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MIGUELÁNGEL MEZA


  PERURIMA PYPORE - LAS HUELLAS DE PERURIMA, 2010 - Por MIGUELÁNGEL MEZA


PERURIMA PYPORE - LAS HUELLAS DE PERURIMA, 2010 - Por MIGUELÁNGEL MEZA

PERURIMA PYPORE

LAS HUELLAS DE PERURIMA

MIGUELÁNGEL MEZA

Editorial SERVILIBRO

Diseño gráfico: CLAUDIA LÓPEZ

Fotografía: MARÍA VICTORIA VERA MARTÍNEZ

Cuidado de la edición a cargo del autor

Asunción – Paraguay

Diciembre 2010 (143 páginas)

 

 

A MANERA DE PRÓLOGO

 

         La historia de Perú Rimá, más que de la picardía, es la de la revancha. Nada hace gratuitamente. En todo pone la intención del castigo, de la venganza. Y para que duela más, lo matiza de burla, de sarcasmos. Sus víctimas predilectas son los sacerdotes, las autoridades y las personas con algún desahogo económico. Sus casos se narran con deleite, como una catarsis. Su nacimiento cervantino se hizo universal. Adoptó la cultura de cada país que lo ha recibido y se hizo ciudadano singular muchas veces querido, muchas veces rechazado, pero siempre dibujando una sonrisa en quienes escuchan sus interminables y picarescas aventuras.

         Miguel Ángel Meza conoce a Perú Rimá del derecho y del revés. Siguió sus pasos con paciencia, perseverancia y sabiduría. A veces parecía escondérsele, pero no era sino parte de su juego, de sus travesuras. Daba la sensación de agotamiento, de reiteraciones, tal vez de cansancio. Pero Meza le tiene agarrado del cogote y le hace confesar sus correrías detrás de las muchachas a quienes procura hacerlas suya. Nunca de mala manera, o sea, nunca con violencia. Sabe hablar, sabe inventar historias para impresionar, tiene un talento inagotable para enredar a sus posibles víctimas. Meza lo sabe y toma distancia. Toma precauciones. Tiene los cinco sentidos puestos en la tarea de que Perú, en su endiablada astucia, no tome la forma de otro personaje. Por ejemplo de su hermano Výro, o de cualquier hijo de vecino. Intuyo que muchas veces habrá procurado engañar al recopilador, seguramente harto de que sus casos le hagan aparecer muchas veces como un criminal. Pero Meza, de tanto estudiarlo, aprendió a distinguir lo auténtico de lo falso. No recoge cualquier historia parecida a la de Perú. Se inclina por aquella legítima, rechazando la falsa. Reitero: Perú mismo le habrá tentado con hacerle pasar gato por liebre.

         A esta altura de sus conocimientos, se puede aseverar que las anécdotas relatadas por Miguel Ángel Meza pertenecen a Perú Rimá.

         El autor de esta nueva recopilación contribuye con nuestra cultura popular haciéndola más vigorosa, extendiéndola hacia una dimensión distinta. Su admirable tarea desentierra un tesoro del que se tenía conocimiento pero cuya importancia apenas de advertía.

         Los casos que se dan a conocer en este volumen son los que corresponden a la fama y la índole del personaje que gustaba de ser el protagonista en las reuniones familiares, o en las de los varones de acuerdo con sus andanzas, o en los velorios en los que se introducía en esos momentos en que el dolor se toma un respiro.

         Después vino la televisión que enmudeció a la gente, paralizó su imaginación, enredó sus gustos por los «casos ñemombe'u», y las deliciosas aventuras de Perú se llamaron a silencio. Fueron cambiadas por las telenovelas y enterradas sin los auxilios de la santa iglesia ni bendición papal.

         Es admirable el trabajo de Miguel Ángel Meza al resucitar estas leyendas que seguirán expresando la rica imaginación popular.

 

         Alcibíades González Delvalle

 

 

 

 

         HOVAJÁRAMO GUARE ÑANDEJÁRA

 

         Peteĩ jey jeko Perurima ojavykymi peteĩ Ermána de Karida, ha opilla chupe la Sakritan ha he'i chupe:

         - Ivaíngo, Peru, ko nerembiapo, reñemombe'úta mantengo Pa'i pyahúpe, jahechápa ne perdona - he'i chupe.

         Ha oho Perurima oñemombe'u. Ha ...

         - MBa'épa, che íxo, la nde pekádo -he'i chupe.

         - NDaheta mba'éiko hína, Pa'i -he'i chupe-, pero peteĩ mba'e oĩ che la ajuhúva, amombe'use ndéve.

         - MBa'épa, che íxo -he'i chupe.

         - Ha... aipurumíngo peteĩ Ermána de Karida - he'i chupe.

         - ¡A la pínta, nde che íxo!, upéa pekádo mortal. NDe, álma kondenádo -he'i chupe-. NDererekovéima núnka nde salvación.

         - MBa'érepa, Pa'i -he'i chupe Perurima.

         - ¡E'a!, upéa Ñandejára reindy, che íxo -he'i chupe.

         - Ha... cheperdonána, Pa'i, chéngo umía ndaikuaáígui ajapo.

         - Noroperdonakuaái.

         - Ha mba'e solusion che aguerekóta, mba'éicha péa ikatu che aafirma -he'i chupe Perurima-. Pórke chéngo ãvape chetavy ha ndaikuaáiguinte ajapo -he'i.

         - Úniko amombe'úta ndéve, peteĩ tape michĩra'ymía, para konsuélo: Rehóta remombe'u Señor Ovípope -he'i chupe.

         Osẽ oho Perurima, opeka la Mísare, Ha oñemombe'ujeýma ha okomulgáta. Ha he'i la Señor Ovípo chupe:

         MBa'épa ndé, che íxo, la nde pekádo.

         - Ha... ndaikuaáingo, Señor Ovípo, la hetaiterei pekádo ndarekói -he'i chupe-, pero peteĩ la chetorváva... Ajuva'ekue, peteĩ aikuaa'ỹva ajapo: aipuru peteĩ Ermána de Karida -he'i.

         - ¡A la pínta, che ího!, ndéngo pekádo mortal ekomete, ha núnka ndererekovéima nde salvación -he'i chupe.

         - Ha mba'érepa, Señor Ovípo, upéa -he'i Perurima.

         - Ha ndéngo Ñandejára reindy la reipurúva -he'i chupe-, ndéngo peteĩ álma kondenádo -he'i.

         - Ha... ndépa, Señor Ovípo, nacheperdonakuaái.

         - Noroperdonakuaái -he'i Karai Ovípo.

         - Mba'e ikatu ajapo, la nde nacheperdonakuaáirõ -he'i Perurima.

         - Ha... último, che íxo, amombe'úta ndéve: ndéngo rehokuaa reñemombe'u El Pápape -he'i chupe-, ha'e ikatu omombe'ujey ndéve mba'épa ikatu rejapo -he'i Karai Ovípo.

         - Ha... ndahakuaáingo che, Karai Ovípo, la El Pápa rendápe -he'i chupe-. Tenonde-rãvoíngo, che mboriahu ha che tavy; ha oimevarãngo mombyry oĩ. Ha la ikatúrõngo aipota ndé la che perdona -he'i chupe.

         - Noroperdonakuaái.     Péva ndé, álma kondenádo, ndé, che íxo. Péva ndé, ivai pe rejapóva, jajapo'ỹvarã, Ñandejára reindy nde rejavyky -he'i chupe Karai Ovípo.

         - Ha ajeruréta ndéve, Karai Ovípo -he'i chupe Perurima-, la aipotáva rejapo chéve. CHéngo ndahakuaái la El Pápa rendápe, ahaséramo jepe. CHeperdonántena nde -he'i chupe-. La nde che perdonárõngo, ché, tovajándie oimeháíchama añontendevarã ãga -he'i chupe Perurima.

         Ha opa upépe.

 

         DE CUANDO ERA EL CUÑADO  DE DIOS

 

         En una ocasión Perurimá tuvo un secreto amorío con una Hermana de la Caridad, pero el Sacristán le descubrió y le dijo:

         - Perurimá, lo que cometiste, es un pecado, vas a tener que confesar al nuevo cura, para que te conceda el perdón -le dijo.

         Entonces Perurimá fue a confesarse. Y...

         - ¿Qué sucede, hijo mío, cuál es el pecado que cometiste? -le preguntó.

         - No es gran cosa, Padre -respondió-, pero hay algo que quiero confesarte.

         - ¿Qué es ese algo?, hijo mío -le dijo.

         - Y... me metí con una Hermana de la Caridad - le respondió.

         - ¡Dios santo, hijo mío!, entonces cometiste un pecado mortal, tu alma está condenada-manifestó--. Ya nunca vas a tener salvación.

         - ¿Porqué, Padre? -averiguó Perurimá.

         - ¡Es sencillo!, pues se trata de la hermana de Dios, hijo mío -le dijo.

         - Pero... perdoname, Padre, yo cometí el error por ignorancia.

         - Lo siento, pero no puedo perdonarte.

         - Y qué solución hay, cómo puedo llegar a resolver esta situación -dijo Perurimá-. Porque yo soy ignorante en este campo y si llegué a cometer semejante pecado es porque no sabía -dijo.

         - Sólo a vos te voy a contar, hay una pequeña posibilidad, para tu consuelo: Te vas a ir junto al Señor Obispo á confesarte -le dijo:

         Perurimá se marchó, fue a pesquisar por la misa. Nuevamente se va a confesar y comulgar. Y el Señor Obispo le preguntó:

         - ¿Hijo mío, cuáles son tus pecados?

         - Y... no sé, Señor Obispo, muchos pecados no tengo -respondió-, pero hay uno que me inquieta... Cometí algo que no debía, por pura ignorancia: me metí con una Hermana de la Caridad -dijo.

         - ¡Dios santo, hijo mío!, entonces cometiste un pecado mortal, ya nunca vas a tener salvación -le respondió.

         - ¿Y por qué eso, Señor Obispo? -preguntó Perurimá.

         - Y porque fornicaste con la hermana de Dios -le dijo-, vos ya sos un alma condenada -dijo.

         - ¿Y... usted, Señor Obispo, me puede llegar a perdonar?

         - Lo siento pero no puedo perdonarte -dijo el Señor Obispo.

         - ¿Qué puedo hacer, si usted no me puede perdonar? -dijo Perurimá.

         - Y... como último caso, hijo mío, te voy a contar: podés ir a confesarte con el Papa -dijo-, tal vez él te cuenta qué podés hacer -dijo el Señor Obispo.

         - Y... yo no voy a poder irme, Señor Obispo, junto al Papa -le dijo-. En primer lugar, soy pobre e ignorante; y además queda muy lejos de aquí. Y si hay posibilidad quiero que usted me perdone -le dijo.

         - No puedo perdonarte. Porque vos, ya sos alma condenada, hijo mío. En cuanto a vos, hiciste algo muy malo, una cosa prohibida, fornicaste con la hermana de Dios -le dijo el Señor Obispo.

         - Pero te voy a pedir, Señor Obispo -le dijo Perurimá-, lo que quiero que hagas por mí. Yo no voy a poder irme junto al Papa, por más que quiera irme. Te pido que vos me perdones -le dijo-. Si vos me perdonás, yo, con mi cuñado ya he de entenderme de cualquier forma -le dijo Perurimá.

 

         Fin.

 

 

 

         OHÓRÕ GUARE OHECHAMI IÑAMÍGOPE

 

         Ohójeko Perurima ohechamívo peteĩ iñamígo últimope. Omba'apo de tropéro oikóvo ra'e. Tembireko ha karaínte la oĩva. Ha upéi, ou peteĩ are... ndohovéi. Ha upéi, ohojey peteĩ árape. Ka'aruetéma oguahẽ upe iposáda tujápe, ha he'i chupe la kuñakarai:

         - Omanova'ekuéngo, che karai, la ne amigo -he'i-, katu lomimoiténte repytasérõ reke, repytakuaa ko'ápe, nde rógape guáicha -he'i chupe pe kuñakarai.

         Ha... Opytajey.

         Ha... nimbora'e, pe kuñakarai, la viúda, oguereko tre kompromíso upe pyharépe, ojepurukavarã mbohapy arriérope, ha ome'ẽ chupekuéra la séña: pe tenonde oútavape, la mba'éichapa he'itahína. Peteĩ he'itahína, pe tenonde oguahẽva: «Akakase» he'íta; pe upe rire, pyhare mie oútava hínape katu: «Akakáta» he'íta; ha pe ipahápe oúvape katu: «Akakáma» he'itara'e, ani opillayka la iséña derécho.

         Upéingo Perurima opyta oke. Oipyso chupe huparã pe kuñakarai ogaguýpe okẽ ypýpe nunga. Upéingo ou pe pyhareporãrupi peteĩ arriéro oja okẽme.

         - Akakase -he'i.

         Oñakãrapu'ã Perurima.

         - Terehóna, chamígo, ekaka amo okágoty -he'i chupe.

         Odiparáma upéva. Upéi ha'e ndokevéimavoí hína ra'e, oñakãpire'ỹi, ojapysakahína upéicha, ha upéi, pe hopevýta jave, oujey peteĩ arriéro mbeguekatuete:

         - Akakáta -he'íva.

         - Ha'eporãngo ndéve, chamígo, terehóna ekaka amo okágotyo -he'i chupe Perurima.

         Ombovu kamisa lómo avei upéa ñemondýi reheve. Upéi katu... nombohopehyivéimavoi chupe upéva, opekántema hese… Ojagarra iharreador, ijargólla omoĩ porã, la hi'ýva ojagarra pya'e haguãicha, oarrolla ha omoĩ iñakã guýpe. Ha upéi, oiméne pe gállo osapukaiñepyrũrupi mba'e, oujey peteĩ arriéro mbeguekatuete:

         - Akakáma -he'ijeýva.

         Upéva pe ipahaguáva ra'e. Upéva la iséña ra'e. Oheréi chupe Perurima íharreadórpe:

         - ¡Ata rekakápio ápe, chamígo; ha'eporã ningo ndéve kuri, reho haguã amógotyo -he'i Perurima.

         Pe arriéro katu, péama katu la ohóva, ipe yvýre odipara.

 

 

         DE CUANDO FUE A VISITAR A  UN AMIGO

 

         Dicen que Perurimá fue a visitar a un amigo íntimo. Quien entonces se dedicaba a ser tropero. Solamente la señora y el señor vivían juntos. Y después, pasado largo tiempo... no se fue más. Pero un día volvió. Ya era de tardecita cuando llegó a la vieja posada, y le dijo la señora:

         - Hace tiempo que falleció, señor, tu amigo -dijo-, pero de igual forma podés quedarte a dormir, podés quedarte acá, como si fuera en tu casa -le dijo la señora.

         Y... Volvió a quedarse.

         Pero... érase que, la señora, la viuda, tenía tres compromisos en aquella noche, tenía que encontrarse con tres hombres, para ello, a cada uno le daba la seña correspondiente: al primero que iba a venir, le confesó la clave. Uno de ellos tenía que decir, el primero que llegaba: «Quiero cagar» tenía que decir; el segundo, que llegaría más tarde: «Voy a cagar» tenía que decir; y el último que iba a venir: «Ya cagué» tenía que decir, de ese modo no iba a revelar una única seña.

         Perurimá decidió quedarse a dormir. La señora le tendió la cama bajo el techo cerca de la puerta. Ya avanzada la noche vino un hombre y se acercó a la puerta.

         - Quiero cagar -dijo,

         Perurimá levantó la cabeza.

         - Vete, amigo, a cagar por ahí -le dijo. El hombre se marchó. Desde ese momento Perurimá no podía conciliar más el sueño, permanecía inquieto, en alerta, y después, estando a punto de dormir otra vez, sigilosamente vino otro hombre:

         - Voy a cagar -dijo éste.

         - Te dije claramente, amigo, vete a cagar por ahí -le dijo Perurimá.

         Tal hombre también se marchó llevándose un gran susto. A partir de allí... se le fue por completo el sueño, permanecía en guardia... Agarró su látigo, colocó las argollas, posicionó el cabo como para agarrar con facilidad, arrolló y acomodó debajo de la cabeza. Y luego, ya cuando el gallo comenzaba a cantar, silenciosamente vino otro hombre:

         - Ya cagué -dijo éste.

         Se trataba del tercer y último hombre. Lo que pronunciaba era su seña. Perurimá le dio con el azote:

         - ¡Con que llegaste a cagar acá, amigo!; te advertí muy bien, para que te fueras otro lado -dijo Perurimá. Y el hombre huyó, corriendo despavoridamente.

 

 

 

 

         OSENÁRAMO GUARE AÑÁNDIE

 

         Ohenoiukáje Perurima, peteĩ pyharépe, Añáme, osena haguã hendive, ha ou pe Aña tuja. Tuicháje osena hikuái, heta oñomongueta hikuái ha upéi, hyvatãporã rire, Aña opu'ã ojehyepichy pichy, ha he’i:

         - Ajéiko hete ko ñane séna, Peru, ko'ãga ahajeýtama che retãre, ha araka'éiko ikatu ajujey ja'úvo ko mba'e hetéva -he'i Aña.

         Oñekũmbereimberéi gueteri hína ha'e.

         NDaikatumo'ãi mantengo upéva, Karai Aña-he'i Perurima ha osyry hesay.

         - Ha mba'égui piko anichéne -oporandu Aña-, oímérõ ofalta pirapiréko erénteva'erã chéve. Ha osẽ he'i Peru: «Ko yvy apérengo, nde Aña, la sy peteinte oi» he'i chupe. Nimbora'e Perurima sy retekuére osena hikuái ra'e.

 

 

         DE CUANDO CENÓ CON EL DIABLO

 

         Dicen que Perurimá, una noche, le hizo llamar al Diablo, para cenar con él, y el viejo diablo asistió. Dicen que cenaron a lo grande, conversaron mucho y luego, ya satisfechos, el Diablo se levantó a acariciar su vientre, y dijo:

         - Ciertamente estuvo rica la cena, Perú, ahora me voy de nuevo a mi reino, y cuándo puedo volver para comer otra vez esta clase de comida tan rica -dijo el Diablo.

         Mientras seguía relamiéndose.

         Eso ya no va a ser posible, Señor Diablo -dijo Perurimá, cayéndole las lágrimas.

         - ¿Y por qué no? -preguntó el Diablo-, si lo que falta es dinero, sólo tenés que decirme. Y Perú le respondió: «Escúchame Diablo, sobre la tierra, madre hay una sola» le dijo. Había sido que estaban cenando del cadáver de la mamá de Perurimá.

 

 

 

         OÑEMBO PAJÉRAMO GUARE

 

         Peteĩ árape jeko Perurima, ndoikuaaváigui rei mba'épa ojapóta, oñemoi oiko imba'ekuaávarõ. Hóga jerére oĩmimívaguije oñomi hembiporukuéra, ha upéi ojeho hendápe oadivina haguã moõpa oĩ umi ikañymby. Perurimáje oñembo- aopuku ha oguapy oma'ẽ peteĩ hendápe, ha ta'ãnga'i miéma ojere hese, ha mokõi tataindy nde tuichávaje hendy ijyképe.

         Peteĩ pyharépe oho ñemihaitépe onohẽ Karai RRéi rógagui peteĩ karameguã renyhẽ itavera ha ndaikatúímarõ oguenohẽ korapýgui, ojere omosã ha oñotỹ upe óga kupépe peteĩ apepu ra'y rakã guýpe ha upe isã apýra oñapytĩ peteĩ jaguapetỹ ra'y rapóre ha oñotỹ avei hi'ári. Upehague ko'ẽmeje Karai RRéi ndojuhúimaro imba'erepy oñemoi omboguyguy óga mimí oĩva guive upérupi ombojerepa ipýgotyo ha ndojuhuijeýnte. Upéije oñemombe'u chupe Perurima imba'ekuaaha, tuicha ipajeha, ha ojupi ikavaju ári ha ojeity tapére. Oguahẽ Perurima rógape.

         - Ajúngo, Peru, che ryvy, jahechápa nderejuhukái chéve che rembikañy. MBytetérupí ame'ẽta ndéve rejuhúma guive -he'i chupe.

         - Eñesũ ko'ápe, che ryke'y -he'i chupe Perurima ha oñesũ Karai RRéi-. Rehóta nde rógape ha ko'ẽrõ pyhareve, kuarahy osẽ jave, resẽta rejere mbohapy jey nde rógare

ha upe irundyha mbytépe reho jave, repytáta ha remaña kuarahy resẽvo ha rehóta nerenondévo seténta páso. Ha upépe reguapýta rekaka, ha rejevihýivo peteĩ jaguapetỹ ra'y roguépe, rejuhúta upépe aipo okañýva ndehegui -he'i chupe.

         Ha ohóje Karai RRéi upe hague ko'ẽme ojapo upeichaite ha ohekýivo jaguapetỹ ra'y ojevihýi haguã, osẽ hapóre peteĩ inimbo. Ha oñemoi ojo'o ha ojuhu upépe imba'e kañy.

         Ovy'aitereíje Karai RRéi.

 

 

         DE CUANDO ACTUÓ DE ADIVINO

 

         Dicen que un día Perurimá, de tan haragán que es, empezó a actuar de adivino. De toda la vecindad escondió sus herramientas, y después la gente acudía a él para adivinar dónde estaban sus objetos perdidos. Dicen que Perurimá se vistió de una ropa larga y se sentó a mirar en un lugar, rodeado de muchas pequeñas imágenes, y dos enormes velas prendidas en ambos costados.

         Una noche se fue a escondida a la casa del Señor Rey a sacar un baúl lleno de oro, pero no pudo sacar del patio, entonces le puso algunas sogas y enterró detrás de la casa debajo de la rama de una plantita de apepú y ató el extremo de la soga por el tronco de una plantita de yaguapetý y luego ésta plantó encima. Al día siguiente el Señor Rey no encontró su tesoro y comenzó a hurgar por todas las casas del vecindario y a pesar de ello no encontró nada. Dicen que después le contaron que Perurimá era adivino, que tenía un gran poder, subió sobre su caballo y partió. Llegó a la casa de Perurimá.

         - Vengo, hermano Perú, a ver si me ayudás a encontrar mi objeto perdido. Te voy a dar la mitad si me ayudás a encontrarlo -le dijo.

         - Arrodíllate acá, hermano mío -le dijo Perurimá y se arrodilló el Señor Rey-. Vas a volver a tu casa y mañana al rayar el día, van a salir a dar tres vueltas alrededor de tu casa y al alcanzar la mitad de la cuarta vuelta, te vas a quedar a mirar hacia el oriente y vas a avanzar setenta pasos. Y allí te vas a sentarte a evacuar, y al limpiarte con la hoja de una plantita de jaguapetý, vas a encontrar aquel objeto perdido -le dijo.

         Y dicen que se fue el Señor Rey al otro día a hacer la indicación y al arrancar la hoja de la plantita del jaguapetý para limpiarse, salió por el tronco un hilo. Y empezó a cavar y allí encontró su cosa perdida.

         Dicen que se alegró tanto el Señor Rey.

 

 

 

         ¡TEKAKÁNGO KÓVA!

 

         Perurima rehae ojuhu rire Karai RRéi hi'itavera karameguã, ogueraha omoinge ikotýpe ha uperiremínte nomboja'oseijeýma chupe umi itavera ha he'i ipy'ápe:

         - «Aháta aity chupe imbaipýpe, ko Añamemby, ha upéi ajukayka».

         Ohupíje Karai RRéi hepoti okupégui ha ombohyruporã kuatiaverápe ha oñapytĩ ha omoĩ hese yvoty ha yryakuã opaichagua ha ombojeguave ikatumía ha ogueraha Perurimáme:

         - NDagueroviái ningo, Peru, ko nde pajeha. Kóina agueru ndéve kóa eikuaa haguã chéve mba'épa, ndereikuaáirõ, rojukaykáta. Oime che ra'ykuéra okápe che ra'arõhína -he'i Karai RRéi ha omboguejy mesa ári upe atádo porãite.

         Perurimáje oñemoĩ ojere hese, oñakapire'ýĩ ha oma'ẽ saykéjepi hese. Ivai la véta Perurimándie. Oñetĩrupi ha hyakuã porãitereívaicha, ndoikuaái mba'épa pe oĩva hyepýpe. Karai RRéi katu ojapichy itejuruguái. Perurima he'i ipy'apýpe:

         - «Tepotíngo ko oikóva che rehe» -ha upeichahágui, oimo'a'ỹre, osẽ hatãsapy'a chugui iñe'e-. ¡Tekakángo kóva! -he'i.

         Opóvoi pe hendágui Karai RRéi, oñañuã Perurimáme.

         - ¡Añete nimbora'e, Peru, ko nemba'ekuaa! Kóina, mbytetérupi che itavera -he'i Karai RRéi ha osẽ ohopa hese itahachikuérandie.

         Perurima katu irrikoite opytávo.

 

 

         ¡ESTA ES UNA CAGADA!

 

         Después de que el Señor Rey haya encontrado su baúl lleno de tesoro mediante la ayuda de Perurimá, la llevó y la metió en la pieza y ya no más desistió en compartir con él su tesoro y pensó:

         - «Me voy a ir a enredarle, a este hijo de Diablo, y luego le mandaré a matar».

         Dicen que el Señor Rey levantó su cagada que estaba detrás de la casa y envolvió decorosamente con un papel brillante y ató y le colocó flores y perfumes de toda laya y adornó como pudo y le llevó a Perurimá:

         - Yo no creo, Perú, que vos tengas poder. Aquí te traigo esto para adivines de qué se trata, si no adivinas, mandaré a matarte. Mis hijos me están esperando afuera -dijo el Señor Rey y bajó sobre la mesa el hermoso paquete.

         Dicen que Perurimá comenzó a dar vueltas alrededor del paquete, rascándose la cabeza y mirándolo de reojo. El caso se complicó con Perurimá. Al oler, aparentemente percibió cierta fragancia, no sabía lo que contenía el atado. Mientras, el Señor Rey se ocupaba en acariciar su látigo. Perurimá pensó y dijo:

         - «Es una cagada lo que me está ocurriendo» -y de repente, de un modo inesperado, le fue brotando la palabra-. ¡Es una cagada! -dijo.

         El Señor Rey dio un salto, y le abrazó a Perurimá.

         - ¡Érase cierto, Perú, que tenías poder! Tomá, la mitad de mi tesoro -dijo el Señor Rey y salió a marchar con sus soldados.

         Finalmente Perurimá se volvió muy rico.

 

 

 

         PRINSÉSA ÑU’AŨRENDA REHEGUA

 

         Imitã guivéje Perurima okakuaa Karai RRéi rógarupi, La Prinsésa rokymimi apytérupi ha upeichahárupi ohecháraka'e iñu'aũ hakambypa'ũetépe, pe imba'epikohéra rembetére, upe La Prinsésa imitãvéva. Upéije, okakua rire Perurima, ohóma oipyguara yvy'ape ha peteĩ árape oujeýsapy'a omba'apo Karai RRéi rógape, ikaria'y riréma, ha upeichahágui oikésapy'a peteĩ vyrorei Karai RRéi akãme: omomendaséje itajýra imitãvéva; ha omoherakuã ha he’i:

         - Oikuaáva moõitépa oĩ che rajýre peteĩ iñu'aũ, upévare amomendáta. Ha oĩro ojavývakatu, upéva ajukaykáta.

         Hetáje oĩ karai arriéro oñekũmberéiva La Prinsésare, ha katu, ipy'amirĩ ojavýramo guarã ñu'aũ renda.

         Perurima katu oiko umi hapicha apytére opukavyrei. Opukávonte oiko. He'i chupe peteĩ hapicha:

         - NDe tavýmaiko nde, Peru. MBa'éiko pe nembopukaitéva -he'i chupe.

         - CHembopy'akyrýĩnteko, che añoite aikuáre moõitépa oĩ La Prinsésa ñu'aũ -he'i Perurima.

         - Añetémba'epiko -he'i chupe pe hapicha.

         - Añeténgo ha'e ndéve -he'i Perurima, Pe itatu rembetére ningo oĩ. Ko'ẽrõ pyhareve amombe'úta amenda haguã La Prinsésare» -he'i.

         Mokõi kuimba'e háse háseje ojavy ñu'aũ renda upe ka'arúpe ha oñakã'ouka chupekuéra Karai RRéi. Upehague ko'ẽme oñembopysyry Karai RRéi rokẽme Perurima rapicha oñe'ẽhague kuehe, arriéro nambi sakãmi peteĩ. NDojeroviaivoi hese Karai RRéi.

         - NDépi moõ reikuaáta mba'eve -he'i chupe-. Eremi upe ñu'aũ renda ha toroñaka'ouka mandi voi -he'i chupe Karai RRéi.

         Ipytaryrýi nunga nambisakã ha he'i:

         - Karai RRéi, la nde rajýngo oguereko iñu'aũ pe itatu rembetére -he'i chupe.

         Oñemondýi Karai RRéi.

         - Ha mba'éichaíko reikuaa -oporandu.

         - CHéko chevale hína, Karai RRéi, ha amendase nde rajýre -he'i pe arriéro nambi sakã.

         Karai RRéikatu omombe'uykáma oĩva guivépe orekómaha itajýra menarã. Ha pe pyhareve asajévo oñemboja Perurima Karai RRéi rendápe ha oporandu chupe:

         - NDaha'éipa peteĩ arriéro nambi sakãmi upe menarã, Karai RRéi -he'i.

         - Ha'e, Peru. MBa'éichaiko nde reikuaa - imba'ekuaaséma Karai RRéi.

         - Ha chéngo amombe'u chupe kuri pe ñu'aũ renda -he'i Perurima.

         - Ha eremi chéve moõitépa oĩ che rajy ñu'aũ - he'i Karai RRéi.

         - Pe itatu rembetére oĩ, Karai RRéi -he'i chupe Perurima.

         - Ha mba'éicha nde reikuaa -he'i karai RRéi ñemondýi reheve.

         - CHéngo aikuaa pórke chevale ha amendase nde rajýre -he'i chupe Perurima.

         Oho upémarõ Karai RRéi pe arriéro nambi sakã rendápe ha he'i chupe:

         - NDéve nimbo Perurimánte omombe'úra'e che rajy ñu'aũ renda.

         - O. Ijapu, Karai RRéi. CHé upe amombe'u va'ekue chupe.

         - Upémarõ, Karai RRéi ombojovake mokõivépe, Ha ka'arúmaje ha ne'ĩrante oikuaa mavaitépa upe guéikyra'uhare. Ha upéi, oguahẽvo pytũ he'i Karai RRéi:

         - Néi, ko okárape amongéta che rajy peẽ mokõive mbytépe ha pe ikéra ojerévo che rajy, upégotyo oĩvare amomendáta ha upe ambue katu añakã'oukáta -he'i Karai RRéi.

         Oguerúje peteĩ savana morotĩ oipyso ogaguyguasúpe, ha omoñeno itajýrape upépe, ha Perurima peteĩ yke gotyo ha pe arriéro nambi sakã ambue yképe. Karai RRéikatu oguapy ijapykaguasúpe oñemyatymói, oma'ẽ hesekuéra hina. Pyhare pukumi vove, La Prinsésa okémavoi ha pe arriéro nambi sakã upéichante avei; Perurimákatu ikerambu gua'u. Kupyju osapukái popy'ýĩrupi, Perurima ijapijoha. La Prinsésakatu ndoku'éi hendágui, ndojeréi oĩhágui. Perurima oma'ẽsayke ha ohecha Karai RRéi opirakutu hína. Upémarõ opu'ã mbeguekatuete ohasa pe arriéro nambi sakã oĩhágotyo, ombosyryry ikasõ ha oguapy okaka tuichaporã, mbeguekatuete, La Prinsésa ati'ykuápe nungaitevoi.

         Omondejey ikasõ ha oñenojey henda guépe, javete, Karai RRéi opáy. Perurima oke gua'u. Karai RRéi opu'ã ojetepoka poka, oma'ẽ umi okévare, jave, mbora'e La Prinsésape inetereíma hína, iképerõ jepe upe ijati'ykuápe oĩva ha ojerémante Perurima oĩhágotyo. Ohecha upéva Karai RRéi ha oikuaáma upépe mávapa menarã. Upehague ko'ẽme hyapúma Perurimaha menarã. Ha pe arriéro nambi sakãme katu Karai RRéi oñakã'ouka.

 

         Opa.

 

 

         ACERCA DE DÓNDE LE SALIÓ EL LUNAR A LA PRINCESA

 

         Dicen que desde muy niño Perurimá creció por la casa del Señor Rey, entre las tiernas Princesas y así pudo haber visto un día el lunar que tenía en la entrepiernas, en el borde del genital, aquella Princesa menor. Dicen que luego, de haber crecido Perurimá, se fue a recorrer el mundo y un día volvió por fin a trabajar en la casa del Señor Rey, siendo ya joven, de repente se le ocurrió un disparate al Señor Rey: dicen que quería desposar a su hija menor; para ello anunció y dijo:

         - Aquel que adivina en qué parte del cuerpo lleva mi hija un lunar, va a tener el mérito de casarse con ella. Pero aquel que llega a errar, va a ser decapitado.

         Dicen que había muchos arrieros que le deseaban a La Princesa, pero, tenían miedo a equivocarse en adivinar el punto del lunar.

         Perurimá recorría contento entre la gente, Andaba sonriente. Cuando alguien le dijo:

         - Vos ya estás loco, Perú. Qué es lo que tanto te causa gracia -le dijo.

         - Me alegra tanto que, soy el único que sabe en qué parte está el lunar de La Princesa -dijo Perurimá.

         - ¿Será cierto eso?-le cuestionó aquella persona.

         - Te estoy diciendo la verdad -dijo Perurimá-. Está justo por el labio de su concha. Mañana temprano voy a confesar para casarme con La Princesa» -dijo.

         Dicen que aquella tarde dos enormes hombres erraron el punto del lunar y el Señor Rey ordenó que fueran decapitados. Al día siguiente el hombre que habló día atrás con Perurimá se presentó a la puerta del Señor Rey, érase un arriero desnutrido. El Señor Rey no le dio ninguna importancia.

         - ¿Qué es lo que vas a saber? -le dijo-. Deci ya si sabés cuál es el punto del lunar para luego ordenar que te decapiten -dijo el Señor Rey.

         Atemorizado el desnutrido dijo:

         - Señor Rey, tu hija tiene lunar justo por el labio de la concha -le dijo.

         Le asustó al Señor Rey.

         - ¿Y cómo sabés? -preguntó.

         - Yo soy muy astuto, Señor Rey, y quiero casarme con tu hija --dijo el arriero desnutrido.

         El Señor Rey ordenó que se anunciara la existencia del futuro esposo de su hija.

         Pero a la siesta se acercó Perurimá junto al Señor Rey y le preguntó:

         - Señor Rey, acaso no es un arriero desnutrido el futuro esposo de su hija -interrogó.

         - Sí es, Perú. ¿Cómo vos sabés? -mostrándose curioso el Señor Rey.

         - Y yo fui quien le reveló el punto del lunar -dijo Perurimá.

         - Entonces decime cuál es el punto del lunar de mi hija -dijo el Señor Rey.

         - Justo por el labio de la concha, Señor Rey -le dijo Perurimá.

         - ¿Y cómo vos sabés? -cuestionó el Señor Rey asustado.

         - Yo sé porque soy astuto y quiero casarme       r con tu hija -le dijo Perurimá.

         El Señor Rey decidió irse junto a aquel hombre desnutrido y le dijo:

         - Había sido fue Perurimá quien te confesó sobre el punto del lunar de mi hija.

         - No... Él mintió, Señor Rey. Fui yo quien le revelé.

         - Entonces, el Señor Rey le hizo declarar a ambos. Ya estaba atardeciendo y aún no podía descifrar quién era el verdadero valiente. Luego, al llegar la noche dijo el Señor Rey:

         - Bueno, esta noche ordenaré a que mi hija duerma en medio de ambos y estando dormida se voltea hacia uno de ustedes, con ése se va a casar y al otro voy a mandar a decapitar -dijo el Señor Rey.

         Trajo una enorme sábana blanca y extendió en el corredor, y le hizo acostar allí a su hija, Perurimá hacia un costado y el desnutrido hacia el otro. El Señor Rey se sentó en su sillón a mecerse, observándoles. Pasada la noche, La Princesa se durmió y también el desnutrido arriero; Perurimá simuló roncar en sueño. Al frecuentar el canto del gallo, Perurimá se inquietó. La Princesa no se movía de su lugar, no se daba la vuelta. Perurimá miró de reojo y descubrió que el Señor Rey estaba dormitando. Aprovechando la ocasión se levantó silenciosamente y pasó hacia el lado del arriero desnutrido, bajó su pantalón y cagó muy grande, despacito, muy cerca del cuello de La Princesa. Volvió a ponerse el pantalón y regresó a su lugar, justo en ese momento, el Señor Rey se despertó. Perurimá fingió que estaba durmiendo. El Señor Rey se levantó

a estirar el cuerpo, le miró a los durmientes, en ese momento, era que a La Princesa le molestaba mucho el hedor, por más que haya sido en sueño y tuvo que darse la vuelta hacia Perurimá. El Señor Rey se percató del hecho y definió quién iba a ser el futuro esposo. Al día siguiente ya corría la noticia de que el futuro desposado iba a ser Perurimá. Y el Señor Rey ordenó que aquel hombre desnutrido fuese decapitado.

 

         Fin.

 

 

 

         LÍVRO PAJE

 

         Oúje peteĩ Pa'i pyahu, Perurima rekoháre, hesapyso ha ikatupyrýva. Oñemombe'u chupe Perurimágui avave ndohasareiriha. Oñembohory katuete oimeraẽvare oje'e chupe. Ha pe Pa'i pyahu ojeroviávoi ijehe ra'e ha he'i:

         - CHerehe noñembohoryichéne. Pehenoika chéve. Peje chupe tou, tahechaukámandivoi peẽme -he'i.

         Ohojoáje Perurima rekávo tapichakuéra. Ojejuhu ha oje'e rire chupe mba'épa upe oĩva, ou hendivekuéra Perurima. He'i chupe pe Pa'i pyahu:

         - Aipóna ningo nde, rejuhúvare reñembohory, ha katu cherehe nereñembohorymo'ãi -he'i Perurimáme.

         - Añembohorýva'erã -he'i chupe Perurima.

         - Ha mba'éicha reñembohorýta cherehe -ímba'ekuaase ñepyrũma Karai Pa'i.

         Ha osẽ he'i chupe Perurima:

         - Jahána che rógape. Upépengo areko che lívro paje ha rehecháta mba'éichapa añembohory nderehe -he'i chupe Perurima.

         Ohechasetéma avei Pa'i pyahu upe Perurima lívro paje, ha ohóta hendive. He'i chupe Perurima:

         - Ejupíkatu amo kavaju ári ha che tajupi ndapýiri ha jaha -he'i chupe.

         - O. NDaipóri umía, ahechapaitéma ha ahetũmbaitéma upe rejaposéva. Ejupíkatu nde tenonde ha che tajupi ndapýri, ikatu haguãicha tesápe rogueraha.

         Ojupi Perurima kavaju ári ha ijapýri Pa'i pyahu. Umi tapichakuéra oujoa hapykuerikuéra.

         Upéi Perurima ombotrotea henda ha pytũmbotáma. Ohasávo peteĩ ila'írupi oikutu kutuve henda ha upeichahágui ojayvy'imi Perurima, nimbo oikuaamavoi ra'e moõitépa oĩ peteĩ yvyra lanpíno jero'a. Ha ohupytymi Pa'i pyahúpe hañykãguýrupi ha oipete chupe yvýre. Perurima opyta oma'ẽ hese, jave, oguahẽmbáma umi tapichakuéra. Opu'ã pochy reheve Karai Pa'i.

         - ¡MBa'égui piko Peru nerémombe'úi chéve oĩha yvyra jero'a tapépe -he'i ha oipichy ijahy'oguy.

         Ja pytũmba potaitémavoi ha he'i chupe Perurima:

         - Ha mba'égui piko, nderehecha ha nerehetumbáimavoi ra'e. Ku opa mba'épe nderesapyso eréngo -he'ívo péicha oikutu henda ha oheja chupekuéra upépe.

 

         Opa.

 

 

 

         EL LIBRO MÁGICO

 

         Dicen que apareció, en el pueblo de Perurimá, un cura nuevo, visionario y habilidoso. Le comentaron que del famoso Perurimá nadie se ha escapado hasta ahora. Le dijeron que él siempre sale burlándose de todos. Y como el nuevo cura se sentía confiado dijo:

         - De mí no ha de burlarse. Llámenle a mi nombre. Díganle que venga, para demostrarles ya -dijo.

         Toda la gente se fue en busca de Perurimá. Luego de habérsele encontrado y dicho el mensaje, vino con ellos Perurimá. El cura nuevo le dijo:

         - Dicen que vos, andas burlándote de todos, pero de mí no te vas a burlar -le dijo a Perurimá.

         - ¿Porqué no me he de burlar? -le dijo Perurimá.

         - ¿Y cómo pensás burlarte de mí? -comenzó a cuestionarle el Señor Cura.

         Perurimá le respondió:

         - Vamos conmigo a mi casa. Allí tengo un libro mágico y vas a ver cómo me burlo de vos -le dijo Perurimá.

         El cura nuevo tenía mucho interés en ver el libro mágico de Perurimá, y decidió irse con él. Perurimá le dijo:

         - Subite ya sobre ese caballo y yo voy a subirme contigo y vámonos ya -le dijo.

         - No... Acá no hay ningún tonto, ya me imagino de tu intención. Subite vos primero y luego yo me voy a subir, de ese modo te voy a tener controlado.

         Perurimá se subió sobre el caballo y después el Cura nuevo. Toda la gente se iba detrás de ellos.

         Perurimá empezó a apurar su caballo porque ya se acercaba la noche. Al cruzar por una pequeña isla le dio con las espuelas a su caballo y de repente Perurimá se inclinó un poco, porque él ya sabía dónde estaba la rama ladeada de un árbol lampiño. Le acertó al Cura nuevo por la quijada tirándole al suelo. Perurimá se quedó a mirarle, en ese momento toda la gente acudió al sitio. Se levantó enojado el Señor Cura.

         - ¡Por qué no me advertiste Perú que en el camino había un árbol encorvado -dijo y friccionó el cuello.

         Ya estaba a punto de anochecer cuando le dijo Perurímá:

         - ¿Y por qué, acaso no viste y no oliste a tiempo? Dijiste que predecías todas las cosas -al decir esto dio un espuelazo a su caballo y les abandonó en aquel lugar.

 

         Fin.

 

 

 

         RRÉI OMANÓRÕ GUARE

 

         Peteĩjey oxode rasyeterei rire Karai RRéipe, Perurima, oñemoĩ omuña chupe mitã RRéi tuja. Hetaiterei omuña chupe. Itĩryapúje hápykuéri. Ha Perurima ndoikuaái mba'éichapa okañýta chugui. Oha'ãmbaitéje ikatumíva ha nda'ijái okañývo chugui. Na'ipohãvéima. Peteĩ tránko pukuporã oho hapykuéri Karai RRéi, oiméne águi aipo Panamáichamba'e ha upéi, Perurima, ohasávo peteĩ óga axénorupi, ha ijára ndaipóri, ojuhu peteĩ ovechara'yrusu, pya'e ojagarra orregolla ha ohyekue'o ha omoimbaite ijao ryépe ha odiparajeýma ohóvo. Karai RRéije katu omotimbojeýma yvy oúvo hapykuéri. Ohasa ambue óga axénorupi. Nimbo upépe oĩma óga jára ra'e. Omomaitei vaivairire he'i pe óga járape:

         - Ikatúpa eipurukámo chéve nde kyse haimbeporã.

         - MBa'émba'eiko, che karai, oĩ.

         - MBa'éiko rejapóta, che karai -he'i chupe upe óga jára.

         - Ha oiméko Karai RRéi che muña ha añembovevýise ani haguã cherupyty -he'i Perurima.

         - Nerekañyséipa che kotýpema'e, che karai.

         - Nahániri, chejuhujeýta -he'i Perurima.

         - NDékatungo reikuaáta upéicharõ –he’i pe óga jára.

         Ha oipuruka chupe ikyse haimbéva peteĩ. Ha ohupi pe kyse axeno Perurima ha ombovo gua'u pe ikamisa rye. Guarara ho'a pe ovecha ryekue. Aipo ovecha ryekue jeko, kritiáno ryekueichaite avei, ndaipórí ojuavyháje.

         Ha osẽ odiparajeýma upégui. Okañymívo, oguahẽma hapykuéri Karai RRéi.

         - ¡Nde kuñakarai! ¡Nde kuñakarai! -osapukái Karai RRéi.

         - ¡MBa'éiko oime! -oñemondýi nunga óga jára.

         - NDe kuñakarai, nderehecháipa ndohasáipa árupi peteĩ arriéro, hetámako amuña ha ahupyty potaitéma. Hetaiterei odeve chéve -he'i Karai RRéi.

         - Ha oimékatuko, che karai, oumíkuri -he'i chupé-, ha katungo hasy rehupyty haguã chupe.

         - Ha mba'égui píko -oporandu Karai RRéi.

         Ha omombe'úngo chéve kuri remuñaha chupe, ha oipuru chehegui peteĩ che kyse aipo oñembovevýi haguã jeko. Ha oikytĩkuri pe hye, ha napépe hína upe hyekue, haku gueteri, ha pya'eitereive odipara.

         Upémarõ, Karai RRéi oipuru avei kuñakaraígui ikyse haimbe.

         - Tañembovevýi katu avei chéve. Ahupytývarã pe arriérope -he'íje Karai RRéi.

         Ombovóre pe hye Karai RRéije oguarara ho'a pe hyekue ha ¡chiple! ho'a avei ha'e ha opyta upépe. Omanoite vera.

 

 

         DE CUANDO MURIÓ EL REY

 

         Un día, Perurimá, luego de haberle engañado vilmente al Señor Rey, el viejo Rey comenzó a perseguirle. Le persiguió tanto. Armó una gran alarma persiguiéndolo. Y Perurimá no sabía cómo escaparse de él. Dicen que hizo todo lo posible pero no tuvo ninguna ocasión. Ya no tenía salida. El Señor Rey lo siguió una larga distancia, tal vez de aquí a Panamá, andando así, Perurimá, al pasar por una casa ajena, donde no estaba el dueño de casa, encontró una cría de oveja, rápidamente la degolló, la quitó las tripas y las guardó dentro de su ropa y después siguió corriendo. Otra vez el Señor Rey ya venía levantando polvo detrás de él. Pasó frente a otra casa ajena. Y era que allí se encontraba la dueña de casa. Luego de saludar apresuradamente le dijo a la dueña de casa:

         - ¿Podés prestarme tu cuchillo más filoso?

         - ¿Qué sucede acaso, señor?

         - ¿Qué vas a hacer, señora? -le preguntó la dueña de casa.

         - Es que el Señor Rey me está persiguiendo y quiero alivianarme para que no me alcance -dijo Perurimá.

         - No querés esconderte en mi pieza, señor.

         - No..., de igual modo me va a encontrar -dijo Perurimá.

         - Vos vas a decidir entonces -dijo la dueña de casa.

         Y le prestó el cuchillo más filoso. Tomó el cuchillo ajeno Perurimá y simuló cortar su camisa. Ruidosamente cayeron las tripas de la oveja. Dicen que las menudencias de la oveja son idénticas a las del ser humano, que no hay ninguna diferencia.

         Y salió corriendo otra vez del lugar. Apenas desapareció, cuando el Señor Rey llegó también allí.

         - ¡Vos señora! ¡Vos señora! -gritó el Señor Rey.

         - ¡Qué pasó! -como asustándose la dueña de casa.

         - Vos señora, por si acaso viste cuando pasó por aquí un arriero, ya mucho le perseguí y estoy a punto de alcanzarle. Mucho me debe -dijo el Señor Rey.

         - Justamente, mi señor, pasó por acá -le dijo-, pero es difícil que le puedas alcanzar.

         - ¿Pero porqué? -interrogó el Señor Rey.

         Y me contó que usted le estaba siguiendo, y me pidió prestado un cuchillo que según él era para alivianarse. Y cortó su vientre, y ahí está su tripa, calentita todavía, y luego salió corriendo más rápidamente.

         Entonces el Señor Rey también pidió prestado de la señora el filoso cuchillo.

         - Yo también me voy a alivianar. Tengo que alcanzar a ese arriero -dicen que dijo el Señor Rey.

         Dicen que cuando el Señor Rey se cortó el vientre ruidosamente cayeron las tripas y ¡chiplé! también él se cayó. Totalmente muerto.

 

 

 

TECHAUKAHA

 

Hovajáramo guare Ñandejára

Ohórõ guare ohechami iñamígope

Ho'úrõ guare pa'i rymba toro

Ombichýramo guare mokõi ynambu

Osenáramo guare añándie

«María Syryvíta»

Jóki de virtu rehegua

«Novesiéntore la karréra»

Oikuaárõ guare aña áño

Oñembo pajéramo guare

¡Tekakángo kóva!

Mba'éguipa karajao pyévlo nopu'ãiva

Ohórõ guare piña mondávo vyrorimándie

Vyrorima ohórõ guare xunsiõhápe

Añakuérandie

Asegun ñande kapácho

Ojekapáramo guare sien rréi tahachikuéra

Ojapóramo guare karaí rréipe itraxerã

Prinsésa ñu'aũ renda rehegua

Ogueraháramo guare peteĩ nóvia

Lívro paje

Ohórõ guare kesu jugua

Rréi omanórõ guare

Oxodéramo guare la muértepe

Mbaeavijumi

 

 

ÍNDICE

 

De cuando era el cuñado de Dios

De cuando se fue a visitar a su amigo

De cuando se comió el toro del cura

De cuando asó dos perdices

De cuando cenó con el diablo

«María Syryvita»

Acerca del yoqui virtuoso

«De cuando la carrera fue por novecientos»

De cuando supo la edad del diablo

De cuando actuó de adivino

¡Ésta es una cagada!

Del porqué el pueblo de karayaó nunca progresó

De cuando se fue robar piñas con vyrorimá

De cuando vyrorimá se fue a la función

Con los demonios

Según nuestro capacho

De cuando se castraron cien soldados del rey

De cuando le hizo al señor rey para su traje 

Acerca de dónde mismo le salió el lunar a La Princesa

De cuando se llevó a la novia

El libro mágico

De cuando se fue a comprar queso

De cuando murió el rey

De cuando le engañó a la muerte

Una cosa peluda

 

 

 

 

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