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GUSTAVO ADOLFO SCHAERER DEL PUERTO


  RESEÑA HISTÓRICA Y DOCTRINA DEL PARTIDO LIBERAL (HOY PARTIDO LIBERAL RADICAL AUTÉNTICO) - Por GUSTAVO ADOLFO SCHAERER DEL PUERTO


RESEÑA HISTÓRICA Y DOCTRINA DEL PARTIDO LIBERAL (HOY PARTIDO LIBERAL RADICAL AUTÉNTICO) - Por GUSTAVO ADOLFO SCHAERER DEL PUERTO

RESEÑA HISTÓRICA Y DOCTRINA

DEL PARTIDO LIBERAL

(HOY PARTIDO LIBERAL RADICAL AUTÉNTICO)

Por GUSTAVO ADOLFO SCHAERER DEL PUERTO

 

ANTECEDENTES DEL LIBERALISMO HISTÓRICO

La idea central del Liberalismo está constituida por la libertad del individuo, por organizaciones democráticas y la economía de libre empresa. El movimiento liberal nació en los siglos XVIII y XIX, durante la lucha entre la ascendente burguesía contra la sociedad feudal, el poderío de la nobleza y de la Iglesia.

En suma, los principios del liberalismo derivan de la teoría del derecho natural y de los innatos derechos del hombre. Esos principios constituyeron el fundamento de las grandes revoluciones del siglo XVIII en Francia y América. Hasta hoy coinciden en substancia con los principios de la democracia. El nombre de “liberar” surgió después de las guerras napoleónicas y se originó en España, donde los integrantes del Partido Progresista se denominaban “los liberales”. Liberal proviene del latín Libertas.

 

El 14 de Julio de 1789 el pueblo francés enardecido asalta y toma la Bastilla, fortaleza inexpugnable. La Bastilla carecía de toda importancia material y militar, pero tenía el alto significado del símbolo. Así se concreta la revolución liberal con la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano” que rompe las formas del viejo absolutismo feudal, estableciendo no solamente los derechos, sino también las garantías políticas para su reconocimiento con lemas de Libertad, Igualdad y Fraternidad que recorrerían fronteras y tiempos.

 

En sí, el liberalismo fue la fuerza política dominante en el siglo XIX y transformó el mundo como ningún otro movimiento lo había hecho antes que él. Se identificó con el progreso, cimentó la democracia política en toda Europa Occidental y logró un sistema de gobierno constitucional en el centro europeo. En política exterior representó la libertad y la soberanía para todos los pueblos europeos, patrocinó la obtención de la unidad nacional de los pueblos que todavía no la poseían. Y en eso unió los esfuerzos nacionales de dichos pueblos con las exigencias de constituciones liberales. Al principio, el liberalismo rechazó toda intervención estatal en la vida y la economía de los ciudadanos, esa posición se basaba en el principio “laisser faire, laissez passer” -dejar hacer, dejar pasar, fórmula de abstención del Estado en materia económica-, derivado de los antiguos fisiócratas (Partidarios de la Fisiocracia, doctrina económica que atribuía únicamente a la naturaleza el origen de la riqueza). El nuevo liberalismo adoptó en lugar de ese principio una política de reforma social.

 

Como quiera que sea, la influencia de ideologías totalitarias ha contribuido en cierto número de países a socavar el liberalismo. Esas ideologías, ya sean de derecha o izquierda, atacaron al liberalismo más en sus principios que en sus organizaciones e hicieron de la palabra “liberal” un insulto. Porque, lógicamente; liberal y totalitario son dos conceptos que se rechazan entre sí.

 

FUNDACIÓN DEL PARTIDO LIBERAL EN LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY

Villarrica, Cuna del Liberalismo.

 

En la ciudad de Villarrica, en el mes de Febrero de 1887 se convocó a elecciones de senadores y diputados. El 7° distrito electoral -Villarrica- tenía que proclamar sus candidatos. Los hombres libres que repudiaban los métodos políticos arbitrarios y violentos, se agruparon en la tarde del 19 de Diciembre de 1886, en un Club Político, bajo la denominación de Club Popular, cuya presidencia ejerció el señor Marcelino Rodas, héroe y demócrata, condecorado con la Cruz de “Corrales” y las medallas de “Acãyuaza” y “Tuyutí”, y la Vicepresidencia, el señor Bernardino Bordón, uno de los más apasionados luchadores civiles. El referido Club Popular proclamó la candidatura de Don Esteban Gorostiaga, para Senador y Don Antonio Taboada para Diputado; el General Bernardino Caballero y Don Claudio Gorostiaga lo fueron de los gubernamentales. Don Antonio Taboada aceptó el cargo a condición de que su dieta se emplearía en beneficio de la instrucción primaria de su pueblo. El Juez de Paz encargado de abrir los actos comiciales no se presentó a la mesa. En ese lapso, el oficialismo preparó su acostumbrada máquina electoral. A las 7 de la mañana, en un costado de la Iglesia, formaron en apretadas filas centenares de ciudadanos que llevaban como distintivo un pañuelo azul en el cuello. Marcelino Rodas se hallaba a la cabeza, escoltado por una juventud que alentaba ansias de renovación, de libertad, y que se decidia a desafiar a los mandones en romántico gesto. Bien sabían los opositores que la lucha sería desigual.

 

El Gobierno había montado la máquina del fraude y de la persecución. La noche antes, las casas próximas al lugar del comicio fueron convertidas en cantones por las bandas armadas de Gómez Sánchez, que había llegado exprofeso de Asunción. El día de la elección, Villarrica presentaba más el aspecto de una ciudad lista para una batalla que para las definiciones incruentas de una lucha electoral. Las fuerzas gubernamentales fueron distribuidas estratégicamente, de tal modo que dominaban desde los cantones los locales en que funcionarían las mesas receptoras de votos. A pesar de todo, Don Esteban Gorostiaga y sus amigos se presentaron a cumplir con su deber y a defender sus ideales. Los oficialistas adoptaron como distintivo cintas coloradas; los opositores, cintas azules. Estos serían los colores que simbolizarían en el futuro, y hasta en el presente, dos mentalidades, dos sistemas políticos.

 

A medida que el acto comicial se desarrollaba, los oficialistas presentían, con creciente certeza, la derrota. Y para evitar el triunfo inminente de los opositores, las fuerzas policiales hicieron fuego sobre ellos, con el pretexto de una provocación, y les obligaron a dispersarse. En esa ocasión cayeron las primeras víctimas del futuro Partido Liberal. Y sobre sus cadáveres fueron ungidos como senador el General Bernardino Carballero y como Diputado el Sr. Claudio Gorostiaga (Colorados). El candidato opositor Don Esteban Gorostiaga y sus compañeros Marcelino Rodas, Bernardino Bordón, José A. Laterza, Francisco Medina, Patricio Echauri, Antonio y Evaristo Fernández, Rómulo Decamilli, Marcelino Arias y otros, fueron apresados y remitidos a la Capital, haciendo el camino a pie hasta Paraguarí, y de aquí en ferrocarril hasta Asunción. Los presos políticos guaireños fueron objeto de toda clase de demostraciones de simpatía en todo el trayecto. Luque detuvo el tren para llenar de flores el coche donde viajaban los presos.

 

Una gran manifestación popular organizada por las damas de todos los núcleos ciudadanos esperó en la estación ferroviaria la llegada de los presos, a quienes recibió con una lluvia de flores. Este acontecimiento selló la decisión de constituir un partido político cuya misión fuera encauzar la corriente opositora que surgía en toda la República. El 26 de Junio de 1887, se reunió un grupo de ciudadanos en la casa n° 50 de la calle Villarrica, de la Capital (actualmente calle Presidente M. Franco), y acordó fundar un centro político “con el objeto de propagar, por todos los medios, los derechos que asisten a los hombres, defender lo que nuestras leyes nos acuerdan y luchar en la medida de nuestras fuerzas por el triunfo de todas las causas justas del pueblo”. Para el efecto se resolvió celebrar una Asamblea General el día 2 de Julio, siendo los invitantes los señores Antonio Taboada, Juan A. Aponte, Bernardo Dávalos, Favio Queirolo y José Ayala.

 

La asamblea se llevó a cabo en la casa N° 1 de la calle Asunción (hoy calle Cnel. Bogado), el día 2 de Julio, labrándose la siguiente acta: “En la ciudad de la Asunción, a los dos días de Julio de mil ochocientos ochenta y siete, reunidos en el local de la casa calle Asunción número uno, por expresa invitación de la Comisión iniciadora de la formación de un centro político, los señores Cirilo Solalinde, Antonio Taboada, Idelfonso Benegas, Juan A. Aponte. José Irala. Bernardo Dávalos, José María Fretes, Emilio Cabañas, Rafael García, Antonio Zayas, Ignacio Ibarra, Daniel Candia, Adolfo R. Soler, Manuel Mora, Salvador Echanique. Vicente Espínola, Juan C. Mendoza, Felipe Torrents, Constantino Arrúa, Lino Vergara, Antonio Fernández, Avelino Garcete, Luís Caminos, Dr. José Zacarías Caminos, Guillermo González, Genaro Pérez, José Alfaro, Pedro P. Caballero; Francisco Millares, Sinforiano Cano, Juan Martínez, Rómulo Decamilli, Pastor Idogoya. José M. Ortellado, Francisco Fernández, Martín Urdapilleta, Fabio Queirolo, José Ayala y con asistencia de los señores Florencio Quintana, Manuel Avila y Manuel Paradeda, componiendo un total de cuarenta y un asistentes, y previas las explicaciones dadas por los miembros informantes de la comisión de iniciación de las razones y motivos que se han tenido en vista para la convocatoria, a fin de uniformar las ideas, en la conformidad de la formación de una asociación que responda a las grandes necesidades sentidas para la propaganda de los principios de buen gobierno y defensa de los comunes derechos y de las leyes de la República. Conforme todos los presentes sobre la bondad y justicia de la idea; se firmó por unánime voluntad un acta, provisoria, declarando la Asociación Política bajo la denominación de “Centro Democrático”. En consecuencia, se formó una Comisión Directiva provisoria, recayendo la designación de la Asamblea en los señores: Cirilo Solalinde, Presidente; Antonio Taboada, Vicepresidente; Vocales: Dr. Zacarías Cairinos, Juan A. Aponte, Emilio Cabañas, José bala, Ignacio Ibarra, José M. Fretes, Bernardo Dávalos; Tesorero: José Ayala; Secretario: Fabio Queirolo; Prosecretarios Suplentes: Pedro P. Caballero, Rómulo Decamilli y Luis Caminos.

 

El 10 de Julio de 1887 fueron presentados dos proyectos para el Acta de Constitución del Centro Democrático, uno firmado por los señores Dr. José Zacarías Caminos y Pedro .P. Caballero y otro por el Señor José Ayala (Alón). Se adoptó el de los dos primeros, por el voto de la mayoría de los asistentes a la Asamblea.

 

Su texto es el siguiente: “En la ciudad de Asunción, a los 10 días de Julio de 1887, por cuanto el pueblo paraguayo en su Constitución ha acordado a los ciudadanos, entre otros derechos como el de la libertad de la prensa y de la palabra, el de la reunión, y declarando así mismo inviolable la ley electoral, a fin de que por estos medios que se consideran los más eficaces pueda establecerse para los actos de los gobiernos, no solamente una barrera a sus avances posibles, sino también un medio de ilustrar a los mismos en el examen y resolución de las cuestiones de su competencia que afecten los intereses de la comunidad e intervenir espontáneamente y libremente en la formación de los poderes del Estado que deban encargarse de los destinos de la República. Y considerando que en el derecho de la reunión está comprendido el de la formación de Asociaciones Políticas para hacer más eficaz el uso de esos mismos derechos, por cuanto la unidad de acción lleva consigo mayor cooperación de inteligencia en el ánimo de los gobernantes, encaminándolos de este modo por el sendero que les señala la verdadera voluntad del pueblo. Y teniendo presente la necesidad sentida de un tiempo a esta parte, de un agrupación semejante, nos los abajo firmantes nos hemos reunido espontáneamente y constituimos por resolución unánime una Sociedad Política que la denominamos “Centro Democrático” para hacer uso de los derechos que nos acuerdan la Constitución Nacional y las leyes de la República en la forma que se determinará en los estatutos respectivos. Cirilo Solalinde”.

 

Uno de los primeros aportes al Partido, fue la incorporación de un brillante núcleo de jóvenes intelectuales, entre los cuales figura el señor Juan E. O’leary quien después se hizo colorado. Dice la nota publicada en la “Democracia” de entonces: “Señor Presidente del Partido Liberal Dr. Cecilio Báez. Presente. Por sentimientos e ideas pertenecemos al Partido Liberal que reclama y desea ardientemente la realización de los principios de buen gobierno, el respeto a las instituciones y el engrandecimiento de la Nación.

 

Ajenos hasta el presente a la lucha de los Partidos Políticos, aunque interesados en ella desde un principio, venimos ahora a ofrecer al que Ud. dignamente preside nuestro modesto concurso, en cumplimiento del deber impuesto a todo ciudadano de cooperar al triunfo de la causa popular y al progreso de las instituciones. Sírvase, pues, contar con nuestra decidida adhesión al Partido Liberal, siendo nuestros votos que en medro de la amarga prueba porque pasa la República, sea él quien la salve y la levante. Aprovechamos esta oportunidad, para saludar a Ud. con nuestra consideración distinguida. Luís A. Riart, J. Antonio Pérez, Orosimbo Ibarra, Juan E. O'Leary, Pedro T. Rolón, F. Miguel Guanes, Luís Jara, Mamerto Isasi, Manuel Giménez, Dionisio Duarte, C. Mendoza, Juan B. González, Manuel Pérez, B. Rivarola”.


EL PARTIDO LIBERAL EN EL PODER, SUS FIGURAS SEÑERAS EN LA PRIMERA MAGISTRATURA DE LA REPÚBLICA

 

La revolución de 1904: el General Dr. Benigno Ferreira fue designado comandante en jefe de las fuerzas revolucionarias. La juventud cívica estaba dirigida por los hermanos Higinio y Elidoro Arbo, Carlos L. Isasi, Adolfo Soler y Manuel Benítez y la juventud radical, dirigida por Manuel Gondra, Eduardo Schaerer, Manuel Franco, Gualberto Cardús Huerta y José P. Montero. El Dr. Manuel Domínguez. Vicepresidente de la República y colorado egusquicista, se incorporó a la revolución, previo manifiesto condenatorio del régimen. Otro tanto hizo Arsenio López Decoud, quien llegó a comandar un batallón. También lo hicieron senadores y diputados colorados. La revolución de 1904 fue un despertar nacional, en que participó la juventud intelectual, juntamente con campesinos, obreros y pequeños comerciantes, que buscaban el afianzamiento del orden, de la libertad y de la justicia. En la ciudad de Buenos Aires se firmó el “Pacto de Pilcomayo”, por el que se dio término a las hostilidades, en Diciembre de 1904. Con el triunfo de la revolución, el Partido Liberal se hace cargo del Gobierno. Ha correspondido al Partido Liberal contar con una pléyade de insustituible de grandes figuras que siguen siendo cumbre en el ejemplo de dignidad, de patriotismo y de sacrifico.

 

Don Juan Bautista Gaona (1846-1932): 86 años de vida. Triunfante la revolución de 1904, asume la Presidencia provisional. Tras largos años de exilio en Buenos Aires, retornó a la Patria acompañando a los jefes del movimiento. De vasta cultura y de formación eminentemente democrática, inició el período de los Gobiernos Liberales con acierto y patriotismo. Su Gobierno aunque breve fue constructivo y asentó los cimientos para la formación del Ejercito Nacional con la contribución de jóvenes valores formados en las Escuelas Militares de Chile y Argentina. Su independencia política lo llevó a modificar el Gabinete, circunstancia que aprovechó el Congreso para provocar un golpe de Estado que lo depuso el 9 de Diciembre de 1905.

 

Dr. Cecilio Báez (1862-1941):79 de años de vida. Filósofo, historiador, Rector de la Universidad Nacional, plenipotenciario en EE.UU., Ministro de Relaciones y Parlamentario. Ocupó interinamente la Presidencia de la República el 9 de Diciembre de 1905. Figura prócer de la nacionalidad y uno de los intelectuales más vigorosos de su tiempo que ocupaba un sitio en el ámbito internacional y en forma muy destacada en América Latina. Su cultura había trascendido las fronteras del continente y era mencionado por intelectuales franceses e ingleses, por sus conceptos jurídicos y en especial por su versación en materia internacional, ya que había participado de grandes congresos mundiales a los que llevó siempre su talento y llenó de glorias al Paraguay. Preside las elecciones que habrían de consagrar Presidente de la Nación al General Dr. Benigno Ferreira el 25 de Noviembre de 1906.

 

General Dr. Benigno Ferreira (1845-1922): 77 años de vida. En el año 1904 encabezó la revolución contra el Presidente Escurra. Elegido Presidente de la República el 25 de Noviembre de 1906, de una cultura de estadista, transforma en poco tiempo al Paraguay. Frente a problemas vitales como la amenaza de Bolivia, organiza misiones que se trasladan a Europa y adquiere las armas más modernas para cualquier ejercito en America del Sur. Vigoriza la Marina a la que dota de nuevas unidades y adquiere, así mismo dragas y grúas para alentar la navegación. En asunción se lleva a cabo una serie de trabajos de embellecimiento y la Ciudad plenamente Colonial adquiere un aspecto moderno. Crea el primer cuerpo de bomberos de grata recordación. El Paraguay en esos años contó con un Ejército perfeccionado en la técnica más moderna. La honestidad fue consigna de la hora y se revieron los viejos Tratados que se habían suscripto con Bolivia en el período de los Colorados, recuperando nuestra Patria el derecho que le asistía a reclamar la plena soberanía sobre la vasta extensión del Chaco Boreal. Allí arranca una nueva etapa con el Tratado Soler-Pinilla que es de grata memoria. El hecho más saliente de su Gobierno fue la creación del Banco de la República. A raíz de un golpe militar dirigido por el entonces Mayor Albino Jara, se ve obligado a entregar su renuncia al Parlamento en la mañana del día 5 de julio de 1908.

 

Dr. Emiliano González Navero (1861-1938): 77 años de vida. Producida la caducidad del mandato del General Benigno Ferreira, asume la Presidencia el Vicepresidente Dr. Emiliano González Navero el 5 de julio de 1908. Fue una de las figuras vigorosas de la juventud radical y mentor, sereno y capaz, de su generación. Se preocupó esencialmente por vigorizar la libertad de prensa, asentar los principios de una democracia más auténtica y poner al servicio de la República, el decoro y la honestidad que constituían dos grandes facetas de su vida ciudadana. Su período provisional fue breve y presidió las elecciones en las que saldría consagrado nada menos que don Manuel Gondra como Presidente de la República. Dirigente de la revolución liberal contra los colorados, años 1911-1912, vuelve a la Presidencia en forma interina hasta la elección de don Eduardo Schaerer, Agosto de 1915. Vuelve a servir a la República en el Poder Legislativo hasta el año 1928 en que integra la fórmula Presidencial con el Dr. José P. Guggiari. Asume provisoriamente el poder 1931-1932, durante el juicio político al Presidente Guggiari. En el año 1932 vuelve a ser elegido Senador de la República, hasta que la muerte pone fin a su vida.

 

Don Manuel Gondra (1872-1927): 55 años de vida. Entre las altas cabezas de las Repúblicas del Atlántico -podríamos decir, haciendo nuestra la frase de un pensador-, la cabeza de Manuel Gondra se yergue con luz propia, iluminando todo el escenario de la intelectualidad paraguaya. Ha llegado, en nuestro país, a la más alta cumbre del saber, al lado de los Báez, Domínguez y otras notabilidades del pensamiento literario. Fue dos veces Presidente de la República 1910-1911 y 1920­-1921. Su monografía en torno a Rubén Darío -año 1899- lo consagró como crítico. Fue autor de: “Hombres y Letras de América”; “Consideraciones Históricas sobre la Revolución de la Independencia”; “El Dr. Francia”, etc. La 5º Conferencia Panamericana de Santiago de Chile (1923), aprobó el Pacto Internacional que lleva su nombre. Era la antorcha de una nueva conciencia reclamada, era el hombre bandera que conduciría a la ciudadanía, a luchar por el advenimiento de un orden en que, el régimen republicano de gobierno, sería la idea cardinal. Era el hombre que pondría en marcha la revolución de estructura y no, el simple cuartelazo.

 

En la revolución del año 1904, participó como soldado activo. Con el sacrificio del mártir Adolfo Riquelme el 17 de Marzo de 1911, se levanta la revolución en toda la República. Son sus jefes: Manuel Gondra y Don Eduardo Schaerer. Triunfa la Revolución de 1912 y se restablece, con la liquidación del ejército de Albino Jara, el régimen institucional Gondra prepara la defensa del Chaco los alegatos y la compra de armas. Dirige la política Internacional del país y ejerce la jefatura del Partido Radical. En 1918 se ausenta para Estados Unidos como Ministro Plenipotenciario y regresa a la Patria para ocupar la Primera Magistratura el 15 de Agosto de 1920, hasta que otro golpe de cuartel, termina con su gobierno el 29 de Octubre de 1921. Durante su Gobierno envió al Congreso, el Proyecto de Ley de Colonización del Chaco por los Mennonitas; la reivindicación de las tierras de Barthe; la contratación de un técnico aduanero, entre otros.

 

Coronel Albino Jara (1878-1912): 34 años de vida. Dirigió el movimiento revolucionario que derrocó al Presidente Dr. Benigno Ferreira (Julio 2 al 5 de 1908). Posteriormente derrocó al Presidente Manuel Gondra el 17 de Enero de 1911 y asumió la Presidencia de la República. Aún cuando logró sofocar varias intentonas liberales para derrocarlo, su dictadura acreció la oposición ciudadana que culminó al fin en su renuncia el 11 de julio y marcha al extranjero. En el año 1912 volvió al país para encabezar una nueva revolución contra el Dr. Emiliano González Navero, pero fue derrotado y herido de gravedad. Murió en Paraguarí. La defensa Nacional frente a la amenaza de Bolivia es una de sus preocupaciones esenciales y sus decisiones radicales paraliza tal amenaza que parecía inminente.

 

Don Liberato Rojas: Fué un brillante parlamentario, orador de fuste y literato de alto vuelo. A la caída del Cnel. Albino Jara asume la Presidencia de la Nación 1911 a 1912. La República estaba ya viviendo los días de las definiciones democráticas, y don Literato Rojas fué derribado por un golpe del Partido Colorado.

 

Don Eduardo Schaerer (1873-1941): 68 años de vida. Nació en Caazapá el 2 de Diciembre de 1873. Fue Ministro del Interior en 1912, y Senador. En elecciones tranquilas es consagrado Presidente de la Nación el 15 de Agosto de 1912, a los 38 años de edad. Fue el primer Presidente Constitucional que pudo terminar íntegramente su período presidencial. Con su compañero de fórmula -el Vicepresidente Dr. Pedro Bobadilla- constituye uno de los Gabinetes más ilustres de la historia política del Paraguay, integrado por: Dr. José P. Montero, en la cartera del Interior; Dr. Eusebio Ayala, en Relaciones Exteriores; Dr. Félix Paiva, en Justicia e Instrucción Pública; Dr. Jerónimo Zubizarreta, en Hacienda; y Don Manuel Gondra, en Guerra y Marina. Confía en la erudicción de Fulgencio R. Moreno las negociaciones con Bolivia. En Villarrica se ensaya la Primera Escuela Rural Normal de la República. Se conceden becas para estudiantes en el exterior. Se crea y organiza el Museo de Historia Natural y el Jardín Botánico, en Santísima Trinidad. El alumbrado eléctrico se instala y sus beneficios se extiende al transporte público. Se reinicia el pavimento de las calles capitalinas, hasta ese entonces muy exiguo. El sistema Ferrocarrilero local empalma con el de Buenos Aires, vía Posadas, a través de un Ferri-boats. Se firma con Argentina un Tratado de Libre Comercio y Unión Aduanera, con gran ventaja para nuestro país. Promulga la Ley de creación de la Escuela Militar -que abriría sus puertas al año siguiente-, como asimismo, la que restablecía el servicio militar obligatorio. Así el Ejército Nacional, tenía su natividad. Bajo su dirección nació “El Diario” periódico que hasta su desaparición 36 años después, fue la más alta expresión de las ansias cívicas y decano de la Prensa local. Fueron sus compañeros, en la histórica aventura, Adolfo Riquelme, Gualberto Cardus Huerta, Juan Francisco Pérez Acosta, Ramón Lara Castro, Felix Paiva, Cleto de Jesús Sánchez, Alejandro Guanes y Adolfo Aponte. Habiendo retornado del exilio en Diciembre de 1925 crea y da autoridad a un nuevo periódico, “La Tribuna”. Participó de la Revolución de 1904, llegando a ser Jefe de plaza de Pilar. Fué Director de Aduana. En los primero meses de 1908 fundó, con otros, la Cervecería Paraguaya en Puerto Sajonia. El mismo año fue nombrado Intendente Municipal de la Capital. Numerosos colorados ocuparon funciones de relevancia durante su Gobierno. Durante su Presidencia el país gozó de la tranquilidad nacida del respeto mútuo entre Gobernantes y Gobernados, dentro de una efectiva paz y convivencia nacional, ajenas al terror impuesto por los abusos del poder y sí, dentro de los preceptos legales y constitucionales. Se crearon Escuelas normales rurales en Villarrica, Encarnación, Barrero Grande y un curso pedagógico anexo al Colegio Nacional de Pilar. Se fundó la Granja Agrícola de Ypacaraí, y se creó la Escuela Artes y Oficios para niños huérfanos y abandonados. Respetuoso de la libertad de prensa durante su periodo, aparecieron y funcionaron varios diarios, de todas las tendencias políticas, con amplia libertad de información y sin censura tales como : “El Tiempo”, “El Colorado”, “La Capital”, “El Nacionalista”, de tendencia colorada, “Rojo y Azul”, “Los Principios”, “El Nacional” de tendencia opositora, “El Diario”, “El Enano”, “El Radical”, de tendencia gubernista, “El Economista Paraguayo”, “El Imparcial”, independientes. Cabe a Don Eduardo Schaerer el honor de haber sido el factor principal de la unificación total de la gran familia liberal. Entre muchas otras de sus importantes obras de Gobierno, cabe citar: inauguración del servicio público del tranvía eléctrico, inauguración del Hospital Militar, amnistía general para todos los delitos políticos de la época de la anarquía, creación de la Oficina de Cambio, sanción de una Ley Orgánica de los Tribunales, apertura y funcionamiento de 1046 escuelas, creación de la Escuela Radiotelegráfica, la Sanción y Promulgación del Código Penal, etc.

 

Dr. Manuel Franco (1875-1919): 44 años de edad. Abogado, Estadista y Educador. Elegido Presidente de la República en el año 1916 en elecciones tranquilas sustituye a Don Eduardo Schaerer, en medio del entusiasmo popular. Venía a la Primera Magistratura un hombre del pueblo, de una austeridad extraña, demócrata convencido y activo, civilista fecundo y cuya honorabilidad sigue hasta hoy siendo ejemplo en el manejo de la cosa pública. Realiza importantes transformaciones y gestiones y crea la llamada oficina de cambio que sería más tarde el Banco del Paraguay y que tendría la importante misión de estabilizar la moneda. Durante su Gobierno el país prosperó y se llegó a contar con uno de los signos monetarios más firmes del Continente Americano. Durante su administración promulgó la ley electoral, a base del sistema de lista incompleta y el voto secreto. Decretó la amnistía para los delitos políticos, reabrió la Facultad de Medicina y creó Escuelas. Sancionada la nueva Ley Electoral el 30 de Noviembre de 1916, el 4 de marzo de 1917 se realizan las elecciones parlamentarias bajo el imperio de la nueva Ley, ingresando al Parlamento la minoría colorada. Durante su Gobierno se dictó la Ley del Registro Cívico y Permanente y se dotó de una nueva reglamentación más adecuada a la Escuela Militar.

 

Dr. José Pío Montero (1878-1926): 48 años de vida. Hombre de letras y talentoso médico, se había formado en los grandes Centros Universitarios de Europa. Fue Diputado y Plenipotenciario en España. Elegido vicepresidente de la República en 1916, asumió el Ejecutivo por muerte del Presidente Manuel Franco (1919-1920). Reorganizó la enseñanza normal y promulgó la Ley del Enjuiciamiento de Magistrados. Intensificó loteamientos de terrenos fiscales para entregarlos a los agricultores. En el año 1916 se promulgó la Ley 112 que nacionalizaba el Hospital de Caridad (hoy de Clínicas). Siendo Miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas, propuso la contratación de profesores extranjeros para jerarquizar la enseñanza en dicha Facultad que fue reabierta en 1918, luego de seis años de clausura. Al dejar la Presidencia fue enviado como Plenipotenciario a Inglaterra, Francia y España.

 

Dr. Eusebio Ayala (1875-1942): 67 años de edad. Renunciante Don Manuel Gondra, debía asumir la presidencia el vicepresidente Dr. Félix Paiva quien en histórica determinación prefiere seguir el destino de su compañero de fórmula y renuncia esa misma madrugada de los acontecimientos. Es elegido entonces por el parlamento en Asamblea el Estadista, Jurista y Profesor Dr. Eusebio Ayala, como Presidente provisional de la República -1921-1923-, para convocar al pueblo a elecciones. En el año 1932 vuelve a ocupar la Primera Magistratura de la Nación, pero ya como Presidente Constitucional y frente a un realidad tremenda como era la guerra con Bolivia que ya se había iniciado. Dirigió la nave de la Nación con patriotismo, con máxima capacidad y con fe en las horas tormentosas de la guerra, para llegar al puerto anhelado de la paz con firmeza y serenidad. Venció por la razón en los campos de la Diplomacia y por la fuerza y abnegación de su pueblo en la lucha de las armas. La Nación toda confió en aquél hombre de vasta experiencia internacional, en aquél Presidente de humor contagiante y de serenidad de hierro. “El Paraguay - escribió Estigarribia- tuvo la fortuna de hallar en el Presidente Ayala, el hombre más completo y más oportuno que podría haberle conducido en la borrasca de aquella guerra”. Fue un patriota como ciudadano, tolerante como político, honrado como administrador, justo como juez, heroico en la lucha, abnegado en la adversidad y magnánimo en la victoria.

 

Eusebio Ayala es un ejemplar genuino de la grandeza a que puede llegar un individuo. Eusebio Ayala puede ser definido como el más acendrado defensor de la soberanía de la Nación Paraguaya. Defendió nuestra soberanía en el campo del derecho con la más extraordinaria sinceridad y la adhesión más profunda a los principios. Impuesta la lucha armada, consiguió a través de ella el pleno reconocimiento de nuestros derechos y la recuperación de más de 200.000 kilómetros cuadrados que habían sido ocupados ilegítimamente. La soberanía en el campo económico se puede evaluar por la estabilidad, el poder adquisitivo y el valor del cambio de la moneda nacional. Eusebio Ayala libró toda la guerra sin un solo empréstito extranjero; y mediante una acrisolada administración que no tiene paralelo fuera de la época liberal. Condujo una guerra permanentemente victoriosa y dura sin pausa, sin haber restringido para nada los derechos individuales. Se negó a implantar el Estado de Sitio en la seguridad de que cada paraguayo había de cumplir son su deber. La libertad de prensa fue respetada hasta en sus más extremosas interpretaciones en plena guerra, sin censura alguna. La producción nacional se quintuplicó en este período y el pueblo vivió feliz y respetado en medio de la gran sangría que provocada la guerra del Chaco. Derrocado por el golpe militar del Coronel Rafael Franco (17 de Febrero 1936), marchó al exilio, muriendo en la Ciudad de Buenos Aires.

 

Integraron su Gabinete figuras prominentes como: Vicepresidente: Dr. Raúl Casal Riveiro; Ministro de Defensa: Dr. Víctor Rojas; Ministro de Educación y Justicia: Dr. Justo P. Prieto; Ministro de Hacienda: Dr. Benjamín Banks; Ministro de Economía: Ingeniero Albino Mernes; Ministro del Interior: Dr. Narciso Méndez Benítez; Ministro de Relaciones Exteriores: Dr. Luís A. Riart.

 

Dr. Luis A. Riart: Fallecio en el año 1953. Con la renuncia del Dr. Eusebio Ayala para que se llame al pueblo a elecciones, es elegido Presidente provisional para este efecto el Dr. Luís A. Riart, en el -año 1924. Abogado, político, parlamentario y Ministro de Hacienda. Como Ministro de Relaciones Exteriores (1934-1936), representó a nuestro país en la firma del Protocolo de Paz con Bolivia en la Ciudad de Buenos Aires, 12 de junio de 1935. Fue vicepresidente de la República, años 1939-1943. La primera medida de su Gobierno fue preparar la sucesión presidencial, de acuerdo a los preceptos legales y constitucionales. En solo cinco meses y sin persecuciones, restaura la democracia paraguaya. Adquiere armamentos, hace explorar adecuadamente el Chaco y establece numerosos fortines en el mismo. Durante los cinco meses de su administración, el Dr. Riart invirtió en obras públicas, en Salud Pública y mejoramiento de las vías de comunicación sumas enormes. Cabe recordar la creación de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Empleados y Obreros Ferroviarios. El Gobierno del Dr. Riart fue un Gobierno de Leyes y Moral. El 15 de Agosto de 1924, hizo entrega del mando Presidencial a su sucesor Constitucional el Dr, Eligio Ayala.

 

Dr. Eligio Ayala (1880-1930): 50 años de vida. Nació en Mbuyapey. Fue parlamentario, escritor, Ministro de Hacienda 1920-1921 y 1928-1930. Presidente de la República (1923-1928). Su Gobierno liberal impulsó la economía y la expansión en el Chaco. Eligio Ayala regresó al país en 1920 tras nueve años de permanencia en Europa, que invirtió en ampliar y clarificar su cultura. A su vuelta es sucesivamente Diputado y Ministro de Hacienda. En la Primera Magistratura desde el 1 de Abril de 1923, tiene la responsabilidad de terminar con la contienda cívica desatada en Mayo de 1922. En Agosto de 1923 consigue terminarla totalmente. Por Decreto Legislativo N° 553 del 31 de Octubre de 1923, el Congreso extiende el período Presidencial hasta el 15 de Agosto de 1924; pero en Marzo de 1924 Eligio Ayala eleva su renuncia al Congreso, en razón de ser candidato indiscutido a la Presidencia Constitucional de la República. El 15 de Agosto de 1924 retorna, en efecto, a la Primera Magistratura, ungido por el voto del pueblo. Trazará desde ella un período de oro para la historia de la Patria. El modo en que Eligio Ayala encara la preparación militar es extraordinario, realizada en el más absoluto secreto. En el afán de normalizar la vida democrática nacional tras la guerra civil de 1922-1923, dicta la Ley de Amnistía. El Estado de Sitio no rige durante todo su período Constitucional. El Poder Judicial fue integrado por numerosos jueces y fiscales de afiliación colorada y retorna al Congreso la oposición de ese Partido. Dicta una nueva Ley Electoral N° 929 en fecha 9 se Setiembre de 1927, para satisfacer las más caras aspiraciones políticas de los dos sectores, Así. Eligio Ayala culmina su Presidencia con las primeras elecciones en que dos candidatos disputan en las urnas la primera Magistratura. El perdedor Don Eduardo Fleitas es el primero en felicitar al candidato del Partido Liberal Dr. José P. Guggiari, por su merecido y limpio triunfo. Eligio Ayala es un Maestro de la Economía y la Finanza. Sus presupuestos carecen de déficit y su administración pública tiende a la perfección. Una vigorosa reserva respalda la moneda y se produce su valorización. Se dicta la Ley N° 817 de Organización Financiera y se reorganiza el régimen impositivo. Se reconstruye el crédito exterior de la República, cumpliendo acabadamente con las obligaciones internacionales. Se dictó la Ley 822 de creación, fomento y conservación de la pequeña propiedad agropecuaria, y se organizó por la Ley 832, la Oficina de Tierras y Colonias que se denominó desde entonces Departamento de Tierras y Colonias. También se dicta la Ley 842 de Jubilaciones y Pensiones de Empleados Ferroviarios que modifica una anterior y la Ley 926 de accidentes de trabajo. Durante su Gobierno fue creada la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, hoy de Ingeniería. Se crean los Arsenales de Guerra y Marina, la Escuela de Aviación Militar y la Escuela de Oficiales de Reserva. Se contrata la Misión Militar Francesa y se reorganiza la Escuela Militar bajo su nuevo plan de estudios. La Marina de Guerra es preparada para la transformación con la incorporación de las Cañoneras Humaita y Paraguay, cuya adquisición lo resolvió Eligio Ayala. Falleció en el mes de Octubre del año 1930.

 

Dr. José Patricio Guggiari (1884-1957): 73 años de vida. Reemplaza al Dr. Eligio Ayala como Presidente de la Nación, en elecciones en que participó la oposición con todo respeto. Delegó el mando en el Vicepresidente en Octubre de 1931 como consecuencia de su sometimiento a juicio político por el Parlamento a su iniciativa, y éste lo declaró excepto de responsabilidad y dispuso que reasumiera el Poder hasta completar su mandato, Agosto de 1932. Durante su Gobierno hizo crisis el problema del Chaco y estuvo a punto de estallar la Guerra con Bolivia que, conjurada entonces, sobrevino durante la Presidencia de Dr. Eusebio Ayala. Fue un político completo, doctrinario, fué un liberal de pensamiento, polemista y temible. En el Parlamento su oratoria no tenía rival. Caudillo de multitudes, el pueblo lo seguía casi en adoración. Su gestión administrativa estuvo sometida continuamente al gran problema, la preparación militar de la Nación. El programa público de defensa insumió en 1928-1929 el 39% del presupuesto total; y en 1929 del 30 al 35%. Se gastó en secreto para la obtención del armamento necesario para que nuestro ejército estuviese bien preparado. El secreto era vital para poder completar la preparación. Esto fue informado a los políticos y periodistas, sin embargo, aún así la oposición se lanzó al ataque, poniendo en evidente peligro los sagrados intereses de la Patria. José Patricio Guggiari, el preparador excepcional de la Victoria; el defensor de los abusos; el abanderado de las reivindicaciones sociales; el revolucionario; murió en el exilio.

 

Dr. Félix Paiva: Nació en el año 1877 en Caazapá. Fue Presidente de la Corte Suprema de justicia, Senador, Ministro y Vicepresidente de la República. Depuesto el Cnel. Rafael Franco, Agosto 13 de 1937, asumió el Poder hasta el 15 de Agosto de 1939, año en que lo remplazó el Gral. Estigarribia. Fue autor de: “Ensayo sobre el Sufragio”; “La Independencia del Poder Judicial”; “Estudio sobre la Constitución del Paraguay”; “Estudio de Derecho Político”; etc. Muy joven actuó en la revolución de 1904 como Miembro del Comité Ejecutivo que planeó y ejecutó el movimiento. Triunfante la Revolución fue elegido Senador de la República, y en 1906 proyecta un Estatuto Electoral. Diputado en varias oportunidades, Ministro de distintas carteras, Rector de la Universidad Nacional en más de un período, Profesor de la Facultad de Derecho, fue determinante de toda una época en la intelectualidad jurídica paraguaya. Durante su Gobierno se firma el Tratado de Paz con Bolivia consolidando la victoria del Chaco. Decreta la descentralización judicial, modifica el Código de Procedimientos y la Ley Orgánica de los Tribunales y crea las Facultades de Química y Farmacia, y la de Odontología. Su Gobierno deroga el Decreto N° 152, esa puñalada por la espalda a la democracia y convoca a elecciones Presidenciales. El Dr. Félix Paiva, en solo dos años, rehizo el edificio Institucional destruido y entrega a su sucesor el Gral. Estigarribia la Banda Presidencial el 15 de Agosto de 1939, con todos los resortes de la democracia en plena vigencia.

 

Mariscal José Félix Estigarribia (1888-1940): 52 años de vida. Nació en Caraguatay. Cierra el ciclo de los grandes Presidentes Paraguayos llevados por el Partido Liberal. Siendo Plenipotenciario en los Estados Unidos (1938-1939), fue llamado para la alta dignidad de Presidente de la Nación en el año 1939. Se inicia su Presidencia, contratando la construcción de modernos caminos pavimentados, asegura la estabilidad de la moneda, inicia una serie de obras públicas importantes y, además, vigoriza la economía fomentando la producción. Apenas un poco más de un año de Gobierno corresponde a este ilustre jefe de cien victorias en la contienda del Chaco, cuando el destino no le permitió completar su obra y así el 7 de Setiembre de 1940, fallece en un accidente de aviación. Fué el más grande de los Generales Americanos y el más civilista de los Militares del Continente. Soldado austero, conductor sin paralelos y vencedor generoso. No tuvo más ambición que la paz de su pueblo, culminó como genio de la raza y se identificó durante tres años de lucha por la Patria, empujando al invasor quinientos kilómetros.

 

Dando la palabra al Dr. Cecilio Báez, dice “Que las tiranías vuelven cretinos a los pueblos, anulando su voluntad y corrompiéndolos. El despotismo trastorna los fundamentos de la moral, porque hace bendecir el crimen arrancado del corazón y de la conciencia; así el sentimiento del honor, así la idea de la propia personalidad, cómo las nociones del bien y del mal”. “Sólo la instrucción y la libertad son edificantes; sólo la escuela de la libertad es el arca de salvación de los pueblos”.


EL LIBERALISMO COMO DOCTRINA

 

Democracia y liberalismo no son la misma cosa, pero son inseparables. No puede haber, teórica ni prácticamente democracia sin liberalismo, porque no puede existir influencia popular en un gobierno que restrinja la libertad. Ni puede haber liberalismo sin democracia. El Primer Congreso del Liberalismo Paraguayo, reunido en 1952, estableció como principios cardinales de la democracia los siguientes: 1°) elección de los gobernantes por el pueblo o representantes del pueblo, elegidos por sufragio universal, obligatorio y secreto; 2°) La Temporalidad del poder; 3°) La representación de las mayorias y minorias, 4º) Acuerdo constante entre la voluntad popular y los actos de los gobernantes en el ejercicio del poder; 5°) Expresión sin trabas de la opinión pública; 6°) Igualdad de los derechos civiles y políticos; 7°) Igualdad en las posibilidades económicas; 8°) Prescindencia de las fuerzas armadas en la constitución de los gobiernos; 9°) Libre actuación de los partidos políticos; 10°) el Estado de Derecho; 11°) Ejercicio del sufragio siempre que sea necesario determinar cambio de rumbos de la conciencia pública.

 

El liberalismo no sólo es un sistema político. Es un sistema moral, de moral individual para formar la personalidad, y de moral social para hacer una comunidad perfecta. El liberalismo es la doctrina moral e intelectual de la libertad. El liberal tiene el sentimiento de la dignidad humana.

 

El liberalismo, posición noble y generosa del espíritu, determina una norma de vida pública y privada: la lealtad y la tolerancia en el poder, en la oposición, en el hogar y en el exilio: la corrección en los procedimientos; el buen gusto; la decencia en el porte: la honradez de la conducta y hasta la limpieza en el vestir y en el expresarse, en una palabra, el decoro en todas las actitudes públicas y privadas.

 

El liberalismo es una línea de pensamiento y de vida, no una táctica en el asalto del poder o de las posiciones. Marañón expresa estos dos conceptos: a) El liberal es el hombre dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; b) El liberal no admite jamás que el fin justifica los medios, sino que los medios justifican los fines.

 

El liberalismo consagra doctrinaria y prácticamente la libertad del hombre en todos sus aspectos: público y privado, político o doméstico, social o individual, material o espiritual. Afirma y garantiza la expansión de la personalidad y repudia la opresión. El liberalismo aspira a emancipar al ciudadano de todas las cadenas.

Liberal es sólo aquel que se ve reflejado en sus semejantes, y quiere por tanto, para los demás; la misma libertad que defiende para sí. El pensamiento liberal repudia tanto la anarquía como la opresión. El liberalismo rechaza la licencia, el libertinaje y el desorden. El liberalismo quiere la disciplina que es un resultado del equilibrio de los poderes constitucionales, de la armonía que produce la libertad de todos y de cada uno. En el liberalismo no hay categorías de ciudadanos que mandan y otros que obedecen. En el liberalismo hay un respeto mútuo entre la autoridad y los ciudadanos, y de éstos entre sí. La igualdad del lema liberal es la igualdad ético jurídica. Lo que el liberalismo quiere implantar, es todo aquello que se obtiene mediante la cultura y por la justicia. El liberalismo no se transforma pero es transformador. El liberalismo tiene por fin supremo la libertad integral del hombre, el pleno desarrollo de su personalidad.

 

La más alta forma de convivencia concebida por el hombre es la Democracia Liberal. El liberalismo es la suprema generosidad, es el derecho que la mayoría otorga a la minoría, y es, por tanto, el más noble grito que ha sonado en el planeta. Proclama la decisión de convivir con el enemigo; más aún con el enemigo más débil.

 

El Estado de una Democracia Liberal culmina con la concepción de que el Derecho tiene por objeto hacer posible la coexistencia de las libertades individuales al nivel en que cada individuo pueda gozar del máximo de Libertad compatible con la libertad de los demás.

 

La Democracia Liberal comprende que no es suficiente formular elevados principios, sino que además es imperioso garantizar la efectividad de los derechos de los individuos y de la minoría, y el respeto a la opinión pública, instituyendo estructuras estatales como la división de los poderes del Estado; el control parlamentario de las leyes, las finanzas y el ejército; y una administración de justicia completa e independiente de los demás poderes del sistema político.

 

 

Atributos esenciales de la Democracia Liberal

 

1. El Poder Estatal sólo es legítimo cuando resulta de la voluntad libremente expresada, de todos los individuos de una colectividad.

2. Pleno respeto a los derechos humanos del individuo.

3. El Estado es para el individuo, y no a la inversa. El Estado debe convertirse en medio o condición para elevar al hombre hasta sus valores. El Estado debe estar al servicio del hombre.

4. Pleno respeto a los derechos democráticos del individuo. El derecho del ciudadano a participar activa y libremente en el gobierno, sin más requisitos que la idoneidad y la ciudadanía.

5. Preservación y respeto de los derechos de la minoría como grupo político.

6. Efectiva igualdad entre los diferentes sectores políticos de la nación.

7. Vía siempre expedita para que la minoría de convertirse en mayoría, tenga acceso garantizado al Gobierno.

8. Responsabilidad de los gobernantes ante el pueblo y organismos establecidos a ese efecto.

9. Libre opción para que el pueblo exprese su voluntad en cualquier momento.

10. Separación del Estado de la Religión, con una mútua cooperación para el mejor logro de sus respectivos fines.

11. En la Democracia Liberal los Tribunales tienen la facultad para juzgar si una ley es o no conforme a la Constitución.

 

En resumen, la Democracia Liberal es el régimen en el cual el pueblo determina con su voto quien debe gobernar, y el liberalismo fija la orientación y límites que debe tener la función gubernativa.

 

Entendida la Democracia puramente como el criterio de que la mayoría debe ejercer el poder político queda abierta la posibilidad de que con el respaldo del voto mayoritario se pueda resolver cualquier cosa. El Liberalismo aporta a la Democracia su vasto contenido ético y dice que siendo cierto y justo que la mayoría del pueblo tenga que ejercer el Poder Político, más cierto todavía es que hay determinados derechos y libertades del individuo que están por encima de la voluntad de la mayoría, y aún por sobre toda la Nación.


 

FINES DEL PARTIDO LIBERAL

(HOY PARTIDO LIBERAL RADICAL AUTÉNTICO)

 

Organizar, educar y conducir al pueblo paraguayo hacia la creación de nuevas estructuras políticas, económicas, sociales y culturales a fin de realizar integralmente la libertad, afirmar la dignidad de la persona humana, consolidar la Justicia y el Bienestar de todos los habitantes y acelerar el desarrollo de la Nación Paraguaya, organizada bajo un sistema de vida al servicio del hombre y de lacomunidad. a) En el Orden Político: El restablecimiento de un sistema democrático liberal; b) En el orden económico: La instauración de un sistema que permita que la economía se ponga al servicio del bienestar general teniendo en cuenta que su objetivo es servir al hombre y a la colectividad, c) En el Orden Social: Un régimen de justicia social, a fin de que la riqueza nacional se administre mejor para la felicidad colectiva, haga posible la extensión y difusión de la propiedad y bienes de todos los habitantes de la república y disminuyan las desigualdades sociales y económicas; d) En el Orden Cultural: La adopción de normas. leyes procedimientos basados en el desarrollo de conceptos éticos que aseguren el respeto a la libertad y a la dignidad de la persona humana, la tolerancia ideológica y religiosa y la universalización de la cultura; e) En el Orden Jurídico: La consagración y observancia de los derechos del hombre y un nuevo ordenamiento que contemple la evolución jurídica contemporánea aplicada a la realidad nacional; f) En el Orden Nacional: La Paz de la República fundada en la concordia nacional y la armonización de los intereses políticos, económicos y sociales, individuales y colectivos; g) En el Orden Internacional: La afirmación categórica de la soberanía nacional, la integración de una comunidad de naciones democráticas, la solución pacífica de los conflictos internacionales y la cooperación de las naciones para el progreso de los -pueblos; h) En el Orden Partidario: El estímulo de la capacitación política, el desarrollo del espíritu cívico de la ciudadanía, la disciplina consiente y la conducta ética de todos sus integrantes, especialmente de sus dirigentes.

 

El Liberalismo en lo económico y social

a) Se basa fundamentalmente en la libertad económica y la justicia social. Por libertad económica debemos entender que el desarrollo de las actividades productivas, industriales, comerciales, financieras y de servicios, deben estar confiados al sector privado y nunca al sector público, salvo que en casos muy especiales, cuando la actividad privada no demuestre interés circunstancial en su realización. La libertad económica comprende igualmente el libre juego de la oferta y la demanda, y que el mercado sea el mecanismo determinante de la producción y circulación de bienes. Para ello el liberalismo económico exige que ninguna clase de medidas de política económica interfiera o coarte dicha libertad. Tampoco se admite que ningún monopolio u oligopolio empresarial quebrante el regular funcionamiento del mercado. La competencia debe existir en forma permanente y fluida, sin interferencias.

 

b) El sector gubernamental, en un estado liberal, debe crear las condiciones propicias para que el mercado funcione sin interferencias y libremente. Su función debe reducirse a administrar las funciones propias de las instituciones de gobierno y de entes descentralizados que prestan servicios a la población, tales como Corposana, Ande, Correos, Salud, Educación, etc., pero no industrias, agricultura o ganadería. En el Estado moderno, sobre todo en países en desarrollo, el Estado puede tomar a su cargo la programación y ejecución de actividades sociales, encaminadas a favorecer a trabajadores de bajos ingresos, como forma de ayuda al mejoramiento del poder adquisitivo de su respectivos salarios y sueldos. Por ejemplo, construir o hacer construir viviendas económicas y venderlas a largo plazo, con cuotas al alcance del trabajador; brindarles adecuada atención de salud a todas las familias; imponer la gratuidad de la enseñanza, sobre todo la escolar, y reducir el costo de la enseñanza secundaria y universitaria, estimular la baja de los precios de determinados productos de la canasta familiar de las familias de menores ingresos; fomentar programas de esparcimiento social al alcance de obreros, etc.

 

c) Dentro de la filosofía liberal en su aspecto económico, no cabe las medidas de confiscación de empresas o su intervención directa, la fijación de precios o de cupos de producción, las prohibiciones y toda medida de perturbación del regular funcionamiento del mercado. Algunas de estas medidas solo se justifica por razones de orden social, de defensa nacional o de calamidad pública o de salud.

 

El ideal económico del Partido Liberal Radical Auténtico consiste en lograr la plena explotación de las riquezas naturales, la industrialización del país, la formación del capital nacional, la capitalización popular y la justa distribución de las riquezas. El P.L.R.A. reconoce y promueve la protección de la propiedad privada dentro de la función social que debe cumplir. Sostiene que ella no puede ser privilegio de una minoría sino un derecho al alcance de todo el pueblo. Para ello propugna una justa distribución de la propiedad inmobiliaria, de los ingresos y de las riquezas en general, y sostiene la necesidad de que cada hombre sea propietario de la tierra que trabaje y la vivienda que habite.

 

Nuestro Liberalismo paraguayo proclama la necesidad de realizar  una Reforma Agraria integral y racional que tenga por finalidades esenciales: liberar al campesino del estado de servidumbre en que se encuentra, elevar sus ingresos, hacerlo partícipe de los beneficios de la civilización, crearle las condiciones necesarias para que pueda lograr mediante su trabajo un constante progreso material espiritual, transformar y modernizar los métodos de cultivo y obtener un substancial y progresivo aumento de la producción agropecuaria.

 

El Liberalismo paraguayo sostiene la necesidad de promover la industrialización racional del país, dando prioridad a la manufactura de las materias, primas nacionales, con el objeto de alcanzar la plena ocupación del pueblo trabajador, defender la balanza de pagos y fortalecer la economía. La Industria Nacional deberá ser objeto de una adecuada protección. Sostiene la necesidad de asegurar y ampliar los mercados internacionales para los productos paraguayos, y de fomentar la producción de bienes que puedan ser colocados favorablemente en el exterior, con la adopción de una política impositiva que estimule las exportaciones. Apoya una política de integración latinoamericana en el plano económico.

 

La Economía Social de Mercado se basa fundamentalmente en la aplicación, tan rigurosa como resulte posible, de los mecanismos del Mercado, considerando este último como principio básico ordenador de la sociedad libre. El Mercado es el sistema o mecanismo a través del cual los productores y los consumidores se ponen en contacto directo e indirectamente para comprar y vender bienes y servicios a fin de satisfacer sus deseos y necesidades conforme a su propia determinación y en condiciones y oportunidades pactadas libremente. El Mercado, accionando por medio de fuerzas invisibles, principalmente a través del mecanismo de los precios, coordina y regula la producción y el consumo de manera tal que en todo momento se produzcan en cantidad y calidad adecuadas los bienes y servicios que el público demanda. La Economía Social de Mercado considera a la estabilidad monetaria como uno de los derechos fundamentales que los gobiernos tienen la obligación de garantizar a los ciudadanos, y a la inflación como el factor más pernicioso para todo orden social compatible con la libertad y la democracia.

 

El Liberalismo económico abre mercados al libre juego de la competencia, en igualdad de oportunidades, alienta la iniciativa privada, redimensiona el sector público (priorizando lo social: salud, educación y vivienda), privatiza las empresas estatales, reformando el sistema impositivo, alienta las inversiones extrajeras, estimula la organización y participación de todos los sectores económicos y sociales. La idea que la Economía de Mercado es la condición de la democracia, está en el centro del concepto de Economía Social de Mercado, creado por Ludwing Erhard (1897-1977), alemán ex Ministro de Economía. Explica que la producción y la distribución de bienes se guían por la función de los precios libres y son impulsadas por el motor de la competencia en el rendimiento, y no por la dirección de arriba.

 

La Economía de Mercado es una forma económica que registra un máximo de productividad, bienestar y libertad personal. La libertad, la autorresponsabilidad y la iniciativa personal, así como una distribución de ingresos conforme al rendimiento, son las fuerzas motrices que conducen al incremento del bienestar general. Como doctrina la economía social de mercado tiene sus raíces en las posiciones neoliberales sostenidas en la Alemania en los años treinta por economistas como Walter Encken y Alexander Rüstow. Esta tendencia se opone a una economía socialista planificada y dirigista. De la misma manera que la democracia concede al hombre la autodeterminación política, la economía social de mercado le permite desplegar libremente sus potenciales en la economía y en la vida profesional, dentro del marco establecido por el ordenamiento jurídico.

 

El papel del Estado es establecer las reglas de convivencia de los ciudadanos y grupos sociales asumiendo únicamente las tareas que él puede cumplir. Para lograr los que algunos llaman el “cuadro mágico” del crecimiento económico, la moneda debe ser estable, debe haber pleno empleo y el equilibrio de la economía exterior. La economía de mercado varía según los países.

 

En el campo económico, el Estado debe asegurar una competencia leal, limitando la tendencia de una economía completamente liberalizada a distorsionar la competencia mediante acuerdos, a desplazar a las pequeñas empresas y a dictar los precios al consumidor. La humanidad ha descubierto que en el último tercio del siglo XX -o más exactamente, a redescubierto- que el motor poderoso del perfeccionamiento individual y del desarrollo colectivo es la capacidad creativa que todo hombre tiene en germen, en potencia, desde el momento mismo que nace. El pensador norteamericano Michael Novak escribió hace 15 años que "la riqueza de las naciones radica en la capacidad creativa de sus habitantes". El hombre está dotado con capacidad para crear dentro de un clima de libertad y es por ello que hoy asistimos en el mundo a una verdadera revolución en favor de la libertad que ha hecho posible un acelerado desarrollo económico cultural y social. Este proceso ha coincidido con el dramático fracaso de los modelos colectivistas que se oponen a la libertad. En los últimos setenta años, ningún país socialista ha logrado vencer el subdesarrollo.

 

Es que el hombre contemporáneo ya no puede escabullirse frente a la realidad de que para que haya progreso, debe existir libertad económica. Quienes desconozcan esto estarán renunciando a aplicar la creatividad personal en beneficio del desarrollo de sus pueblos, aumentando así voluntariamente ahora su rezago frente a otras naciones. Debemos comprender de una vez por todas y hacer comprender a nuestros pueblos y a nuestros gobernantes, que sin libertad económica nunca tendremos libertad política, estable y verdadera, y nunca alcanzaremos el desarrollo integral que todos deseamos. Nuestra mejor alternativa es llevar a cabo una revolución profunda, una revolución por la libertad que procure establecer la libertad económica en el centro mismo del sistema, donde la libre empresa sea el verdadero motor del desarrollo. Para ello, en primer término, es preciso reducir drásticamente el poder del estado en la Economía. Ese debe ser el carácter central de nuestra revolución, pues permite abrir los espacios necesarios para que la iniciativa privada pueda desarrollar todo su potencial creativo.

El problema fundamental es el extraordinario tamaño del Estado en la economía, que lo hace el verdadero árbitro del sistema. Supone, en consecuencia reducir sus reparticiones, reducir normas, y por sobre todo, reducir su rol le empresario productivo ineficiente o muy politizado. El estado debe fijar las normas y fiscalizar su cumplimiento, y los particulares deben dirigir y operar las empresas asumiendo los riesgos correspondientes. El segundo aspecto de nuestra revolución es establecer un sistema económico, libre y competitivo, donde se reconozca plenamente el derecho de los individuos a la propiedad privada de los medios de producción. La propiedad privada es fundamental en un sistema de libre empresa, pero no es lo único, pues si no va acompañada de un mercado plenamente competitivo, donde todos los que los deseen puedan participar en iguales condiciones, muy pronto se hace ilegítima políticamente, y muchas veces injusta socialmente.

 

Por ello, junto ala libertad de comercio, y a la libertad de precios, deben existir clarísimas disposiciones antimonopólicas que velen por la libre competencia en todos los mercados, más aún, esto implica también libertad de importaciones y de exportaciones, para poder tener realmente un sistema competitivo en todos los sectores.

Lo que debe movernos es fundamentalmente eliminar la pobreza y sacar a América Latina del subdesarrollo, y eso se hace con empresa privada y economía libre. Eliminar la pobreza en un clima de libertad es una alternativa moralmente superior a la que ofrece el socialismo estatista que postula eliminar la pobreza coartando las libertades individuales y en definitiva haciendo sólo más pobres a todos.

 

La ideología liberal y su plasmación en lo económico y social no admite la vigencia de medida de nacionalización o confiscación de empresas, fijación de precios o de cuotas, la creación de monopolios u oligopolios y en general, la implantación de políticas económicas coercitivas, o de distorsión en el funcionamiento regular de los precios y la competencia en el mercado. Por eso requiere la libertad política como base de la libertad económica, ya que una y otra no son más que las dos caras de una medalla y por lo tanto actúan con gran complementariedad práctica. En un gobierno donde predomina la ideología liberal; se busca reducir las actividades ejercidas por el Estado, pasando al sector privado la mayor cantidad posible de programas de tipo económico, como por ejemplo industrias estatales, sean deficitarias o no.

 

Socialismo

El socialismo se funda en que la colectividad, eficazmente organizada para el control de los factores económicos, pueda realizar el progreso y el mantenimiento de la libertad de los individuos. Sostiene que todos los derechos individuales derivan de la colectividad, y que el capital no puede ser noblemente utilizado cuando se halla en manos de los particulares. Establece la preponderancia del interés colectivo sobre el interés particular. Su procedimiento es la nacionalización. Para los socialistas, el Estado tiene poder absoluto para regular las condiciones políticas, civiles y económicas de la vida.

La política económica dentro de la ideología socialista es la aplicación de planes coercitivos, medidas de nacionalización aunque sea parcial, fijación de precios, protecciones arancelarias o aduaneras muy fuertes, fijación de tasas de interés, determinación de cuotas de producción, todo lo cual limitan la libertad económica y política dentro del cual deben desarrollarse las empresas y cumplirse los programas sociales.

 

Comunismo

El Comunismo es la doctrina que preconiza la abolición de la propiedad privada siendo su corolario, la comunidad de bienes. Es un régimen de absolutismo político y económico en el que el ciudadano queda convertido en un engranaje de la máquina estatal. Su fin inmediato es establecer la dictadura del proletariado.

 

 




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