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JUAN EDUARDO DE URRAZA


  DIFERENTES CAMINOS A LA VERDAD, 2007 - Cuentos de JUAN EDUARDO DE URRAZA


DIFERENTES CAMINOS A LA VERDAD, 2007 - Cuentos de JUAN EDUARDO DE URRAZA

DIFERENTES CAMINOS A LA VERDAD

Cuentos de JUAN EDUARDO DE URRAZA

Arandurã Editorial

www.arandura.pyglobal.com

Tel.: 595 21 214.295

Diseño : SOFÍA ARGUELLO

Tapa: SAMUEL ARAYA

Asunción – Paraguay

2007 (195 páginas)

 

DIFERENTES CAMINOS A LA VERDAD es el título del libro de relatos que lancé en Julio de 2007. Tiene un total de 34 relatos de ciencia ficción, fantasía, mitos urbanos y algunas otras temáticas. Todos los relatos fueron escritos entre el 2003 y el 2007. Uno de los relatos que presentes, titulado "Polvo" obtuvo el primer puesto en el concurso San José - Parker el año 2004. El relato "Multitemporal" obtuvo una mención de honor en el IX Concurso de Cuentos "Dr. Jorge Ritter". Además, puse la segunda parte del chausero también para que los fans de este mítico personaje puedan leerlo ;-).

El Libro se llama “Diferentes caminos a la verdad” justamente porque muestra las múltiples facetas de los diferentes universos (físicos y mentales) que habitamos, muchos de los cuales a pesar de ser contrapuestos no dejan de ser válidos. Vemos diferentes objetos, ideas o situaciones desde diferentes ópticas. En varios de los relatos, por ejemplo, el mundo, para el observador o personaje, simplemente deja de existir. O se transforma completamente en otra cosa diferente.

 

 

JEU AZARRU Y LA MULTIPLICIDAD NARRATIVA

DE DIFERENTES CAMINOS A LA VERDAD


¿Por qué un escritor joven se embarca en la escritura de cuentos que exploran la multiplicidad del tiempo, el espacio, las situaciones más extrañas, la fantasía más audaz, la realidad cotidiana alterada por hechos insólitos, utilizando preferentemente la dialéctica como forma expresiva del caos y lo inusitado, ofreciendo al lector soluciones desconcertantes?

Creo que esta variedad temática, de línea quebrada con respecto al tiempo y al espacio y a los posibles habitantes del cosmos, tiene algo que ver con la capacidad de inventar mundos posibles, en los que pueden suceder cosas a las cuales nuestra realidad, por muy fantástica que se presente a veces, no nos tiene acostumbrados. Y creo que esa inventiva del autor, ese andar por los laberintos del caos, de lo raro y lo improbable, se relaciona con la confusa marcha del mundo actual, con los desafíos de la ciencia y la técnica, que ya han dejado de ser tema de ciencia ficción para convertirse en pavorosa realidad, en muchos casos.

Hechos nuevos nos ponen a diario ante situaciones inéditas; la ciencia inventa o descubre factores desconocidos que plantean sucesos, que por la factibilidad de su realización concreta, nos ponen ante situaciones éticas delicadas y disyuntivas de trabajosa decisión. Las características de la vida contemporánea, los conflictos tanto terrestres como interplanetarios, las propuestas que aparecen cada día, con su catarata de innovaciones y de desafíos mayúsculos, potencian la imaginación de este joven escritor generando narraciones tan desconcertantes como la vida misma. ¿En este mundo, en otros, en dónde? Si la vida tal cual la vivimos normalmente es ya desorientadora en muchos aspectos, mucho más inquietante resulta si entramos al plano ficticio que propone Jeu Azarru.

Juan de Urraza, da a conocer su obra literaria bajo el seudónimo de Jeu Azarru. ¿Por qué? No lo sé; pero me resulta llamativo que, así como sus cuentos se escapan de la realidad cotidiana, de la ciencia ficción habitual, de la narración fantástica corriente, él también se escape de su propia identidad para ingresar, coherentemente con su poética, a ese ámbito de múltiples aristas y sorpresivos resultados.

El libro reúne un buen número de ficciones breves, clasificadas en cuatro secciones: “Diálogos fantásticos”, “Diálogos de amor”, “Monólogos de aquí” y “Otros diálogos, monólogos y pensamientos”. Analizando simplemente los títulos de cada parte del volumen me encuentro que el autor nos plantea formas expresivas tales como la dialéctica, el monólogo, el soliloquio, la meditación, y también se queda en ciertos casos prendido de una realidad habitual. Sea de una forma o de otra, Urraza se plantea desde un inicio la posibilidad de disentir con la realidad, de pensar otra existencia no solo como especulación sino como certeza.

Si en su primera novela "La sociedad de las mentes", Juan de Urraza explora la posibilidad de una vida virtual desde una óptica claramente científica y técnica, y en su anterior libro de cuentos "Verdades futuras y mentiras antiguas (escritas en un presente incierto)", aborda los caminos de la ciencia ficción, y las variaciones del tiempo, mezclando lo fantástico con lo real y lo posible en diversas niveles témporo-espaciales, en este volumen profundiza y amplía ese espectro creativo, transitando por caminos semejantes, para ingresar al terreno especulativo y filosófico.

Poseedor de una prosa precisa y una frondosa inventiva, hijo del tiempo caótico y cambiante en el que se desenvuelve, Juan de Urraza se interna en los vericuetos de situaciones extrañas, amalgamando realidad, ciencia ficción, técnica, cibernética o fantasía, para alcanzar en la obra literaria otros ámbitos posibles de existencia.

Enriquecidos frecuentemente con referencias culturales y filosóficas, que nos recuerdan a Borges, abonados con una profusa imaginación, estos cuentos que se escapan de las definiciones habituales, nos arrancan del presente para llevarnos, de la mano de la sorpresa y el asombro, por caminos inquietantes, extraños, cuestionables o absurdos, enfrentándonos con hechos y desenlaces que no se perciben a simple vista, pero están presentes en esa otra realidad que inventa el escritor, o que verdaderamente existe sin que nos demos cuenta.

¿Quién lo sabe verdaderamente?

RENEE FERRER

Enero 2007

 

PALABRAS PRELIMINARES DEL AUTOR

 

DIFERENTES CAMINOS A LA VERDAD es un compendio de 34 relatos escritos durante los últimos tres añosde mi vida. Es un avance, un nuevo desafío, respecto a "VERDADES FUTURAS Y MENTIRAS ANTIGUAS (ESCRITAS EN UN PRESENTE INCIERTO)". Mantiene la diversidad temática, la ciencia ficción, la fantasía, la realidad trastocada o mirada desde un cristal diferente, pero al mismo tiempo tiene una diferente estructura narrativa. También he explorado mucho el origen de las ideas, el proceso creativo y el valor de la creación como la energía que construye y modela al mundo, una temática dialéctica que me ha interesado mucho en estos años.

Usualmente, en los relatos de este libro, he utilizado muchos elementos de reflexión, y las palabras, los diálogos, en muchos casos son más importantes que la propia acción. Unos cuantos de los escritos se centran en un diálogo o en un monólogo prolongado, donde se teoriza, se piensa, se analiza, alguna cuestión fundamental, y el remate del cuento es simplemente llegar a una solución o a la ausencia de solución del problema tratado. Este método narrativo lo encontré en varios relatos de Borges, en Ficciones, donde la cuestión 'tratada era sumamente interesante, así como las disquisiciones acerca del tema, y donde los cuentos cerraban con o sin sorpresa, pero dejándonos con un buen saber por el simple hecho de haber estimulado nuestro pensamiento, análisis e intelectualidad.

Y estoy contento con el resultado, puesto que todo el trabajo aquí presente, cada uno en forma individual, creo que transporta al lector a una realidad diferente, tal vez fantástica, pero no necesariamente inexistente, y en cada caso realizamos un viaje de crecimiento, de conocimiento, de pensamiento y de estimulación de nuestras neuronas y sentimientos, o por lo menos yo, como padre de la criatura, lo veo así.

Espero que los relatos sean de su agrado, sean estimulantes, y que esta nueva obra les ayude, o acompañe, o inspire a cambiar algún factor de nuestra realidad (a veces las ideas más inverosímiles pueden cambiar nuestra realidad), puesto que el pensamiento y las ideas son la energía que mueve al mundo, y necesitamos con urgencia, cada día más, pensadores, ideólogos, y sobre todo hombres de acción que cimenten su accionar en dichas ideas, con coherencia y convicción.

Gracias por leer, gracias por estar, gracias por desear ser cada día más.

Jeu Azarru (15/02/2007)

 

 

POLVO

(Primer puesto en el concurso de cuentos

“San José - Parker”, año 2004)

 

Jorge se rascó la barbilla observando el techo, buscando inspiración.

Esperaba que el mero hecho de sentarse, tomar la pluma y pensar, lo iluminaría y permitiría escribir palabra tras palabra un nuevo relato, una nueva historia de ficción. Las musas lo habían abandonado hacía un tiempo ya, y sus múltiples obligaciones laborales, estudiantiles y de pareja lo estaban alejando día a día del gozo que le significaba escribir.

El muchacho poco se diferenciaba de los demás compañeros de clase de su edad, aunque tal vez no lo supiera. En general, debido a los avances tecnológicos y al aislamiento social, unidos a la experiencia virtual de la convivencia irreal, la vida de los jóvenes se mezclaba entre mundos auténticos y fantásticos de una forma que era difícil saber en qué lugar se encontraba en cada momento, muchas veces teniendo que detenerse a pensar si se hallaba en la realidad física o en el mundo ilusorio.

Contemplándolo, un psicólogo rápidamente lo hubiera categorizado como un Ectomorfo (en general son sujetos de constitución frágil, lineal, músculos finos y delicados; extremidades largas y delgadas), lo cual implicaría un carácter Cerebrotónico: introvertido, de gran energía mental, rápido, controlado, inhibido social, desordenado, hipersensible.

Y en este caso la psicología acertaba en gran medida con el carácter real de Jorge, el cual se volvía más complejo al llevar adelante dos vidas paralelas: una real y solitaria, y otra irreal pero totalmente social. Todas sus experiencias sociales se basaban en tener amigos virtuales, cuyos rostros reales jamás conocería; o acudir a eventos, reuniones y actividades en que las meras imágenes representaban a los participantes, aunque los hombres y mujeres detrás de ellos se encontraran a kilómetros de distancia los unos de los otros.

Pero esa forma de vida en realidad es poco importante para la situación actual. En ese momento Jorge se encontraba en el mundo real, con el teclado frente suyo, pidiendo a gritos un poco de inspiración, y así escribir un nuevo relato. Pero esquiva como siempre, no se acercaba ante el llamado desesperado del muchacho... Ella sólo aparecía cuando lo deseaba, generalmente en momentos incómodos, y si no se le prestaba la debida atención, huía tan rápido como había llegado, dejando un sentimiento de vacío, de algo perdido que jamás regresaría, o podría existir.

A Jorge le gustaba escribir ciencia ficción. El principio básico de esta rama de la literatura, que él conocía bien, es tomar la realidad actual y hacerle un pequeño cambio. Una diferencia tal vez sumamente sutil, pero capaz de alterar al universo por completo. Los grandes maestros de la literatura hacían eso. Asumir un mundo con una mínima alteración, y luego analizar todos los efectos y repercusiones que ese cambio traería al mundo. Muchas veces, una idea de ese tipo servía para crear complejas tramas y situaciones, y llenar páginas y páginas hasta completar una importante novela, o se podía resumir la idea en uno o varios relatos breves que analizaran estos hechos en circunstancias puntuales y específicas. Por ejemplo, se podría escribir toda una novela sobre un mundo carente de gravedad, donde no sólo se analizaran todas las repercusiones físicas del modo de vida de la gente ante esa situación, sino los efectos psicológicos derivados del no poder caminar o realizar deportes tradicionales, o tener un simple papel apoyado sobre la mesa sin necesidad de fijarlo a ella. Lastimosamente para Jorge, historias de esa índole fueron escritas mucho tiempo atrás, por lo que no era una novedad que le sirviera para ese momento. No, tenía que encontrar alguna otra idea original, sacarla de algún lado.

La secuencia de pensamientos que le llegó en ese momento sería imposible de explicar, puesto que el cerebro trabaja de maneras incomprensibles, asociando datos que nada tienen que ver entre sí para construir nuevos conceptos; pero de una manera sencilla podríamos describirla así: Jorge pensaba en el polvo estelar por el que una aburrida nave espacial pasaba con alguna historia que él debía inventar, pero en vez de centrarse en la nave, su mente se dirigió hacia el polvo, una nube de partículas flotantes, un concepto que le resultaba poco familiar, una palabra poco utilizada...

- “Diccionario: Polvo”. - Ordenó.

Una voz femenina le respondió con claridad de forma instantánea:

- 1. Parte más menuda y deshecha de la tierra muy seca, que con cualquier movimiento se levanta en el aire. 2. Residuo que queda de otras cosas sólidas, moliéndolas hasta reducirlas a partes muy menudas. 3. Partículas de sólidos que flotan en el aire y se posan sobre los objetos. Jorge mostró un instante de duda... - ¿Hay más información sobre dicha palabra? - preguntó nuevamente.

- Ley de Murphy: “Existen dos tipos de polvo: uno oscuro que se deposita sobre los objetos claros y otro claro que se deposita sobre los objetos oscuros. Corolario: El ama de casa tiene tarea eterna de limpieza”.

Jorge apenas se dio un momento de análisis antes de levantarse rápidamente del asiento y sentir como su cuerpo reaccionaba con un temblor ante el descubrimiento de un hecho semejante.

- ¡Polvo! - exclamó - ¿Por qué nunca lo he visto? ¿Por qué nadie lo menciona? ¿Dónde está? - continuó hablando en voz alta mientas observaba con suspicacia a su alrededor.

Pasó el dedo por encima de la mesa frente suyo, y no encontró nada. Buscó en el fondo de los cajones, sobre la heladera, en todos los rincones, e inclusive en la calle... Pero acabó convenciéndose que no existía polvo en su mundo. Inclusive levantó tierra de una maceta y la lanzó al aire... Pero ésta no llegó a depositarse en el suelo, simplemente desapareció... Había algo en su mundo que impedía que el polvo se generara, ya fuera desde un principio, o consumiéndolo apenas apareciera... ¿Cómo podía haber sucedido aquello? ¿Acaso en el pasado no había existido?

El cerebro de Jorge empezó a trabajar a toda máquina. Pensó en su relato... Podría escribir una historia acerca de un mundo donde el polvo existiera y fuese algo corriente...

¡Que diferente sería ese mundo! Un lugar donde al caminar descalzos se nos ensuciaran los pies, donde los rincones acumularan un fino polvillo enredado en pelusas, un lugar donde se necesitara limpiar y barrer periódicamente para evitar que el polvo se acumulara, el cual sería antiestético y desagradable... ¡Sí!, una economía diferente, donde millones de personas pobres se encargarían de limpiar la suciedad de las casas de los ricos y con ese dinero tener una vida más digna...

Para eso era claro que un relato sería poco, ¡Todo cobraba forma para convertirse en una novela! ¡Y qué mejor personaje principal que un limpiador! ¡Alguien que conociera al polvo en profundidad y pudiera hablar acerca de él, dar a conocer sus secretos, revelar misterios, tener una psicología unida y dependiente del polvo! Podría decir “Somos polvo, simple nada que finalmente se esparcirá por el cosmos...”.

En su cabeza todo cobraba forma. Se aclaraban las ideas y una historia inmensa empezaba a formarse. El universo mismo podría haberse formado a partir del polvo. Los hombres, animales y objetos no serían más que polvo originario, y terminal. Eran hijos del polvo, desintegrándose al morir hasta volver a convertirse nuevamente en él. Podría construir una filosofía acerca del polvo, introducir sectas que lo reverenciaran como el

Dios primitivo, el que es todo y del cual formamos parte... Se podía incluso jugar con el concepto de entropía, y definir un esquema en el que los objetos se destruyen más rápido de lo que se generan, y por lo tanto cada día existiría más polvo en el universo y menos objetos materiales, o viceversa, un esquema donde cada día existieran más objetos y menos polvo, hasta llegar al momento en que no existiera polvo por haberse concentrado en todos los objetos existentes...

¡Tal vez eso era lo que estaba sucediendo!, tal vez el polvo original, Dios, era finito, y no inagotable como siempre se pensó, y ya había dado todo lo que podía al mundo donde él vivía, y por eso no había más polvo en ese planeta.

O tal vez todo era una ilusión, como en esas historias de conspiraciones gigantescas, y él siempre había vivido atrapado en un mundo falso y virtual, que no tenía los recursos computacionales para poder simular al polvo, el cual requería trillones de cálculos por segundo para representar con cierta corrección las millones de partículas que flotan en una nube de polvo o que se depositan en los muebles. En ese caso, cualquier diseñador del sistema habría optado por no simular el polvo, un detalle ínfimo y sin importancia, que llevaba al muchacho a descubrir la verdad mucho tiempo después.

En ese momento, el mundo se desvaneció, y Jorge se encontró flotando en un oscuro e infinito lugar. No se veía nada en ninguna dirección, no existía fuente de luz alguna... Pero sin embargo él se podía ver a sí mismo, lo cual era imposible en un lugar oscuro, yendo en contra de todas las leyes físicas.

- Lamentablemente te acercaste demasiado a la verdad. - dijo una voz fuerte y terrible que parecía venir de todas partes - Y no podemos permitir que regreses a tu mundo con esa noticia. Por lo tanto serás erradicado de este plano: “De polvo eres, y al polvo volverás”...

- pronunció la voz con la autoridad suficiente para demoler el mundo.

Su cuerpo instantáneamente desapareció, convirtiéndose en una nube de infinitas partículas entremezcladas con un viento que sopló lleno de energía, en silencio eterno, mientras su desvanecida mente se deshacía.

Jeu Azarru - (18/03/2004)

 

 

MULTITEMPORAL

(Mención de Honor en el premio

'Dr. Jorge Ritter - IX Edición', año 2006)

 

Soy multitemporal. Tal vez exista alguna palabra en su idioma que describa mejor la esencia intrínseca de mi ser, pero no la conozco... Cuando me refiero a multitemporal hablo de lo contrario, inverso completamente a ser tanto temporal o intemporal. Y se preguntarán cómo es posible ser la antípoda de dos opuestos, sin ser un gris intermedio, pero lo soy. En forma directa o indirecta muchos filósofos, científicos, escritores y pensadores han teorizado sobre mi existencia, en un universo de leyes diferentes al que les ha tocado vivir, donde el espacio y el tiempo tienen un significado distinto, o peor aún, no tienen significado.

Es difícil hacerme entender, y que mis palabras tengan significado para usted, puesto que al tiempo que hablo percibo sus reacciones futuras a mis palabras, y voy cambiando el discurso para responder lo que aún no me ha preguntado, y es por eso que esto se convirtió, o convertirá, en un monólogo. También es difícil porque debo decirle todas estas palabras en una sucesión una tras otra en el orden adecuado, algo que parece tan intrascendental para ustedes, pero que para nosotros requiere suma concentración, y somos pocos los que logramos hacerlo correctamente.

Yo soy un ser multitemporal, diferente a cualquier ser que pudiera haber conocido jamás.

En cierto modo puede considerar que tengo las capacidades de un dios, o que esas capacidades son el reflejo de mi condición. Algo tan sencillo, pero tan repleto de repercusiones infinitas, de situaciones imposibles e inimaginables para un humano. En mi universo no existe el concepto del tiempo, del entretejido de momentos que se desarrollan en sucesiones distinguibles de espacios temporales. Diciéndolo simplemente, no tenemos avances ni retrocesos, tenemos una existencia estática en todo el momento. Conjugamos el eje del tiempo en un único punto, resumimos todo el universo en un sólo momento. Se podría decir que el tiempo en nuestro universo es adimensional, un único punto ubicado en ninguna parte, pero que al mismo tiempo cubre todas las posibles ubicaciones de sí mismo. La ciencia humana tal vez aún no pueda comprender o dilucidar como es esto posible, pero ello no quiere decir que no exista de verdad.

Soy un ser que vive en forma simultánea en todos los tiempos de su propia existencia. Un ser que al momento de nacer puede ver su propia muerte, sus logros, y sus metas. Un ser que conoce toda la extensión de su futuro y que puede moldear su pasado, porque todos los tiempos convergen en un punto donde no existe ninguno de ellos, sólo la existencia.

Soy alguien que puede considerarse ha vivido en un momento temporal tan pequeño que nadie más en el universo percibiría su existencia, o tan grande que me hace inmortal, durante ese momento eterno, que en realidad para ustedes sería una pluralidad de momentos.

Y quiere que le explique cómo es posible que una entidad viva todos los momentos de su vida en simultáneo eternamente, un momento cambiante, puesto que todos nuestros múltiples presentes son al mismo tiempo pasado y futuro. Pues me tomo el atrevimiento de decirle que el hombre tiene esa capacidad también, en el momento de su muerte... Los hombres dicen que al morir ven la vida pasada como en flashes, todos los momentos tristes y felices, desfilar frente a sí. Pero en realidad está mal expresado ese concepto, porque el humano revive todos esos momentos en simultáneo, por un brevísimo período de tiempo, donde las imágenes y los recuerdos se agolpan juntos, y sin embargo el cerebro los puede procesar sin problemas de forma individual.

Sé que lo que más curiosidad le causa es cómo es posible que vivamos todos los tiempos en simultáneo, puesto que eso significaría una paradoja, ya que ustedes están muy acostumbrados a la relación causa-efecto, y a que los acontecimientos tengan una sucesión lógica dependiente unos de otros en la línea temporal. Pero en nuestro caso también ocurre lo mismo. Sólo que todo es más complejo, desde su punto de vista.

Porque todo lo que experimentamos lo estamos viviendo al mismo tiempo que el pasado y el futuro, y porque todos los tiempos, en definitiva, son uno. Con esto hacemos que el tiempo sea maleable pero no sólo en el presente, como le ocurre a los humanos, sino también en el futuro y en el pasado. Por lo tanto, no tenemos un pasado o un futuro estable, ya que podemos cambiarlo a cada instante, y cambiar de esa forma el universo para todos los demás habitantes de mi raza. Y aunque parezca increíble, nuestro universo es mucho menos caótico que el suyo, y es sumamente estable, puesto que todas las acciones y reacciones son simultáneas. En general, la exploración de las posibilidades lleva siempre a la mejor elección, lo cual reconfigura el universo para todos, y como podemos cambiar los hechos siempre para mejor, al darnos cuenta como hacerlo, finalmente terminamos creando una única sucesión de hechos simultáneos donde no hay prácticamente confusión y donde podemos ver el pasado y el futuro como si realmente hubieran ocurrido uno detrás del otro.

La verdad es que la existencia de nuestro universo y nuestra raza es muy simple. Si pudiera vivirla, se daría cuenta que tiene sus propias reglas y que una vez dentro de ellas no tiene nada extraño. Para nosotros ocurre lo mismo con ustedes, nos parece imposible vivir de la forma en que lo hacen, y sin embargo es lo común en su universo.

Pero lo más difícil es la cruza de estos dos universos, tener que convivir ustedes con nosotros, y nosotros con ustedes, ya que es casi imposible que nos entendamos, porque nuestra visión de la realidad es demasiado diferente. Ustedes están muy preocupados por el futuro, y sus decisiones requieren demasiada planificación, al mismo tiempo que están condenados por su pasado, por sus culpas y por sus errores. Nosotros en cambio corregimos nuestros errores como si nunca los hubiéramos vivido, aunque en nuestras mentes quedan las memorias, los resabios, de todo lo que es, que al mismo tiempo fue, será, o podría haber sido. A veces nos confundimos un poco, sobre todo entre lo que fue y lo que no es, o lo que fue pero se corrigió antes que suceda, y eso lleva a ciertos ligeros estados de lo que ustedes llamarían locura, pero ya es parte intrínseca de nuestra personalidad.

Sé que se está preguntando cómo es posible que no seamos un pueblo depresivo, puesto que vivir conociendo nuestra propia vida de punta a punta, desde el momento del nacimiento hasta la muerte, haría que no tenga sentido vivirla. Pero ésa es una percepción errada por el propio esquema mental que rige a la humanidad y que está atado a la secuencia del tiempo. Nosotros vivimos fuera del tiempo, vivimos todos los momentos en simultáneo, y disfrutamos de cada uno hasta que no nos queden momentos, y de hecho, nuestro viaje a ustedes les parecería efímero, les recordaría a ese último momento antes de morir como ya expliqué antes, hasta terminar. Y, a diferencia de ustedes, no existen las sorpresas para nosotros, o más bien, existen, pero siempre pueden corregirse y hacer que dejen de serlo, y nuestra vida está contada. No morimos en accidentes ni por causas que no tengan solución, ya que todo es corregible. Todos llegamos siempre al final de nuestra existencia a la misma edad, si así podríamos llamar a ese momento donde olvidamos todo y dejamos de existir, que como les dije, es el mismo momento del nacimiento, para nuestra percepción.

Sí, lo sé. Al final no logré hacerme entender. Es que las barreras mentales de la humanidad no permitirán que eso suceda, porque estos conceptos van mucho más allá de lo que cualquier ciencia, percepción, o narración fantástica puedan explicar. Es más, no hay palabras adecuadas para expresarlo. Nosotros, tenemos palabras para describir todos los posibles sucesos que ocurren en nuestro universo, pero ustedes no tienen vocablos similares. Por ejemplo, ustedes usan las palabras “antes” y “después”, que son palabras que mi gente jamás podrá concebir. Yo, que hace tanto tiempo de la cronología humana estudio su universo, entiendo estos conceptos a medias, pero el resto de mi pueblo no. Del mismo modo, ustedes nunca podrán entender nuestros conceptos.

Bueno, como ya me preguntó algún concepto que sirva de ejemplo a hechos de nuestra vida multitemporal, aunque para usted esa pregunta esté ubicada en el futuro, yo ya le respondo y le ahorro abrir la boca. Tenemos el concepto de “circunflexión”, por ejemplo, que es el hecho de que dos de nosotros realicen un cambio a un mismo suceso en forma simultánea... No, no me estoy expresando bien. Todo para nosotros es simultáneo, pero me refiero a que cambiemos algo en pos de que la realidad se vuelva diferente en nuestro propio único tiempo... Cómo explicarlo... Imagínese que pinto una pared de blanco. Una vez pintada, la pared será eternamente blanca, en todos los tiempos, o sea, yo pintaría algo que ya es blanco, puesto que mi acción repercute en todos los momentos de mi existencia simultánea. Entonces, debo pintar una pared de blanco porque deseo que sea blanca, pero cuando quiera pintarla ya será blanca, porque ya lo habré hecho, pero al mismo tiempo, si no lo hiciera, nunca sería blanca... ¿Se entiende?... Una circunflexión sería el hecho de que yo la pinte de blanco, pero otro de los míos la pinte de verde. La pared, en ese caso, sería eternamente blanca, pero también eternamente verde, puesto que las acciones se realizan sobre el mismo objeto, en simultáneo, en nuestro único tiempo. Ojo, no sería mitad verde y mitad blanca, sino ambas cosas simultáneamente. Y comprendo que pueda parecerle una paradoja, pero no lo es, es sólo que nuestro universo tiene sus propias reglas. Y así nuestro universo está repleto de estas supuestas paradojas que nunca van a poder comprender ustedes si no las viven por sí mismos.

Bueno, sólo eso quería decirle. Hablar con alguien que tenga otra perspectiva del universo. Eso sienta bien, y por eso lo hago. Yo sé que cuando esta comunicación termine usted volverá a su realidad, preocupado porque discutió con su esposa, y pasará momentos de angustia, pensando en si debe separarse o continuar con ella. Nosotros no conocemos ese tipo de temores, puesto que sabemos la solución al problema antes que el problema se presente, y cuál será el desenlace antes que suceda el acontecimiento, por lo tanto la angustia no existe. Tampoco tenemos “tiempo” de angustiarnos, puesto que todo pasa demasiado rápido en ese único momento que vivimos. Pero sí conocemos de alegrías, y del placer de compartir con otros, y de ser útiles. Y yo espero haberlo sido, haciéndole ver que siempre hay otros mundos, otras posibilidades y otros universos alternativos, donde a veces vivimos en uno o visitamos otro, pero que la dolorosa situación por la que está pasando no es más que parte del proceso natural de la vida, de su vida, y que hay muchas otras cosas más dando vueltas alrededor, y que siempre hay esperanzas de que todo sea diferente, y que todo puede cambiar.

Espero que mi mensaje le haya sido de utilidad, no sé si me expresé bien, o si lo haré, puesto que pienso en este encuentro al momento que lo vivo, antes que suceda y luego de sucedido, pero espero haberle servido.

Mis fuerzas se desvanecen, este plano consume mis energías a gran velocidad, así que no puedo más que despedirme, y reiterarle, que todo puede ser diferente, y que seamos quienes seamos, podemos cambiar las cosas, antes, o después que sucedan. Cambie su destino, depende de usted y de nadie más...

Jeu Azarru (25/05/2006)

 

 

EL CHAUSERO (PARTE 2)

 

Soy Jeu Azarru, un personaje ficticio que habita la mente trastornada de un informático con aires de escritor, cerebro de niño y desequilibrios de todo tipo, pero que ha logrado mantenerse a salvo en un mundo al que no pertenece, como ser nuestra sociedad actual.

Cómo he logrado eso, intentando parecer una persona normal, hasta ahora no lo sé, no lo comprendo.

Tal vez por ese motivo escapo de los duros caminos de la realidad y transito ficciones idealizadas por mi propio intelecto, o por el intelecto de otros. Así empecé a escribir, y así incursioné en el mundo de la ciencia ficción y la fantasía.

Hace un tiempo me embarqué en plasmar el breve relato acerca del Chausero, una simple descripción de un personaje cotidiano que saluda detrás de los ómnibus descompuestos, y que cumple el rol de baliza humana en nuestras peligrosas y descuidadas calles. El relato fue para mí uno de los menos relevantes al publicar mi primer libro de cuentos, y sin embargo fue uno de los que mayor impacto causó entre el público. Un simple invento de mi amigo Ariel, quien me contó acerca de este personaje rodeándolo con un aura de misterio, diciendo que era una especie de duende que siempre aparecía por generación espontánea donde había algún ómnibus estropeado, para salvaguardar la integridad física de transeúntes y vehículos que surcan raudamente las calles de Asunción (cabe recordar que nuestros ómnibus no tienen balizas, apenas una rama de algún pobre árbol cercano es el indicativo que a unos metros existe un ómnibus descompuesto obstruyendo el camino, es ya una tradición paraguaya...).

Conté que inicialmente no creí su historia, hasta que lo vi, una y otra vez, haciendo su trabajo en diferentes zonas de la ciudad, y para diferentes líneas de colectivos, durante la semana y los fines de semana, con calor insoportable o con lluvia... Siempre estaba allí haciendo su “trabajo”.

El relato terminaba diciendo que una vez lo vi, y tuve el deseo de conocerlo, y preguntarle qué hacía, y por qué. Pero la cobardía me ganó, porque si me acercaba a él, y descubría que era un hombre común, un trabajador de verdad, un mecánico, un cualquiera, desmitificaría a una figura que guardo caramente en mi corazón y en mi mente, y que me acompaña adormecido entre tantos pensamientos que van más allá de nuestra realidad tangible y tediosa. Él es un símbolo para mí, que demuestra que en el mundo hay realidades alternativas, y posibilidades infinitas, y que por momentos podemos escapar de las garras de la cordura, y de ese modo ser felices.

Como decía, el relato finalizaba cuando yo reflexionaba y decidía dejar pasar ese momento, y no hablar con él, porque prefería tener un mito falso en mi mente, pero que me cargara de esperanzas, a conocer la verdad sobre un personaje común y corriente, como todos nosotros, que me haría perder una vez más la poca ilusión que le queda a mi niño interior. Al fin y al cabo, el Chausero es ahora para mí similar a lo que Papá Noel, los Reyes Magos y Superman representaban en mi niñez; figuras idealizadas, tal vez inexistentes, pero cuya posible existencia me colmaba de felicidad, y por lo tanto prefería no preguntar sobre ellas ni saber sus verdaderas historias... Me gustaría seguir poniendo el pasto y el agua para los reyes en el patio cada 6 de enero, y ser feliz como antes... Tal vez con mi hijo, ahora, y luego de tantos años, pueda volver a hacerlo y sentir lo mismo.

El relato del Chausero fue una descarga emocional, y antes de publicarlo en mi libro de cuentos, lo puse en Internet, en Radio So’o específicamente, uno de los tantos foros donde diversas mentes ocultas detrás de seudónimos virtuales comparten experiencias de la vida con otros desconocidos y con el mundo. Y la repercusión fue grande, para mi sorpresa. Muchas personas empezaron a hablar del Chausero, a discutir si existía o era un invento, ¡Inclusive le sacaron fotos en la calle! y se creó un mito, una leyenda urbana más allá de lo que yo creí podría ser. Y lo mismo ocurrió con el soldado, el “Colorado

Contribuyente”, otro personaje fantástico de nuestra realidad, al que también retrataron y convirtieron en leyenda urbana, luego de publicar mi relato al respecto.

Con esto no quiero enarbolarme y pretenderme el descubridor de seres especiales que vale la pena retratar... El Chausero es un descubrimiento de Ariel, o más bien, es él quien lo introdujo a mi vida, como yo lo introduje a la vida de otros, pero es un viejo conocido de choferes y líneas de transporte. El Soldado vive a una cuadra de mi casa, y siempre lo he visto en la calle, como tantas otras personas también lo han visto... Lo que simplemente he hecho es describirlos en unas hojas de papel para que no sean olvidados cuando dejen de ser vistos, o de existir físicamente, porque creo que deben perdurar en nuestra conciencia colectiva, así como tantos otros perduran, aunque no se lo merezcan.

Y allí en Radio So’o, donde tanto se ha debatido sobre la existencia del Chausero (algunos siguen creyendo que no existe, que es una mera fabulación de mi mente), uno de sus miembros incorpóreos (autotitulado “Camel”) contó su experiencia acerca del día que habló con el Chausero en la calle, y desentrañó sus misterios. Nuevamente estuve a punto de eludir a la verdad, que no deseaba conocer, pero algo en mi corazón me obligó a leerlo...

Transcribo el texto completo del tópico:

“Ayer lo vi sobre Mariscal López, frente a la Recoleta. No me aguanté las ganas de conocerlo, así que paré a saludarlo.

Camel: ¿Hola, qué tal?

Chausero: (con cara de mba´apio nde) Hola.

Camel: Siempre te veo, estás en todas partes ¿Trabajas para algún taller?

Chausero: No, yo recorro nomás y paro cuando veo colectivo descompuesto.

Camel: ¿Y cómo te llamas?

Chausero: (sonríe) "Baliza"

Camel: ¿Pero cuál es tu nombre verdadero?

Chausero: "Nilton" (algo así era).

Camel: ¿Los choferes te apodaron baliza pió?

Chausero: (rie) Sí.

Es eso pasa "un" línea 56 y le toca bocina en forma de saludo amigable.

Chausero: ¿Dónde vivís?

Camel: Aquí cerquita... Bueno, te dejo, sos muy famoso y quería saludarte (risa).

Chausero: Chau

Camel: Chau”

Y lo que sentí al leer estas líneas fue alivio... Al fin y al cabo él es simplemente lo que siempre quisimos que fuera. “Baliza”, para los choferes, o “Chausero” para nosotros. No era ninguna otra cosa... No era alguien común, no era un empleado, no era un miembro de nuestro sistema... Seguía siendo un superhombre, tal cual siempre imaginé.

Tengo ánimos ahora, algo tan simple me ha hecho feliz. Si lo vuelvo a ver pararé especialmente para regalarle el libro de cuentos que escribí, donde aparece su foto, e intentar desentrañar el rostro que ponga cuando la vea... Tal vez ni sepa qué tan importante es para nosotros, el símbolo en que se ha convertido para toda la sociedad paraguaya, los mundos virtuales donde está esparcido su nombre, como refrescantes gotas de rocío mañanero.

Pero le estaré siempre agradecido, y si se da esa ocasión de conocerlo, tal vez amerite escribir una tercera parte de esta historia...

Jeu Azarru (18/11/2005)

 

PD (11/09/2006):

¡Hoy me encontré con El Chausero! No justifica escribir un cuento del “Chausero (parte 3)”, pero sí hacer un breve comentario al respecto. Viajando por la avenida Mariscal López lo vi saludando detrás de un colectivo descompuesto de la línea 12. Si bien era hora pico, atravesé la avenida y estacioné sobre la vereda opuesta, saqué una copia de mi libro que tenía en la guantera, se lo dediqué con una frase “Para El Chausero, con cariño”. Lo atrapé justo, porque en ese instante habían terminado de reparar el micro y se iba a poner en movimiento. Le dije “Cuate, quiero regalarte este libro”, entregándoselo en propias manos, y luego le mostré el interior, donde aparecía él en una fotografía; “Mirá, vos aparecés acá”, le dije.

Él me miró extasiado y apenas alcanzó a decirme “Gracias” con una tonalidad mezcla de sorpresa e inocencia, y con una gran sonrisa de satisfacción indescriptible con palabras.

Finalmente me permitió sacarle una foto con mi teléfono celular saludando detrás del ómnibus y mostrando orgullosamente su libro al mismo tiempo. ¡Qué felicidad! ¡Qué alegría saber que personajes como él habitan este mundo que a veces parece carecer de magia y de encanto!

 

 

EL REINO DEL REVÉS

 

Hoy soñé con el reino del revés, y era muy diferente al descrito por Maria Elena Walsh en esa canción infantil que aún resuena en mis memorias y donde visualizo a mi madre cantándola acompañada de su guitarra.

A este reino del revés se ingresaba por la chimenea de la casa, trepándola por dentro, y ésta hacía de portal entre las dos realidades cuando llegaba al fondo del oscuro túnel.

En este mundo mi hijo y mi ex-esposa vivían conmigo, los libros de la biblioteca empezaban por el final o se leían de atrás para adelante. El estado natural del universo era el de la luz (todo emanaba luz, el universo profundo era luz), por lo tanto debían encenderse focos productores de oscuridad para poder dormir a la noche. No recuerdo bien el sueño, pero me parece que caminábamos por los cielorrasos, porque la gravedad nos empujaba hacia afuera de la tierra, con el peligro de desprendernos para siempre de ella si salíamos al exterior sin aferrarnos a algo.

No era un reino de inversos ni de contrarios, en muchos casos simplemente de cosas diferentes. Me resultó muy curioso el reino del revés... Espero poder visitarlo otra vez :-)...

(25/04/2006)

 

 

INDICE

Diálogos fantásticos

Polvo

El reloj dorado

La biblioteca

El origen de las ideas

De literatura y bebés

Descenso

Dioses

Inteligencia artificial II

La muerte eterna

Multitemporal

Laberinto n-dimensional

Disquisiciones sobre el rapto y la clonación

Guerrillero

El Terror del SPAM

Depredadores

El Mundo virtual perfecto

Pensamientos de un cibernauta

El Fantasma

Re-Abstracción

Potencial

Diálogos de amor

Lugar

Mensajería instantánea

Diálogo

Vueltas

Monólogos de aquí

El chausero parte 2

Guagui mbarea

El señor de los platillos

Dos soldados

El secuestro

Otros diálogos, monólogos y pensamientos

Esperanza

Un corto trayecto

Sueño lúcido

El reino del revés

El gusano

 

 

DELFINA ACOSTA, CRÍTICA LITERARIA, DIARIO ABC COLOR (29/07/2007) .:

Ha sido presentado recientemente el libro de relatos del poeta y cuentista Jeu Azarru, seudónimo de Juan Urraza. El material literario lleva el sello editorial de Arandurâ.

Con mucha creatividad, interpelando -casi- al cosmos, a aquellas obras mayores de la naturaleza, el narrador se sumerge, y nos sumerge (de paso) en una vida llena de hipótesis, de tentativas. Leí un cuento o un relato suyo muy delirante (y que me causó mucha gracia), donde las ideas empiezan a dudar de sí mismas. ¿Que las ideas duden de su propia naturaleza, de su función en el planeta Tierra, no tienden, acaso, un puente al infinito, donde las direcciones se pierden o se encuentran en un mismo punto?

Estamos ante un libro donde la imaginación brota a borbotones. La cotidianidad de la vida, las funciones domésticas de los individuos, el verticalismo del hombre masa quedan postergados en la obra, para dar paso a la caudalosidad de los diferentes caminos que pueden llevar, quizás (yo no lo sé), a la verdad.
En un intento por conocerse a sí mismo, el autor pasa bajo el rigor de su lupa, de su pensamiento, toda cosa con apariencia concreta, para ir en la búsqueda de su interior, de su “carozo”, que podría ser infinito.

En otras palabras, Jeu Azarru no cree en lo finito. Él es un apasionado de lo infinito, y sobre la infinitud, crea su fantástico mundo literario.

 

 Fuente digital:

http://www.jeuazarru.com

Actualizado: Enero 2012

 

 

 

 

 

 

LECTURA RECOMENDADA:

 

EL CHAUSERO

Cuento de JEU AZURRA

 

 

 

Dentro de la mitología regional existen numerosos exponentes de la capacidad creativa del pueblo, con interesantes leyendas que muchos creen reales, y con personajes de fábula que hasta hoy siguen embarazando mujeres o asustando a los pobladores de lejanas aldeas del interior. Algunos claros ejemplos son el Pombero, el Moñai, el Ao-Ao o la Mala Visión. Hoy, en cambio, hablaré de una leyenda urbana, Asuncena, y de nuestro tiempo, no de las épocas guaraníticas cuando Tupá era el rey del mundo y se paseaba por él a sus anchas.

Este mito moderno es llamado “El Chausero”, según palabras textuales de mi gran amigo Ariel, quien intentó mostrármelo por primera vez en un viaje rumbo a San Lorenzo yendo a la boda de un compañero de trabajo. Como siempre ocurre en estos casos (como, por ejemplo, cuando queremos mostrar a alguien que una cosa no funciona, pero en ese momento sí lo hace), mi compañero exclamó entre la duda y el asombro: ¡Mirá, ahí está El Chausero! Y yo, sin comprender de qué se me hablaba, miré hacia atrás, donde sólo pude observar a un colectivo detenido en la banquina, unos matorrales altos, y nada más.

Le pregunté de qué estaba hablando, y me contó la leyenda que envuelve a este mítico ser: “Es un barbudo de sonrisa extasiada, cuya única finalidad en la vida es ser feliz haciendo chau a la gente desde detrás de los ómnibus averiados, y que de paso cumple la sana misión de ser una baliza humana. Siempre está vestido igual, con ropas medio harapientas, y con un kepi rojo rotoso. Todo el día se pasa viajando en colectivo esperando el momento en que se rompa uno para poder cumplir su misión divina...”

Ante tamaña barrabasada dicha por mi amigo en una noche de farra, no pude más que reírme y burlarme por el resto de la velada. “El barbudo, mito legendario, hermano del Luison y el Jasy Jateré (pero no reconocido como pariente por éstos), que se dedica a hacer chau detrás de los micros...” ¡Que ridiculez! - comenté una y otra vez a los diferentes comensales de la fiesta, entre risas.

Supongo que la persona que forjó la fábula del Pombero habrá recibido la misma sarta de reproches de sus amigos en aquel momento de lucidez, pero, como todos saben, ahora no hay quien dude de su existencia. Pues bueno, a mí me sucedió algo parecido. Cada vez que me encontraba con algún conocido, le comentaba, entre burlas, la historia del Chausero, y, oh sorpresa, algunos se reían en complicidad conmigo, pero otros me respondían con un críptico “Yo también lo he visto aquella noche...” o “¿Cómo, no le crees? Hacia mi barrio siempre aparece...” o “¿El tipo de barba y sombrero rojo que cuida los colectivos? Todos sabemos que existe...”.

La duda me carcomió la cabeza por un buen tiempo, no sabiendo ya que creer. A veces, entre sueños, me parecía ver a ese ser trasnochado, saludándome con su sonrisa desprolija y sus ojos ígneos, moviendo la mano suavemente, en un éxtasis divino, y cumpliendo con su plan en el orden establecido por el universo.

Y hoy, finalmente, lo vi. O eso creo. Fue un flash, un instante, con el rabillo del ojo, en pleno centro, y aún no anochecía. Detrás de un ómnibus de la línea 12, saludando de la misma manera que aparecía en mis sueños. Pero la visión no duró más de un segundo, y luego, entre el tráfico y la gente, se perdió. Pensé en bajarme del micro que me transportaba para buscarlo, pero la duda, el miedo, y la sospecha de poder llegar a destruir el mito con una búsqueda fútil, o peor aún, si lo encontraba, intercambiando palabras con lo que podría ser un hombre común, me detuvieron e impidieron que me desatornille del asiento.

Ya no sé si es verdad o fantasía, un truco sucio de mi amigo en venganza de alguna de mis fechorías, o una fábula contemporánea y verdadera, pero tan sólo puedo decir que el Chausero existe, y que en noches de luna llena o en tardes calurosas, muchos lo han visto saludando, como baliza humana, por detrás de los ómnibus detenidos, con su barba desprolija y su gorrito de color rojo...

Jeu Azarru (12/08/2001)



 

 

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(ESCRITAS EN UN PRESENTE INCIERTO)

Por JEU AZARRU

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www.arandura.pyglobal.com

Tel.: 595 21 214.295

Asunción-Paraguay. 2003 (200 páginas)

 

 

 

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