El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Inicio Nosotros TV Online Paraguay Contactos Idioma:
Galería de Artes Visuales
(Lista de Autores en Orden Alfabético)
  Galería de Literatura y Ciencias
(Lista de Autores en Orden Alfabético)
Powered by
Seguinos:
ADRIANO IRALA
  Obras Registradas
Cantidad: 2
  Menu / Secciones
Enlace a obras en Portalguarani
¿RECUERDAS? y SONETO (De POESÍAS DEL PARAGUAY - ARAMÍ GRUPO EMPRESARIAL)
ERAMOS FELICES - Obra de CALÓ
BANANAS - Obra de CALÓ
HERENCIA - Obra de CALÓ
ENJUAGUE BUCAL - Obra de CALÓ
PUNTA DEL ESTE - Obra de CALÓ
« Volver
ADRIANO IRALA


Datos biográficos:

ADRIANO IRALA : Hijo de Benjamina Irala, nació en San José  de los Arroyos en 1894; fue el primero de la promoción de bachilleres de 1911, del Colegio Nacional. Se graduó luego de Dr. en Derecho. Poeta, periodista, orador y docente; enseñó en el Colegio Nacional y en la Facultad de Derecho; historia, psicología, lógica, Derecho Internacional. Uno de los fundadores y mentor de la LIGA NACIONAL INDEPENDIENTE, fue asimismo el Director de LA NACIÓN, vocero de esa nucleación cívica y una de las más calificadas expresiones de nuestro periodismo.

Desde sus páginas, se erigió el juicio certero, enérgico y oportuno de Adriano Irala, cuando los nubarrones de un nuevo conflicto amenazaban el horizonte de la patria. LA NACIÓN, con Adriano Irala, llenó con la misma hondura de pensamiento y estilo y altura expositiva, el gran vacío dejado por LA PRENSA con la muerte de Blas M. Garay. "Sus editoriales... no necesitaban firma. La exposición metódica, la claridad del pensamiento, la sobriedad del estilo, la hondura del concepto, el valor y la firmeza de la expresión, delataban la pluma del autor..." (CR Centurión).

Aunque respetado, Adriano Irala fue también exiliado con motivo de los sucesos del 23 de Octubre de 1931, pero se restituyó al terruño para sumar su concurso al esfuerzo de la patria toda. No habiendo aceptado una función diplomática en el exterior, fue designado Auditor General del Ejército en campaña, en sustitución del Dr. Enrique Bordenave, enviado en misión diplomática a Washington Irala marchó al Chaco, y allí adquirió la disentería que lo llevó; murió en Asunción el 18 de agosto de 1933. Al decir de Juan Stefanich, su cuñado y compañero de ideales en la Liga Nacional Independiente, fue "la más ilustre víctima de la guerra". Casado con Zoraida Burgos, sus hijos Jerónimo y Adriano Irala Burgos, heredaron su lúcida inteligencia y su valor cívico.

Evocando su memoria, EL DIARIO, que no era de su línea política escribió: "...Adriano Irala habría formado en el Estado Mayor de la post guerra. Pero era demasiado representativo de su raza y de su tierra, para soportar en la inacción contemplativa la superación de la República, para domiciliarse al margen de la hora, mientras la nación vive más aprisa que en ninguna otra edad de su existencia, mientras se trata de salvar lo que fuimos y de ganar lo que seremos... si su destino no quiso que fuese él algo del destinó de la patria, al menos le concedió la temprana muerte de los héroes, ya que del Chaco trajo en sí la muerte, que fue una verdadera pérdida nacional, que entintó los horizontes nacionales de crespones y cerró una áurea puerta del porvenir".

Fuente: BREVE HISTORIA DE GRANDES HOMBRES. Obra de LUIS G. BENÍTEZ. Ilustraciones de LUIS MENDOZA, RAÚL BECKELMANN, MIRIAM LEZCANO, SATURNINO SOTELO, PEDRO ARMOA. Industrial Gráfica Comuneros, Asunción – Paraguay. 1986 (390 páginas)

 


ADRIANO IRALA : "He aquí un hombre que, sin adjetivos, sugiere todo un sentido de selección humana", lo definía acertadamente cierto comentario de prensa conmemorando su temprana desaparición. Había nacido en San José de los Arroyos, el 21 de julio de 1894. Discípulo predilecto de Manuel Gondra, se destacó como el bachiller más brillante en la promoción de 1911, para pasar a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales donde se graduó con la tesis sobre "El ejecutivo colegiado".

Fino, nervioso, idealista, culto, con sólido talento, Adriano Irala no tardó en descollar desde la cátedra y el periodismo como uno de los espíritus más puros y equilibrados de su generación. Enseñó Lógica y Sicología en los claustros del Colegio Nacional y de la Escuela Normal de Profesores; dictó Derecho Internacional Público en la Universidad; fue director del periódico La Nación; fundador y jefe de la Liga Nacional Independiente, partido opositor minoritario creado en 1928. Cuatro años antes ya se había singularizado en Lima, integrando la representación paraguaya en los festejos del centenario de Ayacucho, por su famoso discurso expresivo de la adhesión de la juventud de su patria.

De esa juventud estudiantil era caudillo elocuente por la elevación de sus ideales, por el volumen de su intelecto, por su valor cívico. Sufrió persecuciones políticas y conoció las amarguras del destierro. Cuando el gobierno del doctor Eusebio Ayala decretó la amnistía general para los exiliados políticos, al iniciarse la contienda chaqueña, Adriano Irala regresó al país para ofrecer su contribución al esfuerzo colectivo de la nación en armas. Con el grado de mayor fue incorporado entonces al ejército en operaciones para ejercer las delicadas funciones de auditor general de Guerra.

Desempeñaba ese cargo llevando ruda vida de soldado en el Chaco, cuando contrajo una grave enfermedad. Evacuado a la capital, falleció en Asunción, a consecuencia de ella, el 18 de agosto de 1933, antes de cumplir los cuarenta años de edad. Así quedó segada en flor la existencia de esta esclarecida inteligencia que pudo imprimir señera ruta al pensamiento político y al civismo de la nación. La prédica altruista de su doctrina queda desperdigada en la prensa diaria de su época. Adriano Irala estaba casado con doña Zoraida Burgos.

BIBLIOGRAFÍA

Adriano Irala: Los partidos políticos (LA NACIÓN, 18 de agosto, 1936).

Jerónimo Irala Burgos; Archivo inédito.

Carlos R. Centurión: Historia de las letras paraguayas.

Fuente: CIEN VIDAS PARAGUAYAS Por CARLOS ZUBIZARRETA. Prólogo a esta edición CARLOS VILLAGRA MARSAL. Prólogo a la 2ª edición de 1985 ALFREDO M. SEIFERHELD. Comisión Nacional de Conmemoración del Bicentenario de la Independencia del Paraguay. Biblioteca Bicentenario Nº 6. EDITORIAL SERVILIBRO. Asunción – Paraguay. 2011 (240 páginas)

 

 

ADRIANO IRALA, cuyo seudónimo era I. R. ALITA, fue un talento malogrado al llegar a la madurez. Comenzó a escribir en 1913. Cultivó el verso en su mocedad. Con Pablo M. Insfrán, al iniciarse en las letras, constituyó una pareja que despertó la admiración de la crítica. Sus versos eran rítmicos, sustanciosos, expresivos, acaso perfectos. Eran la expresión de un talento claro y vigoroso, de una cultura ganada metódicamente y poco común.

Pequeño de estatura, magro, casi frágil, poseía una mirada interrogadora, vigilante, con destellos de fuego. Nervioso y ágil, era aplomado en sus juicios. Impetuoso en la acción, controlaba su pensamiento antes de adoptar posturas. Admirador de Manuel Gondra, fue su discípulo espiritual. Al lado de aquel mentor especializóse en historia, literatura y derecho internacional.

Adriano Irala era oriundo de San José de los Arroyos, pueblo cordillerano. Nació en 1892.

Educóse en el Colegio Nacional de la Asunción. Integró el grupo de bachilleres de 1911 y fue e1 más brillante alumno de aquella promoción. De ese mismo grupo emergió la "Liga Nacional Independiente", entidad destinada a mantener los vínculos del compañerismo nacido en las aulas y a exaltar, en el terreno político, elevados ideales patrióticos. Numen de esta corporación fue Adriano Irala. Graduado de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad Nacional del Paraguay, dedicóse a su profesión de abogado.

En el año 1928 era catedrático de derecho internacional, en la Facultad de Derecho. Antes, dictó lecciones de psicología y lógica en el Colegio Nacional de la ciudad asuncena.

En este tiempo se fundó LA NACIÓN, órgano oficial de la "Liga Nacional Independiente", de cuyo periódico fue director. Los editoriales de Adriano Irala no necesitaban su firma. La exposición metódica, la claridad del pensamiento, la sobriedad del estilo, la hondura del concepto, el valor y la firmeza de la expresión, delataban la pluma de su autor. Artículos eran aquéllos, llegados desde una tribuna de oposición, que hacían meditar al gobierno.

En el terreno político de 1930, los editoriales de Adriano Irala valían tanto o más que una división motorizada. Tenían autoridad porque eran medidos; eran respetados porque su autor sabía respetar. No había en ellos ni el grito chabacano del huero cerebral, ni el epíteto hiriente del irresponsable moral. Pero eran más eficaces que el insulto y la amenaza, porque al discriminar, persuadían, y a persuadir, formaban opinión, cuya fuerza no se contiene con el poder agresivo y reluciente de las bayonetas. Para triunfar sobre las ideas han de oponérseles otras ideas. El diamante sólo con el diamante se mella.

La guerra del Chaco llevó a Adriano Irala hacia el teatro ensangrentado de la tragedia. Designado como auditor general del ejército en campaña, dedicóse con ahínco a sus deberes. Hallándose en esas funciones quebrantóse su salud. Enviado a la Asunción, no pudo resistir el mal contraído en el cumplimiento de sus obligaciones ciudadanas. Falleció en 1933. Faltaban dos años para el advenimiento de la paz.

Con Adriano Irala fue a la tumba un profesor ilustrado, un político de recio empuje, un escritor de pluma vigorosa y un idealista de noble alcurnia.

Cítanse entre sus obras en prosa, Uruguay y Paraguay, Asunción, 1913; El Ejecutivo Colegiado, Asunción, 1920; Estudios Jurídicos y Prosas de lucha, inéditos;  y en verso, Poemas juveniles, también inédito.

Adriano Irala cultivó la poesía lírica y no se mantuvo alejado de la escuela de Rubén Darío, cuya influencia es visible en algunas de sus composiciones.

Como orador, que también lo fue, y muy elocuente, recuérdase su discurso pronunciado en Lima, en 1924, en ocasión de representar a la juventud paraguaya en las fiestas del centenario de Ayacucho.

He aquí su soneto:

 

A MANUEL UGARTE

Caballero del arte, bizarro peregrino,

lírico sacerdote del ensueño y la acción

que enarbolas la enseña del ideal latino

frente al becerro de oro del ávido sajón.


Rapsoda que recorres el glorioso camino,

cantando al sonoro ritmo de tu canción

de las auroras muevas el clarear divino,

de la eterna belleza la inmortal religión.


¡Bien venido a esta tierra! En el callado ambiente

donde todo reposa desolado, indolente,

clarineen las dianas de tu credo inmortal.


Y, en medio de la injusticia que omnipotente avanza

háblanos de belleza, de verdad, de esperanza,

¡estamos tan sedientos de un poco de ideal!

(Fuente: HISTORIA DE LAS LETRAS PARAGUAYAS – TOMO III. Por CARLOS R. CENTURIÓN. EPOCA  AUTONÓMICA. EDITORIAL AYACUCHO S.R.L. BUENOS AIRES-ARGENTINA (1951), 500 pp. – Versión digital en: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY (BVP))



    Compartir FB

Enlace a obras en Portalguarani



Buscador PortalGuarani.com de Artistas y Autores Paraguayos
 

 

 

Portal Guarani © 2014
Oficina: Asunción Super Centro - Gral. Diaz entre 14 de Mayo y 15 de Agosto - Local 372, 2do. Piso
TeleFax.: 451-486, Celular: 0981 564-220 - Contacto: info@portalguarani.com
PortalGuarani.com en fuente oficial de informaciones e imágenes del Paraguay para Wikipedia.org
Asunción - Paraguay - Proyecto Desarollado por Apunto