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MARCELINO CORREA MARTÍNEZ

  RELATOS DE TORTURAS (Relato de MARCELINO CORREA MARTÍNEZ)


RELATOS DE TORTURAS (Relato de MARCELINO CORREA MARTÍNEZ)

RELATOS DE TORTURAS – AÑOS 1954 a 1989.

REPÚBLICA DEL PARAGUAY.

DICTADURA DE ALFREDO STROESSNER MATIAUDA

por MARCELINO CORREA MARTÍNEZ

© MARCELINO CORREA MATIAUDA,

Asunción-Paraguay 2009

 

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En este relato Marcelino Correa Martínez, hace una reseña de su historia personal vivida en el Paraguay y en otros países de América, durante las épocas duras de la dictadura del General Alfredo STROESNER MATIAUDA. Del relato se desprenden evidencias y testimonios que `involucran a personas e instituciones aún hoy vigentes en graves violaciones a los Derechos Humanos y delitos perpetrados por elementos del terrorismo de Estado.

 

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¿POR QUÉ NO HE PUBLICADO ANTES ESTOS RELATOS?

 

PORQUE a partir de los hechos ocurridos el 2 y 3 de febrero do, 1989, a pesar de que todo el pueblo Paraguayo festejó la caída y huida de Alfredo Stroessner, el que se retiraba era solamente él.

 

PORQUE quedaba nada menos que la segunda persona del ni stronismo, el General Andrés Rodríguez, quien como - continuista- líder de la revolución y presidente de la República, tiempo antes fue mi delator ante el dictador, conforme avisos transmitidos por mi amigo Blas N. Riquelme, por intermedio del amigo Julio Cuquejo; y Rodríguez no me permitiría nunca ni hablar, ni escribir, ni publicar nada.

 

PORQUE posteriormente, durante el gobierno del Ingeniero Wasmosy, y por prescripción de la nueva Constitución Nacional, la Policía de la Capital, se convierte en la POLICIA NACIONAL, y fue nombrado comandante de la "nueva institución", nada menos que el Inspector General, Germán FRANCO VARGAS, mi torturador más sádico y villano, juntamente con sus oficiales, Salvador IBARROLA y SANTACRUZ, y el sargento GONZÁLEZ; todos del equipo duro del mentado comisario Augusto MORENO de la Comisaría Tercera, colaborando muy de cerca con la Sección Técnica, en aquellos negros días del año 1967, conforme relatos citados en este ejemplar. Luego, en ese contexto no se concebía ninguna posibilidad de publicación de estos documentos.

 

PORQUE, durante el breve y hasta tedioso gobierno de Raúl Cubas Grau y Lino Oviedo, las circunstancias no cambiaban absolutamente nada; Cubas Grau, anterior incondicional de Stroessner, y Lino Oviedo, un elemento del ejército represor, que a lo sumo solamente traicionó a su jefe. Naturalmente estas personas no me inspiraban ninguna confianza como para intentar la publicación de estas verdades.

 

PORQUE el gobierno regenteado por Luís Ángel González Macchi, conforme al criterio sustentado en las experiencias constituían la esencia ideológica del stronismo, manifestado siempre por el propio Luís María Argaña, eterno cortejo del frustrado mariscal y potencial dictador vitalicio.

 

Y, PORQUE finalmente a continuación, el largo tiempo de transición conducido por la inercia fáctica del continuismo que encarnaba Nicanor Duarte Frutos, con apariencia de más democracia, de más justicia, no constituía de hecho ninguna garantía para mi persona, aún con temores desprendidos de la lógica circunstancial y del conocimiento empírico. Luego la publicación se fue retrasando.

 

A la fecha, con el pesar y a pesar de la creencia de que "EL SISTEMA" se halla aún con vida, coloco debajo de un paraguas mis temores, dudas y desconfianzas, haciendo emerger una mirilla hacia la esperanza del nuevo gobierno, a quien naturalmente confío mi seguridad y mi vida, ante eventuales accidentes, balas perdidas, desaparición inexplicable, o intervención violenta de sicarios y asesinos, que pueden truncar abruptamente en el ambiente, el deseo de vivir siempre en paz. M.C.M.

 

 

 

 

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SUMARIO

 

 

PRESENTACIÓN INTRODUCCIÓN

PRIMERA PARTE

·         Demostración de la continuidad del sistema stronista.

SEGUNDA PARTE

·         Breve comentario a partir de la Huelga Obrera del año 1955 y 1959; Huelga Estudiantil en la que hemos participado. Prisiones y torturas.

TERCERA PARTE

·         Relatos de torturas sufridas. Testimonio escrito por mi hermano, Guillermo Correa Martínez, antes de ser secuestrado y asesinado.

CUARTA PARTE

·         Documentos y datos de persecución extrafronteras, colaboración de gobiernos dictatoriales, pactados en la denominada OPERACIÓN CONDOR.

QUINTA PARTE

·         Documentos de las autoridades, SERVILES, INTRIGANTES Y TRAIDORAS.

SEXTA PARTE

·         Capítulo especial.

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A MODO DE INTRODUCCIÓN

El interés que puedan despertar en la opinión pública y en los sectores de poder los relatos de Marcelino Correa Martínez, sería motivo suficiente como para encarar esta tarea que una vez solicitada, gustosamente la he aceptado, no solamente porque la considero una acción propiamente periodística, sino que mucho más que simplemente ello, considero necesario una mirada de sinceramiento, aunque un de soslayo, de la realidad inmediata anterior, en este nuestro querido Paraguay, moralmente aún convulsionado.

 

 

 

Desde 1811, la historia del Paraguay ha sido un derrotero lineal, natural; tuvo tramos ascendentes y otros descendentes, tuvo mártires y verdugos, hubo constructores y destructores. La patria se ha ido construyendo en base a referentes y a la gente común. La historia de esta patria, configura de hecho el protagonismo singularísimo que vincula toda una región con matices cambiantes en las relaciones humanas. Entre luchas ciudadanas, guerras innecesarias, antagonismos de clases, permeabilidad exasperante a las influencias foráneas, con conjunción diversa en sus modalidades, y no pocas veces hasta opuestas, se fue estructurando lo que podríamos denominarla corriente nacional, o el ser nacional. La suma de las acciones y pensamientos de los referentes como Gaspar R. de Francia, Carlos A. López, el Mariscal, y las otras estrellas fulgurantes algunas, y otras no tanto, que utilizaron nada menos que más de un siglo, para darnos el Paraguay que conocemos hoy, y que es cierto, entre resabios de amarguras y también de alegrías, sabemos que mas allá de las impaciencias, nuestras vidas en nuestra patria siempre tiene, o debe tener un sentido.-

 

 

 

 

 

Hoy vivimos un tiempo convulsivo; la crítica de la sociedad y de sus instituciones está a la orden del día. ¿Cómo conocer su trasfondo, su estructura, sus relaciones? Sin el estudio y el análisis pormenorizado de la realidad es imposible. Se impone por lo tanto, más allá de la premura y la velocidad del tiempo histórico contemporáneo, un sinceramiento de nuestras relaciones y de nuestro pasado.

 

La historia la podemos comparar como el teodolito del agrimensor. A menos que la usemos frecuentemente para mirar hacia atrás y orientarnos, no nos ayudará gran cosa a trazar una línea recta hacia delante.-

 

Este libro que hoy emprende un vuelo rasante por la historia reciente de nuestro querido Paraguay, también configura una catarsis largamente contenida en el alma de muchos connacionales, es en verdad un "DESEMBUCHAR" tristemente reprimido durante interminables años, por el temor a esa siempre latente tortura que ha creado la seudo cultura de la infamia y la perversidad humana. Estos años interminables, casi consume totalmente la expectativa de vida de Marcelino, al menos la vida después de las torturas; simplemente como un eufemismo, ya que bien podría calificar inclusive, la vida después de la muerte.

 

Guillermo por su parte, no tuvo la suerte que hoy asiste a su hermano Marcelino, que superando el temor y el tiempo nos puede contar todo. Guillermo, no pudo, no lo dejaron vivir, lo asesinaron antes, pero los escritos por él dejados ya pasan a la inmortalidad propia del pensamiento, ya que de hecho el pensamiento nunca puede ser asesinado.

 

TORTURA, o, trabajo, en este libro, es un vocablo que no solamente insinúa la muerte, porque al decir de sus actores, "a veces el trabajo sale final", en ese caso posiblemente hoy no sabríamos nada, absolutamente nada de Marcelino Correa Martínez y sus desventuras e infortunios. Es decir .y respecto de él precisamente, el "trabajo" había salido bien, naturalmente, para esa macabra jauría de lobos humanos que configuraban los hombres de ese estado policiaco, que encabezaba el tirano Alfredo Stroessner Matiauda, secundado y titularizado a modo de garantía y respaldo democrático, por el grupo entonces enraizado en el Partido Colorado.

 

En realidad muchísimas personas pertenecientes a las generaciones de 1950 en adelante, tienen escasas ideas y conocimiento directo del proceso llevado adelante por el "gobierno colorado" del general Stroessner, que atendía espléndidamente a "sus adeptos" en la República del Paraguay y también fuera de ella; los que tienen conocimiento o se informan a través de relatos o tal vez informaciones periodísticas, no le otorgan una consideración relevante, simplemente por "ser historia", quizás la "historia prohibida", "la historia de la vergüenza", la "historia extraoficial", o porque la "HISTORIA OFICIAL" de aquel régimen, paradójicamente y solamente transmite las ideas de paz, progreso y libertad.

 

Sin embargo, los que han VIVIDO, SUFRIDO Y SOPORTADO LOS MÉTODOS DEL GOBIERNO COLORADO DEL PRESIDENTE STROESSNER, durante el lapso que abarca desde 1954 hasta 1989, treinta y cinco largos años; seguramente conllevan en el alma ese conocimiento tortuoso, que permanece espiritualizado como un estigma, hoy no ya del cuerpo, solamente por no haber pensado igual, o haber pretendido ejercer la libertad de pensamiento.

 

Los relatos que a continuación podrían estremecer a cualquier lector, no es fruto de fantasía alguna, ni de estados sedientos de venganza, ni de humores ni rumores malogrados. Resultan simplemente la actualización de la verdad dolorosa, de la verdad criminal, de la verdad histórica e imborrable, a veces increíble, que un grupo de seres humanos en estado animal, había sembrado, diseminado, y sostenido en el Paraguay, donde posiblemente muchas mentes noctámbulas, aún hoy, recuerdan esos crímenes de lesa humanidad, con cierta inexplicable complacencia.

 

Asimismo, queda tristemente demostrado y reconocido que las expresiones, ora sarcásticas, ora irónicas, ora lastimeras, cuando no valientes en el contexto de estos relatos, únicamente pueden ser producto de la condición excluyente de haber sido víctima, ya que no se concibe valentía ni moral y mucho menos entereza en los victimarios.

 

El sentido de la vida, del ciudadano del siglo XXI, guarda relación con la dignidad, la honorabilidad, su desarrollo hacia el bienestar pleno, y el respeto por la humanidad. La historia que el lector tiene en sus manos, precisamente procede del siglo XX, ahí muy cerca de nuestro transitar, y de los lugares donde la humedad, el odio, las tinieblas y las incapacidades políticas se mezclaron para envolver los sentidos y destinos aciagos del hombre, con los sonidos lúgubres, de la tortura y la muerte.

 

Hoy las conductas de lesa humanidad, aún murmullan secretamente su existencia, bajo el manto celosamente custodiado de la impunidad.

 

En el cielo azul que ilumina la geografía nacional, pareciera divisarse las voces de los desaparecidos, muertos y torturados, que desde una dimensión absolutamente etérea claman “JUICIO Y CASTIGO A LOS TORTURADORES", aunque más no tica para otorgarle a nuestra historia un diagnóstico menos patológico, es decir, con suministro de medicación.

 

La reivindicación de la libertad, la vida y la honestidad es objetivo humano desde Jesucristo hasta la fecha, y no debiera ser precisamente el hombre paraguayo quien deba "emigrar" de ese objetivo, sencillamente por conformista., temeroso o ingenuo.

 

Con estas reflexiones de cristiana actualidad, presento el libro "RELATOS DE TORTURAS" de Marcelino Correa Martínez, en la creencia impertérrita del BIEN y de la JUSTICIA.

LIC. AGUSTÍN JAVIER OLIVERA

Periodista independiente Docente universitario Investigador social Criminólogo Febrero, 2009.

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TERCERA PARTE

RELATOS DE TORTURAS SUFRIDAS

 

TESTIMONIO ESCRITO POR MI HERMANO GUILLERMO CORREA MARTÍNEZ, ANTES DE SER SECUESTRADO Y ASESINADO.

 

ACLARACIÓN

Incluyo en esta parte de mi relato, los pormenores apuntados por mi hermano Guillermo Correa Martínez, quien luego de graduarse como Oficial de Policía de la Capital, ascendido en dos oportunidades, y destinado en dependencias administrativas, como la Dirección general de Identificaciones, dado de baja a posteriori por no haber compartido las metodologías y pensamientos criminales de superiores y políticos con eterna influencia en la fuerza, también soportó con gran hombría los flagelos del régimen, hasta morir secuestrado, torturado y asesinado, ya en épocas de plena supuesta democracia (año 2003). Una prueba más de que el sistema sigue. Este relato es un fragmento encontrado entre sus pertenencias, en el año 2003, luego de ser torturado y asesinado, por lo que no pudo ser publicado en aquella oportunidad, como el lo estaba preparando. Dejo constancia que él, permanentemente me invitaba a que llevemos a cabo juntos la publicación.

El 24 de diciembre de 1959 abandonamos la Guardia de Seguridad para ser recluidos en la Comisaría la Críspulo Melgarejo, Ramón Villagra, Guillermo Correa Martínez, Daniel Britez Benítez, Otilio Álvarez, Rodolfo Niño Insfrán y Rodolfo Udrizar Adorno. No así, Rafael Núñez Fernández, quien fuera derivado al Policlínico Policial.

 

TEXTO COMPLETO

Nombre y Apellido: Guillermo Correa Martínez

Especialidad: Paraguaya

C.I.Nº 181 719

Lugar de Nacimiento: San Pedro del Paraná

Fecha: 10.01.1933

Hijo de: Marcelino Correa y de: Ramona Martínez.

 

NOMBRAMIENYO ASCENSO Y BAJA

1º de junio de 1950: Nombrado al grado de cadete

Dto. P.E.Nº 12.061.

29 de diciembre de 1951: Promovido al grado de Oficial 2º

Dto. P.E.Nº 8.632

29 de diciembre de 1.953: Ascendido al grado de Oficial 1º

Dto. P.E.Nº 2.567

2 de mayo de 1.955: Dado de baja por razones de mejor servicio

Dto. P.E.Nº 13.497

Sello  Crio. Bejap. Nicolás Espínola C.

Jefe de Personal.

 

 

 

 

 

ARCHIVO POLICIAL

TEXTO COMPLETO

Policía  de la Capital – 000104 2079. Sec. Política Investigaciones- Asunción, 24 diciembre de 1959.- Señor Jefe del Departamento de Investigaciones. – Inspector. Gral. Don Juan Erasmo Candia. E. S. D.

Tengo el honor de dirigirme a esa Jefatura, con el objeto de comunicarle el lugar de reclusión de los detenidos que a continuación se detallan.

COMISARIA SECCIONAL 1ª

COLORADOS

  1. Críspulo Melgarejo
  2. Ramón Villagra
  3. Guillermo Correa Martínez
  4. Daniel Britez Benítez
  5. Rafael Núñez Fernández
  6. Otilio Álvarez
  7. Niño Insfran
  8. Rodolfo Udrizar Adorno

 

COMISARIA SECCIONAL 4ª.

FEBRERISTAS

1. Dr. Juan F. Sosa Jovellanos

2. Dr. Arturo Acosta Mena

3. Juan Sanardi

4. Adriano Juvenal

5. Alfonso Pando Franconi

6. Eusebio Abdo Benítez.

 

COMISARIA SECCIONAL 3ª

COMUNISTAS

1. Arturo E. Acosta Villamayor

2. Derlis Villagra Arzamendia

3. Rafael Barret

4. Alberto Barret

5. Simon Salimber

6. Ananías Maidana

7. Oscar Gómez

8. Antonio Maidana

9. Simon Benítez Vera

10. Cristóbal Ortiz Bobadilla

11. Julio Rojas

12. Alfredo Alcorta.

El mismo día a las once horas, fueron también traslados los miembros del P.C.P, a la C Comisaría 3ª, entre ellos: Arturo Acosta Villamayor, Derlis Villagra Arzamendia, Rafael Barret, Alberto Barret, Simón Salimber, Ananías Maidana, Oscar Gómez, Antonio Maidana, Simón Britez Vera, Cristóbal Ortiz Bobadilla, Julio Rojas, Alfredo Alcorta.

Es importante destacar que en nuestra salida por la Guardia de Prevención, observamos la llegada de dos camiones de carga con gente amarrada al piso, algunos conocidos, lo cual nos dio la pauta de que eran los prisioneros del "Frente 14 de Mayo", por la invasión ocurrida el 12 de diciembre de 1959 en Itapúa. Algunos de nuestros conocidos el Dr. Benigno Perrota, Mario Esteche, Carlos Madelaire y Sub Teniente Cimeforista, Bobadilla.

Siendo las 11,30 horas desembarcamos en la guardia de la Comisaría 1a, de pronto, sale de su despacho el Comisario Lucio Vera, visiblemente nervioso con rostro de sabueso, de verdugo torturador, todo por encubrir falta de camaradería, de espíritu de cuerpo para con el suscripto, su camarada de remesa de promoción, me observó con profundo odio, entró de vuelta a su despacho, llamó al oficial de guardia, y éste nos condujo dentro de una cuadra inconclusa, sin puertas ni ventanas, llena de inmundicia. Ya adentro comenzamos la limpieza, piso de tierra, olor a materia fecal y orina, lleno de huesos y hormigas, excavamos a mano, con pedazos de lata y al fin de la tarde nos alojamos adentro de la misma, el agujero de la ventana fue clausurado con tablas clavadas, el agujero de entrada con custodia de fusileros.

Más tarde, empieza a irrumpir el hambre, ya que estábamos sin almorzar, hablamos al oficial de guardia y conseguimos por su intermedio comprar fiambre, pan y leche. Era víspera de Navidad, nuestros parientes se acercaban para hacernos llegar comida para la Noche Buena. El oficial de guardia niega nuestra presencia en la unidad policial, y ante esta negativa y el informe cierto de la Guardia de Seguridad de que fuimos trasladados a la Comisaría la, constituyó para nuestros familiares la idea de un secuestro, después de todo pasamos una Navidad con la ley seca. El día 25, muy temprano se levantó la incomunicación, y nuestros parientes llegaron, ahí tuvimos acceso a suficiente alimento. Más tarde fuimos notificados por el oficial de guardia que por disposición superior estaba vedado el uso del agua de la unidad policial, ya sea para beber o higienizarnos. Por lo tanto, habíamos que gestionar ante parientes dos tambores vacíos para almacenamientos del precioso líquido. La gestión lo hizo el compañero Otilio Álvarez, rápidamente obtuvimos los tambores y a partir de la negativa del uso del agua pasamos a comprar diariamente 400 litros de agua siempre bajo control estricto de la guardia.

El día 31 de diciembre de 1959, siendo las 18.00 horas observamos un servicio de limpieza y colocación bancos (asientos) frente a nuestro calabozo, pareciera preparativos para una conferencia. A la 19.00 horas, nos concedieron entrevistarnos con nuestros familiares, por el término de 15 minutos. El subscripto recibió la visita de dos estudiantes, Marcelino Correa Martínez y Alfredo Portillo, quienes me dieron la noticia que visitaron al Ministro de Educación, Bernardino Gorostiaga, y que el mismo había prometido poner en Libertad, después del año nuevo, a los dos únicos estudiantes que aún continuaban en prisión: Daniel Britez Benítez y Guillermo Correa Martínez.

Siendo las 20 horas apareció el oficial de guardia invitando a los ocho prisioneros políticos a salir a tomar asiento en los bancos, acto seguido comparece el comisario Lucio Vera acompañado por los oficiales de planta de la unidad policial; el suscripto no compareció al lugar señalado, porque a esta altura bien comprendía la falsa interpretación de espíritu de cuerpo y espíritu de camaradería, sometido al designio de una mejor suerte que tal vez nunca pretenda recibir de cualquier camarada de mi promoción.

Volviendo al tema, habla Lucio Vera expresando: en nombre de los oficiales de planta de la unidad y del propio, deseo de que el nuevo año que se avecina nos depare mejor suerte y felicidad logrando solución acertada a nuestros problemas políticos; del cual él asumía la responsabilidad apenas como depositario, y que la orden superior era muy estricta. Ustedes saben que en el grupo se halla presente un camarada de mi promoción, lamento no poder ofrecer excepción alguna, pues allí donde comienza el deber termina la amistad, camaradería y el espíritu de cuerpo.

Desde mi encierro estaba escuchando un muy pobre intento de disculpas, este comisario represor, torturador, representante patético de la figura del energúmeno Joseph Méngüele paraguayo, General Ramón Duarte Vera, quien no consiguió convertirme jamás, en "pyragué" según su voluntad personal. Desde mi calabozo, en mi interior, estaba conjeturando el significado de su diatriba (no poder ofrecer excepción alguna). Y, ¿por si acaso, yo le solicité favor alguna vez?; aún cuando cerró la canilla del agua para nuestro consumo e higiene personal. Para mi concepto, todo estaba explicado muy claramente y paso a formularle al Comisario torturador Lucio Vera la siguiente reflexión:. .. "Dime con quién andas y te diré quién eres". Como ejemplo de "con quién andas", es suficiente el Gral. Ramón Duarte Vera, torturador de sus propios camaradas de armas: Capitán Napoleón Ortigoza, Capitán Hilario Ortellado, Capitán Hernán Faltón, Sub Oficial Escolástico Ovando, y el Sargento Chofer Domingo Regalado Britez, muerto en prisión.

El 6 de enero de 1960, se había dado a la fuga el compañero Rodolfo Udrizar Adorno, presidente de la Seccional Colorada de Paraguarí. A la hora de la diana, en momentos de cambio de servicio de oficial de guardia y oficial de reten, se realiza el control en la cuadra, mediante el cual descubrieron la desaparición del evadido, ambos oficiales repetían el tonteo y re-tonteo, y nada cambiaba; comentaban entre ellos: ¡esto es grave arma! ¿Qué vamos a hacer? De pronto uno de ellos contestó: yo tengo la solución, es muy sencillo, vamos a la guardia, colgamos nuestro sable, llamamos un taxi y emprendemos viaje detrás de Udrizar, es lo único que nos resta.

Rodolfo Udrizar Adorno, desde el tiempo en que estábamos en la Guardia de Seguridad compartía conmigo mi colchoneta, él dormía hacía mis pies; de repente se percataron de ese detalle, y se dirigieron a mi lugar, allí observaron una expresiva esquela dejada por Udrizar debajo de la almohada, donde efectivamente Udrizar se despide de sus compañeros de infortunio en el Día de Reyes. Los oficiales comenzaron a presionarme sobre la hora de fuga. Es obvio que no tengo obligación de confesar el horario de la fuga; ese hecho implicaba deslindar responsabilidad del oficial de guardia o de retén que toma el servicio después de la 24.00 horas hasta la hora de diana.

Rato después, el Comisario Lucio Vera conjuntamente con los oficiales de planta, se trasladan a nuestro Lugar de encierro ligeramente malhumorado y en forma muy autoritaria me obliga a colaborar, en el sentido de confirmar la hora de fuga de Udrizar, ya que mi colaboración establecería responsabilidad del servicio de guardia. A lo que contesté mi total desconocimiento sobre la hora de fuga, y que de haber tomada conocimiento me hubiera acoplado a la misma; y dirigiéndome al comisario Lucio Vera agregué: ¿Usted cree, comisario, que nosotros estamos pasando nuestros días en un hotel 5 estrellas?, el tratamiento al cual somos sometidos no amerita colaboración hacia usted; colaboración ¿a precio de qué?, ¿a precio del consumo de agua que nos tiene vedado?,... en esa instancia se retira Lucio Vera, dejándome serias amenazas de que más tarde sería sometido a diferentes interrogatorios y es así que acabaría con mi soberbia para entrar en razones más conciliadoras sobre la fuga, se apartó indicándome prácticamente como cómplice de la fuga; me dio a entender que más tarde arrancaría mi confesión a las buenas o a las malas.

 

6 DE ENERO DE 1960

PRIMER FLAGELO

APREMIO FÍSICO EN LA COMISARÍA PRIMERA

 

FLAGRANTE VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

Siendo las 13:30 horas, el oficial de guardia me conduce a un lugar apartado, arrojándome a un baño húmedo y caliente, cerrado con candado, rato después aparece el comisario Lucio Vera, cachiporra de goma gigante en mano, con la cual comenzó a aplicarme pequeños golpes en el rostro, en el pecho, en la cabeza, de tal forma a aturdirme con amenazas de que recurriría a procedimientos ultrajantes si seguía en mi postura de rebelde negándole mi colaboración referente a la hora de fuga de Rodolfo Udrizar Adorno.

A ratos hablaba con tono subido y autoritario, repentinamente me aplicó un golpe brutal tomándome el pómulo lado derecho, rostro, oreja y parte de la cabeza, me desplomé completamente quedando tumbado en el piso fangoso y, cuando logré caído recostarme a la pared, otro tremendo golpe me descargó sobre el pómulo izquierdo, pasando por la oreja y la clavícula. Quedé inconsciente, Cuando desperté me percaté que me había abandonado dejando el calabozo cerrado. Cerca de las 17.00 horas aparece el oficial de guardia, yo tendido en el piso, me toma del brazo, me ayuda a levantar y me conduce al lugar de mis compañeros.

A la noche mantuvimos un diálogo con los compañeros, encontramos en nosotros mismos una sumisión de conducta ante hechos atentatorios y alevosos contra los derechos humanos, encontramos viable la posibilidad de organizar huelga de hambre, fijamos el día 20 de enero de 1960 a las 07,00 horas, y muy pronto conseguimos los medios, el compañero Daniel Britez Benítez redactó la declaración de huelga de hambre. En él visto, considerando y declaración en el escrito se insertó tres puntos principales de nuestra exigencia: libertad, confinamiento o destierro.

En caso de no ser otorgado ninguno de los puntos determinábamos morir de inanición, observando la necesidad de una lucha pasiva, la cual se concretó con mucho esfuerzo y buenos resultados.

En fecha 15 de enero de 1960, se hace presente el oficial 1°, Antonio Anzoátegui, oficial de guardia, compueblano mío de San Pedro del Paraná, me entrega un bolso de ropa limpia, diciéndome que prepare mi ropa sucia, porque en la intendencia me estaba aguardando mi hermano y podía conversar con él el tiempo que quiera, pues yo estoy de guardia, por lo tanto "no habrá ningún problema VALLE" . Mis compañeros se pusieron muy contentos al escuchar tamaño ofrecimiento. Rápidamente preparé mi bolso colocando entre mis ropas sucias un bloc de 49 hojas conteniendo la declaración de huelga de hambre en manuscrito, a ser entregado el día 20 de enero a las 07:00 horas en los Ministerios y Embajadas más representativos del país e instrucciones para nuestros compañeros de difundir 5000 volantes en los distintos mercados de abastos. Así fue cumplida una masiva publicidad de nuestra lucha pasiva desde nuestra incomunicación.

Al compañero Ramón Villagra le correspondió la entrega de la notificación al Comisario Lucio Vera el día fijado a la 07:00 horas. Este, al enterarse de nuestra actitud se hizo presente en nuestro lugar conjuntamente con los oficiales de planta de la unidad. Comenzó con sus amenazas por la gran difusión publicitaria organizada desde nuestro encierro, incomunicados, el hecho de haber roto el esquema de seguridad implicaba, una vez más, graves comprometimientos de la unidad policial a su cargo, y que a cualquier precio se aplacará cualquier cabecilla que pretenda burlar el esquema de seguridad, cargando con sus consecuencias.

Visiblemente nervioso el comisario torturador Lucio Vera preguntó quién fue el o los responsables de la organización y distribución eficiente de nuestra declaración de huelga de hambre firmada por los siete detenidos.

Con antecedencia, el suscripto se había responsabilizado de la organización y distribución de los materiales de declaración de huelga de hambre, por lo tanto, asumí la delicada misión ante mis compañeros, sin desconocer las consecuencias de nuevos enfrentamientos con el comisario torturador Lucio Vera.

Este, sin mediar otras amenazas, se retiró del lugar. De inmediato, envió al oficial de guardia a formularme un interrogatorio de cómo, cuándo y dónde fue organizado el movimiento de declaración de huelga de hambre. Con la mayor claridad contesté que en fecha 15 de enero recibí de la guardia un bolso conteniendo ropas limpias, entregado por mi hermano Rafael Correa Martínez, devolviendo el mismo bolso con ropa sucia y, entre ella, 49 hojas manuscritas conteniendo nuestra declaración de huelga de hambre. A partir de ahí corre a cargo de nuestros compañeros estudiantes la distribución. Con esta respuesta clara se dio por satisfecho y se retiró. Fecha coincidente a la guardia del compueblano oficial 1º Antonio Anzoátegui al 15-01-1960.

                  

 

TEXTO COMPLETO

 

Señor

Comisario de la Seccional Policial Primera

Sub. Crio. D. Lucio A. Vera

Presente

            Los recluidos em La Comisaría Seccional a su digno cargo, cumplimos em comunicarle a Ud., que a partir de las 06:00 hs a.m  de hoy 20 de enero de 1960, nos hemos declarado em Huelga de Hambre.

            Adjuntamos a esta comunicación la pertinente providencia elevada por conducto de esta seccional Policial a S.E. el Señor Ministro del Interior, Dr. Edgar L. Insfrán, en la dejamos fijada nuestra determinación junto a las razones correlativas que dan base y fundamento a la actitud asumida.

            Nos place saludarle atentamente.

            Comisaría Seccional 1ª (Asunción), a 20 de Enero de 1960.

Ramón S. Villalba Duarte                         Guillermo Correa Martínez

Rodolfo N. Insfrán                                   Daniel Britez Benítez

Otilio Álvarez                                            Críspulo Melgarejo

                                       

TEXTO COMPLETO

Señor Ministro:

            Nos cabe la satisfacción de dirigirnos a S.E. con el fin de llevar a su conocimiento una actitud que asumimos y las razones que nos asisten para tal determinación.

            Nosotros, Ramón S Villagra Duarte, 28 años de edad, Contador Público, detenido desde el 21 de julio de 1959; Críspulo Melgarejo, 21 años de edad, Actor Teatral, detenido desde el 24 de julio de 1959; Daniel Britez Benítez, 18 años de edad, Vicepresidente del Centro “23 de Octubre del Colegio Nacional de la Capital”, detenido desde el 1º de setiembre de 1959; Otilio Álvarez, 36 años de edad, Industrial, detenido desde el 3 de setiembre de 1959; Guillermo Correa Martínez, 27 años de edad, Secretario del “Ismael Gonzalez” del Colegio Nacional de Comercio Nº 1, detenido desde el 3 de setiembre de 1959; Rodolfo N. Insfrán, 33 años de edad, miembro titular de la  Seccional Colorada Nº 24, detenido desde el 28 de setiembre de 1959, ciudadanos paraguayos, pertenecientes todos a la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado), tras deambular indefinidamente por muchas peores ergástulas, hemos resuelto declararnos en Huelga de Hambre a partir de las 06:00 hs am  de este dia 20 de enero de 1960, como testimonio de nuestra santa indignación por lo que consideramos un acto de lesa injusticia.

            Señor Ministro:

            Ni los meses que corrieron, ni la interposición del recurso constitucional Habeas Corpus ante la Suprema Corte de Justicia fueron

Bastantes para ofrecernos la mas mínima…//… poderoso, cuenta con un Poder Judicial, constitucionalmente el único llamado a aplicar sanciones de acuerdo a lo que dispongan las leyes nacionales en vigencia.

            Hoy, con esta postura que es expresión sincera de la rebelión espiritual que nos causa la arbitrariedad, solicitamos el abocamiento de nuestras supuestas causas por el Tribunal competente. Declaramos que seremos consecuentes con el fallo y sobrellevaremos con altivez y el patriotismo del Paraguayo los días cansados y las horas de aciago que ahora vivimos por causas que desconocemos.

            Dios guarde a S.E.

Comisaría Seccional 1º (Asunción), a 20 de enero de 1960

 

Ramón S. Villagra Duarte                   Guillermo Corea Martínez

Rodolfo N. Insfran                              Daniel Britez Benítez

Otilio Álvarez                                      Crispulo Melgarejo

 

 

PREPARACIÓN PREVIA

CAMINO AL CALDALZO

Siendo las 15:00 horas el oficial de guardia Plácido Bogado vuelve a nuestro calabozo, llama al compañero Ramón Villagra y al suscripto, nos conduce a un baño cerrado con cadenas y candados en el cual desde un ángulo abierto, teníamos vista hacia la guardia de entrada. Ya adentro, separados de nuestros cinco compañeros comenzamos a desarrollar diferentes conjeturas de lo que podía acontecer con esta separación, pues todo indicaba que era el paso previo a lo que la jerga policial llaman "TRABAJO". Más tarde, alrededor de las 19:30 horas observamos a nuestros compañeros con sus respectivos colchones bajo el brazo y sus bolsos de mano, encaminados en fila india hacia la oficina de guardia donde quedaron sentados en el banco de espera.

LA HORA H

Siendo las 00:00 se quebró el silencio de la noche, oímos ruido de sables, movimiento de tropas, voces autoritarias, entre las que pudimos escuchar expresiones como: ¡Oficial de Semana, ya está lista la salmuera, traigan la piola, preparen el banco!, ¡formación de oficiales en la esquina de nuestro calabozo!. Para mí estaba claro que el "trabajo" empezaba, y pregunto a mi compañero si entendía el movimiento preparatorio a nuestro lado, y me contestó que no entendía absolutamente nada. Sin embargo notoriamente se podía deducir que todo indicaba que nos esperaba ¡una noche negra!

En ese instante, el oficial de guardia Plácido Bogado, tira del candado, y grita ¡salga uno afuera! El compañero Ramón Villagra decidió salir primero, siendo conducido a la formación de oficiales, al mando del comisario torturador Lucio Vera. Entonces escucho la orden de acostarse en el banco, lo ataron de pies y manos sin ofrecer ninguna resistencia. Seguidamente escucho la voz que ordena - cada oficial pasará a aplicar 5 golpes, en la parte muscular, con opción de elegir arma, sable, cachiporra, yatagán o arreador.

Inmediatamente escuché gritos desesperantes de mi compañero, para luego escuchar sola gemidos decrecientes hasta agotarse por completo. Terminada la faena de los verdugos rápidamente lo tiran en el calabozo a mi lado, previo "baño" de su lacerado cuerpo en salmuera, cubierto en sangre y con total pérdida del conocimiento. Me "eché" encima llamándole por su nombre sin obtener respuesta alguna. Tras este hecho macabro me mentalicé que no les sería fácil a mis verdugos atarme contra el banco del terror, pues tomé la decisión de morir parado antes que morir acostado. En ese momento el comisario Lucio Vera a gritos ordenó se me conduzca al banco del tormento profiriendo: oficial de guardia flojo, inútil, tráigalo rápido al otro; y es ahí donde se redobló mi rebeldía, observando la patética figura de mi compañero, semejante a la de un animal faenado y bañada en sangre. Acto seguido, el oficial Plácido Bogado se prende de mi brazo y me conduce frente a la formación de oficiales, en cuyo trayecto el oficial Bogado con un sentido de piedad me preguntó ¿Qué hicieron para que se los castigue con tanta brutalidad Correa Martínez? A lo que contesté con otra pregunta ¿quién ordenó esta tortura?, a lo que respondió ¡el Jefe de Policía! Instante en que me enfrentaba a la formación de oficiales totalmente armados y equipados y un banco largo fijo entre las matas de dos paraísos, se adelantan los oficiales Casiano Benítez y Sixto Alcaráz dándome la orden de acostarme en el banco, momento que procuro distanciarme del oficial Benítez dando dos pasos atrás, y contesté ¡está muy equivocado no soy su ordenanza! ; ahí avanza dándome una patada a la altura de la cintura, de la cual me defendí trabándole la pierna desplomándose al suelo, acto seguido el oficial Alcaráz cae sobre mí con cachiporra de goma en mano, y procurando zafarme corrí al sector norte que da a la salida trasera, gritando a pulmón abierto ¡ socorro, socorro, socorro! me van a matar, soy Guillermo Correa Martínez, viva el Movimiento Popular Colorado, viva la Juventud Colorada, viva el centro colorado Blas Garay, ¡socorro me están torturando!; ya a la altura del portón de salida un fusilero me da la voz de "¡Alto!" con el fusil gatillado, vuelvo hacia el sur gritando. Los oficiales en formación me esquivaban a modo de quienes no quieren accionar, pasé entre ellos, me dirigí a la guardia que da al sector Sur hacia la calle Portugal, lugar donde me enfrento con fusileros de la guardia, observando sentados a mis demás cinco compañeros, vuelvo a subir hacía el norte cansado sin voz, el comisario Lucio Vera desesperado grita a sus auxiliares verdugos ¡tápenle la boca a ese comunista!; los vecinos se alarmaron, prendieron sus luces, se oyeron algunos bichos feos (silbidos), ya muy cansado, me trabaron la pierna cayéndome al suelo, consiguiendo reducirme fácilmente, me ataron de pies y manos sobre el banco de tortura, pero ya había logrado mi objetivo de alarmar a los vecinos, pues no había resultado tan fácil para mis verdugos colocarme en el banco del tormento.

Fueron llamados los oficiales 1° Molinas y Mendoza quienes guardaban arresto por la fuga de Rodolfo Udrizar Adorno, se presentaron vestidos en shorts deportivos, directo de su lugar de encierro incomunicado, con sangre en sus ojos y expresión macabra de una retrospectiva del pasado 6 d enero de 1960, Día de Reyes, fecha que dio origen a su arresto de 30 días incomunicado por deficiencia en el servicio de guardia.

Estos dos verdugos optaron por el arreador, aplicándome 5 latigazos cada uno y regresando luego a su lugar de arresto: El tercer llamado fue el oficial 1° Domingo Galeano, quien se le plantó al comisario Lucio Vera diciendo terminantemente ¡no voy a cumplir la orden! Lucio Vera, sorprendido ante la negativa de su subalterno, dijo casi agritos: ¿eh, está entendiendo lo que dice? A lo que Galeano respondió ¡sí, estoy entendiendo! , entonces el comisario Lucio Vera le increpa diciendo ¿por qué se niega a cumplir la orden? , a lo que responde ¡porque se trata de una persona muy grata a las afectos de mi familia, además que no entiendo que haya cometido  algo muy grave!. Entonces el comisario torturador ordena: ¡vaya a esperar en la guardia, oficial Galeano!

Seguido, fue llamado el oficial 1° Antonio Anzoátegui quien eligió el arma sable, y sin perder tiempo me aplicó pequeños piques tratándome de mal pagador y diciéndome ¡te voy a dejar en pedacitos badulaque traicionero!; finalmente dio una vista arriba, envainó su sable y se lanzó por una rama de paraíso, arrancándola y rompiéndola hasta dejar a la medida de un garrote, y expresando ¡mi comisario, a la víbora deberíamos liquidarla a garrotazos!, instante en que me aplicó un garrotazo a la altura de la paleta. El comisario enfatizaba el lugar donde debían ser aplicados los golpes. ¡Anzoátegui, la parte muscular, carajo!, la parte muscular, se ha dicho, ¡entiende!, quien sin mediar palabras me aplicó otro golpazo afectándome ya la primera y segunda vértebras y dejándome casi inconsciente, seguido de tres golpes más a la altura de la nalga, cumplió su cuota.

A esta altura de tiempo los vecinos ya estaban agitados, con las luces prendidas, exclamando, lo cual preocupaba al Comisario Lucio Vera.

Ya en mi subconsciente pude todavía escuchar la orden de apurar la cuota de aplicaciones y en un momento dado pasaron al banco todos los oficiales juntos, sirviéndome una verdadera ensalada rusa de golpes, ante lo cual aturdido de dolor perdí el conocimiento, recobrando más tarde ya en compañía de mi compañero Villagra también, previo baño en salmuera.

 

IMPORTANTE NOTA COMPLEMENTARIA

En fecha 17 de enero de 1960, llegaron cuatro detenidos políticos de la seccional colorada N° 5. Los convidamos a plegarse a nuestra huelga de hambre prevista para el día 20 del mismo mes, Aníbal Armando Molinas, Aniceto Escobar, Alberto Benítez y el Teniente (R) Lázaro Barboza, quienes agradecieron con fundamentos de que ellos se convertirían en verdaderos enfermeros a nuestro cuidado, pues fueron testigos evidentes de nuestro Vía Crucis. Con este mismo compañero (Aníbal Armando Molinas) nos encontraríamos dos años después en el Edificio (Ybaga) cámara de tortura, pero él no saldría con vida esta vez y serían ejecutores Edgar L. Insfrán, Ramón Duarte Vera, Alberto Planás, Víctor Martínez, Alberto Báez Raimundi, Médico Pedro Gómez de la Fuente, entre otros.

Fueron pasando los días y nuestra huelga de hambre la mantuvimos inalterable a base de agua, nuestro estado de salud visiblemente empeoraba, el suscripto presentaba cuadro más preocupante por las heridas abiertas y sangrantes en varias partes del cuerpo. Pues Duarte Vera ordenó ensañamiento y alevosía sobre mi humanidad, en reprimenda a la factura impaga.

En fecha 28 de enero de 1960, ocurrió un giro radical cuando mi compañero me señaló un plan estratégico para plantearle al jefe Ramón Duarte Vera, lo cual pasó a relatarme y que yo sería testigo fiel de lo que ocurriría con posterioridad.

Expuso Ramón Villagra el móvil del plan; desde este momento se proponía a tomar contacto con el Jefe de Policía a quien plantearía lo más pronto posible le ponga en libertad para salir al exterior, desde donde enviaría informe confidencial sobre los planes del MOPOCO y, una vez que su informe ofrezca credibilidad, exigirá al jefe de policía la devolución de su automóvil "Desoto Americano", tomado por la policía el 28 de setiembre de 1959, funcionaba de "móvil" de la Radio Clandestina ZPO vocero del Comité de Defensa del Coloradismo en la clandestinidad y el Comité de Huelga Estudiantil.

Más tarde puso en ejecución su plan, siendo las 15,30 horas del 28 de enero de 1960, llama al oficial de guardia y solicita audiencia con el comisario Lucio Vera, quien no da crédito a la propuesta de Villagra, pero obligado a comunicar la intención del mismo, lo hace a su superior Ramón Duarte Vera quien muerde la carnada y promete enviar un vehículo en busca de Villagra. Rato después, desde mi encierro logro visualizar al compañero Villagra, salir del despacho acompañada del oficial de guardia y conducido a la peluquería; de ahí pasó al baño de los oficiales de donde salió bien vestido con dirección al despacho del comisario.

Más tarde entra el vehículo de la jefatura de policía estacionando en la puerta trasera del despacho del comisario, acto seguido sale Ramón Villagra acompañado por un oficial y conducido junto a Ramón Duarte Vera en la jefatura de policía.

Siendo las 20 horas aproximadamente me percaté de que regresaba el compañero Villagra y era conducido al dormitorio de los oficiales para guardar reposo. De inmediato se hizo sentir el oficial de guardia en mi calabozo, me ayudó a levantarme y me condujo a la enfermería, la que era un lugar más limpio y con piso de ladrillo.

Allí me hizo entrega de mi colchoneta, bolsos de ropas y otros enseres personales. Retirado de la cuartelería donde aún permanecían mi demás compañeros que no se habían plegado a la huelga e1 20 de enero pasado. Ellos son Aníbal Armando Molinas, Aniceto Escobar, Alberto Benítez y el Tte. (R) Barboza. Mi estado de salud era muy frágil. El oficial de guardia me ofreció bife a la plancha, lo cual le agradecí con la disculpa de mantenerme en la postura firmada con mis compañeros, más aún porque no tenía conocimiento de la suerte que estarían corriendo mis demás compañeros de lucha.

El día 29 de enero de 1960 a las 09:00 horas, logre ver al compañero Villagra ser conducido por un número de guardia al baño de tropas; inmediatamente formulé el deseo de ir al baño, se hizo la consulta y me coloqué al lado de Ramón Villagra, quien manifestó ¡Duarte Vera tragó el anzuelo!, yo salgo en libertad en unos días y gano la Embajada Uruguaya!, fue todo lo que pudo decirme, pues el comisario Lucio Vera se encontraba en el casino jugando billar desde donde logró divisarnos, salió al patio gritando oficial de guardia inútil, flojo, ¡esos detenidos políticos están conversando en el baño, usted va repetir su servicio por inútil!. Ante el incidente suscitado, se retira el compañero Villagra diciéndome ¡Correa Martínez, me voy, el resto queda todo entendido!

Después de mudarme a la enfermería prosiguió con más frecuencia la observación de mi estado de salud por parte de mis verdugos, pues cada día que pasaba se agudizaba el mismo y el ofrecimiento de comida era insinuante en cada momento.

El día 30 de enero de 1960, en la madrugada se abre la puerta, el oficial del servicio de reten Domingo Galeano, entra, después del saludo cordial manifestó que estaba cumpliendo un castigo disciplinario por 30 días por negarse a apalearme aquella noche del 20 de enero pasado y, que venía a ofrecerme su solidaridad e insistiendo que le pida algún servicio a lo cual le respondí, que en su momento ya hizo lo que debía hacer que no se dan las condiciones para que siga ayudándome. Ante su insistencia le dije, que "vaya a la guardia, llame un taxi, cuelgue su sable, corte la línea telefónica y me acompañe a la Embajada Uruguaya": a lo que respondió: ¡ah, eso es imposible Correa Martínez, no puedo poner en juego mi carrera, le deseo mejor suerte y me voy, chau"!.

 

El día 31 de enero de 1960, siendo las 15:30 horas, sumergido en un profundo sueño, me despierto y de cara me encuentro con un estudiante de medicina llamado Jesé Luís Delgadillo, con guardapolvo blanco, calentando una jeringa con un calentador de alcohol sobre una silla, el cual me indica que a pedido de la superioridad concurre para medicarme, revisando mi precario estado de salud, a lo que contesté que mi exigencia consiste en que sea transferido a un centro asistencial de mayor credibilidad y que no permitiría ninguna asistencia médica en estas circunstancia y en este lugar, salvo que me aten como ya lo han hecho, por un tronco de pies y manos; y ante su insistencia tumbé la silla lo cual generó un fuerte fluido de fuego, dándose cuenta el mismo, que no le sería fácil cumplir su objetivo de médico torturador, a raíz de lo cual se retiró; a este sujeto solíamos observar todas las tardes medicar a los conscriptos en la enfermería, a precio de usufructuar derecho de casino en horas del almuerzo y cena todos los días. (Hoy día el Dr. José Luís Delgadillo es Jefe de sala de Pediatría del Hospital de Clínicas). (Este caso además ya fue denunciado en el libro publicado por el Dr. Boccia, titulado "Médicos ética y Torturas")

En fecha 3 de febrero de 1960, siendo las 10:00 horas, entra el oficial inspector Abrahán Quiñones, quien previo saludo de rigor y con augurio de buena nueva, con una palangana de agua tibia, me dijo: ¡por fin Correa Martínez!, "el Señor me escuchó, te adelanto que se halla en camino un médico para brindarte atención médica exclusiva, para lo cual necesito realizarte una ligera curativa o limpieza, para que el mismo te encuentre físicamente mejorado”.  Acto seguido le contesto: ¡prefiero que el médico me inspeccione tal como me encuentro, sin desaparecer los asquerosos rastros de tortura, que aún marcan mi cuerpo con sangre resecada y heridas muy agrietadas!, momento en el cual me adelanto a volcar la palangana de agua tibia en el piso.

Más tarde entra en el patio una ambulancia trayendo al anunciado médico. El comisario Lucio Vera ordena al oficial Quiñones conducirme, así como me encuentro al dormitorio de oficiales donde se encontraba acostado mi compañero Ramón Villagra. Acto seguido entra la Dra. Emilia Ocampo juntamente con el comisario torturador y se dirige primero a Ramón Villagra diciéndole: ¿qué es lo que más le molesta mi hijo?, Villagra le contestó que le dolían mucho los testículos y presentaba gran hinchazón. La Dra. Emilia Ocampo se dispone a inspeccionar cuando el comisario Lucio Vera se interpone diciendo: ¡este preso político ya tiene otro destino! La doctora pasa a inspeccionarme, ya que me encontraba en la cama de al lado, acostado de boca abajo, pues no tenía otra posición por las múltiples heridas agrietadas y contusiones.

¡Dios mío! ¡Nunca pensé Correa Martínez, que venía a prestarte atención médica a vos! ¿Qué te pasa mi hijo?, a lo que contesté: ¡ahí en la puerta está el héroe de la jornada, pregúntele a él! La doctora concluyó: ¡en este lugar y condición nada puedo practicar como auxilio comisario! A lo que éste respondió: ¡lleve pues su informe al Jefe de Policía, para eso fue requerida su presencia!, en ese instante, la Dra. Ocampo expuso con sentido humanitario y cariño apretando mi cabeza diciéndome que va a formular su informe a efecto de ser trasladado inmediatamente al Policlínico Policial Rigoberto Caballero.

Siendo a las 01:00 horas del día 04 de febrero de 1960, me condujeron al señalado centro asistencial donde quedé alojado en un cuarto situado en el 1er piso, junto a un cadete de policía fracturado en un accidente, de apellido Apodaca, oriundo de San Pedro del Paraná. Departamento de Itapúa. Fui asistido prontamente por el Dr. Francisco Quiñones y su equipo de enfermería. Cabe destacar la activa participación de la Lic en Acción Social Francisca Agüero "Pancha". Este equipo médico admirable por su gran sentido humanitario imprimió en mí el valor, la fuerza y la esperanza. Me aplicaron suero, me dieron de tomar leche y en mi espalda, lado izquierdo, fue registrada una enorme herida ya agusanada.

El Dr. Quiñones me sugirió el levantamiento de la huelga de hambre, más la buena noticia me pasó la señora Lili Meilinger de Fernández, de que mis cinco compañeros habían sido liberados en Clorinda Rca. Argentina ellos Son: Otilio Álvarez, Daniel Britez Benítez, Niño Insfrán, Críspulo Melgarejo, Eusebio Abdo Benítez, y que el compañero Villagra había obtenido su libertad, lo cual indicaba que nuestra lucha no había sido en vano y ya se coronaba de éxito.

Ese mismo día la Dra. Emilia Ocampo una vez más hizo resaltar su espíritu humanitario, su coraje y valor personal, pues envió una enfermera al domicilio de mi novia, Srta. Ramona Olinda Irala Amarilla, quien más tarde sería mi esposa, para conducirla al citado Centro Asistencial, ofreciendo cobertura para que la misma pueda acceder al 3er piso, lugar de mi recuperación. Pudo observarme, aunque yo no supe de la visita sino tiempo después. En pocos días, fui trasladado en otro cuarto, en el mismo piso, junto a Rafael Núñez Fernández y el Prof. Ananías Maidana.

En fecha 20 de febrero de 1960, mi hermano Marcelino Correa Martínez habló can Edgar L. Insfrán en su domicilio, de paso al Policlínico Policial acompañado de su guardia de seguridad, donde fue portavoz de la palabra del ministro; de que tan pronto sea recuperado mi estado de salud me pondría en libertad. Lamentablemente ocurrió un incidente con el policía Lucio Benítez alias "cururú piré" y mi hermano, cuando este policía interpretó que se había sobrepasado su autoridad al encontrar a mi hermano en el cuarto. El hecho pasó a conocimiento de su Jefe Juan Erasmo Candia, entonces Jefe del Departamento de Investigaciones, para quien era motivo suficiente como para ponerme de vuelta en la comisaría 1ª., hecho que se produjo siendo las  11:00 horas del día 21 de febrero de 1960, y a cargo nuevamente del comisario Lucio Vera.

La mala condición del lugar de reclusión volvió a deteriorar mi estado de salud, para más tarde evacuar diarrea con sangre; llamé al oficial de guardia participándole mi dolencia y que a partir de ese momento dejaría de injerir alimento alguno, paro esta vez sin mayor publicidad. La respuesta de mi verdugo se hizo sentir de inmediato pues el día 28 de febrero de 1960 por la noche fui derivado nuevamente al Policlínico Rigoberto Caballero, en el 3er. Piso, junto a Ananías Maidana y Rafael Núñez Fernández.

En ese lugar pasé un buen tiempo durante mi recuperación, pero en vísperas de Semana Santa me vuelven a trasladar en la Comisaría 1ra de donde en fecha 1° de junio de 1960, fui conducido al Departamento Judicial, y puesto en libertad.

 

 

TEXTO COMPLETO DEL EDITORIAL DEL DIARIO HOY

HOY Diario del País - De la cadena HOY: Año XII Nº 4255 Asunción Paraguay- Viernes 31 de Marzo de 1.989. Precio del ejemplar Gs. 400.- Edición de 64 páginas.

 

                                                    

Yo con cedula de identidad numero 181719, presento una grave denuncia por torturas y desaparición de personas en contra de varios funcionarios del régimen anterior y del Dr. Edgar L. YNSFRAN, ante la magistratura en lo criminal de turno.-"Tengo 56 años y he pasado los últimos 29 años de mi vida entre las prisiones y el exilio" comenzaba diciendo Correa Martínez. Expresa Correa que no es conocido por los jóvenes "como tampoco por muchos comprometidos luchadores por la libertad y la democracia". Añade: Edgar L. YNSFRAN es un hombre que no hay que olvidar; el fue el que estructuró y dio contenido al sistema de persecuciones, inventó hechos que comprometían a las personas, logró confesiones bajo torturas, y ordeno las torturas de muchísimos compatriotas y extranjeros. Siendo Jefe de Policía y luego Ministro del Interior diseño la arquitectura del terror y la persecución. Y espero así como muchos compatriotas que él y otros criminales que lo acompañaban purguen con dureza su culpabilidad y pido a Dios me ayude alguna vez a poder perdonarlos".

Guillermo Correa Martínez, enumeró al Juez, los actos supuestamente criminales que sufrió, tanto las como numerosas personas citándolas por su nombre. También identificó a los funcionarios que se encargaron de las violaciones de los derechos humanos, las torturas.

Expresó en una carta que se adjunta a la denuncia:"Quiero rendir mi homenaje a los cientos de torturados a quienes he conocido en las prisiones y en el exilio y mi póstumo homenaje a los que murieron en la tortura y por sus consecuencias a los luchadores populares de mi partido (Colorado) ya los compañeros de otros partidos políticos, estudiantes, obreros y campesinos, mujeres y niños que pagaron con su sangre y dolor, el sueño de un Paraguay mejor para todos los Paraguayos".

EDGAR L. YNSFRAN

"Responsabilizo a Edgar L. Insfrán de haber dado personalmente las ordenes de mi tortura y de haberse cumplido eficiente Y despiadadamente a Ramón Duarte Vera, Erasmo Candia; Alberto Planás, Víctor Martínez, Raimundi, Lucio Vera, Casiano Benítez, Melgarejo; Anzoátegui, y al brasileño Policía Federal "Paloma Blanca", y muchos otros cuyo nombre no recuerdo".

NOTA

A mi hermano Guillermo lo secuestraron e1 9 de noviembre del 2003, y el día siguiente el 10 por la mañana, un grupo de periodistas de Canal 9, lo encontró tirado en la orilla de la bahía de Asunción, en jurisdicción de "Viñas Cué". Por la verificación del cuerpo, practicada por técnicos de criminalística de la Fiscalía y Policía, y nosotros sus familiares, antes de practicársele la autopsia, se puede inferir que fue torturado y asesinado.

Desde un análisis racional y circunstanciado, es posible sospechar, que su secuestro y asesinato es por el Relato de Torturas que él estaba preparando (este relato), donde el mismo, proporciona nombres y apellidos.

Guillermo me había comentado poco tiempo antes, que había hablado a un policía retirado quien en el año 1960 se había negado a torturarlo, (Domingo Galeano) para atestiguar las torturas hechas por los otros policías si fuese necesario en algún momento; me dijo que el hombre se negó rotundamente. Le manifesté que es una enorme imprudencia, no se debiera olvidar que ellos siempre están a la "defensiva", para cubrir los crímenes cometidos durante y después de Stroessner. Ellos se cubren entre ellos, y ante la sociedad aparentan ser señores, sin embargo, siguen siendo informantes, intrigantes, colaboradores, manejando las instituciones de inteligencia, y hasta la JUSTICIA, porque algunos son abogados, potentados económicos, son "KARAI" "no son TOTURADORES", y siguen siendo tan peligrosos como antes, por sus crímenes impunes.

Como ejemplo cito una de las casualidades o causalidades; mi hermano vivía en Asunción y yo en Encarnación, el 7 de noviembre del 2003, dos días antes del secuestro y asesinato de Guillermo, recibí comentarios de que una persona de estatura mediana pasaba reiteradamente y, llamativamente, observaba mi casa. Al día siguiente, el 8, se recibió también un llamado telefónico tipo anónimo, ya que nadie se identificó, preguntando si en esa casa vivía Guillermo o Marcelino. Con mi hermano somos fisonómicamente bastante parecidos. Luego, este episodio, aparentemente simple, probaría que para el grupo asesino no hay distancias, que el control continúa, y las influencias y estructuras para sus actividades macabras y asesinas, están intactas. Luego, el régimen sigue, categóricamente.

Otro detalle digno de relatar, es que también Guillermo había denunciado por ante la Justicia Ordinaria, con el abogado Francisco CENTURION en calidad de patrocinante, a un grupo de corruptos cuando trabajaban en CORPOSANA, (hoy ESSAP, distribuidora de agua potable en el país) algunos, como consecuencia de dicha denuncia, fueron jubilados y otros trasladados,... La denuncia habría quedado en la nada, resuelto de alguna forma con jubilaciones anticipadas y traslados a otras secciones de la misma institución.

Y la otra casualidad o causalidad que permite sospechar es: Justamente el cuerpo sin vida de Guillermo, fue encontrado en la orilla opuesta, del otro lado, de la bahía de Asunción, precisamente frente a la PLANTA DE TRATAMIENTO DE AGUA DE LA CORPOSANA, hoy ESSAP, no llegó a mi conocimiento de si la Fiscalía investigó, estos datos y elementos, que pueden ser aclaratorios.

Según las publicaciones el hallazgo del cuerpo sin vida fue encontrado por los trabajadores de prensa, a las primeras horas de la mañana del 10 de noviembre, antes de que la Policía llegue. El procedimiento de levantamiento del cadáver por parte de la Fiscalía, se produjo a las 11 horas, ya en la orilla de la bahía, pero en el lado que da a la ciudad de Asunción.

Resulta llamativo el hecho, ya que el cuerpo fue hallado en la otra orilla. Por lo que "alguien trasladó" el cuerpo; ¿para comodidad de la Fiscalía? Esto ¿no lesiona las normas del procedimiento? No sería racional pensar que el muerto cruzó nadando la bahía para llegar junto a las autoridades de la Fiscalía, y se acostara de nuevo para que lo levanten....”. A esta altura de mi relato me pongo a reflexionar, que posiblemente poco entiendo de la vida y mucho menos de la muerte, y para este caso menos, mucho menos de las actuaciones de los representantes de la ley.

En el acto del levantamiento del cuerpo, la familia fue representada por el cuñado de mi hermano, Bonifacio Irala Amarilla, realizándose después, con otros hermanos los trámites pertinentes (este relator, se hallaba viajando desde Encarnación, con destino Asunción por ese motivo).

En el velatorio, indudablemente todos estuvimos confundidos, apenados, doloridos y nerviosos, y en lo personal estuve con mucho miedo, después de ver en la morgue cómo le torturaron a mi hermano, quedaban signos en todo el cuerpo, y por la forma que ocurrió el secuestro y asesinato, me daba cuenta que los asesinos son gente salvaje, crueles, y con estructuras o medios para trasladarse en cualquier lugar por tierra o por agua. Pero... me llamó la atención, aun más, la actitud que tenía Bonifacio Irala Amarilla, cuñado de mi hermano, manifestando un miedo terrible, haciendo recomendaciones de no hablar con la prensa, que la investigación estaba muy bien encaminada, etc. Esto me resultaba bastante raro porque los stronistas son gente fría, calculadora, sin miedo a nadie, pero esta vez, esta persona evidenciaba temblores de miedo. Se debe tener en cuenta que Bonifacio Irala Amarilla, tendría relación laboral con la empresa de televisión que encontró el cadáver de Guillermo, antes que la policía, (¿Habría recibido amenazas? ¿Cómo se explica su miedo? ¿Le produjo simplemente un gran susto el hallazgo macabro de su cuñado?).

 

            

Facsímil del Certificado de Defunción

De Guillermo Correa Martínez,

Expedido por el Ministerio de Salud Pública

El 11 de noviembre de 2003

Transcribo el Texto del certificado de defunción de mi hermano Guillermo Correa, en el que se informa los detalles de las circunstancias de su muerte.

Guillermo Correa Martínez – M de Salud Pública y Bienestar Social.

 

CAUSA DE MUERTE

Contusión del hemitorax derecho - Infusión hemorrágica torácica - Insuficiencia respiratoria aguda - Fecha de Defunción, 10 – 11- 03 - Dr. Humberto Sarubi -Reg. Nº 1881 - Medico Legal - Ministério Público.

 

 

DESCRIPCIÓN DEL CUERPO

MORGUE JUDICIAL

TEXTO INTEGRO

Descripción del cuerpo antes de la autopsia de Guillermo Correa Martínez, Morgue Judicial, once de noviembre de 2003.

El cuerpo se encuentra de posición de cubito dorsal, cabeza: gran edema peri orbital y facial, sobre frontal izquierda lesión equimótica, lesión de borde irregular equimótica ulcerante; cabello de color negro con canas a los costados

Región del tórax y hombro derecho: grandes flictenas con contenido gaseoso y otros de menor tamaño en la región torace abdominal izquierdo. Brazo izquierdo y ante brazo izquierdo se observa gran lesión ulcerativa de 32 cm. x 11 cm. de coloración rojiza amarillenta. Sobre el brazo izquierdo en la unión del tercio proximal con el tercio medio una huella que rodea todo el brazo a modo de lazo. Brazo derecho: sobre el dorso de la articulación de da muñeca una lesión ulcerativa de 9 x 8 de borde irregular color amarillo. En el emiabdomen derecho y la región lateral derecha del tórax exteriorizándose hacia atrás una gran mancha verdosa con gases equimóticas en el tórax que corresponde al proceso de putrefacción a nivel del abdomen. El escroto y el pene con edema color amarillo grisáceo, miembros inferiores con flictenas de contenido gaseoso, ambos pies acartonadas arrugadas y signos de livideces.

Región del dorso del tronco múltiples flictenas de pequeñas y moderado tamaño. Región lumbar, lesión equimótica de 20 cm. con flictenas hemorrágicas.

09.15: Se realiza tomas de radiografías por Narciso Paniagua. En la placa radiológica obtenida en posición P.A. (Pastero -anterior) se observa fractura de costillas, primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima, externo costales derecha (izquierda) tórax anterior. Se corrige el izquierdo no está fracturado entre paréntesis. Así mismo se corrige que no se observa fracturas en la primera y segunda costilla paréntesis se agrega la octava costilla que tiene fractura.

Radiografía del cráneo facial antero posterior, sin particularidades. Se procede a la apertura de tórax, cervico tronco abdomino pelviano. Se observa supuración hemorrágica con gran hematoma en la región del tórax derecho.

Se observa fracturas costales a nivel de la articulación y sus áreas en las siguientes costillas de la 3ª hasta la 8ª costillas.

Se observa los vasos viseras del tubo digestivo, hígado todo con eficema gaseoso en sus paredes y capsula sin observar ninguna lesión traumática. Se visualiza los órganos de mediastinos y grande vaso, Pulmón Izquierdo enfisematoso y con aire en su interior sin agua, Pulmón derecho gran contusión y hematoma del lóbulo medio e inferior. Se observa costillas fracturadas en sus áreas posteriores.

Teresa Sosa Laconich

Fiscal Penal

 

Dr. Carlos Wattiez                           Una firma                  Dr. Humberto Sarubi S.

(Reg. 4225)                                      sin aclaración                  Médico Forense 

                                                                                                    Reg. N°- 1881

 

 

DOCUMENTOS BIBLIOGRÁFICOS E

HISTORIOGRÁFICOS UTILIZADOS EN ESTE TRABAJO

 

1.-        "Médicos, Éticas y Torturas" de Boccia Paz, Portillo y Arestivo. R. P. Ediciones, 1990, Asunción- Paraguay.

2.-        "Lo histórico y lo antihistórico en el Paraguay". Carta a los Colorados. Epifanio Méndez Fleitas - Bs. As, 1976.

3.-        Fotocopia de la Ficha Policial (N° 15F - 0573-0574, Centro de Documenta y archivo Poder Judicial) de Marcelino Correa Martínez, redactada por la DIRECCION NACIONAL GE ASUNTOS TECNICOS-Dirección de Investigaciones- POLICIA de la CAPITAL.

3.-        Nota N°- D.P.A. 0792 de fecha 31-0589 del Departamento de Investigaciones de la POLICIA DE LA CAPITAL.

4.- Decreto del PODER EJECUTIVO NACIONAL N°- 4.845 por el cual se disuelve la Honorable Cámara de Re presentantes de la Nación, de fecha 30-05-1959.

5.-        Decreto Nº 4.846 por el cual se declara el Estado de Sitio todo el territorio de la República durante 60 días de fecha 30.05.1959.

6.-        Nota N° 62 del Departamento de Investigaciones de la Policía de la Capital, de fecha 25 de Enero de 1960. (Centro de Documentación y archivo del Poder Judicial N° 051 F 02690270)

7.-        Copia del Legajo de Servicio de la Policía Nacional - Departamento Personal, Jefatura: de fecha 25 de Noviembre de 1966 de Guillermo Correa Martínez.

8.-        Nota dirigida al Jefe de Investigaciones con Nómina de detenidos políticos en distintas Comisarías, de fecha 24 de Diciembre de 1.959 (Centro de Documentación y archivo del Poder Judicial N° 00104 2079).

9.-        Nota dirigida al Comisario de la Comisaría Primera Lucio VERA, por parte de SEIS detenidos, comunican do huelga de hambre, de fecha 20 de Enero de 1960. (Centro de Documentación y archivo del Poder Judicial N° 0251 F 1343)

10.-    Nota dirigida al Ministro del Interior de fecha 20 de Enero de 1960, por parte de SEIS detenidos políticos, comunicando y explicando motivos de la huelga de hambre (Centro de Documentación y archivo del Poder Judicial N°- 0251 F-1341)

 

11.-  Certificado de defunción de Guillermo Correa Martínez, expedido por el MINISTERIO DE SALUD PUBLICA Y BIENESTAR SOCIAL con fecha 10 de Noviembre de 2003.

12.-    Documento de Descripción del Cuerpo de Guillermo Correa Martínez, efectuado antes de la autopsia, por parte de la Comisión Fiscal Forense que actuó en el caso en la morgue Judicial. Firmado por: Dr. Carlos Waltiez, Registro N° 4225, Dr. Humberto Sarubbi, Médico Forense Registro N°- 1881, Abogada Teresa Sosa Laconich Fiscal Penal, y el Asistente de Criminalística de apellido BENITEZ.

3.-    Informe confidencial parcial, relacionado con exiliados políticos en Argentina y Brasil. (N° 06099F-0891 del Centro de Documentación y Archivo del Poder Judicial)

14.-   Pedido de Búsqueda N°- 62/76 de fecha 29-12-76 del Comando en Jefe de las FF.AA. de la Nación. Estado Mayor general- Segundo departamento. (Suplemento Judiciales y Policiales ABC. COLOR 09-05-99)

15.-   Nota N° 963 del Jefe de Policía dirigida al Jefe de Investigaciones Pastor Milciades Coronel de fecha 07-07 1979, en la que transcribe el informe N°- 022/79 de fecha 04-07-79, del Comando en Jefe de las FF.AA. de la nación- Estado Mayor General Segundo Departamento. (N°- 00104F-1711,1712 y 1713 del Centro de Documentación y Archivo del Poder Judicial)

1 6.-   Informe confidencial del Delegado de Gobierno de Itapúa, Ángel ZARZA de fecha 06-08-1958, dirigido al Ministro del Interior de aquel entonces, comunicando diversas actividades e intrigas contra ciudadanos. (N°249-22072208 del Centro de Documentación y Archivo del poder Judicial)

17.-    Informe Confidencial N°- 21 de Luis Quintana Franco, de fecha 11-011963 para el jefe del Departamento Investigaciones, delatando actividades del MOPOCO (Movimiento Popular colorado) a modo de traición. (N°06009F- 0559,60,61,62 del Centro de Documentación y Archivo del Poder Judicial)

18.-   Informe Confidencial del 02-09-1958, dirigido al Jefe de Policía, comunicando intrigas, actividades y circunstancias relacionadas con la familia del Sr. Guillermo LUGO RAMOS. (N° 0249F2179, 80,81 del Centro de Documentación y Archivo del poder Judicial)

19.-   Copia fotográfica del "Semanario Judicial", suplemento del Diario ABC Color (03-03-2008)

 

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