una guerra cuando la victoria no es total, al término de ella, los ex enemigos escriben cada uno de ellos, según sus conveniencias, su propia historia.

 

DESPUÉS DE LA GUERRA. Los historiadores y analistas bolivianos siempre encuentran motivos y excusas para justificar sus innumerables derrotas militares. Lo mismo ocurre con el armisticio de paz. Los principales historiadores bolivianos escribieron sus memorias, sus obras, sus críticas, sus análisis entre 1940 y 1990. La mayoría culpa al general Kundt, al ESMAYORAL, al Alto Mando de los desastres en Nanawa, Pampa Grande, Campo Vía, Cañada El Carmen, Yrendagüé, etc. Pero, es una constante, para todos el mencionar la capacidad de Estigarribia, de los Comandantes de Cuerpo, de Divisiones, de Regimientos, de los oficiales y del soldado paraguayo, "pata pila", como ellos lo llamaban. Algunos a regañadientes aceptaron a medias sus propias culpas. Todos, culpan a Saavedra Lamas por la premura con que se llegó al cese de fuego. La verdad es que Bolivia deseaba tener una gran victoria militar en los campos de batallas para "tener más autoridad" en Bs. As. Victoria que, lamentablemente, para ellos el Ejército Paraguayo no lo permitió. Vimos como su IV Ejército fue semi destruido en Villamontes. Pero, veamos cómo cambia rápidamente la opinión de los analistas referente a la diplomacia boliviana. Si en un momento ensalzan la sagacidad de sus diplomáticos por las ganancias diplomáticas de Bolivia en 1934, en otro momento critican ácidamente la participación de esos mismos diplomáticos en las conversaciones de Bs. As. en 1935. (R. S. Z.)

            Lo que sigue es de la Televisión Estatal Boliviana, y tiene fecha, y es del año 2002.

 

 

EL ARMISTICIO. "Los representantes diplomáticos del país, aceptan las condiciones de paz; con un tema que será fatal, la cuestión de fondo, es decir una discusión sobre los derechos de ambas naciones y la posibilidad de un acuerdo territorial no quedaba definida ni con fecha ni con límite concreto.

            La reunión durará hasta que se llegue a un acuerdo directo o se suscribiese un compromiso de arbitraje para ser dilucidado en la Corte Permanente de Justicia de la Haya. Al no haber plazos, se vio luego, Bolivia estaba cediendo lo que en los hechos ocurrió. Los puntos adquiridos por cada país en las batallas fueron los que definieron finalmente la frontera del Chaco. Las responsabilidades recaen sobre todo sobre el negociador principal; Dr. TOMÁS MANUEL ELIO que forzó al Gobierno a aceptar esas condiciones, y al Coronel ÁNGEL RODRÍGUEZ que cuando se le preguntó cuál era la opinión del Alto Mando sobre este acuerdo, dijo: "El Mando soy yo, el acuerdo debe firmarse".

 

 

 

 

CAPÍTULO SÉPTIMO

 

EL ARMISTÍCIO

 

LA PAZ. El 12 de junio de 1935 se firmó el Protocolo de Paz, el abrazo de ambos Cancilleres, Dr. Luís Riart por Paraguay y Dr. Tomás Elio por Bolivia. El 14 de junio de 1934 termina la guerra a las 12 del mediodía. Entre las 11 y media y doce se da el más intenso despliegue de fuego de toda la guerra. Luego viene el tiempo del abrazo, la celebración. Dos pueblos hermanos que nunca debieron enfrentarse en el campo de batalla se reencuentran y saben que no hay rencores, saben que esa guerra no los ha separado y celebran el final, celebran la paz que es la que siempre debió estar en los campos del Chaco". (T.V Estatal Boliviana).

 

ESTIGARRIBIA- PEÑARADA. Ambos conductores se encontraron a los 36 días después del cese de hostilidades, el 18 de julio de 1935. A iniciativa del Presidente de la Comisión de Neutrales, el argentino, general Rodolfo Martínez Pita fue realizado este primer encuentro entre los generales Estigarribia y Peñaranda que tuvo lugar en las proximidades de Villamontes, en un lugar equidistante de ambas líneas, el lugar "Puesto Merino".

 

LA PRIMERA ENTREVISTA. "Fue el general Rodolfo Martínez Pita (argentino) quien hizo la presentación de ambos Jefes escuchándose en aquel silencio y quietud decir: General Estigarribia; General Peñaranda.

            Al estrecharse las manos, un aplauso frenético y los acordes de una banda de músicos con la nota de "Viejos Camaradas", (Alte camerade) la marcha tantas veces escuchada en los alegres desfiles militares de Asunción, atronaron el espacio. El primero en hablar fue el general Estigarribia quien dijo: "General Peñaranda: Aprovecho esta circunstancia feliz, para honrarme en declarar en nombre del Ejército Paraguayo que el vuestro, con el que hemos combatido durante tres años, es sin dudas, unos de los mejores y más bravos del mundo".

            El general Peñaranda, vivamente emocionado y en impresionante pausa contestó así: General Estigarribia: Son profundamente honrosas para mí vuestras palabras y el ejército de mi patria reconoce también en el vuestro las más altas virtudes militares. Hemos luchado como hombres, general Estigarribia, vos conocéis la campaña y los factores adversos que hemos tenido que vencer. Interpreto el sentimiento del ejército de Bolivia al brindar por el vuestro, que es un ejército de verdaderos hombres mi general".

            Luego de brindar por la paz y vivir momentos de confraternidad, los paraguayos encabezados por el general Estigarribia, volvieron acompañados por los Jefes bolivianos a la línea de los hitos donde se separaron para volver a su campamento de Capiírendá. El general Estigarribia en esa oportunidad sacando su pistola de la cintura se la entregó al general Peñaranda con éstas palabras: "Esta arma fue la compañera que no se separó de mí durante toda mi vida y toda la campaña, nada más me place para mí que dejarla ahora en vuestras manos como un recuerdo personal mío".

            Este gesto de nuestro conductor, emocionó al general Peñaranda y allí le prometió visitarle en su Puesto de Comando en Capiírendá, como en realidad lo hizo en la misma semana del primer encuentro, haciéndolo en compañía de una selecta comitiva.

 

LA SEGUNDA ENTREVISTA. El general Estigarribia ofreció a su ilustre visitante y comitiva una comida que transcurrió dentro de un ambiente de exquisitez. (...) El general Estigarribia pronunció en aquella oportunidad las siguientes palabras: "No dudo señor general Peñaranda, que vos que surgisteis de las filas de vuestro ejército, que habéis encarnado la voluntad de la nación boliviana desde el Comando Superior, que habéis vivido la vida de vuestro pueblo en el crisol de la guerra donde indudablemente se forjó un nuevo espíritu, habéis de poner vuestro empeño y el peso de vuestras incontestables condiciones para que dé los beneficios de la paz, el más preciado, sea el acercamiento que yo estimo necesario basado en el mejor conocimiento recíproco de nuestros pueblos y atendiendo a los intereses permanentes de ambas naciones: acercamiento y unión que serán sólidamente garantizados por el recuerdo y el respeto que debemos al gran sacrificio realizado en la pasada guerra y por una amistad franca y leal que comenzó el 18 de julio en los campos de Villa Montes".

            El general Peñaranda contestó en éstos conceptos: "Nosotros que sabemos de la sangre derramada en el Chaco, podemos hacer que ni una gota de ella se pierda, general Estigarribia, y sea toda una fecundación maravillosa para la cosecha del porvenir. Quizás tenemos en nuestras manos, general Estigarribia, la clave histórica del futuro de una buena parte de América, nos debemos a la trascendencia internacional y a la esforzada tarea de poner todo nuestro espíritu en la obra constructiva que tendrá como punto de partida la Paz del Chaco".

            Terminado aquello y cuando se disponía ya a partir la comitiva del general Peñaranda, sacó éste de su bolsillo un hermoso reloj de oro poniendo a disposición del general Estigarribia, de ésta manera: "General Estigarribia: "Este reloj, obsequio de mis amigos del Comando Superior, me ha acompañado a través de la hora de inquietud y de sacrificio que me ha deparado la Campaña del Chaco, os lo obsequio a vos, para que lo conservéis como un recuerdo de vuestro contendor de ayer y verdadero amigo de hoy".

            El general Estigarribia abrazó al general Peñaranda diciéndole: "Muchas gracias... general Peñaranda... muchas gracias". (Artículo de "60 Años Después". Año XXXVI. N° 445. Junio 2002. Págs. 31 al 35. Resumen).

 

MUERTOS EN LA GUERRA. Bolivia tuvo 52.397 muertos; 10.000 desertores y 21.000 prisioneros. La pérdida neta de su población fue de dos por ciento, más de 65.000 jóvenes. Paraguay tuvo 36.000 muertos, tres y medio por ciento de su población cayeron en los campos de batalla del Chaco Boreal. Se calcula en más de 10.000.000 de Dólares americanos el valor de las armas tomadas por los paraguayos a los bolivianos. (Datos de David Zook. Pág. 246).

 

 

ALGUNOS DATOS INTERESANTES.

 

POBLACIÓN DE LOS BELIGERANTES AÑO 1932

 

BOLIVIA - 3.000.000

PARAGUAY - 900.000

 

MOVILIZADOS

BOLIVIA -  8% de su población    250.000

PARAGUAY - 4% de su población    100.000

 

MUERTOS

BOLIVIA - 1.7% de su población 52.000

PARAGUAY  - 11% de su población  36.000

 

PRISIONEROS

BOLIVIANOS - 24.000

PARAGUAYOS - 2.562

 

MATERIALES CAPTURADOS

ARMAS AUTOMÁTICAS - 2.000

FUSILES - 42.000

CAÑONES - 37

MORTEROS - 72

CAMIONES - 370

TANQUES - 2

BOMBAS DE MORTEROS - 15.000

APARATOS TELEFÓNICOS - 480

 

PROYECTILES DE INFANTERÍA MILLONES. (Datos de "60 Años Después")

 

Nota del autor: Necesariamente estos datos tienen que ser aproximados. El número de víctimas paraguayas varía entre 30.000 y 36.000. No existe un registro de los materiales capturados.

 

ASTUCIA FINANCIERA. "El Paraguay, en un monumental ejemplo de astucia y responsabilidad fiscal, financió en gran parte la guerra al contado. Esta proeza se realizó mediante la expropiación de un porcentaje de las divisas provenientes de las exportaciones, la emisión de papel moneda, los préstamos de la Argentina, que ascendieron a 16.626.072 pesos argentinos (5.542.026 dólares) y la reserva de 3.000.000 de pesos oro acumulado por Eligio Ayala. El costo de la guerra montó así a una suma estupenda para un país de magros recursos como el Paraguay". (David Zook. "La conducción ..." Pág. 246).

 

EL VENCEDOR. "El vencedor de esta guerra fue el soldado paraguayo, capaz de vencer penurias y fatigas, de realizar marchas penosas días y días bajo un sol de fuego o bajo una lluvia incesante, de dormir en el suelo sin abrigo y afiebrado bajo las noches estrelladas del Chaco meses y años, de marchar con los pies descalzos y sangrantes en las batallas decisivas, o como en Yrendagüé y manteniendo siempre en alto el espíritu guerrero del guaraní y pelear de nuevo de día y de noche con decisión y bravura. Los pilas desafían a la muerte sin miramiento. Son temerarios en el combate. Parece que la guerra le es cómoda. Llevan blusa y pantalón de tela ligera, color verde olivo, sombrero de ala ancha que una parte de ella levanta sobre el rostro, como quien quiera destacar la presencia de su porte.

            Se equipan con poncho arrollado a la banderola, bolsa de municiones y de víveres al mismo tiempo, una pequeña lata de agua colgada al cinto, el fusil, el yatagán y unas cuantas granadas de mano pendientes de cualquier lugar del correaje. A ninguno le falta guampa de cuerno de res para matear. Mezcla la galleta dura con agua y se dan por bien alimentados. Combinan agua con yerba mate y sacian su sed.

            Hacen resaltar la arrogancia de su figura protegiéndose las rodillas y los codos con tiras de cuero que lo llaman "guardamontes". Andan por la espesura con agilidad de tigre. Gritan al hablar con guturaciones extrañas que saben a selvas bravías.

Casi todos en el combate cuerpo a cuerpo nos aventajan, y por eso preferimos despacharlos a prudente distancia". (Conceptos del historiador militar boliviano, Mayor Alberto Taborga publicado en "60 Años Después").

 

NÚMEROS BOLIVIANOS. "Cuando terminó la guerra, Bolivia tiene 54.105 soldados. Paraguay tiene 48.516 soldados. Bolivia tiene 2556 prisioneros paraguayos. Mueren 52, escapan 16, repatriados 2498. Paraguay tiene 20.154 prisioneros. Mueren 1097, escapan 2000, repatriados 17.037.

El costo económico boliviano de la guerra es de 228.000.000 de dólares.

El costo económico paraguayo de la guerra es de 124.000.000 de dólares".

(TELEVISIÓN ESTATAL BOLIVIANA)

 

DIGNO COMO AYER. "Héroes de Curupayty y de Humaitá, niños de Acosta Ñú y mártires de Cerro Corá; dormid tranquilos en vuestras tumbas que el Paraguay de hoy es digno como el de ayer". (Palabras del sacerdote Virgilio Roa Cardozo en la misa celebrada en Carandayty el 14 de junio de 1935. "60 Años Después. N° 295. Pág. 13).

 

            El 21 de junio de 1938 se firmó en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites. Firmaron por Bolivia EDUARDO DÍAZ DE MEDINA y ENRIQUE FINOT Por Paraguay, firmaron CECILIO BÁEZ y JOSÉ FÉLIX ESTIGARRIBIA poniendo así fin a las hostilidades y a la guerra paraguayo boliviana que había durado tres años menos un día.

 

 

 

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LARA, JESÚS. Repete. Urquizo Editora. La Paz. Bolivia. Cuarta Edición. 1978.

LECHÍN S. JUAN. “El síndrome de la responsabilidad política en el Chaco”.

MEDINA, LORENZO  Algunas batallas memorables de la guerra del Chaco. Imprenta Militar. 1972.

MEMORIAS DEL MINISTERIO DÉ RELACIONES EXTERIORES DEL PARAGUAY. ABRIL 1932 - MARZO 1933. Imprenta Nacional 1933.

MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DEL PARAGUAY LIBRO BLANCO. Imprenta Nacional. 1934.

PENAYO JEREMÍAS. Capitulaciones de la IV y IX Divisiones Bolivianas en Campo Vía. Editorial EMASA 1967.

PÉREZ AGOSTA, ERNESTO: Lo que vio, oyó y supo un Capellán en la guerra del Chaco. Imprenta Salesiana. As. Py. 1957.

PÉREZ ACOSTA, ERNESTO: De Nanawa a la paz. Imprenta Salesiana. 1964.

QUERAJAZU CALVO, ROBERTO. Samaklay. Edit. Oruro. La Paz. 1981.

RAHI, ARTURO: Joel Estigarribia. As. Py. 2005

RODRÍGUEZ, ÁNGEL. Autopsia de una guerra. Santiago, Chile 1940.

ROLÓN, RAIMUNDO: La guerra del Chaco. Campaña de 1934. As. Py. 1963

SAMANIEGO MENDOZA, JUAN. El Avión Nanawa y la Junta de Auxilios Norteños. Editora Litocolor. SRL. As. Py. 2003.

SANARDINI, JOSÉ. Los primeros indígenas del Paraguay. ABC COLOR. 2010

SIENRA, ALEJANDRO: La guerra del Chaco. Su conducción estratégica. Imprenta Militar. 1980.

SIENRA, ROBERTO: Memorias de un concepcionero. As. Py. 2006.

SIENRA, ROBERTO: Las calles de Concepción. As. Py. 2009.

TORRES ORTÍZ, HUMBERTO. Campo Vía. Antecedentes y consecuencias. Emasa. 1966.

URIZAR, ROGELIO. Los dramas de nuestra anarquía.

VIDAL, GERÓNIMO A. Misión de la Patrulla - Tte. Vidal - para la maniobra de El Carmen. Talleres Negri. Bs. As. 1968

ZAMORA. RAQUEL, FIGUEROA, MARIO. Ciencias Sociales. La Paz. 1988.

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ENCICLOPEDIA SAPIENS. Sopena. Bs. As. 1968

MANUEL OSSORIO: Diccionario Jurídico. Editorial Heliasta.

 

DIARIOS

LA NACIÓN del 6 de mayo de 1931.

EL ORDEN del 7 de enero de 1935

SUDAMERIKANISCHE RUNDSCHAU del 5 de mayo de 1904 (Berlín, Alemania).

EL DIARIO del 15 de mayo de 1983. (La Paz, Bolivia).

 

REVISTAS

CHACORÉ.

REVISTA DE INFORMACIÓN HISTÓRICA, 30 Años Después (40, 50. 60 Años Después).

REVISTA DE LAS FUERZAS ARMADAS.

 

ENTREVISTAS DE LA TELEVISIÓN ESTATAL BOLIVIANA

DEL RÍO, ALFREDO.

GUACHALLA, CARLOS  

LECHÍN S. JUAN

QUERAJAZU CALVO, ROBERTO

SANJINÉS, BAUTISTA.

 

(Estas entrevistas fueron realizadas por René Arze para el programa "Detrás de la Noticia" y están contenidas en un DVD).

 

ENTREVISTAS DEL AUTOR

Tte. 1°Aniano Cabrera

Sr. Teófilo Javier Medina Valiente.

 

CONFERENCIA CONSULTADA

"Si López viviera, ustedes no harían esto" del Dr. Marco Antonio Laconich.

 

 

 

 

 

 



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