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Carlo Spatuzza

  CARTERISTA, 2005 (Obra de CARLO SPATUZZA)


CARTERISTA, 2005 (Obra de CARLO SPATUZZA)

CARLO SPATUZZA. De la serie Spatuzza Carterista, 2005.

Vejiga de vaca, herrajes, acrílico, metal y goma.

Mesa articulada de luz. Campanas de acrílico.

 

CARLO SPATUZZA llama “objetos acompañantes” a estas carteras que portan las señales identitarias de quien las usa. En un dis­positivo paródico, el artista utiliza los códigos de inventario de las grandes casas de diseño para exponer diferentes tipos humanos vinculados, cada uno, a una historia particular. Esta suerte de “retrato social” a partir de un adminículo aparente­mente banal pero finalmente decisivo para la imagen de su usuario, se asocia a una narrativa mayor que engarza tiempos y personajes diversos de la escena paraguaya. El rótulo en guaraní que llevan muchas de estas piezas ofrece claves para entender la trama de relaciones, tensiones y conflictos que el­las condensan y/o convocan.

En tanto las grandes firmas publicitan el uso de cuero legítimo en sus productos, Spatuzza Carterista –aquí trademark- con­fecciona sus objetos con vísceras animales (vejiga de vaca y de chancho, indistintamente). Sometidas a largos procesos químicos, éstas adquieren un refinamiento -más que visual y táctil- poético. Para el artista, que ha hecho uso de ella en obras anteriores, esta piel marca el límite entre el afuera y el adentro, configurando un espacio de frontera sobre el cual se imprimen los acontecimientos. Superficie y órgano, la piel -gran fijador de perfumes- es el soporte material que retiene lo evanescente. Como las personas, cada una de estas carteras tiene nombre y olor, piel y memoria. Dispuestos bajo campanas de acrílico usadas habitualmente para cubrir alimentos, estos cuerpos traslúcidos dejan entrever historias sólo conoci­­das entre veladuras e insinuaciones.

 

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Fuente:

 

 

 

PARAGUAY ESQUIVO | CENTRO CULTURAL RECOLETA

CURADORAS: ADRIANA ALMADA | VICTORIA VERLICHAK

BUENOS AIRES-ARGENTINA

2007

 

Gobierno de la Ciudad de Bs. As.

Jefe de Gobierno JORGE TELERMAN

Ministra de Cultura SILVIA FAJRE

Centro Cultural Recoleta

Directora General LILIANA PIÑEIRO

Directora de Programación MARÍA RITA C. DE FERNÁNDEZ MADERO

Director de Administración FRANCISCO BARATTA

Director Musical JULIO VIERA

Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay

Dirección de Relaciones Culturales | Director: ESTEBAN BEDOYA

Embajada del Paraguay en Argentina | Embajadora MIRIAM SEGOVIA

 

PARAGUAY ESQUIVO

 

BETTINA BRIZUELA

FREDI CASCO

SARA HOOPER

CARLO SPATUZZA

ÁNGEL YEGROS

MARITÉ ZALDÍVAR

 

CURADORAS: ADRIANA ALMADA | VICTORIA VERLICHAK

CENTRO CULTURAL RECOLETA | sala 6

12 de octubre - 4 de noviembre 2007

 

 

PARAGUAY ESQUIVO | VICTORIA VERLICHAK

Visité Asunción y sus alrededores en dos ocasiones y me quedé encantada con sus tierras coloradas y con el verde más verde de la vegetación que crece con fuerza por todos lados, con el sonido del idioma guaraní y el tereré que aplaca el calor abrumador de sus días.

La escena artística de Asunción me sorprendió gratamente; exhibe una curiosa y poderosa mezcla de arte popular, arte indígena y arte contemporáneo que se percibe tanto en las calles con en las instituciones de la ciudad. Conocí y me in­teresó la obra de Bettina Brizuela, Fredi Casco, Sara Hooper, Carlo Spatuzza, Ángel Yegros y Marité Zaldívar, que trabajan el concepto de serie y que, cosmopolitas en su lenguaje, remiten a la condición contemporánea del Paraguay donde, como queda dicho, convive lo ancestral y lo contemporáneo, con sus cicatrices colectivas y esperanzas privadas. Las obras de esta exhibición, curada por Adriana Almada en Asunción y por mí en Bs. As., presentan un Paraguay que suma mucho más que la sonrisa franca de su gente, los cacharros de barro y los bordados, las misiones jesuíticas y las figuras del barroco hispano-guaraní, todos valores ciertos pero que desde acá se intuyen estereotipados.

Aunque la región del noreste argentino se encuentra vinculada al Paraguay por raíces culturales y lazos familiares, aquí en la Ciudad de Bs. As., en general, existe escasa idea acerca de lo que acontece en el vecino país, tan cercano y tan lejano. Ecléc­ticos y talentosos, estos artistas -que han presentado obra en importantes exposiciones y bienales internacionales (Venecia, La Habana, Cuenca, Porto Alegre, Sao Paulo, Valencia)- nos permiten acceder a una muestra significativa de la riqueza y diversidad de la producción visual del Paraguay.

 

VISLUMBRES DEL TRÓPICO | ADRIANA ALMADA

Paraguay se ofrece a la mirada con gran dosis de reserva. Es un país que no se muestra, que no se “exporta”, que no llega a hacer buen marketing de sus riquezas naturales, de su cul­tura ni de su historia, aunque lo haya intentado. Por sobre sus tiempos fracturados y sus ensoñaciones colectivas, esta mues­tra enhebra momentos que permiten vislumbrar su condición, tan esquiva como seductora.

Desde intereses distintos y a partir de investigaciones diver­sas, cada uno de los artistas que aquí expone aborda aspectos claves del Paraguay contemporáneo, revelando señales de su compleja realidad, donde el guaraní, con su gramática y su semántica, subyace y aflora con intermitencia.

Aquí están la resistencia a la colonia y la transculturación, las cicatrices que dejaron la Guerra del Chaco y varias décadas de dictadura, la evanescente frontera donde lo urbano y lo rural se sobreponen, así como esa sociedad intramuros, varias veces multiplicada, en la que todo sucede privadamente.

Las obras de Bettina Brizuela y Sara Hooper evidencian pun­tos de contacto. Ambas responden a prácticas urbanas ínti­mas, personales: la marca de los días en la primera, el hueco figurado y profundo de la sombra en la segunda.

El trabajo de Marité Zaldívar exhibe una vinculación estrecha con las culturas originarias y los hábitos rurales de la sociedad mestiza, descubriendo el anclaje permanente en una situación nunca resuelta: la deuda histórica, social y ética que el Para­guay, como país, tiene con los pueblos indígenas que hacen parte de su tejido social y sobre cuyo territorio ancestral ha desplegado su vida como nación independiente.

La propuesta de Fredi Casco remite al Paraguay del stross­nismo, esa dictadura cuyos rasgos violentos han sido supues­tamente erradicados pero cuyos gestos banales persisten en el protocolo del poder y dan pie a relatos de ficción, una ficción mordaz que apela al humor para lidiar con los espectros.

Carlo Spatuzza, por su parte, nos sumerge en la frivolidad del consumo sofisticado que caracteriza a cierta franja de la socie­dad asuncena. Aquí el glamour encubre historias truculentas, personajes secretos, pérfidos relatos de infancia susceptibles de ser linkeados con las notas de una historia mayor, colectiva.

En Ángel Yegros, como señalara oportunamente Ticio Esco­bar, “la apelación a lo orgánico resulta del deseo de constatar la existencia de un núcleo vital” en una circunstancia de extrema gravedad: los grandes bosques que hacían del Paraguay una isla de verdor terminan de consumirse tras los incendios del último mes, en una escena de completo desastre.

Parte de un discurso más amplio, léase esta muestra como un texto cuyos párrafos salientes se exponen a continuación.

 

BETTINA BRIZUELA. Situada en la delgada frontera que hoy separa (o vincula) lo público y lo privado, la obra de Bettina Brizu­ela gira en torno a una cuestión medular: la reconsideración simbólica de la memoria, que oscila entre la construcción socio-cultural y las íntimas pulsaciones personales. Explor­ación, momificación, excavación. Casi podríamos pensar en un mismo procedimiento -en diferentes fases- que exhuma el recuerdo, lo inmoviliza y lo proyecta.

Privadísimo exhibe las huellas de la propia historia, desar­rollando casi una arqueología de la intimidad, concepto que bien podría extenderse al resto de las propuestas de la autora. Se trata de un inventario -susceptible de ser multiplicado ad infinitum- no de objetos sino de hábitos contemporáneos: el ritual de los días en un mundo fracturado y ordinario que no diferencia la rutina del heroísmo, o bien, los funde en la vacui­dad -sin filosofía- de la producción serial.

Son precisamente esos contornos vacuos -muchas veces heri­dos por la fuerza del desprendimiento- los que definen la iden­tidad de las cosas, articulando y reordenando las secuencias de un relato perturbadoramente próximo: un juego paródico que asigna credencial ontológica a lo que ya no existe.

Desde una cierta perspectiva, la mayoría de las obras son visiblemente enunciadas desde la condición humana femeni­na, insoslayable para interpretar sus rasgos más salientes. Así configurada, esta “poética de la intimidad” inscribe el aporte sustancial de la artista en el escenario de la producción con­temporánea paraguaya.

 

BETTINA BRIZUELA. De la serie Privadísimo, 2003/2005 (30 piezas, en vitrina).

Incrustación de objetos cotidianos sobre yeso blanco. 180 cm x 50 cm x 80 cm.

 

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FREDI CASCO trabaja desde hace varios años el descalce, el corrimiento, el ligero desplazamiento de la representación. Resultado de esta operación, sus obras -especialmente las últimas- generan un clima de incerteza cuando no estupe­facción. Ya desde sus ensayos en polaroid, a fines de los 90, cuando alcanzaba a “retratar” el aura de ciertas tallas religiosas sustrayéndoles toda sacralidad y sumergiéndolas en el mundo del vídeo, hastas las posteriores instalaciones con las que lograba un clima de desconcierto a partir de mínimos gestos, Fredi Casco propone fracturas en las habituales coordenadas con las que organizamos nuestra percepción del mundo.

La obra que aquí expone remite a la banalidad del poder en la época stronista. Son copias en pequeño formato, adquiridas en un mercado de pulgas en Asunción, que han sido amplia­das, intervenidas digitalmente y presentadas al estilo fifties. Apoyado en breves pero precisos toques de humor, esta serie exhibe buena dosis de sarcasmo y, con su tono mordaz, alienta a explorar las ramificaciones laterales, vitales, de la dictadura. Constituida, en proyecto, por varios capítulos, El retorno de los Brujos, reúne en el primer volumen imágenes sin mayor trascen­dencia histórica, que testimonian la actividad diplomática bajo el régimen de Stroessner. Actividad deslucida y rutinaria de la que se hacía eco la prensa cotidiana, con obsecuencia o resignación. Ellas recomponen el Paraguay cristalizado bajo el lema “Paz y Progreso” y domesticado tanto a fuer de grandes represiones como de restricciones nimias. Casco somete las escenas festivas y protocolares a manipulaciones sutiles que despiertan la sonrisa de quienes reconocen a sus coetáneos multiplicados o enfrascados en relaciones con mutantes o espectros, así como la inquietud de quienes, ajenos a ese tiempo, perciben su amenaza todavía latente.

 

FREDI CASCO. De la serie El retorno de los brujos, Vol I. Las consecuencias de la Guerra Fría,

2005. Fotografía intervenida digitalmente. 21 piezas de 24 cm x 32 cm

 

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SARA HOOPER expone la inevitable fragmentación de la experi­encia a través del subjetivismo del intracuerpo. Recortada la escena, este voyeurismo escatológico no puede menos que in­quietar, cuando no revolver o subvertir. Projects es una serie a lápiz encarada con vistas a una posterior producción pictórica. De técnica casi renacentista y aire japonés en la paleta, la pin­tura de Sara Hooper interpela a la contemporaneidad desde su solitaria “mismidad”. Su obra nos enfrenta a lo más temido, nos roza con las alas de lo pérfido, nos introduce en pasajes de exquisita truculencia, de placer malsano, de mórbidos desl­izamientos. Obra está cuajada de aislamiento, macerada en el claustro de las propias divagaciones y los propios miedos, el trazo de Hooper administra con minuciosidad la avidez y el goce y avanza, en metástasis, devorando los días.

Fláccida sensualidad, fallidas promesas de plenitud. Los pliegues y contrapliegues se arremolinan como entidades fan­tasmáticas que asumen las formas lisas o torturadas de las so­ciedades y los individuos, incluidas las de la propia naturaleza. Retrato humano hecho de tensiones y pulsaciones.

La presencia de Sara Hooper en esta muestra es casi la rei­vindicación de un acto fallido. Argentina, con tres décadas de residencia en el Paraguay, se puede decir que la artista ha per­manecido extramuros. Casi como testimonio del hermetismo de un país que se abre o se cierra aleatoriamente, su trabajo solitario -urdido puertas adentro en una ciudad sin espacios públicos y con una vida cultural reticente- da cuenta de la in­adaptación pero también de una actitud de resistencia ante un Paraguay que oscila entre la hospitalidad y la hostilidad para con el extranjero. Universo local difícil de aprehender que se precipita en abismos sin fondo.

 

 

SARA HOOPER. De la serie Projects, 2007. Grafito sobre papel.

6 dibujos, grafito sobre papel/ 30 cm x 50 cm c/u, en placas de metacrilato.

 

 

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CARLO SPATUZZA llama “objetos acompañantes” a estas carteras que portan las señales identitarias de quien las usa. En un dis­positivo paródico, el artista utiliza los códigos de inventario de las grandes casas de diseño para exponer diferentes tipos humanos vinculados, cada uno, a una historia particular. Esta suerte de “retrato social” a partir de un adminículo aparente­mente banal pero finalmente decisivo para la imagen de su usuario, se asocia a una narrativa mayor que engarza tiempos y personajes diversos de la escena paraguaya. El rótulo en guaraní que llevan muchas de estas piezas ofrece claves para entender la trama de relaciones, tensiones y conflictos que el­las condensan y/o convocan.

En tanto las grandes firmas publicitan el uso de cuero legítimo en sus productos, Spatuzza Carterista –aquí trademark- con­fecciona sus objetos con vísceras animales (vejiga de vaca y de chancho, indistintamente). Sometidas a largos procesos químicos, éstas adquieren un refinamiento -más que visual y táctil- poético. Para el artista, que ha hecho uso de ella en obras anteriores, esta piel marca el límite entre el afuera y el adentro, configurando un espacio de frontera sobre el cual se imprimen los acontecimientos. Superficie y órgano, la piel -gran fijador de perfumes- es el soporte material que retiene lo evanescente. Como las personas, cada una de estas carteras tiene nombre y olor, piel y memoria. Dispuestos bajo campanas de acrílico usadas habitualmente para cubrir alimentos, estos cuerpos traslúcidos dejan entrever historias sólo conoci­­das entre veladuras e insinuaciones.

 

CARLO SPATUZZA. De la serie Spatuzza Carterista, 2005.

Vejiga de vaca, herrajes, acrílico, metal y goma.

Mesa articulada de luz. Campanas de acrílico.

 

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ÁNGEL YEGROS. Desde sus inicios, en los años 60, su narrativa visual ha estado signada por la seducción de los detritos. Si bien ya entonces incluía en sus obras elementos de proceden­cia diversa (desde chapas de publicidad callejera hasta uñas y pelos humanos), recién a partir de los 80, seducido por la poética de Tinguely, su lenguaje se afirma en el uso reiterado del desecho industrial y se enriquece posteriormente con la utilización ecléctica de técnicas y materiales: vidrio, metales, piedras semipreciosas y fibras naturales. A éstos hoy suma el­ementos orgánicos y resinas químicas. Este recorrido hace vis­ible una trama de saberes antiguos y señales contemporáneas que teje referencias lingüísticas al Paraguay ancestral y al de su propia biografía. Así, la mitología personal se aloja en los bordes porosos de la historia colectiva, cuando no en el cen­tro de la historia íntima, familiar, oral, de un grupo humano cuyas raíces se extienden hasta el comienzo mismo de la co­lonia. En esta obra, inmersa en una “poética de los bordes” (gráciles, pérfidos), no prima la forma ni la idea; es una apel­ación a la energía de la cosa misma, no la perspicaz crudeza del objeto encontrado sino la alquimia de la materia. Es así que, sometidas a enfrascamientos sucesivos -mantos ciegos, cápsulas traslúcidas que preservan del olvido- a estas criaturas no conviene el rótulo de escultura o instalación. Quietas en su imperfecto vacío, suspendidas en apresurada envoltura, son crisálidas de memoria que se adentran en el territorio de lo intuido, del cual emergen con la marca indistinta de la amenaza o la utopía. En estas regiones anticipatorias, donde agitan su  solitaria carnadura, estas obras anudan el tiempo cósmico y el tiempo humano, el tiempo natural y el tiempo biográfico, el tiempo magno y el tiempo nimio. En el cruce de estos tres ejes, Réquiem es un canto ceremonial de despedida.

 

ANGEL YEGROS. Réquiem, 2006.

Resina acrílica y poliuretánica y material orgánico.

 

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MARITÉ ZALDÍVAR of today arises from a colonial process which is not yet regarded as finished. As far as the typical coloniza­tion of modern times, including that from Spain starting in the 16th century, it seems to have had common objectives, similar ruling structures and followed parallel historical processes. At the same time some special forms could be distinguished, ow­ing less to the actions of the colonists than to the personality of those they tried to colonize. The colonial historical process can be categorized in different ways, precisely by the type of contact amongst two or more peoples and the resulting effects. Depending on the ideology used to consider them, historical processes and their results certainly acquire differ­ent meanings. On the one hand there was the colonistÅfs in different ways, precisely by the type of contact amongst two or more peoples and the resulting effects. Depending on the ideology used to consider them, historical processes and their results certainly acquire different meanings. On the one hand there was the colonistÅfs impr impression, with information and images at their disposal, which in turn were retranslated in accordance with their own system; and on the other stood the colonized societiesÅf viewpoint and imagery through which they saw and suffered the frequently imposed new way of life. The new authority not only affected the individualsÅf freedom, but it also extended to their linguistic, religious and economic systems to mention only some of the most fundamental aspects.nized societiesÅf viewpoint and imagery ­ through which they saw and suffered the frequently imposed new way of life. The new authority not only affected the individualsÅf freedom, but it also extended to their linguistic, religious and economic systems to mention only some of the

 

 

MARITÉ ZALDÍVAR. De la serie Banderas, 2007,

capullos de algodón y fibra de palma.

 

 

DATOS DE ARTISTAS:

 

BETTINA BRIZUELA (Asunción, 1969). Colectivas recientes, 2007: Resplandores. Poéticas analógicas y digitales, Centro Cultural Recoleta, Bs As; Era 07 Harto_es­pacio. Ensalada paraguaya y ensalada tucumana, Montevideo; LOOP 07 Videoart, Ahechá, Video-arte de Paraguay, Escola Massana, Barcelona; Click. Fotografía de autor en Paraguay, Centro Cultural de la Ciudad, Asunción; Homage to do­mestic familiarity, Anya Tish Gallery, Houston-Texas. Bienales: Bienal de Bs. As., Museo Nacional de Bellas Artes, 2002; Bienal de Ceará, Fortaleza, 2002; Bienal del Mercosur, Porto Alegre, 2003 y 2005. Individuales, Asunción: Privadísimo, Fábrica, 2002; Sin título (At home), intervención urbana, 2002; Lo inefable, Casa Mayor, 2000. Distinciones: Primer Premio Jacinto Rivero, Asunción, 2001. Dirige Galería Larissa Giménez, Asunción.

 

FREDI CASCO (Asunción, 1967). Colectivas recientes: Sutil violento, Itaú Cultural, São Pau­lo, Chaco fantasma, Cisneros Fontanals Art Foundation, Miami, Talking with friends. Y Gallery, New York, 2007; El efecto Downey, Fundación Telefónica, Bs As; Persona, Galería Animal, Santiago de Chile, Another Product, Corner­house, Manchester, 2006; La realidad semejante. BAC! Arte Contemporáneo, Barcelona, 2003; Al sur del lugar, Photoespaña, Museo de América, Madrid, 2003. Bienales: Bienal de São Paulo-Valencia, 2007; Söders Internationella Konst Biennal (r), Estocolmo, 2006; Bienal del Mercosur, Porto Alegre, 2003 y 2005; I Biennial of Contemporary Art, Shumen, 2004. Individuales recientes: El retorno de los brujos. Vol. 1, Centro Cultural de la República, Asunción, 2006; La carne fluorescente, Galería Pancho Fierro, Lima, 2001 y Fábrica, Asunción, 2000. Distinciones: CIFO Grants Program 2007, Mi­ami; Premio Pedro Agüero, Asunción, 2002.

 

SARA HOOPER (Bs. As., 1956. Reside en Asunción desde 1978). Colectivas recientes: Art Internacional, Zürich; ArtDC, Washington, 2007; Centro de Arte Palacio Almudí, Murcia, 2006; Centro Cultural Borges, Bs. As., 2004. Individuales recientes: Galería Fernando Guerao, Murcia, 2006; Centro Cultural de la Ciudad, Asunción, 2005; Fábrica, Asunción, 2004. Distinciones: Premio Accésit Certamen Iberoamericano de Pintura Aerolíneas Argentinas, Bs. As, 2004.

 

CARLO SPATUZZA (Asunción, 1966). Colectivas recientes: Bienal del Mercosur, Porto Alegre, 1997 y 2003; Bienal La Habana, 1998; Bienal Internacional de Cuen­ca, 1996; Bienal São Paulo, 1996; Bienal de Ljubljana, 1991. Intervención urbana en Postdamer Platz, Berlín, 2002. Invitado por el Tamarind Institute, USA, 1998 y por el Salón Internacional Stampa, Madrid, 1999. Distinciones: Primer Premio Fuschia, Asunción, 2005; Villa de Madrid y Certamen de Jóvenes Creadores de América, Madrid, 1995. Fue director de arte de la película La hamaca paraguaya, 2006. Es director del taller de grabado del Centro de Estudios Brasileros.

 

ÁNGEL YEGROS (Asunción, 1943). Colectivas recientes: Fuschia, Asunción, 2006. Escultura contemporánea, Palacio Benigno López, 2004; Los Novísimos, Centro Cultural de la Ciudad, Asunción, 2004; II Encuentro Internacional de Escultura, Quintana Roo, México, 2003; Sitzen ist Zen, Kunstkanzlei, Viena, 2003; Bienal de São Paulo, 1967 y 1969; Bienal Interamericana de Córdoba, 1964. Individuales recientes: Réquiem, Centro Cultural de la Ciudad, Asunción, 2006; El ombligo del mundo II, Dédalo, Lima, 2006 y Espacio Cultural Pedro Páramo, Asunción, 2005; Inframundo, Museo de la Cultura Maya, Chetumal, México, 2003. Reconocimiento a la Trayectoria, Gente de Arte, Asunción, 2000; Reconocimiento al desar­rollo del arte en metal, CIME, Asunción, 1999.

 

MARITÉ ZALDÍVAR (Asunción, 1955). Colectivas recientes: Salón Fushia, Asunción, 2006; Yvaga yvy rape (Tránsito del paraíso en la tierra), Atyra, Paraguay, 2005; En las puertas del paraíso, IADB Cultural Center, Washington, 2005; Apyka, Centro Cultural de la República, Asunción, 2004. Bienales: Bienal del Mercosur, Porto Alegre, 1997 y 2001; Bienal de Arte Experimental, Mendoza, 1998; Bienal de Venecia, 1997, Bienal de São Paulo, 1994. Individuales recientes: Imágenes poéticas desde el bosque y Ñande retarä ka´aygua: Nuestros parientes de los bosques, los mbya guarani, Centro Cultural de la Ciudad, Asunción, 2007; Paraguay, del TEKOrei del TEKOtevë, Centro Cultural de la Ciudad, Asunción, 2001. Fue fundadora y directora de El Aleph, espacio cultural de debate. Distinciones: Primer Premio Escultura Salón Fuschia, Asunción, 2006.

 

 

 

 

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