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TERESA GONZÁLEZ MEYER
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TERESA GONZÁLEZ MEYER


Datos biográficos:

TERESA GONZALEZ MEYER : Hija de Juan González Peralta y Bonifacia Meyer Sanguina, nacía Teresa González Meyer el 28 de noviembre de 1950, en Asunción. El matrimonio tuvo un total de tres hijos, por lo que Teresa tiene dos hermanos, Graciela y Juan Alberto. Con el “Nene” Bibordá tuvo a su único hijo: Juan Pablo.

Teresa cursó sus estudios primarios en la Escuela General Díaz, ya en la segunda mitad de los años 50, en que el país soportaba una severa crisis económica, sobre todo de persistente devaluación monetaria, en lo económico, y se debatía entre confirmar o remover la hasta entonces reciente dictadura encabezada por el general Alfredo Stroessner, en lo político. Hechos relevantes como la huelga general de 1958, la crisis política de 1959 y la guerrilla de 1960 tomaron a Teresa cuando aún era niña.

Concluidos sus estudios primarios, se inscribió en el Colegio Inmaculado Corazón de María para la Secundaria. Esa época era de extendida influencia de la Iglesia Católica en el área educativa. De hecho, constitucionalmente el Paraguay de ese entonces reivindicaba el Cristianismo Católico, Apostólico y Romano, como religión oficial, al punto que uno de los requisitos para acceder a la primera magistratura era el de ser católico apostólico romano. Bajo el alero de ese tipo de disposiciones, las diversas congregaciones recibían un fuerte apoyo estatal, lo que les permitía, a su vez, incursionar con fuerza en ciertas áreas, como la Educación.

Pero el hecho de estudiar en un colegio religioso no equivalía mecánicamente a tener una fuerte formación religiosa había una razonable dosis de flexibilidad, que posibilitaba incluso que los adherentes de otras sectas o mismo los no-religiosos, estudiasen en cualquiera de las instituciones.

Pero fue después de la Secundaria, cuando Teresa ingresó a la Facultad de Arquitectura que ciertas inclinaciones se definieron con claridad. Estaba buscando formas de expresión de lo bello y no es poco lo que sus propios estudios universitarios le aportaron para su sólida formación artística, como actriz de teatro.

TIEMPOS RENOVADOS

Los años 60 del siglo XX fueron especialmente prolíferos en nuevas situaciones. No solamente fue la década de la carrera espacial y de la carrera armamentista; fue, sobre todo, una década de profunda revisión de paradigmas, de surgimiento de vigorosos movimientos de masas, que cambiaron no apenas el modo de ver las cosas de mucha gente, sino el modo de operar.

A modo de apretada síntesis se hará rápida mención a los procesos que moldearon los años 60 del siglo XX, de modo que se entienda bajo qué condiciones emergieron las nuevas propuestas políticas y estéticas en el Paraguay:

Revolución cubana: En rigor, el 1º de enero de 1959 ingresaron las fuerzas revolucionarias lideradas por Fidel Castro en La Habana, capital de Cuba, pero fue a comienzos de los años 60 que Castro declaró que la revolución caminaba al socialismo.

Derechos Civiles en los EE UU: Si bien la lucha contra la discriminación racial en los EE UU había comenzado en la segunda mitad de los años 50, fue en la década del 60 que se dieron las más imponentes movilizaciones, hasta que en 1968 se produjo el cobarde asesinato del líder negro Martín Luther King.

Muerte del Che: Ernesto “Che” Guevara fue uno de los principales dirigentes de la Revolución Cubana hasta 1965. Después combatió en el Congo y en Bolivia entre 1965 y 1967, donde terminó asesinado por el ejército boliviano, asesorado por agentes de inteligencia de los Estados Unidos.

El mayo francés: Generalizada protesta en Francia, que arrastró fundamentalmente a jóvenes. Se plegaron después los trabajadores y entre mayo y junio el sistema capitalista sintió temblar sus bases. Las jornadas de protesta se extendieron a otros países europeos y americanos.

La Primavera de Praga: Se le dio ese nombre al período de liberalización que se vivió en Checoslovaquia entre el 5 de enero y el 20 de agosto de 1968. Los tanques de la Unión Soviética terminaron con la fiesta y los dirigentes liberalizantes fueron detenidos y llevados a Moscú.

El “Cordobazo”: Se le dio ese nombre a la imponente movilización juvenil, acompañada por los trabajadores, que sacudió no solamente la ciudad de Córdoba, sino toda la Argentina. Se produjo el 29 de mayo de 1969 y causó la caída del dictador militar Juan Carlos Onganía.

Anti-Guerra de Vietnam: Entre 1965 y 1975 millones de estadounidenses ganaron las calles para protestar contra la Guerra de Vietnam. La experiencia iría a constituirse en la mayor movilización social pacifista ya conocida.

Conflicto chino-soviético: Crisis en las relaciones entre las dos repúblicas socialistas, que se inició a finales de 1950 y ganó especial fuerza en los años 60. Una de las consecuencias, a nivel mundial, fue la división de los partidos comunistas en pro-chino y pro-soviético.

Lucha armada: La región, sobre todo con tres paradigmas cercanos, en Uruguay y Argentina, se vio sacudida por la lucha armada. Los “Tupamaros”, en Uruguay, durante los años 60 y comienzos de los 70. Los “Montoneros” y el Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, en Argentina.

Eran tiempos de renovación generalizada: Concilio Vaticano II, rock, “The Beatles”, movimiento hippie, “paz y amor”, “revolución sexual”, viaje del hombre a la luna. Más adelante, en los 70, se tendría la rápida descolonización de África y la derrota de Estados Unidos en Vietnam…

En ese contexto mundial emerge en el Paraguay, al igual que en otras latitudes, nuevas propuestas políticas y estéticas. Desde el punto de vista político, fue el período en que surgió la llamada “nueva izquierda”; desde la perspectiva estética, nuevas formas y canales de expresión, pero sobre todo una propuesta abiertamente comprometida con los cambios.

Es en ese contexto global, precisamente, que Teresa González Meyer acompañó a los de su generación y con ellos apostó a crear y contribuir.

NUEVAS PROPUESTAS

Las propuestas estéticas renovadas de los años 60 y 70 se expresaron sobre todo en diversas manifestaciones: poesía, música, teatro, ensayos,…

Desde esa restringida perspectiva, imposible de retratar por completo en un corto espacio físico, se puede resaltar que las experiencias de más extendida influencia en el país fueron:

Poesía: Sobre todo el funcionamiento del Taller Manuel Ortiz Guerrero, que tuvo en “Moncho” Azuaga a uno de sus principales propulsores, espacio donde se elaboraron poemas de extraña belleza y de visible coraje; poemas que no solamente representaban nuevas propuestas estéticas, sino un renovado y definido compromiso. En similar medida, fue el período en que todavía adolescentes fundaban “Academias Literarias” en los colegios y expresaban sus protestas contra la sociedad carente de equidad que se les ofrecía.

Música: En el campo de la renovación musical, propiamente, no hay lugar a dudas sobre que el máximo exponente fue “Maneco” Galeano, autor e intérprete de las más bellas, sobre todo entre finales de los 60 y comienzos de los 70. Lideró un grupo al que sumaron otros, promovió el rescate de Emiliano R. Fernández, y aportó productos de alto valor. Entre sus sucesores se destacaron dos: Carlos Noguera y Jorge Garbet; bien más adelante, Alberto Rodas le daría perfiles muy novedosos a la producción musical local.

Teatro: En el terreno concreto de la actividad teatral dos grupos ganaron especial fuerza y conquistaron especial consideración pública: Tiempoovillo, que elevó el nivel del teatro paraguayo a parámetros internacionales, y Teatro Popular de Vanguardia, TPV, que le otorgó al teatro la fuerza combativa que se necesitaba en ese momento histórico. Muchos nombres resaltaron, pero sobre todo habrá que recordar con cariño al ya fallecido Rudy Torga.

Ensayos: Trabajos literarios, ensayos filosóficos, aportes analíticos, y varias otras modalidades se canalizaron a través de importantes publicaciones en los años 60 y 70, entre los que se destacaron, entre otros, “Péndulo”, “Mural”, “Vector Libre”,…, “Criterio”. Se menciona, exclusivamente, publicaciones que tuvieron como factores centrales a jóvenes comprometidos y prometedores.

Este cuadro, trazado de manera esquemática, refleja el alto grado de ebullición que caracterizó el tiempo en que Teresa se lanzó a la alegre aventura de crear formas novedosas para mostrar lo malo que se soportaba y lo bueno que podría significar el porvenir. Pero los de su generación –y ella misma, por supuesto– ya no apelaron a abstracciones innecesarias, a escritos entre líneas, a mensajes indirectos. De hecho, su generación fue la que sostenía, a decir de Judt, que “sabía cómo arreglar los problemas del país y del mundo”

PARAGUAY PARA EL MUNDO

Considerado uno de los países más atrasados de las Américas, a propios y extraños sorprendió el surgimiento del grupo teatral Tiempoovillo, cuya primera obra, Currículum Vitae (Año 1971) atrapó al público, mostrando que el grupo tenía una capacidad actoral que nada tenía que envidiar a los de afuera, sobre todo a los de los países vecinos, que estaban más desarrollados y, por tanto, con una vida cultural más dinámica.

El éxito de Tiempo Ovillo resultó arrollador, por lo que le llovieron invitaciones desde el exterior, lo que los llevó a decidir hacer dos giras, ambas por América Latina. La experiencia fue fascinante, pese a que el grupo se fue desmembrando, ya que algunos de los integrantes se incorporaron a proyectos que se estaban desarrollando en otros países.

Ocurría que el paraguayo –medio propenso, en realidad, a vivir en el aislamiento– se convierte en un ser especialmente interesante en el exterior, pues absorbe como esponja insaciable todo lo que encuentra enfrente. Crece con rapidez, madura en tiempo récord y aprende los modales, giros y costumbres de otras latitudes sin prejuicios, encontrándole el lado cariñoso a todo. Esto hace que el paraguayo sea aceptado con facilidad y rapidez en cualquier espacio geográfico.

Teresa y los del grupo Tiempoovillo cosecharon lo que sembraron: un éxito ruidoso y estimulante, a partir de un trabajo realizado con seriedad, con esmero y con cariño. Hacían lo que más querían hacer; vivían de lo que querían hacer. Esa influencia recíproca, entre visitantes y anfitriones, cambió la mentalidad de los mismos. Además, pudieron ver cosas muy diferentes, como diferentes maneras de enfrentar problemas similares; distintas maneras de debatir sobre dificultades. La experiencia fue fantástica.

Sin embargo, como ya se mencionó, el grupo tuvo “bajas” importantes; y “bajas” entre comillas, deliberadamente, porque todos, finalmente, retornaron y siguieron aportando al país, aunque tiempos después.

Ese fue el caso de Agustín Núñez, por ejemplo, que quedó en Venezuela y se dedicó a trabajos relacionados con producciones televisivas. A poco de caer el general Alfredo Stroessner, sin embargo, Agustín Núñez retornó al Paraguay y fue el Director de la imponente obra “Yo El Supremo”, basado en el también imponente libro de Augusto Roa Bastos. Núñez después fue Director del Instituto Municipal de Arte.

Otra “baja” fue Ricardo Migliorissi, quien aún antes de su retorno al Paraguay ya integró la constelación de los artistas plásticos más brillantes del continente.

Otros nombres de peso integraron el grupo Tiempoovillo. Solamente para citar a algunos se refiere que también hicieron parte del grupo Gloria Muñoz, Raquel Rojas y Antonio Carmona.

CULTURA DE LA SOLIDARIDAD

En tiempos más pretéritos, los trabajadores del teatro estaban asociados a la Muestra Paraguaya del Teatro, que ciertamente estaba lejos de ser un gremio, propiamente dicho. De todos modos, los trabajadores del teatro consideraron importante agremiarse, por lo que a comienzos de los 80 se creó el Centro Paraguayo del Teatro, CEPATE, al que se vincularon la mayor parte de los actores y actrices.

Pero a diferencia de la Muestra, el CEPATE si nació como un sindicato, es decir, con expresos objetivos de defensa y promoción de los intereses de los trabajadores del teatro. De hecho, de inmediato el CEPATE se relacionó con los sindicatos independientes que estaban formándose en el país desde finales de los 70.

Para el movimiento sindical en proceso de construcción, el CEPATE resultó fundamental, pues por lo general Teresa y el entorno principal del CEPATE hacían lo que ellos mismos definían como “un teatro contestatario”. Para ubicar mejor el tema: Paraguay vivía bajo el yugo de un régimen dictatorial, asfixiante, por lo que una de las formas de transpirar protesta o contestación era cualquier expresión artística, pero sobre todo el teatro.

Esto hacía que el sindicalismo recurriese con frecuencia a los trabajadores del teatro, quienes actuaban por lo general sin cobrar, más bien por solidaridad. Así se procedió durante las emblemáticas huelgas de la fábrica de Coca Cola y de la Fábrica Paraguaya de Vidrios en 1982.

Y en esas circunstancias, justamente, es que se sentaron las bases para la plena adhesión del CEPATE al Movimiento Intersindical de Trabajadores, MIT, canal de expresión sindical de frontal oposición al stronismo, que operó con esa denominación y abiertamente desde el año 1985.

Cuando Teresa recuerda a sus compañeros de entonces, se siente mayor fuerza:

“Fueron años de mucha dificultad, pues la represión solía ser brutal. Sin embargo, el estar rodeada de gente valiosa y valiente te daba fuerzas. Éramos muchos, pero con especial cariño les recuerdo a Alejo Pesoa, Moncho Azuaya, Raquel Rojas, Gloria Muñoz, Erinia López…”

Pero la solidaridad de los trabajadores del teatro no solamente se dio con respecto a los trabajadores asalariados, o a los sectores políticos democráticos y progresistas que eran víctimas de medidas represivas. De hecho, Teresa recuerda con mucho orgullo todo lo que se hizo en la segunda mitad de los años 80 por la libertad de prensa, después del brutal atraco a Radio Ñandutí y a la clausura del diario ABC Color. Recordaba ella que:

“Cuando se cerró el diario ABC Color hicimos una obra que se llamó “Y aún nos queda el silencio”, que lo hicimos con Raquel Rojas y Carlos Cáceres… Y fue una obra de calle, que llevábamos a todas partes, a los actos promovidos por sectores de oposición política a Stroessner, así como por sectores sindicales. Íbamos al interior, donde se organizaba una manifestación, donde había una reunión política. En la obra no se hablaba, por cierto, pero impactaba, se entendía. Fue a poco de cerrarse ABC”

Teresa nunca había estado detenida, como no era frecuente que actores de teatro fuesen a parar a los calabozos.

“Poca gente de teatro estuvo presa: Antonio Pecci, alrededor de un año, y Emilio Barreto, que estuvo largos 14 años... Hemos vivido haciendo teatro y de repente, cuando se investiga en el “Archivo del Terror” encontramos nuestros datos. Grande fue nuestro asombro cuando supimos que estábamos permanentemente custodiados, seguidos, observados. Parece insólito, pero era así.

A TRES DÍAS DEL FIN

Un fuerte recuerdo despierta en Teresa González Meyer todo lo relativo a la obra “San Fernando”, de Alcibíades González Delvalle.

“Hay una frase muy significativa que recuerdo siempre con asombro, si bien fue del período post dictadura. Se prohíbe la obra San Fernando, dirigida por Alcibiades, Moncho, Silvio Rodas y yo. Tres días antes de la caída de Stroessner la prohíben por última vez bajo un régimen dictatorial, por lo que engañosamente pensamos que depuesto el dictador terminaba toda y cualquier prohibición”

“Grave error. Tratamos de presentar la obra en el teatro Ñanduti, y vino la Policía y no nos dejaban pasar y decían: “No está prohibida, solo no se puede entrar”, ¡absurdo! Recién en el año 1992. el público pudo apreciar San Fernando, obra de trama compleja. San Fernando fue el último bastión del mariscal Francisco Solano López; es donde hizo fusilar a mucha gente, incluyendo a familiares. Las autoridades del stronismo (Y las inmediatamente posteriores) consideraban la obra como “antilopista”, cosa que no creo, no comparto, pues lo que se ve es un discurso muy convincente, López se defiende muy bien en su discurso… Alcibiades lo preparó muy bien”.

Pero lo de San Fernando es apenas anecdótico, pues para Teresa González Meyer la lucha por la democratización del Paraguay no terminó con la caída del general Stroessner. Ese fue un hito, por cierto, pero aún había mucho que conquistar. Arquitecta, actriz y directora de teatro, Teresa aún se siente con suficientes fuerzas para seguir aportando y lleva una vida coherente con esa convicción.

Obs. : Retrato corresponde al artista FEDERICO CABALLERO

Fuente : REBELDES POR LA PATRIA, por ROBERTO PAREDES . SECRETARÍA DE LA MUJER DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA ( www.mujer.gov.py ). Comité de género de la ITAIPU BINACIONAL. COLECCIÓN KUÑA REKO. Editorial SERVILIBRO. E-mail: servilibro@gmail.com / Web: www.servilibro.com.py. Asunción, Paraguay, 2011.




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