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GABRIELA DALLA-CORTE CABALLERO


  EMPRESAS Y TIERRAS DE CARLOS CASADO EN EL CHACO PARAGUAYO HISTORIAS, NEGOCIOS Y GUERRAS (1860-1940) - Por GABRIELA DALLA-CORTE CABALLERO - Año 2012


EMPRESAS Y TIERRAS DE CARLOS CASADO EN EL CHACO PARAGUAYO HISTORIAS, NEGOCIOS Y GUERRAS (1860-1940) - Por GABRIELA DALLA-CORTE CABALLERO - Año 2012

EMPRESAS Y TIERRAS DE CARLOS CASADO

EN EL CHACO PARAGUAYO HISTORIAS, NEGOCIOS Y GUERRAS (1860-1940)

 

Por GABRIELA DALLA-CORTE CABALLERO

 

INTERCONTINENTAL EDITORA S.A.

Caballero 270 - Teléfs.: 496 991 - 449 738

 Fax: (595-21) 448 721

Pág. web: www.libreriaintercontinental.com.py

E-mail: agatti@libreriaintercontinental.com.py

Diagramación: Gilberto Riveros Arce

Corrección: Arnaldo Núñez

 

Portada: Croquis de las exploraciones del general ruso Juan Belaieff en el Chaco Paraguayo, con la ubicación de las tolderías y extensión del ferrocarril de la Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras en 1925 (Fernández, 1956 a).

Mucho celo y técnica fueron empleados en la edición de esta obra. No obstante, pueden ocurrir errores de digitación, impresión o duda conceptual. En cualquiera de las hipótesis, solicitamos la comunicación a nuestra Casa Central para que podamos esclarecer o encaminar cualquier duda.

La Editora y la autora no asumen responsabilidad alguna por eventuales daños o pérdidas a personas o bienes originados por el uso de esta publicación.

Hecho el depósito que marca la Ley N° 1328/98

 ISBN: 978-99967-25-34-0

 

 

 

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

GENEALOGÍA DE LOS CASADO-SASTRE (1475-1940)

1. Los españoles en la ocupación del Chaco Boreal

         - Gregorio Benites, los empréstitos británicos en la inmediata posguerra (1870-1876), y las tierras vírgenes en la zona de fronteras

         - El francés Emmanuel de Bourgade la Dardye en el Chaco Boreal (1885-1889)

         - El catalán Juan de Cominges y Prat y la creación de Nueva España en el Chaco Boreal (1886-1890)

         - Matías Alonso Criado, la construcción de Nueva España y los misioneros salesianos

 

2. La proyección de un ideal empresarial: el control del Gran Chaco

         - La ocupación del Chaco Paraguayo

         - El proceso de privatización de tierras

         - Áreas forestales y empresas extractivas 

         - La propiedad de los particulares en el Chaco Paraguayo de 1910

 

3. Estrategias empresariales, testaferros y propiedades de Carlos Casado del Alisal en la República del Paraguay

         - Los testaferros de Casado

         - Los Casado-Sastre y las tierras chaqueñas en la larga duración

         - El efecto del inventario de bienes de los Casado-Sastre

 

4. Redes de relación y empresa en el Chaco Paraguayo

         - Mensuras y ocupación de tierras: juicios de reivindicación en el Chaco

         - Testigo de Juan de Cominges y Prat

         - Rafael Calzada y "Compañía de Tierras Hispano-Paraguaya Limitada"

         - La mirada de Wenceslao Jaime Molins

         - El pintor José Casado del Alisal y el español J. Daniel Infante

 

5. La empresa en el siglo XX: la integración de los menonitas en el Chaco Paraguayo 

         - Las Delegaciones Nacionales bolivianas en los Orientes y el Chaco

         - La creación de la "Sociedad Anónima Industrial y Ganadera Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras"

         - La búsqueda de la nacionalidad paraguaya

         - La decadencia del quebracho y del tanino

         - La "Sociedad Civil Sucesores de Carlos Casado" y las comunidades menonitas

 

6. Los "casadeños" entre la empresa taninera y la Guerra del Chaco

         - Los cambios económicos de las primeras décadas del siglo XX

         - Los ferrocarriles privados del Chaco Paraguayo

         - La historia en imágenes de la Mision Salesiana P. Livio Fariña en Puerto Casado

 

7. Territorio, nación y ciudadanía en tiempos de guerra: del Chaco Boreal al Chaco Paraguayo

         - Mi campaña en el Chaco, Álbum de fotografías explicadas: Carlos de Sanctis

         - "El Chaco es, ha sido y será del Paraguay": territorios sobre mapas

         - Una valoración sobre los extranjeros en el ejército paraguayo del Chaco Boreal

         - Del Chaco Boreal al Chaco Paraguayo

 

8. La muerte de la "Sociedad Anónima Carlos Casado" tras la Guerra del Chaco

         - La Guerra del Chaco

         - La salida de los campos de Saavedra

         - La Paz y el Trabajo

         - La "desigualdad perfecta" en Puerto Casado

         - La "Sociedad Civil Sucesores de Carlos Casado" del año 1936 y los indígenas de riacho Mosquito

         - Los últimos años de la "Sociedad Anónima Carlos Casado"

 

         Conclusiones

         El retorno de loe capitales españoles a la "Sociedad Anónima Carlos Casado": el Grupo San José

         Archivos consultados

         Medidas y equivalencias con especificación de la fuente de información

         Índice de cuadros

         Bibliografía

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

         La política de tierras en Paraguay en las últimas décadas del siglo XIX ha sido uno de los temas centrales de los debates planteados hasta la actualidad. Diversos autores han señalado que la privatización de las tierras fiscales y la generación de latifundios, dos fenómenos que fueran interpretados en su momento como sinónimo del progreso indefinido del nuevo Estado Nacional paraguayo (Monte Domecq, 1911; Pillado, 1910; Báez, 1927), fueron en realidad consecuencia de la postración económica y demográfica en que quedó sumido el país tras la Guerra de la Triple Alianza (Kleinpenning, 1984; Vázquez, 2006).

         La gran guerra contra Brasil, Argentina y Uruguay producida en los años 1865 y 1870 es relevada como el punto de inflexión entre un país que había mantenido con relativo éxito su autonomía al calor del aislamiento, y la construcción de uno de los más endebles y pobres de América Latina. Formulada y defendida desde perspectivas dispares, aquella hipótesis parte de la idea de que la sociedad paraguaya se caracterizó por un sostenido desequilibrio entre los sexos durante la posguerra al quedar constituida por mujeres, ancianos y niños que sobrevivieron con grandes penalidades los años de la organización del Estado y de la Nación (Potthast-Jutkeit, 1996).

         La literatura resultante puntualiza que la dirigencia paraguaya enfrentó el periodo de "entreguerras" (1870-1932) vendiendo territorios fiscales para reconstruir el arrasado país, política que a la larga generó mayor pobreza y desigualdad social (Pastore, 1972; Zárate, 1973; Triffin, 1946). Durante el periodo de entreguerras, este espacio que fuera nacionalizado y convertido definitiva y legalmente en Chaco Paraguayo después de la guerra contra Bolivia (1932-1935), fue escenario de un intenso proceso de ocupación y del aprovechamiento de sus recursos por parte de empresas tanineras de naturaleza extractiva. Esta estrategia benefició al sector empresarial conformado por inversores extranjeros, en su gran mayoría europeos residentes en Argentina, los cuales aprovecharon la presión ejercida por el sistema financiero británico y por los tenedores de bonos de los empréstitos concedidos a Paraguay entre 1871 y 1872 para apoderarse de las tierras (Báez, 1927; Barrett, 1978; Benites, 1901). De este modo, el Chaco Boreal sería el más afectado por un intenso proceso de privatización como estrategia de recuperación económica nacional.

         El latifundista más conocido en el Chaco Boreal, el español Carlos Casado del Alisal, compró al gobierno paraguayo en el año 1886 unas 2.879 leguas cuadradas chaqueñas, ricas en madera de quebracho y tanino para las curtiembres, que estaban ubicadas más allá del río Pilcomayo que por entonces fue considerado como frontera entre Paraguay y Argentina (Dalla-Corte Caballero y Vázquez, 2011). En la ciudad de Rosario y en Asunción, Casado fundó la "Compañía de Tierras Hispano-Paraguaya Limitada", cuyo objetivo era apoderarse del quebracho y el tanino. Aprovechó la crisis económica y demográfica en la que quedó sumido el Paraguay, y su proyecto apareció en la documentación de finales del siglo XIX y principios del siglo XX como el modelo empresarial más destacado en tierras de frontera (Boix, 1920; Schweitzer, 1999).

         A partir de entonces los paraguayos calificaron a Casado como "Emperador del Chaco", "Barón del Chaco" o "El Argentino", y esto ha hecho que el español fuese identificado menos por sus vínculos con la comunidad española que por su residencia en una ciudad argentina. Una de estas referencias se las debemos al propio Warren en su libro Paraguay y la Triple Alianza, la década de posguerra (1869-1878), escrito en 1978, que editó en el año 2009 la Editorial Intercontinental de Asunción. En palabras de Warren, "en 1878 el Paraguay presentaba el aspecto de un desierto cultural y económico, de la mera ruina de un país donde la pobreza absoluta y las enfermedades epidémicas, sumadas a los desastres del clima, amenazaban la misma existencia de la república". De manera secundaria el autor introdujo la información de que con la Guerra del Chaco "el empresario argentino Carlos Casado recibió recursos y concesiones del gobierno y poseía más de 5.000.000 millones de hectáreas a precio mínimo" (2009: 417).

         Carlos Casado del Alisal nació el 16 de marzo de 1833 en la localidad de Villada de la provincia de Palencia (Becerro de Bengoa, 1883 y 1886) y migró a la provincia de Santa Fe de la República Argentina en el año 1857 (Dalia-Corte Caballero, 2009 a). En la ciudad de Rosario comenzó a trabajar como corredor de comercio de Justo José de Urquiza y como administrador de los bienes de su primo José Chávarri del Alisal (Martínez, 1943). En el año 1865 contrajo matrimonio con Ramona Sastre Aramburu, que era la hija del educador Marcos Antonio Sastre (Figueira, 1964) que décadas antes había creado el "Salón Literario de la Librería Argentina" y la "Asociación de la Joven Argentina" en el marco del proyecto nacional independentista, los cuales fueron legalizados con el nombre de "Asociación de Mayo". La joven Ramona Sastre Aramburu pertenecía a la élite rosarina pero carecía de recursos personales y familiares. El español Casado aportó al matrimonio unos 50 mil pesos argentinos, y desde ese momento se centró en la fundación del banco rioplatense que llevó el nombre "Carlos Casado". Años después se convirtió en presidente del Banco Provincial de Santa Fe (Pizarro, 1877), una entidad vigente hasta el día de hoy, y llevó adelante proyectos comerciales, ferroviarios, empresariales y de colonización en la provincia santafesina (Perkins, 1864), todas actividades que en la época fueron calificadas de originales y modernas (Gómez, 1955).

         En ese momento Carlos Casado del Alisal se hizo fotografiar junto a su esposa Ramona Sastre Aramburu. El fotógrafo Santiago Caccia los convocó a su estudio fotográfico en pleno año 1872. Posteriormente Caccia trabajó para el gobierno provincial y municipal como grabador de medallas por diversos eventos hasta ser designado grabador oficial de gobierno provincial santafesino en el año 1887. Tres años después formó parte del Club Industrial (Carrasco y Carrasco, 1897: 553-587; Ferrari,

1960). En la imagen que todavía se conserva en Casilda, Ramona está sentada, ocupando como por casualidad toda la escena, mirando al pintor. Su marido, en un segundo plano, asumió una postura oscurecida, oculta, como queriendo pasar desapercibido.

 

 

         En el año 1886, sin conocer la ciudad de Asunción o el territorio del Chaco Boreal, el español Carlos Casado del Alisal compró al gobierno paraguayo las 2.879 leguas cuadradas mencionadas. La legislación de la época dividió el territorio chaqueño en lotes y prohibió a los empresarios la adquisición de fracciones contiguas. Casado firmó los documentos de compra en Londres y, en los hechos, desobedeció la ley con conocimiento del gobierno paraguayo. Para ello utilizó unos quince comisionistas, intermediarios y testaferros que en cuatro meses del año 1886 le concedieron la posesión de las extensas tierras chaqueñas. Paraguay dependió de Argentina en la ocupación del Chaco Boreal (Carrasco, 1895). En palabras de Warren, "el ingreso de grandes capitales y la creación de grandes empresas en el Chaco fortaleció la posición paraguaya en la pugna con Bolivia" (Warren, 2009: 253-261, 420).

         Ante la pregunta de quiénes figuraron como compradores iníciales de los lotes chaqueños paraguayos, encontramos a los siguientes españoles radicados en la ciudad de Rosario, en Argentina. En primer lugar, a José Monte, que compró los lotes del 70 al 79 y los entregó a Carlos Casado del Alisal en el despacho que por entonces controlaba el notario de origen vasco llamado Javier Munuce, un despacho que estaba ubicado en pleno centro de la ciudad de Rosario. José Monte conoció el territorio chaqueño antes que el propio Carlos Casado y fue el encargado de fundar el puerto para ingresar formalmente al Chaco Boreal al que precisamente llamó "Puerto Casado" y que hoy es el "Puerto Victoria". Monte también se encargó de los indígenas sanapanás que vivían en sus tierras, y a partir de finales del siglo XIX recibieron el nombre de "casadeños" (Dalla-Corte Caballero, 2009 c).

         En esta adquisición de lotes chaqueños por parte del "Emperador del Chaco" encontramos a Emilio Aceval, que se apoderó del lote 162 durante el ejercicio de su cargo como ministro de Hacienda, asumiendo como presidente de Paraguay entre 1898 y 1902. Al contador principal de Carlos Casado que durante años se hizo cargo de los bienes de la familia Casado-Sastre y de la crianza de algunos de sus hijos pequeños, el español Juan María Bigorday. También a Carlos María Palacios Sastre, el sobrino de Casado y de su esposa Ramona Sastre, que firmó la adquisición de diez lotes al gobierno paraguayo. Eloy Palacios, uno de los importantes comerciantes de Rosario que trabajaba como empleado para la familia Casado-Sastre, adquirió un lote chaqueño. Los jóvenes Desiderio Marquardt y Federico Henrich, que siempre trabajaron para Casado en actividades más que cuestionadas por el gobierno santafesino, adquirieron el lote 184. Los hermanos José y Juan Dam, unos personajes centrales que se dedicaron a la construcción del edificio judicial de la ciudad de Rosario, firmaron la adquisición de los diez lotes, que van del 81 al 90, así corno el lote 176. El español Cecilio Rodríguez firmó el lote 152. El "Grupo de Fernando Larrucea" compró 60 lotes chaqueños, e incluyó al vasco Fernando Larrucea y Gastañazatorre, al vasco Daniel Larrucea, al hermano de José Monte llamado Ladislao Monte, a Higinio M. Alegre y al catalán Gabriel Castet (o Castell).

         El notario Javier Munuce se encargó del traspaso de todos esos lotes chaqueños al empresario Carlos Casado del Alisal, gracias a los testigos Juan Campodónico y Arsenio Maseras, que aparecen en todas las adquisiciones producidas durante cuatro meses del año 1886. La documentación conservada en el "Archivo de Protocolos Notariales" (APN-R) de la segunda circunscripción del Colegio de Escribanos de la provincia santafesina ubicado en plena ciudad de Rosario, muestra la adquisición definitiva de todos los lotes contiguos del Chaco Paraguayo por parte de los Casado-Sastre. Casado no conocía Paraguay, pero sabía que la tierra chaqueña paraguaya era rica en quebracho y tanino.

         Casado falleció en Rosario el 29 de junio de 1899. Diez años después su esposa Ramona Sastre y sus hijos e hijas decidieron sustituir el nombre de "Compañía de Tierras Hispano-Paraguaya Limitada" por el de "Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras". El gobierno paraguayo se encontraba entonces en manos del Partido Liberal desde que asumió en el año 1904. El Estado impuso la medición de las tierras chaqueñas a través de juicios de reivindicación. Por entonces los observadores excepcionales que trabajaron para la empresa en el propio "Puerto Casado", me refiero a Juan de Cominges y Prat, y a Wenceslao Jaime Molins, reflejaron el poderío de la familia Casado-Sastre y su alianza con el gobierno paraguayo. Paralelamente, el delegado nacional boliviano Julio A. Gutiérrez (1980 a, b y c), también comisario nacional para la Exploración del Chaco en los Orientes, fue enviado al territorio chaqueño entre abril de 1926 y julio de 1927. Allí observó con gran sorpresa que los Casado-Sastre habían privatizado y ocupado las tierras chaqueñas bolivianas mucho antes de que se desatase la Guerra del Chaco en pleno año de 1932, y que por entonces se estaban ubicando en la zona los "mennonitas". Precisamente, el interés del gobierno boliviano por asegurar su dominio en el Chaco Boreal transformó en la década de 1920 tanto las relaciones con Paraguay como el ejercicio empresarial de los Casado-Sastre1. Como respuesta, la familia creó la "Sociedad Civil Sucesores de Carlos Casado", que entre sus actividades privadas fomentó el ingreso de la comunidad mennonita para ocupar el Chaco desde la década de 1920.

         En el territorio que los Casado-Sastre adquirieron en cuatro meses del año 1886 se desarrolló la Guerra del Chaco (1932-1935). Los soldados paraguayos entraron en la zona chaqueña a través del "Puerto Casado" gracias al ferrocarril privado controlado por los descendientes del español Carlos Casado del Alisal. Como sabemos, el conflicto bélico produjo la muerte de cien mil hombres, entre ellos un buen número de aborígenes chaqueños, aunque al mismo tiempo ayudó a legitimar la inclusión del territorio occidental chaqueño en la República del Paraguay. Esta es la base de esta obra que analiza el proyecto territorial y empresarial de Carlos Casado en el Chaco Boreal, cuáles fueron los recursos que la empresa ofreció a la nación paraguaya para vencer al país vecino y, finalmente, qué recibió del gobierno al acabar la Guerra del Chaco en pleno año de 1935.

         Si seguimos este relato, es posible comprender que el objetivo del libro es reconstruir la vida de Carlos Casado del Alisal y de sus numerosos descendientes para comprender cómo el Estado paraguayo aprovechó sus recursos para vencer al ejército boliviano, y qué ofrecieron los Casado-Sastre para beneficiarse en esa guerra. Uno de esos recursos ofrecidos por los hijos e hijas de Carlos Casado fue al propio abogado de la "Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras", que había sido fundada en 1909 y trasladada a la "Sociedad Civil Sucesores de Carlos Casado" en la década de 1920. Renunciar a gran parte del Chaco Boreal suponía entregar las tierras al control de Bolivia y, por ende, a las tierras extensas adquiridas por Carlos Casado del Alisal. Se desluciría el ideal del Estado pero también el poder de la Argentina a través de la empresa y del abogado de la sociedad anónima que era el canciller argentino que intervenía como ministro de relaciones exteriores (Warren, 2010). Ese abogado fue Carlos Saavedra Lamas, un político, diplomático y jurista argentino que era el bisnieto del coronel Cornelio Saavedra, que en el año 1810 lideró la independencia rioplatense al asumir como presidente de la Junta de Gobierno Patrio. Durante la Guerra del Chaco el argentino Carlos Saavedra Lamas se desempeñó como canciller de la República Argentina y forzó la firma del Tratado de Paz, Amistad y Límites entre Paraguay y Bolivia. Al año siguiente, en pleno 1936, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

         Otro de los recursos utilizados por los Casado-Sastre en pleno Chaco Paraguayo fue el militar argentino Agustín P. Justo Rolón, que asumió como presidente del país entre 1932 y 1938 en la llamada "Década Infame". José Casado Sastre, el hijo del español Casado y heredero de la propiedad del Chaco Boreal, contrajo matrimonio con la hermana del presidente argentino que intervino activamente en la Guerra del Chaco en esos años difíciles, lo cual explica la desigualdad perfecta entre los vencedores y los vencidos. El traspaso de parte de la "Carlos Casado S.A." a la "Asociación Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial" -organización religiosa coreana conocida como "Secta Moon"- no modificó las relaciones institucionales y empresariales de los "casadeñós" de "Puerto Casado" en la segunda mitad del siglo XX.

         En el año 2007 la familia empresarial liderada por Diego Eduardo León Casado Sastre, el bisnieto de Carlos Casado del Alisal, se incorporó al holding español "Grupo San José", cuyo presidente titular es Jacinto Rey González. Los descendientes han conservado hasta el día de hoy 450 hectáreas de la zona costera del río Paraguay en manos de la empresa "La Hispano-Paraguaya Sociedad Anónima", que fue el primer nombre elegido por el fundador. Las mensuras actuales que lleva adelante el gobierno paraguayo detectan precisamente esta pequeña porción de tierra chaqueña en manos de la empresa originaria de los Casado-Sastre. La "Carlos Casado Sociedad Anónima", por su parte, ha conservado la designación "hispaguaya" para la correspondencia institucional y los telegramas, tal como puede verificarse en la documentación recientemente conservada por el Museo Etnográfico Andrés Barbero en Asunción del Paraguay.

         Analicé algunos de estos problemas en el libro Lealtades firmes. Redes de sociabilidad y empresas: la "Carlos Casado S.A. " entre la Argentina y el Chaco Paraguayo (1860-1940), que fue publicado en Madrid, España, en el año 2009, gracias al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El acceso a esta obra es difícil desde Asunción o desde Argentina. En ella hice referencia a la expansión empresarial de los Casado-Sastre en la provincia de Santa Fe entre 1860 y 1885, y el control del Chaco Boreal -convertido en Chaco Paraguayo- a partir del año 1886 en que se quedó con gran parte de las tierras chaqueñas. Lo que presenta la Editorial Intercontinental de Asunción tiene como pregunta central qué significó el periodo de entreguerras entre la Guerra de la Triple Alianza y la Guerra del Chaco, qué benefició a la República del Paraguay y qué favoreció a los Casado-Sastre.

         La hipótesis central es que la "Compañía de Tierras Hispano-Paraguaya Limitada", luego convertida en "Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras", garantizó el dominio paraguayo frente a los intereses bolivianos (González, 1890; González Blanco, 1934) y colaboró activamente en la Guerra del Chaco. En parte fue posible gracias a los 200 kilómetros que medía el ferrocarril construido desde "Puerto Casado", y que el ejército paraguayo utilizó para garantizar la vida de los soldados en una zona que carece de agua.

         Carlos Casado del Alisal representa históricamente la desaparición del quebracho y del tanino; la triste suerte corrida por las poblaciones aborígenes del Chaco Boreal; la imposición de la misión salesiana liderada históricamente por el padre Livio Fariña cuyo nombre se conserva en pleno "Puerto Victoria"; la radicación de las comunidades mennonitas; la extensa marcha llevada adelante por los "casadeños"; los diversos intentos, la mayoría infructuosos, que buscaron en el Chaco Paraguayo la expropiación de las tierras a las empresas que las ostentan, y satisfacer así los reclamos de las poblaciones indígenas chaqueñas. El contexto en que se mueven los actores es un espacio de oportunidades en el que se implementan estrategias de movilización de recursos. Esto constituye el telón de fondo y al mismo tiempo el campo metodológico de los vínculos tejidos y/o activados en el transcurso de la organización empresarial en territorios de frontera. Por ello considero que es necesario analizar el camino elegido por los empresarios y por el gobierno para asegurar su dominio. La discutible presencia de la "Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras" permite entender quién obtuvo más recursos desde el año 1880 hasta la Guerra del Chaco, y qué grupo dio mayor apoyo a la nacionalización del territorio con la firma del Tratado de Paz con Bolivia en manos del argentino Carlos Saavedra Lamas, recordemos el bisnieto del histórico coronel Cornelio Saavedra.

         El recorrido de la familia empresarial (Ferrari y Gallo, 1980) es objeto de estudio gracias al análisis del impacto que tuvo entre las poblaciones indígenas y el espacio chaqueño paraguayo. Para comprender las facilidades otorgadas a la red articulada en torno a Casado en el despliegue de la ocupación del Chaco Boreal, estudié la incorporación de esta región a la nación paraguaya cuando el gobierno procedió a reorganizar el país durante la primera posguerra. Abordamos la defensa que presentara el paraguayo Gregorio Benites ante el centro financiero de Londres y ante la Santa Sede en la década de 1870 (Telesca, 2006), con el objetivo de rastrear la polémica originada a partir de los empréstitos asumidos por el gobierno y que han provocado hasta la actualidad intensos conflictos entre los propietarios de tierra, el Estado paraguayo y los grupos indígenas que viven en el Chaco. Nos acercamos a la descripción del Paraguay que hizo el explorador y científico francés Emmanuel de Bourgade la Dardye a partir de una estancia de dos años (1886-1888 circa) en el país cuando estudiaba el trazado del ferrocarril Asunción-Costa del Atlántico, un periodo que coincide con la entrega de las tierras chaqueñas fiscales a los latifundistas de explotación absentista e indirecta. Uno de ellos fue el propio Carlos Casado del Alisal. Nos centramos en el papel cumplido por los republicanos españoles Rafael Calzada y Matías Alonso Criado durante la fundación de "Nueva España" en las tierras compradas por Casado en los territorios indígenas del Chaco Boreal. Asimismo, dedicamos la atención al rol cumplido por la Santa Sede y por la orden salesiana en la incorporación de los indígenas chaqueños al modelo económico extractivo de las empresas tanineras. En todos los casos se trata de actores que conforman y/o participan en la nueva nación paraguaya que se abre paso en la posguerra de 1870 a 1932, proponiendo todos ellos una concepción relativamente uniforme que era colonizar tierras supuestamente vacuas y desérticas a través de un modelo cultural y económico considerado superior, es decir, europeo. En general, nos encontramos ante actores británicos, franceses, españoles o italianos que colaboraron con un ideal común: ocupar el Chaco Boreal para darle la categoría de Chaco Paraguayo, privatizar el territorio para salvar las mermadas arcas del Estado de la República del Paraguay, y destruir rápidamente las costumbres de las poblaciones indígenas que habitaban la zona para convertir a sus miembros en instrumentos útiles a las empresas extractivas.

         Resulta llamativo el espacio de la acción social de esos actores que tomaron sus decisiones con información limitada (tanto por desconocimiento de los pactos en el caso de los acuerdos secretos, como por desconocimiento del territorio y de sus habitantes en el caso del Chaco Boreal) pero que crearon y recrearon recursos para elaborar estrategias y salir airosos en contextos inciertos. La experiencia de esos actores, observada de manera transversal mediante el estudio de las impresiones que ellos mismos dejaron en un espacio que hasta 1880 habla sido verdaderamente marginal en proyectos primero coloniales y luego republicanos, constituye el telón de fondo de la reflexión que otorga un rol central a las redes que aquellos conformaron y/o actualizaron y activaron, para dar cuenta de la organización empresarial y espacial en el Chaco Boreal. El resto del libro analiza el control del territorio chaqueño comenzando por el Río Paraguay; las estrategias de los testaferros que se apoderaron de las tierras incumpliendo con las leyes paraguayas; las observaciones de Juan de Cominges y Prat, y de Wenceslao Jaime Molins, que trabajaron para la empresa; la integración de los mennonitas en el Chaco Paraguayo; las importantes reflexiones que dejó el médico rosarino Carlos de Sanctis en su obra Mi campaña en el Chaco, álbum de fotografías explicadas (1932-1933), en especial su experiencia en pleno "Puerto Casado" que era propiedad de los Casado-Sastre que nacieron y crecieron en la misma ciudad de Rosario; y la suerte de la empresa "Carlos Casado S.A." después de la Guerra del Chaco.

         Gracias a una entrevista mantenida en pleno año 2011 en la ciudad de Barcelona con el bisnieto de Carlos Julián Niceto Casado del Alisal y de Ramona Sastre Aramburu, llamado Sebastián Casado Méndes Gonçalves, podemos comprender la importancia de "Puerto Casado" y de la "Carlos Casado Sociedad Anónima". El bisnieto, radicado en Buenos Aires pero con constantes viajes a Paraguay, me relató que el español podría ser definido como un verdadero empresario en los inicios del capitalismo. Según él, Puerto Casado fue una verdadera ciudad de avanzada en el Paraguay, ya que si nos remontamos a los finales del siglo XIX, entenderíamos la pujanza de los propios aborígenes sanapanás así como de los "moros nómades", calificados de civilizados, que solían establecerse en Puerto Casado cuando Sebastián Casado tenía entre 5 y 9 años.

         Sebastián Casado Méndez Gonçalvez conoció a los sanapanás cuando su padre, Eduardo Hilarión Casado Sastre (nacido en 1911 y fallecido en pleno año 2010), se encargó de la presidencia de la empresa después de la Guerra del Chaco, es decir, durante la pérdida de importancia del tanino y del quebracho a nivel internacional. En la entrevista mantenida en la ciudad de Barcelona, Sebastián agregó una anécdota personal sobre las peligrosas y revoltosas tribus de los "moros" que trabajaban para la empresa en el propio Puerto Casado. Según él, uno de los "moros" lo cuidó y lo educó intensamente gracias al pedido que le hizo su abuela, Genara Rosa Sastre, la cual se estableció durante un tiempo en Puerto Casado. El indígena lo llevaba a pescar y, en una oportunidad, Sebastián fue picado por una piraña que le ha dejado hasta el día de hoy una gran marca en su pierna. Como recuerda este entrevistado, dicho "moro" tuvo varios hijos y a uno de ellos lo denominó "Sebastián Casado", precisamente imitando el nombre del bisnieto de Carlos Casado del Alisal.

         El entrevistado también relata que en una oportunidad, en pleno Kilómetro 183, que había sido ampliado desde el Kilómetro 145 en plena Guerra del Chaco (1932-1935), los "moros" hicieron un piquete en la auto vía de madera de quebracho del espacio "casadeño" para obtener, aparentemente, vino y recursos. Estos aborígenes locales fueron rechazados con tiros al aire desde la autovía, y ellos respondieron con flechas. Gracias a los recuerdos de Sebastián Casado sabemos que su abuelo Eduardo Casado Sastre (el hijo menor de Carlos Casado y Ramona Sastre) contó en Puerto Casado con un trofeo de guerra representado por un fusil del ejército boliviano, gracias a la instrucción del general José Félix Estigarribia Insaurralde.

         Los temas que se plantean en esta introducción fueron estudiados gracias a reservorios diversos ubicados en países también diversos. En la primera fase de recolección del material encontré en Asunción, en el Museo Etnográfico "Andrés Barbero" a cargo de Adelina Pusineri, el plano cartográfico del Chaco Paraguayo, es decir, la descripción de la distribución de la propiedad privada hacia el año 1910. En ese documento hallé en pleno año 2002 a dos latifundistas del territorio chaqueño, ambos vinculados a mi ciudad natal, que es la ciudad de Rosario. Uno fue Estanislao Severo Zeballos, nacido en Rosario e hijo de la destacada Felisa Jórdán de Zeballos, que fue canciller argentino en tres oportunidades. En el año 2002 descubrí en Asunción que el rosarino Zeballos obtuvo, de manera desconocida y posiblemente como un "obsequio", unas 300.000 hectáreas del Chaco Paraguayo, además de participar en la definición de la frontera entre Argentina y Paraguay (Dalla-Corte Caballero, 2008 c y 2011 d). El otro personaje que encontré con sorpresa en el plano elaborado en 1910 fue el español Carlos Casado del Alisal, cuya inevitable estatua se encuentra en la entrada del Banco Provincial de Santa Fe, en plena esquina de las calles Santa Fe y San Martín del centro de la ciudad de Rosario. Esta fue la base de la investigación que me permitió conocer, y dar a conocer, quiénes fueron realmente Carlos Casado del Alisal y Estanislao Severo Zeballos, entre Argentina y Paraguay.

         En Argentina consulté documentación en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, en el Archivo General de la Nación (AGN) de Buenos Aires y en la Biblioteca Argentina "Juan Álvarez" de la ciudad de Rosario. En el Centro de Documentación e Información "César Torriglia" (CDICT), correspondiente al Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), me centré en el fondo legado por el importante agrimensor César Torriglia (Antognazzi y Antonione,1985). Este Instituto de Investigaciones conserva datos esenciales y verdaderamente originales sobre la apropiación de las tierras del Chaco Boreal en manos de empresarios rosarinos (tanto Carlos Casado del Alisal como Santiago Pinasco), gracias al registro efectuado desde finales del siglo XIX por el Departamento de Ingenieros de la Provincia de Santa Fe.

         La consulta libre del Archivo de Protocolos Notariales del Colegio de Escribanos de la Provincia de Santa Fe, Segunda Circunscripción, establecido en el centro de la ciudad de Rosario (APN-R), me permitió acceder, como he mencionado más arriba, al apoderamiento de gran parte de los lotes más importantes del Chaco Paraguayo por parte de Carlos Casado del Alisal, gracias a un grupo concreto de "testaferros" y a un singular y posiblemente corrupto "notario", todo ello sin moverse el español de la ciudad de Rosario. Asimismo, el Archivo de los Tribunales Provinciales de Rosario (ATPR) permite consultar plenamente los juicios de expropiación de tierras liderados por Carlos Casado del Alisal en el sur de la provincia santafesina, así como todos los conflictos laborales que enfrentó desde el momento en que se instaló en la ciudad de Rosario y contrató a un gran número de trabajadores para la zona de la aduana, del puerto y de la Colonia agrícola La Candelaria.

         El Archivo Histórico Provincial del Chaco (AHPCH), ubicado en la ciudad chaqueña argentina de Reconquista, conserva datos sobre el proceso de ocupación del territorio chaqueño para entender la lucha paraguayo-boliviana en los espacios de frontera. El Museo Archivo Histórico Municipal "Don Santos Tosticarelli" (MAHM) de Villa Casilda, ubicada en la Colonia Candelaria que fundaron Carlos Casado del Alisal y Ramona Sastre Aramburu, fue el lugar donde acabó de tomar forma la extensa red social y empresarial de los Casado-Sastre que se repitió en Paraguay. En Santa Cruz, República de Bolivia, consulté el Museo Archivo de Santa Cruz de la Sierra (MASC) que conserva documentación básica sobre la crítica dirigida a Carlos Casado del Alisal en las décadas previas a la Guerra del Chaco.

         Utilicé también los debates oficiales desarrollados en el seno del Comité Selecto designado hacia 1875 por el Parlamento británico para investigar los empréstitos concedidos en la década de 1870 a diversos países latinoamericanos, y editados en los Hansard's Parliamentary Debates. Analicé la documentación que sobre Paraguay y sobre la condición del clero nacional conserva el Archivo della Sacra Congregazione degli Affari Ecclesiastici Straordinari (AES) del Archivio Segreto Vaticano (ASV), Roma. Utilicé la Biblioteca "Carlos Pastore" de la Academia Nacional de la Historia Paraguaya que incluye documentación y bibliografía de la política de tierras del país desde el siglo XIX. Las páginas del periódico barcelonés La Vanguardia correspondiente a los años 1886-1901 muestran la experiencia americana de emigrantes hispánicos exitosos como el propio Carlos Casado del Alisal. Aproveché también los oficios confidenciales (O.C.) y ordinarios (O.O.) enviados por la Legación de Chile en Paraguay (LChP) a la cancillería chilena (MRECH) durante las primeras décadas del siglo XX y que se conservan en el Archivo General Histórico (AGHRE) del Ministerio de Relaciones Internacionales de Chile, establecido en Santiago de Chile.

         El Museo Histórico Provincial de Rosario "Julio Marc" (MHPRJM) conserva una gran parte de los expedientes judiciales referentes a los pleitos de Carlos Casado del Alisal en los ámbitos financiero y comercial, todo ello para la Pampa santafesina. Fue allí donde la jefa del archivo, Esther Davidov, me ofreció consultar la excepcional y desconocida obra Mi campaña en el Chaco, álbum de fotografías explicadas (1932-1933) del médico rosarino Carlos de Sanctis. Gracias a Davidov, pude comprobar que Carlos de Sanctis colaboró estrechamente con el ejército paraguayo a inicios de la Guerra del Chaco y, gracias a esta fuente documental, pude reproducir buena parte de las terribles imágenes que capturó entre 1932 y 1933, incluyendo a los sanapanás que vivían en Puerto Casado.

         En el año 2010 publiqué el libro "La Guerra del Chaco. Ciudadanía, Estado y Nación en el siglo XX. La crónica fotográfica de Carlos de Sanctis"; gracias al apoyo que tuve de la Editorial Prohistoria de la ciudad de Rosario a cargo de Darío Barriera, y paralelamente al interés de la Editorial Intercontinental de Asunción a cargo de Alejandro Gatti. Su tío, el médico Carlos Gatti, fue fotografiado durante la Guerra del Chaco por el rosarino Carlos de Sanctis. Ambos médicos ayudaron a cientos de soldados paraguayos con la esperanza de que sobrevivieran en esa terrible guerra. En reconocimiento a la actividad que realizó en el Chaco Paraguayo, Carlos de Sanctis fue condecorado con la "Cruz del Defensor" por el presidente constitucional José Félix Estigarribia Insaurralde. Años después, habiendo regresado a su vida habitual de médico en la ciudad de Rosario, de Sanctis se refirió a la depresión que tanto él como su compañero Carlos Gatti sufrieron durante la guerra en el Chaco Paraguayo.

         En el año 2010 los presidentes Fernando Lugo (Paraguay) y Juan Evo Morales Ayma (Bolivia) contaron con la mediación de la presidenta argentina Cristina Fernández para dar fin a más de 150 conflictivos años de la lucha chaqueña. Con la esperanza de que este libro muestre a los paraguayos y paraguayas la historia de la empresa fundada por el español Carlos Casado del Alisal, agradezco especialmente el interés del editor Alejandro Gatti, sobrino-nieto del médico Carlos Gatti. Finalmente, agradezco la ayuda personal que me han dado Sandra Fernández, Evelyne Sánchez, Eva Morales Raya, Yolanda Blasco, Martín Rodrigo Alharilla, Gustavo Álvarez, Darío Barriera, Fabricio Vázquez y Marcelo Ulloque.

         Si cada uno de nosotros recuerda su historia personal, mi familia perpetúa especialmente a la paraguaya Dominga Caballero. Cuando tenía unos veinte años de edad se desempeñaba como "enfermera" del ejército paraguayo con la tarea de socorrer a los heridos por la Guerra de la Triple Alianza. Las tropas argentinas la tomaron prisionera y, herida en una de sus piernas, la enviaron a la ciudad de Rosario por el río Paraná junto con otros prisioneros, entre ellos su hermano, del cual carecemos de datos. En Rosario tuvo a su hija "natural" a la que puso su propio nombre, Dominga Caballero. Con el tiempo, esta joven tuvo a su hijo Agustín, que nunca fue reconocido por su padre biológico. Agustín, mi abuelo, fue bautizado también con el apellido Caballero. Nació precisamente en el año en que los Casado-Sastre, también de Rosario, adoptaron legalmente el nombre de "Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras" para garantizar su actividad empresarial en el Chaco Paraguayo.

         Dos hechos tan diferentes muestran la importancia que en ese periodo de entreguerras adquirió este espacio chaqueño, condicionando la vida y la muerte de personas diversas entrelazadas por la historia. Por ello dedico esta obra a Werther Günther y a mi madre, Zulma Benita Caballero, la hija de Agustín y la bisnieta de Dominga Caballero, por acompañarme.

 

         Barcelona, enero de 2012.

 

 

 

 

 

 

3. ESTRATEGIAS EMPRESARIALES, TESTAFERROS Y PROPIEDADES

DE CARLOS CASADO DEL ALISAL EN LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY

 

         Una situación particular de la República del Paraguay es la de los Casado-Sastre, que supera en gran medida las superficies territoriales chaqueñas consideradas hasta aquí como pertenecientes a empresarios privados. A finales del siglo XIX Carlos Casado del Alisal adquirió, según nuestros datos, un total de 5.625.000 ha. del Chaco Paraguayo. Algunos intelectuales contemporáneos a Casado -tales como Estanislao Severo Zeballos (1883 y 1912) o Benigno Martínez- acompañaron la ampliación de la mirada del español hacia la región chaqueña cuyas maderas fueron utilizadas como postes y varillas para los alambrados de la Colonia Candelaria. También hicieron público el interés de Casado por la región chaqueña argentina, aunque sus posibilidades empresariales fueron insignificantes si las comparamos con las que desplegó en Paraguay. Estanislao Zeballos -responsable en tres oportunidades de la cartera de exteriores argentina y visitante del Paraguay en dos oportunidades entre 1887 y 1888-consideró que Casado representaba las ideas liberales que garantizarían la transformación del Paraguay en país civilizado (Rivarola, 1923; Brezzo, 2006).

         En La Región del Trigo, Zeballos opuso el litoral pampeano -el más atractivo para el "elemento extranjero que se internaba desde las orillas del Plata"- a la marginalidad del Chaco. Señaló que si Asunción era "el asiento de la civilización", la selva virgen del Gran Chaco -una extensa región que no identificó como parte de ningún Estado nacional en concreto, sino como una superficie aún "conquistable"- contenía "la raza belicosa y aventurera de los guaraníes, cuyas tribus les hacían la cruda guerra" (Zeballos, 1883: 19, 48-49).

         Benigno Martínez (1882: 3-11), por su parte, reflexionó en torno al papel que debía jugar Paraguay en el espacio rioplatense, perdida para la Argentina la posibilidad de extender sus dominios al norte del río Pilcomayo. En 1882 presentó en la exposición continental de Buenos Aires su Memoria bajo el punto de vista industrial y comercial en relación con los países del Plata en la que afirmó que el territorio paraguayo estaba compuesto por dos regiones, la Oriental, que era "el Paraguay propiamente dicho", y la Occidental, conformada por "la vastísima región del Chaco" que debía ser delimitada en el futuro mediante una línea divisoria con Bolivia". Para Martínez, el país medía aproximadamente diez mil leguas cuadradas comprendido entre los 27° y 22° de latitud sur, y los 61º y 57° de longitud oeste de Greenwich, todo ello con base en las obras de Azara (1990, 1992); T. J. Page (La Plata, the Argentine Confederation and Paraguay, Londres, 1859); L. A. Demersay (Histoire phisique, économique et politique du Paraguay et des établissements des jesuites, París, 1864); y Martín de Moussy (Mémoire historique sur la décadence et la ruine des missions des jésuites dans le bassin du Rio de la Plata, Paris, 1864). Según el autor, el Chaco Boreal, "paraguayo", no estaba cerrado a las ambiciones económicas y a los intereses territoriales ya que era un espacio abierto, prácticamente "desértico" y esencialmente agrícola, con una población de 350.000 personas cuyas dos terceras partes eran mujeres. Allí era imprescindible fomentar la entrega de tierras a los colonizadores. Sin comentar las pérdidas económicas y humanas propiciadas por la Guerra de la Triple Alianza, Martínez concluyó que la Argentina y Uruguay debían ser los verdaderos mercados para los productos paraguayos, en particular para el tabaco y la yerba mate:

         "Es hasta anómalo que en un país casi desierto sé concedan en propiedad tan sólo á los que deseen dedicarse á la agricultura dos cuadras cuadradas (de 100 varas)". El autor advirtió así que la ley de tierras públicas debía ir unida a la colonización para asegurar que las tierras quedasen en manos de quienes tuviesen la verdadera intención de trabajarlas. Paraguay, que carecía de artesanos, mecánicos, agricultores, ingenieros, jurisconsultos, estadistas y naturalistas, debía favorecer la incorporación de inmigrantes ya que "el aumento de sus riquezas públicas depende especialmente del incremento de su población" (Martínez, 1882: 23-27).

 

         LOS TESTAFERROS DE CASADO

 

         Como hemos visto en la introducción, Carlos Casado del Alisal empezó por los lotes 70 a 79 donde se fundó "Puerto Casado", contando con el "Puerto Palacios" al sur y con el "Puerto Monte" al norte, en este último caso en honor a José Monte. Mediante posteriores compras incorporó los lotes 80 a 108 hasta llegar a componer una propiedad de 39 lotes sobre el río Paraguay. En la compra de 2.879 leguas cuadradas actuaron diversos intermediarios que constan en las transacciones conservadas por el Archivo de Protocolos de Rosario, entre ellos Ladislao Monte, José Monte, Carlos María Palacios Sastre, Fernando Larrucea y Gaztañazatorre (hijo de Víctor Larrucea); Eloy Palacios; los hermanos José y Juan Dam; Gabriel Castet (o Castell, también accionista del FCOS); Emilio Aceval (ministro de Guerra45 y presidente del Paraguay entre 1898 y 1902); Cecilio Rodríguez; Higinio M. Alegre; Desiderio Marquardt; Federico Henrich; Daniel de Larrucea, así como el propio gobierno paraguayo. También encontramos a Juan María Bigorday que se desempeñó como contador de Casado, creó la Bigorday y Cía. dedicada a la compraventa y remate de propiedades, comisiones y consignaciones, y en el año 1888 declaró poseer $ 50.000 mil (Lanciotti, 2002: 7)46.

         El análisis de estas adquisiciones permitirá observar cómo Casado utilizó a estos diversos testaferros, así como al escribano Javier Munuce y a los testigos Juan Campodónico y Arsenio Maseras, con la finalidad de eludir la legislación paraguaya. Entre los testaferros contratados por Casado encontramos a Ladislao Monte, quien el 8 de enero de 1886 vendió a Casado 300 leguas cuadradas chaqueñas (lotes 151, 170 y 183) que a su vez había adquirido el 19 de diciembre de 1885 mediante otro apoderado, Braulio Aztecona, a Felipe Casnedi, Juan Lalaune y Juan B. Balibar. Ladislao Monte firmó diversas obligaciones hipotecarias por valor de $ 8.400 fuertes por cada lote, a pagar en tres cuotas en noviembre de 1886, 1887 y 1888. Entregó un pagaré al gobierno paraguayo y, después de traspasar las tierras a Casado, recibió $ 15.700 fuertes equivalentes a $ 16.222,80 mn.47. En ésta como en todas las transacciones restantes Ladislao Monte declaró "tener recibido de manos del comprador antes de este acto" el dinero correspondiente a los lotes, lo que indica que, en realidad, era un simple comisionista.

         Fernando Larrucea y Gaztañazatorre, José Monte y Gabriel Castet formaron a inicios de 1886 una sociedad con el objeto de "explotar legalmente el ramo de comisiones y consignaciones en general con domicilio en esta ciudad"48. El 8 de enero de 1886, el mismo día en que Ladislao Monte se encargó de la transferencia señalada más arriba, José Monte, que en la documentación notarial aparece como "casado, de este vecindario" en la ciudad de Rosario, traspasó a Casado 200 leguas cuadradas correspondientes a los lotes 150 y 160. De acuerdo al notario Javier Munuce, los lotes habían sido adquiridos al Estado paraguayo amparándose en la ley del 16 de julio de 1885, lo que constaba en la escritura otorgada por el ministro del Interior paraguayo el 4 de noviembre de 1885 ante el escribano Mayor de Gobierno de Asunción, José Goyburu. Los lotes estaban hipotecados con el Estado paraguayo mediante dos obligaciones, una por $ 5.300 fuertes a pagar en noviembre de 1887, y otra por valor de $ 5.900 fuertes a pagar en noviembre del año siguiente. Ya en Rosario, José Monte vendió estas tierras a Casado por valor de $ 8.400 fuertes equivalentes a $ 8.679,72 mn, dinero que declaró "tener recibido antes de este acto"49, y al mismo tiempo compró a otro testaferro de Casado, Higinio M. Alegre, una propiedad en la provincia de Corrientes50.

         En abril de 1886 José Monte vendió a Casado 1.000 leguas cuadradas en las que pesaron tres obligaciones hipotecarias de $ 5.300 fuertes a pagar al Estado paraguayo en 1887, 1888 y 1889. Casado entregó a José Monte $ 15.000 fuertes, equivalentes a $15.499,05 mn, que Monte declaró "tener recibidos antes de este acto", por los lotes 70 a 79 de 100 leguas cuadradas cada uno51. Pero aquí no acabó el trabajo emprendido por este "personero": Carlos María Palacios, que aparece citado como "soltero, de este vecindario" de Rosario -era, en realidad, el sobrino de Carlos Casado, hijo mayor de María Ignacia Sastre Aramburu y de Carlos María Palacios y Portales, este último cónsul de Chile en Rosario-, vendió a su tío otra "suerte de tierra" de quinta clase ubicada en el Chaco Paraguayo, en la cuarta zona, que había adquirido por medio de José Monte, que se había desempeñado como su apoderado, y éste a su vez había conseguido quedarse con esas tierras por medio del intermediario Braulio Azteçona. Se trató de cuatro lotes de 100 leguas cuadradas en cuya venta intervino el escribano paraguayo Gerónimo Pereira Cazal: del lote 191, adquirido a Francisco Morra según una escritura del 25 de diciembre de 1885; del lote 178, comprado a Francisco Tirlizzi según la escritura del 23 de diciembre de 1885; y de los lotes 168 y 161, comprados al Estado paraguayos. Las obligaciones hipotecarias fueron por valor de $ 8.400 fuertes por cada lote, que debían ser pagados en noviembre de 1886, 1887 y 1888, y que Casado asumió tras abonar a Carlos María Palacios $ 16.800 fuertes, equivalentes a $17.363,33 mn, dinero que declaró Palacios "tener recibidos antes de este acto"'. Posteriormente, Casado compró los lotes 103, 104, 105, 106, 107, 108, de 70 leguas cuadradas a Carlos María Palacios en abril de 1886, y se hizo cargo del importe de tres pagarés de $ 3.180 fuertes cada uno que vencerían en 1887, 1888 y 1889, además de pagar a Carlos María Palacios $ 13.000 fuertes, equivalentes a $ 13.432,90 mn, que este último declaró, como en todos los otros casos, "tener recibidos antes de este acto"53.

         En marzo de 1886 Eloy Palacios vendió a Casado dos lotes de 100 leguas cuadradas (números 166 y 169) comprados a Nicolás Angulo y a Sebastián Brun, ambos por intermedio de José Monte, según la escritura del 22 de diciembre de 1885 ante los escribanos Ricardo Torres y José Goyburu. Los dos lotes tenían una obligación hipotecaria por $ 8.400 fuertes cada uno a pagar en tres anualidades, deuda que Casado asumió54. A su vez, Juan María Bigorday vendió a Casado el 19 de marzo de 1886 los lotes 177 y 188 del Chaco con la participación del intermediario José Monte y de los escribanos José Goyburu y Gerónimo Pereira Cazal. Las obligaciones fueron las mismas, y Casado las asumió al tiempo pagando a Bigorday $ 8.400 fuertes, quien declaró haberlos recibido previamente55. Poco después Bigorday, que todavía era soltero, fue beneficiado con tierras en el camino del Ferrocarril Oeste Santafesino (FCOS) y adquirió otras tierras en Rosario56.

         En abril de 1886 Juan Dam le entregó a Carlos Casado los lotes 81 a 90, de 100 leguas cuadradas cada uno, en los que pesaban tres obligaciones hipotecarias con el Estado paraguayo: una de $ 5.300 fuertes a pagar en 1887, otra de $ 5.600 del año 1888 y otra de $ 5.800 fuertes del año 1889. Casado entregó a Juan Dam $ 15.000 fuertes, equivalentes a $ 15.499,05 mn, que el vendedor declaró "tener recibidos antes de este acto"57. Fernando Larrucea y Gaztañazatorre, que aparece citado como "soltero, de este vecindario", pero que era natural de Bilbao, de la provincia de Vizcaya y estaba inscripto como "comerciante"58, vendió a Casado dos lotes, los números 171 y 179, el 8 de enero y el 28 de abril de 1886. Los lotes tenían una obligación hipotecaria a favor del Estado de $ 8.400 fuertes cada uno a pagar en tres anualidades entre 1886 y 1888. El bilbaíno recibió un total de $ 8.400 fuertes que declaró "haber recibido antes de este acto", y Casado se comprometió a continuar pagando las anualidades al gobierno paraguayo59. En abril de 1886 Gabriel Castet vendió a Casado el lote 189 de 70 leguas cuadradas, sobre el que pesaban tres obligaciones hipotecarias de $1.855 fuertes en 1886, $1.960 fuertes en 1887 y otra de $ 2.065 fuertes en 1888. Casado pagó $ 4.200 fuertes, equivalentes a $ 4.343,33 mn, "que declaró tener recibidos antes de este acto de manos del comprador"60.

         En abril de 1886, José Monte decidió radicarse en Asunción para trabajar directamente bajo las órdenes de Casado61. Formó entonces con sus socios Larrucea y Castet otra sociedad amparándose en el "buen resultado que le ha dado esa asociación han podido adquirir algún capital los dos primeros comparecientes [Larrucea y Monte], que no lo tenían al tiempo de la formación de la referida sociedad". Fue entonces cuando los tres testaferros, que aparecen citados como "comisionistas", sentaron nuevas bases para su contrato:

         "Primero, que desde el día primero del corriente mes [abril] dan por disuelta la referida sociedad Larrucea, Monte y Compañía, cuyo activo y pasivo de ella pasa a la razón que por el presente acto constituyen. Segundo, que también a contar desde el indicado día establecen nueva sociedad entre los tres comparecientes, concurriendo a ella el señor Monte en calidad de socio comanditario y los señores Larrucea y Castet como activos y solidarios. Tercero, que tal sociedad durará el periodo de dos años, girará bajo el nombre de F. Larrucea y Compañía y es dedicada a la explotación legal del ramo de Comisiones y Consignaciones en general. Cuarto, que la firma de la sociedad cuyo domicilio lo tiene en esta ciudad la usarán indistintamente uno y otro de los socios activos, en todos los negocios que con ella se relacionen, quedándoles prohibido a ambos emplearla en operaciones extrañas a la misma. Quinto, que el capital de la sociedad que declaran haber ingresado en la caja social, consiste en la suma de $15.000 mn, los cuales han sido aportados, $ 9.000 mn por Monte y los $ 6.000 mn restantes por Larrucea. Sexto, que la administración y dirección de los negocios sociales será ejercida por Larrucea sin perjuicio del concurso y ayuda que en todo lo relativo a ella deberá prestar Castet... Octavo, que las utilidades de la sociedad serán divididas en esta forma: 50 % a Larrucea, 30 % Castet y el 20 % restante al socio comanditario Monte... Undécimo, que toda diferencia que se suscite entre los socios con motivo de este contrato será sometido y resuelta por árbitros arbitradores, amigables componedores que al efecto nombren en número impar, cuyo fallo será inapelable y obligatorio su cumplimiento para todos"62.

         Poco después, Larrucea, Monte y Castet (o Castell) otorgaron un poder a Higinio M. Alegre para que los representase en Asunción, sin que ellos tuviesen la obligación de abandonar la ciudad de Rosario63. En ese momento Gabriel Carrasco recorrió el Chaco y Asunción, y publicó un libro en el que escribió que el comerciante español José Monte, que hasta 1888 se había dedicado al comercio y las finanzas en Rosario, se encontraba en Asunción durante la visita que el rosarino hizo a Paraguay. Carrasco, además de entrevistarse con el presidente y el ministro de Hacienda paraguayos, el primero llamado Patricio Escobar y el segundo José Segundo Decoud, contactó con José Monte para comprobar, según sus propias palabras, el "estado del comercio" del país vecino.

         La impresión de Gabriel Carrasco fue positiva: José Monte pensaba establecer un depósito flotante ya que los que había en la aduana no satisfacían las crecientes necesidades mercantiles paraguayas. Según Carrasco, las casas de comercio estaban bien surtidas; "he visto joyerías, bazares, almacenes, ferreterías, que podrían sostener la comparación con las buenas de su clase de nuestras capitales". Existían en la próspera Asunción importantes establecimientos de crédito tales como el Banco del Paraguay y del Comercio, este último fundado precisamente por Monte. Carrasco concluyó que el "joven español José Monte, comerciante muy apreciado en el Rosario", había dado nuevos aires al Paraguay creando "varias empresas de grande utilidad para esta nación" (Carrasco, 1889: 90-93; De Marco, 1996).

         Como representante de Casado en Paraguay, José Monte solicitó en 1888 la mensura administrativa de sus tierras chaqueñas colocando él mismo el mojón en un esquinero del lote 70 que daba con la reserva de tierra fiscal B64. El 30 de mayo de ese año los agrimensores Carlos Thompson y Ernesto Hang publicaron los edictos de las mensuras expresando los linderos de los Casado-Sastre, quienes concentraron en poco tiempo, y mediante estratégicas adquisiciones, una extensión amplísima desde el lote 70 hasta el lote 108 más todo el interior del Chaco Boreal. Concluida la mensura judicial, Monte pidió la aprobación del Juzgado y presentó cinco títulos de dominio sobre los montes próximos al río Paraguay que fueron los más explotados en los primeros años de actividad extractiva de los Casado-Sastre. Entre estos documentos estaban las escrituras de compra de los lotes 70 a 79; en el límite entre el lote 70 y el 69, José Monte ubicó Puerto Palacios, pero pocos años después esta salida se clausuró y el personal fue trasladado a la administración central del Puerto Casado que se mantuvo abierta hasta principios del siglo XXI. En síntesis, según nuestros datos, la superficie adquirida por el grupo familiar representó el 26% de las 13.749.671 ha. loteadas (Lagos, 1949: 150-152).

         En esas fechas los Territorios Nacionales argentinos del Chaco, Chubut, Formosa, Los Andes, Misiones, Neuquén, La Pampa, Rio Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego sufrieron un importante avance por parte del Estado Nacional argentino (Martínez, 1910). En el territorio chaqueño paraguayo hacia 1910 los propietarios poseían 3.262.500 ha. y una parte de su territorio (en concreto 318.750 ha.) había sido donada en 1898 a la Asociación Patriótica Española de Buenos Aires para que el dinero de la venta del terreno fuese utilizado para apoyar al gobierno español en el contexto de la Guerra Hispanoamericana que puso fin al orden colonial español en Puerto Rico, Cuba y Filipinas65, tema que tratamos más adelante.

         Las compras habían sido hechas por Casado en diversos momentos del año 1886: el 8 de enero, 1.000 leguas cuadradas; 100 leguas cuadradas el 20 de febrero; 600 leguas cuadradas el 19 de febrero; 100 leguas cuadradas el 24 de marzo; 100 leguas cuadradas el 6 de abril; 70 leguas cuadradas el 25 de abril; 100 leguas cuadradas el 28 de abril; 260 leguas cuadradas el 29 de abril; 389 leguas cuadradas el 22 de octubre; 125 leguas cuadradas el 23 de octubre de 1886. Estos datos nos permiten afirmar que el 98,8% de la propiedad de los Casado-Sastre fue escriturada entre el 8 de enero y el 23 de octubre de 1886, contando con la imprescindible participación de intermediarios (Susnik y Chase-Sardi, 1995: 250-251), y que la última adquisición fue realizada el 21 de febrero de 1893 cuando el español compró al gobierno paraguayo un lote de 35 leguas cuadradas, que ocupaba 1 legua de extensión sobre el río Paraguay, y que lindaba hacia el norte con el monte del Fuerte Olimpo, hacia el sur con las otras propiedades de los Casado-Sastre y al oeste con un "propietario desconocido" según el inventario que posteriormente levantara el español  J. Daniel Infante en la ciudad de Rosario, y sobre el que hemos hecho referencia anteriormente. Finalmente, el papel de los escribanos que garantizaron las adquisiciones efectuadas por Casado merece una atención especial: los notarios que certificaron las compras efectuadas en la zona chaqueña fueron el catalán Javier Munuce y Lisandro Paganini en Rosario, y Gerónimo Pereira Cazal y el escribano del gobierno paraguayo Pedro A. González, estos dos últimos en Asunción.

         Por intermedio de su representante José Monte, Carlos Casado del Alisal solicitó al Juzgado Civil la mensura, deslinde y amojonamiento de los lotes de tierra chaqueña en su frente sobre el río Paraguay, desde el lote 70 al lote 108. El latifundio de Casado, compuesto, en parte, de 39 lotes de la segunda zona sobre el río Paraguay, tenía dos fronteras de tierras fiscales: lindaba al norte con tierras reservadas de carácter fiscal (letra E) de Fuerte Olimpo, y al sur con el lote 69, reservado también por decreto del Ejecutivo como parte de lo que el agrimensor Antonio Codas había "lotificado" (loteado un terreno) con los números 66, 67, 68 y 69 por una superficie de 40 leguas cuadradas. El acto posesorio de Casado del Alisal se hizo con base en el artículo 2.384 del Código Civil desde el lote 70 hasta el límite norte de la propiedad en el punto "E", que era la reserva fiscal E ubicada dentro de las murallas del Fuerte Olimpo. Actuaron como "peritos mensores" Carlos Thompson y Ernesto Hang, los cuales organizaron la divisoria desde el lote 70 hasta el lote 108, todos ellos de 1 legua de frente sobre el río Paraguay, por 10 leguas de fondo al interior del Chaco Boreal (10 leguas cuadradas cada uno). Los lotes más ricos, y que actualmente mantienen los conflictos económicos, sociales y políticos más importantes, fueron los lotes numerados del 70 al 79. Allí instalaría Carlos Casado del Alisal la fábrica de tanino y tinturas llamada Compañía de Tierras Hispano-Paraguaya Limitada, un nombre que fue modificado por los Casado-Sastre hacia 1909.

 

         LOS CASADO-SASTRE Y LAS TIERRAS CHAQUEÑAS EN LA LARGA DURACIÓN

 

         El gobierno autorizó la empresa el 3 de mayo de 1890 y exoneró a Casado del pago de los impuestos fiscales y de exportación durante diez años. Una ley del 28 de agosto de 1891 amplió los beneficios de la concesión a la libre introducción de accesorios y útiles para hacer funcionar la fábrica. En realidad, eran aquellas tierras sobre el río Paraguay las que verdaderamente tenían un gran valor porque permitían el control de la extracción del quebracho desde el interior del Chaco. En esta zona interior el inventario de J. Daniel Infante del año 1899 identificó una serie de lotes de mayor superficie (cuadrados de 10 leguas de frente por 10 leguas de fondo), ubicados estratégicamente en las zonas ricas en quebracho. El patriarca falleció el 29 de junio de 1899 a la edad de 67 años; las propiedades en el Chaco Paraguayo fueron transferidas a Ramona Sastre Aramburu y a sus nueve hijos e hijas, tres de los cuales eran menores de edad en esas fechas (Cuadro 4)66.

 

 

 

         Gladys Cassacia y Mirna Vázquez han demostrado que la empresa de Carlos Casado no pagó las obligaciones presupuestarias adeudadas al gobierno paraguayo. Las autoras identificaron las 2.879 leguas cuadradas adquiridas por Casado a través de 28 escrituras públicas: 2 de ellas a través de compras directas al Estado Paraguayo, siendo Casado el primer comprador (135 leguas cuadradas, 4,6 % del total), 15 escrituras a través de intermediarios directos, siendo Casado segundo comprador (1.644 leguas cuadradas, 57% del total), y 11 escrituras a través de dos intermediaciones, siendo Casado tercer comprador (1.100 leguas cuadradas, 38,2 % del total) (Casaccia y Vázquez, 1986: 19). Si seguimos el inventario de bienes comprobamos parcialmente la información de Casaccia y Vázquez e identificamos a su vez la evolución de los lotes específicos y su entrega a los sucesores (Cuadro 5).

 

 

         Un caso específico de concentración lo encontramos con el lote 184. Mientras Casado adquiría la tierra chaqueña, los primeros compradores del lote fueron Federico Henrich y Desiderio Marquardt, que lo adquirieron a Gabriel Castet según la escritura del ministro del Interior paraguayo, Juan A. Mesa, del 22 de diciembre de 1885, y gracias al escribano mayor del gobierno paraguayo, José Goyburu, y del escribano Gerónimo Pereira Cazal. La compra conservó una obligación hipotecaria a favor del gobierno de $ 8.400 fuertes a pagar en tres anualidades, en 1886, 1887 y 1888. Henrich y Marquardt abonaron a Castet $ 4.200 fuertes, equivalentes a $ 4.343,33 mn67, y al mismo tiempo nombraron a José Monte para que realizara en Asunción todos los trámites necesarios para asegurar el dominio68. Poco después, en marzo de 1886, Henrich y Marquardt transfirieron el lote 184 a Casado, quien asumió los tres pagarés además de pagar $ 4.200 fuertes69. En realidad, en esos años gran parte de las propiedades compradas y vendidas por Marquardt y Henrich pertenecían, en realidad, a Carlos Casado que era su mandatario70, como denunciaran incluso los Chávarri.

 

         EL EFECTO DEL INVENTARIO DE BIENES DE LOS CASADO-SASTRE

 

         J. Daniel Infante incluyó en el inventario tres lotes (122, 123 y 125) sobre los que sólo dijo que habían sido adquiridos en Asunción a Daniel de Larrucea el 23 de octubre de 1886, ante el escribano del gobierno paraguayo Gerónimo Pereira Cazal. Sin embargo, estos lotes no aparecen citados en la hijuela de Ramona Sastre Aramburu ni en ninguna otra hijuela del resto de herederos. La situación más irregular, no obstante, aparece en dos lotes 64 y 65, consistentes de una legua frente al río Paraguay. En la división catastral difundida en el folleto titulado La propiedad en el Chaco Paraguayo estos lotes fueron registrados como propiedad de J. Ulises Martin.

         Sin embargo, estos dos lotes figuran en los documentos notariales de la sucesión como parte de una compra hecha por Casado a José Monte. El inventario de bienes señaló que Casado pagó en la ciudad de Asunción $ 1.000 por legua, y que la compra fue registrada por el escribano Gerónimo Pereira Cazal el 24 de septiembre de 1889. Casado realizó sus compras en dos momentos: en 1886 y en 1893, esta última en la zona limítrofe a la reserva fiscal E de Fuerte Olimpo. J. Daniel Infante no logró determinar quién debía ser el heredero de los lotes 64 y 65, ubicados geográficamente en una rica área cercana al riacho San Carlos, sencillamente porque carecía de documentación pública que certificase la compra. El hijo mayor, Carlos Mateo, fue designado "albacea" de ambos lotes, pero en realidad Infante reprodujo una práctica habitual: la de declarar la propiedad, garantizar la posesión y determinar el goce sobre las tierras del Chaco Paraguayo sin contar, en los hechos, con documentación probatoria, ni tan siquiera con documentos notariales privados que fueron siempre el instrumento más utilizado por la familia para legitimar su posesión (Dalla-Corte Caballero, 2007 b).

         Las propiedades en el Chaco Paraguayo se distribuyeron de la siguiente manera: Ramona Sastre Aramburu heredó 1.724,5 leguas cuadradas, además de los lotes de la fábrica a vapor de extracto de quebracho (Marzorati, 1960) de la Compañía de Tierras Hispano-Paraguaya Limitada (lotes 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, 81), con el edificio de material y zinc compuesto de las dependencias capaces de producir 120 toneladas mensuales. Le correspondieron también 41 lotes de 10 leguas cuadradas, es decir, de 1 legua sobre el río Paraguay por 10 leguas de fondo al interior del Chaco, por un total de 410 leguas cuadradas; 12 lotes de 100 leguas cuadradas, en este caso de 10 leguas sobre el Río Paraguay por 10 leguas de fondo en el Chaco, por un total de 1.200 leguas cuadradas; 70 leguas cuadradas formando una figura "trapezoidal"; y 9,5 leguas cuadradas al tener l legua de frente sobre el río Paraguay, por 9,5 leguas de fondo. Además, fueron incorporadas 35 leguas cuadradas adquiridas entre el 21 y el 25 de febrero de 1893, que lindaban al norte con Fuerte Olimpo (reserva E), al este con el río Paraguay, al sur con otras propiedades de los Casado y al oeste con propietarios que no pudieron ser identificados por J. Daniel Infante, quien en el inventario los calificó de "desconocidos"71.

         El albacea, Carlos Mateo Casado, por su parte, quedó con control de las tierras chaqueñas que recibió su madre ya que fue facultada para disponer de ellas con toda libertad, pudiendo enajenarlas, venderlas, permutarlas, darlas en pago, hipotecarlas, desistir de reclamaciones y someterlas, incluso a juicio de árbitros, juris o arbitradores72. Infante estimó en tierras y fábricas de corte de quebracho y acarreo de maderas en $ 180.000 mn, sumando aparte las haciendas en los campos del Paraguay con aproximadamente 2.000 cabezas de ganado por un total de $ 20.000 mn. Laíno (1989:146) incluyó en las propiedades de Ramona Sastre Aramburu parte de los lotes que ya estaban en poder de la Asociación Patriótica Española y por ello elevó la posesión a 1.912.500 ha. En realidad los bienes de la viuda de Carlos Casado en 1910 fueron 1.837.500 ha. Finalmente, Carlos Mateo Casado Sastre recibió, como el resto de sus hermanos y hermanas, $ 49.608,27 mn; le correspondieron 90 leguas cuadradas de los lotes 83, 84, 85, 249, 250 y los décimos 9 y 10 de los lotes 151 y 161. Su madre tuvo que darle $ 9.408,27 mn porque las tierras que se le adjudicaron fueron valoradas en $ 40.200 mn.

         José Casado Sastre tuvo un rol esencial en la continuidad de la empresa: recibió 110 leguas cuadradas por los lotes 86, 87, 88, así como los décimos 4, 5, 6 y 7 de los lotes 151 y 161; el total adjudicado en tierras fue valorado en $ 43.600 mn y su madre debió compensarlo con $ 6.800,27 mn. Poco después de la muerte de su padre, José contrajo matrimonio con la hermana del presidente argentino Agustín P. Justo, con quien tuvo dos hijos. Finalmente decidió radicarse de manera definitiva en Asunción, desde donde llevó adelante el control de la fábrica. Su hijo, José Casado Justo, quedó establecido en la avenida Leandro Alem entre las calles Corrientes y Lavalle de Buenos Aires.

         Cecilio Báez, el antiguo ministro plenipotenciario paraguayo en Francia y Gran Bretaña, se incorporó como rector de la Universidad Nacional de Asunción. En 1927 editó en la capital francesa un libro titulado Le Paraguay, son évolution historique et sa situation actuelle (El Paraguay, su evolución histórica y su situación actual) en el que enumeró los logros obtenidos a partir del inicio de "l’ére de la liberté, de la paix et du progrés pour le Paraguay" ("la era de la libertad, de la paz y del progreso"). Para Báez, esa nueva era debía superar la Guerra de la Triple Alianza y, en especial, el poder ejercido por las fuerzas militares brasilera y argentina que habían ocupado el país hasta el 22 de junio de 1876.

         Ese dominio, según Báez, había obligado al gobierno paraguayo a ceder parte del territorio como "indemnización de guerra". Báez cuestionó a Brasil por haberse quedado con 62.235 km2 al norte del río Apa, y que Argentina dominara 75.110 km2 al sur del río Pilcomayo y 18.980 km2 en Misiones (Báez, 1927: 7-97). Pero, pese a sus críticas dirigidas a los países vecinos, el intelectual no cuestionó la presencia de empresas y empresarios extranjeros establecidos en el Chaco Paraguayo. De hecho, dedicó el capitulo XXII de su libro a las "grandes industrias", imprescindibles para aquella libertad, paz y progreso, entre las que incluyó a las siguientes empresas: La Industrial Paraguaya, que poseía 868.125 ha. en las que se producían anualmente 4.500.000 kg de yerba mate; a los saladeros de Rísso que hacia 1901 poseían 59.633 ha de tierras; a la Société Fonciére du Paraguay que se quedó con 468.750 ha; a la Paraguay Land and Cattle Company que dominaba en 1.687.500 ha; a la New York and Paraguay Company que explotaba 375.000 ha a través de Puerto Pinasco; a The Gibson Paraguayan Estates Company, con 150.000 ha; a Quebrachales Fusionados, que producían anualmente unas 10.000 toneladas de tanino a través de Puerto María y Puerto Max; a Puerto Galileo, que permitía controlar 187.500 ha; a la José Fassardi y Compañía; a la Sociedad Forestal de Puerto Guaraní (que comprendía las compañías The American Quebracho Company y la Sociedad Anónima de Tierras y Maderas); y, más que ninguna otra empresa, a la fábrica taninera de Puerto Casado en la que Báez valoró la presencia de José Casado Sastre, el hijo más audaz que dieron a luz Carlos Casado del Alisal y Ramona Sastre Aramburu en la ciudad de Rosario:

         "A continuación, hay que mencionar una gran fábrica de tanino en el Chaco, que pertenece a don José Casado. Este señor poseía al principio más de cinco millones de hectáreas de madera de hierro [no tengo idea de qué será esa madera: soy chica de la ciudad] y palma, que tuvo que vender en algunos lotes para aumentar su capital dinerario. La instalación de la fábrica costó 625.000 francos. Esta incluye vías férreas de 50 km, aserraderos, maquinaria sofisticada para extraer tanino, talleres de fundición y muebles de lujo, y una central eléctrica o laboratorio. Se cultiva tabaco, algodón, maíz, yuca, alfalfa, trébol, etc., para alimentar a una población obrera numerosa y más de 20.000 cabezas de ganado. El establecimiento tiene barcos de vapor para su servicio" (Báez, 1927: 107-108)73.

         Los otros hijos e hijas de Carlos Casado del Alisal y de Ramona Sastre Aramburu recibieron $ 52.000 mn y devolvieron a su madre $ 591,73 mn: Ramona Isabel obtuvo 100 leguas cuadradas de los lotes 44, 99,100, 101 y los décimos 4, 5 y 6 de los lotes 152 y 162; Pedro recibió 100 leguas cuadradas en lotes 89, 90, 91, 92 y los décimos 2, 3 y 4 de lotes 151 y 161; Alberto heredó 100 leguas cuadradas por los lotes 71, 93, 94, 95, 258, 259, y el décimo 10 de los lotes 152 y 161; Clara Margarita recibió 100 leguas cuadradas por los lotes 21, y los décimos 1, 2 y 3 de los lotes 152 y 162; Eduardo obtuvo 65 leguas cuadradas, de los lotes 32,105,106, 107, 108, 265 y 266, por un total de $ 48.400, y su madre debió compensarlo con $ 1.208,27. Genara heredó $ 49.608,27 correspondientes a los lotes 70, 96, 97, 98, así como tres décimos de 1 legua de frente por 10 leguas de fondo del lote 152. Gracias a este pleito sabemos que Genara Casado Sastre reconoció en sede judicial que el intermediario José Monte había transferido a su padre la propiedad de las tierras del Chaco Paraguayo en Rosario el 29 de abril de 1886. En 1912 la mujer sólo poseía el lote 70 y por ello inició un juicio contra la Sociedad Rosarina de Campos y Bosques que duró más de cuatro años y en el que Genara fue defendida por el abogado Eusebio Ayala (Infante, 1944: 27). Debemos recordar que Ayala, el defensor de la hija de Carlos Casado del Alisal, se desempeñó como ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública en 1909, ministro de Relaciones Exteriores en 1912 y ministro de Hacienda en 1914, presidente provisional entre noviembre de 1921 y abril de 1923, además de presidir el país entre agosto de 1932 y febrero de 1936, es decir, durante la Guerra del Chaco74.

         Los diferentes autores consultados varían en sus apreciaciones sobre la tierra adquirida por Casado, aunque en general se considera que compró 5.000.000 ha. Con posterioridad, la familia Casado-Sastre donó y vendió diversos lotes, permitiendo así la formación de grandes sindicatos de capitales argentinos en el Chaco Boreal (Borrini, 1997: 49-50; Monte Domecq, 1911: 279-280). Al iniciarse la década de 1910 la familia conservaba entre 3.112.500 ha y 3.075.000 ha, equivalentes a 1.640 leguas cuadradas (Cuadro 6).

        

 

         Desde finales del siglo XIX las empresas del Chaco Paraguayo estaban prácticamente en su totalidad en manos de grupos industriales y financieros extranjeros (Jorge, 1986: 48-50). De acuerdo a Vázquez (2006: 23), la riqueza generada no era registrada:

         "El Estado no sólo privatizó gran parte del territorio nacional, sino que también, y quizás más importante aún, cedió la iniciativa de administrar y usar el espacio y sus recursos a los inversionistas extranjeros, quienes ante el precio vil de las tierras, en comparación con los de los países vecinos, las adquirieron más con fines especulativos dando lugar a la formación de grandes latifundios. Los latifundios así formados se convirtieron luego en explotaciones extractivas de yerba mate, madera y finalmente palmito. En estos procesos extractivos se notaba una inversión mínima que nunca generó desarrollo local ni se canalizó como aporte privado a obras de utilidad pública, como la construcción de caminos, puentes o medios de transporte, como barcazas. Mucho menos fueron capaces de generar poblados permanentes a través del tiempo, sino meros campamentos explanadas o embarcaderos provisorios para el despacho de la producción bruta que era conducida por río, especialmente al Paraná a través de jangadas hacia los puertos argentinos".

         Los años de hegemonía liberal entre 1904 y 1931 consolidaron una producción orientada al mercado europeo y ligada, al mismo tiempo, a la actividad ganadera, a la instalación de frigoríficos, al procesamiento del algodón y al empalme del ferrocarril con el argentino que hizo posible el acceso de la producción paraguaya al puerto de Buenos Aires. Entre 1879 y 1918, además, Bolivia y Paraguay impulsaron infructuosamente sus tratados de limites (Quijarro-Decoud en 1879; Aceval-Tamayo en 1887; Benites-lchazo en 1894), hasta que en 1907 se fijó la línea demarcatoria llamada zona statu-quo mediante la firma del protocolo Pinilla-Soler y gracias a la participación de Estanislao Severo Zeballos en calidad de mediador. En ese momento Zeballos se desempeñaba como ministro de Relaciones Exteriores de Argentina y era uno de los propietarios del Chaco Paraguayo en tierras cercanas al río Michí. La mediación y el acuerdo fueron cancelados en 1915 por el protocolo Ayala-Mujía, situación resuelta en 1935.

         En 1910 el gobierno paraguayo decidió hacer público el plano de las propiedades del Chaco Paraguayo a través del folleto La propiedad en el Chaco Paraguayo gracias al cual sabemos que 27 propietarios poseían más de 100.000 ha por un total de 9.692.880 ha, de las cuales pertenecían a los Casado-Sastre aproximadamente 3.150.000 ha. Por esas fechas Wenceslao Jaime Molins visitó el país y posteriormente editó en la capital argentina una obra titulada Paraguay, Crónicas americanas señalando que fuertes capitales argentinos se habían atrevido a invertir en la región chaqueña, otrora calificada de "indomada y desposeída de todo valor". La "nómina de terratenientes" del Chaco Paraguayo sugería, según Jaime Molins, la estrecha vinculación entre las instituciones de crédito y los hombres de empresa argentinos. Dos nombres le parecieron sorprendentes: el de Estanislao S. Zeballos y el de Carlos Casado, creador de la "Sociedad Anónima Carlos Casado Compañía Limitada de Tierras". Indicó que el primero poseía enormes extensiones "allá por donde el diablo perdió el poncho", e irónicamente se atrevió a escribir que "como sabio legislador habrá hablado alguna vez del problema de la subdivisión, con tendencias a legislar sobre el pequeño hogar". Del segundo apuntó: "y no hablemos de la sucesión de Carlos Casado, cuyas 3.000 leguas originarias despertaron la sonrisa incrédula de los ingleses cuando se anotaron en las pizarras de la bolsa de Londres". Jaime Molins (1916: 179-180) mencionó el Banco de la Nación Argentina, poseedor de 164.062 ha; el Banco Inglés del Río de la Plata, con 56.250 ha; el Banco Británico de la América del Sud con asiento en Buenos Aires y en condición de propietario de 50.265 ha; el Banco Francés y Rio de la Plata que era dueño de 112.500 ha; la empresa Gibson e Hijos que controlaba 234.375 ha; el Cook & Lumb que eran propietarios de 292.500 ha; y los empresarios Astengo, con 318.750 ha, y Crotto, con 63.000 ha.

         Si bien en los primeros años de proyección empresarial el imperativo de la familia fue maximizar las ganancias, Carlos Casado buscó en realidad garantizar la estabilidad de sus descendientes reconociendo el gran valor de las tierras chaqueñas. En el testamento, por ejemplo, les recomendó que no vendiesen las posesiones paraguayas porque en el futuro las tierras que ahora se veían más como un peso que como un legado adquirirían un gran valor, permitiéndoles conservar el estatus que habían gozado Ramona Sastre Aramburu y Carlos Casado. Diversos estudios editados en las décadas de 1920 y 1930 muestran que los contemporáneos eran conscientes de las elevadas ganancias obtenidas por las empresas extranjeras, entre ellas las de capital argentino, que desarrollaban sus actividades en el Chaco Paraguayo. En 1927, por ejemplo, Cecilio

Báez citó específicamente la explotación de la madera del quebracho para construir los durmientes del ferrocarril, así como la producción de tanino para la curtiembre, como una de las fuentes más importantes de riqueza económica de las empresas y del Estado:

         "Hay grandes bosques de quebracho en el Chaco, los árboles alcanzan una altura promedia de 8 metros; su diámetro es de medio metro. La madera es extremadamente dura, tenaz e inatacable para el agua y los agentes atmosféricos; su peso específico es: 1,232 a 1,329. El quebracho puede dar 20% de tanino puro. Una tonelada de quebracho, se obtiene 70% de tanino puro. El quebracho sirve no sólo para la industria del tanino, sino también para diversas construcciones: vías férreas (troncos, durmientes), barcos, puentes, acueductos, etc. Alemania, América del Norte, Argentina, Bélgica, Francia, Italia, Rusia cuentan con una gran cantidad de taninos para sus industrias, y madera de quebracho para sus vías férreas" (Báez, 1927: 110)75.

         En 1928 el coronel boliviano Miguel Alaiza, en su libro editado en La Paz y titulado Los derechos de Bolivia sobre el Oriente y el Chaco Boreal, cuestionó la negligencia de los terratenientes bolivianos, incapaces de frenar la presencia de aquellas empresas en el Chaco: "como el país no puede estar dependiente del punible descuido de estos terratenientes, que sólo vigilan celosamente sus intereses, con grave mengua de la soberanía misma de aquella frontera, estas tierras deberían volver al Estado, para su distribución entre los colonos nacionales de las provincias limítrofes del Chaco". La presencia de los extranjeros que residían en la República Argentina aparece en la crítica de Alaiza al afirmar que "el Paraguay y Bolivia son dos países que han sufrido una dolorosa vía crucis; estrechados por las ambiciones de los gobiernos limítrofes que desmembraron sus territorios... no han seguido un desarrollo rectilíneo que les permitiera ponerse al mismo nivel de otras naciones más afortunadas del continente" (Alaiza, 1928: 53-54, 71).

         Entre 1880 y 1930 se produjeron diversas reflexiones en torno al papel que debía cumplir la población indígena en el territorio chaqueño. Los conventos franciscanos de Tarija, Potosí y Sucre fueron incluso acusados de practicar espionaje contra Bolivia. El periodista José Prudencio Bustillo tomó como base los oficios que el delegado Fernández envió al Ministerio de Guerra entre 1930 y 1931 y se preguntó: "¿Qué provecho ha sacado el país de sus misiones franciscanas? Ninguno. Al contrario. Han enseñado al guaraní a creer que no es boliviano y que no debe combatir contra sus hermanos paraguayos, quienes son sus verdaderos hermanos de sangre. Y el fraile misionero se ha vuelto espía paraguayo. La cuestión es que nosotros, los bolivianos, por estúpidos y fanatizados o por candidez, no podemos creer que advenedizos disfrazados de clérigos católicos, abdiquen hasta de las más elementales nociones de su personalidad moral" (Bustillo, 1931: 41-42). El periodista acusó a los misioneros de comportarse de manera independiente respecto de la Delegación Nacional del Chaco a la que hostilizaban: "inducen a los neófitos a la desobediencia y desacato a toda autoridad que no sea la del fraile, fomentan el odio al blanco, procurando que en las escuelas no tengan contacto blancos e indígenas, y que deben vivir en ranchos y barrios que sean habitados exclusivamente por los últimos". Los misioneros no impartían las enseñanzas en lengua castellana, su libertad de acción impedía la eficaz ocupación del territorio y la eficiente utilización de la mano de obra indígena (Dalla-Corte Caballero, 2007 a) y, lo más importante, formaban a los indígenas en la idea de que eran guaraníes, no chiriguanos, dándoles a entender que eran paraguayos (Combés, 2005). Según Bustillo (1931: 37-43 los frailes mantenían a los indígenas en la ignorancia y limitaban al mismo tiempo la conversión y la utilización de la mano de obra indígena por parte de los empresarios que se estaban instalando en la zona. Bustillo llegó a advertir a sus lectores de que los chiriguanos eran educados por los franciscanos en la idea de que no eran bolivianos sino paraguayos. Por ello se refirió a los problemas territoriales y fronterizos que en ese momento estaban ya sobre la mesa y conducirían al conflicto bélico un año después, es decir, en 1932. Fueron inútiles las Conferencias de Buenos Aires y de Washington, así como las conferencias de desarme y de la Sociedad de las Naciones. El 11 de noviembre de 1931, tras volver a Sucre, Bustillo publicó un editorial en El País, publicación que salía semanalmente en Sucre, y que tituló "A la guerra" y a través del cual justificó como única solución el uso de la fuerza para resolver el conflicto que había sumido durante años a Bolivia (Querejazu Calvo, 1979) y a Paraguay en graves problemas nacionales. "Bolivia sostiene su derecho sobre el Chaco en el uti possidetis juris de 1810 con títulos que le dan la justicia. Paraguay alega el derecho de posesión. Y ambos gastan sus energías vitales defendiendo el honor nacional" (Bustillo, 1931: 99-100).

         En la actualidad el Chaco Paraguayo se encuentra dividido en tres departamentos que suman aproximadamente 246.925 km2, y está circunscrito por los ríos Paraguay y Pilcomayo. El brazo principal del Pilcomayo constituye la frontera "natural" entre el Paraguay y la Argentina (Gordillo, 2001). La integración de la región chaqueña a la jurisdicción paraguaya se formalizó con la Guerra del Chaco, conflicto que permitió la definitiva nacionalización de un territorio que había sido enajenado cinco décadas antes por el gobierno a favor de corporaciones forestales que en la zona propiciaron la fundación de pueblos y la construcción de ferrocarriles destinados a explotar los bosques de quebrachos. Con la firma del Tratado de Paz, Amistad y Límites paraguayo-boliviano del 21 de julio de 1938, el Paraguay incorporó a su jurisdicción 250.000 km2 al oeste del río Paraguay sobre el cual se extiende unos 600 km. El desarrollo económico de las cinco décadas anteriores permite entender esta definitiva nacionalización así como las diversas estrategias elaboradas por empresarios tales como Carlos Casado y sus descendientes para consolidar su modelo empresarial. Merece la pena considerar aquí que Casado bautizó su empresa en el Chaco Paraguayo con el nombre "Compañía de Tierras Hispano-Paraguaya Limitada" aunque en el inventario de bienes Infante utilizara los términos "Negocios del Paraguay" o "La Hispano-Paraguaya".

         A partir de la muerte de Casado, su familia bautizó la compañía con el nombre de su fundador, dejando expresamente de lado el apelativo de "hispana" con el que había sido conocida hasta entonces y abandonando, al mismo tiempo, el término "paraguaya" para que no fuese identificada con ninguna jurisdicción soberana del Cono Sur. En los capítulos siguientes observaremos detenidamente a través de la sociedad anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras la profunda vinculación entre los intereses argentinos y los proyectos paraguayos puestos en juego en una particular modalidad de ocupación del espacio. En particular nos interesa analizar la creación de Puerto Casado, así llamado por José Monte en honor a Carlos Casado del Alisal.

 

 

 

6. LOS "CASADEÑOS",

ENTRE LA EMPRESA TANINERA Y LA GUERRA DEL CHACO

 

         "En 1879 comienza recién el Paraguay a internarse en el Chaco (llenándolo) de fortines". De este modo se expresaba Luis Toro Ramallo en 1932 al acusar al gobierno paraguayo de avanzar "solapada y silenciosamente" la jurisdicción del Estado entre los ríos Paraguay y Pilcomayo, y especialmente en los 22° 05' de latitud sur. La Guerra del Pacífico (1879-1885), primero, y el litigio sostenido entre Bolivia y Brasil por el Acre, después, habían frenado, en palabras de Toro Ramallo, los intentos bolivianos de ocupar el Chaco Boreal. En ese momento, todo se reducía al reclamo de Bolivia contra el país vecino por haberse apoderado del Chaco con "títulos de facto" (Toro Ramallo, 1932: 10-11, 18-23; Moreno, 1925; Mujía, s/a; González Blanco, 1934), ocupando así, en palabras de Gustavo Adolfo Otero (1928), el "órgano integral del organismo boliviano" (More y Dalence, 1928).

         Las Conferencias realizadas en Buenos Aires entre el 7 de mayo y el 12 de julio de 1928, con la finalidad de reducir la conflictividad entre Paraguay y Bolivia, dieron a conocer las dos propuestas elevadas por los delegados respectivos: el principio del uti possidetis juris fue sostenido por Bolivia mientras que Paraguay alentó la teoría de la ocupación progresiva del territorio y su consecuente incorporación a la soberanía nacional a través de la instalación de empresas y fortines. Fulgencio R. Moreno, miembro de la delegación paraguayo, presentó incluso un memorándum en el que planteó que Paraguay había penetrado en su occidente "ampliando cada vez más sus aspiraciones territoriales", y señalando que el criterio legítimo para establecer la frontera entre ambos países debía ser la antigua jurisdicción de la Real Audiencia de Charcas, sobre el río Paraguay (Aguirre Achá,1933)110. Para estos y otros tantos pensadores el río Paraguay ofrecía a Bolivia la única alternativa de comunicación libre con el exterior al estar cercenado el litoral pacífico (Querejazu Calvo, 1990: 11).

         Los deseos de la Conferencia de Buenos Aires fueron acallados el 5 de diciembre de 1928 cuando las tropas paraguayas atacaron el Fortín Vanguardia. Poco después, como represalia, Bolivia hizo lo propio con el Fortín Boquerón (González Roa, 1930: 6, 47)111. En el año 1929 se formó una Comisión de Investigación y Conciliación cuyo protocolo obligó a ambos países a suspender las hostilidades. Dicha comisión buscaba solucionar desde Washington el conflicto entre Bolivia y Paraguay, y fue presidida por el general estadounidense Frank Ross Mc Coy (González Roa, 1930: 8-9).

         Este encuentro coincidió en el tiempo con la gran depresión económica internacional y el descubrimiento de recursos petrolíferos por parte de la Standard Oil and Company (Dalla-Corte Caballero, 2007 c). En ese preciso momento, el historiador Enrique de Gandía, uno de los más reconocidos intelectuales argentinos, afirmó que "la jurisdicción paraguaya sobre el Chaco Boreal ha sido en todo tiempo un hecho y un derecho innegables". Desde los orígenes, el Chaco había sido descubierto, conquistado y colonizado por el gobierno paraguayo, sin que Bolivia gestara ni una sola expedición con la finalidad "de hacer efectiva la posesión de las tierras al norte del Pilcomayo y oeste del Paraguay". En su obra titulada Historia del Gran Chaco, de Gandía concluyó que resultaba "verdaderamente imposible pretender separar el Chaco Boreal del Paraguay" y que era inaceptable el avance del ejército boliviano (1929: 189-190; 202-205). Es fácil encontrar valoraciones semejantes alas de Enrique de Gandia en el Paraguay, pero es significativo hallarlas tan difundidas en el pensamiento argentino de la época.

         La Guerra del Chaco no se hizo esperar aunque aún hoy se discuten los verdaderos motivos que llevaron a ambos países a formalizar un conflicto que permanecía abierto desde hacía décadas. Conocidos son los hechos que se desarrollaron en los fortines de Arce, Platanillos, Nanawa, hacia los campos del Fortín Saavedra, relatados desde diversas perspectivas por historiadores, literatos y actores que participaron en el conflicto bélico (Fernández, 1956; Querejazu Calvo, 1965). Pese a la importancia de estos hechos, este capítulo centra su interés en aspectos tratados de manera parcial hasta el día de hoy. El objetivo es analizar el proceso de incorporación del Chaco Boreal a la soberanía nacional paraguaya a través de la actuación de la empresa taninera de los Casado-Sastre durante la Guerra del Chaco profundizando en el papel jugado por Puerto Casado, hoy Puerto Victoria. La principal fuente documental estudiada aquí es la colección fotográfica titulada Mi campaña en el Chaco, álbum de fotografías explicadas (1932-1933), obra del médico rosarino Carlos de Sanctis que acompañó a las tropas paraguayas como médico-cirujano voluntario y como corresponsal del diario La Capital. Carlos de Sanctis fue secretario de la Comisión Nacional del Monumento y Parque de la Bandera rosarino, además de historiador local al defender el nombre tradicional "Ciudad del Rosario de Santa Fe" cuando la villa fue elevada a rango de ciudad en 1852 (de Sanctis, 1952, 1953, 1957).

         Este capítulo aborda el impacto de la "Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras" en la zona de Puerto Casado, así como el apoyo brindado por los Casado-Sastre al gobierno paraguayo en el contexto de la Guerra del Chaco. Se analiza el inicio de la decadencia de la actividad extractiva que perjudicó el funcionamiento de la empresa a partir de la década de 1930. En este sentido, nos centramos en la transformación económica durante la primera mitad del siglo XX, considerando también que el ferrocarril de Puerto Casado fue un medio de comunicación privado que permitió la movilidad de los efectivos y el transporte de los insumos necesarios para sostener la guerra. A través del álbum Mi campaña en el Chaco, de Carlos de Sanctis, describimos la actividad misionera y el papel jugado por el salesiano Livio Fariña entre los aborígenes sanapanás.

        

         LOS CAMBIOS ECONÓMICOS DE LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XX

 

         La ley y su decreto reglamentario del 15 de setiembre de 1909 muestran la falta de disposiciones sobre los indígenas frente al interés dedicado a la regulación de la privatización de las tierras (Dalla-Corte Caballero, 2011 a, 2011 c). El encargado de controlar la reducción era el Ministerio de Relaciones Exteriores, que debía gestionar la entrega de tierras. Estas tierras eran divididas en solares urbanos y rurales, reservando el espacio suficiente para las escuelas, casas para el personal, templos, hospitales, cementerios, plazas y oficinas públicas. Se esperaba que los solares baldíos y las maderas existentes fuesen aprovechados en beneficio del común pero sólo para el consumo de la reducción o colonia indígena. Estaba prohibido traspasar, enajenar o hipotecar las concesiones a un Estado extranjero, ni dar a las tierras un destino distinto al establecido. Cada familia recibiría un lote de manera provisoria durante cinco años, entendiéndose por núcleo familiar una variada gama de situaciones desde la pareja sola o con sus hijos, hasta dos hombres solteros aunque no fuesen parientes, pasando por padre o madre con sus descendientes, o los hermanos que hubiese alcanzado al menos uno de ellos la mayoría de edad. De acuerdo al artículo 10 del decreto reglamentario, los "indios" podían conservar sus nombres originarios salvo que, al ser traducidos al castellano, tuviesen connotaciones consideradas "obscenas", mientras que los extranjeros blancos que fuesen convocados por los concesionarios tenían plena libertad para entrar al territorio asegurándoseles un pasaje gratis. Las colonias 14 de Mayo (Villarrica), Cosme (Mbocayaty) y 25 de Noviembre obtuvieron sus títulos definitivos gracias a la Ley N° 355 del 22 de agosto de 1919 que autorizó al Poder Ejecutivo a otorgar gratuitamente títulos definitivos de dominio a los pobladores de varias colonias. Así lo definieron el presidente del Senado, Eduardo Schaerer, y el presidente de la Cámara de Diputados, Rogelio Ibarra 112.

         La construcción del Estado-Nación de Paraguay comenzó luego de la Guerra de la Triple Alianza. Hasta entonces, el desmembramiento del imperio español se había resuelto de manera singular a través de un intenso proceso de negociación con los poderes radicados en Buenos Aires y en las regiones del interior de la Confederación. La guerra resolvió esta negociación hacia el lado argentino y ubicó a Paraguay en un nuevo orden económico, social y demográfico. A partir de entonces, la presencia de los extranjeros como actores fuertes fue la nueva contribución de los países vecinos y de Europa. Este contexto coincidió con la privatización del Chaco Boreal que benefició a familias que en su mayoría ni siquiera habitaron el territorio y que se beneficiaron de los nuevos modelos de ocupación territorial de la mano de Bernardino Caballero, primero, y a partir de noviembre de 1886 del Partido Colorado que gobernó ininterrumpidamente el país hasta diciembre de 1904, cuando fue sustituido por el Partido Liberal (Lewis, 1993; Carrón y otros, 2001).

         Una de aquellas familias, la familia Casado-Sastre, consiguió sobrevivir en Paraguay pese a los cambios políticos del siglo XX. Durante su permanencia en el poder hasta 1940, los liberales tampoco pusieron prácticamente ninguna limitación a empresas como la Carlos Casado S. A. La mirada positiva sobre el proceso empresarial llegó de la mano de los publicistas y empresarios que se beneficiaron de la venta de tierras. En 1930, por ejemplo, el director de la Sección Política y Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores paraguayo, además de secretario de la Legación del Paraguay en Washington, Silvano Mosqueira (1930: 107-111), analizó la actividad patriótica de los peninsulares radicados en el Cono Sur y reseñó la actividad colonizadora de Casado, el "fundador de Puerto Casado en el Chaco Paraguayo":

         "Acaudalado hombre de negocios y gran corazón hispano -capaz de actos heroicos en que se juega la vida por un ideal-, que horadaba la tierra en las comarcas rioplatenses y era el pioneer del trabajo en esas regiones. Como uno de los ejemplos de energía de este hombre extraordinario -cuyo nombre figura entre los más progresistas colonizadores que han labrado la grandeza argentina- suele citarse el hecho de que un año, destruidas sus sementeras por una larga y persistente sequía, y contemplando su vasto campo de labor convertido en ruina de sus ilusiones, dijo a los colonos que lo escuchaban absortos: - Bien. Lucharemos y venceremos a la naturaleza; y el año próximo sembraremos el doble de lo que acaba de perderse. Y dicho y hecho. Una feliz cosecha del año siguiente, duplicando el área cultivada, recuperó las pérdidas del anterior y permitió que los progresos del maravilloso maestro de energía y de voluntad, no sufrieran interrupción".

         Mosqueira se une así a la construcción de la imagen positiva sobre la "modernización" propiciada por los actores europeos en el Paraguay de entreguerras. Esta impresión disiente plenamente de las impresiones que nos dejaran paraguayos como Gregorio Benites que señalaron que, pese a la venta de las tierras fiscales paraguayas, el conflicto financiero con Gran Bretaña y con los tenedores de bonos no se resolvió. En 1895 el gobierno paraguayo negoció su situación financiera en Londres tras comprobar que, pese al desprendimiento de sus tierras fiscales, continuaba debiendo el millón de libras esterlinas correspondientes al primer empréstito solicitado en 1871, refrendando el acuerdo en 1910 (Warren, 2009).

         A inicios de la década de 1920 comenzó la construcción de la Escuela de Aviación en Campo Grande, distante pocos kilómetros de la capital. Ya se pensaba en el conflicto con Bolivia y tuvo lugar un primer ejercicio militar al que asistieron el presidente del país y sus diversos ministros con la finalidad de comprobar el estado de las tropas. La efectividad de las armas recientemente adquiridas a Europa en el marco del proyecto bélico contra Bolivia se convirtió en uno de los ejes del conflicto. El gobierno consideró que el ejército podía resistir al clima cálido, pero que el material de artillería era anticuado y reducido. Según uno de los testigos más interesantes de la época, el representante chileno en Asunción Enrique Gallardo Nieto, "la falta de recursos y las luchas revolucionarias se han opuesto a que el país cuente siquiera con lo necesario para armar a unos 20.000 hombres"113. Por muchos motivos, entre ellos el de la posible guerra entre Paraguay y Bolivia, nuestro Matías Alonso Criado regresó a Paraguay en 1921114.

         Hasta qué punto había fusión de intereses entre la empresa Carlos Casado S. A., el propio Matías Alonso Criado o el ejército paraguayo lo comprobamos en agosto de ese año, cuando Gallardo Nieto recibió una comunicación del empresario chileno José Luis Larrain, establecido en Palma Chica, quien le advirtió de las vinculaciones cada vez más estrechas con Brasil:

         "Le contaré que en Campo Grande situado a 45 km del Puerto de Murtinho, han establecido una guarnición militar de 15.000 hombres y aseguran algunos militares que en ese punto se creará una población definitiva y se aumentará el efectivo a 30.000. Los pobladores y comerciantes de Murtinho estan mui contentos con la determinación del gobierno de unir Río de Janeiro a San Pablo con Campo Grande y el puerto de Murtinho en el Río Alto Paraguay. Este ferrocarril será de carácter netamente estratéjico pues ni su lonjitud ni los campos despoblados que recorrerá, pueden permitir la inversión de capitales para una línea comercial. Le advierto que existe correspondencia entre el adicto militar argentino en Asunción y un teniente retirado del Ejército argentino que reside por estos lados, a quien ha anunciado una visita. El teniente retirado al cual aludo se llama Ramón Clavell y es administrador de la Estancia San Alberto de los señores Carlos Casado Ldt."115.

         No podemos dudar que en las primeras décadas del siglo XX la "Carlos Casado S. A." se convirtió en el modelo de ocupación del Chaco y en el arquetipo empresarial extractivo de la época. Así lo afirmó Natalicio González en su descripción puntual del estilo de vida de los trabajadores antes y después de la Guerra del Chaco en los puertos del Alto Paraguay dedicados al tanino y el quebracho (González, 1946; Romero, 1977). El publicista de Alfredo Stroessner, Natalicio Olmedo, se refirió también a las virtudes de la dictadora surgida después de la Guerra del Chaco y a la colaboración brindada por la empresa Carlos Casado S. A. al país, al ejército y al proyecto estatal en el Chaco (Olmedo, 1965: 151-156). Sobre el accionar empresarial específico de Casado observado como un actor económico, y sobre la gestión familiar hasta hoy día, contamos con estudios puntuales que hacen referencia a los conflictos suscitados entre la sociedad anónima y las poblaciones indígenas de Puerto Casado, o al tipo de actividad expoliadora desplegada en la región (Borrini, 1997).

         El despliegue empresarial y la actuación de los actores que coadyuvaron al éxito del proyecto económico permiten identificar las diversas redes de sociabilidad tejidas entre España, Paraguay y Argentina, las cuales sustentaron empresas de diversa índole que habilitaron el control de recursos naturales chaqueños. En este sentido, no es objeto presentar una biografía particular sino rastrear a partir de indicios documentales múltiples la activación de vínculos en los años en que se produjo la penetración, privatización y ocupación del Chaco Boreal, un territorio que sólo tardíamente seria nacionalizado gracias a la Guerra del Chaco, conflicto bélico que habilitó la consolidación de la zona como Chaco Paraguayo.

         En la década de 1920 un testigo destacado como Gonzalo Montt Rivas denunció la presión ejercida por los tenedores británicos de los bonos paraguayos que solicitaban la intervención del Foreign Office para cobrar los intereses atrasados116. La categoría "dependencia" se repitió a partir de entonces en una variada bibliografía representada especialmente por la obra de Domingo Laino para quien la actividad bancaria era el resultado directo del imperialismo ejercido sobre el Paraguay de posguerra. A partir de una concepción dependentista, Laíno señaló que a partir de la aplicación de la ley del 19 de agosto de 1886 se aceleró el proceso de desnacionalización con el ingreso de capitales externos invertidos en tierras públicas y yerbales: "la constelación circular de fuerzas seguía actuando una sobre la otra y su resultado final era siempre e invariablemente el escandaloso despojo de la riqueza nacional". Laíno (1989) analizó el Chaco cuando todavía no había sido incorporado formalmente a la soberanía paraguaya y se encontraba en disputa con Bolivia, había sido "desnacionalizado" por nuevos propietarios que fundaron "las primeras y más grandes industrias latifundistas que se instalaron en el nuevo Paraguay. El dominio ejercido por empresarios como los Casado-Sastre a lo largo del siglo XX refrendó una dependencia de hecho que el Paraguay mantenía con la Argentina en virtud de que "respiraba por un solo pulmón": el rio Paraguay. Así se refería Figueroa Sánchez en el año 1935, en el contexto de la firma del tratado de paz entre Bolivia y Paraguay después de la Guerra del Chaco117. Tanto la exportación como la importación tenían a Argentina como mercado preferente (más de la mitad del total), incluyendo el intercambio en tránsito. Aproximadamente el 80% del comercio paraguayo se concentraba en la aduana de Asunción, seguida por Concepción, Encarnación, Pilar, Ayolas, Humaitá, Villeta, Alberdi y Pedro Juan Caballero. Muchos creían que Paraguay estaba entregado a comerciantes y financistas extranjeros", con una mínima exportación a Alemania, Bélgica, España, Estados Unidos, Francia y Brasil.

         A diferencia de otros Estados Nacionales latinoamericanos en los que la modernidad en ciernes estaba basada en el deseo de homogeneidad social, étnica o identitaria (Bertrand y de Roux, 2009), la presencia extranjera en Paraguay fue especialmente potenciada como la diversidad imprescindible para salir del marasmo demográfico de posguerra, y para ejecutar en territorios supuestamente "vacuos" el proyecto económico nacional. La privatización de las tierras antecedió medio siglo la definitiva nacionalización bélica. La particularidad paraguaya es, por ello, una de las bases de configuración analítica y metodológica que indaga sobre el campo de acción y la movilidad de actores extranjeros que a la larga han impactado en la aparición o en la desaparición de actores de la sociedad paraguaya. En este caso detectamos la activación de vínculos y lazos en momentos puntuales de la consolidación del proyecto paraguayo, así como la resolución de conflictos surgidos en ese proceso a partir de la organización de redes enriquecidas por la extensa participación de extranjeros que, pese a su diversidad, no fueron observados como un elemento distorsionados sino como un símbolo de la modernidad. Tanto actores latifundistas europeos como nacidos en el subcontinente han merecido estudios que perfilaron en las últimas décadas las similitudes y diferencias de los proyectos individuales implementados gracias a la fragilidad institucional, una densa red de relaciones y de sociabilidades, y la movilización de recursos potenciales en momentos puntuales. En todos los casos nos referimos a extranjeros que incidieron de manera diversa en la dirección adoptada en el proyecto de nacionalización del Chaco de entreguerras, sin olvidar que la nacionalización definitiva del territorio se abrió paso con la guerra de 1932-1935 permitiendo, gracias a la actuación del ejército, de los indígenas y de los capellanes, la extensión de la soberanía, de la jurisdicción y de la nación paraguaya en la región.

 

         LOS FERROCARRILES PRIVADOS DEL CHACO PARAGUAYO

 

         En 1926 cuatro ferrocarriles cubrían un total de 439 km de vías férreas, partían desde el río Paraguay y estaban ubicados en puertos creados por establecimientos industriales: de sur a norte, Puerto Pinasco (100 km), Puerto Casado (200 km), Puerto Sastre (75 km) y Puerto Guaraní (64 km). No obstante, durante la década de 1920 la utilidad del ferrocarril cambió al facilitar en primer lugar la incorporación de la comunidad mennonita, y, en segundo lugar, el ingreso de las tropas durante la Guerra del Chaco. Poco antes de declararse el conflicto, el delegado nacional boliviano en el Gran Chaco, Julio A. Gutiérrez, advirtió sobre la utilidad de este ferrocarril para los intereses paraguayos en la región:

         "De estos ferrocarriles, el que más avanza y con proyecciones políticas es el de Puerto Casado. Trae justamente la línea de delimitación del tratado Quijarro-Decoud de 1879, su extensión tiene diferentes cálculos: 478 km según el tratado Quijarro; 504 según la primera línea Cano... el ingeniero delegacional Teniente Coronel Leonardo Olmos atribuye 499 km a esta línea...el ingeniero Olmos, en oficio de 1 de febrero del presente año, se refiere a este ferrocarril y afirma que lo construido alcanza a 301 km. Comuniqué el dato a ese Ministerio y pedí a Olmos mayores informaciones y comprobaciones... se ratifica en sus afirmaciones y que ha tomado datos confirmatorios de paraguayos y de ingenieros que han estado trabajando en la línea. Agrega que esta construcción tiene hoy un objetivo netamente estratégico; que nuevas informaciones recibidas le avisan de la compra de tractores y camiones en crecida cantidad, por el Paraguay, y del acopio de gente para los trabajos indicados ... el [ferrocarril] que avanza de Puerto Casado, sobre el paralelo 22, de mayores proyecciones políticas por el momento, pretende aproximarse a nuestro Fortín D'Orbigny y asegurar para el Paraguay el dominio sobre la enorme superficie extendida al sud de ese paralelo, que tiene, más o menos, once grados geográficos, más de cuatro mil leguas cuadradas, copando de esta manera todos nuestros fortines situados adelante, hasta Esteros y Sorpresa. Con este ferrocarril, el Paraguay dominará todo el territorio situado al sud de esa línea férrea, para continuar realizando al norte nuevas ocupaciones iniciadas ya desde diversos puntos del río Paraguay" (Gutiérrez, 1980 a: 15-77).

         Durante la Primera Guerra Mundial las fábricas tanineras exportaban anualmente alrededor de 20.000 toneladas de tanino (Brezzo y Figallo, 1999: 269), situación que se mantuvo prácticamente inalterada aun que con ciertos altibajos hasta la Guerra del Chaco. La producción taninera del occidente paraguayo se refleja en el Cuadro 10, que incluye información sobre la extensión que alcanzaron los ferrocarriles privados, encabezados por la vía férrea de los Casado-Sastre.

 

 

         En El problema del Sudeste de Bolivia, Aniceto Solares (1926:14-15) afirmó que el gobierno boliviano no ejercía una política "nacionalista" sobre el territorio al no incentivar la construcción de ferrocarriles y caminos con la finalidad de asegurarse el control del petróleo en sus Orientes y su Sudeste. Este diagnóstico coincidió con el descubrimiento de reservas de petróleo en los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz, espacios alejados de los centros más poblados y que estaban en su mayor parte en manos de la principal empresa concesionaria en Bolivia, la Standard Oil and Company. Aniceto Solares planteó que el ferrocarril debía ser prioritario para garantizar la expansión de la actividad industrial bajo control del Estado: "no son las industrias que después de desarrollarse han de crear las ferrovías, son las líneas férreas las que han de determinar la efectividad de las industrias".

         En ese conflictivo contexto llegó al Paraguay el primer grupo mennonita sobre el que hemos hecho referencia anteriormente. El 27 de mayo de 1927 Julio A. Gutiérrez consultó al ministro de Relaciones Exteriores y Culto paraguayo sobre la veracidad de la información de la concesión de tierras a la colonia mennonita en el interior del Chaco, y le hizo constar la protesta del gobierno boliviano ante actos contrarios "al compromiso de observar el statu-quo". El gobierno paraguayo comunicó a Gutiérrez que las concesiones en cuestión estaban ubicadas entre los meridianos 59° y 60° al oeste de Greenwich, y que se trataba de tierras "de carácter puramente privado", a lo que Gutiérrez contestó expresando su confianza en que Paraguay cumpliría la "palabra oficial" de que "la concesión hecha en el Chaco a la empresa colonizadora mennonita no afectará en ningún caso territorios ni intereses bolivianos"119.

         Poco después, en 1929, J. Natalicio González y Pablo Ynsfrán (1929: 144) publicaron El Paraguay Contemporáneo, en cuyas páginas expresaron que el ferrocarril de Puerto Casado se extendía a lo largo de 150 km y penetraba en línea recta hasta tocar prácticamente la colonia mennonita. Además, la empresa tenía la clara intención de poner en servicio 120 km más para completar su proyecto de ocupación:

         "Puerto Casado es una de las localidades más florecientes del Chaco Paraguayo y sirve de centro a una de las más poderosas industrias de las que prosperan en el país. Lo fundó en el año 1886 el caballero español don Carlos Casado, quien paulatinamente fueron fraccionándose mediante ventas parciales sucesivas que dieron origen a la formación de numerosos sindicatos que hoy en día explotan los inagotables riquezas naturales del Chaco. Puerto Casado cuenta actualmente con más de tres mil habitantes, incluyendo en este número los colonos mennonitas establecidos a 200 km del puerto, hacia el interior... El Puerto cuenta con un hermoso muelle, de mucho movimiento, con luz eléctrica, aguas corrientes, una escuela a la que acuden regularmente alrededor de trescientos alumnos, con un juzgado de paz, con una iglesia, con oficina de teléfonos y de telégrafos, con un hospital y con un hotel. Sale del puerto un ferrocarril que se interna en el Chaco, cruzando ricas y prósperas regiones, hallándose librado al servicio 150 km de vía y en construcción otros 120 km".

         Hacia 1931, y de acuerdo a las cifras de Arbo (1931: 56), la sociedad anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras controlaba 260 km de vía férrea. Durante la Guerra del Chaco, al convertirse Puerto Casado en el asentamiento del comando de la Primera División del Ejército paraguayo, esta vía férrea fue la más aprovechada por el sector centro, también llamado "sector Casado". Las fuerzas paraguayas quedaron organizadas entre el sector norte (Bahía Negra, Fuerte Olimpo, Puerto Sastre), sector centro (Concepción, Puerto Pinasco y Puerto Casado, este último con dos regimientos de infantería, medio escuadrón de caballería y un cuarto de compañía de telecomunicaciones) y sector sur (Rosario, Villa Hayes, Puerto Galileo).

         La "línea Casado" comenzaba en Puerto Casado y llegaba hasta Isla Poi (Villa Militar), pasando por los fortines Toledo, Corrales y Boquerón, destinados a resguardar a las colonias mennonitas recientemente fundadas gracias al interés que había prestado José Casado Sastre en la venta de tierras chaqueñas paraguayas (Fernández, 1956 a: 36-47;1956 b;1962). En este "sector Casado" se instaló José Félix Estigarribia en setiembre de 1932, tras haber visitado el puerto el año anterior para preparar la defensa paraguaya contra Bolivia (Estigarribia, 1969: 35-37).

         Los contingentes movilizados llegaban a Puerto Casado en los cañoneros Paraguay y Humaitá, los cuales tenían la capacidad de conducir un millar de hombres en poco menos que veinte horas desde Asunción. El transporte de los heridos se hacía en el barco-hospital Cuyaba (Livieres Guggiari, 1983: 76). Estigarribia recordaría estos hechos en sus "Memorias" que fueron editadas por primera vez en 1950 por su colaborador Pablo Max Ynsfrán mientras se desempeñaba como consejero de la legación paraguaya en los Estados Unidos. La obra de Estigarribia incluyó mapas que muestran la posición de las armas paraguayas y bolivianas, así como la correspondencia oficial del gobierno de Asunción y los reportes de la guerra redactados en el frente de batalla. Según Estigarribia, el Chaco del norte, conocido como "Chaco Boreal", había quedado como un espacio indefinido entre las nuevas repúblicas independientes: "el problema del Chaco surge por la ausencia de possición en la delimitación jurisdiccional de las diferentes divisiones administrativas del Imperio colonial español en América", y afirmó que la soberanía paraguaya sobre la región era indiscutible desde el momento en que "Paraguay y el Chaco prácticamente forman uno indisoluble unidad geográfica"120. Puerto Casado podía garantizar la defensa de esa unidad debido a la cercanía con el río:

         "Fuera de la Villa Militar, no había abastecimiento de agua, más que en el río Paraguay, y traer agua desde ahí era imposible, ya que en primer lugar, el ferrocarril desde Puerto Casado no poseía suficiente material para su transportación y además no teníamos camiones para lograr el transporte en la segunda etapa, es decir, desde Punta Rieles (terminal ferroviaria) al sitio donde se encontraban las tropas. Ante tal apuro no había otra alternativa que tomar Boquerón, que sí tenía agua. Hasta ese día había hecho todo lo posible para mantener con vida a nuestros soldados, pero presionados por la ominosa noticia de tomar la decisión de subyugar a las posiciones enemigas a cualquier costo, todo sacrificio tenía que hacerse, y eso fue lo que resolví" (Estigarribia, 1969: 123-124)121.

         Los aproximadamente 2.700 combatientes que formaban la Primera División del Ejército paraguayo, dirigido por el comandante Carlos José Fernández que llegaría a ser teniente coronel, penetraron en el Chaco Boreal en 1932 llevando consigo el croquis elaborado por el general ruso Juan Belaieff. En ese croquis, Belaieff señaló la ubicación de las tolderías de los aborígenes lengua, toba y sanapaná, en especial en las tierras adquiridas por Carlos Casado del Alisal, así como la extensión alcanzada por el ferrocarril privado de los Casado-Sastre entre 1925 y 1930, es decir, antes de la Guerra del Chaco. Ese mapa, reproducido por el rosarino Carlos de Sanctis (Dalla-Corte Caballero, 2010), fue precisamente la base principal para justificar su presencia en la Guerra del Chaco. Belaieff detalló las "tribus indias" en función de las tolderías ocupadas (y desocupadas temporalmente), e incluyó el Puerto Sastre (así llamado en honor a Ramona Sastre) y el Puerto Casado (así llamado en honor a Carlos Casado, pero denominado Puerto Militar durante la guerra). Finalmente Belaieff también indica el lugar de la batalla entre los "indio bravos" en los años previos a la declaración formal de la guerra producida en 1933.

         Juan Belaieff, como señala Nicolás Richard (2008), perteneció al ejército zarista y a la Sociedad Geográfica Imperial Rusa y exploró la zona del Alto Paraguay desde entre 1924 y 1931. Por ello escribió el Informe de la misión de reconocimiento de 1924 elevado al Ministerio de Guerra y Marina, Asunción, y el Informe de la misión de reconocimiento de 1924 elevado al Ministerio de Guerra y Marina, ambos de la Biblioteca Ossuna-Massi; del año 1928, Viaje de reconocimiento a Bahía Negra por orden del Ministro de Defensa, Guerra y Marina Luis A. Riart. Recomendaciones para destacamentos de Guarda Fronteras reclutando las tribus indias del Chaco Paraguayo, alistar indios al ejército, etc., que fue posible gracias al Archivo del Ministerio de Defensa Nacional de Asunción; así como diversos artículos editados en la Revista de la Sociedad Científica del Paraguay (Dalla-Corte Caballero, 2010). José Zanardini (2008: 371) afirma que la llegada de Belaieff se produjo a pedido del gobierno paraguayo para topografiar el Chaco Boreal ante la inminente guerra con Bolivia. Muy pronto se convirtió en un líder para los maká, dados los vínculos afectivos que tejió con ellos.

         El teniente coronel de la Primera División, Carlos José Fernández, autor de La Guerra del Chaco y testigo privilegiado del aprovechamiento del ferrocarril de la Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras por parte del ejército paraguayo, describió cómo por Puerto Casado, por entonces llamado Puerto Militar, entraban al territorio chaqueño los soldados, pero también los médicos paraguayos, entre ellos Alejandro Gatti, y los médicos extranjeros, entre ellos el rosarino Carlos de Sanctis. Gracias al ferrocarril que tenía su salida en Puerto Casado, también entraban víveres, enseres domésticos y medicamentos, combustible y agua potable, armas y ropa. Estos recursos eran conducidos en el ferrocarril privado hasta el Kilómetro 145, es decir, hasta la terminal de Punta Rieles (Puntarriel). A lo largo de la línea de tren vivían los aborígenes enhlet (Fernández, 1956 a, 1956 b; Unruh y Kalisch, 2008).

         Otras empresas también ayudaron a Paraguay a nacionalizar el territorio chaqueño al facilitar los ferrocarriles privados construidos en los puertos Mihanovich, Sastre y Guaraní (o Guarany). La International Products Corporation, finalmente, habilitó Puerto Pinasco y dotó al ejército paraguayo con un convoy de sesenta carros, caballos y bueyes, conductores y boyeros, útiles de escritorio y personal de sus obrajes (Fernández, 1956 a: 94; Antezana Villagrán, 1979). José Félix Estigarribia afirmaría posteriormente que Paraguay había gozado de una cierta inmunidad frente al ataque boliviano gracias a la colaboración de las diversas empresas involucradas en el Chaco ya que, entre otras cosas, se carecía de un "mapa perfecto" del Chaco. De hecho, el plano descriptivo de las posiciones de los ejércitos y de la longitud alcanzada por los ferrocarriles privados en los años previos al conflicto bélico fue elaborado recién en 1949 por C. P Keagan, e incorporado en la obra The Epic of the Chaco: Marshal Estigarribia's memoirs of the Chaco war 1932-1935 (La epopeya del Chaco: las memorias de Mariscal Estigarribia de la Guerra del Chaco 1932-1935), que fuera editada por Pablo Max Ynsfrán y publicada en 1969 por la Universidad de Texas. Gracias a esta obra sabemos que, presionado por las tropas bolivianas que se expandían hacia el norte y el este, Estigarribia ordenó completar el "camino desde Punta Rieles directamente a Camacho"

 

         LA HISTORIA EN IMÁGENES DE LA MISIÓN SALESIANA P. LIVIO FARIÑA EN PUERTO CASADO

 

         Como sabemos, la ocupación de la Región Occidental paraguaya afectó profundamente a los indígenas chaqueños incorporados al nuevo modelo económico implementado en la zona desde finales del siglo XIX. Muchos de los pobladores fueron asesinados, otros prácticamente esclavizados en las fábricas tanineras y establecimientos ganaderos, catequizados y evangelizados en las misiones que sirvieron como brazo religioso de los terratenientes e inversores. Al compás de la entrada de las empresas extractivas, los indígenas chaqueños fueron forzados a abandonar sus tradiciones y a emplearse como trabajadores estacionarios en las haciendas. Si bien los primeros contactos entre la sociedad criolla y grupos lengua-maskoy del Chaco Paraguayo se dieron a finales del siglo XVIII, es recién en 1885, al desprenderse el Estado de su tierra fiscal al occidente del río Paraguay, cuando la presión de los "blancos" se hizo duradera y verdaderamente destructiva.

         En el caso de la empresa de los Casado-Sastre, los grupos indígenas fueron empleados en changas y conservaron con dificultad la caza y la recolección (Klassen, 1976: 1991; Klassen,1991; Fabre, 2005; Chase-Sardi y otros, 1990:112-116). Las tolderías ubicadas en las tierras vendidas a la comunidad mennonita fueron transferidas a esta última, y los indígenas quedaron en una clara situación de dependencia aunque con un sistema de vida distinto al de las empresas tanineras, lo cual ha hecho afirmar a Brezzo y Figallo (1999: 194) que la explotación ganadera y la colonización propiciaron la integración de la tribus indígenas (Súsnik y Chase-Sardi, 1995: 262). Zanardini menciona la misión anglicana de los enxet, la salesiana de los maskoy de Puerto Casado y la de los chamacocos del Alto Paraguay (Zanardini y Biederman, 2001), y afirma que el Estado "veía de buen ojo el trabajo de las misiones consideradas como instituciones aliadas que ‘amansaban y civilizaban a los indios’ y podían así transformarlos en ciudadanos como los demás" (2008: 370). Refiriéndose concretamente a los maskoy (hoy considerados por los lingüistas como familia enlhet-enenlhet), sostiene que se trata de siete pueblos o etnias distintas (enlhet, enxet, enenlhet, guaná, sanapaná, angaite, maskoy) mezclados históricamente a finales del siglo XIX:

         "El proceso de mezcla de diferentes etnias comenzó a fines del siglo XIX, cuando el Estado paraguayo vendió a la empresa argentina Carlos Casado S. A. más de 5 millones de hectáreas de tierra en el Chaco con todos los indígenas incluidos, que eran los indígenas de los diversos pueblos o etnias... en el reclutamiento de los indígenas como hacheros en condiciones miserables, se produjeron varios efectos nefastos: enfermedades contagiosas, mala alimentación, exceso de trabajo, alcoholismo, destribalización con paulatina pérdida de sus idiomas originarios, desplazamiento territorial, concentrándose en los así llamados obrajes o en comunidades en la periferia de los puertos tanineros, entre ellos el así llamado pueblito indígena de la periferia de Puerto Casado" (Zanardini, 2008: 374-375).

         Puerto Casado, que siempre permaneció en poder de la empresa taninera, integró algunas "tolderías" alrededor de la Iglesia Misionera de San Raimundo Nonnato; la "civilización" de los indígenas fue encomendada al religioso Livio Fariña, cuyo nombre ha servido hasta hoy para designar a la misión salesiana, así como a un sacristán que colaboraba en la reducción de los pobladores. En su significativa colección fotográfica titulada Mi campaña en el Chaco, álbum de fotografías explicadas (1932-1933), el médico rosarino Carlos de Sanctis, que sirvió como voluntario en el ejército paraguayo, describió la terrible situación de los soldados en los meses previos a la declaración formal de la guerra. Las imágenes fueron posteriormente incorporadas en tres álbumes y que desde hace más de dos décadas se conservan en el Museo Histórico Provincial de Rosario "Julio Marc" (MHPRJM).

         En este apartado analizamos las descripciones que el médico adjuntó en cada una de las imágenes que tomó en Puerto Casado cuando registró la actividad evangelizadora de la Iglesia Misionera de San Raimundo Nonnato (Súsnik y Chase-Sardi, 1995: 260). También estudiamos las referencias que hizo sobre el ingreso de las tropas hacia Punta Rieles en el Kilómetro 145. El capítulo II, titulado En Puerto Casado: la toldería de indios, comienza con una imagen de Carlos de Sanctis junto al salesiano Fariña, y la descripción de que la fotografía había sido hecha durante "la visita que le hice a mi paso por Puerto Casado hacia el frente de guerra". El médico afirmó que esta experiencia misional era "la obra de don Bosco [...] orientada hacia la civilización de los indios de la región". Con la finalidad de reforzar la unidad de acción entre el proyecto franciscano y el emprendimiento de los Casado-Sastre, en la descripción que aparece al pie de la imagen fotográfica solicitó al potencial observador que detectara "la buena calidad del edificio como tipo de material es común en todas las construcciones de la Sucesión Casado". El médico voluntario observó una tribu de aproximadamente cien miembros que vivía en la zona aledaña a la fábrica taninera, y afirmó que se trataba de los únicos pobladores que se hallaban "en el trayecto de la zona de guerra... sus hombres están ajenos a la situación bélica del país y no integran el Ejército paraguayo". Con esta afirmación evidenció la ausencia de integración de los pobladores indígenas sanapanás a pesar de ser utilizados como mano de obra en los trabajos requeridos por los Casado-Sastre.

         El médico se coloca en el centro de la imagen junto al religioso, y ambos son rodeados por un grupo de indígenas, tanto adultos como niños, vestidos con ropa occidental. Sobre ellos, de Sanctis puntualizó que ofrecían "resistencia al visitante para bailar, cantar y ser fotografiados, pero obsequiados con un cigarro a cada uno, inclusive a mujeres y niños y con la influencia de sus civilizadores, ejecutan lo que éstos les ordenan". Siguiendo esta descripción, en otra fotografía el sacristán que trabajaba con el misionero Livio Fariña aparece "enseñando y dirigiendo una cinchada entre dos grupos de indios", cuyo entusiasmo es mencionado por el médico, quien también señaló su carencia de inteligencia para interpretar los actos. Lo mismo ocurre en las dos escenas de "baile típico indígena" descriptas por de Sanctis, una de varones y otra de ambos sexos, de las que escribió que se trataba de una danza "circular y rítmica, sin variantes, llevando el paso, los brazos entrecruzados, entonando una canción suave y agradable a la vez que monótona". Otra imagen muestra una danza indígena en la que el padre Fariña se encuentra en el centro y el sacristán hacia la izquierda, ambos "haciendo bailar a los indios", los cuales, en palabras del misionero, "cantan acompañándose de toscos tambores, entonando melancólicas, tristes elegías, música salvaje". De Sanctis se hizo eco, de esta manera, de las ideas de Fariña quien sostuvo que la música inducía "tristeza al corazón, aunque muchos de ellos, sobre todo los menores, no saben lo que cantan ni por qué bailan".

         De este modo, se combinan referencias científicas y médicas con apelaciones subjetivas sobre los indígenas que son presentados como seres infantiles, reacios a convertirse en objetivo de la cámara fotográfica, pero dóciles ante las órdenes del religioso y del sacristán que le acompaña, aunque no alcancen a comprender lo que les rodea. Las mujeres sanapanás aceptan posar con vestimenta aportada por los religiosos, es decir, llevan faldas o vestidos, mientras los niños y niñas son colocados en primera fila, sentados, rodeando al padre Livio Fariña que es presentado como un "civilizador" (Ramos Giménez, 1933). Hacia 1980 los sanapaná ocupaban el territorio de la vía férrea de Puerto Casado abarcando toda la zona de influencia de la Misión Central hasta su límite sur fijado en el río Montelindo, y desde el río Paraguay hasta Pozo Amarillo y la Misión La Esperanza, al oeste, tocando las colonias mennonitas (Chase-Sardi y otros, 1990: 104).

         Las imágenes referidas a la actividad misionera son escasas si las contrastamos con las que de Sanctis hizo en la toldería de indios de Puerto Casado, la cual distaba dos cuadras de la Iglesia Misionera de San Raimundo Nonnato. En la toldería, el médico hizo posar al cacique Vicente Maciel, que se dejó fotografiar con una vestimenta claramente occidental, al igual que los jóvenes empleados en el aserradero y en el puerto; no ocurre esto con los sanapanás de más edad, tanto varones como mujeres, encargados de preparar la comida al resto de la comunidad. Al fondo puede verse el perfil de la toldería de indios, con viviendas rústicas. Carlos de Sanctis reprodujo la imagen de "un viejo centenario desnudo y ciego, machacando en un recipiente vainas de algarrobo que come con sumo agrado". El médico describió que "el toldo está constituido por un solo plano inclinado de troncos cubiertos por ramas, trapos y cueros", agregando que mientras la instrucción eclesiástica estaba dirigida a niños y mujeres, los varones más jóvenes trabajaban en el aserradero de la empresa y en las actividades desarrolladas en Puerto Casado.

         A su vez, los más ancianos "se quedan en la toldería preparando la comida constituida por despojos de vacunos que se hierven largamente en tachos". Un mismo niño fue objetivo de la cámara del médico en dos oportunidades: en la toldería y en la parroquia. En esta última imagen, además de retratar al niño cigarro en la mano, dibujó una cruz para remarcar la original posición adoptada por una madre india para amamantar a su hijo. En síntesis, sin quitarse el revólver de Sanctis se hizo fotografiar rodeado de los indígenas, del misionero y del sacristán, con la ropa que debía utilizar para hacer su trayecto hacia el hospital de sangre de los campos de Saavedra; buscó expresamente diferenciarse del resto de los personajes de sus fotografías tomadas en la zona ocupada por la fábrica taninera fundada por el español Carlos Casado del Alisal, y mostró que se trataba de personas ajenas al conflicto bélico. De este modo, pese a que estamos acostumbrados a observar imágenes y a leer relatos de un Puerto Casado productivo, epicentro del comando de las fuerzas paraguayas durante la guerra contra Bolivia, la actividad misionera y la toldería nos permiten hacernos una idea de la manera en que vivían estos grupos indígenas sometidos a la lógica impuesta por la empresa, obligados, entre otras cosas, a abastecerse en el único almacén del complejo taninero. Quizás por ello de Sanctis incluyó la imagen de una mujer sanapaná cargando a su hijito sobre sus hombros y dirigiéndose al almacén con la información de que la mujer había protestado al ser retratada sin su permiso (Dalla-Corte Caballero, 2010).

         La importancia de Puerto Casado fue relevada en mayo de 1934 por Cipriano Codas al ser convocado por el Ministerio de Hacienda paraguayo para discutir en torno a la mejor manera de resolver los problemas económicos y financieros ocasionados por el conflicto bélico mantenido desde el año 1932. Codas presentó un memorándum con las propuestas que él consideraba esenciales para ganar la guerra, entre ellas el control de cambios, una moratoria general, la organización bancaria, el control del mercado de exportación e importación y, fundamentalmente, las contribuciones extraordinarias de guerra. Codas consideró que debían adoptarse con urgencia tres medidas principales: en primer término, la desmovilización del personal civil y militar que no fuese necesario en campaña; en segundo término, el transporte de las tropas en barco en lugar de hacer uso de cañoneros; y, en tercer término, la prolongación inmediata de la vía férrea de los Casado-Sastre, que tenía origen en Puerto Casado y finalizaba en Punta Ríeles, con la idea de que llegase a un lugar fijado por el Alto Comando del ejército. Además, Codas propuso construir 5 km de vía férrea por día utilizando para ello tanto los delincuentes que cumplían condena como los prisioneros bolivianos (Codas, 1934: 22-24). El Estado paraguayo no asumió esta tarea porque por entonces Bolivia mostraba signos de decaimiento y la guerra acabaría formalmente un año después de que Codas elaborase su memorándum. De acuerdo a Seiferheld (1985: 20)

         "En enero de 1936 el Paraguay seguía siendo un país pobre y aislado por la geografía... las limitaciones culturales y económicas eran casi insalvables.  Con unos 900.000 habitantes para un territorio que con el Chaco recuperado orillaba los 450.000 km.2, el país carecía de caminos permanentes, de flota mercante, de electrificación y de puestos sanitarios en el interior. Su comercio se limitaba casi exclusivamente a la Argentina y su ferrocarril central, atrasado y obsoleto, de capital inglés, contaba con una sola vía que de Asunción llegaba a Encarnación para empalmar desde 1913 con la vecina Posadas. Otros tramos cortos existían esparcidos en el Chaco y el departamento de Concepción, pero de poca gravitación salvo con lo económico".

         Durante la Guerra del Chaco y la inmediata posguerra fueron los ferrocarriles privados, creados con un objetivo meramente económico, los que solucionaron algunas de las falencias en las comunicaciones en el Chaco Boreal, al menos hasta la apertura de la Ruta Transchaco en el año 1964. En relación a la infraestructura de transporte y organización económica del territorio chaqueño, Vázquez afirma que fueron los mennonitas norteamericanos quienes consiguieron que el gobierno estadounidense, a través del Departamento de Estado, financiase la construcción de la Ruta Transchaco, crucial para el desarrollo de las colonias mennonitas chaqueñas y de la actividad ganadera del Bajo Chaco (Vázquez, 2006: 23-29; 135-136). En 1961, tres años antes de que fuese inaugurada la Ruta Transchaco, el Ministerio de Defensa Nacional paraguayo confirió la medalla del mérito a la empresa Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras y a su ferrocarril por la ayuda que los Casado-Sastre habían prestado con el objetivo de nacionalizar definitivamente el Chaco Boreal. Hablamos de un espacio previamente privatizado, que había estado hasta entonces en disputa con el Estado boliviano (Laíno, 1989: 152).

 

 

 

CONCLUSIONES

 

         EL RETORNO DE LOS CAPITALES ESPAÑOLES A LA "SOCIEDAD ANÓNIMA CARLOS CASADO": EL GRUPO SAN JOSÉ

 

         Uno de los objetivos más importantes que se propusieron los Estados Nacionales que fueron tomando forma en el Cono Sur latinoamericano entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX fue la ampliación de sus fronteras y el sometimiento, en consecuencia, de las poblaciones indígenas que hasta entonces habían permanecido en la periferia del proyecto "civilizador" propiciado particularmente por el régimen político y eclesiástico de la Corona española (Quijada, 2000). A mediados del siglo XIX, y con el afán de plegarse a un modelo que colocaría al territorio meridional de la América del Sur en el foco de atención internacional, los Estados, con un ritmo diverso, buscaron ampliar sus fronteras y, al mismo tiempo, procuraron expandir el control del territorio reputado "nacional". Esta política generó conflictos en distintas regiones, algunas de las cuales han sido ampliamente analizadas desde una perspectiva historiográfica regional. Una, de esas regiones -aunque quizás la menos analizada- fue el Gran Chaco.

         Como sabemos, a partir de la Guerra del Chaco sostenida entre el año 1932 (declarada oficialmente al año siguiente) y el año 1935, el Gran Chaco quedó distribuido entre el Paraguay, Argentina y Bolivia. Sufrió, a lo largo de las décadas que van desde finales del siglo XIX hasta mediados de la siguiente centuria, un complejo proceso de ocupación territorial y de ampliación de fronteras por parte de los tres Estados Nacionales en construcción. En la actualidad, Paraguay limita con Argentina por el río Pilcomayo; con Brasil por el río Paraguay y con Bolivia por una línea de frontera seca que acabó de ser perfilada a partir de los tratados firmados entre ambos países tras la Guerra del Chaco. La Región Occidental del Paraguay corresponde a la región chaqueña y se ubica entre los 58º y 62º de longitud, y los 19,30º y 25º de latitud. El occidente está separado de la Región Oriental por el río Paraguay y representa el 60% del territorio nacional paraguayo (Samaniego, 1976).

         Esta situación geopolítica es, en realidad, resultado de diversos procesos de ocupación del espacio iniciados hacia el año 1870, momento en que se disparó el interés por el llamado Chaco Boreal que había sido considerado, hasta entonces, "desértico" o "vacio", tanto por su baja densidad demográfica como por los escasos asentamientos estables proyectados por los Estados (Gordilllo, 2001; Wright, 1998). Las tierras fiscales fueron otorgadas a la explotación forestal a partir de la década de 1870, coincidiendo en el tiempo con la finalización del conflicto bélico conocido como Guerra de la Triple Alianza, y también con el inicio de una nueva etapa histórica para el Paraguay (Brezzo y Figallo, 1999), un país profundamente ligado a los destinos de la Argentina y de sus proyectos empresariales (Dalla-Corte Caballero, 2006).

         En la organización de los Estados la región chaqueña cumplió, aunque tardíamente respecto a otros territorios, un rol esencial porque permitió articular disputados espacios económicos, múltiples intereses empresariales, complejas redes de relación y de sociabilidad, así como poderes locales. En tanto, los principios del uti possidetis – que interceptaron los debates sobre las categorías jurídicas de la propiedad, la posesión, el derecho de ocupación, la soberanía y el ámbito de jurisdicción de los diversos Estados Nacionales- acompañaron, a su vez, la entrada de inversores y empresarios que se beneficiaron de este proceso. Así, teniendo en cuenta que la ocupación de hecho y la ampliación de las "fronteras" alteraron principios jurídicos y pactos preexistentes acerca del alcance real de los "límites" entre los países del Cono Sur, la finalidad de este trabajo ha sido estudiar el proceso privatizador de la región chaqueña paraguaya a partir de la avanzada territorial propiciada por los gobiernos argentino y paraguayo, así como reflexionar en torno al proyecto "nacional" chaqueño. La empresa privada fundada por el español Carlos Casado del Alisal en el espacio del Chaco Paraguayo nos permite teorizar sobre la manera en que se concretó la definitiva "nacionalización" de la región.

         Carlos Casado del Alisal -hermano del pintor José Casado del Alisal y conocido en España gracias a las importantes donaciones que hizo al español Isaac Peral para que éste desarrollase sus proyectos de investigación submarina en el país de origen-    es valorado aún hoy por su importante papel en el proceso de "colonización" del área pampeana argentina, en particular por la fundación de la ciudad de Casilda (el nombre de su propia madre, Casilda del Alisal). Pero poco se sabe acerca del proceso de concentración territorial del que fue actor principal en el Chaco Paraguayo (Dalla-Corte Caballero, 2007a, 2007 b, 2009). De hecho, la Gran Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe, obra de Diego de Santillán por ejemplo, sólo ha señalado muy al pasar que "el Puerto Casado, en el Paraguay, es otra de sus iniciativas". Salvando estas ausencias historiográficas (y saldando al mismo tiempo una deuda histórica con los pobladores de Puerto Casado que consiguieron la expropiación de aquellas tierras en el año 2005 gracias a la marcha indígena considerada la más larga de la historia del país), esta obra muestra los conflictos originados por la adquisición y las mensuras de tierras chaqueñas por parte de Carlos Casado del Alisal. Esto permite entender el papel jugado por el empresario español en la generación del latifundio más importante del Chaco Paraguayo, sin olvidar, además, que la línea ferroviaria privada construida por los Casado-Sastre desde el rio Paraguay hacia el Kilómetro 145 permitió, durante la terrible contienda de 1932 y 1935 la entrada de las tropas y de los víveres necesarios para sostener al ejército paraguayo.

         Los conflictos que debieron afrontar los hijos y herederos de Casado del Alisal a su muerte, producida en el año 1899, ayudan a entender el apoyo prestado por intelectuales y políticos argentinos y paraguayos al empresariado, así como la red social que sostuvo este entramado de sociabilidad entre 1870 y 1940. La hipótesis es que la ocupación de la región del Chaco paraguayo, última gran frontera del Cono Sur, se sostuvo en parte en la interesada actuación de agrimensores, técnicos, ingenieros y topógrafos que, claramente puestos al servicio de los intereses empresariales volcados a la explotación extensiva del quebracho y a la actividad extractiva taninera, avanzaron sobre territorios fiscales actuando, inclusive, contrariamente a la normativa conformada por las leyes de remate de tierras fiscales y por los principios del uti possidetis vigentes.

         Las complejas discusiones teóricas y jurídicas que sostuvieron los gobiernos paraguayo y boliviano acerca del papel de las "fronteras", frente al rol jugado por los "límites" territoriales, constituyen, finalmente, el telón de fondo de este análisis histórico que combina una mirada puntual sobre un caso judicial con una aproximación general acerca de la política de entrega de tierras fiscales y la consolidación de latifundios en el marco de la integración del Cono Sur latinoamericano a la economía mundial. La soberanía en el Gran Chaco por parte de Paraguay, Argentina y Bolivia, países que navegaron entre innumerables disputas territoriales entre 1860 y 1940, se basó en una serie de elementos ceñidos a los derechos de propiedad, al ejercicio de la posesión civil, a la ocupación pacífica y continuada, y a la práctica legislativa y administrativa real en el territorio.

         En el año 2005 el Senado paraguayo consideró que 700.000 ha constituían un latifundio y dispuso la enajenación de 52.000 ha del total de la propiedad que la "Secta Moon" poseía en el Chaco Boreal, a unos 800 km al norte de Asunción, en las cercanías de la frontera con el estado brasileño de Mato Grosso do Sul. El Senado se justificó diciendo que la "Secta Moon" "en siete años no hizo nada y, además, estaba pagando sueldos de hambre a unos pocos empleados", aproximadamente medio centenar fijo y 350 ocasionales. Los indígenas representaban más del 60% de la población de la localidad pero eran propietarios de menos del 2% de la superficie; de los 7.000 pobladores, aproximadamente un tercio pertenecen a la etnia Maskoy. Unos 360 campesinos caminaron 156 km durante seis días desde el Kilómetro 156 de la Ruta Transchaco y se manifestaron contra la "Secta Moon" pidiendo la expropiación de 52.000 hectáreas que abarcan parte del pueblo y sus alrededores. En ese contexto, Puerto Casado se reinstaló en el discurso boliviano-paraguayo gracias a la resistencia de los pobladores expresada a través de una movilización hacia Asunción. De acuerdo a la información brindada por La Capital rosarína del 18 de julio de 2005, se conoce esa movilización como "la marcha más larga de la historia paraguaya".

         El 29 de julio de 2005 Paraguay propuso oficialmente a Bolivia establecer una agenda estratégica bilateral en el sector energético. El encuentro para el estudio de opciones se realizó en Tarija, región que precisamente busca nuevos mercados para su producción gasífera. El punto tercero del acta de la reunión binacional menciona específicamente "una propuesta para desarrollar un proyecto binacional que vincule las áreas de producción gasífera de Bolivia con el Puerto La Victoria (ex Puerto Casado), en el marco del artículo 7 del Tratado de Paz, Amistad y Límites que estableció el 21 de julio de 1938 la obligación de Paraguay de otorgar a Bolivia un puerto franco en Puerto Casado. Este tratado adquirió particular relevancia en el proyecto de construcción del gasoducto. Limitaciones establecidas en la ley de hidrocarburos impiden a Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB) realizar inversiones fuera del país para el procesamiento petrolero. De acuerdo a este pacto, Bolivia tendría legitimidad para instalar una planta refinadora o petroquímica en la localidad casadeña sin que YPFB viole la ley de hidrocarburos. Mientras tanto, la empresa fue denunciada por evasión fiscal por el senador Domingo Laíno. La "Secta Moon" vendió su propiedad así como 10.000 cabezas de ganado bovino, clausuró sus actividades, cesanteó al personal y confirmó el cese de sus actividades comerciales en la localidad de Puerto Casado. El propio diario La Capital, publicado en la ciudad de Rosario, los días 9 y 10 de agosto de 2005 se informó que el gobierno paraguayo consideraba extraño el origen de la empresa de Carlos Casado. Dado que el español no había protocolizado sus tierras chaqueñas, la concesión de tierras había sido corrupta. Era, por ende, la base de la situación actual de los paraguayos.

         El gobierno paraguayo pidió al apoderado de la empresa en la ciudad de Rosario más información particular sobre los lotes 64 y 65. Se le respondió que la transacción figuraba en la página 315 del inventario de bienes levantado por J. Daniel Infante en 1899 y que fue conservado en los Archivos de los Tribunales Provinciales de Rosario. Al mismo tiempo, el diario La Capital consignó que en el año 1886 Carlos Casado adquirió en subasta pública dos lotes en la ribera del río Paraguay, lo cual legitimaba los derechos de la empresa. Pero si se revisa el inventario, es posible comprobar que el español Infante registró los lotes afirmando que la compra había sido realizada por Carlos Casado al español José Monte el 24 de septiembre de 1889, según la escritura levantada en Asunción por Gerónimo Pereira Cazal. Infante agregó que el propio gobierno paraguayo tasó los lotes en $ 20.000. Lo más llamativo es que en ese espacio concreto de los lotes 64 y 65, J. Daniel Infante no pudo identificar ningún heredero (Dalla-Corte Caballero, 2007 b). Sólo nombró a Carlos Mateo Casado Sastre, el hijo del español Casado del Alisal y de Ramona Sastre Aramburu, como albacea testamentario. Al primogénito le encargó la tarea de incorporar al capital familiar "las veinte leguas paraguayas de tierra constituidas por los lotes número 64 y 65 del plano catastral del Chaco Paraguayo sobre la margen derecha del Río Paraguay con una legua de frente al Río y 10 de fondo cada lote"138. El conflicto sigue presente en la vida de los "casadeños", en la vida de los paraguayos y en la vida de los argentinos.

         El análisis propuesto en esta obra, no obstante, busca superar la mirada, tanto negativa como positiva, que se ha dirigido a las prácticas de Carlos Casado del Alisal y a la actitud asumida por el gobierno paraguayo en el momento en que se produjo la concentración de tierras en el Chaco Boreal. Es decir, no trata de considerar los fenómenos de corrupción per se ni de alimentar la imagen del personaje ilustre, sino de reconstruir la trama que hizo posible hacer de Casado, y de otros empresarios como él, los máximos beneficiarios de un modelo económico que tiene impacto hasta el día de hoy y que se fundamenta específicamente en la posesión de tierras. El papel jugado por los terratenientes, identificados históricamente como grupo oligárquica, sigue siendo objeto de debate, tanto por los límites de su condición de clase dominante con posibilidades de cooptar el Estado, como por su capacidad de diversificar creativamente sus intereses económicos en aras de hacer sobrevivir la empresa con relativo éxito (Ferrer, 1963; Reguera, 2006 y 2007).

         Gracias a la información pública ofrecida por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires sabemos que la Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras mantiene como actividad principal la fabricación de extracto de quebracho y explotación de montes y estancias, aunque también se dedica parcialmente al sector inmobiliario, agrícola-ganadero y comercial. Su domicilio continúa siendo la avenida Figueroa Alcorta y el piso 15 de la avenida Leandro N. Alem N° 855 de la Capital Federal argentina, pero concentra a su vez diversas operaciones en la República del Paraguay. En el Chaco Paraguayo posee 310.000 ha, en las que cultiva pastos para ganadería. Sus miembros participan en el Alarion Financial Bank del estado de Florida y también actúan en el Mercado de Valores de Buenos Aires. Entre las empresas vinculadas a la Sociedad Anónima Carlos Casado fundada en el año 1909 encontramos a la Rincón S.A.G.; a la Servifin Sociedad Anónima; al Banco Sudameris; a la Hispano Paraguaya Sociedad Anónima que conserva el nombre de la antigua empresa de Carlos Casado del Alisal en el marco de su creación de Nueva España en el Chaco Boreal; a la Multimedia Sociedad Anónima Paraguay; a la Corporación del Norte Sociedad Anónima; a la Parsipanny Corp Sociedad Anónima Uruguay; a la Puerta de Segura Sociedad Anónima; a La Micaela Sociedad Anónima Argentina; a la Cresca Sociedad Anónima Paraguay. En Boquerón se conserva la granja Retiro Carlos Casado Sociedad Anónima considerada un punto característico del espacio paraguayo.

         La Sociedad Anónima Carlos Casado participa en el grupo español San José y con negocios en los sectores agropecuario e inmobiliario. Se ha asociado con la también argentina Cresud a partes iguales para expandir sus negocios en Paraguay, es decir, para la explotación agrícola, ganadera y forestal. La Sociedad Anónima Carlos Casado Limitada Compañía de Tierras reconoce como fecha de constitución el 29 de noviembre de 1909, pero hoy la emisión de las acciones está a cargo de CADO y CADO5. El número de acciones son 37.528.357 y su capital autorizado es de $ argentinos 35.000.000. Su capitalización empresarial es de $ argentinos 280.000.000, siempre gracias a las fichas técnicas de "Bolsar" que legitima la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA). Actualmente los titulares desde el año 2001 son Ángel María Cávanagh Casado Sastre, Luis María Cávanagh Casado Sastre y Diego Eduardo León Casado Sastre, bisnietos de Carlos Casado del Alisal; y desde el año 2008, Adalmo Juan José Gabbi, Roberto Álvarez y Carmen N. Sosa.

         Con todo, y pese a los torbellinos que supone la economía mundial, la empresa de origen español Carlos Casado S. A. persistió a lo largo de los siglos XIX y XX y lo que va del XXI, uniendo los destinos de España, Argentina y Paraguay (Casilda Bejar, 2002). Pero en el año 2008 se ha producido una importante reconfiguración de la compañía: el cambio más significativo y visible se ha dado en su directorio, que está lejos de representar a la otrora poderosa familia Casado. Diego Eduardo León Casado Sastre, que fuera presidente hasta finales de 2007, cubre el cargo de vicepresidente; Roberto Álvarez es director secretario cuando antes era director titular; y los directores titulares son Adelmo Juan José Gabbi, que antes actuaba como vicepresidente, y Juan Lema Devesa. La presidencia es ejercida por Jacinto Rey González, indicio de que la empresa ha sido incorporada recientemente por el holding español Grupo San José del que Rey González es titular.

         El Grupo San José surgió en 1975 y tiene hoy una gran actuación empresarial en más de una decena de países como Portugal, Estados Unidos, Francia, Alemania, Marruecos, Argentina, México, Perú, Panamá y Cabo Verde. Desde el año 1982 el Grupo San José inició una estrategia de diversificación hacia las actividades de la construcción, inmobiliaria, industrial, comercial e inversión, pero una de las operaciones más importantes fue la OPA realizada sobre Parquesol, adquisición que le permitió entrar en el mercado bursátil y fortalecer sus inversiones en el mercado inmobiliario. El Grupo San José conserva su sede social en Pontevedra y su sede operativa en Madrid.

         El Grupo San José controla las siguientes empresas. En primer lugar, en el sector de la construcción, a nivel nacional, la Constructora San José contiene a Cartuja I, Constructora Ávalos, C y C, EBA, Alcava, Balltagi, y a nivel internacional, Constructora San José Representação Portugal (con sede en Oporto), Constructora Udra Ltda. (con sede en Lisboa), San José France (con sede en París), SJB Múllroser Baugesellschaft y San José BAU (ambas con sede en Berlin), San José Construction Group (con sede en Washington), San José Argentina (con sede en Buenos Aires), CIMSA Argentina (con sede en Mendoza), Constructora San José Uruguay (con sede en Colonia), San José Perú y Esparq Construcción (ambas con sede en Lima), CPA (con sede en Panamá). En segundo lugar, en el sector industrial, UDRA Industrial contiene a nivel nacional las empresas Tecnocontrol, Tecnocontrol Servicios, Tecnocontrol Sistemas de Seguridad, Sefri Ingenieros y Artel Ingenieros, y a nivel internacional Tecnoartel Argentina (con sede en Buenos Aires) y Sefri Maroc (con sede en Casablanca). En tercer lugar, en el sector inmobiliario, Inmobiliaria Udra se compone a nivel nacional por Douro Atlántico S.L., Copaga, Pontegran, y a nivel internacional por Douro Atlántico S. A., Burgo Fundiarios, Udra Argentina (con sede en Buenos Aires) y Esparq (con sede en Lima), y en relación a Desarrollos Urbanísticos, a nivel nacional por Desarrollo Urbanístico Chamartin (DUCH) y a nivel internacional por Inmobiliaria Europea de Desarrollos Urbanísticos (IEDU) y Inmobiliaria Americana de Desarrollos Urbanísticos (IADU). En cuarto lugar, en el sector comercial, la distribución queda a cargo de Comercial UDRA, Arserex, Basket King, Outdoor King, Fashion King, Running King y Trendy King, y la explotación a cargo de una cadena de tiendas. En quinto lugar, en el sector inversiones, se compone de Bodegas Altanza, Corsabe, Unirisco, Grupo Filmanova y Xornal Galinet.

         En los primeros meses del año 2008 la constructora Grupo San José adquirió la Sociedad Anónima Carlos Casado tras establecer un acuerdo con las empresas Patagonia Bioenergía y Celulosa Argentina. Lo hizo a través de Tecnoartel Argentina pagando aproximadamente 28,8 millones de dólares, equivalentes a 23 millones de euros al cambio de mediados de aquel año, por lo cual la empresa pasó a tener una participación del 39,9%. Grupo San José, que es la primera accionista de Parquesol, señaló incluso su interés por seguir comprando acciones de la Sociedad Anónima Carlos Casado a medida que evolucione la cotización bursátil (Dalla-Corte Caballero, 2008 b). Su finalidad es realizar inversiones agrícolas, ganaderas, forestales, turísticas, pero principalmente su mirada se dirige al biodiesel. La presidencia del español Jacinto Rey González desde el año 2008 cierra este libro, a sabiendas de que se trata de una historia inconclusa como la propia historia económica del Cono Sur latinoamericano.

 

 

 

 

NOTAS

 

1Actas y documentos de las Conferencias de plenipotenciarios bolivianos y paraguayos realizadas en Buenos Aire. 1929. La Paz, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República de Bolivia-Escuela Tipográfica Salesiana.

45 CDICT, expediente del juicio seguido por Genara Casado Sastre de Magrane contra

la Sociedad Rosarina de Campos y Bosques sobre reivindicación de un lote en el Chaco Paraguayo, 1916, caja 12, leg. 468, que incluye la copia de la sentencia del Juzgado de Asunción del Paraguay del 13 de diciembre de 1913, absolviendo a la Sociedad Rosarina de Campos y Bosques y no dando lugar a la nulidad de procedimientos, acción reivindicatoria y demanda sobre percepción de frutos entablada por Genara Casado Sastre de Magrane, así como la sentencia del 14 de diciembre de 1916 y copia de la documentación de la Cámara de Apelación en lo Civil presidida por Luis C. Ortellano y formada por los conjueces sorteados Esteban Gorostiaga y Enrique L. Pinto, cubriendo la secretaria B. Elíseo Riquelme.

46 CDICT, cartas y documentación referente al caso Juan María Bigorday y otros, medidas previas, Copiador de cartas, mes 8 (1877-1915), f. 192-196, f. 214.

47 APN-R, escritura de venta de Ladislao Monte a Carlos Casado, 8 de enero de 1886, testigos Juan Campodónico y Arsenio Maseras, de 300 leguas cuadradas o suertes tierras en el Chaco de la República del Paraguay, cuarta zona, quinta clase, Escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril).

48 APN-R, escritura de contrato de la sociedad bajo la razón de Larrucea, Monte y Compañía, 2 de enero de 1886, formada por Fernando Larrucea, José Monte y Gabriel Castet, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

49APN-R, escritura de venta de José Monte a Carlos Casado, 8 de enero de 1886, de

200 leguas cuadradas de lotes 150 y 160 ubicados en el territorio del Chaco de la República del Paraguay, cuarta zona, quinta clase, testigos Juan Campodónico y Arsenio Maseras, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1(2 enero a 28 de abril).

50 APN-R, escritura de venta por valor de $ 2.000 mn de Higinio M. Alegre a José Monte, 23 de enero de 1886, terreno en Posadas, provincia de Corrientes, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril).

51APN-R, escritura de venta de José Monte a Carlos Casado, 29 de abril de 1886, en territorio del Chaco, segunda zona, cuarta clase, lotes 70, 71, 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, de 100 leguas cuadradas, según la clasificación hecha por el agrimensor público Antonio Codas, adquiridas al Estado del Paraguay según la ley del 16 de julio de 1885, escritura del ministro del Interior Juan A. Mesa del 6 de abril de 1886, ante el escribano del gobierno paraguayo Pedro A. González, testigos Antonio Ferrer y Pedro Mancera, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

52 APN-R, escritura de venta de Carlos María Palacios a Carlos Casado, 8 de enero de 1886, de 200 leguas cuadradas de lotes 150 y 160 ubicados en el territorio del Chaco de la República del Paraguay, cuarta zona, quinta clase, testigos Juan Campodónico y Arsenio Maseras, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1(2 enero a 28 de abril).

53APN-R, escritura de venta de Carlos María Palacios a Carlos Casado, 29 de abril de 1886, en territorio del Chaco, segunda zona, cuarta clase, lotes 103, 104, 105, 106, 107, 108, de 70 leguas cuadradas, según la clasificación hecha por el agrimensor público Antonio Codas, adquiridas al Estado del Paraguay según la ley del 16 de julio de 1885 por intermedio del apoderado José Monte, escritura del ministro del Interior Juan A. Mesa, ante el escribano del gobierno paraguayo Pedro A. González, testigos Arsenio Maseras y Juan Jackson, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

54 APN-R, escritura de venta de Eloy Palacios a Carlos Casado, 19 de marzo de 1886, de los lotes 166 y 169 en el Chaco Paraguayo, cuarta zona, quinta clase, testigos José N. Puccio, Antonio Ferrer y Juan Dam, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril). Como en todos los casos, las compras se hicieron con arreglo a la ley del 16 de julio de 1885.

55 APN-R, escritura de venta de Juan María Bigorday a Carlos Casado, el 19 de marzo de 1886, de los lotes 177 y 188, de 100 leguas cuadradas cada uno, adquiridos al Estado paraguayo por intermedio de Sebastián Brun y Nicolás Angulo, testigos José N. Puccio, Antonio Ferrer y Juan Dam, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril).

56 APN-R, escritura de venta de Carlos Casado a Juan María Bigorday, 8 de junio de 1886, propiedad en Villa Zavalla, departamento San Lorenzo, provincia de Santa Fe, testigos Alberto Arrué y José N. Puccio, y escritura de venta de José Mazza a Juan María Bigorday, 15 de junio de 1886, propiedad en Rosario, testigos Manuel López Zamora y Juan Campodónico, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

57 APN-R, escritura de venta de Juan Dam a Carlos Casado, 29 de abril de 1886, en territorio del Chaco, segunda zona, cuarta clase, lotes 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89 y 90 de 100 leguas cuadradas, según la clasificación hecha por el agrimensor público Antonio Codas, adquiridas al Estado del Paraguay según la ley del 16 de julio de 1885, por intermedio del apoderado José Monte, escritura del ministro del Interior Juan A. Mesa del 6 de abril de 1886, ante el escribano del gobierno paraguayo Pedro A. González, testigos Arsenio Maseras y Juan Campodónico, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

58 APN-R, poder especial de Fernando Larrucea y Gaztañazatorre a su padre Víctor Larrucea, 31 de julio de 1886, para que contraiga matrimonio con Benita Albisina, testigos Juan Campodónico y José N. Puccio, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

59 APN-R, escritura de venta de Fernando Larrucea a Carlos Casado, 8 de enero de 1886, el lote 171 de 100 leguas cuadradas en el Chaco, cuarta zona, quinta clase, por intermedio de su apoderado Braulio Aztecota que adquirió al Estado de Paraguay, escritura del escribano Mayor de Gobierno de Asunción, José Goyburu, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril); APN-R, escritura de venta de Fernando Larrucea a Carlos Casado, 28 de abril de 1886, del lote 179 de 100 leguas cuadradas en el territorio del Chaco de la República del Paraguay, según escritura del 12 de febrero de 1886 del ministro del Interior Juan A. Mesa y escribano José Goyburu, testigos Pedro Mancera y Arsenio Maceras, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril). Poco tiempo después, habiendo constituido formalmente la Fernando Larrucea y Compañía con Gabriel Castet y José Monte, decidió formalizar su matrimonio con la bilbaina Benita Albisina, que entonces tenía 19 años de edad y residía en Portugalete, otorgando poderes a su padre, Victor Larrucea; APN-R, poder especial de Fernando Larrucea y Gaztañazatorre a su padre Víctor Larrucea, 31 de julio de 1886, para que contraiga matrimonio con Benita Albisina, testigos Juan Campodónico y José N. Puccio, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

60 APN-R, escritura de venta de Gabriel Castet a Carlos Casado, 29 de abril de 1886, en territorio del Chaco, cuarta zona, quinta clase, lote 189 de 70 leguas cuadradas, adquiridas por el apoderado Braulio Aztecona a Francisco Angulo y éste al ministro del Interior Juan A. Mesa el 5 de enero de 1886, ante el escribano José Goyburu y Gerónimo Pereira Cazal, el 20 de febrero de 1886, testigos Arsenio Maseras y Juan Campodónico, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

61 APN-R, poder especial de Carlos Casado a José Monte, 9 de enero de 1886, testigos Juan Campodónimo y Arsenio Maseras, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril).

62 APN-R, escritura de contrato de la sociedad bajo la razón de Larrucea, Monte y Compañía, 30 de abril de 1886, formada por Fernando Larrucea, José Monte y Gabriel Castet, testigos Juan Campodónico y Pedro Mancera, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

63APN-R, poder general otorgado por Fernando Larrucea y Compañía (José Monte y Gabriel Castet) a Higinio M. Alegre, residente en Asunción del Paraguay, 12 de julio de 1886, testigos Carlos Castilla y Pedro Mancera, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto).

64 CDICT, cuestionario presentado por el Dr. José Monte en nombre de la Sociedad La Selvática, Rosario, 1907, caja 9, leg. 328.

65 "El porvenir de la América Latina" de Federico Rahola, RM, IX, 96, noviembre 1909,

pp. 2100-2101; RM, VIII, 76, 1 de marzo de 1908, p. 1470; RM, IX, 95, octubre de 1909, p. 2097; RM, VIII, 78,1 de mayo de 1908, p. 1510; RM, IX, 89, 1 de abril de 1909, p. 1889; "La emigración moderna" de Carlos Malagarriga, RM, IX, 88, 1 de marzo de 1909; RM, IX, 87, 1 de febrero de 1909; RM, IX, 90, 1 de mayo de 1909, p. 1941.

66 ATPR, expediente de apertura y protocolización del testamento de Carlos Casado, Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de Rosario, segunda circunscripción judicial, juez Federico Molina, iniciado el Í de julio de 1899 y sentenciado el 5 de julio de 1899, serie C, t. 151, que incluye el acta del encargado del Registro Civil, Ángel Alfonso.

67 APN-R, escritura de venta de Gabriel Castet (o Castell) a Federico Henrich y Desiderio Marquardt, 15 de febrero de 1886, del lote 184 de 100 leguas cuadradas en el territorio del Chaco en la República del Paraguay, testigos Alberto Arrué y Juan Arrosagaray, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril).

68 APN-R, poder especial de Federico Henrich y Desiderio Marquardt a José Monte (vecino de Rosario y residente en Asunción del Paraguay), 16 de febrero de 1886, testigos Manuel Cilvetti y Alberto Arrué, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril).

69APN-R, escritura de venta de Federico Henrich y Desiderio Marquardt a Carlos Casado, 19 de marzo de 1886, lote 184 de 100 leguas cuadradas en el territorio del Chaco en la República del Paraguay, testigos José N. Puccio y Antonio Ferrer, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril),

70APN-R, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 1 (2 enero a 28 de abril), Desiderio Marquardt y Federico Henrich vendieron tierras que habían comprado a Samuel B. Hale y Compañía a nombre de Casado: a Juan Hogstedt, 31 de marzo de 1886, testigos Antonio Ferrer y José N. Puccio; a Santiago Oliva y Eugenio Müller, ambos del 31 de marzo de 1886, y a Emilio Riva, 1 de abril de 1886, testigos Pedro Mancera y Alberto Arrué. También escritura de venta de José N. Puccio a Desiderio Marquardt y Federico Henrich, 8 de abril de 1886, testigos Juan Campodónico y Alberto

 

Arrué. APN-R, escribano Javier Munuce, año 1886, tomo 2 (28 abril a 11 agosto), escritura a Juan Errauspe 18 de mayo de 1886, testigos Arsenio Maseras y Juan Campodónico; a Luis Freri y Luis Brunello, 31 de mayo de 1886, testigos Pedro Mancera y Juan Arrosagaray.

 

71 ATPR, expediente de sucesión de Carlos Casado del Alisal e inventario y partición de J. Daniel Infante, Rosario, 1899, apoderado Diego del Castillo, Juzgado Civil y Comercial de la cuarta nominación, segunda circunscripción judicial, segunda secretaría, serie C t. 267, que incluye la actuación de Juan Chávarri del Alisal por la sucesión de su hermano Braulio Chávarri del Alisal, concretamente Herederos de Braulio Chávarri del Alisal, incidente de separación de patrimonio N° 937; recusación N° 936; recurso directo de Juan Chávarri del Alisal N° 2.450; recurso directo de Juan Chávarri del Alisal N° 2.451, exp. 942; Juan Chávarri del Alisal oponiéndose a partición de herencia y venia para vender.

72 MAHM, escritura de dación en pago otorgada por el albacea de la sucesión de Carlos Casado del Alisar (Carlos Mateo Casado) a favor de Ramona Sastre Aramburu, escribano Pantaleón Egúrvide, secretaria 22 del Juzgado de Segunda Nominación, Rosario, 1906, incluye copia de los prenotados de la partición practicada en los autos sucesorios del año 1900.

73En original, "Mentionnons ensuite une grande fabrique de tanin, dans le Chaco, qui apartient á Don José Casado. Il possédait au début plus de 5.000.000 d `hectares de bois de fer et de palmeraies; il a dû en vendre quelques lots pour augmenter son capital argent. L’installation de la fabrique couta 625.000 francs. Il y a lá un chemin de fer intérieur de 50 kilométres, des scteries, des machines perfectionnées pour extraire le tanin des ateliers de fonderie et de meubles de luxe, et un poste d’électricité ou laboratoire. On y cultive le tabac, le coton, le matis, le manioc, la luzerne, le tréfle, etc., pour nourrir une nombreuse population ouvriére et plus de 20.000 tétes de bétail. L’éstablissement posséde des bateaux á vapeur pour son service" (Báez, 1927: 107-108).

74CDICT, expediente del juicio seguido por Genara Casado Sastre de Magrane contra la Sociedad Rosarina de Campos y Bosques sobre reivindicación de un lote en el Chaco Paraguayo, 1916, caja 12, leg. 468.

75En original, "Il y a de grands bois de quebracho dans le Chaco; les arbres atteignent

une hauteur moyenne de 8 métres; leur diamétre est d’un demi-métre. Le bois est extraordinairement dur, tenace et inattaquable á l’eau et aux agents atrnosphériques; poids spécifcque: 1,232 á 1,329. Le quebracho peut donner 20 % de tanin pur. D’une tonne de quebracho, on tire 70 % de tanin pur. Le quebracho sert non seulement á l’industrie du tanin, mais aussi á diverses constructins: chemins de fer (billes, traverses), bateaux, ponts, trauaux hydrauliques, etc. L’Allemagne, l’Amérique du Nord, L’Argentine, la Belgique, la France, l’Italie, la Russie emploient une quantité enorme de tanin pour leurs industries, et de bois de quebracho pour leurs chemins de fer" (Báez, 1927: 110).

76 La cuestión ferrocarrilera en el Congreso Nacional. 1907. Asunción, Talleres Nacionales de H. Graus.

106MAHM, reproducción de la Escritura N° 431 de constitución de sociedad civil Sucesores Carlos Casado, Buenos Aires, 17 de diciembre de 1925, documento suelto.

107MAHM, reproducción de la Escritura Nº 431 de constitución de sociedad civil Sucesores Carlos Casado, Buenos Aires, 17 de diciembre de 1925, documento suelto.

108Las colonias mennonitas en el Chaco Paraguayo. 1934. Ministerio de Economía, Imprenta Nacional, Asunción, República del Paraguay.

109Las colonias mennonitas en el Chaco Paraguayo. 1934. Ministerio de Economía, Imprenta Nacional, Asunción, República del Paraguay, pp. 5-9, 41-59.

110Actas y documentos de las Conferencias de plenipotenciarios bolivianos y paraguayos realizadas en Buenos Aires. 1929, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República de Bolivia-Escuela Tipográfica Salesiana, La Paz.

111Documentos relativos a la agresión del Paraguay contra el fortín boliviano Vanguardia. 1929, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto-Editorial Renacimiento, La Paz, III-V

112"Reducción de tribus indígenas, ley sancionada por el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación Paraguaya, Asunción, 7 de setiembre de 1909, presidente del Senado Juan Bautista Gaona Figueredo, presidente de la Cámara de Diputados Ramón L. Castro"; "Decreto de 15 de setiembre de 1909 reglamentando la ley de Reducción de tribus indígenas, de 7 de setiembre de 1909, refrendado por Emiliano González Navero y Manuel Gondra", ambos documentos en Anuario Pezzini, Guía Anuario del Paraguay 1927-1928, Guía de la Capital y de 218 poblaciones. 1928, Asunción, pp. 60-64.

113AGHRE, Oficio Confidencial 8 de Legación de Chile en Paraguay (Enrique Gallardo Nieto), Asunción, a MRECH, Santiago, "Informaciones militares", 14 de febrero de 1920, v. 840, de 18-02-1919 a 30-12-1920.

114AGHRE, Oficio Confidencial 17 de Legación de Chile en Paraguay (Enrique Gallardo Nieto), Asunción, a MRECH, Santiago, 18 de agosto de 1921, v. 860, de 07-011921 a 31-12-1921.

115AGHRE, Oficio Confidencial 16 de Legación de Chile en Paraguay (Enrique Gallardo Nieto), Asunción, a MRECH, Santiago, 3 de agosto de 1921, v 860, de 07-01-1921 a 31-12-1921, reproduce la carta de José Luis Larrain, Palma Chica, a Gallardo Nieto, Asunción, 16 de julio de 1921.

116AGHRE, Oficio Confidencial 2 de Legación de Chile en Paraguay (Gonzalo Montt

Rivas, Encargado de Negocios de Chile en Paraguay), a MRECH, "Política exterior del Paraguay", 27 de marzo de 1922, v. 909, de 06-01-1922 a 12-12-1922.

117AGHRE, Oficio Confidencial 339/111 de Legación de Chile en Paraguay, 23 de octubre de 1935 "Salida del Paraguay por Brasil", v. 1478, Oficio Confidencial de Legación de Chile en Paraguay (Figueroa Sánchez) al MRECH de 02-01-1935 a 18-12-1935.

118AGHRE, Oficio Confidencial 190 de 14 de diciembre de 1934, v. 1423, Oficio Confidencial de Legación de Chile en Paraguay (García de la Huerta) al MRECH (Cruchaga) de 07-01-1934 a 31-12-1934.

119Paraguay-Bolivia, Protocolos y Notas cambiadas. 1927. Ministerio de Relaciones Exteriores, Imprenta Nacional, Asunción, p, 37.

120En el original, "The Chaco problem sprang from the lack of precision in the jurisdictional delimitations of the different administrative divisions of the Spanish colonial Empire in America... Paraguay and the Chaco practically form one indisoluble geographic unit" (Estigarribia, 1969: 123-124).

121En el original, "Apart from Villa Militar there existed no water supply except on the Paraguay River, and to bring water from there was impossible, because in the first place, the railroad from Puerto Casado did not possess sufficient material for its transportation, and further because we had no truths to accomplish transportation in the second stage, namely, from Punta Rieles (railroad terminal) to the troops. In such a plight there was no other alternative but to take Boquerón, which had water. Until that day I had made every effort compatible with the struggle to economize the lives of our soldiers, but pressed by this ominous information a decision to subdue the enemy positions at the cost of any sacrifice had to be made, and this I resolved to do"(Estigarribia, 1969: 123-124).

122En el original, "to the opening of the road, which previously I had ordered, from Punta Rieles directly to Camacho" (Estigarribia, 1969).

138ATPR, expediente de sucesión de Carlos Casado del Alisal e inventario y partición

de J. Daniel Infante, Rosario, 1899, apoderado Diego del Castillo, Juzgado Civil y Comercial de la cuarta nominación, segunda circunscripción judicial, segunda secretaría, serie C, t. 267.

 

 

 

 

 

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