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BERNARDO ARANDA


  EPISODIOS DE LA GUERRA DEL CHACO. TRAYECTORIA DEL R.I. 8 PIRIBEBUY - Por Coronel D.E.M. Don BERNARDO ARANDA


EPISODIOS DE LA GUERRA DEL CHACO. TRAYECTORIA DEL R.I. 8 PIRIBEBUY - Por Coronel D.E.M. Don BERNARDO ARANDA

EPISODIOS DE LA GUERRA DEL CHACO.

TRAYECTORIA DEL R.I. 8 “PIRIBEBUY”.

Por Coronel D.E.M. Don BERNARDO ARANDA.

 

Impreso en los Talleres de la Imprenta Militar

de la Dirección de Publicaciones de las FF.AA.

Asunción – Paraguay.

Julio 1986 (139 páginas)

 

 

GRAN CUARTEL GENERAL

Ayudantía General

Asunción. - Paraguay

ORDEN GENERAL Nº 9.

 

20 de Enero de 1983

VISTO: La obra intitulada "EPISODIOS DE LA GUERRA DEL CHACO BOREAL” -Trayectoria del R.I. 8 "Piribebuy"- de la cual es autor el Cnel. D.E.M. BERNARDO ARANDA, y;

CONSIDERANDO: Que la citada obra narra en forma cronológica, sencilla y clara, episodios en que participara en forma brillante la gloriosa Unidad, el R.I. 8 "Piribebuy", en el trienio de la Epopeya del Chaco.

Que por su contenido constituye un importante aporte a la bibliografía nacional sobre la historia de la Guerra del Chaco.

EL GENERAL DE EJÉRCITO Y COMANDANTE EN JEFE DE LAS FF.AA. DE LA NACION ORDENA:

1º-- Declárase dicho trabajo "OBRA ÚTIL", para los SS. OO. y AA. AA. de las FF.AA.

2º- La Dirección de Publicaciones de las FF.AA. queda encargada de la edición y distribución de los ejemplares para los miembros de las FF.AA.

3º- Comuníquese a quienes corresponda.

OFICIAL:                                                      Fdo.: ALFREDO STROESSNER

                              ALFREDO ZELAYA                 General de Ejército

                                      Cnel. DEM                        Cdte en Jefe de las

                                Ayudante General                FFAA. de la Nación


 

PRÓLOGO

"EPISODIOS DE LA GUERRA DEL CHACO BOREAL", es un esfuerzo intelectual digno de todo encomio que, se incorpora al género de la literatura militar, circunscripto, tras breves consideraciones generales, al área de la batalla de "Picuiba-Carandayty", cuyo desarrollo intercadente nos lleva a experimentar una escala de emociones que comienza en lo sublime y llega al borde de lo dramático, para luego, retornar a lo excelso.

El coronel D.E.M, (S.R.) Bernardo Aranda, autor de este obra que tengo el honor de prologar, es un dignísimo Jefe de nuestras Fuerzas Armadas. Su larga experiencia de guerra y mando, sus conocimientos profesionales adquiridos en los Centros de alto nivel castrense, y, los numerosos cargos y comisiones extraordinarias desempeñados dentro del marco profesional, respaldan suficientemente la historicidad de la obra comentada.

Aranda, pertenece a esa pléyade de Oficiales del Ejército surgida, de la renovada Escuela Militar de la década del 20 que, bajo la sabía orientación de encumbradas figuras militares como Schenone, Recalde ,Bray, y otros, supo imprimir la Institución madre, una filosofía de mayor autenticidad y    más acorde con el momento internacional que estábamos viviendo, Tan es así que, en ese periodo empieza la fluencia de una nueva y vigorosa corriente espiritual, que en lo civil, se desbordaba por las calles de Asunción, y en lo militar, llenaba los huecos de los fortines del Chaco. Evidentemente, que en ese, momento, la juventud de la patria asumió la responsabilidad insobornable de detener primero, luego expulsar, a los invasores del Chaco. Y, son productos de esta siembra, los episodios de Vanguardia, Pitiantuta y Boquerón,  las primeras rociadas de sangre antes del gran choque del 32 al 35.

El temario del libro, es por demás interesante; y además, poco conocido. Su autor empieza incursionando con manos firmes en los dominios de la historia continental en busca de antecedentes y bases con que afianzar nuestros legítimos derechos en torno al Chaco Boreal.

Luego, en capítulos siguientes, en perfecta ordenación cronológica nos presenta en un relato claro y sencillo la narración de los episodios sucesivos que conforman la batalla mencionada, en la que, la sorpresiva conquista de Picuiba con centenares de prisioneros en nuestro poder, fuera el acto inaugural del raid del II. Cuerpo de ejército.

La consiguiente explotación del éxito, sometida a severo juicio del autor, no fue otra cosa que, “quince días de penosa marca, de sacrificio cruel", sin agua, sin transporte y sin esperanza, hasta las cerranías inabordables de Carandayty.

Después vino lo inevitable, "la retirada" o talvez, mejor llamarlo -con un poco de indulgencia- "marcha retardatriz” ya que hubo abandono de materiales pesados y el estado de agotamiento de la tropa había alcanzado limites extremos; pera hay algo inconmovible pese a los embates de la adversidad, y es el soporte morad del ser humano, en este caso, del soldado paraguayo que no se entrega ni al enemigo, ni a la muerte, porque sabe que luchando se defiende, a la patria, al honor y a la vida.

A partir de este momento, la exposición nos lleva por un callejón sombrío y sin salida, en que se espera de un momento a otro el precipicio y la caída fatal. Tres cercos, tres bocas de lobo, tres abrazos mortales de un enemigo poderoso sobre la endeble estructura de una famélica columna en retroceso, no da mucho que pensar, para predecir la triste suerte que espera a esta ultima.

El autor, que es al mismo tiempo héroe de este trance cruel y despiadado, nos cuenta con fría crudeza los pormenores de la tragedia de estos cercos, especialmente del tercero y último que fue tremendo, angustiante, desgarrante.

Nos encontramos ahora en Yrendagué, donde la tropa, por fin, tenía agua y podía tornarse unos días de descanso; pero, la ilusión no tardó en derrumbarse, el enemigo impetuoso se abría de nuevo en dos brazos amenazando cerrarse como dos mandíbulas gigantes sobre la presa indefensa y totalmente agotada.

Aquí el autor se contrae a nivel de su batallón protagónico para contarnos “en vivo y en directo" el comportamiento de su pequeña unidad en la defensa frustrada de los pozos de Yrendagué. Y, como siempre, en los momentos de apremio, todo se complica y nada sale, salvo raras excepciones. "Mi batallón recibe orden -dice- de abandonar la línea y agruparse en el centro. En ese momento, mí tropa recibe un ataque. Busco a mi Comandante de Regimiento para explicarle y pedir anulación de la orden. No lo encuentro por ningún lado. No cumple la orden. Más tarde, le mandan una tropa de reemplazo, era una noche oscura, él se retira hacia el centro del fortín con la posible misión de contraataque; apenas ocupa su nuevo campamento, y su remplazante es barrrido por un ataque fulminante. El amigo irrumpe en el fortín, se apodera de los pozos, tenemos que retirarnos -dice Aranda-- pero no tenemos orden, ni comando, ni vecinos para apoyarnos. "'Ceso la guerra'`. Ante la impresión, de que todos se han ido, el batallón Aranda sondea en la noche oscura, buscando algún indicio del desplazamiento de nuestro “grueso'". Para suerte, se encuentra con algunos rezagados que informan la dirección de la huida, Allá se largo y menos mal que alcanzó a la columna.

Pero, con esto no está todo resuelto. El glorioso “Valois" había roto el cerco, y pasó él, pero él solo; el grueso, algo displicente demoró y perdió enlace con la punta, dando así tiempo al enemigo para que volviera a cerrar la brecha.

Había que buscar otra puerta de salida, la unidad encargada de hacerlo no se hace sentir, así pasara las horas, todos duermen, nadie sabe lo que se va a hacer, se piensa en lo peor, y se empieza a destruir materiales.

Por fin, alguien descubrió un, clarito (no cubierto) por donde todos se precipitara, incluso los 160 heridos no atendidos por sanitario alguno, salvo la aplicación de “vendas hechas de las camisas de los muertos". "Cets la guerre-" -repetimos-. Toda esa masa moribunda, entregada a los abulia y a la resignación de la muerte, apenas avisora una lumbre que advierte la puerta de salida, todos reviven, y marchan... y marchan --70 kilómetros más, durante 48 horas seguidas- hasta reunirse con otras unidades amigas, fuera del cerco.

No obstante, esta cruel y agotadora contramarcha de nuestro II.C.E., ya lo teníamos de nuevo, encima, al poderoso y tenaz Cuerpo de Caballería enemiga para continuar la presión. Pero aquí, alguien dijo basta, y empezamos de nuevo, pero en sentido contrario. Era el principio del fin -para las tropas bolivianas-. Es otro capítulo.

 

 

 

ÍNDICE

PROLOGO

INTRODUCCION

LIGERAS REFLEXIONES SOBRE LA GUERRA DEL CHACO EN SUS ORIGENES Y DESENVOLVIMIENTO

EL TEATRO DE OPERACIONES

CONSIDERACIONES GENERALES

BATALLA EN EL SECTOR PICUIBA-CARANDAYTY   

1. Unidades que intervinieron inicialmente. Su organización; marcha de aproximación al punto de partida: Lafaye

2. Combate de Picuiba: Preparativos ante de la partida; Escasez de agua. Descripción de la maniobra sobre Picuiba. Captura de Picuiba y sus ocupantes. Resistencia sobre el trayecto a Carandayty. Dificultades en el abastecimiento de todo orden. Frente a Carandayty. Resistencia enemiga en las montañas. Estado de nuestras tropas. Ningún apoyo de retaguardia

3. Contramaniobra enemiga. Situación general, cerco enemigo, estado de nuestras tropas. Intento de ruptura. Desprendimiento y salida de nuestras tropas del cerco. Llegaron refuerzos. El enemigo cree haber copado a la VI División y hace publicanes en La Paz dando por prisioneros a todos los Jefes y Oficiales. Chasco

4.Se organiza nuevo frente defensivo en Algodonal. Nuevo Comandante de la División. Otro sistema en la organización de la defensa. Presión del enemigo y ataque envolvente del mismo. Disposíciones tomadas para salir del cerco: asaltos, rupturas, salida del cerco; nuevos choques con otra columna enemiga sobre el camino a retaguardia. Toma de contacto, desprendimiento por un pique y salida a retaguardia. Llegan refuerzos. Combates retardatrices hasta Yrendagué

5. Organización de la resistencia en Yrendagué. Dispositivo en reducto. Misión: hacerse acorralar para luego contraatacar. Maniobra enemiga. Actuación del I.B. del R.I. 8 Desprendimiento y salida bajo el fuego. Llegada al camino Pícuiba-Mister Long. Se organiza nuevamente la defensa, en Lafaye

6. Se organiza una nueva maniobra ofensiva a fin de detener al enemigo. Noticias de otros frentes. La batalla de El Carmen en plena ejecución. Necesidad de resistir para cooperar con dicha acción. La maniobra sobre Yrendagué: su preparación y dispositivo inicial. Descripción de la maniobra. Gran victoria de nuestras armas. Desastre enemigo. La VI División marcha hasta Yrendagué por el camino. Toma de contacto con la 8a. División. Detalles de todo el proceso. Doce mil bolivianos muertos de sed. Brillante actuación de la 8a. División

CONSIDERACIONES FINALES

1. Factor Psicológico

2. Avión boliviano derribado

3. El cese de fuego

4. El Tratado de Paz

5. Un episodio importante

6. Una experiencia       

7. Discurso del Presidente Lincoln

TESTIMONIO DE ALTOS JEFES MILITARES DE BOLIVIA. Y ESCRITOS DEL PRESIDENTE SALAMANCA (Del Diarío Los Tiempos de Cochabamba,

ANEXO

a) Plegaria a la Virgen de Caacupé

b) Fotos de los actos protocolares de la firma del Tratado de Paz en Buenos Aires c) Fotos de la Guerra    del Chaco

d ) Croquis

 

 

 

 

 

 

EL CARMEN

Como se sabe, la oportuna realización de la maniobra de El Carmen que culminara en la gran victoria del mismo nombre, trajo como consecuencia, la descompresión y total liberación de muestro II.C.E. que en su penosa retirada había alcanzado La Faye. Quizás, el certero golpe de El Carmen no haya sido suficiente para convencerlo al infatuado Toro para envainar su espada, y fue necesario, otro más, el de Garay en Yrendagué (8-XII-34) que fue el mazazo final que determinó el descalabro total del Cuerpo de Caballería enemiga.

Por otra parte, el cauteloso proceso de reacción acusada por nuestro muy castigado Segundo Cuerpo, del cual nos habla con singular paciencia nuestro dilecto Autor, constituye un capítulo semí ignorado (al menos para este prolonguísta), sobre todo, el punto aquel, en que se hace una consulta, popular, una especie de encuesta (incluida la tropa) procedimiento algo novedoso que entendemos no llega a sustituir el concepto “ordenar" por "consultar". Nos dice el relator: "El estado de agotamiento de nuestras tropas era de tal gravedad que se aconsejó casi por unanimidad la conveniencia de consultar a cada uno de los soldados sobre su estado de ánimo..."

 

EL DESBANDE ENEMIGO

Como resultado lógico de la doble paliza en El Carmen e Yrendagué, viene el relajamiento -primero, y el desbande después- del Cuerpo de Caballería de Toro, cuyo rápido proceso de descomposición. nos pinta el autor con trazos patéticos.

El autor nos lleva instintivamente a su teatro de operaciones para contar que aquel 8 de diciembre al amanecer, escucharon una tremenda explosión hacia Yrendagué; como no había comunicación con las tropas de Garay (salvo esporádicas radiales) supusieron que era artillería en contra de los nuestros ya que estos no llevaban cañones. Para el enemigo fue el trágico signo de "pilas en la retaguardia", el impacto del desmoronamiento. “De pronto, el enemigo de nuestro frente empezó a ceder -dice la nota-... Los bolivianos se retiraban abandonando todo, parques, camiones, municiones, de. . . . grupos de soldados bolivianos agotados ... sedientos ... moribundos". Era la cara de la derrota. Los que podían caminar seguían tambaleantes sobre la candente arena de aquella fatídica picada a "27 de Noviembre". Los que se consideraban salvados de la hecatombe, no tardaron en "caer rendidos y agotados" -sigue diciendo- tirados a un costado del camino o debajo de los raquíticos arbustos, "pidiendo al cielo con las manos juntas un poco de  “agüita”. Según testificaron algunos sobrevivientes, varios graduados se escaparon en camiones -al sentir la tragedia en la espalda-que no tardaron en patinar por el espeso arenal y la sobrecarga en exceso, por soldados que en la desesperación subían en los vehículos "estos eran muertos a tiros de pistola para que el vehículo "pudiera continuar", dice.

De esta forma, el Segundo Cuerpo de Ejército volvió a agruparse sobre el campo de Yrendagué, lugar sagrado, cuyo nombre simboliza tres cosas: SUDOR, SANGRE y GLORIA.

Por último, en nombre de los lectores agradecidos felicitamos al coronel Bernardo Aranda por su hermoso trabajo que mucho contribuirá para deleite y para mayor conocimiento de nuestra historia patria.

Le deseamos éxito.

Coronel (S.R.) HERIBERTO FLORENTIN


 

INTRODUCCIÓN

En los considerandos de los estatutos de la Asociación de Ex-Combatientes de la Guerra del Chaco residentes en la Argentina se establece: "fue conviene aprovechar la sobrevivencia de los principales actores de la Guerra del Chaco para fomentar el estudio y la interpretación de la historia de esa guerra y que debe estimularse el estudio sereno, documentado y fidedigno de la historia integral, de la Guerra del Chaco, en su origen, en su desarrollo y en sus consecuencias” y se agrega: "Patrocinar conferencias y otros actos culturales, en que se desarrollen temas referentes a la historia general del Paraguay, porque el servicio de la historia conduce a la verdad".

Por ello, consideramos necesario divulgar los problemas que preocupan y son del resorte de la "ASOCIACION DE EXCOMBATIENTES DE LA GUERRA DEL CHACO", en un arqueo de sus valores recordatorios, que es deber de nuestra Asociación, y cuya bandera no debemos arriarla, hasta que haya quedado firme en el fallo inapelable de la historia, todo ese enorme esfuerzo que en aras de la defensa de la patria, en una coexistencia fraternal y solidaría del pueblo y fuerzas armadas, realizaron, los que por ella se sacrificaron y por ella murieron en los campos de batalla; recordarlos, es un deber y honrarlos una necesidad. Para ellos, el homenaje de nuestros recuerdos.

Esto hemos dicho es la sede de la ASOCIACION DE EXCOMBATIENTES DE LA GUERRA DEL CHACO residentes en Buenos Aires en ocasión de exponer el tema que se desarrolla en este libro, 8-XII-1960

EL AUTOR


 

LIGERAS REFLEXIONES SOBRE LA GUERRA DEL CHACO EN SUS ORÍGENES Y DESENVOLVIMIENTO

La guerra desatada contra el Paraguay por Bolivia, tiene hondas raíces en la historia, las que no pretendo reseñar, por cuanto ese no es mi propósito, sólo recordar que, desde 1879, época en que estallo entre Chile y Bolivia una guerra desastrosa que costé a esta última en 1882, la pérdida de su litoral en Antofagasta, perdiendo a Cobija, o La Mar, único puerto marítimo por donde establecía, su comercio con el mundo. Estos hechos se hallan consignados hasta en los textos más elementales de los colegios y no es mi objetivo hacer de ellos un examen exhaustivo, sino simplemente, tomarlos como antecedentes, como un principio de causalidad imputable a Bolivia, que impida por la fuerza de una circunstancia que la reducía a una mediterraneidad asfixiante, no halló otro expediente para conseguir una salida al mar, hacia el Atlántico, que el camino del río Paraguay y sus afluentes, siguiendo la ley de Stendal “ el lugar de mayor atracción y menor resistencia", que apelando a la invocación de los presuntos títulos sobre la región del Chaco Boreal, reclamando derechos que nunca tuvo sobre dicho territorio, buscando puntos vulnerables a la estructura jurídica de nuestros títulos y desatando una larga y artera controversia cuyos enunciados escenciales expondré con la brevedad u exige, este paréntesis intercalado en. Mi exposición, en apretada síntesis y porque tienen un valor ilustrativo que estimo necesario; puesto que es un eslabón importante de la cadena en la relación conceptual del temario y su enunciado constituye parte de esa unidad contextual,  tal es mi pensamiento.

Actas, protocolos, statu-quos- tratados, etc, que fueron esgrimidos en el largo y accidentado proceso de nuestro pleito, que creo oportuno hacer de el, una, aunque sea breve recapitulación, que cabe dentro de esta exposición y para el que uno de los mas ilustrados hombres de nuestra tierra, que se han preocupado de su estudio, me ha facilitado los elementos de juicio, el internacionalista Doctor Higinio Arbo, En la conferencia pronunciada bajo los auspicios de la Junta de Historia Nacional de Montevideo en 1931, siendo, entonces Ministro del Paraguay y que intitula "La Cuestión del Chaco Boreal”, estudia el origen y estado en aquel entonces, del litigio y que, yo creo siempre que se trate del tema "Chaco"; debe ser mencionado y difundido para que quede grabada en la memoria de nuestro pueblo, como la anagnósis de nuestros indiscutibles e inalienables derechos y como justificación  de todos los esfuerzos realizados para darle una solución amistosa al "diferendum" en el campo de la diplomacia, y evitar la hora trágica que nos costó vivir cuando el problema tuvo su epílogo en el terreno de la fuerza, que nunca lo quisimos y que ni siquiera lo comprendimos.

Paso por alto los títulos que el Paraguay en su alegato sobre sus derechos proclamó en todos los tonos, para limitarse exclusivamente a las negociaciones que comenzaron en 1879, suscritas por el Ministro de Relaciones Exteriores del Paraguay, Juan José Segundo Decoud. ante el plenípotericíarío Antonio Quijano Delgado, de Bolivia, y en las, que establecía, que el Paraguay "renuncia a favor de Bolivia el derecho al territorio comprendido entre el paralelo 22 y Bahía Negra”, pacto que la. Convención Nacional Boliviana no tomo en consideración sino después de que el congreso boliviano aprobara el Tratado Decoud-Quijano, más tarde en noviembre de 1879.

La segunda tentativa fue acometida en 1886 entre el plenipotenciario boliviano Isaac Tamaño y el Ministro de Relaciones del Paraguay Doctor Benjamín Aceval; después de algunos meses de conferencia, se concluyo el 16 de febrero de 1887 un Tratado que sufrió las consecuencias de un incidente diplomático-militar, siendo aprobado nueve meses después de vencido el plazo para el canje en Asunción dentro de los doce meses, por lo que se consideró caduco.

Fracasado el segundo, por las circunstancias apuntadas, Bolivia encomendó la reapertura de las negociaciones al Doctor Mariano Baptista, pero como éste tenía que ausentarse, le sustituyó el Doctor Telmo Ichazo. Se establecía que este Tratado debía conservarse en reserva mientras se pronunciaran los poderes públicos que poseían la atribución primitiva de examinarlo y juzgarlo y que oportunamente sería sometido a consideración de las Cámaras Legislativas, La anunciada oportunidad tardó en llegar, mejor dicho no llegó nunca.

Y así llega al último ajuste de límites, el cuarto, en el año 1907, conocido por Soler-Pinilla, que por sugerencia del Ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina, Doctor Estanislao Zeballos, se reunieron en Buenos Aires, el Señor Adolfo Soler en representación del Paraguay y el Doctor Claudio Pinilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, suscribiendo el Tratado del 12 de enero de1907, que establecía en su artículo primero: "Someter la cuestión de límites pendiente al fallo arbitral del Presidente de la República Argentina". Este Tratado fue ratificado por el Congreso Paraguayo dentro del término de cuatro meses; también fue aprobado por el Poder Ejecutivo de Bolivia, pero el Congreso no lo ratificó. En el articulo cuarto de dicho Protocolo se establecía que "mientras se lleve a cabo el arreglo directo o se pronuncie el fallo arbitral, seguiría en vigencia el "Statuquo" estipulado en el acuerdo del 12 de enero de 1907 (es decir, del Tratado Soler-Pinilla), declarando ambas partes no haber modificado sus respectivas posiciones desde aquella fecha". Y por el protocolo posterior del 19 de julio de 1915, se establece la continuación del "Statu-quo”, en lo que respecta a las posesiones.

Y entonces, ¿cuál era el estado de la cuestión?. Según los acuerdos vigentes y el “Statu-quo" territorial de 1907, Bolivia no debía pasar al oriente del meridiano 62º de Greenwich, ni al sur del río Negro u Otuquis. Sin embargo, a pesar de los protocolos suscritos y de las seguridades dadas al Gobierno Paraguayo por la Cancillería de La Paz en varias notas, Bolivia había avanzado con sus posiciones hasta llegar a las orillas del Pilcomayo, meridiano 60º de Greenwich, mientras nosotros andábamos ocupados en la ingrata tarea de matarnos en las guerras civiles. Y había avanzado también al sur del río Negro, como lo prueba el tristemente célebre Fortín Vanguardia.

Y lo más grave e inexplicable, dentro del derecho y de la buena fe internacional, es que el territorio en que había avanzado Bolivia era precisamente aquel que fue reconocido genuinamente paraguayo por el fallo arbitral del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Mr. Hayes en 1878, dictado en el pleito sobre el mismo territorio con la República Argentina.

Todos estos antecedentes evocados así fragmentariamente y cuyos detalles no me toca a mí exponerlos en este breve comentario, probaban que el Paraguay ejercía soberanía sobre el Chaco, con un derecho tan antiguo como su propia vida. Su título y su posición nacieron juntos y juntos siguieron sin solución de continuidad en el trabajoso proceso de su formación histórica.

Esta incruenta lucha librada en el terreno de las Cancillerías, sin que nuestro contendor pudiera sacar ventajas, puesto que las posturas ideológicas tan dispares, aún apelan do a los más burdos expedientes y por los deleznables argumentos de la diplomacia boliviana, forzosamente debían terminar en el terreno de las armas, que era la negación misma del derecho y cuya recordación renueva en mí, un poro de esa emoción que hemos sentido todos, el pueblo paraguayo y los valientes camaradas, que vibraron de indignación y de coraje, haciendo honor a su tradición, cuando sonaron los clarines llamando a Asamblea, que no eran, por cierto, los "Claros clarines de Francia" de la "Marcha triunfal" de Rubén Darío, sino esos otros sonaron frente a Bruselas, en 1914, cuando la invasión teutona, violando el Tratado firmado en Londres en 1831 y que manchó el mapa de Europa con un enorme coágulo de sangre y puso en la tranquilidad., casi diré, monástica, de nuestro pueblo, una tremenda e inusitada sensación de alarma y tristeza.


 

EL TEATRO DE OPERACIONES

EL CHACO BOREAL PARAGUAYO

Chaco significa lodo, tierra llena de lodo, arcilla. El Chaco Paraguayo, por lo general es así; en parte, como en la zona del Fortín Picuiba, hoy Nuestra Señora de la Asunción, es arenoso igual que los desiertos. La vegetación es, casi siempre frondosa, los montes son altos y tupidos, para abrirse paso es necesario hacerlo con un machete, generalmente lo hace el hombre que va en la punta y el resto lo va mejorando a medida que se continúa la marcha. Después de haber transitado por dichos piques una cantidad importante de tropas, se va formando la verdadera senda que permite un tráfico más fácil de hombres y materiales de toda índole de primera urgencia como proyectiles, tachos de agua, línea telefónica, todos ellos muy indispensable para el éxito de las operaciones. En ciertas regiones se encuentran árboles chatos, sin hojas, retorcidos, llamados comúnmente “guaimí pire” (piel de vieja), por tener su corteza rugosa

;aquí los montes son muy ralos y generalmente se encuentran los famosos cañadones chaqueños que, a veces, son bastante extensos. Los ríos y riachos son muy raros en esta región, y sólo se encuentran de tanto en tanto lagunas y charcos de agua estancada que salvan momentáneamente la situación, en caso de maniobras o reconocimientos a larga distancia, aunque muchas veces las aguas de estos charcos vienen bastante feas, corruptas y llenas de insectos lo mismo son consumidas cuando se carece de otra solución, sólo hay que filtrarlas con un trapo o con la misma yerba del "tereré" -mate frío-, que es la bebida favorita de los combatientes. En épocas de lluvia los caminos se vuelven intransitables, sobre todo en las zonas arcillosas, paralizándose el servicio de abastecimiento por medio de los vehículos automotores. En estas circunstancias las tropas se llenan de agua, pero se atrasan los abastecimientos en víveres, amunicionamiento y otras necesidades; por lo tanto hay que consumir la "ración de hierro" si las previsiones pertinentes han sido tomadas, de lo contrario, hay que "apretar el cinturón". En época de sequía los charcos y las lagunas se secan y por lo tanto el precioso líquido hay que transportarlo a largas distancias, a retaguardia. Se lo transporta en camiones y en tambores para agua de todo tamaño, que son los que se usan también para el gasoil o la nafta. Nuestro servicio era deficiente por la escasez de vehículos de transporte y con tal motivo el agua era racionada a un jarrito y hasta a medio jarrito por persona. Por supuesto que en épocas de calor tal provisión resultaba insuficiente y por consiguiente se presentaban los problemas inherentes al caso: debilitamiento del combatiente, descalcificación, anulado para la acción, etc., etc. Los pozos que se cavan para buscar agua son generalmente salobres en el Chaco y no siempre hay tiempo para cavar pozos en una guerra de movimiento constante. El soldado tiene que estar permanentemente provisto de por lo menos dos caramagnolas de agua y de su buena administración depende su propia supervivencia y el éxito de las operaciones. Estando las tropas en maniobra suele construirse, a medida que avanzan, una picada de emergencia a fin de hacerles llegar hasta cierta distancia de la línea de fuego los aprovisionamientos de agua, víveres y municiones, o sea el servicio de retaguardia o logística. Esto ocurre cuando los movimientos de tropas ya no son ningún secreto para el enemigo por haberlos localizado por medio de la aviación de reconocimiento; pero mientras se conserva dicho secreto durante la marcha por los piques en los movimientos a larga distancia a retaguardia del enemigo, no hay picada ni abastecimiento normal hasta llegar al objetivo, salvo todo lo que se transporte "a la uña" o de hombro a hombro.

Los animales venenosos y los insectos. En el Chaco abundan las víboras venenosas, las arañas, los alacranes, las lagartijas, las hormigas, el "mbariguí", el polvorín, el tábano, los mosquitos, los murciélagos que chupan la sangre al menor descuido, en muchos casos los soldados han tenido que ser evacuados a retaguardia a consecuencia de encontrarse totalmente anémicos por culpa de dichos chupasangres. Cada uno debe ir provisto de un mosquitero de lienzo contra los citados enemigos del hombre y los servicios sanitarios deben tener cerca de la línea de combate los medios indispensables para solucionar los casos de emergencia: inyecciones antiofidicas para ser aplicadas oportunamente en caso de picadura de víbora venenosa, etc.

El paludismo o malaria, como se dice vulgarmente, es la enfermedad característica de ciertas zonas del sector norte y oeste del Chaco, cerca de las poblaciones de la frontera boliviana y es transmitida por unos mosquitos muy especiales que se caracterizan por sus patas peludas y blancas que los soldados llaman mosquitos con polainas, son los anópheles.

Existen también animales salvajes como el tigre, el leopardo, el león, el zorro colorado, el gato montés, el chancho montés. Otros como el venado, el guanaco que sirven para el consumo.

Todas las personas que participaron en la Guerra del Chaco conocen todo lo que hemos expresado respecto a las características del teatro de operaciones. Por lo tanto, lo que hemos relatado es muy posible que pueda interesar a la gente más joven que no tuvo la oportunidad de conocer esa experiencia.

 

EL CHACO Y SUS DIVISIONES SEGUN UN TRABAJO SOBRE LA GUERRA DEL CHACO PUBLICADO POR EL MAYOR EDMUNDO H. CIVATI BERNASCONI DE LA REVISTA DE LA ESCUELA SUPERIOR DE GUERRA ARGENTINA EN SETIEMBRE/OCTUBRE DE 1944, Nºs. 235 - 236.

 

"El Chaco se divide en tres partes: el Boreal, el Central y Austral. El primero es el comprendido desde el límite norte hasta el río Pilcomayo. El segundo se encuentra entre los ríos Pilcomayo y Bermejo; y el Austral, al sur de este último río. El Chaco Central y el Austral están, pues, en territorio argentino. El Chaco Boreal está en territorio paraguayo. Como la guerra paraguayo-boliviana se ha desarrollado en el Chaco Boreal, a continuación se citarán, brevemente, las características de este último, aunque debe decirse que, en general las tres divisiones de esta formación fitogeográfica, son bastante semejantes".

"CHACO BOREAL: Es una región completamente llana, de terrenos bajos y anegadizos en época de lluvias, A lo largo del río Paraguay hay selvas casi impenetrables. El río en sus periodos de creciente se desborda y forma numerosos bañados. Hacia el noroeste el terreno se eleva algo más, pero siempre conservando la vegetación característica del "Chaco". Desde las estribaciones orientales de los Andes hasta el río Paraguay, los vientos que predominan son los del norte y sur; los primeros son secos y ardientes y soplan en tiempo bueno y cielo despejado. Los segundos, son húmedos y frescos. En la zona del norte del Chaco Boreal la vegetación es escasa o más pobre que la del sur, debido a que cae poca agua. Los lugares habitados del Chaco Boreal donde se han desarrollado las operaciones están formados por pequeñísimas localidades de unas cuantas casas, exceptuando Villa Montes, que durante la guerra y poco a poco se transformó en una población muy importante y, además, en un verdadero campo atrincherado. Los habítantes de la zona del Chaco pertenecen, en su mayoría, a la raza indígena. En la región de Ivo-Cuevo y proximidades del río Parapití, residen algunos indios de la tribu de los "Chiriguanos" cuyos componentes reciben educación cultural y espiritual de misioneros franciscanos que viven en un ambiente ingrato. También habitan el Chaco (la zona más próxima al Paraguay), los Mennonitas, activos colonizadores que han transformado partes de esas regiones boscosas en centros agrícolas y granjas que rinden excelentes resultados Otras tribus indígenas que habitan la selva y que poco a poco se van extinguiendo son: los Chamacocos cerca de Puerto Pacheco; los Matacos, Chorotis cerca del río Paraguay. Los Lenguas y los Tobas llamados también Machunis y otros residen más al oeste y sur. Las condiciones de vida del Chaco son muy precarias. A la escasez de recursos, debido a la carencia de centros poblados, se agrega el clima de temperatura, muy fuerte en verano (entre 37 y 47 grados), VD11 grandes transiciones. Los caminos entre el río Paraguay y el río Parapití, son escasos y malos. Desde los lugares poblados sobre el primer curso de agua hacia el segundo, uniendo todos los fortines, una serie de sendas o picadas, denominadas caminos. A su vez tales caminos se cruzan transversalmente, formando como puede verse en los mapas, una red de sendas que pone en comunicación los distintos fortines. Estos campos serán en general malos al estallar las operaciones y las épocas de lluvias los volvían intransitables (mas adelante se verá que, a pesar de todo, debido a la firme voluntad del hombre y su trabajo, los caminos fueron vencidos por el camión)".


 

CONSIDERACIONES GENERALES

Ya han pasado algunos decenios desde la terminación de la Guerra del Chaco. Cronológicamente empieza a estar lejana e históricamente ya aproximándose, porque se van conociendo los pormenores de esa epopeya. Escritos, libros y conferencias, van dando a conocer detalles que han de incrementar su historia. La guerra de los cien años, la de Secesión de los Estados Unidos en 1860 que duro 4 años; la Gran Guerra del 70 y muchos otras recién han sido bien conocidas muchos años después. Fue necesario que las pasiones se aquietaran, para que la posteridad, la única que juzga, pudiera escribirla depurada de sus vicios de información o caprichosas interpretaciones casi siempre interesadas, inconexas o abstractas.

Ya han aparecido muchos elementos de juicio sobre los antecedentes de la Guerra del Chaco y muchos también de las acciones libradas, de sus prolegómenos y relatos mas o menos exhaustivos de hechos, algunos aislados por falta de relaciones entre si. Pero a medida que se multipliquen los datos y la contribución que cada uno de los que actuaron se vaya hilando, ha de tejerse con ellos la trama que constituya su historia.

Y es realmente este propósito el que se persigue, al contribuir cada uno con lo que vio como actor o espectador imparcial, desde el libro o la tribuna y con los que, en definitiva se ha de ilustrar el criterio de los encargados de legar a la posteridad la realidad de los hechos que diversificados, todavía flotan en el ambiente histórico.

Pláceme citar en este momento los trabajos publicados: el del Doctor Vicente Rivarola con su obra nutrida de antecedentes y documentos y en la que se expone con lujo de detalles, todo ese complicado, aunque poco conocido todavía, desarrollo de su gestión al frente de la Embajada Paraguaya en Buenos Aires. Las memorias del Mariscal Estigarribia, publicadas por el Doctor Pablo Max Insfrán; el libro del Coronel Carlos Fernández en cuyos tomos se expide con la innegable autoridad que le otorga el elevado rango desde el que le cupo actuar; el libro del General Juan B. Ayala, ex Jefe del Estado Mayor General y ex Comandante de Cuerpo de Ejército; los trabajos del Coronel Florentín sobre Boquerón y Stronges, meritorio soldado de primera línea, testigo ocular y actor de cien combates gloriosos; la conferencia pronunciada por el Coronel Alfredo Ramos, en Casa Paraguaya en el año 1960, en la que nos dio a conocer una de las acciones de más trascendencia en la guerra, cual fue la batalla de Ibybobo; la conferencia del Coronel Chávez del Valle en el mes de noviembre de 1962 sobre la brillante victoria de El Carmen, y muchos otros trabajos que en forma fraccionada, han ido apareciendo sucesivamente y que servirán para que como haces de luz, iluminen a través de los cendales todavía nebulosos la historia de una epopeya no igualada aún en los anales de las contiendas guerreras en tierras de América.

Debo también, ante todo, confesar, que esta charla, no puede ser considerada como ninguno de los trabajos citados, porque es apenas un relato de ciertos episodios en los que trato de describir el sucinto panorama del terreno en que se desarrollaron las acciones que culminaron con la Gran Victoria de Irendagué y en la que me tocó actuar como Comandante de un Batallón del R.I. 8 Píríbebuy de la Sexta División del II C.E,

Tampoco pretendo con esta charla, montar cátedra de retoricismo en una exposición que no se presta para, tales escarceos, Dios nos libre de la oratoria cuando se trata de abordar temas de guerra, mi condición de militar, que si bien no está reñida con las formas castizas de expresión o más a menos elegantes, no me permite incursionar en el campo infinitamente armonioso del bien decir, por lo que expondré mis ideas con la simplicidad con que he realizado mi docencia por algunos años en la Escuela Militar de Asunción y para ceñirme a la consigna de Baltazas Gracián en "lo bueno sí breye, dos veces bueno, lo malo sí breve, también no tan malo", siendo posible que en la segunda premisa se halle comprendida esta disertación.

Por eso me valdré de los esquemas, sin los retoques que le hubieran dado un colorido local, con toda la gama de sus matices, canalizándolos por su conducto natural y relatando algunos episodios, unos pintorescos, otros que tocan a nuestra sensibilidad y que se han ido sucediendo en ese largo peregrinaje por tierras chaqueñas, muchas de las cuales fueron consignadas por un cronista de "La Razón", Don Manuel María Oliver en relatos unas veces humorísticos, otros patéticos, y en los que palpitaban toda entera el alma del soldado paraguayo, hecho de romanticismo y epicidad, como que fue heroico y trágico. "Lo que heredaste de tus padres, conquístalo para poseerlo" escribía Goethe; crónicas que cuando llegaban a nosotros en las inhóspitas tierras chaqueñas nos llenaban de emoción.

No puedo negar que en éste, como en otros episodios el azar ha jugado, en ciertas oportunidades, un papel decisivo en el éxito de la empresa; negar esto es ir contra la realidad. Empresas arriesgadas en que la autodeterminación inspirada en el conocimiento del terreno y de los valores puestos en juego por las fuerzas antagónicas, nos han llevado al triunfo, merced a acciones de fuertes relieves de audacia e improvisación, sin desplantes, ni vanos alardes de coraje, sino con la sensible y permeable psicología del soldado guaraní, embuído de la razón y del patriotismo que obligaba sus esfuerzos, siempre en una verdadera atmósfera de armoniosa camaradería.

Y las autoridades nacionales, con un acierto que fue inspiración y determinismo, esa teoría filosófica que es voluntad divina que rigen los actos humanos, obedeciendo a motivos irresistibles, puso en manos de una extraordinaria fuerza, que la adivinaba dotada de condiciones estratégicas indiscutibles, pero que había entonces no se había revelado como tal, sino circunstancialmente en acciones como una de tantas que se realizaban en los albores de la contienda, puso, repito, la responsabilidad enorme de conducirla por los senderos que la suerte le depararía.

Y aquí, séame permitido rendirle un homenaje de humilde soldado a sus órdenes al Mariscal José Félix Estigarribia, cuyo advenimiento tuvo contornos providenciales. "Era una mañana, luminosa, el sol como una inmensa pupila absorta se habría arrimado a las desiertas y ardientes campiñas chaqueñas -sigo parodiando a un orador argentino- y que héroes anónimos habían de regarla después con su sangre". Eran los días de la iniciación de la guerra, el Fortín Pitiantuta, hoy Carlos Antonio López, había sido atacado por el invasor y ello requería la reparación del ultraje. Pocos días antes, un grave problema de Comando surgió en la Guarnición del Chaco; por motivos de índole castrense, se produjo un impasse entre las autoridades militares y civiles de Asunción y el Tte. Cnel. Estigarribia, Comandante de la División con asiento en Puerto Casado. Preocupadas las autoridades con tan inesperada situación, el Ministro de Guerra, un civil, el Dr. Luis Escobar se entrevistó con el Jefe de la misión militar argentina en Asunción, el Cnel. Abrahán Schulizer, Director de la Escuela Superior de Guerra, a quien le solicitó que pusiera a su disposición un oficial alumno de dicho instituto superior, que reuniera cualidades sobresalientes y capaz de cumplir una delicada misión ante el Tte. Cnel. Estigarribia. Fue designado a tal efecto, el Capitán Ramón Avalos Sánchez, conocido por su capacidad y espíritu militar.

La misión que le fue confiada al nombrado Capitán se puede traducir en lo siguiente: en un avión de la fuerza aérea trasladarse hasta Puerto Casado, apersonarse ante el Tte. Cnel. Estigarribia y manifestarle que en vista de la situación creada, que podría acarrear serios problemas a la nación en momentos tan difíciles, el Gobierno Nacional, le ofrecía su total apoyo y colaboración y su entero consentimiento para, que siguiera al frente de la unidad, tomando la responsabilidad de la conducción militar.

La misión cumplida por el Capitán Avalos Sánchez según lo relatado por él mismo a su regreso del Chaco, se puede resumir en los siguientes términos: según me lo ha expresado el General De la Vega del ejército argentino que fuera testigo de dichas manifestaciones ya que en aquella oportunidad era profesor de la Escuela Superior de Guerra del Paraguay. Dice el Capitán Avalos Sánchez: "me embarqué en uno de nuestros viejos aviones con una autonomía de vuelo tan limitada que sólo alcanzaría hasta Puerto Casado, donde debía de abastecerme de combustible para el regreso. Sobrevolé Puerto Casado e hice las señales pidiendo aterrizaje en aquella pista; me contestaron que no se autorizaba ningún aterrizaje y que debía regresar; di las explicaciones del caso, la falta de combustible, pero tampoco tuve respuesta favorable; en vista de tal situación tuve que ordenar al piloto que aterrizara bajo mi responsabilidad; así se hizo y cual no sería mi sorpresa cuando al abrir la portezuela del avión me encuentro con un pelotón de fusileros que me apuntaban y me ordenaban regresar; tomé una decisión drástica e irremediable, pedí al oficial que comandaba las tropas que me condujera en presencia del Tte. Cnel. Estigarribia por traer una misión muy importante en donde se jugaba, la suerte de la patria, y que si tuviera que ser fusilado por tal motivo yo aceptaba la responsabilidad. Felizmente, para bien de todos fui conducido ante el jefe, quien después de escuchar atentamente mi exposición, cruzándose los dedos en un gesto característico, el Tte. Cnel. Estigarribia me contestó: "Está bien, vaya y diga que cumpliré las órdenes".

Así termina en apretada síntesis este importante episodio y comentando el caso podríamos imaginar que si el impasse no se hubiera arreglado favorablemente, podría haber cambiado quizás la suerte de la guerra y el porvenir de la patria. Cabe aquí reconocerle al Mariscal Estígarribia sus extraordinarias virtudes como conductor del Ejército Paraguayo, unas veces disponiendo comisiones en las que era fácil advertir un profundo pensamiento directivo, ordenando incursiones por lugares que aún eran para nosotros serios interrogantes, en los que la "corazonada" debía jugar su mejor carta, y donde esa autodeterminación a que he hecho referencia, de jefes ofíciales y tropas, fue sin duda alguna, el mejor aliado para afrontar con éxito empresas de esta envergadura, casi todas las veces en que fueron llevadas a cabo, siendo las mejores reservas con que contaba nuestro ejército cuadros de unidad de intuición, y sobre todo, animados de un espíritu de lucha con derroche de audacia y de bravura.

Gracias a la conferencia del Cnel. Chávez del Valle sabemos que la batalla de El Carmen se desarrolló más o menos en la segunda semana de noviembre de 1934, el 16 fue el día de la victoria en ese lugar; luego, inmediatamente vienen los preparativos para las acciones de Irendagué. Pero antes de exponer el tema nos vemos en la necesidad de explicar cómo se desarrollaron los acontecimientos en el sector del II. C.E. unos meses antes de la batalla de El Carmen; luego diremos lo que sucedió en dicho II.C.E. durante la batalla de El Carmen y al final la batalla de Irendagué, realizada después de El Carmen.

Para colocarnos en el ambiente vamos a leer un capítulo de las memorias del Mariscal Estigarribia.

Dice así: Picuiba - La marcha hacia Carandayty.

"Con nuestra derrota del 1º de mayo, un nuevo problema se presentó. Desde el mes de mayo se observaba que el enemigo desplegaba mucha actividad en la región sud-este de Ingavi, nuestros aviadores observaron que en el Fortín Florida los bolivianos habían construido grandes galpones y preparaban pistas de aterrizaje al mismo tiempo que abrían nuevos caminos. Nuestras patrullas en Pitiantuta, descubrieron la existencia de picadas recientemente abiertas, a través de las cuales el enemigo hacía su reconocimiento”. "Esos hechos corroboraron otras informaciones, de acuerdo a las cuales, el enemigo intentaría alguna acción en ese sector, con objeto de alcanzar el río Paraguay o seguir a Pitiantuta y a Punta Rieles, terminal...del ferrocarril a Puerto Casado".

…"Estábamos por lo tanto frente a un peligro que necesitaba rápidas medidas. El ejército boliviano con 50,000 combatientes contra 20.000 paraguayos había tenido tiempo para acumular suficientes fuerzas para neutralizar la acción de nuestro II.C.E., una circunstancia que nos obligó entonces a desistir de la acción encargada a dicha unidad. El 11 de julio nuestros tres Cuerpos de Ejército, realizaron acciones para consolidar las posiciones ganadas, y el 12 ordené la temporaria suspensión de las acciones con el propósito de proceder a la reorganización de las unidades y dar descanso a las tropas. El 13 algunos contraataques en Ballivian y sobre el camino Lóbrego fueron rechazados. Después de tomar ciertas medidas sobre la suspensión de las operaciones, volví el 14 al puesto de Comando para esperar al Presidente Ayala, quien arribó esa tarde a Villa Militar; el 15 llegó al puesto de Comando. El Presidente informó que el Gobierno argentino presentaría una proposición a los beligerantes, le describí las últimas acciones en forma sintética". "Nuestra situación es realmente grave, por el peligro al cual estamos expuestos, consecuentemente tenemos que ir en dirección a Picuiba, para, cualquier acción que el enemigo pudiera intentar en la región S.E. de Ingavi o dirigirse hacia el río Paraguay y caer sobre Pitiantuta".

..."También le dije que no estábamos en condiciones de enfrentar directamente esta acción del enemigo, En Bahía Negra no teníamos suficientes tropas para detener un movimiento de fuerzas enemigas desde Puerto Suárez, el cual posiblemente pudiera cooperar con las tropas de la Región de Ingavi, comandadas por el General Lanza. Por eso nosotros teníamos que recurrir a un método indirecto, el cual debía ser adoptado sin ponernos en descubierto, porque las patrullas bolivianas estaban aproximadamente a 10 kilómetros de Pitiantuta. Resumí mi plan de operaciones en la siguiente manera. Pasaríamos por el costado de Picuiba con el objeto de interceptar en 27 de Noviembre el principal y más corto campo de aprovisionamiento de los bolivianos bajo el mando del Gral. Lanza y por cuya acción amenazaríamos las regiones del río Parapití y Carandayty. De allí en adelante, si las circunstancias lo permitían nos uniríamos sobre Carandayty, de manera a amenazar a Charagua, Boyuibé y Camirí, y obligar al enemigo a reducir sus tropas en el frente de Pilcomayo de tal modo de poder volver a actuar en esa zona. Pero en el momento inicial, debido a nuestras posibilidades tuvimos que dirigir el primer empuje de nuestras tropas hacia Fortín Algodonal en dirección de Carandayty y 27 de Noviembre en el norte".

"El Presidente, con su característica rapidez de concepción se dio cuenta de la realidad de la situación y dio su aprobación al plan coincidiendo él también en que la toma de Picuiba por nuestras tropas contribuiría materialmente al éxito de las negociaciones diplomáticas".

Como vemos, la acción del ejército marcha paralelamente con las gestiones diplomáticas y como decía un profesor de la Escuela de Guerra, el Doctor Juan José Soler, "debe existir un maridaje indisoluble entre el ejército y la diplomacia, por que un ejército sin diplomacia es una fuerza ciega que se desgasta golpeando y una diplomacia sin ejército es una luz que apenas arde y que cualquiera se cree con derecho de apagarla"

. . ."El 16 de julio el Presidente recibió el siguiente telegrama del Canciller Benítez: Recibí telegrama de Rivarola. Embajador Spil encuentra atmósfera favorable en el Departamento de Estado, pero HOOII insiste sobre la inclusión del Brasil entre los mediadores para asegurar la aceptación boliviana. De acuerdo al telegrama de Spil, Estados Unidos requiere la conformidad paraguaya la fórmula para hacerla oficial y para prevenir nuevas fallas por posibles rechazos. Las fórmulas han sido enviadas por Saavedra Lamas a Castro Rojas y al Embajador brasileño. Rivarola espera urgente instrucciones". Benítez.

... El Presidente contestó el mismo día: "Usted puede contestar que veríamos con satisfacción la inclusión del Brasil y si se desea la del Uruguay también. Entendemos que no es conveniente dar nuestro consentimiento antes de la presentación oficial de la fórmula en ambos países; sería preferible esperar la respuesta boliviana, porque tenemos la experiencia de que nuestra aceptación, tiendes a levantar sospechas. Nuestra aceptación oficial no puede ser dada antes de

ciertas consultas, pero, los mediadores pueden contar con nuestra buena voluntad. Fdo. Ayala".

…El Presidente retornó a Asunción el 18. Yo arreglé una entrevista en Camacho con el Comandante del. II.C.E., el Jefe de Estado Mayor, quien estaba en Villa Militar y el Comandante de las tropas enviadas hacia Picuiba para comunicarles mis nuevas resoluciones. Salí para Camacho el 19 y después de explicarles a dichos jefes el propósito de la acción, dirigí los trabajos preparatorios, los cuales consistieron en la búsqueda de agua, lo cual era fundamental, cavando pozos, previo patrullaje y acumulando medios de transporte, etc. Designé una División de nuestro II.C.E. para hacerse cago de dichas operaciones. Hice un viaje a los Comandos Centrales del II.C.E. a través del camino Florida el cual corre de Camacho a Cañada Esperanza".

I' ... Al día siguiente arribamos al Cuartel del LC,. a cuyo Comandante le expliqué el proyecto sobre Pícuiba y le dí las necesarias instrucciones sobre la misión que le correspondería a su unidad. Mientras yo estuve allí, el siguiente mensaje del Presidente me fue retrasmitido desde Villa Militar: "Presidente Salamanca afirmó al Ministro argentino que no acepta la solución propuesta y que insiste sobre la concesión de una salida al río Paraguay como condición para la cesación de la guerra. El Ministro agrega que Salamanca tiene entera certeza en un triunfo cercano de las armas bolivianas. Pensé que el rechazo del Presidente Salamanca, podría ser, interpretado como un desaire a la Argentina antes que a una falta de deseo de terminar la guerra".

De lo expuesto por el Mariscal Estigarríbia en sus memorias, se desprende, que, en vista de la crítica situación que se presentaba: por un lado las acciones de los tres Cuerpos de

E. no pudieron ser explotadas por falta de reservas suficientes y de medios, a pesar de haber roto en sucesivos asaltos las posiciones enemigas. Por otro lado, la noticia de la probable ofensiva enemiga, por el norte, decidieron al Comando paraguayo a iniciar en cuanto antes una acción ofensiva sobre Picuiba.


 

BATALLA EN EL SECTOR PICUIBA- CARANDAYTY

12-JULIO- 1934

 

1. BATALLA EN EL SECTOR PICUIBA - CARANDATY - 12 de Julio de 1934

1. A partir de esta fecha, el Comando Superior dispuso la reorganización del II.C.E. al mando del Cnel. Don Rafael Franco. La VI División que se encontraba en "El Carmen" después de un trabajo de ruptura de frente en las posiciones enemigas, pasó a retaguardia y recibió órdenes para trasladarse a Pozo La Faye.

El traslado se hizo inmediatamente, aprovechando la oscuridad, el movimiento tenía que ser secreto, de modo que el enemigo no se apercibiera del traslado de tropas al sector La Faye.

En La Faye se encontraba desde hacía algunos días el Destacamento Benítez al mando del Mayor Atilio J. Benítez sin que su presencia fuera motivo para que el enemigo sospechara la acción que se proyectaba, pues su misión aparente era la de cobertura, El Destacamento Benítez estaba compuesto por las siguientes unidades: el R.I. 5 General Díaz, el Regimiento de Caballería. Nº 1 "Valois Rivarola" y de un grupo de artillería. En Picuiba "Nueva Asunción", hacia el Fortín

“La Faye", una guarnición boliviana cubría dicho fortín, donde tenían organizadas muy buenas posiciones de defensa, según los informes y las constataciones realizadas por nuestras patrullas, con un efectivo aproximado de un regimiento. El terreno era muy favorable para la defensa: extensos cañadores donde la vista abarcaba una gran extensión de terreno, alturas apropiadas, terrenos ligeramente ondulados contorneaban el fortín, facilitando un plan de fuego muy favorable a los defensores. Al Fortín Picuiba no se lo podría atacarlo por el frente porque sería exponerse a los fuegos directos de las armas automáticas enemigas. Con mucha precaución y por medio de una maniobra arriesgada y de sacrificio, caminando varias decenas de kilómetros, y con la brújula en la mano conforme a los estudios realizados, y exclusivamente aprovechando la zona boscosa, se podría salir a retaguardia del fortín en un movimiento sorpresivo.

Se preparó la maniobra, durante varios días nuestras tropas en La Faye se decidieron a cavar pozos y a buscar agua potable, pero todos los pozos procurados daban agua salada, por lo tanto no había otra alternativa que beber agua salada, nuestro paladar y nuestro estómago no podrían acostumbrarse a dicho líquido, es que producía una sequedad en la boca que a medida que se bebía se sentía cada vez más sed. Todos los preparativos de la maniobra se realizaban dentro del más absoluto secreto a fin de conseguir la proyectada expedición, el agua potable no aparecía por ninguna parte. Era éste un sector de absoluta calma, jamás se había librado combate alguno en dichos lugares, es que el terreno era inadecuado, arenoso, no se podría mantener un ejército numeroso en dicho sector si no se solucionaba el problema del agua, de tal modo que el enemigo nunca consideró la posibilidad de que el Comando paraguayo decidiera librar una batalla en dicho sector, era casi seguro que nada podría prosperar, sobre todo conociéndose la escasez de recursos económicos y de medios materiales en general para poder vivir y combatir en la región.

A pesar de todo, el Comando paraguayo habría concebido la necesidad de dar una sorpresa al enemigo en Picuíba, lo cual constituiría una amenaza hacia la retaguardia del ejército boliviano en caso de prosperar la maniobra.

Se reorganizó la VI División en La Faye, con las siguientes unidades: el Destacamento Benítez ya citado más arriba, el Regimiento de Infantería Nº 14 Cerro Corá, el Regimiento de

Infantería Nº 8 Piribebuy y los servicios generales pertinentes. Comandaba el Tte. Cnel. Félix Morales.

2. El día 14 de agosto de 1934, muchos antes del amanecer, las unidades en columna de a uno, o en fila india como se la denomina vulgarmente, penetraban en el monte, en el lugar y dirección que indica el croquis, abriendo una senda "a la uña”, sin golpes de hachas ni de machetes a fin de no delatar el movimiento, pues, patrullas enemigas podrían escucharlos. Inician la marcha por el pique de maniobra el R.I. 8 Piribebuy y el R.I. 14 Cerro Corá con el Comando divisionario. El Comandante del Cuerpo de Ejército Cnel. Rafael Franco también acompañó a las tropas marchando a la par que sus soldados. La Compañía de Transmisiones al mando del Tte. Feliciángeli se encargaba de tender la red telefónica a medida que avanzaba la columna. Cada soldado había llenado de agua salada sus caramagnolas y alivianando sus equipos a fin de hacer el menor ruido posible durante la marcha. (ver croquis Nº 2). El Destacamento Benítez continuaba en sus posiciones en contacto aparente con el enemigo sin dar señales de ningún cambio para no "levantar la perdiz" antes de tiempo oportuno. Sólo en el momento convenido tenía que presionar hacia el fortín a fin de facilitar el éxito de la maniobra. El grupo de artillería del C.E. también esperaba la hora H. para bombardear el fortín causando la sorpresa consiguiente a sus defensores.

La VI División marchó por la senda todo el día 14 y también durante la noche con pequeños descansos. En la mañana del 15 la marcha continuaba, el Regimiento Nº 8 Piribebuy seguía en punta, con su primer batallón adelante, ya estábamos cerca de la ruta Picuiba Mister Long, que es la que queríamos interceptar para cortar la retirada de las tropas bolivianas, ya se escucharon los bombardeos de nuestra artillería y los disparos de las armas del destacamento Benítez, que se apresuraron un tanto en hostigar al enemigo, según mis apreciaciones en el lugar de los hechos, ya que el 1er. Batallón del Regimiento Piribebuy estaba a las órdenes del que escribe esta historia, tan es así que a los pocos minutos de producirse todas las novedades mencionadas, la unidad punta salió a un gran cañadón y ya al instante se divisaba una columna de camiones cargados que a una distancia de 500 metros se dirigían hacia retaguardia, tratando de escapar del cerco, sólo bastó un grito patriótico y salvaje del soldado guaraní para, que todos se abalanzaran hacia el camino a fin de capturar los camiones antes que pudieran escapar, aquello fue una verdadera carrera de película para ver quien ganaba a quien. Algunos camiones llegaron a escaparse, otros no tuvieron tiempo de hacerlo porque sus conductores se vieron obligados a abandonarlos para luego internarse en los montes. Dos de los camiones capturados contenían tanques llenos de agua de unos 800 litros cada uno, está demás decir que nuestros soldados se pusieron al día bebiendo como condenados, pues hay que tener en cuenta que durante el trayecto, en la senda se atrasó la marcha por falta de agua y las tropas tuvieron que rebuscarse por el monte a fin de hallar agua de cactus "tuna", para calmar la sed. Debemos lamentar la muerte de dos soldados por las circunstancias expuestas en medio de un calor sofocante y porque el terreno iba imponiendo sus condiciones tiránicas. El Destacamento Benítez por su parte capturó el Fortín Pícuiba. Podemos decir que a pesar de todos los inconvenientes hubo cooperación y sincronización entre los dos movimientos, el del frente y el de retaguardia, por eso el triunfo fue fácil, además el factor sorpresa una vez más decidió la victoria, el movimiento envolvente se hizo perfectamente gracias a que hasta el último momento se pudo conservar el secreto de la maniobra.

Las tropas bolivianas ocupantes del Fortín Picuiba abandonaron totalmente sus materiales y luego trataron de huir por los montes aprovechando las sendas existentes, pero en vista del avance arrollador de nuestras tropas hacia el cruce Mister Long todos los fugitivos cayeron prisioneros de nuestras unidades que avanzaban por la ruta con sus patrullas de punta en camiones y los otros por los espesos montes con las consiguientes dificultades. O sea que nosotros marchábamos “por la escalera" como alguien ya lo dijo. Recuerdo que en estos lugares fue capturado prisionero un oficial chileno que, prestaba sus servicios en el ejército de Bolivia, su presencia nos causó mucha pena, fue muy bien tratado.

A partir de entonces el Fortín Picuiba se denominó "Asunción" en homenaje a Nuestra Señora de la Asunción, en cuyo aniversario justamente fue capturado el fortín, o sea el 15 de agosto.

 

2. CONTINÚA LA ACCION OFENSIVA HACIA CARANDAYTY

De ahora en más comenzará la marcha de la VI División hacia, Carandayty, fortín boliviano ubicado cerca de las primeras estribaciones montañosas del altiplano. Desde ese momento nuestro movimiento dejó de ser secreto, el enemigo se puso en guardia y tomó sus medidas. Por otra parte, considero que nuestro Comando Superior no ha adoptado las medidas necesarias del caso para la explotación del éxito, proveyendo a la Unidad los medios de movilidad para aprovechar la brillante oportunidad que se nos presentaba. Desconozco si se carecía de esos recursos o es que las previsiones fueron pocas, lo cierto es que la victoria se convirtió en un sacrificio cruel, en una marcha lenta y penosa hacia Carandayty, la que duró 15 días, librándose en el trayecto pequeños combates con puestos avanzados bolivianos, que hacían un esfuerzo para retardar el avance de las unidades paraguayas, 15 días de penurias y privaciones: el agua continuaba siendo el enemigo número uno en aquella zona tan tiránica con la humanidad. No recibíamos agua, nos decían que todos los camiones estaban ocupados en otros sectores donde el Comando había llevado el esfuerzo principal de la batalla. Quince días a base de cactus y nuestras tropas estaban poco menos que intoxicadas en su mayoría, sin fuerzas, sin ánimo, sin esperanzas de ninguna ayuda de nadie. En ese estado la VI División llegó hasta las inmediaciones del fortín boliviano Carandayty en plena cerranía del altiplano, donde el enemigo ya tenía organizada la defensa de los pasos principales con armas automáticas bien ubicadas. Todo esfuerzo aislado sería inútil, pues los defensores ocupaban los mejores lugares de la zona montañosa, que por primera vez durante todo el curso de la guerra aparecía a nuestra vista. Nuestros soldados apenas podían mantenerse de pie, habían marchado dos semanas combatiendo, sin agua, sin víveres suficientes, que aunque los tuvieran no tendrían ganas de comerlos porque no habiendo agua no hay hambre; y cada vez más incursionando hacia las bases enemigas en un terreno totalmente diferente con muchas ventajas para sus defensores.

Después de haber realizado varias tentativas para forzar la resistencia enemiga en plena cerranía, y ante la imposibilidad de lograrlo a pesar de los esfuerzos sobrehumanos el Comandante Superior resolvió la retirada de la VI División a una distancia prudencial organizando un reducto para permanecer a la defensiva. La situación de nuestra unidad era totalmente desventajosa. Una inactividad suicida, solamente patrullajes, con una incapacidad cada vez mayor del personal por su estado físico deplorable y siempre consumiendo tuna o cactus. La posición defensiva se organizó en "Isypoírendá", allí se permaneció como veinte días esperando órdenes y "esperando que el enemigo nos atacara", dándole tiempo a que preparara tranquilamente una maniobra envolvente, es decir un cerco para copar a esta unidad nuestra, aislada de todo el resto del ejército. Por declaraciones de prisioneros que cayeron en poder de los bolivianos, soldados que en su desesperación salían a buscar algo para apagar su sed, los comandos adversarios estaban perfectamente informados del estado físico totalmente agotado de nuestra unidad, de allí que tenían todas las ventajas para actuar.

Según veremos más adelante, el sacrificio exigido al II. C.E. y en especial a la VI División era necesario para dar libertad de acción al Comando Superior que montara su maniobra en la zona de El Carmen, donde se realizaría el esfuerzo principal, como veremos más adelante.

 

3. CONTRA MANIOBRA BOLIVIANA

El día 21 de setiembre de 1934 nuestras patrullas informan que sendas columnas de tropas se dirigían hacia la retaguardia de la VI División tanto por el norte como por el sur, en forma de tenaza, y poco tiempo después, un camión nuestro hacía el recorrido hacia Algodonal fue interceptado por tropas enemigas que cerraban el camino, el chofer hizo, según manifestó, una rápida maniobra y regresó a su base mediante su habilidad y sangre fría, era la columna proveniente del lado norte la que había logrado salir a la ruta, y según los informes la columna sur estaría próxima a aparecer. Además, algunos cohetes luminosos lanzados por los mismos confirmaron la presencia de dicha columna que muy pronto interceptó a su vez la ruta a una distancia de 300 a 500 metros de la otra.

Nuestra tropas al saberse cercadas reaccionaron como si les hubiera inyectado alguna fuerza extraña, es la reacción natural del instinto de conservación y la naturaleza de la raza guaraní que no se deja vencer mientras puede pelear y que reacciona valerosamente en los momentos difíciles. Todos los enfermos se sanaron, todos los sedientos se levantaron dispuestos a buscar una salida antes que caer en la trampa.

Las patrullas voluntarias se pusieron en movimiento para buscar un hueco por donde pudiera salir la unidad cercada; mientras tanto, el Comandante de la División ordenó la preparación de una rápida acción con el objeto de tratar de despejar el camino y poder la unidad salvar sus materiales pesados, sin embargo la tentativa, no tuvo éxito y fue cuando se decidió salir del cerco aprovechando un hueco en el monte haciendo un gran rodeo y destruyendo previamente los materiales pesados. Toda la unidad en columna de a uno siguió el rumbo indicado. Así se pudo burlar el cerco enemigo y la unidad completa inclusive algunos heridos lograron salir a retaguardia de nuestras tropas que ya habían acudido a contener el posible avance de las fuerzas bolivianas. Recuerdo como un hecho digno de ser mencionado que el Sargento Arrúa del I/B del R.I. 8 Piribebuy herido, en una pierna, logró salir por el pique de retirada gateando, antes que caer en poder del enemigo. Lo ascendieron a Teniente 2º de Reserva. Respecto a los materiales dejados en poder del enemigo, cabe señalar que solamente fueron destruidos y no quemados para evitar que el enemigo se diera cuenta de que se preparaba la retirada. (Croquis Nº 3).

El Comando boliviano, totalmente ignorante de la situación, es decir de la retirada de la División paraguaya, ese día envío sus aviones a lanzar volantes invitándola a rendirse y ofreciendo buen trato a los prisioneros. Y como ya consideraba un hecho seguro el copamiento de la VI División, se permitieron adelantar por radio la noticia de la victoria, dando la lista completa de jefes, oficiales y tropa como prisioneros de aquella acción. Pero cuál no seria su sorpresa cuando al día siguiente se dieron cuenta que dentro del cerco no estaba nadie. Salvo algunos soldados aislados que quedaron en los puestos avanzados y en misión de patrullaje sin poder ser avisados de la retirada.

 

4. ORGANIZACION DE NUEVAS POSICIONES EN ALGODONAL

Con motivo de los comunicados bolivianos anunciando por radio la captura de la VI División dando la lista completa de los jefes, oficiales y tropas, el Comando paraguayo que no recibía noticias de la VI División ya que ésta había emprendido la retirada por una senda oculta y no funcionaba la radio de la unidad, como una medida de seguridad de emergencia dispuso un batallón del Regimiento Nº 14 "Cerro Corá" que se encontraba cubriendo el ala derecha del ejército del Chaco en el Fortín "27 de Noviembre", acudiera rápidamente a "Algodonal" a fin de conocer la situación y tomar contacto con el enemigo.

Cuando la VI División, después de haber marchado por los montes un trayecto de aproximadamente 25 kilómetros pudo salir sobre el camino "Carandayty-Algodonal" detrás de las posiciones bolivianas que habían cortado la ruta, ya estaba presente el Batallón del R.I. 14 en contacto con ello. De esta manera, las unidades de la VI División se encontraron a resguardo y pudieron marchar con tranquilidad hasta Algodonal, donde el Comando paraguayo resolvió establecer una nueva posición defensiva. Las tropas bebieron un poco de agua y comieron un rancho preparado; por fin un poco de comida caliente. No hubo tiempo de descansar ya que la División fue a ocupar el lugar que le ha sido asignado en el dispositivo de defensa indicado en el Croquis Nº 4. El Batallón del R.I.. 14 regresó a su base "27 de Noviembre". La defensa de Algodonal como se puede observar en el croquis, se organizo más en ancho que en profundidad, disponiendo el Comando de un Regimiento como reserva. En esta circunstancia, apenas se empezaron a realizar los primeros trabajos de fortificación, el enemigo ya se hizo sentir nuevamente: las unidades que cubrían el flanco de nuestro dispositivo comunicaron que las columnas enemigas rebasaban el ala de nuestras posiciones con dirección a la retaguardia. Era el II.C. de Caballería boliviano que se lanzó a la contra-ofensiva al mando del Cnel. David Toro contra el II.C.E. comandado por el Cnel. Rafael Franco. A la media noche de ese mismo día, se cortó la comunicación telefónica con la retaguardia. No había duda que los bolivianos interceptaron la ruta Algodonal-Villazón; efectivamente la noticia fue confirmada y de nuevo estábamos acorralados.

De inmediato y sin pérdida de tiempo se resolvió romper las posiciones bolivianas para poder salir del cerco. El. Regimiento "Valois Rivarola" en un brillante asalto, en un frente de doscientos metros concentrando todas sus armas automáticas y morteros, después de una preparación de cinco minutos de fuego se lanzó al asalto con machetes en mano. Esto debe servirnos de experiencia, pues está demostrado que no hay fortificación improvisada que pueda aguantar semejante concentración de fuego seguido de un asalto sorpresivo y rápido. El Valoís Rivarola rompió la línea enemiga dejando a su paso como 200 muertos; todas las demás unidades que estaban encolumnadas detrás del Valois cumplieron su misión, 1* el grueso siguió marchando por la ruta hacia Villazón a fin de organizar más atrás una nueva posición defensiva a fin de ir retardando el avance del Cuerpo de Ejército boliviano. Nuestras tropas se encontraban sumamente agotadas pero hacían un esfuerzo sobre-humano para cumplir con la misión que le asignara el Comando Superior a fin de colaborar en la acción principal realizada en otros frentes. Pero cuál no sería nuestra sorpresa cuando a 3 kilómetros del lugar donde había cortado el camino la primera columna enemiga cuya línea se acababa de romper; somos recibidos con fuegos de armas automáticas; era la segunda columna enemiga que también había interceptado el camino a Villazón. Se buscó nuevamente el contacto extendiendo frente a ellos unidades para comprobar la importancia y la extensión de su frente. Nuestros muchachos con el inquebrantable espíritu de no dejarse atrapar por el enemigo y después de patrullar incansablemente hasta encontrar la parte no cubierta por los bolivianos pudieron orientar la salida de todas nuestras unidades sin ser hostigadas ni oídas, por supuesto con la pérdida de todos los materiales pesados, camiones y municiones, que no se trataba de mucha cantidad porque debido a nuestra misión de combatir en retirada para retardar el avance enemigo, no era posible acumular muchos materiales sino lo más indispensable en estos casos. Se salvó íntegramente el personal. Es admirable el espíritu de la raza guaraní. 1*

 

5. RETIRADA HACIA YRENDAGUE Y ORGANIZACION DE LA RESISTENCIA

Fue en estas circunstancias que llegaron refuerzos importantes: la División de Reserva General, que juntamente con la VI División, se turnaron para ir retardando el avance boliviano mediante acciones retardatorias organizadas sobre la marcha, hasta organizar una posición definitiva en Yrendague donde se contaba con pozos de agua potable bastante importante obtenidos con recientes perforaciones realizadas por nuestro servicio de retaguardia.

De tal modo, nuestro IIC.E. se componía desde ahora de dos Divisiones a saber:

La D6., su Comandante el Cnel. Paulino Antola, compuesta por las siguientes unidades:

El R.I.8 "Piribebuy", Comandante Mayor Sinforiano Brusquetti,

El R.I.5 "General Díaz”, Comandante Mayor Atilio Benítez,

El R.C.I “Valois Rivarola", Comandante Capitán Dámaso Sosa Valdez,

El G,A.5 "General Bruguez", Comandante Capitán Marcos Caballero Gatti,

El D.R.G., su Comandante el Cnel. Vicente Machuca, su composición:

El R.I.15 "Lomas Valentinas", Comandante Capitán Eulalio Facettí,

El R.C.7 "San Martín", Comandante Mayor Pastore,

El R.Z.4 "General Genes", Comandante Capitán Hermes Saguier.

El dispositivo de defensa que se adoptó en Yrendagué es el indicado en el Croquis Nº 5. En este fortín tuvimos un periodo de cierta estabilidad, pasamos unos días en relativa calma, preludio de que algo grave estaría por acontecer, cábala infalible que la experiencia, en las trincheras nos lo ha enseñado, aparte de la leyenda del taguató que es un pájaro que cuando cantaba el clásico "tové tojhó" o el "tové to-ú" era clavado que se producirían movimientos de tropas.

Era la intención del Comandante del Cuerpo de Ejército, según nos comunicaron nuestros jefes inmediatos, resistir en dicho lugar y si fuere necesario, dejarse acorralar por el enemigo para luego contra-atacarlo, conforme a los planes previstos, Esta táctica no gustó a ninguno de los combatientes por aquello de que era "un arma de doble filo" y además por aquello otro de que "más vale pájaro en mano que cien volando"; no obstante, la orden se cumplió y las cosas salieron con tan mala suerte que el enemigo no hizo lo que se esperaba que hiciera y la columna que venía avanzando por el sur traía como dirección de marcha los pozos del Fortín Yrendagué y en un asalto concentrado sobre las débiles posiciones del reducto consiguió romper la línea e irrumpir en dirección a los pozos, ocupando posiciones y ocasionando el desorden en nuestro sistema defensivo, dividiendo en dos partes el reducto y ocasionando la pérdida del enlace con nuestro Comando, En el croquis Nº 5 se indica la situación de las tropas bolivianas.

Antes de seguir adelante para continuar relatando lo ocurrido con el grueso de nuestro II.C.E., creo oportuno informar sobre lo ocurrido en el sector ocupado por el primer batallón del R.I. 8 “Piribebuy", en el Fortín Yrendagué en el momento del ataque boliviano.

Actuación del I Batallón del R.I. 8 “Piribebuy" (Comandante Cap. Bernardo Aranda).

Estarnos en el mes de noviembre de 1934, recordemos que en el mes de setiembre estuvimos combatiendo en el sector Carandayty-Ysypoirenda. y que en octubre hacíamos lo propio en Algodonal, por razones obvias no podemos precisar las fechas exactas ya que estas notas fueron escritas en el exilio, muchos años después.

El R.I. 8, I Batallón ocupaba un sector dentro del reducto como se indica en el Croquis Nº 5. Se puede observar un cañadón angosto y extenso que partiendo del fortín se dirige hacia el sur para terminar en otro gran cañadón; el I Batallón del R.I. 8 cubría un frente de aproximadamente 3 kilómetros a caballo del cañadón mencionado, a una distancia de 2 kilómetros del Fortín Yrendagué.

El día 8 de noviembre al oscurecer recibí telefónicamente del Comandante de Regimiento, Mayor Brusquetti, la orden de retirar mis tropas de las posiciones que ocupaban y de marchar con el Batallón hacia el centro del fortín, en espera de instrucciones. Ni bien colgué el tubo escuché unos disparos de fusil hacia el sur, donde tenla instalado un puesto avanzado, a una distancia aproximada de mil metros. Por otra parte, ya estábamos informados qué patrullas a larga distancia enviadas por el Comando Superior habían constatado la presencia de una columna de tropas bolivianas con todos sus elementos de combate que marchaban hacia nuestra retaguardia paralelamente a la ruta Villazón-Yrendagué-M. Long, a una distancia aproximada de 8 kilómetros. Un informe similar habían dado las patrullas a larga distancia enviadas al norte del dispositivo. Ya no existía ninguna duda de que el enemigo estaría a punto de cortar el camino en algún lugar de nuestra retaguardia. Al escuchar los tiros de los puestos avanzados volví a tomar el teléfono para comunicarme con mi Comandante de Regimiento y solicitarle un compás de espera a fin de cerciorarme de qué se trataba, y luego proceder a dar cumplimiento a la orden de abandonar las posiciones, según el caso; el Comandante insistió en su orden de reunir inmediatamente el Batallón y marchar hacia el fortín. Esa orden, por supuesto, estaba mal dada; el Comando Superior no tenía conocimiento exacto de la situación, por tanto cumplí la orden a medias porque todo indicaba que era imprudente abandonar una posición tan importante dentro del dispositivo por encontrarse a la misma altura de los pozos sobre el cañadón que conduciría directamente a los mismos. Resulta obvio señalar que en la guerra, cada unidad combatiente conoce lo que pasa en su frente y no es cuestión de dar una orden sin consultar con los subordinados cuál es la situación en ese momento. En consecuencia dispuse que las Compañías que estaban más alejadas, o sea en las alas, se reunieran y marcharan hacia el centro de nuestro dispositivo, hacia el cañadón y que la Compañía que cubría dicho cañadón permaneciera en su frente. Cuando empezaban a reunirse en el cañadón las dos Compañías, llegaron los hombres que cubrían el retén anunciando la presencia de tropas bolivianas muy importantes en número, a los pocos minutos ya se escucharon disparos de ametralladoras de nuestras líneas de fuego hacia los enemigos que se aproximaban gritando "Víva Bolivia". El fuego los detuvo y se produjo un breve silencio dentro de la expectativa general; ordené que las Compañías que habían desocupado las posiciones las volvieran a ocupar sin pérdida de tiempo. Ya era de noche, una noche tan oscura que no se distinguía a un metro de distancia. La columna boliviana se había detenido. Tomé el teléfono y traté de comunicarme con mi Comandante de Regimiento, no pudiendo lograrlo porque no estaba en su Puesto de Comando. Mantuve el tubo en el oído y pude interceptar por suerte una conversación y pude percibir la voz del Cnel. Antola que hablaba con el Cnel. Franco; éste último le decía al primero que era necesario tomar las medidas para un contra-ataque contra las tropas enemigas en maniobra; estaban completamente desubicados. Interrumpí el dialogo telefónico, me comuniqué la novedad insistiendo sobre la imposibilidad de abandonar las posiciones porque ya lo teníamos amarrado al enemigo que empezaba a desplegarse a muy poca distancía y que de abandonar nosotros, dichas tropas avanzarían tranquilamente hacia el fortín y se produciría lo imprevisible; fue cuando el Cnel. Franco me dijo: "quédese nomás allí hasta que se aclare la situación".

Era más o menos la media noche cuando sonó el teléfono de mí Puesto de Comando, era el Comandante de Regimiento que me ordenaba que tan pronto llegara el Batallón Da Costa del R.I. 5 procediera al relevo de mi Batallón y me marchara, hacia el fortín. A las tres de la mañana llegaba el Batallón del R.I. 5, una vez realizado el relevo nos marchamos hacia el Fortín Yrendagué, un Oficial de enlace del Regimiento me indicaba el lugar que debo ocupar en posición de apresto para un posible contra-ataque en algún lugar del dispositivo enemigo.

Aquí también me permito hacer una observación personal sobre la imprudencia de relevar una unidad que ya está conociendo su frente y su enemigo, introduciendo en horas de la noche a una tropa completamente ajena al problema después de todos los graves informes remitidos sobre la conducta dé enemigo.

El I. Batallón del R.I. 8 se está ubicando en su nueva posición cuando de pronto se escucha un nutrido tiroteo hacía el lugar que acabábamos de abandonar, ya comenzaba a clarear el día, cuando empiezan a llegar oficiales y soldados del Batallón Da Costa en marcha apresurada comunicando la novedad; los bolivianos asaltaron las posiciones de ese Batallón y se dirigían hacia el fortín o sea el centro del reducto paraguayo. Destaqué una Compañía hacia dicho lugar a fin de tomar contacto con el enemigo y tratar de detener su avance hasta que se aclarara la situación, pero ésta fue recibida por fuegos de ametralladora pesada. Los atacantes trataban de afianzarse en sus posiciones alcanzadas, construyendo fortificaciones de emergencia. No avanzaron más adelante y la Compañía pudo replegarse bajo el fuego enemigo ocupando posiciones más atrás y dejando en el campo de tiro algunos muertos incluyendo al Comandante de la misma Tte. Zarza. En conclusión el I. Batallón del RI. 8 y el II Batallón del R.I. 8 quedaron completamente aislados del grueso de las tropas que se replegó hacia el Fortín Villazón. Nos pusimos de acuerdo con el Cap. Elpidio Yegros, Comandante del II Batallón para tomar un contacto más estrecho con las tropas bolivianas que se organizaron defensivamente dentro del fortín protegiendo los pozos y luego se vería cuál sería la conducta más acertada a adoptarse. Una vez que los dos Batallones se extendieron en su totalidad tratando de rebasar el ala del dispositivo enemigo, y a la vez buscar contacto con nuestras tropas o sea con el grueso del C.E. llegamos a la conclusión de que estábamos completamente aislados y que nuestra permanencia por más tiempo en dicho lugar apeligraba el copamiento a corto plazo de los dos Batallones y de todos los soldados heridos y refugiados de otras unidades del Regimiento 5 que habían escapado durante el ataque enemigo.

La columna boliviana que avanzaba por el norte y de la cual ya nos habíamos ocupado con anterioridad, ya se encontraba a nuestra retaguardia, hacia el Fortín Mister Long, cortando el camino de retirada hacia ese punto, tal como se indica en el Croquis Nº 5, en el cual se puede observar la situación de las tropas del II.C.E. boliviano y la de los dos Batallones del R.I. 8 Piribebuy. Aún existía un hueco aprovechable para poder eludir el cerco chico, si procedíamos con rapidez y antes que el enemigo se diera cuenta de nuestra situación. Con la urgencia del caso pero con toda cautela, se procedió al desprendimiento de los dos Batallones que estaban en contacto con el enemigo, dejando una cortina de retenes para despistar la retirada haciendo fuegos aislados; la dirección de marcha, por el callejón disponible hacía Villazón llevando todos nuestros heridos y los de las unidades agregadas; los heridos fueron cargados a pulso haciendo uso de los medios disponibles: un palo y una manta transportados sobre el hombro de sus compañeros. Después de marchar toda la noche, pudimos salir sobre la ruta Yrendagué-Villazón donde algunas tropas aisladas cumplían un servicio de retaguardia dejado por el grueso de nuestras tropas que había marchado en dirección a Villazón. Eran las tres de una madrugada negra, no se veía una luz; cansados de haber luchado todo el día anterior y marchado toda la noche, sin comida, sin agua, sin Comando, sin directivas, marchando dentro del campo enemigo, cercados, sin noticias de nuestros Comandos, pudimos orientarnos mediante la indicación de algunos rezagados, todos se habían ido, nadie quería ser el último, nuestro Comandante de Regimiento no fue capaz de preocuparse por la suerte de sus dos Batallones, solo pensó en huir y de salvarse con los otros, sencillamente nos dieron por perdidos, se suponía que quedamos prisioneros. Apenas empezó a amanecer, después de haber descansado un par de horas, reunimos nuestras tropas I y II Batallón y decidimos marchar hacia Villazón, en busca del grueso; después de avanzar algunos kilómetros nos encontramos con soldados de la D.R.G. que se internaban en dirección al sur en una picada nueva, eran rezagados, “por aquí se fueron nos dicen unos", y efectivamente pudimos notar las huellas dejadas por las tropas, seguimos adelante por la picada hasta encontrar al grueso de las tropas que estaban estacionadas. Dispusimos un descanso para nuestros hombres y nos adelantamos con los Oficiales para tratar de conocer la situación, la zona era totalmente boscosa, seguirnos por la senda unos centenares de metros caminando entre la tropa hacinada a ambos lados del pique de retirada, allí estaban los dos Comandantes de División, los Cnles. Antola y Machuca sentados al pie de un "samuhú", (palo borracho), esperando el parte de las unidades de punta que estarían detenidas por el fuego y que trataban de buscar una salida para el resto de la gran unidad. La presencia de los dos batallones del R.I. 8 no le emocionó a nadie, pues salir de un cerco pequeño para entrar en otro más grande, no era lo que todos esperaban, los ánimos están decaídos, el espíritu aplastado, hambre, sed, acorralados, no era para menos. Allí nos informamos de que el Regimiento Valois Rivarola había forzado el paso a viva fuerza y que logró salir del cerco, pero que los bolivianos volvieron a cerrar el paso por medio de fuegos cruzados de ametralladoras, porque el Valois Rivarola después de romper el cerco siguió marchando adelante y las unidades que estaban encolumnadas detrás perdieron el tiempo y el contacto y que se estaba esperando noticias del Comandante del Regimiento San Martín, Mayor Pastore, que quedó encargado de despejar el camino. Pasaban los minutos que parecían siglos, los aviones enemigos nos visitaban constantemente ametrallando a baja altura y lanzaban sus bombas que por una gracia divina no acertaban, a tirar sobre las tropas amontonadas. Ya se aproximaba la noche, y, ante tanta inoperancia, pensábamos en buscar soluciones para salir del cerco por cuenta de cada unidad, porque volver a pernoctar en dicho, lugar significaría caer prisioneros irremediablemente.

 

 

SE ROMPE EL CERCO Y SE MARCHA RUMBO A PICUIBA

Llegó el ayudante del Mayor Pastore, Tte. Maas oportunamente comunicando que se había logrado abrir una nueva brecha por donde pasar las tropas aunque con cierto riesgo por encontrarse batida, por el fuego enemigo, pero que recomendaba se aprovechara de inmediato dicha oportunidad. Como un sólo hombre todo el mundo se puse de pie y unos detrás de otros empezamos a pasar por el estrecho brete, hostigados por el fuego enemigo, aunque sus tiros no llegaban con mucha precisión y nuestras unidades pudieron eludir el cerco sin mayores bajas rumbeando por la senda del Valois hacia Picuiba. Fue inmensa la satisfacción que sentimos al vernos liberados de un cerco donde todo ya parecía perdido. La marcha se hizo en columna india, por los montes y cañadones, orientados por la brújula y por la intuición del soldado guaraní, 70 kilómetros caminando noche y día, como 48 horas seguida, sin agua y sin comidas, al cabo de las cuales pudimos salir sobre el camino a Picuiba. El enemigo en varias oportunidad intentó cortar nuestra retirada, con tropas de caballería que interceptaban la senda, pero nuestros soldados cansados pero invencibles conseguían burlar al enemigo maniobrando y escapando de las celadas. En esta ocasión se perdió todo el material pesado y de transporte, pero el personal se salvó casi en su totalidad, inclusive 160 heridos que salieron caminando, sin haber recibido curación alguna y solamente vendados con la camisa de un compañero muerto.

El primero en llegar a la ruta Mr. Long-Picuiba fue el Capitán Carlos Bóveda con su Escuadrón del Regimiento Valois Rivarola, según nos informamos posteriormente, conectó su aparato telefónico con la línea principal que sigue paralela al camino, tratando de comunicarse con alguien a fin de ubicarse y conocer la situación; era de suponer que después de dos días de marcha por los montes, el enemigo que disponía libremente de la ruta podría haber avanzado en sus propios vehículos ocupando esos lugares antes de que las tropas paraguayas que huían del cerco pudieran liberarse. Lo lógico era que las tropas de maniobra bolivianas que salieron por el lado norte a retaguardia del Fortín Yrendagué, una vez asegurado el camino, adelantaran por la ruta algunas tropas de reconocimiento, hasta encontrar resistencia, pero no lo hicieron por suerte. El Capitán Bóveda a quien habíamos dejado en la línea telefónica tuvo la gran satisfacción de poder comunicarse personalmente con el Comandante del Cuerpo de Ejército Cnel. Rafael Franco, quien no pudo disimular su contento al saber que todas las tropas y oficiales de las dos divisiones habían salido del cerco y que estaban llegando a la ruta. El Cnel. Franco al no tener noticias de las tropas de Yrendagué desde que se produjera el ataque enemigo ya que no se pudo poner en comunicación la única radio disponible, tomó una medida heroica, reunió todas las tropas existentes en la retaguardia, intendencia, sanidad, enfermos y destacamentos aislados traídos de todas partes y organizó una línea defensiva en Míster Long donde ofreció una tenaz resistencia, mediante la cual se dio tiempo a que las dos Divisiones nuestras pudieran terminar de llegar en un lugar aún no ocupado por el enemigo. La verdad es que la D. 6 y la D.R.G. salieron, íntegramente y al llegar a la ruta ya tenían nuevamente una posición que ocupar, una nueva línea que defender y una misión que cumplir; no hubo descanso para el personal que venía extenuado, después de tantas fatigas y penurias, así es la guerra, pero por lo menos se pudo comer algo y beber agua.

Sin tiempo para descansar, ya se empezó de nuevo la toma de contacto y la acción retardatoria a fin de entorpecer el avance del Cuerpo de Ejército enemigo a fin de que el Comando Superior paraguayo tuviera la suficiente libertad de acción para actuar en otros frentes, concretamente en el frente de El Carmen. Así siguieron los combates en retirada hasta Fortín La Faye donde nuestro cuerpo de ejército organizó nuevas posiciones para obligar al enemigo a desplegarse y a preparar otra maniobra, cuya organización siempre requiere algún tiempo. El nuevo dispositivo de ambos bandos de La faye es el indicado en el Croquis Nº 6.

En dichas posiciones nuestro C.E. permaneció varios días, amarrando al enemigo de su frente y enviando patrullas laterales hacia la retaguardia boliviana. En esas circunstancias se consultó a los Comandos de Divisiones y éstos a su vez a los Comandos subordinados hasta llegar a los últimos escalones y aún más a los mismos soldados combatientes, a fin de obtener el convencimiento de todos de que si así no se hiciera se correría el riesgo de vernos nuevamente acorralados por el II.C.E. boliviano que continuaba presionando. Este pedido especial de nuestro Comando obedecía a que la maniobra organizada en el frente de El Carmen fue coronada de un éxito fantástico y había de evitar que el Comando boliviano retirara tropas de nuestro frente para remediar el desastre sufrido por sus unidades en el sector indicado de El Carmen. Nuestro Comando Superior habría decidido atacar ese punto suponiendo que el enemigo habría debilitado forzosamente dicho frente de batalla transportando tropas para reforzar su II.C.E. que, de tener éxito su maniobra, apeligraría fundamentalmente la retaguardia de nuestro II.C.E. y por ende la de todo el ejército paraguayo. Es indudable que si las fuerzas bolivianas hubieran seguido presionando con decisión y sin tregua a nuestras escuálidas unidades después de la gran maniobra de Yrendagué no hubiera encontrado mayor resistencia y la victoria paraguaya en El Carmen no se hubiera producido y el curso de la guerra hubiera variado fundamentalmente. Sería obvio señalar que las tropas bolivianas podrían haber marchado sin resistencia hacia nuestra retaguardia, y las tropas paraguayas estarían en muy grave situación. Sin embargo, desde ese triunfo en El Carmen y las posteriores operaciones de nuestras tropas en Yrendagué, como veremos más adelante, la iniciativa de la guerra pasó a manos de nuestro Comando Superior, y de la situación de retroceso en que estábamos pasamos nuevamente a la ofensiva.

Volviendo a Yrendagué, donde el C.E. Boliviano estaba cercando a nuestras dos Divisiones, mientras sucedía todo lo expuesto anteriormente, en el sector "27 de Noviembre-Ingavi", hoy "Gabino Mendoza” se encontraba el destacamento Rogelio Benítez cubriendo el flanco derecho de nuestro II. C.E. con la misión de resistir cualquier tentativa enemiga tendiente a cortar la retirada de nuestras tropas de Yrendagué, lo cual si llegaba a ocurrir seria desastroso para la suerte de nuestras tropas.

Y aquí es oportuno relatar un episodio bastante pintoresco ocurrido en dicho frente. Me lo ha comentado el Mayor Rogelio Benítez, mucho tiempo después de terminada la guerra, siendo él mismo uno de los protagonistas. Su importancia es significativa, ya que no existe documento alguno que pueda atestiguar lo ocurrido y lamentablemente en el momento de escribir estas líneas el Cnel. Rogelio Benítez ya había fallecido a consecuencia de una grave dolencia. Me relataba el entonces Mayor Benítez que en un momento dado, cuando las tropas del II.C.E. Paraguayo estaban cercadas en Yrendagué, las unidades bolivianas comandadas por el Gral. Lanza, atacaban sin tregua a las tropas del R.I. 14 utilizando todos los medios disponibles: ametralladoras, morteros, granadas de mano, y los nuestros resistían sin decaer. Me contaba que de pronto recibió un parte escrito por medio de un estafeta de parte de un Comandante de Compañía, Oficial de Reserva, muy buen combatiente, que expresaba lo siguiente: "el enemigo ataca sin cesar en mi frente, con morteros, y ametralladoras, tengo muchas bajas, solo me quedan once hombres, qué hago?”, y me comenta el Mayor Benítez: "para un buen entendedor estas dos últimas palabras qué hago, significaba algo así como "qué le parece mi Capitán si me las pico?”, y siguiendo el Mayor Benítez su exposición me dice: "entonces me vino a la memoria un episodio ocurrido en la guerra del 70, según expresa el escritor argentino Goicochea Menéndez en su libro sobre la Triple Alianza, cuando el Mariscal. Francisco Solano López pasó revista a sus escuálidas unidades, a los restos de su ejército en Cerro Corá, ordenó: "soldados del Regimiento 2 de Infantería un paso al frente! “lo hicieron dos soldados harapientos; luego ordenó: "soldados del Regimiento de Caballería Nº 1 un paso al frente", y se adelantó un soldado descalzo y sin caballo; luego gritó: "soldados del Batallón 40 —su escolta presidencial- un paso al frente!", y le contestó solamente el silencio; entonces continúa diciendo el Mayor Benítez, "le envié a mi Comandante de Compañía la siguiente orden en respuesta a su desesperado parte": "cuando el Mariscal López pasó revista al Batallón 40 en Cerro Corá, le contestó solamente el silencio y cuando yo pase revista a su Compañía, quiero que me conteste el silencio”, y termina expresando que cuando pasó revista a sus tropas después de rechazar victoriosamente al enemigo vio con orgullo formar fila a los once soldaditos con su Tte. al frente que habían tenido la suerte de sobrevivir.

Este episodio encierra una gran enseñanza y un ejemplo para los combatientes de generaciones venideras, que sería obvio señalar.

 

6. BATALLA DE YRENDAGUE

Volvamos a La Faye donde habíamos dejado al II.C.E. agotado en la defensiva. Al iniciarse con éxito la batalla de El Carmen., el Comando del II.C.E. paraguayo dispuso que todos los Comandantes de Unidades subordinadas pusieran en condiciones sus respectivas tropas a fin de preparar un contra-ataque al enemigo que se hallaba detenido en nuestro frente y que hasta la fecha había tenido la iniciativa de las operaciones. El estado de agotamiento de nuestras tropas era dé tal gravedad que se aconsejó casi por unanimidad la conveniencia de consultar a cada uno de los soldados sobre su estado de ánimo con el objeto de pasar al ataque de inmediato y no permanecer inactivos. Del resumen o cómputo de las consultas individuales llegóse a la conclusión de que era necesario esperar por lo menos quince días hasta que pudieran recuperar su estado físico. Pero, quince días eran demasiado, la situación demandaba una inmediata y sorpresiva intervención del II.C.E., atacando al enemigo de su frente. Es por eso que el Cnel. Rafael Franco tomó la decisión heroica de pasar a la ofensiva.

 

SITUACIÓN DE LAS PROPIAS TROPAS Y LAS DEL ENEMIGO

Vamos a exponer en forma general cuál era la situación de ambos ejércitos en todos los frentes de batalla el día anterior al ataque. Y para ser más concretos vamos a referirnos a algunos párrafos de la conferencia del General Amancio Pampliega pronunciada el 8 de diciembre de 1970 en la ciudad de Asunción en el aniversario de la batalla Picuiba-Yrendagué, día de la Virgen de Caacupé y publicada en el periódico ABC de fecha 9 de diciembre del mismo año, dice así:

“En el lado paraguayo se produjo la gran victoria que dio en llamarse la batalla de El Carmen, 16 de noviembre de 1934. En el sector del primer cuerpo de ejército a las órdenes del Cnel. Carlos Fernández inicióse en esta fecha la enérgica persecución a las tropas bolivianas fugitivas de El Carmen y a los refuerzos que venían de Ballivián para restablecer la caótica situación que se había producido a las dos Divisiones bolivianas pertenecientes al Cuerpo de Reserva General a las órdenes del Cnel. Moscoso y que en su mayoría cayeran prisioneros (7.000 hombres). La enérgica persecución de las tropas bolivianas quedó a cargo de la Séptima División a las órdenes del Cnel.. José A. Ortiz, Esto hizo estragos en el campo enemigo y destruyóse al R.I. 14 "LOA” en el camino Celina Carosi capturándose en esta oportunidad más de 20 camiones con municiones y víveres venidos de Oruro, cayendo en nuestro poder también 800 prisioneros. En el sector del III.C.E. a las órdenes del Cnel. Nicolás Delgado se produjo la captura del Fortín Ballivián, llamado el Verdún boliviano. Por ese lado también se realizaba la persecución paralela al río Pilcomayo que más tarde culminó con la gran batalla de Ibybobo, otra resonante victoria de las tropas de Delgado".

"El II.C.E. (Segundo cuerpo de ejército) a las órdenes del Cnél- Rafael Franco que opero en la batalla Picuiba-Yrendagué, la que vamos a exponer a continuación, estaba compuesto por las Divisiones VIa. comandada interinamente por el Mayor Atilio J. Benítez, la 8a. División comandada por el Cnel. Eugenio Garay y la IX División por el Tte, Cnel. Vicente Machuca'. Ver Croquis Nº 6.

 

CONCEPCIÓN DE LA MANIOBRA

La D. 6 y la D.R.G. presionado por el frente, atacando sobre el camino Picuiba-27 de Noviembre y realizando al mismo tiempo un envolvimiento por los flancos del enemigo en forma de herradura hasta salir a su retaguardia y cortar el camino de retirada. La 8a. División que vendría oportunamente, liberada de El Carmen, teniendo como punto de partida un lugar del camino Garrapatal-El Carmen, cortaría en dirección a Yrendagué (60 kilómetros) tratando de ocupar dicho fortín a fin de permitir el copamiento de las tropas enemigas que presionaban sobre nuestro III-C.E. en La Faye. El enemigo podría retirarse por el camino Mr. Long-27 de Noviembre, pero era un trayecto muy largo y arenoso sin una gota de agua en toda su extensión. Nadie podría llegar a destino, tal como se vería más tarde.

Transcribimos el extracto de la Orden de Operaciones Nº 97 del II.C.E. firmada por el Cnel. Franco el día 3 de diciembre de 1934: “2º El II.C.E. pasará al ataque accionando sobre el frente de las posiciones enemigas con las Divisiones D. 6 y D. 9 y se apoderará sorpresivamente con otra División, la D. 8 de Yrendagué, para luego operar enérgicamente sobre las espaldas del enemigo de Pícuiba (Asunción)”.

Las misiones que se asignan a las Divisiones en dicha orden podemos resumirlas en la siguiente forma:

Misión de la D. 6 y D.R.G.: atacar por él frente con envolvimiento por los flancos respectivos al enemigo de Picuiba en una acción sincronizada con el ataque a Yrendagué de la 8a. División, copando al enemigo.

Misión de la 8a. División: marchar a la hora H desde el punto de partida hasta Yrendagué cuyo fortín deberá capturar a fin de evitarse la retirada del enemigo de Picuiba hacia los pozos de Yrendagué. Su acción será sincronizada con el ataque de las otras dos Divisiones.

Situación del enemigo: este tenía concentrado en Picuiba el II.C. de Caballería comandado por el Cnel. David Toro con un efectivo de unos 13.000 hombres aproximadamente. Dicho Cuerpo de Ejército venía avanzando y presionando sobre nuestras tropas desde Carandayty hasta La Faye. Pero en vista de las victorias obtenidas por el I.C.E. paraguayo comandadas por el Cnel. Carlos Fernández en el frente de El Carmen-Lóbrego, el comando boliviano se vio obligado a trasladar tropas de un frente a otro, de Picuiba a El Carmen, para evitar que nuestras tropas avanzaran en profundidad hacia su retaguardia: Carandayty-Villamontes-Camino Lóbrego.

En Yrendagué el enemigo tenía el Regimiento Jordán y todo el Servicio de retaguardia del II.C.E. de Caballería: Sanidad, Intendencia, Parque de municiones para Infantería, Artillería y Morteros. No se explica cómo el Comando boliviano no haya seguido presionando sobre nuestras escuálidas unidades, permitiendo de ese modo la total libertad de acción al Comando paraguayo.

 

COMIENZA LA MANIOBRA

Dispositivo de partida de las unidades paraguayas: (Ver Croquis Nº 6), observar el desarrollo de Ya maniobra y el movimiento de las tropas de la D.R G  a la derecha del camino, vale decir al este, y el de las tropas de la D. 6 al oeste del camino Picuiba-Míster Long. El Regimiento 8 Piribebuy y el R. 5 General Díaz, ambos pertenecientes a la D. 6, realizando el movimiento por el ala derecha enemiga.

La 8a. División marchando directamente rumbo a Yrendagué desde su punto de partida: Ruta Garrapatal-El Carmen, tal como se indica en el croquis, comenzó su desplazamiento el día 5 de diciembre. En el momento que el Cnel.Garay, su Comandante, llegase a Yrendagué, sincronizadamente, las tropas que actuaban en el frente de Picuiba debían de comenzar el trabajo de amarrar a los bolivianos de su frente, iniciando al mismo tiempo el movimiento envolvente, tratando de salir a retaguardia del enemigo y cortar el camino de retirada. La distancia del punto de partida de la D. 8 hasta el objetivo, o sea Yrendagué, era de 60 kilómetros, terreno totalmente boscoso.

La composición de la D. 8 era la siguiente:

Batallón 40, con 700 hombres aproximadamente, al mando del Tte. 1º Ceferino Vega Gaona,

R.I. 16 "Mariscal López" con 800 hombres, al mando del Mayor Lorenzo Medina.

El R.I. 18 "Pitiantuta” al mando del Cap. Ireneo Díaz, con 800 hombres.

El Comandante de la D. 8 era el Cnel Eugenio Garay. Se recomienda observar en el Croquis Nº 6 la flecha de color, que indica la huida de grupos aislados enemigos en dirección a Villazón, tratando de escapar del cerco, infiltrándose lógicamente por entre nuestras líneas de maniobras. Es de notar también que dichos grupos en su huida, de lo cual nos enteramos después de terminada la batalla, cortaron el pique de maniobra de la D. 8 en el punto indicado en el Croquis con X, produciéndose en consecuencia, la siguiente novedad: La punta de la D. 8 ya llegaba a las proximidades del Fortín Yrendagué, teniendo lugar los primeros choques con puestos enemigos, al producirse la intercepción de la senda de maniobra de dicha unidad por grupos fugitivos enemigos, el grueso de la División retrocedió íntegramente a causa de la falsa alarma ocasionada por el insólito acontecimiento indicado, regresando hasta el punto de partida. Pero los primeros hombres que llegaron a las proximidades del fortín no se dieron cuenta en ese momento de lo ocurrido a retaguardia y en un grupo de más o menos 40 hombres del Batallón 40 comandados por el Cap. Vega Gaona, y otros oficiales cuyos, nombres no puedo precisar, entre ellos recuerdo al Tte. Lombardo, penetraron decididamente al fortín, causando el pánico entre los ocupantes que dieron a la fuga, abandonando todas las grandes instalaciones del Servicio de Intendencia, Sanidad, Parque de municiones, etc., etc. que tenían acumulado y organizado bajo carpas el Cuerpo de Ejército de Caballería. A esos pocos valientes, que son los verdaderos héroes de Yrendagué rindo mi homenaje, porque a veces son los menos recordados. Lo dicho me consta por las razones que voy a explicar más adelante.

Luego del copamiento del Fortín Yrendagué por las tropas del Batallón 40, siguieron llegando las demás unidades del II.C.E. paraguayo y la situación se normaliza continuando de inmediato nuestro avance hacia Carandayty. Aquí cabe recordar otro episodio pintoresco de los muchos sucedidos en el curso de la campaña del Chaco: Cuando las tropas de la D. 8 retrocedieron por el pique de maniobra hacia el punto de partida, ruta Garrapatal-El Carmen, el Cnel. Garay en persona tuvo que reunirlas y alentarlas a fin de lograr reiniciar la marcha hacia el objetivo: los pozos de Yrandagué. Ya nadie tenía agua en su caramagnola, el Cnel. Garay se dirigió por radio al Cnel. Franco, Comandante del Cuerpo de. Ejército cuyo puesto de Comando estaba en La Faye, solicitándole con urgencia el envío del “líquido sagrado". La respuesta, según comentarios del viejo Coronel Garay fue la siguiente: "si Dios quiere tomarán agua en Yrendagué". Entonces, dirigiéndose a sus tropas aquél le dice, en guaraní: "peinaco nande rubichá o ñomonguetáma ñandeyara ndive, así que ya jhata yai-ú Yrendagué-pe" (nuestro jefe ya conversó con Dios, y dice que tenemos que tomar agua en Yrendagué). Así se escribe la historia, y tomaron agua en Yrendagué.

Ahora, volvamos al R.I. 8 Píribebuy. Lo hemos dejado maniobrando en el frente de Picuiba y por sus filas, según ya hemos dicho, habían cruzado algunos grupos de tropas bolivianas, de adentro hacia afuera, en dirección a Villazón, y según los supimos posteriormente, se trataba de fugitivos que huían del cerco.

 

UNA EXPLOSIÓN - EL DESBANDE ENEMIGO Y 13 MIL BOLIVIANOS MUERTOS DE SED

Estábamos en plena maniobra envolvente, el 7 de diciembre, un día de calor sofocante, después de pasar la noche en la incertidumbre, sin noticias de la D. 8 por la mañana fuimos sorprendidos al escuchar hacia el Fortín Yrendagué un grueso tiroteo (desconcertante), al parecer un combate con la intervención de armas pesadas y artillería. Como la D. 8 no llevaba artillería ni elementos pesados, la impresión general de nuestra parte fue que ésta habría encontrado seria resistencia en dicho fortín, en cuyo caso la situación podría volverse muy crítica. Además, no tenía nuestro Comando ninguna noticia de la D. 8, la radio no funcionaba, la incertidumbre era total. Pero, de pronto el enemigo de nuestro frente empezó a ceder, y cual no seria nuestra sorpresa cuando pudimos avanzar sin ninguna dificultad para luego salir a retaguardia de las posiciones enemigas. Los bolivianos se retiraban, abandonando apresuradamente todo, parques, camiones, municiones, etc. Una alegría general en toda la línea, a cada paso a medida que marchábamos hacia adelante encontrábamos grupos de soldados bolivianos agotados y sedientos, medio moribundos, víctimas del sofocante calor, la sed, la escasez de agua y la derrota. Ya pueden imaginarse el cuadro desastroso que presentaba aquel campo de batalla. No se podría describir sobre el papel la situación desesperante de los sedientos, los que pudieron seguir marchando hasta que sus fuerzas le permitieran, pero luego caían rendidos y agotados, tirados a un costado del camino, o debajo de un pequeño arbusto de la zona llamado "guaimí piré” (piel de vieja), pidiendo con las dos manos al cielo un poco de "agüita"; pero agua no había. Los nuestros tampoco lo tenían, pero lo soportaban mejor por el entusiasmo y el espíritu de la victoria, y con la esperanza de recibir muy pronto el agua de Yrendagué. Sin temor a equivocaciones podemos afirmar que en esta maniobra murieron de sed de doce a trece mil hombres del II.C.E. boliviano. Las unidades paraguayas seguían su marcha hacia Yrendagué, y en todo el camino soldados sedientos pedían "orincito, por favor", y los nuestros con toda bondad y sin rencores les facilitaban lo único que podían ofrecerles. Aquello era un cuadro conmovedor. Los que aún sobrevivían contaban que ofíciales y sub-oficiales al sentirse perdidas subían en los camiones disponibles para escapar del cerco en dirección a 27 de Noviembre, y que cuando el camión se encontraba muy sobrecargado de gente desesperada, éstos eran muertos a tiros de pistola para que el vehículo. Pudiera arrancar. El terreno era arenoso y los camiones patinaban y al final para qué, si todos se quedaron, corriendo la misma suerte que los demás; aquello era el caos, la desesperación, el sálvese quien pueda, pero nadie se salvó.

En ningún momento a los fugitivos se les ocurrió dirigirse hacia Yrendagué, no hay duda de que, ello se debía a que los bolivianos escucharon el fuerte tiroteo a su retaguardia, en Yrendagué, ellos habrían calculado que serían los "pilas" (los paraguayos), los que atacaban en ese punto con artillería y sabían también que allí no disponían de tropas suficientes como para librar un combate importante, como el que se escuchó en la mañana.

Todo el mundo ignoraba lo que había ocurrido en el Fortín Yrendagué, no teníamos los paraguayos noticias de nuestra 8a. División, las unidades nuestras seguían marchando por el único camino en dirección a nuestro objetivo con el fin de tomar contacto, con las tropas de Yrendagué, fueran ellas paraguayas o bolivianas.

Se marchó toda la tarde del día 8 de diciembre, por coincidencia, día de la Virgen de Caacupé, patrona del Paraguay; seguían marchando por la noche hasta donde fue posible, luego descansaron unas horas y por la mañana, muy temprano reanudaron la marcha de aproximación hacía el fortín indicado. Al R.I. 8 Piribebuy le tocó marchar en punta con su 1er. Batallón a la cabeza, comandado por el Capitán Bernardo Aranda. Se tomaron los dispositivos pertinentes para el trabajo de aproximación, se siguió marchando con todas las precauciones del caso a fin de evitar una sorpresa o caer en una embocada, a medida que nos aproximábamos al fortín la marcha se hacía más lenta, no se notaba ningún indicio ni movimiento alguno en nuestro frente, volviéndose más dudosa la situación, hasta que al fin se notaba un movimiento de gente mimetizada en el monte, eran de los nuestros, qué alegría de ambas partes, ellos también pasaron momentos terribles de incertidumbre y de falta total de comunicación con sus respectivos comandos. Nos recibieron los Tenientes Ceferino Vega Gaona y Lombardo, nos abrazamos llenos de emoción, y seguimos cumpliendo nuestra misión, tomando todas las medidas pertinentes a fin de evitar un contraataque de tropas enemigas, hasta tanto llegara el grueso de las tropas.

 

LO OCURRIDO EN YRENDAGUÉ ANTES DE NUESTRA NEGADA

Según lo relatado por estos dos Oficiales de la 8a. División nombrados más arriba, cuando los fugitivos bolivianos en su huida de Picuiba, cortaron el pique de maniobra de la D. 8, ellos con unos 40 hombres y otros oficiales más cuyos nombres no tengo presente, quedaron aislados del grueso de la D. 8 y ya en las cercanías del fortín habían capturado un camión aguatero que llevaba agua a uno de los puestos cercanos también tomaron algunos prisioneros y ya informados de la situación del enemigo, resolvieron atacar el fortín con los hombres disponibles, capturándolo con éxito, y tomando las medidas necesarias de defensa. Ocuparon los puntos más altos y dominantes a fin de poder resistir los contra-ataques del Regimiento Jordán que intentó reorganizarse para apoderarse nuevamente del Yrendagué, pero los valientes muchachos con dos ametralladoras pesadas pudieron defenderse heroicamente.

En el momento del ataque para la toma del fortín se produjo una gran explosión, desconcertante para todos los que aún estábamos luchando en el frente de Picuiba, era el Parque de municiones que se había incendiado, produciendo dicha explosión de las granadas y explosivos un fenomenal ruido que, escuchado a la distancia parecía un verdadero combate con todas las armas pesadas. Posiblemente esta confusión provocada por el acontecimiento indicado había influido en el espíritu de los comandos bolivianos que se encontraban ya derrotados en Picuiba, a buscar una salida por la ruta a 27 de Noviembre, donde perecieron en su totalidad como ya lo dijimos en otro lugar. Sin embargo, si los Comandantes de tropas bolivianos hubieran optado por seguir el camino a Yrendagué, se hubiesen apoderado de los pozos de agua, y la suerte de la batalla seria muy diferente.

El Cnel. Garay, Comandante de la 8a. División, había regresado por el pique de maniobra en busca de gente que hizo marcha atrás, llegando nuevamente al Punto de partida de dicha unidad, debido a la falsa alarma ocasionada por algunos reclutas, al ver que soldados bolivianos cortaban la senda de maniobra (que al final eran fugitivos ya mencionados en otro lugar). Eran las 8 de la mañana del día 9 de diciembre cuando el primer batallón del R.I. 8 Piribebuy llegaba al fortín dando la mano al Batallón 40 ("oyopopyjhy"), mejor dicho a unos pocos hombres que realizaban la gran hazaña. El grueso de la D. 8, como ya lo dijimos, estaba ausente momentáneamente. El enemigo había intentado en varias oportunidades retomar el fortín con tropas traídas de retaguardia, pero fueron rechazados. 1* Se tomaron las medidas de defensa necesarias, ocupando las fortificaciones ya existentes en el lugar para evitar que prosperaran los intentos enemigos de retomar el fortín. Inmediatamente inspeccionamos las instalaciones y hemos podido observar con alegría el enorme botín de guerra que los bolivianos abandonaron en dicho lugar. Era todo el Servicio de Retaguardia del II.C- de Caballería que hasta unos días atrás marchaba victorioso presionando constantemente a nuestras tropas. Al poco tiempo siguieron llegando los demás batallones del Regimiento Piribebuy y luego las demás unidades del II. C.E.

Así fue la batalla de Yrendagué, el enemigo perdió todo un Cuerpo de Ejército, sólo unos pocos hombres sobrevivientes pudieron llegar en camiones al Fortín "27 de Noviembre", los pocos camiones que lograron hacerlo tuvieron que realizar grandes sacrificios, el trayecto era largo, el camino arenoso donde los vehículos patinaban con facilidad y algunos de ellos tuvieron que utilizar los cadáveres de sus propios compañeros tendidos a ambos lados de las huellas y que habían muerto por la acción del calor y la sed, colocándolo como empalizadas para evitar el patinaje de los coches. Estos seres humanos en su desesperación por salvarse de la muerte recurrieron a estos macabros procedimientos que no necesitan comentario alguno. Es la guerra. Muy pronto comenzó la persecución del enemigo que huía desbandado. Las tropas del R.I. 14 Cerro Corá que anteriormente se habían replegado de 27 de Noviembre en ocasión de la retirada de nuestras tropas de Yrendargué a Picuiba, transportadas en camiones se dirigieron nuevamente a 27 de Noviembre sin ninguna resistencia enemiga, pues, las tropas bolivianas se encontraban extenuadas, tendidas en el suelo, sedientas y sin poder ser socorridas por la falta de agua en la región. Las fuerzas paraguayas seguían progresando en camiones en busca del fortín y de agua potable que posiblemente se encontraría más adelante. Los vencidos quedaron atrás para siempre porque todos murieron de sed, lo cual fue inevitable por las razones ya expuestas, uno de los peores enemigos en el Chaco era la falta de agua.

Al suscrito le cabe la oportunidad de describir estas acciones del Segundo Cuerpo de Ejército paraguayo y principalmente la batalla de Yrendagué, en lo que respecto a la actuación de su Regimiento, el R.I. 8 Piribebuy, y entiendo que a los historiadores; corresponderá juzgar a los actores de esta importante batalla.

La victoria de Yrendagué, según la modesta opinión del Comandante del Primer Batallón del R.I. 8 Piribebuy como participante directo en las acciones y que ha sentido de cerca todas las impresiones de los hechos ocurridos en el mismo terreno, se debe a una serie de factores a saber:

1º. La decisión de los Comandos Superiores de llevar a cabo a toda costa y oportunamente el ataque al Cuerpo de Caballería boliviano comandado por el Cnel. David Toro que se encontraba en plena ofensiva, a pesar del deplorable estado físico de las tropas paraguayas.

2º. La importante victoria de nuestro Primer Cuerpo de Ejército en El Carmen que tuvo la virtud de detener el avance del Segundo Cuerpo de Caballería boliviano y de ocasionar el traslado de unidades de dicho C.E. al sector de El Carmen que se encontraba en serias dificultades.

3º. La conducción del Cnel. Eugenio Garay, Comandante de la 8a. División que logró llevar a su unidad hasta el objetivo: Yrendagué.

4º. La decisión y coraje de los oficiales de la 8a. División que tuvieron la oportunidad de actuar en punta, apoderándose del fortín con pocos hombres y sobre todo de conservarlo, hasta que llegara el grueso de las tropas, a pesar de los contra-ataques del Regimiento boliviano Jordán que trataba de organizarse en las inmediaciones del fortín. Estos Oficiales eran el Capitán Ceferino Vega y el Tte. Lombardo y otros cuyos nombres no puedo precisar por razones obvias.

5º. Al esfuerzo y abnegación de las divisiones 6a. y Reserva General que a pesar del deplorable estado físico de las tropas después de soportar 8 meses de combates retardantes, cumplieron brillantemente la misión de maniobra envolvente, saliendo a retaguardia del enemigo que se encontraba en su frente.

6º. A la marcha decidida y sin pérdida de tiempo del R. I. 8 Piribebuy por la ruta principal hasta llegar al fortín Yrendagué a tomar contacto con el Batallón 40 antes del amanecer y darle apoyo efectivo en la defensa del fortín antes que llegara el grueso de la 8a. División cuyas tropas habían remedido por el pique de maniobra como ya se ha señalado en otro lugar, Había peligro de volver a perder el fortín conquistado por falta de en, lace con el resto de la unidad.

7º. La milagrosa, explosión del parque de municiones boliviano dentro del mismo fortín, que desoriento al enemigo de Pícuiba, que decidió retirarse por el camino a 27 de Noviembre, donde sucumbió.

8º. A consecuencia de que el   Comandante del Cuerpo de Caballería boliviano. Cnel. Toro se encontraba a 200 kilómetros de tropas, o sea en el Fortín Algodonal, no pudiendo intervenir con eficacia, y oportunamente para evitar el desbande de su gran unidad. Cabe recordar aquí  que el Cnel. Toro envió un mensaje lastrado a sus tropas para que retomaran el Fortín Yrendagué, cuyos mensaje cayó en poder de los paraguayos, pero sus unidades ya estaban en plena derrota en los caminos hacia 27 de Noviembre, otros debajo de los arbustos muriéndose lentamente de sed y los menos afortunados ya estaban muertos.

9º El factor agua, elemento indispensable para el combatiente. SI los paraguayos no hubieran tomado los pozos de agua de Yrendagué, otra hubiera sido ser la suerte de la batalla.

10. La autodeterminación del soldado guaraní, su alto espíritu de iniciativa que en más de una circunstancia ha servido de estimulo y de aliento a sus propios ofíciales para salir del paso en los momentos de confusión y desorientación. Esta cualidad muy propia del soldado paraguayo ha sido el factor preponderante de la victoria.

EN RESUMEN: La visión del Comandante en Jefe del Ejército y la audacia y temeridad de nuestros jefes, oficiales y tropas de la Primera y Octava, Divisiones que actuaron en la maniobra de El Carmen salvó al ejército paraguaya de una difícil situación.

La resistencia abnegada y el espíritu invencible de los soldados del Segundo Cuerpo de Ejército Paraguayo dio tiempo al Comandante en Jefe del Ejército para realizar la maniobra de El Carmen. El sacrificio agotador realizado por el II.C.E. tuvo una importancia fundamental en la decisión y en la suerte final de la batalla de El Carmen.

No vamos a detallar aquí lo relativo a El Carmen porque solo nos toca describir la maniobra del II.C.E. en el sector Picuiba-Carandayty. El Cnel. Francisco Chávez del Valle a quien rindo mi homenaje como ex-combatiente, escribió un folleto sobre la batalla de El Carmen, cuya lectura recomendamos a fin de coordinar dicha acción con la del II.C.E. en Yrendagué que nos tocó exponer.

 

NOTAS

1/ Participaron de la acción de ruptura el R.C. 1, el III Batallón del R.I. 8 —Piribebuy al mando del Cap. Elpidio Yegros y el III Batallón del R.I.5 con sus respectivos grupos de morteros;...

1/ El hombre que encontró un hueco para salir las unidades fue el Tte. de Reserva Fernando Silva.

1/ No es mi propósito relatar en esta oportunidad lo referente a la gloriosa actuación de la Octava División en la maniobra sobre el Fortín Yrendague porque solamente deseo limitarme a lo concerniente a la actuación del R.I. 8 "Piribebuy" y de la VI División de Infantería. La maniobra de Yrendagué y la heroica actuación de la 8a. División comandada por el Coronel Eugenio Garay ha sido expuesta minuciosamente por el Mayor Lorenzo Medina, en una brillante disertación realizada por el mismo en la sala de conferencias del Ministerio de Defensa Nacional y en la D.C. 1 (Primera División de Caballería) con asiento en "Campo Grande" y cuya lectura recomiendo para una mejor ilustración sobre la batalla de Yrendagué, pues, el Mayor Medina fue el Comandante del R.I. 16 "Mariscal López de gloriosa actuación en dicha batalla. También ha sido publicado dicho trabajo en "TRINCHERA”, periódico muy prestigioso de los Veteranos de la guerra.

 


 

CONSIDERACIONES FINALES

1. FACTOR PSICOLÓGICO

Dos fueron las interrogantes que a la terminación de la guerra se me presentaron como dos enigmas que instaban a la meditación abordándola con la simplicidad que corresponde a quien no tiene pretensiones de incursionar en el campo de la filosofía, sino desentrañarlos con espíritu de investigación.

Canalizando mis ideas, con una visión retrospectiva, y después de una meditada confrontación de los hechos a que voy a hacer referencia, frente a los resultados imprevistos en el desenvolvimiento de ellos, por cuanto los hechos que se sucedieron con vertiginosa rapidez han dado al traste con la impresión dominante en aquel entonces, sobre el tiempo que duraría el conflicto y en el que un oculto pesimismo inicial se había apoderado de jefes, oficiales y tropas, no obstante la fe que teníamos en la destreza de los altos mandos militares y de las altas autoridades civiles de la nación, que tuvieron que improvisar, no sólo el planteamiento y disposici6n de nuestros recursos en armas, municiones y ejército para organizar los elementos de la resistencia ante el sorpresivo ataque boliviano, cuando no hubo más remedio que aceptar el reto.

¿Cómo era posible, que una nación como la nuestra, que no esperaba se desarrollara con tanta anticipación a los plazos intuidos, más que previstos, la invasión de nuestro territorio por fuerzas cuya preparación para la guerra se había venido realizando sigilosamente, como lo demuestran los documentos de origen boliviano publicados en el anexo, agazapados en la clandestinidad amparados en presuntos tratados en estudio, que en definitiva nunca pudieron finiquitarse, desde el Tratado de Benítez-Ichazo y sucesivos, hasta el último de Soler-Pinilla y contrarrestar el empuje avasallador de fuerzas muy superiores a las nuestras en hombres, armas y maniobras preparatorias y demás elementos de guerra?, ¿Cómo ello fue posible?. Este era uno de los interrogantes a que hacia referencia y que despertó en mí honda preocupación.

Indudablemente que el factor hombre combatiente, no era sin duda el problema más difícil de resolver porque, el nuestro, el soldado paraguayo, aventajaba muy lejos al soldado boliviano en coraje, abnegación, espíritu de sacrificio, esto aisladamente, y en conjunto un "espíritu de cuerpo" como se llama en el vocabulario militar y sobre todo, ese amor a la tierra la que consideró siempre de legitima pertenencia, siendo por ende justa la causa que debla defender a toda costa, sin duda alguna muy superior a la convicción de su contendor.

Factores raciales por un lado y su tradicional coraje unido a su natural tendencia a la autodeterminación, de que he hecho mención en otro lugar eran atributos inalienables de nuestra raza, valores positivos que contrarrestaban a los negativos de nuestra insolvencia material en toda clase de elementos de combate.

¿Cómo pudo pues realizarse el milagro? ¿Cómo fueron Posibles los sucesivos triunfos que llegaron a sorprender a propios y extraños?.

Tales las dos interrogantes que fueron motivos de la expectativa de la post-guerra y que después de duras reflecciones y a medida que los hechos se iban aclarando, afloraban en libros, apuntaciones, conferencias y comentarios, que aunque deshilvanados en un principio, fueron adquiriendo unidad y dejaban como una estela luminosa en el alma nacional, la impresión de que algo desconocido como un embrujo, cuya implicancia era evidente, había influido para que se realizara ese milagro de la victoria tan sorprendente (hasta llegó a decirse que Dios era paraguayo).

Como una conclusión de todo lo expuesto podemos decir que es indudable que el factor psicológico fue el aliado más poderoso que tuvimos para poder gustar de los triunfos que sin solución de continuidad se registraron en el desarrollo de la campaña del Chaco, y podemos agregar que la idiosincrasia del soldado paraguayo tiene un patrón sui géneris, aparte del valor y la emoción determinante.

Las enseñanzas que nos han deparado las grandes empresas militares, las grandes hazañas que registra la historia de todos los tiempos, prueban que las maquinarias bélicas más eficaces y los más meditados planes aconsejados por la técnica militar, muchas veces fueron abatidos ante el empuje irresistible de las fuerzas morales, animadas por una razón de justicia e Imbuidas de la responsabilidad que jefes, oficiales y tropa debían mantener enhiestas como un legado transmitido por la historia, por nuestros padres y por la raza, esa raza que al decir de Juan de Dios Peza en un poema dedicado al ilustre compatriota el Doctor Cecilio Báez, quien en México asistiera como Delegado del Paraguay al Congreso Internacional: “supo morir sobre su escudo, para quedar en pie sobre la historia".

Y antes de deducir mis conclusiones, frente a los hechos de armas de nuestra guerra del Chaco, en abono a mi tesis y a titulo de simple reminiscencia del pasado histórico, que se menciona en todos los libros, hasta en los más elementales, recordemos algunos de ellos; de cómo la siempre arenga de los jefes a sus subordinados, las frases electrizantes que conmovían el alma del soldado en víspera de la acción, la oportunidad de un recuerdo anterior, la influencia de su triunfo, las pequeñas o grandes improvisaciones tomadas sobre el campo mismo de batalla, y un coposo anecdotario al respecto enriquecen el concepto expresado.

Acaso no fue un estímulo, cuando en Las Pirámides, momentos antes de la batalla, Napoleón anima a sus tropas con aquellas palabras que nos ha legado la historia: "soldados, recordad que desde lo alto de estas pirámides 40 siglos os contemplan”.

Y en Farsalia en que vencio Cesar a Pompeyo y Canes, en Austerlitz, Verdun, anécdotas parecidos ilustran esta aseveración.

Y estos factores  más o menos semejantes, han sido registrados en nuestras campañas y sus frutos cosechados oportunamente.

Mencionemos por ejemplo y citaré algunos solamente, los más señalados, porque ellos fueron tantos, que me llevaría tiempo recordarlos a todos. Del diario de un oficial publicado en la revista "Atlántida": "qué lejana parece la increíble hazaña del Cnel. Eugenio Garay --el viejo Garay-- marchó con sus mil hombres 62 kilómetros en dos días y una noche, abriéndose paso a golpes de machete en pleno monte, rodeado de fuerzas bolivianas, sin agua ni  alimentos, para ocupar los pozos de Yrendagué, que eran de vital importancia para ambos ejércitos. "Hijos, no muráis ahora -les dijo cuando las tropas agotadas y deshechas estaban a punto de desertar-, acompañadme a Yrendagué a morir allá todos juntos". Y lo siguieron. Fue el primer Jefe condecorado con la Cruz del Chaco en el campo de batalla. Ahora, viejo Garay, la guerra ha terminado. Me pregunto SI EN LA PAZ HABRA. SITIO PARA LOS HEROES".

Y la hazaña del Capitán Rogelio Benítez, que ya la comentarnos en otro lugar, cuando en un momento difícil ordenó a su Comandante de Compañía que: "cuando yo pase revista a su Compañía quiero que me conteste el silencio, igual que en Cerro Corá cuando el Mariscal López pasó revista a su escolta presidencial, el Batallón. 40".

Y una serie de actos semejantes, emitidos por ejemplo por nuestro ilustrado historiador de la "Guerra del Chaco" el Cnel. (S.R.) ex.combatiente de esa guerra Don Carlos Fernández, que ya no es del caso repetirlos.

Y con estas empresas, acaso no se han reeditado las expresiones de una honda conciencia de que debía de hacer gala la tradición histórica, de una rencarnación de aquellos que en 1865, desde Paso de la Patria hasta Cerro Corá, tenía en sus labios las célebres palabras que Horacio en sus "Odas" recuerda "dulce est pro patria mori"?.

No se puede pasar por alto, el espíritu que animó a las fuerzas que lucharon en esta jornada, nada pudo abatirlas. Podrá decir que el soldado paraguayo repitió las proezas de los guerreros antiguos, de un Horacio Cocles sobre un puente, de un Leónidas en las Termopilas. Es que como decía el Doctor Cecilio Báez: "el paraguayo era superior al invasor, como raza, en inteligencia natural, en sagacidad, hasta en estatura”, al decir de Azara, en sobriedad, en agilidad, en espíritu militar, en espíritu de diez generaciones guerreras. El invasor tenía toda la traza del conquistador, venía a destruir su felicidad, aquel encanto en que vivía, aplastando su hogar y con él el hogar de la Patria". Finalmente agreguemos los conceptos del Cnel. David Toro del ejército boliviano emitidos en su memorial del 14 de agosto de 1934, y que se menciona en el libro sobre Yrendagué del Cnel. Paraguayo José Segundo Da Costa Decoud, página 202: "me explico que el Paraguay siempre pueda contar con mayores reservas... cuando los efectivos de ambos ejércitos son casi iguales, porque ... Se necesita un número menor de combatientes paraguayos que bolivianos para cubrir un mismo frente ... ELLO SE DEBE A LA CALIDAD DE LA TROPA DEL EJERCITO PARAGUAYO .  MIENTRAS QUE NOSOTROS DEBEMOS SUPLIR CON LA MASA LO QUE NO DE LA INICIATIVA PERSONAL DE NUESTROS SOLDADOS". Y agrega: “que además, NO SABIA PORQUE NI A QUE IBA A LA GUERRA". Ver Toro p. 296.

Estos conceptos no necesitan ningún comentario porque fueron vertidos, nada menos que por un alto jefe del ejército boliviano, ex-Comandante de un Cuerpo de Ejército durante la guerra del Chaco y que llegó a ocupar la presidencia del ejército durante la guerra del Chaco y que llegó a ocupar la presidencia de la República en su país.

 

 

2- LA PRIMERA VEZ QUE VIMOS DERRIBAR UN AVION BOLIVIANO

La foto de referencia pertenece al copiloto boliviano Tte. Ardiles que fue tomada en el momento de producirse el accidente, Un avión boliviano de caza sobrevolaba el Fortín, Toledo y las posiciones de defensa, Como lo hacía tan bajo todas las tropas del frente y de la retaguardia hicieron fuego contra el mismo, fuego nutrido de ametralladoras y de fusiles hasta que en un momento dado, tan impresionante por cierto, vemos venir abajo el aparato en forma de una hoja caída de un árbol, de pronto se desprende del avión un bulto que viene en picada y cae en el cañadón de Toledo, Como, impulsadas. por un resorte todas las tropas salen de sus posiciones impulsadas por la emoción. Se pudo saber por los documentos personales encontrados en los bolsillos que trataba del copiloto Tte. Ardíles. Tenía un impacto de bala, en el cuerpo, la piel totalmente intacta, pero los huesos enteramente molidos, semejante a una bolsa de carbón. En cuanto al aparato, éste fue a caer sobre una zanja, de comunicaciones en la línea, de fortificaciones del Fortín Toledo y justo cayó encima de un soldado que no tuvo tiempo de reaccionar, sólo pudo meterse en el fondo de la zanja, no lo golpeó, pero al ser alcanzado por las llamas producidas por el avión incendiado al derramarse el combustible, éste sufrió quemaduras de cierta importancia, y tuvo que ser evacuado totalmente desnudo una vez recibido las primeras curaciones. Podemos decir que para el infortunado soldado fue una desgracia con suerte. Comentábamos que si alguna vez, algún tiempo después de terminada la guerra el citado personaje relatara su historia en algún grupo de amigos, diciéndoles que en la guerra con Bolivia se le cayó un avión encima, lo tomarían por charlatán. El piloto del aparato quedó aprisionado en la cabina por no haber podido usar el paracaídas que llevaba puesto, vaya a saber por qué razones, por supuesto que estaba muerto y carbonizado. Por primera vez hemos visto derribar un avión enemigo y puedo asegurar que fue tan grande la emoción experimentada por todos.

 

3. EL CESE DE FUEGO

Del diario de guerra de un oficial paraguayo del Estado Mayor (publicado, por Martha Carles en "Atlántida Especial”)

“14 de junio de 1935: Durante toda la mañana la artillería nuestra y la enemiga (enemiga?, ya no puedo decir esto), han estado disparando sin interrupción. También nos aturdieron con los morteros y las armas automáticas. De pronto, a las doce en punto del medio día, un silencio total invadió el Chaco. Era la hora estipulada para el cese de fuego. A lo largo de todo ese interminable frente se detuvo el sonido. Ya no hay guerra. Qué raro es decir "no hay más guerra” después de tres años de matanzas. Me parece tonto que en la mañana de hoy hayan estado tirando, supongo que unos y otros se esforzarán por no acertar en el blanco. De todas maneras es como jugarle un ratito más a la muerte. A las 17:45 se estableció el primer contacto radioeléctrico can el Comando boliviano. Ambos radiooperadores intercambiaron una espontánea cortesía. He oído decir que en los primeros días el Gral. Estigarribia se entrevistará con Peñaranda, en el cuartel general situado en Villa Montes. No sé cuándo será; los caminos están muy malos. "19 de julio de 1935: Estoy excitadísimo. No he podido dormir ni una hora tuve el privilegio de acompañar a Estigarribía a la entrevista coa Peñaranda. Éramos más o menos 50 oficiales y llegamos cerca del mediodía. El primer instante fue difícil, Estígarribía se bajó del auto y Peñaranda se le acercó. Los dos estaban muy serios. Se miraron una fracción de segundo y se dieron la mano. A mi me parecía imposible estar ahí, a unos metros de mis enemigos, y no podía entender que unos momentos después todos conversábamos normalmente, comiendo, y bebiendo, como si solo se tratara de una reunión de camaradería en un casino de ofíciales".

"No es demasiado fácil acostumbrarnos al odio, sobre todo a un odio masivo, a un odio que se desata por el solo hecho, de que éste es paraguayo y éste es boliviano. Pero una vez puesto en marcha, el odio es como una droga, produce acostumbramiento. Por eso no es fácil habituarse a no odiar y a no odiar de golpe, porque una Comisión firmó en alguna parte un Protocolo de Paz".

"Todo esto, que fui pensando durante el viaje hacia Villa Montes, me atravesó el corazón. como una ráfaga cuando me encontré delante de los "bolis". Nos habían preparado una recepción impecable. Pese a la precariedad de sus instalaciones, mucamos irreprochables servían torrentes de sándwiches y bocadillos que en realidad estaban muy ricos. Nos tuteamos. En seguida nos tuteamos. Alguien reflexionó sobre esto y tuve la mala idea de comentar en voz alta que Caín y Abel probablemente también se tutearan. No les cayó bien. Pero ni a ellos ni a los míos".

“¡Bah!, a esa altura yo ya no sabía quiénes eran los míos y quiénes no. A medida que fue pasando el tiempo los "bolís” me "cayeron" mejor. Encontré un Capitán más o menos

de mi edad, artillero también, que andaba medio silencioso. Nos pusimos a hablar y los dos estábamos pensando lo mismo, Entonces me di cuenta de que ese hombre que pensaba, como yo y que sentía como yo, no era, no podía ser mí enemigo, no era, no podía ser el destinatario de mí odio. Pero ese hombre no solamente no era mi enemigo en ese momento, ese hombre no había sido nunca mi enemigo, ni ahora, ni cuando la Comisión Diplomática no podía parar el fuego y él de aquel lado y yo de éste, saltábamos de alegría cada vez que un tiro de nuestros respectivos "Schneíder" reventaban paraguayos o reventaban bolivianos. El resto de mis camaradas parecía tener muchos menos problemas que yo y la confraternización era un éxito. Hasta con Busch, ese hijo de perra que dicen asesinó a un Teniente nuestro prisionero. Alguno sacó el tema y Busch negó el hecho. De todas maneras nadie le dio demasiada importancia. Todos tenían. ganas de acabar con la guerra interna, la guerra personal. Confraternizaban. La banda boliviana tocaba la marcha "Viejos Camaradas”, muy bien por cierto y el excelente champagne "Pomery` acentuó la emoción de los brindis que pronunciaron los Comandantes en Jefe de los Ejércitos hasta días antes enemigos. Estigarríbia estaba muy sereno, a Peñaranda le temblaban un poco las manos. Cuando nos íbamos ya junto al coche, Estigarribia, con un movimiento un poco brusco, saco pistola Colt. Los “boli” se pusieron rígidos, instantáneamente prevenidos. Estigarribia le dio la pistola a Peñaranda y le dijo: "se la regalo mi general, me ha acompañado toda la guerra”.

Actualmente existen relaciones verdaderamente cordiales y amistosas entre ambos pueblos, no existen odios ni rencores y creo que estamos convencidos ambos de que la violencia no resuelve los problemas de los pueblos ni de las naciones. Todos los problemas deben solucionarse por vía del diálogo y de la buena voluntad, toda vez que no se atente contra la propia soberanía.

 

4. EL TRATADO DE PAZ

Fue firmada en Buenos Aires, el 20 de julio de 1938, en el Palacio San Martin, el Acta del Tratado de Paz definitivo cuyo texto transcribimos a continuación:

"En Buenos Aires, a diez y nueve días del mes de julio de mil novecientos treinta y ocho, se reunieron en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina, el Excelentísimo Señor Doctor D. Eduardo Diez de Medina, Ministro de Relaciones Exteriores de la República, de Bolivia, acompañado del Presidente de la Delegación de Bolivia ante la Conferencia de Paz, S.E. Doctor Don Enrique Finot, y el Excelentísimo Señor Doctor D. Cecilio Báez, Ministro de Relaciones Exteriores de la República, del Paraguay, acompañado del Presidente y de los miembros de la Delegación del Paraguay ante la conferencia, SS.EE. General de Ejército D, José Estigarribia, Doctores D Luís Riart y D. Efraín Cardozo, en presencia del. Excelentísimo Señor Presidente de la Conferencia de Paz, D. José María Cantillo, y los Delegados~ S.E. Señor Isídoro Ruiz Moreno y S.E. Doctor Pablo Santos Muñoz, de la Argentina; S.E. Doctor José de Paulo Rodríguez Alves y SILE. Orlando Leite Rivero, del Brasil; S.E. Señor Manuel Blanchi, de Chile; S.E. Señor Spruille Braden, de los Estados Unidos de América; S.E. Doctor Felipe Barreda Laos y S.E. Doctor Luís Fernán Cisneros, del Perú, y S.E.

Doctor Eugenio Martínez Thedy, del Uruguay. Los Excelentísimos Señores Ministros de Relaciones Exteriores de Bolivia y Paraguay, leído que les fue en su redacción final el proyecto de Tratado de Paz, amistad y límites, rubricado el 9 de julio de 1938, que se agrega como anexo de esta acta, declararon en nombre de sus respectivos gobiernos que le prestaban plena y entera aprobación y que estaban dispuestos a firmarlo en el momento que la Conferencia lo determinase".

"En fe de lo cual, proceden a suscribir la presente acta, juntamente con los Delegados arriba mencionados".

El Tratado definitivo de Paz, Amistad y Límites fue firmado el 21 de julio de 1938 a las 15:10 horas, por los cancilleres de Argentina, Bolivia y Paraguay, y su texto es el siguiente:

"Las Repúblicas de Bolivia y Paraguay (Paraguay y Bolivia), con el propósito de consolidar definitivamente la paz y poner término a los diferendos que dieron origen al conflicto armado del Chaco; inspiradas en el deseo de prevenir futuros desacuerdos; teniendo presente que entre estados que forman la comunidad americana existen vínculos históricos fraternales que no deben desaparecer por divergencias o sucesos que deben ser considerados y solucionados con espíritu de recíproca comprensión y buena voluntad; habiéndose puesto en ejecución compromisos de concertar la paz definitiva, que ambas repúblicas asumieron el Protocolo de Paz del 12 de junio de 1935, y en el Acta protocolizada del 21 de enero de 1936; representadas:

"La República de Bolivia, por S.E. el Doctor Eduardo Diez de Medina Ministro de Relaciones Exteriores, y S.E. el Doctor Enrique Finot, Presidente de la Delegación de ese país ante la Conferencia de Paz, y la República del Paraguay por S.E. Doctor Cecilio Báez, Ministro de Relaciones Exteriores; S.E. el General de Ejército Don José Félix Estigarribia, Presidente de la Delegación de ese país ante la Conferencia de Paz y los Delegados, sus Excelencias Doctores Luís A. Riart y Efraín Cardozo, presentes en Buenos Aires y debidamente autorizados por sus Gobiernos, han convenido en suscribir bajo los auspicios y la garantía moral de los seis Gobiernos mediadores, el siguiente tratado de paz, amistad y limites:

“Articulo 1º - Queda reestablecida la paz entre la República de Bolivia y Paraguay (Paraguay y Bolivia)".

"Articulo 2º - La línea divisoria en el Chaco entre Bolivia y Paraguay (Paraguay y Bolivia) será la que determinen los Excelentísimos Presidentes de las Repúblicas de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos de América, Perú y Uruguay en su carácter de árbitros de equidad, quienes, actuando "ex aequo el bono", dictarán su fallo arbitral de acuerdo con ésta y las siguientes cláusulas:

a) El laudo arbitral fijará la línea divisoria norte en el Chaco, en la zona comprendida entre la línea de la Conferencia de la Paz, presentada el día 27 de mayo de 1938, y la línea de la contrapropuesta paraguaya, presentada a la consideración de la Conferencia de Paz el día 24 de junio de 1938, desde el meridiano Fortín 27 de Noviembre, es decir, aproximadamente meridiano 61º 55' Oeste de Greenwich, hasta el limite Este de la zona, con exclusión del litoral sobre el río Paraguay, al Sur de la desembocadura del río Otuquís o Negro.

b)      El laudo arbitral fijará igualmente la línea divisoria occidental en el Chaco, entre el río Pilcomayo y la intersección del meridiano del Fortín 27 de Noviembre, es decir, aproximadamente 61º 55' Oeste de Greenwich, con la línea del lado norte a que se refiere el anteriormente.

c)       Dicha línea no irá en el río Pilcomayo más al Este del Pozo Hondo, ni al Oeste más allá de cualquier punto de la línea que, arrancando de D'Orbigny, fue señalada por la Comisión Militar Neutral como intermedia de las posiciones máximas alcanzadas por los ejércitos beligerantes al suspenderse los fuegos el 14 de junio de 1935

Artículo 3º - Los árbitros se pronunciarán oídas las partes y según su leal saber y entender, teniendo en cuenta la experiencia acumulada por la Conferencia de Paz y los dictamines de los asesores militares de dicha entidad,

Los seis Presidentes de las Repúblicas citadas en el artículo 2º quedan facultados para expedir el laudo directamente o por medio de delegados plenipotencíaríos.

Artículo 4º - El laudo arbitral será expedido por los árbitros en el plazo máximo de dos meses, contados a partir de la ratificación del presente tratado, obtenida la oportunidad y forma estipulados en el artículo 11.

Articulo 5º - Expedido el laudo y notificado a las partes, éstas nombrarán inmediatamente una comisión mixta, compuesta de cinco miembros, nombrados por cada parte y el quinto designado de común acuerdo por los seis Gobiernos mediadores, a fin de aplicar sobre el terreno y amontonar la línea divisoria trazada por el laudo arbitral.

Artículo 6º - Dentro de los treinta días de expedido el laudo, los Gobiernos de Bolivia y Paraguay (Paraguay, y Bolivia), procederán a acreditar sus respectivos representantes diplomáticos en Asunción y La Paz (La Paz y Asunción), y dentro de los noventa días cumplirán el laudo en lo principal bajo la vigilancia de la Conferencia de Paz, a quienes la partes reconocen la facultad de resolver en definitiva las cuestiones prácticas que puedan presentarse con tal motivo.

Artículo 7º - La, República del Paraguay garantiza el más amplío libre tránsito por su territorio, y especialmente por la zona de Puerto Casado, de las mercaderías que lleguen del exterior con destino a Bolivia, y de los productos que salgan de Bolivia para ser embarcados al exterior por dicha, zona de Puerto Casado, con derecho para Bolivia para instalar sus agencias aduaneras y construir depósitos y almacenes en la zona de dicho Puerto.

La reglamentación de este artículo será objeto de una convención comercial posterior entre los Gobiernos de ambas Repúblicas.

Articulo 8º - Ejecutado el laudo arbitral mediante la aplicación y amojonamiento de la línea divisoria, los Gobiernos de Bolivia y Paraguay (Paraguay y Bolivia) negociarán directamente de Gobierno a Gobierno, las demás convenciones económicas y comerciales que tengan por conveniente, para desarrollar sus intereses recíprocos.

Artículo 9º - Las Repúblicas de Bolivia y Paraguay (Paraguay y Bolivia) renuncian recíprocamente, a toda acción y reclamación derivadas de las responsabilidades de la guerra.

Artículo 10º - Las Repúblicas de Bolivia y Paraguay (Paraguay y Bolivia), renovando el compromiso de no agresión, estipulado en el protocolo de 12 de julio de 1935, se obligan solemnemente, a no hacerse la guerra, ni emplear directa o indirectamente, la fuerza como medio de solución de cualquier diferendo actual o futuro.

Si en cualquier eventualidad no llegaran a resolverlos por negociaciones diplomáticas directas, se obligan desde ahora a recurrir a los procedimientos conciliatorios y arbitrajes que ofrece el derecho internacional, y especialmente las convenciones y pactos americanos.

Articulo 11º - El presente tratado será ratificado por la Convención Nacional Constituyente de Bolivia y por un plebiscito nacional en el Paraguay, en ambos casos, la ratificación deberá producirse en el término de veinte días, contados a partir de la fecha de suscripción de este tratado. El canje de ratificaciones se efectuará en el más breve plazo ante la Conferencia de Paz.

Articulo 12º - Las partes declaran que, en caso de que no fuese obtenida la ratificación a que se refiere el artículo anterior el texto y contenido de este tratado no pueden ser invocados para fundar sobre ellos alegatos, ni pruebas en ulteriores instancias, o procedimientos de arbitraje o justicia internacional.

En fe de lo cual los representantes de Bolivia y Paraguay (Paraguay y Bolivia), juntamente con los Delegados plenipotenciarios que representan a los países mediadores en la Conferencia de Paz, firman y sellan el presente tratado en doble ejemplar, en Buenos Aires a los veintiún días del mes de julio del año mil novecientos treinta y ocho.

Firman el documento los Señores Eduardo Diez de Medina, Enrique Finot, Cecilio Báez, José F. Estigarribia, Luís A. Riart, Efraín Cardozo, José María Cantillo, José de Paula Rodríguez Alves, Orlando Leite Riveiro, Manuel Bianchi, Spruille Braden, Felipe Barreda Laos, Luís Fernán Cisneros, Eugenio Martinez Tedhy, Isidoro Ruiz Moreno y Pablo Santos Muñoz".

 

 

Preparativos para el plebiscito en el Paraguay

(De la Revista de Informaciones de la Escuela Superior de Guerra, Nºs. 235 y 236, de la República Argentina, por el Mayor Edmundo Civati Bernasconi), setiembre y octubre de 1944.

"Inmediatamente de la firma del Tratado de Paz, acto realizado en Buenos Aires (21 de julio de 1938) y en virtud del articulo Nº 11 del mismo, se empezaron en Paraguay los trabajos para organizar el plebiscito nacional que aprobaría o rechazaría el tratado.

"La tarea a cargo del Ministerio del Interior fue rápidamente dirigida, utilizados en la propaganda y distinta actividades, aviones militares, buques de la armada y otros elementos del caso. Por disposición del referido Ministerio, en todos los Departamentos de la República se realizaron concentraciones organizadas por la policía, a fin de informar al pueblo acerca del contenido del tratado de paz conocido por nosotros".

"De este modo el pueblo paraguayo, fue informado ampliamente acerca de las cláusulas del documento, sea por la prensa, conferencia, radiotelefonía, etc., etc. En conjunto se calcula que se pronunciaron más de quinientas Conferencias, ante el auditorio que se calcula en varios centenares de miles de personas".

"Las Conferencias estuvieron a cargo de oficiales del ejército, delegados del Ministerio del Interior, representantes de partidos políticos, especialmente del partido Liberal, de la Iglesia, etc., que formularon distintas aclaraciones al contenido del tratado. El Arzobispo, que tanta influencia tiene en la campaña, se había pronunciado de acuerdo al tratado; los mismo ocurrió con la Conferencia Nacional de Trabajadores, que pidió a los obreros votar por la aprobación. El partido Nacional Republicano, por decisión de sus dirigentes, votaría en contra, pero ello carecía de importancia, dado los pocos afiliados con que contaban".

"Los Jefes, Oficiales y Tropa de guarnición en el Chaco, manifestaron su deseo de emitir el voto en el acto plebiscitario, lo cual les fue concedido".

"Entre los discursos pronunciados por nombres de Gobierno, merece destacar el del General Estigarribia, quien emitió por radiotelefonía los siguientes conceptos: Que el acto que se realizaría el 10 de agosto era uno de los acontecimientos cívicos más importantes del Paraguay moderno, puesto que se decidiría en cierto modo su suerte futura. Dijo que, al igual que en la guerra, debía, aplicar nuevamente su capacidad y coraje para aconsejar al Gobierno provisional y a la nación, la aprobación del tratado. Cuando llegó a Buenos Aires, procedente de Washington, consideró que el tratado que se negociaba era favorable al Paraguay y aunque no satisfacía todas las aspiraciones de su patria respecto a sus derechos en el Chaco, respetaba la soberanía eterna sobre el Litoral y la posesión plena y definitiva de la mayor parte del territorio chaqueño. Dijo, asimismo que el sometimiento a un tallo arbitral de seis Presidentes Americanos no significaba la subordinación de la soberanía de la patria sino el vehemente deseo de conseguir una paz duradera".

Después expresó: "Es creencia general que los militares solamente estamos para hacer la guerra. Sin embargo, lejos de eso, el deber de los militares responsables y concientes es el de señalar el camino de la guerra únicamente para defender el honor patrio comprometido o para obtener el triunfo, pero la defensa nacional no siempre se hace con la guerra, sino que muchas veces hácese mejor con la paz. Por eso es que los Jefes y Oficiales que condujimos triunfalmente al pueblo en armas hasta los confines del Chaco, hoy deseamos la paz”.

Finalmente dijo: "Compatriotas!, con la misma resolución y firmeza, con la misma elevación de espíritu, con la misma fe inquebrantable en nuestro destino y con los mismos sentimientos del más puro patriotismo con que os he convocado en 1932 a empuñar las armas, os invito hoy a deponer vuestros votos en favor del Tratado de Paz".

 

 

Plebiscito del 10 de agosto (Continúa la transcripción)

"El pueblo paraguayo en perfecto orden y con un entusiasmo indescriptible, como consecuencia de la preparación previa citada, ratificó el tratado por una abrumadora mayoría. Se habían constituido mesas electorales con un Presidente y dos Vocales, elegidos entre miembros de distintos partidos. Oficiales del Ejército actuaron en cada mesa, como interventores. A los votantes se les mostraba un mapa del Chaco, con los límites fijados por el tratado. Por lo demás, el pueblo conocía ya a fondo, por la información recibida en día anteriores, que el tratado adjudicaba definitivamente al Paraguay 232500 kilómetros cuadrados del Chaco, sometiéndose el arbitraje 31.000 kilómetros cuadrados, lo que representa el 11 % sobre el área total de ocupación del ejército paraguayo al terminar la lucha (12 de junio de 1.935)".

"El Presidente de la mesa después de comprobar por la libreta cívica del votante, su derecho al voto, le mostraba el mapa de referencia y explicaba el alcance del tratado. Lo entregaba dos boletas. Una escrita en tinta verde que representaba el voto de ratificación del tratado. Esta decía: voto por la aceptación del tratado de paz", y otra, escrita con tinta negra que significaba el rechazo. Esta última así redactada: "voto por el rechazo del tratado de paz".

"El resultado fue una mayoría aplastante (91 por ciento) por la aprobación. Las cifras fueron las siguientes: por la aprobación 135385 y en contra 13024 votos. La votación de la capital incluidos los pueblos de su jurisdicción dio 38945 votos favorables. ( datos de la Prensa de Buenos Aires del 25 de agoto )".

Transcribimos a continuación lo que escribe el mismo Mayor Bernasconi en la revista de la Escuela Superior de Guerra, sobre LOS PREPARATIVOS PARA LA. RATIFICACION DEL TRATADO DE LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE DE BOLIVIA:

"El 11 de agosto de 1938, el Gobierno Boliviano aprobó el tratado suscripto el 2 de julio del mismo año en Buenos Aires. El Poder Ejecutivo, lo sometió posteriormente con un mensaje a la consideración de la Convención Nacional, en el cual pedía su aprobación También en Bolivia se fue preparando el ambiente (sí bien no como en el Paraguay para la votación del pueblo), sino para la ratificación favorable por la asamblea constituyente (articulo 11 del Tratado). La Convención Nacional trabajó intensamente durante varios días, especialmente en los días 8, 9 y 10 de agosto, fechas en que lo hizo de mañana, tarde y noche. En la sesión de honor de la Convención del 6 de agosto (fiesta nacional boliviana). El Presidente de la República, Cnel. Busch, pronunció el siguiente discurso:

"El aniversario que hoy conmemoramos reviste caracteres de excepcional trascendencia porque nos encuentra consagrados al estudio del problema vital de la paz o la guerra, de cuyo resultado depende esencialmente el futuro nacional. Expresó luego que mientras la Convención no levante la reserva sobre la discusión del tratado de paz con el Paraguay, no le era posible analizarlo todavía, Puedo si- señalo- anotar que el tratado es consecuencia de hechos como el conflicto bélico y el protocolo que determinó el armisticio, los cuales no inspiramos ni dirigimos, ni tuvimos posibilidad de enmendar. Los hombres de hoy afrontamos sin vacilación la liquidación de los errores que, arrancando de un pasado remoto, se agravaron y culminaron en los últimos tiempos. El tratado de paz no contempla los legítimos derechos territoriales de Bolivia ni las justas expectativas que puso en un acuerdo al menos equitativo. No obstante lo suscribimos y aprobamos y estoy seguro de que vosotros, señores convencionales, lo ratificaréis. La generación que hoy gobierna al país, después de haber evidenciado su patriotismo en los campos de batalla, quiere consumar el sacrificio en aras de la patria, afrontando la incomprensión y mala fe del presente y las severas responsabilidades de la historia. La generación actual, conocedora de los horrores de la guerra que sufrió en sí misma, quiere llegar a las generaciones venideras ese supremo don que es la paz, generador del orden, bienestar y progreso individuales y colectivos. No podría haber paz estable prolongando las discusiones diplomáticas frente a los ejércitos beligerantes que por cualquier circunstancia habrían podido volver a encender la hoguera".

"Contra el tratado se alzan voces airadas. No son las voces de quienes defendieron la patria con el arma en brazo en los desiertos del Chaco, ni de quienes la sirvieron con su orientación y consejo. Son las voces de los políticos de la vieja escuela, acostumbrados a hacerse plataforma de partidos con sagradas cuestiones internacionales. Son las voces de los políticos que durante y después del conflicto esquivaron opiniones y servicios para aparecer luego libres de responsabilidades por mucho que el pueblo haga pesar sobre ellos la tremenda responsabilidad de su actuación siempre obstructora y negativa. Son las voces de quienes lejos de los combates improvisaron fortunas, mientras se derramaban a raudales la sangre generosa de sus compatriotas".

"Frente a esas voces está la vuestra, honorables convencionales, que siempre habéis sabido cumplir con vuestro deber".

Más adelante dijo: "Comparten nuestra opinión y la vuestra las Fuerzas Vivas de la Nacionalidad, industriales, comerciales, profesionales, de la clase media, obreros y excombatientes. Toda esta fuente de soberanía democrática, esa gran mayoría nacional que por primera vez en Bolivia está auténticamente representada por hombres de trabajo sólidos de su seno en esta soberana Asamblea Constituyente".

El Presidente terminó diciendo que: "afrontaba las responsabilidades del tratado de paz y si como en el Chaco dio todo por la patria, hoy hace lo mismo en bien del país. Los espíritus geniales -añadió- de los fundadores de la patria, Bolívar y Sucre, son testigos de su congoja por no haber podido honrar su memoria con nada mejor que el tratado de paz con el Paraguay".

A continuación transcribirnos la palabra del Presidente de la Convención de Bolivia, contestando al primer magistrado Mayor Busch.

Según el mismo autor del trabajo ya citado anteriormente, el Presidente de la Convención, Señor Rivero expresó: "La Convención lo estudia con la atención y elevación que impone la trascendencia del asunto y aceptará serena y dignamente la responsabilidad histórica".

"Integrada la Asamblea por hombres que defendieron la integridad territorial del Chaco, observa cómo el juego de facciones intenta dar a los acuerdos de Buenos Aires un sello partidista".

"Se levanta contra estas voces del Partido Republicano genuino que asumiendo la responsabilidad de la conducción de la guerra no supo conducirla; del Partido Republicano personalista que rehuyó el concurso todas las veces que se le invitó a intervenir en los asuntos diplomáticos y del Partido Liberal que, sin condenar el tratado que es lógica consecuencia de los pactos de 1935, declara que no ha participado en las negociaciones".

“Ratificación del Tratado por la ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE DE BOLIVIA, el 11 de agosto de 1938, a la noche, la Convención Nacional ratificó el tratado de paz con Paraguay, después de una larga sesión. El gabinete boliviano asistió en pleno. Al terminar su exposición final, el Canciller Diez de Medina, manifestó: "Espero ratificaréis el tratado como os lo pidió el Presidente de la Republica. Bolivia necesita de paz para trabajar y engrandecerse y vuestra conciencia no os reprochará nunca el haber alejado definitivamente el fantasma de la guerra".

"A las 21:00 horas se supo en la Convención el resultado alcanzado por el plebiscito, paraguayo, lo que desvaneció los rumores que corrían de que la mayoría del electorado paraguayo rechazaría el tratado. El debate, se clausuró a las 23:30 horas, dio el siguiente resultado: por la aprobación del tratado, 101 votos; por el. rechazo del mismo, 9 votos. Acá también, como en el Paraguay, la mayoría se pronunció por la ratificación".

"En el momento de la votación ya se había levantado la reserva de la sesión. Cada uno de los sufragantes de la Convención debió fundamentar en voz alta su voto. Cuando el Presidente de la República de Bolivia conoció el resultado de la votación de la Convención Nacional, manifestó a la Uníted Press lo siguiente: "Pueden imaginarse cuánto me complace la ratificación del tratado de paz con el Paraguay por nuestra Convención, pues me da la plena sensación de que todas las fuerzas vivas de Bolivia estuvieran detrás mío en la obra pacificadora que no tardará en traducirse en espléndida forma y en todo orden de cosas en bien de Bolivia, y por razones de interdependencia internacional en bien de todas las naciones americanas".

"Afronté toda la responsabilidad -agregó- dentro del país y no la rehuiré nunca, pero es justo destacar que los Convencionales con gran valor cívico, tomaron espontáneamente la correlativa responsabilidad. Bolivia no lo olvidará en el futuro, cuando hagamos del país un estado floreciente en las artes, las letras y el comercio, rodeados de naciones igualmente grandes y viviendo en buena armonía, Bolivia se mostró grande en la guerra y se muestra también, grande en la paz y en la visión del futuro. Es esta hora solemne e inolvidable y a la tenacidad y del patriotismo con que los Doctores Ortiz y Cantilo ayudaron a las gestiones de paz. El Canciller Diez de Medina manifestó, "Está definido nuestro secular político con el Paraguay y consolidada la paz en América. Que el doloroso sacrificio hecho por Bolivia para obtener este resultado, tenga su compensación en la tranquilidad ganada y en el esfuerzo que desarrollen mis conciudadanos para labrar la grandeza y porvenir de la patria”.

Y sigue comentando el Mayor Bernasconí: "En Bolivia, después de la aprobación del tratado se manifestó un gran júbilo y una sensación de alivio y de tranquilidad. Existe, sin embargo, cierta amargura en todas las esferas, ya que la nación del Altiplano se despoja definitivamente del triángulo comprendido entre los ríos Pilcomayo y Paraguay que figuraba hasta hace poco en los mapas bolivianos y abandona -por siempre- sus pretensiones a tener un puerto sobre el litoral del río nombrado en último término. A pesar de esto la opinión pública y la prensa del país, reconoce que se asegura para Bolivia toda la zona petrolera que se consideraba en peligro, si se reanudaban las hostilidades. También el país podrá disminuir sus efectivos militares, cancelar fuertes partidas dedicadas a armamentos, con el alivio consiguiente para el fisco. La misma prensa reconoce que, alejado todo peligro de una nueva guerra, aún con la disminución de la soberanía territorial que Bolivia ejerció antes de la lucha, el país se podrá dedicar al trabajo y reconstruirse económicamente, en un ambiente de tranquilidad interna y externa”.

 

Resultados de la guerra – Según el mismo autor ya citado anteriormente

“a) Sometimiento de la fijación del límite internacional tanto tiempo discutido, al arbitraje de seis Presidente de naciones americanas, laudo arbitral que deberá expedir se aproximadamente sobre una demarcación fijada por la Conferencia de Paz y aceptada por los representantes de los Gobiernos litigantes".

"b) Compromiso del Paraguay de permitir el más amplio y libre tránsito por su territorio y especialmente por la zona de Puerto Casado, de las mercaderías que lleguen del exterior con destino a Bolivia y de los productos que salgan de Bolivia para ser embarcados al exterior por dicha zona de Puerto Casado; con derecho para Bolivia de instalar agencias aduaneras y construir depósitos y almacenes en la zona de dicho puerto (del artículo 7º del Tratado). “1*

“c) Acrecentamiento de la soberanía actual paraguaya con respecto a la real que ejercía en 1932 2*, ya que en esa época Bolivia estaba mucho más próxima de Asunción que después de la guerra (por el retroceso de su ejército) y que ahora, por virtud del Tratado firmado". 3/

“d) Exclusión de Bolivia de la facultad de ejercer soberanía territorial sobre el litoral del río Paraguay al sur de la desembocadura del río Negro u Otuquis, litoral que desde el sur de la localidad brasileña de Coimbra hasta el río Pilcomayo, quedará en disposición definitiva del Paraguay". 4*

Como consecuencia de esta medida, se pensaba en Bolivia llevar a la práctica el antiguo proyecto de sacar los ricos productos del Oriente Boliviano por una línea férrea a construirse sobre la capital geográfica de este oriente (Santa Cruz de la Sierra) y la localidad brasileña de Corumbál”. 5*

De este modo tales productos podrían salir al Atlántico, sea por vía fluvial en los vapores que hacen el recorrido entre Buenos Aires y Corumbá o bien por el ferrocarril que desde este último punto, llega al puerto brasileño de Santos".

"f) Conocimiento de la zona chaqueña algo desconocida antes de la contienda. Por este conocimiento y por el mejoramiento de sus condiciones geográficas y antropogeográficas (lugares con agua, pastos, comunicaciones, mejoramientos de la red vial, experiencias de la tracción, mecánica, etc.), el Chaco podrá ser explotado más intensamente. Con esto aumentarán las probabilidades económicas e industriales de Bolivia y Paraguay".

“g) Empobrecimiento inmediato de ambos estados (pérdida de población y dinero), como consecuencia lógica de la paralización de las actividades normales y gastos originados por tres años de lucha. Existen ahora en ambos Estados, perspectivas de mejoras económicas y políticas"

"h) Posesión definitiva, para Bolivia, de la gran zona petrolera que se extiende al oeste de la línea general Villa Montes-Camiri-Charagua, cuya explotación peligraba, si se continuaban las operaciones"..

“i) Entre los paraguayos el ciudadano volvió del Chaco con la conciencia de su mayor capacidad para la lucha y con ansias de elevar sus condiciones de vida. La tensión heroica, que fue el timbre predominante de su historia, se convierte en una vocación de progreso".

"De los sacrificios impuestos ha salido el Paraguay fortalecido en su moral". 6* Y otro tanto puede decirse de Bolivia".

 

5. UN EPISODIO IMPORTANTE

Ocurrió en la Batalla de Campo Vía: Los radio-operadores de ZPO - del Comando Paraguayo General Estigarribia; Rogelio Rojas y Ciro Martínez Fretes captaron un cifrado del

Comando Boliviano de La Paz a las Divisiones 4a. y 9a. que se encontraban en el cerco de Campo Vía, y como conocían las características y el modo de operar de los radio-operadores bolivianos, nuestros radio-operadores simularon ser de la estación de la 4a. División boliviana y pidieron confirmación del cifrado del Comando de La Paz, recibiendo conforme lo solicitado. Inmediatamente el citado cifrado fue comunicado al General Estigarribia; luego fue enviado a Asunción al Departamento de Marina, recibido y descifrado por la Oficina Criptográfica al mando de los oficiales de la Armada Martínez Ramella e Infante Rivarola.

El contenido del cifrado era el siguiente: "Existe un claro por donde escapó Peñaranda y su tropa llamado "picada salvación", con todas sus fuerzas forzará el paso en dicho lugar a fin de salvar a sus tropas del cerco" ...

Estigarribia ordenó inmediatamente que se cubriera dicha picada donde se destacaron tres líneas sucesivas de defensa a una distancia prudencial unas de otras. Los bolivianos atacaron cumpliendo la orden y llegaron a romper dos de las tres líneas paraguayas y cuando llegaron a la tercera posición se rindieron.

Está muy claro que si no fuera por la providencial iniciativa de los radio-operadores paraguayos y su indiscutible capacidad para engañar a los radio-operadores enemigos obligándolos a dictar la repetición del mensaje cifrado otro hubiera sido el resultado de la batalla de Campo Vía, y ni la 4a. División ni la 9a. División hubieran capitulado ante nuestras tropas. Estos heroicos soldados radio-operadores permanecieron en el anonimato y es el momento que reciban el justo reconocimiento de la ciudadanía y de la Patria. El radio-operador Cnel. de Transmisión Don Rogelio Rojas ya falleció, el Señor Ciro Martínez vive y sigue trabajando en su profesión en Asunción del Paraguay y es la persona que proporcionó el valioso informe de la referencia que lo publico en este libro en su homenaje.

 

6. UNA EXPERIENCIA

Es indudable que la Guerra del Chaco ha sido una dura experiencia para todos, pero experiencia al fin hemos aprendido que la guerra no soluciona los problemas de las naciones, las pérdidas siempre son invalorables y las vidas desaparecidas en defensa de la patria no se justifican a cambio de unos cuantos kilómetros cuadrados de territorio ni de ninguna otra ganancia de orden material. Todos los diferendos entre los países deberían solucionarse por medio del diálogo entre las partes, con altura, con un alto espíritu de la justicia y del derecho, sin apresuramientos ni violencias. La violencia no es el mejor recurso para resolver los problemas entre los pueblos y entre las personas civilizadas. Los gobernantes no tienen el derecho de disponer de la suerte de las naciones y sus habitantes declarando la guerra o creando un clima propicio para provocarla, ellos son simples administradores de los bienes y de los intereses de los pueblos "El pueblo jamás le ha dado derecho a entrar en arreglos que conduzcan a la división de la Nación". A. Lincoln.

 

7. DISCURSO DEL PRESIDENTE LINCOLN

A propósito de los pensamientos enunciados anteriormente trascribo a continuación UN DISCURSO DEL PRESIDENTE LINCOLN pronunciado al asumir el gobierno de los

Estados Unidos de Norteamérica el 4 de marzo de 1861. UN DISCURSO PARA SER LEIDO Y RELEIDO publicado por La Prensa de Buenos Aires el 15 de marzo de 1970.

"Un cuerpo físico es inseparable de su partes. No podríamos impunemente quitarle a nuestro cuerpo ninguno de sus miembros, sin que éste perdiera su fisonomía, su fortaleza y su unión maravillosa. Un hombre y una mujer pueden divorciarse, separarse, escapar el uno de la influencia del otro, evitar naturalmente su presencia. Esto, empero, jamás podría ocurrir con una nación, como es el caso ya mencionado del cuerpo físico. Una nación no puede dividirse en diferentes partes, pese a las grandes o pequeñas diferencias que puedan existir y con las cuales se pretenda justificar una división. Una nación, en el caso de enfrentarse a problemas que tiendan a dividirla, debe abrir el diálogo, ya sea amistoso o aún hostil, frente a frente, hasta resolver el problema. Y qué creen ustedes que facilitaría más las prácticas? Discutir una vez ya divididos? Es que los enemigos pueden llegar a ponerse de acuerdo más fácilmente que los amigos? Ahora se trata de discutir leyes referentes a la abolición de la esclavitud y esas leyes están a punto de dividir a nuestra nación. Supongamos que vamos a la guerra, el Norte contra el Sur. No vamos a luchar para siempre. Después de muchas pérdidas de vidas y de recursos materiales, por ambos lados y después de llegar a la conclusión de que no ha habido ninguna ganancia en ninguno de los dos lados, pararemos de luchar y nos encontraremos con que tenemos todavía los mismos problemas que hoy y estaremos haciéndonos las mismas preguntas que hoy nos tienen angustiados y al borde de la guerra".

"El Presidente deriva toda su autoridad de su pueblo y el pueblo jamás ha dado derecho al Presidente para entrar en arreglos que conduzcan a la división de la nación. Desde luego que el pueblo puede hacer eso si quiere, puede ir a la guerra cuando lo desee, pero el Presidente, en sí, como persona, no tiene nada que ver en todo ello. Su única obligación es administrar el gobierno presente, tal como lo recibió, amparado, por la Constitución, y en mi caso he recibido el gobierno de los Estados Unidos como una sola Nación y así es como debe continuar. Esa es mi obligación, mantener unido a mí país. Yo considero que debemos tener una confianza sin límites en la infalible y natural justicia del pueblo. La verdadera justicia le es natural al pueblo y esa es la mayor esperanza del mundo. En nuestras presentes diferencias, sin embargo, hay un lado que piensa que el otro lado no esta en lo justo. Si Dios nuestro Señor, el más grande Presidente de las naciones, con su eterna verdad y justicia, está del lado de ustedes los del Sur, esa verdad y esa justicia será seguramente ganada la aplicada por medio del gran tribunal que es el pueblo americano unido, Norte y Sur. Según las leyes del gobierno que nos rige, este pueblo, con gran sabiduría, ha dado a sus sirvientes es decir a sus Presidentes, poco poder para evitar que hagan mal uso de él, o se pongan a efectuar malabarismos políticos. En otras palabras, pone en manos de sus gobernantes el poder a cortos plazos. Y mientras el pueblo retenga su virtud y vigilancia constante en este sentido, ninguna administración, ningún Presidente, por extremo de maldad o estupidez, podrá injuriar seriamente al pueblo en el corto plazo de cuatro años".

"Compatriotas míos, ruego a ustedes que piensen y mediten largamente y con seriedad sobre este asunto. Debemos tomarnos todo el tiempo necesario para ello. Es siempre posible que algo se frustre sólo por darse demasiada prisa; pero nada valioso vale la pena arriesgar solo por no tomarse el tiempo necesario para meditarlo. Mucho de ustedes están disconformes con nuestra actual Constitución, y desean cambiarla, sobre todo en los puntos que se refieren a las leyes particulares a sus Estados de origen. Debo advertirles que la nueva administración, que hoy me honro en dirigir carece de poder inmediato para cambiar esas leyes que a ustedes molestan. Aun admitiendo que ustedes los inconformes, tuvieran la razón en esta disputa, no habría por qué precipitar la acción para cambiar la Constitución. Inteligencia, patriotismo, cristianismo y una firme fe en él, quien hasta hoy tanto ha favorecido a nuestra tierra, harán el equilibrio justo que propiciarán el arreglo de nuestras dificultades. Todos ustedes, los que quieren la guerra, están contra la Constitución. Las leyes van a evitarla y a arreglar nuestras diferencias. Empero, y puesto que esto ha tomado ya el carácter de una medida de emergencia, queda en las manos de ustedes, mis compatriotas insatisfechos, y no en las mías, decidir sobre este asunto de la guerra civil. Ustedes son los agresores, no el Gobierno. No hay en el cielo ningún reto registrado para destruir al Gobierno, mientras que yo sí tengo el más solemne compromiso para protegerlo y defenderlo. Debo terminar de hablar. Les invito a que todos nos sintamos como amigos y no como enemigos. Aunque las pasiones nos tienen agitados, no permitamos que rompan ellas nuestras ligas de afecto. Que las cuerdas místicas de la memoria, que se extienden desde todos los campos de batalla y todas las tumbas de nuestros compatriotas hasta los corazones y hogares en todos los rincones de la patria, aumenten el coro de fraternidad de la Unión Americana, cuando sean tocadas por los mejores ángeles de nuestra naturaleza".

 

NOTAS

1/ —El Ex-Ministro de Hacienda de Bolivia Joaquín Espada ha dicho al respecto: Todo el arreglo con el Paraguay debió hacerse sobre la base de un puerto en el río Paraguay. La declaración de Puerto Casado como puerto libre para Bolivia es una ventaja, pero no mucha". (La Prensa del 28 de julio de 1938) ".

2/ —El Tratado adjudicó definitivamente al Paraguay 232.500 kilómetros cuadrados del Chaco sometiéndose al arbitraje 31.500 kilómetros cuadrados

3/ "Referente al Tratado ha expresado el Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, a su llegada a La Paz, el día 27 de julio de 1938, “Es indudable que el Tratado representa un sacrificio para Bolivia, sacrificio para sus derechos y sus intereses, pero Bolivia ha preferido hacer un sacrificio en aras de la Paz y de la tradición americana, antes que recurrir nuevamente a la guerra. Tengo confianza en que el Tratado representará, entre otras cosas, el grandioso resurgimiento económico de Bolivia, que mejorará rápidamente nuestra moneda y que repercutirá favorablemente en el comercio y la industria". (La Prensa de Buenos Aires del 28 de julio de 1938)”.

4/ "Aceptado en un todo el punto de vista de la Delegación Paraguaya".

5/ "Informaciones periodísticas del 22 de julio de 1938 que aseguran que se está contratando en el extranjero el personal necesario para la construcción. Actualmente, 1944, se está construyendo dicho ferrocarril”.

6/ —Trabajo del Señor Justo Pastor Benítez, publicado en La Prensa de Buenos Aires, del día 31 de diciembre de 1939”.

 

 

 

 

 

Testimonio de altos Jefes Militares de Bolívía y escritos del presidente Salamanca

(Del Diario Los Tiempos de Cochabamba, 1944/45)

De "Los Tiempos de Cochabamba" (febrero de- 1944)

Descorriendo los velos de la campaña del Chaco Acontecimientos del 27 de noviembre de 1934

Relación del General José L. Lanza

 

"ANTECEDENTES: El día 21 de noviembre me encontraba yo en Roboré, comandando el llamado III.C.E. cuya organización se perseguía desde el mes de mayo y que se desarrollaba venciendo toda clase de dificultades entre las que deben destacarse las que oponía en forma notoria al Comando Superior".

"A las 17:00 horas de ese día recibí la siguiente comunicación radiotelegráfica - La Paz, "Cif. 27 21.XI.34, 19:00 horas. Presidente indica avisarte que viajó Chaco por Santa Cruz, donde estará mañana o pasado y quiere entrevistarse contigo. Fdo. Ramón".

"Esta comunicación la dirigía el Tte. Ramón Salinas, sobrino mío, Oficial de enlace entre la Presidencia de la República y el Comando".

"Como se ve por la nota anterior, nada hacía suponer que el Gobierno tuviese la intención de cambiar el Comando Superior. Pensó que como en otras ocasiones, quería conocer simplemente las actividades y la situación del Cuerpo a mis órdenes. En consecuencia hice los preparativos necesarios para ausentarme por pocos días, como lo había hecho ya en otras ocasiones. El día jueves 22 a las 23:45 horas, tomé pasaje en el avión "Tunari" en compañía de mi secretario el Sargento Guillermo Céspedes. Aterrizamos en Santa Cruz a las 16:00 horas. En esta ciudad fui informado de que S.E. había salido de Cochabamba, por vía terrestre en esa mañana". "El sábado 24 a las 13:00 horas, llegó el Señor Presidente de la República con su comitiva, A las tres de la tarde se celebró una reunión en su alojamiento a la que asistieron el Señor Ministro de Guerra, Doctor Canelas, el Tte. Cnel. Brito y el Tte. Cnel. Candía quienes formaban parte de la comitiva oficial. Además, estuvieron presente el Cnel. José Ferrufino, Comandante de la etapa de Santa Cruz y yo. En esta reunión el Tte. Cnel. Candía explicó a los presentes la situación militar: En el S.E. y los acontecimientos producidos en Cañada Carmen, que significaba una seria derrota para nuestras armas. S.E. pidió mi opinión la que hice sin embargo en el sentido de que la situación creada, si bien era, sumamente delicada, no estaba perdida y aún podía organizarse una nueva línea de resistencia".

"Para ello, empero, se imponía el cambio de Comando. S.E. dijo entonces que su viaje obedecía a esa necesidad. Se cambiaron ideas sobre el asunto. El Tte. Cnel. Candía cometió la indiscreción de indicar mi nombre para ocupar el puesto del Gral. Peñaranda. Tuve que interrumpirle diciéndole que no era el momento de dar nombre alguno y que el mío estaba descartado por razones harto conocidas por el Señor Presidente quien consultó en ese momento sobre el "modus operandi" que había que adoptar para efectuar dicho cambio. Me permití sugerir la idea de alejar previamente del Comando a los Cnles. Ángel Rodríguez y Felipe Rivera, después de lo cual la designación del general mismo no presentaría dificultades de ningún género. Luego pasé a explicar a S.E. la situación del III.C.E. y sus necesidades. Le pedí permiso para volver a Roboré pues el avión esperaba para partir. S.E. respondió que deseaba que lo acompañase a Villa Montes, a lo que respondí manifestando que eso significaría una imprudencia, pues dada la tirantez de relaciones con el Comando Superior, mi presencia seria mal vista no siendo extraño que se acarrease inconvenientes. El Señor Presidente quedó meditando un momento y por último declaró que reflexionaría hasta el día siguiente en que iba a comunicarme su resolución. Me despedí de él para volver a mi alojamiento y ordenar que el avión 'Tunari” quedase hasta el día siguiente. El día domingo 25 a las 9:00 horas estuve en el alojamiento de S.E. para conocer su determinación. En la breve entrevista me comunico que "había resuelto" que lo acompañara a Villa Montes y que se me comunicaría la hora de partida en avión. A las 13:45 salimos todos en un trimotor aterrizando en Villa Montes a las 15:30 horas. Recibió a S.E. él. General Sanjines, trasladándonos enseguida al alojamiento preparado para el Dr. Salamanca "Casa Staud" donde nos hospedamos todos los que formábamos parte de la comitiva,".

"En el trayecto se incorporó al grupo el Cnel. Ángel, Rodríguez. Llegados a la casa alojamiento y después de una corta charla, el Dr. Canelas manifestó a S.E. que el Cnel. Rodríguez deseaba hacer una exposición sobre la nueva situación creada a consecuencia de la acción de Cañala Carmen". S.E. respondió, que "el Cnel. Rodríguez no era nadie", y no le reconocía autoridad alguna para presentarse y que si el Señor Ministro quería hacerse explicar particularmente, podía hacerlo. El Cnel Rodríguez permaneció callado durante, la conversación que continuó. A poco, el Ministro se retira llamando al Cnel. Rodríguez a la pieza contigua donde nos reunimos también los Tte. Cnles. Brito, Candía y yo. El. Cnel. Rodríguez hizo su exposición en forma mesurada, casi humilde, lo que no dejó de llamarme la atención, dada la manera de ser dicho jefe".

"Después de la cena y mientras yo, descansaba un poco, el Presidente de la República había recibido a la Misión Checa pidiéndoles su opinión sobre la situación en el frente. Ingresó a la sala en el instante en que los militares extranjeros se retiraban".

"S.E. reunió a los jefes de su Comitiva y manifestó que había llegado el momento de cambiar el Comando. Me ofreció el cargo de General en Jefe. Le respondí que yo no era el llamado para desempeñarlo y que juzgaba que el Jefe debería ser elegido de entre aquellos que se hubieran formado en la campaña sugiriendo el nombre del Cnel. Bilbao. Luego se cambiaron ideas sobre este habiendo terminado la entrevista sin una determinación concreta del Señor Presidente. Al día siguiente 26 de noviembre, .más o menos a 9:00 horas, entré a la sala y vi que S.E. dictaba la Orden General al Tte. Cnel. Candía. Por esta Orden se me designaba General en Jefe al Tte. Cnel. Añez Jefe de Estado Mayor del Comando y al Tte. Cnel. Candía Jefe de la Sección de Operaciones. El Gral. Peñaranda se hallaba en Samayhuata de donde fue llamado telefónicamente a Villa Montes por el Señor Ministro de Guerra".

"El Tte. Cnel. Candía quiso hacer circular la orden de inmediato, pero yo dispuse aún su retención, pues necesitaba estudiar un poco el ambiente".

"Interrogué al Gral. Sanjinés sobre el efecto que causaría mi designación para el cargo de generalísimo. Le expuse mis temores de que se produjera una rebelión de parte del anterior Comando, preguntándole cuál sería su actitud personal en tal caso. El Gral. al rechazar la suposición de que el Comando se revelara, me ofreció por su parte su colaboración tanto oficial como amistosa. Añadió que se debería guardar ciertas formas para recibir al Gral. Peñaranda. Cambiamos ideas con el Dr. Ugarte, quien quedó comisionado para instruir al Ministro de Guerra en el sentido de que éste recibiera al Gral. Peñaranda para expresarle que el Señor Presidente le retiraba su confianza y que por lo tanto esperaba su renuncia".

"Entre tanto el Señor Canelas había resuelto viajar a Carandayty para entrevistarse con el Cnel. Toro. El Dr. Ugarte le ofreció acompañarlo. Hice notar al Señor Ministro que se le había pedido que él recibiera al Gral. Peñaranda y que por lo tanto no era conveniente aún su viaje. En respuesta dijo que era urgente y que dejaría una nota para el Gral. Peñaranda comunicándole la decisión del Señor Presidente.

"En efecto, dictó un oficio en el que se limitaba a transcribir la Orden General, partiendo luego a Carandayty. El Señor Presidente quiso verme ya tomando disposiciones y me presionó en tal sentido, pero no podía hacerlo mientras no llegara el nuevo Jefe de Estado Mayor que fue llamado. Entre tanto, si bien no circuló la Orden General, ya era conocida por algunos. El Tte. Cnel. Brito me manifestó que el nombramiento del Tte. Cnel. Candía había disgustado mucho. A los pocos momentos el Tte. Cnel. Candía me hizo conocer también sus inquietudes pidiéndome que su nombre fuera sustituido antes de comunicar la Orden General. Consultado el Señor Presidente, éste aceptó las razones que el Tte. Cnel. Candía le expuso y acordó en consulta conmigo, que el nombre de ese Jefe seria borrado sin ser sustituido dejando la nueva designación para otra Orden General. En consecuencia se anuló la primera y se dictó otra en la que se limitaba a nombrar al nuevo Generalísimo y a su Jefe de Estado Mayor en la misma forma que en la Orden anulada, (15:00 horas)".

De "Los Tiempos de Cochabamba” (Noviembre de 1944) "Descorriendo los velos de la campaña del Chaco Escritos póstumos del Presidente Salamanca

Por las informaciones que tenemos, el Dr. Salamanca ha dejado pocos manuscritos, sus discursos de los que se ha hecho una recolección oficial, por la Cámara de Diputados, son toda la biografía que ha quedado de él. Después del motín de Villa Montes el Presidente derrocado escribió pocas páginas de inestimable valor histórico, entre las cuales han sido encontradas las que insertamos a continuación. Ellas parecen ser el prólogo de un trabajo de mayor extensión, que fue interrumpido por la muerte".

"Se ataca al que no puede defenderse”

"Conforme a la habitual infamia de la política, se ataca encarnizadamente al que no puede defenderse. En esa brillante oportunidad, se puede desahogar toda la maldad de la propia alma, sin peligro. Todavía hay en Bolivia otro aliciente para los cobardes. Como no hay responsabilidad alguna para la prensa, se puede lograr el placer de difamar y calumniar, también sin peligro".

"La guerra fue provocada por dos actos de indisciplina militar”

"A todos los que me hacen responsable de la guerra y de sus desastres, quiero por el momento (pues tiempo habrá para explicarme) hacerles presente solamente: 1º) que la guerra fue provocada por dos actos de indisciplina militar; 2º) que toda la guerra rodó en la insubordinación militar; 3º) que la Nación y el Gobierno cumplieron su deber contribuyendo aquella con la gente necesaria y éste con los elementos bélicos indispensables y 4º) que la incapacidad de los Comandos nos llevó de desastres en desastres".

"Tanto más soberbios cuanto más Incapaces"

"Se podía observar con justicia que nuestros Comandos se mostraban tanto más soberbios e insolentes cuanto eran más incapaces. La primera rebelión militar, se produjo ya en Taríja y en Samayhuate en los últimos días de setiembre y primeros días de octubre de este año, por haber querido yo hacer algunos cambios en el Comando, para mejorarlo”.

"Traté primeramente de cambiar al Cnel. Rivera, Jefe de Estado Mayor, con el Cnel. Bilbao Rioja. El Cnel. Toro y el Gral. Peñaranda se oponían a este cambio, aquel por celos y éste porque no quería soltar a su pariente Rivera. Tuve que ceder. Resolviese entonces, en Tarija, de acuerdo con Peñaranda, el cambio del Cnel. Rodríguez, Jefe de Operaciones militares, con el Tte. Cnel. Moscoso. Pero llegado a Samayhuate, el mismo Peñaranda, a mi juicio por el influjo de Rodríguez, trabajó para impedir y obedecer este cambio. Contra mis órdenes convocó a Samayhuate a los jefes del ejército y allí en deliberación solemne y en presencia del Vice Presidente Dr. Tejada, resolvieron desobedecer la orden general y mantener a Rodríguez en la Jefatura de Operaciones. El que llevó la voz de la resistencia en esta reunión fue el Tte. Cnel. Moscoso".

"Yo no había podido conseguir cambio alguno en el Comando para mejorarlo. La rebelión estaba consumada y sólo faltaba que se haga ostensible ante el país, para producir todos sus efectos. Además prácticamente, resultaba que el Comando era intangible, por malo que fuese".

"La falta de vergüenza y del honor militar era infinita"

"QUE ESE COMANDO ERA MALO lo fue probando el curso desastroso de la guerra. Bien pronto se consumó la perdida, de todo el Chaco Boreal con la pérdida de Ingaví. Aunque las relaciones del Gobierno con el Comando habían quedado dislocadas, quise aprovechar de estos vergonzosos desastres para retirar al Comando a fin de renovarlo. Reiteradamente formule cargos concretos contra él por la perdida de todo el Chaco Boreal y la desventajosa situación militar en que nos había puesto con su incapacidad. Esperaba que acaso esos cargos tocarían a su delicadeza y a su honor militar, obligándole a pedir su relevo. Era esperar peras del olmo. La falta de vergüenza, y de honor militar en el comando era infinita. No obtuve más que una grosería como respuesta a mis cargos. El Comando intocable continuaba impertérrito en la tarea de llevarnos al desastre, en plena rebelión militar".

"Una responsabilidad inexcusable del Comando”

“Sobrevino la derrota de El Carmen, que en mi concepto era de responsabilidad inexcusable del Comando. El mas grosero descuido y poco mas o menos a sabiendas del peligro, ocasiono ese funesto desastre. Imagine que el comando estaría humillado y que era la ocasión de renovarlo para salvar a Bolivia. Era mucho imaginar en honra del Comando. Era de suponer que aun existía en el algún átomo escondido de honor militar o de vergüenza”.

"Debía intentar el cambio de su personal"

"Aunque yo tenia mis dudas, pues ya conocía la condición del Comando, yo debía intentar el cambio de su personal, a todo riesgo, como la ultima esperanza de salvar a Bolivia de la derrota. Partí pues de La Paz y llegue a Villa Montes el 25 de Noviembre. El 26 se dictó la Orden General sustituyendo a Peñaranda, con el Gral. Lanza y a Rivera, Jefe del Estado Mayor con el Tte. Cnel. Añez. Pero el 27 a la mañana mi alojamiento fue cercado y asaltado por unos 400 hombres bien armados encabezados por los mismos militares destituidos y por otros más que no quiero recordar. Yo y mis compañeros quedamos presos e incomunicados. Por la tarde se me impuso la dimisión de mi cargo".

"Brillante operación militar del comando"

No faltarán, según lo espero, quienes describan detalladamente esa brillante operación militar de aquel Comando, que no supo detener al enemigo extranjero y que sólo aspiró a derribar al Gobierno de su país propio con una maestría admirable. En mi concepto ese acto, consumado en presencia del enemigo, es el más escandaloso de nuestra historia. Fue ridículo y grotesco en sus medios y fatal para Bolivia por sus resultados. El Comando quedó victorioso, del Gobierno, y siguió llevando nuestra armas a la derrota ante el enemigo. Además engendró instantáneamente, al Gobierno Liberal que ahora nos rige y que no es más que una hechura del Comando rebelde. Todos los altos Jefes del Ejército reunidos en Villa Montes, se solidarizaron con esa infamia, con las solas excepciones del Cnel. Bilbao, excluido ya del Ejército activo, y el Tte. Cnel. Moscoso, que, habiendo sembrado la semilla de esta rebelión, retrocedió ante sus consecuencias. El verdadero autor de esta proeza fue a mi juicio el Cnel. Rodríguez".

"El Gobierno cumplió su deber suficientemente"

"Desde aquel momento quedé excluido de toda intervención y de toda la influencia en el curso de las operaciones militares. Verdad que anteriormente tampoco tuve influencia valedera en su curso. Los diversos Comandos que se han sucedido en el Chaco, han dirigido la guerra según su criterio militar, repugnando siempre toda sugestión del Gobierno".

"Qué responsabilidad pude tener en los desastres militares ocasionados por la incapacidad de nuestros Comandos? El deber del Gobierno era procurar los contingentes de hombres y elementos bélicos necesarios para la defensa del país y para la victoria. El Gobierno ha cumplido ese deber suficientemente. Después de cada derrota ha reorganizado la defensa con supremo esfuerzo. Ha organizado tres ejércitos sucesivos y los ha armado. Los Comandos los han llevado a la derrota y han entregado hombres y armas al enemigo. El Gobierno para calmar la deficiencia del Comando contrató asesores extranjeros que fueron rechazados por el Comando, con una soberbia, que resulta ridícula. Cuando, humillado por la derrota, fingió recibirlos, los redujo en realidad a la inacción, impidiéndoles toda influencia positiva. El Gobierno puso de su parte todo su esfuerzo y dio cuanto podía, dar para nuestra defensa. Desgraciadamente no estaba en sus manos el insuflar a nuestros Comandos la capacidad que les faltaba".

"De Los Tiempos de Cochabamba" (Cochabamba, 18 de julio de 1944)

"La última vez que vi al Presidente Salamanca”

"Tres días antes de la cesación de hostilidades visité al Presidente Salamanca, a quien me ligaban vínculos estrechos, primero porque fui uno de esos ciudadanos que tienen el culto y la deviación por ciertas personas y luego, por haber trabajado junto a él durante el tiempo que ejerció la Presidencia de la República. En suma profesaba y Profeso una gran admiración por esa figura insigne".

"Había vuelto del Chaco enfermo, casi sin deseos de ver familiares que en ese entonces vivían en La Paz. Me quedé, sin embargo, unos días en Cochabamba solo y exclusivamente para ir a conversar con mi antiguo jefe, con el hombre que encarnaba aún para algunas personas una doble admiración consistente en su brillante trayectoria parlamentaria y en la vorágine que significaba la guerra y sus consecuencias, en la cual se veía envuelto pese a los grandes esfuerzos que hizo por evitarla”.

“La conversación con el Presidente Salamanca era de por si difícil. Por lo general se limitaba a hacer preguntas de uno y otro género, sin dar lugar a una charla amistosa, donde podrían salir a relucir las ideas de ambas personas. Empero, como conocía el secreto de provocar algún interés en la conversación, comencé a tocar con cierta malicia temas, que desde luego, le eran conocidos y en los cuales podía el Presidente Salamanca dar mayor luz y hablar con más exactitud. El secreto radiaba en preguntas que se le hacía a modo de suposiciones que habían hecho otras personas de sus actos de Gobierno. "En síntesis, no me fue difícil conversar y, aunque han transcurrido muchos años. Voy a procurar reconstruir las respuestas que me dio a algunas preguntas que le hice en la ultima conversación que tuve con el Presidente Salamanca el 12 de junio de 1935, un mes y día, antes de su muerte".

“Señor, dicen que Usted no ha querido firmar la paz, que en que en mas de una ocasión se ha presentado para Bolivia la oportunidad favorable de que concluyera la guerra (el hombre que hasta ese momento permanecía impasible, quejándose de su salud y de la poca voluntad que tenia para escribir sus memorias, que apenas existían en doce carillas, se levantó de su asiento), "Señor, no puede decir eso. Cómo cree Usted que existiendo una proposición ventajosa no la habría aceptado? La única vez que yo vi que se venía la Paz en condiciones honorables para Bolivia fue antes de las conversaciones de Cancilleres que se realizaron en Mendoza en 1933. En esta ocasión se presentó en mi despacho el Ministro de Chile en Bolivia Señor Manuel Bianchi Guindan en forma oficiosa para pedirme que Bolivia aceptara la paz. Entonces creyendo de mí deber aceptar la proposición que me hacía el Ministro Bianchi le solicité que oficializara sus buenos deseos".

"Esta fue la oportunidad brillante que tuvo Bolivia de terminar el conflicto. Desde luego el Paraguay estaba de acuerdo y el arreglo de ambas partes no presentaba dificultad alguna. Pero en esos días, el General Kundt preparaba un golpe con las fuerzas del Segundo Cuerpo, golpe que llegó a conocimiento después de acontecido él y que significaba un nuevo revés para nuestras armas. Los paraguayos envalentonados con este triunfo se retractaron, y la posibilidad de ir a la paz se esfumó".

"Cómo cree Usted que existiendo una mera posibilidad que hubiera afianzado nuestro derechos, no habría aceptado yo la paz?. Sindicarme de intransigente y de caprichoso es la mayor infamia que se pueden endilgar mis detractores”

"Y qué importancia cree Usted que ha tenido Kundt en la guerra del Chaco?".

"Kundt en mi concepto ha sido un bluff. Yo especialmente convoqué a mediados de 1933 a un consejo de Ministros, al cual asistió el Contralor General de la República Señor Eduardo López y especialmente invitado estuvo presente el General Hans Kundt, quien después de escuchar las opiniones de los circunstantes se encerró en un mutismo absoluto, como demostrándonos que sabía mucho. Pero tal cosa no fue así, Kundt era inepto para el cargo que el Gobierno le había confiado. Desde luego no fui yo que insistí en su venida, porque siempre he tenido la impresión de que sólo serbia para instruir reclutas, pero en ningún caso para la guerra. En esa reunión el General no emitió ningún concepto y se limitó a escuchar las diversas opiniones que se cambiaron en torno al momento".

"Pero señor, dicen que Kundt ha sido Jefe de una División alemana durante la guerra europea"... "Demostrando su fastidio el Doctor Salamanca):

"Han habido miles de jefes de división durante la guerra, posiblemente uno de ellos ha sido Kundt. La incapacidad del Comando de Kundt nos ha llevado a la derrota y al respecto voy a contarle lo que me ha dicho un señor que en días pasados ha estado a visitarme. Este señor me ha referido que Estígarribia en una conversación que sostuvo con Casado le dijo a éste: Si yo no fuera el General en Jefe del Paraguayo, podría creer que Kundt ha sido traidor a Bolivia. A ese extremo llegan las apreciaciones del enemigo, y la persona que me ha contado merece fe (actual Senador electo)”.

"En el Chaco se habla de que Usted lo trató mal al Coronel Rodríguez".

"Es cierto, lo he tratado mal porque merecía ese castigo. Cuando llegamos a Villa Montes se presentó con el deseo de darme alguna explicación de los sucesos desgraciados de Cañada Carmen, entonces yo le expresé que nada tenía que ver con él y que sí quería dar algún informe podría darlo a otra persona. Parece que se acercó al Dr. Canelas y sostuvo alguna conversación con él".

"Y las operaciones de Picuiba, señor?”

"Y la brigada de caballería para esta operación estaba armada hasta los dientes. No pueden decir que yo he descuidado el envío de armamento; todo lo contrario, en esta ofensiva el ejército boliviano ha contado con armamento, como en pocas ocasiones, y la prueba está que ese armamento ha servido al enemigo con creces, pues no han tenido necesidad de comprar más y se han bastado con lo que capturaron de las fuerzas bolivianas",

"Y Toro, señor?

"Toro ha sido el hombre más nefasto para Bolivia, La actuación de este militar se ha caracterizado por una indisciplina que cundió en todo el Ejército, como ese Rodríguez",

"Y sus memorias, señor?".

"Tengo algo escrito, pero no me siento con ganas de trabajar. Es un cansancio terrible el que se ha apoderado de mi espíritu. Desearía sin embargo que Usted me ayude a pasar lo poco que he escrito en limpio. Otra cosa que deseo tener es la lista completa de las personas que me colaboraron en los distintos Ministerios y esta lista sólo Usted puede hacerla (pocos minutos después, la lista le fue entregada). Deseo vivamente que Usted se quede a trabajar conmigo, sólo así voy a poder concluir lo que he pensado hacer. "Señor, le prometo que voy a regresar antes de dos semanas, pues, previamente debo ver a mi madre que está en La Paz. Mi viaje es impostergable, (vi que el hombre se puso de mal humor y se notó cierto rictus en su, semblante)". "Bueno pues, vaya Usted y vuelva".

"Y así terminó la conversación que tuve con el prócer, tres días antes del cese de hostilidades. Han transcurrido con ayer nueve años de su muerte y no era posible que, trabajando en este diario no le dedicara unas líneas, por lo menos, reconstruyendo la charla que tuve con él días antes de la cesación de hostilidades, como homenaje a su memoria en un nuevo aniversario de su fallecimiento".

"El diario "Los Tiempos de Cochabamba" (Cochabamba, noviembre de 1944)

"Más documentos sobre la guerra del Chaco" "El testimonio del Gral. Osario"

"Como militar y como boliviano, yo no podía quedar indiferente ante la angustiosa situación creada. Y al ver que la guerra, no respondía a más plan que a una simple intuición civil, quise por lo menos hacer cuanto estuviera en mis manos para lograr siquiera un intento de proseguir con el desechado plan de avanzar por Ingavi hasta alcanzar el río Paraguay por Fuerte Olimpo. Y así fue que encabezando a la reducida tropa que constituyó el Segundo Cuerpo durante el año pude contener al invasor paraguayo en el sector de ambiente malsano, en condiciones deplorables y hasta trágicas de vida, cerrando el paso de entrada a nuestros yacimientos petrolíferos que no fueron tomados en cuenta en el plan de atacar y defender nada más que el sudeste, y que, después de la serie de desastres consecutivos que caracterizó la desdichada conducción de la guerra cayeron en parte temporalmente bajo el dominio paraguayo. La mala conducción de la guerra es un hecho innegable. He aquí la opinión escrita, que le día con conocimiento de causa al Gral. Rodríguez, el Cnel. del Estado Mayor General Francés Mr. Jules Wedly sobre el plan guerrero Salamanca: "Si bien su finalidad teórica es audacísima requeriría para llegar a Asunción, primero los medios indispensables, efectivos, material, transportes, etc., y la ofensiva montada, con los medios ridículos que se usaron, tenía que terminar en un fracaso". La mala diplomacia y política externa, desenvueltas antes y durante la guerra, es patente".

"Muchas fueron sus deplorables consecuencias: nuestras relaciones con los neutrales y vecinos se hicieron difíciles, casi tirantes; la conferencia de Washington paralizó nuestra movilización, apenas comenzada, cuando era más apremiante e inaplazable; la Argentina cerró violentamente sus comunicaciones en la frontera con Bolivia, y consideró como suyos los intereses paraguayos, lanzó una conminatoria contra el proyecto del bombardeo aéreo a los puertos del río Paraguay, etc. Por último, la acción diplomática fue tan inoperante que no logró aplazar el conflicto bélico. Conclusiones

"La guerra era inevitable; pero pudo ser aplazada en ese momento histórico. Antes de aceptar la guerra sin preparación, era preferible emplear todos los recursos. Demorar su desencadenamiento no estaba al alcance de los medios del Estado Mayor; dependía de la acción política y diplomática gubernamentales. La provisión de material, equipo, armas, transportes, la construcción de las vías de acceso, reiteradamente reclamadas por el E.M. correspondían al Gobierno. El Estado Mayor tenía listo su plan de guerra, como era su deber. El Gobierno no suministró los recursos para hacerlo efectivo. Toda la correspondencia del Jefe del Estado Mayor está llena de recomendaciones de prudencia y cautela para evitar roces, por pequeñas que fueran, con las tropas paraguayas en la penetración pacífica del Chaco".

"El Estado Mayor recomendó la ocupación pacífica de Laguna Grande, no al ataque a Pitiantuta (Fortín paraguayo). A pesar de todo, este ataque no ordenado, no hacía falta el estallido de la guerra., La recuperación violenta de este fortín por los paraguayos no era motivo de represalia”.

“La represalia, mal entendida, entraño la provocación del conflicto"

"El 25 de julio, cuando todavía se podía evitar la guerra, pedí con insistencia al Presidente de la Nación la acción diplomática antes que la represalia. Su respuesta fue que “debía seguir el camino del honor boliviano”, es decir, el camino, impuesto por la presidencia, de la guerra de la guerra ciega y sin preparación. El Estado Mayor que yo dirigía había dispuesto varios planes de guerra, que respondían a las circunstancias especiales de cada época en que fueron preparados"

'El ultimo plan, con su variante, estaba adecuado a la condición de falta de medios y recursos en que se encontraba el ejercito en el momento en que, por imprevisión del gobierno, fue sorprendido el país con las represalias, y, por consiguiente, con la guerra. No podía ser pues, un plan ideal sino un plan practico de circunstancias. El llamado plan del Presidente no podía denominarse plan, sino una aspiración idealista, sin base, estudio ni estructura. Seguirlo era caminar al desastre. Creo que lo concibió, con sano patriotismo; para que fio mucho en su preparación de estadista para realizar la delicada tarea de conducir la guerra, que incumbía a un militar. Finalmente, es preciso recordar lo que dije al Presidente de la Republica en mi oficio Nº-293-32 del 5 de julio insertado ya en el curso de estas paginas: Quiero decir que sí el Supremo Gobierno no busca los medíos para procurarse esa suma, indispensable para preparar una solución inmediata a este problema que hace medio siglo consume las energías más vivas de la nación, sin reportar beneficio que justifique o recompense tantos esfuerzos extremos y permanentes, los proyectos del estado Mayor General no solo quedarán al aire, sino que todos los gastos y desangrainientos impuestos hasta aquí al país, serán de una inutilidad merecedora de toda condenación, por mucho que, una vez producido el conflicto, se ponga en manos de esta jefatura la riqueza que atesora todo el Estado".

"Quién puede negar que se cumplió este pronóstico?”

"Más documentos sobre la guerra del Chaco"

"El testimonio del General Osorio"  (Cont.)

"Confieso que en ella (la reunión) traté a Usted sin consideración contra mi costumbre, y le obligué a seguir el camino que le imponía el honor boliviano".

"Y, decirlo, hace otra confesión intergiversable, la de que violentamente y sin reflexión, sin escuchar mi voz, que era la voz de la corduda, abusó de su jerarquía para obligarme, como a subalterno suyo que yo era, a aceptar, volens, nollens, el curso extremo de la fuerza para solucionar las consecuencias de un error y de una falsa información. Y qué fuerza!, una fuerza sin organizarse, ni equiparse, una fuerza incapaz de movilizarse y que, sin embargo, tenia que hacer un recorrido de dos mil kilómetros hasta el Chaco, para encontrar allí que el Gobierno no había previsto nada. Por qué?, porque en el momento en que debía gastar prefería ahorrar el dinero de la defensa, para después gritar, acompañando al pueblo, represalia: Qué ha traído para Bolivia esa actitud teatral de invocar sin motivo el honor nacional? La anulación de todos sus derechos sobre el Chaco, la pérdida de su territorio, el desvanecimiento de toda ilusión de salir al río Paraguay, la ruina financiera de Bolivia, el envilecimiento de nuestra moneda, la relación completa de la moral social y económica, el advenimiento funesto de regímenes de Gobierno de facto, que resucitaron los aciagos tiempos del caudillismo militar de los albores de la República”.

"Y qué es el honor nacional?. Es una hermosa frase que sintetiza un noble y respetable sentimiento cuando es bien sentido, cuando se vale uno de comprendido. Y vacuna y sin ella, a fuerza de artificio retórico, como recurso para buscar aplausos. Qué honor estaba en tela de juicio?. O era que el honor de Bolivia estaba comprometido porque los paraguayos recobraron su puesto del Fortín Pintiatuta? La ampulosidad de las frases, que son tanto más sonoras cuando más huecas, cuando no se justifica por la realidad de los hechos, cae de lo sublime a lo ridículo". "La toma de fortines paraguayos no era represalia, una vez declarado el conflicto, cuando se produjo la ocupación paraguaya del Fortín Pitiantuta, el 15 de julio de 1932 y la reacción popular violenta por este motivo, inmediatamente que se supo la noticia, no se había escrito todavía el memorándum Nº 507-32 del Estado Mayor. Se escribió mes y medio más tarde, el 30 de agosto de ese año, cuando ya la guerra era una cosa decidida y aceptada. Por consiguiente, la opinión del Jefe del Estado Mayor, de recurrir a la diplomacia para mantener la paz, si hubiera sido escuchada, habría llenado su objeto. El memorándum 507, de 30 de agosto, que recomendaba un plan y que pedía una declaración del objetivo que perseguía el Gobierno, no respondía más que a organizar la defensa, que era lo único que quedaba después de consumados los hechos y satisfechos los deseos de "represalia" del Señor Presidente. La toma de fortines paraguayos la considera el Señor Salamanca como represalia, mientras el Estado Mayor con toda propiedad no la consideraba así, sino parte integrante de su plan de campaña. Dice el memorándum: "Consecuencia con su plan de operaciones, propio del Estado Mayor, en Orden de Operaciones Nº 1 ha determinado la toma de Corrales, Toledo y Boquerón, no en el sentido de tomar represalias inmediatas y parciales por satisfacer las exigencias del pueblo, sino en función de futuras operaciones previstas en el plan de conjunto, etc."

Bajo el aspecto de una guerra ya en actividad aceptada por Bolivia, ya no calla criterio de pacifismo. Yo, Como militar, tenía que ocupar mi puesto en las filas del ejército y dejar de sugerir arreglos diplomáticos, que ya eran entonces tan extemporáneos como fueron oportunos el 25 de julio, a los que hace referencia sarcásticamente el Presidente Salamanca en su carta del 21 de setiembre. Fue inspirado por ese criterio netamente militar que dirigí al Jefe del Estado el memorándum anterior, cuyos términos le llenaron de sorpresa e indignación injustificadas. "El Estado Mayor General reveló su completa insuficiencia para la dirección de las operaciones militares, Salamanca".

Continuando la lectura del documento en análisis, encontramos: “En cuanto al punto de mi excesiva intervención en asuntos militares, me es forzoso hacer una separación de tiempos para explicarme y justificarme".

"Durante largo tiempo hasta el momento del conflicto he dejado a ese Estado Mayor en una libertad completa en la conducción de los negocios militares. Poquísimas veces he opuesto mi voto a algunas medidas o me he avanzado a indicar algunas. Tal conducta se fundaba en dos razones sencillísimas, a saber, mi insuficiencia en materia militar y mi completa confianza en el Jefe de Estado Mayor General. Desarrollándose las cosas sobre esta base, acabó por formarse el espíritu de presunción que se transparenta en su memorando".

"El Estado Mayor acabó por estimarse como una entidad que reivindica sus fueros frente al Gobierno de la Nación, imponiéndole sus condiciones y trazado una raya de separación de sus funciones propias y no ya como un organismo subordinado a la dirección general del Gobierno. De aquí el lenguaje casi insolente del memorándum a que se refiere".

“Cambian radicalmente las cosas con el conflicto internacional. Al toque decisivo de esta prueba, el Estado Mayor reveló su completa insuficiencia para la dirección de las operaciones militares".

"Es menester poner las cosas en claro y rectificar las afirmaciones sin base".

"Es muy natural que, durante el período de paz, el Presidente no podía entrometerse en la dirección técnica del ejército, porque como el misino lo dice su ignorancia en la materia no se lo permitía; y, por otra parte, el principio de la división del trabajo y de la especialización en cada actividad, fundamento de la organización social. Hay aún otra razón de peso: durante la paz el Presidente no puede hacerse cargo de la capitanía general, porque, para asumir esas funciones, la Constitución prescribe que sea durante la guerra y dejando la presidencia al Vice Presidente de la República".


 

PLEGARIA A LA VIRGEN DE “CAACUPE”

No quiero terminar esta alocución, sin hacer mención a la fecha que hoy se conmemora tradicionalmente en el Paraguay: 8 de diciembre, la fiesta de la Virgen de Caacupé, y en cuyo honor, un compatriota, devoto de ella, me ha enviado unos versos titulado “Plegaria a la Virgen" y cuya parte final, me parece oportuna dar lectura de ella. Así terminan:

 

Y para tí mis pobres versos recoletos

Acuñados en mis horas de nostalgias

Con tu busto vírgínal y tu leyenda,

A media voz musitado a la distancia,

Siempre más puro, cuando más sincero.

 

Por eso ¡Madre! Escucha esta plegaria,

Queja vaga que a la noche entrego,

Lágrima escondida y solitaria,

Que vierto en las arenas del camino.

 

Y fatigaré tu oído y tu paciencia,

Con el dolor de mí destierro aleve,

Lamiendo como un lebrel tu pie de nieve.

 

Tu no olvidas, Señora, a los hombres,

Aunque parezcas muchas veces sorda.

 

Soy un paria de mi patria desterrado,

Blanda arcilla, hecho carne y nada más.

 

Muéstrame un abra, un paso, un escondido

Atajo entre tus montes, un camino,

Que me devuelva a mí rincón perdido;

Llegar hasta tí, cansado de recelos

Y caer bajo tu pie, hecho pedazos,

Madre nuestra, que estás en los cielos.


 

LISTA REVISTA JJ Y OO R. I. 8

Plantel de oficiales del R.I.8 "PIRIBEBUY" que integrara la columna de maniobra de la Sexta División de Infantería sobre Picuiba, algunos días después de finalizada la batalla de Toledo, formaron en el cañadón por el que los bolivianos irrumpieron hasta ser detenidos por el famoso "Martillo” , Imposible sustraerse y leer los nombres de los bravos combatientes. Algunos fallecidos a la fecha; otros, destacados puntos de referencias en sus respectivas actividades, juventud de oro y diamante, torbellino, heroísmo, ilusión, jóvenes prometidos de la gloria, rostro sereno, luminoso y valiente de la sagrada patria paraguaya.

Lamentablemente, no ha sido posible identificar a todos. Forman, en la primera fila, sentados de izquierda a derecha: Tenientes Segundos Manuel Veneroso Decoud, Arsenio Escobar, Vicente Ramírez Escobeiro, Nicolás Mendieta, Víctor Martínez, Derlis Cáceres, Pedro Amarilla Gauto, Félix Ruíz Flores, Juan Enrique González Jovellanos y Teniente Primero Eliseo Martínez Doldán. Segunda fila, sentados: Tenientes Segundos Camilo Pérez Uribe, Alcibíades Ríos, Eusebio García Ricardí, y Juan M. León; Teniente,1º Manuel González Riquelme, Capitán Juan P. González Ferreira, Mayor Vicente Machuca (Comandante de Regimiento), Capitán Nicolás Hodoley (voluntario ruso blanco), Teniente 1º Bernardo Aranda, Tenientes Segundos Juan S. Netto, Carlos Caballero Gatti, Elpidío Yegros y Teniente lº. Joselino Alonso Rotela. Tercera fila, de pie; Teniente 1º. Juan Lugo; Tenientes Segundos Ramiro Rodríguez Alcalá, Alfredo Quevedo, Alejandro Acevedo, Marcos Valdez, Rafael Rodríguez, Vidal Domínguez, Armando Paiva, Aniano Díaz de Vivar, Edrulfo Carvallo, Narciso Ramírez Bedoya Albino Careaga y Teniente 1º. Filisberto Mena; Cuarta fila, de pie: Tenientes Segundos Víctor Riveros, Oscar Adolfo Manzoni, Eusebio Galeano, Víctor T. Báez, Flaminio Duarte Bogado, Gabriel Vidal,  Alfredo Bernal Arguello.


 

 




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