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MIRTIA CABALLERO DE TESSADA


  SAN FRANCISCO DE YUTY - ORIGEN Y DESARROLLO, 2002 - Por MIRTIA CABALLERO DE TESSADA


SAN FRANCISCO DE YUTY - ORIGEN Y DESARROLLO, 2002 - Por MIRTIA CABALLERO DE TESSADA

SAN FRANCISCO DE YUTY

ORIGEN Y DESARROLLO

Por MIRTIA CABALLERO DE TESSADA

Biblioteca de Estudios Paraguayos – Volumen 62

Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”

Asunción – Paraguay

2002 (275 páginas)


PRÓLOGO

Con gran placer presento el trabajo de la Profesora Doctora Mirtia Caballero de Tessada, fruto de una labor de varios años de investigación en el Archivo Nacional de Asunción, la Biblioteca Nacional, como asimismo en la Biblioteca del Museo Etnográfico Andrés Barbero, y muchos otros de destacados historiadores nacionales que generosamente le hicieron llegar los libros y diversos materiales que contribuyeron al brillante trabajo de tesis, hoy publicado en libro.

La Dra. Caballero de Tessada recuerda en su trabajo la amplia colaboración recibida de parte de quienes podían aportar noticias, informes o trabajos ya realizados sobre la Reducción de San Francisco de Yuty, o que ya habían escrito sobre esta comunidad, o de otras fundaciones franciscanas que indirecta o tangencialmente se referían a Yuty.

No escapó a la inteligencia de la investigadora la importancia de los archivos diocesanos y parroquiales y allí concurrió asiduamente.

La compulsa de los materiales referentes a un mismo tema cuidadosamente realizada por la autora, le permitió llegar a serias conclusiones que se expresan en este trabajo. Es digno de destacar por sobre el subjetivismo que podía haber pesado en su ánimo en relación al origen religioso de la ciudad por ella estudiada, con toda honestidad no omite que previamente a la fundación por Bolaños, ya los indios Paraná habían sido sometidos, (Ver Diario de Aguirre T. II segunda parte p. 338).

Su amor a su ciudad natal hizo que naciera en ella desde muy joven el deseo de escribir la historia de San Francisco de Yuty, su origen y desarrollo. A sus artículos publicados en periódicos locales, se sumó su tesina presentada al término de su carrera de Historia en la Universidad Católica más arriba citada, para finalmente concluir su trabajo de tesis defendido en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional con solvencia, sobriedad y seguridad que mereció de parte de la mesa examinadora la calificación 5 (cinco).

Asimismo, destacamos que las ocho copias de su trabajo de tesis fueron presentadas con una notable pulcritud, y con el aporte de valiosos planos trazados por la arquitecta Sonia A. de Arréllaga, quien siguiendo la descripción del pueblo de acuerdo a copias de documentos que le había facilitado la investigadora, pudo establecer cómo fue el pueblo de San Francisco de Yuty en cierta época de su desarrollo, como así también de los edificios que habían desaparecido.

Creemos que fue muy oportuno el plan de desarrollo de la investigación llevado a cabo por la Dra. Caballero de Tessada, propio de un trabajo serio y responsable. Contó, como no podía ser de otra manera con su introducción, los objetivos de la investigación, el marco metodológico y teórico, hipótesis, variables y conocimientos sobre el asunto que estudió; a estos temas metodológicos que aparecen como una introducción, hace una breve relación de los franciscanos en América y el Paraguay; la conquista espiritual de los indios guaraní; los infaltables milagros atribuidos a Fray Luis de Bolaños y el catecismo en guaraní.

En otro capítulo se refiere a la historia de la población que es el tema de su tesis.

La descripción de San Francisco de Yuty en todos sus aspectos: urbano, el paisaje histórico, la estructura territorial, la plaza, la iglesia, educación, la escuela de música y la formal; los hospitales y otros aspectos antropológicos. Diversas visitas (entiéndanse inspecciones) efectuadas por varios gobernadores y obispos, quienes inconscientemente aportaron valiosos documentos históricos en el campo social, religioso, urbano, ganadería y explotación de yerbales. Diversos trabajos de menestrales, principalmente en la herrería, carpintería, y no faltaron imagineros (escultores) que con su arte proveyeron abundantemente a la provincia retablos, confesionarios y pilas bautismales.

Las diversas cofradías franciscanas no son omitidas por la autora, quien además da una larga lista de las personas que las integraron.

Es importante señalar la intención de la autora de valorar el origen indígena de distinguidas familias yuteñas, debido a que sus miembros se sentían disminuidos por su origen, ante la negación imperante por mucho tiempo, desde los descubrimientos y conquista de la América española que hoy sigue vigente, si bien en menor grado.

Sigue esta tesis con una recomendación o exhorto de que el trabajo presentado por la investigadora, que "... si es considerado de utilidad para la población de San Francisco de Yuty”, se le dé la máxima difusión por los diversos medios existentes y las

Para finalizar, afirmamos que este trabajo muy bien realizado, con la capacidad propia de una seria y responsable investigadora, obtuvo la elevada calificación dada por un exigente y preparado tribunal, ante quienes respondió satisfactoriamente a todas las preguntas y aclaraciones que se le habían formulado.

Este resultado es el producto de un extenso currículo ganado a lo largo de sus aprovechados estudios: en la escuela de su pueblo natal, en la Escuela Normal Rural de San Lorenzo, en donde fue la mejor egresada y obtuvo el título de Profesora de Educación Primaria. Al año siguiente ingresó y equiparó el bachillerato en el Colegio Nacional de Niñas. Cursó inglés durante muchos años con Certificado de Michigan U.S.A. Licenciada en Historia por la Universidad Católica en el año 1969 y años después curso teórico del doctorado en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional. Estudió en la Universidad de Alburquerque en Estados Unidos de América. Participó en diversos cursos referentes a la docencia, como alumna, y en otras ocasiones como orientadora. Siguió curso de Italiano en la Sociedad Dante Alighieri, y en Roma en la Facultad de Filosofía y Letras “La Minerva”, en donde se especializó en antropología, bajo la destacada enseñanza de prominentes profesores de la materia; así mismo hizo otros cursos en varias ciudades de Italia.

Participó en cursos de Antropología bajo la dirección de la Doctora Branislava Susnik, y otros de Antropología en nuestro país, como también estudios de investigación realizados en la ciudad de Lima, Perú, sobre Metodología de la Investigación.

Curso de Post Grado en Formación Docente en la Facultad de Ciencias Médicas, y otros cursos relacionados con la antropología en Oaxaca, México.

La autora ocupó diversos cargos y colaboró con artículos y monografías en varias revistas y periódicos; es docente en colegios y facultades de la Universidad Católica y la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional y Asesora Pedagógica de la Facultad de Odontología “Pierre Fauchard” de la Universidad Autónoma del Paraguay.

Es miembro de varios centros de estudios e investigaciones históricas y antropológicas.

Para terminar, aclaro que lo expuesto en relación al currículo de la Doctora Mirtia Alice Caballero de Tessada es en realidad una apretada síntesis de su carrera iniciada en su pueblo natal, y que fue el soporte de su brillante tesis.

Asunción, mayo de 2002

Alfredo Viola



INTRODUCCIÓN

Becada por el Gobierno Italiano a instancias de las gestiones de los profesores Fiorello y Giuliana Ficorilli, viví en tierra italiana dos años (1978/1980); entre las experiencias aquilatadas entonces perduran en mi memoria el deseo inmenso de los paraguayos, ya sean turistas o estudiantes, de conocer, en aquella época, la ciudad de Asís.

En realidad, no era para menos; es la patria de San Francisco y Santa Clara, entre otros; es una ciudad situada en el centro de Italia, en Umbría, en el valle del Chiascio, centro de peregrinaciones, donde se puede observar la imponente basílica (siglo XIII), con frescos de Cimabué, Giotto y la Iglesia de Santa Clara, entre otros.

De la estación del ferrocarril, caminábamos unas cuantas cuadras, para divisar, en una colina serpenteante, la famosa basílica en honor a San Francisco. Al llegar a Asís, todo se transformaba; hasta el clima era de una calidez extraordinaria y se respiraba santidad por todos lados; una paz interior nos envolvía al instante.

La basílica de San Francisco, por su imponencia, tiene el propósito de eternizar a través de los siglos la figura y el mensaje de San Francisco.

Recorriendo este sagrado lugar, resuenan en nuestras mentes y corazones aquellas palabras de San Francisco a sus hermanos: “Y cualquiera que venga a nosotros como amigo o enemigo, será escuchado como hermano” (I Regla VII).

Otro aspecto digno de destacar es la corajuda elección de Francisco, hijo de Pedro de Bernardone, rico exponente de la burguesía medioeval, de un camino de “novedad evangélica”.

Los preciosos objetos que constituyen testimonio de su vida religiosa en comunidad de hermanos son el sayo gris (preferencia social); sus sandalias y la corneta de marfil, regalo del sultán de Egipto Malek El Kamel; su ecumenicidad y la predicación itinerante.

Para San Francisco todos los hombres somos hermanos: ricos y pobres, santos y pecadores, ladrones y honestos. Así aparece como el profeta ecuménico de la Iglesia, enseñando no a “conquistar” sino a “comunicar” en libertad el amor salvífico de Cristo.

La existencia franciscana es un inmenso espacio donde armonizan Dios, el hombre y el mundo de la naturaleza. Francisco les llama a todos “hermanos” y “hermanas”.

Como yuteña, me he propuesto ofrecer a la comunidad un material de Historia Social, para llenar así un vacío inmenso porque creo que no existe una bibliografía dedicada exclusivamente a nuestro querido terruño. Años atrás escribí mi tesina de Licenciatura en Historia sobre el tema: “Fray Luis Bolaños y la Fundación de Yuty”. A medida que transcurría el tiempo fui madurando la idea de profundizar y ampliar esa investigación y fui descubriendo la urdimbre del laborioso quehacer franciscano. Fluyeron a mi mente recuerdos de la adolescencia, cuando en las vacaciones de verano podía disfrutar tres meses en mi patria chica, en las misas domingueras y observar con admiración a los “Sanfranciscanos”, hijos de San Francisco de Asís, vestidos con su hábito marrón, escapulario, con rosarios añosos y misarios, orando silenciosamente con tanto respeto en un lugar especial de la iglesia Nuestra Señora de la Natividad de Yuty, con cánticos al estilo gregoriano. Poseían tanta humildad y devoción entre sí, que constituían testimonios fehacientes de la evangelización franciscana destacada por la práctica de la pobreza, un alto sentido del valor de la oración, la penitencia, el sacrificio y la vida común en fraternidad que traslucían entre los ingredientes esenciales de la espiritualidad franciscana.

En todo este tiempo he manejado literatura y me he consustanciado de las raíces del franciscanismo en el Paraguay y de la obra misionera de fray Luis Bolaños, como también del testimonio del mártir franciscano Juan Bernardo, aquel que dio su vida por salvar la del hermano que estaba en peligro.

Es importante destacar que cuando seleccionamos el tema de esta investigación nos encontramos con una escasa bibliografía sobre temas franciscanos. Sin embargo, es digno de destacar que la Dra. Margarita Durán Estragó abre un ancho camino con sus aportes bibliográficos y sobre todo sus investigaciones históricas en archivos de nuestro país, del Río de la Plata y de España, entre otros.

Como homenaje a nuestro querido pueblo, nos propusimos estudiar la reducción de San Francisco de Yuty, que juntamente con la de San José de Caazapá, constituyen una de las más importantes reducciones, no sólo del Paraguay, sino del Río de la Plata. Ambas fueron asistidas por los franciscanos desde su fundación a comienzos del siglo XVII. En nuestro deseo por recuperar la memoria viva del pueblo, el rescate de la tradición histórica, hemos enfocado nuestra investigación desde el punto de vista antropológico, realizando una interpretación de conjunto de los procesos políticos, ideológicos, socio-económicos y culturales; el reconocimiento de un ambiente natural y cultural como memoria y testimonio. Desde la visión de un antiguo pueblo de indios, San Francisco de Yuty supone un estudio holístico desde los ángulos antropológicos, históricos, geográficos, sociales, políticos y religiosos, donde perseveran los valores culturales y éticos de las primeras reducciones franciscanas.

Este estudio pretende reencontrarnos con nuestras raíces primigenias y redescubrirnos en nuestro complejo itinerario histórico como pueblo singular. Este trabajo tiene por objetivo develarnos admirables e inéditos perfiles de cómo fue la reducción franciscana de San Francisco de Yuty. Cabe mencionar que los franciscanos fueron precursores en la fundación y desarrollo de un modelo religioso por cierto innovador, un ensayo humanista de comunidad en contraposición al modelo español de dominación y explotación; privilegiaron el diálogo intercultural basado en el respeto a los valores, y características y a los patrones socioculturales de los Guaraníes.

De ahí fluye la religiosidad popular paraguaya en la que, hasta hoy día, se manifiestan dichos elementos.



CAPITULO I

LOS FRANCISCANOS EN AMERICA Y EN PARAGUAY

La orden de San Francisco de Asís, aprobada en 1212 por el Papa Inocencio III, revolucionó el mundo por su sistema de vida: pobreza, sencillez y mensajera de la paz.

En el siglo XVI, llegaron a América cerca de dos mil quinientos misioneros franciscanos. Los primeros religiosos en llegar a las Antillas fueron ellos y lo hicieron con el segundo viaje de Cristóbal Colón.

La Corona Española se sintió atraída hacia esta orden religiosa por dos razones: su bajo costo administrativo y la excelencia en la labor evangelizadora.

“La pobreza franciscana, sumada a la natural disponibilidad y sencillez que caracterizó a la orden, hicieron que ella estuviera presente no sólo en Santo Domingo sino también llegaron al Darién en 1514 y uno de los primeros franciscanos destinado para esa misión ocupó la Sede Episcopal recién fundada” (1).

Más adelante, en 1532 llegan a Perú y a las regiones de México y América Central. Luego, a comienzos de la segunda mitad del siglo XVI, entran en Quito y Chile.

En 1538, Fray Bernardo de Armenta funda en la costa del Brasil, en Santa Catalina, la provincia franciscana del “Nombre de Jesús”, trasladada años más tarde a Asunción, cuando Fray Armenta y Lebrón acompañaron al Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca.

Con el tiempo siguen llegando distintos grupos de franciscanos, pero recién en 1575, se afincan definitivamente en el Paraguay, con la venida de Juan Alonso de Buenaventura y Luis Bolaños, que provenían de la Recolección de Santa Eulalia (Marchena). Fray Luis nació allí, en 1549 ó 1550; siendo Diácono partió con Fray Alonso de Buenaventura y demás frailes, llegando a Asunción, el 8 de febrero de 1575 y “que entonces no había Convento de Frayles en esta ciudad Por que no habían entrado antes otros y que así luego los vio ir a los Pueblos De los Indios que estaban cercanos a esta dicha ciudad” (2).

Al comienzo, los frailes no se alejaron de la ciudad para “doctrinar, predicar, catequizar, bautizar administrar” los sacramentos “yendo de pueblo en pueblo”.

En la primera etapa, los franciscanos se encargaron de suprimir algunas supersticiones y otros vicios, porque los indios tenían cinco, seis y más mujeres; les hicieron entender que tenían que tener una sola mujer legítima conforme a la Ley Católica y Cristiana. Se les enseñaba a cubrir el cuerpo y a no practicar la antropofagia: “Por ser gente belicosa que nunca habían Podido dominar y que los dellos comian Carne humana” (3).

Fray Luis Bolaños, conviviendo con los indígenas, aprende muy rápidamente el idioma guaraní y a partir de ahí se origina una fluida comunicación con los indígenas. Con esta palada inicial comienza una etapa decisiva, cual es la de reducir a los indígenas a pueblos, las que dieron origen a las reducciones guaraníticas.

Cabe mencionar que la tarea no fue fácil, al comienzo tuvieron que soportar una naturaleza hostil aunque pronto se ganaron la “amistad” de los indígenas.

Después remontaron el río Paraguay y contra los temores de los españoles, fueron muy bien recibidos por los indios, dejando buenos recuerdos. Bolaños fue elevado a la dignidad sacerdotal en el año 1585. Desde entonces el novel Padre Bolaños se consagró con mayor fervor a las tareas del apostolado en la catequización y conversión de los indios.

ASPECTOS ANTROPOLOGICOS DE LA EXPERIENCIA REDUCCIONAL INICIADA CULTURA GUARANI - ESPIRITUALIDAD FRANCISCANA

El testimonio de este encuentro de los religiosos y los indígenas se manifiesta en la vida cotidiana, en el sentir y vivir del pueblo. El encuentro se convierte en una empatía que se basa en valores. Es indudable la importancia de la espiritualidad de los frailes andaluces para comprender por qué fácilmente lograron la compatibilidad en el alma de los Guaraníes. Los chamanes ocupaban un lugar muy importante en la cultura guaraní. Los mismos, para alcanzar tan elevada posición, debían pasar pruebas de ayuno, soledad, mortificación, etc. Haciendo especial hincapié en este punto (Necker, 1990) afirma que los Guaraníes identificaron a los franciscanos con sus chamanes. Así como Fray Luis Bolaños tradujo el Catecismo a la lengua vernácula, los guaraníes impregnaron en su cultura la espiritualidad y sistema de vida de los frailes. Los indios adoptaron a los franciscanos porque no los veían como extraños. Los Guaraníes veían, en el modo de vivir de los frailes, los patrones culturales que exigían de sus respectivos caciques, pues los frailes eran desprendidos en sus constantes obsequios.

La orden franciscana fue secularizada a igual que las de los mercedarios y dominicos por el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia. No todos los franciscanos fueron expulsados, la mayoría pasó a cumplir funciones de curas párrocos.

Debemos recordar también que “las relaciones en el campo económico laboral se centraron en la reciprocidad, en el sistema de parentesco, el cuñadazgo”.

“La actitud de servicio es también un sello característico de los hijos de San Francisco, además de un común estilo de vida” (4).

 

EL CATECISMO EN GUARANI

Para facilitar a los indígenas el aprendizaje del catecismo, el Padre Fray Luis Bolaños se impuso la tarea de traducir a la lengua guaraní “El Catecismo Breve”, mandado observar por el Concilio III, Provincial de Lima, en el año 1583. Catecismo que, por decreto del mismo Concilio, era obligatorio en todas las diócesis sufragáneas del Arzobispado de Lima. El catecismo del Padre Bolaños comprendía: el persignarse, el Padre Nuestro, el Ave María, el Credo, los Mandamientos de la Ley de Dios, los Preceptos de la Santa Madre Iglesia y la confesión general. Más tarde, se le agregaron los artículos de la fe y la Salve, traducción del Beato Roque González de Santa Cruz.

Este catecismo fue primeramente aprobado por el Sínodo Diocesano de la Asunción, celebrado entre el 6 de octubre y el 2 de noviembre de 1603, bajo la dirección y presidencia del iltmo. Obispo Diocesano Monseñor Fray Martín Ignacio de Loyola, Sínodo al que personalmente asistió el Padre Luis Bolaños.

La resolución pertinente de dicho Sínodo establece: “Por haber muchas lenguas y muy dificultosas en estas provincias, que para ser instrucción en cada una de ellas fuera confusión grandísima, ordenamos y mandamos que la doctrina y catecismo se ha de enseñar a los indios en lengua guaraní, por ser más clara y hablarse generalmente en todas estas provincias, para lo cual se da a cada uno de los curas el suyo, encargándoles que vayan aprendiendo la lengua de sus feligreses, y todos los que se nombrasen para cura de indios, sepan por lo menos en lengua guaraní con suficiencia para poder suministrar los sacramentos y tengan la doctrina y catecismo que hizo el Padre Fray Luis de Bolaños, el cual sepan de memoria”. En el año 1631, se celebró el Segundo Sínodo Diocesano en la ciudad de Asunción, bajo la dirección del Iltmo. Obispo Fray Cristóbal Aresti, en el cual se aprobó nuevamente el catecismo de Fray Luis Bolaños.

No cabe la menor duda de que el catecismo traducido al guaraní fue uno de los más grandes aportes y servicios que Fray Luis Bolaños prestó a la causa de la catequización y conversión de los indios en el Paraguay.

La Junta de Doctos, reunida en Asunción en 1655, para discutir las imputaciones contra el catecismo, cumplió con su cometido a cabalidad; se discutieron por teólogos y lingüistas las expresiones tachadas en el catecismo. La mayoría de los congregados eran “Doctos” y “Peritos” en lengua guaraní. Además, eran paraguayos que ocupaban altas dignidades en la provincia. Figuraban entre ellos, el Lic. Gabriel de Peralta, Deán de la Catedral, entre otros.

Esta Junta, con los anteriores Sínodos, fue la expresión magnífica de la intelectualidad paraguaya del siglo XVII, a pesar de no contar la provincia con ninguna Universidad en esta época.

 

LEYENDA SOBRE LOS MILAGROS

Varias leyendas surgieron alrededor del Padre Bolaños, con el paso del tiempo.

- Ycua Bolaños

Mientras Bolaños recorría Caazapá y ante una gran sequía, los Paraná le presionaron para que hiciese un milagro, amenazándole de que si no lo hacía lo iban a matar. Bolaños entonces señaló una gran piedra y dijo a los indios: “levantadla y tendréis agua”.

Allí mismo donde había estado la piedra brotó la fuente que hasta hoy se conoce como Ycua Bolaños (5).

- El episodio del tigre

“En una ocasión, un indio se acercó a Fray Luis, para decirle que un tigre acababa de comerle su caballo. Fray Luis se internó en la selva y habiendo hallado el tigre, púsose a hablarle con dulzura, mientras le echaba su cordón franciscano al cuello, hasta que logró que la fiera se retirase despaciosamente y sin hacer más daño. En otra oportunidad, sacó de las fauces de otro tigre el breviario, que la fiera le arrebatara, luego de lo cual prosiguió su rezo”.

- El manto - Vela

“En otra oportunidad, debiendo cruzar Bolaños y Fray Alonso el río Tebicuary, hallaron sólo en la orilla una vieja balsa sin vela ni remos; cuenta la leyenda que entonces Fray Luis desplegó su manto a guisa de velas, cruzando a su impulso rápidamente y sin peligro el río y como si todo el viento se concentrase en el pequeño trozo de tela”.

- Levitación

“Otro de los prodigios que solían narrar los Guaraníes era el de que muchas veces habían visto a Fray Luis Bolaños elevarse en el aire mientras rezaba y como aureolado por una intensa luz. Asimismo, decían que a veces parecía estar envuelto por un brillante globo de fuego”.

- La india de Gasapé

“Otra leyenda narra que una india de Gasapé, perseguida por soldados, vio aparecer a Fray Luis, justo en el momento en el que iba a ahorcarse, como única manera de librarse de quienes la seguían. Según la tradición, Bolaños confesó a la india y evitó que se suicidara, salvándola de sus perseguidores también; pero, luego se supo que en realidad, Fray Luis había estado muy lejos de aquel lugar en que se apareció a la india”.

- La india de Yuty

“En otra ocasión, hallándose Fray Luis Bolaños, en Santa Fe, una india de Yuty que se hallaba moribunda sintió la mano del franciscano que se posaba sobre ella, y comenzó a mejorar de inmediato, sanando por completo en pocos días. La india y toda su tribu difundieron el hecho, dando origen a otra de las leyendas”.

- En Buenos Aires

“A poco de morir Fray Luis en Buenos Aires, un enfermo de llagas fue curado con aplicaciones de la sangre del franciscano muerto. El hecho fue certificado por el Dr. Pablo Francisco, quien no había logrado antes sanar al enfermo, pese a tratarle cuidadosa y largamente” (6).

- Fray Luis Bolaños y el Lago Ypacaraí

Un movimiento sísmico derribó las peñas de las fuentes conocidas como Tapaycuá.

Al enterarse de esto, Fray Luis Bolaños corrió hasta el lugar, contempló las aguas desbordadas desde el cerro de Areguá y oró largamente; luego extendió los brazos y exclamó: “En nombre de Dios, allá te detendrás, de allá no pasarás...! Las aguas se calmaron”. La pequeña fuente de Tapaycuá se había convertido en el Lago Ypacaraí.

Cuando las aguas cedían, alguien vio una caja que flotaba. Un indio fue a traerla y al abrirla en la orilla, todos se asombraron; allí estaba la imagen de la Inmaculada Concepción de María tallada en madera.

El indio que la rescató se llamaba José y era de Atyrá. Bolaños le dijo: “Toma hijo, llévatela a tu casa” y a la gente reunida: “Y vosotros, rodeadla y veneradla en casa de José, a quien he elegido”.

Años después, el fraile franciscano que dirigía la doctrina de Atyrá, encargó a un carpintero que le construya viviendas y para sorpresa resultó ser José, el mismo que había rescatado la imagen de la Virgen de las aguas. Las maderas debían cortarse del “caaguy cupepe” o sea “detrás de la selva”.

“José quedó a vivir allí y construyó una capilla para la imagen de la Virgen María. Este fue el origen del Santuario de la Virgen de los Milagros de Caacupé y su conexión con la prodigiosa figura misionera de Fray Luis Bolaños” (7).

Estas leyendas de los poderes de Fray Luis que mencionan el don de la levitación y los de ubicuidad y acción a distancia se unen a otras que relatan distintos sucesos.

Sin duda alguna, los frailes franciscanos igual que los jesuítas fueron considerados por los Guaraníes como poderosos magos.

Los frailes menores fueron llamados por los indios Pa’i, nombre que no solamente correspondía a los chamanes indígenas, sino también al héroe mítico Pa'í Sume o Santo Tomé. Fray Luis Bolaños era llamado Pa’í Luis.

Por un documento oficial que data del año 1629, año de la muerte de Bolaños, se tiene conocimiento que los indios le llamaban "el hechicero de Dios” o que “lo consideraban como tal” (8).

Hermano Juan Bernardo

Es poca la documentación que existe sobre este gran misionero: fue mestizo, nació en Ciudad Real, Provincia del Guairá y participó en la fundación de pueblos.

Juan Bernardo y Gabriel de Guzmán fueron creciendo juntos en clima político enrarecido y contrario a la paz de los guaireños.

Juan Alonso de Buenaventura consagró a ambos jóvenes que vistieron el hábito franciscano inspirados en los testimonios de vida de sus maestros.

“Los discípulos guaireños se convirtieron en “maestros” de sus maestros en las enseñanzas de la lengua guaraní” (9).

Cabe mencionar que Gabriel de la Anunciación llega a ordenarse sacerdote, pero Juan Bernardo queda como hermano lego. El ejemplo de vida de la espiritualidad franciscana que saturó toda la existencia de Juan Bernardo se parecía muchísimo al “tekó” o forma de ser guaraní.

Del Guairá fueron llamados a Asunción para terminar la construcción del convento comenzado por Fray Juan de Rivadeneira.

Fray Luis Bolaños fundó en 1585 un nuevo pueblo sobre la base de la población indígena allí existente; de esta forma nace Itá donde se juntaron más de quinientos Guaraníes.

Hacia 1587, Bolaños fundó Yaguarón con ayuda del hermano Juan Bernardo. Éste se encarga de las reducciones de Itá y Yaguarón con Fray Gabriel de la Anunciación.

Juan Bernardo era un joven valiente y de coraje sin igual; constantemente rogaba a Bolaños para internarse junto a los Paraná en los espesos bosques y llevarles la palabra de Dios. Más tarde, se presenta la ocasión cuando un hermano dominico que viajaba desde Corrientes a Asunción, con documentos de España y de la Real Audiencia, había sido capturado por los indios paranáes. Las autoridades de Asunción solicitaron encarecidamente a Fray Luis, que entonces era guardián del convento franciscano de Asunción, que enviara al hermano Juan Bernardo a rescatar al dominico y sus papeles, en virtud del prestigio ganado en aquella región por los religiosos franciscanos. Pese a sus temores y atendiendo a las reiteradas súplicas del hermano Juan Bernardo que deseaba fervientemente cumplir esta misión, escribe una carta donde le encomienda la misión. Inmediatamente, seleccionó como compañeros de viaje a dos indios de Itá y dos de Yaguarón y emprendieron el viaje. El hermano Juan Bernardo se preparó para tan difícil misión, se confesó y comulgó y con lágrimas en los ojos se despidió de sus compañeros.

Cuando el hermano Juan Bernardo y acompañantes llegaron junto a los Paranáes, éstos ya habían sacrificado al dominico.

Ya en Caazapá, los magos y caciques del lugar intimaron a Juan Bernardo que volviera sobre sus pasos, porque temían que fuese un espía de las autoridades españolas y como el misionero se obstinó en averiguar el paradero del dominico y proseguir la catequización de las tribus, el gran jefe de los Kavavahí ordenó su captura con una soga en el cuello. Juan Bernardo fue paseado por las tavas entre torturas y vejámenes sin fin hasta Taguaperé y desde este lugar hasta Caazapá, donde un Consejo de Pa’í Avarés decidió su holocausto.

Dice la tradición que con su cuerpo oscilante en la horca seguía predicando y que el gran Mburivichá enfurecido le abrió el pecho al tercer día, le arrancó el corazón y después de masticarlo en un arrebato ancestral de antropofagia lo arrojó a las llamas.

Gracias al Padre Provincial de la Orden de San Francisco en nuestro país, Fray José Luis Salas O.F.M., tenemos la copia de la información jurada de 1627 del martirio de Juan Bernardo. Este documento es valiosísimo por los datos expuestos en él y por intermedio de la Dra. Margarita Durán Estragó hemos accedido a su lectura y dada su importancia lo transcribimos en los puntos referentes a Yuty. Este informe se redactó a pedido del Gobernador Eclesiástico y Vicario General del Obispado del Paraguay, Mateo de Espinosa. El mencionado informe consta de la declaración jurada de dieciocho testigos, dos eran religiosos franciscanos y los demás eran indígenas de las reducciones de Caazapá y Yuty. Doce testigos declararon en Caazapá, entre ellos figuran Fray Gabriel de la Anunciación y Fray Gregorio de Osuna, doctrinero tanto de Caazapá como de Yuty por largos años.

En 1623, Fray Gregorio de Osuna con un grupo de indios de Yuty halló los restos del hermano Juan Bernardo después de treinta años de su martirio. Luego, pasaron a Yuty, el indígena Martín Cabrera fue quien le mostró a Fray Osuna el lugar donde habían enterrado al mártir y lo hizo a pesar de las amenazas de los principales caciques del lugar (10).

“El informe que ha llegado a nuestras manos consta de sesenta y tres fojas y es copia del original. El mismo data de 1751 y en ella Fray Mariano Rojas da cuenta de que otra información original se guardaba en el convento franciscano de Córdoba, Argentina” (11).

Los testigos de la muerte del Hermano Juan Bernardo coinciden en que Guarepá, Cacique principal de los Paranáes, fue el responsable de su ejecución.

El deseo de los franciscanos fue siempre encontrar los restos del mártir Juan Bernardo, pero los indios se cuidaron de guardar el secreto por mucho tiempo. En 1623, Fray Gabriel de la Anunciación asumió el cargo de guardián del convento de Asunción; entonces le ordenó y mandó a Fray Gregorio de Osuna, doctrinero de la reducción de Yuty, que buscase los restos del mártir para darle cristiana sepultura.

El Padre Fray Gregorio de Osuna declaró que hacía 17 años poco más o menos que entró en estas reducciones de doctrinero compartiendo en las reducciones de Caazapá y Yuty y que siempre había realizado investigaciones para saber dónde estaban los huesos de dicho fraile.

Luego de varios intentos, hallaron parte de los huesos y lo llevaron a Yuty. Después, continuaron la búsqueda y a pesar de las amenazas que recibían tanto de los indios como de los caciques, pudieron encontrar el cráneo destrozado del fraile, justo en el lugar donde lo había indicado el indio que lo había matado.

Salieron a buscar los huesos y llegaron al lugar donde fue muerto pero no encontraron; entonces el Padre Fray Gregorio, desconsolado y afligido se fue a descansar a tres cuadras más o menos del lugar, perdiendo la esperanza de encontrarlos. Minutos después, sintió un dolor que le sacaría la vida si duraba mucho tiempo; llamó a los indios que le habían acompañado, los que trajeron algunos huesos de dicho Hermano y al poco rato se sintió mucho mejor.

Volvieron a la reducción de Yuty con deseos de encontrar las reliquias que faltaban y como le dijeron que debajo de un árbol de kurupa’y las hallaría, retornaron de nuevo en su búsqueda encontrando en el lugar indicado los huesos del Hermano.

Después del hallazgo de los restos de Juan Bernardo y de las declaraciones de algunos indios testigos de su muerte, el Gobernador Eclesiástico Mateo de Espinosa viajó a Caazapá y Yuty para tomar la declaración jurada a los testigos y guardar dicho informe en la Iglesia Catedral de Asunción.

El Obispo José de Palos O.F.M. informa al Rey acerca de los prodigios que obran las reliquias de Fray Juan Bernardo.

Según Acta Capitular del Cabildo de Asunción, del 15 de setiembre de 1724, el Obispo Palos había anunciado su entrada a la ciudad por el sur “desde la reducción de Yuty” (12). Atraído por los relatos del martirio y las reliquias de Fray Juan Bernardo, permaneció en Yuty por algunos días.

“A petición del doctrinero Fray Francisco Frías y de los indígenas del pueblo, el Obispo Palos procedió al reconocimiento de las reliquias del mártir que estaban guardadas en un “decente cajoncito” en la sacristía de Yuty. Al percibir la fragancia que despedían aquellos huesos “muy distinta de los olores y perfumes de la tierra”, el Obispo Palos dio gracias a Dios por ser “admirable en sus Siervos” y recomendó al doctrinero Frías que si Dios llegara a obrar algún prodigio por medio de dicho mártir, le comunicase para informar de ello a la “Santa Sede Apostólica”. Todo esto quedó escrito y archivado en la reducción de Yuty, el 11 de setiembre de 1724, con las firmas del Obispo Palos y de Fray José Gozón de Medina - prosecretario”.

“Palos escribió al Rey dándole cuenta de su llegada a la ciudad y de su visita a las reducciones franciscanas y jesuíticas del sur. Al referirse a la reducción franciscana de Yuty, el Obispo informó al Rey sobre las reliquias del mártir Juan Bernardo y lo  hizo en estos términos:

“En este pueblo de Yuty, Señor, hay una cosa notable que me ha parecido digna de la noticia de V. M. y es que en una alacena de la sacristía se tiene encerrado un escritorio como de tres cuartas de alto con sus gavetas plateadas por dentro y en ellas incluso, varios pedazos de canillas, brazos, piernas y muslos quemados de color como de rosado, de una fragancia tan penetrante y suave que ocasiona espiritual consuelo, y así mismo un envoltorio de tafetán morado, que mandando abrir hallé porción de tierra rubicunda, en partes ahumada, que despide el mismo olor, pues sin poder distinguir el sentido, qué confección de aromas pueda tener, parece por que se distingue de los naturales, ser obra maravillosa del Señor. Registré con nimia curiosidad haber si las gavetas estaban untadas con alguna cosa odorífera y no hallé cosa alguna, mandé dejar los huesos toda una noche encima de una mesa, y por la mañana respiraba en fragancia toda la sacristía” (13).

“Palos da cuenta al Rey de los “notables prodigios” que obran dichas reliquias y de “la fe singular de los indios con el venerable mártir”. Informa al Rey que en cumplimiento del decreto del Papa Urbano VIII, había dejado un auto, prohibiendo que se diese culto público al mártir Juan Bernardo. Promete al Rey que una vez pacificada la provincia, volvería a la reducción de Yuty para hacer una “Jurídica Información” de la que le daría cuenta y remitiría los huesos de las canillas quemadas del Venerable Mártir”.

“Es muy probable que el Obispo Palos no haya vuelto a la reducción de Yuty debido a los difíciles años que le tocó vivir en la provincia del Paraguay”.

 

MILAGROS DE JUAN BERNARDO

“Osuna testificó en la información de 1627 que debido a su poca confianza, le había sobrevenido un terrible dolor “que le parecía que se le acababa la vida si le durara mucho tiempo”. A su auxilio acudió un indio de los que fueron con él y lo halló “sin sentido”. Al momento, llegaron los demás indios con unos huesos del mártir y al encontrarlo enfermo a su doctrinero, hicieron descansar las reliquias sobre su cuerpo desfalleciente y aquel dolor tan intenso se le fue al instante. Este fue el primer favor que obraron las reliquias del mártir Juan Bernardo a partir del hallazgo de sus huesos en 1623. Este hecho quedó registrado en la citada Información, la que fue ordenada por el Gobernador y Provisor Eclesiástico Mateo de Espinosa”.

“Con el acompañamiento de los franciscanos y los indígenas del lugar, las reliquias del mártir fueron depositadas en la sacristía de la Iglesia de Yuty. Ocurrió entonces que el indio Martín, oficial pintor de dicha reducción, se hallaba “muy enfermo de una apostema interior que tenía en su cuerpo... y perdidas de esperanzas de vivir y de tal manera y en tanto extremo que al parecer no le podía aprovechar ningún remedio humano”.

“Martín se dejó transportar en una hamaca a hombros de algunos indios a la Iglesia donde estaban las reliquias, donde muy de veras se le encomendó pidiéndole le alcanzase la salud de Dios Nuestro Señor y habiéndole prometido si le alcanzaba la salud, pintaría su imagen... y ayudándole los muchachos de la Doctrina a suplicar esto mismo al Santo y habiéndole llevado las dichas reliquias el dicho Padre Gregorio de Osuna para que las besase y habiéndolas besado con mucha devoción, luego al punto se sintió aliviado y con mejoría después de pocos días echó la dicha apostema y quedó sano sin lesión alguna”.

“Las reliquias de Juan Bernardo fueron repartidas entre las reducciones de Yuty y Caazapá. La primera se arrogó tal derecho por ser el doctrinero y los indios de dicha reducción los que buscaron y hallaron sus restos. En cambio, Caazapá las reclamó por haberse consumado allí su martirio”.

“También certificó que después de halladas las reliquias, hasta los tigres que hacían tantos estragos entre los indios y el ganado pudieron ser atrapados con facilidad, volviendo la quietud a dicho pueblo. Así es como un tigre hizo grandes daños en dicha reducción (Yuty) donde por veces mató siete personas y se las comió sin poder los indios cogerle por muchas trampas que para ello hacían, en que fácilmente cogen, de tal manera que los naturales no se atrevían a salir de sus chacras de temor del dicho tigre, y habiendo este dicho testigo encomendándolo a Dios y a su santo, y habiéndolo encomendado a otro religioso que entonces asistía en esta reducción de Caazapá para que Dios Nuestro Señor, por medio de su siervo fuese servido de quitar aquella plaga y habiendo hecho procesión en dicha reducción de Yuty donde se hallaron todos los naturales presentes, por intercesión de este glorioso santo, fue Nuestro Señor servido de librarles...por dentro de dos días cayó en una trampa que hasta entonces no había sido posible”.

“En otra ocasión, con sorpresa le comunica al monarca que las pestes que azotan a toda la provincia, y las plagas que devoran las cosechas de los pueblos vecinos, no tienen cabida en el pueblo de Yuty”.

“En las plagas de langosta sacan la urna o escritorio, le ponen encima del Altar de una imagen de la Virgen. Y añade el Obispo Palos: “La fe de los indios con el venerable mártir es singular, las maravillas que obra con ellos continuadas que por la precisión no pude justificar”.

“Los prodigios que obraban las reliquias del mártir Juan Bernardo fueron bien conocidos y reproducidos por Antonio de Córdova y Salinas, en 1651 en su famosa “Crónica de la Orden Franciscana de los Doce Apóstoles del Perú”.

“Hacia 1778, el predicador general de la Orden, Francisco de S. Bernardino, dio cuenta de dos “milagros” obrados por las reliquias del mártir “por virtud del Altísimo”. Se trataba de Martín Sancho, probablemente indígena, que del pueblo de Itapúa llegó a Yuty con mucha fiebre y con los signos vitales casi apagados, tanto que mereció la extrema unción. Lo llevaron junto a las reliquias del mártir y quedó libre de su mal”.

“En otra oportunidad, hallándose un indio llamado Gaspar de los cantores del pueblo ya por espacio de diez días con dolores de cabeza vehementísimo y dolor de estómago que le pusieron en los últimos trances de la muerte, cuando por último consuelo y remedio le llevaron al sepulcro del siervo de Dios y quedó instantáneamente sano”.

“Desde entonces habían cesado los favores porque se resfrió la devoción y falleció la fe de los fieles cristianos, lamentando Francisco de S. Bernardino que aquel manantial perenne de gracia no sea aprovechado, por culpa de “nuestra tibieza”.

“Tomé yo Francisco de S. Bernardino dos porciones de ambas reliquias (14) así por mi devoción como para incitar a los fieles cristianos a la veneración, las conduje a la Villa Rica y habiendo repartido en casa de Antonio Cañete.; así a su esposa Da. Francisca Benítez de Portugal, como a sus dos hijos grandes, quienes al punto hicieron sus relicarios y colocaron en sus cuellos, menos la madre quien guardó las reliquias en su casa...”.

“Pasados algunos días, habiendo madrugado dicha Sra. a rezar sus oraciones sentada en su cama, dieron unos golpes extraordinarios en la caja y juzgando la Sra. que algún perro o gato causase aquel que sería impulsos de las reliquias para recordarle de su olvido, abrió al punto la caja y sacando el relicario se puso al cuello y cesaron los golpes sin que se percibiesen más tales golpes”.

“Esa misma señora, oriunda de Villa Rica, se había ido al trapiche de Mateo Borja para trabajar en la cosecha de su “caña miel”. Aconteció que por la noche cayó un viento huracanado que hizo dispersar el fuego de las hornallas. “Salían chispas de fuego como granizos, cubriendo el aire todo aquel incendio con manifiesto peligro de las casas contiguas de las hornallas sin esperanza de más remedio, que salir la señora a llorar su trabajo atrás de las hornallas...”.

“Francisca tomó en sus manos el relicario de Juan Bernardo y con lágrimas en los ojos pidió que se apiadara de ella y del vecindario. “Cosa maravillosa”, dice el cronista, porque apenas invocó la intercesión del mártir, el viento se calmó sobre los techos pajizos y el fuego de las hornallas dejó de alborotarse en el ambiente”.

“Francisco de S. Bernardino, uno de los más fervientes propagadores de la devoción al mártir Juan Bernardo, tuvo motivos suficientes para implorar su protección en procura de su salud. Hacía más de seis años que padecía de una concentración de gases en el tubo digestivo “que ya redundaba en ahogos” y que le iba deteriorando su vida. Cuenta el fraile que pasaba los días con un poco de caldo y una gran molestia y fatiga. Francisco de S. Bernardino prometió al mártir Juan Bernardo que si lo liberara de aquellos “flatos mortales” llevaría al cuello su relicario. El mal desapareció y “me hallo libre de tan penosa dolencia” dejó escrito el religioso en 1780”.

“Ese mismo año y poco después de haber recuperado su salud por mediación de Juan Bernardo, Francisco de S. Bernardino tuvo en la nuca un absceso con tres bocas consecutivas, lo que le obligó a permanecer agachado por más de un mes. Al respecto, escribió que tenía “la cabeza y cara hinchadas sin hallar remedio ni lugar para un corto descanso y alivio, y sólo cuando aplicaba las reliquias sentía algún alivio para poderse acostar”.

“Francisco pidió a las reliquias del mártir que lo librara de tanto dolor y molestia y que si le alcanzara la salud, se iría a visitar su sepulcro. El favor llegó y Francisco de S. Bernardino fue a Yuty a dar las gracias al siervo de Dios. En el cuaderno donde había consignado los favores anteriores, esta vez agregó lo siguiente:

“Luego que hice la promesa con fe viva, comenzó a purgar la apostema por tres conductos y al mismo tiempo se deshinchó el cogote y la cara y en brevísimo tiempo se cerraron las tres bocas, quedando solo la cicatriz para memoria... Y habiendo prometido... que de alcanzar por su intercesión la salud que le pedía, insertaría en el cuaderno de relación de su martirio estos beneficios; y lo hago hoy, día 1 de setiembre del año referido de 1780, para los siglos venideros en cumplimiento de mi promesa”.

“Este documento que va hasta 1780 es lo último que poseemos sobre los favores obtenidos por intercesión de Juan Bernardo. Seguiremos hurgando en los archivos conventuales de la provincia de Nuestra Señora de la Asunción. Aun así, nos atrevemos a decir que aquella solicitud en documentar sus favores y propagar su devoción ha ido mermando con el transcurso de los años, luego de la salida de los franciscanos de Yuty en 1786”.


FRAY FRANCISCO DE SAN BERNARDINO “REABRE” LA CAUSA DEL MARTIRIO

“En 1623, se escribió un informe titulado “Mera relación que se hace de noticias que se han podido adquirir del martirio del Siervo de Dios, Fray Juan de San Bernardo, religioso de la Orden de N.P.S. Francisco entre los indios de Caazapá en su primitiva”. Aunque no lleva firma alguna, es de suponer que dicha relación fue escrita por Gregorio de Osuna, entonces doctrinero de Yuty y principal protagonista del hallazgo de las reliquias de dicho mártir”.

“El autor de la mencionada relación lamenta el hecho de que la Orden no haya documentado los orígenes y la vida del mártir Juan Bernardo, y como queriendo buscar alguna excusa a tanto descuido, lo atribuye a las “incurias de aquellos tiempos de la primitiva; o ya por inadvertencia de los sujetos, por estar los obreros evangélicos engolosinados en la conversión de los infieles”.

“El documento considera a Juan Bernardo como el “mártir primigenio” de la Provincia de Nuestra Señora de la Asunción del Paraguay y relata aquella prisión y ejecución del fraile, tal como lo contaron los indígenas que participaron del martirio y luego de la búsqueda de sus reliquias en las tierras de Caazapá”.

“Dicha relación quedó archivada entre los papeles de la reducción de Yuty, hasta el 29 de julio de 1709, fecha en que el vicario general de la provincia de Nuestra Señora de la Asunción del Paraguay, Juan de la Torre Herrera, mandó que se sacara copia del antiguo original “viendo que con el transcurso de 86 años se hallaba dicho original todo mal tratado” (15). Fray Pedro del Castillo, ex provincial y doctrinero de la reducción de Yuty, certificó que dicho traslado concordaba con su original, lo cual rubricó con su firma”.

 “La memoria del mártir Juan Bernardo se iba perpetuando en la “veneración de los fieles cristianos”. No obstante, el predicador general de la Orden, Francisco de San Bernardino, se propuso «reabrir» la causa de su martirio realizando algunas gestiones pertinentes, tales como la divulgación de los favores recibidos por su intercesión, la verificación del estado en que se hallaban las reliquias y la conservación de los documentos probatorios del martirio. Para el efecto, dicho religioso se trasladó a Yuty el 18 de abril de 1778, en compañía del provincial de la Orden, Lorenzo Seniquel y en presencia del doctrinero del pueblo, Antonio Ferreira, reconoció las reliquias del mártir, pudiendo experimentar la misma fragancia descrita por el Obispo Palos al Rey en 1724”.

“Cuenta Francisco de San Bernardino que las reliquias del siervo de Dios estaban colocadas en tres cajones de un escritorio plateado. En ellos se guardaban los huesos del mártir dentro de tres bolsas de damasco verde y en otra, la tierra en la que se redujeron algunos huesos durante el tiempo que estuvieron enterrados “en sagrado” en el templo de la reducción de Yuty”.

“Durante su estancia en dicho pueblo, Francisco de S. Bernardino examinó el original de la relación de 1623 y la copia suscrita por Pedro del Castillo en 1709. De todo ello sólo pudo hallar unos “papeles viejos sin principio ni fin... y para que no se pierda la devoción del Siervo de Dios -señala el religioso- saqué esta relación de sus antiguos originales, con sumo trabajo, por estar todos rotos, para que se guarde en el archivo del pueblo de Yuty, hoy día cinco de mayo de mil setecientos setenta y ocho, y la firmé de mi mano y nombre con consentimiento del P. Vicario Fray Antonio Ferreira. Fray de San Bernardino, predicador general”.

“Tal como se había expresado, la intención de Francisco de S. Bernardino al remover aquellos papeles y reconocer las reliquias de Juan Bernardo, respondía a su deseo de “reabrir” la causa del martirio, perpetuando su memoria y devoción”.

“El último documento escrito por Francisco de S. Bernardino data de 1780 y en él deja registrados algunos favores alcanzados por intercesión del mártir Juan Bernardo. Años atrás había hecho copia de algunos registros de curaciones obtenidas en épocas pasadas y en esa oportunidad se lamentaba de no haber prosperado dichos prodigios”.

“A partir de entonces y hasta 1868 no hemos podido registrar documento alguno escrito en procura de la causa de beatificación del hermano Juan Bernardo”.

“Entre las reducciones franciscanas fundadas por Luis Bolaños en el Paraguay, las de Yuty y Caazapá constituyen unas de las más importantes, no sólo del Paraguay sino de todo el Río de la Plata. Ellas fueron asistidas por los franciscanos desde su fundación a comienzos del siglo XVII y sus orígenes se hallan muy relacionados con el martirio del hermano lego Juan Bernardo”.

“Una vez consolidada Caazapá, Bolaños funda a diez leguas de ésta la reducción de Yuty en 1611. Ese mismo año llega a dicha región Fray Gregorio de Osuna, discípulo de Bolaños y oriundo de la provincia de Santa Fe. Cuenta este fraile que desde un principio intentó conocer el lugar del martirio y las circunstancias que rodearon la muerte de Juan Bernardo. Los indígenas del lugar, aunque reducidos, no habían revelado hasta entonces aquel secreto”.

“En 1623, al fin se pudieron hallar los restos del mártir y Gregorio de Osuna los trasladó a la reducción de Yuty donde él asistía. Apenas llegaron a la Iglesia del pueblo aquellas reliquias, comenzaron a obrarse grandes prodigios por su intercesión, lo que animó a los indígenas y religiosos del lugar a pedir favores y difundir su devoción entre sus parientes y pueblos vecinos”.

“A juzgar por la relación de 1623, completada luego con el informe del Obispo José de Palos en 1724 y los escritos de Fray Francisco de S. Bernardino en 1778-1780, el centro de la devoción y de los prodigios obrados por las reliquias del mártir se hallaba centrado en la reducción de Yuty. Aunque los documentos hablan de que las reliquias fueron repartidas entre ambas reducciones, poco o nada quedó escrito sobre los favores obrados en Caazapá, lugar de su martirio”.

“En la actualidad ocurre a la inversa. En Yuty ya no están las reliquias del mártir ni se puede hablar de una devoción comunitaria en honor a Juan Bernardo. En cambio, éste es para los caazapeños el santo de devoción. En el oratorio San Roque de dicho pueblo se guarda con gran unción la añosa cruz de “San Bernardo”, que según la tradición indicaba el lugar del martirio y que para resguardarla del sol y de las lluvias, la cambiaron por una cruz de hierro forjado, ubicado en el paraje denominado Jahapety, a la entrada de Caazapá”.

“El Guairá también recogió la fama de santidad de su dilecto hijo Juan Bernardo. Aquella devoción difundida por toda la región y que luego se fuera desvaneciendo con el tiempo tras los avatares políticos del Paraguay, está resumida en varios apuntes escritos en su honor, sin que quizá nunca hayan llegado a publicarse. Ofrecemos a continuación parte de lo escrito por el Padre Ramón V. Alarcón en 1927, desde la Villa de San Pedro de Ykuamandyju; lo hizo como un homenaje al fraile guaireño, “a quien Villarrica sabrá honrar como lo merece -dice- en la hora de consagración justiciera”.

Cuenta Alarcón que después de la dictadura perpetua del Doctor Francia “se hablaba todavía de las eminentes virtudes del franciscano Fray Juan Bernardo. Y éste es el lugar para hacer notar una coincidencia -agrega- Por aquel entonces muchísimos guaireños tomaron en la pila bautismal el glorioso nombre de Juan Bernardo”.

“Creimos oportuno dar a conocer parte de este artículo por tratarse de apuntes históricos que ya llevan casi noventa años de existencia, además de constituir una prueba fehaciente de la veneración de los guaireños hacia el mártir Juan Bernardo”.

“En cuanto al fervor de los yuteños, es de suponer que a la salida de los franciscanos de dicho pueblo en 1786, las reliquias del mártir Juan Bernardo fueron trasladadas a Caazapá que siguió en manos de los frailes hasta 1808. Creemos que con el tiempo los yuteños fueron perdiendo aquella devoción hasta olvidar por completo su memoria histórica. Nos corresponde a nosotros hoy devolverles sus raíces históricas y religiosas y hacer que Yuty, al igual que Caazapá, Villarrica y otros pueblos aledaños, vuelvan a recuperar aquella devoción al mártir que les deparó tantos consuelos y beneficios en épocas pasadas”.

“Las reliquias del mártir Juan Bernardo reposaban en una pequeña arca en la sacristía del oratorio San Roque de Caazapá, las que en 1987 pudimos registrarlas en compañía del provincial de los franciscanos José Luis Salas. En ella ya no quedaban más que finos polvillos, ya que en 1979 fueron trasladadas dichas reliquias al convento franciscano de Asunción, junto con las de su maestro Luis Bolaños que fueron traídas parte de ellas, desde Buenos Aires (16). Ambas reliquias descansan hoy en dos urnas de mármol blanco, al costado derecho de la iglesia conventual”.

CAMINO HACIA SU BEATIFICACION

“Después de ciento veintiún años del inicio de aquel proceso, el custodio provincial de los franciscanos en el Paraguay, Fray Luis Salas, desconociendo, como todos, los antecedentes de 1868, creyó dar los pasos iniciales para la apertura de la causa de beatificación del hermano Juan Bernardo y su maestro Luis Bolaños. Con ese motivo envió una nota a la Conferencia Episcopal Paraguaya pidiéndole su parecer sobre la apertura de dicha causa”.

“La respuesta no se hizo esperar. En la 120 Asamblea plenaria de la CEP, en su sesión del 15 de marzo de 1990, los obispos del Paraguay aprobaron por unanimidad y con gran beneplácito aquel pedido” (17).


NOTAS

(1) Durán Estragó, Margarita. “San José de Caazapá. Un modelo de reducción franciscana”. Comisión Nacional V Centenario. Asunción, Paraguay. 1992. pág. 32.

(2) Millé, Andrés. “Crónica de la Orden Franciscana en la Conquista del Perú, Paraguay y Tucumán y su Convento del antiguo Buenos Aires. 1212-1800”. Emece Editores, Bs. As. 1961, págs. 398-399.

(3) Millé, Op. cit - pág. 400.

(4) Cayota, Mario. “Espiritualidad franciscana y cultura guaraní. Un vibrar común en Caazapá”. Las Reducciones franciscanas y los guaraníes del Paraguay. Argentaría. Asunción Paraguay. 1998, págs. 123 y ss.

(5) Calzada Macho, Isidoro “Fray Luis Bolaños” Compilación resumida. 1575 - 8 de febrero - 1975 Ed. Franciscanas, Asunción, Paraguay. 1975 . pág. 124.

(6) Calzada Macho, Isidoro. Op. cit. págs. 18 y ss.

(7) Calzada Macho, Isidoro. Op. cit. págs. 109 y ss.

(8) Necker, Louis. “Indios Guaraníes y Chamanes Franciscanos”. Las primeras reducciones del Paraguay (1580-1800) Biblioteca Paraguaya de Antropología, Vol. 7. Centro de Estudios Antropológicos. Universidad Católica Asunción, 1990. La cita la tomó de Oro, “Información jurídica...”, pág. 136.

(9) Durán Estragó, Margarita “Testimonio indígena” 1592-1627. Biblioteca Paraguaya de Antropología-Vol. XXI. Centro de Estudios Antropológicos. Universidad Católica. Asunción. 1994. pág. 39.

(10) Durán Estragó. “Testimonio...”, pág. 67.

(11) Ibidem. pág. 68.

(12) A.N.A. Copia de Actas Capitulares, n. 21, p. 10. “San José de Caazapá...”. Op. cit., pág. 197.

(13) Carta del Obispo Palos al Rey. Ano 1724. Archivo del convento franciscano de Buenos Aires. En Duran Estragó M. “San José de Caazapá...”, pág. 195.

(14) Al decir “ambas reliquias” se refiere a la de Juan Bernardo y Fray Antonio Arredondo, doctrinero muerto en Yuty en 1668, con fama de santidad. Cfr. Durán Estragó “Testimonio indígena”, pág. 85.

(15) Este documento se encuentra en el archivo franciscano de Buenos Aires. Cfr. Duran. “San José de Caazapá...”, pág. 229 y “Testimonio Indígena”, pág. 89.

(16) Acta del traslado de las reliquias de Fray Luis Bolaños (28 de marzo de 1979). Archivo Franciscano de Asunción.

(17) Duran Estragó. Op. cit, págs. 99 y ss.




Estudio Arq. SONIA DE ARRELLAGA




CAPITULO II

HISTORIA DE SAN FRANCISCO DE YUTY ORIGENES

 

Así como San José de Caazapá, San Francisco de Yuty fue fundado por Fray Luis Bolaños.

Cabe recordar que después de la fundación de Caazapá la conquista de la Provincia del Paraná continuó en dirección al sur. Pero el frente se dividió en dos. Al oeste los jesuítas comenzaron a agrupar a los indígenas y fundaron un pueblo Yaguara-Camigtá o San Ignacio, entre el Tebicuary y el Paraná, la primera de las conocidas reducciones jesuíticas del Paraguay.

Al este, los franciscanos avanzan y en 1611 fundan una reducción con indios Paraná a la que se le dio el nombre de Yuty.

“En el origen directo de la fundación de Yuti se encuentran los movimientos de los guaraníes del sur de la provincia del Paraná que en los finales de 1610 y a comienzos de 1611, amenazaron concomitantemente atacar Corrientes y las nuevas reducciones de San Ignacio y Caazapá (18). Fueron enviadas de Asunción dos campañas militares con el objetivo de pacificar a los Paranáes, una al oeste en los primeros días de enero de 1611, bajo las órdenes de Juan Rasquín y la otra al este a cargo del Gral. Antonio de Añazco. En una “información” se declara que Juan Caballero Bazán “fue, en compañía del Gral. Don Antonio de Añazco, a las provincias del Paraná, a pacificar los Indios de dichas provincias que estaban alterados, con su persona, armas y caballos; mediante lo cual se quietaron y sosegaron los dichos Indios y se hizo una buena reducción de mil Indios que se llamó el Yuti, donde están dichos naturales el día de hoy con doctrina y policía..., con lo cual se acabó de asegurar la dicha tierra y se quietaron las demás reducciones que estaban con alguna inquietud, que quisieron matar a algunos Padres de la compañía” (19).

Documentos históricos atestiguan que el gobernador criollo Hernandarias sobresalió como pacificador de indios y colaborador de la Iglesia en la fundación de pueblos.

Cuando se funda Yuty el 4 de octubre de 1611 Fray Luis Bolaños (20) respetó la tradición guaraní conciliando con la cristiana al nominarlo San Francisco de Yuti en homenaje al fundador de la orden (21). Posteriormente, hurgando en los archivos comprobamos que con mucha frecuencia a partir del siglo XVIII y preferentemente en la época del prolongado gobierno de Don Pedro Meló de Portugal aparece con el nombre de “Natividad de Ntra. Sra. de Yuti” (22).

En la fundación de Yuty se utilizaron a indios de Itá como guías y ejemplo a los Paranáes para enseñarles a vivir de acuerdo a las normas.

En la información de 1618 el Padre Felipe Franco, luego de referirse a la fundación de Caazapá, dice: “Passo adelante y hizo Una Reducion Diez leguas De distancia de la otra Donde por el mucho amor que tienen los dichos indios al dicho Fray Luis y a los Frayles de su Religión mas que a otras ninguna. Luego le acudieron muchos indios de los montes Como lo hicieron los otros Donde dicen que se han juntado otros tantos indios Como en la otra y en Poco tiempo hizo Una buena Reducion donde este presente otro Frayle (Alonso Velázquez, segundo doctrinero de Yuty) de los que el dicho Fray Alonso trajo de España y dejándolos ya asegurados y bien sentados se fue el dicho Fray Luis Abra tres años a hacer otra Reducion de indios en el distrito de buenos aires...” (23).

Creemos con Necker que “las creaciones de reducciones representaron el avance de un frente español en territorio indio; los Frailes sólo efectuaban reducciones cuando la zona inmediatamente anterior había sido bien pacificada...se ve el papel importante que jugaron las relaciones de parentesco de los Guaraníes de regiones vecinas en la conquista de los misioneros. Estos, en efecto, se apoyaron siempre en algunos indios de las reducciones antiguas que tenían parientes en los grupos que querían reducir. Estos hombres sirvieron por una parte para establecer los contactos entre los religiosos y sus futuras ovejas; por otra parte ellos fueron instalados en las nuevas reducciones para enseñar, por ejemplo, a los neófitos, los nuevos comportamientos que se esperaban de ellos” (24).

 

DIFERENTES HIPOTESIS SOBRE EL ORIGEN DE SU NOMBRE

Yu: espino, y Ty: plantío, Espinillar. Creemos que la palabra Yuty no está tomada como sinónimo de espinillar o como un lugar donde abundan las plantas con espinas, sino que el fundador eligió ese nombre guaraní enlazado con el de San Francisco en homenaje al fundador de su congregación. Yu: aguja, Ty: lugar donde abunda, luego significaría lugar donde abunda la aguja, en realidad se refiere a la materia prima para producir agujas de acero que viene a ser la piedra imantada o itacarú (25). Azara dice: "... las casas están cubiertas con tejas y las piedras del empedrado del patio son de imán, tomadas de una cantera que hay al norte distante una milla [= a 1,609 km.]” (26). Esta interpretación sobre el significado de Yuty recibió la aprobación del Prof. Dr. Miguel Angel Pangrazio que lo cita en su conocida obra “Indicadores de la estructura social del Paraguay” (27). Telmo González Oddone en su obra “De Santiago de Compostela a Yuty” (28). La tradición oral cuenta que su nombre deriva del hecho que en la zona de Yuty existía un grupo de indígenas muy feroces y que había un cuarto cuyo piso tenía pequeños objetos punzantes, lugar éste utilizado para disciplinarlos. Entonces, cuando los nativos incurrían en alguna falta, se avisaban unos a otros: “Háque yuty”. Es increíble, pero en nuestras minuciosas investigaciones en el Archivo Nacional de Asunción, hemos encontrado datos donde se menciona que realmente un grupo de indígenas se mostró muy reacio a la evangelización misionera (29).

 

ANTIGUOS LÍMITES DE SAN FRANCISCO DE YUTY

El reverendo padre Fray Antonio Ferreyra, de la orden franciscana, cura doctrinero del pueblo de la Natividad de Nuestra Señora de Yuty, certifica ante los tribunales eclesiásticos y seculares y jueces y ministros de su majestad católica la extensión y términos de la feligresía que comprende la doctrina donde él es responsable de la asistencia espiritual de los moradores y manifiesta cuanto sigue: “Son al presente desde el arroyo Colorado lindero del pueblo de San Cosme que cae al Sur hasta el Pueblo de Yuti. Doce leguas y desde el pueblo caminando al norte y noreste hasta la entrada a los yerbales, según regulación veinte y cinco leguas donde este pueblo tiene una población con Capillas de Paja que en donde mantiene los pastoreos de toros y muías para los beneficios de yerba de dicho pastoreo. Va siguiendo a los montes hasta donde los instrumentos de este pueblo señala cuyos parajes no he visto; más la gente que trabaja y vive por dichos parajes son pertenecientes a mi feligresía.

De latitud desde dicho Arroyo Colorado hasta el Pueblo de Yuti en parte tendrá por regulación veinte leguas y más para el pueblo nueve leguas poco más. Desde el pueblo hasta la orilla de los yerbales así el monte le ciñe un Río y una sierra y al otro lado del Río Tebicuary que por sus montañas y fragosidades no se puede formar más conceptos que seis o siete leguas en unas partes más y otras menos, según los diversos motivos con que están seacenadas (alquiler) las tierras de Yuti que constan de los instrumentos de Nuestra Mercedes Reales” (30).

Al respecto, Azara menciona los siguientes puntos: “Día 27. Salimos de Jesús María (última estancia del pueblo de Caazapá) para Yuty á las 6 horas 37 minutos de la mañana, que empezamos a caminar por el rumbo del S. 45 grados E., hasta las 8 horas 24 minutos, que llegamos al río Piraporarú, en el que encontramos una canoa bastante buena, y en ella pasamos á la otra banda, tardando en esta faena bastante, á causa de estar el río muy crecido.

A las 9 horas 26 minutos continuamos nuestros caminos por el rumbo del N. 74 grados E., y á las 10 horas 55 minutos llegamos al pueblo de Yuty. Graduamos 2 leguas (1 legua =) de distancia de Jesús María al Piraporarú y desde aquí á Yuty 2 y cuarto: las primeras las anduvimos por caminos de pocas vueltas, de tierra blanquecina, y alguna arena en partes y en otras negra con la misma arena, y las segundas por un rodeo bastante grande.

Todo el terreno hasta llegar al río es llano, y por esta razón se encuentran muchos bañados pantanosos, que en tiempos de aguas se hacen intransitables, particularmente 1 legua del río. Son tantos los que hay, que apenas se sale de uno se entra en otro de tal suerte que se pueden reputar por uno. El río Piraporarú tiene sus orillas extendidas y vestidas de árboles: antes de llegar á él se costea como 1/8 de legua por un monte muy frondoso, y abundante de naranjos agrios y otros árboles crecidos. Pasado el río sigue el terreno horizontal de la misma calidad que el anterior, hasta 1 legua distante de Yuty, en la que ya se empieza a subir por lomas y terrenos desiguales de tierra colorada, todo poblado de chacras de los indios de dicho pueblo.

Por la mucha calma se demarcaron á buen juicio desde la torre de la iglesia los puntos siguientes:

El cerro de Santa Rosa al S. 50 grados O (31).

El de Santa María de Fe al S. 51 grados O.

En un documento del 9 de abril de 1764 el Sargento Mayor Don José López, comisionado por el Señor Gobernador y Capitán General de la Provincia del Paraguay en su informe de visita, ante la presencia del reverendo padre predicador Fray Antonio Ferreyra, cura del pueblo de Yuty y administrador de sus bienes temporales, se refiere a los límites en estos términos: “Y pasando a informarme de las tierras que posee este pueblo de labor y estancias manifestó el doctrinero un título de merced real despachado á favor de este dicho pueblo por Don Sebastian Feliz de Mendiola, gobernador que fue de esta provincia a veinte y cinco de septiembre del año pasado de mil seiscientos noventa y seis, en que le hiso dicha merced de tierras, cuyos linderos son por la parte de Oriente (roto) atravesado del río Tacuary, unos serros que se llaman Batobí hasta otros serros que se llaman (roto)” (32).


 

NOTAS

(18) “Cartas Anuas” 1610-1613, DHA XiX, págs. 46,130-131, 137-141.

(19) Aguirre, “Diario”, t.II, segunda parte, pág. 338.

(20) En esta parte se inspira la Sra. Rosa C. De Torres en su poema “A mi pueblito Yuty” (1972). Edén de mis amores, oh! Suelo encantador /donde reviven placeres y es de dicha portador /Bolaños Padre Santo fue su Fundador cristiano / lleguen mi oración y canto a este pastor soberano.

(21) A.N.A. Vol. 23. Reverso del folio 104 S.N.E.

(22) Visita de los indios de Yuti por Pedro Meló de Portugal. A.N.A. 1778 Vol. 16. f. 69 S.N.E.

(23) Millé, Andrés. “Crónica de la Orden Franciscana en la Conquista del Perú, Paraguay y el Tucumán y su Convento del Antiguo Buenos Aires”. Emecé Editores, Buenos Aires. 196. pág. 402.

(24) Necker, Louis. “Indios Guaraníes y Chamanes Franciscanos”. Las primeras reducciones del Paraguay (1580-1800) Biblioteca Paraguaya de Antropología, Vol. 7. Centro de Estudios Antropológicos. Universidad Católica Asunción, 1990, pág. 128.

(25) Riego Prieto, Victorio Manuel, Nombres históricos de Yuty. El Pregón. Mensajero del Desarrollo del Dpto. de Caazapá Yuty, 10 de Octubre de 1981. Año 1. N° 2. pág. 2.

(26) Azara, Félix “Descripción General del Paraguay” Ed. Alianza. 5o Centenario. 1990. pág. 294.

(27) Pangrazio, Miguel Ángel “Indicadores de la estructura social del Paraguay” Ed. La

Voz. Asunción, Paraguay. 1973. pág. 361.

(28) González Oddone, Telmo “Don Antonio J. González. De Santiago de Compostela a Yuty”. 1889/1989 en el Centenario de su nacimiento, pág. 137.

(29) A.N. A. Vol. 384. F. 103. S.H., y en despacho de Juan de Aguirre referido a Hostilidades de los monteses. 1699.

(30) A.N.A. Vol. 459. f. 42. S.N.H. “La Natividad de Nuestra Señora de Yuty”. Extensión

29. Mayo, 1783.

(31) Azara, Félix. “El Diario de la Navegación del Río Tebicuary”. 1785. Imprenta del Estado Buenos Aires, págs. 193-194 (Según el Dr. Rafael Eladio Velázquez en su escrito presentado con el título de “El Diario de la Navegación del Río Tebicuary, atribuido a Azara (1785) ‘en Historia Paraguaya. Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia. Vol XXXI. 1993 págs 161 al 172 afirma: En agosto y setiembre de 1785, comisionados por Félix de Azara, sus subordinados Martín Boneo y Pedro Antonio Serviño desde un poco arriba de Yuty emprenden la navegación del Tebicuary - Guazú, en una balsa inconfortable, con un práctico y seis remeros indígenas, y una corta provista. Tardan doce días en llegar en la desembocadura en el Río Paraguay, y durante todo el trayecto llevan un Diario o las notas para redactarlo definitivamente en Asunción.

Cuando menos, dos códices del mismo han sido publicados: el uno, por de Angelis, en 1836, y el otro por Carlos Calvo, en 1862. Para la presente edición, usamos el segundo de ellos, que proviene de la viuda de uno de los viajeros Pedro Antonio Serviño. Consideramos útil la presente edición, como fuente poco conocida en el Paraguay, de fines del siglo XVIII).

Esto nos demuestra claramente que esta exploración del Tebicuary no la realizó Azara sino sus subalternos citados más arriba.

(32) A.N.A. Vol. 323 S.N.E. 9 de abril de 1764. “Visitas y libros de cuentas de los diversos pueblos indios”.






CAPITULO VII

EL SISTEMA DE LA ENCOMIENDA

 

Como ocurrió con las demás naciones indígenas de América Hispana, los Guaraníes del Paraguay se vieron sometidos al régimen de la encomienda y generalmente reducidos a pueblos.

La encomienda (114) era una institución jurídica, social y económica, en virtud de la cual un indio o un grupo de ellos apagaba a un español, el encomendero, el tributo, que debía el Rey. La misma tenía que pagarse en dinero o especies; pero en nuestro país, en la práctica, este procedimiento se distorsionó y contra expresas disposiciones de las Ordenanzas de Alfaro, los indígenas debían trabajar gratuitamente durante dos meses anuales para el encomendero. Esto no debe confundirse con el servicio personal pagado, pero obligatorio, que se imponía por mita o turno en diversas actividades en el campo económico o militar; se los llamaba mitayos o mitarios. Este caso se presentaba cuando toda una toldería era reducida a un pueblo y tenían sus casas y sus campos de cultivos.

Sin embargo, cuando se trataba de grupos menores de indios, eran repartidos a los encomenderos y se llamaban yanaconas u originarios porque se los consideraba originarios de la villa o ciudad donde vivía el encomendero; ellos vivían en las chacras o en las haciendas de sus encomenderos y trabajaban todo el año para ellos.

A cambio de todo su servicio, el encomendero debía protegerlo, asistirlo y velar por su cristianización y además estaba obligado a armarse y equiparse a su costa para la defensa de los dominios del Rey.

Los conquistadores del siglo XVI fueron los que se beneficiaron con el sistema de encomienda y les transmitieron a sus descendientes “por dos vidas”: al encomendero y su heredero. Como sabemos, esto nunca se cumplió, por los abusos de los encomenderos.

“Lázaro de Rivera y Espinosa de los Monteros, siendo Gobernador de la Provincia del Paraguay, incorporó a la Corona española, en 1802, las encomiendas vacantes, dando as: cumplimiento a la órdenes reales de 1696 y 1720. En esta oportunidad, fueron liberadas del duro servicio personal las poblaciones de Caazapá, Itapé, Yaguarón, Tobatí, Atyrá, Itá, Ypané. Altos y Yuty. Al año siguiente (en mayo de 1803), una nueva cédula real liberó expresamente del régimen de las encomiendas a todas las poblaciones guaraníes del Paraguay y reiteró la orden de incorporación a la Corona de las poblaciones indias existentes en América” (115).

Estaban exentos de la encomienda los indios recién reducidos; además, por Cédula Real del 7 de agosto de 1740 a favor de los indios de Caazapá, Yuty e Itá, podemos leer que también estaban exentos “los caciques y sus descendientes, cantores y sacristanes de iglesia, autoridades locales y otros indios indispensables para el desarrollo de sus pueblos”.

“El laboreo de la yerba mate fue la principal ocupación de los indios mitarios, aunque en un principio, los encomenderos los utilizaron para todo tipo de trabajo. Las ordenanzas de Alfaro reglamentaron dichas tareas y prohibieron muchas de ellas, como a molienda del trigo en “molinillos de mano”, la recolección de yerba en meses de intenso calor, de epidemias y de lluvias y frío”.

“También se ocupaba a los mitarios en las construcciones de casas, caminos, puentes, en bogar balsas y en la conducción de nado. Los indios aprovechaban estos largos viajes para fugarse sus encomenderos y de sus pueblos” (116).

Los franciscanos no se cansaron de denunciar los malos tratos a que eran sometidos los indígenas por los encomenderos; además, suplicaban al Rey por la permanencia de los indios en sus pueblos lo que influiría en beneficio de ellos y de las arcas reales.

 

 

 

 

 


ANÁLISIS DE LOS DATOS OBTENIDOS EN ESTA ENCOMIENDA

En este padrón realizado por el Gobernador Pedro Meló de Portugal en 1778 podemos visualizar algunos puntos importantes: Del total de encomendados, 8 = 15% de fugitivos; creemos que una de las causas de estas fugas sería el trato poco justo que recibían de parte de los encomenderos. En este acto de visita los indios dijeron y alegaron acerca del mal trato que reciben, así como también el trabajo excesivo sin descansar los días feriados; además, alegan que el encomendero tiene muchos hijos y todos les mandan y castigan así como la esposa del encomendero; por último, manifiestan también la falta de alimentos, “por lo cual se le ordena y manda al Cura Doctrinero y Administrador de este Pueblo (Yuty) como al Cacique de esta encomienda suspender el contribuir con las mitas” (117) y en caso de los 12 = 22.6% de jubilados, indica que se trata de encomiendas antiguas y no de recientes organizaciones o adquisiciones.

 

 

Tercera Encomienda: Doña María Isabel Cavallero

Apoderado: Pedro Pablo Caseres

 

 

 

 

Análisis de los datos obtenidos

Los indígenas manifestaron en el acto de visita y dijeron que como se hallaba la encomendera en la ciudad (Doña María Isabel Cavallero), le tiene en su casa de la campaña a una mujer española llamada Francisca Rodríguez; aquí concurren los indios a mitar y reciben malos tratos, también son reprendidos en forma no decorosas y además les hace falta algunas veces los alimentos: “Se le manda ponga otra persona en calidad de escudero para que mejor sea tratada, y si una de amonestación ya no executarlo se le suspenderá de la Encomda. Y se le ordena Concurra a las Reales Cajas a satisfacer el año de media anata" (118)

 

 

Obs: Apellidos que cambiaron con el tiempo: CHAPAGUE A CHAPARRO; GUARICUYU a MOLINAS; PINDURA a ESPÍNOLA; AZAMÉ AARZAMENDIA.

Fuente: Encuesta realizada por los señores Miguel Giosa González y Evaristo Maciel.

 

 

 

Análisis de los datos obtenidos

En este cuadro podemos visualizar que a pesar de cuatro centurias, 391 años de la fundación de San Francisco de Yuty, aún superviven los apellidos indígenas, sobre todo en las periferias o distritos, como se puede visualizar en el mapa que figura en el Apéndice.

Al respecto, podemos apuntar que se revisaron 1.200 apellidos guaraníes conservados en los registros parroquiales de los pueblos situados dentro del hábitat de los monteses rebeldes y de sus descendientes los Mby’a-Guaraní.

León Cadogan revisó los registros de varios pueblos indígenas; entre ellos los de Caazapá y Yuty, que contienen asientos fechados desde 1793 hasta comienzos del presente siglo.

Para la recopilación de estos datos ha participado desinteresadamente Don Dionisio Cadogan, hijo de Don León Cadogan, que se había casado con una yuteña de apellido Rotela Mendieta y que vivía en Santa Lucía por los años 60.

Cadogan enfatiza que el nombre es parte integrante del ser, es un pedazo del alma de su poseedor. “En la misma creencia de que el nombre es parte integrante del ser se basa la costumbre, citada por Montoya y subsistente hasta hoy entre los Mby’a, de cambiar el Guaraní de nombre cuando cometía un homicidio”.

Cadogan apunta también que “del total de apellidos recopilados a la luz de lo que se sabe acerca de patronimia y mitología guaraníes, se deduce que por regla general era el neófito o quizás el dirigente del grupo al que pertenecía, a quien correspondía la elección de nombre, o mejor dicho, de apellido” (el subrayado es nuestro).

“Entre los patronímicos que encierran reminiscencias de religión y mitología guaraníes que fueron adoptados como apellidos de indios cristianizados en las misiones y reducciones, se destaca un número considerable que llevan el sufijo yú (ju, dju). Yú significa indestructible, eterno. Y las mismas creencias religiosas de estos indios nos brindan una explicación bastante lógica del porqué del empleo de esta voz con la acepción indicada: en el hecho de considerar ellos como sagrados, divinos los colores amarillo (yú) y azul (ovy)” (119).

Por otro lado, el Cptán. Andrés Benítez, vecino de Asunción, es poseedor en segunda vida de la encomienda de indios de los pueblos de Yuty e Itá; gozó en primera vida su padre el Capitán Andrés Benítez y suplica por todo lo que hizo en las funciones que se han ofrecido como encomendero, por su actuación en las guerras con los indios enemigos y expresa que ha gastado la mayor parte de su caudal, sin tener otra forma para mantener las obligaciones de su familia, ni en caso de faltar (muerte) deja otra cosa con que mantener a su mujer e hijos que los cortos frutos de esta encomienda “para remediar en alguna parte su necesidad Supca a V.M. sesirva consederle una vida más en la referida encomienda quegosa de los pueblos de Yuti e Itá, para que lagosen sus herederos en tercera vida conforme a la ley de la Suzesión” (120).

Este pedido le fue denegado por resolución (121).

El Cptán. Lucas González Berza, un vecino de la ciudad de Asunción, dice: “Que por el Govdor. Franco de Monforte sele hico mrd de la EnComda de 21 Indios Mitayos, del Pueblo de Yuti, los cuales Vacaron por defazón qé de ellos hico El Mtro de Campo Salvador Maréeos”. Suppca A.V.M. sesirva demandar selede la Confirmación de dha EnComda en querrecivirá Mrd” (122).

También tenemos el caso del Gobernador Sebastián de León y Zárate, en la causa de apelaciones que sigue sobre el despojo de los indios de su encomienda del pueblo de Yuty en perjuicio suyo y solicita los testimonios de las visitas que los gobernadores Martín de Ledesma Valderrama y Pedro de Lugo hicieron en el pueblo de Yuty de dicha encomienda de indios con vistas y presentación del título de merced real; también expresa que hace cinco días que V.M. tiene decretado que los Alcaldes ordinarios busquen y saquen del archivo de esta ciudad las dichas dos visitas y las exhiban ante V.M. para sacar los testimonios que solicitó. Estos documentos fueron buscados y no se han hallado; más la del gobernador Don Pedro de Lugo, porque la del gobernador Martín de Ledesma Valderrama se dice que la sacó del archivo el Capitán Francisco Zárate Cabrera, Procurador de la ciudad entre otros papeles.

“ysemesiguen dilatorias y judiciales no obstante ya un año, y días más q’ el S. oydor visitador me privó y suspendió de los tributos de los dhos mis encomendados por auto que fulminó pa ello que hasta ahora nosemehanotificado ni dado testimonio dello” (123).

En los archivos figura una serie de inconvenientes de esta laya y donde los juicios son interminables.

Demografía

Como ya mencionamos, en 1659 visitó esta reducción el Pbro. Dr. Adrián Cornejo y dijo que “esta reducción es de 1.600 personas”. Sin embargo, “En 1750 existían en Yuty 12 encomiendas con total de 798 indios y a pesar de aislamiento, como punto extremo en el sur del Guayrá, cercano a las Misiones pero fuera del sistema de las mismas parecía haberse consolidado” (124).



NOTAS

(114) Velázquez, Op. cit. pág. 25.

(115) Pastore, Carlos “La lucha por la tierra en el Paraguay”. Ed. Antequera. Montevideo. , 2. pág. 58

(116) Durán Estragó. “San José de...” Op. cit. pág. 121.

(117) A.N.A. Vol. 16. 1778. S.N.E.

(119) Cadogan Op cit págs. 7 y ss.

(120) A.G.I. Legajo Charcas, 106, N° 11, fs. 1 y ss. “Expediente de confirmación de la encomienda de indios de Yuti a Andrés Benítez” 23.08.1694. Doc. digitalizado. Reproducción en 37 imágenes impresas. Obtenido por Internet. Correo electrónico: agil@cult.mec.es

(121) Op. cit N° 12.

(122) A.G.I. Legajo Charcas, 108. N° 21, f.84. “Expediente de confirmación de la encomienda de indios de Yuti a Lucas González Berza”. 1694. 27.11.1694. Doc. digitalizado. Reproducción en 84 imágenes impresas. Obtenido por Internet. Correo electrónico: agil@cult.mec.es

(123) A.G.I. Legajo Charcas, 102. N°21 “Expediente de confirmación de la encomienda de los indios de Yuti a Sebastián León y Zárate” 06.09.1661. Doc. digitalizado. Reproducción en 36 imágenes impresas. Obtenido por Internet. Correo electrónico: agil@cult.mec.es

(124) Gutierrez Op cit; pág, 290.





CAPITULO XII

CONCLUSIONES

 

Ofrecemos a continuación algunas conclusiones inferidas en base al estudio histórico, social, antropológico que hemos realizado sobre la reducción franciscana de San Francisco de Yuty.

1. Creemos haber aportado con mucho esfuerzo un material informativo con un variado y rico contenido histórico, social, antropológico, elaborado científicamente para llenar así un vacío existente y sobre todo preservando la memoria viva de la comunidad yuteña.

2. Yuty llegó a proporcionar cuantiosa utilidad a la Corona con la producción de la yerba mate y la ganadería, entre otros rubros. Además, ambas estaban en el camino del comercio villariqueño hacia las provincias de Santa Fé y Buenos Aires.

En la mayoría de los documentos obrantes en el Archivo

Nacional de Asunción (inventarios, actas, Cédulas Reales, padrones, temporalidades) aparecen Caazapá y Yuty, juntas como hermanas gemelas en informes, diarios, inventarios, resoluciones, actas capitulares, actas de cabildo, entre otros, de ello se puede concluir que Yuty tenía la misma importancia que Caazapá.

3. Quisiéramos destacar también en este punto nuestro aporte, la historia de la conformación de los límites de San Francisco de Yuty, tema que nos insumió mucho tiempo porque por la inexactitud de los datos y los que logramos en el archivo en la parte de límites estaban totalmente rotos.

4. Otro aporte que fue posible en esta investigación es la elaboración del plano hipotético de la reducción de San Francisco de Yuty, a la luz de la reconstrucción del pueblo de San José de Caazapá en base a la documentación de Margarita Durán Estragó y de la planta hipotética de los siglos XVII - XIX del Arq. Jorge R. Vera.

5. Otro tanto puede decirse de la elaboración de la perspectiva del templo original de San Francisco de Yuty. Este trabajo se realizó en base de los datos históricos reunidos en la investigación que sustenta esta Tesis.

6. Fue gratificante encontrar en la lista de las encomiendas apellidos indígenas que perviven hasta nuestros días en Yuty y sus alrededores. Hemos contactado con dichas familias; en su sangre llevan el sello de nuestros antepasados que perviven hasta hoy sin la presencia ya de ellos. Es nuestro deseo que conozcan su valor y sean reconocidos y valorados en su justa dimensión como partes integrantes de la memoria viva de este pueblo, pues, parte de la población llegó incluso a sentir vergüenza de tener origen indígena, debido al fuerte etnocentrismo europeo que menoscababa y ridiculizaba la cultura indígena.

7. Es justo destacar la labor realizada por los franciscanos que venciendo todo tipo de dificultades adoctrinaron a los indios enseñándoles normas de higiene de acuerdo a los patrones culturales de Occidente, evitaron la desnudez, combatieron la poligamia, la cohabitación en casas sin paredes divisorias, las supersticiones, la hechicería y la antropofagia, entre otros.

8. Fray Luis Bolaños ha recibido distintos nombres: “Gran Ministro del Evangelio”, “El Hechicero”, “Pa’í Tucú”, por su mística, por su tratamiento cariñoso a los indígenas, gracias a lo cual fueron “apaciguados”. Lo que no se conquistó con las armas, los frailes, guiados por Fray Luis, lo hicieron con su espíritu de caridad, pobreza, humildad, mansedumbre y persuasión y con la fundación de San Francisco de Yuty, en 1611, apaciguaron a los rebeldes Paranáes y lograron la estabilidad demográfica; aunque la población siguió disminuyendo por diferentes motivos, se la pudo controlar.

9. Debemos puntualizar con Nécker que los indios veían a los frailes como poderosos magos, chamanes, o hasta quizás Mesías, comparables a lo que ellos conocían en su propia sociedad y gozaban de un gran respeto; de ahí surgió ese puente intercultural de acercamiento sin barreras, de una cordial familiaridad y hermandad que el cuño franciscano le supo imprimir y que facilitó la comunicación indígena-franciscana.

10. Por otro lado, debemos subrayar que, a pesar de los innumerables sacrificios realizados por Fray Luis Bolaños y sus compañeros, los indígenas no internalizaron la religión cristiana pero por lo menos aceptaron y se consubstanciaron con sus frailes y demás ritos y ceremonias de la religión cristiana sin problemas.

11. San Francisco de Yuty fue considerado “Leal pueblo” por sus generosos donativos para la provincia, pero es importante destacar que a pesar de sus extensas tierras fértiles, yerbales inmensos, cañaverales, algodonales, “hornos de cocer tejas y ladrillos”, talleres artesanales, no se contaba con hombres para el trabajo y se tuvieron que contratar peones criollos y mulatos, al decir de la Dra. Susnik, para los trabajos ya que los indios estaban ocupados en la mita, en las construcciones públicas, reparaciones y otras obligaciones cotidianas.

12. Otro problema grave fue “la saca de indios” de Caazapá y Yuty, que constituían fuente indispensable de brazos para el comercio fundamental de la provincia. El Gobernador Vera Mugica ordenó que se sacaran de Caazapá y Yuty cincuenta indios por pueblo, preferentemente de las encomiendas vacantes para ir a los montes de la villa y conducir yerba a Asunción. Pero los indios se mostraban reacios y se tuvo que recurrir a las amenazas y castigos. “Hacia fines del siglo XVII, los caazapeños y yuteños abandonaron sus pueblos para evitar las sacas de yerbales y agobiantes mandamientos continuos del Gobierno mismo y buscaban el amparo individual de los españoles quienes por la necesidad que tenían de brazos les protegían” (Susnik, 1965: 130).

Esta actitud (la ausencia) significaba una resistencia pasiva contra las licencias que los alejaban de su módulo natural y obligaban al trabajo en yerbales.

Creo firmemente y estoy convencida con Margarita Durán Estragó que tanto San José de Caazapá como San Francisco de Yuty hubieran sido mucho más prósperos de no estar presionados por el fenómeno de la saca constante de indios y de los eternos donativos para mantener a la provincia del Paraguay.

13. Fue desafiante participar en la utilización de un nuevo medio de comunicación que resultó una experiencia comparable a la de los pioneros en cualquier campo científico. Como sabemos, Internet es una avanzada de lo que en el futuro será una verdadera autopista de la comunicación.

Una de las ventajas de tener acceso a una red mundial de computadoras es la posibilidad de comunicarse con cualquier persona que también disponga de acceso a la red. Internet ha permitido dar un gran salto en las comunicaciones personales, pasando del correo convencional en papel a un correo en el que se pueden incluir fotos, sonidos y todo tipo de archivos.

Increíblemente, pero no fue nada fácil, aun con la ayuda de un técnico de la Micro E-Mail, acceder a la dirección electrónica del Archivo General de Indias, pero lo logramos gracias al Departamento de Informática del Municipio de Sevilla después de varios tanteos.

Nuestro aporte consiste en poner a disposición de los investigadores el Correo Electrónico E-Mail del Archivo General de Indias: agil@cult.mec.es, la Directora actual del Archivo es la Sra. Magdalena Canellas Anoz y la Archivera Jefe de la Sección del Archivo de Indias es la Sra. María Belén García. La dirección del Archivo General de Indias es la siguiente:

Ministerio de Educación y Cultura

Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas

Archivo General de Indias

Avda. de la Constitución, 3

41071 Sevilla, España.

Teléfonos: 95/4500528-95/4500530. Fax: 95/4219485

Ventajas obtenidas a través de la Informática

Evitó que viajara hasta Buenos Aires en la sección de Manuscrito de la Biblioteca Nacional que cuenta con la colección de Copias del Archivo General de Indias, conocida como Colección de García Viñas.

Hemos ahorrado tiempo, con la ventaja de manejar estos datos de primera fuente y en horas disponibles.

14.       Es conveniente aclarar que- nuestro trabajo no fue fácil, especialmente para reconstruir la memoria viva de nuestro pueblo. Se abordaron puntos sobre el origen y el desarrollo, pero no se abarcó el siglo XX sino en forma muy esporádica. Quedan, por lo tanto, muchos aspectos de la historia contemporánea para una segunda etapa de estudio. Cabe puntualizar también que nos hemos regido estrictamente en fuentes documentales de primera y segunda mano y en datos de nuestros informantes que hemos compulsado con otras fuentes para su posterior utilización.

15. Entre las dificultades encontradas durante esta investigación podemos citar la extrema escasez de informes, documentos e inclusive datos de informantes claves, todo ello debido a la pérdida de la memoria histórica que conlleva una suerte de deculturación, y por lo mismo de una merma de la identidad socio-cultural de la población. La afirmación de ésta es de fundamental importancia en todo proceso de desarrollo socio-económico.

 

RECOMENDACIONES

1. Sugiero que este trabajo que presentamos, si es considerado de utilidad para la población de San Francisco de Yuty y con el fin de alcanzar el máximo provecho:

a) se difunda por las dos emisoras locales: Radio Itacaru y Radio Yaguarungua;

b) lograr a través de la supervisión de colegios secundarios y de la educación escolar básica y formación docente su difusión y lectura;

c) hacer conocer el material a las autoridades de la ciudad: Intendente Municipal, Honorable Junta Municipal, Juez de Paz, Comisaría Local, Cura Párroco de Nuestra Señora de la Natividad, líderes de las principales compañías y todas las fuerzas vivas de la comunidad.

2. Es recomendable la reactivación de la Cofradía de San Francisco de Asís y estimular su devoción como en otros tiempos.

3. Teniendo en cuenta que San Francisco de Yuty fue el centro de la devoción y de los prodigios obrados por las reliquias del mártir Fray Juan Bernardo, iniciar su devoción con grupos juveniles, dando a conocer su vida, sus obras y su martirio, además de erigir un monumento en su memoria.

4. Pedir a las autoridades correspondientes, nominar plazas, calles, instituciones, con los nombres de Fray Luis Bolaños y fray Juan Bernardo y conmemorar rindiéndoles homenaje de recordación.

5. La comunidad yuteña debería apoyar todas las instancias y mecanismos que se operen para la beatificación de Fray Luis Bolaños y Fray Juan Bernardo.

6. Igualmente es importante concretar la apertura de un museo con las fotografías, mapas, documentos, cartas, grabaciones de informantes, utilizados para la realización de esta investigación como así también los documentos obtenidos en el Archivo Nacional de Asunción y en el Archivo General de Indias, entre otros, para perpetuar la memoria viva de San Francisco de Yuty.

7. Se debería proceder a un relevamiento del terreno donde está situado el antiguo cementerio para obtener los vestigios arqueológicos de lo que fue la grandiosa iglesia de San Roque.



BIBLIOGRAFIA GENERAL

I-ARCHIVOS

Archivo Diocesano de Villarrica.

Archivo Parroquial de la Ciudad de Yuty.

Archivo Municipal de la Ciudad de Yuty.

Archivo Nacional de Asunción

Archivo General de Indias, Sevilla. Via Internet E-Mail agil@cult.mec.es

II- ACADEMIA de la Lengua, Real. “Diccionario de la Lengua Española”. Decimonovena edición. Madrid, 1970.

III- OBRAS DE CONSULTASOBRE ESTUDIO DE INVESTIGACIÓN

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- BUNGE, Mario. “La investigación científica, su estrategia y su filosofía”. Trad. M. Sacristán. 5o Ed. Barcelona. Ariel, 1976.

- ECO, Umberto. “Cómo se hace una Tesis. Técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura”. Ed. GEDISA. Barcelona- España, 1998.

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- SUSNIK, Branislava. “El Indio Colonial del Paraguay”. Tomo I. Museo Etnográfico “Andrés Barbero”. Asunción, Paraguay. 1965.

 . “Apuntes de etnografía paraguaya”. Parte I.

Manuales del Museo Etnográfico “Andrés Barbero”. II 5o Ed. Asunción. 1970.

 . “Los Aborígenes del Paraguay”. Tomo IV. Cultura Material. IPEN. Asunción. 1982.

 . “Los Aborígenes del Paraguay”. Tomo V. Ciclo Vital y Estructura Vital. IPEN. Asunción. 1983.

 . “El rol de los Indígenas en la formación y en la vivencia del Paraguay”. 2 vols. Asunción. Instituto Paraguayo de Estudios Nacionales. 1982/1983.

 . “Una visión socio-antropológica del Paraguay del Siglo XVIII”. Museo Andrés Barbero. Asunción. 1990/1991.

 . “Introducción a las fuentes documentales referentes al Indio Colonial del Paraguay”. Museo Etnográfico Andrés Barbero. Asunción. 1992.

- UNIÓN PANAMERICANA. “Guía para la clasificación de los datos culturales”. Secretaría General de la OEA. Washington. C.D. 1961

- VELÁZQUEZ, Rafael Eladio. “Breve Historia de la Cultura en el Paraguay”. Ed. El Gráfico. 8o Ed. Asunción. 1982.

 . “Características de la Encomienda Paraguaya” en los Siglos XVII y XVIII. En Historia Paraguaya. Vol. 19. Asunción. 1982.

V- OBRAS ANTIGUAS, COLECCIONES DE DOCUMENTOS IMPRESOS

- ANGELIS, Pedro de. Colección de obras y documento 1836-1837 relativos a la historia antigua y moderna de la Provincia del Río de la Plata. Buenos Aires.

- AGUIRRE, Juan Francisco. “Diario del Capitán de Fragata 1948- 1951. Don Juan Francisco Aguirre”. Revista de la Biblioteca Nacional Buenos Aires (fines del siglo XVIII).

- AZARA, Félix de. “Geografía física y esférica de 1904 las Provincias del Paraguay y Misiones guaraníes. Montevideo (fines del siglo XVIII).

 .“Descripción e Historia del Paraguay y del Río de la Plata” Tomo I. Asunción, Imprenta A.de Uribe, 1896.

 . “Viajes por la América Meridional Tomo I. Madrid, Espasa Calpe, 1941.

 . “Viajes por la América Meridional  Tomo  II. Madrid, Espasa Calpe, 1941.

. “Viajes por el Río Tebicuary?

- CHARLEVOIX, Pierre Francois. “Historia del Paraguay “6 Vol. Xavier de Madrid. 1910 -1916.

- DIAZ DE GUZMAN, Ruy. “La Argentina”. Buenos Aires. 1943.

- DE GANDIA, Enrique. “Historia de la Conquista del Río de la Plata y del Paraguay” Buenos Aires, García Santos. 1932.

- FURLONG CARDIFF, Guillermo. “Cartografía Jesuitíca del 1936 Río de la Plata”. Buenos Aires.

- LOZANO, Pedro. “Historia de la Conquista 1873-1875 del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán. 5 Tomos. Buenos Aires.

- MONTOYA, Antonio Ruy de. “Conquista espiritual hecha por 1639 los religiosos de la Compañía de Jesús en las Provincias del Paraguay, Paraná, Uruguay y Tape. Madrid.1639. “Tesoro de la Lengua Guaranf’.Madrid.

- MOLAS, Mariano Antonio. “Descripción Histórica de la 1957 Antigua Provincia del Paraguay”.(siglo XIX). Asunción.

- PARRAS, Pedro José. “Diario y derrotero de sus viajes” 1943.

- PASTELLS, Pablo "Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay’-, 6 Vol. Madrid. 1912-1923.

- SANCHEZ LABRADOR, José. “El Paraguay Católico” . Tomo II. Tercera Parte, Buenos Aires, Coni Hermanos, 1910.

VI- OBRAS MODERNAS

- “Anuario Eclesiástico del Paraguay”, dirigido por Mons. Angel N. Acha Duarte, Obispo de Carapeguá. CEP, 1981.

- CABALLERO, Mirtia A. “Fray Luis Bolaños y la fundación de Yuty”. Tesina para Licenciatura en Historia. Orientador: Dr. Efraím Cardozo. U.C.A. 1968.

- CALZADA MACHO, Isidro. “Paí Tucú”. Biografía de Fray Luis Bolaños. 2o Ed. Asunción. 1975.

 .“Fray Luis Bolaños”. 1575-8 de febrero-1975. Ed. franciscanas. Asunción, Paraguay.

- CARBIA, Rómulo. “Fray Luis Bolaños”. 1629 – 11 de octubre - 1929. Buenos Aires.

- CARDOZO, Efraim. “Historiografía Paraguaya”. I, Primera Edición. Méjico. Jus, 1959.

 . “El Paraguay Colonial”. Asunción, Nizza, 1959.

- CORDOBA, Antonio Santa Clara. “La Orden Franciscana en

- DURÁN ESTRAGÓ, Margarita. “Presencia franciscana en el Paraguay (1538-1824)”. Ed. Biblioteca de Estudios Paraguayos U.C. Vol. 19. Asunción. 1987.

 . “Testimonio indígena (1592-1627)”. Martirio del Hermano Juan Bernardo en ritual antropofágico guaraní. Biblioteca Paraguaya de Antropología. Vol. 21. Asunción, Paraguay. 1994.

 . “San José de Caazapá. Un modelo de reducción franciscana”. Tesis doctoral. Ed. Biblioteca Paraguaya de Antropología. Vol. 24. Asunción, Paraguay. 1995.

 . ”Los franciscanos en el Paraguay”. Cuaderno de Historia Popular 1.Centro franciscano del Paraguay. Asunción. 1999.

- ESCOBAR, Ticio. “Una interpretación a las artes visuales en el Paraguay Tomo I. Colección de las Américas 1. Centro Cultural Paraguayo-Americano. Asunción, Paraguay. 1980.

- GONZÁLEZ ODDONE de BOCIO, Beatriz. “Análisis de la evolución histórica”. Ordenamiento territorial del Departamento Central. 1996.

- PASTORE, Carlos. “La lucha por la tierra en el Paraguay”. Ed. Antequera. Montevideo. 1972.

- QUEVEDO, Oscar del Carmen. “Crónica histórica ilustrada del Paraguay”. Distribuidor Quevedo de Ediciones. Tomo I. Paraguay Colonial. B. Aires, Argentina, 1997.

- ROMERO de VIOLA, Blanca. “Paraguay Siglo Dieciocho”. Periodo de Transición. Tesis Doctoral. Año del 450. Aniversario de la Fundación de Asunción. 1987.

- VELILLA TALAYERA. Margarita. “La Investigación Histórica”: Trabajo práctico presentado en curso de Investigación Histórica dictado por el Prof. Dr. Oscar Serafini. Univ. Católica. Ntra. Sra. de la Asunción. 14.XI.1992.

- VIOLA, Alfredo. “Origen de los pueblos del Paraguay”. Ed. Ediciones y Arte. 1986.

 . “Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia”. Defensor de la Independencia Nacional. Tesis Doctoral. Carlos Schauman Editor. 1992.

 . “Real Patronato y Obispos del Paraguay Colonial”. Ed. Comuneros. 1999.

- ZARZA, Idalia Flores de. “La Mujer Paraguaya Protagonista de la Historia”. (1537/1870). El Lector. Asunción. 1987.

VII- PERIÓDICOS Y REVISTAS

- AMABILE C., Nélida. “Reliquias olvidadas de un pasado franciscano”. ABC Color. Suplemento dominical. 22 y 29.11.1976.

- REVISTA AVANCEMOS. “Colegio Fray Luis Bolaños”. N°9. Asunción, Paraguay. 1975.

- EL PREGÓN. “Mensajero del desarrollo del Departamento de Caazapá”. Año I. N°2. 10.X.1981.

- DIARIO ÚLTIMA HORA. “De Buenos Aires trajeron restos del franciscano Luis Bolaños”. 28.111.1979.

- DIARIO NOTICIAS. “Yuty, pueblo del Itacaru. Cumple 383 años”. Suplemento especial. 4.X.1993.

- ABC COLOR Revista. “Yuty”. 5.IX. 1999, págs. 26 y ss.

- FEDERACIÓN DE PUEBLOS PARA EL DESARROLLO DE LA CUENCA DEL RÍO TEBICUARY. “Informe al Ministro de Obras Públicas Gral. Porfirio Pereira Ruiz Díaz, sobre pavimentación del tramo Cnel. Bogado-Yuty”. Intendente Municipal de Yuty Don Nicolás Duarte. San Pedro del Paraná. 29.VI.1992.

- INTENDENCIA MUNICIPAL DE YUTY. “Estudio de la Situación del Distrito de Yuty”. Centro de Residentes Yuteños de Asunción. Pte. Dr. Jaime Silva Armoa. 1991.

VIII- CARTOGRAFÍAS

- DIRECCIÓN DEL SERVICIO GEOGRÁFICO MILITAR PY.

“Carta Nacional Paraguay”. Gral. Artigas. 1985.

 . “Mapa Departamental VI Departamento del Caazapá”. 1992.

- INTENDENCIA MUNICIPAL DE YUTY. “Plano de la plaza".

Departamento de Catastro, Planificación y Obras. 17/X/1997.

 .“Mapa del Distrito de Yuty”. Datos suministrados por el Dr. Wilfrido Rivelli.



INDICE GENERAL

Plano de la Reducción de San Francisco de Yuty

Agradecimientos

Prólogo

Introducción

CAPITULO I

- Los Franciscanos en América y en Paraguay

Aspectos antropológicos de la experiencia reduccional iniciada: Cultura Guaraní-Espiritualidad Franciscana 

El Catecismo en guaraní

Leyenda sobre los milagros:

- Ycua Bolaños. El episodio del tigre

- Levitación. La india del Gasapé. La india de Yuty

- En Buenos Aires

- Fray Luis Bolaños y el Lago Ypacaraí

- Hermano Juan Bernardo

El Obispo José de Palos O.F.M. informa al Rey acerca de los prodigios que obran las reliquias de Fray Juan Bernardo

Milagros de Juan Bernardo

Fray Francisco de San Bernardino “reabre” la causa del martirio

Camino hacia su beatificación

CAPITULO II

- Historia de San Francisco de Yuty. Orígenes

Diferentes hipótesis sobre el origen de su nombre

Antiguos límites de San Francisco de Yuty

CAPITULO III

- Lugar donde abunda la aguja (Yuty),

Hacia una construcción de la memoria viva de esta reducción,

Franciscana. 1611

El paisaje humano

El paisaje histórico-territorial

La estructura territorial

La estructura de comunicación

La estructura urbana

La estructura habitacional

Las estructuras inmateriales

CAPITULO IV

- Edificios de la época,

La Plaza

La Iglesia

Educación. Escuelas de primeras letras

Escuelas de música

Archivo-Biblioteca. Los hospitales

CAPITULO V

- La vida cotidiana en San Francisco de Yuty

Vestido, adornos y atavios. Vestido de los indios en las fiestas y funciones

Orfebrería

Alimentación 

CAPITULO VI

- El Gobierno Colonial

Curas doctrineros franciscanos de San Francisco de Yuty 

CAPITULO VII

- El Sistema de las Encomiendas

Estado de los pueblos según los padrones de la visita del año 1782. Estado de los pueblos según la visita de 1790 y padrones de 1799        

Visita de Don Pedro Meló de Portugal a Yuty. 1778

Análisis de los datos obtenidos en esta encomienda;

Segunda encomienda

Tercera encomienda

Cuarta encomienda

Demografía

CAPITULO VIII

- Bienes pertenecientes a la comunidad;

Ganadería; Ganado Vacuno

Ganado Equino; Ganado Mular

Ganado Ovino           

Agricultura

Yerbales

Maderas

Los Bienes

CAPITULO IX

- Talleres de carpintería y herrería. La Carpintería

La Herrería

CAPITULO X

- Transporte y comunicación 

CAPITULO XI

- Los Franciscanos se retiran de San Francisco de Yuty; Cronología histórica

Pervivencia de los patrones culturales de los Franciscanos

CAPITULO XII

Conclusiones

Recomendaciones

Apéndices

Documentos

Cuadros demográficos y de producciones 

Mapas

Imaginería y Orfebrería

Fuentes para la elaboración de cuadros y mapas

Bibliografía

Lista de abreviaturas

 

 

 

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