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MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ


  JULIO CORREA. POESÍAS Y CUENTOS COMPLETOS - Edición de MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ


JULIO CORREA. POESÍAS Y CUENTOS COMPLETOS - Edición de MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

JULIO CORREA

POESÍAS Y CUENTOS COMPLETOS

Edición, introducción, compilación, bibliografía y notas de

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

Editorial EL LECTOR

Colección POESÍA, Nº 3

www.ellector.com.py

Tel.: 595 21 491966 // 610639

Tapa: LUIS ALBERTO BOH

Asunción - Paraguay

1996 (149 páginas)

 

VIDA

JULIO CORREA MYZKOWSKY nació en Asunción el 30 de agosto de 1890 y murió en Luque, a los sesenta y tres años, en la madrugada del 14 de julio de 1953.

Era hijo de ELEUTERIO CORREA, comerciante portugués que fue funcionario civil adjunto en el ejército brasileño durante la guerra del 64-70, a cuyo término se radicó en el Paraguay. Su madre fue AMALIA MYZKOWSKY, hija de un coronel polaco que luchó en las filas paraguayas y cayó en la campaña de Humaitá.

JULIO CORREA creció y se educó en un ambiente acomodado, y en su adolescencia pasó unos meses en el Colegio de Concepción del Uruguay. No se avino a la disciplina de esta casa de estudios y regresó a la capital paraguaya, donde parece que tampoco llegó a completar el ciclo secundario. Sin embargo, frecuentó el medio literario y asistió a las tertulias de los colaboradores de la revista modernista CRÓNICA (1913-1914) y más tarde a las reuniones de ALAS y JUVENTUD, portavoces ya de la generación post-modernista.

En 1920 se casó con GEORGINA MARTÍNEZ, su compañera de toda la vida, quien hasta el final de sus días mantuvo vivo el recuerdo del poeta en su quinta-museo de Luque.

Correa no fue, según parece, un versificador precoz. Sus primeros poemas aparecieron en la década del 20, en ALAS y JUVENTUD, y luego en la revista GUARANIA, en los años 30. Tiempo después recogió su producción poética en un volumen titulado CUERPO Y ALMA (1).

La guerra del Chaco, con su secuela de graves problemas sociales, reveló en él al dramaturgo verista y comprometido con las causas populares. Escribió sus obras teatrales frecuentemente en guaraní, calando hondamente en el sentimiento del pueblo y dejando una impronta indeleble en la historia de la literatura dramática del Paraguay. Este es el aspecto más conocido de la obra de Correa, que sin embargo fue también poeta de mérito y autor de algunos relatos.

POESÍA

La poesía del autor de CUERPO Y ALMA ha sido apreciada de manera dispar por la crítica. Se suele mencionar por ejemplo, su falta de refinamiento poético, en una época en quela herencia del Modernismo imponía aún los lujos verbales de dicha escuela como elemento preponderante en la elaboración poética. Por otro lado, algunos lo consideran el primer poeta social de la poesía paraguaya moderna o contemporánea y con ello se lo asimila a la estética de la modernidad poética.

En lo que respecta al primer punto, cabe observar que escapaban ya, de diversa manera, a esta tendencia ornamental del Modernismo los jóvenes poetas que en la década del 20 captaban los nuevos rumbos señalados por las grandes figuras americanas que sin renunciar completamente a los valores estilísticos de esa escuela, intentaban recorrer nuevos caminos, tales como Gabriela Mistral, López Velarde, Baldomero Fernández Moreno, Juana de Ibarbourou, etc. En el Paraguay, por la misma época, se enmarca dentro del Postmodernismo la obra de HERIBERTO FERNÁNDEZ, JOSÉ CONCEPCIÓN ORTIZ, HÉRIB CAMPOS CERVERA y JOSEFINA PLÁ, entre otros. Su Poética no era uniforme, pero los animaba una común voluntad de superar las formas más trilladas del Modernismo rubendariano que, sin embargo, ejercía todavía sobre ellos, en alguna medida, su influencia.

Aunque JULIO CORREA estuvo vinculado a los modernistas de CRÓNICA, su producción poética es posterior y se relaciona más bien con la de los postmodernistas de ALAS y JUVENTUD. Su poesía, en efecto, se caracteriza por rasgos que lo apartan de los del Modernismo. En primer lugar, no hay suntuosidad en su expresión poética y rara vez aparecen en sus composiciones los temas constantes de esta tendencia. En segundo término, su atención se vuelca hacia las cosas sencillas del mundo, los sentimientos íntimos, el drama de la vida cotidiana, el paisaje realista, la protesta social e incluso política.

Como ya hemos indicado, se ha querido ver, a veces, en estos últimos rasgos de la poesía de Correa, un anticipo de modernidad. Sin embargo, si bien algunos de los hechos capitales de la poesía de este siglo están fuertemente marcados por la temática social, ello no es privativo de la estética moderna y se la encuentra en manifestaciones anteriores de otros poetas. Es el caso, en el Paraguay, de LEOPOLDO RAMOS GIMÉNEZ. El rasgo temático, en sí, no define su pertenencia a la modernidad. La poesía contemporánea lo acoge en una de sus direcciones, con toda legitimidad, por cierto, en un mundo en que ningún creador auténtico puede desentenderse de su entorno problemático, pero en formas diferentes.

El marco estético de la poesía de Correa es, pues, más bien el del Postmodernismo, con su amplitud formal y temática. Dentro de este ámbito, el poeta atiende más a la expresividad que a las fórmulas esteticistas. El resultado es una poesía llena de fuerza aunque a veces un tanto descuidada en sus estructuras formales.

OBRA

El único libro editado en vida del autor, CUERPO Y ALMA, contiene los poemas que fue publicando a lo largo de los años en diarios y revistas. No es una obra unitaria ni en su temática ni en su factura, pero un espíritu común aúna sus composiciones, en las que se encuentran con frecuencia la expresión de una sensibilidad delicada y una rebeldía viril frente a las injusticias de la sociedad y de la vida.

La cruenta "revolución" de 1947 exasperó su rebeldía y llegó a escribir versos de franco contenido político. Parte de esos textos la agregó el autor a la edición original de CUERPO Y ALMA en un cuadernillo adherido al final del volumen. Otras poesías de esta índole quedaron inéditas y fueron publicadas por primera vez en la edición de su OBRA POÉTICA, de 1983, 2. Los poemas inéditos, probablemente posteriores a los de CUERPO Y ALMA, no se apartan de las características, ya señaladas, de su poesía. Correa sigue siendo el poeta atento a los sentimientos populares y su versificación es sencilla y directa. En los poemas de contenido político alza el tono de su voz hasta el insulto cuando cree hallarse ante actos de injusticia o de barbarie. Este es un hecho casi aislado dentro de la poesía paraguaya, más inclinada hacia la exaltación que al denuesto. En unas circunstancias históricas cruciales, Correa supo darle voz al pueblo a cuyo servicio había puesto su pluma (lo cual llegó a costarle la cárcel), y esto basta para darle un lugar prominente en el panorama literario del Paraguay.

"UMI ÑANDE VERSO"

Correa era plenamente consciente del valor de la poesía y en las últimas horas de su vida lo expresó así: "Ñande verso, umí ñande verso cuera mante opytá" (“Nuestros versos, sólo nuestros versos permanecen”) 3.

NUESTRA EDICIÓN

Esta edición de las POESÍAS Y CUENTOS COMPLETOS de JULIO CORREA sigue el texto establecido en la edición de la OBRA POÉTICA, de 1983, en la que se reunieron por primera vez sus poemas éditos e inéditos. En ella utilizamos la edición de CUERPO Y ALMA ya mencionada-aumentada por el autor hacia 1948-, reproduciendo todos los poemas y prescindiendo del prólogo de EUDORO ACOSTA FLORES. Para los poemas inéditos, corno en aquella ocasión, recurrimos a una copia que nos proporcionó Doña GEORGINA MARTÍNEZ DE CORREA hace años y que según ella reunía todos los poemas no editados en volumen. Algunos de esos textos aparecieron en la revista ALCOR, con una nota preliminar de JOSÉ CONCEPCIÓN ORTIZ, 4 . Los cuentos han sido tomados del volumen SOMBRERO KA'Á Y CUENTOS.

MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

Universidad Nacional de Asunción

1.- Buenos Aires, Editorial Difusam, 1943.

2.- Edición de Miguel Ángel Fernández, Asunción, Alcándara Editora, 1983. 3.- Franco Vera, Optaciano: "Las horas últimas de Julio Correa", AMANECER, N° 19, Luque, julio de 1966.

4.- ALCOR, N° 31, Asunción, julio-agosto de 1964. Asunción, Editorial del Centenario, 1969.

 

 

 

 

 

CUERPO Y ALMA

 

PRIMERA PARTE

CUERPO

 

ESTE MI TRAJE VIEJO

 

Este mi traje viejo es el que me defiende

de la envidia insultante del vacío burgués.

Me creen condenado y ya nadie pretende,

ni aun el hombre más malo, condenarme otra vez.

 

Este mi traje viejo,

y mis zapatos rotos y mi sombrero raído,

ponen en mi persona algo así como un dejo

de hampón y de bandido.

 

Pero, yo sé quién soy,

y sé hacia dónde voy,

y sin jactarme de mi rango,

al ver pasar la vida, negro río del fango

propicio a la piara gruñidora y feroz,

yo le brindo mi verso en el nombre de Dios.

 

CHIQUILLA LOCA

 

Loca chiquilla, me tienes loco

con tus azules ojos risueños;

me hiciste tuyo poquito a poco

y hoy eres reina de mis ensueños.

 

Sueño contigo, chiquilla loca,

y al despertarme, para besarla,

para morderla busco tu boca.

¿Por qué la busco si no he de hallarla?

 

¿Por qué por ella mi desvarío?

Deja de amarla, corazón mío,

que es una loca, loca de atar,

 

y jugaría con tu cariño,

y al ver que lloras cual llora un niño,

ella reiría de tu pesar.

 

ADELANTE

 

(a Fa - Re)

 

Ha tiempo que descansas, hermano peregrino,

sentado en esa piedra al borde del camino,

sin oír que te dice, ¡anda, anda! el destino.

 

¿Es que anclaste tu anhelo con la espiga de oro

que fue luz, flor y alas en tu canto sonoro,

o te detiene el peso de tu inmenso tesoro?

 

Levántate y desgrana toda tu primavera,

el surco está mullido, bello el sol reverbera,

y la vida con ansias de pubertad espera.

 

Y si al ver tu simiente que ha caído en la roca

en un rictus amargo va a crisparse tu boca,

a la santa paciencia, serenamente invoca.

 

Y si hallas a tu paso la ansiosa caravana

que pugna jadeante por la conquista

vana del mendrugo de pan,

que ha de roer inquieta pensando en el mañana,

déjala, tal victoria corresponde a su afán.

 

AGUAFUERTE

 

Ásperos callejones del suburbio

que bostezan el tedio

de un día siempre turbio,

de un dolor sin remedio.

 

Árbol seco que plasma

la forma de un fantasma

implorando perdón.

Precipicios que el tiempo

desmorona a traición.

 

Ranchitos ladeados de cuerpear desdichas,

arcones de inmundicias.

Sois la decoración del escenario

del drama proletario.

 

Hambre, dolor y frío;

niños tristes y hombres que ha castrado el alcohol;

y mientras todos sufren frente a su montepío,

un viejo está bebiendo plácidamente el sol.

 

 

SEGUNDA PARTE

ALMA

 

COMO LA MUJER DE LOT

 

En el desierto trágico de la serenidad,

mi alma, sola, divaga, sondando el infinito,

sin añorar ideales que el fracaso ha proscrito,

inexorablemente, por una eternidad.

 

No ambiciono la gloria ni acecho la fortuna;

el amor se ha marchado y la ilusión ha muerto;

yo velo su cadáver en medio del desierto

contando las estrellas que van tras de la luna.

 

Cansado del eterno sin por qué navegar

he arrojado mi brújula en el fondo del mar.

Fiero zarzal ha sido mi tierra prometida,

 

donde al segar espinas a golpes de mi hoz

corté mis esperanzas, mi amor y mi fe en Dios.

Y estoy como la estatua de sal frente a la vida.

 

NOCHEBUENA

 

"Es hoy Nochebuena", canta la campana,

"Nació de una virgen en Belén, Jesús".

Tan alegre suena su glorioso hosanna

que nadie creyera que El murió en la cruz.

 

Y de unos ensueños puerilmente bellos

surgen las siluetas de los Reyes Mayos,

que al paso cansino de sus tres camellos

vienen de países lejanos y vagos.

 

La niñez pasada en soplo veloz,

retorna a mi alma con el Niño Dios

del blanco poema que hilvanó la fe.

 

Mas trajo un recuerdo también del acaso,

lleno de nostalgias de un tibio regazo,

y quedé llorando sin saber por qué.

 

LA MELANCOLÍA...

 

La melancolía

me tomó en sus brazos

y puso en mi frente

sus besos de hielo,

de sombra y silencio

sobre aquéllos tuyos

que eran como rosas

que orlaban mis sienes.

 

Se amustió mi vida,

madrecita buena,

en los desencantos

la ambición sacié.

Soy como una sombra

marchando en la nada.

 

La oración aquélla

que tú me enseñaste,

sólo es un recuerdo;

ya no es talismán.

 

Mecánicamente

la dicen mis labios

y no pasa nada

en mi corazón.

 

ROMANCE DEL VIEJO AMOR

 

Ninguna linda como ella

entre las chicas del pueblo:

era muy blanca su frente

y eran sus ojos muy negros

y agraciaba en su sonrisa

la gloria de dos hoyuelos

que Dios puso en sus mejillas

para que aniden los besos.

 

Nos íbamos a casar,

y estábamos tan contentos

que entre la dicha dejamos

que se nos pasara el tiempo.

 

A veces en mi camino

como al azar yo la encuentro,

ella se queda muy pálida;

yo también, pero por dentro,

pues no le quiero mostrar

que su mismo mal padezco,

y voy pasando de largo

sin decirle que aún la quiero

como cuando éramos novios

y eran las palabras besos.

 

 

POEMAS INÉDITOS

 

LOS LOBOS

 

Ya los lobos se visten con las pieles

de los corderos que han matado,

y enguantan las crueles

garras y con taimado

blando ademán de paz

ocultan el deseo de matar más y más.

 

Los feroces colmillos y los dientes

que las fauces cerradas asordinan

rezuman la ponzoña

y son siempre inclementes.

 

Lentamente caminan

los lobos por el valle y el collado

al son de la zampoña

de algún pastor que han degollado.

 

¡Caperucita, alerta!

Cerrad pronto la puerta

y cerrad los oídos,

los lobos son las fieras

con almas de bandidos.

 

ROMANCE DEL MES DE AGOSTO

 

Hay una tristeza

que todo lo invade.

Llora en el silencio

triste de la tarde

el alma del pueblo,

y sopla en la calle

un viento que dice

de un dolor muy grande,

que viene llorando

de todos los valles

por donde pasaron

con feroz alarde,

matando y quemando,

los pañuelos rojos

ondeando en el aire.

Banderas de crimen,

símbolos infames

de la dictadura

que ha sembrado el hambre,

el estupro, el robo...

Pistolas, puñales,

y la pobre patria

chorreando sangre.

 

ROMANCE DE LA VIRGENCITA ROBADA

 

Compañera, una gran pena

me está torturando el alma.

Estoy pensando en la Virgen

que mi madre te dejara.

 

¡Qué dolor tendrá la Virgen

morando entre gente mala

después de estar con nosotros

con mi madre y con mi hermana!

 

Yo creí ver cuando niño

brotar de sus ojos lágrimas.

Mamá me dijo: -es porque

son crueles los que mandan

y los pueblos tienen hambre

y los tiranos se hartan

y amparan al asesino

y acosan al que trabaja.

 

Virgencita de mi madre,

que he amado tanto en mi infancia;

aunque ya la fe he perdido

quiero tenerte en mi casa.

 

Te recuerdo y me imagino

que tú me darás la pauta

para arrancar todo el odio

y el deseo de venganza

que en surcos de latigazos

han brotado en mis entrañas!

 

TUS MANOS, MADRE

 

Manos de cariño

de luz y de armiño,

tibias como un nido

de las bendiciones,

me disteis los dones,

más los he perdido.

 

Manos amorosas

que cortaron rosas

para orlar mis sienes

y que al bendecirme

para redimirme

derramaron bienes.

 

Madre, necesito

que tus manos santas

pongan sus caricias

en mi vida enferma.

Sufro, madrecita,

de ver uno a uno

cómo van muriendo

todos mis anhelos.

 

 CUENTO 

 

EL HOMBRE QUE ROBO UNA PAVA

(Fragmento)

 

Suena la hora del rancho.

Caraí Cáceres y el hombre que robó una pava se alejan de mí como estirados por el toque de la campana. Del hombre que robó una pava se apodera una gran alegría. Se da palmaditas en los muslos descarnados, se rasca, se para de un lado a otro, tararea una polca a la cual injerta una guarania, mirando siempre con avidez el locro que el ranchero derrama en los platos de los presos, quienes se retiran a engullir la malísima comida de la cárcel, diseminados por el patio, sentados en el suelo.

En rededor del tacho ya quedan pocos y se van acercándose los últimos, los que no pueden imponerse a trompadas, los débiles que no tienen un protector comprador a costa de favores inconfesables.

El encargado del reparto del rancho traza círculos con el cucharón arañando el fondo del tacho, y a cada tanto levanta el brazo derramando en los platos un poquito de caldo. Le piden que incline el tacho. El ranchero ruge una imprecación, luego siente lástima:

-Hay que venir más temprano, pues, chamigo, para que les alcance. Los presos se retiran. Detrás de todos va el hombre que robó una pava; sus ojos se fijan con verdadero placer en el plato de caldo que lleva sosteniendo entre sus manos hasta con un poquito de orgullo; de repente resbala y cae ante la general burla de los presos. Corro hacia el hombre que robó una pava para ayudarle a que se levante. Cuando llegó a él ya está de pie. Se lame con glotonería las manos untadas de caldo y tierra y, mirándose con una gran tristeza, se queja:

-Ve, mi amigo, cómo nunca tienen suerte los pobres.

Le doy unos níqueles para que compre algo de comer. Me agradece y me dice confidencialmente después de comprobar que nadie escucha: -Con esto que me acaba de dar alcanza a 505 pesos-. Y continúa con más misterio: -Estoy juntando plata para conseguir que me saque un abogado que me recomendó Cururú Piré.

Cururú Piré merecía un capítulo aparte.

Es él quien conoce a los procuradores honrados, a los pillos, y a los que corren el peligro de ser deportados malogrando con eso la causa de los presos.

Un penado, condolido de la desgracia del hombre que robó una pava, se le acerca.

-Vení, vamo a comer conmigo... Nadie podrá decir que he visto a un compañero en apuro sin haberle prestado ayuda.

El caritativo es un leproso en último grado. Se sientan y empiezan a comer alternativamente con una cuchara, el leproso y el hombre que robó una pava.

-Esto es espantoso-, le digo a un preso político, amigo mío.

-No comprende ese hombre que puede contagiarse.

Me afirma uno que, parado detrás de mí, escucha:

-No, no es mar de salazaro lo que tengo ese hombre, juego ensorvido nomá. Corta sus palabras al ver que en medio del asombro de todos un preso de unos saltos mortales prodigiosos en el aire y viene a caer de pie frente a nosotros. Ufano de su proeza me pasa la mano y me dice resplandeciente el rostro de felicidad.

-Yo también soy artista, che!

Lo felicito cordialmente. Todos los presos nos rodean; hay una gran expectativa.

El de los saltos mortales me desafía:

-Si Ud. es artista, haga el que acabo de hacer.

Me confieso incapaz de hacer tal hazaña. Los presos rumorean:

-Se está haciendo el chiquito.

-Todos los que valen son así. Se alza una voz indignada:

-No quiere trabajar con nosotros de orgulloso.

Me miran todos con odio; un rumor de amenazase levanta entorno mío. Silba una piedra sobre mi cabeza. Mi amigo, el preso político, les replica que no soy artista de circo y les prometo que ya más descansado trabajaré para que vean cuál es mi arte.

Los penados se apaciguan, y siento que el odio que aspiré hace un momento va dando lugar a un sentimiento afectuoso.

-Aicuaáma- dice uno-. Pea cu jhó'ú lotó,

Se me acerca un preso y, comentando el incidente, me afirma:

-No es malo lo preso, che; es que no tiene cultura nomá los pobre. Y termina pidiéndome informes del último golpe de Estado. Luego me pide un fósforo, prende el cigarrillo, hace que oye que lo llaman y se lleva mi caja de fósforos.

 

Entra en la celda una perra blanca, gorda; se me acerca, cariñosa, y le pago sus muestras de afecto acariciándole la cabeza. Un preso que está tendido bajo mi catre le pega un puntapié y vocifera enojado:

-¡Fuera, puta! Hay gente que prefiere un animal a un cristiano. Y agregó dirigiéndose a mí mas dulcificado: -Pero esos no son señores decentes como Ud.

Hago como (que) duermo al ver que entra Caí en la celda. Se acerca al preso que está tendido bajo mi catre y le pide un poquito de yerba. Caí carga el mate con la yerba. Yo estoy con los ojos entornados simulando dormir.

-Cuidado, che, con soltar a este-recomienda a mi vecino y sentencia mirándome con cariño: -Es persona decente: a las personas decentes no hay que robar ni un fósforo.

No pudo contener la risa. Caí me palma con la mano llena del polvo de la yerba:

-Ta que so letrado, che; me oíste todo nicó raé.

 

 

LA POESÍA REVOLUCIONARIA DE JULIO CORREA

 

Se ha dicho ya demasiadas veces que en conjunto nuestro siglo representa, dentro del movimiento dialéctico de la historia, la antítesis desgarradora donde las más optimistas esperanzas del siglo XIX -al mismo tiempo positivista y frívolo-alcanzan su más rotundo fracaso. Que nuestra época, patetizada por dos guerras devastadoras, ha sufrido sobre sí la impronta dolorosa de una de las más espectaculares crisis en la trayectoria del hombre.

Tal vez uno de los caracteres más importantes del comportamiento cultural de la sociedad contemporánea consista en la intención de aplicar sistemáticamente al estudio de una problemática en verdad muy vasta un criterio crecientemente científico, esclarecedor, algunas veces catártico (y por lo tanto doloroso) y en tal carácter casi siempre resistido.

El conjunto de los problemas que se pone a nuestra consideración como ciudadanos de un país, de un continente, del mundo, de acuerdo con el concepto progresivamente extensivo, tan en boga en la actualidad, probablemente no es nuevo. Muchos de ellos se venían arrastrando desde el fondo del tiempo, pero hacía falta la conciencia necesaria para enfrentarlos, hacía falta un abismo desesperante entre el hombre y su destino para que él se decidiese a vivirlos.

El arte, y específicamente la literatura, como creaciones humanas, no solamente no podían escapar de esta necesidad, sino que se debían situar en la vanguardia de cualquier intento en ese sentido encaminado.

Pero no fue fácil hacer aterrizar al arte después de tanto tiempo de viaje por todos los caminos celestes. Contratos teóricos marxistas y existencialistas del compromiso en la creación literaria se enfrentaron en todas partes las objeciones, magníficamente deshumanizadas de los artistas desarraigados, artífices del arte por el arte, del arte deshumanizado que denunció Ortega.

De todas maneras el momento histórico de ese conflicto ha pasado ya. Queda una conciencia creacional más o menos lúcida, de responsabilidad frente a la creación y una posibilidad crítica de juzgar en la obra literaria, además del mero valor estructural formal, incluso fonético, el contenido de mensaje humano particularísimo, como condición impostergable para la validez de lo creado.

Ese es el sentido de la afirmación del crítico uruguayo Angel Rama cuando dice, hablando de Juan Carlos Onetti, novelista compatriota suyo que: " la sinceridad se le aparece como el elemento "comprobatorio" del arte". Ese sentido tiene también la obra de poetas españoles actuales, como José Agustín Goytisolo, acaso el más claro exponente de una posición creacional que no concibe escribir si no se tiene algo importante que decir, si no se tiene una verdad en la cual se comprometa todo un pueblo, con sus miserias, las injusticias de que es objeto, el peregrinaje en el que agoniza.

Siguiendo una desdichada tradición que recién ahora se empieza a quebrar, nuestro país defines del siglo pasado y comienzos del actual, vivía recién con medio siglo de atraso, el furor del romanticismo. Después vinieron el postromanticismo y el modernismo, toda esa literatura con posibilidades estrictamente formales por sus limitaciones temáticas, mientras que la realidad del país estaba pidiendo a gritos una labor esclarecedora desmitificante, que encarase la realidad, tan infinitamente importante, tan extraordinariamente compleja.

En su magnífico estudio sobre la poesía, dice el profundo crítico heiddeggeriano Johannes Pfeiffer que en el poema "el objeto sólo se nos da con el lenguaje, en el lenguaje y por medio de él: buscar algo tras la expresión verbal es buscar en el verso". Esto rige ecuménicamente, aún para una poesía revolucionaria como la que hizo Julio Correa, y en cuanto instrumento crítico nos abre la posibilidad de entender cómo todo cambio que se produzca en la sensibilidad de los artistas, es decir, toda transformación de esa permeabilidad selectiva a los problemas que desde el medio ambiente los acucian, debe estar sostenida, acompañada, justificada por la correspondiente alteración del lenguaje que permita la expresión justa, que es siempre única, irremplazable, según ha demostrado Carlos Bousoño con su característico rigor.

O sea que el artista revolucionario de verdad es aquel que consigue una nueva visión de las cosas y que para expresarla encuentra un lenguaje estético adecuado. André Malraux lo corrobora diciéndonos que no basta fotografiar una gran época para que nazca una gran literatura y que el arte debe comprenderse como conquista de los sentimientos y de los medios para expresarlos.

Julio Correa, como tantos otros poetas, probablemente no se haya problematizado sobre su creación en los términos que permite hacerlo la creciente acumulación de datos en la actualidad, además de la perspectiva temporal que nos otorgan los 23 años casi que han transcurrido desde que se publicó "CUERPO Y ALMA".

El sentía la dolorosa realidad de su pueblo, la hazaña constante de su supervivencia, su postergación permanente frente a sus vastas potencialidades, su fracaso. Y paralelamente veía a los elegantes sostenedores de nuestra cultura, de nuestra literatura, demasiado ocupados en el arte para poder pensar, aunque más no fuese un poco, en la vida.

 

Escribe entonces los famosos versos citados:

 

No cantéis más poetas vuestra vieja canción;

 de los dulces amores y de la vieja pena,

con las puerilidades de la dura cadena

que un Cupido de palo os ató al corazón.

 

Está lanzada con esto la postura revolucionaria de Correa. Su poesía es la expresión de una realidad objetiva.

Como hacen ahora las más recientes promociones de poetas en diversos países, en la llamada poesía presentativa, Correa efectúa un intento de ofrecer en el poema un trozo de la realidad, casi sin aderezos y ciertamente sin ningún abalorio idiomático para obligar al lector a enfrentarse con esa realidad y obtener de ese choque el goce estético, que, como anotan Dámaso Alonso y Carlos Bousoño, nace siempre de la comunicación humana lograda a través del vehículo del poema.

El revolucionario al decidirse a ser consecuente, por otro lado, sabe que va a quedarse solo. Correa nos dice:

 

Este mi traje viejo es el que me defiende

de la envidia insultante del vacío burgués.

Me creen condenado y ya nadie pretende ni aún el

hombre más malo, condenarme otra vez.

Pero y sé quién soy

y sé hacia dónde voy

y sin jactarme de mi rango,

al ver pasar la vida, negro río del fango

propicio a la piara gruñidora y feroz,

yo le brindo mi verso en el nombre de Dios.

 

Es bien evidenteentonces que se cumpla la primera de las exigencias para que podamos ver en Julio Correa al poeta revolucionario, innovador. No es tan evidente en cambio el que haya logrado ese intralenguaje de que nos habla Paul Valery, para expresar su visión realmente nueva en nuestro país.

Pero para eso existe, como ha dicho Roque Vallejos, lapostageneracional que permite la perduración de los aciertos estéticos, y posibilita, mediante el hecho innegable de la precursión literaria, que la semilla sembrada por un creador surja recién como vigorosa planta muchos años después, en la obra de tantos más nuevos escritores cuanto más profunda haya sido la enseñanza precursora y más paradigmática haya sido la postura humana del poeta.

Mediante JULIO CORREA fue más fácil que haya existido un CAMPOS CERVERA para quien no debe existir arte inútil o que existan ELVIO ROMERO y aún muchos otros. A partir de Correa se hacen posibles los temas poéticos directamente obtenidos de la realidad.

Por todo ello, parece que siempre que se tenga que hablar en el Paraguay de poesía firmemente asentada sobre la tierra, poesía que no se resigne a ser un lujo social oligárquico, sino una expresión verídica de la realidad profunda de un pueblo, se tendrá que hablar de Correa. Y acaso lo más breve que se pueda decir de él como poeta, es que con toda honradez pudiera haber escrito los versos de Antonio Machado que dice:

 

...Dejar quisiera

mi verso como deja el capitán la espada:

famosa por la mano viril que la blandiera,

no por el docto oficio del forjador preciada.

RENÉ DÁVALOS

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

OBRAS DE JULIO CORREA

CUERPO Y ALMA, Buenos Aires, Editorial Difusam, 1943

IMAGEN DE NUESTRA TIERRA (texto completo de KARU POKÃ, SOMBRERO KA'A y ÑANE MBA’ERA’Ỹ en castellano), Presentación de Félix de Guarania, Asunción, Centro Editorial Paraguayo, 1991.

KARU POKÃ, Asunción, Teatro Estudio Libre, 1980-81.

ÑANE MBA’ERA’Ỹ. Sainete en tres actos, Asunción, Editorial Ortiz Guerrero, 1965.

OBRA POÉTICA, Edición de Miguel Ángel Fernández, Asunción, Alcándara Editora, 1983.

SOMBRERO KA’A Y CUENTOS, Asunción, Editorial del Centenario, 1969.

 

OBRAS Y ARTÍCULOS SOBRE JULIO CORREA

ALSINA, JOSÉ ARTURO: Paraguayos de otros tiempos, Asunción, Ediciones NAPA, 1983.

AMARAL, RAÚL: "Penumbra de Correa", EL DIARIO, Asunción, 17 de julio de 1965.

BAZÁN, FRANCISCO: "Julio Correa", en Martínez, Luís María, El trino soterrado, t. II, Asunción, Ediciones Intento, 1986.

BUZÓ GÓMEZ, SINFORIANO: Índice de la poesía paraguaya, Asunción, Ediciones Nizza, 1959.

CAMPOS CERVERA, HÉRIB: "Homenaje a Julio Correa", Asunción, LA TRIBUNA, 29 de julio de 1953.

CENTURIÓN, CARLOS R.: Historia de la cultura paraguaya, 2 vols., Asunción, Biblioteca Ortiz Guerrero, 1961.

DÁVALOS, RENÉ: "La poesía revolucionaria de Julio Correa", ALCOR, N° 41, 1966.

FERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL: "Introducción", en CORREA, Julio, Obra poética, Asunción, Alcándara, 1983.

FRANCO VERA, OPTACIANO: "Las horas últimas de Julio Correa", AMANECER, N° 19, Luque, Julio de 1966.

MARTÍNEZ, LUÍS MARÍA: El trino soterrado, Asunción, Ediciones Intento, 1986.

PÉREZ, DOMINGO REGALADO: "Julio Correa y el proceso civil", AMANECER, N° 59, Luque, Agosto de 1959.

PEREIRA, ARTURO: " 14 de Julio y Julio Correa", Suplemento Cultural de AB C, Asunción, 9 de agosto de 1992.

PÉREZ MARICEVICH, FRANCISCO: "Julio Correa", Separata de CUADERNOS REPUBLICANOS, N° 10, 1975.

PLÁ, JOSEFINA "El teatro de Julio Correa", Municipalidad de Asunción, 1970.

RODRÍGUEZ ALCALÁ, HUGO: Historia de la literatura paraguaya, Asunción, FVD, 1972.

ROMERO, J. ANÍBAL: "Un creador auténtico y recio defensor de la causa de su gente", EL DIARIO NOTICIAS, Asunción, 3 de julio de 1984.

TORGA, RUDI: "El camino a transitar", en CORREA, Julio, Karu poká, Teatro Estudio Libre, 1980-81.

WEY, WALTER: La poesía paraguaya /Historia de una incógnita, Montevideo, 1959.

ZUBIZARRETA, CARLOS: Cien vidas paraguayas, Buenos Aires, Nizza, 1961.

 

INDICE

INTRODUCCIÓN

I.- POESÍAS

CUERPO Y ALMA

PRIMERA PARTE

CUERPO : Ortiz Guerrero / Romance de la moza embrujada /

Este mi traje viejo / Chiquilla loca / En la playa Casola / La pródiga / Adelante / Aguafuerte / Arroyo Jaen / Pobre diablo /  Amanecer /  Cosas de títeres / Romance del niño asesinado / La amenaza / Tristeza / Polichinela / Gemelos muertos / Cuando llegue tu hijo

 

SEGUNDA PARTE

ALMA   : La pregunta / Como la mujer de Lot  / Nochebuena / Sé que tras las pupilas / Serenidad / La melancolía / Romance del viejo amor / Visión de hospital / Mangrullo muerto / Amor humilde / Otoñal / Novia de mis veinte años / Parpadeo rojo / La sonrisa triste / El fantasma / A lo largo del camino / La cara pálida / El río es un gran poeta / Madre / No canteis mas poetas /  Romance de sangre y lágrimas / Parto / El caballo de Troya / Versos al traidor máximo / Versos de la cárcel / Bandera del 23 de Octubre

 

POEMAS INÉDITOS

Los lobos/ Semana Santa / Soneto / Se fue el tiempo del cantar / Esperanza / Cantares / A Georgina / Para ti, Georgina / La hija de Don Viriato /  Romance de la esperanza / Visión de los pynandi / Romance del mes de agosto / Romance de la Virgencita robada / Tus manos, madre / Motivos del antro / Dolor / A Augusto Roa Bastos / Mutilados / El viento de la añoranza / Soneto / A Eva / La reliquia / Soneto / Peicha guãrante

 

II.      CUENTOS

Nicolasita del Espíritu Santo

El borracho de la casa

El padre Cantalicio

El hombre que robó una pava

III.     APÉNDICE

Homenaje a Julio Correa

La poesía revolucionaria de Julio Correa

IV.    ICONOGRAFÍA

V.      BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

 

 

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