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VICTORINO ABENTE Y LAGO


  ANTOLOGÍA POÉTICA VICTORINO ABENTE Y LAGO 1867 – 1926 (Recopilación de CÁNDIDO SAMANIEGO ABENTE)


ANTOLOGÍA POÉTICA VICTORINO ABENTE Y LAGO 1867 – 1926 (Recopilación de CÁNDIDO SAMANIEGO ABENTE)

ANTOLOGÍA POÉTICA 1867 – 1926

VICTORINO ABENTE Y LAGO

Recopilación de CÁNDIDO SAMANIEGO ABENTE

Editora LITOCOLOR

Asunción – Paraguay

1984 (452 páginas)

 

 

VICTORINO ABENTE Y LAGO

Nació el 2 de Junio de 1846, en el pueblo de Mugia, cerca del puerto de La Coruña, provincia de Galicia, España. Hijo del Doctor, Médico, Don Leandro Abente y Doña Manuela de Lago. Sus abuelos paternos fueron Don Isidro Abente y Doña María Chans, siendo sus abuelos maternos Don Vicente de Lago y Doña Isidora Díaz.

A fines de 1866, a los 20 años de edad, salió de España, por no querer seguir la carrera eclesiástica; se embarcó en barco que se dirigía a América, sin saber dónde mismo, llegó a Cuba, donde permaneció poco más de dos meses.

Su idea, llegar a América del Sur y de allí al Paraguay. En Cuba embarcóse rumbo hacia aquel sitio y como carecía de dinero para abonar su pasaje, se empleó como lavaplatos. Así llegó a Buenos Aires en los primeros meses de 1867. Como no podía viajar al Paraguay, por encontrarse en guerra, buscó y halló un empleo en un almacén de un compatriota.

Estando allí trabajando, publicó en un diario porteño, su primera poesía en América, titulada "A BUENOS AIRES" y poco después el soneto "A MI MADRE". La publicación de estas poesías, atrajo la atención del Señor Lezama, rico comerciante español radicado en la capital argentina y que en ese entonces era el proveedor general del ejército argentino en campaña contra el Paraguay. Este señor lo buscó y lo contrató como secretario.

En Marzo de 1869, cuando los aliados ocupaban Asunción, el señor Abente vino a nuestra ciudad con la proveeduría argentina, llegando en los momentos más difíciles de la Asunción, donde todo era desolación y miseria, saqueada y vejada por los soldados argentinos y brasileros. Poco después el Comandante argentino pretendió obligarlo a escribir en un periódico que aparecería en esos días, defendiendo los intereses argentinos contra el Paraguay y contra el Mariscal López. Abente se negó rotundamente y por cuyo motivo fue despedido de su empleo.

Por recomendación de un médico español, amigo suyo, fue a establecerse en la casa de la viuda del coronel polaco Luis Mywskozki, que había muerto en Curupayty, en defensa del Paraguay; allí vivió una larga temporada casándose con la hija mayor, Isabel.

Abente ya quedó radicado para siempre en Asunción. Colaboró en varios periódicos de la capital, publicando en varios de ellos un gran número de poesías de distinta índole. Se radicó en Areguá en 1918 ó 1919, donde falleció su esposa en 1931, volviendo a Asunción, en casa de su hija mayor Doña Manuela Abente de Samaniego, situada entonces en calle Tacuarí casi 25 de Mayo.

Realizó dos viajes a España, en 1884 y en 1907, con intenciones de radicarse allá, pero la nostalgia del Paraguay y su cariño a esta su nueva patria, lo obligaron a volver, ya para no salir más de nuestro país. Tuvo la felicidad de ver triunfante al Paraguay en su guerra contra Bolivia, falleció el 22 de Diciembre de 1935.

 

 

CANDIDO SAMANIEGO ABENTE

Nació el 30 de Setiembre de 1905, en Asunción. Hijo del Señor José Dolores Samaniego y de Doña Manuela Abente. Fueron sus abuelos paternos Don Cándido Samaniego y Doña Desideria Leguizamón y los maternos fueron Don Victorino Abente y Doña Isabel Mywskozki. De 1915 a 1918 estudió en el Colegio Alemán; en 1918 y 1919 cursó el quinto y sexto grados en el Colegio San José, en carácter de pupilo. En 1920 pasó al colegio Nacional, terminando el bachillerato en 1925.

Desde 1926 hasta 1945 fue a trabajar en los obrajes del Alto Paraguay; en 1946 volvió a radicarse en Asunción, instalando una de las mejores carpinterías del país, la que transfirió en 1958, para dedicarse a otras actividades.

En 1947 y 1948 escribió en el diario El País, publicando varios artículos sobre las maderas nacionales, los bosques de la región Oriental, la industrialización de la madera, la explotación de las mismas y la reforestación en general. En 1949, fundó la Asociación Paraguaya de Maderas y Afines, origen de la actual Cámara Paraguaya de la Madera. En 1950 fundó la "Revista Forestal", primera y única en su género en el país, donde escribió, durante casi dos años, la mayoría de los artículos aparecidos en ella.

El 1952, designado por el Ministerio de Economía (ahora Ministerio de Agricultura y Ganadería), concurrió a un congreso forestal, organizado por la FAO, realizado en Buenos Aires, en compañía de otros delegados.

Actuó en la guerra del Chaco, desde Agosto de 1932 hasta Agosto de 1935. Fue designado por el Coronel Irrazábal, para descubrir el camino de Nanawa a punta riel de Pinasco y luego designado como encargado de una tropa de algo de 200 carros lechos, proveídos por las empresas de Pinasco y Casado, con sus boyadas, montados y el personal completo. Organizó 12 etapas intermedias, con piquetes y ranchos, para cambios de bueyes y personal, viajando los carros en forma constante, sin ninguna pérdida de tiempo, llegando semanalmente a Nanawa, con dos tropas de 20 carros y con 80.000 kilos de provisiones y proyectiles.

Actualmente tiene escritos varios artículos sobre la explotación del carbón para Acepar, todos ellos inéditos hasta ahora.



PROLOGO

DON VICTORINO ABENTE Y EL ROMANTICISMO PARAGUAYO

La vida J, la obra de Don Victorino Abente están relacionadas con el segundo tramo del romanticismo nacional, que se inicia con la posguerra del 70, asistiendo luego al prolongado quehacer del novecentismo y al auge de la corriente modernista en toda su extensión. Ese largo existir de casi noventa años, le permitirá ser a la vez actor y testigo de las sucesivas etapas de un proceso literario, que recién asumiría distintas formas después de otra posguerra: la del Chaco, al cabo de la cual surgen distintas manifestaciones poéticas, principalmente, que serán reconocidas con la denominación, no muy ajustada, de vanguardia.

Puede afirmarse que él fue uno de los mentores intelectuales de aquellos jóvenes que iniciaban sus estudios en la última década del siglo anterior y uno de los que, sin haber actuado en la enseñanza, supo ser guía de gustos y estilos literarios que predominarán hasta el 900, y un poco más allá. Y no es de descartar que estos coincidieran a la vez con los propios de los maestros españoles de la cultura paraguaya moderna, sus connacionales y, en algunos casos, sus correligionarios en el ideal republicano.

La compilación que ahora se ofrece, ceñidaa su expresión poética, permite comprobar que si bien el tiempo ha hecho su erosión en todo lo que, confinando en el epigrama o la sátira, exponía sus preferencias hacia el color local, una especie de incipiente costumbrismo - pero en verso - ha dejado intactos, sin embargo, ciertosvalores que se asientan en la propensión lírica y en los temas descriptivos. Conviene aclarar esto para que sus composiciones espontáneas, por cierto de tipo “festival", no sean tomadas como la parte determinante de su vocación de escritor.

Porque este poeta hispano-paraguayo -quizá a él le hubiera agradado más la calificación de “galaico” - asumió tempranamente su tarea de publicista, desde el único medio de que era posible valerse: la prensa diaria, reducida en sus inicios más a ventilar situaciones de sector que a acoger inquietudes de interés general. A pesar de ello, los penosos e incipientes pasos de aquella primera posguerra, encontrarán su rumbo en ese periodismo, de que Don Victorino participara con asiduo entusiasmo.

Fue así que su contacto con el ambiente resultó in-mediato. No tuvo el joven español mucho espacio, en aquellos comienzos, para meditar sobre el destino que habría de asumir y al hacerlo quiso sumar, no sólo su entendimiento y su capacidad creadora al renacer de su nueva patria, sino su efusión poética, nacionalizándola, como expresara con verdad y en ocasión memorable de Don Manuel Gondra.

Sus cantos paraguayos sirvieron de compensación a dolores populares aún recientes, y de norte para quienes, no sin desvelado asedio, buscarían las huellas perdidas y la trama quebrada para recomenzar, o en algún aspecto inaugurar, la vigencia de una literatura que tanto en lo propio como en lo extraño, había dejado de manifestarse y de cuya ausencia se lamentara, por aquel entonces, Don José Segundo Decoud. Y esa quiso ser la militancia de Don Victorino, anudada a una difusión intelectual, que no conociera pausas y en la cual supieron verse reflejadas las promociones que llegaron más tarde.

Compañero de los promotores del segundo grupo romántico- o sea el de los nacidos entre 1840 y 1850, de los que fuera coetáneo- y aún de los integrantes del posromanticismo, lo fue igualmente y de algún modo de los novecentistas, muchos de los cuales compartieron en los inicios su orientación literaria, en tanto que otros se limitaron a respetarlo y admirarlo. Esa admiración y ese respeto hacia el “poeta de la resurrección nacional”- como se lo llamara con justicia - ganaron a la vez a los epígonos del modernismo y a los que vislumbraban ya su distinto camino.

Sin él no hubiera sido tan fácil incorporar la temática de la tierra y de la historia a un ambiente sobre el que se habían enseñoreado, y no por culpa propia, la desolación y la tristeza. A este respecto no estará de más recordar que serié el magisterio de Abente el que posibilitara la reivindicación patriótica de O'Leary, en alguna medida discípulo suyo, hasta en aquella denominación de “cantor de las glorias nacionales”; de la que Don Victorino es precursor.

Y no sólo se le debe el haber arrojado luz sobre ese capítulo de nuestra evolución poética, pues la naturaleza paraguaya - aves, flores, frutos - hallará en él a un rescatador memorioso que diera en celebrarla, como lo hizo con gentes y ciudades (Asunción, Areguá) en un intento de rehacer, desde la penumbra de las edades que fueron la imagen de un Paraguay que sus versos ayudarían a renacer. Las divisiones a que ha sido sometida esta antología, quieren de tal manera, y con buen criterio, simbolizar los diferentes niveles de esa pasión creadora.

Mucho de lo que falta por saber de los trajines personales y literarios de Don Victorino, y en especial de sus trabajos en prosa, que gozan - en cuanto a lo frecuentado - tanto de la amable y episódica condición de las escenas de Mesonero Romano, como, y en mucho, de la cáustica actitud de Larra, plena de una ironía que el escritor gallego quiso derivar hacia una risueña crítica de costumbres, que volcara asimismo en su poesía, a ratos silvestre y a ratos bucólica, sentida en la proximidad del neoclasicismo de Meléndez Valdez, aunque una insensible onda romántica lo acercara, sin quizá intuirlo, al influjo de Quintana o Espronceda, siendo escaso lo que de Bécquer surge en él. Y ya se sabe que entre el autor del "Canto a Teresa" y de las rimas, pueden divisarse los extremos del romanticismo paraguayo, posterior al 70 y hasta el primer lustro del 900, Víctor Hugo, aparte, desde luego.

Don Victorino volvió por dos veces a su tierra natal, con familia ya formada en la nuestra. En vano intentaría sacudir su techaga'ú (perdón, su morriña) en versos escritos en la lengua que honraran Rosalía y Castelao y en vano pasearía su mirada sobre los verdes campos y el limpio cielo que contemplaran la inusitada andanza de Don Ramón del Valle Inclán, pues algo sin duda le decía que el final de sus días estaba aquí. Su corazón parecía sentir más que el peso de los recuerdos hispánicos, la evidencia de una vida paraguaya de la que no le era dado, desentenderse. Y siendo así, no le fue difícil volver.

Escritor paraguayo, de indudable identificación - digámoslo en honra nuestra - este hijo de Galicia, arribado en plena juventud a estas calcinadas orillas de nuestra América, y muerto en alta ancianidad cuando en el Chaco se manifestaba de nuevo, en trance de heroísmo, una época que habría, requerido los esplendores de su inspiración para justificarse.

La vida y la obra de Don Victorino Abente, expuestas ahora al conocimiento y a la avidez de lectores y estudiosos, bien valen -más allá de sus añejas páginas - por un ejemplo y una lección.

(En Isla Valle, de Areguá,      

RAÚL AMARAL

a 16 de Agosto de 1984)


ANTOLOGÍA POÉTICA 1867-1926

VICTORINO ABENTE

ANTECEDENTES


Estando en Buenos Aires, en febrero del año pasado, en casa de un hermano, radicado allá hace mucho tiempo, hallé algunas poesías escritas por nuestro abuelo materno, Don Victorino Abente y Lago. Como encontrara en ellos indudable calidad, a mi regreso a Asunción, resolví buscar más poemas de su autoría, y así me puse en campaña para hallarlos. Consulté a algunos parientes y amigos al respecto y, respetando sus consejos, primero fui a la Biblioteca Nacional, donde solicité se me permitiera consultar periódicos desde 1869 en adelante. El trabajo fue arduo y prolongado, pues en una gran mayoría, los diarios de aquella época se encontraban muy deteriorados y era, muchos de ellos, difícil su lectura y algunos ilegibles.

Por consejo de un amigo, fui a visitar a Don Raúl Amaral, por entonces asesor bibliográfico de la biblioteca "Alberdi" de esta capital, situada en los altos del Banco de la Nación Argentina. Una vez que le expuse debidamente el objetivo que perseguía, me proporcionó una extensa lista de diarios, revistas y libros nacionales y extranjeros donde podría encontrar muchas de las poesías escritas por el poeta español.

Este había llegado al Paraguay en los primeros meses de 1869, cuando, la Asunción se encontraba ocupada por las fuerzas milita-res brasileras y argentinas (la uruguaya era muy poca y práctica mente no actuaba). Cabe recordar que Abente llegó a nuestra ciudad siendo empleado de la proveeduría argentina, que estaba a cargo de un señor de apellido Lezama. A raíz de un incidente que tuvo con el comandante de las fuerzas argentinas, se retiró de su empleo, quedándose definitivamente en Asunción, donde pasó a vivir en una casa de pensión situada en la calle Libertad (hoy Eligio Ayala) entre las de Iturbe y Yegros, donde hoy se encuentra el Colegio Nacional de Niñas.


Con los datos proporcionados por el Señor Amaral, comencé realmente la búsqueda de las poesías de Don Victorino Abente: En la biblioteca Nacional, se comenzó a revisar, primero los diarios que habían aparecido en 1869, como "La Regeneración" y "La Opinión Popular"; otro diario de ese año, "El Derecho" no apareció por ningún lado. En estos diarios sólo se encontraron dos o tres versos. "El Pueblo", que comenzó a aparecer en Octubre de 1870 y publicó su último número el 31 de Diciembre de 1871: Allí sí, aparecieron varias poesías y, principalmente, una sección denominada "Mesa Revuelta", escrita y dirigida por Don Victorino. En ella se escribían sátiras, y temas diversos, en prosa con chistes, adivinanzas, cuentos cortos y críticas sobre la situación política y de la vida social. Tuve la ocurrencia de copiar muchas de ellas, a tal punto que llevo pasadas a máquina más de 300 hojas, que podría ser motivo de la publicación de otro libro, por medio del cual podría darse una idea clara de cómo se escribía en aquella época y lo que se decía en ella.

Simultáneamente con dicha investigación, concurrí a la biblioteca "Pablo VI" de la Universidad Católica, donde, con la colaboración muy eficaz del Doctor Adriano Irala Burgos, y de la señorita Margarita Kallsen Gini, también tuve la suerte de encontrar otro conjunto de diversas poesías. También visité 17 bibliotecas particulares, cuyos actuales propietarios me proporcionaron todas las facilidades posibles, para cumplir con mi propósito. Así mismo indagué en dos bibliotecas privadas de Barrero Grande (hoy Eusebio Ayala), muy bien surtidas, con numerosos libros antiguos, cuyos propietarios, que conocían muchas de las obras que yo buscaba, me entregaron copias que aumentaron la colección que iba formando.

Esta labor de búsqueda de las poesías de Don Victorino - como cariñosamente le llamaban siempre sus amigos - me llevó un tiempo de casi dos años, luego de lo cual he llegado a reunir más de doscientos poemas, de distintas clases, que ahora se incorporan a este libro. Es probable que todavía existan poesías aún no halladas, pues parece que el poeta tuvo una producción muy numerosa.

En cuanto a la parte económica, que era la más difícil de solucionar, puedo decir, y lo hago con un profundo agradecimiento, que fue solucionado al contar con la colaboración pecuniaria de mi cuñado, el Doctor Oscar Pérez Uribe; el de mi hermano, el doctor Victorino Samaniego Abente; y el de mis primos hermanos Carlos, Marcelo y Pelayo Abente. Así mismo han aportado, aunque en menor escala, un sobrino Don Alberto Sosa Gautier; otros sobrinos, los doctores Julián y Efraín Chaparro Abente. Mediante la colaboración de todos ellos fue posible llevar adelante la impresión de la obra.

La publicación de este volumen sólo tiene por finalidad dar a conocer a la actual generación del país, la envergadura de la producción poética de Don Victorino Abente, quien, según ilustres hombres de su época, fuera el verdadero patriarca de la poesía paraguaya y el más grande cantor de la epopeya nacional después de la desgraciada guerra de la triple alianza. Quedaría sumamente satisfecha mi tarea de recopilador, si el libro llegara a gustar al público paraguayo y llegar a mostrar la fortaleza espiritual del poeta, que tanto amó al Paraguay, su patria adoptiva como a España, su patria de nacimiento.

Con relación a las copias de los versos que se insertan en este volumen, debe aclararse que ellas se efectuaban a medida que se los iba encontrando. Debido a eso no guardan una relación correlativa de fechas o de temas. Pero ello no ha de ser motivo para que el presente libro deje de cumplir su intención principal, que es la de dar a conocer poesías escritas en los últimos años del siglo pasado y en los primeros del actual.

Los poemas que aquí se incluyen, se han dividido en cinco clases, pues se creyó en un principio que eran suficientes para la clasificación de los mismos. Si en ellos se advirtiera algún error, así como en otros aspectos de la obra, es de suponer que el lector sabrá perdonar cualquier equivocación, cometida involuntariamente.


AGRADECIMIENTOS

Muchas personas he encontrado durante ese tiempo de búsqueda de las poesías de mi abuelo materno, las cuales han colabora-do en la tarea emprendida, con toda su buena voluntad y desinteresadamente. Pero es justo citar, en especial, a algunas de ellas, que merecen mi más sincero reconocimiento. Si a algunas las he olvidado, involuntariamente, sabrán disculparme.

Debo comenzar, porque con ello hago justicia, por Don Raúl Amaral, quien ha sido mi verdadero consejero y guía en todo este trabajo. De él he tenido los mejores y más amplios datos para llegar  a mi objetivo, que al principio veía muy difícil, pero Amaral me daba ánimos y cada vez que lo visitaba, casi semanalmente, me hacía conocer nuevos datos, obligándome a continuar con mi labor.

Quiero hacer una mención, también especial, del Señor Francisco Corral Sánchez, Director del Centro Cultural Juan de Salazar, quien me proporcionó documentos originales oficiales de España, como la fe de nacimiento de Don Victorino, con el sello y la firma del Secretario Técnico de la Municipalidad de La Coruña; también me proporcionó algunos poemas mandados traer desde la madre patria.

La muy especial colaboración del Señor Carlos Pusineri Scala, Director de la Casa de la Independencia, que me ha proporcionado una serie de periódicos y revistas de finales del siglo pasado y comienzos del presente, en las cuales he encontrado una serie numerosa de poesías que tenían especial interés para mi colección. Tuvo la gentileza de entregarme sus documentos de la colección muy interesante y numerosa que posee, con todo desinterés.

A la Señora Ana Iris de Ferreiro, que colaboró en mi trabajo, con dedicación y sin ningún interés, y obtuvo para mi colección algunas poesías que tal vez no hubiera hallado en otros lugares.

A Don Carlos Laguardia, vice-director de la Biblioteca Nacional, quien con dos de sus funcionarias (las señoritas Caty y Zully) prestó la más decidida colaboración, que, trabajando, fuera de las horas de oficina, me proporcionaron centenares de copias, aparte de revisar infinidad de diarios, revistas y libros, que se les indicaban.

Posiblemente estoy olvidando a otros colaboradores, con cuyos trabajos ha sido posible llegar a concretar mi propósito, para ellos muchas gracias y espero me disculpen por mi olvido. No puedo dejar de consignar la atención muy amable y valiosa que me han dedicado los actuales propietarios de las antiguas bibliotecas de eminentes paraguayos de aquella época y que en las visitas realizadas a sus domicilios han puesto a mi disposición todo lo necesario para la concreción del plan propuesto. Muchas gracias para todos ellos.

CÁNDIDO SAMANIEGO ABENTE


PATRIÓTICAS


Diario La Opinión, del 15 de Agosto de 1895

 

EL ORATORIO DE LA VIRGEN DE LA ASUNCIÓN

 

¡Cuán triste en las ruinas y humillado

     Reposa tu pasado!

Los recuerdos de histórica grandeza

Que a la memoria trae el pensamiento

     Mueve el sentimiento,

Con vagas emociones de tristeza.


El alma a otras edades se transporta,

     Reflexiva y absorta,

Y escucha entre las sombras del olvido,

Que atrás el implacable tiempo deja

     Una silente queja

Que a lo futuro envía lo que ha sido.


En mi espíritu infunde igual efecto

     el tristísimo aspecto

De ese hermoso edificio abandonado,

En donde va la acción demoledora

     Del tiempo, hora tras hora,

Dejando el sello destructor grabado.


Majestuosa en el espacio y bella

     La cúpula descuella,

Y en el ápice ver se me figura

Que el genio de las artes, con encono,

     Maldice el abandono

En que yace tan noble arquitectura.


¿A quién que aprecie el arte no quebranta

     El ver incuria tanta?

Corintios capiteles sin adornos,

Rotas cornisas, desnudez en todo

     Que en lastimoso modo

Presenta los artísticos contornos.


Sombría, descansando en los seguros

     Desmantelados muros,

Muestra en el centro su amplitud interna

La bóveda del triste santuario,

     Desnudo y solitario

Como el vasto interior de una caverna.


Por las altas ventanas descubiertas,

     A la intemperie abiertas,

Que circunda la base del cimborio,

Las ráfagas del viento entran y zumban,

     En la altura retumban

Y parece que gime el oratorio.


¡Cuántas veces su artística estructura

    Miré con amargura,

Cuando de noche en perfil sombrío

Se dibuja simétrico y redondo

     Siempre el oscuro fondo

Del anchuroso y tétrico vacío!


Melancólicos son los pensamientos

     Que en aquellos momentos

De soledad, despierta la conciencia,

Mirando el abandono de aquel templo

     Como un funesto ejemplo

Del triunfo de la impía indiferencia.


El almo sentimiento de lo bello

     Inefable destello

Del infinito ser, que el alma eleva,

Allí se encuentra frío, inanimado,

     Pidiendo el inspirado

Vivificante aliento que le mueva.


Sentimiento purísimo que inspira

     Los ritos de la lira,

Que da luz al pincel, alma a la austera

Forma brutal de la materia inerte,

     Que refleja la suerte

De los pueblos, y educa y regenera.


¿Y cuándo ese divino sentimiento

     ¡Oh triste monumento!

Vendrá de la ruina a preservarte,

E imprimiendo su sello a su belleza

     Demuestre en su grandeza

Culto a la religión y amor al arte?


Presiento con placer cercano el día,

     En que abata a esa impía

Indiferencia la virtud cristiana,

Y lo que es hoy baldón que nos deprime,

Si el arte lo redime,

Artístico primor será mañana.


**/**

La Opinión, 7 de Setiembre de 1895

LAS AVES DEL PARAGUAY

 

¡Cuán grande naturaleza

Se muestra en ti, sin rival,

Luces toda la riqueza

Y la espléndida belleza

De la zona tropical!


Cordilleras elevadas,

Extensos bosques umbríos

Y llanuras dilatadas,

Altas y hermosas cascadas,

Grandes lagunas y ríos.


Y en bosques, llanos, riberas,

Vagan tus diversas aves

Con sus distintas maneras:

Bellas, raras, agoreras,

Canoras, ledas y graves.


Silvando el Había está,

Dulcemente entre el ramaje,

Y el selvático chajá,

Sus gritos de alerta da,

Posado en alto paraje.


En el bosque, adormecido,

El urutaú, pasa el día,

Y por la noche un gemido,

Lanza, como un alarido,

Lleno de melancolía.


Se escuchan los Yacútoros

En la espesura roncando,

Y, en atronadores coros,

Bandadas de verdes loros

Cruzan los aires gritando.


Y la voraz turba hambrienta

Que entre la carniza está,

Se retira y amedrenta,

Cuando altivo se presenta

El Yryvú ruvichá.


Con lento paso y manera

Grave el alto tuyuyú

Pasea por la ribera,

Y en el llano el ynambú

Reclama su compañera.


Luce el pabellón hispano

En su gran pico el tucá,

Y, cantando en el pantano,

Mal tiempo anuncia cercano

El muy ligero Ypacaá.


Con un tristísimo canto,

Su muerte anuncia el Chochí,

Expresión de su quebranto,

Y entre flores, mientras tanto

Vuela alegre el Mainumby.


Duerme el nocturno Suindá

Posado en el tacurú,

Mientras el Araracá

Su hermoso plumaje está

Luciendo sobre el ombú.


Con arrollante dulzura

El pycuipé suave canta

Cariñoso en la espesura;

Y el Ñacurutú levanta

Su grito en la noche oscura.


El Mytú apetecido

Silva en la selva lejana,

y, entre el ramaje escondido,

Con melancólico sonido

Canta el pájaro campana.


Su presa en el aire estrecha

El valiente Taguató,

Rápido como una flecha,

o ya su víctima acecha

Desde el esbelto pindó.


Dicha a su dueño y encanto

El Cabureí le da,

Y con fatídico canto

De noche miedo y quebranto

Causa el Tayasú guyrá.


Levanta su grito hiriente

La elegante Saría,

Cuando la lluvia presiente,

Y el Pitogüé diligente

Advierte que nos vigía.


En las costas ribereñas

Los Mbiguás zambullidores,

Las blancas garzas zahareñas

Esbeltas zaídas cenceñas

Y los patos silvadores.


Allí el Hocó posado,

Solo, con ojo avizor

Y largo pico afilado,

Mientras del uno al otro lado

Vuela el Martín Pescador.


En la llanura quemada

Siempre el Curucau se ve,

Y entre la espesa enramada,

Siempre inquietos y en bandada

Se mueven los Acaé.


El zancudo Ñahana,

Corriendo entre él aguapé,

Siempre en la laguna está,

Y en el aire viene y va

Zumbando el Yacaveré.


En el inculto pantano

Grita el Chiricó anunciando

El viento norte cercano;

Y el Teru-teru en el llano

Vuela importuno chillando.


El Ypecú con extraña

Flojedad volando va,

Y con rapidez y maña

Víboras caza con saña

El osado Macaguá.


Dentro de la selva umbría,

Los Yacú, por las mañanas,

Con su ronca gritería,

Imitan la algarabía

De carcajadas lejanas.


Con lento vuelo, en bandadas,

Los negros Caráu crasvitan;

Y las verdes y estimadas

Cotorras, alborozadas,

Entre los árboles gritan.


Caza insectos con certera

Rapidez, el Yetapá

De larga cola, y manera,

Que parece una tijera

Cuando por el aire va.


Los carás-carás ligeros

Buscan carne en el contorno,

Y sus negros compañeros,

Los Yrybú carniceros,

Saltan de la presa en torno.


Entre el bosque y en pareja

Vive el Mocoi cogoé

Y por la noche asemeja

Una tristísima queja

El canto del Guaimingüé.


Solitaria en la Llanura,

La pequeña Blanca Flora

Luce su hermosa blancura,

Y la Calandria en la altura

Del árbol trina canora.


Mientras tristemente pía

El pardo Chesy hasy

En la arbolera sombría

El masacaraguaí

Gorgea con alegría.


Flamengos en los playales,

En las lagunas garcetas,

En las ramas cardenales,

Y en campos y pajonales

Chululús y martinetas.


Y la golondrina errante

Y el arisco Picazú,

Y, por fin, se alza el gigante

De las aves, habitante

de los llanos, el Ñandú.


Y otras más que, entre las flores

Entre las ramas, y al vuelo,

Muestran extraños primores,

Cantos, formas y colores,

Embelleciendo tu suelo.


**/**

El Orden, 2 de Febrero de 1924

LA YERBA MATE

LEYENDA

 

Al pie de la cordillera

Del fragoroso Amambay,

Qué forma entre el Paraguay

Y el Brasil, alta barrera,

Hubo una tribu guerrera

De famosa valentía,

Que a las otras se imponía

Por su arrojo y su valor,

Siendo también superior

En belleza y gallardía.


Era cacique el osado,

Temido Canindeyú

Que en todo el Mbaracayú

Fue querido y respetado,

Cuando el poder afamado

Del constante jesuita

Con abnegación bendita

Se alzaba en estas regiones,

Para enseñar las lecciones

de la bondad infinita.


Tres misioneros, un día,

Llenos de fe se reunieron,

Y convertir decidieron

La remota toldería,

Teniendo sólo por guía

Su evangélico destino,

Emprendieron el camino

Con el anhelo constante,

De ver un día triunfante

Su propósito divino.


Después de un penoso viaje,

Miserias y sacrificios,

Sin hallar siquiera indicios

De la población salvaje,

Al sorprendente paraje

Llegaron, donde con suma

Violencia, en olas de espuma,

Salta el Paraná, bramando

Turbulento, levantando

Nubes de irisante espuma.


Ante aquel cuadro imponente

Absortos se detuvieron,

Y largo tiempo estuvieron

En actitud reverente,

Viendo aquel caudal ingente

Que con pavoroso estruendo

Se precipita cayendo

Rápido, de salto en salto

Entre rocas de basalto,

Perpetuamente rugiendo.


Y cuando más sorprendidos

Miraban tanta grandeza

Oyeron con extrañeza

Fuertes y agudos silbidos;

Después, como aparecidos

Entre las rocas, se alzaron

Varios indios y avanzaron

Con ademanes guerreros

Hacia los tres misioneros

Que humildes los esperaron.


Con varonil gallardía,

Delante de todos ellos,

Una, de largos cabellos,

India, arrogante venía,

Oráculo y alegría

De aquella tribu guerrera;

Era Guairá, la primera

Entre todas las del valle,

Guairá, la de esbelto talle,

La de hermosa cabellera.


Al ver la humilde postura

De los pobres religiosos,

Los salvajes belicosos

Depusieron su bravura,

Y al mostrarle su figura

En la cruz, del redentor,

Con religioso dolor

Compasivos la miraron

Y en sus almas penetraron

Chispas del divino amor.


Guairá, de aquellos al ver

El estado lastimoso,

Con empeño cariñoso

Les dio un líquido a beber;

Poco después, con placer

su efecto restaurador

Notaron, gozo y vigor

En sus ánimos sintieron,

Y a milagro atribuyeron

La virtud de aquel licor.


Cuando con aquel brebaje

Quedaron azas repuestos

De su fatiga, y dispuestos

Para seguir el viaje,

La hermosa y gentil salvaje,

Delante de ellos marchaba

Con dirección a la taba,

Donde la tribu tenía

su principal toldería,

Y el cacique se encontraba.


Llegaron; la cruz triunfó,

Y cuando dieron la vuelta,

Guairá, cristiana y resuelta

Con ellos también marchó,

Y después les enseñó

A preparar la bebida

Que vigoraba la vida,

Bebida que adquirió fama

Y hoy yerba mate se llama,

Cada vez más requerida.


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Publicado en el libro titulado "Rugidos del León",

editado por Zamphiropolos en 1966.


CANCIÓN PATRIÓTICA

 

I

¡Pueblo! Invoca tu historia

La robusta inspiración,

Y resuene por el mundo

Tu potente y sacra voz.


Tu epopeya, ¡canta pueblo!

Bajo ese ancho pabellón,

Que en la alta sierra ondea

De la gloria bajo el sol.


Coro

Alza, pueblo paraguayo,

De entre el polvo la cerviz,

Que cual otro pueblo, sabes

Conquistar un porvenir.


Alza, pueblo paraguayo,

De entre el polvo la cerviz,

Que tu raza es la indomable,

Raza invicta guaraní.


II

Fue tu cuna agreste y grande,

Genio altivo la arrulló...

Ruge al pie de tu estandarte

La atalaya del fiero león,


Nunca, nunca sufras, pueblo,

Que otro pueblo venga a hollar

El santuario de tus leyes,

Ni tu altiva majestad!


III

Donde quiera que en tu suelo

El viajero ponga el pie,

Verá alzarse un monumento

Gigantesco de tu ayer.


Cada tumba es un altar,

En la tumba yace el héroe

Su corona es inmortal

Y nadie ha de olvidar.


IV

Tu bandera es el emblema

De tu raza; es la Nación.

Que no encubra esa bandera

Ni al villano ni al traidor.


Tu santuario es la conciencia

Del patriota libre y fiel.

Velen siempre tu prestigio

La justicia y el deber.


V

El martirio por la Patria

Nunca arredre, no, tu fe;

Sobre esa ara ciñe el héroe

La corona de laurel.


Por tu Patria y por tu Historia,

Por tu santa libertad,

Fiero arrostra los peligros,

Con audacia y sin temblar.


VI

Si en tu pecho arde la llama,

Que a tus padres inflamó,

Tus virtudes imitando

Darás brillo a tu blasón.


Que tu frente nunca el tizne

De cobarde manche,

¡no! Al perjuro y al cobarde

Que jamás alumbre el sol.


VII

No te arredre, ¡no! la sangre,

Ni la negra tempestad...

A humillar los enemigos...

¿Cuántos son? ¡no! ¿dónde están?


¡Qué le importa al buen patriota

Ruja heroísmo el cañón!

El que muere por sus leyes

Se corona junto a Dios.


VIII

¡Frente altiva paraguayo!

No la dobles al dolor...

Ni al revés de la pelea,

Que esa no es tu tradición.


¡Frente altiva! Si eres blando,

El cordero eres en paz,

¡León! Sacude tu melena

¡Con fiereza al batallar!


XI

No es raquítica tu raza,

Prueba al mundo que es verdad

Que tu sangre nutre al héroe,

Que la gloria es tu heredad.


Prueba al mundo que tus brazos

Al hermano, humilde das,

Mas, también, que al que te ofende

¡Cruenta guerra sabrás dar!


X

Compañeros: ¡arma al brazo!

Ya es hora... ¡a combatir!

La bandera ya flamea...

¡Guerra! Grita ya el clarín.


Compañeros: ¡Patria o muerte!

Fuego, hermanos, y a cargar,

¡Adelante paraguayos!

La victoria a conquistar.


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Del archivo privado de la Señorita Marizita Durquet


MIS DOS PATRIAS

 

Soy de la valiente España,

 Hermosa Patria querida

Que mis recuerdos entraña

Y en donde se lee una hazaña

En cada piedra esculpida.


A la paraguaya tierra

El destino me condujo,

Donde cada sitio encierra

Un recuerdo que en la guerra

El heroísmo produjo.


Para uno y otro suelo,

En mí tanto afecto hay

Que al pedir dichas al cielo

Confundo en el mismo anhelo

A España y el Paraguay.


¡Cómo no ha de ser así

Si estrechamente se unieron

Ambas Patrias para mí?

Pues si yo he nacido allí

Aquí mis hijos nacieron.


Y a Dios le pido por eso

Que amorosamente unidas,

Como labios en un beso,

Marchen al mayor progreso

Estas dos patrias queridas.

Asunción, Julio de 1907


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Publicado en El Pueblo, del 27 de Noviembre de 1870.

Versos recitados, cuando la inauguración de la

Sociedad Extranjera de Protección Mutua en Asunción.

 

LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD

 

Todos de un mismo padre hemos nacido,

Es mengua el privilegio de la cuna,

Ante la Augusta ley que al libre aclama,

No haya en los nombres distinción alguna.


Igualmente la pródiga natura,

Brinda a todos solícita sus dones,

Sus dádivas no marcan jerarquías,

En su distribución no hay distinciones.


La luz del sol radiante, el fresco ambiente,

El agua cristalina, el mar profundo,

El aire, la creación, todo nos dice:

Que la Patria del hombre, es todo el mundo.


Tremenda maldición, sobre los déspotas,

Que ambicionando para sí la tierra,

La libertad mancillan, envolviendo

La humanidad en destructora guerra.


Feliz el día aquel, en que a la fuerza,

La razón se interponga omnipotente,

Y el estampido del cañón se apague,

De la justicia, ante la voz potente.


¡Época venturosa! en que hermanados,

Libres los pueblos se proclaman;

Y rompiendo los cetros de los reyes,

La libertad universal aclamen.


Pueblos del universo: levantarse,

Escupid en la frente a los tiranos,

Alzad el estandarte de los libres,

¡Viva la libertad! ¡Somos hermanos!


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Publicado en El Eco de Areguá

 

AÑORANZAS DE UN PARAGUAYO

 

Solitario y pensativo

     Triste vivo

Lejos del país natal,

Hermoso y fecundo suelo

     Cuyo cielo

Es de un azul sin igual.


No halaga aquí mi deseo

     Lo que veo,

Aunque bellas cosas hay,

Porque no son estas cosas

     Tan hermosas

Como las del Paraguay.


Como allí no he visto auroras

     Precursoras

De un esplendoroso sol,

Ni horizontes como aquellos

     Con tan bellos

Resplandores de arrebol.


Nunca he visto en parte alguna

     Dar la luna

Tan hermoso resplandor,

Ni los luceros distantes,

     Más brillantes,

Despedir tanto fulgor.


Recuerdo aquellas llanuras

     Donde puras

Las ráfagas al pasar,

Lleno dejan el ambiente

     Del placiente

Perfume del Azahar.


Y aquellos cerros y ríos

     Y sombríos

Bosques de eterno verdor,

Donde la naturaleza

     Su riqueza

Muestra con todo primor.


Y entre la espesura aquella

     De tan bella

Y extraña frondosidad,

Trinan alados cantores

     Y la flores

Muestran su rara beldad.


Querida, sagrada tierra,

     La que encierra

Lo más grato para mí,

La de mis dulces encantos

     La de tantos

Placeres que yo sentí.


Tendido en la verde alfombra,

     A la sombra

De aquel árbol secular,

¡Cuánto ha disfrutado el alma

     En la calma

De aquel secreto lugar!


De mi patria desterrado,

     Separado

De mi hogar, de mi amor,

Sufro en extranjeros lares

     Los pesares

Del nostálgico dolor.

Areguá, 1924


LÍRICAS


Publicado en El Orden, del 5 de julio de 1924

 

MIS TRES ESTRELLAS

 

En este mísero suelo,

Para endulzar mi amargura,

Tres seres el almo cielo

Me ha dado, cuyo consuelo

Es bálsamo de ventura.


Una que, tierna y amante

Me arrulló, cuando era niño,

Vive de mí muy distante;

Pero me anima el constante

Recuerdo de su cariño.


Enjugó ella el primer llanto,

En su regazo caliente;

Me arrulló con dulce canto,

Lleno de mimo y encanto

Mi edad primera inocente.


Es la venturosa estrella

Que el alba de mi existencia

Alumbró radiante y bella;

Cabe su ocaso hoy destella

Con pálida refulgencia.


II

Permitió mi buen destino,

Para hacer feliz mi vida,

Que encontrase en el camino

Otro ser que amante vino

A ser mi prenda querida.


El ángel de mis pesares

Con su cariño consuela,

El custodio de mis lares,

El que inspira mis cantares

Y por mi bien se desvela.


Hermosa estrella que luce

En el cenit coruscante,

Y es el fulgor que produce

Un faro que me conduce

En esta vida inconstante.


III

Con angelical inocencia

Ríe en sus primeros años,

Otro ser cuya existencia

Ignora de la experiencia

Los amargos desengaños.


Ver su rostro halagador

A cada momento anhelo,

Porque encuentro en el candor

De su tiernísimo amor

Algo que viene del cielo.


Fúlgida estrella que alumbra

En la etérea lontananza,

Sobre el oriente se encuentra

Y con su luz se vislumbra

Una risueña esperanza.


IV

¡Oh Madre! Tu fuiste el guía

Tutelar de mi niñez;

Esposa, eres mi alegría,

Y tú serás, hija mía.

El consuelo de mi vejez.


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Publicado en el semanario El Eco de Areguá,

del 5 de Diciembre de 1911. En 1877, se publicó la misma poesía,

en un diario de Asunción, siendo la actual corregida y mejorada.

EL BESO

 

Llámase beso aquel acto

En que un objeto se toca,

Arrimándole la boca

Con cariñoso contacto;

Hay varias clases de besos:

Besos de amor, de contento,

De amistad, de cumplimiento,

Naturales y traviesos.


Tienen denominación

De traviesos, los robados,

O furtivamente dados;

Algo así, como a traición,

En ellos el delincuente

Nota, por la consecuencia,

El grado de complacencia

Que tiene la recipiente.


Es el beso natural

El de espontáneo cariño,

Como el que damos a un niño

De expresión angelical.

Y son también naturales

Otros besos cariñosos,

Sinceros y afectuosos

Como son los maternales.


Los besos de cumplimiento

Por lo general, son vanos,

Puramente cortesanos,

Sin pizca de sentimiento.

Como esos que en las visitas

Y paseos suelen darse,

Al verse y al despedirse

Señoras y señoritas.


Es beso de simpatía

El que llaman de amistad,

Hay en él sinceridad

Y algo de coquetería.

Suelen, en las reuniones,

Las chicas de buen aspecto,

Mostrar especial afecto

Con esas demostraciones.


El de contento, se dice,

Cuando alegremente es dado

Festejando el resultado

De algún suceso felice.

Como el buz, llamado así,

El beso de acatamiento

O de reconocimiento,

Que no se usa por aquí.


Beso de amor: ¡Oh sublime

Y amantísimo contacto

De dos bocas, cuyo tacto

Profundo placer exprime!

Es prolongado, absorbente,

Húmedo, amante, expresivo...

No hallo el calificativo

De un beso tan excelente.


Este es el beso mejor

Que se puede imaginar;

Pero hay que saberle dar

Con exquisito primor.

Beso tal, que el corazón,

Al darle, siéntese opreso

Y le impide extraño gozo

Palpitar con expansión.


Y tanto anhelo provoca

Ese divino momento,

Que, llena de sentimiento,

Sale el alma por la boca.


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Publicado en El Pueblo, del 19 de Noviembre de 1870


SILOGISMOS

 

En amores hay dolores

Pues en amar hay pesar,

Y si hay pesar en amar

Son dolores mis amores.


Si sufriendo, estoy queriendo,

Pues quiero, por ser sincero,

Es bien probado, que quiero

Querer estando sufriendo.


Muchos, al amor, gozar

Llaman, porque bien no aman,

Los que bien aman, no llaman,

Dulce gozar, al amor.


La pasión a la razón

Mata, cuando se está amando,

No se puede gozar, cuando

Luchan razón y pasión.


Si hay dolores en amores,

Queriendo se está sufriendo,

Es así que estoy queriendo,

Luego, yo quiero dolores.


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FUENTES DE LA VIDA

 

De la amorosa unión son incitantes

Los pareados cónicos primores

Que la mujer ostenta, fascinantes

Embelesos que atizan los amores.


Venustidad gemínea que conmueve

El corazón del hombre empedernido,

Nectario suculento donde bebe

El niño su licor apétecido.


Forma cuya magnífica turgencia

Fascina con halago peregrino,

Y demuestra a los hombres la potencia

Del poder amoroso femenino.


Mágicas redondeces cuyo encanto

Enardece las llamas del deseo,

Y al hombre más pacífico y más santo

Trastorna con amante devaneo.


Por último diré, que los más bellos

Adornos son de la mujer querida,

Y todos hemos recibido en ellos

El primer alimento de la vida.

Areguá, 1926


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Publicado en El Liberal, del 2 de Febrero de 1914

 

LA MUJER

 

Cuando en el TODO ingente, de lobreguez cubierto,

Sin forma la materia vagaba en confusión,

Y sobre las tinieblas del hondo desconcierto

Movíase el omnímodo espíritu de Dios;

Con un designio excelso de su saber profundo.

Al contemplar aquella confusa inmensidad,

Vio que era necesaria la formación de un mundo

Que fuese de su gloria maravilloso altar,

De aquel abismo, entonces, surgió fecunda y bella,

Con el sublime FIAT, la enorme creación,

Y como en antro oscuro, fulgor de una centella

La luz en el espacio de súbito brilló.

Y para que con gozo y admiración le nombre,

Y sus preceptos santos procure obedecer,

A semejanza suya, formó de barro al hombre

Y dióle por morada los campos del Edén.


Su obra después contempló

Con divina complacencia,

Y su excelsa inteligencia

Que algo faltaba notó.

Todo era hermoso y fecundo,

Lleno de santa armonía,

Y, no obstante, parecía

Que estaba muy triste el mundo.


Entonces en la idea del ser omnipotente,

Apareció una imagen, corona del Edén;

"Que sea" dijo, y luego bellísima, sonriente,

Para animar al mundo, formó a la mujer.

Asunción, Octubre de 1879


SATÍRICAS


La versión anterior fue copiada de un archivo privado en Buenos Aires.

La siguiente se publicó en El Tiempo, del 3 de Octubre de 1891.

 

EL FRAILE DE ANTAÑO

 

Miradle en la poltrona donde mima

Su abdomen bien repleto, el cual, cubiertas

Las digestivas ganas, suelta ciertas

Señales del contento que le anima.


El índice y el pulgar juntos arrima

De cuando en cuando a las nasales puertas

Que, al empuje dado, más abiertas,

Absorben el rapé que tanto estima.


Rebosando fruicción, repantigado,

En el cómodo asiento, vive ajeno

Del continuo desvelo y del cuidado


Con que al hombre el trabajo puso freno,

Y, viéndole a sus pies arrodillado,

Dice: "Bueno es el mundo, bueno, bueno".


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Publicado en El Tiempo, del 1º de octubre de 1891

 

EL ADULADOR

 

Cual voluntario esclavo, a la cadena

Se entrega del magnate a quien adula

Y su afán codicioso disimula

Fingiendo una adhesión de afecto llena.


Cuando está su señor de enhorabuena

Alabanzas le canta y congratula,

Y aflicción profundísima simula

Si nota que le aqueja alguna pena.


En apariencia es cándido y sencillo,

Y en verdad, solapado e inteligente,

Y cuando astuto, el redomado pillo,


La caída del ídolo presiente,

A otra parte se va con su organillo

Buscando siempre, el sol que más calienta.


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Publicado en El Tiempo, del 29 de Setiembre de 1891

 

EL FANFARRÓN

 

Vedle, su distintivo es el sombrero,

Caído de atrás, erguido por delante,

Terciado un poco, dando a su semblante

El aire de atrevido y pendenciero.


Muestra ser entre damas el primero

Con jactancioso alarde de tunante;

Su garbo es desenvuelto y arrogante,

Sin mirar, desdeñoso y altanero.


Por un quítame allá busca pendencia,

Y al que le teme, insulta y avasalla;

Mas si alguno, perdiendo la paciencia,


Se le cuadra dispuesto a la batalla,

Muda de gesto, dice una ocurrencia,

Y se queda muy fresco el gran canalla.


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Publicado en El Tiempo, del 2 de Octubre de 1891

 

EL INTRIGANTE

 

Con sin igual destreza endemoniada

Las mentiras más pérfidas maneja,

Y chismes formando una madeja

La extiende diestramente preparada.


Viendo, entonces, su intriga bien formada,

Complácese en oír cómo se queja

La desdichada víctima en quien deja

La sospecha cruel inoculada.


En él no cabe un noble sentimiento,

Es mal su aspiración constante

Gozando en el ajeno detrimento,


Y en intrigas tan hábil trajinante

Que, si volase por el pensamiento

Intrigaría al mundo intrigante.


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Publicado en El Tiempo, del 2 de octubre de 1891

 

LA SOLTERONA

 

Nubladas ya sus esperanzas vanas,

Al espejo contempla con tristeza,

Cómo invaden su rostro y su cabeza

Las traidoras arrugas y las canas.


Entonces: ¡Oh Dolor! Pierde las ganas

De dar jalbergue a su infeliz figura,

Y a criticar a las jóvenes empieza

Que la fresca beldad, muestran lozanas.


Ante ella las demás son cualquier cosa,

Dice que tuvo novio y no quiso

Casarse, por ser harto quisquillosa;


Y, en fin, cuando comprende que es preciso

Disipar la ilusión de ser esposa,

Se dedica a ganar el paraíso.


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Publicado en El Tiempo, del 7 de Octubre de 1891

 

LA SANTURRONA

 

Con actitud sumisa el negro manto

Lleva cubriendo su abatida frente,

Y en sus cruzadas manos permanente

Cuelga el rosario junto al libro santo.


Como anegada en místico quebranto

Muestra su faz con expresión doliente,

Y al templo del Señor va penitente,

Fingiendo horror al mundanal encanto.


Hechicera de tímidas conciencias,

Satélite de padres confesores,

Museos de reliquias e indulgencias,


Pincel de los avérnicos horrores,

Siempre oculta entre santas apariencias...

Ahí la tenéis... La conocéis... Lectores.


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Publicado en El Tiempo, del 9 de Octubre de 1891

 

EL HIPÓCRITA

 

Es el más diestro y hábil comediante,

Del teatro social, su inteligencia

Poco común, y muestra con frecuencia

Dotes de adulador y de intrigante.


Nunca se le verá de mal talante,

Y es tan falaz su artística apariencia,

Que siendo muy perversa su conciencia,

La sonrisa está siempre en su semblante.


Consumado maestro de picardía,

El arte de decir lo que no siente

Maneja con traidora maestría;


Y según deja ver con aparente

Dulcedumbre, ocultando su falsía,

En él todo es bondad y en todo miente.


**/**

 

Copiado de una nota privada en Buenos Aires

 

¡QUÉ CHASCO!

 

Una noche soñé que en blanco lecho

Bellísima mujer me acariciaba;

Y su corazón, violento, se agitaba

Cual si quisiera abandonar el pecho.


Yo, como ella, también sentía estrecho

El espacio en que el mío palpitaba,

Y ávido de placeres se excitaba

Con el deseo convertido en hecho.


Mimos llenos de amor, besos, abrazos...

¡Qué momentos de gozo embriagadores!

Más ¡ay! triste de mí. Lo que en mis brazos


Al despertar hallé: ¡Saben lectores,

Lo que entre ellos tenía aprisionada?

¡Que era de mi cama la almohada!

Asunción, 1876


POLÍTICAS


Los seudónimos de MORABEN y TÍO CAMÁNDULAS, fueron utilizados por Don Victorino Abente, en la publicación de sus poesías satíricas y jocosas, principalmente en los temas políticos y la mayoría de ellos fueron publicados en el DIARIO LA PRENSA, cuyo propietario y Director era el Dr. BLAS GARAY, pariente e íntimo amigo suyo.


Publicado en la Prensa, del 6 de Enero de 1899.

 

DIOS LO QUIERA

 

Por trece diputados

Y cuatro senadores,

Tendrán que dar sus votos

Bastantes electores.


Entre ellos no habrá,

Pues entre esos Señores

Suele arreglarse todo

Como entre bastidores.


Yo digo que esto es bueno,

Aunque hay murmuradores,

Que dicen que son malos,

Y que suelen ser peores.


Para lo sucesivo,

Estos componedores

Arreglos que combinan

Algunos muñidores.


Dios quiere que resulten

Honrados defensores,

los que vendrán ahora

Nuevos legisladores!


NOTICIAS

 

La Municipalidad

Hoy tiene un buen Intendente,

Pero, desgraciadamente,

No da un paso la ciudad,

Y sigue el sistema viejo

Con la misma procesión.

Diciendo siempre al Consejo:

     No hay sesión.


Es en vano que se trate

De hacer algo provechoso,

Este cuerpo es desidioso

Y la Intendencia se abate,

Pues en verdad manifiesta

Que en la mejor ocasión,

El Consejo le contesta:

     No hay sesión.


Triste es ver la decadencia

Del cuerpo Municipal,

Hoy que está la Capital

Con una buena Intendencia,

¡Cuánta mejora se hubiera

Actualmente en la Asunción,

Si el Consejo no dijera:

     No hay sesión.


La pobre Plaza Uruguaya

Cada vez peor se ve.

Siento que volviendo vaya

A lo que primero fue.


Suele verse algunas veces

Un grupito de carneros

Apacentando delante

De la casa del Congreso,

Está muy mal, pues no falta

Alguien que diga, al ver esto:

"Están limpiando el camino

Para el periodo nuevo".

Moraben.


**/**

 

Publicado en La Prensa, del 24 de Febrero de 1899.

 

INFORMACIÓN POLÍTICA

(Chanzas)

 

¡Esto ya pasa de castaño-obscuro!

El gran público pregunta:

¿Cuándo elige esa junta

El Jefe del Partido, futuro?

Todo se vuelve puras componendas

Y dimes y diretes,

Y creo que al final de estas contiendas,

Triunfarán los Arévalos o los Cañetes.


Que haya paz, sobre todo, es lo que importa,

Porque la vida es corta

Y a todos les conviene

Gozar en dulce paz lo que tienen.


Eso de patriotismo

Me revienta, de veras,

Todos dicen lo mismo

Prometiendo reformas lisonjeras.


Resuelvan de una vez, yo siempre, acato

Al que tiene el poder presidencial:

¿Quieren que sea Emilio el candidato?

Pues que venga Aceval.

Moraben


**/**

 

Publicado en la Prensa, del 15 de Marzo de 1899.

 

RUNRUNES POLÍTICOS

 

Cinco son las dimisiones

Que se anuncian, nada menos,

Y siendo así, sin ministros

Quedarán los ministerios,

Hasta tanto esas vacantes

No las llenen otros nuevos,

Que aparecerán muy pronto

En más números que aquellos,

Pretendiendo los sillones

De tan elevados puestos,

Hay de sobra en estos casos

Pretendientes para empleos,

Y, sobre todo, tratándose

De empleitos como éstos,

Cuando en el campo se tienden

Animales semi-muertos,

En el espacio se ciernen

Una infinidad de cuervos.


La llegada de Don César

En estos días se anuncia,

Y hay quien diga que ha sentido

El olor de las renuncias;


También corren por ahí

Noticias acentuadas

De que todo ha de arreglarse

Sin consecuencias amargas,


Y, añaden, al decir esto,

Las tan vulgares palabras

Que vienen como de molde,

Entre bueyes no hay cornadas.


Y se susurra que algunos

Dan pávulo a los rencores,

Para entorpecer arreglos

Y armar bochinche mayores

Por lo de a río revuelto

Ganancia de pescadores.

Moraben.


**/**

 

Publicado en La Prensa, del 25 de Marzo de 1899.

 

VIDA POLÍTICA

 

Se dice que nuestras cámaras

Tomarán con mucho empeño

Sus trabajos en el próximo

Período venidero.


Se trata de importantísimos

Trascendentales proyectos,

Como ser: la línea férrea

Que irá desde la Asunción

Hasta el país brasileño,

Atravesando los bosques

de nuestro fecundo suelo;

Aguas corrientes, cloacas,

Que, por ocultos senderos,

Conduzcan las inmundicias.


Cuyo factor es el pueblo,

El empedrado y las obras

Tan necesarias del Puerto,

Cuyo abandono nos pone

En peligro de un encierro,

y, por último, se trata,

De un buen alumbrado eléctrico,

Que nos haga ver de noche

Los estorbos más pequeños

Para que, cuando bebamos,

Al andar no tropecemos.


Si tanto bien se realiza,

Tendremos un gran pretexto,

Para despedir con hurras

Al jefe de este gobierno.


Estamos hoy como ayer,

Lo mismo será mañana,

Aunque no falta quien diga

Que la cuestión adelanta.


Mientras tanto, pasan días,

Y van pasando semanas,

Y pasando van los meses

Y total... no vemos nada.


Y para mí la cuestión

Es muy difícil de arreglarla:

No hay que andar con muchas vueltas,

Ni gastar muchas palabras.


¿Quieren saber ustedes

Cómo se arregla esta danza?

¡Que nombren dos presidentes

Y está la cosa arreglada!

Moraben.


**/**

 

Publicado en La Prensa, del 4 de Abril de 1899.

 

VIDA POLÍTICA

 

Furibundos aparecen

"La Democracia" y "El Pueblo"

Dando tremendos mandobles,

Golpes y palos de ciego

A todo lo que es hechura

De nuestro actual gobierno.


Dios me libre de juzgar

Públicamente, si es cierto

Lo que dicen esos libres

Órganos del pensamiento!


Acato las opiniones

con religioso respeto,

Aunque yo las considere

Con grandes desaciertos,

Porque, al fin y al cabo, todos

Piden para su coleto,

Y cuando ven que las cosas

No marchan según su intento,

Echan manos de artimañas

Y de astutos brujuleos

Para lograr producir

El dudoso descontento...

Nada, nada, es la verdad:

Pescar a río revuelto.


En esta marimorena

Cayó también Don Guillermo,

(Persona que se merece

El más distinguido aprecio).


Por ser político nuevo,

Para ministro de Hacienda,

Sobre todo en estos tiempos,

Sino tiene una fuerte rienda.


Pero yo pregunto: ¿digan

Los milagros de esos viejos

Que han manejado la hacienda

Con tanta honradez y acierto?


Yo no critico a ninguno,

Todos me parecen buenos,

Y todos inteligentes,

Y todos honrados, pero...

En fin, que no ha visto nada

Notable entre todos ellos.

Lo mejor es observar

Y no partir de ligero

Y como al Ministro de Hacienda

Lo conocemos en lo que al ramo concierne

De tan elevado puesto,

Creo que lo más prudente

Es que formemos criterio

A medida que demuestre

Su competencia y su celo

En el numérico lío

De tan arduo ministerio,

Podrá ser mal hacendista

O podrá serlo muy bueno

O encuentre inconvenientes,

Cuando pretenda ser recto

Y en este caso sabrá

Cómo ha de marchar derecho;

Pero para que podamos

Formar opinión en esto,

Es necesario esperar,

Ver, y después fallaremos.

Están conformes conmigo

"La Democracia" y "El Pueblo".

Moraben.


**/**

 

Publicado en El Pueblo, del 18 de Julio de 1871

 

A UN POLÍTICO DE PACOTILLA

 

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.

(Anónimo)

Político, dime: ¿No es

Criminal que tú

Quieras ser hombre de pro?

¿Cuando no haces sino el bú?

Que todo el mundo lo crea

¿Qué pretendes? ¡Voto a tal!

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.


Que diciendo necedades

Y siendo tan sólo un tonto,

Figurar quieras tan pronto,

Con tantas barbaridades,

¡Cuando eres un animal!

Más bruto que el que acarrea...

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.


Que haya quien pueda aguardar

Harto hablar de justicia,

Sin tener que murmurar,

O sonreír con malicia,

Y como a un ser divinal.

¡Haya quien te escuche y crea!

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.


(Primera línea, ilegible)

Y con acento altanero,

Diz que a cierto periodista

Lo has tachado de extranjero:

¿No ves que conducta tal,

Tu reputación afea...?

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.


¿Y eres tú el hombre que hablaba

De libertad y progreso,

Cuando el turrón te faltaba?

¿Eres tú el que ha dicho eso?...

Y dirás: "soy liberal",

Como aquel que más lo sea...

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.


Dicen que con osadía

Has pretendió insultar,

A quien en decir y obrar,

Darte lecciones podrá

Que haya pretendido tal

Quien por razonar cozea...

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.


Dicen que a cierto partido

Pretendes acaudillar...

¿Si acaso te habrás creído

Que es fácil saber mandar?

¿O es que te crees igual

En saber al gran Andrea?...

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.

Y por fin, si no temiera,

Que me mires de entrecejo:

Francamente te dijera,

Que marchas como el cangrejo:

Que eres un tonto cabal

(totalmente ilegible)

Si esto no es original

Que venga Dios y lo vea.


**/**

 

Publicado en La Prensa, del 19 de Enero de 1899.

 

NOTICIAS INMEJORABLES

 

El Tribunal de Justicia

Tiene mejor casa ahora,

Todos esperan el lógico

Efecto de la mejora


Mejora sobremanera

La escuela de agricultura

Donde se cultiva el tronco

De nuestra dicha futura.


Mejora nuestro tabaco

Con los grandes secaderos,

Que secarán el tabaco

De todos los cosecheros.


Mejora nuestra Aduana

Con los nuevos empleados,

Porque los creen mejores

Que los de días pasados.


Van a mejorar la campaña

Jefes y jueces mejores,

Los pasados fueron buenos,

Y estos serán superiores.


Mejora nuestro Intendente

Todo lo municipal,

Y hasta en mejorar se ocupa

Las fiestas del carnaval.


Mejora nuestro papel,

Mejora nuestro Congreso,

Y marchan nuestras mejoras

A la cumbre del progreso.


Como una prueba eminente

De que en todo hay mejoría,

Se dice que hasta mejora

El servicio del tranvía.


En medio de estas mejoras

Que nos darán mucho brillo,

Cuentan que no imperarán

Las mejoras del bolsillo.


No mejorará la farsa,

Menos la adulonería,

Ni el juego mejorará;

Que no es poca mejoría!

Tío Camándulas


**/**

 

Publicado en La Prensa, del 4 de Marzo de 1899.

 

PLAN ECONÓMICO

 

Después haber estudiado

Con muchísima atención

El económico estado

En que vive la Nación

Encuentro que la escasez

De billete fiduciario,

Es causa de estrechez

del círculo monetario.

Razón por la cual infiere,

Si en ello no me equivoco,

Que en donde hay poco dinero,

Adelanto que hay muy poco.


Es el factor prepotente

De la fuerza de un gobierno,

como dice un eminente

Economista moderno.

Resumo en este preludio

Mi modesto parecer,

Producto de un largo estudio,

Cuyo plan paso a exponer.


Por de pronto, mi opinión

Es que, sin más dilaciones

Circulen los dos millones

De La Caja de Conversión

Y, prestando abiertamente,

Recibir los pagarés

De cualquier que les presente.

Con este procedimiento

Y justa distribución

Veremos la situación

Mejorada en un momento.

Encarezco lo importante

De un buen reparto, de modo

Que no se lo lleve todo

El primer solicitante.

De esta sencilla manera,

Ese dinero encerrado,

Andará desparramado

Que es su misión verdadera.

Es necesidad urgente,

Por lo exigua de la renta,

Emitir unos cuarenta

Millones próximamente,

Para que el gobierno pueda

Emprender obras de aliento,

Y tenga en cualquier momento

De sobra papel moneda,

Y no se encuentre en apuros

Para tener arreglados

Los compromisos pasados,

Y presentes y futuros.


A fin le llegue a obtener

Esta emisión buena andanza,

Basta tener confianza

En los hombres del poder,

Los cuales con la prudente

Parsimonia requerida,

La irán largando a medida

Que lo juzguen conveniente,

Debe encargarse un papel

Como el último, y veremos,

Antes que lo amorticemos,

La amortización por él.

Y si con habilidad,

Como muestra de honradez,

Se renueva rara vez

En mínima cantidad,

Tendremos que, con los daños

Que el manoseo produce,

Esta emisión se reduce

A cero en muy pocos años.


La riqueza universal,

Dicen muchos que se funda

En la constancia fecunda

Del trabajo en general,

Y que no es atentatorio

Por ende, a la libertad

Que ordene la autoridad

El trabajo obligatorio.


Califico de tirana

La ley que así lo impusiera....

Que trabaje aquel que quiera,

O no, si le da la gana.

Si tengo quien me dé pan,

Y quiero andar a la briba,

Viviendo siempre de arriba,

¿Por qué no ser haragán?

¿Quién vería sin dolor

Imponer al pueblo bajo

La sujección al trabajo,

Cuando el alto en el poder?

A lo dicho: es necesario

Emitir mucho papel,

Y se aumentará con él

El trabajo obligatorio.

Y a pesar que nada sé

De la económica ciencia,

De ella cojo esta sentencia:

Lesse fer, lesse passé..

Tío Camándulas


EPÍSTOLAS


Las siguientes epístolas, todas ellas de carácter político, fueron escritas durante el año 1924, dirigidas al poeta, Don ALEJANDRO GUANES, entonces redactor del diario "EL ORDEN", publicadas en ese diario.


EPÍSTOLA 1

 

Mi buen amigo: voy a complacerte.

Nada de nuevo en este pueblo ocurre

Que pueda, por lo bueno, grato serte.


Mi humilde vida de haragán me aburre,

Y en dónde hallar ocupación no veo,

Por más que mi magín busca y discurre.


A veces pienso y conveniente creo

Acudir a la red de la influencia

Y probar si pesco algún empleo;


Pero siento invencible resistencia

Para tratar con el lisonjero modo

A los hombres que están en la eminencia;


Aunque me consta y sé que el acomodo

Del que sabe pedir, en eso estriba

Y con la lisonja obtiene todo;


por eso no me gustan los de arriba

Y jamás me valdré de medios tales

Para ocupar un puesto mientras viva.


Que otros gocen prebendas oficiales,

En tanto que por falta de civismo

Se vayan agravando nuestros males,


Y a causa del despótico egoísmo

Nuestro crédito esté muy rebajado

Y el adelato general, lo mismo.


En fin, no sé qué hacer; desocupado

Me encuentro, como bola sin manija,

Dando vueltas del uno al otro lado,


Y buscando un negocio que me exija

Muy poco capital, trabajo poco,

Y me produzca renta buena y fija.


Pero creo que en esto me equivoco,

Por estas sinecuras se desvela

Con razón todo el mundo y vuelve loco.


Todos maestros son de alta escuela

Y, con vista de lince y previsora

Penetración, el que no corre, vuela.


O te diré más bien, que es como ahora

Reformar esa frase se pretende:

Aquel que aquí no vuela, se evapora.


El gobierno va como lo entiende

Mi humilde parecer, más adelante

Veremos si una buena marcha emprende.


Con tino y honradez, siempre constante

En el ancho camino del progreso,

Dios quiera que un espíritu anhelante


Del bien de la Nación, pueda hacer eso

Y anular la ambición vil e insolente

Que nuestro desarrollo tiene opreso.


Algunos me dijeron que se siente

Bastante malestar y anda la crítica

Por aquí y por allá, metiendo el diente;


Pero yo, en esta prédica raquítica,

No veo nada claro y valedero;

En fin, estas cosas de política,


En el orden social, por lo que infiero

De lo que pasa y veo, me parece

Que mucho hay de falso y poco valedero;


La vanidad aumenta, el lujo crece,

El fervor religioso disminuye,

Y el amor al trabajo desaparece.


Y cuando en los espíritus concluye

O muere el sentimiento religioso,

Pronto el cuerpo social se prostituye.


Acabaré, no quiero ser cargoso,

Tratando de un asunto que se aparta

De tu interés, si Dios me da reposo

Trataré de otra cosa en otra carta.

Areguá, 1924.


EPÍSTOLA II

 

Mi buen amigo: con placer acuso

Recibo de la tuya. En ella veo

Que todo por ahí anda confuso


Y no marcha la cosa cual deseo,

Ya sé que el embolismo, y los negocios

Están, infelizmente en apogeo,


Y que en la baraja muchos socios

Viciados con el pérfido egoísmo

De vil azar, en sus ruines ocios.


Te quejas del abuso y el cinismo

Con que ahí mucha gente se propasa

Siempre invocando mucho patriotismo;


Pero es bueno callar o dar escaza

Publicidad a nuestras tristes cosas...

La ropa sucia hay que lavarla en casa.


Las personas innobles y viciosas

Que te enfadan, se juzgan de gran tono,

Y por eso son muy presuntuosas,


¡Ay de ti! Si las tratas con encono,

Pues tienen por su rumbo y su boato

A casi todo el público en su abono.


Goza el poder pagador, priva el ingrato,

Logra el adulador todo su pujo,

Se burla del prudente el insensato.


Y es hoy muy grande el pernicioso influjo

En nuestra sociedad desordenada

Del juego, de la crápula y del lujo.


Veo que anda la gente entusiasmada

Con la gran siembra del algodón ogaño.

Dios nos proteja así contrarrestada


La influencia será del grande daño

Que la producida la pasada lucha,

Y habrá prosperidad, si no me engaño.


Nuestro gobierno debe proceder con más empeño,

Si quiere que todo el público le responda

Que es la única forma de vivir tranquilo.


Y así este pobre país será más feliz,

Y se podrá olvidar los sinsabores pasados

Provocados por los gobernantes ambiciosos.


Dices que tienes confianza mucha

En que el trabajo nos hará felices,

Si la voz santa de la paz se escucha.


Espero así también lo que predices,

Y mucho sentiré que esta esperanza

Nos deje a todos con un palmo de narices.


Es necesario combatir la holganza

Difundiendo en los pueblos las verdades

De la laboriosa y útil enseñanza,


Y en ellos colocar autoridades

Que secunden la acción benefactora

Del gobierno, sin odios ni maldades.


Con esto y con la ayuda protectora

Al trabajo, vendrá la recompensa,

Crecerá nuestra fuerza productora


Que dará vida, a la región extensa

De tantos bosques y el fecundo suelo

Nos dará su riqueza. Así lo piensa


Tu amigo Victorino, cuyo anhelo

Es ver pronto a esta patria, engrandecida

Y libre del amargo desconsuelo

Que produce la lucha fratricida

Y que tantos dolores ya ha causado.

Areguá, 1924.


EPÍSTOLA III

 

Mi estimado poeta: por ahora

Ahí no veo nada que prometa

Una eficaz y pública mejora


Y acabe con el mal que nos inquieta.

La probidad política es muy rara,

Por eso la concordia no es completa


Y parece que un cisma se prepara,

Según dicen con todo desparpajo.

La vida cada vez está más cara,


Y cada vez el crédito más bajo,

Hasta que una política muy franca

Y firme, haga callar el espantajo.


Que los buenos propósitos estanca

Inventando futuras sediciones;

Política que sea una palanca


Para las bienhechoras pretensiones;

Observo que hay banquetes con alguna

Frecuencia, preparadas ocasiones.


A veces, para hacer una importuna

Alabanzas de ciertos ciudadanos

Que elevan a los cuernos de la luna,


Que no tienen ninguna importancia

Que viven con mucha indiferencia

Y que sólo piensan en su provecho propio.


Porque anda la política entre manos,

Y al orador entonces le es preciso

Hacer unos esfuerzos soberanos


Para salir muy bien del compromiso:

Y hasta llegué a pensar, que, entusiasmado

Alaba mucho más de lo preciso o quiso.


Respecto a los elogios, he notado,

Que se utilizan allí con harto exceso

Y un motivo bastante exagerado;


Nada tiene de extraño que por eso

Se infatúen algunos infelices

Personajes que tienen poco seso


Y no ven más allá de las narices,

En fin, nada hay perfecto en esta vida,

En la cual todos somos aprendices.


Y tiene cada quisque una cita,

Yo, deseara ver mucha cordura

Y una hombría de bien reconocida


En aquellos que llegan a la altura,

Y con mucha energía y con mucho tino,

Acaben de una vez la compostura,


Que debe reparar el mal camino

Que hoy tiene el porvenir en la campaña,

En donde se hace tanto desatino,


Y anima el juego junto a la caña;

A la vez que el infame caciquismo

Introduce un espíritu de saña,


Que se burla del noble patriotismo,

Y entre los dos partidos más nombrados

Atiza un furibundo antagonismo.


Todos perversos son los colorados,

Para los liberales, para aquellos,

Estos son unos hombres muy malvados;


Y dando razón todos ellos

los unos y los otros son iguales,

(Sin traer la razón por los cabellos)


Los colorados son mejores en el gobierno,

Sus ambiciones de riqueza son menores,

Y tiene más cariño a los pobres campesinos.


La consecuencia de esto son fatales,

Y contemplando el porvenir me asusto,

Pues temo que vengan otros males;


Y digo para mí: con cuánto gusto,

A un hombre como Primo de Rivera

Viniera aquí a gobernar, honrado, justo,

Y amante de su Patria. ¡Dios lo quiera!

Areguá, 1924.



INDICE

NOTICIAS BIOGRÁFICAS

VICTORINO ABENTE Y LAGO - CÁNDIDO SAMANIEGO ABENTE

PRÓLOGO

ANTOLOGÍA POÉTICA 1867 – 1926

PATRIÓTICAS : La Sibila Paraguaya // Salto del Guairá // El Oratorio de la Virgen de la Asunción // Las aves del Paraguay // La yerba mate-Leyenda  // Las frutas silvestres del Paraguay // Balada (canción) // A la Bandera de la Guardia Nacional // Compañía minera del Mbaracayú // En la cumbre del Corpiño // Areguá // Areguá (canción) // La quyguá - verá (canción) // Curupayty // Canción patriótica // Mis dos patrias // El viejo canto legendario - Soy colorado // Un sueño // La muerte de un polaco // El Oratorio de la Asunción // Jaculatoria // Areguaenses // En Cerro León // Libertad, igualdad, fraternidad // Añoranzas - De un paraguayo // Brindis // Brindis // A la ciudad de Asunción (canción) // 14 de Mayo // Pueblos hermanos - Paraguay y Bolivia

LÍRICAS: Mis tres estrellas // La hija de un pescador // Soneto // Fantasía (recitativo) // Mi ahijada Rosaura // Mi novia // A una dama portuguesa // El beso // Silogismos // ¿Quién es ella? // Tres noches // Silueta // Capricho // Cantares // Capricho // Capricho // Un guitarrero a las rejas de su amada // Diálogo // Ficción amorosa // Su nombre  // A mi madre // Sólo para mi amigo: Che rohaijú //  Ilusión // Toma y paga // Fuentes de la vida // La mujer // Silueta // Apólogo // A la Virgen de Lourdes (soneto) // Los ojos de Silvia // La vida

SATÍRICAS : El pisaverde // El fraile de antaño // El fraile de antaño // El adulador // El fanfarrón // El intrigante // La solterona // La santurrona      // El hipócrita // ¡Qué chasco! // Letrilla // El atorrante // Así va el mundo  // Lo del pan // El día en solfa // Huelga de oficiales zapateros // La aviación de Bolivia // Sin luz // El eléctrico // Nuestros magos // ¡¡Carniceros...!! // Don Perfecto y las cédulasm // Barbaridades en pelotas // Bonito consejo // Dialogando // Cantares // De la República de Batuecas // El carnaval y la cuaresma // Chez M. Lirio // Chanzas // Aleluyas políticas // Consejo a un amigo // Letrilla // Todo lo obtienen - Los adulones // El usurero // Los adulones políticos // Ir siempre a misa // Pensamientos // Invitación // Películas cómicas // Las cosas de mi amiga // Aleluyas // Coplas // La moda y el lujo // Sin nombre // Humoradas // Dos buenos consejos // Aleluyas // Lo del día // Poesía guaraní - A tío Camándulas // Lo del día // Lo del día // Chanzas // Chanzas - Diálogo // Vida social // Chanzas (coplas) // Chanzas (vida social) // Chanzas // Humoradas // Letrilla // Unos // Sin alusión // El sepulturero // El atorrante

POLÍTICAS : Dios lo quiera // Noticias // Información política (chanzas) // Información política // Noticias // Vida política // Vida política // Vida política // Runrunes políticos // Vida política // Vida política // Conflicto escolar (chanzas) // Lo del día // Et lux perpetua luceat eis // Lo del día // A un político de pacotilla // El porqué de la baja  // La inscripción del presidente // Lo del día // Noticias inmejorables // Plan económico // Entrevista (chanzas) // Chanzas // La nueva situación

DIVERSAS : A Buenos Aires // La ramera // Las dos cartas // A Italia // En la orilla del lago // Caso extraño // Décimas (de un arpista campesino) // ¿Cómo me llamo? // En alta mar // España // República Francesa // A la tumba - De Jorge Mitre  // Epitafio // Semblanza política (de Cecilio Báez) // El baile de trajes // Carta cerrada y abierta // Fieras // Noticias importantes // Vida religiosa //  Noticias del exterior // Del interior // Versos refraneros // Proverbios de Salomón puestos en versos // ¡Las mujeres! ¡Las mujeres! // El libre pensamiento // Símil // Ecce Deus // 1º de febrero // Brindis // Vida social // Vida social (chanzas) // Vida social // Vida social // Colegio de Areguá //  Encarnación-Cué // Lo del día // Tipos sociales // Noticias extrañas (chanzas) // Asunto urgente // Ella // Vida religiosa (chanzas) // ¿Cómo me llamo? (otra) // Areguaenses (otro) // Futuro recreo // ¿Cómo se llama?  // Despedida // Areguanses (otro)  // Un elogio // ¿La conoces? // Entre rejas // Brindis // Brindis // Brindis (otro) // Buen consejo // ¿Quién soy? // Solo // Playa del oído // La furna de Busarán (1) - Leyenda // Carta // Carta // Oración - A la Virgen de la Barca // ¡Viva! "El Tiempo” // El cigarro // Emilio Castelar // Al vino (canción) // Italiberia // Pensando en Dios // Don Máximo // La campana // La Candelaria // En la noche // América Ibera // Bolivia y España //  La "Rosales” // ¿Cuál es mi nombre? (1) //En el mar //El mar // Cuento // Símiles // La novia de un marino // Lembranzas //  Treno No alto do Corpiño

EPISTOLAS: Epístola I a la Epístola XIV

PALABRAS NO USUALES EMPLEADAS EN VARIOS VERSOS

ESCRITOS SOBRE VICTORINO ABENTE


 



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