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CLAUDIO JOSÉ FUENTES ARMADANS


  ARQUITECTURA DE LA PALABRA LEGIONARIO, EVOLUCIÓN DISCURSIVA DE UN ESTIGMA POLÍTICO PARAGUAYO - Por CLAUDIO JOSÉ FUENTES ARMADANS


ARQUITECTURA DE LA PALABRA LEGIONARIO, EVOLUCIÓN DISCURSIVA DE UN ESTIGMA POLÍTICO PARAGUAYO - Por CLAUDIO JOSÉ FUENTES ARMADANS

ARQUITECTURA DE LA PALABRA LEGIONARIO,

EVOLUCIÓN DISCURSIVA DE UN ESTIGMA POLÍTICO PARAGUAYO

CLAUDIO JOSÉ FUENTES ARMADANS


 

RESUMEN

Este ensayo de investigación trata sobre el uso de la palabra legionario como un estigma a lo largo de los discursos políticos e históricos, y cómo este discurso llega al presente teniendo aún un uso actual dentro de la política nacional. El vocablo legionario tiene su origen en la Legión Paraguaya, conformada por los exiliados paraguayos que combatieron bajo las órdenes de los aliados en la Guerra Contra la Triple Alianza, y que ayudaron a los aliados a combatir al ejército paraguayo en la guerra. Posteriormente formarían parte de la clase política paraguaya de la posguerra, y el vocablo legionario se iría convirtiendo con el paso de los años en un sinónimo de traición a la patria, sobre todo cuando el discurso nacionalista empezó a ganar popularidad hasta convertirse en hegemónico más adelante. Usado principalmente en contra del Partido Liberal por el Partido Colorado, sobre todo durante los gobiernos nacionalistas y autoritarios colorados, su uso siguió a pesar de la apertura democrática de 1989, llegando a nuestros días y siendo esto especialmente visible luego de la destitución de Fernando Lugo como presidente de la República del Paraguay. Este trabajo pretende, de forma breve y sintética, darle una mirada a esos discursos a favor y en contra del uso de este vocablo, así como estudiar hasta la actualidad cómo dentro del contexto teórico crítico foucaultiano aún se mantiene vigente.

Palabras clave:

Legionario - estigma - política - discurso - nacionalismo.




“Frente a las huestes reencarnadas de Benigno Ferreira,

el sargento legionario, el destructor de nuestra patria,

los paraguayos nos sentiremos jubilosos

como leales descendientes de los soldados del Mariscal.”

Mensaje del presidente Alfredo Stroessner

a la Honorable Cámara de Representantes, 1 de abril de 1960,

informando sobre las guerrillas del Movimiento 14 de Mayo y del FULNA. ([1])


 

1. Introducción

Primeramente tengo que señalar el origen de esta pequeña investigación, que surge de forma paralela a mi labor de tesis de grado en historia, y que posteriormente se convirtió en la investigación principal de la tesis. Este trabajo ha sido también desarrollado previamente en la materia de Historiografía Paraguaya II y en la materia de Opinión Pública y Elecciones, esta última junto al compañero de sociología Carlos Benítez y al compañero de historia Pedro Fleitas; todo en el marco de la Carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción. Podría yo decir que este es un trabajo exploratorio previo a mi tesis de grado, que es donde hay una mirada más detallada del tema tratado.

También aclaro que esta línea de investigación está abierta y la estoy trabajando como tesis de grado, y es lo que denomino como “La Cuestión Legionaria”, esperando poder seguir recabando más datos para una investigación final sobre este tema que sirve como un motor del discurso histórico y político hasta la actualidad en nuestro país.

La metodología discursiva que trabajo en este ensayo es la del cuarto oscuro. Quiero que el lector se imagine que está en un cuarto, con las luces prendidas, viendo a cada autor dar un discurso. En esa situación, los autores son quienes predominan frente al lector, por eso el uso de muchas citas, hasta llegar a la saturación, para exponer al lector a lo que los autores expresan en sus discursos. Una vez leído todo el ensayo sugiero al lector del mismo que apague las luces de cuarto. Con las luces apagadas, es difícil distinguir el rostro de los diversos autores, podríamos incluso decir que los autores han desaparecido para dar paso a lo que sí podemos ir distinguiendo: los discursos. A oscuras en el cuarto, lo único distinguible son los discursos. Quizá, se podría intentar distinguir a los autores por la arquitectura del discurso o el tono de sus voces, pero sus rostros desaparecen en la oscuridad.

 


2. El vocablo legionario

Antes de comenzar el análisis teórico final, desarrollaremos un breve estudio histórico e historiográfico al respecto de la utilización discursiva de la palabra legionario. Para ello debemos ya definir qué es, de forma sintética, el discurso para Michel Foucault. Para él, el discurso es la alusión hecha para cualquier cosa que haya sido escrita, dicha o comunicada por algún medio o signo, logrando concretar en la sociedad un saber. Foucault entiende que es el saber, y no la economía, la base de la historia ([2]), por lo menos en su etapa arqueológica sobre saberes y poderes. Pero vayamos a la historiografía, que es el punto más fuerte de este trabajo.

¿Qué es un “legionario”? Con esta pregunta iniciamos este breve ensayo sobre el rol de este vocablo dentro de la política paraguaya, y cuyo objetivo principal es establecer la arquitectura discursiva de dicho saber basándonos en la teoría de Michel Foucault.

Podemos decir, entonces, que la Legión Paraguaya era: “… un grupo de voluntarios paraguayos residentes en Buenos Aires que se incorporó a servir a las órdenes del Ejército argentino, que les proveyó de armas, equipos, etc. Usaban en los campamentos y en el campo de batalla la bandera paraguaya, lo que fue motivo de protesta del Mariscal López. El grupo se disolvió en plena guerra, por cuestiones internas…” ([3]). De este hecho proviene el vocablo legionario, y más aun tomando en cuenta que los legionarios y paraguayos en el exilio durante los siguientes 40 años un papel preponderante en la política paraguaya, tanto dentro del Partido Colorado como del Partido Liberal.

 


3. El uso del vocablo legionario como estigma político

Es conocida la polémica Báez-O’Leary, entre un discurso liberal positivista y un discurso nacionalista romántico, por lo que no entraremos en detalles específicos de ese discurso, sino más bien mencionarlo porque Cecilio Báez (jurista y teórico liberal) no fue siempre consistente en sus ideas. Tampoco lo fue Juan E. O’Leary (historiador colorado); ambos han hecho comentarios contradictorios sobre la cuestión lopista.

Mientras Báez reconocía en 1898 (O’Leary lo saca a relucir) que para atacar la figura de José Segundo Decoud, sería él uno de los primeros en achacarle como aspecto negativo la condición de “legionario”, esto fue antes de la polémica ([4]). También O’Leary era antilopista, por motivos de índole familiar. Este cambio discursivo en ambos liberales dio pie al comienzo de la polémica en 1902. Posteriormente, O´Leary llega a escribir una obra denominada “Legionarios”.

Lo notable es cómo el paso posterior de Juan E. O’Leary a filas del Partido Colorado y el cambio del discurso oficial colorado en el congreso partidario de 1934, de manos de Natalicio González, ayudarían a identificar al Partido Liberal con lo extranjero (ver “El Paraguay Eterno” de Natalicio González, por ejemplo) y más específicamente con lo “legionario”. Es que para O’Leary, como para todo nacionalista, existen enemigos externos e internos, que él los identifica como “…la Triple Alianza y los legionarios…”. ([5])

Los ataques, por supuesto, tenían un blanco muy fácil, la polémica figura del liberal cívico Benigno Ferreira, quien fuera legionario y posteriormente presidente de la República.

¿Por qué calificar el discurso de Báez como cívico en vez de radical, cómo se lo denomina a él? Por el motivo siguiente: primeramente Báez posee un discurso radical, que cambia durante la polémica por un discurso más cercano al de Juan B. Gaona y al de Benigno Ferreira.

A partir de entonces, Juan E. O’Leary, Manuel Domínguez e Ignacio A. Pane utilizaron el término legionario para referirse a los liberales. ([6]).

Para la ANR, durante todo el periodo del discurso autoritario de la Segunda Hegemonía Colorada (1947-2008), el Partido Liberal era un partido traidor, lleno de legionarios. Los ataques estaban dirigidos directamente a la figura del ex presidente de la República y liberal Benigno Ferreira, de extracción cívica ([7]). Esos ataques a la figura de Ferreira siguen siendo presentes, según se puede observar por el político colorado José María Ibáñez, quien atribuye la fundación del Partido Liberal a Ferreira, ya muchos años antes de 1887. ([8]). Ibáñez va más allá al reconocer como legionario al presidente colorado Juan B. Egusquiza, al que acusa de encabezar una facción liberal dentro del coloradismo ([9]). La versión de la fundación del Partido Liberal en manos de Ferreira es también tratada desde el liberalismo por Arturo Bordón, quien refuta esa versión de la fundación previa a 1887. ([10]).

En 1964, un texto colorado escrito por Ramón César Bejarano calificaba como antipatriota al legionario, frente a los patriotas, que eran quienes lucharon con López. ([11]). Otro texto de 1972 con el mismo tenor, y que corresponde a J. Manuel Frutos Pane, dice cuanto sigue: “Así se pone en vigencia esa Constitución por un grupo de liberales legionarios, traidores a su patria, instalados en el poder por los invasores.”([12]), en referencia a la Constitución Nacional de 1870 y continuando con la versión de que el Partido Liberal fue fundado con la ocupación de Asunción.

Aunque los ataques no eran exclusividad de los colorados, sino también de los nacionalistas que militaban en filas del franquismo (que posteriormente se denominaría febrerismo). Un ejemplo de ello es la polémica desatada por el militar e intelectual liberal Arturo Bray, con respecto al origen familiar del Mariscal López, y que fue contestada por el febrerista Marco Antonio Laconich en marzo de 1946. Esta prédica sigue siendo utilizada por sectores nacionalistas de izquierda, como por ejemplo el publicista Luis Agüero Wagner, quien escribió el prólogo a la reimpresión de 2006 de la obra de Laconich.

Estos ataques se harían tan potentes que vieron necesaria una respuesta de parte de los intelectuales liberales.

 


4. La contestación liberal

Primero fue el célebre jurista Dr. Luis de Gásperi, quien el 31 de julio de 1946 realiza una disertación en la Plaza de la Libertad, que más tarde se publicaría bajo el título “En Defensa del Partido Liberal”. Allí relata uno a uno quiénes de los firmantes del acta de fundación del Centro Democrático fueron excombatientes del ejército de López, así como de cómo los líderes liberales de comienzos y mediados del siglo XX eran también descendientes de excombatientes de dicho ejército. Y se con la idea de no aparecer como lopista ni como antilopista, diciendo: “…la doctrina según la cual el Partido Liberal, como entidad del Derecho público, como estamento del Estado, no controvierte el pasado, sino que lo acepta íntegro y en la plenitud de lo que es, como verdad histórica, pero tampoco se inmiscuye en la conciencia de sus asociados para fijarles normas en la apreciación de esos hechos, de suerte que les deja en la más absoluta libertad de pensar y formular la crítica del pasado, tal como está permitido hacerlo en todos los pueblos cultos de la tierra.([13]).

El segundo momento vino de manos del periodista Silvio Macías. Rafael Eladio Velázquez ([14]) escribe al respecto: “Otras especies en boga y machaconamente difundidas por la propaganda adversa, fueron las relativas a un supuesto origen legionario del Partido Liberal… se vino abajo con la campaña esclarecedora de Silvio Macías, en “La Libertad”, en 1946: demostró quiénes fueron los legionarios…” ([15]).

La tercera defensa le correspondió al profesor Pastor Giménez, quien en su folleto “El Miedo de Escribir la Historia” realiza en 1954 un contrataque a la idea de los liberales como legionarios: “Es cómodo el papel de encontrar traidores en todas partes, para asegurarse el privilegio de explotar discrecionalmente el país… Como término de la labor cumplida, repetiremos: En el Paraguay no hay traidores!. Y si ha de insistirse en su fatal existencia, lo serían únicamente los maquinadores de la detestable infamia.” ([16]).

Giménez insiste en la falta de necesidad de buscar la maniquea idea de traidores y leales, que la política en el siglo XIX era más compleja que eso y que incluso el Partido Colorado poseía en sus filas legionarios como Juan Bautista Egusquiza, a quien incluso hace elogios al igual que el liberal Benigno Ferreira. Justo Prieto tiene una postura similar. ([17]).

Podemos calificar entonces los discursos de De Gásperi y Giménez como una búsqueda de civismo ([18]), en el sentido de no demonizar la figura del legionario, sino, al contrario, sacarle la importancia que se le da. Sin embargo este discurso es, junto al de la polémica de Báez, lo que se puede hablar de un discurso cívico, el de Báez exaltado por la polémica, y los de De Gásperi y Giménez, racionalmente más tolerantes.

En este tipo de discursos se inscribe el de Horacio Galeano Perrone (político colorado y oviedista), quien menciona: “La fundación de ambos partidos significa en definitiva una división muy poco explicable, ya que la peregrina teoría de que el Colorado fue fundado por los lopistas y el Liberal por los legionarios fue una bandera agitada por historiadores ultra-nacionalistas y hasta chauvinistas que no tiene soporte científico, ya que, en la fundación de ambos existieron lopistas y legionarios.”([19]). Con este discurso se opone a la tradición discursiva colorada de estigmatizar al liberal de legionario. Es una excepción a la normalidad de los discursos colorados.



5. Otras visiones críticas

Aunque no vinculada a esta discusión historiográfica, es imposible dejar de mencionar la obra del historiador colorado Juan B. Gill Aguinaga “La Asociación Paraguaya en la Guerra de la Triple Alianza”, cuyo prólogo fuera escrito por el historiador liberal R. Antonio Ramos ([20]). Todo esto en 1958.

Consideramos a esta obra un paréntesis, porque Gill no pretende situarse (al igual que Giménez) en una postura maniqueísta sobre la Legión, sino que hace una obra positivista de rescate documental de la Asociación Paraguaya y de la Legión Paraguaya, y, si bien posee algunas consideraciones valorativas de carácter nacionalista, trata a los legionarios, más que como traidores, como ingenuos que se prestaron al juego de los aliados.

Quizás una de las más acertadas visiones respecto de los legionarios es la de Harris Gaylord Warren, quien pone paños fríos a la cuestión al afirmar: “Aunque no existieran organizaciones partidarias formalmente constituidas, los términos colorado y lopista eran prácticamente sinónimos de azul y liberal. Los legionarios que habían luchado con los aliados no necesariamente eran liberales de pensamiento o actitud; muchos de ellos eran solo enemigos personales de López, y por eso no sorprende que muchos de ellos apoyaran al caballerismo. Realmente, las adhesiones políticas se determinaban, por lo general, sobre la base de las cuestiones personales antes que de los principios.” ([21]).

Eso es en cuanto a los legionarios que conformaron el Partido Colorado. En cuanto a la cuestión legionaria y el Partido Liberal, Warren dice cuanto sigue: “Muchos intelectuales jóvenes se unieron al partido; entre ellos no había ningún legionario. Muchos eran veteranos de la Guerra Grande y al menos uno de ellos, José María Carrillo, era descendiente de Carlos Antonio López; otro veterano, Eduardo Vera, había sido ayudante de uno de los mayores héroes de la guerra, el general José E. Díaz.” ([22]).

Y va más allá, de la misma línea pero sin ser nacionalista, Warren sigue el discurso de Efraín Cardozo, de Arturo Bordón, de Manuel Pesoa y de Tranquilino Duarte al afirmar en relación al Partido Colorado: “En aquel grupo de lopistas y antilopistas había veintitrés ex legionarios. La pretensión de rotular a los liberales como traidores del Paraguay es ridícula, pero hasta hoy los colorados siguen calificando a los liberales de legionarios.” ([23]).

Si vamos a un análisis de fuentes, solo con fijarnos de dónde saca Warren el dato, se ve al pie de página que cita a Efraín Cardozo en el prólogo de “Liberales Ilustres” de Arturo Bordón.

Hay que aclarar dos cosas: primero, que la visión de Warren es lo más objetiva posible, ya que el historiador estadounidense no tenía interés alguno de carácter político, a diferencia de todos los autores anteriores, y segundo, que aunque el criterio de autoridad no es epistemológicamente correcto, sin dudas es el mayor experto hasta el momento en cuanto al periodo de posguerra del 70 se trata, por lo que es también estudioso del origen partidario con un grado de veracidad comprobada debido a sus investigaciones y citas.

Ahora comenzaremos el análisis desde la visión de Arturo Bordón, historiador y político liberal de renombre. Su obra de 1962 “Verdades del Barquero” es un libro donde busca hacer aclaraciones, siempre desde una visión liberal, claro está, sobre el pasado histórico. Bordón dedica dos apartados de su libro a la cuestión de los orígenes del Partido Liberal y del Partido Colorado, resaltando los legionarios que conformaban el coloradismo en su acta de fundación. ([24]). Su trabajo intelectual se vería relacionado con la Sociedad 18 de Octubre.

 


6. Discursos liberales contemporáneos

La Sociedad 18 de Octubre ([25]), creada por el sector radical del Partido Liberal el 18 de octubre de 1895, apenas cuatro años después de la fallida revolución de la misma fecha, es una asociación liberal dueña del Panteón Liberal donde reposan los llamados prohombres (y también sus mujeres) del Partido Liberal. Su mayor actividad, sin embargo, no se da en tiempos de hegemonía liberal, sino durante la dictadura estronista y vinculado fuertemente primero al PL y luego al PLR.

Esta sociedad estaba fuertemente presionada por el discurso oficial del régimen, que se refería al Partido Liberal como “Traidor Legionario”, por lo que en 1965 (en pleno Centenario de la Epopeya Nacional) comienza un proceso de desvinculación de cualquier rastro legionario que haya habido dentro del Partido, al solicitar a Arturo Bordón y a Efraím Cardozo, ambos miembros de dicha sociedad, la elaboración de un material que vincule a los prohombres liberales como veteranos paraguayos de la Guerra del 70.

Para ello logra publicar, luego de muchos esfuerzos económicos, un material titulado “Liberales Ilustres”, del cual se pudo publicar un tomo. Efraím Cardozo, quien le escribe el prólogo a Bordón, no esconde las intenciones nacionalistas de los liberales: “Con la biografía de nuestros fundadores y grandes adalides del siglo XIX, que con mano maestra traza Bordón en las siguientes páginas, se verá desvanecer para siempre, si es que algo resta de la infame leyenda, la mistificación de que el Partido Liberal fue fundado por legionarios. De nada ha valido que se publicara una y mil veces el acta de fundación, donde no figura ni uno solo de los miembros de la Legión, al revés de lo que ocurre con el otro Partido –el que nos acusa–, cuya fundación aparece suscripta por VEINTITRÉS LEGIONARIOS.” ([26]). Esto mismo es pronunciado por Cardozo en su libro “Breve Historia del Paraguay” ([27]), y también por Miguel Ángel Pangrazio. ([28]).

No hace falta hacer un resumen de lo que trata el libro de Bordón, sino que es un catálogo de liberales ilustres y su vinculación con la Guerra del 70. Este libro constituye, sin lugar a dudas, la aceptación del liberalismo paraguayo del discurso del régimen estronista, al pretender ser más antilegionario que lo que el coloradismo era. Recordemos que hablamos del periodo previo a la Constituyente de 1967 y que tanto el P.L. como el P.L.R. estaban por la participación legal institucional que el estronismo les permitía. La aceptación del discurso nacionalista es también la aceptación de las reglas de juego políticas impuestas por la dictadura.

Finalmente, también en los mismos términos anteriores, Bordón trata la cuestión de la Asociación Paraguaya, de la Legión Paraguaya y de Benigno Ferreira en su obra “Historia Política del Paraguay. Era Constitucional 1869-1886. Tomo I”. ([29]).

La siguiente figura a estudiar es la de Manuel Pesoa, quien es muy importante en la historiografía liberal, no por sus dotes de historiador (donde otros historiadores liberales como Efraím Cardozo, Julio César Chávez, Carlos Pastore, Carlos R. Centurión y Rafael Eladio Velázquez lo superaban ampliamente), sino por la cantidad de publicaciones que tuvo y la influencia notable en círculos liberales como el Club Liberal Alón (del cual era cofundador) y la Fundación Libertad. También trabajó en la serie de publicaciones de Archivos de Liberalismo.

Pesoa, siguiendo la línea historiográfica de revisión de actas partidarias y siendo como era un liberal clásico consumado, afirma en su libro “Orígenes del Partido Liberal Paraguayo 1870-1887” de 1987 lo siguiente, en el capítulo La “Legión Paraguaya”, donde dicho sea de paso no hace una valoración negativa de la Legión, sino que, al igual de Giménez, la atribuye a coyunturas políticas complejas: “Enjuiciar y evaluar todo lo concerniente a la “Legión Paraguaya” no es tema de este trabajo. Pero en cambio se puede afirmar categóricamente que ningún paraguayo que hubiera sido miembro de la “Asociación Paraguaya” de Buenos Aires o integrante de la “Legión Paraguaya”, figura entre los firmantes de las actas de fundación del Partido Liberal del 2 y 10 de julio de 1887. De entre los paraguayos que combatieron al mariscal López, el único de ellos que ingresó al Partido Liberal fue el general Benigno Ferreira, pero lo hizo muchos años después, razón por la cual, hablando en sentido estricto, no puede considerársele entre sus fundadores. Sin embargo, los importantes servicios prestados al país y al partido por el general Ferreira, han despertado en mí la decisión de escribir oportunamente su biografía.” ([30]). De hecho escribe posteriormente una obra reivindicatoria de la figura de Benigno Ferreira, en dos tomos, titulada “General Doctor Benigno Ferreira. Su biografía insertada en la Historia del Paraguay”, siendo una de sus mejores obras, con una investigación muy detallada.

Asimismo, también escribe sobre la olvidada figura del legionario ferviente antilopista José Segundo Decoud, quien fue quizás el más importante ideólogo y uno de los fundadores del Partido Colorado. Dicha obra se titula “José Segundo Decoud. Estadista del Partido Colorado”, donde también, al igual que con Benigno Ferreira, destaca las cualidades positivas y los importantes aportes que realizó en vida Decoud.

Visto que Pesoa no posee una valoración negativa ni de la Legión ni de Benigno Ferreira, se diría que su discurso es antinacionalista, y sin embargo no es así. Pesoa, al igual que Bordón y Cardozo, pretende desprender al Partido Liberal del estigma legionario para adecuarse de algún modo al discurso nacionalista que ya había permeado en la población desde que fuera el oficial en 1936. ([31]).

Sin dudas, en esta línea discursiva de nacionalismo liberal, el más duro es Tranquilino Duarte, abogado liberal radical exiliado en Uruguay y cofundador del Club Liberal Alón junto con Manuel Pesoa. En su obra “El Reverso de la Mentira” trata de dar alegatos de abogado y no de historiador. Este reciente libro es de 2011, por lo que su circulación aún es limitada fuera de circuitos liberales.

En este libro, la valoración sobre la Legión Paraguaya es negativa, también sigue con la línea nacionalista de desvincular al Partido Liberal de la Legión, solo que lo hace atacando al Partido Colorado de legionario, nombrando en el acta del 11 de setiembre de 1887 a los firmantes que tendrían calidad de legionarios colorados: Fernando Iturburu, Juan Francisco Decoud, José Segundo Decoud, Héctor Decoud, Carlos Loizaga, Salvador Jovellanos, Juan Gualberto González, Juan Bautista Egusquiza, Pedro Fernández, Jaime Sosa Escalada, José Toribio Iturburu, Federico Alonso, C. Evaristo Machaín, Juan José Decoud, Fernando Acosta, Francisco Delgado, Tomás Recalde, Miguel Guanes, Exequiel Recalde, Federico G. Báez, Pío Otoniel Peña, Luciano Recalde, Higinio Uriarte, José González Granado y Jaime Peña. ([32]). Todos ellos también mencionados por Bordón.

Sobre el listado de fundadores del Partido Liberal, agrega Duarte: “La mayoría de estos honorables ciudadanos paraguayos, fueron combatientes, héroes de la guerra contra la Triple Alianza.” ([33]). “No existe un solo legionario entre los ascendientes de los liberales. La realidad demuestra la falsedad de los antiliberales de todos los tiempos, cuando pretenden descalificar a la familia liberal acusándola de legionaria.” ([34]).

La visión descalificadora de la Legión es tan clara, que comentario alguno redunda a esta cita: “En consecuencia, aquellos legionarios, ubicados al servicio del ejército de la Triple Alianza, se transformaron definitivamente en “traidores a la patria”, sin ninguna posibilidad de que pueda ser atenuado este calificativo.” ([35]).

Sobre la figura del polémico Benigno Ferreira no es indulgente, como lo fueron Giménez, Bordón y Pesoa, sino todo lo contrario, se dedica Duarte a atacarle y negarle su carácter de liberal; si bien reconoce su tardía afiliación al Partido Liberal: “El 13 de julio de 1894 se afilió al “Centro Democrático” (Partido Liberal) y el 16 de julio fue designado presidente de la Comisión Directiva de ese Centro.” ([36]). Aunque menciona que termina renunciando al mes a dicho cargo por el escándalo de los empréstitos de 1872 y 1873.

Su conclusión, luego de apedrearlo sistemáticamente, aunque destaca el martirio de su madre María Concepción Ferreira como destinada y torturada por el régimen de López, sobre la figura de Ferreira es que: “…queda demostrado que el legionario Benigno Ferreira, era un independiente, sin responsabilidad ante ninguna organización política, de sólida formación intelectual, que atravesó todas las tiendas políticas” ([37]).

Sintetizando, aunque el aporte de Duarte sea reciente, no se puede negar que la historiografía liberal nacionalista y radical lo absorberá en su discurso. Lo cual plantearía la visión más radicalizada del nacionalismo liberal en cuanto a la cuestión legionaria.

 


7. Discursos Colorados

Siguiendo este ensayo, a continuación presentamos la visión del economista e historiador Washington Ashwell. Discurso manifestado por gran parte de los autores colorados. ([38]).

Sus acusaciones de legionarios en las filas de fundadores del Centro Democrático se basan más bien no en miembros de la Legión Paraguaya ni de la Asociación Paraguaya, sino en parentescos con fusilados en San Fernando (como si el parentesco pudiera acarrear responsabilidad individual), desertores, y posibles miembros de la Legión, aunque sin dar detalles específicos, como lo hacen Bordón y Duarte.

Los legionarios identificados por Ashwell son: Cirilo Solalinde, José M. Collar, Francisco Machaín, Salvador Echagüe, José Astigarraga, Sebastián Ibarra Legal, Francisco Soteras, Víctor Soler, Adolfo Soler, Juan Antonio Jara, Francisco Fernández, Juan B. Gaona, José del C. Pérez y Francisco Guanes. ([39]).

El nombre del apartado ya es pretensioso: “El estigma legionario”. Aunque cabe resaltar que el autor hace la distinción de que había prominentes veteranos de guerra al servicio de López entre los fundadores del Centro Democrático y que “el tema del lopismo o antilopismo no figuró entre los motivos que indujeron a la fundación del Centro Democrático.” ([40]). Colocando a Ashwell en una postura mucho más tolerante y mesurada que Duarte, Frutos Pane o Ibáñez.

También reconoce Ashwell el pasado de algunos legionarios colorados, como el caso de José López Decoud (que representaba el “liberalismo” dentro del coloradismo), aunque el autor da preeminencia a los hombres de López fundadores del Partido Colorado, como Bernardino Caballero, Juan Crisóstomo Centurión, Gregorio Benítez, Héctor Carvallo, José del Rosario Miranda y Agustín Cañete; todos estos “traían a los antiguos defensores de la soberanía patria la ilusión de la reconstrucción de su pasada grandeza, que vivía en la memoria de los paraguayos como el recuerdo de un paraíso perdido.” ([41]).

Otro historiador colorado prominente fue, sin duda, Hipólito Sánchez Quell. Su discurso es más cercano al que posteriormente sería el de Galeano Perrone, y reconoce el influjo de los legionarios en ambos partidos, aunque el Partido Colorado tenía la gracia, según él, de haberse desprendido de esa influencia nociva: “Los partidos tradicionales del Paraguay nacieron bajo el influjo insuperable del individualismo liberal que nos impusieron nuestros vencedores del 70 y los legionarios que vinieron a combatir contra la patria. El coloradismo, que nació bajo ese influjo, reaccionó bien pronto, respondiendo al verdadero genio político-social de nuestro pueblo. Mientras el partido adverso persistió en el importado lesseferismo individualista, el Partido Colorado, inspirándose en el realismo político, buscó ya desde los albores del siglo XX, adaptar su ideología a la realidad nacional…” ([42]). Desde la perspectiva de este autor, se acentúa el carácter de foráneo, extraño y extranjero de lo que es legionario, cosa que hace característico al discurso.

Ahora corresponde ir analizando el discurso del régimen dictatorial de Alfredo Stroessner en relación al uso del vocablo legionario desde las entrañas del poder autoritario. Para el estronismo, que adoptó plenamente la ideología nacionalista novecentista, era práctica de su poder simbólico la identificación de los opositores al régimen como legionarios, sin importar que estos sean liberales, febreristas o comunistas.

El diario Patria, vocero de la ANR, decía el 24 de julio de 1960: “… colorados que pusieron el pecho a las balas mercenarias de la horda legio-bolchevique… volverían a surgir… para ser bastión de acero y de fuego contra los traidores legionarios.” ([43]). Esto en referencia a las guerrillas del MR14M (Movimiento Revolucionario 14 de Mayo, liberal y febrerista) y la comunista FULNA. La identificación de todo opositor como legionario llevaría a que esta palabra sea aceptada por la propia oposición (el PL, el PLR y el PRF), enmarcada en adaptarse a las reglas de participación política limitadas de la dictadura, así como la lucha interna del comunismo entre la facción pro-soviética y la maoísta. En este marco, la guerrilla pasó al olvido por sus mismos correligionarios en defensa de una cultura nacionalista impuesta por la dictadura.

Esto es descripto a la perfección por Andrew Nickson: “El régimen fue hábil en manipular los arraigados sentimientos populares contra la “invasión extranjera”, como legado de la derrota en la Guerra de la Triple Alianza, con miras a promover sus propias credenciales nacionalistas. Durante el periodo 1958-1963, los propagandistas del régimen se refirieron a los guerrilleros del Movimiento 14 de Mayo y del FULNA como “legionarios”, término peyorativo… tildándolos de mezcla diabólica de liberalismo legionario y de comunismo internacional.” ([44]). Lo mismo puede leerse en otro texto del autor ([45]) y también se puede extraer de lo que Ramón César Bejarano sostenía en 1964 con respecto al FULNA como continuación de la Legión Paraguaya. ([46]).

Incluso meses antes de la incursión guerrillera contra la dictadura, el ministro del Interior Edgar L. Ynfrán daba un discurso tildando de “legionarios” a los liberales que veían con simpatía el éxito de la guerrilla cubana en enero de 1959. ([47]).

Lo increíble es que no solo el Partido Liberal ha sido absorbido por el discurso nacionalista anti-legionario, sino que la propia izquierda acepta la versión colorada y febrerista del origen legionario del Partido Liberal, como se puede ver en las obras de Bernardo Coronel ([48]), Luis Agüero Wagner, Waldo Ansadi ([49]) e incluso la socialdemócrata Desirée Masi. Esta aceptación también tiene que ver con que la impronta nacionalista, cuya simbología se impone desde la derecha nacionalista estronista, afecta en primer lugar al liberalismo y en segundo lugar a la izquierda, que aceptan de esta forma la imposición cultural dominante, que, a su vez, utilizan contra otros sectores.

 


8. El uso reciente y actual del vocablo legionario

Luego de los hechos acaecidos después del juicio político exprés del 22 de junio de 2012 (o golpe institucional, crisis política, golpe de Estado, etc.) contra el entonces presidente Fernando Lugo Méndez, la lucha por la legitimación del nuevo orden y de estigmatización y desprestigio de la izquierda saliente del poder ha acarreado el uso y abuso de vuelta de la palabra legionario, en el mismo sentido en el cual fue utilizado durante el estronismo. ([50]).

Teóricamente esto es posible, ya que, como dice José Nicolás Morínigo sobre el nacionalismo: “… existe una división tajante entre el “nosotros” y los “otros”, los cuales son vistos como “extraños” o “enemigos”…”. Y continuando párrafos siguientes, observa como característica del nacionalismo (sea este de derecha o de izquierda): “Patriotismo exacerbado (patrioterismo), cerrado, excluyente y totalizante.” ([51]). Es que para poder aplicar toda la fuerza discursiva del estigma político dentro de la sociedad es necesario establecer no solo un enemigo externo, en este caso representado por el MERCOSUR y la UNASUR, que se configuran como la nueva Triple Alianza, sino también un enemigo interno, cómplice de las macabras intenciones de los “invasores extranjeros”. He aquí cómo funciona el vocablo legionario para esta identificación, ya que es un término ampliamente aceptado por todos o casi todos los actores políticos, incluso la izquierda.

Este “maniqueísmo” historiográfico también fue criticado en el pasado por el filósofo Adriano Irala Burgos, quien comenta: “Para esta perspectiva de escisiones definitivas, enfrentadas en guerra a muerte, el mal se hace sustancia teniendo consistencia y proyección, y engendrando aquellas legiones malditas que supuestamente destruyen la esencia del Paraguay: “el que no está conmigo está contra mí”… Este maniqueísmo de buenos contra malos desemboca naturalmente en la hipocresía y conduce al cinismo de aquellos que se aprovechan de su primer sí para medrar a costa de la adhesión comprometida” ([52]). Es interesante como el pensamiento de Adriano Irala Burgos coincide en esta premisa con los de Luis De Gásperi, Justo Prieto y Pastor Giménez. Usando de base la teoría historiográfica de Irala Burgos, podemos ver que básicamente el vocablo legionario es utilizado para dividir a los paraguayos en dos categorías: la positiva de los patriotas o los soberanos, y la negativa que corresponde en este caso a los traidores, vendepatrias o legionarios. ([53]).

Esto es coincidente con lo que Ticio Escobar (ex secretario de Cultura del gobierno de Fernando Lugo) menciona: “Tras el golpe, han reaparecido otros golpes: términos descalificatorios usados por la dictadura; epítetos que ya habían sido dados de baja por el nuevo orden global (“marxista”, “comunista”, “zurdo”, “legionario”)…” ([54]). Los sectores de izquierda, que se sintieron estigmatizados por el vocablo “legionario”, a su vez contestaron con la palabra “golpista” para referirse a los sectores que apoyaron el juicio político.

La guerra mediática no se hizo esperar, fue llevada a cabo por políticos en sus declaraciones a los medios de prensa y por partidarios en las redes sociales, principalmente en el Facebook. Por primera vez asistimos a la defensa de simbologías nacionalistas del siglo XIX, creadas y difundidas como símbolos de dominio autoritario en el siglo XX, y con tecnologías digitales de difusión del siglo XXI. Toda una contradicción en sí misma.

Quizá, el periodista más emblemático de esta campaña fue Enrique Vargas Peña, tanto desde medios radiales como a través de sus cuentas en las redes sociales de Facebook y Twitter. El mismo si no uno, tal vez fue el que más agresiva y diariamente usó el término legionario para referirse a los sectores de izquierda y a cualquiera que se haya opuesto al juicio político del 22 de junio de 2012.

A continuación, podemos leer algunas declaraciones de políticos así como enunciados del diario Abc Color con respecto al uso del vocablo “legionario” como estigma político para la izquierda, centrándose principalmente en la figura de Fernando Lugo:


"Lugo es un vendepatria, un legionario, un traidor." - Desirée Masi; diputada PDP y actualmente senadora por el mismo partido ([55]).

"…un corazón hijo de puta, legionario y antiparaguayo." (en referencia a Fernando Lugo).Juan Carlos “Calé” Galaverna, senador ANR ([56]).

“Es realmente lamentable la actitud del legionario Fernando Lugo, quien cumpliendo el papel de un vulgar obsecuente fue trasladado a Caracas para prestarse al juego ridículo del supuesto juramento del gorila Chávez.”([57]).

“Es evidente que Fernando Lugo perdió el rumbo. Siguiendo con su actitud legionaria se pone a defender al Mercosur y critica a los compatriotas que hablan del tema.”([58]).

Citar las decenas de referencias a Lugo y a la izquierda con el calificativo de legionario sería muy extenso, pero incluyen desde la sección de chismes políticos hasta editoriales y titulares de tapa. También incluyen estas referencias comparaciones del MERCOSUR y la UNASUR como la nueva “Triple Alianza”. ([59]).

Llegando a este punto del ensayo, podremos apagar las luces del cuarto, y a oscuras, sin distinguir los rostros de los autores, llegar a un análisis final de la arqueología del vocablo “legionario” escuchando las voces que susurran en la oscuridad: Los liberales son los legionarios y traidores de la patria, baqueanos de la Triple Alianza. No hay traidores, lo que hay es una manipulación histórica. Hay legionarios tanto en el coloradismo como en el liberalismo. No somos legionarios, los legionarios son los colorados. Los liberales, febreristas y comunistas son legionarios. Los legionarios ya no son ni los liberales ni los colorados. Los legionarios son los izquierdistas aliados con la nueva Triple Alianza que es el MERCOSUR.

Esta es la lógica discursiva del poder, atribuir al oponente la cualidad de excluirle del nosotros. Es excluyente, así funciona la lógica del nacionalismo y la lógica del uso de un estigma político. Ese es el poder de la historia en Paraguay. Quien controle en Paraguay el discurso histórico, estará controlando las categorías de saberes que definen al poder político.

Susana Raquel Barboza comenta: “El poder, entendido como relaciones de fuerza, ejerce modalidades de adquisición y de transmisión del saber. El poder opera sobre el saber y produce verdades. El poder produce sujetos.” ([60]). En nuestro caso, las relaciones de poder y tensiones entre el discurso nacionalista militarista colorado en el poder y el discurso liberal en disidencia llevó a una evolución discursiva del término “legionario”; desde la repulsa del término hasta su completa aceptación en filas del liberalismo paraguayo. De forma similar, este pensamiento permea también en cierto grado a la izquierda nacionalista paraguaya.

 


9. Conclusiones finales sobre la arquitectura de la palabra legionario

El poder produce sujetos. El poder produjo un sujeto en cuestión, el “legionario”, un sujeto simbólico cuya utilidad como estigma confiere fuerza para excluir al otro. Primero fue utilizado por nacionalistas colorados para excluir al liberal, y muy posteriormente al comunista o izquierdista en general, del nosotros excluyente como comunidad. Primeramente rechazado, el término termina siendo finalmente aceptado a tal grado que actualmente se lo utiliza para estigmatizar a nuevos sectores políticos debido a la coyuntura actual.

Hay que recordar que si el verdadero legionario sirvió en las fuerzas de la Triple Alianza contra López, y si el legionario de ayer era el liberal o comunista aliado al liberalismo exógeno y extraño, o a la amenaza comunista internacional; para el legionario de hoy son el MERCOSUR y la UNASUR las fuerzas internacionales que conspirarían contra la soberanía del Paraguay. Soberanía entendida en los términos del siglo XIX, y no en los de un mundo globalizado donde existen organismos supranacionales con un complejo entramado de relaciones jurídicas internacionales.

Finalmente, la importancia de este breve ensayo es que pretende demostrar, y creo que lo logra, que es muy peligroso el uso discrecional de la creación de discursos históricos en la militancia política, con el simple objetivo de excluir al otro. Forma parte esto de una triste herencia de cultura autoritaria que nos deja como legado el revisionismo nacionalista, más allá de si este revisionismo es colorado, liberal o de izquierda. Por ello dejo al final este pensamiento:

         «Quien controla el presente controla el pasado y
 quien controla el pasado controlará el futuro.»

Citade la clásica obra “1984” de George Orwell.



10. Bibliografía

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Páginas web

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Última Hora Digital: http://www.ultimahora.com.

La Nación Digital: http://www.lanacion.com.py.

Portal Guaraní: http://www.portalguarani.com.



[1] STROESSNER (1979: 22)

[2]«“El poder produce saber”, afirma Foucault, y esto quiere decir que “poder y saber se implican directamente el uno al otro; que no existe relación de poder sin constitución correlativa de un campo de saber, ni de saber que no suponga y no constituya al mismo tiempo unas relaciones de poder…”»BARBOSA (1999: 225).

[3 ]FRUTOS (2007: 27-28)

[4] BÁEZ-O´LEARY (2011: 498-499)

[5] RODRÍGUEZ ALCALÁ (2007: 105).

[6] TELESCA (2011: 287) NICKSON, Andrew. El Régimen de Stroessner (1954-1989).

[7] Recordemos que los cívicos estaban ligados a una postura más elitista y antilopista, y los radicales a una postura más popular y de cierto coqueteo con el lopismo, como en el caso de Manuel Gondra.

[8] IBÁÑEZ (2007:123-124).

[9] IBÁÑEZ (2007:147-148).

[10] BORDÓN (1976:57-58).

[11] BEJARANO (1964: 11-16-17-18).

[12] FRUTOS PANE (1972: 17) Destaco que Hiran Delgado von Lepel (DELGADO VON LEPEL: 57) coincide en postura con Frutos Pane.

[13] DE GÁSPERI (1946)

[14] También fue miembro de la Sociedad 18 de Octubre.

[15] VELÁZQUEZ (1990: 15)

[16] GIMÉNEZ (1954: 18)

[17] Un año antes, Justo Prieto denunciaba: “Historia es la exposición de la verdad sin disfraces ni tergiversaciones… El totalitarismo ha inventado la historia dirigida, para confundir, sin haber conseguido despertar ansias de vivir bajo un régimen dictatorial… Todo lo que tienda a desarticular la continuidad en el tiempo de un pueblo, atenta contra su unidad.” PRIETO (1953: 66).

[18] Aunque Pastor Giménez era de la facción radical.

[19] GALEANO PERRONE (1990:7) De hecho, para la historiadora argentina Liliana Brezzo, ambos partidos estaban compuestos por elementos legionarios y lopistas. Ver en TELESCA (2011: 209) BREZZO, Liliana M. Reconstrucción, Poder Político y Revoluciones (1870-1920). Lo mismo sostiene Martín Insfrán; ver INSFRÁN (2010: 179).

[20] Ambos historiadores fueron miembros de la Academia Paraguaya de la Historia.

[21 ]WARREN (2010: 119). Sobre el mismo punto, Manuel Pesoa señala: “…la verdad es que en 1887 actuaban en el Partido Colorado distinguidos ciudadanos que pertenecían a ambas tendencias (N.A.: por los lopistas y los legionarios) y que por una especie de acuerdo tácito –una solución de compromiso– habrían resuelto no convertir posiciones ante sucesos históricos en cuestiones que pudieran derivar en disentimientos políticos.” PESOA (1979: 90).

[22] WARREN (2010: 124).

[23] WARREN (2010: 125).

[24]  BORDÓN (1963:40-41-42-43-44-45-46-47).

[25] Pastor Giménez también era miembro de la Sociedad 18 de Octubre.

[26] BORDÓN (1966: 6) CARDOZO, Efraím. Prólogo de “Liberales Ilustres”.

[27] CARDOZO (2009: 117).

[28] PANGRAZIO (1999:142).

[29] BORDÓN (1976:15-16-17-18-19-20).

[30] PESOA (1987: 13-14).

[31] CAPDEVILA (2010: 223).

[32] DUARTE (2011: 57-58-59)

[33] DUARTE (2011: 62)

[34] DUARTE (2011: 63)

[35] DUARTE (2011: 63)

[36] DUARTE (2011: 79).

[37] DUARTE (2011: 84).

[38] Por ejemplo Arsenio Basualdo. Ver: BASUALDO (2009: 75-76).

[39] ASHWELL (2010: 82-83-84-85).

[40] ASHWELL (2010: 82).

[41] ASHWELL (2010: 148-149).

[42]SÁNCHEZ QUELL (1944:7-8).

[43] RIVAROLA (2012).

[44] TELESCA (2011: 287) NICKSON, Andrew. El Régimen de Stroessner (1954-1989).

[45] NICKSON (2013:85).

[46] BEJARANO (1964:17).

[47] Ver la obra de YNSFRÁN (1959:13-14-18-19-28-36).

[48] CORONEL (2011: 120-121).

[49] “… en 1887 se crearon el Partido Liberal (inicialmente Centro Democrático)… continuadores de la Legión Paraguaya…” CARBONE-SOLER (2012: 33) ANSALDI, Waldo. Breve panorama histórico. Autoritarismo y Soja. Una Combinación Letal.

[50] Comenta Rossana Gómez: “Así surgió de nuevo el mito de la Guerra contra la Triple Alianza y la soberanía amenazada, así como la fragilidad de la independencia nacional para tomar sus propias decisiones. “Paraguay Soberano” fue su eslogan más contundente.”. CARBONE-SOLER (2012: 61) GÓMEZ, Rossana. La Construcción de la Democracia Como Relato Nacional. A propósito del Golpe Parlamentario. Ideas similares son sostenidas también por Ana Inés Couchonnal Cancio, CARBONE-SOLER (2012: 97-98) COUCHONNAL CANCIO, Ana Inés. El Presente del Pasado. Apuntes para un porvenir político; Ignacio Telesca, CARBONE-SOLER (2012: 106-107) TELESCA, Ignacio. Golpe o No Golpe ¿Es esa la cuestión?; y Gerardo Halpern, CARBONE-SOLER (2012: 115-116-117) HALPEN, Gerardo. ABC de un Golpe.

[51] MORINIGO (2011: 146).

[52] INSTITUTO TOMÁS MORO (2003: 12-13).

[53] SILVERO-GALEANO-RIVAROLA (2010: 33).

[54] CARBONE-SOLER (2012: 89) ESCOBAR, Ticio. Los Golpes. Algunas consideraciones sobre la reciente ruptura del orden democrático.

[55 ] http://www.lanacion.com.py/articulo/77908-lugo-es-un-vende-patria-un-legionario-un-traidor.html

[56] http://www.ultimahora.com/notas/579993-Galaverna-dice-que-Lugo-tiene-un-corazon-hijo-de-puta,-legionario-y-antiparaguayo

[57] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/nembeweb/nembeweb-526891.html

[58] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/nembeweb/nembeweb-490394.html

[59] CARBONE-SOLER (2012: 117) HALPEN, Gerardo. ABC de un Golpe.

[60] BARBOZA (1999: 225).

 

 

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