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MIGUEL ANGEL CABALLERO FIGÚN


  LOS ADIOSES, 1987 - Poemario de MIGUEL ANGEL CABALLERO FIGÚN


LOS ADIOSES, 1987 - Poemario de MIGUEL ANGEL CABALLERO FIGÚN

 LOS ADIOSES

Poemario de MIGUEL ANGEL CABALLERO FIGÚN

Ediciones LA REPÚBLICA

Volumen XII

Asunción - Paraguay

Abril 1987 (94 páginas)

 

 

 

 

PRÓLOGO

 

         Lo más característico de la poesía de Miguel Ángel Caballero Figún es que en ella el amor se transforma en verso y en cada verso hay amor. Sus versos son libres, fluidos. El poeta paraguayo José-Luis Appleyard, de la generación del 50, dijo de él que "marca un hito en la poesía joven paraguaya y no sólo en la joven sino en la producción total poética nacional". Su tercer libro "Los otoños", ganó el Segundo Premio Municipal de Poesía en 1978.

         Al leer su obra, de las palabras se desprende fácil y espontáneo todo el sentimiento. Si bien Caballero Figún asegura que la poesía no debe ser solamente subjetiva y debe cumplir una función social y orientadora, aún en aquellos poemas en que esta preocupación se advierte, su decir está lleno de imágenes. Acerca la naturaleza hasta hacerla parte o esencia del hombre. Pone en palabras la expresión del alma y en una poesía que es sentimiento total, ser completo, humanidad universalizada, exprime la patria, la historia, el amor, la mujer, los hijos, entre lunas y mares, soles y otoños que marcan los hitos de su camino. Describe el paisaje, la ciudad o la naturaleza, teñidos del color de los recuerdos, brillantes de vida interior, de gozo y sufrimiento. Asunción es una madre a la que vuelve para encontrar la propia orientación. A esta realidad se aferra el poeta mientras su guitarra canta otras lunas y hace vibrar las cuerdas más íntimas de su propio ser y de quien lo lea. En todos los poemas de Caballero Figún hay una mistificación de la realidad, hay un decir en la belleza, una confesión del alma que se derrama en palabras para hacerse comprender. En sus versos se da toda la soledad del ser y toda la ternura del amor vivido. Vida y muerte se tocan en ese punto en que el yo y el infinito se confunden.

 

"LOS ADIOSES"

 

         En su última obra, "Los adioses", el estilo es todavía más definido. No se advierten otras influencias, se vuelve más abstracto y menos romántico. Enfrenta la muerte porque ha sabido vivir. Busca más allá de lo inmediato y laten los ideales en cada sílaba. El autor se desangra en versos que han debido madurar largamente. Versos que se nutren del amor, que nacen para cantarlo. Son naturales y fuertes, como todo lo que es primitivo, esencial en el hombre. A veces con tres palabras: "Mi tierra azul" resume pensamiento, sentimiento, color y ser. "Llévate mis huesos, mis fuegos, mis leños"... La tierra es siempre roja, la eternidad está hecha de silencios, el adiós no existe y el poeta se identifica con el otoño mientras su soledad se convierte en un grito de amor y libertad. Un ideal informa y alienta toda esta poesía como para revelar el alma misma del Paraguay, escapando gota, a gota de un surco rojo sangre, abierto hacia aquellos que lo quieran y puedan comprender.

 

         Elisa Roubaud

         Diario "El País"

         Montevideo - Uruguay

 

I

 

DESPUÉS DEL INFINITO

 

 

         DESPUÉS DEL INFINITO

 

Después de ti

los árboles sin hojas,

as arenas sin fin.

Un canto solitario

y mi lengua reseca junto al mar.

 

Antes de ti

las notas que en el aire

se pierden como el aire

sin norte y sin destino.

 

Después de ti

la selva lujuriosa

la tierra fecundada

y un canto sideral.

 

Después de ti

la luna enamorada.

Sinfonía de amor que lleva el viento...

 

Después

el infinito...

Después del infinito

sólo tú.

 

 

 

         TIEMPO DE VIVIR

 

Y quedé fulminado por tu rayo

mientras llegaba el tiempo de morir.

Volvieron las imágenes de mayo

y otra vez todo el tiempo de vivir.

 

 

 

         MUERTE DE ABRIL

 

Ha muerto abril ...

Tus flores germinando. ..

Vuelan las hojas heridas de tormenta.

Sol escondido.

Un tiempo de naranjos

bajo el otoño

y un solo beso

de soles fulminados

llegando a ti.

 

 

 

         SI TU QUIERES...

 

Sí tú quieres violar el sueño mío

y apagar mis suspiros con tu boca,

sí quieres empaparme en el rocío

de tu cuerpo de nube que provoca.

 

Si tú quieres llorar mientras yo río

o reír mientras llora mí alma loca

y arder junto a los fuegos de mi estío

o estrellarte en el alma de mi roca,

 

no olvides que también yo soy poeta

que buscando el amor, eterno esteta,

dejaré en tu vergel mí llamarada.

 

Y que por fin tal vez, mientras tu nube

desde mis sombras hacia el alba sube

me besará la luz de tu mirada.

 

 

 

         CUANDO LLEGA EL TIEMPO

 

¿Si por qué tú me quieres?

Porque quiero a la vida...

Porque soy como el viento

que te mueve las alas

y un destello de luna

que tu sombra escondida

buscará fecundar.

Si al mirarte en los ojos

siento fuego en los míos,

si tú tiemblas al verme

y tus manos nerviosas

sienten sed de mis manos,

sí mi piel vagabunda

siente sed por tu piel

es que el tiempo ha llegado

Y tu boca de abril

será el fruto maduro

que muriendo en mi boca

sentirá entre relámpagos

todo el tiempo de amar.

 

 

 

         POR BUSCAR AMOR

 

Por buscar amor

se mueren mis lirios.

Por buscar amor

tus labios de sueño

se alejan

tal vez.

 

Por buscar amor

he muerto de abril...

 

Al caer la noche

mojada de luna

vivo en tu sonrisa.

 

Mis flores de otoño

mueren en silencio

de tanto partir.

 

 

 

         SUEÑO Y OLVIDO

 

Guardar algo,

recordarte...

Admitiría el olvido.

Olvidar todo,

dejarte...

Amar tu tiempo y el mío

 

 

 

         MIENTRAS BUSCO TUS VERSOS

 

Mientras busco tus versos

sólo encuentro palabras,

una copa de vino

derramada en el alma.

Dos manos que se tocan

lejos, en la distancia,

donde se pierde el tiempo

mientras se acerca el alba.

 

 

 

         ABRIL DE SANGRE

 

Hoy, tibia noche de infecunda luna

fecundos muertos de cenizas yertas

bajo la roja tierra, quizás muerta

bajo un otoño que nació entre brumas

 

está llorando el surco de amargura,

más la semilla joven ya despierta

y su germen cual nubes descubiertas

traspasó nuestro polen de ternura.

 

Quizá todos los cuerpos ateridos

quizá sus ojos siempre amanecidos

son tiempo de dolor desesperado,

 

pero el dolor es llama transparente,

es fuego, es un infierno ya muriente

y un grito de presente ensangrentado.

 

 

 

 

II

 

LOS ADIOSES

 

 

         TIERRA...

 

Llévate mis huesos, mis fuegos, mis leños,

mis hojas de otoño besando tu piel.

Llévate mis sombras, mi amor y mis sueños,

déjame mis hijos... Los tendrás después.

 

 

 

         CUANDO TE DIGA ADIOS

 

Cuando te diga adiós palpitará la tierra...

Mí canto

tal vez olvidado

será nueva y extraña melodía.

 

Seis cuerdas y un latido,

él silencio,

mi voz,

mi oscuridad.

 

Crepúsculos

ávidos de sombras,

gotas de amor nutriéndonos de vida.

 

Tú lejos...

 

Y más cerca,

por fin,

la libertad.

 

 

 

         TEMPESTAD

 

Tempestad,

cielo gris,

explosión de nubes...

 

Soledad,

tú y el sol.

 

Tempestad,

se apagó una estrella...

 

Pólvora encendida,

nosotros

y el mundo,

el mundo que tiembla,

que llora,

que grita,

que mata y que muere.

 

Nosotros,

el río,

la luna y el mar...

 

 

 

         PRELUDIO

 

Preludio,

vuelve el amor.

Escucho

las calladas campanas

del crepúsculo,

los silencios metálicos

del alba.

 

Un sueño,

tus labios,

tus ojos distantes,

tu vientre y la luna.

 

Mi silencio gris

cubrirá tu olvido.

Tú serás el viento,

buscarás mi voz.

 

Preludio,

la muerte,

otoños perdidos.

Muros,

balas,

sueños,

tu dolor y el mío.

 

Y luego el silencio.

 

Por fin

nuestro grito.

 

 

 

         ADIOS AL AMIGO

 

         A Jorge Agustín Zavala Esquivel

 

El adiós es tan sólo una palabra

y es todas las palabras.

Es una nota,

la última

y es una sinfonía.

 

El adiós es decir hasta muy pronto,

decir que no te has ido,

soñar que estás muy cerca.

 

Es un rayo buscándote en la niebla,

es grito en el silencio,

sonido de tu voz nunca olvidada,

tus ecos que retornan...

 

El adiós es encuentro en lo perdido.

 

Espérame aquí cerca,

nos daremos la mano en una esquina,

recordaremos juntos un otoño

de otro tiempo

volviendo hacía la vida.

 

Manos libres,

cadenas,

un fusil.

El último viaje

violando las fronteras del olvido.

Relámpagos de sombras,

primaveras,

una lágrima ardiendo...

 

El adiós,

el adiós es decir que no te has ido.

 

 

 

         CANTO A LA MUERTE

 

Dentellada,

feroz dentellada...

Inútil ramera de sombras,

te llevas la luz.

 

Triste vientre

nunca fecundado,

violenta mirada sin gloria,

parto de tinieblas.

Oscura princesa sin reino,

grito del vacío,

lágrima sin ojos,

ojos sin mirada.

 

Estúpida dama,

sueño interrumpido.

 

Más allá

la vida,

más allá de ti...

 

 

 

         ADIOS...

 

Mientras copos de nieve se incendian en mi pecho

me acerco hacia otros mundos en alas del amor.

He de dejarte un lirio abrazado a un recuerdo,

un pedazo de carne sangrando de ilusión.

 

 

 

         HOY, QUE EL VINO...

 

Hoy, que el vino recorre los antiguos caminos

hollados con pisadas de ausencia

vuelves

simplemente.

 

La ausencia es el retorno,

el pensamiento, olvido.

 

Hoy, que el vino desanda los senderos vacíos

de arterias ateridas,

de células maduras,

me acarician tus manos

desde el ayer sin rumbo.

 

Y ya no importa el tiempo,

se ha perdido,

el tiempo es una estrella ya apagada.

 

Mí camino es la luz,

el infinito

comienza a perfumar la madrugada.

 

 

 

         ABRAZO...

 

Y se ha roto la tarde,

huelo un aire de noche.

El aluvión del día

se transformó en murmullo...

En el río de estrellas

nace un manto de plata

donde deja la luna

su espada silenciosa.

 

Adiós,

adiós al día,

al huracán de llamas

bienvenidas las sombras...

Ya nos dejó la vida

su corazón de aurora.

Un llanto de tinieblas

oscurece los párpados.

 

Mañana

un viento de centellas

envolverá la luz.

 

En un último abrazo

del vientre de la noche

saldrá la madrugada...

 

 

         TODO EL SUEÑO

 

Y bien, ya te llevaste, princesa, todo el sueño;

toda la luz en sombras de mi loca verdad

y las palabras ígneas, los verbos que no existen,

me robaste mis brumas perfumadas de azahar.

 

Tal vez me han desterrado tus labios iracundos

y tal vez me enloquezca tu piel, tu olor a sal.

Tal vez estén perdidos mis ojos vagabundos

tocando ya la roca de la inmortalidad,

 

 

 

         NOCHE ROJA

 

Otra vez

la nube loca,

la insistente sinfonía,

la terrible mordedura donde muere la verdad

y por fin la noche roja,

la dialéctica ternura,

los jazmines delirantes con sabor a eternidad.

 

 

 

         RAYOS

 

El horizonte está perdido en llamas

mientras el hielo reina en el vacío.

En la noche imantada surgen fuegos,

rayos de eternidad del amor mío.

 

 

 

         DESPUES...

 

Después estará el sueño, la cúspide del alba,

tus ojos imposibles, tu inmenso manantial.

Tus manos infinitas, mis mármoles sangrientos

y un mundo delirante de ciega eternidad.

 

 

 

         CLAVEL

 

Y cuando yo me vaya

(porque me iré algún día

llamado por un tiempo que llamará a los dos),

me llevaré tus ojos, camino a las estrellas,

te dejare mi verbo,

rojo clavel de sueños prendido al corazón.

 

 

 

         Y LA LUZ...

 

Una calle,

un jazmín,

la primavera,

tus pasos apuntando hacia el azul.

Una lágrima antigua,

tu blancura

la noche de tus ojos

y la luz...

 

 

 

 

III

 

DESDE LA LUZ

 

 

         DESDE LA LUZ

 

Y comienzo a escribir desde la luz

donde tiembla en su esfera el firmamento.

He escrito desde sombras,

desde grutas sin sol,

desde la bruma.

Se aproxima otra vez la melodía

del eterno cristal del pensamiento.

 

El rayo de otra Edad

ha nacido en el fondo de los sueños.

Nubes de eternidad van dibujando

los confines geométricos del cielo.

 

Melodía y ausencia,

nocturna soledad,

la cósmica ternura de tus labios.

Desde las sombras

un viento sideral,

tus cabellos de ayer bajo los árboles.

 

Mí tempestad apunta hacia la cruz

de los brazos cerrados en tu pecho.

Florecen los naranjos,

mañana ya es ayer,

en la agonía

del futuro que fue crecen los mangos.

 

Y las sombras regresan desde el sur

con la tenaz presencia de su tiempo.

Son las bodas del viento y de la luz,

espérame en el mar,

te abrazará otra vez mi fuego eterno.

 

         Tacumbú, 27-6-1981

 

 

 

         SONETO DEL PEON DE DAMA

 

El flanco izquierdo se prepara, duro,

el peón de mí dama hacia el gambito.

Planteada tu defensa como un muro

arengas los caballos con un grito.

 

El invicto peón valiente, puro,

muere en su intento sosteniendo un mito.

Contraatacas. Sonríe el rey oscuro,

cruel Atila por su atroz delito.

 

Tu alfil artero derribó mi torre,

¿No habrá castigo sideral que borre

la afrenta vil? El corazón me late.

 

Surge mi dama, celestial quimera,

y franqueando la última trinchera

captura al rey ya delirante. Mate.

 

 

 

         ENTONCES

 

Entonces

estallaba de amor toda mí furia,

la sangre derramada en cataratas

era inútil espuma.

Una futura música sin notas

taladraba la noche,

los leños apagaban lentamente

su caricia de llamas.

En la agónica espera

un tic-tac permanente,

alucinante,

medida de minutos que no fueron,

satánica blancura en las tinieblas.

 

Entonces

mi corazón bebía

antiquísimos fuegos derrotados,

el mar embravecido

batía un murallón de piedra y sueño,

el espacio infinito

me quemaba en su sed de finitud.

 

¡Entonces era el tiempo!

Los átomos girando

sobre soles de hielo en el vacío,

los lirios derramando

sus escarchas de luz.

El futuro era el viento.

el vendaval la voz del infinito,

la tierra sin fronteras

y mi sangre,

mi sangre,

y más cerca tu sangre.

 

Entonces

yo robaba a tu pecho sus latidos,

frenaba el movimiento de los astros

y tus ojos,

sus ojos,

fulminados carbones de martirio.

Entonces,

cuando el amor mordía,

cuando el sexo era imán de metal rojo,

frenético estallido de locura

entonces

éramos

lágrimas de la luz,

erupción de un volcán sobre la vida.

 

Seremos otra vez...

Está lejos el mar.

Me cubriré de arena

para atrapar el tiempo del delirio.

Cuando llegue, por fin,

el parto germinal de las estrellas

será nuestro el espacio

y su silencio,

madurará tu amor prendido al mío.

 

 

 

 

         NO TODO ESTA PERDIDO

 

Yo llevo la amargura del grito y el silencio,

me han clavado en el vientre la espada del dolor.

 

Pequeña tierra roja de nervio fecundante,

fecundada ternura que el odio eternizó.

 

Ya tengo la conciencia por fin de haber caído

y haber vuelto a las cumbres a desafiar el sol,

 

de ser como los árboles y por buscar estrellas

sentir sobre mis hombros la cólera de Dios.

 

Mujer, mujer, tu boca, el sexo que te inunda,

olvidado perfume que mi cuerpo empapó,

 

me queda tu mirada de bíblica ternura,

el mar, el mar profundo que amábamos los dos.

 

Imágenes muy blancas se agitan en la niebla,

mis semillas brotaron... ¿Dónde están? ¿Dónde estoy?

 

Tal vez estén bebiendo relámpagos heridos

de este mármol sangriento, de este páramo en flor.

 

(Quisiera ser conducto de eléctrica ternura

y en átomos de sueños partir el corazón).

 

Yo he perseguido, padre, el rayo de tus días,

me ha perseguido el mundo porque encontré el honor.

 

Mi voz está temblando, se agita con los siglos,

la eternidad florece pues reencontró tu voz.

 

Y ya no queda nada, el tiempo está perdido,

me queda sólo el Verbo que el tiempo desgarró.

 

Qué roja está la nieve... Se desangra la vida

la maternal mirada me alumbra todavía...

 

No todo está perdido... Aún nos queda el amor.

 

 

 

         ILUSIÓN

 

Y te siento otra vez

pequeña,

leve,

jazmín que se ha prendido en mí dolor.

Otra vez la terrible llamarada,

la ilusión, la ilusión atormentada,

la ternura violenta de mi amor.

 

Ya no tengo tus ojos nocturnales

ni tu esencia de nieve

ni tu pálido sol.

 

Sólo queda el delirio de tu vientre,

la pasión abismal y allí en tu frente

un beso despiadado como yo.

 

 

 

         RAQUEL

 

         (Génesis, 29.9-35,20)

 

Y me ofreciste el trigo,

el maná celestial del arameo.

El té de oriente,

su fuerza elemental, afrodisíaca,

tu cabellera antigua y su misterio.

 

Espero

como espera al oxígeno la llama

para estallar en fuegos.

Estás, Raquel, llenando con tus sombras

la calcinada paz de los desiertos.

 

Está cercando el alba

la luz del tiempo nuevo.

La libertad errante

herida, triste, desflorada y virgen

va sosteniendo un antifaz de sueños.

 

Nuevo Jacob,

floreceré en las brumas de tu vientre

llenándolas de tiempo.

Labán está perdido...

Oye los gritos de Canaán sedientos.

Escúchalos, Raquel, mientras persiguen

atar con sus cadenas nuestro viento.

 

Y cuando vuelva a desgarrar la pluma

el alma del papiro con su beso

fecundará otra vez la primavera

el instinto otoñal que llevo dentro.

Dos estelas de luz serán los frutos

hacia el final: la libertad y el sueño.

Tu soñarás con pétalos caídos

mientras brotan estrellas de mi pecho.

 

 

 

         SUEÑOS

 

Son mis átomos rojos perfumados de selva

la frecuencia de sombras de una oscura deidad,

un satánico verbo prisionero entre rejas

y una tea de sueños que se apaga en el mar.

 

 

 

         IN MENIORIAM

 

         A Espartaco Martínez

 

Espartaco

bebo por tu silencio,

por el grito que dejas

Fuiste libre en las sombras.

En la paz de las tumbas

guerrero del delirio.

Ya te has ido, soldado

labrador de las tablas,

soledad y martirio.

Verdugo de los miedos,

clavabas esperanzas

sobre cruces de acero.

Perdidos los fusiles

inútiles buscaban

tu fantasma en el viento.

Ráfagas de palabras

contestaron al plomo.

Tu voz en el recuerdo...

En esta Roma pútrea

pretéritos esclavos

siguieron tu sonrisa

tu espada damasquina,

tu camino de sueños.

La libertad, vestida

con harapos sangrientos

creció con tu presencia.

Hoy, todo el infinito

aguarda con sus luces

tus átomos de niebla.

No digo adiós hermano...

¿Cómo decirte adiós

sí estás siempre presente?

¡Presente,

compañero,

soldado y capitán,

eternidad sin tiempo!

Espérame en el mar

de las eternas olas.

Dile a Caronte

que pronto iré a alquilarle

su barca

en el viaje

que no tiene regreso.

Allí estaremos juntos

por siempre,

para siempre...

Espérame en el sueño.

 

 

 

         MI PATRIA

 

         I

 

Y vuelvo al infinito

desde la eternidad.

Al camino de cruces,

a tu cañaveral de sangre,

a la herida creciente de tus pechos

abiertos hacia el sol.

 

Vuelvo a besar tu carne

de tierra condenada,

a fecundar tu estrella que desangra

los rayos imantados de la luz.

 

Surco tu edad sangrienta,

amordazada,

la humedad de tus selvas centenarias

y tu jazmín eterno.

 

Desesperado llanto,

sonrisa de profundas latitudes,

lapachales en flor.

 

Te persigo

frutal intensidad de primavera,

milenaria ternura,

espada estremecida del ayer.

 

Yo soy tu misma sombra,

tu fantasma,

el viejo tronco

que germina ante el paso de los siglos.

 

Y llego desde el fondo

de tu raíz de mar,

desde la nieve,

desde el tiempo que fue.

 

         II

 

Te encuentro al fin

polvo absurdo trepando hasta mis sueños

con tu nueva estructura de metal rojo,

en niveles de acero,

de diamante,

de carbón encendido.

 

Te invade

la eléctrica frecuencia de un presente

de celdas y de tumbas,

de sepultada paz.

 

Aquí

desde el infierno

estoy contigo,

estallan las palabras,

tiembla el silencio en su nivel profundo

y un rugido de pueblo

escupe desde el fango su Verdad.

 

¡Estoy aquí contigo

grandiosa comunera,

con tu sombra de nubes ancestrales,

con tu perfil llameante!

 

Símbolo oscuro de presente oscuro,

polvo infinito que horadó la gloria,

eternidad nacida en los sepulcros.

 

         III

 

Surco tu Edad,

mi Patria.

Ya he encendido los fuegos de la luna

para quemar tus piedras.

Aquí

en tu noche

te reencuentro en un sueño de naranjos,

de algodonales rojos,

de fusiles en flor.

 

Tierra incestuosa,

desgarrada virgen,

metal fundido en un crisol de muerte,

lirio sangriento,

parto de la luz.

 

Guitarra y canto,

violenta nota del amor perdido,

pentagrama encendido de guaranias

de un tiempo de dolor.

 

Nuevamente

la sangre,

la madera templada en el vacío,

el viento del pasado,

el índice apuntando al infinito.

 

Por fin

estás conmigo,

compañera,

mujer nacida entre quebracho y pólvora,

sexo del tiempo,

sideral sonrisa,

entraña oculta de mi oculto amor.

 

         IV

 

Hidra del sol,

la de invisible espuma,

tiempo sereno, ofrenda desangrada,

desesperada palidez de selva...

 

Sobre camino muertos va mi sombra

ya rendida en tu espacio...

Bajo la vida el pensamiento inerme

y tu centella inmensa.

 

Se aproximan las teas de la Muerte

terrible soberana,

el aire huele

a futuros cadáveres,

un solsticio de imágenes en sombras

regresa desde el tiempo,

desde tu origen cósmico.

 

Es la brutal Justicia,

la reacción animal de loba herida,

tu bíblica venganza...

 

Bajo las armas sin piedad ni gloria,

bruma espantada de una edad perdida

estás sangrante,

tierra,

daga antigua

ajusticiando el Verbo del dolor.

 

Bebo tu vino,

tu grandeza amarga

triste cautiva,

roja materia de inmortal presencia.

 

         V

 

Y ya he llegado al límite

en el cual agonizan las palabras,

tiembla mí pluma

rígida,

impotente,

en el fuego las letras de tu nombre

y tu esencia en la luz.

 

         Asunción, Junio 1° de 1983

 

 

 

 

I N D I C E

 

Prólogo

I- DESPUÉS DEL INFINITO

Después del Infinito

Tiempo de Vivir

Muerte de Abril

Si tu Quieres

Cuando llega el Tiempo

Por buscar Amor

Sueño y Olvido

Mientras busco tus Versos

Abril de Sangre

Premonición

La Catedral del Llanto

Guerrillera, Soledad

Elegía a Febrero

 

II- LOS ADIOSES

Tierra

Cuando te diga Adiós

Tempestad

Preludio

Adiós al Amigo

Canto a la Muerte

Adiós

Hoy, que el Vino

Abrazo

La Rana

Sueños

Mientras llega el Sol

Sueño y Olvido

Herida está la Noche

Navidad

Padre Nuestro

Tu Corazón y mí Espada

Adiós, mi guitarra, adiós

Caos

Verdad

Ser   

Todo el Sueño

Noche Roja

Rayos

Después

Clavel

Y la Luz    

 

III- DESDE LA LUZ    

Desde la Luz

Soneto del Peón de Dama

Entonces   

No todo está Perdido

Ilusión

Raquel       

Sueños

Tiempo      

Tu corazón de Luna

Delirio

Cuando Parta

Muerte y Amor

Es ya el Tiempo

Poema Pi-erre-Dos

Y todo tiene un Tiempo

Tiempo de Luz

Génesis      

In Memoriam

Mi Patria

 

 

 



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