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Historia Monetaria

HISTORIA DEL SIGNO MONETARIO DEL PARAGUAY (Fuente: BCP)
09/04/2011


HISTORIA DEL SIGNO MONETARIO DEL PARAGUAY

 

Los agentes económicos cotidianamente compran y venden bienes, servicios u otros activos como títulos, moneda extranjera, etc. La mayor parte de estas operaciones se realizan utilizando como medio de intercambio el signo monetario que rige en nuestra economía: el Guaraní. Pero, ¿cuál fue el origen del mismo? ¿En qué momento los paraguayos empezaron a utilizar este signo monetario para sus transacciones? ¿Fue nuestra moneda fruto de una evolución o surgió como creación espontánea de algún hombre excepcional de nuestra historia? ¿Apareció el Guaraní al mismo tiempo que el Paraguay surgía como país independiente y soberano? ¿Cómo negociaban los paraguayos antes de la existencia de esta moneda?. Este capítulo sobre la historia del signo monetario actualmente vigente en el Paraguay busca dar respuesta a todas estas interrogantes y, para el efecto, realiza una breve descripción de la evolución histórica del Guaraní.


1. EVOLUCIÓN DE LA MONEDA

Donde quiera que se indague sobre el origen y la evolución de los distintos signos monetarios se encontrará que los mismos fueron guiados impersonalmente, a través de la historia, por el propio desarrollo de la vida del hombre como ser social. Este proceso evolutivo buscó desde sus inicios otorgar mayores facilidades a las relaciones económicocomerciales entre las personas y generó además las bases para la especialización de los hombres en sus actividades.

En sus orígenes más remotos el dinero tuvo como antecedente al trueque. En este sistema, las personas adquirían los bienes y servicios que necesitaban y no poseían mediante un intercambio por los bienes y servicios de los que eran propietarios. Sin embargo, esta modalidad no proporcionaba la suficiente agilidad a las transacciones. Lo anterior debido a la dificultad de encontrar personas con el interés exactamente opuesto al de uno a fin de que la transacción se lleve a cabo. Además, el trueque implicaba la necesidad de establecer relaciones de intercambio (precios relativos) de un bien o servicio respecto a una infinidad de bienes o servicios. Lógicamente este sistema debía, por su propia ineficacia, tender hacia otro estadio evolutivo 23.

En una segunda etapa surge en la vida del hombre el dinero mercancía. Con el trascurso del tiempo fueron usados como instrumentos de cambio distintas mercancías, las cuales eran especialmente valoradas en las sociedades donde se desarrollaban las actividades comerciales. Así, entre los bienes utilizados como medios de cambio figuraron el ganado, los dientes de animales silvestres y algunos productos agrícolas como el trigo, entre otros 24.

Si bien este sistema facilitaba un poco más las transacciones, persistían algunas dificultades. Por ejemplo, los distintos bienes no eran en todos los casos fácilmente transportables, divisibles (para realizar transacciones pequeñas) sin alterar su esencia, duraderos y homogéneos.

Atendiendo estas incomodidades, el uso del dinero mercancía, utilizando los bienes anteriormente señalados, fue dando lugar paulatinamente al uso de algunos metales como dinero. A tales efectos se empezaron a utilizar el hierro, el cobre, la plata y el oro. Si bien estos metales seguían siendo dinero mercancía, las anteriores dificultades respecto a su transporte, durabilidad, divisibilidad y homogeneidad fueron mayormente superadas. No obstante, se presentaron nuevas dificultades para el uso extensivo de estos metales como dinero: los problemas de su escasez, principalmente en el caso del oro y la plata.

Efectivamente, la disponibilidad de estos metales dependía de las reservas y de la extracción de los mismos, así como del uso de estos metales en la fabricación de otros bienes. Otro problema se relacionaba con la necesidad de pesar estos metales en cada transacción, aunque esto fue de alguna manera subsanado mediante la acuñación 25.

Concomitante a la evolución de las monedas se encuentra el desarrollo de las entidades bancarias. Estas entidades cumplieron un rol importante en el proceso de sustitución del uso del oro como dinero mercancía por lo que hoy es el billete de curso legal y forzoso usado como dinero fiduciario. Al respecto, el desarrollo del sistema bancario se basó en el hecho de que, antiguamente, ciertas personas gozaban de la suficiente confianza de la sociedad como para convertirse en custodios del oro de otras personas. A estas últimas se les entregaban títulos que le conferían el derecho de propiedad del oro depositado, el cual podía ser retirado con la simple presentación de este documento. Esta operativa permitía al individuo dueño del oro de librarse de los problemas de la custodia permanente de su metálico, delegando esta actividad a personas responsables y con experiencia en ese rubro.

El título entregado a los depositantes dio origen a la siguiente etapa del proceso de desarrollo del dinero: la moneda papel. El conocimiento y la confianza por parte de la sociedad de que esa moneda papel era convertible inmediatamente en oro, con la presentación del título emitido por los banqueros, hizo que las personas la acepten en las transacciones. Como consecuencia, los individuos empezaron a usar cada vez más este nuevo instrumento monetario, pero sin que los mismos intenten cambiarlo inmediatamente por su valor en oro. Con el transcurrir del tiempo, los custodios del oro percibieron que los retiros del metal no se realizaban todos al mismo tiempo y que por lo tanto existían siempre inventarios del mismo. Este hecho motivó a los banqueros a comenzar a emitir títulos de custodia que no estuvieran respaldados por depósitos en oro, con la ventaja de que en caso de necesidad podrían utilizar los inventarios existentes. Esta nueva operativa dio nacimiento a la siguiente etapa evolutiva del dinero: el papel moneda.

Este papel moneda tropezó con muchos problemas en su desarrollo y uso, muchos de los cuales estaban originados en la imposibilidad de convertirlo en oro, base de su existencia 26.

Con el transcurrir del tiempo, el uso del papel moneda fue desapareciendo paulatinamente para dar vida al dinero fiduciario, que es la forma de moneda que hoy conocemos. Este tipo de dinero se encuentra materializado en papeles cuyo valor nominal es mayor a su valor intrínseco, estableciéndose este valor nominal en virtud de una ley que permite su emisión.

Este tipo de dinero carece completamente de cualquier tipo de respaldo en oro u otro bien y la base de su aceptación por la sociedad radica en las disposiciones legales que determinan su curso legal y forzoso, con poder cancelatorio de deudas 27.


NOTAS:

23 Debe mencionarse que, en un mismo momento, pueden co-existir diferentes estadios de desarrollo del signo monetario en los distintos países del mundo o, incluso, en las diversas regiones de un mismo país. No obstante, a medida que la sociedad va evolucionando, el desarrollo del signo monetario sigue una historia similar a la narrada.

24 El bien era utilizado como medio de intercambio o moneda y al mismo tiempo como mercancía, con un valor propio de acuerdo a su utilidad para satisfacer las necesidades de las personas.

25 Las monedas acuñadas más antiguas que se conocen datan del año 650 A.C. y son procedentes de Lidia, Asia.

26 Así, la imprudencia de los custodios del oro en la emisión de títulos muy por encima de la capacidad de las reservas del metálico fue uno de sus verdugos.

27 Bajo el sistema de Bretton Woods, establecido en 1944, cada país fijaba el valor de su moneda en términos de oro y las monedas eran convertibles en oro por los Bancos Centrales. Este régimen cambiario, conocido como patrón oro de cambio, duró hasta inicios de los años setenta cuando Estados Unidos suspendió la convertibilidad del dólar.



2. CREACIÓN DEL SIGNO MONETARIO DEL PARAGUAY

La sección anterior ilustra la forma en que fue evolucionando a lo largo del tiempo lo que hoy conocemos como dinero fiduciario. Este mismo proceso evolutivo también fue seguido por la moneda hoy conocida como Guaraní, ya que nuestro signo monetario fue resultado de un lento desarrollo que se inició con el descubrimiento de América. Esta sección presenta una breve reseña histórica de la creación del signo monetario nacional considerando tres períodos diferentes: el período colonial, la primera época luego de la independencia del Paraguay y la etapa posterior a la Guerra de la Triple Alianza (La sección se basa en los textos de Ashwell (1989), Fernández (1984) y Rivarola Paoli (1982). Para mayor profundidad en los temas se recomienda la lectura de las obras citadas).


EL PERÍODO COLONIAL

A su llegada a América los españoles se encontraron con los nativos de las nuevas tierras, los cuales poseían una civilización todavía muy atrasada respecto a los avances europeos.

De los contactos iniciales entre ambas civilizaciones surgen las primeras transacciones en América, intercambiando los españoles algunas de sus mercaderías que eran atractivas para los indígenas por alimentos para su subsistencia. Este sistema primitivo de trueque marcó el inicio del proceso evolutivo de la moneda en el nuevo continente (Este intercambio era denominado rescate). Estas operaciones de trueque se constituyeron en el primer paso del proceso de conquista de los nativos, empezándose a imponer a los mismos todo el bagaje cultural traído por los conquistadores, incluyendo sus instituciones económicas y comerciales. Así, iniciada la conquista fueron instauradas las dos primeras formas de Gobierno de los españoles: el llamado sistemas de encomiendas y el de las misiones.

Bajo el sistema de encomiendas los españoles utilizaban la mano de obra de los habitantes del lugar, los guaraníes, para hacerse de los bienes agrícolas necesarios para su subsistencia. Al mismo tiempo, los españoles se dedicaban a la búsqueda de los metales preciosos, en especial del oro, y a la expansión territorial para los dominios de la corona española. Por su parte, el régimen de las misiones consistía en emplear la mano de obra de los indígenas para las labores de producción agrícola y ganadera. Esta producción era posteriormente utilizada, en parte, para el propio sustento de los nativos y el de los misioneros, siendo el resto comercializado. En ambos sistemas, los guaraníes no percibían pagos por sus servicios y sólo recibían los bienes necesarios para su subsistencia. Estos esquemas permitieron que parte de la producción sea comercializada en el Río de la Plata y Europa. No obstante, el fruto de ese comercio, en oro y plata, era guardado en las arcas de los encomenderos españoles y los misioneros jesuitas, sin que estas monedas circulen en las respectivas comunidades (A pesar de que los nativos recibían únicamente pagos en especies, principalmente alimentos, en el transcurso de sus labores productivas los mismos fueron adquiriendo distintos objetos e implementos de producción de los españoles: anzuelos, cuchillos de rescate, cuñas de marca, paños, bayetas, etc.).

Al incrementarse el número de habitantes en las nuevas tierras, producto del aumento de españoles, indios y mestizos, se sintió la necesidad de usar un instrumento monetario que facilite el intercambio de bienes y servicios en la nueva comunidad en expansión. Así, aproximadamente en 1540 surgen las primeras mercancías de metal usadas como elementos de intercambio en el Paraguay. El hierro acuñado, llamado en ese entonces “Cuñas de Irala” (nombre del gobernador del Paraguay en esa época), se constituye en el primer antecedente en el país de mercancía metálica usada como moneda para las transacciones comerciales. 31

Circularon igualmente como monedas en ese periodo los llamados “anzuelos de malla”, producido con las mallas de las armaduras de los conquistadores, los “anzuelos de rescate” y los “cuchillos de rescate”. Surgen entonces las primeras tablas de equivalencia, las cuales eran exhibidas frente a la puerta de las iglesias para el conocimiento de los pobladores 32. La siguiente tabla presenta una de ellas 33.

Adicionalmente, fueron establecidas equivalencias para otras mercancías utilizadas para el trueque: gallinas, huevos, pescados, entre otros. Posteriormente comenzó a usarse como elemento de intercambio el lienzo de algodón, al cual ya se le asociaba una equivalencia con el oro y la plata. Otros bienes igualmente usados como dinero mercancía fueron la yerba mate y el tabaco, los cuales eran muy apreciados en el territorio de la conquista y en el exterior. Todas estas monedas eran llamadas monedas de la tierra o peso hueco del Paraguay 34.

No obstante, ante los inconvenientes derivados del uso de mercancías como unidades monetarias, la población sintió la necesidad de comenzar a utilizar monedas de oro y plata para las transacciones. Efectivamente, hasta el año 1600 todavía no circulaban en el país monedas de esa naturaleza o, por lo menos, su circulación era extremadamente escasa. Peor aún, en 1665 las exiguas existencias de oro y plata de la Caja Real de Asunción, fundada en 1537, fueron remitidas a Buenos Aires, dejando sin moneda de esta naturaleza al Gobierno de la provincia del Paraguay. Se realiza entonces una petición de los gobernadores del Paraguay para crear una moneda sellada propia de la provincia, tal como existían en otras partes de América. Sin embargo, el pedido no fue autorizado y el Paraguay tuvo que seguir efectuando sus transacciones comerciales a través del trueque y utilizando las llamadas monedas de la tierra35. Sólo hacia 1779 empieza la sustitución paulatina del trueque y las monedas de la tierra por las monedas de metal. Empezaron en ese periodo a circular en la Provincia del Paraguay las monedas de plata, oro y cobre36. Con estos instrumentos se comenzaron a pagar los sueldos de la Provincia, extendiéndose la circulación de estas monedas metálicas hasta la época de los López.



TABLA 2:

TABLA DE EQUIVALENCIA DURANTE LA COLONIA

1 anzuelo = 1 maravedí

1 cuchillo de rescate = 25 maravedíes

1 cuña de marca = 50 marevedíes

480 maravedíes = 1 peseta

1 peseta = 12 reales

1 real = 40 maravedíes

Fuente: Fernández (1984).


31 Ver Asociación Numismática del Paraguay (2002).

32 Esta medida fue implementada por el gobernador Domingo Martínez de Irala.

33 Los árabes habían entrado a España en el 711 D.C. llevando consigo su unidad monetaria llamada dinar. Hacia 1144 D.C. los conquistadores cristianos adoptaron el dinar como moneda, al cual comenzaron a llamar maravedí.

34 Algunas equivalencias eran: una gallina - dos reales, una arroba de algodón - 4 pesos, una arroba de yerba mate - 2 pesos, una arroba de tabaco en rama - 4 pesos. Ver Asociación Numismática del Paraguay (2002).



EL INICIO DEL PERIODO INDEPENDIENTE

 

En el período inmediatamente posterior a la independencia del Paraguay, en 1811, el país continuaba usando las monedas de la España conquistadora. Así, en esa época la circulación monetaria para las transacciones estaba constituida por el llamado peso, el real y el cuartillo, a los cuales se les adicionaba el apelativo de corriente. Adicionalmente, las monedas de oro y plata eran usadas por la población para el atesoramiento y como referencia de cambios.

Luego de transcurridos tres años de la independencia asume el Gobierno el Dr. Gaspar Rodríguez de Francia. El mismo tuvo como objetivo fundamental de su gestión el consolidar la independencia del Paraguay. Bajo su Gobierno, el régimen económico, al igual que otras áreas, funcionaba bajo una total y suprema intervención del Estado, ejecutada de la mano del propio Dr. Francia. Al inicio de su Gobierno, el Dr. Francia reglamentó la prohibición de realizar exportaciones de oro y plata. La medida, sumada a los controles sobre el comercio exterior, hizo que se reduzca sustancialmente la salida de metales del país. Igualmente, el gobernante decomisó muchas de las fortunas mantenidas en oro, plata, tierras, animales y otros bienes de los españoles ricos, clase minoritaria pero todavía influyente en el quehacer político nacional.

Con el transcurrir del Gobierno del Dr. Francia, y por efecto de las medidas adoptadas, las arcas del Estado fueron acumulando riquezas. Pero al concentrar paulatinamente el Estado todo el metálico existente en el país, se empezó a sentir en la sociedad la falta de moneda para las transacciones. Esto llevó a un estancamiento del desarrollo monetario del Paraguay y la población se vio forzada a volver al sistema de trueques y de créditos de compensación entre compradores y vendedores. Si bien durante el Gobierno del Dr. Francia no existieron emisiones de billetes o acuñaciones de monedas, en esa época aparecieron las llamadas monedas reselladas. Estas consistían en el resello, con un distintivo del país, de las monedas de otros países, como las de Argentina o España 37. Por otro lado, el atesoramiento por parte del Estado de importantes cantidades de oro y plata hizo que a partir de ese entonces no existiese escasez de moneda dura (o de alta denominación) en el Paraguay 38.

Inclusive el oro se devaluó atendiendo su capacidad de compra de bienes en el país.

Luego de 27 años de Gobierno del Dr. Francia la producción y el comercio se encontraban estancados, siendo ello resultado de las dificultades derivadas de la falta de moneda para realizar las transacciones en ese período. Asimismo, la destrucción de las fortunas de la clase burguesa había eliminado una clase social con posibilidades de inversión o de otorgar préstamos al Gobierno. El Gobierno entrante, de Don Carlos Antonio López, comenzó a buscar alternativas a fin de financiar las reformas necesarias para lograr una recuperación de la economía. Estas reformas, que abarcarían todos los ámbitos de la vida nacional, precisaban de fondos externos, ya que ni siquiera la riqueza acumulada en el anterior Gobierno se consideraba suficiente para financiarlas en su totalidad.

Por otro lado, consciente de la dificultad planteada por la escasez de monedas para las transacciones corrientes, López se abocó a la tarea de facilitar este instrumento a la comunidad a fin de restablecer un comercio ágil y fluido. En ese orden, en nota dirigida al Congreso Nacional el 24 de noviembre de 1842, el Presidente López resaltó la escasez de moneda menuda para las transacciones usuales y sugirió que el Gobierno monetice la plata existente en el Tesoro o, en su defecto, busque medios para acuñar 30.000 (treinta mil) pesos en cobre. El Congreso dio curso al pedido presidencial, autorizando al Gobierno a acuñar monedas de plata y cobre con el escudo y armas nacionales de la República. Si bien las monedas de plata nunca fueron emitidas, la acuñación de las monedas de cobre constituyó el primer caso de emisión de una moneda nacional.

La primera moneda genuinamente paraguaya, aunque acuñada en Inglaterra, fue de cobre.

La misma contaba con la leyenda “República del Paraguay” junto a la denominación de 1/12 dentro de un círculo en el anverso39. A su vez, en el reverso tenía un asta con gorro frigio y a sus pies un león sentado, todo en una corona de laurel. Las equivalencias para su circulación en 1847 quedaron establecidas de la siguiente manera: 1 (un) peso plata equivalía a 8 (ocho) reales, 1 (un) real plata era igual a 24 (veinticuatro) monedas de cobre y 1 (un) peso plata correspondía a 192 (ciento noventa y dos) monedas de cobre40. Estas monedas, que circularon por mucho tiempo en el país juntamente con las monedas de oro y plata españolas, recibieron los apelativos de cobre-saí, leoncito, cobrecito del león, entre otros.

La acuñación de monedas en el extranjero comenzó a revertir los problemas de financiamiento existentes en el país. No obstante, y atendiendo la inexistencia en el Paraguay de metales preciosos para acuñar monedas, la medida fue complementada con la autorización por López, el 1º de marzo de 1847, para la emisión de un título inconvertible bajo la garantía del Estado. Este título se constituyó así en el primer papel moneda del Paraguay. El total de esta primera emisión alcanzó un valor de 200.000 (doscientos mil) pesos y se determinó que el Tesoro Nacional y otras reparticiones de la Nación debían aceptarla como moneda corriente en pago de derechos 41. Si bien esta emisión constituyó un paso trascendental en la evolución de nuestro signo monetario, el uso de este papel moneda presentó muchos inconvenientes por su falta de aceptación entre los habitantes del país.

Esto fue posteriormente solucionado al establecerse, en octubre de 1847, la paridad del papel moneda y el metálico, imponiéndose además a los militares, civiles y eclesiásticos el pago de parte de sus sueldos en billetes. De esa manera, las transacciones de los paraguayos comenzaron a ser realizadas mediante el uso de billetes, denominados todavía en aquel entonces pesos 42.

Una segunda emisión de títulos fue realizada en 1851 por 100.000 (cien mil) pesos, en donde las denominaciones máximas de los títulos se redujeron de 4 y 5 pesos a 1 y 2 Pesos 43. El desgaste de los billetes emitidos, tanto por su uso como por su mala calidad, obligó al Gobierno a decretar la renovación de los mismos en el año 1853, procediéndose a la incineración de los billetes rescatados 44. Posteriormente, casi al finalizar el período presidencial de Carlos Antonio López, se registró una última emisión el 31 de marzo de 1862 por 1.000.000 (un millón) de pesos. Estas últimas emisiones se realizaron para financiar las obras del Gobierno y las mismas produjeron una significativa desvalorización de la moneda nacional.

A la muerte de Don Carlos A. López lo sucedió en el Gobierno su hijo, el General Francisco Solano López. La nación se encontraba entonces sin deuda pública y en franco progreso económico. No obstante, la proximidad de una guerra contra países vecinos echaba un manto de dudas sobre las perspectivas del Paraguay. Como parte de los preparativos para la guerra, López decretó en 1865 una nueva emisión de títulos por 5.000.000 (cinco millones) de pesos. Asimismo, se autorizó el uso del oro, plata y demás herencias financieras de la administración anterior para el pago de los técnicos extranjeros que prestaban sus servicios en el país y para la compra de material bélico en Europa. Ese mismo año, al iniciarse la contienda bélica, los adversarios establecieron un bloqueo económico total al Paraguay, el cual tuvo sensibles efectos sobre la economía de la nación.

El temor de los saqueos propios de una guerra hizo que, como manera de proteger la riqueza del país, fueran enterrados los numerarios y metálicos del Gobierno y de la población. Lo anterior motivó nuevamente una escasez de monedas para las transacciones y dio origen a la llamada plata cortada. Esta consistía en la fragmentación de las monedas paraguayas, las cuales no sólo fueron partidas en varios pedazos sino inclusive fueron remarcadas para darles un nuevo valor. Estas monedas sólo existieron durante la contienda armamentista y, terminada la guerra, fueron desmonetizadas inmediatamente por los inconvenientes que representaba su utilización. Debe mencionarse que durante ese período circularon igualmente en el país monedas de Argentina, Brasil, Uruguay, Inglaterra y otros países europeos 45. Al finalizar la guerra, la economía paraguaya estaba destruida, el Tesoro Nacional había desaparecido y el valor de los billetes emitidos por los López quedó prácticamente reducido en un 90%. Las deudas de guerra tuvieron entonces que ser saldadas mediante la venta de los bienes patrimoniales de la nación.


NOTAS:

35 En 1777 el entonces gobernador del Paraguay Agustín Fernando de Pinedo mediante nota dirigida al Rey de España, comentaba que “...en toda esta Provincia no hay ni corre moneda alguna.......”.

36 La moneda de plata se denominaba real, al tiempo que 8 reales de plata equivalían a un peso. La moneda de oro se denominaba doblón o escudo y la de cobre recibía el apelativo de cuartillo, cuarto u ochavo.

37 Por ejemplo, diversas monedas argentinas reselladas, que datan de 1828, mostraban un león sosteniendo un asta con el gorro frigio en lo alto.

38 No obstante, como se ha mencionado anteriormente, existía una escasez de moneda para las transacciones corrientes. Es decir, monedas de baja denominación.

39 La Asociación Numismática del Paraguay (2002) indica como la primera moneda del Paraguay el “1/12 avos de Real”. La primera acuñación alcanzó una cantidad de 2.880.000 monedas de cobre.

40 Ver Rivarola Paoli (1982).

41 La equivalencia de la moneda nacional era: 1 onza oro igual a 17 pesos, 1 peso papel paraguayo igual a 1 peso plata.

42 Un problema grave de esa época era la falsificación de los billetes, delito que era duramente sancionado por la legislación vigente en ese tiempo.

43 Estos billetes fueron confeccionados en la Imprenta Nacional del Paraguay. Las denominaciones de los billetes era de 1 real, 2 reales, 4 reales, 1 peso y 2 pesos.

44 Este hecho constituyó el primer antecedente de destrucción de billetes en el país.


LA ETAPA DE LA POST-GUERRA

 

Los innumerables problemas financieros del Gobierno y de la economía toda, originados por la guerra contra la Triple Alianza, no pudieron ser solucionados por un largo período de tiempo. Por sus necesidades financieras, los primeros Gobiernos de la post-guerra empezaron nuevamente a emitir papel moneda. Este era convertible a la vista por la Tesorería y representaba valores de 1, 2 y 4 reales fuertes y 1, 5 y 10 pesos fuertes. Como respaldo de estas emisiones fueron utilizadas propiedades del Estado e inclusive el producto de la venta del Ferrocarril Nacional, cuya privatización inició sus trámites en 187446. Ese mismo año, con el fin de implementar el régimen de convertibilidad, fue creada la Caja de Conversión. Sin embargo, el esquema de convertibilidad diseñado nunca pudo ponerse en práctica, por lo que los billetes tuvieron únicamente un curso forzoso y la institución mencionada tuvo que desaparecer por su ineficacia de hecho 47.

Uno de los problemas más graves en esos tiempos era la carencia de créditos, lo que impedía el desarrollo normal de la actividad comercial y productiva del país. Para paliar los efectos de la escasez de financiamiento, el Gobierno creó en 1874 la institución denominada Asociación General del Comercio Paraguayo. La misma debía encargarse de la emisión de billetes, depósitos, giros y descuentos para financiar las operaciones de comerciantes, quienes accedían al crédito depositando parte de sus mercaderías como garantía. Esta entidad realizó las primeras operaciones de naturaleza bancaria en el Paraguay, desapareciendo poco más de un año luego de su creación 48. A pesar del poco éxito de la institución mencionada, los gobernantes perseveraron en su intento de crear entidades que proporcionen el crédito necesario a las actividades comerciales. Con ese fin se establece en 1884 el Banco Nacional del Paraguay, organismo integrado por el sector privado y el Estado. Entre las funciones del banco se encontraban la de emitir billetes, conceder préstamos hipotecarios, hacer anticipos al Gobierno y recibir depósitos judiciales.

En esos años surgieron igualmente tres bancos privados de emisión, pero la importancia de estas entidades fue escasa y sus emisiones fueron retiradas rápidamente de circulación.

En el segundo semestre de 1885 se establecieron las bases del nuevo sistema monetario nacional, promulgándose que las monedas de oro y plata de la República Argentina tendrían curso legal en el Paraguay. De la adopción de la ley monetaria de Argentina surgieron el peso oro sellado y el peso fuerte o peso de curso legal 49. Si bien en la ley fueron establecidas las monedas a ser fabricadas, no se acuñaron finalmente monedas paraguayas de oro y fueron escasas las acuñadas en plata. En su reemplazo fueron emitidos billetes que circularon con sus equivalencias al peso argentino 50. Sin embargo, al momento que el Paraguay adoptaba el sistema monetario de Argentina, ese país suspendió la convertibilidad de sus monedas en metálico. Como resultado final se tuvo entonces un peso papel paraguayo con equivalencias a un peso papel argentino, con mucha inestabilidad y en constante depreciación 51. En 1897, con la finalidad de restaurar la credibilidad en el peso papel paraguayo, fue creada una nueva Caja de Conversión. Entre los objetivos de esta institución estaba la de acumular metálico para respaldar las emisiones de billetes. Al respecto, en 1900 esta entidad emitió monedas de níquel, denominados níquel del león. Sin embargo, contrario a lo inicialmente previsto, esta caja nunca fue de conversión como su nombre lo indicaba y sus operaciones se limitaron al canje de billetes, dejando de funcionar hacia 1908.

La inestabilidad y debilidad de la moneda nacional persistió por muchos años. En el convencimiento de que su convertibilidad en metálico era la única manera de dar confianza y valor a la misma, el Gobierno creó una nueva institución a estos efectos. Así, en 1916 se estableció la Oficina de Cambios, entidad que intervenía en el mercado vendiendo y comprando oro sellado y que además emitía billetes, los canjeaba y los convertía en oro.

Con el trascurso del tiempo las funciones de este organismo fueron objeto de varias modificaciones, llegando inclusive a operar como banca comercial en el año 1933. Hacia 1936 la Oficina de Cambios fue intervenida debido a malos manejos administrativos, dejando de operar a partir de ese mismo año52. En sustitución de la Oficina de Cambios se fundó el Banco de la República del Paraguay, institución que operó bajo un régimen de control de cambios bastante rígido. Por ejemplo, se otorgó al nuevo banco el monopolio absoluto de las operaciones de compra-venta de divisas extranjeras. Se estableció igualmente un control estricto de las importaciones a fin de mejorar la balanza comercial del país y estabilizar el valor de la moneda. Si bien con tropiezos, la cotización de la moneda nacional fue estabilizándose con estas medidas y el mejoramiento de los saldos de divisas disponibles recuperó la confianza de la población en el peso de curso legal paraguayo. Este saneamiento monetario, emprendido desde fines de la Guerra del Chaco hasta 1942, propició la coyuntura ideal para que el Banco de la República del Paraguay lleve a cabo una nueva reforma monetaria y bancaria.

El objetivo de la nueva reforma monetaria fue la eliminación del peso oro sellado y el peso oro fuerte como unidades monetarias nacionales, así como la sustitución del orden monetario vigente que estaba basado en una ley de otro país. En consecuencia, por Decreto-Ley Nº. 655 de fecha 5 de octubre de 1943, se instituyó un nuevo régimen monetario en el Paraguay. Este decreto reafirmó la soberanía monetaria de la nación, unificando la moneda nacional y reglamentando su emisión. Para la denominación de la nueva moneda se buscó un vocablo expresivo, corto, de fácil pronunciación y diferente de la palabra peso para borrar toda confusión con la anterior moneda. Se consideraron nombres como: Escudo, León, Nacional, Paraguayo, Patacón, Guaran, Guaraní, entre otros. Finalmente se adoptó como nombre de la nueva unidad monetaria del Paraguay la palabra “Guaraní”, como un homenaje a la raza ancestral de nuestra civilización.

De acuerdo con el decreto de creación, el nuevo signo monetario tendría como símbolo la letra G cruzada diagonalmente por una línea y estaría dividida en cien partes iguales llamadas céntimos. Su emisión sería potestad exclusiva del Banco de la República del

Paraguay, otorgándose a los billetes curso legal y fuerza cancelatoria ilimitada en todo el territorio de la República 53. Asimismo, se otorgó a la nueva moneda un respaldo en relación a las divisas que más influían en la balanza de pagos del país. Los primeros billetes que circularon fueron pesos resellados con la nueva denominación, los cuales posteriormente fueron desapareciendo de circulación en forma gradual. En su reemplazo fueron emitidos los primeros billetes expresados en Guaraníes, que circularon con denominaciones de 1, 5, 10, 50, 100, 500 y 1.000 -54. Los diseños en el anverso de estos billetes representaban respectivamente a: el Soldado paraguayo, General José Eduvigis Díaz, Don Carlos A. López, Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, Mariscal José Félix Estigarribia, Mariscal Francisco S. López y una pintura simbólica de la independencia nacional. Por tanto, luego de más de 450 años desde el inicio de la conquista española en 1492, cumpliendo con casi todas las etapas históricas típicas de cualquier moneda y en un proceso imbuido de contratiempos y avances, fue finalmente instituido en 1943 el que a la fecha constituye nuestra moneda nacional: el GUARANÍ.


NOTAS:

45 En esa época se acuña la primera moneda conmemorativa de oro del Paraguay, fabricada con el metal que las damas de Asunción habían donado al Mariscal López. Estas monedas no llegaron a circular debido a que fue sellada sólo una cantidad muy pequeña de las mismas.

46 El Gobierno de Paraguay había recibido un préstamo de Inglaterra al finalizar la guerra. Parte de este empréstito fue amortizado con los fondos provenientes de la venta del ferrocarril (concretada en 1879), el cual en 1886 volvió a ser adquirido por el Estado.

47 Un hecho notable en el Paraguay de esa época era la preponderancia en la economía de las monedas extranjeras sobre las emitidas internamente.

48 Ashwell (1989) refiere que la entidad empezó a operar de hecho en enero de 1875, cerrando en mayo del mismo año.

49 Las monedas de oro del peso, de 8,0645 gramos con 900 milésimas de fino, tenían un valor de 5 pesos fuertes, en tanto que las piezas de plata, de 25 gramos de peso y 9 décimas de fino, valían 94 centavos de peso fuerte. Ver Ashwell (1989).

50 La vigencia del sistema monetario que había sido implementado con la adopción de la ley monetaria de

Argentina se extendió hasta 1941 y durante esos años se utilizaron indistintamente en el país el peso papel paraguayo y el peso papel argentino.

51 La inconvertibilidad de la moneda argentina condujo a su desvalorización, aceptándose una equivalencia de 44 centavos de oro por cada peso papel a diferencia de los 100 centavos de oro fijados con anterioridad. Por su parte, la moneda nacional se cotizaba en términos de una moneda de cuenta, el peso oro sellado, que era un simple múltiplo de la moneda argentina.

52 Debe destacarse que la Oficina de Cambios desempeñó un importante papel en la contienda bélica con Bolivia, intermediando en la obtención de préstamos para que el Gobierno pueda financiar sus gastos de defensa.

53 En esa época fue llevada a cabo también una reforma bancaria en el país. Como resultado, en 1944 fue creado el Banco del Paraguay en reemplazo del Banco de la República del Paraguay. Esta institución, con la segunda reforma bancaria de 1952, fue transformada en un banco comercial y su departamento monetario fue convertido en lo que hoy se conoce como el Banco Central del Paraguay.

54 En la actualidad circulan además billetes de 5.000, 10.000, 50.000 y 100.000, al tiempo que los billetes de baja denominación fueron reemplazados por monedas.

 

 

Fuente:

 

BANCA CENTRAL. UNA INTRODUCCIÓN

BERNARDO D. ROJAS P.

CARLINO VELÁZQUEZ M.

CARLOS G. FERNÁNDEZ V.

EMILIANO R. FERNÁNDEZ F.

JOSÉ CANTERO S.

ZULMA ESPÍNOLA G.

GERENCIA DE ESTUDIOS ECONOMICOS

ISBN 99925-877-0-9

Año 2003.

Asunción, Paraguay


ÍNDICE

PRÓLOGO

PRESENTACIÓN

1- HISTORIA DEL BANCO CENTRAL DEL PARAGUAY

1. Los Años Finales del Siglo XIX

2. Los Inicios del Siglo XX

3. Los Intentos Finales de Creación

2- HISTORIA DEL SIGNO MONETARIO DEL PARAGUAY

1. Evolución de la Moneda

2. Creación del Signo Monetario del Paraguay

3- FUNCIONES BÁSICAS DEL BANCO CENTRAL DEL PARAGUAY

1. El Banco Central en los Países en Desarrollo

2. Las Funciones Propias de un Banco Central

3. El Marco Institucional del Banco Central en el Paraguay

4- INSTRUMENTOS DE POLÍTICA MONETARIA

1. Operaciones de Mercado Abierto

2. Préstamos a los Bancos (Redescuentos)

3. Requisitos de Reservas (Encajes Legales)

4. Intervenciones en el Mercado Cambiario

Anexo 1

5- REGULACIÓN Y SUPERVISIÓN FINANCIERA

1. Fundamentos de la Regulación del Sector Financiero

2. La Regulación Financiera en Paraguay

3. Desafíos Futuros de la Regulación y Supervisión

6- INDEPENDENCIA DE LA BANCA CENTRAL

1. Beneficios de la Independencia del Banco Central

2. La Independencia del Banco Central y la Política Monetaria

3. El Grado de Independencia del Banco Central del Paraguay

7- INFLACIÓN Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

1. Costos de la Inflación

2. Efectos de la Inflación en el Crecimiento Económico

3. Inflación y Variabilidad de la Inflación

4. La Carta Orgánica de un Banco Central Moderno

5. Conclusiones

BIBLIOGRAFÍA

REFERENCIA SOBRE LOS AUTORES



PRÓLOGO

La presente publicación del Banco Central del Paraguay, además de constituirse en un testimonio institucional de recordación de los cincuenta años de su creación y de los sesenta años desde la instauración del Guaraní como signo monetario nacional, aspira ser una contribución a la producción bibliográfica nacional sobre temas económicos y financieros.

Al respecto, el libro ofrece no sólo una revisión histórica de la evolución de la Banca Central y la moneda en el Paraguay, sino igualmente una reflexión sobre el dinero y las funciones que debería ejercer la principal institución monetaria del país. Esperamos que este material apuntale el debate acerca de un tema tan complejo como el de la Banca Central y que el mismo sea de utilidad a fin de generar consensos sobre políticas públicas, ayudando a superar las propuestas de atajos cortoplacistas que son finalmente infructuosas para el progreso social de la República.

La investigación y divulgación de estudios, realizados por profesionales de la institución, que abarcan temas de interés académico y de política económica resulta uno de los actos culturales más significativos en conmemoración de los aniversarios del Banco Central del Paraguay y del Guaraní. Al respecto, una de las hipótesis mantenidas por este libro es que la estabilidad de la moneda, la normal operación del sistema de pagos internos y externos, y la estabilidad y eficacia del sistema financiero son objetivos sociales intangibles pero fundamentales para el logro de un crecimiento económico sostenible en el largo plazo. Le corresponde entonces al Banco Central del

Paraguay la difícil tarea de velar eficientemente por el cumplimiento de estos objetivos.

Ello en el convencimiento de que la contribución más relevante que esta institución puede brindar al país es la de ayudar a otorgar credibilidad a la política macroeconómica.

JUAN ORTÍZ VELY

Presidente

Banco Central del Paraguay


PRESENTACIÓN

El Banco Central del Paraguay conmemora en los años 2002 y 2003 dos fechas significativas de su historia: el cincuentenario de creación de la institución y los sesenta años desde la adopción del Guaraní como signo monetario nacional. Efectivamente, luego de un proceso caracterizado por marchas y contramarchas derivadas de cambiantes circunstancias políticas y económicas, el 25 de marzo del 1952 se estableció el organismo rector de la política monetaria y financiera del país. A su vez, el 5 de octubre de 1943 se reafirmó la soberanía monetaria de la nación, instituyéndose en esa fecha un nuevo régimen monetario en el Paraguay que reemplazó al anterior basado en una ley de otro país. El Banco Central del Paraguay ha organizado una serie de eventos culturales, sociales y académicos en homenaje a estos dos importantes aniversarios, siendo uno de ellos la presente publicación.

El control que un Banco Central posee sobre la oferta de dinero primario le otorga a esta institución un poder potencial enorme para influir sobre el resto de la economía de un país. Lamentablemente, no pocos Gobiernos han abusado de este poder para apropiarse indebidamente de los recursos pertenecientes a los individuos y firmas, recurriendo a la emisión monetaria para financiar un nivel de gastos muy por encima de sus posibilidades de recaudación. En todos los casos, esta política gubernamental de emisión comprometió la estabilidad de los precios internos de las economías y derivó finalmente en procesos inflacionarios o hiperinflacionarios. La experiencia de los países de América Latina en años recientes ha sido singular al respecto. Debe resaltarse que estas experiencias inflacionarias han sido, por lo general, resultado de decisiones de las autoridades gubernamentales que fueron influenciadas por intereses políticos o de determinados grupos económicos. En este sentido, algunas preguntas a responder en el presente son: ¿Cuál debería ser la función del Banco Central en la economía? ¿Cuál es la relación que esta institución debería mantener con el Gobierno? ¿Cuáles son los costos o las consecuencias que el Banco Central realice una emisión desordenada de dinero?

En sus inicios, los primeros Bancos Centrales se establecieron a fin de proveer el financiamiento necesario a los Gobiernos y para coadyuvar al desarrollo del sistema financiero. Con el transcurrir del tiempo, los objetivos establecidos para estas instituciones fueron variando y, más recientemente, la presencia de procesos inflacionarios en las economías orientó las responsabilidades de la Banca Central hacia el mantenimiento del valor de la moneda. Al respecto, la globalización de los mercados financieros, las crisis financieras regionales, la dolarización en algunas economías en desarrollo, la coordinación macroeconómica en los esquemas de integración regional, el efecto de las políticas macroeconómicas sobre los niveles de pobreza, etc., son factores contemporáneos que afectan el diseño de la política monetaria y delimitan nuevos enfoques a las funciones e instrumentos de la Banca Central. Igualmente, dentro del análisis actual sobre la perspectiva institucional, siguen vigentes las discusiones sobre regla o discreción de las políticas implementadas e independencia de la autoridad monetaria.

Por su complejidad y naturaleza, resultaría imposible abarcar en un solo volumen todo el material relevante que existe sobre política monetaria, financiera y Banca Central. El propósito de esta publicación es simplemente exponer, de modo sencillo y comprensible, los aspectos conceptuales básicos relativos al tema de la Banca Central.

La obra no pretende, en consecuencia, agotar el tratamiento de los temas referentes a la ejecución de la política monetaria y financiera. Por el contrario, la misma sólo contiene los puntos centrales necesarios para una comprensión elemental de las actividades que la Banca Central realiza en la implementación de estas políticas.

La organización de este libro es la siguiente. Los dos primeros capítulos realizan una breve descripción de la evolución histórica del signo monetario nacional y de la institución hoy conocida como el Banco Central del Paraguay. En el tercero se analizan las funciones básicas que realizan, por lo general, los institutos emisores en los diferentes países y se describe el marco institucional de la Banca Central en nuestro país. En el cuarto capítulo se detallan las características y funciones de los instrumentos con que cuentan los Bancos Centrales para la consecución de sus objetivos, al tiempo que el quinto discute brevemente los aspectos más importantes de la regulación y supervisión del sector financiero de un país. Los dos últimos capítulos examinan tópicos de actualidad relativos a la Banca Central: la propuesta de independencia de la misma y los efectos reales que sobre la economía tiene una emisión desordenada de dinero.

Resulta oportuno mencionar que este material es resultado de un esfuerzo mancomunado de un grupo de economistas de la Gerencia de Estudios Económicos quienes, en el breve tiempo disponible debido a la sobrecarga de tareas diarias que hacen a sus funciones, han podido revisar el material bibliográfico relevante y redactar las diferentes partes de la obra. Un mayor impulso a los trabajos de investigación fue un compromiso asumido por nuestra área desde hace un tiempo y este libro es resultado palpable de las tareas que se han venido realizando en ese sentido.

Por último, estimamos que la publicación será de utilidad para una mejor comprensión de los tópicos cubiertos, no sólo para los estudiantes y profesionales del área sino igualmente para el público en general. Asimismo, estamos confiados en que el libro permitirá transmitir exitosamente la idea de que una inflación baja y estable es el mejor aporte que un Banco Central puede dar a la sociedad.

Asunción, Julio de 2003.

CARLOS G. FERNÁNDEZ VALDOVINOS

EDITOR Y COMPILADOR

 

 

Fuente digital: BANCO CENTRAL DEL PARAGUAY

Espacio web:  http://www.bcp.gov.py


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