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HISTORIA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN LA PROVINCIA DEL PARAGUAY - VII, 1948 - R.P. PABLO PASTELLS, S.J.
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HISTORIA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN LA PROVINCIA DEL PARAGUAY - VIII - II, 1949 - R.P. PABLO PASTELLS, S.J.
LA REVOLUCIÓN DE LA INDEPENDENCIA DEL PARAGUAY - Por BLAS GARAY
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Historia Política

Las mujeres de la Revolución de la Independencia Paraguaya, 1911 (Por Olinda Massare de Kostianovsky)
06/10/2012


LAS MUJERES DE LA REVOLUCIÓN DE LA INDEPENDENCIA, 1811

Por OLINDA MASSARE DE KOSTIANOVSKY

 


 

JUANA MARÍA DE LARA

    


Padre: Carlos José Lara

Madre: Lucía Villanueva Otazú

Esposo: Josñe Díaz de Bedoya


            Destacada dama de la sociedad asuncena de comienzos del siglo XIX. Nació en Asunción hacia el 1760, en una antigua casona ubicada frente al convento de San Francisco. Hija de don Carlos José de Lara, natural de Cádiz, y de doña Luisa de Villanueva y Otazú, descendiente de doña Úrsula Martínez de Irala y del capitán Alonso Riquelme de Guzmán. Contrajo matrimonio en 1785 con el capitán José Díaz de Bedoya, quien formaba parte de la elite capitular asuncena, acaudalado comerciante español que tenía su negocio y atracadero en el lugar en que hoy se levanta un soberbio edificio de departamentos, frente al actual Museo Militar, en las calles 14 de Mayo y El Paraguayo Independiente. Cuando realizaban las excavaciones para este edificio moderno, se encontraron restos del maderamen del muelle que quedó sepultado en ese lugar, pues uno de los brazos de la bahía llegaba hasta esa esquina.

            Fue admirable la actuación de esta mujer del Paraguay Independiente, se destacó como mujer representativa en aquellas horas decisivas, esposa de don José Díaz de Bedoya, acaudalado comerciante español.

            El Sr. Díaz de Bedoya había enviudado de su primera esposa, doña Margarita Valiente, tía de Juana de Lara, ésta educó a sus hijastros, los Díaz de Bedoya Valiente, y el Dr. Ventura Díaz de Bedoya, prócer de la Independencia, y doña Manuela Díaz de Bedoya, esposa de don José García del Barrios, tronco de la familia Barrios Bedoya, uno de ellos el general Vicente Barrios Bedoya, esposo de doña Inocencia López Carrillo, hermana del mariscal Francisco Solano López.

            Juana de Lara no dejó hijos, pero se vinculó con familias patricias de la Asunción de antaño. Sabemos cuán decisiva y efectiva fue la acción y empeño empleados por doña Juana de Lara para el glorioso pronunciamiento de Mayo, posiblemente facilitados por su vecindad con la casa de los Martínez Sáenz.

            A doña Juana de Lara Vda. de Bedoya se la considera como "coordinadora general del movimiento revolucionario" porque estaba emparentada con todos los próceres, era tía de los Yegros y de Sebastian y Pedro ;artinez Saenz, donde se realizaban las reuniones, "la casa de la Independencia"; era sobrina del consejero de los patriotas Fray Fernando Caballero. Fue la Mayordoma de la Catedral, lo que les permitió a los conspiradores echar al revuelo las campanas de la Catedral para anunciar el movimiento revolucionario contra las pretensiones del gobernador Velasco.

            Colaboró con los conspiradores de mayo en 1811. El domingo 14 de mayo, obedeciendo instrucciones de los jefes de la conspiración, participó como de costumbre en la Iglesia de la Catedral y estuvo arrodillada cerca de la pila de agua bendita. A medida que llegaban los patriotas, ella les notificaba el plan de acción, la fijación de la hora en aquel acto sería puesta en práctica a más del santo y seña: "Independencia o muerte". Contactó, igualmente con los soldados de la guardia del Cuartel de la Ribera y de la Maestranza de Artillería y recorrió las casas de los leales para animarles y trasmitirles las noticias del momento. Consumada la libertad, en la mañana del 15 de mayo, se presentó al cuartel llevando una corona de flores naturales que obsequió al oficial Pedro Juan Cavallero, festejando con ellos el triunfo glorioso de la emancipación patria. Falleció en Asunción en 1825, a los 65 años.



 

JOSEFA FACUNDA SPERATTI DE YEGROS

(Esposa del presidente de la Junta Gubernativa, Fulgencio negros)


Padre: Pablo Speratti

Madre: Juana Iriburu

Esposo: Fulgencio Yegros

Hijos: Anunciación, Josefa Dámaza, Rómulo José, Ángel Ignacio


            Pertenecía a una de las más altas familias de la sociedad paraguaya, educada en un hogar honorable, vinculada y emparentada con familias de abolengo y de próceres; vivía en la solariega casa de los Martínez Sáenz, en esta casa se gestó la independencia nacional, allí se reunían los patriotas. Doña Josefa era esposa del prócer de la Independencia Nacional y ex presidente de la Junta Superior Gubernativa, brigadier Fulgencio Yegros, compañero y confidente del Dr. Francia en el Consulado. Era admirado, querido y respetado por sus compañeros por ser un sencillo militar, que luchó heroicamente en la batalla de Paraguarí y Tacuary, terminando sus días frente a un pelotón de fusilamiento y su esposa recibió la cabeza para darle sepultura.

            Doña Facunda fue echada de su domicilio por los indios payaguáes y los sicarios del dictador. Le confiscaron su casa y fue confinada a Santa Bárbara, su estancia ubicada en Quyquyhó.

            Doña Facunda salió con sus tres hijos, muy niños aún, y otro a punto de nacer, abandona la casa familiar ubicada detrás de la Catedral de Asunción, e iniciaron su peregrinaje por las calles de la ciudad.

            Puertas y ventanas cerradas, solo algunos ojos a través de las cerraduras los vieron pasar, no tenían lugar donde refugiarse. Era ya tarde y la noche estaba fría y obscura y los niños tenían los ojos enrojecidos de tanto llorar. Por fin, doña Juana de Lara los acogió en su casa para que tuvieran dónde pasar la noche.

            Al día siguiente, doña Facunda emprende el viaje hacia su confinamiento a Santa Bárbara, Quyquyhó, y desde ese momento no se sabe nada; ajena a todas las vanidades de la vida, luce complacida su orgullosa pobreza, convencida de que para una mujer cabal nada significan los halagos ni satisfacciones de índole material, excepto los preciados documentos del prócer, entre los que se citan las partidas de nacimiento de sus hijos firmadas por él y la poesía que hizo inmortal.

            En 1812, el Fuerte Borbón (hoy Olimpo), fundado en 1792 por el gobernador Joaquín Alós y Brío, fue ocupado por tropas portuguesas. La Junta reunió a los miembros del Cabildo y a los vecinos para solicitar colaboración en metales, a fin de realizar la expedición. El clamor popular era: "Recuperar Fuerte Borbón". La esposa de Yegros, en gesto digno de figurar, escribió una efusiva carta patriótica, pues la patria se encontraba en peligro; ella, en un gesto elocuente y con desprendimiento, se expresó así:


 

 

CARTA DE DOÑA JOSEFA FACUNDA SPERATTI AL SR. VOCAL

DN. PEDRO JUAN CAVALLERO


            "La defensa de la Patria es tan natural a la criatura como el deseo de su existencia: El hombre libre no nació para si solo sino para su Patria: El buen Patriota momentos para desplegar la energía que abriga su corazón, estos obligantes preceptos, que la naturaleza ha sellado en los verdaderos amantes de la Patria, es de primera necesidad significarlos en los apuros de esta dulce Madre. Ella se vio vejada por una Nación Extranjera, que según el concepto público quiere extender sus cortos límites con agresiones insultantes en un precioso suelo a que no tiene Dros, y que no es digna de poseer El Gobierno para mirar por el honor y decoro de la Patria, que se hallaba tiznada con degradantes insultos, determinó sacar la oprobiosa mancha, mandando una valerosa y fuerte Expedición para desalojar de número Presidio de Borbon a los que lo tomaron, quebrantando el Dro. (Derecho) de Gentes: mi sexo no me permite salir al campo del honor, y deseando estar en él, encontré el secreto de verificarlo con el corto donativo de 25 pesos mensuales durante la Expedición a que me comprometí a la Patria el 16 del pasado ante Vtramd. Para que se invirtiesen en aquellos gallardos jóvenes que con denuedo y bizarría se distinguiesen en las decisiones que se presentasen; pero aún por haberse frustrado la Expedición, y cesando la causa que la motivó, no se han extinguido mis deseos, por lo que siempre quiero sufragar en algún modo los gastos que han ocurrido: en cuya virtud, dígnese Vtrarmd admitirme los 13 que remito, pasando igualmente orden al Ministro Ministro Tesorero Gral. de R. Hazda Don José de Elizalde descuente del sueldo de mi Esposo los 25 pesos de este mes presente Agosto para que también se inviertan en beneficio de aquellos hijos del Paraguay que guardan nuestras fronteras: esta es mi voluntad expresa, y este el consentimiento de mi ya dicho Esposo: Sírvase Vtramd dispensarme esta corta oferta, pues fuera mayor, si no fuesen tan limitadas mis facultades: pero yo en todo tipo estoy dispuesta a socorrer siempre a mi Patria en sus apuros aunque quede sujeta a la sola ración de mi amable Esposo.

            "Dios Guie a Vtramd. Palacio 4 de Agosto de 1812".


            "Josefa Facunda Esperati"



            "Sr Vocal Don Pedro Juan Cavallero".


            Roberto Salgueiro, argentino, escribió diez hermosos versos dedicados a diez mujeres paraguayas de nuestra historia, entre ellas Facunda Speratti de Yegros. Dice así:


A Facunda Speratti

Guarania


1°.

Yo la soñé una noche

Yo la soñé una noche...

De embrujo y yerbabuena

Con una voz de luna

Con un sueño de ave

Y una lluvia de estrellas...


Yo...

Yo la soñé una noche

Con...

Su vientre de selva

Junto a una fuente mágica

Hechizada en ideas

Y...

Para robarle el viento

El...

Ansia de ser libre

Y...

La soñé la otra noche


1°. Bis


La soñé la otra noche

Otra noche en el tiempo

Que un romper de cadenas

se fundía en campanas

que repicaban gloria

saludando a la patria

a la Gran Patria Libre

que nacía a la historia.



            El Pbro. Jaime Antonio Corvalán escribe, en términos muy afectuosos, al capitán Rómulo José Yegros, su primo segundo. Debe ser hacia 1855, poco después del regreso de éste de Europa, adonde viajara integrando la comitiva del entonces brigadier Francisco Solano López. Corvalán, hijo de Jaime Antonio Corvalán y de doña Rosa Catalina Montiel, antes viuda de Juan José Dávalos, y Rómulo José Yegros, hijo del brigadier Fulgencio Yegros y de doña Josefa Facunda Speratti, eran bisnietos, ambos, de doña María Francisca Penayo de Castro, por los dos sucesivos matrimonios de ésta, con los sargentos mayores Luis Gómez y Agustín Franco de Torres, respectivamente. Susana es la hermana del sacerdote. Los dos primos, canónigo de la Catedral de Asunción, el uno, y mayor del Ejército y edecán del brigadier López, el otro, cayeron presos en 1862, con el P. Maíz, el diputado Varela, el juez Lezcano, el coronel Marín y otras personas. Corvalán falleció en el campamento de San Fernando, en 1868, sin haber recuperado la libertad, en tanto que Yegros fue liberado durante las grandes batallas de 1866 e incorporado a filas, rebajado a clase de sargento, pereció casi inmediatamente de las heridas recibidas en el combate del 24 de mayo o Tuyutí. Desde su lecho de muerte, según refiere Centurión, hizo decir al Mariscal "que estaba satisfecho porque le había proporcionado la ocasión de derramar su sangre por la patria, cumpliendo así con su juramento de ciudadano".

            Doña Facunda propugnaba por la desaparición de la esclavitud en nuestro país. Adjuntamos una carta escrita por ella a su hijo Rómulo:


            Quyquyhó, Diciembre 14 de.... (roto)


            Mi amado hijo Rómulo: te participo que hace dos días que nos juntamos todos los parientes en lo de tu tío Tomás para el nombramiento de un Depositario de resultas de algunas disensiones que tuvimos cuando manifesté la voluntad de tu padre Fulgencio al respecto de la manumisión de ciertos esclavos y yo propuse la manumisión de todos ellos recordando que él siempre me decía que uno de los fines esenciales de la Revolución de la Independencia nuestra, era la de hacer desaparecer la esclavitud en todo el Paraguay, de aquí resultó que. Fue nombrado el citado tu tío de Depositario pr. Escrito y tu tío Roque de Juez advirtió para. Las particiones yo también asentí el que lo fuese por parte de tu hermano Angelito y de Dámaza previniéndoles allí en el acto del nombramiento que tú y tu hermana.......... harían el mismo nombramiento en caso que fuese del agrado de vosotros, cuando se trató sobre que tu tío Roque fuese el Juez de las particiones se trató que sería acompañado de Miranda acto ...... por el escrito y no sé si sería preciso que con la brevedad posible procures hablar con tu hermano Perico para que consulte sobre esto con personas inteligentes antes que tu tío Tomás hable con vosotros por que el mañana o pasado piensa ponerse en camino para ésa y les encargo a los dos que no se den por entendido a tu tío de esta carta a menos que les fuesen necesario pero nunca le muestren esta carta no sea que crea el que yo tengo alguna desconfianza de lo tratado. Yo creo que les mostrará el Papel que se ha trabajado aquí y allí verán que no está nombrado. Miranda y por última vez te digo que yo y tus hermanos disfrutamos de una completa salud mediante la Providencia Divina tu hermano Angelito piensa ir a verte pasado el año nuevo darás expresiones de mi parte a la hermana Carmelita y a Anunciación y a Josefa y manda a esta a tu Madre que Salud te desea.


            Con la muerte del prócer Fulgencio Yegros, ordenada por el Dr. Francia, supo sobrellevar con orgullo ante la firme decisión, a pesar de no estar de acuerdo con su política de gobierno. Doña Josefa falleció el 10 de mayo de 1825, a los setenta y cinco años. Su cuerpo recibió cristiana sepultura en el tercer lance de la Iglesia Catedral.

            A Fulgencio Yegros el pueblo paraguayo lo personificó como el "Gestor de la idea emancipadora".

            Fulgencio Yegros, poco antes de ser fusilado, escribió estos versos, que los reproducimos:


En plantar una esperanza

me perdí

Todos los años

y floreció un imposible

Con frutos del desengaño,

Con gran cuidado busqué

Un dorado pavimento

Para poner allí dentro

La planta que cultivé;

Para regarla encontré

Arroyos de confianza

Y no se encontró mudanza

En mi intento verdadero

Pues puse todo mi esmero

En plantar una esperanza


Con suspiros solamente

Refresqué sus hojas verdes

Como mi esperanza quiere

Le decía constantemente

Con vigilancia patente,

Con ingenio imprescindible

La mantuve tan plausible

Que pudo dar un botón

Que cultivara el corazón

Y floreció lo imposible


Viendo contraria su suerte

Me quedé tan sorprendido

Que maldije haber vivido

Y luego busqué la muerte

Si este trance tan fuerte

Causó un dolor tan extraño

Que el corazón con desmayo

Me dijo haber florecido

Aquel árbol tan querido

Con frutos del desengaño.


 

 

LUISA BERNARDA ECHAGÜE DE ITURBE


Padre: Don Narciso Echagüe

Madre: Doña Petrona Domecq

Esposo: Vicente Ignacio Iturbe        

Hijo: Policarpo Iturbe


            Pertenecía a una de las familias más ricas de la colonia. Su padre era hacendado y culto ciudadano santafesino que se radicó en el Paraguay. Doña Luisa soportó los sufrimientos por ser una familia muy pudiente económicamente para la época, siendo perseguida por el Dictador. Resignada cuidó de sus hijos, cultivando la tierra, hilando y tejiendo. Las escuelas eran exclusivamente para varones. Así que se vió obligada a aprender de su madre las primeras letras y    así transmitió a su descendencia los rudimentos de las primeras letras, su hijo Policarpo Iturbe logró distinguirse en la Campaña de Humaitá, como un héroe, siendo guerrero del martirologio 64-70, muerto durante la resistencia.

            Fue el encargado de intimidar al gobernador Bernardo de Velasco junto a su hermano Juan Manuel, quien dio al pueblo la noticia con estos términos: "Querido pueblo paraguayo, soy Vicente Ignacio Iturbe y les traigo buenas noticias. Hoy 15 de mayo de 1811 nos tornamos un país libre. No recibiremos más órdenes de la Corona española ni tampoco volveremos a cumplir reglas injustas. Seremos gobernados por personas como nosotros. Ya no sufriremos más la extorsión de la Metrópoli ni la discriminación hacia los criollos en la distribución de cargos públicos".



JUANA MAYOR VIANA


Esposo: Pedro Juan Cavallero

Hijas: Patricia, Rosa Casta, Felipa

Hijos: Francisco Solano, Liberato, Justo, Abel, Pedro Juan


            Doña Juana Mayor Viana, esposa del "Ejecutor de la Revolución de Mayo", Pedro Juan Cavallero, de ilustre linaje, contrajo nupcias siendo muy joven, dedicándose al cuidado de la casa, considerando el excesivo número de hijos que tuvieron.

            Asumió la jefatura de los patriotas, en ausencia de los jefes de mayor jerarquía, Yegros y Cavañas. En la noche del 14 de mayo, el capitán Cavallero ocupó el cuartel de infantería o cuartel de la plaza.

            Vivieron en su pueblo natal, Tobatí, cuando su marido fue complicado en la supuesta conspiración contra el Dictador, fue encarcelado y torturado, condenado a pena de muerte, suicidándose el 13 de julio de 1821. Se cree que dejó escrito en la pared de su celda, este pensamiento: "Sé bien que el suicidio atenta contra la Ley de Dios y de los hombres, pero la sed de sangre del tirano de mi patria, no se aplacará con la mía".

            Triste fue la vida de doña Juana, debió sobrellevar y mitigar todo el dolor. Tuvo una vida monacal, aislada, solitaria, sin amigas ni pariente, con su única pasión, el cuidado de sus hijos.




JOSEFA ANTONIA COHENE Y AGUAYO ESPÍNOLA Y PEÑA DE MORA


Padre:  Don Manuel y Peña

Madre: Doña Tomasa Aguayo

Esposo: Dr. Fernando de la Mora

Hijos: Ana Josefa, Saturnina Rosa, Jovita Beatriz, Fernando y Rafael

           

            Nació en Asunción el 14 de marzo de 1795, siendo hija única del matrimonio formado por el capitán don Manuel Antonio Cohene y Peña, y Tomasa Aguayo Espínola y Peña. Perteneció a una familia pudiente, propietaria de destilería de alcohol, poseían estancias con ganado equino, vacuno, además poseían numerosos esclavos.

            Contrajo nupcias a los 16 años, realizándose la boda el 22 de mayo de 1812 en la Iglesia Catedral, actuando como padrinos el presidente de la Junta, don Fulgencio Yegros, y Rosa Isabel de la Mora, hermana del novio. Al año siguiente nació su primera hija, Ana Josefa Liberata, siendo padrinos don Ildefonso Machaín y Rosa Isabel de la Mora.

            El Dr. Fernando de la Mora pertenecía y representaba el comercio de exportación en la colonia, favoreciendo la consolidación de numerosas vinculaciones comerciales, profesionales y políticas, y con responsabilidad manejaba las finanzas de la familia.      

            Cuando se produjo la Independencia, el Dr. De la   Mora liberó a los esclavos, quienes tomaron su apellido, hecho que se adelantó a la época.

            En la campaña de expulsión de los ingleses de Montevideo en 1807, le cupo desempeñarse como alférez en las filas de las fuerzas paraguayas, enviadas por el gobernador Velasco. En 1810 fue designado regidor del Cabildo de Asunción.

            Puede considerarse como uno de los más entusiastas gestores de la emancipación política del Paraguay, le cupo realizar importantes misiones dispuesta por la Junta Superior Gubernativa, como una expedición militar para la recuperación del Fuerte Borbón, y la creación del Primer Cabildo, Justicia y Regimiento de Villa de Concepción.

            El matrimonio duró hasta 1821, año de los fusilamientos, en que doña Josefa tuvo que soportar primero la prisión de su padre y luego de su marido. Ellos no salieron con vida del encierro, permanecieron 14 años, a lo que le siguió el embargo de todos los bienes que pertenecían a Josefa Antonia, teniendo que afrontar la vida con estoicismo.             Fernando de la Mora fue víctima del despótico gobernante, quien desde su inicio se mostró colaborador de la causa y de pensamiento humanista. Falleció el 23 de agosto de 1835, a los 65 años de edad, agobiado por las torturas sufridas en la prisión. Fue sepultado en el tercer lance de la Catedral de Asunción.

            Tuvieron muchos hijos: Ana Josefa Líberata, casada con Miguel de Haedo y Aguayo; Fernando de la Mora y Cohene, casado con Genara Isasi Rodas, cuya hija Carmen contrajo nupcias con Benigno Ferreira, ex presidente de la República, hijo de Concepción Ferreira y Ángel Joaquín de la Mora Cohene. Los otros hijos del matrimonio fueron: Jovita Beatriz Mora, casada con Leandro Zavala y Delgadillo, y Saturnina Rosa Mora Cohene, quien falleció más que centenaria en Asunción.

            Según documentos del Archivo Nacional, la viuda De la Mora pudo recuperar los bienes que le fueron confiscados por el Dictador. La reparación llegó, aunque tardía. En el Archivo Nacional de Asunción se conservan documentos, como los fechados el 11 de mayo y 8 de noviembre de 1843, respectivamente, que dispusieron: 1º) La entrega inmediata por Tesorería de todos los bienes y pertenencias que se supiesen de ciencia cierta pertenecer al finado Manuel Cohene, a su hija doña Josefa Antonia Cohene de la Mora. 2°) Levantar el embargo de la Estancia "Acevedo", ordenando además se le entregasen mil cien cabezas de ganado vacuno de la hacienda reservada por cuenta del Estado en la estancia de "Isla Alta" y "Puesto Mojón" del partido de Quyquyhó, y cincuenta caballos de servicio y doscientas yeguas, de la estancia Gazori. Ambos decretos fueron refrendados por el secretario interino de Gobierno, don Benito Martínez Varela. Posteriormente le fueron entregados los bienes, alhajas y muebles personales de su finado padre, constantes en la lista confeccionada por el señor Manuel Pedro de la Peña, interventor de Hacienda. Entre los últimos se encontraban el uniforme militar y la espada del capitán Manuel Antonio Cohene y Peña, así como una sagrada imagen, un busto de la Concepción, muy venerado en la familia de doña Josefa, por provenir de sus lejanos ascendientes. Se cree que fue traída de España por doña Mencia Calderón de Sanabria, ascendiente directa de doña Josefa Antonia, por ambas líneas, paterna y materna. Muchos años aún vivió la señora De la Mora, rodeada del cariño de sus hijos y familiares y la consideración de la sociedad de la época.

            Durante la Guerra Grande ofreció sus joyas y alhajas, lo último que le quedaba, para la defensa de la patria. Fue la que suscribió el Libro de Oro; participó en la Asamblea del 24 de febrero de 1867; doña Josefa figura entre las primeras en donar sus joyas y alhajas.



 

PETRONA ZAVALA DE MACHAÍN


Padre: Coronel don José Antonio de Zavala y Delgadillo

Madre: María Josefa Rodríguez Peña

Esposo: Don Juan José Machaín


            Doña Petrona Zavala de Machaín contrajo nupcias con don Juan José Machaín, joven culto y acaudalado comerciante. Fue fusilado por orden del dictador Francia. La tradición familiar sostiene que ella hubo de ser la esposa del jefe absolutista de nuestra emancipación, de no haber mediado la tenaz oposición de su padre, el coronel don José Antonio de Zavala y Delgadillo, fundador del Fuerte de Borbón. Estaba emparentada con las tradicionales familias argentinas los Rodríguez Peña, otro de los motivos seguramente del enconado recelo del Dictador.

            Es el tronco de la familia Machaín Zavala, abuela paterna del Dr. Facundo Machaín, y de este linaje pertenecía doña Rafaela Machaín de Guanes. Cuentan las crónicas de la época que el Dr. Francia se enamoró de ella cuando tenía 17 años, de una belleza extraordinaria, vestía con elegancia, tenía ojos azules, era hija del coronel José Antonio Zavala y Delgadillo, Caballero de la Orden de Montesa, y de doña María Josefa Rodríguez Peña.

            El Dr. Francia se dedicaba al oficio de abogado, y lo era de una tía de Petrona. Allí trabaron amistad José Gaspar y Petronita, se veían a menudo, vivían en la misma calle; Petrona, más al centro, cerca de la plaza y José Gaspar, cerca de la iglesia de La Merced. Francia era un destacado intelectual, había ocupado importantes cargos públicos. Comentarios de la época afirman que el coronel Zavala y Delgadillo lo rechazó como pretendiente de su hija por ser descendiente de mulato. Formaba parte entonces de una sociedad muy cerrada que integraban los Zavala, los Astigarraba, Carísimo, los Haedo, los Bedoya, los Iturburú, los Mayor (de la señora de Pedro J. Cavallero), los Echagüe y otros. Éstos serán sus enemigos y no los perdonará nunca, los perseguirá, combatirá y los dejará postrados en la miseria, terminarán sus días en las húmedas cárceles. Su marido, Juan José Machaín, fue fusilado por orden de Francia, después de quince años de prisión.

            Doña Petronita se permitió rechazar una disposición de Francia, autorización dada por él para realizar la procesión de la Virgen de la Asunción. Winsner de Morgentern relató en su libro que se debía realizar una procesión festejando el tercer centenario de la fundación de Asunción, poseía la imagen doña Francisca Machaín, quien accedió gustosa. El Dr. Francia concedió el permiso solicitado para la procesión, exigiendo que la imagen quede colocada en el altar de la iglesia de La Encarnación, permaneciendo allí, que era su verdadero lugar; doña Francisca Machaín argumentó que lamentaba desprenderse de la imagen y debía seguir permaneciendo en su casa, pero según Julio César Cháves, en su obra, "El Supremo Dictador", quien se había opuesto era Petronita Zavala Vda. de Machaín, quien había perdido al marido. Era valiente, de gran temple y fuerte personalidad, porque solo a ella se le había ocurrido rechazar una disposición del dictador. Arruinada económicamente, supo vivir con dignidad, en decorosa pobreza. Falleció en 1862.




BEATRIZ FERNÁNDEZ MONTIEL


Esposo: Mariano Antonio Mofas


            Beatriz Fernández Montiel contrajo matrimonio con Mariano Antonio Molas; pertenecía a una familia criolla de la familia Montiel, vinculada con los jefes de la revolución libertadora, de destacada actuación, realizó sus estudios en Asunción. Se distinguía por su belleza, elegancia y espíritu de sacrificio, pues tuvo que soportar durante 12 largos años la prisión de su marido, impuesta por el Dictador; siendo amigo personal, recuperó su libertad en 1840.

            Retiróse a vivir a Pilar de Ñeembucú, hasta la hora de su muerte, acaecida cuatro años después de la muerte del Dictador.

            Mariano Antonio Molas, estando en la cárcel, aprovechó para escribir y componer una obra de carácter histórico: "Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay", de gran valor documental, es considerado como el único libro escrito por un prócer de la Independencia de su país.



 

MARÍA TERESA DE JESÚS SOSTOA


Esposo: Antonio Tomás Yegros


            Doña María Teresa de Jesús Sostoa contrajo matrimonio con José Antonio Tomás Yegros, quien participó activamente en la batalla de Paraguarí, en 1810, y era considerado como el hombre de mayor confianza del Dr. Francia durante el periodo 1810-1811, su fiel colaborador, permaneciendo muy de cerca con el Dictador.

            No se sabe si doña María Teresa dejó hijos, pero sí se la recuerda como una mujer hacendosa, decidida, colaboradora y activa.

            En 1820 fue apresado su marido, con motivo de la conjuración, pero salvó su vida y quedó libre; según la tradición familiar, se marcharon a Corrientes, donde vivieron hasta la muerte de Francia y de ahí regresaron permaneciendo en el campo durante muchos años. Falleció en la estancia de Quyquyhó, en medio del campo se pueden ver la casa y la tumba de este prócer.


 


CARMELITA SPERATTI IRIBURU DE MARTÍNEZ SÁENZ


Padre: Dr. Tomás Speratti

Madre: Doña Juana Bunburro

Hermana: Doña Josefa Facunda Speratti de Yegros

Esposo: Pedro Pablo Martínez Sáenz


            Doña María del Carmen Speratti, hermana de Josefa Facunda, cuñada de Fulgencio Yegros, era natural de Buenos Aires, viuda del Dr. Pedro Pablo Martínez Sáenz, participó activamente como organizadora de contribución de joyas para "costear la heroica resistencia", cuando los portugueses ocuparon sorpresivamente, en 1812, el Fuerte Borbón (hoy Olimpo), en el Alto Paraguay.

            La Junta reunió a los miembros del Cabildo y a los vecinos para solicitar colaboración en metales para realizarla expedición, y fue doña Carmelita quien colaboró en forma activa para lograr su objetivo, apoyando a su hermana Josefa para rescatar el Fuerte Borbón.

            Sebastián Antonio y Pedro Pablo Martínez Sáenz eran dueños del condominio de la propiedad cedida en herencia de sus padres Antonio Martínez Sáenz y Petrona Caballero, quienes edificaron la "Casa de la Independencia".


 

 

TESTAMENTO DE DON PABLO MARTÍNEZ SÁENZ


            Natural y vecino de esta capital, Asunción, Paraguay; hijo legítimo de los finados Antonio Martínez Sáenz y María Petrona Caballero Bazán, naturales de Madrid, el primero y la segunda de esta república.

            Pedro Pablo Martínez Sáenz, se hallaba enfermo, antes de escribir su testamento, encomienda su alma a Dios.

            Luego declara que es casado con María del Carmen Speratti, y que de ese matrimonio no han tenido heredero alguno.

            No debo dinero alguno u otras especies a nadie. Deja libre de esclavitud a su servidumbre.

            A Juana Buenaventura le da libertad después de dos años de su fallecimiento y si no le da trabajo alguno a su esposa. Si procede mal se le darían dos años más de servicio. Tendrá cuatro camisas de lienzo, dos enaguas, una sábana de lienzo, un poncho cordobés, una pollera, dos varas de bayeta de color, dos pesos fuertes en plata.

            A María Melchora se le concede asimismo la libertad y las cosas que se le ha dado a la anterior.

            A María de la Candelaria se le concede la libertad desde el día del fallecimiento de su esposa o antes si ésta quisiera. Además lo mismo que las anteriores y seis fuentes de plata.

            Finalmente da la libertad de vientres a estas tres esclavas para que sus hijos en adelante nazcan libres.

            Nombra albacea testamentaria a su esposa María del Carmen Speratti y se apodera de todos sus bienes en cuanto fallezca. Que sea ella la absoluta heredera, y disfruta de sus bienes y goce a su libre voluntad. Exceptuando únicamente de todos los bienes la mitad del precio en que se vendiere la casa de nuestra habitación, sea en vida de ella o después de su fallecimiento.

            En el volumen 1902 de N. E. A.N.A., con fecha del 6 de julio de 1837, hay una confiscación de bienes de Sebastián Antonio Martínez, de onzas de oro y 25 paquetes de 60 onzas de oro cada una, que juntos hacen 1.500 onzas de oro. Y otras sumas más.

            Según el Vol. 614,586 de la Sección Propiedades y Testamentos del Archivo Nacional de Asunción y el Vol. 1902 de Nueva Encuadernación fechada el 6 de julio de 1837, reproducimos el testamento de doña María del Carmen Speratti:



 

TESTAMENTO DE DOÑA MARÍA DEL CARMEN SPERATTI


            Doña María del Carmen Speratti, natural de Buenos Aires, viuda del Dr. Pedro Pablo Martínez Sáenz; hija legítima del Dr. Tomás Speratti, natural de Italia y Doña Juana Bunburro de Buenos Aires, ambos finados.


            Su testamento:

            Encomienda su alma a Dios.

            Declara que en la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación se hallan seis mallas con jarras correspondientes; cuatro doradas y dos plateadas; seis candeleros de madera dorados y desea que sean entregados a los mayordomos de dicha parroquia.

            Donó también a las festividades de los jueves del año y novena de la Virgen del Carmen, toda la cena que se encuentra entre sus bienes después de su fallecimiento, y ordena a sus Albaceas que entreguen para ese fin la de Castilla, luego que ella fallezca y la de Santiago después que se haya gastado en sus funerales.

            También declara que fue casada con el finado Don Pedro Martínez Sáenz, y que en virtud de que no tuvieron hijos, su marido le ha instituido su albacea y heredera universal de sus bienes y acciones por testamento que otorgó el 24 de setiembre de 1842; con las ánimas del Purgatorio la mitad del valor de la casa que le perteneció y cuando ella tuviese a bien verificar la venta de dicha finca, cuya copia jurídica queda entre sus papeles para que las albaceas cumplan esto.

            Luego declara tener cumplidas todas las disposiciones y mandas de su marido, excepto la citada arriba, por no haber podido vender la casa con alguna estimación.

            Manda a sus albaceas que verifiquen su venta, y cumplan las disposiciones de su marido con la mitad íntegra que le corresponde sin deducción de los gastos que están hechos en su entierro y sufragios, renunciando como desde luego renuncia al derecho que le da su "... ...." (Ilegible) el mismo testador.

            Además manda, que si no se pudiese vender la casa pasado un mes de su fallecimiento, la pongan en alquiler hasta que hallen comprador y empleen en sufragios por el alma de su marido la mitad de los alquileres que produzca mensualmente.

            Vendida la casa, quiso que separen la mitad que le corresponde (70 pesos) para cumplir una manda que fue comunicada reservadamente; y si la casa se alquila, que se entregue mensualmente la mitad de alquileres que le corresponde a cuenta de esta demanda hasta completar 70 pesos.

            Manda también que la misma mitad del valor de la casa que le pertenece entreguen sus albaceas a sus hermanas carnales Hermenegilda y Micaela Speratti, 100 pesos a cada una; a sus sobrinas Josefa del Rosario y Eugenia 25 pesos a cada una; a sus tres sobrinas políticas Luisa Trifona, María del Tránsito y Juana Evangelista Morena, 80 pesos para que se repartan con igualdad entre ellas; y a su ahijada y sobrina Natividad de Mercedes Moreno, 100 pesos.

            Legó a la dicha de su sobrina y ahijada Natividad Morena, un crucifijo, un cuadro con la imagen de Nuestra Señora del Carmen, otro con el del Señor Don José, un par de sarcillos de oro con perlas, una sortija con topacio, un baúl de su uso y los libros de sus devociones.

            A su sobrina Anunciación Yegros la cufa con sus aderezos, el almidez y una tembladera de plata, todo esto uso de ella.

            A su sobrino político Don Manuel Vicente Moreno un escritorio de su uso, su semanasantarío en pasta, la obra titulada "....." (Ilegible), no instruido, en su religión, cuatro tomos en pasta; y otra explicación de las principales partes de la Doctrina Cristiana, seis tomos de pergamino.

            Manda que inmediatamente luego de su fallecimiento separen sus albaceas los vidrios y losa de su servicio y toda la ropa de su uso y que se cumpla con el comunicado que reservadamente tiene hecho sobre el destino que quiere ella se les dé.

            Tiene una esclava de 50 años, Lucía Dolores, a la cual, por haberle servido bien, desde el día que muera sea libre de servidumbre, y además le entreguen cuatro camisas de lienzo, dos enaguas y una sábana de lienzo, un poncho criollo, una pollera de sarata y 4 pesos en plata.

            Declara que no debe a nadie y si alguien demanda a su testamentaria es voluntad de Carmen Speratti que no se pague sino es que se acredite legalmente su acción el demandante.

            Tiene en su poder un par de sarcillos con crisolitos pertenecientes a la misma imagen de Nuestra Señora del Carmen y fueron donados por su cuñada Nicolasa Marín; también tiene otro par de sarcillos de plata con topacios y un rosicler con topacios, que como pertenecen a la misma imagen se entregaron por disposición del finado cura, el ciudadano Bernardino Enciso, cuyas alhajas han adornado la imagen en su festividad desde que están en su poder; y manda a sus albaceas y las entregan al mayordomo respectivo para el mismo fin.

            Y para cumplir y pagar cuanto deja dispuesto en esta carta de su testamento y como última voluntad nombre por sus albaceas testamentarios en primer lugar a Don Pedro Vicente Moreno, y a Don Manuel Vicente Moreno, sobrinos políticos, y que cada uno de ellos se apoderen de sus bienes luego que muera y den cumplimiento a sus disposiciones, cuyo encargo les dure el año legal y el mal tiempo que necesitaren y les prorroga.

            También quiere que recen misas y se apliquen tres quintas partes en sufragio de su alma, una quinta parte restante para las benditas almas del purgatorio.

            Y por el presente testamento, declara que anula todas las disposiciones testamentarias que antes de ahora hubiese hecho, por escrito, de palabra, o en otra forma, para que ninguno valga, excepto éste que hace contar ante el Señor Juez de lo Civil, ciudadano Ciriaco.




FRANCISCA GREGORIA BENTTEZ


Esposo: Mauricio José Troche


            Esposa de Mauricio José Troche. Era natural y vecino de Villa de San Isidro Labrador de los Reyes Católicos de Curuguaty, provenían de primeros pobladores del Guairá en el siglo XVI y de fundadores de Curuguaty. Los hermanos Troche dieron origen al apellido en el Río de la Plata y Paraguay, vinieron respectivamente con Don Pedro de Mendoza, en 1536, y con el saonés León Pancaldo, en 1538. Su arraigo familiar remontaba, pues, el inicio mismo de la conquista y la expansión fundadora de Asunción.

            Permaneció en servicio y en vísperas de la revolución de mayo de 1811 tenía a su cargo la custodia del Cuartel de la Plaza, en Asunción, al mando de una pequeña fuerza de curuguateños. Allí se encontraban y estaban depositados el armamento y las municiones, en la histórica noche del 14, comprometido con el plan revolucionario, Troche franqueó el acceso al mismo a Pedro Juan Cavallero y a los patriotas qué lo acompañaban, con lo que les aseguró el control de la capital y el consiguiente triunfo de la primera etapa del movimiento emancipador. Era un hombre modesto, muy popular y con muchas luces que influía sobre los cabildantes durante las sesiones, poseía el don de la convicción.

            Formó parte del Congreso General de junio de 1811, en el que aparece de hecho el Estado paraguayo, y en el acta correspondiente consta su voto de pleno apoyo a las propuestas de los patriotas que transcribió en ortografía actualizada dice: "El Capitán Don Mauricio José Troche dijo que se conforma en todas sus partes con el voto de Don Mariano Antonio Molas, y lo firmó. Mauricio, José Troche".

            Doña Francisca Gregoria Benítez, fiel compañera del prócer Mauricio José Troche, soportó estoicamente la prisión de su marido durante la dictadura del Dr. Francia, y quien fue ajusticiado el 24 de marzo de 1840.


 


FELIPA ACOSTA CAVAÑAS


Esposo: Juan Bautista Rivarola


            Esposa en segundas nupcias de Juan Bautista Rivarola. María Gregoria y Felipa eran hermanas de Juan Bautista Acosta, quien en 1811 era el comandante de guardia del Cuartel de la Rivera.

            Provenía de Barrero Grande, pertenecía a una de las familias más acomodadas del lugar, trasladándose después a Asunción cuando se produjo el movimiento emancipador.

            Juan Bautista Rivarola fue uno de los patriotas que se apoderaron del Cuartel de la Rivera en la noche del 14 de mayo de 1811 y actuó decididamente en la jornada del día 15 de mayo. A raíz de la conspiración de 1820, junto con sus compañeros, fue apresado, pero logró salvar su vida y libertad gracias a la intervención de una de sus hijas, ahijada del Dr. Francia.

            Durante este periodo, doña Felipa permaneció retirada, acompañando a su marido en la estancia Barrero Grande, hasta que se produjo su muerte.

            En un documento se refiere el naturalista sueco Eberhard Munck, médico de Carlos Antonio López, con estos términos: "Era antes una de las personas más ricas del país, propietario de varias estancias, pero durante el gobierno de Francia sufrió grandes pérdidas que dejaron muy reducidas estas riquezas. Fue padre de siete hijos y cinco hijas".







DOÑA JUANA ROSA FRANCO DE TORRES DE CAVAÑAS


            Esta distinguida dama, esposa del héroe de Tacuary, caudillo de las Cordilleras, uno de los principales hombres del interior y de su participación en la Revolución de Mayo, Manuel Atanasio Cavañas, fue amigo del Dictador, pero cayó en desgracia cuando su marido fue declarado traidor a la Patria y al Gobierno.

            Doña Juana Rosa envió un valioso obsequio al Dr. Francia consistente en lo siguiente: un peinador, una hamaca, un paño. El Dr. Francia le contesta en fecha 28 de noviembre de 1814, le dice: "Muy señora mía: He recibido con mucha complacencia la encomienda que usted me ha remitido, y haré uso de ella con tanto gusto cuanto que es obra de una señora americana, a quien estimo singularmente.

            "Me es grato que en el tiempo presente hayan disminuido sus cuidados y si en algo yo puedo contribuir a sus satisfacciones, yo lo tendré mayor en emplearme en sus servicios como su más afecto y atento servidor,

            A.B.S.M." Francia.

            De un documento del Archivo Nacional de Asunción transcribiremos unos párrafos: "Resultando, Manuel Atanasio Cavañas, muerto sin herederos, ha sido un traidor a la Patria y al Gobierno, manteniendo correspondencia con el malvado caudillo de bandidos y perturbador de la pública tranquilidad José Gervasio Artigas, por cuya prevención se encargó de reunir y aprontarle gente de auxilio, cuando viniese según sus ridículos ofrecimientos a la República, llenar la cabeza del Dictador, y ponerla a él y a otros en el gobierno cuya nueva infamia y ruindad cometió el citado Cavañas después que no quiso tomar parte alguna en la revolución... En virtud de todos se declaran confiscados, aplicados a gastos públicos y servicio del Estado todos los bienes, que aparecieron en su fallecimiento, y a su efecto se expedirán las providencias convenientes, rompiéndose igualmente el insinuado título de Coronel, de que se ha mostrado indigno, y sin honor para obtener semejante grado, cuya denominación tampoco se la ha de poder dar en lo sucesivo".

            En el auto del Dr. Francia del 21 de agosto de 1833 se lee: "Consiguientemente a lo ordenado en la misma Providencia de doce del corriente el Actuario borrará las palabras Coronel, o Coronel del Ejército en todas las foxas de estos Autos, donde el referido Manuel Cavañas se halle nombrado con ese Titulo... ". Afirma Chaves que en centenares de documentos del Archivo Nacional de Asunción en que aparece el nombre de Cavañas se ha borrado a su lado el título de "coronel". El odio y la persecución continuarían, después de muerto, a la familia.

            Doña Juana Rosa Franco de Torres de Cavañas falleció sin dejar herederos, el Dictador, por una disposición confisca todos sus bienes, por el odio a su esposo, de quien dice: "Se confiscarán todos los bienes del infame traidor a la Patria y al gobierno, no importa disposición alguna a favor de la señora, como señaláramos más adelante, dice que la esposa era cómplice y encubridora de su atroz criminalidad, sin haberlo conocido de vista me mandó de regalo un peinado, un paño, y una hamaca de lo que nada quise admitir, y se lo devolvó. Los tendría preparado para Artigas... El Comisionado de Piribebuy traerá a Tesorería los 151 pesos, las alhajas de oro y plata y los tachos de cobre". En auto del 1 de julio de 1839, Vol. 81.

 

 

 

LAS MADRES DE LOS PRÓCERES DE LA INDEPENDENCIA PARAGUAYA (1811)

 

 

 

ESPOSAS Y ESPOSOS DE LOS PRÓCERES

DE LA INDEPENDENCIA PARAGUAYA

 

 

 

 

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Por OLINDA MASSARE DE KOSTIANOVSKY

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www.museodeartesacro.com

Asunción - Paraguay

2012 (135 páginas)


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