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OSCAR GAONA


  MÚSICOS DE ORQUESTAS BAILABLES ASUNCENAS 1950 - 1980 - RODOLFO ELÍAS, OSCAR GAONA y VICENTE MORALES


MÚSICOS DE ORQUESTAS BAILABLES ASUNCENAS 1950 - 1980 - RODOLFO ELÍAS, OSCAR GAONA y VICENTE MORALES

MÚSICOS DE ORQUESTAS BAILABLES ASUNCENAS 1950 - 1980: RELATOS Y ANÉCDOTAS

© RODOLFO ELIAS ACOSTA

RODOLFO ELÍAS: Coordinador

OSCAR GAONA: Investigador

VICENTE MORALES: Investigador y responsable de registro fotográfico


Andrés Ramírez: Investigador

Cynthia Riveros y Claudia Spinzi: Asistentes de Investigación

Mavith González y Carmen Bareiro: Transcripción de entrevistas

Nelly Briet: Corrección de estilo

Rebeca Elías: Asistente de edición de imágenes

Karina Godoy: Administración del Proyecto

Rubén Capdevila, Guillermo Guillen y Maria José Sotelo: Diseño y Diagramación

ISBN: 978-99953-2-642-5

Hecho el deposito que marca la Ley 1328/98

Reservados todos los derechos

Impreso en Paraguay

Este libro cuenta con el apoyo del Programa Fondos de Cultura para

Proyectos Ciudadanos de la Secretaria Nacional de Cultura.

Asunción - Paraguay 2013 (131 páginas)




MÚSICOS DE ORQUESTAS BAILABLES ASUNCENAS 1950 -1980:

RELATOS Y ANÉCDOTAS

Nos planteamos iniciar este trabajo de recuperación con aquellos músicos a quienes conocíamos y en el momento en que solicitamos, aceptaron ser entrevistados y que sus historias fueran publicadas. Por tanto, se debe considerar este libro como un primer paso, una exploración que esperamos profundizar. De hecho, hemos entrevistado a más músicos de los incluidos en esta publicación y deseamos seguir haciéndolo para dar lugar a una segunda edición próximamente. También queremos utilizar otros medios (como las redes sociales en internet) para seguir aumentando nuestro acervo de información, registros fotográficos y anecdotarios.

Pero ¿cuál es la importancia de este libro?, ¿cuál es su aporte?, ¿por qué publicarlo? En realidad, y aquí quisiera hablar en primera persona: no tengo una respuesta a estas preguntas sino más bien algunas reflexiones, ideas y, sobre todo algunas sensaciones y emociones que me parecen necesarias compartir con las personas (que se sientan) interesadas en este libro.

Más allá del reconocimiento hecho por músicos y por personas vinculadas al ambiente artístico y cultural, estas figuras como Papi Barreto, Nene Barreto, Lobito Martínez, Palito Miranda y muchos otros van pasando y no somos capaces de recordarlos y valorarlos como nuestros héroes musicales. Los que trabajamos en este libro consideramos que los músicos de orquesta bailable son artistas y que muchos de ellos lograron elevados niveles como intérpretes, instrumentistas, compositores y arregladores y cumplieron, además, una labor en la formación de músicos, y los mismos no son reconocidos en su justa medida por la sociedad y la cultura nacional. Además, las orquestas bailables nos remiten a aspectos de la vida social y cultural de Asunción poco conocidas. Merecen que les hagamos memoria, merecen entrar en la historia.

Rodolfo Elías



DATOS DE LOS AUTORES

RODOLFO ELÍAS ACOSTA

Psicólogo y especialista en educación, estudió en la Universidad Católica de Asunción y en la Universidad de Guelph, Canadá. Trabaja en investigación y evaluación de proyectos y en docencia universitaria. Se inició en el campo de la música en el Conservatorio Municipal de Música de Asunción y en la Banda Pa'i Pérez del Colegio Salesianito, realizó estudios de saxofón y flauta con Virginio Villagra y Ángel Candia y de jazz con Carlos Schvartzman. Ha integrado varios grupos musicales como Síntesis, Los Pussycats, entre otros.


OSCAR GAONA

Psicólogo investigador y docente universitario. Graduado en la Universidad Nacional de Asunción, donde ejerce la docencia. Trabaja además en investigación social y evaluación de proyectos. Músico aficionado, formó parte de varios grupos de rock underground tocando principalmente en centros culturales alternativos como Él (otro) Espacio durante la década del dos mil y más adelante en festivales diversos.


VICENTE MORALES

Músico desde el año 1978. Su actividad musical se concentró principalmente en arreglos y dirección coral, arreglos instrumentales para distintos grupos musicales y cantantes, ejecuta la guitarra y el bajo. Ha realizado trabajo como editor y productor discográfico (1985 - 1995). En el área de la fotografía tiene experiencia y participación en diversos talleres, interesado fundamentalmente al fotoperiodismo, documentalismo y fotoilustración. Es abogado dedicado a la investigación y a la defensa de los Derechos Humanos con especialización en Derecho Penal.



MÚSICOS DE ORQUESTAS BAILABLES ASUNCENAS 1950 - 1980: RELATOS Y ANECDOTAS

 

“Termina el baile y se olvida al músico” (1)

 

Una de las primeras frases de un entrevistado fue que dejemos constancia que en aquel momento no recordaba los nombres de todos los músicos y que no recordaba su intención dejar de mencionar a alguno. Creo que esta también es nuestra preocupación. ¿Por qué incluimos a un músico y no a otro? Inmediatamente surge la sensación de que estamos cometiendo una injusticia, o al menos, una desprolijidad con estas omisiones. Lastimosamente, esto será cierto pero también es correcto afirmar que las personas incluidas fueron y continúan siendo referentes en el campo de la música, y particularmente de las orquestas bailables asuncenas (2).

Nos planteamos iniciar este trabajo de recuperación con aquellos músicos a quienes conocíamos y en el momento en que solicitamos, aceptaron ser entrevistados y que sus historias fueran publicadas. Por tanto, se debe considerar este libro como un primer paso, una exploración que esperamos profundizar. De hecho, hemos entrevistado a más músicos de los incluidos en esta publicación y deseamos seguir haciéndolo para dar lugar a una segunda edición próximamente. También queremos utilizar otros medios (como las redes sociales en internet) para seguir aumentando nuestro acervo de información, registros fotográficos y anecdotarios.

Pero ¿cuál es la importancia de este libro?, ¿cuál es su aporte?, ¿por qué publicarlo? En realidad, y aquí quisiera hablar en primera persona: no tengo una respuesta a estas preguntas sino más bien algunas reflexiones, ideas y, sobre todo algunas sensaciones y emociones que me parecen necesarias compartir con las personas (que se sientan) interesadas en este libro.

Empiezo por lo último: las emociones. Mi afición por la música me ha llevado a conocer y disfrutar de muchos amigos músicos. Tuve el privilegio de estudiar, de tocar en grupos musicales y de compartir espacios informales con músicos de diferentes corrientes y de distintas generaciones. Desde músicos como Virginio Villagra, en su momento director de Las Estrellas Paraguayas del Jazz, hasta Ángel Candia, saxofonista, flautista, clarinetista, miembro de la orquesta Los Pussycats. Recuerdo principalmente a Papi Barreto, trompetista, y a su hermano Nene Barreto, baterista. Ellos fueron figuras emblemáticas del ambiente musical asunceno desde los años 50 hasta los 90. Con la muerte de Papi, ocurrida en el año 2005, considero que se cierra una etapa de las orquestas bailables, si bien existen músicos que los antecedieron y que siguen con nosotros. Papi y Nene eran reconocidos y respetados por los músicos, ya que dedicaron su vida al estudio de la música y a formar instrumentistas, pero fuera de este ambiente musical son poco conocidos, incluso por los músicos jóvenes.

La casa de Papi era el punto de referencia para muchos músicos. Los sábados de mañana iban cayendo a la ronda de tereré en la vereda de la casa y Papi estaba allí con su guampa Cerro Porteño, siempre dispuesto a compartir información, conocimientos, materiales que traían de Estados Unidos como los últimos discos de los grandes del jazz o el último número de la revista Down Beat y, por supuesto, algunos chistes. Papi también daba opiniones sobre el trabajo de los músicos, muchas veces eran críticas, frontales y sarcásticas, pero siempre con la intención de contribuir a mejorar la calidad del trabajo del músico. Era un defensor de los músicos y si alguien emitía juicios poco respetuosos sobre los mismos, “que no pase por mi vereda”, decía. En esa época tenía la intención de ir registrando todas estas vivencias y experiencias de los músicos, pero el tiempo pasó y sorpresivamente Papi falleció, antes murió Nene. Y ahora, en estos días que estamos terminando este libro, nos dejó Palito Miranda.

Más allá del reconocimiento hecho por músicos y por personas vinculadas al ambiente artístico y cultural, estas figuras como Papi Barreto, Nene Barreto, Lobito Martínez Palito Miranda y muchos otros van pasando y no somos capaces de recordarlos y valorarlos como nuestros héroes musicales. Los que trabajamos en este libro consideramos que los músicos de orquesta bailable son artistas y que muchos de ellos lograron elevados niveles como intérpretes, instrumentistas, compositores y arregladores y cumplieron, además, una labor en la formación de músicos, y los mismos no son reconocidos en su justa medida por la sociedad y la cultura nacional. Además, las orquestas bailables nos remiten a aspectos de la vida social y cultural de Asunción poco conocidas. Merecen que les hagamos memoria, merecen entrar en la historia.

En este libro hemos entrevistado a músicos de orquestas que activaron entre los años 50 y 80 en Asunción (3). Aquí hemos identificado claramente dos etapas: los años 50 y 60, en que aparecieron las orquestas llamadas de “Jazz” a diferencia de las “Típicas” (aunque en ocasiones eran los mismos integrantes de ambas orquestas), que en general estaban conformadas por un número importante de músicos (entre 10,12), con instrumentos de viento (saxos, trompetas, trombones), batería, bajo (acústico), guitarra y piano y uno o más cantantes. Estas orquestas interpretaban músicas de swing, de moda en esa época y repertorio latino (cha cha cha, mambo, etc.). Podemos citar Las Estrellas Paraguayas del Jazz (dirigida primero por Athos Bernal, luego por Papi Barreto y finalmente por Virginio Villagra), Casablanca Jazz (dirigida por Carlos Villagra), Los Caballeros del Ritmo (dirigida por Neneco Norton) y la Orquesta de Alberto Evans.

Paulatinamente, en los años 60 y 70, el swing va dando paso al rock como música popular. Empiezan surgir grupos en todo el mundo liderados por los Beatles, aparecen los instrumentos electrónicos. El pesado y generalmente desafinado piano vertical es reemplazado por teclados eléctricos y sintetizadores. En Paraguay emergen grupos como Los Big Boys Serenaders, La Swing Copacabana, Los Jokers. Más tarde otros grupos que tienen la composición de las orquestas de rock y pop, con toda la tecnología existente, sorprendiendo a músicos extranjeros que vienen al Paraguay. Aparecen en los años 70 orquestas como Los Hobbies y Los Aftermad's y otras agrupaciones logrando un gran éxito. Los clubes sociales del país disputan por tener estas orquestas en sus fiestas. Las orquestas interpretan los temas de moda en inglés y en español y algunas, de a poco, lanzan sus propios temas y empiezan a grabar discos que se difunden en las radios.

Luego, por diversos motivos, a finales de los años ochenta las orquestas van perdiendo espacios en las fiestas, lugares en que muchos empiezan a preferir los Disc Jockeys. Esta declinación no es sólo un fenómeno nacional pero en Paraguay tuvo sus particularidades: por una parte, los músicos no lograron organizarse para defender colectivamente sus espacios laborales. Por otra, había empeorado la situación económica del país, había pasado el “boom de Itaipú”, se disponía de menos recursos para cubrir los gastos de las orquestas.

Es importante destacar que el periodo estudiado coincide con el régimen dictatorial de Stroessner y el clima de represión política, poder militar y, en general, el temor que vivía una parte importante de la población. El músico de orquesta, aparentemente, no fue afectado de manera directa, aunque hay suficientes relatos en estas historias que recuerdan el poder militar y policial, como cuando se exigía a punta de pistola que la orquesta tocara la polca “Número Uno” o el castigo, incluso la detención, de aquellos que ejecutaban “La Polca 18”. También se refleja en el edicto que obligaba, dentro de una concepción nacionalista, de ejecutar música paraguaya en las fiestas y que para “cumplir” esta disposición tenían que empezar a tocar las orquestas folclóricas antes que se iniciara el horario normal de las fiestas (por ejemplo, a las cinco de la tarde), o bien el control ejercido por ciertos órganos del Estado, como la Secretaría de Información y Edicto Nro. 3 que imponía un horario de finalización de las fiestas.

El ambiente de las orquestas era casi totalmente masculino, sin embargo también surgieron figuras femeninas muy relevantes, tal es el caso de Catalina Pereira “Catunga”, creadora de Las Estrellas Femeninas del Jazz y posteriormente de California Super Star, una orquesta de rock formada enteramente por mujeres que tuvo mucho éxito. También hemos entrevistado a Valencia, cantante, que por su capacidad artística y su presencia escénica puede considerarse como una estrella pop de Paraguay.

Cada historia es única. Sin embargo, cabe resaltar algunas características de estos artistas y su vida en el campo de la música:

La mayoría se inició muy tempranamente, no sólo en el estudio de la música sino en el trabajo como músico, siendo algunos un apoyo económico para su familia desde su adolescencia. Un caso muy interesante es él de La Baby Jazz, cuyos integrantes (entre los que se encontraban Riolo Alvarenga, baterista y Zenón Videaurre, guitarrista) tenían entre siete y doce años. Estos chicos trabajaban en fiestas como las del Club Deportivo Sajonia y en otros lugares, como en cumpleaños infantiles y recibían un pago por dichas actuaciones. De la misma forma, Oscar Faella debutó siendo niño como pianista y cantante en el “Vertúa” y Valencia, aún adolescente integró Shamba Show, orquesta que tuvo mucho éxito y una intensa actividad en fiestas en todo el país.

Las bandas (militares y de la policía) desempeñaron un importante papel en la formación de músicos, en especial de los que ejecutaban instrumentos de viento. La mayoría de estos músicos combinaban su trabajo en las orquestas bailables con la pertenencia a estas agrupaciones militares, sin mayores dificultades. Además, algunos músicos eran integrantes de orquestas clásicas como la Orquesta Sinfónica de Asunción (integrada por Ángel Candía como oboísta y Nene Barreto como percusionista). Otros fueron y continúan siendo figuras centrales del jazz en Paraguay, como Palito Miranda, Riolo Alvarenga, Toti Morel, Ángel Candía, entre otros.

Algunos de nuestros entrevistados tuvieron experiencias como músicos en el extranjero, realizaron giras con sus grupos y otros llevaron adelante parte de su carrera profesional de músicos en países como Brasil, Argentina y Estados Unidos. Palito Miranda fue durante varias décadas un destacado músico en el Brasil y se desempeñó como docente en el prestigioso conservatorio de Tatui (San Pablo), abriendo un espacio en esta institución a estudiantes paraguayos. Virginio Villagra realizó parte de su carrera profesional y su formación musical en Argentina y Brasil. Integrantes de orquestas de los 70 y 80 como Los Hobbies y Los Aftermad 's (Zenón Vidaurre, Toti Morel, Riolo Alvarenga, Víctor Destefano) y otros como solistas (Oscar Faella, Valencia) realizaron numerosas giras y actuaron en Argentina, Brasil, México, Estados Unidos y Europa.

En estas entrevistas también se puede identificar a personas que han tenido un rol esencial como educadores y formadores de artistas. Tal es el caso de Pepita Peña de Faella, maestra de piano, Nene Barreto, que formó a la mayoría de los bateristas; Carlos Schvartzman, profesor de guitarra, armonía y jazz; Papi Barreto, profesor de trompeta, Virginio Villagra, profesor de instrumento de viento, teoría y armonía; Carlos Villagra, profesor de violín y trompeta, director de la Banda de la Policía y del Conservatorio Municipal de Música. Actualmente muchos de nuestro entrevistados cumplen esta función: Virginio Villagra, Ángel Candía (profesor de saxo, flauta y Clarinete), Zenón Vidaurre (profesor de guitarra), Emi Aiub (profesor de guitarra y creador de la Orquesta Infantil del Conservatorio Nacional), Toti Morel y Riolo Alvarenga (profesores de batería), Catalina Pereira (profesora de guitarra).

El trabajo nos llevó dos años y nos quedan muchas cosas pendientes, pero queremos compartir estos primeros hallazgos y luego seguir con nuevas entrevistas. Hemos entrevistado a aproximadamente 30 músicos y aquí incluimos 16 entrevistas. Tratamos de conservar los relatos lo más “puros” posibles, con la naturalidad y la frescura de las charlas que emanaron de estos encuentros. Hemos disfrutado entrevistar a estos músicos, consideramos que ellos también se complacieron en recordar sus años de juventud y esperamos que las personas que lean también sientan lo mismo. Incluimos fotografías de las orquestas tratando de registrar en la medida de lo posible los nombres de músicos y orquestas mencionados por nuestros entrevistados.

El equipo de investigación tuvo algunos cambios en el transcurso del trabajo, pero todos contribuyeron a concretar este libro. Iniciamos el proyecto con Oscar Gaona y Andrés Ramírez a partir de un concurso lanzado por la Secretaría Nacional de Cultura en el año 2011. Inmediatamente iniciado el trabajo se integró Vicente Morales, quien además de encargarse de las fotografías, participó en las entrevistas. Otras personas que contribuyeron en el trabajo fueron Cynthia Riveros, Claudia Spinzi, Mavyth González, Carmen Bareiro, Karina Godoy, Rebeca Elías y Nelly Briet. Contamos, además, con el apoyo permanente de Rubén Capdevilla, de la Secretaría Nacional de Cultura


Rodolfo Elías




NOTAS

1. Frase de Carlos Villagra durante su entrevista.

2. Existen valiosos trabajos que registran los nombres y biografía de músicos y de orquesta del Paraguay: El Diccionario de la Música Paraguaya de Luis Szaran, que se puede acceder por Internet a través la siguiente dirección: http://www.luisszaran.org/Diccionario.php y el libro Movimiento Rock y Orquestal en el Paraguay de Alcides Alfonso Parodi (2003). Recientemente José Villamayor junto con Ricardo Castellani publicaron un libro sobre los músicos de jazz en Paraguay: Jazz en Paraguay (2012).

3. Cabe señalar que han existido numerosas orquestas en otras ciudades del país, como en Encarnación, Villarrica, Concepción, Pedro Juan Caballero, Caacupé. Algunas de ellas han tenido mucha repercusión en todo el país. Sería, sin dudas, muy importante realizar una investigación particular respecto a estos grupos. Aquí nos centramos en las orquestas asuncenas.



Neneco Norton



UN RECONOCIMIENTO A TRES GRANDES MÚSICOS DE ORQUESTAS BAILABLES

Neneco Norton, Carlos Villagra y Papi Barreto son tres figuras emblemáticas que han trascendido el desarrollo y la actividad de las orquestas bailables teniendo un papel mayor en diferentes ámbitos de la música como compositores, directores de orquestas y bandas, arregladores e instrumentistas.

 

Neneco Norton y Los Caballeros del Rítmo

 

Durante este trabajo hemos visitado a Carlos Villagra y Neneco Norton y realizado breves conversaciones con estos músicos. También hemos dialogado con Otilia González Acosta (Nena), viuda de Papi Barreto, quien amablemente compartió con nosotros materiales y datos. No quisimos dejar pasar esta oportunidad para mencionar a estos grandes artistas.

Neneco Norton

Nació en Asunción en el año 1923 y se inició musicalmente en Salesianito con el Padre Ernesto Pérez. Su instrumento es la trompeta. Conformó una orquesta muy afamada: Los Caballeros del Ritmo. Entre los integrantes de esta orquesta se encontraban Rudy Heyn, Paco Gómez, Victorio Ortiz, Nelson Mendoza, entre otros. Neneco Norton es uno de los grandes compositores vivientes de la música popular paraguaya.

 

Carlos Villagra en su juventud, trompetista

 

Carlos Villagra

Trompetista, violinista, director de la orquesta Casablanca Jazz. Tiene actualmente 90 años. Su orquesta bailable más importante fue La Casablanca Jazz integrada por diez músicos y considerada una de las mejores orquestas de Asunción en los años 50 y 60. Carlos Villagra también fue violinista de la Orquesta Sinfónica de Asunción, ocupó el cargo de director de la Banda de la Policía y director del Conservatorio Municipal de Música. Fue docente del Conservatorio, reconocido como un maestro exigente y disciplinado. En su periodo como director de la Banda de la Policía, la agrupación alcanzó un nivel musical excelente, al igual que la Jazz Band de la Policía que también dirigía Villagra. Grandes músicos se formaron en esta etapa de la Banda de la Policía como Ángel Candia (saxofonista, clarinetista, flautista y oboísta) y Remigio Pereira (trombonista).

 

 

El afiche que se puede observar a la derecha fue realizado en Buenos Aires para la publicidad de la orquesta. El profesor Villagra mencionó a los integrantes que recordaba en el momento de la entrevista (de izquierda a derecha): Patiño (cantante), José (saxofonista), Ruiz Díaz (contrabajista), Vera Barreto (pianista), Armoa (saxofonista), Díaz (trombonista), Mamerto León (saxofonista) y el mismo Profesor Carlos Villagra : director, trompetista) en la imagen de mayor tamaño. Al terminar de mencionar los nombres, Villagra agregó: “Ninguno ya está más acá, desaparecieron toditos, excepto yo”.


Papi Barreto, trompetista

 

Papi Barreto

Gran trompetista, pertenecía a una familia de músicos. Nació en Asunción en 1933 y falleció en el año 2005. Integró La Habana Jazz y fue director de Las Estrellas Paraguayas del Jazz (luego de Athos Bernal), Papi Barreto y sus Millonarios y Los Pussycats, orquestas que se caracterizaron por la calidad y el cuidado en sus interpretaciones. Papi tuvo una importante pasantía por Buenos Aires en los años cincuenta, periodo en que estudió con José Granata, considerado uno de los mejores trompetistas en Argentina y tocó las orquestas que actuaban en las radios, las confiterías y los Night Clubs de Buenos Aires en la época dorada de esta ciudad. Compartió el escenario con grandes músicos que siempre lo recordaron.

Sus orquestas fueron escuelas de música donde pasaron instrumentistas como Juan Carlos Faccetti (pianista) Oscar Fernández (pianista), Ángel Candía (saxofonista), Gustavo Pérez (saxofonista), Zenón Vidaurre (guitarrista), Roberto Thompson (guitarrista), entre muchos otros. Nene Barreto, su hermano, fue el baterista de sus distintos grupos. Papi fue un gran impulsor del jazz, teniendo una de las mayores colecciones de discos de vinilo de este género (que compartía con los músicos a través de cassettes), métodos de estudio y revistas de música. Como parte de su actividad laboral fue representante de varias marcas de instrumentos musicales, las mejores, como las trompetas “Bach” y los saxofones “Selmer” y ayudó a músicos nacionales a adquirir estos instrumentos.

Papi fue un músico exigente y su orquesta era reconocida y valorada por todos los músicos, aunque en ocasiones ofrecía un repertorio un poco “difícil” para el público en general. También defendió la profesión del músico demandando siempre buenos presupuestos para su orquesta. Como dijo un entrevistado: “con Papi no se tocaba mucho pero se ganaba bien”. En sus últimos años cumplió una importante labor como docente de trompeta en el Conservatorio Nacional de Música.

 

 

Papi Barreto y su última orquesta en los años noventa, que actuaba en el Programa de televisión de Álvaro Ayala. Allí se puede ver a su hermano Nene en la batería.

Papi Barreto y otros músicos crearon en el año 1963 el Jazz Club paraguayo. Allí participaron muchos músicos que integraban orquestas bailables y que eran destacados instrumentistas. Los músicos que figuran en el acta son: Papi Barreto, Rudy Heyn, Tide Smith, Pedro Burián, Euclides Barreto (Nene), Benjamín Benza, Kucky Rey, Edgar Báez, Ernesto Britos Bray, Kike Kronaweter (Kike Krona), Chono Duarte, Williams Miranda (Palito), Victorio Ortiz, Eduardo Speciale, Cuco Núñez, Popo Vera y Hugo Loncharich. En ese momento se contó con el gran apoyo de Don Elías Hernández, director de Centro Cultural Paraguayo Americano (muy recordado por Papi Barreto y otros músicos).


 

 

 

 

ALVARO AYALA

A: Realmente la música te toca. A no ser que tus padres te obliguen a tocar un instrumento o lo que fuera. Pero en el caso de los cantantes, que fue el mío, no fui instrumentista, desde pequeño me gustó. Cuando eso era la radio la que nos acercaba a los temas de moda, hasta que la vida también te va uniendo a gente que tiene tus mismos gustos y aficiones, llegamos a integrar un trío con Maneco Galeano y con Miguel Ángel Bernárdez. Después ya fue un quinteto con el también ya fallecido Vicente López Vega y Ñato Lezcano.

E: ¿En qué año más o menos fue eso?

A: Habrá sido por los sesenta y algo hasta que finalmente Miguel Ángel Bernárdez entró a Los Jokers de guitarrista. Maneco más bien se inclinó ya hacia la composición y tuvo otros compañeros de ruta, Carlos Noguera, Juan Manuel Marcos. Entonces cedí ante la invitación que tuve de integrar una orquesta con Papi Barreto, Raúl Ibáñez, Popo Vera, ex integrantes de otras orquestas. Luego se integró Nene Barreto que fue el mejor baterista que tuvo este país. Y le pusimos el nombre Pussycats. Nos caracterizábamos por no tocar música que hoy sería como el «reggetón» o la «cachaca» ni la música que era la popular argentina no tocábamos, que la gente más bailaba. Empezamos a tocar música más elaborada, como de Blood, Sweat & Tears, Chicago, Three Dog Night y por supuesto teníamos limitaciones porque a la gente de nuestro ámbito no le gustaba, vos tocas salsa buena en una fiesta popular y no baila nadie, vos tocas en el Centenario y la gente baila, vos tocas en la barriada y tiene que ser turro, turro o te pongo te pongo, la onda del facilismo, tocas dos o tres notas, cualquiera puede tocar y como es lo que más se difunde.

E: ¿Dónde tocaban?

A: Tocábamos muchísimo. Se ganaba mucho en esa época con la orquesta, yo me hice casi la mitad de mi casa con la orquesta. Se ganaba muy bien. Tocábamos a veces dos o tres veces por semana y lo que más queríamos era ligar un contrato en el interior, ahí se pagaba muy bien, la famosa fiesta del Olimpia de Itá o si no en el Hotel Casino de Ciudad del Este, Ciudad Presidente Stroessner era cuando eso, las fiestas en San Bernardino, también en Coronel Oviedo había un club muy grande y pagaban bien a las orquestas de la Capital, fue una época muy linda. Era una época en la que había unas veinticinco o treinta orquestas que trabajaban, orquestas para bailar.

E: ¿Eso sería en los setenta ya?

A: En los setenta. Comenzaron más temprano Los Big Boys Serenaders, Rudy Heyn, Papi Barreto y los Millonarios, antes de ser Los Pussycats.

E: ¿Usted trabajó mucho con Papi Barreto, no?

A: Sí. Papi era un tipo muy especial. Era intransigente.

Un tipo derecho, un músico profesional, no hacía otra cosa. Después importó instrumentos musicales de los Estados Unidos. Nos hicimos muy amigos, compartimos muchas cosas. Ahí lo pude conocer a fondo, un tipo demasiado derecho y tampoco admitía a los malos intérpretes, no admitía el facilismo en la música. Cuando eso estaba de moda “Panchos y una cerveza”, “Chiquilina, me gustas mucho chíquilina” y eran músicas muy rudimentarias. “Estoy hecha un bombón”, “De boliche en boliche” y él era la excepción en todo ese mar de mediocridad.

Hace poco escuché: “Pablo Coelho es a la literatura lo que la cachaca es a la música”. Y es cierto, un dulzón es. Entonces, te imaginarás que no éramos la orquesta más popular de la época, pero sí le gustábamos a la gente, nos invitaban a todos los conciertos. Hoy en día, los temas retros que se tocan son los que nosotros tocábamos, de lo otro se olvidó todo el mundo porque es música de papel higiénico. En cambio hoy, entras a las emisoras retros y vas a escuchar música de Chicago, Blood, Sweat & Tears, Three Dog Night como los pops que quedaron.

Entonces Papi era muy adelantado y muy riguroso. Y Nene también, a pesar de haber tocado con Rudy Heyn que era una orquesta muy popular también. Eran músicos de Jazz, músicos de lectura, ellos leían, podían componer, podían hacer arreglos. Sobre todo Papi y era la diferencia con músicos que integraban otras orquestas que tocaban de oído. Después Papi siguió con la orquesta y yo me retiré, entré al teatro en el año 1975. Juan Ángel Figueredo y yo fuimos los que salimos y entraron Bicho Aquino y Toti Resquín en Los Pussycats. Y estuvieron unos añitos hasta que se disolvieron. Y Papi volvió a integrar una orquesta que tocó en mi programa de televisión, dos años de seguido, en los especiales, tenía una orquesta de Jazz, ¿cómo era que se llamaba?, que tocaba en todos los especiales de televisión.

E: Retomando un poco el tema de las orquestas, ¿cómo era estar en una orquesta?

A: Nosotros trabajábamos mucho en la época de las orquestas, tocábamos en el Centenario, en el Mbigua que eran los clásicos, Sol de América, Deportivo Sajonia, que eran los clubes fiesteros, en fiestas de colegios por supuesto, del Goethe, del San José. Pero te diré que no eran tan seguras como las de los clubes, porque las fiestas de los colegios estaban un poco libradas a los resultados y había una famosa frase que decía “Ipochy capitán”, ¿escuchaste?

E: No, no.

A: “Se enojó el capitán”. Cuando se percibía en el ambiente que no había plata y no había suficiente gente se decía “Ipochyyyy capitán” y parece que no va a haber plata. En cambio en la fiesta de los clubes, sí. Y más los del interior que tenían una concurrencia multitudinaria, la cantina nomás luego ya era un excelente negocio. Club Olimpia de Itá te metía quince o veinte personas, es más, el golpe de 1989 coincidió con la fiesta en Itá donde estaba tocando Luís Miguel.

E: Si, me acuerdo.

A: Si, estaba tocando Luís Miguel en Itá el 2 de febrero de 1989.

Después lentamente se dio un fenómeno. No todos están de acuerdo conmigo, pero yo sí estoy absoluto seguro de que fue así. Era la Asociación de Músicos del Paraguay, y tenía un reglamento que era “no tocar en dos fiestas el mismo día”. El famoso “Doblete”, sabio era eso había sido. Nunca supimos hasta qué punto. Entonces, hoy estamos el 18 de enero y había una fiesta el 23 de junio y firmaba hoy y después venía otro tipo que tenía la misma fiesta y ya no podía más firmar. Y ellos (las orquestas que más tocaban) veían lo que se perdían. Entonces se abrieron de la Asociación de Músicos y formaron el Sindicato que sí aprobaba el “Doblete” y “Triplete” también y ahí comenzó la debacle de las orquestas. Tal cual lo vaticinó Papi.

La coordinación para el paraguayo es igual al inglés para un nativo guayaki. El nativo guayaki es muy difícil que hable inglés. Y la coordinación para el paraguayo, y más en esa época, era lo más difícil que había. Que vos digas: “voy a salir de tocar a tal hora y voy a tener mi equipo armado para la otra fiesta a equis hora y en ese momento la otra orquesta va a salir y yo voy a entrar” eso quedaba en los planes. Porque de repente vos estabas tocando en San Lorenzo y tu otra fiesta era en Lambaré y otra en el Mbigua. Y era muy dificultoso cumplir con los horarios. Y una vez, en una de esas fiestas, un señor puso una grabadora con música y conectó al equipo amplificador y nacieron así los disc-jockey. En el bache que había entre una orquesta y la otra. Y era el sonido que se escuchaba en la radio, sonaba mejor que las orquestas.

Entonces, dijeron: “eá, para qué voy a contratar a las orquestas”. Y empezaron lentamente a aparecer los disc-jockey y a desaparecer las orquestas. El disc-jockey mató a las orquestas. Y quedó solamente el modelo de orquesta que era para estos rockeros en trance, que querían reprisar un poco lo que veían en la televisión, con su mata, de cabello largo y tocaban con su guitarra muy abajo, tres cuatro horas estaban tocando y todos los pendejos “yeaaaaah”. Y eso fue lo que hubo después, no surgió más ni una orquesta bailable. Porque la gente se acostumbró a tener en la fiesta el sonido real, si uno quería Madonna tenía Madonna, no una chica que cantaba como Madonna. Venían y te mezclaban con una tecnología espectacular. Después Michael Jackson y todos los Michael Jackson que bailaban como él. Y así murieron las orquestas.

Los que están en desventajas no soportan la comparación. Vos no roces hacerle trabajar a dos galanes juntos, si uno es mucho más lindo que el otro. Porque el otro deja de ser galán inmediatamente, pasa a ser villano. Entonces, eso fue lo que pasó un poco con las orquestas. Y hoy en día, la resurrección te diría que es casi imposible.

Nosotros tocábamos muy parecido a la grabación. Se llama covers hoy en día, que los perros no quieren más hacer. Porque tocando covers nadie te tira su bombacha. Y los músicos en esa época eran músicos, hacían música, eran hasta discriminados los músicos. Eran músicos, no eran ídolos.

 

 

E: Era una profesión.

A: Claro, era una profesión, pero así como mozo más o menos. A nosotros nadie nos tiraba su bombacha te digo. Y mira vos, es típico de los pueblos ignorantes. El músico realmente es un virtuoso. Una persona a la que realmente habría que aplaudirle porque te está haciendo disfrutar de algo inusual y que vos sos incapaz de hacerlo.

En las orquestas debíamos copiar lo que escuchábamos en los discos, tenía que sonar así. Entonces, la gran competencia eran los equipos de sonidos e instrumentos que había en Paraguay. No había igual en Sudamérica. Acá teníamos un director de Aduanas que era buenísimo con nosotros, Don Miguel Ángel Gutiérrez, amante de la música. ¿Sabes cuál era todo su pago?

E: ¿Cuál?

A: El día de su cumpleaños, nos íbamos a tocar todos en su casa. Veinte orquestas por ahí. Había armado un equipo grande y nos íbamos todos los músicos y tocábamos ahí. Ha o vy'a itereí, ese era su pago. Nos liberaba todos los equipos él. Es más, hizo sacar un decreto, que los equipos para músicos, para orquestas, que venían, estaban liberados de impuestos. Entonces venían acá los argentinos con sus baterías argentinas y uno acá con su Slingerland. No sabes lo que era. Papi acá tenía tres trompetas, todas tapujadas, de colores. Los amplificadores eran Dinacords o si no Ampex, americanos, los bañes eran importados. Con esos cables Coaxiles gruesos. No había nada hedió en Paraguay, sonaba, no sabes lo que sonaba.

Y nosotros rodeábamos la pista de bañes, no sé cómo llamarles, eran mucho más que stereo. Entonces podías tocar a bajo volumen en cada uno de los bailes no como ahora que te ponen dos bañes y los que están adelante se quedan sordos y los que están atrás no escuchan. Nosotros rodeábamos. Si era una pista o una cancha de fútbol, lo mismo podíamos rodear con los bañes si teníamos veinte o veinticinco bañes. Un cañón sonaba el equipo de la orquesta.

Hoy en día ya es otra cosa, todo secuenciado es lo que hoy en día hace. Porque vos le ves a dos tipos tocando y suena una orquesta, hace una parte de la batería y graba, una parte del bajo y graba, con el mismo teclado hace todo, hace la guitarra y graba y después pone todo junto y hace solamente la melodía en piano y parece una orquesta. Está solamente él y una cantante. Pero le saca lucidez eso, a mí lo que me gusta es una orquesta.

E: ¿Ustedes grabaron algo?

A: Sí, se grabó mucho. El único que tiene grabaciones de todas las orquestas que ni yo tengo es Julio González Cabello. Si querés grabaciones de todas las orquestas, él tiene las de todas de esa época.

E: ¿Y anécdotas se acuerda?

A: A la pucha. Nosotros terminábamos siempre con una polka. Y estaba todo establecido ya, ¿cómo era que se llamaba? Esa Juky, las de Olimpia y Cerro y si alguien pedía Libertad, tocábamos Libertad, pero nada de colorados ni 18, a no ser que tocáramos en la seccional colorada o que. Entonces, al final tocábamos polka. Y una vez estábamos ya sacando los equipos, yo estaba sacando los micrófonos, todos ayudábamos para que no sea tan tardío, después el despegue de la fiesta y se para un tipo delante mío, estaba muy borracho él, y levanta el dedo índice como diciéndome 1 y la polka número 1 era la polka colorada. Y yo le muestro el dedo del medio, yo soy liberal. Entonces el tipo sale y me dice, “Ichsss” y mete la mano en el costado y saca un revolver, catorce metros de largo por ahí tenía su revólver. Y entonces me fui y le toque a Papi el hombro y le dije: “Papi, el señor quiere escuchar la polka colorado” y me fui. Y Papi ve así el revólver y toca la polka.

Después nosotros también nos acogimos al “Doblete”. Tratábamos de que sean en lo posible fiestas cercanas. Hasta que un día, él que nos hacía grandes favores y grabábamos en su estudio era Gerardo Torcida y Di Francesco manejaba el estudio. ¿Con qué nos cobraba? Él era una persona extraordinaria. Entonces una vez al año hacía una fiesta de beneficencia en el Sol de América y tenía todas las orquestas gratis, se llenaba ese día el Sol de América y toda la recaudación él regalaba. Él fue una persona extraordinaria, Gerardo Torcida, padre. Buen tipo, una persona sumamente buena.

Después de unas de esas fiestas tocábamos en Caacupé. En el Sol de América y después, en 45 minutos nos tocaba en Caacupé. Y en Caacupé estaban los Jokers e hicimos miti-miti los equipos, se hacía así, dejábamos una parte nosotros y los otros nos dejaban otra mitad, y llegamos justo a tiempo. Y a mí me empezó a picar la garganta. Yo había ido y venido de Encarnación y me hizo daño por lo visto a la garganta. Primeramente cuarenta y cinco minutos en el Sol de América, después subimos a un bus y abrimos la ventana porque teníamos calor y el viento hizo el resto. Y llegamos a la fiesta.

Estaban tocando Los Jokers, y “famoso”, le pasaba su bajo al que llegaba y salía el baterista y entraba el nuestro y no paraba esa música hasta que se cambiaban todos los músicos. Ahí terminaba y arrancábamos un rock de entrada, una cosa así fuertísima. Yo apenas pude terminar, me quedé afónico, completamente, disfónico me quedé. Me fui y le conté a Papi, “andate nomás” me dijo. Y me bajé del escenario y encontré a Kike Krona sentado en una silla, tenía una botella en la mano, la mirada perdida, y yo no podía hablar. “He...” le decía “¿He?” me decía, yo no entendía lo que él me decía y él no me entendía porque yo no podía hablar. Y nos sentamos, esa fue la conversación más rara que tuve en mi vida, yo estaba dánico y él con tres pedos encima. Pero vos sabes que Kike hace doce años que no toma ni un trago. Pero esa vez tenía un pedo terrorífico. Estaba sentado y le tuvieron que llevar después, así trasladarle hasta el bus. Un tipo nos decía: “como quiero filmar esto, vos no podes hablar y él tampoco”.

Y esta otra, esta es la mejor anécdota para mí. Estaban Los Jokers, que tenían un tecladista que se llamaba Granada, un grandote, medio pastor era. Le sacaba palabras al órgano, le hacía hablar al órgano. Era un extraordinario músico y los Jokers compraban una botella de whisky por fiesta. Al terminar de actuar tomaban todo. Y una vez Urunaga se acercó y dijo: “no sé porque a mí me descuentan, si yo no bebo whisky”. Entonces, cuando trajeron la botella de whisky trajo su vaso él y dijo: “poneme mi parte, poneme mi parte, yo pago, poneme acá”. Entonces, el tipo tiró al piso todo el contenido.

Y después, todos al Rubio, a las tres o cuatro de la mañana, todos al bar El Rubio. Quedaba en General Díaz y Colón. El bife a caballo con cebolla, Dios me libre, una institución era. Ahí le encontrábamos a músicos de la sinfónica, a músicos de las orquestas.

E: ¿Cómo era en la época de la dictadura ser un cantante liberal?

A: Y si no te metías en política, no te perseguían. Stroessner siempre decía “a los amigos todos, a los enemigos nada y a los indiferentes la ley”.

En un cumpleaños, un amigo invitó a un grupo de chicas brasileras, cuando eso estaba el turismo a full en Paraguay y salimos a la calle a bailar. Pasa un taxi y mi hermano lo para: “venite pues acá, les estamos convidando a todos los que pasan”, “no, no quiero” respondió el taxista, “eá” le dijo mi hermano y le derramó una jarra de chop. Se va el tipo y llama a la policía. Y viene la colorada. Yo me subí a una reja y me encaramé de la misma con mi chopp en la mano, no sé como agarré mi jarro y nadie me veía porque la gente no miraba pues hacía arriba. Y en eso se acerca un auto.

Lucho González que era hijo del ministro le empieza a gritar a los policías y en eso para otro auto y se baja un tipo vestido de militar “¿qué lo que pasa acá?”, resultó ser el capo Martínez ese, del Escolta, el principal del Escolta Presidencial “¿¡Qué lo que está pasando!, por qué lo que arman este bochinche en la calle?”, “Yo me quiero presentar, soy el hijo del señor ministro”, le interrumpe Lucho, “Mbaé hijo del ministro” y brim,- le metió un sopapo. “Policía a su cuartel, rápido, y petitero a su casa”. En menos de tres segundos no quedaba nadie “Así hay que proceder con esta gente” le dijo al chofer, yo vi todo de primera fila ahí arriba. Ni bien se fue el tipo, abrimos otra vez la puerta y prosiguió la farra.

E: Lo que me gustaría saber un poco más es de su vida como cantante.

A: Lo que te conté. Yo soy empírico. Nunca estudié nada. Solamente estudié piano, teoría y solfeo. O sea que sé cantar cada nota. Porque es muy importante saber qué nota estás cantando. Si no sabes eso es terrible. El solfeo es que vos cantes “Do, re, mi, fa, sol, la, si, do.. que sepas como suena cada nota. Pero básico, yo no estudié música te voy a decir. La poca cosa que sé de la guitarra, era de escuchar nomás. Había una mezcla muy importante ahí en nuestra orquesta. De hecho que la mayoría de los cantantes en nuestro país son empíricos.



 

CATALINA PEREIRA “CATUNGA”

Guitarrista, directora de orquesta y cantante

C: Esas eran las “Estrellas Femeninas del Jazz”. Esta fue la primera orquesta femenina que fundamos en Paraguay. No éramos aceptadas por las damas en ese tiempo, porque eran celosas. Yo formé mi grupo, enseñé y formé mis artistas. “California” era un grupo mío, alumnas mías.

Anteriormente yo estaba con mi familia en Concepción. Yo soy de Ybycuí, pero en Concepción vivíamos.

E: ¿Usted toca guitarra?

C: Yo toco guitarra. Exactamente. Estas son actuaciones (señalando fotos en el álbum), en Posadas, ejecutando batería. Acá estaba tocando flamenco como solista en la guitarra. Acá con los Hobbies, nosotros con los Hobbies trabajamos cuatro años. Nos daban trabajo en todos lados. Esta foto es en el Balderrama de Luque. Después en el Restaurant el Fergal, allá en Trinidad. No sé si llegaron a conocer ese Restaurant.

E: El nombre me es familiar

C: Si, era un local donde venía gente de todos lados. Esto es cuando estábamos en el Zodiac (señalando la foto).

E: ¿Eso qué año es?

C: 85 por ahí es. California Superstars. Esta es Alma señalando la María (señalando la foto). Acá con Nene Basaldua, Butano de Papi Basaldua, el hermano de Papi Basualda. Y después todos eran primos de Papi Basaldua los que actúaban conmigo. Acá Arnaldo André en su cumpleaños, veinticinco años tenía. Hermoso era. Esto en canal 9, con las Estrellas Femeninas. En el programa “En Domingo” de Miguel Ángel Rodríguez. Yo estuve ocho años en su programa y después estuve en el programa de Rubén y Menchi en Camino al Éxito. Cuatro años estuve allí como invitada. También en el programa de Eda de los Ríos, en Doña Estela (Perlita Fernández) también estaba, en el programa de humor.

Esto es en Villa Hayes (muestra un diploma), me hicieron una fiesta porque formé muchos grupos allí, en el Ovecharagué, en Misiones, acá está Miguel Ángel Rodríguez. Este es en el Fergal, veintidós años trabaje allí, en Trinidad. Esta foto (señalando la foto) es con mi hermana, jovencita, cuando participamos en el Festival del Folklore. Ante veinte mil personas. La primera vez, nunca actué frente a tanta gente. Y no miraba luego a la gente porque me daba temor. Imagínate, en la cancha del Estadio Comuneros que era grande. Estaba con mis hermanas, está ya falleció. Ella era primera voz, segunda voz. Ella (otra hermana en la foto) vive conmigo. Está por acá. Y yo con el requinto y la tercera voz.

Aquí estoy tocando la batería. Yo toco todos los instrumentos. Batería, guitarra, órgano, bajo. Yo le enseñaba a mis compañeras. Les enseñé a tocar el bajo, la batería. Con Nene Barreto llegué a estudiar también. Fui con la baterista para que se perfecciones con él. Me fui y yo aprendí y la otra no aprendió. Entonces le volví a enseñar acá en casa, le daba lecciones y le enseñaba. Y después la otra, con California, Noemí se llamaba. Lindo ritmo tenía, comía ella y golpeaba su tenedor y le dije: ¿vos querés tocar la batería? y le enseñé en un ratito. Y con la cuchara cuando golpeaba por la mesa, su mamá ya le retaba: “deja de jugar con los cubiertos”. Y yo le decía: “dejale”. Y así formamos en el '75 el grupo California.

E: Para ir desde el comienzo, Catunga. ¿Este es tu nombre artístico, no?

C: Sí, mi nombre real es Catalina Pereira.

E: ¿En qué año naciste?

C: Bueno, voy a contar. En el año 1942. Sesenta y nueve años tengo, ahora en febrero voy a cumplir setenta. Los años pasan, cuando uno pasa de los cincuenta años, los años pasan más rápido. Para alcanzar los cincuenta lleva tiempo, pero para pasar los cincuenta ya no cuesta tanto. Uno deja de cumplir años, no hay más casi festejos (risas).

E: ¿Dónde naciste?

C: Nací en Ybycuí.

 

 

E: ¿Tus padres eran músicos?

C: Mi papá era concertista de guitarra. Él trabajaba con Mauricio Cardozo Ocampos. Y Mauricio Cardozo Ocampos le quiso llevar a Buenos Aires, pero él no quiso ir.

E: Era un músico muy bueno tu papá.

C: Sí, él estaba en la banda de la Milicia. Era el bajista, bajo ese grande (contrabajo). Eso él ejecutaba, el bajo.

E: ¿Cómo era el nombre de tu papá?

C: Bartolomé Pereira.

E: ¿De Ybycui?

C: Nacimos en Ybycui. Pero después ya salimos. Nos fuimos a vivir a Concepción. Ahí estuvimos diez años, papá era militar. Músico de banda y se trasladaba. En Encarnación estuvimos diez años también. En Hoenau. Después vinimos a Concepción y ahí estuvimos diez años. Ahí un primo me consiguió una beca para el Instituto de Bellas Artes. Ahí yo entré en primer año y ya sabía todas las lecciones, mi papá ya me enseñó todo.

E: ¿Tu papá fue tu primer maestro?

C: Sí, mi papá. Él se levantaba a las cinco de la mañana y yo ahí sentada en una sillita le miraba. Le escuchaba. Y así aprendí a tocar mirándole a él, cuando tenía ocho años. Y mi mamá le contó a mi papá. Y antes decía la gente que las mujeres que tocaban la guitarra eran Añá mbaraka. La guitarra no entraba luego a la iglesia porque era prohibida porque era del diablo. Y entonces yo tenía miedo, no quería ser Aña. Y a escondidas, cuando papá se iba los sábados a la tarde, yo ya comenzaba a tocar. Mamá escuchaba y le contó. Entonces papá salió, pero no se fue a ningún lado, porque volvió para escucharme. Y escuchó. Él aplaudió, papá y mamá aplaudieron cuando terminé de tocar la guitarra. Entonces le vi a papá y demasiado grande me asusté y salí por una ventana. Me fui a la casa de un hermano de mi mamá, llorando me iba. Tenía miedo que me peguen.

E: ¿A él le gustaba que vos toques?

C: Sí, a él le gustaba. Me dijo: “por qué tenés miedo mi hija, yo te voy a enseñar a vos si te gusta”. Y me enseñó él. Y después vine becada a Asunción y ahí estudiaba con los principiantes. Y le dice Basualdo a Sila Godoy, que era el profesor: “¿Por qué le tenés a Cata acá? Ella no es principiante”. Pero lo que pasaba era que Sila Godoy andaba por ahí “novilleando” y yo me quedaba con los principiantes. Me dejaba ahí con los principiantes. Era yo la profesora, en una palabra. Y al final hice tres años en un año. Después dejé, en el

62- 63 más o menos.

Y aquella vez yo decidí formar una orquesta porque no tenía trabajo. Mi familia estaba en Concepción y yo estaba ya en Asunción estudiando. En el Instituto me prohibían ejecutar música popular. Tenía que estudiar para concertista. Y yo me veía en apuro porque no tenía trabajo.

Allí en Villa Morra se formó la Orquesta Femenina del Jazz. Con la hija del comisario, María Teresa Mongelós y Celina Duarte que vivía sobre Lillo, que hasta ahora ella vive ahí, tocaba el acordeón ella. Y otra había otra amiga, que vivía en Las Perlas y Choferes del Chaco que tocaba el acordeón. La María Teresa tocaba y yo acompañaba en la guitarra. Y formamos. Nos hicimos la liga y formamos las Estrellas Femeninas, cuando eso todavía no era del Jazz con dos guitarras y dos acordeones.

Un día, María Teresa era muy nerviosa y le hice seña a la otra y me vio ella y no le salía pues la música, no le salía y se enojó y nos tiró su guitarra y dijo “Acá terminó las Estrellas Femeninas”.

Después ya formamos más. Ya venían los primeros órganos, ahí ya se formó los Hobbies, los Jokers, los Aftermad’s y eso. Después estaban los Big Boy Serenaders, los Hidalgos también.

 

 

E: ¿Usted sigue tocando, Catunga?

C: Sí, guitarra eléctrica. Me regalaron. Porque yo vendí todo, me dejé de la orquesta. Primero me regalaron una clásica y después con un mi alumno, mi amigo que tengo acá, nos fuimos a comprarle para su guitarra y me fui a elegirle y le dije al señor: “Alguna vez he de llegar a tener una guitarra eléctrica otra vez” cuarenta y tres años yo había tocado la guitarra eléctrica. Dormía yo con la guitarra eléctrica. Y él le contó a su hermano que es el patrón de César Roa, el trabaja en un barco, que ahora está parado por la baja del río. Y un día me llama por teléfono y me dice para ir a comprar una guitarra eléctrica para un señor, para tu alumno, un señor que quiere estudiar contigo guitarra eléctrica” y “no hay problema” le dije. Y vinieron a buscarme porque yo no camino más, tengo un problema, úlcera varicosa.

Entonces, vinieron a buscarme y nos vamos a la fábrica de guitarra. Y me dice: “Cata, elegile na al señor la más linda”. Y yo probaba y no me gustaba, probaba esta y no me gustaba por aquello, probaba aquella y no me gustaba por algo, después probé una. Probé con el amplificador, el chiquitito, sonaba fuerte. Y compramos esa guitarra y me dice la dueña “Yo le bajé el precio, porque viste que es para vos”, “¿Para mí?, no para un señor que va a ser mi alumno es” le dije, “ah, y ellos me dijeron que era para vos” me dijo otra vez. Y les bajó ya el precio porque yo trabajé un tiempo con la fábrica de guitarras. “Bueno, ya está” me dijo otra vez la dueña.

Después veníamos en el auto, veníamos y hablábamos y me dice “¿A vos te gusta esa guitarra, Cata?”, “Me encanta, demasiado bien suena, muy linda es. Por eso nomás le elegí para el señor” le dije. “¿Qué tal el señor? ¿Ejecuta algo?” le pregunté, “Más o menos” me dice. Después me dice: “Sabes qué, Cata, mi hermano y yo demasiado te apreciamos y vos sos una eminencia en la música y nadie te aprecia y mi hermano y yo te regalamos esta guitarra”, “Que bola que sos” le dije y empecé a llorar. “Vamos a llevar nomás otra vez la guitarra a la fábrica entonces, porque a Cata no le gusta, está llorando”, “Nooo” le dije y demasiado rápido me sequé mi ojo. Y nos fuimos a la casa del señor, inauguramos ahí la guitarra. Todo el día inauguramos, el domingo todo el día.

Demasiada alegría, lo más lindo de mi vida, si yo ya perdí todo, tenía requinto, guitarra clásica, eléctrica porque estaba enferma y yo decía: “eso puede recuperarse y la salud no”. Y vendí todo y me quedé sin ningún instrumento. Después, una señora, que era la madrastra de una que era mi compañera que cantaba conmigo, su hijo me regaló una guitarra. Ndoi puiete la guitarra. No entiende luego y le vendieron una guitarra que no tenía ni nota. Después me fui a la casa de mi hermano en Puerto Pinasco y quise vender la guitarra por trescientos mil. Y quería comprar otra pues, vine y no compré. Después vinieron unos amigos que hace rato me querían llevar a Buenos Aires porque yo no conocía y me fui por un mes, allá, dos meses, cuatro días. Ahí recorrí Buenos Aires, conocí todo ¿por dónde no me llevaron?. Ahí ejecutando la guitarra, con el señor que canta, que acompaña muy bien, nos metían los pesos en la guitarra, cincuenta pesos, cien pesos, mil pesos, cinco pesos, así junté unos pesos ya. Esta guitarra (señala) se me regaló un sábado. Una guitarra usada ya y le mandé pasar lustre cristal y quedó hermosa mi guitarra clásica.

Después, ya me regalaron la eléctrica.

Esta noche tenemos un cumpleaños (para tocar) y anteanoche tuvimos una reunión familiar. La semana pasada tuvimos un casamiento y así tocamos “San Bernardino”, la música de los Hobbies, hacemos rock, “Popotitos” y eso cantamos. Cumbia también, las de antes, las de ahora, músicas de Marco Antonio Solís, lo que a la gente le gusta. Hacemos música para escuchar, pero la gente lo mismo baila.

Y así sucesivamente voy. Eso me animó mucho. Y ahora ando bien de mi salud. Su hermano (de César) me acompaña, se va conmigo. Y César cuando está me acompaña. Esta noche se va ir él con nosotros. Hace rato estábamos practicando.

 

 

E: Hacían show en el escenario.

C: Sí, hacíamos show. Una vez estábamos tocando un rock rápido y viene un perro, se sube al escenario y “auuuuuu” decía el perro. Toda la música lloraba ahí el perro. La gente se mataba de la risa, era un show. Después terminó, se bajó y se fue.

Fuimos a Bolivia también, a Cascavel (Brasil) con California también. Estuvimos en Uruguay en la Expo de allá. Coca Cola nos llevó, fue nuestro auspiciante. Hubo un concurso. Con Caribe Tres competimos, ellos con Pepsi Cola y nosotros con Coca Cola. Y ganamos nosotros. Ganamos poco, pero hicimos un viaje de aquellos. Allá lo que ganamos plata porque nos fuimos a un hotel donde estaban los magnates, los multimillonarios y había un paraguayo en el hotel y había sido era el jefe de los mozos y nos dijo un domingo para ir a tocar. Y nos fuimos.

E: ¿En qué año fue eso?

C: En el 86 creo que fue. Mi memoria ya no anda tan bien. Nos fuimos y estaban todos los platudos del mundo comiendo y nosotros nos subimos al escenario v empezamos a tocar guaranias. Tocamos “Recuerdos de Ypacarai” y ahí nos empezaron a mirar, después ya venían en los platoí la dólar. Ouma la dólar. Pedían las guaranias, “India”. Después ya improvisábamos nomás ya. Menos mal mi bajista sabía ejecutar. La otra, la batería sin problema. Y ahí ganamos, sacamos dos millones cuatrocientos mil guaraníes. Y nosotros nos habíamos ido con setecientos cincuenta mil guaraníes una semana. Orentema la millonario. En esa época era mucho.

E: Catunga, me estaba contando de las Estrellas Femeninas. ¿Eso en qué año más o menos fue?

C: Nosotros en el 62 más o menos empezamos con las Estrellas Femeninas. Con dos guitarras y dos acordeones. Después terminó.

E: Cuando se enojó esta señora.

C: Sí, ahí nos separamos. En el año 72 nos unimos otra vez. Yo me fui a actuar con los Júnior Stars que era una de las orquestas conocidas también, eran de Sajonia. Yo era la primera guitarra. Después actué con varios varones que me llevaban. Y en el 72 nos volvimos a unir las Estrellas Femeninas, hasta el 76. Yo era la que manejaba todo musicalmente, hacía los arreglos, todo. Y en el 78 formamos California. Ahí va con los hermanos Basaldua, Hilda María.

E: ¿Grabaron discos?

C: Sí, sacamos (Pone el disco). Esta canción sonaba mucho en la radio (De color de rosa de Ruby Pérez).

E: ¿Cuándo grabaste eso?

C: En el noventa más o menos. Este es un tema mío (Por una canción que estaba sonando). Mi amor por ti no cambiará, se llama.

Esta música (otra que suena) que grabamos también, Chica Chica Pum. Que la gente piensa que es mía pero no es mía. Brasilera es.

E: ¿Catunga y cómo era la recepción de las mujeres?

C: Y no les gustaba. Decían «¿Por qué no se van a su casa a lavar i jao mbae?»

Acá (En otro tema) suena desafinado porque me tenían que llevar las cuerdas y no llegaron. Demasiado rabia me dio, estaba nerviosa.

E: Catunga, ¿cuál es tu reflexión como música y como mujer acerca de la carrera, es difícil siendo mujer?

C: Por eso justamente yo no me casé ni tuve pareja. Mi pareja es mi guitarra. Todos me preguntan: “¿Y tu marido?” y “Acá está” les digo, por la guitarra. Yo me casé con el arte. “Él es mi marido” les digo por mi guitarra, él me da de comer, me hace conocer mucha gente, viajo, yo me divierto, no me pone los cuernos, este es el verdadero amor digo. Me viste, de todo, no me falta nada, ni cuerno me pone. Así es que el mejor marido, es el mío. Y quieren saber la gente. “Eso no se cuenta, eso es privado” les digo yo. Los periodistas quieren saber, si tengo hijos o no tengo hijos, quieren saber. No tengo hijos yo, este es mi hijo, mi marido, mi todo es mi guitarra. Y esa es mi diversión. Yo me dejé hace tres años y me enfermé mal. Me faltaba.

Ellos (La familia de César) me hospedaron acá, menos mal i barato la ijospedaje. Yo le agradezco mucho a esta gente que me hayan hospedado, a él y a su señora. Me han apoyado en todo momento. Como mi hijo él es (César). Ni mi familia no anda por mí como él anda conmigo. Con mi familia nos vemos cada un año, son ingratos. Yo en la casa de un sobrino vivía. Pero era tan lejos de la ruta que tenía que pagar taxi para salir. Yo no puedo más caminar. Yo venía a comprar de San Lorenzo dos tres hilos para trabajar en la máquina, pagaba veinte mil taxi y cinco mil pasaje, me salía veinticinco mil venir a San Lorenzo y compraba por diez, doce mil guaraníes. Por eso me mudé. Le pedí asilo a él (César). A ella (La hija de César) vos le decís que yo soy fea y se va a pelear con vos, para ella yo soy linda. “Sos hermosa, tía” me dice. La chiquitita sique “Cataaaa” me dice cuando me ve.

 

 

E: Lo bueno es que seguís con la música.

C: Esa es mi vida. Con la máquina (de coser) también hago así trabajos, arreglo, yo soy pantalonera profesional. Trabajé en Casa La Princesa y en Martel, en el taller, estaba en la parte de cuellos que es lo más difícil. Pero yo a menudo pedía permiso y no podía más seguir. Teníamos que viajar a Ciudad del Este, Santaní, Villarrica, Coronel Oviedo, Encarnación.

Tenía que pedir permiso y si no llegaba a hora te descuentan y al final te pagaban baratito nomás. Pero en fin, era mi trabajo.

Pero esto (la guitarra) yo valoro. Estoy feliz. Y ahora esta noche tenemos un golpecito. Con él (César). Él toca muy bien el requinto.

E: Catunga, ¿te acordás de alguna anécdota?

C: Una vez, uno de esos vendedores de revista del Botánico me pidió una serenata. Él se separó de su señora y como California eran las ídolas de la señora, me dice el señor: “Cata, vamos na a llevarle serenata a mi señora porque está enojada conmigo”, él quería reanudar y nos fuimos a tocar así con guitarra nomás. Y nos pagó todo, taxi y todo nos pagó, parece que presentía luego que iba a pasar algo. Después llegamos y comenzamos a tocar un bolero “Despierta dulce amor de mi vida”, esa era la música del señor, ro aprendé ko ñandé, una semana practicamos. Después salió la señora y miró. Y entró otra vez hacia aquellos lados y cuando salió otra vez ya venía con una escoba. Le corrió un poco al tipo. “Ese infeliz, desgraciado, le pillé en mi cama con otra mujer” me dice “Y viene ahora y se quiere hacer el santito”. Le corrió una cuadra desde el portón. Menos mal ja cobrapaite antes. La serenata sin tocar, ¡el tipo cómo corrió!

Otra vez, en la época de Stroessner no se podía tocar “18”. Y nos fuimos a llevarle una serenata a una señora muy liberal, liberal luego. En su casa, nos fuimos, entramos, nos encerramos todito ahí y después pidió “18” y tocamos. Al salir dos Caperucitas rojas nos estaban esperando ya. Salimos y nos llevaron a la “12”. Y me dijo, “Che, Catunga, emopupuna General Stroessner”. Sacamos el acordeón y tocamos General, Pancholos ha Colorado Reta?. Hasta las cinco de la mañana nos hicieron tocar. Después le llamé al Comisario que era el Comisario General que era mi amigo, pero yo no tenía el número y llamé a casa primero y me dieron. A eso de las cinco de la mañana le llamo al comisario y enseguida se aparece: “¿Por qué le arrestaron a la chica?” les dice, “Dicen que estaba tocando 18”, le dijeron los otros. “¿En la calle pico?”, “No, en una casa” le dijeron “¿Y por qué le llevaron?, si era en la calle, en la vereda, donde el mundo va a escuchar, pero eso era en una pieza cerrada”.


 


RIOLO ALVARENGA

Baterista y director de orquesta

R: Yo soy hijo de abuelos, papá es padre biológico, porque nací cuando papá tenía 18 años, entonces él fue y entró en la Banda de la Policía y quedé a cargo de mi abuelo, el Maestro Domingo Alvarenga. Él era trompetista, bandoneonista y era lutier también. Cuando yo tenía ocho años con él hacíamos trabajos, hacíamos violines y yo lijaba las cuñitas para los violines.

Mi abuelo fue de la camada de Luís Cañete, Don Ladislao Orrego y formaron La Orquesta Panamericana con el Maestro Cañete. Él fue contratado por el Padre Bogarín para el Salesiano de Puerto Pinasco, en 1950. Yo nací en Asunción, pero crecí en Puerto Pinasco. Vivíamos como a dos cuadras del río y recuerdo las casas y la gente vestida de blanco, era una colonia americana. Y mi abuelo formó la banda del Salesiano allá. Cuando Pto.Pinasco dejó de ser la capital del Tanino, mi abuelo regresó a Asunción y trajo muchos músicos de Pto.Pinasco, algunos de ellos eran Crispín Zarza, Yiyo González, el papá de Hugo Javier, mucha gente mi abuelo trajo de allá. Formaron la orquesta Los Pachangueros que era orquesta de jazz y típica al mismo tiempo.

E: ¿Esa era la orquesta de tu abuelo?

R: Sí, Los Pachangueros y yo tocaba el bongó, tenía 4 años.

E: ¿Ustedes regresaron a Asunción?

R: Nosotros regresábamos, íbamos y veníamos, creo que por el 59 más o menos ya regresamos y nos quedamos. La era del tanino ya desapareció. En esa época yo tocaba el bongó.

E: ¿Tu abuelo fue el que te introdujo en la música?

R: Me introdujo. Aunque yo tengo una historia muy particular. Mi abuelo era bandoneonista y escribía y yo tenía dos años y venía y me sentaba en su regazo cuando tocaba el bandoneón, le rompía las pelotas ahí mientras él escribía sus arreglos. Así me quedaba dormido, él tomaba su caña blanca con su guabira. escribía y si yo me despertaba, se daba cuenta que le iba a molestar, tocaba su bandoneón y yo me dormía otra vez.

Hasta que un caluroso día allá por octubre o noviembre del 60, nosotros jugábamos el famoso partido so’o en la esquina, en esa arena de playa que quema, y aparece un automóvil Desoto, una marca de vehículo grande, un señor con bigote, trajeado, el Maestro Rudy Heyn era, había sido. Antes los abuelos, hacían un silbido, si al segundo silbido no estabas en la casa, al tercero ya estaban detrás de ti y a cobrar varios cintarazos, jajaja.

Bueno, y veo el auto que pasa y el señor que pregunta: “¿Dónde está la casa del Maestro Alvarenga?” y yo le dije: “allá a la media cuadra”. Y al rato escuché el silbido y eso significaba que tenía que ir. Entonces me fui, me bañé, porque antes uno tenía que bañarse y perfumarse para hacer la presentación. Y me dice mi abuelo: “Él es el Maestro Rudy Heyn y se enteró que vos tocas la batería y quiere saber si vos querés integrar la orquesta de niños que está formando, viene a buscarte ¿querés ir?” me dijo. “Sí” le dije.

E: ¿Qué edad tenías?

R: Siete años. “Sí, no hay problemas, vamos a probar”. Entonces ahí comenzamos. Yo comencé a ir a los ensayos y ensayamos por un par de meses y en el año 1961, un día sábado 27 de Enero (fue el día de cumpleaños del Maestro Rudy) debutamos en el Deportivo Sajonia con La Baby Jazz por primera vez en la historia del Paraguay y Sudamérica, una orquesta de niños, ante más de 5 mil personas.

E: ¿Ese fue tu debut como músico?

R: Sí, profesional prácticamente ya. Mi abuelo tenía una moto Java y me lleva hasta el frente del Club Sajonia, me deja en la entrada y me dice: “Bueno mi hijo, allá adentro vaya y toque, nada de eso de ir a acompañarte ni nada, este es un trabajo tuyo y muchas felicidades” y me esperó él afuera. En el Sajonia había como cinco mil personas, primera vez en la historia que metían esa cantidad de gente. A las cinco o seis de la tarde. Los otros compañeritos, todo el mundo con la parentela. Yo solito ahí estaba. Debutamos y fue una cosa muy linda. Nosotros prácticamente crecimos en el Sajonia. Rudy era socio y nosotros prácticamente éramos socios del Sajonia, jugábamos, ensayábamos y éramos uno más de las orquestas del Sajonia.

Después, como el Maestro Rudy Heyn tenía una orquesta de primer nivel, recuerdo yo de ellos al gordo, quien luego se convertiría en uno de mis mejores amigos y confidentes diría el Maestro Emil Euclides (Nene) Barreto, también tenían como integrantes a dos cubanos, los hermanos moros, creo que Ortiz era el apellido de ellos. La orquesta tocaba una maravilla.

Tal es así que a los dos o tres años de conocerle al Maestro Nene Barreto, comencé a estudiar la batería, me enseñó él. Muy rápido yo captaba todas las cosas, pero de repente había cosas que yo necesitaba todavía. Comencé a estudiar la parte básica con él y aprendí a escuchar otro tipo de música ya a esa edad. Nosotros tocábamos música de Johny Tedesco o Roberto Carlos, Los Iracundos y otros grupos más. Y yo estaba escuchando Gene Kruppa y Buddy Rich, los más grandes bateristas de la historia, a Glenn Miller, Wilson Pikkett, Grupo Vocales O’Jays, Ray Charles, grupos americanos, y a Eric Burdon, The Animáis, Hermán Hermit’s, y por supuesto salieron Los Beatles. Esa es la influencia que yo tengo, a los doce, trece años.

Teníamos una radio, creo que la marca era blaukpunt, pero esa yo no la podía tocar. Antes las cosas de los padres uno no tocaba. Era sagrado. Yo tenía un plato Philco para reproducir los Lps y cuando mi abuelo se iba al hangar, a trabajar en el aeropuerto, yo enchufaba y escuchaba mi música. Hasta que un día no sé qué pasó y apareció antes, primero me garroteó después me dijo: “Venga acá vamos a escuchar lo que usted escucha”, de esa forma me dijo. Le mostré la cantidad de Long Play que tenía, y a partir de ahí, me permitió usar su radio para escuchar mis músicas.

Yo estoy muy ligado a la música americana desde muy chiquito, porque mi abuelo tocaba el bandoneón y la trompeta y el primer blues que escuché que me tocó fue “Georgia On My Mind“, ”Cherokee”, que me cambiaron para toda la vida el sentido musical que tengo, me tocaba en su bandoneón yo tenía ocho años.

 

 

E: Riolo, luego de la Baby Jazz, empezaste a estudiar y después ¿ya integraste otras orquestas?

R: Sí. Nosotros nos separamos con La Baby Jazz cuando yo tenía trece años. Cinco años duró. Al separarnos nosotros nos conocimos con Carlitos Candía y Ricardo Candía. Formamos Los Mockers. Porque hay otro Mockers en Concepción. Yo le cuento eso a ellos, pero no me creen. En Ciudad Alta, Sajonia, en la casa de los hermanos Candia. Su papá tenía una farmacia y les compró un equipamiento que vino a Music Hall. Los dos eran guitarristas y nos faltaba un bajista y vino este músico Bernardo Maidana. Duró un par de meses. De ahí se enteró el pianista, gran pianista de la época Chingui Meza. Él tenía varios hermanos y eran todos músicos Los Dixielands y me llamaron para tocar y hacíamos música bailable dentro del estilo Foxtrot, Bossa Nova y eso.

E: ¿Eso fue con Los Dixielands?

R: Sí. Después de ahí me llamó el también tecladista, Lorenzo Cáceres. Ahí pasé a formar parte de Los Tigres. Allá cerca de la iglesia San Alfonso. Esas eran orquestas bailables. En medio de todo eso, tenía muchas amistades y era la época de oro del Rock and Roll, tal así que fui el primero que tuve el disco de Led Zeppelin y Deep Purple. Felipe Cordero se llamaba un compañero mío de colegio que su padre era agregado cultural inglés y estuvo dos años acá y yo era diabólico por escuchar ese tipo de música en la cuadra de mi barrio (jajaja), nadie se animaba a tocar este tipo de música y fue ahí que empecé a utilizar el doble bombo.

Y al mismo tiempo que yo hacía eso tenía mi parte rockera hasta que después fui descubriendo el jazz. Siguiendo mis estudios con Nene, él me hacía escuchar, mucha música brasilera también.

Después en el 68 yo estaba con Los Beat Combo. Una orquesta muy grande que se armó con el gran pianista Ernesto Britos Bray y Fernando Granada y varias gentes. Un combo grande que hicimos para emular lo que teníamos en esa época. Entonces, Tío Carlos que estaba con Los Teenagers paraguayos, una de las orquestas más grandes de la época. Yo tocaba de aquí para ya con mis amigos rockeros, hacíamos los festivales. Entonces un día me despertó el Tío Carlos como a las nueve de la mañana y llegaba él de Villarrica con Los Teenagers o sea con el Equipo 87, meses antes ya se separaron Los Teenagers por un problema que hubo. Entonces surge Equipo 87 en el 69. Entonces un día viene Tío Carlos (Carlos Alvarenga, saxofonista) y me dice: “Pendejo, ¡levantate!, ¡levantate!. Querés tocar con la orquesta, con el Equipo 87?”, “Sí” le dije. “Bueno, levantate, bañate y vamos a la radio” me dijo. Sin ensayo toqué en la radio. Conocía todos los temas, pero igual, sin ensayo le metimos duro. Un comentario más, con La Baby Jazz, tocábamos todos los domingos en Emisoras Paraguay, a las 10:30 hs, de la mañana y a las 11:00 hs, era la hora central y tocaban Los Teenagers y luego nosotros le desbancamos (esos términos se usaban en la época) en ese horario, y luego volví después de algunos años a tocar otra vez en la querida Radio Emisora Paraguay.

Volviendo a lo del abuelo, yo tenía doce o trece años y tenía esos discos que conseguía, que antes tenías que comprar porque los perros no te prestaban así nomás y yo usaba su radio y vino la garroteada y después me dijo: “Traeme acá voy a escuchar”. Y escuchó, Aretha Franklin, Wilson Pikkett, totalmente otro tipo de música. “¿Esta música a vos te gusta?” me preguntó. “Sí” le dije y a partir de allí comenzó a permitirme que usara su radio.

Entonces, a partir de allí yo comencé a tener discos. Ya nos conocimos con mi gran amigo y profesor Lobito (Jorge “Lobito” Martínez, pianista) y yo le decía: “tengo este disco” y le prestaba y Jorge me prestaba sus discos, un tiempo que duró más de diez años, casi todos los días nos veíamos en su casa. Por lo menos hasta los ochenta, después cada uno con lo suyo, todos los días en su casa escuchando música.

De vuelta con el Equipo 87, yo entonces me voy a tocar con ellos.

E: Paralelamente al trabajo de las orquestas vos te estabas formando también en el jazz. ¿A qué edad ingresaste al Equipo 87?

R: Yo tenía dieciséis años. En el 69. Ahí debuté. En ese ínterin yo tocaba con Los Tigres y preparando los discos viajábamos al hotel de Acaray y había un grupo que se llamaba Los Sheiks con los hermanos Ibañez, Raúl y Johny Ibañez. Oscar Cabrera estuvo con Los Sheiks y después volvió otra vez con Los Hobbies. Niño Pereira, Gerquin Daniel y el baterista era Farola. Una época muy linda. Entonces yo lo conozco a Oscar Cabrera en el Hotel Casino Itá Enramada. “Escuchá, pendejo. Vamos a tocar juntos alguna vez” eso fue todo lo que me dijo.

Después, entré a Equipo 87 y él entró con Los Hobbie y en mi cumpleaños me regaló el disco de Blood, Sweat & Tears y antes me regaló “Gula Matari” de Quincy Jones. Ese disco es un disco muy avanzado para lo que sería hoy en día, el sonido, la forma de tocar. Y los Blood, Sweat & Tears que son los dueños de los pequeños combos en lugar de las big bands. De ahí salieron grandes músicos.

Al margen de eso, ya estudiaba más con Nene, ya tocaba, en el 70 debuté ya con Oscar Cabrera, Rubén Antonio Gómez y yo en un ciclo de festivales que organizaba la Facultad de Arquitectura. “Festival Música Nueva”, tocábamos jazz ahí. Temas de Oscar, “Marihuana, a mí me gusta la marihuana” era uno de ellos.

E: ¿Vos ya estabas casado en esa época?

R: Yo me casé en el 82. Yo vivía en la jungla. En Trinidad, cuando eso era la jungla. Viví ahí hasta el 72. No teníamos luz. Estuvimos con Tío Carlos, estábamos a dos cuadras de primer presidente. Esos dos terrenos yo compré cuando estaba con La Baby Jazz y nos mudamos ahí. Construimos ahí. Mi abuelo me compró el terreno y yo pagaba, dos terrenos, cien mil guaraníes cada uno.

En la época del Equipo 87, por la amistad que surgió con Nene en La Baby Jazz que duró hasta el día de su muerte, a mucha gente conocí. A los grandes bateristas y maestros argentinos, el Rolo Picardi, al Maestro Jorge Padín, tal es así que Jorge Padín vino acá con una cantante famosa de la época, se llamaba Tormenta y me pidió prestada la batería, yo tenía una Slingerland. Él tenía una batería argentina, Colombo. Y me dijo Nene, si no le podía prestar, por supuesto que le presté. Cuando venía alguien de afuera, nosotros tratábamos de obtener la mayor cantidad de información de ellos. Nosotros no teníamos internet. Escuchábamos radio nomás. Y éramos muy celosos, yo traía discos que a veces prestaba y ya no me devolvían. Entonces no prestábamos más.

Otra cosa que ocurría es que éramos varios músicos amigos, Oscar Fernández, Lobito, Lobo es un buen bajista ¿sabías? Lobo es un muy buen bajista. Yo, Gustavo Amarilla, Alpi Amarilla y estábamos varios músicos más, como no teníamos información sobre lo que ocurría en el mundo musical, los lunes declaramos lunes culturales, y nos íbamos al cine religiosamente e iniciábamos en el cine Guaraní, de ahí pasábamos al cine Victoria, luego al cine Splendid, de ahí al cine Granados y terminábamos en el cine Roma sobre Colón para ver “El mundo al instante”, un noticiario alemán que tenía una duración nada más de 5 minutos y ahí a veces pasaban Los Beatles, una vez pasaron Deep Purple. Otra vez “Emerson, Lake and Palmer”. “Procol Harum“ y nosotros nos íbamos, veíamos las películas y después terminábamos de ver eso y ya nos íbamos a ver a otro lugar esperando el famoso “El Mundo al Instante”, jajaja y terminábamos a las diez de la noche viendo tres o cuatro veces lo mismo.

Comenzó la parte del jazz, la parte del jazz a mí me abrió muchas puertas. La inquietud. Al mismo tiempo hicimos muchos amigos con los brasileros, vinieron grandes músicos acá. Viajábamos con Jorge Cáceres a Río de Janeiro. Nos fuimos, Los Rebeldes estaban allá. Grupo paraguayo. Ellos tuvieron problemas con la Asociación de Músicos de acá, tenían pelo largo y querían hacer doblete y eso no se permitía. Eran los Beatles paraguayos, tocaban música de Los Beatles y música en español también.

En el 75 cuando íbamos a formar la segunda parte del Equipo 87, la parte de la banda grande, me llama Serginho (actual baterista de Roupa Nova) y me dice, hay una banda que se llama Os Incriveis en Río de Janeiro, muy buenos y quería que yo tocara como baterista con ellos y no pude ir porque mi madre-abuela estaba enferma y no pude dejarle. Pero siempre iba a Río, tenía muchos amigos. Cuando te vas para conocer no hay drama, pero cuando te vas para trabajar es un tema. Porque el campo es muy competitivo.

Nos metimos también en la Embajada Americana y comenzamos a tocar en los 4 de julio de allá. Con Lobito y Andy Bonilla, armamos un grupo de jazz.

E: ¿Vos cuándo viajaste a los Estados Unidos?

R: En el 82. Yo conocí primeramente Miami en el 80. Fuimos a traer instrumentos con el Equipo 87. Y trajimos teclados, bajos y un montón de cosas más que necesitábamos y conocimos Miami. Después volvimos a ir en el 82, llegamos unos días antes del 2 de abril y me acuerdo bien porque ahí era que se armó la guerra de las Malvinas.

Después vine otra vez y en julio me fui otra vez a Estados Unidos, invitado por un hermano. Mi alma de aventura pedía ya más cosas. Paraguay es muy lindo, pero Asunción recién ahora está teniendo un ritmo ajetreado. Antes teníamos que inventar cosas.

Me fui a Estados Unidos a estudiar. Nicole Brown era uno de mis profesores en la Long Island Drum Center. Lo conocí a Luís Perico Ortiz en la Feria de la Hispanidad, en el Coliseo. A partir de ese día conocí la parte de la comunidad de músicos latinos y dije que alguna vez cuando regresara a Paraguay iba a montar una banda de salsa, emulando las grandes orquestas. Porque mi abuelo tenía cuatro trompetas en su orquesta. Los Pachangueros fue la última orquesta que tenía diez o doce ñatos como integrantes.

En ese momento yo en Nueva York estaba tocando en un cuarteto que se llamaba Lira Latin Jazz Quartet con el pianista italo-americano Mauricio Minichino que tenía un estudio donde grabaron Los Hobbies. En el 85, para mayo, ellos fueron de vuelta, pero al margen de eso, yo estaba tocando allá.

Ya regresando acá, armé mi cuarteto de jazz con el Maestro Remigio Pereira, el Asunción Jazz Quintet en el 87. Después necesitábamos más, el bajista que trabajaba conmigo era Nene Salerno y le dije a él si no quería tocar y cambiamos de bajista. Y Carlos Centurión llegó del Chaco y le dije: “¿Por qué no te vas mañana al Summer Pub, conseguís un teclado y venís a tocar con nosotros?”. Nos vamos al día siguiente, y Carlitos nos estaba esperando con un piano eléctrico Rhodes que se compró y a partir de allí ya conocen la historia de él en el campo del Jazz y tocó con nosotros. Todos los jueves allí en Summer.

En el 91 se pudrió todo con Summer, le dio a otra gente. Después Mario Ferreiro abrió el Blues Bar, ahí los Lunes de Jazz.

E: ¿Qué proyectos estás teniendo ahora musicalmente?

R: Yo inicié un movimiento salsero en este país. El apoyo era Tony Centurión, Luís Álvarez y Emilio García en ese orden. “Metele, che ra’a” me dijeron. Yo volví en el 87 y a partir del 89 fui percusionista de Los Hobbies y viajamos a Nueva York hasta el 98. Hicimos catorce viajes en ese tiempo. Y siempre que me iba ahí veía y escuchaba a los grandes.

En el 97 le dije a papá, al Maestro Wilfrido “Chocho” Alvarenga, Papá, “Haceme estas transcripciones para una banda de salsa”, “Mbaé salsa piko” me dijo, “mo'o pió ya mba’a pota, nde tarobama nio nde”... (jajaja) Se burlaban los perros. Preparamos el ensayo, doce músicos. En el 2000 fue la otra intensión y después en el 2004 ya que salió sí o sí. A partir de ese momento me dediqué al movimiento salsero. Introduje de vuelta el baile en parejas en las fiestas. La gente baila, tenemos un par de bailarines que hace bailar a la gente y la gente pierde el temor y estudian baile y vuelven a bailar.

Eso fue en el 2004 y papá falleció en noviembre del 2004 y yo estaba con la Sinfónica Nacional en San Pablo, entonces dije voy a hacer un disco homenaje a él. Se dio.

Ahora estoy con mi banda personal, estoy sacando un disco. Hice un arreglo de “Mis noches sin tí” que la cuadratura de la letra entra en cuatro por cuatro. En Asunción hice un DVD con imágenes que hizo Danny Adorno e hice un pequeño arreglo de “Para ti mama" en Salsa.

El disco homenaje a papá.

E: ;Tu abuelo cuando murió?

R: Mi abuelo murió en el 76. Domingo Nereo Alvarenga. Él formó muchos músicos. Nené Orrego estudió bandoneón con mi abuelo, Martin González, Ignacio Vizcarra también.

E: Brevemente ¿cuál es la trayectoria musical de tu padre Chocho Alvarenga?

R: Chocho Alvarenga era pianista, percusionista y violinista. Entró en el 53 en la Banda de la Policía. Estudió piano con la profesora Pepita de Faella, media hora de siesta le daba esa señora. Tocaba con los hermanos Vázquez, con el Maestro Alberto Evans, un trompetista. Él le ayudó a muchos músicos.

Papá entró a la Banda de Policía y creo que ascendió hasta tercer director. En el año 75 formó la primera orquesta de jazz o sea una Big Band, The First National Jazz Band, me llamó como baterista, y debuté con él.

Papá veía que venía mucha gente de afuera que querían pasarte encima, principalmente los argentinos, pero cuando veían los instrumentos que teníamos bajaban los decibeles. Entonces, en mayo, el Gobierno traía a los grupos argentinos, para los eventos de mayo y en una de esas parece que vino una Big Band y parece que eso le picó a papá y armó él una. Buscó la gente, uno de sus saxofonistas fue Yoyito González, hermano de la señora de papá. En la trompeta estaba Harry Dávalos, Osmar Suarez, un tal Sosa, yo como baterista. Debutamos en el Olimpia me acuerdo, en un encuentro Paraguay-Argentina, un día 14 de mayo.

E: Riolo, ¿el Tío Carlos fue el que creó el Equipo 87?

R: No. Carlos Alvarenga es saxofonista y tocaba batería, es hermano de mi papá. Él toco con Los Teenagers Paraguayos e hicieron dos discos con temas de los Beatles en español, el único grupo en Sudamérica, en el 64. En el 68, fines de ese año se armó la podrida y se abrieron. Hicieron traer un equipamiento todo Pender. Y el número de serie era 87. De ahí viene el nombre. Todo era 87 y le quedó el nombre. Tío Carlos era el saxofonista, entró en la Banda de la Policía y llegó a ser director incluso. Él era muy intuitivo, se la sabía y si no sabía iba a inventar. Falleció hace siete meses y ahora yo estoy organizando una noche de invitados, en homenaje a él.


 


ÁNGEL CANDIA.

Saxofonista, clarinetista, flautista y oboísta, Director de Orquesta


A: Una vez, allá en la casa parroquial de Caazapá, solicitaron un profesor, creo que fue a la Banda Militar que funcionaba en Batallón Escolta cuando eso, donde existía un conservatorio para la Banda Militar y solicitaron un profesor para que vaya a la casa parroquial, ahí había una bandita, en Caazapá, en ese tiempo estaba el Padre Rivas, el famoso Pái Rivas.

El Pa'i tenía los instrumentales y solicitaron un profesor para formar la banda, también funcionaba una escuela parroquial, este profesor se fue ahí para dictar a los mita’i algo de teoría de la música. Habremos estado como diez niños que no copiamos todo el dictado que estaba haciendo el profesor y le preguntamos si podíamos pasar en otro momento o si podía prestarnos el libro para completar lo que no pudimos copiar. Entonces nos dijo: “después de la misa, el domingo, vamos a la casa parroquial y yo les voy a pasar el libro y van a completar”, Bueno, terminada la misa ese domingo, fuimos a la casa parroquial, éramos como 12 mita'i que no copiamos todo, unos cuantos, de los otros grados también.

E: ¿Te acordás en que año habrá sido eso?

A: En 1963, tenía 12 o 13 años. Entonces, terminada la copia, el profesor nos preguntó: “¿ustedes quieren tocar algún instrumento?”, y todos levantamos la mano y dijimos que sí, y el profesor nos miraba un poco los labios y nos decía: “¿a vos qué te gusta?, a mí me gusta la trompeta; ¿y a vos qué te gusta? a mí me gusta la flauta, bueno”. Y a mí me preguntó y, “el clarinete, a vos te voy a dar requinto, que es el clarinete chiquitito, verdá”. Bueno, me dio ahí. Ustedes van a decirles a sus padres que tienen que venir a practicar acá los lunes, miércoles y viernes, a la mañana, si por ahí los padres no quieren, le van a decir que el Pa’i Rivas es él que pide.

Yo me fui y le dije a mi mamá: “mira, Pa’i Rivas quiere que me vaya a estudiar el instrumento ahí en la casa parroquial lunes, miércoles, y viernes”; y papá había sido que estaba ahí nomás, detrás de la puerta y escuchó, se levantó pateando todo. “Ahí, no! Que instrumento, ka’u rá, que música ni que música!”. Se enojó, porque yo era el compañerito de papá para carpir en la chacra.

E: ¿Tu papá era agricultor?

A: Él era agricultor, ivale en la chacra, nosotros teníamos maíz, mandioca, maní y batata, de todo. El y yo carpíamos, yo al lado de él, y recuerdo que en un momento me compró para mi azada, la marca Bellota ¡era lo máximo! Y se enojó muchísimo con la noticia de la clase de música “¡no se va nadie!”, y ahí mamá le dijo: “pero pa'i Rivas mango he’i...” y ahí se calmó. “Bueno, anda entonces, pero los martes, jueves y sábado, a las 4 de la madrugada vamos a ir para carpir”, ese fue el castigo, “te vas a ir pero, en vez de ir a las 7 (a la chacra) vamos a ir a las 4 de la madrugada”.

Y bueno, el primer día de clase, el profesor nos dijo: “bueno vamos a estudiar y al mejorcito, este fin de año, al más estudioso, al que sobresale, le voy a llevar a Asunción para estudiar”. Y bueno, a mi me dio el instrumentito y lo llevé a mi casa para estudiar, casi a cada uno le dio, y llegó fin de año y me eligió a mí y a otro compañero para venir a Asunción y le dijo a mi mamá: “mira, yo le voy a llevar a él” y papá fue el que ya otra vez no quiso, posiblemente él mezquinaba mucho a su hijo, no quería que saliera, yo era su compañerito inseparable también. Y le dijo mamá: “dejale que vaya un poco a probar suerte por la vida”.

Después vine y me llevó el profesor al Colegio Militar. En ese tiempo estaba donde ahora es el Congreso y ahí funcionaba una banda del colegio, banda de músicos. Y me llevó ahí como aprendiz y el director dijo: “trae un poco el clarinete y vamos a hacer que sople un poco acá el muchacho” y me hizo soplar. Ahí le dijo a su director: “a este muchacho le vamos a mandar a la escuela de música por dos años”. Y ahí me fui, allí estuvimos internados, en la banda militar donde funciona la escuela en el Batallón Escolta, sobre Mcal. López y Gral. Santos y estuvimos internados ahí por 2 años, dimos teoría, solfeo, instrumentos, armonía y todo, y en 2 años terminamos el curso. Fue bastante duro ahí el tema, había mucha competencia también, porque venían aprendices de la banda de Ingeniería, la banda del Chaco. Había una banda también en Concepción de ahí también venían alumnos, de Para- guari también. Entre muchos, yo creo que habremos estado 30 por ahí, los alumnos internados y de diferentes bandas militares y de la marina también y había competencia entre nosotros y estudiamos ahí.

A los 2 años volví al colegio militar y me dieron un cargo, ya me pagaron para tocar en la Banda y estuve ahí como 2 o 3 años, y me ofrecieron venir a la Banda de Policía. Yo tenía un amigo que me guiaba mucho, siempre me daba consejo, me dijo: “tenés que irte ahí porque ahí estudian mucho, y si te vas, vas a poder progresar”, y vine a audicionar ahí. Carlos Villagra era el director, creo que fue en el 70 por ahí y me dijo: “vas a entrar, vení nomás ya mi hijo” y entré ahí y empezó.

E: ¿Cómo fue para que sobresalgas tanto y enseguida te elijan?

A: Y el interés de tocar, verdad, de tocar el instrumento. A mí me gusta el instrumento que yo toco, por ejemplo el clarinete a mi me encantó y estando en el Colegio Militar, me vio Papi Barreto para tocar con ellos. Yo era un mita'i y tenía un saxo tenor Orsi, desafinado era, y con ese entré con ellos. Y después me dijo Papi: “yo te voy hacer traer una Selmer”.

 

 

E: ¿Eso ya era con Los Pussycats?

A: Los Pussycats y me hicieron traer métodos y yo estudiaba todos los días en la Banda de Policía, me iba de mañana, yo estaba a las 7 ahí, hasta las 12hs, 12:30hs, venía a comer acá y me iba otra vez para las 2hs, las 2hs y media ya empezaba otra vez. Era cosa de todos los días, hasta casi oscurecer. Y el interés de tocar el instrumento, de tocar bien, a mi me interesaba tocar bien.

E: ¿Cuándo vinieron tus familiares?

A: Ellos a los un año de haber venido yo. Vendieron todo y vinieron acá a aventurarse, fue muy duro.

E: ¿Cuántos hermanos eran ustedes?

A: Total quedamos 11, como 13 por ahí y se murieron 2 nenitas y quedamos 11 y vinimos toditos (a Asunción). Un año se lleva uno de cada uno, yo tengo una hermana mayor y yo soy, entre los varones, el mayor. Pasamos de todo por acá.

Hasta que yo tuve mi primer sueldo, en ese tiempo creo que eran 4.000 Guaraníes y rápidamente yo me fui a Urbalote y ahí pregunté si cuanto costaba el lote, vinimos a ver el lote, acá era todo yuyal, había algunas casas, esporádicamente y yo elegí ese lugar donde están mamá y eso. Y mi sueldo era 4000 guaraníes y el lote costaba 1.200 guaraníes mensual.

Nuestra casita estaba en Km. 3, Artigas, estábamos cerca de un barranco, cuando vinimos recién (a Asunción), era una casita precaria y yo dije, alguna vez vamos a ir a un lugar bueno y de ahí vinimos. Tuve mi primer sueldo y me fui yo a Urbanote y me dijo un amigo: “ pero vos sos menor y no podes todavía poner a tu nombre, traele a tus padres”. Mamá no podía venir, entonces, me fui con mi papá y ahí hicimos todos los trámites.

Hicimos una compra de ladrillo, hicimos una piecita, construimos acá y después ya vinimos todos acá con la familia, una sarta de mita'i, y así empezamos. Lo que más me impulsaba para estudiar, para practicar el instrumento, era también para mejorar un poco la situación de la familia, esa era la preocupación que tuve.

Lo que me ayudó muchísimo es el Conservatorio de la Banda Militar, en dos años tuve un buen cimiento me ayudó muchísimo y me quedé con las ganas de seguir estudiando y les conocí a los Barreto y ellos fueron prácticamente mis hermanos mayores, Nene y Papi, ellos me ayudaron muchísimo, eso uno ya no se olvida más. Me trajeron métodos, instrumentos, todo lo que yo necesitaba.

E: ¿Tocabas mucho con la orquesta de Papi?

A: Regular. Porque empezamos a tocar temas de Chicago y eso, no sé a quien le entró, a Papi y a los Heyn, Rudy, Miki y eso. Querían tocar un poco más avanzadito y en ese tiempo estaba de moda acá, eso de los grupos argentinos. Kike Villanueva, algo así se llamaba y el tema de ellos rompía todo, nosotros tocábamos otro estilo que no entendía la gente, era medio raro, grupo Chicago y eso, muy arreglado y cosas así, no eran temas comerciales, para tocar en ese ambiente así. Y por eso creo que no hemos trabajado mucho, pero trabajamos. Pero Los Jokers, Los Hobbies y eso, en ese tiempo trabajaron muchísimo, porque el tema de ellos era más adecuado para las fiestas, la gente entendía más temas en español y los grupos argentinos en ese tiempo grababan mucho y los temas de ellos acá entraron. Papi no quería tocar esas músicas.

Después salí de la Banda de Policía porque pensé en un momento, yo ya tenía 30 y algo de años y dije: “mira, todo el mundo me dice, vos tocas bien y esto y aquello” y estaba en la sinfónica también. Estaba enseñando ya con el maestro Carlos Villagra en el Conservatorio Municipal, estaba con la Orquesta de Cámara, pero son sueldito aquí y sueldito allá y hice mi cálculo, en resumen el total era como 110 mil por ahí y yo dije: “yo tengo que ganar más, todo el mundo me dice vos tocas bien, voy a ver un poco, si afuera”.

La banda de policía te absorbe mucho tiempo, hay que tocar retreta, a la mañana hay que estar ahí, haciendo ensayo y uno vive para la banda, y de noche, a la tardecita en la sinfónica y creo que fue en el 87 que me ofrecieron en el Hotel Excelsior, ahí funcionaba un teatro y estaba un personaje chileno que tenía una orquesta, le faltaba un saxofón y le dijeron a él que estaba en la Banda de Policía un muchacho que podía tocar ahí, me hicieron llamar y me dijo: “acá te vamos a pagar 200 mil mensual y vas a tocar jueves, viernes y sábado nomás”, y yo pensé: “yo gano 110 haciendo todo, sumando todo y ahí en un lugar nomás voy a ganar 200, entonces, voy a salir de la banda” dije.

E: ¿Y la orquesta quienes integraban?

A: Y la orquesta, Mabel Ortiz (pianista) estaba en el teclado, yo entré con el saxo, Zenón estaba con la guitarra, Riolo estaba como baterista y Ovidio de Ferrari (chileno) tocaba el piano y las cantantes eran Rocío Cristal y Marisol. A los un año, le dije a Mabel: “yo voy a salir otra vez (del Excelsior)”. Estuve un año y no tuvimos aumento, después me recargaron el trabajo para actuar ahí en el teatro Latino. “Camino al Éxito” empezó y nos cargaron un poco la actividad, para trabajar más y sin cobrar más. Yo le dije a Mabel: “voy a salir y voy a formar mi propio grupo” y le pregunté a Hugo Loncharich.

E: ¿Quién es Hugo Loncharich?

A: Él era un músico tecladista, un señor que estaba con nosotros allá en la Banda de Policía, él tocaba también por ahí, solo de órgano, por las fiestas privadas. Él me dijo: “mira amiguito, yo creo que hay platita tocando en las fiestas privadas”, “¿y qué se toca por ahí?”, “y los temas las verduras kuera” y más o menos me decía las músicas.

Y me dijo Mabel: “si vos salís yo también voy a salir y voy a tocar contigo” y nos preparamos y le dijimos a Mario Casartelli para cantar con nosotros. Pero muy rápidamente, a nuestro lanzamiento nomás ya, no sé cómo se dio la mano, trabajamos casi todos los días, 25 años estuvimos trabajando así con matices, empezamos entre tres nomás y después sumamos cuatro y después sumamos uno más.

E: ¿Fueron los primeros en tener esos grupos más pequeños?

A: ¡Sí! Primero empezamos trío y después cuarteto y después quinteto. Pero con buen equipamiento y nuestro repertorio bien arregladito.

E: En las fiestas, ¿Qué repertorio hacían?

A: De todo, boleros, polcas, Guaranias, tocamos chachachá, cumbia, merengue, merengue tipo lento y los rápidos, también tocamos esos ritmo punta y eso, los temas de José Luis Rodríguez, los temas fuertes y yo programaba los ritmos acá, pero siempre tocamos en vivo. El estilo que gustó muchísimo también era el aporte de Mario, él hacía su poesía, esas cosas gustó. La gente se embelesaba con él, las señoras kuera.

E: Ángel, y vos ¿cuándo empezaste a gustar del jazz, a escuchar?

A: Con los Barreto, ahí ellos me dieron grabaciones de Charlie Parker y los otros de ese tiempo y me gustó muchísimo, después los métodos que me trajeron ellos y ahí estaba todo. Nene tenía pilones de discos de jazz y me daba eso casi todos los días en los ensayos que yo me iba, siempre venía con carpetas así. Eso ayudó, uno iba enriqueciendo su concepto musical, lo bueno de la música es que escuchando uno aprende también, por ahí empezó todo.


 


VICTOR DESTEFANO

Baterista

V: La carrera musical que abracé fue lo más trascendente que aconteció en mi vida, fue para mi una especie de bastón que uno busca para utilizar como apoyo, tener como soporte firme y seguro mientras se atraviesa los umbrales de la adolescencia, llenos de peligros, acechando para desviarlo a uno hacia caminos equivocados. La música fue un aliado emocional incomparable para mi crecimiento personal. Más tarde aprendí de mis maestros de la vida algo realmente valioso: Elige hacer como trabajo lo que realmente te gusta y no vas a trabajar un solo día en tu vida. Más tarde comprobé que era una bella verdad.

Cuando arranqué con la carrera y al juntarme con otros amantes de la música, no sólo para escucharla sino para ser protagonista de ella, recibíamos consejos que nos aseguraban que de la música no se podía vivir, pero luego comprobamos que uno puede vivir de la carrera que elija, siempre que se le ponga absoluta dedicación y pasión, no pensando en los ingresos como fin, sino poniendo total dedicación a la tarea y entonces, sin que uno se dé cuenta, la recompensa llega. Todo esto lo comprobamos tiempo después. Cuando me hice profesional, solo tenía dieciséis años, le había seguido sin titubear a mis instintos, a mi vocación y no me he equivocado. Los sueños hay que perseguirlos y cuanto antes se empieza a hacerlo, mejor.

E: ¿Cómo empezó su carrera como músico?

V: Nací en Belén, Departamento de Concepción, tenía quince años cuando un grupo, Los Chester Boys, fue a hacer un show en un club social de la capital departamental, fue la primera vez que estuve en contacto con un grupo que ejecutaba música con instrumentos electrónicos, las guitarras eléctricas, el bajo, etc., pero lo que más llamó mi atención fue la batería, me pareció el centro de la banda y en ese instante decidí que sería baterista. Tiempo después cuando ya era profesional, me cruzaba constantemente con la banda inspiradora de mi carrera, los Chester Boys y llegué a darme abrazos con sus integrantes, Carlos Viveros, Adolfo Marín y otros, ellos no sabían lo mucho que los admiraba.

Pero mi carrera dio inicio una siesta, camino a mi colegio, el liceo Cervantes, en cuyas cercanías ensayaba una banda que se denominaba Los Zombis, yo hacía una escala obligada en la ventana del garaje donde ensayaban, antes de ir a clases, así durante meses, hasta que un día, ante la tardanza del baterista quien se había retrasado para el ensayo, uno de los integrantes, probablemente el director, asomó la cabeza a la ventana y preguntó al grupo de adolescentes que nos estábamos deleitando con el ensayo, si había alguien que supiera tocar la batería, para ejecutarla en tanto llegara el baterista. Yo levanté la mano y con ello sugerí que sabía hacerlo, jamás me había sentado en la butaca de una batería, pero como ya había abollado todas las ollas de mi casa siguiendo el ritmo de algunas canciones de moda, supuse que lo podría hacer, más aun teniendo en cuenta que el repertorio de Los Zombis ya me lo sabía de memoria. Me senté en el instrumento y fue el día que se inició mi carrera de músico, suplantaron al baterista titular, me convocaron y de ahí en más, pasé a ser el nuevo integrante, mi desempeño les había encantado. Era la época de la revolución de la música, era la época de la nueva música de Los Beatles, 1967 y yo había pasado a ser parte de ella! Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que era zurdo en el pie, tenía cierta dificultad al tocar el bombo con el pie derecho, que era lo que todos los bateristas del mundo hacían, pero sentí que algo me faltaba, entonces un día de ensayo di la vuelta los tambores, moví todas las piezas y puse el bombo a la izquierda, hacia mi pie hábil y de ahí en más me fue todo mucho más fácil.

E: ¿Una anécdota?

V: Muchas, pero una grabada con fuego en mi alma. Un día, luego de terminar de rendir el último examen final, mediados de noviembre de 1967, esperando en Eusebio Ayala y Kubischek cruzar la avenida para ir a mi casa, se detuvo una furgoneta llena de instrumentos y de músicos, el bajista Justy Velázquez, con quien luego compartiría largos años de escenario, estaba con ellos y me pidió como un favor especial acompañarlos, me explicó que tenían una actuación esa noche en Clorinda, Argentina y que el baterista no había aparecido, que retornaríamos esa misma noche. Solo evalué algunos segundos y abordé el transporte, con lo puesto y le pedí a un conocido que comunicara en casa que me iba de viaje. La aventura duró cuarenta días, de Clorinda fueron saliendo otros contratos, algunos cobrábamos, otros nos estafaron, así llegamos a Rosario, muy lejos de casa, ahí pasamos navidad en medio de tremendas privaciones, luego se tuvieron que vender algunos equipos para poder tomar un tren de carga que venía hasta Resistencia y de ahí como pudimos, llegamos hasta puerto Pilcomayo y el 31 de diciembre de 1967, último día del año, cruzamos el rio Paraguay y retornamos a casa. Fue una enorme experiencia que sirvió para curtir mi espíritu y aprender que el camino de la carrera de músico estaba llena de obstáculos, como pruebas casi infranqueables y que sólo el convencido de su amor a ella como para abrazarla como profesión, se atreve a desafiarlos.

Luego formamos un grupo al cual le pusimos el nombre VIPs, very important people, un nombre muy presuntuoso, con Alex Arce, de quince años, Justy Velázquez, mi compañero de la aventura argentina, de dieciséis, Freddy Pérez de diecisiete y yo ya con dieciocho años.

 

 

E: ¿Qué tipo de música tocaban?

V: Tocábamos música pop, música popular con mucha electrónica. Estaba a punto de abrir sus puertas una discoteca, un boliche que se llamaba Mau Mau, sobre la avenida Mariscal López y Pitiantuta, era 1969 y convocaron a un concurso para contratar un grupo de música que animara todas sus noches. Ganamos ese concurso y formamos parte del Mau Mau casi dos años y durante ese tiempo tocábamos todas las noches y cobrábamos un dinero que jamás pensábamos ganar, pero era la recompensa por nuestra dedicación. Nosotros no decidimos ser músicos para ganar dinero, solo nos apasionaba la música, éramos músicos porque la música era nuestra gran pasión.

Luego a principios de los setenta, creo que en mayo, se hizo el primer festival de música Beat y fue organizado por Arturo Rubín, en el estadio Comuneros, se presentaron muchísimos grupos, con los VIPs, concursamos con una canción que me pertenece en letra y música, Date Prisa y ¡ganamos la competencia!, fue un trofeo importante que me demostró que tenía cierta habilidad para escribir canciones. Disolvimos un año después Los VIPs y cada quién siguió su camino. Al poco, formamos con Lobito Martínez un dúo de instrumentistas y tocábamos en un cabaret, una experiencia fabulosa y rara, él en el teclado y yo en la batería, para que las mujeres del local realizaran sus rituales de baile. El local se llamaba El Dado Rojo. Esa vivencia la conservo intacta, mi querido y gran amigo Jorge Lobito Martínez, quien un tiempo después se convertiría en un genio de la música, orgullo para nuestro país, había compartido conmigo una etapa de su vida de músico. Hasta hoy no podemos resignarnos que una absurda muerte lo haya llevado para siempre de nuestro lado.

E: ¿Y luego de eso?

V: Luego de la experiencia con Lobito, me convocaron los hermanos Orrego, entonces ellos formaban parte de la gran orquesta típica Los Príncipes del Compás Gran Típica Orrego, un verdadero icono en la historia de la música en nuestro país, fundada en 1936 por don Ladislao Orrego, padre de los hermanos Orrego, de profesión músico, contrabajista y sastre. Ellos querían implementar, sin perder la esencia de típica, música moderna, más electrónica, incluyendo una batería y ahí fui a poner mi grano de arena y desde entonces, los Orrego no solo fueron mis compañeros de orquesta sino parte de mi familia. Mi desempeño en El Nuevo Sonido de Orrego llamó la atención del director de Los Hobbies, Werner Forster, quien un día me convocó para invitarme a formar parte de Los Hobbies, entonces el mejor grupo de música moderna que haya existido en nuestro país, con un éxito arrollador. Obviamente acepté, tenía 22 años y empezaba a tocar el cielo con las manos.

Ya en plena carrera de músico, terminé el bachillerato e intenté ingresar a la facultad de Arquitectura, no lo logré, entonces me dediqué a las letras, a estudiar periodismo en la universidad y unos años después, trabajé en el diario ABC color como periodista en el área de arte y espectáculos donde tuve como compañeros a Jesús Ruiz Nestosa y Alcibíades González Delvalle, dos seres humanos extraordinarios quienes también fueron grandes maestros para mi formación profesional.

En Los Hobbies, coroné con creces mi sueño de ser músico, con unos compañeros fantásticos que formaron parte vital de mi existencia durante casi veinte años, Emilio, Tommy, Emi, Juanca, Freddy, Luis, Nene, capitaneados por Forster, un verdadero padre de quien aprendimos el arte de amar el trabajo, con quienes llevamos adelante proyectos fabulosos, muchos salidos de mi imaginación que ellos aprobaban al instante, confiados en mis instintos. Así, en 1977, llevamos adelante la maratón musical A Ritmo de Corazón, tocamos 24 horas en el parque Carlos Antonio López y juntamos cincuenta mil juguetes para repartir en navidad a los niños y niñas carenciados. Recuerdo que el canal 9 trasmitió por primera vez 24 horas, siguiendo la maratón y el diario Hoy lanzó a la medianoche de esa fecha, una edición extra que se agotó al instante. Fue algo memorable, dos años después, por el año internacional del niño, 1979, batimos nuestro propio record y permanecimos en el escenario, 26 horas tocando, reprisando el mismo éxito y objetivos obtenidos dos años atrás.

Luego siguieron Jamboree Musical, dos ediciones en el Jardín Botánico, eventos que duraban todo el día donde se daban cita miles de familias que iban a disfrutar del espectáculo y del concierto de Los Hobbies.

Como olvidar Cantata Rock, le pedí a mi compañero de ABC color, Jesús Ruiz Nestosa, quien intercambiaba epístolas con un estudiante de música, paraguayo, cursando sus estudios en el Conservatorio Santa Cecilia, en Italia, que creara los poemas para que su amigo estudiante los musicalizara en estilo sinfónico. Jesús aceptó y al terminar sus estudios el joven músico, quien en Italia había compuesto las canciones para las letras enviadas por su amigo, llegado a Asunción, encaramos los ensayos con sesenta y cuatro músicos de la OSCA y la estrenamos con suceso en el teatro Quinta Avenida, en 1981. Nuestro joven compositor y director musical resultó ser quien años después lograría un sitial de privilegio en la historia de la música de nuestro país, el Maestreo Luis Szaran, con quien construimos una amistad para siempre, un compatriota exitoso, reconocido en el mundo entero por su fantástico proyecto Sonidos de la Tierra.

En el 81 fuimos a Santiago de Chile, contratados por un programa ómnibus de la televisión de la Universidad Católica, un programa que duraba ocho horas que se llamaba La Tarde Grande, ahí tocamos cuarenta y cinco minutos con un éxito memorable. Aprovechamos ese viaje y nos quedamos diez días para grabar nuestro primer LP, primer material de temas inéditos de Los Hobbies, temas propios, temas nuestros salidos de nuestra creatividad. Grabamos en el mejor estudio de grabación de Santiago, solventado por nuestro querido amigo Juan Ángel Napout, quien nos dijo que esa oportunidad no la podíamos desaprovechar, que Red Caracol nos apoyaría con diez mil dólares, suficientes para sacar aquel material. Él fue ese día nuestro mecenas, que desde la época inmemorial existen para sostener a los artistas, reiteramos nuestro agradecimiento a Juan Ángel por aquel gesto enorme y generoso de su espíritu sensible, para Los Hobbies.

Con ese dinero grabamos nuestro primer LP donde incluimos una canción que era una más y que no pensábamos iba a tener el éxito que tiene hasta hoy: “Navegando Hacia el Sol, San Bernardino”, con letra mía y música de Luis Alvarez.

 

 

E: ¿Y luego?

V: Luego del fantástico éxito de nuestro primer disco, seguimos grabamos nuestras canciones inéditas como “Una Estúpida Idea”, letra y música mía, igual que “Recuérdame”, “Que se hizo de ti”, “Así te vi partir” y “Réquiem para este siglo” y con mi coautor, Luis Alvarez. Grabamos “Paren Ese Tren”, “La Chica del canario amarillo”, “Adiós Asunción”, “Helio Nueva York”, “Tengo deseos de ti”, “Gaviota”, “Todavía podemos”, “Como hacer”, con música de Nene Salerno y el súper éxito en letra y música de Emilio García, “Mi Paraguay” y tantas otras que pasaron a integrar ese océano desde donde emergen las canciones para alegrar a la humanidad.

Con Los Hobbies disfrutamos de muchísimos viajes, fuimos a Estados Unidos, a ciudades como Nueva York, Washington, Detroit, a tocar para colectividades paraguayas, conocimos Long Island, Atlantic City, New Jersey y tantos otros puntos del globo, gracias a nuestra carrera de músicos.

Lo único que no podemos cambiar en esta vida es el principio y el fin de nuestras existencias, lo que ocurre en ese paréntesis, depende exclusivamente de nosotros, persigamos nuestros sueños poniendo el máximo esfuerzo en dicha tarea, o dejemos transcurrir el tiempo como si fuéramos eternos. Depende de cada uno honrar la vida o tirarla por la borda, hay que actuar teniendo siempre en cuenta que los plazos vencen ¡y de manera vertiginosa!


 


VALENCIA

Cantante

V: Empecé con la música muy, muy joven. Cuando se armó uno de esos famosos festivales de barrio que se hacían para el día de la madre, o día del padre o la primavera, se hacían los festivales, las Comedias le llamaban. Yo vivía ahí cerca de Pettirossi y ahí estaba el Club del Sur. Hicimos un trío con unos amigos.

E: ¿Cuántos años tenías?

V: Tenía trece o catorce años más o menos. En los 70, yo era muy chica. Hicimos un trío que se llamó Fases, no sé por qué. Nosotros hacíamos “Mi burrito Lambaré”, todo polcas y guaranias. Y me acuerdo que hicimos el día de la madre. Y ese día amanecimos llevándoles serenata a todas las madres del barrio. Así empezó como un juego, nos íbamos con nuestro trío famoso a festivales a Villarrica, a Coronel Oviedo. El trío era con dos amigos que tocaban la guitarra y yo.

E: ¿Ya cantabas de antes?

V: No, no. Ahí empecé. Debutamos en un día de la madre, recuerdo que estaba muy nerviosa porque por primera vez me iba a subir a un escenario y mi mamá me decía: “Bueno, ensayate” y yo me subía sobre la silla a practicar.

En esa época, cerca del Club del Sur, Hugo Nacimiento tenía una orquesta, se llamaban Los Topos. Estaba él, estaba Jorge Garbet, los hermanos Hutteman y el director era Hugo. Y él una vez me escuchó porque era frente a su casa en Club del Sur. Y me dijo: “¿Qué te parece si integras nuestra orquesta?”. Y era realmente raro porque en esa época no había mujeres que integraban orquestas. “Sí, como no” le dije y empecé a ensayar con ellos. A mí también me gustó y entonces empecé a actuar con Los Topos. Yo era una de las únicas. Había otra que cantaba con las orquestas también, pero antes que yo, Gladys Cañete, que creo que llegó a cantar con Los Jokers. Lo que sí sé es que en ese momento ni en Los Hobbies, Los Aftermad’s, Equipo o los Jokers había mujeres.

Después yo me enteré que Gladys Velázquez cantaba dos temas con Los Hobbies. O sea que era Gladys Velázquez con Los Hobbies y yo con Los Topos que era ya parte de la orquesta. Y ahí empecé a cantar.

E: ¿Dónde actuaban?

Y: Tocábamos en todas partes donde nos contrataban, tocábamos en la Casa Argentina, nos íbamos a fiestas particulares, en el Deportivo Colón, en varias partes, con Los Topos. Tocábamos música en inglés, en portugués, pop. Hasta que un día en el 75 tocamos en el Club Caacupé. Nos fuimos y ese día tocaba un grupo que estaba empezando a sonar, era Shamba Show. Esa vez yo me voy y canto y qué sé yo, parece ser que Lobo escuchó con Gerquin Daniel. Ahí vino Lobo y me dijo: “Qué lindo está, pero ¿qué te parece entrar en Shamba Show?, están Gerquin Daniel y Jorge Cáceres”. Ahí yo me fui un día, probamos y entré. Y empecé con Shamba Show y de ahí en más Shamba Show fue un boom, la gente dudaba si éramos brasileros o paraguayos, ¿te imaginas que a mi hermano le preguntaban si yo era brasilera?. Él les decía: “¿Cómo va a ser brasilera si es mi hermana?”. Entrábamos con guardias policiales. Nosotros llegamos a tener una vez ocho actuaciones en un día, pero actuaciones, que duraban cuarenta y cinco minutos. No es que nos íbamos y hacíamos dos o tres canciones como hacen hoy en día. Cuando eso no había Playback, vos tocabas en vivo. Vos ahora te vas y hace pista, mímica y bailás y ya. No, nosotros tocábamos, era en vivo.

Empezábamos por ejemplo en el Hermitage, con un show de media hora, porque era un restaurante show. De ahí nos íbamos al Yguazú, del Yguazú nos íbamos al Bosque, de ahí al Balderrama, del Balderrama a Caacupé, de Caacupé a Piribebuy, de ahí volvíamos otra vez a Itaguá. Así era. Impresionante. Yo te cuento que en una oportunidad, en nuestra última actuación que fue en año nuevo a las ocho y media de la mañana, en la Boite Yasy, me senté y yo cantaba sentada y dormida, ya no daba más. Por lo visto mi cuerpo respondía.

 

 

E: ¿En qué año más o menos era eso?

V: El boom de Shamba Show fue en el 75 o 76. Duró muy poco Shamba Show, un año ocho meses nomás. Hasta que le vino una propuesta a Gerquin Daniel para ir a Alemania a actuar, entonces él salió. Ahí terminó. Y terminó con contratos firmados, sin cumplir porque se terminó y se terminó. Seguimos un tiempo, entró Mario Casartelli con nosotros, después salió también Jorge. Después incorporamos otro baterista y así tratamos hasta que después cada uno se fue por su lado. Después ahí yo pasé a Los Tommys Superstars.

E: ¿Cómo fue eso?

V: Eso fue en el 76 más o menos. Cuando terminó Shamba Show. Bruno, Alfonso Massi y Dany Durand se fueron a hablarme. Yo me fui a Villeta a la casa de un amigo y ellos se fueron junto a mí y me dijeron, qué me parecía, que ellos querían formar Los Tommys Superstars, una gran orquesta. A mí me encantó la idea, pero yo dudaba mucho porque como yo estaba de novia con Carlos (Báez) y Tommys y Aftermads eran de punta, yo no sabía qué hacer. Después me decidí. Yo entré con ellos, todo genial, fue un éxito total, después entró Susi Viré también. Éramos dos mujeres, hicimos un recital impresionante en el Hotel Guaraní donde se llenaron dos funciones y ahí con los Tommys con las orquestas principales de todo el país junto a Los Aftermads, Los Jokers y Los Hobbies, eran cuatro.

Y en Tommys Superstars éramos muchísimos. Empezaron a decir que se iban a cortar, ya salió Susi, después ya salí yo.

En esa época habíamos hecho Jesucristo Superstar con Reina que fue un éxito y estaba este, el coreógrafo argentino que armó todo Jesucristo Superstar, Mario Martin. Él me dijo “Valencia, ¿por qué no haces un recital? Lanzate como solista” y fue espectacular.

Ahí se lanzó Valencianísima 78. A total beneficio de la construcción de la Basílica de Caacupé. Para la publicidad me alzaron con un guinche en la cúpula todavía sin terminarse y desde ahí con helicópteros me filmaban. Para la publicidad de Valencianísima 78 que se emitía por canal 9. Me subieron en un andamio. Con una piola me atajaba yo.

El coreógrafo es él que armó todo el espectáculo. Yo tenía una orquesta. Una gran orquesta fue la de Chocho Alvarenga y su grupo, cuando eso él tenía una orquesta que se llamaba First National Jazz Band.

De todo tenía. Coro, había como diez personas en el coro. Más todo el staff del Ballet de Reina Menchaca que había presentado también Jesucristo Superstar y se hizo. Y yo hice Valencianísima 78 en el Hotel Guaraní con dos funciones llenas. Y todo, mira.

Impresionante fue. Presentamos Evita, donde canté “No llores por mí Argentina” con humo pesado y vestido de Evita, presentamos Jesucristo Superstar... Presentamos Heart, “Deja que entre el sol” y los bailarines entraban entre la gente, la gente vestida de hippie.

E: ¿Qué pasó de Los Tommys cuando vos saliste?

V: Continuó. Creo que con Danny. Estuvo Rubén Darío, después Mirtha Graciela. Lo mío fue Tommys Superstars que no duró mucho tampoco, después de ahí en más yo empecé a actuar como solista.

Actuaba como solista en el Hermitage y me acompañaba la orquesta del Hermitage. Actuaba en el Bosque y ahí era con su orquesta estable, donde me iba, me acompañaba la orquesta estable de los locales. De por ahí si yo tenía una actuación en un lugar que no tenía orquesta estable, elegía a los músicos, llevaba mi banda y hacía mi show aparte. Y estando en el Jardín de la Cerveza, vino Casto Darío y justo se llamó a concurso para representar a Paraguay en el Festival OTI de la canción en México. Entonces Casto había venido acá y me dice: “Vamos pues a presentar una canción”. Se presentaba con abreviatura, nadie tenía que saber quién escribió ni nada. Y nos presentamos. Y Casto tenía una facilidad para escribir y me dijo: “¿Qué lo que nosotros soñamos como paraguayos? Y tener un mar. Ser Gaviota” y así escribió “Una Gaviota sobre el mar”. Presentamos en APA.

Después un día estábamos nosotros en casa y en el noticiero dicen: “Bueno vamos a dar a conocer el sanador de quién va a representar a Paraguay en el Festival OTI de la Canción en México. La canción es “Una gaviota sobre el mar”, letra y música de Casto Darío Martínez, canta Valencia”. Como mil quinientos temas se presentaron. Yo dije que jamás íbamos a salir.

Lo que sí ahí nos fuimos con Darío a representar a Paraguay en México. Después se hacían las conferencias de prensa y cuando eso era dictadura acá y tenías que estar preparada porque los periodistas era lo primero que preguntaban. “No sé, yo realmente estoy en la música, no mezclamos” les contestaba, porque después nosotros teníamos que volver acá.

E: ¿En qué año fue lo de la OTI?

V: Fue en el 84 y de ahí en más empecé a trabajar como solista. Después en una oportunidad volví y fuimos orquesta estable del Yacht con Carlos. Él fue nombrado como director de eventos y música del Yacht.

E: ¿Con Shamba Show grabaron?

V: Sí, dos discos tenemos.

En México hice como cuatro, Siempre en Domingo con Raúl Velasco. Muy linda experiencia. Antes de eso estuve por Europa. Fui en el 80. Estaba yo acá y como era muy amiga de Gerquin de Shamba Show y de su señora, vino Pedro Ortega y me dijo: “Che, Valencia, ¿No te querrías ir con los Bohemios Paraguayos una temporada a Europa?”, “A la pucha, claro que sí”, le dije. Pedro Ortega y los Bohemios Paraguayos. Cuando estaba eran Gerquin Daniel, Pedro Ortega, Pato García y Rana René, uno que así nomás yo le conocía. Roberto Arazategui era otro. Y más. Porque él que vivía en Alemania venía y se unía, él que vivía en París venía y se unía, él que vivía en Montecarlo venía y así. Para eso yo me fui allá.

Con los Bohemios actué en Alemania, en Montecarlo que era nuestro PC. Ahí actuábamos para todos, para el Rey Hussein, para el Príncipe Alberto de Monaco, Rainero, había árabes multimillonarios que hacían sus fiestas privadas.

Una vez, yo siempre cuento, actuábamos para un jeque árabe, se hizo una fiesta en un castillo que medio entraba en el mar y había un escenario de la gran siete en el jardín y estábamos todos nosotros y había también una gran orquesta tipo jazz band. El presentador era un yanqui, entraban las odaliscas, después entraba un tipo a cantar, y yo decía: “Qué nosotros vamos a entrar a cantar acá, qué vamos a hacer acá, Dios mío”. Después nos presentan y sale Pedro “Ejuke lo mitá, ejuke” y yo me voy hacia el escenario como tiene que ser y me dicen: “No, no no no”. ¿Vos creés que él se fue hacia el escenario? No. Él se fue de mesa en mesa. Y los perros expertos caminando tocando el arpa. Guitarra y dos que tocaban el arpa caminando. Enloqueció la gente. Se peleaban todos para que nos vayamos hacia donde estaban. Después terminamos en el escenario. Él hacía lo que quería con el público de Europa.

En Montecarlo y en Monaco hay solamente autos lujosos, limusinas. Y él tenía una Kombi que se llamaba Chovy y ahora llegó de Montecarlo. Está él acá. Yo le decía: “Pedro, yo quiero conocer la Discoteca Jimmy, Jimmy de Montecarlo, muy famoso era”, “¿Querés conocer?, Vamos” me dijo él. Nos vamos nosotros con el Chovy y estaciona entre las limusinas. Se estaciona, nos bajamos y ahí decía claramente que en el Jimmy solamente entraba gente seleccionada, para poder pasar uno se tenía que poner en la entrada, eras monitoreado por una cámara y luego se abría la puerta. Se plantó él en la entrada y dijo: “Pedro Ortega” y se abrió la puerta. Entró al lugar y al volver hacia nosotros, le traía con él al príncipe Alberto, parece que él hablaba un poco de francés, un poco de todo sí que habla. Nos sacamos la foto. Ahí le encontró a un árabe, el hijo de un jeque y nos dijo para ir a una fiesta al día siguiente. Nos fuimos ahí y el árabe me escuchó cantado “No llores por mí Argentina” en español. Y conocía la canción porque era la época de las Malvinas y sale y me dice: “Yo quiero, yo quiero, cantale a él”. Estaba un tipo así serio, nos fuimos a su habitación que era un ala con un piano de cola entera y salía sobre el mar. “Canta, canta, “Don’t cry for me Argentina”, Valencia, canta”. Le canté. Después me cuenta el árabe que el tipo era el Hijo de Margaret Thatcher. Le estaba tomando del pelo. Con razón el tipo serio y el otro que gozaba.

E: Estabas contando antes lo de la OTI.

V: Ah, sí. Nos fuimos a la OTI, hicimos todo lo que era “Siempre en Domingo”, después me pidieron para que me quede para poder hacer otro “Siempre en Domingo”, pero yo ya quería venir. De eso hay algo que yo siempre cuento, en México, para que yo pudiera actuar en la televisión con pista, con playback, la asociación de músicos pedía la cinta y analizaban la cantidad de músicos que tocaban en mi cinta. Entonces una vez analizado salía así la visación, tantos músicos trabajaron acá, es la cantidad de músicos que hay que pagar allá. Si tocaban tres trompetistas, se les acreditaba a tres trompetistas mexicanos. Aunque no hayan tocado. De cada artista invitado ellos tenían que contratar a tres artistas mexicanos. Por eso es que ellos tenían a tantos artistas. Es muy poderosa su Asociación de Músicos.

Después vine, continué. Me fui a Estados Unidos y volví. Junto con Carlos fuimos a New York a grabar un disco para el sello discográfico Variety Recarte Studios, en Manhattan. Ahí realizamos presentaciones por los Estados Unidos, Show y programas de TV trasmitidos Costa a Costa, durante 3 años, en ciudades como Las Vegas, Boston, Washington, Los Ángeles, Chicago y Miami.

Al volver continué hasta que Carlos se decidió y salió de la Retro Band. Con la Melody hace cinco años que estábamos. Al principio con Carlos que seguía en la Retro a veces se nos juntaban las actuaciones y no podíamos. Entonces un día le dije: “Tenés que decidirte. O hacemos nosotros nuestro propio grupo y somos líderes porque a estas alturas de la vida estar todavía de invitado, no es tu grupo”, entonces se decidió.

Después yo hice cosas para niños también, “Do Re Mi” tuvo muchos años. Hasta ahora de repente hago también presentaciones. Grabé un disco para niños, hice un programa de televisión para niños. Más o menos hasta el año pasado, después ya me cansé. Hice quince años más o menos a veces actuando a la tarde, dos tres cumpleañitos, mucha presión y el calor este no te permite nada.

Cuando empecé a tener más o menos estabilidad con la Melody empecé ya a elegir los contratos infantiles. Solamente cuando me llamaban de lejos, de Ciudad del Este por ejemplo, me iba. Acá nomás ya me cansé.

Alicia también hice. Muy lindo Alicia en el País de las Maravillas. En el 88. En el Teatro Municipal.

 

Carlos Báez y Valencia

 

E: ¿Tu familia aceptó que cantarás?

V: Sí, me acompañaban a todos lados. Éramos siete hermanos. Me apoyaban mucho. Bien. Todo el tiempo, con Shamba Show Nunca me olvido, se hacía la liquidación sobre el capot del auto. Yo era muy chiquilina y lo único que quería era cantar y cantaba en Shamba Show, entonces yo veía que se hacía la liquidación sobre el capot. Decía Lobo: “Burián, tanto, él que tocaba la batería tanto...” y le pregunto yo a Lobo: “Lobo, ¿por qué yo cobro menos que ustedes?” porque yo era la figura de Shamba Show. Cuando hacía la liquidación, estaba Lobo, Burián, estaba Varguitas, los extras y yo también. “Te voy a explicar por qué, yo toco el piano y hago coro, Chacho toca la batería y hace coro y canta, Jorge toca el bajo y también hace coro y canta y ¿vos qué haces?. Sólo cantás”. Y yo decía: “Sí, sí es cierto. Tiene razón”.

Otra anécdota. Una vez yo me peleé con Carlos y mamá me llevó a Resistencia con una prima que estudiaba allá. Yo me fui nomás y tenía actuación con Shamba Show y dejé todo. Me fui a Resistencia. Y se van a buscarme a casa “¿Y Valencia?” “Ella se fue a Resistencia”, “Pero si teníamos actuación, ¿cómo se fue? Me voy a buscarle”. Y se va Lobo a buscarme. Justo cuando se fue él yo me fui al shopping, no me encontró y volvió. Lógicamente no pude llegar. Entonces piensan con Chacho: “¿Qué podemos hacer?. Vamos a traerle a la hermana de Valencia y vamos a vestirle igual que ella”. A mi hermana le pusieron mi ropa y se iba ella y cantaron. Se fueron y en una de las fiestas que actuaron, justamente, la tercera actuación, ya pasaron por dos y desde lejos no se veía y super bien. Después, en la última actuación dice que estaban cantando y estaban dos borrachos mirando “A pará nde” decían. “Ja pará, ndahaei Valencia”, “Ja paráhaé”. Se complicó. Dice que Chacho le decía a Lobo: “guardá Lobo”. “Gracias en nombre de Shamba Show” y se fueron porque los borrachos empezaron a gritar: “Pea ndahaei Valencia”. Shamba Show donde llegaba, paraba el país.

Teníamos cuatro actuaciones que sí o sí teníamos que hacer. En el Hermitage, Yguazu, el Bosque, el Toque. Una vez de ahí nos fuimos a Caacupé. En la fiesta del 8 de diciembre, de ahí nos fuimos a Piribebuy y de ahí vinimos al Balderrama de Luque. Primero actuamos en Itá, en el Deportivo Iteño y ahí tuvimos que entrar con custodio policial. Estaban actuando los Aftermads. Y llegamos y teníamos que entrar sí o sí cuando llegábamos porque o si no, no llegábamos al Balderrama. Cuando llegábamos nosotros ellos acaban de entrar. Vos te imaginas que Shamba Show no tenía equipo, usaba el equipo de la orquesta estable que estaba en el local. Entonces llegamos y ellos acababan de entrar y Lobo le dice: “Nosotros tenemos que entrar ahora mismo o si no nos vamos” al presidente “No, no, no, por favor”. “Tenés que pararles ahora mismo” le dice Lobo, conste que estaba Lobito ahí con los Aftermads tocando. Entonces para los Aftermads y usamos sus equipos encima. De ahí cuando salíamos caminando, el tipo ya le hacía firmar el contrato para el próximo año. De ahí nos íbamos al Balderrama y le decía Lobo a mi mamá, porque mi mamá se iba a todos lados conmigo: “Señora, cuide la plata” y mi mamá ponía toda la plata y se sentaba ahí encima y se quedaba en el auto. Tenía un miedo ella.

E: Para el cantante debe ser más pesado que para cualquier otro.

V: Claro. Pero eso de cantar todo el rato es también un training. Después la voz así te sale. Es fácil ya para vos. Mientras más cantás, más bien cantás. En “Do Re Mi” yo me di cuenta de eso, porque ahí yo hago el show de una hora y hablo y canto, hablo y canto y es un ejercicio para mí. Nunca más me quedé afónica.

 

 

 

 

ANEXOS


ORQUESTAS MENCIONADAS EN LAS ENTREVISTAS

Baby Jazz

Big Boys Serenaders

Blue Caps

California Super Star

Casablanca Jazz

Cuarteto Santa Cecilia

Equipo 87

Estrella Paraguaya del Jazz

Estrellas femeninas del Jazz

Gipsys

Habana Jazz

Harmony Club

Jazz de Riquelme

Jazz Universitaria

La Habana Jazz

La Joven Guardia

La Melody

La Orquesta de Alberto Evans

La Retroband

La Típica Servín

Los Aftermad’s

Los Bárbaros

Los Bigers

Los Búfalos

Los Caballeros del Ritmo

Los Dados Blancos

Los Friends

Los hermanos Vásquez

Los Hobbies

Los Jokers

Los Orregos

Los Pachangueros

Los Rebeldes

Los Sheiks

Los Tigres

Los Tommys

Los Topos

Matices

Melody

Neneco Norton y sus Caballeros del Ritmo

Orquesta femenina de Jazz

Orquesta Swing Copacabana

Orquestas Bailables

Osmar Suarez y el sombrero verde de la pachanga

Papi Barreto y sus Millonarios

Pussycats

Swing Copacabana

Teenagers Paraguayos


MUSICOS MENCIONADOS EN LAS ENTREVISTAS

Músico-Instrumento

Alberto Evans-Trompeta

Alcides Alfonso Parodi-Guitarra

Alejandro Cubilla-Saxofón

Alfredo Riquelme-Trompeta y violín

Alma María-Cantante

Álvaro Ayala-Cantante

Andrés Alsina-Batería

Andrés Mickey Vallejos-Trompeta

Ángel Candía-Saxo, flauta, clarinete, oboe

Aníbal Báez-Maracas, Cantante, pandereta, guitarra

Aníbal Riveros-Guitarra, cantante

Aniceto Vera Ibarrola-Violín

Antonio Medina Bocelli-Flauta

Arnaldo André   

Arsenio Gómez Achón-Saxofón

Arturo Pereira-Trompeta, violín

Athos Bernal-Piano y trompeta

Bartolomé Pereira-Bajo

Benjamín Benza-Piano y Batería

Benjamín Cabañas-Saxofón

Bernardo Martínez-Batería

Bicho Aquino-Cantante

Bruno Masi-Piano

Brusqueti-Cantante, maracas

Cachito Verdecchia-Guitarra

Carlitos Gómez Solalinde "Charly"-Bajo

Carlos Alvarenga-Saxofón, batería

Carlos Báez-Cantante

Carlos Báez Rehnfeldt-Contrabajo

Carlos Candía-Guitarra

Carlos Centurión-Piano

Carlos Shvartzman-Guitarra

Carlos Talavera-Teclado

Carlos Villagra-Trompeta

Casto Darío Martínez-Cantante, guitarra, dirección

Catalina Pereira "Catunga"-Guitarra

Cesar Andrés-Cantante

César Cipolla-Batería

Cesar Medina-Bandoneón

Charlie Talavera-Piano

Chiquito Leguizamón   

Chocho Alvarenga-piano, dirección orquestal

Chono Duarte     

Claudio Fernández-Teclado

Clotilde Balmelli 

Dante Ortiz-Trompeta

Dany Durand-Cantante

Delfo Boggino-Trompeta

Delfor Boggino-trompeta

Derlis Gonzales-Guitarra

Edgar Báez Recalde “Chongo”-Guitarra Eléctrica, acordeón a piano

Edgar Graw-Violín

Edgardo Cuevas-Acordeón

Emi Aiub-Guitarra

Enrique Raúl Lando-Acordeón, piano

Ernesto Soler-Batería

Farola-Batería

Fatecha-Saxofón

Félix Mendieta-guitarrista

Gerardo Torcida-Batería

Gerquin Daniel-Cantante

Giorgio González-Saxofón alto

Granada-Teclado

Gregorio Marini-Cantante

Harry Dávalos-Trompetista

Hermanos Basaldua     

Hermanos Belmont      

Hermanos Ibañez (Raúl y Johny)    

Hilda María        

Hugo Lonchiarich-Teclado

Hugo Nacimiento-Guitarra

Ignacio Vizcarra 

Isaac Ortiz 

Jean Lando-Batería o instrumento de percusión

Johnny Ibáñez     -Bajo, guitarra

Jorge "Lobito" Martínez-Piano

Jorge Cáceres-Bajo

Jorge Jara  

Jorge Larán-Bajo

Jorge Strubin-Bajo

José Carlos Mendoza-Piano

José Marín-Guitarra

Juan Ángel Figueredo

Juan Carlos Faccetti-piano

Juan Manuel Marcos

Juan Villa Cabañas-Piano

Kike Krona-Cantante

Kikina Zarsa-Cantante

Kiko Arce-Cantante

Kuki Caggia-Batería

Kuky Rey-Guitarra

Kurt Levinson-Piano

Lara Bareiro-Saxo alto

Leonardo Alarcón

Lobo Martínez-Piano

Lucho Brozar

Luís Alvarez-Teclado, violín

Luís Ferreira-Percusión, Cantante

Mabel Ortiz-Teclado

Maneco Galeano-Composición, guitarra, Cantante

Marcelo Peña-Batería

Marco Andrés-Cantante

Mario Casartelli-Cantante

Marisol-Cantante

Martin González-Teclado

Miguel Ángel Bernárdez-Guitarra

Miguel Kunert-Guitarra

Miky Heyn-Guitarra hawaiana

Milciades Cabrera-Clarinete

Mitha Graciela-Cantante

Nene Barreto-Batería

Nene Basaldua

Nené Orrego-Bandeón

Nene Salerno-Bajo

Neneco Norton-Trompeta

Nenito Vásquez-Saxofón

Nery Vázquez-Cantante

Ñato Lezcano      

Ornar Suarez-Trompeta

Oscar Barreto Aguayo-Cantante

Oscar Cabrera-Piano

Oscar Fernández-Teclado

Oscar Martínez Pérez-Batería

Oscar Riveros     

Oscar Torales-Piano

Ovidio de Ferrari (chileno)-Piano

Pacho Brussqueti-Cantante

Palito Miranda-Saxofón

Palón Báez-Saxofón Tenor

Panchi López Moreira-Bajo

Papi Barreto-Trompeta

Papi Cabañas-Trombón

Papi Gómez-Batería

Papi Torres         

Papucho Inchausti-Contrabajo y maraca

Pastor Centurión-Teclado

Pedro Burián-Piano

Pepe Basaldua    

Pepita de Faella-Piano

Popo Vera 

Raúl Fusilo-Guitarra

Raúl Ibáñez-Guitarra

Remigio Pereira-Trombón

Ricardo Candía-Guitarra

Riolo Alvarenga-Batería, percusión,

Roberto Benítez-Bajo

Roberto Thompson-Guitara

Rocío Cristal-Cantante

Rodolfo Kramer-Cantante

Rolando Perci      Cantante

Ronnie Knoller-Piano

Rubén Antonio Gómez Achón        

Rubén Ortiz-Piano

Rudy Heyn-Guitarra

Rudy Heyn hijo-Órgano

Santiago Benítez-Bajo

Sebastián Sucillo

Steve Smith-Piano

Steve Smith-Acordeón

Susi Viré   

Tato Zilly-Bajo

Telmo Aquino     -Guitarra

Tide Smith-Piano

Toki Resquín      

Toni Alves-Cantante

Tony Villa-Guitarra, bajo

Toti Morel-Batería

Toti Resquín-Cantante

Valencia-Cantante

Vicente López-Vega     

Víctor Destéfano-Batería

Víctor Ortiz-Saxofón Tenor, Cantante

Villasboa-Batería

Virginio Villagra-Saxofón, clarinete y piano

Viri Bernal

Yoyito González-Saxofón

Yusty Velázquez-Bajo

Zenón Vidaurre-Guitarra

Zurdo Amarilla-Bajo



INDICE

MÚSICOS DE ORQUESTAS BAILABLES ASUNCENAS 1950 -1980: RELATOS Y ANÉCDOTAS

UN RECONOCIMIENTOS A TRES GRANDES MÚSICOS DE ORQUESTA BAILABLES

VIRGINIO VILLAGRA        

ORQUESTA SWING COPACABANA

BENJAMÍN BENZA

PALITO MIRANDA

KIKE KRONA

ALVARO AYALA

CATALINA PEREIRA “CATUNGA”

RIOLO ALVARENGA

ANGEL CANDÍA        

VÍCTOR DESTÉFANO        

VALENCIA

EMIAIUB 

OSCAR FAELLA        

CARLOS BÁEZ 

TOTI MOREL

ZENÓN VIDAURRE   

ANEXOS

 

 

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