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JUAN STEFANICH

  JUAN STEFANICH - EL CANCILLER DE LA REVOLUCIÓN (HERIB CABALLERO CAMPOS)


JUAN STEFANICH - EL CANCILLER DE LA REVOLUCIÓN (HERIB CABALLERO CAMPOS)

JUAN STEFANICH

EL CANCILLER DE LA REVOLUCIÓN

HERIB CABALLERO CAMPOS

Editorial EL LECTOR

COLECCIÓN PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA Nº 20

www.ellector.com.py

Tel.: 595 21 491966 // 610639

Director General: PABLO LEÓN BURIÁN

Coordinador Editorial: BERNARDO NERI FARINA

Director de la Colección: HERIB CABALLERO CAMPOS

Diseño de Tapa: DENIS CONDORETTY

Asunción – Paraguay

2011 (138 páginas)

 

 

 

 CONTENIDO

PRÓLOGO - INTRODUCCIÓN 

 

 CAPÍTULO 1. EL NIÑO Y EL JOVEN 

SU NIÑEZ

SU ADOLESCENCIA

LA GENERACIÓN DEL CENTENARIO

LA CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO

SU VIAJE AL PERÚ

SU LABOR FRENTE AL CENTRO DE ESTUDIANTES DE DERECHO

EL HOMENAJE A ALBERDI

 

 CAPÍTULO 2. EL PERIODISTA Y EL POLÍTICO 

HORAS TRÁGICAS

UNA ALEGRÍA

LA NACIÓN

MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES

LA LIGA NACIONAL INDEPENDIENTE

LOS ACONTECIMIENTOS DEL 23 DE OCTUBRE DE 1931

CONFERENCIAS DURANTE LA GUERRA DEL CHACO

 

CAPÍTULO 3. EL CANCILLER DE LA REVOLUCIÓN

LAS CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN

LOS DÍAS PREVIOS

EL INFORME DE SITUACIÓN

SU LABOR DIPLOMÁTICA

HACIA CERRO CORÁ

LA FUNDACIÓN DE LA UNIÓN NACIONAL REVOLUCIONARIA

 

CAPÍTULO 4. EL IDEÓLOGO SOLIDARISTA

EL SOLIDARISMO

EL MUNDO NUEVO

EL PARAGUAY NUEVO

FUNDAMENTOS DE UN MUNDO NUEVO

 

EPÍLOGO

ANEXOS

CRONOLOGÍA DE JUAN STEFANICH

DISCURSO DE JUAN STEFANICH EL 14 DE MAYO DE 1911        

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DEL DIARIO LA NACIÓN

NUESTRA PROFESIÓN DE FE

LIGA NACIONAL INDEPENDIENTE

ACTA DE CONSTITUCIÓN

FUENTES CONSULTADAS

EL AUTOR

PRÓLOGO

 

         Una de las características peculiares y más apreciadas de la Colección Protagonistas de la Historia, es la de combinar criteriosamente las respectivas biografías de personalidades de las que podríamos denominar clásicas, con otras no muy conocidas o ya no muy recordadas por la propia historiografía nacional.

         Esta serie bibliográfica ha logrado rescatar así la memoria de hombres notables que ya no figuraban en el "circuito" del recordatorio colectivo. Uno de los rescatados es, justamente, Juan Stefanich, cuya biografía nos propone hoy Herib Caballero Campos. Y el común preguntará: Quién es Juan Stefanich. No les voy a decir que fue un intelectual notable, un periodista agudo, ideólogo de una de las pocas revoluciones (en la real acepción del término "revolución") que vivió el Paraguay, canciller de la República durante el régimen de Rafael Franco y otras cosas más.

         Todo esto lo cuenta ampliamente este trabajo muy bien logrado por Herib Caballero Campos. Lo bueno aquí es no solamente descubrir lo que representó Stefanich en los años de su ejecutoria pública sino cómo lo vamos descubriendo a través de la narración de Caballero.

         Stefanich fue un hombre esencial en la llamada Generación del Centenario, junto a su amigo y cuñado Adriano Irala, muerto éste prematuramente. Siendo adolescente, ya aquel hijo de un inmigrante eslavo apuntó a ser líder.

         Herib Caballero lo va analizando en este libro desde su primera juventud, cuando su verbo y sus ideas, como lo refleja su discurso pronunciado el 14 de mayo de 1911 en la conmemoración estudiantil del centenario de la independencia, no estaban aún ganados por el nacionalismo. Era un tiempo de atroz anarquía política con su carga excesiva de violencia.

         El autor sigue a Stefanich en su periplo hacia el Perú, donde participaría en un congreso estudiantil y sentaría las bases para un accionar internacional posterior sumamente llamativo. En ese sentido, Stefanich llegaría a ser en 1926 miembro Correspondiente de la Sociedad de Naciones (la actual Naciones Unidas) en la América del Sur.

         Tres tópicos me parecen cruciales en este libro (aunque en realidad todos lo son de alguna manera). Primero, la formación de la Liga Nacional Independiente, liderada por Stefanich y Adriano Irala. Hay en este libro buena información sobre esa agrupación que quizá fue el primer intento serio de crear un tercer frente político entre el Parido Colorado y el Partido Liberal.

         En segundo término, Herib Caballero vierte en su obra la visión de Stefanich sobre los sucesos del 23 de octubre de 1931. La de Stefanich probablemente sea una perspectiva sesgada por su propia ideología, pero es atendible para un cotejo histórico.

         Por último, Herib Caballero también pone énfasis en la que quizá haya sido la ejecutoria más trascendente (aunque muy corta) de Stefanich: su labor como ideólogo y como canciller el régimen del coronel Rafael Franco entre el 20 de febrero de 1936 y el 13 de agosto de 1937.

         En este libro, Herib Caballero Campos no se limita solo a la semblanza pura de Juan Stefanich. A la visibilización de esta personalidad nacional recobrada del olvido, el autor suma un paneo sutil sobre una etapa histórica profusa en hechos influyentes.

         Este es un trabajo para aprender e incluso para disfrutar, como se puede hacer leyendo pasajes de antiguos discursos de juventud de Stefanich, dichos en ese florido estilo retórico reflejo de un romanticismo tardío.

 

BERNARDO NERI FARINA,

julio del 2011

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

         "De pie con bizarra gallardía de luchador, frente al grupo selecto, habló el elegido. Su cabeza pensadora como agitada por un inmenso turbión de ideas, las órbitas hundidas para ver mejor dentro las almas, y en el fondo de esa espléndida lobreguez los ojos cual dos chispazos trágicos. Al hablar de humanidad su voz, cobra acento de trueno aprisionado; pero al modular, por la gama sutil de la armonía, queda convertida por el arte en suspiro. Voz de trueno convertida que se diría arrancada por manos suprahumanas y trasladada con la dulce vaguedad de una caricia a una luciente y primorosa mañana de septiembre tropical. "

MANUEL ORTIZ GUERRERO,

EL APÓSTOL DE LA NUEVA GENERACIÓN.

Breviario Laico a Juan Stefanich

 

         Escribir la biografía de Juan de la Cruz Stefanich ha sido todo un desafío pues, al igual que muchos paraguayos, pasó más de la mitad de su vida en el exilio, un extrañamiento doloroso consecuencia de la intolerancia y el odio fruto de las disputas violentas por el poder de la República.

         Juan de la Cruz Stefanich no sólo fue un político que participó en procesos políticos sumamente importantes durante las décadas del veinte y treinta del siglo pasado, sino también se constituyó en uno de los exponentes de la denominada "Generación del Centenario", que influenciado por la polémica en torno a la figura del mariscal Francisco Solano López, tomó partido por reivindicar el rol de héroe de quien fuera jefe de Estado y comandase del Ejército paraguayo durante la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870).

         Stefanich fue un destacado y respetado dirigente gremial desde sus años en el Colegio Nacional de la Capital y luego en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción. En ese sentido cabe señalar su preocupación por la difusión de la cultura en la aún pueblerina sociedad asuncena de comienzos del siglo XX. Es así que este hijo de eslavos fundó la "Biblioteca Paraguaya del Centro de Estudiantes de Derecho" que publicó en pocos años un número interesante de obras fundamentales en Historia, Ensayo, Literatura y otras disciplinas.

         Luego de su febril actividad editorial Stefanich -junto a su cuñado Adriano Irala- fundó un periódico denominado LA NACIÓN, que fue muy respetado por desarrollar una línea editorial coherente con el respeto a la democracia institucional y a la vez defendió el nacionalismo como ideología. Del grupo de jóvenes reunidos en torno a LA NACIÓN, surgirá el 14 de mayo de 1928 la Liga Nacional Independiente (LNI), agrupación que pretendía desarrollar una nucleación política frente a los dos partidos tradicionales del Paraguay: el Colorado y el Liberal.

         El grupo de la LNI fue protagonista de los sucesos del 23 de octubre de 1931, de hecho, tras la publicación de dos números sobre la masacre a los estudiantes que exigían una enérgica defensa del Chaco LA NACIÓN fue clausurada y llamada a silencio durante los años de la Guerra del Chaco (1932-1935).

         El protagonismo de Juan Stefanich en la vida pública tendrá su punto máximo durante el gobierno febrerista del coronel Rafael Franco, desde el 17 de febrero de 1936 hasta el 13 de agosto de 1937. Durante el gobierno revolucionario Stefanich cumplió la función de Canciller y también de ideólogo del movimiento. Se esforzó por fundar la Unión Nacional Revolucionaria -el partido de la revolución- que no se concretó.

         Tras el golpe del teniente coronel Ramón L. Paredes, Stefanich se marcha a un exilio prolongado. Pero su cariño y estima hacia el Paraguay no descansaría, sus obras se inspiraban en buscar un mejor destino para el Paraguay, formó parte del grupo fundador del Partido Revolucionario Febrerista en 1951.

         Su último gran servicio a la patria fue la donación de su biblioteca a la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción.

         Quisiera agradecer a la arquitecta Teresita Stefanich por las informaciones y las fotografías brindadas sobre los orígenes de la familia Stefanich en el Paraguay. Así mismo agradezco a Editorial El Lector por apoyar y fomentar la producción de obras novedosas en un campo como la biografía que nos permite a los paraguayos del siglo XXI conocer a los grandes hombres y mujeres que contribuyeron a consolidar nuestra nación.

 

 

CAPITULO 2

EL PERIODISTA Y EL POLÍTICO

 

         "Después de 20 años de constantes guerras civiles la decepción ha hecho presa del espíritu. Los más eminentes y esclarecidos ciudadanos han fracasado en su intento de mejorar la suerte del país. Todos somos culpables de ello y de la postración y anarquía de nuestro pueblo. Es necesario hacer ambiente a las ideas de orden y a los hombres capaces a fin de facilitar la ardua tarea de la reconstrucción nacional".

                                               JUAN STEFANICH, 1922.

 

HORAS TRÁGICAS

 

         El Presidente Manuel Gondra, que regresó en el mismo tren con ellos desde Buenos Aires, asumió la presidencia de la República el 15 de agosto de 1920.

         Parecía que aquellos años de guerras civiles estaban ya superadas. Pero las disputas en el seno del Partido Liberal en el gobierno desde 1904, desencadenaron la renuncia -por segunda vez- del doctor Manuel Gondra a la Primera Magistratura de la República. Su renuncia se produjo el 29 de octubre de 1921. Tal fue la crisis que el vicepresidente de la República no pudo asumir y el Congreso tras largos debates eligió como Presidente Provisional al doctor Eusebio Ayala, el 7 de noviembre de 1921.

         A los pocos meses en 1922 un importante número de oficiales y soldados auspiciados por el líder Eduardo Schaerer -Presidente de la República entre 1912-1916- se levantaron contra el gobierno de Ayala.

         La Guerra Civil que parecía una etapa olvidada del Paraguay volvía a sentar sus reales en estas tierras. Recordando lo que había denunciado once años atrás, Juan Stefanich publicó sus HORAS TRÁGICAS - PROSAS DE PAZ Y DE DOLOR, una colección de ensayos publicada por la Imprenta y Librería La Mundial.

         En el exordio de su obra escribía cuanto sigue:

         "Yermos quedarán los campos y estéril tornaráse el suelo; la sangre enrojecerá la tierra el horizonte se vestirá de negro pero la GUERRA CIVIL, con su saña y horrores, no romperá nuestras cadenas ni nos dará libertad.

         Solo la PAZ es fecunda en bienes, porque solo en la paz fructifica el TRABAJO, porque solo el trabajo regenera y redime, edifica el PROGRESO y engrandece a los Pueblos."

         En el prólogo escribía Stefanich con respecto a las revoluciones escribió:

         "La revolución en nuestro país es una enfermedad, un estado morboso permanente un mal crónico, una plaga y un azote. Y no es la obra de un hombre o de dos hombres, es la obra de todos dirigida y explotada por varios. Somos ineptos para la paz, Basta la voz de un caudillo ambicioso o de un político en apuros para que nos lancemos detrás a matar y a morir."

         Sostenía Stefanich en términos idealistas de lo que se debía hacer para evitar nuevas guerras civiles.

         De las Fuerzas Armadas opinaba que las mismas estaban "hundidas en el desprestigio y en el oprobio, llevan amontonadas sobre sí toda la vergüenza de la república en medio siglo de vida constitucional". "En vez de ser escuela de la dignidad altiva y del honor sin menoscabo, han sido el refugio de todas las ambiciones, el sostén de toda prepotencia arbitraria el foco de toda conspiración artera y el asilo de toda codicia solapada", agregaba.

         En cuanto a los partidos políticos sostenía que los mismos debían volverse aptos para la vida democrática y el libre juego de las instituciones para lo cual debían facilitar:

         "... el camino de los atrios y depuren sus procedimientos nocivos de lucha fraudulenta, ya que deben comprender por instinto de conservación y de seguridad que el adversario al ver cerrados todos los caminos a su legítima ambición de gobernar debe recurrir -y recurre- a las luchas armadas a fin de reivindicar un derecho de vida, de libertad y de acción."

         La Guerra Civil de 1922 duró casi un año, luego, el Presidente provisional Eusebio Ayala renunció y fue electo en su reemplazo el doctor Eligio Ayala, quien después fue electo para el período 1924-1928.

 

UNA ALEGRÍA

 

         En medio de aquellos años tan inciertos, Juan Stefanich se casó con la joven Amalia Irala hermana de su compañero de estudios en el Colegio Nacional y en la Facultad de Derecho, doctor Adriano Irala.

         El matrimonio Stefanich-Irala tuvo a su primer y único vástago el 11 de febrero de 1924. El niño fue bautizado con el nombre de Juan José, quien siguió los pasos de su padre y recientemente falleció en Buenos Aires, en donde se dedicó al Derecho y fue un activo dirigente de la comunidad paraguaya residente en dicha ciudad.

         La familia Stefanich se trasladaría luego de 1937 a Buenos Aires, en donde fijaría residencia. La casa de los Stefanich-Irala estaba ubicada sobre la céntrica calle CÓRDOBA de la capital porteña.

 

LA NACIÓN

 

         El 25 de noviembre de 1925, comenzó a circular un nuevo periódico en el Paraguay. Ese periódico dirigido por el doctor Adriano Irala, que fuera un destacado jurista y un hombre vinculado al deporte, llegando a ocupar la presidencia del Club Cerro Porteño.

         Sostiene Stefanich que "en LA NACIÓN, preclara tribuna de la generación del Centenario, se había alzado el acento imprecatorio y alarmado de patriotismo, pregonando la defensa a muerte contra el invasor".

         El historiador paraguayo Efraím Cardozo - quien fue rival político de los integrantes de la Liga Nacional Independiente- de ellos afirmó, que su órgano de prensa LA NACIÓN "ocupaba en la prensa un sitial de fiscalizador severo de las actividades oficiales y nada ni nadie le impulsaría a abandonar su actitud crítica y discordante con cuanto le pareciera en oposición con sus orientaciones doctrinarias", pero éstas, en lo fundamental coincidían con la ideología reconocida por el Partido Liberal.

         No fue accidental que el primer día de circulación del periódico sea el mismo día que se recordaba la fecha en que fue ratificada la Independencia Nacional en 1842, o que se recordara la promulgación de la Constitución de corte liberal de 1870.

         De la Profesión de Fe, publicada en la primera plana de LA NACIÓN hemos extractado cuanto sigue:

         "¿Quiénes somos y que fines perseguimos?

         Un núcleo de ciudadanos independientes desvinculados de todos los partidos políticos militantes que sin creerse superiores a otros ni con mejores méritos que nadie se han congregado en torno a esta hoja que se llamará LA NACIÓN, con un programa patriótico concretamente definido, en el de poder servir a los múltiples intereses del país en esta hora difícil de expectativas de esperanzas y de incertidumbres."

         En cuanto al motivo del nombre del órgano de prensa, explicaban:

         "LA NACIÓN no es elegida al azar. Es un programa. El objetivo único de nuestras aspiraciones ciudadanas y la razón de ser de nuestra existencia, la dignificación de la nacionalidad y de todos los valores nacionales, el celo indigente en la defensa de sus grandes intereses y el previsor y vigilante cuidado de sus destinos futuros.

         No se nos ocultan las dificultades de nuestra empresa. Un nuevo diario es una existencia más incorporada a la actividad cotidiana reclamando atenciones, sacrificios y desvelos como esos vástagos que son la felicidad y la inquietud de los hogares en torno a quienes tejen los padres las más bellas y risueñas ilusiones."

         La dirección del periódico estuvo a cargo de Adriano Irala, y el consejo editorial estaba conformado por Luis Romaguera, Juan Stefanich y otros.

         Adriano Irala dejó la dirección del periódico luego de los incidentes del 23 de octubre de 1931, a los cuales más adelante nos referiremos.

 

MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES

 

         Al finalizar la Primera Guerra Mundial (1914-1918) a propuesta del Presidente de los Estados Unidos de América, Woodrow Wilson, las naciones más poderosas del planeta decidieron, el 28 de junio de 1919, crear por el Tratado de Versalles la Sociedad de Naciones un organismo internacional que se proponía establecer las bases para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales una vez finalizada la Primera Guerra Mundial.

         La Sociedad de Naciones se fundamentaba en los principios de la cooperación internacional, arbitraje de los conflictos y la seguridad colectiva. El 15 de noviembre de 1920 se celebró en Ginebra la primera asamblea de la sociedad, con la participación de cuarenta y dos países, entre los cuales estuvo Paraguay.

         Los órganos de gobierno de la Sociedad de Naciones eran la Asamblea General, El Consejo y el Secretariado.

         La Asamblea estaba compuesta por los Estados miembros de la Sociedad. Se reunía en el mes de septiembre de cada año en Ginebra, Suiza. Cada Estado tenía derecho a un voto. Se encargaba de proponer y votar las resoluciones y recomendaciones por unanimidad, así como elegir los miembros no permanentes del Consejo.

         El Consejo estaba integrado por cinco miembros permanentes: Francia, Italia, Japón, Reino Unido y los Estados Unidos de América; y cuatro miembros no permanentes elegidos por la Asamblea y renovados por tercios cada tres años. Cuando en 1926 ingresó Alemania, ésta ocupó el puesto dejado por los Estados Unidos de América.

         El Secretariado era el organismo permanente que se encargaba de preparar las sesiones de la Asamblea y del Consejo, así como de la elaboración de informes y documentos.

         El primer Secretario del Organismo fue James Eric Drumond, quien ejerció el cargo entre 1920 y 1933.

         Este Secretariado invitó al doctor Juan Stefanich a visitar Ginebra en 1926. Tras aquella visita el doctor Stefanich fue designado Miembro Correspondiente de la Sociedad de Naciones en la América del Sur, convirtiéndose así la representación en Paraguay la primera en la región de dicho organismo multinacional.

         Con tal motivo a su regreso a Buenos Aires, el doctor Stefanich fue agasajado en el club Belgrano en donde el jurista argentino Alfredo Colmo sostuvo cuanto sigue:

         "Bien lo ha visto la Sociedad de Naciones en Stefanich cuando le ha honrado con el cargo de miembro correspondiente de ella en su propio país, para que desde allí haga conocer los medios y los fines de la misma, la incorpore a la conciencia de los gobiernos y las gentes que entienden y logre hacer ver que está en ella como idea, aspiración sin duda alguna, el órgano supremo de la solidaridad y fraternidad que persigue."

         El doctor Stefanich ejerció dicho cargo hasta el 31 de diciembre de 1931.

 

LA LIGA NACIONAL INDEPENDIENTE

 

         El 14 de mayo de 1928 se constituía una agrupación política denominada Liga Nacional Independiente (LNI) en torno al diario LA NACIÓN, que había publicado en su primer número del 25 de noviembre de 1925.

         Esta agrupación había aparecido en una década llena de vicisitudes, una larga y cruenta Guerra Civil entre facciones del Partido Liberal, la división de los Colorados en dos grupos luego de las condiciones desarrolladas por el Presidente Eligio Ayala para un proceso electoral más transparente, la actividad de sectores socialistas y anarquistas desde los sindicatos varias veces perseguidos y reprimidos, y, por sobre todo, la Cuestión Chaqueña como eje central de preocupaciones de la sociedad paraguaya de aquel tiempo.

         Uno de los motivos de la fundación de la Liga Nacional Independiente fue:

         “... desarrollar una labor sistemática y progresiva por el desarrollo creciente del bienestar, la cultura y el progreso de la NACIÓN PARAGUAYA, por el triunfo definitivo de los más elevados principios de Libertad, Derecho y de justicia por la unión y la concordia de todos los paraguayos por la paz, por el orden, por la tranquilidad y la seguridad de todos los hombres que habitan el suelo patrio".

         Analizado este punto de su ACTA DE CONSTITUCIÓN se aprecia que el surgimiento de la LNI fue consecuencia de la situación por la que atravesaba el país, que contaba con un gobierno constitucional como sostenía el destacado historiador paraguayo profesor doctor Alfredo Viola en su libro sobre el Eligio Ayala:

         "es de creer que todos los habitantes del país, después de la sangrienta sedición de los años 1922-1923, deseaban vivir en paz, salvo algunas pocas personas que fueron directamente perjudicadas por uno o ambos bandos contendientes. En esa ocasión como en otros casos semejantes aretes y después de esta sedición, la movilización forzada, las requisas, los incendios, las violaciones y las muertes dejaban en las víctimas o en sus allegados un sentimiento de venganza,(...) más todavía cuando el control al correligionario del partido del gobierno era muy débil..."

         Ante esta situación se comprenden los veinte y seis principios que conformaban el acta fundacional, entre los que se destacan la formación de élites culturales, la adquisición de una cultura propia -se debe recordar que en las escuelas se utilizaban textos argentinos-, la defensa indeclinable de la soberanía nacional y la integridad territorial, el imperio de la Democracia y del gobierno libre como sistema político del Estado, la paz universal, aceptación del internacionalismo como doctrina de cooperación y de solidaridad entre los pueblos, la justicia social, protección y defensa de la mujer y del niño, así como de las comunidades indígenas, eficiencia económica y protección de la campaña como fuente de la potencia económica proclamando los derechos del campesino, culto al nacionalismo, salud del pueblo, entre otros.

         A pesar de conocerse la fecha de fundación, Carlos R. Centurión sostiene que Néstor Eduardo Rivero, Adriano Irala, Juan Stefanich, Luis Romaguera y Juan Vicente Ramírez, compañeros del Colegio Nacional de la Capital, ya en 1911 en el café de Juan y Jaime Canela fundaron una entidad que luego sería la Liga Nacional Independiente.

         El cientista social argentino Torcuato Di Tella califica a los integrantes de la LNI como nacionalistas independientes de raigambre intelectual que buscaban innovaciones ideológicas frente a los partidos tradicionales.

         Entre sus setenta y un fundadores podemos destacar a Adriano Irala -quien dirigía el diario- Juan Stefanich, Néstor Eduardo Rivero, Diógenes Ortúzar, los hermanos Rogelio y Lorenzo Livieres, Luis Romaguera, Cirilo Milleres, Linneo Insfrán, Alfonso B. Campos, Pablo Alborno, Manuel Riveros, Telmo Aquino, Félix Arbo, Francisco Sculies, los hermanos Quirno y Federico Codas Thompson; estos eran abogados, médicos, docentes y artistas.

         Según el historiador Efraím Cardozo, la Liga Nacional Independiente se reputaba una fuerza nueva y distinta de las ya existentes, con una misión que cumplir en el escenario nacional: "bregar por la extirpación de la violencia en las soluciones políticas y por el afianzamiento de las instituciones democráticas mediante el libre juego de las actividades populares dentro de los cauces legitimadores".

         Cardozo consideraba que el nacionalismo de los integrantes de la Liga Nacional Independiente era por sobre todo antiliberalismo, por lo tanto dicho nacionalismo no se vinculaba en nada con el que se encontraba "arraigado en la conciencia de todos los paraguayos" que se entronca con la historia del Río de la Plata y cuyo mentor fuera Hernandarias, y que se acrecentó en la Revolución Comunera del siglo XVIII, y luego en el proceso de independencia y que fuera epopeya en la guerra contra la Triple Alianza. El nacionalismo de los hombres de la LNI era:

         "... un nacionalismo que proclamando la superioridad de un ente abstracto llamado Nación sobre toda otra fuerza espiritual o social, buscaba el anonadamiento de las libertades del hombre, so pretexto de servir los intereses de esa Nación mítica e irreal. Esa Nación, nuevo Moloch ante cuyas aras se sacrificaba todo, no era la Nación multiforme, llena de matices, hecha de pasado, presente y futuro enorgullecida por las mismas glorias históricas acendrada por dolores sufridos en común, inspirada por idénticos ideales e integrada por cuantos hombres habitaban el suelo de la patria, cualquiera fuera su credo religioso u opinión política."

         Para Luis María Argaña en su HISTORIA DE LAS IDEAS POLÍTICAS EN EL PARAGUAY resalta que el 14 de mayo de 1928 la Liga Nacional Independiente que agrupaba a una pléyade de jóvenes intelectuales de alta calidad, que conformaron un movimiento político, no aspiraban en ese momento a conformar un partido político. LA NACIÓN "... había tomado la batidera de la defensa nacional... Denunciaba constantemente la penetración boliviana y la claudicación y entreguismo del gobierno liberal".

         Su línea ideológica, como discípulos de O'Leary -según Argaña-, fue la de propugnar la glorificación del mariscal Francisco Solano López, consideraban a José Gaspar Rodríguez de Francia como el héroe máximo de la Independencia y a Carlos Antonio López como el fundador del Estado Moderno paraguayo.

         Según el mismo autor, los integrantes de la Liga Nacional Independiente Fueron críticos con los colorados y los liberales, fueron los árbitros de la política paraguaya de la época se declararon ideológicamente como "nacionalista y americanista (...) un movimiento de renovación política, de restauración histórica y de cultura".

         El primer presidente de la Liga Nacional Independiente fue el doctor Juan Stefanich.

 

LOS ACONTECIMIENTOS DEL 23 DE OCTUBRE DE 1931

 

         La situación conflictiva en el Chaco era cada vez más grave, cuando en 1928 se sucedieron los incidentes en el Fortín Vanguardia y se decretó la movilización general, era evidente que el conflicto por la posesión del Chaco no se resolvería en una mesa de negociaciones.

         El 6 de septiembre de 1931, se produjo un choque      entre una patrulla boliviana y una patrulla paraguaya en el sector de Samaklay. En dicho incidente resultaron muertos diez soldados paraguayos y un oficial, un suboficial, y siete soldados.

         Según Efraím Cardozo:

         "La opinión pública recibió con serenidad las noticias porque hacía la conciencia de que los intereses nacionales estaban en buenas manos y que no existían motivos para nerviosismos depresivos. Esta serenidad plenamente consciente, exasperó una vez más a LA NACIÓN, quien volvió a recurrir a su cantinela de narcotización. No se produjeron las reacciones que el órgano de la Liga Nacional Independiente deseaba".

         Dicho periódico en su editorial del 12 de septiembre de1931, se podía leer:

         "El Paraguay no puede continuar por más tiempo en esta pasividad letal. Ha llegado el momento de una enérgica reacción, de una vigorosa corriente que comunique su vibración al adormecido organismo nacional. Ante el derrumbe moral que nos amenaza frente al desbande, a la depresión, a la ruina, se ciernen sobre nuestros destinos, está el dilema inexorable: reaccionar o perecer."

         Ante la acusación de conspiradores, endilgada a los miembros de la Liga Nacional Independiente tanto por el gobierno de José Patricio Guggiari (1928-1932) como por otros autores con posterioridad, el doctor Juan Stefanich publicó su obra EL 23 DE OCTUBRE DE 1931, en 1959.

         En dicha obra escribía cuanto sigue:

         "Una cosa debemos poner fuera de toda cuestión: y es la posición y la actitud de la Liga Nacional Independiente y de los hombres de LA NACION, órgano de dicha entidad ciudadana. Los miembros de la Liga y del diario LA NACIÓN no tomaron parte, antes de ese día, en ninguna corriente conspiraticia. No tuvieron contactos ni vinculaciones con ningún sector político de la oposición, ni con los gremios obreros, ni con los mismos estudiantes. Su acción política y patriótica se limitaba a la prédica cotidiana de su órgano periodístico y a su enérgica requisitoria para que se hiciera frente al invasor del territorio patrio y se defendiese con recursos extraordinarios el Chaco, ocupado ya en sus tres cuartas partes por la penetración insultante y ostensible de Bolivia." 

         Los acontecimientos arrancaron el 22 de octubre de 1931, cuando el Centro Estudiantil convocó a una manifestación a las 17:30 horas en la Plaza Uruguaya para protestar por la ocupación violenta de Samaklay por parte de las tropas bolivianas. El presidente del Centro Estudiantil era Agustín Ávila.

         Los dirigentes estudiantiles solicitaron el permiso para marchar hasta el Palacio de Gobierno, los oradores serían Marcos Fúster, Andrés Riquelme y el propio Ávila.

         Luego de pronunciar su discurso el estudiante Marcos Fúster, un grupo de estudiantes solicitó al doctor Juan Stefanich hacer uso de palabra, quien manifestó:

         "Acudo a vuestra cita patriótica porque espero que vuestras ardientes manifestaciones de este momento, tan magníficamente expresadas en el vibrante discurso de vuestro orador, no irán a deshacerse en algunos aplausos bajo los balcones de la Casa de Gobierno, como se estila en las manifestaciones de estos tiempos. Me complace que esta reacción patriótica haya surgido del seno de los adolescentes y de los niños de nuestros colegios, ya que la juventud universitaria no exista para concurrir al llamado de la patria amenazada en sus derechos y en sus intereses fundamentales. En nuestras facultades se estudia y se aprende derecho, se conocen todos los derechos, pero la juventud que concurre a sus aulas no se preocupa de estudiar y conocer los derechos de la patria."

         La manifestación marchó hasta el Palacio de Gobierno en donde los estudiantes coreaban, "uno, dos y tres que renuncie José P.", luego ante la ausencia del jefe de Estado la manifestación enfiló hasta su residencia particular que quedaba en las calles AQUIDABÁN y YEGROS. En dicho lugar los manifestantes arrojaron piedras contra la residencia del Primer Mandatario. Los guardias de la Policía disolvieron violentamente a los manifestantes, el Gobierno reportó que diez y seis funcionarios policiales resultaron heridos enfrentados con la manifestación estudiantil.

         Al día siguiente los estudiantes del Colegio Nacional de la Capital salieron del local del Colegio marchando con la tricolor encabezando su marcha. Luego de instar a la población a unirse pasaron por la Escuela Normal, en donde otro grupo de estudiantes se les unió, fueron marchando hacia el Palacio de Gobierno.

         Al pasar frente al Ministerio del Interior, los manifestantes exigieron la renuncia del Ministro, doctor Justo P. Benítez, finalmente llegaron cerca de 500 manifestantes hasta el Palacio de Gobierno.

         La guardia del Palacio se componía de once marineros, ante el avance de la manifestación el capitán José Bozzano reforzó la guardia con ocho marineros más que se formaron a lo largo de la calle BUENOS AIRES -hoy El Paraguayo Independiente-. Además del refuerzo de guardias de la Marina se movilizó al Batallón de Seguridad de la Policía para resguardar al Jefe de Estado, quien ya se encontraba en su despacho.

         La manifestación llegó hasta el cordón de seguridad que fue sobrepasado, cuando los estudiantes iban avanzando por los jardines del Palacio, una ametralladora montada en la azotea del edificio abrió fuego. Tras el tiroteo quedaron ocho estudiantes muertos y treinta heridos.

         Según la versión del Gobierno la manifestación del 23 de octubre de 1931, fue el resultado de la instigación de elementos anarquistas que actuaban en el Sindicato de Resistencia de Albañiles.

         La cuestión es que la indignación fue dramática. Si bien el Gobierno trató de mantener la censura, LA NACIÓN publicó lo acontecido a pesar de que su director Adriano Irala sería apresado en virtud del estado de sitio, decretado por el Gobierno.

         Según Stefanich, Adriano Irala fue "rodeado y buscado por la masa de estudiantes perseguida a través de las calles y plazas por las fuerzas policiales, se mezcló con ella y se puso a la cabeza de la resistencia estudiantil ocupando el edificio de la Facultad de Derecho y del Colegio Nacional, desde donde se dispusieron medidas de unificación y organización de la protesta popular".

         En el momento que Adriano Irala asumía el liderazgo de los estudiantes y disponían lo necesario para velar a los caídos en el predio de la Facultad de Derecho, relata Stefanich que en el local de LA NACIÓN, un grupo numeroso de personas entre las que estaban:

         "... ciudadanos, estudiantes, obreros y dirigentes políticos de la prensa de oposición, proponiendo una actitud unificada de protesta y resistencia contra la situación gobernante. Así surgió la iniciativa de algunos directores de la prensa opositora para invitar esa misma tarde en la Dirección de LA NACIÓN, a una reunión que considerase representantes de siete órganos de la prensa nacional, de los estudiantes y obreros, se dispuso tras una deliberación de todos los presentes, dejar constituido UN FRENTE NACIONAL DE LA PRENSA, DE LOS ESTUDIANTES Y OBREROS, a fin de organizar la resistencia contra el gobierno imperante y de luchar por un cambio de situación".

         Tras los acontecimientos luctuosos del 23 de octubre de 1931, el presidente José Patricio Guggiari pidió permiso y se sometió a un juicio político, quedando a cargo del Gobierno el vicepresidente Emiliano González Navero.

         El juicio político fue sustanciado ante las Cámaras que para entonces estaban sólo compuestas por los diputados y senadores liberales, pues el sector colorado había renunciado a sus bancas como protesta por la masacre estudiantil.

         Las consecuencias de las masacre del 23 de octubre de 1931, es interpretada ideológicamente hasta hoy en día. Para Efraím Cardozo la solución a la crisis demostró cuan operativo era aún el Estado Liberal. Mientras que para el doctor Juan Stefanich, el 23 de octubre fue el primer grito de la Revolución Febrerista que estallaría el 17 de febrero de 1936.

         LA NACIÓN dejó de publicarse, la Liga Nacional Independiente quedó desorganizada cuando varios de sus miembros decidieron marchar al Chaco para defender a la Patria, como el caso del doctor Adriano Irala.

         Al respecto Stefanich recuerda que Irala era el profesor de Derecho Internacional en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, y cuando estalló el conflicto con Bolivia, fue llamado por el doctor Eusebio Ayala.

         Esa conversación transcurrió de la siguiente forma:

         "El doctor Eusebio Ayala, le comunicó que iba a constituirse una delegación representativa del Paraguay para las próximas negociaciones diplomáticas con Bolivia y que se proponía ofrecerle un alto cargo en ella, para lo cual necesitaba su consentimiento (...) Irala le respondió que para una misión diplomática no le faltarían candidatos, 'Que se la agradecía mucho, pero que no podía aceptarla'. Ante la mirada incrédula del doctor Ayala, Adriano Irala articuló sus deseos: 'Yo deseo ir al Chaco', dijo al presidente de la República. Y allá fue, allá donde estaban los defensores de la nación... ".

 

 

CAPÍTULO 3

EL CANCILLER DE LA REVOLUCIÓN

 

         "... Cuando me hice cargo de la Cancillería paraguaya, pedí a la vista de los tratados suscritos por los gobiernos 'liberales' sobre intercambios económicos, culturales y comerciales. Deseaba constatar y constaté algo que yo no ignoraba: el total aislamiento comercial y económico del Paraguay"

         Juan Stefanich

 

         Al igual que varios procesos históricos y sus protagonistas, la Revolución del 17 de febrero de 1936 ha generado polémica. Su propia denominación ya indica un posicionamiento ideológico, para muchos intelectuales y políticos paraguayos y extranjeros es un simple "cuartelazo", hechos muy comunes en la historia política de nuestro país; mientras que para otros fue un proceso que inició una revolución de un sector de la burguesía nacional frente a la situación de dependencia de los círculos de poder asuncenos de los de Buenos Aires. Es así que informa el representante español a su gobierno que "persona bien informada me asegura que el gobierno argentino ve con profundo desagrado y desconfianza implantación nuevo régimen en este país".

 

LAS CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN

 

         El conflicto bélico contra Bolivia por la posesión del Chaco (1932-1935) movilizó a la mayoría de las fuerzas cívicas para lograr la defensa nacional; este proceso dilató los descontentos con el régimen liberal. En 1931 se produjo un pronunciamiento militar dirigido por el entonces mayor Rafael Franco y la toma de Encarnación por una columna de comunistas y anarquistas dirigidas por Obdulio Barthe.

         A nivel internacional se producían cambios ideológicos importantes. El sistema liberal de Gobierno había entrado en una profunda crisis. En algunos países se tuvo como respuesta regímenes fascistas, en otros se instauraron gobiernos que ejercieron un mayor control e intervención en la economía, como en los Estados Unidos.

 

LOS DÍAS PREVIOS

 

         Según el capitán Juan Speratti en un clima de incertidumbre socioeconómica, el 26 de enero de 1936, se realizó en Itá la Asamblea de la Filial de la Asociación Nacional de Excombatientes, a la que asistió el coronel Rafael Franco, quien recibió el apoyo de los presentes.

         Aquella popularidad de Franco reñía con las pretensiones de los integrantes del Gobierno que tenían previsto modificar la Constitución de 1870 para posibilitar la reelección del Presidente liberal, Eusebio Ayala. El secretario de la Legación Española en un telegrama del 3 de febrero se refería al disgusto que reinaba entre los excombatientes por la distribución de las recompensas por parte del Gobierno.

         El 1 de febrero el general José F. Estigarribia emplazó al coronel Franco a que abandone el país en un plazo de 24 horas, con la gentileza del Gobierno que le solventaría una vida cómoda en Buenos Aires. El 2 de febrero se le comunicó al Mayor Atilio Migone que asumiera como comandante de la Escuela Militar en reemplazo del coronel Franco y que le apure a éste a abandonar el país. Como esto no sucedía, el propio Estigarribia dirigió el operativo encargando al mayor Mutsuhito Villasboa, el arresto de Franco.

         El mayor Migone como los demás oficiales de la Escuela Militar se declararon presos para acompañar a Franco, todos fueron arrestados por orden del Gral. Estigarribia.

         El 4 de febrero fueron deportados del país el coronel Rafael Franco además de los mayores Basiliano Caballero Irala y Antonio González.

         Por iniciativa del capitán Federico Varela se reunieron oficiales tanto de la Escuela Militar como del Parque de Guerra, ambas unidades cercanas ubicadas en el actual predio de Campo Grande. Al leer la lista de los participantes de esa reunión se puede observar que la mayoría eran jóvenes y muchos de ellos Oficiales de la Reserva que aún no habían sido desmovilizados. Por lo tanto no se puede caracterizar a este proceso como meramente militar, y como el origen del militarismo que se empotró en el poder durante más de cincuenta años.

         En vista a la situación de no existir ningún jefe entre los revolucionarios -debido a su juventud- se decidió recurrir al coronel Rivas Ortellado, pero este no aceptó y recomendó que se recurra al comandante Federico Smith. El movimiento se realizaría el 17 de febrero, día en que Estigarribia viajaría al Chaco.

         El Plan fue el siguiente el Regimiento Curupayty se trasladaría por tren hasta la Estación Central y el Regimiento Corrales en camiones hasta la Plaza Uruguaya y formaría sobre la Calle México a todo su largo. El combate duró todo el día y luego de que las tropas de la Marina se unieran a la Revolución, el presidente Eusebio Ayala renunció.

 

EL INFORME DE LA SITUACIÓN

 

         El Legado Español en Asunción informaba que el cuerpo diplomático había resuelto mantener las relaciones cordiales con el Ministro de Relaciones Exteriores, Juan Stefanich, hasta tanto los gobiernos procedan a reconocer al nuevo régimen, aclarando:

         "... los Representantes de los Estados Unidos y Argentina han recibido de sus Gobiernos instrucciones en sentido de abstenerse de momento de toda relación con el nuevo Gobierno y de esperar el desarrollo ulterior de los acontecimientos, considerando al actual gobierno paraguayo como meramente un Gobierno de hecho. Sin duda esta actitud de los Gobiernos de la Argentina y de los Estados Unidos obedece a que uno de los móviles del movimiento revolucionario ha sido el disgusto de gran parte del Ejército por las condiciones en que se ha firmado el Protocolo de Buenos Aires ya que estiman que no han sido suficientemente compensados los sacrificios enormes llevados a cabo por el Paraguay y que las condiciones de la paz no han correspondido al triunfo logrado por el Ejército."

         El embajador Alfonso Danvila desde Buenos Aires informaba que Franco antes de partir hacia Asunción, se había comprometido con realizar "una consulta al pueblo de toda la República, en comicios no solamente garantizados sino absolutamente limpios, pues nadie más que los revolucionarios triunfantes desean retornar de inmediato al régimen constitucional".

         Por su parte desde Asunción se destacaba que a pesar del poco protagonismo de los civiles en la Revolución hasta la jura de Franco, el Presidente Provisional optó por conformar un gabinete eminentemente civil. Es destacable que Franco juró con traje civil y no con el militar. Los integrantes del gabinete provenían de diversas ideologías que tenían como denominador común su antiliberalismo. Los ministros fueron: Anselmo Jover Peralta, Juan Stefanich, Emilio Gardel, Bernardino Caballero y los hermanos Freire Steves.

         El representante español de apellido Ontiveros se entrevistó con el canciller Juan Stefanich el 26 de febrero, quien le manifestó que se cumplirían todos los acuerdos en lo que respecta al Chaco y "que en política interna llevaría a cabo reforma carácter socialista, que es un régimen democrático nacional socialista, sin que esto implique sea fascista nacista ni comunista y si esencial o con tendencias a favorecer al proletariado". Todos los representantes acudieron salvo el representante de los Estados Unidos.

         El reconocimiento se realizó luego de intensas tratativas entre los países miembros de la conferencia de paz que se reunía en Buenos Aires, el día escogido fue el sábado 14 de marzo de 1936, en dicha ocasión Manuel Azaña, jefe del Gobierno Español con el Frente Popular ordenaba vía telegrama al representante español en Asunción que comunicase que el Gobierno de la República estima que cambio del de Paraguay no afecta de ninguna manera a relaciones diplomáticas entre ambos países".

         El régimen de Rafael Franco implicó un cambio en cuanto a la relación del Gobierno con la economía, y por primera vez se desarrolló una fuerte política social. Las diversas fuerzas -desde comunistas en un principio hasta filonazis- coaligadas en contra del liberalismo debido a sus diversos intereses no pudieron consolidar el proceso que debía concluir con el llamado a una Convención Nacional Constituyente.

         Un aspecto destacable hasta por sus detractores es la honestidad indiscutible de Rafael Franco quien quiso conducir al país mediante un proceso social y económico a una mejor situación pero los intereses mezquinos lo truncaron 18 meses después.

 

SU LABOR DIPLOMÁTICA

 

         El gobierno del coronel Rafael Franco se constituyó el 20 de febrero de 1936. Juan Stefanich fue nombrado como Ministro de Guerra y Marina en carácter de interino y como Ministro de Relaciones Exteriores.

         Como ideólogo y hombre fuerte del gabinete, Stefanich se encargó de establecer la reivindicación a Francisco Solano López y los gobiernos de José Gaspar Rodríguez de Francia y Carlos Antonio López. Como ejemplo de dicha medida se puede señalar el decreto número 66, por el cual se estableció que en la colina más alta a orillas del Río Paraguay se erigiría un monumento que eternizara la Memoria del Mariscal.

         En el gobierno del coronel Rafael Franco fue Stefanich el Ministro que permaneció junto a él los 18 meses. En mayo de 1936, luego de la promulgación del Decreto Ley 152, que tenía un cariz autoritario, fruto de la pluma de Gomes Freire Esteves, la presión de la Asociación de Excombatientes, de los estudiantes y los ex miembros de la Liga Nacional Independiente, hizo que los hermanos Freire Esteves fueran alejados del Gobierno. Así mismo el más socialista de los ministros Anselmo Jover Peralta fue enviado a un exilio dorado como Embajador ante México y Cuba.

         Tras esa razzia y la declaración de la Asociación de Excombatientes por la cual se rechazaban los principios comunistas y los fascistas, el nacionalista Stefanich quedó como el verdadero hombre fuerte desde el punto de vista político en el gabinete de Franco.

         Como señala Aldo Torres Lesme en su trabajo JUAN STEFANICH Y LA REVOLUCIÓN DE FEBRERO DE 1936, su actuación diplomática tuvo que enfrentar las negociaciones en la Conferencia de Paz con Bolivia que se reunía en Buenos Aires. El representante paraguayo designado por el gobierno febrerista fue el doctor Isidro Ramírez. El propio canciller Stefanich tuvo que trasladarse en varias ocasiones hasta las sesiones de la Conferencia para defender los intereses paraguayos.

         El propio Stefanich nos relata la situación cuando asumió la Cancillería:

         "... Cuando me hice cargo de la Cancillería paraguaya, pedí a la vista de los tratados suscritos por los gobiernos 'liberales' sobre intercambios económicos, culturales y comerciales. Deseaba constatar y constaté algo que yo no ignoraba: el total aislamiento comercial y económico del Paraguay. Se me respondió que no existía ningún acuerdo: ni una sola convención con ningún otro país. Tal era el balance que legaba a la historia la diplomacia liberal. Después de treinta años de Gobierno el Paraguay era la única nación de la tierra que en 1936 no tenía ni un solo tratado de comercio con ninguna otra nación del mundo. Y en tales condiciones había sido llevado a la guerra."

         En ese sentido manifiesta Stefanich que rectificaron la "diplomacia derrotista" de los liberales y emprendió la firma de tres convenios internacionales con Argentina, Uruguay y el Brasil.

         El 31 de diciembre de 1936 suscribió con el canciller de Argentina Carlos Saavedra Lamas un acuerdo para establecer una Comisión Mixta con el fin de estudiar los problemas derivados del intercambio comercial y acrecentar el intercambio entre ambas naciones.

         Una semana después suscribió un Convenio de la misma naturaleza con el Canciller José Espalter del Uruguay. Así mismo el 12 de abril de 1937, en Río de Janeiro el ministro doctor Isidro Ramírez suscribió un convenio en el mismo sentido con el Brasil.

         Además de los convenios suscriptos con los países de la Región del Plata, afirma Stefanich:

         "... iniciamos conversaciones para firmar Tratados de Comercio con cuatro naciones europeas y estudiábamos los planes para iniciar una acción diplomática adecuada ante el Gobierno de los Estados Unidos, seguros de obtener el mejor resultado de la política de buena vecindad del Presidente Roosevelt, a cuyos eminentes colaboradores Córdell Hall Hull y Summer Welles, había conocido en ocasión de la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz. "

         El gobierno de febrero, menciona Torres Lesme, adoptó la medida de entregar a los prisioneros de guerra bolivianos que aún permanecían en territorio paraguayo. Esa entrega de prisioneros fue de acuerdo a lo pactado en enero de 1936 cuando aún ejercía la primera magistratura de la República, el doctor Eusebio Ayala.

         La posición oficial de la Cancillería era de rechazo a la propuesta boliviana de crear una zona neutral. Pero la Conferencia de Paz adoptó dicha medida el 20 de agosto de 1936, representando una derrota para la posición del gobierno febrerista.

         Para Torres Lesme dicho revés diplomático fue "un duro golpe contra la Cancillería nacional teniendo en cuenta la susceptibilidad de los sentimientos del pueblo y, en especial de las Fuerzas Armadas; sin olvidar la mirada atenta que prestaban los opositores a los hechos, para aprovechar los errores o concesiones del Gobierno en materia de negociación internacional".

         El logro más importante del canciller Stefanich fue el acuerdo del 9 de enero de 1937, mediante el cual la conferencia de Paz desarticulaba la zona neutral y se reconocían las posiciones paraguayas de hecho y de derecho. Por otro lado, se aceptaba el tránsito comercial por el territorio chaqueño para los bolivianos.

         Políticamente el acuerdo del 9 de junio fue una victoria para la Cancillería Paraguaya frente a las pretensiones de los bolivianos.

         El 10 de junio de 1937 El doctor Stefanich dio una conferencia al Pueblo en el Teatro Nacional, en donde habló por más de tres horas explicando los logros alcanzados en la Conferencia de Paz por la cancillería paraguaya.

         Como un balance a su gestión al frente de la Cancillería, Stefanich sostuvo que su desempeño como jefe de la diplomacia paraguaya durante un año y medio tuvo como méritos los siguientes puntos:

         a) El honor de haber iniciado los primeros actos diplomáticos positivos para sustraer del aislamiento político al país.

         b) El de haber iniciado la política de los tratados a fin de poner término al aislamiento económico y comercial de la República.

         c) El de haber rectificado la política derrotista y la diplomacia pasiva del viejo régimen con una diplomacia activa de claros y amplios objetivos.

         d) El de haber defendido con irreductible energía y eficacia la integridad total del patrimonio territorial y moral de la nación.

         e) El privilegio de haber obtenido los más notorios triunfos de la diplomacia paraguaya en la etapa final de las negociaciones sobre el Chaco.

         f) La previsión de haber proclamado ante asambleas continentales la tendencia democrática sustantiva de la Nación paraguaya y su solidaridad irrevocable en la defensa de la democracia y de la libertad.

         g) Y, finalmente, el mérito insigne de haber abierto una nueva época en los anales de la Cancillería paraguaya y el de haber restaurado la política de los próceres y de los libertadores de la patria, con una diplomacia amplia y constructiva, de paz, de comprensión y de solidaridad.

 

HACIA CERRO CORÁ

 

         Una de las disposiciones emblemáticas del régimen revolucionario fue el decreto del 14 de septiembre de 1936 por el cual se declaraba Panteón Nacional de los Héroes al Oratorio a la Virgen de la Asunción, que se encontraba inconcluso. Para su inauguración se fijó el 12 de octubre de 1936, un aniversario más de la Proclamación de la República por parte del Congreso General reunido en 1813.

         Para tan solemne acto se conformó una comisión para buscar los restos del mariscal Francisco Solano López que se encontraban en Cerro Corá. La comisión estaba integrada por don Romualdo Irigoyen, el coronel Higinio Morínigo, don Marcial Roig Bernal y los veteranos de la Guerra contra la Triple Alianza: Bonifacio Obando y Genaro Jiménez.

         La comisión se basó en el conocimiento de don Bonifacio Obando, quien diez años después de finalizada la Guerra contra la Triple Alianza -en 1880-, cuando Obando fue hacia los yerbales, se encontró accidentalmente de paso por Cerro Corá, en compañía de un amigo ya fallecido de nombre Gabriel Marín. Descansando ambos en el paso del Aquidabán encontraron las dos cruces, una de ellas sin brazos y la otra casi destruida ya por los viajeros que la desmenuzaban para llevarlas como reliquias. Particularmente interesado por el conocimiento que tenía de los antecedentes, Obando se dedicó a localizar con algunas señales el lugar exacto de las dos tumbas.

         Según refieren las crónicas de Obando:

         "Tomando como punto de referencia unos 'arrecifes' es decir, algunas piedras en el curso del río Aquidabán, dirigí la visual hacia las cruces y me fijé en un árbol situado a unos cuarenta metros más allá de las sepulturas. Con un machete me aproximé a pelar el árbol, sacándole una gran parte de la corteza. En el año 1897 - prosigue Obando-estuve por segunda vez en el mismo sitio siendo mí compañero de entonces, Genaro Jiménez, no encontrando ya las cruces, aunque sí el árbol marcado a machete."

         En base a dicho testimonio la Comisión se trasladó hasta Cerro Corá el 28 de agosto de 1936. Según el relato de Stefanich:

         "A las nueve de la mañana, del día 30 de agosto, la Comisión acampó en Cerro Corá, sobre la ribera del Aquídabán. Desde allí y sobre la base de los informes suministrados por los nombrados veteranos, se practicaron las primeras exploraciones en busca de las dos tumbas.

         El aspecto del lugar había cambiado. Lo que en 1880 había sido un campo, estaba cubierto ahora de una selva espesa. Los trabajos de exploración fueron, por consiguiente dificultosos. A raíz de las observaciones de ese día se resolvió trasladar el campamento en la proximidad del lugar denominada Paso Tuyá sobre el río Aquidaban Nigüi. El día 2 de setiembre fueron hallados los arrecifes en el curso del río citado. Se abrió desde allí una picada en la dirección indicada por el veterano Obando yendo ella a terminar sobre un árbol de Curupay, revisado, el cual se halló a bastante altura señales de haber sufrido descascaradas antiguas.

         Se examinó detenidamente el sitio, hallándose a unos ochenta metros de la ribera del río dos hundimientos rectangulares del terreno a una distancia de un metro el uno del otro, con la apariencia de sepulturas antiguas.

         En tal situación se procedió a invitar a las autoridades y vecinos de la población de Pedro Juan Caballero, quienes llegaron al sitio en corporación, tomando parte en la tarea de contribuir a la exhumación de los restos.

         Procedióse a cavar las tumbas señaladas. Se extrajeron algunos restos de madera, piedras mezcladas con tierra negra colorada. Y a la profundidad de un metro se encontraron algunos pocos y menudos fragmentos de huesos humanos, que fueron cuidadosamente recogidos. Era todo lo que restaba en las dos tumbas. No había más.

         En medio de una emoción silenciosa se llenó una pequeña urna de madera con un poco de tierra extraída de las dos tumbas y en un pañuelo blanco se reunieron los pequeños fragmentos óseos, que fueron depositados en la caja.

         Presa de un hondo fervor, la multitud agrupada en el solitario lugar elevó sus oraciones en sufragio de los muertos por la patria.

         Las sagradas reliquias del más grande defensor de la patria paraguaya vinieron a abandonar su soledad de más de un medio siglo para venir a descansar en el corazón de su pueblo...".

         De la alocución del doctor Juan Stefanich en representación del Gobierno Provisorio en la inauguración del Panteón Nacional de los Héroes, extractamos lo siguiente:

         "La nación Paraguaya acaba de salir de una prueba de fuego en la que se ha jugado la totalidad de su suerte. Y si ella ha salido airosa de la terrible contingencia, ha sido únicamente porque le asistió en la hora precisa, toda la potencia moral, histórica y material de su pueblo irreductible. Muchos debemos sin duda a la asistencia y a los buenos deseos de los espectadores de la lucha, pero si hubiéramos dejado librada la defensa de la patria a la buena disposición externa seguramente no habríamos llegado donde estamos ni estaríamos adonde hemos llegado en la defensa cruenta y larga de nuestros más irrecusables derechos.

         Esta fiesta paraguaya que sacude el corazón de la patria y de la raza, en la que se asocian el gran sacrificio del pasado y el heroísmo trascendental del presente, tiene toda la significación profunda de un acto nacional, continental y humano. (...)

         Este monumento imperecedero y armonioso, en donde se ha puesto toda la voluntad de progreso y de acción que anima al Paraguay Nuevo, para corregir con un enérgico y febril empeño de seis meses, el progreso retardado de la nación durante sesenta años, simboliza la primera hazaña constructiva de la Revolución Paraguaya."

         Con estas palabras se demuestra que los hombres del gobierno de Febrero de 1936 eran conscientes de que estaban provocando una ruptura con el pasado del Paraguay, y de alguna forma buscaban conectar con aquel pasado que concluyó el 1 de marzo de 1870.

 

LA FUNDACIÓN DE LA UNIÓN NACIONAL REVOLUCIONARIA

 

         Stefanich escribió que la Revolución de febrero de 1936 tenía dos imperativos, por un lado preparar el nuevo orden político y social y por otro lado convocar a una Convención Nacional Constituyente.

         Para realizar estos dos mandatos el gobierno encabezado por el coronel Rafael Franco vio la necesidad de organizar una agrupación política que le dé un sustento a su proyecto gubernamental.

         El coronel Rafael Franco encargó a Juan Stefanich la organización del partido político.

         Stefanich inició una serie de conversaciones con todas las agrupaciones que apoyaban al "Gobierno de Febrero", según su relato realizó una consulta a cada agrupación.

         "Numerosas entrevistas y sesiones mantuve con los miembros de la Asociación Nacional de Excombatientes, con los del Club 17 de febrero, con los liberales disidentes, con los estudiantes y los obreros y finalmente con los miembros de la Liga Nacional Independiente. Transmití asimismo una invitación a la juventud católica a través de uno de sus miembros (...) El resultado de las consultas y de las deliberaciones fue unánime para la formación del partido y la afirmación de su doctrina democrática..."

         Los miembros de la Liga Nacional Independiente, decidieron disolverse como grupo e integrar el nuevo partido a formarse. Los miembros del Club 17 de febrero propusieron la adopción del lema: "Por la Liberación Integral del Pueblo Paraguayo".

         Para la formación del partido, el coronel Franco y los integrantes de su gabinete hicieron público un manifiesto en el cual se afirmaba que iniciaba un "Paraguay Nuevo".

         En cuanto a los principios de la agrupación política a crearse podemos señalar los siguientes puntos:

         • Forma de Gobierno basada en la soberanía popular, la democracia representativa y la república unitaria.

         •   Libertad individual y derecho social.

         •   Igualdad que excluye todo privilegio.

         •   El Imperio del Derecho y la justicia.

         •   Reafirmación de la libertad y soberanía de la Nación Paraguaya.

         •  La reconstrucción nacional y el progreso integral del país son el propósito supremo de la organización.

         •   Derecho obrero y campesino.     

         •   Apoyo a la cultura popular.

 

         Entre otras medidas, sostenía el manifiesto que el Partido Unión Nacional Revolucionaria pretendía la unificación de todos los paraguayos al igual que en el Chaco para lograr el desarrollo de la nación.

         El 15 de noviembre de 1936 en el Teatro Nacional se realizó la Asamblea constitutiva en donde hizo uso de palabra el coronel Rafael Franco, quien entre otras cuestiones manifestó que se repudiaba todo régimen de fuerza ya sea el comunismo o el fascismo, y que la Revolución no debía caer en la vieja senda en la que andaban los partidos tradicionales.

         Si bien la Unión Nacional Revolucionaria no llegó a mantenerse en el tiempo, luego de la caída del régimen de Febrero en agosto de 1937, varios de sus dirigentes, entre ellos el doctor Juan Stefanich, fundaron en el exilio la Concentración Revolucionaria febrerista, que luego en 1951 se convertiría en el Partido Revolucionario Febrerista.

 

 

EPILOGO

 

         A modo de epílogo nos referiremos a los últimos años del doctor Stefanich quien vivió el resto de su vida en su exilio boanerense, en donde quedaron sus descendientes.

         El doctor Stefanich tuvo una breve participación en el Gobierno de Coalición durante la Primavera Democrática de 1946, cuando la Concentración Revolucionaria Febrerista (CRF) participó del gobierno junto con del Partido Colorado y las Fuerzas Armadas. Stefanich fue designado como Embajador del Paraguay en la Argentina.

         Tras el retiro de la CRF en enero de 1947, Stefanich abandonó el cargo. Pasó sus días escribiendo y dedicándose a su profesión de abogado. Así mismo siguió activando en política con los miles de paraguayos que habían migrado forzosamente luego de concluida la Guerra Civil de 1947.

         El 11 de diciembre de 1951, en la ciudad de Buenos Aires, se fundó el Partido Revolucionario Febrerista, uno de los presentes en dicho acto fue el doctor Juan Stefanich.

         Siguió escribiendo su obra cumbre y que dejó inédita hasta hoy en día LAS NACIONES DEL PLATA EN LA EMANCIPACIÓN AMERICANA, en dos tomos, de la cual sólo fue publicado un capítulo en la revista ESTUDIOS PARAGUAYOS de la Universidad Católica de Asunción en 1975.

         El doctor Juan Stefanich había quedado viudo y falleció en Buenos Aires el 9 de febrero de 1975, le sobrevivió su hijo el doctor Juan José Stefanich Irala, quien falleció hace tan sólo tres años.

         La obra de Juan Stefanich es profusa y diversa, es un testimonio de un hombre con una gran ilustración y versación en temas históricos y políticos. Es indudable el valor de su actuación en el gobierno revolucionario de Febrero de 1936, y es uno de esos paraguayos olvidados por el hecho de no pensar igual que los inquilinos de turno del Palacio de los López.

         Creemos justo recordar y analizar la obra de Stefanich como un autor sumamente relevante en tiempos en los cuales la política y la erudición están muy alejadas.

 

ANEXOS - CRONOLOGÍA DE JUAN STEFANICH

 

1889 - 3 de mayo. Nace en Asunción.

1910 - Es elegido como Presidente del Centro Estudiantil.

1910 - Se gradúa como Bachiller en el Colegio Nacional de la Capital.

1911 - 14 de mayo. Realiza un encendido discurso en conmemoración del Centenario de la Independencia Paraguaya.

1912 - Participa como integrante de la delegación paraguaya al III CONGRESO DE ESTUDIANTES AMERICANOS.

1914 - Publica su primer libro HACIA LA CUMBRE, con el testimonio del viaje a Lima de 1912.

1919/1920 - Elegido como Presidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción.

1919 - Director de la Biblioteca Paraguaya del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho.

1920 Abril y mayo. - Preside la Comisión Delegada de la Federación de Estudiantes al Homenaje a Juan Bautista Alberdi.

1922 - Publica sus ensayos titulados HORAS TRÁGICAS.

1924 - Nace su hijo Juan José Stefanich Irala.

1925 - Publica junto a su cuñado y amigos diario LA NACIÓN.

1926 - Viaja a Ginebra, luego a Londres, París y Madrid invitado por la Sociedad de Naciones. Fue designado Miembro correspondiente en Paraguay.

1928 - 14 de mayo. Fundan con varios colegas y amigos la Liga Nacional Independiente.

1928 - Diciembre. Integra el Consejo de Defensa Nacional en representación de la Liga Nacional Independiente.

1931 - 22 de octubre. Realiza un encendido discurso ante la manifestación estudiantil convocada ante los sucesos de Samaklay en el Chaco.

1934 - Dicta conferencias sobre la Guerra del Chaco, tanto en teatros como a través de       la radio.

193620 de febrero. Fue designado por el Presidente, coronel Rafael Franco, como Ministro de Relaciones Exteriores e Interino de Guerra y Marina.

1937 Funda la Unión Nacional Revolucionaria, que pretendía constituirse en el Partido de la Revolución Febrerista.

1937 - 13 de agosto. Marcha al exilio.

1945 - 21 de mayo. Publica en Buenos Aires LA RESTAURACIÓN HISTÓRICA DEL PARAGUAY.

1945 - 30 de junio. Publica en Buenos Aires LA DIPLOMACIA DE LA REVOLUCIÓN.

1946 - 14 de febrero. Publica EL PARAGUAY EN FEBRERO DE 1936.

1946 - Publica RENOVACIÓN Y LIBERACIÓN. LA OBRA DEL GOBIERNO DE  FEBRERO.

1946 - Primavera Democrática. Fue designado como Embajador del Paraguay ante la República Argentina.

1951 - 11 de Diciembre. Junto al coronel Rafael Franco y otros líderes funda el Partido Revolucionario Febrerista.

1959 - Publica en Buenos Aires EL 23 DE OCTUBRE DE 1931. PRIMERA BATALLA POR LA DEFENSA DEL CHACO Y PRIMER GRITO DE LA REVOLUCIÓN DE FEBRERO DE 1936 en respuesta a la obra de Efraím Cardozo.

1967 - Visita brevemente Asunción para donar su biblioteca personal a la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, y da una conferencia en la que ratifica los derechos paraguayos sobre los Saltos del Guaira.

1975 - 9 de febrero. Fallece en Buenos Aires.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

ARGAÑA L. M. 1983. Historia de las Ideas Políticas en el Paraguay. Asunción, Editorial El Foro, 4ta Edición. p. 282

ARTAZA, P. 1946. Ayala, Estigarribia y el Partido Liberal. Buenos Aires. Editorial Ayacucho. p. 261

ÁVILA A. 1981. 23 de Octubre de 1931. Una página enlutada y gloriosa del estudiantado paraguayo. Asunción. S/ed. p. 221

BENÍTEZ L.G. 1986. Breve Historia de Grandes Hombres, Asunción. p. 390

BENÍTEZ J.P. 1988. Ensayos sobre el Liberalismo Paraguayo. Asunción. El Archivo del Liberalismo. p.294

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ARTÍCULOS PUBLICADOS EN ABC COLOR SOBRE EL LIBRO

 

 

 

 

LIBRO SOBRE STEFANICH

Juan Stefanich, el protagonista de esta historia narrada por Herib Caballero Campos fue una personalidad trascendente en una dura etapa de nuestro país y la intolerancia lo relegó al duro destierro.   

“Juan Stefanich” es el título, justamente, del volumen número 20 de la colección Protagonistas de la Historia, de la editorial El Lector y distribuida por el diario ABC Color.   

Juan de la Cruz Stefanich –de acuerdo con lo que señala Herib Caballero Campos, autor de su biografía– no solo fue un político que participó en procesos sumamente importantes durante los años 20 y 30, sino también es uno de los exponentes de la denominada Generación del Centenario, que influenciada por la polémica en torno a la figura del mariscal Francisco Solano López, tomó partido por reivindicar el rol de héroe, de quien fuera jefe de Estado y comandante del ejército paraguayo durante la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870).   

Stefanich fue un destacado y respetado dirigente gremial desde sus años en el Colegio Nacional de la Capital y luego en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción.   

13 de Julio de 2011

Fuente: www.abc.com.py

 

 

JUAN STEFANICH ES EL TEMA DE UNA BIOGRAFÍA

Juan Stefanich fue uno de los fundadores del primer intento de instalar una agrupación política entre el Partido Liberal y el Partido Colorado, las dos agrupaciones tradicionales de nuestro país. Ese intento se dio a través de la Liga Nacional Independiente (LNI), creada el 14 de mayo de 1928, y además de Stefanich figuraban como miembros, entre otros, Adriano Irala, Manuel Bedoya, Diógenes R. Ortúzar, Juan José Manzoni, Luis E. Migone y Francisco Esculies.

Todo lo concerniente a la LNI se detalla en el libro biográfico “Juan Stefanich”, escrito por Hérib Caballero Campos y que aparecerá el domingo próximo  con el ejemplar de ABC Color, como volumen número 20 de la Colección Protagonistas de la Historia, publicada por la editorial El Lector.   

El grupo de la LNI, nacido en torno   a un periódico, La Nación, fue protagonista de los sucesos del 23 de octubre de 1931. De hecho, tras la publicación de dos números sobre la masacre a los estudiantes que exigían una enérgica defensa del Chaco, el referido periódico fue clausurado y llamado a silencio durante los años de la Guerra del Chaco (1932-1935).   

En el prólogo de la obra, Bernardo Neri Farina señala que Hérib Caballero analiza a Juan Stefanich “desde su primera juventud, cuando su verbo y sus ideas, como lo refleja su discurso pronunciado el 14 de mayo de 1911 en la conmemoración estudiantil del centenario de la independencia, no estaban aún ganados por el nacionalismo. Era un tiempo de atroz anarquía política con su carga excesiva de violencia”.   

Hérib Caballero sigue a Stefanich en su periplo hacia el Perú, donde participaría en un congreso estudiantil y sentaría las bases para un accionar internacional posterior sumamente llamativo. En ese sentido, Stefanich llegaría a ser en 1926 miembro correspondiente de la Sociedad de Naciones (la actual Naciones Unidas) en la América del Sur. Se iniciaría así una trayectoria personal que abarcaría no solamente el ámbito nacional sino también el internacional. Stefanich llegaría a ser canciller nacional durante el gobierno del coronel Rafael Franco.   

14 de Julio de 2011

Fuente: www.abc.com.py

 

STEFANICH, CANCILLER DEL CORONEL FRANCO

El gobierno del coronel Rafael Franco se constituyó el 20 de febrero de 1936. Juan Stefanich fue nombrado ministro de Guerra y Marina en carácter de interino y al mismo tiempo ministro de Relaciones Exteriores. Como ideólogo y hombre fuerte del gabinete, Stefanich se encargó de establecer la reivindicación de Francisco Solano López y los gobiernos de José Gaspar Rodríguez de Francia y Carlos Antonio López.

El historiador Herib Caballero Campos, en su libro “Juan Stefanich, el canciller de la revolución”, examina a fondo los aspectos políticos de aquella corta presidencia del coronel Franco, que aun así fue muy intensa en acontecimientos y en proyecciones, sobre todo sociales.   

El libro de referencia aparecerá este domingo  con el ejemplar de ABC Color, en el marco de la colección Protagonistas de la Historia, promovida y publicada por la editorial El Lector.   

Este será el volumen número 20 de la exitosa serie bibliográfica cuyo formato de edición y de distribución ha permitido que miles de hogares paraguayos cuenten hoy con una precisa biblioteca con la historia de personalidades y su contexto nacional e internacional.   

La colección, bajo la dirección de Herib Caballero Campos, está compuesta por libros inéditos, escritos especialmente para esta serie por connotados intelectuales compatriotas y del exterior, expertos en sus respectivas áreas de estudio.   

Respecto a la reivindicación de Solano López, en su libro que aparecerá el domingo Caballero Campos rememora el decreto número 66, por el cual se estableció que en la colina más alta a orillas del río Paraguay se erigiría un monumento que eternizaría la memoria del mariscal. Eso no se pudo cumplir y solo se consiguió traer al Panteón de los Héroes lo que se cree ser los restos de López.   

En el gobierno del coronel Rafael Franco fue Stefanich el ministro que permaneció junto a él los 18 meses. En mayo de 1936, luego de la promulgación del Decreto Ley 152, que tenía un cariz autoritario, fruto de la pluma de Gomes Freire Esteves, la presión de la Asociación de Excombatientes, de los estudiantes y los ex miembros de la Liga Nacional Independiente, hizo que los hermanos Freire Esteves fueran alejados del Gobierno.

15 de Julio de 2011

Fuente: www.abc.com.py

 

BIOGRAFÍA SOBRE JUAN STEFANICH

El doctor Juan Stefanich, quien tras la contrarrevolución que derrocó al gobierno del coronel Rafael Franco el 13 de agosto de 1937, marchó al exilio, vivió el resto de su vida en Buenos Aires, donde quedaron sus descendientes. En la capital argentina contribuiría a fundar, en 1951, el Partido Revolucionario Febrerista.

El libro con la biografía de Juan Stefanich, escrito por Herib Caballero Campos, aparecerá mañana domingo con el ejemplar de ABC Color, en el marco de la Colección Protagonistas de la Historia, publicada por la Editorial El Lector.   

El doctor Stefanich tuvo una breve participación en el Gobierno de Coalición durante la Primavera Democrática de 1946, cuando la Concentración Revolucionaria Febrerista (CRF) participó del gobierno junto con el Partido Colorado y las Fuerzas Armadas. Juan Stefanich fue designado embajador del Paraguay en la Argentina.   

Tras el retiro de la CRF del gobierno de coalición encabezado por el general Higinio Morínigo, en enero de 1947, Stefanich abandonó el cargo. Pasó sus días escribiendo y dedicándose a su profesión de abogado. Así mismo siguió activando en política con los miles de paraguayos que habían migrado forzosamente luego de concluida la Guerra Civil de 1947.   

El 11 de diciembre de 1951, en la ciudad de Buenos Aires, se fundó el Partido Revolucionario Febrerista, uno de los presentes en dicho acto fue el doctor Juan Stefanich.   

El autor del libro biográfico que aparecerá mañana, Herib Caballero Campos, es licenciado y doctor en Historia por la Universidad Nacional de Asunción, magíster en Historia del Mundo Hispánico por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, mediante una beca de la Fundación Carolina y la Fundación Mapfre Tavera. Experto universitario en diseño y gestión de proyectos en el ámbito de la ciencia y la cultura por la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España.   

Cursó la maestría en Ciencias Políticas en la Escuela de Posgrado del Rectorado de la UNA.   

Ejerció la docencia en varias instituciones de enseñanza secundaria y universitaria. Es profesor asistente de la cátedra de Historia de las Ideas Políticas II de la Facultad de Derecho, UNA, y profesor visitante de la Universidad de Barcelona mediante la beca de Hispanistas de la AECID.

16 de Julio de 2011

Fuente: www.abc.com.py

 

 

JUAN STEFANICH, EL LÍDER SOLIDARISTA

 

La bibliografía historiográfica de nuestro país ha sido enriquecida hasta ahora por veinte nuevos títulos gracias a la Colección Protagonistas de la Historia, publicada por la Editorial El Lector y cuyos ejemplares son puestos al alcance del público con la edición dominical de ABC Color.   

Ayer fue entregado el vigésimo libro de esta serie de biografías: “Juan Stefanich”, escrita por el historiador compatriota Hérib Caballero Campos.    En esta entrevista mantenida con  el autor de la obra habla sobre su biografiado, a quien describe como “un  importante referente intelectual y político de las décadas de 1920 y 1930. Gran orador,   prolífico autor y de relevante actuación en los ámbitos gremial, político y cultural”.   

“Como dirigente gremial, presidió los dos gremios estudiantiles más importantes del país a comienzos del siglo XX, el Centro Estudiantil, que aglutinaba a los alumnos del  Nacional de la Capital, y luego el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNA. Como dirigente viajó junto a otros destacados líderes al Congreso Estudiantil que se celebró en Lima en 1912”.

–¿Cuál fue actividad política?   

–Con su compañero y luego cuñado Adriano Irala, Stefanich y otros jóvenes que habían conformado la famosa Generación del Centenario fundaron primero un periódico llamado La Nación y luego, en torno a dicha hoja periodística, se creó la Liga Nacional Independiente.   

–¿Qué orientación tenía esa Liga?   

–Fue una agrupación de corte nacionalista que consideraba que el país necesitaba una tercera fuerza política que superara el bipartidismo que ya tenía una vigencia de cuarenta años. Los miembros de la Liga Nacional integraron el gobierno del coronel Rafael Franco en 1936. Stefanich ocupó la cartera de Relaciones Exteriores y se convirtió en el principal referente político de dicho movimiento. Luego, desde el exilio colaboró en la formación de la Concentración Revolucionaria Franquista y finalmente fue uno de los firmantes del acta de fundación del Partido Revolucionario Febrerista.   

–¿Cuál fue su ideología?   

–Stefanich defendió el solidarismo, que es una ideología que se asimila al liberalismo social. Por otro lado, fue un férreo defensor del nacionalismo, elemento que se nota en la carta de fundación de la Liga Nacional Independiente y en sus discursos históricos y políticos.

18 de Julio de 2011

Fuente: www.abc.com.py

 

 

 

 

LECTURA RECOMENDADA:

 

EL PROCESO DE LA INDEPENDENCIA PARAGUAYA
 

 

 

 



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