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ESTEBAN LÓPEZ MARTÍNEZ

  LA BATALLA DE PLATANILLOS Y UNA INJUSTICIA HISTÓRICA - CORONEL ESTEBAN LÓPEZ MARTÍNEZ


LA BATALLA DE PLATANILLOS Y UNA INJUSTICIA HISTÓRICA - CORONEL ESTEBAN LÓPEZ MARTÍNEZ

LA “BATALLA” DE PLATANILLOS

Y UNA INJUSTICIA HISTÓRICA

CORONEL ESTEBAN LÓPEZ MARTÍNEZ

EL ARTE S.A.

Asunción – Paraguay

1958 (15 páginas)

 

 

         Han pasado 25 años. Ya un tanto apaciguados los ánimos y serenados los espíritus en el tamiz de las sucesivas crisis políticas y el apasionado proceso de cambios sociales comenzados tan pronto hubo finalizada la guerra del Chaco (la revolución pareciera ser la seguidora natural de la guerra) y que con su vorágine arrastró a todos los autores de la campaña, con suerte diversa, excluyendo en los mismos cualquier otra preocupación, consideramos oportuno pergeñar algunas consideraciones sobre ciertos episodios aislados de aquel acontecimiento. Aunque este lapso resulte asaz corto para hacer historia, por lo menos pudiera ser adecuado para hilvanar recuerdos.

         Con ese propósito trataremos de evocar lo que se da en llamar "Batalla de Platanillos" (Fortín Teniente Acosta), librada en los días 12-13 de Diciembre de 1932 y que antes que batalla fuera un combate desigual. Su indudable valor como experiencia bélica se ve grandemente aumentado por el conflicto jurídico, ético y humano que derivó del mismo.

         De la retoma del Fortín Platanillos por el enemigo fueron varios los responsables, si a tales tuviéramos que buscarlos; pero sí, desposeídos de pasiones e intereses secundarios, lo enfocáramos objetivamente y dentro de su cabal dimensión de un incidente normal (vulgar) en una operación de guerra, cuyos prolegómenos, desarrollo y ulterior resultado no pueden ser atribuibles a fallas humanas únicamente, sino que también a las condiciones de precariedad general en que nos desenvolvíamos entonces, el asunto cambia de cariz.

         El caso fue que un revés de armas de proyecciones colectivas por la concurrencia de un cúmulo de factores imponderables, se convirtió en drama individual. Se urdió una paradoja sutil cargando todo el peso de lo ocurrido sobre una sola persona, quien, para más, tuvo la gallardía moral de asumir la total responsabilidad, en contraposición a las sugerencias telefónicas de la Superioridad de hacerla radicar entre los distintos Comandos subordinados.

         Por consiguiente fue privado de su libertad, sometido a proceso y definitivamente separado de las filas. Posteriormente, cuando el Tribunal Militar que entendía en el sumario dictó sentencia absolutoria "por no haber lugar a procedimientos en los autos seguídosle", este Jefe solicitó por escrito a la Jerarquía Militar "un puesto en la línea de fuego, aunque más no fuera como soldado raso". En contestaci6n, el entonces Mayor Don Raimundo Rolón, miembro prominente del Estado Mayor del I Cuerpo de Ejército, le comunicó, que su carta había causado "muy buena impresión al Comando en Jefe y que "próximamente sería llamado a los efectos de la reincorporación". Mas, todo fue "ad calendas graecas"... Por el contrario, todavía fue objeto de la insólita medida de ser puesto en disponibilidad en contravención a expresas disposiciones judiciales, y a pesar del pedido a su favor de cinco Alto comandos, a saber: General Juan B. Ayala, Coronel Luis Irrazábal, Tenientes Coroneles Rafael Franco, Federico Smith y Eduardo Torreani Viera.

         Por lo tanto, el hecho quedó oficialmente finiquitado y olvidado en el tráfago de los acontecimientos.

         Para mejor ilustración del distinguido lector, dejando a cargo de su recto juicio el juzgamiento del asunto y antes de copiar "in extenso" los términos de la sentencia judicial recaída en el mencionado proceso haremos una memoria cronológica y analítica de lo que fue la acción de Platanillos.

         En Setiembre de 1932, el Regimiento "Comandante Valois Rivarola" de Caballería N° 1 (C. 1) cubría el flanco izquierdo de nuestras tropas que atacaban Boquerón. Una vez sellada la suerte de esta plaza y considerada superflua la permanencia de la Unidad en el Sector, se le encomendó la misión de desplazarse en dirección Villa Militar-Toledo. Sin resistencia enemiga fue ocupando sucesivamente Trébol, Filadelfia, Colonia 8 y Guajhó. Toledo sí estaba guarnecido por tropas bolivianas, siendo capturado tras breve escaramuza. Luego de vivaquear unos días en este punto prosiguió su progresión ocupando Corrales, Laguna Negra, Bolívar y Jayucubas. Las guarniciones de cubertura enemiga de estos Fortines se retiraban prácticamente sin combatir ante la presencia de nuestras tropas.

         A su paso por los puntos mencionados el C.1 iba dejando en los mismos pequeños destacamentos de cubertura. Llegó de esta manera a ocupar una extensión de más de cien kilómetros, con la consiguiente merma de su fuerza efectiva inicial de quinientos hombres más o menos.

         En los primeros días de Noviembre se trasladó a Platanillos con orden de relevar a la 1º División de Infantería (D. I. 1.), Gran Unidad que había tomado este Fortín al enemigo y que, tan pronto hubo llegado la vanguardia del C, 1., sin haber finiquitado las formalidades de práctica en un relevo de tanta importancia, abandonó el Fortín en dirección Herrera-Arce-Saavedra, para, posteriormente, empeñarse en el ataque de esta última plaza.

         Con efectivo reducido, pues, se hizo cargo del Sector Platanillos. Aparte de mantener la ocupación de la extensa zona ya mencionada, lo que configuraba una verdadera dispersión de sus elementos, se destacó también un fuerte Pelotón como puesto avanzado a "La China", sobre el eje Platanillos-Ballivian, presumido como la dirección más peligrosa del Sector. En estas condiciones, desde luego, su misión era de mera cubertura y no de defensa.

         En Platanillos mismo la Unidad contaba con un efectivo de (266) doscientos sesenta y seis hombres, incluyendo los servicios. Fuera de ocho piezas de F. A. "Madsen" sobre afustes, no disponía de armas de acompañamiento. En su Parque tenía nueve cajones de cartuchos para fusil y F. A., es decir para una jornada de combate. En cuanto a otros materiales se contaba solamente con un camión para transporte, de bagajes, careciéndose en absoluto de herramientas de zapa. Y la provisión de boca consistía en víveres para (24) veinticuatro horas y (4) cuatro vacunos en pie.

         Es de hacer notar, por lo demás, que, en menor o mayor grado, en las mismas condiciones se encontraban las demás Unidades del Ejército en operaciones, dado que las previsiones logísticas y de mantenimiento estaban lejos de ajustarse aún, a los apremios de las exigencias tácticas.

         No obstante, pese a la exigüedad de medios con que se encontraba el C. 1., su misión adquiría importancia superlativa para el Comando Superior, por cuanto el mencionado Sector constituía nada menos que el flanco descubierto del dispositivo general del Ejército en operaciones.

         En la segunda quincena de Noviembre llegaban a las adyacencias de Toledo los primeros elementos del Regimiento 7 de Caballería "General San Martín" (C.7.), Unidad con que, juntamente con el C.1., se formó la Primera División de Caballería (D. C.1.), de cuyo mando pasó a hacerse cargo el entonces Comandante del C. 1., Teniente Coronel Don Manuel García de Zúñiga. El Mayor Castagnino, a la sazón Comandante de Grupo de Escuadrones C.1., fue nombrado Comandante del mismo Regimiento, tomando posesión del mando de la Unidad en fecha 25 del mismo mes.

         El ataque paraguayo sobre Saavedra no llevaba probabilidades de éxito. Se produjo, por tanto, una momentánea estabilización en todo el frente, lo que permitió al enemigo preparar su contraofensiva.

         Ya en fecha 4 de Diciembre hubo evidencia de movimiento de masa enemiga sobre el eje Cabezón-La China-Platanillos, novedad que el Comando del C.1. se apresuró a comunicar al Comando Superior. En consecuencia, este lanzó una orden de defensa para la Unidad, estipulando que en caso de ataque enemigo con fuerzas superiores, las tropas del C.1. deberían de observar espíritu de retirada, batiéndose en acción ratardatriz sobre el eje Platanillos-Herrera.

         En virtud de ello se dispuso, concorde con los medios disponibles, el mejoramiento de la precaria línea defensiva profundizando los hoyos individuales. Se abrieron piques de enlace, campo de tiro y se tendió una rudimentaria red de teléfonos de campaña entre los puestos de Comandos. El dispositivo defensivo adoptado era de dos Escuadrones más un Pelotón en primer escalón, formando este una especie de herradura. Y un Escuadrón reforzado en segunda línea.

         El 11 de Diciembre el enemigo comenzó a presionar sobre muestras puestos avanzados, los cuales, conforme orden fueron replegándose sobre su base sin romper el contacto. Esto permitió que aquel se hiciera sentir sobre nuestro primer escalón recién a la tarde del día siguiente. Comenzó de inmediato un intenso hostigamiento de artillería. Simultáneamente dos aviones bombardearon el P. C. Regimentario, seguidos por un ataque metódico sobre distintos puntos de nuestro frente, en cuyo contorno iba desplegando sus medios en procura de las alas y, por ende, del envolvimiento.

         La defensa respondió bien y los primeros ataques fueron rechazados, transcurriendo la acción sin mayores variantes. Pero esa noche a las 10.00 horas el Comando del C. 1. recibió una nueva orden (la tercera) del Comando Superior, esta vez de "resistir a toda costa".

         Dado que el ataque enemigo ya se encontraba en pleno desarrollo, puede colegirse la confusión psicológica y técnica que esta última orden creó al Comando ejecutante.

         De los refuerzos pedidos y prometidos no había noticias. Por lo que consideramos útil, antes de pasar adelante, hacer en este punto de nuestra crónica un recuento de la situación general.

 

 

         I - PROPIAS TROPAS

 

         a) Fuerza efectiva: reducida (266 hombres); tropas bisoñas, en defensiva.

         b) Armamento: Insuficiente (2 F. A. por Pelotones; 8 piezas de F. A. sobre afustes; municiones para un día de combate; carencia de otras armas de acompañamiento),

         c) Refuerzos: Imposibilidad de conseguir apoyo de tropas amigas, por cuanto la Vanguardia del C.7., la más próxima, apenas se encontraba ultrapasando el Fortín Toledo, en marcha a pie.

         d) Víveres: para 24 horas, más 4 novillos en pie.

         e) Órdenes Superiores: Sucesivas y contradictorias.

         f) Misión y Medios: incongruencia de la misión con los medios.

 

 

         II - ENEMIGO

 

         a) Con un efectivo mínimo estimado en 1.500 hombres vale decir seis u ocho veces superior en número, provisto de aviación, artillería, ametralladoras pesadas, con buen espíritu ofensivo y dueño de la iniciativa.

         Resulta obvio, por consiguiente, que cuando recibió la última orden el Comando del C.1. ya no disponía del tiempo ni del espacio para imprimir cambios a su dispositivo de defensa, dándole mayor profundidad, por ejemplo. Por su reserva limitada no podía defenderse en base a contraataques sucesivos. Tampoco podía organizarse en reducto con miras a dejarse envolver y ganar tiempo para posibilitar así la llegada de refuerzos, decisión esta última de extrema delicadeza y que requiere en primer término, órdenes oportunas y terminantes (no ambiguas) y que, en segundo lugar, únicamente con tropas fogueadas y veteranas, bien armadas y equipadas puede intentarse con algunas probabilidades de éxito.

         Bien. Conocedor que era del terreno, el enemigo siguió hostigando con su artillería y atacando nuestra línea durante toda la noche del 12, con mayor intensidad en el frente defendido por el Primer Escuadrón (1/C.1), que se encontraba a caballo sobre el eje Platanillos-La China.

         A las 05.00 horas de la mañana del 13 se produjo un asalto sobre el frente del mismo Escuadrón, Sub Unidad esta que defendió su línea con efectividad, infringiendo perdidas al enemigo.     En vista de ello y más o menos a las 08.00 horas, ya rebasadas las alas de la primera línea, desplazó el centro de gravedad de su ataque sobre el frente defendido por el 3er. Escuadrón (3/C.1.), que al mismo tiempo comenzó a recibir fuego de enfilada de hacia su flanco izquierdo. Para subsanar este molesto inconveniente, el Comandó del 3/C.1. comisionó junto al del Regimiento al Tte. 1° Nemo Canabarro Luca, oficial brasileño de gran valor personal adscripto a este Escuadrón, en solicitud de refuerzo. Se le entregó de inmediato dos Pelotones, pero, desgraciadamente ésta tropa ya no pudo llegar a tiempo para cumplir su cometido, pues el enemigo ya había irrumpido en nuestra línea.

         Cómo había ocurrido?

         A cierta distancia del caserío del Fortín, en dirección Oeste, existe una pequeña aguada llamada "Platanillos", origen del nombre de aquel, desde cuya orilla norte se extendía la línea del 1/C.1. y desde la opuesta la del 3/C.1., prolongándola sensiblemente. Dado que la aguada no era vadeable, existía un pequeño intervalo de ala a ala entre los Escuadrones, defendido por cruzamiento de fuego entrambas Sub Unidades.

         Las tropas enemigas habían logrado penetrar a través del frente defendido por el Pelotón del ala derecho del 3/C.1. (orilla Sur de la aguada), Pelotón este que se retiró sin orden, quizás sensibilizado por el combate que se estaba librando hacia el ala izquierda (su cuasi retaguardia). Esta retirada arrastró tras sí al resto del Escuadrón.

         De inmediato el enemigo lanzó su reserva por la brecha abierta en nuestra línea y siguió su progresión hasta desembocar al linde Noreste del monte que rodea el Fortín.       Platanillos había caído.

         En vista de ello y para evitar ser envuelto el Comando del C. 1. inició también su retirada hacia retaguardia.

         El Comando del Regimiento, al percatarse de lo que ocurría había trasladado su P. C. (Puesto de Comando) sobre el linde Oeste del monte K., lugar del emplazamiento del segundo escalón y posteriormente, acompañado de sus Ayudantes y estafetas se dirigió hacia el camino Platanillos-Herrera con el propósito de detener la retirada de las tropas del 3/C. 1.

         Mientras esto ocurría iban reagrupándose sobre el linde Oeste del monte K. las tropas del 1/C. 1. y Pelotón Torales. 

         Por la rapidez con que se sucedían las situaciones y, presumiblemente, por la defección de los Ayudantes y estafetas, hubo una recíproca pérdida del enlace. Los destacados por el Comando del C. 1. regresaban informando no haber podido ubicar a las tropas y viceversa. De cualquier manera, tales elementos no desplegaron la máxima diligencia requerida en estos casos para el cumplimiento de su misión.

         En vista de ello el Capitán Aparicio Garay, oficial siguiente en antigüedad a la del Comando del Regimiento, (Comandante del 4/C. 1.) efectuó una reunión con los otros Comandantes de Escuadrones y algunos oficiales en el emplazamiento del Segundo Escalón. En esta reunión se decidió efectuar un repliegue en dirección a Boquerón y Carayá (Fortín Coronel Hermosa), tal vez ante la creencia de que el enemigo efectuaría una vigorosa persecución sobre el eje Platanillos-Herrera, como, desde luego, era lógico suponer.

         Tres aviones mas una Batería de artillería continuaban un bombardeo intensivo de los caminos y lugares adyacentes al Fortín.

         Sin embargo, fuera por la razón de que las tropas bolivianos tuvieran un objetivo limitado o que no pudieron reorganizar sus Unidades con la celeridad necesaria por las pérdidas sufridas, no explotaran el éxito inicial. Se dieron por satisfechas con capturar el Fortín y establecerse en él.

         Alrededor del medio día el Comando del C. 1., desde su P. C. sobre el camino ya mencionado, destacó una vez más a sus medios de mando en busca de informe y enlace. Pero esta vez se valió de un oficial de su absoluta confianza, el Teniente Alcibíades Ibáñez Rojas, llegado que hubo este al emplazamiento que fuera del Segundo Escalón (linde Oeste del monte K.) y guiado por unos disparos al parecer de propias tropas se dirigió hacia el ala derecha donde encontró al 4° Pelotón del 4/C. 1. que seguía combatiendo. Entregó al Comando del mismo la orden de replegarse de inmediato sobre el camino Platanillos-Herrera, orden que fue cumplida sin inconvenientes.

         Con esta tropa y otras que había logrado reorganizar el Comando del C. 1. restableció el contacto con el enemigo a tres kilómetros del Fortín y siguió guarneciendo el eje Platanillos-Herrera, siendo relevado del mando de su Unidad unos días después.

         La fracción de tropas propias replegadas hacia Boquerón y Carayá llegó a Villa Militar, de donde fue transportada en vehículos hasta Herrera, reintegrándose al Regimiento.

         Después de este bautismo de fuego desafortunado, el C. 1. siguió cumpliendo descollante actuación durante la campaña del Chaco. Tanto fue así que su estandarte ostenta la primera condecoración que mereciera Unidad alguna en el Campo de Batalla.

         En cuanto al que entonces fuera su Comandante, el Mayor Medardo Castagnino, encastillado en un altivo silencio, se perdió entre la urdimbre de la maledicencia politiquera. Oscuros designios intervinieron en el caso. Manos ocultas sustrajeron el proceso imposibilitando su revisión hasta la fecha.

         Y aunque la injusticia ya no puede subsanarse, por lo menos la verdad puede esclarecerse...

         He aquí, pues, la copia de la sentencia judicial: "Ministerio de Guerra y Marina. Secretaría Reservada. Toledo, 25 de Julio de 1933. Al Ministro de Guerra y Marina. Asunción. El Presidente del Tribunal Militar en tiempo de guerra, del II Cuerpo de Ejército, se dirige a ese Ministerio, en el sumario instruido al Mayor don Medardo Castagnino por supuesta incumplimiento de orden superior, transcribiéndole para su conocimiento y efectos la sentencia recaída en dichos autos y que copiada a la letra dice: P. C., en Toledo, 22 de Julio de 1933. VISTOS: El sumario instruido al Mayor Medardo Castagnino por supuesto delito de incumplimiento de orden cometido por el procesado en fecha 13 de Diciembre de mil novecientos treinta y dos como Comandante del Regimiento de Caballería N° 1, y el acuerdo precedente, y RESULTANDO: 1°- Que en fecha 15 de Diciembre de mil novecientos treinta y dos el Comando del I Cuerpo de Ejército removió al Comandante del R. C. 1. Mayor Medardo Castagnino y ordenó la instrucción sumaria correspondiente por supuesto incumplimiento de orden de tenaz resistencia en Platanillos impartida por aquel en fecha 12 de Diciembre de 1932 (folio 1); 2°- Que por orden del Comando de la D. C. 1. del 16 de Diciembre de 1932, fue designado a los efectos del sumario, Juez Instructor al Tte. Coronel don Sigifredo Melgarejo, quien conforme a derecho instruyó el sumario de autos; 3º- Que de las diligencias sumariales de autos constan los siguientes hechos: a) Que el R. C. 1. tenía hasta el 12 de Diciembre de 1932, como misión: Ocupación del Fortín Teniente Acosta (Platanillos), manteniendo un destacamento en Loa y otro en Toledo, con misión de vigilancia en dirección a Camacho (ratificación del denunciante, Comando del I Cuerpo de Ejército. f. 237). b) Que según orden Nº 7 del R. C. 1. de fecha 21 de Noviembre de 1932, orden dictada por el entonces Comandante del mismo, Tte. Coronel don Manuel García de Zúñiga, la misión del Regimiento era la siguiente; Ocupar la línea de Fortines Platanillos-Jayucubas-Bolívar-Loa, y permanecer momentáneamente a la defensiva en la dirección Muñoz-Cabezón-Camacho (fs. 182 y 183); c) Que al hacerse cargo de dicho Regimiento el procesado Mayor Medardo Castagnino en fecha 24 de Noviembre de 1932, dicho Regimiento y hasta el 12 de Diciembre, tenía la misma misión; d) Que la misión de resistir a toda costa en Platanillos fue impartida por el Comando del I Cuerpo de Ejército por primera vez el día 12 de Diciembre a las 20 hs. y 30 minutos (ratificación del denunciante, fs. 239), orden que llegó a su destino por intermedio del Capitán Harrison a las 22 horas de dicho día; e) Que el Comando del R. C. 1. dio cumplimiento a dicha orden transmitiéndola a las distintas Unidades, no constando en parte alguno que el procesado intentara desacatarla, ni haber ordenado la retirada (testificaciones de los Comandantes de Unidades obrante en autos); f) Que el día 12 por la noche el fortín ya era bombardeado por las fuerzas enemigas, realizándose el ataque formal de las posiciones en la madrugada del día 13; que después de algunos ataques rechazados por el Primer Escuadrón, parte de las tropas del Regimiento se desbandó, lo que ocasionó la irrupción de fuerzas bolivianas en el fortín y las retiradas de las tropas en desbande que fueron reorganizadas por el indiciado en el camino Platanillos-Herrera. Comunicada esta novedad al Tte. Coronel don Manuel Garay, Jefe del Estado Mayor del I Cuerpo, éste ordenó que "se defendiese escalonándose en los costados de la picada" (declaraciones de varios testigos y del Capitán Sampson Harrison); g) Que las obras defensivas del fortín consistían en simples pozos individuales (numerosas declaraciones testificales); h) Que la Unidad no disponía de elementos de zapa; i) Que las unidades tenían en el fortín un efectivo menor de 400 combatientes, por tener parte de sus fuerzas de guarnición en Toledo, Loa y Bolívar; j) Que la fuerzas enemigas, atacantes eran muy superiores en número a las del fortín Platanillos, 1.200 según unos testigos, 1.500, 1.800, 2.000 y 3;000 según otros; k) Que la Unidad estaba escasamente dotada de municiones (200 tiros por soldado), y CONSIDERANDO: 1º- Que este Tribunal, conforme al Art. 97 del C. P. P. M. debe "examinar cuidadosamente si el hecho denunciado constituye delito o no, resulta indicio racional de criminalidad del procesado"; 2º- Que de autos consta la orden de resistir a toda costa fue recibida por el procesado en la noche del día 12 de Diciembre, cuando las fuerzas enemigas estaban ya bombardeando el fortín y 7 u 8 horas antes del ataque formal que se realizó en la madrugada del día 13; que dicha orden fue acatada por el procesado produciéndose no obstante la caída de la posición por circunstancias agenas y superiores a la voluntad del mismo; 3º- Que en la actuación del procesado como Comandante del Regimiento en los días 12 y 13 no se encuentran hechos sancionados por C. P. P. M. constando más bien que en todo momento el procesado trató de dar estricto cumplimiento a la orden recibida, así como de reorganizar las tropas en desbande; 4º- Que en las demás circunstancias resultantes del sumario: exiguedad del efectivo a cuyo cargo se hallaba el fortín, por estar de guarnición en Toledo, Loa y Jayucubas las demás fuerzas; escasa dotación de munición (200 tiros por soldado); la no llegada de refuerzos prometidos; las deficiencias de las obras defensivas por carencia de elementos de zapa y el desbande de parte de la tropa, el Tribunal no encuentra indicio de responsabilidad criminal del procesado; 5º- Que desde el punto de vista técnico militar, aunque no se hubiera producido el desbande de la tropa, dada la circunstancia en que se encontraba el fortín Platanillos, alejado del grueso del Ejército, con un sector muy amplio de cubrir, con misión mas de vigilancia que de resistencia a toda costa como era la del R. C. 1. dada el arma (y conforme orden del Comando del I Cuerpo), no se podía ordenar con alguna garantía de éxito que en el transcurso de algunas horas convirtiese su misión de vigilancia y cobertura de ala derecha del Ejército en misión de resistir a toda costa. Que esta imposibilidad se constata por la orden dada por el Comando de la D. C. 1., que conocedor de la situación del fortín y su guarnición ordenó al Regimiento resistir y en caso de no poder hacerlo por ser atacado por fuerzas superiores se retirase por el camino Platanillos-Herrera, o molestando al enemigo haciendo fuertes resistencias (fs. 180); 6°- Que dadas estas consideraciones, y los hechos mencionados, el procesado no ha incurrido en el supuesto incumplimiento de la orden de resistir a toda costa; ni en otros hechos delictivos sancionados por el C. P. P. M. vigente, POR TANTO, el Tribunal Militar del II Cuerpo de Ejército, RESUELVE: 1°- Declarar que no hay lugar a procedimientos en los autos seguidos al Mayor don Medardo Castagnino por supuesto incumplimiento de la orden del Comando del I Cuerpo de Ejército, de fecha 12 de Diciembre de 1932, y en consecuencia ordenar el levantamiento de la prisión preventiva que pesa sobre el mismo. 2º- Comuníquese y archívese. MANUEL GARCIA DE ZUÑIGA, Tte. Coronel y Presidente del Tribunal Militar del II Cuerpo de Ejército; VICENTE MACHUCA, Tte. Coronel y Miembro del Tribunal; RUBEN AYALA, Tte. 2º de R. y Miembro del Tribunal; GUILLERMO ENCISO, Auditor General Interino del II Cuerpo de Ejército. Ante mí: GUSTAVO OLMEDO, Tte. 2° y Secretario del Tribunal. Seguidamente notifiqué el Señor Fiscal firmando conste: OLMEDO, PANIAGUA. Seguidamente notifiqué al Señor Defensor, Tte. 2º A. Valdovinos y firmó conste: OLMEDO, VALDOVINOS. "El Ministerio fiscal no ha opuesto recurso contra la referida sentencia en el término de ley. M. G. de Zúñiga, Tte. Coronel y Presidente del Tribunal Militar en Campaña del II Cuerpo de Ejército. Ante mí: Gustavo Olmedo, Tte. 2º y Secretario".

 

         Asunción. Marzo de 1958

 

 



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