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Compilación de Mitos y Leyendas del Paraguay - Bibliografía Recomendada

  FRAY LUIS DE BOLAÑOS EN LA CULTURA PARAGUAYA - Versión DIONISIO GONZÁLEZ TORRES

FRAY LUIS DE BOLAÑOS EN LA CULTURA PARAGUAYA - Versión DIONISIO GONZÁLEZ TORRES

FRAY LUIS DE BOLAÑOS EN LA CULTURA PARAGUAYA

Versión DIONISIO GONZÁLEZ TORRES

 

El propósito de esta conferencia es el de rendir un jus­ticiero homenaje de recordación al apóstol del Paraguay Fray de Bolaños al cumplirse este año el 4º centenario de su llegada al Paraguay. Y el que lo haga en esta fecha, 24 de Se­tiembre, octogésimo octavo aniversario de la fundación de la U. N. A. es porque deseo ocuparme preferentemente de un as­pecto de la personalidad del apóstol: el de su influencia en la evangelización de los Guaraníes, en las etapas iniciales de maestra cultura y en la preservación de nuestra lengua autóc­tona, no solamente a través de su famoso catecismo, piedra fundamental de la evangelización en la Provincia del Paragua­y, sino que también por la preservación que hizo de los hombres autóctonos de los lugares donde predicó o fundó.

Ya bastante se ha escrito sobre Fray Bolaños; sus bió­grafos y exégetas han eliminado bastantes dudas que habían sobre algunos pasajes de su vida. No pretendo traeros toda su biografía; siguiendo mi costumbre de respetar el valioso tempo de los que me honran con su presencia me limitaré solamente, a lo antes expresado.

Permítaseme que mis primeras palabras sean para agradecer los amables conceptos que sobre mi persona emitió  ...            al hacer mi presentación a tan selecto auditorio.

 

FRAY LUIS BOLAÑOS

Su nombre: No es Luis de Bolaños, como algunos afírman. entre ellos Carbia, dando a entender lugar de origen,, en el Pueblo de Bolaños, en la Mancha. Bolaños era el nombre dela línea paterna.

Nació en Andalucía, en la villa de Marchena, hacia 1550 y no antes.. como afirmaron algunos.

Nos basamos para aceptar esta fecha en la deposición que como testigo, hiciera el propio Bolaños el 3 de octubre de 1629, pocos días antes de su muerte, en el proceso ordinario abierto con motivo de la muerte en martirio del P. Roque González de Santa Cruz. En esa ocasión Bolaños afirmó :”que era de edad de más de 79 años", lo que se entiende, según el todos, que era de 79 años cumplidos. El documento fue publicado, reproducido, por el P. José María Blanco S.J. en su obra "Historia documentada de los Mártires del Caaró e YJuhi”. Buenos Aires, 1929 (pg. 372).

Estudios. Muy joven, apenas adolescente, ingresó en la orden franciscana e hizo su noviciado en el convento de San­ta Eulalia, en Sevilla, donde dio temprana muestra de su in­teligencia, piedad, y vocación.

En 1572 el -misionero franciscano Fray Alonso de San Buenaventura recorría los conventos de la orden en España buscando vocaciones misioneras para la conversión de indios en el Río de la Plata, particularmente en el Paraguay, enton­ces centro vital de la Conquista en esta parte de América. Fray Alonso encontró a Bolaños en el convento de Santa Eu­lalia y, gran conocedor de los llamados por Dios a su ser­vicio. lo invitó a venir a convertir a los Guaraní en el Para­guay Cuentan sus biógrafos que su respuesta fue resuelta y simple: “cúmplase la voluntad de Dios".

El víaje a América. El 17 de Octubre de 1572 parte de Sanlucar de Barrameda la expedición del Adelantado del Río de la Plala Juan Ortiz de Zárate, en la que vinieron doce franciscanos, entre los cuales Fray Alonso de San Buenaven­tura y el diacono Luis Bolaños, solo ordenado de evangelio.

El penoso viaje, lleno de dramáticas viscitudes, con tem­pestades, hambre, enfermedades, muertes y demoras duró dos años hasta llegar al Río de la Plata. La expedición llegó a Santa Catalina el 15 de Abril de 1537, a San Gabriel el 26 de Noviembre del mismo año y a la boca del río San Salva­dor el 30 de Mayo de 1574; allí se fundó el puerto de San Salvador, hoy Dolores, del Uruguay, y se dejó a dos francis­canos. Los demás viajaron hasta Santa Fé y de allí a Asun­ción, donde llegaron el 8 de febrero de 1575, entre ellos Fray Alonso y Fray Bolaños, los primeros franciscanos a radicar­se en el Paraguay.

Antes que ellos habían venido otros de la Serafica Or­den.: Fray Bernardo de Armenta, Fr. Alfonso de Lebron y Fr Fernando de Andrade, venidos en la expedición de Alonso Cabrera, a principios de 1538, Fray Armenta como Superior de misión con el título de "Custodio y Vicario Provincial" para el Río de la Plata. Armenta y Lebron quedaron en Mbya­sá, tierra, firme frente a la isla Santa Catalina, y desde allí acompañaron más tarde a Alvar Núñez Cabeza de Vaca en su viaje por tierra hasta Asunción, por la ruta de Alejo Gar­ciá (salieron el 2, XI, 1541) donde llegaron el 11 de marzo de 1542.

El 1º de julio de 1547 el Vaticano crea el Obispado del de la Plata, y en enero de 1548 designa al primer Obis­po, el franciscano Fray Juan de Barrios; fue el que erigió la primera Catedral de Asunción. Otro franciscano es designado, después Obispo, Fray Pedro Fernández de la Torre, y viene en la Armada de Martin de Orué, que salió de San Lucar enagosto de 1555, llegando a Asunción el 2 de abril de 1556. Fue el que instaló el Cabildo eclesiástico.

Importantísima había sído hasta entonces el papel desempeñado por los frailes de la Serafica Orden Franciscana en la gloriosa epopeya de América. No hay que olvidar fue Fray Antonio Maichena, custodio del convento de Sevilla, que se hallaba en el puerto de Palos, el que recibió a Cristóbal Colón cuando, acompañado de su hijo Diego, llegó a las puertas del convento, cansado del largo trajinar por convencer a poderosos y sabios de las posibilidades de empresa soñada.

Marchena lo estimuló y apoyó y lo presentó a los Deques de Medinaceli y de Medinasidonia. Tampoco hay que olvidar que otro franciscano, Fray Juan Pérez, guardián del convento de Rábida y confesor de la Reina Isabel, jugó decisivo papel para que los Reyes Católicos aprobaran y financiara el viaje del Descubrimiento. Fray Pérez fue el que confesó a Cristóbal Colón en la víspera de la partida y el que bendijo las caravelas y a los expedicionarios al salir de Palos.

Fueron franciscanos, también, los que vinieron a América en el segundo viaje de Colón, el propio Fray Perez, y en el cuarto, así como en la expedición de Francisco de Bobadilla, en 1500, y en la de Fray Nicolás de Ovando, en 1501 varios de ellos, también en la expedición de Cabral y de otros portugueses.

Entre 1575 y 1580 Fray Alonso y Fray Bolaños doctrinaban en Asunción y su comarca y en su vecindario abajo, en el valle de Guarnipitan, en Ypané o Pitú y Guarambaré y donde más tarde se fundaría la Villeta; también en pueblos de río arriba hasta Jejuí, que eran ocho sobre este río.

En eso llega a Asunción el Custodio Fray Alonso de la Torre para fundar aquí el convento de San Francisco; el Custodio hace venir a la Capital a los dos evangelizadores y los tres fundan el convento, que llegó a ser muy importante donde Bolaños ocuparía diversos cargos como el de Custodio, Guardíán, hasta llegar a ser Presidente, en 1586.

Más tarde los franciscanos crearon otro convento, me­nor, en Villa Rica del Espíritu Santo. En el de Asunción des­de poco después de su creación, funcionaba una escuela de primeras letras a cargo de Fray Alonso y Fray Bolaños, y des­de 1585 un noviciado, también a cargo de ellos.

En 1580 a pedido de Juan de Garay, Fray Alonso y Fray Bolaños doctrínaron durante casi dos años a los Guaraní del Guairá y Villa Rica del Espíritu Santo y con ellos fundaron las misiones de Pakujú, dirigida por Bolaños, y de Kugái o Kurumiáí (también llamada Kururumí) más al oeste, diri­gida por Fray Alonso, junto a la laguna del mismo nombre, ambas misiones al oeste del Alto Paraná y al norte del Sal­to del Guairá; más tarde, en 1622 serían asoladas por los portugueses. Ambos evangelizadores recorrieron el Guairá y parece que llegaron hasta Piratininga y Santos, en la costa del Atlántico.

Pasaron luego al sur a predicar y bautizar aborígenes en Caazapá, durante el gobierno de Hernando Arias de Saa­vedra.

En 1582 los dos inseparables misioneros van a la serranía de Ytyrusú, los Altos, y fundan allí las doctrinas de San­ta Lucía de los Altos y de Tobatí. Recorren el valle del Pira­yu, y doctrinan en las aldeas de Atyrá o Yois y de Arecayá. En estas misiones de evangelización son ayudados por los novicios religiosos guaireños Gabriel de la Anunciación y Juan de San Bernardo. En 1585 fundan las misiones y pueblos de Yaguarón y de San Blás de Itá.

Los conquistadores, desde los días del Descubrimiento y en los primeros tiempos de la Conquista, es lógico, tuvieron grandes dificultades de comunicación con los aborígenes, por

el desconocimiento recíproco de sus lenguas. Los españoles y portugueses tuvieron que aprender las lenguas nativas y a los indios se enseñaba las de los conquistadores. Para la rela­ción con los diferentes pueblos tuvieron que valerse de intérpretes indígenas que conocían varias lenguas y dialectos, o las lenguas generales de los pobladores de América.

Los misioneros también tuvieron grandes dificultades para la evangelización. Enseñaban la doctrina en castellano y en portugués y aún en latín; ante el fracaso del sistema, tu­vieron que pre-parar vocabularios, gramáticas, catecismo, re­zos y cantos en las lenguas autóctonas.

Con el correr del tiempo la comunicación fue haciéndose más fácil, pues los indígenas aprendieron las lenguas de los conquistadores y estos las de aquellos.

Ciñéndonos a la época que nos interesa en esta charla ci­taremos algunas disposiciones de la Corona española y de la Iglesia, respecto a la evangelización de los indígenas.

Por el Breve Exposi Novi, del Papa Pío V, del 24 de mar­zo de 1567, obtenído por Felipe II, se concedió que los sacer­dotes podían ejercer su ministerio en las parroquias, con in­dependencia de los Obispos, con la condición de que los religiosos deberian entender el idioma de los indígenas. Por ley del 1º de junio de 1574 el Rey de España regla­menta el ejercicio del Real Patronato de Indias y dispone que para la presentación y provísión de prelacias, dignidades, oficios y beneficios eclesiásticos, se hiciese con los más bene­méritos y que, en igualdad, se prefiriera a los que se ocupaban de la conversión de los indios y que supieran la lengua de ellos, y en segundo lugar, a los que fuesen hijos de españoles, que en esas regiones hubiesen servido.

Por Cédula firmada en Badajoz el 19 de setiembre de 1580 dispone que en las Universidades de Lima y México y las ciudades donde existieren audiencias reales, se establezcan cátedras de la lengua general de los indios; dispuso, también, que los prelados se abstuviesen de ordenar sacerdotes o conceder licencias a clérigos o religiosos que no supieran la lengua general. Y recuerda que para provisiones, nomina­ciones y beneficios eclesiásticos se prefiriese a los que su­piesen mejor esas lenguas. Empero, se preocupaba también Felipe II y recomendaba la enseñanza del castellano a los indios poniéndoles maestro para los que voluntariamente  quisieran aprenderla (Respuesta a pregunta formulada por el Consejo de Indias, el 20 de junio de 1596).

Poco después insiste, y por Real Cédula fechada en Toledo 3 de julio de 1596 dispone que "conviene ir introduciendo la lengua castellana en la forma que se pueda sin causar molestia a los naturales"... y ordena que no se provean cura­tos con quienes no supiesen la lengua de los indios que han De doctrinar. x

Pocos años después de fundarse Santa Fe de Bogotá (1,538) el franciscano Fray Antonio de Medrano escribió el -Arte del idioma de los indios Mosca, la primera obra sobre 1a lengua Chibcha. xx

 

A mediados del siglo XVI tenían los PP. franciscanos, por su obra de evangelización, gran ascendiente sobre los indios de esas regiones.

Desde los primeros días de la Conquista los sacerdotes yreligiosos que vinieron al Paraguay o a otra parte de América se encargaban del culto, de la catequización y de la enseñanza de las primeras letras. Pero, a medida que se extendíanlas tierras conquistadas y quedaban más lejanos pueblos y reducciones, se hacía más difícil la tarea. Por eso, desde muy temprano, hubo gran escasez de sacerdotes, clérigos y maestros, de lo cual se quejaban los obispos y go­bernadores y así informaban a la Corona, solicitando insis­tente y repentinamente una solución al problema, mediante la creación de cursos para formar maestros y sacerdotes.

En 1585 el Obispo Fray Alonso Guerra de la Orden de Santo Domingo designada Obispo del Río de la Plata en 27.1X.1578 y que llegó a su sede, Asunción, en setiembre de aquel año, creó inmediatamente un noviciado para sacerdo­tes, donde él mismo enseñaba, comenzando las clases con do­ce alumnos. Este Seminario siguió funcionando después de la expulsión del Obispo Guerra por un motín popular que­dando la enseñanza a carga de Fray Alonso y Fray Bolaños­. Este último fue ordenado por el Obispo Guerra en 1585.

Anexo al convento de los franciscanos, que estaba si­tuado en la actual calle México entre Mariscal Estigarribia y Eligio Ayala, frente a la plaza de San Francisco, hoy Uru­guaya, funcionó el noviciado que recién en 1649 tuvo funciona­miento estable. En la escuela primaria se enseñaba lectura, escritura, aritmética y religión, y en la de noviciado filosofía, teología y derecho canónico.

Los estudiantes que completaron los estudios fueron or­denados sacerdotes en 1595 por el arcediano Martín del Bar­co Centenera que había sido dejado por el Obispo Guerra co­mo Provisor de la iglesia Catedral. Continuó la enseñanza y allí se ordenaron varios otros sacerdotes que, además, cono­cían bien la lengua indígena; se aprovechaba la presencia de Obispos para la ordenación, como la de Fray Hernando de Trejo o y Sanabria que, en 1591 enseñó a varios y ordeno a Roque González de Santa Cruz. En 1607 había en la Gober­nación veintiséis clérigos y sacerdotes, de ellos veintitrés na­turales del Paraguay y ordenados en el seminario. Algunos de estos sacerdotes tuvieron destacada actuación en la reunión de hombres doctos convocada por Hernandarias en 1598 pa­ra tratar de los problemas más importantes y del buen go­bierno de la Provincia.

En 1585 Fray Alonso de San Buenaventura, maestro, jefe y compañero de evangelización de Fray Bolaños se retira definitivamente del Paraguay. Pasa a Chile, va a España y vuelve a América en una expedición que parte de Sevilla el 29 diciembre de1594 viniendo como comisario junto con otros veinticinco franciscanos, entre ellos Fray Martín Ignacio de Loyola. El viaje se hizo por la vía del Pacífico hasta Perú y Chile. Allí muere Fray Alonso a fines de 1596 y deja al Padre Juan de Córdoba una estampa religiosa para entregarla a Bo­laños diciéndole: "Esta estampa déla a mi ángel, el P. Luis Bolaños, cuando llegue al Paraguay".

Entre tanto, el P. Bolaños permanecía en Asunción, de 1586 a 1605, como Presidente del Convento de San Francisco teniendo a su cargo directo la enseñanza y a la -vez las doc­trinas de Itá y Yaguarón.

El catecismo en guaraní. Su conocimiento de la lengua. En 1583 se reúne en Lima, Perú, el tercer Concilio Provincial el Perú (el llamado Tercer Concilio Limense); en él se adopta un catecismo reducido de la doctrina cristiana prepa­rado especialmente para la evangelización de los aborígenes y se dispone que sea traducido al quéchua y al aimará y que en las otras diécesis los obispos hiciesen traducir el texto a las lenguas autóctonas. Este Concilio fue aprobado por Roma en 1588.

Fray Luis Bolaños conocía profundamente el guaraní por haberlo aprendido con los indios y con dos compañeros de evangelización y discípulos suyos, los novicios religiosos guai­reños ya citados Gabriel de la Anunciación (hijo del conquistador Alonso Riquelme de Guzmán y hermano del historiador Rui Díaz de Guzmán) y Juan de San Bernardo, a quienes Fray Alonso consagró en 1585, poco antes de alejarse del Paraguay.

Hacia 1589 Fray Bolaños ya había redactado un breve catecismo en guaraní que usaba en el adoctrinamiento de los aborígenes e hizo la traducción al guaraní del citado catecis­mo reducido preparado en Lima.

En 1603, del 6 de octubre al 2 de noviembre se reúne en Asunción, por primera vez, un Sínodo diocesano del que par­ticipan curas, clérigos y doctrinantes, casi todos nativos, bajo la presidencia del nuevo Obispo Fray Martín Ignacio de Lo­yola; entre otros asuntos tratados se dispuso que "la doctrina y catecismo se ha de enseñar a los indios en lengua guaraní” y se resolvió adoptar el catecismo traducido por Fray Bola­ños, cuyo original entregó éste, bajo recibo, para el archivo de la Catedral, el 16 de agosto de 1611.

La elección de este catecismo fué ratificada por otro Sínodo de sacerdotes nativos reunidos en 1631 por el Obispo Fray Cristaldo de Aresti; allí se ordenó que los curas ense­ñen la doctrina a los indios "con la traducción del catecismo en guaraní, del P. Bolaños y se añaden los artículos de la fe y la salve que tradujo el V. P. Roque González", [(cita de Fr. Buenaventura Oro, O.F.M. Fray Luis Bolaños. Apóstol del Paraguay y Río de la Plata. Córdoba. Imprenta de la Univer­sidad. 1934)

Este mismo Catecismo, con los agregados del P. Roque González, fué el adoptado por los PP. Jesuitas en sus misiones. El P. Fray Luis Oré en su obra "Rituale, [seu. Manuale Pe­ruanum, et forma brevis administrandi apud Indos Sacrosancta Baptismi, etc." Nápoles, 1607,] publica el texto en latín del catecisnio limense y las traducciones a las lenguas indígenas­, entre ellas el guaraní del P. Bolaños. x.

Por esa, época el joven sacerdote paraguayo Roque Gonzalez de Santa Cruz, (cuyo 4º centenario de nacimiento corre el año próximo) que desde 1588 se había formado junto a Fray Bolaños, estaba adoctrínando a los Guaikurú del Chaco. Para salvarlo de los grandes peligros que corría, el obispo Fray Martin Ignacio de Loyola lo trajo a Asunción, lo nombró pá­rroco en la Catedral y después Vícario General de la Diócesis. En 1609 el P. Roque González abandona su cargo de la Cate­dral, ingresa en la Compañía de Jesús, se hace misionero en el sur y predica valiéndose del nuevo catecismo en guaraní de Fray Bolaños [(Fray Bolaños. Compilación resumida por Isidoro Calzada. Asunción. 1975. EdicionesFranciscanas)].

Rómulo, D. Carbia relata que el P. Córdoba y Salinas en su “Crónica de la Religíosísima Provincia de los doce apóstoles del ­Perú", recogió la versión de que el P. Bolaños había un vocabulario de la lengua guaraní que por modestia ­no publicó, y que sería el que publicó luego el P. Diego de Torres, Provincial de la Compañía de Jesús, y la certifacion de este mismo otorgada el 15 de julio de 1610 en que afirmaba "el P. Bolaños es la persona a quien se debe más en la enseñanza de la lengua de los indios por ser el que primero ha reducido arte y vocabulario y traducido en ella la doctrina, y sermones"; así como lo manifestado por el Padre jesuita el 16 de junio de 1610, que "el P. Bolaños ha sido elmaestro de todos en la lengua general guaraní".

Cuando a  fines de 1609 y comienzos de 1610 los PP. Jesuitas Marcial de Lorenzana y Francisco de San Martín desde  Asunción van al sur, se encuentran con Fray Luis Bolaños en, Santa Ana e Itati: "Favoreció a los dos jesuitas, poniendo a disposición de los mismos sus traducciones en lengua guaraní. ­Algo sabían de ese idioma los dos jesuitas pero estaban muy lejos de dominarlo y por eso, gustosos, se hicieron alumnos de tan ilustre maestro. Hasta sabemos que el P. San Martín copió de prisa algunos de aquellos escritos referentes al idio­ma y gracias a ello pudo entender primero la conjugación de los verbos en ese idioma y después otras particularidades gramaticales, Así lo escribió él mismo desde el Paraná el 20 de abril de 1610. (Guillermo Furlong. S.J. Misiones y sus Pueblos Guaraníes. Buenos Aires. 1962).

A continuación el mismo Furlong cita la certificación que el Provincial de la Compañía de Jesús, P. Diego de Torres, ex­pidió el 15 de junio de 1610: ".,.sólo el P. Fray Luis Bolaños, de dicha orden y custodia ha trabajado más y hecho más fru­to que otros muchos sacerdotes de este obispado, con una vida inculpable. y apostólica; y es la persona a quien se debe más en la enseñanza de la lengua de los indios por el ser primero que la ha reducido a arte y vocabulario, y traducido en ella la doctrina, confesionario y sermones: por todo lo cual y por la experiencia que tiene de 30 años en estas Indias juzga... ".Op. Cit.

Sobre este mismo asunto escribía en 1611 el P. Antonio Daza, después de referirse a la vida santa que llevaba el P. Bolaños: ".-supo muchas lenguas de indios y en general de aquella tierra (que es la guaraní), tradujo la doctrina y ca­tecismo que se canta en aquellas cuatrocientas lenguas, en las cuales los primeros que predicaron la fe, fueron los reli­giosos de Nuestro P. San Francisco". [Transcripción de Fray Diego de Córdoba y Salinas en su Crónica de la Religiosisima.. .En Carbia, pg. 19, 20.]

En 1592 es martirizado su discípulo y amigo Juan de San Bernardo en manos de los indios de Caazapá comandados por el cacique Kavavayú. Juan de San Bernardo, a su propio pedido, había sido enviado por Fray Luis Bolaños a tratar de apaciguar a esos indios y de liberar a un fraile dominico que los mismos habían capturado en el Paraná y llevado a Caa­zapá donde, con la cuerda ritual de sacrificio al cuello, el mbusurana, fue llevado de tava en tava por toda la comarca en medio de toda clase de vejámenes y torturas. Un consejo de pa'í avaré y de pajé lo condenó a ser colgado en una horca. Se cuenta que Fray Juan de San Bernardo, ya ahorcado y oscilando su cuerpo colgante, seguía predicando; ante esto, el cacique, enfurecido, al tercer día le abrió el pecho, arrancó el corazón, lo masticó y al fin lo arrojó al fuego.

Gustavo González relata en su obríta: "El Cielo Legenda­rio Fray Luis de Bolaños". [Asunción. 1964,] que el P. Cordoba y Salinas cuenta que Fray Bolaños tuvo una visión de todo lo que ocurría al P. Juan y que decía a los religiosos del convento de Asunción: “Padres, vamos a pedir a Nuestro Señorque dé valor al hermano Fray Juan de San Bernardo que está en mucho aprieto". Y que luego de orar mucho se levantó alegre y lleno de gozo porque sabía que el hermano tenido muerte tan gloriosa.

En 1607 vuelve Fray Luis Bolaños a predicar entre los Guaraní de San José de Caazapá y San Francisco o la Natividad de la Santísima Virgen de Yuty y funda ambos pue­blos. Fue en esa ocasión que obró el milagro de hacer brotar agua de una roca, origen de la leyenda de Ykuá Bolaños.

En 1608 se traslada al sur y funda la reducción de Santa Ana, y en frente la de Itatí sobre la ribera izquierda del Pa­raná. Pasa luego al Río dé la Plata, y funda la misión de San­tiago de Varadero sobre la orilla derecha del Paraná, un poco al norte de Buenos Aires. Allí permanece, al parecer hasta 1620, pasando finalmente a hacer vida de recogimiento en el del Serárico P. San Francisco o de las Once Mil Vírgenes, de Buenos Aires. Allí fallece el jueves 11 de octubre de

1629, después de una corta enfermedad, más o menos a 79 años de edad.

Su cuerpo fue expuesto en la iglesia e inmediatamente produjeron algunos prodigios, que obligaron al P. Fray J­uan Ampuero, Presidente del convento a pedir a la autoridad eclesiástica el levantamiento de una información jurídica. mulo D. Carbia transcribe el fundamento de su petitorio: "Ayer jueves, que se contaron once de este presente mes octubre, falleció y pasó de esta presente vida, en este dicho nuestro convento, el muy Reverendo Padre Luis de Bolaños

sacerdote; y habiéndose traído a la dicha iglesia y puesto el ataúd, ayer dicho día, estuvo con su hábito vestido, y capilla y cordón, descubierto el rostro y sus pies, donde con veneración a su loable vida, virtud y ejemplo, ocurrió el señor gobernador D. Francisco de Céspedes y toda la gente de esta ciudad a dar gracias a Ntro. Señor y le besaban sus manos pies, y tocaban rosarios y cruces y medallas, y cintas, y le cortaban su hábito; y por la noche del dicho día como a las doce horas de ella, estando velando religiosos y otras personas devotas, uno le cortó del segundo dedo del pie izquierdo parte de la, uña y siendo así que había fallecido entre nueve diez horas de dicho dia, se había pasado más de dieciséis horas, corrió sangre fina de la parte donde se cortó; y el dia de hoy están sus pies y manos y rostro, y su cuerpo dominables, y con suavidad de tacto, como si fuera cuerpo vivo-. porque es costumbre para que los obreros del Señor se edifiquen y animen a la perseverancia de la virtud, conviene se reciba información de lo referido".

El licenciado Gabriel de Peralta, gobernador del obispado acordó el pedido y se hizo la información jurídica. Continúa relatando Carbia: "en ella depusieron: el propio P. Ampuero quien, in verbo sacerdotis, declaró que el P. Bolaños estaba respetado y tenido por varón apostólico y observantsimo, y que sabía de varios prodigios que Dios había obrado por su mediación. Entre estos relató uno de dislocación y que consistió en que el P. Bolaños, reclamado por un pe­nitente suyo, con anhelo, y que agonizaba, habialo prepara­do personalmente a bien morir. No obstante hallarse a la sazón a muchísimas leguas de distancia. Respecto a las ma­ravillas que se obraron el día del fallecimiento y el que si­guió a éste, el P. Ampuero declaró, que todos cuantos con­currían a la velación de un cadáver pedían reliquias del muer­to -a quien tenían por santo—, a tal extremo que pronto quedó el cadáver desnudo. Agregó que hubo necesidad de postergar el entierro por el continuo reclamo de la gente pia­dosa a la que sumaba el propio gobernador de la Provincia. Dice, también, que después de haber comprobado que del cuerpo manaba sangre, pues tal ocurrió cuando un devoto cometió el exceso de amputar un dedo del cadáver, solicitó al licenciado Pablo Francisco, médico de la ciudad, que pal­pase y tratase aquel cuerpo, el cual lo hizo, y dijo, que si no era con particular milagro no podía estar aquel cuerpo tan tratable, por todos los miembros de él, con notable suavidad de carne, y hecho esto pidió un cuchillo pequeño de un estuche, Y con él dio una herida, al dicho Padre Francis­cano Luis Bolaños en el empeine del pie derecho, y luego que lo hirió, saltó la sangre con vehemencia como sifuera de cuerpo vivo".

El P. Ampuero en su declaración, y otras personas, re­lataron otros prodigios. El P. Fr. Raimundo de Santa Cruz, prior del convento de Santo Domingo.. de Buenos Aires, afir­mo que "según su propia comprobación, el cuerpo del P. Bo­laños que en vida, por sus llagas, enfermedades y vejez, olía mal, después del fallecimiento exhalaba un perfume agradablisimo". Carbia.

Cinco años mas tarde fue exhumado para ser colocado en un cajón especial mandado confeccionar por un devoto, el licenciado Don Diego de Rivera en su nom­bre y el de su hija Doña Uzenda Bracamonte y Anaya, En esa ocasión se halló que el cuerpo estaba envuel­to en un bálsamo oloroso,

Muchos milagros y hechos prodigiosos se atribuyen a Bolaños y corren muchas leyendas sobre sus poderes sobre­naturales, que confirman la idea generalizada de que Fray Luis es un santo.

Opiniones sobre Fray Luis Bolaños, Olor a santidad.

De Fray Luis Bolaños se ocuparon sacerdotes, obispos, gobernadores, historiadores, etc. Se le atribuyen hechos pro­digiosos, extraordinarios, milagrosos. Su veneración en el pueblo es antiquísima, desde su vida, y muy extendida, rebasando los límites de los territorios donde actuó en misión evangelizadora, como una verdadera beatificación, en el jui­cio popular. Se lo llamó: ángel, venerable, santo, beato, vir­tuoso, santo religioso, genio civilizador, estimado en santi­dad, varón apostólico, religioso venerable, apóstol...

De Hernando Arias de Saavedra: en carta al Rey, de fe­cha 6 de -mayo de 1607, informa de los trabajos de evange­lización del P. Bolaños a cuyo redor se habían reunido más de cuarenta caciques dispuestos a echar base de una pobla­ción, del envío a dicho religioso "de herramientas para la­branza y un tornero y fragua y un carpintero y cantidad de vacas, novillos y otros ganados para que pudiesen entablar bien sus labranzas y la dicha reducción..." (En Carbia, Pg. 10.) Y agrega, refiriéndose a Bolaños que es "un santo re­ligioso, celoso del servicio de Dios". Carbia. Y, en carta del 7 de mayo de 1607:... "santo viejo de quien a vuestra majes­tad di relación...". Carbia.

De Hernandarias, en cada al Rey, de fecha 3 de mayo de 1610, refiriéndose a la reducción de Varadero: "Y el princi­pio de estas reducciones nació de haber yo ido a visitar lo que estos años pasados se hizo por mi orden en la provincia del Paraná en que ha asistido el P. Fray Luis

Bolaños del orden de San Francisco, donde acaricia a todos yndios della, con particularidades caricias y dádivas, agradeciéndo­les al haber perseverado".

A. de Córdoba. Los Franciscanos en el Paraguay. 1927. Buenos Aires. En: G. González pg. 30.

De Manuel de Frías, entonces Procurador del Río de la Plata, y más tarde Gobernador. En 1618 informa al Rey "so­la necesidad de proveerse el Obispado del Río de la Plata ­con -un hombre apostólico", e indica a dos franciscanos o los más a propósito: Fray Luis de Bolaños y Fray Bal­tazar Navarro, y dice de ellos: "que son dos santos religiosos ­que han trabajado mucho en aquellas provincias". Carbia.

Sobre su vida. El P. Fray Antonio Daza escribía en 1611 "uno de los mayores ministros del Santo Evangelio que tuvo custodia del Paraguay fue el P. Fray Luis de Bolaños". Y otra parte: "el Padre Fray Luis de Bolaños, fue tan peni­tente que en veinticinco años no bebió vino, ni comió pan, ni pescado; muy humilde y aficionado a la santa pobreza y tanta h­oración que no dormía más de tres horas cada noche. Este ­padre para convertir indios y reducirlos a la fe y obe­diencia de la Iglesia Romana tuvo particular don del Señor. Supo muchas lenguas de Indios, y en general de aquella tierra ­(que es la guarani), tradujo la doctrina y catecismo que (canta en aquellas cuatrocientas leguas, en las cuales los primeros que predicaron la fe, fueron los religiosos de Nues­tro Padre San Francisco". Transcripción de Fray Diego de Córdoba y Salina en su Corónica de la Religiosíssima... En carbia, pg. 19-20.

Relata más adelante una serie de prodigios, sin explicaión humana, realizados por él.

Del Padre Diego de Torres. Provincial de la Compañía de jesús. A lo referido más arriba, sobre sus conocimientos del idioma guaraní debe agregarse lo que este Provincialescribió en la, Carta Annua de 1610; diciendo del P. Bolaños que "era unobrero evangélico insigne, gran lengua, gran siervo de Dios -y amígo nrº". En Carbia, pg. 23.

Del Padre Juan Romero S. J. en carta de Asunción de fecha 16 de julio de 1610: que "el Padre Luis de Bolaños ha trabajado y trabaja apostálicamente en todas aquellas provincias con granDe estima de santidad, que todos tienen del..” En Carbía, pg. 12.

Al P. Luis Bolaños se han atribuido muchos hechos extraordinarios:

1 .Era frecuente oír decir a los indios que hablan visto más de una vez al P. Bolaños elevado a cierta altura sobre el suelo, rezando o predicando y rodeado de luz celestial

2. Se cuenta que el P. Bolaños usó el mismo sayal de franciscano sin deteriorarse, a pesar de no sacárselo de encima ni para dormir y andar por caminos polvorientos, por el bosque, ylos campos.

3. Era de resístencia sobrehumana, comía poco, dormía apenas unas horas, casi siempre a la intemperie, tirado en el suelo o recostado contra un árbol, y sin cobijas.

4. Se decía que Dios obró prodigios y milagros por su intermedio. En cierta ocasión, una india de Yuty gravemente enferma estaba por morir, invocó al P. Bolaños y sintió luego que la mano de éste se posaba sobre ella y se curo inmediatamente.

5. En otra ocasión el P. Fray Alonso de San Buenaventura y Fray Bolaños se encontraron con un indio asustadoque, entre llantos, contó que su caballo se había perdido y que un tigre lo había devorado. Guiado por el indio en la maleza, Fray Bolaños halló el tigre y cuando se disponía a saltar sobre ellos le arrojó al cuello su cordón franciscano y lo amonestó por su crueldad; sor­prendentemente el tigre se calmó y muy sumisamente se adentró en la selva.

6.En Gasapé una india guaraní estaba siendo acosada por unos soldados españoles; viéndose perdida intentó ahor­carse en el bosque donde se había escondido, cuando se le aparecio. Fray Bolaños, quien la disuadió de tomar ta­maña determinación y la confesó. Fray Bolaños estaba en ese Momento a muchas leguas de Gasapé.

7.En cierta ocasión Fray Bolaños y su compañero Fray Alonso tenían que cruzar un ancho río; encontraron en la orilla apenas los restos de una vieja balsa; acomoda­dos sobre ella Fray Bolaños desplegó a modo de vela su manto, al momento sopló un fuerte viento y así pudie­ron atravesar el río.

8. Su nombre está también ligado a dos leyendas de nuestra tierra. La del Lago de Ypacaraí: parece que algunas tribus que habitaban el valle del Pírayú, especialmente sobre el arroyo Arecayá, alrededor de la fuente de Ta­paykuá, al pie del cerro Yvytypané (hoy Cerro Patiño), cayeron en corrupción, en el pecado sodómico, y por que un indio negó agua a otro que pasaba, se desató la ira de los dioses; se conmovió la tierra, saltaron las pe­ñas, la fuente descargó sus aguas, que fueron inundan­do el valle y sumergiendo aldeas. Apavorados, algunos caciques recurrieron a Fray Bolaños, que había funda­do esas reducciones y que entonces se hallaba en Ya­guarón. Acudió éste al valle inundado, subieron todos a una colina donde oraron juntos; después, con la cruz y el Libro de oración en las manos, extendiendo los brazos conjuró las aguas, que comenzaron a calmarse y retroceder. Así se formó el lago Ypacaraí: lago consagrado o bendecido 

9. Las invocaciones y actos religiosos de los Paí Avaré así como las ceremonias mágicas de los Pajé no consiguieron la gracia de sus dioses, y los indios, impulsados por los Avaré y Pajé, creyeron que todo lo sucedido era, manifestación de la ira de sus dioses por haberse conver­tido a otra religión, inducidos por los catequizadores. Condenaron a estos a ser sacrificados y se presentaron ante Fray Bolaños a informarle de tal determinación, a menos que hiciese brotar agua de la ladera de una eleva­ción. Fray Bolaños, después de orar, les mandó levantar una gran piedra, y ante el asombro de todos, brotó agua abundante, cristalina y fresca. Es el origen legendario de la fuente que desde entonces se llama Ykuá Bolaños.

10. Cuando su muerte, también se obraron prodigios o milagros. Ya nos ocupamos de la información jurídica levantada a pedido del P. Fray Juan de Ampuero ,Presidente del convento franciscano de Buenos Aires. Agreguemos otros dos hechos acontecidos entonces y re­latados por el mismo P. Ampuero: un enfermo de lampa­rones (afeccíón de la piel, de tipo muermo) que había sido tratado largo tiempo por el Dr. Pablo Francisco, sin éxíto, curó repentínamente la noche del velatorio del ca­dáver del P. Bolaños cuando se le aplicó sangre de éste;

11. una mujer que rezaba junto al ataúd, estaba tan recon­centrada que una vela le quemó el manto; cuando quiso ver el daño causado se encontró con que el manto estaba intacto mostrando apenas unas gotas de cera blanca de la vela.

Con esta evocación, talvez demasiado somera, pero no por eso menos emocionada, rindo mi homenaje de admiración a la memoria de uno de los varones más santos e ilustresque en los albores de la formación de nuestra nacionalidad, más hizo por nuestra tradición cristiana y por nues­tra cultura, y que, con sus hermanos de la Serafíca Orden, tanto hiciera por la preservación en doctrinas y pueblos, por la unidad social y política de nuestro pueblo.

Hoy, sus hermanos, continúan su silenciosa pero impor­tantísima y vasta labor por la preservación, y expansión de nuestro acervo cultural y de tradiciones, y de atención a los más humildes siguiendo las normas que dictara para la Or­den el humilde y seráfico Francisco de Asís.

 

NOTAS

Carbia, Rómulo D. Fray Luis de Bolaños.

x.Julio Tobón, Lenguas aborígenes, en Ayer y Hoy de los Indígenas Colombianos. Bogotá. Talleres del DANE. 1971. En: Dr. Hum­berto Triana y Antoveza. Las lenguas vernáculas ante la ley y la práctica en Colombia. Universidad de Antioquía. Medellín. Colombia. Vol. XCVIIINº 1888. VII-IX. 73.

xx. Citado por Sergio Ellas Ortiz Lenguas y Dialectos Indígenas de Colombia. Bogotá. Ediciones Lerner. 1965.

En Medina: Biblioteca Hispanoamericana. 1, pg. 101; en: Rómulo D.

Carvia. Fray Luis de Bolaños. Buenos Aires. 1929. Talle­res Gráficos Obra Cardenal Ferrari.

Conferencia pronunciada el 24,1X.1975, patrocinada por el Instituto Paguayo de Cultura Hispánica y la Embajada de España en nuestro país con motivo del 4º Centenario de la llegada del P. Bolaños al Paraguay.

Fuente: BOTICAS DE LA COLONIA Y COSECHA DE HOJAS DISPERSAS. Por DIONISIO GONZÁLEZ TORRES. Biblioteca Colorados Contemporáneos Nº 4. Talleres Gráficos de CASA AMÉRICA S.A.I.C., Asunción – Paraguay 1979 (501 páginas)

 

 

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