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JULIA VELILLA LACONICH


  ELIGIO AYALA - HÉROE CIVIL DE LA DEFENSA DEL CHACO ( JULIA VELILLA LACONICH DE ARRÉLLAGA)


ELIGIO AYALA - HÉROE CIVIL DE LA DEFENSA DEL CHACO ( JULIA VELILLA LACONICH DE ARRÉLLAGA)

ELIGIO AYALA - HÉROE CIVIL DE LA DEFENSA DEL CHACO

 JULIA VELILLA LACONICH DE ARRÉLLAGA

 

 

         Era a 22 de agosto de 1935, hace 36 años: el Desfile de la Victoria... Aunque sangrante aun, él Paraguay festejaba alborozado las recientes y magnificas hazañas de sus soldados en el Chaco, cubriéndolos con una lluvia de flores a su paso por las calles de la Asunción, pasaban llenos de gloria y de laureles que no se marchitarán con el correr de los años.

         La nueva Epopeya había exigido de todos, hombres y mujeres de todos los hogares, enormes sacrificios, y puesto a prueba la consigna legendaria de nuestro pueblo de "Vencer o Morir", sellada con el holocausto de Cerro Corá, de eterna memoria.

         Una vez más, el pueblo paraguayo había asombrado al mundo por su heroísmo, salvando a la nación con honor y gallardía, porque en aquella contienda todos los paraguayos dignos de este nombre, como siempre en todas las encrucijadas estelares de nuestra Historia, supieron cumplir con su deber.

         Toda América, y porque no decirlo, el Mundo entero, compartió con el Paraguay aquel jubiloso fin de jornada, en el que no se oyó, sin embargo, una sola voz de agravio para el adversario de ayer, lo que causó la muda admiración de numerosos visitantes extranjeros, que habían acudido para presenciar aquel desfile victorioso, digno de la causa que había quedado triunfante en los campos de batalla.

         La victoria del Paraguay fue por eso un acontecimiento de repercusión continental, de profundo significado. Había borrado del horizonte americano, y Dios permita que lo sea para siempre, aquella, frase fatídica: "El Derecho y la Justicia son ficciones de los pueblos débiles". Con esa ominosa divisa de guerra habían irrumpido en el Chaco, desde el altiplano andino, los jinetes, del Apocalipsis, con el designio de arrasar a sangre y fuego, los principios jurídicos que rigen la convivencia pacífica de la familia americana de Naciones.

         Bien estaban, pues, por merecidos y justos, los honores tributados a los magníficos vencedores que    habían puesto a salvo, no solamente         la soberanía de su propia Patria, sino también los fueros del Derecho y la Justicia de América. Nunca los laureles cubrieron a héroe alguno con gloria más pura como los tributados al soldado paraguayo, artífice de la gran gesta, al poner sus armas en pabellón para retornar a los días felices de la Paz, con la misma dignidad y grandeza épica con que se había batido en los campos de batalla.

         Justo es decir que aquel homenaje de gratitud y reconocimiento comprendía a todos a soldados, clases, oficiales y jefes; a los que habían quedado para siempre en los campos de batalla y a los que regresaban con sus banderas victoriosas; a los combatientes del frente y a los no combatientes de los servicios auxiliares; a los conductores militares y civiles, a todos los que desde su puesto del deber contribuyeron a forjar la victoria de todo el Paraguay, de este nuestro querido Paraguay, que ganaba así, por el colosal esfuerzo de todos sus hijos, unidos bajo los pliegues de su bandera tricolor, un alto sitial en la Historia Contemporánea.

         Los pueblos nunca olvidan a sus benefactores y menos en los momentos felices de su Historia. Hubo un hombre, que aunque ya ausente de este mundo para poder asistir al desfile de los vencedores y escuchar los toques de clarín anunciadores del triunfo, estaba, sin embargo, presente a todas las almas. Ese hombre era el Dr. Eligio Ayala, austero ciudadano, estadista integérrimo, esclarecido patriota, a quien dedicamos este homenaje, evocando a grandes rasgos aspectos de su personalidad y de sus obras de Gobierno, con entera prescindencia de toda y cualquier tendencia o apreciación política.

Su vida casi monástica, su completa consagración al bien público, su labor tesonera, silenciosa, pero efectiva por organizar la defensa nacional, hacen del Dr. Eligio Ayala una figura prócer que debe ser mirada por encima de intereses subalternos, porque, como todos los que sirvieron a la Nación con espíritu de Patria, pertenece a la Patria misma.

         Es pues, nuestro único propósito recordar al Dr. Eligio Ayala cono un hombre que participó como buen paraguayo, como paraguayo auténtico, del gran esfuerzo nacional que los combatientes de la guerra del Chaco coronaron con la Victoria.

         Se podrá decir que la guerra sorprendió al Paraguay en inferioridad de condiciones en cuanto a material de guerra respecto del contendor; pera lo que nunca podrá negarse es que sin las realizaciones gubernativas del Dr. Eligio Ayala, tal vez el desenlace de la guerra hubiera sido muy otro. El puso, sin duda, los cimientos de la defensa nacional, es decir lo principal, porqué sin cimientos nada puede edificarse. Si se tienen en cuenta las difíciles condiciones del país catando le tocó al Dr. Eligio Ayala hacerse cargo de los destinos nacionales, no puede menos dé causar asombro lo que un solo hombre pudo hacer, en una década de administración, con los precarios medios y menguados recursos a su disposición para preparar al país ante el peligro exterior, que ya entonces se cernía sobre el Paraguay como una sombra siniestra. Fue ante el apremio de los acontecimientos que comenzaban a rodar vertiginosamente, empujados hacia el abismo de la guerra por la arrogancia incontenible del adversario, por lo que el Dr. Eligio Ayala tuvo que hacer prodigios de administración, autoridad y energía para organizar la defensa nacional.

         Solamente una pasión mística, de total renunciamiento a todo beneficio de orden personal, a la manera de los monjes laicos, pudo permitir al Dr. Eligio Ayala poner al país en las condiciones que después hicieron posible la defensa victoriosa del territorio nacional. Gobernó defendiendo con dientes y uñas los intereses del Estado, con los que jamás traficó. El pueblo confiaba ciegamente en su honradez y capacidad. Si cariñosamente se le conocía por el apodo de "Eligió el Breve", era porque en realidad tenía poco tiempo para hablar y su ceño, habitualmente adusto, era el reflejo de la enorme responsabilidad que pesaba sobre sus hombros.

         Murió pobre, como había sido antes de llegar al Gobierno.  Pero no trabajó en vano, pues echó los firmes cimientos de la defensa nacional gracias a su honesta administración, obra que le sobrevivirá.         De tal modo su personalidad llegó a identificarse con el interés público, que su desaparición inesperada y trágica, produjo la conmoción de una pérdida irreparable para la Nación. No alcanzó a vivir para presenciar el Desfile de la Victoria; pero recuerdo de sus afanes y desvelos para hacerla posible en la gran contienda, iban también en el corazón de los héroes, ondeando al mismo tiempo, que sus invictas banderas.

 

 

DATOS BIOGRAFICOS

 

         El Dr. Eligio Ayala nació en Mbuyapey el 4 de diciembre de 1879, y su madre fue doña Manuela Ayala. Había nacido gemelo con un hermano llamado Emilio quien dejó numerosa descendencia y falleció hace apenas 6 años.       Tenía además una hermana: Celestina Ayala. El Dr. Ayala dejó dos hijos: el conocido médico Dr. Abelardo Ayala, a quien debo agradecer estos datos y una hija llamada Anastasia Ayala, hoy viuda de Monges. Según Carlos R. Centurión, comenzó, sus estudios en la escuela de su pueblo natal, y se trasladó a la Asunción para proseguirlos en el Colegio Nacional.Se graduó luego en la Universidad con el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, "Ensayo jurídico-sociológico sobre la soberanía popular y su ejercicio en el Paraguay", es el título de su inédita tesis doctoral. Este y otros datos me fueron proporcionados por el Dr. Amadeo Báez Allende. El Dr. Justo Pastor Benítez dice que el título de la tesis fue "Fuerzas espontáneas y fuerzas nacionales de la Sociedad" William Belmon Parker: "La soberanía popular".

         Desde 1904 ejerció la cátedra: fue profesor de Aritmética, Filosofía, Derecho Usual, Moral Práctica, Psicología y Lógica en el Colegio Nacional, y ello lo perfila ya como el hombre culto y enciclopédico que había de ser. Siguiendo siempre a Carlos R. Centurión sabemos que dictó un curso de Derecho Comercial en el "Instituto Paraguayo", y que desempeñó además un cargo en el Archivo Nacional de la Asunción y en la Administración de Justicia, en la cual actuó como Juez en lo Civil. Ocupo también una banca en la Cámara de Diputados.

         En 1911 partió con destino a Europa, donde permaneció por espacio de muchos años.         De este período de su vida vale la pena hacer un pequeño paréntesis, pues fue decisivo para su formación, aunque no es mucho lo que se sabe de él: viajó hasta París con un amigo, el Dr. Rodolfo González, quien, terminados sus estudios, regresó a la Patria. No así el Dr. Ayala, que permaneció en él viejo mundo por espacio de nueve años, sin duda fascinado por su añeja cultura, y es probable que siendo como fue un hombre muy pobre, sus recursos económicos provinieran de una bolsa de estudio de ochenta pesos oro que le fue concedida, junto con otros estudiantes, y de la misión especial que le fue encomendada en 1913 por el Ministerio de Relaciones Exteriores para la reorganización del cuerpo consular y el establecimiento de un servicio de propaganda del país.     De lo que no cabe ninguna duda es que dedicó casi todo su tiempo a un solo afán: estudiar. Las tarjetas de todas las bibliotecas y casas de cultura que conoció y frecuentó, se cuentan por cientos. En la vieja Europa, su espíritu investigador y su brillante inteligencia, ávida de conocimientos, absorbió cultura y ensanchó su visión de futuro gobernante. Así conoció y vivió la democracia Suiza, y durante su gobierno hizo del Paraguay la Suiza Americana.

         Personalidad difícil y hasta enigmática, romántico enamorado de la filosofía, que conocía profundamente cono lo demuestran sus escritos, en 1917 realizó una original excursión a la tumba de Nietzsche a quien mucho admiraba. Luego de recorrer numerosos lugares, llegó a la tumba del gran filósofo alemán para depositar sobre ella un ramo de margaritas. Esta peregrinación, la describe él mismo en una exquisita monografía que titula "Impresiones y descripciones de una excursión en Suiza". Agosto de 1917.

         El gesto que acabamos de referir, nos pinta al hombre que regiría nuestros destinos unos años después, hombre culto y romántico, apasionado de la filosofía y las letras que sería luego, sin embargo, el brillante         y práctico estadista, extraordinario financista, que puso a nuestra patria en condiciones de afrontar la terrible prueba que le deparó el destinó y que él avizoró con visión de gran estadista.

         En Europa escribía constantemente sobre diversos temas y así dejó inéditas doce obras, que lastimosamente hasta ahora no se publicaron a pesar de su indudable y extraordinario interés. En ellas abarca las más diversas disciplinas y especialidades, lo que demuestra que su inteligencia privilegiada gustó de los aspectos más diversos de la cultura, pues escribió sobre Filosofía, Música, Biología, Política y sobre todo, Economía, que es en lo que más se distinguió a lo largo de su vida pública. A su hijo el Dr. Abelardo Ayala, debemos y agradecemos la lista completa de las obras originales que citamos á continuación, debidas a su privilegiada pluma:

         1. "El Paraguay visto desde Europa". Escrito en Berlín en 1913.

         2. "Evolución agraria en Inglaterra". Ensayo escrito en Berlín 1913-1914:

         3. "El Homestead". Escrito en Berlín 1915.

         4. "Migraciones". Ensayo escrito en Berna en 1915. Editado en Santiago de Chile. 1941. Único de sus libros que fue publicado,

         5. "Evolución de la economía agraria en el Paraguay". Escrito en Berna, de junio a julio 1915.

         6. "Política agraria". Ensayo escrito en Berna. De julio a octubre, de 1915.

         7. "Política y legislación agrarias de Alemania".Escrito en Berna, septiembre 30 de 1915.

         8. "El materialismo histórico". Escrito en Clarens. De noviembre de 1915 a 31 de enero de 1916.

         9. "El Eugenismo". Ensayo escrito en Zúrich, de septiembre a octubre 19 de 1916.

         10. "La descendencia y algunas, teorías de sus factores". Escrito en Ginebra durante el mes de junio de 1916, y en Zúrich durante el mes de septiembre del mismo año.

         11. "El Malthusianismo". Ensayo escrito en Zúrich en octubre y noviembre de 1917.

         12. "El colectivismo agrario". Ensayo escrito en Zúrich. De diciembre de 1917 al 19 de febrero de 1918.

         13. "La cuestión social". Escrito en Zúrich de octubre hasta fines de noviembre de 1918.

 

         Regresó al Paraguay en 1919 llamado por el presidente electo don Manuel Gondra, quien tuvo el acierto de confiarle la cartera de Hacienda. En julio de 1923

reemplazó en la presidencia de la República al doctor Eusebio  Ayala, en carácter provisional.

         En 1924, la Convención del Partido Liberal lo designó candidato a la Presidencia de la República, y Eligio Ayala renunció a la alta magistratura que desempeñaba provisionalmente para participar en la campaña proselitista. Elegido Presidente Constitucional para el período 1924-28, tras varios años de sangrientas y costosas revueltas político-militares, el Paraguay vivió durante su Gobierno una era de paz, de orden sin violencia, de trabajo honesto y fecundo como pocas veces nos tocó vivir, y la generación intelectual de 1923 sin cortapisas sus excelencias en la prensa, en la tribuna, en el teatro y en el libro, pues la libertad de prensa y expresión más absoluta caracterizó a su Gobierno. Su administración capaz y honesta, tanto como ministro de Hacienda, que como Presidente de la República, hizo posible la recuperación económica del Paraguay para que pudiera afrontar victorioso la tragedia de occidente que se avecinaba.

         En 1928, luego de una de las elecciones más limpias y correctas que recuerda la historia política de la nación, el Dr. Ayala entregó la Presidencia al doctor José P. Guggiari. Durante el Gobierno de éste retornó al Ministerio de Hacienda, donde su fuerte personalidad impuso durante casi una década, su cuño particular e inconfundible.

         El doctor Eligio Ayala fue también Embajador Especial en la Argentina y delegado ante la Conferencia de Conciliación y Arbitraje de Washington. Falleció trágicamente en octubre de 1930, a los 50 años de edad, en un obscuro episodio sentimental, cuando aún podía ofrecer a la patria por muchos años sus invalorables servicios, pues volvemos a repetir, que durante su vida pública sus gestiones fueron tan extraordinarias, que pusieron a nuestra patria en condiciones de afrontar, prácticamente sin recurrir al crédito externo, esto es, sin gravar el porvenir o hipotecar el país la enorme tragedia que se anunciaba.

 

LA DEFENSA NACIONAL 

 

         El 15 de agosto de 1924 se inició con la Presidencia del Doctor Eligio Ayala el primer intento serio de encarar el problema chaqueño con plena conciencia de su realidad y con alto sentido patriótico. El Doctor Eligio Ayala tuvo una visión clara, objetiva, completa y veraz de la implicancia futura del complejo problema con respecto a nuestra situación político-militar.

         Su indudable patriotismo, así como su bien probada capacidad administrativa, sobre todo en cuanto a finanzas se refiere, hacen de él uno de los más preclaros estadistas con que contó el Paraguay, en el decurso de toda su historia. Sus trascendentales obras hacen de él un verdadero héroe civil de nuestra defensa.

         Efectivamente, como un servidor auténtico de la Patria, desprovisto de todo afán de ganar aplausos fáciles, con el pensamiento puesto en la defensa Nacional, se dedicó de lleno a la ciclópea labor de reorganizar el Paraguay, luego de largos años de anarquía, que lo sumieran en un caos terrible.

         "El pensamiento del gobierno respecto a la defensa nacional es claro, definido y categórico" decía Eligio Ayala en un mensaje al congreso de 1924, y agregaba: "A pesar de todas la dificultades, aun a costa     de los mayores sacrificios, debemos colocar al país, en condiciones de defenderse eficazmente contra cualquier agresión, por una acción metódica, continua y prudente".

         Con el pensamiento fijo en esta determinación, el Gobierno del Doctor Eligio Ayala dispone los siguientes, pasos para concretar esa defensa:

 

         a) Organización de las finanzas.

 

         Después de largas e irracionales revueltas político-militares, el Paraguay se debatía en intensa crisis financiera. Sobre ella, decía en 1925, (en carta confidencial dirigida al Gral. Manlio Schenoni, y fechada el 11 de enero de 1925: "nuestro país está mal, débil, pobre y sin crédito".

         "Largos años de anarquía político-militares lo han reducido a la miseria".

         "Muchos esfuerzos he desplegado para poner algún ordenamiento en el caos financiero y económico producido por otros, precisamente para que podamos pensar seriamente en la defensa nacional".         Pero es indudable, que para pensar en ella era condición "sine que non" la reorganización financiera.    Eligio Ayala lo expresa claramente, al decir, en otra de sus cartas: "un país vigoroso y sano puede formar, equipar, armar y sostener un ejército; pero el mejor ejército del mundo no puede salvar a un país arruinado por la corrupción financiera".

         Es pues, en la reorganización de las finanzas donde el Doctor Eligio Ayala, durante una década, y desde el ministerio de Hacienda primero, dedicó toda su atención e indudable talento y versación en la materia, adelantándose en algunas medidas a varios países mejor organizados.

         Ordenó la administración, la orientó, restauró el crédito interno y externo del país y encuadró el presupuesto en el sentido de prestar mayor importancia a las necesidades más urgentes, que sin comprometer el porvenir, lo pusieron en condiciones de hacer frente a la defensa nacional. Para poner orden en las finanzas equilibró el presupuesto y organizó la buena percepción de los impuestos; para ella contó en tan patriótica labor, con la colaboración de honestos y capaces funcionarios y con la confianza ciega que supo inspirar siempre a todo el país.

         Los sueldos de los empleados y funcionarios eran abonados cada mes puntual y religiosamente, y también mensualmente se pagaban al F.C.C.P. 500.000 $ para amortizar las cuentas provenientes de pasajes, fletes y telegramas atrasados. Se firmó un convenio con los Tenedores de bonos ingleses, para ir pagando la deuda contraída con motivo de los famosos empréstitos de Londres.

         El Dr. Eligio Ayala estabilizó además el tipo de cambio de la moneda nacional con relación al oro, que había estado fluctuando durante largo tiempo e incrementó grandemente los fondos de garantía o conversión del papel moneda. Canceló al deudor al Banco de la República, que se amortizaba con un peso oro por cada cuero vacuno exportado.

         Como su preocupación absorbente era la organización militar, técnica y económica de la Defensa Nacional, renunció a muchas obras de gobierno, que sin duda hubiera podido realizar, como dotar a la Asunción de aguas corrientes y servicios sanitarios, porque, en su afán de organizar debidamente el Ejército Nacional, no quería en esa época preñada de incertidumbres y peligros, hipotecar el porvenir del país, ni imponer al pueblo nuevos gravosos impuestos.        

         No debemos olvidar, que contra él desarrollo económico financiero del país gravitaba la terrible deuda de la Triple Alianza, condonada solo después del triunfo del Chaco, deuda que cual verdadera espada de "Damocles" pesaba entonces sobre el porvenir del país.

         Las arcas del Gobierno y el Doctor Eligio Ayala estaban tan identificados que nadie pensó durante una década que ningún otro pudiera ser el guardián más honesto y celoso de nuestro tesoro y por ello su inesperada muerte creó un verdadero desconcierto y sumió al país en terrible angustia.

         El Doctor Eligio Avala fue en materia de finanzas el estadista más extraordinario con que contó el Paraguay en toda su historia y su talla es sin duda de proyección internacional. Lo proclamaba la notable Ley 817 de Organización Financiera y la histórica Ley N° 667 de Tarifas y Avalúos conocida como Ley Vorfeld, nombre éste del técnico norteamericano que la redactó con la supervisión directa del Dr. Ayala y la colaboración de algunos competentes funcionarios aduaneros. El espíritu de esta ley era el establecimiento de impuestos racionales y reducidos en lo posible, de modo a desalentar el contrabando. Hasta los artículos que podrían considerarse de lujo como tejidos de buena calidad, telas de seda, perfumes, etc., tenían gravámenes bajos, y los artículos farmacéuticos como sueros, vacunas y otros estaban exentos de todo gravamen.

         Es oportuno recordar aquí que el Dr. Ayala pensó en la garantía de estabilidad para los buenos funcionarios y empleados de la Administración Pública, y fue así como redactó la Ley del Estatuto del funcionario público, N° 1.506, de verdadera trascendencia social, pues también instituyó las vacaciones anuales para los empleados públicos. 

 

         b) Organización del Ejército,

 

         De esta cuestión, el Dr. Eligio Ayala se ocupó en un documento titulado: "Política del Gobierno respecto de la Defensa Nacional desde 1924 a 1928". (Este documento es inédito y está mencionado en una obra también inédita del Cnel. S.R. Víctor Ayala Queirolo). En él dice el Dr. Ayala refiriéndose a nuestro ejército: "Casi audaz se debía ser para afirmar que en 1924 había ejército". "Carecía (éste) de oficiales, de armas, de municiones". "No había recursos ni crédito para dotarle con la premura necesaria de sus elementos primordiales".

         "El estudio de la situación militar del Chaco reveló una triste realidad. Nadie se había ocupado de ella; aquellos de quienes debía esperarse siquiera alguna experiencia reflexivamente adquirida, dieron pruebas de encontrarse sorprendidos por un acontecimiento imprevisto. Las opiniones se multiplicaron con asombrosa incomprensión de las circunstancias".

         La formación del Ejército fue, pues, objetivo primordial del Dr. Ayala, y a él dedicó grandes y especial interés. Contó para ello con la colaboración capaz y eficiente de un militar de gran competencia profesional e indudable patriotismo: el Coronel Manlio Schenoni, a quien le unía una amistad que se remontaba más allá de 1919, según se desprende de una profusa correspondencia, inédita toda, y que generosamente nos fue facilitada para este trabajo.

         El Coronel Schenoni ocupaba la cartera de Guerra y Marina cuando el Doctor Ayala actuaba en el Ministerio de Hacienda, y también durante la Presidencia provisional de este último.

         Cuando en agosto de 1924 el Dr. Ayala asumió la Presidencia Constitucional de la República, no lo llevó consigo a aquel Ministerio. Esta decisión molestó al soldado, que esperaba seguir en el cargo que había venido ejerciendo, y las relaciones se enfriaron.

         Cuando todo presagiaba una ruptura, el mismo Presidente tomó la iniciativa, y en carta en que pone de manifiesto la gran estima y aprecio en que tenia al Coronel, le dice entre otras cosas: "No he pensado en ningún momento, afectar ni su dignidad ni su decoro, ni he creído que sus servicios fueran deficientes y prescindibles.

         "Al contrario, estoy persuadido de que ellos han sido muy valiosos, y serán aún más fructuosos en nuestro ejército".

         "Todo cuanto se haga para dignificar, instruir, disciplinar y organizar nuestro pequeño ejército, no sería bastante. Desembarazado de muchos reatos administrativos, podrá ser Ud., el alma y la voluntad de su dirección, de su acción y de su formación".

         A fines de 1924, el entonces Coronel Manlio Schenoni fue promovido al grado de General de Brigada, y nombrado Inspector General del Ejército. Le entrega así virtualmente "el mando" del mismo y es éste pundonoroso militar, laborioso y capaz, el militar a quien debemos sin duda, en mayor medida, la formación de un ejército profesional. Se puede afirmar, que el ejército institucional que actuó en la guerra del Chaco, nació en 1924, y llegó a su mayoría de edad en 1932.

         Justo es reconocer que al General Schenoni debe ese ejército gran parte de su estructura, que fue concebida y organizada por él, sobre todo en los primeros años.

         El Doctor Ayala tenía el más alto concepto del papel que el Ejército debía desempeñar en una nación civilizada, y sus ideas se hallan expresadas por él mismo en un mensaje escrito el 5 de mayo de 1924, y del cual sólo citamos algunos párrafos:

         "La institución militar es una de las más nobles y poderosas en la vida de las naciones. Ninguna como ella es condición tan esencial de la defensa nacional:      

         "Y se sabe que no viven las naciones para tener un ejército, sino que tienen un ejército para vivir, para asegurar el pleno ejercicio de sus derechos".        

         "Esta sola consideración destaca la importancia, la necesidad y el valor de la institución militar. Deben estar Uds. orgullosos de haber abrazado esta carrera. Al servicio de otras profesiones se ponen la inteligencia, el talento, la voluntad y el esfuerzo, al servicio del ejército TODO ESTO Y ALGO QUE VALE MAS QUE TODO, LA VIDA MISMA. Un revés en las otras profesiones, nos puede privar de la buena reputación; nos puede sumir en el descrédito y la obscuridad. En la profesión militar hace perder la existencia misma, porque en esta profesión, como en ninguna otra, no se debe sobrevivir al deshonor.

         "La vida militar estricta, es la poesía del deber, de la abnegación y del sacrificio. La institución militar encarna los deberes más imperiosos y más grandes hacia la patria. Ella no es la defensora de gremios particulares de intereses, ni de los políticos, ni de los económicos, ni de los religiosos. Ella ampara el ejercicio de todos los derechos, a tal punto que del cumplimiento de su misión depende que podamos sentir hasta el orgullo de ser paraguayos".

         El Doctor Eligio Ayala dio al ejército un objetivo profesional definido, sencillo y claro al decir: "El objetivo inmediato del ejército debe ser la defensa del Chaco, contra usurpaciones de nuestros derechos y de nuestra posesión legitima, contra agresiones posibles". Le fijó asimismo una misión: "La misión capital del ejército debe ser la de velar por la integridad territorial, para afianzar la existencia plena y decorosa de la Nación".

         (Palabras del Dr. Ayala extraídas del mismo documento inédito que citamos más adelante).

         De este estudio sincero, completo y consciente de nuestra realidad, se deduce que el Gobierno del Presidente Ayala decidió en primer lugar reorganizar el ejército sobre el plan que leemos en el documento aludido: "Varios son los elementos componentes de un Ejército, aun del más bisoño y modesto". "Los más sustanciales para nosotros eran armas y municiones, equipos, jefes y oficiales y dinero como medio directo e ineludible".

         Para preparar e instruir sus cuadros, se aumentó la dotación de la Escuela Militar, se creó la escuela de Pilotos y Aviadores Militares, y se reorganizó el Departamento de Marina. Por intermedio del Doctor Eusebio Ayala hizo que se contratará una Misión Militar Francesa, que vino presidida por el Tte. Cnel. Coulet.

         En vista de la imposibilidad de formar el cuadro de oficiales superiores en el Paraguay, se decidió el envío al extranjero de  algunos Jefes, tales como el entonces Tte.

Cnel. José F. Estigarribia (Escuela de Guerra de Francia) TCnel. Juan B. Ayala, Mayor Gaudioso Núñes, Mayor Carlos R. Fernández, Mayor Camilo Recalde, Luis Irrazábal, W. Smith y varios otros oficiales a Chile y la Argentina, etc.

         Todos estos jefes, que fueron enviados en misión de estudios, tuvieron destacada actuación en la contienda chaqueña, y valga como ejemplo el que fue más tarde Mariscal José Félix Estigarribia, brillante conductor del Ejército Nacional en la epopeya chaqueña.        

 

         FUNDACIÓN DE FORTINES EN EL CHACO

 

         Cuando el hecho insólito de la aparición del fortín boliviano Saavedra en 1924, sólo existían en el Chaco los Fortines Patria y Galpón a orillas del Río Negro, y los Fortines General Bruguez y Gral. Delgado a orillas del Pilcomayo; en el centro del Chaco nada.

         El Gobierno del Dr. Eligio Ayala se dispuso a ocupar el interior del Chaco con los elementos disponibles entonces. Sobre el mismo tema leemos en el documento ya citado acerca de la política del Gobierno respecto a la Defensa Nacional: "Ocupar, poseer, oponer algún signo exterior y patenté de soberanía al contendor, a fin de que sus avances sean no la casi internación en un desierto, sino un atentado contra la Nación misma en su patrimonio territorial".

         Así los años de 1924 hasta     1928,fueron         períodos fructíferos en fundación de fortines y ocupación del interior del Chaco. Se construyó además, una extensa línea telegráfica que ligó los fortines con los comandos respectivos y con la Capital.

 

         LA COMPRA DE ARMAMENTOS

 

         Al tratar de la compra de armamentos realizada durante el Gobierno del Dr. Eligio Ayala, permítasenos referir algunos detalles de su tramitación, que nos dibujan un panorama especial y cobran indudable sabor a través de la correspondencia privada que mantuvieron el Presidente de la República y su enviado especial para realizar dichas compras: El General Manlio Schenoni.

         El 28 de mayo de 1926, el General Schenoni, entonces Director de la Escuela Militar, dirige una carta al Presidente Ayala por la cual solicitaba permiso para viajar a Europa en misión de estudio, y le  expresa, entre otras cosas lo siguiente: "La próxima presencia de la Misión Militar en nuestro país significará la iniciación de importantes reformas en nuestra organización, y de un período de trabajo final y decididamente orientados".

         "Esta circunstancia la considero muy importante personalmente para mí, por cuanto me brinda la ocasión para pensar, realizar el deseo que de tanto tiempo atrás tengo: Deseó ir a Europa a principios del año entrante, y si es posible recordarme en el Presupuesto para entonces, quedaré muy reconocido de V.E.

         "El presente año, hasta el 31 de diciembre, lo emplearé en completar el programa de trabajo que tengo trazado en la Escuela, sin perjuicio de que haré cuanto de mí personalmente dependiera, en ayudar a la Misión en sus tareas. Para fines de diciembre, estimo que mi presencia no puede ser necesaria aquí.

         "La evolución intelectual de nuestro ejército, cuyos frutos creo hemos de palpar dentro de dos años, como resultados de regreso de los que ahora están en Europa y de los trabajos de la Misión, imponen a mi amor propio y a mi dignidad completar prácticamente lo que he venido abordando en las publicaciones profesionales, No pienso ir de paseo, sino a estudiar de acuerdo con un programa que me tengo impuesto, a fin de encontrarme más tarde en mejores condiciones para trabajar con jefes más preparados. Si me atrevo a pedir, es porque me siento capaz de esfuerzos por mi salud, mi voluntad, mi amor propio y la conciencia que tengo de mis deberes si he de continuar en el ejército".

         Y agrega más adelante: "El Ministró de Guerra ya sabe esta mi intención, y me dijo estar conforme; de todos modos, siempre hubiera insistido ante V.E.".

         Al día siguiente, 29 de mayo, el Presidente le contesta en estos términos: "Estimado General: Leí la amable carta de Ud. que recibí ayer, muy complacido. El Ministro ya me había hecho saber sus deseos, cuya legitimidad hemos reconocido siempre sin vacilación".

         "Yo mismo no he querido hablarle del asunto por temor a que se me atribuya intención de "desterrarlo, como  se dijo cuando fue a Buenos Aires.

         "Estoy conforme y más aun; desearía que fuera antes, mucho antes de la fecha que Ud. indica.

         "Lo invitaré uno de estos días para hablar a este respecto.

         "Por la ineludible necesidad de que Ud. coopere en la organización de los trabajos que deberán atribuirse a la Misión contratada, no le hemos pedido ya que fuera".

         En una postdata, le agrega: "Le recomiendo no hable todavía de éstos propósitos, que el público lo sepa después. Sólo así las intrigas nos dejarán en paz. Y además por otras razones internacionales. Difunda más bien la noticia de que no irá más".

         De esta manera quedó decidido el envío del General Schenoni a Europa, con la misión secreta de hacer adquisiciones de armas para nuestro ejército

         Las compras se efectuaron indirectamente, por intermedio y con el asesoramiento de la Comisión Argentina de Artillería, presidida por el Coronel Don Abraham Quiroga, quien, con tres años de permanencia en Europa, tenía amplia experiencia en esas adquisiciones. Esta Comisión estuvo totalmente a las órdenes del Gobierno paraguayo para esas tratativas y hasta algunos contratos fueron firmados en sus oficinas, siendo siempre su comportamiento (según refiere el Gral. Schenoni en numerosas oportunidades, a través de sus correspondencias con el Presidente), digna de todo encomio y gratitud.

         Ya en Europa, el Gral. Schenoni mantiene informado al Presidente Ayala, con lujo de detalles, según su costumbre, de todas las tratativas, ensayos y contratos que se firman. Extraordinariamente minucioso y meticuloso para realizarlas, el General Schenoni refiere pormenorizadamente al Dr. Ayala las dificultades que según su criterio retardan sus tratativas, y entre las cuales, menciona: La falta de existencia de armas disponibles para su adquisición, debido primero: á que estás se habían agotado como consecuencia de las ventas que siguieron a la paz de Versalles, segundo: a que ninguna fábrica llenaba sus depósitos a la espera de compradores, porque todos éstos imponían sus exigencias de acuerdo con la manera como conceptuaban las condiciones que debían reunir sus armas; tercero: porque en materia de artillería, sobre todo, por ejemplo un cañón de tipo realmente adaptable a todas las circunstancias, no existía definitivamente todavía, y el ideal para nosotros era técnicamente realizable pero desaconsejable, dada la premura de nuestra exigencia (las solas seis unidades que necesitábamos tardarían en la Usina Schnneider, una de las más grandes del mundo, dos años para su fabricación, según informaba nuestro comisionado). Así pues, no todo era cuestión de dinero, sino del recargo de pedidos que tenían que satisfacer las fábricas. Mientras tanto, en la Asunción, el Dr. Eligio Ayala recibía alarmantes noticias de los preparativos bélicos de Bolivia. A mediados de 1925 había enviado a don Benjamín Velilla en misión diplomática al país vecino, donde ocupó primero el cargo de Secretario para quedar luego como Ministro encargado de Negocios en La Paz.

         Su misión específica y secreta era en realidad el espionaje y en cumplimiento de ello, el Sr. Velilla envió al Presidente no sólo datos concretos sino hasta fotocopias de los pedidos de armas que Bolivia contrataba en Europa; además de otros informes sobre fundación de fortines y preparativos militares y estratégicos.

         Profunda angustia causó en el alma del gran estadista la certidumbre de las intenciones del enemigo y, consciente de su tremenda responsabilidad, se consumía de impaciencia ante el afán, muy patriótico por cierto, del Gral. Schenoni de adquirir lo mejor y más moderno que pudiera adquirirse para nuestro ejército. Ello motivó sin duda, la carta del Pte. Ayala, urgiéndole para esas compras y de la cual transcribimos algunos párrafos.

         Esta carta, de estilo tan personal e inconfundible, llena de felices figuras pinta al Presidente de cuerpo entero, y trasunta la preocupación sincera, la conciencia plena de nuestras necesidades y la angustia que sentía el Dr. Ayala ante el drama que se avecinaba.

         La carta dice así: "La cuestión boliviana esta grave; todas las cuestiones en el Pacífico delicadísimas y peligrosas. Y de nada valdrán los perfeccionamientos si logramos obtenerlos pasada  la oportunidad que les exigía"

         "En asuntos militares sobre todo, lo que vale es la oportunidad. Es preferible antes que después. De qué serviría el pienso, si mientras se lo prepara con la mayor perfección posible, el juramento ha muerto?. "El apoyo         de países y amigos está bien, es posible. Pero no debemos depender de esta esperanza solamente. Además, él mismo es más probable, cuando menos indigentes, estemos en medios de defensa. Cuando el enfermo está demasiado grave, y hay pocas esperanzas de salvarlo, los auxiliares deponen sus esfuerzos, dejan "hacer y pasar".

         "Quiero recomendarle, pedirle, que subordine la perfección al tiempo. Urge, no es posible esperar. Hay que obtener lo mejor posible en la actualidad, ahora mismo, enseguida. No debemos morir de hambre mientras estemos elaborando una buena cosecha futura. Si dejamos que previamente se nos corten los brazos, huelga ya estar haciendo esfuerzos por obtener una espada de oro".

         "Lo mejor de ahora será preferible a la indigencia y a la nada. Por ejemplo: un aeroplano considerado actualmente lo mejor, cómo no sería mil veces preferible aero, a la negación?.

         Si mañana aparece un aeroplano boliviano sobre la ciudad, consolaríamos a la gente diciéndole: Sí, no hay nada, pero estamos buscando un aparato perfecto?.

         "Ahora, enseguida, hay que hacer lo poco que queremos hacer ahora; después se hará lo mejor que fuere posible después".

         "Es absolutamente evidente, que de hoy a diez o quince años, se habrá perfeccionado otra vez lo que ahora es perfeccionado.

         Esperaremos por esto diez años más, quince años más?.

         "Con este criterio será mejor no hacer nada, y, no hacer otra cosa que esperar, esperar, y más esperar, hasta que esté demostrado que no hay perfección posible, y cuándo será esto?.

         "Excúseme que le diga esto. Lo digo llevado por una inquietud intensamente patriótica. Estoy desesperado, angustiado ante el porvenir de nuestro país. El enemigo amenaza, avanza, se insolenta, mientras nosotros estamos buscando un aeroplano que vaya kilómetros más o menos.

         "Le escribo así, llevado por la profunda angustia que me devora ante la suerte de nuestro país. La reserva de nuestras gestiones ya es imposible, y, por consiguiente, hay que hacerlo todo de una vez en cuanto se pueda".

         "Mientras se podía trabajar en secreto, cabía esperar lo mejor. Ahora no es posible, es imprudente, peligroso, esperar aún una perfección mayor. Reitero: lo mejor de ahora, pero ahora mismo".

         "Hago votos por el éxito de su misión, por el éxito oportuno, porque el más brillante éxito después de la catástrofe, no sería más que las brillantes de las catástrofes".

         "En el arte de la guerra no hay después sino antes, antes; hay que llegar antes, no después de la derrota". Amistosamente suyo: E. Ayala".

         El General Schenoni quedó algo resentido por estas recriminaciones, por lo que el Dr. Ayala le explica en una siguiente: "Ante todo deseo definir algunas posiciones. Parece por su carta, que Ud. se considera como acusado por algún retardo, y le ruego que categóricamente, desvanezca de su espíritu esa presunción.

         "Apremiados por trágicas circunstancias, reales y no ficticias, le rogamos urja las gestiones. Este es el único sentido de mis cartas.         Con que Ud. nos diga que ha hecho cuanto le es posible, pero que más no cabe, ya está todo bien".

         "Debe comprender Ud. nuestra legitima impaciencia, ante el enemigo y los sucesos y, por consiguiente, excusarla, si no se pueden extinguir sus motivos".

         "No dudo de qué Ud. trabaja y trabajará bien y con lealtad"

         Así, pues, por intermedio del General Schenoni sé realizaron casi todos los contratos de adquisición de armamentos en Europa durante su Gobierno.

         Entre estas armas, las que el Coronel Ayala Queirolo pudo localizar, con documentación a la vista, son:

         2) Cañoneras (Paraguay y Humaitá): modernísimas, de poco calado, rapidísimas (18 horas desde Puerto Casado a la Asunción), con enorme potencia de fuego artillería de funcionamiento automático, cañones antiaéreos, hasta con una mina y con enorme capacidad de carga: de hombres, municiones, de hora y de guerra.

         Trece Aviones Potez.

         Veinticuatro cañones Schneider de montaña, calibre 75: .

         Ocho cañones Schneider obuses, de calibré 105, con los cuales se formaron los grupos de artillería números 1, 2, y 3.

         Veinticuatro Morteros Stokes Brand, calibre 81 mms.

         Treinta y dos ametralladoras pesadas Colt.

         Trescientas ochenta y cuatro ametralladoras livianas Madsen.

         Diez mil fusiles adquiridos de la "Usina de Oviedo" (España), con calibre 30.

         Siete mil mosquetones mod. 1930, adquiridos en Lieja (Bélgica). Sobre estas y otras armas adquiridas, y, en especial, sobre los famosos "mataparaguayos",  en alguna oportunidad hablaremos con mayor claridad.

         Pero si las adquisiciones de armas que el Dr. Eligio Ayala tuvo la sensata previsión de (realizar), merecen, desde luego, bien de la patria, las condiciones y las circunstancias en que ellas fueron adquiridas son lo que hacen que la administración del Dr. Ayala sea considerada aún más meritoria. En efecto, para un país rico, esas adquisiciones, aunque estratégicamente acertadas y oportunas, no representarían jamás lo que significaron para nuestro pobre país, arruinado por largas sediciones y sin crédito externo. Para el Paraguay, su concreción significó un esfuerzo estupendo, un enorme sacrificio económico, y fue mérito inobjetable del doctor Ayala haberlas pagado en esas condiciones sumamente difíciles y apremiantes mediante una administración de hierro "arañando la tierra", como él mismo dice tan gráficamente en otra magnífica carta dirigida a Schenoni el 26 de junio de 1928 y algunos de cuyos párrafos reproducimos, porque creemos que no puede ser más gráfica y elocuente, para darnos una idea de cómo y con cuantos sacrificios el Paraguay, gracias a este extraordinario estadista, pudo  concretar sus primeros preparativos bélicos.

         En contestación a una carta del General Schenoni en la cual éste urge el envío del monto íntegro de los contratos firmados: a fin de pagarlos, dice el Dr. Ayala "Cree Ud. y lo cree así, evidentemente animado de la mejor intención, que debe tener en depósito, a su orden, el importe total de los contratos qué haga, aún cuando los pagos hayan de hacerse sucesivamente en diferentes plazos.

         Por ejemplo, si Ud. debe pagar una cuota de doscientos mil dólares conforme a un contrato firmado, al cabo de tres o seis meses, ya debe tener la dotación para ella. Más claramente, tres o seis meses antes, debe remitírsele la suma necesaria para hacer los pagos tres o seis meses después.

         Este es su concepto. Y sin juzgarlo, sin ocuparme en indagar si es acertado, conveniente, necesario, útil, bueno o no, debo decirle, mi estimado General, que hasta ahora es absolutamente imposible en el Paraguay, obrar así.

         Va Ud. a hacer contratos por valor de un millón de pesos oro, pongamos por caso. Según su criterio, debe depositarse ya el millón para ir haciendo los pagos, a plazos periódicos. Esto sería una gran comodidad. Pero nuestro país no ha podido hacerlo a pesar de su mejor intención.

         Si fuera posible proceder así, la operación sería tan fácil, tan común como un fenómeno natural y orgánico.

         "Los bolivianos hipotecan una mina, obtienen un empréstito, lo depositan en un Banco y giran.Concibe Ud. qué tenga algún mérito el hacer semejante "finanzas".

         "El Paraguay es un país arruinado por la guerra, indigente por las sediciones interminables. Durante años y años de su mísera vida nacional, no podía pagar el parvo sueldecito de sus empleados. Los usureros daban el pan, hasta a los legisladores de la República. 

         "Nosotros entramos en el Gobierno después de una de las más largas y funestas de las sediciones que han lacerado a este infortunado país.   Todo estaba destruido; había que levantar de nuevo las sillas y los escritorios de las oficinas. Deudas por todas partes, todo era atraso.

         "De crédito público no había ni que soñar.

        No era dable esperar, como lo hace un país rico, tomar prestado, el dinero ajeno, a cualquier condición y gastarlo a manta de Dios. Feliz me consideraría yo si en mis gestiones financieras me cupiera una pareja ventura. Me hubiera ahorrado miles de torturas morales, y, sobre todo, un estupendo esfuerzo, penoso, obscuro, perseverante.

         "Si no tenemos crédito, si no podemos hacer empréstitos, si nuestros recursos son escasos, y nos podemos asfixiar, y no debemos sobre todo, gravar la economía nacional, con contribuciones onerosas y extraordinarias, cómo proceder para obtener los recursos necesarios sin estrangular al país?.

         El poco mérito de nuestra gestión financiera está en que hemos obtenido esos recursos, a pesar de todas las miserias inmanentes de nuestra situación económica y financiera.

         El cómo no puedo explicarle, sería muy largo. Ese es el secreto de los financistas. Se lo resumí, en mi carta anterior, diciéndole que debemos arañar la tierra para obtener cada cuota.

         "Si para firmar un contrato se requieren, digamos sesenta mil dólares, los buscamos por allí, de alguna parte de los recursos ordinarios y se los remitimos.

         "Para otra cuota que haya de pagarse después, vamos reservando mes a mes de las rentas generales, hasta acumular la cantidad necesaria para la cuota siguiente. Y así sucesivamente. Por esto queremos saber los términos de los contratos, el monto de las cuotas, los plazos en que deben ser pagados, para ir preparando las remesas.

         "Para hacer como Ud. piensa, para hacer las remesas de los importes íntegros de los contratos por adelantado, en la situación financiera actual nuestra, no habría más que este medio: suspender el pago de los gastos de toda la administración durante varios meses.

         "Y esto es inconcebible e impracticable. Cómo suspender la proveeduría del ejército, la de víveres, vestuarios, construcciones?.  Cómo dejar de pagar los sueldos de la administración?.

         Si lo hiciéramos, produciríamos con ello, una paralización del comerció, la industria, la producción, una crisis económica espantosa que nos dejaría completamente sin recursos.

         "Entonces no podríamos hacer remesas de nada, ni anticipada, ni atrasada. Créame, estimado General, así como el arte militar que Ud. Conoce y yo ignoro, el hacer finanzas no es como soplar botellas, en un país pobre y sin crédito todavía como el Paraguay.

         "El día que se obtenga algún empréstito, quizá se pueda hacer lo que Ud. concibe. Hasta entonces, las adquisiciones que Ud. hace se harán en la forma común de toda la administración. Si se contrata, por ejemplo, la Construcción de un pabellón en la Escuela Militar, por un mil quinientos pesos, no se tiene esta suma ya en depósito, al contado, por anticipado. De los ingresos de recursos fiscales que se van efectuando diaria y mensualmente, se van pagando las cuotas a sus plazos, a medida de la ejecución de las obras.        

         "Así también se hace respecto de Ud. y se hará, hasta qué los medios permitan hacer más. Las fábricas no exigen el pago de los importes completos de los contratos, prueba de ello es esa suma que Ud. tiene en su poder.

         "En todo caso, estimado General, sírvase decirme, cómo, por qué arbitrio, se podrían  obtener las sumas para las remesas anticipadas cómo Ud. pide, en la situación económica actual del Paraguay.

         "Le ruego se sirva no olvidar que debemos hacer aquí también, muchas otras adquisiciones perentorias para el ejército, como caballos, camas, telégrafos, cuarteles... y cuestan muchos millones.

         "Debemos hacerlas y se están haciendo felizmente.

         "De mi parte le digo: gaste ese dinero que tiene en depósito, no deje de ejecutar ningún pedido mientras tenga dinero en su poder.

        Y se le irán remitiendo las sumas necesarias para los pagos a los plazos por vencerse. Gaste Ud. ese dinero que tiene, que no se le ha remitido para guardarlo.

         "Sírvase Ud. excusarme la franqueza con que le hablo, movido por la conciencia del interés superior de nuestro País, y absolutamente nada más. Saludos muy atentos de Eligio Ayala".

         "El pensamiento y las obras del Dr. Eligio Ayala respecto de la defensa nacional, aquí brevemente esbozados y a lo que nos reduce la brevedad de esta monografía, bastan por sí solos para valorizar la trascendencia que su labor capaz y honesta tuvo para esa defensa. Los documentos que pudimos consultar son en su mayoría de carácter privado, y, como tales, tienen el valor de la sinceridad y de la confidencia. Ellos demuestran inequívocamente, que a este gran estadista debe el Paraguay gran parte de una de sus glorias más legítimas: la victoriosa guerra del Chaco.

         El Dr. Eligio Ayala tuvo en su vida una sola meta, servir a su país. El mismo lo decía en una carta escrita en 1924; "Yo solo quiero trabajar, quiero servir a mi país, y cuanto he hecho ha sido impulsado por ese anhelo fundamental".

         Soñó y deseó para su patria los más altos destinos, y así leemos en otro de sus documentos: "Nosotros queremos que el Paraguay, sea no solamente una unidad geográfica, corpórea y material; no solamente que exista y asegure su soberanía; qué sea no sólo un espléndido legado de los esfuerzos heroicos de nuestros antepasados".

         "Nosotros queremos además que sea una patria espiritual viviente y humana; que desenvuelva las grandes destinaciones de que está preñada, queremos que sea un taller resonante y alegre de acción creadora, de intenciones progresivas, de trabajo fecundo".

         "La patria no es sólo el pasado, es también el porvenir. No se compone solamente de los deberes cumplidos sino también de los deberes por cumplir, de los progresos que efectuar".

         Evocamos la egregia figura de este prócer de la Patria, cuarenta y un años después de su muerte y a 36 años de la terminación de la contienda bélica del Chaco.

         La pátina del tiempo va dejando en la penumbra algunas facetas secundarias de su personalidad, mientras cobran relieves cada vez más resaltantes, aquellas que destacan sus grandes virtudes ciudadanas, que son las que han de perdurar en la posteridad.

         La imagen imborrable que se tendrá del Doctor Eligió Ayala, a medida que el tiempo le vaya alejando de las pasiones de sus contemporáneos, es la de los grandes de nuestra Historia.

         Fue el hombre que la Patria necesitó en una hora difícil y angustiada. Cumplió con su deber sin piedad ni misericordia para todo lo que no fuese hacer del Paraguay una nación capaz de defenderse a sí misma ante lo que él consideraba, con lúcida clarividencia; "una guerra, inevitable y próxima".

         Su perfil inconfundible, severo y adusto, como esculpido en granito, estará siempre como un signo providencial, en la memoria del pueblo.

         Del Dr. Eligio Ayala se podrá decir, como juicio final de la Historia, que fue un ciudadano austero y probo, a quien no sedujeron los halagos mundanos del mando; respetuoso de los principios democráticos, el primero en dar el ejemplo de entrega total al bien público; un ciudadano que no dejó bienes de fortuna al morir, después de tener en sus manos, durante una década, los tesoros de la Nación, con poderes discrecionales de un dictador, si él lo hubiera deseado.

         Así fue el doctor Eligio Ayala, una vida ejemplar que merece ser recordada, porque dio de sí todo cuanto pudo en beneficio del pueblo, del pueblo paraguayo, sin tasa ni medida, como un verdadero héroe civil.

 

 

FUENTES

 

(1) William Belmon Parker dice que fue: "La soberanía Popular".

(2) Ayala Eligio. Política del Gobierno respecto de la Defensa Nacional desde 1924 a 1928. Documento inédito mencionado en una obra también inédita, del Lic. Víctor Ayala Queirolo.

(3) Ayala Eligio. Correspondencia privada y confidencial dirigida al Gral. Manlio Schenoni y fechada el 12 de agosto de 1925.

(4) Ayala Eligio. Opinión emitida con respecto al problema chileno, en carta dirigida al Gral. Manlio Schenoni el 11 de enero de 1925.

(5) Ayala Eligio. Política del Gobierno respecto de la Defensa Nacional desde 1924 a 1928; ya cit.

(6) Id., id., ob. cit.

(7) Id., id.

(8) Id., id.

(9) Id., id

(10) Id., id.

(11) Id., id. Carta dirigida al Gral. Manlio Schenoni el 26 de agosto de 1924.

(12) Id., id. Mensaje dirigido al Ejército el 5 de mayo de 1924.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Centurión, Carlos R.: Historia de la Cultura Paraguaya, t. II, Asunción, 1961

Bray, Cnel. Arturo: Hombres y Épocas del Paraguay, Libro I, Ediciones Nizza, Bs. As. 1957.

Zubizarreta, Carlos: Cien Vidas Paraguayas- Asunción, 1961

Benítez, Justo Pastor: El Solar Guaraní, Gs. As.; 1947.

Belmón Parker, William: Paraguayans of Today, New York, 1920.

 

 

FUENTE - ENLACE INTERNO: ANUARIO DEL

INSTITUTO FEMENINO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS

VOLUMEN Nº 1

ASUNCIÓN – PARAGUAY. 1970 – 1971 (175 páginas)

 

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