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Historia Política

Últimas poblaciones fundadas por los Jesuítas en el Paraguay (Por Alfredo Viola)
04/09/2012


ÚLTIMAS POBLACIONES FUNDADAS POR LOS JESUITAS EN EL PARAGUAY

Por ALFREDO VIOLA

 

 

 

 

SAN JOAQUÍN DE LOS TOBATINES

El entonces Obispo del Paraguay, Fray José de Palos, de la orden franciscana, hizo llegar al Reverendo Padre Provincial de la Compañía de Jesús, Jaime de Aguilar, la copia de una petición que le fuera pre­sentada por el Sargento Mayor y Procurador General de la ciudad de Asunción, Don Pedro Caballero Villasanti, en fecha 29 de octubre de 1735. En ella, entre otras cosas, manifiesta: "haber desertado para los montes, sesenta familias de los indios tobatines, que el santo y ar­diente celo de los Ros. P.P. de la Compañía de Jesús había traído al pueblo de Ntra. Sra. deFé. en donde se hallaba el número de más de quinientas almas, que con incomparable afán y trabajo habían sa­cado de los inaccesibles montes del Tarumá..." (...) "y estaban instruidos en el tiempo de once años que allí estuvieron en cristiana po­lítica, educados en los misterios de Ntra. Sra. deFé, bautizados y confirmados, viviendo con gran ejemplo y edificación...".

Pedía al Obispo el nombrado Alcalde que intercediera ante los jesuitas a fin de que éstos se dirigieran a los bosques del Tarumá, por segunda vez "para reducirlos al suave yugo de la ley de Dios". (1). Así se salvarían esas almas y a la vez no se aliarían con indios infieles que solían atacar a los beneficiadores de la yerba mate. Ese pedido hacíael Alcalde ya que los padres habían sido repuestos en su cole­gio por Bruno Mauricio de Zavala.

El 31 de octubre de 1735, el Obispo envió a su vez un pedido al Provincial de los jesuitas, y éste, dos días después contestó escri­biendo: "no podemos dejar de cooperar al santo ardiente celo de Sa. Ilustrísima, aplicando todo nuestro conato para que selogre sin repa­rar ni en la escases de misioneros que tiene al presente esta provincia, ni en la falta de medios para facilitar la empresa, ni tampoco en los desmedidos trabajos que ofrece el empeño...". Continuaba el Provin­cial, que "destinarían misioneros capaces, conocedores de la lengua guaraní para llevar a feliz término esa empresa, en la seguridad de que los jesuitas designados derramarían sus sangres, si hubiere necesidad" (2).

A su vez, el gobernador Bruno Mauricio de Zabala presentó un exhorto al P. Provincial de la Compañía de Jesús del Paraguay, Tucu­mán, etc., Jaime de Aguilar, en fecha 3 de noviembre de 1735, en donde le transcribía una presentación que le Había hecho al Alcalde y Procurador de la ciudad de Asunción, Pedro Caballero Villasanti, similar a la enviada al Obispo, pero en donde le manifiesta que los indios tobatines habían sido llevados al pueblo de Ntra. Sra. deFe en el año 1722 y que en el año 1733 abandonaron dicho pueblo, a causa de las luchas entre comuneros y jesuitas. Destacaba a la vez el alcalde al Gobernador Zabala la importancia religiosa y económica de la fundación de una reducción de indios tobatines, la que facilitaría el beneficio de la yerba mate. Además, le indicaba que una vez hecha la población e informado el gobierno, "... se les señale tierras compe­tentes para sus labranzas, y demás necesarios en las formas que en las demás reducciones se ha acostumbrado y según se previene en las ordenanzas de esta provincia y leyes de estos reinos" (3).

El Gobernador antes de enviar este exhorto al Obispo, previamen­te consultó al Cabildo si era o no conveniente establecer una reduc­ción en el paraje propuesto. Los cabildantes se expidieron manifes­tando que "... es muy conveniente que los Reverendos Padres em­prendan por segunda vez, en servicio de Dios Ntro. Sr. y de su Mages­tad (que Dios guarde) y haciendo bien a esta República la obra de la reducción y población de los dichos indios, que de parte de este Cabildo, desde luego se conforma de la manera que propone por dicho suescrito el Procurador General".

El Provincial luego de hacer amplias consideraciones acerca de las ventajas que reportaría la fundación de dicho pueblo a ambas majes­tades, señaló que aceptaba la petición y que pondría misioneros há­biles para tan difícil emprendimiento.

Salieron los jesuitas en busca de los indios tobatines, y luego pi­dieron al gobernador de la provincia Martín José de Echauri, según éste informó al Rey en el año 1737 "la facultad para fundar un pue­blo en el Tarumá, jurisdicción de esta provincia, en cuya iglesia quie­ren doctrinar muchos indios tobatis..." (4).

Hallados por fin éstos en el año 1746, fueron reunidos por el padre Sebastián de Yegros, y visitados por sus parientes de Ntra. Sra. deFe. El Padre Bernardo Nusdorffer, Provincial de la Compañía de Jesús en el Paraguay en una presentación al Gobernador Don Rafael de la Moneda le hace saber que los indios tobatines no querían salir de sus tierras, y deseaban que allí mismo les asistiesen los Padres de la Compañía de Jesús. Por lo tanto, solicitaba al Gobernador que le diera en nombre del Rey, poder a los Padres "para que les puedan fundar algún pueblecito, edificar y encargarse de ellos al mismo mo­do y forma que guarda la Compañía en los demás pueblos que están a su cargo..." (5). También le solicitó que permita a los Padres ele­gir en esos mismos lugares, montes, campiñas y lugares aptos para la agricultura. Esa adjudicación de tierra sería temporal pues era deseo de los jesuitas elegir en esa comarca un lugar más seguro para esta­blecer definitivamente el pueblo.

En ausencia del Padre Yegros, los indígenas abandonaron la in­cipiente reducción, siendo luego nuevamente agrupados y reunidos en un lugar ubicado más al sur de donde se había fundado la prime­ra.

 

FECHA DE FUNDACIÓN DE SAN JOAQUÍN

Si bien es cierto que el Padre José Mas... (6) señala en su Rela­ción, el hallazgo de los Tobatines por el Padre Yegros, así como reunión de los mismos en el pueblo en el año 1746, no se puede precisar la fecha de fundación de dicha reducción. Afirma sí, que el día 30 de julio se celebró allí la primera misa. En la misma falta de precisión caen los Padres Bernardo Nusdorffer, el Procurador de las Misiones de la Compañía de Jesús Padre Félix de Villagarcía y el Provincial Padre Manuel Querini al dirigirse a diversas autoridades del Río de la Plata. Señalan el año de la fundación pero no el día y el mes. En fecha 23 de junio del año 1747, el Gobernador Rafael de la Moneda concedió las tierras pedidas para la fundación de la reduc­ción de los comarcanos, mientras se pudiera escoger mejores tierras. "Sirviendo este decreto de merced en forma para la dicha funda­ción".

 

UBICACIÓN Y CARACTERÍSTICAS DEL PUEBLO DE SAN JOAQUÍN

Este pueblo, en los primeros años de su fundación, estuvo habi­tado en su gran mayoría por indios venidos de los pueblos jesuitas del sur, principalmente del pueblo de Santa María de Fe. En menor cantidad por indios tobatines. Sin que éstos se dieran cuenta, iba llegando los del sur trayendo animales, telas, herramientas, etc.; que­dándose a vivir en el pueblo. Con respecto a esto dice Juan F. Agu­rre: "Todavía subsisten algunos ancianos marianos que tuvieron opi­nión de perversos; hoy ya son todos joaquinianos, indios buenos y de un semblante agradable, labradores, tejedores y hábiles para todo"(7)

El mismo Aguirre que estuvo en San Joaquín en el año 1791, afirmó que este pueblo está construido sobre una colina rosa, y que varios arroyos corren en los lugares bajos de su vecindad. Ponderó la fertilidad de su tierra y la calidad del tabaco allí producido.

La gran cantidad de tierra concedida en merced real al pueblo, originó con el correr de los años, varios pleitos jurisdiccionales. Tuvo que intervenir entonces el Gobernador Pinedo quien envió al Capitán José Antonio de Planes como Juez Comisionado "para la revalidación de la posesión que se dio a San Estanislao como a San Joaquín de los terrenos de que S. Sa sesirvió concederles en merced real en nombre de su magestad". Se llegó a un acuerdo, con conformidad de ambos cabildos y del Protector de Naturales, disponiéndose que San Joaquín, "posea todo el terreno que en la merced se le ha concedido, cediendo de él como desde luego cede, a este de San Estanislao, el puesto de estancia nombrado San Miguel, perteneciente al dicho de San Joaquín". El pueblo de San Estanislao a su vez cedía los yerba­les denominados San Antonio y Caty (Caaty) Tuyá. (8).

El Padre Amancio González de Escobar, cura párroco de Embos­ada, como curador de sus sobrinos huérfanos, hijos de su finado hermano José Pablo González Escobar, hizo una presentación al Vi­rey del Río de la Plata, diciendo que, no pudiendo fijarse los linde­os con algunos vecinos de dichas tierras se ventiló un pleito en Buenos Aires y la Real Audiencia de Charcas. El Virrey proveyó que el gobierno del Paraguay administre justicia "sobre el terreno que rec­lama y se halla ocupado por el pueblo de San Joaquín, tomando al efecto los previos conocimientos que contemple necesario para for­mar juicio". El Gobernador Rivera y el Asesor letrado Zamalloa, en fecha 7 de mayo de 1796, ordenaron al Corregidor de San Joaquín el envío de copias autorizadas de todas las tierras, mercedes y posesiones pertenecientes a dicho pueblo desde su fundación. Lo mismo ordenaron a la otra parte.

El Protector de naturales, al traslado de los autos, entre otras cosas afirmó: "que según manifiesta el plano topográfico que hace cabeza al expediente, se descubre dos cosas. La primera, que este pueblo tiene terrenos tan extensos que serían bastantes para cuatro pueblos como éste. La segunda, que la merced de Don José Pablo puede tener lugar sin perjuicio del expresado pueblo. Pidió además que con el plano se estudie el derecho del pueblo de San Joaquín" y del terreno sobrante en (roto) se de lugar a este repartimiento. Cualquiera haya sido el resultado del litigio, sacamos en conclusión de la lectura de las líneas transcriptas un poco más arriba, que las tierras pertenecientes a San Joaquín eran muy extensas.

 

OTROS DATOS SOBRE LOS AÑOS INICIALES DEL PUEBLO DE SAN JOAQUÍN

En una relación dirigida por el Padre Provincial de la Compañía de Jesús del Paraguay, Manuel Querini, desde Córdoba al Goberna­dor de Buenos Aires, de fecha lro. deagosto de 1750, le informa

que "San Joaquín es conversión nueva que se emprendió el año 1746, entre los tobatines, a distancia como 100 leguas al norte de Misiones ya expresadas, en el paraje de Tarumá donde había agre­gadas como 117 familias, que las más son ya cristianas y hacen 669 almas" (9).

A la expulsión de los jesuitas contaba el pueblo, según Aguirre, más de 3.000 almas, 7 estancias llenas y era un pueblo muy adelan­tado. En el año 1791, continúa Aguirre, tenía solamente 854 habi­tantes. Una peste de viruela y la huida de sus habitantes contribuye­ron al descenso demográfico.

En el año 1776, el cabildo de ese pueblo se dirigió al Goberna­dor Agustín Fernando de Pinedo solicitándole dicte un decreto con­tra todos los individuos de la provincia "que protegen y amparan la fuga de dichos naturales de este pueblo" (10).

En el año 1780, se iniciaron los trámites para que los pueblos de San Joaquín y San Estanislao tributen al Rey. El Oficial Real de la Provincia del Paraguay José de Aramburu comunicó a Manuel Ignacio Fernández, Intendente General del Virreinato, que ni San Joaquín, ni San Estanislao estaban sujetos a la encomienda y que tampoco tributaban al Rey. Que se había acordado con el Goberna­dor, tributen desde ese año; pero se dudaba qué tasa establecer. Re­cordemos que de acuerdo a las leyes de Indias pasados diez años de la fundación de un pueblo de indios, éstos debían tributar. El Cabildo manifestó que debido a la extrema pobreza de los habitantes de los dichos pueblos "puede haber alguna novedad, en aquellos natura­les por la nueva imposición del tributo...". El Gobernador Pedro Melo de Portugal informó al Intendente General con asiento en Bue­nos Aires que esos indios se hallaban en una extrema pobreza y que como fronterizos de los indios monteses resguardaban la Provincia, "sirviendo de embarazo para que no puedan introducirse a esta parte ocupada por los españoles...". A estos motivos, sumaba el Goberna­dor que, por la seca, las heladas y otras contingencias estaban estos pueblos muy pobres, por lo tanto pedía la exoneración del pago del tributo. Pero el Tribunal de Cuentas persistió en el cobro de un mo­derado impuesto en carácter de "reconocimiento de vasallaje".(11).

El Corregidor y el Cabildo de San Joaquín, en fecha 27 de junio de 1783, escribieron al Gobernador acerca de la obligación que te­nían los indios de tributar al Rey. Manifestaron entre otras cosas: "... no se nos hace incómodo vuestro precepto para contribuir con algo de nuestro sudor y trabajo personal a nuestro buen Rey, así como le rendimos y ofrecemos nuestras vidas y haciendas, cuanto más un corto tributo...". El Gobernador Pedro Melo de Portugal hizo una visita a San Estanislao para establecer el monto del tributo que debían pagar los indios de este pueblo y los de San Joaquín. También hizo sacar copia legalizada del origen y reducción de dichos pueblos.

Según Juan F. Aguirre, en su obra ya citada, en el año 1971, los indios de San Joaquín aún no estaban encomendados ni pagaban tributo.

 

NOTAS

(4) Pastells, Pablo S.J. Vol. VII p. 294 Publicado por Instituto Santo Toribio de Mogrovejo. 6-I-1738.

(6) A.N.A. Vol. 227 Sec. Na. Enc. Relación del hallazgo de los indios del pueblo de San Joaquín y la fundación de él en el año 1746, etc. del Padre José Mas. Copia legalizada sacada en el pueblo de San Joaquín el 5 de julio de 1786. Ante la presencia y autorización del Gobernador Pedro Melo de Portugal y testigos.

(7) Aguirre, Juan Francisco. Diario del Capitán Juan F. Aguirre. Tomo II. Se­gunda parte. Revista de la Biblioteca Nacional. Buenos Aires, 1950.

 

 

 

SAN ESTANISLAO DE KOSTKA

Unos años después de la fundación de San Joaquín, los jesuitas establecieron una nueva reducción. El Gobernador del Paraguay, en tala remitida al Rey hace referencia a los muchos frutos logrados por la Compañía de Jesús en la reducción de infieles, también, el haber otorgado a los jesuitas, en nombre del S. Magestad, licencia pina fundar una nueva reducción que llevaba el nombre de San Estanislao de Kostka.

Del libro "Vida de los Santos", de Butler, volumen IV, segunda edición, página 332 y siguientes, extractamos que, San Estanislao fue el segundo hijo de Juan Kostka, senador de Polonia, y que na­ció en el castillo de Rostkove, en el año 1550.

A los 14 años ingresó en el colegio de los jesuitas en Viena, luego pasó a Roma, en donde hizo su noviciado en el colegio de la misma orden. En esta ciudad le afectó el calor, y allí se sintió morir. Falle­ció el 15 de agosto del año 1568. Se lo venera como un patrono me­nor de Polonia. Fue canonizado en el año 1726 (1).

Ya desde los primeros días de la fundación de San Joaquín tengan noticias los misioneros, que hacia el norte existían indios infie­les, por consiguiente, lograr la reducción de éstos fue la mira de los jesuitas. Entonces, el padre José Mas, según una Relación escrita por él, animado de su celo por la conversión de los gentiles, tomando algunos indios de este pueblo de San Joaquín, se introdujo monte adentro andando a pie, y a los catorce días dio con parte de ellos..." (2). El Padre Mas conversó con el cacique comarcano Arabebé, ente­rándose que en el interior del monte había una gran cantidad de in­dígenas. La corta permanencia del citado Padre en ese lugar desper­tó la desconfianza de los indios quienes se ausentaron hacia lo más profundo del bosque.

Estando en San Joaquín el Padre Provincial Manuel Querini, en el mes de octubre de 1749, los hizo buscar y tras algunos fracasos encontraron en las abandonadas chacras indicios de paz de parte de estos nativos. Estos, en una ocasión próxima, conversaron con los indios cristianos, manifestando que deseaban sacerdotes. Fueron entonces visitados por el Padre Sebastián de Yegros, quien salió de San Joaquín el día 4 de noviembre de 1749 y llegó el 13 del mismo mes. Esta fecha es considerada como la de la primera fundación de San Estanislao.

Cierta confusión existe entre los historiadores que han estudiado el origen de la Reducción de San Estanislao, pues siguen a Juan Fran­cisco Aguirre, cuyos apuntes referentes a este tema se muestran am­biguos. La lectura de la Relación del Padre José Mas, categóricamente demuestra que la fundación se llevó a cabo el 13 de noviembre de 1749, y no el 13 de noviembre de 1750.

Otro testimonio importante es la carta enviada por el Gobernador del Paraguay, Don Jaime San Just a S. Magestad, en ella hace referen­cia a los jesuitas, señalando el mucho fruto logrado por la Compañía

de Jesús en la reducción de infieles, y que no hacía mucho tiempo había dado licencia a los jesuitas para fundar una nueva Reducción, la que se estableció bajo la advocación de San Estanislao de Kostka, y ".., que le asegura dicho Prelado se compone de 200 familias, con bien fundadas esperanzas de aumento, y reducidos ya sus naturales a vida cristiana...". Como esta carta está fechada el 16 de setiembre de 1750, mal podría entonces haberse fundado San Estanislao el 13 de noviembre de ese mismo año. (3).

Siguiendo al Padre José Mas, señalamos que el jesuita Sebastián Yegros permaneció casi un año en la nueva misión, siendo luego reemplazados por los Padres Juan Manuel Gutiérrez y José Martín Matilla. Muchas dificultades encontraron estos misioneros en su la­bor apostólica en todo ese año de 1750, pues los infieles se mostra­ban reacios a abandonar las profundidades de sus selvas, quienes daban “no mucho consuelo porque apenas oían cosas ni querían oírla porque estaban tan sumamente bestias que de ellas poco se distinguían…". Algunos pocos de estos indios hacían sus rozados en un paraje llamado Tupicangüé, distante tres leguas de San Joaquín, y perteneciente a este pueblo, que les fue cedido porque no estaba lejos del lugar que habitaban estos aborígenes. Se tenía la esperanza, como efectivamente ocurrió, que estando la misión cerca de las chac­ras de estos indios, éstos se acercarían con más facilidad a los misioneros. En ese lugar se inició una nueva fundación de San Estanis­lao de Kostka. Fue así como "se empezaron a levantar los aposentos para los Padres, a veinti y cinco de abril del año de mil setecientos cincuenta y uno..." (4). Laboriosa fue la tarea desarrollada por los Padres, quienes se multiplicaron en los bosques vecinos donde esta­ban los infieles, trabajando también para dirigir la erección del pueblo que se estaba poblando con indios venidos de Santa María de Fe, quienes trajeron una primera partida de ganado de seiscientas ca­bezas vacunas para el abastecimiento de los misioneros e indígenas.

Difíciles fueron los primeros años de vida de San Estanislao, pues muy poca ayuda recibieron de San Joaquín, la que como nueva po­blación, también estaba levantando las imprescindibles construccio­nes, Recordemos que el pueblo de San Joaquín se trasladó a un nue­vo asiento en el año 1753, más al sur de donde se había establecido inicialmente, de acuerdo a un plano contenido en un volumen del Archivo Nacional de Asunción (5).

Los efectos de la campaña antirreligiosa de Voltaire y de los enciclopedistas contra la Iglesia Católica y particularmente contra la Compañía de Jesús, se hicieron sentir con fuerza en Europa luego de la llamada guerra guaranítica, especialmente en Portugal y España, en donde, a igual que en Francia, la Compañía de Jesús fue expulsa­da ele esas meetrópolis y sus colonias.

Gobernaba la provincia del Paraguay Don Carlos Morphi, cuando llegó acá la orden de expulsión de los miembros de la Compañía, la que serealizó según le informa el Gobernador al Rey, luego de haber tomado todas las precauciones para poder traer a los Padres jesuitas de San Joaquín y San Estanislao, debido a que recelaba alguna alte­ración de los indios, "... así por el amor que éstos toman al hábito o sotana de sus primeros doctrineros que los sacaron de la infidelidad e incultas habitaciones, como porque se hallan fundados en las márge­nes de las montañas -léase selva- inmensas e impenetrables..." (6).

En esta misma carta, el Gobernador le comunica que unos cléri­gos reemplazarán a los padres jesuitas, pero que por ausencia de uno de ellos, en el pueblo de San Joaquín, según informe del Corregidor y del Cabildo, algunos indios se habían introducido en el monte. Y añadía, que estaba informado que el pueblo de San Estanislao se componía de dos mil almas, poco más o menos, que ambos pueblos estaban en embrión, su formación sin formalidad de calle, porque de tiempo en tiempo están saliendo de los montes a buscar a los su­yos y van haciendo sus ranchos sin formalidad.

Le recordaba que ya habían pasado más de diez años de la funda­ción de esos pueblos, pero que todavía no habían sido visitados, empadronados ni tributaban al Rey.

Habiendo el Gobernador Agustín Fernando de Pinedo adjudicado por merced real grandes extensiones de tierra al pueblo de San Esta­nislao por pedido verbal del Protector de naturales de la Provincia, determinación esta que perjudicaba a los vecinos, quienes según una presentación hecha por el Cabildo de Asunción eran terrenos de es­tancias que poseían los moradores, teniéndolas pobladas con casas, corrales, ganados mayores y menores. Hacían constar los Sres. del Cabildo que el pueblo de San Estanislao ya tenía excesiva cantidad de tierra, imposible de ser poblada en su totalidad por animales, por la gran dimensión de ella y que el desalojo de los vecinos establecidos en las costas traería nuevamente las invasiones de los indios del norte. (7).

Posteriormente, San Estanislao sufrió varias desmembraciones o pérdidade su inmenso patrimonio territorial. Para el establecimiento del pueblo deRosario de Cuarepotí cedió una parte de sus tierras. En una presentaciónhecha al Gobernador Intendente Lázaro de Rivera, estando presente su Tte., Letrado Dr. Don Miguel Gregorio de Zama­lloa, losprincipales caciques y miembros del Cabildo de San Estanis­lao, manifestaron "... que aunque ellos habían cedido para la poblaciónde Cuarepotí una porción de terreno, después han reconocido la muchafalta que les hace para sus ganados, por lo que suplican se los vuelvan y que no se les haga novedad, estando pronto a ceder como gustosamenteceden para el dicho Cuarepotí las tierras conocidas con el nombre de Aguapey..." (8).

Y así, a medida que se iban fundando pueblos en esa región, éstos causabanno sólo la disminución del área de San Estanislao, sino tambiénenojosos pleitos, pues muchos intrusos ocupaban esas tierras.

 

 

NOTAS

 

(1)Pastells, Pablo, Vol. VII. Pág. 795. Cartadel Gobernador de la P. del Para­guay Jaime San Just al Rey. 16-IX-1750. Publicado por el Inst. Santo Tori­bio Mogrovejo.

(2) A.N.A. Vol. 227 Sec. Na. Enc. Relación del hallazgo de los indios del pueblo de San Joaquín y la fundación de él en el año 1746 y su traslado al sitio donde se halla en el año 1753. Consta igualmente el hallazgo de los indios de San Estanislao en el año 1751, (sic) escrita por el P. José Mas. Copia legaliza­da y autorizada por el Gobernador Pedro Melo de Portugal y testigo en el pueblo de San Joaquín el 5 de julio de 1786.

 

 

NUESTRA SEÑORA DE BELÉN

Los indios mbayás, que en los primeros tiempos de la conquista habitaban el Chaco, con el correr del tiempo pasaron a establecerse al norte de la Región Oriental, como a sesenta leguas de Asunción, en

una región de palmeras, desde donde asolaban periódicamente las estancias y chacras dispersas en los alrededores de nuestra ciudad ca­pital, causando muertes, raptos y robos de ganados.

Con la fundación de San Agustín de la Emboscada por el Go­bernador Rafael de la Moneda, se evitaron esos malones de. los mba­yás, quienes se vieron en la necesidad de dejar de. lado su belicosidad, y tratar pacíficamente con los españoles.

Con cierta continuidad bajaban a Asunción a realizar sus rescates; e interrogados en una ocasión por los jesuitas "... si querían en sus tierras mensajeros de Dios" respondió el jefe de esos indígenas", "que a él y los suyos les sería de mucho gusto la misión" (1). Ante esa perspectiva favorable, el Gobernador de la Provincia, Don Jaime San Just, dio un trato especial a dichos indios, de manera que éstos se retiraran contentos y aguardaran favorablemente el establecimiento de una Reducción de los jesuitas en sus tierras.

El Gobernador y el Padre. Rector del colegio visitaron a los veci­nos con el fin de obtener limosnas para la erección de la proyectada Misión, pero encontraron poca disposición de parte del vecindario.

"Este -el Gobernador- y el colegio hicieron todas las expensas, pues la limosna que se juntó apenas llegaba al valor de cien pesos". (2). A su vez elgobernador obsequió un cuadro de Nuestra Señora de Belén cuya advocación se establecería el pueblo entre los indios.

En una comunicación del Obispo del Paraguay a Don Julián de Arraiga, Pte. del Consejo de Indias, le hace saber que dos misioneros jesuitas salieron de orden del Provincial, "el día del gran patriarca Santo Domingo" (3).

A su vez, Don. Pedro de Ceballos escribe al mismo Julián de Arria­ga: recordándole que por varias cartas que le habían remitido, se enteróde los progresos realizados entre los indios mbayás, y que los misioneros jesuitas enviados a ellos "... ya tienen el feliz principio de estar bien admitidos entre los infieles de la numerosa y guerrera nación mbayá...". Y también, que desde allí, escriben con fecha 24 de agosto1760 señalando la buena y constante disposición en que están aquellos indios de reducirse a la vida civil y cristiana, habiendo ya empezado a hacer sus casas para formar el primer pueblo en la inmediación del Río Ypané Guazú, que desemboca en el del Paraguay (4).

Con estas dos últimas cartas enviadas al Pte. del Consejo de In­dias, Don Julián de Arriaga, por el Obispo del Paraguay y por el Gober­nador de Buenos Aires, inferimos que la fundación del pueblo de Belén se realizó unas semanas después de la salida de Asunción de los dos P.P. misioneros, que fue "el día del gran patriarca", es decir, el 4 de agosto.

Para más precisión nos remitimos al libro de José Sánchez Labra­dor, co-fundador de la reducción de Nuestra Señora de Belén, quien en seis anotaciones escribe lo siguiente: "Aquí hice levantar un toldo que conmigo llevaba, desde luego la llamé tierra de Belén. Dióse principio al corte de algunos palos y cañas para nuestras chozas, en que se empleó todo el día 23. Amaneció lloviendo el día 24 y nos im­pidió la obra...". Sánchez Labrador José. "El Paraguay Católico", Parte Tercera. Cap. XXXI, p. 90. Ed. Coni Hermanos. Buenos Aires. 1910.

Los P.P. jesuitas que fundaron Belén fueron José Sánchez Labra­dor y su compañero José Martín Matilla, quien anteriormente había reemplazado al P. Sebastián de Yegros en la erección de la reducción de San Estanislao.

El Padre José Sánchez Labrador, además de trabajar en las obras materiales propias de toda nueva fundación y en su labor apostólica, se dedicó a hacer una traducción del catecismo y algunas oraciones a la lengua mbayá. Mucho costó a los dos misioneros, lograr que los mbayás, que eran pastores y cazadores se iniciaran en la agricultura. Iban a ser los indios guaraníes acompañantes de los jesuitas, los que les inducirían con el ejemplo, al cultivo de la mandioca, de, la caña de azúcar y hasta de unas cepas de. vid.

Pero la finalidad de los jesuitas no se limitaba a la fundación de Belén. También planeaba fundar Reducciones en el Chaco Boreal, de manera que estas poblaciones sirvieran de posta en las comunicaciones entre Belén y los pueblos de las misiones de Chiquito, actual Bo­livia. Desgraciadamente la pragmática sanción de Carlos III, dictada en el 1767, que ordenaba la expulsión de los jesuitas de España y de sus colonias, iba a cortar tan promisoria perspectiva, pues el Gober­nador de la Provincia del Paraguay dispuso su inmediato cumpli­miento, enviando para el efecto a la Reducción de dichos indios mbayás a un comisionado con soldados, a. fin de traer a los dos Padres Jesuitas que allí estaban misionando. Para reemplazar a éstos se nombró al Cura Pedro Domínguez.

Si bien es cierto que inicialmente hubo apatía de parte del ve­cindario para contribuir a la fundación de Belén, según relata su fun­dador José Sánchez Labrador en su obra "El Paraguay Católico", no es menos cierto que ya en el año 1761, a un año escaso de su funda­ción, en sesión del Cabildo de Asunción, de fecha 22 de setiembre propuso el entonces Gobernador "... que se haga un reparto entre el vecindario según el caudal en que cada cual se halla, para la contribu­ción a la nueva Reducción de los indios mbayás con ganado vacuno para su manutención, según se les tiene ofrecido antecedentemente hasta en cantidad de tres mil doscientas y más cabezas, señalándole tiempo y paragepara que cada cual concurra con la cantidad que se le asigne…”(5)

En 1762, el entonces Gobernador, José Martínez Fontes, hizo saber al VisitadorGeneral de la Compañía de Jesús, Padre Nicolás Contucci, como durante el gobierno de Jaime San Just, vinieron espontá­neamentelos indios infieles de la nación mbayá para pedir vivir en paz y recibir la doctrina cristiana, y cómo se les había señalado "terrenocompetente en la otra banda del Río Jejuí, recomendándolos al celo y cuidadodel Padre José Sánchez de su sagrada Compañía y otro compañero suyo, para su enseñanza y educación, como de facto haráaños poco más o menos, según estoy informado, se conservan dichos religiosos doctrineros entre estos infieles, no con poco trabajo, sin atención, emolumento, ni sínodo para su congrúa sus­tentación, sino que se mantiene a expensa de su sagrada Compañía". Por los motivos señalados inmediatamente más arriba, el Gobernador en nombredel Rey requirió y exhortó al Padre Contucci, que la Compañía de Jesús "se haga cargo para siempre de la educación, doctrina v enseñanza de aquellas almas que voluntariamente han solicitado aprovecharse de la preciosa sangre de Jesucristo Ntro. Señor y de todas aquellas almas infieles que habitan más adelante de dicha Reducción de una y otra banda" (6).

Contestó el P, Visitador Contucci, que obedecía con el más profundo rendimiento dicho exhorto, que ya en parte estaba en ejecución (7).

 

 

IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DE NTRA. SRA. DE BELÉN EN SUS PRIMEROS AÑOS DE VIDA.

 

Estando aliada España a Francia en la llamada guerra de siete años (1756-1763) contra Inglaterra, Portugal y otros países; los portuguesesde América según noticias de un súbdito lusitano radicado en el Paraguay, de nombre Manuel de la Concepción, cumpliendo orden de Gómez Freire, General de las armas portuguesas del Brasil, estallan avanzando, y aunque no se sabía si pensaban invadir el terri­torio de la Provincia del Paraguay, sí, se sospechaba.

Por ese motivo encomendó el Gobernador de la Provincia al Re­verendo P. José. Sánchez Labrador, doctrinero de la nueva Reducción de Ntra. Sra. deBelén de los mbayás, que con disimulo saliesen los indios de esa Reducción hasta las minas de Cuyabá para inspeccionar y adquirir algunas noticias sobre los movimientos de los portugueses, "habiendo con efecto mandado poner en práctica el encargo el dicho Padre doctrinero con dichos indios, regresando el Cacique Lorenzo a esta ciudad, dio cuenta a su Señoría haber divisado en aquellas cos­tas de Río arriba algunas embarcaciones con velas, de portugueses, quienes intentaron atraerlos para sí, que no tuvo efecto..." (S).

Con los informes suministrados por el Cacique Lorenzo, se deci­dió la defensa de la Provincia, porque de no hacerlo así, según los cabildantes, "sería exponer la Provincia en evidente riesgo de que la sorprendan y la tomen para estados y señoríos de su monarca...".

 

NUESTRA SEÑORA DE BELÉN COMO CENTRO DE APOYO PARA LA FUNDACIÓN DE CONCEPCIÓN.

En el pueblo de Belén, en fecha 20 de mayo de 1773, se reunie­ron en la tienda del Gobernador Agustín Fernando de Pinedo, el veinticuatro, Caballero de Añazco, diputado del ilustre Cabildo de Asunción, y varios militares. A todas estas personas, el Gobernador Pinedo les hizo presente que manifestasen las conveniencias o desven­tajas que encontraban en la fundación de un pueblo en razón del co­nocimiento que tenían de la zona.

La mayoría manifestó desconocer la región, sugiriendo se hiciera un reconocimiento al norte del Río Ypané, y se envíen de orden del Gobernador al Cura y al Cacique más importante de Belén como acompañantes.

El Gobernador aprobó lo manifestado por los integrantes de su comitiva, y ordenó a continuación una prolija exploración de la zona, la que se llevó a cabo durante varios días, hasta que finalmente se fundó una población con el nombre de Villa Real "... cuyos traba­jos se empezaron el veinticinco de mayo..." (9) según expresión del propio gobernadorAgustín Fernando de Pinedo, en nota remitida al Cabildo de Asunción.

De esamanera, Belén se constituyó en los primeros años de su fundaciónno solamente como un antemural a la expansión portugue­sa, sino sirvió de escalón y apoyo a los expedicionarios venidos de Asunciónpara fundar la Villa Real de la Concepción.

 

 

LA REDUCCIÓN DE BELÉN DESPUÉS DE LA EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS.

 

La poca inclinación de los mbayás al trabajo sistemático, obligó al curadoctrinero del pueblo, Pedro Domínguez, pedir ayuda para el mantenimiento de sus moradores.

Fue por esto que en 1771, se leyó en reunión del Cabildo de Asunción, una carta del P. Domínguez que en parte manifestaba: “…que aunque desde mi entrada a aquel pueblo bárbaro se me ha dado de presente de la Provincia mil cabezas de ganado, de los cuales llegaron novecientas, y de éstas tuve que entregar cerca de doscientas para laotra Reducción del P. Fray Miguel Méndez, por disposición de V S según lo cual me tocaron setecientas cabezas en resumidas cuentas, éstas pudieran bastar para mantenernos de el a propósito e1 multiplico si la gente no fuese holgazana, ociosa y temerosa del trabajopersonal...". Y agregaba el citado Cura, que además estos indios mbayástenían como visitantes con frecuencia a parientes y amigos, que venían "con el fin de comer carne y mantenerse allí todo el tiempo de su voluntad". Y finalmente señala, "es verdad que tengo treinta y cinco familia de indios tapes-guaraníes que siempre están trabajando en cultivar la tierra, pero todo el fruto de sus labranzas es poco para el gasto crecidísimo de tantos bárbaros pedigüeños, que sin remedio concurren a comer y no a trabajar" (10).

Ante la gravedad de la situación en que se hallaban los pobladores de acuerdo a la correspondencia transcripta en parte, no encontraron los miembros del Cabildo otro arbitrio más conveniente que "rema­tar el diezmo de la cuatropea correspondiente al año venidero de mil setecientos setenta y dos, de cuyo producto se puede sacar hasta cer­ca de seis mil terneras y transferirlas a las tierras de la pertenencia de Belén, a fin de que en lo sucesivo pueda el cura con los multiplicos mantenerse y sustentar también a los indios agregados a su reduc­ción" (11). De la partida asignada, de 6.000 cabezas, se dispuso el de 1.000 vacunos en forma inmediata.

Pero para esa fecha, año 1771, el P. Domínguez se hizo sospecho­so a algunos vecinos de Asunción, considerándoselo un mal adminis­trador de los bienes a él confiados, a raíz de ciertos negocios que hizo abasteciendo dé carne a personas ajenas a la comunidad, más otras operaciones comerciales consideradas no muy legales.

Se pidió en sesión del Cabildo de Asunción, que el Sr. Goberna­dor como Vice Patrono averiguase, qué había de cierto acerca de esos negocios. En caso de comprobarse irregularidades se pedía la expul­sión del referido sacerdote, debiendo ser reemplazado por otro más capaz y del agrado del ayuntamiento.

Pero, por lo visto, las acusaciones fueron infundadas, pues el P. Domínguez en fecha 11 de enero de 1773, otorgó poder al Capitán Manuel Salcedo, para causas civiles y eclesiásticas. Dicho Capitán solicitó percibir los haberes del otorgante, quien todavía se hallaba al frente de la Reducción de Ntra. Sra. deBelén, cargo que ocupaba desde el 12 de agosto del año 1767, fecha en que fueron expulsados los jesuitas, "a cuyo cargo corría, ha servido, y sirve de cura doctrine­ro" (12). Este hacía resaltar, además al Pte. y a la Ilustre Junta Muni­cipal, los méritos del P. Domínguez, afirmando que había contenido a los indios mbayás, quienes anteriormente no sólo asolaban la región norte de la Provincia, sino incluso las inmediaciones de Asunción.

 

ESCASO DESARROLLO DEL PUEBLO DE BELÉN.

A pesar de las reiteradas ayudas recibidas y de las diversas funda­ciones llevadas a cabo en esa zona, pacificándola paulatinamente, el puebloNtra. Sra. deBelén no evolucionó como otras localidades, al contrario, se estancó en su desarrollo, y podemos hasta decir que entró endecadencia.

Juan Francisco Aguirre escribió al respecto, en su "Diario" a fines del siglo XVIII, "Hoy Belén es pueblo formal, compuesto por las familiasmarianas de indios guaraníes, procedentes del pueblo de Santa María- que llevaron los jesuitas; pueblo infeliz que no tiene bienesy sólo sirven sus indios para los montes de la hierba, empeñándolos según la gracia del Administrador, y Sub-delegado del Gobierno" (13).

En los lustros siguientes, en 1811, no había variado la suerte de este puebloa juzgar por una comunicación enviada por su nuevo ComandanteJosé lsasi a la Junta Superior Gubernativa, por intermedio del Comandante de Concepción, Don Juan Manuel Gamarra, en donde le manifiesta "... del infeliz estado en que se halla esta comunidad, cuya mejor conservación y aumento se me ha recomen­dado ..” (14). Isasi preguntaba si podía ayudar invirtiendo sus intereses llevando una cuenta, para luego recuperar lo gastado. En caso contrario, se vería en la necesidad de dedicarse sólo a la labranza y cultivo de las chacras, pues únicamente estas labores podían realizar­ese sinnecesidad de empeñarse.

Años después los Cónsules Francia y Yegros dieron comisión al Sargento Mayor José Miguel Ibañez y a falta de éste al Capitán Juan Francisco de Echague. "Para medir y amojonar para la comunidad de Belén en la banda septentrional del Río Ypané una legua y cuarto en todoel contorno de dicho pueblo, midiéndola desde su plaza...”­(…)  ..intimando al mismo tiempo a cualquier pobladores que se hallen introducidos dentro de la legua y cuarto aplicado que dejen aquellos lugares libres y desembarazadas para uso y aprovechamiento de los naturales del pueblo..." (15). Con el cumplimiento de este decreto, pensaban los Cónsules que los indígenas de Belén tendrían más terreno para dedicarse con más Holgura a las labores agrícolas y ganaderas, sin depender, por tanto de la casi única actividad, es decir, el laboreo de la yerba mate.

 

NOTAS

(3) R. P, Pastells, Pablo S. J. "Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay". Tomo VIII. Segunda Parte. Extracto. Carta del Obispo del Paraguay, Manuel Antonio de Torre a Don Julián de Arriaga. Asunción 15-X-1760.

 

 

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO Y SAN CARLOS DEL TIMBÓ.

SU ORIGEN.

En 1762, el Gobernador de la Provincia del Paraguay, José Mar­tínez Fontes convocó a los miembros del Cabildo de Asunción, a fin de informarles del empeño de la nación abipona que "vino a buscar la paz pidiendo al mismo tiempo reducción". Enterados los indivi­duos del ayuntamiento y demás militares y vecinos, respondieron unánimes su conformidad de ayudar, en la medida de sus posibilida­des. Además, comunicó el Gobernador: "... que poniendo igualmente la mira en el servicio de ambas Magestades, se había obligado a bajar para el próximo febrero a las mismas tierras del Timbó a plantarles en ellas un pueblo" (1). También manifestó dicho gobernador que no desconocía la magnitud de la tarea que iba a emprender, pues aparte de ganar almas para Dios, obtendría nuevos vasallos para su Mages­tad. Pero que sería dificultosa la tarea, teniendo en cuenta la extrema pobreza de la provincia, como así la de los vecinos. No obstante, es­peraba que éstos, contribuirían con la mayor liberalidad, sin coacción para nadie, entregando ganados y lo que pudiera ser útil para el em­prendimiento proyectado.

El ex-obispo de la Provincia, Dr. Manuel Antonio de la Torre, fue invitado a concurrir a dicho Cabildo abierto, pero no pudo asistir por cierta indisposición; sin embargo, remitió una carta al Sr. Gobernador en la que expresó, `la mucha utilidad y conveniencia que resultaba de la dicha población en servicio de ambas Magestades, la cual se leyó en este acto". Esta carta era a la vez un exhorto al vecindario para quecontribuyera con su limosna a la fundación del pueblo proyecta­do. Y deseoso de estar al servicio de Dios y del Rey, expresa en la misma correspondencia lo que a continuación transcribirnos: "... Por lo tanto Va. Sa. recibirá de mi parte la carta oferta de cien reses va­cunas por ahora, que queriendo Dios recobre lo que se me está consignado en las Reales Cajas de Buenos Aires, no dejaré de concurrir con el posible Regio, porque nunca dejaré de ser un Obispo del Paraguay" (2). Recordemos que ya en esa fecha Manuel Antonio de la Torre había sido nombrado Obispo de Buenos Aires.

El motivo del pedido de una Reducción de indios abipones, di­manó, según una carta del Cabildo Eclesiástico de la ciudad de Asunción al Rey, de la victoria alcanzada por el Gobernador José Martínez Fonte sobre dos tribus del Chaco. Así también al hecho de atender éste con su propia persona y su sueldo a las costas sur del río Paraguay. "Precisando a la nación abipona a pedir Reduc­ción, y actualmente se halla entendiendo en esta empresa a costa del vecindario y del mismo Gobernador, ofreciendo el primer dona­tivo de su propio peculio, lo que servirá mucho para contener las demás naciones y que se sujeten a Reducción" (3).

Estas contribuciones se fueron acrecentando con el correr de los años, hasta la desaparición de esta Reducción, al respecto, recordemos que ante la inminencia de la abolición de las encomiendas en el Para­guay en el año 1774, los miembros del Cabildo de Asunción señala­ron al entonces gobernador Agustín Fernando de Pinedo los inconvenientes que acarrearía esta determinación para la defensa de la Provincia,

Destacaron al mismo tiempo los aportes de los encomenderos, no soloal resguardo del Paraguay, sino también las reiteradas eroga­ciones el sostenimiento de reducciones. Y agregaron: "... hace presente a V.S. las siguientes contribuciones en estos tiempos, a saberla nueva Reducción de mbocovies (léase abipones) en el Timbó, dio gratuitamente cinco mil cabezas de ganado vacuno que a seis pesos, treinta mil pesos..." (4).

 

LOS JESUITAS SE ENCARGAN DE LA FUNDACIÓN Y ADMINISTRACIÓN DEL PUEBLO DE LOS INDIOS ABIPONES.

El gobernador José Martínez Fonte, realizando una visita a los pueblos de la Provincia, recibió una notificación de su Maestre de Campo, Don Fulgencio de Yegros, en la que le comunicaba que los

indios abipones buscaban la paz con la Provincia. Ante esta noticia el Gobernador se dirigió a Asunción, y de allí pasó río abajo al lugar llamado Timbó ubicado en la otra banda, es decir en la Región Occi­dental. En ese. lugar trató con el cacique abipón Deguachi, el acuerdo o capitulación, teniendo como intérprete al Padre Francisco Burges. Conversaron dicho cacique y sus acompañantes con los cristianos. Decidieron aquellos reducirse y vivir en paz", y "... condescendieron con toda resignación y sinceridad...".

Acordaron que en el mes de febrero del año 1763 volvería el Go­bernador con gente, animales, víveres, herramientas, etc. a fin de dar inicio a la Reducción. Para que los jesuitas se encargasen de la nueva población el Gobernador exhortó al Padre Visitador de la Compañía de Jesús, Nicolás Contucci, "se sirva destinar uno o dos sujetos que sostengan la doctrina de la estipulada Reducción" (5). El Padre Visitador obedeció y aceptó el exhorto para cuando se es­tableciese la nueva reducción de indios abipones.

 

LA REDUCCIÓN ES INCORPORADA A LA CORONA POR EL GOBERNADOR MARTÍNEZ FONTES.

Habiendo leído la respuesta favorable enviádale por el Padre Visi­tador Nicolás Contucci de la Compañía de Jesús -en que se aclaraba que la referida Compañía no se hacía cargo de los gastos necesarios para la fundación y la alimentación de los reducidos, erogaciones que correrían de la Provincia, que en parte ya había contribuido el Gobernador que se auxiliaría en todo; como así también, se debía contribuir para la manutención de los curas doctrineros. Por consiguiente, para administrar todo tipo de ayuda y en atención a lo que establecían las leyes de Indias en relación a nuevas Reducciones, el Gobernador, en nombre del Rey, declaró incorporada a la Corona la Reducciónde los indios abipones del Timbó y otros indígenas de otras naciones que se les incorporasen; y afirmó que por las razones señaladasmás arriba", no deberán en manera alguna, estas ni aquellas ser encomendadas en cabeza de persona alguna; ni apremiadas a servicio alguno personal, ni gravadas con pensión alguna de mitas, sean las que fueren..." (6).

 

INICIO DE LA FUNDACIÓN.

El 25 de noviembre de 1763 llegaron el Padre Martín Dobrizheffer y su compañero, acompañados de las autoridades de la Provincia y una cantidad indeterminada de infantes, en tres naves, a las inmediaciones del Paso del Timbó, cerca de la desembocadura del río Tebicuary. Allí se hallaban comandando 400 jinetes, el Tte. deGobernador Fulgencio de Yegros.

Sin embargo, por diversos motivos perdieron los expedicionarios 6 días antes de poder visitar el asiento de la futura Reducción Cuenta el Padre Dobrizlioffer, lo que en parte transcribimos; “El lugar donde debía establecerse la fundación distaba una legua del puerto". (...). "Después de haber visto todo, volvía a la nave al atardecer, y le expresé al Gobernador entre gemidos que este lugar elegido para la fundación donde no nacía ningún tipo de pasto, pare­cía más a propósito para las ranas que para los hombres" (7).

Si el lugar era inadecuado, según lo señaló el Padre Dobrizho­ffer al Gobernador, éste también comprobó que las viviendas manda­das, construir para los jesuitas eran unas míseras e inadecuadas cho­zas, por consiguiente, ordenó que se levantaran otras, las que tampoco fueron del agrado de los misioneros.

La Reducción se denominó Nuestra Señora del Rosario y San Carlos del Timbó y se erigió a una legua de lamargen derecha del río Paraguay, enfrente de la desembocadura del río Tebicuary.

El P. Martín Dobrizhoffer se erige en el fundador del pueblo de Ntra. Sra. del Rosario y San Carlos del Timbó de los Abipones, pues en su libro "Historia de los Abipones", tomo II, página 18, dice:

"esta colonia fue fundada por mí, y fui también su cuidador: ya ha­blaré de ella en otro lugar". En la página 351 del mismo tomo del citado libro, reitera ser el fundador de dicha Reducción al referirse a ella y evocar que "en la colonia del Rosario que yo fundé a orillas del Lago Mayor".

Con la fundación de esta Misión se buscaba cortar los ataques de los indios chaqueños, que por el Paso del Timbó asolaban las estan­cias y chacras del sur del país. Esta nueva Reducción venía a ser la cuarta establecida por los Padres de la Compañía de Jesús entre los indios abipones, pues años antes ya se habían establecido los pue­blos de Concepción, San Jerónimo y San Fernando, en territorios que actualmente pertenecen a la República Argentina.

 

INESTABILIDAD E INCONSTANCIA DE LOS INDIOS ABIPONES.

Por sus rasgos culturales, desde los primeros tiempos de la colonización, fue casi imposible establecer en asiento fijo a los indios ella­queños. No habituados a la agricultura, vivían en continuo desplaza­miento en busca de frutos silvestres, asimismo, dedicándose a la caza y pesca. A este modo de vida de los indios de la llanura chaqueña, no pudieron sustraerse los abipones, -chaqueños también- haciendo. entonces difícil la labor apostólica los sacerdotes empeñados en esa noble tarea.

Refiriéndose a los indios del Chaco, escribe Juan Manuel Campe­ro, -entendemos que era Gobernador de Salta- a -Fray Julián Agui­rre, señalándole haber visitado siete pueblos de tos religiosos de la Compañía de Jesús, y que en determinadas épocas estos pueblos se hallaban casi vacíos, pues los sacerdotes no podían remediar "... la ninguna subordinación de los indios, no pudiéndolos obligar por falta de ella, a que detesten sus errores y la voluntariedad de irse al Chaco en-los tiempos de algarroba, miel y otras frutas de que suelen mantenerse y embriagarse, volviendo cuando éstos se les acaban a las Reduccionespara que los mantengan..." (8).

Acerca de la inconstancia de los indios abipones de la Reducción de Ntra Sra. del Rosario y San Carlos del Timbó se presentó una informaciónen el Cabildo de Asunción, señalándose "la veleidad y fe

Muerta conque se han mantenido, no obstante el haber la Provincia solicitado los medios más oportunos para su total establecimiento y firmeza, contribuyéndoles abastecidamente con todo lo necesario, ­sin faltándoles en cosa alguna..." (9). En esta información del Cabil­do de Asunción enviada al Virrey del Perú Don Manuel de Amat, se destaca que los dichos indios abipones desampararon la Reducción, volviendo a su modo de vida anterior, desenterrando los huesos de sus antepasados.

Es posible que esta determinación de los indígenas de abandonar la Reducción de Ntra. Sra. del Rosario y San Carlos del Timbó haya dimanado de la expulsión de los jesuitas, pues según un inventario realizadoen dicho pueblo en fecha 20 de setiembre de 1767, Lorenzode laTorre "cura que fue de la Reducción de abipones", entregó todos los bienes deese pueblo, haciéndose cargo de- ellos un tal Juan Lázaro Ibañez.

Entre los bienes inventariados aparecen varias imágenes, entre ellas la de Ntra. Madre y Señora del Rosario. No así ninguna esculturani estampa del otro santo patrono del pueblo, San Carlos. (10).

En Cédula Real dictada por Carlos, III, fechada en Madrid el 15 de julio de 1769, manifiesta el Monarca, que inicialmente los jesuitas se encargaron de esa Reducción; érp qie después de la expulsión de

éstos, se estableció allí un hombre probo, el doctrinero Don Lorenzo de la Torre, quién dándose cuenta que hasta su vida corría peligro, comunicó a las autoridades el riesgo que estaba pasando. Por ese mo­tivo se decidió establecer un destacamento de españoles que le cui­dase; pero que poco después huyeron muchos indios, cometiendo incluso homicidios en una estancia vecina. Dispuso el Rey que si estos indios huidos volvían sean perdonados. (11).

En otra Cédula Real, de fecha anterior, Carlos III manda "el me­jor y más suave tratamiento de los pocos indios abipones que han quedado en la referida Reducción y de los demás que vuelvan o acudan a ella, disponiendo tengan sacerdotes seculares o regulares de ejemplar vida y costumbre que los instruyan y catequicen..." (12).

De poco sirvieron los buenos deseos del soberano español, pues ese pueblo no tardó en desaparecer, reiniciándose por consiguiente la invasión de la región del suroeste de la Provincia. Posteriormente, tuvieron que llevarse a cabo varias expediciones punitivas contra los terribles aborígenes del Chaco para escarmentar sus latrocinios y crí­menes.

Muchos años después de la despoblación de Ntra. Sra. del Rosario y San Carlos del Timbó, el Dictador Francia hace referencia de ella. En comunicación al Cdte. dePilar le manifiesta: "... pues es el mis­mo, donde en tiempo de los jesuitas, ahora ha cerca de sesenta años estuvo una reducción de abipones, que permaneció poco tiempo, como las demás del Chaco. Ya también lo había reconocido Hermo­silla hará ha más de un año". (13).

Con el correr de los años, sólo el recuerdo fue quedando de esta última fundación de la Compañía de Jesús en el Paraguay colonial.

 

 

Fuente del documento:

ORIGEN DE LOS PUEBLOS DEL PARAGUAY

Por ALFREDO VIOLA

Ediciones COMUNEROS

Tapa: LUIS ALBERTO BOH

Asunción – Paraguay

1986 (235 páginas)


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