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Poesías (De El Trino Soterrado)
CARLOS MIGUEL GIMÉNEZ (1915-1970) : Poeta de gran espontaneidad versificadora. Inspirose en motivos populares y en los acontecimientos de la guerra del Chaco. Tiene un sitial no muy alejado de Emiliano R. Fernández en la estimación nacional.
Alimentó con su producción a muchas revistas populares. Poeta democrático lo llama Rudi Torga en varias notas memorativas.
NUESTRA DOLOROSA
Allá en el glorioso Chaco Paraguayo,
al morir la tarde, suele aparecer,
al pie de una rústica cruz de quebracho,
una enlutada pálida mujer.
Es ella la nueva dolorosa madre
que vela el madero del hijo varón
y besa la tierra cubierta de sangre
sobre sus cenizas en un cañadón.
Y lanza ante el mundo un grito cristiano
allí de rodillas, sin misa ni altar;
es contra los hombres que frente al hermano
feroces violaron su ley: «no matar».
En santa locura, con luto de gloria,
ruega por el alma del nuevo león
y verbo cristiano condena la historia
que en vez del arado escribe el cañón.
La patria le ofrece laurel y medalla,
página de bronce, cinta tricolor;
mas ya para siempre robó la metralla
la vida del fruto carnal de su amor.
Ya no quiere nunca volver a su rancho
aquella enlutada pálida mujer:
¡ama en su locura la cruz de quebracho,
y llora en el Chaco cada amanecer!
ARADO Y MACHETE
Salúdoos, labriegos y soldados;
vuestra sangre y sudor la madre tierra
han fecundado en batallar que encierra
la noble hazaña de que sois cruzados.
Del lar y el honor abanderados,
os conoce la paz; también la guerra;
vuestro heroico machete no destierra
la canción de la pluma y los arados.
Alimentáis cual Febo en cada rayo,
y cual vuestros arroyos cristalinos,
mi bello y musical huerto de mayo.
Porque alumbráis del pueblo los destinos,
fuerte os dice mi verbo paraguayo:
¡Vosotros sóis la patria, campesinos!
MI PATRIA SOÑADA
Fulgura en mis sueños una patria nueva
que augusta se eleva de la gloria al reino.
Libre de ataduras nativas o extrañas.
Guardando en la entraña su prenda futura.
Patria que no tenga hijos desgraciados.
Ni amos insaciados que usurpen sus bienes.
Pueblo soberano por su democracia.
Huerto con fragancia de fueros humanos.
Es un paraíso: ¡sin guerra entre hermanos!
Rico en hombres sanos: alma y corazón.
Con niños alegres. Y madres felices.
Y un Dios que bendice su nueva ascensión.
Patria sin murallas para el pensamiento.
Libre como el viento. Sin miedo a metrallas.
La nación modelo que por su cultura
se ponga a la altura de todos los cielos.
Donde alegran trinos de son libertario
a los proletarios y a los campesinos.
Patria donde haya voces de estudiantes:
¡promesas vibrantes de luz paraguaya!
Sueño en una patria sin hambre ni pena,
ni odiosas cadenas que empañen su honor.
Donde el bien impere sin sangre ni luto,
bajo el impoluto manto tricolor.
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