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JESÚS RUIZ NESTOSA


  LA GUERRA DE LOS GUARANÍES (IX) - La ruina de las almas - Por JESÚS RUIZ NESTOSA - Domingo, 04 de Junio de 2017


LA GUERRA DE LOS GUARANÍES (IX) - La ruina de las almas - Por JESÚS RUIZ NESTOSA - Domingo, 04 de Junio de 2017

LA GUERRA DE LOS GUARANÍES (IX)

La ruina de las almas

 

 

Por JESÚS RUIZ NESTOSA

 

 

jesus.ruiznestosa@gmail.com

 

 

Lo que el tratado de 1750 entre las coronas de España y Portugal resolvía escapaba en el Nuevo Mundo al conocimiento de los afectados por tal decisión, cuyas causas políticas ignoraban.

 


Detalles de las ruinas de la misión jesuítica guaraní de San Ignacio Miní.

 

 

Del mismo modo en que las monarquías europeas no lograban entender el mecanismo de pensamiento de los indígenas de América por causas a veces simples, otras muy complejas, los indígenas de América tampoco lograban entender la línea de pensamiento de los europeos; mucho menos cuando mediaban causas políticas que estaban muy lejos de su comprensión. Lo resuelto por el tratado de 1750 entre las coronas de España y Portugal escapaba a su entendimiento, que no lograba penetrar en las causas políticas de tal decisión.

Los indígenas se sorprendían ante las contradicciones en las que caía el monarca español, que en un momento había demostrado tanto celo por aquellas comunidades y en otros les desposeía de todo cuando les había dado sin que mediara, para ellos, razón alguna. Ante el cataclismo que se avecinaba, no sólo por la lucha armada que indefectiblemente iba a producir su expulsión, sino por el abandono mismo de sus poblados, lo único que les restaba era buscar refugio en la religión. Si hoy día nos horroriza el desplazamiento de miles de personas ocasionado por las guerras de Medio Oriente, no es exageración comparar esta tragedia con aquella. Más de cien mil indígenas, entre hombres, mujeres, niños, ancianos, gente enferma, iba a tener que salir a campo traviesa –entonces no se contaba con caminos– llevando a cuestas sus pocos bienes, además de animales –ovejas, vacas, caballos, mulas– necesarios para el trabajo y para el sustento. Iban a caminar más de cien leguas, a veces por campos áridos, casi carentes por completo de vegetación; otras veces por bosques intrincados, de vegetación enmarañada en los que los senderos, en caso de que los hubiera, no dejarían paso a más de dos personas al mismo tiempo.

Esa imposibilidad de entender las decisiones tomadas en la Corte española la reconocen ellos mismos cuando expresan que «no tenemos entendimiento para penetrar los justos motivos que para esto tienen los soberanos, ya que no tenemos, ni tendremos otro consuelo que clamar al cielo y entregarnos desde luego a la muerte, que en estas circunstancias será el único alivio de nuestras penas, pero aun que esta puerta que la abrió liberal nuestro Redentor, y derramó su sangre por redimir nuestras almas, se nos vaya cerrando con la cierta amenaza de que si no dejamos los pueblos se han de ir nuestros padres curadores para que ni aun tengamos el consuelo de adornar a Nuestro Redentor en el sacramento del altar, ni el de oír misa, ni el de tener con quien confesarnos para morir como cristianos, sino que perezcamos como si fuésemos bárbaros o infieles» (1).

Exponen además la contradicción entre su sujeción al cristianismo y, a través de él, a la Corona de España: «Es muy bueno –dice– que por el interés del cielo nos hemos sujetado a la ley de Dios, nos recogimos a los pueblos profesando rendida obediencia a nuestros padres y después de cristianos nos hicimos voluntariamente vasallos del católico rey de España, para que amparados fomentase nuestra cristiandad como lo ha hecho piadosamente con tan glorioso fruto» (2).

Dentro de la sencillez de su línea de pensamiento, los indígenas tienen muy presentes los documentos, tanto reales como de la Iglesia, que se refieren a ellos y que les otorgan la debida atención: «Según vosotros nos habéis dicho nuestro presente pontífice Benedicto Decimocuarto, en la bula del año de 1721. Encarga a los obispos del Brasil, y principalmente al del Río de la Plata, que con todas las armas de la iglesia defiendan y no permitan que se saquen de su tierra y pueblos indios, aunque sean infieles y mucho menos a los que son ya cristianos. Eso comulga Su Santidad a los que tal hiciesen, o para ello diesen consejo, favor o ayuda, sea por el motivo o pretexto que fuese» (3).

Recuerdan también otros documentos que les favorecen: «En otra del año 1729 nos propone y a toda nuestra nación por ejemplar de buenos cristianos, yo los más conformes a los de la primitiva iglesia nos pone en otra bula, y ahora, como si no tuviésemos ese carácter, se nos ha de poner entre dicho y extracción de todo pasto espiritual, privándonos de los sacramentos con el destierro de nuestros pastores y cura, para que por necesidad quedemos desmembrados del gremio de la iglesia, como si fuésemos descomulgados, y para que como ovejas errantes salgamos perdidos a los montes y unidos con los infieles apostatemos de la fe, y de una vez nos sujetemos al tirano imperio del demonio, sin esperanza ya de lograr el cielo» (4).

Por último, se exponen las cifras que hablan objetivamente: «¿Es creíble que dos monarcas, uno católico como es nuestro rey de España, y otro fidelísimo como es el de Portugal han de querer que de un golpe se pierdan más de 30.000 almas que están en los siete pueblos, y poco después se pierdan 690.339 que hay en los pueblos de Paraná y Uruguay? A todos los cuales, menos a uno, se les quita con esta división sus yerbales, y a cinco o seis de ellos sus estancias, y a todos el socorro que tenían de las nuestras, y de nuestros algodonales para sus vestuarios por lo que se hace preciso como algunos nos lo tienen ofrecido todos nos acompañan a la defensa consiguiente, experimentarán el mismo desamparo de los padres y la total ruina de sus almas» (5).

Notas 

1. Leg. 1157, 43. Archivo de España de la Compañía de Jesús en Alcalá de Henares.

2. Ibdm.

3. Ibdm.

4. Ibdm.

5. Ibdm.

 

 

Fuente: Suplemento Cultural de ABC Color - Página 2

Domingo, 04 de Junio de 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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