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AÍDA LARA FABIO


  VIDAS, PERFILES Y RECUERDOS - VIVENCIAS DE MÚSICOS, CANTORES Y POETAS PARAGUAYOS (TOMO I) - Por AÍDA LARA


VIDAS, PERFILES Y RECUERDOS - VIVENCIAS DE MÚSICOS, CANTORES Y POETAS PARAGUAYOS  (TOMO I) - Por AÍDA LARA

VIDAS, PERFILES Y RECUERDOS

VIVENCIAS DE MÚSICOS, CANTORES Y POETAS PARAGUAYOS

AÍDA LARA

 

Editado con el apoyo del FONDEC

Editorial SERVILIBRO

Diseño de tapa y digitalización de imágenes:

LUIS MENDOZA

Corrección: BEATRÍZ POMPA

Incluye CD ROM

Edición al cuidado de la autora

Asunción – Paraguay

2006 (293 páginas)

 

 

ÍNDICE

 

PRÓLOGO

PRESENTACIÓN

•        Wilma Ferreira. La música hecha docencia

•        Rogelio Quintana, el poeta de Guarambaré

•        Luis Bordón. El gran solista del arpa paraguaya

         - Último encuentro con el maestro Luis Bordón

•        Ulises Ayala, ejemplo de valor y dignidad

         - Entrevista con Ulises Ayala en la casa de Rita Dos Santos de Monges

•        Chingola Irala, la naranjera hecha canción

•        Carmen Villalba, la primera arpista guaireña

•        Siguiendo las huellas del más grande Agustín Pío Barrios. Ecos del II Concurso Internacional Mangoré

         - Recuerdos del maestro José Cándido Morales, discípulo de Mangoré

         - Conferencia del maestro Cayo Sila Godoy

•        El dúo de los hermanos Cáceres en el recuerdo

         - Emilio Bobadilla Cáceres, el maestro

         - Cristóbal Pérez Ortiz con Cristóbal Cáceres en el "Rancho Guaraní"

         - Willy Méndez con Cristóbal Cáceres en su 70° cumpleaños

•        Con Virgilio Rojas, el guitarrista de París

•        Rigoberto Fontao Meza, el poeta de los yerbales

         - El hallazgo del profesor Tomás Libardi

         - Con doña Celia Fontao de Villalba

•        Digno García, el arpista paraguayo más universal

         - Entrevista con Vera de García en Asunción

         - Con Vera Engelen de García en Geraard Bergen

•        Visita al maestro Herminio Giménez en Corrientes

         - El último cumpleaños del maestro

•        Pedro Ramírez, un diablo paraguayo en París

         - Con Pedro Ramírez en Radio Cáritas

•        "Los Tres Sudamericanos": la fantasía hecha realidad

•        Cirilo Fretes Franco, el maestro de Guarambaré

•        Magno Soler, el respeto por la música paraguaya

•        Pedro Leguizamón, el cantante paraguayo de París

 

 

 

A MANERA DE PRÓLOGO

 

         Es bien escasa la literatura acerca de los intérpretes y creadores de nuestra música. Tal vez el motivo sea la leyenda de que se trata de seres poco interesantes, marginales, bohemios, cuya vida opaca nada puede ofrecer a los demás.

         En este libro Aída Lara prueba lo contrario. O sea, pone las cosas en su sitio al presentarnos, junto con el artista, a personas ejemplarmente radiantes. Tuvo el acierto, la paciencia y la inteligencia de reunir en un volumen las entrevistas que en distintas épocas mantuvo con algunos de los más sobresalientes de nuestro arte musical. Son seres humanos de notable riqueza espiritual e intelectual. Es un deleite singular penetrar en la parte oculta del alma de estos creadores que nunca, sin este libro, se habría podido conocer.

         Aída nos pone frente a personajes que han llegado a la gloria musical. Al mismo tiempo, frente a los esfuerzos, las desesperanzas, el trabajoso camino por los que anduvieron para alcanzar el éxito. Se sabe que en esta carrera hubo codazos para llegar a la meta o mantenerse en ella. Pero la autora tuvo la delicadeza y la sensatez de pasar por encima de las heridas, de esquivarlas.

         Por este libro pasan algunas de las voces más queridas de nuestra música. Faltan muchas, desde luego, pero son las que igualmente van a permanecer en la memoria de nuestro pueblo, y de muchos otros. Son artistas que trascendieron nuestra geografía; que impusieron su talento y sensibilidad en la creación o la interpretación. Muchos de los entrevistados ya murieron. Otros se han retirado. Pero todos tuvieron algo importante que decir. Se entiende, Aída acudió a los clásicos de siempre, a los que vivieron con intensidad la vida del arte y el arte de la vida. Son experiencias vitales, únicas, irrepetibles.

         Vida, perfiles y recuerdos - Vivencias de músicos, cantores y poetas paraguayos. Este título lo resume todo. Aquí están las vivencias de, por ejemplo, Wilma Ferreira -con quien se inicia la serie de conversaciones- junto a Luis Bordón, Ulises Ayala, Carmen Villalba, los hermanos Cáceres, Virgilio Rojas, y otros. Completa la galería Pedro Leguizamón. Todos ellos, conducidos por las manos expertas y sensibles de la autora, nos acercan sus vidas, perfiles y recuerdos.

         Otro acierto que cargamos en el haber de este libro es que Aída ni siquiera se acercó a la nostalgia dulzona y simple para tratar los hechos de un pasado de esplendor de nuestra música. Lo trata con sobriedad y sabiduría. Es comprensible. Ella estudió y reflexionó sobre ese pasado, y no pocas veces lo vivió también desde el arte. Por eso su entera comprensión y su delicado tratamiento de los temas y de las personas.

         Su formato dialogado facilita aún más la lectura de este libro imprescindible para conocer a los creadores e intérpretes que aparecen en él. No sólo conocerlos, sino entenderlos, quererles, admirarlos a partir, no solamente del arte, sino de la cotidianeidad de la vida.

         Mucho más de lo que yo pudiera seguir diciendo, están los entrevistados de Aída Lara para hablarnos de sus vidas, perfiles y recuerdos.

         Alcibíades González Delvalle

 

 

 

 

 

 

PRESENTACIÓN

 

         Hace ya mucho tiempo que estamos en el grato quehacer de difundir lo nuestro, con el propósito de servir como un puente de comunicación entre los artistas compatriotas y el pueblo.

         Desde el primer momento, hemos procurado que esa comunicación cuente con los elementos capaces de dinamizar las emisiones, enriqueciéndolas permanentemente con noticias, entrevistas, discos, correspondencias, etc. Así, a través de la radio, hemos ido reuniendo vivencias, testimonios, acompañando, con grata satisfacción, a los creadores compatriotas en sus inquietudes, en sus triunfos, en sus horas de gloria y en sus horas de nostalgia.

         Durante muchos años, a lo largo de nuestro trabajo radiofónico, hemos ido acumulando estas entrevistas.

         Es nuestra intención, al presentar este libro, contribuir con el conocimiento de lo que humanamente han hecho los artistas paraguayos a favor del prestigio del arte nacional, ya sea aquí como en lejanas latitudes.

         En este momento recordamos con orgullo a uno de los primeros artistas compatriotas que han salido del Paraguay, llevando en sus alforjas sus sueños de músico y de bohemio. Nos referimos al inolvidable Agustín Pío Barrios, Mangoré, que había dejado su patria allá por el año 1912 y que fue el primero en grabar un disco hacia 1921. Hoy, a varios años de su partida definitiva, el nombre de Barrios resuena en el mundo entero, despertando curiosidad por sus obras y sus extraordinarias virtudes de intérprete de la guitarra. Su arte inimitable fue el que dio lugar a la guitarra clásica latinoamericana, con Heitor Villalobos y Manuel Ponce.

         El aporte del maestro José Cándido Morales, discípulo de Barrios, y la figura indiscutible del maestro Cayo Sila Godoy como recopilador de Barrios, no tienen parangón en nuestra historia musical.

         Hoy traemos en este libro, en el que reunimos entrevistas, ecos que prevalecen del II Concurso Internacional Mangoré, llevado a cabo en Ciudad de México en el año 1979, con la presencia de discípulos vivos del maestro Barrios y admiradores de su arte.

         Con la compañía de Joaquín Pérez Fernández, viajan en 1951 Los Guaraníes, que integraban entonces Cristóbal Cáceres, Ángel Sanabria, Francisco Marín y Gerardo Servín. Hoy traemos dos notas con Cristóbal Cáceres, donde nos cuenta sus andanzas y sus primeros logros allá en la lejana Francia.

         Experiencias vividas por la primera arpista guaireña, Carmen Villalba, que con su arpa admiró a los presentes en sus veladas campesinas, al lado de Diosnel Chase. Mujeres como la maestra de maestras, Wilma Ferreira, con el Conjunto Folclórico Guaraní de Julián Rejala. Fue una de las primeras mujeres que llevaron su canto por tierras brasileñas. Recogemos los testimonios del gran maestro del arpa paraguaya, recién desaparecido, Luis Bordón.

         Hoy traemos con este libro un trabajo de hormiga, de varios años, recorriendo caminos para atrapar una palabra, dos frases, imágenes y recuerdos de Digno García, conocido en el mundo como "mister Cascada". Sólo por mencionar algunas entrevistas que aparecen en este libro.

         Están incorporadas a este trabajo dos notas realizadas en colaboración, por su calidad testimonial, que a la distancia adquieren una importancia relevante. La primera, por Cristóbal Pérez Ortiz y por Wilfrido Méndez a don Cristóbal Cáceres para el programa "Intérpretes paraguayos por el mundo". La segunda, con el periodista Juan Manuel Fretes, el querido Papote, sobre el dúo "Los Hermanos Cáceres".

         Muchas peculiaridades nos han llamado la atención al finalizar esta primera etapa del libro. En primer lugar, el origen, en general humilde, de estos creadores. En segundo lugar, la temprana edad en que abandonaron sus hogares campesinos para caminar de manera incansable en pos de sus ideales y de sus sueños. Algunos salieron cuando tenían apenas siete años de edad; otros, a los doce o trece.

         Agradezco a quienes me acompañaron para sacar adelante este proyecto que me parecía absolutamente, imposible. Entrevistas hechas para la radio, que a través del tiempo fueron cobrando importancia testimonial, pues constituyen vivencias entrañables de nuestro patrimonio intangible. Entrevistas realizadas a través del programa "Intérpretes Paraguayos por el mundo", así como "Acuarela Musical Paraguaya", "Nuestra música y sus intérpretes", "El Correo del oyente" y, más tarde, "Antes que el sol", entre otros, por Radio Nacional del Paraguay, y en los últimos tiempos en el programa "Sólo en domingo", por Radio Cáritas.

         Muchos de los artistas que aparecen en este libro ya no están con nosotros, pero nos dejaron un gran legado, como el maestro Herminio Giménez, uno de los más grandes compositores que ha tenido la música paraguaya. Así como Digno García, Luis Bordón, los hermanos Cáceres. Ellos ya no están, pero tendremos sus testimonios que quedarán gracias al desarrollo tecnológico que pone en nuestras manos las posibilidades de resguardar nuestro patrimonio intangible.

         Mi agradecimiento profundo a los compañeros operadores que, a lo largo de estos años, acompañaron este trabajo. Nombro a Agustín Penayo "Penayito", Juan Alcaraz, Oscar Cubilla, Críspulo Vera León, entre otros, en Radio Nacional. A Hugo Jara, don Lucio Ovelar Santa Cruz, Diego Gutiérrez y Gladys Ramírez, en la producción en Radio Cáritas. A todos ellos por apoyarme en todo momento y por disculpar mis momentos de cambios radicales a que nos somete el diario trabajo de la comunicación.

         Deseo testimoniar mi agradecimiento a quienes me han apoyado en éste emprendimiento y este material sea una realidad: a la Dirección de Radio Cáritas, al FONDEC. A quienes me ayudaron para la trascripción de los cassettes, en su lectura y su corrección. Y, por último, la tolerancia y consideración de los lectores, sin cuyo apoyo no hay libro que viva.

 

 

 

 

ESCUCHE EN VIVO / LISTEN ONLINE:

Entrevistas a: 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
2.   ROGELIO QUINTANA

 

 
 
 
 
 
3.   LUIS BORDÓN

 

 
 
 
 
4.   ULISES AYALA

 

 
 
 
 
 
5.   CHINGOLA IRALA

 

 
 
 
 
 
6.   CARMEN VILLALBA

 

 
 

 

 

7.   JOSÉ CANDIDO MORALES

 

 
 
 
 
 
8.   MAESTRO CAYO SILA GODOY

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
10.   VIRGILIO ROJAS

 

 
 
 
 
 

11.   TOMÁS LIBARDI

 

 
 
 
 
 
12.    CELIA FONTAO
 
 
 
 
 
 
 

13.    DIGNO GARCÍA

 

 
 
 
 
14.   VERA DE GARCÍA
 
 
 
 
 
 

15.   Maestro HERMINIO GIMÉNEZ

 

 

 

 

16.   PEDRO RAMÍREZ

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
18.   CIRILO FRETES FRANCO

 

 
 
 
 
 

19.  JOSÉ MAGNO SOLER

 

 

 

 

 

20.   PEDRO LEGUIZAMÓN

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

         Aida Lara

         Asunción, 27 de octubre de 2006

 

 

Profesora Wilma Ferreira en el estudio de Radio Cultura

de San Pablo, Brasil. 1949

 

WILMA FERREIRA FALCÓN,

LA MÚSICA HECHA DOCENCIA

 

         La conocí hace muchos años como profesora de canto, una profesional muy completa. La animé a recordar y, entre risas y bromas, fue aflorando su vida como pepitas de oro convirtiéndose en melodías, construyendo sus silencios con poemas. Su doble función de docente y artista hizo que muchos cantantes pasaran por sus estudios, formadora a ultranza, maestra en todo sentido de la palabra. Con una larga trayectoria dentro de la música, hizo conocer nuestro folclore por el Brasil, la Argentina, con el "Conjunto Folclórico Guaraní; de la mano de Julián Rejala. Tuve el honor de ser la presentadora de ese conjunto durante muchos años en Radio Nacional del Paraguay. Entre glosas, debates y canciones, fuimos tejiendo nuestra amistad, que ha persistido a través de los embates de la separación y del tiempo. Esta nota data de los años 80.

         Con la jovialidad y la humildad que la ha caracterizado siempre nos saluda:

         - Estoy muy contenta por este encuentro, porque es una forma de estar un poco con todos los oyentes del Paraguay y del mundo. Este programa que creaste significa un honor para todos los artistas paraguayos, porque siempre estás enalteciendo nuestro folklore y nuestro arte en general.

         - Muchas gracias por todo esto, Wilma. Ciertamente nos conocemos desde que era tu alumna de vocalización (risas).

         - Mirá, para mí es una sorpresa. Pasó tanto tiempo.

         - En el 67. En fin, no hablemos de tiempo ni de años, hablemos de lo que nos interesa, de tu carrera artística. Comencemos por el Conjunto Folclórico Guaraní.

         - Me parece bien, porque en ese grupo yo pasé la mayor parte de mi vida y mi trayectoria artística, que duró muchos años.

         - ¿En qué año incursionaste en el arte?

         - A los 13 años. Desde ahí arrancamos con el Conjunto Folclórico Guaraní bajo la dirección de Julián Rejala, que fue mi primer profesor. Todavía conservo mi primera guitarra, con la que hemos caminado varios añitos, testigo de la renovación de artistas, valores del folclore paraguayo.

         - ¿Cómo se trabajaba en aquella época en Asunción?

         - Aquí siempre hemos tenido mucha suerte; hemos actuado en los mejores lugares, círculos sociales y políticos. Así hemos llegado a conocer a grandes personalidades, como el presidente Juscelino Kubitschek. Invitados por él, actuamos en Río de Janeiro y tuvimos la oportunidad de grabar discos.

         - ¿Cuánto tiempo estuvieron en el Brasil?

         - Hicimos esos viajes en varias oportunidades. Íbamos, grabábamos y volvíamos. Lastimosamente esos discos ya están fuera del mercado, porque de eso hace muchos años, entre el 63 y 66 aproximadamente.

         - ¿Podrías recordar quiénes fueron los músicos que pasaron por el Conjunto Folclórico Guaraní?

         - Creo recordar a mis amigos, porque los siento como mis verdaderos hermanos. De ese grupo salieron grandes valores como Luis Bordón, que estuvo cinco años con nosotros; Ramón Mendoza, también cinco años; Eulogio Ayala Recalde. Los arpistas Pepe Velázquez, Víctor Rodríguez, Albino Quiñónez, Florencio Leguizamón, entre otros.

         - Muchos músicos hicieron escuela en este Conjunto.

         - Yo diría que casi la totalidad de la época. Entre los cantantes te voy a citar

a Isaac Ortiz, Alfonzo Irala, Martín Leguizamón, Dionisio Rivas, Leo Herrero, los que recuerdo ahora.

         - ¿También estuvieron con ustedes cantantes femeninas?

         - La recuerdo a Marizza, Chingola Castillo. Ellas cantaban y bailaban con el grupo. Resulta que hacíamos grandes fiestas, grandes espectáculos; por eso llevábamos el grupo de danzas.

         - A Julián Rejala se lo relaciona mucho con la danza. ¿Qué podrías decirnos sobre eso?

         - Entre nosotros, Julián fue el promotor de la danza folclórica. Fue el primer bailarín que tuvo el grupo cuando se creó la "Agrupación tradicionalista guaraní". Fue entonces cuando Julián se encargó de la danza y Herminio Giménez, del coro. Así empezamos. Yo comencé bailando en "La Querencia", con Ever Lobato y su hermanita Gladys, nada menos que con el uruguayo Rubén Esmar, un gran zapateador americano. Sí, así fue.

         - ¿En qué año fue eso?

         - Estamos hablando del año 1944 más o menos. También llegué a cantar con Blanquita y Rosa Villalba.

         - ¿Actuaron en radio?

         - Nos presentamos en Radio Teleco. Nuestros presentadores eran Nelly Prono y Alex Solberg. Eran compañeros de Julián Rejala, Emigdio Ayala Báez, Basilio Melgarejo Molinas y como guitarrista, Víctor Manuel Guanes.

         - Wilma, estabas diciendo que comenzaste bailando.

         - Así es. Con el grupo de Julián en "La Querencia", que en aquella época quedaba en Tte. Fariña y Caballero. También recuerdo "El Gato Negro". Eran dos lugares típicos en donde se actuaba, se presentaban los mejores valores nacionales e internacionales. Venían artistas argentinos, uruguayos, españoles, mexicanos; en fin, había de todo. Allí bailamos con José Mareco, que también integraba el conjunto de Julián. El dúo Melga-Chase, Demetrio Ortiz, con Emigdio Ayala Báez y como arpista, Digno García y... esperá un poco... ¡ah!...José L. Melgarejo. Gente muy conocida hasta el día de hoy.

         - Y muy querida.

         - Realmente, gente muy famosa, personalidades que han puesto el nombre del Paraguay en el mundo de la música, como Demetrio Ortiz, con "Recuerdos de Ypacaraí". Con esa canción se reconoce a nuestro país en el mundo entero. Y qué te digo de Digno García. Imagínate, "Cascada". Con esa creación se ha elevado nuestra música a alturas insospechadas. Fíjate que ha sido la cortina musical de La Radio Vaticana. ¡Qué emoción cuando me enteré! Me pareció un sueño, Aída.

         - Todos sentimos eso.

         - Así es, Aída. Todos. Entonces yo era bailarina; quería cantar pero no me dejaban porque cantaba muy mal (risas). Y así comenzamos. Entonces practicábamos la auténtica danza, porque veo que actualmente se ha desvirtuado totalmente. No es porque haya estado muchos años con Julián, pero a mí me consta que Julián le ha enseñado a los más famosos profesores de la actualidad, como Inocencio Báez Villalba, Reina Menchaca y muchos otros. Los que vienen ahora ya son alumnos de esa gente. Bueno, cada uno crea su propia coreografía. Pienso que eso no puede ser así, no se puede modificar. Estoy hablando de las muy tradicionales, como "London Carapé", "Santa Fe", "La Golondriana", "La Palomita" y otras. Conozco todas las danzas y sus coreografías; bailé muchísimo. Nosotros habíamos grabado todas esas danzas. Es lamentable que esos discos no hayan llegado hasta aquí; se editó sólo en el Brasil. Es una pena.

         - Wilma, volvamos al canto. ¿Cómo tuviste el valor para comenzar a cantar?

         - Bueno. Me ayudaron mis amigos Emigdio Ayala Báez y Basilio Melgarejo Molinas y lógicamente, Julián; pero como Julián no cantaba, me ayudaban los muchachos. Así empecé a cantar. No contenta con eso, tenía inquietudes de evolucionar, porque siempre consideré que uno no debe estancarse, debe buscar apoyo para seguir adelante.

         - ¿Buscaste maestros, Wilma?

         - Sí, acudí al profesor Carlos Lara Bareiro, quien me enseñó las primeras lecciones de música y luego me presentó -porque tenía que tener un padrino o una madrina- a la gran profesora Sofía Mendoza, que para nosotros fue un verdadero orgullo.

         - ¿Cuánto tiempo estuviste con ella?

         - Casi seis años. Fuimos muy buenas amigas. Tomaba el té con ella los domingos. Durante ese tiempo la acompañé en los momentos más difíciles de su vida. La recuerdo con mucho cariño. Con ella me recibí de profesora elemental de canto.

         - ¿Seguiste estudiando?

         - Seguí la escuela del profesor Michelle Anicchiarico. Con él también estuve durante algún tiempo. Después me dediqué a la docencia del canto; comencé a tener alumnos particulares. Un tiempo después me fui a Buenos Aires.

         - ¿Con quién estudiaste en Buenos Aires?

         - En el Teatro Colón, con el profesor Uriérsaga Perino. Allí la recordaban con veneración a la profesora Sofía Mendoza.

         - Wilma, como artista, tenés varias facetas: bailaste, cantás, pero también incursionaste en la composición. ¿Cuántos temas compuestos tenés?

         - Tengo como 40 composiciones. Tuve la suerte de tener buenos autores, como Mario Halley Mora, Papotín Recalde, Artemio Vera, Mercedes Jané, ese gran poeta Alfredo Andrés Jacquet, y muchos otros que ahora no puedo recordar. Pido disculpas a los autores a quienes no puedo recordar.

         - Sucede que, cuando uno comienza a citar, siempre corre el riesgo de olvidar a alguien. ¿Cuáles son las composiciones que más alegría te han traído?

         - "Plegaria de amor" fue mi primera composición con Papotín Recalde. Será porque fue la primera que la amo tanto; no quiero decir que las otras no me gusten, pero "Plegaria de amor"...

         - Bueno, muchísimas. Ojalá que estas canciones que estás citando vuelvan a ser grabadas por nuevos intérpretes, y también por Wilma Ferreira. A propósito, ¿no existe algún proyecto de grabación por ahí?

         - Acabo de grabar seis canciones que había compuesto, una grabación particular para un compatriota muy inspirado. En ese material volví a grabar "Muchacha morena", de Artemio Vera.

         - Esa es una buena noticia. Deseamos tener ese material. Espero que nos lo hagas llegar cuando lo tengas.

         - Pasamos un momento muy bonito, Aída. Me hiciste recordar cosas muy lindas. Por las noches, aquí en Buenos Aires, nos reunimos con algunas amigas para escuchar tu programa. ¡No te imaginas la emoción que nos causa! Nos llena de alegría y sentimos que estamos en Asunción, que estamos en el Paraguay. Gracias y que tengas un feliz viaje. Te deseo lo mejor, Aída.

         - Maestra, yo también te deseo lo mejor.

 

         Así nos despedimos de Wilma Ferreira. Se fue con sus recuerdos, sus amigos, sus amores vivos y muertos. Con sus jazmineros, sus pentagramas. Volveremos a charlar con ella. Sé que volveremos, sí, maestra de maestras...

         Y nos volvimos a encontrar después de muchos años. Fue gracias al maestro Flores. Con "Mujeres que cantan la Guarania". Cuando ella dirigió el coro de mujeres, uno de los más hermosos de este país en ese momento. Para promover la Guarania, hoy es un recuerdo muy hermoso, pero fue una oportunidad para conocer mejor a esta maestra de cantores. Hoy sigue con su escuela, enseñando canto, teoría, solfeo, coro, instrumentación. Es una de las mujeres más conocedoras de la música en nuestro país; está en condiciones de mantener un mano a mano con cualquier director o maestro de la música: Wilma Ferreira, maestra de maestras.

 

         Asunción, 19 de agosto de 1980

 

 

 

Luis Bordón. Catálogo de discos.

San Pablo, Brasil.

 

LUIS BORDÓN,

EL GRAN SOLISTA DEL ARPA PARAGUAYA

 

         Luis Bordón aprendió muy pronto a pulsar el arpa. Fue su padre su primer maestro, convirtiéndose en número puesto en las veladas escolares de Guarambaré. Integró varios conjuntos en Paraguay. Fue al Brasil con el Conjunto Folclórico "Guaraní" de Julián Rejala. Decidió probar suerte en el país vecino y el destino le dijo que sí. El "arpa paraguaya" fue su tarjeta de presentación.

         Fue adoptado por los brasileños, y sus interpretaciones invadieron a lo largo y a lo ancho de ese país. Cuando hizo de todo con el arpa, decidió volver al terruño. A lo largo de su carrera artística hemos hablado varias veces, pero nunca fue bastante. Una tarde tomé el grabador y me fui para hablar con él. No sabía si iba a dar resultado. Toda mi preocupación estaba centrada en su enfermedad. Pensé en todo lo que dio a nuestro país con el arpa paraguaya: Sonidos maravillosos, embrujados, artísticos, limpios, sencillos. Sus arpegios cambiaron el sentido de la Navidad. Con sus notas musicales, instaló la llegada de fin año en los hogares del mundo cristiano. En todas estas cosas pensaba camino a su casa.

         Estamos aquí con Luis Bordón, en su casa, escuchando muy buena música, charlando y examinando la recopilación que está haciendo de todas sus obras.

         - ¿Cómo estás, Luis?

         - Demasiado bien, mi querida Aída Lara. Muchas gracias por tu visita a mi casa. Es la primera vez que viene Aída a esta casa. Qué gusto me da esto; un domingo de tarde; qué placer me da. ¡Después de tanto tiempo nos volvemos a ver! Ciertamente solemos hablar por teléfono, pero personalmente nos vemos muy poco. Siempre es un placer muy grande conversar contigo.

 

         Lo veo animado, como si su enfermedad no fuera grave. O tal vez él no esté informado de su verdadera situación. Pero me parece que está preparado para la entrevista.

 

         - Muchas gracias, Luis. Estuve mirando el trabajo de recopilación de todas tus obras, las que estás realizando.

         - Es una idea que surgió aquí, entre amigos. Brotó la posibilidad de reunir en un CD las grabaciones ya lanzadas, todas las composiciones mías y las de otros amigos, compañeros que siempre estuvieron conmigo, con quienes somos coautores. Es el caso de Oscar Nelson Safuán, Serafín Ullón, Pedro Gómez, Yoly Sánchez, una gran persona, un gran profesional que siempre me acompañó con la guitarra. Con él habíamos escrito una música muy significativa para nuestra arpa, titulada "Arpa paraguaya". Antes la llamábamos "Arpa india". Cuando surgió este espacio para realizar un trabajo más amplio, me surgió la idea de rendir un homenaje al Paraguay y también al arpa. Por eso le llamamos "Arpa Paraguaya".

         - Tienen un tema que le dedicaron a Yoly Sánchez, ¿verdad?: "Anivéna upéicha, Yoly"1 (risas).

         - ¡Sí! Ese tema tiene una historia muy interesante. Habíamos compuesto esa música con Oscar Safuán, pero no tenía título. Por el camino, después de la grabación, le dije a Oscar: "¿Por qué no le dedicamos esta música a Yoly Sánchez?". Cuando él tomó la guitarra para la ejecución de esa música, lo hacía con tanto cariño que parecía que abrazaba a una chica -que era lo que más le gustaba en el mundo-. Por eso le dedicamos esa música y la llamamos "Anivéna upéicha, Yoly". Siempre fue una persona muy emblemática; todo lo que decía le quedaba muy bien. Era muy simpático en todo. Nunca parecía hablar en serio. Si se le preguntaba cómo estaba, salía con una respuesta como esta: "Ndacheruvichái"2, queriendo señalar que ejecutaba muy bien (risas). Siempre fue así Yoly Sánchez; siempre tenía su golpe.

         - Era excombatiente de la Guerra del Chaco.

         - Exactamente. Murió hace un poco más de un año en São Paulo, Brasil.

         - Luis, ¿cuántas obras, más o menos, tenés en APA?

         - Creo que tengo allá por... Ya perdí la cuenta. Siempre van surgiendo obras, algo nuevo siempre. Por el momento creo que tengo unas veinticinco. Ya es algo. En este disco que estoy lanzando aparecen esos temas. Se llama "Luis Bordón y sus composiciones. Queremos regresar al año 1967. Nosotros le saludamos y despedimos así.

 

         "LUIS BORDÓN EN ASUNCIÓN DE PASO PARA LOS ESTADOS UNIDOS"

 

         Se encuentra en Asunción el gran solista de arpa Luis Bordón, de reconocido prestigio internacional.

         Llegó de la ciudad de São Paulo, con el objeto de despedirse de sus familiares y amigos, pues viajará en los próximos días con destino a los Estados Unidos de América para realizar una temporada de actuaciones en ese país.

         El prestigio de la capacidad interpretativa de Luis Bordón hace varios años transpuso las fronteras de nuestro continente, pues sus músicas son escuchadas y apreciadas en todo el mundo. Irá primero a EE.UU. Eso llevó a su empresario a concretar compromisos de actuación en dicho país. No dudamos que el pueblo norteamericano también se deleitará con los acordes maravillosos de su arpa paraguaya. Viajará Luis Bordón con el Trío Paraná, uno de los grupos musicales de mayor relieve de nuestro ambiente artístico, sin duda.

         Estamos con el maestro Luis Bordón haciendo un "racconto" de su vida artística.

 

         - Luis Bordón, en 1967 viajaste con el Trío Paraná a los EE.UU.

         - Exactamente.

         - ¿Alguna experiencia trajiste de allá?

         - En primer término, quiero decirles que yo siempre tuve la inquietud de hacer algo mejor de lo que ya había hecho. Si hoy hago bien, quiero que mañana sea mejor. Esa fue la promesa que yo había llevado conmigo. Además quería colocar allá mis grabaciones, ya terminadas; pero me fue imposible porque mis grabaciones no eran estereofónicas. Entonces, cuando volví de los EE.UU., le sugerí a la Chantecler que rehiciéramos todo lo hecho en los 14 LP.

         - ¿Regrabaste los 14 LP?

         - No, los 14 no, solo unos cuantos, los que contienen las obras más importantes. Por ejemplo, "India" en forma diferente, haciendo un barullo que dé la idea de que el indio sale del monte, de entre los árboles; algo así. Me hago la idea de que estoy viendo una película, que el indio está queriendo escaparse o que está persiguiendo un objetivo. También quería introducir innovaciones en "Pájaro Campana" y "Cerro Corá".

         Todo eso me gustaría presentar en un teatro en donde pueda expresar de manera práctica mi idea. A mí me gusta hacerlo frente al público. Mis interpretaciones son instrumentales, sin canto. Por eso considero que necesitan explicación, en especial "India" y "Pájaro Campana". Deseo explicar qué veo yo más allá en esas composiciones. Nunca tuve la oportunidad de hacerlo en público. Ojalá lo consiga a fines de este año. Esta grabación tiene muchos otros temas más o menos con ese mismo objetivo.

         - Maestro, ¿en qué te basaste para preparar el repertorio musical para tus discos? ¿Cuáles fueron los motivos de tu inspiración, las motivaciones para reunir el repertorio?

         - En primer término quiero decirte que el arpa, instrumento que yo ejecuto, tiene su propio lenguaje, que es la música paraguaya, así sin mayores recursos.

         Yo siempre me basé en acordes consonantes, pues me gustan. Todo lo que a mí me ha gustado ha sido una salida muy buena para mí. La gente me ha aceptado de esta forma como yo hago mi trabajo y siempre tengo el cuidado de no recurrir a un lenguaje diferente que no sea el arpa paraguaya.

         Solo quiero decir que no solamente tengo en mi arpa la escala diatónica, como mucha gente dice equivocadamente. El arpa tiene semitono, solo que, en el trayecto de la ejecución de la música, no hay tiempo de estar cambiando de tonalidad, como en la guitarra u otro instrumento. Entonces, uno tiene que parar un poco y "conseguir" la música en el supuesto caso de que se haya escogido una música que tiene cambio en la tonalidad.

         Traté de escoger siempre lo más simple posible y dentro de aquella simplicidad hice todo mi arreglo muy personal.

         - ¿Te acuerdas aún de lo que grabaste en el primer disco?

         - Sí, recuerdo. Cuando me surgió la oportunidad, el espacio para hacer mi trabajo de grabación en solo de arpa, no dormía más, Aída, no dormía más. Día y noche buscaba la forma de que surgiera un sonido limpio. Nunca me gustó un sonido que no fuera bien claro. Además estaba en una grabadora llamada "Canta Claro", Chante-cler. No podía ser de otra manera. Por eso, todas esas cosas tenía en cuenta, y comencé a pensar que debía hacer algo fácil, pero que llegara al corazón de la gente.

         Aída, yo te puedo asegurar esto: las cosas más simples son las más difíciles de realizar. Pero, si, dentro de esa simplicidad uno logra realizar algo, eso es un triunfo.

         - ¿Cuál fue la opinión de la gente de la Chantecler al escuchar ese trabajo?

         - Cuando hice la grabación de "India", por ejemplo, el director comercial se la mostraba a todos los que llegaban de diferentes partes del mundo. A todos les gustó, al igual que "Pájaro Campana", "Arpa Paraguaya", "Canto de pajarito", "Cerro Corá". Este quedó mucho mejor con el sonido estereofónico. También recibí muchas felicitaciones del maestro Herminio Giménez por haber logrado una grabación tan verídica, tan real, del tema patriótico "Cerro Corá". Si se presta atención a esa grabación, se nota que tiene muchas cosas diferentes de lo que la gente acostumbra escuchar. En realidad, no sé lo que hice para lograr ese efecto

         - Maestro, ¿te hiciste solista por casualidad, después de las grabaciones, o ya lo tenías pensado?

         - Me hice solista por casualidad, mejor, por necesidad. La grabación en Chantecler debía hacer con el grupo Gente Paraguaya, pero esa "gente" no acudió, no sé por qué. El compromiso estaba hecho y me dije: "Demostraré que yo valgo. Lo voy a hacer solo". Así comencé a trabajar de día y de noche y... salió todo bien.

         - Después de eso, al salir la grabación, decidiste quedarte y dar concierto solo.

         - Exactamente. Como ya me salió todo muy bien, para qué ir por otro camino. Ya lo tenía abierto y seguí esa senda. Yo me quedé solo. Bueno solo no, porque el arpa necesita de un acompañante: la guitarra.

         - ¿Quién fue tu guitarra compañera?

         - Mi guitarra compañera fue siempre Yoly Sánchez.

         - En esa época, Luis, ¿quiénes estaban en San Pablo y Río con la música paraguaya o músicos paraguayos haciendo música aunque sea internacional?

         - Estaba el Trío Cristal, ese trío comenzó un poco después de mí, pero no mucho. Uno o dos años tal vez.

         - Y... ¿"Los Tres Soles"?

         - Exactamente. "Los Tres Soles", con Oscar Nelson Safuán, Darío Duarte y... no me viene a la memoria el nombre del tercer componente. Ah (recordando), otro arpista, Arístides Valdez y su conjunto "Calandrias Ñú". Me van viniendo los nombres: Ireneo Ojeda con su grupo...

         - "Los Zorzales Guaraníes"...

         - Sí, Aída. Vos tenés mejor memoria que yo. "Los Zorzales Guaraníes" actuaban allá con mucho éxito.

         - Maestro, ¿con qué grupo fuiste al Brasil?

         - Me fui con Julián Rejala y su "Conjunto Folclórico Guaraní"; integrado por Eulogio Ayala, Ramón Mendoza, Wilma Ferreira. Rejala era el director y Modesto Balbuena, maestro de ceremonia.

         - ¿Cuánto tiempo estuvieron en el Brasil?

         - Estuvimos dos temporadas haciendo programas en radio Cultura y radio Bandeirante. Cuando terminó nuestra participación, yo me desligué del grupo. Eso fue hacia 1951. Así fue como yo me quedé solo, en San Pablo.

         - Estábamos hablando de las grabaciones. ¿Cómo es que "India" impactó tanto en el Brasil? Todos los paraguayos grabaron "India" y los brasileños también.

         Considero que entré bien, más que nada por el instrumento. El arpa les encanta a los brasileros. Ellos no tienen arpistas de fama. Creo que "India" gustó en el Brasil porque estaba con letra en portugués, escrita por el poeta José Fortuna. En guaraní o en castellano no hubiera sido aceptada.

         - Tratándose de éxitos, Luis, otro impacto muy grande de Luis Bordón y su arpa maravillosa fueron y siguen siendo las canciones de Navidad, los villancicos.

         - A la Chantecler le gustó la idea de la Navidad en el arpa. Pensaron que podía tener un gran impacto en el público. Pensaban relacionar al arpa con la Biblia, un instrumento bíblico. Se arriesgaron conmigo y grabamos los villancicos. Realmente fue un rotundo éxito. En el primer año hice nada menos que "78 rotaciones". En doce días se batió el récord de ventas. No se pudo satisfacer la demanda de discos. En aquella época no se disponía de LP. Recién en 1961 se preparó un LP y se llamó "El Arpa y la Cristiandad". También resultó un éxito. Y lo es hasta el presente.

         - ¿Ese disco sigue igual o lo retocaste en una nueva grabación?

         - Lo retoqué. Justamente Papi Galán estaba conmigo. Yo había inventado un instrumento al que llamé arpín. Papi lo tocó conmigo en unas canciones. Se incluyó uno de los villancicos más populares del mundo: "Noche de paz". Hizo totalmente la primera y segunda, en la segunda vuelta lo hizo con el arpín, un instrumento extra agudo. Justamente nosotros habíamos hecho este instrumento con Papi ahí en São Paulo, porque Papi fue un muchacho bastante inquieto también como yo, y nos llevábamos muy bien hasta este momento.

         - ¿Cómo es que siempre se llevaron bien? ¿Ya se conocían?

         - Siempre nos hemos llevado bien, porque siempre tuvimos las mismas inquietudes; los dos siempre fuimos muy innovadores en la música. Él es una persona que en cualquier momento es capaz de mostrarte algo diferente, algo que nunca habías visto. Ahora, por ejemplo, aparece con una guitarra de dos cabezas. Yo no recuerdo haber visto nada parecido; o un arpa paraguaya con 47, 48 cuerdas. Mirá, algo inédito, y él está ahí firme con esa idea de crear cosas nuevas cada vez más. Tiene un sonido maravilloso el nuevo trabajo.

         - Es peligroso cuando Papi está en el subsuelo, ¿eh? (risas).

         - ¡No! Al contrario, es interesante porque con Papi se pueden hacer muchas cosas. Es una persona idealista y emprendedora. No es que esté halagándole porque tal vez esté escuchando. No, Papi es así y lo voy a alabar en cualquier circunstancia. Está ahora en el Paraguay.

 

         Seguimos hablando con el maestro Luis Bordón. Le vemos un poco débil, un poco demacrado pero con un espíritu increíble. Estamos recordando todas sus obras porque muy pocas veces tenemos tiempo para conversar sobre estas cosas. Trabajo inmenso de este hombre en favor de la música, pero no solamente trabaja con la música paraguaya sino con la música del mundo, y con el arpa paraguaya.

 

         - Maestro Luis Bordón, hablando de los impactos musicales, ¿qué podrías decirnos de ese disco, de ese LP "O Máscara Negra", con canciones de carnaval?

         - Esa fue la última grabación qué realicé antes de viajar a los Estados Unidos. Esa música carnavalesca obtuvo el primer premio. Fue un material muy exitoso. Con ese disco obtuve un premio de la grabadora Chantecler con un disco de oro por la venta de dos millones de discos.

         - ¿Cómo surgió ese material?

         - Más o menos surgió también con las mismas ideas de hacer los temas de Navidad, con la diferencia de que el director artístico vino a decirme: "Bordón, vos tenés que hacer unas canciones con aire del Brasil, temas que tengan el perfil de nuestra identidad: el carnaval. Aquí en el Brasil, la música es carnaval. No hay otra que tenga un ritmo tan caliente, tan fuerte. Entonces, me parece a mí, tenés que buscar todos los medios posibles para adaptarlas al arpa. A ver si lo consigues". Entonces le dije yo: "Bueno. Tráiganme una serie de esas músicas de su repertorio y... yo estoy aquí".

         - ¿Y lo hiciste?

         - Sí. Entonces, el director artístico, que estaba presente, me dijo que me traería y que parte del acompañamiento tendría que ser "regional". Ellos le llaman regional al acompañamiento de las músicas de carnaval, con instrumentos típicos de la región. Ahí entran el cabaquiño, el tamborín, la batería; un montón de instrumentos, inclusive el acordeón. Es muy linda la música de carnaval. Tiene un sonido embrujador.

         - ¿Cómo recibió el público brasileño este material?

         - Lo recibió realmente muy bien. Tuvo una acogida impresionante. El público brasileño es un público muy acogedor, que siempre me estimuló con sus aplausos y, por qué no decirlo, hasta con cierto fanatismo.

         - ¿Cómo se realizó la presentación de ese material?

         - Realizamos la grabación de dos volúmenes y la llevé a los EE.UU., donde se publicó. El éxito fue muy grande. Considero que en el Paraguay nadie conoce esas grabaciones. No fue nada fácil. Realizar una música extranjera, más todavía como las del carnaval del Brasil, significó muchas dificultades técnicas. Pero... salió todo bien y tuvo gran éxito.

         - Maestro, ¿se realizaron regrabaciones de estos materiales en CD?

         - Una gran parte ya salió y otra gran parte aún no. Hay muchas músicas que se están renovando, los temas cantados están llevando la delantera. La música instrumental está un poco en segundo plano, no está tan fuerte, no tiene tanta fuerza como un repertorio cantado, porque los temas cantados tienen dos vehículos: la letra y la música. Yo solamente tengo la melodía, entonces tengo menos fuerza que los otros, pero poco a poco va saliendo.

         - Maestro Luis Bordón, ¿cuánto tiempo estuviste viviendo en el Brasil?

         - En el Brasil, unos 40 años.

         -  ¿Cuál era tu rutina de trabajo?

         - Actuaciones radiales más que nada. También en televisión. Actividades culturales de cinco a ocho días de duración en los pueblos, municipios y ciudades del Brasil. El Departamento de Cultura me abrió las puertas para realizar esas actuaciones, si bien era muy difícil para las músicas extranjeras. Además tenía otra dificultad: con el arpa solamente era muy difícil, pues no tiene fuerza como los conjuntos que cantan, pero tenía suficiente actividad. No estuve en todos los municipios, ciertamente, pues solamente São Paulo tiene 571 municipios. Andaba entre ellos no muy perdido. Claro, se necesita actualizar un poco las composiciones. Mi intención era venir al Paraguay y realizar aquí actividades similares. Vamos a ver qué podemos hacer.

         - Maestro, ¿te parece que musicalmente lograste todo que soñaste?

         - No, todavía no (risas); hay muchas ideas...

         - ¿Qué te gustaría hacer?

         - ¡Tantas cosas, Aida, me gustaría hacer! Rehacer todas estas grabaciones ya realizadas con inclusión de otros instrumentos, como el saxo, el acordeón, el clarinete, la guitarra. Así resultaría algo más típico nuestro. Escuché, por ejemplo, cuando chico, grabación de "Minero Sapucái"3 con esos instrumentos y me gustó mucho. El arpa va de complemento. Considero que actualmente se puede realizar algo parecido.

         - Maestro, entre los creadores musicales para el arpa paraguaya, ¿qué compositor le impactó más?

         - Sin duda alguna Félix Pérez Cardozo. Él ha realizado cosas muy típicas nuestras y creo que ninguno de nosotros lo hemos logrado. Sin embargo, sigo en esa búsqueda en mis composiciones: algo sencillo y eminentemente folclórico paraguayo.

         - ¿Qué te gusta comer? ¿Cuál es la comida paraguaya que más te gusta?

         - Te voy a citar algunas de las que más me gustan: so’o josopy4, locro, mbeju5, chipa, chicharõ6. A pesar de que en estos últimos tiempos las cosas de carne estoy dejando un poco de lado, y estoy más con el pescado. Hace poco en el supermecado me encontré con un señor, ciertamente desconocido, que estaba comprando osobuco. Como tenía cara amistosa, le dije que nosotros -a nuestra edad- no teníamos que comer ya esa clase de carne, con karaku7, sino pescado. Verdaderamente era un hombre al que le gustaba el humor porque me contestó que tenía prohibido por su médico consumir pescado. Me extrañó y se lo dije. Me contestó que la recomendación era por el precio del pescado (risas).

         - ¿Cómo te gusta vestir?

         - Bien, bien, principalmente cuando voy a tocar ante un público. No me gusta presentarme en camisa o mal vestido. Por respeto al instrumento y al público, debo estar bien presentado.

         - ¿Cuál es tu mayor delicadeza? ¿Qué te puede llevar a molestarte con alguien?

         - A mí me gustan siempre las cosas justas. Conmigo se debe andar "derecho". Me molesta la injusticia. Me gusta la verdad, aunque duela.

         - ¿Cómo le recordás a Yoly Sánchez?

         - Recuerdo de él las cosas típicas. Solía tener expresiones muy personales. Siempre te daba una respuesta especial, muy particular. Si se le preguntaba, por ejemplo, "mba'éichapa reiko, Yoly"8, él respondía: "Aiko porá, ndacheruvichái"9. No te preguntaba, por ejemplo: "Mba'éicha ne ko'ẽ"10, sino "mba'éicha reiko hendive"11. Buscaba siempre el lado amistoso, jocoso.

         - En cuanto a interpretar la guitarra, ¿él se adaptaba a cualquier situación sin ningún problema?

         - Era un hombre especial. Se adaptaba muy bien al ambiente y a las circunstancias. Por ejemplo, una característica que recuerdo: si por casualidad erraba de tono al comenzar una música, paraba, guardaba silencio, sin demostrar extrañeza y, después de la breve pausa, continuaba ya en el tono apropiado. Considero que nadie se daba cuenta de su falla inicial.

         - ¿Y Oscar Nelson Safuán?

         - Oscar Nelson Safuán es un gran músico, un gran talento. Creo que mucha gente no lo conoce bien aquí. Es un buen "arreglador". En el requinto es sensacional. Como persona, tal vez tenga algún "pero"; sin embargo, cuando se lo conoce de cerca, todo se lo perdona.

         - Maestro Luis Bordón, hoy es domingo 3 de julio de 2005. Son las seis de la tarde. ¿Llegamos hasta aquí? Parece que le hicimos hablar hasta quedarse ronco (risas).

         - Estoy acostumbrado a hablar bastante. Antes era muy callado, pero me he vuelto un charlatán. Recuerdo cuando en una ocasión fui a visitar al poeta don Félix Fernández, en Hyaty. Él era muy hablador y yo sé escuchar. Me dijo en esa ocasión: "Py'yivékena eju che12 visitá. Ko'árupi ndaipóri guasúi pe ja'u va'era, pero la ja’e va'era, Hetá oí13" (risas). Y lo mismo te digo aquí, en mi casa, Aida.

         - Muchísimas gracias, maestro. Ahora, un saludito para nuestra audiencia de "Sólo en Domingo".

         - Bueno. Mis cordiales saludos y un abrazo muy cariñoso para todos los que están en sintonía con esta emisora. Espero abrazarlos personalmente. Muchas gracias por escucharme.

 

         Y así nos despedimos del maestro Luis Bordón. En ese momento no sospechábamos que el final se estaba acercando. Fuimos con la promesa de volver muy pronto. Cuando bajábamos las escaleras de su casa, las notas del arpa paraguaya seguían retumbando, como tratando de detener el atardecer que se desvanecía en brazos del ocaso. Los sonidos maravillosos seguían adornando como un broche de oro la corbata de ese domingo que se iba.

 

         Sajonia, domingo 3 de julio de 2005.

 

 

 

ÚLTIMO ENCUENTRO CON EL MAESTRO LUIS BORDÓN

 

         Llamamos a la casa del maestro Luis Bordón y nos dijeron que estaba en la casa de su hija. Tomé el grabador por las dudas y me fui para saber cómo estaba y conversar con él. Con un poco de vergüenza, con mucha timidez, llegamos. Él estaba leyendo el periódico; se puso muy feliz cuando nos vio. Comenzamos a charlar de todo un poco. Contamos chistes y nos reímos de nosotros mismos. Teresa, su esposa, le dio su medicina, me aventuré y saqué el grabador, fue esta la última entrevista que realizamos con el maestro.

 

         Estamos aquí en la casa del maestro Luis Bordón. Vinimos para saber cómo estaba y cómo se sentía. Vemos que está realmente con muy buen estado de ánimo.

         - ¿Qué tal, Luis Bordón? ¿Cómo estás?

         - Gracias por la visita. En primer término, mi saludo cordial para ti y un gran abrazo para todos tus familiares y también para los oyentes. Con mucho gusto los recibo hoy aquí, porque, a pesar de que estoy un poco ronco, eso no será obstáculo para charlar un poco. Pasa que tomé alguna cosa helada ayer y amanecí de esta forma.

         - ¿No tomás tereré?

         - No, infelizmente perdí la acostumbre del tereré.

         - ¿Y el mate?

         - Ni el mate.

         - ¡Qué raro! (risas). Estuvimos todos preocupados por tu salud, Luis. ¿Cómo te sentís ahora?

         - Esta semana estamos al 23. ¿El 23 es hoy, verdad? Me siento mejor que la semana pasada. Yo creo que es el comienzo de la total mejoría. Ha'éngo che14... a pesar de que así también pensé antes, pero no fue así. No esperaba que fuera tan largo mi tratamiento. Lo consideraba como un mal pasajero; sin embargo, se está alargando. El mal está en los huesos. Lo que el médico constató fue la descalcificación y al mismo tiempo artritis o algo así. De modo que estamos detrás de eso. Pienso que estamos en el camino de la mejoría. Esta es la introducción de la semana de la mejoría.

         - Luis, ¿no estás haciendo nada con respecto a la música?

         - No estoy haciendo nada absolutamente. Al terminar este tratamiento, tendré que ponerme a ensayar de nuevo el arpa, porque hace nueve meses que no toco y... vamos a ver. Creo que en nueve meses uno no olvida lo que sabe hacer. Solo que, seguramente, voy a estar un poco más duro, aunque considero que ni eso pueda acontecer.

         - Luis, estabas haciendo una especie de recopilación con Papi Galán de todas las grabaciones que hiciste en el Brasil. ¿Van a seguir trabajando en eso?

         - Este es el comienzo de las recopilaciones, es verdad, pero tendré que preparar algunas nuevas grabaciones porque en estas solamente figuran mis composiciones. Solo en los casos en que alguien me acompaña con otro instrumento, tengo algunos temas con otros autores y no solo mía. Por ejemplo, con Safuán tenemos las composiciones "El arpa y la danza de mi tierra", "Despertar nativo" y "Gotas de rocío". Si consigo hacer la nueva grabación, tendré que empezar todo de nuevo. Ya veremos.

         - Luis, ¿tenés idea de cuántos discos llegaste a grabar en toda tu carrera?

         - Tengo más de cuatrocientas cincuenta músicas grabadas en 34 LP. Ahora bien, no todas las grabaciones hechas las tengo conmigo y tampoco recuerdo todas las composiciones que hice. Creo que eso es un mal de nosotros los compositores: no cuidamos nuestro derecho intelectual.

         - Hay una cosa que quiero preguntarte. Siempre hay algo que quiero preguntarte. (risas) Luis, ¿recordás ese momento cuando por primera vez recibiste el primer material grabado en solo de arpa?

         Este era un tema sobre el cual nunca quiso hablar. Varias veces le pregunté sobre ese momento. Y me decía que los momentos malos "eran buenos para olvidar". Me fui con esa idea un poco perversa, quería insistir una vez más. Y bueno, tuve suerte. El maestro Luis Bordón nos dejó este testimonio.

         - La verdad que esa tiene una larga historia, Aída, porque en un principio, cuando yo comencé a hacer mi proyecto de grabaciones, hablé con el productor artístico de la Chantecler, Diego Muleo, y con el director comercial. Llegamos a un acuerdo con ellos, de que iba a ser un trío, pero ese trío en la víspera de la grabación se desintegró.

         - ¿Por qué eso? ¿Decidieron no hacer la grabación?

         - Decididamente. Creo que ellos se enojaron conmigo por una palabra que dije.

         - ¿Cuál fue la palabra?

         - Yo dije en el ensayo, que la primera voz estaba desafinando. Él se molestó porque había sido que se consideraba una “estrella” y no aceptaba mi crítica. Entonces me dijeron que no grabarían.

         - ¿Se puede saber quiénes son?

         - El trío "Los Asuncenos". Me abandonaron y quedé solo. Entonces me dije: "Bueno, no importa que no estén conmigo en la grabación". Era domingo. El lunes me preparé y fui a hablar con el director artístico y le dije: "En virtud de que estos muchachos se negaron a continuar conmigo los ensayos, yo voy a hacer solo esa grabación". Así me hice solista de arpa. Ya no dependía más del canto. Completé las doce canciones y grabé. Fue un éxito total. Un éxito que los propios disc jockey tocaban porque les gustaban las grabaciones y las pedían a toda hora.

         - ¿Te acordás de los temas que grabaste en ese primer disco?

         - En ese primer disco grabé "India", "Pájaro Campana", "Pájaro Choguy", "Pajarito", "Rodríguez Peña" y... no recuerdo las otras. Lo que sí, las doce canciones fueron un éxito.

         - ¿Se puede decir, entonces, que al salir ese material y al quedarte vos solo, se decidió tu carácter de solista de arpa?

         - ¡Cuánta gente ahí opinaba que no iba a ser éxito porque solo de arpa, ¿quién iba a aguantarlo? Y fue todo lo contrario. A todos les gustó. Entonces le dije yo al director artístico que, ya que a la gente le gustó esa forma, en adelante sólo haría "solo" de arpa. "Me quedo solo y terminó el pleito", dije.

         - ¿No hubo otro que haya grabado solo de arpa?

         - Creo que nadie fue solista hasta entonces. Quien más me incentivaba era Yoly Sánchez, que me acompañaba en la guitarra. Hace poco que murió Yoly Sánchez y ahora se queda Luisinho en su lugar. Este es un gran guitarrista. Aprendió a ser guitarrista de acompañamiento con Yoly Sánchez.

         - Esos discos grabados con Lorenzo González con orquesta, y con Papi Galán, ¿ya vinieron después de aquella grabación?

         - Ya mucho después. Ellos tampoco tenían canto. A Lorenzo González le complicaba un poco y también a Papi Galán. Yo nunca estuve con instrumento de percusión, solo de cuerda: arpa y guitarra. Desde chico me gustaba así y pensaba que a la gente le debía gustar necesariamente. No sé por qué pensaba así, pero así lo hice y gustó.

 

         Con Luis Bordón estamos recordando algunos momentos muy especiales de las grabaciones. Queremos concentrarnos en las grabaciones de Luis Bordón.

         - Luis, siempre tuviste la fama de ser muy cuidadoso con el sonido; y de investigador del sonido en el arpa, incursionando también en la electrónica.

         - En todo sentido siempre fui muy cuidadoso, tanto en los sonidos que produzco yo, como en los que producen los otros. Lo primero a lo que me dediqué cuando estudié electrónica, fue el sonido. Eso me sirvió muchísimo en mis grabaciones, sin firuletes, porque éstos solo distraen y les quitan veracidad, o sea, pureza.

         - ¿Recorriste muchos países?

         - No tantos.

         - Pero tus discos sí los conocían (risas).

         - Mis discos sí (risas). Ellos recorren todo el mundo, hasta hoy. Entonces algunas ventajas tiene que sea solo instrumental: el mensaje es solo sonido y nada más que sonido; no hay letra que interfiera la interpretación.

         - ¿Cómo lograste adaptarte tan rápidamente y formar parte de la comunidad brasileña?

         - Llegué a formar parte de esa comunidad, gracias a la música, gracias al arpa que me introdujo en esa sociedad, si no hubiera sido por eso no hubiera formado parte de ella. Y otra cosa. Yo traté por todos los medios, Aída, de aproximarme al gusto de ellos, a pesar de que la música brasileña tiene un ritmo extraño para nosotros, para el paraguayo, para quien quiera que sea, porque la música brasilera es difícil. En realidad, cualquier música es difícil cuando no es de la propia tierra. Tiene un acento, como decimos nosotros, "su toque". Sucede lo mismo cuando uno va a hablar un idioma extranjero; tiene "su toque" y la misma cosa también en la música. Cuando va terminando mi rueda de presentación, yo les interpreto su música propia y eso les agrada y cantan conmigo. Considero que ese trato es lo que habrá hecho que me aceptaran tanto.

         - Bueno, Luis Bordón, te veo bien, con mucho ánimo. ¿Comes bien?

         - En estos últimos días, ando comiendo bien; la semana pasada no sentía hambre, sin duda por los medicamentos que consumía. Ahora que han disminuido los remedios, volvió la gana de comer.

         - Luis, muchísimas gracias por recibirme para compartir con la audiencia de Radio Cáritas. Quería informar a mis oyentes sobre tu estado de salud.

         - Nuevamente te agradezco la oportunidad que me das para hablar con la gente.

 

         Nos despedimos del maestro. Cerramos el portón con un hasta pronto. Pero no sabíamos que esa despedida no era un "hasta pronto" y que era la última vez que hablaba con el maestro Luis Bordón. Él se fue pero quedaron sus obras, su estilo exquisito y único de ejecutar el arpa. Su delicadeza y sus sentimientos, su risa fácil y su amor al terruño que le vio nacer. Maestro Luis Bordón, hasta siempre...

 

         Asunción, 23 de enero del 2006.

 

 

1. "No seas así, Yoly ".

2. Nadie me gana. No tengo jefe.

3. "Canto del minero".

4. Caldo de carne molida.

5. Torta de maíz

6. Carne seca frita o asada.

7. Médula, tuétano.

8. ¿Cómo estás, Yoly?

9. Estoy bien. No tengo jefe. No tengo superior.

10. ¿Cómo amaneciste?

11. ¿Cómo te llevas con él o con ella?

12. Que me visites más a menudo.

13. Por aquí no hay mucho que comer pero sí tenemos mucho para hablar y para decir.

14. Digo yo.

 

 

 

 

DIGNO GARCÍA

EL ARPISTA PARAGUAYO MÁS UNIVERSAL

 

         Digno García, maestro del arpa paraguaya, recorrió el Paraguay palmo a palmo de la mano de Ignacio Melgarejo y Demetrio Ortiz, vadeando ríos, descubriendo caminos entre los montes cerrados. Fue uno de los primeros en llegar a la tumba de Mangoré en San Salvador con Gumersindo Ayala Aquino, Humberto Barúa y Luis A. del Paraná. Fue integrante del Trío Los Paraguayos con Agustín Barboza y Luis A. del Paraná. A la separación del trío, tomó su propio camino y formó su grupo "Los Carios". Conocido como mister Cascada, fue uno de los primeros en llegar al imperio del Sol Naciente. Su caminar dejó huellas indelebles que quedarán por siempre en los anales de los paraguayos por los caminos del mundo.

         Inicié una correspondencia con el arpista Digno García en el año 1976, gracias al apoyo de Cristóbal Pérez Ortiz. Esta comunicación se prolongó hasta su muerte. Él me relataba todos los pormenores de su vida artística, de sus viajes. Así nació una de las entrevista que mantuve con él a través de los programas de Radio Nacional del Paraguay.

         - Digno García, ¿cómo está?

         - Muy bien, para saludarte, Aída.

         - ¿Cuánto tiempo fuera del país?

         - 22 años.

         - ¿Puede hablarnos de sus actividades artísticas en Europa?

         - Constante labor, pues el artista que tiene nombre en los "carteles" se ve obligado a seguir el curso del éxito, componiendo y grabando en disco canciones del gusto europeo, tanto comercial como folklórico; y ocupar así un lugar en las clasificaciones del hits-parade.

         - Digno, ¿podría hacer memoria de los años en que salió del Paraguay.

 

         Digno se quedó un momento en silencio, le brillaban los ojos, los recuerdos y las vivencias de épocas pasadas, recordó a sus amigos y compañeros de giras, muchos de ellos ya ausentes, como Gumersindo Ayala Aquino, Humberto Barúa, Luis Alberto del Paraná, Demetrio Ortiz, entre otros; todos ellos compañeros de lucha por', la música paraguaya.

 

         - Salí del Paraguay en el año 1944, por tierras del Brasil, en compañía de Demetrio Ortiz e Ignacio Melgarejo, con el nombre de "Trío Paraguayo". Viajamos por barco hasta Concepción y desde allí hasta Pedro Juan Caballero, sobre bolsas de yerba mate en un camión de carga. Continuando nuestro viaje, llegamos a Campo Grande; allí trabajamos en un circo y ganamos un poco de dinero para proseguir nuestro peregrinaje artístico, camino a São Paulo.

         - ¿Cómo decidieron formar el trío "Los Paraguayos"?

         - Formamos el trío "Los Paraguayos" en México, en el año 1947, con Luis Alberto del Paraná y Humberto Barúa. Viajamos por toda Centroamérica hasta llegar a Lima, Perú. Allí el trío se separó, ya que Paraná decidió quedarse en ese país. En el año 1954, nos reunimos de nuevo con Paraná y Agustín Barboza, llamados          por nuestro Gobierno con el objetivo de enviarnos a Europa en misión artístico-cultural. Cumplida la misión, Paraná se quedó con el nombre de "Los Paraguayos", y desde entonces yo continué con el nombre de "Digno García y sus Carios".

         - ¿Cómo fue para Ud. el comienzo?

         - Muy agradable; mucho compañerismo y con empeño de triunfo por tierras extrañas, llevando como portaestandarte nuestras canciones y nuestras tradiciones.

         - ¿En qué país lanzaron el primer disco de "Los Paraguayos"?.

         - "Los Paraguayos" lanzamos el primer disco en Bélgica. La Philips no tenía mucha fe en nuestra música para lanzarlo en el mercado europeo, pero como un ensayo y bajo la insistencia de nuestro cónsul, entonces el Sr. Waldemar Morínigo, grabamos nuestro primer LP "Paraguayan song" N° 1, con temas clásicos de nuestro repertorio como: "Mi dicha lejana", "Galopera", "Pájaro Campana", "Mi destino", "Cascada" y otras canciones. Envista del éxito obtenido, hicimos el segundo y luego el tercero, con éxito sin precedentes, ya que estos tres LP se lanzaron en el mundo entero.

         Como "Digno García y sus Carios", grabamos más de 54 LP, que se esparcieron por todo el mundo, sin contar los simples.

         - Don Digno, hablemos del arpa. ¿Qué significa para Ud. el arpa?

         - Significa todo. El arpa paraguaya ocupa en mi vida, sin duda alguna, un lugar de primer orden, pues me ha dado satisfacciones, viajes, dinero y triunfo.

         - ¿Quién le inició en el arte? ¿Quién le enseñó a ejecutar el arpa?

         - El "don" de Dios. Aprendí las primeras notas con un señor que se llamaba don José, José Branda, a quien siempre recuerdo con cariño.

         - ¿Cuál fue su primera composición? ¿Desde entonces ha compuesto muchas canciones?

         - "Cascada", que es mi pasaporte musical, y más de 120 canciones y 22 solos de arpa.

         - ¿Cuál es la composición que más satisfacciones le ha deparado?

         - "Cascada" y "Madrecita".   

         - ¿Cuál prefiere?

         - No hay preferencia. Están en igualdad en el afecto.

         - ¿Por qué eligió Bélgica para vivir?

         - Porque aquí encontré mi media naranja y porque también el público belga acogió mi arte con afecto y cariño.

         - ¿Puede hablarnos de su familia?

         - En casa somos cinco. Vera, mi señora. Diego, mi hijo de 14 años, y el menor, de 10, que se llama Fabio, y la abuela "Lorken", una suegra fantástica.

         - ¿Cómo siente esa comunicación artística con el público?

         - Como un mensaje de paz y de amistad.

         - ¿Qué siente, don Digno García, cuando escucha sus temas interpretados en varias formas y distintos lugares del mundo?

         - Como una agradable lluvia en tiempo de calor y como un rayo de sol en invierno.

         - ¿Cuándo descubrió su vena creadora?

         - Tenía cinco años cuando un día en que festejábamos mi cumpleaños, llegó un señor a casa con su guitarra en brazos. Se sentó en una silla y empezó a cantar canciones en guaraní. Desde entonces, se despertó en mí esa dormida maravilla de las notas musicales con quienes contraje matrimonio y con quienes confieso y me comulgo en el altar sublime del arte musical.

         - ¿Qué le hace sentir bien?

         - La simplicidad en el trono del triunfo; también cuando hacemos una obra de bien.

         - ¿Qué le hace sentir mal?

         - La mediocridad.

         - ¿Es optimista?

         - Siempre fui optimista. Por eso soy constante y recibí el primer disco de oro.

         - Don Digno, podría evocarnos una anécdota que se le haya grabado gratamente en la memoria.

         - Hace unos años, estando en Asunción en compañía de mi señora, fuimos a cenar en el "Hermitage". Le dije a Vera, "aquí estaremos tranquilos", ya que había poca luz y nadie podía reconocerme. Así, de incógnito, podíamos escuchar a los artistas sin interrumpir el espectáculo. En un pasaje musical, salió el animador y dijo: "Señoras y señores, el Hermitage se engalana esta noche con la presencia de un artista que recorrió el mundo y que merece toda nuestra admiración y afecto, ya que él representó musicalmente a nuestra tierra en los cinco continentes".

         Al escuchar estas palabras, mi señora me dio un codazo, diciéndome: "¿Escuchaste? Prepará tu discurso". Yo mentalmente preparé algunas palabras para agradecer y contar algo sobre nuestras andanzas por el mundo. El animador continuó y luego pidió al público un "gran aplauso" diciendo: Con Uds., señoras y señores, ELADIO MARTÍNEZ. No te puedo decir cómo nos reímos. Vera me cargó toda la noche. Era justo porque nadie me conocía entonces, ni ahora, porque no he tenido la oportunidad de actuar ante mi pueblo, de compartir con mi pueblo. Creo que eso le pasa a mucha gente. A los que estamos en el exterior no nos conocen. Bueno, así es la vida. Ojalá algún día pueda suceder eso. Actuar ante el público paraguayo al que tanto quiero.

 

         Eso en realidad nunca sucedió. Nunca hemos podido ver a Mr. Cascada ante nosotros actuando, como lo han visto en toda Europa y en los otros continentes.

 

         - ¿Cree que la vida le ha dado todo lo que Ud. esperaba o, por lo menos, en parte?

         - Creo que la vida me ha dado todo lo que esperaba y más de lo que esperaba. Soy muy feliz porque me siento realizado artísticamente y también muy feliz de ser útil a mi patria en algo.

         - ¿Cuándo lo verá el pueblo paraguayo actuando?

         - En un futuro no muy lejano. Llegaré de visita en el mes de noviembre y espero poder visitar a la Virgencita de los Milagros de Caacupé, con mi esposa.

         - Hablemos de su pueblo natal. ¿Qué hace cuando lo ataca la añoranza?

         - Soy luqueño ("kuré Luque") y con mucho orgullo. Me alegra muchísimo saber que en mi pueblo se cultiva el arte y el deporte. Yo le he dedicado una canción deportiva que se llama "Adelante Luque", que espero grabar en octubre. Y cuando me ataca el "techaga'ú"1, vuelco ese sentimiento en mi creatividad musical; así llevo a mi Luque en donde yo estoy.

         - Podría recordarnos el momento más glorioso del trío "Los Paraguayos"?

         - Allá por el año 1955, en Alemania, en un teatro auditorio; la emisión se llamaba "La Música no tiene fronteras". En ese programa participaban artistas de Francia, Alemania, Bélgica, Italia y el Paraguay. Cantamos "India", "Galopera", "Cascada", "Así canta mi patria". El público nos aplaudió más de 15 minutos. Salimos tres veces para agradecer y fuimos mimados y felicitados por todos.

         - ¿Dónde le sorprendió la muerte de Luis Alberto del Paraná?

         - En Benidorm (España). Un día me llama por teléfono nuestro cónsul y admirado amigo Sr. Luis Mesquita Chávarri, quien se encontraba en compañía de Agustín Barboza, para darme tan triste noticia, la muerte de nuestro compañero de "cruzada artística", Luis Alberto del Paraná. Fue un golpe muy grande para todos, ese fallecimiento prematuro, en el momento más alto de su labor incansable por la música nuestra y latinoamericana.

         - ¿Podría hablarnos de la intención que tenían de reunirse los tres que formaron en principio el trío "Los Paraguayos" para realizar la "Fiesta del Paraguay" en la televisión belga?

         - Al cumplir 20 años de mi estadía en Bélgica, la TV belga quiso dedicarme un show y tuve la idea de reunir de nuevo al trío "Los Paraguayos" para esa emisión. Le llamé a Paraná y aceptó gustoso. Se comunicó con Agustín Barboza, que en ese momento estaba cumpliendo contratos en Suiza. Volvió a llamarme y me dijo: "Japurahéi jeyta oñondivé. Igústota hina. Añemonguetáma Aguicho ndive"2. No se pudo realizar y fue una lástima.

         - ¿De quién partió la idea de ponerle el nombre "Los Paraguayos" al conjunto?

         - Del público mismo, ya que ellos decían. Vamos a escuchar a "Los Paraguayos".

         - ¿Qué piensa como ex integrante del famoso trío "Los Paraguayos" y como introductor del arpa paraguaya en Europa?

         - Que fui feliz al integrar ese trío y compartir con ellos el pan del triunfo y sobre todo con las grandes cualidades artísticas y personales de cada uno; es un recuerdo muy grato que llevo en mí.

         - Fue uno de los primeros en llevar el arpa paraguaya a Europa.

         - En cuanto a la introducción del arpa paraguaya en Europa debo decirte, mi querida Aída, que hice lo mismo que Félix Pérez Cardozo en la Argentina; hacer amar y admirar nuestro simbólico instrumento, ver y oír en todas partes a arpistas paraguayos y extranjeros interpretando nuestra música, fiel reflejo de un país musical, laborioso y de paz.

         Con esto se despide don Digno García de nosotros. Es indudable que hay quienes nacieron para pintar de colores y llenar melodías el universo.

 

LOS GUAIREÑOS

Humberto Barúa, Digno García, Luis Alberto del Paraná

y Gumersindo Ayala Aquino

 

ENTREVISTA CON VERA DE GARCÍA EN ASUNCIÓN

 

         En esta oportunidad también quisimos hablar con Vera, su compañera de la vida y representante de Digno García. Ella llevó siempre la carrera artística de Digno. Tuvimos con ella una mini nota, que compartimos con todos ustedes.

 

         - ¿Qué significa para Ud. ser la esposa de Digno García?

         - Significa muchas cosas: Ser elegida entre tantas mujeres en Europa, donde tiene un nombre muy grande. Vivir constantemente con un amante a su lado que es el arpa. Soportar la separación por las giras mundiales que le toca cumplir y en su ausencia recibir, y atender a todos sus amigos y personas que se acercan a nuestra casa queriendo conocerlo.

         - ¿Cuántos años hace que están casados?

         - Quince años.

         - ¿Cuántos chicos tienen?      

         - Dos varones.

         - ¿Conoce el Paraguay?

         - Sí.

         - ¿Sabe preparar comida paraguaya?

         - Como Digno, no.

         - ¿Cuál de los temas que ha compuesto Digno le gusta más?.

         - La divina "Cascada", "Madrecita" y "Mi Nostalgia".

         - ¿Ud. le acompaña en sus giras?

         - Una vez por año.

         - ¿Sus hijos conocen el Paraguay?

         - Aún no.

         - ¿Vendría a vivir al Paraguay si a su marido le atacara la enfermedad del "techaga'u"?

         - Sí, pero después de terminar los chicos sus estudios.

         - ¿Qué es lo que más le gusta del Paraguay?

         - Su campo, su magnífica vegetación, su música, su comida y... Digno García.

         - ¿Cómo lleva la parte comercial y emocional dentro de la actividad que realiza como compañera de Digno García?, porque sabemos que una buena parte de la carrera de su marido está en sus manos.

         - Que un buen compositor y artista tiene que guardar la parte emocional y no dejarse, llevar de ninguna manera por la parte comercial; por esta razón me ocupo de los contratos, pero siempre consultándolo antes de entrar en acción. De esa manera yo espero preservarlo de la parte fea del mundo (risas).

         - ¿Se siente la inspiración de su marido?

         - No, porque llegué a conocerlo muy inspirado ya.

         - ¿Le gustaría que sus hijos fueran músicos?

         - Si son talentosos, sí. De nuestra parte nunca los forzaremos.

         - ¿Cuál era su opinión del Paraguay antes de conocer al maestro Digno García?

         - No conocía Paraguay antes de conocer a Digno. Lo conocí por sus ojos y por sus palabras. En mi opinión, es bueno, ya que es un país de futuro que adelanta con grandes pasos de progreso.

 

         Así nos despedimos de Vera de García. Ella se despide de nosotros con un hasta pronto, prometiendo una próxima visita. Tot ziens, Vera. Hasta entonces, en lengua flamenca.

 

         Setiembre de 1979

 

 

CON VERA ENGELEN DE GARCÍA,

EN GERAARD BERGEN

 

         Esta es la historia de hombres y mujeres que optaron por seguir los pasos de los sentimientos. Seguir los pasos del destino. Un día la barca ancló en un lejano puerto y se quedó para siempre.

         Así, Digno García ancló su barca en Bélgica, donde hizo su hogar, formó una familia y donde están su esposa e hijos. Él vive a través de sus canciones, se eleva al viento surfeando en las alas de su Cascada, Ñe'á Purahei, Mi nostalgia, Madrecita, entre otras. A unos meses de su desaparición física, visité la casa donde vivió y murió Digno García. Sentimos su presencia en la sala, su apyká, su arpa y sus discos. Hoy llega hasta ustedes esta charla con Vera Engelen de García.       

 

         - Es la primera vez, después de la muerte de Digno que me visita una persona paraguaya. Y se llama Aída Lara. Viene a reavivar mis recuerdos, son treinta años y tengo mucho que contar. Tengo tantos lindos recuerdos con él, porque yo soy solamente su obra, como se dice, su sombra con dos orejas. Voy a tratar de contar algunas cosas, de contestar algunas preguntas. Después de la muerte de Digno no volví a salir al fondo de la casa donde está el jardín. El murió en febrero, tuve que esperar un mes para ir al fondo de mi jardín. Cuando me senté, una paloma se posó sobre mi espalda y me asusté muchísimo. Digno me hablaba siempre de los pájaros, de sus cantos en todas sus composiciones. Cuando esa paloma blanca se posó sobre mis hombros, sentí que ya no estaba sola, que él siempre estaría conmigo.

 

         Siguiendo los pasos de Digno García, estamos en Geraard Bergen, a sesenta kilómetros de Bruselas. Estamos en el lugar, en la casa donde vivió Digno García.

 

         - Vera, ¿cómo se inició esta relación?

         - Esto comenzó en el año cincuenta y cuatro, cuando el trío "Los Paraguayos" llegó hasta aquí. Estaba cumpliendo la función de Cónsul del Paraguay el señor Waldemar Morínigo. Conocí al trío "Los Paraguayos" desde el mismo día en que pisó Europa. Hechas las presentaciones, les ayudé un poco con las traducciones. Cuando iban a las presentaciones de la televisión holandesa, como soy flamenca y manejo el idioma, era más fácil para mí. Por eso siempre me llevaban allá para ayudarles con las traducciones. Puedo decirte que conozco toda la historia de "Los Paraguayos", cuando Luis Alberto estaba soltero, cuando Barboza estaba soltero. Así comenzamos la amistad con ellos.

         - ¿Cuándo comenzó su noviazgo con Digno?

         - Después de la separación del trío "Los Paraguayos", me puse de novia con Digno.

         - ¿En qué momento comienza su función de manager?

         - Inmediatamente comencé a ocuparme de sus negocios.

         - ¿Fue difícil?

         - Fue muy fácil para mí por la grandeza de sus composiciones. Cuando uno tiene una buena mercadería en la mano, le resulta fácil vender. Me dijeron, una vez: "¡Qué suerte tiene Digno de tenerte a ti!". Y yo le contesté: "Eso es mentira, porque yo puedo ser la más grande negociante del mundo, y si la mercadería es mala, yo no la puedo vender". Digno García creaba hermosas composiciones; porque era un gran maestro es que yo podía vender.

        

         El frío arreciaba en Geraard Bergen. Seguimos hablando Vera mirando el fuego del hogar a cuyo amparo estábamos tratando de reavivar la memoria y le pregunto lo que le recuerda el fuego.

         - Durante el invierno en Bélgica, Digno se ponía al lado de la chimenea quemando la madera y se acordaba de Paraguay. Siempre se acordaba de su Paraguay, de su Luque natal. No pasaba un día sin que se acordara de su país. En nuestra casa nos daba la sensación de estar viviendo siempre en el Paraguay, porque cada cosita, en cada rincón de nuestra casa, había un recuerdo, seguramente es un poco culpa mía, como yo no hablo guaraní (risas).

 

         Me llamaron la atención los muebles en la sala de los García Engelen.

         - Estos muebles me parecen tan familiares.

         - Como a Digno le gustaba tanto el fuego ardiendo con la madera que se quemaba, mirando al fuego decía: "Bueno, ese sofá se aleja mucho del fuego, voy a hacer dos sillas típicas paraguayas, pequeñas, bajitas para sentarme al lado del fuego". Es esa silla, donde estás sentada en este momento. Con la mesa también pasó lo mismo. De una hermosa mesa que yo compré (entre risas) hizo una mesa típica paraguaya. Es esa que está en el salón. Tampoco lo decía en español. Lo guaranizaba todo: apyká, mesá, che aó3 etc.

         - ¿Y la mesa del living y todo eso?

         - Es que a Digno le gustaba hacer esas cosas para su casa, para que el ambiente sea cálido a la hora de recibir a los amigos. En fin, teníamos todo: muebles paraguayos, comida paraguaya, que nunca faltaba, recuerdos paraguayos. Solamente nos faltó algo, que tratamos por todos los medios de introducir en los tratados del Mercado Común, la famosa CAÑA PARAGUAYA, pero no pudimos lograrlo (risas). Digno practicaba la carpintería. Me dijeron que casi todos los arpistas lo son. Él mismo arreglaba su arpa, la lustraba, la mimaba. La carpintería era su hobby.

         - Hablando de recuerdos, ¿cuáles son las cosas que le traen más imágenes de Digno?

         - El recuerdo que más vive en mí es el siguiente: Esto es antes de que conociéramos al trío "Los Paraguayos". Mis padres tenían un lugar, un establecimiento en la costa belga, y un día escuchamos que hablaban de un "trío Paraguai" que había llegado. La gente no sabía pronunciar bien, Lods Paraguai-Paraguaios, pero al final llegaron a pronunciarlo pero muy bien, "Los Paraguayos". Escuchamos tanto hablar de ellos, que un día pasamos con mis padres por el camino de la costa y una noche, como teníamos un artista sudamericano en casa, la puerta se abrió, ¿y a quien encontramos? Al trío "Los Paraguayos". Y conocí a Digno esa noche. Desde aquel momento nos quedamos juntos.

         - ¿Cómo llegaron a entenderse?

         - Como yo no hablaba español, Digno no hablaba francés, quince días estuvimos mirándonos el uno al otro. Yo, al lado de mi madre, la directora del lugar, no podía moverme, y Digno al otro lado del mostrador que no se movía tampoco. Luis Alberto del Paraná, bailando mucho sobre la pista con Barboza, en su esquinita. Después de quince días, no sé dónde se fue a aprender, me dijo en inglés: "No se asuste, pero I LOVE YOU".

         - ¿Y qué le dijo?

         - Yo le dije que ya era tiempo, que hacía quince días que yo estaba esperando que me dijera eso (risas). Lo más triste es que yo no podía decirle nada, yo no sabía español. Entonces me hizo señas; con señas me dijo que quería invitarme a comer en el restaurante. Al día siguiente, con el permiso de mis padres, me fui a comer con él. Lo primero que me regaló antes de ir a comer con él fue un pequeño diccionario francés-español, que conservo hasta ahora. Es este que tengo en mis manos.

         - ¿De qué año estamos hablando?

         - Del 16 de agosto de 1954. Tiene una dedicatoria que dice: "Este pequeño libro con mi aprecio y cariño, Digno García". Este es el primer recuerdo que tengo de mi querido Digno.

         - Son muchos recuerdos.

         - Los recuerdos que él me trajo de sus giras por el mundo entero. Cada pieza que estás viendo en esta casa es un recuerdo que Digno me trajo. Casi nunca podía viajar con él, porque en la vida uno tiene que elegir, o bien tener hijos o viajar con su marido. Bueno, yo siempre quise tener hijos y es una suerte que Dios me los haya dado.

         - ¿Cuáles son las giras más importantes que realizó Digno García?

         - ¿Qué te puedo decir? Digno nunca estaba en casa. Ahora que él está muerto, me consuelo pensando que él está de gira. Las giras comenzaron por el Japón. Fue uno de los primeros en pisar tierra japonesa. Fue al Japón antes que Luis A. del Paraná y "Los Paraguayos". Hizo conciertos por toda Europa. Fue a Australia. En ese continente recorrió todas las ciudades. Estuvo en Filipinas.

         - ¿A qué países no, entonces?

         - No fue a Rusia, tampoco estuvo en la India. Es muy difícil, hablar de las giras importantes que hizo Digno García. Yo me quedaba sola sin él, como unos seis meses. Hizo cuatro o cinco veces la vuelta al mundo.

         - ¿Qué grabaciones le dio más satisfacciones a Digno?

         - Para él, personalmente, los discos folklóricos, más no los comerciales. Digno grababa los discos comerciales para ganar plata (risas), como se dice. El disco que le dio más satisfacciones es "Paisaje de mi Tierra": todos sus discos de solo de arpa, todo lo que hizo sobre el folklore del Paraguay. Esas fueron las grabaciones que más satisfacciones le han dado.

         - ¿Cuántos discos comerciales llegaron a grabar?

         - Unos 57 LP.

         - ¿En qué sello grabó más?

         - La mayoría lo hizo en Bélgica, pero también en Francia, Holanda, Inglaterra, Japón, Colombia. En América grababa en el sello Silvia; en Francia, en Aureola; en España, en Belter.

         - ¿Cuáles son los temas comerciales que le gustaron más?

         - Hablando de temas comerciales, podemos citar "Nochebuena", "La felicidad". Después podemos hablar de una canción que le pertenece y que fue un éxito durante dos años consecutivos en España. Durante la temporada de verano se escuchaba solamente la canción de Digno, en los almacenes, en los restaurantes. Durante dos años ha tenido la más grande venta de sus discos.

         Una vez me pasó una anécdota fabulosa ahí. Digno empezaba la temporada un 15 de junio y se extendería hasta el 15 de septiembre en España, en la Costa Brava. Yo me fui con él para instalarlo y después volver a Bélgica porque los niños tenían vacaciones solamente a partir del uno de julio. Luego le alcanzaba a Digno el 15 de julio. Como te digo, fui a instalar a Digno, fui a hacer las compras en el supermercado y así llenar la heladera para mi soltero que se iba a quedar 15 días solo. Entré en un almacén y este era el segundo año de éxito de la canción "Costa Brava". Entro al almacén de discos que abre sus puertas para comenzar la temporada y pusieron la canción de Digno. Desde luego que en el almacén no me conocían. Una señora comenzó a gritar. "¡Ah, no!... Otra vez esa canción Costa Brava. Me voy a volver loca", me dice la señora volviéndose hacia mí. "Pero qué le pasa", le dije. "Señora -me dice-, usted no sabe lo que pasa. Durante todo un año tuve que escuchar esta canción, durante el día, durante la noche y ahora que se inicia la segunda temporada, con esta Costa Brava yo me vuelvo loca". La pobre señora no sabía que yo era la esposa de Digno García. Viajé con ella y durante todo el camino no le dije que era la esposa del compositor (risas).

         - Entre los discos folklóricos, ¿cuál fue el que más ha llamado la atención?

         - Fue "Mi nostalgia", ¿o estás hablando del público?

         - Sí, del público.

         - Del público de Digno, su "Cascada". No había ninguna composición que podía superar a "Cascada". "Madrecita" también le gustaba mucho al público. Cuando Digno se fue al Japón, ya sus discos eran conocidos allí, y en cada disco había sólo dos solos de arpa. Cuando llegó a ese país, una delegación lo estaba esperando. Sabes que los japoneses son muy organizados, tienen un intérprete, tienen un manager. Al bajar del avión, no le dijeron: "Bienvenido, Digno García". Le dijeron: "Bienvenido, míster Cascada". Eso ya te dice todo, la fuerza que tiene esa composición.

         - ¿Se acuerda de aquella gran presentación que en la TV belga realizó Digno García con todos los artistas paraguayos y que llamó "¡Viva Paraguay!"?

         - Te imaginas. ¡Viva Paraguay! en la televisión belga. ¡Dios mío! ¡Qué trabajo hemos tenido con eso! (risas). ¿Saben lo que es dirigir a 22 personas para tener un programa así? Con todo el trabajo técnico, de secretaría. Digno trabajó en el escenario con 22 personas, se entiende, artistas paraguayos. ¿Cómo en tres días hacer un programa para honrar al Paraguay? Porque el punto más importante para Digno, era mostrar a la gente el Paraguay. Cómo canta el Paraguay, lo que siente el Paraguay: esto fue siempre el punto débil de Digno. Lo que siente el Paraguay es lo que quiso transmitir siempre a la gente. Cómo traer a 22 personas. Porque en Bélgica no había 22 personas. Entonces llamé a Yverá y Barboza que estaban en Suiza. Hice venir a algunos amigos de Alemania, de Holanda. Bueno, en tres días tuvimos el programa preparado. Fue algo grandioso, un programa glorioso. El espectáculo resultó demasiado caro. Yo no podía intervenir en las negociaciones, quería comprar el programa, no la emisora de televisión. Hablando un poco irónicamente, yo hubiera querido que ese programa comprara la televisión paraguaya.

         - Vera, pero ustedes realizaron otro recital grande de este tipo, antes de éste que nos estás contando ahora.

         - Sí, realizamos la emisión "Paisaje de mi Tierra", con el ballet de Helio Seraffini. En ese programa donde mostramos cantos y danzas del Paraguay, Helio Seraffini se ocupó de la coreografía y Digno García, de la música. Este también fue un espectáculo muy lindo, muy colorido. Todavía lo tiene la televisión belga. Fue memorable.

         - Vera, por ahí los muchachos contaron una anécdota que ocurrió en el Teatro de Viena. Me pidieron que lo cuente.

         - Te cuento. El gran placer que Digno ha tenido en su vida. Antes de que terminara la guerra, el teatro de Viena fue bombardeado y después llamaron a todos los artistas del mundo para colaborar en su reconstrucción. Bueno. Un día llamaron a Digno desde la Radio Belga, donde le preguntan si quería representar a Bélgica para dicho evento. Imagínate un "no" saliendo de Digno. Ir a representar a Bélgica, con el mundo entero presente allí, por supuesto que dijo sí. Él llegó allá, vio todas las banderas del mundo entero y dice que pensaba hablándose así mismo: "Yo, paraguayo con mi arpa, que vino solo; solo con mi arpa tengo que representar a quien dicen y en qué cosas tan importantes. Logro, logro, logro; ahora sí que logro lo que quería".

         - ¿Cómo recibió la representación de Digno García para Bélgica?

         - El impacto más grande en el teatro fue cuando anunciaron a Bélgica: "La Radio belga envía a Digno García del Paraguay". Imagínate el orgullo de Digno: representar a Bélgica y nombrando a Paraguay (risas). Ese fue un evento muy importante para mi marido, algo que recordó siempre, fue uno de sus días más felices. Decía: "Yo fui enviado por Bélgica para ir a representarlos y anunciándome "Digno García de Paraguay, representando a Bélgica. Como si no existieron artistas en Bélgica".

         - ¿Qué más recordó al respecto?

         - Casi perdió el tren para volver aquí. La Policía montada paró el tren y gracias a eso pudo llegar a tiempo. No podía quedarse un día más, porque tenía presentaciones al día siguiente.

         - ¿Quiénes fueron los últimos integrantes de su trío?

         - Quienes estuvieron muchos años en su conjunto fueron Lucho Marín y Miguel Ángel Gamarra. Con ellos Digno realizó la mayor parte de sus giras. Eran como sus hijos.

         - ¿Tiene algún sueño que quisiera hacer realidad?

         - Claro que sí. Lo tengo desde que Digno murió, mi sueño más grande es poder levantar algún día una estatua de Digno en la ciudad de Luque. Allí donde nació. No sé cómo se podría realizar eso. Voy a tratar de hacerlo. Yo creo que se podría con la ayuda de la gente de Luque, con el señor alcalde. Se podrían juntar ideas para su estatua y poder así perpetuar su nombre. Yo tengo la idea de poder organizar un Festival de Digno García, que sea exclusivamente folklórico, en la ciudad de Luque. Bueno, pensaba si podía ser cada año, tal vez sea un motivo para grabar su nombre en la patria chica que tanto quiso.

         - Es una idea muy interesante, porque a su patria la tenía siempre en su corazón, especialmente el lugar donde nació: Moras cué.

         - Creo que la última cosa que podría hacer para Digno. El día que él murió, lo primero que pasó por mi cabeza fue cómo avisar a los muchachos, a su gente paraguaya, la que estaba aquí en Bélgica. Entonces llamé a la casa de Carlos Zenón Espinoza y él se ocupó de todo. Se puso en contacto con todos los paraguayos que estaban aquí, los reunió. Al instante ya estaban todos en casa.

         - ¿Cómo se organizó el sepelio?

         - Carlos Zenón organizó todo. La música en la iglesia fue algo grandioso. Había 40 músicos. Fue algo sublime. Cuando entraron con el cuerpo de Digno a la iglesia, tocaron "Madrecita". Era la canción que compuso para su madre. Después cantaron "Mi nostalgia", y, al salir de la iglesia, tocaron su famosa "Cascada". Fue emocionante. Había miles y miles de personas y durante todo ese tiempo, los muchachos cantando y cantando.

         - Vera, a mí me sorprendió la muerte en Madrid, fue un día de duelo para todos, teniendo en cuenta la amistad que nos unía con el maestro.

         - Sí, es verdad eso y lo más raro es que siempre te invitó a su casa, siempre quiso tenerte aquí, Aída, y ahora viniste y él no está más. Sin embargo, cuando llegaste a casa, yo sentí su presencia junto a nosotras. ¿No crees?

         - Quiero recordar algo que él había dicho una tarde cuando le acompañé a visitar la tumba de Luis A. del Paraná. Se puso frente al mausoleo con su ramo de flores y dijo: "Luis, hemos tenido momentos buenos y momentos malos, pero tenemos un castigo común, que no vamos a morir nunca"

         - Es verdad, son gente que no muere.

         - Querida Vera, muchísimas gracias por compartir con nosotros los recuerdos, sus momentos, porque hemos querido muchísimo a Digno y haremos todo lo posible para honrar su memoria, para enaltecer lo que él había dejado y que se ha preocupado muchísimo en dejar a su pueblo esta herencia musical.

         - Como decíamos, no se va a morir, se quedará siempre con nosotros, y yo creo que algún día, cuando lleguemos al Paraguay, pueda mostrar a sus hijos su país, porque tengo dos varones. Esto fue su deseo también: que llegue yo algún día con ellos al Paraguay. Espero que Dios me ayude y se pueda cumplir ese deseo.

 

         Y allá quedó Vera Engelen de García, en Geraard Bergen, un pedazo de Paraguay en Bélgica. Con el arpa, las canciones, los recuerdos. Cascada, la canción universal de Digno, durante muchos años característica musical de Radio Vaticana para América Latina. Él ya no está con nosotros, pero nos dejó "Mi Nostalgia", el villancico nacido del techagaú, un diciembre lejos de la flor de coco y los pesebres nativos. Están diseminados por el mundo todos los sones que emergieron del alma de este gran paraguayo. Una charla que duró tres días, una charla que perdurará en el tiempo, porque la imagen de Digno García seguirá siempre viva a través de su arte y del amor al terruño y en especial a su Luque querido.

 

         Geraard Bergen, Bélgica, 30 de noviembre de 1984

 

 

1. Añoranza.

2. Vamos a cantar otra vez juntos; va a estar muy bueno eso. Ya hablé con Agustín y él no tiene ningún problema.

3. Silla, mesa, mi ropa.

 

 

 

 

 

LOS TRES SUDAMERICANOS:

LA FANTASÍA HECHA REALIDAD

 

         Era una noche de fiesta para nuestro programa porque, finalmente, después de varios años de intercambiar cartas y saludos, teníamos la oportunidad de estar con estos grandes intérpretes compatriotas, "Los "Tres Sudamericanos", aquellos mismos que se fueron cantando a la Virgencita de Caacupé, que ensalzaron un "Ensueño de un claro" lunar, bajando "Por el caminito largo"; a "Quiero besar tus manos", "Mi paisanita" con amor y calor a la patria. Sus comienzos no fueron tímidos. Una tarde, nuestra vieja Asunción se sintió invadida con sonidos de un grupo vocal que nadie conocía. Un "Trío Fantasma", como se hicieron llamar. Nadie conocía sus orígenes, ni quiénes lo integraban, pero gustaron desde el principio. Aquella nochecita enamorada tenía sabor propio. Todos querían saber de dónde había salido tan lindo trío. La historia sería muy larga. Con impaciencia los esperábamos al final del show en el restaurante "El Bosque" de Chiquitín Maluff. Esas noches allí fueron como un abrazo con el pueblo, después de muchos años de ausencia. Un abrazo cálido, fuerte y cariñoso. Así nos preparamos para hablar con ellos en el camarín de "El Bosque". Hablamos con Alma María Vaesken, Johnny Torales y Casto Darío Martínez. Seguían los aplausos y los vítores. Finalmente pudimos tenerlos ante los micrófonos.

 

         - Así quería tomarlos, cansados, desfallecidos, pero contentos. Es la única forma como me van a decir todo lo que quiero. ¿Qué tal, Alma? ¿Cómo estás?

         AM.: - Muy bien, Aída, encantadísima, cansada pero feliz (risas).

         - ¿Qué te hace tan feliz esta noche?

         A.M.: - Imagínate, feliz porque el público nos responde de maravillas, feliz porque han llegado hasta nosotros y que se acuerden de nosotros. ¿Cómo no voy a estar feliz con los aplausos, en fin, los amigos que llegan hasta nosotros para vernos? Eso me hace muy feliz.

         - Johnny, ¿cómo estás?

         J.T.: - Yo, ahora estoy de maravillas porque estoy a tu lado.

         - ¿Casto Darío?

         C.D.: - Yo no.

         - ¿Por qué?

         C.D.: - Porque todavía no estoy peinado, porque estoy todo así. Esperá un poco; me peino, o si no tú público puede pensar, bueno, qué muchacho irrespetuoso, habla por radio todo despeinado. Ahora sí ya estoy peinado.

         - Falta el perfume.

         C.D.: - El perfume lo ponés vos con tu aroma.

 

         Juan Humberto Torales Avalos, nacido en Asunción, a espaldas de su familia y escapando a hurtadillas, comenzó a cantar en una orquesta de jazz. Cuando su padre se enteró de las travesuras de su hijo lo envió a Buenos Aires para cursar la carrera de arquitectura. El destino dijo otra cosa, volvió rápidamente cuando murió éste, fue cuando conoció a su compañera del canto y de la vida, Alma María Vaesken Ruiz. Junto con Casto Darío Martínez, otro soñador, formaron lo que se conoce hoy como a "Los Tres Sudamericanos". Antes, llegó a ser muy conocido en las noches de Asunción y muy admirado por su maravillosa voz y su calidad humana.

         Johnny Torales, en ese ir y venir de los sueños, llegó a grabar con el dúo Vargas-Saldívar, con el arpa de Lorenzo Leguizamón, una polca paraguaya que se convirtió en un clásico, como "Ñande rogamí", de Ignacio Melgarejo. Por el año 1956, tenía un programa en Radio Guaraní, en Independencia Nacional y 1º Proyectada, con la orquesta de Alfredo Riquelme. Actuaba en el Náutico de San Bernardino, donde hacía un show. Kike Krona tocaba el bongo.

         Y es ese mismo público que siempre quiso verlos. Después de tantos años están aquí.

 

         - ¿Cuántos años lejos, Johnny?

         J.T.: - Como dieciséis años.

         - ¿Por qué tanto tiempo?

         J.T.: - Por motivos de trabajo, puesto que siempre estamos viajando y trabajando. Simplemente fue ese el motivo, y los empresarios que no se ponían de acuerdo para traernos aquí.

         - Casto Darío, ¿en cuántas etapas podrías señalar la carrera de "Los Tres Sudamericanos"?

         C.D.: - Bueno, la primera etapa comienza aquí en Asunción. Podemos hablar de la creación del grupo. Luego fuimos a Buenos Aires para grabar nuestro primer disco, volver a Asunción y esperar. Pensábamos que sería mejor que terminara en Buenos Aires y después para retirar la cosecha.

         - ¿De qué año estamos hablando?

         C.D.: - Fue en el primer semestre del año 1960; estuvimos allá como dos años y medio y después pegamos el gran salto para Europa.

         - ¿Cuánto tiempo se quedaron allá?

         C.D.: - En Europa estuvimos un año y medio y después volvimos a Buenos Aires en una campaña de ocho meses. De allí regresamos a Europa, donde nos quedamos hasta ahora.

         - ¿Qué etapa te parece la más fructífera del grupo "Los Tres Sudamericanos"?

         J.T.: - La etapa más fructífera fue la primera época de España, cuando llegamos allá y empezamos a grabar cumbias. Nosotros introdujimos la cumbia en España. Entonces los contratos sobraban y éramos los que más cobrábamos. No había otro artista con mejor cachet que nosotros en esa época.

         - ¿Cuántos discos grabaron?

         C.D.: - Tenemos exactamente 62 discos grabados.

         - ¿Tienen discos de oro?

         C.D.: - Tenemos tres discos de oro chicos y un LP por la venta de tres millones de discos vendidos.

         - Para "Los Tres Sudamericanos", ¿cuáles son los temas que mayor satisfacción han deparado al grupo?

         C.D.: - Puedo hablar de lo que yo siento, porque cada uno tiene sus preferencias. Para mí, que soy un romanticón y soñador, cada canción tiene su historia, cada canción tiene su momento, cada canción tiene su época. Entonces, me acuerdo incluso de la fecha en que se hicieron esas canciones, no porque sean memorables, sino porque para mí tienen un significado, me han llegado muy hondo. Tienen mucho que ver con mi vida personal y con "Los Tres Sudamericanos".

         - Es decir que no tenés una canción en especial.

         C.D.: - ¿Qué te puedo decir? No tengo ninguna canción en especial. Están algunas que odio, no por la canción, no tiene que ver con la canción misma, sino porque se grabó quizás dentro de mi vida sentimental rara o cruzada. O en el momento de alguna enfermedad. Una vez tuvimos que grabar con pulmonía. ¿Sabes lo que es grabar con pulmonía? Entonces, todas esas cosas se van sumando, y vas en cada canción teniendo un recuerdo.

         - ¿Johnny?

         J.T.: - Lo que dijo Darío también me pasa a mí, hay canciones que me traen buenos recuerdos y otras, mejor no recordarlas.

         - ¿Cómo haces cuando no estás bien, estás enferma, Alma?

         A.M.: - Nada, saco muchas fuerzas, fuerzas de donde pueda y canto. Precisamente, nunca, nunca, me ha pasado en toda mi carrera artística quedarme afónica; pero, justamente ahora que vine a Asunción, que quería estar en la plenitud de mi juventud, el cambio de clima y cuestiones alérgicas, me patearon y me quedé ronca varios días.

         - ¿Igual cantaste?

        

         Alma María Vaesken Ruiz, fue amante de la música desde muy joven. Su público más ferviente fueron sus compañeras del colegio María Auxiliadora y los asiduos de la parroquia del barrio, donde cantaba el Ave María en la ocasión del casamiento de algún familiar. Sus padres la quisieron maestra. Nada antes del magisterio. La vida dictó otra cosa, un día se encuentra con Johnny Torales y Casto Darío Martínez y haciendo picardía a espaldas de los padres, formaron un "Trío Fantasma". Contaba con 17 años. A partir de allí, siguieron un camino común, que todavía perduraría hasta el regreso de Casto Darío a Paraguay.

 

         A.M.: - Si, tuve que hacer un esfuerzo tremendo para cantar, sobre todo "Virgencita de Caacupé", la parte del Ave María que está en un tono muy alto. Parece que la Virgen me iluminó porque al final me salió bien (risas).

         - Además también influiría la situación emocional, después de tantos años, aquí en Asunción, el contacto con la gente...

         A.M.: - El nerviosismo de estar con mi familia, de estar con los amigos que me vienen a visitar, todo me emociona mucho. Todo tiene que ver.

 

         Casto Darío Martínez, un asunceno de pura cepa, músico, guitarrista, experto en la armónica, que creemos dio el nombre al famoso grupo formado por él y otros amigos, "The Harmony Club". Estudió derecho hasta el cuarto curso, que dejó para formar con Johnny Torales y Alma María este grupo que se convirtió en un icono de la música paraguaya y latinoamericana. Compositor de varias canciones que forman parte del repertorio de nuestra música nativa como "Mi paisanita" con Dino Ramos. "El poeta lloró", "El indio pequeño", entre otros.

         Charlar con "Los Tres Sudamericanos" resultó toda una experiencia maravillosa. Compartir la rutina, los descansos, los entre-telones y, al término de la actuación, comer algo.

 

         - Bueno, recién ahora Alma María está preparando unos palmitos.

         A.M.: - ¿Para la cena?

         - Para la cena (risas).

         A.M.: - ¿Deseas cenar conmigo?

         - No, ya cené. Gracias, Alma. Como mujer has tenido que repartir tu vida entre el hogar, el arte, idas y venidas, ¿cómo ha sido posible eso?

         A.M.: - Tuve la gran suerte de tener a mi madre conmigo en España. Hace 15 años que vive conmigo. Vino antes de nacer mi hija mayor, que ahora tiene 14 años. Entonces tengo la suerte de que ella es la que ordena mi casa, se queda en la casa. Ella dirige y organiza cuando yo no estoy. Por eso he podido, con más facilidad se puede decir, compartir la vida privada con mi trabajo.

         - ¿Cómo comparten ustedes la tarea?

         A.M.: - ¿Relativo a qué?

         - Al trío.

         A.M.: - Artísticamente, Darío es el que se dedica a ensayar con los músicos, es decir, la parte musical, Jonhny es el economista del grupo, el que dirige la cuestión monetaria, y yo no hago nada (risas), yo canto, canto nada más.

 

         Dejamos un momento a Alma María luchando con sus palmitos y atacamos al economista del grupo.

        

         - Nos decía Alma María que Johnny Torales es el economista del grupo. ¿Cómo puede un geminiano ser un economista?

         J.T.: - Bueno, el geminiano tiene doble cara, como ya lo sabes, de manera que muchos piensan que soy muy serio, pero después se llevan un chasco muy grande conmigo, porque, viéndome así soy grande y como tengo dos caras, entonces puedo tener dos personalidades completamente distintas.

         - ¿Y qué hace un economista en un trío?

         J.T.: - Eso es muy necesario. Tiene que haber un economista en un trío para que pueda andar sobre rieles todo, porque tenemos que luchar con los empresarios y con los representantes y tenemos que sacar el trío adelante siempre.

         - ¿Ustedes han tenido alguna vez una etapa baja? Porque los tiempos cambian, cada época tiene su producto, tanto en las artes como en otras actividades. ¿Cómo han podido "Los Tres Sudamericanos" afrontar estos cambios?

         J.T.: - Indudablemente, un artista, por muy bueno y famoso que sea, tiene su momento culminante. Luego viene el descenso, todos llegan al momento del declive, y nosotros hace veinte años comenzamos. Justo a los diez años, cuando más arriba estábamos, comenzó el descenso. En este caso, algunos terminan, la mayoría termina en el descenso; otros se mantienen.

         - ¿Cómo se mantienen éstos? ¿A qué han recurrido?

         J.T.: - Los que se mantienen son los que han tenido unos temas, unas canciones que han sido estandar. Han sido artistas, que se han identificado tanto con esas grabaciones, que la gente nunca olvida. Hablamos, por ejemplo, de un artista paraguayo que todos queremos mucho, Luis A. del Paraná. Pasará muchísimo tiempo, pero quedará en la memoria y seguirá emocionando a las personas que lo escucharon y otras que recién descubrieron sus canciones. Al escucharlas, siempre recordarán a Luis Alberto del Paraná, porque él la impuso.        

         Así también, cuando escuchen "Virgencita de Caacupé", "Naranjera", "Por el caminito" o "Quiero besar tus manos", y muchas otras canciones, se acordarán de nosotros. En cambio, artistas que ganan éxito con éxito de otros artistas, aunque grabáramos de lo mejor "Cucurrucucú Paloma", por más excelente versión que hagamos, a quien se le recuerda es a Miguel Aceves Mejía. El que gana aplausos con el éxito de otro, es un aplauso efímero, pero el que queda con la gloria es el primero, el que hizo conocer la canción y la gente coreó con él.

         C.D.: - Bueno, yo creo que nosotros hemos ido adaptándonos al ritmo musical del momento. Cuando surgió el twist, cantamos twist. Cuando llegó el blues, cantábamos blues. Te estoy diciendo que no era un ritmo en particular, sino cada vez que venía uno nuevo, nosotros tratábamos de hacerlo.

         - Y ahora, ¿qué está de moda por ahí?

         C.D.: - Hoy estamos cantando un ritmo que no tiene nombre, porque el año pasado se llamaba disco, pero en este momento el disco pasó.

         - ¿Cómo es el ritmo?

         C.D.: - El ritmo es una mescolanza entre lo tropical, el samba de Brasil y la música americana. Es una mezcla extrañísíma, tal es así que ayer me preguntaron los muchachos aquí del grupo, los de la orquesta, qué era eso de la salsa. Cuba quiere bailar la salsa. ¿Qué es eso? ¿Qué ritmo es ese?

         - ¿Y qué era? ¿Qué ritmo es el disco?

         C.D.: - Y la verdad que yo no sé qué ritmo es ese. Yo, con la guitarra, hago ritmo tropical, la batería hace lo mismo, con el bombo hace cuatro, es un disco, y el bajo hace una mescolanza del tumbago tropical moderno. Es un ritmo extrañísimo. Y te digo que si escucho esta música, me hace bailar. Si querés ser condescendiente con un ritmo extremadamente contagiante para bailar, esto es lo actual. Pero no tiene nada que ver con las presentaciones, con los shows que nosotros hacemos, por ejemplo aquí en "El Bosque". También me ha dicho gente especializada que "Los Tres Sudamericanos" se habían quedado hace veinte años. No es así. Es una mala interpretación. "Los Tres Sudamericanos" no se han quedado en el pasado. Nosotros le damos al público, a los que están en la sala, lo que ellos quieren escuchar. Esas canciones que ellos escucharon de nosotros, las primeras tres estrofas fueron recibidas con aplausos, entonces quiere decir...

         - ... Que están esperando esas canciones.

         C.D.: - Exactamente, estaban esperando esa canción. Así como "Los Plateros" cantaron por años "Only you", o Roberto Cantoral, "La Barca", vienen a buscar lo que le hemos prometido.

         A.M.: - Y eso, perdóname Darío, precisamente, Aída, es el éxito de un artista. Bueno, no todos los artistas tienen ese privilegio de tener esas canciones. Esas canciones que han ido identificándolos con ciertas ocasiones, que al público lo hacen reaccionar y quiere escuchar. A lo mejor nosotros tenemos muchas canciones nuevas y actuales, pero no podemos hacerlas todas, porque el tiempo no nos da para todas las canciones que nos pide la gente, las que pide el público, las canciones con las qué nos conocieron, y eso es muy bello para nosotros: unirnos con el público a través de las canciones.

         C.D.: - Estuvimos muy felices, muy orgullosos de poder cantar, al público con la misma frescura de siempre. Esa es nuestra gran satisfacción, nuestro gran orgullo de cantar. El público disfruta y nosotros disfrutamos al verlos a ellos.

         - ¿Jonhny?

         J.T.: - Las canciones más bonitas son las de nuestra época; con las que crecimos, con las que fuimos felices y nos traen lindos recuerdos. ¡Qué bonitas letras! ¡Qué emocionantes!

         - Alma, Jonhny, Casto Darío, este gran encuentro de ustedes con el público paraguayo, ¿cómo lo han sentido?

         J.T.: - Vos que estuviste otras noches y ésta, creo que tenés una opinión más válida que la nuestra.

         - Yo pregunto cómo lo...

         J.T.: - ¿Cómo lo sentimos? Imagínate. De una manera muy profunda y llevamos un recuerdo que difícilmente se borrará de nuestros corazones y de nuestra mente.

         A.M.: - Yo siento lo mismo, Aída, después de mucho tiempo, de muchos años, encontrarte con un público que prácticamente no conocías. En realidad, no conocía al público paraguayo, al público de mi país. Entonces, este encuentro es maravilloso, porque desde el primer momento, desde el día del debut, el público se ha portado con nosotros. Nos ha apoyado con sus aplausos. Teníamos miedo, porque nos decían que el público paraguayo era frío. Claro que hay noches que están un poco más fríos que otras noches, pero no nos podemos quejar. Y otra cosa que a mí cada noche me llena de emociones y satisfacciones, es que se acuerden de nosotros nuestros amigos. Vienen a vernos todos, todos son incondicionales, parientes con quienes hacía muchísimos años que no nos veíamos.

         - ¿Casto Darío?

         C.D.: - Yo me encontré, después de veinte años, con todos mis hijos naturales, ya son todos grandes, hermosos (risas). Sí, preciosos muchachos que vienen aquí a diario (risas).

         A.M.: - Es que él quiere sacar un poco de su sentimentalismo al público. ¿Viste cómo es?

         C.D.: - No, tiene razón Alma, es hermoso encontrarnos todos, y lo único que yo no pude encontrar todavía es a mi paraguaya. ¿Dónde estás, paraguaya?

         - ¡Por favor, encuéntrenla! Un saludo final, por favor.

         J.T.: - Un gran abrazo para todos y esperamos un nuevo encuentro, estar de regreso muy pronto en el Paraguay.

         A.M.: - Muchas gracias para ti, para nuestros amigos y quiero decirles que los recordaré siempre.

         C.D.: - Lo que yo te pido, Aida, es que me contestes mis cartas.   

         - Alma, siempre tienen anécdotas, quiero saber si te acordás de algo para compartir con nuestros oyentes.

         A.M.: - Bueno, vos sabes, Aída, que cuando te preguntan si tienes alguna anécdota, algún recuerdo, a veces se te pone la mente en blanco y no recuerdas nada, pero voy a procurar recordarme de una anécdota triste. Lastimosamente tengo que comenzar con una triste, porque de esa nunca me olvido. Un recuerdo bastante penoso que yo tengo particularmente.

         Fue en el año 61. Habíamos comenzado ya "Los Tres Sudamericanos". Nos contrataron para una presentación en Buenos Aires, una gala en Mar del Plata, la gala de fin de año y Navidad. Entonces nos fuimos para allá. No teníamos a nadie conocido en Mar del Plata y cuando llegaron las doce de la noche, salimos del hotel, compramos una botella de champán y nos pusimos en la costanera, en un banco los tres ahí, con nuestro champán a brindar llorando. No sabes la pena que me da cada vez que lo recuerdo; pero es un recuerdo. Por más que no sea bonito, fue nuestro comienzo y, aunque no nos conocían mucho todavía en aquella época, ya teníamos un cierto éxito con la gente. Ya había salido un disco nuestro. Lo que pasaba era que no habíamos hecho todavía amistades con quienes pasar una noche de Navidad o Año Nuevo juntos. Entonces, tuvimos que pasar solos. Después fuimos a trabajar, por supuesto. Ese es el recuerdo penoso.

         Con esta anécdota que nos cuenta Alma María nos de "Los Tres Sudamericanos". Muchas veces ellos mismos pensaron que el grupo se iba a terminar, pero, como vieron ustedes, sólo se reciclaron. El público paraguayo tuvo la oportunidad de verlos con un nuevo integrante, pero esa, ya es otra historia. Alma María, siempre con esa voz fresca, maravillosa y única. Johnny con su talento y su humor de siempre, el nuevo integrante, que ya no es tan nuevo se llama Dioni Velázquez, pero esa ya es otra historia. Porque pocas veces, el público paraguayo tiene la oportunidad de ver actuar a los grupos paraguayos.

         Así nos despedimos de "Los Tres Sudamericanos'; después de conversar en el calor de los abrazos largamente añorados, las canciones en deuda que comenzaron a saldar con el público con el mismo tono, las mismas melodías y con el mismo sentimiento.

         Todavía me deben 5.775 cartas.     

         Asunción, miércoles, 8 de abril de 1981

 

 

 

 

JOSÉ MAGNO SOLER,

EL RESPETO POR LA MÚSICA PARAGUAYA

 

         Como les habíamos prometido, este es un programa de gala, porque tenemos a uno de los mejores folkloristas de nuestro país, con una larga trayectoria en la música, por su creatividad, por su interpretación, por el respeto con el que siempre tomó esta misión de difundir nuestra música, José Magno Soler.

         Nació con ganas de cantar. Se inició en el arte hacia el año 1954, formando su conjunto "Nocturnal". Pasó por varias etapas y muchos profesores, de quienes aprendió lo mejor. Recuerda con cariño al maestro César Medina y Aniceto Vera Ibarrola y varios compañeros. Le pedimos unos instantes de su domingo para compartir con nosotros sus vivencias. La pasión de José Magno hizo de la canción de nuestra tierra un culto, porque la respetó, la cultivó y la propagó. Estuvo muchos años al lado de uno de los más grandes, don Mauricio Cardozo Ocampo. De todo esto hablamos ese día, y hoy queda para nosotros su testimonio.

 

         - ¿Qué tal, José Magno, cómo estás?

         - Buenos días, Aída. Estoy muy contento de estar esta mañana en tu programa. Es un deseo cumplido. Siempre esperé este momento: compartir un poco contigo este espacio tan importante, porque son casi tres horas que tenés difundiendo la música paraguaya. Tres horas comentando, hablando de música, conversando con nuestros intérpretes, de nuestros autores, de nuestra música. Eso es muy importante. Hace rato que yo andaba con esa intención de venir a saludarte y de saludar a toda tu audiencia. Hoy cumplo con ese anhelo. Deseo mucha suerte y mucha felicidad a todos los radioescuchas de Cáritas y de tu programación.

         - ¿Qué estás haciendo musicalmente, José Magno?

         - Ahora mismo, no estoy activando, digo profesionalmente, porque han cambiado muchas cosas. Desde que nos dejó don Mauricio, yo dejé una carrera profesional de 18 años que hice con él, con el conjunto "Perú Rimá". Con ese grupo estuve activando de lleno y cuando se fue don Mauricio, me quedé un poco desprotegido, digo yo, porque "Perú Rimá" era un conjunto base para mí. Me identifiqué con el grupo, pero somos un poco numerosos y nos cuesta reagruparnos. Además, el momento no es propicio. Lo económico se hace muy difícil ahora y movilizar mucha gente también es muy costoso. Entonces, por eso estoy un poco apartado del arte profesionalmente, pero siempre estoy en algunos festivales colaborando, grabando. Hace poco lancé un disco con Elio y después también otros de "Perú Rimá", veo que también están lanzando, yo no sé de dónde, creo que vienen de Buenos Aires, unos CD como dicen. Estas son grabaciones en disco grande, los LP y solamente están pasando ahora... vos me mostraste éste, imagínense, acá dice "Mauricio Cardozo Ocampo y conjunto folklórico Perú Rimá". Espectacular, en éste está saliendo nuestras grabaciones ahora desde Buenos Aires. Así es, esa es más o menos la situación actual, Aída, que no estoy muy activo, pero estoy siempre deseoso de hacer algo por la música, de colaborar de... en fin, es una cosa..., es un vicio, la música es un vicio, así como para vos el micrófono es un vicio, el arte es un vicio, este papel que estás haciendo, de relacionarte con los músicos del mundo, así es, así estoy.

 

         Mientras Diego Gutiérrez prepara el tema, seguimos hablando con José Magno Soler. Con mil anécdotas, siempre recordando, abriendo la memoria, donde comenzaron a aflorar vivencias maravillosas con el conjunto "Perú Rimá" de Mauricio Cardozo Ocampo. Presentaciones en festivales, conciertos, en el Paraguay y en el exterior, como el Festival de Salta. Nuestro invitado escucha la canción y sonríe ampliamente.

 

         - ¡Ah! Sí...

         - "Che Paraguay Poty", de Osvaldo Sosa Cordero y Mauricio Cardozo Ocampo, en la interpretación de José Magno Soler y su conjunto. Ahora, José Magno, este material "Reliquias y folklore" ¿es una de las primeras grabaciones que hiciste o tenes antes de estas otras grabaciones?

         - No, yo tengo antes de esta grabación un disco compartido con Aníbal Lovera y el título de ese disco es "Chacoré Purahéi". Yo no sé si vos te acordás de aquel argentino que anduvo por Marpar, Miguel, que era un argentino que se dedicaba a esto, a la difusión de la música y…

         - De Marpar, sí me acuerdo, Marcelino Paredes.

         - Y con él grabé un disco, después antes de eso mi primer material discográfico yo lo grabé en el 1959. Ese fue mi primer disco de cuatro temas, que fue justamente animándome Mario Halley Mora, de quien estábamos hablando hace una rato, porque

en ese está "Yvoty Ñu", una composición que le puso letra él, está "Canto a Encarnación" también con letra de Mario Halley Mora y no recuerdo los otros. Eran cuatro temas de ese disquito. Cuando eso era difícil grabar, Aída, cuando eso no cualquiera podía hacerlo, ahora que es caro grabar un disco láser, se lo graba en gran cantidad y antes la tecnología discográfica estaba solamente en Buenos Aires, y acá le teníamos a Coco Urdapilleta, que trataba de estar siempre a la altura de las circunstancias.

         - Era el único. Y muy poca gente tenía esos recursos para grabar y era un proceso bastante lento.

         - Era difícil, sí, costaba llegar a eso; yo grabé ese disquito y me dio un gran impulso en mis inicios, porque me estaba iniciando en el arte profesional y vale decir que mereció la atención de este famoso director del programa "La Voz de la OEA", Iván Silva Acuña. Él eligió ese disco y difundió para todos los países con quienes tenían contrato; yo lo recibí acá y se difundía mucho. Me dio una gran energía el interés que tuvo Iván Silva Acuña por ese material. El disquito tiene de portada una guitarra e incluye "Canta Encarnación" que es la primera grabación que yo hice con César Medina, y fue mi primer director. ¿Vos le llegaste a conocer al maestro Cesar Medina?, ¿y a Aniceto Vera también?

         - Sí, los llegué a conocer.

         - Y a Nino Espínola.

         - Sí, Nino Espínola, un saludo para Nino, que siempre está con nosotros.

         - ¡Ah! Caramba! Nino Espínola es un gran músico Estaban Aniceto Vera Ibarrola, César Medina, Nino Espínola, un arpista... ya me estoy olvidando del nombre y el bajista era Juan Belotto, el primer músico que aprendió el acompañamiento con el profesor Flores, según él.

         - José Magno, ¿qué posibilidades tenemos de recopilar todas esas obras, esos discos que grabaste en esa época y que ya no los tenemos?

         - Y pienso que es una determinación que debo tomar yo, no sé bajo qué responsabilidad, pero tengo que hacer aunque sea para difundir, porque pasa esto Aída...

         - Este disco ¿lo hicieron con Coco Urdapilleta también?

         - Este disco sí, "Reliquias y folklore" lo hice yo con Coco.

         - Y el otro con Marpar.

         - "Reliquias y folklore" tiene volumen I y II, el dos lo hice con "Cerro Corá", pero sin sello, el sello fue personal, porque yo nomás me financié. Yo pienso que tenemos que llegar a eso, de recopilar todas las grabaciones que tengo con "Perú Rimá", con mi conjunto, con Lovera, para su difusión. Lo que se prohíbe es comercializar, y a eso estoy queriendo llegar porque por esa cuestión de comercio y de negocio muchos se adueñan de un material y lo llevan y no difunden. Yo tengo los materiales de "Reliquias y folklore", pero la persona que los tiene, no sé para qué quiere. Se dio la licencia a muchos, al finado Chiquitín Maluff y a otro y otro. Así anduvo de mano en mano este material mío tan precioso, pero nunca llegó a grabarse en CD, yo no sé porque no se saca en CD, porque hoy en día no cuesta esto, ya no es difícil.

         Me gustaría sacar otra vez esta grabación de "Reliquias y folklore" que tiene estudios "Guarania" y que es una maravilla, me lo han dicho muchas personas; imagínate un poco, cuántos años tiene, y no es en estéreo y la claridad con que sale.

 

         Escuchamos un tema de este material. Nos llaman los oyentes pidiendo informaciones sobre este disco. Este material que forma parte de nuestro contenido cultural más importante.

 

         - No hay nada que hacer, tenés que sacar en CD este material, Magno.

         - Vos sabés que en una oportunidad, fue Samuel Aguayo a casa para almorzar y le dije: "Eremína cheve mávaico la Domingo F. López"1.

         Ha he'i cheve. "upea che hina"2. Aguayo es una persona que a veces no sabes cómo creerlo, agarrarlo...

         - Muy bromista él.

         - La Buenos Aires pe rohó, roguahe he'í, cha-migo ha hetaitereí la composición rogueraha ko'a-gui, he'i, ogueraha lo mitã ha sapy'ánte romoí chupe autor anónimo, sapy'ánte rofirmá ore ha por no ke la amoi chupe Samuel Aguayo, amoi chupe pea kuri, pe Domingo F. López upea che hina.

         - ¿Qué recordás de Amambay, José Magno?

         - Fue como una hermana para mí. Una gran compañera, sentimos mucho su partida. Todos en mi familia lo sentimos, fue una gran pérdida. Me acuerdo que hiciste la presentación de su último CD.

         - Doña Fide y los hermanos me pidieron. Después de que el grupo "Mujeres que Cantan la Guarania" le iba a rendir un homenaje, yo le llamé a Fide y le dije: "Doña Fide, ¿me puedo ir? " y ella me dijo: "Sí, por favor Aída". Entonces le dije a Amambay que no quería molestarla tanto en esa situación. "Sí, Aída, vos sabes que yo pasé por muchas etapas, pasé por la etapa de la soberbia y después pasé a la etapa ¿por qué a mí? Y de culparle a todo el mundo por lo que a mí me pasaba y después pase a la siguiente etapa ¿por qué no yo? Y ahora estoy en el "que sea lo que Dios quiera".

         - ¿En serio che? ¡Eh, ah!

         - Bueno hablábamos mucho, con Amambay, con doña Fide. Yo le llamaba a Mauricio y hablábamos horas perdidas y le preguntaba cosas, por los músicos, historias de Buenos Aires. Siempre le llamaba para cualquier cosa o duda. Me atendía con mucha deferencia.

         - Entonces habrás escuchado el cacarear de su gallo riñero. Yo le decía: "mba'éicha pico la recompagina don Mauricio co asunto coa, nde nico nde riñero se voi"3, él pues es así, belicoso, y tenes composiciones tan lindas, obras pensadas, romántico, "nde nico re ñe enamorá, ha de repente nde gusta la gallo riña, re moñemorairó"4; en los últimos tiempos era esa su dedicación.

         - Y a él le gustaba. Tengo una grabación donde los gallitos esos están cacareando. Pasando a otro tema José Magno, ¿cómo se creó el conjunto "Perú Rimá"?

         - Don Mauricio fue el creador de "Perú Rimá". Se formó el conjunto y después estuvimos en la búsqueda del nombre. Buscamos el nombre de un personaje de leyenda, un personaje que simbolizara realmente nuestra tradición y nuestra cultura paraguaya. Encontramos que el personaje que estaba en la boca de todos, era "Perú Rimá". Tiene muchas derivaciones, es un nombre que viene de Pedro Urdemales, de Pedro Rimaes, viene de un montón de cosas así, pero al final los paraguayos lo dejan como "Perú Rimá". Es un narrador de cuentos, es un personaje hipotético, todas las travesuras, los cuentos las historias folklóricas se le adjudica al personaje este "Perú Rimá". Entonces, creímos que el nombre realmente folklórico que le vendría bien al conjunto era ese.

         - Yo quisiera saber una cosita así entre medio nomás, ¿qué diferencia de edad hay entre vos y el señor Mauricio?

         - A ver, yo tengo mucha diferencia, yo tengo 65 años y el tendría que cumplir 88 más o menos, tenemos casi más de veinte años de diferencia. Yo muy joven comencé con él cantando con Reinaldo Sanabria.

         - En el grupo hubo mujeres que cantaron, ¿cuántas fueron?

         - Sí, a ver un poco, con nosotros en el conjunto "Perú Rimá" estuvieron cantando la señora Margarita Pildayn, Amambay Cardozo Ocampo, que es la hija de don Mauricio, ella hubiese comenzado con nosotros, pero estuvo un tiempo en Buenos Aires esperando a que su padre se estabilizara acá, y luego ella vino con su mamá. Comenzaba cantando esporádicamente, y después sí, porque ella era solista, cantaba en las noches de los restaurantes, con otros tipos de conjuntos y después se integró como cantante oficial del grupo "Perú Rimá". Estaba también, a ver, ¿quién fue otra cantante que estuvo?...

         Le voy a contar una anécdota para que ustedes sopesen más o menos la personalidad de él (don Mauricio). Un día fue llegando en casa, creo que era la media mañana y se sacó el saco y puso sobre la silla; estuvimos hablando ahí, charlamos, de repente recibe una llamada de un amigo que tiene unos edificios en San Pablo y que los tenía que inaugurar, y le invitó a viajar a San Pablo en avión privado, y él le dijo: "¿cuándo?", "ahora", "y bueno", le contestó. "Listo, ¿dónde vos estás?, "yo estoy en la casa de Soler", le dijo. "Bueno, paso a buscarte entonces".

         Él vino un rato de su casa a mi domicilio para charlar sobre música, ver un poco de ensayo y demás; entonces se levantó, salió sin el saco, primero llamó a la Sra., le dijo: "Fide, yo voy a San Pablo y de ahí posiblemente voy a pasar a Campo Grande, de ahí te voy a llamar". "Bueno -le dice-. Viajo de allí en avión, dejo el saco" y después me dice Fide: "Se acordó, me dijo Miltos que se acordó en San Pablo que el saco dejó en tu casa, y se compró otro saco en San Pablo, él es así. Vivía la vida minuto a minuto, segundo tras segundo... Le decía: "vení pues vamos a comer un soyo o un locro", y ya estaba listo, él nunca se te niega si es que puede, él no tiene problemas, si es que le invitás un trago y no tenés whisky, "¿y qué tenés?", dice, "tengo caña", "y vamos a tomar caña entonces o cerveza", o cualquier cosa, él nunca se hace del difícil; es romántico y un excelente compositor, y le llamábamos nosotros "cabeza de fósforo" porque se calentaba fácilmente, reaccionaba de repente y se enojaba mal, pero enseguida se ponía bien otra vez, no era rencoroso, así era Mauricio, una excelente persona, se fue con lo que tenía; ganó mucha plata en Buenos Aires, tenía su derecho de ingreso (autor), pero nunca consagró el dinero absolutamente, invertía en la vida; él no dejó nada para el futuro, solamente se aseguró la casa para su familia y eso es todo.

         - ¿Y de qué falleció él?

         - Él tenía una leucemia avanzada. Vino a casa antes de viajar a Buenos Aires, una semana antes, y se le antojó tomar tereré de unas hojas que llamamos acá "pata de buey", quiso saltar para alcanzar una hojita y ya le temblaron las piernas, se cayó y no se pudo levantar; después lo levantamos y dijo: "Me dio nomás un mareo", pero ya tenía leucemia, fue a Buenos Aires, se hizo ver; después de allá, ya volvió muerto.

         - ¿Cómo tomaste esa noticia, Magno?

         - Perdí no sólo a un amigo, perdí a un padre, a un hermano. Te imaginas, Aída, los años que hemos pasado juntos. Recorrimos pueblos, ciudades, países. Estuvimos en festivales nacionales e internacionales. Para mí era una etapa que se iba, la parte de un proceso. Era un gran creador que se marchaba para nacer de nuevo, a través de sus creaciones.

         - Así es.

         - Él está con nosotros a través de sus canciones. Escribió mucho, dejó testimonios de su tiempo.

         - Fue un testigo de su tiempo, de su época. Y vos Magno, ¿cuáles son tus proyectos artísticos?

         - Sabes que la música no la puedo dejar. Forma parte de mi vida y seguiré cantando hasta donde pueda.

         - ¿Seguís practicando la música? ¿Cantás en tu casa?

         - Cuando llego a mi casa después de un largo día, mi hogar es mi refugio. Entonces tomo mi guitarra, me encierro, tomo unos repertorios y comienzo a ensayar, canto una o dos horas, a veces antes o después de cenar. Es una costumbre que tengo desde hace mucho, también es una forma de mantenerme aunque no tenga que actuar. Es una rutina.

         - ¿Cómo sos con la puntualidad?

         - Me gusta la puntualidad, me considero una persona muy responsable, me levanto muy temprano y arranco con ganas el día. La falta de responsabilidad me mata.

         - ¿Qué clase de comida te gusta?

         - Che gustá la tembi'u Paraguay5. Soyo, locro... Me gusta la comida un poco trabajada. Las pastas, la comida con sabor, sopa paraguaya, polenta, como dice ese cocinero: "La comida con fundamento".

         - ¿Y los dulces?

         - El postre siempre, me gusta un poco de todo. En las reuniones me controlan.

         - ¿Cómo te llevás con las plantas?

         - Adoro las plantas, me pongo a mirar cuando están todas floreciendo, ayudo a regarlas, especialmente los domingos por la mañana, antes de irme a Luque.

         - ¿Nunca faltás ahí?

         - Es mi mayor placer, compartir con mis hijos y mis nietos, que son mi pasión. Allí no hay distinciones, los quiero a todos por igual, esa es la mayor herencia que les puedo dejar, que se tengan unos a otros. No solo recibo a mi familia, también a mis amigos que quieran compartir con nosotros, tenemos los brazos abiertos con mi señora Norma. Para mí la familia es la institución más importante de la sociedad. Allí está todo. Mi señora es el pilar, gracias a ella podemos hacer que esta familia sea unida.

 

         Con Norma Graciela Román se conocieron cuando trabajaban en una oficina; después de un año de noviazgo, formaron su hogar, tienen tres hijos: dos varones y una mujer. Varios nietos que son su felicidad y su alegría.

 

José Magno Soler, con el conjunto "Perú Rimá" en Perú

 

         - ¿Cómo te gusta vestir?

         - Me gusta la sencillez en el vestir, guayabera y pantalón. Me gusta el mocasín sin costura ni cordón.

 

         A José Magno Soler le conocen como una persona muy solidaria. Siempre está muy preocupado por la situación de los artistas. Cuando se entera de la enfermedad de algún colega, está allí para dar su apoyo.

         Le preocupa el desamparo de los hermanos en el arte, y eso saben sus amigos, aprecian su preocupación y su atención. Inicia su carrera artística con el conjunto "Nocturnal", actuó como cantante en la orquesta del maestro César Medina, es co-creador del conjunto "Perú Rimá"; con el maestro Mauricio Cardozo Ocampo; formó parte del trío "Los Troveros del Alba".

         Tiene muchas composiciones y grabó varios discos, que forman parte de las reliquias de la música paraguaya.

 

         - Bueno, José Magno, muchas gracias por estar con nosotros hoy. Por compartir con nosotros tus recuerdos.

         - Gracias a vos, Aída, a los compañeros de Radio Cáritas, que siempre están con la música paraguaya y con todas las actividades artísticas.

 

         Así nos despedimos de José Magno Soler, este artista paraguayo que nació en San Pedro de Ycuá Mandyyú. Uno de los cantantes más exquisitos de la música paraguaya. Su canto refleja su personalidad, su sencillez, su originalidad y su buen gusto. Tiene mucho que dar aún y muchos aplausos por recibir. Quienes han escuchado sus canciones han quedado prendados con ellas para siempre. ¡Gracias, maestro!

 

         Asunción, septiembre de 1990.

 

 

1. ¿Me podés decir quién es Domingo F. López?

2. Me dijo, "yo soy ese".

3. "¿Cómo compaginas este asunto?, don Mauricio, vos luego son un poco riñero también".

4. ¿Vos te enamorás de repente y te gusta hacer pelear a los gallos".

5. Me gusta la comida paraguaya.

 

 

 

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