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ALEJANDRO MAZACOTTE


  EL ESTADO PARAGUAYO Y LA CORRUPCIÓN - Por ALEJANDRO MAZACOTTE GAGLIARDI


EL ESTADO PARAGUAYO Y LA CORRUPCIÓN - Por ALEJANDRO MAZACOTTE GAGLIARDI

EL ESTADO PARAGUAYO Y LA CORRUPCIÓN.

Por ALEJANDRO MAZACOTTE GAGLIARDI.

Diseño de tapa: VÍCTOR MANUEL LÓPEZ MOREIRA.

Asunción – Paraguay

1994 (319 páginas)

 

 

INDICE

 

PROLOGO

INTRODUCCION

 

I. EL ESTADO PARAGUAYO Y LA CORRUPCIÓN

1.      El Estado arrogante y malvado

2,      El complejo y altivo arte de gobernar

3.      Los hombres entre comillas

4.      Empleo irracional del capital humano

5.      Capacidad, autoridad moral y don de mando

6.      Agrandar al hombre y reestructurar el Estado

7.      Integridad moral y función pública

8.      Menos ambición y más capacidad.

9.      El subdesarrollo humano frena el crecimiento

10.    El capital humano paraguayo

11.    ¿Caza de talentos para el sector público?

12.    Administración del desarrollo y gerontocracia

13.    El síndrome de la gerontocracia

14.    Duro golpe a la corrupción treintenaria

15.    Algunas causas del subdesarrollo

16.    Los ministerios más importantes del país

 

II - LA CAPACITACIÓN

1.      El capital humano es escaso y caro

2.      Empresas y empresarios

3.      Los seudo-empresarios

4.      Actualización de conocimiento

5.      Política de capacitación

6.      El capital humano y el desarrollo

7.      Conducta de directivos y subalternos

8.      Selección científica del personal

9.      Los líderes gubernamentales

10.    La administración del desarrollo

11.    ¿El empresario sirve para ministro?

12.    Requisitos para ser ministro de Hacienda 

13.    ¿Quién será el empresario ministro de Hacienda?

14.    El personal de reemplazo

15.    Preparación del personal de reemplazo.

16.    Hombres jóvenes para el desarrollo

17.    Los bienes del Estado

18.    El hombre de conducta y mentalidad empresarial.

 

III - LA EXPANSIÓN DEL ESTADO

1.      El "crecimiento" estatal

2.      Planificación económica

3.      Plan de ajuste económico

4,      Financiamiento de la inversión

5.      Los que se oponen a los planes de desarrollo

6.      Proliferación de entes y empresas públicas

7.      Hipertrofia del Estado paraguayo

8.      La ineficiencia de entes y empresas estatales

9.      El Estado como administrador

10.    La privatización debe ser cautelosa

 

IV. LA CORRUPCIÓN GUBERNAMENTAL

1.      Liquidar la corrupción omnipresente

2.      Urge combatir la corrupción

3.      El contrabando hace zozobrar a la economía

4.      Salvar al país de la debacle financiera

5.      Despilfarro con alto costo social

6.      Los males impenitentes

7.      Recuperación de los bienes del Estado

8.      Contratar auditores blindados

9.      Con bienes recuperados, cancelar deuda externa

10.    Urge racionalizar los gastos públicos

11.    La deshonestidad

12.    Reducir entes públicos y personal

13.    Funcionamiento racional de entes estatales

14.    Nuevas unidades administrativas

15.    Los ministerios y sus dependencias

16.    La economía del pueblo arruinada y desvalijada

17.    Gobernar no es caos ni robo

18.    La economía popular en ruina

19.    Corruptos y rendición de cuentas

20.    Racionalizar gastos públicos

21.    Despedir planilleros y recuperar bienes públicos

22.    Guerra a corruptos y a gastos públicos

23.    Saneamiento presupuestario

24.    Defensa de la economía estatal y del pueblo

25.    Subdesarrollo y corrupción económica

26.    Una recomendación lapidaria

27.    Guerra a delincuentes económicos

28.    La auditoría derriba a regímenes corruptos

29.    Factores negativos del ámbito empresarial

30.    Problemas económicos y sociales

31.    Empresas transnacionales y su administración

32.    Imprevisiones de inversionistas foráneos

33.    Otros errores de los capitalistas extranjeros

 

V. LA REFORMA ESTATAL ES URGENTE

1.      El Estado moderno, ágil y funcional

2.      Redefinir funciones y unidades operativas

3.      Buscar un estado estético y moderno

4.      Falta voluntad política

5.      Lograr un Estado armónico y ágil

6.      ¿Será reformado el Estado?

7.      Racionalización del presupuesto de la nación

8       ¿Cómo "achicarán" el Estado?

9.      El Estado monstruoso y los corruptos

10.    ¿Contratación de "experto extranjero"?   

11.    Desmembrar Entes Estatales

12.    ¿Cuántos funcionarios y empleados existen?

13.    Abolir el clientelismo político

14.    Las empresas estatales y su autofinanciamiento

15.    Modelo de eficiencia

16.    Empresas públicas deficitarias

17.    Cobrar los servicios públicos

18.    Austeridad en el manejo de fondos públicos

 

VI. EL HOMBRE, EL ESTADO Y LA CORRUPCIÓN

1.      La privatización de empresas estatales

2.      Transferencia de entes estatales

3.      Oportunidad del sector privado

4.      Las excepciones obligadas     

5.      El dilema de la privatización

6.      ¿Dónde están los cazadores de "elefantes blancos"?

7.      La razón de privatizar empresas estatales

8.      El Estado como persona ideal no es mal administrador

9.      Causa del fracaso de Industria Nacional del Cemento

10.    La terapéutica de INC no es tarea de curanderos

11.    Lo que dijo un ministro

12.    Funcionarios mediocres fomentara robos

13.    Los incapaces y deshonestos

14.    Guerra a los corruptos e incapaces

15.    Donación, deuda y corrupción

16.    El atraco feroz a las donaciones

 

VII. DESORGANIZACIÓN, INCAPACIDAD Y ROBOS

1.      IPS, sus leyes y jubilados

2.      IPS, un absurdo monstruoso

3.      Falta capacidad y autoridad moral

4.      IPS, gran complejo económico, financiero y social

5.      Asalariados y empresarios, dueños de IPS

6.      Política jubilatoria científica y técnica

7.      Administrar I.P.S. sin burocracia mediocre

8.      I.P.S. moderno, libre de sinvergüenzas

9.      Bienes devueltos por Hugo Dejesús Araújo son de I.P.S.

10.    Los fondos recuperados por Hacienda son de I.P.S.

11.    Los fondos jubilatorios mutilados de I.P.S.

12.    Reorganizar y dignificar a I.P.S.

13.    Racionalizar I.P.S. y mejorar sueldos jubilatorios

14.    La corrupción de I.P.S. debe ser extirpada

15.    Los intríngulis del siempre atracado y robado I.P.S.

16.    IPS sigue en el tapete y cada vez más vergonzoso

17.    IPS, sin faro ni timonel, navega a la deriva

 

VIII. CAPÍTULOS VARIOS

1.      El Gobierno y el aumento salarial

2.      Por dinámica económica suben precios y salarios

3.      El maestro debe ganar más del sueldo mínimo

4.      El mito de la reforma agraria paraguaya

5.      El hombre, la pobreza y la tierra fértil

6.      Los campesinos marginales son parias irredentos

7.      Capitalización política por método compulsivo

8.      ¿Política de mercado del trigo nacional?

9.      Conquistas del gobierno del general Rodríguez

10.    Las omisiones cometidas

11.    La hoguera de la corrupción

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

PROLOGO

EL ESTADO PARAGUAYO Y LA CORRUPCIÓN

 

         Antes de comentar la obra y para comprenderla mejor, me explayaré ocupándome del autor, el Dr. Alejandro Mazacotte Argüello.

         Desde muy joven se manifestó ferviente amante de la libertad y de la democracia, enconado luchador en favor de estos ideales que lo apasionaban se alistó casi imberbe en las huestes revolucionarias del 47. Posteriormente a ella, se mostró inclaudicablemente firme no transigiendo con la avasalladora corrupción, la deshonestidad, la prepotencia y la arbitrariedad que arrasó a nuestra patria durante cuarenta y siete largos años. Su mérito como el de muy pocos, fue seguir manteniendo la libertad del espíritu y la rectitud incólume de la conducta.

         Durante ese largo tiempo del túnel horroroso de nuestra patria, fue preparándose con una sólida formación profesional y técnica en economía, se dedicó a la actividad privada y, como profesional estudioso, siguió ampliando y actualizando permanentemente sus conocimientos, lo cual lo llevó a ser un escritor crítico y a la vez analítico de la conducción económica de nuestro país.

         Su inquietud no se circunscribió a la materia económica sino que como buen hijo de la perla del norte, la hermosa Concepción, decidió escribir y honrar a las legiones paraguayas que marchaban al Chaco y volvían verdaderos y auténticos héroes durante los aciagos años del 32 al 35 y al leer la historia quedó prendido en su espíritu profunda admiración hacia los combatientes de la guerra del Chaco. Esto lo llevó y motivó a realizar un profundo estudio histórico de la misma que plasmó en cuatro tomos, unas mil setecientas páginas, con verdadera versación y que constituyen un texto completo y pormenorizado de la contienda y objeto obligado de referencia por la vasta bibliografía consultada.

         En cuanto a la obra que nos ocupa consideramos una honesta, pormenorizada, amplia y dura crítica al sistema corrupto entronizado por el sistema que se inició en setiembre de 1940 y llegó a su plenitud desde agosto de 1948 durante la larga dictadura stronista.

         En este libro "El Estado Paraguayo y la Corrupción", fustiga con autoridad y suficiencia de crítico capaz y honesto, la corrupción de casi medio siglo del sistema estatista, disfrazado de trasnochado nacionalismo, introducido en el Paraguay, que arrasó las libertades públicas, desquició la economía nacional, desnaturalizó la moral ciudadana, estableció la deshonestidad como principio rector en la conducta de los hombres públicos, en el manejo de los asuntos del Estado, en las actividades políticas, en las relaciones sociales, en las actividades económicas y, hasta en la vida privada y familiar; sistema que estableció la prepotencia y la arbitrariedad como norma en el ejercicio de la autoridad desde el vértice a la base de la pirámide burocrática y, ante la cual el pueblo, el ciudadano, se encontraba total y absolutamente desprestigiado.

         El Dr. Mazacotte en esta obra arremete contra el Estado y su creador, el hombre que también lo representa, contra la montaña estatista, como filosofía y como construcción pragmática, también contra los ideólogos y los corifeos que formaron y siguen formando legión para ganar canongías y posiciones, las más de las veces inmerecidas y para hacerse de fortunas mal habidas.

         Al hacer sus denuncias las bastimenta en datos precisos y documentados, que como arietes perforan y destruyen las artificiosas estructuras del sistema.

         No se satisface el autor con las denuncias que desnudan las realidades vergonzantes que nos legaron los hombres que manejaron el país a su antojo en los últimos cuarenta y siete años, sino que hace proposiciones concretas, ajustadas y realistas para salir de la sima a la que nos precipitaron en todos los órdenes de la vida nacional los jerarcas del pasado inmediato, tanto en el orden político, como económico, social, educativo y cultural, cuando propone la privatización cautelosa de las empresas estatales, la recuperación de los bienes malversados, la racionalización de los gastos públicos, o cuando señala los errores de las inversiones extranjeras, o propone un Estado moderno, ágil y funcional, cuando nos sugiere la reforma del Estado.

         Sus análisis del fracaso de la I.N.C., de la corrupción y la incapacidad administrativa, tanto de esta empresa como del I.P.S. y otros entes estatales; cuando trata de los problemas salariales son claros, concretos, ajustados y nos llaman a una profunda reflexión.

         Esta obra del Dr. Alejandro Mazacotte merece ser leída por estudiantes, profesores, profesionales, técnicos, político, el sector público y profanos. Su exposición es didáctica, clara y se hace comprensiva para todos los lectores y, me place recomendarla calurosamente.

         Dr. Gustavo A. Ríart

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

         En este libro titulado El Estado Paraguayo y la Corrupción, se ha procurado abarcar y desarrollar los temas elegidos con honestidad y sintetizar en ocho capítulos y ciento treinta y nueve títulos, todos los factores positivos y negativos generados y manejados por los gobiernos paraguayos durante los últimos 47 años; es decir, por los responsables de la conducción política y económica del país. En este sentido se ha dado mucha importancia a la actitud y conducta de los hombres, autores de turno, considerando su responsabilidad, talento, capacidad, personalidad, integridad moral y delicadeza.

         Conociendo que el Estado es una creación del hombre a través del derecho como una ficción de la ley, que le da la personería jurídica y la condición de persona de existencia ideal, de hecho puede cometer y comete desde luego a su nombre de modo irresponsable, toda clase de barbaridades, de hipertrofia o crecimiento monstruoso, escudado o amparado en la función pública circunstancialmente desempeñada desde cualesquiera de las aristas de la escala de organización o niveles jerárquicos que conforman la estructura formal del Estado paraguayo, que ha venido creciendo acaso respondiendo a objetivos no muy bien definidos ni transparentes, o sencillamente para llenarlo de paniaguados, prebendarios, corruptos y logreros de profesión.

         Al transformarse el Estado en un gigantesco elefante blanco, arcaico y obsoleto, desorganizado, desprestigiado y subdesarrollado, ha sido salvajemente atracado y desvalijado por sus propios servidores, entre quienes se destacan nítidamente los evasores de divisas, los malversadores y vaciadores de los entes descentralizados y autores de todo tipo de peculados, para convertirse rápidamente en dueños de grandes fortunas, para asombro y vergüenza de sus propios compañeros de ayer que siguen pobres y sacrificados, con sus sueldos ubicados muy por debajo del mínimo legal vigente en el sector privado, en muchos casos.

         Cada uno de los capítulos comprende los aspectos más resaltantes del sector público, tales como la desorganización del Estado, el arte de gobernar, el capital humano escaso, la ausencia de una política de capacitación permanente o no, la falta de idoneidad aparente o real de numerosos funcionarios públicos, pero con salarios muy elevados, que la mayoría de ellos no justifican por carecer de estudios superiores, profesionales o especialidades. El Estado exageradamente sobredimensionado, estimula la corrupción gubernamental al amparo de una administración huérfana del más incipiente sistema de racionalización y de método de control, donde los funcionarios débiles, sin conducta ni personalidad, se vuelven cómplices o encubridores de sus compañeros o jefes corruptos, aliados de la impunidad reinante.

         En esta forma cometen malversaciones, peculados y otros ilícitos, desquiciando bienes y fondos públicos en cada ocasión a su antojo. Los temas de cada capítulo y título, son desarrollados y definidos con esquemática claridad de los conceptos, así como los fenómenos originados o derivados de las acciones e inconducta del hombre conforme a su naturaleza, pero siempre sin rodeo, cortapisa ni disimulo.

         Considerando los importantes temas abarcados en el libro El Estado Paraguayo y la Corrupción, que se comentan con sinceridad y espíritu de ecuanimidad, se puede afirmar sin temor a equívoco que este libro será útil a todos los estudiantes, profesores de nivel medio y terciario, profesionales, técnicos y políticos, los funcionarios de los sectores público y privado, empresarios, comerciantes, ejecutivos, a los empleados, obreros y campesinos, marginales o no y los plagiarios, dado que varios de estos últimos y algunos profesionales amigos, fueron quienes pidieron y alentaron al autor a publicar este libro titulado El Estado Paraguayo y la Corrupción.

         Cabe señalar que los Diarios no todos los habitantes del país pueden leer por sus elevados costos y, estimando que alrededor del 90 por ciento de los mismos no compran, incluyendo estudiantes, profesionales, los políticos sin cargos, públicos y casi todos los opositores, así como los indiferentes y otros, se puede decir que realmente la publicación de este libro puede llenar un gran vacío no cubierto por los libros de texto ni de otra índole, teniendo en consideración la terminología, conceptos y principios de otras disciplinas científicas empleadas para la clasificación y calificación de la corrupción de los hombres de todos los países del mundo durante los últimos 50 años del siglo XX. El narcotráfico simboliza la corrupción mundial.

         Evidentemente, la variada gama de corrupción de los hombres de todos los estratos sociales y de los sectores público y privado, se debe a la degradación moral, a la proliferación de los descastados, a la falta de conducta e integridad moral de las personas sin delicadeza, carentes de calidad y personalidad, por un lado y por el otro, a causa de la total desorganización de los Estados de los países tercermundistas, así como algunos de los del centro, debido a la ignorancia, incapacidad y holgazanería barata de los responsables de la conducción política y económica. Ellos son los que brindan la oportunidad a los débiles y corrompidos, a cometer malversaciones y peculados de las finanzas y bienes públicos. Este libro puede tener también la virtud de servir de escarmiento a los hombres putrefactos, al salir a la luz pública su miseria moral y trágica inconducta.

 

         Alejandro Mazacotte A.

 

 

I. EL ESTADO PARAGUAYO Y LA CORRUPCIÓN

 

         1. EL ESTADO ARROGANTE Y MALVADO

 

         Hacia fines de la primera quincena de marzo de 1991, intempestivamente se comenzó a hablar de la necesidad de modificar la estructura estatista que viene imperando en el país en los últimos 50 años, con miras a cambiar el sistema del Estado actual, desecharlo, reimplantar la libertad económica y consecuentemente, erradicar la oprobiosa corrupción, conforme ha prometido en Pedro Juan Caballero el presidente A. Rodríguez y cuyo cumplimiento esperaba ansioso el pueblo paraguayo. Infortunadamente, mientras tanto continuarán intactos en sus puestos los funcionarios actuales, como siempre confundidos con sus colegas partidarios, desleales y corrompidos en un elevado porcentaje.

         Sin embargo, siendo el hombre el único responsable de la creación del Estado omnipotente, autocrático o de simple gendarme, es también creador de todos los sistemas, de las ciencias, la filosofía y la tecnología. Tiene también a su favor el honor de haber dado nombre a los fenómenos naturales del universo, tales como el sistema planetario, el sistema solar y sus planetas Tierra, Júpiter y muchos otros. El término sistema, de amplia acepción, hizo posible la sistematización o la reducción a sistema de todas las disciplinas científicas, también creadas, estructuradas y enseñadas por el hombre en las distintas facultades que conforman las universidades de los países.

         A nivel de la ciencia de la crematística, se tiene el sistema económico, monetario, financiero, tributario, el de organización, el sistema de las coordenadas, que se estudia en geometría analítica, etc. Por lo tanto, el creador del Estado como ficción de la Ley, lo representa desde ese momento en todas las instancias y en todos los países del mundo. Cuando este creador resulta absolutista, autocrático o un vulgar dictador, en algunas ocasiones gobierna sin los poderes Legislativo y Judicial, aunque a veces los tiene como simples instrumentos demostrativos y demagógicos, sometidos al Poder Ejecutivo.

         Por lo tanto, en esta forma se convierte o transforma en Estado omnipotente y absorbente, que si el que lo concibió, creó y representa es un sujeto corrompido, comienza a pervertir y malograr todo lo que ha de servir de asiento físico a empresas públicas y entes estatales descentralizados, generalmente no organizados, irresponsablemente administrados, dónde los controles no se conocen, de resultados económicos casi siempre deficitarios, subsidiados y corruptos, porque son antros de planilleros, de policastros partidarios y de feroces peculados financieros.

         Estos temas no muy "castizos" ya venía abordando el autor desde el segundo lustro de 1980, así como la importancia de la calidad del capital humano, de la selección y elección por método científico de todos los empleados públicos, sin exclusiones. Se colocará a cada uno en el puesto relacionado con su formación académica, desde los mismos ministros para abajo hasta el último escalón inferior de la estructura formal estatal, porque el hombre rinde cuando aplica lo que ha estudiado y aprendido por vocación. Se ha sugerido también la urgente necesidad de reestructurar el elefante monstruoso llamado Estado, racionalizarlo recortando y eliminando las excesivas ramificaciones de las unidades operativas y despidiendo al personal innecesario, por más oficialista que sea. En la misma forma serán despedidos los empleados y funcionarios díscolos, incapaces, irresponsables, deshonestos y facinerosos.

         El Estado racionalmente reorganizado, debe apoyarse en un sistema bien definido e inspirado en un modelo estético, ágil y funcional, donde todo se controla y coordina, merced a la capacidad, responsabilidad y decencia de los administradores. Entonces se podrá hablar de Estado moderno. En este sentido, desde la era Stroniana ya veníamos pidiendo los del grupo investigador del desarrollo tercermundista, el desmantelamiento y cambio total de los empleados y funcionarios del desprestigiado sector público paraguayo, rescatando los responsables, honestos y capaces, e invitando a jubilarse a los que ya habían cumplido el plazo legal respectivo.

         En la época del régimen Stronista nadie decía que lo que debía cambiarse era el sistema estatista que venía distorsionando y frenando el normal funcionamiento de los grandes agregados macroeconómicos del sistema o plano de la economía nacional, a pesar de las agudas críticas que unos pocos economistas veníamos formulando desde las columnas de los diarios Noticias, Hoy, ABC, Ultima Hora y el semanario La Opinión. Sin embargo, hablando solamente del simple cambio de la estructura estatista que viene rigiendo en el país durante los últimos 50 años, nadie logrará la reactivación económica con probabilidad de éxito, si no se, acciona con capacidad, firmeza y personalidad, ni con la adopción de la política económica más sabia y acertada del mundo. Tampoco habrá reactivación económica si no se extirpan del país y sectores público y privado los corruptos, contrabandistas, ladrones e incapaces.

         Con la posición simplista e ilógica de unos pocos empresarios, por no conocer teoría del desarrollo y otros principios conexos del área crematística, opinan temerariamente en sus reportajes sobre temas macroeconómicos que ni sus asesores conocen bien, así como sobre política económica, que es mucho más compleja y difícil. Afirman también que con el cambio de hombre si se continúa manteniendo la misma estructura estatal, nada cambiará. Aquí surge un exabrupto, porque el vocablo sistema, adoptando, perfeccionado y denominado así por el hombre en su origen, aún empleándose en la expresión sistema estatista, es inanimado y fingido como el Estado porque ambos no tienen alma y, como concepción y creación del hombre, este siempre lo representa y manipula a su antojo y arbitrio, especialmente si es corrompido.

         Pero a los empresarios de marra no les preocupa el cambió de los hombres, por más corruptos que sean y que como tales, hayan venido "colaborando" con todos los gobiernos surgidos desde la muerte del Mariscal José Félix Estigarribia en 1940, hasta el presente año 1994, sin haber discrepado o disentido jamás con ninguno de los Presidentes de la República que venían sucediéndose en el Palacio de López; porque ignoran el adverbio de negación no, que no llevan en su "alforja". Afortunadamente para los corruptos que existen o existieren aún en el sector público, para el limitado número de empresarios, tiene más importancia el cambio del sistema o estructura estatal, acaso en reconocimiento de privilegios o prebendas recibidos de los corruptos.

         En efecto, el sistema, la estructuración estatal y el Estado mismo, son simples ficciones del hombre que los concibió, creó y representó siempre, por ser abstractos e inanimados. Y en estas condiciones, sin su representante natural el hombre, ¿qué pueden hacer los tres a favor de los empresarios? Si a cualquiera de los tres le representa un corrupto, los tres "seres" sin alma, por sí solos nunca podrán reflotar de su actual estado de naufragio económico al añoso buque Paraguay, hablando en término metafórico.

         Por consiguiente, para que el buque sea reflotado y proseguir la navegación, debe contar con hombres capaces, honestos, responsables y laboriosos, respirando el aire de un régimen democrático consolidado y apuntando el timón hacia el puerto de una apertura económica decente y honesta. Pero para ello, debe cambiarse totalmente el personal corrompido del sector público, porque ningún empresario podrá regenerar ni curar a los corruptos, contrabandistas, evasores tributarios, etc. En consecuencia, ningún sistema económico o político podrá funcionar sin la intervención del hombre de integridad moral indiscutida, talentoso y de acerada personalidad y conducta. De la misma manera, el hombre no podrá triunfar sin adoptar un sistema bien definido.

 

         2. EL COMPLEJO Y ALTIVO ARTE DE GOBERNAR.

 

         Si se realiza un estudio de la moral de los hombres del sector público paraguayo, es muy probable que se detecte y compruebe sin mayores esfuerzos que en elevado porcentaje ella se encuentra aquejada de una grave enfermedad, la que a medida que se vaya desgranando el tiempo a este ritmo, se irá empeorando y desmoronándose como barranco arenoso con cualquier aguacero, al menos si el jefe del Poder Ejecutivo no adopta la terapéutica necesaria para restablecerla con urgencia. El desbarrancamiento sería irreversible si se juzga el deterioro moral a través de los ejemplos dolosos de ACEPAR, IPS e INC y un tanto confuso si se la mide con la vara de LAP, PETROPAR y BCP, al producirse el cambio de febrero de 1989.

         Sin lugar a dudas, el problema que enfrenta el desorganizado Estado paraguayo es mucho más serio de lo que desde el vulgo hasta el más pintado y apuesto ciudadano podría imaginarse. En este sentido cabe agregar que precisamente la desorganización y situación de crónica obsolescencia del Estado, es la que prepara el ambiente propicio para que las finanzas y bienes públicos, que son patrimonio del pueblo paraguayo, sean objeto de los más bárbaros y salvajes atracos, planeados y consumados por los hijos descastados y corrompidos del país.

         Apoyándose en la teoría organicista, que asimila y equipara a las personas jurídicas a su creador, el hombre, al reconocerle cabeza, tronco y extremidades y, como ya ha afirmado en publicaciones anteriores el autor, que a la persona de existencia ideal llamada Estado, a su vez le representa en todas las instancias y casos su creador, el que como Jefe genuino del Poder Ejecutivo, debe reunir todos los requisitos inherentes al cargo si quiere desempeñar con capacidad, responsabilidad, entereza, honestidad y prestigio, su elevada función e investidura como Presidente de la República.

         Conociendo un Presidente la delicada naturaleza de sus funciones, definidas por el complejo y sutil arte de gobernar, podrá dirigir y ordenar con autoridad moral e independencia a sus colaboradores ministeriales las tareas específicas que deben cumplir en sus respectivas áreas de acción. El gobernante talentoso usa el mando con decisión y aplomo hasta en la duda, porque conoce muy bien que no debe fracasar ni mancillar su prestigio e imagen a causa de la irresponsabilidad, incapacidad o inconducta de sus colaboradores. Sabe también que si demuestra inseguridad y vacilaciones debido a desinformaciones académicas, perderá autoridad moral ante los mismos y, con mayor fundamento, ante sus conciudadanos.

         Para seleccionar y elegir los colaboradores de alto nivel, debe conocer la idiosincrasia de su pueblo, así como a los profesionales egresados de las Universidades del país o por lo menos superficialmente, aunque para ello deberá conocer también sicología social por razones de índole caracterológica. Sin embargo, aquí surge un factor limitante que no admite alternativa alguna, porque para jefe se nace y esta condición innata es muy rara y escasa en el presente en Paraguay. Tampoco se adquiere en el mercado doméstico ni mundial con los fondos mal habidos. Pero el Presidente Andrés Rodríguez ha prometido erradicar la corrupción sin haber logrado sofocarla. Juan C. Wasmosy también ya ha prometido. Veremos si logra frenar a sus correligionarios.

         El jefe de calidad, talentoso y carismático, conoce a sus colaboradores y coloca a cada uno en el puesto conforme a su formación académica y dones caracterológicos. Aquí no se cuenta ni computa a los hombres que no han tenido la entereza de estudiar y prepararse para servir al país con capacidad e integridad moral. No se debe poner en manos de legos o corruptos las finanzas públicas ni el futuro de la nación. Los jefes fabricados y nombrados por decreto por su afiliación política, amistad y parentesco, en un elevado porcentaje no sirven. Además, corruptos y contrabandistas abundan en los sectores público y privado. Están también los "zoqueteros" que se multiplican como hormigas. "Apoyan y colaboran" con cada gobierno de turno, aprovechando la ausencia de un Tribunal de Conducta en los partidos políticos actuales, o acaso al amparo de un diabólico "pacto".

         El caso del Gobierno del 3 de febrero '89, plantea una situación muy sui generis al Presidente Rodríguez, quien al parecer por razones de seudo partidarismo, solamente defenestró a nueve ministros, a algunos funcionarios de alto nivel del sector público y a varios militares del servicio activo. En efecto, no ha procedido a demoler el añoso, supercargado y empobrecido aparato estatal. Y esta omisión aparentemente involuntaria, demasiadas complicaciones le está ocasionando, restándole acaso valioso tiempo, que de haberse dedicado al estudio y planeamiento de la reactivación económica, ya se hubiera estado reanudando en estos momentos el tan anhelado proceso de despegue interrumpido virtualmente en 1982, debido a la inoportuna recesión mundial.

         Desafortunadamente, el costo de haber aceptado todo el resto del personal no removido del sector público heredado, está resultando muy oneroso y pesado al país, amenazando la estabilidad del Gobierno a causa de las malversaciones que venían cometiendo los "administradores" de ACEPAR, IPS e INC, hasta que fue derrocado Alfredo Stroessner. A estos tres deberían sumarse ahora, de confirmarse o encontrarse algunas irregularidades dolosas que se habrían cometido también en LAP, BCP y PETROPAR, aunque los presidentes de los dos últimos entes estatales al parecer dimitieron por motivos no muy bien dilucidados. Pero ambos casos ya fueron aclarados y finiquitados al parecer.

         Sobre algunas regalías que venía concediendo Líneas Aéreas Paraguayas (LAP), en noviembre de 1988 este autor ha publicado un trabajo, comentando que otorgaba pasajes sin costos a los empleados y funcionarios, desde 1 año de antigüedad, al marido, la esposa y los hijos, 2 veces al año. Si realizan un tercer viaje, pagan el 50 por ciento del valor del pasaje. Al cumplir 6 años de antigüedad, tienen derecho a 3 viajes anuales sin costos. El privilegio de la regalía se extiende a sus hermanos y padres, quienes gozan del 50 y 10 por ciento de descuento, en el orden referido, por cada viaje, sea cual fuere el destino de los "turistas", pero siempre en detrimento del ingreso de LAP. Ha llegado el momento dé identificar a los viajeros "afortunados". En efecto, los funcionarios de la era Stronista no fueron totalmente removidos y relevados hasta 1994.

         Se considera que para los cónyuges y los hijos de los empleados y funcionarios de LAP, se justificaba la gratuidad, por estar prestando servicios en el exterior, máxime si la Carta Orgánica de la institución contempla la regalía. Pero si los beneficios de los hermanos y padres se hallan también previstos en el citado instrumento jurídico, debe modificarse y suprimirse inmediatamente, porque los entes estatales de un país tercermundista como Paraguay, con los compromisos de su deuda externa atrasados y carente de recursos para financiar su proceso de despegue interrumpido, no deben ni pueden renunciar a su inalienable derecho de cobrar el importe de sus pasajes. En consecuencia, los únicos que merecen todos los privilegios y regalías, son los gloriosos veteranos de la guerra del Chaco, aunque tampoco gozan de los mismos.

         Ningún funcionario público debe mostrarse generoso malversando los fondos y bienes del Estado, cuya administración temporal le haya confiado el Gobierno, Los administradores de los entes estatales deben saber que entre los parientes de los empleados de LAP y otros, pueden haber empresarios, banqueros, rentistas, contrabandistas y usureros, que pueden pagar sus pasajes y "conocer" el mundo. Para mayor desgracia de LAP, en 1988 su presupuesto de G 47.993.000.000, fue ampliado en G 13.580.000.000, el 28%, para afrontar sus compromisos, porque era una de las 6 empresas estatales deficitarias. Por consiguiente, debe ser administrada con capacidad, responsabilidad y honestidad, emulando a las unidades económicas del sector privado, aunque si son administradas por personas incapaces, quiebran también estruendosamente.

 

         3. LOS HOMBRES ENTRE COMILLAS.

 

         Formulando un rápido examen retrospectivo y a estilo de un breve diagnóstico del tiempo transcurrido desde la instauración del gobierno del 3 de febrero de 1989, hasta el 15 de agosto de 1993, tanto desde el punto de vista institucional o estatal, se puede decir que el mismo se iba afianzando muy lentamente, a pesar de las multifacéticas y candentes divisiones de los partidos políticos, tanto del que lo apoyó o con cuyo concurso el jefe del Ejecutivo cree gobernar o gobierna, como los colaboradores independientes, pero no los dignos opositores del llano. Los ramificados grupos discordantes son denominados eufemísticamente corrientes internas, a su vez matizadas de trepadores de nuevo cuño.

         Por otro lado, si se lo analiza por el lado de su capital humano, fácilmente se detecta que sigue adoleciendo de las mismas falencias y aberraciones que entorpecían e incidían en forma negativa sobre el aparato estatal globalmente considerado, cuya incuestionable obsolescencia, desorganización e hipertrófica dimensión o tamaño, este autor ya venía señalando desde la brava era de la corrupta autocracia treintenaria, tan oportuna y felizmente superada y desterrada en 1989.

         Por lo tanto, el negativismo primitivo que distingue y caracteriza a algunos de los responsables de la conducción económica del gobierno del 3 de febrero, tiene mucha semejanza o parecido con la falta de madurez, aparatosidad y resonancia que los tambores vacios yanquis en cuanto a sus antecesores inmediatos se refiere, pudiendo decirse incluso sin pecar de exagerado que son iguales, especialmente si se usa como parámetro lo que dijo un conocido pensador: "La abundancia de palabras y la ignorancia predominan en la mayor parte de los hombres; si quieres sobresalir de la mayoría inútil, cultiva tu conocimiento y envuélvete en nubes de silencio".

         En este sentido se puede recordar que desde el tercer mes de 1989, algunos secretarios de Estado se han destacado nítidamente por su estéril verborragia ante los medios de comunicación, especialmente cuando osaban abordar los complejos y capciosos temas de las finanzas públicas, la economía, la política monetaria y cambiaria, el comercio exterior, etc., para desnudar sin ambages su condición de meros aficionados ante los profesionales y técnicos en aquellas importantes disciplinas básicas, fundamentos insoslayables de la política económica de un Estado de derecho, racionalmente organizado y frecuentemente actualizado; muy diferente al de este país, sin historia de haberse organizado.

         Los ciudadanos más legos de este país estarán recordando aún los atropellos masivos, confusiones y salvajes manoseos de los conceptos y definiciones del libre cambio, cambio libre, comercio libre o libre comercio, libre juego de la fuerza del mercado, libre concurrencia o libre competencia, matizados de regulaciones de hecho o de simples amenazas, más la famosa exportación del trigo nacional a Bolivia y cualquier otro citado de otras áreas cercanas o lejanas, para derivar finalmente a la economía social de mercado. Esta política macroeconómica a su vez agregó más leña verde al fuego, en cantidad suficiente para aumentar y espesar la humareda tendiente a ocultar la ignorancia de los ministros de marras en las disciplinas científicas precitadas.

         Sin embargo, sin ruborizarse, continúan hablando de planes nacionales de desarrollo económico, de productos internos brutos, productividad y otros enredos, pero siempre prendidos como garrapatas de la cola del saco de sus asesores, aunque "nunca van tan lejos como cuando no se sabe adónde se va", diría Cronwell. Siendo así apenas empíricos aficionados a lucrar al amparo del mercantilismo oportunista, como idóneos en amasar fortunas con rapidez incalculable, cometen la osadía de aceptar cargos públicos para cuyo desempeño responsable y eficiente jamás se prepararon ni soñaron. Carentes de formación teórica, son siempre vulgares subocupados. Así siguen frenando el crecimiento económico y desarrollo del país.

         Casos como este abundan en las funciones públicas amparados por la politiquería y el trapismo, reflejados luego en corrupta burocracia. Este fenómeno aberrante se observa hasta en el Parlamento, donde no todos se prepararon ni capacitaron para ejercer tan importantes cometidos o funciones. Por elecciones directas o indirectas, los turiferarios siempre se acomodan recíprocamente, cometiendo nepotismo y otras figuras deleznables. Allí también los gerontes ricos taponan a los profesionales jóvenes con curriculum de graduados universitarios y luchadores en la arena política nacional. Habiendo tantas cosas que hacer por el país, algunos parlamentarios al parecer nada aportan, fuera del estigmatizante apoyado. Es otro caso de ocupación disfrazada y sueldo sin contrapartida.

         Pero los que más perjudican a la nación son los secretarios de Estado sin formación académica, así como los que aceptan cargos cuyos funcionamientos exigen formación diferente al que tenga el designado por error, sin consulta alguna debido a la falencia del que lo nominó y nombró por amistad, parentesco, trapismo, etc. Causan igualmente daño al país los ricos designados ministros y otros cargos públicos, porque ya no tienen tiempo y generalmente no les interesa el país ni su cargo. Tampoco se admite que un hombre sea imprescindible y mucho menos si es un ignorante, politicastro o sin conducta.

         Murieron los mejores presidentes y funcionarios públicos de los países del mundo y estos siguen andando, incluso con todos sus hijos corruptos como Paraguay y, en el peor de los casos, con la onerosa muleta de la controvertida deuda externa, generalmente mal administrada por los corruptos... Por lo tanto, ya es hora que el Presidente se haga sentir ordenando que se justifiquen más los sueldos públicos, que terminen las riñas degradantes y mejorar la imagen gubernamental, adoptando un verdadero plan económico de desarrollo, defender y proteger al pueblo, los asalariados y campesinos desnutridos y llenos de parasitosis.

 

         4. EMPLEO IRRACIONAL DEL CAPITAL HUMANO.

 

         Se conoce que los países tercermundistas son mundialmente reconocidos como naciones pobres y, como tales, de hecho se les endilga el apelativo gratuito y denigrante de subdesarrollados, lo que constituye una gran verdad en la acepción más amplia del término. Para corroborar el calificativo de subdesarrollo, será suficiente observar con algún detenimiento las actividades realizadas por el hombre en todos los planos. Y si se quiere particularizar aún más la conducta y actitud de los responsables de la conducción política y económica de uno de estos países por ejemplo, se podrá estudiar a través de sus desenvolvimientos, actuaciones, omisiones y decisiones tomadas.

         Siendo el hombre, en este caso también subdesarrollado, el factor determinante de las actividades o acciones humanas, se formulará una breve consideración acerca de la población total del país, como recurso humano. Para ello será formulada una breve clasificación de la población paraguaya que conforme al código laboral de 1962, se halla comprendida dentro de la edad de trabajar y que sea apta para realizar tareas manuales o intelectuales.

         En primer lugar se comentará sucintamente la Población Económica Activa (PEA), que se divide en ocupada y desocupada. La primera se subdivide en ocupación plena, incompleta o sub ocupada e inadecuada. Es decir, los tartufos o corruptos, que por viles y rastreros, ocupan cargos cuyas funciones ignoran totalmente, pero que aceptan por carecer de ética y de don de gente. Por su parte la desocupada se divide en abierta, encubierta y friccional. Esta última por díscolo o por ser muy capaz.

         En segundo lugar se encuentra la Población Económicamente Inactiva (PEI), conformada por las amas de casa, jubilados, estudiantes y otros. Finalmente viene la población improductiva, formada por amas de casa, niños en edad escolar y los menores de 7 años.

         Para que los habitantes del país puedan responder en cualquier momento a los requerimientos de trabajo de la naturaleza que fuere deben ser sanos y aptos para asumir la responsabilidad de realizar las tareas musculares o intelectuales que se les asignen. Para que el trabajador muscular goce de la facultad de aceptar y ejecutar trabajos con responsabilidad y eficiencia como profesional con experiencia, generalmente necesita previo entrenamiento para adquirir la dureza requerida por la tarea que ha de realizar en la empresa pública o privada. Asimismo, debe actualizarse permanentemente con miras a responder plenamente a los requerimientos derivados del adelanto incesante de la tecnología. Además, el obrero calificado ya es un capital humano.

         Por su lado, los trabajadores intelectuales, egresados de las distintas facultades de las universidades del país o del exterior, o por lo menos especializados allende la frontera, también se hallan en condiciones de aceptar cargos que tengan directa relación con el ramo de su formación académica o especialidad profesional, en cuyos casos tendrán un desempeño óptimo, tanto en los sectores público o privado, dado que de hecho se sentirán muy motivados a medida que desarrollan y aplican lo que han aprendido, porque en sicotecnia se dice que el hombre rinde cuando realiza lo que le gusta hacer. Pero debe actuar siempre en su ramo o especialidad profesional, conforme a la ética. Y como capital humano que es, debe actualizarse también permanentemente, para no caer en el cautiverio de la "curva del olvido".

         Como ciudadano calificado, egresado de la universidad, debe comportarse siempre conforme al más riguroso código de ética. Esta exigencia debe reforzar y templar con la educación, formación y delicadeza traída de la casa paterna. Al no aceptar cargo cuyas funciones sean contrarias a su especialidad profesional, dará lecciones y ejemplos a los legos que aceptan hasta cargos de asesores en disciplinas del campo profesional, para avivar en su contra murmuraciones despectivas y estimatizantes, por carecer de armazones morales elementales. Cada profesional debe adornar su conducta con personalidad, autoridad moral, capacidad y talento, al menos si ha nacido con luz propia.

         Un graduado de personalidad y conducta, debe recordar de por vida que el pueblo mil veces olvidado, vejado y torturado por corruptos dictadores ya idos, le ha costeado sus estudios durante los 18 años que abarcan los tres ciclos de enseñanza: primario, secundario y universitario. Sabiendo esto y si es medianamente delicado y honesto, no debe aceptar cargo público ni privado, cuyas funciones no podrá desempeñar jamás con responsabilidad y eficiencia, por ser diferente a su especialidad profesional.

         Si un lego acepta un cargo conociendo sus limitaciones, lo hace por irresponsable, por desvergonzado y por corrupto, sea del sector público o privado, porque en ambos casos no podrá justificar su salario. Si fuese inteligente, tampoco le servirá de nada, porque no la ha cultivado, razón por la que carecerá siempre de la guía para la acción, que solamente brindan las teorías científicas. Sujetos de esta ralea perjudica de modo incuestionable al país, porque lejos de desempeñar con eficiencia su cargo, será eterno y vulgar sub ocupado y como tal, constituye y continuará constituyendo un montón de pesadas rémoras para el crecimiento económico tan necesario para el país.

         El sector público paraguayo tiene encallecida experiencia en estos errores imperdonables de los gobiernos que se sucedieron en el Palacio de López y que siguen vigentes hasta el presente año 1994. Por lo tanto, el presidente de la República actual o futuro, deberá preocuparse seriamente en mantener una población sana y capaz de servir a la patria con responsabilidad y decencia, en todos los terrenos del quehacer nacional. La capacitación de los habitantes es función fundamental del gobierno. Por eso, la enseñanza es gratuita en sus tres etapas clásicas ya referidas más arriba. El control de la eficiencia y calidad de la enseñanza impartida, es también función del gobierno, pero a través de las autoridades institucionales respectivas, a su vez subdivididas en unidades operativas específicas: niveles primario, secundario y terciario.

         Por su parte, los estudiantes tienen la obligación moral de aprovechar la enseñanza gratuita con responsabilidad y eficiencia, estudiando metódica y racionalmente la enseñanza impartida. En esta forma, una vez egresado y llegado a la función pública o privada, pueda revertir a favor del pueblo lo que ha aprendido en la oportunidad que le ha brindado sin costo durante casi dos décadas. Y para que cada uno de los graduados rinda el 100 por ciento en el cargo que ocupare, el Presidente de la República está obligado a nombrar a cada postulante para el puesto que tenga directa relación y naturaleza con su especialidad profesional. Ya es hora de aprovechar racionalmente al escaso capital humano del país.

         Deben desterrarse también los requisitos de trapos de color, parentesco y amistad, legados aberrantes de los corruptos. Debe darse prioridad al capital humano calificado, a nivel macro y microeconómico. No debe malograrse el ahorro invertido en la capitalización de los recursos humanos del país, única forma de evitar el estancamiento o involución económica. Se debe renovar el sector público llevando a profesionales capaces y honestos. Basta de hacer promociones y rotaciones de los que en 35 años nada hicieron ni se destacaron.

 

         5. CAPACIDAD, AUTORIDAD MORAL Y DON DE MANDO.

 

         Para gobernar un país se necesita tener talento, capacidad intelectual, autoridad moral y don de mando, porque cada hombre debe ocupar un cargo según su capacidad, especialidad profesional y personalidad caracterológica. En efecto, el analfabeto o el que no ostenta un diploma universitario, no debe ocupar un cargo de gran responsabilidad en el sector público. Sin embargo, hace algún tiempo se comenzó a hablar de un Paraguay moderno y democrático, lo que se considera muy plausible y alentador, recordando que en todos los países pobres y ricos se viene invocando sistemáticamente de modo prioritario a los derechos humanos.

         Se conoce también que hasta poco tiempo atrás se atropellaban y avasallaban salvajemente los principios más elementales de esos derechos en los países dictatoriales, aunque también en el Paraguay moderno y democrático, todavía se sigue violando y azotando a los campesinos sin tierra, carnes de cañón en casos de guerra y revoluciones, es decir, indiscriminadamente, sin respetar su condición de veteranos del Chaco o de que sean sus legítimos descendientes.

         En este libro se abordará al Paraguay moderno, para demostrar que para que un país, vehículo, equipo, etc. sea moderno, necesariamente debe haber experimentado un proceso de transformación y perfección, por más leve o rudimentariamente que este se verifique, bajo el influjo persistente de los adelantos científicos y tecnológicos. Conforme se conoce y percibe en corto período de tiempo, vienen originándose profundas transformaciones, especialmente en los países más favorecidos por los recursos económicos y por su óptimo aprovechamiento y desarrollo, merced a su inteligente y racional explotación y mercadeos.

         Sobre lo que se denomina un Estado moderno, ágil y funcional, este autor ya tiene publicados varios estudios en los últimos años, incluyendo el desarrollo económico planificado, su honesta dirección y administración responsable del mismo. Concretamente, ha venido señalando y reiterando la urgente necesidad de reformar cuanto antes el desorganizado, costoso y hasta varias veces malversado Estado paraguayo durante los 35 últimos años, con miras a podar, reducir y desechar sus voluminosas y estériles ramificaciones en forma de unidades operativas.

         Por lo tanto, antes de programar e iniciar un trabajo responsable de reforma del gigantesco Estado paraguayo, sin historia de haberse estudiado y planeado para darle una dimensión estética, racional y conveniente, ya se viene hablando generosamente de Estado moderno, conociéndose públicamente que no se le ha amputado aún ni el dedo meñique. Tampoco se le han recortado sus inflados gastos corrientes ni disminuido el personal actual de unos 200.000 hombres. Con los derechos humanos vigentes, nadie debe expoliar, torturar ni mentir al pueblo. Se sabe también que en un año contrataron 5.000 empleados más y sumar no es igual a restar. Están también los planilleros y fantasmas citados por el Dr. Dionisio González Torres, al ser relevado en el Ministerio de Educación y Culto.

         Se supone que por una de esas grandes casualidades, alguna vez el Gobierno llegará a modernizar mediante una reforma racional y total la actual obsoleta estructura formal del Estado, o que lo haría el electo en 1993, Ing. Juan Carlos Wasmosy, aunque por ahora muy verde y remota. Pero sea cual fuere la suerte o desgracia del país, el nuevo gobierno deberá proceder con mentalidad progresista y decente, a reformar y modernizar este monstruoso Estado, reduciendo su voluminoso y anticuado tamaño.

         Si el nuevo gobierno cuenta con hombres talentosos, patriotas y honestos, deberá implantar la política de selección científica del personal y consiguientemente, ocupar al hombre según su temperamento caracterológico, su formación académica o especialidad profesional y su reconocida idoneidad. El vergonzoso absurdo de clientelismo político de rodearse de partidarios o amigos comerciantes, sin curriculum vitae universitario y colocados en cargos de cuyo funcionamiento y desempeño no tienen noción alguna, demuestra brutal ignorancia o total desprecio por los intereses del país y de la vida de sus habitantes. Por carecer de formación académica nada aportan, frenan el crecimiento económico y aparecen ante los ciudadanos ilustres y de conducta como payasos favorecidos con sus sueldos pagados por el pueblo, que jamás podrán justificar por mediocres e incapaces paniaguados, corrompidos y facinerosos.

 

         6. AGRANDAR AL HOMBRE Y REESTRUCTURAR EL ESTADO.

 

         Concomitantemente a la iniciación de la apremiante tarea de reforma del tamaño exageradamente voluminoso del desorganizado Estado paraguayo, para cuyo logro el ministro de Hacienda actual carece de "herramientas" teóricas, se debe proceder con la misma urgencia, porque el tiempo se desplaza muy rápidamente, al agrandamiento de la estatura moral y física del hombre paraguayo, porque nadie podrá ignorar que ha sido manoseado, vejado, humillado y achicado por encorvamiento del tronco por desnutrición o por tortura sufrida durante más de tres décadas, inclinando finalmente el dorso, como buscando besar la media.

         Teniendo en consideración esta evidente degradación de la raza guaraní, el autor de estas líneas ha sugerido al Presidente Andrés Rodríguez en un artículo publicado el 24 de febrero de 1989, procurar devolver a cada paraguayo su condición de hombre íntegro, digno y altivo. Para ello no debe permitir que los ruines, adulones, tartufos y fenuflexos, se dirijan a él con títulos rimbombantes así como lo hacían con su despótico antecesor, a quien tanto le agradaba achicar y humillar más y más a los débiles, sin temperamento ni personalidad.

         El pueblo paraguayo recordará aún que el presidente depuesto ya se creía un semi Dios debido a tantas pleitesías que le rendían y loas que le cantaban sus numerosos corifeos, destacándose entre ellos los corruptos y, muchos comerciantes, contrabandistas, ruines y peleles, así como sus correligionarios civiles y muchos uniformados. Infortunadamente, a la hora de la verdad del 3 de febrero, sus fervientes seguidores y logreros de profesión se enmudecieron ipso facto, poniéndose todos a buen recaudo, excepto los "militantes" que siguen siendo leales al líder ausente. Los dictadores potenciales deben aprender esta amarga lección.

         Desde luego para ser jefe se nace. La filosofía, la ciencia y la tecnología no dan el talento, la personalidad y el temperamento, que son innatos y obra maestra de la naturaleza. De ahí el conocido aforismo que sentencia: Lo que no da natura no da Salamanca. En consecuencia, el jefe inteligente siempre elige para sus colaboradores a los hombres talentosos, con personalidad y conducta. Lo ocupa a cada uno según su temperamento, que contempla el grado de introversión y extraversión, conforme a la naturaleza de las funciones a desempeñar, su importancia y la formación académica. El hombre capaz, de conducta y personalidad siempre se distingue por su autoridad moral y no la del miedo, como ocurre con los jefes autocráticos.

         El jefe inteligente siempre tiene calidad y decencia. Nunca se deja encandilar por el fuego fatuo de la adulación. Mezquina su independencia moral y mantiene límpida su frente y espalda. Es honesto, no es cómplice de nadie ni encubridor. Esta condición sine qua non sustenta de por vida su autoridad y le faculta a tomar decisiones de cualquier naturaleza. La independencia, su capacidad y autoridad moral, le permiten discrepar o disentir con sus semejantes o con el superior que tuviere. Sabe usar el adverbio de negación no. En esta forma le salva al jefe equivocado del fracaso seguro o del abismo.

         En cambio el hombre mediocre, tozudo, presuntuoso y petulante, se rodea siempre de escorias sociales; es decir, de sujetos de su misma calaña: adulones, tartufos y corruptos. Es lo opuesto al hombre estudiado en el párrafo anterior. Como los diputados famosos, tiene a flor de labios el estigmatizante apoyado. Jamás discrepa o dice no a su jefe, que es su ídolo de pies de barro, su amo de lupanares y son cómplices en los desfalcos, evasiones y malversaciones de los bienes y finanzas públicos. Hombres de esta ralea abundan en el plano nacional.

         En cambio los hombres talentosos, de conducta y personalidad, mantienen incólumes su estatura física y moral. Siempre grandes y sin achicarse jamás ante nadie y son los servidores públicos, cuyos sueldos paga mensualmente el pueblo paraguayo, abarcando desde el Presidente de la República, los ministros... hasta los empleados del último peldaño o escalón jerárquico de la estructura formal estatal. Y solamente los peleles y genuflexos se achican ante sus empleados. Por eso hay que agrandar, robustecer y volver a templar al hombre paraguayo. Para ello, se debe reformar y modernizar rápidamente el Estado paraguayo y extirpar la vergonzosa corrupción imperante en el país.

 

         7. INTEGRIDAD MORAL Y FUNCIÓN PÚBLICA.

 

         El que pretende gobernar una nación, debe ser una persona inteligente, estudiosa, destacada y respetada por su capacidad profesional de nivel universitario, de conducta indubitable, de moral sin mácula y de destacada personalidad, sin indicio de que haya tenido jamás contacto putrefacto o vínculos indecorosos con los que viven y se enriquecen realizando operaciones ilícitas y logreros de profesión. La capacidad intelectual, autoridad moral y personalidad, le permitirá poner en cada puesto al hombre ideal en virtud de su formación académica y temperamento caracterológico.

         La personalidad y la autoridad moral deben tener por fundamento la capacidad intelectual y una conducta acrisolada. En ausencia de estos supremos atributos carismáticos del hombre, los más encumbrados funcionarios públicos de un país, llámense Presidente de la República, ministros, presidentes de bancos oficiales o privados y los que siguen en orden de importancia, no deben subestimar la formación académica de los postulantes y la especialidad profesional, conforme se han ramificado las Universidades paraguayas y de otras naciones, en distintas Facultades.

         Es preciso que se sepa, porque aún se tiene tiempo, que la división y clasificación de las Universidades de todos los países del mundo en distintas Facultades, obedece a razones eminentemente académicas, con miras a clasificar, agrupar y sistematizar el estudio de las disciplinas científicas conexas y complementarias, creando las condiciones necesarias para impartir la enseñanza con método, escolaridad, didáctica o arte de enseñar, de profesores investigadores de vocación y de conducta ejemplar, nombrados por sus reconocidos talentos y no por su afiliación partidaria, a veces tartamudos, obsoletos y malos.

         Si al Presidente de la República o sus colaboradores inmediatos no les interesa o desconocen el por qué de la clasificación de las Facultades en ramas específicas de especialización académica, generalmente se rodean de amigos personales o partidarios políticos, colocados comúnmente al azar en los cargos públicos, soslayando acaso deliberadamente lo que los fundadores y organizadores de la Universidad Nacional han querido evitar. Este craso error que consiste en la formación de un equipo heterogéneo dificulta la coordinación por motivos caracterológicos, o problemas de relaciones humanas, por no haberse podido rimar la formación o falta de formación académica con la naturaleza específica de la función de cada puesto público.

         He ahí el fundamento de los requisitos exigidos en el párrafo uno al que pretende gobernar una nación. Al no haber equivalencia entre su ambición y su formación académica o porque carece de la misma, no tiene la noción necesaria susceptible de inducirle o indicarle, que si desea pasar a la historia como un gobernante sagaz, talentoso y honesto, debe formar un gabinete ministerial de primer nivel, compuesto de intelectuales respetados y conocidos en el país y si fuere posible, de renombre en el exterior y que además sean señores. Cada uno de estos Secretarios de Estado, debe ocupar el ministerio que tenga estricta relación con su formación académica. En caso contrario, no debe aceptar el cargo. Sólo el sujeto irresponsable aceptará un cargo que jamás podrá desempeñar con eficiencia, como desgraciadamente ocurre en este Paraguay de los últimos 47 años.

         El ciudadano común, sin formación académica, aunque haya terminado la enseñanza secundaria o de nivel medio, no debe aceptar hacerse cargo de un ministerio, por más que le obliguen o intimen sus "amigos", porque tanto él como el que lo nombró, sabrán muy bien que su incapacidad ocasionará daños irreparables al país, aunque tenga una docena de asesores. Pero se conoce también que sólo el hombre dignó, talentoso, de robusta personalidad, altiva independencia y envidiable autoridad moral, jamás aceptará un cargo público ni privado, cuyo desempeño exija una especialidad diferente a su formación académica. El lector inteligente puede juzgar con estos conceptos a los del sector público, a sus candidatos actuales y futuros, porque la inteligencia no cultivada no se computa en Cuentas Nacionales.

 

         8. MENOS AMBICIÓN Y MÁS CAPACIDAD.

 

         En el transcurso de los años 90, los gobernantes de los países tercermundistas incluido Paraguay, ya no deberían repetir los monstruosos errores del pasado al continuar sometiendo y condenando a sus habitantes a vivir siempre marginados de los adelantos científicos y tecnológicos, al borde de la indigencia y abandonados a su propia suerte. Viven sin esperanza de beneficiarse alguna vez de una efectiva política de redistribución de los ingresos, como partícipes obligados del crecimiento del PIB y no simple respuesta al método convencional y mentiroso de dividir el producto o Ingreso Nacional Bruto, por el número de habitantes del país y llamarle cínicamente ingreso anual per cápita.

         Para permitir la viabilidad de la justa distribución del ingreso, se debe mejorar urgentemente la calidad humana de los ambiciosos políticos paraguayos, así como su nivel moral, intelectual y su condición de hombre, porque así como cuesta ser gente, es mucho más difícil ser hombre integro, con personalidad y de conducta, medido en el sentido estricto del término. En efecto, no todos los que cruzan las calles con pantalones, por más que sean del sexo masculino, tienen la consistencia física y moral si se los calibra y mide en función de sus actitudes, reacciones, responsabilidad, capacidad y conducta, al ser designados para el desempeño de los cargos públicos.

         La elevación moral e intelectual reviste vital importancia porque en los tiempos actuales cualquiera quiere ser presidente de la República, ministro, embajador, general o alto funcionario público. Corroborando estas apreciaciones se puede mencionar que para las elecciones municipales de 1991 surgieron alrededor de una docena de candidatos, computando desde los que fueron nominadas por los partidos políticos, por sus otras docenas de corrientes internas, más los candidatos independientes. Se sabe que los destinatarios de estas inquietudes no se darán por aludido, pero que los hábiles reptiles y los plagiarios sabrán aprovecharlas muy bien.

         Entre estos candidatos existen hombres de todas las edades y profesiones, siendo algunos de ellos algo interesantes, especialmente los mozos jóvenes independientes no contaminados aún con el virus de la polución que luego se transforman en peculados, malversaciones, evasiones, contrabandos, etc. Estos jóvenes independientes que no están atados todavía al carro sucio de la politiquería, del clientelismo y de la vapuleada demagogia, podrían barrer el sector público de la caduca y negativa gerontocracia actual de unas 200.000 personas, que hasta ahora aparentemente nadie se anima ni intenta desmontar y erradicar definitivamente, acaso porque lo barrido se acostumbra arrojar en salamancas o incinerar en la vía pública, como ocurre aún en algunos barrios de Asunción.

         Es lógico suponer que los jóvenes no pueden tener aún curriculum vitae satisfactorio, debido entre otras cosas a la falta de oportunidad en el mercado de trabajo en los sectores público y privado, aunque tendrán sus diplomas universitarios, porque nadie deberá votar a burros sicóticos y a quienes apenas cursaron el ciclo primario de enseñanza, a estilo de algunos consejeros del vapuleado y siempre robado y ultrajado IPS. Los ya maduros deben respaldar su curriculum con largas experiencias anteriores en sus respectivas profesiones, porque ya nadie votará por postulantes analfabetos, ni por los corruptos, contrabandistas, etc.

         Los habitantes del país no deben votar tampoco por los que hayan fracasado en su profesión, ni por los que siendo comerciantes o industriales fracasaron por incapacidad, por haber subestimado la organización, la administración, la contabilidad, por mala elección de sus colaboradores, qué sean ineptos para administrar y asignar sueldo a su personal o porque se les haya secuestrado repetidamente sus contrabandos, etc. Estas personas deben cubrir la cara con manto y alejarse del escenario político nacional.

 

         9. EL SUBDESARROLLO HUMANO FRENA EL CRECIMIENTO

 

         En todos los colegios, universidades, seminarios y cursos, se debería abordar y estudiar un poco más al hombre, qué por mucho tiempo y de por vida de las naciones, seguirá siendo el sujeto activo, creador y autor principal de los adelantos científicos y tecnológicos. Sin necesidad de ahondar demasiado la investigación sobre su actitud, personalidad y conducta en el plano macro y microeconómico, así como en el marco de otras disciplinas, fácilmente se podrá detectar y comprobar la evidente y casi total escasez del ejecutivo nato, talentoso, sagaz y genuino, llámese estadista y de todas las gamas y escalones de su entorno considerado en grado descendente.

         La búsqueda de los jefes y ejecutivos natos, por naturaleza, se puede realizar en el sector público o privado de los países subdesarrollados, aunque tampoco abundan en los del centro, razón por la que a priori sería difícil determinar si cuál de ellos es más favorecido por el estadista y ejecutivo ideal, inteligente, sano, cauto y carismático, siempre en apresto para crear y tomar decisiones rápidas y acertadas, acorde a la exigencia del incesante proceso evolutivo de los cambios inmanentes a las actividades productivas de bienes económicos y servicios.

         Teniendo en consideración el acelerado ritmo de los cambios registrados y que continúan verificándose en los niveles macro y microeconómico, los hombres que ofician de ejecutivos en los sectores público y privado requieren tener agilidad mental y encontrarse siempre alertas para no quedarse rezagados por aletargados y obsoletos, en la vera de los raudos progresos de los factores productivos y de la demanda cada vez más exigente de los servicios públicos o productos primarios y elaborados destinados al mercado interno o internacional.

         Los ejecutivos menos favorecidos por las condiciones congénitas para las actividades industriales, mercantiles o de otra índole, es decir, que sean menos aptos para el desempeño de las funciones ejecutivas, no deben vacilar en tomar también decisiones rápidas antes de dejarse tragar por irresolutos por los avasallantes avances científicos y tecnológicos, dado que toda demora surgida debido a su consabida incompetencia y falta de personalidad, puede originar daños o pérdidas económicas netas a la institución pública o empresa privada a que se hallare prestando servicios.

         Por consiguiente, así como los ejecutivos y gobernantes talentosos y más afortunados, los que adolecen de limitaciones en la misma forma deben proceder tomando también en cada caso las decisiones necesarias, acertadas o erróneas, pero debiendo modificar o corregirlas al percatarse de sus errores, sencillamente tomando nuevas decisiones correctivas, tan humanas y naturales en el hombre y sus determinaciones, porque solamente el que nada hace se halla exento de equivocaciones. En efecto, la aplicación de las medidas tomadas debe controlarse de tal modo que al informarse de algunas anormalidades, se pueda adoptar una nueva resolución tendiente a rectificar la anterior por defectuosa.

         En consecuencia, partiendo de la premisa de que en las instituciones organizadas la responsabilidad es conjunta y proporcional y que a mayor jerarquía corresponde en grado superlativo. El presidente de la República y los directores empresariales del sector privado, al menos si se hayan graduado en Centros de Estudios Superiores, no deben cometer la locura de nombrar para altos cargos públicos o privados a personas que en su juventud no se hayan preparado estudiando, para administrar las finanzas públicas o el sector microeconómico, con capacidad, responsabilidad y ejemplar conducta. Un complejo social, financiero, económico e industrial como IPS, no se debe entregar a "representantes obreros y algunos "consejeros" desconocidos y mucho menos pagarles sueldos millonarios, que nunca jamás podrán justificar.

         Por otra parte, estos obreros entrenados en aislados y desconocidos seminarios, sin formación secundaria ni terciaria, deben ser más honestos, decentes y delicados, suficiente como para reconocer su límite de incompetencia, así como algunos o muchos seudo-empresarios. Siendo obligado conocedor de su falta de formación cultural, no deben ser muy ambiciosos, como fueron los dos últimos "representantes obreros" en el Consejo del pisoteado y sufrido IPS, uno de ellos ya jubilado y bien pagado, durante la presidencia del general Rodríguez. En consecuencia, las personas incapaces, que no se prepararon estudiando para desempeñar trabajos intelectuales y acaso, apenas pueden cumplir los cargos manuales o musculares, son también corruptos, desvergonzados, tartufos y facinerosos. Además, siendo IPS un complejo económico, financiero y social, ¿qué tarea podrán realizar allí los apenas alfabetos de nivel primario o secundario? En efecto, sólo pueden ser Consejeros de IPS, los graduados universitarios o terciarios más talentosos.

 

         10. EL CAPITAL HUMANO PARAGUAYO

 

         Se ha elegido el tema del título con miras a señalar y sugerir una vez más a los responsables de la conducción económica, que procuren actuar en todas las ocasiones con absoluta responsabilidad y superlativa racionalidad, al tomar decisiones relativas a la utilización del escaso capital humano y de los recursos económico-financieros; también siempre limitados en un país subdesarrollado. En este sentido se llama capital humano al hombre capacitado, sano y apto para los trabajos intelectuales o manuales, que por no abundar en el mercado laboral, siempre es caro, pero debe actualizar sus conocimientos, tanto los profesionales universitarios como los obreros adiestrados.

         Siendo los hombres calificados o capaces siempre limitados en su número, los gobernantes de turno de los países pobres tienen la obligación moral de aprovecharlos racionalmente. Para ello, deben tener calidad, autoridad, mente despejada que les permita emplear con claridad y acierto su raciocinio, recordando al mismo tiempo que tanto en su entorno gubernativo como en el marco de sus partidos políticos, deben demostrar siempre una honrosa independencia como primer magistrado. Se insiste en el empleo racional de los ciudadanos calificados, porque un desempeño exitoso exige que sean nombrados en cargos relacionados con su ramo o especialidad profesional.

         Este requisito tiene vital importancia, porque en caso contrario, en cada encuentro con la prensa, algunos de los altos funcionarios, antiguos o nuevos, denotan falencia profesional, dado que la confusión de los conceptos siempre se mantiene latente o presente entre algunos de ellos, aún de aquellos que dieron a conocer su curriculum vitae, porque los que no tienen gremio, tampoco tienen curriculum. En consecuencia, quedan excluidos "ipso jure" de este enfoque. Se menciona la deficiencia demostrada por los funcionarios públicos de marra, porque dentro de la estructura económica regional, no todos los principios y teoremas macroeconómicos son aplicables ni mucho menos verificables como corolario, especialmente cuando se trata de Mercosur.

         Sin embargo, el subsecretario comercial del Ministerio de Industria y Comercio, de la época de Andrés Rodríguez, en ocasión de presentarse en público, "la Expomercosur" dijo que "tenemos ventajas comparativas", seguramente estando muy eufórico y sin haberse detenido acaso a realizar el más somero análisis retrospectivo sobre las condiciones climáticas y geográficas, de características muy similares si no idénticas existentes entre los países signatarios del Tratado de Mercosur, que son Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La única diferencia importante sería que los dos primeros países tienen petróleo. Y hablando de "ventajas comparativas", se cita que un empresario, lego también, las usa con frecuencia. Pero los economistas ya reemplazaron por la tecnología.

         Entre tanto, al hablar con cierta ligereza el precitado subsecretario ha comprometido seriamente al otrora sobrio teorema de las "ventajas comparativas", dado que ya ha sido marginado como instrumento de la estructura de las relaciones económicas internacionales, desde que la tecnología incursionó y se adueñó ventajosamente de casi todas las actividades del hombre, racionalizándolas con métodos científicos y mejorando sustancialmente la productividad de los sectores productivo e industrial.

         De modo que a nivel agrícola, ganadero y forestal, no se debe hablar atolondradamente, al menos el que conoce política económica no debe hacerlo, tanto en el plano nacional ni regional, estructuralmente considerado. A nivel de los tres sectores productivos referidos, el país se ha situado en idénticas condiciones con Argentina y Brasil, aunque con ligeros altibajos en algunos rubros económicos, incluso hablando del sector forestal, dado que las extensas selvas vírgenes y milenarias ya no existen. Sus ricas maderas de ebanistería y la especie dura, según la prensa, siguen saliendo vía Mercosur ilícito, evadiendo divisas, aunque en metros cúbicos muy disminuidos por rollo.

         Por su lado, la ganadería ha logrado ubicarse en el mismo plano de los países vecinos. Infortunadamente, casi durante los 12 meses del año, un elevado porcentaje se negocia también vía Mercosur ilícito, generalmente hacia el Brasil o recíprocamente, así como la Argentina provee ganado en pie y carne limpia al Paraguay, pero todo en forma ilícita, acaso con la complicidad con el siempre problemático Pilcomayo. Mientras tanto, el asesor presidencial Zuccolillo no podía vender carne a Venezuela, Medio Oriente ni Japón, tal vez debido a los caprichos inmisericordes de la soberanía del comprador o bajos ingresos de los consumidores. No es fácil el comercio libre dentro de un mercado realmente libre.

         Desgraciadamente, en Paraguay, país agrícola, no se puede ni citar lo que se llama una economía agroindustrial. En cuanto al parque industrial concierne, será suficiente mencionar que los industriales responsables y honestos, desde tiempo atrás ya venían pidiendo créditos de costos y plazos razonables para encarar la reconversión de las plantas fabriles obsoletas, con miras a colocarse en situaciones competitivas. En este sentido tienen bien fundadas razones, porque con equipamientos obsoletos y liberaciones arancelarias de Mercosur, en un santiamén serán arrasados y borrados de la economía nacional y regional, dado que en diciembre de 1994, serán derogados todos los aranceles de los cuatro países componentes del Mercosur.

         En cambio, el optimista subsecretario comercial ha manifestado a la prensa que el "emprendimiento va a demostrar la dinámica del empresariado paraguayo que tendrá que competir con sus colegas de las provincias argentinas fronterizas y los estados brasileños que están cerca de nuestro país". Volvió a reiterar que "Paraguay tiene muchas ventajas comparativas que... puede aprovechar si los gobiernos vecinos dejaran entrar nuestros productos y servicios", etc.

         Agregó otras consideraciones similares, pero cuidándose de no intentar indicar a los empresarios cuáles son esos productos y servicios nacionales, susceptibles de permitir la aplicación del teorema de la ya caduca y desechada "ventajas comparativas" dentro del ámbito fronterizo si permiten los gobiernos vecinos, como si dudase del Tratado de Mercosur, como instrumento de integración regional y no simplemente fronterizo.

         Lo que este funcionario tenía que hacer es señalar algunas orientaciones y estrategias convenientes con miras a alentar desde ahora a muchos de los empresarios que por razones obvias, acaso ya están elucubrando si qué camino les convendrá tomar en 1995 al entrar en vigencia el Tratado que se viene citando. Merced a estas pautas orientadoras, comenzarán a comprender y entender los resultados derivados de un intercambio comercial fluido, libre de burocracias odiosas, cuyas determinaciones arbitrarias tantas pérdidas han ocasionado a los exportadores de tomate y ananá, en las aduanas fronterizas. Entonces valorarán la importancia de la integración regional de los países en vías de desarrollo.

         Los industriales de mentalidad empresarial conocen muy bien que para competir con los países de tecnología más adelantada, tienen que realizar inversiones de reposición y en algunos casos hasta de ampliación, con miras a colocarse tecnológicamente a la altura de sus colegas brasileños y argentinos. En cuanto al intercambio de servicios referido por el citado subsecretario, conviene aclarar si no se incluyen a los cosecheros paraguayos que cada época de zafra de algodón y caña dulce, se van como braceros a "changar desde Laguna Blanca hasta la provincia de Santa Fe, o que no sean las humildes "paseras" de siempre, en el tramo Asunción-Clorinda.

 

         11. ¿CAZA DE TALENTOS PARA EL SECTOR PÚBLICO?

 

         Con el aparente deseo de moralizar el sector público, extirpar la odiosa aberración de dirigir el país y la administración estatal solamente con los afiliados al Partido Colorado, sin más condición que el color rojo de su escarapela, así como la eliminación del padrinazgo y recomendaciones de los politicastros seccionaleros y algunos uniformados, el presidente Rodríguez ha manifestado públicamente en Pedro Juan Caballero en la segunda quincena de octubre/89, que todos los paraguayos, sin distinción alguna, podrán ocupar los cargos públicos, aunque más tarde ha expresado, sorpresivamente, que seguirá gobernando con la colaboración de sus correligionarios colorados.

         En esta forma, después que aparentemente quedaba anulado el requisito de la corbata colorada y que tendría vigencia el requisito de la idoneidad exigida por la Constitución Nacional, los habitantes del país han quedado nuevamente sumidos en la incertidumbre y el sombrío desaliento. Entre tanto, el general Rodríguez, a modo de dar sustentación a sus deseos, ha suscrito el decreto Nº 3210 el 17 de aquel octubre y nombró al doctor Juan José Soler para dirigir la oficina denominada Dirección General del Personal Público, asumiendo el cargo el día siguiente 18 de octubre de 1989. Las funciones del doctor Soler abarcan un vasto y complejo campo, poblado de variados temas, aunque muy pronto la novel institución fue tragada por un sepulcral silencio.

         Se habla de complejos y variados temas, porque comprende desde el diagnóstico hasta el estudio de reestructuración e implementación de un Estado que evidencia la más arcaica obsolescencia a nivel de su organización, dirección y administración, juzgando por la total facilidad e impunidad con que fue asaltada y robada por su propio personal, donde se destacaron los corruptos al desvalijar y malversar desde los ministerios de la Administración Central, las empresas públicas y entes estatales, incluyendo el Banco Central del país.

         Para accionar con alguna probabilidad de éxito, Juan José Soler, debe conocer por lo menos las nociones básicas de la estructura organizativa macroeconómica, porque el gobierno preconiza la tesis desarrollista, cuyo desenvolvimiento ordenado y eficiente exige la planificación económica con miras a tender hacia el aprovechamiento racional y metódico de los recursos disponibles, aunque los analfabetos en teoría del desarrollo, odian la planificación porque huele al socialismo, por desconocer que es la única alternativa de aprovechar integralmente los recursos escasos, mal crónico de los países subdesarrollados.

         Cabe destacar que la elaboración, ejecución, control y evaluación de los planes de desarrollo, exigen conocimiento, disciplina, trabajo, perseverancia, firmeza y salud mental, entre otros. Por eso los ignorantes en teoría del desarrollo son contrarios a la planificación económica, aunque suelen ser buenos especuladores mercantiles y contrabandistas, pero viven con ínfula de empresarios. El Presidente traicionado fue el señor Federico Chávez

         Si Soler quería lograr algún éxito en el desempeño de sus funciones, debía conocer también todas las implicancias y vericuetos del estudio, selección, contratación, capacitación y administración de los recursos humanos, de los que tiene que diferenciar y distinguir muy bien el capital humano, así como la naturaleza específica de cada puesto o cargo, mediante una precisa definición de las funciones inherentes. Asimismo, debía realizar un adecuado estudio caracterológico de cada postulante, incluyendo el grado de introversión y extraversión. En este sentido, ¿qué método de selección científica aplicaría o ya venía empleando la Dirección General del Personal Público? ¿Tenía el personal especializado para estos trabajos? ¿Eran paraguayos o extranjeros?

         Para la selección del personal superior, jefes, directores, administradores, etc., necesitaba saber muy bien el tipo de hombre que requería y buscaba, porque en psicología social se estudian tres clases principales de líderes. Están los autocráticos, que pueden ser estrictos, benevolentes o incompetentes. Los demócratas pueden ser auténticos o seudodemocrátas. Por último, están los líderes anarquistas, que nada hacen ni dejan hacer, de modo positivo, etc. Cada uno de estos líderes, jefes o sujetos, tiene sus bemoles, susceptibles de amargar o dar lucimientos a sus superiores.

         Están también los que nacieron para ser jefes y los que nunca jamás sabrán manejar ni gallinas, por carecer de temperamento, agalla y muñeca. Desgraciadamente estos son los que más abundan, pudiendo encasillarse entre ellos a muchos dirigentes políticos, en el lapso 1954-1994, por su aspecto y presencia física, por más que sepan gritar. Otros importantes atributos que adornan la personalidad de los jefes son la capacidad intelectual, el talento, la conducta e independencia moral, que a la vez sirven de sustentación a la autoridad. Otro adorno carismático es el don de mando en macro o microeconomía y en cualquier otro plano. Siguen la toma de decisión con firmeza y el uso oportuno del mando hasta en la duda, recomendado por un gran filósofo del último siglo antes de Cristo.

         Para desmantelar la gerontocracia, los planilleros y fantasmas heredados del régimen depuesto en febrero de 1989 y, los corruptos que aún existieran en el sector público, ¿qué estrategia, táctica o política tiene planeado emplear Juan José Soler? ¿Serán reemplazados por personal joven, capaz, digno y honesto o dejará intactos para que sigan robando al Estado? ¿Qué destino piensa dar a los caballos de algún comisario nombrados por decreto, es decir, a los representantes obreros, grandes maestros y consejeros sanguijuelas del IPS? ¿Cómo evitará que estos consejeros de nombre sigan cobrando G 36.000.000 por año cada uno, haciendo palidecer la reserva matemática y fondos jubilatorios de los jubilados que no ganan ni el mínimo por mes? Como técnicos e intelectuales acaso deben pasar al Banco Central o Petropar, con sus carátulas de consejeros o como talentos cazados. Esto ha ocurrido en el lapso 1989/1990. Sin embargo, el cenagoso escándalo que soporta IPS en 1994, solamente se podrá detallar y comentar, zambullendo en la gran cámara séptica denominada IPS, en donde se enriquecieron por decenas los corruptos bípedos.

 

         12. ADMINISTRACIÓN DEL DESARROLLO Y GERONTOCRACIA

 

         Al estudiar la organización que requiere una administración racional, sistemática, responsable y honesta del sector público de los países en desarrollo, no se puede dejar de referir que los de Latinoamérica no son tan adictos al estudio y aplicación de la teoría de la organización y administración del desarrollo económico, que tanto pregonan, repiten y simulan, pero que muy poco esfuerzo realizan para ordenar mejor y fiscalizar con matemática exactitud y eficiencia sus gastos e ingresos financieros. Cuesta creer que los "líderes" gubernamentales no comprendan que racionalizando la administración y con un poco de criterio de austeridad, solamente gastando responsable y decentemente, pueden reducir sustancialmente los gastos públicos, tan necesario en estos países en el presente. No se concibe que sean tan indolentes o que sufran de pereza mental. En descargo se agrega que un elevado porcentaje de los "empresarios" del sector privado adolecen y carecen también de organización y, casi todos no tienen una sección o departamento de costos industriales, tratándose de firmas del sector microeconómico.

         A pesar del gran esfuerzo requerido para la reorganización estatal, con ella se evita el desorden, la confusión, la pérdida de tiempo para la obtención de los objetivos y metas con menor costo financiero, merced a las relaciones estructurales, la comunicación recíproca de las distintas unidades operativas y un fluido proceso de administración, coordinación y control. Sin embargo, no obstante haberse gastado respetable suma de dinero en la investigación del sistema más adecuado de organización con miras a simplificar la compleja estructura del Estado moderno, apenas se ha llegado a la conclusión de que no existe un modelo o método universal de una organización capaz de resolver la variada y extensa gama de los problemas originados en las respectivas esferas gubernativas.

         Cada organización tiene sus ventajas e inconvenientes, según el tipo, la forma y naturaleza de las actividades cuya administración se desea ordenar y dirigir racionalmente, con el fin de hacer más viable la consecución de los objetivos planeados. Debe recordarse que en la administración del sector público, aunque sucede también en el sector privado, los altos funcionarios o directivos son designados para ocupar cargos en organizaciones preexistentes, en pleno funcionamiento, cuyo equipamiento o implementación y la selección del capital humano, que es el más caro porque el personal capaz no abunda en los países subdesarrollados, depende de la formación intelectual y mentalidad, anacrónica o actualizada, de su antecesor que venía ocupando el puesto.

         Esta situación no muy halagüeña en algunos casos puede incidir en forma negativa sobre la política y estrategia que intentare aplicar el nuevo funcionario, porque no es fácil remover al personal antiguo y mucho menos en los países de regímenes autocráticos de partido único, donde los empleados públicos con respaldo político son inamovibles por su condición de piezas importantes en las votaciones presidenciales y comunales. En este caso el nuevo directivo que deseara modernizar la organización y administración de la unidad a su cargo, sólo puede mejorar la eficiencia del personal pasando a retiro a los que ya cumplieron el período jubilatorio que ampara a los servidores del Estado y, reemplazarlos con gente joven, idónea, de mente ágil y vigorosa. Porque debe saberse que en psicología social en la empresa, la antigüedad apenas constituye un mérito.

         Para hacer más factible su proyecto de racionalización administrativa, el precitado nuevo directivo debe habilitar un salón de capacitación, equiparlo y contratar profesores, aprovechando al mismo tiempo a los profesionales de la unidad que dirige que sepan enseñar. En esta forma podrá iniciar los cursos y seminarios de corta duración para el entrenamiento y actualización de conocimientos del personal, de todos los niveles jerárquicos que se hallen en condiciones físicas y mentales de colaborar. Si esto no puede hacer por carecer de recursos financieros o de apoyo de sus superiores, si no quiere fracasar y exponerse a manoseas en desmedro de su autoridad, debe renunciar. En este sentido merece citarse el Banco Nacional de Fomento y el Centro de Promoción de Exportaciones (CEPEX), que han realizado algunos cursos de capacitación de su personal y que ¡ojalá! repitan de tanto en tanto. En materia de renuncia se sabe que casi nadie dimite en Paraguay en los últimos 47 años.

 

         13. EL SÍNDROME DE LA GERONTOCRACIA

 

         En todas las organizaciones de los países del mundo y también en Paraguay, la renovación periódica del capital humano debe suceder inexorablemente al ciclo de vida útil que se vaya cumpliendo en el tiempo. El personal de todos los escalones de mando que padece de afecciones geriátricas tiene por terapéutica obligada la jubilación, porque los hombres de las sucesivas generaciones humanas deben comenzar a producir para formarse y dignificarse en el crisol del trabajo honesto. La juventud necesita trabajar para estudiar, para ayudar a sus padres, para constituir su hogar y para forjar su futuro y bienestar.

         Desgraciadamente, cumplidos los requisitos, la mayoría de los hombres, genéricamente hablando, no quiere jubilarse, taponando y decretando inconscientemente la frustración de los jóvenes llamados a reemplazarlos. Agréguese a esto una nueva rémora creada en el país en las tres últimas décadas en el sector gubernamental, que consiste en jubilar a los funcionarios de alguna profesión y especialidad, o simplemente por amistad o vínculo político, para "contratarlos" de nuevo inmediatamente y continuar realizando sus tareas habituales, acaso con una asignación mayor, con la odiosa y falaz ínfula de ser "imprescindibles". Grotesca desfachatez que posterga la promoción de sus colegas jóvenes o cualquier otro paraguayo, quienes tal vez en un alto porcentaje realizaron cursos de postgrado de especialización en universidades extranjeras. En este mundo nadie es imprescindible. Murieron los mejores presidentes y los países siguen andando, en el peor de los casos, con la muleta de la deuda externa.

         Otro fenómeno bastante común en Paraguay consiste en volver a dar ocupación en los entes estatales a los empleados y bancarios jubilados en la Administración Central y Bancos Oficiales, cerrando las puertas una vez más a sus sucesores naturales, los jóvenes ciudadanos paraguayos, agravando consecuentemente el ya serio problema del desempleo, en una población donde predomina con holgado margen la gente joven que necesita perentoriamente trabajar. El mismo fenómeno se observa también en los Ministerios, cuyos titulares no dan indicio de querer ceder el cargo a sus "correligionarios" más jóvenes y de excelentes condiciones.

         Los jubilados que han vuelto a ocupar cargos en los entes descentralizados y bancos oficiales, que quizás siempre hayan pasado desapercibidos por carecer de "adorno carismático", son también favorecidos por el nepotismo y por su condición de partidarios. Es justo reconocer que algunos de ellos perciben jugosa jubilación. En cambio la mayoría de los que "gozan" de un modesto sueldo jubilatorio, por más capaces que fueran, nunca jamás serán contratados en aquellas instituciones del Estado porque no son alineados como oficialistas.

         Debe reconocerse también con honestidad que la fuerza física declina al enfilar la marcha hacia la ineludible senectud y, cuando la agilidad mental y física disminuyen la eficiencia y la experiencia de los jubilados vueltos a contratarse, desfallecerán irremediablemente. Concomitantemente, sus rendimientos en el trabajo habrían bajado notoriamente, reflejándose en su accionar el peso de la fatiga y del tiempo. Si las tareas fuesen atender al público, se desplazarán con más lentitud, pesadez, dificultad y la memoria entorpecida. Esta sería aproximadamente la semblanza de algunos jubilados que aún prestan servicios en las empresas estatales. Otros son jóvenes y eficientes aún. Siempre hay excepciones.

         Sin embargo, la situación de miles de jóvenes sin trabajo y los ocupados en forma disfrazada, es mucho más seria y peligrosa. Algunos se vuelven rateros, asaltantes, criminales, drogadictos, alcohólicos y corruptos, infeliz refugio en que se escudan para olvidar sus necesidades, la pobreza, el hambre, la desnudez, la corrupción y el prematuro desamparo de la sociedad que les rodea. Muchos de estos jóvenes se hubieran salvado de la frustración y de la miseria si no se admitiera el absurdo y aberrante fenómeno de la pseudo "contratación", de los que ya se han acogido a los beneficios de la jubilación, violando los principios contemplados en la Ley de su creación. Si estos jubilados tienen todavía fuerza que trabajen en otras actividades, pero que dejen los cargos públicos y los bancos oficiales a los jóvenes profesionales y estudiantes. Las autoridades pertinentes deben exigir la aplicación literal de la Ley de jubilación en todos los niveles jerárquicos, si no quieren ver palidecer las mejores unidades administrativas, por brindar servicios mediocres a sus usuarios, debido a la ineficiencia de la mayoría de los jubilados que han vuelto a "contratar" por razones de nepotismo o complicidad.

 

         14. DURO GOLPE A LA CORRUPCIÓN TREINTENARIA

 

         En este libro se hablará someramente de la micro y macroeconomía, de la vocación y aptitud del hombre y otros similares. Pero como se vive en un país tercermundista, pobre y subdesarrollado, a modo de introito y un poco de dribleo se dirá que el subdesarrollo es un pesado lastre que llevan a cuesta todos los hombres, hablando genéricamente, por encima de la misma economía.

         Felizmente, para el Paraguay inmortal, con el golpe de Estado del 2 de febrero/89, se ha derrumbado y demolido a balazos, así como las construcciones del Batallón Escolta, un régimen despótico, corrompido y bestial, que vejó, humilló y permitió saquear salvajemente durante 35 años al país. No contento, dio nacimiento a los paraguayos de segunda categoría o clase -que se constituyeron en la reserva moral-, pero aprovechando y sirviéndose muy bien del frondoso y tradicional partido político: el nacional republicano.

         El subdesarrollo económico y social tercermundista es una verdad axiomática, que se halla corroborado por el producto nacional bruto y por el ingreso per-cápita, siendo en Paraguay este último de apenas unos 800 dólares en valores constantes. Los indicadores sociales son varios; citándose sólo el fanatismo político, la ignorancia cívica de los habitantes y la supina aversión a la lectura, incluyendo muchos graduados universitarios, así como los ricos y nuevos adinerados, que viven lucrando con mercaderías retiradas de los depósitos de los contrabandistas y casi todos, ni diarios leen.

         Desde el punto de vista institucional, se ha cometido el hecho monstruoso más insólito e inaudito con los que abrazaron la carrera militar, quienes, como el Mariscal José Félix Estigarribia y otros han optado vestir el glorioso verde olivo, fueron obligados, desde 1955, a afiliarse al partido de gobierno, bastón y respaldo del cínico líder, ungido al candelero presidencial tras una vil traición a un auténtico colorado elegido por sus partidarios presidente de la república. implantó también el odioso sistema de partido único, llenando de partidarios la administración pública y los bancas oficiales, que pronto degeneró en desfalcos, nepotismo, planilleros, contrabando, etcétera y en funcionarios corrompidos, incluyendo desde el más modesto empleado hasta el mismo presidente derrocado en febrero/89. Es la consecuencia lógica de un fanatismo enceguecido por el favoritismo político sin precedente en el país, rubricado con grandes privilegios y prebendas otorgados a algunos comerciantes especuladores con ínfula de empresarios.

 

         15. ALGUNAS CAUSAS DEL SUBDESARROLLO

 

         Partiendo de la conocida premisa de que los países en proceso de desarrollo se caracterizan por la crónica insuficiencia de los recursos requeridos para la adecuada implementación y ejecución de sus planes de desarrollo económico esmeradamente elaborados, no debe permitirse ni perdonar que se desvíe ni un solo guaraní de los objetivos y metas contemplados en los planes, racional, científica y técnicamente preparados.

         Siendo el hombre el capital más caro de un país, siempre debe justipreciarse en su justa medida y dimensión, porque el hombre capaz, talentoso, de conducta e integridad moral incuestionable, no abunda en los países del centro desarrollado y con mayor fundamento escasea en los subdesarrollados. De ahí la ineludible necesidad de que los responsables máximos de un gobierno, tienen el sagrado deber de aprovechar racional y sistemáticamente, la capacidad, idoneidad, honestidad y talento de cada paraguayo. Para ello, deben desechar para siempre el color de la insignia o escarapela partidaria, tan nociva y funesta para el desarrollo socioeconómico, porque en puridad de verdad, el país, las finanzas públicas y los puestos públicos, no son patrimonios ni juguetes baratos de ningún partido político, ni de los obtusos y ególatras dictadores.

         Tampoco debe olvidarse que la capacitación de cada paraguayo cuesta muy caro al erario público. Es decir, se educa a costa del pueblo desde el profesional universitario hasta el último obrero calificado. Por eso se le debe dar la oportunidad para hacer algo a favor del pueblo. Pero este sano principio no respeta el partido único en función de gobierno. Se debe respetar también la especialidad técnica de cada ciudadano, sabiendo que cada uno abraza una carrera por vocación y porque le gusta. En efecto, debe presumirse que ha estudiado con amor y responsabilidad, hasta lograr el diploma respectivo, e incluso en muchos casos, reforzado en el extranjero en cursos de post-grado.

         En consecuencia, por más obtuso o mediano que sea un alumno, en seis años de estudios universitarios, 12 con el de nivel medio, que haya estudiado porque le gusta la especialidad o carrera elegida, siempre estará muy por encima de todos los legos en su profesión, incluyendo los seudo-autodidactas. No hay lugar a punto de comparación, porque aquél estudió con métodos pedagógicos, escolaridad, disciplina, trabajos de laboratorio y seminario o con prácticas similares. Además, el autodidacta está más expuesto al fenómeno psicológico llamado la curva del olvido, porque en psicotecnia se enseña que el olvido nunca es total, siempre queda algo en la subconsciencia, pero esto depende del método empleado en la enseñanza. Y este requisito no llenan los autodidactas. Tampoco cumplen la escolaridad, laboratorio, etc. citados más arriba.

         Sin embargo, siempre hay raras excepciones. Eligio Ayala, doctor en derecho y ciencias sociales (con tesis), gracias a que estudió economía y finanzas durante 8 años en Francia, Alemania, Inglaterra y Suiza, hablando castellano, francés, alemán e inglés, después de ser presidente de la república desde 1924 hasta 1928, aceptó ser ministro de Hacienda del doctor José Patricio Guggiari. Desempeñó su cargo con capacidad, honestidad, autoridad, austeridad y eficiencia sin parangón hasta ahora, pero falleció en 1930. Vivía en casa arrendada, pero fundó fortines, compró armas y contrató otros elementos para la defensa del Chaco. El fortín Nanawa lleva su nombre: doctor Eligio Ayala. Era inteligente, estudioso, respetado y distinguido. No tenía estancia, obras faraónicas, ni era comerciante especulador. Todo su tiempo dedicó a su ministerio.

        

         16. LOS MINISTERIOS MÁS IMPORTANTES DEL PAÍS

 

         Técnicamente, el ministro de Hacienda y el de Industria y Comercio, deben ser graduados en ciencias económicas, así como el de Salud Pública es un médico, de Agricultura y Ganadería un ingeniero agrónomo y el de Obras Públicas y Comunicaciones un ingeniero civil o militar. El Partido Colorado ya tiene más de 1.000 economistas. Muchos de ellos son capaces y no fueron corrompidos por el régimen depuesto, no obstante haber colaborado durante 35 años. Si no son de confianza, en los partidos de oposición también existen economistas talentosos, de conducta e integridad moral, honestos y con personalidad. Algunos de ellos han manejado grandes empresas y/o instituciones técnicas o de otras índoles. Se han autopresentado también algunos economistas independientes, de reconocida capacidad.

         Los titulares de estos ministerios deben dominar micro y macroeconomía, así como organización, administración y teoría del desarrollo, porque Paraguay se halla en vías de desarrollo. Y esta calificación demanda capacidad, juventud, energía, laboriosidad, sabiduría, trabajo en equipo y dedicación total del tiempo al cargo. No dejan tiempo para administrar estancias, obras faraónicas ni especulaciones mercantiles. Los ministros actuales de febrero '89 hablan mucho de planes y de economía libre o libertad comercial, demostrando la fragilidad de sus nociones elementales de economía, si se quiere, porque el tal Plan no existe y requiere un largo proceso de formulación; discusión, elaboración, implementación y ejecución.

         Además, un Plan debe ser precedido de un diagnóstico, que demanda reunión de informaciones, análisis, etcétera, etcétera y de una programación, de los que también carecían algunos habladores ministros del gobierno militar de febrero de 1989. Por la misma razón, deberían ser más cautelosos y no perder los estribos tempranamente, porque a los técnicos en la materia no les van a golear con falacia, ni al grueso público. Se debe aprender de una vez que la libertad absoluta no existe en la práctica económica ni en política. El Estado moderno ha asimilado muchos principios del socialismo, razón por la que regula la política económica para evitar la expoliación despiadada del pueblo y en lo político, para impedir la anarquía y otros problemas.

         Aparentemente carecen hasta de un modelo económico paraguayo, porque no hablan ni de un ordenamiento que preceda y sirva de sustentación a una estabilidad económica, susceptible de lograrse solamente a través de un equilibrio fiscal. En estas condiciones cualquier alteración de las relaciones del cuadro insumo-producto, le hará tambalear más todavía al barco paraguayo en zozobra y sin timón.

         Los ministros de Hacienda y de Industria y Comercio, además de ser economistas, deben estar siempre actualizados para desenvolverse con eficiencia sustantiva, conforme a la exigencia de las leyes inexorables de las grandes variables macroeconómicas. Estos cargos no son para legos en la materia. Pero si así se desea, debe cerrarse la Universidad y trasplantar a los hombres sus ojos en la nuca para que de una vez miren bien hacia atrás. Entre tanto, se confiaba que el general Andrés Rodríguez, al ser elegido Presidente Constitucional el primero de mayo de 1989, mejoraría sustancialmente su gabinete ministerial, colocando a cada paraguayo en su puesto según su especialidad académica y temperamento caracterológico. Ojalá se cumplan alguna vez estos principios preconizados por el autor, porque Andrés Rodríguez, al ser nombrado presidente constitucional, continuó gobernando con su equipo heterogéneo, integrado por algunos legos sin formación académica.

 

 

 

 

VI. EL HOMBRE, EL ESTADO Y LA CORRUPCIÓN

 

         1. LA PRIVATIZACIÓN DE EMPRESAS ESTATALES

 

         La participación del Estado en las actividades productivas de bienes y servicios en los últimos años, ha venido originando numerosas preocupaciones en los sectores empresariales privados, no solamente del Paraguay, sino también la Argentina y otros países subdesarrollados. Específicamente, esta detonante inquietud ha cobrado mayor difusión y fundamento durante la crisis económica mundial provocada por la recesión que ya se había insinuado desde fines del año 1981, para tomar cuerpo y generalizarse rápidamente desde 1982, afectando y sacudiendo a todos los sistemas económicos del universo. Sin embargo, debe aclararse que los impactos de la recesión fueron sentidos con mayor rigorismo en los países de la periferia y, acaso, tenuemente percibidos en los del centro o únicamente en unos pocos de ellos.

         Entre tanto, el Estado de otros países y también del Paraguay, venían extendiendo sus tentáculos intervencionistas al incursionar libremente en el terreno de las actividades económicas. En el país, para el cumplimiento de sus objetivos ha creado varias empresas públicas en las últimas tres décadas. Sin embargo, algunos de los entes estatales nacionales están siendo objeto de punzantes críticas y de estudios bastantes serios, apuntando directamente a aquellas que operan con déficits continuados, debido a ineficiencia crónica y aparentemente, a causa de administraciones irracionales.

         Los ataques periodísticos de carácter económico no titubean en calificar a las entidades deficitarias incluso de gigantismo estatal. Paralelamente, en medios técnicos y empresariales se habla y escribe persistentemente de la necesidad de privatizar las empresas públicas ineficientes, por ser ésta la vía más acertada para terminar con los déficits fiscales emergentes de algunas de ellas. Otra de las soluciones podría consistir en cortarles de una vez el oxigeno suministrado por el subsidio cambiarlo, los créditos blandos del Banco Central, así como otros privilegios que recibieren. En esta forma, quebrarían ruidosamente y los gastos públicos improductivos serían también drásticamente recortados, en directo beneficio fiel saneamiento del Presupuesto General de la Nación.

         De este modo, se dará comienzo al "achicamiento" empresarial del sector público y, a la consiguiente reducción de los gastos irracionales y déficits del Estado, sirviendo al mismo tiempo de escarmiento y aleccionadora experiencia de la administración irracional e irresponsable de los bienes y recursos del país. La quiebra de las empresas públicas ineficientes liberará recursos económicos y financieros, brindando consecuentemente nuevas oportunidades para planear e impulsar el incremento de la producción del sector privado, tan necesario para aumentar la oferta en el mercado interno, exportar el excedente y nuevos productos, para tender de ese modo hacia una mejor justicia distributiva. En este sentido debe formarse también una conciencia exportadora de carácter nacional.

 

         2. TRANSFERENCIA DE ENTES ESTATALES

 

         En caso de llegarse a liquidar o transferir al sector privado algunas de las empresas públicas deficitarias, el Estado debe conservar la administración de las empresas, que por su naturaleza y objetivos, no compitan ni sean rentables para el sector privado y que tengan relación y coherencia con la estrategia y con los fines de su creación, tales como salvaguardar la soberanía y la seguridad nacionales, la salud y la educación, entre otros. Es conveniente que se sepa que uno de los objetivos de las empresas estatales consiste en crear y ofrecer las infraestructuras requeridas por el proceso de desarrollo económico de un país. Deben ser racionalmente organizadas y administradas con honestidad y capacidad. Tienen que operar con responsabilidad, en forma ágil y expeditiva, libres de intereses extraños a sus fines y funcione y, de costosas y odiosas burocracias, como ocurre en Paraguay.

         El Estado, por su configuración jurídica, por sus delicadas funciones y por su responsabilidad, debe asumir el papel de un buen y correcto administrador. Debe operar con diáfana transparencia y además de servir como ejemplo al sector empresarial privado, todos sus actos deben irradiar e inspirar confianza, dentro de un marco político adecuado, de estabilidad y democracia. Procediendo de esta manera, los empresarios se sentirán motivados para inspirarse en él, imitando y emulándolo. Estos factores constituyen las condiciones fundamentales para promover la inversión del capital nacional, alentar la repatriación del ahorro nacional radicado en el exterior y para atraer capitales internacionales para inversiones directas, en un mercado atractivo y dinámico. En síntesis, el Estado debe crear las condiciones propicias para las inversiones productivas y aumentar el Producto Interno Bruto.

         La eficiencia de la administración del Estado debe ser de grado superlativo. Tiene que incorporar todos los adelantos tecnológicos para facilitar, agilizar y garantizar el cumplimiento eficiente de sus fines, aún redefiniendo sus funciones clásicas, única manera de ofrecer a la población bienes y servicios de calidad a precios moderados. Un Estado de estructura obsoleta dará una imagen negativa y contraproducente del país. En este sentido, el Estado necesita tener mayor grado de habilidad, capacidad y responsabilidad para administrar con óptima eficiencia los bienes y demás recursos que se le han confiado. Sus gastos deben tener justa relación con sus posibilidades financieras y con su plan y estrategia de desarrollo. Para ello tiene que despojarse de las empresas públicas que realizan actividades comerciales, industriales y de servicios. Con mayor razón si son deficitarias. Así terminará con los gastos improductivos. Las erogaciones superfluas tienen que eliminar de sus presupuestos.

         Si se llegaren a privatizar los entes estatales ineficientes, debe cuidarse muy bien que no se produzcan fricciones y distorsiones bruscas que afecten de modo muy sensible al personal o grupo del mismo que pudiera quedarse sin ocupación, yendo a engrosar la ya larga fila de los desocupados, acentuando aún más los problemas sociales y que además, origine desabastecimiento de los usuarios habituales del ente transferido al sector empresarial privado.

 

         3. OPORTUNIDAD DEL SECTOR PRIVADO

 

         Realizada la privatización de los entes estatales ineficientes y transferidos a las empresas privadas, los directores de las unidades económicas adjudicatarias tendrán la oportunidad de demostrar su "condición y su talento empresarial", montando una organización administrativa moderna, racional y sistematizada, basada en método lineal, con funciones bien definidas a nivel de la estructura formal e informal, donde el personal seleccionado y elegido mediante procedimiento científico y que sea bien pagado, trabaje en equipo, en un ambiente confortablemente equipado y de excelentes relaciones humanas, en forma armónica y por objetivos bien definidos.

         Los ejecutivos contratados deben ser preferentemente diplomados, capaces y con alguna experiencia en la profesión, quienes cumplirán sus funciones en cada una de las unidades operativas de los departamentos, divisiones, secciones y en los niveles jerárquicos respectivos, nítidamente marcados y definidos en el organigrama correspondiente. Este valioso instrumento de la organización no debe limitarse a servir de mudo adorno de pared a un vetusto escritorio de un ejecutivo de "nariz dura", como ocurre frecuentemente en algunas firmas industriales y comerciales de Asunción.

         Sabiendo que las firmas industriales y comerciales del país, incluso algunas de las pocas empresas existentes, no son tan adictas a la implantación de una buena organización administrativa de tipo lineal, metódicamente sistematizada, primero porque este importante estudio tiene su costo y no todos ellos quieren o pueden pagarlo, no sería raro que las empresas privatizadas fracasen nuevamente por ineficiencia y mala administración, por carecer, precisamente, de una organización racional, de método de control y de excelentes y talentosos profesionales ejecutivos.

         Puede carecer también de personal y ejecutivos capaces, responsables y honestos, porque el personal que reúna estas condiciones no abunda en el mercado de trabajo. Por consiguiente, siempre es caro. Entonces, la ineficiencia y mala administración estatal, sería emulada fielmente y empatada en la misma medida por la incapacidad, mala e irracional gestión administrativa de las "empresas" del sector privado del país.

 

         4. LAS EXCEPCIONES OBLIGADAS

 

         El Estado no debe guiarse únicamente por factores económicos para actuar, dado que existen otros objetivos nacionales de igual o mayor ponderación, pudiendo citarse como ejemplo la creación de las condiciones básicas para la salvaguardia de la seguridad y la soberanía del país. En este sentido, algunos productos fabricados por las empresas del Estado, por su naturaleza y funciones específicas pueden regularse sus precios durante períodos de aguda escasez, o declararse como de carácter estratégico, tales como el alcohol carburante y el cemento, en razón de que en el primer semestre de 1994, virtualmente han desaparecido del mercado paraguayo y que aparentemente, el Estado ni los empresarios, han mostrado interés ni responsabilidad con miras a normalizar la circulación y reparto de ambos productos. El alcohol porque forma parte de la promoción del uso de automóviles alcoholeros, que se venía consolidando en los últimos tiempos y además, permitiendo la reducción de los egresos de divisas por el petróleo importado y acaso sustituirlo en algunos porcentajes, en cierta circunstancia o emergencia imprevisible, como guerras, revoluciones, bloqueos, etc.

         En el presente, el alcohol carburante estaría moviendo unos 100.000 vehículos alcoholeros, fomentando al mismo tiempo la expansión del cultivo de la caña de azúcar, que por su naturaleza y modalidad de cosecha relativamente sencilla, constituye una de las actividades agrícolas generadoras de ingresos de las familias rurales, dando ocupación a los padres, otros adultos y a los hijos mayores de diez años. Por consiguiente, el alcohol combustible puede ser declarado de precio regulable hasta que desaparezca la causa de su adopción para evitar especulaciones mortíferas en este país, siempre abarrotado de contrabando.

         La intempestiva desaparición del alcohol carburante podría ocasionar la formación de insólitos cementerios de automóviles alcoholeros, en todas las ciudades y pueblos del país, por un lado y por el otro, si no se puede o quiere importar por su elevado precio, ni se puede producir en la cantidad requerida por la demanda por falta de materia prima o no haber llegado aún la época de la zafra, se causará pérdidas de miles de millones de guaraníes invertidos en ellos por ciudadanos de todos los estamentos sociales. En consecuencia, si la producción o importación restablece la oferta, que los contrabandistas y corruptos no exporten sin registrar la operación.

         Por consiguiente, el mercadeo del combustible nacional alcohol, en el plano del libre juego de la oferta y la demanda imperante en una economía de mercado libre, donde sin embargo, increíblemente pululan contrabandistas de todos los matices y tamaños, incidiendo y distorsionando negativamente la libre concurrencia y en el menor descuido, como la producción del alcohol carburante y el cemento, desaparecieron del mercado y por ende de la circulación y reparto, desde el primer semestre de 1994. En el caso del combustible alcohol, lejos de consolidarse su producción y de ser administrado con responsabilidad y calidad, porque ningún plan nacional de desarrollo económico preconiza la ruina de los habitantes de un país. Además, debido al contrabando, los comerciantes quieren enriquecerse a muy corto plazo especulando y lucrando en forma desmedida, hasta en la sombra de la libre competencia.

         El segundo producto estratégico sería el cemento, porque el presidente Rodríguez ha declarado el 29 de abril/89 en el estadio de los Defensores del Chaco, que antes de tres años hará entregar a los "compatriotas de menores recursos 4.500 casas", pudiendo aumentarse a "6.000 al cabo de cinco años a partir de esa fecha". Ante este compromiso contraído por el presidente de la República, cabe preguntar si al privatizarse la Industria Nacional del Cemento, ¿no se encarecería demasiado el precio del cemento y por ende el de las casas, al amparo de la libre concurrencia de los contrabandistas y especuladores, como ya estaba ocurriendo con el precio de la caña dulce, del azúcar y del alcohol carburante de la zafra 1989?

         Por lo tanto, si el gobierno tiene pensado continuar con la política de la construcción de viviendas económicas para los habitantes de ingresos bajos, se considera prudente y necesario no depender de la Industria Nacional del Cemento, como única alternativa de poder asegurar precios razonables a los compradores. Antes de malvender o despojarse en condiciones desventajosas de este importante patrimonio nacional, será siempre preferible conservar la I.N.C., reestructurarla racionalmente y dotarla del personal estrictamente necesario, científicamente seleccionado y elegido para cada puesto, que reúna el requisito de capacidad, responsabilidad, juventud e integridad moral y, consiguientemente demostrar a los conservadores del sector privado y demás inadvertidas, que el Estado puede ser buen productor y administrador, con personal capaz y honesto. Pera si no se cumplen estos requisitos, INC debe privatizarse ahora mismo, porque el clientelismo político es más voraz que el incendio.

         Por otra parte, si real y honestamente se desea recuperar y sanear el sector público, se debe superar la debacle económica, financiera, administrativa y la corrupción social, separando y reemplazando con fulminante rapidez a todos los que venían colaborando con el régimen anterior, que no fueron capaces de evitar la polución casi total del país, ni de advertir el cataclismo económico y los grandes desfalcos y robos que se venían consumando en beneficio de los corruptos. Todos estos sujetos, sus cómplices y encubridores, deben ser removidos y defenestrados de sus cargos, para ser reemplazados por funcionarios talentosos, de conducta intachable y reconocida integridad moral, pero que no hayan sido zoqueteros de Stroessner, Rodríguez y Wasmosy.

 

         5. EL DILEMA DE LA PRIVATIZACIÓN

 

         El dilema o furor de la privatización casi de modo atolondrado de las empresas y demás entes del Estado, recuerda el reciente caso de la tragedia, desesperación y agitados días registrados en la Argentina de Raúl Alfonsín y que sigue proyectándose de manera amenazante e incontenible, sin atisbo de algún alivio ni solución con Carlos Menem, habiendo ya salpicado también al Paraguay casi con igual virulencia y obstinación, para afectar y desorientar en mayor grado a algunos altos funcionarios públicos sin curriculum vitae para intentar la solución de tan capcioso tema.

         Sin pretender esclarecer si la privatización constituye un plagio más que se hará de la Argentina y otros países subdesarrollados, como se acostumbra desde antaño, se puede decir que de hecho está dando manija a los funcionarios del sector público y algunos pocos empresarios y otros tantos comerciantes del sistema económico, así como los profesionales universitarios, los plagiarios corruptos y otros de difícil encasillamiento, a prima facie.

         Entre los partidarios de la privatización se destacan en Paraguay algunos funcionarios públicos y unos cuantos comerciantes complacientes del sector privado, un tanto apresurados, haciendo referencia a APAL, INC, LAPSA, ANTELCO, CORPOSANA, ANDE, etc., entre otros y el controvertido complejo I.P.S., que es de los asalariados asegurados, empresarios, aportantes honestos y de los jubilados. Abordan el tema como un paso fácil y fecho consumado, atropellando acaso por desconocimiento al mismo derecho positivo paraguayo, para brindar la triste impresión de no interesarles fundamento alguno de orden político, social, jurídico, financiero, económico ni científico.

         Para tomar tan trascendente medida, primero deberán precisarse con absoluta claridad las causas del fracaso de las empresas y entes estatales para sugerir su transferencia a manos privadas, soslayando al mismo tiempo que en Paraguay, país subdesarrollado, no abundan los hombres de conducta y mentalidad empresarial, de donde puede concluirse que existen muy pocos empresarios de presencia física y mental, decente y señoril, de reconocida capacidad y estudiosos. En consecuencia, la gran mayoría restante integran los comerciantes, simples especuladores y contrabandistas en un elevado porcentaje, que se capitalizan con asombrosa rapidez porque no pagan el 100% de sus impuestos.

         Tampoco pagan a la totalidad de su personal el salario mínimo legal y los beneficios sociales, pagando siempre con atraso al desvalijado IPS. Siempre lloran miseria y piden subvenciones al Estado para el más insignificante proyecto. Como ejemplo se pueden citar los trigueros, cañeros, sojeros y acopiadores de algodón, quienes sin créditos bancarios de cada año y de los famosos redescuentos del Banco Central, que luego critican, no arrancan, como si sus ejercicios anteriores no hayan sido rentables, pero que convierten en dólares y radican en bancos del exterior. Paralelamente, con fingidos salmos declaran que las medidas económicas del gobierno apuntan hacia la dirección correcta, aunque se entregue el mercado interno a los productos importados, se paren fábricas y despiden obreros como ruines cortesanos.

         Y si sus actividades primarias o industriales no son rentables inveteradamente ¿cómo se animan a pedir al gobierno la privatización de sus empresas y entes públicos? ¿Quiénes serían los compradores si ni los inversionistas nacionales y extranjeros de los 211 proyectos de inversión del ministro Zuccolillo (aprobados en 1989) aparecen en el escenario económico? ¿Pagarán cada adquisición de los bienes estatales privatizados con créditos bancarios blandos del Banco Nacional de Fomento y los redescuentos tan criticados del Banco Central del país? ¿Están capacitados los contrabandistas y evasores tributarios para hacer rentables las empresas privatizables trabajando legalmente, es decir, sin delinquir?

         Ahora vienen las causas del fracaso vergonzoso de las empresas y entes estatales. Parece que los responsables de la dirección y administración del país durante los 35 años ya idos, de los distintos escalones de mando de la estructura formal del Estado paraguayo, han perdido o nunca tuvieron la integridad moral y la condición innata de hombres íntegros, altivos y honestos, especialmente si no son o eran tartufos de nacimiento, con las honrosas excepciones que siempre existen, porque en el sector público (aunque suceden iguales fenómenos en el privado), nadie discrepa ni disiente con un no o renuncia al cargo de modo indeclinable públicamente. Es difícil creer que el 90 por ciento de la población siempre esté de acuerdo, por la simple condición de ser todos oficialistas.

         Entre tantos peculados y malversaciones de los bienes y fondos públicos, nadie denunció al compañero de trabajo, al jefe y correligionario, porque todos eran y siguen siendo compañeros de oficina hasta el presente, excepto algunos zoqueteros de nuevo cuño, "opositores" o exiliados venidos a enquistarse en el aparato estatal. En efecto, si nadie discrepó ni denunció a los que estaban robando, queda expuesto al calificativo de cómplice, encubridor o cobarde, además de ser desleal y traidor a la persona que le nombró por decreto, quien también era su correligionario. Desgraciadamente, la inmensa mayoría de estas personas de dudosa conducta, continúan en sus cargos o puestos, porque jamás renuncian. Son también corruptos y zoqueteros.

         Desde el presidente derrocado hasta el último jefecito olvidaron que eran súbditos de un país pobre. Por eso permitieron que centenares de miles de sus correligionarios vivieran y se enriquecieran a costa del Presupuesto General de Gastos de la Nación y de los bienes públicos robados escandalosamente. Con estos empleados y funcionarios los comerciantes y empresarios del sector privado hubieran quebrado cada minuto, sin dejar rastro, porque por una indolencia característica y otro tanto de avaricia, la inmensa mayoría no se organiza, ignorando incluso las grandes ventajas brindadas por la contabilidad llevada al día. Y donde no existe orden ni organización, proliferan los ladrones.

         Por lo tanto, con funcionarios incapaces, haraganes y deshonestos, quebrarán inexorablemente en algún momento las empresas más rentables de los sectores público y privado, aunque el Estado no debe perseguir el lucro. El Estado, como ficción de la ley y con personería jurídica, fracasa por inconducta de los hombres corrompidos. Incapaces y malos administradores abundan también en el sector privado.

 

         6. ¿DÓNDE ESTÁN LOS CAZADORES DE "ELEFANTES BLANCOS"?.

 

         Se considera perentoria la necesidad de dar soluciones urgentes a los problemas políticos, económicos y sociales del país. Para ello se debe dar prioridad a los mismos en el orden referido, con miras a combatir y erradicar para siempre la odiosa demagogia empleada para distraer la atención del pueblo en cuestiones triviales y vergonzosas, tales como las divisiones partidarias de índole trapista y zoquetera que fomenta el odio, la miseria y la frustración entre los habitantes, al posponer indefinidamente el estudio y la solución de las necesidades más sensibles y prioritarias. Son ambiciosos pero incapaces. "Elegidos" presidentes, nada hacen. Forman gabinetes ministeriales mediocres y desteñidos. Sus asesores son desconocidos, pero de rango ministerial, también desteñidos y fieles reflejos de sus superiores.

         Mientras tanto, algunos ministros que no reúnen las condiciones para el desempeño eficiente de sus funciones, empalagan y empachan al pueblo con discursos de dudosos contenidos y reportajes mediocres, prometiendo locuazmente lo que por incapacidad intelectual jamás podrán cumplir. Ejemplo, los 40.000 puestos de trabajo, etc. que ofrecían los ministros de Andrés Rodríguez, especialmente cuando atropellan temas económico-financieros o de carácter social, que cada día se tornan más serios y complejos, razón más que suficiente para que el país se incline en cualquier momento hacia el mismo desfiladero por donde transitaban los hermanos argentinos, con rumbo ineluctable a la debacle económica total, también por inoperancia y desatino de los altos ejecutivos improvisados que traídos de los pelos ocupaban puestos claves.

         Entre tanto, por alguna ocurrencia acaso de su ex titular Debernardi, el ministerio de Hacienda se ha transformado en el más grande y monstruoso elefante blanco, dejando hechos pigmeos a las empresas y entes estatales, tan odiados y perseguidos por algunos comerciantes con ínfula de empresario, pero que ahora, tal vez por ser obra de un ministro traído también de los pelos al cargo, como ocurre todavía en Paraguay como país de improvisaciones, ninguno de ellos osaron atacarlo por su obra fantasmagórica, el superministerio, a pesar de tratarse de un país donde se desprecia la organización por mediocridad e incapacidad de los presidentes de turno. Además, escasean los administradores profesionales y abundan los funcionarios públicos corrompidos, pescadores en río revuelto. Por lo tanto, ¿cómo y quiénes serán los responsables de su conducción?

         Sin embargo, el novel superministerio, o ministerio de Hacienda, merece el más minucioso estudio porque además de centralizar a importantes oficinas perceptoras de los tributos, ha amenazado también seriamente a la única institución de naturaleza técnica susceptible y capaz de facilitar el ordenamiento y la utilización racional y sistemática de los recursos económicos escasos del país, merced a la planificación, así como investigar, detectar y permitir o recomendar el aprovechamiento de los recursos naturales aún no explotados. Esto ocurrió antes de la reactivación actual de la Secretaría Técnica de Planificación.

         En efecto, cuando más se necesitaba estrechar la colaboración y coordinación de los pocos esfuerzos desplegados en el sector público, se produce este colapso entre la Secretaría Técnica de Planificación y el más feroz elefante blanco de la burocracia criolla. Aquélla tiene por meta política económica desarrollista y el monstruo ministerial las finanzas públicas, la política tributaria y la percepción de los impuestos. Por su parte, los privatizadores o cazadores de los "elefantes blancos", se callan. Parece que temen al creador del elefante ministerial o como es habitual, lo aceptan de rodillas.

         Todos estos atropellos y retrocesos, porque no son progresos ni avances, desnudan la falta de madurez mental de los altos funcionarios del Estado, agravados por discrepancias incurables entre algunos de ellos y que ya han tomado estado público en aquellos días. Con estos desatinos, desconocimientos de los principios científicos correspondientes y vacilaciones, han causado perjuicios millonarios y mayores que la inflación al país, computando solamente los sueldos, alquileres y materiales pagados por la Secretaría Técnica de Planificación en el lapso febrero/89 a febrero 1990, no cumpliéndose el Plan de Desarrollo 1989-1990 que fue tirado al cesto de los papeles. Y conste que son súbditos de un país subdesarrollado y como tal tercermundista.

         El dinero del pueblo, gastado durante seis años por los graduados universitarios de distintas especialidades, muchos de ellos con cursos de post-grado en el extranjero, suman también miles de millones de guaraníes. En cambio, los gobiernos colorados no les brindan la oportunidad de retribuir y servir al pueblo por las atenciones recibidas, por no ser del partido oficialista. Ni siquiera son capaces de aprovechar los conocimientos de sus correligionarios más honestos, capaces y talentosos, quizás por egoísmo o estrechez mental y obtuso al cuadrado.

         En cambio, distinguen a dudosos independientes amantes de la crematística, al llevarlos también de los cabellos a las carteras ministeriales y que aceptan el cargo por falta de ética, por carecer de formación intelectual para el desempeño de sus funciones, para seguir frenando y posponiendo el desarrollo económico del país. Por último, ¿dónde están los privatizadores o cazadores de las empresas públicas o elefantes blancos enanos? Porque del elefante blanco feroz no se ocupan.

 

         7. LA RAZÓN DE PRIVATIZAR EMPRESAS ESTATALES

 

         Bajo la férula del gobierno dictatorial derribado y separado violentamente del territorio paraguayo, se venía desarrollando abiertamente una ferviente campaña de los técnicos y algunos pocos empresarios, a través de la prensa escrita, preconizando decididamente la privatización de las empresas públicas, notoria y evidentemente deficitarias, cuyos números no bajan de seis. Este serio inconveniente era y sigue siendo agravado por una pesada deuda externa, empeorada por una administración mediocre y obviamente deshonesta, alimentada y sustentada indebidamente por emisiones libres del Banco Central del país. Felizmente, cuando apenas transcurrieron 33 días de 1989, un golpe de estado derrocó al régimen autocrático, para reemplazarlo por un gobierno provisional.

         Con el advenimiento del gobierno de facto provisional, fueron defenestrados además del presidente de la República, nueve ministros y varios altos funcionarios, con los cuales saltaron a la luz pública escandalosos y millonarios desfalcos y robos de las arcas fiscales, con cuyo conocimiento arreciaron aún más la guerra contra las empresas públicas ineficientes, aunque afectaron también a todos los ministerios y demás entes estatales, con los cuales el temporal de la indignación ciudadana sigue azotando sin pausa ni tregua, ya casi a todo el sector público paraguayo, sin consideración de ninguna clase y con calificativo de grueso calibre para los funcionarios y personeros del régimen anterior.

         Entre los partidarios de la privatización de las empresas del Estado pronto apareció el titular del ministerio de Industria y Comercio, Zuccolillo, hablando con optimismo desenfrenado en cualquier lugar y ocasión de la venta inmediata de aquellas empresas, aparentemente, de modo irreflexivo y apresurado, con cualquier excusa. En este sentido, cualquier paraguayo, por más lego que fuera, debía reflexionar seria y responsablemente y contar con estudios técnicos elaborados con capacidad y autoridad, antes de decidir la venta de un patrimonio del Estado. Aún en el caso de tener metido en la testa inerme y vacía, el deseo atolondrado de despojarse, a toda costa de los bienes del dominio público, es preciso que alguien del sector gobierno actúe con lucidez y cautela para evitar que se sigan causando daños económicos y morales al empobrecido y endeudado Estado paraguayo.

         En efecto, los personajes que de un plumazo obtienen millonarios beneficios en microeconomía, deben conocer y entender que a nivel macro, donde se manejan bienes y fondos del pueblo, se debe actuar con otra pose, fachada y mentalidad, porque los objetivos y metas del Estado, son muy diferentes al lucro derivado de decisiones rápidas, la especulación y el contrabando. Deben saber también o que sus asesores les enseñen, que el o negociadores de los bienes del Estado corren el riesgo de ser acusados de cómplices o de malversadores de los bienes públicos.

 

         8. EL ESTADO COMA PERSONA IDEAL NO ES MAL ADMINISTRADOR

 

         No faltan también quienes con mecánica ligereza alegan que el Estado es un mal administrador, imputación esta tan absurda como trivial. Antes de pretender juzgar al Estado se debe conocer que como persona jurídica, el Estado es una ficción de la Ley y como tal no puede defenderse físicamente de nadie por sí solo y, mucho menos de los agresivos y numerosos ladrones públicos, que además son sujetos irresponsables e incapaces como funcionarios o empleados. Corroborando, se agrega que según uno de los precursores de la sociología, "el hombre es malo por naturaleza... (pero el fundador de dicha ciencia dice lo contrario) y que, en el caso paraguayo, por desgracia se contrata solamente a los afiliados al partido de gobierno aunque siempre existen honrosas excepciones.

         En consecuencia, los responsables máximos de la conducción económica del vapuleado Paraguay, son los principales culpables de la perversa y negativa política de contratación del personal de la administración pública. Al parecer, no conocen ni son amigos de realizar la selección científica ni un adecuado estudio caracterológico del postulante para cada cargo o puesto, conforme a la idoneidad exigida por la Constitución Nacional. Sin embargo, era y sigue siendo obligatoria la presentación de la afiliación al Partido Colorado, que no pasa de ser un argumento odioso de los entes totalitarios que marginan de la administración estatal a paraguayos capaces, honestos y dignos, para cosechar luego de 42 años, miles de millones de fondos públicos sustraídos y otras tantas toneladas de peculados.

 

 

         9. CAUSA DEL FRACASO DE INDUSTRIA NACIONAL DEL CEMENTO

 

         Una de las causas del fracaso de la Industria Nacional del Cemento, consiste fundamentalmente, como ya señalara este autor en trabajos anteriores, en su condición de persona jurídica como ficción de la Ley, porque al carecer de existencia física no habla y no puede defenderse del atraco de sus directores que eran paraguayos espúreos, incapaces y deshonestos. Espúreos porque son bastardos, incapaces porque sin lugar a dudas negociaron mediocremente los créditos externos destinados a su financiamiento y además, en condiciones leoninas, salvajes y deshonestas, porque presumiblemente crearon en forma deliberada las condiciones para lucrar y enriquecerse a expensas de la I.N.C. de modo vergonzoso e insólito, al amparo del régimen dictatorial más corrompido y putrefacto que se ha enquistado durante 35 años en el Palacio de López.

         Hicieron posible tantas defraudaciones de las finanzas y bienes públicos de distinta naturaleza, otros altos funcionarios encubridores, cómplices o no, que con vista gorda o indigna cobardía, civiles o militares, callaron tantos robos y crímenes cometidos en el lapso de tres décadas y un lustro, pero exceptuando a los autores directos del golpe del 3 de febrero ‘89, porque merced a esta valiente decisión, todos estamos viviendo y apoyando este alentador proceso de democratización del país.

         Esta visto que la virtud humana llamada lealtad brillaba por su ausencia entre los colaboradores más encumbrados del presidente del régimen depuesto, porque el hombre paraguayo medianamente inteligente y educado, suele ser leal y agradecido, especialmente cuando se trata de un jefe capaz, de integridad moral y de conducta sin mácula. Esta aseveración se ha demostrado en dos sangrientas guerras internacionales en el terreno militar. Por consiguiente, a modo de recompensa de la distinción que le hace un semejante o un superior jerárquico al confiarle un cargo público o privado, se comporta con corrección, decencia y honradez. Evidentemente, entre aquellos colaboradores y sus amigos esta norma no se practica, pero aprovechan al máximo la ocasión para crecer económica y financieramente, vaciando las arcas fiscales.

         Sopesando las breves consideraciones anteriores, si no se privatiza la INC, se debe realizar una rigurosa selección y elección del personal directivo, técnico y de todo el resto, en previsión de que la corrupción haya llegado a afectar a la gran mayoría, porque es imposible que el cien por ciento se haya corrompido. La gran mayoría corrupta, debidamente comprobada, será despedida inmediatamente y procesada, para ser reemplazada por el personal estrictamente necesario para la nueva organización racionalmente sistematizada y metódicamente estructurada. El despido y encarcelamiento de los corruptos se debe realizar sin contemplación alguna como medida de escarmiento. Así no se repetirá la escandalosa historia de INC. Desgraciadamente, "entre bueyes de una misma camada, no hay cornada".

         Se considera importante referir que el jefe inteligente, con personalidad, honesto y capaz, siempre elige para sus colaboradores a profesionales distinguidos, talentosos, responsables y de conducta invulnerable. Por su parte, el jefe debe demostrar su talento y demás condiciones en todos los terrenos de las actividades humanas, aprovechando la especialidad y capacidad de cada uno de sus colaboradores en las tareas o misiones donde más han de rendir para el cumplimiento de sus respectivas funciones. El jefe inteligente sabe que un equipo de hombres talentosos, le honra, distingue y enaltece, en todo momento, lugar y circunstancia, respaldando y consolidando al mismo tiempo el prestigio que debe tener todo buen jefe, porque este y su equipo, juntos, deben irradiar e inspirar confianza a los demás o al pueblo, si fuere presidente de la República.

         En cambio, el jefe mediocre y tozudo, sin estatura moral que conoce sus limitaciones, generalmente se rodea de personas de su misma ralea y calaña. Por frustraciones u otras debilidades, se resiste a reconocer los méritos y prestigios de los hombres estudiosos, inteligentes y distinguidos. Por temor a que le tapen o le hagan sombra, casi nunca les designa como colaboradores inmediatos, pero si por algún motivo imprevisto o emergencia les contrata, con el primer indicio de falta de lealtad o rumores parecidos, prescinde de sus servicios.

         Por estas consideraciones y otras disquisiciones de sus talantes, el jefe corto de vista prefiere rodearse de obtusos, mediocres, mentecatos y obsecuentes, que nunca le dicen no ni disienten con él, porque hombres como estos, sin temperamento cual émulo de tartufo, en sus reportajes, discursos y paneles, siempre dicen apoyado, aún en el caso que su jefe ya esté pisando el borde del abismo, donde ya no lo acompañan. El hombre de esta estirpe y catadura moral, en el régimen anterior había por cientos de miles y otros tantos de corruptos, siguiendo muchos de ellos en sus puestos, infelizmente, en la actualidad.

 

         10. LA TERAPÉUTICA DE INC NO ES TAREA DE CURANDEROS

 

         La manoseada y publicitada Industria Nacional del Cemento, sigue nutriendo de las más controvertidas y profusas informaciones a los medios de comunicación capitalinos, donde se abordan opiniones, tesis y posiciones acerca de la suerte que correrá la precitada empresa pública deficitaria, a causa de los múltiples errores y latrocinios cometidos por sus irresponsables directores, que finalmente desembocó en un escandaloso peculado, cuyo origen y monto debe ser investigado, aclarado y cuantificado aún por una responsable y honesta auditoría externa, porque hasta ahora solamente se ventilan acusaciones y defensas de las partes interesadas, que aunque tuviesen visos de verdad, no tienen validez ética ni jurídica. El pueblo debe saber lo que realmente ocurrió en INC.

         El futuro de la empresa deficitaria tiene una sola alternativa: la privatización, porque la corrupción está generalizada. Abunda en los sectores público y privado, entre políticos y empresarios, corrientes internas y partidos políticos, capaces, mediocres, zoqueteros, militares, sindicalistas, etc., alegan, entre otras cosas, el ejemplo de los países que han resuelto vender al capital privado sus empresas públicas deficitarias, citando a favor el caso argentino y otros países, incluyendo a los del bloque socialista, que como referencia tiene validez, pero debe saberse que todos esos países están siendo también atacados por funcionarios venales y corrompidos como en Paraguay, que incuestionablemente están proliferando en todas las naciones del orbe. Y como en julio de 1969 el hombre ya llegó a la Luna, es probable que el virus de la corrupción ya se esté multiplicando también allí, aunque no existe indicio de que haya llegado también un ejemplar de los colaboradores del régimen depuesto el 3 de febrero de 1989.

         Por lo tanto, los partidarios de la privatización no podrán demostrar ni justificar que el Estado como persona jurídica, susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones, sea mal administrador, ni acabarán jamás con los incapaces, deshonestos y también corruptos seudo-empresarios, que además son contrabandistas, privilegiados, prebendarios, evasores de impuestos, tasas y contribuciones, del salario mínimo legal y de los beneficios sociales emergentes, además de ser los principales instigadores de los evasores de divisas, como obligados beneficiarios. Dirán que no pagan sus obligaciones tributarias porque algunos funcionarios públicos, que debían ser afiliados al Partido Colorado, de tanto en tanto robaban lo recaudado, desvalijando a las oficinas recaudadoras del Estado, lo que es cierto también.

 

 

         11. LO QUE DIJO UN MINISTRO

 

         Por su lado, otro oficialista, Ing. Enzo Debernardi, ha declarado a la prensa el 18 de julio de 1989, que en Paraguay existe una "tendencia a no pagar impuestos", porque "el porcentaje del Producto Interno Bruto que se dedica al pago de impuesto en nuestro país, está bajando continuamente y, ahora ha llegado a un grado casi increíble, 5 por ciento, cuando el promedio latinoamericano es del 19 por ciento". Corroborando esta aseveración, se puede decir que desde el más modesto comerciante unipersonal hasta algunos directores de Sociedades Anónimas o SRL, Sociedad de Responsabilidad Limitada, se creen empresarios, pero a la hora de tributar los impuestos, pagar los sueldos del personal y los honorarios de firmas consultoras, sacan a relucir sus hilachas morales y su condición de seudo-empresarios, pudiendo quienes dudan de esto, preguntar a los contadores y consultores de empresas, pero existen excepciones.

         Teniendo presente estas consideraciones, cabe preguntar si INC se privatiza, comprarán capitalistas nacionales o extranjeros, aunque el ministro Zuccolillo ha manifestado a la prensa el 2 de julio de 1989: "No importa la nacionalidad de quienes quieran invertir" en el país, pudiendo ser también "de cualquier otro país los inversionistas", de donde se colige que INC pueden comprar los turcos, los alemanes, polacos, rusos y chinos continentales. No obstante esto, lo ideal sería que en caso de triunfar la teoría privatizadora, la INC sea adquirida por los empresarios paraguayos de muñeca, pasta, agalla y de mentalidad realmente empresarial, capaces de conseguir nuevos mercados, prioritariamente, para comenzar después a trabajar los 365 días del año a la más elevada tasa posible de su capacidad instalada, con miras a sustentar y apoyar el anhelado desarrollo económico y social del país, aunque para ello, deben contar con mercados seguros. En caso contrario, no tendrán dónde meter sus productos.

         Se insiste en los empresarios de calidad y talento porque los comerciantes y seudo-empresarios, apenas los obreros piden un aumento o reajuste salarial que siempre ha sido un efecto de la inflación, ya comienzan a amenazar con despidos por ignorar que es a consecuencia del incremento de los precios que los asalariados solicitan el mejoramiento del nivel de sus remuneraciones. De ahí que se considera justo que por lo menos una vez sea causa de la inflación, por ser parte de la estructura del costo y no como los subsidios cambiarios y de empresas públicas deficitarias que siempre envilecieron la moneda. Además, ya es hora de que sepan que la inflación es un mal congénito del sistema monetario de los países del universo.

         Se debe conocer que el Estado y las empresas del sector público y privado fracasan porque descuidan su organización, administración, los métodos de control y otros instrumentos auxiliares. Se descuida también la elección de los altos ejecutivos: presidentes, ministros, directores y funcionarios, así como el resto del personal. Esto ocurre en todos los países del mundo. Es de presumir que los gobernantes ni sus colaboradores se percatan que el Estado y las empresas crecen mucho a través del tiempo, razón por la que no han actualizado casi nunca su organización y, es justamente el costo de esta omisión culpable y de imprevisión, lo que han comenzado a pagar al proliferarse y difundirse los funcionarios venales, corrompidos y ladrones, en casi todos los países, así como en Paraguay. En efecto, los osados curanderos matarán a la INC.

 

         12. FUNCIONARIOS MEDIOCRES FOMENTAN ROBOS

 

         No es aventurado imaginar que en el transcurso de las dos últimas décadas de este siglo que pronto ha de periclitar, el ciudadano más modesto culturalmente considerado, puede percibir con meridiana nitidez que Paraguay, país subdesarrollado y tercermundista, viene transitando por un callejón lleno de perezosos escollos, los que lejos de despejarle el camino y darle libre paso, cada vez le obstruyen más para demorarlo e imponerle a su antojo y arbitrio un peaje de elevado costo económico financiero. Sin lugar a dudas, forma parte de esta táctica incruenta la aparente falta de armonía en el equipo económico del gobierno colorado y la pronunciada caída de la exportación, producción, etc., elevada tasa de desocupación, pobreza y gran problema social, narcotráfico, lavado de dólares, asaltos, robos, crímenes, alcohólicos, tráficos de bebés y prostitución.

         Esta mala jugada de las complejidades macroeconómicas, está imprimiendo una conducta peligrosamente recesiva y distorsionante al país, la que se va traduciendo a través del tiempo en un caprichoso proceso de manifiesta involución económica, que al parecer refleja, de modo indubitable, la desafortunada y asincrónica actuación del inestable y un tanto controvertido equipo económico del gobierno. Esta falta de armonía, de respeto mutuo y del equilibrio técnico profesional que debe imperar entre sus componentes merced a sus formaciones académicas respectivas y que algunos no tienen, impiden un eficiente trabajo en equipo y la coordinación sabia y adecuada en la cumbre. Uno era un bachiller obsoleto, arcaico y locuaz.

         De las breves consideraciones vertidas más arriba, se colige con toda claridad que no es fácil improvisar un gabinete ministerial y mucho menos un equipo económico con descollantes profesionales, porque el complejo y altivo arte de gobernar configura un capítulo abstracto, fugaz, sutil y metafísico. Se debe recordar también en todas las instancias, que el hombre talentoso, estudioso y capaz, no abunda en el mercado de trabajo en este convulsionado mundo, ni en la corta ni larga y heterogénea lista de afiliados a los partidos políticos. Tampoco abundan los hombres de conducta y personalidad, con temperamento y con dote de jefe. Proliferan sí abrumadoramente los mediocres, corruptos, zoqueteros y obsecuentes, incluyendo la mayoría de zoqueteros colaboracionistas.

         Como en este terreno no incursionan los "amantes" de las verdades de los textos o simplemente verdades de manual, se sugiere a los hombres osados y ambiciosos, que viven embriagados del deseo de ser presidente, ministro y demás "yerba", que procuren conocer que los partidos políticos se fundan, organizan (algunos) y existen con el objetivo primordial de gobernar el país alguna vez. Si esta es la meta, en vez de perder el tiempo en divisiones y corrientes internas estériles y disociantes, que dediquen ese tiempo que vale oro, a organizar, capacitar y preseleccionar a sus afiliados, clasificándolos, para determinados cargos potenciales, en el ramo de sus respectivas profesiones de nivel superior de la enseñanza, es decir, terciario.

         En esta forma, llegado el caso de hacerse cargo de la conducción política del país, los responsables del momento procederán sencillamente a designar para cada cargo a sus afiliados conforme a sus especialidades profesionales o técnicas. Para ello, los políticos inteligentes y previsores, deben procurar mantener siempre a su partido y sus cuadros de funcionarios superiores potenciales, en todo momento bien organizados y sus hombres preseleccionados, profesionalmente siempre actualizados y capacitados. De esta forma, llegados al poder, no se verán obligados a perder tiempo buscando para los ministros, asesores, etc., terminando luego nombrando como tales a sujetos que no sirven ni para semáforo, o haciendo rotar a los corruptos del pasado, como se estila en el país en los últimos 50 años.

         Los políticos ilustrados y de renombre internacional, si es que existen en Paraguay, no deben parar ni por un día el desenvolvimiento normal de las funciones gubernamentales, con el pueril pretexto de andar buscando, "linterna en mano" un hombre para ministro, su reemplazante u otros funcionarios de alto nivel, con el argumento de la urgencia para no paralizarse las tareas ministeriales o de otro orden. No deben cometer la vergonzosa irresponsabilidad del siglo ni repetirla, nombrando ministros o altos funcionarios a personas sin curriculum vitae, sólo por amistad o falso partidarismo político, que no han tenido la entereza de estudiar y capacitarse como ciudadano, estudiando.

         A causa de los altos funcionarios, legos para las funciones públicas que aceptaron desempeñar por irresponsables, desvergonzados y carecer de calidad humana, la historia de los países tercermundistas como Paraguay, se hallan encallecida y embadurnada del "sudor" nauseabundo de funcionarios mediocres, haraganes y deshonestos. Para evitar que se sigan reiterando semejantes atropellos y desquiciamientos de las finanzas públicas, por un lado y por el otro, ante las serias amenazas de involuciones económico-financieras, los políticos responsables y honestos de los partidos políticos organizados que existieren en el país, en el futuro, por lo menos actuando en un Estado de derecho y régimen democrático, ya no deberían usar los trapos de color pensando en el capital humano.

         Deberían desechar el trapismo de color, demagógico y corruptor, en cuyas sombras proliferan los hijos bastardos, los zoqueteros y los pigmeos bípedos de la politiquería criolla. El trapismo aberrante del sectario clientelismo político, les impide a los hombres del gobierno actual, el aprovechamiento racional del talento y capacidad profesional de muchos paraguayos de conducta sin mácula y jamás manoseados por los tiranos del pasado ni sus semejantes. Se está hablando del capital humano más caro del país y no de sus similares no capacitados ni entrenados, que son simples recursos potenciales, porque los aptos para el trabajo, no encuentran fuentes lícitas de ocupación.

         Se conoce que a nivel político y gubernamental estos conceptos constituirán verdaderas utopías, pero se sabe también que serán muy útiles para los plagiarios y los inefables prebendarios, que como los corruptos, se multiplican y abundan en el presente en Paraguay. En efecto, los políticos y gobernantes encandilados por el color de las escarapelas partidarias, especialmente en el caso paraguayo, al encasillarse en esta postura egoísta, arcaica y negativa para el país, se priva del derecho constitucional de seleccionar y elegir a los hombres conocidos y destacados por su idoneidad, para nombrarlos y llenar con responsabilidad y decencia los cargos más importantes, por lo menos, porque algunos son totalmente desconocidos, aceptando los puestos por irresponsables.

         Se habla de la falta de oportunidad para la selección y elección de los candidatos más aptos por su formación profesional y especialidad técnica para cada puesto público, tanto de nivel presidencial, ministerial y todo el resto de las escalas jerárquicas inferiores, porque analizada la idoneidad a nivel de los partidos políticos, fácilmente se puede detectar que en el mismo partido de gobierno, reputado mayoritario en el presente, aparentemente escasean los valores humanos ideales para las altos cargos públicos, al menos juzgando por el "calibre" de los postulantes elegidos y nombrados por decreto desde ministro para abajo. El personal mediocre descalifica al que le nombró por decreto, porque no sabe lo que hace: legaliza un planillero y demuestra que es lego en el tema.

         Se habla de "calibre" porque algunos de ellos son mentalmente inermes dado que no estudiaron y los autodidactas ya periclitaron a través del tiempo. Se invoca la escasez del capital humano disponible, por ignorar que algunos hayan rehusado colaborar con el gobierno para no "quemarse en la transición política, llena de difíciles alternativas.

 

         13. LOS INCAPACES Y DESHONESTOS

 

         A nadie escapa que la ciencia y la tecnología continúan avanzando de modo inexorable y raudamente, ampliando con la misma rapidez la ya respetable brecha de rezago existente entre los países del centro cíclico mundial que lideran tan fantástico progreso y los países tercermundistas. Como muestra de estos admirables progresos logrados por unos pocos de aquellos países, en la guerra del golfo Pérsico ya estaban usando misiles dirigidos mediante láser, en tanto que sus similares subdesarrollados de diferentes, cercanas y remotas retaguardias, por carecer de gobernantes con cabeza, seso y de logística financiera, se desplazan todavía en destartaladas y pesadas carretas.

         Analizando la inconmensurable distancia que separa a los países ricos de sus desventurados hermanos pobres y muy pobres, se detecta con relativa facilidad que las causas son varias, pudiendo citarse entre ellas el brillante desarrollo científico y tecnológico que han conquistado mediante pacientes y prolongadas investigaciones científicas realizadas en laboratorios bien equipados. Estos laboratorios, además de su equipamiento con instrumentales mecánicos y electrónicos, cuentan con capital humano conformado por hombres talentosos, estudiosos e investigadores de vocación y profesión, porque el que no ha estudiado, por ignorar teorías, no puede realizar trabajo de investigación científica.

         Como se trata de súbditos de países altamente industrializados y por ende culturalmente civilizados, sus profesionales contratados para realizar investigaciones científicas, gozan de la garantía tranquilizadora de la estabilidad en el cargo, a su vez complementada con remuneraciones justas y compensatorias. En efecto, por tratarse de ciudadanos ilustres contratados por su formación académica para efectuar tareas de investigaciones científicas, se hallan exentos de los vaivenes degradantes e insidiosos de las politiquerías criollas de los países subdesarrollados y del trapismo paraguayo, donde el mismo presidente de la República, siendo general de Ejército Andrés Rodríguez, repetía de tanto en tanto que seguirá gobernando el país con sus correligionarios colorados.

         Otra de las características que distingue a los países desarrollados, consiste en respetar la especialidad o ramo de formación académica de cada postulante para los puestos públicos. La misma filosofía y norma aplican en el sector privado. En esta forma, al contratar o nombrar al candidato elegido para el puesto vacante, le está motivando, premiando y brindando la oportunidad para demostrar lo que ha aprendido en la universidad, cursos de post-grado, seminarios o congresos.

         Así se procede en los países del centro, que por la misma razón, son organizados conforme a modernos principios y métodos, para ser administrados por objetivos, de los que a su vez los hombres que integran un gobierno de un país subdesarrollado, deben tener noción o entender por lo menos, como representantes del Estado. Es decir, los conductores del gobierno de un país pobre como Paraguay, para poder aplicar los principios comentados en los párrafos anteriores, deben conocer los intríngulis y vericuetos de la política, de la macroeconomía, de finanzas, comercio exterior, política tributaría y de administración, por lo menos, para gobernar y controlar con autoridad moral.

         Por lo tanto, el que pretende gobernar un país pobre como Paraguay, además de conocer bien la semántica del término gobernar, debe tener conocimiento o nociones generales, en ausencia de la formación específica que condiciona la calidad de un buen estadista, cuya capacidad intelectual, personalidad, conducta, honestidad y cautela entre otros, deben ser reconocidos por sus conciudadanos y los extraños. En caso contrario, dejará una desdibujada y sinuosa estela de haber andado vacilando, tartamudeando, tropezando o dando algunos chispazos, durante todo su período presidencial, sin ordenar, dirigir, administrar ni controlar con responsabilidad a sus colaboradores, para evitar los desfalcos y otros delitos.

         Recordando la aún sangrante y putrefacta disposición de los recursos financieros del Banco Central paraguayo, la que aparentemente se habría efectuado con extrema prodigalidad, se puede decir que el desvalijado Paraguay sigue siendo víctima de la secuela bochornosa de la inconducta de algunos de sus hijos facinerosos enquistados en el sector público, que sin lugar a dudas, conforman los restos indeseables e inequívocos heredados por el gobierno del 3 de febrero de 1989, que por alguna sugestiva inoperancia tal vez, en más de tres años no fueron separados de sus cargos, o acaso para que sigan cobrando sueldos, bonificaciones y otras prodigalidades, en sumas siderales.

         Se puede suponer que en estas condiciones debe ser cada día más difícil seleccionar y elegir funcionarios y empleados de afiliación colorada, para el mil veces ultrajado Estado paraguayo, considerando desde el presidente de la República, los ministros y todo el resto hasta el último escalón inferior. Sin embargo, este serio inconveniente podría ser obviado en alguna medida apelando a las consideraciones vertidas en los párrafos anteriores. Para ello será suficiente agregar a los requisitos exigidos a los candidatos a presidente de la República, a los ministros y altos funcionarios, la responsabilidad, integridad moral, decencia, capacidad intelectual, personalidad, agilidad mental, presencia física, prestancia, simpatía, buena educación, contracción al trabajo y empatía.

         En el sector público continúa la persistente gravedad de los problemas de corrupción que comprometen e involucran al Estado paraguayo, porque lejos de ser controlados y erradicados se generalizan más y más, hasta merecer los calificativos de insólitos e inauditos, teniendo en consideración la osadía y discrecionalidad con que altos funcionarios de entes descentralizados proceden al fijarse o aumentarse de motu propio sus sueldos y otros emolumentos. El pueblo, "que tiene las autoridades que se merece", es el que les paga sus sueldos a todos los funcionarios públicos, incluyendo desde el presidente de la República para abajo hasta el último escalón, más los planilleros, evasores, etc. y, las finanzas públicas malversadas por muchos de los mismos funcionarios. ¿De dónde saca el pueblo todos estos fondos despilfarrados? Obtienen comiendo menos, descuidando su salud, vestido y la educación de sus hijos.

         Como esta especie de masivo desmoronamiento moral de un elevado porcentaje de los funcionarios públicos, no da indicio de que se frenará alguna vez, se sugiere nuevamente a los responsables de la conducción del país, la urgente necesidad de reestructurar totalmente la organización del Estado. A esta reestructuración debe seguir una evaluación responsable de las funciones de todos los puestos públicos, abarcando desde el nivel ministerial, las unidades operativas de la Administración Central y de los entes descentralizados, hasta el último peldaño inferior de la función pública. En esta forma se podrá cuantificar el personal innecesario, para ser despedido en su totalidad.

         El trabajo de evaluación de cada puesto público que nunca se hizo en Paraguay, excepto en el sector privado, debe realizar la Dirección General del Personal Público, del doctor Juan José Soler, desde 1989 y que hasta ahora no se ha hecho sentir en el candelero estatal. Este trabajo será mucho más positivo que un censo defectuoso que quería efectuar Soler desde marzo ‘91, para "saber con cuántos funcionarios cuenta el sector público..." Será más positivo porque paralelamente será demostrado el número exacto del personal necesario en el sector público, para despedir a los zánganos y racionalizar la administración estatal. Un censo del sector público costará mucho. En cambio, con la racionalización administrativa se podrá combatir a los corruptos públicos. La evaluación deberán realizar Soler y su personal actual. Luego racionalizará el sector estatal.

 

         14. GUERRA A LOS CORRUPTOS E INCAPACES

 

         La maligna epidemia de la corrupción se ha convertido en Paraguay y otros países, en un fogón de llama incendiaria inagotable, que a medida que se propagaba iba abrazando y quemando a los hombres febles; sin conducta y de entrañas endiabladas, que invadieron y se anidaron en el sector público como dueños absolutos e inamovibles. Otros ejemplares de la misma calaña y estirpe, se habrían incrustado también durante la construcción de las gigantescas obras hidroeléctricas de los entes binacionales Itaipú y Yacyretá, ambos localizados sobre el caudaloso río Paraná. En cambio, en Asunción se ubicaron estratégicamente en las empresas públicas, entes estatales y los ministerios.

         Durante el régimen Stronista se ha venido observando y hablando de modo casi solapado de los peculados y malversaciones detectados con alguna frecuencia en las oficinas perceptoras de tributos, tales como el caso de los haberes jubilatorios destapados en el ministerio de Hacienda, la venta de semillas de algodón a la Argentina, un robo en la Dirección de Impuestos Inmobiliarios y le evasión de divisas en el Banco Central paraguayo, entre otros. Pero los dos últimos años ya se pasó a hablar abiertamente sobre los paraguayos corrompidos o ladrones públicos, prohijados por el aberrante clientelismo político practicado discrecionalmente durante el régimen depuesto y no extirpado aún, totalmente.

         En esta forma han nacido en el sector gubernamental los hijos bastardos llamados con justicia corruptos, porque se han enriquecido malversando los bienes y fondos de las arcas fiscales y de los entes estatales, aunque muchos de ellos no han sido encarcelados todavía. En este sentido, son corruptos los planilleros, los politicastros y simples paniaguados, los funcionarios fantasmas, los prebendarios y los "ínclitos" privilegiados. Entre los de las dos últimas categorías, estarían incluidos los comerciantes, importadores y exportadores con ínfulas de empresarios, acostumbrados a sobrefacturar o subfacturar sus operaciones de compra o venta con el exterior, con fines de lucro, que también son ladrones y corruptos.

         Los funcionarios corruptas se habrían diseminado en casi todas las dependencias estatales de la capital y del interior del país. En este último sector se han localizado con preferencia en algunas de las municipalidades, conforme seguía comentando la prensa, sobre las ollas destapadas. Según informaciones periodísticas de los últimos días de agosto de 1992, los desvergonzados corruptos habrían actuado también en el ente binacional Itaipú durante el lapso de la construcción de las obras hidroeléctricas, conforme ya se mencionara más arriba. En la misma forma, en Yacyretá se habría registrado el mismo fenómeno putrefacto desde el comienzo de la construcción y que el presidente Carlos Menem, ha "apodado irónicamente "un monumento a la corrupción".

         Considerando la enorme cantidad de veces que en el sector público han cometido los abusos o vicios los mismos responsables de la prestación de servicios al pueblo, por donde merodean también los políticos, acaso no sea ya prematuro hablar en Paraguay de la corrupción política, especialmente recordando la generosa proliferación de las corrientes Internas de partidos tradicionales o nuevos, donde los hombres han comenzado a dividir a los mismos sin consideración alguna, aunque tres o cuatro ya son verdaderas instituciones civiles, por la personería jurídica que ostentan y por su inscripción en el Registro Electoral Central. Los inscriptos con fines zoqueteriles y algunos desfalcos de un partido político ya justifican el apelativo de corrupción política.

         Entre tanto, las corrompidos y estafadores del sector público, preocupan a toda la ciudadanía honesta del país, porque algunos de ellos han entregado al Estado con el cínico rótulo de "donaciones" una parte de lo que han sustraído a los entes estatales que "administraban" y que salvajemente habían malversado, quedándose quizás ricos con el resto no devuelto. Por su parte, el o los representantes del Estado, lejos de hacer justicia devolviendo la parte de los bienes y fondos devueltos por los corruptos a sus legítimos dueños como en el caso del Instituto de Previsión Social, cometen otro delito o desatino, porque seguramente poco les importa, por eso ordenan al ministerio de Hacienda que entregue a CONCODER, el importe de los bienes y fondos robados, devueltos y rematados en subasta pública, para el fomento de la reforma agraria. Sin embargo, eran fondos jubilatorios legítimos de IPS. Es decir, de los asegurados, jubilados y patronos. Sin embargo, el general Andrés Rodríguez y su ministro E. Debernardi, entregaron a CONCODER.

         En esta forma mancillan también a los pobres campesinos sin hogar ni tierra de cultivo, al recibir como asistencia social los fondos jubilatorios de sus hermanos en la pobreza y desgracia, los asegurados de IPS, robados con todo descaro por los administradores corrompidos del sector público y devueltos como generosas "donaciones" del "general profesor Hugo Dejesús Araújo", pero paradójicamente, por vía judicial. Felizmente, los precedentes funestos como éstos nunca sientan jurisprudencia.

         Al Instituto de Previsión Social no fueron devueltos los bienes y fondos jubilatorios formados en 54 duros años, mediante el aporte sangriento de los asalariados asegurados y de los empresarios honestos, que juntos con aquellos capitalizaron a IPS, convirtiéndolo a través de más de cinco décadas, en el complejo social, económico y financiero más grande y más importante del país. Infortunadamente, a causa de administradores incapaces y corruptos nombrados por el Estado, que a su vez le estaba adeudando más de 40.000 millones de guaraníes en cifras redondas, dado que nunca pagó el 1,5% prometido sobre el total mensual de los salarios de los asegurados.

         Además, es lícito presumir que debido a la incapacidad o desidia de algunos "consejeros" anteriores a 1993, tampoco se sepa aún el total de bienes y fondos jubilatorios vilmente malversados por su director anterior, defenestrado después del 3 de febrero de 1989, incluyendo los intereses y lucros cesantes. Por su lado, la FEPRINCO y la Asociación de Jubilados de IPS solicitaron después al Congreso Nacional la modificación de la Carta Orgánica del complejo más importante del país, volviendo a incluir el requisito de la categoría de universitario graduado que debe llenar el presidente del Consejo del Instituto de Previsión Social, así como sus demás integrantes, dada la seriedad de los objetivos institucionales. El representante obrero debe cumplir el mismo requisito. En caso contrario, no tiene nada que hacer allí, donde los jubilados graduados deben ser los consejeros.

         Sobre las monstruosidades cometidas contra los bienes de IPS y demás entes estatales por los paraguayos corrompidos, el presidente de la República Andrés Rodríguez, ha declarado en Pedro Juan Caballero y en su mensaje al Congreso del 1 de abril ‘91, que "el Gobierno y las Fuerzas Armadas no tolerarán la corrupción y la combatirá con firmeza". Todos los habitantes del país habremos escuchado o leído el detallado mensaje y, en homenaje al glorioso verde olivo de los guerreros del Chaco que visten, que nunca fue mancillado desde Pitiantuta hasta Villamontes y Charagua, todos los paraguayos queremos que se cumpla la decisión de combatir con firmeza la corrupción, siempre que los militares quieran. Pero con Andrés Rodríguez aumentó de modo galopante la corrupción, robacoches, asaltantes, pobrezas, prostitución, contrabando, narcotráfico, criminales, etc. y, sigue creciendo.

         El arzobispo de Asunción, Monseñor Felipe S. Benítez y con toda seguridad, todos los Santos, habrán pedido también "sanear la situación corrupta del país". A su turno, el embajador estadounidense Timothy Towell, ha criticado también duramente la corrupción imperante en el país. En consecuencia, la corrupción que pervierte a los tartufos, ojalá sea acorralada, incinerada y borrada del léxico paraguayo.

 

         15. DONACIÓN, DEUDA Y CORRUPCIÓN

 

         Se conoce que los países tercermundistas de los cinco continentes, han venido recibiendo créditos y ayudas financieras en forma de donaciones y por ende no reembolsables, del exterior, desde el decenio de los cincuenta. Los créditos de las instituciones financieras internacionales más tarde pasaron a denominarse deuda externa, desde el momento mismo en que algunos países dejaron de pagar en sus vencimientos los compromisos financieros. En esta forma, empezaron a atrasarse las cuotas y no son pocos los que de moda unilateral se declararon morosos, al suspender de motu propio el pago de sus compromisos.

         Por su parte, la ayuda financiera proveniente del exterior para los pobres de los países subdesarrollados, bajo la elegante carátula de cooperación, que viene para que sea invertida en proyectos susceptibles de conseguir la transformación económica y el mejoramiento de las condiciones y calidad de vida de la población carente de recursos, no es reembolsable por constituir una simple y generosa donación. En cambio, los países que tienen sus compromisos vencidos y no pagados, han llegado a un punto crítico bastante delicado, porque al salir a buscar la renegociación como única alternativa para mejorar las relaciones con los acreedores, comenzaron a pedir quita, reducción de la tasa de interés o un plazo más largo con miras a hacer más viable el pago de sus obligaciones y tropezaron con serios inconvenientes.

         Estos inconvenientes constituyeron la negativa del Japón y otros países acreedores a conceder la quita. Por el contrario, han amenazado cortar toda ayuda financiera a los países que la solicitan. Concomitantemente, a estos obstáculos surgidos entre deudores y acreedores, ha aparecido también en el plano internacional una fuerte pero bien fundada reacción contra los países favorecidos por las donaciones, a causa de fuertes presunciones de que la administración de los recursos recibidos en forma de donaciones del exterior, carecía de la transparencia necesaria, de la inherente responsabilidad y honestidad.

         Algunos reconocen la eficacia de la ayuda financiera externa en ciertos casos, pero manifiestan que con mayor efectividad y claridad en la inversión de los fondos recibidos, se puede extender a mayor número de casos los beneficios. Graham Hankock, citado por Barry Hermann en Foro del Desarrollo ha recomendado a los países del centro para que corten toda ayuda al desarrollo. Agrega que "los pobres del mundo en desarrollo estarían en mejores condiciones sin el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, las Naciones Unidas, las agencias donadoras de los gobiernos de los países desarrollados y algunas agencias voluntarias privadas del Norte..."

         Es decir, recomienda que todas estas instituciones, cierren sus puertas y regresen a sus respectivos países. Según Hankock, las iglesias y grupos de civiles que obtienen ayudas externas combaten el hambre y la pobreza de los habitantes de los países subdesarrollados, sin formar parte del gobierno. Paralelamente, critica también el despilfarro de las donaciones recibidas por los malos administradores, al pagar sueldos fabulosos a directores, tecnócratas y en equipamiento de lujo de las oficinas de los empleados, la burocracia y el funcionamiento irregular de los programas políticos de los donantes o de los países receptores, por demostrar preferencia por proyectos grandes, etc.

         Se sabe muy bien que el argumento invariable de los países pobres, receptores de la ayuda financiera externa, sigue siendo el desarrollo económico y los presuntos clientes beneficiarios, son siempre los pobres, aunque no exista comunicación alguna con ellos. En este sentido; podrá incluirse también entre ellos al mismo gobierno del país donde funcionan las agencias encargadas de la ayuda contra la pobreza, porque pronto se vuelven compañeros de banco o de viaje... Hankock no cree en "la arrogancia de que el desarrollo pueda ser dirigido por decreto desde arriba, por constituir este craso error un obstáculo para la técnica económica aplicada para el desarrollo.

         Si Paraguay fuera el país receptor de la ayuda externa, habría que agregar como causa del fracaso la incapacidad y la corrupción. Para obviar estos inconvenientes, el precitado autor sugiere la participación de los presuntos clientes (los pobres) "en la toma de decisiones" o que tengan también responsabilidad en todas las decisiones que se llegaren a tomar, en cuyos casos el gobierno del país receptor aceptará los riesgos emergentes de las actuaciones desafortunadas. Por su parte, los beneficiarios o clientes pobres deberán colaborar para la realización de los proyectos. El éxito consistiría en mayor exigencia de los pobres sobre el control y protección de su existencia o vida.

         Por lo tanto, la asistencia financiera internacional tiene por principal objetivo ayudar a los desheredados de los países tercermundistas como Paraguay, quienes por carecer de medios económicos y de asistencia medianamente adecuada o tal vez nada del Estado criollo, sin el apoyo técnico y económico del exterior estarían condenados a vivir de por vida en la indigencia. Y para que la ayuda sea realmente efectiva, el referido autor sugiere que los expertos extranjeros... trabajen estrechamente con los clientes más responsables, "en todas las etapas del proyecto". Recomienda también que en los países receptores y donantes se realice amplia publicidad sobre los recursos distribuidos y usados, deslindando responsabilidad.

         La amplia difusión de los recursos utilizados para ayudar a los beneficiarios menesterosos en los países receptores y donantes, se considera muy importante, al menos si los administradores son honestos, responsables y dignos, porque debe tenerse presente en todo momento que la distribución y uso de los recursos o donaciones realizadas en los países dominados por la corrupción y minados por los habitantes corrompidos, desgraciadamente como Paraguay, debe efectuarse con mucha cautela, cuidando el más insignificante detalle para no embarrarse, porque los corruptos arrasan y degeneran a los débiles al pasar.

         Se considera importante aclarar enfáticamente que las donaciones provenientes del exterior en forma de ayuda a los países pobres, constituyen una parte alícuota de los recursos financieros recaudados en los países donantes, a través del sistema tributario de "los países ricos y transferidos en forma de ayuda al exterior para los ricos en los países pobres", conforme ha señalado punzantemente Hankock. Se conoce también que el caudal del dinero público se forma cobrando los impuestos directos e indirectos y que, un elevado porcentaje de este último pagan los pobres de los países ricos donantes, para sus hermanos subdesarrollados.

         El párrafo anterior contiene la triste paradoja de que una parte de los impuestos pagados por los pobres de los países ricos donantes, viene a engrosar y robustecer la fortuna de los ricos de los países subdesarrollados, cuyos gobiernos minan los corruptos, contrabandistas y prebendarios, a pesar de haber tenido por destinatarios los pobres. Ocurre lo mismo con la deuda externa contraída para rutas, puentes, aeropuertos, etc. Los costos fabulosos del aeropuerto Silvio Pettirossi y otros préstamos externos similares, han dado origen a comentarios y rumores muy duros y estigmatizantes. Pero la corrupción sigue imperando en todo el país, creando hombres putrefactos.

 

         16. EL ATRACO FEROZ A LAS DONACIONES

 

         En el título 15, Donación, deuda y corrupción, ya se ha abordado el tema de las donaciones recibidas de los países industrializados del exterior, en forma de ayuda con miras a paliar las necesidades de los pobres de los países subdesarrollados, de los préstamos obtenidos de las instituciones financieras internacionales, que más tarde se constituyeron en funestos antecedentes de la estrangulante deuda externa. La intención de ahora es desagregar para clasificar un poco más y desarrollar conceptualmente con mayor claridad, dado que este libro pretende abarcar todos los recursos financieros y en especie recibidos en el país en forma de donaciones, préstamos, fundaciones, etc.

         Sin embargo, planteada la desagregación y clasificación de modo apriorístico, no resulta tan fácil el estudio y clasificación de las donaciones y créditos recibidos de los países del centro, dado que para ello habría que remontarse al origen y a las fechas mismas de la recepción de cada uno de los rubros financieros y bienes que se esté queriendo analizar, aunque a simple vista se perciben solamente tres rubros con mayor claridad por ser los más conocidos. Ellos son: las donaciones, los préstamos y los fondos de las fundaciones. Los tres son del exterior. Ya se conoce que las donaciones son fondos externos recibidos por los gobiernos de los países subdesarrollados para combatir la pobreza de sus habitantes.

         Los préstamos generalmente son destinados para la construcción de obras públicas o el financiamiento de los proyectos de inversión del sector privado. Pero estos créditos, al no efectuarse el pago de los compromisos respectivos en su vencimiento, se transforman de hecho en cesación de pago, convirtiéndose finalmente en la controvertida deuda externa, de triste figura pero monstruoso vampiro de los países tercermundistas, incluido Paraguay. Teniendo en consideración los comentarios que se han formulado a la prensa escrita, la deuda externa acapara todo tipo de corrupción en estos últimos años.

         Se habla de la deuda legítima e ilegitima en todos los círculos del país, de los sectores público o privado. El caso de Gustavo Gramont Berres, embajador itinerante del presidente general Alfredo Stroessner y éste que sigue causando zozobras a las autoridades políticas y judiciales, sencillamente porque le dieron escapada para exiliarse en Brasil, con sus 35 años de feroz dictadura. Ojalá sirva de ejemplo al pueblo y no permitir en el futuro que sea nombrado presidente a desconocidos desde el punto de vista caracterológico, para que no se repita la historia de apresamientos, torturas, fusilamientos y desaparecidos de ciudadanos inocentes. En esta época aparecieron también los ladrones públicos, la gerontocracia, planilleros, se multiplicaron los contrabandistas y los corruptos de todos los colores y tamaños.

         Los Fondos de Fundaciones para el desarrollo prestaban asistencia financiera a los microempresarios, que a pesar de ser de reciente data, sin lugar a dudas, ya habrá otorgado millonarios créditos. Pero se comenta que el lujo de sus oficinas contrasta con sus clientes, Estas tres categorías de recursos externos ingresados al país, como también el CEPEP y otras entidades que reciben o recibían ayuda financiera del exterior, incluyendo a algunos políticos opositores que durante la férula del gobierno Stronista fueron perseguidos. Entonces aparecieron las ayudas financieras de algunos gobiernos a los exiliados paraguayos, que al parecer cobran hasta hoy, más algunos dirigentes sindicales.

         Así como será imposible determinar todas las ayudas recibidas en Paraguay, porque aparentemente se ha generalizado mucho, será mucho más difícil cuantificar el total de recursos financieros en dólares y en maquinarias, equipos, en alimentos, ropas usadas para damas y varones, como las de Cáritas, etc., que se han recibido del exterior desde el comienzo hasta diciembre de 1990, por ejemplo. Están también las ayudas en dólares, instrumentales y equipos médicos recibidos por hospitales del país y por instituciones privadas como CEPEP. Pero como, desgraciadamente, los corruptos son omnipresente, habrán comido muchas donaciones y estarán comiendo hasta hoy.

         Existen también algunas fundaciones nacionales como DIBEN y otras. DIBEN se dedica a construir en las ciudades del interior los polideportivos, además de prestar algunas otras ayudas. Sin embargo, se conjetura que cumplirá su objetivo solamente en un porcentaje muy bajo, dado que la inmensa mayoría de los niños y adolescentes pertenecen a los estratos sociales de los pobres y muy pobres, que sólo podrían comprar en algunos casos zapatillas "japonesas" a sus hijos, las que no sirven para practicar ningún deporte y, en el mejor de los casos, únicamente podrían defender a los niños de los parásitos. En consecuencia, los polideportivos se convertirían en instalaciones ociosas a mediano o largo plazos y acaso para llenarse después de yuyos, sapos, aguantaderos, etc.

         Si se pudieran cuantificar todos los recursos financieros y en especie, de origen externo e interno que reciben y gasta cada una de estas instituciones, incluyendo las donaciones que recibe directamente el gobierno, si hubieren, se podría precisar su monto y evaluar en cada caso para determinar con responsabilidad y claridad, si los recursos se han invertido o gastado en forma racional, honesta y documentadamente. Aunque para proceder así, los administradores deben ser capaces, responsables y de reconocida buena conducta. Infortunadamente, estos requisitos no se conocen en el Paraguay de los corruptos de ayer, aunque siguen ubicados en lugares claves de los sectores público y privado.

         Si todos los recursos externos e internos recibidos se hubieran administrado siempre con responsabilidad y decencia, se hubiesen mitigado de manera más notoria y evidente el hambre y la pobreza de que hablan los donantes del exterior, que son los países ricos y por consiguiente, conocen muy bien la realidad paraguaya. Pero se conoce muy bien también que los corruptos se hallaban o quizás se encuentren aún por docenas enquistados en la administración central o entes descentralizados, incluso los del sector privado que hubieren. Porque a parásitos como los corrompidos paraguayos no matan ni los lanzallamas de guerra. ¿No serán picudos degenerados?

         Como prueba de la mala administración y despilfarro de las donaciones externas recibidas en el país, pueden citarse también los jugosos sueldos de los administradores, sus lujosas oficinas y, en el caso de los alimentos y ropas usadas recibidas por Cáritas, también escribieron su propia historia los abrigos de pieles, vestidos, ropas de varones y la leche entre otros. Un conocido personaje comentaba a sus amigos, en la época de oro de la binacional Itaipú, que en su casa de ropería vendía también dichas ropas a los obreros de Itaipú. Poco después, intempestivamente desapareció Cáritas.

         Es debido a los manejos deshonestos de estas donaciones que Graham Hankock, ha recomendado a los países ricos el corte radical de estas ayudas, porque conociéndose que los fondos públicos son formados con los tributos directos e indirectos pagados por los ricos y pobres de los países donantes y que, partes de los mismos son los donados a los países tercermundistas como ayuda a los pobres, pero que según Hankock, van a fortalecer los patrimonios "de los ricos en los países pobres, conforme se ha referido ya en el precitado título 15. Agréguese a estos la invasión actual del picudo, como responsabilidad directa de los contrabandistas y corruptos del algodón y sus semillas, amparados por la inoperancia del elenco gubernativo, que recién después de aparecer se moviliza para combatir a tan temible congénere de los corruptos bípedos.

         El 21 de setiembre de 1992, lindo día primaveral, la prensa comentó que "en la campaña algodonera 92/93 se espera encontrar el picudo... en las fincas del Alto Paraná. Ya se ha detectado al sur del cruce Guanahaní, en Canindeyú y en Foz de Yguazú, Brasil, ya encontraron focos". Pero el 15 de junio de 1993, decía el título de un Diario: "El picudo afecta a algodonales de Oviedo". El día anterior, el presidente de la Cámara Algodonera del Paraguay (CADELPA), ya ha informado al entonces presidente Andrés Rodríguez, que "el picudo llegó a Coronel Oviedo".

         El 12 de enero de 1994, se leía en el mismo Diario que en Curuguaty "la mayoría de los algodonales... esta azotada por la llamada enfermedad azul... Para empeorar aún más la situación agrícola, el ataque del picudo estaba teniendo efectos exterminantes en algunas plantaciones. En consecuencia, se puede decir que los corruptos, aparentemente son paisanos del picudo. El 29 de enero de 1994, decía el mismo Diario: "Enfermedad azul en algodonales del Chaco". El día 18 del mismo mes ya decía también: Enfermedad azul avanza hacia la zona de Caazapá. El 12 de mayo de 1994 ya dijo: "El picudo produjo pérdidas por U$S 13 millones a algodoneros, esto ocurre porque en vez de trabajar combatiendo a contrabandistas de semillas de algodón del Brasil y corruptos, pierden el tiempo viajando y discurseando por doquier.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Desarrollo Económico - Por el Prof. Osvaldo Sunkel.

Economía del Desarrollo - Por el Prof. Elías Gannagé.

Introducción al Análisis Económico - Por el Pro. José Ibarra

Aspectos Sociológicos del Desarrollo Económico - Por el Prof. Bert S. Hoselitz.

Administración del Desarrollo - Por el Prof. Gonzalo Martner.

Administración del Desarrollo - Por el Prof. Pedro Rojas Botto.

Dirección por Excepción - Por el Prof. Lester R. Bittel.

Organización y Control de Empresas - Por los Profesores Vicente L. Perel, Jesús López Cascante y Fernando Magdalena.

La Psicología social en la Industria - Por J. A. C. Brown.

Informaciones Periodísticas en lo concerniente a la corrupción, contrabando y otros similares. De los diarios "Noticias", "ABC Color", "Ultima Hora", "Hoy" y el Semanario "La Opinión».

 

 

 

 




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