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JOSEFINA PLÁ


  CULTURA PARAGUAYA - AÑOS CONTEMPORANEOS (1940 - 1966) - Por JOSEFINA PLÁ


CULTURA PARAGUAYA - AÑOS CONTEMPORANEOS (1940 - 1966) - Por JOSEFINA PLÁ
AÑOS CONTEMPORANEOS (1940 - 1966)
 
 
 
 
APUNTES PARA UNA HISTORIA  DE LA CULTURA PARAGUAYA
 
 
LOS AÑOS CONTEMPORANEOS
 
(1940 - 1966)
 
 
 
VIDA SOCIAL
 
La guerra del Chaco primero, con su intensa repercusión al nivel popular; la agitada posguerra con la contingente movilidad demográfica; la inestabilidad política, la inquietud interna con sus alternativas en los años siguientes y la guerra europea que sobrevino a poco, apartando – entre otros factores importantes – contactos internacionales decisivos en múltiples sentidos; la guerra civil de Concepción, finalmente, aportan a este periodo elementos cuya influencia en la configuración de nuevos módulos de vida intelectual y social ha sido enorme.

Tan diversas, complejas y opuestas circunstancias han contribuido a la desaparición acelerada de los módulos de vida tradicionales y la adopción progresiva de formas cosmopolitas, de las cuales – como es lógico en tales procesos – los primeros en adherirse son los aspectos superficiales, externos. El cine se instituye costumbre popular y arraigada, la radiotelefonía se extiende y alcanza poco a poco los rincones más apartados del país, los diarios se modernizan y agilizan su difusión, la comunicación adquiere – por tanto – radio más amplio y ritmo acelerado. Asunción se ha convertido en el cruce de líneas internacionales aéreas numerosas: hemos visto llegar la televisión. Al propio tiempo, la necesidad de encarar la circunstancia económica, cada vez más compleja y exigente, moviliza crecientemente las energías individuales y colectivas. No puede sorprender que en los últimos tiempos la vida de hogar, el sentido arraigado de las relaciones personales un tanto estático y riguroso, haya experimentado los efectos; hoy se vive mucho más fuera de casa. La vida social encuentra numerosos centros de reunión informal a todos los niveles. Como consecuencia de todo ello ha experimentado también transformación, no siempre positiva o favorable, la escala de valores espirituales que sirvió de norma a esa vida social hasta épocas no tan lejanas, como la de la guerra del Chaco.
 

MUNICIPALIDAD

Este Cuerpo adquiere inusitada envergadura orgánica dentro del nuevo período y, sobre todo, al final, al desarrollarse y diversificarse con criterio moderno los asuntos encomendados por tradición a su administración y tutoría, e incorporársele otros nuevos. La multiplicación de los aspectos urbanos, al ir Asunción como capital creciendo en exigencias diversas y superiores, ha tenido como consecuencia la creación de nuevos departamentos y secciones.

Actualmente, el cuarto lugar entre esos departamentos corresponde al de Cultura, que – durante el mandato del actual Intendente General Manuel Brítez – fue reorganizado (21 de agosto de 1964) y tiene a su cargo, dividido en tres subjefaturas, las instituciones culturales que hoy dan tono actualizado en este aspecto a nuestra capital. Algunas de estas instituciones existían ya antes de 1964 y han sido reorganizadas, remozadas y dotadas de los elementos necesarios, como el Museo de Historia Natural y el Herbario Científico; otras eran de fundación anterior, pero habían sido suspendidas o estaban olvidadas: tales la Escuela Municipal de Arte Escénico y la Orquesta Sinfónica. Otros, en fin, de nueva creación, como la Escuela Municipal de Danzas Folklóricas, el Conservatorio Municipal de Música y la Escuela Municipal de Canto. Creación también, pues, aunque existía, era totalmente inoperante, puede considerarse la Biblioteca Municipal. Al tratar de cada una de estas instituciones en su apartado correspondiente, nos referiremos más ampliamente a las creaciones o mejoras introducidas.
Aumenta en la labor municipal de estos últimos años el interés por el ornato y hermoseamiento urbano. El Jardín Botánico, cuyo valor han destacado los especialistas, y el hermoso Parque Caballero, han sido objeto de atención especial. En cuanto a las mejoras en el aspecto edilicio, que han transformado totalmente la fisonomía de la ciudad nos referiremos también en su lugar correspondiente. En realidad, podemos decir que caracteriza estos años últimos municipales un interés inusitado por la cultura.
 


ENSEÑANZA
 
No cabe dudar del impulso recibido por la enseñanza en todos sus niveles en este periodo, con la lógica repercusión en la cultura media general.

Las escuelas primarias han experimentado un aumento enorme, especialmente en el último decenio. Estas escuelas pertenecen casi todas ellas al nivel graduado. El tipo antiguo de escuela funcionando en una casa cualquiera va desapareciendo y actualmente los edificios que se construyen responden a un mínimo de exigencias pedagógicas en lo que se refiere al número y distribución de las aulas, espacio para el recreo, servicios sanitarios, etc. Este aumento de los centros de enseñanza en sus distintos niveles y áreas urbanas se ha realizado a la par de otras mejoras en el orden edilicio, a saber: el alumbrado, el pavimento, los medios de transporte, con lo cual el traslado y movilización de la población estudiantil no encuentra ya dificultad alguna.

Han cobrado en este periodo desarrollo extraordinario las instituciones de enseñanza secundaria. A los pocos colegios de segunda enseñanza – la mayoría religiosos – que funcionaban al filo de 1940, se han ido añadiendo en el último cuarto de siglo otros numerosos, surgidos en todos los barrios (aún los más alejados del centro) con turnos funcionando inclusive de noche, facilitando así el acceso a un estudiantado cada vez más nutrido. Aunque las Escuelas de comercio no se han multiplicado en la misma manera, una equivalencia a las mismas es la creación del Bachillerato Comercial.

La Universidad Nacional, creada en 1889, y cuyos avatares hemos reseñado muy brevemente en períodos anteriores, fue totalmente renovada en plan y estatuto en 1956. Ya en el período anterior, como vimos, le habían sido agregadas nuevas Facultades: la de Ciencias Físicas y Matemáticas, la de Ciencias Económicas, la de Química y Farmacia, pero sólo dentro de este período adquieren pleno vuelo y categoría. La Facultad de Arquitectura ha sido creación de los últimos años. En 1946 se instituyó la Escuela de Humanidades, primera fase de la Facultad de Filosofía, fundada luego.

De los últimos años también data la Universidad Católica, que en sus comienzos abarca la Facultades siguientes: Filosofía, Derecho, Matemáticas, Ciencias de la Educación, Letras, Historia, Teología, Ciencias Contables y Administrativas y cuya influencia formativa en el medio se hace ya sentir.

El italiano y el alemán venían enseñándose ya de muchos años atrás en centros tradicionales como el Dante Alighieri y el Colegio Goethe. Pero la enseñanza de idiomas ha adquirido enorme incremento después de la segunda guerra mundial y como consecuencia en parte del establecimiento de centros como la Alianza Francesa, el Anglo Paraguayo y el Centro Cultural Paraguayo Americano. El francés y el inglés son los que más predicamento alcanzan actualmente, sobre todo el último en su calidad de idioma del turismo e instrumento de relaciones comerciales. Son numerosos los centros de fundación reciente que enseñan el inglés: Sajonia School, Columbia, Oxford, etc. El portugués se enseña con éxito en el Instituto Paraguay Brasil.
Varias de las instituciones mencionadas se constituyeron desde el comienzo del período en centros de indudable gravitación en la cultura general, no solamente a través de la enseñanza del idioma, sino mediante los incontables cursos, cursillos y conferencias dictados sobre las más diversas materias: cursos de cerámica, de biblioteconomía, de sociología, de teatro, de música, de grabado, de arreglo de flores, etc.
También pertenecen en rigor a este periodo, aunque sus primeras manifestaciones son del anterior, las instituciones de enseñanza específicamente femeninas, la más destacada el Secretariado de Niñas, dirigido por la Sra. Beatriz Mernes de Prieto. Son numerosos los centros de preparación de la mujer para el hogar: talleres de corte y confección, el Instituto Culinario de la Sra. Josefina de Aquino, etc.
 


ARQUITECTURA Y URBANISMO
 
A partir de 1950, la ciudad ha venido cambiando aceleradamente su fisonomía vertical y horizontal. Se han abierto avenidas nuevas, a la vez que se han urbanizado concienzudamente las antiguas; la edificación ha adquirido un cariz totalmente moderno. A esta época pertenecen edificios como el del Banco Central, el Ministerio del Interior, Hospital y edificios administrativos de Previsión Social, Dirección General de Turismo, Ministerio de Defensa Nacional, Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, Hospital Militar Central, Policlínico Rigoberto Caballero, Hotel Guaraní. Se terminó por fin el Oratorio y se efectuaron refacciones en el Palacio de Gobierno y el Cabildo, amén de otros edificios oficiales. Son también de esta época edificios particulares de traza moderna como el de Segura Latorre, hoy Banco Exterior de España; Edifico Gloria, Segesa, La Paraguaya y tantos otros que no se limitan ya al casco urbano propiamente dicho y que, juntamente con las edificaciones residenciales de los más diversos tipos modernos, se encuentran a lo largo de las avenidas aristocráticas: España, Mariscal López, Carlos Antonio López, San Martín, etc.

A la década última, en rigor después de 1960, pertenecen las mejoras urbanas que han dado a Asunción el tono capitalino: cloacas, aguas corrientes y asfaltado. Añadamos la considerable extensión del alumbrado y la instalación del alumbrado a gas de mercurio en las principales avenidas y calles, con lo cual el aspecto edilicio ha mejorado considerablemente. Se inició la construcción de mercados municipales, pero los más de ellos no se completaron, y además resultan francamente insuficientes. Sin embargo es de esta época también la desaparición de aquel viejo foco antihigiénico y antiestético que fue el Mercado Central: la Plaza de la Independencia, en realidad una plaza cuádruple, es hoy el pulmón mayor de la ciudad, hermosamente urbanizada y flanqueada por varios de los mejores edificios con que cuenta la ciudad, entre ellos el elegante Oratorio. Se atiende con esmero a la limpieza de las calles y, en los últimos tiempos, la Comuna ha dictado disposiciones que reactualizan el arbolado de la ciudad: medida que redundará en comodidad del transeúnte y en el hermoseamiento urbano.
Aunque sólo tangencialmente roza nuestra materia mencionaremos también las comodidades y garantías que actualmente ofrecen los servicios hoteleros, relacionados tan de cerca con el turismo. Otro aspecto muy importante lo constituyen los medios de transporte urbano, vinculado no sólo con las posibilidades de movilidad ciudadana, sino también con el crecimiento mismo urbano ya que favorece la expansión de las zonas suburbanas, al facilitar la comunicación y traslado. Durante este período las líneas de tranvías que, en el lapso anterior habían aumentado en número se mostraron ya notoriamente insuficientes y anticuadas, así como los ómnibus, aparecidos en la década del 20 al 30. Pero, a partir de 1946, los vehículos automotores empiezan a multiplicarse sustituyendo a los tranvías que a su vez desaparecen (actualmente sólo funcionan tres líneas). En los últimos años aparecen los micro-ómnibus, moderno medio de traslación cuyo costo relativamente bajo ha permitido su multiplicación hasta equilibrar las exigencias del creciente tráfico urbano y permitir rápida y frecuente comunicación entre la capital y las localidades más apartadas.

El servicio telefónico, instalado por segunda vez y ya en forma más extensa antes de la guerra del Chaco, adquirió su forma actual en los años siguientes a la guerra mundial y, actualmente, se contempla el aumento de líneas.
 


TEATRO

Si se exceptúa el período de vitalización impetuosa del teatro en guaraní, nuestra escena conoció en la década de 1930 a 1940 el punto más bajo en la crónica de su quehacer. El teatro vernáculo reflejó el ascenso a primer plano histórico de la masa popular guaraní parlante, ante la situación bélica, con sus preocupaciones y problemas inmediatos.

Pasado 1940, no obstante la voluntad de ser del teatro culto se recupera, apoyada en la labor formativa de conciencia teatral a través de la prensa y la incipiente radiotelefonía realizada por la agrupación cultural La Peña, impulsada sobre todo por el fervor pionero de Roque Centurión Miranda. En 1941, el Ateneo Paraguayo vuelve por los fueros de la cultura escénica y, la vez que forma un elenco cuya dirección confía a Don Fernando Oca del Valle, promueve un concurso teatral, del cual resultan ganadores en toda la línea – tres premios – Josefina Plá y Roque Centurión Miranda. La Compañía del Ateneo actuó con éxito creciente hasta 1947; en esos años estrena o repone cinco obras nacionales. Por su parte, la Compañía Paraguaya de Comedias de Centurión Miranda actuó de 1943 a 1945, aunque con desventaja en relación a la Compañía del Ateneo Paraguayo, favorecida por franquicias municipales. De este lapso son también autores nuevos: Jaime Bestard (Arevalo, los Gorriones de la Loma), Ezequiel González Alsina (La Quijotesa Rubia, El gran rival) Augusto Roa Bastos (Mientras llega el día) Concepción L. de Chaves (Urutau).
 
La revuelta de Concepción, dispersando las elites intelectuales, se reflejó intensamente en el devenir teatral. Sin embargo, en 1948, la labor empeñosa de Roque Centurión Miranda, apoyada por algunos entusiastas del teatro (entre los cuales quien esto escribe), consigue por fin que la Comuna apruebe la Carta Orgánica de la Escuela Municipal de Arte Escénico: meta de la aspiración de esos luchadores. Esta Escuela se cierra en 1948, a los tres meses de inaugurada, para reabrirse en 1950; esta vez funciona con creciente éxito hasta 1960, fecha en la cual es otra vez clausurada, para ser reabierta de nuevo con todos los honores en 1964, por el Intendente General Brites, que la elevó a primer rango entre las preocupaciones culturales de la Comuna, habitándola para ejercer eficazmente su papel promotor de cultura popular.

Por su parte, la Compañía del Ateneo, entró en receso en 1947 y no se rehace hasta unos años más tarde. Entre tanto, en 1949, aparece la primera compañía comercial, la del popular actor Ernesto Báez que nucleó elementos de la Compañía del Ateneo y de la Compañía Paraguaya de Comedias. Esta compañía actúa con breves interrupciones hasta hoy. Ha estrenado en este lapso de 60 obras extranjeras y nacionales: preferentemente de éstas, pero son pocas las que alcanzan un nivel artístico apreciable. Ha contribuido, sin embargo, esta compañía, juntamente con otras surgidas luego al calorcillo del éxito, a atraer al público al teatro costumbrista y pintoresco que encontramos en el proceso evolutivo de otros países del Plata y que el Paraguay no había superado todavía.
 
A partir de 1958, las compañías mencionadas aumentan en número y su repertorio – salvo excepciones – insustancial y reiterativo, opone su polo al de la labor selectiva desarrollada por la Escuela Municipal de Arte Escénico. También surgen en esta época los primeros elencos vocacionales el Teatro Experimental Asunceno TEA) El Galpón, el Teatro Popular de Vanguardia (TPV) y conjuntos que, como el Cosmopolitan Players, esporádicamente pueden considerarse indirectos colaboradores de la acción selectiva desarrollada por la Escuela Municipal de Arte Escénico y su apéndice escénico, el ETEM.
 
A partir de 1940, son muy pocos los conjuntos ejemplares que nos visitan. Los principales han sido los de Margarita Xirgu, Pedro López Lagar, Mecha Ortíz, el conjunto de Jean Laurent Cochet, la Compañía del Teatro Universitario de Chile, los Comediantes de LOrangerie y artistas aislados, como Enrique Guitart o Raúl Montenegro. Actuaciones todas ellas breves, insuficientes para una sedimentación eficaz de experiencias.

Después del famoso concurso de 1941, tuvieron que transcurrir veinte y tantos años para que una emisora local, Radio Charitas, convocase nuevamente a concurso teatral y diera oportunidad de surgir a nuevos valores. Es verdad que la labor de las compañías mencionadas había dado ocasión a revelarse durante los últimos quince años cinco o seis autores nuevos; pero, desgraciadamente, la obra de estos escritores cae toda ella dentro del rubro de lo que se ha llamado por su objetivo y alcance teatro comercial, cuyo contenido no rebasa lo convencional y pintoresco dentro de un cuadro reiterativo de motivos de personajes. Sin embargo, de entre los autores en esta línea, algunos en los últimos tiempos han manifestado auténtica capacidad de viraje hacia un teatro más a tono con las preocupaciones de nuestro tiempo. Entre los autores que han estrenado en los últimos veinte años, citaremos a Ernesto Báez, Néstor Romero Valdovinos, Mario Halley Mora, Roque Centurión Miranda (en colaboración con Josefina Plá), Josefina Plá, Manuel F. Pane, Alcibiades G. Delvalle, Héctor de los Rios, Mario Prono.
Coincidiendo con la escasez o ausencia de compañías líricas aparece en los últimos años la llamada zarzuela paraguaya, que sólo aproximativamente merece ese nombre, ya que carece de la estructura propia del género. Ha tenido – no obstante – buena acogida.
 
Existe en estos momentos un fervor teatral sin precedente en otras épocas y que bien encauzado podría concluir en la tanto tiempo demorada cristalización de un teatro propio. Contamos con elementos capaces, suficientes para echar las bases de un teatro más a tono en contenido y forma con lo que requiere una contemporaneidad; pero el elemento humano de por sí no basta. Se necesita disponer de otros elementos técnicos necesarios para esa estructuración. Entre ellos, el escenario es primordial. Un paso considerable dio la Comuna al declarar el Teatro Municipal local privativamente escénico, otorgando su uso casi libre a las compañías sin distinción. Pero es evidente que el edificio del Teatro Municipal es ya del todo insuficiente desde todos los puntos de vista para el papel que le compete como Teatro y como Municipal. Las refacciones de que es objeto continuo no modifican esa situación de insuficiencia. Nuestra capital necesita un teatro a tono con el momento que vivimos, con el decoro de autores, actores y público. Un teatro que armonice en aspectos y garbo con otros edificios capitalinos; los bancos, por ejemplo. Y necesita también de otros escenarios que den lugar suficiente a todas las compañías capaces de aportar elementos útiles al proceso de cristalización de un teatro paraguayo. Necesitamos compañías que den temporadas de teatro selecto con todos los elementos requeridos para la experiencia útil. Nuestros autores necesitan ayuda y estímulo para surgir. Los concursos y la publicación de las obras son indispensables, pero aún más indispensable es dar al autor posibilidadades de estreno. Como se ha dicho, la Municipalidad cede el Teatro Municipal en condiciones óptimas a las compañías actuantes sin distinción de repertorio. Sin negar el derecho que a una ayuda pueda merecer cualquier compañía en esta época heroica de la organización teatral, queda fuera de duda que el teatro formativo debe merecer atención preferente si cabe, y cualquier compañía que lo realice merece ayuda. La Municipalidad ha dado un paso adelante al reactualizar con todos los honores la Escuela de Arte Escénico, cuya acción formativa de cultura específicamente teatral está fuera de duda, y ha creado además el Elenco Estable Municipal (ETEM), destinado – por lo menos parcialmente – a ofrecer a los artistas nacionales oportunidad de estreno. No hay que olvidar el Teatro Infantil, formativo de la niñez, creación también de este período intendentil.

La eficacia de estas decisiones municipales a que sirve de cauce el IV Departamento de Cultura, dirigido por un espíritu progresista y conocedor a fondo de las necesidades del teatro, como es Don Benigno Villa, encuentra ya reflejo eficaz en la cultura popular, pero es todavía mucho lo queda por hacer en esta materia. La creación de un teatro nacional de valores requerirá todavía muchos esfuerzos y sacrificios. Esfuerzos y sacrificios en los cuales deben participar todos aquellos que llevan el teatro en la sangre y que desean ver su nombre vinculado a la cultura teatral, como el mejor timbre espiritual de un pueblo.
 

MUSICA Y DANZA

La música ha seguido conservando la ventaja adquirida en otros períodos. En los años 1940-1966, se han ido afianzando las instituciones que tienen a la música como objetivo o finalidad y se han creado otras tantas privadas como oficiales, a la vez que se extiende el gusto por la música popular, multiplicándose los conjuntos de música nativa. Se han dictado disposiciones protectoras de su difusión, ante el auge creciente también de la música popular o frívola de otros ambientes.

En esta época florecen los compositores de música culta cuyos atisbos hallamos ya al final del período anterior: José Asunción Flores, Juan Carlos Moreno González, Juan Max Boettner, Remberto Giménez, Alfredo Kamprad, Herminio Giménez, Otakar Platil (autor éste de la primera ópera paraguaya, libreto de Josefina Plá). Se forman en el exterior algunos cantantes paraguayos, y colaboran en la formación de intérpretes locales, extranjeros como Nadine de Tumanoff.

La danza aparece también al final del período anterior y adquiere en éste gran predicamento, aunque todavía no ha conseguido emanciparse suficientemente de los prejuicios sociales. Los promotores de este aspecto artístico han sido todos extranjeros. El Ateneo tuvo importante participación inicial en el proceso al contratar los primeros profesores de danza. Citaremos entre esos profesores de danza clásica, contratados o no, a Doris Dorée, Erika Milee (4), Gemma Frangioni, Tala Ern y últimamente Agripina Voitenco. A pesar de la gran actividad desplegada por dichas profesoras, no se ha podido – en este último cuarto de siglo – conseguir la formación de un cuerpo de baile estable: los jóvenes con disposiciones sólo permanecen en el elenco hasta cierta edad y lo abandonan al entrar en sociedad, como si el arte y ésta fuesen incompatibles. Los pocos que han perseverado, como Silvio Capdevila, buscaron ambiente en el exterior.

La danza folklórica parece más afortunada: seguramente porque sus cultores pertenecen a la clase media y popular, aquélla en las cuales los prejuicios sociales que rodean – como en todo ambiente provinciano – al arte tienen menos influencia. Celia Ruiz Rivas, Inocencio Báez Villalba y otros enfocaron distintos aspectos de la danza folklórica; pero no todos perseveran. La Municipalidad ha dado signo concreto de su interés por esas manifestaciones al crear la Escuela de Danzas Folklóricas, que hoy funciona con un selecto profesorado bajo la dirección de Lidia Torres de Riveros. También ha promovido concursos musicales, como el del Himno del Veterano, 1966.

Como entidades patrocinadoras de la enseñanza y difusión de la música o simplemente de su difusión, contratando o invitando personalidades e intérpretes extranjeros, promoviendo concursos de música, organizando conciertos, etc., citaremos al Ateneo Paraguayo, Instituto Paraguay-Brasil, Centro Cultural Paraguayo-Americano, Amigos del Arte.

El canto ha alcanzado cierto desarrollo, llegando al campo profesional donde el artista puede desenvolver con máxima eficacia sus posibilidades y aptitudes. Entre los muchos cantantes solistas, citaremos a Sofía Mendoza, Clotilde Balmelli, Judith Ocampos, Aura Mendoza, Arnaldo Paoli.

La notable cantante Sofía Mendoza se formó en el exterior, pero regresó hace tiempo al país consagrándose a la enseñanza, y ha formado muchos artistas de los que hoy actúan en nuestro medio. Su academia privada fue elevada hace un tiempo a la categoría de Escuela Nacional de Canto. La Municipalidad recientemente ha creado también el Conservatorio de Música donde estudian los diversos aspectos de ese arte: interpretación, composición, etc.

La Sinfónica Nacional de la cual dio un primer esbozo Remberto Giménez en 1926 ha sido un sueño largamente acariciado por nuestros artistas y por el público desde muchos años atrás. Una escasa comprensión de lo que una institución como la mencionada supone en la vida cultural de un país ha hecho que, durante 30 años, toda gestión encaminada a la formación de una Sinfónica fuese acogida fríamente o, por lo menos, soslayada por quienes tenían a su cargo la solución del problema en su aspecto financiero. En 1957, esa ambición cultural se vio por fin colmada. La Sinfónica Nacional fue creada y su primer director fue Carlos Lara Bareiro. Tres años después, en 1960, la Sinfónica quedaba disuelta de una plumada. Algunos años más han tenido que pasar para que la Orquesta Sinfónica fuese de nuevo reconocida en su significado como instrumento y exponente de cultura. En 1964, el hoy Intendente Municipal resucitó la Sinfónica reconociendo su significado dentro del cuadro de actividades que dan a un país su perfil de cultura. Actualmente su director es Remberto Giménez, su primer promotor hace cuarenta años.

 
ARTES PLASTICAS

Desde el final del período anterior se venían produciendo preanuncios de un viraje en la situación rutinaria de nuestras artes plásticas, pero su influencia permanece limitada a una minoría y no consigue proyectarse en un ambiente donde no aparecen aún nuevas promociones.
Tal sucedió con Wolf Bandurek, artista polaco que llegó en 1926 y al cual podemos atribuir la introducción del signo vital en nuestra pintura. Fue también autor de los primeros grabados en madera con motivos de la tierra. Hacia 1946, regresa de sus estudios en el Plata Ofelia Echagüe Vera, y realiza una exposición en el Centenario, exposición que podemos considerar memorable por cuanto fue ella la que abrió a las aficionadas paraguayas las perspectivas profesionales. A pesar de las esporádicas alusiones de la critica local a la insuficiencia de nuestras artes plásticas, éstas no dieron signo de viraje hasta 1950. En esta fecha, que podemos considerar crucial, coinciden la llegada al país de un joven pintor brasileño Joao Rossi y la aparición de una nueva promoción en nuestra plástica. A la acción de Joao Rossi con sus clases de pintura y sus conferencias, se une la de los pocos críticos y pintores de trayectoria anterior que ven llegar el momento propicio para una acción más extensa e intensa. En 1952, se realiza la muestra individual de uno de los alumnos de Joao Rossi, Olga Blinder. En el catálogo de esta exposición se encuentra lo que puede considerarse primer manifiesto del arte moderno en el medio: dos breves páginas firmadas por Joao Rossi y por Josefina Plá. En 1953, los artistas imbuidos de las nuevas corrientes se separan del Centro de Artistas Plásticos Paraguayos para formar el grupo Arte Nuevo, de acción incontestablemente eficaz dentro del movimiento renovador de nuestras artes plásticas.

La acción de este grupo se hace evidente en multitud de iniciativas a lo largo de los años que van desde 1953 hasta la fecha y con carácter exclusivo de 1953 a 1963. En efecto, es este grupo, constituido con artistas y críticos, quien rompe el inveterado enclaustramiento, realizando en esos años exposiciones extrafronteras, conferencias y cursillos sobre arte moderno en el país y sobre arte local en el exterior, y obtiene en exposiciones internacionales las primeras recompensas (Bienales IV, VI, VII, y VIII de San Paulo, II de Córdoba). La acción revitalizadora del grupo fue reconocida por el Congreso de críticos realizado en Río en 1961, y sus artistas ocupan en la lista actual de nuestras artes plásticas los puestos principales ganados en dura lucha con la circunstancia. Menos dura ha sido la competencia para los artistas surgidos a partir de 1963, quienes encontraron ya el camino abierto al exterior y facilidades para el intercambio, cuya conquista fue obra del Grupo mencionado.
 


MUSEOS, ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS
 
En general puede decirse que la preocupación por los museos, sosteniendo o mejorando los ya creados y creando otros nuevos, es cosa de este período.
 
Museo Nacional de Bellas Artes, penoso es decirlo, no ha experimentado desde su adquisición por el Estado mejora alguna ni acrecimiento digno de anotarse. El edificio sigue siendo el mismo y su estado es tan lastimoso que peligra la conservación de las obras de arte allí albergadas. La ausencia de personal técnico y de adecuada vigilancia se ha traducido a lo largo de los años en la pérdida o desaparición de obras. En 1958 fue nombrado director interino de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Nación, el Sr. Raúl Amaral. Bajo esta dirección, y siendo jefe del Museo el Sr. José L. Parodi, se realizó un nuevo catálogo y se reacomodó en las pocas salas disponibles el patrimonio catalogado. Por primera vez se distribuyeron en lo posible racionalmente dichas obras, colocándose en sección aparte las obras paraguayas.

Un museo interesante es el histórico artístico del Seminario, que recoge la colección formada por Monseñor Bogarín a lo largo de cincuenta años.

Otro museo notable por ofrecer la colección más extensa y representativa de la obra de un artista nacional es el Museo de Cerámica Julián de la Herrería, con su sección anexa de Arte Contemporáneo.

Mención especial merece el Museo de la Casa de la Independencia, cuya institución es obra meritoria de la Municipalidad en su última etapa. Este museo, que tiene carácter documental y artístico, funciona en la histórica Casa madre de nuestra libertad, que ha sido remozada sin perder en absoluto nada de su carácter y actualmente alberga numerosas y valiosas piezas, documentales y artísticas.
El año 1964 un grupo de artistas, la mayor parte jóvenes, fundó el Museo de Arte Moderno, coincidiendo con la fundación por el Ministerio de Educación del Museo Nacional de Arte Moderno, no organizado todavía.

El Museo Etnográfico, fundado en 1929 por el Dr. Barbero, entra hace unos años en una nueva fase, al encargarse de él una fundación que le proporciona los medios para su instalación adecuada y su desenvolvimiento eficaz. Lo dirige una capacitada profesional, la Dra. Branka Susnik.

Es importante el Museo Histórico Militar en sus distintas secciones de archivo, técnicas e iconográficas.
Menos conocidos de lo que merecen son el Museo de Historia Natural y Herbario Científico que funciona en el Jardín Botánico, y a los cuales la Municipalidad ha dedicado especial atención estos últimos años.
También en esta época se inicia el interés por la conservación y organización de los archivos. El Archivo Nacional varias veces secular, ya que fue creado en 1556 [1], fue hasta mediado el siglo pasado uno de los más ricos de América. Durante la guerra de la Triple Alianza, cayó en manos del enemigo en Piribebuy y se perdió gran parte de él, ahora en el exterior o en poder de particulares. Hace unos años se inició su microfilmación, medida que salvará gran parte del material en grave riesgo de perderse. Otros archivos interesantes son el del Ministerio de Defensa, el de la Comuna y el de la Curia Eclesiástica.

La Biblioteca Juan Silvano Godoy, como el Museo, ha experimentado grandes mermas, que es fácil comprobar cuando se confronta el catálogo original con el actual. Si la Biblioteca Municipal es de fundación bastante antigua ya, pues fue fundada en 1869, en realidad su actualización funcional ha sido obra de la última Intendencia, quien la ha dotado inclusive en 1966 de un local, moderno, cómodo y agradable.
Otras bibliotecas funcionan – la del Instituto Hispánico, la del Ministerio de Defensa Nacional y las de las Facultades de Medicina, Filosofía, Ciencias Económicas, de Derecho, las del Centro Cultural Paraguayo-Americano, instituto Paraguay-Brasil, Colegio Nacional de la Capital, Seminario Conciliar, Ateneo Paraguayo. Existen además numerosas bibliotecas particulares asaz nutridas.
 

INSTITUCIONES – AGRUPACIONES Y ASOCIACIONES CULTURALES
 
Transcurridos los primeros años penosos de la posguerra, y a pesar de que el ambiente interno no ofrecía mayores alicientes, resurgió el afán asociativo en que se cifra el deseo de dar método y estructura a determinadas necesidades culturales. El Ateneo Paraguayo continuaba como hemos visto en pie y activo, así como la Academia Paraguaya de la Historia y otras entidades igualmente del lapso precedente. De 1964 data la institución local del Congreso por la Libertad de la Cultura, más tarde transferido en Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales (ILARI) que ha desarrollado múltiple acción cultural (conferencias, cursillos, exposiciones) y la Primera Semana Nacional de la Novela. En 1942 se fundó el Instituto Paraguayo-Americano, luego Centro Cultural. Son muchas e importantes las actividades desarrolladas por dicho Centro: la enseñanza de idiomas es solo un aspecto: enseñanza de cerámica, dibujo y pintura, de música; conciertos, conferencias, representaciones teatrales, exposiciones, concursos literarios o de plástica. Su biblioteca, que crece día a día, es un eficaz centro de consulta, con numerosos lectores. En 1943 fue fundado el PEN Club: esta institución no se mostró muy activa en sus primeros tiempos y sólo ha entrado en una fase más activa desde 1962. El mismo año de 1943 aparece el Instituto Paraguayo de Letras. Fundación posterior son la Sociedad Bolivariana del Paraguay y otros centros que dan forma al lógico deseo de establecer comunicación cultural con otros países hispanoamericanos deseo y aún europeos. Entre ellas el Instituto Hispánico, señalado por varias fértiles iniciativas: la última la del Cincuentenario de Rubén Darío. Y, aunque no alcanzó rango de institución, cabría nombrar el cenáculo Vya Raity, foco del renacimiento poético nacional, de 1941 a 1946, y en el que formaron Herib Campos Cervera, Josefina Plá, Augusto Roa Bastos, Hugo R. Alcalá, Ezequiel G. Alsina, Elvio Romero, Oscar Ferreiro.

Muéstranse muy activos en este periodo las asociaciones y centros juveniles y estudiantiles. Especial mención merece entre ellos la Academia Universitaria, fundada por el Padre César Alonso.
 


PERIODISMO

En este período disminuye considerablemente el número de diarios, aunque esta disminución se compensa con el arraigo de esos órganos de prensa en el público: menos diarios pero mayor tiraje de los mismos. Durante un largo lapso, El País y La Tribuna ocupan puesto parejo de avanzada en esta prensa en trance de contemporaneidad, pero actualmente La Tribuna ocupa indiscutiblemente el primer puesto y, en los últimos tiempos, ha incorporado secciones como la de arte, largo tiempo esperadas en nuestro medio.

Durante este período aparece con discontinuidades la Revista del Ateneo, índice siempre de un nivel exigente y surgen otras revistas literarias o mixtas de trayectoria más o menos breve: Guarán, Panoramas, Paraguay, Actualidades Paraguayas, Cultura. Lugar aparte merecen otras revistas: La Revista de Turismo entre 1942 y 1946, La Revista Municipal, muy discontinua también y, entre las literarias, Diálogo y Alcor; sobre todo esta última que en sus doce años de publicación documenta el proceso de nuestra literatura.

Ultimamente han aparecido las revistas de radio, cine y televisión.
 

IMPRENTA – LETRAS – BIBLIOGRAFIA

En los últimos lustros se han multiplicado los establecimientos gráficos, dotados algunos de los más actuales elementos, lo cual hace posible la edición de libros y folletos dentro de las exigencias técnicas y estéticas modernas.
Hacia 1940 fragua en nuestras letras el movimiento renovador de que fueron preanuncio hechos señalados en el capítulo anterior, especialmente en la poesía y el teatro. El grupo llamado del 40 actualizó la lírica paraguaya, aunque sus obras no ven la luz hasta 1950, fecha en la cual aparece una nueva Y numerosa promoción, que demora asimismo la publicación de su obra. Al filo de 1960 se produce una explosión édita, en la cual se dan cita las tres promociones. Desde entonces, la poesía nacional publicada forma nutrida lista, acrecida cada día, y en la cual participan con igual entusiasmo las tres promociones.

Esta poesía ha conseguido rebasar las fronteras con los nombres de Herib Campos Cervera, Josefina Plá, Elvio Romero, Augusto Roa Bastos, Hugo Rodríguez Alcalá, José Antonio Bilbao, Rubén Bareiro, Ramiro Domínguez, José Luis Appleyard, Francisco Pérez Maricevich, Miguel Angel Fernández, Roque Vallejos, Esteban Cabañas. La última pléyade surgida desde 1964 se anuncia briosa y actualizada, con René Dávalos, Andrés Cardozo, Adolfo Ferreiro, Guido R. Alcalá, entre otros.

En este período llega a plenitud la labor de los historiadores y sociólogos aparecidos al final del anterior: Julio César Chaves, Efraím Cardozo, Hipólito Sánchez Quell, Natalicio González, y se añaden nombres nuevos como Carlos Zubizarreta, Rafael Eladio Velázquez y Benigno Riquelme.
La narrativa tuvo sus manifestaciones apreciables durante la década 1940-50: Concepción Leyes de Chaves, Teresa Lamas, Juan F. Bazán, Natalicio González, Gabriel Casaccia sobre todo, para adquirir vuelo extraordinario después de 1950 con José María Rivarola Matto, con el mencionado Gabriel Casaccia y con Augusto Roa Bastos. Estos dos últimos – en La Babosa y Los Exiliados y en Hijo de hombre, respectivamente – han asentado hitos en nuestra novela y, a la vez, le han dado personería en el concierto hispanoamericano. Han publicado también obras dignas de mención en esta década Concepción Leyes de Chaves, Reinaldo Martínez, Teresa Lamas, Carlos Garcete. Después de 1960, a la vez que se afirman Casaccia y Roa Bastos, publica su primera obra Josefina Plá y se revelan Carlos Villagra, Mario Halley Mora, José Luis Appleyard y Ana Iris Chaves.
El teatro preocupado, que en la década de 1940-1950 reveló nombres como los mencionados en el apartado Teatro, dio lugar en la década 1950-60 a un teatro que buscó contacto con los motivos del medio. Bien que epidérmica y reiterativamente de entre las muchas obras publicadas, pocas caen dentro del ámbito de las preocupaciones humanas y sociales: Casilda, de Benigno Villa, Aquí no ha pasado nada, de Josefina Plá y Roque Centurión Miranda, El fin de Chipí González, de José María Rivarola Matto y alguna otra.

Después de 1960, se producen hechos que parecen anticipar un mayor interés por el teatro de motivaciones superiores. Mario Halley Mora, autor de numerosas obras reideras, estrena Testigo falso, La Noticia y, sobre todo, La pasión de Magdalena Servín, obras informadas por un aliento de protesta o reivindicación ética y Alcibiades González Delvalle, igualmente autor frívolo, estrena Los Procesados del 70, obra de módulos e incitación actuales. Josefina Plá estrena El hombre en la cruz. Los dos concursos de Radio Charitas revelan a varios autores, y confirman a alguno como Rivarola Matto, en La cabra y la flor (primer premio 1966). En el concurso anterior triunfó Ovidio Benítez Pereira con Como la voz de muchas aguas.

El teatro en guaraní que ya antes de la muerte de Correa (1953) había entrado en una fase de oscuración, tuvo pocas manifestaciones durante la última década. No surgen autores nuevos. El único estreno memorable es Mbaeve Yrejhe de Josefina Plá y Roque Centurión Miranda (traducido por Roque Sánchez), estrenado en 1966, a los 33 años justos de escrito.

El ensayo cobra vuelo creciente en este periodo cultivándose todos los aspectos: histórico, literario, científico, estético, etc. Una lista de los ensayistas se alargaría demasiado. Citaremos sólo algunos de ellos: Natalicio González, Carlos Zubizarreta, Hipólito Sánchez Quell, Julio César Cháves, Efraím Cardozo, Rafael Eladio Velázquez, en historia; Ramiro Domínguez, Domingo Rivarola, Miguel Chase Sardi, Justo Pastor Benítez, Rubén Bareiro, en sociología, antropología, etc.; Josefina Plá, Rubén Bareiro, Miguel Angel Fernández, Francisco Pérez Maricevich, Roque Vallejos, J. A. Cardozo, en crítica literaria y de arte.
 

Fuente: OBRAS COMPLETAS - VOLUMEN I. HISTORIA CULTURAL - LA CULTURA PARAGUAYA Y EL LIBRO. Autora: JOSEFINA PLÁ -© Josefina Pla © ICI (Instituto de Cooperación Iberoamericana) - RP ediciones Eduardo Víctor Haedo 427. Asunción - Paraguay. Edición al cuidado de: Miguel A. Fernández y Juan Francisco Sánchez. Composición y armado: Aguilar y Céspedes Asociación Tirada: 750 ejemplares Hecho el depósito que marca la ley EDICIÓN DIGITAL: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY
 
 

 

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