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ADRIANO IRALA BURGOS


  CRÓNICA HISTÓRICA ILUSTRADA DEL PARAGUAY - AUTORES VARIOS


CRÓNICA HISTÓRICA ILUSTRADA DEL PARAGUAY - AUTORES VARIOS

CRÓNICA HISTÓRICA

ILUSTRADA DEL PARAGUAY

 

REALIZACIÓN Y PRODUCCIÓN GRÁFICA

ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL

Alberdi 2831 c/16 Pytda.

Te^. (595-21) 373 594, fax (595-21) 391 136

e-mail: arami@rieder.net.py

Asunción, Paraguay

 

DIRECCIÓN DEPARTAMENTO DE ARTE

Lic. Raquel Ambrasath

DIRECCIÓN DE LA OBRA

Oscar del C. Quevedo

 

AUTORES

Adriano Irala Burgos

Aníbal Benítez Fernández

Beatriz González de Bosio

Carlos Martini

José Antonio Galeano Mieres

Margarita Durán Estragó

María Graciela Monte de López Moreira

Miguel Chase Sardi

Milda Rivarola Espinoza

 

CORRECCIÓN

Miriam Correa de Báez

DISEÑO GRÁFICO

Lic. Raquel Ambrasath

ARMADO Y COMPOSICIÓN

Jorge Jara

Ariel Jara

 

Derechos de autor reservados. Se prohíbe la reproducción total o parcial, de cualquier forma o por cualquier medio, salvo con autorización de los editores.

Al reproducir éste o cualquier otro libro mediante el sistema de fotocopiado o cualquier otro medio, usted estará perjudicando a los editores, al autor y a usted mismo. Si usted no cuenta con recursos para adquirir la obra, hay otras alternativas. Infórmese; será preferible a asumir una deuda moral.

 

© DISTRIBUIDORA ARAMÍ S.R.L. 2006

Impreso en Paraguay Mercosur

ISBN 99925-68-01-1

 

 

 

PRÓLOGO

 

         Para el diccionario de la Real Academia Española, la historia es: "la narración y exposición verdadera de los acontecimientos y cosas memorables". En sentido absoluto, se toma por la "relación de los sucesos públicos y políticos de los pueblos; pero también se da este nombre a los sucesos, hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquier otra clase".

         La historia, sin embargo, es mucho más que eso. Es la auténtica conciencia y memoria de los pueblos.

         Aquellos que ignoran su verdadera historia están irremediablemente condenados a repetir sus errores.

         Y es precisamente por estas razones que la historia es, asimismo, el gran instrumento para construir o para destruir, para dar o para quitar la identidad nacional.

         Por muchos años, éste no ha sido un dato sustancial para muchos historiadores.

         El pasado del Paraguay, y en general el de todos los países hispanoamericanos, ha sido igualmente bastardeado por las distintas corrientes de pensamiento, desentendiéndose de la responsabilidad que les pertenecía. Así, contra Hernandarias o a favor de Hernandarias; contra Francia o a favor de Francia; contra Solano López, el enloquecido, o a favor del mito heroico; y más recientemente contra Stroessner o a favor de él; la historia paraguaya ha recorrido un desfiladero que la aleja de los paraguayos.

         No son fáciles nuestros tiempos, ya son muchas las crisis padecidas por los ciudadanos, y no hablamos solamente de las materiales...

         No se equivocan quienes insisten en que es cada vez más urgente, para el hombre de hoy, lograr una perspectiva histórica que lo sitúe adecuadamente en la encrucijada en que se encuentra.

         Quizás cabría añadir que esta exigencia no es sólo propia de nuestros tiempos, sino que es permanente y corresponde a la condición del ser humano, puesto que éste, hombre o mujer, es antes que nada un ser en la historia.

         Si como persona tiene un sino biológico, como ser histórico participa del conjunto de circunstancias que configuran la situación en que en cada momento se halla y, ciertamente, en cada instante concurren en él las tradiciones centenarias que anidan en su conciencia y en su subconsciencia y se le imponen, bajo la forma de creencias inamovibles, el ordenamiento de la sociedad dentro de la cual vive y, dentro de él, los innumerables avatares de los cambios que se producen por el juego de las condiciones económicas, sociales, políticas y culturales, cuya sucesión suscita complejas relaciones y complejas series de hechos.

         De este modo, con éstas y otras contingencias, se configuran situaciones a la que están sujetas inexorablemente, tanto la vida individual como la vida social.

         De cada una de estas contingencias sería posible relatar una historia: de cómo un grupo social se encuentra amenazado por el hambre y la indigencia, de cómo persevera en su afán de salir de la marginación o de alcanzar ciertos ideales, o de satisfacer anhelos íntimos trasmitidos de generación en generación.

         Es con estos principios que hemos aceptado el desafío de confeccionar una Historia del Paraguay, moderna y ágil.

         La historia de un país puede intentarse y lograrse por diversos caminos. El más frecuentado de esos caminos, y podríamos decir el tradicional, es el meramente cronológico, el que va relatando los sucesos paso a paso, de acuerdo a las fechas, exactamente encadenados. Es una relación clásica, continuadora de los Anales.

         Otro camino es el de las biografías de los hombres representativos, no porque ellos realizaran la historia sino porque les tocó actuar en forma prominente, y a veces influyente, y porque no cabe duda que la Historia comienza a gestarse dentro de alguien, se preanuncia en pensamientos, sueños, cálculos, sentires ligeros o profundos. El pensamiento es historia que se anticipa al hecho histórico, como la historia es pensamiento cumplido de alguna manera.

         Otro camino más moderno es el de la historia a través de las ilustraciones, de las reproducciones de cuadros, grabados, fotografías, que resultan ser los testigos gráficos de un determinado momento, aparentemente mudos pero, a ciencia cierta, los más representativos y exactos de esos momentos históricos.

         Se pueden enumerar otras formas aledañas de hacer historia: anécdotas, revisión de hechos colaterales y narraciones de momentos parahistóricos, etc.

         Podemos decir que, para intentar lograr, nosotros hemos elegido todos estos diversos caminos que convergen en una historia paraguaya completa. Primero, cronológicamente, mediante un Cuadro, el Mirador del Mundo, que aparece al principio de cada capítulo.

         Luego, presentamos en acertados Perfiles la semblanza biográfica de los protagonistas más importantes del relato.

         Y para completar: la Historia Ilustrada, donde a través de miles de reproducciones presentamos los hechos estampados, que han servido para completar los textos.

         No obstante la limitación del espacio asignado a los artículos y monografías que la constituyen, está redactada con claridad y de manera sintética, para suministrar lo fundamental y exacto de cada tema.

         Sí al lector le resultare insuficiente los datos y noticias aportados, las Notas que aparecen al final de cada capítulo y la completa y sustancial Bibliografía del final, le ilustra el camino para la investigación segura.

         La obra está dividida en catorce capítulos, en los cuales narramos la historia del Paraguay, en la Época Colonial, Independiente, en el siglo XX, narrado hasta nuestros días.

         Esta división nos permite obtener, creemos, un balance más exacto y un contraste más vivo.

         Tales son las líneas generales que presiden la concepción de esta obra. Sin embargo, no son las únicas. Un párrafo aparte merecen los autores.

         Los autores han tratado de ser veraces y equilibrados, a pesar de que también ellos tienen opiniones morales y políticas.

         A lo largo de sus exposiciones, han dejado deslizar espíritu amplio y formación humanística, a tal punto que a veces dialogan con el pasado y lo juzgan. Catedráticos e investigadores de enjundia acometieron esta empresa con total responsabilidad y, por la escrupulosidad expuesta, estamos seguros que no han incurrido en ninguna arbitrariedad en la valoración de los hechos, ni olvidado nada en su relato que sea importante en la vida de la República del Paraguay, aun comenzando en su Prehistoria.

         Dice Benedetto Croce, en «La historia como hazaña de la libertad» ...: «En las obras de historia cuyos tipos de interpretación se ajustan a los hechos que han de ser interpretados, late una vida pura. Las imágenes son claras y persuasivas, como lúcidos y convincentes los conceptos. Los hechos y las teorías se demuestran recíprocamente...

         La crítica de la historia consiste en reconocer si una narración histórica es plena o vacía, es decir, si lleva o no en el corazón un motivo que lo encadene con la seriedad de la vida tal como se vive, y en discurrir hasta qué punto el elemento intelectual se une a ella con el intuitivo; esto es, hasta qué punto ejerce el juicio histórico y hasta qué punto lo elude».

         Deben quedar tranquilos los autores, ya que han logrado en ésta, su obra, plenitud y pureza por doquier.

         Lo evidente es que, apoyados por la labor de tantos historiadores de fuste, hemos deseado y tratado de cimentar el espíritu paraguayo, con método informativo y propósito formativo, ya que la suma de dolores, esfuerzos, sacrificios, méritos y glorias, comportan el patrimonio común y esclarecen la conciencia nacional.

         Y es sabido que ésta es la mejor enseñanza que del estudio de la historia cabe esperar.

 

         Oscar del C. Quevedo.

 

 

DOCTOR JOSÉ GASPAR RODRÍGUEZ DE FRANCIA

 

Ensayo de ADRIANO IRALA BURGOS

Obs.: En el presente capítulo existen temas

desarrollados por el Investigador DANIEL MOLINARI

 

         I - LA REPÚBLICA

 

         1°) El 4-V-1813, había llegado a Asunción el enviado de Buenos Aires, Nicolás de Herrera. Su viaje tenía diversos motivos, entre los cuales es digno de destacar: (1)

         a) Debía señalar las ambiciones del gobierno portugués;

         b) Invitar a Paraguay a que concurriera, con diputados, a la Asamblea de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que ya había iniciado sus deliberaciones en Buenos Aires (20-II);

         c) Debía exponer las ventajas del vínculo de la anexión;

         d) Propuso que las cuestiones en litigio fueran sometidas a la consideración de la dicha Asamblea, al cual Paraguay, podría enviar el número de diputados que quisiera;

         e) Sí no conseguía la designación de diputados, debía procurar al menos se nombrase un diplomático; (2)

         f) Tratar de renovar el Tratado del 12-X-1811, que «hacía aguas por todos los costados»; (3)

         g) Considerar el ajuste de un nuevo pacto sobre la base de la disminución de aranceles a los productos paraguayos a cambio de un contingente de soldados.

 

         2°) Las misivas del Gral. Artigas, que había recibido la Junta, al mismo tiempo que Herrera se encontraba en Asunción.

         «El sueño del patriarca oriental era constituir una federación formada por el Paraguay, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Uruguay, y aun Río Grande del Sur, para combatir a los portugueses por un lado y a los porteños por otro». (4) Escribía Artigas en julio de 1813: «Los resortes de nuestros recursos son innumerables, y también irresistibles si le damos el impulso a tiempo. Para garantizar mejor nuestras combinaciones sobre el particular, sería muy del caso que V. S. se desprendiese de uno de sus miembros, que en clase de diputado de esa Provincia, se presentase en éste con el lleno de facultades bastantes a arreglar nuestros negocios en general, según puedan mandarlo las circunstancias en que ulteriormente nos hallemos.

         Así garantiremos nuestros proyectos santos, fijaremos para siempre nuestros destinos de una manera compatible con la gloria de nuestros esfuerzos grandes, y con la virtud que los anima».

         3°) Ante temas tan importantes, la Junta Gubernativa presidida por Fulgencio Yegros, consultó con el Cabildo, el cual dictaminó: «que era necesario escuchar la opinión de la provincia mediante la convocación de un Congreso General».

         La Junta se conformó a este parecer y así lo acordó. En el auto respectivo dispuso que el Congreso constase de un número de sufragantes, que baje de mil individuos. (5)

 

 

         EL CONGRESO DE 1813

 

         Fue convocado para el 9-VIII. Posteriormente, prorrogado hasta el 30-VIII, para reunirse, al final, el 30-IX-1813.

         Este segundo Congreso nacional abrió sus sesiones en el templo de Nuestra Señora de la Merced, el único que por su amplitud podía contener a los mil diputados de que estaba constituida la representación nacional. Presidieron el acto inaugural los tres miembros de la Junta: Yegros, Francia y Cavallero, siendo este último el presidente del Congreso.

         Se consideró en primer término la presentación del emisario de Buenos Aires, Herrera, quien pidió permiso para concurrir y exponer su posición en dicho Congreso.

         «Ya no planteó la renovación del Tratado del 12 de octubre de 1811, sino la  incorporación lisa y llana del Paraguay, amenazando, en caso contrario, la asfixia económica». (6)

         El alegato de Herrera provocó la ira del Congreso, que lo reputó injurioso.     Decidió por aclamación no enviar diputados a la Asamblea de Buenos Aires.

         Un solo diputado abogó en contra de la opinión general. Éste fue expulsado del recinto y si un sacerdote no hubiera subido al púlpito para recordar lo sagrado del recinto, aquél hubiera sido muerto. (7)

         El Congreso siguió sesionando en los días siguientes, debatiendo sobre la organización del Estado, pues la Junta todavía no había terminado su mandato, pero de cinco integrantes había quedado reducida a tres.

         El 10-X, se precipitó la crisis y renunciaron Francia y Cavallero. Fue aceptada la de Cavallero y encomendaron la redacción de un proyecto de organización del gobierno a Yegros y al Dr. Francia.

         La presentaron en la sesión del 12-X, en forma de Reglamento de Gobierno, que fue aprobado el mismo día por aclamación.

         Por éste, que resultó la primera constitución del Paraguay, se creó la República y el Primer Consulado.

         Nombraron a Yegros y Francia, cónsules de la República del Paraguay.

         Así se rompieron los lazos de unión con España y con Buenos Aires.

 

         EL CONSULADO

 

         Ese mismo día, 12-X, los cónsules prestaron juramento y asumieron sus funciones. La presidencia era alternada cada cuatro meses y la primera la ejerció el Dr. Francia, «adjudicándose el sillón denominado César, mientas dejaba a su colega el de Pompeyo». (8)

         Estaban autorizados para organizar la Administración y crear un Tribunal Superior de Apelaciones, y se dispuso que se celebrarían Congresos anuales todos los 15 de octubre, para tratar las cuestiones de importancia nacional.

         Le fue confirmada la negativa al comisionado Herrera, prometiéndole el Dr. Francia auxilios para más adelante, y «que en todos modos y en cualesquiera circunstancias sostendrá el Paraguay la independencia proclamada, a toda costa, sin entrar jamás y en ningún caso en conciliación su convenio con los opresores de nuestra libertad». (9)

         El gobierno consular adoptó la política antiespañolista, para evitar que el partido españolista mantuviera su influencia.

         Fueron censados y se proyectó su destierro a Corrientes, pero el gobernador de esta provincia se negó a recibirlos.

         El 6-I-1814, se prohibió a los españoles casarse con mujeres blancas, sólo lo podían hacer con indias. Además, no podían actuar de padrinos de bautismo y matrimonio.

         En julio del mismo año, se les prohibió hablar de política, bajo pena de expulsión y confiscación de bienes. (10)

         A mediados de febrero entró Yegros a ejercer su turno presidencial, pero a los pocos días, le solicitó al Dr. Francia que siguiera ocupándose de la Administración, mientras él se ocupaba del ejército.

 

         LA POLÍTICA EXTERIOR

 

         Visto la frustración y las recomendaciones de Herrera, Buenos Aires, viéndose fracasada las operaciones militares (Belgrano) y diplomáticas (Herrera), recurría a la guerra económica para someter a Paraguay. Creó nuevos impuestos para las compras y los traslados de la yerba y el tabaco de nuestro país.

         Por lo tanto, las relaciones con el Plata estaban interrumpidas y el comercio por el Río Paraná, cortado.

         La propuesta de Artigas, a principios de 1814, volvió a considerarse. El gobierno de Buenos Aires había roto con Artigas, poniéndole precio a su cabeza y éste volvió a tentar al Paraguay con un acuerdo contra los porteños. A favor de esta posición estaba parte de la oficialidad paraguaya. El Comandante de la división de las Misiones, Vicente Antonio Matiauda, se incorporó, sin esperar la orden superior, a las filas de Artigas.

         Fue una decisión crucial, pero el Consulado eligió la neutralidad. Matiauda fue relevado de su cargo.

         Los Cónsules dictaminaron: «Nos debemos reducir a conservar la paz, la quietud y la tranquilidad interior y exterior, evitando cuanto sea posible una guerra civil que debe mirarse como el mayor de todos los males, especialmente en el período actual de la revolución». (11)

         Rechazada la oferta de Artigas y roto el vínculo con la Banda Oriental, el cónsul Yegros, intentó establecer relaciones con el Brasil, pero Francia se opuso diciendo que en Brasil abundaba lo que producía Paraguay.

         Dada la alternancia gubernamental, el 15-VI, asumió la presidencia el Dr. Francia, la última antes del Congreso anual.

         Este período fue de una actividad administrativa y política muy intensa. Francia impulsó la idea del cambio del sistema gubernativo, apoyado por la seriedad y honradez puestas en la administración.

         Mientras, Yegros se desentendió un poco de sus funciones, a Francia lo apoyaban Mariano Antonio Molas, José Tomás Isasi y Miguel Noceda, quienes difundían una propaganda personalista.

         Algunos paraguayos querían la reelección de los dos Cónsules, entre ellos, los Cavallero, Gamarra, los Iturbe, pero la ausencia de ambición política de Yegros anulaba sus esfuerzos.

         Francia había formado un cuerpo militar, al cual adiestraba personalmente.

         El 7-IX-1814, fue convocado el Congreso anual para el 1° del mes siguiente. Francia, ya con un proyecto en marcha, preventivamente adoptó algunas medidas que disminuyeron el poder de Yegros y sus seguidores.

         Con el pretexto de perseguir a los Mbayá el coronel Juan Manuel Gamarra y el capitán Pedro Juan Cavallero fueron confinados en el interior.

         Vicente Ignacio Iturbe se vio obligado a retirarse de la comandancia de Ykuamandyju.

         Así, se inauguró el Congreso el 3 de octubre de 1814.

 

         LA DICTADURA TEMPORAL

 

         Francia, elegido presidente del Congreso lo inaugura con un discurso aconsejando la formación de un gobierno personalista.

         Hubo propuestas, para dicho gobierno, de candidatos, unos apoyaron a Yegros para presidirlo. Hubo ponencias de reelección de los Cónsules. Mariano A. Molas propuso al Dr. Francia como dictador. Al día siguiente, ayudado por un oportuno despliegue de las fuerzas que respondían a Francia el debate se terminó cuando el representante de Concepción, José Miguel Ibáñez, pidió que Francia fuese elegido dictador de la primera República del Sur.

         La votación fue favorable al futuro dictador, con la gran mayoría de votos de los campesinos.

         Francia fue designado «Dictador Supremo de la República», por un período de cinco años.

         Se le autorizó a constituir el Tribunal Supremo y mientras se organizaba, a ejercerla potestad judicial.

         Para los próximos Congresos anuales, a reunirse en los meses de mayo, el número de diputados quedaba reducido a 250.

         Asimismo, el nuevo dictador asumió el poder en el mismo acto del 4-X-1814. (12)

 

         LA PRIMERAS MEDIDAS

 

         En el ejército hubo descontento, los oficiales del batallón de Yegros protestaron por su exclusión. El capitán Cavallero apaciguó los ánimos, aconsejando acatar al nuevo gobierno.

         El Dr. Francia actuó muy prudentemente, completó la organización de su batallón, que llamó de granaderos. Esta unidad prestaba el servicio de guardia personal, cuidaba la casa de gobierno y hacía de policía, en la ciudad. Se reiteró la prohibición de extraer del país oro y plata, sellada o en pasta; se estableció un arancel del 8 % sobre todos los productos importados.

         Un decreto proscribió la actuación de jueces, prelados o gobiernos ajenos sobre las comunidades religiosas, sus individuos, sus bienes, sus hermandades y cofradías.

         Las comunidades quedaron bajo la dirección del Obispo, pero gobernándose por las propias leyes del país.

         Fue suprimido todo vestigio de la Inquisición y combatió los últimos baluartes españoles eclesiásticos.

         Los religiosos Antonio Miguel de Arcos y José Baltazar de Casajús fueron obligados a pedir «carta de incorporación y ciudadanía».

         Los puestos públicos y empleos debían ser ocupados por patricios paraguayos.

         La depuración del ejército fue paulatina y continuó durante mucho tiempo, hasta que no hubo más vestigios de oposición.

         Las obras públicas, en especial los caminos recibieron impulso, para lo cual los vecinos y los indios debían aportar su mano de obra en las construcciones. Y por último, las relaciones con Buenos Aires no habían mejorado. El Gral. Carlos M. de Alvear solicitó ayuda al Paraguay ante la posible invasión española del Gral. Morillo, tratando de reanudar las relaciones.

         Francia se había impuesto el aislamiento como política externa y desechó estas gestiones y otra más, que fue la invitación al Congreso de Tucumán. Otro episodio irritativo fue la reacción de Artigas, quien al recibir otra negativa de Francia, a sus proposiciones, decidió declararse enemigo del Paraguay.

         Prohibió el comercio por el Paraná y secuestró armas y municiones que iban dirigidas a Asunción.

         El gobierno, como respuesta, confinó, desterró y persiguió a los artiguistas. No obstante, este caudillo era estimado en el país y sus ideas, acariciadas por muchos paraguayos y por mucho tiempo...

 

         LA DICTADURA PERPETUA

 

         El Congreso de 1814, había designado a Francia por cinco años. El dictador sólo dejó pasar dos años.

         Convocó a un nuevo Congreso para el 30 de mayo de 1816.

         Previamente, emisarios del gobierno difundieron, en la campaña, la necesidad de que la dictadura fuera perpetua. La excusa eran los problemas que acarreaba el mantener la independencia del Paraguay.

         En Asunción, días antes del Congreso, fue José Miguel Ibáñez, de Villa Concepción quien proclamó la Dictadura perpetua. (13)

         Había oposiciones importantes. Mariano Antonio Molas, separado de su ex jefe y correligionario, declaró que el sistema era una «monarquía con máscara republicana».

         El Congreso se reunió el 30-V, día en el que no hubo acuerdo. El día siguiente se volvió a reunir, pero con cuatro compañías de infantería formadas frente a la Catedral, lugar de la reunión.

         Los 150 diputados presentes, ante una moción de Ibáñez, resolvieron otorgarle el título de Dictador perpetuo de la República.

         También, que los futuros Congresos se convocarían «cada vez y cuando el Dictador lo halle necesario». (14)

         Se ordenó que en las misas en lugar del Regem, etc. que ya se había suprimido, se rezara la siguiente oración:

et dictatorem nostrum Populo sivi comiso et exercitu suo.

         El Congreso se disolvió sin haber reglamentado la institución dictatorial. Desde entonces, y hasta su muerte, la voluntad de Francia era la ley.

         Tampoco en este período se convocó a un nuevo Congreso.

         El coronel Gamarra, héroe de Paraguarí, fue traído preso de su estancias.

         Vicente Ignacio Iturbe renunció al ejército.

         Jamás se constituyó el Tribunal Supremo. Francia legislaba, juzgaba y sentenciaba.

         Fue jefe también de la Iglesia paraguaya, así como de la Administración, del ejército, etc.

         Todas estas labores las ejercía personalmente, pues estaba dotado de gran capacidad de trabajo.

         Tenía tres ministros, que sólo firmaban los oficios que el Dictador quería. Suprimió todas las actividades políticas. Exigió que toda «reunión o junta» pública tuviera autorización previa, con excepción de las procesiones religiosas.

 

         LA CONSPIRACIÓN DE 1820

 

         Tras varios años de férrea dictadura, las clases sociales, en especial la alta, se sentía frustrada y desilusionada.

         Confiscaciones y cárcel eran comunes.

         Los oficiales del ejército fueron oprobiados; muchos, separados del mismo y sustituidos por segundones obsecuentes.

         Fue esto conformando un clima de subversión, que en los primeros meses de 1820, fueron tomando cuerpo.

         Los rumores llegaron a Francia, quien duplicó la guardia y las prevenciones. Fulgencio Yegros fue invitado a residir en la ciudad, para poder controlarlo, pues en su estancia había frecuentes reuniones sospechosas. Los conspiradores se reunían en la casa del Dr. Marco Ignacio Valdovinos. (15) El plan era asesinar a Francia, el viernes santo. El Capitán Montiel era el jefe del grupo que debía atacarlo, Fulgencio Yegros se haría cargo del gobierno y los jefes Cavallero y Montiel controlarían el ejército.

         Un conspirador de apellido Bogarín, se confesó con el padre fray Anastasio Gutiérrez, quien lo mandó a poner en conocimiento del gobierno dicho plan. Esto fue el comienzo de una época de terror y vergüenza. Las cárceles se llenaron y se habilitaron casas particulares como prisión. Cientos de prisioneros, cuyas propiedades fueron confiscadas, dejando a las familias en la indigencia.

         Los procesos fueron lentos y manejados personalmente por el Dictador. Los incomunicados fueron torturados y luego ejecutados. Los tormentos los aplicaban los indios Guaikuru.

         El 17-VII-1821, comenzaron los fusilamientos.

         El primero fue Fulgencio Yegros, luego De la Mora, el capitán Montiel, el Dr. Aristegui y el Dr. Baldovinos...

         Pedro Juan Cavallero no esperó para morir; se suicidó en la cárcel. (16) Los fusilamientos duraron varios días y sumaron 73 ciudadanos las víctimas.

         Las familias tradicionales quedaron sin cabezas y sin fortuna.

         También los españoles fueron encarcelados, con el obispo Panes y el ex-gobernador Velazco a la cabeza. Este último murió en la cárcel. Fueron multados colectivamente en 150.000 pesos, para poder recuperar la libertad.

         Por otra parte, respondiendo a una actitud del gobernador de Santa Fe, Estanislao López, quien se incautó de una partida de armas dirigidas al Dictador, Francia apresó a 18 santafecinos que vivían en el país.

         La mayoría de ellos quedó en la cárcel hasta la muerte del dictador, en 1840.

 

 

         II- LA DICTADURA DEL DOCTOR FRANCIA

 

         En el año 1814 se inicia la dictadura temporal del Doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, cuyo padre, un portugués nacido en Oporto, se había instalado en el Paraguay, al servicio del Rey de España. El Dr. Francia no tuvo buenas relaciones con su padre por motivos familiares. De entre los paraguayos que actuaron en la Independencia, el Doctor Francia fue quien estudió en Córdoba, de donde volvió al Paraguay para dedicarse al derecho y a la política. Antes de la Independencia tuvo ya destacada actuación y después de 1811 tejió su cerco al poder con gran habilidad, con la paciencia de una araña que construía su tela para que en ella cayeran todos los que rondaran alrededor de la misma. Esta imagen explicativa de los acontecimientos históricos es de Julio César Chaves y expresa muy bien el ascenso incontenible de Francia al poder absoluto con avances y retrocesos, pero siempre al servicio de su instalación en el gobierno con poderes ilimitados por toda la vida. (17) Así, el Dr. Francia en 1816 ya era dictador perpetuo de la República del Paraguay.

        

         LA NACIÓN ORGANIZADA

 

         La tesis central del Dictador consistía en que la República como Estado organizado creara, con las comunidades dispersas que constituían el Paraguay de la colonia, una nación estructurada.

         Para Francia la sociedad política constituía la matriz del hombre social paraguayo porque antes de ella éramos como tribus esparcidas por todo un territorio, sin causa final que ordenara en un solo propósito nuestro paso a la condición de nación políticamente organizada. Es cierto que en los documentos no se habla explícitamente de Estado. En uno solo de ellos lo encontré y está escrito como de pasada, pero todas las decisiones del Dr. Francia se dirigen a constituir una organización política que le dé a los paraguayos una estructura de nación organizada para que haya nación y voluntad de poder político. (18)

         Por ello, desde mi perspectiva filosófica, ya que yo no soy historiador, de formación, afirmo que esa República del Paraguay como Estado es en la filosofía del Dictador molde o crisol que nos permite a los paraguayos constituirnos en comunidad nacional, aspiración a la cual se llegará por aquellos pactos político y social tras el proceso de la vana pretensión de convivencia, de etnias desorganizadas sin voluntad política, antes de los mismos.

         El pacto o contrato político y social es de fundamental importancia en la estructura que el Dictador Francia le daba al Paraguay porque es el origen del Estado y éste, el de la comunidad nacional.

 

         LA POLÍTICA EXTERIOR

 

         Conviene aquí mencionar la importancia de las relaciones exteriores para el Dictador. Nosotros nos independizamos de España, pero opino que es más importante para el Doctor Francia nuestra independencia frente al poder centralista de Buenos Aires. España estaba lejos y Buenos Aires cerca, con poderes muy concretos de cerrar la navegación de los ríos internacionales que nos llevan al mar. Tal problema en verdad se prolongó hasta hace unos pocos años, cuando se reconoció internacionalmente por convenios entre la Argentina y el Paraguay la libre navegación de los ríos.

         El famoso aislamiento del Paraguay por Francia fue en verdad un sistema de relaciones controladas por el Dictador desde Asunción. Nada salía desde el Paraguay y nada entraba a él sin saberlo el Dr. Francia. Por Itapúa el comercio era constante, tarea en la que se destacaron los comerciantes brasileños de Río Grande. En el Paraguay había productos extranjeros de uso popular. Además, entraban en abundancia artículos de ferretería, y hasta vinos y chocolates, que el mismo Dictador consumía en su casa de Asunción. Por Pilar y Concepción existía también un comercio controlado. No es justo hablar de un Paraguay totalmente aislado sino de un Paraguay cuyo Estado compraba y vendía, de acuerdo con su ideología política y sus necesidades, por aduanas honradas y limpias. (19)

         El Dr. Francia buscaba en el horizonte el reconocimiento internacional del Paraguay. Desgraciadamente el mismo no llegó nunca. Él no aceptó jamás se nos tratara como una provincia escapada del dominio porteño. Un aspecto importante es ver también cómo Francia rechaza el plan de Artigas que, en aquella época de países con límites aún no muy precisos, quería constituir una sociedad política que incluyera el Uruguay, las provincias del litoral argentino y el Paraguay. Este proyecto era viable, pero peligroso e inseguro en sus resultados porque iba en el fondo a discutir el poder político aglutinador de Río de Janeiro por un lado y el de Buenos Aires por el otro. Francia nunca aceptó el plan artiguista porque lo menos que quería era intervenir en los problemas geopolíticos del Río de la Plata cuya resolución era aleatoria. Tampoco el Dr. Francia, desde Asunción, hubiese aceptado nunca la propuesta de ceder las Misiones de San José-mi, en la margen izquierda del Paraná, a la Confederación Argentina a cambio del reconocimiento de la Independencia. Cuando Don Carlos lo hizo, la Argentina no nos reconoció y las Misiones de la margen izquierda del Paraná se perdieron para siempre. Ese territorio es ahora la provincia argentina de Misiones y San José-mi es Posadas.

        

         EL PENSAMIENTO DEL DOCTOR FRANCIA

 

         En cuanto a la raíz del pensamiento filosófico-político de Francia, yo menciono tres aportes: El «Contrato Social» de Rousseau; el Derecho Romano, que aporta instituciones como el Consulado y la Dictadura y por fin ese acercamiento al pueblo humilde campesino cuya raíz ancestral yo veía en el franciscanismo paraguayo.

         Heinz Peters en su excelente libro «El sistema educativo paraguayo desde 1811 hasta 1865» nos da otra explicación que me parece es una veta muy interesante a ser investigada con profundidad. Dice Peters que se descubre en ello la influencia de Volney, “Mucho más probable me parece a mí su adhesión consciente a un estilo de vida, que según expresiones de Volney, prioriza una de las virtudes fundamentales de la esfera de la conducta individual, que es, al mismo tiempo, condición importante para la organización de la sociedad según la Ley Natural, o sea, la mesura. Por algo ocupa ésta en el sistema de las virtudes individuales de Volney el segundo lugar entre cinco atributos deseables, sólo superada por la ciencia, estando antes que el valor, la actividad y la limpieza”. Se agrega que de la mesura surgen, en el ámbito individual, el ahorro doméstico; y en el ámbito social, la sencillez en las costumbres, entendida como rechazo de todo placer superfluo y, por ende, del lujo corruptor.

 

         LA PRODUCCIÓN

 

         Económicamente el país se dedicaba a la producción de acuerdo con las regiones. Había un comercio intrarregional con gran control del traslado de las personas de un lugar a otro. Es decir que no existía libre circulación de ciudadanos de una población a otra.

         Otro punto de la ideología del Doctor Francia es su plan económico social de dividir el país por zonas productivas de productos de campo y de artesanía y así todo el Paraguay fue coordinado para suministrar cereales, miel, azúcar, etc., y artesanías. También, productos para la construcción. La cal, por ejemplo, era un bien muy apreciado y muy utilizado en Asunción, la cual consumía grandes cantidades. Carretas de ladrillos venían de las olerías y desde Asunción se enviaba en distribución lo que aportaba el comercio exterior. El país no sufría hambre, pero tampoco gozaba de lujos que ya se habían hecho notables hacia el final del régimen colonial español.

 

         EL PODER POLÍTICO

 

         El control político era total y se inducía a los ciudadanos a escuchar conversaciones y a denunciar a aquellos que no manifestaran adhesión total al régimen. Hay que afirmar que la masa campesina era la que apoyaba al dictador; aquí residía su poder político. Esto no significaba que el dictador les permitiese libertad de deliberaciones. La única libertad que existía era la religiosa. El Dr. Francia solamente no permitía la existencia de ateos. No persiguió a la Iglesia cuando ella se sumó a su estructura política y se adecuó al Estado francista. Nunca le toleró poder político. Sí, presencia social. La Iglesia, sin embargo, estuvo amenazada de extinción en el sentido de que no había seminaristas ni se aceptaba que Roma designara a nuevos obispos. En la larga dictadura el obispo español no fue destituido pero sí delegó su autoridad en Céspedes Xeria, quien administró la sede con la protección de la legitimidad del derecho canónico. Desde su retiro, el obispo titular conservaba su calidad de tal y protegía con su legalidad y legitimidad la actuación del provisor Céspedes Xeria, quien cesó inmediatamente cuando aquél murió. Para mí el grave problema de Francia fue el no preparar a una élite nueva y culta nacida de su inspiración política, que tomara el poder cuando él lo dejara. Esta falta de gente preparada se acentuó cuando el gobierno de los López, pero hay que decir que si así se llegó a la tragedia de la guerra de la Triple Alianza, no toda la responsabilidad se debe a Francia sino mucho también a la dictadura cerrada y al atraso cultural, ya que el país tuvo un desarrollo que pedía otra estructura educacional, más inteligente, más crítica y más abierta hacia el conocimiento de los temas políticos, sociales y culturales de ese siglo XIX.

         Conviene aquí aclarar, aunque fuera redundancia, que Francia dispersó a la base social del poder político colonial paraguayo que subsistió y se robusteció tras la independencia. Los autores de la independencia de 1811 eran los hijos criollos de aquellos españoles, de aquellos ultramarinos como se les llamaba. Francia cortó la relación entre poder económico, poder social y poder político. El poder político era él, solamente él y se dio el caso único en América de un gobernante que con su poder político más perjudicara que beneficiara a sus propios parientes. El Doctor Francia vivía bien y consumía productos que no estaban al alcance de la ciudadanía común, pero indudablemente no hacía ostentación de riqueza y cuidaba de las arcas del Estado con rigidez.

        

         LA EDUCACIÓN

 

         Es cierto que la gran preocupación político-social del Dictador fue la enseñanza primaria, pero evitó cuidadosamente que mediante ella se acumularan prestigio y poder, sea para la Iglesia, sea para los civiles.

         El cuarto punto es la importancia de la educación, es decir de lo que ahora llamamos la educación primaria, porque el Doctor Francia quería que todo su pueblo supiera leer y escribir pero desconfiaba profundamente de los intelectuales que dialogaran y discutieran entre sí. En este punto veo también la influencia iluminista. Él sostenía una idea de la sociedad paraguaya en la que él pensaba solo y los otros sabían leer y escribir para transmitir su pensamiento. No hubo absolutamente posibilidad de que la Iglesia influyera más allá de las ceremonias de culto que eran misas y procesiones. Las homilías eran muy cuidadas y no salían de la rutina porque cualquier proyección al país real como crítica no hubiese sido nunca permitida. Cuidaba bien de ello el provisor Céspedes Xeria, quien había sido legítimamente designado por el obispo titular. Además, el provisor era profundamente francista y ningún roce hubo entre el Dr. Francia y aquél, que por lo menos haya llegado como noticia a nuestros días.

 

         LA ESCLAVITUD

 

         Conviene aquí tocar el punto de la esclavitud recurriendo a las opiniones de Josefina Plá (20) y Alfredo Viola. (21) Los esclavos eran manumítidos por testamento. Otros adquirían su libertad pagándolas a precio razonable con su trabajo. La esclavitud se transmitía por vía materna. No había en el Paraguay razones para que la esclavitud fuera muy dura porque no existían fábricas; por ejemplo, los ingenios azucareros donde la esclavitud adquirió auge en el Brasil. En el país vecino, cuando la colonia, los esclavos escapados constituían verdaderas comunidades que fueron dispersadas y aniquiladas, para usar un término suave, por los ejércitos de los gobernadores portugueses. Los esclavos que se escapaban del Brasil encontraban en el Paraguay la posibilidad de llevar una vida mucho más tolerable, como pardos libres o aun como esclavos.

         Había en el Paraguay una discriminación sutil de base racista, por el color de la piel. Para entrar al Seminario Metropolitano se debía asegurar que no había en los antepasados mezcla de sangre indeseada, es decir, entre otras, la negra, la morisca o la judía. Tal pureza de sangre había que probarla con testigos. Al Doctor Francia se le acusaba secretamente de tener ascendencia negra, seguramente debido al color cetrino de su piel y a la cabellera renegrida.

         Cuando descubrimos, gracias a la información que nos suministró Francisco Corral, la ascendencia portuguesa de Francia, encontramos la explicación de aquellos rasgos. Su padre había nacido en Oporto, puerto de Portugal. El Doctor Francia también acusaba a sus enemigos de poseer ascendencia negra. Indudablemente, en la colonia, el ser blanco daba privilegios aunque se hable ahora de haberse saltado la barrera del color. Este salto existió, pero sin duda en la historia del mestizaje paraguayo, el ser blanco o más blanco que otros, favorecía al ciudadano. En el Paraguay, la esclavitud terminó realmente con la Constitución de 1870.

         La presencia negra se redujo a lugares precisos de la geografía nacional que perduran hasta hoy, entre otros San Agustín de la Emboscada y su zona de influencia; Cambacuá en San Lorenzo del Campo Grande, cerca de Asunción; en compañías de Areguá; y en la fundación por negros del pueblo de Paraguarí gracias a los esclavos que vivían en la estancia jesuítica del lugar. Ahora se está descubriendo y afirmando la influencia negra en el folklore nacional, especialmente alrededor de los descendientes de los negros que acompañaron a Artigas hacia 1820, establecidos en Cambacuá. Tenían, los negros, oficios y entraban a participar en la construcción de la hagiografía criolla porque algunos santos eran de la devoción de los negros y sus descendientes. Dentro de nuestro mestizaje paraguayo ocupa por lo tanto su lugar esta etnia. Eran los negros favorables al Dr. Francia. Los fallos judiciales de la época, en disputas en donde intervenían negros, eran generalmente favorables a ellos. Es cierto que la dictadura no les dio la libertad como ya se había hecho en la Argentina en 1813. Hubo que esperar hasta octubre de 1869 para tener en el Paraguay un decreto de liberación total de vientres que fue después incorporado al artículo 25 de la Constitución Nacional de 1870.

        

         EL DR. FRANCIA Y LA IGLESIA

 

         Para la interpretación de la ideología del Doctor Francia hay que tener en cuenta su transformación de católico a deísta. Los reyes españoles concentraban mucho poder en el plano religioso y unían su misión de «civilizar» con la de «cristianizar». Los Papas le habían otorgado a la Corona española derechos especiales para la creación de diócesis y parroquias y para llenar los cargos eclesiásticos, los que debían tener a posteriori la aceptación de Roma. Las bulas a menudo llegaban mucho más tarde. Lejos de disminuir esta situación se agravó tras la independencia, porque los gobiernos se constituyeron motu propio en herederos de los privilegios de la Corona española. En la época de la colonia el trono ayudaba al altar y el altar santificaba la empresa política del trono. Después de la independencia las relaciones se volvieron más tirantes. Hay que tener en cuenta que Roma bastante tarde aceptó nuestra independencia y que a menudo, tanto en el Paraguay como en América, muchos miembros de la clerecía eran españolistas decididos. Nuestro último obispo español de Asunción era Fray García de Panes, franciscano designado por el Rey Don Carlos IV desde su palacio de Aranjuez. Según cuenta Alberto Nogués, el mismo Carlos IV ordenó el viaje de Fray García de Panés al Paraguay con el encargo al deán y Cabildo Catedralicio de la Asunción de dejar administrar la diócesis al nuevo obispo en tanto llegaran las Letras Apostólicas de su nombramiento por Roma. Este procedimiento nos muestra a las claras lo que hacían nuestros reyes desde España, de acuerdo con sus privilegios, heredados después por los gobiernos paraguayos. Hay que hacer notar que los Jesuitas tenían sin embargo mayor autonomía, frente a la soberanía real, porque estaban en contacto directo con Roma.

         Bajo el gobierno del Doctor Francia este regalismo borbóníco se acentuó. Hay que decir, en beneficio del Dictador, que él jamás destituyó al obispo legítimo, ni condenó a muerte a sacerdotes, ni prohibió la catequización del pueblo paraguayo. Las relaciones con la Santa Sede tuvieron un grave quiebre durante el gobierno del Mariscal López, quien mandó fusilar a muchísimos sacerdotes e inclusive al obispo de Asunción.

         Cuando García de Panés se instaló tuvo gran actividad, en los últimos meses de la colonia. Al sobrevenir la revolución él aceptó los acontecimientos y solamente después parece que entró en problemas de conciencia y se refugió en la abstención dejando la administración de la diócesis al provisor  Céspedes Xeria. En verdad no hubo corte que pudiera interpretarse como anticanónico. Alberto Nogués explica así los fundamentos de su argumentación:

         a) La comunicación del 13 de marzo de 1816 del Cura de San Ignacio Guazú, en la que se transcribe otra del Obispo por la que se anoticia al Clero del nombramiento de Céspedes Xeria, quien reemplaza en el cargo al Doctor Don Baltazar de Casajús, «con las mismas facultades y jurisdicción que su anterior». Este documento obra en la colección Gondra.

         b) En el Archivo de la Curia Metropolitana en Asunción, una comunicación semejante dirigida al Cura de Ajos; providencia de junio de 1816 en la que el Obispo remite antecedentes al Provisor, ya en funciones; otro documento, firmado por don Juan Bautista Quin de Valdovinos, en el que se reconoce a Céspedes en su nueva función; auto original del Provisor, fechado y firmado por él en su nuevo carácter «y actuando en nombre del Dignísimo Señor Obispo de la Diócesis».

         El Doctor Francia tomó muy en serio el patronato, recibido en herencia, y lo aplicó con más estrictez que nuestros reyes hispánicos.

 

         LOS HECHOS HISTÓRICOS

 

         Se los puede definir en esta ilación de acontecimientos:

         a) Designación de García de Panes como obispo de Asunción por Carlos IV, con el ruego de que se lo reciba en su Catedral y se le deje administrar su diócesis en tanto lleguen de Roma las Letras Apostólicas;

         b) Consagración de García de Panes en Buenos Aires en ocasión de su viaje de España al Paraguay;

         c) Actitud generosa -en contradicción evidente con la de otros prelados españoles en América- de nuestro obispo, cuando el movimiento de la independencia, con juramento por ante las autoridades surgidas de la revolución de 1811;

         d) Gira pastoral por el Paraguay con ordenación de cincuenta y dos seminaristas, los últimos hasta las nuevas ordenaciones, ya posteriores a 1840, en época del Consulado Alonso-López, tras la muerte de Francia y del mismo obispo Panés;

         e) El 2 de julio de 1815, la total independencia de las comunidades religiosas del Paraguay, en perentoria y rotunda comunicación a la autoridad eclesiástica;

         f) Nombramiento de Céspedes Xeria como Provisor y Vicario General por el obispo García de Panés, el 13 de marzo de 1816, documento que obra en el Archivo Eclesiástico del Arzobispado de Asunción;

         g) Supresión, en 1824, de los conventos, los cuatro que existían en la capital, y secularización de los sacerdotes;

         h) Supresión del Cabildo Catedral de La Asunción, en 1826;

         i) Reintegración del obispo, ya nonagenario, a sus funciones episcopales, las que reasumió con gran despliegue de actividad;

         j) Muerte del obispo en 1838, tres meses después de su cambio de actitud;

         k) Cesación inmediata, como corresponde por ley canónica, del Provisor Roque Antonio Céspedes Xeria, en las funciones para las cuales había sido designado por el obispo difunto;

         l) Asunción del presbítero José Vicente de Orué en carácter de Vicario General del Obispado de Asunción, canónicamente electo para el cargo. (Alberto Nogués, op. cit.).

         Indudablemente sorprende aquí el respeto al derecho, por parte del Doctor Francia, en esta ilación de acontecimientos que aquí se relata. Tras el fallecimiento de Francia, Roma no podía objetar violaciones al derecho canónico. Fue muy distinta la situación del Paraguay en 1870, tras la muerte de López, ya que hubo que restaurar la legalidad eclesiástica, para lo cual el Paraguay envió representantes especiales ante la Santa Sede.

        

         LA DEFENSA DE LA PATRIA

 

         El Doctor Francia proclamó varias veces los límites de la provincia que después de la independencia se transformaron en límites de la República del Paraguay.

         Nunca dudó de que las misiones orientales, a la margen izquierda del Paraná, fueran paraguayas y así La Candelaria y San Jose-mí aparecen como territorio nacional. El Chaco para él comenzaba en el Río Jaurú y terminaba frente a Corrientes en la conjunción de los ríos Paraná y Paraguay.

         Era necesario proceder a actos de posesión efectiva y de defensa de lo poseído. Fue preocupación notable del Doctor Francia el instaurar y perfeccionar unas fuerzas armadas estables. Se preocupaba de la instrucción y de la salud de sus integrantes. Había estancias de la patria que daban alimento a estos presidios o fortines. La vestimenta también le preocupaba mucho y siempre remitía a tales guarniciones tejido en cantidad, así como los mencionados bastimentos.

         Francia tenía en mente a tres posibles enemigos de la independencia nacional. En primer lugar estaba el centralismo de Buenos Aires que ya había intentado con la expedición de Belgrano evitar la separación del Paraguay. Éramos para la capital porteña una provincia escapada de su virreinato.

         Otro potencial enemigo de la independencia del Paraguay, ya más a la distancia, era España con su monarquía borbónica; y por fin la tercera amenaza, venía de la política confusa que hacían los portugueses, quienes practicaban ya la tesis de las fronteras movibles,

         Francia hacía pactos de mutua defensa con los caciques indígenas pero desconfiaba de ellos porque no conocían el valor del derecho que obligaba a las partes firmantes. Tales pactos tenían escasa vigencia porque en la primera oportunidad los indígenas lo desconocían.

         Los ríos paraguayos estaban surcados por flotillas que defendían la soberanía nacional. Desde Asunción, el Dictador enviaba refuerzos a Itapúa y lo hacía pidiendo a Pilar se le diera a la flotilla bastimentos para llegar a destino. De una u otra manera el país entero estaba comprometido en la tarea de la defensa nacional.

         El norte, era la gran preocupación del Dictador quien quería tranquilizar aquella región y también la de Fuerte Borbón después Fuerte Olimpo, para concentrar recursos y fuerzas en el sur, especialmente en la zona de Humaitá y Cerrito, y en la de Itapúa donde San Jose-mí era un bastión paraguayo.

         Las cartas que Francia enviaba periódicamente a los comandantes de frontera nos muestran a las claras los grandes esfuerzos del Dictador para hacer de los cuarteles lugares sanos, donde los soldados y los jefes pudiesen vivir y trabajar para la patria. Le molestaba mucho a Francia el derroche en alimentos, en vestimenta y en salud porque se quejaba a menudo de que los paraguayos llegábamos sanos y fuertes a los cuarteles y terminábamos en tres meses a corto plazo llenos de granos y de pestes. Era el desperdicio de la salud por intemperancia. Los soldados perdían todo por descuidados y despreocupados y el Doctor Francia se ponía de ejemplo porque había viajado hasta Córdoba para estudiar sin perder una hebilla.

         Las comandancias militares de las fronteras le servían también a Francia para recoger información. Tenía una red de informantes que llegaban hasta Buenos Aires y al norte se internaban en los territorios portugueses. Le preocupaba el alto consumo de ganado vacuno en los presidios o guarniciones de lo cual deducía que se consumía algo y se desperdiciaba mucho.

         Cuando había que castigar a alguien, inclusive con el fusilamiento, se procedía de acuerdo con los viejos códigos españoles. Por ejemplo, tenía pena de fusilamiento el saltear caminos y el hacer atracos a casas de ciudadanos, especialmente en el campo. Por supuesto, el Dictador era muy celoso protector de los recursos del Estado y controlaba cuidadosamente el uso de los mismos. Tampoco aceptaba regalos para él, y hay una comunicación a un jefe de fronteras en la que se le dice que si se quiere agradecer al gobernante basta con una carta.

         El suministro de víveres no era fácil para algunas regiones del país, por ejemplo el Fuerte Borbón. Esta guarnición llegó a abandonar el fuerte hacia la época de la independencia y los portugueses, ni cortos ni perezosos, lo ocuparon de inmediato cuando lo encontraron vacío y lo devolvieron cuando llegó allá una fuerza paraguaya que había ido a recuperarlo.

         La adquisición de armas era otra tarea importante del Estado, el que las compraba pagando en metálico por ellas tanto a los ciudadanos como a los extranjeros que las ofrecían en los puertos de entrada al Paraguay. También aquí se hacían armas, seguramente rudimentarias, pero útiles al fin y al cabo para la defensa del Paraguay. Todo recurso era bueno para obtenerlas y no había en este ramo lo nuevo ni lo viejo, ya que funcionaba la armería que le daba nueva utilidad a lo recogido, a menudo en muy malas condiciones.

         Es necesario decir que esta paz que había en el Paraguay y esta defensa celosa de los límites de la patria sin pretensiones de inmiscuirse en los problemas políticos de los vecinos favoreció inclusive a la dictadura de Rosas. Éste sabía con claridad que del Paraguay no venía ninguna amenaza para su gobierno, pero sí de las otras regiones limítrofes de la Argentina. En Caseros, Urquiza se alió con fuerzas brasileñas pero el Paraguay, ya en la época de López, se preocupaba solamente de sus propios asuntos mirando, como desde fuera del ruedo, lo que sucedía en el Río de la Plata.

         La defensa nacional entonces consistía en afirmar los límites internacionales en una época en que los mismos fluctuaban. Además, las Fuerzas Armadas se ocupaban del orden interior conteniendo las malocas indígenas, reunidas alrededor de algún jefe, que depredaban la riqueza del país porque robaban ganado, mataban gente y no tenían ningún papel, ningún propósito político sino el afán de sacar provecho de sus raudas expediciones.

         La preparación militar, las relaciones internacionales, la estructura socio-política del sistema francista y por supuesto todo lo que hacía referencia a la cultura, no admitían en la mente del dictador, sino el tener valor y sentido desde el crisol del pueblo paraguayo que era el Estado francista, matriz del hombre paraguayo como individuo social.

         En cuanto a la hacienda pública y a la economía, lo mejor que he visto en trabajo de investigación es la obra de Mario H. Pastore, Profesor de Tulane University, Estados Unidos: «Crisis de la Hacienda Pública, Regresión Institucional y Contracción Económica: Consecuencias de la Independencia en el Paraguay, 1810-1840».

         Pastore insiste en el crecimiento del militarismo y el absolutismo, lo que desembocó en la gran conspiración de 1820. Indudablemente Francia consolidó a las Fuerzas Armadas que eran un soporte fundamental de su gobierno. Los factores económicos a menudo eran ahogados por los políticos. Además, el Estado paraguayo vendía y compraba y tenía un rol fundamental en la economía del país. En 1826, se nota la existencia de cinco o seis almacenes estatales. A los viejos impuestos Francia agregó otros y a los presupuestos de Estado entraban también las expropiaciones, las confiscaciones y las multas, algunas muy elevadas, por razones políticas.

 

 

         III - ÚLTIMOS AÑOS

 

         ELIMINACIÓN DEL CABILDO

 

         Desde que el dictador había decidido nombrar personalmente a los miembros del Cabildo, éste era una institución menguada en sus atribuciones. Pero aun así, con sus facultades restringidas, funcionó hasta el 30-XII-1824. En esta fecha Francia firmó el Decreto de abolición completa de los Cabildos del país. Los sustituyó con diversas jerarquías, tanto en las ciudades como en las zonas rurales. (22)

         En la ciudad: un Juez ordinario de Primer voto, otro de Segundo voto, otro de los Mercados y Abastos, un Defensor de Pobres y Menores y un Defensor de Naturales.

         En el campo: estas funciones las cumplían los Delegados y los Comandantes militares.

 

         GUERRA CON CORRIENTES

 

         Las relaciones establecidas, con las Provincias Unidas del Río de la Plata, se regían por el Tratado del 12-X-1811, por el cual Paraguay ocupaba parte del territorio de las Misiones.

         Con el objeto de no tener obstáculos para el tránsito de los comerciantes brasileños que venían por Itapúa, Francia ordenó un reconocimiento del terreno hasta la caída del Aguapey, en el Río Uruguay ocupando Salto. (23)

         En la provincia de Corrientes, a raíz de esta acción, la Legislatura por Ley del 1-IX-1832, declaró que el territorio invadido era de legítima propiedad de la provincia y autorizó al gobierno, en ese momento ejercido por don Pedro Ferré, a expulsar a los invasores. (24)

         El gobernador Ferré protestó ante Francia, defendiendo la soberanía correntina y amenazando con represalias. Francia contestó por intermedio del comandante de Ñeembucú, reafirmando los derechos territoriales paraguayos hasta los pueblos de Yapeyú y La Cruz. (25)

         El 21-IX, dos canoas paraguayas armadas en guerra cruzaron el Río Paraná, desembarcando en Ensenada Grande y pretendieron llevarse a cuatro mujeres que lavaban en el río, no pudiendo concretar su propósito.

         A su vez, Ferré mandó fuerzas correntinas a Misiones cortando el tráfico comercial paraguayo-brasileño que se hacía con San Borja, ocupando Candelaria. (26) Corrientes pidió ayuda a las provincias signatarias de la Liga del Litoral, ayuda pedida en vano pues las otras provincias se desentendieron del problema.

         El dictador Francia en actitud defensiva distribuyó tropas sobre la costa del Paraná desde Itapúa, frente a Candelaria, hasta cerca de la capital correntina. Así se sucedieron varios meses, en esta situación tensa, de statu quo, hasta que en diciembre de 1833, fuerzas paraguayas reocuparon Candelaria y el Salto.

         El nuevo gobernador de Corrientes, Rafael León de Atienza, ante el exiguo auxilio que recibía de Santa Fe y Entre Ríos (unos pocos hombres de cada una de ellas) y sólo promesas de Buenos Aires, el Congreso General del 15-III-1834, decidió evacuar el territorio de las Misiones, atento también a la tranquilidad de las fuerzas paraguayas. Decidió asimismo que las fuerzas correntinas se situasen en la banda occidental de la Tranquera de Loreto y que luego de certificar que Paraguay pretendía solamente recuperar el territorio ocupado anteriormente, se licenciaría a parte de las milicias. (27)       Posteriormente, el dictador hizo saber al gobierno de Corrientes que «el Paraguay no quería paz ni guerra con nadie». (28)

 

         ÚLTIMOS AÑOS

 

         La última década de la dictadura fue tranquila. Francia siguió con firmeza hasta el fin las líneas de su política. El rígido aislamiento del Paraguay se mantuvo mientras vivió el dictador.

         Paraguay, durante los tiempos coloniales había sido un gran exportador. Durante el aislamiento francista se perdieron todos los mercados y los frutos del país se perdían en los depósitos...

         En los años treinta, las acciones internas de terror tocaron su fin, volviéndose de continuas al principio, esporádicas después y raras al fin.

         En sus relaciones con la Iglesia, permitió que los vecinos lo entrevistaran, para solicitarle el restablecimiento de los tradicionales festivales de la Virgen de la Asunción, patrona del Paraguay. Y el 18-VII-1838 autorizó el canto de un Tedeum en la Catedral por «la recuperación de su autoridad del obispo diocesano García Panés».

         El entorno de su mando estaba formado principalmente por el comandante del cuartel de Asunción Agustín Cañete y también su actuario Polícarpo Patiño, figuras no queridas por los vecinos.

         Sobresalieron los festejos del 28° aniversario de la Revolución de la Independencia, con un gran desfile militar, que hicieron del 14 de mayo de 1839 un día excepcional. (29)

 

         MUERTE DE FRANCIA

 

         Atendido siempre por su médico, el Dr. Vicente Estigarribia, Francia cayó enfermo en el mes de julio de 1840.

         Desde esa fecha, al despacho lo atendió irregularmente y sus paseos fueron esporádicos.

         El 8, su estado se agravó y el 16, comenzó la crisis definitiva.

         No obstante la gravedad, el Dr. Estigarribia le solicitó que nombrara algún posible sucesor, a lo cual siempre se negó,

         Así, rodeado de Patiño, Estigarribia, de su hermana Petrona y de sus hijas Ubalda Gracia y María Roque Cañete, el 20-IX-1840, a la una y media hora de la tarde falleció en Asunción el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia. (30)

         La noticia se desparramó enseguida por la ciudad. Sólo el nuevo gobierno comunicó a los delegados de campaña la muerte, con la recomendación expresa de no permitir a los campesinos que viajaran a la ciudad.

         Fue sepultado el día 23 y sus restos se depositaron en el Templo de la Encarnación.

         Años más tarde, fueron robados sus restos, sin poder encontrarlos jamás.

 

 

 

 

NOTAS

 

1- Efraím Cardozo. EFEMÉRIDES DE LA HISTORIA DEL PARAGUAY, P.P. 246-247. Ediciones Nizza. 1967.

2 - Julio César Chaves. COMPENDIO DE HISTORIA PARAGUAYA. p.p. 128-129. Carlos Schauman. Editor, Asunción, 1988.

3 - Efraím Cardozo. Op. cit, p. 246.

4 - H. Sánchez Quell. LA DIPLOMACIA PARAGUAYA DE MAYO A CERRO CORA. p. 35. Casa América, Asunción, 1973.

5 - Efraím Cardozo. Op. cit. p. 246.

6 - Ibídem. p. 387.

7- Ibídem. p. 387.

8 - Julio César Chaves. Op. Cit. p. 130.

9 - Efraím Cardozo. PARAGUAY INDEPENDIENTE. p. 150. Carlos Schauman Editor. Asunción, 1988.

10- Bando del 16-VII-1814. ARCHIVO NACIONAL DE ASUNCION. Volumen IV, número 10.

11- Efraím Cardozo. PARAGUAY... Op. Cit. p. 52.

12 - Ibídem, p. 55.

13 - Efraím Cardozo. EFEMÉRIDES... Op. Cit. p. 209.

14 - Julio César Chaves. Op. Cit, p. 135.

15 - Ibídem, p. 136.

16 - Efraím Cardozo, EFEMÉRIDES... Op. Cit. p.272.

17 - Julio César Chaves. EL SUPREMO DICTADOR, biografía de José Gaspar de Francia. Madrid, 1964.

18 - Juan Stefanich Irala. LA REVOLUCION PARAGUAYA DE LA INDEPENDENCIA. 14 y 15 DE MAYO. SU DOCTRINA. Estudios Paraguayos, Vol. XVI, 1-2. p. 17. Asunción, 1988.

19 - Alfredo Viola. CARTAS Y DECRETOS DEL DICTADOR FRANCIA. Documentos Compilados. Tomos I, II y III. Biblioteca de Estudios Paraguayos. Volúmenes 31, (1989); 37, (1990) y 39 (1990). Asunción.

20 - Josefina Plá. HERMANO NEGRO, LA ESCLAVITUD EN EL PARAGUAY. Editora Paraninfo. Madrid, 1972.

21 - Alfredo Viola. EL DOCTOR FRANCIA, DEFENSOR DE LA INDEPENDENCIA DEL PARAGUAY. Carlos Schauman Editor, Asunción, 1992.

22 - Efraím Cardozo. PARAGUAY.. Op. Cit., P.66.

23 - Ibídem. p. 70.

24 - Antonio Emilio Castello. HISTORIA ILUSTRADA DE LA PROVINCIA DE CORRIENTES. p. 174. Distribuidora Quevedo, Buenos Aires, 1996.

25 - Efraím Cardozo. PARAGUAY. Op. Cit. p. 70.

26 - Antonio Emilio Castello. Op. Cit. p. 174.

27- Ibídem, p. 183.

28 - Julio César Chaves. COMPENDIO DE HISTORIA... Op. Cit. p. 143.

29 - Efraím Cardozo. PARAGUAY... Op. Cit., p. 77.

30 - Efraím Cardozo. EFEMÉRIDES. Op. Cit., p.357.

 

 

 

 

EL MERCADO COMÚN DEL SUR (MERCOSUR)

 

         Éste es uno de los hitos más importantes de la política externa del Paraguay en los últimos tiempos: la creación, prosecución e intensificación del Mercado Común del Sur.

         Anteriormente, a mediados del siglo pasado, se habían creado organismos regionales como el ALAC, el SELA, el Grupo Andino, la Cuenca del Plata, el Tratado Amazónico, luego la ALADI y otros que demostraron que así como estaba planeada la integración latinoamericana, tenía a poco de funcionar, un "techo" basado en los intereses económicos y políticos de cada país, que les impedía avanzar.

         En los últimos años del siglo XX, en cambio, se demostró que la integración binacional que contenía comunión de intereses entre los países participantes, se plasmaba con éxito. Así nació Salto Grande entre Argentina y Uruguay, Itaipú entre Paraguay y Brasil y Yacyretá entre Paraguay y Argentina, y el proyecto de la nueva represa del Paraná Medio, entre Paraguay y Argentina.

         Los intereses conjuntos, sumados a la posibilidad de acrecentar los lazos para seguir uniendo a los países con temas concretos, como podrían ser: gas argentino para Brasil y Uruguay; gas boliviano para Paraguay y Brasil; hierro y minerales brasileños del Urucum y bolivianos del Mutum para las acerías del litoral; la integración de las grandes industrias, tales como: la automotriz, la textil, la petroquímica, la aeronáutica, la atómica, etc., hizo que naciera esta idea-fuerza, al principio entre Brasil y Argentina.

         Tras diversas reuniones, estos dos países dieron pasos concretos para asociarse en un mercado común. El 1° de agosto de 1990, reunidos en Brasilia, imaginaron que el mercado común argentino-brasilero podía llegar a ser más amplio y consultaron e invitaron a Uruguay, Chile y Paraguay. El Mercado Común del Sur (Mercosur) fue creado de acuerdo con el Tratado de Asunción, el 26 de marzo de 1991. Se reunieron los presidentes: Gral. Andrés Rodríguez (Paraguay), Carlos Saúl Menem (Argentina), Fernando Collor de Melo (Brasil) y Luis Lacalle (Uruguay).

         Los cuatro países tuvieron especial cuidado en dejar abierta las posibilidades para que Chile se uniera a la integración.

         En diciembre de 1991, se aprobó el reglamento, las pautas y las metas a conseguir:

         Se fijó el 1 ° de enero de 1995 para que quedara implementado el libre tránsito de mercaderías, capitales y trabajadores en un marco de unión aduanera y políticas macroeconómicas coordinadas.

 

 

         B) LA REALIDAD GEOGRÁFICA Y HUMANA

 

         En este contexto y con estos antecedentes, Argentina, Brasil y Uruguay conjuntamente con Paraguay se propusieron ensayar un destino común, por supuesto, para mejorarlo.

         Nuestra potencialidad económica, política y cultural como Mercosur es importante en el mundo e imprescindible en Latinoamérica. Cubrimos doce millones de kilómetros cuadrados, que corresponden al 59 % de toda la superficie de América Latina, con una población de casi 200 millones de habitantes. Pero más allá de estas cifras, lo trascendente del Mercosur es el sentido de construcción del futuro de las cuatro naciones, que se unieron para intentar resolver juntos -sin perder como nación, las bases de sus propias identidades culturales, los problemas de la pobreza social, la exclusión, el deterioro ambiental- la falta de acceso a la educación y la salud; en síntesis, la dificultad de dar a cada ciudadano las condiciones para un desarrollo humanamente digno.

 

         C) OPORTUNIDAD POLÍTICA Y ECONÓMICA

 

         Se comenzó a desarrollar la idea del Mercado Común, al estilo del europeo. La historia de las frustraciones en este tipo de empresa es larga.

         Circunstancias ajenas a la voluntad paraguaya influyen mayormente en el éxito de esta sociedad americana.

         El momento político es el apropiado; prima para esto, el hecho de que todos los socios-países, desde principios de la década del '90, tengan gobiernos elegidos por sus pueblos, es decir, naciones con gobiernos democráticos.

         También, parece oportuno el momento desde el punto de vista económico, pues los socios mayoritarios: Brasil y Argentina, han abandonado la pugna hegemónica regional como lo indican algunos ejemplos. En el tema de las Islas Malvinas, Brasil es solidario a la posición argentina; en cuanto al desarrollo nuclear que antes era paralelo, hoy se ha transformado en conjunto; la Cuenca del Plata, en la cual se pasó de la rivalidad a la cooperación; y por último, la competitividad comercial, algunas veces despiadada, fue acotándose para transformarse, con una ordenada legislación y una serie de acuerdos, en un flujo de ida y vuelta que se va complementando cada vez más y aumentando constante y coordinadamente.

 

         D) PRIMEROS AÑOS

 

         Los hitos salientes a superar fueron y siguen siendo: eliminación de derechos aduaneros, aranceles externos únicos, coordinación de políticas comerciales agrícola, industrial, fiscal, monetaria, cambiaría, de transporte y comunicaciones, así como de lograr posiciones mancomunadas ante los foros regionales e internacionales del resto del mundo.

         Se estableció un programa de transición de gradualismo y simultaneidad en los distintos problemas, hasta llegar a las metas propuestas.

         Se crearon el Consejo de Mercado Común y el Grupo de Mercado Común. El primero, es el órgano de conducción política y toma de decisiones que está integrado por los ministros de Relaciones Exteriores y Economía de los cuatro países, con presidencia rotativa cada seis meses.

         Haciendo diversos balances de esos años, podemos decir que, ya en 1995, el avance logrado en la integración fue importante, aunque no se hayan colmado totalmente las metas.

         La integración de Chile en 1996 y de Bolivia en 1997 le han agregado por un lado cierta complejidad a la coordinación, pero por el otro, son mayores las posibilidades de éxito, pues se gana la salida al Océano Pacífico y se sumaron a la realidad de ese momento casi dos millones de kilómetros cuadrados y 20 millones de habitantes.

         Recordemos que el 13 de diciembre de 1991, se firmó en Brasilia un protocolo de integración educativa, firmado en ese entonces por Hugo Estigarribia Elizeche por el Paraguay. Algunos propósitos fueron: equiparación y convalidación de estudios, aprendizaje del español y del portugués y el intercambio de docentes.

         También, en marzo de 1995 fue implementado el Mercosur Cultural que se ha ido consolidando mediante la inauguración de su sede en la ciudad uruguaya de Colonia. Además, se instituyó una comisión técnica para reconstruir las zonas de las ruinas jesuíticas y transformarlas en un gran polo turístico. Importante desde el punto de vista regional fue la I Cumbre Sudamericana de presidentes de Sudamérica que reunió, durante los días 2 y 3 de setiembre de 2000, en Brasilia, a los 12 presidentes que en ese momento regían los destinos de sus respectivos países.

         Allí, emitieron una declaración final donde se prevé que los países del Mercosur formen una zona de libre comercio con la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

         La finalidad es buscar un fortalecimiento de la región para insertarla en el mercado internacional.

         La experiencia surgida, con el andar de estos años, señalaba que debían tener en cuenta la posible solución de diversos conflictos que se suscitan entre los sectores económicos de los distintos países.

         Y así fue creado un órgano jurídico en la reunión del 18 de febrero de 2002 en Buenos Aires, donde se firmó el Protocolo de Olivos.

         Dicho protocolo estableció que los conflictos que surgieran entre los agentes económicos de la región se solucionarían jurídicamente en un Tribunal Permanente de Revisión que tendría su asiento en Asunción, lo que la convirtió en la capital jurídica del Mercosur y que a partir del 1° de febrero del 2004 comenzó a organizarse y funcionar.

         Para el Paraguay, aun reconociendo que hasta el momento el Mercosur no ha sido del todo beneficioso para su desarrollo, es la plataforma de presentación en el mundo, pero sobre todo, es un proyecto para construir el futuro en unidad con otros países con los que en diversas circunstancias históricas hemos tenido controversias y desarrollado procesos conflictivos.

         No obstante lo dicho, desde su creación, gestión que estuvo a cargo del Gral. Andrés Rodríguez, todos los presidentes sucesivos manifestaron su adhesión y participaron en todas las cumbres: Juan Carlos Wasmosy; Raúl Cubas Grau, quien a pesar de que su gestión duró sólo pocos meses participó en la XV Cumbre del Mercosur en Montevideo, en diciembre de 1998; Luis Ángel González Macchi; y el actual presidente Nicanor Duarte Frutos.

         Durante el año 2003 el Mercosur se concentró en negociaciones para abrir nuevos mercados, tanto en la Cumbre reunida en Asunción en el mes de junio y a poco de asumir Kirchner en Argentina, como en setiembre con la Cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC); en noviembre, con el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA); luego, se aceleró la negociación con la Unión Europea (UE).

         A su vez, Perú en este mismo año se incorporó al bloque como nueva asociada, a la par de Chile y Bolivia.

         En diciembre se estudiaron las normas para firmar un pacto con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), acuerdo que se firmó el 3 de abril de 2004. Éste determina el libre comercio con Colombia, Ecuador y Venezuela, los tres países del CAN que aún no habían sellado pactos con la Unión Aduanera del Cono Sur.

         Este acuerdo entre el Mercosur y el CAN establece que el 80 % de las importaciones se liberalicen de aranceles desde julio de 2004 en un período de diez años. La importancia de este acuerdo es muy grande, pues la Comunidad Andina importa un total de 40 mil millones de dólares anuales.

         Como arriesgamos al principio de este artículo, el Mercosur, dada su prosecución por los distintos mandatarios, aparece como una política nacional.

 

 

 

 ÍNDICE DE LA OBRA COMPLETA

 

Prólogo

CAPÍTULO I – LA PREHISTORIA

El Mirador del Mundo (1492-1536)

La prehistoria

Etnias

El poblamiento primitivo de América

Restos óseos

Viviendas

Las corrientes migratorias

Mujeres Indígenas

Los australoides

Los Proto-Malayos

Supervivencia

Ceremonias

Distribución de los guaraní a la llegada de los españoles

Antropofagia indígena

Algunos datos complementarios

Las etnias en la actualidad

 

CAPÍTULO II – LA CONQUISTA

El Mirador del Mundo (1537-1618)

Tema I – La vieja geografía del Mundo

El Viejo Mundo

La Situación en Asia

La navegación asiática

La situación en Europa

La América desconocida

Conquistadores españoles

Antecedentes históricos

Europa en vísperas del descubrimiento de América

América antes de los descubrimientos colombinos

Viajes colombinos

Capitulaciones de Santa Fe

Primer viaje de Colón

Segundo viaje de Colón

Tercer viaje de Colón

Cuarto viaje de Colón

Consecuencias de los descubrimientos colombinos

Los Tratados de límites

Tema II – La Conquista española

Las expediciones

Juan Díaz de Solís

Alejo García

Hernando de Magallanes

Sebastián Gaboto

Distinto derroteros de penetración española

Sentido de la conquista

El hombre del Rio de la Plata

El factor religioso

Los conquistadores y sus fundaciones

Don Pedro de Mendoza. Primer Adelantado del Rio de la Plata.

Muerte de Juan de Osorio

Fundación de la Primera Buenos Aires

Fundación de Corpus Christi

Fundación de Buena Esperanza

Ayolas se interna en el Chaco - Candelaria

Fundación de Asunción

Acta de la Fundación de Asunción

En España, hegemonía de Carlos V

Domingo Martínez de Irala

El Veedor Alonso Cabrera

El Conflicto Ruiz Galán – Irala

Alvar Núñez Cabeza de Vaca. 2° Adelantado

Muerte de Irala

Las fundaciones

Ontiveros - Ciudad Real

Santa Cruz de la Sierra

Villarrica del Espíritu Santo

Santa Fe de la Vera Cruz

Segunda fundación de Buenos Aires

Concepción del Bermejo

San Juan de la Vera de las Siete Corrientes

Santiago de Xerez

Economía

Sociedad

La mujer en la conquista

Isabel de Guevara

Mencia Calderon de Sanabria

Fin del periodo de conquista

Notas

 

CAPITULO III - LA COLONIZACIÓN

El Mirador del Mundo (1618-1782)

Tema I - Las Instituciones

Autoridades en España

La Casa de Contratación

El Consejo de Indias

Autoridades en América

Los Adelantados

Los Virreyes

Presidente – Gobernador

Gobernador

Las Intendencias

Medidas de control

Juicio de Residencia

Pesquisas y Visitas

Justicia

La Real Audiencia

Régimen municipal

Cabildo

Cabildos Ordinarios

Cabildo Abierto

Expansión colonial

Asunción, Madre de ciudades

Régimen Económico

La yerba mate

Real Cedula del 31-VIII-1588

El Estanco del Tabaco

El Puerto Preciso

Tema II - Las Autoridades

La Península Ibérica

Reyes de España (1492-1810)

Casa de Trastamara

Casa de Austria

Casa de Borbón

Guerra de la Independencia y Casa Bonaparte.

Reyes de Portugal (1492-1810)

Casa de Avis

Casa de Austria

Casa de Braganza

Reyes de España y Portugal

Obispos del Paraguay Colonial

Juan de los Barrios

Pedro Fernández de la Torre

Alonso Guerra

Martin Ignacio de Loyola

Reginaldo de Lizárraga

Lorenzo Pérez del Grado

Tomas de Torres

Cristóbal de Aresti

Bernardino de Cárdenas

Gabriel de Guillestegui

Faustino de Casas

José de Palos

Cayetano Paravicino

Manuel Antonio de la Torre

Luis Velazco y Maeda

Nicolás Videla del Pino

Pedro García de Panes

La Inquisición

Acción en América

En Paraguay y Rio de la Plata

Los Gobernadores

Hernandarias. Primer Gobernador criollo

División de la Provincia del Paraguay

Hernando Arias de Saavedra

Los gobernadores del Paraguay

Manuel de Frias (1621-1630)

Luis de Cespedes Xeria (1630-1631)

Cabildo de Asunción (1631-1633)

Martin de Ledesma Valderrama (1633-1636)

Pedro de Lugo y Navarra (1636-1641)

Gregorio de Minestrosa (1641-1647)

Diego de Escobar Osorio (1647-1649)

Fray Bernardino de Cárdenas (1649)

Sebastián de León y Zarate (1649-1650)

Andrés Garavito de León (1650-1653)

Cristóbal de Garay y Saavedra (1653-1656)

Juan A. Blázquez de Valverde (1656-1659)

Alonso S. de Figueroa Sotomayor (1659-1664)

Juan de Diez Andino (1664-1671)

Francisco Rexe-Corvalán (1671-1675)

Cabildo de Asunción (1675-1676)

Francisco Rexe Corvalan (1676-1681)

Juan Diez de Andino (1681-1683)

Cabildo de Asunción (1683-1684)

Antonio de Vera Mugica (1684-1685)

Francisco de Monforte (1685-1691)

Cabildo de Asunción (1691-1692)

Sebastián Félix de Mendiola (1692-1696)

Juan Rodríguez Cota (1696-1702)

Antonio de Escobar y Gutiérrez (1702-1705)

José Avalos de Mendoza (1705)

Sebastián Félix de Mendiola (1705)

Baltazar García Ros (1706-1707)

Manuel de Robles Lorenzana (1707-1713)

Juan G. Bazán de Pedraza (1713-1717)

Andrés de Ortiz de Ocantos (1717)

Diego de los Reyes Balmaceda (1717-1721)

Tema III - Los Comuneros en el Paraguay

Antecedentes

Ideología comunera

Caudillos comuneros

El «Común» en armas

Derrota comunera

José de Antequera y Castro (1721)

Martin de Barua (1725-1731)

El Común (1731-1733)

Manuel Agustín Ruilova (1733)

Juan de Arregui (1733)

Bruno Mauricio de Zavala (1735)

Martín José de Echauri (1735-1740)

Rafael de la Moneda (1740-1747)

Marcos José de Larrazabal (1747-1749)

Jaime Sanjust (1749-1761)

José Martínez Fontes (1761-1764)

Fulgencio de Yegros y Ledesma (1764-1766)

Carlos Morphi (1766-1772)

Expulsión de los Jesuitas

Agustín Fernando de Pinedo (1772-1778)

Pedro Melo de Portugal y Villena (1778)

Notas

 

CAPITULO IV - LA EVANGELIZACIÓN

La Iglesia en el Paraguay Colonial

Real Patronato Indiano

Organización Eclesiástica

Cabildo Eclesiástico

Pacificación y reducción de indios

Clero Secular

Órdenes religiosas

Los mercedarios

Los geronimos

Los franciscanos

Los jesuitas

Los dominicos

Reducciones franciscanas

Generalidades

Fundaciones

Organización del Trabajo

Talleres artesanales

Escuela de Música

Reducciones franciscanas

Reducciones jesuíticas

Generalidades

Estructura urbana de los pueblos jesuíticos

Organización social

La imprenta en las Misiones

Arte misionero

Reducciones jesuíticas

Notas

 

CAPITULO V - ÚLTIMOS GOBERNADORES ESPAÑOLES.

El Mirador del Mundo (1783-1813)

La Dinastía Borbónica y sus reformas

Reorganización de los territorios americanos

Creación del Virreinato del Rio de la Plata

Gobernadores

Los Virreyes del Rio de la Plata

Fundaciones

Milicias

Expulsión de los portugueses del Ygatymi

Tratado de San Ildefonso

Real Ordenanza de Intendentes

Gobernadores - Intendentes

Pedro Melo de Portugal

Creación de la Real Audiencia de Buenos Aires

Joaquín Alós y Brú

Poblaciones del Paraguay

Lázaro de Ribera y Espinoza de los Monteros

Bernardo de Velazco

Las Invasiones Inglesas

El "Memorial de Popham"

Sobre Monte y el Tesoro

La Reconquista

La intervención paraguaya

Lucha en la Banda Oriental

Nuevas autoridades

Segunda Invasión Inglesa

La Defensa

Implicancias paraguayas

Paraguay en las postrimerías del Periodo Colonial

Notas

 

CAPITULO VI - LA INDEPENDENCIA

Antecedentes generales

Antecedentes españoles

La Invasión Napoleónica a España

Antecedentes coloniales de la provincia

Cabildo abierto del 25 de mayo de 1810

Misión de Espíndola y Peña

Cabildo abierto del 24 de julio de 1810

La invasión de Belgrano al Paraguay

La Revolución de Mayo y Paraguay

Expedición Auxiliadora al Paraguay

La situación en Asunción

Campichuelo

Paraguarí

La diplomacia

Tacuary

El 14 de Mayo de 1811

Congreso del 17 de junio de 1811

Acta de la Revolución del 15 de mayo de 1811

José Gervasio Artigas

Acta del 28 de mayo de 1811

Acción de la Junta Superior Gubernativa

La Restauración

Perfil de los patriotas

Mariano Antonio Molas

Vicente Ignacio Iturbe

Antonio Tomas Yegros

Juan Bautista Rivarola

Manuel Atanasio Cavanas

Fray Fernando Cavallero

Mauricio José Troche

José Agustín Molas

Juana María de Lara

José Félix Bogado

Síntesis y conclusiones

Notas

 

CAPITULO VII - DOCTOR FRANCIA

Mirador del Mundo (1814-1840)

I - La República

Antecedentes

El Congreso de 1813

El Consulado

La Política exterior

La Dictadura temporal

Las Primeras medidas

La Dictadura perpetua

La Conspiración de 1820

II - La Dictadura del Dr. Francia

La nación organizada

La política exterior

El pensamiento del Dr. Francia

La producción

El poder político

La educación

La esclavitud

El Dr. Francia y la Iglesia

Los hechos históricos

La defensa de la patria

Artigas en el Paraguay

III - Últimos años

Eliminación del Cabildo

Guerra con Corrientes

Últimos años

Muerte de Francia

Notas

 

CAPITULO VIII - LA ÉPOCA DE LOS LÓPEZ

Mirador del Mundo (1840-1870)

I - Carlos Antonio López

Introducción

Etapa de transición

El Triunvirato

Comandancia General de Armas

Congreso de 1841

El Consulado

Congreso de 1842

Obras administrativas y económicas

Obras en el orden cultural y social

El orden judicial y militar

Política internacional

Balance del Consulado

II - Primera presidencia. 1844 - 1854

Congreso de 1844

Política internacional

Relaciones con Corrientes

Primera moneda de curio nacional

Periodismo nacional

Guerra a Buenos Aires

Mediación de Estados Unidos

El Himno Nacional

Misión de Gelly al Brasil

El primer Obispo

Retorno de los Jesuitas

Las comunidades indígenas

Estructuras socioeconómicas

Congreso de 1849

Ocupación de Misiones

La Escuela de Derecho

El Caudillo Artigas

El Fortín Pan de Azúcar

Fundición de Hierro

Los López

Caseros. El reconocimiento argentino

Tratado Varela – Derqui

Otros Tratados

Misión de Pereira Leal

III - Segunda presidencia. 1854 - 1857

Congreso de 1854

Problemas con Estados Unidos

Diario Eco del Paraguay

Misión del General López

Cuestiones con Brasil. Expedición de F. de Oliveira 

Tratado Berges - Paranhos

Sociedad, cultura y economía

Misión del General Guido

Reforma constitucional de 1856

IV - Tercera presidencia. 1857 - 1862

Congreso de 1857

Defensa del régimen. La moral

La oposición

Tensiones con el Brasil

Misiones brasileñas

Conflictos con E. U. de A. Mediación de Urquiza

Mediación del General López

Conflictos con Francia e Inglaterra

El apogeo de la República

Muerte de Carlos Antonio López

Juicio sobre Carlos Antonio López

V - Francisco Solano López

La ascensión

La “bella época” paraguaya

Costumbres de la “bella época»

VI - Guerra De la Triple Alianza

Orígenes del conflicto. La doctrina del Equilibrio

El preludio de la guerra

Campana de Mato Grosso

El paso por Misiones

Congreso Extraordinario. Declaración de Guerra a la Argentina

Campana de Corrientes

Tratado secreto de la Triple Alianza

Avance de la columna de Robles

Batalla del Riachuelo

Campana de Uruguayana

Combate de Mbutuy

Batalla de Yatay

Capitulación de Uruguayana

Evacuación de Corrientes

Campana de Humaita

Victoria de Corrales

Estero Bellaco

Batalla de Tuyuti

Revelación del Tratado Secreto

Combates en Yatayty Cora, Boquerón y Sauce

Conferencia en Yatayty Cora

Victoria en Curupayty

Gestiones de Estados Unidos

Bloqueo Total

Mediación de Inglaterra

Combates en Tatajyva, Asalto a Tuyuti

Militares patriotas

La Escuadra imperial pasa Humaita

Bombardeo a Asunción

Evacuación de Humaita

Cambios políticos en la Argentina

Campana de Pikysyry

Combates de Ytororo y Abay

Lomas Valentinas

Ocupación de Asunción, Gobierno provisional

Campana de las Cordilleras

Batalla de Piribebuy

La batalla de los niños

La última Batalla. «Muero con mi patria»

La otra fase de la guerra

La defensa. Armamento. Sanidad

La prensa. Los bailes en las trincheras

Intrigas y conspiraciones

El rol femenino. Abastecedoras

En campaña

Residentas y destinadas

Consideraciones finales

Notas

 

CAPITULO IX - LA REPÚBLICA LIBERAL

Mirador del Mundo (1869-1903)

I - Transición al liberalismo

Los desastres de la guerra

Cancilleres y políticos

Una Constitución para la Nueva República

Las tratativas de paz

Conspiraciones y negocios

Asonadas, Revoluciones y Magnicidios

La oposición destruida

La reestructuración política y económica

El fin del Estado propietario

Las expresiones culturales

Demografía y sociedad

II - Primera Era Nacional Republicana

La fundación de los partidos

Cambios Políticos y golpes frustrados

El mundo del trabajo, las colonias utópicas

El egusquicismo

Pactos y fraccionamientos partidarios

La economía paraguaya de fin de siglo

El crecimiento poblacional

Políticos y trabajadores

Intelectuales y artistas: la generación del ‘900 

La revolución victoriosa

Notas

 

CAPITULO X - La Era Liberal

El Mirador del Mundo (1904-1932)

La Era Liberal

La cruenta consolidación del poder

Los ministros de Gaona

El interior a principios del Siglo XX

Asunción a principios del Siglo XX

Los ministros de Báez

La Radical-Jaristas

Los ministros de Ferreira

El «statu-quo)) de Soler-Pinilla

La Revolución de 1908

Los ministros de González Navero

Los presos políticos

Jara, el “Varón meteórico”

Los ministros de Gondra

Los ministros de Jara

Revolución de 1911

Los ministros de Rojas

Los ministros de Peña

Revolución de 1912

El auge económico

Los ministros de González Navero

Federaciones y huelgas obreras

Socialismo y anarquismo

La cultura del nuevo siglo

Instituciones educativas

Schaerer y Franco: los Radicales al poder

Los ministros de Schaerer

El reformismo de Franco

Los ministros de Franco

Los ministros de Montero

La muerte de Pettirossi

El «Boom» agro-exportador

Los ministros de Gondra

El “Despertamiento” del proletariado

Los ministros de Eusebio Ayala

La generalización de las huelgas

Desarrollo de las Artes y Ciencias

Revolución de 1922

Los ministros de Ayala

“Ayala Guazú”, el Estadista

Los ministros de Riart

Los ministros de Ayala

Economía y sociedad

Los ministros de Guggiari

El comunismo paraguayo

La Praxis revolucionaria obrera

Los ministros de Eusebio Ayala

Las revoluciones fracasadas

Notas

 

CAPITULO XI - LA GUERRA DEL CHACO

El Mirador del Mundo (1932-1936)

I-Antecedentes inmediatos

A manera de Prólogo

Memorias

La economía paraguaya

La Economía de guerra

Preparativos para la guerra

De Paraguay

De Bolivia

La moneda

II- El estallido de la guerra

1932 - El Fortín «Carlos Antonio López»

La toma de Corrales, Toledo y Boquerón

La solemne declaración del 3 de agosto

Presidencia del Dr. Eusebio Ayala

Los planes militares

Boquerón

Batalla de Boquerón

El Paraguay se retira de Washington

Avance hacia Saavedra

La ofensiva boliviana

1933 - Nanawa y Toledo

Batalla de Nanawa

Retroceso del ejército paraguayo. Herrera

Conferencia y Acta de Mendoza

Intervención de la Sociedad de las Naciones

Segundo ataque a Nanawa. Gondra

El ejército paraguayo pasa a la ofensiva

El protagonismo femenino

Pampa Grande y Pozo Favorito

Campo Vía

1934 - El avance hacia el Oeste, Tarija y Strongest

Nuevo escenario de la guerra

Victoria de Cañada de El Carmen

Renuncia del Presidente Salamanca

Yrendague. Picuiba

1935 - Villa Montes

Sanciones al Paraguay

Última etapa de la guerra

III- La Paz

Protocolo del 12 de junio

El cese de fuego

El aporte social durante la guerra

La prensa

La música

Organizaciones civiles

Los rusos blancos

Los mennonitas

La Paz

Notas

 

CAPITULO XII - LA POSGUERRA DEL CHACO

Mirador del Mundo (1936-1954)

La Posguerra del Chaco

Introducción

El Paraguay Político

Febrero del `36

La visión de Marcelle Durand de Ayala

Los ministros de Franco

El decreto 152

Juan Sinforiano Bogarín

La Constitución de 1940

Manuel Domínguez, el animador

La renuncia de Bray

1937 - Paiva y los universitarios en el poder

Los ministros de Paiva

Estigarribia

Los ministros de Estigarribia

Un juicio sobre la gestión de Estigarribia

La historia empieza en altos

Por una caja de fósforos

La Guardia urbana

Los ministros de Morínigo

Morínigo

Guerra a los trapos de color

La Academia universitaria

El '47

Seis Presidentes en quince meses

Notas

 

CAPITULO XIII - ALFREDO STROESSNER

Mirador del Mundo (1954-1989)

I - El golpe de 1954

El 4 de Mayo

El desarrollo del golpe

II - Consolidación del Régimen

1954-1959

Purgas en el Partido Colorado

Fundación del Puerto Presidente Stroessner

Se profundiza la partidización militar

Oposición Social y Política

La Fundación de Ciudad del Este

Apoyos externos

La Minga

III - Etapa de mayor legitimidad

1962-1977

Pluralismo limitado bajo Stroessner

Constitución de 1967

Resistencia Social

Excomulgados

El Plano Externo

Del Estancamiento al Crecimiento

IV - Crisis del Régimen

1982-1989

Mordaza a la Prensa

Balance final

Notas

 

CAPÍTULO XIV - ÚLTIMOS AÑOS

Mirador del Mundo (1989-1996)

I - Revolución de 1989

Tres de febrero

Transición Democrática

A modo de balance

Actualidad

Mirador del Mundo (1993-2004)

II - Juan Carlos Wasmosy

La actualidad política

Las privatizaciones

La economía

El gabinete nombrado por Juan Carlos Wasmosy

El impacto de la crisis financiera

Educación y Cultura

Otros servicios

III - Raúl Cubas Grau

Introducción

La sombra constante de Lino Oviedo

Las nuevas autoridades

Asunción y caída del gobierno

El magnicidio y el 26 de marzo

Las victimas de marzo

IV - Se completa el periodo (1999-2003)

Los ministros

V - Oscar Nicanor Duarte Frutos

Políticas nacionales en la transición

Los ministros del ejecutivo

VI - La reinserción internacional

El Mercado Común del Sur

a) Antecedentes

b) La realidad geográfica y humana

c) Oportunidad política y económica

d) Primeros años

Bibliografía sobre la transición de los últimos años

Bibliografía

Emeroteca, documentos, archivos y fuentes

Índice de perfiles (por orden alfabético)

Índice de ilustraciones color

Índice de la obra completa 

 

 

 

 

 

 

 

 

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