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DOMINGO AGUILERA JIMÉNEZ


  KA’I REMBIHASAKUE - ANDANZAS DEL MONO - Recopilación: FELICIANO ACOSTA y DOMINGO ADOLFO AGUILERA


KA’I REMBIHASAKUE - ANDANZAS DEL MONO - Recopilación: FELICIANO ACOSTA y DOMINGO ADOLFO AGUILERA

KA’I REMBIHASAKUE

ANDANZAS DEL MONO

GUARANÍ - ESPAÑOL

Recopilación:

FELICIANO ACOSTA y DOMINGO ADOLFO AGUILERA

Comparecencia:

CARLOS VILLAGRA MARSAL

Prólogo y versión al español:

Carlos Villagra Marsal, Feliciano Acosta y Domingo Aguilera

COLECCIÓN CULTURA POPULAR Nº 5

Dirigida por Carlos Villagra Marsal

©  DIARIO POPULAR. Avda. Mcal. López 2948,

Asunción, Paraguay

Telefax: 603 400 R.A. redaccion@mm.com.py

© FELICIANO ACOSTA, DOMINGO ADOLFO AGUILERA, CARLOS VILLAGRA MARSAL

© Editorial SERVILIBRO

Pabellón "Serafina Dávalos"

25 de Mayo y México - Plaza Uruguaya

Telefax: (595-21) 444 770

E-mail: servilibro@gmail.com

Web: www.servilibro.com.py

Dirección Editorial: Vidalia Sánchez

Diseño de tapa: Mirta Roa Mascheroni

Diagramación: Gilberto Riveros Arce

Edición al cuidado de CVM, FA y CVM

Hecho el depósito que marca la Ley N° 1328/98

Asunción, del Paraguay, Agosto de 2010

105 páginas

Tirada de 10.000 ejemplares.

 

 

 

 

 

PRÓLOGO

 

LOS CASOS DEL KA’I: ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Y CONCRECIÓN PARAGUAYA

 

         Cabe decir que desde la madrugada del Homo sapiens sapiens ya se manifestaron, junto al fuego agrupador, los relatos orales en los cuales los animales se humanizan, vale decir adquieren la voz, el gesto, la conducta, los hábitos, la astucia y las crueldades propias del ser humano. Es seguro también de que, en épocas ya históricas, este tipo de narración hablada haya llegado a Occidente junto con las lentas caravanas que traían géneros suntuosos, especias y otras preciadas mercaderías de la China, Java, Sumatra, India, y aun desde naciones más próximas a Europa: Sumeria y luego Egipto, Siria, Babilonia y Fenicia.

         Se ha dicho que Esopo, escritor griego del siglo VI a. C. (de cuya existencia física incluso se duda) fue el primer narrador occidental de escritos sobre animales que hablan y actúan al igual que los hombres; ello es impreciso, pues las fábulas de Esopo -y después las del francés Jean de La Fontaine y del español Tomás de Iriarte- tienen un estricto propósito moralizador, mediante el cual el autor proporciona una enseñanza útil y edificante. En cambio, puede adjudicarse a Luciano de Samosata, escritor griego (h.125 - h. 192) la paternidad escrita de los cuentos en los cuales los animales expresan todos los valores y anti valores del hombre, y cuyo objetivo es solo el de deleitar al oyente o al lector, sin intención pedagógica alguna, aunque en todos subyace siempre una reflexión sobre la condición humana, propia por lo demás de toda ficción literaria. La literatura lucianesca era sumamente frecuentada por los escritores europeos, desde fines de la Edad Media. Por ejemplo, inspirado en ella, Cervantes publicó en 1613, entre sus Novelas Ejemplares, el Diálogo de Cipión y Berganza, donde los dos perros que dan nombre a la obra se pasan toda una noche tendidos sobre una arpillera polvorienta, hablando y discutiendo sobre lo divino y lo humano. Naturalmente, estas historias pasaron a América con los conquistadores y colonos españoles, y se diseminaron por toda Hispanoamérica, en un claro proceso sincrético; en lo que atañe a nuestro país, se adaptaron a la idiosincrasia misma de los criollos y mestizos paraguayos.

         Uno de estos personajes populares, en cuyo carácter y protagonismo cobra vida, con intensidad, la cultura del instinto de supervivencia, sobre todo el de nuestros compatriotas campesinos es, sin duda, el mono*. La gran fama de la que gozan el protagonista y sus andanzas lo confirma. Efectivamente, los casos del ka'i constituyen un subgénero dentro de la narrativa oral en guaraní. Su perfil sicosocial está constituido por una firme aleación cultural indígena-cristiana, inseparable la una de la otra.

         Desprovisto de fuerza, individual o colectiva, el simio -que debe sobrevivir entre animales hostiles y casi todos más grandes que él- no tiene otra alternativa que la de agudizar su ingenio, desarrollando diversos trucos para su supervivencia. En tal contexto, la vida de los animales de la selva pasa a ser una réplica de la que llevan los humanos en la sociedad: los más fuertes procuran someter a los más débiles, de acuerdo, desde luego, con el modelo ya explicado más arriba. Frente a oponentes poderosos, como el jaguar, el mono recurre al arandu ka'aty (sabiduría silvestre), fuente inagotable de recursos que permiten a los paraguayos, como ocurre en cualquier grupo humano, subsistir merced a su astucia. No olvidemos, en este sentido, que en la mayoría de los casos del ka'i, éste triunfa sobre el jaguar, el gran felino americano, tótem por antonomasia de las culturas selvícolas y pámpidas de América Latina y, al propio tiempo, el único rival predador temido y respetado por los integrantes de esas culturas; entonces, resulta simbólico y densamente significativo que en todas las ocasiones el mono burle al tigre y triunfe sobre él.

         Los cuentos reunidos en este tomo de la COLECCIÓN CULTURA POPULAR han sido cuidadosamente seleccionados de otros libros publicados anteriormente por dos de los firmantes de estas líneas, Feliciano Acosta y Domingo Aguilera. Sin embargo varios relatos del volumen hasta hoy, inéditos. Por otra parte, los cuentos del mono, como los demás del repertorio popular oral, no presentan ninguna secuencia cíclica. Siempre, las andanzas del personaje se van recreando, de acuerdo con las vivencias cotidianas de la gente. No obstante, para el presente volumen hemos dado un orden a las aventuras del mono, de modo que el lector se encontrará inicialmente con el cuento que narra el origen del personaje, seguido de un cuerpo principal de narraciones donde se suceden las aventuras, cerrando el ciclo con dos relatos donde, en el primero de los cuales, muere el tigre y en el último el protagonista.

 

 

         Carlos Villagra Marsal, Feliciano Acosta y Domingo Aguilera

         Asunción, agosto de 2010

 

 

 

         1.      MBA'ÉICHAPA KA'I OIKO YPY RAKA'E

 

         Peteĩ jey ndaje tujami há eñoite hógape, hogayguakuéra ohógui omymbajuka ka'aguype. Ohasa heta ára ojere'ỹ rehe hikuái ha tujami ivare’áma, opágui tembi'u opyta va'ekue chupe. Tujami ndaje oguata asýma imarachachãmbágui. Otyryryhápe osẽ oheka yva aju ká’aguýre. Oguahẽvo peteĩ yvyra guýpe, ojesareko yvýre. Ndohecháimarõ mba'eve, ojesaupi ha ohecha mitãita yvyra rakãre, vy'apópe ho'u joa yva aju.

         - Peitýmina chéve yva ajumi, chevare'aítereiko -he'i mbeguemi mitãnguérape.

         - Mba'éreiko nderejupíri yvyra rakãre ore rojupi haguéicha - osapukái joja mitãnguéra tujamíme.

         - Ha mba'éichaiko ajupíta, ndikatuvéimava aguata - ombohovái tujami.

         Upépe katu oñembohoryvéma hese hikuái, ova ova yvyra rakãre, opuka ha oiporavo yva iporãvéva tujamíme ohechauka.

         Tupã ohechávo ko'ã mitã tie’ỹ rembiapo, omoñe'ẽngu ichupekuéra. Upéicha oikopa ichuguikuéra ka'i.

         Upete guive opopo hikuái yvyra rakãre ikane'õ'ỹre.

 

 

         1.      DE CÓMO EL MONO VINO A EXISTIR EN LA TIERRA

 

         Dicen que una vez un viejito quedó solo y su alma en la casa, mientras todos sus parientes se habían ido al monte de cacería. Giraron muchos días y los familiares no regresaban; se acabó la comida que le habían dejado; dicen que el anciano comenzó a tener hambre. Como el hombre tenía dificultades para caminar debido a los achaques propios de la edad, se encaminó al bosque a buscar alguna fruta. Al llegar bajo la sombra de un árbol, miró en su derredor; y como no vio nada, levantó los ojos y se percató de que muchos niños, subidos a las ramas más altas del árbol, comían alegremente los frutos maduros.

         - Échenme, por favor, alguna fruta en sazón, pues ando con mucha hambre -les dijo el anciano, con débil voz.

         - ¿Por qué no subes tú mismo al árbol, como lo hicimos nosotros? -gritaron los niños al unísono.

         - Cómo voy a subir, si apenas puedo campar -contestó el anciano.

         Entonces los niños acentuaron la burla, saltando de rama en rama, riéndose y eligiendo las mejores frutas para mostrárselas al anciano. Cuando Dios vio la grosera burla de los chicos, los castigó, enmudeciéndolos. De tal modo, todos se convirtieron en monos.

         Desde aquella vez, los monos viven meciéndose de rama en rama, inquietos como hasta ahora.

 

 

 

         2.      KA'I OMBOAGUARÁRAMO GUARE JAKARÉPE

 

         Ka’íngo ohasase hína peteĩ arrójo kakuaa. Ha nda ikatúi ohasa pórke hypy hína, okakuaa la y ra’e ha ha'e ndoikuaái mba'épa ojapóta. Ha ohasa mante arã otro ládope pórke hapykuéri osegi chupe peteĩ jaguarete oúvo. Ojupi la yvyráre ha oho la y ári opa chugui la yvyra rakã. Upémarõ omaña la y rembe'ýpe ha ohecha peteĩ jakare oke hína upépe. Oja ka'i ha oinupã nupã chupe itỹ rupi omombáy haguã.

         - ¡Mba’éiko reipota! —he'i jakare opáyvo.

         - Reikuaa pio mba’épa he'i nde rehe lo kuña ra'y amo che aime hápe.

         Okirirĩnte voi jakare, osapy jey.

         - Karia’y ne porãva, ape fína asy, ropea karapã, resa hu porã ite, juru'i ra’ymi.

         - ¡Hya hya hya! -opuka jakare, ojevolea ha ovevúima ýpe.

         - Moõgui piko reju reína, amígo ka’i - he'íma upépe jakare.

         - Ajúngo aína amo guio ha ahasase y mboypýri aína. Ikatúiko che rerahami -he'i chupe ka'i.

         - ¡Ée'a!, ejupi katu - he'i chupe jakare ha ojupi ka’i oho hikuái la ýre. Ha upéi pe mbyte ohupyty rupi hikuái:

         - Mba'e piko he'i che rehe lo kuña ra’y - he'i jakare.

         - Karia’y pire fina ite, tiỹ po'imi, ropea jajái, resa hũ'imi.

         Oho hikuái, ha upéi oseẽma la y rembe’ýpe. Ojepoi ká i, ha jakare he'i jey:

         - Mba’e pako he'i che rehe lo kuña ra'y nde reime hápe, amígo ka’i.

         - Arriero ape asiérra, resapo, juru guasu, akã pekõi, he'i nde rehe hikuái —he'i chupe ka'i.

 

 

         2.      DE CUANDO EL MONO LISONJEÓ AL COCODRILO

 

         Cierta vez el mono quería cruzar un arroyo crecido. No sabía cómo hacerlo porque las aguas habían aumentado considerablemente. Aun así, le urgía cruzar a la otra orilla, puesto que un tigre lo vería siguiendo. Subió a un árbol, y a través del ramaje vio que en el agua dormía un yacaré, medio sumergido. Se acercó el mono y le dio unos pequeños golpes en la nariz, para despertarlo.

         - ¿Qué es lo que quieres' -dijo el yacaré al despertar.

         - ¿Sabes qué dicen de ti las doncellas de allá, donde yo vivo?

         El yacaré no dijo nada, y volvió a cerrar los ojos.

         - Bello mozo, de tersa piel, pestañas arqueadas, hermosos ojos negros, y una boca pequeña - dijo el mono.

         - Ja, ja, ja - rió el yacaré, giró y comenzó a nadar-. ¿De dónde vienes, amigo mono? -preguntó.

         - Vengo de allá, y quiero cruzar este arroyo. ¿Podrías llevarme tú? le dijo el caí.

         - ¡Cómo no!, sube ya mismo -respondió el yacaré, mientras el mono se le subía a la espalda. Luego, cuando alcanzaron el medio del arroyo:

         - Repite lo que decían de mí las jovencitas - dijo el cocodrilo.

         - Mozo de tersa piel, nariz fina, relucientes pestañas y pequeños ojos negros.

         Llegaron a la otra orilla; el mono bajó de la espalda del yacaré, y éste volvió a preguntar:

         - Vuélveme a contar lo que decían de mí las jovencitas de donde tú vives, amigo.

         - Hombre de lomo de sierra, ojos saltones, enorme boca, cabeza deforme, dicen de ti las mozas - le dijo, ya a salvo, el mono.

 

 

 

         4.      MBOHAPY KA'I OJUHU VA'EKUE PIRIRÍTA RAITY

 

         Oiko ndaje oñondive mbohapy ka'i. Peteĩ ndaje la hye tuichaiterei, la otro ijajúra po’imi ha la otro katu ipirueterei. Ha peteĩ diápe ojuhu hikuái peteĩ piriríta raity. Ojere hikuái la yvyra mata guýpe hína, ha upéi he'i ojupe:

         - Ejupi nde raẽ.

         - Nahániri, nde raẽ.

         Upéingo ojupíta la ijajúra po'íva raẽ. Ha ojupi ohóvo péva, ha pe ohupitypotaite rupi, ho’a ha ohunga la ijajúra.

         - Ndeha —he'i ojupe la mokõi hembýva.

         Upéi ojupi la hye tuichaitéva. Ha péva oho, pe opokóta jave la piriríta raitýre, ou avei yvýpe ha ohunga la hye.

         Ha ipahápe ojupi la ipirumíva, ha péa katu ohupytýma. Opo’ẽ la piriríta raitýpe ha ojuhu la tupi’a, ha nimbo peteĩete oĩ ra’e (ha ha’ekuérango mbohapy oĩ).

         Oho ombojy hikuái la piriríta rupi’a. Ombojypa rire, ndoikuaái mba’éichapa ho'úta hikuái, mávapa la ho'útava. Upémarõ he'i hikuái: "Iñe'ẽkuaavéva ho’úta".

         Osẽ ndaje ojagarra la hye tuichaitéva ha he'i: "Huevo ritáti", ha ombohasa la ijajúra po'ietévape, ha he'i ndaje ha'e: "Rémo ritáti". Ha ombohasávo la ipo’imívape: "Syrykupáti", he'i ndaje ha'e ha ho'upaite un tírope.

 

 

         4.      DE CÓMO UN TRÍO DE MONOS SE TOPÓ CON UN NIDO DE PIRIRITA*

 

         Cuentan que vivían juntos tres monos. Uno tenía la panza muy grande, otro, un cuello fino, y el tercero era sumamente flaco. Un día encontraron un nido de piririta en lo alto de un árbol. Dieron vueltas rodeando el tronco, diciendo:

         - Sube tú primero.

         - No, tú.

         Decidieron que subiera primero el del pescuezo delgado. Iba trepando, y cuando estaba por alcanzar el nido, cayó al suelo, lacerándose el cuello.

         - Tu turno -se dijeron los dos que aún no subían.

         Luego subió el de la gran barriga. Éste trepó, y cuando estaba por tocar el nido, cayó a su vez y se lastimó el vientre.

         Finalmente subió el flaco; éste, sin embargo, alcanzó el nidal; hurgó en él y encontró un solo huevo. Pero ellos eran tres.

         Fueron a cocer el huevo; luego dudaron en decidir quién se lo comería. Entonces acordaron dar el manjar al que demostrara mayor elocuencia.

         Empezó diciendo el de la panza grande: "Huevo ritatis"; luego se lo pasó al del cuello muy delgado; éste dijo: "Rémo ritati". Finalmente lo pasaron al flaco, y éste dijo: "syrykupáti"**, y se comió de un bocado el huevo escalpado.

 

 

* Guíra guira, ave de la familia de las Cuculídeas. Su canto, que reitera posado o volando, dice "piririrí" como si riera, y a veces "guroguá", como si llorase. Su rudo es plano.

 

** Las tres expresiones entrecomilladas en este párrafo buscan, sin duda, un efecto humorístico; con las dos palabras ("ritati" en las dos primeras) y la última sílaba ("ti" en la tercera) insertadas en supuesto latín. En el caso de syrykupa la significación es evidente: ‘sorber completamente algo líquido o semilíquido’, como es el huevo pasado por agua.

 

 

 

         5.      SEMANA SANTA

 

         Ka'i niko ndaipóri voi ojapo’ỹva. Peteĩ ára ndaje opopo'i oikóvo óga jerére ha upeichahágui ohendu sapy'a kuñakarai óga jára oñe’ẽramo hína imembykuérandi.

         Upémarõ oñembojave ha ojapysaka hesekuéra, ohendupaite he’íva hikuái.

         - Aníke pe’úti chéve kesu, péva Semana Sántape guarã -he'i kuñakarai ha osẽ oho kokuére. Aremi rire ka'i oñemboja oguaguýpe ha he’i:

         - Peimépa óga jára.

         - Mávaiko nde -he'i mitãnguéra.

         - Semana Santa -he'i ka'i.

         - Eha’arõke torome'ẽ ndéve nemba’erã.

         - Néi -he'i ka'i.

         Oguapýmane oha’arõ. Mitãnguéra osẽ ome'ẽ chupe kesu, omoĩ vosápe ha otutu yvyra rakãre oguapy ho’u kesu.

 

 

         5.      DE UNA SEMANA SANTA

 

         Desde luego, el mono es capaz de hacer cualquier travesura. Dicen que cierto día andaba saltando alrededor de una casa, cuando de pronto oyó que una madre estaba hablando con sus hijos. Se acercó entonces y escuchó todo lo que decían:

         - No me coman el queso, porque ése es solo para la Semana Santa -dijo la madre a los hijos y se encaminó a la chacra.

         Un rato después, el mono llegó a la casa y dijo:

         - ¿Están los dueños?

         - ¿Quién eres? -preguntaron los chicos.

         - Soy la Semana Santa -respondió el mono.

         - Espera; tenemos algo para ti.

         - Bueno -dijo el mono.

         Se sentó a esperar, hasta que los niños salieron a entregarle el queso, que él introdujo en su bolsa, subiendo luego a las ramas de un árbol, donde se sentó a comerlo.

 

 

 

         7.      KA'ÍPE OÑE'Ẽ RAMO GUARE HUPA

 

         Peteĩ árape ndaje oguata kangy oikóvo jaguarete, are guivéma ho’use ka'ípe ra’e, ha márõ ndaikatúi ikuã cha'ĩ hesé.

         Ka’íngo, ko’ẽ sakãvo, oityvyróma chara ha ¡fuío fuío fuío! ohua'ĩ hembi’urã rekávo, ha pytũ para javéma ojere jepi haitýpe.

         Upéi ndaje peteĩ ka'arúpe ¡aaãuuuũ aaãuuuuũ! jaguarete ou, ou oike voi ka’i rupápe, omangea haguã hese ojere peve.

         Hasypeve, kuarahy oikepa riréma ae, jaguarete ohendu sapy'a ¡fuío fuío fuío, híriko híriko híriko! ijayvu joa oúvo ka’ikuéra.

         Upéi katu oñandúma, aguĩete, ojei ka'i imanádagui ha ou haitýpe derécho. Amóicha ou opyta ha, otantea haguã, he'i gua'u:

         - ¡Fuío fuío fuío, reimépa reína, che raity –he’i.

         Ha jaguareténgo iletrádo voi avei, oñemokirirĩete chugui.

         Ha ne’ĩrãmírõ guarã ndaje, ka’i he'i jeýma:

         - ¡Fuío fuío fuío!, reimépa reína, che raity... Ha'éko oñe'ẽ voi jepi chéve la oĩrõ hína he'i.

         Ojere jere upérupi ka’i ha he'i jey voi:

         - ¡Fuío fuío fuio, híriko híríko híriko!, reimépa reina, che raity... Heẽ, ndaipóri hína, taha jeýnte - he'i ndaje.

         Ha upépe:

         - ¡Aime aínaaaaauu! -he'i jaguarete, ñe'ẽ pyrusu guasúpe.

         - ¡Ndachehodéi jaguarete tuja! -osapukái yvate ka’i ha otimbóma tapére.

 

 

 

         7.      DE CUANDO EL MONO LE HABLÓ A SU PROPIA GUARIDA

 

         Dicen que un día el tigre deambulaba lentamente, esperando el momento de cazar al mono, a quien deseaba comer desde hacía mucho tiempo.

         El mono pues, como se sabe, apenas clarea y ya suele abandonar su cubil, a veces entre silbos, "¡fuiu, fuiu, fuiu!", para buscar alimentos, regresando a su refugio al caer la noche.

         Dicen que una tarde el tigre, gruñendo repetidamente y con paso firme, se introdujo en la madriguera del mono, para acecharlo hasta que éste regresara. Por fin, cuando el sol ya se había ocultado, el tigre escuchó de pronto el "¡fuiu, fuiu, fuiu!" y el "¡híriko, híriko, híriko!", entonado al unísono por la manada de monos.

         Poco después sintió, cerca de él, que el mono a quien acechaba se separó de la pandilla y vino directo a su madriguera. Sin embargo, se detuvo muy cerca, y para asegurarse de cualquier peligro, silbó y dijo:

         - "¡Fuiu, fuiu, fuiu!", ¿estás ahí, refugio mío? -dijo.

         El tigre, astuto a su vez, permaneció completamente callado.

         Casi inmediatamente, el mono volvió a silbar y preguntar:

         - "¡Fuiu, fuiu, fuiu!", ¿estás ahí, refugio mío...?

         Y agregó en voz más alta:

         - Sin embargo, esta guarida mía siempre suele contestarme cuando está en su sitio.

         Tras dar unas vueltas por ahí, el mono silbó y dijo nuevamente:

         - ¡Fuiu, fuiu, fuiu!, ¡hiriko, híriko, híriko!". ¿Estás ahí, refugio mío...? Bien, no está entonces. Me voy -dicen que dijo.

         Y en eso se oyó:

         - ¡Aquí estoooy! -dijo el tigre con su gruesa voz.

         - ¡No me has engañado, tigre viejo! -gritó el mono y se esfumó de ahí.

 

 

 

         8.      KA'I OMONGYHYJÉRAMO GUARE JAGUARETÉPE

 

         Peteĩ ka'i ndaje osena hína tataipýpe, iñirũ ovecha hendive, la pyhare. Ka’i nimbo oho ojuhu ra'e peteĩ leõ akãngue ha ou ohesy ho'u hína. Ha jaguarete oñetĩ rupi jepi ha oñembope oúvo, ho'use mokõive umi ojepe'éva hínape. Mbegue katúpe oñemo’aguĩ ohóvo ichugui kuéra. Ohecháje ka'i la jaguarete ouha chupekuéra hína, ha upémarõ ojagarra la leõ akãngue ha oho omoĩ la haity rokẽme peteĩ yvyra púntare. Ojejuruhýi ka’i ha he'i:

         - ¡Ko'ãga ñasena leõ ha ko'ẽrõ ja'úmane jaguarete! -he'i ndaje.

         Ha ohendúvo upéva, omongyhyje jaguaretépe ha ojevy.     

 

 

 

         8.      DE CUANDO EL MONO ATEMORIZÓ AL TIGRE

 

         Cuentan que una noche un mono cenaba junto al fuego, acompañado por una oveja amiga: el mono había encontrado una cabeza de león; la trajo a la madriguera, la asó, y ahora estaba comiéndosela. El tigre, olfateando, se estaba acercando sigilosamente, pegado al suelo, queriendo a su vez devorar a quienes cenaban. Lentamente se les iba acercando. Dicen que el mono ya había visto al jaguar que se les venía encima; entonces tomó la cabeza del león y la colgó en la entrada del cubil, en la punta de un palo largo. Mientras se limpiaba la boca, dijo:

         - Estamos cenando puma, y mañana comeremos tigre -dicen que dijo.

         Al oír aquello, el tigre entró en pánico y retrocedió.

 

 

 

         9.      KA'I OÑORAIRÕRAMO GUARE MYMBAKUÉRA OVEVÉVA  YKÉRE

 

         Jaguaretéicha mymba ojerovúva ka'agu-pe ndajeko ndaipóri voi. Ijejapo ha ojeroviaitereíje hetére. Hapichakuéra ichugui michĩvéva rehe ndaje noma’ẽiva voi, ndaha'éitaramo hembi'urã mba'e. Ka'ípejeko upéva ohesako'õ. Oikóvante ohapera'arõ chupe ha márõnte ndaikatúiva osẽ chupe.

         Upéichaje peteĩ jey hesaho sapy'a jaguaretére, oñemo'aguĩ nunga hese ha oñehenduka chupe.

         - Aha'ãse ndéve ikaria'yvéva, uru guasa.

         - Mba’e ere -ojovayva jaguarete.

         - Eiporavo mymba ipýre oguatáva apytégui reiporavoséva ne irũrã.

         - Eremi jey -he'i ñembohory vai jaguarete.

         - Rehendupáma niko -ombohovái ka’i.

         - Ha nde guau niko ne'año reñorãirõta.

         - Che añemoirũta mymba ovevévare.

         - Ojýma -iñe'ẽ ári ombohovái jaguarete-. Mba’e anga piko pejapóta ore rovái -he'i ohóvo.

         - Upéva jahecháta upéi -he'i ka'i huguái veve ohóvo iñirũrã reka.

         Jaguarete ogueru hapykuéri mbarakaja, jagua, jaguarete’i, leõ, aguara ha mayma mymba ikatumíva guive oguata. Ojahy’opykarãi leõ, mbarakaja ongyryry, jagua oguahu, aguara ogua'i, jaguarete'i oñambyvo, jaguareté omboryvýi yvy.

         Ka’i rapykuéri ou mamanga, kavytã, kavichu'i, káva la rréina, karavosa, ñetĩ, mbutu, ñati'ũ, mberu hovy ha opa mymba sa’i oporosu'u terã oporojopíva, ovevekuaáva guive. Sapye’aitérõ guarã guererẽme oguahẽ oñemoi ojovái hikuái.

         Ka’i oñe’ẽ mbegue iñirũnguérape. Jaguarete ohechauka hãi. Upeichahágui osapukái ka'i:

         - ¡Mamanga eñembosako'íke! Kavytã, mbutu... peime haguéichake pejepoi hi'arikuéra. Néike jahecha, hevípe, hesápe; hevípe, hesápe; hevípe, hesápe –oñemongu’e tie’ỹ vai ka’i ohechaukávo ichupekuéra.

         Vaípejeko ojecha jaguarete iñirũnguéra reheve.

 

 

 

         9.      DE CUANDO EL MONO PELEÓ ALIADO CON BICHOS VOLADORES

 

         Cuentan que el tigre es un animal altanero como ningún otro en la selva. Dicen que se siente extremadamente orgulloso de su fuerza. Para él, los demás animales son inferiores: ni siquiera los mira, salvo para devorarlos. Esto irritaba al mono. Por ello, buscaba la ocasión para fastidiarlo, pero nunca pudo toparse con el felino.

         Cuentan que en una oportunidad, por fin se encontró cara a cara con el tigre, y le hizo oír:

         - Quiero que nos enfrentemos para ver quién es más macho, gran jefe.

         - ¿Qué dices? -replicó el tigre, levantando la cabeza.

         - Elige, entre los animales que caminan, cuáles deseas que te acompañen.

         - Dilo de nuevo -dijo el tigre de mal modo.

         - Ya lo oíste -respondió el mono.

         - ¿Y tú supones que pelearás solo?

         - Yo me haré acompañar de todos los seres que vuelan.

         - De acuerdo -contestó inmediatamente el tigre-. Qué pueden hacer ustedes, pobrecitos, contra nosotros -se alejó diciendo el jaguar.

         - Eso lo veremos -dijo el mono, y con la cola al viento fue a buscar a sus futuros aliados.

         El tigre trajo consigo al gato, al perro, a la onza, al león, al zorro y a todos los animales que podían caminar. El león rugía, el gato gruñía, el perro aullaba, el zorro ladraba, la onza bramaba, y al rugido del tigre temblaba la tierra.

         Detrás del mono vinieron el abejorro, las avispas rojas, las lechiguanas, las abejas, las avispas de bolsa, jejenes, tábanos, mosquitos, moscardones verdes y todos los demás insectos voladores que pican y muerden. Enseguida ambos grupos ya estaban frente a frente, en pie de guerra.

         El mono susurró algo a sus compañeros. El tigre sonrió abiertamente. De repente, el mono gritó:

         - ¡Moscardón, prepárate! Avispa roja, tábano... ¡carguen, todos al unísono contra ellos! Vamos a ver: del trasero a los ojos, del trasero a los ojos, del trasero a los ojos -repetía el mono, contorneándose y mostrando con gestos las partes del cuerpo a lastimar.

         Dicen que a partir de ahí se vieron en serios aprietos el tigre y sus aliados.

 

 

 

         10. JAGUARETE OMOĨRÕ GUARE ÑUHÃ

 

         Peteĩ ko’ẽme jaguarete omomarandu ka’ípe hasy katueteha, ha toumíje hendápe oñandumívo mymma mymba, jere rupiguándi. Sapy'a oĩramo ouse'ỹva hendápe, ndaje okuera rire omoĩ porãtaha chupekuéra, he'iuka avei. Oĩ haguéicha mymbakuéra osako’i oho haguã karai guasúpe oñandumívo. Ambue ko'ẽme hysỹi hikuái tape po'íre.

         Ka'i ha aguara katu oñemoĩ peteĩ ñe'ẽme ohóvo asajeve. Mbegue katu, asajemi vove ojoapykuéri mokõivéva oje'ói jaguarete róga gotyo.

         Heta porã oguata rire ojuhu hikuái yvyku'i morotĩ asy ha ka’i osẽ he'i:

         - Japyta sapy'amína ko'ápe japytu'u, aguara.

         Opytu'u aremi rire hikuái, ka'i oñembojere ha hesaho sapy'a itakua mombyrymi ijatukupépe opytávare. Hesa vera guasu ka'i. Upémarõ aguara oporandu:

         - Mba'éiko oĩ.

         - Amóva jaguarete róga, ema’ẽmi, ko’ape niko ojekujaa ñane irũnguéra pypore oho kuévo guare añónte ha ou kuevogua ndaipóri. Ho'úmane ra'e chupekuéra. Jajevy pya’éke, aguara -he'i iñirũme ha vokóike ojere jey hikuái hekoháre.

         Ka'i ha aguara ndohasái jaguarete rãinguáre, ka'i ha’eve rupi.

 

 

 

         10. DE CUANDO EL TIGRE ARMÓ UNA TRAMPA

 

         Dicen que un día el tigre hizo avisar al mono que estaba verdaderamente enfermo, pidiéndole que viniera a visitarlo con los demás animales de alrededor. Si acaso alguno no quisiera venir, se cuenta que el felino amenazó que iba a tener buen cuidado en castigarlo; por tanto, la totalidad de los animales se prepararon para ir a sentir al gran señor. Al día siguiente, se pusieron en marcha, caminando uno detrás de otro por los senderos que conducían a la guarida del tigre.

         Sin embargo, el mono acordó con el zorro que ambos se unirían al grupo un poco más tarde. Con toda tranquilidad, pues, ambos se encaminaron, uno tras otro, hacia la casa del jaguar.

         Luego de mucho andar, llegaron a un lugar de arenas blancas; allí el mono salió a decir:

         - Zorro, quedémonos aquí a descansar un momento.

         Luego de haber reposado un rato, el mono miró hacia atrás y vio, no lejos, una gruta, y quedó asombrado. El zorro preguntó:

         - ¿Qué sucede?

         - Mira nomás: aquella cueva es la casa del tigre; aquí se observan las huellas de nuestros amigos yéndose, pero no se ven las de su regreso. Seguramente el tigre ya los devoró. Retrocedamos a prisa, zorro -dijo el mono, y los dos volvieron a su propia morada.

         De tal modo, el mono y el zorro se salvaron de caer en la trampa del tigre, gracias al ingenio del primero.

 

 

 

         11. Ka'i ho'úrõ guare ha'ỹi

 

         Ka’íngo peteĩ diápe oguapy ha ¡píki píki píki píki píki! oĩ la ombota’íva hína, peteĩ tajy matakue ári; ojokase hína mbokaja ho’u haguã. Ha ohendu chupe jaguarete ha ou mbegue katu. Ohecha la ka'i ¡piki píki! ombota’i hína. Ha upémarõ jaguarete, omondýi haguã chupe, oñemoĩ pe ijatukupépe, oguenohẽ ipyapẽ ha mbeguekatuete omokyrỹi ka’ípe inambípe.

         Ha ka'i ¡piki píki píki, píki píki! jeynte:

         - ¡Áhuéra mbilu! -he'i chupe. (Oimo'ã mberu oguejy ra'e ijapysápe omokyrỹi chupe hína).

         Upéi jaguarete ojapo jey hese.

         - ¡Ahuéra mbilu! -he'i jey ka'i.

         Ha upeichahágui jaguarete ojere:

         - ¡¡Guaaaaaa!! -orronka chupe. Tuichaiterei oñemondýi ka'i.

         Ha upéi jaguarete:

         - Mba'éiko rejapo reína, ka’i -he'i chupe.

         - Ajoka che ra’ỹi aína -he'i chupe ha'e, ha ohechaka chupe la ita'imi peteĩ.

         - Ha maerãiko rejoka.

         - Ha ha'u haguã.

         - Mba'upe upéa he'i jaguarete, oikuaase voi.

         - Ha heterei, ejokána nde avei -he'i ka'i, ha oñemoĩma voi odipara haguãicha.

         Ha oguapy jaguarete ha ojagarra peteĩ ita tuichavéva voi ha ¡mbaa! oñapytĩ peteĩ jejoso la ha’ỹime.

 

 

 

         11. DE CUANDO EL MONO COMIÓ SUS MISMAS BOLAS

 

         Resulta que un día el mono estaba sentado sobre un viejo tocón de lapacho, golpeando ¡piqui piqui piqui piqui! un coco para quebrarlo y comer la almendra. El tigre oyó aquel ruido y fue acercándose despacio. Llegó al lugar y vio al mono sentado, aporreando el coco. Entonces se acercó por detrás, sigilosamente, y para asustar al caí, con una uña le hizo cosquillas en una oreja. Y el mono, con su ¡piqui piqui!:

         - ¡Fuera moscón! -dijo el mono, creyendo que era este insecto el que le molestaba.

         El tigre volvió a hacer lo mismo.

         - ¡Fuera mosca! -dijo de nuevo el mono.

         De repente el tigre soltó un estruendoso rugido al oído del mono, asustándole enormemente.

         Luego el tigre habló:

         - Qué estás haciendo, mono -le dijo.

         - Estoy quebrando mis bolas -le contestó el mono, mostrándole una pequeña piedra.

         - ¿Y para qué las rompes?

         - Pues para comerlas.

         - Y por qué razón -inquirió, curioso, el tigre.

         - Porque son demasiado sabrosas: rompe las tuyas tú también -dijo el mono, ya en disposición de huir.

         El tigre se sentó, agarró un gran pedrusco y le dio un golpazo a sus propios testículos.

 

 

 

 

ÍNDICE

 

Comparecencia

Prólogo: Los casos del ka'i. Antecedentes históricos y concreción paraguaya

1.      Mba'éichapa ka'i oiko ypy raka'e

1.      De cómo el mono vino a existir en la tierra

2.      Ka’i omboaguaráramo guare jakarépe

2.      De cuando el mono lisonjeó al cocodrilo

3.      Ka'i ojahúramo guare peteĩ Rréina ykuápe

3.      De cuando el mono se bañó en la fuente de una reina

4.      Mbohapy ka'i ojuhu va'ekue piriríta raity

4.      De cómo un trío de monos se topó con un nido de piririta

5.      Semana Santa.

5.      De una Semana Santa

6.      Ka’i ojeruréramo guare posáda jaguarete rógape

6.      De cuando el mono pidió hospedarse en la casa del tigre

7.      Ka'ípe oñe'ẽ ramo guare hupa

7.      De cuando el mono le habló a su propia guarida

8.      Ka'i omongyhyjéramo guare jaguaretépe

8.      De cuando el mono atemorizó al tigre

9.      Ka'i oñorairõramo guare mymbakuéra ovevéva ykére

9.      De cuando el mono peleó aliado con bichos voladores

10.    Jaguarete omoĩrõ guare ñuhã

10.    De cuando el tigre armó una trampa

11.    Ka'i ho'úrõ guare ha'ỹi

11.    De cuando el mono comió sus mismas bolas

12.    Jaguarete oñemomanóramo guare

12.    De cuando el tigre fingió haber muerto

13.    Ka'i ojukárõ guare jaguaretépe

13.    De cuando el mono mató al tigre

14.    Ka'i ojotopáramo guare jaguareté kuña ndive

14.    De cuando el mono se encontró con la tigresa

15.    Ka'i okovrasérõ guare peaje

15.    De cuando el mono quiso cobrar peaje

16.    Ka'i omanáramo guare

16.    De cuando el mono falleció

 

 

 

 

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