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JULIO CÉSAR CHAVES


  EL MOVIMIENTO DEL 14 Y 15 DE MAYO DE 1811 (Notas de JULIO CÉSAR CHÁVES)


 EL MOVIMIENTO DEL 14 Y 15 DE MAYO DE 1811 (Notas de JULIO CÉSAR CHÁVES)

 EL MOVIMIENTO DEL 14 Y 15 DE MAYO

Notas de JULIO CÉSAR CHÁVES

 

I. DEL PLAN DE LA REVOLUCIÓN

 

La revolución no iba a concretarse por medio de un golpe cuartelero sino mediante una marcha sobre la capital asuncena. Yegros se sublevaría en Itapúa: Cavañas movilizaría paisanos en las Cordilleras (15) y reunidos ambos marcharían sobre Asunción. Al mismo tiempo que en Itapúa la revolución estallaría en Corrientes, ciudad ocupada por fuerzas paraguayas al mando del comandante Blas José de Roxas.

La sublevación de Yegros en Itapúa y de Roxas en Corrientes estaba calculada para mediados del mes de mayo, y la ocupación de la capital de Asunción, fin victorioso de la revolución, para el 29 de mayo, más o menos.

La Junta a formarse era la siguiente: Presidente: Cavañas; vocales: Gamarra, Fulgencio Yegros, Pedro Juan Cavallero, Fray Fernando Cavallero y el Dr. José Gaspar de Francia.

Veremos que el plan revolucionario se cumplió matemáticamente en su primera parte, sólo la segunda parte fue alterada por la interferencia de la misión portuguesa del Tte. José de Abreu y el descubrimiento del complot por las autoridades de la Provincia.


(15). Cavañas poseía varias estancias entre Barrero Grande y el Tebicuary. Era hombre de gran prestigio en toda la región, y de seguro, el único capaz de movilizar en la Provincia fuertes contingentes de paisanos.


II. LA MISIÓN ABREU


Velasco mantenía relaciones desde antes de Tacuarí con los portugueses, habiendo trocado varias cartas con el gobernador y capitán general de Río Grande del Sur, general don Diego de Souza. La famosa princesa Carlota Joaquina Hermana de Fernando VII y esposa del príncipe regente del Brasil don Juan se consideraba heredera de Fernando en sus dominios americanos, perdida la madre patria para la corona.

Desde la interdicción de su real hermano, Carlota Joaquina trabajó sin descanso para ocupar la regencia en América. Ganó para su causa entusiastas y apasionados adeptos que al producirte la revolución de 1810 pretendieron coronarla en el Río de la Plata (16)

Bajo el manto inocente de Carlota Joaquina -la Corte del Janeiro- con esa sutileza que tan bien caracteriza la política lusitana, realizaba una fina maniobra a espaldas de su propia soberana. Ofrecía a los gobernadores españoles el apoyo de las fuerzas portuguesas para sostenerlos frente a los revolucionarios de mayo. Aceptar esta ayuda interesada, implicaba correr graves riesgos. Así lo comprendió el gobierno central de España y ordenó a sus representantes en América que bajo ningún pretexto aceptasen la entrada de fuerzas portuguesas en sus respectivas jurisdicciones.

Para concretar la promesa de ayuda, el general Souza envió a Asunción en misión especial al teniente José de Abreu. Abreu llega a Itapúa a mediados de abril allí es detenido por Fulgencio Yegros durante 15 días pero Velasco ordena que se le deje seguir hasta Asunción. Arriba a la capital el 9 de mayo siendo recibido por una manifestación de más de 3.000 personas. Velasco lo espera y lo saluda en la puerta de la casa de los gobernadores. Mantienen el gobernador y el comisionado una conferencia de dos horas durante la que el primero refiere detalladamente las acciones en que había vencido al ejército expedicionario de Buenos Aires. Asegura el gobernador a Abreu que su único empeño era el de ponerse a los pies de doña Carlota Joaquina, pues no reconocía otro sucesor a la Corona y Dominio de España. El día 10 ambos personajes celebran una nueva conferencia. Velasco expresa al enviado lusitano que sería muy conveniente que el general Souza le enviase 200 hombres de caballería que se estableciesen en las Misiones.

Los partidarios más entusiastas de la aceptación del auxilio ofrecido por el general Souza eran los miembros del cabildo, quienes querían en tal forma quebrar la rebeldía de los patriotas y asegurar el gobierno español tambaleante. Al decir de un contemporáneo ellos recibieran la misión de Abreu como un don del cielo.

La negociación entre las autoridades y Abreu, continúa durante varios días. El 11 de mayo se lleva a cabo una reunión a la que asisten Velasco, el Ayuntamiento en pleno y el obispo Panés La sesión se prolonga desde las 4 de la tarde hasta las 11 de la noche. Se resuelve en ella contestar a Souza aceptando el auxilio de los 200 hombres que continuarán bajo su mando; se impartirían órdenes a Yegros para obedecerle, nombrándosele gobernador de las Misiones Occidentales, nombramiento que debía ser ratificado por Souza. En el acta del cabildo consta el acuerdo.


(16)  Muchos grupos sostuvieron en América que la única solución pacífica era la regencia de la Princesa Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII, única persona de sangre real que vivía en el Continente. Ese plan sufrió serios tropiezos porque la Corte del Janeiro, a cuyo frente estaba Juan VI esposo de Carlota Joaquina, trató de sacar toda clase de ventajas en la emergencia contra los intereses de España y su corona.



III. SE DESCUBRE LA CONSPIRACIÓN

Los revolucionarios seguían vigilantes las actividades de Abreu. A pesar del misterio de que estaban rodeadas las negociaciones, ellos seguían su curso por el Tte. Asesor Letrado Dr. Pedro Somellera (17). La intervención de los portugueses implicaba un serio peligro y podía hacer fracasar los planes revolucionarios. A1 conocerse la noticia de la aceptación del auxilio ofrecido por Souza los patriotas resuelven enviar con urgencia a José María Aguirre para informar a Yegros de la novedad y pedirle que en cualquier forma impidiese el paso de Abreu. Pero éste que debía partir el 14 suspende su viaje hasta el día siguiente, dejándose entonces sin efecto la comisión de Aguirre. En la mañana del 14 de mayo, el Síndico procurador, Juan Antonio Fernández se aboca a su pariente y amigo Vicente Ignacio Iturbe y le dice que el gobierno sabía lo que estaban tramando y cuál era el objeto de las juntas que se realizaban en casa de don Juan Francisco Recalde; que se dejasen de eso y no pensasen en locuras; le aconsejaba como amigo para que después no se quejase.

Iturbe avisa a Cavallero, y después de un cambio de ideas entre todos los complotados, se decide dar el golpe la misma noche del 14, sin esperar las tropas de Cavañas y de Yegros. En el transcurso del día se prepara el plan del golpe que no dejaba de presentar serias dificultades tanto en el orden político como en el militar. En efecto, la revolución que debía ser dirigida por Cavañas y Yegros y ejecutada con sus tropas, por circunstancias imprevistas, tenía que traducirse en un golpe de cuartel cuya responsabilidad iba a recaer en jóvenes e inexpertos oficiales como Cavallero e Iturbe. En esta difícil, y grave circunstancia era necesario encontrar un consejero. Se pensó en el doctor José Gaspar de Francia que se hallaba en su quinta de Ibirai (Trinidad). Aceptó la propuesta y trazó el plan sobre el cual tenía que desarrollarse el golpe.

Sobre este punto s terminante y definitivo el juicio de Mariano Antonio Molas:

"Pero como se hallaba Fulgencio Yegros a setenta leguas de la Asunción, donde se había de ejecutar la revolución convenida, y carecía también de conocimientos y talentos necesarios para dirigirla con orden, cordura y acierto, a fin de evitar las desgracias, horrores y funestas consecuencias que regularmente suelen resultar de las revoluciones contra un gobierno legalmente establecido: no pudo él efectuarla en persona, ni tan pronto como se deseaba. Se le habló al doctor don José Gaspar de Francia, quien conviniendo en dirigir la empresa, instruyó el plan sobre que se había de efectúar"

El factor militar provoca un cambio en el orden político; se abandona la idea de derrocar a Velasco; se recurre a un procedimiento menos radical: la agregación de dos diputados a Velasco. Esta hábil solución tranquiliza a los realistas evitando una reacción inmediata.

Los mismos españoles habían recurrido en Buenos Aires a la agregación de cuatro diputados a Cisneros el 24 de mayo de 1810. Este precedente contribuiría a enervar la resistencia realista.


(17) El Dr. Pedro Somellera era porteño y partidario de la Junta de Buenos Aires. Secretamente apoyaba todos los trabajos revolucionarios.


IV. LAS CUARTELES

Una feliz circunstancia vino a facilitar el desarrollo del plan revolucionario. Esa noche estaba de guardia en el cuartel de la plaza situado entre el antiguo cabildo hoy congreso nacional y la Catedral el alférez Mariano José Troche con el contingente de curuguateños. En el cuartel de la artillería, levantado en terreno de la actual policía, tomó la guardia el teniente Juan Manuel Iturbe, otro de los conjurados. Y en el cuartel del colegio se cree que la guardia estaba a cargo del teniente Juan Bautista Acosta, hermano político de Rivarola. Todos estos factores se conjugaron en forma favorable.

La tradición sostiene que los complotados se reunieron en la casa de los Martínez Sáenz, y que desde allí salieron por el callejón histórico hacia los cuarteles cerca de las 10 de la noche del 14 de mayo (18)


(18) Aparte de la tradición hay un documento oficial que confirma la categoría 'histórica de la casa de la independencia y del callejón adyacente. Lo tapiamos del interesante trabajo de don Benjamín Velillo, intitulado La Casa de la Independencia. "Es una sentencia judicial de don Carlos Antonio López que declara reservada de ventas: "las cuatro varas del callejón público que tiene interés para la comunidad de los sentimientos patrióticos. Don Carlos Antonio López, que en la fecha de la independencia tenía 19 años: de edad, es testigo altamente calificado para acreditar aquella opinión pública... Fue el mismo don Carlos el que dio en 1849 a la calle que pasa al costado de la casa de las Martínez Sáenz le denominación 14 de Mayo y a la del frente, del Sal por un lado, y de la Libertad, por el otro. AI parecer quiso referirse a la alegoría Sol de la Libertad.


V. LA NOCHE DEL 14

Marchó, pues el corto grupo por las actuales calles 14 de Mayo y Buenos Aires a ocupar el cuartel de artillería custodiado por Juan Manuel Iturbe. Allí debe haber quedado alguno  de los principales, probablemente Juan Bautista Rivarola. Cruzaron los otros con Pedro Juan a la cabeza llegándose al cuartel de la plaza cuya guardia les fue entregada por el alférez Troche.

El tercer cuartel, llamado "del Colegio" se plegó también al movimiento.

Mariano Antonio Molas refiere que la señal de alarma para ocupar el cuartel de la plaza fue "un repentino e intempestivo toque de campanas en la Catedral". En seguida, como un reguero corrió por la ciudad el grito de ¡alboroto! ¡Alboroto en la plaza! (19).

La primera medida de los revolucionarios es la de libertar a los 30 presos políticos entre los que se hallaban el  Dr. Juan Francisco Agüero el Dr. Juan Manuel de Grance, el franciscano Orué, D. Santiago Aráoz y los jóvenes Domeque, Rodríguez e Hidalgo.

(19) Poco o nada ha quedado escrito sobre aquel suceso trascendental. De todos los que actuaron solo Molas y Somellera dejaron unas cortas líneas. Fue providencial que el teniente José de Abreu estuviera esa noche en Asunción: su extenso informe, publicado por primera vez por Cecilio Báez, es el único 'testimonio con que contamos para reconstruir el golpe del 14 y 15.


VI. LA ALARMA EN LA CIUDAD

Momentos después de la ocupación del cuartel salía Abreu de su residencia, cuando se encuentra can el Tte. Coronel Juan Manuel Gamarra carabina en mano y dos pistolas al cinto acompañado por un soldado; Abreu inquiere de Gamarra qué sucedía: éste le contesta que iba a la casa de los gobernadores porque gritaban en las calles ¡alboroto en la plaza!

Van juntos a la residencia del gobernador, quien interrogado por Gamarra expresa que nada sabía habiendo sólo oído el grito ¡alboroto en la plaza! En eso llega uno de los capitulares todo azorado diciendo que las tropas sé habían sublevado en el cuartel, que no abrían la puerta a nadie y trabajan en montar piezas de artillería y cargar fusiles.

Encomienda Velasco a Gamarra la misión de ir hasta el cuartel que distaba cien metros de la gobernación a inquirir noticias. En el cuartel dan el alto a Gamarra quien da su nombre. Le responden: "Disculpe mi General, pero no se abre ahora la puerta". Replica el jefe preguntando si no le conocían: le contestan que sí y a ver si él era también de los que querían desarmar a los paraguayos. Contesta entonces el vencedor de Paraguarí que bien lo conocían y que él también era paraguayo Acto seguido retorna a la casa de los gobernadores a dar parte a Velasco:

Un tiempo después Gamarra envía al cuartel a un oficial paraguayo, compañero de los que se habían alzado. Antes de llegar a la puerta, le disparan un tiro de carabina desde una de las ventanas. Vuelve el citado teniente., y refiere lo sucedido. Velasco pregunta a Abreu que se debía hacer; aconsejando éste se rodee el cuartel y se espere el alba.      

En eso llega el mayor de plaza Cabrera (20) (sic) con 8 soldados que andaban de ronda, y se ofrece ir al cuartel. Le niegan la entrada; los soldados que 'lo acompañaban piden que se les abra la puerta, pues eran paraguayos. Se les permite la entrada, pero el mayor es apresado inmediatamente.

El gobernador encarga de una nueva misión conciliadora al mercedario fray Inocencio Cañete, anciano y virtuoso sacerdote (21). Fray Inocencio se dirige al cuartel donde trata de apaciguar a los oficiales, pero nada consigue. Pedro Juan Cavallero le dice: "Dígale, Padre, al gobernador, que esté tranquilo. Que por la madrugada sabrá todo".

Según un testigo presencial "el comandante Cavallero, que estaba adentro con los Iturbe, tropas y armas, contestaron que hasta por la mañana no abrían".

Como dos veces volvióse al cuartel, los oficiales le dicen que retorne a su convento, pues estaban hartos de plática.


(20) Probablemente el mayor Juan De la Cuesta, lugarteniente de Velasco que huyó del campo de Paraguarí.

(21) Hombre de gran prestigio, considerado como un santo en toda la Provincia.


INTIMACIÓN A VELASCO (CUADRO DE JAIME BESTARD)


VII. INTIMACIÓN DE LOS REVOLUCIONARIOS A VELASCO

Abandonemos la casa de los gobernadores de Asunción donde Velasco y sus partidarios se hallaban indecisos y volvamos al cuartel. Ha sido redactada y quedado lista la primera comunicación al gobernador. En la madrugada del 15, Vicente Ignacio Iturbe se dirige a la casa de los gobernadores y hace entrega a Velasco de la intimación de Pedro Juan Cauchero. Decía así:

“En atención a que la Provincia está cierta de que habiéndola defendido a costa de su sangre, de sus vidas y de sus haberes del enemigo que la atacó: ahora se va a entregar a una potencia extranjera que no la defendió con el más pequeño auxilio, que es la Potencia Portuguesa: Este Cuartel de acuerdo con los oficiales patricios, y demás soldados no pueden menos que defenderla con los mayores esfuerzos y para el efecto pide lo siguiente:

Que se entregue llanamente a este cuartel la Plaza y todo el armamento así de dentro corno de fuera de la ciudad en cualquier manos que se hallen y que para el efecto lo pida el señor gobernador y lo congregue en su casa para con su aviso mandar por ello este Cuartel el diputado que corresponde. Que el señor Gobernador siga con su gobierno pero asociado con dos diputados de este Cuartel, que serán nombrados por dicho cuartel a satisfacción mientras lleguen los demás oficiales de plana mayor de esta provincia (cuya vez hace por ahora este cuartel) que entonces se tratará, y se establecerá la forma y modo de gobierno que convenga a la seguridad de esta provincia.

Que igualmente mientras tanto se cierre la casa de Cabildo, y se entregue la llave a los diputados socios del señor gobernador; y que igualmente entretanto se retiren del lado de él don Benito Velasco, don José Elizalde, entregando el primero la llave de la secretaría, y el segundo la de la tesorería a los mismos socios del señor gobernador. Que ningún barco se mueva de ninguno de los puertos de esta provincia mientras no lleguen a ésta los oficiales de la provincia y se establezca lo conveniente.

Que igualmente se retire el señor gobernador don José Teodoro Fernández y todos ellos y a los demás que se han de separar de 'S. S. que no salgan de esta ciudad antes de dicho establecimiento. Que asimismo no salgan de la ciudad los portugueses que ahora poco han entrado en ésta con diputación clandestina. Y que mientras tanto siga la ciudad sin embarazos sus oficios, comercio y agricultura, sin estrépitos ni alborotos; y que tampoco se embaraze al cuartel la comunicación libre con la ciudad y con la provincia ni se intercepten sus chasques.

Cuartel General, mayo 15 de 1811.

Por mí y por mis subalternos: Pedro Juan Cavallero.

Señor Gobernador Intendente don Bernardo Velasco".

Examinemos esta importante comunicación:

Causa del movimiento: la entrega a una potencia extranjera, "la Potencia Portuguesa" que no la defendió (a la Provincia) con el más pequeño auxilio (cuando la invasión de Belgrano) .

Medidas de seguridad: a) entrega a este cuartel de la Plaza (la guarnición militar) y todo el armamento, así de dentro como de fuera de la ciudad; b) cierre de la casa del cabildo (bastión de los reaccionarios); c) retiro del lado de Velasco de sus tres hombres de confianza: su sobrino Benito, el tesorero José de Elizalde (22) y el ayudante de órdenes José Teodoro Fernández; d) inmovilidad de todos los barcos en los puertos; e) prohibición de partir a los portugueses que han entrado "con diputación clandestina."

Fórmula política: Velasco no es derrocado; queda "asociado a dos diputados" los que son llamados en otro párrafo de la nota "los socios del gobernador" (23).

Medidas provisorias: se recalca en dos partes que todas las medidas requeridas son provisorias: hasta la llegada de los oficiales de la plana mayor de esta provincia: "cuya vez hace ahora este cuartel... Entonces se tratará de la forma de gobierno y seguridad".

Libertad de comunicación: los oficiales exigen  tenerla para la ciudad y la provincia.

Incitación pacífica: "Y mientras tanto siga la ciudad sin embarazo sus oficios, comercio y agricultura sin estrépitos ni alborotos...".

Esta es la nota que abrió puede decirse la historia del Paraguay independiente. (24)


(22) Se decía que el gobernador era manejado por su sobrino Benito y por Elizalde.

(23) La fórmula es idéntica a la adoptada en Buenos Aires el 24 de mayo cuando se agregaron a Cisneros cuatro vocales, solución rechazada por el pueblo porteño el 25.

(24) ¿Quién fue su autor? No poseyendo datos para identificarlo debemos recurrir, al examen lógico de su texto y a las conjeturas. Después de leerla y releerla tantas veces deducimos que la escribió un civil y abogado y, por eso nos inclinamos al Dr. Francia, cuyo inconfundible estilo creemos reconocer en esas líneas. ¿Con quién mantenían los oficiales dentro de la ciudad, esa comunicación que querían asegurarse? Francia estaba en Ibirai y la necesidad de comunicarse con él quizá explique la lentitud de todo el proceso cumplido entre la noche del 14 y la mañana del 16.


VIII. LOS MOTIVOS O CAUSAS DEL MOVIMIENTO

Mientras el gobernador preparaba su respuesta, Iturbe quedó conversando en la guardia, donde dijo "asaz enfadado":

"Que no se necesitaba incomodar a Portugal, pues no carecían de socorros; que los europeos habían quedado en la ciudad, sin ayudar con su dinero al pago de las tropas milicianas ocupadas en la defensa de las fronteras, diciendo que no tenían dinero, siendo la verdad que el día del ataque a Paraguarí, como un traidor hiciera correr la noticia de que habían triunfado los de Buenos Aires, muy luego embarcaron los mismos europeos 35.000 pasos fuertes, a fin de ponerlos a salvo en Montevideo: que después de haber los paraguayos repelido y ahuyentado de su frontera a los de Buenos Aires, los puestos públicos fueron otorgados solamente a los europeos, y aún a los que se quedaron en la ciudad, no siendo contemplados para nada los paraguayos tratándolos con desprecio, y peor que antes, por último que trataban de desarmarlos a fin de quedar sólo armados los europeos".

Replicó a esto el ayudante de órdenes don José Teodoro, diciendo que antes bien se trataba de armar un mayor número de paraguayos; que en cuanto al dinero, bien se sabía que él, ayudante de órdenes, estaba comisionado para ir a Matto Grosso a recibir el dinero que el capitán general de Cuyabá había ofrecido.

Le respondió el alférez Iturbe que él, José Teodoro, tendría buen interés en aquella comisión, como que además de la soldada, le daban bastante dinero para los gastos de viaje, así como dieron 600 pesos a don Carlos Genovés que condujo los prisioneros a Montevideo, y que a él, Iturbe y a los demás, no se les daban semejantes comisiones a no ser para trabajar y arriesgar sus vidas sin que nada se les pagara y tratándolos con desprecio; que no hallaban para gobernar y a quien darlo todo sino a los europeos; y por último que había de decir la verdad aunque lo matasen":

La respuesta bastante ambigua del gobernador fue la siguiente:

"Señor don Pedro Juan Cavallero:

Con vista del oficio que con esta fecha me ha dirigido Ud. En su nombre y de sus subalternos y en consideración a las miras que Ud. se propone, de funestas consecuencias, no puedo menos de acceder a sus proposiciones como el más interesado en la tranquilidad de este vecindario, y de toda la provincia, a pesar de que espero que ese Cuartel tendrá ocasión de desempeñarse de que jamás cupo en mi imaginación entregar esta provincia a dominio extranjero pomo se acreditará con todos los documentos de la materia.

El alcalde de primer voto me ha entregado las llaves de las Casas Capitulares las que serán entregadas a los diputados.

Dios guarde a Ud., muchos años.

Asunción, 15 de mayo de 1811.

Bernardo de Velasco".

Despachado Iturbe con la contestación, Velasco indica al teniente Abreu que queme las comunicaciones que le habían entregado dando respuesta al generad Diego de Souza.

A esta altura (madrugada del 15) se esboza una resistencia en el Palacio. Grupos de miñones armados se dirigen al cuartel de los patriotas y lo cercan. Las tropas del cuartel les disparan unos tiros y los miñones huyen inmediatamente.


IX. LA MAÑANA DEL 15: LAS TROPAS Y EL PUEBLO EN LAS CALLES


Al aclarar el histórico día 15 de mayo de 1811, las cosas seguían igual. Según Mariana Antonio Molas "siguió el Gobernador con su oposición, permaneciendo inflexible toda esa noche a cuanto se le proponía por el cuartel. Se valió de cuantos medios le dictó su prudencia para aquietar y apaciguar los ánimos enardecidos ya y dispuestos a usar de la fuerza para derribarlo del mando; pero no se atrevió ni permitió que sus adeptos se valiesen de las armas. Amaneció el día 15 sin que el Gobernador desistiese de su oposición, ni las tropas de su empresa. "

Según un testigo, Velasco se opuso a toda resistencia expresando “que los paraguayos le querían mucho y que por la mañana el lo compondría todo".

A primera hora la tropa salió del cuartel arrastrando 6 piezas de artillería; dos de ellas fueron asestadas a la casa de gobierno y una en cada bocacalle. Gran número de pueblo se unió a los militares.

Desde este momento; el movimiento que tenía carácter exclusivamente militar lo asume civil. Los paisanos han acudido en esa mañana augural a formar filas junto a los soldados.

Este aporte será reconocido en el discurso del gobierno al congreso del 17 de junio en el que se habla de que junto a los soldados estaban los "valerosos vecinos" que se les reunieron esa mañana del quince.

"Efectivamente anota un contemporáneo llegó el momento, y abrieron las puertas (del cuartel) emplazando la artillería para la Casa de Gobierno y aunque lo exhortaban a que variasen de intento, no tuvo recurso, como que tenían las fuerzas."

Velasco reiteró entonces su decisión de que no se derramase sangre e hizo decir a los oficiales que accedería a todo el pedido.

Según un testigo presencial, "salió con el bastón en la mano diciendo: Aquí está el bastón si es por el mando".

A esta nueva intimación contestó Velasco que reunía el cabildo ".a fin de proceder a la entrega exigida. . ." Como ella se retardase hasta las ocho de la mañana, los oficiales instaron desde el cuartel amenazando con romper el fuego de la artillería. Iturbe fue portador del ultimátum:

"Señor Gobernador Intendente Don Bernardo de Velasco. Ha retardado V.S. la contestación a nuestra última proposición, y es necesario que nos entregue al momento el Armamento confiado al Cuerpo de Miñones, y haber accedido a los demás propuestos puntos antes que la Dilación nos impulse a otra determinación sensible a nosotros mismos alterando nuestra humilde y honesta solicitud.

Dios guarde a V.S. muchos años.

Por mí y por mis Oficiales.

Pedro Juan Cauchero".

Al recibirse esta respuesta hubo gran júbilo entre los revolucionarios. Se izó una bandera en la Plaza; se dispararon 21 cañonazos, y luego, todos gritaron ¡viva la unión?

En seguida se difundió este bando del gobernador:

¡"Don Bernardo de Velasco y Huidobro, Brigadier de Reales Ejércitos, Gobernador Militar y Político e Intendente de la Provincia del Paraguay y treinta Pueblos de Misiones.

"'Por cuanto conviene a la quietud y buen orden que el vecindario viva recogido en las noches, se tendrá entendido que el que de las nueve en adelante se encuentre fuera de su casa, será conducido por las Patrullas arrestado al Cuartel del Colegio, y cuando con justificada precisión salga alguno después de dicha hora, llevará Farol, pero de ninguna manera tres personas juntas, ni una de las clases de Negros y Pardos: Y .publíquese por bando para que llegue la noticia a todos. Fechó en la Asunción 15 de mayo de 1811.

Bernardo de Velasco.

Por mandato de Su Señoría  Jazinto Ruiz  Escribano Público y de Gobierno".

Y luego otro bando ordenando la entrega de las armas en el perentorio plazo de dos horas, bajo pena de castigo de todo rigor. En virtud de este bando se recogieron 150 carabinas.

Se despacharon chasques para llamar a los altos jefes, el coronel Gracia y los tenientes coroneles Cavañas y Fulgencio Yegros.

 

 

 

Fuente: LA REVOLUCIÓN PARAGUAYA DE LA INDEPENDENCIA

RELATO Y BIOGRAFÍA  DE LOS PROCERES

1811-SESQUICENTENARIO-1961

Introducción, comentarios y notas de

JULIO CÉSAR CHÁVES

Editorial Asunción

Impreso en Argentina, 1961.

 

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