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ANÍBAL MIRANDA


  EE.UU Y EL REGIMEN MILITAR PARAGUAYO (1954-1958) - Compilación de ANÍBAL MIRANDA


EE.UU Y EL REGIMEN MILITAR PARAGUAYO (1954-1958) - Compilación de ANÍBAL MIRANDA

EE.UU Y EL REGIMEN MILITAR PARAGUAYO

(1954-1958)

Compilación de ANÍBAL MIRANDA

Editorial EL LECTOR

Asunción – Paraguay

1987 (214 páginas)

 

 

NOTAS TÉCNICAS

1 .     Los documentos aquí transcriptos, a excepción del que lleva membrete de la Presidencia de la República y está fe­chado febrero 16 de 1955, fueron traducidos del inglés. La mayoría de ellos se encuentra en el Archivo Nacional de Washington y en la Biblioteca del Congreso, Washington, D .C.

2.      La traducción respeta lo más posible la versión original, salvo contadas frases excesivamente largas que fueron sepa­radas por puntos seguidos. No se hizo corrección de estilo de los informes ni se agregó al texto información más que algunos años de referencia o nombres, cuando sólo estaban mencionados apellidos, cargos o siglas. Esa información adi­cional siempre fue anotada en paréntesis. Los nombres pro­pios con errores de ortografía fueron puestos correctamente.

3. La secuencia es por temas, no precisamente cronológi­ca. La cantidad de material hallado hizo necesaria una ri­gurosa selección y dentro de ella, una valoración final para reproducir los documentos más comprensivos bajo los di­ferentes títulos. También por motivo de extensión se optó no transcribir los documentos ya desclasificados para el pe­ríodo posterior a 1958. Ellos serán presentados en un volu­men siguiente.

4.      Las llamadas de pie de página están en los documentos originales, si bien no todas fueron transcriptas aquí. Las no­tas corresponden a información del compilador y tienen por objeto aclarar algunos puntos o poner en contexto el infor­me o memorando en cuestión.

5. Algunos documentos fueron extractados debido a su longitud o porque la información en ellos contenida en par­te excedía el tema central. En tales casos se dejó constancia sea con la anotación (extracto), o cuando se sacaron párra­fos intermedios o al final mediante puntos suspensivos.


INDICE

Notas técnicas

Prólogo

CAPITULO 1 : Antecedentes

CAPITULO 2 : Cuestiones militares y de seguridad

CAPITULO 3 : Apertura de créditos

CAPITULO 4 : Encuentro presidencial

CAPITULO 5 : Programa de estabilización

CAPITULO 6 : "Seguridad mutua" y buenos negocios

CAPITULO 7 : Cuestiones políticas

CAPITULO 8 : Cuestión laboral

CAPITULO 9 : Reasunción presidencial

CAPITULO 10 : Cuestiones pendientes

Nota final

 

 

PRÓLOGO

Es difícil narrar lo ocurrido en Paraguay como conse­cuencia directa de la presencia norteamericana, es decir, ais­lar los efectos que tuvo el protagonismo de Estados Unidos en los asuntos paraguayos. Hay cuestiones muy sensibles que vienen de los secretos militares y de seguridad entre am­bos gobiernos, como el golpe de estado de 1954 o la guerri­lla de fines de la década del 50 y principios del 60, sobre las cuales la documentación desclasificada es muy escasa. No obstante, la cantidad y riqueza del material sobre Paraguay que se encuentra en los repositorios norteamericanos, en especial en el Archivo Nacional de Washington, ofrece un punto de partida de tremendo valor para comprender y evaluar lo ocurrido durante aquella fase de formación del stronato en relación precisamente con Estados Unidos en su papel de primera potencia mundial.

La historia es fascinante, por momentos sorprendente y para el lector apasionado quizá hasta cruel u horripilan­te en trechos. Se trata, en efecto, de intereses nacionales entremezclados con poderosos intereses corporativos y personales que jugaron para moldear el complejo nudo de relaciones norteamericano paraguayas. No hay manera cier­ta de saber todo lo que se ganó y lo que se perdió desde que Stroessner accedió al poder, a partir mismo de la diversidad de enfoques y la gran dosis de irracionalidad que primó en la administración general del país. Ciertamente que por un lado podrán tomarse como indicadores las obras de infraes­tructura, el número de transportes de superficie, fluvial y aéreo puestos en servicio, la cantidad de nuevas facilidades como agua corriente o escuelas para entrenamiento agríco­la e industrial, y hasta el número de egresados de los centros de estudio de primaria, secundaria y universitaria. En el la­do opuesto podrían contabilizarse el número de prisioneros políticos, los desterrados y asesinados, las grandes fortunas personales hechas a cobijo de puestos públicos, la fuga de capital por distintos canales legales e ilegales, el contrabando creciente, los gastos improductivos dedicados al estableci­miento militar-policial con su extendida red partidaria por seccionales y cuerpos de choque, y las muchas medidas de fuerza comenzando con la legislación represiva (de Defensa de la Democracia) hasta la partidización obligatoria de to­dos los funcionarios civiles y militares del estado. Luces y sombras de un sistema impuesto gradualmente sobre la po­blación desde el golpe militar del 4 de mayo de 1954, que avanzó montado en las debilidades institucionales y de la di­rigencia paraguaya, pero que se extendió y fortaleció fun­damentalmente con ayuda proveida por la administración Eisenhower.

Esfuerzo del gobierno por consolidarse, en particular me­diante una vasta campaña destinada a dividir la ciudadanía en cuartos estancos, primero, para a continuación quebrar definitivamente los sindicatos obreros, asociaciones campe­sinas, gremios estudiantiles, partidos opositores y los secto­res del Partido Colorado que cuestionaban la conducción de Stroessner. Paraguay se convirtió en zona de guerra, repro­duciéndose el conflicto que en la arena internacional libra­ban las dos superpotencias, pero a diferencia de aquél te­niendo por un lado una población desarmada y en su mayo­ría analfabeta, por el otro una élite castrense que aprovechó todos los recursos del estado (fuerzas armadas y policiales, burocracia y tesoro nacional con préstamos internacionales incluidos, escuelas, colegios y universidad, prensa oficial es­crita y oral, la administración de justicia y la constitución y leyes en conjunto) para mantenerse e incrementar su poder.

En América Latina solamente dos dictaduras militares pudieron avanzar tan extendidamente sus propósitos de do­minación, la de Nicaragua y Paraguay. Los generales Somoza y Stroessner fueron, por otro lado, los que mejor y más sis­temáticamente aprovecharon la ayuda norteamericana para cumplir sus propios planes -independientemente de los in­tereses nacionales de largo plazo de sus respectivos países. En medio de la Guerra Fría, las superpotencias no estaban precisamente preocupadas por el interés nacional ajeno, mu­cho menos por el de los países periféricos. Bastante tenian con cuidar el suyo propio, lo cual naturalmente era -y así continúa siendo- prioridad absoluta en su relación con los demás estados.

El contenido de esta obra son los documentos, en su ma­yor parte de fuentes oficiales de Estados Unidos, que van del inicio de la administración Stroessner hasta la reasunción presidencial dé 1958. Se transcriben también documentos de antecedentes que ilustran los orígenes de la cooperación norteamericana al Paraguay y que permiten comprender los vaivenes de la política paraguaya entre la guerra civil de 1947 y el golpe de 1954. La periodización no es arbitraria; la política latinoamericana de Estados Unidos retoma con el Gral. Eisenhower en la Casa Blanca y el Secretario Dulles en el Departamento de Estado un activismo intervencionis­ta como no lo había tenido desde la II Guerra Mundial.

Paradójicamente, dicha política se funda en la concep­ción estratégica de que América Latina constituye un campo secundario en la disputa por la supremacía mundial.

La importancia de cada país estaba en directa propor­ción al desarrollo de su economía pero más aún a la penetración de la Unión Soviética, directamente o a través de los partidos comunistas cuya dependencia de Moscú era por en­tonces cercana. Así, Guatemala fue relativamente importan­te durante el gobierno Arbenz, Bolivia durante la primera fa­se de la revolución desencadenada en 1952, y por supuesto los países mayores del hemisferio, Brasil, México y Argen­tina por su peso económico (y por ende político) regional. Paraguay sencillamente no contaba. A lo sumo era un pun­to lejano en el mapa, una sociedad atrasada, una economía de latifundios donde las inversiones extranjeras eran pocas y las comunicaciones escasísimas. Ni tan siquiera tenia un mo­vimiento comunista grande. Ningún gobierno podía dar ma­yor atención a semejante exotismo, salvo cuando se produ­jera un cuartelazo o cambio palaciego. Así se presentaba el panorama para Washington entonces.

El flujo de dinero tanto del gobierno norteamericano co­mo del FMI, a instancia de las buenas referencias y apoyo de Washington, fue decisivo para sostener financieramente al régimen militar paraguayo durante la década del 50. Enunciando los requerimientos "para el bienestar y la feli­cidad del pueblo paraguayo", las autoridades gubernamen­tales no se cansaban de pedir y pedir, ofreciendo a cambio exenciones cada vez mayores a las empresas norteamerica­nas, rompiendo sindicatos, abriendo el territorio para pros­pección petrolífera indiscriminada y vendiendo tierra a bajo precio, rogando a los norteamericanos para que instalaran una base militar y que arrendaran cuanto quisieran del te­rritorio para "propósitos de defensa hemisférica". En el fondo, la cuestión era elementalmente sencilla: el propósi­to del entorno en el poder era recibir dinero a cambio de lo que fuere: principalmente tierra y hombres --el slogan "la tierra y el hombre son los más valiosos tesoros del Para­guay", a partir de un brillante pensamiento de Stroessner, se popularizó. Eso fue precisamente; a falta de otros recur­sos de alta demanda, lo que cedió Stroessner a los nortea­mericanos. Pero había más. Mediante la complaciente polí­tica de puertas abiertas, las autoridades paraguayas también quisieron y en cierta medida lograron atar una compleja red de intereses político--militares entre ambos países. Washington quería un gobierno amigo (o un hombre de confianza, al menos). Estaban dispuestos a hacer su parte para lograrlo y así fue que, aun sabiendo el grado de corrupción abismal que existía, enviaron dinero, vituallas, armas, alimentos y sus equipos de técnicos para tratar de que se robara menos y se trabajara más.

Con un régimen que desde el principio se distinguió por su voracidad, el resultado salió algo deforme. Se hicie­ron caminos y se levantaron escuelas, se modernizó la ma­quinaria gubernamental y una lejana semblanza de orden quedó establecida. Pero así también la deuda externa tre­pó exponencialmente, la violencia se hizo endémica y hu­bo como una repetición de aquellos años que siguieron a la guerra de la Triple Alianza, cuando se contrataron los dos famosos préstamos en Londres y luego se vendieron masiva­mente las tierras públicas.

Este compendio de documentos no pretende ser toda la historia, ni siquiera es una interpretación, de las relaciones entre Estados Unidos y Paraguay durante aquellos años de consolidación de la hegemonía norteamericana en el conti­nente. Cuando para otro lugar del mundo se advertía sobre el uso eventual de la bomba atómica como forma de disua­sión estratégica, en Paraguay no se presentó nada tan drás­tico que forzara a Washington aun a reevaluar sus planes. Sencillamente se optó por lo más expeditivo y seguro, es­to es, apuntalar convenientemente al régimen cliente en Asunción.

Un análisis de estas y cuestiones conexas está en curso. Por el momento, hay otras referencias importantes sobre relaciones paraguayo-norteamericanas contemporáneas. A saber, los libros de Michael Grow, Vitali         A. Jaritonov, Paul Lewis, Domingo Lamo, Alcibiades González Delvalle, Alfredo Seiferheld, JulioJosé Chiavenato, las monografías de Jorge Lara Castro, Washington Ashwell, Larry Conrads, Roberto Céspedes, Andrew Nickson, los informes de 1959 y 1960 del Fondo Monetario Internacional, los de Amnis­tía Internacional, y el estudio de Latin American Bureau. Esta lista no es exhaustiva.

El reconocimiento va hacia las personas e instituciones que hicieron posible esta recopilación, en especial al Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos y al Dr. Richard Morse del correspondiente Programa América La­tina, Sr. Roberto Thompson de UNIVISION, y Dra. Wal­traud Heindl del Ministerio de Relaciones Exteriores de Austria. Los errores de traducción y anotación deben ser atribuidos en exclusividad al recopilador.

A. M.


CAPITULO 1

ANTECEDENTES DESPACHO DEL SERVICIO EXTERIOR (Extracto)

 

No. 387 Confidencial 2 de enero 1953

Del Embajador en Paraguay (George P. Shaw) al Depar­tamento de Estado

Re: Operación y status del programa de asistencia eco­nómica.

Un país mediterráneo con economía agrícola simple, el desarrollo económico de Paraguay no tiene mayor relación con el de los otros países de esta área. Prevalecen las condi­ciones de estancamiento y pobreza. Hasta hace tres años (el país) era políticamente inestable y el hecho que no haya tenido lugar un golpe de estado desde entonces no debe to­marse como que las tensiones bajo la superficie se hubiesen disipado. En tanto posee un carácter marcadamente ho­mogéneo, la población no parece contar con la inteligencia nativa y capacidad, los antecedentes educacionales y el em­puje que conduce al progreso en la esfera económica. Se logró alguna prosperidad durante la guerra (II Guerra Mun­dial), debido a los altos precios de los artículos de expor­tación, y así pudo acumularse relativamente grandes saldos de divisas. Estos se han dilapidado y por una serie de razo­nes, externas e internas, Paraguay pasa ahora a través de un período de severa recesión económica y financiera.

Las operaciones del Punto Cuarto se iniciaron en Para­guay en 1942 y de aquella fecha hasta julio de 1952 Esta­dos Unidos ha gastado un total de U$S 6.1 millones para lle­var a cabo sus programas en Paraguay. Las operaciones se expandieron considerablemente desde 1950. Fuera de nuestros objetivos de guerra, el propósito de nuestra contribu­ción es lograr una economía estable y en desarrollo de mo­do que no ocurra un vacío que tendría efectos desafortuna­dos en lo económico como también repercusiones políti­cas sobre nuestros intereses de largo y corto plazos en el área del Río de la Plata, con riesgo para la seguridad del he­misferio, y al mismo tiempo combatir cualquier penetra­ción o extensión de la influencia Comunista.

Se debe señalar que el progreso en lograr nuestros obje­tivos de política en este país a través del Punto Cuarto es gradual y lento, como necesariamente debe ser en un país de este grado de desarrollo económico y social. Paraguay está patéticamente deseoso de escapar del caos económico en que ha caído, pero no sabe con certeza las medidas que debe tomar para conseguirlo. En 1950, 1951 y 1952 se dirigió al Fondo Monetario Internacional y a la Reserva Federal (de Estados Unidos) para solicitar misiones técnicas que le ase­sorara en los campos financiero y monetario. En 1951 pre­sentó un pedido de préstamo al Banco Mundial y obtuvo luego (en diciembre 7, 1951) U$S 5 millones para la compra de equipos de agricultura y construcción de caminos; altos funcionarios del Banco Central afirman de este préstamo que es de carácter especulativo, que no se hubiera concedi­do a no ser por los técnicos del Punto Cuarto que estaban trabajando estrechamente con los paraguayos en el servicio agrícola y que pueden asesorar en llevar a cabo los propósi­tos del préstamo.

La capacidad del país para utilizar la ayuda que se le presta se halla influenciada por factores inherentes a la sico­logía paraguaya: la inexperiencia e incapacidad de muchos de los que están en posiciones de autoridad, el bajo grado de ética y moralidad pública, la influencia frecuentemen­te asfixiante de consideraciones políticas, etc. Dada esta condición, el progreso no viene rápidamente y algunos pro­yectos específicos quedaron cortos de los resultados espera­dos inicialmente.

La actitud del Gobierno hacia nuestro programa de asis­tencia es de gran entusiasmo. Los bien informados miem­bros del Gobierno aprecian profundamente nuestra ayuda, reconocen los beneficios que ella podría traer al país y se verían seriamente ofendidos si ella fuese restringida o reti­rada. Notablemente, entre ellos están el Presidente (Fede­rico) Chaves, el Ministro de Relaciones Exteriores (Bernar­do) Ocampos y los Ministros de Agricultura (Angel Flo­rentín Peña), Educación (Juan R. Chaves) y Salud Pública (Pedro Hugo Peña). En la marcha del programa, la relación con estas autoridades ha sido generalmente armoniosa y ellas son receptivas a la guía y sugerencias y bien dispues­tas dentro de las limitadas habilidades y capacidad del país de dar el apoyo necesario. A ojos del público, el Punto Cuar­to y los tres servicios (agricultura y ganadería, salud públi­ca, educación) se aceptan como parte de lo habitual y fun­ción integral del Gobierno. A pesar de que se reciben de vez en cuando críticas sobre proyectos específicos, el programa como un todo recibe aprobación y ningún sector responsa­ble, importante, de la opinión pública estaría a favor de que se la suspenda. El Partido Comunista continúa atacándola violenta y agriamente como es de esperar, pero su influen­cia es ciertamente reducida. El Partido Liberal en el exilio acusa al programa como tendiente a dar apoyo y mantener en el poder a un partido minoritario que controla un gobier­no anti-democrático, pero sus ataques son tan obviamente con el propósito de lograr capital político que, en tanto no pueden ser ignorados, deben ser en gran medida desconta­dos. La Embajada confía en que cualquier partido en con­trol del Gobierno (que no fuese el Comunista) se opondría fuertemente a cualquier disminución del programa del Pun­to Cuarto, en particular siendo reconocido que si Paraguay busca resistir las presiones de Argentina y mantener su po­sición, debe esforzarse por ser económicamente fuerte me­diante la ayuda de Estados Unidos, Naciones Unidas u otras fuentes.

Por el Embajador

John C. Shillock, Jr.

Primer Secretario de Embajada

 

Nota: en primer lugar, hay un indisimulado etnocentrismo que buscar indagar y encontrar en “factores inherentes a la sicología" (otra manera de presentar una pretendida inferioridad racial) las razones del subdesarrollo de la na­ción. Celso Furtado, Raúl Prebisch, Fernando Henrique Cardoso, Gunnar Myrdal y José Medina Echavarría han respondido en otro lugar a esta postura.

En cuanto a figuras, al extinto Ministro de Relaciones Exteriores Bernardo Ocampos le sucedió en el cargo el Dr. José Antonio Moreno González, en tanto la cartera de Ha­cienda fue ocupada por el Dr. Guillermo Enciso Velloso, ambas en 1953. Con estos cambios el programa de asisten­cia norteamericana al gobierno Chaves se agilizó un tanto, pero la recesión económica y en especial los graves errores en la conducción financiera hicieron que el ambiente de descontento fuera tomando proporciones entre los caudi­llos militares y en el seno del mismo Partido Colorado. Una crisis política habría de tener lugar en enero de 1954. La sucesión presidencial estaba en marcha.

El extracto de este despacho fue tomado de U.S. Department of State, Foreign Relations of the United States 1952­1954, vol. IV. The American Republics (Washington, DC:

Government Printing Office, 1983): 1468 y ss. La nota edi­torial de dicho período reza: "El 5 de mayo de 1954, el Ejército paraguayo depuso al Presidente Federico Chaves, y la Asamblea Nacional nombró Presidente Provisional a To­más Romero Pereira, Presidente de la Junta de Gobierno del Partido Colorado. El sirvió en tal capacidad hasta el 15 de agosto de 1954, cuando el Gral. Stroessner, habiendo si­do efectivamente electo el 11 de julio para llenar el perío­do vacante del Presidente Chaves, asumió la presidencia. Los documentos que se refieren a dichos acontecimientos es­tán en los archivos 734.00 y 734.00 (W) de 1954".

Sin embargo, una anotación para el período del golpe militar señala que el Archivo Nacional en Washington no tiene aún archivos decimales desde mediados de marzo has­ta principios de mayo 1954. Estos se mantienen secretos hasta la fecha.

La documentación recopilada sobre aquel infortunado acontecimiento se halla transcripta en Seiferheld,Alfredo, comp. La caida de Federico Chaves. Una visión documental norteamericana (Asunción: Ed. Histórica, 1987).

 

DESPACHO DEL SERVICIO EXTERIOR No.101

Confidencial-Información de seguridad 26 de agosto 1953

De: AMEMBASSY, Asunción

A: Departamento de Estado, Washington

Re: Visita del Dr. Eisenhower: comunicación del Par­tido Liberal.

Bajo fecha 12 de agosto un OM (memorando de ofici­na) ha sido recibido por esta Embajada el 24 de agosto, de USIS-Embajada Buenos Aires con el original de una carta

fechada el 14 de julio, 1953, dirigida al Dr. Milton Eisenho­wer por el Partido Liberal en el exilio en Argentina y firma­da por el Presidente, el Vice Presidente y el Secretario del Partido. El OM no especifica si este importante documento le fue entregado al Dr. Eisenhower durante su visita a Bue­nos Aires pero menciona que no se ha contestado la carta, cuyo texto acompaña a este despacho.

El Partido Liberal presenta en ella sus respetos al Dr. Ei­senhower y sus puntos de vista en relación a la situación en Paraguay, los cuales solicita sean confirmados por el Dr. Ei­senhower a su llegada aquí. Compara al Paraguay con Co­rea pues está dividido en dos grupos, uno en control del te­rritorio del país y el otro que consiste de un 25 por ciento de la población, en el exilio y en peligro de perder su nacio­nalidad paraguaya o ser expulsada de Argentina para el 16 de marzo, 1956, de acuerdo a las provisiones de la Constitución Argentina y el segundo Plan Quinquenal. Refiriéndose a un discurso del Secretario de Estado (John Foster) Dulles al efecto de que los pueblos desean ser gobernados por las personas que elige, el Partido declara que los paraguayos en realidad no han electo a sus jefes de estado desde 1939, y que el Presidente (Federico) Chaves de hecho encarceló a los miembros del Partido cuando ellos expresaron su inten­ción de participar de las elecciones del 15 de febrero, 1953.

La carta luego cita 26 artículos de la Declaración de los Derechos Humanos violados por el Gobierno de Paraguay desde 1939.

El Partido reconoce la generosidad de Estados Unidos hacia Paraguay pero afirma que los resultados (de su ayuda financiera) no llegan a la población sino benefician sola­mente al Gobierno. Le gustaría ver alguna aproximación muy clara de parte del Gobierno a los principios de la de­mocracia tal como se la practica en Estados Unidos. El go­bierno de fuerza en Paraguay muchas veces ha empleado los recursos extendidos por las democracias para fomentar in­tereses contrarios a los que las democracias buscan.

La carta concluye afirmando que "quizás si Estados Uni­dos tuviese en cuenta la frase del Gral. Enseinhower de que Estados Unidos `no siempre ha resistido la tentación del apresuramiento' y las palabras del Sr. Dulles de que `los pue­blos desean ser gobernados por aquellos a quienes elige', Estados Unidos no sería objeto de tanta crítica en sus es­fuerzos por libertad y no le sería imputado que su doctri­na, cuya base es la no intervención, sea en la práctica de intervención y su resultado la consolidación de gobiernos manifiestamente ilegítimos e impopulares".

Comentario

En oposición a sus ataques en su periódico Heraldo, es­te documento es más bien una suave exposición de la con­tención familiar del Partido Liberal de que al otorgar Esta­dos Unidos ayuda técnica y de otro tipo al Paraguay, está en realidad fomentando un régimen anti-democrático (el Gobierno del Presidente Chaves) opuesto a los principios que sustenta Estados Unidos. Como expresión oficial de las opiniones del Partido a un funcionario norteamericano es quizá la más fuerte declaración de insatisfacción y desilu­sión hacia la política de Estados Unidos respecto de Para­guay que el Partido haya puesto en papel. Refleja, sin em­bargo, los comentarios hechos por miembros del Partido Li­beral en Asunción a funcionarios de la Embajada. Los mu­chos años de exilio del Partido y lo que parece ser una si­tuación sin esperanzas, particularmente en cuanto al riesgo de perder la nacionalidad paraguaya por la continuada resi­dencia en Argentina, evidentemente que está levantando en­tre los miembros del Partido en Buenos Aires y Asunción una sensación de frustración y desesperación. Es desafortu­nado que exista entre tanta cantidad de paraguayos este sentimiento de desconfianza y falta de entendimiento de los motivos y políticas de Estados Unidos, sentimiento que la Embajada trata de corregir en cada oportunidad, pero la Embajada miraría la posición del Partido Liberal con más simpatía si no intentara hacer de Estados Unidos el culpable de sus problemas sino antes bien buscara explorar construc­tivamente sus diferencias con el Gobierno Colorado con el fin último de tomar su lugar en el cuerpo de la política, y así dar a este país el beneficio de un segmento de la pobla­ción sentidamente necesario del cual se ha visto deprivado por muchos años.

Acción recomendada

Como acto de cortesía que posiblemente tenga efectos positivos, se recomienda que la Embajada en Buenos Aires sea autorizada, en nombre del Dr. Eisenhower, a acusar re­cibo de esta carta y que se ha tomado nota de su conteni­do con interés.

Por el Embajador,

John C. Shillock, Jr. Primer Secretario de Embajada

Nota: el forzado extrañamiento de paraguayos, políticos y no políticos, llevaría unos años después a que un importan­te número de ellos se levantara en armas contra el régimen militar de Stroessner. Es evidente que en el gobierno de Estados Unidos no se tomó debida nota de aquella premonito­ria presentación del Partido Liberal, no obstante haberse de­tectado la frustración de la numerosa comunidad paraguaya que había buscado refugio fuera o fue exiliada.

 

INFORMACIÓN RESUMIDA SOBRE LOS SUCESOS POSTERIORES

A LA GUERRA CIVIL DE 1947

 

Presidente

General Alfredo Stroessner, electo el 11 de julio de 1954 para completar el período restante del depuesto Pre­sidente Federico Chaves. Asumió el 15 de agosto de 1954. Gabinete

Designado el 15 de agosto de 1954. Parlamento (Congreso)

El Presidente Felipe Molas López disolvió la Cámara de Representantes el 5 de marzo de 1949. De acuerdo con la Constitución, se llamó a elecciones para una nueva Cámara, la cual fue electa el 17 de abril. La Cámara se reunió por primera vez el 3 de mayo, y estaba compuesta exclusivamen­te por Colorados cuyos nombres figuraron en la lista única ofrecida a los votantes por el Gobierno. Nuevas elecciones (para el Congreso Nacional) tuvieron lugar el 16 de julio de 1950, siendo elegidos 40 diputados y 18 suplentes Colora­dos.

Bajo la presente Constitución (de 1940) no hay Senado, pero el Consejo de Estado actúa a manera de una segunda Cámara.

Eventos políticos desde 1947

El 13 de enero de 1947, los Febreristas dimitieron del gabinete de coalición dejando solo al Partido Colorado en apoyo del Presidente (Higinio) Morínigo. El 7 de marzo un ataque a la Central de Policía de Asunción, llevada acabo principalmente por Febreristas con alguna ayuda Comunis­ta, resultó en una guerra civil que duró cinco meses. Al ter­minar la guerra a fines de agosto con la derrota de las tro­pas combinadas rebeldes Liberal-Febrerista-Comunista, el Partido Colorado permaneció como el único partido políti­co en Paraguay.

En 1948 el Partido Colorado se dividió y los elementos extremos forzaron la renuncia del Presidente Morínigo. Le siguió el Presidente Provisional Juan Manuel Frutos, quien

estuvo en funciones hasta la asunción de J. Natalicio Gon­zález, quien había sido electo durante (el mandato de) Mo­rínigo.

A continuación de la caida del Presidente González el 30 de enero de 1949, se reunió la Asamblea Nacional y eli­gió al general (Raimundo) Rolón como Presidente Provisio­nal.

El general Rolón fue depuesto por un "movimiento cí­vico-militar" el 26 de febrero de 1949, siendo sucedido por el Dr. Felipe Molas López. El 17 de abril el mismo fue ele­gido Presidente con el apoyo del ala democrática del Parti­do Colorado. El 10 de setiembre (el Presidente Molas) dimi­tió luego de perder el apoyo partidario, y al día siguiente Federico Chaves fue nombrado Presidente Provisional por el Congreso. Ello marcó el sexto cambio de gobierno en 18 meses en Paraguay. El 5 de mayo de 1954 el Ejército depu­so a Chaves. El líder de la revuelta, general (Alfredo) Stroes­sner, fue luego nominado por el Partido Colorado y electo Presidente.

Programas partidarios y líderes

Partido Nacional Republicano (Colorado): actualmente es el partido dominante en Paraguay. Este partido, al igual que el Liberal, es conservador. Ambos son los grandes parti­dos tradicionales. En noviembre de 1947 se realizó una Con­vención del Partido para nominar candidatos a las elecciones de febrero de 1948. El Partido se dividió y un grupo nominó a J. Natalicio González, el otro al Dr. Federico Chaves, co­mo candidatos a la presidencia. El Dr. Chaves fue nuevamen­te nominado en 1950, y re-electo en 1953 en elecciones con candidato único. Fue depuesto por el Ejército en 1954.

Líderes: bajo el (gobierno del) Presidente Federico Cha­ves, los más activos miembros fueron el Dr. José A. Moreno González, Arq. Tomás Romero Pereira, Dr. Guillermo Enci­so Velloso, Epifanio Méndez Fleitas, Dr. Pedro Hugo Peña, Dr. Angel Florentín Peña y el Dr. Raúl Peña.

Partido Liberal: este partido gobernó Paraguay de 1904 a 1936 y de 1937 y 1940. Su programa es conservador. Líderes: Dr. José P. Guggiari (Presidente del Partido), Dr. Justo P. Prieto (V. Presidente 1o), y Dr. Víctor Rojas (V. Presidente 2º).

Partido Febrerista: conocido anteriormente como Par­tido Franquista. Son los seguidores del coronel Rafael Fran­co, quien llegó a Presidente Provisional en 1936 a través de un golpe militar y depuesto de igual manera 18 meses des­pués. Su breve régimen estuvo caracterizado por la (promul­gación de) legislación social, alguna de avanzada, y la supre­sión de las libertades políticas. Los líderes son principal­mente ex-liberales y otros disidentes. El Partido es izquier­dista y dirige su acción a los no-privilegiados.

Líderes: Cnel. Rafael Franco, Dr. Juan Stefanich, Dr. Carlos Gardel, Dr. Germán Soler, Dr. Miguel Angel Soler, Dr. Arnaldo Valdovinos y Anselmo Jover Peralta.

Partido Comunista (ilegal): sigue la línea Comunista or­todoxa.

Líderes: Oscar Creydt, Obdulio Barthe y Augusto Ca­ñete.

El Gabinete

Son miembros del Gabinete: Tomás Romero Pereira, Interior; Dr. Hipólito Sánchez Quell, Relaciones Exteriores; Carlos R. Velilla, Hacienda; Dr. Raúl Peña, Educación; Cnel.

César Barrientos, Industria y Comercio; Dr. Enrique Zaca­rías Arza, Salud; Gral. Herminio Morínigo, Defensa; Fabio Da Silva, Agricultura; Gral. Marcial Samaniego, Obras Pú­blicas y Comunicaciones; Dr. Luis Martínez Miltos, Justicia y Trabajo.

Prensa

Todos los periódicos importantes son publicados en Asunción.

Nombre del periodico   Circulación Propietario, Editor, etc.

El País                 9.000              Angel Peralta A.       (Ed.)

La Tribuna         15.000            Arturo Schaerer        (Dir.)

La Unión             6.000              Partido Colorado      (Prop.)

Fuente: Council on Foreign Relations. Political handbook of the world 1955 (New York: Harper & Bros., 1955): 153-154.

Nota: Esta era la visión norteamericana informada y corrien­te acerca de los hechos entre 1947 y 1954 en Paraguay. Al­gunos errores de apreciación y lagunas de información pue­den notarse, dependiendo del punto de vista que se tome. Lo resaltante aquí es que así era mirado en general ese "tris­te y pequeño país sudamericano que nunca gozó de demo­cracia", en opinión de uno de los embajadores norteamerica­nos de la época.

El Consejo para Relaciones Exteriores, la más influyente institución privada en asuntos internacionales de Estados Unidos en la posguerra, ha reflejado cercanamente las per­cepciones a la vez que influenciado la dirección de la polí­tica exterior norteamericana. Aparte del Political Handbook, su más conocida publicación es la revista especializada Fo­reign Affairs, medio de difusión de ideas y debate sobre cuestiones internacionales. La información sobre Paraguay destaca las cuestiones que en el país tenían importancia po­lítica, los principales actores políticos y su respectiva orientación. La catalogación es muy similar a la que hacía el De­partamento de Estado de Estados Unidos.

Otros documentos del Departamento de Estado se re­fieren en particular a cuestiones económicas, cuestiones mi­litares y de seguridad, biografía de autoridades y personalidades, etc. Publicaciones por separado del Departamento de Defensa, Agencia Central de Inteligencia, Departamento de Comercio, Junta de la Reserva Federal y Departamento del Tesoro, varias de ellas en forma de estudios de país, permi­ten conocer desde el enfoque de cada una de esas depen­dencias del gobierno de Estados Unidos la manera como Pa­raguay era examinado y sopesado en el tablero de ajedrez mundial.

 

DESPACHO DEL SERVICIO EXTERIOR No. 125

Confidencial

4 de setiembre 1953

Del Embajador en Paraguay (George P. Shaw) al De­partamento de Estado.

Re: Pedido del Gobierno de Paraguay para extensión del acuerdo de la misión militar norteamericana por 4 años.

El acuerdo de la misión militar norteamericana firmado el 10 de diciembre de 1943 y su extensión expiran el 10 de diciembre de 1953. El Gobierno de Paraguay ha solicitado

una nueva prórroga de este acuerdo por un período de 4 años. El pedido para la extensión del acuerdo no hace nin­guna sugerencia de cambio en el texto del acuerdo. El pe­dido plantea lo pertinente de recomendar una nueva ex­tensión. Se cree que el Departamento debería contar a mano con las impresiones de esta oficina en relación no solamente con la efectividad militar sino también la económica de esta misión durante los pasados diez años.

Las razones reales por las que el Gobierno del Paraguay quiere una misión militar de Estados Unidos solo pueden ser deducidas del conocimiento local y del artículo lo. del acuerdo original que reza lo siguiente:

"El propósito de esta misión es cooperar con el Coman­dante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la República del Paraguay y servir de instructores en la Escuela Superior de Guerra y para los demás propósitos que sean acordados por el Jefe de la misión y el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas".

El Gobierno del Paraguay transmitió su nota No. 24 del 13 de junio, 1953 a la Embajada, y al mismo tiempo infor­mó a su Embajador en Washington (Luis Oscar Boettner) acerca de la decisión tomada e instruyéndolo para que en momento apropiado y a su discreción siguiera el pedido y expresara al Departamento interés por el progreso del mis­mo. El Ministerio de Relaciones no ha enviado al Embaja­dor Boettner ninguna instrucción o comunicación sobre esa cuestión desde aquella fecha. Se entiende que el Embajador Boettner preguntó acerca de la cuestión el 21 de agosto, in­dudablemente de acuerdo con las instrucciones que había recibido en junio. Al Ministerio de Relaciones Exteriores, que incluso había tenido dificultad en encontrar el archivo, no parece preocuparle el progreso de las tratativas excepto hasta expresarla esperanza de que una extensión pueda ser eventualmente otorgada. Durante una conversación infor­mal sobre el tema, el Ministro de Relaciones Exteriores ex­presó que si hubiese una negociación que implicara cambios en el texto o revisión del acuerdo, tanto él como el Coman­dante en Jefe de las Fuerzas Armadas (Gral. de Ejército Al­fredo Stroessner) preferirían que las negociaciones fuesen llevadas en Asunción.

Una consideración de los diez años de experiencia de es­ta misión en Paraguay; el conocimiento de esta Embajada sobre el pensamiento y actitudes paraguayas; la importan­cia del elemento militar en el cuadro político; la difícil situación financiera del Gobierno; y numerosos otros factores que incluyen lo referente a personalidades, llevan a las si­guientes conclusiones sobre las razones reales por las que Pa­raguay puede desear esta extensión:

La presencia de una misión militar de Estados Unidos da prestigio al Paraguay y, más particularmente, al estable­cimiento militar paraguayo. En la mente del paraguayo se demuestra a los países vecinos que Estados Unidos apoya al Gobierno del Paraguay y al Partido en el poder, los cuales permanecen en el poder debido principalmente a los milita­res. La presencia de la misión (militar norteamericana) per­mite a Paraguay decir que sigue la doctrina militar nortea­mericana. También en el pensamiento paraguayo, certifica el argumento de que Paraguay está cooperando con Esta­dos Unidos al aceptar la misión militar.

En Paraguay se tiene además la impresión de que es más fácil enviar oficiales a los cursos de estado mayor y escuelas similares en los Estados Unidos, a pesar de que esto necesa­riamente no fuera así, e igual cosa rige para tenientes, cade­tes, mecánicos, etc.

Surge en las conversaciones sobre el tema un deseo la­tente de Paraguay por obtener ayuda financiera para la com­pra de equipo militar moderno y nuevo.

En tanto Paraguay desea la presencia de la misión, las autoridades explican sencillamente que no quieren que la misión extienda su influencia demasiado lejos. El lenguaje del presente acuerdo es explícito en que los oficiales son ins­tructores y que ese es su bien reconocido campo de activi­dad. No se desea que ellos entren en el campo de determinar la política general sobre instrucción militar.

Los objetivos explícitos de Estados Unidos están conte­nidos en una comunicación confidencial del Departamento del Ejército fechada el 9 de junio de 19501/. La referencia

es "Instrucciones Vigentes para la Operación de Misiones del Ejército de Estados Unidos en Países de América Lati­na".

Los objetivos explícitos son debidamente comentados:

-        Las misiones militares del Ejército de Estados Unidos en América Latina se constituyen con el propósito de promo­ver la seguridad hemisférica mediante la asistencia a los Go­biernos Latinoamericanos en cuestiones militares. Comentario: el efecto de la misión en Paraguay hacia la promoción de la seguridad hemisférica en este momento y a través de sus limitadas operaciones y escaso impacto sobre el Gobierno, es muy pequeño. Se admite que puede ser ven­tajoso tener la misión aquí en caso de otra crisis mundial y cuando sea necesario traer alguna presión adicional sobre el Gobierno Paraguayo en el campo militar. Es una precaución cara entretanto.

- Para fomentar relaciones amistosas y reforzar los lazos de solidaridad interamericana.

Comentario: la capacidad de hacer esto depende en gran medida de las personalidades del Jefe de misión y su equipo; su conocimiento del idioma, su destreza para trabar contac­to con la población, su conocimiento de la situación local, lo que presupone una estrecha cooperación con la Embaja­da, todo esto en adición a un alto grado de capacidad técni­ca. Las relaciones de la misión actual son amistosas pero no impresionantes ni particularmente efectivas. Seriamente, no se cree que el refuerzo de los lazos justifica los considerables costos envueltos.

-        Para ocupar el campo de cooperación militar en América Latina y la exclusión de participación e influencia extra-he­misférica.

Comentario: la misión sin duda está ocupando un seg­mento del campo y el acuerdo en sí probablemente serviría para prevenir el establecimiento de una misión europea. Un acuerdo existente bajo los mismos términos y una misión re­ducida a la mitad cumpliría lo mismo. Mientras que como cuestión de política se ha manifestado que el Gobierno de Estados Unidos no objeta que otras naciones latinoamerica­nas amigas establezcan misiones militares en este país, la ins­talación, expansión y operación de tales misiones, a juzgar por la documentación, nos ha preocupado. Esto ha sido par­ticularmente cierto de la voluntad argentina por remplazar nuestra influencia en Paraguay en todo momento. Actual­mente hay dos misiones argentinas --una misión militar geo­gráfica, y oficiales militares a cargo de e instruyendo en la escuela de policía. Es sabido que una propuesta para una mi­sión naval argentina está siendo considerada. Se halla pre­sente una misión brasileña aproximadamente tres veces más grande que la misión norteamericana y que está operando a nivel de tropas de combate antes que exclusivamente a nivel de estado mayor como lo hace la de Estados Unidos. Si el objetivo es excluir a una nación extra-hemisférica, esto muy bien puede ser logrado dejando abierto el campo a una nación amiga como Brasil que tiene la misma cláusula de exclusividad en su acuerdo como la de Estados Unidos.

-        Para incrementar la eficiencia de las fuerzas latinoameri­canas mediante el entrenamiento de su personal en la doctri­na militar de las fuerzas militares de Estados Unidos.

Comentario: la instrucción dada por la misión nortea­mericana ha estado limitada, como se apuntó arriba, al nivel de estado mayor y ha tenido escaso efecto sobre la eficien­cia de las fuerzas paraguayas en general. Incluso en el estado mayor, la doctrina de Estados Unidos es en su mayor parte una cuestión de organización en el papel y observadores competentes han informado que la oficina del Jefe de Esta­do Mayor, quien es un graduado de los cursos de Fort Lea­venworth, no tiene una organización de acuerdo a las pau­tas del Ejército de Estados Unidos. Deberá haber algunos eventuales resultados en enseñar a oficiales de alto rango nuestros métodos, pero ellos no son visibles a simple vista y es evidente que el resultado neto se obtiene a un alto cos­to.

-        Para promover la estandarización del equipo y organiza­ción norteamericanos y para incentivar el uso de material de diseño y manufactura norteamericanos.

Comentario: diez años de esfuerzo han resultado en equipar al ejército paraguayo con solamente dos morteros de 105 min. No hay ningún otro armamento de fabricación norteamericana. Si se contempla el material en su sentido amplio, entonces debe anotarse que los camiones y vehícu­los en uso son de fabricación norteamericana. Hay varias razones para esta situación, pero el hecho es así. Está suje­to a duda que el ejército paraguayo se sitúe en una posición financiera, en el futuro previsible, para reequipar una canti­dad importante de sus fuerzas armadas con material nortea­mericano. Esta es la razón menos importante para que la misión permanezca aquí.

Los objetivos explícitos arriba señalados no incluyen el factor de obtener apoyo paraguayo para las Naciones Unidas y Estados Unidos en alguna campaña en el exterior. No obstante que el Gobierno ha hecho una contribución de U$S 10.000 para la situación coreana, se ha negado cons­tantemente a hacer un compromiso definitivo en lo que ha­ce a la disponibilidad de tropas para servicio en el exterior, incluso si ellas fueran equipadas, entrenadas, transportadas y armadas por una nación o naciones amigas.

Comentario histórico

La misión militar brasileña parece haber llegado al Pa­raguay en mayo de 1942.

La misión militar norteamericana firmó su primer acuer­do el 10 de diciembre de 1943.

La misión brasileña continuó operando informalmente hasta el 3 de agosto de 1948. Cuando fue firmado el acuer­do, el Embajador Warren envió su Nota No. 85 del 30 de julio de 1948 al Ministerio de Relaciones Exteriores expre­sando que esta Embajada no ponía objeción al acuerdo con Brasil como se proponían l. Al expresar su conformidad, quedaba entendido que el artículo 3 del contrato con Bra­sil no cancelaba o modificaba en ningún modo las provisio­nes del artículo 1 del acuerdo con Estados Unidos en que se establecía la posición primaria de la misión del Ejército de Estados Unidos y su derecho en participar y trabajar en cualquiera o todas las fases de la actividad militar paragua­ya. Las autoridades paraguayas han hecho referencia a esta comunicación para apuntar que, de hecho, la misión brasile­ña estaba en el país y operando antes que la misión nortea­mericana y por unos cinco años con su consentimiento táci­to, o por lo menos sin objeción, y que al expresar su conformidad para la firma del contrato con Brasil no violó el ar­tículo 20 de nuestro acuerdo que dice: "Excepto por acuer­do mútuo" entre los Gobiernos. No hay nada en los acuer­dos con Estados Unidos o con Brasil que se refiera a una "posición primaria", y el Gobierno del Paraguay considera que las (dos) misiones están en una misma base, cada una operando en distintos campos, y por tanto la cuestión de rango o precedencia no existe. Si el Departamento cree que esta cuestión debe ser aclarada durante las negociaciones pa­ra la extensión del acuerdo, es tiempo de hacerlo. En vista de la evidente voluntad del Gobierno del Paraguay, la Emba­jada no cree que esto deba ser discutido.

El Gobierno del Paraguay tampoco concede que los Es­tados Unidos tengan "el derecho de participar y trabajar en cualquiera o todas las fases de la actividad militar paragua­ya". Considera que el propósito de la misión es como lo ex­presa el artículo lo., esto es, para que los oficiales sirvan de instructores "y para tales otros propósitos que sean acorda­dos por el Jefe de Misión y el Comandante en Jefe de las Fuérzas Armadas". El Comandante en Jefe ha señalado que no ha habido tal acuerdo para actividades con otros propó­sitos. Puede pensarse que la misión haya vendido a los mili­tares paraguayos durante los diez pasados años (la idea) de expandir sus actividades y área de influencia, pero es igual­mente evidente que ésto no ha sido hecho. Si esto realmen­te fuera deseado requerirá un poco de negociación. No se recomienda que se lo discuta ahora. El elemento tiempo se menciona en vista de la recomendación de acción hecha en relación a un acuerdo de corto plazo con una cláusula de ex­tensión automática.

El Gobierno del Paraguay en ocasiones ha ofrecido dar a la misión militar norteamericana jurisdicción exclusiva so­bre el campo de instrucción, al precio de tomar todas las actividades, lo que significaría doblar o triplicar la magni­tud de nuestra misión actual.

Conclusiones y recomendaciones

El registro de los pasados diez años muestra que la mi­sión militar norteamericana ha quedado lejos de lograr los objetivos señalados por el Departamento del Ejército. Ha conseguido algo por supuesto, pero los resultados se obtu­vieron a un costo considerable y se duda que puedan ser jus­tificados económicamente. Durante el período de guerra podía haberse justificado políticamente, sin duda, como una cuestión de expeditividad. Eso no es verdad actualmente. La misión militar podría ser retirada de Paraguay y, en tanto al Gobierno de Paraguay ello no le agradaría más de lo que le agradó el cierre de la oficina del attaché militar reciente­mente, no tendría ningún efecto serio, por lo menos en lo militar.

Queda la cuestión del refuerzo al presente Gobierno Constitucional del Paraguay. Se cree que la retirada de la misión minaría considerablemente al Gobierno. Sus enemi­gos harían de ello un capital, tanto como los enemigos de Estados Unidos. Se considera que la retirada de la misión el año siguiente bien podría ser contemplada.

Quedó apuntado que en lo económico, el mantener la misión es costoso pero transferir el personal a otro lugar no liberaría al Gobierno de Estados Unidos del pago de salarios y viáticos. El Gobierno de Paraguay les paga una compensa­ción extra, provee oficinas (ver Despacho de la Embajada No.116 del 2 de setiembre, 1953) y ciertos otros privile­gios, así que el costo realmente no es tan cuantioso como parecería a primera vista ni tampoco el ahorro sería tan grande como se pensaría por el traslado de la misión.

En vista de lo anterior, se recomienda que los objetivos sean revisados y redefinidos, y que el Jefe de la misión mili­tar sea informado que el principal objetivo es político, el cual debe ser logrado mediante la estrecha cooperación con la misión diplomática norteamericana y a través de su orien­tación y conocimiento de la situación general. Este no ha sido el caso, hasta ahora, de hecho, ha habido una evidente falta de deseo por mantener estrecho contacto con la Em­bajada y la ayuda que la Embajada ha recibido de la misión y que lógicamente debía esperar no se ha materializado.

Se recomienda también que se hagan algunos cambios menores en el texto del acuerdo. Se cree que no debería haber ninguna objeción en cambiar el título a "Acuerdo de Misión del Ejército". El Jefe de Estado Mayor consentiría en insertar en el preámbulo luego de la palabra "oficiales", "y personal reclutado". Esto simplificaría los procedimien­tos de aduana en conexión con la entrada libre.

Se recomienda hacer cualquier intento para forzar al Gobierno del Paraguay a dar a la misión de Estados Unidos precedencia o control sobre las actividades de las misiones brasileña y argentina. Se recomienda que el Jefe de misión trate de vender esta idea a las autoridades militares durante el año próximo. Esto dependerá de la personalidad e in­fluencia del Jefe de misión, las cuales deben ser sus cualida­des resaltantes. Se informa al Departamento que cualquier intento en este sentido probablemente resultará en una con­trapropuesta del Gobierno de Paraguay para que tomemos todas sus actividades de instrucción al precio de por lo me­nos triplicar la misión. Es dudoso, de acuerdo a lo que apa­rece en las instrucciones corrientes sobre economía, que nuestro Gobierno esté dispuesto a llevar a cabo esta pro­puesta. También está la objeción de que la misión brasileña está instruyendo a la Caballería y aparentemente nosotros no tenemos oficiales capacitados en este tipo de tareas.

Se recomienda que Estados Unidos no muestre demasia­do entusiasmo en renovar el acuerdo, pero como un asun­to práctico puede ventajosamente seguir el ejemplo del Gobierno de Brasil en proponer que el acuerdo sea extendi­do por un período de un año, con la cláusula de que el recuerdo sea extendido por un período de un año, con la cláusula de que el acuerdo continuará extendiéndose de año en año indefinidamente, a menos que uno de los Gobiernos avise al otro por escrito con tres meses de anticipación so­bre la fecha de expiración. Se recomienda fuertemente que esta cláusula sea insertada y se cree que será aceptada por el Gobierno de Paraguay. La ventaja de la misma es que li­beraría al Gobierno de Estados Unidos, incluyendo al De­partamento de Estado y al Departamento del Ejército, de considerar periódicamente la extensión. Sencillamente no to­mando acción permitirá que el acuerdo siguiera vigente tan­to como se lo deseare. Por otro lado, podría ser concluido en cualquier momento mediante aviso de tres meses. No se cerrarían las puertas para una modificación del acuerdo en cualquier momento en el futuro.

La Embajada ha establecido contacto y familiaridad con los puntos en juego como también una relación de trabajo con las autoridades militares responsables y le será grato to­mar las negociaciones sobre cualquiera de los cambios arri­ba señalados o cualquier otro que el Departamento tenga en mente.

 

George P. Shaw

 

Nota: tres cuestiones son resaltantes. Primero, la notable influencia de la misión militar y diplomática de Estados Uni­dos en Paraguay, reflejada en el pedido de conformidad para que el Gobierno de Paraguay firme un acuerdo de misión militar con Brasil y el deseo de las más altas autoridades del país para que continúe en el país la referida misión militar norteamericana.

Segundo, la supremacía del poder militar sobre las auto­ridades electas, desde el Presidente de la República hasta los miembros del Congreso Nacional. Los jefes militares eran en última instancia los que cortaban la torta, en ausencia de una estructura constitucional de autoridad civil fuerte. Des­de la finalización de la guerra del Chaco en 1935, esa ten­dencia fue subiendo hasta alcanzar su pico con Morínigo, primero, y Stroessner después. El primero logró imponer medidas de emergencia en medio de la II Guerra Mundial. Stroessner no tuvo que lidiar durante su mandato con nin­gún conflicto internacional siquiera próximo, no obstante lo cual acumuló en sus manos la suma del poder político, militar y con los años gran parte del económico gracias a su diligente y previsor trabajo.

Tercero, la reserva que el mismo Embajador Shaw pone ante la continuación de la misión militar norteamericana, por no haber cumplido sino en una mínima parte sus obje­tivos. Ante ello, recomienda que la misión militar tenga una función esencialmente política y que para ello se des­taque un jefe militar apropiado. La situación de Paraguay, vistos los problemas descritos, junto con la recomendación señalada, parecen haber movido al Departamento de Estado a designar un militar como jefe de la misión diplomática en Asunción. Fue el vice-almirante (ret) Arthur Ageton, quien no solamente vendría a manejar las relaciones bilaterales a nivel político y económico, sino también militar. No parece casualidad que su designación haya coincidido con la llegada de Stroessner al poder. A partir de su arribo a Asunción se iniciaría una relación personal directa y estrecha entre am­bos, El trato franco, aiberto y "de militar a militar" Stro­essner-Ageton despejó una serie de reservas del lado de Es­tados Unidos respecto de la ayuda norteamericana a Para­guay, la que en última instancia termino siendo utilizada dis­crecionalmente por los jerarcas castrenses. El refuerzo del papel de los mandos militares como árbitros absolutos de la política, desbordando crecientemente sus funciones profe­sionales, puede verse en retrospectiva como una de las más graves consecuencias para Paraguay de aquella temprana de­cisión de la administración Eisenhower.


CAPITULO 2

CUESTIONES MILITARES Y DE SEGURIDAD

 

MEMORANDO DE CONVERSACION, POR ROBERT SAYRE,

de la Oficina de Asuntos Regionales Americanos

 

Confidencial

4 de noviembre 1953

Asunto: Interés de Paraguay por obtener aviones nortea­mericanos.

Participantes: Sr. Leighton Cain, Oficina del Secretario de Defensa

TCnel. Charles Mc Garrigle, Oficina del Asistente para Seguridad Mútua, Dep. de la Fuerza Aérea

Sr. Paul Kern, Departamento de la Fuerza Aérea Cnel. Sydney T. Smith, Jefe de la Misión de la Fuerza Aérea en Paraguay

ARA - Sr. Jamison, Sr. Sayre

OSA - Sr. Havemeyer.

Tuvo lugar una reunión en la oficina del Sr. Jamison pa­ra discutir una posible compra por Paraguay de aviones mi­litares norteamericanos por valor aproximado de U$S 2 mi­llones.

(El costo estimado y la disponibilidad del aparato pedi­do se ofrecen en el pliego de información adjunto).

Los principales problemas que implicarían esta compra son: a) si Paraguay está en una posición económica para gastar esa suma en dólares, y b) qué procedimiento debe­ría seguir Paraguay para presentar su pedido a Estados Uni­dos.

El Cnel. Smith dijo que la compra de aviones norteamericanos había sido primeramente discutida con él por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Paraguay (Stroessner). La propuesta original se refería solamente a la compra de 20 aviones T-6D . Sin embargo, el Presidente de Paraguay (Chaves) agregó los otros aparatos  como necesarios y creyó conveniente espaciar las compras durante varios años. El dijo que los paraguayos estaban contemplan­do espaciarlas durante un período de 4 años. También dijo que él mismo estaba en posición de hacer el pedido por Parauay ante el Gobierno de Estados Unidos.

El Sr. Havemeyer expresó preocupación acerca del de­sembolso en dólares que requeriría a Paraguay tal compra. Observó los magros recursos en dólares de que disponía

Paraguay y los esfuerzos de los paraguayos por obtener préstamos del Export-Import Bank o de bancos internacio­nales para llevar a cabo proyectos importantes para la eco­nomía paraguaya, y las dificultades que ellos tenían en rea­lizar los pagos por tales préstamos. Consideró que sería difícil justificar estos esfuerzos por obtener préstamos al mismo tiempo que cuantiosos recursos en dólares eran gas­tados en equipo militar y que sería particularmente difícil explicar si en resultado de tales compras, Paraguay cesara los pagos sobre préstamos desembolsados o futuros como ya había ocurrido anteriormente.

El Sr. Jamison estuvo de acuerdo en que esto era algo para estudiar detenidamente pero también apuntó que no­sotros estábamos vendiendo equipo militara otros países que

estaban consiguiendo préstamos, algunos de ellos con difi­cultades financieras similares a las de Paraguay. Mientras que el Departamento o nuestra Embajada podrían señalar diplomáticamente a los paraguayos este problema, a un aná­lisis final la manera como Paraguay o cualquier otro gobier­no gastara su dinero, es privativo de decidirlo él mismo.

Respecto de cualquier término de pago excepto adelan­to de dólares en efectivo, el Sr. Cain manifestó que este asunto debía ser decidido por FOA. Dijo creer que esta compra podría ser elegible dentro del método de pago "de emprendimiento confiable" que, en el caso de Paraguay pro­bablemente sería una carta de crédito irrevocable girada so­bre un banco norteamericano. El Sr. Jamison añadió que él personalmente no pensaba que nosotros debiéramos reco­mendar ningún término de crédito para Paraguay que impli­cara riesgos de cese de pago después que el equipo fuese entregado.

En relación al, procedimiento a seguir por Paraguay para la presentación de su pedido, el Cnel. Smith dijo que no le quedó en claro porqué el Gobierno de Paraguay se mostra­ba remiso a que su Embajada en Washington manejara la cuestión. El Sr. Jamison dijo que a menos que hubiesen otros motivos extraordinarios, se siguiese el procedimien­to normal, esto es, pedido remitido a través de la Embajada Paraguaya en Washington al Departamento de Estado. A menos que fuese hecho de la manera usual, no veía la ra­zón de que concluyera la transacción, especialmente respec­to del contrato de venta que debe ser firmado por un repre­sentante oficial paraguayo.

El Cnel. Smith dijo que cuando retornase a Paraguay discutiría la cuestión con la Embajada de Estados Unidos. Parecía que la mejor manera de proceder era sugerir al Go­bierno de Paraguay que enviara un pedido ahora solamente para aquellos aviones que quisiese inmediatamente y pudiese pagar y enviara pedidos durante los próximos 4 años para los demás aviones que quisiese y pudiese pagar. Referente al procedimiento, si los paraguayos por cualquier razón no quisiesen utilizar el canal de la Embajada, le sería posible al Presidente de Paraguay designar un representante para­guayo para conducir, en efecto, la misión de compra.

El Sr. Jamison asintió que ésto parecía la manera sa­tisfactoria de ver el problema. Quería enfatizar, sin embar­go, que el Departamento de Estado podría tener reservas sobre bases económicas, y que en las discusiones con los pa­raguayos se debería hacer el esfuerzo de evitar dar la impre­sión que el pedido ya había sido o sería aprobado.

Nota: las autoridades paraguayas persistieron en su deseo de comprar aviones militares para la Fuerza Aérea. Poco des­pués de asumir Stroessner fueron comprados de Estados Unidos 3 aviones C-47, acondicionados para transporte de pasajeros y utilizados por Transporte Aéreo Militar (TAM) en vuelos internos. Fue probablemente la mejor inversión realizada en el ramo de transportes.

Pero los pedidos de equipo militar no acabaron ahí. Lar­gas partidas de armamento eran solicitadas periódicamente a través del Ministerio de Relaciones a los norteamericanos,

entre ellas para granadas de mano, gas lacrimógeno, fusiles ligeros, metralletas, pistolas, municiones y demás elementos para equipar batallones enteros y de paso a la policía. Una nota particularmente extensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, firmada por el Dr. Raúl Sapena Pastor con fecha 29 de noviembre 1958, pedía para la aviación militar lo siguiente: 1 C-47, 6 C-54, 2 B-25 o B-26 con su correspon­diente armamento, 15 aviones livianos incluyendo PT-19, BT-13, AT-6, C-45 y Bonanzas, aparte de maquinarias y herramientas de servicio. También se pidió 6 aviones jet T-33 para entrenamiento. Los norteamericanos proveían a crédito en la medida de lo que consideraban conveniente, no siempre en la cantidad que querían los jefes castrenses de Paraguay.

 

DESPACHO DEL SERVICIO EXTERIOR No. 243

 

4 de marzo 1955 Confidencial

De: AMEMBASSY, Asunción

A: Departamento de Estado, Washington Re: Situación militar en Paraguay.

El establecimiento militar de Paraguay es pequeño, aproximadamente 11.000 (hombres) en su mayoría reclu­tas, de una importancia estratégica mínima para Estados

Unidos. La relativa debilidad e inestabilidad de Paraguay preocupa a Estados Unidos y (el país) tiene importancia en cuanto a su localización estratégica en el mismo corazón de Sudamérica. Si Paraguay fuese dominado o complaciente con el Comunismo, su localización central le otorgaría gran ventaja estratégica para la infiltración Comunista a los cin­co países circundantes (sic).

Las fuerzas armadas consisten de un Ejército pobre­mente equipado y una pequeña Armada de río que tiene, al presente, dos cañoneros parados y un número de buques

menores. La Fuerza Aérea es parte del Ejército y al presen­te es pequeña e ineficiente pero incrementando su capaci­dad. Las misiones del Ejército y Fuerza Aérea de Estados Unidos están ayudando a entrenar a las Fuerzas Armadas (de Paraguay). Los argentinos tienen una Misión Naval re­sidente encabezada por un Vicealmirante, Brasil tiene una Misión del Ejército que trabaja a nivel de entrenamiento de tropa, en tanto nuestra Misión del Ejército trabaja a nivel de entrenamiento de oficiales. Muchos de los generales y ofi­ciales han pasado por las escuelas del Ejército norteamerica­no en Panamá y Estados Unidos y son muy amigos de Esta­dos Unidos y de los métodos del Ejército y la Fuerza Aérea norteamericanos.

El soldado paraguayo posee un historial de valor en la guerra, particularmente cuando se levantó para resistir al invasor. Esto ha contribuido a la importancia del Ejército como fuerza en la política local. Muchos de los presidentes y dictadores del país han sido militares. El Ejército está muy envuelto en la política, muchos de los oficiales pertenecen al Partido Colorado. Sin embargo, el Ejército no está usual­mente unido durante una crisis, agrupándose y reagrupán­dose los oficiales en combinaciones de poder, diferentes re­gimientos enfrentando unos a otros en una revolución como durante la revolución de mayo (sic) cuando el Regimiento de Artillería, el Batallón 40, el Regimiento de Infantería 14 (R.L 14 Cerro Corá) y la Armada se alinearon contra la División de Caballería y la policía. En la resolución de disputas, el Ejército usualmente tiene la última palabra, y sale victorioso el militar o civil que puede reunir el apoyo de la mayor fuerza en el Ejército.

A. Ageton

Adj.: información sobre organización del Ejército.

Nota: los informes sobre cuestiones militares han sido reti­rados, en su mayoría, de los respectivos archivos públicos. En cada caso, sin embargo, una nota del Departamento de Estado aclara que en el archivo no se halla tal documento por motivos de seguridad nacional. El documento aquí transcripto no lleva esa restricción y resume la situación militar de Paraguay según la apreciación del Embajador de Es­tados Unidos.

 

LISTA DE COMANDANTES DE UNIDADES, DIRECTORES DE SERVICIOS

Y JEFES DE  REPARTICIONES DEL EJERCITO DEI. PARAGUAY

 

COMANDO EN JEFE

Gral. de Div. - Alfredo Stroessner - Cmte. en Jefe - Casado

Cap. de Art. - José M. Argaña - Ayte. Militar - Casado

ESTADO MAYOR GENERAL

Gral. de Brig. - Mario Coscia T. - Jefe E.M.G. Casado

Gral. de Brig. - Milciades Ramos Giménez -Sub Jefe - Casado

Cnel. den Cab. - Timoteo Vera Salcedo - Jefe I Dpto. - Casado

TCnel. de Inf. - Plinio A. Frutos - Sub Jefe - Casado

TCnel. D.E.M. - Antonio López Rodríguez - Jefe II Dpto. - Casado

TCnel. Trans. - Rogelio Rojas - Sub Jefe - Casado

TCnel. D.E.M. - Hipolito Viveros - Jefe III Dpto. Soltero

Mayor D.E.M.  - Jesús M. Villamayor - Sub Jefe - Soltero

Cnel. D.E.M. - Fortunato Barrios Acosta - Jefe IV Dpto. - Casado

TCnel. Inf. - Marcial Candia Antola - Sub Jefe - Casado

ESTADO MAYOR ESPECIAL

Cnel. D.E.M. - Vicente Politeo Smith - Director Pers. Soltero

Cnel. D.E.M. - Vicente Semidei - Sub Director - Casado

Cnel. D.I.M. - Pablo L. Avila - Ayte. Gral. Cdo. - Casado

Cnel. D.I.M. - Pablo Rojas - Inten. G.C.G. - Casado

Cap. Inf. - Carlos Fretes Dávalos - Cmte. CCC ST.E. - Soltero

MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL

Gral. de Div. - Herminio Morínigo - Minist. de Def. - Casado

Gral. de Brig. - Vidal Pineda Rodas -Sub. Srio. Def. - Casado

Cnel. D.E.M. - Sinforiano Godoy - Srio. Militar - Casado

Cap. de Nav. - Teófilo Fariña Sánchez - Dtor. Meteor. - Casado

Cnel. D.E.M. - Francisco Vega Gaona - Dtor. I.G.M. - Casado

Cnel. Inf. - Bartolomé López - Dtor.Trib.Mil. - Casado

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

Cap. de Art. - José María Argaña - Jefe Gab.Mil. - Casado    

I DIVISIÓN DE CABALLERIA

Mayor D.E.M. - Virgilio Candia - Cmdte. Int. - Casado

Mayor D.E.M. - Luis A. Viedma - Cte. R.C. 1 - Casado

Mayor Cab. - Sixto Duré Franco - Cte. R.C. 2 - Casado

Cap. Cab. - Andrés Rodríguez - Cte. R.C. 3 - Casado

Mayor Inf. - Pablo Ayala Leguizamón - Cte. R.C. 4 - Casado

TERRITORIO MILITAR DEL CHACO

Gral. de Div. - Enrique Sánchez Acosta - Comandante - Casado

Cnel. D.E.M. - Eligio Torres - Jefe E. M. - Casado

I REGIÓN MILITAR

Gral, de Brig. - Quintín L. Parini - Comandante - Soltero

Cnel. D.E.M. - Rubén Ortiz P. - Jefe E. M. - Soltero    

II REGIÓN MILITAR

Gral. de Brig. - Francisco Brítez - Comandante - Casado  

III REGIÓN MILITAR

Cnel. Cab. - Alcibiades Ibáñez Rojas - Comandante - Casado   

IV REGIÓN MILITAR

Gral. de Brig. - Ceferino Vega Gaona - Comandante - Casado

Cnel. D.E.M. - José Martínez Pérez - Jefe E. M. - Casado

R. I. 14 "CERRO CORÁ"

TCnel. Inf. - Patricio Colmán - Comandante - Casado

COMANDO DE AERONÁUTICA

Cnel. Av. - Abdón Caballero Álvarez - Comandante - Casado

TCnel. Av. - Epifenio Ovando - Jefe E.M. - Casado     

Cap. Inf. - Gerardo Johannsen  - Cmte. Batall. - Casado

ARMADA NACIONAL

Cap. Nav. - Gabriel Patiño - Comandante - Casado     

Cap. Nav. - Guillermo Haywood - Jefe E.M. - Casado

DESTACAMENTO PILCOMAYO

Tcnel. D.E.M. - Carmelo Piñéiro - Comandante - Casado

COLEGIO MILITAR "FRANCISCO SOLANO LOPEZ"

Cnel. Art. - Alberto Grenno - Director - Casado

Mayor D.E.M. - Rolando González Murdoch - Cmte. C. Cad. - Casado

DIRECCIÓN DEL SERVICIO DE RECLUTAMIENTO Y MOVILIZACIÓN

TCnel. D.E.M. - Manuel Brítez - Director - Casado

TCnel. - Fidel J. Prate - Sub Director - Casado

COMANDO DE INGENIERÍA

Gral. de Brig. - Mario Coscia T. - Comandante - Casado

TCnel. D.E.M. - Lidio Castro Chamorro - Jefe E.M. - Casado

TCnel.  - Juan Manuel Careaga - Jefe E. Ing. - Casado

DIRECCIÓN DEL MATERIAL DE GUERRA

Cnel. Cab. - Ángel Enrique López - Director - Casado

LICEO MILITAR "ACOSTA ÑU"

Gral. de Brig. - Zenón Morínigo - Director - Casado

DIRECCIÓN DEL SERVICIO TREN

Gral. de Brig. - Milciades Sánchez - Director - Casado

DIRECCIÓN DEL SERVICIO DE INTENDENCIA

Gral. de Int. - Ramón Viriato Sisa - Director - Casado     

Cnel. de Int. - Isidoro Duarte Miranda - Sub Director - Casado

DIRECCIÓN DEL SERVICIO DE SANIDAD

Gral. de San. - Gerardo Buongermini - Director - Soltero

Mayor de San. - Quintiliano Melgarejo - Dtor. H.M.C. - Casado

Cnel. de San. - Pedro de Felice - Pte.Jta. I.M. - Casado

Cnel. de San. - Gustavo González - Jefe de Clínica - Casado

Cnel. de San. -  César Gagliardone - Dtor. H.Policia - Casado

DIRECCIÓN DEL SERVICIO DE VETERINARIA Y REMONTA

Mayor de Vet. - Ramón Chirife - Director - Casado

ESCUELA DE EDUCACIÓN FÍSICA

Cnel. Méd. - Dr. César Adorno - Director - Casado

POLICÍA DE LA CAPITAL

TCnel. Cab. - Dr. Mario Ortega - Jefe Pol.Cap. - Soltero

Cnel. Méd. - Dr. César Gagliardone - Jefe Dpto.San. - Casado

Mayor Cab. - Ramón Duarte Vera - Dtor. Esc. Pol. -Soltero

ESCUELA SUPERIOR DE GUERRA

Gral. de Div. - Fulgencio Yegros - Director - Casado

Cnel. D.E.M. - Ramón César Bejarano - Profesor - Casado

TCnel. D.E.M. - Justo Roberto Bóveda - Profesor - Casado

TCnel. D.E.M. - Carlos Frutos - Profesor - Casado

TCnel. D.E.M. - Marcial Alborno - Profesor - Casado

TCnel. D.E.M. - Carlos Muñóz - Profesor - Casado

TCnel. D.E.M. - Carlos Garcete - Profesor - Casado

Mayor D.E.M. - Pedro Ortiz Molinas - Profesor - Casado

ARTILLERÍA DE EJÉRCITO

Cap. de Art. - Silvio Benítez - Director - Soltero  

SS.OO. - Artillería de Ejército

CIMEFOR

Cnel. de Inf. - Rogelio Benítez - Director - Casado

ASESORES TECNICOS DEL COMANDO EN JEFE

Cnel. Inf. - José I. Cristaldo - Asesor - Casado

Cap. Nav. Ang. - Zoilo Rodas Ortiz - Asesor - Casado

TCnel. Ing. - Silvio Centurión - Asesor - Casado

OFICIALES PARAGUAYOS MINISTROS DE ESTADO

Min. de Def. Nac. - Gral. Div. Herminio Morínigo - Casado

Min. Obras Públicas - Gral. Div. Marcial Samaniego - Casado

Min. Ind. y Comerc. - Cnel. César Barrientos - Casado

 

 

 

 

 

DESPACHO DEL SERVICIO EXTERIOR No. 406

1 de junio 1955 Confidencial

De: AMEMBASSY, Asunción

A: Departamento de Estado, Washington

Re: Entretenimientos del Presidente Stroessner

De interés para    echar luz sobre el carácter del Presiden­te Stroessner, el presente despacho informa sobre sus acti­vidades durante un asado en un rancho del Chaco ofrecido en su honor la semana pasada. La información proviene de un norteamericano estrechamente relacionado al agasaja­do, quien se hallaba presente en la ocasión.

Al preparar la lista de invitados, el anfitrión había in­tentado invitar a Tomás Romero Pereira, Ministro del Inte­rior, y ciertas otras altas autoridades civiles del gobierno.

Sin embargo, cuando el anfitrión consultó con el Presidente acerca de la lista, el Presidente dijo secamente que no de­seaba se invitase a Romero o ningún otro ministro civil por­que él quería estar a gusto ese día. El Presidente a continua­ción preparó una lista compuesta en su mayor parte de capi­tanes y tenientes del Ejército Paraguayo, en tanto todos los más altos jefes (militares) y civiles fueron omitidos. Mientras el Presidente estuvo en el asado, los representantes locales del Partido Colorado dejaron saber que les gustaría saludar al Presidente pero él no mostró ningún interés en recibirlos y dejó la estancia para retornar a Asunción antes que aqué­llos llegaran. El Presidente trajo a todo su grupo con él, en avión.

Las diversiones a que se dedicó el grupo fueron algo ex­trañas. Al llegar a la estancia, los visitantes sacaron sus pis­tolas y comenzaron a disparar sobre todos los blancos visi­bles, en particular pájaros, postes de alambrado, latas y bo­tellas. El Presidente demostró puntería. Luego de pasar bastante tiempo en tan ruidosa diversión, el grupo se tran­quilizó y el Presidente y uno de los oficiales comenzaron una partida de ajedrez, lo que les entretuvo por otro tiempo más. Mientras jugaban ajedrez bebieron ininterrumpidamen­te, al igual que los demás miembros del grupo. Una vez fina­lizada la partida, el Presidente se reunió con los oficiales del Ejército y pasaron una o dos horas contando chistes verdes.

Uno de los asistentes militares del Presidente que pare­cía estar a cargo de proteger a su jefe para que no fuera en­venenado, inspeccionó la comida e hizo muchas preguntas a

la anfitriona acerca de los ingredientes y conndimentos. Cuando el anfitrión estaba por abrir una botella de whiskey para preparar un trago al Presidente, el asistente intervino e insistió que la botella fuera puesta a la mesa del Presiden­te con la tapa intacta....

Andrew Wardlaw

Primer Secretario

Nota: el anfitrión se trataría de uno de los representantes— directores de la firma petrolífera Pure Oil, o de Internatie­nal Products Corporation, probablemente la última con una extensa estancia más área de prospección petrolífera en ple­no Chaco. Charles Koons era entonces Presidente y Jefe de la Junta de Directores de IPC, quien visitaba Paraguay con cierta frecuencia. IPC había recibido en marzo de ese mis­mo año un préstamo del Banco Central del Paraguay por guaraníes 60 millones, suma destinada a reactivar la planta procesadora de carne que la firma tenía en San Antonio.

 

 

DESPACHO DEL SERVICIO EXTERIOR No. 149

4 de noviembre 1955 Confidencial

De: AMEMBASSY, Asunción

A: Departamento de Estado, Washington

Re: Conferencia del Grupo de Programa para Asisten­cia en Defensa Militar con jefes militares de Paraguay rela­tiva a ayuda militar de Estados Unidos.

El punto alto de la visita reciente a Asunción, octubre 25---27, del Comité de Programa para Asistencia en Defensa Militar encabezada por el coronel Neil Wallace, fue una con­ferencia en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la que los jefes militares de Paraguay y Estados Unidos discutieron la cuestión de la asistencia militar norteamericana al Para­guay. Asistió a la misma el Embajador Ageton y miembros de su equipo, el Director de USOM James Babcock, el coro­nel Wallace y miembros de su equipo, y los oficiales de las misiones del Ejército y la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Paraguay. En representación de Paraguay estuvieron el Ministro de Relaciones Hipólito Sánchez Quell, el Sub-Se­cretario de Relaciones Luis Ramírez Boettner, el Ministro de Defensa Herminio Morínigo, y el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas general Mario Coscia. Las minutas de la reunión tomadas por miembros del equipo de la Emba­jada se transcriben adjuntas, y las posiciones tomadas por los jefes paraguayos y norteamericanos se indican brevemen­te más adelante.

El general Morínigo, portavoz principal de los paragua­yos, abrió la reunión con una consideración acerca de la sig­nificancia geopolítica de Paraguay, en la que resaltó facto­res como la localización central del país, la unidad y homo­geneidad de la raza paraguaya, la firmeza de Paraguay en cumplir sus obligaciones internacionales y su compromiso contra el Comunismo. Sugirió él que estos factores hacían de Paraguay un aliado invalorable de los Estados Unidos y que el Gobierno de Estados Unidos podría tomarlos en cuenta en su planeamiento de defensa continental. A con­tinuación afirmó el interés del Gobierno de Paraguay en obtener donaciones militares norteamericanas y, si esto no fuese posible, ayuda reembolsable. Observó el deseo del Go­bierno de Paraguay por obtener asistencia suficiente de Es­tados Unidos para organizar y apoyar una división de infan­tería enteramente equipada, además del batallón de inge­niería que el Gobierno ya había solicitado. Morínigo dijo que al Gobierno de Paraguay le gustaría ver el estableci­miento, con asistencia norteamericana, de una base aérea para defensa continental en Paraguay. El observó que el Presidente Stroessner había dicho que cualquier pacto re­querido para tal propósito, o para propósitos similares, po­dría ser inmediatamente firmado por Paraguay.

El general Morínigo también llamó la atención sobre las deficiencias de equipamiento que, según él, estaban obstacu­lizando el entrenamiento de la Misión del Ejército de Esta­dos Unidos. Al respecto resaltó la falta de equipo para cons­trucción de puentes, y también la ausencia de paracaídas que hacía imposible utilizar plenamente los servicios de los especialistas en paracaidismo que se Hallaban trabajando en otras funciones en la Misión del Ejército de Estados Unidos.

El Embajador Ageton y el coronel Wallace fueron los portavoces por el lado de Estados Unidos. El Embajador de­jó notar que Paraguay no estaba dentro de los planes presen­tes de Estados Unidos para ayuda no reembolsable y dijo que debido a la gran demanda en el mundo hacia tal tipo de ayuda así como la más alta prioridad de otras áreas, había poca probabilidad de que Paraguay fuera incluido en dichos planes. Afirmó que quizá sería posible, sin embargo, obte­ner ayuda reembolsable. Dijo que el proyecto para el bata­llón de ingeniería parecía bueno, e invitó a los paraguayos a insistir por canales diplomáticos en su interés por ayuda reembolsable para equipar ese batallón, tal como se había pedido en la nota DOTAI No. 750 del 17 de noviembre de 1954 (Despacho de la Embajada No.148,29 de noviembre de 1954).

El coronel Wallace agradeció a Morínigo por su exposi­ción acerca del pensamiento paraguayo sobre cuestiones de asistencia militar. Enfatizó el requisito de que los pedidos de asistencia se hicieran a través de canales diplomáticos, pero también aclaró que informaría al Pentágono el intenso interés de Paraguay por donaciones y ayuda reembolsable. En una audiencia concedida al día siguiente por el Pre­sidente Stroessner al grupo MDAP, acompañado del Emba­jador Ageton, los puntos tocados por el general Morínigo, el embajador y el coronel Wallace en la reunión del Ministe­rio de Relaciones Exteriores fueron brevemente reiterados. Las reuniones en el Ministerio de Relaciones Exteriores y con el Presidente fueron extremadamente cordiales. El coronel Wallace notó que en visitas a otros países su grupo no había recibido el trato tan importante como el que le brindó el Gobierno de Paraguay. El coronel Wallace dejó una impresión muy favorable tanto en los paraguayos como norteamericanos, demostrando un alto nivel de cortesía, perspicacia y tacto.

Arthur A. Ageton

Adj.; memorando de conversación

cc: JKHavemeyer, OSA

Subrayado del compilador. En lo que hace a la política ex­terior norteamericana, las periódicas reuniones para la dis­cusión de aspectos político-militares determinaron en gran medida la forma y montos de la asistencia económica a Pa­raguay. La más importante en aquellos primeros arios del régimen militar fue, sin duda, la que tuvo lugar entre el Presidente Eisenhower y el Presidente Stroessner en la ciu­dad de Panamá, donde se concretaron buenas relaciones per­sonales y el papel que debía cumplir Paraguay en el disposi­tivo estratégico de seguridad hemisférica elaborado por Es­tados Unidos. Pero al camino hasta aquella reunión fuedes­pejandose por etapas.


CAPITULO 3

APERTURA DE CREDITOS MEMORANDO DE OFICINA

13 de agosto 1954

Confidencial

De: Subsecretario Interino para Asuntos Económicos (Departamento de Estado) Kalijarvi

A: Director Gerente del Eximbank -- Edgerton

Re: Crédito para proyecto agua corriente Asunción

Estimado general Edgerton: Hago referencia a su reque­rimiento del 10 de agosto (1954) acerca de la posición del Departamento de Estado en relación a la solicitud pendien­te del Gobierno de Paraguay sobre un crédito del Eximbank para ayudar a financiar el proyecto de agua corriente en Asunción.

El Departamento apoya la consideración de este proyec­to por parte del Banco, según lo indicado por el Sr. Corbett en la reunión del Comité Ejecutivo del 8 de julio (1954). Es sabido que el Embajador paraguayo urge acción inmedia­ta para el pedido de su Gobierno, en tanto el Departamento es de la opinión que sería beneficioso para las relaciones Es­tados Unidos-- -Paraguay si la autorización de este crédito se hiciera poco después que llegara a destino el Embajador (Ar­thur) Ageton, designado recientemente Embajador de Esta­dos Unidos en Paraguay. El Embajador Ageton espera llegar a Asunción cerca del 10 de setiembre (1954).

El Departamento no objetaría que por razones banca­rias el Eximbank deseara tomar acción inmediata sobre la solicitud, siempre que no se haga ningún anuncio hasta que el Embajador Ageton informe al Presidente paraguayo acerca de la acción del Banco al momento de presentar sus credenciales.

Atentamente,

Thorsten V. Kalijarvi

Nota: documento transcripto de U.S. Department of Sta­te, Foreign Relations of the United States, 1952 - 1954, volume IV. The American Republics (Washington, 1983), pp. 1489 - 1490.

El 15 de agosto de 1954 Alfredo Stroessner prestó juramento como Presidente de la República ---presunta­mente para completar el período del depuesto Federico

Chaves. Había interinado el cargo desde el golpe militar de mayo 1954 hasta aquella fecha el entonces Presidente de la Junta de Gobierno del Partido Colorado Tomás Ro­mero Pereira., Recién después que Stroessner asumiera la presidencia el Eximbank aprobó el referido crédito, al que seguirían otros de fuentes norteamericanas.

Solamente CORPOSANA recibió la suma de U$S 9 millones del Eximbank y Development Loan Fund hasta agosto 1959, cuando se dio por concluida la primera fase

de las obras. Este crédito inicial de aquella corporación pública norteamericana vino a llenar por algún tiempo la necesidad de efectivo, en un momento de gran vulnerabi­lidad del nuevo régimen. Su desembolso fue rápido. Den­tro de los planes del Gobierno de Estados Unidos, el apo­yo crediticio al aliado paraguayo no fue circunstancial. Venta a concretarse de paso el distanciamiento de Para­guay de la `conexión argentina' (Peronista).

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

Asunción, febrero 16 de 1955 Querido Mr. Holland:

En mi poder su atta. defecha 3 del mes en curso en la que acusa recibo de mi carta entregádale por el Emba­jador Ing. (Gustavo) Storm.

Agradezco profundamente el interés que Ud. denota por la buena marcha de las gestiones para la instalación del servicio de aguas corrientes en esta capital, gestiones que se halla encaminando exitosamente el mencionado Embajador Storm con el Export Import Bank de Was­hington.

Nuestro representante especial ante vuestro Gobierno me ha informado, en detalle, de las conversaciones man­tenidas con Ud., al propio tiempo de las diligencias prac­ticadas con miras al cumplimiento de la misión que se le ha encomendado, y en lo que respecta al primer aspecto me afirmo en la convicción de que mi Gobierno cuenta con su persona aun decidido propulsor para que el impor­tante proyecto pueda llevarse a cabo a la brevedad posi­ble, circunstancia que me impulsa a reiterarle mis reco­nocimientos.

Con las seguridades de mis altos respetos, Sinceramente suyo

Gral. de Div. Alfredo Stroessner Presidente de la República A Su Excelencia

Señor Henry Holland

Secretario de Relaciones Exteriores Adjunto Para la América Latina

Washington D.C.

Nota: original en el Archivo Nacional. Documento está redactado en castellano y lleva membrete de la Presiden­cia de la República.

 

 

TELEGRAMA

No clasificado

 

DEPARTAMENTO DE ESTADO

Enviado a: AMEMBASSY, Asunción 6 de mayo 1955 Junta (de Directores) del Eximbank aprobó 5 de ma­yo crédito U$S 7 millones a favor Corporación Obras Sa­nitarias Asunción para asistir financiamiento compra equipamiento y servicios construcción y operación ini­cial sistema de provisión agua. Pago 20 años a comenzar junio 1959. Acción concluye decisión del Banco setiem­bre 1954 autorizando crédito que no exceda U$S 7.2 mi­llones. Autorización U$S 7 millones considerada adecua­da por Banco para propósito base estimación Radar En­gineering. Eximbank solicita Embajador (Ageton) infor­me al Presidente (Stroessner) acción Banco.

(John Foster) Dulles Nota: la firma que realizó el estudio de factibilidad final, Rader and Associates (no Radar Engineering) tenía su se­de en Miami, Florida. La firma encargada de la construc­ción del sistema de agua corriente fue Kaiser Engineering International Inc., de Oakland, California. Los equipos fueron comprados de Estados Unidos. En Paraguay el principal componente utilizado durante la construcción fue mano de obra. Y propaganda.

 

DEPARTAMENTO DE ESTADO DE ESTADOS UNIDOS

7 de octubre 1955

Estimado Señor Ministro:

Me complace sumamente que usted haya tenido a bien enviarme su cordial carta del 20 de agosto de 1955, por intermedio del Embajador Ageton, quien como usted señala es un gran amigo del Paraguay, y aprovecho la oportunidad para reciprocarle calurosamente sus cordia­les saludos.

Los cada vez más estrechos lazos entre nuestros dos países son particularmente significativos a la vista de las condiciones mundiales actuales. A este respecto, las acti­vidades de su Gobierno en los organismos internacionales tales como las Naciones Unidas y la Organización de Es­tados Americanos, han sido de positivo valor. Estoy de hecho agradecido por la comprensiva atención que el Go­bierno de Paraguay ha dado a los serios problemas que han surgido en estos organismos internacionales.

Es nuestro común interés que nuestros dos Gobiernos hayan trabajado tan cerca el uno del otro en los diferen­tes campos de asistencia técnica a su país, y espero que

los resultados de esa asistencia mútua continúen siendo favorables al pueblo paraguayo.

Con las seguridades de mi más alta estima, Atentamente,

John Foster Dulles

A Su Excelencia

Señor Dr. Don llipólito Sánchez Quell Ministro de Relaciones Exteriores Paraguay

Nota: la referida carta del 20 de agosto de 1955 dirigida por el Ministro Sánchez Quell al Secretario de Estado Dulles mencionada por este último, decía en parte (traducción de la carta, versión en inglés):

"Vuestro país tiene el honor y la gloria de liderar la fir­me e irrebatible oposición al comunismo; y es un honor y una gloria para el pueblo paraguayo contarse entre vuestros aliados en esta gran empresa. Es por esa razón que mi Go­bierno ha tomado una postura categórica, tanto en la san­ción de leyes internas como en nuestras decisiones, las que definen los ideales de vida del pueblo paraguayo, adoptadas en el seno de los organismos internacionales y especialmen­te en la Organización de Estados Americanos".

"Esa amistad recíproca tiene además otros aspectos: la eficiente tarea de cooperación con la que se ayuda a nuestro tenaz esfuerzo por desarrollar nuestras riquezas y mejorar las condiciones sociales, culturales y económicas de mi país. En repetidas ocasiones mi Gobierno ha asegurado al vuestro el aprecio por dicha cooperación. Cumplo ahora con el grato deber de informar a V.E. que ella es de inestimable valor pa­ra llevar a cabo y desarrollarlos muchos planes puestos en marcha por mi Gobierno para promover la felicidad y el bienestar del pueblo paraguayo".

El Poder Ejecutivo de Paraguay se hallaba por entonces abocado al estudio de dos proyectos de ley para garantizar las inversiones norteamericanas y para combatir el comunis­mo, respectivamente, ambos estrechamente relacionados. Se había ya promulgado el 25 de febrero de 1955 el Decreto­ Ley No. 246 para el fomento de las inversiones, el que con­cedía muy ventajosas condiciones para la incorporación de capital extranjero, entre otras la liberación de todo grava­men aduanero e impuestos adicionales para importación de equipos, útiles, maquinarias e insumos; liberación de todo impuesto o arancel adicional para la exportación de produc­tos y subproductos; reducción del 25 por ciento en el pago de impuesto a la renta; obtención de divisas del Banco Cen­tral del Paraguay para remisión de intereses, utilidades y dividendos, regalías y uso de marcas de fábrica, y para la remisión adicional de capital invertido. La incorporación de capital, bajo las cláusulas de dicho decreto-ley, podía reali­zarse no solamente en efectivo sino también en maquinaria, accesorios y repuestos, equipamiento y medios de transpor­te, en materias primas y productos semi-manufacturados, en patentes, marcas de fábrica y regalías y en otros bienes (no especificados) que pudiesen contribuir al aumento de la ri­queza nacional. Era una ley de inversiones sumamente am­plia, con garantía del Banco Central en cuanto a la provisión de moneda fuerte que podían los inversionistas extranjeros remitir al exterior sin ninguna obligación de reinversión lo­cal.

En octubre de ese mismo año los gobiernos de Estados Unidos y Paraguay firmaron el acuerdo de garantía para las inversiones norteamericanas en Paraguay, mediante el cual los bienes de las empresas de Estados Unidos quedaban a sal­vo ante eventualidades de nacionalización o expropiación, comprometiéndose además el estado paraguayo a resarcirles las pérdidas que tuvieren por revoluciones o convulsiones políticas. La Ley No. 294 también promulgada en 1955 ba­jo el nombre `DE DEFENSA DE LA DEMOCRACIA' com­pletó el marco legal para asegurar el clima de seguridad favo­rable a las inversiones extranjeras -y no menos importante, para que Stroessner pudiera proceder con la ley en la mano a combatir todo movimiento popular, organización o perso­na que pretendiesen ejercer sus derechos cívicos, bajo el am­plio manto de la lucha contra el comunismo. En esa combi­nación de intereses político-económicos -anticomunismo, predisposición generosa hacia las inversiones privadas ex­tranjeras-- es que la administración Eisenhower y el régimen Stroessner encontraron una coincidencia tan estrecha, cada uno con objetivos particulares propios. A Stroessner le inte­resaba por sobre todas las cosas estar al mando, beneficiarse del mando y, dentro de la muy peculiar faena que se propu­so, destruir al enemigo. Estaba en marcha el stronato.

Entonces nadie podía prever que el sistema autoritario en su variante paraguaya y stronista hubiera de durar tanto tiempo, y que en su devenir pudiera basta desafiar las direc­tivas de Washington. Ciertamente que en aquellos años del 50 la preocupación de la administración Eisenhower no era el grado de apoyo popular o legitimidad que tuvieran sus clientes, sino con qué eficiencia podían cumplir ellos los compromisos de la alianza contra el comunismo y la segu­ridad hemisférica.

 

 

NOTA FINAL

 

Lo aquí transcripto es, por el carácter de la fuente, una visión parcial de los acontecimientos. Este compendio abarca aproximadamente 5 por ciento de todo el material depositado para ese período en la Sección Diplomática del Archivo Nacional (NARS), Washington, bajo el título PARAGUAY. Necesariamente, pues, se ha dejado de lado información relevante y temas enteros, como por ejemplo lo referente a intercambio cultural. Lo esencial, no obstante, está transcripto y de ello puede comprenderse la tendencia como los asuntos de mayor prioridad en las relaciones paraguayo-norteamericanas durante aquella etapa formativa del régimen militar stronista.

Un punto que precisa aclararse aquí es el uso de la frase régimen militar. Aun teniendo participación de la dirigencia del Partido Colorado, si bien crecientemente menguada por las sucesivas purgas, el gobierno paraguayo desde la caída de Federico Chaves en adelante fue dominado y dirigido por jefes militares. Ellos llevaron a cabo (no está claro si ellos planearon) el golpe de estado, dejaron a un líder civil como figura de transición por un tiempo estrictamente limitado pero de hecho conservando en sus manos el poder de decisión final, impusieron su candidato a Presidente (que asumiría formalmente en agosto de 1954) en aquellas jornadas agotadoras de la Junta de Gobierno del Partido Colorado que recién terminaron el día 8 de mayo de 1954, y finalmente se pusieron a sí mismos a dirigir los ministerios claves, los entes públicos más importantes, la policía y con el tiempo el Partido Colorado. Se cuidaron muy bien, sin embargo, de mantener una apariencia de relativo respeto a la Junta dejando que sus líderes se reunieran, discutieran, llevaran parte de la responsabilidad de administrar la maquinaria del estado, y en general permitiéndoles gozar del banquete.

Recién después del golpe de estado se reunió la Junta de Gobierno a analizar la situación, a partir del 5 de mayo hasta la madrugada del 8 de mayo inclusive. El Acta de la sesión correspondiente dice en parte:

"La Junta de Gobierno del Partido Colorado resuelve:

1. Designar un Presidente Provisional miembro de la Junta de Gobierno con un gabinete integrado con siete miembros civiles y tres representantes de las fuerzas arma-das;

2. Propiciar la candidatura del Gral. Alfredo Stroessner para Presidente Constitucional de la República ante la próxima Convención Partidaria por el resto del período. Esta Convención será convocada a los treinta días a contar desde la fecha del juramento del Presidente Provisional".

Ese mismo día 8 de mayo, a las 16:00 horas, se reunió la Cámara de Representantes, constituida en Asamblea Nacional ante la renuncia del Presidente Chaves. La misma meramente ratificó lo decidido por la Junta de Gobierno. El Presidente Provisional Tomás Romero Pereira permitió que le eligieran su Gabinete: los ministerios de Defensa, Obras Públicas e Industria y Comercio quedaron en manos de tres generales. Igual ocurrió con la Policía de la Capital. Así se operó la militarización del gobierno, la cual se acentuaría con los años y quedaría definitivamente sellada en 1959.

Conociendo los avatares de la política paraguaya, tal hecho no resalta como especialmente notable. Dictadores hubo incluso durante los años que rigieron nominalmente los otros partidos políticos. Pero el régimen militar que salió del golpe de 1954 nunca deseó ser visto con ese origen. Al igual que en República Dominicana o Nicaragua, donde similares dictaduras se habían impuesto con Trujillo y Somoza, también en Paraguay se montó una fachada legalista que resultó pisoteada a cada paso por sus propios creadores. Así fue que en esta parte del mundo, en momentos de creciente puja por el poder entre los miembros del establecimiento militar y del Partido Colorado, se encontró un arreglo "amistoso" que fundaría una de las dictaduras más perdurables en el mundo entero.

 

 




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