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JOSÉ GABRIEL ARCE FARINA


  WILLIAM PAATS - PADRE DEL FÚTBOL PARAGUAYO, 2014 - Por JOSÉ ARCE FARINA


WILLIAM PAATS - PADRE DEL FÚTBOL PARAGUAYO, 2014 - Por JOSÉ ARCE FARINA

WILLIAM PAATS - PADRE DEL FÚTBOL PARAGUAYO

Por JOSÉ ARCE FARINA

Colección PERSONALIDADES CÉLEBRES N° 2

Editorial EL LECTOR

Director Editorial: PABLO LEÓN BURIÁN

Coordinador Editorial: BERNARDO NERI FARINA

Asunción - Paraguay

Setiembre, 2014 (80 páginas)

 

 

 

TABLA DE CONTENIDOS

Prologo 9

Introducción 11

Capítulo I

Genealogía de la Familia Paats 15

El escudo de la Familia Paats 21

Capítulo II

William Paats en la tierra de su esposa 23

Capítulo III

El Holandés William Paats en el novecientos paraguayo 26

Paats, socio comercial de la Introductora Lapierre y Cía 29

Capítulo IV

Fundación del Club Olimpia  31

Capítulo V

La fundación de la Liga Paraguaya de Fútbol 34

Capítulo VI

Asociación de Boys Scouts del Paraguay 42

Capítulo VII

La fundación del Club Deportivo de Puerto Sajonia 46

Capítulo VII

William Paats, obrero del Arte Real 49

Capítulo VIII

Fundación del Touring Club Paraguayo 51

Capítulo IX

William Paats, protector de Artistas 56

Capítulo X

Anécdotas sobre la Residencia Paats  60

Capítulo XI

Exequias de William Paats Hantelman 62

Conclusión 66

Cronología 68

Bibliografía Consultada 75

El autor 77



PRÖLOGO

La apasionante y activa vida del holandés William Paats así como su labor por la difusión del deporte y la filantropía en el Paraguay debían formar parte de la colección PERSONALIDADES CÉLEBRES.

El historiador José Arce Fariña ha logrado en este libro mostrar la valiosa contribución de don William Paats al deporte paraguayo, en su carácter de Padre del Fútbol Paraguayo y propulsor de otras disciplinas deportivas. Paats difundió los deportes a través de sus clases de Cultura Física en la Escuela Normal, y fue un hombre clave en la fundación del Club Olimpia o junto con otros dirigentes deportivos de la Liga Paraguaya de Fútbol, contribuyendo con su peculio para que dicha organización cuente con su sede propia.

William Paats llegó al Paraguay por motivos de salud, vino a este cálido país para lograr sanar de una dolencia, dicha medida era común entonces. Una vez en el país se dedicó al comercio, pero no dejó de contribuir hasta el final de sus días con el desarrollo del deporte.

Podemos ver la impronta de Paats en la fundación de los Clubes Deportivo de Puerto Sajonia y El Mbigua, en donde desde un principio fue activa su participación en la adquisición de equipamientos para el desarrollo de deportes como el remo entre otros.

Al avanzar en estas páginas no sólo se encontrará el lector con la vida apasionante de un hombre activo en lo deportivo sino también a una persona que se preocupó por el desarrollo de nuevos valores en la sociedad. En ese sentido fue uno de los fundadores de los Boys Scouts del Paraguay, introduciendo la práctica del scultismo fundado por Lord Badén Powell. Así mismo fue un activo miembro de la Masonería Paraguaya, que se destacaba entonces por una prolífica acción filantrópica.

El aporte de William Paats es posiblemente inconmensurable, si valoramos la relevancia del deporte en la vida social de nuestro país, pero como muy bien señala el autor, es palpable la ingratitud hacia la memoria y la labor de don William Paats.

Por lo tanto cabe agradecer al autor por el valioso aporte bibliográfico que realiza con esta primera biografía del Padre del Fútbol Paraguayo.

Asunción, septiembre de 2014

Herib Caballero Campos



INTRODUCCIÓN

Friedrich Wilhelm Paats Hantelman, llamado William, nació el 12 de enero de 1876 en la ciudad de Rotterdam, Países Bajos. Fueron sus padres Antonius Joannes Flenricus Paats, llamado Henri, y Catharina María Louise Hantelman, llamada Luisa. El matrimonio Paats tuvo cinco hijos.

William, con 18 años, llegó al Paraguay en 1894 a fin de buscar alivio para sus problemas respiratorios; el clima cálido del país y la hospitalidad de su gente muy pronto hicieron que el holandés adopte esta tierra como propia. La elección del Paraguay tuvo que ver con la invitación cursada por un familiar suyo residente en la Argentina llamado también William Paats, quien, a su vez, mantenía una amistad con el gerente del Banco Mercantil Paraguayo, Enrique Píate. Crónicas periodísticas sostienen que el joven holandés residió en los primeros momentos de su llegada al país en la residencia de Plate.

A tan corta edad poseyó el diploma de Perito Mercantil, el cual, según sus familiares, lo obtuvo tras un tiempo de estudio en su país natal. Ya en Asunción incursionó en la contaduría pública, como comerciante e importador y como traductor público. Quienes lo conocieron sostienen que manejaba fluidamente siete idiomas.

Contrajo matrimonio con la canaria Matilde Melián, el domingo 17 de julio de 1904, en la iglesia Virgen del Rosario de Itauguá; tuvieron cuatro hijos: Enrique, Oscar, Virginia y Guillermo. De soltero tuvo una hija con Martina Rodríguez, llamada Margarita, quien se crió y vivió en Holanda con su abuela y tías.

Paralelamente a su trabajo en el área comercial incursionó en la docencia, estuvo al frente de la disciplina cultura física, en la Escuela Normal. De gran ascendencia sobre los jóvenes logró convencerlos de iniciarse en la práctica de un deporte desconocido para nuestro país, pero de gran impacto en Inglaterra y Holanda: el football. Para dicha empresa mandó adquirir de la casa de ramos generales Gat y Chávez de Buenos Aires el primer balón e inflador. El éxito de este emprendimiento fue acompañado de cerca por su gran amigo Sila Godoi, hijo del archivero y gestor cultural Juan Silvano Godoi.

Meses después del primer encuentro de fútbol desarrollado en la Plaza Independencia y arbitrado por el mismo William Paats, se funda en el año 1902 el Club Olimpia, institución que prestigió el fútbol paraguayo y le dio cariz internacional. Anteriormente fue fundado el Club de Regatas El Mbiguá, institución decana en el ámbito de los deportes, involucrando este hecho, una vez más, al infatigable holandés

Junto a Adolfo Riquelme y un reducido grupo de presidentes de clubes, participó en la creación de la Liga Paraguaya de Fútbol, en el año 1906. El predio de la actual Asociación Paraguaya de Fútbol fue donado por Paats para la construcción de su sede propia. Otras fuentes, sin embargo, sostienen que el político Eduardo Schaerer donó dicho predio.

En uno de sus periplos europeos trajo consigo el primer bote de media carrera llamado Matilde. Años más tarde adquirió para el club El Mbiguá los botes de carrera procedentes de Inglaterra, bautizados con los nombres de: Susana, Isabel, Enriqueta, Berta y Amanda. En el Club Deportivo de Puerto Sajonia se encuentra otra embarcación, la "Hoite", en homenaje a un primo suyo que entregó la suma de dinero para adquirir el bote.

La Asociación Paraguaya de Boys Scouts fue fundada a inspiración suya en el año 1913. De esa forma el escultismo coadyuvó en la formación de jóvenes paraguayos aptos para el servicio, la solidaridad y los buenos hábitos.

En su domicilio particular sito en el barrio Sajonia de la capital, invitó a vecinos y ciudadanos expectables para dar vida al Club Deportivo de Puerto Sajonia, institución que promovió desde sus inicios los deportes náuticos, las tertulias artísticas y literarias.

Para el efecto cedió un perímetro de su propiedad para dar cumplimento a ese deseo, corría el año 1921.

Al sinnúmero de experiencias que dieron vida a instituciones perennes en el tiempo siguieron las fundaciones del Touring Club Paraguayo, de la Asociación Cristiana de Jóvenes y del primer campo de práctica de tenis, vinculado, como a todo acto de instalación, al The Asunción Lawn Tennis Club. Algunos sostienen que colaboró con el pastor norteamericano Malcolm Norment en el establecimiento del Patronato de Leprosos, incursionó en el arte fotográfico y como atleta amateur en varias disciplinas. Adscribió a La masonería paraguaya llegando al último peldaño del "arte real", fue socio activo de la Legión Civil Extranjera y se desempeñó como cónsul de los Países Bajos en Asunción hasta 1935.

Este multifacético hombre falleció en Paraguay, su patria de adopción, el miércoles 28 de agosto de 1946 a consecuencia de una meningitis. Sus restos están enterrados en el Cementerio Internacional de Asunción.


 

William Paats, miembro del Supremo Consejo Grado 33°

de la Masonería Paraguaya

 


CAPITULO IV

FUNDACIÓN DEL CLUB OLIMPIA

William Paats se dedicó a la docencia, especialmente en el área de la instrucción física. Como tal, impulsó la práctica de una entonces novedosa disciplina deportiva, recién llegada al país de la mano de los técnicos ingleses del ferrocarril: el fútbol. El holandés fue el organizador del primer partido de fútbol disputado en Asunción, el 23 de noviembre de 1901, entre los equipos formados con alumnos de la Escuela Normal de Maestros.

El primer partido de fútbol disputado en el país tuvo lugar meses antes en el pueblito guaireño de Borja, entre funcionarios ingleses y paraguayos de la empresa ferroviaria. Para aquel primer partido de fútbol asunceño, William Paats mandó traer de Buenos Aires una pelota y un inflador, a instancias de su amigo Sila Godoi.

Tras esa experiencia de organización del primer encuentro de fútbol en la capital, realizado en el predio de la Plaza Independencia, ante una gran concurrencia de curiosos, el holandés Paats con un grupo de compañeros decidieron organizar un club que fomente este nuevo deporte colectivo en el país.

"En la ciudad de Asunción, capital de la República del Paraguay, a los veinticinco días del mes de julio de 1902, reunidos los señores Sila Godoi, Junio Q. Godoi, Fernando Pascual, Gustavo M. Crovato, Ramón Bareiro, Juan Rodi, Héctor Cabañas, Antonio Pedrazza, Luis Marécos, Juan Mora y Genaro Gutiérrez, y siendo las 4 y 30 p.m. resuelven fundar un Club para la práctica de Football.

Para el nombre propone el Sr. Sila Godoi el de "Paraguay" y en nombre de Míster Paats el de "Sparta" y "Olimpia", siendo aceptado este último.

Queda el nombre así "Football Club Olimpia”. Acto continuo se nombra la comisión que debe presentar los estatutos del Club: Presidente: Ramón Bareiro; Vice Presidente: Junio Quinto Godoi; Secretario: Antonio Pedrazza; Tesorero: Fernando Pascual; pro-tesorero: Gustavo Crovato; Vocales: Héctor Rodi, Luis Marécos y Juan Mora. Capitán: Sila Godoi. Con lo cual se levantó la sesión, siendo las 6 p.m...

Con respecto a los colores del equipo franjeado, según el relato de Óscar Paats Melián y registrado por los cronistas deportivos, el holandés Paats refería: "Cuando decidí venir a América mi madre colocó en el equipaje mi taza de desayuno y de tomar sopas (consomé). Mi taza (de origen holandés) compañera de mi vida, era de un enlozado peculiar, toda blanca con una franja negra. La miraba todos los días y en ella disfrutaba, con sorbos profundos y sabrosos, mis comidas y los recuerdos de mi madre y de mi patria".

El depositario actual de la afamada taza de consomé es el arquitecto William Paats Martínez, él como toda la familia defienden la posición que dicho utensilio, con capacidad de 3/4 de litro, inspiró la confección de la gloriosa casaca continental. Paats realizó el primero de sus dos viajes al continente europeo y estando en Holanda encargó la fabricación de las prendas deportivas, las que fueron donadas al club a su regreso.

Según investigaciones periodísticas, el club vestía casacas negras, con el nombre en blanco sobre el pecho. En 1909, por iniciativa del intendente municipal, Sr. Eduardo Schaerer y propiciado por el Olimpia se organizó el primer "Torneo Olímpico Nacional", involucrando a los clubes deportivos y estudiantes en general. A pedido del gobierno, la dirección y organización del evento recayó en el Sr. William Paats y en tal ocasión, emergieron a la luz los actuales colores del Decano del fútbol paraguayo.



CAPITULO V

LA FUNDACIÓN DE LA LIGA PARAGUAYA DE FUTBOL

Siendo niño William Paats conoció el deporte rey; esta disciplina fue muy promocionada por los ingleses en los Países Bajos. Surgieron los clubes de barrio y rápidamente él se alistó en el club Héctor, pequeña institución en la que aprendió las reglas del juego. Eran potreros apenas señalizados y los arcos no contaban con travesaños, en su lugar se improvisaban unos piolines bien sujetos de lado a lado. La indumentaria deportiva era hasta jocosa, se caracterizaba por unos pantalones anchos, casacas de diferentes diseños pero del mismo color, calzados poco apropiados y completando la tenida con algún corbatín, moño o sombrerito.

La crónica periodística reseña que el rival de su equipo era el Victoria, contra el cual jugó reñidos encuentros. Muy joven integró la comisión directiva del club Eleritas, pero, sin lugar a dudas, le entretenía más jugar al fútbol que atender cuestiones administrativas. Finalmente, todos los pequeños centros del football mencionados fueron absorbidos por el Sparta, asociación de football que por primera vez trajo a Holanda un equipo inglés para enfrentarse entre sí.

Llegado a Asunción reunió a los amigos, a quienes fue conociendo en el corto tiempo, y les habló de manera reiterada sobres las bondades de la nueva modalidad. Enrique Plate, Montebruno González Durand, Sila Godoi se convirtieron en los primeros iniciados de este deporte. Se dice que los primeros peloteos fueren dados en Villa Morra, en el predio frente a la quinta que fue da Don Antonio Plate, hoy lugar ocupado por un centro educativo. Sin embargo el fútbol logra proyección gracias a los estudiantes do la Escuela Normal, institución en la que el holandés Paats ejercía la cátedra de Cultura Física.

El investigador deportivo José María Troche revela que la prensa, incipiente, curiosa, ávida de novedades, pronto abrió sus páginas a la nueva actividad. El diario La Democracia del 27 de noviembre de 1901, publicaba la primera crónica periodística sobre un partido de fútbol, y probablemente, esa fue la fecha en que nació el periodismo deportivo en el país: "El juego ejecutado anteayer por los alumnos del primer y segundo años de la Escuela Normal de Maestros fue una verdadera sorpresa para el público asunceno, que no conocía aun este ruego tan en boga en Inglaterra, Holanda y otros países europeos, como también en nuestras repúblicas vecinas. El coronel don Adolfo Saguier, galantemente, hizo desocupar la Plaza de Armas para dejar sitio suficiente vara los juegos en los cuales tomaron parte los siguientes alumnos: Ángel Villasboa, Adolfo López, Manuel Riquelme, Ramón Valiente, Patricio Ayala, Virgilio Barrios, Gregorio Cubillas (sigue el listado).

Unos llevando por distintivo una gorrita con cinta verde, a las órdenes del capitán Villasboa. Según las reglas de juego, a cada bando deben pertenecer once jugadores, pero el bando verde no pudo presentarse completo, teniendo que asistir varios de sus componentes a los ejercicios de la Guardia Nacional, siendo reemplazados, algunos, por jugadores de segundo orden.

Los señores Francisco Quiñónez y Marcelino Galeano, funcionaron como jueces de línea. Cuando el director del juego, señor William Paats, hubo colocado la pelota en el medio y dio la señal de empezar, mereció el aplauso general de numerosos espectadores, causando hilaridad la mayor o menor destreza con que los jugadores supieron desempeñar su papel.

Debido a los esfuerzos unidos de los ágiles del bando blanco, señores García Espinóla y John, que hicieron pasar la pelota dos veces debajo del arco contrario, este bando resultó victorioso y ganador de un premio ofrecido por S.E. el Presidente de la República, don Emilio Aceval.

Después del juego que tuvo que suspenderse por tener necesidad de la plaza la Guardia Nacional, los alumnos dieron unos pelotazos al aire que llamaron la atención de todos. En fin, los juegos tuvieron un éxito completo y sería desear que se repitiese de vez en cuando, porque ofrecen una amena distracción para el público, siendo, además, adecuado ejercicio para la juventud".

En el periódico El Golero de su edición del 4 de diciembre de 1954, se contaba: "...tuvo que andar" (W. Paats) unos días por las calles de Asunción, con la "ball" inflada entre las manos y a la que de vez en cuando, hacía botar contra el suelo. La curiosidad de este modo era provocada, juntando a grandes y chicos en torno al holandés de tan raro adminículo...poníase seguidamente a explicar lo que era la saltarina esfera... pasando a otros para que se la palpara a gusto..." William Paats tuvo que recurrir a esta estrategia para que los asuncenos tomen contacto con el útil del deporte que hoy convoca multitudes y provoca las más increíbles pasiones.

Luego de la experiencia fundacional del club de la franja negra y con el concurso de otros dirigentes de los primeros clubes históricos del Paraguay, sumados al Olimpia, Guaraní, Libertad, General Díaz y Nacional, se procedió a instituir una liga nacional que reúna a las instituciones nombradas y oriente los objetivos del deporte rey. Don Adolfo Riquelme, respetado periodista y político, ofreció su local para dicho propósito.

El autor de "El libro de oro del fútbol paraguayo" sostiene que: "Riquelme, periodista, político de nota y dueño de un periódico capitalino, tenía un gran poder de convocatoria, y era -además- un entusiasta de la flamante disciplina deportiva en el país. Su idea, publicitada en el diario de su propiedad, fue examinada por numerosos fanáticos que también consideraron oportuna la creación de la Liga y sumaron su adhesión a la propuesta del que luego sería el primer presidente de la naciente asociación. En esos primeros años del siglo XX varias figuras serias aparecieron como propulsoras del fútbol. Nombres como el de William Paats se vinculaba a todas las creaciones deportivas de aquel tiempo: los clubes Mbiguá y Olimpia, lo tuvieron como fundador. Lucio Sila Godoi, también fundador del Olimpia, fue quien trajo la primera pelota al país para que el 23 de noviembre de 1901 se jugara el primer encuentro que podría considerarse oficial, en nuestra historia pelotera. Esto, habida cuenta de que se formaron dos equipos de 11 jugadores, con un árbitro y jueces de líneas de por medio, en una cancha improvisada en la Plaza de Armas de Asunción, allí mismo frente al antiguo Cabildo. Es el mismo amplio espacio que conocemos hoy, en el que la sociedad asuncena de la época se dio cita para asistir a aquel histórico acontecimiento”.

El acta de fundación reza lo siguiente:

“En la ciudad de Asunción, capital de la República del Paraguay, a los diez y ocho días del mes de junio de mil novecientos seis, reunidos en el local de "El Diario”, a invitación del señor director del mismo, don Adolfo Riquelme, los siguientes señores: William Paats y Junio Quinto Godoi, en representación del club Olimpia; Ramón V. Caballero, Manuel Bella y Salvador Melián, en representación del club Guaraní; Juan M. Sosa, en representación del club Libertad, César F. Urdapilleta, en representación del club General Díaz y Vicente E. Codas, en representación del club Nacional, resolvieron constituir una sociedad directiva del juego de football, bajo la denominación de "Liga Paraguaya de Football Association".

En fe de la cual firman la presente.

Adolfo Riquelme - R. V. Caballero - Junio Quinto Godoi- César A. Urdapilleta - E. Bella - W. Paats - S. Melian - Vicente E. Codas - J. M. Sosa".

El holandés cedió una propiedad suya para la construcción de la nueva sede de la institución rectora del fútbol paraguayo. La Liga Paraguaya de Football Association, hoy Asociación Paraguaya de Fútbol, le debe a William Paats, sus reglamentos, la bandera (colores), el distintivo y cuanta organización fue necesaria para que progresara y obtuviera la gran importancia que hoy ha conquistado.

Las actuales autoridades de la Asociación Paraguaya de Fútbol han coadyuvado a mantener en el olvido a los padres de nuestro fútbol. Un deporte mercantilizado, en el que se manejan cifras astronómicas, con poderosos auspiciantes que dictan tendencias, con atletas equiparados a las legendarias figuras que pugnaban en las arenas del coliseo romano, se ha ido, paradojalmente, pauperizando hasta llegar a ser una mercancía más de escaparate. Los ideales primigenios que motivaron a los prohombres de nuestro fútbol, entre ellos con mayor protagonismo William Paats, se fueron extinguiendo paulatinamente hasta convertirse en el producto plástico que consumimos a diario.

En una solicitada de los descendientes de William Paats, publicado en el diario ABC Color, sección deportes, en fecha 8 de octubre de 2006, se expresó cuanto sigue:

Los descendientes en el Paraguay del inmigrante holandés, señor William Paats, nos dirigimos a Ud. en esta carta al Director, con ruego de publicación en la sección Deportes de su meritorio diario (que tanto bien esta contribuyendo a la comunidad paraguaya, educando, informando y defendiendo los verdaderos valores históricos de la patria) para alertar a los fidedignos practicantes del entretenimiento que, de un tiempo a esta parte, el espíritu del deporte viene siendo sistemáticamente manipulado y olvidado por las autoridades correspondientes con una elevada "confusión" del profesionalismo con los negocios a ultranza, todo lo contrario a la filosofía profesada por los fundadores de la "Liga” que basaron su dogma en la humildad, sencillez, austeridad y la masificación del juego, colmados de encantos y una firme fraternidad para alcanzar la plena y total salud física y mental del individuo, vital para la especie humana.

Nos resulta increíble, hasta si se quiere tragicómico, que la entidad fundada por nuestro abuelo William Paats con sus amigos y alumnos, no lo recuerde en lo más mínimo, aunque sea en los medios informativos de la capital o tan siquiera en una diminuta producción de "revista institucional" que se ocupe del origen de este deporte y de sus verdaderos héroes que introdujeron y desplegaron por todo el territorio nacional.

Tan sola una línea, una voz al aire, una imagen no le fue dedicada al trascendental hombre en la historia del deporte local que con dedicación, esmero, cariño y mecenazgo se desgañitaba adiestrando y divulgando entre los adolescentes las reglas y los atributos de este magnífico deporte.

La realidad fue aún más cruel. La inexcusable omisión contrastó con la fastuosa solemnidad organizada días pasados en el Yacht y Golf Club por un círculo de dirigentes con miras a celebrar el “éxito del fútbol" en el Paraguay y su centenaria vigencia. Para la ocasión, la APF solo se preocupó de la "fiesta de gala" y de los "invitados de élite", sin recordar, difundir y enaltecer las “historias viejas” por los diferentes medios periodísticos como lo hicieron sus afiliados (algunos clubes), en sus centenarios respectivos. De hecho, las leyendas históricas por sí solas eclipsan a cualquier intento de copamiento ególatra y absolutista por los éxitos, méritos, prestigios y condecoraciones, que solo vienen a subrayar la artera desvergüenza de los actuales regentes del más popular de los deportes.

Vemos y lo palpamos, que el fútbol se ha venido pervirtiendo por completo. Hoy solo sirve a quienes lo operan, administran o se entronan en el poder sin que nadie pueda acceder y saber los destinos de los recursos generados por esta entidad que siempre ostentó carácter público. Los dirigentes de antaño rendían cuentas a la opinión pública divulgando por los medios periodísticos sus memorias, balances, cuadro de resultados (sumas y saldos), proyectos y presupuestos año por año. Las auditorías estaban dirigidas a la multitud y no se perpetraban en un cuarto oscuro entre compinches. Todo era público y no en voz baja. Había constantes cambios de autoridades practicando la democrática y saludable alternancia con el más alto sentido de la ética. Todo era decoroso y dinámico. Ni se soñaba con la infausta y frenadora perpetuidad que tanto perjuicio viene causando al país en todos sus niveles.

Señor Director: Usted sabe y lo viene denunciando a diario que la contaminación nacional resulta pavorosa. Se ha llegado a tal degradación que nos vemos obligados a mancomunar esfuerzos para velar por la salud del fútbol y salvar su espíritu primigenio antes de su completa decadencia. A diario se digieren denuncias de adulteraciones, componendas y negociados, fruto de la más profunda descomposición que vive el país. Históricamente se distingue, y en esto las estadísticas no fallan, que las cortas y largas dictaduras no acarrean beneficio alguno para la generalidad, solo aportan desvirtuación, estancamiento, segregaciones y un enfermizo personalismo que fraccionó a la familia paraguaya y la sigue atomizando hasta hoy", concluye la carta, que contiene la firma de una veintena de descendientes de William Paats.

Finalmente, el investigador y biógrafo Alberto Candia en una de sus investigaciones sobre el holandés, sostiene que como consecuencia de un disgusto que tuvo con el club Olimpia, el Sr. William Paats se retiró y pasó al Mbiguá.

El citado autor refiere que en el año 1909 salió campeón del torneo oficial el club Nacional, por lo que el Sr. William Paats había organizado con todo cuidado entre "los acuáticos", el equipo de fútbol. Así, desafió al campeón del fútbol paraguayo, siendo los pronósticos muy desfavorables para el desafiante. La prensa decía: "es la lucha de un gigante contra un pigmeo", sin embargo triunfó El Mbiguá. Debemos recordar que en el campeonato oficial, el Mbiguá tuvo una opaca gestión. Fue la única vez que salió de su naturaleza por dos periodos, gracias a la férrea voluntad de William Paats... y así jugaron al fútbol, en los años 1909 y 1910.

En 1910 contribuyó de su peculio con una importante suma para el envío de la primera delegación de fútbol que saliera de nuestras fronteras. Así, en el centenario de la emancipación argentina, viaja la primera selección paraguaya oficial a medirse con el club Hércules en la ciudad de Corrientes, con un resultado sin goles. La bandera de la entonces "Liga", viajó al tope del vapor Guaraní conduciendo a nuestros jugadores a un histórico partido.

En 1921 propuso la suspensión de los partidos de fútbol durante el verano. Sin que nadie considerase semejante proyecto, sin embargo, era ya un adelantado. Su prédica tuvo adeptos. Fue el presagio de los juegos nocturnos para evitar tanto calor.



CAPÍTULO VI

ASOCIACIÓN DE BOYS SCOUTS DEL PARAGUAY

El 5 de octubre de 1913 llegó el escultismo en Paraguay de la mano de prominentes hombres entre ellos William Paats, Atilio Peña, Carlos Santos, Enrique Solano López, Enrique L. Pinho, José Rodríguez Alcalá, Agustín Casannelo, entre otros. El Paraguay se constituía en el tercer país de América en contar con escultismo después de Chile (1908) y Perú (1911). Posteriormente se oficializaba en 1917 el escultismo en la Argentina.

El acta de fundación contenía el ideario de la novel organización en la cual el holandés Paats tuvo una activa participación como propulsor y benefactor de la misma. Esta sociedad una vez instalada se constituyó en un centro obligado de formación de niños y jóvenes, a su vez, en su local se lanzaron otros emprendimientos de mismo valor filantrópico:

"En la ciudad de Asunción, a los cinco días del mes de octubre de 1913, reunidos los que suscriben en la calle Palma número 179, para instituir en el Paraguay la agrupación Internacional conocida con el nombre de "Boys Scouts" o "Jóvenes Exploradores" decidieron la organización de la "ASOCIACIÓN DE BOYS SCOUTS DEL PARAGUAY", teniendo presente los elevados puntos de vista, debiendo favorecerse toda tentativa de progreso y cultura especialmente aquellas que armonizan con los generales anhelos de mejorar la capacidad humana . Esta escuela tiende a inculcar al joven, sentimientos de honor, deber y altruismo, y de la idea de la fe en ellos mismos y de la confianza en sus propias fuerzas, guiándolas en el acertado y útil empleo de ellas.

La educación Scouts le hace amar la vida, vigorizándola al contactar con la naturaleza, amenizándola con el ejercicio, el trabajo y el auxilio mutuo, y les hace comprender hasta qué punto semejante vida —la única vida del verdadero hombre— es incompatible con la estéril malicia, el vicio degenerando y las bajas pasiones que suelen manchar el espíritu humano.

Para llevar a la práctica por los fines de la misma en el citado día y se constituye un directorio encargado de la realización de los ideales perseguidos, el cual designa a los siguientes:

Presidente honorario: Tte. General Badén Powell (electo por aclamación).

Presidente: Don Atilio Peña.

Directores: Don Carlos Santos.

Don José Rodríguez Alcalá.

Don Viriato Díaz Pérez.

Don Walter Haywood.

Don Adolfo Antúnez.

Don Zacarías Battilana.

Don Carlos Muñoz.

Don A. Aguilera".

El compilador, actualizador de datos y autor del documento sobre la historia del escultismo paraguayo, Lic. José Britos Gutiérrez, sostiene que: "...el lema constituyó la frase "Honor, Deber y Patria", con repulsión de toda propaganda política y religiosa, completando la educación de la juventud en cuanto a la formación y desarrollo del carácter, cultivando su bienestar moral y físico y obrando de acuerdo a la cooperación en lo posible con el hogar y la escuela.

"Esta nueva institución causaba extrañeza, sorpresa y hasta duda de los fines que perseguía pues nadie tenía entonces una idea acabada del significado de la novel institución" (Diario El Orden, 1913).

No vestían como soldados ni como escolares -pañuelo verde al cuello- la bordona o el palo que portaban -sombreros de alas anchas que les protegía del sol- uniforme caqui. Surge a raíz de eso una mala interpretación del movimiento de los Boys Scouts en la sociedad, con propósitos distintos de los que se perseguían, pensando que iban a parar al cuartel todos los niños, era la mentalidad de la época.

Decía B. Powell: "La indumentaria scout, por su uniforme, constituye un lazo más de hermandad entre los muchachos de todo el mundo. La corrección en el porte y la elegancia individual del scout, honran nuestro Movimiento".

En esa época surgió una mala interpretación de la Iglesia con respecto a las ideas que perseguía la Institución, creyendo que aquellos formaban un plantel anti-católico, a pesar de que entre sus fundadores y dirigentes figuraban católicos como los señores Afilio Peña, Carlos Santos, Adolfo Antúnez, entre otros. Estas ideas fueron destruidas con la celebración de una misa campal y la bendición de la bandera Scout con motivo del primer aniversario de la institución, destaca Britos Gutiérrez en su investigación.

La primera sede de la Asociación de Boys Scouts del Paraguay estuvo ubicada sobre la calle Presidente Wilson Nº 20; este local fue sede de las primeras deliberaciones que dieron lugar a la creación del Touring Club Paraguayo, como también, acogió a hombres libres y de buenas costumbres que promovieron diferentes espacios de socorro social, filantropía y activismo cultural en el país.



CAPÍTULO VIII

FUNDACIÓN DEL TOURING CLUB PARAGUAYO

El Touring Club surgió a nivel internacional como una asociación civil sin fines de lucro. Su propósito consistió en organizar el turismo en los países en que tenía presencia esta organización, muy similar a las actividades que desarrollaban en ese ámbito las sociedades europeas. Se organizaban salidas con espíritu de aventura, con personas interesadas en pasear y aprender. Los asociados se reunían para comentar los paseos realizados y para planear futuras salidas. Como eran grupos numerosos, se trasladaban por vía fluvial o en tren.

La historiadora argentina Melina Piglia, en su trabajo investigativo intitulado "La incidencia del Touring Club Argentino y del Automóvil Club Argentino en la construcción del turismo como cuestión pública (1918-1929)", sostiene que "Desde sus orígenes en 1907, el Touring Club Argentino (TCA) tuvo por finalidad principal la presión en favor de ciertas causas públicas: la vialidad primero, el turismo después. En función de eso, el TCA procuró reclutar socios más allá de los confines de la elite porteña para encolumnarlos detrás de la causa vial. Desde el comienzo apuntó a que cada ciudad o pueblo tuviera un delegado del TCA y presentó la afiliación al club como una cuestión de principios que no requería la posesión de un automóvil (TCA enero de 1909:3). El club creció aceleradamente llegando en 1923 a los 10.000 socios y más de 200 delegaciones en el interior". La Argentina durante el año 1924 contaba con 130.000 automóviles.

El Touring Club Internacional asumía como parte de su misión el fomentar el turismo, ofreciendo orientaciones a los viajeros, recopilando y brindando información sobre lugares, formas y condiciones de viaje, alojamiento, etc., elaborando planos y guías y promoviendo las excursiones y los deportes mecánicos, en la creencia de que "por medio del turismo se llega fácilmente a obtener una buena vialidad".

En la región la fundación del Touring Club Uruguayo data de 1890, es decir, uno de los capítulos más antiguos. En uno de sus tantos periplos, William Paats adscribió a dicha institución y se constituyó en un enlace importante para iniciar los trámites tendientes a concretar un club similar en el país.

En el mes de setiembre de 1924, los representantes de algunas casas comerciales de esta capital, que al final se detallan, así como también el ingeniero D. M. Segovia, administrador del Banco Agrícola del Paraguay y los señores coronel Elías Ayala, doctor Manuel Talavera y don Luis Cálcena resolvieron echar las bases para la formación de un Touring Club.

La circular promocional establecía lo siguiente: "El Touring Club tendrá por fin propender al mejoramiento de la vialidad del país. El quedará constituido por todas las personas nacionales y extranjeras, que deseen cooperar en esta gran obra de progreso nacional.

El Touring Club se mantendrá alejado a toda cuestión de carácter político y procurará, por todos los medios a su alcance, atraer todas las fuerzas vivas del país para la realización de sus altos fines.

La construcción de nuevos caminos y la conservación de los ya existentes es cuestión que reclama una acción inmediata, pues la falta de vialidad en nuestro país es, puede decirse, uno de los principales factores que retardan el libre desenvolvimiento de las actividades nacionales y una rémora para el incremento de la riqueza pública.

El T. C. propondrá al gobierno de la Nación todas las medidas que creyere convenientes para el mejoramiento de los caminos públicos, tratando que esa acción sea conjunta y armónica.

La síntesis de la acción en materia de vialidad puede concretarse en estas palabras: "Construcción" y "Conservación". El Estado se encargaría de lo primero, el Touring Club de los segundo.

El T. C. contará para este fin con un cuerpo técnico de carácter consultivo, y una organización adecuada en toda la República.

Los abajo firmados declaramos nuestra conformidad con lo arriba expresado y nuestra adhesión al pensamiento de la formación de un Touring Club dentro del más breve plazo posible.

Asunción, 24 de setiembre de 1924.

Firman: Julio Petersen, G. Reuter, L. Dubrez, A. Lapierre, Eduardo Charpentier, Walter Fisher, J. Censi, F. Pérez, A. Seifart, E. Nielsen, José Pallarés, Angulo, J. Leví, Albino Mernes, William Paats, D. Segovia, Alberto Neil, Elías Ay ala y Luis Cálcena".

En la ciudad de la Asunción el 26 de enero de 1925, siendo las 17:00 horas, se reunieron las siguientes personas con objeto de dejar constituida la Sociedad del Touring Club de acuerdo a las bases de la circular transcrita anteriormente. Ellas son: Juan B. Lapierre, Elías Ayala, J. Soljancich, R. Recalde, Luis Dubréz, Fidencio Pérez, William Paats, Rogelio Livieres, E. Scullies, E. Charpentier, A. Castagnino, Julio Petersen, G. Reuter, A. Gaudino, Julio Pérez, César Vasconcellos, Manuel Ferreyra, E. Helbing, F. Solano López, Manuel Crosa, L. Matzenik y Luis Cálcena.

El acta de la fecha refiere que: “… Con objeto de dirigir las deliberaciones de la asamblea se eligió al coronel Elías Ayala para presidirla y a don Germán Reuter como secretario.

Se resolvió denominar a la Sociedad con el nombre de Touring Club Paraguayo. Acto seguido se resolvió nombrar una Comisión Directiva compuesta de un presidente, un vice, un secretario y un prosecretario, un tesorero y un protesorero y 21 vocales.

Previo un cuarto intermedio la C.D. quedó constituida en la siguiente forma: Presidente y Vice don Elías Ayala y don J. Censi. Secretario y Prosecretario señores Reuter y Crosa. Tesorero don José Soljancich y Protesorero don Juan Lapierre. Vocales: José P. Guggiari, Juan Monte, William Paats, Julio Petersen, Albino Mernes, Luis Dubrez, E. Scullies, Federico Pérez, Rafael Nieto, Manuel Talavera, Manuel Ferreyra, sigue la lista.

La Asamblea resolvió que la C. D. tendrá quorum con la asistencia del Presidente o Vice y de seis miembros.

Se resolvió nombrar Presidente Honorario de la Sociedad al Excmo. Presidente de la República y Miembros Honorarios de la C. D. a los señores Ministros del Poder Ejecutivo y al Intendente Municipal (de la capital).

Por último se nombró una comisión compuesta de don Elías Ayala, don G. Reuter, don W. Paats y don Luis Cálcena para presentar a la mayor brevedad posible un proyecto de Estatutos y Reglamento para el Touring Club Paraguayo".

Las cuotas sociales fueron fijadas a veinticinco pesos de curso mensuales. Un dato interesante radica en los beneficios conseguidos para socios en cuanto a importantes rebajas con los restaurantes y hoteles. Los médicos, farmacéuticos, mecánicos, proveedores de nafta y del servicio de primeros auxilios obtuvieron rebajas económicas excepcionales en caso de accidentes.

Los socios lograron facilidades aduaneras para adquisición de automóviles y arreglos del pago de patente local en las municipalidades. Cada socio tenía derecho a recibir las guías anuales y el mapa general de los caminos de la República a medida que el Touring los confeccione.

Accedimos a documentos que describen los itinerarios de las primeras excursiones de socios. En uno de ellos se registra: "Itinerario para la excursión del día domingo 17 de setiembre de 1926: De Plaza Uruguaya por avenida Colombia, Villa Aurelia, San Lorenzo del Campo Grande, Ytá y Yaguarón. De Yaguarón volver a Ytá, donde se almorzará, para luego a las tres, pasado meridiano, regresar por el camino de Guarambaré y San Lorenzo del Campo Grande a la Capital".

En cuanto a la instalación de la primera sede se resolvió instalar el local social en la casa ocupada por la "Asociación de Boys Scouts del Paraguay", en la calle Presidente Wilson Nº 20, alquilándolo del Sr. Carrón en la suma de seiscientos pesos fuertes de curso legal mensual, el mencionado locador donó a la vez un escritorio y máquina de escribir. El primer secretario de la organización fue Mario Aguilera Guerrero, quien, como primera medida, tuvo a su cargo redactar notas de comunicaciones de la fundación del Touring Club Paraguayo a sus similares de la Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia y Norteamérica.

En un informe de la comisión ad hoc del Touring para inspeccionar nuevos caminos de ingreso a Asunción - Limpio - Salado y San Bernardino, se detalló lo siguiente: "Que el comisario de Limpio con un contingente de 15 hombres formando cuadrillas efectuaron trabajos eliminando los desperfectos accidentales del camino. Que a fuerza de necesidad se abrieron picadas. Que cruzó el Salado con el autocamión por paso Puente. Que la distancia de Emboscada a San Bernardino son 8 leguas y de Emboscada al paso 1/2 legua.

La primera carrera automovilística propiciada por el Touring Club Paraguayo fue realizada el 3 de febrero de 1927, bajo la dirección del señor Eduardo Peña.



CONCLUSIÓN

Oriundo de Holanda, el señor William Paats había llegado al Paraguay en plena juventud, por circunstancias del destino, labrándose con su dedicación y aplicación a numerosos géneros de actividades en las que descolló siempre por su honradez y probidad, una honorable posición, que le valió el respeto y la consideración de cuantos le conocieron y llegaron a tratarle.

También al plano intelectual, así como al de los deportes, el holandés llevó con sostenido entusiasmo la aportación de su claro talento, de su hombría de bien y el impulso de sus nobles sentimientos que constituyeron una influencia benéfica de orientadora y bondadosa energía donde quiera que le tocara actuar.

Las actividades de nuestro mundo intelectual, artístico y literario tuvieron en don William un propulsor de elevados quilates, cuando desde la Biblioteca Teosófica y desde otras instituciones similares de difusión cultural, él organizó y mantuvo corrientes de animación espiritual.

Con el deporte su nombre llegó a identificarse de tal modo que no existieron iniciativas fundamentales a las cuales él no se halló vinculado, en ciertos casos, con calidad de precursor. El Club Olimpia, laureada institución y pionera del fútbol paraguayo, fue una de sus magníficas creaciones. Siguió la Liga Paraguaya de Fútbol, entidad rectora del deporte rey en nuestro país, a su vez, vinculado a la reorganización del club Libertad, fundador a domicilio del Club Deportivo Sajonia y, aunque parezca curioso, su nombre está muy ligado de los inicios del tenis paraguayo, del Touring Club, del Patronato de Leprosos, de la Legión Civil Extranjera durante la Guerra del Chaco y directa e indirectamente con varias instancias de trabajo mancomunado en pos del bien común.

El club Mbiguá le contó hasta su muerte a la cabeza de sus miembros más antiguos, respetados y queridos, entre los que la presencia y afable sugestión humana de don William habían llegado a asumir el carácter de una verdadera institución, indispensable en la concreción y orientación de las actividades más fecundas de dicho club.

Fue un hombre libre y de buenas costumbres, adscribió a la masonería vernácula y fue coherente con los nobles postulados de la orden de constructores, su constancia y trabajo silencioso le valieron el máximo honor de ocupar un curul en el Consejo Supremo del grado 33°.

Como hombre de empresa sus cualidades distintas fueron las de su integridad, decoro y rectitud invariables a través de las cuales forjó una personalidad que puede ser propuesta como paradigma del caballero de negocios, siempre dispuesto a la generosidad y a la cooperación llevadas al beneficio de la colectividad.

Dos veces le cupo, luego de adoptar al Paraguay como su tierra, visitar a su madre Patria. Durante su estadía en Europa dispuso de todos sus medios para adquirir equipos deportivos, libros, embarcaciones de competencia, entre otras cosas, para introducir esas novedades en el "país de la larga siesta", a fin de contribuir a dinamizar el vínculo social, fraternal y deportivo de los ciudadanos asuncenos.

Trabajó en el más absoluto mutismo sin esperar nada a cambio, sin pretender sellar su nombre en las galerías de la gloria del deporte y la filantropía nacionales. Tanto es así, que las instituciones creadas por él, la mayoría de perenne vigencia, muy poco o nada le rinden una evocación propia de los grandes hombres agradecidos y orgullosos de sus raíces y sus prohombres.

Sus descendientes paraguayos, ya que su rama familiar tiene vínculos en Holanda y Uruguay, heredaron su infatigable energía. Un hijo suyo, el capitán Enrique Paats, fue héroe de la Guerra del Chaco. Otros abrazaron la dirigencia deportiva. Un bisnieto suyo, William Paats Martínez, es arquitecto, artista plástico, docente y depositario del legado del holandés, a quien agradecemos la generosa apertura de los archivos familiares.


 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Amaral, Raúl. EL novecentismo paraguayo. Ed. Servilibro. Asunción. 2006.

Bestard, Miguel Ángel. Paraguay: Un siglo de fútbol. Ed. Liga Paraguaya de Fútbol. Asunción. 1996.

De Carvalho, José. Fútbol 150 años. Ed. Estadão. 2013.

Díaz Pérez, Viriato. Mis amigos. Luis Ripoll, 1981.

González de Bosio, Beatriz. "Periodismo escrito paraguayo 1845- 2001: de la afición a la profesión". Coedición de Intercontinental Editora y CEPUC. Asunción, setiembre 2001.

González Torres, Dionisio. Boticas de la Colonia y cosecha de hojas dispersas. Biblioteca Colorados Contemporáneos. Nº 4.

Guía británica de fútbol. Edición de 2011.

La incidencia del Touring Club Argentino y del Automóvil Club Argentino en la construcción del turismo como cuestión pública. (1918-1929) Estudios en Perspectiva, tur. v.17 n.l. Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene. /mar. 2008.

Losada, Leandro. Historia de las élites en la Argentina. Ed. Sudamericana. 2012.

Maldonado, Julio César. Fútbol paraguayo y mundial. Asunción. 1971. 59 páginas.

Pérez Acosta, Juan F. Núcleos Culturales del Paraguay Contemporáneo. Ed. Confraternidad y Cultura. Buenos Aires. 1959.

Registro Oficial de la República del Paraguay. Parte 3. Imprenta Nacional. Año 1939. Procedencia del original Universidad de Michigan. Digitalizado en 2011.

Telesca, Ignacio (Coordinador) y otros. Historia del Par Ed. Taurus. Argentina y Paraguay. 2011.

Troche, José María. El libro del oro del fútbol paraguayo. Editorial Atlas. Asunción. 2011.

ARCHIVOS INVESTIGADOS.

Archivo privado de William Paats Martínez.

Archivo del Touring y Automóvil Club Paraguayo.

Archivo Nacional de Asunción.

Archivo de la Masonería Paraguaya.

Compilaciones del Lic. Alberto Candía.

Compilación del Lic. José María Britos Gutiérrez.

Publicaciones de Luis Verón.

PRENSA ESCRITA

Diario LA Tribuna.

DIARIO EL PAÍS.

DIARIO LA NACIÓN.

Diario ABC Color.

SUPLEMENTO CORREO SEMANAL DEL DIARIO ÚLTIMA HORA.



EL AUTOR

José Gabriel Arce Fariña nació en la ciudad de Asunción, en el año 1978. Egresó de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, en la Rama de Historia, en el 2001. Realizó el curso de Doctorado en Historia, en la misma facultad. Obtuvo la Especialización en "Docencia de la Educación Superior" por la Universidad Católica "Nuestra Señora de la Asunción". Realizó cursos técnicos en Metodología de la Investigación Educacional, en la República de Chile; de consultor en el Programa "Sociedad Civil y Partidos Políticos", en la ciudad de Montevideo; Curso de Liderazgo Estratégico, en el Ministerio de Defensa Nacional y actualmente el curso de "Gerentes en Seguridad Ciudadana", auspiciado por el Ministerio del Interior de Paraguay, el BID y el Centro de Investigación Judicial.

Ejerce la docencia en el Instituto Superior de Educación "Dr. Raúl Peña", fue Coordinador Pedagógico del Colegio San Ignacio de Loyola, Vicedirector Académico del Colegio Internacional y Director General del Colegio Nacional de la Capital "Gral. Bernardino Caballero".

Autor de las siguientes obras: "Coloquio en Madrugada. Poesías y Cuentos": 1998-2005; "Roberto L. Petit: El joven Luchador por la Reforma Agraria" (2009); "Ricardo Bragada (h): teórico social del republicanismo paraguayo" (2011); "Natalicio González, el Presidente Lírico", de la Colección Protagonistas de la Historia de Editorial El Lector y ABC Color (2011); "La Revolución de febrero de 1936", de la colección Guerras y Violencia Política en el Paraguay de Editorial El Lector y ABC Color (2013); Ciríaco Duarte, el obrero literato, de la Colección Nombres que hicieron historia, de Editorial El Lector y ABC Color (2013) y "Yatay", de la Colección 150 años de la Guerra Grande de Editorial El Lector y ABC Color (2013); Las Fuerzas Armadas y el Stronismo, de la Colección 60 años del Stronismo, Editorial El Lector y ABC Color (2014).

 

 

 

 

 

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