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JOSÉ ANTONIO MORENO RUFFINELLI


  AMËRICA DEL SUR: REALIDADES Y DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI - Por JOSÉ ANTONIO MORENO RUFINELLI - Año 2013


AMËRICA DEL SUR: REALIDADES Y DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI - Por JOSÉ ANTONIO MORENO RUFINELLI - Año 2013

AMËRICA DEL SUR: REALIDADES Y DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI

JOSÉ ANTONIO MORENO RUFINELLI

PREMIO NACIONAL DE CIENCIAS 2006

 

 

 

Editor:   SERVILIBRO

Dirección editorial: VIDALIA SÁNCHEZ

Tapa: CAROLINA FALCONE

Colección: COLECCIÓN ACADEMIA PARAGUAYA DE LA LENGUA ESPAÑOLA Nº 6

Asunción – Paraguay, agosto 2013 (218 páginas)



BIOGRAFÍA

José Antonio Moreno Ruffinelli nació en Asunción en 1939. Es doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Profesor Universitario de las facultades de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción y de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, en el grado y postgrado y del Instituto de Altos Estudios Estratégicos.

En el área diplomática ha sido embajador del Paraguay en Brasil, asesor jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores y ministro de Relaciones Exteriores.

Fue presidente de la Academia Paraguaya de la Lengua Española por ocho años y es actual presidente de la Academia de Derecho y Ciencias Sociales. Es miembro correspondiente de varias Academias de Derecho. Es, además, miembro de la Sociedad Científica del Paraguay.

Ha escrito varios libros, la mayoría sobre temas jurídicos. Uno de ellos mereció el Premio Nacional de Ciencias en el año 2006.



PRESENTACION

UNA MIRADA AL ENTONCES Y AL DESPUÉS

Al pensar en los 85 años de existencia de la Academia Paraguaya de la Lengua Española, la mirada se me escapa hacia aquel 1927, en que una pléyade de intelectuales paraguayos de primerísimo nivel se reunieron para darle existencia. Los dramáticos reclamos de la Historia hicieron languidecer la institución por mucho tiempo. Los conflictos limítrofes que desembocaron en la contienda chaqueña de 1932 a 35, las secuelas de la posguerra, pese a la victoria; las posteriores convulsiones políticas, la situación social, la lucha fratricida del 47, la dictadura de Higinio Morínigo, componen el contexto en que sobrevivió esta Academia.

La ausencia de Paraguay fue notoria en aquel Primer Congreso de Academias, realizado en México, en 1951, cuando a instancias del académico peruano Guillermo Hoyos se toma contacto con varios académicos paraguayos en la ciudad de Buenos Aires, constituyendo este encuentro, realizado en 1952, una segunda fundación. Ocho años después, la Academia Paraguaya de la Lengua Española se ve beneficiada, como el resto de las Academias de la Lengua Española, con el Convenio de Bogotá, firmado en 1960 y refrendado por el gobierno paraguayo en 1963, por el cual el Estado se comprometió, según la Ley 901, a otorgarle una sede y una suma anual para un funcionamiento digno.

Pasó la Dictadura de Alfredo Stroessner, sobrevino la transición, se vislumbraron esperanzas y desalientos; hoy se enfrenta el desafío de un Paraguay mejor, y la Academia continúa su tarea silenciosa, muchas veces inadvertida. Como una novia que supo esperar, a comienzos de 2012, ésta recibe del Congreso Nacional la sede prometida, en un área de la Casa Josefina Plá, a la espera de la confirmación de una dote segura, que le permita dar frutos cada año con renovado esplendor.

El trabajo de las Academias de la Lengua, congregadas en torno a la Real Academia Española, no se limita a velar por el mantenimiento de las normas gramaticales, lexicográficas u ortográficas, sino también por el enriquecimiento de nuestra lengua por medio de la incorporación de los ricos aportes regionales de los países latinoamericanos. No se ciñe únicamente a la elaboración y actualización de los diversos diccionarios existentes o en preparación, además impulsa las investigaciones sobre la evolución de la lengua castellana en todos sus aspectos, y constituye un puente entre el hispanohablante y el conocimiento de la lengua en sí misma.

En homenaje a las ocho décadas y media de su fundación, la Junta Directiva decidió conmemorar este tiempo de vida institucional con la publicación de la “Colección Academia Paraguaya de la Lengua Española”, que en su primera etapa reúne trece títulos, cuyos autores son miembros reconocidos en el ámbito literario y de la investigación científica. Desde este lugar que hoy nos toca ocupar, hacemos votos porque la corporación que dirigimos sea generosa en logros y rigurosa en el cumplimiento de sus compromisos, augurándole una labor sostenida y prolífica.

Renée Ferrer Presidenta

Academia Paraguaya de la Lengua Española



AMÉRICA DEL SUR. REALIDADES Y DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI

INTRODUCCIÓN

Quizá pocos temas sean tan atractivos para un ensayo, si bien éste sea breve, como el de América Latina y, en especial, América del Sur. La dinámica de los acontecimientos en la región es tan vertiginosa y los cambios se producen con tal aceleración que quizá al finalizar este trabajo ya habrá muchas reflexiones que pasarán y aparecerán otras que no hayan sido abordadas.

El atractivo sube de punto cuando en el presente aparecen de nuevo las ideologías como componentes centrales del debate y de la acción. Socialismos ya superados y en otros casos renovados se enfrentan con ideologías liberales que también son de diverso signo. Y se habla también de los movimientos de centro, derecha e izquierda1.

Y un nuevo elemento se ha sumado al análisis. Los países con alta población indígena han visto aparecer líderes con capacidad de llegar a las altas magistraturas y, aunque aún no lo lograron en algunos países, por lo menos se han convertido en factores reales de poder.

El presente estudio no abarcará sino las últimas décadas, que son las más llamativas por las transformaciones ocurridas. La caída de las dictaduras militares produjo un efecto similar a la caída del muro de Berlín. Reimplantó la democracia en la mayoría de los países, aunque algunos de ellos no pueden vanagloriarse aún de tener la calidad que ella exige, pero de todas maneras es un signo positivo y alentador.

Los militares han comprendido finalmente, parece, que su función es estar fuera del poder político, estar subordinado a él, aunque, fuerza es reconocerlo, no han encontrado tampoco hasta ahora cuál es el nuevo rol que ellos deben desempeñar en la sociedad contemporánea. Hay varias propuestas en este sentido que vienen de diversos sectores, pero mi parecer es que ellos también deben poder participar en la definición de su rol. Y hay que reconocer también que las Fuerzas Armadas han asimilado cabalmente este proceso de transición a la democracia en casi todos los países de la región de los que puede exceptuarse Venezuela, donde las mismas están involucradas en el andamiento político del país. También hubo algún toque de atención o alguna velada advertencia que se envió desde los cuarteles sobre cuestiones de política nacional en algunos países. Pero hay que aclarar, estos casos son mínimos y no han tenido influencia en los procesos democráticos.

También se ha visto que las hegemonías que tradicionalmente habían sido de Argentina y Brasil se vieron amenazadas con la irrupción de Venezuela que, apoyado en sus petrodólares y la manera peculiar que tuvo su presidente Chávez de conducir las relaciones internacionales, hizo que su país busque un rol protagónico que mengüe el de los otros dos, aunque con su fallecimiento ese protagonismo se ha visto sumamente debilitado, sobre todo por la manera en que se manejó su sucesión, que fue un franco retroceso en el proceso democrático de Sudamérica, y Maduro, su sucesor carece de las más elementales condiciones para disputar liderazgos. Violó directamente la Constitución de su país para quedar como Presidente interino primero cuando que este cargo le correspondía al presidente del Poder Legislativo, y luego se autodenominó candidato a Presidente en unas elecciones que fueron muy cuestionadas por la oposición que hasta hoy no las reconoce como legítimas.

Las crisis económicas también han jugado un papel preponderante. Quizá las más llamativas hayan sido la del real en Brasil en 1999, convenientemente superada con firme determinación por el presidente Fernando Henrique Cardoso, y la de Argentina a fines de 2001, que terminó con el gobierno del presidente Fernando De la Rúa, el fin de la convertibilidad, el default y otras consecuencias sumamente perversas para toda la región.

Creo que otro elemento de análisis deben ser los procesos de integración, fundamentalmente los dos de América del Sur, que es el centro de nuestro análisis: La Comunidad Andina de Naciones y el MERCOSUR. Procesos que no logran consolidarse y que han demostrado no haber servido a todos los países que lo integran para el objetivo inicial, que fue la ampliación de los mercados y la facilitación del comercio. Estos mercados, sobre todo los grandes, se han vuelto al contrario de lo que deberían ser, y por presión especialmente de las clases empresarias, cada vez más cerrados y protectores. El desencanto puede notarse con solamente leer las páginas de los diarios de estos países. Los más pequeños claman por superar las asimetrías que existen entre las economías de los países grandes y chicos; los grandes pelean por cuotas de mercado sobre distintos productos y el acuerdo suscrito entre los dos bloques tiene tantos condicionantes que se nota difícil un avance en los próximos años si ambos no se apean de estas posiciones.

Y finalmente se analizará la nueva comunidad que aparece con el nombre de UNASUR, o Unión de Naciones Sudamericanas, nombre con el que rápidamente se ha sustituido al que originalmente se llamó Comunidad Sudamericana de Naciones, conocida con la sigla CASA.

Se estudian también los conflictos surgidos en los últimos tiempos que generan una situación de malestar entre diversos países de la región. Cuestiones antiguas no bien definidas en materias de límites, como entre Perú y Chile. O el reclamo permanente de Bolivia contra Chile por la salida al mar. El tema Venezuela-Guyana, que también se presenta con perfiles amenazadores para el pequeño país. Las cada vez más tensas relaciones entre Colombia y Venezuela, el conflicto de las papeleras entre Argentina y Uruguay, sin descartar el hecho -sumamente grave- ocurrido entre Ecuador y Colombia por una incursión efectuada por tropas colombianas en territorio ecuatoriano, en persecución a un pelotón de las FARC acampado en la selva de Ecuador. Finalmente algunos otros no tan graves, pero que generan siempre situaciones de tensión o de incomodidad; como ejemplo solamente cito el tema del comercio entre Ciudad del Este en Paraguay con su vecino Brasil o con el tema de la hidroeléctrica de Itaipú, o el de las pasteras entre Uruguay y Argentina.

Otro tema de análisis debe ser necesariamente el narcotráfico, cuya fuerza es cada vez mayor en los países de la región, unos productores y otros de tráfico. En algunos países han vetado candidatos o por la vía del asesinato (Luis Galán, en Colombia) o el de la “persuasión”. El financiamiento de campañas políticas y la búsqueda de protección también se atribuyen al narcotráfico y de hecho parece ser que existen.

También el armamentismo, que ha crecido con fuerza en varios países sudamericanos, merece ser analizado. ¿Para qué? ¿Contra quién?

Vemos, pues, que el menú es amplio y variado. Trataremos de abordarlo desde el punto de vista más objetivo posible y haremos algunas conjeturas, adelantando desde ya que ellas quizá nunca se cumplan, pues los imponderables suelen ser la regla en la región, y la previsibilidad la excepción.


NOTA

1. Para una crítica al empleo de estos términos, véase W. Kymlicka, Filosofía política contemporánea, Ariel, Barcelona.



CAPÍTULO 1

LOS PROBLEMAS POLÍTICOS DE COYUNTURA ENTRE LOS DISTINTOS PAÍSES DE LA REGIÓN

Sin dudas, pocas regiones del mundo han tenido sus fronteras demarcadas a sangre y fuego como las nuestras. Y resulta curioso, pues a excepción de Brasil -siempre me refiero a la América del Sur- todos fuimos colonizados por España, con lo cual debió haber mayor afinidad en los orígenes de nuestros países.

Los problemas quizá deban buscarse en la forma como fue administrada la colonia con los virreinatos del Perú y del Río de la Plata. El segundo se desprendió del primero y trajo consigo cuestiones limítrofes que luego serían heredadas por los países al tiempo de la independencia. Así, las fronteras iniciales de la época de la Independencia fueron cambiándose por obra de acuerdos algunas veces y, las más frecuentes, por guerras.

Todas ellas fueron importantes, pero quizá las más llamativas fueron la de la Triple Alianza o Guerra del Paraguay, entre Argentina, Brasil y Uruguay contra el Paraguay, 1864-70, y la llamada Guerra del Pacífico, entre Perú, Bolivia y Chile (1876). También están la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (1932-35) y la Guerra colombo-peruana del 32 al 34.

En la Guerra del Paraguay, este país perdió gran parte de su territorio y su población quedó diezmada, siendo la reconstrucción una tarea difícil, como es de suponer.

En la Guerra del Pacífico, Bolivia perdió su acceso al mar, lo cual le crea problemas insalvables en cuanto a su relacionamiento con el mundo para su tráfico comercial, y ha dejado hasta hoy problemas de límites con Chile que para Bolivia no están resueltos, conforme se verá más adelante.

Pero hubo y sigue habiendo otros conflictos que sin llegar a ser enfrenamientos armados, han producido roces y desencuentros muy difíciles de superar, como se verá a continuación, lo que nos da la pauta de las dificultades que enfrenta la región en esta materia. O son problemas de límites, o de carácter comercial u otro tipo de enfrentamiento. A continuación lo veremos más ordenadamente.

 

a)      BOLIVIA Y CHILE

Bolivia perdió su costa marítima en la Guerra del Pacífico. No es un hecho menor y ha generado consecuencias hasta hoy, ya que no tienen relaciones diplomáticas desde hace más de treinta años. Esta situación ha ocasionado el surgimiento de serias tensiones entre estos dos países, con el agravante que cualquier solución por el Tratado de Paz suscrito, tiene que ser con intervención del Perú. Es de destacar que son garantes del Tratado varios países: Estados Unidos, Brasil y Argentina.

La tensión está a flor de piel y es tan grave que el solo anuncio hecho por Sánchez de Losada, cuando era Presidente de Bolivia, de que la exportación de gas podría hacerse por un puerto chileno, fue suficiente para que se desencadenaran movimientos y manifestaciones, algunas muy violentas, en todo el país que terminaron con su renuncia a la alta magistratura.

Por otra parte, en los acuerdos de provisión de gas suscritos entre Bolivia y Argentina figura la prohibición expresa de vender ese gas a Chile.

Hubo varios intentos de resolver el tema limítrofe con Chile. Bolivia lo plantea regularmente en los organismos internacionales y la respuesta de Chile es siempre la misma. Es una cuestión bilateral y los organismos internacionales no son los ámbitos donde ventilar el tema. Y creo que tiene razón.

Quizá el planteo que estuvo más cerca de poder concretarse en Tratado fue el realizado durante el gobierno de Pinochet, de acordar una zona de soberanía compartida, pero fue rechazado por Perú, que, como se dijo, debe dar su aprobación para cualquier acuerdo.

Una novedad importante se ha producido en los últimos tiempos. En efecto, en un artículo publicado en un diario del Perú bajo el título de “Partido Socialista de Chile aboga por dar la salida al mar a Bolivia”, dice en sus partes resaltantes: “Grupo político de Bachelet señaló que la viabilidad de una alternativa es el diálogo y un acuerdo bilateral entre Chile y Bolivia”.

De ser esto cierto y si se hubiera aceptado la propuesta del partido de Bachelet, se hubiera dado un acercamiento sin precedentes entre Bolivia y Chile. Y agrega el documento más adelante: “En nuestro entorno inmediato, América Latina, es necesario crear las condiciones de una creciente integración regional latinoamericana. En este propósito, subraya, es imperativo para la participación exitosa de la región en el nuevo mundo que se avecina a una velocidad vertiginosa, Chile tiene una especial contribución que realizar en relación con resolver la aspiración boliviana a una salida soberana y útil al océano Pacífico”.

Fue un cambio radical en la posición tradicional de Chile que, si hubiera prosperado, pudo ser muy positivo a los intereses de Bolivia y, por qué no, de toda Sudamérica. Parece ser, sin embargo, que todo quedó en buenas intenciones y la situación sigue igual o peor que antes.

 

b) PERÚ Y CHILE

Estos dos países que también estuvieron enfrentados en la guerra antes citada, la del Pacífico, mantienen sin embargo hasta ahora un diferendo por la delimitación del mar territorial. La cuestión se ventila en La Haya. Hay que destacar que el solo anuncio de la interposición de la acción generó la rápida reacción de Chile a través de su Cancillería, manifestando extrañeza ante este hecho. Sin embargo, Perú replicó que era la forma civilizada de dirimir diferencias entre dos países. Estos pleitos duran años y no se puede prever el resultado. Pero para destacar la importancia que Perú le acuerda al mismo, ha designado como representante suyo en La Haya a uno de sus más experimentados diplomáticos: Alan Wagner, dos veces Canciller de su país y de vasta trayectoria en el campo diplomático internacional. Fue además secretario general del SELA y de la Comunidad Andina de Naciones.

Hubo en los últimos meses cierta rigidez en las relaciones por maniobras navales en las aguas discutidas y hay, a no dudarlo, siempre un ambiente de tensión entre ambos países, aunque también ambos se apresuran en negarlo. Pero hay verdades tan evidentes que no necesitan demostración.

Debe apuntarse empero, como un paso positivo la extradición concedida por Chile del ex presidente Fujimori. Creo que Chile consideró que la cuestión no valía la pena para que sirviera de causa de agravamiento de las tensiones. Además, todo el mundo tenía puestos sus ojos en esa decisión que, de haber sido de la otra forma, hubiera desatado un mar de críticas contra Chile.

 

c) ARGENTINA Y CHILE

La situación entre estos dos países, que llegó a altísimos picos de tensión a fines de la década de los setenta con el tema del Canal del Beagle, felizmente resuelto mediante la mediación del Santo Padre a través del cardenal Samoré, ha transcurrido sin mayores sobresaltos, hasta que se presentó el tema del gas desde hace unos dos años.

Ambos países tienen suscritos contratos de provisión de gas, que la Argentina comenzó a incumplir como consecuencia del crecimiento de su demanda interna. Sin embargo, Chile se mostró reacio a aceptar razones y realizó a través de personeros del gobierno declaraciones fuertes en tomo a este tema.

La principal razón que aduce Chile es que los programas se hacen con bastante anticipación y un corte abrupto como el que realizó Argentina ha traído innumerables consecuencias a las industrias chilenas. Por su parte, Argentina también tiene problemas internos de provisión de gas y, ante esa circunstancia, optó por racionar el envío. De todas formas es una piedra en el camino de las relaciones entre los países. Y se sabe la importancia que tienen hoy día los temas económicos. Son gravitantes. Existen presiones internas muy fuertes de los grupos afectados y los gobiernos deben tratar de atenderlos bajo el riesgo de que, si no lo hacen, corren con un desgaste muy grande. Y todo gobierno busca resguardarse de estos sinsabores, que a veces se convierten en una bola de nieve que puede arrastrarlos a situaciones incontrolables.

Al respecto hubo declaraciones fuertes del entonces presidente de Chile, Ricardo Lagos, quien manifestó su preocupación por la falta de cumplimiento de los acuerdos en términos duros. Felizmente, hubo soluciones parciales, pero el tema siempre está latente como una causa de fricción entre ellos.

 

d) ARGENTINA Y URUGUAY

Pocos países en el mundo han mantenido durante años una relación tan armónica, fraterna y entrañable como Uruguay y Argentina. Unidos por vínculos históricos de vieja data, los movimientos políticos de uno y otro país se vivieron siempre con intensidad. No pocas veces Montevideo era el lugar de refugio de políticos en desgracia en la Argentina, y viceversa, sobre todo en el siglo XIX.

Fueron aliados en la Guerra del Paraguay -de triste memoria para nuestro país- y siempre mantuvieron excelentes relaciones. Uruguay, con sus magníficos lugares de turismo, fue y sigue siendo sitio preferido para el veraneo por una gran cantidad de argentinos que encuentran en Punta del Este y alrededores, lugares que los sienten como si fueran propios. Un alto porcentaje de las casas y departamentos de esos lugares pertenecen a ciudadanos argentinos. Y también por las facilidades financieras, muchos clientes argentinos tienen cuentas en los bancos o sociedades off shore con sede en Montevideo. En definitiva, ambos países se hallan demasiado relacionados en diversas áreas.

Pero he ahí que desde hace un tiempo la construcción de unas pasteras, es decir, de fábrica de pastas para exportar a países que terminan convirtiéndolas en papel, levantada sobre el río Uruguay, frente a la localidad argentina de Gualeguaychú, desencadenó una serie de situaciones que, a no dudarlo, se han salido de madre. La emocionalidad primó sobre la racionalidad y de esa forma fue difícil buscar soluciones que satisficieran a ambas partes.

La cuestión comenzó con protestas de los habitantes de Gualeguaychú, alegando que la fábrica contaminaría el río Uruguay y que, además, siendo dicha ciudad balnearia, ya que cuenta con un lugar de recreación sobre el río, la fábrica atenta contra elementales principios medioambientales y, por lo tanto, debe ser relocalizada en otro lugar.

Así las cosas, comenzaron desde el lado argentino, primero, manifestaciones de protesta, luego cortes de rutas que llevaban al Uruguay, para más adelante proceder al corte de los tres puentes que unen esos dos países.

También al comienzo el gobernador de la Provincia de Entre Ríos encabezó personalmente las protestas, pero cuando éstas llegaron a un estado grave, el gobierno central parece ser que pidió al mismo que diera un paso al costado y asumió la conducción del asunto. Es bueno señalar que Argentina y Uruguay tienen suscripto un Tratado de Administración del Río Uruguay, en virtud del cual se crea una Comisión de Administración del mencionado curso hídrico, denominada CARU.

Argentina cuestionó el hecho de que Uruguay no haya cumplido con las disposiciones de ese Tratado, al no haber hecho las consultas previas para la instalación de la planta. Por su parte, Uruguay alegó que ello fue debidamente conversado en la estancia presidencial uruguaya denominada “Anchorena” entre el presidente Kirchner -recién asumido- y el presidente Batlle, conversación en la que se llegaron a acuerdos, que luego, según la misma fuente, fueron posteriormente desconocidos por Argentina. (3)

Argentina recurrió a La Haya, porque así lo establece el Tratado, y el tema se falló de manera salomónica.

También hubo una reclamación uruguaya ante el Tribunal Permanente de MERCOSUR, sobre el cierre de los puentes, lo que importa, según Uruguay, una violación del Tratado de MERCOSUR, ya que impide el libre tránsito de mercaderías. Las partes recurrieron en primera instancia a solicitar la constitución de un Tribunal ad hoc, conforme lo dispone el Protocolo de Olivos para Solución de Controversias en el MERCOSUR (4), que terminó -según el criterio de ambas partes- favorables a ellas, y ninguna apeló el fallo ante la instancia superior, también prevista en el citado Protocolo.

De todas maneras, es un hecho que ha desgastado al límite las relaciones entre ambos países, al punto que en la primera asunción al mando de la actual Presidenta argentina, en su discurso y en presencia de su par uruguayo, le reclamó que Uruguay no cumplió los acuerdos. Comentario que fue muy criticado por la inoportunidad del mismo, con lo cual coincido. Se ha superado este problema, y al parecer las relaciones se han normalizado, lo cual se pudo comprobar en la autorización dada por Uruguay para que Argentina pueda controlar las cuentas de sus ciudadanos abiertas en el Uruguay, algo que era buscado desde hace tiempo por las autoridades impositivas argentinas. Es de esperar que no ocurran en el futuro nuevos roces, aunque la vecindad genera siempre rispideces entre los países.

Un nuevo hecho, sin embargo, se produjo entre ambos países cuando el presidente Mujica, sin darse cuenta de que el micrófono estaba abierto, lanzó duras críticas a la presidenta argentina y a su difunto marido. Pero el hecho se superó con un pedido de disculpas. (Hubo dudas de si el presidente sabía que el micrófono estaba cerrado o abierto).


e)       ARGENTINA Y PARAGUAY (5)

Si bien no existían aparentes conflictos entre estos países, sin embargo, hay temas que desde hace tiempo y sobre todo a nivel de opinión pública están instalados con varios cuestionamientos a las relaciones bilaterales. Principalmente el que se refiere al funcionamiento de la Entidad Binacional Yacyretá, en la cual se pide un trato más igualitario. Es importante recordar que entre ambos países existe el llamado Tratado de Yacyeretá, suscrito en fecha 3 de diciembre del año 1973, en virtud del cual se crea una Entidad con el mismo nombre, cuyo objeto es el aprovechamiento hidroeléctrico en el río Paraná, limítrofe entre ambos países. (6) A más de treinta años de la suscripción del acuerdo, recién pudo llenarse a la cota pactada de 83 metros hace aproximadamente dos años. Hay todavía una serie de otras obras inconclusas. Hay que recordar que en el año 2006 Argentina propuso al Paraguay la firma de lo que dio en llamarse un Preacuerdo para la terminación de la usina, con una serie de cláusulas que fueron duramente criticadas por la prensa y gran parte del sector político del Paraguay, por lo que se llevó adelante solo parcialmente.

Pero también en cuestiones comerciales surgen permanentemente demoras, dilaciones innecesarias, trámites burocráticos que entorpecen el flujo que debería ser mucho más dinámico. La administración de puertos en la Argentina crea trabas cada vez más exigentes que indudablemente están a contramano de una buena relación entre ambos países.

De todas maneras creo que pueden establecerse mecanismos que mejoren las relaciones bilaterales con la adopción de algunas pocas medidas que puedan ser percibidas por las propias comunidades. Un solo ejemplo podría darse, que es la dificultad que existe para visitantes de ambos países que son sometidos en ambas fronteras a trámites demorados, que exasperan a los turistas, y que en realidad no persiguen ningún fin práctico, pero dejan la sensación de que el MERCOSUR es más una figura retórica que no genera en la realidad beneficio alguno para los ciudadanos de ambos países.

 

f) PARAGUAY Y BRASIL

Existen varios focos de tensión entre estos dos países. Quizá el más relevante, por la vehemencia con que la prensa y la clase política lo están tratando, es el Tratado de Itaipú, en virtud del cual se ha construido una represa hidroeléctrica de más de doce millones de kilovatios-hora, sobre el río Paraná, en el tramo que comparten el mismo ambos países. La energía es utilizada en un noventa por ciento por el Brasil, y el resto por el Paraguay. Brasil paga unos royalties por la energía cedida. En ese sentido, Mónica Hisrt dice: “Se observa del lado paraguayo una creciente politización entorno a este tema, actualmente puesto como un tema de ‘soberanía nacional’ ” (7). De todas maneras la represa funciona y Paraguay retira toda la energía que necesita para su consumo.

Otro tema de preocupación es el denominado de los “brasiguayos”. A partir de los años setenta, y en razón de la enorme diferencia de precios en las tierras entre las del lado paraguayo y brasileño, comenzó una inmigración masiva hacia el Paraguay. Se estima que existen alrededor de 300.000 ciudadanos brasileños en las regiones de Alto Paraná y Canindeyú, aledañas a Brasil. Y el tema está en que, por un lado, se advierte una inquietud ante esta gran cantidad de brasileños en territorio paraguayo que han adquirido tierras y se dice que han desplazado a los pequeños campesinos paraguayos. Y por el otro, los problemas de documentación que tienen ellos y las tierras de quienes fueron adquiridas. Es una cuestión que siempre está en la agenda de ambos países.

Otra cuestión es el aumento de la criminalidad de ambos lados de la frontera, habida cuenta que existen kilómetros de frontera seca entre ambos países y una gran dificultad para el control de ella. Los delincuentes se dedican principalmente al tráfico de drogas que vienen de otros países (Perú, Bolivia, Colombia) y a la marihuana producida en Paraguay.

 

g) ECUADOR-PERÚ

Estos dos países limítrofes han tenido disputas territoriales desde larga data. Ya en el siglo XX hubo una que envolvió además a Colombia, pero fue resuelta parcialmente y Colombia quedó desafectada del conflicto. Éste siguió, sin embargo, entre Ecuador y Perú, cuyas relaciones tuvieron altibajos hasta el año 1941, en el que se desencadenó una guerra. Como casi siempre ocurre en estos casos, ninguno de los contendientes quiere declararse agresor. Es así que, en el Perú, existió el convencimiento que tropas ecuatorianas penetraron en territorio peruano, en la región denominada Zarumilla, versión que por supuesto fue negada por Ecuador, que alegaba el hostigamiento permanente de patrullas peruanas en la frontera con Ecuador.

De todas formas, el conflicto estalló y fueron los peruanos quienes llevaron la mejor parte en el conflicto. Esto movilizó a los países de la región que interpusieron sus buenos oficios hasta que, en 1942, se suscribe en Río de Janeiro el Protocolo que lleva el nombre de esa ciudad y cuyo encabezamiento era “Protocolo de Paz, Amistad y Límites”.

Entre las disposiciones del citado Protocolo estaba la creación de comisiones mixtas demarcadoras de límites, las que iniciaron muy rápidamente, en el mismo año, su trabajo, que sin embargo no dio los resultados esperados y, a pesar de los esfuerzos brasileños, de su cancillería, y de un árbitro demarcador, las demarcaciones tuvieron que ser suspendidas.

En 1960 el presidente de Ecuador, Velasco Ibarra, declara unilateralmente nulo el acuerdo de 1942, lo que generó nuevamente tensiones entre ambos países, ya que ello, para la opinión pública, era un asunto muy sensible.

En 1995 comenzaron otras actividades militares entre ambos países que desembocaron en una contienda llamada la “Guerra del Cenepa”, que nuevamente movilizó a los países garantes (Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos), quienes consiguieron que se firme en Montevideo ese mismo año un protocolo de paz. Luego, finalmente, se firmó el Acuerdo de Brasilia 1998, con lo que terminaron años y años de diferendos y contiendas. Pienso, sin embargo, que aun así hay en ambos países descontento por dicho acuerdo, aunque aparentemente todo está terminado.

 

h) VENEZUELA-GUYANA

Venezuela y Guyana son países limítrofes, situados ambos en el norte de América del Sur. Guyana, como se sabe, era una antigua colonia inglesa, cuyos límites en su costa oeste estuvieron mucho tiempo en disputa con Venezuela, hasta que en 1899 se firma en París el llamado “Laudo de París”, que establece los límites definitivos entre ambas naciones. Sin embargo, Venezuela sigue reclamando el territorio denominado GUYANA ESEQUIBA, lo que generó un acuerdo celebrado en Ginebra entre Venezuela y Gran Bretaña en el que se establecía un plazo de cuatro años para delimitar la zona en disputa. Al no lograrse un acuerdo, se reunieron las partes y firmaron en 1970 el Protocolo de Puerto España, mediante el cual se deja en statu quo la cuestión, pero en 1980 Venezuela no ratifica este acuerdo y pide volver al Protocolo de Ginebra de 1966. De ahí mucho no se ha avanzado y a la fecha existen relaciones tensas entre ambos países, pues hay desplazamiento de tropas venezolanas en ese sector. Hay pues, planteada entre los dos países una hipótesis de conflicto.

 

i) VENEZUELA Y COLOMBIA

Entre estos dos países en la zona del Golfo de Venezuela existe una zona no delimitada formalmente, sino de manera unilateral, de modo que ambos países recorren sus aguas con un al parecer acuerdo tácito, sobre las líneas divisorias. Sin embargo, en 1987 se produjo el impasse conocido como “La corbeta Caldas”, en virtud del cual dos naves colombianas ingresaron al supuesto territorio venezolano. Era la época de la presidencia en Venezuela de Jaime Lusinchi, quien ordenó la movilización de las Fuerzas Armadas, aunque felizmente la cuestión no pasó a mayores. Es, empero, una zona de permanente tensión, pues hasta la fecha no hay acuerdo limítrofe.

Pero, más recientemente, se produjeron hechos dignos de destacar. Como es sabido, Colombia está hace más de cincuenta años con el problema de las guerrillas de la FARC, que tienen en zozobra a ese país, con atentados y principalmente secuestros, las más de las veces extorsivos, es decir, para obtener dinero por el rescate, y otros, también no menos importantes, de tinte político. El caso más conocido es el de la ex candidata a la Presidencia de la República Ingrid Betancour, quien fuera secuestrada mientras hacía campaña electoral. Llevaba más de cinco años de cautiverio. Tenía también la ciudadanía francesa, lo que movilizó fuertemente al Gobierno de Francia a pedir su liberación.

Pero el hecho que quiero destacar es que durante el año 2007 el presidente Chávez se ofreció para mediar en el conflicto y obtener lo que se dio en llamar un canje humanitario, es decir, prisioneros guerrilleros por secuestrados.

El tema estaba en buen camino, cuando hubo algunas declaraciones del presidente Chávez que se consideraron desatinadas por parte del presidente Uribe y éste canceló la mediación, con gran descontento del venezolano, el que llegó a decir que mientras las actuales autoridades estuvieran en el Gobierno de Colombia él no conversaría más con ellas. Este hecho ha generado una gran tirantez entre ambos gobiernos, como es de suponer.

Es desde luego también un secreto a voces que el Gobierno colombiano acusaba al venezolano de proteger a los guerrilleros. Y Chávez llegó a pedir que se saque la calificación de terroristas a las FARC, pedido que ha sido denegado por la Unión Europea y otros organismos que se han pronunciado en este sentido. El pedido de Chávez se realizó luego de la liberación de dos rehenes por parte de los guerrilleros, y generó inmediata reacción en Colombia.

En fecha 27 de enero de 2009, en el diario La Nación de Buenos Aires se publicaron declaraciones del presidente Chávez, que aseveraba que el Imperio (Estados Unidos), asociado con Colombia, está preparando una invasión de Venezuela. Los colombianos no respondieron, limitándose a afirmar que todo se negocia por la vía diplomática.

En el mismo diario y fecha se publicaron declaraciones del escritor colombiano Héctor Abad Facciolince, que las considero muy apropiadas y las transcribo: “Una guerra es impensable, pero las cosas impensables pasan... Si los conflictos internos de un país se usan con fines políticos, la situación se puede convertir en una pesadilla”.

Con la asunción del presidente Santos parecía que las aguas volvían a su nivel normal. Hubo intercambio de visitas y se regularizaron las relaciones. A la muerte de Chávez, con la asunción de Maduro a la primera magistratura, volvieron las relaciones a resentirse. Esperemos que pronto vuelva la tranquilidad. Incluso Maduro acusó que desde Colombia se estaba planeando su asesinato. A ese extremo de acusaciones se llegó.

 

j) ECUADOR-COLOMBIA

Con motivo de una incursión colombiana en territorio ecuatoriano a fin de combatir a un grupo de guerrilleros de las FARC que se encontraban en el monte amazónico ecuatoriano y que culminó con la muerte de todos los guerrilleros ahí encontrados, y entre los cuales también estaba un ecuatoriano -no se sabe aún a ciencia cierta qué hacía en ese lugar-, se produjo un grave incidente entre estos dos países, cuyas relaciones diplomáticas quedaron rotas a partir de ahí. A pesar del esfuerzo desplegado por el Grupo de Río, donde se calmaron un tanto los ánimos, la intervención también de la OEA, que actuó rápidamente enviando incluso una misión encabezada por el propio Secretario General, José M. Insulza. El presidente Uribe pidió públicamente disculpas y prometió no reincidir en este tipo de operaciones, pero ello, a criterio de los ecuatorianos, no fue suficiente. Estos aspiraban a una condena que haga la OEA de la invasión del territorio ecuatoriano, lo cual no pudo conseguirse. Si bien finalmente culminaron exitosamente los esfuerzos para lograr una recomposición de las relaciones entre estos dos países de la región.

 

 

A MODO DE REFLEXIÓN

Tenemos entonces en Sudamérica dos países con relaciones diplomáticas rotas: Chile y Bolivia y un sinnúmero de tensiones entre los demás países. ¿Cómo influirá esto en el futuro de UNASUR? Es todavía una incógnita a develar.

 

LA CRISIS DEL MERCOSUR

Hasta ahora nos hemos referido a situaciones bilaterales. En este apartado, dedicaremos una atención específica a un problema suscitado no ya a nivel bilateral, sino a nivel de un bloque regional, concretamente el Mercosur.

El año pasado, el día 23 de junio, el Parlamento paraguayo, en uso de las atribuciones que le confiere la Constitución Nacional, inició juicio político contra el presidente, Femando Armindo Lugo Méndez. Luego de los procedimientos legales establecidos, el Senado, a cuyo cargo queda el juzgamiento, decidió por una amplia mayoría la destitución del Presidente de la República.

Unos días después se reunió en Mendoza, el día 26 de junio, la Cumbre el Mercosur, sin la presencia paraguaya. Es más, se llegó al extremo de que los funcionarios de la Cancillería paraguaya fueron impedidos de participar en la reunión. En dicha cumbre estuvieron los presidentes de Argentina, Brasil y Uruguay, y decidieron la suspensión de Paraguay del Mercosur, agregando que la suspensión era política, pero conservaba todos sus derechos económicos (sic).

Dicha suspensión se hacía violando las expresas disposiciones del Tratado y del Protocolo de Usuahia, mencionados como fuente de la suspensión, por lo que la misma fue arbitraria, ilegal e ilegítima. La suspensión era en razón de haber una ruptura del orden constitucional en el Paraguay hasta que se restablezca la misma (sic).

También unos días después se reúne Unasur y decide también la suspensión del Paraguay. Acá el hecho es más grave aún, porque la suspensión se basa en un protocolo AÚN NO VIGENTE, por no haber ratificado el número mínimo de países que se necesita para que rija.

No entraré en detalles, sino simplemente procederé a relatar que al Paraguay se le ha creado un conflicto con estas dos suspensiones absolutamente ilegales, ya que en ningún momento se rompió el orden constitucional, no hubo estado de excepción, no hubo ejército en las calles, no hubo disturbios, se realizaron las elecciones en la fecha prevista con la participación incluso del presidente destituido como candidato a Senador (salió electo y recibió su diploma que lo acredita como tal por la Justicia Electoral) y hoy está en funciones. En fin, puede decirse que todo se adecuó a las normas legales de la República.

He ahí que, luego de dos meses de celebradas las elecciones calificadas de ejemplares incluso por los representantes de Unasur, hasta ahora no se levanta la suspensión.

Este hecho trae, en cuanto a Mercosur, una enorme crisis de credibilidad, ya que si no se respetan por los propios mandatarios las normas que lo rigen, es difícil que otros bloques regionales tengan credibilidad y puedan firmar acuerdos.

En cuanto a Unasur, la verdad que me resulta difícil calificar el hecho de suspender a un país sin un tratado que así lo disponga.

Como es lógico suponer, este es un nuevo conflicto entre Paraguay y los demás países de la región que, con excepción de Chile y Colombia, que han devuelto sus embajadores, no está resuelto, y no tiene razón de ser, pero está ahí y se verá luego del 15 de agosto, que será seguramente un poco antes de la aparición de esta publicación, cómo se soluciona. (8)


NOTAS

2. Diario La República, de Lima, Perú, 24 de enero de 2008.

3. Según una fuente reservada, obra en la Cancillería argentina copia de este documento.

4. Protocolo de Olivos suscrito el 18.02.02, arts. 9º y 17.

5. El tema Mercosur se trata por separado.

6. Art. I. “Las altas partes Contratantes realizarán en común y de acuerdo a lo previsto en el presente Tratado, el aprovechamiento hidroeléctrico, el mejoramiento de las condiciones de navegabilidad del río Paraná a la altura de la isla Yacyeretá, y eventualmente la atenuación de los efectos depredadores de las inundaciones producidas por crecientes extraordinarias”.

7. Hirst M. “Revista de Política Externa”, Vol. 3. Año 2006. La traducción es del autor de este trabajo.

8. Este libro saldrá después del 15 de agosto. Solamente para tener en cuenta.






CAPÍTULO 9

DE LAS IDEOLOGÍAS

He dicho en la Introducción a este trabajo que las ideologías vuelven a tener un papel importante en la región. En efecto, cuando mucho se habló del fin de las ideologías y otras expresiones similares, podemos constatar que ello no es tan así.

Me parece oportuno recordar a García Venturini, un lúcido pensador argentino, cuando habla de las ideologías y dice: “Es uno de los términos importantes de la filosofía política, multívoco, y equívoco como tantos, particularmente grato a las posturas marxistas”. Y continúa citando a Mannheim: “Ideología es el modo como se expresa la realidad, especialmente la realidad social a través de ideas”.

Es que se pensaba cuando la caída del Muro de Berlín, que las ideologías terminarían. A éstas se asociaban inescindiblemente la izquierda y la derecha. La primera era sinónimo de comunismo, socialismo, y la derechas a gobiernos autoritarios, dictaduras militares, o cuando menos, conservadores (26).

Pero la realidad nos ha demostrado que no es así, es decir, que las ideologías están lejos de haberse extinguido. Estas han resurgido con fuerza en los últimos años y en especial en nuestra América del Sur.

Es evidente que el retomo a la democracia no fue un proceso fácil. Saltaron de pronto a la palestra movimientos que estuvieron ocultos durante mucho tiempo, partidos políticos proscriptos y, sobre todo, una novedad muy importante: movimientos sociales. Es cierto que estos últimos ya actuaban -clandestinamente casi siempre- durante los gobiernos autoritarios, sobre todo movimientos campesinos reclamando tierras, obreros reclamando mejores condiciones de trabajo y algún atisbo de los pueblos indígenas de hacer escuchar su voz.

En los países donde el socialismo ya había estado vigente, como Chile, por ejemplo, fue mucho más fácil para ese partido retomar su participación bien definida en esa línea. Es así que pudo inmediatamente reorganizarse y formar alianzas con otros partidos hasta llegar al poder con el ex presidente Ricardo Lagos.

En Uruguay, donde una parte de la izquierda había escogido la lucha armada, otro grupo, liderado por el general Liber Serengi, había fundado el Partido Frente Amplio, que intentaba la toma del poder por las urnas, cosa que la consiguió en las elecciones de 2004 en las que fuera elegido el candidato de ese partido, el Dr. Tabaré Vázquez, en la siguiente José Mujica, el que hizo un gobierno de izquierda moderado, sobre todo el primero, aun enfrentándose con algunos partidarios suyos más radicalizados

En el Brasil, el presidente “Lula” fue un referente claro de la izquierda en Latinoamérica. Fundador del Partido de los Trabajadores, en función de gobierno actuó con moderación y en lo económico ha seguido las grandes líneas trazadas por su antecesor, F. H. Cardoso. El principal partido de oposición, el PSDB, es social-demócrata; los otros partidos fuera del PMDB carecen importancia en términos electorales, aunque a la hora de definir votos en el Congreso saben valorizar su presencia. Pero desde el punto de vista ideológico que estamos analizando, su impacto resulta menor.

En la Argentina, el Partido Radical ha sido de tendencia social siempre, aunque no puede decirse que sea socialista. Pero nació como una reacción contra los conservadores y fue el que ganó las elecciones luego del régimen militar, en 1983, con el presidente Raúl Alfonsín. El peronismo también puede ser calificado de partido con un fuerte componente social. Recuérdese que su fundador, el general Perón, lo hizo precisamente aliado políticamente con las fuerzas sindica-les de su país, donde se hizo fuerte a través de su labor como Ministro de Trabajo. Pero no puede decirse que el peronismo sea socialista, todo lo contrario, en ocasiones ha abanderado posiciones neoliberales, como en la época de Carlos Menem. En la actualidad, predomina un componente claramente populista, impulsado por el gobierno de los Kirchner.

Además, el justicialismo en el poder tenderá, como siempre sucede, a volverse conservador, justamente para conservar el poder.

Pero en la Argentina los verdaderos socialistas fueron Alfredo Palacios, Lisandro de la Torre y otros ilustres políticos que nunca tuvieron acceso al poder, aunque sí ocuparon algunos escaños en el Parlamento argentino.

Frente a ellos, hoy día hay partidos nuevos, como el PRO de Mauricio Macri, sindicado como partido de derecha. Es que proviene de una familia con buenos recursos, que ha trabajado mucho en sus empresas con el Estado argentino, pero aun así el fundador trata de mantener una posición equidistante. Ha ganado la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por amplio margen y mucho dependerá de su gestión para proyectarse con más posibilidades en el futuro. Y están también otras fuerzas más pequeñas, aunque importantes, como el partido liderado por Elisa Carrió y otro liderado por López Murphy. El radicalismo, aunque debilitado, continúa vivo.

Bolivia tiene también una curiosa situación en materia de ideologías. El 9 de abril de 1952 se produjo la famosa revolución del llamado Movimiento Nacionalista Revolucionario, encabezada por Paz Estensoro y Hernán Siles Suazo, de marcada tendencia izquierdista.

Formaron las milicias obreras y campesinas y les dieron armas. Quien escribe estas líneas presenció desde el Palacio Quemado, en 1958, un desfile de las milicias que pasaban frente al Palacio disparando tiros al aire en un alarde de poder.

Luego de varios años de gobierno “revolucionario”, hubo reacción del Ejército y se sucedieron varios gobiernos militares.

En la restauración del proceso democrático, luego del último gobierno militar del general Hugo Banzer, ganó las elecciones nuevamente el caudillo de MNR, Víctor Paz Estensoro. Pero su gobierno fue diametralmente opuesto al anterior y comenzó, de la mano de su ministro de Hacienda Gonzalo Sánchez de Losada, una serie de reformas del Estado, en el sentido de desprenderse de una serie de empresas públicas deficitarias y otras medidas de contención del gasto público, con lo que de alguna manera “borraba con el codo lo que había escrito con la mano”. Lo mismo ocurrió con Siles Suazo, que le sucedió, pero no pudo terminar su gobierno.

Luego vinieron Paz Zamora y Sánchez de Losada, con gobiernos de corte liberal, con buenos resultados en materia económica, pero con grandes descontentos sociales debido a las desigualdades persistentes. El segundo gobierno de Sánchez de Losada fue particularmente difícil, tuvo que enfrentar a los movimientos indígenas que, de la mano de su caudillo Evo Morales, comenzaban a tener gran gravitación en Bolivia y ocupaban varias bancas del Parlamento, aunque no tenían la mayoría. Luego de movilizaciones violentas que terminaron con el mandato de Sánchez de Losada, su sucesor Mesa convocó a elecciones en las que salió triunfante el indígena Evo Morales.

Y esta es la gran novedad que se produce en Bolivia. Los indígenas habían vivido relegados, excluidos, marginados durante décadas. Y de pronto se dieron cuenta de su poder como electorado.

Desde el ángulo ideológico, Morales tuvo un giro hacia la izquierda, alineándose con el presidente venezolano Chávez y acompañándolo en todas las iniciativas que éste tomaba en el sentido de intentar imponer el socialismo “bolivariano” en América del Sur. En uno de sus primeros actos de gobierno, Morales nacionalizó el petróleo y el gas, que estaban en poder de compañías extranjeras, y eso generó grandes conflictos que los sorteó con sorpresiva habilidad. Igual que los conflictos con Brasil y Argentina por el precio del gas, y obtuvo una mejora sustancial en los precios en que les eran vendidos dicho producto. Podemos, pues, y adelantándonos un poco, clasificar a este gobierno en la línea de Chávez o sus sucesores.

De todas formas, la fuerza de Morales proviene del voto indígena, lo cual plantea una nueva correlación de fuerzas que hasta ahora no se había dado, pues detrás de Bolivia están Ecuador y Perú, asimismo con gran cantidad de población indígena que puede ser gravitante en estos países en los próximos años.

Hay desde luego un pensamiento que existe como una corriente indigenista que sale de Chiapas (México), pasa por América Central, va a Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, entre otros.

Venezuela bajo el gobierno de Chávez pretendió proyectar la imagen de un socialismo del siglo XXI, pero entre sus grandes contradicciones, se creía también la reencarnación de Bolívar, que es un personaje difícil de encasillar desde el punto de vista político. A continuación transcribo una magistral descripción que hace de Enrique Krauze del libertador, donde puede más o menos intuirse dónde estaba ubicado ideológicamente:

“Bolívar permanece inabarcable: un personaje del mundo clásico extraviado en el paisaje extraño y hostil de la América española; un patriarca criollo sobre un volcán a punto de estallar, un héroe republicano en busca de Gloria. En aquel poema en prosa, en una hipérbole abstracta, típica de la época, Bolívar refirió como “el Tiempo mismo” lo reconocía. En el tiempo real, el histórico, el nuestro, hay pocos personajes a tal grado dignos de ese reconocimiento”. (27)

Pudieron pues convivir en los últimos años en nuestra América del Sur ideologías de derecha e izquierda, de mayor o menor fidelidad a sus doctrinas, pero apegadas por lo menos de nombre a las mismas. Existen también líderes como la Presidenta argentina a la que no puede encasillarse como socialista, a pesar de que también parece querer proyectar esa imagen. Al contrario, es al antónimo de ello, al menos según denuncia un sector importante de la prensa de su país. Pero a fin de ganar aliados para Argentina, se unió, mas amistosa que ideológicamente, al círculo de los socialistas, es decir a Chávez (y ahora Maduro, un presidente que hasta ahora no ha demostrado tener el carisma de su antecesor). En Chile, el Presidente Piñera, aunque identificado con la derecha, estuvo más cerca de los presidentes de izquierda que los de derecha, sobre todo en cuanto a su relacionamiento con el tema Unasur y Paraguay, aunque luego se rectificó.

Entiendo que con los años se irán debilitando estas tendencias tan polarizadas para ubicarse en un centro que se inclinará un poco a la izquierda o la derecha según quien sea el que gobierne. Lo cual es sano para la democracia, siempre que todos los sectores políticos respeten el pacto para la convivencia pacífica y democrática. Entretanto, en los últimos años, los extremos de estas líneas hicieron mucho daño a América del sur, por su reticencia a respetar las reglas del juego democrático en aras a la imposición de una concepción ideológica particular.



NOTAS

26. “Derecha e izquierda son dos términos antitéticos que, desde hace más de dos siglos, se emplean habitualmente para designar el contraste de las ideologías de los movimientos en que está dividido el universo, eminentemente conflictivo, del pensamiento y de las acciones políticas. En cuanto términos antitéticos son, respecto del universo al que se refieren, recíprocamente exclusivos y conjuntamente exhaustivos: exclusivos en el sentido de que ninguna doctrina ni ningún movimiento pueden ser al mismo tiempo de derecha o de izquierda; exhaustivos, porque al menos en la acepción más rigurosa de ambos términos, tal y como iremos viendo más adelante, una doctrina o movimiento puede ser de derecha o de izquierda”. Bobbio, N. Derecha e izquierda. Ed. Suma de Letras, Bs. As., 2003.

27. Una versión de este ensayo aparece en The New York Review of Books del 6 de junio de 2013.





CAPÍTULO 10

REFLEXIONES FINALES

Luego de un recuento, que trató de ser lo más sucinto posible, aunque indispensable para comprender la realidad de América del Sur hoy, creemos que es el momento de algunas reflexiones sobre su presente y su futuro.

 

A) LA REALIDAD POLÍTICA

Si creo que en algo vamos a coincidir todos es en que se ha llegado al convencimiento de que la democracia es el único camino posible para el desarrollo político de la región.

Los muy poco felices recuerdos de los regímenes no democráticos bajo la influencia de la Guerra Fría son de por sí suficientes como para no pretender reincidir en ellos.

En este sentido N. Botana expresaba: “La democracia en América Latina es un dato novedoso que hereda una tradición de fuertes contrastes. No sólo el concepto de democracia contiene en nuestra región, como en otras partes del mundo, el legado universal de una trayectoria de larga duración, sino que el mismo revela, en un decurso que se aproxima a los dos siglos, un cambio de significados y de contextos tan rico como persistente. El proyecto de la democracia es, en efecto, imprescindible de nuestra historia y, por lo tanto, va forjando, mediante innumerables acciones, un cartabón que permite medir éxitos y fracasos, avances y retrocesos”. (28)

Creemos que no es el caso de entrar a un análisis histórico del desarrollo democrático en nuestra región, pero en las palabras precedentes está muy bien descripta una síntesis de lo que aconteció. Un sistema, un proceso que tuvo altos y bajos, que por momentos desapareció del escenario y que luego volvió a resurgir quizá con más fuerza que antes. Eso es lo que ocurrió dentro de lo que Huntington llama “la tercera ola”, a la cual subimos todos los países de la región, por primera vez, al parecer ser todos juntos (salvo Cuba).

Es que hemos aprendido a valorar en todo este tiempo que el camino para emerger de los fracasos constantes en materia política es solamente a través de la democracia. Si bien nos confrontamos con una realidad también palpable, y es que la democracia no ha resuelto los problemas acuciantes de la región, como el de la pobreza, la exclusión, la inequidad y otros males que ya se han vuelto crónicos.

Pero debe entenderse que no es el sistema el que no anda, que no funciona, sino que son los hombres que lo manejan los que sucumben ante el inmediatismo, lo que alguna vez el presidente Sanguinetti decía, el “yaísmo”. Queremos resolver YA todos los problemas de una sola vez, y ello es imposible. Llevamos años, décadas de retraso, que no pueden solucionarse de un golpe o en un solo período presidencial. Es tarea de años, con políticas de Estado firmes y consistentes y sobre las que cabe la discusión, solamente en la estrategia de cómo lograrlo, de cómo vencer las barreras que detienen, lo que debe ser el impulso estimulador de un crecimiento sostenible, que acompañe al florecimiento de la democracia en nuestros países. Y no es tarea fácil. Como decía John Raws, la sociedad debe ser concebida como un proyecto de cooperación a largo plazo.

 

B) LA PRENSA Y LA DEMOCRACIA

Creo que tampoco nadie podría hoy dudar del papel fundamental del valor de la prensa como elemento básico de la democracia. La prensa es la voz de los que no la tienen, el fiscal que investiga, denuncia, señala aquello que es incorrecto, que perjudica a los intereses de todos. Si bien a veces ella peca de excesos, si bien a veces incurre en ciertos errores en su trajinar, como, por ejemplo, el no confrontar las fuentes, sin embargo ha demostrado su fortaleza como elemento que coadyuva al desarrollo de la política, al instalar temas en la agenda nacional. Su misión no siempre es comprendida y muchas veces denostada por los propios gobernantes, algunos, no todos, a quienes parece que el estar en el poder los envuelve en un halo de infalibilidad que los deja exentos de cometer errores.

No en balde decía Robert Dahl (29) que la libertad de expresión es fundamental para la democracia.

 

SOBRE LA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA

Pero nos habla también Dahl de la comprensión ilustrada. Es decir, cuánto saben los ciudadanos de las cosas públicas. Hasta dónde nuestra ciudadanos, con grandes dosis de analfabetismo funcional, ELIGEN y no simplemente VOTAN (obviamente hacen lo segundo). Y ello conlleva la vigencia del caciquismo y el caudillismo en nuestras sociedades. Los electores siguen a las personas y pocas veces miran los programas que éstas ofrecen. Y entonces ocurre muchas veces la lamentable compra de conciencia de los caudillos regionales que con ello, obviamente, se aseguran una cantidad importante de votos.

Pero aún con éstas y otras muchas imperfecciones que puedan encontrársele, sin dudas sigue siendo el único modelo al que podemos apostar.

No está hoy en discusión qué tipo de democracia podemos llevar adelante, es decir, si optamos por la democracia directa o no. La democracia directa es un imposible en las condiciones actuales de nuestras sociedades, pero sí puede y debe pretenderse una mayor y mucho más activa participación de la población en los procesos políticos. Pero ya que la democracia representativa es la única viable, ella no puede consistir simplemente en un cheque en blanco que se da a los representantes el día de la votación, y pretender que luego de ello los mandatarios se desentiendan de los compromisos asumidos. Es necesario que se continúe un proceso de control, de monitoreo permanente de sus actividades. Por eso han aparecido, y es loable que así sea, instituciones como las contralorías ciudadanas y algunas organizaciones no gubernamentales serias (no todas lo son, sino que constituyen una pingüe fuente de ingresos para sus integrantes) que se encargan de hacer un seguimiento de los asuntos públicos, de manera tal que los representantes se sientan vigilados en sus gestiones.

Todo ello sin perjuicio de los propios organismos de control estatal que existen en nuestras constituciones.

De tal suerte que la participación se ha convertido hoy en un elemento esencial de nuestras democracias. En ese sentido apunta Diego Valadés (30): “La participación ciudadana es indispensable tanto para ampliar los derechos que corresponden al cuerpo social, cuanto para ejercer un efectivo control vertical sobre los órganos del poder. Un Estado que prescinde del pluralismo tiende aceleradamente al paternalismo, y de ahí la adopción de formas dogmáticas de ejercicio de autoridad”. Pero es bueno espigar un poco más en este concepto.

Es así que en un interesante estudio encomendado por el PNUD a un grupo de consultores coordinado por el argentino Dante Caputo (31), hay puntos muy rescatables para nuestro análisis. A manera de ejemplo citaré algunos conceptos contenidos en el resumen inicial: “Para el PNUD la gobernabilidad democrática es un elemento central del desarrollo humano, porque a través de la política, y no sólo de la economía, es posible generar condiciones más equitativas y aumentar las opciones de las personas. En la medida que la democracia hace posible el diálogo que incluye a los diferentes grupos sociales, y en tanto las instituciones públicas se fortalezcan y sean más eficientes, será posible lograr los Objetivos del Desarrollo del Milenio, sobre todo en lo tocante a reducir la pobreza. En este sentido la democracia es el marco propicio para abrir espacios de participación política y social, en especial para quienes más sufren: los pobres y las minorías étnicas y culturales”.

De allí que debemos apuntar a una mayor inclusión social para consolidar nuestros procesos democráticos.

Pero lo destacable es, sin duda, que la democracia es un denominador común para todos los países de la región, que así lo han comprendido, y todas las declaraciones tanto regionales como subregionales la ponen como condicionante en los procesos de integración.

Es así que en la Declaración de Brasilia de 2000, tantas veces citada por su importancia en el marco sudamericano, se lee:

“DEMOCRACIA:

20. La consolidación de la democracia y de la paz en toda la región está en la raíz de la aproximación histórica entre los países de América del Sur y de la superación, por medio de soluciones negociadas, de disputas entre naciones hermanas. La plena vigencia de las instituciones democráticas representa así una condición esencial para el fortalecimiento de los procesos de integración regional. El amplio intercambio de ideas ocurrido durante la Reunión de Brasilia fortaleció el compromiso común irrenunciable con la democracia, la paz y la integración.

21. La democracia representativa es el fundamento de la legitimidad de los sistemas políticos y la condición indispensable para la paz, la estabilidad y el desarrollo de la región. Es indispensable estimular la participación efectiva, ética y responsable de los ciudadanos y de sus organizaciones en la democracia; contribuir a la modernización y al fortalecimiento de los partidos políticos; promover la participación de las organizaciones civiles y su contribución en el debate de los temas de interés público; ampliar el acceso a la justicia a los pueblos de los países de América del Sur; garantizar el mantenimiento de procesos electorales libres, periódicos, transparentes, justos y pluralistas, basados en el sufragio secreto y universal; y estimular el fortalecimiento institucional de los procesos electorales mediante el uso de tecnologías avanzadas de informática.

22. Los Jefes de Estado coincidieron en que la democracia en América del Sur debe ser reforzada con la permanente promoción y defensa del estado de derecho; la aplicación eficiente de los principios de buena gobernanza; transparencia de las instituciones públicas y de los procesos de definición de políticas públicas; combate a la corrupción por medio de medidas legales, administrativas y políticas; reformas y perfeccionamiento de los servicios judiciales, con el objeto de consolidar sistemas más eficaces, transparentes y de amplio acceso para los habitantes de los países suramericanos; acceso libre a la información sobre las actividades de autoridades públicas, así como a los recursos administrativos; y aumento de los niveles de competencia y promoción de la ética y profesionalismo dentro del servicio público.

23. Los Jefes de Estado subrayaron la importancia del “compromiso democrático” del MERCOSUR, Bolivia y Chile, formalizado por el Protocolo de Ushuaia, de julio de 1998, y del Protocolo Adicional al Acuerdo de Cartagena sobre el “Compromiso de la Comunidad Andina con la Democracia”. Se trata de dos garantías adicionales para la estabilidad política y la continuidad institucional en América del Sur. Inspirados por esos precedentes, decidieron que el mantenimiento del estado de derecho y el pleno respeto al régimen democrático en cada uno de los doce países de la región constituyen un objetivo y un compromiso compartidos, tornándose desde hoy condición para la participación en futuros encuentros suramericanos. Respetando los mecanismos de carácter regional existentes, acordaron, en ese sentido, realizar consultas políticas en caso de amenaza de ruptura del orden democrático en América del Sur.

24. El fortalecimiento de la de  mocracia, su perfeccionamiento y actualización están íntimamente ligados al desarrollo económico y social de los pueblos suramericanos. La pobreza y la marginalidad amenazan la estabilidad institucional de la región. Su erradicación seguirá mereciendo un tratamiento prioritario por parte de los gobiernos de América del Sur. En ese sentido, los Presidentes de América del Sur tomaron nota con satisfacción de la firma de la Carta de Buenos Aires sobre Compromiso Social en el MERCOSUR, Bolivia y Chile, el 29 de junio de 2000.

25. La llegada del nuevo milenio coincide con grandes retos en el escenario social en América del Sur. En las últimas dos décadas la vulnerabilidad de amplios sectores de la población de la región no ha dejado de aumentar. Permanecen las carencias esenciales en áreas como la nutrición, la salud, la educación, la vivienda y el empleo. Erradicar la pobreza absoluta y disminuir las desigualdades, incorporando las capas pobres a los demás sectores sociales en programas de desarrollo integral, exige la ejecución de programas que tengan efectos sobre la desnutrición y el acceso a la educación y servicios de salud básicos, a fin de mejorar los Índices de Desarrollo Humano de cada país”.

Pero no se crea que, a pesar de esta declaración repleta de principios fundamentales, la democracia no corre riesgos, que van desde arriba hacia abajo o viceversa. Es decir, se nota marcadamente la preferencia de algunos gobiernos por un retomo al autoritarismo, para lo cual lo primero que hacen al acceder al poder o al consolidarse en él, es pretender el cambio de las constituciones. Y todo para meter solapadamente las reelecciones indefinidas. O para que la Constitución pueda permitir que el Presidente dicte leyes de emergencia, o tener “super poderes”, es decir, siempre pretendiendo los ejecutivos una mayor cuota de poder. En este sentido es interesante destacar lo que nos dicen Andrés Benavente Urbina y Julio Alberto Cirino: “Cuando hablamos de democracia, tácitamente estamos dando por sentado que se está haciendo referencia al sistema político signado, no solamente por el voto y las elecciones -condición necesaria pero no suficiente- sino también por el respeto a la ley, la separación de poderes y la protección de aquellas libertades que conforman la base de los derechos del ciudadano; expresión, juicio justo, culto, reunión y propiedad privada; todo ello edificado en la constitución de la república; sin embargo, esto no siempre va de la mano con lo que nos trae la democracia. Si lo pensamos por un segundo, Adolf Hitler llegó al poder como canciller de Alemania por vía de un abrumador triunfo en elecciones libres”. (32)

Lo que nos lleva a pensar en el famoso tema de legitimidad de elección y de ejercicio, tan conocido en la ciencia política.

Y por otro lado la presión de los marginados, los excluidos, que sienten que la democracia no les ha resuelto sus problemas y con ello les vienen la desilusión y el desencanto. (33)

 

DEMOCRACIA Y PARTIDOS POLÍTICOS

Pero tampoco es una cuestión menor la desilusión de la ciudadanía sobre los partidos políticos. Éstos han sido y deberían seguir siendo los instrumentos fundamentales de la democracia, los canales a través de los cuales la opinión pública exprese sus ideas, sus planes, sus programas. En su conducción deberían estar los ciudadanos más lúcidos y respetados de la comunidad, porque ellos son los que están en condiciones de recibir el reclamo de las masas y convertirlos en programas de gobierno, útiles y provechosos. Es interesante destacar lo que nos dice Manuel Antonio Carretón: (34) “Los partidos políticos son el principal vínculo de la política democrática con la sociedad, porque tratan a ésta en cuanto ciudadanía. Pero la relación de los partidos con la ciudadanía es siempre mediada: no hay partidos de ciudadanos, sino que cada partido apela a un sujeto particular definido por una categoría como proyecto, clase, identidad, etc.”.

Pero lamentablemente muchos de los partidos han sido botín de un asalto perpetrado por ciudadanos ambiciosos, ávidos de poder, pero no por el poder mismo, sino para medrar desde él. Y así fue que muchos partidos tradicionales, algunos centenarios, han visto desertar de sus filas a miles de ciudadanos que migran a partidos nuevos que nacen con la esperanza de captar ese gran sector de descontentos que existen en las sociedades sudamericanas. Ejemplos sobran, aunque con matices diferentes. Algunos han declinado por las razones apuntadas, y otros por desgaste o por incapacidad de su dirigencia y, lo que es peor aún, en algunos países se pretende -ilusoriamente- prescindir de los partidos.

En la Argentina, el Partido Radical prácticamente está en vías de extinción. Un partido con una historia espectacular, con el mérito de haber ganado la primera elección en el retorno a la democracia. En los últimos comicios ha tenido un desempeño que puede calificarse de desastroso políticamente.

En Uruguay, los partidos tradicionales Colorado y Blanco, que datan del siglo XIX, han perdido las elecciones a manos de un partido nuevo, un frente de partidos donde pudieron juntarse aquellos descontentos sumados a una izquierda que al comienzo fue agresiva y belicosa, pero luego entendió que el mejor camino para la política no era éste sino el de la democracia.

Y así fue como ganó la elección el Frente Amplio, fundado en 1975. El desempeño, sobre todo del Partido Colorado, ha sido realmente llamativo por el bajísimo porcentaje obtenido.

En el Brasil ocurrió también el fenómeno de la desaparición de los grandes partidos tradicionales, como la UDN, el PSD o el partido novo de Getulio Vargas, y hoy están vigentes solamente partidos que han nacido casi todos después de la reinstauración de la democracia.

Y así podemos seguir con la lista. Por ejemplo, en Colombia los dos grandes partidos, el Conservador y el Liberal, han perdido las dos últimas elecciones a manos de un disidente del Partido Liberal que fundó un nuevo partido y hoy es mayoría en ese país.

Y en Venezuela han prácticamente desaparecido el COPEI (democracia cristiana) y la ARN. Políticos tradicionales que siempre gobernaron ese país hoy forman parte de la historia, y nuevas fuerzas han surgido.

En Ecuador y Perú ocurrió también otro tanto. Solamente en Chile han podido sobrevivir algunos partidos tradicionales, como el Demócrata Cristiano y el Socialista, aunque ha nacido con fuerza la derecha opositora, que conquistó el poder en las últimas elecciones.

Es interesante ver cómo, a pesar de este fenómeno que acosa a los partidos, sin embargo creo que se ha percibido también que no se puede sobrevivir políticamente sin ellos. Es que no se puede achacar al sistema de partidos, sino a sus malos conductores, lo que les ha llevado a muchos de ellos al descalabro.

Recordemos lo que en relación a este tema de los partidos políticos nos dice Bobbio: “La concepción originaria de la democracia no tuvo en cuenta la existencia de los partidos; al contrario, en una de las más apasionadas defensas de la democracia representativa, la del Federalist, uno de los beneficios de la democracia directa estriba en la eliminación de las facciones, porque el ciudadano, o sea el átomo social, en su independencia e individualidad, es puesto en contacto directamente y sin intermediarios con el órgano que detenta el sumo poder de tomar decisiones colectivas obligatorias para toda la sociedad. No obstante, la democracia representativa no podía avanzar sin el progresivo aumento de la participación electoral hasta el límite del sufragio universal masculino y femenino, no solamente no eliminó a los partidos, sino los hizo necesarios: son ellos quienes reciben de los electores ‘una autorización’ para actuar en la que Hobbes veía la esencia de la representación política”. (35)

De tal forma, es tan reconocida hoy la participación a través de los partidos que todas las leyes electorales se ocupan largamente de ellos. Pero no podemos olvidar que también en los últimos tiempos se han vuelto fuertes los movimientos sociales, los que también están en muchos países autorizados para actuar en política.

Y este tema de los partidos lo podemos vincular con el desencanto de los ciudadanos hacia la democracia.

¿Cuál es la causa del desencanto? Anotemos lo que nos dice Bittar (36): “La democracia desencanta cuando la economía se estanca. El desafío ahora es combinar políticas macroeconómicas responsables con políticas sociales eficaces y lograr crecimiento con equidad, inclusión social y política. Así se gana gobernabilidad para realizar una apertura externa que sea valorada por la ciudadanía. El apoyo político es imprescindible para neutralizar élites poderosas que obstruyen los cambio sociales”. De allí que los partidos deban ser “motores” y no obstáculos a los cambios sociales necesarios.

En fin, si se trata de buscar peros, muchos se encontrarán, pero lo cierto es que los partidos políticos continúan siendo, con todos sus defectos, fundamentales para el desarrollo de la democracia. En verdad corresponde a ellos hacer una autocrítica y renovar sus ideas y sus líneas de acción. Es obvio que no pueden ser lo mismo que en el siglo XIX. La situación nacional, la regional y la mundial han variado substancialmente y es necesario que ellos se renueven, pero sin perder identidad. Y pueden hacerlo. Es simplemente buscar entre sus filas a los hombres que puedan interpretar los nuevos tiempos, los cambios que airean necesariamente a toda sociedad, que le insuflan las nuevas concepciones que las necesidades cada vez más imperiosas de nuestras sociedades requieren. Y para ello me permito citar a España como ejemplo. Los dos grandes partidos que han renacido luego de la vuelta a la democracia, son una clara demostración de adaptación a los tiempos que corren. Son muy parecidos en lo económico, para los desafíos con que nos enfrenta la globalización y los cambios que en esta área se han producido. Ahora bien, en lo social y en lo ético tienen sus diferencias, como ser las relativas al aborto, al matrimonio de los homosexuales y otras cuestiones de ese tipo, pero han sido capaces de captar las aspiraciones de las masas, de lo que piensan los ciudadanos que han dejado de ser espectadores pasivos para convertirse en activos partícipes de una sociedad en permanente cambio. Esa renovación no se ha dado en América del Sur, salvo excepciones, y ella es imprescindible para un mejor andamiento de la política.

Y creo que los partidos deben abordar con mayor énfasis la cuestión social y así se irán imponiendo, porque lo social adquiere, sobre todo en la región, caracteres determinantes. Ya no es posible dejar de mencionar y abordar este tema con la mayor firmeza. Demasiado tiempo se ha perdido en discusiones de carácter doctrinario, pero más tiempo se ha perdido en la búsqueda del poder. Es cierto que este es finalmente el desiderátum de la política, pero debe tener límites. Estos están claramente marcados por las necesidades de la sociedad. Y si los partidos no son capaces de resolverlas, vendrá necesariamente la crisis. Y a pesar de las optimistas expresiones de Bobbio de que “a la crisis de la democracia hay que responder con más democracia”, las experiencias en América Latina son otras. A las crisis generalmente sobrevienen gobiernos autoritarios que tratan, y evidentemente no lo han logrado, de resolver los problemas de arriba hacia abajo, sin tener en cuenta lo contrario, que es definitorio en la política. Y lo más grave que acontece ahora es que los gobiernos surgidos democráticamente se convierten en autoritarios, o actúan bajo fachadas seudodemocráticas (Fujimori, Chávez, Maduro, Morales, son ejemplos bien claros de cuanto afirmamos). No sabemos si lograrán su objetivo, pero de todas formas se cierne la amenaza y hay que precaverse contra ella, no sea que ganen por sorpresa.

Retomo el tema de la participación, porque es curiosa la manera como algunos gobernantes la entienden. Lo hacen, sacándoles del escenario a los auténticos partidos políticos (y crean otros a su servicio) y buscando que su intermediación, tan necesaria para la democracia, no exista, que ésta sea reemplazada por un vínculo directamente entre el pueblo y el gobernante. Lo cual es imposible; pero en algunos casos, Venezuela de hoy por ejemplo, fue rentable para sus dos últimos presidentes, aunque tenía el disfraz de un partido político que los apoyaba.

Pero si los problemas políticos son variados y complejos, no lo son menos los de carácter económico, de los que nos ocuparemos seguidamente, aclarando que en este tema es donde más difícil resulta hacer pronósticos infalibles.

 

C) LA REALIDAD ECONÓMICA

Al análisis que hemos realizado más arriba sobre la economía en América del Sur debemos hacer ahora las previsiones correspondientes.

En efecto, nadie pensaba hasta hace poco tiempo que estarían la crisis de la economía norteamericana ni la europea, en camino de una franca recesión, si bien la americana hoy parece dar señales de estar recuperándose. A la crisis del petróleo, cuyo precio creció descontroladamente en paralelo con la caída del dólar en los mercados internacionales, sin que las previsiones para sustituirlo pasen de ser meras hipótesis,

(el dólar está cada vez más fuerte) se sumó la crisis inmobiliaria. Ésta es de proporciones y, a pesar de los esfuerzos del Gobierno norteamericano y del Banco Central de Europa para minimizarla, aún no pudieron surtir efectos positivos en los mercados. Es que ella ha traído consigo también la crisis de varias instituciones financieras que habían adquirido dichas hipo-tecas y con los atrasos provenientes se han visto duramente afectadas. Hemos visto que varios bancos de primer nivel, triple A, han declarado pérdidas enormes, como el Citibank, que por primera vez acusa en ese renglón números poco alentadores. La baja de la tasa de interés no ha tenido hasta ahora los efectos deseados y todo indica que conviviremos con esta crisis por algún tiempo.

Esto afectó a todo el mundo y nuestra región no debía quedar exceptuada. Pero parece ser que no será así, a pesar de que el entonces director ejecutivo de la CEPAL, Machinea, había adelantado que se bajaron las previsiones de crecimiento del 4.9 al 4.5, y creo que podrá ser aún mayor (año 2009). Este año (2013) el crecimiento será aún menor, salvo algunos países, como Paraguay, que tendrá un crecimiento excepcional.

Además existe otro problema serio que confrontan los países de la región: la inflación. Se sabe que éste es el impuesto más caro e injusto que paga la población y generalmente obedece al crecimiento del gasto estatal, que inyecta una mayor cantidad de dinero al mercado, con las consiguientes consecuencias.

No se sabe aún el comportamiento de la economía en los países emergentes, como China e India, que también serán definitorios para el futuro del mundo. Pero nada indica que ellos puedan mejorar. Lo mejor sería que se mantengan. Hoy día la globalización ha traído tanta interdependencia que es difícil pensar que no pueda tener efecto en ellos una crisis desatada en Occidente.

Si a todo ello le agregamos las confrontaciones en Pakistán y Medio Oriente, tenemos un panorama bien complejo en esta materia. Solamente los países petroleros puede que sigan todavía por algún tiempo en la abundancia. Y todo esto a costa de los países en desarrollo, que son los que más sufren con estas modificaciones en el precio de este vital producto.

América del Sur tiene una oportunidad con esta crisis. ¿Será capaz de aprovecharla, o una vez más dejaremos pasarla sin obtener ventajas de ella?

 

D) LA REALIDAD SOCIAL

Pero donde quizá debemos centrar nuestra atención es en los problemas sociales de nuestra región.

Si hacemos un análisis de la inversión social, nos daremos cuenta de cuán lejos estamos de una situación de tranquilidad.

Los índices de pobreza en la región han crecido de manera alarmante en las últimas décadas. Aun en los países con grandes ingresos, como Venezuela, no ha podido lograrse una reducción de la pobreza. Hay grandes planes de ayuda social, en la peor forma que ésta pueda darse: en dinero. No es ese nuestro problema, no es crear una gran masa de desocupados a sueldo, que es lo que se hace con la ayuda social. Ella debe ser momentánea, pero luego debe insistirse en planes que los dote de un trabajo digno para sobrevivir con su familia en condiciones razonables. Pero no debemos caer en el facilismo de pretender la solución del problema de hoy, sin que prevamos razonablemente los problemas del mañana.

Hubo una evidente y acelerada emigración de sudamericanos a países de Europa buscando mejores destinos en los primeros años de esta década. Curiosamente se había invertido la famosa frase de “jare la América”, ahora era ir a Europa para enviar desde ella dinero a sus familiares que quedan en estas tierras. Pero el costo social fue demasiado alto. Familias destrozadas, oportunidades perdidas para nuestros jóvenes en nuestras tierras, dinero invertido en ellos para que produzcan en nuestros países son aprovechados en otros lugares, y ese estado de desesperanza permanente que deja el exilio económico, es frustrante. Además no siempre las condiciones de vida mejoraron para los que se fueron. Y siempre corren el riesgo de ser expulsados, o mal recibidos o maltratados (problemas de trata y tráfico de personas, etc.).

Por otra parte esa mano de obra que nos costó mucho dinero formar, por suerte está siendo recuperada para nuestros países.

Lo que se debe pues intentar, para resolver los problemas sociales, es atraer una mayor inversión, pero ésta tropieza generalmente con la falta de seguridad jurídica en la región. Pocos son los países que la ofrecen, y además está la dificultad para la realización de negocios, que va desde la demora para constituir una empresa, hasta innumerables trabas que se le ponen a la hora de invertir en el país, sin hablar de los hechos de corrupción que, lamentablemente hay que decirlo, también existen. No pocos casos han sido reportados en este sentido. Y de cuántos otros seguramente no estamos enterados, sino que el inversor viene y, cuando se le plantean este tipo de situaciones, simplemente se va en busca de otros horizontes. El capital es así, va donde puede desarrollarse sin mayores dificultades, y parece ser éste un tema que no hemos asimilado todavía por estas tierras.

No son menores los problemas en las áreas de salud y educación.

Seguramente América del Sur se encuentra entre las regiones que menos invierten en educación. Los porcentajes con relación al Producto Interno Bruto son sencillamente alarmantes. Se habla de que se ha conseguido reducir el analfabetismo, pero realmente esas personas solamente saben leer y apenas escribir. Es lo que se llama un analfabeto funcional. Pero basta con ver los noticiosos de nuestros países que dan cuenta de tanto en tanto de las precariedades en que se desenvuelve esta área. Escuelas sin techos o escuelas sin edificios. Parece un contrasentido, pero es así. Hemos visto en revistas y diarios que muchas de nuestras escuelas dan clases bajo los árboles; que muchas maestras no tienen rubro y que enseñan por amor o vocación. Pero ¿puede ser así de dramática la situación? Desgraciadamente, lo es.

Casi todos los programas de enseñanza están con atraso con relación al resto del mundo. Hablar de clases en computadora, que son hoy día el método utilizado en los países desarrollados, es un lujo que solamente pueden darse colegios privados de altísimo costo, muy lejos de las posibilidades reales de toda la población, la que de esa forma queda marginada del uso de estas máquinas que hoy son utilizadas en todos los rubros de la producción. Hasta la agricultura se ha informatizado con la utilización de computadoras para medir la cantidad de semillas o de fertilizantes que deben ser utilizados y aplicados con cada producto y dependiendo de la estación del año y del tipo de cultivo que realizan. No es pues nada raro hablar de que los hombres de campo, los llamados peones de campo antes, deben tener conocimiento más que elemental del uso de la informática. Igualmente todos los comercios cuentan en sus cajas de cobranza con computadoras cada vez más sofisticadas, que emiten facturas con el monto de los impuestos a pagar por cada producto y otras exquisiteces, que serían imposibles sin el uso de las técnicas informáticas. Estamos pues partiendo desde la base misma con errores elementales. Y ni qué hablar de la educación terciaria. ¿Están nuestras universidades a la altura de los tiempos que corren? ¿Cuánto invierten ellas en investigación? ¿Son suficientes los profesores de tiempo parcial? ¿Pueden seguir dándose esas clases masificadas con doscientos o más estudiantes en el aula? Obviamente todas estas interrogantes tienes respuestas negativas. NO se puede. Luego, el sistema cae por su propio peso.

Y solamente aquellos que tienen capacidad económica o la fortuna de acceder a algunas de las pocas becas que llegan de los países desarrollados, pueden tener acceso a una verdadera educación universitaria. Pero ¿es justo esto? La respuesta también en este caso es obvia.

Quizá el país del área que mejor esté en este tema sea el Brasil, y también Colombia, que tienen universidades muy prestigiosas, con grandes rubros para la investigación. Pero hay que ser justos, puede que haya otras en los diversos países que también hagan esfuerzos en este sentido, pero los Estados no disponen de los medios para mejorar este esquema. En los países desarrollados, principalmente Estados Unidos, la mayoría de las universidades son pagadas, y son de alto costo, lo cual les permite disponer de todas estas necesidades de las que nosotros carecemos.

En materia de salud, la situación no es mucho mejor que la descripta para la educación. Las necesidades superan con creces a los requerimientos. Los hospitales son escasos, precariamente equipados, con pocos profesionales de la salud, con sistemas de salud pública deficitarios, lo cual sumados hacen que la situación sea bastante grave. El tema es aún peor para las comunidades indígenas de nuestros países, que son nuevamente las más postergadas en el tema salud.

Pocos centros pueden ser comparados a los del Primer Mundo. Existen aisladamente centros especializados, pero son pocos y de altísimo costo. La medicina de calidad no llega a los pobres ni a los necesitados. Solamente tienen acceso a ella los que cuentan con medios suficientes.

Los sistemas de seguridad social tampoco son un ejemplo de eficiencia y están en crisis en casi todos los países. Chile ha aceptado un sistema de jubilaciones privado, que funcionó bien durante unos años, pero que ahora se encuentra con algunos problemas. En la Argentina también están las AFJP, pero éstas, tanto las de Chile como Argentina y otros países, están en el tema jubilación, pero no salud. Los seguros privados de salud también son de alto costo y lejos del alcance de la gran masa.

Dentro del tema salud existe una gran preocupación por el asunto del SIDA. Esta letal enfermedad tiene ahora medios de combate, a través de drogas muy poderosas que mejoran la calidad de vida del enfermo y retardan su desenlace. El problema se ha planteado en los términos que las importantes patentes que amparan estos productos pertenecen a los países desarrollados, o mejor a empresas de países desarrollados, y éstas los protegen, de esa forma se dificulta el acceso de gente con escasos recursos a dichas medicinas, que son de altísimo costo.

Hay que reconocer que en el lanzamiento de la Ronda de Doha, el Brasil defendió con firmeza la postura de los países del Tercer Mundo sobre esta materia. Brasil estaba defendiendo no solamente sus intereses nacionales, sino los de todos los países pobres, en especial los de África, que son los que más sufren y donde más se ha desarrollado esta enfermedad. Algunos resultados se obtuvieron en esta materia.

Pero la enfermedad continúa, y es imperativo que se tome este tema como una cuestión de suma importancia para toda la región. Los virus no tienen pasaporte ni nacionalidad. Atacan donde pueden y cuando quieren.

Como conclusión del aspecto social debemos mencionar ahora que la cohesión social ha tomado cuerpo y se considera un elemento permanente de la agenda. El tema está en definir qué se entiende por cohesión social. Yo entiendo que se trata de disminuir las diferencias, las brechas que existen en nuestras sociedades entre ricos y pobres, hablar de una mayor inclusión social.

Debemos hacer notar, sin embargo, que si bien no puede hablarse de progresos sustanciales en esta área, hay temas que han sufrido una importante mejoría. Por ejemplo, en cuanto a la preocupación por el desempleo. Ese era el tema más resaltante en el 2002, en el apogeo de la crisis de la región, pero en el 2013 la situación ha mejorado sensiblemente, lo cual es producto también de la mejoría de toda la economía de la misma.

Otro elemento a destacar es el de los pueblos indígenas, cuya exclusión centenaria está siendo revertida. Ellos han comprendido la fuerza que poseen dentro del sistema democrático y la están haciendo valer a través de sus votos. Lo mismo puede decirse de otros sectores históricamente marginados (mujeres, afrodescendientes, etc.). Debe haber integración e inclusión dentro de un marco pluriétnico y pluricultural más justo y equitativo. Pero no está demás advertir que en este proceso puede haber interferencias de grupos que pretenden “cazar” votos utilizando la muletilla de la cohesión social, para luego, una vez en el poder, olvidar sus promesas. Si bien los pueblos han cobrado certeza de su valor como componentes de la democracia, no creo que permitan se les avasallen estas conquistas que para ellos son reivindicaciones fundamentales.

 

E) ECOLOGÍA

En los años recientes ingresó a la agenda internacional el tema del medio ambiente. Su degradación como consecuencia del calentamiento global, se ha vuelto una dura realidad. Lo que parecía un fantasma, un preanuncio de los científicos, se está produciendo incluso más rápidamente que la previsión de éstos. Y ello preocupa a todo el mundo a pesar de que algunos países, por intereses propios, están dilatando la discusión y la toma de decisiones.

En nuestra región tenemos el bosque amazónico, que es seguramente el más importante del mundo. A pesar de los cuidados que ha puesto el Brasil, el año pasado se han tirado más de 7.000 (siete mil) kilómetros cuadrados de bosques. Si ello continúa a ese ritmo, será una verdadera hecatombe.

El llamado “bosque atlántico” está prácticamente desaparecido, lo cual se ha hecho con total desprecio a las reglas del cuidado del ambiente. El pretexto era ampliar las fronteras agrícolas. Es ahí donde se establece el dilema: cómo encontrar el equilibrio entre la preservación del medio ambiente y la producción. Pero ocurre que la naturaleza tiene sus leyes, que no han sido respetadas, y ahora nos está pasando la factura. Y lo peor aún no ha llegado. Si se concretaran todas las apocalípticas previsiones sobre este tema, sería realmente aterrador, sobre todo para las generaciones futuras, con las cuales tenemos un enorme compromiso.

Comencemos por una breve descripción de lo que pasa, por ejemplo, en el Sur argentino. Los hermosos glaciares de la Patagonia comienzan a derretirse, como consecuencia del aumento de la temperatura que afecta directamente a los glaciares, obra majestuosa de la naturaleza, que está en peligro por la acción irresponsable de los propios seres humanos. Pero no nos engañemos. La responsabilidad substancial la tienen los gobiernos.

Este año el clima promedio descendió de 24°.4 a 23°.6, lo cual significa en pocas palabras una mayor necesidad de calefacción en el invierno, lo que implica por consecuencia una mayor utilización del gas u otro combustible alternativo capaz de producir calor. Y en verano se produce el fenómeno inverso, aumenta el calor, luego hay necesidad de mayor refrigeración, con el consecuente aumento del combustible necesario para producirla.

¿Qué hacemos en nuestra región para evitar estos daños ocasionados al medio ambiente? Creo que puede responderse con un rotundo NADA. Hasta ahora hay declaraciones altisonantes de los presidentes en cuanto encuentro hay, reuniones de expertos y técnicos en todos los niveles, pero medidas concretas, muy pocas. ¿Y cuál es el efecto de esta desidia? Y lo vemos todos los días. Lluvias torrenciales antes inexistentes con esta intensidad, fríos polares en épocas de calor, y calor en épocas de frío. Inundaciones catastróficas con el efecto colateral del derrumbe de riberas de ríos y arroyos. Y la agricultura también sufre con los cambios, pues maduran las plantas antes de tiempo, o caen las frutas sin madurar, por lo que los rendimientos en las cosechas se ven alterados.

Debemos pues tomar en serio y hacer de esta cuestión una política de Estado, no solamente nacional, sino regional. Es nuestra obligación dejar un mundo mejor que el que recibimos. Nuestros hijos no nos perdonarán haberles destruido su hábitat.

Si a nivel mundial no es posible encontrar soluciones, seamos capaces por lo menos de defender nuestra región. Tomar en cuenta todas las precauciones necesarias para que ello ocurra. Esta sí es una prioridad que no puede demorar. De lo contrario, nos veremos acorralados por la impotencia, pagaremos muy caro nuestra inacción o por lo menos nuestro pecado de omisión en este tema.

 

F) EL CRIMEN ORGANIZADO

Hay que reconocer que lo más rápidamente globalizado es el crimen. Las asociaciones criminales encuentran vías de acuerdo mucho más rápidamente que los países pueden hacerlo para obras de bien común.

Es así que el narcotráfico, el lavado de dinero, la piratería y otros crímenes trasnacionales se han desarrollado vertiginosamente.

En nuestra región, Colombia es el más importante productor de drogas y, a pesar de los esfuerzos del Gobierno por superar el problema, la situación ha empeorado. Es que la droga en Colombia está en poder de las FARC, que es un grupo armado, antes con ideales políticos, hoy con el dinero por bandera. De tal forma que se hace muy difícil la lucha contra ellos. Bolivia y Perú son productores menores, pero productores al fin, y el Paraguay es el principal productor de marihuana de la región.

La lucha, salvo Colombia, no cuenta con mayor apoyo de los países consumidores, por lo que la misma es difícil y costosa. Además los traficantes están muy bien armados, con equipos de última generación, lo que los fortalece. De todas maneras, puede decirse que los gobiernos trabajan afanosamente en esta área. Y además otra acotación: hay que tener en cuenta que los países de tráfico se convierten también, y más rápido de lo que se piensa, en países consumidores.

Otro crimen trasnacional que preocupa en la región es la piratería. Se conocen los millones de dólares que se pierden por este delito. No es difícil ver en los países de la región la oferta de discos de música o de películas de cine en cualquier esquina, que muchas veces salen antes del estreno oficial. Se sindica a Ciudad del Este, Paraguay, como uno de los principales centros, pero también en los informes de los Estados Unidos, Brasil y Perú aparecen como otros de los más importantes. De todas maneras, en toda la región se comercializan abiertamente productos pirateados y muchas veces con la complacencia de las autoridades. La presión puesta por Estados Unidos, sin embargo, ha empeñado a los gobiernos en una lucha más frontal que antes en este sector, y hay resultados halagadores, pero aún lejos del ideal. Por lo demás, en los propios EE.UU. es fácil advertir la venta de productos falsificados.

Y también, como se dijo, el lavado de dinero, que es preocupación fundamental del gobierno de los Estados Unidos, pues se piensa que gran parte de los activos lavados van a parar a manos del terrorismo internacional. Hoy los bancos se encuentran más comprometidos en este tema y las exigencias legales en casi todos los países son muy fuertes, de manera tal que necesariamente deben ser reportadas las operaciones llamadas sospechosas, tarea que se les asigna a los bancos, que deben trabajar estrechamente con los organismos gubernamentales e internacionales especializados, los que existen prácticamente en todos los países de la región.

Además, y como se dijo, no puede negarse la influencia de los narcotraficantes en la política, ya que al necesitar protección, buscan apoyos, lo que conlleva una enorme corrupción del sistema político. No pocos candidatos tienen financiadas sus campañas electorales desde este sector, el que obviamente luego les pasa la factura, por así decirlo.

 

G) LAS PERSPECTIVAS

¿Cuáles son las perspectivas para la región?

Sobre estos temas me gustaría explayarme, desde el punto de vista de su perspectiva futura, no ya desde la realidad de hoy.

 

1) EL TEMA SOCIAL

Sin dudas éste será el tema de los próximos veinte años, plazo mínimo necesario para la erradicación de la pobreza, siempre con el optimista promedio de crecimiento de por lo menos un cinco por ciento sostenido, que se traduzca en políticas de desarrollo.

Uno de los problemas fundamentales con que se enfrenta en esta área es la distribución de tierra. Esto de por sí debería ser materia de un estudio separado, pero lo abordaremos de manera breve. Es indudable que existe una distribución inequitativa de la tierra en toda la región, donde muy pocos tienen mucho y muchos tienen muy poco o carecen de ella. Es evidente que los distintos programas de Reforma Agraria intentados en la región no fueron solución al problema, o de cualquier manera lo que hicieron fue prolongar o mejor diferir el problema al futuro. Por ejemplo, hay países que distribuían 20 hectáreas por padre cabeza de familia. A los diez años esa familia se había multiplicado en por lo menos otras cinco que requerían cinco parcelas más de veinte y así se llega exponencialmente a cifras impracticables. Urge pues cambiar el modelo de desarrollo agropecuario hacia un modelo industrial. Ningún país del mundo se ha desarrollado sin industrias. Incluso puede verse que en la Unión Europea deben darse monstruosos subsidios para que puedan sobrevivir los que se dedican a la agricultura.

Pero la industria necesita una gran inversión y otras condiciones como, por ejemplo, la seguridad jurídica de la que hablamos. Nótese que los lugares en los cuales invertir se han multiplicado. Europa del Este, países asiáticos y mismo África son territorios atractivos para los capitales. De tal forma que debe promoverse una política en la región, agresiva, en pos de la captación de capitales para la industria.

 

2) EL TEMA SALUD

Los sistemas de salud deben ser mejorados substancialmente, lo cual requiere también una gran inversión en esa área. La cantidad de hospitales por habitante, la cantidad de médicos por habitante y la cantidad de personal blanco para ese efecto deben aumentarse en cantidades importantes, así como también la adquisición de equipos de última generación, que hoy son el auxiliar fundamental de la medicina.

El acceso al agua potable está dentro de límites que pueden considerarse patéticos en la región. Miles de personas carecen de ella o deben caminar kilómetros para conseguirla. Pasa igual con los sistemas de recolección de desperdicios, donde la carencia de servicios cloacales llega también a cifras espantosas. Y sin estas mínimas facilidades ningún plan de salud pública puede funcionar. Lo menos que se puede pedir son estos dos servicios básicos.

En consecuencia, es un imperativo para los Estados promover planes de desarrollo más agresivos en esta materia. Sin salud es difícil que una sociedad pueda desarrollarse, por no hablar ya de la privación de un derecho humano básico.

 

3) EL TEMA EDUCACIÓN

El tema educación es EL GRAN TEMA DE NUESTRO TIEMPO, como diría el maestro Ortega. En efecto, la gran brecha entre los países desarrollados y los que no lo están, se halla precisamente ahí. Ya nos hemos explayado sobre este tema, pero queremos resaltarlo una vez más. No queremos dejar de citar a un extraordinario artículo publicado en el diario La Nación del profesor Bernardo Kilskberg (37), en el cual dice cosas tan simples pero de tanta riqueza como las siguientes: “¿Cuáles son las mejores inversiones que puede hacer un país en el siglo XXI? Todo indica que salud pública y educación. En salud, la tasa de retomo sobre la inversión es del 600%. En educación los buenos programas de preescolar tienen un retorno del 700%, mejoran el desempeño posterior de los niños, disminuyen la deserción, bajan el embarazo adolescente y son de una gran prevención de la criminalidad. ... Hay tres desafíos pendientes en América Latina: 1) bajar los elevados niveles de repetición; 2) mejorar el rendimiento; 3) aumentar la inversión en Educación; y la inequidad de la calidad... El derecho a una educación de calidad, base estratégica del avance de las personas, las familias y los países, debe ser restablecido a plenitud”.

La inversión en educación debe alcanzar un porcentaje importante del PIB de cada país. El ideal rondaría los veinte por ciento, aunque esto puede variar de país en país. También debería preverse un porcentaje destinado a la investigación, que también es fundamental para el desarrollo.

Lo que debe comprenderse inexcusablemente es que sin educación NO HAY DESARROLLO.

 

4) MODERNIZACIÓN DEL ESTADO

Sin recurrir a recetas mágicas, sin inclinamos por ninguna de las teorías que existen en este campo, sin hablar de derechas o izquierdas, de privatizaciones, de empresas deficitarias o no, de la preeminencia del mercado sobre el Estado, o viceversa, lo que surge impostergable es modernizar nuestros estados.

No es posible continuar con modelos anacrónicos, con estados hipertrofiados, con una empleomanía que consume todos los ingresos. Si se hace un análisis de los presupuestos generales de gastos de la región, se verá que gran parte de lo que el Estado recauda va a parar a manos de sueldos de funcionarios superfluos.

Mucho se ha hablado en estos últimos tiempos de la “reforma del Estado”, expresión que considero incorrecta, pues no es el Estado lo que se reforma, sino su estructura, es decir, la administración del Estado. Pero éste sigue siendo el mismo, el que detenta el monopolio del poder en un país y que en una democracia se llama Estado de Derecho porque se rige por las normas de la Constitución y las leyes que en su consecuencia se dicten.

Modernización que tiene que ver con la eficiencia. No es la cantidad lo que debe tenerse en cuenta, sino la calidad del personal del Estado, que debe ser calificado y sujeto a una carrera administrativa, en la que pueda lograr ascensos por méritos y no por padrinazgos políticos.

Modernización que significa racionalizar los gastos que generalmente son cuantiosos y muchos de ellos innecesarios, que impiden la inversión en obras de desarrollo.

Modernización que significa entender que el Estado es un facilitador del sector privado, al que debe ayudar para conseguir rendimientos óptimos en sus empresas que finalmente redundarán en mayores utilidades, lo que significa más pago de impuestos y más ingresos para el Estado. Estimular la producción creando un marco regulatorio justo y una seguridad jurídica que haga que el empresario se dedique a sus tareas propias y específicas y con responsabilidad social, y no que tenga que suplir aquellas que el Estado debió prestarle y no lo hace por ineficiente.

 

5) ¿SIGUE UNASUR?

En este apartado abordamos un tema diferente, a saber, el de la pertinencia de un organismo internacional como la UNASUR.

Ante todo este panorama que sucintamente hemos esbozado sobre las relaciones entre los países de la región, es necesario ver si realmente hay interés en seguir adelante con la Unión Sudamericana de Naciones, o será un nuevo escamoteo a nuestros pueblos, los que esperan de sus gobernantes acciones efectivas para desarrollarse definitivamente y alejar los fantasmas de la pobreza y la exclusión social.

Parece difícil que ante tantos desencuentros pueda hallarse una fórmula real y efectiva, no aquella que aparece en las declaraciones de los presidentes, las cuales evidentemente son “espectaculares”, sino políticas sencillas y eficientes que nos hagan percibir realmente un mundo mejor y más humano.

Debe entenderse que las ideologías no pueden exportarse. Que cada país elige la suya y debe ser respetada por los demás. Entonces, lo que debe hacerse para obviar estos desajustes es trabajar sobre cuestiones que realmente pueden unimos, y no centramos en aquellas que nos separan.

Pero lo más grave en estos últimos tiempos parece ser que existe una división dentro de América del

Sur que debe ser analizada. Por una parte están los países que privilegian las ideologías, es decir, por sobre cualquier circunstancia. Ellos se unen pasando por altos compromisos asumidos mediante tratados o acuerdos, a lo que es más grave aplicando acuerdos que todavía no están vigentes, como se evidenció en el caso de la sanción a Paraguay en el ámbito de la UNASUR en el 2012 a raíz del juicio político del presidente Lugo.

En lo económico también se nota una clara división entre los países a los que podríamos llamar de economía abierta y a los proteccionistas, sin descartarse que haya algunos que están entre estas dos corrientes. Ello se ha evidenciado con la conformación de la Alianza del Pacífico, que si bien incorpora a un país del Norte de América, México, están tres de Sudamérica: Chile, Perú y Colombia, y dos como observadores: Paraguay y Uruguay.

Este hecho nuevo deja bien en claro la debilidad de los bloques CAN y Mercosur con que tantos años de “integración” no han conocido avances significativos, y lo que es más llamativo aún es que en muchos casos ha habido retrocesos en materia de integración. Sobre todo los países mayores de Mercosur cada vez disimulan menos sus desencuentros. Esto es lo real.

Lo que sigue es simplemente lo que hubiera sido el ideal si hubiera el interés verdadero de conformar un bloque firme que pueda tener peso en el mundo.

Un bloque que piense que por sobre todas las cosas está el bienestar de sus pueblos que debe estar afianzado en acuerdos económicos reales, que tenga en cuenta la diversidad de sus economías y, por lo tanto, tenga en cuenta las asimetrías y las formas de paliarlas o atenuarlas.

Esto que sigue son cuestiones que hoy están muy lejos de la realidad. Son más que nada sueños, ¿pero qué sería de nosotros sin ellos?

Ahí van algunas sugerencias.

1) Debe trabajarse sobre un proyecto real de integración, previsto con etapas graduales, comenzando por un entendimiento entre los dos bloques: MERCOSUR y CAN, y luego de haber avanzado en los cronogramas que deben preverse para la real integración, ver la forma de integrar a Chile, a Guyana y Surinam. La integración debe ser sobre bases reales, contemplándose las fortalezas y debilidades de los países, asumiendo la existencia de asimetrías que deben negociarse para disminuirlas con medidas compensatorias. Por su-puesto que hay que descartar la unión aduanera y tomar como base una amplia zona de libre comercio, lo que exigirá negociaciones muy duras pero finalmente beneficiosas para todos.

2) Debe buscarse urgentemente la integración energética. Esta no admite demoras. No es comprensible que existan en nuestra región países que nadan en la abundancia de energía, cuando otros están padeciendo su carencia hasta límites extremos.

Esta integración, para que sea real, debe partir de un inventario de los recursos de la región y ver la necesidad de inversión que hay en el sector, de manera tal que puedan iniciarse empresas conjuntas con capitales de todos los países, y luego crear un banco de distribución de las fuentes energéticas según las necesidades de cada país. Esto, obviamente, requiere desprendimientos, actitudes generosas (pero que a la larga beneficiarán a todos), comprensivas de las realidades que se viven. Pero de manera alguna puede pretenderse hacer desarrollo sin un esquema equitativo en este tema.

3) Se hace absolutamente necesario estimular la inversión directa de grandes capitales en nuestra región. La caída del Muro de Berlín nos dejó patéticamente de lado en cuanto a este rubro, y el capital se lanzó de lleno a los países de Europa del Este. Razones puede haber muchas, pero creo que las principales son la falta de seguridad jurídica y un muy limitado clima de negocios instalado en la región. Con países que tienen invasiones a la propiedad privada, protestas al margen de la ley para obtener reivindicaciones de carácter social, cortes de ruta, etc., es muy difícil que los capitales vengan, con lo cual el problema social subyacente que suscita estos hechos difícilmente podrá subsanarse.

4) Se debe articular, dentro de Unasur, un mecanismo de solución de controversias de carácter comercial, dejando las cuestiones políticas a un ámbito de mayor volumen como sería la OEA o los tratados de solución de controversias del sistema interamericano, como el Pacto de Bogotá.

5) Se debe crear también un Instituto Académico Regional de Desarrollo Social, de manera a buscar coincidencias en la forma de enfrentar los problemas sociales que aquejan a todos los países y que sugiera medidas colectivas, rápidas y eficaces. No podemos seguir diciéndoles a nuestros pueblos que esperen, que ya llega el desarrollo. El hambre, la enfermedad, el dolor, no esperan. Debemos darles respuestas más urgentes, que emanadas de un órgano técnico-académico pueden tener mucho más fuerza.

6) Debemos fortalecer nuestros organismos de seguridad, pero dejando sin efecto el Consejo creado para este efecto, sino que sea un sistema en el que trabajen conjuntamente para un intercambio permanente y fluido de informaciones para la erradicación del crimen organizado. Es cierto que hay acuerdos hoy día que ya funcionan, pero muy parcialmente, porque también hay que reconocer que los mismos están en muchos casos infectados, contaminados del virus de la corrupción. Debemos ser conscientes de que los criminales no descansan en la búsqueda de formas siempre renovadas de delinquir y que, lastimosamente y gracias a ese dinero mal habido, se encuentran en situación financiera mucho más holgada que algunos Estados, para proveerse de armas y equipos.

Bien o mal, pues, de nuevo los sueños, creo que en el futuro nuestro destino será unimos. Cuantas más necesidades haya, mejor trabajaremos juntos. Podemos apoyamos el uno con el otro, y de esa manera, de esta comunión de esfuerzos, pueden surgir las fórmulas que hagan desaparecer las desavenencias.

Pero que no sea demasiado tarde, cuando los remedios sean insuficientes y la peste de la pobreza y la exclusión, la marginalidad, el desprecio por el medio ambiente, terminen con nuestro sueño americano.

 

7) Y FINALMENTE...

¿Unasur o Desunasur? ¿O la Unión Sudamericana o la Desunión Sudamericana de Naciones? El primero debería ser el camino, el ideal. Nuestro destino es común, como lo es nuestro pasado. A pesar de todos los problemas existentes hoy día entre nuestros países, ninguno de ellos es insalvable. Con voluntad política, decisión y una gran dosis de coraje, pueden resolverse. Debemos mirar las cosas que nos unen. Las posibilidades que tenemos de promover empresas comunes, que sean capaces de devolver la fe de nuestros pueblos, descreídos, marginados como están hoy día.

Pero debemos ser inteligentes para dejar de lado todo lo que puede separarnos, que si finalmente lo analizamos fríamente, son cuestiones absolutamente superables. Nada hay que sea tan dramático ni tan trágico que no tenga solución. Podemos sobrevivir con diversas maneras de enfocar nuestro futuro. Si aquellos que piensan que es el socialismo o el liberalismo, pues que se los respete como ellos también deben respetar a quienes no piensan como ellos

En nuestros países, que son democracias constitucionales pluralistas, donde deberían caber todos los signos políticos que cumplan las reglas del juego y el pacto fundamental que hace posible la convivencia pacífica, el respeto mutuo es la base.

Pienso que debemos avanzar unidos, apoyándonos unos a otros, ayudando en lo que sabemos y cooperando mutuamente en lo que carecemos.

Que nuestras debilidades, juntos, nos hagan fuertes, y nuestras fortalezas, unidos. Repito que son sueños. Pero como dice el pensador francés Luc Ferry, los sueños y la pasión también constituyen el motor de la historia.


NOTAS

28. Botana N. “Dimensiones históricas de las transiciones a las democracias en América Latina”, publicado en el libro Las democracias en América Latina, Ed. PNUD 2004.

29. Dahl, R. La democracia. Ed. Taurus, Bs. As., 1999.

30. Valadés, D. Problemas constitucionales del Estado de Derecho. Ed. Unam, 2004.

31. La democracia en América Latina, Pnud.

32. Benavente, U.A. y Cirino J.A. La democracia defraudada. Ed. Grio, Bs. As.

33. La imposibilidad de solucionar los problemas y la desilusión popular fueron características constantes de las nuevas democracias. (Hungtinton, La Tercera Ola).

34. Carretón, M.A. La indispensable y problemática relación entre partidos y democracia en América Latina. PNUD, diciembre 2004.

35. Bobbio, N., op. cit., pág. 505.

36. Bittar, S. Desintegración o reintegración de América del Sur. Revista “Diplomacia”, Julio-Septiembre 2006, pag. 82.

37. Kilsberg, B. Más educación menos delito. La Nación, 26 de marzo 2008.





BIBLIOGRAFÍA

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Alonso García R. “Sistema Jurídico de la Unión Europea”. Ed. Thomp son-Civitas, Madrid, 2007, pág. 16.

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Bittar S. “Desintegración o reintegración en América del Sur”. Revista “Diplomacia”, Julio-Septiembre, 2006.

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Diario “La República” de Lima, Perú, 24 de enero de 2008.

Garay, Cristian Vera. Doctor en Estudios Americanos de la Universidad de Chile y profesor de la misma Universidad.

García V., J. L. “Politeia”, Ed. Troquel, Buenos Aires, 1979.

Hisrt, Mónica. Revista “Política externa”, Vol. 3, año 2006 .

Huntington, S. “La tercera ola”. La imposibilidad de solucionar los problemas y la desilusión popular fueron características constantes de las nuevas democracias. Op. cit., pág. 231.

Kelsen, H. “Teoría Pura del Derecho”.

Kilsberg B. “Más educación, menos delito”, La Nación, 26 de marzo de 2008.

“La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos”. Ed. PNUD, 2004.

López, Mario. “Manual de Derecho Político”, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1994, pág. 241.

Louis, J.V. “El ordenamiento jurídico comunitario”. Cita tomada del libro de Carlos Russo Cantero: “El MERCOSUR ante la necesidad de organismos supranacionales”. Intercontinental Editora, Asunción, 1999.

Marategui J. C. “Hipótesis de Paz”, Ed. Concycet, Lima, 1989.

Perotti, A. D. “Habilitación constitucional para la integración comunitaria”, Ed. Fundación Konrad Adenauer y Universidad Austral, Montevideo, 2004.

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Sachs, J. D. “Latinoamérica y el desarrollo global, Bolivia en el siglo XX”. La Paz, 1999, Harvard Club de Bolivia.



ÍNDICE

Biografía del autor  

Introducción 

AMÉRICA DEL SUR: REALIDADES Y DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI

Introducción       

Capítulo 1: Los problemas políticos de coyuntura entre los distintos países de la región   

Capítulo 2: Los procesos de integración en América Latina

Capítulo 3: Organismos internacionales de la región

Capítulo 4: Integración física de Sudamérica

Capítulo 5: Integración energética

Capítulo 6: Sociedad de la Información

Capítulo 7: EL creciente armamentismo en la región

Capítulo 8: La economía de América del Sur y su futuro

Capítulo 9: De las ideologías

Capítulo 10: Reflexiones finales

Bibliografía

 

 

 

 

 

 

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