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IGNACIO NICOLAS ARANDA


  EL NACIMIENTO DE LA ANDE - Por IGNACIO N. ARANDA


EL NACIMIENTO DE LA ANDE - Por IGNACIO N. ARANDA

EL NACIMIENTO DE LA ANDE

Por IGNACIO N. ARANDA

RP Ediciones

Asunción – Paraguay

1988 (117 páginas)

 

 

 

I. PRÓLOGO

En la historia de los pueblos existen hechos que han enmarcado los anales de la vida social de un país, por la proyección que los mismos han tenido en su ejecutoria socio-económico y política. Tal lo acontecido con la na­cionalización de la Compañía Americana de Luz y Trac­ción (C.A.L.T) por el Estado Paraguayo, ocurrido hace cuarenta años, en agosto de 1948; y que destacó el movi­miento obrero de la Asociación Tranviaria, cuyo sindicato promovió con valiente, denodada; tenaz y firme actitud este hecho, denunciando la negra explotación y desquicia­do servicio público de esta compañía extranjera, conce­sionaria del Estado Paraguayo.

El Dr. Ignacio Nicolás Aranda en este libro, con estilo claro, sencillo y narrativo, refiere las diversas situaciones conflictivas atravesadas con la empresa por el grupo sin­dical que, con un sentido de vibrante nacionalismo y para­guayidad, enfrentaba a la compañía que expoliaba a la economía nacional y pedía al Gobierno de la República la estatización de la C.A.L. T. que a la sazón se constituía en un atentado contra los mismos valores e intereses ciu­dadanos y los fueros de nuestra nacionalidad.

Documentada y escrita con la vehemencia de una actitud justa y heroica, por su lucha en pos de un ideal de bien de la Patria, el Dr. Aranda, denota los valores re­flexivos que sustentan las tendencias conceptuales de las escuelas liberal y socialista que tienden a las privatizacio­nes de empresas o estatizaciones de las mismas conforme a los que sostengan sus seguidores.

Transcurrida en una época difícil del país, que acaba­ba de salir de una cruenta guerra civil y cuyas secuelas política y social se mantenían aún, no obstante, el movi­miento obrero tranviario, en el consenso de su firme ges­tión, logró del gobierno el éxito patriótico que merecía su lucha, de alcance y beneficio nacional.

Y hoy transcurridos cuatro décadas, este loable acon­tecimiento de aquel entonces, dio nacimiento a la infra­estructura técnica más grande del mundo como lo es Itaipú-Binacional, concepción de la integración económi­ca de dos países: el Paraguay y el Brasil, prosiguiendo con Yacyretá, otra monumental obra de la cooperación del Paraguay y la Argentina, que a través de la ANDE, resul­tado de la esta tización de la C.A.L. T, es una empresa nacional constituida en la más grande y organizada del país.

Este trabajo documental e histórico del Dr. Ignacio Nicolás Aranda, es un valioso aporte para mejor conoci­miento de los acaeceres de nuestra vida nacional, en este interesante capítulo social de nuestro país, de trascenden­cia en la economía paraguaya y de la lucha sindical un pos deuna obra de bien para la patria.

MIGUEL ANGEL DUARTE BARRIOS

 

 

II. PALABRAS ESCLARECEDORAS

En fecha 13 de agosto de 1948, un año después de fenecer la sangrienta revolución del 47, a 3 años de la finalización de la terrible segunda guerra mundial y a escasos 13 años del cese del fuego que puso fin a la contienda chaqueña, para ubicarnos en el tiempo y en el espacio se promulgaba en nuestra ciudad capital la ley n° 16 por la cual se nacionalizaban los servicios a cargo de la Compañía Americana de Luz y Tracción (C.A.L.T.) mediante la adquisición de los bienes y existencias de la empresa instaladas en la Asunción, Luque, y pueblos circunvecinos.

Esta ley de la República no era otra cosa que la cul­minación de un proceso bien definido, que se inició con un movimiento gremial sin precedentes gestado por la Asociación Tranviaria, entidad que nucleaba en su seno a empleados y obreros del servicio tranviario y del sumi­nistro de energía eléctrica provenientes en aquel tiempo de obsoletos turbos generadores y de calderas en mal es­tado de la usina de Sajonia pertenecientes a la C.A.L.T.

Esta intención de los que en algún modo nos tocó en suerte participar en memorables jornadas sindicales, organi­zar los apuntes ya efectuados, relacionados con dicho

acontecimiento para mandarlos imprimir en forma de libro, a fin de legar a la futura generación de posibles 1ncliadores una visión descriptiva de los hechos más impor­tantes que se sucedieron hasta culminar en la tan anhela­da nacionalización de la empresa que prestaba tan impor­tante servicio público.

Este deseo del lanzamiento de un libro, lamentable­mente en aquel tiempo, no pudo llevarse a cabo por dos razones fundamentales:

La falta de medios económicos para solventar una edición considerada muy costosa, y la obligada disper­sión o desbande de los principales dirigentes sindicales que integraron la tranviaria, ocurrido en el período posterior a la nacionalización en que fueron declarados cesantes en sus empleos "por razones de reestructuración organizativa" motivando este hecho el éxodo al extranje­ro de muchos de ellos, en busca de trabajo ante la posibi­lidad de permanecer desocupados por tiempo indeterminado en su propio país, cumpliéndose de paso, aquello de chic     la revolución devora a sus propios hijos".

Después de haber transcurrido cuatro decenios, y todavía con los materiales aunque amarillentos y con polvos por efecto del tiempo, pero conservados intactos en su totalidad, se presentó nuevamente la ocasión de ser publicado este trabajo tal cual fue hecho en su momento, sin cambiar estilos, ni términos, sin agregados ni podas que modificaran la autenticidad de una labor que repre­sentaba una época vivida con fe y esperanza en un venturoso porvenir para nuestra patria.

La oportunidad esta vez no ha sido desaprovechada, pues se presentó más propicia que nunca para la impre­sión de este trabajo, atendiendo a las condiciones favora­bles ofrecidas por un mercado de libros que facilita sol­ventar sus costos y tal vez generar un mínimo de margen de justa ganancia.

A esta situación favorable para su edición, También se podría sumar el interés de conocer en los momentos actuales, la vida de una empresa de servicio público per­teneciente al sector privado que fue nacionalizada y, ya estando en manos del Estado, y bajo un gobierno a todas luces desarrollista y emprendedor, encabezado por el General Alfredo Stroessner, se decide llevar adelante emprendimientos sin precedentes en la historia de nuestro país, bajo la experta dirección del Ingeniero Erizo Deber­nardi, a quien le tocó dar inicio al desarrollo energético a nivel nacional, primero con la planta hidroeléctrica de Acaray I, después Acaray II, posteriormente Itaipú, la más grande represa jamás construida en el mundo con sus 12 600.000 KW y actualmente la obra en construcción de la monumental planta hidroeléctrica de Yacyretá, en participación a medias estas dos últimas obras con los países del Brasil y la Argentina para convertirlas en reali­dad el sueño dorado de la integración económica en esta parte sur del continente americano.

Simultáneamente a estos emprendimientos se llevan a cabo en forma segura y gradual dentro de un serio y responsable planteamiento, la electrificación general del país, especialmentede las localidades del interior. Además, es digno de mencionar que al extenderse las líneas de transmisión provenientes de las represas de Acaray y de ltaipú para abastecer de este importante flujo energé­tico a los países vecinos, el Paraguay se convierte de la troche a la mañana en una de las contadas naciones del inundo que se puede dar el lujo de exportar energía eléctrica en cantidades industriales.

En esta situación, la ANDE se transforma en el ente descentralizado que menos se expone a la severa crítica de los exigentes analistas económicos, dedicados muchos de ellos a cuestionar con razón o sin ella, las falencias de algunas empresas estatales que, con sus déficits cróni­cos, trasladan su pesada carga al propio pueblo paraguayo.

Se deja clara y expresa constancia que, las personas declaradas cesantes en su mayoría activos participantes de la campaña por la nacionalización y, que fuera consi­derado en su momento como hecho negativo y lamenta­ble, mencionado en párrafo anterior, se produjeron den­tro de la administración del Ing. Sebastián Silva, secunda­do por el Sr. Maximiliano Saldívar a poco tiempo del fun­cionamiento de la ANDE como empresa estatal y en el momento en que daba inicio a su mandato como Presi­dente de la Nación el Sr. J. Natalicio González apoyado y llevado al poder éste, por el grupo denominado "Guión Rojo" del Partido Colorado.

De la misma manera es necesario aclarar, que este trabajo redactado en otra época pero publicado en la presente circunstancia, mas se limita a narrar los episo­dios de la campiña que tuvo por objetivo la nacionali­zación de la C.A.L.T. y su culminación con la ley correspondiente; los acontecimientos que se sucedieron posteriormente son comentados y analizados en el epílogo del libro. Entonces, nuestra tarea principal es, reiteramos, re­latar la forma en que se produjo la desaparición de la C.A.L.T. como servicio público en el Paraguay y, de que manera nació la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) ocurrido el 13 de agosto de 1948, que para satis­facción nuestra, y libre de odios y rencores, comproba­mos con nuestros propios ojos aún con vida porque otros compañeros de lucha y de causa no lo pueden hacer por haber traspuesto el umbral inevitable del más allá, que el esfuerzo y sacrificio desplegado en aquellas jorna­das inolvidables no fue estéril, para regocijo de todo el Mueblo paraguayo que bien se lo merece.

As. agosto de 1988

EL AUTOR


 

III. CAMPAÑA POR LA NACIONALIZACION DE LA C. A. L. T.

 

1.- EL ORIGEN DE LA C A L.T. EN EL PARAGUAY

 

Su origen se remonta a la época en que el liberalismo económico predominaba en nuestro rico suelo nativo, donde todo se. dejaba librado a la iniciativa privada, a la libertad del comercio, a la poca presión del impuesto fiscal, y donde la inflación monetaria y la escasez de los artículos de imprescindible necesidad no eran problemas que quebrantasen a los gobernantes de aquel tiempo.

El lema individualista de los fisiócratas "dejad hacer, dejad pasar" era la brújula que servía de orientación a nuestra embrionaria economía de entonces.

Tiempos felices por una parte, pero llenos de lagunas por otra, halladas éstas por la escuela socialista que com­batía despiadadamente el sistema entonces en vigor. Y así, por ejemplo, como no se conocía al impuesto como una carga pesada para la sociedad, tampoco se conocían las rutas camineras, los mercados de barrios, los hospita­les regionales, el seguro social, la fijación de precios y salarios, y otras ventajas derivadas del intervencionismo estatal en los asuntos privados.

Nuestro destino mediterráneo, más la cruenta catás­trofe del 64 al 70, seguidos de constantes enfrentamien­tos armados con sus derivaciones anárquicas, retardó al Paraguay en el ritmo regular de progreso de los países vecinos.

Y fue por eso que el principal servicio público de transporte de pasajeros dentro de nuestra ciudad capital aún se realizaba a tracción de sangre con los modestos coches tirados por mulas en la época que pretendemos ubicarnos.

El servicio de luz era con gas, esporádicamente el alumbrado público funcionaba a electricidad y sólo cubría estos sistemas de iluminación contadas calles de la Asunción (1)

Se sentía, pues, la necesidad de un servicio público de transporte y alumbrado que estuviese a tono con los adelantos que en ese orden ya se conocían en los países americanos.

Este anhelo popular transcendió la frontera, y fue ,así como un italiano ávido de fortuna, uno de tantos que "querían hacer la américa", se interesó en realizar servicios, el Ingeniero Juan Carosio, extranjero que, obtuvo de los gobernantes de aquel entonces la concesión del 7 de diciembre de 1910.

El afortunado concesionario prometió brindar a la ca­pital del país un servicio excelente de luz, fuerza y tranvias y todos los consideraban y en especial los gobernan­tes, como aporte feliz del capital foráneo en la ardua tarea de la reconstrucción nacional.

Pero cuál fue la sorpresa de todos al saberse que el Sr. Carosio al poco tiempo, había negociado la concesión que le había sido otorgada por el Gobierno Paraguayo y había cedido sus derechos a una Compañía Inglesa (la "Asunción Tranway Light y Power C°), negocio redondo del que obtuvo una ganancia extraordinaria sin casi haber realizado esfuerzo alguno y luego de haber invertido en el país un capital insignificante.

Más tarde se supo que Carosio no tenía solvencia económica, y sólo tenía por capital la audacia que po­seían los europeos que se lanzaban sobre la América del Sur en busca del oro soñado, de la fortuna fácil a costa de la ignorancia y la indiferencia de los hombres del nuevo continente caracterizados       por el espíritu hospitalario y bondadoso para los que pisan la tierra fecunda del continente de promisión.

Con esa transferencia fue como la Compañía Inglesa tuvo la oportunidad de traer los primeros tranvías de lujo que conoció el país y las instalaciones de luz y fuerza motriz que pudieran hacer funcionar la Usina Generadora (2)­

Pero no sabemos qué designio del destino hizo que en 1918 la Compañía Inglesa transfiriera nuevamente la concesión a su primitivo gestor, el Ingeniero Carosio, quien al hacerse cargo del servicio prometió por segunda vez ofrecerlo a satisfacción del pueblo paraguayo.

Esa promesa, si en realidad hubiera querido cumplirla tenía toda la garantía de las mejores perspectivas deriva­das de las leyes protectoras de la concesión y del mismo monopolio, tanto de hecho como legal, que suprime toda competencia.

En efecto, la naciente C.A.L.T. poseía la autorización de introducir en el país, libres de derechos aduaneros y lasas portuarias, todos los materiales que necesitaba para su funcionamiento.

La mano de obra, como también la leña empleada como combustible, le costaban una suma insignificante, a causa de que la legislación obrera prácticamente no exis­tía y la leña en el Paraguay se encontraba hasta hace poco más que a discreción.

Como empresa concesionaria se le presentaba enton­ces esta situación:

Costo de producción. muy bajo.

Tarifas: sin competencia.

Ventajas éstas que no hubiera obtenido si hubiese funcionado bajo el régimen de la libre competencia y sin leyes protectoras.

 

 

2.- LA COMPAÑÍA DEFRAUDA TOTALMENTE LAS ESPERANZAS CI­FRADAS EN ELLA.

 

Con todas la ventajas que poseía, y no obstante las promesas hechas, la C.A.L.T. siguió el peor de los cami­nos que tenía que elegir.

En efecto, al poco tiempo se advirtió que en vez de ir mejorando el servicio lo empeoraba; a medida que trans­curría el tiempo, en vez de agregar a la circulación más coches eléctricos disminuía el número de ellos (de 50 unidades en 1918, hoy no quedan más de 22) al mismo tiempo que inhabilitaba algunas líneas de tranvías (así ocurrió con la línea N° 7, de Tuyucuá, y la N° 10, San Lorenzo). (3)

El servicio de energía eléctrica de la Asunción, lo suministraba con un equipo de grupos generadores y cal­deras en uso del siglo 18, por ello llegó a declararse inca­paz en 1948 para autorizar ninguna conexión a domicilios particulares y mucho menos para las fábricas. Y es que su equipo generador de fuerza estaba destartalado, con es­casa vida útil y sin posibilidad de pedírsele mayor rendi­miento.

Los cables con corriente eléctrica sostenidos por co­lumnas en las calles, no se renovaban, ofreciendo en los días con viento fuerte o tormentosos un peligro inminen­te para el transeúnte desprevenido que en más de una oca­sión murió electrocutado al soltarse y caerle encima uno de aquellos cables.

Sin embargo, pese a lo desastroso del servicio que ofrecía la empresa nunca dejó de elevar sus tarifas, ni dejó de cobrar tasas inmotivadas e ilegales, como lo hacía por "extensión de líneas". "ampliación general de red", "cambio de sitio del medidor" y el famoso y abusivo "al­quiler de medidor"

Sus grandes ganancias en cambio, se notaba que eran distribuídas, una parte para sus accionistas radicados en su mayoría en el exterior, y otra parte era destinada a for­mar empresas anexas o filiales como la "Compañía Co­mercial del Paraguay", la "Coindú" y la "Parfina".

Pero nada se destinaba a aumentar su capital fijo y circulante o a mejorar sus instalaciones, equipos de fábri­ca y material rodante.

La compañía ni siquiera poseía un local decente pana su administración, pues se trabajaba hasta hace poco, en un caserón totalmente inadecuado, con piso de tablones, en la calle Presidente Franco y Colón, local que antes que oficina o estación de tranvías parecía más un corralón de bestias, o una caballeriza.

El obrero de la empresa ganaba muy poco, y tenía un cúmulo de obligaciones agobiadoras. El empleado de la administración no se diferenciaba de los obreros en cuan­to a sueldo y al trato que se le dispensaba.

Las huelgas de obreros y empleados, la mayoría de las veces, eran provocadas por los mismos patrones, porque a un pedido de aumento de sueldos y salarios seguía un au­mento triple de tarifa, y, lo que era peor, los dirigentes del sindicato de resistencia eran despedidos y encarcela­dos como agitadores.

Si bien es cierto que en varias oportunidades la Com­pañía fue intervenida por el Estado, tales intervenciones nunca sirvieron para nada, primero, por la escasa colabo­ración que se les brindaba a los interventores, y segundo, porque la contabilidad era llevada en la ciudad de Buenos Aires, lo que imposibilitaba saber cual era el precio de costo de un kilovatio y menos podía determinarse el ren­dimiento económico de la empresa concesionaria. Este in­conveniente favorecía indudablemente a ésta, ya que en esa forma resolvía salomónicamente los pedidos de au­mento de sueldos y salarios con aumentos de tarifas.

La creación del Departamento Nacional del Trabajo en 1936, vino a beneficiar a los trabajadores, pero la C.A.L.T. siempre se le enfrentó, ya dificultando las tareas de sus inspectores, ya dejando de cumplir las propias disposiciones delDepartamento, como aconteció con la Resolucion Nº 72 del año 1947, a lo que haremos referencia másadelante.

En 1939, siguiendo la Empresa el camino de la mala fe, alnotar los quebrantos que le producía la división tranviaria, que disminuía sus exorbitantes ganancias, in­tentó transferirla gratuitamente a la Municipalidad de la Capital, a fin de desprenderse de ella, pero la comuna de la Asunción no aceptó esta oferta, lo que hizo que la empresa buscara otro medio para zafarse de esta carga. Para el efecto, fundó la Sociedad Anónima Paraguaya de Transporte (la S.A.P.T.) que tenía como objetivo ma­tar a los tranvías por inanición y poder quedar así sola­mente con lo que le daba ganancias: la luz y la fuerza motriz.

Felizmente, la maniobra no dio el resultado buscado, ya que el gobierno exigió nuevamente a la C.A.L.T. uni­ficar las dos partes separadas para quedar como era al comienzo.

Refiriéndonos especialmente al terreno cedido a la C.A.L.T. en forma gratuita por la Municipalidad de la Capital en la calle Pte. Franco y Colón para ser construida la estación de tranvías, hoy nos encontramos, después de la nacionalización de la empresa, que el terreno con su flamante edificio, pertenece a la "Parfina", S.A- Fi­nanciera. Tal edificio, según hemos sido informados servirá de escritorio a la compañía últimamente nombrada, a la "Coindú" y a la C.C.P.

Respecto a las empresas anexas, que fueron creadas y robustecidas al abrigo de la ley de concesión de la C.A.L.T., podemos decir que todas ellas fueron beneficiadas con importaciones liberadas de impuestos y tasas, y con divi­sas obtenidas de los Bancos de plaza. En cuanto a la "Par­fina" tiene actualmente como Gerente al Sr. Franchi, que fue despedido de la C.A.L.T. por la Intervención Oficial de setiembre de 1947, y quien, seguramente buscará el mejor medio para que la compañía que dirige sea igual, en solvencia moral y material, a aquella de la que fue despe­dido, o quizá peor que ella.

En resumen, y después de todo lo dicho, que todavía es poco, la Compañía Americana de Luz y Tracción, lejos de haber aportado un capital extranjero que venía a colaborar con los capitales nacionales para acrecentar nuestro progreso, resultó ser un gigantesco pulpo imperia­lista cuyo cuerpo sentaba plaza en el exterior y que intro­ducía sus tentáculos estranguladores y expoliadores en nuestro suelo nativo para explotarnos como si fuéramos una colonia de esclavos africanos. Ella era un estado autó­nomo dentro de otro estado. Era el fenómeno del ausen­tismo y el feudalismo redivivo en el Paraguay, en pleno siglo XX, con sus siervos y sus riquezas amasadas a costa de la ruina y la miseria de un pueblo sufrido, tolerante y bondadoso.

No cabe duda de que hacía falta una revolución fran­cesa que diera el golpe a los señores feudales, para expul­sarlos del país. Para ello era necesario que el mismo pue­blo que hacía uso de sus pésimos servicios, los mismos obreros explotados miserablemente, se levantaran como un solo hombre para tomar la bastilla imperialista que los ataba y subyugaba.

 

 

3.- LA ASOCIACIÓN TRANVIARIA A LA CABEZA DEL MOVIMIENTO.

 

Y un pueblo desunido, unos obreros aislados sin un objetivo común que los ligara, no podrían realizar el gol­pe que se necesitaba. Hacía falta una organización homo­génea y unida que dirigiera el movimiento por iniciarse. Y fue así como se pensó en la Asociación Tranviaria, sin­dicato de resistencia con personería jurídica que durante mucho tiempo tuvo la ardua tarea de defender dentro de la empresa los derechos inalienables del trabajador frente al capitalismo de la C.A..L.T. La rebelión de Concepción, que terminó en agosto de 1947, la sorprendió práctica­mente disuelta, hacía falta reorganizarla de acuerdo con el ambiente político en que nuestro país se estaba deba­tiendo. Sus directores debían prescindir de toda campaña proselitista a favor de partidos políticos y no tenían que realizar trabajos de oposición al Gobierno, porque eso hu­biera traído como consecuencia que la empresa ganara nuevamente los principales órganos estatales adelantándo­se a la Asociación Tranviaria.

Su afiliación a la Organización Republicana Obrera (O.R.O) era indispensable, porque ella era a la sazón oficina central de todos los sindicatos de la República.

La composición de su mesa directiva, cuyos miembros, en su totalidad perteneciesen a un solo partido político, no sólo hubiera sido contraproducente, sino también im­popular, carente de todo apoyo de masa de obreros y empleados que era un mosaico en política, lo cual se hallaba justificado por el hecho de haber sido todos trabajadores de una empresa privada. Se debía tener bien presente, además, que la lucha decisiva por emprenderse ofrecía el carácter de un movimiento "Obrerista-Nacional". De ahí fue que, por táctica gremial, la lista que asumió la directi­va en setiembre de 1947 haya sido también un mosaico político. Esa Comisión Administrativa estuvo encabezada por el Cap. S.R. don Enrique Vaccaro, como presidente de la Asociación, y C. Gamarra como secretario general, los que fueron secundados por José M. Benítez, E. Benegas, Tomás Sosa Ortellado, Juan G. Rolón, R. Benegas, Igna­cio Nicolás Aranda, H. Milesi, M. Zaracho, F. Campuzano y todos los demás socios de la asociación tranviaria.

La primera actuación de esta Comisión fue un pedido de aumento de salarios hecho al Departamento Nacional del Trabajo, a mediados de setiembre de 1947, pedido al cual se accedió teniendo presente el alza del precio de los artículos de necesidad imprescindible.. El Dpto. Nac. del Trabajo, dictó, en consecuencia, la Resolución N° 72.

La empresa, siguiendo como siempre su invariable tác­tica, se negó a cumplir la resolución citada, arguyendo que necesitaba aumentar las tarifas en vigor para poder abonar los sueldos y salarios a su personal. Esta negativa incitó a los obreros y empleados de la C.A.L.T. a salir a la calle, luego de resolver un paro de dos horas en señal de protesta, y negándose al mismo tiempo a percibir sus sala­rios sin el aumento resuelto.

El Departamento Nacional del Trabajo volvió a tratar este asunto, y en honor a la verdad sea dicho, se iba a ac­ceder a lo solicitado por la compañía como en otras oca­siones, pero gracias a una voz opositora como consejera de dicho Departamento, la voz de un hombre que más tarde tendría activa participación en el movimiento de na­cionalización, se alzó intransigente, y con las palabras de "el Estado debe intervenir la empresa para saberse la rea­lidad, de si podría o no aumentar los salarios a su perso­nal", fue rechazado el pedido de la compañía. Esa protes­ta a que me refiero fue la del Dr. Ignacio Amado Berino, protesta que provocó después de varios días el Decreto -Ley N° 22.209, de fecha 22 de setiembre de 1947, por el cual se declaraba intervenida oficialmente la C.A.L.T. (4)

 

 

4.- LA INTERVENCIÓN OFICIAL

 

La tarea de dirigir la Intervención fue confiada a los Doctores Emilio Pérez Ferraro, Ignacio A. Berino y Au­gusto Urbieta Fleitas. Y la primera medida que adoptó esta Comisión nombrada por el Estado fue hacer cumplir la resolución N° 72 del D.N.T , que entró en vigor desde el l ° de setiembre de 1947, y que la compañía no quería cumplir sin aumentar sus tarifas.

Esta primera medida tomada fue suficiente para que la Administración Oficial se granjeara el aprecio y la simpatía de los trabajadores agremiados, simpatía que tuvo la virtud de hacer que la Administración y la Asociación marcharan unidas, y así se pudieron obtener muchas conquistas tales como la readmisión de obreros injustamente despedidos por los patrones, cesión a todo el per­sonal de pases tranviarios, regularización de la situación de algunos -empleados y obreros, y otras conquistas que influyeron firmemente para pensar en la nacionalización.

Es de hacer notar que los interventores, si bien es cier­to que tuvieron la colaboración de empleados y obreros sindicalistas, tenían al mismo tiempo como obstáculos a los empresistas dirigidos por los Sres. Franchi y Giuni, ge­rente y subgerente, respectivamente, de la compañía, se­guidos por los satélites que ocupaban en su mayoría los mejores cargos.

Los empresistas se encargaban de poner obstáculos a los trabajos de la intervención realizando "sabotajes" de todo orden, y uno precisamente de estos actos fue el que ocasionó el despido del gerente y sub-gerente de la em­presa, despidos ordenados por el Dr. I. A. Berino y notifi­cado por el Capitán Eladio Pérez Garay, el 28 de enero de 1948.

Ante este hecho, la Asociación Tranviaria convocó a sus miembros inmediatamente, a asamblea extraordina­ria, para tratar la situación un tanto grave que se presenta­ba, y resolvió, por unanimidad y aclamación apoyar al Dr. Berino en forma incondicional por la actitud asumida, al mismo tiempo ofrecerle toda la colaboración necesaria para poder realizar su labor dentro de la Compañía.

 

Tracción a Sangre. Tranvía tirado por caballos

 

 

5.- EN CAMPAÑA PRO-NACIONALIZACIÓN.

 

Con esto, no había lugar a dudas de que se estaba frente a una importante derrota sufrida por los patronis­tas con la destitución de sus cabecillas máximos, derrota que apresuró la idea de trazar los planes para lanzar a la Asociación Tranviaria en la lucha decisiva por la naciona­lización.

Como primer paso para iniciar su campaña activa, el sindicato nombró al Dr. Berino, muy conocido ya por su espíritu obrerista y revolucionario, como su asesor jurí­dico. Días después los dirigentes de la Asociación fueron a la estación Z.P.4 "Radio Sténtor", donde, en audicio­nes sucesivas, dieron a conocer al pueblo sus inquietudes y el motivo de la determinación asumida.

"El País"., diario de la tarde, dirigido por el Sr. José D. Miranda, en gesto que los obreros jamás olvidarán, ofreció desinteresadamente sus páginas para la publica­ción de una serie de artículos sobre los beneficios y el al­cance que reportaría la nacionalización.

Camionetas con altavoces recorrieron la vía pública pidiendo apoyo al pueblo paraguayo en la campaña que se estaba realizando.

El 9 de febrero, en asamblea general extraordinaria, se resolvió decretar un paro de dos horas para realizar una manifestación popular frente al Palacio de Gobierno, el día en que se tratase en Consejo de Ministros la adquisi­ción de la empresa.

Más tarde se confirmó la fecha en que debía tratarse en Consejo de Ministros la nacionalización, y resultó ser el 11 de Marzo de 1948.

En la mañana del día citado, la Asociación Tranviaria realizó el paro decretado, en la calle Montevideo esquina Estrella; más de 800 obreros y empleados formaron filas para dirigirse al Palacio de Gobierno. Ya en marcha la co­lumna de manifestantes, con la bandera tricolor al frente y con grandes cartelones pintados y con leyendas alusi­vas, se le iban uniendo sindicatos que se adherían al movi­miento, entre los cuales recordamos a "Cerveceros Uni­dos", "Mozos de Cordel", "Molinos Harineros del Para­guay", "Sindicato de Obreros del Puerto Nuevo" y "Cen­tro de Obreros Panaderos “

Al llegar frente al Palacio, los manifestantes solicita­ron en forma oficial la nacionalización de la Compañía Americana de Luz y Tracción, pedido que fue contestado con estas palabras "la nacionalización de la C.A.L.T. ya está en la conciencia del pueblo paraguayo"­

Y así, con las palabras del Superior Gobierno expresa­da frente al Palacio de los López, quedaron totalmente en manos de las autoridades nacionales las gestiones inheren­tes al transpaso de los bienes de la empresa, concluyendo la Asociación Tranviaria su campaña activa pro-nacionali­zación, campaña que costó al sindicato aparte del esfuer­zo realizado y las desaveniencias con sus jefes- patronistas, la bonita suma de Gs 1.319,40 en el corto tiempo de un mes, suma costeada con fondos de la Asociación, en la cual la cuota social era de un guaraní mensual.

 

Vía del tranvía frente al Cmenterio de la Recoleta

 

Primeros tranvías frente al Belvedere

 

Ventilador a alcohol

 

Estufa y Plancha de kerosen

 

Lámpara a carburo / Lámpara a aceite

 

6.- LA INTERVENCIÓN OFICIAL REEMPLAZADA POR UNA ADMINISTRACIÓN ADJUNTA.

Luego de los acontecimientos narrados, que eran co­mo para poner optimista hasta al más pesimista de los obreros tranviarios sobre el logro de la estatización,

vino un período de inquietud, zozobra y hasta con sínto­mas de desorientación en las filas obreristas. Y es que la empresa se hizo sentir.

Presentó su oferta al Estado, ofreciendo sus bienes por una suma considerable. Exigió como condición "sine qua non" para llegar a una negociación pacífica, el retiro inmediato de la Intervención Oficial, pedido que lo obtu­vo con el reemplazo de ella por una Administración Adjunta dirigida por el Dr. Augusto Urbieta Fleitas.

A fin de desmoralizar más a los sindicalistas, los quin­tacolumnistas patronistas entraron en acción y como armas esgrimían las siguientes propagandas:

1°. El Estado no posee el dinero suficiente para adquirir el activo de la compañía.

2° El Estado adeuda a la empresa una suma considerable.

3° En todo el mundo existe una sola compañía, cuya central está en Suiza, y es la única que puede proveer de materiales de repuesto, por lo cual en caso de na­cionalizarse o expropiarse, se corre el riesgo de que sea bloqueado ese único mercado de abastecimiento.

4°. El retiro de los integrantes del personal técnico de­jaría al servicio en bancarrota.

Y otros argumentos que hacían imposible, según ellos, llegar a la estatización.

Conviene mencionar que el retiro de la Intervención Oficial trajo como consecuencia la salida del Dr. Berino de la empresa, hecho que trajo a su vez como saldo dejar de capa caída a la Asociación como se dice en lenguaje vulgar.

Sin embargo, pese a todo, y el período de incertidum­bre en que se estaba viviendo respecto al movimiento, el diario matutino "La Tribuna", de fecha 25 de mayo de. 1948, se hizo eco de una conquista obrera, en los siguien­tes términos: "El personal más antiguo de la C-A.L.T. re­cibió un aumento extraordinario por los años de servicio que ha prestado". Esto incluía patronistas y obreristas sin distinción.

Posteriormente, en una sencilla ceremonia, fue puesta en vigor la orden de servicio según la cual, después de 30 años, entraba a regir un Escalafón para empleados y obre­ros, proyecto presentado por la Asociación Tranviaria, y por el cual se establecía que la jerarquía determinada por la capacidad iba en forma paralela a los años de servi­cios prestados.

Desgraciadamente, el proyecto originario fue podado, modificado y alterado en sus partes básicas en que pre­cisamente se apoyaban los pilares del sistema. Ello no obstante, la Asociación lo aceptó, no por estar de acuerdo con él, sino por partir del principio de que "más vale con­seguir algo que echarlo a perder todo"

 

Tranvías eléctricos de la CALT

 

Tendido eléctrico de la CALT e iluminación pública (faroles)

 

7.- LA COMISIÓN AVALUADORA.

El pueblo, que por medio de los impuestos directos e indirectos, debía costear el pago de transferencia, quería saber, como es lógico, si los bienes de la C.A.L.T. estaban en condiciones de ser adquiridas y su precio cierto apro­ximado, pues no dejaban de circular rumores que se trata­ba de montones de hierro viejo y de escombros inservi­bles. A ese efecto, el Superior Gobierno nombró una co­misión encargada de justipreciar los bienes que debían pa­sar al Estado, y luego confrontar el monto determinado con la suma que pedía la empresa, que era de Gs. 33.000.000. El Estado logró hacer rebajar dicha suma, hasta quedar en 31.174.000 Gs de acuerdo con el informe de la Comisión constituida por decreto N° 24.506, de fe­cha 19 de enero de 1948. Este último precio, pagadero en cuotas, ha sido determinado teniendo en cuenta el valor industrial de los bienes considerados en la actualidad, con deducción de las amortizaciones o castigos derivados de su uso, desgaste, duración o demérito, más los turbos gru­pos y la caldera que en esos momentos se encontraban en Europa.

A nuestro juicio no deja de ser una operación sumamente onerosa para el país, y que debe tenerse bien presente para la administración futura de la empresa.

 

Tranvía con salvavidas

 

 

Billete de Tranvía, 1953

Gentileza del señor Nicanor Molina (España)

 

 

8.- LA CÁMARA DE REPRESENTANTES APRUEBA LA NACIONA­LIZACIÓN

Después de transcurrir casi un año del paro de 2 horas realizado a mediados de septiembre de 1947, por incum­plimiento de Resolución N° 72 del D.N.T., se vio en los primeros días de agosto de 1948 que los frutos de la na­cionalización se iban madurando lentamente; sólo hacía falta que la H. Cámara de representantes sacudiera el ár­bol que sostenía la cosecha de una lucha intensa.

El diario "La Tribuna" se hizo eco de lo que luego se trató, dando la siguiente información al respecto:

"EN SESION ORDINARIA QUE REALIZO LA H. CÁMARA DE REPRESENTANTES CONSIDERO UN PROYECTO DE LEY ELEVADO POR EL P.E.Y PREPARADO POR EL MINISTERIO DE HACIENDA, POR EL CUAL SE NACIONALIZAN LOS SERVICIOS A CARGO DE LA C.A.L.T. MEDIANTE LA ADQUISICION DE LOS BIENES Y EXISTENCIAS DE LA EMPRESA EN LA ASUN­CION, PUEBLOS VECINOS Y LUQUE. "COMPARECIO A LA SESION EL PRESIDENTE ELECTO Y MINISTRO DE HACIENDA SEÑOR J. NATALICIO GONZÁLEZ QUIEN HIZO UNA AMPLIA EXPOSICION DE MOTIVOS AL RESPECTO LUEGO DE SER ESTUDIADO POR LA CÁMARA

EL PROYECTO ALUDIDO QUEDO APROBADO EN GENERAL Y EN PARTICULAR". Posteriormente, el P.E. promulgó la Ley respectiva, que lleva el N° 16 y es de fecha 13/agosto/ 1948. Estam­paron su firma por la Ley promulgada JUAN MANUEL FRUTOS, Domingo Montanaro y J. Natalicio G.

Los trámites para llegar a la compra por parte del Estado de los bienes de la empresa, correspondieron al Ministerio de Hacienda, mientras que la parte adminis­trativa fue fiscalizada por el Ministerio del Interior.

Luego de haberse nacionalizado la empresa, pasó a depender del Ministerio de Obras Públicas y Comunica­ciones. Este último paso originó el reemplazo del Dr. Augusto Urbieta Fleitas (Administrador Adjunto) por el Ingeniero Sebastián Silva (Administrador Oficial); por otra parte, el Sr. Maximiliano Saldivar secundó en su la­bor al primero y continúa secundando al segundo.

Además, el Sr. Ministro de Obras Públicas y Comuni­caciones, don Víctor Morínigo, firmó con fecha 22 de noviembre de 1948 la resolución, N° 478, por la cual denomina a la empresa adquirida    "ADMINISTRACION NACIONAL DE ELECTRICIDAD" (A.N.D.E.), y con es­ta medida desapareció la Compañía Americana de Luz y Tracción.

 

 

 

9. ¿PUEDE CONSIDERARSE UN TRIUNFO LA NACIONALIZACIÓN DE UN SERVICIO PÚBLICO?

 

Muchos preguntaban y siguen preguntando aún, si en manos del Estado funcionará mejor un servicio de energía eléctrica y tranvías que bajo la tutela de unaempresa concesionaria.

La Ciencia de Economía Política indica claramente, que el Estado empresario no es precisamente una nove­dad. En Francia, algunas de las manufacturas naciona­les son del tiempo de Colbert.

La nacionalización obedece a tres causas:

1°) Una causa fiscal que es la necesidad de encontrar nuevos recursos para los gastos de la nación sin abru­mar al contribuyente con tasas e impuestos.

2°) Una causa social, que es precisamente la hostilidad contra el capitalismo con sed de lucro y explotación reemplazado por el sistema de un buen servicio barato y con sueldos y salarios mejores para su personal de servicio.

3°) Una causa política, que es el deseo del gobierno de extender atribuciones con miras electorales. Hay que tener presente que la C.A.L.T. tiene puestos para más de 1300 obreros y empleados. (5)

Las empresas que más se prestan a la estatización o a la municipalización son las que ya están constituidas bajo forma de monopolio y que por razón de su naturale­za no pueden ser de otra manera.

Ejemplos, correos y telégrafos, acuñación de mone­das, ferrocarriles, distribución de gas y aguas, tranvías, etc.

Para las que no están constituidas en forma de mono­polio y que funcionan bajo el régimen de la libre compe­tencia, la estatización está menos indicada.

Las objeciones que se hacen a la nacionalización pro­vienen especialmente, de los economistas de la escuela liberal, ya sea desde el punto de vista de los resultados

financieros, ya sea en cuanto a las consecuencias econó­micas y sociales.

Y estas objeciones se pueden resumir así:

1°) Incapacidad del Estado para ejercer las funciones de empresario o contratista. "Ni tiene espíritu de inicia­tiva, porque no está estimulado por la competencia ni tiene espíritu de prosecución porque sus represen­tantes están sometidos a todas las vicisitudes de la política y de las elecciones", crítica expresada por el gran economista francés Paul Leroy Beaulieu.

2°) La contradicción entre los fines fiscal y socialista. Mientras el fin fiscal es recaudar fondos sin recurrir al impuesto, el fin socialista consiste si no en dar gratuitamente el servicio por lo menos en prestarlo a precio de costo.

3°) El peligro político de un funcionarismo creciente, esto es, la conversión de una empresa en una incuba­dora de colocaciones con nuevos puestos a empollar por el favoritismo derivado de las fluctuaciones de la política.

Sin embargo, a las críticas de la escuela Liberal pue­de replicarse así:

1°) Dando a las empresas del Estado una organización autónoma con un Consejo de Administración respon­sable, con contabilidad igual a la impuesta a las em­presas privadas, y con presupuesto propio indepen­diente del Presupuesto General de la Nación.

2°) Haciendo que esas empresas caigan bajo la responsabi­lidad del derecho común, semejantes a las constitui­das por simples particulares, a fin de evitar intolera­bles tiranías.

3°) Dando puestos de acción a los Representantes del Sindicato, como así también a los Representantes de los Consumidores, con el fin de darles el carácter de verdaderas cooperativas de producción y consumo, lo que a su vez evitará caer en el funcionarismo embrutecedor.

 

Tendido eléctrico e iluminación pública

 

Farol de iluminación pública en la plaza.

 

 

10. EL SINDICATO EN PAPELES DISTINTOS.

Cuando la Asociación Tranviaria funcionaba dentro de la empresa privada C.A.L.T., le correspondía actuar en su carácter de sindicato de resistencia frente al capitalista

para defender los derechos más legítimos del trabajador. Su misión era conseguir conquistas sociales, ya pacífica­mente ,ya por medio de huelgas, boicot, sabotaje, etc., conquistas que el obrero aislado o individualmente no podría obtener.

En esta lucha entre el trabajo y el capital, el primero trataba de conseguir mejor remuneración con trato hu­mano y con el menor esfuerzo posible. Y es que el sindi­cato estaba precisamente para combatir al capitalismo que trataba de servirse del trabajo, por considerar que es el capital, por lógica y equidad, el que debía estar al ser­vicio del trabajador.

Si bien es cierto que en la lucha mencionada los gre­mios conseguían con protestas y movimientos obreros le­yes que los ampararan y beneficiasen, muchas veces eran incapaces para frenar a un capitalista como la C.A.L.T. que , con su poderío, podía eludirlos de diversas formas, y por ello no había otro remedio sino el de anular al in­fractor a fin de que el obrero asumiera, en nombre del pueblo la responsabilidad de dirigir un servicio público.

De ahí que, si es verdad que el Estado como empresa­rio es muy discutido desde el punto de vista administrati­vo, la C.A.L.T., como empresa concesionaria ha sido un fracaso en el Paraguay, a tal punto que se había vuelto in­tolerable en estos últimos tiempos, no sólo para el perso­nal que prestaba servicio en la compañía, sino también para el mismo público que hacía uso de sus servicios de energía eléctrica y tranvías. Era un mal endémico dentro de nuestra economía incipiente; urgía extirparlo de raíz; una simple intervención no era solución adecuada. La nacionalización, que traería consigo la anulación de esta empresa en el país, era el único remedio para este mal. Valía más aceptar la dirección de connacionales, con sus aciertos y errores que admitir los insultos de un capitalis­ta inescrupuloso.

Hoy que el Estado ya se ha hecho cargo de la compa­ñía, quedando nula la Ley de concesión antes de haber expirado el plazo, dentro de la nueva entidad el sindicato dejó de ser automáticamente una agremiación de resisten­cia para convertirse en un engranaje de colaboración. Aho­ra la táctica a emplearse es distinta: en vez de tratar de sa­car la mejor compensación con el menor esfuerzo para producir, se debe colaborar en la mejor forma posible con el nuevo organismo estatal, y con mayor razón en el caso en que es esa misma masa de obreros y empleados la que pidió y obtuvo su nacionalización.

No creemos que por su parte, los directores estatales de la empresa hayan de dejar de reconocer los méritos y la importancia que encierra un sindicato fuerte y armóni­co como elemento de colaboración, sin cuyo aporte de nada serviría ningún sistema de mejoramiento de servicio aunque se contase con los materiales industriales más se­leccionados.

Debemos recordar que la estatización vino como con­secuencia de las protestas del pueblo y de los obreros de la compañía por los errores, los desaciertos y la mala fe de la empresa y no estaremos con el Estado si al hacerse cargo de ella cae en los mismos errores garrafales cometi­dos por la C.A. L.T.

Corresponde propender a la dignificación del traba­jador, luego de dejar de ser un simple instrumento de pro­ducción semejante a una simple herramienta.

Por otra parte, el público debe ser beneficiado con la compra de la compañía, es necesario que las líneas de tranvía suprimidos (Nos. 7 y 10) sean no sólo restablecidas sino extendidas a los barrios suburbanos (Pinozá, Barrio Obrero, Tacumbú, etc.) que carecen de medios de trans­porte, especialmente en las épocas de escasez de combus­tibles. La habilitación de nuevas líneas con aumento de coches eléctricos en su circulación, sería medida acertada, teniendo en cuenta que la población ha aumentado y la ciudad se ha extendido mucho.

Tampoco dejaríamos de ver con agrado, como para­guayos, que el montaje de los nuevos turbos grupos y cal­deras trajesen como resultado, no sólo suprimir las restric­ciones de conexiones domiciliarias que últimamente esta­ba sufriendo la población sino también que la extensión del alumbrado público llegase a las calles recién abiertas y a las por abrirse.

En cuanto al suministro de energía eléctrica para las fábricas, que son símbolos del progreso de un país, de­searíamos que ella fuese facilitada conforme a nuestro de­sarrollo industrial y comercial.


Instalación de semáfores (Estrella y Colón)

 

CONCLUSIÓN

En realidad fueron varios los objetivos perseguidos con la nacionalización de la C.A.L.T., pero los principa­les fueron dos:

1º) El mejoramiento del servicio.

2°) La dignificación del trabajador.

El primer objetivo, traducido en facilidades en el su­ministro de energía eléctrica a las industrias y a los domi­cilios particulares, además de un servicio de tranvías u ómnibus que sea toda una revolución en materia de trans­porte de pasajeros dentro de la capital y pueblos vecinos. El segundo objetivo concretado en la retribución justa y equitativa del trabajo, vacaciones anuales pagas, jubila­ciones y pensiones, caja de ayuda mutua, prestamos para viviendas económicas, protección familiar, seguros de vi­da, preservación de la salud, etc.

No cabe duda de que el cumplimiento del primer ob­jetivo depende del segundo, y el cumplimiento de ambos sería el beneficio social del proletariado y de todo el pue­blo paraguayo.

Al terminar este trabajo efectuado con dificultades, por cierto, pero realizado con todo cariño y entusiasmo, rindo mi homenaje de admiración y simpatía:

A los obreros y empleados que el 11 de marzo salie­ron a la calle en manifestación llevando en su mente un noble ideal y, en sus corazones, cálidas y vibrantes emo­ciones patrióticas.

A los compañeros que integraron la Comisión Directi­va de la Asociación, en cuya compañía tuve la suerte de estar en los momentos más emotivos e interesantes de la intensa lucha.

A las altas autoridades nacionales, que esta vez no se doblegaron al oro mercenario del capitalismo rapaz orgu­lloso y descreído.

Y, por último, a los lectores imparciales que con su crítica sana y constructiva sabrán juzgar este trabajo que, si en algo puede ser útil a la sociedad, me daré por amplia­mente satisfecho (6)

Dirigente Obrero

Ignacio Nicolás Aranda

Asunción, 8 de diciembre de 1948


 

ANEXOS

SÍNTESIS CRONOLÓGICA - COMUNICADOS - DISCURSOS

- CIRCULAR Y ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

 

 

 

Los manifestantes, con la bandera tricolor al frente, y significativo cartel alineados en correcta formación en Montevideo esq. Estrella, inician la marcha en dirección al Palacio de Gobierno para solicitar la nacionalización de la CA.L.T Se observa en la gráfica encabezando la marcha al Dr. Ignacio Amado Berino, Elpidio Benegas Quevedo, al autor (con piloto bajo el brazo), Cap. S.R. Enrique Vaccaro, Reinaldo Benegas, Claudio Gamarra y otros.

 

 

Los manifestantes (guardas, motormans, empleados y obreros) se encuentran ya alineados frente a la Casa de Gobierno, esperando el momento en que habrán de irrumpir en sus jardines para solicitar a las autoridades nacionales de entonces la nacionalización de la CA.L.T El Gral. Morínigo respondiendo al pedido de los manifestantes en la mañana del 11 de marzo de 1948 expresándose en guaraní dijo:

“MBEGUEKATU HA KATUETE OÑEMBOHASATA OHOVO ÑANE RETA MBA E RAMO, OPA MBA'E PARAGUAYO OGUEREKOVA.

PE CA.L.T ÑEMBOHASA PARAGUAY MBA’E RAMO, KATUETE OJEJAPOTA. PE CA.L.T. HA’EMA PARAGUAY MBA’E-TEEKO AGA GUIVE”

 

 

  

 

TODOS REFERENTES A LA NACIONALIZACIÓN DE LA

COMPAÑÍA AMERICANA DE LUZ Y TRACCIÓN (C.A.L.T.)

 

1.- Síntesis cronológica de los hechos más importantes que precedieron a la nacionalización de la Compañía Americana de Luz y Tracción (C-A.L.T.)

1910 - 7 de diciembre. Se le otorga al Sr. Juan Carosio la concesión para explotar una red de tranvías eléc­tricos y usina para alumbrado público. Un grupo financiero constituiría posteriormente la Compa­ñía Americana de Luz y Tracción (C. A. L. T.) como subrogatoria de la concesión para la ciudad de Asunción y sus alrededores.

1913 - 22 de noviembre. Por Ordenanza Municipal N° 322 se le autoriza al Sr. Carosio a transferir a favor de "Asunción Tranway Light & Power Company Limited" todos los derechos y obligaciones que establece la ley del 7 de diciembre de 1910.

1913 - 7 de julio. Comienzan a funcionar en nuestra ciu­dad capital los primeros tranvías eléctricos consi­derados modernos.

1918 - 15 de julio. Por escritura pública el servicio de tranvías eléctricos y usina es adquirida por el Sr. Juan Carosio, representante de la C A.L.T.

1936 - Se crea el Departamento Nacional del Trabajo.

1939 - La C.A.L.T. intenta desprenderse del servicio tran­viario. Funda la Sociedad Anónima Paraguaya de Transporte (S.A.P.T.) compuesto por ómnibus de pasajeros.

1947 - Agosto. Se reorganiza la Asociación Tranviaria.

1947 - 15 de setiembre. La Asociación Tranviaria solicita al Departamento Nacional del Trabajo un aumen­to salarial y es concedido por Resolución N° 72.

1947 - 22 de setiembre. Por decreto N° 22209, se declara intervenida oficialmente la C.A.L.T. y se nombran a los doctores Emilio Pérez Ferraro, Ignacio Ama­do Beriño y Augusto Urbieta Fleitas Intervento­res Oficiales.

1948 - 19 de enero. Por decreto N° 24.506 se nombra una Comisión Evaluadora encargada de justipre­ciar los bienes que debían pasar al Estado.

1948 - Se produce el despido del Gerente y Sub-Gerente de la C.A.L.T.

1948 - La Asociación Tranviaria resuelve efectuar un pa­ro de 2 horas el 11 de marzo.

1948 - 11 de marzo. La columna de manifestantes compuesto por empleados y obreros de la C.A.L.T. nucleados en la Asociación Tranviaria con la ban­dera tricolor al frente se dirige hacia el Palacio de Gobierno para solicitar oficialmente la nacionali­zación de la C.A.L.T.

1948 - 23 de marzo. Por decreto N° 25624 (bis) la Inter­vención Oficial es reemplazada por una Adminis­traci6n Adjunta dirigida por el Dr. Augusto Urbie­ta Fleitas.

1948 - 25 de mayo. El personal más antiguo de la CALT recibe un aumento extraordinario de sueldos por los años de servicios que ha prestado.

1948 - Agosto. En sesión ordinaria que realizó la H. Cá­mara de Representantes aprueba el proyecto por el cual se nacionalizan los servicios a cargo de la C.A.L.T.

1948 - 13 de agosto. El P.E. de la Nación promulga la Ley N° 16 de nacionalización. Firman esta Ley JUAN MANUEL FRUTOS, Domingo Montanaro y J. Natalicio González.

1948 - Setiembre. Se abona la primera cuota consistente en la suma de Gs. 3.121.000 cuyo precio total de la adquisición fue estipulado en Gs. 31.174.902.

1948 - 22 de octubre. Por Decreto N° 842, artículo 1° es designado Administrador Oficial de la Compañía Américana de Luz y Tracción al Ing. Sebastián D. Silva.

1948 - 22 de noviembre. Por Resolución N° 478 origina­do en el Ministerio de Obras Públicas y Comunica­ciones en su art. 1 ° RESUELVE: Denominase Administración Nacional de Electricidad (ANDE) a los servicios públicos nacionalizados, compren­didas todas las instalaciones, bienes y existencia que pertenecieron antes de ahora a la Compañía Americana de Luz y Tracción (C.A.L.T.). Firma esta. Resolución, como Ministro, el Sr. VICTOR MORINIGO.

 


 

La vieja Usina Generadora de Sajonia, cuya antigüedad se remonta a 1913, suministraba energia eléctrica a nuestra ciudad capital cuando este servicio público estaba a cargo de la Asunción Tran-way, Ligh t and Power Limited. Posteriormente funcionó este servicio a cargo de la Compañía Americana de Luz y Tracción (C.A.L.T.), y en la actualidad, ya en manos de la ANDE sirve como reserva, preparada para entrar a funcionar en casos especiales con una potencia instalada de 33.000 KW. (Foto actual).

 

El interior del país era proveído de energía por precarias usinas. En la foto el edificio de la empresa "Electricidad Concepción" que causara serios inconvenientes y una encendida polémica hace apenas 11 años.

 

 

  La Administración Nacional de Electricidad se hizo finalmente cargo de la provisión eléctrica a Concepción. En la foto obreros de ANDE dan los últimos toques a una línea de alta tensión (año 1977)  

 

 

COMUNICADO

(LANZADO EN FORMA DE VOLANTES)

 

"La Asociación Tranviaria, en Asamblea General Extraordinaria realizada ayer en conocimiento de que el Superior Gobierno en breve tratará, en Consejo de Minis­tros la Nacionalización de los servicios públicos a cargo de la C.A.L.T., resolvió por aclamación unánime de todos sus asociados:

1°) Ratificar su decisión firme y leal de colaboración con la Administración Oficial que prestigia la creciente labor constructiva y paraguayista del Gobierno.

2°) Manifestar a las autoridades del país la necesidad ineludible de la nacionalización de los servicios a cargo de la C.A.L.T., por exigirlo así los legítimos intereses de la Nación, que están en consonancia con los principios substanciales de la nueva constitución política de la República.

3°) Hacer llegar a las mismas autoridades del Gobierno la simpatía y el calor de la entidad, porque ella en­tiende que con la nacionalización de las explotaciones de la C.A.L.T., se incorporarían al acervo patrimonial de la República importantes bienes raíces y mobilia­rios.

4°) Decretar un paro de dos horas, y realizar una manifes­tación popular frente al Palacio de Gobierno, como señal de adhesión, el día en que se trate por el Gobier­no la adquisición de la Empresa.

5°) Comunicar esta Resolución a los Poderes Públicos y diversos Comités Obreros del país, para lo que estimen conveniente.

ASUNCION, 10 de febrero de 1948.

 


DISCURSO PRONUNCIADO POR EL AUTOR EN LA TARDE DEL 10 DE MARZO DE 1948

POR RADIO STENTOR

 

La Asociación Tranviaria por mi intermedio, se lanza al éter en estos momentos como rayos encendidos de noches tormentosas, para apuntalar a los cuatro vien­tos su lucha tenaz y sin desmayos en pro- de una conquis­ta de tamañas magnitudes: LA NACIONALIZACION DE LA C.A.L.T.- Esto, no será una aspiración exclusiva de los obreros y empleados de la C.A.L..T., el pueblo to­do, sabe y conoce los alcances de lo que estamos querien­do. Ya nadie duda de que el Estado tiene derecho de explotar un servicio tan importante como es el de la fuer­za motriz y el transporte.

La estatización de los servicios de interés general ha sido siempre una idea del Gobierno del Gral. Morínigo. Lo atestiguan la nacionalización del Puerto Nuevo de la Asunción, y las intervenciones en la Compañía Interna­cional de Teléfonos y la C.A.L.T.

"Queremos que nosotros los paraguayos seamos responsables de nuestros propios actos, y no dejar en manos de extranjeros inescrupulosos, la explotación arbitraria y discrecional de empleados y obreros paraguayos", como ti a dicho con mucho acierto el Dr. Ignacio Amado Berino.

Con esto, Señores, no queremos dejar sentado nuestro repudio hacia los extranjeros, y, sobre todo a aquellos extranjeros que llegan al Paraguay a colaborar con noso­tros en el engrandecimiento patrio. Repudiamos eso sí, a aquellos extranjeros que vienen a servir de instrumentos de empresarios negreros y reaccionarios con grandes sueldos, cuya misión primordial es la de formar un círcu­lo de acero en torno a la esclavización del obrero y em­pleado nacional.

Repudiamos también a aquellos paraguayos antipa­triotas-empresistas, que olvidando su deber nacional, actúan de quinta columna de empresas negreras, para sembrar el cisma y el descontento en nuestras filas. O es que serán éstos aquellos mismos legionarios que vinieron contra el Paraguay en la guerra del 64-70? ¿Qué dirán desde sus tumbas nuestros proceres de la Independencia de Mayo, de estos mismos compatriotas que no desean que se luche por nuestra propia indepen­dencia económica y financiera, que dirán? O es que estos hombres prefieren más a un Franchi o a un Juri, antes que a hombres de probado patriotismo como lo son: Pérez Ferraro, Berino, Vaccaro, Gamarra y otros? Ciudadanos estos últimos que no hacen sino preocuparse por la suerte y el bienestar de los obreros y empleados paraguayos.

Necesitamos de capitales extranjeros ciertamente, pero de capitales que vengan a colaborar con los naciona­les, los que no nos convienen son los capitales en forma de pulpos imperialistas, cuyo cuerpo, que es la central de toda la empresa, se encuentra en el exterior, y los tentáculos estranguladores y expoliadores se introducen en nuestro suelo nativo para explotarnos como una colania sur africana o un Congo Belga.

Y para terminar, Señores, diré que los obstáculos para nacionalizar la C.A.L.T, son sumamente pequeños, te­niendo en cuenta el patriotismo de las autoridades nacio­nales y los corazones de millares de obreros y empleados que con sus adhesiones nos han manifestado que están incondicionalmente con nosotros, con nuestro naciona­lismo.


EL DIARIO "EL PAIS" SE REFIERE A LA ENTUSIASTA MANIFESTACION OBRERA

DEL 11 DE MARZO /1948 EN ESTOS TERMINOS:

 

LA NACIONALIZACION DE LA COMPAÑIA AMERICANA DE LUZ Y TRACCION.

ENTUSIASTA MANIFESTACION OBRERA. PALABRAS DEL PRESIDENTE HIGINIO MORINIGO

 

Tuvo lugar esta mañana la entusiasta manifestación de empleados y obreros de la C.A.L.T. ante el Palacio de Gobierno, donde en Consejo de Ministros fue firmado el correspondiente decreto que dispone la nacionalización de la C.A.L.T.

Llegan los manifestantes

Momentos antes de las 10, hora fijada para la inicia­ción del Consejo, se hicieron presentes conduciendo car­teles con leyendas alusivas y banderas, los obreros y em­pleados de la C.A.L.T., quienes formaron disciplinadas y entusiastas filas ante el Palacio de Gobierno.

Los momentos de espera y de expectativa natural, fueron acortados por las entusiastas aclamaciones de los manifestantes, quienes hacían vivas al Gobierno del Gene­ral Morínigo, a sus ministros y a las autoridades naciona­les.

Fueron oyéndose igualmente las adhesiones de los dis­tintos sindicatos obreros, que enviaban sus representacio­nes al acto.

Adhesiones del "Blas Garay" y del "J. Natalicio González" Fueron leídas por los altoparlantes las adhesiones (le los Centros Colorados "J. Natalicio González" y "Blas Garay", los que se hicieron representar por intermedio de nutridas delegaciones, cuya presencia fue calurosamente saludada por los obreros presentes.

Llega el Presidente del Departamento Nacional del Trabajo

Una calurosa salva de aplausos saludó la presencia en los jardines del Palacio de Gobierno del Sr. Enrique Volta Gaona, Presidente del Departamento Nacional del Traba­jo, entusiasta colaborador de las iniciativas obreras, quien saludó a los manifestantes.

Se hace presente el Jefe de Estado

En medio de una entusiasta recepción se hizo presen­te en la entrada del Palacio de Gobierno el Presidente de la República, General Morínigo, acompañado por altos funcionarios de la Presidencia y de la Cancillería.

Los manifestantes entonces, avanzaron en perfecto orden hasta situarse a pocos metros del edificio, desde donde continuaron por espacio de varios minutos, con en­tusiastas aclamaciones al General Morínigo y sus colabo­radores.

Usa de la palabra un delegado obrero

El representante de la Asociación de Obreros Tranvia­rios, Sr. Aranda, usó de la palabra destacando la necesi­dad de nacionalizar los servicios de la C.A.L.T. evitando así, dijo la evasión de grandes capitales, que emigran pe­riódicamente al exterior.

Su discurso fue constantemente subrayado por los aplausos de los presentes, quienes mantuvieron en todo momento su extraordinario entusiasmo.

Dirige la palabra el Presidente de la República

En medio de la expectativa de todos los presentes, el Jefe de Estado, General Morínigo, pronunció un discurso improvisado, en guaraní, el que fue iniciado señalando el Presidente, que en forma lenta pero segura, y con el apo­yo de la justicia y del derecho iba siendo incorporado al patrimonio nacional todo lo paraguayo.

Dijo que la justicia se iba cumpliendo fielmente; que su labor en los siete años de gobierno, había sido de cons­tante preocupación por mejorar las condiciones de vida del obrero; de ir incorporando a la nacionalidad todo cuanto debía ser paraguayo.

Su discurso fue interrumpido constantemente por lar­gas ovaciones, que premiaban cada una de las frases que en guaraní iba pronunciando el Presidente Morínigo. (7)

Se refirió luego a la Flota Mercante del Estado, señalando que era ésta una aspiración largamente sentida por todo el pueblo, y que la bandera nacional, como en tiempos de don Carlos Antonio López flotaría sobre las naves que surcaran nuestro río epónimo y los mares.

"La nacionalización de la C.A.LT. es un hecho" Finalmente, el General Morínigo declaró: La naciona­lización de la C.A.L.T. es un hecho. Quedan solamente algunos puntos que tratar en la reunión del Consejo de Ministros, pero es un hecho. La C.A.L.T. es paraguaya desde ahora.

Estas palabras fueron aclamadas por el público que se había congregado en gran número en los jardines del Pala­cio de Gobierno, y que siguió con mucho entusiasmo y gran corrección los distintos actos espontáneos motivados por esta jornada cívica.

11 de marzo día del obrero tranviario

En el discurso pronunciado por el delegado obrero Sr. Áranda, se señalaba una petición interesante: la de señalar el 11 de marzo como el día de los Obreros Tranviarios, pre­miando dijo, la labor desarrollada, en forma pacífica pero sin desmayos, por los obreros de estos servicios, y por las autoridades que en todo momento cooperaron para la na­cionalización de esta importante empresa.

Esta petición fue elevada así, a la consideración de las autoridades nacionales las que indudablemente se pronun­ciarán en favor de la petición.


Discurso pronunciado por el autor, en representación de la Asociación Tranviaria, frente al Palacio de Gobierno, el 11 de marzo de 1948, fecha en que los obreros y empleados de la C.A.L.T. salieron en manifestación para solicitar la nacionalización de la empresa

Después de 30 años de deficientes servicios de energía eléctrica y tranvías por parte de la C.A.L.T., los dirigentes y miembros de la Asociación Tranviaria hermanados con la Administración Oficial, en son de protesta, invadieron las estaciones de radio, acudieron a los periódicos, reco­rrieron las calles con altavoces, colgaron vistosos, y llama­tivos cartelones en las principales arterias de nuestra ciu­dad capital, hasta llegar el tan ansiado día de hoy, en que formaron fila con los gremios amigos para iniciar la mar­cha, que será histórica, hasta el imponente Palacio de los López.

Y es así, señores, como nos encontramos emociona­dos frente a las más altas y representativas autoridades de la Nación para pedirles que rubriquen con sus firmas relu­cientes de patriotismo la nacionalización total de la C.A. L.T.

Y esto lo solicitamos porque entendemos que en ma­nos del Estado no sólo mejorará este servicio, sino que también los obreros y empleados serán favorecidos con mejores salarios y justos sueldos que les permitan vivir en forma decorosa, digna y honrada y no en la miseria como están viviendo hasta el presente.

La estatización de los servicios de interés general, es una corriente económica en boga actualmente en la ma­yoría de los países europeos y americanos. En nuestro país lo atestiguan la nacionalización del Puerto Nuevo de la Asunción y la Compañía Internacional de Teléfonos. A esto habrá que agregar la próxima incorporación a nuestra economía del transporte fluvial y marítimo de carácter nacional, puesto que con la Flota Mercante del Estado se verá a la bandera tricolor surcando los ríos y los mares, lo que será índice de independencia económica, paz y liber­tad.

Urge, pues, que circulen sobre rieles en nuestro terri­torio, tranvías paraguayos, queremos también servicio de energía eléctrica manejado por paraguayos, por el bien del servicio. Los órganos del Estado representantes del pueblo, no tendrán ningún deseo de explotar a los obre­ros y al público que hace uso de dichos servicios: los ingre­sos que hubiere engrosarán a los fondos fiscales, y así se evitará el aumento de los impuestos al pueblo contribu­yente. Y esto en contraposición a los envíos al exterior de fabulosos dividendos, los que se viene haciendo hasta ahora.

Sobre la nacionalización, el conocido economista Charles Gide ha dicho: "La nacionalización sería la hos­tilidad contra el Capitalismo, y la idea de que los benefi­cios y dividendos de las grandes empresas son un robo que se hace al pueblo y hay que devolvérselos al pueble para ello, el medio más seguro es que el pueblo mismo, representado por el Estado o por el Municipio, se apodere de las empresas lucrativas y negreras"

También el Dr. Berino dijo de ella, que nosotros los paraguayos, es hora ya de que seamos responsables de nuestros propios actos y no dejemos en manos de extran­jeros la explotación arbitraria y discrecional de servicios de interés general como son los que se hallan a cargo de la C.A.L.T.

Y para terminar, aprovecho esta extraordinaria con­centración de obreros para sugerir, si se concretare la na­cionalización, que el 11 de marzo sea declarado día del "Obrero Tranviario", en homenaje a los que lucharon y se sacrificaron por conseguir esta conquista económica, y en reconocimiento también a las autoridades nacionales por el apoyo moral que nos han brindado.


LOS DIARIOS "LA TRIBUNA" Y "EL PAÍS" SE REFIEREN A UNA APROBACIÓN.

Aprobó la Cámara la nacionalización de los servicios a cargos de la C.A.L.T.

 

Asistió el Presidente Electo a la Sesión de la Honora­ble Cámara.

En la sesión ordinaria que realizó la Honorable Cáma­ra de Representantes consideró un proyecto de ley eleva­do por el Poder Ejecutivo y preparado en el Ministerio de Hacienda, por el cual se nacionalizan los servicios a cargo de la C.A.L.T. mediante la adquisición de los bienes y existencias de la empresa, en la Asunción, pueblos vecinos y Luque.

Compareció a la sesión el Presidente Electo y Minis­tro de Hacienda, Señor J. Natalicio González, quién hizo una amplia exposición de motivos al respecto.

Contrato por firmarse

Luego de ser estudiado por la Cámara, el proyecto aludido quedó aprobado en general y en particular.

Para llevar a cabo la adquisición de los bienes y exis­tencias de la C.A.L.T , en el proyecto se faculta al Minis­terio de Hacienda a subscribir contrato con un represen­tante debidamente autorizado por la citada empresa.

El precio de los bienes, instalaciones, etc se fija en la suma de Gs 31.174.902, teniendo en cuenta el informe dela comisión constituida por decreto del P.E No. 245506, del 19 de enero último; el informe de la Contraloría Financiera acerca de los muebles y útiles incluidos en la venta y la oferta de venta formalizada por la C A L.T. en presentación del 30 de enero de 1948. El precio ha sido determinado teniendo en cuenta el valor industrial de los bienes considerados en la actualidad, con deducción de las amortizaciones o castigos en relación a su uso, desgas­tes, duración o demérito.

En otra edición daremos mas detalles acerca de tan importante determinación de la Cámara.


COMUNICADO OFICIAL PUBLICADO EN LOS DIARIOS "EL PAIS" Y "LA RAZON"

 

Hoy ya nadie pone en duda la estatización total de los servicios de energía eléctrica y sus derivados, que explota­ba la C.A.L.T.

La aprobación del proyecto en general y en particu­lar, por la H. Cámara de Representantes, es la realidad tangible que ya nadie podrá borrar por más que lo preten­dan realizar. Y es que solamente un hecho así es suficien­te para convencer a los incrédulos que mencionaban su­puestos grandes obstáculos, insalvables para ellos, tales como la incapacidad del Estado para adquirir los bienes de la empresa, la obstrucción del mercado de abasteci­miento en caso de ser nacionalizada, la falta de personal técnico y otros falsos argumentos más que hacían apare­cer que no podría realizarse la tan ansiada liberación eco­nómica.

Pero la Asociación Tranviaria, que nuclea en su seno a abnegados y sacrificados obreros y modestos empleados, no lo entendió así, y sin doblegarse ante los que se pre­sentaban en contra, avanzó, al parecer vacilante pero se­gura cual un potente tractor en medio de las espesuras agrestes.

Y no avanzó sola, porque recibió la ayuda moral de las autoridades nacionales, el apoyo incondicional de la Organización Republicana Obrera, el estímulo espiritual

y confortante de las briosas juventudes de los centro "Blas Garay" y "J. Natalicio González" y del pueblo paraguayo en general.

Y es que un movimiento así, nacionalista por excelcri­cia, no podía desde luego fracasar, UNO LO INICIO, Y UNO SOLO DEBIA BENEFICIARSE: EL PUEBLO. Sí, el pueblo que manifestaba sus airadas protestas por los malos servicios colectivos, el pueblo representado por la clase obrera de la C.A.L,T. que pidió mejores salarios y trato humano durante treinta años consecutivos.

Pareciera ex profeso que la parte esencial para lograr la nacionalización tenía que darla la Honorable Cámara de Representantes, la cual trató en sesión pública el pro­yecto elevado por el P.E. y preparado por el Ministro de Hacienda, hoy Presidente Constitucional de la República, don J. Natalicio González, quien hizo una amplia expo­sición al respecto para ser luego aprobado.

Con esta aprobación concluye una etapa y comienza otra. Si bien terminan los esfuerzos por lograr el objetivo, se inicia, en cambio, el periodo en que se debe pensar en cumplir con las promesas que originaron y fomentaron la idea de la lucha, o sea el mejoramiento constante del ser­vicio y la elevación progresiva del nivel de vida de los obreros y empleados, resortes principales éstos, que han movido para pensar en la Estatización. Los que desde el primer momento se opusieron dentro de la empresa, a la Intervención Oficial, a la Administración Adjunta y, por último, a la Nacionalización, no creemos que puedan ser elementos útiles con quienes se pudiera contar para cum­plir los propósitos posteriores a la nacionalización.

Por eso, no estamos con los elementos anti nacionalis­tas que tratan constantemente de desconcertar a la opinión pública nacional, calumniando a los dirigentes de la Asociación Tranviaria y sus afiliados, propulsores au­ténticos que dieron vida, calor y empuje a la Asociación en su marcha triunfal.

Aprovechamos esta oportunidad para hacer llegar el saludo de más de 800 obreros y empleados, al proletaria­do paraguayo y al pueblo en general en estas horas de esperanzas porque atraviesa nuestro país.

ASUNCION, agosto de 1948.


CIRCULAR

 

A LOS SOCIOS DE LA ASOCIACIÓN TRANVIARIA:

Desde la culminación feliz del objetivo a que nos vi­mos abocados al fomentar la idea magnífica de la nacio­nalización de la C.A.L.T., por parte del Estado Paragua­yo, y teniendo en cuenta la responsabilidad y la misión histórica que nos atañe cumplir en la nueva etapa por em­prenderse, habida en cuenta nuestra condición de elemen­tos activos y esenciales de la producción, la Comisión Ad­ministrativa de la Asociación Tranviaria se dirige a todos los compañeros socios, exhortándolos a una dedicación aún mayor en el cumplimiento de sus obligaciones, y re­comendándoles puntualidad e interés en el trabajo, de manera a hacer posible el rápido florecimiento económi­co de la nueva empresa y para facilitar la solución de to­dos nuestros problemas de mejoras.

ASUNCION, 10 de setiembre de 1948


En fecha 25 de Mayo de 1948 "LA TRIBUNA" se refiere a una significativa ceremonia

Recibieron un aumento extraordinario por los años de servicios que han prestado

 

Se llevó a cabo en el local de la Administración de la Compañía Americana de Luz y Tracción una significativa ceremonia. El Administrador Adjunto a la Empresa cita­da, en nombre del Señor Ministro del Interior, Justicia y Trabajo, concedió al personal más antiguo un aumento extraordinario en sus asignaciones, en reconocimiento de los años de servicio que han prestado en la Compañía y como adhesión a la semana de la Independencia tan dig­namente celebrada.

A la hora señalada se hicieron presentes, especialmen­te invitados, el Señor Augusto R. Fuster, Secretario del Ministerio del Interior, Justicia y Trabajo, el Señor Admi­nistrador Adjunto a la C A.L.T , Dr. Augusto Urbieta Fleitas y Sra., el Gerente de la misma Ing. Alfredo Gre­co, Jefes de Departamentos, de Secciones y personal su­balterno.

Abrió el acto el Dr. Augusto Urbieta Fleitas, quien en la parte más resaltante dijo: "que la administración adjun­ta, de acuerdo con la Gerencia, asociándose a las fiestas mayas, resolvía premiar a los Señores. Teodoro Etienne, Enrique Vaccaro, Juan Mainners, Carlos Ponce de León, José R. Bordón, Carlos Ley¡, Fidel Vázquez, Rogelio Ol­medo, Tomás Sosa Ortellado, Pastor Quintana, Cristóbal Aranda, Fermín Marecos, Ernesto Speratti, Lázaro Bor­dón, Síxto Franco, Justo P. Rojas, José Saavedra, José Rodríguez y Matías Ortigoza, empleados y obreros estos que se han destacado en su labor durante los largos años de servicio. Manifestó también el Dr. Urbieta Fleitas que esta iniciativa tuvo feliz apoyo de S.E. el Sr. Ministro del Interior, Justicia y Trabajo, y de la Gerencia de la C.A.L.T., que no opuso trabas de ninguna clase para el logro de este propósito.

Seguidamente los agraciados se adelantaron a estre­char las manos de la señora del Administrador Adjunto, del Secretario del Ministerio del Interior, Justicia y Traba­jo y la del Señor Gerente de la Empresa. Cumplido esto último, los favorecidos se dirigieron a uno de los salones del local de la Administración, donde se sirvió un lunch que fue preparado para tal efecto.

A pedido de la concurrencia, usó de la palabra el Señor Presidente de la Asociación Tranviaria, Cap. (SR)   don Enrique Vaccaro, quien con palabras emocio­nadas se refirió "a la justicia social que acababa de sellarse en este acto, donde el reconocimiento al esfuerzo, al sacri­ficio y a la lealtad en tantos años de trabajo ocupaba un renglón especial". Una vez terminado el discurso del Pre­sidente de la Asociación Tranviaria, que fue largamente aplaudido, se dio por finalizada la reunión.


LA PRENSA en el mes de septiembre de 1948, comenta la firma del contrato

3.121.000 guaraníes se abonaron como primera cuota

por la adquisición de los bienes de la C.A.L.T.

 

En el despacho del señor Ministro de Hacienda tuvo lugar ayer de mañana un interesante acto, con motivo de firmarse el contrato, entre el gobierno del Paraguay y el representante de la C.A.L.T. referente a la adquisición de las instalaciones, bienes y existencias de propiedad de esa empresa, por el estado paraguayo.

El Gobierno del Paraguay estuvo representado en ese acto, por el Ministro de Hacienda, Dr. Leandro Prieto, y la C.A L.T. por el señor Raimundo Ramoni, con poder otorgado en la ciudad de Buenos Aires y debidamente le­galizado.

La nacionalización de la C.A.L.T.

En su oportunidad, La Tribuna, informó la aproba­ción por la Honorable Cámara de Representantes de un proyecto de Ley originado en el Ministerio de Hacienda, por el cual se procedía a la adquisición de las instalacio­nes, bienes y existencia propiedad de la CA.L.T. Poste­riormente, el Poder Ejecutivo lo promulgó, quedando convertido en la Ley N° 16. La citada Ley dispone la nacionalización de los servicios de electricidad y tran­vías, en la ciudad de la Asunción, pueblos vecinos y Lu­que mediante la adquisición por el Estado de las instala­ciones, bienes y existencias de propiedad de la Compa­ñía Americana de Luz y Tracción, que constituyen y se hallen afectados a dichos servicios.

A los efectos de procederse a la nacionalización se autorizó al Ministerio de Hacienda a subscribir el contrato con un representante debidamente autorizarlo por la C.A.L.T.

Abonóse la primera cuota

El precio total de la adquisición fue estipulado en 31.174.902 guaraníes a pagarse en cuotas. La primera cuota, consistente en la suma de Gs 3.121.000 (en efecti­vo y giros) fue abonada íntegramente ayer en el acto de subscribirse el contrato aludido. ..............................................

Se puede apreciar en el facsímil que se exhibe, las no­tas periodísticas de la época.

De esta manera se completa el apartado correspon­diente al Anexo.

Seguidamente va el Epílogo con comentarios sobre hechos más recientes.

Asunción, 8 de diciembre de 1948


EPÍLOGO

Posteriormente a la fecha señalada precedentemente y para conocimiento del lector, el autor, a igual que otros "por razones de reestructuración organizativa" fue decla­rado cesante por la empresa, ya estatal, que nació preci­samente bajo el influjo de los que en ese momento eran injustamente despedidos.

Pocos días después, el 24 de diciembre del mismo año, uno de ellos, como pudo ser otro del grupo, en su carácter de desocupado camino al exilio cruzaba en horas de la noche el caudaloso y ancho río Paraná con destino a Buenos Aires, embarcado en el tren internacional utilizan­do la habitual balsa para este tipo de travesía.(8)

Este cruce fluvial se efectuaba en el preciso momento en que daban las 12 de la noche, y en que los cielos de las ciudades de Encarnación y de Posadas se cubrían de luces multicolores hasta formar con los juegos artificiales un parecido arco iris, mientras los petardos ensordecedores también se unían al acontecimiento. Era el anuncio del nacimiento del niño Dios; indicando a la vez que en pocos días más ya se entraría en el Año Nuevo, en el año de 1949.

El que se alejaba por vez primera de su tierra natal, de su familia, y de sus amigos, rumbo a un país extranjero, en ese instante experimentaba una extraña sensación de mitad alegría y mitad tristeza, alegría por la magia infini­ta del significado de la natalidad de Nuestro Señor Jesu­cristo, y tristeza por partir voluntariamente al exilio en busca de un puesto de trabajo, y como siempre se sostie­ne que partir es morir un poco, al decir del poeta, la me­lancolía en ese momento superaba a la alegría, y las lá­grimas que se deslizaban mansamente por las mejillas, re­presentaban la única y verdadera compañera para un via­jero solitario, cabizbajo y meditabundo.

Toda persona que se aleja de su país, pasado cierto tiempo pretende retornar a su querida tierra natal. El paraguayo, en ese sentido, no es ninguna excepción, por el contrario, es el que más siente añoranza por su terruño y por sus familiares. Ese grupo injustamente desplazado de la empresa seguiría siempre con atención la marcha del ente que funcionaba ya bajo la tutela del Estado Pa­raguayo, con derecho de seguir emitiendo su opinión des­de un ángulo totalmente diferente, mejor dicho, como simple observador.

En los distintos relatos efectuados se sostuvo que dentro de la empresa todavía privada se formaron dos grupos antagónicos: los sindicalistas partidarios de la na­cionalización y los empresistas ceaeletistas que se oponían intransigentemente a ella. Los miembros de la Intervención Oficial, integrada por los Doctores Emilio Pérez Ferraro, Ignacio Amado Berino y Augusto Urbieta Fleitas no disimularon nunca su simpatía a favor de los promotores del movimiento obrero al comienzo de la campaña pro-nacionalización. Posteriormente, con el reemplazo de la Intervención por una Administración Adjunta, el grupo empresista comenzó a tener mas in­fluencia con estos administradores al inclinarse por la estatización en un cambio de postura sin precedente, al mismo tiempo que tramitaban sutilmente sus incorpo­raciones al partido político que había llegado al poder ha­cía poco tiempo.

Con la designación del Ing. Sebastián Silva como Administrador Oficial (22/X/48), en reemplazo de la Ad­ministración Adjunta que manejaba el Dr. Augusto Urbieta Fleitas, la alianza entre empresistas ceaeletistas y la Administración Oficial se consolidó definitivamente dando como primer resultado el despido masivo de todos los integrantes de la línea sindicalista, al mismo tiempo que se aseguraba en sus puestos de trabajo a los de la línea tradicionalmente patronista, y algunos de ellos fue­ron ascendidos a cargos superiores como el caso específi­co del Contador Sr. Agustín Galeano, promovido a Ge­rente General por Decreto N° 1786, del 31 de diciembre del año 1948.

Con estos hechos se notaba muy claramente que la política, especialmente la partidaria, tendría en lo sucesi­vo un papel preponderante en los destinos de la ANDE comprobado esto más tarde con los cambios sucesivos de Presidente de la República y Ministros que repercutían en renuncias y nuevos nombramientos a nivel de la cú­pula de un ente estatal que buscaba afanosamente adqui­rir más autonomía administrativa.

Para respaldar lo expresado, copiamos los datos ex­traídos del folleto publicado por la ANDE bajo el título de "Resúmenes cronológicos de documentos relacionados con la electricidad en el Paraguay"

 

Dto. N° - Fecha - Cargo - Nombre y Apellido - Pte. Rpca. y Ministro

842 - 22.10.48  - Administrador Oficial  - Ing. Sebastián Silva - Natalicio González / Víctor Morínigo

1.785 - 31.12.48 - Pte. del Directorio - Emilio Pérez Ferraro - Natalicio González / Víctor Morínigo

1.786 - 31.12.48 - Gerente General - Agustín Galeano - Natalicio González / Víctor Morínigo

2.243 - 8.2.49 - Pte. del Directorio - Guillermo Enciso V. - Raimundo Rolón / Rigoberto Caballero

3.161 - 29.3.49 - Pte. del Directorio  - Guillermo Encio V. - Felipe Molas López / Rigoberto Caballero

4.765 - 30.5.49 - Pte. del Directorio - Cap. Jorge Patiño - Felipe Molas López / Rigoberto Caballero

295 - 6.9.50 - Gerente General - Luis Gianni - Federio Chaves / T. Romero Pereira

9.165 - 2.12.54 - Administrador Gral. - Salvador Amodei (renuncia aceptada)

9.165 - 2.12.54 - Administrador Gral. - Rodolfo Gill Duarte - Alfredo Stroessner / Marcial Samauiego

18.559 - 30.4.56 - Administrador Gral. - Julio R. Velázquez - Alfredo Stroessner / Marcial Samaniego

19.803 - 22.6.56 - Administrador Gral. - Segundo Gorostiaga / Alfredo Stroessner / Mario Coscia Tavarozzi

4.920 - 3.6.59 - Administrador Gral. - Ing. E. Debernardi - Alfredo Stroessner / Mario Coscia Tavarozzi

 

Como es posible observar en los datos sacados de do­cumentos auténticos, sólo a partir del 3 de junio de 1959 pudo llegarse a una administración estable de la ANDE, con el nombramiento del Ing. Enzo Debernardi en el cargo, en ese entonces de Administrador General, respal-

dado por un gobierno también estable políticamente hablando, presidido por el General Alfredo Stroessner.

Siguiendo siempre con el comentario, diremos que cuando el suministro de energía eléctrica se encontraba a cargo de la C.A.L.T. ésta era acusada de vender el flui­do energético más caro del mundo con un servicio califi­cado de pésimo. Los apagones eran frecuentes y las mul­tas que recibían provocaban aplausos de aprobación por parte de los usuarios.

Luego de la nacionalización, el virus de los apagones no encontró su antibiótico ni las multas como sanción, pero sí las remociones en algunos casos de su Administra­dor General. En ese sentido cuentan como anécdota algu­nos poseedores de una memoria privilegiada que cuando se efectuaba una reunión cumbre en una casa de la Av. Mcal. López entre Kubitschek y Acá Carayá, en horas de la noche, de pronto y en el momento en que estaban próximas para tomarse importantes decisiones, sin previo aviso, reinó la obscuridad en la zona. La reacción no se hizo esperar, y el pedido de renuncia al Administrador correspondiente fue el precio pagado por la interrupción en el suministro del fluido eléctrico en forma tan ino­portuna en el momento más candente de la reunión.

Aunque pequemos de reiterativos, diremos que los apagones daban lugar a sanciones en contra de la C.A.L.T. cuando tenía a su cargo el servicio público, al pasar a ma­nos de la ANDE, estas fallas representaban remociones en su cúpula acompañadas de voces de protestas lanzados por el público usuario en forma de slogan cuando decían: "LA A.N.D.E. no anda" o "Cuando anda no es que A. N. D. E.".

Estas situaciones de fuertes críticas a menudo daban como resultado el aumento de potencia de la Usina de Sajonia con la incorporación de nuevos equipos genera­dores de electricidad movidos a fuel oil en reemplazo de la leña.

En cuanto al incremento del precio del fluido eléctri­co decretado repetidamente, no se ha salvado la ANDE de la acusación de ser el más oneroso del planeta. Un aumen­to considerable de tarifa fue mencionado por el público que utiliza sus servicios como "el TARIFAZO del año" a pesar de tener ya en funcionamiento en el país a dos poderosas represas hidroeléctricas, una de ellas la más grande del mundo, y una tercera en plena construcción. (9)

Ante tan fuerte crítica, capaz de demoler al más pin­tado de los gladiadores tuvo que salir al paso el Ing. Debernardi para rechazar todo lo que se estaba asegu­rando, con explicaciones que de alguna manera lograron por lo menos aplacar los ánimos o enojos del consumidor. En descargo de la ANDE podemos sostener: que el incremento del tipo oficial del dólar norteamericano, exigido por los organismos financieros internacionales de los cuales depende el ente, los aumentos sucesivos del combustible con sus efectos inflacionarios, y la costosa electrificación del país, muy especialmente de las zonas rurales, cuya rentabilidad es todavía negativa; ejercen una fuerte presión sobre el precio del fluido eléctrico.

No pretendemos excluir a los tranvías en el comenta­rio que hacemos, porque formaron parte del servicio que estuvo a cargo del Ing. Carosio en una época en que el

transporte urbano de pasajeros dependía primordialmente de estas unidades que funcionaban con electricidad. Con el tiempo, estos coches eléctricos comenzaron a ser supe­rados por otros medios de transportes más veloces y me­nos complicados, como los ómnibus, las camionetas, los automóviles, motocicletas, motonetas y hasta bicicle­tas.

Estos avances produjeron la idea de prescindir de los servicios tranviarios, considerados obsoletos, pero el contrato que ligaba a la C.A.L.T. en ese entonces no le permitía la supresión del funcionamiento de este medio de locomoción que aunque tachado de anticuado, era todavía el más barato. Cuando el Estado adquirió este servicio, consideró apropiado crear un organismo a cargo del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones que funcionara bajo la denominación de Administración de Transporte Eléctrico (ATE), a fin de hacerse cargo de estas unidades, ahora de procedencia belga, salvándose, con esta medida genial, de la extinción una figura patriar­cal, pintoresca y de atracción turística de la noble ciudad de la Asunción que acaba de cumplir con mucho brillo y regocijo el 451 ° aniversario de su fundación.

Y aquí nos detenemos para recordar que cuando la contienda chaqueña parecía llegar a su fin, y la falta de hombres en edad militar se hacía sentir por efecto de las bajas sufridas en los combates, fueron movilizados los "motorman" y guardas de tranvías para ser enviados a la línea de fuego, los claros dejados por éstos fueron llena­dos con solvencia por adolescentes de 12 a 14 años. Mu­chos de los que partieron a cumplir con su deber de pa­triotas en aquellas jornadas de sangre y fuego no volvie­ron jamás porque cayeron heroicamente en los campos de batalla defendiendo el sagrado territorio nacional amena­zado por el invasor.

En relación al consumo nacional de energía eléctrica en 11 años, período 1977-1987, según datos registrados por la ANDE, se experimentó un crecimiento de 228,12

por ciento, con un promedio anual del 20,74 por ciento, detallado de la manera siguiente:

Incremento

Años     Kwh.                       Porcentual

1977        453.936.706             21,3

1978        502.910.557             10,8

1979        590.326.265             17,3

1980        700.310.011             18,6

1981        822.308.746             17,4

1982        915.977.684             11,4

1983        995.213.313             8,7

1984        1.090.351.005          9,6

1985        1.211.433.229         11,1

1986        1.331.862.208         10,0

1987        1.489.333.982         11,8

 

Como es posible observar durante el ejercicio    1987 el país utilizó 1.489.333.982 kilovatios-horas, el 67,4 por ciento provino de la central paraguayo-brasileña

de Itaipú; el 24,8 por ciento del complejo Acaray; el 7,4 por ciento del sistema de intercambio; el 0,3 por ciento de usinas térmicas y el 0,1 por ciento de centrales brasileñas. De mantenerse este ritmo, se estima que el consumo hasta finales de 1988 puede llegar a 1.772.300.000 kilovatios-Hora.

En lo concerniente a proyectos a ejecutarse muy próximamente, resalta el de emplazamiento de la cuarta línea de transmisión entre las centrales del Río Acaray e

Itaipú y la zona metropolitana de Asunción, atendiendo a que las tres líneas que se encuentran en servicio llegarán a saturarse en pocos años.

El contrato de construcción de la línea de transmisión proyectado fue otorgado a un consorcio integrado por firmas originarias del Brasil, de la Argentina y del Japón

(Techint-Kanematsu) y el monto de la inversión es del orden de los 40 millones de dólares a ser financiado por el Fondo de Cooperación Económica para Ultramar del Japón (OECF), el PG-P7 y con recursos propios de la Administración Nacional de Electricidad.

Se dio a conocer así mismo que la duración de las tareas será de dos años aproximadamente, por lo tanto se espera que la cuarta línea estará terminada a finales de 1990.

No deseamos llegar a esta parte del trabajo sin antes hacernos las siguientes preguntas:

1) ¿Existe motivo de arrepentimiento de parte del grupo de sindicalistas del 48 por haber participado en la lucha por- la nacionalización de la C.A.L.T. hace 4 decenios?

2) ¿Prevalece aún un especial resentimiento por parte del grupo mencionado en la pregunta anterior? Contestando a la primera, respondemos:

Cuando se lucha por un ideal y una causa noble con cl convencimiento de que se está buscando un mejora­miento en todo sentido para bien de la patria, nunca se puede estar arrepentido aunque en esa lucha se vea per­judicada la persona con la pérdida de su puesto de tra­bajo.

Contestando a la segunda pregunta:

Si bien es cierto que en aquellos tiempos, en el fragor de la lucha se deseaba continuar como trabajadores de la empresa ya estatizada, para demostrar con los he­chos que lo que se proclamaba no eran simples promesas de bregar por el mejoramiento de un servicio tan vital como el que representaba el potencial energético de toda la nación, capaz de producir el anhelado despegue de ca­rácter social, económico y político. El hecho de no haber­se logrado permanecer en nuestros empleos, no puede ser motivo de resentimiento, porque el tiempo se encarga de cicatrizar las heridas, y más aún cuando es posible observar el crecimiento impresionante que pudo tener un movimiento obrero-tranviario que salió a las calles de la ciudad para peticionar a las autoridades de la nación la compra del funcionamiento de un servicio público en visible bancarrota, dando origen de este modoal naci­miento de la actual Administración Nacional de electricidad (ANDE).

A modo de colofón, diremos que el funcionamiento de la ANDE dentro del período de pos-nacionalización, se comprende, puede dividirse en dos etapas:

1a. Etapa, que comprende desde 1948 a 1959, espacio de tiempo que se ha caracterizado por sus cons­tantes dificultades e inestabilidad administrativa prove­nientes en su mayoría de la propia inestabilidad política. En esa etapa, como pudo observarse en un esquema de datos de resúmenes cronológicos dado a conocer en pá­rrafos anteriores, se sucedieron en el cargo de Administra­dor o Presidente del ente: 11 personas, y en el mismo lap­so se cambiaron en el cargo de Presidente de la Repúbli­ca : 7 personas.

La usina generadora de Sajonia en esa etapa consti­tuía el eje central en el suministro de energía eléctrica para nuestra ciudad capital.

2a. Etapa, que comprende desde 1959 a 1988. En ésta se supera el problema de la inestabilidad administra­tiva de la ANDE que coincide con el nombramiento de Administrador General (posteriormente Presidente) del Ing. Enzo Debernardi por decreto N° 4920 de fecha 3 de Junio de 1959, esta situación a la vez se ve ampara­da por una estabilidad política que se inició en 1954 con un gobierno presidido por el Gral. Alfredo Stroessner que creó el ambiente propicio para pensar en la revolución denominada "Hulla Blanca" que comprende las construc­ciones gigantescas de las represas hidroeléctricas de Aca­ray, Itaipú y Yacyretá con su consiguiente electrificación general del país, capaz de producir el tan buscado despe­gue económico, social y político de la Nación Paraguaya, dejando atrás, el ahora, obsoleto método utilizado por la usina térmica de Sajonia por haber cumplido con creces con su cometido, para quedar sus instalaciones como reserva para casos muy especiales.

Asunción, agosto de 1988.

 

 

ITAIPU

Gigantesco complejo hidroeléctrico que simboliza toda una era de grandes realizaciones conjuntas entre dos naciones hermanas: el Paraguay y el Brasil. Esta obra al completarse su equipamiento puede alcanzar una potencia de producción equiparada a 12.600. 000 KW y constituirse de esta manera, en la obra del siglo por ser la más grande represa jamás construida en el mundo. En 1987 visitaron la zona de Itaipú 626.000 turistas de 102 países diferentes, y se calcula que hasta el primer cuatrimestre del año 1988 en este proyecto hidroeléctrico se llevan invertidos 15. 733.320.031 de dólares; produjo este complejo un ingreso al país en concepto de venta paraguaya de insumos y servicios 2.241 millones de dólares y la deuda del mismo proyecto alcanza a 13.758.364.192 de la moneda norteamericana.

Se estima razonablemente que la monumental obra de Itaipú llegaría a su terminación global en 1991, con el funcionamiento de los 18 grupos turbo-generadores previstos en el cronograma original

 

 

YACYRETA

Monumental obra hidroeléctrica en construcción, que se lleva a cabo con la participación del Paraguay y la Argentina. Se tiene previsto la fecha de febrero de 1993 para la entrada en funcionamiento de la primera de sus turbinas salvo imponderables.

La suma invertida, al primer cuatrimestre de 1988, en el proyecto hidroeléctrico Yacyretá, según fuentes técnicas del ente binacional, ya sobrepasa los 2.500 millones, aproximadamente de dólares, de los cuales 500 millones fueron utilizados en las obras civiles principales. Los 2.000 millones de dólares restantes fueron empleados en tareas preliminares, obras viales, puente sobre el brazo Aña Cua del río Paraná, adquisición de tierras, indemnizaciones, etc. Esta obra al completarse su equipamiento puede alcanzar una potencia de producción equiparada a 4.050.000 Kw.

 

 

  Fachada del  moderno y funcional edificio de la sede central de la ANDE inaugurado el 24 de marzo de 1988. Este edificio asombra, sobre todo, cuando se piensa en aquel caserón inadecuado con pisos de tablones que funcionaba como oficinas de la C.A.L. T. , en la calle Pte. Franco esq. Colón  

 

 

NOTAS

(1) Hacia 1870 tenía la concesión del alumbrado público a kero­sén el Sr. Perlizzi. El 21 de agosto de 1884 se experimentó el alumbrado público por medio de arcos voltaicos montados por los hermanos Pedrezzi en la plaza "Libertad".

El 31 de agosto de 1889 se conoció el primer servicio público de iluminación eléctrica a cargo del Dr. Andreuzzi.

En junio de 1903 Carlos Gatti y Ricardo Lloret obtienen una concesión de servicio de luz y fuerza a electricidad, además un sistema reducido de tranvias electrificados. En 1904 mes de febrero en pleno carnaval se introdujeron los focos de vacío por intermedio del Sr. José Rodríguez. (Datos extraídos del Libro de Oro de la Ciudad de Asunción y de Resumenes Cronológicos de Documentos Relacionados con la Electricidad en el Paraguay publicados por Alvaro Ayala Producciones y la ANDE, respectivamente).

(2) El 7 de diciembre de 1910 se beneficia la C.A.L_T. con la concesión, que transfiere posteriormente el 22 de noviembre de 1913a la Asunción Tranway Light y Power Co., y el 15 de julio de 1918 nuevamente se hace cargo del servicio, la C.A.L.T.

(3) La disminución de coches eléctricos en circulación a que se hace referencia, corresponde al año 1948.

(4)En 1936, durante el gobierno de Rafael Franco, por Decreto N° 3263 fue intervenida la contabilidad de la C.A.L.T. con resultado negativo para el Estado Paraguayo porque los regis­tros contables se encontraban en Buenos Aires. (Extraidos del libro "Introducción a la Historia Gremial y Social del Para­guay". Tomo II, escrito por el Prof Francisco Gaona).

(5) Actualmente la ANDE tiene puestos para más de 2500 obre­ros y empleados.

(6) Aquí concluyen los apuntes tomados por el autor hace cuatro decenios, la síntesis cronológica de los hechos más importantes que precedieron a la nacionalización de la C.A.L.T., los comu­nicados lanzados, los discursos pronunciados y las notas perio­dísticas de la época, para un mejor seguimiento, aparecen pu­blicados en el anexo.

Y como EPILOGO de este trabajo, después del anexo mencio­nado, se ha destinado espacios para un oportuno comentario sobre hechos más recientes, algunos ya de actualidad y siempre sobre el tema enfocado.

(7) Las partes mas resaltantes de la versión en guaraní del discurso fueron:

"MBEGUEKATU HA KATUETE OÑEMBOHASATA OHO­ VO ÑANE RETA MBA'E RAMO, OPA MBA'E PARAGUAYO OGUEREKOVA.

PE C.A.L.T. ÑEMBOHASA PARAGUAY MBA'E RAMO, KATUETE OJEJAPOTA.

PE C.A.L.T. HA'EMA PARAGUAY MBA'ETEEKO'AGA GUIVE'.

(8) El nuevo puente internacional que une Encarnación Posadas incluye una franja de rieles para la circulación de trenes, po­niendo fin de esta manera a la clásica utilización del famoso ferry boat para la travesía del río Paraná a la altura de Pacu­cuá.

(9) Dentro del año 1988, ya se produjeron dos aumentos de tarifas de la energía eléctrica en el orden del 30 % en cada incremen­to. Anterior a estos aumentos se recuerda otro, resuelto en diciembre de 1986.

 

 

CENTRAL DE PUERTO EMBALSE, del aprovechamiento hidroeléctrico del raío Acaray realizado por la ANDE, financiado por el pueblo paraguayo con la cooperación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La fecha de la orden para proceder a los trabajos en el terreno señala: 24 de junio de 1965 y la terminación el 16 de diciembre de 1968.

Esta represa tiene el mérito de haber sido la primera en ser construida en el país, y no necesitó la participación de otra nación vecina para su ejecución por encontrarse la zona energética totalmente en territorio nacional. Posee una capacidad instalada de 190.000 KW.

 

Los primeros tranvías eléctricos considerados modernos en aquel tiempo, comenzaron a funcionar como transporte en la Asunción de antaño en el año 1913, para ser más exacto el 7 de julio del citado año en que se inauguró este servicio según los periódicos “El Diario” y “El Liberal” de la época.

Este medio de locomoción comenzó estando a cargo de la Asunción Tranway, Light and Power Company Limited, más tarde dependió de la C.A.L.T posteriormente de la Administración de Transporte Eléctrico (ATE) dependiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones que hoy cuenta en circulación con unidades de procedencia belga.

 


BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCION A LA HISTORIA GREMIAL Y SOCIAL DEL PARAGUAY. Tomo II. Prof. Francisco Gaona. R.P. Ediciones, 1987

HISTORIA CONTEMPORANEA DEL PARAGUAY. Gómez Freire Esteves. Ediciones Napa, 1983

LIBRO DE ORO DE LA CIUDAD DE ASUNCION 450 ANIVER­SARIO, Alvaro Ayala Producciones.

ECONOMIA POLITICA, F.V. Kleinwachter. LA POLITICA, Aristóteles.

CURSO DE DERECHO DEL TRABAJO. Pérez Botija

THE CO-DETERMINATION-RIGHTS OF WORKERS IN GER­MANY, Ludwing Rosemberg

RESUMENES CRONOLOGICOS DE DOCUMENTOS RELACIO­NADOS CON LA ELECTRICIDAD EN EL PARAGUAY. ANDE


INDICE

PROLOGO

PALABRAS ESCLARECEDORAS   

CAMPAÑA POR LA NACIONALIZACION DE LA C.A.L.T.    

El origen de la C.A.L.T. en el Paraguay

La compañía defrauda totalmente las esperanzas cifradas en ella

La Asociación Tranviaria a la cabeza del movimiento

La intervención oficial

En campaña pro-nacionalización

La intervención oficial reemplazada por una administración adjunta

La comisión avaluadora

La Cámara de Representantes aprueba la Nacionalización

El Sindicato en papeles distintos

CONCLUSIÓN.

ANEXOS

Síntesis cronológica de los hechos más importantes que precedieron a la nacionalización de la Compañía

Americana de Luz y Tracción (C.A.L.T.)

EPÍLOGO

BIBLIOGRAFIA

 

 

 




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