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HERIB (padre) CAMPOS CERVERA
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HERIB (padre)  CAMPOS CERVERA


Datos biográficos:

HÉRIB CAMPOS CERVERA, INÉDITO

SEGÚN SU PRONTUARIO: "ES VIOLENTO Y ENEMIGO DE LA POLICÍA"

 

El miércoles 30 de marzo del 2005 se conmemora el centenario de nacimiento del considerado más grande poeta del Paraguay, Hérib Campos Cervera Díaz Pérez. En las siguientes páginas, incluimos materiales inéditos recopilados del Archivo del Terror, de colecciones privadas y extractos de la memoria de Licenciatura de Jorge Aguadé Smith. Un testimonio de nuestra historia reciente, dolorosa y represiva. En los años 40 calificaban al intelectual como "violento y enemigo de la Policía".

Los documentos del Centro de Documentación y Archivo del Poder Judicial, vulgo Archivo del Terror, no están plenamente clasificados, pero la eficiencia del personal hizo posible que fácilmente se encontrara el prontuario, en los libros escritos en una pulcra caligrafía y con una metodología que eriza la piel.

La época pre-stronista (antes de 1954) todavía no fue microfilmada y suficientemente estudiada. Esta documentación resume con claridad cómo la represión no fue exclusiva del ex dictador, sino formaba parte de una política de Estado. E inclusive, muchos años antes de la Operación Cóndor, se percibe una clara colaboración entre los organismos represores del Río de la Plata.

La trascripción literal dice:

"Prio. 2018-05

Comunista.

Hérib Campos Cervera. (Estudiante) (Comunista) Agrimensor. Prontuario N° 2018.0.3. 28-VIII-41. Detenido por División de Orden Público juntamente con Eduardo Falavella, sorprendidos in fraganti en momentos de pegar en las calles de la ciudad signos comunisantes.

A FINES DE AGOSTO -1941- HA SIDO CONFINADO.

23-VII-42. Detenido en Investigaciones, por haber quebrantado su confinamiento.

Otros antecedentes: (1934) "Estudiante de Ingeniería". Actualmente en Buenos Aires. Dirigente y consejero de todas las organizaciones y estudiantiles. Miembro de la ‘Fede. Estud. Socialista del Paraguay’ y diversas revistas revolucionarias Sud-Americana. Mantiene correspondencias con los centros revolucionarios de Pasa al folio = 169 = Viene del Fol.: 110.

HÉRIB CAMPOS CERVERA

-// América y con Moscú; también con el C.S.L.A. (Comité Social. Latino Americano) de Montevideo. Es violento y enemigo de la Policía. Hombre de confianza de Creydt y Barthe. Daba clases y conferencias comunistas en los locales obreros. Organizó varias Sociedades Obreras en la campaña. Gestor y director de varias huelgas obreras y estudiantiles. Autor de manifiestos y volantes. Actuó frente al Palacio; abandonó el país el día 11 de noviembre de 1931, en dirección a Buenos Aires, donde se encuentra en continuo contacto con Creydt, Barthe, Amábile y otros elementos ácratas extranjeros".

LOS DELATORES

Entre los documentos ya del tiempo stronista (1954-1989), se encuentran interesantes referencias a Campos Cervera, e inclusive alcanza a su hija Alicia. Pese a que el poeta ya había fallecido en 1953, más de tres décadas después todavía su nombre sonaba peligroso y subversivo.

En informes elevados al Jefe del Departamento de Investigaciones, Pastor M. Coronel, en 1979 y 1986, el Director de Política y Afines, Alberto B. Cantero, citaba a Campos Cervera como uno de los homenajeados en la Casa del Pueblo o la presencia de su hija en un mitin en ese local.

También está un informe confidencial anónimo (cuyo autor dice ser sobrino del ingeniero Carlos Maciel) que da un extenso recuento de una reunión en la Curia Metropolitana entre el padre Meyer y monseñor Rolón, citando varias veces a Campos Cervera como un comunista.

En otro anónimo, el autor, se queja: "Por favor ahora que trabajo hasta domingos y feriados, que estoy en tres más importantes comisiones de laicos en el Arzobispado, necesito más trabajo con Ud. mi querido director", para citar que "ahora terminó la sucesión del marxista llevado por Hérib Campos Cervera".

Como se demuestra en estos documentos, ni siquiera la Iglesia se libraba de los delatores y un escritor retraído, un pensador brillante, como lo fue Hérib Campos Cervera, por el simple hecho de una ideología de izquierda, ya lo apresaban, desterraban y controlaban hasta mucho tiempo después de que sus cenizas se rediman.

SEMBLANZA DE HÉRIB CAMPOS CERVERA

(Una investigación sobre su vida y su obra) *

* Extractos de la Memoria de Licenciatura de Jorge Aguadé Smith de la carrera de Humanidades de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica "Nuestra Señora de la Asunción", Asunción. 1975. Directora de tesis: Prof. doña Josefina Plá. El texto está inédito y fue posible acceder a él gracias a la gentileza de Fátima Aguadé, pues las copias de la Católica están extraviadas.

Hérib Campos Cervera sigue siendo hasta hoy el poeta que ha dado a la literatura paraguaya sus más bellas páginas, sobre todo en ese vasto y no siempre bien transitado territorio de la poesía de preocupación social y política. Ese solo hecho bastaría para justificar toda la preocupación que despierta su obra y el merecido lugar que le asignan los estudiosos y amantes de la poesía en el Paraguay. Pero es también quien introduce -junto con Josefina Plá- la poesía vanguardista en el país. Más allá de los juicios de valor que merezcan, sus obras representan el ingreso de la poesía paraguaya al siglo XX, la superación del posmodernismo tardía y extrañamente prolongado en que se adormecía.

También se ha querido hacer de Campos Cervera un símbolo, por su vida, por su posición política e intelectual. Quizá en ese aspecto se lo haya mitificado un poco. Yo creo que Campos Cervera es un símbolo, que sintetiza en sí el destino del intelectual y del artista en nuestro país, que expresa bellamente sus posibilidades y dolorosamente sus limitaciones; la lucha por ser y las mutilaciones que ella deja, a todos los niveles. Pienso que la obra de Campos Cervera no es magistral, ni perfecta, ni siquiera buena: es ejemplar, en el sentido más literal, menos usado, de la palabra: sirve de ejemplo. De lo que pudo ser, de lo que fue y de lo que no fue.

BREVE INTENTO BIOGRÁFICO

Todo lo que puede afirmarse acerca de la fecha de nacimiento de Hérib Campos Cervera es que debió haber venido al mundo entre los años 1905 y 1908, en Asunción o quizás en Buenos Aires. Existen por lo menos cuatro hipotéticas fechas, pero en ningún caso se han podido encontrar datos definitivos que permitan confirmar la certeza de cualquiera de ellas.

(El mismo Hérib Campos Cervera dio una de esas hipotéticas fechas: el año 1908. Pero él mismo dudaba de la veracidad de esa data y no conocía su fecha verdadera de nacimiento, según Sinforiano Buzó Gómez. En cuanto a las otras hipótesis: Doña Josefina Plá nos dijo -durante una conversación- que ella sostiene o piensa que nuestro poeta nació en Buenos Aires en 1905, durante uno de los viajes de sus padres, y fue anotado aquí con el nombre de Juan Cristóbal; Hérib, supone ella, es su nombre de bautismo (en esa época se acostumbraba este uso), de lo que deducimos también que su nombre verdadero fue Juan Cristóbal Campos Díaz. La Sra. Plá recuerda haber visto una vez, entre los papeles de Hérib padre, un poema fechado en 1905 y dedicado a su hijo (que no es nombrado en él). Pero Sinforiano Buzó G. piensa otra cosa. Según nos dijo -también en una conversación- Hérib tuvo un hermano mayor, Evangelista, muerto en 1905, de cuya existencia probablemente, según él, la Sra. Plá no llegó a tener noticias, y al que podría estar dedicado este poema. Buzó considera más probable, como fecha de nacimiento, el año 1906; se basa para su deducción, en el hecho de que el padre de Hérib I, sostenía por principio que el servicio militar obligatorio, a los 18 años, era prematuro, y entonces no sería raro que "atrasara" en dos años la edad de sus hijos (cosa factible en esa época, en que no había estricto control de nacimientos ni funcionaba el Registro Civil). Por último, como para dirimir la batalla de hipótesis, en una nota aparecida en el periódico ABC Color del día 28 de marzo de 1975, Pág. 10, se fija, con certeza, una fecha precisa de su nacimiento: el 30 de marzo de 1905. ABC no especifica la fuente de su información, de manera que tampoco podemos aceptar ese dato como definitivo.

Fueron sus padres, Hérib Campos Cervera de la Herrería, y Alicia Díaz Pérez. Tuvo una infancia desdichada que marcó su temperamento para toda su vida, y tal vez determinó algunos rasgos de su poesía.

Estudió en el colegio de San José, en el Colegio Nacional y en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción, aunque nunca terminó la carrera. Ejerció durante algún tiempo las cátedras de Filosofía, Matemáticas y Literatura, en el Colegio Nacional y en la Escuela Normal de Profesores. También enseñó durante dos años en el Instituto Politécnico dirigido por Aníbal Codas, que estaba dedicado a la formación de la clase obrera.

(En el apéndice, Aguadé reproduce los poemas no publicados de Campos Cervera. Los títulos incluidos son: "Madrigal a un pequeño lunar", "Para ti", "En un breviario galante", "Al borde de la tumba de un amigo", "Un recuerdo", "Cristales rotos", "Anhelo invencible", "Las rayas de Fraunhofer", "Bajo el signo de la noche", "Elogio de los borricos orilleros", "La canción que no te dije", "Pascuas de mi soledad", "Persecución", "Motivos de la lluvia", "Primavera tropical", "23 de Octubre", "Poema para una bayadera", "Mandu-a rory" y "Che kyha moroti").

Foto izquierda: El escritor y periodista Hérib Campos Cervera de la Herrería (padre), en una foto de octubre de 1909. De la colección privada de Rodrigo Campos Cervera.

Publicado el 27 de marzo de 2005

Fuente en Internet: www.abc.com.py


 


HERIB CAMPOS CERVERA (padre): UN NOVECENTISTA OLVIDADO

Por LUIS MARÍA MARTÍNEZ


            Sin ningún género de dudas, Hérib Campos Cervera (padre), escritor del noveciento, fue alguien completamente olvidado y marginado por la crítica literaria. Es más, la difusión de su obra fue absolutamente nula (1).

            Escritor fecundo, de larga trayectoria, de indudable valía, no tuvo la suerte que alguien se arrimase y le diese eco y perennidad.

            Quizás su empecinada concepción crítica para tantas cosas -para la política, los políticos adocenados, para la literatura de pobreza conceptual y estética, para la materializada esterilidad del país, varias veces centenaria- escandalizó a la crítica moderada, tan dada a las tibiezas del hogar, e hizo que este escritor se ganara la desconsideración y el olvido. Olvido llamativo, de fecunda malignidad, practicada hasta hoy por quienes ejercitados en esta venenosa modalidad social, mezclan lo humoral, lo ideológico, lo antisocial, de aldeana vigencia: mencionémosle si hace buenas migas con nosotros, y olvidémosle si se mantiene lejos y no nos da la más mínima importancia, supuestamente merecida.

            Es el trato recibido generalmente por los inconformes, por quienes se muestran adversos al eufemismo, a la adulonería o al servilismo, y todo por tener la aceptación social y gozar de inveterada permanencia, algo así como agua posible de ser absorbida por todos. Los volterianos, de espíritu e intención, siempre reciben este tipo de maltrato. Más, a la larga se imponen y triunfan los tales, pese al furor y a la duración de los rechazos retrógrados y anémicos en significación e importancia. Y las ideas hasta ayer rechazadas: ¡se perennizan!

            SU VIDA

            Hérib Campos Cervera era hijo del profesor y periodista español Cristóbal Campos y Sánchez. Nació a bordo, navegando en un barco en el río Paraguay, en viaje rumbo a Asunción, en 1879 (2). Agreguemos que en 1902 recordará el escritor que su padre era profesor de Química, y que tenía título universitario adquirido en universidades europeas. "Mi madre (doña Aurelia Cabral de Cervera) -señala el escritor- me enseñó a vivir en sociedad. Aquí lo conocían todos -agrega- y en España lo mismo".

            Cuando en cierta oportunidad hicieron circular la especie de que no era paraguayo, que era argentino, él lo explicó muy bien en su artículo "Mi nacionalidad". En el mismo establecía que al nacer en aguas del río Paraguay y "ya bajo la jurisdicción de autoridades marítimas paraguayas", su padre lo anotó como paraguayo. "Prefiero ser paraguayo -dice entre otras cosas- porque lo soy" y porque "amo intensamente al Paraguay".

            Un hecho trágico empaña prontamente su existencia, a los diez años: su padre muere trágicamente en 1889, en el lugar denominado "Manorá". En el extenso poema "La ruta de Manorá", el poeta rememorará, con tintes dolorosos y de letanía, el homicidio: "¡Bien lo recuerdo!.../ ¡Jamás lo olvidaré!", repite una y otra vez.

            Se sabe que el padre don Cristóbal dictaba clases y realizaba su labor periodística en la capital y vivía en la Quinta de "Manorá" con "algunos peones encargados de limpiar los terrenos para una precaria labor agrícola". Regresaba generalmente éste al anochecer, recorriendo a tranco de caballo el largo camino (unas cincuenta cuadras) (3).

            Al parecer el Dr. Campos, de "temperamento combativo", dirigía un diario, donde "fustiga" y "era fustigado", pugna que le crea enemigos. Y en aquella época las enemistades políticas tenían "a menudo epílogo sangriento" (4). Así en la noche del 29 de setiembre de 1889 es asesinado el Dr. Campos y Sánchez, hecho nunca aclarado. "Aunque la voz populi lo nombró" (5). Quedaban así siete huérfanos y el octavo en camino.

            Posteriormente su hijo Hérib recordará en 1908 que "en el Paraguay se asesina a los buenos y se premia a los verdugos", cosa que sucede hasta el presente.

            Hérib cursa sus estudios en Asunción y poco después "prosigue la tradición paterna", es decir, se hace periodista. Publica sus primeros versos en diarios de Asunción y en la Revista del Instituto Paraguayo (6).

            En 1908 se presenta como candidato por Encarnación, el distrito, para diputado. (Su programa es curioso y llamativo para la época).

            En 1910 funda el diario "La Verdad", que era -opina Carlos R. Centurión- "un retén de avanzada". Colaboró igualmente en "La Época", "El Tiempo", "El Monitor" "Los Sucesos" "Colorado" en la Revista "Crónica" etc.

            Don Raúl Amaral lo calificará de "periodista polémico y poeta ocasional", y que perteneció a "la generación del 900".

            "En el año 1912 embarcóse para Europa. Desde Madrid y París envió colaboraciones de crítica de arte y de urbanismo. En Crónica, revista asuncena, fueron publicadas muchas de estas páginas. Colección de cartas hay suya, de subido valor literario" (7).

            Al marcharse deja una familia desintegrada: Su mujer, Alicia Díaz Pérez, quizás presa de la decepción o del desencanto por su quebrado matrimonio, se refugia poco después en el Ejército de Salvación de Santa Fe (Rca. Argentina), hasta su muerte. Según contó alguna vez el insigne poeta Juan Ramón Jiménez, Alicia era recordada en Madrid como recitadora de versos, donde gozaba de la admiración de poetas y artistas.

            Deja asimismo un hijo: Hérib, el futuro poeta de "Cenizas Redimidas", con tan sólo siete años, quien queda prácticamente huérfano en compañía de sus tíos. Experiencia de vida que indudablemente habría primado en la concepción dramática y dolorosa de toda su poesía. De este pasaje de vida del segundo Hérib, dirá el poeta Oscar Ferreiro: "Fue verdaderamente un niño abandonado por sus padres aún rodeado de la solicitud de sus parientes", agregando luego de manera severa: "Fue un hijo sin padres y un patriota sin patria".

            Por la ida de Hérib (padre) a Europa, decepcionado al parecer de la política y de los políticos, de lo irrelevante de la labor literaria, de la que no saca nada y tan sólo dolores y amarguras, quizás por apreturas económicas o en busca de mejores oportunidades (París por entonces era la meca universal de las artes), Ferreiro nuevamente trató, pensamos que desaprensivamente, de sepultarlo ética y literariamente de esta manera: "Pintoresco, espadachín y poeta, que vino, vivió y se fue del mundo haciendo diabluras increíbles" (8).

            Josefina Plá agregará otra mota al tigre: que a su paso por Buenos Aires en 1912 "llegó a formalizar compromiso con una distinguida señorita de la sociedad porteña, compromiso que en realidad no siguió adelante" (9).

            Campos Cervera justificará sin embargo su ida a Europa, en su artículo "Torquemada en la Paz", en julio de 1911, que no comprendemos si fue así: "He aceptado el cargo que me ofreció el gobierno actual...", donde pensaba abrir una oficina de propaganda para el Paraguay (10).

            En 1920 sabemos que vivió en París en compañía de su hermano, el ceramista Andrés. Ya en 1902, el escritor refería que tenía "parientes ilustres en Madrid, en Santander, en Úbeda y en otras partes de España".

            Fallece a los 43 años, en la capital francesa según Carlos R. Centurión y Oscar Ferreiro, en tanto que don Raúl Amaral informa de manera diferente: "Se sabe que murió y está sepultado en Madrid". Corría el año 1922.

            CRÍTICO PERTINAZ

            Hérib Campos Cervera se ufanaba sin rodeo alguno de que "no tengo pelos en la lengua y que digo las del barquero al más pintado siempre que lo juzgo conveniente que contesto la soberbia... con la soberbia y me burlo de las ridiculeces políticas y literarias".

            De escritores. En Juan E. O'Leary, Campos Cervera criticó "su tendencia patriótica altisonante -patriotera estaba por decir, agrega, "cosa que es la pura verdad-. Además padecía, señala, del "cáncer ercillesco", "al sentir la emoción artística no a través de su temperamento sino a través de los libros". (A pesar de todo O'Leary lo apreciaba de manera especial y emocionadamente lo recordará aún en 1957).

            De Ignacio A. Pane, que enviaba cartas desde Chile refiriendo sus impresiones, opinaba que éstas "solo transmitían puerilidades", e irónicamente sintetizará la importancia de tales misivas de la siguiente manera: "Al hablar de los modismos chilenos, nos dice que allá se usa mucho la partícula azo, para adjetivar de grado positivo, aumentativo y diminutivo. Así dirán en Chile, no me cabe duda alguna, cuando lean sus cartas: esto es un "macanazo".

            Critica a la vez tanto a O'Leary como a Pane porque estaban, decía, en la sociedad de "El Bombo Mutuo", al elogiarse mutuamente en columnas de "La Patria". ¡Malévolo recurso que sigue existiendo, alimentado por la amistad y el mal entendido espíritu de cuerpo!

            A Manuel Gondra, pese a llamarlo "maestro", le critica como a Eusebio Ayala, a Belisario Rivarola, a Gerónimo Zubizarreta y a Víctor Abente Haedo por su "inexplicable esterilidad".

            Mas don Hérib supo apreciar la real capacidad y valor de cada quien: de Rafael Barret dirá que "su pluma era el acontecimiento" y cuyas ideas "llenaron nuestro diminuto mundo intelectual" y muchísimas otras cosas más; de Blas Garay, que era "un prodigio de energía, siendo el más joven... que escribió más libros"; de Fulgencio R. Moreno, que era "un erudito reconocido y probado, investigador hábil y constante"; de Manuel Domínguez, que fue grande como intelectual, destacando además su generosidad; de Juan Silvano Godoy que "él solo con su Museo ha hecho por el Paraguay más que una generación". Elogiará igualmente a Cecilio Báez, a Teodosio González, a Alejandro Audibert y a muchos... a tantos.

            LO CULTURAL

            Expresará al respecto un pensamiento que tiene plena validez hasta la fecha: "En la tierra de la mandioca y del poncho, el saber y el carácter son objetos de burlas".

            El 15 de setiembre de 1908 dirá otra verdad de peso: "El Paraguay no ha tenido un solo gobierno que se preocupe de las letras". Es que todos los gobiernos han alentado tan poco el desarrollo del pensamiento en el país, y prácticamente para todos la cultura era y es algo irrelevante. (En el momento que comentamos esto: el país no cuenta con revista cultural de peso; la Biblioteca Nacional está poco menos que abandonada -se deterioran los materiales, se pierden importantes escritos (11)-, no existe una política de edición de libros de nuestros clásicos, y los escritores actuales carecen de todo recurso para editar lo que producen, todo..., todo evoluciona de manera errática). Lo único que prospera es la corrupción. Con poca plata todo podría solucionarse.

            DE LA REALIDAD POLÍTICA, ECONÓMICA Y SOCIAL

            Promovió tremenda acusación sobre la venta de las tierras públicas -cosa producida poco después de la hecatombe de 1870-, origen y maldición de los grandes latifundios actuales. "Departamentos enteros -dirá Campos Cervera- poblados por millares de familias pasaron del Estado a manos de la usura".

            Del estado económico del país dirá que es "raquítico", mencionando además que "nuestro desgraciado país tan bello, tan rico, tan lleno de sol y de luz", no merecería estar así.

            Menciona la perniciosidad de las minúsculas revueltas armadas para satisfacer ambiciones personales que "han arruinado a la República" e innumerables razones más sobre la politiquería.

            Estima que la juventud necesita ser estimulada y protegida, y que su destino "es vivir para crear; no vivir para comer", pues el verdadero patriota es aquel que se "gana su pedazo de pan con el sudor de su frente".

            No tiene mejor opinión de nuestra enredada justicia, de los abogados nada éticos, de los usureros, etc., y de aquellos que viven de la política: "Los vividores son los que viven de la política como los jugadores viven del juego". "Todos sus mandatarios -dirá en algún lugar- se han entregado a los manejos de la sucia política y no ha habido un solo Presidente que fundara un museo". Dirá que tales políticos son más conocidos por "ladrones y pícaros", ante todo -modalidad que sigue hasta la fecha- que por otra cosa.

            El militarismo tampoco escapó de sus certeros flechazos: "Nuestro país es pobre y no puede pagar centenas de militares". Y luego agrega algo muy radical: "Eliminar el Ejército, con lo que obtendríamos -dice el escritor- la verdadera revolución".

            También sostendrá algo tremendo de los partidos tradicionales (el Liberal y el Colorado): Que colapsaron. Un criterio parecido tuvo Blas Garay, a pocos años de la fundación de ambas agrupaciones, si se estima que éste ya desapareció en 1899, dijo: "Los partidos militantes de hoy día, y es verdad, ya no sirven, están gastados por una larga serie de desaciertos y errores". "Y así como están constituidos -agregará- son impotentes para realizar el bien".

            Campos Cervera meditará algo similar: "Los partidos tradicionales se han desacreditado y han envejecido con sus jefes. Que se han perdido; se han liquidado" (artículo del 14 de junio de 1911). Pocos días antes, el 30 de mayo del citado año, en otro artículo sostendrá esto que es contundente: "Todos los viejos (partidos), después de probados han fracasado".

            El escritor sabe que el remedio para todos los males estructurales del país se tendrá solo cuando "las masas" se decidan a "hacer algo", que son las que determinan el rumbo de la sociedad.

            Hérib Campos Cervera, Blas Garay, Delfín Chamorro, Ignacio A. Pane fueron quienes -y posteriormente lo serán Héctor L. Barrios, Ángel I. González, Eloy Fariña Núñez, y quizás algunos más- y repito: quienes poseyeron las mentes más receptivas para comprender que tanto el mundo material como el de las ideas, evolucionan o cambian sin detenerse. Así Campos Cervera sostendrá este pensamiento que para la época era algo avanzado, si se piensa que muchos de los escritores del noveciento estaban enfrascados en batallas, clarines y cañones generados por la guerra patriótica terminada en 1870: "El cristianismo tuvo sus mártires como ahora el socialismo y el anarquismo, como mañana, el movimiento que venga detrás de éstos".

            Sin embargo, este gran escritor no evitó valorar en algún momento la resistencia protagonizada por los paraguayos en la guerra de 1864-70. Con pena expresará este hondo sentir de su corazón: "Las cenizas de nuestros héroes es lo único que nos queda". Luego pasará a recordar que los europeos admiraban el valor desplegado por los paraguayos "por defender, palmo a palmo, el suelo de la patria".

            DEL GRAL. CABALLERO

            Su artículo titulado "Sensacional" llegará a provocar la exasperación del Gral. Bernardino Caballero, por su gestión como político. Denunciará el escritor algo grave: una tentativa de asesinato buscando acallarlo, de parte de sus partidarios. Mas felizmente nada pasó.

            Es que lo que dice Campos Cervera es urticante: "El general Caballero jamás ha sido patriota...". "El general Caballero debe todo lo que es al Imperio del Brasil". Luego dirá con sangrienta sinceridad: "El Partido Colorado debe repudiar a sus jefes porque representan la página más sucia de la historia del Paraguay", y sigue así con otras consideraciones de parecido jaez.

            Por todo lo que predicó, es bien difícil pensar que alguien de tal pensamiento sea promocionado. Es que Campos Cervera puso siempre el dedo en la llaga, pateó tantas veces la olla de los poderosos, quienes ficticiamente se creen infalibles e intocables. Fantasean con algo que en realidad -como bien lo señaló el escritor en algún otro lugar- es "un macanazo".

            La posición declarada por Campos Cervera chocaría desde luego con la actuación de los políticos profesionales -quienes tienen permanentemente el pensamiento puesto en qué es lo que pueden robar-: "Nosotros somos paraguayos de los que damos y no quitamos".

            ESCRITOR IMPORTANTE

            Lo cierto y lo concreto es que Hérib Campos Cervera (padre) fue escritor importantísimo, casi diríamos imprescindible para la comprensión a cabalidad de la vida cultural del 900. Fue pensador prodigioso, exuberante, que sintonizó con acierto todas las gamas de la vida política, cultural y social del país. ¡El más avanzado pensador del 900: su pluma auroral!

            Fue además inspirado poeta, poeta del amor y de profundas reflexiones. Y algo llamativo: que fue el lírico del Lago Ypacaraí. Dicho espejo de agua le suscitaba profunda admiración, que hasta parecía obnubilarle.

            Es obvio señalar: el trabajo sobre Rafael Barrett es realmente profundo, bello y sorprendente. Dio la dimensión humana, humanísima de Barrett, el justo perfil que correspondió a este ser único, sin las sutilezas de lo literario.

            No el del Barrett apostólico, casi mítico, de imaginada irrealidad; sino el del Barrett real, el hombre que estuvo a la altura de las circunstancias y de lo cotidiano.

            Me atrevería a decir que tan solo el ensayo sobre Barrett justificaría plenamente el valor de este libro. Quien ignore este escrito no llegará a comprender realmente quién fue Barrett, cómo se comportó frecuentemente, en qué soñó algunas veces, y cómo se manifestó en él las pequeñas y grandes emociones; pues fue, repito, el Barrett real, el que nos pintó Campos Cervera.

            Lo que expresó Oscar Ferreiro de este escritor a la luz de su contribución real al pensamiento y a la literatura nacionales, queda seriamente deslucido. Es cierto, "hizo diabluras increíbles", mas son de las que pertenecen al grupo de mentalidades singulares, a seres que sí son escritores, al cantar cantan cosas increíbles, y que al decir transmutan el verbo en algo indestructible, en cosa diamantina.

            Por algo se interesaron en sus trabajos -que no es poca cosa- don Miguel de Unamuno, don Ramón del Valle Inclán, José Enrique Rodó y don José Zorrilla de San Martín, y el centroamericano viajero y universal: Enrique Gómez Carrillo, de quien recibiera carta elogiosa en fecha 12 de setiembre de 1912, consignada en las últimas páginas de este libro.

            Hérib Campos Cervera (padre), dinámico y joven aún, de la selecta generación del 900, es el que menos ha envejecido, y sus escritos consagrarían este decir suyo, de manera vehemente:

            "Siempre es noble decir la verdad y más noble será siempre cuando se hiere uno a sí mismo".

            9 de marzo de 2006.

NOTAS

(1)       Josefina Plá en su extenso trabajo "Apuntes para una historia de la cultura paraguaya" ni lo menciona, a pesar de su parentesco por afinidad. Luego en el "Espíritu del fuego", biografía de Julián de la Herrería o Andrés Campos Cervera, hermano del escritor, reportará breve comentario del periodista extranjero Mario Pedro Arata y una nota. Tan poca objetividad llama la atención.

            Hugo Rodríguez Alcalá en todos los trabajos reunidos en la "Historia de la Literatura Paraguaya" no lo menciona, a pesar de que el escritor colaboró asiduamente en el diario dirigido por su padre José: "El Tiempo".

            Victorio V. Suárez en su "Literatura Paraguaya (1900-2000) lo hace una sola vez. Quienes lo destacaron fueron Carlos R. Centurión, Sinforiano Buzó Gómez, Raúl Amaral, Juan E. O'Leary, Natalicio González, Teresa Méndez-Faith. De no haber sido así, el escritor hubiese sido un nonato.

(2)       Carlos R. Centurión, "Historia de la Cultura Paraguaya", Tomo I, pág. 508.

(3)       Josefina Plá, "El espíritu del fuego", pág. 83.

(4 y 5) Id. Josefina Plá, obra citada.

(6)       Carlos R. Centurión, obra ya citada.

(7)       Carlos R. Centurión, obra ya citada.

(8)       Raúl Amaral, "Estudios Paraguayos", pág. 219.

(9)       Nota 29 de "El espíritu de fuego", ya citado.

(10)     Algo que ya evidenciaba sus penurias económicas en 1906. Aviso: H. Campos Cervera vende terrenos sobre la vía del eléctrico a 4 años de plazo y 20 veces más barato que V. Morra. Periódico Alón 16-VI-1906, o quizás su más seguro recurso: ¡Los escritores solo cuentan con el salario de la necesidad!

(11)     La verdad es que falta un organismo que acopie -munido de elementos de última generación- los numerosos escritos de muchas valiosas plumas: Fariña Núñez, F. R. Moreno, O'Leary, Eudoro Acosta Flores, Rafael Oddone, Ángel I. González, Alón, José Rodríguez Alcalá, Eugenio A. Garay, Manuel Gamarra, F. Toranzos Bardell, Héctor L. Barrios, Juan Vicente Ramírez, Heriberto Fernández, José D. Miranda, Manuel Verón de Astrada y tantos más que constituyen poderosa legión.

Fuente: HÉRIB CAMPOS CERVERA (p.) - NOVECENTISTA OLVIDADO. PROSA Y POESIA. Por LUIS MARÍA MARTÍNEZ (COMPILADOR). ASESORES INVESTIGATIVOS: NABEL FELIPE ESTRUC y RAÚL AMARAL. CRITERIO EDICIONES, Asunción – Paraguay. 2006 (292 páginas)



CAMPOS CERVERA, HERIB (padre) : Ciudad de Asunción, 1879 - Madrid, 1922.

Poeta y ensayista. Fundador y director del diario LA VERDAD (1908-1912), Hérib Campos Cervera (padre) es autor de un centenar de poemas dispersos en periódicos y revistas de la época.

Polémico orador, también incursionó brevemente en la política. Aunque no ha publicado ningún libro, tiene no obstante una copiosa obra inédita que se está clasificando y recopilando para una futura edición.-

(Fuente: "BREVE DICCIONARIO DE LA LITERATURA PARAGUAYA" / 2da. Edición – AUTORA: TERESA MENDEZ-FAITH  en venta en EL LECTOR, Asunción-Paraguay 1998)



HÉRIB CAMPOS CERVERA(1879-1922): Periodista y poeta de combativa pluma, fue uno de los primeros en dar encendido tono social a la poesía de su época, como esta que dedica a Rafael Barrett, de quien dijera muy acertadamente Manuel Aznar que «fue el primero que descubrió los profundos horrores que es posible contemplar bajo el cielo de América». Fue también Campos Cervera un pensador formidable, de acibaradas sustancias, para lo cual exhibimos esta pequeña muestra: «Cuando en el Paraguay haya artistas surgirá la aristocracia del talento. Hoy por hoy pasean nuestras calles los hipopótamos. Son hipopótamos con traje, por la risa, por el caminar, por el dormir, por el comer, por el vivir. Las excepciones no destruyen la regla».


BARRET

(Asunción, junio 1912)


¡Oh, Barrett, melancólico y enfermo,
Barrett que no olvidamos!
Ayer tu alma vivía las miserias
de la tierra pesada.
Hoy viajas en el éter de mundos ignorados,
y nosotros, de lejos, aún te contemplamos
con tu sonrisa triste,
con tus pasos pausados,
con tus amables ilusiones
y tu niño que tanto te quería,
¡soñando siempre,
amando sin sosiego!
Aún te veo cruzando por las calles,
alto y triste como un ciprés augusto.
¡Ibas en pos de glorias sonrientes...
mientras de atrás la Muerte te seguía!

Aún te veo a orillas de ese lago
que Tupá bendijera como cuna
de su raza perdida;
hablábamos del Arte y de la Ciencia,
mientras el aire azul de la laguna
doraba los recuerdos muy queridos
que los dos evocábamos alegres.
¡Oh, Barrett, no nos hemos dejado para siempre!

Aún mañana se juntarán las almas
que aquí se han comprendido,
para otra vez soñar como los niños,
como los viejos que se van de viejos,
como las novias que al amado esperan,
como las madres que sus hijos lloran...

Sí, Barrett, tú te has ido
a recrear tu vista de viajero
en el mar infinito de las almas.
Allá tendrás los panoramas
que aquí no has disfrutado;
y los dioses gentiles y atrayentes
se sentarán contigo a hablar a solas
de la bella y feliz filosofía;
de esa filosofía que tiene hondos arcanos
con un sabor heleno
y palideces de melancolía
e imágenes azules de mañanas
floridas de violetas
y de rosas cubiertas de rocío.
No te asombras, ¡oh, tú, Príncipe del Arte!, 
que te recuerde entre visión de flores
y no entre maldiciones oscuras de odio negro
con tus últimas tristezas,
al ver que te apagabas, que te ibas
dejando en pos de ti ternuras de poeta,
girones de tus sueños dolorosos
y tantas ilusiones celestemente bellas
que arrebató la Muerte.

Aún te veo llevando bajo el brazo
el pequeño equipaje de tus libros,
que nunca abandonaste;
ibas a la Colonia junto al lago,
a combatir heroico al enemigo
que convertía en ruina tus pulmones.
Y allí en paz y mecido por la Idea,
con el libro y los ojos muy abiertos
al par de otros espíritus artistas revivías
las civilizaciones encantadas
por el genio de tantos sabios magnos,
de tantos vates de gloriosa lira,
de tantos vencedores del olvido
en el lecho tranquilo de la muerte.
Y las almas creadoras cómo entonces gozabas
viendo sin ver, amando desde lejos
las grandezas del hombre.
Y cómo sonreías en silencio
acendrando tus hondas reflexiones,
para luego ir a dar forma de vida
a los problemas de tu pensamiento.
Cómo tu frente pálida se erguía
y en el papel, con ímpetu sonámbulo,
volcabas tu depósito de ideas.

¡Barrett, te veo aún, pálido como la luna,
iluminado por la fiebre ardiente
entre los espejismos de la luz!
Te veo aún solitario y pensativo
languidecer en el jardín abandonado
del cansancio sin fin del pensamiento.

¡No descansaste nunca
porque tus concepciones, como el éter,
iban en infinita danza hacia el infinito!
¡Oh, pobre amigo con el Dante hermano,
luz intensa que ardió sin jamás apagarse!
¡Un errante cometa de ilusiones
que cruzó el mundo y lo soportó por el Arte! 

¡Y cómo te abstraías en la música
el eco celestial de las orquestas
de Wagner y Beethoven!
Tú oías las voces, los quejidos sonoros de las cuerdas
que temblaban de ira o lloraban de pena
en las sonatas y en las sinfonías...
¡Barrett, que con Tanhauser despertabas
a cincelar tu prosa newtoniana,
no mueres en el alma paraguaya,
que oyó el clamor de tu alma y a tu muerte
enlutó el dolor todas sus musas! 

Fuente: EL TRINO SOTERRADO – TOMO I - PARAGUAY: APROXIMACIÓN AL ITINERARIO DE SU POESÍA SOCIAL. Por LUIS MARÍA MARTÍNEZ -Ediciones INTENTO, Asunción-Paraguay 1985 (427 páginas). Diseño de tapa: FERNANDO GRILLÓN - Versión digital: BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES



HERIB (padre)  CAMPOS CERVERA

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