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GUALBERTO CARDÚS HUERTA
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GUALBERTO CARDÚS HUERTA


Datos biográficos:

GUALBERTO CARDÚS HUERTA : La noble ciudad de Concepción, fundada en los añejos tiempos coloniales, vio nacer en sus entrañas a eximios exponentes de la cultura paraguaya; entre ellos, el ex-presidente de la República, doctor Manuel Franco, y el ex-ministro e ilustre parlamentario, doctor Gualberto Cardús Huerta. Franco nació en 1871 y Cardús Huerta, algún tiempo después, el 12 de julio de 1878. El lapso de siete años que mediaba entre ellos, no fue óbice para que cultivaran fecunda amistad y grato compañerismo, en el curso de su existencia, breve la del primero y dilatada la del segundo. Muchos años después, Cardús Huerta calificaría a Franco como "el más tierno y justo de mis amigos de adolescencia y el más grave varón de mis afectos".

Fueron sus padres el caballero español Antonio Cardús, natural de Capellades, ciudad próxima a Igualada y Barcelona, en Cataluña; y de doña Eulogia Huerta, perteneciente a una antigua familia concepcionera, en el solar de Saladillo. Estudió hasta el 3er. curso en el Colegio Nacional de la ciudad norteña, prosiguiendo después, hasta obtener el título de Bachiller en Ciencias y Letras, en el Colegio Nacional de Asunción, instituto en que figuró como alumno "distinguido", figurando entre sus condiscípulos Albino Jara, el futuro levantisco caudillo militar, e Ignacio A. Pane, uno de los mentores intelectuales del Partido Colorado, en la segunda década del siglo XX. El acto de graduación de los citados bachilleres, tuvo lugar en 1895, cuando Cardús contaba 17 años de edad. Seis años después, se graduaba de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, en la Universidad Nacional de Asunción, juntamente con Félix Paiva, futuro presidente de la República entre 1937 y 1939, y Manuel Domínguez uno de los más connotados intelectuales paraguayos, que luego sería vicepresidente de la República, durante el mandato del coronel Juan Antonio Escurra (1902-1904), último jefe de Estado que cerró el período de hegemonía del Partido Colorado, en aquella etapa.

Cardús Huerta se consagró como orador político, en el acto del Instituto Paraguayo, celebrado el 15 de mayo de 1901, pronunciando una oración cívica sobre la independencia nacional y los próceres de mayo, situándose a partir de entonces, en la nómina de los jóvenes más cultos de su generación. Poco después dictó la cátedra de Derecho Civil (2ª parte), en la Universidad Nacional de Asunción.

INICIACIÓN POLÍTICA : En los comicios parlamentarios de 1902, se presentó como candidato del Partido Liberal a diputado por la oposición. Escuchemos su relato de aquel suceso: "Es una vocación de mi partido la lucha impetuosa. En ella se formó el liberalismo, cuando las discrepancias sobre el modo de gobernar separaron a nuestros mayores en dos agrupaciones; en ella vivió el liberalismo en aras del sufragio inflamando con sus ansias de justicia y de libertad electoral a la ciudadanía... he sido una vez candidato de la oposición, en 1902, por mi pueblo natal, por motivo especialísimo. Mis amigos Fidel y Eliseo Zavala quisieron que lo fuese para que un concepcionero pudiera decir en el Congreso las necesidades de su región. Yo me excusé, porque no creía en la libertad electoral que prometían los hombres del viejo régimen y porque solo nada había de conseguir diciendo verdades, como que nada he conseguido hasta ahora a pesar de haberlas dicho siempre; pero como ellos querían tener la satisfacción de verdaderos amigos de proclamar mi nombre, yo consentí. Y pronto tuvieron la experiencia de lo que significaba la libertad electoral en oposición al gobierno, que de tal manera les afectó, que fueron los primeros contribuyentes en la reacción de 1904, en la que pudimos comprobar, unidos, que habíamos de respetar en el mando, las garantías personales y los intereses de nuestros enemigos de Concepción. Esto me ha pasado una vez, bajo el gobierno colorado".

En efecto, el oficialismo apeló al fraude más escandaloso, para cerrar las puertas de acceso al Congreso, tanto de Cardús Huerta, como de otros connotados liberales. Aquel episodio repetido siempre, además de otros facto res sociales y políticos, decidieron al Partido Liberal a encabezar la cruzada redentora de 1904. Refería el jefe de la revolución que en un momento de verdadero apremio, concurrió al campamento de Villeta, el doctor Cardús Huerta, trayendo millones en efectivo aportados por los Zavala, los Quevedo y otros fuertes contribuyentes concepcioneros. Comentando el singular episodio, decía el general Benigno Ferreira que por ese mérito, invitó personalmente a Cardús Huerta, a firmar el manifiesto revolucionario, al pie del cual se lee efectivamente su nombre. Posteriormente, Cardús Huerta fue designado jefe civil de la revolución en la zona norte del país, tomando parte activa en las negociaciones con el viejo coronel Zacarías Jara (uno de los fundadores del Partido Colorado), para que este jefe militar ordenase la evacuación de Concepción, a fin de que los revolucionarios la ocuparan. Recordando años después aquel suceso, diría Cardús Huerta: "que había que comentarlos en la forma que merece la memoria del viejo coronel, que de esta manera y por tan nobles motivos contribuyó al triunfo de la revolución de 1904”. El Pacto del Pilcomayo, firmado por liberales y colorados el 19 de diciembre de 1904, puso, término a la lucha, en tanto el Congreso designó presidente provisorio de la República, al ciudadano Juan Bautista Gaona.

CARDÚS HUERTA DESDE EL PODER : El presidente Gaona, al constituir su gabinete, designó ministro de Relaciones Exteriores al doctor Cecilio Báez, a la sazón ausente del país. Cardús Huerta desempeñó interinamente la Cancillería, hasta el regreso del titular; fue así, el primer hombre de su generación en ocupar un elevado cargo en el Poder Ejecutivo, lo que nos indica ya, el prestigio que gozaba en los altos círculos políticos. Poco después, en 1905, fundó "El Diario", conjuntamente con Adolfo Riquelme y Eduardo Schaerer. En abril de aquel año se incorporó a la Cámara de Diputados e integró el Directorio del Partido Liberal Unido, a partir del 29 de mayo. Al año siguiente, fue designado profesor de Derecho Romano y dictó la cátedra de Finanzas en la Universidad Nacional de Asunción. Poco después, el 4 de julio de 1906, integró la delegación paraguaya; conjuntamente con Manuel Gondra y Arsenio López Decoud, que asistió a la Tercera Conferencia Internacional Americana, reunida en Río de Janeiro (Brasil), que deliberó desde el 21 de aquel mes, oportunidad en la que forjó una gran amistad con tres grandes intelectuales americanos, a saber, el hondureño Juan Ramón Molina, el colombiano Guillermo Valencia y el nicaragüense Rubén Darío.

Afirmó Cardús Huerta en su famoso Discurso Político contra la Anarquía, pronunciado ante el Congreso Nacional el año 1921, que en los prolegómenos de la rebelión militar del 2 de julio de 1908, levantada contra el gobierno constitucional del general y doctor Benigno Ferreira, el doctor Manuel Franco y él mismo, “trabajamos –dijo- para procurar que los ardorosos comprendieran que era necesario aprender a gobernar… pero no pudimos tener eficacia para contener la exaltación… de quienes estaban incitados con las insinuaciones de que eran incapaces de volver a la brecha. Y como había sido los nervios de 1904… fueron después protagonistas de todas las reacciones sangrientas, que no pudimos dominar”. Triunfantes los autores de aquel alzamiento, fue puesto en ejercicio de la presidencia, el vicepresidente Emiliano González Navero. Cardús Huerta, con otros liberales radicales, integraron el gabinete del nuevo mandatario, ocasión en que fue designado ministro de Hacienda.

PRIMERA CAÍDA DE MANUEL GONDRA : Cardús Huerta centró su esfuerzo desde la cartera de Hacienda, en la elaboración del proyecto de ley de Organización Administrativa de la Nación, aprobada poco después por el Congreso y promulgada por el Poder Ejecutivo. La intención correcta residía en el propósito de normalizar las finanzas públicas, mediante un marco jurídico moderno, que consultaba las mejores experiencias europeas y americanas. En aquella coyuntura, él fue el cancerbero de los recursos aportados por el pueblo contribuyente, granjeándose así el aplauso de toda la República. Breve tiempo después, el coronel Albino Jara, caudillo del 2 de julio de 1908, muy vinculado a Gondra, que lo calificó de "pundonoroso militar", y flamante Ministro de Guerra y Marina, pretendió violar las normas administrativas, recientemente aprobadas, para apropiarse indebidamente del dinero del Estado. Tan grave cuestión fue planteada en consejo de ministros y Cardús Huerta encaró enérgicamente a Jara, advirtiéndole que solo pisando sobre su cadáver, iba a adueñarse de los fondos indebidamente exigidos, con fines prebendarios. Cardús Huerta y Jara resolvieron someter el caso a Manuel Gondra, ministro del Interior, quien debía dar la razón a uno u otro. Gondra optó por Jara y como resultado, Cardús Huerta presentó renuncia indeclinable al Ministerio de Hacienda, siendo reemplazado primeramente por el señor Víctor M. Soler, y luego, a instancias de Jara, por el doctor José A. Ortiz, que era su incondicional.

Profundamente afectado por el grave error político de Gondra, Cardús Huerta viajó a Europa, por sus propios medios, a fin de dedicarse al estudio de temas de su especialidad. Pero no sin antes advertir a Gondra del peligro del peligro de vincular su destino a Jara, profetizando que éste, oportunamente, lo derrocaría del poder. Y así fue. Gondra asumió la presidente de la República, el 25 de noviembre de 1910, con su autoridad venida a menos, por la exigencia de Jara de continuar en la cartera de Guerra y Marina, e imponiendo a su amigo el doctor Ortiz como Ministro de Hacienda. Desconocida la investidura del primer magistrado, Gondra cayó el 11 de enero de 1911, exonerado del cargo por obra del “pundonoroso militar”. Cardús Huerta había tenido razón, pero no se jactó de ello, porque su patriotismo le hacía avizorar una feroz anarquía, a la que denominaba “hidra americana”, y no se equivocó. En Europa buscó consuelo a su pesadumbre, escribiendo “Arado, pluma y espada” en 1911 y “Pro Patria”, en 1912, ambas editadas en Barcelona, tierra de sus antepasados paternos.

SEGUNDA CAÍDA DE MANUEL GONDRA : Pasaron unos años y en 1918, habiendo sido elegido senador, se incorporó al Congreso Nacional, convirtiéndose en asesor del presidente de la República, doctor Manuel Franco, quien gobernó al país entre el 15 de agosto de 1916 y el 5 de junio de 1919, fecha esta última, en que se produjo su inesperado fallecimiento. Vale la pena reproducir en parte, los conceptos de Cardús Huerta, sobre la personalidad del presidente Franco: "Todos respetaban a don Manuel Franco, la probidad de Más peso y de una pieza que in, partido ha ofrendado a la historia patria y el emblema liberal más puro... Tenía que vivir el primer magistrado como viviera siempre de ciudadano austero, frugal y derechamente, sin simulaciones morales, ni vanidades ocultadas, con su rostro severo y su espíritu amable... El hombre no hacía política de condescendencia, ni siquiera de cortesía, departía muy poco en Palacio sobre las fruslerías habituales en otros, casi no recibía en su casa... creo que el doctor Ernesto Velázquez y yo, sus antiguos compañeros de profesión, éramos lo que íbamos de vez en cuando... en fin, era la talla del gobernante cuyo molde se ha extinguido con la muerte y cuyo recuerdo reverencia mi espíritu. No consentía amenazas de las que tienen en boga los políticos, ni tenía venganzas; no tenía guardia ni preparaba defensa; no hacía nada dedo que otros hicieron y que de nuevo harán para conservarse en el poder... Pedía presupuestos ajustados a los recursos, y cuando el Congreso no quería dárselos y recargaba con gastos su administración, él hacía el podador. Por eso he dicho alguna vez, que a esta banca he venido por Franco. En la banca de mi partido estoy por Franco y mi pueblo y no debo de sentir sino la ausencia del venerado amigo, que habría apoyado todo lo que vengo diciendo para pedir que evitemos la anarquía y que ahorremos la sangre de nuestros paisanos, mediante un poco de cordura y de abnegado apartamiento de nuestros enconos".

¿Por qué Cardús Huerta se expresaba de este modo? En coherencia con su ejecutoria política, hay que explicarlo. Tras la muerte del doctor Manuel Franco, completó su período constitucional el doctor José P. Montero y al término de éste, el 15 de agosto de 1920, asumía por segunda vez la presidencia el señor Manuel Gondra. Olvidando el funesto precedente sentado por el coronel Albino Jara, Gondra volvió a designar a otro militar, el coronel Adolfo Chirife, como ministro de Guerra y Marina. Cumpliendo un deber de correligionario y amigo, el doctor Gualberto Cardús Huerta, le expuso el peligro que representaba para este segundo mandato, la desmedida ambición política del coronel Chirife. Otros connotados liberales se pronunciaron en el mismo sentido. Pero Gondra sostuvo a Chirife en la cartera de Guerra y Marina. El resultado tuvo mucha similitud con la crisis de 1911, pues el 29 de octubre de 1921, se produjo la segunda caída de Gondra, complicada con serios trastornos políticos, partidarios y nacionales. A raíz de este nuevo infausto error, y ante las consecuencias gravísimas que se veían venir para la paz pública, Cardús Huerta pronunció su célebre Discurso Político contra la Anarquía, ante el Congreso pleno, reunido el 7 de noviembre de 1921, en los preparativos de la sublevación militar dirigida por el coronel Adolfo Chirife, entre 1922 y 1923, que casi destruyó en su totalidad al ejército nacional. Una frase de Cardús Huerta revela el fondo del problema: "...don Manuel Gondra se excusa por motivos políticos de dar los fundamentos de su renuncia... Sobre este modo de obrar y los actos que estamos deplorando, que son sus consecuencias y una cruel repetición de los acontecimientos de hace diez años por casi los mismos actores, no tengo más que reiterar la reprobación que, invariablemente, he venido sustentando desde aquel momento en que, pudiendo, no se quiso seguir una orientación sana que hubiera evitado los infinitos males que se han desgranados sobre el país". La caracterización del problema es absolutamente acertada. Aplastada la revolución de Chirife por el pueblo y un ejército improvisado, Eusebio Ayala primero, y Eligio Ayala, después, fueron los artífices del triunfo de la civilidad. Cardús Huerta actuó como asesor financiero de ambos presidentes. Y en la práctica, salvo en forma excepcional, fue tomando distancia de la política activa, sin claudicar en sus ideales de toda la vida. Un último episodio relacionado con él; puede ser traído a colación. Derrocado el gobierno dictatorial del coronel Franco, el 13 de agosto de 1937, por acuerdo unánime de las Fuerzas Armadas, se resolvió ofrecer la presidencia de la República al doctor Cardús Huerta. Pero hallándose él fuera del país y siendo imperioso solucionar la acefalia del Poder Ejecutivo, se convino aceptar al doctor Félix Paiva como jefe de Estado provisorio. Muchas personas que actuaban en aquel tiempo, significaron que con la presencia del primero, al frente del país, el curso de los sucesos habría sido absolutamente diferente. Valioso testimonio del doctor Policarpo Artaza

En 1923 -testimonia el Dr. Policarpo Artaza- el doctor Cardús Huerta fundó "EL ORDEN", e invitó para que formasen parte del personal superior de redacción, al ilustre periodista y poeta desaparecido, don Alejandro Guanes, al distinguido escritor e historiador, don Juan Francisco Pérez Acosta y a mí. Nos delineó su programa, que fue publicado en el primer número del diario, el 12 de octubre de dicho año. El doctor Cardús Huerta era liberal y nunca dejó de serlo. Su alejamiento de la política activa, no implicaba renunciamiento a sus ideales. Por aquel entonces, no estaba de acuerdo con la política gubernamental -como no lo estábamos los tres redactores referidos- pero éramos liberales todos, como el doctor Félix Paiva, cuya colaboración requirió el doctor Cardús Huerta, para que lo reemplazara en los primeros tiempos, en la dirección de su diario, durante sus periódicas ausencias de la Capital. Y encomendó a los tres redactores principales: don Juan Francisco Pérez Acosta, don Carlos Bordas y el que estas líneas escribe, la dirección de la hoja. Pero el doctor Cardús Huerta no dejaba de vigilar la orientación de "El Orden".

Posteriormente, el Dr. Artaza y sus hermanos, adquirieron las instalaciones de la imprenta de "El Orden", y editaron, en reemplazo de éste, el diario "El País", que gozó de prestigio en los círculos intelectuales del Paraguay y América. Artaza suscribió este juicio sobre nuestro personaje: "Desde la fundación de "El Orden", participé y me hice solidario de toda la patriótica campaña realizada por el diario bajo la dirección del doctor Gualberto Cardús Huerta". En efecto, si hacemos una lectura de la labor cumplida por dicho diario, a lo largo de toda su publicación, podemos apreciar la fibra patriótica, la entereza y la objetividad periodística, que honraron la personalidad del doctor Cardús.

Para el publicista Raúl Amaral (argentino), el doctor Cardús Huerta puede ser mencionado entre los oradores parlamentarios, de la talla de Carlos Pellegrini, Leandro N. Além y Lisandro de la Torre, que brillaron por su talento en el Congreso de la Nación Argentina. Y en el Paraguay, está a la par con Blas Garay, Ignacio A. Pane, Eusebio Ayala, Adriano Irala y Eligio Ayala. El mencionado Amaral sostiene que el pensamiento histórico-político de Cardús Huerta, representa una continuación americana del regeneracionismo hispánico, desarrollado por Ángel Ganivet en la madre patria, en su libro "Idearium español".

Es coherente, además, puntualizar que muchas de sus interpretaciones históricas, coinciden con las grandes tesis del doctor Cecilio Báez, y que sus ideas sobre finanzas públicas, son similares a las que sostuviera el doctor Eligio Ayala, en su inmensa tarea de saneamiento de nuestro economía, preferente-mente, en lo que concierne a la buena moneda. Esto último se aprecia, tanto en "Arado, pluma y espada", como en otro de sus libros, "Pro Patria", publicado en Barcelona (España), en 1912. Reitera sus aseveraciones en el "Discurso Político contra la Anarquía", que vio la luz por primera vez, en Asunción, Imprenta Sudamericana, 1922, y por segunda oportunidad en la colección "Cuadernos Históricos" del Archivo del Liberalismo, en agosto de 1989, con el concurso de la Fundación Friedrich Naumann, organismo de cultura política del Partido Liberal de Alemania. Un pensamiento del propio doctor Cardús Huerta, puede servir de epílogo a este trabajo: "No estancar la patria en el partido y el gobierno, sino servir de ellos, para estimular la cultura del pueblo". - Asunción, Mayo de 1997. - MANUEL PESOA

(Fuente: ARADO, PLUMA y ESPADA de CARDÚS HUERTA , Impreso en Ediciones y Arte, Asunción-Paraguay - 378 páginas).

 

 

 CARDÚS HUERTA , GUALBERTO : Abogado, catedrático y periodista. Nació en Concepción, el 12 de julio de 1878. Miembro de una de las principales familias del norte del país, realizó sus primeros estudios en su ciudad natal, prosiguiéndolo en el Colegio Nacional de la Capital. Recibido de bachiller, ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, donde se doctoró en 1902.

Además de dedicarse a la cátedra universitaria, activó en política, y a raíz del "Pacto del Pilcomayo" que puso fin a la revolución de 1904, fue designado ministro de Relaciones Exteriores, en el gobierno del presidente Gaona. Posteriormente fue ministro de Relaciones Exteriores del gobierno del general Escurra y de Hacienda del gobierno González Navero. Como tal le tocó redactar el proyecto de Organización Administrativa de la Nación, que fue aprobado por el Congreso y convertido en Ley, rigiendo en sus partes fundamentales la vida administrativa del Estado.

Como parlamentario ocupó escaños en las cámaras de Diputados y Senadores, en donde se destacó por su oratoria. Posteriormente realizó un extenso viaje a Europa donde publicó dos libros: "ARADO, ESPADA Y ESPAÑA" y "PRO-PATRIA", obras en las que definió su concepción de la política y el gobierno.

Como periodista, fundó, juntamente con Adolfo Riquelme y Schaerer, el periódico "El Diario", en 1902, y, posteriormente, en 1925, "El Orden", que dirigió hasta 1935. Retirado a la vida privada, se dedicó a dirigir sus numerosas empresas.

Murió en 1949.

 Fuente: FORJADORES DEL PARAGUAY – DICCIONARIO BIOGRÁFICO. Realización y producción gráfica: ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL. Coordinación General: Ricardo Servín Gauto. Dirección de la obra: Oscar del Carmen Quevedo. Tel.: 595-21 373.594 – correo: arami@rieder.net.py– Asunción-Paraguay 2001 (716 páginas).



GUALBERTO CARDÚS HUERTA

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