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JUAN DÍAZ BORDENAVE


  APORTES A LA COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO, 2011 - Por JUAN DÍAZ BORDENAVE


APORTES A LA COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO, 2011 - Por JUAN DÍAZ BORDENAVE

APORTES A LA COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO

Por JUAN DÍAZ BORDENAVE

Serie Comunicación para el Desarrollo N° 2

Instituto Latinoamericano de Comunicación para el Desarrollo – ILCD

Secretaría de Información y Comunicación – SICOM

Impresión: Arandurã Editorial

Asunción – Paraguay

Noviembre del 2011 (129 páginas)



ÍNDICE

PRÓLOGO

Luis Ramiro Beltrán Salmón  - 11

INTRODUCCIÓN - 17

PARTE I. DESARROLLO Y COMUNICACIÓN

La comunicación para el desarrollo. Un desafío profesional - 27

Los nuevos desafíos de la comunicación para el desarrollo - 33

PARTE II. POLÍTICA DE COMUNICACIÓN Y PARTICIPACIÓN

¿Por qué una política nacional de comunicación en Paraguay? - 41

La contribución de los medios públicos y alternativos a la democracia participativa - 50

Ideas clave para el desarrollo local - 57

El triángulo del cambio en el Paraguay - 63

PARTE III. COMUNICACIÓN y EDUCACIÓN

La dimensión educativa de la comunicación -73

Sensibilización social hacia la lengua guaraní - 81

La educación popular en tiempos de democracia participativa - 87

El gran dilema del momento: ¿política de principios o de resultados? - 94

De la información agrícola a la comunicación para el cambio social - 100

PARTE IV. EL PAPEL DE LOS MEDIOS

Los medios de comunicación en el proceso de cambio - 107

La radiodifusión pública: recurso y derecho en la democracia participativa - 111

La radio comunitaria, instrumento esencial de la democracia y el desarrollo - 121

LIBROS DEL AUTOR - 128   



PRÓLOGO

Estimo y admiro mucho al autor de este valioso libro, el internacionalmente destacado comunicador y comunicólogo Juan Enrique Díaz Bordenave. Nos conocimos a principios de 1954 en Washington D.C. al ser miembros de un grupo multinacional de estudiantes de lo que sólo muchos años después llegaría a conocerse como "comunicación para el desarrollo nacional". Agrónomo paraguayo él y periodista boliviano yo, éramos jóvenes funcionarios a cargo de información educativa no formal en organismos cooperativos entre nuestros gobiernos y el de los Estados Unidos de América dedicados a propiciar el mejoramiento de la agricultura. Nos hicimos prontamente muy amigos al compartir durante un semestre excelentes cursillos sobre "información de extensión agrícola", "educación audiovisual" y "educación sanitaria" en varias universidades y en otros centros de capacitación contratados para ello por la entidad gubernamental de asistencia técnico-financiera conocida ahora como la Agencia de los Estados Unidos de América para el Desarrollo Internacional (USAID).

Nuestro programa de formación terminó con una breve visita al Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA) de la OEA en Turrialba, Costa Rica, para conocer su Servicio de Intercambio Científico que fomentaba en la región la comunicación entre profesionales que eran agentes de desarrollo rural.

No mucho tiempo después, ese organismo internacional iría a contratar, por largo plazo, los servicios profesionales de Juan y míos para establecer un programa de información agrícola que orientara y capacitara a los técnicos agropecuarios para que se comunicaran eficazmente con los campesinos. Y así, Juan Díaz y yo resultamos a partir de 1956 compañeros de trabajo inicialmente desde la indicada sede central del IICA en Costa Rica y posteriormente desde su Oficina para la Zona Andina situada en Lima, Perú. Esta circunstancia laboral nos sirvió para profundizar nuestra amistad.

Y algunos años después disfrutamos de una tercera oportunidad para que pasáramos un buen tiempo fraternalmente juntos envueltos en labores semejantes. Se dio en 1966, año en que Juan -que ya había obtenido en la Universidad de Wisconsin la Maestría en Periodismo- terminaba sus estudios hacia el Doctorado en Comunicación en la Universidad del Estado de Michigan y yo comenzaba a hacer lo propio también en ella. Esa coincidencia consolidó en definitiva nuestra amistad. De ahí en adelante, viviendo en diversos países, compartiríamos por muchos años credos y aspiraciones en la lucha intelectual en pro de la democratización de la comunicación como instrumento clave para promover la democratización de la sociedad latinoamericana.

En efecto, Juan sobresalió entre los precursores del pensamiento latinoamericano rebelde y transformador que tuvo una de sus raíces en la década de 1960 en el planteamiento del insigne pedagogo brasileño Paulo Freire de la "educación para la libertad" por medio de la "concientización" basada en el diálogo forjador de la "comunicación horizontal".

Temprano en la década de 1970, Díaz Bordenave hizo esta proposición: "Debemos superar nuestra compulsión mental de percibir nuestra propia realidad a través de conceptos e ideologías foráneas y aprender a ver la comunicación y la adopción desde una nueva perspectiva". La que él comenzó a proponer poco después marcó el inicio de la actividad innovadora de la teoría y de la práctica de la comunicación democrática, basada principalmente en la participación auténtica y libre del pueblo raso en el empleo de los medios comunicativos y en la orientación y conducción del proceso de cambio socioeconómico y político en pos de un desarrollo nacional verdaderamente democrático. Hizo el ya entonces la importante aclaración de que debía conformarse un "modo de desarrollo diferente del emanado del capitalismo liberal y del comunismo estatal y proponer a nuestros pueblos un socialismo democrático de bases comunitarias, autogestionarias y participativas".

Y desde entonces hasta el presente este ilustre pensador paraguayo ha continuado reflexionando creativamente sobre la comunicación en cuanto a lo que hoy llama "desarrollo humanista sustentable" y "democracia plena o radical".

Dieciséis libros han recogido un número considerable de escritos de este autor entre fines de la década de 1970 y principios de la del 2000 en Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador y Francia. Los hechos en Brasil -país de la esposa y los hijos de Díaz Bordenave- se publicaron lógicamente en portugués y el editado en París por la UNESCO apareció en inglés, presumiblemente para lograr circulación no sólo en nuestra región. La temática que predomina en el conjunto de estas obras está mayoritariamente dedicada a la comunicación educativa para el desarrollo rural, pero presta atención también a la participación del pueblo en la comunicación y en el desarrollo y a la planificación de la comunicación. Y es que Díaz Bordenave ha dado siempre especial atención a lo participativo y a lo educativo en el estudio de la comunicación para el desarrollo realmente democrático.

Una buena parte de su admirable y multitemática literatura ha sido presentada por él en encuentros profesionales en diversos países, pero no siempre fue publicada. De ahí la valía especial del presente libro que recupera una atinada compilación selectiva de sus escritos principales sobre la comunicación para el desarrollo democrático. Lo hace agrupando acertadamente los materiales en las siguientes siete partes: desarrollo y comunicación, comunicación y participación, comunicación y educación y los medios en la comunicación para el desarrollo.

El lector de este libro tiene, pues, a su disposición un lote sustantivo de la vasta y excelente producción literaria del brillante académico paraguayo -investigador, docente y productor- que afortunadamente sigue ejerciendo el liderazgo intelectual que ha ganado para él prestigio mundial del que sus colegas y amigos latinoamericanos estamos conscientes y orgullosos.

Luis Ramiro Beltrán Salmón



INTRODUCCIÓN

Toda vez que me preguntan cuál es mi profesión, y respondo que soy un comunicador para el desarrollo, noto confusión en los ojos de mi interlocutor. Si ya no es fácil explicar lo que es un comunicador, aún es más difícil explicar qué es un comunicador para el desarrollo. No voy a tratar de reproducir aquí la respuesta que suelo dar a la pregunta sobre mi profesión. Creo mejor contarles cómo me convertí en un Comunicador para el Desarrollo.


PEQUEÑO AGRICULTOR

En 1953 estaba yo en un pueblo paraguayo llamado Altos, trabajando la tierra como un pequeño agricultor, es decir, usando machete, azada y arado de bueyes. Lo que había aprendido como agrónomo en la escuela agrícola de Casilda, Argentina, me servía muy poco en las condiciones paraguayas. Disponía de poca tierra y tenía sólo una remota noción de a quién y cómo vender mi producción. En otras palabras, estaba condenado al fracaso como agricultor.

Quien me salvó fue mi padre. Apareció un día en mi chacra y me dijo: "Mi hijo, ¿no te parece que estás perdiendo el tiempo en este lugar? De aquí a poco se te va a atrofiar tu inteligencia por no tener con quien conversar. ¿Por qué no me dejas tratar de conseguirte un empleo en Asunción?". Concordé inmediatamente.

Para mi suerte, había un programa de cooperación agrícola entre los gobiernos paraguayo y norteamericano y mi padre me presentó allí como un agrónomo a quien le gustaba escribir. Fui aceptado sin chistar y así comenzó mi itinerario de comunicador para el desarrollo.


LA PRIMERA LECCIÓN

Mi tarea era producir materiales escritos para los agricultores, en apoyo de la asistencia que los extensionistas les daban en el campo. En la escuela de Casilda había aprendido a castrar pollos usando unos instrumentos bien simples contenidos en una cajita de madera. Inspirado por aquella experiencia preparé un folleto titulado "Castrar Pollos es Cosa Fácil". Distribuimos 500 ejemplares del folleto entre los extensionistas. Un mes después varios de ellos nos preguntaban dónde comprar la tal cajita de castrar pollos. Fue ahí que amaneció en mí que no estábamos en la Argentina sino en el Paraguay. No se encontraba la cajita de castrar pollos en parte alguna del país.

Esta fue mi primera lección como comunicador para el desarrollo: nunca crear una demanda que no se puede satisfacer. La comunicación no debe actuar por su cuenta ni adelantarse al programa técnico, del cual debe ser un fiel auxiliar.


INFORMACIÓN AGRÍCOLA, TODAVÍA NO COMUNICACIÓN

En aquel tiempo, como la mayoría de mis colegas, yo concentraba toda mi atención en la elaboración del mensaje y le dedicaba muy poca atención a sus receptores. Por supuesto, no conocía el concepto de "empatía". Nuestro trabajo era recibir normas del Ministerio de Agricultura y recomendaciones técnicas de los investigadores y ponerlos en la forma de folletos, artículos para la prensa y programas de radio. De nuestro público todo lo que nos interesaba era que recibiesen nuestras recomendaciones. Éramos productores de materiales, nada más. Nuestro trabajo era llamado "Información Agrícola". La expresión "Comunicación Rural" vino mucho más tarde.

A mis jefes nacionales y norteamericanos les gustó mi trabajo y me mandaron a los Estados Unidos para visitar, durante tres meses, junto con 22 comunicadores de 11 países, universidades estaduales encargadas de la Extensión Rural. Nuestra tarea era aprender cómo se aplicaban las ayudas audiovisuales, la radio, el material escrito, etc., al trabajo educativo con los agricultores.

Al final de la gira fui invitado por el líder del grupo a quedarme en la Universidad de Wisconsin y obtener el título de Master en Periodismo Agrícola, lo cual acepté. Después de un año de trabajo en el Paraguay fui contratado como especialista en comunicación agrícola por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con sede en Turrialba, Costa Rica. Mi tarea era asesorar a los servicios de extensión latinoamericanos en el campo de la información agrícola. El IICA me llevó a trabajar y vivir en Costa Rica, México, Perú y Brasil, lo que explica que entre mis seis hijos hay cuatro nacionalidades. El IICA me dio licencia de cuatro años para obtener un PhD en Comunicación en la Universidad del Estado de Michigan, lo que conseguí en 1966.

Trabajé con el IICA hasta 1980, cuando renuncié y me convertí en consultor internacional en comunicación y educación. No me faltaron clientes, gracias a los 10 libros que había conseguido escribir sobre el nuevo campo de la Comunicación para el Desarrollo.

Me gustaría ahora contarles algunas de las cosas que fui descubriendo y aprendiendo en mi desarrollo como comunicador para el desarrollo. Aclaro que nunca me consideré un teórico del desarrollo ni de la comunicación sino como un intermediario, dedicado a simplificar las ideas de los especialistas en esos y otros campos, para que mis colegas con menos acceso a ellas pudiesen utilizarlas en sus trabajos en los diversos sectores del desarrollo.


DESCUBRIMIENTO DE LA PARTICIPACIÓN

Fue a mediados de los 60 cuando las ideas del pedagogo brasileño Paulo Freire, sobre diálogo y participación, sacudieron nuestra orientación vertical y linear en la práctica de la información agrícola. La nueva "comunicación participativa" se impuso sobre la mera "difusión de innovaciones".

Aprendí que la participación puede ser vista ya sea como método para alcanzar objetivos más eficientemente, o bien como una necesidad humana universal, es decir, como un derecho de todos. El primer concepto, de carácter instrumental, es frecuentemente utilizado por los ejecutivos para hacer que la gente trabaje voluntariamente en sus proyectos. Esto suele llevar a una "ilusión de participación" y a la manipulación de los participantes. El segundo concepto sirve de fundamento para una participación genuina, que, si se la toma en serio, podrá conducir eventualmente a una sociedad participativa.


DESCUBRIMIENTO DE LA EDUCACIÓN

Tal vez el punto más alto en mi crecimiento haya sido descubrir el papel de la educación. En nuestro trabajo de información agrícola ignorábamos a la educación como factor de desarrollo. De hecho, en toda mi formación académica en comunicación la educación era raramente mencionada. Cuando la División de Comunicación de Masas de la UNESCO me contrató para escribir un libro sobre Comunicación y Desarrollo Rural, y pasé un mes en su sede central en París, juntando material, comprobé que en los proyectos de desarrollo era imposible separar comunicación y educación. Descubrí que no todos los tipos de educación son igualmente favorables al desarrollo. Hay una educación que Paulo Freire llamaba "educación bancaria" por ser semejante al depósito que se hace en los bancos. Hay otra educación que lleva a implantar comportamientos deseados en la gente mediante un programa de pequeños pasos acompañados de recompensas y castigos. Esta educación, llamada "conductista", se deriva de los experimentos hechos con animales y es la preferida por la industria y las fuerzas armadas. Y hay una educación que ayuda a desarrollar el pensamiento crítico y la capacidad de participar y transformar la realidad, y que se basa en la llamada Pedagogía Constructivista, de Jean Piaget y otros.

Lo que me impresionó fue que cada una de estas opciones pedagógicas produce efectos marcadamente diferentes en el individuo y en la sociedad; que nuestros problemas de desarrollo en América Latina pueden atribuirse no solamente a la injusta estructura social, sino también a la pedagogía vertical del "magister dixit" tradicionalmente practicada. Después de aprender eso me volví un entusiasta practicante de la Pedagogía de la Problematización.

El parentesco entre comunicación y educación ya había sido descubierto antes, por los educadores populares Mario Kaplun, Carlos Núñez Hurtado, Francisco Gutiérrez, Daniel Prieto Castillo y otros. En efecto, en la educación popular se utilizan medios alternativos de comunicación que favorecen la toma de conciencia y la organización de las clases menos favorecidas. Al hacerlo se borra la frontera entre educación y comunicación y los educadores populares son también comunicadores populares.

Descubrir la educación fue tan importante en mi evolución profesional que, sin recibir capacitación formal alguna en Pedagogía y Didáctica, terminé escribiendo un libro llamado "Estrategias de Enseñanza-aprendizaje" que, para mi gran sorpresa, está en la 31a. edición en el Brasil y es usado en todos los países de América Latina.


DESCUBRIMIENTO DE LA RELACIÓN

Cuesta creerlo, pero son pocos los comunicadores para el desarrollo que perciben que comunicación es sobre todo relación y no apenas transmisión de mensajes. Al poner énfasis en el mensaje y los medios, y no en la relación, se produce la incomunicación denunciada por Paulo Freire en su libro "¿Extensión o Comunicación?". La incomunicación es frecuente entre los técnicos agrícolas y los campesinos, así como entre los médicos y los pacientes pobres. Estos profesionales usan un lenguaje muy técnico, que la gente con poca educación no comprende. ¿La solución estaría entonces en simplificar el lenguaje? No, porque el problema básico no está en el lenguaje sino en la relación entre los actores. Si esta relación de superioridad-inferioridad no cambia, la incomunicación continúa.


DESCUBRIMIENTO DE LA ESTRUCTURA SOCIAL

Confieso que siempre fui más burgués que revolucionario y que la estructura social injusta no era una de mis preocupaciones. Pero en América Latina no se necesita ser marxista para percibir la tremenda influencia que la economía y la estructura social ejercen sobre el comportamiento de la gente y de las instituciones. Un ejemplo: el director de un servicio brasileño de extensión rural me dijo orgullosamente: "Estamos aplicando tus ideas participativas aquí en mi servicio". "¿Y cómo lo hacen?", quise saber. "Cuando vamos a una comunidad, nuestros técnicos hacen un diagnóstico de la situación agrícola, identifican los principales problemas y los comunican a los agricultores. Ahí ellos mismos organizan proyectos para resolver los problemas, con nuestra colaboración técnica". "¿Y a eso le llaman participación? ¿No debería la gente participar en el diagnóstico y no sólo los extensionistas?" le pregunté "Bueno -vaciló el director-, tú sabes cómo son las cosas. Si lo hicieran, pronto verían que los grandes fazendeiros poseen gran parte de la tierra, que los comerciantes son sus aliados, y así siguiendo... Esos problemas están fuera de nuestro alcance y entonces, tú sabes, es mejor que no nos metamos con ellos, mejor nomás quedarnos en la tecnología".


LA INFLUENCIA DE LA IDEOLOGÍA

Fue toda una revelación para mí descubrir que los significados no están en las palabras sino en las mentes y los corazones de las personas y que muchas cosas que nos parecen verdaderas en realidad son productos ideológicos. Un ejemplo reciente es la enorme controversia levantada por la no renovación de la licencia de la televisora RCTV por el gobierno de Venezuela. La manipulación ideológica que hicieron los propietarios de medios comerciales de aquel simple hecho daría para llenar varios libros. Me pregunto si nosotros, los comunicadores educativos para el desarrollo, no siempre escapamos de la tentación de la manipulación ideológica.


EL PLANEAMENTO PARTICIPATIVO

En América Latina, hasta hace poco tiempo, eran los tecnócratas de los ministerios y ONGs los que planeaban los proyectos de desarrollo y también los programas de comunicación que los apoyaban. En el llamado Planeamento Tecnocrático o Descendiente, las decisiones son tomadas de arriba para abajo por los especialistas. De mi amiga Sandra Massoni, del INTA, Argentina, aprendí cómo se puede planear participativamente estrategias de comunicación: Cuando apareció un problema de erosión cólica en un lugar de La Pampa, Sandra podría haber montado en el INTA un programa de comunicación tradicional, pero prefirió confiar en la participación de las instituciones interesadas en su solución. El ejemplo de Sandra me sirvió para producir, en el Paraguay, una Guía de planificación participativa de estrategia de comunicación en salud, que el Ministerio del ramo está utilizando, previa capacitación del personal de salud en el uso de la Guía.


DESCUBRIMIENTO DEL ABORDAJE SISTÉMICO

De ser un simple productor de materiales informativo-persuasivos pasé eventualmente a ser un estratega de la comunicación para proyectos de desarrollo. Una herramienta que aprendí y que me ha sido utilísima es la Teoría General de los Sistemas. El abordaje sistémico muestra la interrelación entre los componentes de todo proyecto: componentes técnico, administrativo- logístico, político, comunicativo-educativo. En este contexto, la comunicación para el desarrollo consiste, más que en transmitir mensajes, en establecer relaciones.


EL PAPEL POLÍTICO DE LA COMUNICACIÓN

En 1989 presenté en la India, en un seminario realizado por las universidades de Poona y de Cornell, un trabajo titulado "La comunicación participativa como parte de la construcción de una sociedad participativa". A esas alturas yo había descubierto el carácter político de la comunicación. Más recientemente, consta té que nuestra democracia representativa no conseguía realmente responder al creciente deseo de protagonismo de la sociedad civil en la gestión democrática del país. Me di cuenta también de que a las clases dominantes ("elites") no les gusta la participación del pueblo y defienden obstinadamente la democracia representativa pues la dominan y se benefician de ella. Llegue a la conclusión de que, junto con la educación liberadora, la comunicación puede desempeñar un papel crucial en el paso de la democracia representativa a la democracia participativa. Este paso, sin embargo, exige que los comunicadores hagan la "opción por el pueblo", opción que implica muchos cambios, uno de los cuales es el cambio del concepto que se tiene en general de la política y de su práctica. Así nació en mí la idea del "partido servidor", el partido que acompaña y apoya, sin vanguardismo ni paternalismo, la lucha del pueblo por una vida mejor.

Bueno. Esta es la historia personal de cómo un agrónomo subdesarrollado se convirtió en un comunicador para el desarrollo y el cambio social.




COMUNICACIÓN Y EDUCACION


LA DIMENSIÓN EDUCATIVA DE LA COMUNICACIÓN

Hace unos 10 años la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, de Paraguay, me contrató como consultor para reformular el programa de estudios de su Carrera de Comunicación Social. En ese tiempo eran dos las opciones profesionales ofrecidas: Periodismo e Investigación en Comunicación. Teniendo en cuenta la situación y las perspectivas del mercado profesional paraguayo, presenté un nuevo currículo en el que se ofrecían cuatro especialidades:

a. Periodismo Escrito y Audiovisual

b. Publicidad y Marketing

c. Comunicación Institucional

d. Comunicación para el Desarrollo

El nuevo currículo fue sólo parcialmente aprobado, pues, por razones diversas, la especialidad de Comunicación para el Desarrollo no fue mantenida.

Menciono hoy este hecho como una demostración de cuán importante es tomar decisiones adecuadas en la formación de profesionales de la comunicación y la educación. Y cómo es importante conocer muy bien qué tipo de profesionales necesita un país, para que la universidad se encargue de formarlos.

En el caso de la Universidad Católica de Paraguay, al suprimirse la opción profesional propuesta sobre Comunicación para el Desarrollo, las instituciones que trabajan en agricultura, educación, salud pública, defensa sanitaria vegetal y animal, promoción comunitaria, cooperativismo, etc., continuaron contratando sus comunicadores entre los egresados del Periodismo, y ahora también de la opción Comunicación Institucional.

Pero resulta que el tipo de comunicación que practican los profesionales formados en cada una de esas opciones, es diferente:

El periodista aprende a informar, el comunicador institucional aprende a promover la imagen corporativa de su institución y el comunicador para el desarrollo aprende a conseguir la participación activa de la población en los proyectos de desarrollo. No se le puede pedir a un periodista o a un comunicador institucional que sepa apoyar adecuadamente una campaña contra el Dengue o un proyecto de reforestación en una cuenca hidrográfica. Aunque todos estos especialistas poseen las bases generales de la comunicación, e intentarán hacer algo en cualquiera de esas áreas con la mayor buena voluntad, el hecho es que el periodista no sabe lo suficiente de organización comunitaria y educación popular como para facilitar la participación inteligente de la población en acciones colectivas de desarrollo.


LOS DOS PROCESOS HERMANOS

Del ejemplo mencionado, se desprende un hecho evidente: los procesos de Comunicación y Educación son hermanos siameses; imposible separarlos pues no solamente se interpenetran en su esencia sino que se complementan en sus efectos. Toda comunicación educa, toda educación comunica. Recuerdo un artículo que escribí en un libro sobre educación rural en el III Mundo. Su título era "Lo que Dios ha unido el hombre no lo separe". Ahí yo mostraba cómo entre ambos procesos había habido un divorcio histórico pero cómo ellos se están recasando y hoy ya se habla inclusive de un educomunicador. Hasta el punto de que, en la Universidad de Sao Paulo, Brasil, existe un programa académico de investigación y enseñanza con el título de Educomunicación.

Las manifestaciones de esta estrecha alianza están en todas partes. Así, por ejemplo, en la transferencia de tecnología a los agricultores se utilizan los llamados "métodos de extensión rural": reuniones, visitas a la finca, excursiones y giras técnicas, parcelas demostrativas, demostración de resultados, días de campo, etc. En ellos es imposible distinguir cuándo se está comunicando y cuándo se está educando. Otro ejemplo de esta simbiosis es la llamada "lectura crítica de los medios": se educa a la gente, especialmente a los niños, para que entiendan qué hay por detrás de los anuncios comerciales o de las novelas de TV. Por otro lado, en las llamadas "telenovelas educativas" el medio de comunicación es al mismo tiempo un medio de educación. Esto sin mencionar el enorme campo de la educación a distancia, que utiliza toda clase de tecnologías de comunicación para enseñar y aprender.

Esta compenetración de ambos procesos, sin embargo, no significa que sean idénticos. Poseen finalidades específicas y componentes diferentes. Veamos.


LA COMUNICACIÓN

La base de la comunicación es el SIGNO, es decir, la representación observable o tangible de un objeto, una idea o una emoción.

Son signos las palabras, los gestos, las luces del tránsito, las fotografías y los mapas, los anillos de los esposos, los logotipos, la danza.

El concepto de signo es abstracto y está compuesto por tres elementos: el Referente, el Significante y el Significado

 

 

Ejemplo: Si representamos el animal "perro" por un dibujo, el referente es el perro real es, el significante es el dibujo del perro y el significado es la imagen del perro que se forma en la mente de los que ven el dibujo.

Llamamos Códigos, o bien Lenguajes, a los conjuntos de signos organizados con reglas que dan sentido a sus combinaciones. Codificar es entonces atribuir significantes convencionales a los referentes.

Pero además de signos y códigos, la Comunicación necesita de Medios. Estos son soportes físicos capaces de transportar o transmitir significantes y presentarlos a sus destinatarios para que estos los decodifiquen.

Pero la comunicación no es un proceso linear y mecánico de codificación, transmisión y decodificación. Es antes que nada un proceso de relación humana, y, como tal, está sujeto:

a. a los repertorios y dinámica interna de los interlocutores.

b. al contexto que rodea al acto de comunicación.

c. al lenguaje y los medios utilizados.

 

 

Relación, lenguaje y contexto están íntimamente relacionados entre sí a través de complejos procesos de Percepción, Interpretación, Construcción de Significados. Y todo ello guarda estrecha vinculación con el Comportamiento de las Personas.


LA EDUCACIÓN

Contrariamente al concepto tradicional, en el sentido de que la educación consiste en transmitir los conocimientos y valores de una determinada cultura, la educación en realidad es un proceso de transformación personal y social. Se trata de alterar, por esfuerzo propio (autoeducación) o por influencia externa, la estructura y el repertorio de conocimientos, valores, actitudes, comportamientos, hábitos, de una persona, en la dirección de un determinado objetivo, personal o socialmente determinado. De ahí que se habla de cambios cognoscitivos, afectivos y psicomotores.

El agente central del cambio es la vivencia de experiencias por la persona. El proceso educativo consiste entonces en proporcionar a la persona la oportunidad de vivir las experiencias adecuadas para que se den en ella las transformaciones deseadas. Este es el objeto de la Didáctica, o sea, de la Metodología de la Enseñanza- aprendizaje.

Para conseguir esto, el educador cuenta con ciertas herramientas, tales como:

a. La motivación del aprendiz.

b. El aprovechamiento de oportunidades naturales de aprendizaje.

c. La creación de oportunidades artificiales de aprendizaje.

d. La exposición a contenidos por diversos medios.

e. La repetición y el ejercicio práctico.

f. La realimentación del aprendizaje mediante técnicas de monitoreo y evaluación.

Como se puede notar, la comunicación tiene un papel vital en la educación pues todas estas herramientas del aprendizaje comprenden actos de información o de diálogo.


LAS OPCIONES PEDAGÓGICAS

De la lista de herramientas pedagógicas se desprende el hecho de que se las puede trabajar o combinar de muchas maneras, con distintos énfasis y modalidades. Así, por ejemplo, si se considera lo más importante de la educación transmitirle contenidos al estudiante, tendremos una Pedagogía de la Transferencia, que es la más tradicional.

Si, en cambio, se considera más importante que el alumno adopte comportamientos deseados, se puede someterlo a un programa de pequeños pasos y premiarle cada vez que domina un paso en la dirección del comportamiento terminal deseado. Así nace la Pedagogía Conductista o del Condicionamiento de la Conducta.

Una tercera opción pedagógica parte de la base de que la educación tiene que servir para la transformación de la realidad, no solamente del aprendiz. En este caso la educación comienza por aproximar a los alumnos a la realidad, para que la conozcan y sepan cómo contribuir a su transformación. Esta educación suele llamarse Problematizadora o Liberadora, o bien Crítica participativa.

Lo importante es el hecho de que cada opción pedagógica, o sea, cada forma de educar, ejerce poderosas influencias en los individuos y en la sociedad en su conjunto. A continuación se comparan algunas de dichas consecuencias:

 


¿ES EDUCATIVA NUESTRA ACTUAL COMUNICACIÓN SOCIAL?

El breve análisis que acabamos de hacer de la Dimensión Educativa de la Comunicación, pone de manifiesto una vez más una cuestión bastante grave: ¿Hasta qué punto la Comunicación Social que predomina en los países latinoamericanos contribuyo significativamente a la educación de nuestros pueblos? Los propietarios de los medios han conseguido separar la función comercial de la función educativa, al punto que consideran un acto de censura reclamar que un determinado show de televisión o un determinado programa de radio excede los límites del decoro y la decencia.

Pero el problema no está sólo en la mayor o menor moralidad de los programas, está en la no satisfacción de la enorme demanda educativa de nuestras poblaciones, el enorme atraso científico, tecnológico y cultural de las grandes mayorías. En el Paraguay las cifras oficiales informan un 59% de analfabetismo funcional, cifra que aumenta en el sector rural y entre las mujeres. ¿Cómo puede desarrollarse un país con tanta cantidad de gente ignorante, que ni siquiera está consciente de su propia ignorancia?

En este sentido, Bolivia constituye un ejemplo extraordinario, al nivel mundial, en el campo de la Comunicación Educativa. Pero aún Bolivia, con su enorme interés en educar a su pueblo, está lejos de brindarle a sus mayorías pluriculturales, el acceso equitativo a los beneficios de la ciencia, la técnica y el arte universales.

Esta ocasión de hoy representa un paso importante en esta toma de conciencia sobre la responsabilidad que tenemos los comunicadores de ser también los educadores de nuestros pueblos. Les insto a los estudiantes, profesores y funcionarios de la universidad a incluir este tema tan actual y complejo entre sus preocupaciones académicas. Y deseo dejar con ustedes, ya que no soy capaz de forjar un mensaje digno de la calidad humana de ustedes, unos versos de Carmen Sánchez, poetisa popular dominicana, que nos llaman a cumplir nuestro destino de construir juntos un futuro mejor para nuestros pueblos:


PEDIDO

Que no se te muera la ternura

Que no se te canse la mirada

Que no se te agote la paciencia

Que no se te quiebre la firmeza

Que no se te esconda la palabra,



 

SENSIBILIZACIÓN SOCIAL HACIA LA LENGUA GUARANÍ

El título "Sensibilización social hacia la lengua Guaraní" nos indica que su objetivo es identificar procesos que lleven a la valorización del Guaraní por nuestra población, valorización que se traduzca en el fortalecimiento de su uso y su enseñanza formal.

Ahora bien, ¿no es extraño que necesitemos hacer esfuerzos para que le demos valor a nuestra propia lengua? Cuesta creerlo, pero existen paraguayos que no creen en el valor del Guaraní. Yo mismo soy una de las víctimas de esa desvalorización, pues, con el pretexto de que el uso del mismo entorpece el uso correcto del español, mis padres, como quizás los de muchos de ustedes también lo hacían, me prohibían cuando era niño que hablase Guaraní y lo mismo ocurría en las escuelas y colegios de todo el país. Con dicha prohibición mis padres, con toda buena voluntad y deseando mi bien, me causaron una dolorosa carencia en mi identidad cultural y en mi relacionamiento con mis compatriotas.

Mis reflexiones sobre esta actitud de mis padres hacia una lengua que ellos mismos admiraban y practicaban, me llevó a descubrir que su actitud se debía, no al daño que el Guaraní pudiera causar al empleo correcto del español, sino más bien a la necesidad que mis padres, como muchos otros de su generación, sentían, de ser aceptados por la clase media de la capital, a la cual habían mudado al abandonar su valle rural. Este abandono de la propia lengua para facilitar el ascenso social, lo constaté con claridad el Perú, donde residí casi tres años. Los campesinos quéchuas que venían a Lima, la capital, en busca de trabajo, confinaban el uso de la lengua quéchua a la intimidad del hogar o grupo de amigos de su misma extracción serrana. Respondían español a un blanco que les hablara en quechua

Llegué entones a la conclusión de que el abandono y la desvalorización de la propia lengua es una manifestación del colonialismo mental que se apoderó de nosotros desde la Conquista y que se mantiene hasta hoy en nuestro subconsciente. Es así como el día 12 de octubre era llamado Día de la Raza, en donde la raza festejada no era la aborigen sino la ibérica. Eso explica por qué en un reciente 12 de octubre el Intendente de Asunción haya depositado una ofrenda floral al pie de la estatua, ¿de quién?, ¿de un cacique guaraní? No; de un conquistador español, Juan de Salazar y Espinosa, representante de una nación de otro continente, que nos invadió, nos arrebató nuestras tierras, nos esclavizó en las encomiendas y que, implantando su propia lengua, ¡generó descendientes que 500 años después nos prohibieron que hablásemos nuestra propia lengua!

Que el colonialismo mental continúa vivo entre nosotros lo atestiguan no solamente la ofrenda floral del Intendente sino también los nombres de las calles que desembocan en la Avenida Carlos Antonio López en el Barrio Sajonia: Alejo García, Juan de Ayolas, Domingo Martínez de Irala, y varios otros. Hay hasta una calle que se llama De la Conquista. ¡Y fuimos nosotros, los conquistados, los que le pusimos ese nombre!

Podemos entonces afirmar que cualquier estrategia comunicativa para la sensibilización social hacia el Guaraní debe tener en cuenta esta verdad terrible: hemos sido y continuamos siendo material y mentalmente colonizados. Un reciente hecho confirma lo que acabo de afirmar: Recibí un llamado de la Radio 970 pidiéndome una entrevista telefónica, con motivo de haber yo firmado un manifiesto en defensa de la lengua Guaraní. El entrevistador me dijo que le sorprendía que yo defendiese una lengua anacrónica y atrasada, que no nos comunica con nadie en el mundo fuera del Paraguay. "En lugar de enseñarse Guaraní en escuelas y colegios debería enseñarse Inglés, que nos comunica con todo el mundo", afirmaba.

Yo, que sufro por no hablar Guaraní porque no me dejaron aprenderlo en mi casa y en mi colegio, no resistí la tentación y le sugerí que se fuera a Turquía y tratase de convencer a los maestros de allá que en lugar de enseñarles el idioma turco a sus alumnos les enseñasen inglés, ya que el turco no se habla sino en Turquía y en los guetos de inmigrantes turcos en Alemania. Ahí mi interlocutor cortó bruscamente la entrevista.


LA LEGITIMACIÓN

Bohlen y Beal, sociólogos norteamericanos que conocí cuando sacaba mi PhD en Comunicación en la Universidad del Estado de Michigan, analizaron muchos estudios de sus colegas sobre los procesos de cambio social provocados. Encontraron ellos que toda tentativa de cambio provocado en su etapa inicial debe ser objeto de una legitimación, sin la cual el proceso no tiene probabilidades de éxito. El legitimizador es un miembro de la sociedad local que posee tal poder, sea por ser una autoridad formal, sea por poseer una personalidad que impone respeto. Un proceso nacional de cambio debe ser legitimado por el Presidente de la República o por alguna autoridad descollante, y un proceso local lo legitima una autoridad formal o informal. En el Paraguay incluiríamos en la lista de posibles legitimadores al presidente de una seccional colorada, un caudillo, un cura párroco, un estanciero respetado y hasta la directora de una escuela o algún contrabandista bien conectado.


TÉCNICAS DE INVOLUCRAMIENTO

Además de la legitimización necesaria en un proceso de cambio social, Bohlen y Beal identificaron ciertas técnicas que hacen posible que la comunidad se involucre activamente en dicho proceso. Entre ellas se encuentran:

Realizar un auto-diagnóstico, provocar polémica, promover la emulación con otras comunidades, formar grupos de estudio, programar cursos de capacitación, contratar un consultor, demostrar las ventajas de la idea, etc.

A estas técnicas le agrego una que aprendí en mi experiencia de Comunicador para el Desarrollo. En Cochabamba, por ejemplo, Antonio Araujo, director de la ONG Khana, que usa la radio como una de sus herramientas para educar campesinos, me contó que había constatado que estos tenían muy baja autoestima, lo cual perjudicaba su desarrollo. Recordando que los quéchuas son descendientes de los Incas, Antonio resolvió utilizar este hecho en los programas de radio. Mediante el radioteatro llevaba a los campesinos a recordar las hazañas de sus antecesores y esta identificación histórica retroactiva obró una notable transformación en la autoestima de su audiencia.

La verdad es que son muchos y variados los medios usados por la Educación Popular. Es absurdo concentrarse tanto en los medios de comunicación de masa como radio, TV, prensa, material escrito, etc., cuando sabemos que medios más simples y baratos como el teatro vivo y de títeres, los altoparlantes, los festivales, la minga, las celebraciones religiosas, etc., son accesibles y penetrantes. Las radios comunitarias constituyen hoy medios poderosos de cambio social, pero con la condición de que sean más apoyados y menos combatidos por la sociedad, debido a la presión de los medios comerciales, que están por lo general orientados más al lucro y al poder personal que al servicio y la solidaridad.

En realidad, las redes de contacto personal e intercomunitario continúan siendo, en nuestros países, el canal más fuerte para la difusión de las innovaciones sociales.


LAS IDEAS PROFUNDAS

Más importante que seleccionar medios me parece que es descubrir cuáles son las ideas básicas que hay que cambiar en la gente para que ella se abra a la aceptación de cambios. Voy a citar el ejemplo de mi amigo Paulo Freire que, preocupado por el analfabetismo de los campesinos del Nordeste de Brasil y la falta de interés por alfabetizarse, inventó el proceso de "concientización" y lo promovió utilizando el diálogo grupal con base en diapositivas u otros estímulos visuales.

La idea básica que Paulo creía necesario cambiar en los campesinos era la de que no eran apenas seres "de Naturaleza" como las cosas, plantas y animales, sino que eran seres "de Cultura", es decir, capaces de modificar la naturaleza. Una vez aceptada la superioridad de la Cultura sobre la Naturaleza, los campesinos aceptaban aprender a usar las "herramientas culturales" tales como la lectura, la escuela, el voto, el sindicato, etc. Esto exigía organización, educación y politización.


EL GUARANÍ

En el caso del Guaraní y siguiendo el camino de Paulo Freiré (que en realidad es el de Jesús de Nazaret), tendríamos que buscar en el alma del pueblo y en la naturaleza de la lengua, los elementos inherentes que llevan a que una determinada lengua sea amada y practicada. Tenemos que averiguar qué es lo que hace que el Guaraní sobreviva a la desaparición de los propios guaraníes.

Curiosamente, no sabemos cuáles son esos elementos, pero si sabemos los que actúan de modo negativo. Es negativo, por ejemplo, darle tanta importancia a la Gramática y tan poca a la expresión, es decir, al hablar puro y simple. En mi fallecida columna en el diario Noticias una entrega se titulaba "Mercedes se aplazó en Guaraní", donde Mercedes, empleada doméstica de mi hermana, campesina de Santa Elena, que hablaba el Guaraní mejor que su maestra, fue reprobada en la materia porque no sabía Gramática.

Uno se pregunta: al final, ¿para que se enseña el Guaraní a los niños y niñas del Paraguay? ¿Para volverlos gramáticos y académicos, o para que hablen, canten, cuenten chistes, reciten poemas y representen teatro, en Guaraní? ¿Lo que se desea no es acaso que amen la lengua y ayuden a que ella no se muera, como puede ocurrir si el pueblo dejara de usarla con cariño?

Creo, además, que debemos recordar que el Guaraní siempre fue una lengua oral, por lo cual debería acentuarse su uso en la radio, la TV, el teatro, el debate, la oratoria. Por ejemplo, ¿porqué no promover la excelencia oratoria entre los paraguayos? Recordemos que los guaraníes elegían a sus caciques entre los buenos oradores. En esto se parecían con los antiguos griegos, que cultivaban la oratoria como base de la democracia ateniense. ¿Ya imaginaron lo que ganaría nuestro Parlamento, en calidad y dignidad, si el público pasase a exigir a senadores y diputados rigurosa coherencia en los contenidos y belleza y fuerza en la forma de presentarlos?

Podríamos también recuperar el recitado o declamación de poemas. Esto provocaría la liberación de la natural vocación poética de nuestro pueblo. Ahora que los medios digitales facilitan unir el sonido y la imagen en múltiples formas, una lengua oral como el Guaraní sería ampliamente utilizada por ellos.

Lo que debería evitarse es la desnaturalización del Guaraní. Ella puede ser producida de varias formas. Una de ellas consiste en guaranizar palabras españolas, cuando que existen palabras guaraníes equivalentes. Me da tristeza, por ejemplo, escuchar a líderes campesinos diciendo "che acreé". Otra forma de desnaturalizar el Guaraní es la que practican los guaraniólogos al traducir al Guaraní palabras españolas cuyos referentes no existían antiguamente, cuando la lengua estaba siendo creada. Por ejemplo, llamarle "vacapipopo" a la pelota de fútbol es un crimen lingüístico, y enseñarla a los alumnos es un crimen pedagógico, ya que las palabras nacen y evolucionan libremente por su cuenta, y no por diseño académico.


VALORIZACIÓN DEL PUEBLO

Para terminar, desearía decir que la sensibilización de nuestra sociedad hacia el Guaraní puede obrar el milagro de hacer que sea valorizado el propio pueblo. En efecto, las personas de carne y hueso que son nuestros compatriotas, nuestros hermanos, hoy son víctimas de nuestro elitismo, nuestro nuevorriquismo consumista y extranjerizante, que los disminuye y los excluye. La verdad es que nos gusta declarar que todos somos iguales. Pero en realidad algunos son más iguales que otros.

El Guaraní, valorizado y hablado por todos los paraguayos y por los extranjeros que viven entre nosotros, puede tener un efecto político de importancia histórica, el de facilitar el tránsito entre la democracia representativa y la democracia participativa. Esta última exige el protagonismo del pueblo. Sin él, no tenemos el derecho de continuar definiendo a la democracia como "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".


LA EDUCACIÓN POPULAR EN TIEMPOS DE DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Allá por los años 60, apareció en América Latina un nuevo fenómeno social: profesionales de clase media hacían opción por el pueblo y dedicaban sus conocimientos y sus esfuerzos a apoyar la lucha de las clases populares por sus derechos. Para ello utilizaron métodos educativos de motivación, "concientización", organización y capacitación que consideraban más adecuados a la idiosincrasia de obreros, campesinos, amas de casa y habitantes de "favelas" y "villas miseria". Así nació la "educación popular", con una clara vocación política orientada a la construcción de una nueva sociedad.

"Para nosotros -escribe Carlos Núñez Hurtado (1)- la educación popular es un proceso de formación y capacitación, que se da dentro de una perspectiva política de clase y que forma parte o se vincula a la acción organizada del pueblo, de las masas, en orden a lograr el objetivo de construir una sociedad nueva, de acuerdo a sus intereses".

En dicha vocación cabían pensadores y militantes de diferentes ideologías, como el marxismo y la Teología de la Liberación. Aparecieron educadores populares en todos los países latinoamericanos. En Paraguay Arnaldo Gutiérrez, Ubaldo Chamorro, Cristóbal Ortiz, Dionisio Gauto, Gregorio Gómez, Margarita Durán, Emilio Barreto, Rubén Ayala, Pa'i Oliva, Norma Duarte, Diana Serafini, Oscar Cáceres, Augusto dos Santos, Ramón Corvalán, Bartomeu Meliá, entre otros.

Asociada a la educación popular se desarrolló la "comunicación popular", la que inventó "medios alternativos" como el caseteforo, los festivales populares, el uso crítico-educativo de la radio, el video, el cine y el teatro.

Diversas ONGs dedicadas al trabajo en agricultura, salud, desarrollo comunitario, alfabetización, etc., adoptaron los métodos de la educación popular. Y cuando, después de que el gobierno norteamericano retiró su apoyo a las dictaduras militares y se recuperó la democracia, la educación popular dejó de ser satanizada y perseguida, e incluso algunos gobiernos progresistas, como el del PT en Brasil, la adoptaron como política educativa oficial.


LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Cuando el capitalismo cambió su estrategia de dominio continental, de reprimir los movimientos populares mediante dictaduras militares, por la de cooptarlos mediante el consumismo, el entretenimiento y otros medios, la educación popular como que perdió la nitidez de sus objetivos transformadores y está buscando silenciosamente nuevos objetivos.

Un nuevo objetivo puede ser el pasaje no violento de la democracia representativa a la democracia participativa. Si antes el énfasis estaba en la protesta y la resistencia, ahora debería estar en la propuesta y la participación.

¿Propuesta de que? De un nuevo papel histórico de las personas en la gestión realmente democrática de la sociedad.

Me explico. La sociedad civil, hasta hace poco era espectadora pasiva de la gestión política, manejada con exclusividad por representantes de la población elegidos en elecciones periódicas. Al constatar que la democracia representativa ya no satisface más sus necesidades y aspiraciones, la sociedad civil comenzó a asumir un protagonismo decisorio. Cansada de marchas, manifestaciones, cacerolazos y tractorazos, huelgas y piquetes, para reivindicar sus derechos, está buscando la manera de influir institucional y legítimamente en la gestión de la sociedad.

Ya en 1993 las Naciones Unidas, en su Informe sobre el Desarrollo Humano, afirmaban lo siguiente:

"En la práctica, tanto el Estado como el Mercado son frecuentemente dominados por las mismas estructuras de poder. Esto sugiere una tercera opción pragmática: la de que el pueblo debería guiar tanto al Estado como al Mercado, que necesitan funcionar de manera articulada, con el pueblo recuperando una influencia más efectiva sobre ambos" (Nueva York, PNUD, 1993).

Así nació, y se está extendiendo, la noción de democracia participativa, todavía muy poco comprendida, tal vez por la falta de experiencia de su práctica y de bases teóricas sólidas. Se trata de definir una nueva filosofía política que haga posible el co-gobierno entre el Estado y la Sociedad Civil.

Comenta Ladislau Dowbor (2):

"Continuará necesaria la gestión del Estado. Se trata de un reequilibramiento profundo del "quién hace qué" en la sociedad, con el dislocamiento de un segmento dominante de actividades reguladoras directamente a la sociedad civil".

Cuando sea bien definida y consensuada la filosofía política de la Democracia Participativa, corresponderá a la educación popular definir su nueva filosofía educativa, sus nuevos contenidos y sus nuevos métodos.


LA NUEVA FILOSOFÍA EDUCATIVA

Para analizar los fines que la EP adoptaría en tiempos de Democracia Participativa, pueden ser útiles los tipos de aprendizaje identificados por la Comisión Delors, de la Unesco:

1. Aprender a conocer.

2. Aprender a saber hacer.

3. Aprender a ser.

4. Aprender a vivir juntos.

Incidir eficazmente en la democracia participativa exige que los ciudadanos aprendan, en primer lugar, lo que es una democracia auténtica y radical, bien diferente por cierto de la democracia que vivimos en la actualidad. Deben saber, por ejemplo, que la enorme desigualdad social que prevalece en nuestro país no es compatible con el "gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Deben saber, además, que la elevada concentración de la tierra en pocas manos vuelve imposible la igualdad de oportunidades, que es un requisito de la democracia.

Además de saber cosas, los ciudadanos deben aprender a gestionar su sociedad. Eso implica aprender a planificar, organizar, decidir, evaluar, presupuestar, negociar.

Pero, más importante que aprender a saber y a saber hacer, es aprender a ser. Entiendo por este aprendizaje la adquisición, por cada ciudadano, del carácter, la personalidad, la identidad, la mística y la disciplina, que le permitan ser una persona autónoma, auténtica, autoestimada y solidaria con su sociedad.

Esto es muy importante, porque sólo aquellos ciudadanos que tienen un sistema de valores coherente y firme pueden aprender a vivir juntos, sin engañarse y explotarse mutuamente, en fraternidad constructiva y verdadera, base esencial de la democracia participativa.

Los aquí mencionados podrían ser algunos de los fines de la educación en tiempos de democracia participativa.


LOS NUEVOS CONTENIDOS

En los tiempos en que la protesta y la resistencia resumían el espíritu de la educación popular ella manejaba conceptos para entonces revolucionarios, muchos de ellos provenientes del marxismo, tales como: hombre y mujer nuevos - estructura social - ideología - contradicción y conflicto - lucha de clases - correlación de fuerzas - dominación y opresión, liberación y emancipación - poder popular - revolución.

Aunque para muchos estos conceptos continúan vigentes, ya no son suficientes o adecuados para orientar las conductas que la sociedad civil necesita adoptar para lograr el co-gobierno con el Estado, en función de sus intereses y de la construcción de una nueva sociedad.

En efecto, para poder participar en la formulación de políticas públicas y en las grandes decisiones ejecutivas de la nación, el pueblo común, y no apenas los tecnócratas y dirigentes políticos, deben entender claramente conceptos que representan procesos socioeconómicos básicos y determinantes tales como:

Desarrollo sostenible, globalización - mundialización - integración regional - descentralización - desarrollo territorial - dinámica de población - urbanización - abordaje sistémico - precios - tasa de interés - tasa de cambio - impuestos - reforma tributaria - régimen de salarios - presupuesto nacional - inflación y deflación - estructura fundiaria - reforma agraria - recursos renovables, etc.

Además de estos conceptos socioeconómicos, los ciudadanos tienen que conocer conceptos relacionados con el aprender a ser, es decir, los aspectos no materiales de la gestión social, tan o más importantes que los materiales. Entre ellos: descolonización mental - cultura versus naturaleza - identidad nacional - pluralismo cultural - participación - derechos humanos - ética y moral - inclusión y exclusión - minorías - gobernabilidad - responsabilidad social - valores - autonomía - solidaridad - economía solidaria - opinión pública - industria cultural - espiritualidad - religiosidad popular - fraternidad - servicio - Proyecto de País, etc.


LA CLIENTELA DE LA EDUCACIÓN POPULAR

En su origen, y debido a que estaba orientada a la emancipación de las clases subalternas, la Educación Popular se concentraba en ese sector limitado de la población. Al tomar como nuevo objetivo ayudar a establecer la democracia participativa, la EP tiene que incluir a toda la población, inclusive la que está fuera del sistema educativo nacional formal, prioritariamente dirigido a la educación de niños y jóvenes.

En efecto, existen en la sociedad grandes grupos de personas que ejercen actividades cruciales para la vida social y política de la nación y que, por su edad o su ocupación, están fuera del alcance del sistema educativo regular. Mencionamos algunos:

a. Campesinos que terminaron la educación primaria o la dejaron antes de terminarla.

b. Funcionarios públicos y empleados de empresas privadas y estatales.

c. Miembros de asociaciones profesionales, sindicatos y organizaciones sociales.

d. Militantes de movimientos populares y de partidos políticos.

e. Miembros de las Iglesias y de las fuerzas armadas.

f. Artistas, pescadores, artesanos, y otros.

En palabras de Ladislau Dowbor2:

"No se trata de ser simplemente cliente del sector privado y usuario del sector Estatal: se trata de ser ciudadano".

Esta significativa porción de la población tiene que ser educada para que sean ciudadanos activos en la Democracia Participativa.


LOS NUEVOS MÉTODOS

No hay otra forma: la participación sólo se aprende participando. Es imposible enseñar la democracia participativa sin que la gente tenga la oportunidad de practicar su incidencia directa en decisiones grupales de interés colectivo. La participación debe ser practicada desde la escuela primaria, a lo largo de toda la formación educativa del niño, el joven y el adulto.

La necesidad de "aprender haciendo" -y no apenas observando, escuchando o leyendo-, lleva a la Educación Popular a adoptar la pedagogía dialéctica sobre la cual Carlos Núñez Hurtado (1) dice lo siguiente: "Para nosotros, sólo mediante una metodología dialéctica, basada en una teoría dialéctica del conocimiento, se puede lograr que el proceso acción-reflexión-acción, práctica-teoría- práctica de los grupos populares conduzca a la apropiación consciente de su práctica, transformándola permanentemente en orden al logro de una nueva sociedad".


CONCLUSIÓN

Es reconocidamente difícil para cualquier país complementar la tradicional democracia representativa con la más exigente democracia participativa. El Paraguay, sin embargo, presenta condiciones propicias para que dicho tránsito sea más viable que en países grandes y complejos como Argentina y Brasil, donde las estructuras, las instituciones y los hábitos políticos están consolidados.

En efecto, con sólo 6 millones de habitantes, una economía de base mayormente agropecuaria e instituciones incipientes, el Paraguay está a tiempo de tomar la decisión histórica de transformar su democracia y así salirle al paso a alternativas autoritarias, estatizantes o populistas, reñidas con nuestra tradición v nuestros valores.

Es urgente abrir el debate nacional sobre el futuro de nuestra democracia. Pero cualquiera sea el rumbo que tome dicho debate, nunca podrá soslayarse el papel crucial de la educación en la preparación de las mentes y corazones, para un cambio profundo en la filosofía y la práctica política de la nación.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Carlos Núñez Hurtado - Educar para transformar, transformar para educar, Guadalajara, IMDEC, 1985.

2- Ladislau Dowbor: A Reprodução Social, Propostas para uma Gestão Descentralizada, 2a. Ed. Petrópolis, Editora Vozes, 1999.



EL GRAN DILEMA DEL MOMENTO: ¿POLÍTICA DE PRINCIPIOS O DE RESULTADOS?

Hubo un tiempo en el Paraguay en el que las personas eran honestas y no lo sabían. La honestidad era parte de la cultura. Las personas se contentaban con lo que ganaban. La palabra valía tanto o más que un documento. Al ser honestos sus miembros, las asociaciones y empresas también lo eran. Los funcionarios públicos ganaban sueldos modestos pero jamás le robaban al Estado. Se sentían orgullosos de servir a su país.

Tuve la suerte de pasar mi infancia rodeado de gente así. Mi padre, por ejemplo, era médico militar y fue director de la Sanidad Militar durante la guerra del Chaco. Por sus manos pasaban millones de dólares que la Sanidad le pagaba a Bayer, Merck, Schering y otras fuentes de remedios, materiales y equipos que necesitaba el ejército en campaña. Terminada la guerra recibió, de los militares que derribaron al gobierno liberal, la orden de abandonar el país. Como mi padre no tenía dinero para pagar el pasaje para el exilio, recuerdo a mi madre llorando al ver los muebles de la familia siendo rematados para costear el viaje.

La honestidad de mi padre no era una excepción sino la regla. Desde el Presidente de la República hasta el último funcionario, todos los servidores del Estado pautaban sus vidas en una cultura de principios y no de intereses individuales. Si se les preguntase en qué principios basaban su conducta honesta, tal vez no entenderían la pregunta. Era lo natural.


¿CUÁNDO FUE QUE CAMBIAMOS?

Yo no sabría apuntar al momento y las circunstancias en que la cultura de la honestidad cedió lugar al pragmatismo moral que hoy nos caracteriza. Unos dicen que el cambio ocurrió cuando llegó al Paraguay la American Way of Life, primero a través de los militares paraguayos que iban a Panamá a recibir entrenamiento y observaban cómo vivían sus colegas estadounidenses: bellas casas, dos autos por familia, heladeras repletas de cerveza. Y después, cuando penetraron en el país los contenidos consumistas del cine, la radio y las revistas yanquis, complementados por la abertura del Paraguay al turismo y los negocios.

Como los salarios no alcanzaban para satisfacer las nuevas necesidades producidas por el consumismo, la clase dominante apeló a la corrupción, inicialmente tímida y escondida, pero cada día más audaz y conspicua. En todo caso, la pacata vida de la burguesía paraguaya, y su tradicional simplicidad de costumbres, fueron sustituidas por el "consumo conspicuo" de Thorstein Weblen*, el que culminó más tarde en el "nuevorriquismo" facilitado por el boom de Itaipú.

A partir de esta liberación general de su antigua sobriedad, el Paraguay se convirtió en el país de los autos Mercedes Benz y las camionetas 4 x 4 y alcanzó la dudosa gloria de ocupar el segundo lugar mundial en corrupción, sólo perdiendo el primero, según las malas lenguas, mediante el soborno del ocupante de dicho puesto, el Camerún. El "todo vale" imperante en la vida social tuvo su contrapartida en la política nacional, que pasó a regirse por la idea de que "es dando que se recibe" (expresión paradójicamente parte de la oración de San Francisco**. Lo que hoy llamamos "prebendarismo".


LA REALPOLITIK

Idealmente, los gobiernos deberían regir su comportamiento -como las personas- por principios y normas éticas y no por intereses sectarios y por la ambición de poder y dominio. Sin embargo, existe una noción generalizada de que los gobiernos pueden tomar medidas que al nivel personal serían consideradas inmorales. Esto es lo que se llama "realpolitik", o sea, política realista, de resultados, no de principios.

Un caso de realpolitik, practicado en el Brasil, fue el llamado "mensalao", por el cual el partido en el gobierno pagaba una mensualidad a los líderes de bancada de partidos opositores para que votasen en favor de los proyectos oficialistas en el Parlamento. En el Paraguay, un craso ejemplo de realpolitik es la ley que permite al Congreso aprobar la creación de nuevas universidades, sin el dictamen técnico de los organismos especializados. También constituye flagrante realpolitik el reciente autoaumemto de sus sueldos por los parlamentarios.

En el ámbito internacional, la realpolitik es frecuente: son ejemplos de su práctica el cierre por Chile del acceso boliviano al mar, el tratado leonino de Itaipú y la construcción de casas para colonos israelíes en tierras palestinas. La obra maestra de realpolitik del gobierno norteamericano fue la imposición de dictaduras militares en nuestro continente... ¡para defendernos del comunismo!


LA IMPUNIDAD

Una terrible consecuencia de la adopción de la política de resultados, como algo bueno y normal en un país, es la generalización de la impunidad. Ella es gravísima, no solamente porque implica la bancarrota de la justicia, sino porque ejerce una nefasta influencia antieducativa sobre la población. Un simple ejemplo ilustra este peligro:

En el Congreso paraguayo, un poderoso senador confiesa que participó en un importante fraude electoral. Hasta ahí, simple realpolitik. Pero este crimen no recibió sanción alguna. Ante un ejemplo como este, ¿cómo puede el pueblo exigir sanciones para los jueces que aceptan libertar narcotraficantes? ¿Cómo cobrar de expresidentes de la nación que expliquen cómo adquirieron mansiones y estancias? ¿Cómo acusar a los policiales de coimeros?


EL EJEMPLO DE LOS LÍDERES

Una de mis convicciones más profundas es que todo pueblo guarda en su corazón el deseo de ser honesto, de ser justo. Todos queremos ser mejores ciudadanos. Pero queremos que nuestros líderes nos den el ejemplo. Cuando en el Brasil Janio Quadros ganó la presidencia de la República agitando una escoba, con la cual pretendía barrer la corrupción, millones de brasileños decidieron ser honestos. Cuando John Kennedy proclamó su "Nueva Frontera" y electrizó a sus compatriotas con la frase: "No piensen en lo que su país puede hacer por Uds. sino en lo que Uds. pueden hacer por su país", millones de norteamericanos tomaron iniciativas idealistas. Cuando Fernando Lugo venció el 20 de abril de 2008, miles de paraguayos, incluyendo centenares de colorados, resolvieron apoyar el Cambio.

Ahí está la enorme responsabilidad de los líderes: ser modelos éticos para sus pueblos.


CREAR TRADICIONES

¿Cómo canalizar el deseo reprimido del pueblo de vivir vidas mejores y de ayudar a construir un país más fraterno y feliz? No lo sé, pero creo conocer uno de los caminos. Se trata de iniciar tradiciones de conducta, basadas en el honor y el compromiso, que lleven a la gente a ser fieles a su conciencia. Dos ejemplos:

• En el Brasil, el rector de la universidad protestante de Vigosa, estado de Minas Gerais, preocupado por constatar que muchos alumnos copiaban en los exámenes, convocó a una reunión donde planteó el problema de la falta de honestidad que copiar implica. Un grupo de alumnos le ofreció crear un Código de Honor patrocinado por ellos mismos, los estudiantes. El rector aceptó y, de ahí en adelante no se puede copiar en Vigosa, porque los estudiantes no lo permiten. Hoy, la universidad de Vigosa no es más confesional, ahora pertenece al Gobierno Federal. Pero los estudiantes continúan tomando tan en serio su código de honor que, cuando un profesor da una prueba escrita, reparte las preguntas y se retira de la sala. Un profesor amigo me contó que, en ocasión de una prueba escrita de su materia, se le acercó un grupo de alumnos con el inusitado pedido de que se quedara en la sala durante el examen. "Muchos tenemos promedios muy bajos -le dijeron los alumnos- y su materia es nuestra última oportunidad de levantarlos. Necesitamos copiar, profesor. Pero si Ud. se va no podemos".

• Es de madrugada en Santiago de Chile y el taxi que me lleva al hotel se detiene ante una luz roja del semáforo, en un lugar desierto. "¿Por qué paró?", le pregunto al conductor. "¿No vio que la luz estaba roja?", me responde. "Pero a estas horas, en este lugar desierto...", cuestiono. "No, señor. Un paco (carabinero) puede estar escondido por ahí y la multa sería altísima". Acostumbrado a ciertas costumbres de mi país, le digo: "¿Y una propinita no arreglaría el asunto?". "¡Dios me libre!", exclama el chofer. "La multa por pasar una luz roja ya me saldría una fortuna. ¿Tratar de sobornar a un paco? ¡No salgo más de la cana!".

Antes de Pinochet, los "pacos", es decir, los carabineros de Chile, eran los mejores policiales que he conocido. Ganaban más o menos lo mismo que los policiales en general, pero eran incorruptibles. Mantenían una tradición institucional que los dignificaba y distinguía.


ESTE ES EL MOMENTO DE SER O NO SER

Para los paraguayos, este es el momento del to be or not be (ser o no ser) shakespeariano. Me explico. Todo indica que, de aquí a un tiempo, el Paraguay pasará a ser un país industrializado y rico. Cuando eso ocurra, el país será invadido por inversionistas, técnicos y comerciantes de todos los países. Si no nos preparamos éticamente ahora, el Paraguay se convertirá en un mercado persa, dominado por el capitalismo salvaje.

Si, hace unos años, el pequeño boom de Itaipú sumió a nuestro país en un craso materialismo, no cuesta imaginar lo que hará de él la riqueza que vendrá de nuestras dos hidroeléctricas y de la industria por ellas facilitada, de la explotación del petróleo y del gas que deben existir en el Chaco, del oro, el titanio y el uranio. Eso además de los avances de nuestra agropecuaria, que pronto incluirá la futura agricultura irrigada del Chaco.

Ahora bien, mientras en el boom de Itaipú estábamos gobernados por una dictadura corrupta, ahora tenemos un gobierno que lucha "como gato panza arriba" por mantener una cierta fidelidad a la decencia. El mayor obstáculo para lograrlo es la falta de un Proyecto de País mediante el cual, definitiva y radicalmente, resolvamos ser fieles, como personas y como nación, a nuestros principios y tradiciones, por encima de las aparentes y efímeras ventajas de los resultados.

"¿De qué les sirve ganar el mundo si pierden su alma?", preguntaba Jesús.

Este es el momento de construir un país en el que la expresión más usada entre nosotros deje de ser "lastimosamente" para pasar a ser "¡gracias a Dios!".


 

DE LA INFORMACIÓN AGRÍCOLA A LA COMUNICACIÓN PARA EL CAMBIO SOCIAL

En la década de los 50, la finalidad de la Información Agrícola era producir y entregar a los agricultores, informaciones para que adoptasen las prácticas que el sistema de Extensión Agrícola recomendaba. Descubrimos un día que la Información Agrícola era una parte de un sistema más amplio, que incluía a todos los flujos horizontales y verticales, intra e intercomunitarios, que tuvieran algo que ver con el desarrollo rural. La Información Agrícola pasó entonces a llamarse Comunicación Rural.

Pero la Comunicación Rural de pronto reconoció que su énfasis dominante en lo agropecuario le quedaba chico, pues otros sectores, como los de salud y educación, planeamiento familiar, desarrollo comunitario, etc., también demandaban una seria atención de parte de la comunicación. La Comunicación Rural, entonces, descubrió que era un subsistema de la llamada Comunicación para el Desarrollo.

Evidentemente, estos cambios de nombre no ocurrían en el aire, sino que respondían a cambios ocurridos en la dinámica de la realidad social.

A medida que crecía la conciencia de que el proceso de desarrollo no consiste sólo en la introducción de tecnología moderna y el crecimiento económico, el antiguo concepto de comunicación, que la hacía equivalente a la difusión de mensajes informativos, persuasivos e instructivos, fue substituido por el concepto de la comunicación como relación entre las personas.

Es interesante notar que el nuevo paradigma de la comunicación como relacionamiento fue adoptado en un momento histórico en que se descubría la importancia fundamental de la participación. En efecto, la comunicación, antes concentrada en informar y persuadir a los beneficiarios de los proyectos de desarrollo, ahora promueve y facilita su participación en la planificacion y ejecución de los proyectos. Los medios de comunicación, antes canales de una sola vía, pasaron a ser puentes de diálogo y de intercambio, dentro del contexto de un nuevo proceso llamado "empoderamiento", es decir, la adquisición de poder por la comunidad, en general.


LAS FUNCIONES DE LA COMUNICACIÓN

La comunicación, como proceso de relación humana, adquiere una importancia fundamental en el desarrollo y el cambio social. En efecto, ella desempeña las siguientes funciones, entre otras:

1. Facilita la comunicación horizontal, esto es, el diálogo entre personas, grupos, instituciones y comunidades, promoviendo la participación y la cooperación;

2. Mantiene a la población informada sobre sus derechos y obligaciones, bien como sobre las instituciones de servicio y cómo obtener sus servicios;

3. Defiende y fortalece los valores básicos de la democracia social y el desarrollo sustentable, tales como equidad, cooperación, equilibrio ecológico y otros;

4. Educa y capacita a la población aumentando sus conocimientos, enriqueciendo su vocabulario, fortaleciendo sus valores positivos, enseñando tecnología, socializando métodos, etcétera;

5. Promueve la identificación colectiva de los problemas comunitarios y su articulación, sea para fines de solución, sea para la reivindicación de soluciones ante el Estado;

6. Cataliza la reflexión comunitaria sobre la realidad y sus problemas;

7. Apoya la organización y facilita el "empoderamiento" de la sociedad civil frente al Estado y el mercado;

8. Realimenta al pueblo con informaciones sobre su progreso en la lucha colectiva;

9. Fortalece y enriquece la cultura local, regional y nacional, respetando las diversidades culturales;

10. Celebra las victorias de las comunidades y de la sociedad civil.


LA COMUNICACIÓN PARA EL CAMBIO SOCIAL

Así estaban las cosas cuando de pronto los comunicadores para el desarrollo percibimos que los cambios sociales que necesita una nación, en el actual momento histórico, trascienden a los proyectos de desarrollo. Percibimos que la comunicación puede promover cambios más amplios y profundos que los buscados por los proyectos agrícolas, de salud, de educación, de industria, etc. Nace, entonces, el concepto de Comunicación para el Cambio Social.

Este nuevo concepto, que engloba a la Comunicación para el Desarrollo y a otras varias dimensiones de la Comunicación, como la Comunicación Educativa, ha sido definido como "el proceso de diálogo público y privado a través del cual las personas definen quiénes son, qué desean, qué necesitan y cómo pueden actuar colectivamente para satisfacer sus necesidades y mejorar sus vidas. Apoya a los procesos de toma de decisiones y acción colectiva en las bases de la sociedad, y construye ambientes de comunicación favorables al crecimiento del poder de la sociedad civil".


¿TIENE PERSPECTIVAS LA COMUNICACIÓN PARA EL CAMBIO SOCIAL?

Para responder a esta pregunta, es necesario tener en cuenta los cambios que se han operado en la sociedad durante los últimos 30 años. Entre ellos:

• la proporción de la población que permanece en el campo se está reduciendo en todos los países. El Paraguay, que hasta hace 30 años poseía la mayor parte de su población en el campo, hoy muestra un índice de urbanización del 60%. Es particularmente fuerte el éxodo de los jóvenes hacia las ciudades.

• la agricultura empresarial o «agrobusiness», apoyada por las empresas fabricantes o importadoras de insumos agropecuarios (semillas, fertilizantes, herbicidas, fitosanitarios, maquinaria, etc.) penetra agresivamente en el campo y amenaza la sobrevivencia de la pequeña y mediana agricultura familiar.

• las fronteras entre lo rural y lo urbano se van haciendo cada día más difusas, debido al desarrollo de los caminos y los transportes, la penetración de la radio y la televisión, el deseo de educación, el crecimiento de las metrópolis y las ciudades del interior. Pero en esta relación difusa crece el dominio de lo urbano sobre lo rural. En consecuencia, los destinos de la producción agropecuaria y la agroindustria dependen cada vez en mayor grado de las decisiones políticas que se toman en los centros urbanos y en los centros internacionales de poder.

• Los pobladores rurales sienten que necesitan estar informados y actualizados, inclusive mediante el acceso a Internet. Pero los sistemas de comunicación, dominados por intereses comerciales, no se preocupan por satisfacer esta necesidad. Por el contrario, sus contenidos estimulan la urbanización y no el arraigo y la permanencia en el campo.

• El proceso de globalización tiene como una de sus consecuencias la aparición de movimientos de resistencia y, consecuentemente, se percibe un gran ímpetu organizativo entre los productores rurales, tanto los pequeños como los grandes. El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, el MST, del Brasil, con su notable mística y disciplina, está siendo imitado por organizaciones de campesinos en otros países. En el Paraguay las organizaciones campesinas han adquirido un poder considerable, al punto que consiguieron detener el proceso de privatización de entes estatales.

• Los movimientos de integración regional, como el MERCOSUR, han determinado la necesidad de que los productores rurales se vuelvan competitivos, es decir, coloquen en el mercado productos de calidad a precios reducidos. Pero esto exige tecnologías cada vez más avanzadas, lo cual, a su vez, exige conocimientos cada día más amplios y complejos. La consecuencia es la urgente necesidad de educación y capacitación, tanto en procesos de producción agropecuaria y agroindustrial como en procesos de comercialización.

• En casi todos los países están en marcha procesos de descentralización, que comprenden aspectos políticos, económicos y administrativos. Todos estos aspectos guardan estrecha relación con la comunicación, tanto la institucional como la educativa y la de transferencia de tecnología. Pero hace falta un marco conceptual, una visión ampliada por el concepto de Comunicación para el Cambio Social.


LA RADIO COMUNITARIA

Entre los múltiples medios que contribuyen al desarrollo y al cambio social, la radio comunitaria es uno de los instrumentos fundamentales. En efecto, ella realiza todas las funciones mencionadas arriba, y lo hace de modo continuo, penetrante y perseverante. Es el vehículo educativo por excelencia para el pasaje de la democracia representativa y meramente política, a la democracia participativa e integral.

La radio comunitaria enfrenta incomprensiones de todo tipo, fomentadas por los radiocomerciantes y por el Estado, con frecuencia con ellos aliado. Si queremos fortalecer la democracia participativa y el desarrollo nacional, tenemos que apoyar a las radios comunitarias, que están luchando, con medios precarios pero con mucha mística y dedicación, para que digan su palabra tantas personas olvidadas pero que tienen un nombre, un rostro y un destino.


NOTAS

* Thorstein Veblem, sociólogo norteamericano de origen noruego, estudió los modos usados históricamente para tornar "conspicuo" (visible) el status social. Según Veblem, de la "destrucción conspicua" en los pueblos primitivos, se pasó al "consumo y ocio conspicuos" para llegar, más recientemente, a la "producción conspicua".

** La oración de San Francisco dice en su final: "Señor, haced que yo procure más consolar que ser consolado, comprender que ser comprendido, perdonar que ser perdonado, amar que ser amado. Porque es dando que se recibe, es perdonando que se es perdonado y es muriendo que se vive para la vida eterna".


 

 


PARTE IV

EL PAPEL DE LOS MEDIOS


LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN EL PROCESO DE CAMBIO

En sus primordios los periódicos eran canales de expresión de ideales políticos o clasistas y la información era relativamente secundaria. Más tarde acentuaron su carácter informativo y desarrollaron el papel de agentes económicos. Actualmente la cualidad informativo-mercantil, pasó a presentarse como inherente a los medios, al punto que aquellos que no poseen fines de lucro -como los medios públicos, los comunitarios y los alternativos-, son vistos como amenazas al orden establecido.

Este papel, sin embargo, es relativamente reciente. Hasta hace poco, en efecto, las emisoras de radio y TV en países avanzados de Europa, como Francia e Italia, eran públicos, al punto de que los comerciantes ingleses colocaban su propaganda en emisoras de Luxemburgo porque no podían hacerlo en su país. En el Brasil, la Radio Roquette Pinto, primera emisora del país, era educativa. En Chile los dos canales de TV eran administrados por sendas universidades.

Además de aliados de la industria y el comercio, los medios de comunicación actualmente son los principales agentes de un embate ideológico de alcance mundial, embate que está ligado estrechamente a la lucha de clases, cuya existencia real muchos hacen cuestión de negar.

¿Qué clases y qué luchas? Por un lado está la clase de los propietarios, de los especuladores de capital, de los dueños del poder. Por el otro lado, están los sin tierra, los sin techo, los sin empleo, los sin escuela, los sin justicia, los llamados "excluidos". También nos encontramos entre ellos muchos de nosotros, que, aunque pertenecemos a la clase media, en realidad somos sin política decente, sin justicia equitativa, sin participación efectiva, sin economía honesta.

¿Cómo se manifiesta esta lucha? En muchas formas, entre las cuales:

Explotación de los trabajadores, abandono de los indígenas, rechazo del Impuesto de Renta Personal, rechazo del impuesto a la soja, mercantilización de la educación y la comunicación, rechazo de una Política Nacional de Comunicación, rechazo de la Democracia Participativa.

En esta lucha, los medios desempeñan roles estratégicos, tales como:

• presentan como peligrosa la idea del cambio y generan una actitud conservadora y reaccionaria en la sociedad;

• criminalizan las luchas y las organizaciones populares, fomentando la desmovilización ciudadana;

• fomentan la división y la desconfianza mutua entre las organizaciones populares;

• exageran la cobertura de la política menuda a destacando la confrontación y el faccionalismo entre los partidos y movimientos, en detrimento de la atención a los problemas nacionales importantes;

• critican sistemáticamente al Gobierno, destruyendo la fe en las autoridades electas por el pueblo y, por consiguiente, en la democracia;

• estimulan el consumismo, inclusive presentando al consumo conspicuo como evidencia del triunfo en la vida, provocando la frustración de las camadas pobres por no poder acceder a los beneficios de la riqueza y el éxito;

• permiten el cultivo de la irracionalidad y la frivolidad, incluyendo entre sus contenidos los horóscopos, los anuncios de astrólogos y adivinos, la oferta de servicios sexuales, los anuncios mentirosos;

• combaten a los medios alternativos y comunitarios, presentándolos como ilegales, piratas, subversivos y amenazas a la seguridad.


EL CAMBIO QUE EL PARAGUAY NECESITA

¿Cuáles serían los cambios fundamentales que los medios deberían apoyar en este momento de inflexión histórica que está viviendo el Paraguay? Desde ya pido disculpas por mi optimismo utópico que me lleva a creer que los cambios que menciono son posibles y cercanos.

Creo que los medios deberían apoyar tres grandes procesos fundamentales:

1. La construcción participativa de un Proyecto de País, un Proyecto Nacional de Educación y una Política Nacional de Comunicación.

2. El fortalecimiento de la Democracia Participativa, el Desarrollo Productivo Ecológico y la Economía Solidaria.

3. El cambio de la práctica política basada en la conquista del Poder a la práctica política basada en el Servicio al pueblo.

4. Muchos afirman: "Nuestro país no tiene un rumbo". Es verdad. El Paraguay carece de un Proyecto de País. Ojo: no debemos confundir el Proyecto de País con un Plan de Gobierno. No se trata de tener un documento con el nombre de Proyecto País, que es relativamente fácil de elaborar. Me refiero a una voluntad auténticamente nacional, apoyada por los dirigentes políticos y sociales, para que la nación se una hacia un destino que se vislumbra como deseable para todos sus habitantes. Sin este norte, el país es como una brigada de bomberos que está constantemente corriendo de un incendio al otro, o de un barco sin timón, a merced de todos los vientos y oleajes.

En el fondo, este ideal significa poner al hombre y su felicidad como fin del proyecto de país. Pero esta centralidad del hombre exige, sine qua non, la fraternidad y la justicia como imperativo categórico de los paraguayos.

Evidentemente, este anhelo colectivo exige superar rasgos y hábitos culturales que obstaculizan la transformación integral de las personas, las leyes y las instituciones. De ahí que la Educación y la Comunicación sean factores esenciales del cambio, y esto vuelve indispensables un Proyecto Nacional de Educación y una Política Nacional de Comunicación.

Pero estos procesos no pueden trabajar en el vacío, necesitan orientarse a un "para qué" bien concreto, y yo creo que este para qué puede traducirse en tres grandes objetivos:

• la democracia participativa.

• el desarrollo sostenible y ecológico.

• la política como servicio al pueblo.


COMENTARIOS FINALES

Es importante recordar que las contribuciones de los medios al proceso de cambio no dependen de los medios en sí mismos -al final sólo son medios- sino más bien de los intereses de sus propietarios y sus patrocinadores, de la fuerza o debilidad de la opinión pública y de la decisión política del Estado.

Ahora bien, ¿con qué criterio deberíamos juzgar si las funciones de los medios en el proceso de cambio son positivas o negativas? Creo que el criterio de juicio consiste en mirar a los medios desde el punto de vista, no de las élites y las clases medias, ni siquiera del Estado, sino de las clases mayoritarias de nuestra población.

Las preguntas clave serían entonces:

• ¿Ayudan los medios de comunicación a los obreros, los campesinos, los estudiantes y los empleados, a conocer y entender su situación y a encontrar los caminos que podrían seguir para adquirir poder y usarlo bien para mejorar sus vidas?

• ¿Les ayudan a ampliar la democracia representativa actual, que los mantiene como espectadores impotentes de su destino, manejado por otros, para pasar a construir juntos una democracia participativa, que les permita crecer en autoestima, organización, protagonismo y corresponsabilidad?

• ¿Nos ayudan a todas y a todos a ser más libres, más dignos y más felices?


LA RADIODIFUSIÓN PÚBLICA: RECURSO Y DERECHO EN LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Tiempo atrás viví personalmente una experiencia que demuestra la urgente necesidad de la radiodifusión pública en países que, como el nuestro, están caminando laboriosamente hacia la democracia, tanto política como social. Era uno de los nueve miembros de la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay, creada por el Congreso Nacional en octubre de 2003, para investigar las violaciones graves de los derechos humanos, cometidas por agentes estatales o paraestatales, durante la dictadura de 35 años del general Alfredo Stroessner y el Partido Colorado. Dichas violaciones comprenden, especialmente, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, las torturas y los exilios.

Pues bien, como el partido político que mantuvo a Stroessner en el poder era el mismo que entonces gobernaba, tanto el Parlamento como el Poder Ejecutivo estaban muy poco interesados en nuestras investigaciones. De modo que ambos limitaban nuestro presupuesto hasta hacer casi improbable que obtuviésemos los resultados que nos señalaba nuestro mandato.

A la actitud desfavorable del Gobierno se sumaba la de los medios de comunicación comerciales, pues ellos pertenecen a poderosos empresarios que de alguna u otra manera fueron beneficiados por la dictadura. Como consecuencia, la población sabía poco de la Comisión de Verdad y Justicia y, cuando la conoció a través de los medios, lo hacía de manera sesgada y negativa.

Otra hubiera sido nuestra situación si en el Paraguay hubiese existido una radiodifusión pública, libre de la influencia política del gobierno y de las reglas que rigen el mercado. Pero en el Paraguay no existía tal tipo de radiodifusión. Existía, sí, una radio estatal, con el nombre de Radio Nacional, que estaba lejos de actuar como una emisora pública. Tanto es así que, en cuanto las principales emisoras comerciales de radio y TV nos invitan a los miembros de la Comisión de Verdad y Justicia a explicar nuestra misión, la Radio Nacional jamás nos invitó a hacerlo, lo que demuestra su falta de independencia e imparcialidad.

Otro ejemplo paraguayo que dramatiza la necesidad de la radiodifusión pública es el siguiente: la agricultura familiar, predominante hasta hace poco en el país, que le permitía mantener a la mayoría de la población en el sector rural, donde producía la mayor porción de los alimentos consumidos en el país, está siendo rápidamente sustituida por la agricultura empresarial basada en el monocultivo de la soja. Aunque algunos piensan que esto representa un progreso, el jesuíta Bartolomé Meliá, antropólogo y lingüista, afirma que la sustitución de la autosuficiencia y la solidaridad propias de la agricultura campesina por la eficiencia, acumulación y competición características de la agricultura comercial capitalista, constituye un grave detrimento para la identidad cultural de la nación paraguaya. Por otro lado, la destrucción de la identidad cultural va unida a la eliminación de los bosques nativos, a la contaminación ambiental, al éxodo rural y a una cierta amenaza a la soberanía nacional. ¿Por qué la soberanía nacional estaría amenazada? Porque en el territorio paraguayo vecino a la frontera con el Brasil 500.000 brasileños compraron tierras para implantar la agricultura empresarial basada en el monocultivo de la soja. En esta vasta zona se habla predominantemente el Portugués, se comercia en reales, se escucha radio y TV brasileñas y en 28 municipios la mayoría de la población es brasileña y puede elegir alcaldes de esa nacionalidad. Si se recuerda que el estado brasileño de Acre era antes boliviano y que fue comprado por el Brasil bajo la presión de los seringalistas cearenses que explotaban el caucho en dicho territorio, ¿será demasiado irreal pensar que los llamados "brasiguayos" pudieran algún día alimentar sentimientos separatistas?

Una radiodifusión pública en el Paraguay ciertamente promovería un serio debate nacional e internacional sobre este tema de la "frontera móvil" brasileña, antes de que el mismo se convierta en un problema serio que amenace la tradicional amistad existente entre el Brasil y el Paraguay.


LA RADIODIFUSIÓN PÚBLICA

La premisa sobre la cual se fundamenta la radiodifusión pública es que las frecuencias a través de las cuales se transmite la programación pertenecen a la comunidad y que, por lo tanto, las mismas deben ser utilizadas en su exclusivo beneficio. En efecto, los ciudadanos, a quienes pertenece el espectro de frecuencias, necesitan acceder a un medio capaz de proporcionarles información confiable, tanto en relación con los temas de relevancia pública como con otro tipo de cuestiones ligadas a actividades culturales y de entretenimiento.

De ahí que el propósito de la Radiodifusión Pública sea proveer una amplia variedad de programación informativa, educativa, cultural y de entretenimiento al público en general, que sea independiente y de calidad. Asimismo, debe constituir una alternativa para aquellos intereses que no son tomados en cuenta por el mercado, por no existir público suficiente para hacer rentable su difusión por el sector privado. Dice el documento producido en la Argentina en un taller sobre Radiodifusión y Democracia:

"En la mayoría de los países europeos, la radiodifusión ha sido definida como un servicio público y, por lo tanto, su funcionamiento quedó, en un principio, en manos del Estado. De este modo se crearon corporaciones públicas con la misión de planificar y explotar directamente el servicio, generando programación de calidad, accesible a toda la población sin diferencia alguna entre los habitantes de las grandes urbes y los de localidades aisladas geográficamente.

En la década de 1920 se creó en el Reino Unido la BBC -Brítish Broadcasting Corporation- con el propósito de "acercar la mayor cantidad de temas a la mayor cantidad de gente posible, con el fin de educar, informar y entretener a toda la nación, sin interferencias políticas o presiones comerciales".

En el Brasil, en 1997, el diputado Jaques Wagner y otros del Partido de los Trabajadores (PT) presentaron al Parlamento un proyecto de ley para establecer el Sistema de Radiodifusión Pública en el país. Los objetivos de dicho sistema eran los siguientes:

I- permitir el ejercicio de los derechos a la información, a la libre expresión del pensamiento, a la creación y a la comunicación;

II- promover la cultura nacional, regional y local y estimular la producción que objetive su divulgación;

III- promover la integración de la sociedad civil, estimulando la recreación, la cultura y la convivencia social;

IV-prestar, permanentemente, servicios de utilidad pública, principalmente en situaciones de emergencia y de calamidad;

V- permitir la capacitación de los ciudadanos en el ejercicio del derecho de expresión en la forma más accesible posible;

VI-permitir el perfeccionamiento profesional de personas que ejerzan funciones en el área de la comunicación.

Como se observa, el papel de la Radiodifusión Pública no se limita a dar informaciones sino que constituye un canal de expresión y de diálogo para los ciudadanos. Pero dar voz al pueblo no es tan fácil como parece. Se necesitan mecanismos tecnológicos e institucionales para recibir la voz, así como personal capacitado para tal tarea, ya que la formación de los comunicadores suele ser más difusionista que dialógica. Pero también se necesita capacitar al propio pueblo para que sea capaz de comunicarse. Durante la Reforma Agraria de Chile, por ejemplo, se formaron más de 100 "periodistas campesinos" con el fin de que los nuevos propietarios de la tierra pudieran dirigirse eficazmente a las autoridades y a la sociedad en general. Yo mismo di un curso de Comunicación, en Curitiba, Brasil, en el que 30 presidentes de sindicatos rurales aprendieron a utilizar la prensa y los medios audiovisuales para obtener el apoyo de la opinión pública a sus reivindicaciones.

La radiodifusión pública, para que pueda ser pluralista, tanto política como culturalmente, no solamente debe ser absolutamente independiente del Estado, excepto en su financiamiento, sino que debe ser administrada por un Directorio o cuerpo colegiado formado por representantes de los diversos estamentos de la sociedad civil, elegidos del modo más democrático y transparente posible. En su composición debe lograrse el equilibrio de género y el pluralismo político, así como la diversidad regional.


DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA A LA PARTICIPATIVA

De todo lo que se ha dicho hasta aquí se infiere que la radiodifusión pública es un instrumento y un derecho de la democracia. Ahora bien, la verdadera democracia no es la actual, meramente representativa y política, sino la democracia participativa y social, además de política. Los latino-americanos estamos tan acostumbrados a la Democracia Representativa que no nos damos cuenta de que hemos dejado casi enteramente la acción política en manos de nuestros representantes. Participamos solamente votando en las elecciones cada 4 o 5 años. Somos "ciudadanos electorales".

Nuestra alienación e inercia cívica ha tenido como resultado la degeneración política llamada "partidocracia". Ella, a su vez, ha degenerado en la formación de una casta de políticos profesionales que se eternizan en los cargos electivos. Lo peor, sin embargo, es la distorsión del propio significado de la política. Si alguna vez se la entendió como "servicio al pueblo", ahora ella consiste en buscar la victoria en las elecciones a cualquier costo, para acceder a cargos remunerados y a la oportunidad de enriquecerse.

En la Democracia Participativa, por el contrario, el ciudad.mn está constantemente interviniendo en los procesos decisorios Esto no era posible hasta hace unos años debido a la precariedad de los medios de transporte y de comunicación. Pero la participación se ve actualmente facilitada por la amplia disponibilidad de caminos y de transporte, así como de medios de comunicación tales como el teléfono -inclusive el celular-, el fax, el video, la radio comunitaria, la prensa, la radio y la televisión, a los que se suma ahora la Internet. Por otro lado, como consecuencia de un mayor conocimiento de los derechos humanos y del aumento del deseo de participar, la población está mucho más organizada.

En otras palabras, la sociedad está hoy mejor preparada que antes para la Democracia Participativa. Pero ella no puede existir sin un sistema de comunicación que sea funcional y orgánico tal democracia. Constituye una ilusión pensar que la radiodifusión comercial representa el ideal de la comunicación democrática. Aunque los medios privados ofrecen una ágil y amplia capacidad informativa, no siempre están motivados para suministrar las informaciones que la población necesita para tomar sus decisiones político-sociales. En el Paraguay sería pecar de optimista, por ejemplo, esperar que las radios comerciales difundan informaciones que permitan a los campesinos obtener mejores precios para sus productos, visto que las firmas anunciantes son precisamente las que compran dichos productos, al precio más bajo posible. Afirma en este sentido Vicente Brunetti:

"Entre las radios comerciales no hay tradición, vocación, comprensión, capacidad ni intención alguna para ello, y algunos rudimentos de servicio público, tienen como principal protagonista, precisamente, al vecino, al poblador, al ciudadano, con su correspondiente necesidad de comunicación".

La radiodifusión estatal, por su parte, podría suplir las informaciones necesarias, pero como es un instrumento de la política gubernamental, ella presenta el riesgo de la tendenciosidad. El taller sobre radiodifusión para la democracia realizado en la Argentina, concluyó que:

"Los ciudadanos necesitamos tener acceso a una radiodifusión libre de la influencia política del gobierno y de las reglas que rigen el mercado, que garantice diversidad de perspectivas en el tratamiento de los temas y una programación variada y de alta calidad, articulada con las necesidades informativas culturales, educativas y sociales de la población, más allá de los ratings de audiencia, dominados por móviles de naturaleza diferente".


UN CONCEPTO AMPLIADO DE LA COMUNICACIÓN

En realidad, más que su contribución a la democracia participativa, el argumento más sólido en la promoción de la Radiodifusión Pública es el reconocimiento de que el papel social del proceso de Comunicación es mucho más profundo y multidimensional de lo que comúnmente se presume. En efecto, la concepción que se tiene actualmente de la Comunicación es sumamente simplista y mecanicista. Se la percibe en general apenas como un conjunto de mensajes emitidos por organizaciones, elaborados por profesionales especializados y transmitidos por poderosos medios, con el fin de informar, persuadir, educar y divertir a determinados públicos. Pero la comunicación es mucho más que eso. Escribe Brunetti:

"Como concepto y proceso, la comunicación es el mecanismo de la vida; factor principal de desarrollo en el proceso de construcción de la personalidad; componente esencial en el ejercicio pleno de los Derechos Humanos. Por ser un Bien Social y uno de los Capitales Comunitarios intangibles, es transversal a la construcción de la ciudadanía; eje de la convivencia pacífica y democrática; factor crucial para el logro del Desarrollo Sostenible".

Reconocer que la comunicación es la savia de la vida social y cultural de la humanidad y que ponerla realmente al servicio del crecimiento humano posee un alto valor civilizatorio, confirma nuestra afirmación de que la Radiodifusión Pública es un instrumento y un derecho de la democracia.


EL CAMBIO DE ÉPOCA

Este reconocimiento del papel de la Comunicación es particularmente importante en un momento como el actual en que se registra, en palabras del economista jesuita Xavier Gorostiaga, "no una época de cambios sino un cambio de época". Gorostiaga afirma, en efecto, que a partir del fin de la II Guerra Mundial han tenido lugar los siguientes cambios de época, o de era:

1.      Era geo-política, en donde predominaba la SEGURIDAD. Era el tiempo de la Guerra Fría. Terminó con la caída del Muro de Berlín.

 

 

2.      Era geo-económica, donde la institución ECONÓMICA pasó a ocupar la prioridad máxima. Es la época de la expansión dominante del capitalismo neoliberal. Todavía estamos en ella pero ya se notan señales de desilusión y agotamiento, presagiando una nueva era.

 

 

3.      Era geo-cultural, es la que está empezando actualmente a adquirir fuerza, pues LO SOCIAL y LO CULTURAL empiezan a desplazar a lo económico de la cúspide de la atención mundial.

 

 

¿Qué implica la ascensión de lo social y lo cultural a la cúspide de las preocupaciones de nuestro mundo en el futuro próximo y qué demandas presenta la era geocultural a la radiodifusión pública? Me atrevo a sugerir algunas de las demandas que harán que la radiodifusión pública sea percibida como urgente y necesaria en los próximos años, como potente instrumento de la sociedad posmoderna.

1. La creciente avidez por información, conocimientos y entretenimiento determinará una mayor cobertura geográfica de los medios de comunicación pública, para alcanzar a zonas menos pobladas, por las cuales la radiodifusión comercial no se interesa.

2. Se acentuará la regionalización de los contenidos, hecha posible por la descentralización e interiorización de la radiodifusión pública y la radiodifusión comunitaria.

3. Habrá un cambio en el criterio de valorización de los contenidos de los medios por la sociedad: serán más apreciados los que fortalecen la identidad cultural, la conciencia ecológica, el gusto artístico, la solidaridad internacional, el debate público de los problemas políticos y sociales, que los que actualmente alcanzan elevados ratings tales como el sexo, la violencia, el terror, el consumo conspicuo, etc.

4. En general, habrá una mayor exigencia de calidad en los productos mediáticos, lo que determinará mayores inversiones en la profesionalización y tecnificación de los medios.

5. Se demandará un mayor apoyo de la radiodifusión pública a la organización y participación de los ciudadanos en los asuntos públicos, lo que se reflejará en una mejor representatividad de la sociedad civil en los cuerpos directivos de las emisoras.

6. Se implantarán sistemas nacionales integrados de radiodifusión al servicio del público comprendiendo emisoras estatales, públicas, educativas y comunitarias, cada tipo complementando a los demás a través de sus contribuciones específicas.

7. De este modo, la radiodifusión pública será realmente un recurso a la vez que un derecho de la sociedad.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Asociación por los Derechos Civiles (ADC) en colaboración con CEPPEC, Poder Ciudadano, FARN, CELS, Asociación de Periodistas, y FOPEA (sin fecha) - Una Radiodifusión Pública para la Democracia - Principios básicos para el funcionamiento de la Radio y la Televisión Públicas. Buenos Aires.

Brunetti, Vicente (1997) - Emergencia de las radios comunitarias en Paraguay, Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción.

(1998b) - La Comunicación Social. Programa del 7o. Grado de la EEB. MEC.MECES.BID.

Deputado Jaques Wagner y otros - Projeto de Lei n. 3461 de 1997. Cámara dos Deputados, Brasilia DF, Brasil.

Díaz Bordenave, Juan (1994). - Participative communication as a part of building the Participative Society, in Shirley A. White, K. Sadanandan Nair y Joseph Ascroft (org.) - PARTICIPATORY COMMUNICATION - Nueva Delhi, India, Sage Publications.

Gorostiaga, Xavier (2000)- La construcción de la utopía desde la cultura y la educación. Guadalajara, México, VIII Simposio de Educación. Cátedra Paulo Freire, ITESO.

Villamán, Marcos (1991) - Democracia participativa: reflexiones sobre la democracia que necesita América Latina, CEAAL, Carta Mensual, p. 4-5.


LA RADIO COMUNITARIA, INSTRUMENTO ESENCIAL DE LA DEMOCRACIA Y EL DESARROLLO

¿Por qué al Paraguay: le conviene apoyar y fortalecer a la radio comunitaria?

Pretendo demostrar que la RC es, de lejos, la opción más conveniente, aunque no exclusiva, para construir la democracia participativa y el desarrollo humanista sostenible.

En favor de esta tesis presento los siguientes argumentos:

1. Uno de los derechos humanos más fundamentales es el derecho a la comunicación, es decir, a recibir información, expresar ideas y dialogar con otras personas. La ciencia siempre supo que la comunicación está en la base de la formación de la personalidad. Cuando este derecho le es negado, la persona no solamente sufre una mutilación sino que la sociedad en su conjunto no sobrevive. De hecho, la democracia se vuelve imposible.

Pues bien, la radio comunitaria no solamente cumple y facilita el cumplimiento de este derecho fundamental, sino que esa tarea es la razón de su existencia. Los medios comerciales, aunque siempre, y legítimamente, reclaman su derecho a la libertad de expresión, ellos mismos no siempre lo respetan. Por ejemplo, hubo un tiempo en que el diario ABC no permitía que sus columnistas escribiesen cosas contrarias al pensamiento de su director. Por otro lado, la radio comercial selecciona cuidadosamente a aquellos a quienes dará acceso a sus micrófonos y lo hace en general con un criterio utilitario o de conveniencia política o mercantil, y no de facilitar la expresión libre y espontánea.

2. En este sentido, cuando la radio comercial se acerca al pueblo, lo mira y lo trata como "el otro", es decir, lo hace "desde el otro". Se le pregunta lo que se quiere que diga, lo que se quiere saber de él, pero no se le suele darle chance de decir lo que quiere decir. Por consiguiente, no ocurre un verdadero fenómeno de participación. En la radio comunitaria, se invierte la comunicación, pues el pueblo, que normalmente es el observado, se convierte en observador nuestro y emisor de su propia identidad.

3. Esto es importante porque el pueblo, antes callado, cada vez quiere más "decir su palabra", quiere ser reconocido, escuchado y atendido. El surgimiento creciente de blogs, redes sociales, Internet, complementa a las marchas, huelgas de hambre, audiencias públicas, paseatas, manifestaciones y hasta tractorazos, que vemos todos los días, y que indican que la gente quiere participar y que no siempre encuentra canales legítimos para hacerlo.

La radio comunitaria es el canal por excelencia para la expresión y la participación, para la protesta y la propuesta, para la denuncia y el anuncio e, incluso, para la celebración jubilosa de las victorias del pueblo.

4. En este sentido, la RC es mucho más capaz que la comercial de apoyar la revitalización de la cultura y la historia de los pueblos originarios, el rescate y la defensa de los valores tradicionales de nuestra nación, como la hospitalidad, la frugalidad y la honradez. Gracias a esta su fuerza social, la radio comunitaria favorece la re valorización de la mujer, el fortalecimiento de la familia, la desmarginalización de los excluidos, la recuperación de la autoestima, de la dignidad y del respeto de nuestra diversidad cultural.

5. La radio comercial debe parte de su éxito a la creación de personajes y situaciones prototípicas, es decir, trata de unificar y simplificar tipos humanos y asuntos complejos. Por ejemplo, para la radio comercial en general, todos los políticos son corruptos, las instituciones del Estado son ineficientes, todos los campesinos no quieren trabajar sino invadir tierras ajenas y cortar los árboles para vender la madera. Como trabaja con la economía de escala, la radio comercial tiende a tornar aplicable a diferentes públicos la misma imagen, el mismo producto.

En cambio, las radios comunitarias buscan mostrar a sus públicos lo que los diversos grupos humanos que constituyen la población tienen de singular, de propio y diferente, para mostrárselo a los demás miembros de la comunidad conectada. El ámbito de las producciones estándar no son su fuerte, no deben serlo.

6. Un documento elaborado por el Banco Mundial sobre los medios públicos destaca este apego a la diversidad que los medios públicos tienen en común con los comunitarios:

"Hay síntomas de que las nuevas audiencias descreen cada vez más de los productos masivos. Las páginas de Internet atraen más la atención de la generación nativa de Internet que los shows masivos de la TV comercial. Están buscando lo propio pero también lo nuevo. Se genera así una posible convergencia: los medios públicos focalizan más temas que la TV masiva y ofrecen perspectivas diferentes; a la vez, la segmentación de las audiencias busca contenidos que no sean estándar. En el movimiento pendular de los medios, tras dos décadas de incremento de penetración de los medios privados, podría verificarse una consolidación de los medios públicos, justamente por elaborar contenidos que responden a su naturaleza, no a los imperativos del mercado".

7. Otra ventaja de los medios comunitarios es su utilidad para divulgar y obtener apoyo a las políticas sociales. Programas de alfabetización, de educación vial, de promoción de la salud, de desarrollo comunitario, de cuidado del ambiente, etc., encuentran su mejor aliado en las radios comunitarias. La radio comercial también colabora, pero en general pasa la cuenta. En el Brasil la ley obliga a los medios comerciales a dedicar 5% de su espacio a la educación. Lo hacen, sí, pero de madrugada o en otros horarios de baja audiencia.

8. Un aspecto a menudo olvidado es el hecho de que la educación exitosa de las masas no se basa en general en la transmisión de contenidos racionales, en discursos didácticos. Lo que triunfa es la comunicación de emociones, de sensaciones, más que de razones. Los mensajes son más eficaces cumulo aparecen impregnados de los valores, actitudes y afectos de los grupos significativos como la familia, la iglesia, la comunidad, el grupo de amigos.

La radio comunitaria posee esa virtud de vivenciar los mensajes en el contexto de la realidad local. Por ejemplo, un mensaje radial contra el SIDA no tendrá impacto en la juventud si no relaciona su contenido con lo que piensan, sienten y hacen al respecto los grupos primarios, aquellos a los cuales los jóvenes guardan lealtad.

El documento del Banco Mundial sobre medios públicos hace una comparación con el uso de la TV en las escuelas que, con mucho éxito durante un tiempo, fue prácticamente abandonado en América Latina:

"El abandono del uso de la TV para usos educativos responde a una concepción estrecha de lo que la educación significa. Lo racional pasa por el aula, pero lo actitudinal, la capacidad de entender al otro, de trabajaren equipo, son todos temas que pueden ser tratados desde la ficción o desde el dibujo animado".

En radio dichos temas podrían ser tratados contando historias y cuentos, haciendo radioteatro, dramatizaciones, poesía, humorismo, seguidos a veces por reflexión.

9. Por su incidencia emocional, familiar, social, la radio comunitaria es el instrumento básico de la democracia participativa y el desarrollo humanista sostenible. Para involucrar a públicos dispersos y diversos, difícilmente alcanzables por las estructuras formales del Estado las radios comunitarias, con una programación adecuada, pueden diversos programas rurales, formación de artesanos, desarrollo de la agroindustria, liderazgo de cooperativas, participación ciudadana en los municipios, reforestación y conservación de recursos naturales, etc.

10. Finalmente, la radio comunitaria constituye un complemento multiplicador ideal para los medios públicos (radio y TV). En efecto, la RC puede agarrar las ideas difundidas por los medios públicos y capilarizarlas y promoverlas en el nivel local. La inversa también es verdadera, o sea, las radios comunitarias pueden actuar como alimentadores de los medios públicos.

Tal vez las radios comunitarias debieran capacitarse más en acción comunitaria, aprendiendo más sobre los principios y métodos de la Educación Popular. Pero, eso sí, incorporando las nuevas tecnologías de comunicación que no eran conocidas en los tiempos heroicos de la Educación Popular. Sería interesante pensar las maravillas que Paulo Freire haría si, para trabajar su Pedagogía del Oprimido y la concientización de los analfabetos, dispusiese de los nuevos medios de la comunicación digital.


CONCLUSIÓN

No me encuentro entre los que predican la eliminación de los medios comerciales de comunicación. Creo que ellos también cumplen una misión importante en la sociedad, y que muchos propietarios y trabajadores de los medios privados tratan de cumplirla de modo honesto y competente.

Lo que ocurre es que ellos, al tener que determinar su desempeño por la finalidad del lucro y la acumulación de capital, no poseen la vocación ni la misión de servicio de apoyar el protagonismo democrático y participativo del pueblo, de transformación social que mueve a las radios comunitarias. Por consiguiente, las radios comunitarias, aliadas a los medios públicos y a las organizaciones sociales, son realmente herramientas fundamentales de la democracia participativa y del desarrollo humanista sostenible del Paraguay.

Si esto es así, y lo es, entonces las radios comunitarias no solamente no deberían ser coartadas y perseguidas, como si fueran medios intrusos y de segunda clase, sino que deben recibir todo el apoyo del Estado y la sociedad que merecen y necesitan.

Ellas deberían ocupar un tercio del espectro radioeléctrico (otro tercio iría a los medios privados y otro a los medios públicos, como en otros países latinoamericanos), deberían contar con toda la potencia necesaria para cubrir sus respectivas regiones, deberían obtener su sustento financiero de la publicidad y del apoyo comunitario, deberían ser protegidas por una fiscalización oficial rigurosa que evite el abuso que algunos políticos y comerciantes hacen de ellas transformándolas en radios piratas y desnaturalizando su verdadera función.

Ahora bien, las radios comunitarias, deben apuntar siempre a la excelencia de su producción y de su trabajo comunitario, mediante la investigación y la capacitación permanente de sus cuadros. Ellas, en efecto, nunca deben olvidar que tienen la enorme responsabilidad de ayudarnos a construir el Paraguay que deseamos.



 




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