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ANSELMO AYALA


  LAS IDEAS FILOSÓFICAS DE LOS NOVECENTISTAS PARAGUAYOS - Por ANSELMO R. AYALA


LAS IDEAS FILOSÓFICAS DE LOS NOVECENTISTAS PARAGUAYOS - Por ANSELMO R. AYALA

LAS IDEAS FILOSÓFICAS DE LOS NOVECENTISTAS PARAGUAYOS

ANSELMO R. AYALA

 

 

         ¿Qué es la filosofía?

 

         La filosofía es un constructo mental, de tipo racional, que sirve para hacer una interpretación de la realidad circundante. Por su característica de pensamiento racional, la filosofía es un conocimiento crítico, que se ajusta a los principios lógicos. No tiene un valor utilitario inmediato, pero establece una cosmovisión, vislumbra una meta y establece una escala de valores que se convierten en principios que rigen la existencia. Por medio de la filosofía se ingresa en el pensamiento profundo y se logra la autenticidad.

         La filosofía no es tan antigua como el hombre, porque exige un grado de maduración histórica y requiere un marco de instituciones libres. Se manifiesta, en el mundo, en forma discontinua, cruzada por lapsus o lagunas de ensoñación, que actúan como conciencia social cuando la razón duerme.

         Por otra parte, el aprecio de la filosofía puede llevar a errores o exageraciones, como en el caso de cristianos que le proclaman a Jesucristo como el más grande filósofo que hubo en el mundo. Si la filosofía es actividad humana y Jesucristo es persona divina, entonces Él no necesita buscar la Verdad, porque ya la conoce. Sólo tiene sentido considerarlo a Jesucristo un filósofo si se le da la razón a Renán, para quien Jesucristo fue sólo una gran persona humana.

         Los grandes temas de la filosofía son tres: a) Dios; b) el Mundo; c) el Hombre. Con respecto a Dios están las posiciones extremas del ateísmo y el teísmo. Con respecto al Mundo la gran pregunta es si surgió, por obra del azar o no. La gran pregunta sobre el hombre se refiere a la existencia pos-mortem.

 

         FILOSOFÍA E IDEOLOGÍA

 

         La filosofía es teoría y también es praxis. No se hace teoría sobre lo que es evidente de por sí, sino sobre lo que los sentidos no pueden captar directamente y que, por lo tanto debe ser trasladado a una representación imaginativa, pero lógicamente coherente. Cuando predomina la buena intención en la búsqueda de explicaciones conducentes a la verdad, entonces se hace filosofía. Sin embargo cuando de antemano se fija una verdad, que defiende un interés, y se la reviste de explicaciones, pseudo-convincentes, entonces no se hace filosofía, sino que se traza una ideología.

         La ideología se difunde por medio de la propaganda, que utiliza como recurso la repetición de frases hechas y la seducción por medio de los sentidos y de los sentimientos. En donde más se da la superposición entre filosofía e ideología es en el campo de la teoría política. Así, podemos hablar de una filosofía del liberalismo y de una ideología del liberalismo, como también de una filosofía y una ideología del socialismo e, incluso, de otras formas de organización económico-políticas. Generalmente la filosofía tiende a dar una explicación la cual le interesa a las minorías, mientras que la ideología mueve a las masas.

         En nuestra investigación sobre el novecentismo paraguayo cabe la expectativa de encontrar tanto ideas filosóficas como recursos de ideología.

 

         LA FILOSOFÍA EN EL SIGLO XX

 

         Para referirnos a corrientes filosóficas nos inspiramos en el libro “La filosofía contemporánea”, de Augusto Messer.

 

 

 

         CORRIENTES FILOSÓFICAS EN GENERAL

 

         A principios del siglo XX una Encíclica Papal condenó los errores del Modernismo. Esta denominación se le daba al conjunto de corrientes ideológicas de base materialista (Positivismo y Marxismo). Hoy, a cien años de distancia, se difunde en el mundo el Pos Modernismo, pero en la época a la que hacemos referencia, las autoridades de la Iglesia Católica, a la vez que condenaban al Positivismo y al Marxismo, defendían lo que consideraban la posición filosófica oficial católica, es decir, la Doctrina de Santo Tomás de Aquino (Tomismo), que se fue renovando y/o actualizando desde entonces hasta hoy bajo el nombre de Neo Tomismo. A esta Doctrina se le dio el calificativo de Peremnialismo, porque para el Catolicismo oficial o Vaticano, las doctrinas filosóficas de base materialista eran sólo modas intelectuales que podían durar hasta doscientos años, mientras que la Filosofía de Santo Tomás de Aquino, de base idealista, tiene perennidad233.

         Como nuestro interés es presentar aquí el pensamiento filosófico de los novecentistas paraguayos, conviene dar como marco conceptual la visión de conjunto de la sucesión de doctrinas filosóficas a las que adhirieron nuestros intelectuales que brillaron en las primeras décadas del siglo XX, para lo cual cabe señalar qué corrientes predominaron en el tiempo inmediatamente anterior a ellos, como también en el tiempo posterior.

         Antes de presentar la secuencia de corrientes filosóficas que se difundieron en Hispano Luso América en general, y en el Paraguay en especial, abarcando la Colonia y la época independiente, conviene hacer referencia a la polémica que se entabló entre Augusto Salazar Bondy (peruano) y Leopoldo Zea (mexicano) con respecto a la autenticidad de la filosofía latinoamericana.

         El primero de los nombrados afirma que no existe un pensamiento propiamente latinoamericano, sino que hay difusión y comentario del pensamiento europeo en América.

         El segundo de los nombrados, en cambio, afirma que a pesar de que en este continente americano predomina el pensamiento con moldes culturales europeos, nuestros intelectuales no se han limitado a ser un simple apéndice de Europa, sino que han hecho una elaboración del pensamiento europeo, a lo que hay que sumarle la especulación que contempla también contenidos mentales de origen autóctono.

         Los países de América experimentaron los vaivenes del pensamiento filosófico de acuerdo a este orden.

         1) La Neo Escolástica, difundida con el apoyo de la Corona Española y de la Iglesia Católica durante la Colonia, entre cuyos exponentes cabe citar a Mariana, Vitoria y Suárez. Esta corriente filosófica no quedó excluida con motivo de la Independencia, sino que continuó durante los siglos XIX y XX y, generalmente en instituciones católicas como los Seminarios Teológicos, sigue aún vigente. Cabe destacar como gran figura de esta corriente al padre Fidel Maíz, en el Paraguay.

         2) La Ilustración francesa, complementada con el Sensismo de Condillac, precursoras del Positivismo de Comte, que alimentaron el pensamiento de los próceres de la Independencia, quienes leían furtivamente libros prohibidos por la censura católica y por la censura monárquica. A diferencia de lo que hemos afirmado con respecto a la Neo Escolástica, aquí cabe señalar que tanto el Sensismo como la Ilustración francesa jugaron un rol importante en América en las primeras décadas del siglo XIX, pero, a mediados del mismo siglo, estas corrientes perdieron vigencia y, desde entonces hasta hoy, quedaron sólo como curiosidad intelectual y motivo de erudición.

         Cabe señalar también que estas dos corrientes se redujeron a plasmar el cerebro de los primeros dirigentes de nuestras naciones, pero no se convirtieron en temas de planes de estudios234.

         3) El Positivismo, difundido en América a mediados del siglo XIX, que tiene vigencia aún hoy, especialmente bajo la denominación de Neo Positivismo, el cual abarca a varias sub corrientes. En la República del Paraguay, a pesar de que el Positivismo ya fue conocido por algunos paraguayos ilustres que cursaban estudios en el extranjero, en los primeros años de la década del sesenta, del siglo XIX, no fue objeto de inclusión en planes de estudio antes de la promulgación de la Constitución de 1870. Esto se debe a que, hasta la muerte del Mariscal López, la cultura oficial paraguaya adhería a la Neo Escolástica. El máximo exponente paraguayo del Positivismo fue el doctor Cecilio Báez.

         4) El Marxismo y el Anarquismo, corrientes unidas aquí por propugnar posiciones políticas de izquierda, se conocieron por parte de pocas personas, en el Paraguay a partir de los primeros años del siglo XX y, a pesar de haber buscado apoyo popular era aceptado entre intelectuales y dirigentes gremiales, pero era rechazado por el pueblo, tal vez porque en toda la primera mitad del siglo XX fue muy dura la crítica que entonces se hacía contra el Marxismo y contra el Anarquismo por parte de la Iglesia Católica. No obstante, cabe señalar que, principalmente el Marxismo, sigue vigente aún hoy, primeros años del siglo XX, en la República del Paraguay, con la salvedad de que el mismo no llega a las multitudes. Sin embargo, al escritor Rafael Barrett se lo suele calificar como anarquista y el doctor Eligio Ayala escribió un libro titulado Materialismo Histórico.

         5) El Romanticismo filosófico que en Europa tiene como exponentes a Herder, Fichte, Goethe, Nietzsche y Spengler, entre otros, se caracteriza por atribuirle mucha importancia al impulso vital o a la intuición en perjuicio de la razón.

         Fue esta corriente filosófica la que fundamentó los nacionalismos europeos del siglo XIX e influyó sobre pensadores paraguayos como Juan E. O'Leary, Manuel Domínguez, Ignacio A. Pane y J. Natalicio González. Estos cuatro tienen entre sí muchas coincidencias de pensamiento. Sin embargo, con otras variantes, pueden ser incluidos en esta corriente exponentes de la cultura paraguaya como Alejandro Guanes y Viriato Díaz Pérez.

         6) El Neo Kantismo y el Krausismo fueron difundidos en el Paraguay por el doctor Fermín Ramón Zubizarreta. También se afirma que estas corrientes pueden haber influido sobre el pensamiento de Rafael Barrett.

 

         EL POSITIVISMO

 

         EL POSITIVISMO EN EUROPA Y EN NORTE AMÉRICA

 

         Se señala como fundador del Positivismo al pensador francés Augusto Comte (1778-1857).

         Sin embargo, su mérito se reduce a haber presentado en forma orgánica un conjunto de ideas que venían desarrollándose desde algún tiempo atrás.

         En efecto, desde el triunfo de la Revolución Francesa era costumbre, entre la gente que se consideraba culta a sí misma, despreciar la tradición religiosa en general y la tradición escolástica en especial, y por ende, menospreciar la metafísica -considerada entonces como un vano juego de palabras-, a la cual habría que oponerle el cultivo de las ciencias naturales, tendiendo a fomentar el progreso y a lograr que los nuevos inventos produzcan un bienestar que debía llegar a todos los hombres. Se decía entonces que esta era una actitud positiva.

         El Positivismo le tiene como su precursor más importante a Condillac, sacerdote católico francés que murió en el año 1780. Condillac suele ser clasificado como filósofo de la Ilustración.

         Sin embargo, Condillac fue el difusor de las ideas de los empiristas ingleses en Francia, el cual acentuó de tal manera el rol de los sentidos en el conocimiento que su posición gnoseológica recibe el nombre de sensismo.

         El Positivismo rechaza la validez de todo conocimiento logrado exclusivamente por medios especulativos. Por lo tanto le niega el nombre de ciencia a la Teología e incluso a la Metafísica.

         Para los positivistas lo que se puede salvar de la Filosofía es la Gnoseología, toda vez que la misma recurra a pruebas de demostración experimental.

         Con respecto a la existencia de Dios y a la inmortalidad del alma, el Positivismo adopta la posición agnóstica, es decir, desde el punto de vista científico -único válido en la nueva filosofía- no se puede demostrar que Dios existe ni que el alma humana es inmortal, como tampoco se puede demostrar lo contrario. Por lo tanto la Filosofía y la Ciencia positivas deben esquivar el tratamiento de semejante tipo de problemas.

         Según Comte, para llegar a la época de la filosofía positiva la humanidad tuvo que haber pasado primero por la época teológica y por la época metafísica. Propone Comte una clasificación de las ciencias agrupada por parejas: Matemática y Astronomía; Física y Química; Biología y Sociología; además de establecer la religión de la humanidad.

         Otros positivistas franceses fueron: Lafitte, Littré, Taine y Renan.

         Los principales positivistas que escribieron en inglés fueron: Stuart Mill, Spencer y Darwin. (1809 -1882). Este último es el autor de la teoría evolucionista.

         El Positivismo impulsó el avance de las ciencias, de la Lógica y de la Matemática en el siglo XX, a raíz de lo cual el Positivismo se transformó en Neo Positivismo.

         Hoy se habla de una filosofía anglo-sajona que se desarrolla principalmente en las universidades norteamericanas y que es heredera de la tradición positivista.

         En el ámbito de dicha tradición se formó Thomas Kuhn, recientemente fallecido, quien es el autor del polémico libro "La estructura de las revoluciones científicas". Kuhn, además de ser un original epistemólogo, es un erudito de la historia de las ciencias, que sorprende por su interpretación del rol cultural que jugaron Galileo y Copérnico.

 

         EL POSITIVISMO EN IBEROAMÉRICA Y EN EL PARAGUAY

 

         En los últimos años de la Colonia, los intelectuales latinoamericanos que deseaban la independencia leían furtivamente los libros de los enciclopedistas franceses, que llegaban al continente americano burlando la censura de la corona española y de la Iglesia Católica. Principalmente Condillac era apreciado por los rioplatenses de entonces, según los trabajos de investigación del profesor Ardao (uruguayo).

         En cuanto las nuevas Repúblicas lograron superar las situaciones de anarquía y de tiranía que se sucedieron tras las revoluciones de independencia y que a veces duraron varias décadas, fueron fundadas nuevas Universidades o contrataron como docentes a profesores europeos. Fueron dichos docentes los que divulgaron en Latinoamérica las ideas positivistas.

         Cabe señalar, desde luego, que el Positivismo llevado a la política se convierte en Liberalismo, que propone la organización del Estado en tres poderes y que fomenta el fortalecimiento de las instituciones mediante el ejercicio de la democracia, en la que intervienen los Partidos Políticos, a los que se los define como corrientes de opinión, cuyos sustentadores se aglomeran en organizaciones que pujan por llegar al Poder con el objeto de convertir en realidad sus ideales.

         El Positivismo tuvo mucho éxito en los países latinoamericanos en los siglos XIX y XX. Como toda la República del Paraguay le tuvo como metrópoli cultural, durante mucho tiempo, a Buenos Aires, vale la pena señalar que pensadores argentinos positivistas fueron: Juan Bautista Alberdi, Domingo Sarmiento y José Ingenieros.

         Para el año 1811 las personas mayores consideradas corno las más cultas del Paraguay eran los doctores Cañete y Talavera, realistas, de formación escolástica y, probablemente, desconocedores de las ideas de los filósofos de la ilustración francesa.

         Los jóvenes brillantes de aquel entonces eran los doctores Pedro Somellera, Fernando de la Mora y José Gaspar Rodríguez de Francia, de quienes se puede suponer que conocían bien la filosofía escolástica y que leyeron furtivamente libros de autores franceses, entre los cuales podía estar Condillac.

         Sin embargo, tenemos que señalar que recién desde 1870 entra el Positivismo comtiano en el Paraguay, por medio de José Segundo Decoud, Juan Silvano Godoy, Benigno Ferreira y Manuel Gondra, quienes habían estudiado en Buenos Aires.

         Hay que señalar que Facundo Machaín estudió en Chile y es probable que haya estado imbuido de ideas positivistas. Otra persona culta era el doctor Benjamín Aceval. No obstante, el máximo exponente del Positivismo paraguayo es un poco posterior a los arriba citados.

         En efecto, el doctor Cecilio Báez, notable por su ilustración, se formó en el Paraguay. Integró el grupo de alumnos que inauguraron el Colegio Nacional, en donde enseñaba Martín de Escudero, mexicano, sacerdote jesuita, apóstata. Con la muerte del doctor Cecilio Báez se discontinuó la difusión de la filosofía positivista en Paraguay hasta que, en el año 1952, regresó del Brasil el doctor Justo Pastor Benítez (hijo), quien fue en nuestro medio el difusor pionero de la lógica-matemática, además de hacer conocer el libro "Introducción a la lógica de Irving Copi" y de convertirse en propagandista de las investigaciones lógicas realizadas por el filósofo brasileño Euryalo Cañabrava.

         El doctor Benítez murió hace unos años. Actualmente hay una persona joven que se desenvuelve en el ámbito de la filosofía analítica -una de las posiciones neopositivistas- y que participa en programas de investigación desarrollados en universidades extranjeras. Es el doctor Daniel Mendonca Bonnet, profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica "Nuestra Señora de la Asunción".

         Don Agustín de Escudero, quien gravitó sobre la educación paraguaya, es hoy una persona olvidada.

         Sin embargo, el lector que quiera saber algo más de él, puede recurrir a un libro sobre "Historia del Colegio Nacional", cuyo autor es el abogado Ángel Sosa Constantini. Desafortunadamente, dicho libro no se vende en librerías, sino privadamente.

         Además de Sosa Constantini, que se ocupa extensamente de Escudero, también hace referencia a este profesor el señor Raúl Amaral.

 

         UNA FILOSOFÍA POLÍTICA: EL LIBERALISMO

 

         Con una mentalidad simplista se puede afirmar que las distintas doctrinas políticas son recetas en donde intervienen, en distinta proporción, dos ingredientes, que son el orden y la libertad.

         Así, el absolutismo regio, defendido por Bossuet, sería una receta en donde predomina el ingrediente orden, mientras que el Liberalismo sería otra receta, en donde predomina el ingrediente libertad.

         Se le suele considerar como padre del Liberalismo al filósofo inglés John Locke, porque él impuso en el mundo el concepto moderno de propiedad privada.

         El Liberalismo anterior a la Revolución Francesa era un ideal, pero luego se convirtió en realidad. Como ideal se oponía a la Monarquía porque rechazaba que todos los poderes del Estado estuvieran concentrados y proponía la división del Estado en tres poderes.

         El valor Libertad se entendía en dos sentidos: Libertad de movimiento y Libertad de pensamiento. Libertad de movimiento quería decir que el siervo de la gleba dejaría de estar atado a la tierra y a su Señor feudal, lo que acarrearía, como consecuencia, la libertad de ejercer una profesión u oficio que no fuera la agricultura.

         La libertad de pensamiento significaba, entonces, no tener la obligación de profesar la misma religión que profesaba el Señor feudal, a lo cual se sumaba la posibilidad de tener ideas políticas propias.

         El ideal del Liberalismo se transformó en realidad gracias a la Revolución Francesa, pero quedó en los Partidos Políticos Liberales, del mundo, entendido como corrientes de opinión que se integran en organizaciones. Cabe destacar, sin embargo, que el Liberalismo se ha venido actualizando según las necesidades de los nuevos tiempos.

         Aquí nos interesa dejar constancia de que el Liberalismo tuvo, ab initio, ideas claras en política, pero que le faltaba una cosmovisión, a la par que el positivismo tenía una cosmovisión pero contaba, ab initio, con una propuesta política poco realizable, como era la tecnocracia de Augusto Comte.

         A raíz de que los seguidores de Comte rechazaron la Tecnocracia, se estableció una simbiosis entre Positivismo y Liberalismo, razón por la cual los novecentistas paraguayos, en su mayoría, fueron a la vez positivistas y liberales.

 

         EL MARXISMO

 

         Una de las corrientes filosóficas más difundidas de los siglos XIX y XX es el Marxismo, que se llama así porque uno de sus fundadores fue Karl Marx (el otro fue Friedrich Engels).

         Como hito histórico de su inicio se puede señalar la publicación del "Manifiesto Comunista", en 1848.

         El nombre que describe su contenido ideológico es materialismo histórico dialéctico.

         Es una filosofía sistémica. Esto quiere decir que da una respuesta para todas las inquietudes de su época, a diferencia de otras corrientes filosóficas que se limitan a algunos campos específicos. (Otras corrientes filosóficas también sistémicas son, principalmente, la platónica, la aristotélica, la tomista y la hegeliana).

         Además de ser una corriente filosófica sistémica, el Marxismo, que hasta hoy tiene seguidores, intérpretes y pensadores que lo renuevan, se ha dividido en algunas sub corrientes.

         Una de estas sub corrientes, a la que se le suele llamar ortodoxa, es la que fue renovada por Lenin y llevada a la práctica por Stalin.

         El difusor oficial de estas corrientes es Konstantinov, quien escribió el voluminoso libro "Los fundamentos de la filosofía marxista", traducido al español y publicado por la Academia de Ciencias de la URSS.

         Fuera de esta sub corriente se puede citar que existe una llamada Maoísmo (por Mao Tse Tung), que tiene su importancia práctica porque se convirtió, durante muchos años, en la filosofía oficial del Imperio de la China Continental.

         Además, existen sub corrientes academicistas, que probablemente sean de mayor calidad filosófica que la ortodoxa y la maoísta, pero que tenían restringida su área de influencia al ámbito de algunas Universidades europeas y latinoamericanas (y tal vez al de Universidades de otros continentes).

         El Marxismo, al igual que el Positivismo, rechaza la Metafísica, pero aunque los dos coinciden en el rechazo, difieren en los motivos para rechazarla.

         En el caso del Marxismo se considera que la Metafísica es una parte importante de la ideología (para los marxistas es el conjunto de ideas que sirven para hacer lavado de cerebro -en contra de los intereses de los explotados- y, en consecuencia, se convierte en instrumento de dominación).

         Los marxistas arguyen que la Metafísica presenta una visión estática del mundo, la cual además de falsear la realidad, logra adormecer las conciencias y las voluntades. Los marxistas oponen la Dialéctica a la Metafísica, con el argumento de que la Dialéctica ayuda a interpretar la realidad en forma dinámica, además de predisponer a la conciencia y a la voluntad a abrazar compromisos de lucha.

         Los marxistas suelen criticar a las diferentes confesiones religiosas, acusándolas de caer en el dogmatismo; pero los filósofos marxistas también caen en el mismo error que critican en otros, puesto que afirman, sin probarlo, que toda la filosofía anterior al Marxismo estaba errada y servía para enajenar o extrañar al hombre, mientras que el marxismo sirve para despertarlo y liberarlo tanto de las ataduras ideológicas como de las cadenas impuestas por sistemas económicos basados en la desigualdad.

         El Materialismo Histórico Dialéctico tiene como precursores a: 1) La Dialéctica hegeliana; 2) El Materialismo Mecanicista (Barón de Holbach, autor de "Sistema de la naturaleza"); 3) La Teoría Evolucionista; 4) El Socialismo Utópico.

         Marx afirmaba que Hegel había desarrollado magistralmente la dialéctica como método, pero que se había equivocado al darle un contenido idealista. Consideraba Marx que un mérito suyo era tomar la Dialéctica hegeliana, que estaba cabeza para abajo, y ponerla correctamente al darle un contenido materialista.

         Según los marxistas, el Materialismo Mecanicista estaba en lo cierto al afirmar que la materia precede a la idea, pero que su fundamento (mecánico) era frágil, puesto que había que recurrir a un motor externo para explicar el movimiento.

         Los marxistas consideran que con el Materialismo Dialéctico se salva dicho escollo al afirmar que una de las cualidades inherentes a la materia es el movimiento. Concuerda con esta posición la aceptación de la Teoría Evolucionista cuyo supuesto es el progreso continuo.

         Este es uno de los puntos débiles de la filosofía marxista puesto que se declara atea. Ellos afirman que Dios no existe, que es un invento de los hombres, pero no pueden demostrar quién -a falta de Dios- le señala al progreso la línea que debe seguir. Los marxistas se limitan a afirmar categóricamente que el progreso y consecuentemente la evolución de las especies siguen un movimiento de complejidad creciente que tiende a la perfección.

         Se entiende por Materialismo Histórico el progreso y la evolución que, luego de producir cambios en la materia inerte y en la materia viva, pasan a dirigir el movimiento que rige los cambios en la materia consciente.

         Sostienen los marxistas que el punto de partida de las sociedades humanas estuvo dado por la igualdad económica en un estado de naturaleza, es decir signado por la pobreza cultural y/o tecnológica.

         Con la idea de propiedad privada empezó la diferenciación económica que produjo como consecuencia las distintas formas de organización social y política que se han sucedido y se suceden aún en la Historia.

         Sin embargo, por una ley inexorable, la humanidad debe volver al punto de partida, pero en un nivel superior, es decir, se ha de lograr la sociedad sin clases, pero no ya en estado de naturaleza.

         Para los marxistas todos los fenómenos culturales producidos a lo largo de la historia se explican como superestructuras que se inventan para sostener alguna determinada forma de producción. Sin embargo, las relaciones de producción tienen un aspecto estable y otro cambiante.

         Lo estable es que existe una minoría explotadora y una mayoría explotada. Lo cambiante se debe a que cada sistema económico tiene dentro de sí el germen de su corrupción, por lo cual se vuelve obsoleto y debe ser cambiado por otro, siguiendo un proceso dialéctico. Así se explica que la sucesión de sistemas económicos sea la siguiente: Esclavismo - Feudalismo - Burguesía - Capitalismo - Comunismo - Sociedad sin clases.

         Los marxistas consideran que: "La religión es el opio del pueblo", en cuanto que se promete en ella un paraíso extraterreno. Esta situación debe ser cambiada por medio del mandato: "Proletarios del mundo, uníos".

         El Partido Comunista debe servir para desarrollar la lucha de clases, es decir, a dicho Parido le corresponde convertirse en la conciencia lúcida del proletariado.

         Una vez que se ha accedido al poder de un Estado, se debe instaurar la Dictadura del Proletariado, la cual debe durar mientras exista el capitalismo allende las fronteras -de cuyas agresiones debe defenderse el Estado marxista- pero, en cuanto el sistema capitalista se vuelva obsoleto y se derrumbe en todo el mundo, entonces la Dictadura del Proletariado o absolutismo del Partido Comunista en el poder ya no tendrá motivo para seguir existiendo y se pasará a la sociedad sin clases.

         Aunque el marxismo haya fracasado en su intento de transformar a la sociedad, ha prestado y sigue prestando un valioso aporte al desarrollo de la metodología de investigación y de explicación de las ciencias sociales. Prueba de ello es que en la actualidad, economistas, sociólogos, politólogos e incluso psicólogos de diversas tendencias aceptan la afirmación marxista de que "los valores se asientan sobre los intereses" y que "la ideología es un eficiente instrumento de dominación".

         Por otra parte, en monografías científicas y en ensayos escritos por autores no marxistas abunda el empleo adecuado de vocablos que han sido acuñados por pensadores marxistas, tales como: conservador, reaccionario, plusvalía, extrañamiento, enajenación, etc. El marxismo como metodología de investigación y de explicación de fenómenos en las ciencias sociales está basado en las tres leyes de la dialéctica que son:

         a) La unidad y lucha de opuestos.

         b) El paso del cambio cuantitativo al salto cualitativo.

         c) La vuelta al punto de partida, pero en un nivel superior (espiral ascendente).

         Todo lo que es o existe en el Universo es el resultado de la lucha entre dos fuerzas opuestas. Por esto, todo lo que es o existe engendra dentro de sí mismo el germen de su corrupción y está en continuo cambio o movimiento, que responde al esquema: Tesis-Antítesis - Síntesis.

         Una determinada cualidad inherente a un objeto se va acentuando lentamente a través de varias generaciones en los seres vivos hasta que se llega a un momento en que dicha cualidad se transforma en otra. Ejemplo: Una flor blanca se va volviendo rosada hasta que termina transformándose en una flor roja.

         Todo lo que es o existe está sujeto a un movimiento circular en donde hay progreso. Se vuelve al punto de partida, pero en un nivel superior.

         Las mentes más lúcidas del Marxismo paraguayo han brillado en el período comprendido entre la guerra del Chaco y la Revolución de 1947. Fueron Oscar Creydt y Obdulio Barthe.

 

         EL ANARQUISMO

 

         Este vocablo español se deriva de las palabras griegas y, que significan, respectivamente: sin y principio. Hace referencia a una doctrina política que estuvo de moda, principalmente en Europa, en los últimos años del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX. Se trata de una doctrina calificada como de izquierda, que, como tal, tiene algunas coincidencias con el marxismo o comunismo y con el socialismo (no marxista).

         Los Anarquistas anhelan llegar a una sociedad sin clases, tanto como los marxistas y los socialistas, pero se niegan a seguir la sucesión de pasos que señalan los marxistas porque consideran que en los modelos de organización existe la violencia de los jefes del grupo organizado sobre los pobres individuos aislados, que se encuentran inermes ante los aparatos organizativos y directivos.

         Los Anarquistas, que rechazan la violencia del Estado, aún en el caso de que éste se identifique con los intereses populares, aceptan, sin embargo, la violencia de los sabotajes individuales orientados a dañar los intereses de los explotadores capitalistas.

         La Doctrina del Anarquismo le tiene como fundador a Bakunin y como exponente y difusora a Rosa Luxemburgo, que fue una mujer intelectual brillante.

         Los Anarquistas y los Marxistas tuvieron, frecuentemente, enfrentamientos no sólo ideológicos, sino también violentos.

         En el Sindicalismo Mundial se han destacado algunos dirigentes que adherían al Anarquismo. En el Paraguay se lo solía calificar de anarquista a Rafael Barrett. Por otra parte, la mal llamada Liga de Obreros Marítimos del Paraguay que organizó huelgas contra la Empresa Mihanovich (luego Dodero), parece haber estado orientada por anarquistas.

         La Doctrina del Anarquismo, que tiene su propuesta social-política está fundamentada en doctrinas filosóficas que adhieren al Nihilismo, como también al Escepticismo y al Relativismo.

 

         EL ROMANTICISMO FILOSÓFICO

 

         El Romanticismo puede entenderse como una reacción contra los excesos en que cayó el culto a la Diosa Razón. El Romanticismo nuclea a personas que creen en medios alternativos a la Lógica, como la Intuición, para alcanzar la Verdad.

         Entre sus precursores cabe citar a Erasmo de Rotterdam y a Blas Pascal. Su máximo exponente es Wolfang Goethe y uno de sus últimos voceros fue Friedrich Nietzsche.

         El Romanticismo critica los excesos del Racionalismo y del Cientificismo, a la par que revaloriza a la magia y al esoterismo. El Romanticismo, antes que hundir sus raíces culturales en la Antigüedad greco latina, las hunde en los temas bíblicos del Antiguo Testamento y en la Mitología germánica, pero también bebe en las fuentes de la tradición celta.

         El Romanticismo da origen a los Nacionalismos Europeos del siglo XIX, en cuanto exalta los sentimientos de Patria y/o de Nación, vinculados a la autenticidad cultural colectiva.

         El Romanticismo, como doctrina filosófica, se opone a la Teoría Evolucionista y sostiene que la humanidad ha involucionado de lo superior a lo inferior.

         Para el Romanticismo filosófico el saber profundo no se adquiere por especulación racional, sino por iluminación lograda por medio de prácticas iniciáticas.

         Como ejemplos de una Doctrina Política Nacionalista basada en el Romanticismo se puede señalar el pensamiento de Gottlieb Fichte, además del pensamiento de Arthur Gobineau y de Chamberlain, vinculados a Richard Wagner.

         En el Paraguay, hasta hoy, la ex biblioteca del profesor Viriato Díaz Pérez está adornada con un cuadro de Madame Blavatsky (o Blavatska), lo que hace suponer que este miembro de la generación española del noventa y ocho adhería a la Teosofía.

         También cabe destacar que, aunque la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) se caracterizó en el siglo XIX por su doctrina liberal, experimentó a principios del siglo XX la escisión de su ala izquierda, iniciada por Ignacio A. Pane y continuada por J. Natalicio González.

         Con este último pensador, que coincidía ideológicamente con Gabriel del Mazo (argentino) y con Víctor Raúl Haya de la Torre (peruano), se consolidó un Movimiento Nacional Socialista Paraguayo que, por su revaloración de la cultura autóctona, merece el nombre de Nacionalismo Indigenista. Este movimiento gravitó en la Revolución de 1947.

 

         KRAUSISMO

 

         Kari Krause (1781-1832) fue un filósofo alemán, neokantiano, que ejerció influencia sobre filósofos españoles.

         Cabe destacar que en las primeras décadas del siglo XIX se desarrolló en España una actitud anglófoba y francófoba. La antipatía hacia los ingleses estaba motivada por el hecho de que los mismos apoyaban los movimientos de emancipación de las colonias hispánicas en América. La antipatía hacia los franceses se debió a que José Bonaparte se sentó en el trono español.

         Probablemente estos sentimientos provocaron la inclinación de los intelectuales españoles hacia los pensadores alemanes. Esta inclinación duró mucho tiempo, a tal punto que varios de los intelectuales republicanos españoles tenían formación alemana.

         Entre españoles que se dedicaron a la docencia en el Paraguay y que adherían al Krausismo, se les señala a Fermín Ramón Zubizarreta y a Viriato Díaz Pérez.

 

         EL EXISTENCIALISMO

 

         El Existencialismo es una de las corrientes filosóficas de mayor difusión en el siglo XX, que ejerció su influencia en diversas manifestaciones de la cultura, especialmente en el arte, y dentro de éste, más que nada, en la literatura.

         Como filosofía, el Existencialismo asienta sus raíces más inmediatas en algunos pensadores del siglo XIX, los cuales son releídos entre las dos Guerras Mundiales. Así se desarrolló la sensibilidad apropiada para realizar la crítica de los valores e incluso de los mitos culturales que imperaban en la Europa de la primera mitad del siglo XX.

         Es arriesgado sacar conclusiones generales sobre la totalidad de la corriente filosófica llamada Existencialismo, porque dentro de la misma se incluye a pensadores que adhieren a posiciones diversas.

No obstante, entre los distintos pensadores existencialistas hay más semejanzas que diferencias.

         Si para referimos en forma esquemática a la filosofía contemporánea hacemos resaltar, con criterio cuantitativo, a aquellas corrientes filosóficas que lograron la mayor difusión, aun corriendo el riesgo de olvidar a posiciones filosóficas con minoría de seguidores, pero que pueden ser de mayor calidad, entonces tenemos: 1) El Positivismo y su continuación, el Neopositivismo; 2) El Marxismo; 3) La Filosofía de inspiración cristiana; 4) El Existencialismo.

         En las dos corrientes primeramente nombradas sobrevive la herencia hegeliana. No así en la tercera. Pero la filosofía de los siglos XIX y XX no se agota aquí, sino que también cuenta el pensamiento de filósofos aislados como Schopenhauer; Nietzsche, Kierkegaard, Husserl, e incluso el genial Goethe.

         En el paso del siglo XIX al siglo XX se vive en Europa la alegría irreflexiva propia de la Belle Epoque. Principalmente París, Viena y Berlín son ciudades en donde impera la diversión.

         La filosofía hegeliana sobrevive en el Positivismo y en el Marxismo. El Positivismo acepta el supuesto que paradójicamente, aparece en las últimas páginas de la Filosofía de la Historia de Hegel, cual es: La superioridad de la civilización y cultura occidental, cristiana y europea sobre cualquier otra civilización y cultura, con el argumento de que es en la Europa decimonónica en donde las estructuras económicas político-sociales producen mayor cantidad de hombres libres. Este supuesto se convierte en ideología (entendido como instrumento de dominación) que ayuda a lograr el predominio de los países europeos en todo el globo terráqueo.

         No señalaremos aquí la supervivencia de Hegel en el Marxismo porque pretendemos entender el Existencialismo como un movimiento de rebeldía contra mentalidades, actitudes e instituciones que están acordes con el Positivismo.

         El Positivismo acepta la Teoría Evolucionista, cree en el progreso continuo, idolatra a la ciencia y se declara agnóstico. Le resulta acorde al Positivismo una ética que reflexiona sobre la moral victoriana, una economía liberal y una política de partidos electoralistas. Todo el globo terráqueo acepta las pautas culturales impuestas por Europa porque se las cree superiores. Sin embargo, el absurdo de las dos Guerras Mundiales sacude la conciencia de quienes se desencantan de los mitos que dirigían sus vidas. ¿Por qué hay que matar al enemigo cuando el resultado de la guerra no beneficia al soldado sino a los traficantes de armas?

         Los existencialistas son rebeldes, pero adhieren a valores pacifistas y demuestran su rebeldía con métodos de resistencia pasiva.

         Los existencialistas, en filosofía, retoman la Metafísica, que era despreciada por Positivistas y Marxistas. Señalan que el vocablo Existente es aplicable sólo al espécimen humano pues sólo a él se le atribuye la capacidad de elegir una opción dentro de un haz de posibilidades (téngase en cuenta que aún no había aparecido el libro de Monod, "El azar y la necesidad").

         Los existencialistas afirman que la Existencia precede a la Esencia porque el individuo humano, hasta el último momento de su vida, tiene la posibilidad de cambiar.

Recién cuando el hombre muere logra su esencia y se puede afirmar de él "Este fue un buen hombre" u otra cosa, porque ya no hay posibilidad de cambio. En Ética los existencialistas tienen el mérito de rescatar el valor autenticidad ante la hipocresía propia de la moral de la época victoriana. Por otro lado, cabe señalar que, según los existencialistas, cuanto más hombre se sea, más inmerso en el dolor se ha de vivir, puesto que la elección libre conlleva sufrimiento.

         Cuanto más renuncia a su libertad un hombre para no ser crítico y vivir como oveja de rebaño, entonces, tanto menos dolor siente, pero tanto menos hombre es.

         En Teodicea, los existencialistas no son universalmente racionales, como lo hacen los Marxistas, para demostrar la no-existencia de Dios, sino que recurren a argumentos sentimentales para negar la existencia divina, utilizando frases como: "Si Dios existe, entonces ¿por qué viene la peste y mata a los niños?".

         El Existencialismo llegó retrasado al Paraguay, a tal punto que ninguno de los novecentistas paraguayos fue existencialista.

 

         EL NEOTOMISMO

 

         Paciano Fermoso, basándose en una Encíclica Papal, le llama Peremnialismo, a la corriente filosófica oficialmente aceptada por el Vaticano que desde la baja Edad Media hasta el siglo XIX, recibió los nombres de Escolástica y Neo Escolástica y que en el siglo XX se transformó en el Neotomismo.

         En la Escolástica y en la Neo Escolástica ha habido corrientes internas. Al respecto, Amaral deja constancia de que en los últimos años de la Colonia, cuando el futuro doctor Rodríguez de Francia estudiaba en la Universidad de Córdoba, Argentina, la orientación vigente no correspondía a la sub corriente sustentada por los Jesuitas, que habían sido expulsados recientemente, sino que se enseñaba la sub corriente franciscana, cuya máxima figura era Duns Scoto.

         En el Concilio Vaticano I, se resolvió que en los Seminarios se enseñe la Doctrina de Santo Tomás de Aquino. Así, en cuanto en la República del Paraguay, desde 1870 en adelante, se enseñó el Positivismo en las instituciones oficiales de enseñanza, ha habido fricciones entre Positivistas y Neotomistas que discutían sus ideas, con altura, en la prensa. Al respecto, hay un interesante artículo publicado en una revista de la Universidad Católica, referente a la historia de la Prensa Católica en el Paraguay, cuya autoría le pertenece a monseñor Agustín Blujaki Cazal.

         Cabe destacar que, en las primeras décadas del siglo XX, lo corriente entre estudiantes del Colegio Nacional era declararse anticlerical.

         Tal vez para el efecto haya influido la docencia del profesor Juan Vicente Ramírez, quien se declaraba libre pensador (Ramírez era cuñado de Ignacio A. Pane). Este profesor recomendaba la lectura del libro de Guyau titulado "La irreligión del porvenir".

         Probablemente, este libro estuvo de moda en esa época, porque un ejemplar del mismo estaba en la biblioteca de las hermanas Adela y Celsa Speratti.

         Declararse católico en ambientes intelectuales era nadar contra la corriente, pero la autoridad religiosa de entonces logró formar un pequeño grupo de estudiantes católicos, a cuya cabeza estaban tres dirigentes: Raúl Heisecke Ferreira, Prudencio Barriocanal Pastore y Emilio Aceval Palmerota.

         Aquí debemos ocupamos de los novecentistas paraguayos, en un marco histórico, comprendido entre la guerra contra la Triple Alianza y la guerra del Chaco, con énfasis en las primeras décadas del siglo XX, pero vale la pena recordar que la situación del anticlericalismo se revirtió posteriormente, en cuanto apareció la generación que Benítez Insfrán denomina del 45 y otros hacen coincidir con la Revolución de 1947, en donde gravitaron en la Cultura Nacional, los jóvenes de la Acción Católica, varios de los cuales, posteriormente, fueron los fundadores del Partido Demócrata Cristiano.

         Como aquí hacemos referencia al pensamiento católico, cabe destacar, también, que Heisecke, Barriocanal y Aceval polemizaron con Justo Pastor Benítez (padre) y con Pablo Max Insfrán, Positivistas y Liberales, quienes defendían la educación laica y estaban al frente de un movimiento denominado Educación y Libertad.

         Antes de la llegada de Colón a América las civilizaciones y culturas aborígenes tenían sus mitos:

         Los españoles, en el Renacimiento, trajeron consigo las ideas propias de la civilización cristiana occidental que, por aquel momento, eran las de la Neo escolástica.

         Cabe destacar que tanto la autoridad religiosa como la autoridad monárquica, durante la conquista y durante la colonia, prohibían la introducción de libros y la difusión de ideas no acorde con las oficiales.

         Aunque en Francia, Inglaterra y Alemania ya se abandonaba la tradición escolástica, en España la misma continuaba aún. Sin embargo algunos clérigos y seminaristas díscolos, en territorio americano leían subrepticiamente los libros prohibidos, principalmente de autores de la ilustración francesa. Por otra parte, también es cierto que en las ciudades coloniales iberoamericanas hubo enseñanza oficial de la filosofía neo escolástica.

         Con la independencia de las naciones de América, en las primeras décadas del siglo XIX, se introdujo el Sensismo de Condillac precursor del Positivismo, para dar lugar a mediados del siglo XIX al entusiasmo por el pensamiento de Comte y de Spencer.

         Posteriormente se le dio cabida, en estos territorios, a otras corrientes filosóficas.

         Como a nosotros nos interesan, por sobre todo, las ideas filosóficas de los novecentistas paraguayos, debemos señalar que entre los mismos predominó la preferencia por el Positivismo.

 

         EL NOVECENTISMO PARAGUAYO

 

         Hasta aquí hemos explicado qué es la filosofía y cuál es su diferencia con respecto a la ideología, a la par que hemos señalado algunos momentos de la filosofía en Iberoamérica.

         Ahora nos corresponde establecer los momentos o generaciones culturales que se sucedieron en el Paraguay, para poder ubicarle a la generación del novecientos, que es el tema de nuestro estudio.

         A la vez, debemos remarcar cuáles eran las corrientes filosóficas que tenían más peso en la Europa de las primeras décadas del siglo XX, en cuyo eco se convirtieron los novecentistas paraguayos.

         Para hablar de generaciones culturales del Paraguay le seguimos a Justo Pastor Benítez Insfrán, quien nos presenta el siguiente cuadro:

         1) Generación de 1811 (De la Independencia).

         2) Generación de 1826 (Período Francista).

         3) Generación de 1840 (Período Carlos Antonio López, Gelly).

         4) Generación de 1855 (Francisco Solano López, Berges, Maíz, Talavera).

         5) Generación de 1870 (Machaín, Godoy, Decoud, Miltos) Racionalismo, Liberalismo Individualista.

         6) Generación de 1855 (Colegio Nacional, Escuela de Derecho, Partidos Políticos).

         7) Generación de 1900 (Instituto Paraguayo, Historia, Positivismo).

         8) Generación de 1915. Tema: El Chaco.

         9) Generación de 1930 (Los combatientes del Chaco).

         10) Generación de 1945 (en formación)"235.

 

         LOS NOVECENTISTAS PARAGUAYOS

 

         Para decidir quiénes son novecentistas y quiénes no lo son, le seguimos a Raúl Amaral, quien tiene publicados (hoy agotados), dos opúsculos al respecto. Se afirma que Amaral tiene en preparación un voluminoso estudio sobre el novecentismo paraguayo. La lista de Amaral es la siguiente:

         "Primer Grupo: Arsenio López Decoud; Manuel Domínguez; Manuel Gondra;

Fulgencio R. Moreno; Blas Garay; Ignacio A. Pane; Eligio Ayala; Juan E. O'Leary.

         Segundo Grupo: Teodosio González; Alejandro Guanes; Juan Francisco Pérez A.; Eusebio Ayala; Ramón Indalecio Cardozo; Gualberto Cardús Huerta; Ricardo Brugada; Juan José Soler"236

         En otro opúsculo de Raúl Amaral, se hace referencia a paraguayos que estuvieron en la Escuela Normal de Profesores de Paraná, R. Argentina:

         "Juan José Soler; Juan R. Dahlquist; Estanislao Pereira; Manuel Riquelme".

         Más adelante, el mismo autor llama novecentistas a:

         "Atanasio Riera; Cecilio Báez; Delfín Chamorro; Emeterio González y Manuel Amarilla".237

         Aunque no están agrupados, en algunas páginas de los dos opúsculos de Amaral, también se hace referencia a Viriato Díaz Pérez y a Rafael Barrett.

        

         CONTRADICCIONES EN DOS PENSADORES LIBERALES PARAGUAYOS

 

         Aquí vamos a referirnos a prejuicios raciales que se manifiestan en el pensamiento de Eusebio Ayala y en el pensamiento de Justo Pastor Benítez (padre).

         Partimos del supuesto de que el liberalismo y el Positivismo son herederos intelectuales de la ilustración francesa, precursora de la Revolución de 1789 con el lema "Libertad, igualdad, fraternidad".

         Antes de describir en qué consiste la contradicción referida, conviene anotar que, actualmente, algunos dirigentes del Partido Liberal Paraguayo sostienen que ellos pueden hacerse responsables de lo que fue la conducción partidaria hasta el año 1936, pero que en lo que va de la Revolución del coronel Rafael Franco a la muerte del mariscal José Félix Estigarribia, no se hacen responsables, históricamente, de las medidas de gobierno, debido a que una buena cantidad de las grandes figuras de entonces se contaminó al renunciar a principios liberales, para adherir a principios nazi fascistas, entonces de moda.

         Lo hasta aquí afirmado cobra mayor significación al tener en cuenta que el doctor Eusebio Ayala era hijo natural y lleva el apellido de su madre, oriunda de Barrero Grande, pero hay que tener en cuenta que el doctor Eusebio Ayala era hijo del judío Bordenaiv (Bordenave), y que este último le había engendrado; también al doctor Adriano Irala, cuya madre era oriunda de San José de los Arroyos. Era de esperarse que el doctor Eusebio Ayala, por su ascendencia judía, estuviera liberado de prejuicios raciales, sin embargo, algunas personas que se consideraban de avanzada adherían a los ideales racistas del Nacional Socialismo, en la década de los años treinta, del siglo XX.

         Para más datos sobre la mentalidad entonces imperante se puede recurrir al libro "Los judíos en el Paraguay", de Alfredo Seiferheld. Para conocer la gravitación de esta mentalidad en el mundo, en ese tiempo, basta ver la película "Té con Mussolini".

         El prejuicio al que hacemos referencia está mostrado en el libro "Ayala, Estigarribia y el Partido Liberal", cuyo autor es Policarpo Artaza.

         En efecto, Artaza narra la entrevista del doctor Ayala con los negociadores de la Paz del Chaco, quienes le propusieron hacer canje de prisioneros, pero no en una proporción de uno por uno, sino a razón de varios bolivianos canjeados por un solo paraguayo.

         Según Artaza, el doctor Ayala en dicha oportunidad accedió al pedido, manifestado con cierto desdén que se trataba de "Indios del Altiplano".

         En el caso de Justo Pastor Benítez (padre) se puede leer en su libro "Estigarribia, el soldado del Chaco", la descripción que dicho autor hace del tipo étnico predominante en el Paraguay, observable en un desfile militar.

         Benítez afirma que el soldado paraguayo, a pesar de tener la piel tostada, con frecuencia tiene caracteres fisiognómicos caucásicos.

 

 

 

 

NOTAS:

 

231HERKEN KRAUER, Juan Carlos. 1989. La política económica durante la era liberal Archivo del Liberalismo. Asunción, p. 69-77.

232Ídem, p. 70.

233Para mayor información sobre este tema conviene recurrir a los libros del pedagogo español Paciano Formoso, de época actual.

234Para más información sobre este punto recurrir al estudio sobre "El pensamiento de los libertadores de las naciones del Plata", realizado por el prof. Arturo Ardao.

235BENÍTEZ INSFRÁN, Justo Pastor. 1969. Influencias del Positivismo en la cultura nacional. Editorial Napa, Asunción, Paraguay, p. 12.

236 AMARAL, Raúl. 1968. El novecentismo paraguayo. Instituto Judío Argentino de Cultura e Información. Buenos Aires, Argentina, p. 11 a 15.

237AMARAL, Raúl. 1978. Paraguayos del 90 y argentinos del 80. Ediciones Comuneros, Asunción, p. 16.

 

 

FUENTE (ENLACE INTERNO - HACER CLIC SOBRE IMAGEN):

 

 

 

 

EL RÉGIMEN LIBERAL 1870-1930

SOCIEDAD, ECONOMÍA Y CULTURA

JUAN M. CARRON ;

MARÍA G. MONTE DE LÓPEZ MOREIRA ;

ANSELMO AYALA y

SALVADORA GIMENEZ

 

 

ACLARACIÓN:

El trabajo de investigación que sirvió de base para la siguiente publicación, fue financiado por el Rectorado de la Universidad Nacional de Asunción. Los resultados que se derivan del mismo son propiedad de la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay. Las opiniones que se encuentran vertidas en la publicación son de exclusiva responsabilidad de los autores, y no necesariamente reflejan la posición de la Universidad Nacional de Asunción.

Unidad de investigación de la facultad de filosofía de la UNA.

Con financiación del Rectorado de la Universidad Nacional de Asunción durante el año 2004

Investigador principal:

Dr. JUAN M. CARRÓN

Co-investigadores:

Prof. MARÍA G. MONTE DE LÓPEZ MOREIRA

Prof. ANSELMO AYALA

Prof. SALVADORA GIMÉNEZ

A cargo de la Prof. María Monte de López Moreira estuvo el estudio del contexto histórico de la época estudiada. A cargo de Anselmo Ayala las ideas filosóficas, así como las ideologías dominantes. Las ideas pedagógicas estuvieron a cargo de la Prof. Salvadora Giménez. El Dr. Camón se ocupó de la coordinación general, de analizar el contexto socioeconómico y de elaborar las conclusiones. El Prof. Miguel Ángel Fernández participó en la etapa inicial de preparación del protocolo de investigación y en la discusión de los primeros avances de la misma; no así en la redacción última de los capítulos que conforman la obra.

 

© De esta edición Arandurã Editorial

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Octubre de 2005 (220 páginas)

 



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