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BARTOMEU MELIÀ LLITERES
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BARTOMEU MELIÀ LLITERES


Datos biográficos:

BARTOMEU MELIÀ LLITERES, S.J. : Nació en Porreres, Mallorca, España, en 1932. Llegó al Paraguay, ya jesuita, en 1954.

Se doctoró en Ciencias Religiosas en la Universidad de Strasbourg, en 1969,  con la tesis: LA CRÉATION D'UN LANGAGE CHRÉTIEN DANS LES RÉDUCTIONS DES GUARANI AU PARAGUAY.

Ha convivido con los Guaraníes de Paraguay, Argentina, Bolivia y Brasil, participando de su vida, proyectos y luchas, en especial en la cuestión de territorio y educación indígena, no bilingüe.

Fue presidente del Centro de Estudios Antropológicos de 1970 hasta 1976, y director de las revistas ESTUDIOS PARAGUAYOS y SUPLEMENTO ANTROPOLÓGICO.

Ha publicado trabajos de etnografía, lingüística guaraní e historia social del Paraguay.

Algunas de sus publicaciones de carácter lingüístico son:

*. EL GUARANÍ A SU ALCANCE, Asunción, 1960;

*. LA AGONÍA DE LOS ACHÉ-GUAYAKÍ: HISTORIA Y CANTOS, Asunción, 1973;

*. "HACIA UNA TERCERA LENGUA EN EL PARAGUAY" y "BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL 'BILINGÜISMO' DEL PARAGUAY", en Estudios Paraguayos II, 2, Asunción, 1974, ELOGIO DE LA LENGUA GUARANÍ, Asunción, 1995;

*. LA LENGUA GUARANÍ DEL PARAGUAY: HISTORIA, SOCIEDAD Y LITERATURA, Madrid, Mapfre, 1992, y

*. LA LENGUA GUARANÍ EN EL PARAGUAY COLONIAL, Asunción, 2003.

Ha editado varios libros de alfabetización en guaraní:

*. KO’ẼTĨ, KA'AKUPE, 1973;

*. ÑE’Ẽ RENDA y ÑANDE PAĨ TAVYTERÃ ÑANDE PARAGUÁIPE, Pedro Juan Caballero, Paraguay 1975.

Ha sido editor de varias obras de su maestro León Cadogan. Reedita también la obra lingüística de Antonio Ruiz de Montoya (1639-1640), de la cual han sido ya publicados el ARTE Y VOCABULARIO DE LA LENGUA GUARANÍ, en dos tomos (1993 y 2002), el CATECISMO DE LENGUA GUARANÍ (2008), y está en prensa el TESORO DE LA LENGUA GUARANÍ, de 1639 (2010).

Actualmente forma parte del grupo de investigadores del Centro de Postgrado e Investigación de la Universidad Católica, donde dirige el Proyecto KORAVAREPA -KORPUS AVAÑE’Ẽ REMBIASA PARAGUAIPEGUA-, que está sacando a luz lo más importante del patrimonio de la lengua guaraní. Un trabajo específico del último año es la investigación de la documentación guaraní en torno a los años de la Independencia del Paraguay, desde 1760 a 1813, transliteración de los textos y su traducción al castellano en vistas a una publicación crítica de los mismos.

Fuente: HISTORIA CULTURAL DEL PARAGUAY - 1° PARTE. Obra de BARTOMEU MELIÀ y SERGIO CÁCERES. COLECCIÓN “LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY”, 14 © Editorial El Lector. Asunción – Paraguay (115 páginas)

 


BARTOMEU MELIÀ (Mallorca, 1932). En el Paraguay desde 1954. Sacerdote jesuila. Es Doctor en Ciencias Religiosas por la Universidad de Estrasburgo (1969). Integra la Comisión Nacional de Bilingüismo, la Academia Paraguaya de la Lengua Española y la Academia Paraguaya de la Historia.

Recibió el Premio Nacional de Ciencia 2004.

Es investigador del Centro de Estudios Paraguayos "Antonio Guasch" y del Instituto de Estudios Humanísticos y Filosóficos.

Autor de numerosos estudios y ensayos sobre lengua, etnografía e historia guaraní y sobre el Paraguay:

·         EL GUARANÍ CONQUISLADO Y REDUCIDO (1986),

·         LA LENGUA GUARANÍ EN EL PARAGUAY COLONIAL (2003),

·         MUNDO GUARANÍ (2006).

Colaborador y discípulo de León Cadogan, es miembro de la Fundación que lleva su nombre y ha preparado segundas ediciones de algunas de sus obras, entre las cuales el clásico:

·         AYVTA RAPYTA, textos míticos de los Mbyá-Guaraní del Guairá (3ª ed., 1997).

(Fuente: MIL APELLIDOS GUARANÍES - APORTE PARA EL ESTUDIO DE LA ONOMÁSTICA PARAGUAYA. Nueva edición con ortografía guaraní actualizada - Prólogo por BARTOMEU MELIÀ S.J. Editorial Tiempo de Historia. Fundación “León Cadogan”. Centro de Estudios Paraguayos “Antonio Guasch”. Asunción-Paraguay, 2007. Imagen de tapa: JUAN BRITOS, Asunción 2005, Fotografía parte del proyecto: ORIENTE/OCCIDENTE Comunidades indígenas del Paraguay)

 


MELIÀ, BARTOMEU, S .J. (Porreres, Mallorca, España) : Ingresó en la Compañía de Jesús. Llegó al Paraguay en 1954 y desde un principió se dedicó al estudio de la lengua guaraní y cultura paraguaya.

Doctor en ciencias religiosas por la Universidad de Estrasburgo (1969).

Ha acompañado y convivido con los indígenas Guaraníes, Kaínganges y Enawené-nawé.

Publica regularmente sobre lengua, etnografía e historia guaraní, así como ensayos y estudios sobre el Paraguay.

Reedita la obra lingüística de Antonio Ruíz de Montoya (1639-40), así como la de León Cadogan (entre otros, Ayvu rapyta; textos míticos de la Mbyá-Guaraní del Guairá 11959/ 1992).

(Fuente: MEMORIA DE UN LENGUAJE VISUAL INDÍGENA. Recuperación de dibujos esgrafiados en tejas y ladrillos de las Misiones Jesuíticas y Franciscanas del Paraguay. Siglos XVII y XVIII. Recopilación: OLGA BLINDER. Editado por la Missionsprokur de la Compañía de Jesús de Nürnberg-Alemania, Representante en Paraguay: Gisela Von Thümen. Coordinación y Compilación: OLGA BLINDER. Asesoramiento y consultas: TICIO ESCOBAR Y BARTOMEU MELIÀ, S.J.. Dibujos: Colección Museo “Guido Boggiani”, Colección “Päi Tavyterä”, Colección Lucy Yegros y Colección Nivaclé – Diseño de tapa: Gustavo Benítez. Asunción-Paraguay, 2006)

 


BARTOMEU MELIÀ : Doctorado en Ciencias Religiosas en la Universidad de Estrasburgo con la tesis LA CRÉATION D'UN LANGAGE CHRÉTIEN DANS LES RÉDUCTIONS DES GUARANÍ AU PARAGUAY (1969).-

Ha trabajado con diversos pueblos indígenas en Brasil y Bolivia, y especialmente con los Guaraníes en el Paraguay.-

Realiza investigaciones en el campo de la etnohistoria y lingüística.

Sus publicaciones más recientes son:

·         EL GUARANÍ CONQUISTADO Y REDUCIDO (Tercera Edición, Asunción, 1993);

·         LA LENGUA GUARANÍ DEL PARAGUAY: HISTORIA, SOCIEDAD Y LITERATURA, Madrid, 1992;

·         ELOGIO DE LA LENGUA GUARANÍ (Asunción, 1995).

·         Por más de una década está colaborando con el Centro de Cultura Missioneira, en la URI, Campus de Santo Ángelo, y con sus colegas Marcos Vinicios de Almeida Saul y Valmir Francisco Muraro, publicó O GUARANI; UMA BIBLIOGRAFIA ETNOLÓGICA (Santo Ángelo, 1987).-

(Fuente: GUARANÍES Y JESUITAS EN TIEMPO DE LAS MISIONES / UNA BIBLIOGRAFÍA DIDÁCTICA por BARTOMEU MELIÀ y LIANE MARIA NAGEL , Centro de Cultura Missioneira. Santo Angelo, RS. Brasil (URI) y el Centro de Estudios Paraguayos “ANTONIO GUASCH”, Asunción-Paraguay (CEPAG), Año 1995).

 

 

BARTOMEU MELIÀ : "LA SOCIEDAD PARAGUAYA NO ESTÁ A FAVOR DE LOS INDÍGENAS". El jesuita español Bartomeu Meliá, defensor de la lengua guaraní y los derechos indígenas en Paraguay, recibe el premio BARTOLOMÉ DE LAS CASAS 2011

La mirada de Bartomeu Meliá (Porreres, 1932) mantiene la curiosidad de un niño. El sacerdote jesuita español recorre cada detalle de los salones de la Casa de América de Madrid. "¡He visto serpientes que miden lo que este salón!", exclama y señala un espacio de ocho metros de longitud. Meliá recibió ayer el Premio Bartolomé de las Casas en reconocimiento por su profundo estudio de la lengua guaraní y su férrea defensa de los indígenas de Paraguay. Una causa que abrazó en los años cincuenta, por la que fue expulsado del país en 1977 y por la que volvió en cuanto fue destituido el régimen que lo había desterrado. "No he dejado de trabajar", comenta.

Meliá llegó a Paraguay en 1954, a unos meses del ascenso al poder de Alfredo Stroessner, dictador que gobernó con puño de hierro durante 35 años. "Entonces tenía toda la ilusión de los antiguos misioneros", recuerda. "Yo sentía que iba a ser san Francisco Xavier y que me mandarían a China, o a Japón, o a la India". Cuando llegó la propuesta para ir a Paraguay no lo pensó dos veces. "Me preguntaron si quería ir y dije que por supuesto. Lo que más agradezco es que la primera actividad que tuve fue comenzar el aprendizaje de la lengua guaraní".

Meliá bromea sobre su conocimiento del guaraní, una de las dos lenguas oficiales de Paraguay. "Aprender lenguas ejercita una virtud que en España se practica muy poco: escuchar. No se aprende si no se escucha. Mejor dicho, no hay sabiduría si uno no escucha", comenta. "Cuando uno aprende una lengua extranjera, todos los días se pregunta: '¿Algún día lo conseguiré?'. Yo todavía me lo pregunto, si algún día podré hablar el guaraní", comenta entre risas.

Aunque el hecho es que pocos (muy pocos) conocen la lengua y cultura guaraní como Meliá. Desde su llegada, el sacerdote mallorquín buscó la integración con las comunidades indígenas del país. "Conocía a paraguayos que hablaban guaraní, pero no a los guaraníes y son una sociedad completamente distinta", explica. Consiguió ser aceptado por los indígenas aché-guayaki, y perseguido por la dictadura de Stroessner. "Tuve la gran suerte de que me aceptaran". Recuerda con nostalgia los paseos por la selva -"para conocer a un guaraní hay que caminar con él"- y su integración en las ceremonias sociales y religiosas: "Tienes sensaciones que mi religión, la católica, difícilmente consigue".

"Dormir en el suelo también es pedagogía"

El jesuita sonríe cuando relata los recuerdos de su vida en la selva. "Dormíamos en el suelo, lo cual también es una pedagogía, y aprender a tomar mate cuando sale el sol, que son sensibilidades que han perdido las sociedades modernas. Nadie tiene tiempo para fijarse si la ventana del piso en el que vive da al oriente o al poniente. La ventana da a donde da", asegura. ¿Y tenía ese espíritu aventurero? "¡No! Yo no me subía a los árboles ni de niño, siempre fui el chico de los papeles. Antes de ir a Paraguay, era el que llevaba la biblioteca". Supo combinar las anécdotas en la selva con su amor por los libros. En 1969 firmó una tesis doctoral en la Universidad de Estrasburgo sobre la lengua guaraní bajo el título La creación de un lenguaje cristiano en las misiones de los guaraníes en el Paraguay.

Su prolija carrera llama la atención. Además de los paseos por la selva y la redacción de una tesis, Meliá se las arregló para dar clases de etnología y cultura guaraní en la Universidad Católica de Asunción, y dirigir las revistas  SUPLEMENTO ANTROPOLÓGICO Y ACCIÓN, una publicación jesuita. "Era el perejil de todas las salsas", comenta. Y también se metió en aprietos con el régimen por denunciar los abusos sobre los pueblos indígenas. "Durante la dictadura, más de dos millones de hectáreas pasaron a manos de terratenientes, militares y empresarios vinculados al régimen. Se trata de propiedades que fueron vendidas y revendidas", señala.

A esos abusos se añade la masacre sistemática del pueblo aché-guayaki, que llegó al punto de que el régimen de Stroessner pagaba 70.000 guaraníes (unos 10,60 euros al tipo de cambio actual) por indígena muerto. Meliá firmó un trabajo que recopilaba los datos sobre la masacre. Su informe tuvo tal repercusión que el entonces presidente estadounidense Jimmy Carter (1976-1980) ordenó al Gobierno paraguayo que esclareciera las circunstancias del genocidio. La respuesta del régimen fue tajante. El genocidio era un invento, los denunciantes mentían y, para acabar pronto, los echó del país. Meliá entre ellos. "Se inventaron que pertenecíamos a la línea Moscú, ¡yo todavía quiero que alguien me explique lo que era tal cosa!", exclama. Fue expulsado del país en 1977.

Tras una breve temporada en Roma, Meliá volvió a Sudamérica y se estableció en Brasil, donde convivió con los indígenas enawene-nawé en el Estado de Mato Grosso do Sul, al sureste del país. La tribu, establecida en el inicio de la cuenca amazónica, no había tenido contacto exterior hasta pocos años antes de su llegada. "Ni siquiera los indígenas vecinos sabían que ellos estaban ahí", comenta. El jesuita es crítico con los programas de integración de los indígenas en las sociedades urbanas a raíz de esa experiencia. "Entonces se esperaba educar a los indígenas para convertirlos en brasileños ejemplares, sin preguntarles si eso es lo que querían o si así serían felices", subraya. "No se puede simplemente reemplazar una cultura por la otra".

Pasaron 15 años para que volviera a Paraguay. Llegó a Asunción justo el día en que cayó el régimen de Stroessner: el 3 de febrero de 1989. "Desde entonces sigo trabajando", apostilla. La edad no ha conseguido reducir su entrega a las causas indígenas. "Ya no puedo dormir en el suelo ni hacer largas caminatas, tengo 79 años, pero todavía hay muchos motivos para trabajar", insiste. Meliá asegura que aún no hay justicia para los indígenas asesinados, vejados y despojados de su tierra. "La Corte Interamericana de Derechos Humanos [situada en San José, Costa Rica] ha fallado tres veces para que el Gobierno paraguayo restituya las tierras a los pueblos", describe. El fallo más reciente es de octubre de 2010. "Y la sociedad paraguaya no está a favor de los indígenas. Hablan el guaraní y hablan de 'nuestros hermanos los indígenas', pero en la práctica no es así".

Fuente: Artículo de VERÓNICA CALDERÓN, Madrid-España 07/09/2011. Fuente digital: http://www.elpais.com(Registro: Setiembre 2011)

 

 

BARTOMEU MELIÀ (Porreses, Mallorca, España, 1932)

(26-III-1995 - NOTICIAS)

“EL ANDAMIAJE CULTURAL CORRE SERIO PELIGRO DE DESTRUCCIÓN”

Entrevista por VICTORIO SUÁREZ

( GENERACIÓN DEL 90 - LITERATURA PARAGUAYA )

 

 

En el contexto de la realidad cultural aparecen hechos que tratan de definir el proceso que hemos vivido a lo largo de nuestra historia. En sucesivas entrevistas notamos diversas preocupaciones por parte de los intelectuales que no eluden encarar de frente esa situación marginal en que subsiste la cultura. Las causas del problema varían dentro de un complejo esquema que devela el estancamiento. Para seguir ahondando en el tema, hemos dialogado con el s.j. Bartomeu Melià, quien está considerado como uno de los exponentes más serios de la investigación antropológica. Con precisión y sin detalles retóricos, nuestro entrevistado contestó las preguntas formuladas.

 

—¿De qué manera se dio tu llegada al Paraguay? ¿Cómo despierta ese interés por el trabajo antropológico?

—En 1954 llegué al Paraguay, eso fue mediante una pasantía de estudios que estuve realizando para mi ordenamiento sacerdotal. Creo que esos años marcaron en cierta forma mi vida, pues conocí a Cadogan, un hombre estupendo que trabajó abnegadamente en el campo de la investigación antropológica. Tras ese contacto hice viajes exploratorios en el campo a fin de palpar cercanamente la realidad de los grupos étnicos del Paraguay. Me interesaron especialmente los guaraníes. Recuerdo con gran claridad que la intensificación de mis estudios fue abriendo un panorama muy amplio y seductor para la investigación indigenista. Pero luego vino mi traslado a Estrasburgo, donde llegué para perfeccionarme en Filosofía. Fueron tiempos en que aparecieron ideas tentadoras que intentaban cierto redescubrimiento del pensamiento tomista. Pero también fueron años de aislamiento de búsqueda y de signos concretos que marcaron mi camino. En esa estadía europea frecuenté normalmente importantes bibliotecas en las que volví a encontrar datos llamativos sobre los indígenas guaraníes. De ahí en más ya no podía dudar de mi intención de seguir investigando. De esa forma realicé periódicos traslados a Roma, Madrid y Berlín, lugares donde encontré valiosos documentos acerca del rico y estupendo andamiaje étnico guaraní. Con el correr de los años (cuatro en total) y casi sin darme cuenta recogí una cantidad increíble de apuntes que culminaron justamente en mi tesis doctoral “La creación de un lenguaje cristiano en las reducciones del Paraguay del siglo XVII-XVIII”. Pienso que aquellos datos compilados y aquel largo trabajo de interpretación de textos abrieron en mí un entrañable cariño hacia el Paraguay.

—Y luego se produce tu regreso…

—Efectivamente, en el 69 volví al Paraguay. Ya para ese entonces las ideas de Cadogan fortalecieron mi pensamiento. Yo quería despejar la laguna que había quedado en mí tras haber investigado la real religión guaraní que habían hallado los misioneros. A modo de salvar el problema, creí conveniente acudir directamente a los guaraníes. En todo ese proceso la Luz de Cadogan fue muy importante, porque precisamente él me impulsó hacia la posibilidad de trabajar con las comunidades indígenas. Cadogan había puesto su confianza en otros antropólogos de relieve, pero todos volvieron a sus lares sin proseguir sus estudios respecto a los guaraníes. En el 73 muere León Cadogan, pero ya antes me había nombrado por testamento como su heredero y depositario de toda su producción intelectual. Eso fue un compromiso formal que en la medida de mis fuerzas he tratado de honrar con el trabajo. Bajo esa premisa he publicado mis libros: “Los pai tavyterã”, “Educación indígena y alfabetización”; “El guaraní conquistado y reducido”; “Una nación, dos culturas”; “El guaraní, una bibliografía etnológica”; “Los guaraníes; “La lengua guaraní del Paraguay”; “Historia, sociedad y literatura”. Además, me constituí en el editor de las obras de Cadogan. Ya en 1993 trabajé en la publicación de “El arte de la lengua guaraní”, de Montoya, que data de 1640. No olvido que con George Grümberg hemos elaborado en la zona de Pedro Juan Caballero los fundamentos esenciales acerca de los pai tavyterã. Los trabajos realizados con el antropólogo austríaco se circunscribieron inalterablemente hacia una verdadera preocupación antropológica para delinear aspectos de dicho grupo étnico. Las experiencias con los pai están avaladas de días memorables y difíciles, y más todavía porque para el sistema stronista todo era subversivo. En consecuencia, muchos compañeros fueron expulsados violentamente del Paraguay. El oscurantismo dictatorial negaba sistemáticamente la posibilidad de pensar y más aún cuando las ideas intentaban romper las barreras. Particularmente puedo testimoniar aquellos años de infamia al memorar que mi casa fue allanada con maligno pillaje policial. En consecuencia, perdí una importante colección de libros. La situación se había vuelto insostenible hasta que el nuncio papal me comunicó que Stroessner no quería verme por el Paraguay. Tuve que salir justamente en la motonave “Stroessner”, que zarpó hacia Corrientes, Argentina. Luego viajé a Roma, donde viví prácticamente como desocupado. En el 87 volví a América y me radiqué en Brasil.

—En todo ese proceso ¿no perdiste contacto con el Paraguay?

—En aquellos tiempos había seminarios internacionales, eso servía en la distancia como un eficaz sistema de contacto. Fue una época muy productiva porque escribí muchos ensayos y colaboré en innumerables revistas especializadas de antropología. En todo ese proceso mi sentimiento hacia el Paraguay siguió intacto. Desde aquel tiempo a esta parte vengo trabajando pacientemente en varios proyectos de edición, y voy a mencionar como adelanto que para este mes está prevista la presentación de mi libro “El guaraní, concepto para una educación bilingüe en el Paraguay”, que marcará otro paso en busca de la serie que estoy preparando y cuyos capítulos no solo contienen enfoques lingüísticos propiamente dichos, sino también el uso de la lengua como instrumento literario y de comunicación entre los paraguayos.

—Se habla mucho de que el guaraní traba el aprendizaje. ¿Se trata de un mito?

—Se trata de un verdadero mito. No corre esa idea. En los países europeos de característica bilingüe la utilización de idiomas constituye un alto grado de enriquecimiento intelectual. Creo que eso debemos saber para testimoniar que aquí–con nuestro bilingüismo– estamos en mejores condiciones en relación a los vecinos, que disponen de una sola perspectiva idiomática.

—¿La estructura educativa tiene mucho que ver en la difusión correcta del idioma?

—Hay un problema gravísimo para el aprendizaje del castellano (al igual que el inglés, el alemán, etc.) y de hecho la estructura mental del 80/90% de los paraguayos proviene del guaraní. En ese sentido, para el desarrollo del aprendizaje la estructura gramatical tendría que apelar al guaraní. Eso puede facilitar las cosas.

—El paraguayo, que en líneas generales es producto de la famosa amalgama hispano-guaraní, ¿qué lugar ocupa en el esquema general de la cultura?

—No es conveniente que la situación del Paraguay sea pensada a partir del mestizaje o la amalgama hispano-guaraní, porque lo que se da en el terreno biológico no se da en el terreno cultural. En lo biológico se dan los mestizos. En las culturas un mestizo puede estar en una sola cultura. Aquí propiamente se dio una colonización de almas, es decir, la colonización y la hispanización política y cultural del Paraguay a través de un proceso en el cual lo biológico creo que se presenta muy poco. En otros términos se hispanizaba tanto en cuanto a cultura y religión. El indígena guaraní estaba en las reducciones donde no se daba ningún tipo de mestizaje, como el encomendado, el mestizo o mitayo que tenía cómo habitar Asunción. Eso demuestra que los modelos hispánicos eran diferentes, aunque los dos sistemas entraban en el contexto español. Debemos entender que el proceso de hispanización, o europeización mental de proyección, no se daba por medio del castellano sino del guaraní; esos procesos tenían características muy singulares, porque el paraguayo se hispanizaba sin dejar de hablar guaraní, y no aprendía necesariamente el castellano. Esa hispanización fue diferente que en otras sociedades hispanohablantes. Ese es el modelo que el paraguayo asume. Son políticas que se asumen. En el Paraguay se ha hablado sólo el guaraní hasta el final del siglo XIX, aunque la sociedad no era guaraní. Eso es lo típico. Aunque después de la Guerra del 70 las políticas respecto al Estado, la economía y la cultura fueron forzadamente en español. A pesar de todo, ese problema seguimos teniendo. Se trata de una barrera que algunos pueblos han solucionado expresándose en la lengua que consideran correspondiente a sus sociedades, como los catalanes, los vascos, etc. La tarea es dificultosa, es un desafío, una escalera muy empinada, pero cuando la literatura paraguaya enfrente estas cosas va a decir cosas extraordinarias. Ahora, para superar esto, es cuando el intelectual debe conocer otras cosas. Hay que enfrentar las barreras. A veces no nos damos cuenta y no enfrentamos los desafíos. Pero ha llegado el momento de romper el muro que todavía divide el país.

—¿Eso significa también romper la mediterraneidad mental?

—Eso mismo, asumir la identidad, proyectarse para superar el aislamiento, aunque –curiosamente– la isla aísla, significa también una gran invitación al viaje.

—¿El sistema político anterior ha debilitado esa posibilidad?

—La dictadura puso un muro a las palabras, a la expresión. De esa forma, el régimen anterior creó estados de pereza mental. Quiso que se renuncie al ejercicio intelectual. En consecuencia, hasta hoy estamos en una transición dificultosa que apenas va cambiando cosas.

—En sentido más optimista, ¿qué se puede agregar?

—Obviamente, se ha conquistado la libertad de expresión. Aunque los medios de comunicación ejercen una guerra blanda, un poco viscosa. De hecho hay una frontera pantanosa que establece que nada pase. Pero seguimos viviendo tan limitadamente en el aspecto económico. Eso lleva muchas veces a la renuncia del trabajo intelectual.

—El nuevo orden internacional basamentado en un salvaje consumismo, ¿ha agudizado el problema?

—Sin lugar a dudas, porque con el neoliberalismo hay que prostituirse directamente para subsistir. Estamos en momentos difíciles y se precisa la ayuda teórica de los intelectuales para contrarrestar la corrupción y elevar evidencias de teología para mejorar la existencia humana. Es hora de apuntar hacia una sociedad con sentido ético, porque la sociedad actual está deteriorando a aquellos que responden al sálvese quien pueda, conste que muchos no abandonaron el compromiso moral. En este país debemos pensar e inventar el Paraguay de lo que es.

—¿El problema cultura sigue siendo grave?

—Es grave porque la barbarie viene de los ricos. No son los pobres los enemigos de la cultura. La amenaza viene de la burguesía que de hecho amenaza la política, la vida económica y hasta la religión. Repito: EL PROBLEMA CULTURAL VIENE DE LOS RICOS

Fuente: PROCESO DE LA LITERATURA PARAGUAYA - PERFIL HISTÓRICO, BIBLIOGRAFÍA Y ENTREVISTAS A LOS MÁS DESTACADOS ESCRITORES PARAGUAYOS. Por VICTORIO V. SUÁREZ. Edición corregida y aumentada. Asunción, Paraguay. 2011 (654 páginas)

 

 

 

Contacto: bmelial@hotmail.com



BARTOMEU MELIÀ LLITERES

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